OBRAS DEL MENSAJE


Tened Fe En Dios
New York, New York, E.U.A.
54-0900
1 Inclinemos nuestros rostros solo un momento. Nuestro bondadoso Padre Celestial, te damos gracias por esta fe de la gente. Incluso después de muchos, muchos años, Tú todavía tienes gente que cree. Estamos tan agradecidos esta noche por la oportunidad de estar asociados con ellos, conciudadanos del reino de Dios, peregrinos de este mundo, extraños, profesando que nuestra herencia está arriba y no en este mundo. Y oramos esta noche que Tu gran poder se manifieste entre nosotros tanto que los lisiados caminen, el ciego vea, aquellos con problemas cardíacos sean sanados, los cánceres curados, demonios echados fuera, pecadores salvos, los descarriados reclamados, la gloria yendo hacia el Padre de Espíritu y al Señor Jesucristo, porque lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria. Amén.
Pueden tomar asiento.
2 Y el Señor Dios bendiga a cada uno, mientras nos hemos reunido de nuevo esta tarde para otro servicio en Nombre de Aquel que nos redimió, el Señor Jesucristo. Y estoy confiando por Su gracia, que Dios nos dará hoy lo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, que Dios nos lo dé esta noche.
Está un poco más fresco y estamos muy felices por esto, que está más fresco. Y ahora como Uds. saben nuestro amado Hermano Baxter es el que habla en la noche. Normalmente yo solo tengo una cosita y luego voy directamente al servicio. Siempre es un privilegio tener al Hermano Baxter para que hable, porque siempre que he tratado de hablar yo mismo, predicar y luego dar un giro para el servicio, ciertamente es impactante para el… Es el mismo Espíritu pero son dos tipos diferentes de ministerio. Uno de ellos es la predicación. Bueno, eso no me cansa; uno solo comienza predicando. Pero cuando se trata de una visión, ¡oh, vaya! entonces uno nota la diferencia. Y ahora, al orar por los enfermos, puedo pasar a la gente y orar por ellos.
3 La tarde del domingo pasado hace una semana oré por cuatro mil personas individualmente, una tras otra. Las contaron a medida que fueron pasando. Cuatro mil me llevó varias horas para terminar con ellas, nunca me molestó, y no estaba más cansado de lo que estoy en este momento, nunca me molestó ni un poquito. Pero dejen que una sola visión suceda, yo simplemente no… simplemente no sé. Uno se pone tan cansado; mucha gente no puede entender eso. Yo no puedo entenderlo. Solo Dios conoce al respecto. Pero hay algo tocante a ver una visión, otra dimensión, que debilita al ser humano. Ha sido a través de las edades.
Los profetas de la antigüedad cuando ellos veían visiones, estuvieron afligidos de la cabeza. Se acuerdan de Daniel que dijo que vio una sola visión, él estuvo afligido de la cabeza durante varios días. Una mujer tocó el borde de la vestidura de Jesús y Él dijo: “Virtud”, o fuerza: “salió de Mí”. Lo puedo ver a Él acostado en la barca una noche y aún las olas no lo despertaron; Él estaba tan débil y cansado. Él era tanto humano como Dios, y la parte humana es lo que se debilita.
4 Ahora, confiamos en que solo tendrán fe y creerán.
Ahora, esta noche deseo leer solo una pequeña porción de la Escritura para poder, de alguna manera… Al caminar directamente a la plataforma… Sí, hay algo tocante al espíritu humano, que uno tiene que hacer que el espíritu humano se sujete a uno.
Ahora usted dice: “Hermano Branham, eso es psicología”.
Bueno, si lo es, el Señor Jesucristo la usó. Él sacó a todos de la casa aquel día con Jairo, cuando Él resucitó a su hija de entre los muertos. ¿Se acuerdan de eso? Sacó a un hombre de la ciudad, y le puso lodo en sus ojos y lo sanó; otro hombre sordo Él lo hizo oír. Pedro, cuando él fue a la casa donde estaba Dorcas muerta… Las mujeres estaban llorando y comportándose así; él sacó a todos de la casa de esa manera, para quedar solo. Jesús usualmente se llevaba Consigo a dos o tres como testigos, como Pedro, Jacobo, Juan; pero algunas veces uno tiene que estar a solas.
5 Me he fijado que los momentos más poderosos que tengo bajo la unción del Espíritu Santo, y mi esposa que está presente esta noche lo sabe, es cuando tomo a un paciente a solas, en un cuarto donde no hay nadie sino solo ellos y yo. Pregúntele a cualquiera que ha estado allí adentro, y ellos lo sabrán; es cuando el Señor realmente obra poderosamente. Pero luego de esta manera, no es más que solo una señal para ustedes, que Jesucristo está vindicando que lo que se les predicó es la verdad, ¿ven? Hebreos 11:2 dice: “Dios testifica de Sus dones”. Dios lo manifiesta.
Ahora lo que el Hermano Baxter les dijo esta noche y las otras noches, en los servicios de la tarde, las instrucciones y así sucesivamente, entonces el Espíritu Santo viene a la reunión como otra manifestación o vindicación que lo que se les predicó a ustedes es la verdad. No hay sombra en el juicio para nosotros como para tener una vía de escape en lo absoluto, porque Dios en todas formas ha abarcado todo para hacernos creer. Lo primero es Su Palabra. Me parece que si alguien no creyera mi palabra, bueno, yo no tendría mucha confianza en esa persona, pero Dios es diferente. Aunque usted no crea Su Palabra, Él todavía está dispuesto a venir a usted de alguna otra manera para manifestarle Su amor. ¿No es eso maravilloso? Qué criaturas tan indignas somos de tal amor.
Hermano, hermana, eso es lo que el mundo necesita hoy es un poco más del amor de Dios. De eso tiene hambre el mundo hoy, más del amor de Dios. Si mostráramos un poco más de amor los unos a los otros, un poco más amor hacia Dios, cuánto mejor estarían nuestras iglesias e individuos y cuánto mejor estaríamos nosotros si tan solo nos amáramos unos a otros. Si nos amamos unos a otros, entonces podemos amar a Dios, porque Dios es amor.
6 Ahora, en las Escrituras deseo leer solo una pequeña porción, y para una charla de cinco minutos, antes de entrar al servicio de sanidad. Y se encuentra en San Marcos. Muchos de Uds. a los que les gusta marcarlo, San Marcos el capítulo once, y comenzando con el versículo veinte. Leeré solo una porción aquí.
Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
La historia es muy impactante, siendo que todos los lectores de la Biblia que han leído mucho las Escrituras conocen el caso. Jesús bajó de la colina como un humano, un hombre que había estado levantado toda la noche ayunando. Él bajó para buscar algo de comer, buscando en ese árbol.
7 Ahora, podríamos tomar eso desde una docena de ángulos diferentes esta noche, de ser la nación judía que fue maldita y muchos… Cada palabra de Dios escrita es inspiración y une a toda la Biblia, a cada palabra de la Biblia. Es el libro más maravilloso que jamás se haya escrito. Nunca se ha escrito una obra literaria como la Biblia. Es el único libro que existe que te dice de dónde vienes, quién eres y hacia dónde vas. Tenemos bibliotecas llenas y calles llenas y salas llenas de libros, pero nunca uno de ellos, ninguno de ellos, ninguno de sus grandes filósofos que se han levantado y que han caído, nunca han podido decirnos lo que esta Biblia nos ha dicho. Y toda la ciencia verdadera regresa directamente a la Biblia en busca de su evidencia.
8 Jesucristo, el Hijo de Dios, Él era la Palabra de Dios aquí en la tierra. Sabemos eso; Él era la Palabra de Dios. “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios… Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”.
La gente hoy trata de comparar a Jesús con un profeta. Él era más que un profeta. Él era Emanuel. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. O Él era Dios mismo manifestado en carne, o el más grande engañador que el mundo haya tenido. Él era Dios.
Él era ambos, humano y Dios. Bajando de la montaña, Él tenía hambre como un hombre. Cuando Él vio la higuera, miró en busca de higos y no había higos, y Él dijo: “Ningún hombre coma de ti”. Se dio la vuelta y se alejó. Me pregunto por qué no se esperó a ver si acaso ese árbol se iba a secar o no. ¿Qué le hizo Jesús a ese árbol? Él sencillamente le sacó la vida. No se esperó a ver si se iba a secar o no; Él sabía que se iba a secar; así lo había dicho y la Palabra de Dios estaba en Él.
Y lo que sea que Él decía, tenía que suceder porque era Dios hablando por un hombre. Y todo lo que Dios era… Dios vació Su ser completo en Jesucristo. Y todo lo que Jesucristo era, Él lo vació en la iglesia.
Y ese es el problema con la iglesia Pentecostal esta noche, la gente del Evangelio completo: Ellos no se dan cuenta de quiénes son. Ustedes no se dan cuenta del poder que está aquí mismo en este edificio esta noche, sino que está con un arnés de incredulidad; es lo único. Si Dios pudiera alguna vez conseguir una vía para trabajar a través de ustedes, sería maravilloso lo que Él pudiera hacer. Pero están con un arnés. Ustedes no lo sueltan. Se quedan con él con incredulidad.
9 Y siento pena por la gente estadounidense. Tienen tanta teología que se les ha enseñado. Uno dice: “Oh, bueno, es esto”, y el otro dice: “Esto”. Y están tan adoctrinados que apenas saben qué creer.
Hermano, escuchen, y mi hermana, escuchen esta noche: Jesucristo siempre es verdad. Su manifestación, Su resurrección, Su poder siempre ha sido el mismo. Y eso es lo que es verdad esta noche, como Jesús dijo: “Yo soy la verdad, el camino, la verdad, la vida”. Es el resucitado Jesucristo manifestándose a Sí mismo por medio del poder de Su Palabra, probando que Él es lo que Él dijo que era, así que eso aparta toda duda. Un escéptico no tiene una vía de escape. Él tiene que creer, o solo darle su espalda a Dios y decir: “No existe Dios”. Esa es de la única manera que puede hacerlo: convertirse en un infiel.
10 Ahora en esto, Jesús dijo: “Que no crezca fruto en ti”. Y al siguiente día cuando pasaron a un lado del árbol… Por supuesto, el apóstol Pedro siempre vigilando cada cosita que él le venía en mente ver, pues, él se fijó y dijo: “Pues, Maestro, mira él árbol. Pues, ya está seco”.
Pues, Jesús volteó a verlo y dijo: “Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. ¿Acaso no es eso simple?
La gente busca la fe hoy en alguien que tiene una u otra cosa, como tocar un poste tótem, o hacer otra cosa, o decir algunas palabras mágicas sobre alguien. Esas son supersticiones religiosas. No hay verdad en eso. La Palabra de Dios es la verdad. Esto es la verdad, y Jesucristo es la Palabra manifestada.
11 La gente hoy no está observando… Siendo que estaremos yendo a la India ahora… Nos fue dicho por las autoridades, algunas de las grandes autoridades de la India: “No vengan diciendo que somos misioneros. Nosotros tenemos todos sus folletos y sabemos más al respecto que ustedes”, ¿ven? Ellos tenían religión antes que América fuera formada. Ellos tenían a Jesucristo. Dijeron: “Lo que queremos es a alguien que pueda manifestar la Palabra. Eso es lo que queremos ver. Alguien que pueda hacer vivir la Palabra”.
“La letra mata, mas el Espíritu da vida”, ¿ven? Así que la Palabra manifestada es lo que necesitamos hoy.
12 Ahora, ¿qué tanto juzga Ud. la Palabra de Dios? Jesús la juzgó. Lo que sea que Él Padre le decía a Él, Él lo hacía. Él lo creía. Pero nosotros hoy… El Padre puede mostrarnos algo y tropezamos con eso. Me pregunto si podríamos ser correctamente los hijos de Abraham, entonces, quienes fueron fuertes y persistieron durante veinticinco años para que la promesa se cumpliera; en lugar de debilitarse, él se fortaleció. Nosotros nos debilitamos en el transcurso de una noche. Él se fortaleció durante veinticinco años, y trajo a cumplimiento lo que Dios había prometido. ¿Ven lo que quiero decir?
Ahora miren. El mundo está temblando. Hoy al ir conduciendo en un taxi con un hombre… Él me estaba diciendo sobre las autopistas que tienen letreros aquí afuera: “Esta carretera estará bloqueada, utilizarla con fines militares en caso de un operativo”. Nueva York está temblando. Acabo de salir de Los Ángeles, temblando. ¿Por qué? Algo está a punto de suceder. Hemos rechazado la misericordia. No queda más que juicio. Eso es lo único que puede venir, es juicio.
Estoy esperando algo horrible. No estoy profetizando. Solo tengo mi corazón abierto para la Palabra de Dios, y observando estas cosas que se están acumulando. Algo tiene que suceder de inmediato. ¿Qué haría un conglomerado de desorden, pisoteando la humanidad, si las sirenas sonaran y esta ciudad fuera asaltada? Ellos no tienen que salir de Rusia ni de ningún otro país para hacerlo; pueden simplemente disparar los misiles desde aquí mismo y hacerlo. No tienen que hacer sonar ninguna sirena; se hace en un minuto. Ya lo tienen, revisado y probado.
13 ¿Qué pasa con nosotros, los Cristianos? Nos hemos descuidado en nuestro trabajo. Eso es correcto. La ciencia ha llevado al hombre más lejos con sus cinco sentidos de lo que los ministros lo ha llevado con su alma, su espíritu, lo cual es superior sobre su ciencia. Solo me gustaría hacerles esta pregunta. Muchos de ustedes hermanos que están aquí pueden volver conmigo a la edad del Modelo T. La ciencia solo podía… Ahora escuchen, antes de terminar, aquí está un comentario que quiero que recuerden: La ciencia solo es tan buena a medida que pueda calcular. Lo más cercano que la ciencia pueda medir, así de poderosa llega a ser. Y lo más cercano que la iglesia pueda medir, así de poderosa llega a ser la iglesia.
14 La ciencia, hace unos treinta y cinco años, solo podía medir hasta diez milésimas de pulgada; en ese sentido pudieron fabricar un Ford modelo T, con un anillo de pistón de diez milésimas de pulgada que podía darle la tremenda velocidad de unas veinticinco millas por hora. Encima de eso, coloque una bujía, una válvula bombea el gas hacia arriba, el gas enciende por la bujía, pero perdía gran parte de su compresión cuando bajaba con una diezmilésima de pulgada, solo pudo impulsarlo a eso. A treinta y cinco millas por hora era un Ford modelo T extremadamente bueno y rápido.
Ahora, ¿se detuvieron ellos en eso? No señor. Ahora pueden bajar a cien milésimas de pulgada. Están cortando su regla, midiendo más cerca. Ahora pueden tomar ese mismo Ford, o ese mismo pistón en un avión a reacción y conducirlo casi a seiscientas millas por hora, con la misma bujía encendida por encima. ¿Por qué es así? Pueden medir más cerca, para que nada se escape. La presión está ahí, pero su medición no era lo suficientemente cercana. Incluso pueden tomar esa centésima parte de una pulgada y dividir un átomo con ella.
¿Se están deteniendo? No, continúan. ¿Pero nosotros? Oh, bueno, estamos satisfechos con lo que dijo Moody, lo que dijo Finney. Esos hombres estaban bien. Eran Cristianos, hermanos que están en la Gloria.
15 La primera vez que se colocó la regla sobre la Palabra de Dios… ¿Cómo lo miden Uds. esta noche? ¿Qué valor tiene la Palabra de Dios para ustedes? Ahora mire, Cristiano: Martín Lutero salió, la puso sobre el Catolicismo y encontró que el justo por la fe vivirá. Él dejó una gran brecha allí —muchas cosas atravesaron— pero él creía que el justo por la fe vivirá, y él salió de eso porque la Palabra de Dios así lo decía. Él le midió la Palabra de Dios a la gente: El justo por la fe vivirá“.
Luego vino el hombrecito pequeño de Inglaterra, de nombre Juan Wesley. Él midió a la gente un poco más de cerca. Él cortó la regla un poquito más, pudo medir más cerca —santificación; como lo llamaban en aquellos días, “la segunda obra de la gracia”. Miren lo que él hizo: Él introdujo la santidad en la iglesia.
16 Luego vino el Pentecostés y midió el don del Espíritu Santo: hablando en lenguas, y señales. Pero solo estábamos dejando una gran brecha abierta. Vamos a poner la medida de Dios esta noche y medir toda la Palabra de Dios. El mismo Espíritu Santo que encendió el pistón allá atrás que los sacó por fe —justificación— el mismo dio la santificación, el mismo dio el bautismo del Espíritu Santo. Ese mismo poder, el mismo Espíritu Santo, puede mover a la iglesia a perfección, y lo hará, a todo lo que Dios ha prometido en Su Palabra. Dios lo hará.
El problema de ello es… Vamos a cerrar el mundo. Vamos a medir la Palabra de Dios, si es verdad. “Tened fe en Dios”, dijo Jesús: “porque cualquiera que dijere a este monte: Quítate y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. ¿No es eso maravilloso? Vamos a medirlo. A mí no me importa, los Luteranos estaban bien, los Bautistas estaban bien, los Metodistas estaban bien, los Pentecostales estaban bien, todas estas diferentes cosas están muy bien, pero vamos a bajarlas y decir que cada palabra de Dios es verdad.
Todo lo que Dios dice es perfecto, y si Él dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”, yo creo que esa es la verdad. Dios, permíteme poner mi vara de medir en mi alma y colocarla a lo largo de la Palabra de Dios y decir: “Dios, es la verdad. Manda la unción del Espíritu Santo y fuego al cilindro arriba de mí, yo creeré cada palabra de eso”. Verán cosas suceder. ¿Creen Uds. eso?
17 Jesús ha resucitado de entre los muertos. Él está haciendo todo tipo de cosas para hacer que la gente lo crea, pero nosotros estamos tan sueltos. Dejamos que se nos resbale. Él pudiera venir aquí esta noche, caminar en la plataforma, en un cuerpo visible con las cicatrices de los clavos en Sus manos y regresar. Él está aquí en la forma de Espíritu, pero no en la forma de carne. Cuando Él traiga de nuevo Su cuerpo con Él, bueno pues será la segunda venida. Todo habrá terminado para entonces.
Pero Él podría venir aquí a la ciudad de… a esta gran ciudad de Nueva York, esta noche. Y habría allí decenas de miles, sí, millones de ellos que se reirían de Él, se burlarían de Él. Exactamente correcto. Porque ellos están tan sueltos. Ellos solo: “Oh, yo sé lo que creo”, ¿ven? No están dispuestos a recibir; no están dispuestos a creer; no están dispuestos a establecerse en lo que la Palabra de Dios dice.
Jesús dijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, aún más que esto haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Las mismas obras que Él hizo aquí en la tierra, dijo que nosotros podíamos hacer la misma cosa, por Su poder de resurrección. Y sin embargo Dios lo manifestará entre la gente y ellos todavía no lo creerán. Les podría decir por qué ahora mismo, pero no lo haré porque yo no creo que sea oportuno decirlo en este momento decirles el porqué. Pero ustedes que creen deberían ser la gente más feliz, que Dios los ha llamado a una fe en Él.
18 Oremos.
Padre, la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. Y estamos agradecidos esta noche por la fe que tenemos en Tu Palabra, en Tu Hijo, el Señor Jesús. Y oramos esta noche que este pequeño grupo, este puñado de gente, aquí en esta gran ciudad masiva, afuera están bebiendo, apostando, festejando, tratando de satisfacer sus almas con lascivia y pasiones, y sin saber que la misma mano de Dios, la ira de Dios está justo a la puerta.
Dios, oro por un avivamiento. ¿Es posible que pudiéramos tenerlo, Padre, antes de ver a esta nación en pedazos?
Te damos las gracias por aquellos que han sido llamados. Tú dijiste que los que escapen en aquel día, los Renuevos del Señor, el pueblo de Dios será hermoso. Y te damos a Ti las gracias por la belleza de sanidad, gente limpia llena del Espíritu Santo, viviendo para Ti; por Tu gracia ellos son esto. Y te damos las gracias a Ti.
19 Y Tú has dicho que habría algunos… el mundo nunca más te volvería a ver, pero habría algunos que te verían en cada edad hasta el fin del mundo. “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré aun en vosotros hasta el fin del mundo”. Te damos las gracias, esta noche por esos “vosotros” y oramos que más en el mundo sean los “vosotros”.
20 Concédelo, Señor. Ahora, en la manera humilde que tengo de hablarle el Evangelio a la gente, ruego que Tú permitas que los Ángeles de Dios tomen sus posiciones en este edificio ahora. Y que cada Cristiano ponga la Palabra de Dios en su corazón ahora mismo, y diga: “Señor, yo mediré cada ápice de la Palabra. No dejaré que nada se escape, sino que te voy a creer a Ti, Padre”. Y luego que el Espíritu Santo venga como un viento recio, y meta a cada pecador en el reino de Dios, a cada descarriado de vuelta a la casa de Dios, y a cada persona enferma a una buena salud y fuerza. Concédelo, Padre, porque pedimos esto en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesucristo. Amén.
21 Gracias por su amabilidad. No era mi intención hablar tanto así, pero, como Uds. saben, cualquiera que habla, solo comienzan una cosita tras otras y Uds. empiezan a tomarlo. Humillaos de corazón. No está caluroso esta noche aquí adentro, así que guarden silencio delante de Dios, y estén listos para cuando el Espíritu Santo se mueva para ustedes… No esperen hasta venir a la plataforma para que oren por ustedes. Cuando algo aquí abajo en su cuerpo, en su corazón, comienza a decir: “Sí, yo creo”, ese es el momento de aceptarlo de inmediato. Eso no me molestará a mí, me ayuda cuando veo una respuesta de fe por todas partes, siempre es edificante, siempre.
Así que el Señor les bendiga, mis amigos Cristianos. Nunca venimos aquí con ningún otro propósito. Dios, que conoce mi corazón, y sabe que estamos por cruzar las aguas… Y si no fuera por una visión del Señor, ciertamente yo no estaría yendo. Eso es correcto. La última vez que fuimos por poco morimos (Uds. saben al respecto) en el avión. Y por lo tanto si no fuera por la visión del Señor ciertamente yo no dejaría a mi esposa, y familia, y mi hogar, amigos.
22 Alguien me dijo: “¿Está pensando en regresar?”.
Yo dije: “Oh, sí, porque el Señor me ha dicho tal”. Yo tengo la visión aquí escrita, y se las voy a decir a ustedes para que puedan escribirla y ver si acaso no llega a acontecer exactamente de la manera que Él dijo que sería.
Es por eso que estamos aquí. Siempre nos encanta venir con ustedes, gente de Nueva York, para que podamos tener un pequeño trampolín hacia el extranjero; casi es el único tiempo que tenemos para visitarles. Oro que Uds. sean humildes en su corazón. Quizá no estén de acuerdo conmigo en mi teología, de la manera que yo enseño la Palabra. Pudiera parecer un poco diferente a lo que sus pastores y demás lo enseñan, pero eso no… no se molesten conmigo; ámenme igual de todos modos; porque yo los amo de todos modos, así que no importa. Muy bien.
23 Ahora llamaremos la línea de oración. Si el Hermano Baxter… Él estaba aquí hace solo un… O Bill… ¿Repartiste cien? Vamos a llamar de… Vamos a regresarnos y llamar del número 1 esta noche, otro llamado una vez más por el número 1. ¿Quién tiene la tarjeta de oración 1? ¿Cuál es la letra? W, muy bien. W número uno, quién tiene… ¿Levantaría su mano en alguna parte, con la tarjeta de oración W-1?
Miren, ahora fíjense en sus tarjetas de oración; y, Uds., personas, voltéenlas y miren en la parte de atrás. Por enfrente aquí tiene mi fotografía y un pedacito para su domicilio y nombre, en la parte de atrás, tiene una letra y un número, y será una letra W, y comenzaremos con esa. ¿Tiene alguien la tarjeta de oración W con el número 1? Levante su mano. ¿La tiene usted, dama? ¿Tiene la W con el número 1? Muy bien. Número dos, ¿quién tiene el número 2? El número 2, muy bien, señor. Número 3, número 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.
Vamos a poner de pie primero a esos. W-1 al W-10, fórmense por aquí a la derecha con los ujieres, por favor, y luego veremos cómo vamos. W-1 al W-10, por favor, por aquí. Si el organista ahora nos puede dar una pequeña nota de: “Quédate Conmigo, Solo Creed”, o algo por el estilo.
24 ¿Cuántos creen que Dios ama la música? Gracias. Hace un tiempo alguien me dijo, él dijo: “Hermano Branham, hay una cosa que tengo en contra… que Ud. tiene música en sus reuniones”.
Yo dije: “Al Señor le gusta eso”.
Él dijo: “Oh, no la música, no, no”.
Yo dije: “En una ocasión había un profeta que se había molestado porque unos hombres vinieron a él y eso como que lo puso de mal humor, y su nombre era Elías”. No nos gusta pensar eso, pero es la verdad. Y él dijo: “Si no fuera porque le tengo respeto a la presencia de Josafat, ni siquiera te mirara”. ¡Vaya! Qué palabra para que la diga un profeta. Pero él dijo: “Mas ahora, traedme un tañedor”. ¿Es eso correcto? Y cuando el tañedor comenzó a tocar, el Espíritu del Señor vino sobre el profeta, las visiones comenzaron a suceder. Él comenzó a ver cosas cuando entró en el Espíritu, y la música lo ayudó a traerlo sobre el profeta. Si el Espíritu… Si la música ayudó en aquel día, también ayudará hoy. ¿No lo creen Uds. así? Así que soy uno que ama la música, y sé que el Señor ama la música, también. Muy bien.
25 Ahora yo creo… ¿Se levantaron todos los diez, hermanos? Muy bien, Eso fue… ¿En dónde estoy… del cincuenta a cuál? ¿Cómo dice? ¿Cuántos le faltan? Uno… falta el número 4, una tarjeta de oración W-4. ¿Puede alguien ver la del vecino…? Todos los que tienen tarjetas, miren sus tarjetas, y miren las tarjetas de alguien más. Falta la tarjeta de oración W-4, y tiene que ser un… Tal vez es alguien que no puede oír, tal vez alguien sordo o algo; si solo miran, nos ayudará bastante si lo hacen. Y a veces es gente que no habla inglés, y no quiero dejar a nadie por fuera cuando su tarjeta de oración es llamada. W-4, muy bien.
Y ahora, vamos a llamar… ¿En dónde me quedé? ¿Hasta el diez? Ahora vamos a llamar hasta el veinticinco, W-1 al 25. Vamos a ver cómo… Permitan que se formen por aquí, W-1 al 25, y luego veremos cómo va la línea y… A veces yo no llego a todos ellos; solo hago lo mejor que puedo y estoy… [Cinta en blanco].
26 Solo me puedo imaginar ahora mientras nos aquietamos de este asombro justo antes… Confiamos que el Espíritu Santo vendrá a nuestros medios. Puedo ver atrás… Echemos un vistazo al pasado a Jerusalén. Puedo ver a un Hombre que viene bajando de la montaña con tres hombres siguiéndolo. Un Hombre de mediana edad… He leído donde ellos dijeron que juzgaban que Él se encontraba en sus cincuentas pero Él solo tenía treinta años. Quizás su trabajo era tan extenuante que Su barba probablemente se estaba poniendo canosa… Ellos le dijeron que era un Hombre de unos cincuenta años, cuando Él tenía treinta. Su vida fue corta pero repleta. Y puedo ver a un padre que viene con un niño. Pobrecito tenía epilepsia; por supuesto, ellos lo llamaban a eso un diablo, pero solo le han dado otro nombre hoy; sigue siendo un diablo. Y dijo: “Lo traje a Tus discípulos y ellos no pudieron hacer nada por él”.
27 Y Jesús dijo: “Si puedes creer…”. Bueno, al que cree, todo le es posible. ¿Es eso correcto? Solo creed, al que cree todo le es posible. Eso es tan real hoy como lo fue la mismísima hora que Él lo habló. Al que cree todo le es posible.
Muy bien, hermanos, ¿están todos formados? Muy bien. Muy bien, señor. ¿Puede traerlos? Ahora atrás en el cuarto donde la gente está… Quiero que tengan fe, y quiero que tengan fe en la audiencia. Y ahora Uds. solo sean reverentes, si el Espíritu Santo hablare. Y hagan lo que sea que les diga el Espíritu Santo que hagan, no importa lo que sea, qué tan imposible parezca, háganlo de todas maneras, porque si no lo hacen, eso muestra que Uds., ¿qué? Incredulidad. ¿Es correcto? Vayan ¿y no qué? No pequen más, o vendrán cosas peores. ¿Es eso correcto?
28 ¿Qué es pecado? Pecado es incredulidad.
El beber, fumar, apostar, cometer adulterio: eso no es pecado. Esos son atributos del pecado. Usted hace eso porque no es un creyente. Y paz, y gozo, y amor, y bondad: Eso no es salvación. Ustedes hacen eso porque son un creyente, ¿ven? ¿Ven? Eso es… Todo depende si Ud. es un creyente o no es un creyente. Si Ud. no es un creyente, es uno que duda. Usted dice que no está correcto y hace las cosas que no debería de hacer; eso es porque usted es un incrédulo. Y la Biblia dice: “Ve, y no descreas más o una cosa peor vendrá sobre ti”.
29 Ahora, quiero que solo venga por este lado, dama. Ahora a la audiencia… ¿Hay alguien aquí por primera vez? Veamos sus manos si los hay. Bueno, cada noche… Gracias. Cada noche es casi de esa manera.
Ahora para los que acaban de llegar: yo no soy un sanador divino; yo soy su hermano en el Señor Jesús. No reclamo tener poderes para sanar, y digo estrictamente que no hay nadie en la tierra hoy que tenga poderes para sanar, que la sanidad ya fue comprada, igual que su salvación, en el Calvario. Cuando Jesús murió, fue cuando Él los salvó a ustedes, y cuando Él los sanó, pero pueden sacar de eso a medida que creen y lo aceptan, ¿ven?
Ahora, pero cuando Jesús estuvo aquí, Él dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Él dijo: “Yo no hago nada de Mí mismo”. ¿Dijo Él eso? San Juan 5:19. Él dijo: “Yo solo hago lo que veo al Padre, Él me muestra qué hacer”. ¿Es eso correcto? San Juan 5 dice: “El Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer, eso hace el Hijo igualmente, porque el Padre trabaja, y el Hijo trabaja hasta ahora”. En otras palabras, Jesús dijo: “Yo no hago nada excepto lo que el Padre Me muestra”.
Esa es la razón por la que Él habló con la mujer junto al pozo: para averiguar en dónde estaba su problema. Él vio a Natanael que venía y le dijo dónde había estado antes de que viniera a la reunión. ¿Cómo lo llamó el mundo religioso? Un diablo, un adivino, un Belcebú. ¿Cómo lo llamó a Él el creyente? El Hijo de Dios. Eso es lo que Él era: el Hijo de Dios.
30 Ahora, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, siempre hasta el fin del mundo. Yo estaré aun en vosotros, manifestando la misma cosa hasta el fin del mundo”. ¿Es esa la Escritura? “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo”, pronombre personal: “estaré con vosotros”. Le dijo solo a los discípulos. Oh, no. “Aun en vosotros hasta el fin del mundo”, haciendo a Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Si la mujer aquí está enferma, yo no lo sé; nunca la he visto en mi vida. Si ella está enferma, no hay nada que yo pudiera hacer para sanarla; no hay nada que alguien pueda hacer para sanarla. Si Jesús estuviera parado aquí esta noche como lo estoy yo parado en carne, Él no podría sanarla. Él le diría: “Yo hice eso hace mil novecientos años cuando morí por ti”. ¿No creen Uds. eso? Bueno, si ella dijera que sí… Ahora Él la conocería a ella, probablemente sabría quién es ella y todo sobre ella, si el Padre se lo revelara a Él, pero Él no lo sabría hasta que el Padre se lo revelara, porque Él dijo que Él no lo hacía.
Entonces si Él estuviera aquí… Y allá en la audiencia, si Uds. tuvieran fe como la mujer que tocó el borde de Su vestidura… Ella quedó satisfecha. Ella dijo: “Lo he tocado a Él en este momento; me regresaré y creeré que voy a estar bien”. Ella pensó en su corazón que ese flujo de sangre se había detenido.
Jesús miró alrededor, su fe lo tocó a Él, dijo: “Tu fe te ha salvado”, ¿ven? Muchos otros casos.
31 Dicen: “Se está tardando por algo, Hermano Branham”. Exactamente correcto. Seguro, lo estoy esperando a Él; y si Él no viene, yo no puedo ministrar. No puedo hacer nada, ni una sola cosa. Pero cuando Él está aquí, Él puede hacer todas las cosas; y Él puede hacerlo a través de mí si yo puedo someterme lo suficiente a Él. Lo único es: riéndose Uds. mismos al Espíritu Santo, solo rindiéndose, sabiendo cómo rendir su vida a Él. Ahora yo sé que Él lo concederá, porque Él prometió que lo haría; y si Él promete algo, Su Palabra es buena. Es por eso que nunca he sentido temor ni una sola vez, porque Él siempre tuvo cuidado de mí y lo hará ahora.
Él está aquí. En el Nombre del Señor Jesucristo tomo a cada persona, a cada espíritu bajo mi control para Su gloria.
32 Y ahora, dama, quiero hablar con usted solo un momento, ya que es el primer paciente. Me doy cuenta que estos micrófonos están vivos, y lo hacen a propósito para que la audiencia pueda escuchar. Ahora, si nosotros somos desconocidos el uno al otro, no nos conocemos, nunca nos hemos visto… Eso es cierto, ¿no es así? Si eso es verdad, ¿levantaría su mano? No nos conocemos, nunca nos hemos visto; esta es la primera vez que nos encontramos. Pero Dios nos conoce a ambos; Él sabe todo de nosotros. Y un día nos vamos a parar en Su Presencia para rendir cuentas de todo lo que hicimos. Usted cree eso, ¿no es así?
¿Cree que si el Señor Jesús estuviera parado aquí ahora que Él sería capaz de conocerla aún antes de que naciera? Bueno, entonces, si Él está aquí y prometió que revelaría a Sus siervos la misma cosa, entonces ¿cree Ud. que Él podría hacerlo? Y si Él lo hiciera, ¿lo aceptaría a Él, creería en Él con todo su corazón?… con todo su corazón. Usted se da cuenta de que algo está sucediendo, dama. No es la presencia de su hermano lo que está haciendo eso; es el Espíritu Santo. Ahora, quiero que usted solo…
33 Está usted un poco conmocionada porque estoy tratando de hacer que se aquiete, porque aquello que está sobre usted ahora no la va a lastimar; es para ayudarla; es Su Presencia. Ahora, usted se ha vuelto… Se está desvaneciendo ante mí. Ahora esa es Su Presencia. Usted está haciendo alguna clase de trabajo misericordioso; usted es una enfermera. Y sufre de un problema estomacal; no puede comer. Es una condición en el estómago que está provocando su problema. Y tiene un lugar que le molesta en su espalda, y eso fue por levantar a un paciente una vez, y le tensó la espalda. Esas cosas son verdad. Ahora, si Dios está presente para decir que lo que es verdad… Usted sabe si acaso eso está correcto o no: lo que sea que Él le dijo sucedió en su vida pasada. ¿Me creerá como Su profeta esta noche? Usted está sanada; puede irse. Dios le bendiga, porque veo que usted… que después de un tiempo se pondrá bien. Dios sea con usted y le ayude.
Ahora tengan fe. No duden. Ahora, a ustedes que están en la audiencia, comiencen a creer ahora. Solo digan: “Señor, yo creo que el hombre me ha dicho la verdad porque él ha testificado de Jesucristo”. Hágalo y vea lo que sucede.
34 ¿Cómo le va, señor? Supongo que usted y yo somos desconocidos, pero el Señor Jesús nos conoce a ambos, ¿no es así? Él nos conoce.
Hay un espíritu maligno oscuro moviéndose en el edificio. Está suspendido sobre un niñito de color, sentado allá en la audiencia. Veo al niñito teniendo como un hechizo. Es epilepsia. Es ese niño sentado allí, madre. Es él. Ponga su mano sobre él, hermana. Sí, ponga su mano en su cabecita, por favor.
Dios Todopoderoso, ten misericordia del niño. Ahora, Satanás, estás expuesto. Y en el Nombre del Dios vivo, el Señor Jesucristo, te ordeno que dejes al niño. Ya no puedes retenerlo. El Señor Dios te reprenda, y sal de él, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Tenga fe ahora, hermana. ¿Cree que el niño se va a poner bien? Por el momento se ha ido de él; ahora se mantendrá alejado si ustedes solo siguen creyendo.
Aquí viene ese mismo espíritu maligno moviéndose otra vez. Se ha ido del niño, pero, no, no es así. Se ha ido del niño, pero aquí está otro sentado justo allí. Usted tiene epilepsia también, dama. La dama sentada justo aquí. Tal vez no tenga una tarjeta de oración, pero no necesita una tarjeta de oración; solo necesita tener fe. Usted tiene una. Ponga su mano sobre ella, hermana, la que está sentada al lado de ella. ¿Cree ahora mismo, dama, que el diablo se irá de usted? Audiencia sea reverente; estas cosas se pasan de uno a otro.
Dios Todopoderoso, Quien levantó a Su Hijo el Señor Jesucristo de entre los muertos… Él está vivo aquí esta noche, Quien le dijo al padre… que trajo al niño epiléptico.
Oh, Satanás, tu supiste que era el Señor Jesús entonces; tienes que escuchar Su voz, y así lo harás ahora. Porque Él nos dijo que todo lo que pidiéremos, creyendo, lo recibiríamos. Y yo pido que ese espíritu maligno se vaya de la mujer, y que sea sanada. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Tenga fe, hermana; tenga fe. Recibirá lo que ha pedido si tan solo cree ahora.
35 Discúlpeme. Sigue siendo usted el paciente. Eso solo me dejó y se fue a la audiencia, ¿lo ve? Solo quiero hablar con usted. Somos desconocidos el uno al otro, creo. No estoy fuera de mí, pero sin embargo algo es diferente; no puedo explicarlo. Pero Dios conoce todo al respecto.
Hermano, por supuesto, viéndolo parado aquí con lentes, por supuesto yo pudiera decir que eran sus ojos, pero no lo voy a pasar de esa manera, porque el público sabe que usted trae puestos unos lentes. Si yo dijera que tiene algo mal en sus ojos, seguro, ellos saben eso. Pero pudiera haber algo más, y tal vez hay algo más lejos en su vida, o tal vez algo que deba hacerse. Yo no lo sé, y tal vez Él ni siquiera me muestre nada de usted; pero si Él lo hace, y algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto; y si nosotros siendo desconocidos, yo no sé nada de usted en primer lugar. Pero si el Señor Jesús puede revelar algo sobre usted, ¿creerá con todo su corazón? ¿Lo hará, señor?
¿Hará la audiencia la misma cosa? Ahora solo miren hacia acá y crean; y si Él hablaré, solo déjelo terminar, entonces puede saber si acaso eso fue cierto o no. A veces cuando Uds. hablan mientras están las visiones sucediendo, eso rompe la visión. Pero confío que Él le ayudará de algún modo. Uno de estos días tendremos que pararnos ante Su Presencia en el Tribunal del Juicio.
36 ¿Quiere superar esa diabetes? Sentado allí, ¿cree que Dios lo va a sanar? Sí, ¿lo cree? El hombre que está sentado con el saquito blanco, usted estaba sentado allí orando, ¿no es así? Muy bien, póngase de pie. Jesucristo… Ponga su mano sobre la dama al lado de usted allí; ahora ponga su mano en el que está sentado al otro lado, al otro lado, la dama allí. No, la que está del otro lado de usted allí, al otro lado de usted, señor, la dama. Ponga su mano sobre ella. Ella tenía un desorden femenino, también.
Padre Celestial, en el Nombre de Tu Hijo el Señor Jesucristo, yo reprendo al diablo. La fe de la gente se está elevando de tal manera que ahora Satanás sabe que él ha vivido su día. Pronto él recibirá su juicio, y esta noche él tendrá que irse de estas personas. Sal de ellos, en el Nombre del Señor Jesucristo, como la iglesia del Dios viviente, como los bebés recién nacidos en Cristo, con el Nombre del Señor Jesús para ejecutar juicio sobre los poderes del mal, yo digo, por la autoridad de la Palabra de Dios: “¡Sal de la gente!”. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Su fe la salva. Vaya regocijándose. Está hecho, ha terminado. Su flujo se detuvo, hermana, así que ya no se verá más afectada por eso.
37 ¡Oh, esa es la manera de creer! Eso es. Tengan fe en Dios. Solo crean con todo su corazón, su alma y mente.
Yo solo puedo hacer conforme Él me lo diga. La gente está orando, señor. Aquí viene Él de nuevo.
¿Acaso no acaba de tener su rostro inclinado orando? La dama con el vestido rosa, sentada allá atrás; usted, sí. ¿Cree que soy Su profeta? Tiene un problema rectal que la está molestando. ¿Es eso correcto? La dama sentada allí con el vestido rosa, ¿acaso no estaba orando cuando yo volteé? Tenía su rostro inclinado para orar, allí mismo. Eso se ha ido de usted ahora. Su fe la ha salvado, hermana. Dios le bendiga. Yo nunca la sané. Usted está satisfecha de que le haya pasado algo. Si eso es cierto, mueva su mano, la dama allí. Sí, mueva su mano de un lado a otro de esa manera. Un problema rectal que arde, duele todo el tiempo. Ha cesado ahora. Mueva su mano si eso es correcto, ¿ve? Usted está sanada. Su fe la ha sanado.
La misma clase de fe que tuvo la mujer que tenía el flujo de sangre cuando ella se dio la vuelta. Jesús dijo: “Tu fe te ha salvado”. La fe de usted lo tocó a Él esta noche, a través de Su iglesia, y a través de Su ser aquí. Ahora vaya casa y sea sana, no dude, tenga fe.
38 ¿Se pondría de pie por este lado un momentito, señor, aquí mismo? No, usted me acaba de mirar pero yo solo quiero darle mi espalda a la audiencia. Usted me cree, ¿no es así, señor? En verdad lo creo, porque entre usted y yo parece haber un espíritu acogedor. Entre más hable yo con usted, quizás el Señor Jesús nos mostraría más, nos diría, nos revelaría. Por supuesto, hay muchos más parados allí en la línea. Entre más hablo, más débil me pongo. Usted se da cuenta de eso, pero usted me cree.
Usted es un hombre Cristiano. Veo que lo están llevando a alguna parte con una sábana sobre usted. Fue a una operación, que se está repitiendo por segunda vez; usted tuvo dos operaciones, y le están quitando un tumor, y ese tumor ha regresado; está en usted de nuevo. En eso ellos quitaron… le quitaron unas costillas de su cuerpo y esas costillas salieron con… (Veamos; usted está volteado hacia su ventana; fue en la…) salieron del lado derecho. Le quitaron las costillas de su lado derecho. Y veo que usted está tratando de hacer algo.
39 Usted es sordo del oído izquierdo. Ahora veo unas palmeras que soplan, ondean. Usted no es de esta región, pero no es del lugar de las palmeras… Oh, usted es de un lugar montañoso, una región de minas de carbón donde hay muchos cedros o pinos. Usted es de Virginia Occidental, pero usted está… Estuvo un hombre, alguien vino por usted de la Florida, que vino de la Florida de donde son las palmeras; un hombre alto, un tanto calvo vino por usted y lo trajo aquí a la reunión. Esas cosas son verdad, señor. [“Sí”]. Entonces Ud. sabe que está en presencia de Algo, ¿no es así? Si me acuerdo bien, Ud. estaba sordo en sus oídos o algo. Venga aquí solo un minuto. Veamos el reino de Dios manifestado. ¿Inclinará la audiencia sus rostros?
40 Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, Autor de Vida, y Dador de toda buena dádiva, para que la audiencia sepa que Tú eres el Cristo el Hijo de Dios. Oramos por misericordia ahora. Que el poder que resucitó al Señor Jesús de entre los muertos venga ahora este hermano y le dé nueva audición. Demonio, maligno, sal de él, tú, espíritu sordo. En el Nombre de Jesucristo, déjalo.
¿Era esté oído por aquí? [“Sí”]. ¿Puede escucharme ahora? [“Sí”]. ¿Me escucha bien? ¿Cuánto tiempo lleva sordo de ese oído? Muy bien. Pueden levantar sus rostros. El hombre estuvo sordo toda su vida en su oído por aquí. Ahora vea mi dedo. ¿Me puede escuchar bien? [“Sí, señor”]. Diga: “Amén”. [“Amén”]. Yo amo al Señor. [“Yo amo al Señor”]. Diga: “Alabado sea el Señor”]. [“Alabado sea el Señor]”. Ahora observe que estoy solo susurrando, observe que pondré mi dedo aquí, ¿ven? Yo amo al Señor. [“Yo amo al Señor”]. Alabado sea el Señor. [“Alabado sea el Señor”]. Usted está sanado. Puede irse a casa con regocijo, mi hermano. El Señor Jesús lo ha sanado.
41 Tengan fe en Dios. Jesús dijo: “Si dijeres a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Yo creo que recibo lo que pido, porque lo pido para la gloria de Dios.
Tengan Uds. fe en Dios. ¿Puede venir? ¿Cómo le va, dama? ¿Somos desconocidos el uno al otro? Usted solo me vio desde la audiencia, hace unos años en la audiencia. Muy bien, sí, señora. Bueno, eso nos hace desconocidos entonces. Solo Jesucristo nos conoce a ambos. ¿No es eso correcto?
Ahora, mientras está Su presencia ungida aquí… mientras Él habló con la mujer un día junto al pozo, simplemente para hacer contacto con su espíritu… El Padre sin duda le había dicho que subiera por el camino a Samaria, y cuando Él se paró junto al pozo y vio venir a la mujer, tal vez, vestida exactamente de la manera que el Padre le había dicho a Él que estaría vestida.
Y qué si Ud. pensara que el Padre me dijo mientras todavía estaba en el edificio sentado en la planta baja que vendría a verme una mujer esta noche vestida con un vestido azul con el pelo canoso, ¿lo creería? Lo creería. Y si Él me dijo que esta mujer estaba teniendo problemas para dormir —ella con insomnio— eso sería la verdad, esa sería usted, ¿no es así? [“Sí”]. Y también sería la verdad que Ud. tuvo un accidente y se fracturó un pie, y los rayos-x muestran uno, dos, tres lugares que se fracturaron y pusieron rígido el pie. ¿Es eso correcto? Entonces Él me dice que Ud. está sanada; ¿lo cree? [“Amén”]. Amén. Entonces siga su camino regocijándose. Mueva su pie alrededor. Mueva un poco su pie. Allí lo tiene. Allí está su pie suelto y normal; ha estado fracturado y torcido durante un tiempo.
Bendito sea el Nombre del Señor Jesucristo, Quien nos da la victoria, Su poder. Solo creed. Eso es todo lo que les pido que hagan, es tener fe en Dios.
42 ¿Cómo le va, señor? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que las cosas que ve llevándose a cabo, vienen del Señor Jesús? Lo cree. Usted tiene un lugar que se abrió, ¿no es así? Es una hernia que está en su lado derecho. Eso es correcto. Es una hernia en su lado derecho. Para que pueda saber que yo lo sé por el poder de Dios… Usted es un hombre casado y tiene una esposa y ella tiene un crecimiento en su cuello, y ha venido aquí desde New Jersey. Regrese a casa y sea sano, hermano, y ponga sus manos sobre su esposa. En el Nombre de Jesucristo que Él lo sane y se recupere. Muy bien si podría…
¿Cree con todo su corazón? ¿Cree Ud. que el Señor Jesucristo está aquí para reverle su vida, todo sobre usted? Si el Señor Jesús me deja saber dónde está su problema, ¿lo aceptará a Él como su proveedor de lo que sea que es? Si son dificultades, finanzas, ¿le creerá a Él con su corazón? Tiene varias cosas que están mal en usted, pero lo principal es que está preocupado de su corazón; Ud. tiene un problema cardíaco. Yo digo: “Usted tuvo un problema cardíaco”. Se ha ido de usted. Dios le bendiga. Vaya en el Nombre del Señor Jesús, sea sano.
Usted tiene la misma cosa.
43 Ha estado con molestias, no sabe en dónde… Sabe que se pone débil en la tarde, como hechizos de debilidad. A veces no puede terminar su trabajo; se sienta. Durante la noche, no descansa bien. Es algo espantoso. Le viene a las mujeres, es una tuberculosis, pero Jesucristo está aquí para sanarla.
Yo no la conozco. Nunca la he visto, pero la vi sentada en un silla acolchada que está en la ventana al lado izquierdo cuando estaba allí como meditando. Cuando escuchó que yo iba a venir para acá, Ud. pensó que si venía por esta línea de oración, si se oraba por usted, que sería sanada. ¿Es eso cierto? Solo Dios… Usted dijo eso en oración. [“Eso es verdad”]. No estoy leyendo su mente; solo le estoy diciendo lo que hizo. Y el Señor Jesucristo está aquí y la ha sanado. Ahora, siga su camino regocijándose.
Aquí está otra cosa: Me fijé en su vida que no ha estado satisfecha con la vida que ha vivido. [“Eso es verdad”]. ¿Es eso correcto? [“Eso es verdad”]. Lo ha intentado, ha estado… Ahora nadie sabe eso sino solo usted y Dios; pero esa es la verdad, ¿no es así? Ahora usted tiene la victoria. Vaya y viva para Él con todo su corazón. Dios le bendiga.
44 ¿Cree Ud. con todo su corazón? Si yo le pidiera a Dios que la sane… ¿Cree Ud. que Su Presencia está aquí ahora y que la sanaría? [“Amén”]. Venga aquí solo un minuto.
Señor, permite que el poder del enemigo se vaya de nuestra hermana y que ella se vaya de aquí esta noche y sea completamente sana. Pido esto para Tu gloria Señor, en el Nombre de Jesús lo pido. Amén. Dios le bendiga, hermana. Crea.
Solo un momento. Algo sucedió justo entonces. Alguien fue sanado. Yo no puedo… Oh, fue usted; usted tenía un problema estomacal. Se ha ido de usted. Dios le bendiga. Su fe lo sanó antes de que llegara aquí. Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
¿Cree Ud. hermano? ¿Cree que Jesucristo lo va a poner bien, sanar de sus ojos? ¿Cree que Él lo va a sanar? Si Dios sabe cuál es su problema, Dios sabe cómo sanarlo, ¿no es así? Venga aquí solo un minuto, mi hermano.
45 Padre Celestial, en Tu bondad yo oro que bendigas a nuestro querido hermano. Quita esta cosa maligna de él y que él salga de este edificio esta noche saludable, feliz, y con regocijo. Por medio de Jesús el Hijo de Dios lo pido. Amén. Muy bien. Dios le bendiga, hermano. Siga su camino feliz y regocijándose ahora, y sea sanado.
Si yo le dijera que mientras estaba parado en esa línea, detrás de la cortina allí, que vi una visión con ese problema cardíaco y cosas y que fue sanado, ¿lo creería? Lo fue, así que puede seguir adelante.
Venga…
46 ¿Todos están creyendo con todo el corazón?
¿Cree Ud. que el Señor Jesús la va a sanar, hermana? ¿Cree que Él está parado… que usted está parada en Su Presencia ahora? Usted también tiene un problema cardíaco; es femenino… es un problema de damas, pero el Señor Jesús está aquí para sanarla. ¿Cree eso con todo su corazón? [Una dama dice: “Sí, lo creo”].
Permítame su mano. Quiero mostrarle para que sepa con seguridad; quiero que mire aquí a mi mano. ¿Ve cómo eso…? Ahora observe. Ponga su mano sobre la mía. Ahora mire ahora. ¿Ve cómo esas cositas blancas corren por encima de mi mano? Ahora la quito; ya no están allí. Ponga su mano encima; no están allí. Ahora tome su otra mano; no están allí. Ahora ponga su otra mano… usted misma solo coloque su mano encima. Allí está, ¿ve?
Ahora algo está sucediendo allí, ¿no es así? Usted ve eso. Ahora solo levante su mano, solo quite su mano. Ahora, ¿ve qué tan diferente se ve? Ahora ponga su otra mano encima, usted misma ponga su mano encima, dele vuelta para que esté colocada hacia abajo en mi mano. ¿Ahora ya no está allí? Ahora observe la diferencia en esta mano y esa mano. Aquí viene. ¿Ahora cree que si yo le pido a Él, que eso se irá de usted? Muy bien, quiero que solo mantenga su mano… observe usted la mía.
47 Ahora, bondadoso Padre Celestial, para que esta mujer pueda saber que Tu eres Cristo, el Hijo de Dios, y yo me paro aquí como Tu siervo, pido misericordia para ella y le digo a este demonio que la engañaría y quitaría su vida, sal de ella. En el Nombre del Señor Jesucristo deja a la mujer.
Quiero que mire su mano. Algo ha sucedido, ¿no es así? Ahora ponga su mano aquí encima. No se mueve, ¿cierto? Ahora ponga su mano de vuelta, la que sí se puso roja. Algo sucedió, ¿no es así? Se ha ido de usted; está sanada. Se encuentra bien ahora; puede irse. Dios le bendiga.
¿Cómo le va, hermana? ¿Cree con todo su corazón que está parada en Su presencia, el Señor Jesús? [“Oh, sí, lo creo”]. Usted tiene un problema cardíaco para empezar. Un problema de damas, lo cual tienen las mujeres de su edad. Es extremadamente nerviosa: es el tiempo de la vida que está viviendo. Solo Dios conoce esas cosas, pero Él me revela exactamente cuáles son sus problemas. ¿No es eso correcto? Ahora, ¿cree que Él la va a sanar? [“Sí, lo creo”].
Entonces, bondadoso Padre Celestial, pido misericordia para nuestra hermana. Que ella se vaya de aquí esta noche bien, porque yo condeno a este demonio que la deje, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya feliz y regocijándose ahora y sea sanada.
48 ¿Podría venir, dama?
Ahora, no se muevan si pueden evitarlo, amigos. Miren, el Ángel del Señor… cuando se mueve en la audiencia se está moviendo… Pero la gente que se mueve me perturba. ¿Se están cansando o agotando? Se está poniendo borroso sobre la audiencia, y la gente cuando se mueve me perturba. Y no saben la tensión por la que estoy pasando al estar parado aquí, y oro para no hacer nada errado que los haga… o, retenerlos mucho tiempo. Solo estoy tratando de ayudar a esta gente que está aquí. Si fuera su gente, Uds. estarían dispuestos a quedarse sentados si fueran ustedes.
Así que, quiero tomar su mano solo un minuto, dama. Y cada persona que está aquí en este edificio, ¿quiere ser sanada ahora mismo? Dama, usted está sanada del problema cardíaco que ha estado teniendo, las diferentes cosas que estaban mal; Dios la ha sanado ahora. Siga su camino regocijándose.
49 Y quiero que el resto de Uds. se pongan de pie solo un minuto por favor. Quiero que miren para acá a mí solo un minuto. Ahora pónganse reverentes solo un momento. He sido lo más sincero con ustedes como sé hacerlo. Les he dicho la Palabra del Señor. El Señor Jesús ha venido y confirmó ser eso la verdad. ¿Es correcto? ¿Me creen ahora? Si yo les digo algo, ¿lo creerían ahora? ¿Lo harían?
Les digo que esta es la verdad, que cada persona en este edificio puede ser sanada ahora si tan solo aceptan al Señor Jesucristo como su sanador. Si estás otras cosas están correctas, esto está correcto. Y yo les digo que Él ahora quiere que cada persona aquí sea sanada, si Uds. están listos para aceptarlo. ¿Lo están? Si lo están, levanten su mano y digan: “Yo lo acepto”.
Ahora, Señor Jesús, Tú que conoces todas las cosas, pido que seas bendecido entre Tu pueblo esta noche. Y estas personas que están paradas con sus manos al aire, manda el poder del Espíritu Santo, como en el día de Pentecostés, y en el Nombre de Jesucristo condeno a cada persona enferma.
Satanás, sal de aquí; tú eres un mentiroso, estás arruinado, tu engaño está roto. Y yo ahora pronuncio a cada persona que está aquí, bajo el poder del Espíritu Santo, que Jesucristo los sana.
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