OBRAS DEL MENSAJE


Ley
Chicago, Illinois, E.U.A.
55-0115
1 Había una niñita que apareció en la reunión, muchos de Uds. lo vieron. Salió en “Nosotros La Gente”, se publicó el artículo. Una niñita ciega… en muchas. Y así que ellos… La niñita me agarró y simplemente se aferró. Era una niñita, usaba lentes, gravemente cegada. Y ella podía ver sombras, pero creo que eso era todo lo que podía ver. Discúlpenme, creo que ni siquiera podía ver sombras, difícilmente pienso que podía. No recuerdo el caso en este momento.
Pero la noche anterior, un bebé pequeño con el pie zambo que había estado años con un aparato ortopédico. Y el Espíritu Santo habló y les dijo qué tanto —cuatro, o cinco años— había estado de esa manera, y lo que iba a suceder. Y luego la madre se acercó allá, y le quitó las correas al bebé, y se vino caminando cruzando la plataforma tan normal.
2 Fue en donde un hombre en sillas de ruedas… La Sra. Morgan había sido la enfermera de la Clínica Mayo, que había sido sanada de cáncer. Ella está en la lista de muertos, lo ha estado durante ocho años, ellos piensan. Pero ella sigue ejerciendo la enfermería —bueno, porque el Señor Jesús la sanó. Y ella había estado interesada en este hombre.
Bueno, le podemos dar a él una tarjeta de oración; pero llamarlo en la línea de oración, eso no podemos, porque… tiene que ser por medio de la soberanía de Dios el hacer eso. Nosotros solo repartimos nuevas tarjetas todos los días. Y lo que sea que me venga en mente, yo solo llamo a la gente; y siento que eso es lo que Dios quiere, ¿lo ven? lo que sea que Él elija. De esa manera nadie sabe de dónde será. Los hermanos que reparten las tarjetas de oración, Billy, y algunas veces el Hermano Woods y a veces quien sea que le ayude. Ellos no saben de dónde va a ser. Y yo no lo sé. Solo vengo, escojo de allí.
Y cada noche en la reunión, el pobre hombre no lo recibió. Y él estaba… Esa era la última noche de la reunión. Y ellos lo cargaron y lo acostaron. Él estaba tratando de moverse, estaba sobre su espalda. Y vi una visión, el Señor Jesús sanándolo. Así que, en la visión yo debía ir y tocarlo. No sé por qué, no… Solo obedeciendo lo que Dios dijo que hiciera, eso es todo.
3 Y entonces al ir a tocarlo allí, estaba un hombre que estaba doblado con artritis, el estado retardado donde sus dedos y cosas se volvían nudosas. Y al pasar, el hombre tan pronto fue tocado se levantó y comenzó a saltar de arriba abajo fuera de su silla de ruedas en la que lo tenían sentado. Este otro hombre anciano como que tocó mis ropas, o algo y seguí adelante. Ahora, Uds. saben que no hay nada en mi saco o ropas para sanar. No hay nada tocante a mí. Era algo en lo que él podía descansar su fe, ¿lo ve? Algo en lo que él creía.
Y como una semana después el hombre que fue sanado de la silla de ruedas estaba conduciendo por el camino en su carro, y él miró hacia el campo, y allí estaba un hombre arando con un tractor. Y ellos se reconocieron el uno al otro. El hombre que estaba allá era el de la camilla.
Así que él salió del carro y el otro del tractor y corrieron y se abrazaron, empezaron a saltar de arriba abajo, alabando al Señor. Y fue a través de esta sanidad de este hombre que salió de la silla de ruedas, que yo fui llamado a orar por el Rey George de Inglaterra, el cual él era un amigo de su secretario privado que mandó llamar; para orar por él. Y el rey fue sanado de esclerosis múltiple. Y él solo, creo, podía pararse por cierto tiempo a la vez, o algo, no me acuerdo. Lo tengo por escrito en casa con el sello de eso.
4 Ahora, la niñita ciega esa noche, recibió su vista. Cómo el bendito Señor Jesús dio… le restauró la vista a esa niñita ciertamente fue algo milagroso. Y ella estaba tan feliz al respecto. Y provocó una gran agitación por todas partes. Y la revista “Nosotros La Gente” lo publicó. El libro, se imprime en muchos idiomas, uno de los más grandes… Bueno, tiene allí artículos de, oh, ciencia y religión y así sucesivamente. Y luego Uds. de las Asambleas de Dios, apareció en el periódico de Uds. también. Varias revistas de sanidad lo publicaron. Sobre eso, toda gloria sea dada a nuestro Señor Jesús Quien lo hizo.
5 Escuché al Hermano Boze hace unos momentos que dijo: “La gente ha venido de millas de distancia”. Lo han hecho. Tal vez reciba cartas de personas desde sus hoteles y cosas, que han venido de muy arriba de diferentes partes del país, diciendo: “Bueno, hemos conducido desde muy lejos, hemos llegado, hemos traído a un niño enfermo, nosotros…”. Entonces el testimonio. Quizás al siguiente día reciba otra carta, que dice: “El Señor lo sanó anoche en el camino, nos vamos a casa felices”. Así que estamos agradecidos por todas estas cosas. El Señor sea alabado.
6 Y ahora, me fijé que solo queda una silla de ruedas en el edificio, o camilla, ya no hay. Y la dama de la que me estaban hablando la otra noche que fue sanada de algo, de Hermanos Mayo, que se vio una visión de ella y fue sanada.
Y hay una niñita sentada aquí en una silla de ruedas. Querida hermana, espero que no vayas a estar entada allí dentro de una hora a partir de este momento. Jesucristo te sane y te saque de allí. Desearía que hubiera algo que yo pudiera hacer al respecto, como bajar y sanarte. Querida hermana, yo también tengo una niñita en casa, solo tiene ocho años de edad, pero pienso, ¿y si esa fuera ella sentada en la silla de ruedas? Yo estaría feliz que Jesús la sanara a ella. Estaría feliz que Él te sanara a ti. Yo solo puedo decir lo que Él me dice que haga, tú lo entiendes. Tú ora. Yo creo que es Su voluntad el hacerlo; si tu fe puede subir tan lejos así, quedaría concluido.
Eso es algo que nunca sabremos de cómo ese que está sentado en el edificio y viendo algunos… tal vez ver a uno sentado aquí terriblemente afligido, y uno sentado aquí que no está muy enfermo, pero este afligido sería sanado y este otro enfermo sentado. Y algunas veces el afligido se quedará sentado y el que no está muy grave será sanado.
7 Aquí hace unas noches, quizá tal vez la persona está aquí en el edificio esta noche. Ellos son del instit… una gran escuela de por aquí. Colegio. Ellos escribieron una carta y decía: “Hermano Branham, hemos tratado de contactarlo por todo el país por la niña que se fue y se perdió por uno o dos años”, o algo como eso. Y el FBI dio a la muchacha por muerta, o algo. Se fue con alguna clase de, oh, tráfico de drogas o algo en lo que ella había estado. Se fue con unos hombres o algo, y eso fue todo lo que se vio de ella. Y pensaron que tal vez si me pedían a mí que orara y el Señor me mostraría una visión de lo que sucedió.
Y hay muchos aquí de diferentes lugares, solo piensen en Uds. mismos y piensen de cualquier parte que hayan visto u oído hablar de alguien más, donde cada vez que Él dice lo que va a suceder, es de esa manera. Cada vez. Así que, miren que no es su hermano, porque yo solo… yo pudiera… solo un hombre.
8 Pero ese día yo tenía tantas cosas diferentes por las cuales orar. Había niños enfermos y afligidos y todo. Yo pensé: ¡Vaya! Yo entré esa noche y oré hasta las once en punto más o menos. Entré a mi habitación y me fui a dormir. Me desperté a la mañana siguiente alrededor de las tres o cuatro, y pensé: Bueno, me pregunto para qué me levantó Él a esta hora. Me levanté, prendí la luz, leí un capítulo de la Biblia y esperé un rato.
Y después de un rato comencé a acostarme de nuevo. Y miré hacia arriba, y vi a una jovencita que venía caminando. Ella vestía un traje café que se miraba de terciopelo, creo que así lo llaman. La parte del saco y la falda separados, Ud. sabe. Y entonces, ella estaba caminando de esta manera, como de cabello rojo, arenoso, cabello rojo oscuro. Una muchacha de apariencia atractiva, un tanto fuerte. Y ella estaba sonriendo. Iba de regreso a casa.
Así que, reconocí que sería algo que el Señor quería. Entonces, tan pronto amaneció hicimos que nuestro… mi esposa, más bien, que llamara a una hermana que había recibido la carta; no di ninguna descripción. Y ella la llamó, y esa era la muchacha. Esa era ella, la descripción; cabello rojo, cabello rojo arenoso. E iba de camino de regreso a casa. ¡Qué maravilloso es el Señor!
9 Esa mañana yo seguía viendo a una pequeña bebé delante de mí. Llamé a la oficina y ellos leyeron toda la lista hasta abajo que todavía no habían mandado. Pensé: Oh, Dios, ¿en dónde está este bebé? Lo volví a revisar, me llevé la lista a casa, la leí de nuevo, ningún bebé. Lo único que tenía era un bebé de unos cinco años, con cáncer en ambos ojos, allá en Kentucky. Pero Él seguía diciendo: “Un bebé infante”. Seguí buscando, preguntándome en dónde estaría ese bebé. Sin visión. Pero yo sabía que estaba allí, era un bebé infante.
Y de casualidad me acordé sentado en mi tabernáculo hace como dos semanas antes allá, una niñita susurró en mi oído, dijo: “Ore por el bebé de mi hermana. Pensé: Esa es la hija del Reverendo Ledford, un evangelista Bautista. Estoy seguro que ese es. Y eso me dijo eso. Bueno, yo llamé, encontré su nombre en el directorio telefónico, y llamé al Reverendo Ledford. Pero él no estaba en casa.
10 Así que yo llamé de vuelta a mi oficina y la secretaria dijo: “Bueno, él se casó con una muchacha de aquí de la ciudad que se llama Thompson, creo que fue, o algo como eso… Jackson. Jackson. Así que él dijo… Ella me dio el nombre del padre, Thomas Jackson. Así que yo lo llamé, y dije: ”Soy el Hermano Branham“. Dije: ”No quiero que piense que estoy mentalmente perturbado pero…“.
Y ella dijo: “¿Por qué, Hermano Branham?”.
Y yo dije: “Bueno, esta mañana, durante las últimas dos horas, viniendo del estudio”, dije: “solo es constantemente sobre un bebé infante delante de mí”. Y yo dije: “Y tan pronto pensé en la nietecita suya que me susurró en mi oído, la hija del reverendo, que el bebé de su hermana estaba enfermo”. Yo dije: “El Espíritu Santo me ha advertido que ese era el bebé”.
Y ella comenzó llorando. Y ella dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Seguro que lo conocía. Yo fui a su iglesia”. Por supuesto, yo no estoy el tiempo suficiente allí para saber quién va. Ella dijo: “Entiendo”. Ella dijo: “Qué maravilloso es nuestro Señor”. Dijo: “El bebé ha estado semiinconsciente los últimos diez días. No hay nada que se pueda hacer. Los doctores lo han desahuciado. Está en el hospital, y le están dando una transfusión de sangre esta mañana. El padre y la madre, la razón que ellos no contestan, están allá esperando que el bebé parta en cualquier momento”.
11 Y yo sé cómo le dan una transfusión de sangre a un bebé, es desde una aguja aquí en la cabeza, ¿ven? Y es muy… Se ve muy doloroso para el pequeñito, pero allí es donde pueden encontrar la vena. Y yo dije: “Pero voy a esperar una hora hasta que termine la transfusión de sangre, después iré al hospital”. Ella comenzó a llorar, dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que el bebé…?”. Yo dije: “Sin duda alguna, el bebé va a vivir”. Dije: “Sencillamente sé eso”. Ella dijo: “Oh, Hermano Branham, yo lo creo con todo mi corazón. Si Ud. dice eso, yo lo creo”.
Yo dije: “No lo diga porque yo lo digo, dígalo porque… No es una visión, pero es una revelación. Yo olvidé sobre el bebé, pero Dios lo reveló de nuevo”. Así que, yo dije: “Voy a orar por el bebé ahora y voy a orar por una hora, después iré al hospital”.
12 Y amigos, bueno, el hospital podría darles una declaración, el padre y la madre. Yo fui como una hora después, o quizá una hora y media después, al hospital. La madre estaba parada esperándome. Una gran sonrisa en su cara. Yo dije: “¿Cómo está usted?”. Dije: “¿Es Ud. la Sra. Ledford, la esposa del Reverendo D. W. Ledford?”.
Ella dijo: “Lo soy”. Dijo: “Usted es el Hermano Branham. ¿No se acuerda de mí?”.
Le respondí: “Creo que la he visto, hermana”.
Ella dijo: “Bueno, hemos ido muchas veces a la iglesia”. Dijo: “Por supuesto, usted no ha estado, lo sé”. Dijo: “Mi esposo ha predicado en su iglesia”.
Y yo dije: “Bueno, gracias por eso”. Las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas. Yo pensé: Bueno, algo debió haber sucedido.
13 Así que ella dijo: “Reverendo Branham”, dijo: “Mi mamá me llamó hace como una hora”. Y dijo: “Ella me dijo lo que Ud. vio y lo que sucedió esta mañana”. Ella dijo: “El bebé, estoy aquí con él, ellos estaban esperando que muriera en cualquier minuto”. Y dijo: “Los doctores ni siquiera saben lo que estaba mal con él”. Dijo: “Una cosa sabemos, que era diabético”. Y solo tiene cinco meses. Y dijo: “Es diabético”, y se me olvida todo lo que encontraron, pero lo que estaba provocando esa semiinconsciencia, ellos no lo sabían.
Y dijo: “Hablé con mi madre. Cuando mi madre me dijo”, dijo: “en mi corazón supe que mi bebé viviría”. Dijo: “Cuando regresé, estaba pateando sus tobillos, y balbuceando, y riéndose”. Dijo: “Venga a verlo”. Así que, ella dijo: “Solo estoy esperando al doctor para que lo dé de alta”. El doctor Robey de Jeffersonville.
Así que, yo entré allí y el pequeñito tenía su biberón arriba de esta manera bebiéndolo. Él volteó a verme y esa boquita sin dientes, sonrió de esa manera, y volvió a poner el biberón en su boca. Su madre trató de quitarle el biberón. Oh no, él lo volvió a tomar. El doctor entró y revisó a ese bebé, dijo: “Llévelo a casa. Él no tiene nada”, ¿ven?
Es mejor seguir la guianza del Espíritu Santo. Si nosotros los Cristianos tan solo nos aquietáramos, ¿ven? no estar tan apurados. Aquietarnos a nosotros mismos. Un llamado de Dios significa más que diez mil de nuestros propios esfuerzos humanos. Creámosle a Él con todo nuestro corazón. Él es tan hermoso.
14 Ahora, esta noche, es sábado en la noche, mañana en la mañana levántense para asistir a la Escuela Dominical. [Un Hermano dice: “¿Podemos subirle al amplificador un poco más de lo que está? Me preguntaba, me temo que los que se sientan atrás les es un poco difícil escuchar”]. El ingeniero, quien sea el ingeniero que…
Ahora, solo quiero que vayan conmigo esta noche a la Escritura para leer. Y ahora confiamos que Dios se encuentre con nosotros en Su Palabra. ¿Creen Uds. que Dios está en Su Palabra? Siempre.
Ahora, regularmente mañana en la noche sería nuestra última noche. Regularmente nos quedamos cinco noches. De tres a cinco noches. Pero vamos a seguir la semana siguiente, si es la voluntad del Señor, vamos a seguir. Así que nosotros… Quiero intentar no poner todo en una sola cosa. Hablar de la Palabra un rato y eso me relaja bastante.
15 Así que ahora, en el libro de Hebreos el capítulo 10, deseamos leer una porción de la Palabra. Y solo tomar, oh, veinte, o treinta minutos, Dios mediante, para hablar de esto. No es premeditado, es solo lo que sea que el Espíritu Santo guíe para este momento. Ahora, yo amo la lectura de la Palabra porque “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”. Y yo lo amo porque sé que es la Palabra de Dios para nosotros. Pablo está escribiendo aquí, creemos que es Pablo, a los Hebreos. Se lee esto:
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. [Quiero enfatizar eso “perfectos”].
De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia (o, “deseo”, es una mejor traducción) de pecado.
Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;
Ahora, en el versículo 11.
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
De ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
16 Nos gustaría pensar en los términos esta noche, de esta maravillosa carta del apóstol Pablo, como todos creemos. (Aún no se ha determinado por los eruditos exactamente quién escribió el libro de los Hebreos, pero creyendo que fue San Pablo). Cómo él estaba tratando de mostrar y estaba usando más o menos… Él estaba siendo un tipólogo aquí. Él estaba tratando de mostrar que la ley fue una sombre de los bienes venideros, y no la imagen misma de las cosas; era solo una sombra.
Y muchas veces he escuchado a personas citando el Salmo 23 y diciendo: “He aquí, aunque ande en el valle oscuro de sombras de muerte”. Si se fijan, no es “las sombras oscuras”, es: “la sombra”. “oscuro”, no está allí. “En valle de sombra de muerte…”. Ahora, no pudiera estar oscuro y todavía tener una sombra. Porque tiene que haber un cierto porcentaje de luz antes de que pueda tener una sombra. Si estuviera perfectamente oscuro, no habría ninguna sombra. Así que: “He aquí, aunque ande en valle de sombra de muerte”.
Ahora, tiene que haber suficiente luz para hacer una sombra. Si estuviera aquí oscuro, mi sombra no estaría en el púlpito. Pero siendo que hay luz, entonces eso hace una sombra, ¿ven? Por tanto, la muerte es oscura de un cierto modo, pero es solo una sombra, ¿ven? “En valle de sombra de muerte”. Así que, tiene que haber cierta cantidad de luz en la muerte para hacer una sombra. ¿No están felices de que eso sea así, de que hay luz en el valle?
17 Un día todos vamos a pasar por ese camino, amigos. Cada uno de nosotros vamos de camino hacia allá esta noche. Y cada vez que nuestro corazón late es una vez menos que volverá a latir. Solo tiene cierta cantidad de latidos que va a realizar en esta jornada. Dará su último latido uno de estos días. Luego tendremos que bajar por la sombra de muerte. Entonces, estamos felices que se nos ha prometido que la Estrella de la Mañana nos encontrará allá para alumbrar el valle y darnos una luz para cruzar el río.
Yo tendré que ir por ese camino en algún momento. Es por eso que quiero poner toda mi vida para el Señor Jesús, todo lo que yo pueda hacer por Él. Y solo puedo servirle a Él a medida que sirvo a Su pueblo. Uds. solo pueden amarle a Él a medida que se aman unos a otros. Yo solo puedo amarlo a Él a medida que los ame a Uds., y Uds. me amen a mí. Y juntos amamos a Dios.
Y llegamos a ser Sus hijos al servirle a Ud. y Ud. servirme a mí. Y así estamos sirviendo a Dios. Jesús dijo: “Por cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis”. Por tanto, si queremos una bendición, seamos una bendición para alguien más, y una bendición regresará. Como: Echa tu pan sobre las aguas, regresará. Eso es verdad. En todos los ámbitos de la vida encontrará eso. Normalmente Ud. cosecha lo que siembra. Entonces, hagamos el bien. Hable lo bueno y sea amable. Y la gente hablando de nosotros, dirá cosas buenas y cosas amables, y cosas buenas vendrán en nuestro camino, si las repartimos.
18 Ahora, Pablo hablando aquí del valle… o, la sombra, más bien, la ley siendo la sombra de los bienes venideros, no podía nunca hacer perfecto al adorador. Entonces él comienza a mostrar lo que es la perfección. Ahora, es algo raro que la gente piensa mucho en esto, dice: “Bueno, yo soy débil, mi fe no es mucha, no soy muy buen Cristiano”. Eso es solo lo que el diablo quiere que Ud. diga. Solo está hablando su lenguaje en ese momento, ¿ven? Nunca debieran de decir eso. Nunca deje que su testimonio sea negativo; deje que todo el tiempo sea positivo. “Yo soy salvo. Tengo a Dios en mi corazón. Yo le creo a Él con todo mi corazón”. ¿Cree Ud. en sanidad Divina? “Con todo mi corazón”.
Deje que siempre su testimonio, sus pensamientos, todo… Nunca permita que un pensamiento negativo venga a su mente si puede evitarlo. Cuando empiece allí, no lo entretenga. Bueno, Ud. dice: “No puedo evitar que vengan esos pensamientos”. Bueno, eso sería como el campesino que dijo que él no podía evitar… no podía evitar que los pájaros volaran sobre su lugar, pero sí que podía evitar que hicieran nido. Así que, eso es algo bueno, ¿lo ven? Ud. no puede evitar que vengan esos pensamientos, pero no los entretenga; solo déjelo pasar. No, señor.
Jesucristo es mi Salvador, todas las cosas son mías, por medio de Dios. Y yo las voy a guardar. Voy a testificar de ellas. Y Dios solo lo puede bendecir a medida que Ud. confiese que Él lo ha hecho por usted. Miren, Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. ¿Es eso correcto? Hebreos 3. Él dijo que Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él solo puede hacer por nosotros a medida que lo aceptemos y lo creamos y lo confesemos.
Oh, cómo… Tal vez mañana en la noche, si Dios quiere, quiero llegar a algo que está en mi mente muy fuerte en este momento, de cómo recibir al Señor Jesús. Pero tal vez eso sea mejor en la lección de la Escuela Dominical mañana en la tarde.
19 Esta noche queremos hablar sobre la ley. Ahora bajo el Antiguo Testamento muchos piensan que la ley, o el… que el derramamiento de la sangre comenzó en la ley. Pero el sacrificio por el pecado fue antes de la ley. Y tan pronto ellos fueron sacados del Huerto del Edén, Abel le ofreció a Dios un cordero. Lo cual era un tipo del Señor Jesús.
Ahora, Abel fue y tomó su cordero, le puso una cuerda alrededor… o, no una cuerda, quizás en esos días no sabían qué era el cáñamo, supongo, para hacer una soga, pero tal vez decir una vid, alrededor del cuello del corderito y lo arrastró hacia el altar, la roca, lo colocó allí, golpeó su pequeño cuello con una roca hasta que la sangre empezó a bañar su pequeña lana y balando y muriendo. ¿Alguna vez han escuchado un cordero morir? Oh, es la cosa más triste que hayan escuchado. Y el cordero muriendo allí estaba tipificando al Señor Jesucristo. Ahora, parecería extraño que…
20 ¿Alguna vez se fijaron en la Escritura, que Jesús fue llevado allá? ¿Alguna vez se fijaron por qué… se preguntan por qué Él no nació en una casa y en una cuna como lo hace un bebé? Él nació en un granero, un establo. Los corderos no nacen en cunas; ellos nacen en establos. Él era el Cordero de Dios. Y ellos lo guiaron… Abel guió a su cordero, y Cristo fue guiado; el Cordero siendo guiado al matadero.
Y mientras Abel sacrificaba, en tipo, el cordero en el altar y los golpes en su cuello, su pequeña sangre, y sus venas empujando para afuera y la sangre salpicando sobre su cuerpecito y su lana blanca bañándose de rojo, y él balando, balando, balando, a medida que se debilita, hasta que finalmente deja de temblar y muere.
Eso tipificó al Señor Jesucristo en el Calvario, herido, sus rizos llenos de sangre goteando sangre sobre Su cuerpo, y clamando en un lenguaje que solo podía ser interpretado por interpretación espiritual: “¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué me has desamparado?”. Él murió hablando en lenguas, Jesús lo hizo. Él era el Cordero hablando un lenguaje igual que el cordero de Abel. Él no podía entender… Este crucificador del cordero, Abel, no podía entender lo que su cordero estaba diciendo. Y tampoco los crucificadores entendieron lo que el Cordero de Dios estaba diciendo. Pero por interpretación fue: “¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué me has desamparado?”. Todo en tipos que duró a lo largo de los años.
21 Y en el Antiguo Testamento, si un hombre hacía algo mal él tenía que venir bajo la sangre para quedar justificado una vez más. “Porque sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados”. Qué hermoso, qué impactante viene eso a nosotros hoy. Sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. No importa a qué iglesia usted pertenezca, qué denominación, qué organización, qué tan buen padre o madre tuvo, es un asunto individual. Que todo hombre o mujer hoy para poder ser salvo, no tiene que estudiar teología, no necesitan estudiar cierta clase de oraciones. Lo único que tienen que hacer es aceptar la Sangre derramada del Señor Jesucristo que ha sido preparada. Entonces por medio del derramamiento de sangre viene la remisión de pecado, o pecados remitidos.
22 Ahora, en el Antiguo Testamento un cuadro hermoso del pecador viniendo para ofrecer un sacrificio por él, tenía que buscar… Sabemos que todo en tipo cómo es que tenía que ser un cordero sin mancha, tenía que ser traído de… La ofrenda por el pecado tenía que ser de la primera oveja… la primera oveja de la vieja oveja madre. Y tenía que ser sin mancha. La tenían que traer y sacrificar, morir por los pecados de la gente.
Noten. Entonces el hombre que había hecho algo mal, cometió adulterio, tomó el nombre del Señor en vano, o quebrantó los mandamientos; él le traía un cordero al sacerdote. Y ahora lo primero… El cordero era lavado y así sucesivamente, tipificando el bautismo en agua. Luego él traía el cordero y confesaba sus pecados delante del sacerdote, lo que él había hecho, la maldad que había cometido. Y entonces el sacerdote… Se hacía una nota sobre eso y se ponía en el libro.
Si ese hombre cometía el mismo pecado dos veces en el año, él moría sin misericordia. Si lo pillaban cometiendo adulterio y el cordero era ofrecido una vez, mientras que la ofrenda por el pecado que fue rociado sobre el propiciatorio estaba haciendo una expiación por él, entonces él no podía ofrecer otro cordero por eso. Hebreos 10 dice: “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente”. En el capítulo 6 dice: “El que tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”. Ellos no podían hacerlo. Debe ser de una vez por todas, hasta que se matara otro cordero al final del año.
23 Ahora, les pudiera preguntar esto a ustedes, quiero que consideren esto. En el capítulo 10 de Hebreos, como en el versículo 40, en algún lugar allí: les quiero preguntar, si alguna vez pensaron, o escucharon a gente hablar al respecto, de lo que era el pecado imperdonable. Mi madre solía decirme que el pecado imperdonable era un caso de aborto. En otras palabras, una mujer que se deshiciera de sus bebés antes que ellos nacieran. Quitándoles la vida a los hijos incluso antes que ellos tuvieran una oportunidad, que ese era el pecado imperdonable.
Pero eso… Yo creí eso durante años, porque se me dijo eso por mi madre. Ella solo lo tomó de… Ella no era Cristiana en ese tiempo, y así que simplemente dio por sentado que eso es lo que era, haciendo eso. Otros decían que era cometiendo asesinato. Un hombre que asesinaba no podía recibir perdón por eso. Después de leer la Biblia por mí mismo, encontré que quitar la vida humana es perdonado.
24 Ahora, recuerde, dama, eso es algo horrible.
Aquí no hace mucho una mujer vino a mi casa, ella dijo: “Reverendo Branham, me estoy volviendo loca”.
Yo dije: “¿Qué pasa?”.
Ella me contó de las vidas de los pequeños bebés que ella misma tomó antes de que nacieran, o incluso maduraran, el tiempo del alumbramiento. Y ella dijo: “Cada vez que vuelvo a mis cabales”, dijo: “Puedo escuchar a bebés llorando en mis oídos”. Y ella dijo: “Cada vez que me siento a escribir una carta o algo, puedo sentir esas manitas frías pasando por mi cabello”.
“Lo que Ud. sembrare, eso cosechará”. Recuerden eso. Vivan bien. Vivan rectamente. Confiesen sus faltas delante de Dios, luego aléjense de ese camino, y caminen como hombres y mujeres, como los siervos de Dios deben de caminar y vivir.
Pero todavía, ese no es el pecado imperdonable.
25 Jesús dijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra… Un día le trajeron a Él un grupo de hombres, y dijeron: “Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios”.
Y Jesús dijo: “Cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este mundo ni en el venidero”. Cualquiera que hable contra el Espíritu Santo. Porque ellos lo estaban llamando… Miren, la expiación, la célula de sangre, llegaré a eso dentro de poco, aún no había estallado, así que se les podía perdonar en ese entonces. El Espíritu Santo no se había perforado de su célula de sangre. Pero una vez saliendo de allí, es lo imperdonable.
26 Ahora, Pablo lo retoma también en Hebreos 10:40, creo que es, y dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. (Sin importar quién era) ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá (ministro, quien quiera que sea) el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”.
Estoy citando la Escritura. Vamos a regresarnos para empezar ahora.
Porque si pecáremos voluntariamente después… de haber recibido el conocimiento de la verdad…
Ahora, me doy cuenta que quizá hay dos docenas de ministros sentados aquí esta noche, tal vez los hay, de diferentes fases de fe. Les quiero preguntar esto, mis queridos hermanos: “¿Qué es pecado?”. Si podemos hallar lo que es pecado, entonces podemos entender qué es si lo hacemos deliberadamente. Fumar, beber, cometer adulterio, vivir lascivamente, esas cosas no son pecado. Son los atributos del pecado. Usted hace eso porque es un pecador.
27 Yo no soy un legalista, tampoco soy un Armeniano, o un Calvinista. Pero creo que cada uno tuvo una doctrina. Pero se fueron por la borda. Solo se quedaron con eso y no balancearon la cosa. Hay una calzada y un camino, y el camino es la vía. Una calzada tiene un poste lejos por aquí y un poste lejos por allá, pero en medio de la calzada viene un camino. Ud. se va por… Usted puede estar en una calzada y estar en una alcantarilla. Pero entre en “el camino”.
Isaías dijo: “Habrá allí calzada y camino”. “Y” es una conjunción, la cual trae “la calzada” hacia “un camino”. Y por aquí es donde Ud. viaja, está en “el camino”. Por allí la marcha es suave, en “el camino”. ¿Se acuerdan de cómo lo llamaron “el camino”, en la Biblia? Todos los que fueron hallados en “este camino”. Era llamado: “un camino”.
28 Noten. Ahora. “El que pecare voluntariamente…”. Ahora, el pecado está enfrascado en esto. Hay dos elementos: Uno de ellos es la fe, el otro es la incredulidad. Y la incredulidad es pecado. Ese es el único pecado que existe, la incredulidad. Piénselo. Incredulidad. Jesús dijo en San Juan 3, Él dijo: “El que no cree, este ya ha sido condenado”, ¿ven? Usted no tiene oportunidad. Ahora, no hay Cristianos a medias. Usted es creyente o no es creyente.
Ahora, eso es creencia. ¿Qué es creencia? ¿Qué es fe? “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Ahora, si Ud. cree, Ud. vive la vida de justicia. Si Ud. no cree, Ud. podría vivir una vida a medias, o hipócritamente —en otras palabras jugando al hipócrita— o puede manufacturar que cree, fingir que lo es. Pero si Ud. en verdad es un creyente, Dios ha hecho un camino para que Ud. sepa que es un creyente. Ahora, Jesús mismo dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios; sanarán a los enfermos”, y así sucesivamente.
29 Ahora, si esto les es presentado… Ahora, mire: “Porque es imposible (¿ven?), que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y recayeron. Porque si pecáremos (descreer) voluntariamente…”. Deje que se absorba. “Si descreemos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado”.
Si a usted le han presentado la verdad del Evangelio de tal manera que puede verlo, y por causa de popularidad, o alguna otra cosa, le da la espada a eso y se aleja y no quiere verlo, allí es donde Ud. cruza la línea. “Porque el que descree voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no queda más sacrificio por los pecados”.
30 Ahora, para eso venía el creyente, suplicante, trajo su cordero y lo acostó. Él confesó sus pecados. Qué hermoso tipo aquí. Entonces el sacerdote le cortaba la garganta. Y el creyente ponía sus manos sobre el cordero moribundo. Y cuando él lo sostenía y veía al pequeñito pateando, su sangre saliendo a chorros, su cabecita sacudiéndose. Y el pequeñito tratando de balar, y la vena yugular cortando su garganta mientras bala, muriendo, temblando, poniéndose rígido. El pecador miraba arriba a Dios, y decía: “Ese debería ser yo, pero te estoy ofreciendo este cordero, y está muriendo en mi lugar”. Sabiendo que él era culpable de transgredir las leyes de Dios. Por lo tanto él debía morir. “Porque el día que de él comieres, ese día morirás”.
Y cuando él confesaba sus pecados y un cordero inocente tomaba su lugar, él se daba cuenta, con sus manos sobre ese cordero, sintiendo que moría en su lugar, en su conciencia él sabía que era culpable y el cordero era inocente, pero una sustituto inocente tomó su lugar. Entonces si él despreciaba eso, o le hacía una deshonra a eso, antes que terminara el año, el moría irremisiblemente.
31 Ahora, un hermoso tipo del creyente que viene hoy, creyendo, poniendo sus manos sobre la cabeza de Cristo. Y allí en el altar o en su asiento, donde sea que se encuentre con Cristo, poniendo sus manos sobre Él en el Calvario y dándose cuenta que toda esa agonía y sufrimiento le pertenece a usted. Y en su alma vienen pesares y remordimientos profundos. Con sus manos sobre Él, Ud. es cambiado. Nunca será igual. Le ha quitado la condenación. Él, bajo la ley, siendo una sombra, el hombre se fue justificado, pero aún con el mismo deseo.
Vamos a decir que a él lo atraparon cometiendo adulterio, y él ofrecía un cordero. Y el cordero moría en su lugar. Él volvía a salir del edificio con el mismo deseo en su corazón con el cual entró. “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos”, dice la Escritura: “no puede quitar los pecados”. Porque era solo un tipo, o una sombra de los bienes venideros, porque la vida en la célula de sangre del animal moribundo, el sustituto, era solo la vida de un animal.
32 Pero en este caso… Aquí está. En este caso, no solo era la vida de un humano, pero era la vida de Dios. Dios, el Perfecto que entró en el vientre de la virgen en forma del Espíritu Santo. El Creador mismo enfrascándose en una célula de sangre. Él no tuvo un padre terrenal. María no fue tocada por hombre. Ella era virgen. Y Dios mismo le hizo sombra, o, en otras palabras, la concepción inmaculada que Dios mismo creó una célula de sangre.
Y la vida viene del varón, no de la hembra. La hembra es la incubadora. Pero la vida viene del varón. Y si la vida viene del varón, y Dios era el varón en este caso, el Espíritu Santo, Dios mismo bajó al vientre de una mujer y formó alrededor de Él una célula de sangre. ¡Oh, vaya! Crea eso, y observe lo le sucede a sus ojos ciegos. Crea eso, y observe lo que le sucede a su cáncer.
Esta célula de sangre en la que Dios mismo se metió y creó, como Él hizo la primera célula. Y Él mismo creó una célula. Eso comenzó a brotar vida y dio a luz al Hijo, Cristo Jesús. Y cuando esa espada romana, por pecado y condenación, atravesó Su sagrado corazón en la cruz, rompió la célula de sangre en un rocío, derribando la pared intermedia de separación y trayendo al creyente al cuerpo de Su propio Ser por medio del derramamiento de la sangre.
33 Ahora, la sangre no podía ser perfecta por un animal, pero la sangre en Cristo era perfecta. Ahora, yo nunca seré perfecto y Ud. nunca será perfecto. Yo nunca seré perfecto a su vista. Ud. nunca será perfecto a mi vista. Pero dejemos eso de lado. ¿Qué a los ojos de Dios? Yo lo veo a usted como un humano. Lo veo como un hermano. Pero Dios lo mira a Ud. a través de la Sangre de Su Hijo como uno redimido. Jesús dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Y no lo que Ud. ha hecho —Ud. no tiene nada para merecerlo— pero es lo que Cristo hizo por usted. ¡Oh! ¿Lo ven?
“Porque por…”. Porque si estas ofrendas hubieran continuado, pues no hubiéramos necesitado más sacrificio. “Pues los que tributan este culto, limpios una vez…”. Que eso penetre muy profundamente: “pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia”, o deseo: “de pecado”. Si él está realmente limpio. Usted sabe lo que es limpiar cualquier cosa. Si ya fue limpio, el creyente, una vez limpio, no tiene más deseo de pecado. Debería haber sido. Por lo tanto la sangre de los toros y de los machos cabríos no podía hacer eso, porque la vida que salió de la célula de sangre de los machos cabríos y las ovejas y los holocaustos, era la vida que se fue al encuentro del Creador como una creación animal.
Pero la Vida que vino de la célula de sangre del Hijo de Dios no fue otra que Dios mismo, que había descendido y estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. El gran Jehová. Allí era humana… no vida humana; era la vida de Dios. La Biblia dice que somos salvos por la Sangre de Dios. Porque no hay otro varón sino Dios y Dios es un Espíritu. Y no podría haber sido realmente sexual. Tenía que venir sobrenatural. Es por eso que Su iglesia hoy cree en lo sobrenatural.
34 Y un hombre que haya confesado sus pecados estando de pie, poniendo sus manos en la cabeza del Cordero moribundo, Cristo, y miró al Calvario, ya no puede nunca ser el mismo. Eso es correcto. “Porque por un sacrificio…”. Hebreos 10:14. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”, o a los limpiados por la Sangre del Cordero.
Véalo, pecador, y fíjese en eso. Usted, ciertamente. No trate de ponerse mejor, Ud. no puede mejorar. Solo venga de la manera que está. No importa lo que Ud. haga, nunca podrá merecer nada. Lo único que Ud. puede hacer es creer en Él que justifica lo impío. Cuando Ud. hace eso, es salvo. Oh, qué cambio ha sido operado en mi ser, desde que Jesús vino a mi corazón; y yo iré allá para morar en esa ciudad de arriba, desde que Jesús vino a mi corazón.
Qué diferencia hizo esto. Se inclinó a lo más bajo, a la prostituta. Se va al borracho, al apostador, al millonario, al aristócrata, al miembro de iglesia. “El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.
Observe el gran plan de Dios, Jesús siendo el Cordero de Dios inmolado desde la fundación del mundo. Antes que el gran pensamiento llegara a ser palabra, Dios percibió… pensó anticipadamente estas cosas desde antes de la fundación del mundo. Mire en el Huerto del Edén. Dios nunca nos puso aquí para morir; Él nos puso aquí para vivir. Él nunca nos puso aquí para tener servicios fúnebres; Él nos puso aquí para ser hijos felices, para regocijarnos por siempre. Y aunque el pecado estropeó el cuadro, la Sangre redentora de Jesucristo lo limpia.
35 ¿Saben lo que la Sangre de Cristo le hace al pecado confesado? ¿Alguna vez tomaron…? Ustedes mujeres, ¿se pueden imaginar tener una tina llena de blanqueador y tomar un pequeño gotero lleno de tinta, y dejar caer esta tinta en la tina llena de blanqueador? ¿Qué le pasa a la tinta? La tinta se convierte en blanqueador. ¿Qué sucedió? Eso no daña al blanqueador ni un poquito. Solo lo recibe y se convierte en blanqueador. Eso es lo que hace el pecado confesado. Cuando es confesado sobre la Sangre del Señor Jesucristo, cambia su color y se convierte en justicia. Porque Ud. está dispuesto a reconocerlo y acepta la manera provista por Dios para que usted sea salvo. Nada como eso, amigos.
Con razón los del Ejército de Salvación solían cantar el canto: “¿Qué puede lavar mis pecados? Solo de Jesús la sangre”. No el unirse a la iglesia, comenzando algo nuevo, o leyendo de vez en cuando una literatura, o algo. Nada, solo de Jesús la sangre. “¿Qué me puede dar perdón? Solo de Jesús la sangre. Oh, precioso es el raudal, que limpia todo mal, no hay otro manantial, solo de Jesús la sangre”.
Pienso en eso esta noche. Pienso en el canto redentor: “En los peligros y aflicción, que yo he tenido aquí, Su gracia siempre me libró, y me guiará feliz”.
36 De vuelta al Huerto del Edén: un cuadro aquí ante Uds. por solo un momento. Miren los pequeños hijos de Dios, Adán y Eva, corriendo por el huerto. Hermoso, sin enfermedad, sin angustias, nada que dañe o destruya, para nunca envejecer. Cuando Adán se despertó esa mañana, cuando Dios había tomado de su lado la costilla e hizo a la mujer… Yo sé que el artista de Grecia y diferentes artistas del mundo pintaron el cuadro de Eva que se miraba como una bestia horrible. Eso está errado. Tan solo el sentido común les hará saber distinto a eso. Nadie admira a alguien que se mira de esa manera. Aunque se miren así y no lo puedan evitar, sienten pena por ellos.
37 Pero yo creo que Eva era la mujer más hermosa que Dios haya puesto en la tierra. La puedo ver a ella sentada allí, y sus ojos tan azules como las estrellas arriba… los cielos, destellantes, su cabello largo colgando por su espalda. La mujer de apariencia más perfecta que haya estado en la tierra. Allí está ella. Dios le dio a Adán lo mejor que Él podía.
Adán la tomó del brazo, dijo: “Ella es carne de mi carne y hueso de mi hueso”. Y allí parados tomados del brazo, en el Huerto del Edén, Dios Todopoderoso llevó a cabo la primera ceremonia que se haya realizado de casar a una pareja. ¿Luego puede hacerlo un magistrado borracho? Es algo santo y sagrado. Eso es correcto. Dios llevó a cabo la primera, ceremonia.
38 [Un Hermano habla en lenguas]. El gran Espíritu Santo de Dios, moviéndose en los corazones de la gente, trayendo a Eva y Adán juntos otra vez en su perfección. La santidad de Dios, la perfección de Dios. Ahora, ¿qué sucedió? Entró el pecado. Y tan pronto como entró el pecado, ¿qué sucedió? Arruinó el cuadro de Dios. Qué cosa tan horrible fue.
Entonces quiero que se fijen. Adán, para mostrar la tensión del hombre, tan pronto Adán se dio cuenta que él había pecado, en lugar de salir y confesarlo, ¿saben lo que hizo? Él corrió y se escondió. Y de esa manera lo hace el hombre hoy. De esa manera lo hacen los individuos hoy. Ellos corren y se esconden de Dios en lugar de salir, confesando sus pecados. Eso es lo que los hombres debieran de hacer por todas partes ahora, es venir y confesar sus pecados en lugar de tratar de esconderlo. ¿No lo creen?
Pero, ¿qué fue eso? Una tensión. Ellos todavía lo hacen. Noten. Entonces Dios yendo por el Huerto del Edén gritando: “¡Adán, Adán! ¿Dónde estás tú?”. ¿Qué sucedió? Adán se escondió. Aunque se había hecho para sí un delantal que se había puesto para pararse delante de Dios, no funcionaría cuando estuviera delante de Dios.
Ahora, Dios, para hacer que Adán volviera a Él y así pudiera hablar con él, Dios salió y tomó unas pieles e hizo delantales. ¿Es eso correcto? Ahora, si Él tomó las pieles, algo murió para tomar las pieles. Miren, tenía que haber una sustitución. Algo tenía que sustituir el lugar culpable del hombre. Y ese fue el cordero que Él mató allá fue Cristo Jesús —hablando en figura. Y allí Él trajo las pieles del cordero, se las arrojó a los arbustos y Adán y Eva se las pusieron. Aquí salieron ellos para pararse delante de Dios Padre.
39 Miren aquí ahora. Miren este cuadro. Quiero que Uds. especialmente que están fuera de Cristo esta noche, que miren esto. Allí estaban ellos. Estaban condenados, parados allí. Dios le dijo a Adán: “¿Por qué hiciste esto?”.
Y como todos los hombres tratan de pasárselo del uno al otro: “La mujer que me diste”.
La mujer dijo: “La serpiente me engañó”.
Se lo pasaron de uno a otro. Entonces miren lo que Dios dijo. Puedo ver al gran Jehová, ese remolino de Luz arriba de esos arbustos, hablando con Adán y Eva, miren esto, y Él dijo, por cuando ellos habían hecho eso, dijo: “Serpiente, se te caen las piernas. Sobre tu vientre andarás toda tu vida; serás odiado; polvo será tu comida. Maldita será la tierra, Adán. Cardos y espinas vendrán, y tendrás que labrar la tierra. Y con el sudor de tu frente te ganarás la vida. Y por cuanto te tomé del polvo, al polvo regresarás. Y mujer, porque sacaste la vida del mundo, tendrás que traer vida al mundo. Y multiplicaré en gran manera tus dolores, y tu deseo será para tu marido”, y así sucesivamente.
Todas esas cosas. Él no podía soportarlos en Su vista por más tiempo. Pecado. Ahora, vamos a ver a este linda parejita. Adán, con sus grandes hombros masculinos, su cabello ondulado alrededor de su cuello. Eva, tal vez su cabello rubio colgando sobre su espalda. Sus ojos azules. Adán allí ahora, su gran cuerpo musculoso estaba temblando y sacudiéndose. ¿Por qué? Algo había sucedido. Ahora, noten mientras bajan por sus mejillas, lágrimas. Ahora mortal, él tiene que morir. Las lágrimas goteando de sus mejillas en la cabeza de Eva, mezclándose con lágrimas a medida que corren por su cuerpo. Pecado, la cosa horrible. Dios dijo: “Marchaos”.
40 Y noten, los puedo ver a medida que salen caminando por el Huerto del Edén, fuera de la presencia de Dios. Miren eso mientras van allí, esos músculos grandes y fuertes en sus piernas a medida que se va alejando. Lágrimas rodando por sus mejillas. La pequeña Eva con su brazo alrededor de él. Él con su brazo alrededor de Eva. Llorando mientras van, saliendo de la presencia de Dios. Cada pecador hará la misma cosa, marcharse de Su presencia.
Luego a medida que caminan en esa dirección, noten, puedo escuchar esas viejas pieles de oveja mientras golpean contra las piernas grandes de Adán haciendo [El Hermano Branham aplaude] mientras golpean contra sus piernas a medida que va yendo, caminando, saliendo. Apartándose de Dios.
41 Luego puedo escuchar a Dios, toda esa gran eternidad que lo compone, todo el espacio, toda la luz. Puedo ver todo eso bajar a cuatro letras: A-m-o-r. Eso es lo único, la única esperanza que nosotros tenemos esta noche, es en el amor de Dios. Con razón el poeta dijo: “¡Oh, amor de Dios, tan rico y puro! ¡Tan fuerte y sin medida! Para siempre permanecerá… Canto de santos y ángeles”. Ustedes simplemente no pueden escribir o medir con algo lo que el amor de Dios realmente significa. Fue comprado allá en el Huerto del Edén por amor. Él dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.
42 Vamos a cambiar nuestro cuadro por unos cuantos minutos. Tomemos cuatro mil años después. Entremos a Jerusalén. Es una mañana, aproximadamente las ocho en punto. Escucho mucho ruido afuera. Todos estamos hablando. ¿Qué está sucediendo? Oh, un montón allí pasando, y algunos silbando, y algunos llorando, algunos mofándose. Vamos a abrir las persianas y mirar allá afuera, ver lo que está allá. Pues, miren, viniendo por la calle. Allí viene un Hombre. Y Él tiene a dos malhechores siguiéndole. Él tiene una cruz sobre Su espalda. “Bueno, ¿quién es ese?”. Le digo a mi compañía en la planta alta.
Ellos dicen: “Ese es Jesús de Nazaret, ese impostor, ese sanador Divino. Aquel que molesta a nuestras iglesias y les causa problemas. Enseña cosas en las que los sacerdotes no creen. Ese es Él. Lo llevan al Calvario. Lo van a crucificar.
Esos adoquines grandes y viejos a medida que Él sale por la puerta, esa cruz golpeando de arriba abajo sobre Su hombro. Y mientras lo van llevando, me fijé que Él tiene una túnica; tejida sin costuras, y sobre esa túnica aparecen pequeños puntitos rojos. ¿Está manchado? ¿Es ese su color natural? No, era blanca. ¿Por qué esas pequeñas manchas? Vamos a observarlo a Él. A medida que Él avanza hacia el Calvario esos pequeños puntos comienzan a poner más y más y más grandes. Y después de un rato forman una gran mancha roja. ¿Qué es? Sangre.
43 Y mientras Él comienza a subir al Calvario, puedo escuchar algo haciendo [El Hermano Branham aplaude dos veces]. ¿Qué es eso? El segundo Adán, el Redentor, la sangre del Justo, sangrando por el pecador para cubrir sus pecados. Y nosotros le escupimos a Él. Meneamos nuestra cabeza y dijimos: “Yo tendré mi propio camino sobre la religión. Tengo mi propia religión, no tengo que tener esa cosa”. Sin eso estamos perdidos. Sin esperanza, sin Dios, sin Cristo, muriendo en el mundo para ir a la tumba de un pecador e infierno del diablo, sin eso.
Dios hizo preparativos para usted. Lo puedo ver a Él subiendo la colina cargando esa cruz, Su pequeño cuerpo débil tropezando a medida que subía la colina. De repente, estaba dando vueltas alrededor de Él, la muerte lo estaba mordiendo tan fuerte, y Él sigue adelante con una cruz sobre Su espalda, moviéndose hacia el Calvario, allá lejos. ¿Qué? ¿Porque tenía que hacerlo? No, porque el amor lo condujo a eso.
44 Allí, piense en eso. Ellos dijeron: “Él se salvó a Sí mismo, a otros… Él salvó a otros; a Sí mismo no se puede salvar”. Ese fue un cumplido. Él no podía salvar a otros y a Sí mismo. ¿Alguna vez pensaron en eso? Él era el Padre. Amén. Él era Dios Padre como un sacrificio. Esa es la razón que yo amo ese canto, hermano. Cuando Ud. trata de hacerlo a Él solo un profeta… Él era más que un profeta; Él era Dios manifestado en carne.
¿Por qué no podía Él…? Él dijo que podía tomar doce legiones de Ángeles. ¿Por qué no los llamó? Él no podía. Esa es la razón que Sus propios hijos estaban clamando por Su sangre. ¿Se pueden imaginar a los propios hijos de usted clamando por su sangre? Si Él los condenaba, condenaba a Sus propios hijos. Él dijo: “Yo no voy a acusaros delante del Padre”. Él dijo: “Hay quien os acusa delante de Dios, ese es Moisés, en quien creéis”. Él no los condenó. Él dijo: “Perdónalos, Padre, no saben lo que están haciendo”.
45 Y puedo ver ese aguijón de la muerte mordiendo alrededor de Él como una abeja. Picándole a Él aquí, y picándole a Él acá. Él estaba muriendo, un malhechor. Él no conoció pecado, sin embargo todos los pecados del mundo estaba sobre Él. Cada mancha de pecado, cada castigo del pecado, cada lágrima, cada angustia, cada desilusión descansaba sobre Sus hombros. Y ese aguijón alrededor. ¿Por qué era Dios? Él tenía que hacerse carne para poder quitarle el aguijón a la muerte.
Ustedes saben que una abeja… saben lo que es una abeja. Una abeja tiene un aguijón y esa abeja puede picar. Pero si esa abeja llega a anclar ese aguijón, ese es el fin del aguijón. Cuando se aleja, deja el aguijón. Y la muerte tenía un aguijón, y un temor hasta ese momento. Pero cuando esa abeja de la muere aguijoneó a Jesucristo, Dios hecho carne, él ancló ese aguijón de la muerte. Y la abeja ya no tiene más el aguijón ahora. La muerte no puede picar al creyente.
Con razón San Pablo dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
46 “Sin el derramamiento de la sangre no hay remisión de pecado. La ley teniendo la sombra de los bienes venideros”. Cada cordero que moría bajo la ley era importante para el Cordero de Dios en el Calvario. Y por medio del poder de la resurrección de la Deidad misma, levantó Su cuerpo, porque no era posible que lo pudiera retener.
Porque David dijo en el Espíritu: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que Tu santo vea corrupción”. Así que Él se levantó al tercer día para nuestra justificación, prometiendo la promesa del Padre: “Yo enviaré al Espíritu Santo sobre vosotros el cual estará con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir”.
Y esta noche el bendito Espíritu Santo está en este edificio esta noche en el poder de la resurrección del antitipo de cada cordero que murió, aun desde el Huerto del Edén. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Cristo muriendo por pecadores, muriendo por la enfermedad. Dios sea bendito por siempre por Su misericordia y Su bondad.
47 Él es el mismo Dios, hermana, que puede sanarla de sus venas varicosas sentada allí. ¿Cree Ud. eso? ¿Lo aceptaría? Bueno entonces, póngase de pie y reciba la sanidad en el Nombre del Señor Jesucristo. El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dios no hace acepción de personas.
Allí está sentada una mujer anciana, una Cristiana anciana, mujer de color mirándome. Como Ud. pudiera decir, una mujer de color analfabeta. Pero la gracia de Dios está con ella. Ella tiene cáncer en su seno derecho, el problema. Eso es correcto, dama, ¿sentada allí mismo? ¿Cree que Dios la va a sanar de ese cáncer, de ese problema en su seno? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Piensa que…?
Hay otra sentada detrás de ella allí que tiene un problema en la nariz y boca. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar de eso? Lo único que tiene que hacer es recibir al Señor Jesucristo, créale con todo su corazón. Podrá tener cualquier cosa que pida.
48 Cristo, el Codiciable ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí esta noche. ¿Qué es esto que está aquí haciendo estas cosas? ¿Qué es cada noche que conoce los secretos del corazón? ¿Puede llamar a la gente desde la audiencia? Cuando ahora está colgando aquí como una corriente lechosa. ¿Qué es eso? Es esa vida que estaba en la célula de sangre que fue rota y se abrió en el Calvario.
… una Fuente llena de sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Se regocijó el ladrón moribundo,
De ver esa Fuente en su día;
Que allí yo, tan vil como él,
Me lave de todos mis pecados.
[Cinta en blanco].
… y desde entonces, por fe, yo vi ese torrente,
Que Tu herida fluyente suplió,
Amor redentivo ha sido mi tema,
Y será hasta que yo muera.
Entonces en un canto más noble y más dulce,
Yo cantaré de Tu poder para salvar,
Cuando esta pobre lengua ceceante y tartamuda
Permanezca en silencio en la sepultura.
Oh, amigo pecador, descarriado, tibio, que todavía no ha pasado por la sangre, ¿no quiere venir esta noche? Hay una Fuente abierta ahora mismo para usted. ¿No le gustaría venir?
Si Dios Todopoderoso puede pararse aquí y tomar a un pobre e ignorante labrador, que casi no conoce su ABC, tengo que practicar leer la Biblia antes de venir al púlpito, pero sin embargo con un corazón sumiso hacia Aquel que me ama, Él mostrará Su poder allá en la audiencia por medio de ese mismo canal y hacer que el ciego vea, y el sordo escuche, y que el lisiado camine, y probar Sus obras del Espíritu Santo en la misma forma que Él lo hizo cuando estuvo aquí , porque yo le creo a Él y lo amo. Crean Uds. que Él los salvará esta noche mientras inclinamos nuestros rostros.
49 Dios Todopoderoso, ten misericordia esta noche, Padre, de los necesitados que están aquí. Concédelo, Señor, en el Nombre de Jesús. Muchos de los que están aquí están enfermos y afligidos. Oramos que Tú los sanes. Señor, hay muchos aquí que están perdidos, oh, espiritualmente enfermos. Ellos solo brincan de iglesia en iglesia y de un lugar a otro, y tratando de encontrar paz, tratando de vencer. Parece que ellos simplemente no pueden hacerlo. Permite que ellos capten este Espíritu que está aquí esta noche, que jalen dentro de esa célula de sangre con Dios únicamente, sellado allí. Esa envoltura alrededor de ellos por el Espíritu Santo. Concédelo, Señor.
50 Con nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay algún hombre pecador o mujer aquí que levantaría su mano y diría: “Hermano Branham, ore por mí. Yo quiero entrar en esa célula de sangre con el Señor Jesús”. Dios le bendiga, y a usted, a usted, y a usted. Oh, manos se levantan por todas partes.
Ahora, a mi lado derecho, ¿alguien por aquí levantaría su mano y diría: “Recuérdeme a mí”? Dios le bendiga. Dios le bendiga. Alguien tibio e indiferente, ¿levantaría su mano, diría: “Hermano Branham, siempre he querido vivir una vida Cristiana real y verdadera”?“. ¿Levantaría su mano, y diría: ”Ore por mí, Hermano“? Oh, Dios le bendiga.
51 Ahora con sus rostros inclinados, cada uno con reverencia, por favor. Cada uno, si cree que Dios está parado aquí viendo, yo soy solo su hermano, les amo, es por eso que estoy aquí esta noche. Eso es lo que estoy haciendo aquí. No estoy tratando de hacer que se unan a una iglesia; estoy queriendo que vengan a esto que yo sé es la verdad. Vayan a cualquier iglesia que quieran, pero yo quiero que realmente sean salvos; quiero que pasen por ese rocío. Y una vez que están encerrados allí con Jesucristo, porque Él ha perfeccionado por siempre a los que vienen bajo el rocío de la Sangre, dentro del cuerpo de Cristo. ¿Pudieran tan solo…?
Aquellos que deseen oración ahora, ¿se pondrían de pie? Aquellos que deseen oración por eso, ¿podrían tan solo ponerse de pie? En todas partes. Pecadores, ¿se pondrían de pie para solo una palabra de oración? Que todos mantengan sus rostros inclinados excepto aquellos que se están parando. Usted solo párese, diga: “Por medio de esto yo digo: Quiero que Dios tenga misericordia de mí pecador”. ¿Se pondrían de pie por todas partes? Eso es correcto. Eso es correcto.
Todos en oración ahora que no son pecadores. Todos los Cristianos, nacidos de nuevo, en oración. Dios les bendiga. Veo a gente anciana levantándose, canosas; gente joven, con el cabello negro brillante; niños pequeños, damas jovencitas, personas ancianas, en todas partes, aceptando a Jesucristo como Salvador. ¿No creen que el gran Espíritu Santo está aquí mirando hacia abajo a esto en este momento? ¿Acaso no sabe Él que esto es Su voluntad?
52 Ustedes que son un tanto tibios ahora y no… que nunca realmente se han asentado en su vida, en su corazón sobre Jesús. Quieren realmente… Creen que Dios escuchará mi oración por los enfermos, seguramente entonces Él la escuchará por los pecadores. Se pondrían de pie y dirían: “Con esto, Señor Jesús, Tú conoces mi corazón, yo quiero nacer de nuevo. Realmente quiero pasar a través de la Sangre de Tu Hijo, el Señor Jesús, esta noche y ser lleno con el Espíritu Santo y dentro del cuerpo de Cristo. Estoy pasando por la célula de sangre. Y Señor, por fe me levanto ahora para aceptarlo”. ¿Lo harán? ¿Se pondrían de pie ahora mismo para esta palabra de oración? Dios les bendiga. Solo permanezcan de pie, cada uno de ustedes.
“Ahora estoy aceptándote, Señor Jesús”. “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”. Esto es la Palabra de Dios, lo mejor que yo puedo traérselas en mi pobre y humilde manera, que: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo”. Y Él dio Su Hijo y Él murió en el Calvario, y la sangre fue traída de Su cuerpo para redimirlo a usted, un pecador, trayéndolo de nuevo al compañerismo del Padre. Dios le bendiga.
53 ¿Si hay uno más que quisiera ponerse de pie con este grupo masivo que se está parando ahora para orar? Uno más, lo haría mientras tenemos nuestro… Dios le bendiga, hermano. Solo sentí que había uno más. Eso es correcto. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga. Eso es correcto.
Yo no soy un fanático, gente. He tratado de probarles eso… o, Dios lo ha hecho, seguramente, que yo no soy un fanático, pero sí siento que tal vez hay otros aquí que les gustaría ponerse de pie. Usted dice: “Bueno, me he puesto de pie antes”. Solo hágalo una vez más, ¿lo hará? Solo póngase de pie esta vez y diga: “Señor, ten misericordia de mí”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. “Padre, ten misericordia de mí ahora. ¿Lo concederás, Señor?”. Solo sigan poniéndose de pie. Solo sigan poniéndose de pie. Por todas partes que quieran ser recordados en oración ahora mientras estamos cerrando esta parte del servicio. Pónganse de pie. Muy bien, mientras tienen sus rostros inclinados.
54 Nuestro bondadoso Padre Celestial, ruego por misericordia Divina sobre estos ahora que te están aceptando como su Salvador. Oh, Dios, si Tú puedes mirar a esta audiencia y ver las enfermedades de las personas y quiénes son. Tú estás ahora hablando a corazones aquí. Tú ves a estos que están de pie. Ves aquellos que deberían de pararse. Padre, solo háblales la Palabra a ellos, ¿lo harás? Perdónalos de cada pecado y transgresión. Que la Sangre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, los limpie ahora mismo de toda injusticia. Y que ellos puedan ser humildes y hermosamente salvos para Tu gloria.
55 Ahora con sus rostros inclinados, el órgano va a tocar, suavemente, algún canto por un momento. [Un hermano canta].
Cuando esté en las riberas del río Jordán,
Y que el mar tempestuoso esté,
Me estará esperando mi Cristo allá,
Y el Jordán solo no cruzaré.
El Jordán solo no cruzaré,
Mi Jesús redimió ya mi ser,
Las tinieblas huirán, que combaten mi ser,
Y el Jordán solo no cruzaré.
56 Ahora, usted que está parado, mientras el canto continúa, ¿podría tan solo venir para acá al altar por un momento para una palabra de oración? Todos los que están parados, vengan para acá al altar solo un momento, ¿lo harían, por favor?
[Cinta en blanco]… sobre la audiencia ahora. Estoy observando esa Luz que se está moviendo por la gente. ¿Qué está haciendo? Seguro, está sanando a los enfermos, le está hablando a los corazones de las personas. Lo que Él pudiera hacer en este preciso momento si la iglesia solo lo dejara. Algunos más vinieron desde que comencé a hablar. ¿Hay algunos más? Solo un momento para la palabra de oración. Ellos quieren nacer de nuevo. Ellos están aquí para aceptar al hermoso Señor Jesús, el Hijo de Dios, el Mesías. Muy bien.
57 Padre, oramos ahora que Tú bendigas a esta gente, porque están parados reverentemente aquí en el altar, confesando todas sus faltas y dándote gracias por perdonarlos. Padre, Tú estás obligado a Tu Palabra. Tú dijiste: “Todo aquel que quiera, que venga, que venga”. Y: “Ningún hombre puede venir si Mi Padre no le trajere. Y todo aquel que a Mí viene no le echo fuera. Yo le daré Vida Eterna, y lo resucitaré en el día postrero”. Tú Palabra lo dice de esa manera, Padre. Yo sé que Tú les has dado Vida Eterna y estamos agradecidos Contigo. Ahora, Padre, muévete sobre la audiencia mientras nuestro hermano canta y la gente está orando. En el Nombre de Jesús.
Estén orando mientras el hermano canta el siguiente verso.
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