S.276 55-0122  Este Gran Siervo, Moisés 

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OBRAS DEL MENSAJE

Este Gran Siervo, Moisés

Chicago, Illinois, E.U.A.

55-0122

1 Al principio, pensé que ese era su muchacho que está sentado allí, Hermano Woods. Allí al final, donde la dama estaba escribiendo, pero no lo era. Cuando abrí mis ojos, el Ángel del Señor estaba allí suspendido. Pensé que era David que estaba sentado allí. Pero no era David, no lo creo. Tú no eres David Woods, ¿cierto? Sí que pareces un hermano gemelo de él, sentado aquí mismo. Ese no es David Woods.
Acabo de ver algo suceder. Amén. ¡Oh, qué maravilloso! Los caminos del Señor son inescrutables, ¿no es así? Amén. “Si puedes creer”, dijo: “Todas las cosas son posibles.
Muy bien, vamos a abrir la Palabra. Creo que guardaré eso para mí, dejar que el Señor lo revele, según Él lo vea necesario.

2 En el libro de Números, el capítulo 20, ahora, rápidamente. Y vamos a tratar de tomar unos veinte minutos para el sermón, si es la voluntad del Señor. Y ahora, estén listos. Yo no sé lo que va a pasar ahora. El Señor Jesús podría hacer cualquier cosa por nosotros. ¿Le aman a Él? Digan: “Amén”. Ahora, la palabra “amén” significa “así sea”, ¿ven? Y ahora, en verdad- le amamos a Él.
Habló Jehová a Moisés, diciendo:
Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.
Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.
Ahora, quiero hablar solo unos momentos de este gran siervo, Moisés.

3 ¿Se siente mejor, hermana, que estaba sentada allí escribiendo? La damita sentada… Se siente mucho mejor ahora, ¿no es así? Ud. está sanada, dama. Ese problemita cardíaco y cosas con las que ha sido afectada, y el problema de riñón, también de esas venas varicosas que la han estado molestando. ¿No es eso correcto? Si eso es correcto, agite su mano. Fue sanada justo en ese momento. Amén. Alabado sea el Señor.
Yo miré a su alrededor, y la vi hace un rato, se miraba tan triste, y de casualidad volví a mirar, y vi al Ángel parado allí. Ese se parecía tanto a David. Debieran de conocer al Sr. Woods, que está por aquí. Ud. se parece a su muchacho, tanto como para ser su doble. Yo volví a mirar, y pensé: Tal vez ese es David, porque sé que David me ama y me cree.
Y miré para abajo, y estaba suspendido sobre la damita. Y luego vi cuál era su problema. De repente, miré de nuevo, y ella estaba sonriendo. Pensé, mejor es que se lo diga, hacerle saber que ya terminó, para que ella pueda… Amén. Ella estaba tomando mis notas, o algo allí.
Muy bien. ¡Oh! ¿Acaso no es Él maravilloso? Así es como funciona. Así es como lo hace. Simplemente… Ud. simplemente no puede vencerlo. Él solo está aquí para ayudarnos.

4 Ahora, el Señor dijo… le dijo a Moisés que tomara la vara. Ahora, queremos hablar de la vara, y la vara perteneciente a los juicios. Me encanta hablar de Moisés. Él era el sacerdote, rey, y dador de la ley; todo un tipo del Señor Jesucristo, Moisés lo fue.
Él nació en el mundo, un niño hermoso. En otras palabras, él nació profeta. Ellos no le tenían miedo al rey, cuando vieron a Dios… Qué clase de cosa pasó cuando Moisés nació… no hay un registro, pero algo sucedió cuando Moisés nació, porque sus padres lo vieron, y sabían que… a ellos no les importaba lo que el rey dijera, sabían que su hijo iba estar seguro; no temieron.

5 Así que, fue sacado de los juncos, y fue criado junto con… en todo aspecto. Entró al desierto, y guió a los hijos de Israel; un dador de ley; y un sacerdote, y él fue todo lo que Cristo era. En tipo, él lo fue y Cristo era el antitipo.
Ahora, si nos fijamos, Moisés, cuando él llegó a la edad de los cuarenta años, rehusó ser llamado de la hija de Faraón… La vida de Moisés avanza en ciclos, de tres ciclos; el primero, cuarenta; el siguiente, ochenta; luego ciento veinte, cuando murió. Solo un perfecto…
Podría irme por la Escritura, y mostrar que… de la dispensación de gracia, de agua, sangre, y espíritu; de justificación, santificación, el bautismo del Espíritu Santo; la primera, segunda y tercera venida de Cristo. Todo lo que Ud. quiera tipificar, yace justo… y todo en la Escritura se aplicará en esas letras, de esa manera.

6 Ahora, y Moisés, cuando él… los primeros cuarenta años le enseñaron… ¿Quién piensan que fue el maestro de Moisés? Su madre. No pudo haber tenido una mejor, porque la contrataron como tutor, para criar a su propio hijo. Déjeme decirle, Dios sí que le ganó una a Satanás allí, ¿no es así? Seguro que sí. Y Moisés, sabiendo eso, por su madre, que fue criado… siendo ella una mujer espiritual.
Se dice muy poco de ella, pero, hermano, yo quiero estar en la gloria cuando ella reciba su corona. Sí señor, para ver qué ocurre. Cómo es que enseñó al pequeñito en medio del enemigo, justo allí, en el calor del horno, y le dijo que él sería el que liberaría a los hijos de Dios de ese lugar.

7 Moisés, sabiendo entonces, como erudito: “Creo que simplemente saldré y pondré la cosa en orden”, dijo él. Entonces, él tenía cuarenta años, así que pensó, me estoy poniendo de suficiente edad como para hacerlo. Así que tomó el asunto en sus propias manos, y falló. Y cada vez que nosotros tomamos las cosas en nuestras manos, vamos a fallar. Así que solo vaya a medida que el Señor lo guíe, y haga lo que el Señor dice que haga. Luego haga eso, y nunca fallará. No puede fallar, porque está siguiendo la guianza del Señor.
Si Moisés hubiera esperado solo un poco, y hubiera dejado que las cosas maduraran, y que la cosa se pusiera… y la sazón. Ud. no puede sembrar maíz hoy, y salir y juntarlo en una hora. Tiene que dejar que se quede allí y que la semilla muera, y se pudra, y saldrá una nueva vida, en la primavera, en el maíz.
De esa manera lo hacemos hoy, Estamos colocando la semilla en el corazón de la gente, para que cuando llegué el gran tiempo de la cosecha, (¿entienden lo que quiero decir?) se materializará, y sucederá una gran cosa.

8 Ahora, Moisés, después de tomar la situación en su propia mano, se dio cuenta que él era un fracaso total, y corrió de la presencia de Faraón, y de la presencia de Dios, y fue un forastero durante cuarenta años. Allá atrás, y se casó con una muchacha etíope. Y entonces, ella tenía mucho temperamento. Y Moisés tenía mucho temperamento. Ese era su problema. Y me imagino que las cosas no eran muy pacificadas, allá atrás, en la parte de atrás del desierto, a veces. Pero Dios se lo dio a él.

9 Ahora, si Ud. piensa que se casó con una mujer que tiene un poco de temperamento, tal vez Dios está tratando de hacerlo un poco dócil, (¿Lo ve?), así que, y viceversa.
Entonces, Séfora era como de mal genio. Ella lo probó cuando le cortó el prepucio a su hijo y lo arrojó ante Moisés, dijo: “Tú me eres un esposo sangriento”. ¡Qué cosa! Me imagino que a veces las cosas no eran muy pacíficas. De todos modos allá atrás, Dios estaba… ¿Qué estaba Él haciendo? Instruyéndole a la mente del muchacho… o la mente del hombre, lo que era el programa de Dios.
Moisés estaba allá atrás esperando, y ahora allí estaba él. ¿Qué hizo él? Se fue a trabajar para su suegro, Jetro, y estaba pastoreando sus ovejas, en el lugar del desierto. Allí está un cuadro perfecto aquí delante de nosotros esta noche, de un creyente fuera del compañerismo de Dios.

10 Allí estaba él, sin compañerismo, ni una sola se habla en esos cuarenta años que Dios hizo por él, o de cualquier manera, nada sobrenatural. Él estaba fuera del compañerismo. Y cuando la Iglesia se sale de compañerismo con Dios, los milagros cesan; las señales y las maravillas cesan; los avivamientos cesan. Dios simplemente se va inmediatamente, cuando Uds. se salen del compañerismo.
Lo que se debe hacer, es mantener eso, (lo que trataba decir hace un rato) el amor de Dios en su corazón. Mantenga compañerismo con Él, y Él añadirá estas otras cosas, a medida que maduramos. ¿No lo creen así?
Y entonces, Moisés, fuera del compañerismo, sin compañerismo… allá en una país extraño, entre extraños, no era su propia gente. Ella era… Las personas allá eran etíopes, y él era un judío. Y allá, completamente fuera del alcance de Dios, aparentemente, y Dios todo el tiempo sabiendo que no importa cuánto desastre haga el hombre con el programa de Dios, Dios lo va a enderezar. Eso es correcto.

11 Así que, solo sepan que habrá una iglesia que aparecerá delante de Dios, sin contaminación, sin mancha, sin arruga. Dios lo va a hacer. Y si yo fallo en predicar la verdad, y el Hermano José falla en predicar la verdad, y Uds. hermanos allá fallan en predicar la verdad: “Dios puede de estas piedras levantar hijos a Abraham”. Alguien va a predicar y a contender por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Alguien va a continuar la iglesia. Eso es correcto.
Entonces, no importa cuánto fue estropeado el cuadro, le tomó a Dios cuarenta años enmendar lo que Moisés hizo, en unos tres días, solo volver a corregir ese cuadro otra vez. Él solo tomó a Moisés y lo colocó allá, y le dio una esposa de mal temperamento para que lo enderezara un tanto, y Dios fue por aquí arreglando el cuadro de nuevo, hasta que Él lo arregló. Pero Él estaba determinado que lo iba a hacer, y ordenó a Moisés que lo hiciera así. Oh, me encanta eso.

12 Lo que Dios ha determinado va a suceder. Oh, ¿acaso no les da un sentir maravilloso? Lo que Dios ha determinado, tiene que ser. Eso es correcto. Él lo va a hacer, de todas maneras.
Entonces, qué tiempo podemos ver, es Dios arreglando Su cuadro de nuevo. Y un día, mientras Moisés, fuera del compañerismo con Dios, tal vez pensó: Bueno, la visión de alguna vez liberar a los hijos de Israel ha quedado todo en el pasado y borrado. Me imagino que viviré y moriré aquí en el desierto, y eso será todo al respecto. Por qué nací en el mundo… o tal vez caminando por aquí. Y él tenía una vara en su mano. E iba caminando por allí.
Y Dios apareció en la forma de un Ángel, en una zarza ardiente. Y Moisés la vio. Me imagino que él dijo: “Ahora aquí tan lejos, en este lugar, donde no hay más pastores que yo, me pregunto por qué está esa zarza quemándose. ¿Se metió alguien aquí, y le ha prendido fuego al arbusto?”. Él la observó, y la observó, no se… Dios tiene una manera de atraer su atención de algún modo, ¿no es así?

13 Él atrajo la atención de Jairo un día, o del pequeño Jairo, cuando no creía en sanidad Divina. Él le creyó; y Él quería el corazón de Jairo, así que simplemente… La única cosa que Él podía hacer, era golpear a su hija y dejarla morir, para que Jesús pudiera venir, y resucitarla de nuevo, solo para realmente captar su atención. ¿Lo ve? Dios hace eso. Algunas veces lo pone de espaldas, algunas veces, enfermo, para obligarlo a que mire hacia arriba, para que se dé cuenta.
Como la historia del viejo pastor de… tenía una oveja, le quebraron la pierna. Y él dijo: “¿Cómo se quebró la pierna la oveja?”.
Él dijo: “Yo le quebré la pierna”.
Le dijo: “Pues, eres un pastor cruel, como para quebrarle la pierna a tu propia oveja”.

14 Dijo: “No”. Dijo: “No me hacía caso”. Y dijo: “Entonces tuve que quebrarle la pierna, para así poder cargarla alrededor, y mimarla un poco, y darle de su comida especial, para que me ame y me siga”.
De esa manera lo tiene que hacer Dios algunas veces. Quebrantarnos de vez en cuando, para darnos un poco de comida extra, Ud. sabe, como para amarnos un poquito. ¿Saben que es exactamente por eso que soy un predicador del Evangelio esta noche? Es porque me vino por un episodio de enfermedad, cuando el doctor dijo que yo no podía vivir. Exactamente correcto. Eso me cambió, me sacudió.
Yo detestaba la idea de un predicador. Y en una ocasión, cuando tuve el campeonato de peso gallo, un tipo dijo: “¡Oiga!”. (Traía puesto un saco azul). Dijo: “Pareces uno de estos pequeños predicadores Bautistas de gabardina”.

15 Y yo dije: “Mire amigo, sonría cuando diga eso”. Dije: “En ese momento estaba listo para salir a pelear con mi compañero. No tengo nada de predicador”. ¿Y ven lo que Dios hizo? Si Él tuvo que ponerme sobre mi espalda, cuando los doctores dijeron: “Todo ha terminado”.
Y luego Él llegó y me dio un pequeño tratamiento especial, como que vertió el aceite, Ud. sabe, y dijo: “Ahora, Yo te amo”.
Yo dije: “Sí, Señor. Yo también te amo”. Así que, luego nos hicimos amigos. De esa manera lo hace Jesús algunas veces, tiene que verter un poco de bálsamo de Galaad, Ud. sabe, como para suavizar las cosas, para mostrar que Él lo ama a usted, que lo sana, y quiere que se mejore, y que lo ame a Él, y le sirva, y le crea. ¿No es Él maravilloso?
Entonces, de esa manera Él lo estaba haciendo con Moisés, allá atrás. Y Moisés se hizo a un lado, (atrajo su atención) y él volteó hacia allá. Él pensó: Bueno, ahora, Moisés, me imagino que piensas ahora que…

16 Me imagino que el Señor vio al pobre Moisés viejo y abrumado caminando por allí, con su barba larga blanca y cabello.
“Bueno, hace años, tuve una visión, y pensaba que el Señor de seguro liberaría a los hijos de Israel, pero Dios ya me ha dado la espalda ahora. Estoy aquí atrás batallando. Así que me imagino que tendré que quedarme de esta manera”.
Y me imagino que Dios dijo: “Pobrecito. Solo tuve que hacer eso para que te dieras cuenta… pero te voy a mostrar ahora que Yo estoy contigo”.
Así que, Él solo atrajo su atención. Bueno, Él quería tener una audiencia con Moisés. Ud. sabe, Dios algunas veces tiene que dejar que se enferme, y en el hospital, donde los doctores dicen que Ud. no va a vivir, para conseguir una audiencia con usted. Usted la va a pedir, no se preocupe. Solo espere hasta que el doctor diga… Oh, Ud. dice: “Yo no creo en sanidad Divina, no hay tal cosa. Esa cosa es tontería”. Deje que el doctor diga: “Todas las esperanzas se han ido”. Dios lo va a… una audiencia con usted. Él tiene una forma de hacer las cosas. Él lo hace a Su propia manera. ¡Aleluya! ¡Vaya! Eso solo me hace sentir como si fuera un Metodista verdadero gritando.

17 Miren. Porque es Dios que lo hace. ¿Lo ve? Él solo lo hace a Su manera. Él solo… Él tiene una manera de hacer las cosas, ¿cierto? Y estoy muy contento que lo haya hecho. Amén.
Así que vemos ahora, que él consiguió una audiencia con Moisés, pero diciendo, ahora, que esto sería una vista demasiada peculiar. Ud. sabe que Dios hace las cosas un tanto peculiar algunas veces, para conseguir la audiencia. Eso es correcto.
Alguien vino a mí, y dijo: “Oiga, dicen que tienen a un santo-rodador por aquí, que va a predicar en la noche. Creo que iré allá para ver de qué se trata”.
El Pastor de la Bautista Milltown, que está en mi lugar en la Iglesia Bautista Milltown, esta noche. William Hall, ese hombre vino, porque lo había puesto en el periódico. Dijo: “Por cierto, debiera de venir a escuchar a este tipo predicar. Él es un pequeño Billy Sunday”.

18 Y él vino a ver, oh, era tan desagradable. Sus cabellos colgaban en su cara, y se le salía un diente, y una gran pipa de mazorca de maíz, y la golpeó en el costado de la iglesia, de esa manera, cuando la aventó. Entró, y dijo: “¿En dónde está ese pequeño Billy Sunday? Quiero escucharlo”.
El hermano diácono dijo: “Ahora, siéntese, Sr. Hall”. Él era un cliente áspero.
Y entonces, él dijo: “Tal vez deba acercarme un poco más. Quiero ver cómo se ve Billy Sunday”, dijo. Solo burlándose. ¿Lo ve? Y esa noche, él fue salvo. Y él es el pastor allí en esa misma iglesia esta noche.

19 Miren, Dios siempre tiene una forma de atraerlo, ¿cierto? Él lo aparta una vez.
Así que él dijo: “Ahora esto le parecerá un poco extraño a Moisés, algo fuera de lo ordinario. Así que, simplemente le mandaré esta Columna de Fuego para que baje a esa zarza, y dejar que… porque lo va a guiar a través de todo el desierto, de todas maneras. Y entonces, solo dejaré que empiece a arder, hacer que Moisés venga para acá”.
Luego, eso atrajo la atención de Moisés. Entonces, él se acerca un poco más, Ud. sabe, y dice: “Bueno, eso se ve extraño. Esa cosa no se consume”. Cuando él se acercó lo suficiente, al hablar de distancia… Oh, yo quiero llegar allí, ¿Ud. no? Hablando de distancia, solo al empezar a hablar de distancia.
Él dijo: “Moisés”.
Él respondió: “¿Sí, Señor? Heme aquí”.
“Quítate los zapatos ahora. Estás en tierra santa”.
Entonces Moisés se desató los zapatos, y se acercó un poco más, dijo: “¿Qué pasa, Señor?”.

20 Y Él dijo: “He escuchado… Ahora, Moisés, no te voy a decir ni una palabra, sobre lo que he visto de ti, pero he escuchado el clamor de Mi pueblo, y he recordado mi pacto con Abraham”. Amén. Su Palabra, en otras palabras. “Me acuerdo de lo que le prometí a Abraham”.
La misma promesa que Él le dio a Abraham, se la ha dado a usted, porque Ud. es de la simiente de Abraham. Y Él dijo: “Me acuerdo de Mi promesa con Abraham, y he descendido para liberar a Mis hijos, llevarlos de nuevo a la tierra prometida, y te estoy enviando para allá”.
Moisés dijo: “Oh, pues, Tú ves que yo no puedo hablar muy bien”. Dijo: “No soy elocuente”. Y dijo: “Yo… yo no puedo hablar bien”. Y dijo: “Soy lento para hablar”. Él dijo: “Yo soy… simplemente no puedo hacerlo”. Él dijo: “Pues, ah, Aarón viene en camino y por el estilo”.
Y entonces Él dijo: “Moisés, ¿Qué es eso que tienes en tu mano?”.
Él dijo: “Un palo”. Eso era todo lo que tenía, solo un palo viejo. La recogió en el desierto, en alguna parte, con el que punzaba a las ovejas a través de las puertas, o por donde sea que iba, llevándolas. Solo un palo viejo que había cortado, porque él dijo que era un palo.

21 Él dijo: “Moisés, échalo en tierra”. Y cuando tiró el palo, se convirtió en una serpiente, y Moisés huía de ella. Y Él dijo: “Tómala”. Y él la tomó por la cola, y se volvió a convertir en un palo.
Moisés, me imagino que podía decir: “He visto cosas extrañas hoy”, así que cuando vio a ese palo convertirse en una serpiente. Ahora, ¿qué era ese palo? De eso vamos a hablar. ¿Qué era ese palo?
Ya no era un palo ordinario. Por cuanto era la vara de juicio de Dios Todopoderoso. ¿Qué simbolizaba? La cruz. Y entonces, ¿cómo simbolizaría la cruz? Porque, en lo natural, era madera. En lo espiritual, era una serpiente. ¿Y cómo podría la serpiente representar a Jesús?
La serpiente, siendo que era un reptil, una víbora, representó el pecado ya juzgado. Porque Satanás había pecado, en la serpiente, en el Jardín del Edén, el cual no era un reptil. Él era el eslabón perdido entre el hombre y el animal. Y él se paró allí como un… o caminaba erecto, y era más astuta que todas las bestias —no de los reptiles— de las bestias del campo.
Y cuando fue maldecido, sus piernas se le cayeron, y se fue sobre su vientre. Y eso mostró que él ya estaba juzgado, cuando se convirtió en un reptil.

22 Y entonces Cristo fue pecado, en la serpiente, ya juzgado, el Cordero inmolado desde la fundación del mundo. ¿Lo ven?
Ahora, él levantó el palo, y lo sobrenatural en el palo, era una serpiente. Sobrenatural, era una serpiente en su mano. Natural, era un palo en su mano; la cruz más Cristo, el juicio.
Aquí él desciende a Egipto, como muchas veces digo: “La invasión de un solo hombre”. Tenía a su esposa, corrió y tomó a su esposa, y la sentó en una mula, con un niño a cada lado de la cadera, y aquí iba hacia Egipto, bajando para tomar el control. ¿Se pueden imaginar la invasión de un solo hombre yendo para Egipto, para tomar el control? Pero él lo hizo, porque Dios le prometió que lo haría.

23 Y mientras estaba él allá abajo, cuando Moisés entró, agitó este palo por los ríos, y se convirtieron en sangre. Luego lo agitó hacia los cielos, y el sol se oscureció. Y por todas partes donde puso ese palo delante de él, era juicio. El juico iba delante del palo. Porque el palo era la vara de juicio. ¿Lo captan?
Ahora, cuando él quiso moscas, levantó este palo hacia el aire, de esa manera, y esparció un poco de tierra, y a medida que soplaba el viento, vinieron las moscas de todos lados. Juicios, juicio divino.
Él trajo fuego de los cielos, rayos sobre la tierra, granizos grandes, y todo, que mató al ganado, y mató a los egipcios y todo lo demás; juicio. El juicio de Dios ante Moisés.

24 Ahora, así como Moisés fue con la vara de juicio delante de él, esta noche esa misma vara, a la iglesia, es Jesucristo. Si esos egipcios le hubieran quitado esa pequeña y simple vara de las manos a Moisés, lo habrían derrotado. Y cuando el diablo pueda sacarle la deidad al Nombre de Jesucristo, tendrá a la iglesia derrotada.
Pero así como la vara de juicio fue ante Moisés, para tomar los juicios…o para traer los juicios, también el Nombre de Jesús va ante nosotros, para tomar nuestro juicio. Resiste nuestro juicio de enfermedades; resiste nuestro juicio de muerte; resiste nuestro juicio de problema.
De Jesús el nombre invoca,
Que te sirva de broquel,
Alma débil perturbada,
Hallarás asilo en Él.

25 Cuando la enfermedad se empieza a juntar, respira el nombre de Jesús. ¿Qué es? Es el representante del juicio de Dios. Cristo ya fue juzgado por sus pecados, Cristo ya fue juzgado por sus tentaciones; Cristo ya fue juzgado por sus enfermedades. ¿Ven lo que quiero decir? Era la vara de juicio de Dios. Y mientras esa vara se agitaba, era juicio.
Moisés, aquella noche, después de sacar a los hijos de Israel, y allí venía el ejército de Faraón, la Columna de Fuego fue y estuvo suspendida entre Faraón y el ejército que los perseguía, e Israel. E hizo luz para Israel, y oscuridad para Faraón, y los mantuvo separados. ¡Amén! Un mediador. Oh, estoy tan contento hoy que Él es nuestro mediador.

26 En enfermedad entre la vida y la muerte, Él es mi mediador. Él es Aquel que toma la muerte en una mano, y la vida en la otra. Él es ese eslabón que conecta al hombre con Dios; el mediador.
Y Él descendió como un mediador. Y Él hizo la luz de este lado para que Israel marchara, y la oscuridad para mantener atrás a Faraón. El mismo Ángel de Dios está en la iglesia esta noche, dando luz para que la iglesia siga caminando, y la oscuridad para aquellos que lo rechazan. Somos hijo de la luz. Amén.
¿Cómo puede ver cuando camina en oscuridad? No puede ver. Ud. no sabe por dónde va. Pero si Ud. está en la luz, y Cristo es la Luz. Y Él le estaba dando luz a esos creyentes, mientras le estaba dando oscuridad a los incrédulos. Él le estaba mostrando una senda al creyente, y oscuridad y tropiezo al incrédulo.

27 Y así es esta noche. Y estamos marchando hacia la tierra prometida, Dios está arrojando luz en el camino de sanidad Divina, hablando con lenguas, aclamaciones y las glorias de Dios, manifestándoselas a los hijos de la luz, y arrojando oscuridad allá atrás, para que tropiecen, no sabiendo por dónde van.
Recuerde que esa misma vara, esa mano que sostenía esa vara de juicio, cuando él descendió y allí estaba el sendero de Dios, atravesando el Mar Rojo, él la agitó sobre el Mar Rojo, y el Mar Rojo, al ver el juicio, se asustó, y retrocedió a ambos lados, e hizo una columna. Y los marchantes de Israel, cruzaron por tierra seca, en el fondo del mar.

28 Y cuando el incircunciso, tratando de aparentar que era algo cuando no era nada, empezó así, Dios solo los cubrió, le quitó las ruedas al carruaje y asustó a los caballos allí en el fondo del mar, en toda una aglomeración. Y del otro lado, el mismo juicio, allí donde el pecado estaba en el valle… ¡Alabado sea Dios! ¿Sabe qué fue lo que los guió? La misma Columna de Fuego que les había estado mostrando; cuando vino a este valle, se movió por encima de esa agua e hizo un camino.
Mientras estos estaban acá atrás, sin la guianza del Espíritu Santo, no pudieron caminar por donde esos circuncidados estaban caminando. ¡Aleluya! Oh, eso me hace sentir religioso, al pensar en eso.

29 La batalla está en marcha. Un día tendremos que descender a través de dos grandes valles… o, columnas, llamada el valle, eso es con una pared a ambos lados; el valle de las sombras de muerte. David dijo: “No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo”.
Y cuando ellos vieron eso glorioso, esa luz de la Columna de Fuego, arremolinando encima de esta agua, vieron esas grandes y aterradoras colinas allá arriba, tal vez cuarenta brazas de profundidad, muy en lo profundo de esas cosas de aspecto sucio, en el fondo, y el Ángel del Señor al frente guiándolos. Israel sabía que si el Ángel continuaba, se abría camino, y no había temor en el camino. Amén.
Luego uno de estos días, tendremos que bajar por el valle de las sombras de muerte, tal como fue eso. No temeremos mal alguno, mientras la estrella de la mañana se esté moviendo delante de ustedes, alumbrando el camino, y haciendo posible que Uds. caminen. Justo al otro lado está la tierra prometida. Amén. Estoy tan feliz por eso.
Fíjense entonces, cuando llegaron al otro lado, estos incircuncisos dijeron: “Bueno, si ellos pueden hacerlo, nosotros también podemos”. Y se ahogaron en el mar, confundidos, y se ahogaron y se hundieron en el mar.

30 Ellos continuaron. Cuando comenzaron a necesitar agua un día, Dios le dijo a Moisés… Escuchen, atentamente. Oh, quiero llegar a esta parte. Aquí está el cordón de oro de eso. La gente estaba sedienta, y se estaban cuestionando. ¿Dónde podemos beber? ¿Nuestros niños tienen mucha hambre?
Cuando sus niñitos se enfermaron, Dios levantó una serpiente de bronce: otro símbolo, otro palo, como el que Moisés tenía en su mano, solo un símbolo de una serpiente alrededor de él. ¿Qué fue eso? El juicio. Sacando dividendos de nuestra póliza de seguros. Amén. Sacando dividendos del Calvario. Porque Moisés… Jesús dijo: “Como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”.

31 Él fue levantado con un propósito compuesto, porque estaban reprochando, y empujándose unos a otros, y peleando unos con otros, y despreciando a Moisés. Y estaban pecando y estaban enfermos. Y fue levantado por dos razones: para perdonar sus recaídas y para sanar sus enfermedades.
“Y Él fue herido por nuestras rebeliones, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
¡Escritura! Cada jota de eso, cada palabra. La Palabra eterna de Dios, la cual nunca pasará. Amén. Estoy tan feliz por ese fundamento que fue puesto por Jesucristo, la piedra angular. Y estamos construidos juntos como bloques, en el templo del Dios viviente, por nuestra confesión, y creyendo en el Señor Jesucristo. La misma vida que estaba en ellos, se está moviendo por el edificio.

32 Noten. Moisés. Ahora, él dijo… él salió, y oró, dijo: “Señor, esta gente está sedienta ahora, y no hay agua para darles, y me están clamando por agua”. Y Moisés y Aarón, fueron al tabernáculo, y se postraron delante del Señor, y la gloria Shekinah de Dios cayó alrededor de ellos. Amén. ¡La gloria Shekinah! La presencia de Dios vino alrededor de ellos.
Pues, hermano, eso no es más de lo que siente en una buena reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua, cuando la gloria Shekinah de Dios cae entre ustedes. La misma cosa.
Moisés, levantando sus manos ante Dios, casi se transformó frente a ellos. Dios dijo: “Moisés, Yo iré delante de ti, y me pararé en la brecha, sobre la roca”. Me gusta eso. “Yo iré delante de ti, y me pararé sobre la roca, para proveerte un camino. Y cuando vengas, golpea la roca. Toma la vara, ahora, y reúne al pueblo, y ve y golpea esta roca, y dará sus aguas saliendo de la roca”. ¡Oh, vaya! “Yo me pararé en la roca, delante de ti”.
Miren. Moisés tuvo que esperar. Dios fue delante de Moisés y se paró en la roca. Ahora, quiero que observen el significado espiritual de esto. Cuando vemos la Palabra de Dios desenvolviéndose, uno simplemente puede bañarse en ello. Yo puedo, y sé que Ud. también puede.

33 Y allí, Moisés, tomando la vara, entonces, el palo de juicio, yendo hacia la roca, y allí estaba Dios parado sobre la roca. Y él hirió la roca. Y cuando lo hizo, las aguas salieron a borbotones. No una pequeña corriente, como ven al artista dibujar el cuadro. Yo podría beberme eso hasta secarlo, si estuviera sediento. Pero mire. Salió el agua suficiente para darle de beber a dos millones de personas, más los camellos y animales que tenían. Brotaron a raudales. ¡Aleluya!
Un tipo hermoso de eso, cuando Jesús dijo, en el desierto, que Él era la Roca que estaba en el desierto. Con razón la gente gritó, allá atrás, ese día, cuando Él entró a Jerusalén, cabalgando este caballo… pequeña mula. Y ellos estaban clamando, esos nazarenos clamando: “¡Hosanna! ¡Hosanna! al que viene en el nombre del Señor”.
Algunos de esos sacerdotes autoproclamados y almidonados dijeron: “Haz que estos guarden su paz”.
“Pues”, Él dijo: “Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían inmediatamente”.

34 ¿Qué son las rocas? Las rocas habían sido lavadas con las mismas aguas, lavadas por la Palabra. Ellas tenían que clamar. Dijo: “Si estos callaran, las piedras clamarían inmediatamente”. Algo tiene que suceder. Las rocas. Noten.
Más adelante, cuando necesitaron agua, la única cosa que tenían que hacer, era hablarle a la roca. Un día tuvieron hambre, y se fueron de cacería, y encontraron en esta hendidura, en la roca, había miel… colgando en la hendidura.
La hendidura, en símbolo, era la marca de la lanza en el costado del Señor Jesús. La hendidura en la roca, donde fue herida. Y allí dentro, había entrado un montón de abejas y construyeron un panal. Y había miel en la roca. Amén. Qué cosa tan hermosa.
Sansón, cuando iba a ver a su esposa, a su novia, y un león salió. El pequeñito, como así de grande, con sus siete guedejas colgando, un pequeño que parecía afeminado. Y la gente no podía entender cómo ese individuo podía ser tan fuerte. Y un viejo león grande salió, y… dijo: “Bueno, mira aquí, lo que viene”. Sansón, solo un pequeñito afeminado, parado allí, y salió el león, muchas veces su tamaño. Y entonces, ¿qué sucedió?

35 Sansón nunca salió primero diciendo: “Aquí, te voy a destrozar”. Sino que el Espíritu del Señor vino sobre él. Eso es lo que lo hizo. Él se hizo para atrás, y sintió esas siete guedejas colgando. Ese era el pacto. Y él no le tenía miedo al león. Ante la muerte, no tenía miedo.
Si Ud. puede sentir atrás… Si Sansón podía sentir las siete guedejas, y saber que era un pacto, porque él nació un Nazareno, cuánto más debiera un hombre que es nacido del Espíritu Santo, sentir el poder de Dios, y saber que es el pacto, para matar al enemigo delante de Uds. Ya sea la enfermedad, ya sea tentación, lo que sea, Ud. puede soportarlo, cuando el Espíritu de Dios viene.

36 Se acercó y tomó a ese león, ese pequeño camaroncito de cabello rizado, agarró al león por la mandíbula, y se la separó. ¡Aleluya! Solo necesita a Uno; ese es Cristo, el pacto. ¿Pueden sentirlo? ¡Amén! ¡Oh, vaya! El pacto.
Entonces, cuando aventó a ese viejo león, como si fuera un pequeño conejito o algo. Lo separó, de esta manera, y azotó su cadáver, se fue caminando de allí. Unos días después pasó, y un panal estaba construido dentro de eso. Y él se comió la miel más dulce que había comido, de ese panal que había sido construido en el cadáver de ese león que lo iba a matar. Porque el Espíritu de Dios vino y lo liberó.

37 Y si Ud. tiene algo mal esta noche, sienta al Espíritu de Dios moviéndose en usted, destrocé esa cosa. Y cuando menos se imagine, tendrá un testimonio que sacudirá las tejas de la casa. Amén. Ud. es el pacto, circuncidado por el Espíritu Santo. ¡Amén! Coma un poco de miel dulce. Es muy buena.
Cuando Él dice… diga: “Sí, hermano, yo creo en la sanidad”.
Sublime gracia del Señor
Que a un infeliz salvó,
Yo ciego fui, más hoy veo ya,
Perdido y Él me halló. ¡Amén!

38 Cuando solía ser guiado por los brazos, usando unos lentes enormes, y casi no podía ver por dónde iba. Y ahora, yo tengo un testimonio. Porque me doy cuenta de mi posición en Cristo Jesús. Él hizo un pacto, y yo lo recibí, y le creí a Él. Y hoy es la miel más dulce que haya comido. Cuéntele a otros. Ahora, noten de nuevo, rápidamente. Llegaremos allá…
Entonces, cuando la roca fue herida… Un tipo muy hermoso. Esa gente estaba pereciendo y muriendo. Y era u n tipo de “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna”.

39 En medio de un pueblo que moría y perecía, una nación moribunda, Dios amó tanto al indigno. Miren qué tan indignos eran ellos. Y de tal manera amó Dios… Oh, si no fuera por el amor de Dios, Él destruiría a todo el mundo esta noche. Pero Él no puede hacerlo. Su amor no lo deja hacerlo. Entonces. “De tal manera amó Él al mundo, que dio a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, sino que beba de las aguas de vida gratuitamente. Todo aquel que venga”.
¡Solo lo suficiente! ¡Una bendición que se está derramando en abundancia! “Él que cree en Mí…”. En otras palabras, tomándolo de esta manera: El que cree en Mí tendrá un gran raudal en medio de su alma, borboteando para vida eterna. ¡Oh, qué cosa tan hermosa!

40 Noten, que Dios tomó todos los juicios de la muerte. La muerte que yo debiera de morir, el infierno al cual yo debiera de ir; Dios, con Sus juicios de muerte y enfermedades, Cristo se encontró con Él en la brecha, colgando entre los cielos y la tierra. Y Dios lo hirió a Él, la iniquidad de todos nosotros.
Allí, los juicios fueron heridos. Y esta noche, esa insignia de la cruz, cegado para el mundo, pero para aquellos que van marchando, con la cruz delante de ellos, los juicios están pagados.
Mira y vive, mi hermano, vive.
Mira a Jesús, ahora, y vive.
Porque está registrado en Su Palabra,
¡Aleluya!
Es solo que miremos y vivamos.

41 Si está Ud. enfermo, mire y viva. Si está angustiado, mire y viva. Si está agobiado, mire y viva. Si está muerto en delitos y pecados, mire y viva. Eso es todo. Porque la cruz va delante de nosotros.
Dios está poniendo delante de nosotros esta insignia, la cruz, dándonos cuenta que a través de eso vino…Igual que la serpiente, no era el palo; era la serpiente que estaba representada en eso, que hizo la expiación. Y no fue… no fue la cruz de madera que cargamos, es el Espíritu Santo que está envolviendo esa gran señal allá lejos, la insignia en el Calvario, cuando la vida del Espíritu Santo estaba en Cristo, salió de Él. Se fue a todo aquel que venga de esta cruz. Y la cruz es la señal de Dios, ante nosotros, esta noche, para seguir a Jesús. ¡Vaya!

42 Pienso en Dios, parado allá, sobre la roca. Dios era la roca y la vara de Moisés el juicio. El juicio de Dios hirió a Cristo, muriendo en nuestro lugar, el inocente por el culpable.
Y de Él salió la célula de sangre. Y la célula de sangre que da vida fluyó de su espalda, para que nosotros pudiéramos ser sanados; fluyó de su corazón, para que nosotros pudiéramos ser salvos. Bajó por Sus cejas, y cosas, por nuestra iniquidad, por nuestra paz, y todo fue sobre Él. Allí Él estaba sangrando como malhechor, colgado entre los cielos y la tierra. Parado, donde un Dios Santo, miraba hacia abajo, no podía seguir viendo al pecador, porque Él miraba a través de ese juicio que había sido pagado, allá; el precio supremo. Oh, espero que lo vea, mi amigo Cristiano.

43 Y mire allá lejos, allí está. Por lo tanto, en lo que respecta a Dios, está concluido. El precio se pagó. Ud. es libre. Ese es el problema con la gente, esta noche. Ellos no saben que están libres.
No hace mucho, un viejo granjero tenía un campo de maíz. Los cuervos seguían comiéndose su maíz, así que colocó una trampa y atrapó a uno. Él dijo: “Me encargaré del resto”. Él ató a ese del pie, a la cerca, y ese viejo cuervo cojeó y saltó, cojeó y saltó, y no pudo escapar, porque estaba atado. Se estaba muriendo de hambre; se comió todo lo de alrededor que pudo alcanzar. Él se estaba muriendo de hambre. Llegó a tal estado que apenas si podía volar, o saltar de arriba abajo, ya no podía.

44 Todos los otros cuervos pasaban y gritaban: “Vente, cuervo Juanito. Vámonos al Sur. Está llegando el invierno. Te vas a morir sentado allí. Vámonos, cuervo Juanito”.
Él dijo: “No puedo. Estoy atado”.
Un día, el buen hombre pasó. Dijo: “Ese pobre cuervo viejo. Mírenlo, cojeando por allí. Se está poniendo débil”. Así que agarró al amiguito, le dio unas palmaditas por un rato, le quitó el lazo de su pie, de esa manera, y lo soltó, y dijo: “Muy bien, amiguito, vete”.
Se retiró. Y el viejo cuervo solo seguía caminando alrededor del mismo círculo, el mismo círculo. Miren, él estaba desatado, y no lo sabía. Los otros cuervos vinieron y dijeron: “Vente, cuervo Juanito. Vámonos para el Sur. El invierno está llegando”.
Dijo: “No puedo. Sigo atado”.

45 De esa manera es con hombres y mujeres esta noche, que no conocen su posición en Cristo Jesús. El diablo tal vez lo tiene atado con tuberculosis, tal vez lo tiene atado con cáncer, tal vez lo tiene atado a muchas cosas. Pero Cristo, el buen Hombre, se paró por tu juicio allá y te ha liberado esta noche. Dios bendiga sus corazones. Pueden pararse en el poder del Espíritu Santo. No vayamos al Sur, pero vayamos hacia la Gloria, marchando como el gran ejército del Dios vivo. Somos libres. ¿No pueden escuchar a los otros diciendo: “Vente”?
Yo una vez estuve atado por una cadena de pecado, pero esta noche he sido libre, por Jesucristo. ¡Amén!

46 Los juicios. Seguro. Cristo tomó nuestro juicio, el inocente por el culpable. Él se hizo pecado para que nosotros no fuéramos pecadores. El llevó nuestras enfermedades, para que no las tuviéramos que cargar. El llevó nuestras tristezas para que no las tuviéramos que seguir llevando. “Como los otros, que no tienen esperanza”, dice la Escritura. Él fue… todo lo que necesitábamos estaba en Él. ¿Creen Uds. eso? Ciertamente.
¿Cree Ud. eso para su problema cardíaco, la dama sentada allí? ¿Lo cree para su condición cardíaca? ¿En verdad lo acepta ahora, con todo su corazón? Entonces, Él llevó su problema cardíaco, ya no lo tiene ahora. Amén. Si lo cree, puede tenerlo. ¡Aleluya! Sí señor.

47 “Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas hemos sido curados”. Después que esa roca fue una vez herida, Dios le dijo a Moisés, dijo: “Sigue adelante, Moisés. Lo único que tienes que hacer ahora, es ir y hablarle a la roca, a partir de este momento. Cada vez que necesites agua, solo háblale. Ya no tienes que golpearla. No tienes que estar golpeando toda la noche. No tienes que angustiarte, y rogar, y orar, y ayunar, y seguir así. Solo háblale a la roca”. ¡Aleluya! “Y dará Sus aguas”. Amén. “Háblale a la roca, y dará Sus aguas”.
Déjeme decirle, en una ocasión, había una mujer con un flujo de sangre, y todo lo que tenía se había perdido. Ella no podía sanar con ningún doctor. Y llegó a la ribera un día, y vio esa Roca espiritual rodando, y ella le habló a la Roca. Así como esta mujer lo hizo aquí, hace solo unos minutos, le habló a la Roca y de la Roca salieron aguas de sanidad. ¡Aleluya!

48 Había un hombrecito llamado Jairo, que en verdad amaba al Señor, pero era un adorador secreto. Y un día, su niñita murió. Todas las esperanzas se habían ido, pero él le habló a la Roca, y la Roca dio no solo agua, sino vida. Las aguas de vida, gratuitamente.
Otra mujer de nombre Martha, y María, lo amaban a Él. Y Él se había ido de su hogar. Y su hermano estaba muerto, pudriéndose allá en el sepulcro. Un día, escucharon que esa Roca venía rodando entrando a la ciudad. Y Martha había sido muy dilatoria por cocinar buenas cenas para Él, y cosas, y quizá sin prestar mucha atención a lo espiritual. Pero, en su corazón, ella creía. Porque ella mostró, entonces, lo que ella era. Ella salió corriendo, y se arrodilló, y le habló a la Roca. Y la Roca, en respuesta, habló en la eternidad, y levantó a un hombre muerto de su tumba. ¡Aleluya!

49 Cuando un grupo de gente estaba en una vieja barquita, una noche, y estaba saltando alrededor, como un corcho de botella, saltando de un lugar a otro, todas las esperanzas de ser salvos habían desaparecido. Y de repente se dieron cuenta que acostado en la proa del barco, estaba la Roca. Ellos le hablaron a la Roca sobre sus problemas y trajo la calma y los vientos cruzaron sus brazos y se fueron a las grietas. ¡Aleluya! Y el mar que se estaba meciendo, se calmó, y como una madre que canta una canción de cuna para su bebé. Ellos le hablaron a la Roca, y la Roca trajo la sustancia que ellos pidieron.
¿Se encuentra Ud. en buena relación para hablar con Él esta noche? ¿Podría hablar con Él sobre su problema del pecho, Ud. que está sentado allí? ¿Cree que Dios lo ha sanado? Usted acaba de terminar de hablar con Él, ¿no es así? Acaso no dijo: “Señor, sáname”. Usted habló con Él, y su problema del pecho ahora no está “Háblele a la Roca. Él dará Sus aguas. ¡Aleluya!

50 Moisés, cuando llegó su tiempo, y todo había fallado, Dios dijo: “Sube”, y él subió a la cima del Monte Nebo, para ver hacia la tierra prometida. Allí la muerte vino arremolinando por el aire. Él sabía que la muerte estaba alrededor de él. Y Moisés miró alrededor, y miró, estaba colocada allí a su lado, y allí estaba la roca.
Él se subió en la roca. La había seguido por todo el desierto…o, lo había seguido a él. Él se subió en la roca, y Dios mandó unos asistentes de funerales —Ángeles — que bajaron, y se lo llevaron cargando, de la roca. ¡Aleluya! Esa roca lo alimentó cuando tuvo hambre, le dio agua cuando tuvo sed, y se lo llevó a casa en gloria, cuando se estaba muriendo.

51 Mi oración esta noche: “Señor Jesús, súbeme por sobre este elemento mundano de aquí, hasta que pueda estar en buena relación para hablar Contigo. Que un día, cuando baje por el valle de sombra de muerte, espero ver la Roca parada allí”. ¡Aleluya! “Mantenme en buenos términos para hablar con Él. Yo mismo, quiero hablar con Él”.
Si ustedes necesitan hablar con Él. Él está aquí, esta noche, Él está en buenos términos con cada uno de ustedes, si Uds. quieren hablar con Él. ¿Lo creen? Para cualquier cosa que estén necesitando, pongámonos de pie en este momento, ahora, ¡Oh, vaya!
Oh, siento que si pusieran esta iglesia sobre mis hombros, podría salir caminando con ella. ¿Qué? La Roca, Jesucristo está aquí.

52 Oh, no estoy emocionado. Sé exactamente en dónde estoy parado. Yo sé exactamente de qué estoy hablando. Oh, si pudiera expresar mis sentimientos. Si tan solo pudiera decirle a esta audiencia lo que en verdad significa estar sentado bajo la unción de esta Roca, Jesucristo. Ya pagó su juicio; llevó sus enfermedades; tomó sus tristezas, y resolvió la pregunta delante de Dios. ¿Tienen miedo de poner su confianza en Él?
Ustedes no tienen que ser juzgados. No tienen que pensar de Uds. como dignos; Uds. nunca serán dignos. Pero Cristo fue digno en lugar de ustedes. Eso pagó el precio. No tratando de redimir algo. Uds. no pueden redimirlo, porque no tienen el dinero para hacerlo. Pero Dios tenía el dinero, y envió a Cristo, y resolvió la cuenta, y los redimió de sus enfermedades, y de sus tristezas, y de sus preocupaciones, y de su pecado, y de su recaída. Él mandó el dinero, el cual fue Cristo Jesús, y lo depositó en el Calvario, en el monte del Gólgota. Y esta noche, cada uno de ustedes está libre, si tan solo lo creen.

53 Oh Cristo de Dios, te estoy hablando a Ti, como Moisés de la antigüedad, de parte de esta gente que se está muriendo con enfermedades y con problemas. Oh Dios eterno, desde las colinas eternas, levanta Tu cabeza, Señor, y recibe a esta gente en Tu reino, y Señor, que el Espíritu Santo unja tanto a esta gente esta noche, que sentirán su pacto. Como lo hizo Sansón, cuando sintió el pacto del cabello. Que el Espíritu Santo envuelva cada corazón esta noche, al punto que la gente se dé cuenta que es el pacto que Tú hiciste con ellos, y que pueden irse y ser libres.
Yo condeno toda enfermedad, toda dolencia, todo pecado. Yo digo, como Tu siervo, Señor, en palabra de humildad a Ti, pero en una amarga reprensión delante del diablo: “Satanás, has perdido la batalla. Mejor es que te rindas. En el Nombre de Jesucristo, sal de cada persona que está aquí, y que ellos puedan ser libres”. ¡Amén!

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