S.233 54-0724  Experiencia Personal con Dios 

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OBRAS DEL MENSAJE

Experiencia Personal Con Dios

Chicago, Illinois, E.U.A.

54-0724

1 Muchas gracias. Inclinemos nuestros rostros para orar.
Nuestro bondadoso Padre celestial, estamos agradecidos contigo por este momento de compañerismo, reunidos aquí en Chicago con Tus hijos amados. Muchos de ellos son de diferentes partes del mundo, y estamos tan agradecidos al reunirnos vez tras vez, sabiendo que algún día nos reuniremos del otro lado, en Tu Reino, donde nunca más nos separaremos. Y mientras que aquí en la tierra es de día, que podamos trabajar juntos con toda unidad y fe en nuestro Señor Jesucristo, para la edificación de Su Reino. Perdona nuestros pecados, los delitos contra Ti, y que el Espíritu Santo tome el servicio ahora bajo Su control y se glorifique. Porque fue escrito, por nuestro Señor, que: “Todo lo que pidieres al Padre en Mi nombre, Yo lo haré”. Te ruego que en esta noche podamos ver Su Presencia, Su gloria, cubriéndonos a todos nosotros. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Pueden sentarse.

2 Buenas noches, mis amigos cristianos y ciudadanos del reino de Dios. Ciertamente estamos agradecidos de estar aquí en esta noche para ministrarles en el Nombre de nuestro Señor Jesús resucitado. Mi corazón como que estaba bombeando fuertemente en los últimos momentos. Al entrar, conocí algunas personas del otro lado del mar (de Suiza) y ellos me estaban diciendo que la otra noche el Espíritu Santo les dijo todo acerca de sus condiciones, sus vidas, y cómo es que fueron sanados, y luego al entrar e inmediatamente oír ese canto tan maravilloso: “Qué Bella Historia”. Si hay un canto que conmueve mi alma es ese: “Qué Bella Historia”. Cómo es que Dios viene condescendiendo, bajando, revelándose a Sí mismo en un cuerpo de carne para tomar mi lugar en el Calvario como pecador, y morir en mi lugar para darme el derecho al Árbol de la Vida, para que yo pudiera comer y vivir para siempre. ¿Cómo podría yo rechazarlo? ¿Cómo podría Ud. rechazar una invitación tan maravillosa?

3 Luego entrar y conocer a nuestro hermano aquí de ultramar, de Suecia. Yo me pregunto: ¿Cómo será cuando todos lleguemos a la gloria y veamos a la gente tan maravillosa que hemos conocido aquí vez tras vez en los servicios?
El hermano José aquí, por supuesto, cuando él me presenta, yo… Él tiene un gran amor por mí, así que él simplemente dice muchísimo. [El hermano Branham se ríe, y el hermano Boze le habla al hermano Branham-Ed.]
Gracias, Hermano. Gracias, Hermano. Gracias, mi Hermano. Espero que nunca eche a perder ese sentir en mi hermano o en ninguna otra persona. Que nuestro Señor Jesús me mantenga siempre en un lugar donde tenga compañerismo y amor con mis hermanos, porque yo ciertamente los amo. Es un sentir mutuo, y todos juntos, somos colaboradores para el Reino de Dios, y Jesucristo el Señor.

4 Ahora, el servicio de mañana por la tarde, creo que comienza como a las dos, o algo así. Y creo que nuestro Hermano de Suecia va a hablarnos, y entonces mañana en la noche es la clausura de esta serie de servicios. Porque tengo que apresurarme para llegar a casa, salir mañana en la noche, quizás, y el lunes a las doce de la tarde, tengo que estar en Fort Knox, Kentucky, para ponerme unas vacunas más para ir a ultramar. Yo trato de decirles a ellos que yo no las necesito, pero ellos no me hacen caso. Y mis brazos se ponen muy adoloridos, y ellos… Yo no necesito esas cosas, pero la ley dice que tengo que ponérmelas. Así que la Biblia dice: “Dale a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios”. Así que tendré que ponerme las vacunas, y luego predicarles el Evangelio a ellos, ¿no es cierto? Así que eso será darle a Dios lo que es de Dios, y a Cesar lo que es de Cesar.

5 Ahora, yo confío que el Señor les bendiga a cada uno de Uds. Sólo me quedan unos momentos, para unas palabritas.
Y ahora, si el Señor me lo permite, voy a tratar de regresar, de manera que los oídos de Chicago, que están aquí en esta noche sepan con toda seguridad, que se ha dicho muchas veces en mi ministerio que: “la única falla que alguien pudiera encontrar, es que yo no puedo ministrarle a suficiente gente a la vez”. Bueno, yo ciertamente desearía poder. Si yo pudiera, yo estaría muy contento de hacerlo. Pero en la manera en que yo ministro, yo no puedo hacerlo. El ministerio no fue dado para ese propósito.
Se ha dicho que el señor Roberts, nuestro Hermano, oraba por quinientas personas mientras que yo oraba por dos. Bueno, eso es verdad, pero el Hermano Roberts hace lo que Dios le dice a él que haga, y yo tengo que hacer lo que el Señor me dice a mí que haga. Así que esa es la diferencia. El Espíritu Santo obra de diferentes maneras en la iglesia. Y el Hermano Roberts es ciertamente un hombre fino de fe, una persona maravillosa, un hermano amoroso, y hay muchos de ellos en el campo hoy. Francamente, yo quiero pensar que cada uno está en la cima. ¿Ven Uds.? Es maravilloso. Yo oro por ellos todo el tiempo.

6 Y este gran evangelista, que está en el campo hoy, quizás no esté de acuerdo conmigo sobre la sanidad Divina, nuestro amado hermano, Billy Graham. Pero el otro día, mientras yo venía cruzando la nación, estaba escuchando un programa radial y oí que él estaba en el hospital en Alemania o algo así, enfermo con un bloqueo del riñón. Yo no pude evitar detenerme en el acto, teniendo ese sentir de compasión por nuestro hermano, y oré para que Dios lo sanara. Días después, escuché que él estaba mejor, y regresó de nuevo al servicio. Dios está usando a nuestro hermano de una manera tremenda y poderosa logrando que la gente sea salva. Y nosotros ciertamente lo apreciamos, y le pido a todos los cristianos que oren por nuestro hermano, mientras que vemos la mano de Dios con él, salvando a los perdidos.
Y ahora, es mi oración que Dios lo sane completamente. Supe que él aún se siente muy mal, así que ruego que Dios sane completamente a nuestro hermano, de manera que él pueda predicar el Evangelio. Él alcanza una clase de gente que quizás no vendrían a escucharme a mí. Tales como diplomáticos y así por el estilo. Tal vez, la única manera que ellos vendrían a escucharme a mí, sería si ellos enfermaran lo suficiente. Pero ésa sería la única manera.

7 Yo he tenido el privilegio de orar por reyes, monarcas y potentados, y nunca he visto al Señor rechazar a alguien aún, sino que Él los sanó a todos. El congresista Upshaw, uno de nuestro gobierno de los Estados Unidos, aquí, había sido inválido en una silla de ruedas por sesenta y seis años, y fue sanado instantáneamente. Yo nunca había oído de ese hombre en mi vida; él estaba sentado muy atrás en la audiencia, en una silla de ruedas, cuando el Señor Jesús mostró la visión de lo que sucedió y lo que estaba aconteciendo, y él fue sanado completamente. Y nosotros estamos agradecidos por eso.
Tal vez yo… ¿Cuántos han oído de su caso, de cómo él fue sanado? No muchos. Creo que voy a leer sólo una pequeña porción de la Escritura aquí, y les contaré eso como un testimonio, porque únicamente tengo como diez minutos para hablar, y hablaré mañana en la noche, quizás venga temprano. En el capítulo 2 o 3 de los Hechos de los apóstoles, comenzando con el versículo 1.
Pedro y Juan Subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te do; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

8 Que el Señor añada Su bendición a la lectura de la Palabra. Era un gran tiempo ese día en el templo, el corazón de los apóstoles estaba lleno de gozo y alegría. Acababan de recibir una nueva experiencia del Señor Jesucristo. Sus corazones, estaban llenos de gozo. Ellos pensaron: “Oh, algo nuevo ha sucedido”.
Ellos tenían gozo en saber que el Espíritu Santo había venido, la promesa del Padre que habían esperado por tanto tiempo. En Lucas 24:49, Jesús le dijo a sus discípulos: “Vosotros…” o: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. En Hechos 1:8, Él dijo: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra”. El saber que ésta misma bendición que estaba sobre ellos, iría hasta lo último de la tierra, incluso hasta hoy, sería lo mismo. Todavía no ha llegado ni a una tercera parte hasta este tiempo. Después de dos mil años, todavía nos faltan dos terceras partes de la tierra que recorrer con este mismo Evangelio. Porque ésta demostración de poder debe ir a las partes más lejanas de la tierra.

9 Unos días después, cuando Jesús fue recibido en la gloria, las últimas palabras que dijo a sus discípulos fueron: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio. (Por todo el mundo). Estas señales seguirán a los que creen: en Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes o cosas mortíferas y no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Está escrito en la Escritura, que Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos, Hebreos 13:8.
Nosotros no podemos negar eso; esa es la Palabra de Dios. La única manera en que yo podría pasarla por alto sería para justificar mi incredulidad. Pero si tengo que mirarla y decir: “¿Es la Palabra? ¿Sí o no? Es la Palabra”. Y cuando Jesús dijo, cuando Él estaba aquí en la tierra… Él no reclamaba ser una persona grande; Él sólo reclamaba ser-Él fue un siervo. Él era el Hijo de Dios, y se despojó a sí mismo.

10 El otro día estaba pensando del hombre que fabricó el brazo artificial, él ganó fama para sí mismo, pero el Hombre que hizo el brazo verdadero, no buscó reputación. El que hizo el ojo artificial se hizo de una reputación por hacerlo; pero el Hombre que hizo el ojo verdadero no buscó esa reputación. Él se humilló a sí mismo, Dios Jehová, velado en carne, descendió para sacrificarse a sí mismo por nuestros pecados y enfermedades. El amor de Dios no se podía comprender, qué tan profundo, qué tan puro, y qué tan rico, y qué tan grande saber que Dios haría tales cosas por sus enemigos, no por sus amados, aquellos que le aman, sino por sus enemigos.
Con frecuencia he pensado que si Dios estuvo dispuesto a morir por Sus enemigos, para salvarlos del infierno, ciertamente estaría dispuesto a sanar las enfermedades de Sus hijos. ¿No lo creen Uds.? Si Él tiene tanto cuidado de Sus enemigos.

11 Ahora, en ese gran ajetreo del tiempo de los primeros apóstoles, cómo es que ellos estaban gloriosamente felices, porque habían tenido una experiencia. Ellos tenían algo. Eso es lo que necesitan hoy: Una experiencia.
Si fuésemos a ir de viaje a California, y alguien fuera a llevarle en carro, Ud. seguramente no quisiera irse con un chofer que nunca antes haya manejado un carro. Ud. buscaría a alguien que tuviera una experiencia. Si a Ud. le fuesen a hacer una cirugía, o un trabajo dental, Ud. ciertamente no buscaría a alguien que no sabe de qué está hablando. Ud. buscaría a alguien que haya tenido una experiencia.
Y así es cuando vamos a hablar de Dios. Consigamos a alguien que tenga una experiencia, que sepa de lo que está hablando. Y éstos apóstoles habían tenido la experiencia de Pentecostés. Ellos estaban bendecidos; tenían gozo Divino, y sus corazones estaban rebosando; el mundo entero les pertenecía. Y ¿no es una lástima que en esta noche hayamos perdido ese gozo, ese gozo Divino y lo que ellos una vez tuvieron? Y yo pienso en cómo es que el mundo necesita la experiencia que ellos tuvieron en aquel tiempo.

12 Ahora, pensamos en Moisés, en la zarza ardiendo, éste pastor de ovejas, una mañana caminando por la misma vereda que había caminado tantas veces, y allí fue atraído por una zarza ardiendo. Se dio cuenta que el Ángel del Señor estaba en ése arbusto. Y ahora, Él habló con Moisés. Moisés había tenido un fracaso amargo, sabiendo que Su pueblo iba a ser liberado por él, trató de hacerlo por sí mismo cuarenta años antes de eso, y fue un fracaso, y había perdido toda la visión de la victoria y de la libertad para el pueblo esclavizado.
Y a veces me pregunto, si nosotros, la iglesia, sabiendo que Dios ha prometido liberarla de su pecado, y de su enfermedad, y hacernos un pueblo salado, por el cual el mundo tenga hambre y sed, me pregunto, si en nuestros esfuerzos humanos, en nuestras teologías, y demás, y nuestros grandes y finos edificios, y así por el estilo, que tratamos de presentar a la gente hace muchos años; y nos dimos cuenta de que ha fallado, porque lo hemos hecho nosotros mismos. Nos dedicamos a tener nuevas escuelas, para educar a nuestros ministros, y así por el estilo. Dejamos a un lado el verdadero principio, la cosa verdadera que Dios nos dijo que recibiéramos, y fue dejar que el Espíritu Santo
guíe a la iglesia. Hemos dejado eso fuera, y hemos perdido nuestro gozo Divino. Ahora la visión está borrosa.
La gente ya no está esperando la venida del Señor, y sin embargo hay bombas atómicas en los hangares por todas partes, y cosas que pueden destruir al mundo en el acto. Pero la gente ha perdido la visión del Señor, ya que han fijado fechas, de que el Señor vendrá en cierto tiempo. Y han hecho todas estas cosas, tratando de hacerlo por sí mismos. Debemos soltarnos y dejar que Dios haga estas cosas. ¿Cómo podemos hacer esas cosas sin el Espíritu Santo?
Y Moisés había sido un fracaso total, pero ahora allí, vemos que su atención fue atraída hacia una zarza ardiendo. Y la mira bien para ver cuál era el problema. Y se acerca a ella… Por lo regular el fuego produce una atracción. Normalmente cuando el Espíritu Santo viene en forma de fuego, atrae la atención de la gente. Y cuando Moisés se hizo a un lado para considerar esta zarza que no se quemaba, Dios le habló en una visión fresca por medio de un Ángel.

13 Ahora, vean cómo se afianzó la fe rápidamente. Las cosas viejas habían pasado, pero ahora Moisés tenía una nueva visión. Tenía una revelación. Tenía una experiencia. Se había encontrado con Dios. Había hablado con Dios. Antes de eso, él no se había encontrado con Dios, él solamente había leído y sabía lo que su madre o el pastor le habían contado. Pero ahora Moisés tenía una experiencia personal.
Eso es lo que la iglesia necesita en esta noche: Dejar de estudiar tanta teología, y arrodillarse en el altar y orar hasta que una experiencia personal arda en el corazón humano, y quite todo lo empañado, y dé una nueva visión.

14 Ahora Moisés estaba calificado. Había presenciado el poder del Señor Dios. Él lo había presenciado en sanidad Divina; su mano se había vuelto leprosa. La metió en su seno y la sacó, y fue sanada. Él sabía que Dios era el Sanador, y Dios estaba con él y se le había revelado personalmente a él.
Así es como el Espíritu Santo vino sobre éste apóstol, que dijo: “Lo que tengo”. Eso es lo que necesitamos en esta noche, una experiencia personal con Dios.
Moisés recibió la experiencia personal. Ahora observen la fe manifestarse. Vean la diferencia en Moisés ahora. Se va a Egipto, la invasión a manos de un solo hombre, yendo a tomar el mando. No llevaba nada en la mano sino una vara seca, pero él fue a hacerlo y llevó a cabo lo que Dios le había dicho, porque él tuvo una visión fresca de parte de Dios.
Si hay algo que la iglesia necesita en esta noche, y lo que estamos tratando de hacer, amigos, es traer una visión fresca de la Presencia de Dios para que la gente pueda ver que Dios aún vive y reina y se mueve en Su iglesia, y Él lo hará hasta que Jesús venga a recibirla. Una visión, una experiencia…

15 Una vez, un hombrecito llamado David, fue al ejército donde estaban sus hermanos, a llevarles tortas y pasas. Y vemos que un gran fanfarrón llamado Goliat, se paró en el arroyo, del otro lado de la colina, y comenzó a retar y a burlarse de Israel. Viendo que ellos habían perdido su fe, habían perdido su experiencia con Dios, y todos estaban callados. Nadie decía nada, le tenían miedo a ese matón.
Pero él salió e hizo su jactancia en los oídos de alguien que creía en Dios. Ése era el pequeño David, tenía puesto un abrigo de pieles de oveja, quizás un muchachito rubio. Corrió y dijo: “Déjenme ir a pelear con ese enemigo. ¿Quieren decirme que los ejércitos del Dios vivo permiten que ese filisteo incircunciso los desafíe?”. Pues, él avergonzó a sus hermanos. Lo que necesitamos en esta noche es alguien con una experiencia como David, que se pare firme y diga: “¿Quieren decirme que Uds. dejarán que la gente se pare y diga que los días de los milagros han pasado, y que la sangre de Jesús se secó hace mil novecientos años y que todo lo que necesitamos es unirnos a la iglesia?”.

16 Lo que necesitamos hoy es un buen avivamiento chapado a la antigua al estilo de San Pablo, y el bautismo del Espíritu Santo como cayó en el día de Pentecostés, para traer al pueblo de regreso a una fe viva en Dios nuevamente. Así es. Yo creo en las confesiones de aceptar a Jesucristo; eso es bueno. Yo creo en todo eso, pero amigos, necesitamos algo más que eso.
Abraham creyó en Dios por fe, y Él le dio el sello de la circuncisión como confirmación de su fe. Y cuando Ud. dice que tiene fe en Dios, Dios está en la obligación, si su fe es correcta, de darle el bautismo del Espíritu Santo ahí mismo para confirmar que Él ha aceptado su fe. Amén. Eso es correcto.

17 Ahora noten, cuando el pequeño David se preparó para salir a pelear con el gigante, pues, me supongo que el rey admiró su valor. Le dijo: “Bueno, hijo, ciertamente yo admiro tu valor, pero recuerda que ya no estamos viviendo en los días de Moisés; estamos viviendo en los días cuando éstas cosas han pasado”. Le dijo: “Sin embargo, ven aquí, que te equiparé”. Entonces él se quitó su propia armadura y se la puso a ese muchachito, David. Y le puso el escudo en la mano, y esa gran armadura que casi tumba al pequeño David. Y él dijo: “Pues, quítenme esta cosa de encima; yo nunca me la he puesto. Nunca la he probado. No sé lo que es”. Pero había una cosa que él sí tenía; él tenía una experiencia personal con una honda, él sabía que Dios estaba con él en esa honda. Eso era lo que necesitaba.

18 Saúl se dio cuenta que su chaleco eclesiástico no le quedaba bien a un hombre de Dios. Él no podía con eso. Ese es el problema con muchos hombres hoy que he conocido al cruzar el país, hombres de gran posición en iglesias grandes y cosas. Ellos creen en este mensaje de liberación; creen en el mensaje del Señor Jesús y Su poder, pero están tan atados con denominaciones de iglesias que no pueden ver más lejos que su iglesia, y ellos no les dejan ver más lejos. Lo que necesitamos hoy es a alguien que salga con alguna experiencia con la honda como la que tenía David.
David dijo: “Yo no sé nada acerca de su teología, y de éstas espadas, y demás, pero tu siervo tuvo una experiencia con esta honda allá, donde Dios me ha permitido matar a un león y a un oso con ella. Y si Dios me ha permitido matar un león con ella, seguramente ese filisteo incircunciso me pertenece esta tarde”.
Que Dios nos dé más muchachos con esa clase de experiencias rudas, que tomen a Dios en Su Palabra, y que le crean porque todo lo que Él dice es la verdad. Amén. Eso es lo que necesitamos en esta noche, mi queridos amigos cristianos.
Y ahora, quiero que noten que él salió y probó exactamente que Dios estaba con él, porque él había tenido una experiencia que Dios podía entregarle al enemigo en la mano por medio de su honda.

19 Una vez, un hombrecito llamado Sansón, con cabello rizado de esa manera. Yo veo que a veces el artista pinta su cuadro con puertas que difícilmente pasarían por aquí por este auditorio. Bueno, no sería extraño para mí ver a un hombre así alzar las puertas de la ciudad y marcharse con ellas, un hombre de ése tamaño. No sería un misterio para un hombre de ése tamaño matar a un león con sus manos. Pero ellos tienen la idea equivocada. Sansón era un hombrecito muy pequeño, de cabello rizado que tenía siete rizos que le colgaban como un pequeño cobarde, y parecía que era cualquier otra cosa menos un hombre. Pero cuando el Espíritu de Dios venía sobre él, él podía matar a un león o cualquier cosa. Pero se necesitaba al Espíritu de Dios.
Y un día, cuando estaba todo rodeado al lado de la colina, y mil filisteos vinieron contra él, y él no sabía hacer nada, pero tomó una quijada de mula, tocó su espalda para ver si esas siete guedejas aún estaban ahí, él embistió con todo lo que tenía, y mató a esos mil filisteos, sin tener más nada con qué darles. Él dijo: “Yo no tengo más nada con qué darles, sino una quijada, así que con eso les daré”. Y mató a mil filisteos.
Lo que necesitamos hoy es gente que entren en una verdadera seriedad con Dios.

20 Yo entré a un estadio de fútbol una vez, donde iba a tener un servicio. Y había un letrero en la puerta, el cual nunca olvidaré; decía: “No se trata del tamaño del perro en la pelea, sino del tamaño de la pelea en el perro”.
Y eso es lo que necesitamos en esta noche: alguien que tenga suficiente valor y espinazo. No importa si él no pertenece a una denominación, si tiene un título de doctor, o lo que tenga, Ud. tendrá a Jesucristo de su lado siempre y cuando predique la Palabra del Dios viviente que no se compromete, y se pare en la misma. Dios prometió que Él la respaldaría y… Eso es exactamente la verdad.
Me acuerdo de un hombrecito llamado Samgar, allá en el tiempo de los jueces. Él no tenía nada; él no era un guerrero. No sabía nada acerca de pelear. Los filisteos venían y les robaban todo lo que tenían. Tan pronto como ellos acumulaban algunas provisiones, venían los filisteos y los robaban, se las quitaban. Más o menos así es como nos pasa a nosotros hoy en reuniones de avivamientos. Vamos y comenzamos un avivamiento, y tan pronto como el evangelista se va, o la gente se esparce, entonces vienen los filisteos y dicen: “Bueno, los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como esa. Eso es psicología. Es telepatía mental, o algo así”.

21 ¡Oh, hermano!, puedo ver al pequeño Samgar parado allí y mirando por la calle, y aquí vienen los filisteos marchando. Él no era un guerrero; él no sabía nada acerca de pelear. Pero una cosa sí sabía, y es que él era judío, y tenía un derecho; era circuncidado y Dios estaba con él. Así que él tomó ésta pequeña aguijada allí. Eso era todo lo que él tenía; le dio con eso a seiscientos filisteos, y mató a cada uno de esos hombres armados con esa aguijada en la mano, porque se paró en lo que era correcto y le creyó a Dios.
Lo que necesitamos en esta noche son más Samgares. ¿No es correcto eso? Alguien que se pare en la Palabra de Dios, y diga que es la verdad, [Espacio en blanco en la cinta-Ed.] y no tenga miedo. Dios respaldará Su Palabra; Él está obligado a hacerlo.

22 ¡Oh!, y yo pienso en los grandes héroes de la Biblia. Me hizo recordar de aquí hace algún tiempo, yo estaba aquí en las montañas, y me estaba observando a los patos, cuando están todos en el agua, nadando. Pero tan pronto como sopla el viento frío, esos patitos salen allí, graznan dos o tres veces y se van para Lousiana tan rápido como pueden hacia los campos de arroz. ¿Qué es lo que sucede? Ellos no tienen que tener ninguna teología. Ellos nacieron completamente patos, y cuando son patos, ellos tienen instinto. Y él sabe, si es un pato, un instinto le dice que salga de allí porque se avecina el clima frío; y que se vaya adonde está más cálido y la tierra es mejor.
Bueno, si un pato puede hacer eso al ser un pato, ¿qué debería hacer un hombre por medio del bautismo del Espíritu Santo cuando él es nacido del Espíritu de Dios? Él debería ser capaz de saber que cuando hay problemas por delante, él puede parase en Dios y extender sus alas de fe y salir de esa cosa, salir de su enfermedad, salir de su condición encadenada, y todas esas cosas. Es tiempo de que Dios se mueva y haga esas cosas, y permita que la Presencia del Señor Jesús bendiga y dé poder, y grandes cosas para la iglesia en cualquier día, Dios ha prometido que Él lo haría.

23 Dios dijo que: “En los últimos días, Su Espíritu sería derramado desde lo alto, y mostraría señales y maravillas en la tierra”. Y todas estas otras cosas, Dios prometió hacerlo. Y si Él prometió hacerlo, Él está obligado a cumplirlo. ¿No creen Uds. eso? Sí, señor. Ciertamente que sí. Y luego cuando éste…
Cierta vez observé a un ruiseñor, cuando yo pastoreaba la iglesia bautista. Yo solía regresar en la noche, y ese pajarillo se posaba allí, y miraba para todos lados en la noche. Y cuando podía ver una estrella en alguna parte, las nubes se retiraban un poquito, y él podía ver una estrella, entonces empezaba a cantar tan fuerte como su corazoncito se lo permitía. ¿Por qué? Él sabía que el sol estaba brillando en algún lado, pues había visto la evidencia de eso; una estrella estaba brillando, probaba que el sol estaba brillando en alguna parte, que todavía había un sol en existencia.

24 Y yo pienso, mi hermano, en esta noche, que nosotros, como el día cuando el Espíritu Santo descienda como un viento recio, y se lleve las nubes de oscuridad, y tengamos un avivamiento chapado a la antigua donde el Espíritu Santo se esté derramando. Eso debiera hacer que todo cristiano se levante y resplandezca, porque yo sé que Dios todavía vive y reina, y derrama Su Espíritu sobre la gente (sí, ciertamente), en estos días en que estamos viviendo.
Si yo saliera en la madrugada y observara la gran estrella de la mañana, y le preguntara: Estrella de la mañana, ¿qué es lo que te hace brillar?
Si ella me pudiera contestar, me diría: “Hermano Branham, no soy yo la que brillo; es el sol, el que está brillando sobre mí”.

25 Un doctor me dijo, no hace mucho mientras hablaba con él: “Hermano Branham, lo que pasa con esa gente, es que ellos se emocionan. Eso es lo que los hace actuar así, llorar y correr al altar”. Dijo: “Eso es emoción”. Le dije: “Doctor, Ud. debería saber lo suficiente, que se necesita algo que estimule los nervios, antes que una persona se emocione”.
Ciertamente que así es. Hay algo presente. Y es cierto que cuando el Espíritu Santo desciende, hace que la multitud se emocione. Ellos están sentados allí ungidos con el Espíritu de Dios, y el Espíritu Santo baja sobre ellos y hace que se emocionen. Tiene que hacerlo.
Jesús dijo: “Si éstos callaran, las piedras clamarían”. Y ¿qué podemos hacer? ¡Oh, cuando pienso en eso! “No es la gente”, dijo Él. No es la gente brillando; es el Espíritu Santo brillando sobre ellos, que hace estas cosas. Eso es lo que lo hace. No es la gente; es el Espíritu de Dios sobre ellos que los hace creer. Es el Espíritu de Dios sobre ellos que les da libertad. Es el Espíritu de Dios sobre ellos que los hace sentirse libres.

26 No hace mucho, yo pasé… A mí me gusta ir a las montañas a cazar. Hay un manantial del que me gusta beber. Y ese manantial borbotea constantemente. Es el manantial más feliz que yo haya visto en mi vida: borbotea, borbotea y borbotea todo el tiempo. Y un día me detuve junto a él y le pregunté: “¿Qué te hace tan feliz? ¿Será porque los venados beben de ti, lo que te hace borbotear?”. Y si él pudiera haber hablado (el manantial) me hubiera dicho: “No”. Yo dije: “Bueno, ¿será porque los osos beben de ti? Él hubiera dicho: ”No“. ”Bueno, ¿quizás porque yo bebo de ti, es lo que te hace borbotear?“ Si él hubiera podido hablar, me hubiera dicho: ”Hermano Branham, yo no soy el que borbotea; es algo detrás de mí que me empuja y me hace borbotear“.
Y así es todo aquél que es nacido del Espíritu de Dios, hay aguas vivas saltando en él. No es él el que borbotea; sino es el Espíritu Santo detrás de él que lo hace borbotear, y que lo hace creer y lo lleva a alturas más elevadas, y a profundidades más profundas, y a experiencias con el Señor Jesucristo. Eso es lo que necesitamos hoy, un pozo surtidor, quitar las tapas y dejar correr las aguas. Eso es lo que necesitamos hoy.

27 Dense cuenta del rocío en la mañana… Yo lo he observado muchas veces, cuando veo el rocío caer durante la noche. Mire allí afuera y vea el rocío caer. Y cada vez que sale el sol, ¿se han fijado en lo contento que está una gotita de rocío? Ella destella y brilla, destella y brilla. Una mañana, mientras hablaba con la naturaleza, la cual es mi primera Biblia, le pregunté: “Gotita, ¿qué te hace destellar?”. Y pareció que en cierta forma me respondió y dijo: “Tú sabes, anoche yo estaba allá arriba. Y sé que voy a subir nuevamente, porque yo pertenezco allá arriba, mucho más allá de esta tierra caliente, allá donde se condensa la humedad. Y yo estaba allá una vez, y estoy feliz porque el sol está brillando sobre mí, y cuando el sol brille sobre mí, me atraerá de regreso a donde yo estaba”.
Y yo pienso que eso es correcto. La razón de que Ud. puede hacer eso, y destellar es porque tiene una experiencia. Una vez Ud. estaba allá arriba.
Y yo pienso en eso: que un hombre que ha sido nacido de nuevo, y ha salido de esta vida y ha entrado a otra esfera de bendiciones y gloria, un día de éstos, el Hijo de justicia brillará a través de esta tierra, y los que tengan esa clase de experiencia serán arrebatados para encontrarse con Él en el aire, allá arriba donde ellos han estado en esas esferas de gloria y se han perdido a sí mismos. Y una vez que han estado en ese lugar ya no se preocupan por quién está a su alrededor. Y cuando entran en esa clase de condiciones con la unción del Espíritu, ese Espíritu Maestro, Jesucristo vendrá algún día a reclamar a Su iglesia.

28 No hace mucho yo estaba leyendo, o era el Hermano Moore, mi hermano. Creo que fue un gran escritor de días pasados, dijo que: “Él había visto una de las escenas más horribles, cuando vio un águila, un ave del cielo, en una jaula. Y ella había golpeado su cabeza contra los barrotes, y golpeado sus alas contra ellos, a tal grado que se le habían caído las plumas. Ya no tenía plumas en la cabeza y en el cuello. Y ella aleteaba, tratando de liberarse, hasta que quedaba exhausta y se caía, y con sus ojos cansados miraba para todos lados, miraba hacia el cielo, adonde pertenecía realmente, pero una jaula la tenía presa, no podía pasar por entre esos barrotes, miraba con sus ojos cansados”.

29 Sí, es verdad, esa es una escena terrible. Pero hay otra escena más lastimosa que esa: y es ver a hombres y mujeres, que han nacido a la imagen del Dios Todopoderoso, que están llamados a ser hijos e hijas de Dios, y están aprisionados con cadenas denominacionales, que… Impidiéndoles entrar a las bendiciones que el Dios Todopoderoso quiere para ellos, y al poder de Su Presencia de liberación, y de la bendición del Espíritu Santo como cayó en el día de Pentecostés dándoles una bendición, para que ellos pudieran decirle al mundo: “Lo que tengo te doy”.
Eso es lo que necesitamos, en esta noche, ese tipo de bendición, un Señor Jesucristo de esa manera. Él se ha levantado de los muertos en esta noche. Él está aquí en medio nuestro; Él está aquí para hacer cualquier cosa que le pidamos, delante del Padre. Él prometió que lo haría. “Lo que pidiereis en Mi Nombre, eso haré”.

30 Cuando el Sr. Upshaw fue sanado, como les dije que les contaría su testimonio en unos momentos. Yo estaba en los Angeles, California. Nunca en mi vida había oído de él. Los diáconos, o los ujieres, acababan de llevarme a la plataforma. Empecé a llamar la línea de oración, porque el Sr. Baxter acababa de predicar un sermón muy poderoso, y no había necesidad de que yo dijese algo. Así que caminé hacia la plataforma, y empecé a llamar para formar la línea de oración. Y en eso, vi a un muchachito jugando en un granero. Y se cayó y se lastimó la espalda. Vi a un doctor de bigote blanco, y lentes, revisándole la espalda. Lo vi convertirse en un gran hombre, un autor de libros y cosas así, y yo simplemente iba diciendo lo que veía.

31 Y seguí llamando la línea de oración, empecé a llamarla, y entonces oí que alguien se levantó y dijo algo. El Sr. Baxter vino a mí en unos momentos y dijo: “El hombre que Ud. estaba describiendo está sentado allá en aquella silla, es el congresista Upshaw”. Y dije: “Bueno, yo no sabía nada de él”.
Y entonces él llegó a otro micrófono y dijo: “Eso es exactamente la verdad, hijo mío. ¿Cómo llegaste a saber esas cosas?”. Le dije: “Yo lo vi en visión”.
Y él dijo: “El hombre que te ordenó en la iglesia bautista, el Dr. Davis, me dijo que viniera aquí. Y es por eso que aquí estoy”. Dijo: “He estado yendo a servicios de sanidad desde que era un muchacho, tratando de ser sanado. ”Pero“, dijo: ”He estado lisiado por sesenta y seis años“. Y en ese entonces él tenía ochenta y seis. Y yo dije: ”Bueno, señor, desearía poder hacer algo por Ud. Yo solamente puedo decir lo que veo“.

32 Y entonces la reunión siguió su curso, y cuando comenzaron a traer a alguien a la plataforma, yo vi a un doctor con lentes de concha de tortuga parado frente a mí, con un collar redondo, con su bata, una bata médica, de brazos cruzados así, moviendo su cabeza, parado ahí en medio del aire. Y miré debajo de él, y él había operado a una niñita de color, a la que le había sacado las amígdalas, y ella había quedado paralizada. Bueno, cuando yo dije eso, muy debajo de él, una madre de color pegó un grito, y aquí vino ella con la carreta en la mano, diciendo: “Señor, ten misericordia; ésa era mi niña y esa es la clase de doctor que la operó”.
Y los ujieres tuvieron que mantenerla alejada de la plataforma, porque hay que tener tarjetas para entrar en la fila. Eso es legítimo, y es la mejor manera en que sabemos hacerlo.

33 Y esa madre arrastró a su niña trayéndola así, y empujó a los ujieres para todos lados. Y ella quería llegar hasta la plataforma. Y yo miré a la niña y le dije: “Sí, tía. Esa es la niñita”. Y dije: “Bueno, ella es una pequeñita, tenía cabello negro y liso”. Ella dijo: “Sí, eso es cierto”. Yo dije: “Bueno, yo…” Dijo: “¿Se pondrá bien mi niña?
Yo dije: “Tía, yo no lo sé. No puedo decirle. Lo único que yo puedo hacer es decir lo que veo. Eso es todo. Así fue como dijo nuestro Señor Jesús. Él dijo: Yo no puedo hacer nada hasta que el Padre me lo muestre”.

34 Le dije:“Ciertamente, Ud. tiene que tener fe para creer que el bebé va a sanar, o éste otro caballero aquí va a sanar, si Dios se moviera allí y hablara acerca de él en la audiencia”.
Yo dije: “Bueno”, a uno de los ujieres, dije: “Traigan la línea de oración”. Y comenzaron a traer a una dama, y Esto me llamó hacia acá nuevamente, y yo miré. Parecía como que una raya negra se movía sobre la audiencia. Bueno, yo pensé que tal vez era algo malo. Pero resultó, cuando se materializó, que era una calle o un camino, y ésta niñita de color iba por este camino, meciendo una muñeca en sus brazos de esa manera. Hermano, eso es. Satanás no podía enviar suficientes demonios del infierno para detener eso. Ya Dios lo había hablado. Eso es exactamente correcto.
Y casi en ese momento, le dije: “Tía, sus oraciones han sido oídas, y Jesucristo ha sanado a su niña. Póngala de pie”. Y ella dijo: “¿Sanará mi niña?”.
Yo dije: “Ella ya está bien”. Y mientras ella hablaba conmigo, la niña se levantó y dijo: “Mamá”, y extendió los brazos así. Había estado paralizada de los hombros para abajo por dos años. Y ahí estaban madre e hija abrazadas, gritando y llorando, y la gente se desmayaba y de todo, parados alrededor.

35 Yo miré por encima de la audiencia, por encima de la gente, y ahí iba el congresista, luciendo un traje marrón de rayas, saludando a todo el mundo, allí en la audiencia. Entonces dije: “Congresista, ¿tiene Ud. un traje marrón de rayas?”. En ese momento él llevaba puesto un traje negro o azul, con una corbata roja. Él dijo: “Sí, señor. Acabo de comprarlo hace unos días”.
Yo dije: “El Señor Jesucristo lo ha sanado. Ud. puede ponerse de pie y ser sano porque ASÍ DICE EL SEÑOR, Él ha tenido respeto hacia Ud. y lo ha sanado”. Después de estar inválido por sesenta y seis años, de estar en cama y sillas de rueda, ese congresista anciano saltó sobre sus pies, corrió a la plataforma sin muletas, sin nada, se tocó los dedos de los pies así, y casi pudo hacer una voltereta, y estaba completamente normal y sano.

36 Ése el poder del Señor Jesucristo en esta noche, que se ha levantado de los muertos, para hacer lo mismo aquí en este edificio esta noche, lo hizo en aquel tiempo y alrededor del mundo. Se imaginan Uds. cómo andaría yo allá en esos otros países, sin… Y aquí hay gente, como por ejemplo, el hermano aquí de Suecia. Hay algunos aquí de diferentes lugares, de Finlandia, y quizás de África, de lo cual yo ni siquiera conozco una palabra de su idioma, ni nada. Pero el Espíritu Santo señala a cierta persona, y le habla, y les dice, donde eso tiene que ser interpretado, para que ellos entiendan las cosas que hacen, y el pecado en sus vidas. Y no falla ni una sola vez, porque es el Señor Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo lo amo a Él.

37 Siento retenerlos tanto tiempo. En unos momentos llamaremos la línea de oración para empezar a orar por los enfermos.
Que Dios sea con Uds., mis queridos amigos. Muchos de Uds. estén en su puesto del deber en sus iglesias, mañana, saluden a sus pastores de mi parte. Yo soy completamente interdenominacional. Creo que todos los cristianos son hermanos y hermanas, y deberíamos alabar a Dios juntos. Es una lástima que las barreras nos separen y demás. Hasta donde sé, yo nunca en mi vida he sido culpable de proselitismo, de decirle a una persona a qué iglesia ellos deberían de pertenecer. Yo creo que un hombre tiene la libertad de decidir a qué iglesia desea ir.
Y ruego que Dios les bendiga. Tal vez Uds. no necesiten una iglesia nueva, sino un buen avivamiento chapado a la antigua en su iglesia. Yo creo que todos nosotros necesitamos eso. Y a Uds. los pastores aquí, Dios les bendiga. Uds. tal vez no estén de acuerdo conmigo respecto a la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, probando que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si es así, Ud. es mi hermano de todas maneras. Ruego que Dios le bendiga, le perdone por eso, y que cuando llegue aquél gran día, que nos sentemos en el Reino a los pies de Jesús, y que veamos allí a los millares a los que les hemos predicado, todos salvos y seguros en aquel lado. Que Dios sea con Uds. ahora mientras oramos.

38 Padre, te damos gracias por Tu Palabra. Tu Palabra es vida. Tú dijiste: “La fe viene por el oír; y el oír por la Palabra de Dios”. Y te ruego que bendigas a esta audiencia en esta noche. Mantenlos siempre delante de Ti, Señor, y escribe sus nombres en la palma de Tu mano. Ponlos sobre el corazón del Señor Jesús y que cada uno permanezca como cristiano hasta que la muerte lo libere y le lleve al otro lado.
Que el descarriado, en esta noche, se avergüence y vuelva al hogar, al Padre Celestial. Que el pecador se arrepienta y vuelva al hogar. Y rogamos que sanes a todos los enfermos y afligidos. Glorifícate en el servicio, porque nos encomendamos a Ti ahora, para la sanidad de los enfermos. En el Nombre de Tu Hijo Jesucristo. Amén.

39 Ahora, en los servicios… Vamos a ver qué tarjetas repartió él hoy. Y… Muy bien. Pudiéramos quedarnos aquí y hablar por horas. Después de que regrese de ultramar, voy a cambiar el orden de las líneas de oración y demás. Pero ésta vez, mañana por la noche tendremos los últimos servicios en Chicago por ésta vez. Luego iremos a la costa occidental, y de allí regresamos a Nueva York y luego a ultramar.
Yo les amo mucho, y sé que Uds. me aman, por la manera en que se comportan, y cómo se conducen. Hay un sentir mutuo.

40 Y ahora, la única manera en que podemos orar por los enfermos, la única manera que yo sé es… Ahora, presten atención a esto, para que puedan entenderlo bien: yo reclamo que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que lo crucificaron y lo sepultaron, y que al tercer día Dios lo resucitó. Y que por cuarenta días y noches, Él estuvo aquí en la tierra con Sus discípulos. Y Él ascendió después de cuarenta días, y les dijo a sus discípulos que Él iba irse, y que el mundo no le vería más. Pero sin embargo, que ellos le verían y que Él estaría con ellos (Sus discípulos) a través de cada generación hasta el fin del mundo. “He aquí yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.]

41 Yo creo que en el día de Pentecostés, el Consolador, que es el Espíritu Santo que fue dado, el cual es el Espíritu de Jesucristo dado a la iglesia. Y Jesús vive en Su iglesia, en Su pueblo, en esta noche, así como Él vivió con ellos en un cuerpo de carne. La carne tuvo que morir para hacer un sacrificio y redimirnos nuevamente hacia Dios, para pagar la pena de muerte que nosotros cometimos.
Y ahora, yo creo que algún día Él vendrá físicamente en forma corporal, el mismo Jesús que se fue. El Espíritu será tomado de la iglesia de regreso al cuerpo de Cristo, y Él regresará nuevamente en forma física, así como cuando Él se fue, el mismo Jesús comiendo y bebiendo y hablando con sus discípulos. Yo creo que Él vendrá, y creo que ésa es la única respuesta a los problemas del mundo hoy. Eso es correcto.

42 Y también creo que Jesús dijo esto: “Las cosas que yo hago, vosotros también las haréis hasta el fin del mundo”.
Yo creo que estas cosas habrían de acompañar la resurrección de Jesucristo. Entonces si la escritura enseña que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, nos damos cuenta que lo que Él hizo en aquel día, que Él está comprometido con Su Palabra, en mi humilde opinión, de cumplir Su Palabra delante de Su pueblo.
Si yo les prometo a Uds. estar aquí, y deliberadamente… Ahora, Dios no hace una promesa a menos que Él pueda cumplirla. Yo puedo hacer una promesa y pudiera tener que retractarme, pero Dios no tiene que hacer eso. Y si Él prometió que Él era el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y que las cosas que Él hizo las haría siempre la iglesia, hasta el fin del mundo, Él está comprometido con Su Palabra para hacer aquello que Él prometió.
Ahora, la única cosa que impedirá que suceda es nuestra incredulidad. Eso es todo. Eso es lo único. Nuestra…

43 ¡Oh!, nosotros decimos: “Tenemos fe, tenemos amor”. Pero si tuviéramos amor, tuviéramos fe, porque: “El perfecto amor echa afuera todo temor”. Y cuando el temor se ha ido, la fe es perfecta. Ud. tiene temor de que Él no cumpla Su Palabra, pero yo creo que Él lo hace. Y ahora, veremos lo que Él hizo.
Cuando Él estuvo aquí, Él no dijo: “Tráiganme a éste, déjenme sanarlo”. Fue muy contrario. Yo creo que Él puede resucitar a los muertos. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.] Pero Él no resucitó a todos los muertos. Solamente resucitó a tres personas, así como lo cita la Escritura en todo Su ministerio. Tres es una confirmación.

44 Quizás la gente vino y dijo: “Ahora, miren esto, miren a ése hombre. Pues, si Él resucitó a Lázaro, que venga aquí, y que resucite a mi tío. Veremos si Él puede hacerlo o no”. Ciertamente que hubieron esas mismas críticas, los judíos le odiaban de esa manera. Ellos dijeron eso.
Miren cuando Él pasó por el estanque de Betesda, en donde estaban todos esos paralíticos, cojos y ciegos. Él pasó por en medio de centenares de personas, paralíticos, cojos, mancos, ciegos, niñitos con la cabeza más grande de lo normal, y demás, hasta que Él llegó un hombre que estaba acostado en una camilla, y Él sanó a ese hombre, y se fue, dejando a los demás postrados allí.
Y los judíos, al interrogarle en el mismo capítulo, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, que el Hijo del Hombre no puede hacer nada por sí mismo,

45 Ahora, si Él ha resucitado de entre los muertos, y es el mismo Jesús hoy, ¿no es cierto?.
Cuando Él se encontró con la mujer en el pozo, Él conversó con ella lo suficiente para ver qué es lo que estaba mal con ella. Cuando Él hablaba con la gente, Él percibía sus pensamientos. La fe de ellos lo tocaba a Él.
La gente que está en la audiencia en esta noche, podrían tocarle a Él con fe, al grado que haría que Él se volteara si Él estuviera en la plataforma y dijera: “Tus pecados te son perdonados, o tu cáncer es sanado”. O cual fuere su problema, y le dijera acerca de eso. ¿Creen Uds. eso? Bueno entonces, Él no tiene manos sino las nuestras. Él está aquí en forma de Espíritu, no tiene ojos sino los nuestros, no tiene oídos sino los nuestros, no tiene lengua sino la nuestra. Así que dejemos que Él se haga cargo de todo. El secreto de esto está en entregarse uno mismo, con amor piadoso en las manos de un Padre amoroso y dejar que Él se haga cargo de uno. Eso es todo.

46 Vamos a orar por estos pañuelos: Señor, en Cuyo Nombre confiamos, el Señor Jesucristo, el hijo de Dios, que Tu Espíritu Santo venga sobre todos aquellos a quienes representan éstos pañuelos, y que todos y cada uno de ellos sean sanados por el poder de la Resurrección de Jesucristo. Nosotros los enviamos para ese propósito. Señor Dios, cuida de ellos, y haz esto para Tu gloria, y la misericordia de esa pobre gente sufriente y enferma. Tal vez el doctor ha desahuciado a algunos de ellos. La única esperanza que ellos tienen es que éste pañuelo llegue a ellos como una muestra de la iglesia cristiana orando. Te pido, Padre, que sea hecho. Amén.

47 Gracias, hermano. ¿Cuál era la… ¿Las U? ¿Cuántas? ¿Cien? Bueno, vamos a ver a cuántos podemos pasar aquí en esta noche. Empecemos desde el número uno. U número 1, número 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, hasta el 15, 20. No me importa a cuántos pasen, pero no se pueden hacer pasar a demasiados a la vez. Empecemos con el 1, 2, 3, 4, 5, y lleguemos hasta el 15. Entonces veremos cuántos quedan parados allí.
Ahora, mientras ellos vienen, permítanme preguntarle algo a la iglesia, por unos momentos. Miren a la gente. Más personas son sanadas allá en la audiencia que las que están aquí, ¿no es correcto eso? Y Uds. acuérdense de esto, que después que yo tenga tiempo que me haya ido de aquí, Uds. encontrarán gente que han estado en éste servicio, que estarán normales y sanos.
Anoche, sucedió algo que tenía tiempo que no veía, y fue que un espíritu maligno salió de una persona, vi que salió físicamente y se fue. Yo observé eso anoche. Amigos cristianos, yo no soy un fanático. Yo no creo en fanatismo. Yo estoy más en contra de eso que Uds., porque es mi deber estar en contra de eso. Mi deber es acabar con eso y tratar de mantener la iglesia en línea recta. Yo no creo en fanatismos, pero sí conozco el poder de la resurrección de Jesucristo, y sé que hay demonios.

48 Ahora, aquí está el poder de… Mientras ellos alinean a la gente, permítanme preguntar esto. ¿Cuántos aquí creen que lo más esencial en el Reino de Dios es el amor? Eso es correcto. Ahora, voy a darles un pequeño secreto. Si Uds. aman a la gente, ellos lo sabrán. ¿Sabían Uds. que el hombre es en sí mismo un creador? ¿Cuántos creen eso? Él es un hijo de Dios en su condición caída.
Hoy, mientras estábamos aquí afuera mirando el contorno de Chicago, uno puede ver que el hombre es más que un animal. Ud. nunca ha visto un animal construyendo ciudades como ésta, y haciendo unos puertos tan hermosos, y demás. Él es un creador.
¿Alguna vez han estado Uds. con alguien con quien les gusta estar? Hay gente así. ¿A qué se debe eso? Es por causa de su atmósfera, que ellos crean a su alrededor. Uds. han estado entre gente agradable, pero sin embargo, Ud. no podría soportar estar cerca de ellos. Es su atmósfera. Es amor. El amor se extiende profundamente; hace cosas grandes. Y Jesucristo es el amor de Dios.

49 Antes yo pensaba que Dios estaba enojado conmigo, pero que Cristo me amaba. Y llegué a descubrir que Jesucristo es el corazón mismo de Dios. Él es el corazón de Dios. Jesucristo es el corazón de Dios. Ahora, el amor vence. El amor esconde el pecado, o se deshace del pecado. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna”.
Ahora, el amor esconde el pecado, o sana al enfermo. Ahora, Ud. puede actuar como que ama a la gente. Ud. dice: “Bueno, yo no me la llevo bien con la señorita Jones, pero yo la amo a ella”. La señorita Jones sabe que eso no es así. Ciertamente que sí. Ud. simplemente no puede hacer eso. No importa cuánto trate Ud. de actuar como que sí la ama, cuando no es cierto. Y así es con la sanidad divina, con cualquier cosa. Ud. no puede personificarlo; Ud. tiene que tener eso. Uds. tienen que…

50 ¿Cuántos me aman con todo su corazón? Quiero contarles una pequeña historia. Muy bien. Yo espero que su confianza esté muy profunda ahora. Esto pudiera parecerles un tanto extraño. Muchos de Uds. han estado en mi casa, veo al Hermano Wood sentado aquí riéndose conmigo, porque yo sé que él sabe de esta experiencia. ¡Oh!, la gente viene y se va, y Uds. saben cómo es.
Y el verano pasado, yo ni siquiera podía cortar el césped de enfrente. Cuando llegaba a la parte de atrás, el de enfrente había crecido de nuevo. Yo empezaba a cortar un poquito y la gente venía, y yo tenía que salir a orar por ellos, y regresaba y cortaba un poco más. Y yo tengo un jardín grande. Mi esposa me decía: “Tú no vas a ir a orar por esa gente enferma teniendo puesta esa ropa de trabajo. Ven aquí, y cámbiate la ropa”.

51 Así que yo iba por el jardín, alabando al Señor, y regresaba de nuevo y la maquina cortadora de césped quedaba encendida, Uds. saben, y yo regresaba. Llegaba un carro y quizás yo estaría un par de horas con ellos, y después llegaba alguien más allí, y quizás arruinaría el día. Y al día siguiente el césped volvía a crecer bien alto.
Así que me fui a cortar el césped del patio trasero. Y cuando llegué allí, me quité la camisa, siendo que estaba en el patio trasero, donde nadie me vería. Y yo estaba cortando y hacía un calor terrible. Y mientras cortaba, pegué contra una pequeña cerca allí, y yo tenía una cajita que yo había construido allí para que los niños observaran a los pájaros entrar. Pero sucedió que un montón de avispas la habían habitado. Y cuando golpeé ese montón de avispas, las alboroté y enseguida yo estaba todo cubierto de avispas enormes, que volaban alrededor de mí.

52 Ahora, esto tal vez parezca extraño. ¿Han leído Uds. la historia, ahí en mi libro, cuando aquél loco salió allá en Portland, Oregon, e iba a matarme? ¿Se acuerdan del libro? Yo no sentí odio por ese hombre. Yo sentí lástima, y amor por ese pobre hombre. Él estaba en esa condición. Yo me compadecí de él. Si ese espíritu no hubiera estado en él, tal vez él me hubiera amado. Uno tiene que amar aun a su enemigo. Y cuando éste… Sólo una cosita, mientras ellos se están preparando.

53 Estas abejas me cubrieron completamente. Y en vez de asustarme, yo tuve amor por esas avispas. Ahora, eso suena tonto, pero es la verdad.
Algo sucedió. Yo pensé: “Pobrecitas, probablemente estaban allí tomando una siesta, y yo fui y las molesté”. Y yo golpeé así, y ellas estaban muy enojadas. Estaban todas alrededor de mí, y yo detuve mi máquina de cortar el césped. Yo dije: “Siento haberlas molestado, mis amiguitas, lo siento. Yo soy el siervo de Dios. Y con razón Uds. están enojadas conmigo, porque yo las molesté. Pero yo soy el siervo de Dios, y estoy orando y ministrándole a Su pueblo, así que no tengo tiempo para jugar con Uds. esta vez. Así que regrésense rápidamente en el Nombre del Señor Jesús, y vuelvan a su caja”. Y mi Biblia está aquí, y como un ministro cristiano, y Dios conoce mi corazón: esas avispas revolotearon alrededor mío, como dos círculos más, y se alinearon una por una y entraron directamente en la caja… Ajá, y eso es verdad. Un día, allá en una hacienda grande, el…

54 ¿Cómo la tienen? ¿Cuántos tienen alineados ahora? ¿Quieren más? ¿Necesitan más? Muy bien. Tráiganme los últimos cuatro. ¿En dónde nos quedamos? ¿En 15? Muy bien, entonces denme hasta el 20; que se alineen, si quieren, hasta el 20. Muy bien.

55 Noten, un toro bien grande, corrió por el campo un día para quitarme la vida, y no había manera de yo escaparme de él. Y en vez de asustarme, yo me compadecí de ese animal. Y él corrió y llegó a unos pocos pies de mí. Él acababa de matar a un hombre de color allí en la hacienda de los Burke, como dos meses antes de eso. Y yo dije: “Tu Creador es mi amado Salvador. Y yo no voy a molestarte, voy en una misión para cruzar este campo. Y ahora, en el Nombre de nuestro Creador, el Señor Jesús, ve allí y échate bajo ese árbol”. Y ese animal corrió como a cinco pies de mí, y se detuvo, y se veía muy cansado; miró hacia la derecha y hacia la izquierda, se dio la vuelta y caminó y se echó debajo del árbol. Eso es cierto. Yo me compadecí de él, lo amé. Eso es exactamente la verdad.

56 Ahora, eso suena como de locos, pero déjeme decirle, amigo, cuando el apóstol San Pablo, cuando la serpiente lo mordió en la mano, ahora, si él hubiera dicho: “¡Ay!, tráiganme rápido el iodo, o un suero”, eso lo hubiera afectado. Pero él estaba tan cargado del Espíritu Santo, que él simplemente la miró, no tuvo ni un poquito de miedo, simplemente la sacudió en el fuego, y siguió adelante. Eso es correcto.
La gente se asusta. El cáncer, cuando se apodera, Ud. dice: “¡Oh!, el doctor dijo que voy a morir”. Eso es lo que hace que Ud. se muera. Diga: “Sal de aquí, yo soy un siervo del Señor Jesús. Tú no tienes derecho de agarrarme”. Dígalo de corazón y vea lo que sucede. Ud. no puede personificarlo. Ud. tiene que tenerlo.
Como un cazador en el bosque, cuántas veces me he topado cara a cara con animales feroces, me quedo parado ahí y los miro por unos minutos, ellos se voltean y se van por un lado del camino. Eso es cierto. Si Ud. tiene miedo, no lo intente. Pero si no tiene miedo, siga adelante. Si Ud. tiene miedo, no intente confiar en el Señor en esta noche, será mejor que se regrese y le pregunte al doctor qué puede hacer por Ud. Pero si no tiene miedo y Ud. le ama a Él, simplemente acéptelo en esta noche, y vea lo que sucede. Él lo hará. Muy bien.

57 Ahora sean todos reverentes. Mientras que el órgano toca sólo para una palabra de oración.
Padre, en el Nombre de Tu Hijo Jesús, yo no sé por qué estoy tan emocionado en esta noche, al conocer a esa gente antes de venir a la plataforma, pero Señor, en gracia, te pido que me ayudes en este momento, y me unjas para este servicio, Padre, porque hay centenares de personas que están aquí esperando. Y quizás, esta noche, pudiera ser el momento decisivo y una gran bendición seguirá. Yo pido esto para la Gloria de Dios, en el Nombre de Su Hijo, el Señor Jesucristo. Amen.
[El Hermano Branham comienza a orar por los enfermos mediante el don de discernimiento-Ed.]

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