OBRAS DEL MENSAJE


Sanidad Divina
Des Moines, Iowa, E.U.A
54-0620E
1 Gracias, muy amables. Eso me hace sentir como en casa con Uds. esta noche, y saber que me dan la bienvenida una vez más. Espero que en algún momento, como… cuando venga otra vez, si es la voluntad del Señor, responda a su cortesía, que pueda quedarme más tiempo cuando venga. Siempre me he preguntado si no tuviéramos en alguna ocasión una reunión donde solo pudiéramos quedarnos, y las personas… ni siquiera tenemos oportunidad de explicarles cómo aceptar la sanidad divina. Tal vez dos o tres noches -tres o cuatro noches- solo saltando de un lugar a otro. Ocho años en eso, y por todo el mundo, me estoy agotando. Quiero establecerme y tener una buena y larga reunión solo hasta que el Señor diga: “Ve a otro lugar”.
Y tal vez, si no tenemos un culto de sanidad cada noche, y tenemos el culto de predicación, tal vez luego, un servicio de sanidad por tres o cuatro noches, eso le da oportunidad entonces a las personas, tan pronto son sanados…Ud. verá a los sordos, mudos, ciegos, o lo que sea, cuando ellos vienen a la plataforma, se sanan en ese momento. Aunque he tenido personas paradas en la plataforma que han estado ciegos por años y leen esta Biblia de aquí (de letras muy, muy pequeñas), y leen esta Biblia, y bajan de la plataforma, y tres días después están tan ciegos como lo estaban en primer lugar. Luego ellos preguntan: “¿Es la sanidad duradera? Sin duda que sí. Pero lo que pasa es que, ellos salen y el diablo los agarra, tal vez, por medio de alguien más. Y ellos se ponen un poquito escépticos o cosas similares, entonces eso vuelve a ellos nuevamente.
2 Uds. saben, Jesús dijo: “Cuando un espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, y no halla reposo. Luego regresa y se trae a siete espíritus peores que él”. Y ahora, si el buen hombre de la casa (el cual es su fe) no está parado allí, preparado para confrontarle, bueno, entonces él entrará, y su estado posterior será pero que el primero.
Muchas veces, gente con una malignidad o algo así, o un tumor o algún tipo de crecimiento, cuando eso muere, la vida que está dentro sale de allí, y en ese momento ellos sienten un alivio y en pocos días se sienten mejor. Luego después de las setenta y dos horas se vuelven a enfermar, se ponen muy enfermos en ese momento, es porque una masa de carne muerta está dentro de ellos.
Luego si esa cosa se desprende, si no hay vía por donde salir (tal vez porque está por dentro, adhesiones, algo así sosteniéndolo), esa cosa caerá en el diafragma o en alguna otra parte. Y Ud. tiene esa masa de carne está dentro de Ud. está corrompida. Desde luego, su corazón… el torrente sanguíneo purifica el cuerpo, haciendo que su corazón bombee. Y esto hace que el paciente se enferme terriblemente, con infección, fiebre y todo lo demás. Luego la persona dice: “Bueno, yo sé que cuando estuve allá parado, me sentí bien por unos dos o tres días, pero supongo que perdí mi sanidad”. Bueno, esa es la mejor señal en el mundo de que Ud. obtuvo su sanidad. Vean.
3 Ahora, con un milagro, eso se habría desvanecido— un milagro sanador. Pero un milagro y sanidad, son dos dones diferentes en conjunto. Uno tiene el don de milagros; y el otro tiene el de sanidad; o Ud. podría tener los dos dones de milagros y sanidad. Hay nueve dones espirituales, y todos ellos podrían estar obrando en una reunión. Nosotros no sabemos eso. Eso depende de Dios. Pero, de todas maneras, si una persona a través de sanidad… La sanidad es cuando en su corazón Ud. sabe que Dios lo ha resuelto para Ud., y nada puede agitar eso. Y eso es cuando Ud. verdaderamente está sano. Ud. va a mejorar.
Lo mismo va para los que están paralíticos. Cuántas veces he visto a nuestro Señor Jesús… y la forma en que manejamos las reuniones, es casi de vez en cuando, tienen paralíticos en la audiencia.
4 Ellos reparten cien tarjetas o más, y la única forma legítima que pudiera lograrlo, cuando Ud. tiene una audiencia como esta, tal vez como en esta noche, de tres mil o más personas… pues tal vez, luego tenga que… Todos, tal vez unos dos mil, quieren que se ore por ellos, ¿Quién será el primero? Bueno, fíjese, en especial en mi tipo de ministerio, simplemente serán muchos para poder llegar a ellos. Pero no es el hecho de poner mis manos sobre una persona; es Ud. aceptando la presencia de Jesucristo. Eso es lo que produce la sanidad.
Y muchas veces Ud. estará observando las reuniones: Hay más gente que sana fuera de la audiencia sin tarjetas de oración que aquellos que vienen a la plataforma con las tarjetas de oración. Es solo… porque Uds. tienen más fe obrando. Ud. tiene una persona aquí, quizás con la fe que obtuvo, y tal vez doscientos o trescientos que están sentados allá afuera con fe. Después que Ud. se va, Ud. sabe que cada vez es así, como ha sido en las reuniones, recibo montones de cartas desde Des Moines: el problema del estómago se fue, y toda clase de enfermedades que salieron de las personas, después que nos hemos ido. Y eso es solo la vindicación de la presencia del Señor Jesús resucitado.
5 Ahora, si Dios permite… Aquí adentro ahora…. Quería leerles la visión que me fue dada como les dije que haría.
Recién llegaba de África, y como todos saben me llené de parásitos por desobedecer a Dios, a punto de morir. Sinceramente, ellos dijeron que me iba a morir. Una mañana estaba acostado en mi habitación, y mientras estaba acostado en mi cama esa mañana, yo estaba de pronto en una visión, y había visto a alguien acercarse hacia mí como un hombre descendiendo de los cielos. Él tenía en sus manos papel de mecanografía, se veían como hojas limpias. Sobre el piso, debajo de mí, dejaron algo escrito. Yo estaba aturdido, a medida que veía en las otras habitaciones… figuras en la habitación, y veía al hombre parado allí. Y él dijo: “Te estabas preguntando cómo sería tu futuro…”
Yo dije: “Sí, eso era lo que estaba pensando”.
Él lanzó el papel hacia los cielos, y salieron volando, se desnivelaron unos tras otros, y una voz gritó desde los cielos, dijo: “Tu futuro está claro”.
Y luego salí de la visión. Y nuevamente entré en la visión, y pregunté ¿Temería alguna vez…o, estos parásitos ya no me molestarán más?
El médico acababa de darse por vencido conmigo, ellos dijeron que me pondrían en un lugar aquí arriba, como una casa de plagas, volviendo de allá con los parásitos, Y me dijo que tendría fiebre en las próximas diez horas. Si la fiebre llegaba al cerebro, moriría en diez horas; si llegaba al corazón, moriría; si llegaba al hígado, expulsaría mi costado y tendrían que operarme.
6 Ojala tuviera tiempo para contarles lo que sucedió allá en África cuando el Señor me dio una visión. Dijo: “No vayas para allá”. Pero, dejé que algunos predicadores me hablaran del asunto y me fui por este lado. Con la ayuda de Dios nunca más haré eso.
Y Él me dijo, Él me dijo: “Se terminó”.
Y ese mismo día, fui a donde el doctor Lucas de Louisville, y le dije: “Hágame un examen”. Apenas me envió a casa un par de días antes de eso. No me habría dejado ir a ninguna parte con esos parásitos.
Y dije: “Deme…”
Y él dijo: “Tienes que hacértelos”.
Yo dije: “Examíneme”.
Y él tomó otra muestra, y regresó, dijo: “¿puedo tomarte otra muestra otra vez?”
Yo dije: “Sí, señor”.
Y él la tomó otra vez y dijo: “¿Qué ocurrió contigo?” Tú no tienes ni un parásito“.
Yo le dije: “El Señor Jesús me sanó.” Le conté la historia, él siendo católico. Dije: “¿Lo cree?”
Él dijo: “Bueno, ¡tengo que creerlo!” Dijo: “Antier… tú has estado viniendo aquí por seis meses con parásitos y los estabas acumulando cada vez, y dos días a partir de hoy, no tienes ni uno”. Dijo: “¿Qué más puedo hacer sino creer?”
7 Fíjese, en la visión Él vino hacia mi otra vez. Nunca me había pasado eso en mi vida, ni una sola vez. Pero esta ocasión, vino cinco veces seguidas. Y vino otra vez, y pregunté cómo proceder en las reuniones. Y algo me dijo sobre el hermano Roberts y los otros, y cómo oraban por tantos. Y Él me dijo: “como te sientas dirigido a hacer”.
Luego Él volvió otra vez, y vi al Ángel, el cual me habla, parado a mi derecha, y estaba sentado en África, en Durban, el mismo lugar, justo donde salí y le fallé al Señor. Él me estaba enviando allí de nuevo para comenzar.
Vi grandes multitudes de personas, pero la reunión se levantó en el aire, y se desvaneció como una sombra. Mire hacia atrás y vi de nuevo: Había mucha gente sentada, aun mayor que en la primer reunión. Luego el Ángel que me hablaba me giró hacia el Este, lo cual sería esa dirección. Y había demasiada gente que ni siquiera podía contarlos. Ellos se fueron por las colinas, y un Ángel, más pequeño que el primero que estaba parado a mi lado, vino de arriba con una luz, una luz balanceándose, y señaló sobre las personas que estaban en las colinas. Y ellos parecían Indios, medios vestidos. Ellos se regocijaban y alababan a Dios mientras les hablaba. Y oí al Ángel que estaba sobre mí decir al Ángel parado a mi lado: “Hay trescientos mil de ellos en la reunión de Branham”. Y Ud. vea si eso es correcto o no.
8 Y luego, a medida que me acercaba y estaba agradeciendo al Señor en la habitación, mi respiración parecía que se iba debilitando, y luego volví a mirar, y oía las hojas en mi Biblia, y aquí venía mi Biblia, a través del piso, y se paró en frente de mí, y se abrió en el primer capítulo de Josué. Y otra vez, salí de eso, y mi esposa, durmiendo al mismo tiempo en la otra habitación, se había dirigido a mi habitación a las tres de la mañana. Mientras iba entrando en aquella habitación, algo le dijo: “No entres en esa habitación, porque hay una visión en curso”. Y luego tres horas más tarde, a las seis en punto, ella me llamó a la puerta. Nunca había sucedido eso en mi vida.
Y mi suegra vivía justo debajo de nosotros, inmediatamente subió a la casa, ella— una distinguida mujer cristiana— y dijo: “¿Qué sucedió aquí arriba? Yo comencé a lavar mis platos, y algo me habló y dijo: Sube y escucha las noticias esta mañana”.
9 Fui al banco para averiguar si debía impuestos, para agarrar mi recibo, y vi a uno de los banqueros llorando. Cuando entré a la oficina, él me miró y bajó su cabeza. Seguí caminando por la oficina, recogí mis cheques cancelados, y regresaba, algo dijo: “Ve y habla con él”.
Fui a hablar con él. Él extendió su mano y dijo: “Billy, la cosa más extraña”. Dijo: “Sabes que mi familia muere de cáncer. Anoche, a las tres de la mañana, tuve un sueño que venías y ponías las manos sobre mí, y yo era sano”. Y ahora, él está perfectamente normal.
Está escrito en la Escritura que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Así sea. Fíjese, mantenga eso en mente, y solo recuerde que el Señor Jesús me está enviando, y yo…
10 Cuando el arzobispo de la India vino aquí para recibir el bautismo del Espíritu Santo —de la Iglesia Ortodoxa del Noreste… Esa iglesia está junto a la iglesia católica. Se suponía que nuestra reunión se terminaría allí porque estaba patrocinada políticamente. Tengo una cena en Nehru. Vamos a reunirnos con el rey de España, y el rey [palabras confusas] Jordania, el Primer Ministro Krueger de África del Sur; y los políticos la patrocinaron para hacerle una publicidad a nivel nacional…y en Jerusalén, para permitirnos entrar.
Ahora, estoy muy seguro que esta va a ser la más grande reunión de la que alguna vez haya oído. Y entonces, cuando el arzobispo dijo: “Agendemos la reunión, hermano Branham”. Él dijo: “¿Ya recibió el dinero?”
Yo dije: “Tengo cerca de cinco mil dólares. Pienso que con eso será suficiente
11 Desde luego, en la India, Ud. no puede gastar un centavo; Ud. tiene que enviar el dinero adelantado. Ellos tienen que tener nuestro dinero para todo. Y ninguno de los otros países… El dinero de ellos no vale aquí, ¿ven? Entonces tenemos que enviar el dinero.
Y yo dije: “Creo que con eso, quizás, podremos comprar los boletos para viajar”.
Y él dijo: “Bueno, entonces agendemos la reunión para febrero,” él dijo: “Para el 23.” Que el Sr. Nehru, tenga una cena para Ud. el 23 en la tarde“. Eso me dará oportunidad para ir a África y tener esta reunión por todas partes entonces.”
Yo dije: “Eso me parece bien”. Llamé al Sr. Baxter; la agendamos. Y esa noche, mi esposa, que está aquí presente, sentada aquí atrás; había gente en la sala de reunión, y gente en la otra habitación, mientras yo les ministraba a los enfermos.
Tuve una llamada de larga distancia, una emergencia: un hombre que se iba a suicidar, él dijo: “Yo solo quería llamarlo, predicador, y decirle que yo no soy bueno, y estoy a punto de… Ud. oirá el disparo del arma, en un momento”
Y yo dije: “Ahora, espere un momento. Baje el arma; hágalo lentamente”. Seguí con él hasta que oí que desmontó el percutor, y lo guié a Cristo. Y él fue salvo allí mismo.
12 Así que yo estaba de regreso para predicarle a la gente otra vez, y parado en la puerta estaba parado un hombre raramente vestido. Nunca me di cuenta por qué estaba vestido de esa manera, pero él tenía como una toalla en su cabeza. Su nariz estaba como empinada, de esta forma. Y me dijo… Yo dije: “¿Cómo está Ud. señor?” Pensé que él era solo…alguien solo lo dejó entrar. Él estaba allí para que se orara por él.
Y él dijo… miró hacia arriba así, dijo: “Hermano Branham, no vaya al extranjero hasta septiembre”.
Pues, yo dije: “¿Por qué?” Y el hombre se había ido. Y yo entré a la otra habitación, y les pregunté si habían visto algo similar; mi esposa no le había dejado entrar en la casa; nadie sabía nada de él. Y luego esa noche, después que la casa estaba vacía, entré y estaba acostado como a la una de la mañana, y soñé que no debía ir a África… o, a India hasta septiembre. Entré, desperté a mi esposa y le conté. Nos sentamos allí un ratito, y luego entré de nuevo y soñé el mismo sueño otra vez. Y dijimos: “Tal vez es el Señor que no quiere que vaya para allá”. Entré y dije: “Señor, acepto entonces la visión como que Tú me estas advirtiendo, y los dos sueños también, no iré hasta septiembre”. Me fui a dormir y dormí como un bebé. Vamos entonces en septiembre en el nombre de Jesucristo. Observe lo que ocurre. Yo sé que nuestro Señor será bueno con nosotros. Él lo prometió.
13 Y quiero preguntarles esto esta noche: Cuando los vientos calurosos están soplando en África y en la India, los brujos doctores… No creo que no sean buenos para retarlo a Ud., y en la India ellos tienen los que caminan en la cuerda, los tragadores de fuego, y todo lo demás, cualquier cosa en el reino sobrenatural; vienen y lo retan allí mismo. Cuando los caminos se pongan difíciles por allá, ¿puedo depender de esto? Que cuando me postre para tener una palabra de oración, ¿puedo creer que hay gente en Des Moines que estará orando por mí? ¿Harán eso, lo prometen? Gracias.
El hermano Mitchell recién me contó que me dieron una pequeña ofrenda para ayudarme. Yo agradezco eso, amigos. Yo soy un hombre pobre; no tengo bienes en este mundo. Ellos me edificaron una pequeña casa pastoral para vivir. Pude haber sido un hombre rico, pero preferiría tener las riquezas allá arriba que todas esas… no podía aceptar dinero de la gente pobre. Simplemente no podía hacerlo, y no lo haría ahora. Saldría y trabajaría cada que viniera a una reunión, si pudiera. Pero es un llamado por los enfermos. Y con el poco dinero que consigo, pues, lo pongo para las misiones del extranjero. No solo tenemos que andar comiendo, vivimos pobres. Venga a mi casa y averígüelo. O deje que los que investigan averigüen cualquier cosa que quiera saber. Vine pobre y volveré pobre. Mi gente es pobre, y deseo permanecer de esa manera.
14 Y agradezco… Muchos de Uds. son gente pobre, y tal vez en esta noche Uds. dieron el último centavo que tenían. Y en aquel gran día cuando nos paremos allá en el día del Juicio en el trono de Cristo, y escuchen a esos paganos gritar después que oigan llamar mi nombre, y yo tendré que subir hasta allí, se tocará la cinta grabada, y la pantalla mostrará todo, y algunos de esos paganos y nativos de otros países, diciendo: “Oh, hermano Branham, si Ud. no hubiese venido habríamos estado perdidos”. Y luego Dios mirará hacia abajo y los mirará a Uds. y dirá: “Uds. fueron los que lo enviaron a él”.
Si hay alguna bendición que salga de ello, que Ud. la reciba. Porque yo solo lo hago como un deber. Cada uno de Uds. pudiera hacerlo. Dios me envió, y Uds. son los que me están ayudando a seguir. Que Dios les bendiga ricamente y les multiplique ciento por ciento. Me gustaría tener oración con Uds. en cualquier momento. Uds. oren por mí. Que nos encontremos otra vez es mi oración, en algún lugar de este lado del rio de la vida, y tengamos una buena reunión chapada a la antigua de nuevo aquí en América antes que crucemos las aguas. Me refiero por última vez.
15 Ya no estoy joven. Ya tengo cuarenta y cinco años, y estos han sido unos años difíciles. Y uno de estos días, me doy cuenta que estoy descendiendo al rio. Cada vez que mi corazón palpita, voy hacia una gran cámara llamada muerte. Cada uno de nosotros va. Algún día mí corazón dará su último latido, y tendré que entrar. No quiero llegar como un cobarde. Quiero entrar, solo quiero envolverme con las ropas de Su justicia, entrar a la cámara de la muerte sabiendo esto: que Le conozco a Él en el poder de Su resurrección; que cuando Él llame de entre los muertos, yo saldré.
Cuando la última batalla sea peleada, a menudo me he preguntado… La mayoría de los Branham (y también la más dura; esa es mi madre) a ellos les da parálisis cuando se ponen muy viejos, tiemblan mucho. Ellos son muy nerviosos, son un tipo de gente nerviosa. El abuelo recién murió, cercano a los cien, tembloroso. Yo, también, tal vez me de parálisis cuando envejezca (no lo sé), pero me imagino siendo un anciano descendiendo cuando mi obra haya terminado, y las frías olas del Jordán golpeándome en la cara, y sé que tengo que cruzar al otro lado. Solo quiero mirar atrás y ver el sendero por el que vine, ver muchos de los caminos marcados a través de los zarzales, y por los lugares difíciles
Yo no deseo un lecho de flores mientras que otros pelearon para ganar el premio, y navegaron por mares sangrientos. Déjenme tener un lugar difícil también. Debo pelear si tengo que reinar. Debo pasar por lugares difíciles. Quiero quitarme el yelmo de la salvación, ponerlo en el banco, clavar la antigua espada de la Palabra, aquí atrás en gavilla de la eternidad, y gritar a todo pulmón: “Padre, lanza el salvavidas; vengo a casa en esta mañana”. Yo creo que Él estará allí para encontrarme. Es correcto. Esa es mi fe que está edificada en nada menos que en la sangre y la justicia de Jesús, cuando todo alrededor de mi alma ceda, Él es toda mi confianza y permanencia, porque me paro en Cristo que es la Roca sólida. Todo lo demás es arena movediza.
16 Leeré solo esta porción de la Escritura, Dios mediante, por si mis palabras fallan, entonces Su Palabra no fallará. Se halla en San Lucas capítulo 18, el versículo 35:
Y aconteció… que… acercándose Él a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;
El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.
Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.
Entonces dio voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
Y los que iban delante, le reñían que callase; más él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
Jesús entonces parándose, mandó traerle a sí: y como Él llegó, le preguntó,
Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.
Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.
Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios: y todo el pueblo como lo vio, dio a Dios alabanza.
17 Hablemos ahora con el autor en una palabra de oración. Padre, Te agradecemos en esta noche por Tu Palabra. Y Tu Palabra es verdad. Te agradecemos por esta historia de la Biblia, que acabamos de leer, sabiendo que sin una sombra de duda, cada ápice es verdad. Esto sucedió. Y estamos contentos de saber que la sangre del hombre, a través de la edad, costó eso, y lamentamos que haya costado eso, pero es lo que nos ha traído esta Biblia en esta noche. Es una literatura libre, la podemos leer como ciudadanos americanos, y tenemos el derecho de adorarte de acuerdo a lo que dicta nuestra consciencia, la manera que leemos la Palabra.
Y estamos agradecidos por nuestra nación, por nuestro pueblo, y por la libertad que tenemos. Y Te rogamos que preserves esto, Señor. Y pedimos que bendigas a la audiencia en esta noche, muchos están sentados con anticipación. Tú nunca has desilusionado a ningún hombre que viene a Ti con expectativas para recibir algo. Tú no lo regresarás vacío, lo regresarás lleno con la seguridad y con las bendiciones.
18 Y ahora, Señor Dios, háblanos en esta noche, y que se conozca en esta noche que Tú eres el Hijo de Dios, quien resucitó de entre los muertos y vive entre nosotros. No estás muerto ya más, Tú has estado vivo durante dos mil años, viviendo a través de las edades, y vives para siempre.
Oh, Dios, que todo hombre y mujer aquí adentro que está fuera del compañerismo contigo regrese a Ti en esta noche, o el que viene por primera vez vea cuán bendecido es conocerte a Ti en el perdón de pecados. Concede a todo enfermo y persona que sufre, a medida que centramos esta parte del mensaje en el tema, que sean sanados.
Bendice a nuestros hermanos pastores, a cada uno de ellos, y a todos los miembros, y a los laicos que están representados aquí. A los oficiales, a los custodios, y a todos aquellos que aportaron en esta reunión, bendícelos. Bendice esta ciudad, y ayuda en esta noche, Señor, para que le des un aviamiento chapado a la antigua enviado por Dios, que conmueva a todas las personas de esta ciudad, y muchos conozcan a Jesucristo. Te rogamos que lo comiences esta noche, porque Te lo pedimos en el nombre de Jesús y para Su gloria. Amén.
19 Nuestra escena se abre en esta noche en una condición trágica. Fíjense, el primer principio del que quiero hablar, desde luego, básicamente ahora, es sanidad divina, porque ese es el tema al que estoy dedicado. Veré la manera como el Señor dirija, la manera que tendremos el servicio. Quiero que cada uno esté reverente, y en oración, creyendo al Señor. Confío que…
Veo a dos o tres personas sentados en sillas de ruedas. Vean, solo está comenzando a divulgarse. Tal vez el hombre que se levantó anoche, que puso sus muletas sobre sus hombros, y se fue, o lo que quiera que fuera que le pedí que hiciera. Él, tal vez, le dijo a alguien más, y luego eso solo se mantuvo acumulando, y llegando más gente, y más, todo el tiempo. Siempre ha sido de esa manera.
Pero entonces tenemos que salir, y dejar al pueblo, porque tengo que irme esta noche o salir muy temprano en la mañana para predicar en Washington, DC, en la Reunión Internacional de Hombres Cristianos de Negocios, y hacer un culto de sanidad divina en la Casa Blanca. Eso es muy bueno, ¿no es cierto? Damos gloria a Dios por eso. Espero que muchos de los amigos que invitaron a senadores, y demás, que el Señor Jesús salve a todos ellos, y les dé el bautismo del Espíritu santo.
20 Quiero hacer un culto de sanidad divina parado exactamente sobre lo mismo donde el Congresista Upshaw, después de ser congresista por diecisiete años en la Casa Blanca, y él había estado paralizado en una silla de ruedas, un invalido: camas y sillas de ruedas por sesenta y seis años, yendo de un culto de sanidad a otro, hasta una noche en Los Ángeles, California. Nunca lo había conocido, nunca había oído del hombre, y vi una visión de él caminaba cruzando de esta manera. Él estaba sentado allá afuera en la silla y el Señor Jesús le ordenó, dijo… le relató todo sobre su vida, lo que le había sucedido, cómo se había lesionado y todo al respecto. Y luego le dijo que se pusiera de pie, que Jesucristo lo había sanado.
Y él corrió rápidamente a la plataforma, tocó los dedos de sus pies, y casi hace una acrobacia a los ochenta y seis años. Viviendo por… y él se paró allí mismo en las escaleras de la Casa Blanca, inmediatamente después de la reunión de Billy Graham allí, y le cantó a aquellos congresistas: “Estoy Apoyado en los Brazos del Eterno Jesús”.
Ahora, que Dios conceda esta noche que podamos tener el servicio de sanidad justo en la misma sintonía.
21 Fíjense, nuestra escena se ubica en una ciudad maldita. Jericó está en el valle; Jerusalén está en la colina. Y un hombre como leemos del buen Samaritano, cuando descendía de Jerusalén, yendo a Jericó, él se estaba descarriando, saliendo de la ciudad de los bendecidos, y descendiendo a la ciudad de los maldecidos. Y fue cuando cayó entre los ladrones y lo maltrataron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto: espiritualmente muerto, físicamente vivo.
Entonces, esta ciudad era una ciudad maldita. Los muros una vez fueron derrumbados y Josué maldijo la ciudad y a la persona que alguna vez intentase construirla de nuevo. Y fíjese, en esta ciudad en aquellos días había, y siempre ha habido, maldad, alboroto, y mal vivir, tal vez, en los días de este ciego mendigo en el que estamos pensando, Bartimeo, tal vez era tan malvada en aquel entonces como lo fue en los días antes de caer. Y sentado en este valle, como por el mes de octubre en el transcurso del año (así lo creen los teólogos), quizás la brisa fría ya había comenzado, poca esperanza la que tenía este mendigo. Veamos a este hombre por un momento.
22 En primer lugar, él era discapacitado en un mundo ciego; oscuro; nunca había visto la luz del día. Esa es una condición horrible. Y otra cosa, si los médicos de la ciudad hubiesen tenido alguna manera de haber hecho algo por él, él no pudiese haberlo hecho porque él era un mendigo. Él no tenía un centavo.
Ahora, ser pobre y estar sin dinero es una cosa horrenda, pero ser discapacitado en un mundo ciego sin esperanza y sin misericordia, es una escena trágica la que tenemos. Ser un hombre pobre, andrajoso, y sus posibilidades estaban en contra de él. Tal vez, si pudiéramos… Si los médicos pudiesen haberlo operado, pero él no tenía el dinero para cubrir la operación.
Tengo gran respeto por los médicos, porque creo que Dios los envió a la tierra para hacer ciertas cosas. Pero sencillamente me he preguntado si ellos alguna vez pusieran a un médico en función voluntaria, como debería ser un ministro, o atreverse a…
23 Esta tarde yo estaba revisando el directorio telefónico, y me di cuenta que hay cerca de mil doctores alrededor de esta ciudad. Bueno, solo me pregunto si de estas operaciones que cuestan entre mil quinientos a dos mil dólares por hora o medio turno, si él recibiera una ofrenda de amor de ello, me pregunto cuántos doctores tendríamos. Bueno, debería ser de esa manera, debería ser por misericordia, porque Uds. están trabajando para el prójimo, para el ciudadano, para el hermano, la hermana.
Agradezco a Dios por los médicos de buen corazón. Si necesita una operación, y ellos pensaron que Ud. la necesitaba, si Ud. les diera un centavo, ellos de todos modos la harían. Esa es la clase de médico que toda ciudad necesita.
24 Y tal vez esta ciudad adultera y perversa donde vivía este ciego mendigo pudiera haber tenido alguna clase de médicos, ellos tal vez no pudieron haber tenido el conocimiento en aquel día de saber cómo operarlo a él.
Sin embargo, él estaba aislado en la oscuridad, estaba ciego, pobre, y estaba mendigando. En aquellos días los mendigos recorrían las calles por todas partes. Los leprosos que no podían trabajar— ciegos, los lisiados, los tullidos, de todo— estaban postrados en la calle. Y un mendigo tenía una oportunidad muy mínima para conseguir algo de comer. Tal vez, el hombre que salía en la mañana tenía una moneda que podía dar al pobre. Con el primero que se encontraba le lanzaba la moneda; eso lo concluía. Probablemente ni siquiera prestaban atención a los mendigos; eran demasiados; eran tantos que ni siquiera les prestaban atención.
25 Y él estaba en una condición terrible. Y aquí lo tenemos. Hagamos un cuadro y dramaticemos un poco. Me puedo imaginar estando en lo fresco del día, tal vez el pobre individuo no había comido en unos cuantos días— un tazón de sopa o algo para que alguien le diera alguna moneda, él estaba sentado fuera de la puerta. Aun es común hallar en los países orientales esos mendigos en todas partes; todavía están allí.
Y aquí estaba él sentado a la puerta, quizá había sido en la tarde de un día caluroso, apabullado en las sombras. Las multitudes habían cesado, las piedras pulidas donde mucha gente venía de diferentes partes del país viniendo a las cercanías de Jericó… Meditemos en el anciano mendigo sentado allí con sus ropas andrajosas, temblando de frio en las sombras. Él no sabía cuán lejos tenía que andar para entrar en el resplandor del sol. Tal vez, guiado por un caballo, si iba más lejos. Sentado allí indefenso, en aquella condición desfavorable sin saber que justo allí en el camino venía la salvación.
26 Podría haber una persona sentada aquí en esta noche que—tal vez, no esté tan desesperada como lo estaba aquel hombre— sin saber que aquí mismo en la siguiente hora está la salvación para Ud.
Sentado allí en aquella condición, después de un rato me imagino que él comenzaba… Imaginemos qué está él pensando en su mente, tal vez pasando sus manos y deteniéndolas al frotar las piedras de la calle, y pensar, que hacía muchos años atrás, Josué, el gran conquistador del ejército de Dios, guió a los hijos de Israel subiendo por ese mismo camino. No solo eso, pero justo, no muy lejos de aquella misma puerta, Josué estaba transitando por ahí un día, y se encontró con un Hombre que sacó Su espada y afirmó ser el Capitán del ejército del Señor: Jesucristo, Él mismo, parado allí en Persona justo en las afuera de la puerta. Por el mismo camino, ochocientos años antes de aquello, vienen Eliseo y Elías camino al Jordán, y Elías iba a ser levantado en un torbellino; y Eliseo recibió la doble porción de su Espíritu— en ese mismo camino.
Pero el pobre anciano ciego mendigo, el sacerdote le había dicho— el clero de aquel día: “Esas cosas ya pasaron. Los días de los milagros ya pasaron. ¡Hace ochocientos años! A Dios no le importa ya más la gente de esa manera. Tenemos otras cosas a la que tenemos que presidir… o, ir, por lo tanto ya no tenemos esas cosas”.
27 Y le habían enseñado eso a él, pero alguien, tal vez una muchachita o un muchachito, había venido y le había contado que había un Profeta en Galilea que podía hacer que los ciegos vieran, que el paralítico anduviera. El sacerdote no Le recibió; el clero de aquel día no tuvo nada que ver con Él. Solo Le siguieron los pobres y necesitados. Sus congregaciones no eran tan grandes, una congregación grande de cinco mil, donde el Sanedrín pudo haber llamado a dos millones. Pero Su congregación no era tan grande, sino que lo seguían solo aquellos que Le amaban y creían en Él. Puedo imaginarme al anciano profeta… o al anciano mendigo postrado allí diciendo: “Oh, sí solamente aquel profeta pudiera pasar por este camino”.
“Buscad y hallareis. Tocad, y se os abrirá. Pedid y recibiréis”.
Todo se había aquietado. De repente, las personas comenzaron a pasar susurrando. El anciano ciego mendigo se preguntaba, qué… qué es de lo que están hablando. Y después de un rato, la multitud creció. Bueno, hemos escuchado algunos reírse disimuladamente y otros burlarse. Oír a alguien gritar: “Ja, ja, ja. Aquí viene ese fanático religioso, ese santo rodador.” ¿Quién era? Era el sacerdote, el clero de más alto rango el que decía: “Aquí viene el obrador de milagros. Saquemos a alguien acá afuera a ver si los puede sanar. Entonces creeremos en Él”.
Me imagino al ciego Bartimeo diciendo… preguntándose si ese Profeta era de Galilea. “¿pero quién soy yo? Yo solo soy un mendigo. Bueno, fíjense en todas esas multitudes, cientos de ellos, multitudes a los alrededores, entrando y saliendo, pues, no tuviera oportunidad de tener una audiencia con aquel Hombre, pero si solo pudiera llegar a Él, Le pediría algo”.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed porque ellos serán saciados.”
Allí está Él, y después de un momento, oigo al sacerdote riéndose y carcajeándose. Oigo a los jóvenes reírse. Pero después de un rato, oigo a otro grupo pasar; están cantando: “Hosanna, Hosanna”. Oigo a una mujercita, tal vez, agacharse y decir: “Saben, yo Le amo. Mi pequeño bebé ciego, cuando Él le puso Sus manos sobre él, recobró su vista”.
Escucho a otra mujercita decir: “Mi muchacho estaba paralizado, y Él oró y mi muchachito fue sanado”.
Y yo escucho a Bartimeo el ciego decir: “¿Quién es ese que está pasando?”
Algunos de ellos decían: “Es Jesús de Nazaret, el Profeta de Galilea”.
28 Oh, la oportunidad se había presentado por sí misma ahí, pero ¿cómo podía atraer la atención de ese Hombre al que todos querían ver, toda esta multitud? Algunos se reirían de él y otros para burlarse de Él, algunos de ellos Lo retaban a que sanase a alguien, como el diablo cuando se encontró con Él la primera vez: “Si eres el Hijo de Dios, convierte estas piedras en pan. Déjame ver que lo haces”.
Aquel mismo espíritu aún vive hoy. “Haz un milagro aquí. Sana a este aquí y déjame ver que lo hagas.” Cuando Ud. escucha eso, Ud. sabe de dónde viene.
“Convierte estas piedras en pan, y Te creeremos. Déjame ver un milagro.” En la cruz: “Desciende. Desátate y desciende; nosotros Te creeremos.” Vean, ese mismo espíritu. Ahora, el hombre en el que estaba murió, pero ese espíritu todavía vive en otros hombres. El Espíritu de Dios que estuvo sobre Jesucristo todavía vive y reina hoy. Dios se lleva Su hombre, más nunca Su Espíritu. Su Espíritu pasa de uno a otro.
29 Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías. Aquel mismo espíritu vino sobre Juan el Bautista, y se predice que vendrá otra vez en los últimos días: el mismo espíritu. Los hombres se van, mas ellos están ungidos.
Los fariseos, los burladores, los escarnecedores, los religiosos se burlaron de las sanidades y poderes; guiados por el mismo diablo decían: “Ahora, si eres el Hijo de Dios…”
Y ellos dicen lo mismo: “Si eres un obrador de milagros; si puedes hacer esto; si tú crees que Jesús es el mismo, haz algo; déjame verte hacerlo.”
30 Hace unos cuantos meses, yo estaba en un lugar en Jonesboro, Arkansas. Un hombre estaba en la radio y dijo: “Le daré mil dólares en efectivo por una afirmación que pruebe que una persona haya sido sanada por medio de la sanidad divina”.
Pues, yo estaba en un sitio turístico, y había tenido cincuenta llamadas como en media hora. Las personas eran sanadas y tenían al médico con ellos, y decían: “Vamos y reclamemos los mil dólares para que los use para la obra misionera”.
Entonces nos juntamos un grupo y fuimos hasta allá. Toqué la puerta del hombre; yo dije: “Vengo a cobrar los mil dólares suyos”.
Y él dijo: “¿Quién es Ud.?”
Yo dije: “Yo soy el hermano Branham”. Oh, él sencillamente me criticó en la radio.
Y él dijo: “Bueno…”
Yo dije: “Ud. sabe que dijo que Ud. habló donde la Biblia habló, y que callaba donde ella callaba. Yo quiero ver cuán callado puede estar en unos momentos”. Y yo dije: “Ahora,” yo dije: “Aquí hay evidencia del cáncer, ceguera, y todo lo demás, y aquí están los doctores con ellos para dar testimonio. Quiero los mil dólares”.
Y él dijo: “Bien, le diré”. Él dijo: “Reverendo Branham, este es el asunto”. Dijo: “Nuestro cuartel general está en Abilene, Texas, entonces esto es lo que haremos.” Dijo: “Llevaremos alguna niñita hasta allá. La llevamos a una oficina delante de todos nuestros ministros, y le cortaremos a ella el brazo y Ud. la sanará, y luego le daremos a Ud. los mil dólares”.
Yo dije: “Ud. está sufriendo un caso terrible de deficiencia mental”. Yo dije: “Cualquier hombre que piense tal cosa…” Yo dije: “La unción suya es de su padre, el diablo, que le dijo a Jesucristo: ”Haz un milagro ante mí, y yo te creeré“. Yo creo que Él sana aún si yo nunca viera eso en toda mi vida. Yo todavía lo creería porque así lo ha dicho la Biblia”. Así fue la forma que ellos se escabullen de eso. Como un gusano en un limón. Muy bien.
31 Pero no hay nada con eso. Sencillamente no tenga miedo; el Evangelio avanza y el poder de Dios avanza, y el pueblo se está sanando todos los días en el mundo entero. Jesucristo todavía es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
Si oro por quinientas personas esta noche y murieran esas quinientas en la mañana, mañana por la noche estaría orando otra vez por los enfermos. Es correcto. No importa lo que piense… Eso fue lo que dijo la Palabra de Dios. Si yo muriera esta noche… Si quinientas personas murieran esta noche, en cincuenta años a partir de ahora, ellos se levantaran en la resurrección y dijeran: “Hermano Branham, Ud. no crea en Jesucristo. Está equivocado, es errado, está errado. Acepte Ud. otra cosa”. Yo aún diría: “Déjenme morir en Jesús. Yo le creo a Él. Él es mi corazón, mi vida, Él es todo lo que tengo”. Y pienso que todo creyente en Cristo que ha nacido de nuevo tiene la misma actitud hacia Jesucristo. Amén.
Ya sea que vivamos, muramos, nos hundamos, nos ahoguemos, todavía creemos en Jesucristo; Su Palabra es real. No importa si yo puedo hacer que pase o no, o si mi fe es lo suficientemente fuerte o no, las Palabras de Jesús siempre son correctas.
32 Ahora, en este caso, este ciego mendigo… nadie lo ayudaba. Puedo oírlo levantarse y decir: “Jesús de Nazaret, ten misericordia de mí”.
Algunos de ellos decían: “Siéntate. Pues, Él no tiene tiempo para perderlo contigo”. Algunos de ellos decían: “Se te ha enseñado que los días de los milagros ya pasaron. Siéntate. No… ¿Por qué estás gritando? Actúas como un maniático, como ese montón de Galileos”. Y ellos eran gente pobre, común. “Pues, ¿andas tú con ellos? Siéntate. Ya nadie te dará una moneda, si te atrapan gritando y siguiendo ese alboroto. Tú eres un menesteroso, que vives de…”
Pero algo adentro en su corazón le dijo: “Si pudiera conseguir una audiencia con ese hombre, esto se acabaría. Si pudiera oírlo a Él decir…”
33 Fíjese, Jesús iba camino al Calvario. Todo creyente de la Biblia sabe eso. Y Jesús era Dios en carne, Rey de todos los profetas. Y estando con ese Espíritu, Él sabía lo que estaba enfrentando. Que Él debería de ir a Jerusalén en algún lugar bajo gente de manos perversas, y Sus propios hijos Le crucificarían. Y Él debía morir, y el Getsemaní lo estaba encarando a Él.
Me lo puedo imaginar a Él, ver Su rostro frío, serio descendiendo como una brisa, mientras Él avanzaba delante de la multitud de esta manera, yendo hacia el Calvario. El peso del mundo, la redención de todo el mundo, el ministerio de sanidad que tenemos en el mundo hoy, descansaba sobre Sus hombros. La Sanidad del Congresista Upshaw reposó sobre Sus hombros. La sanidad de los ojos ciegos descansó sobre Sus hombros. Los pecados de mi vida, y los de la vida suya descansaron sobre Sus hombros. Y los pecados de todo mortal que murió sobre la faz de la tierra reposaron sobre Sus hombros.
Cuán preocupado caminó Él. Y él no escuchó la gritería de la multitud, algunos de ellos riéndose, burlándose de Él, y probablemente le lanzaron manzanas podridas o alguna cosa mientras Él caminaba. Los otros gritaban en voz alta: “Hosanna, Hosanna”. Qué multitud mezclada gritaba con todo ese alboroto. ¿Cómo iba a oír al pobre mendigo muy allá contra la pared? Pero él tenía fe.
34 Y mientras Él caminaba a lo largo de la calle, él clamó: “Hijo de David, ten misericordia de mí”.
Probablemente mil o más clamaban al mismo tiempo, distintas cosas. Dudo que Jesús escuchara la voz de él. Pero qué ocurrió: Con todo lo que Él estaba enfrentando, la fe de aquel hombre, él en aquella condición que estaba -pobre, marginado, ciego y mendigo— él Lo detuvo a la mitad de Su camino. La fe de un mendigo lo detuvo a Él; todo lo que Él enfrentaba, y se detuvo. Él miró por todos lados para ver quién era. Él sintió aquel tirón de fe que jalaba de Él. ¡Aleluya!
Él es el mismo esta noche. Una persona con fe puede hacer que Él se dé la vuelta y detenga los cielos.
La fe de un hombre. Él no podía oír quién clamaba, gritaba, pero alguien tenía la fe como la mujer que tocó Su vestidura. Él dio un vistazo por toda la audiencia. Miró afuera y ve a aquel hombre, y dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?” Oh, eso me estremece, verle a Él que haga lo mismo aquí: “¿Qué quieres que haga por ti?”
35 Algunos de ellos dijeron: “Ahora…” La gente, probablemente la señora con el bebecito que había sido sanado, dijo: “Oh, Él te llama. Ten buen ánimo”. Ahora noten, en esa condición: completamente ciego, sentado andrajoso, pobre.
Él dijo: “Ven acá”.
¿Cómo se acerca? De inmediato el razonamiento diría: “Pues, Maestro, me has pedido algo que no puedo hacer. ¿Cómo podré encontrarte con toda esta multitud de gente? todos gritando y clamando y andando, ¿Cómo te voy a encontrar?” El razonamiento habría dicho que no Lo podría encontrar, pero la fe entra en acción. Eso es lo que necesitamos aquí en esta noche: Fe que entre en acción. La fe salta y da brincos. “No importa dónde está Él. Me invita a venir, yo voy”. Allí lo tiene.
36 Puedo ver esos bracitos viejos, delgados y huesudos, a través de esa vestidura andrajosa, alcanzando a la audiencia así, arrojando a un lado aquella vieja ropa andrajosa, sabiendo que ya no la necesitaría más. Sí, señor. Sus bracitos viejos y huesudos alcanzando de esta manera, aquí va pasando él en medio de la multitud, tambaleándose, intentando encontrarlo a Él
Jesús dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”
Fíjese, él no dijo: “Señor los días de los milagros ya pasaron. No es necesario que yo… eso, pero sé que eres una persona celestial. Así que quiero preguntarte, ¿cuán hermoso serán los cielos? ¿Qué clase de arpas tocarán allá arriba? ¿Seré capaz de verlo cuando llegue allá arriba?”
El ciego Bartimeo sabía que vería cuando llegara al cielo. Él sabía todas estas cosas que obtendría cuando llegara al cielo. Pero el asunto era, para ese momento él tenía una necesidad. Y él sabía que Cristo podía suplirla. Y él dijo: “Señor que pueda recobrar mi vista”.
37 Oh, ¡vaya! No importa lo que ellos dijeron: “Los días de los milagros ya pasaron, no puede ocurrir”. Él dijo: “Señor, mi fe Te ha detenido. He obtenido una audiencia contigo. Ahora, que pueda recobrar mi vista”.
Jesús nunca dijo: “Yo te sanaré”. Jesús dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¡Aleluya! Aleluya quiere decir “alabanza a nuestro Dios” Él es digno de toda alabanza. Dijo: “Tu fe te ha salvado”. En otras palabras: “Si has tenido fe suficiente en medio de esta multitud mezclada que está gritando, la mitad creyentes y la mitad críticos, que puedo sentir tu fe jalándome para que Me detuviera, esa es suficiente fe para sanarte. ”Tu fe te ha salvado“.
Bueno, él comenzó a regocijarse; tal vez no podía ver todavía. La multitud continuó. Jesús fijó Su rostro adelante, si el hombre tenía tanta fe, él se pondría bien. Entonces puedo verlo a Él bajar por el camino yendo directo al Calvario. Y la multitud aquietándose más y más. Puedo ver a Bartimeo el ciego decir: “Ahora, Él me dijo que iba a recibir mi vista. Yo lo creo. Nunca he visto mi mano, pero estoy creyendo que voy a recobrar mi vista”. Después de un rato dijo: “Ya la veo. Comienzo a ver. Aquí está. Puedo ver mis dedos”. Y bajando por el camino se fue regocijando y alabando a Dios que había recibido su vista. Sin duda. Así lo dijo Jesús.
38 Si su fe fue lo suficientemente fuerte para tocar a Jesús y detenerlo para tener una audiencia con Él… y Jesús está pasando por aquí esta noche. Todo hombre y mujer aquí adentro que esté con enfermedades puede tener una audiencia con El. Yo declaro que Jesucristo resucitó de entre los muertos y vive entre nosotros hoy. Y las mismas cosas que Él hizo en ese momento, Él las hace esta noche. En Su resurrección Él miró sobre Su audiencia, Él conoció los secretos de sus corazones. ¿Es correcto? Él obra esta noche.
Y él dijo… Él habló con la mujer en el pozo; Él sabía dónde estaba el problema de ella.
Él le dijo a Felipe, cuando se acercó a Él, trajo a Natanael, miró en la audiencia y dijo: “Natanael, tu eres un buen hombre. Un hombre honesto”.
Y él dijo: “¿Cómo me conociste?”
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, Yo te vi”.
Y él dijo: “Tu eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Dijo: “Porque te dije eso, ¿Crees?” Él dijo: “cosas mayores que estas verás”. Porque él creyó.
39 Una vez leí la historia de Bartimeo el ciego— una ficción, quizás. Yo la citaré antes que oremos por los enfermos.
Él dijo que Bartimeo el ciego en aquellos días… él tenía dos tórtolas pequeñas, y ellas hacían pequeñas atracciones para los turistas. Ellos tenían que hacer algo sobresaliente, o no podrían vivir… se ganaba la vida, mendigando, y no tenían otro modo para vivir. Y se dice que aquellas tórtolas harían volteretas.
Se dice que una noche… él tenía una muchachita, y ella se enfermó. Entonces él salió y oró, y dijo: “Señor, sana a mi muchachita, y mañana Te daré estas tórtolas como sacrificio”. Entonces el Señor sanó a la muchachita, y él cumplió su palabra.
Pocas noches después, su esposa se enfermó. Ella se enfermó de muerte. Los médicos no pudieron hacer nada por ella. Entonces él salió a orar nuevamente, él dijo: “Señor, si tu sanas a mi esposa, te daré mi cordero”. (En aquellos días… los ciegos hoy en día son guiados por perros. En aquellos días eran guiados por corderos.) Así que, él dijo: “Te daré mi cordero”. Y el Señor sanó a su esposa“.
Al día siguiente iba camino al templo para cumplir lo que había prometido al Señor de darle su cordero. Y Caifás el Sumo Sacerdote en esa época dijo: “Ciego Bartimeo, ¿para dónde vas?”
Y él dijo: “Oh, gran Sumo Sacerdote, anoche mi esposa se enfermó de muerte. Y oré al Señor para que preservara su vida, y yo daría a Él mi cordero”. Y él dijo: “Él preservó su vida, y voy al templo para ofrecer mi cordero como sacrificio al Señor Dios”.
Entonces él dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero. Yo te daré el dinero para que compres un cordero”.
Luego él dijo: “Oh, gran Sumo Sacerdote, yo nunca le prometí a Dios un cordero; yo le prometí este cordero” para un sacrificio.
Y él dijo: “Tú no puedes ofrecer ese cordero. Ese cordero son tus ojos”.
Y el anciano ciego se estiró y dijo: “Oh, gran Sumo Sacerdote, Dios proveerá el cordero para los ojos del ciego Bartimeo”.
En aquel día él estaba sentado, con escalofríos en el frio; él escuchó aquel sonido subiendo por la calle. Dios había provisto el cordero para los ojos de Bartimeo.
40 Él proveyó el mismo Cordero esta noche para cada hombre y mujer, jovencito o jovencita que están en este edificio y que quieran recibir este Cordero. Dios ha provisto a Él como el Cordero, inmolado desde la fundación del mundo, y fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz sobre él; y por Su llaga fuimos nosotros curados. Oremos.
Padre Te agradecemos por el Señor Jesús, y por Sus amorosas bendiciones, y verlo a Él. Cómo me hubiese alegrado verlo a Él en aquel día cuando estaba hablando con Felipe y Natanael. Como aquel Israelita debió haber estado aturdido cuando se paró delante de Él, él sabía dónde había estado. Como la mujer del pozo debió haber pensado cuando Él le dijo: “Ve busca a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Cinco has tenido”.
Cómo se debieron haber sentido. Y cuando los discípulos razonarían en sus corazones, tratando de guardar un secreto de Él, y Él se daría la vuelta y decirles: “¿Por qué están razonando en sus corazones?”
Dónde sabía Él que el pez tenía la moneda en la boca para pagar el tributo, donde dos mulas estaban enganchadas donde se encontraban dos caminos. Y aun así, se levantó con humildad en las salas del Sanedrín diciendo: “No puedo hacer nada a menos que el Padre Me muestre”.
Ver a Su amigo Lázaro enfermarse, y saber lo que el público iba decir, y Él se alejó. Y lo mandaron a buscar para orar por él, y Él se fue más lejos. Pero al regresar Él dijo: “Fíjense, nuestro amigo Lázaro duerme”. Y luego le dijo a los discípulos que estaba muerto, y Él dijo: “Por amor a vosotros, me alegra no haber estado allí, más iré a despertarle”. Y en la tumba dijo: “Padre, Te doy gracias porque Tú siempre oyes Mi oración, pero lo digo por los que están aquí a Mi lado” Sabiendo que Tú le mostrarías y le dirías que saliera de la provincia para que esto sucediera, y luego regresar y levantar a Lázaro de entre los muertos.
41 Estoy tan contento esta noche, Señor, contado con miles alrededor del mundo esta noche, que mi nombre está en Tu libro. Y Te conozco por la asociación de Tu sufrimiento y Tu resurrección, a través de la sublime gracia que Tú has provisto.
Y por medio del don divino, el cual fue ministrado a mí por medio de un Ángel, Tú sabes todo al respecto, Señor, -indigno- pero Tú me dijiste que le mostrara al pueblo estas señales y que les dijera de Tu pronta venida. Y sería una señal que debería orar los enfermos, y nada se interpondría delante de la oración. Y cómo Tú has confirmado eso por el mundo entero con los potentados, monarcas, reyes, y creo que todavía está en su etapa inicial. Y ahora, envíanos de nuevo al África, y a todos esos países.
Oh, Señor, yo creo que vienes pronto. En esta calurosa noche, aquí en Des Moines, que Jesús, el Hijo de Dios, quien hizo estas cosas y antes de irse dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Un poquito y el mundo no me verá más, más vosotros me veréis, porque estaré con vosotros hasta el fin de mundo”.
Ven, Señor Jesús, y unge a Tu siervo, y unge a Tus hijos que están sentados aquí afuera, que obremos juntos por medio del Espíritu Santo, que esta noche sea la noche de noches para la sanidad para los enfermos, y para la salvación de sus almas, y el sello de las personas. Porque Te lo pedimos en el nombre de Tu Hijo amado el Señor Jesucristo, nuestro Salvador. Amén. Que el Dios de los cielos siempre les bendiga.
42 Si el Espíritu Santo ungiera esta vez… yo noté anoche: no me hará ningún bien mezclar las audiencias así. No puedo hacerlo. O Uds. se mantienen alejados de eso juntamente, o todos lo aceptan.
Ahora, les digo a Uds. (Si nunca los veo otra vez de este lado del rio; tendré el mismo testimonio allá): yo he sido sincero con Uds. les he testificado de la resurrección del Señor Jesús. Les he dicho lo que Él fue para aquel entonces y lo que Él es esta noche. Y la única manera que Él se representa aquí en la tierra es con Ud. y conmigo. Y Dios ha establecido a algunos en la iglesia para ser maestros, algunos que sean… por distintos dones, algunos profetas, algunas cosas distintas. Él los estableció en la iglesia para la perfección de la iglesia. Todos creen eso, ¿no es cierto? Uds. son enseñados a eso. Eso es Escritural. Podríamos intentar decirlo otro día. Pero solo estamos procurando escondernos detrás de nuestra incredulidad. La Palabra de Dios nunca cambia. Eso no la altera; es el mismo de ayer, hoy y por siempre.
43 Y esta noche el Señor Jesús nos ha dado a nosotros los pobres este privilegio en esta noche para ver la resurrección del Señor Jesús. Quiero pedirle algo; si van por Des Moines esta noche, y alguien les dijera que el Señor Jesús estuvo aquí en Des Moines… Las distintas iglesias tenían sus distintas fases, sus distintas teorías, la teología que ellos enseñan. Y cada una de ellas… No tengo el derecho a condenar lo que ellas están haciendo, cualquier hombre que respira el aliento de Jesucristo, respira Su nombre. Yo lo amo a él. Yo podría diferir con él en la doctrina, pero aun así sería el mismo, si el Hijo de Dios, él es mi hermano, y yo lo amo. Si él es bautista, presbiteriano, ortodoxo o lo que fuere, eso no hace diferencia alguna conmigo.
Yo nunca me he unido a ninguna iglesia denominacional, y no intento hacerlo. Intento pararme entre la brecha y decir que somos hermanos. Rompamos nuestras diferencias, y lleguemos a amarnos los unos con los otros cuando hacemos eso. Pero mientras mantengamos estas guerras y estas cosas entre nosotros, ¿Cómo pueden ellos creer?
Ahora, amémonos los unos a los otros. Y yo creo esto, amigos, con mi fe… Uds. han oído mi historia de cómo las personas ante mí, desde luego éramos católicos. Ellos venían de Irlanda, los dos, Los Branham y Los Harvey, la madre y el padre. Y yo nunca tuve enseñanzas religiosas.
44 Casi la primera cosa que recuerdo en la vida fue una visión. Es un don. Probablemente lo expliqué cuando estuve aquí anteriormente- no sé. Era sencillamente como tener un sueño. Algunas personas sueñan sueños; algunos no sueñan. Ud. está soñando: es su subconsciencia. Y un hombre normal: digamos que su subconsciencia oye a su primera cuando él está aquí…cuando Ud. se va a dormir, Ud. sueña sobre cosas que Ud. hizo cuando estaba despierto. Cuando despierta, Ud. recuerda aun cosas que soñó hace años ¿Es correcto? Algunas personas nunca han tenido un sueño. Una persona que duerme profundamente no sueña. Son las personas que no duermen profundamente las que sueñan. Ellos no están completamente despiertos…o mejor dicho, no están completamente dormidos.
Ahora, el hombre que no sueña un sueño, su subconsciencia está lejos de él. Ninguno de esos hombres lo puede evitar, porque… este hombre no puede decir: “Bueno, esta noche soñaré un sueño”. Él no puede hacer eso.
Y este hombre que nunca soñó un sueño no pudiera decir: “Bueno, soñaré un sueño,” o este otro decir: “Nunca más soñaré otro sueño”. Todo eso está determinado por Dios. Yo creo que Dios lidia en los sueños. No con todos los sueños desde luego, no son tan perfectos sin un intérprete. Pero ahora, un vidente, uno que ve visiones, su subconsciencia no está ni aquí ni allí atrás. Las dos están juntas. Y él no lo puede evitar. Dios lo hizo así.
¿Creen que esos dones vienen cuando el hombre nace en este mundo? Así lo dice la Biblia. Es correcto.
45 Oh, hay dones en la iglesia, como dicen Uds. “Los dones de profecía”. Sí, hermano, pero hay una gran diferencia. Eso es lo que les hace a Uds. gente de la lluvia tardía salirse del camino. Uds. han procurado hacer un don de profecía, un profeta, todo es diferente. Un don de profecía debe ser examinado delante de dos o tres jueces. Pero un profeta nunca debe ser juzgado. Su Palabra es verdadera desde que viene de la cuna.
Jesucristo fue el Hijo de Dios desde el huerto del Edén: la simiente de la mujer. ¿Creen eso? Él no tuvo nada que ver con eso: Dios decidió eso.
Creo que fue Moisés que nació profeta cuando vino desde el vientre de la madre. ¿Creen eso? Él no tuvo nada que ver porque era Moisés. Dios hizo a Moisés. ¿Es correcto?
Juan el bautista, setecientos doce años antes que él naciera, Isaías lo vio, y dijo que él era la voz que clamaba en el desierto. Él tuvo ese nacimiento. Tuvo que ser llamado Juan porque no le habrían permitido llamarlo de otra manera. Su padre fue enmudecido porque le dudó al Ángel. ¿Es correcto? ¿Cómo él podía evitar eso? Predestinación, la preordenación. Lean el libro de los Efesios, pone las cosas en orden.
46 Jesús le dijo a Sus discípulos: “Os conocí desde antes de la fundación del mundo” Antes que comenzara el mundo. Él lo sabía. Todas las cosas fueron ordenadas allí. Estamos trabajando de acuerdo a las escalas… mejor dicho, al programa.
Jeremías… Jeremías 1:4 creo que es o es 4:1, lo olvido ahora. Creo que es 1:4. Dios le dijo a Jeremías, dijo: “Antes que te formase en el vientre de tu madre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. ¿Es correcto? ¿Cómo tuvo él algo que ver con eso? no fue así. Ud. nació de esa manera. Y no puede hacer…
47 Jesús dijo: “¿Quién puede añadir un codo a su estatura?” Ud. no puede hacer un cabello negro o blanco. Ud. es lo que es por la gracia de Dios. Dios ha hecho esto, no es lo que Ud. ha hecho. Cuando Ud. intenta hacerse algo distinto… a mí me gustaría hacerme a mí mismo un Billy Graham, pero no me haría ningún bien, me gustaría ser como el hermano Mitchell, pararme y predicar así. O Earn Baxter. No me haría ningún bien. Yo debo ser William Branham.
Siempre pensé sobre el hermano Roberts y aquellos que oran por los enfermos, y la forma que ellos lo hicieron. Como esos hermanos salieron y oraron por grandes multitudes. Nunca hay críticas si no se oró por este o por el otro. Pero no puedo ser Oral Roberts. Dios hizo a Oral Roberts lo que es. Yo tengo que ser William Branham. Y Oral Roberts no puede ser William Branham. Somos lo que somos por la gracia de Dios. Todos son puestos en la iglesia para la perfección de la iglesia, el trabajo en conjunto, por el bien de aquellos que aman a Dios.
48 Fíjense, un vidente, su subconsciencia es así. Y él se para allí, él no se va a dormir, él tiene sus ojos bien abiertos, pero está en otro mundo. Y cuando sale de allí, él recuerda lo que ha visto allí por un tiempo, quizás. Y luego la primer cosa que sabe, él va a lejos otra vez. Y está viendo visiones. Él no tiene nada que ver con eso. Dios solo hizo eso.
Pero eso fue exactamente la misma cosa que hizo el Señor Jesucristo cuando Él estuvo aquí en la tierra. Fíjese, esto no es algo místico; es el Evangelio de Jesucristo. Mencióneme una sola vez donde Jesucristo haya afirmado hacer un milagro. Nunca. Él dijo: “Yo solo hago lo que el Padre Me muestra” ¿Es correcto? San Juan 5:19. Cuando Él pasó por toda la gente paralítica, no sanó sino solo a uno, y él podía caminar, no estaba paralítico. Estaba postrado sobre un catre tal vez tenía problema con la próstata. Él lo sanó, y este entró a su casa regocijándose.
Cuando los judíos Lo cuestionaron en cuanto a él que tomó su lecho y demás… Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo sino lo que ve al Padre hacer. Eso es lo que Yo también hago. El Padre obra, y Yo obro”. En otras palabras: “Yo no puedo hacer nada hasta que Dios Me lo muestre primero, luego puedo ir a hacerlo”. Y Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, porque estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Y eso hace que Jesucristo sea el mismo de ayer, hoy y por los siglos. ¿Es correcto? Entonces acéptenlo esta noche, amigos.
49 Y si el Señor Jesús entrara en escena esta noche como lo presenciaron a Él restaurar anoche la vista a los ciegos; hacer oír a los sordos; hablar a las personas cosas que habían hecho años atrás, tal vez pecados que estaban albergados en sus almas, y nunca habían sido confesados. Él lo declarará enseguida y les dirá lo que es. Si ese no fue el mismo Espíritu que estaba sobre los apóstoles, yo no conozco la Biblia. Si ese no es el mismo Espíritu del Señor Jesucristo, no conozco la Biblia. Es el mismo Espíritu, y vea los frutos de ello. Trae salvación para la gloria de Dios.
Ahora, si Él viniera esta noche e hiciera lo mismo. ¿Cuántos aquí adentro se irán y dirán: “Yo creo con todo mi corazón que Jesús se levantó de los muertos?” Déjeme ver sus manos. Si Él viene aquí mismo en este edificio esta noche, y condesciende, humillarse a Él mismo, y obrar entre nosotros los pobres, las mismas cosas que Él hizo allá en el pasado en aquellos días, Uds. le aceptarán. ¿Lo harán? Y El Señor les bendecirá.
50 Ahora, hasta donde yo sé, no hay ni una persona en el edificio que yo conozca, exceptuando al hermano Mitchell, que está allí mismo. Mi esposa que está por aquí en alguna parte, mis dos bebés, mi hijo. Pero fuera de eso, no puedo ver un rostro que pueda reconocer. Y quizás no hay ni una persona que conozca aquí. Pero no hay persona alguna aquí, que Jesucristo no haya conocido antes que naciera. Y si Él pudiera regresar al pasado y declararme lo que Ud. era, y lo que ha hecho, y dónde están sus problemas, y luego si Él me dice lo que Ud. será… Si es así, creemos que será así. Ud. sabe que es así. Ud. sabe si está correcto o no. Entonces si eso es verdad, esto es verdad. Y tenemos entonces que irnos contentos, regocijándonos.
51 Recuerden lo que dijo Jesús: “Vete, y (¿Qué más?) No peques más (¿Es correcto?) para que no te venga una cosa peor”. ¿Qué es el pecado? Es incredulidad. Eso es exactamente cierto.
El otro día oí a alguien intentando predicar la blasfemia del Espíritu Santo. Y él dijo: “Un Cristiano no podría blasfemar al Espíritu Santo”. Luego se dio la vuelta y leyó Hebreos 6.
Pensé, oh, hermano.
“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento.” Claro, él puede blasfemar al Espíritu Santo.
Jesús dijo que ellos habían blasfemado al Espíritu Santo porque ellos dijeron: “Él tiene demonio”. (Refiriéndose al Señor Jesús- traductor).
52 Mire aquí. Hebreos 10 dice esto: “El… (Ya estoy terminado) Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado.” Hebreos 10, creo que el 47 [vs.26-Trad.]. ¿Es correcto? “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”.
Ahora, ¿Qué es pecar voluntariamente? “Aquel que peca” y ¿Qué es pecado? Es incredulidad. Aquel que le da la espalda a la verdad cuando se le es presentada ya no queda sacrificio por el pecado. ¿Alguna vez leyeron eso? aquel que descree voluntariamente después que se le ha presentado la verdad porque su iglesia cree distinto. Es allí cuando Ud. cruza la línea. Aquel que peca voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado [Espacio en blanco en la cinta].
53 Aquel que tiene conocimiento de la verdad y no la acepta. [Espacio en blanco en la cinta] Esa es la Escritura. Es correcto. No peques más—des… [Espacio en blanco en la cinta] vendrá. Cuando ese enemigo le deja, entonces Ud. se va y permite que alguien hable de eso y dice: “Bueno…”, o le da un dolorcito, y Ud. dice: “Bueno, tal vez no fue así”. Hermano, una cosa peor vendrá. Ud. levántese como la roca de las edades, y afirme el poder del Señor Jesucristo, sea sano, y recibirá lo que pidió. Dios le bendiga en esta noche.
54 Ahora, voy a intentar de llamar a toda la fila [¿Cuántas tarjetas de oración repartieron? ¿Cuál fue? Las X.] Muy bien, él dice que repartió las X. [Voy a llamar una cierta cantidad. Eso es lo que…] Voy a llamar a unos cuantos. [¿Cuántos? Cien.] Ahora, aquí adentro hay cien tarjetas de oración y están enumeradas en la X clasificándolas del uno al cien.
Dios en el cielo, que es mi Juez, sabe que no conozco el lugar, una tarjeta, ni nada al respecto. Ellos vienen aquí y las reparten. La tarjeta tiene el nombre y la dirección en ella, detrás de la tarjeta, tiene un número y una letra, ese es el medio para mantener el orden de la fila.
55 Ahora, si yo digo: “¿Por cuántos quieren que se ore aquí adentro? Levante su mano”. Sea honesto, en alguna parte del edificio levante… [Espacio en blanco en la cinta].
Ochenta y cinco. 86, ¿Quién tiene la tarjeta X-86? Mírela por detrás y verá que tiene una X y un 86. ¿Quién tiene esa tarjeta? Levante su mano. Muy bien. 87, ¿levante su mano, 87? Muy bien. 88 ¿la 88? Aquí está una mujer sentada que sostiene la tarjeta en su mano, miren la tarjeta de ella y vea si es la 88 ¿O puede verla hermana? No es. Muy bien. 88, ¿está aquí? Levante su mano. Mírenla, puede ser que la persona sea sorda, que no pueden oír sus… ¿88? Disculpe señora, 88, 89 ¿Quién tiene la tarjeta 89?
Muy bien. ¿90?, ¿89? X-89. 90, ¿quién tiene la X-90? Levante su mano, ¿lo hará? ¿Quién tiene la 90?? Muy bien, 91, X-91. Mire a su vecino, porque puede ser que sea sordo (¿ven?), o tal vez no pueda levantarse. Si no puede levantarse, solo dígale a alguien que está sentado junto a Ud., haga algún movimiento. Muy bien. 90,91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100. Muy bien. Ahora vamos con este grupo aquí, a orar por estas personas, y veremos lo que el Señor hará.
Ahora, si queda tiempo, comenzáremos otra vez con el número 1, y volveremos allí otra vez. Si nos queda tiempo, si tenemos a estas personas aquí, a medida que se acercan a la plataforma.
56 Ahora, si pueden, mis amigos cristianos, quiero que todos hagan esto por mí esta noche, si lo desean. Estemos en un solo acuerdo. ¿Cuántos creen que Jesús se levantó de los muertos y está vivo aquí esta noche? Déjeme ver su mano. ¿Cuántos aman el compañerismo con Él? ¿Les agrada hacer eso? Yo simplemente amo tener compañerismo con Él Muy bien. Ahora, tengamos compañerismo con Él. Y tengamos compañerismo con nuestro vecino en la fe. Todos juntos, solo unámonos en solo acuerdo y digamos: “Señor Jesús, oh, no voy a pensar que debo lavar los platos en la mañana, o si voy hacer esto”.
Por cierto, creo que esta fue… No, no fue esta la reunión. Fue en otro lugar aquí, llamé… fui de aquí hasta Cedar Rapids, o algún lugar desde aquí, otro lugar, y era aquí en Iowa, ¿Great Falls, Iowa? Podría haber sido Great Falls o algo como eso. Tuvimos una reunión allá, si hay alguien aquí esta noche que estuvo en esa reunión, quiero que escuchen ahora.
57 Yo oré por una mujer que tenía un terrible problema de estómago, y no podía comer nada, y el Espíritu Santo le dijo: “Así dice el Señor…” Vean, Uds. tienen aquí las grabaciones, si quieren ver lo que Él dice. Dijo: “Así dice el Señor, Ud. está sana de ese problema del estómago”.
Cuando escuche lo que salió, hermano, yo pongo mi vida justo aquí, que va a ser de esa manera. Yo tengo cuarenta y cinco años, y he visto visiones desde que era un bebé, y nunca he visto una ocasión—o reto que alguien mencione alguna ocasión— que Él haya hablado de esa manera, y no se cumpliera exactamente de la forma que Él dijo. Es correcto. Pregunte en cualquier parte; busque las grabaciones si quiere investigar. Cuando lo oiga a Él expresarse así, que eso no sea exactamente de esa manera.
58 Y se le dijo a la mujer que ella iba a ser sanada. Y luego ella se fue a casa, y se le dijo que comiera. La mujer se fue a su casa e intentó comer pero no pudo. Yo creo que ella intentó comerse una hamburguesa, ella dijo, y, oh, cuán enferma se puso toda la noche. Y un par de días después, ella aún estaba muy enferma. Y continuó así por seis semanas, creo que fue así, y la gente de la ciudad comenzó a reírse de ella, decían: “Fuiste allá donde ese predicador, y supuestamente dijo que el Señor te sanaría”. Dijeron: “Ahí lo tienes”.
Ella dijo: “De todos modo lo creo”. Ella dijo: “Si nunca me sano en esta tierra,” dijo: “de todos modo lo creo”. Esa es la manera, eso es lo que se necesita, tenemos su testimonio y su nombre. Si hubiese sabido que estaba así de cerca, la hubiese traído. O, la señora podría estar sentada aquí mismo ahora. Ella para entonces continuó así, y una mañana su familia se fue a trabajar… o, los hombres; los niños se fueron a la escuela, y ella estaba tan hambrienta que agarró un trozo de pan tostado y comenzó a comerlo. Normalmente eso la enfermaba y la hacía vomitar, pero no se enfermó. Sino más bien, de algún modo, ella primero estaba lavando los platos, y un sentir de una frescura genuina vino sobre ella. Y ella dijo: “Me pregunto qué fue eso”.
59 Y en un momentito le dio más hambre. Así que comió un trozo de pan tostado, y eso no la perturbó. Comió algo de avena, y eso era lo que la ponía más enferma. Eso no la perturbó. Se bebió una taza de café, y después de beberse este café, eso no la molestó. Así que ella estaba tan contenta. Corrió hasta donde su vecina que tenía un crecimiento en su garganta, y el Espíritu Santo le había dicho, “Así dice el Señor, tu estarás sana”. Y ella corrió hasta donde su vecina a contarle lo sucedido. Cuando ella llegó allí, ella escuchó un grito fuerte, y su vecina estaba dando saltos de arriba a abajo en el piso tan fuerte como podía, gritando. El crecimiento en su garganta había desaparecido. Y ellas estaban regocijándose juntas. Vinieron a la reunión y me contaron. Yo tengo sus nombres y sus direcciones y todo. Esa fue una de muchas, pero estando aquí.
60 ¿Qué había sucedido? Seis semanas más tarde. Uds. saben, Dios algunas veces… el Ángel del Señor no puede estar momentáneamente en el trabajo. ¿Cuántos saben que Daniel oró, y fue veintiún días antes que el Ángel pudiera llegar a él? ¿Es correcto? Pero cuando Él habla algo, Él se encargará de hacer cumplir Su Palabra, ¿creen eso?
¿Qué sucedió? El Ángel del Señor había hablado eso en el nombre del Señor y Él pasó por aquel barrio confirmando la Palabra. Amén.
¿Está esa persona aquí? Si están, levántese. Si están en el edificio. Fue uno de aquellos lugares Rapids… o, en alguna parte de Iowa, donde las dos mujeres estaban. No puedo ver allá atrás, por la luz por debajo de allá, pero si están aquí, bueno, Dios les bendiga. Y desde luego, si están de pie, la gente las está mirando. Dios sea con Uds. Doy gracias a Dios por la fe que no dirá: “No”, sino que dirá: “Sí, Dios, es la verdad”. Y ahora, que Él los bendiga.
Ahora, si nuestra hermana…Ud. ha sido muy amable, hermana, en ayudarnos. Y también le agradecemos por su bondad, y a todos los ministros, y a todos en general. Que el buen Señor le bendiga a cada uno de Uds. es mi sincera oración.
61 Ahora, ¿Es esta la paciente? Muy bien. Ud. venga por aquí, señora.
Ahora, pienso que ellos quieren que hable por este teléfono. Billy me dijo anoche… Muchas veces cuando la unción me toca… solo imaginen, saliendo para otro mundo, luego regresando, afuera, y después regresar. Después de un momento uno se debilita. Después ya Ud. como que no sabe dónde está. Y cuando voy a caminar, no es que esté demasiado débil, pero es que no puedo ver por donde camino. Entonces Billy, algunas veces, él pone sus brazos sobre mí. Y él me cuida. Si Ud. nota, él está parado por allá en alguna esquina en algún lugar, y mantiene sus ojos sobre mí, esa es la razón porque él anda conmigo.
¿Cuántos recuerdan cuando estuve fuera del campo por ocho meses por causa del mal manejo? Ellos me dejaban horas y horas en la fila hasta que ya no podía decir… Luego todo simplemente llegó muy lejos. Fueron ocho meses antes de volver a mí mismo. Entonces yo… Ud. puede exceder las cosas. Ud. dice: “¿Es correcto eso, Reverendo Branham?”
Pues, sin duda. La Escritura enseña eso. ¿Cuántos saben eso? la Escritura enseña eso. Sí, señor.
62 Miren a Elías, después de estar bajo aquella visión allá, y vio cómo preparar aquel becerro y demás, y pidió que fuego cayera del cielo, y que lluvia cayera del cielo, y el mismo día salió al desierto, y estuvo perdido cuarenta días con sus noches, deambulando. Dios lo halló y lo puso de vuelta en una cueva. ¿Es correcto? Él escuchó al viento pasar, él oyó ese ruido pasar y luego una voz apacible le dijo: “¿Qué estás haciendo aquí adentro, Elías?” Vean, la unción había salido de él. Y eso es todo.
Fíjese, el Espíritu Santo está aquí en el edificio. Y ruego que Él venga ahora mismo, nuestro bendito Redentor. Tenemos como media hora de servicio. Y ruego que cada uno de Uds. estimado pueblo, cuando Él venga, le admitan y reconozcan; y ruego que cada uno de Uds. esté en oración.
63 Ahora, a Uds. allá afuera, los que no tienen tarjetas de oración, déjenme ver sus manos— los que no tienen tarjetas de oración y están enfermos, por todos lados, por todo tan lejos como las partes allá atrás donde está oscuro, levanten sus manos. Muy bien. Sencillamente en todas partes, firmes. Que Dios lo conceda.
Les diré qué hacer, Uds. crean que les he dicho la verdad, ¿Harán eso? Uds. crean, y miren para acá. Y crean con todo su corazón que les he dicho la verdad, que no estoy intentando representarme a mí mismo, amigos, estoy representando para Uds. a Jesucristo. Uds. crean que soy honesto en eso, y las cosas que les he dicho son la verdad. Crean como hizo Bartimeo el ciego. Que él dijo: “Oh, Dios, ten misericordia”. Y vea como la fe lo toca a Él y jala de Él y dice: “Tu”.
Vea a la mujer con el… tocó el borde de Su vestidura, y volvió a la multitud. Pero aquellos ojos comenzaron a buscarla por todos lados; ella viendo que no se podía ocultar. Él dijo: “Tu fe te ha sanado”.
Vea, Ud. puede ser tocado con el sentir de nuestras enfermedades. Ud. puede tocarlo a Él, y Él lo sanará.
64 Ahora, el Ángel del Señor está aquí. Que Él bendiga a cada uno de Uds. es mi oración.
Supongo que la señora… si subiera aquí, hermana, para que ellos oigan su voz. Algunas veces yo hablo muy bajo, y no lo sé, ¿lo ven? No puedo decir si estoy hablando aquí o en alguna parte dentro de la visión. Y algunas veces, ellos fijan estos micrófonos aquí, así que es muy sensible. Ellos casi pueden oír la respiración de uno desde donde esté, allá afuera en la audiencia. De esa manera ellos pueden captar lo que sucede y saber la verdad.
Supongo que Ud. y yo somos perfectos desconocidos el uno con el otro, ¿cierto? Lo somos. Pero Ud. es una cristiana. Ud. es una creyente, porque sé que su espíritu se está moviendo, ¿ve Ud.? Y si el Espíritu Santo, que sé que está aquí, Él le daría la bienvenida a Ud. mi hermana. Yo sé que Ud. es una creyente cristiana.
65 Fíjese, Ud. está aquí por algo. Ahora, Dios sabe. Él sabe con exactitud lo que Ud. está pensando. Y si yo soy el siervo de Dios, y sabiendo que no la conozco a Ud., y no hay forma en el mundo que yo la conozca, entonces, Él puede revelarme cuál es su problema. Y luego, si Él hace eso, Ud. sabrá si es o no la verdad. ¿No es cierto? Ud. lo sabrá. Si yo por medio del Espíritu de Dios puedo decirle lo que anda mal con Ud. no conociéndola, entonces Ud. sabe que aquí hay alguna manera que tengo para conocerla. ¿No es cierto? Y ahora, será lo que Ud. determine.
Si Ud. dice: “Ese hombre es hechicero” o lo que quiera… algún hipnotizador, o algo así. Bien. Eso dependerá de Ud., será entre Ud. y Dios. Pero júzguelo Ud. Que sea la Palabra de Dios, y vea lo que sucederá.
Ahora, no viene a lugares altos, vean. Por causa de la iniquidad que habita allí. Viene al humilde y manso. ¿Lo cree?
Diré esto en el nombre del señor, Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por un ser amado: creo que es su padre. Y el hombre está ciego, él tiene cataratas en sus ojos. ¿Es correcto? y Ud. es de otro estado: de Nebraska. Vaya y ponga sus manos sobre su padre para que reciba su vista, en el nombre del Señor Jesucristo, Dios le bendiga mi hermana.
66 ¿Le cree al Señor? Ahora, aquí esta una mujer, completamente desconocida, nunca la he visto, y no recuerdo ahora que le dije a ella. Pero era algo de alguien que caminaba ciego, una persona anciana. Pero no sé lo que era. Ud. lo oyó. Está en la cinta. No sé lo que estaba sucediendo. Pero ahora lo veo. Ahora, hoy alguien hizo una pregunta en una carta: “¿Qué hace que Ud. se frote la cara, hermano Branham, todo el tiempo, después de que se cansa?”
Mi cara se siente así de gruesa. Y solo trato de sentir, si yo pudiera sentir mis manos en mi rostro cuando la estoy frotando así: cansado, nervioso, (vean), tenso. Normalmente en ese momento, Ud. verá a Billy o alguno de ellos que vienen a agarrarme.
67 Ahora, sean reverentes, crean con todo su corazón, y el Dios Todopoderoso, que nos hizo, Él mostrará Su gloria. Y luego lo que Ud. haga con eso, depende de Ud. Él solo me está usando para representarlo a Él a Uds., como Sus hijos.
Fíjese, yo solo soy uno de Uds. Si el rapto aconteciera, probablemente todos Uds. irían delante mío; yo no soy digno. Yo estaba en una condición formal y fría cuando Uds. estaban allá afuera en la calle, predicando este Evangelio. Algunos de Uds. ministros con cabello blanco en este edificio, estaban afuera predicando este mensaje cuando yo aún era un joven pecador, pero es a Uds. a quienes yo respeto como mi hermano y hermana. Y solo estoy tratando de bajar por el camino por el que Ud. ha predicado y creído que vendría. No lo rechace mientras esté aquí. Ud. lo creyó y estaría aquí; y mientras esté aquí, acéptelo y créalo con todo su corazón, y Dios le bendecirá. Muy bien, hermanos.
68 Yo extrañaba a Billy Paul. Uds. saben, Ud. siente el espíritu de la gente. Eso es en donde quiera que él esté. Pero Ud. puede sentir el espíritu de las personas, y yo aquí estoy sintiendo su (mire para acá)… fuera de… el mover del canal del espíritu. Hermano Baxter, yo puedo saber que él está aquí, y Ud. está familiarizado. Esa es la razón por la que no hay personas a mí alrededor, vean. Alguien mire… a menos que sea perfectamente firme, Ud. puede decirlo, vea. Eso interfiere. Muy bien.
69 Y, señor, yo solo quiero hablar con Ud. por un momento, como su hermano, hablar con usted. Supongo que los dos somos desconocidos, uno al otro, no nos conocemos, pero el Señor Jesucristo nos conoce a los dos. ¿Es correcto? Y somos dos hombres que se encontraron aquí en la tierra esta noche. Pero, Ud. es un cristiano. Sí, señor. Ud. tiene un buen espíritu de aceptación.
Ud. esta teniendo algunos problemas, y el problema está aquí adentro en su pecho. Parece que ahí hay algo, creo que un doctor o alguien le está diciendo algo, o alguien, acerca de algo que se está secando. Como los glóbulos o, vasos sanguíneos, o algo agotándose. Está en la sangre, ¿es correcto? Eso le está causando la condición del pecho. Sí, señor. Ud. es un ministro de la… de la iglesia de la Biblia Abierta. Dios le bendiga ahora, vaya y sea sano. Jesucristo le sane es mi oración, mi hermano, en el nombre de Jesús. Dios le bendiga.
¿Creen ahora, con todo su corazón? Tengan fe ahora. Es el Señor Jesús. Solo estén orando allá afuera, y: “Señor recuérdame”. Y Dios lo concederá.
70 Ahora, aquí hay un espíritu afín. Yo no conozco a esta mujer. Creo que somos desconocidos, ¿no es cierto, señora? No nos conocemos. Sabiendo que nunca la he visto en mi vida. ¿Es nuestra primera vez que nos conocemos? Es la primera vez. Muy bien, somos desconocidos.
Pero hay algo que anda mal. Dios sabe todo al respecto. Y Ud. no es de aquí, Ud. viene de un lugar donde hay mucho trigo, mucho trigo. La veo subir en un avión o algo similar. Está mirando por una ventana. Ud. voló aquí, y viene de Oklahoma. ¿Es correcto? Ud. está sentada del lado de la ventana, mirando hacia afuera. Ud. sufre con un… Ud. ha tenido un tipo de condición. Veo como algo blanco encima de Ud. o algo. Oh, es una… operación, y ha sido del estómago. Y era cáncer, y el médico recién la suturó, pero el cáncer se ha ido al hígado. ¿Es correcto?
Ahora, allá está una señora de color sentada allá atrás. Ella también tiene cáncer. Sentada allá atrás, encima hasta arriba de aquel lugar. Levántese, señora. ¿No es eso correcto?
Oh, Padre, en el nombre de Tu Hijo Jesús, quien está aquí para desenmascarar al diablo y le ha hecho pasar una vergüenza pública: Satanás, sabes que no puedes retener a estas personas. Sal de ellas, te conjuro. Por el nombre de Jesucristo, aléjate de estas mujeres, y déjalas en paz. Amén.
71 Ahora, miren mis hermanas, Uds. dos, mientras están de pie. La presión que me estaba jalando se ha ido. Ahora, si Dios me dejó saber quiénes eran Uds., de donde son y qué anda mal con Uds., por ese mismo asunto, es un sentir muy suave de bendiciones derramándose de un lado a otro pasando por aquí ahora, y yo creo con todo mi corazón, que Dios Todopoderoso las ha sanado a las dos. Vayan a casa y sean sanas, ambas, en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Bendito sea el nombre del Señor. El Señor Jesucristo gobierna y reina en cada edad por siempre; bendito sea Su Santo nombre. Amén. Oh. ¿Le aman? Que Su misericordia perdure por todos los tiempos y todas las generaciones. ¡Vaya! Qué banca de fe se está moviendo en este edificio ahora mismo. Uno casi no la puede mencionar; simplemente viene de todas partes. ¿Qué podría suceder ahora? Muy bien.
72 ¿Tiene miedo? Venga, señora. ¿Cómo está Ud.? ¿Cree en el Señor con todo su corazón, y con todas sus fuerzas, y con toda su mente? ¿Cree que Dios me envió para ser Su siervo y para conceder a Ud. sus peticiones? ¿Lo cree con todo su corazón? Dios le bendiga. Si Dios me declara lo que anda mal con Ud. Entonces Ud. sabe que yo tengo que saberlo de una forma sobrenatural. Y Ud. sabe que hay algo cerca de Ud. ahora. ¿Cierto? ¿No es cierto? esa es Su… ¿Alguna vez vio la fotografía del Ángel, de la columna de fuego? Esa es la misma que está sobre Ud. justo ahora. Ud. ha estado sufriendo de un problema en el corazón. ¿No es cierto? La veo en alguna parte…. Ud. parece estar terriblemente feliz por algo. Es una….oh, es una…Esto es lo que sucedió. He tenido contacto con Ud. de alguna manera. Ud. era estéril y no podía tener hijos, y yo le pedí a Dios que la bendijera con un “Así dice el Señor” y Ud. tuvo su bebé. El bebé está con Ud. esta noche. Por lo tanto su problema con el corazón ha desaparecido. Ud. es sana, mi hermana. Regrese, y que la paz de Dios sea sobre Ud. Amén.
73 Alabado sea Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Su gran misericordia, ¡gloria! Bendito sea Su Santo nombre. Él revelará, sabiendo todas las cosas, y todas las cosas fueron hechas por Él. Muy bien. Tengan fe. Toda persona que está aquí adentro debería de, en este momento, estar regocijándose. Amigos, estoy orando para que no… No que yo quiera que sean emocionales. Esa no es la idea. Pero, ¿Se dieron cuenta que el mismo Dios del cielo está haciendo exactamente lo mismo que Él dijo que haría hace dos mil años? ¿Que en los últimos días, Él haría lo mismo? ¿Y Ud. lo ve?
74 Es difícil para mi entender cómo podemos mantener la calma, porque nos sentamos como sin respiración, sabiendo que nuestro Señor… Vamos al rio Ganges, hallamos a mujeres de color lanzando a sus bebés en sacrificio al dios de los Nilos. Los cocodrilos los despedazan así y está concluido. Vamos a la tumba de Mahoma, y tienen un caballo blanco que han tenido allí por dos mil años. Confucio murió hace dos mil trecientos años, una gran estatua de -si mis cálculos son correctos— ochenta pies, hecha con el cabello, y los dientes y demás cosas de sus seguidores, pero sin una pizca de vida en ella.
Pero en Jerusalén hay una tumba vacía. Y el Hombre que todavía está vivo en esta audiencia esta noche, jalando por todo el espacio, todos los corazones, todos los poderes para la resurrección; Él vive y reina, y toma los pobres sujetos, tomando aquello que fue reducido a nada y pasa a aquellos arrogantes y altivos, para condenar al mundo en esta generación para traer Su conocimiento y poder y justicia a aquellos que creerán. Esa fue la profecía. Oh, Tan bendito el nombre del Señor.
75 ¿Cree Ud. hermana la que está de pie mirando para acá? Supongo que Ud. y yo somos desconocidos el uno al otro, pero Dios nos conoce a los dos, hermana. Ahora, aparte de mí mismo, nunca la he visto en mi vida, pero Dios la ha visto, Él sabe todo sobre Ud. Él sabe porque está Ud. aquí, yo no lo sé. Ud. podría estar aquí por una situación financiera; podría estar aquí para pedir por un ser amado. No sé por quién pediría, pero Dios sabe por qué.
Y Él puede decirme todo si Él quiere, aun antes que Ud. Abra su boca, si Él no lo hace, sencillamente lo que sea que nuestro Señor quiera hacer, pero que lo hará y le concederá los deseos de su corazón sabiendo que Ud. es una cristiana, y no es un crítico, Ud. es una firme creyente de lo que estoy hablando, y de esa manera le puedo ayudar.
Lo primero es que Ud. es una mujer que está sufriendo con un problema de mujer, una condición femenina. Tal vez no sepa esto, si, si, sepa esto, Ud. tiene un problema en su cabeza y es cáncer. Y está en el cerebro. Pero Dios la sanará, Ud.… la veo que algunas veces sentada se agarra las manos así. Ud. ha estado en otra reunión en alguna otra parte, y se estaba quedando sin aliento, fue algo que sucedió en la plataforma, pues, era yo. Fue en Portland, Oregon. Cuando el maniático fue condenado, lo vi a él en el piso y rodar. Ud. está sana, hermana. Jesucristo la sana. Vaya a casa y esté bien en el nombre del Señor Jesucristo.
76 Muy bien. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree mientras viene? ¿Cree que soy el siervo de Dios? Me estoy agotando un poquito, pero venga para acá por un momento. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que el Señor Jesucristo la puede sanar? Ud. tiene una ruptura, una hernia. La garganta. Ud. debe operarse. Y Ud. es un ministro. ¿Cree que el Señor Jesucristo le sana ahora mismo? En el nombre del Señor Jesús reciba su sanidad, hermana. Amén. Dios le bendiga. Vaya y esté bien. Muy bien.
¿No está muriéndose de algo, señora: la organista? Hay una luz extraña colgando sobre Ud. justo en los últimos momentos. Me pregunté si era alrededor de algún enfermo, pero solo señala en Ud. desde que la fila se puso de este lado. Sí. Hubo una mujer que un día fue a un templo, para que Dios le quitara su reproche. Su nombre era Ana. Y Ud. está deseando lo mismo. Que el Señor Jesús… Ud. está tratándose con eso o intentando tratarse. Veo a un médico hablándole de eso. ¿No es cierto? que el Señor conceda ese hijo. Que lo abrace en sus brazos, un niño amoroso, en el nombre de Jesucristo.
77 Venga. ¿Cree Ud. a medida que pasa? ¿Cree que Dios la sanará y le quitará ese tumor de Ud.? ¿Lo cree con todo su corazón? Entonces venga aquí. Padre en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo que, nuestra hermana sea sanada, yo reprendo al enemigo en la vida de ella, que este tumor salga de ella por medio del nombre del Señor Jesucristo. Amén. Dios le bendiga hermana.
Venga, señora, ¿Cree en Él a medida que viene? ¿Me obedecerá como profeta de Dios y hará lo que le diga que haga? Ahora, vea, Ud. ha estado nerviosa por un tiempo. No es una… es un nerviosismo mental, que Ud. siempre… Ud. está intentando ser profundamente sincera, Ud. toma los pensamientos de otras personas y los toma para Ud. y cosas como esa. En otras palabras. Ud. cruza los puentes antes de llegar a ellos, y eso le ha creado una úlcera en su estómago. Ud. tiene un problema del estómago. No puede comer bien. Jesucristo le sana. ¿Lo cree? Entonces vaya y coma su cena. Dios tenga misericordia de Ud.
78 Venga creyendo, con todo su corazón. Señor, veo que tuvo un accidente y perdió su brazo. Muy bien. No solo eso, sino que también está sufriendo de un problema del corazón y quiere que Dios lo sane. Él lo ha hecho, solo siga marchando, y regocijándose y alabando a Dios. Digamos: “Bendito sea el Señor”.
Venga, hermana. Mientras viene, venga creyendo. ¿Cree que Dios puede quitar esa diabetes de Ud. y sanarla? En el nombre de Jesucristo, recíbala es mi oración. Amén. Dios le bendiga.
Venga, ¿está creyendo hermana mientras pasa? Ud. tiene toda clase de sentimientos extraños últimamente. Por ejemplo, Ud. algunas veces tiene problemas del corazón. Es demasiado nerviosa, y este nerviosismo, le ha creado un tumor. Y se tiene que operar ese tumor. ¿Es correcto? ¿Cree que el Señor Jesucristo le quita eso ahora mismo? En el nombre de Jesucristo, que eso sea para la gloria de Dios. Amén.
79 Venga creyendo con todo su corazón. Amén. Tenga fe en Dios. No dude.
La damita que está sentada mirándome muy sinceramente. Ud. está paralizada. Pero Ud. tiene un pensamiento en su corazón de lo que quiere hacer. Yo no le estoy leyendo la mente; yo no la conozco a Ud., pero Ud. quiere escribir un libro. ¿No es cierto? Levántese, su parálisis se ha ido. Ud. es sana. Puede irse a casa y estar sana. Dios le bendiga.
También su problema del corazón se ha ido, puede regresar por su camino regocijándose, hermana y sea sana. Dios le bendiga.
Digamos: “Alabado sea Dios”.
La insulina es una cosa buena, pero el Señor es mejor. ¿No lo cree Ud.? La insulina le sostiene pero Dios la puede sanar de esa diabetes. ¿No lo cree Ud.? Venga aquí un momento, si el Espíritu de Dios está en mí, ungiéndome para conocer los pensamientos suyos, su mente, quién es y de dónde viene, pongo mis manos sobre Ud. en el nombre de Jesucristo, y reprendo esa diabetes, que Jesucristo la sane. Amén. Como ha creído le sea hecho. Vaya creyendo con todo su corazón.
80 Joven. Si le dijera que Ud. fue sano mientras estaba sentado en la silla, ¿creería eso? Dios le bendiga y sea con Ud.
Sean reverentes. Tengan fe.
Un momento, hay un sordo… aquí está. La mujer es sorda. Inclinen su cabeza por un momento. Oh, Dios Todopoderoso y eterno, quien puso los fundamentos del mundo, y esparció todas las cosas, hizo al hombre a Su imagen, y trajo a Su Hijo Jesucristo, y se hizo hombre para quitar el pecado del hombre, y restaurarlo al compañerismo como hijos e hijas de Dios… Por lo tanto, sobre esta base de Su sangre derramada, yo vengo confesando un don de sanidad el cual me fue ministrado por el Ángel diciendo a este espíritu de sordera que ha ensordecido a esta mujer. “¡Sal de ella! En el nombre de Jesucristo, recibe la audición”.
¿Me puede oír? ¿Ahora me puede oír? ¿Me puede oír? Diga: “Amén.” (La hermana dice: “Amén.”) “Yo amo al Señor.” Esto es maravilloso. Diga: “Amén, yo amo al Señor.” ¿Por cuánto tiempo has sido sorda? Escuche, cómo puede oír ahora. Vean. He puesto mis dedos aquí. ¿Puede oírme muy bien? Diga: “Amén.” Allí lo tiene, está perfectamente normal. Baje de la plataforma diciendo “Gracias sean dadas a Dios.”
¡Aleluya! Gloria al nombre del Señor Jesucristo, el gran Alfa y Omega, el principio y el fin.
81 Veo suspendido delante de mí, un niño. Es un bebé. Y es examinado. El pequeñito tiene un desgarre, está sentado en esta audiencia. Allí está el bebé. Hermana, ponga las manos sobre él. En el nombre de Jesucristo, yo condeno a ese enemigo. Sal del niño. Lléveselo a casa, crea a Dios; él mejorará, tenga fe en Dios.
¿Cree con todo su corazón? ¿Qué piensa Ud. la que está sentada por allá mirándome así la del pequeño abrigo rojo, sentada allí a punto de morir de cáncer? ¿Cree que Jesucristo la sana ahora mismo? Si lo cree, levántese, y créalo.
¿Qué de Ud.? Ud. que está junto a ella, ondeando con sus manos. Ud. tiene problema de la vejiga. ¿No es cierto? Ud. está sano. Jesucristo le sana.
82 ¿Qué de Ud. que tiene las manos cruzadas sentado allá? Ud. tiene un problema del colon. ¿No es cierto? Póngase de pie; Jesucristo le sana. Dios le bendiga. Dios puede hacer todas las cosas.
Ud. también tiene cáncer, ¿no es cierto, señora? Póngase de pie; Jesucristo la sana.
¿Qué piensan Uds. dos que están sentados allá juntos, esposo y esposa? Ud. tiene un tumor. Ud. tiene un problema de estómago. ¿No es cierto? ¿No están caminando en muletas, tienen algún tipo de muletas? Jesucristo le sana. Póngase de pie y sea sano. Ya no las necesita. Tome sus muletas y póngaselas en su hombro y váyase a casa, no la necesita. Cristo lo sana ahora mismo.
¿Qué piensa Ud. Señora, que está sentada allá atrás con esa asma? ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Lo cree? Sí, Señor. Póngase de pie, Jesucristo le sana de esa condición asmática. ¡Aleluya!
83 ¿Qué piensa Ud. que está sentada con ese muchachito? ¿Cree que Dios lo sanará de ese problema de riñón, sentados justo allí al final? Hermano, ¿lo cree de todo corazón? Póngase de pie allí. Ponga sus manos sobre el niño. Dios Todopoderoso, condeno ese problema de riñón, Te pido por su sanidad. En el nombre de Jesucristo que esté bien. Él está sano. Vaya a casa, él nunca más lo perturbará. Dios lo ha sanado a él.
Toda persona aquí adentro puede ser sana en este momento, si creen. ¿Creen Uds.?
¿Qué de Uds. que están en estas sillas de ruedas? ¿Están listos para ser sanados? ¿Lo creen? Si pueden, Uds. pueden empujar su silla de ruedas fuera del edificio. Sean sanos. Todas las personas aquí adentro pueden ser sanadas. Si lo creen, póngase de pie. Siento la unción del poder del Espíritu Santo moverse a través de mí ahora mismo. Porque la oración de fe que salvará a toda persona aquí adentro. Créanlo.
Señor Jesús, condeno a toda enfermedad en este edificio. Sal de aquí, Satanás. Eres un perdedor; has perdido la batalla. Jesucristo ha sanado a todos. Levántense y vayan a casa, y sean sanos.
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