S.282 55-0222  Jehová-Proveerá 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jehová-Jireh

Phoenix, Arizona, E.U.A.

55-0222

1 Buenas noches, amigos. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche en el servicio del Señor. Y feliz de verlos a todos Uds.
Se nos hizo un poco tarde al venir, esta noche. Así que yo estaba orando y ellos estaban tocando la puerta, pero no podía escucharlos. Yo estaba un tanto absorto en la oración. Esa es una buena manera de estar, ¿no es así? Hablando con nuestro amado Maestro.
Ahora, esta es la tercera noche de los servicios, y confiamos que todos hayan sido bendecidos por el Espíritu Santo desde que se han estado llevando a cabo las reuniones. Phoenix debería estar en buenas condiciones para que un avivamiento recorra las iglesias de la ciudad. El Hermano Roberts se acaba de ir, el siervo de Dios, y él siempre tiene un buen avivamiento, y el Señor ha estado con nosotros, hasta el momento, en este avivamiento, por tanto, ¡oh vaya!, cada iglesia debería recibir ayuda ahora. Y creo que están teniendo un avivamiento o dos, alrededor de la ciudad ahora.

2 La Primera Asambleas de Dios, creo que así es, está llevando a cabo un avivamiento, y también reuniones por la mañana, por parte de algún evangelista. Y por el momento no recuerdo exactamente cuál es el nombre del hermano, pero me enteré acerca de ello. ¿Hermano Hagar? [Alguien dice: “Hagan”]. ¿Hagan? El Hermano Hagan está llevando a cabo un avivamiento en la (¿Es en la Primera Asambleas?) Primera Asambleas de Dios. Y yo conocí a su pastor, un buen hombre. Y él tenía esta reunión ya establecida, la razón (u organizada, más bien), porque dijo que era la razón por la que no podían venir a esta reunión. Nunca está de más cuando se trata de una ciudad turística, como esta. ¡Oh vaya! Hay mucha gente yendo a la iglesia. Y él también tiene un servicio en la mañana, en aquel lugar, alrededor de las nueve o diez en punto.
Y los que son forasteros en la ciudad, vayan. Escuchen al hermano. Yo no lo conozco, pero de todos modos él es mi hermano, ya sea que yo lo haya conocido o no. Y luego, pienso en estos otros avivamientos, de los que yo no sé nada al respecto, estaríamos encantados de anunciarlos desde la plataforma, si nos lo hacen saber.

3 Y estamos haciendo todo lo posible para cumplir con nuestra parte de ver a la novia preparándose para la venida del Señor. Esa es nuestra alternativa. Y el Señor sea alabado por eso.
Y ahora, ¿se sienten todos muy bien, esta noche, habiendo orado y listos? Oh, eso está bien.
Y ahora, hay algunos pañuelos aquí, por los que quiero orar, antes que empecemos. Los pañuelos… Sí, señor, hermano. Estos pañuelos representan a personas enfermas.

4 Recuerdo una vez en África, creo que fue allá, nosotros tuvimos, creo que fueron alrededor de veintiún sacos llenos por los que se debía orar, miles de pañuelos. Alguien dijo: “El Hermano Branham es un tipo muy bueno, pero”, dijo: “él es muy supersticioso. Él ora por los pañuelos”. Pero eso fue… No es una superstición; sino que es tratando de hacer algo que hicieron nuestros hermanos antes que nosotros, y ayudar a la gente.
En la Biblia, se nos enseña que ellos tomaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos o delantales. Yo creo que Pablo tenía Escritura para todo lo que él hacía, ¿no cree Ud. eso? Porque él ciertamente no sería anti Escritural con eso.
Y creo que él tomó eso de cuando Elías le dijo a su sirviente, Giezi, creo que fue. Cuando el bebé de la mujer sunamita había muerto, él dijo: “Toma este bordón y ve y ponlo sobre el niño”. Elías sabía que todo lo que él tocaba era bendecido, si tan solo lograba que la mujer creyera lo mismo. Pero la fe de ella no estaba en el bordón; estaba en el profeta, así que… Pero yo creo que fue de ahí de donde Pablo lo tomó.

5 Ahora, sabemos que no somos Pablo, ni Elías, pero sabemos que nosotros todavía servimos al mismo Dios. Y ellos eran hombres tal como son Uds.: “Hombres sujetos a pasiones semejantes”, dice la Escritura: “semejantes a las nuestras. Y ellos oraron fervientemente…”, y Dios los respetó.
Dios envía a alguien para que las personas puedan tener confianza, como punto de contacto, para contactarlo a Él. Estamos agradecidos por un Padre así, ¿acaso no somos niños, todos nosotros? Cariñoso y bondadoso, tratando de hacer todo lo que está en Su poder para hacernos creer, y aceptarlo en Su término de amor.
Ahora, estos pañuelos que están aquí, quizás allá en el desierto, allá, en algún lugar, y por todo el país, hay niños enfermos, madres y padres, muy enfermos. Ellos pusieron estos aquí, con toda sinceridad. Veo un pequeño babero, aquí, dice: “Bebé”. ¿Y si ese fuera mi bebé? ¿Qué pasaría si fuera de Uds.? Es él bebé de alguien, y están esperando que esto regrese. Vamos a orar.

6 Padre Celestial, venimos a Ti en la simplicidad de la fe, creyendo que lo que pedimos, lo recibimos, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Quien nos prometió que si le pedíamos al Padre cualquier cosa en Su Nombre, que Él lo haría. Y nosotros le creemos a Él. Y ruego, Padre celestial, que Tus bendiciones reposen sobre estos pañuelos, y sobre los pequeños baberos, y pedazos de tela aquí. Tú viste cuando ellos los trajeron. Y yo oro, Padre, que Tú bendigas a todos y a cada uno. Y que estos pañuelos y pequeños artículos aquí sean santificados. Que el Espíritu Santo los cuide, hasta que lleguen a su destino.
Este pequeño bebé, cuando esto sea colocado sobre él, sea cual sea el problema, que Satanás retroceda. La Biblia nos enseña que cuando Israel, en su jornada hacia la tierra prometida, llegó al Mar Rojo. Ellos estaban caminando en la manera provista por Dios, moviéndose, guiados por el Ángel de Luz, y cuando llegaron al Mar Rojo, eso les estorbaba el camino, manteniéndolos fuera de la tierra prometida. Uno dijo que Dios miró hacia abajo, a través de la Columna de Fuego con ojos de ira; algo estaba tratando de evitar que se hiciera Su voluntad perfecta. Y el mar se atemorizó, retrocedió y abrió sus olas, e Israel cruzó por tierra seca.
Padre, cuando estos pañuelos y demás cosas lleguen a los enfermos, que Dios mire otra vez, a través de la Sangre de Su Hijo, el Señor Jesús, con ojos de ira, sobre el enemigo, y que él se atemorice y se aleje, por causa de esta señal. Y que ellos vayan a la promesa de buena salud y fuerza. Con toda la sinceridad de nuestro corazón, lo enviamos para este propósito. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

7 Estamos muy felices de saber que el Señor Jesús nunca nos ha dejado; tampoco nos abandonará jamás. Él es el mismo bendito Señor Jesús desde la eternidad hasta la eternidad. Nunca falló, y Él es tan real hoy como lo fue en los días en Galilea.
En donde me estoy quedando aquí en su hermosa ciudad, con gente muy amable allí, y ellos estaban… Ayer por la mañana algo pasó. Vino a mí una visión en la habitación. Las visiones no solo vienen en la plataforma. Esto es solo una pequeña parte de eso. Y en la habitación vino una visión, y yo fui a la mesa donde estaban sentadas las hermanas, presentes ahora. Yo dije: “Vi una visión de una niña pequeña, así de alta, de cabello rubio, y ella está destinada a morir hoy en un accidente en un automóvil negro”. Yo dije: “Él me había dicho que orara por la niña, para que esto no sucediera”. Y lo hice. Yo dije: “Esto es un ASÍ DICE EL SEÑOR, Uds. oirán de eso en los próximos dos o tres días”.

8 Y a la misma hora, la niña encantadora de esa casa, estaba en un automóvil, donde, apenas escapó de la muerte, regresó a salvo. Cómo nuestro Padre celestial, maravillosamente… Luego estábamos sentados hace un momento, hablando sobre ello. Esas cosas suceden todo el tiempo, diferentes cosas.
Es una señal segura de que nuestro Señor ha resucitado de entre los muertos; Él vive entre nosotros, y Él nos ama a todos. Él ama a todos los Metodistas, aquí; Él ama a todos los Bautistas, a todos los Presbiterianos, y a todos los Pentecostales y Nazarenos, a todos. Él ama a todos.

9 Las pequeñas barreras denominacionales mantienen nuestro compañerismo separado, pero Dios nos ama de la misma manera. Nosotros somos Sus hijos. Su gracia sobrepasa toda la cosa, y Él nos ama a todos. Ya sea que seamos blancos, cafés, amarillos, negros, eso no hace ninguna diferencia para Él. Todos venimos de una persona: Adán.
Cada uno de nosotros, ya sea que seamos blancos, cafés, negros o amarillos, podríamos hacernos una transfusión sangre entre nosotros y salvarnos la vida mutuamente mediante una transfusión de sangre. Pero estoy tan agradecido de que haya venido Uno, que se hizo diferente de todos nosotros, y por medio de la transfusión de Su Sangre, nosotros vivimos para siempre: el Señor Jesús, Quien no era ni Judío ni Gentil, Él era Dios. La propia Sangre de Dios estaba en Él. Él era una Sangre creada.
No fue a través de ningún hombre. El Espíritu Santo hizo sombra a María, y ella concibió y dio a luz a Jesucristo, el Hijo de Dios, el cual era… La sangre que provenía del macho, era la propia Sangre de Dios, entonces no somos ni sangre Judía ni sangre Gentil; era la Sangre de las venas de Emmanuel. Así que estamos muy agradecidos por eso, derribando la pared intermedia de separación, y juntándonos en un hermoso compañerismo.

10 Veo que algunos de mis amigos indios están sentados en la parte de atrás esta noche. Estoy muy agradecido de que ellos estén aquí. Y Dios ayudándome, yo creo, que el sábado, tengo servicios en la reservación. Es uno de los momentos más sobresalientes de mi vida, poder regresar a la reservación Apache, creo que es la reservación india Apache, para un servicio.
No se me olvida la última noche que estuve allá, hablándole a los indios. Me imagino que tal vez ellos ni siquiera entienden inglés (tal vez algunos de ellos están aquí,) pero cuando intenté hablar con ellos, y decirles que Jesús los amaba… Recuerde amigo, ese es el verdadero americano. Eso es correcto. Cómo… Ellos tienen sentimientos; no están hechos de aserrín; son seres humanos, aman al Señor y el Señor los ama a ellos.

11 Así que yo recuerdo haberles hablado. Yo hice el llamado para una línea de oración, nadie se levantó. Normalmente, uno no puede evitar que quieran venir a la línea de oración. En esta ocasión, nadie quería estar en la línea de oración. Y yo escuché a algunos de los amigos hispanos… (Oiga, por cierto, ¿en dónde está nuestro pequeño coro hispano y esas señoritas que cantan para nosotros? ¡Ojalá pudiéramos juntarlos nuevamente!) Y yo los escuché decir: no sé si fue un: “¡Gloria a Dios!”. [El hermano Branham lo pronuncia en español. Trad.] ¿Se dice así? Es algo parecido. “¡Gloria a Dios!”, o…
Y yo pensé: “Oh, oh, tendremos una línea de oración, porque ellos están alrededor”. Así que ellos tenían una gran fe. Y luego, en el proceso, en unos momentos, el Señor… después que conseguimos… El misionero trajo a algunos de un pequeño lugar allí. Yo estaba parado en un balcón, predicando. Y ellos trajeron a alguien. Era una dama. Y la dama, yo creo, tenía una enfermedad venérea, no porque fuera inmoral, sino por la forma en que ella tenía que vivir. Y ella estaba tan sorprendida de escucharme decir eso. ¿Cómo supe yo eso? Eso como que la impactó.

12 La siguiente era una niña pequeña (lo mejor que yo recuerdo) estaba sorda por causa de una fiebre. Y el Señor Jesús la sanó, y ella tampoco podía hablar. Y ella estaba murmurando algo. Y yo le dije al intérprete: “Ella hablará mejor”.
Él dijo: “Hmm, ella está pronunciando bien ahora”. Claro, yo no sabía qué…
Entonces allí había… había un niñito de ojos bizcos que luego fue sanado. Después de eso yo realmente tuve una línea de oración, como una estampida, todos entraban a la línea de oración.

13 Recuerdo que el siguiente que vino, el Hermano Moore, aquí, creo que les ayudó a Uds. en el camino. Una pobre anciana se acercó a mí. Ella tenía palos de escoba con una pieza atravesada, y con trapos envueltos para usarlos como muletas. Y cuando ella vino, con el cabello suelto, ella me miró y su pobre rostro viejo arrugado, con surcos por los afanes de la vida, las lágrimas corrían de sus ojos nublados, bajando por esas zanjas en su rostro. Pensé: ella es la madre de alguien.
Ella me miró. ¡Oh vaya! con ese caudal de fe, amor y respeto. Ella nunca me pidió que orara por ella; ella solo me miró, agarró una muleta y la otra, me las dio, se enderezó, y se fue, se alejó caminando, de esa manera. La simplicidad de la fe…

14 Nosotros, la gente blanca, tratamos de entenderlo todo, ver cómo se va a hacer. Ellos no tratan de entenderlo; ellos simplemente creen. Tan fácil… Maravilloso. Uds. saben, creo que nosotros deberíamos olvidar mucho de los que hemos aprendido (¿no lo creen?), para que solo podamos servir al Señor.
Ahora, esta noche, quiero leer solo una pequeña Escritura y hablar con Uds.
Por cierto, ellos dijeron, que tuve un maravilloso llamamiento al altar anoche. Estoy muy feliz por eso.

15 Esto es algo nuevo. No había hecho antes mi propio llamamiento al altar, hasta este momento. Y estoy muy agradecido de que el Señor me está dando almas. Eso es lo principal. Esa es la razón por la cual nuestra reunión continúa tan bien como va, es porque los hijos están naciendo en el Reino. Dios quiere que nosotros…
Él preferiría ver a un hijo nacido en el reino, en lugar de ver a todas las personas que están aquí siendo sanadas esta noche. Eso valdría más. Él ama sanar a Sus hijos, pero Él quiere darles más que eso. Él quiere sanar sus almas, para que en la resurrección, Él pueda darles un cuerpo inmortal, donde Uds. nunca más se volverán a enfermar, nunca más estarán paralizados o ciegos, sea lo que sea. Eso es lo que Él quiere hacer por ustedes.

16 Ahora, en las Escrituras, en Génesis 22. Vayan rápidamente ahora, si quieren leer conmigo, solo un pequeño texto, como fue, para hablar. Hay un reloj justo frente a mí, así que puedo observarlo, y queremos comenzar nuestra línea de oración exactamente a las nueve, si el Señor quiere. Así que leeremos, ahora, de Génesis 22, el versículo 7, y luego el verso 14… Versículo 7 y 8, después el versículo 14.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
El versículo 14, ahora.
Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

17 Vamos a inclinar nuestro rostro ahora por un momento, mientras hablamos con el Autor. Nuestro Padre celestial, recibe estas palabras que han sido leídas de Tu Sagrada Escritura esta noche, sabiendo que Ellas son inmortales; son Eternas; Ellas nunca morirán. El Señor Jesús dijo, mientras estaba aquí en Su peregrinación terrenal, Él dijo: “Los cielos y la tierra pasarán, pero Mis Palabras jamás pasarán”.
Así que sabemos que, mientras haya edades que continúen, más allá del tiempo que está por venir, estos versículos que se leyeron esta noche continuarán, y seguirán y seguirán y seguirán. Ellas no tienen fin, porque Dios las eligió y las colocó en Su Biblia. ¿Las tomarás Tú, esta noche, sobre esta base? Tú dijiste que Tu Palabra no volvería a Ti vacía, sino que haría aquello para lo cual fue enviada. Y Tú conoces el propósito de nuestros corazones, entonces, Padre, que encuentre un lugar de reposo en cada corazón esta noche.
Y que aquellos, que están fuera del camino, sin conocerte, como un Salvador personal, que nunca han recibido el Espíritu Santo, el perdón de los pecados, siendo nacidos de nuevo, que no han sido justificados por la fe, yo ruego, Padre, que Ella penetre profundamente en sus corazones, y ellos vengan amablemente, y humildes, a la Cruz y serán justificados en Tus ojos.
Y que aquellos que están aquí, Tus hijos, que ya te aceptaron, que yacen aquí en catres, camillas, destinados a sillas de ruedas, sin esperanza, indefensos, en lo que al mundo se refiere… Algunos están sentados allí con problemas cardíacos, que pudieran morir en cualquier momento, los podrían sacar de aquí cargando en cualquier momento, sin esperanza, Dios, que Tu Palabra se coloque en el su corazón.
La promesa está allí: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Y que Él, y Su maravilloso poder resucitador vengan aquí esta noche. Habla, Señor. Recibe gloria del servicio. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.

18 Que Dios en el cielo, bendiga Sus Palabras esta noche y a Su pueblo reunido mientras abordamos la Palabra, hablando sobre Jehová-Jireh.
Ahora, Dios tiene siete nombres compuestos de redención. Jehová-Jireh es el primero: Jehová-Jireh, el Señor proveerá para Sí mismo un sacrificio. Jehová-Rafa el Señor que te sana, y continuando; Jehová-Nissi, el Señor es mi bandera, el escudo, la paz. Siete nombres compuestos de redención que fueron revelados por Jehová, y todos esos nombres compuestos de redención se reunieron en un gran y hermoso Nombre: Jesucristo. Y allí descansa todo el cumplimiento de los nombres compuestos de redención de Jehová.

19 Ahora, Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo, el Señor Jesús. Nuestra creencia…
Si hubiese algún extraño entre nosotros, esta noche queremos darles la bienvenida. Pero aquí está el pensamiento básico… o, el motivo básico por el que estamos aquí en Phoenix, esta noche, es este: que nosotros creemos que la Escritura enseña, según la Escritura, Cristo resucitó al tercer día, de acuerdo a la Escritura. Él no está muerto. Él está vivo para siempre.
Y creemos lo que la Escritura enseña en Hebreos 13: 8, que Él es el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en compasión, el mismo en obras, ayer, hoy y por los siglos. Y todo lo que Él era entonces, Él lo es ahora, y lo será por siempre.

20 Creemos en lo que Él enseñó antes de irse, de Su partida, que los incrédulos no lo verían más después de Su muerte. Pero Él prometió que los creyentes lo verían a Él, porque estaría con ellos, aun en ellos hasta el fin del mundo. Así que, el mundo aún no ha llegado a su destino final, y Jesús todavía está con nosotros hoy. ¿No es esa una estupenda, gloriosa y maravillosa esperanza que tenemos, sabiendo esto, que Cristo resucitó de entre los muertos? Ahora, si tan solo hallamos lo que Él fue ayer, sabremos lo que Él es hoy, y lo que será por siempre.
Aquí, a los extraños yo les digo esto: cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser una gran persona; Él solo era un hombre humilde, sin atractivo para que le deseemos. Su imagen no se miraba como de un rey, pero Él era el Rey de reyes.
Y las obras que Él hizo, Él reclamó que no hizo ninguna de ellas de Sí mismo. Él dijo: “Yo nunca estoy solo, el Padre siempre está conmigo. No soy Yo el que hace las obras; es el Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Él dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo. Yo no puedo hacer nada, sino lo que veo hacer al Padre. Y todo lo que el Padre hace, Él Me lo muestra, entonces Yo voy y lo hago”, en San Juan 5:19, encontrarán eso. “El Hijo… De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que Él ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.

21 Y hallamos que en Su jornada, Él tuvo… A Él se le dio poder, porque Él era el Dios ungido. Y ellos tenían poder, para que la gente de Su audiencia pudiera sacar virtud de Él.
Una mujer tocó Su manto, se fue a la audiencia. Ella estaba satisfecha; ella lo tocó a Él. Entonces Él se dio la vuelta, miró alrededor; todos los demás lo habían tocado, pero ella lo tocó con un toque diferente. Él dijo… Miró a su alrededor, finalmente dijo: “¿Quién Me tocó?”. Dijo: “Percibo que Me estoy debilitando, o que virtud ha salido de Mí”. Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer, y dijo: “Tu fe te ha sanado”. Yo creo que Él es el mismo hoy.

22 Y luego, cuando le trajeron a alguien a Él, Él habló con él…
Y Él vio a una mujer junto al pozo; Él comenzó a hablar con ella un rato. Él no sabía cuál era su problema. El Padre solo le dijo que subiera, en lugar de ir directamente a Jericó, que subiera por Samaria. Está muy arriba en la colina; es diferente. Entonces Él subió por Samaria, se sentó y despachó a Sus discípulos, según lo que el Padre le había mostrado.
Y Él se sentó allí y esperó hasta que esta mujer saliera. Luego, cuando salió la mujer, Él dijo: “Dame de beber”, solo para llamar su atención. Y luego, cuando Él comenzó a hablar con ella, Él encontró dónde estaba su problema; Él dijo: “Ve y trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo”.
Dijo: “Cinco has tenido”.
Y ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta. Ahora, sé que cuando venga el Mesías, Él hará estas cosas”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Ella corrió a la ciudad, diciendo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.

23 Y creo que Felipe vino y se paró en la reunión; no había manera para que Jesús supiera algo de él; él solo estaba parado allí. Trajo a Natanael, un extraño; se acercó, otro día de viaje a algún lugar y fue por él, lo encontró orando debajo de un árbol. Cuando él vino, se paró en la audiencia de gente. Jesús mirando alrededor, de esta manera, viendo a la gente, Él se fijó hasta que encontró a Natanael (Primera vez que Él lo había visto en Su peregrinación) y Él dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. En otras palabras; un hombre honesto; veraz.
Él estaba asombrado, el pequeño israelita, y él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”. ¡Oh vaya!, eso sí que lo sacudió, ¿no es así?
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.

24 Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; aun más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Yo sé que la palabra allí es “mayores”, pero si se fijan, es “más”. Nadie podría hacer mayores. Él detuvo la naturaleza, resucitó a los muertos, sanó a los enfermos, y así sucesivamente. “Pero las mismas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; aun más que estas, porque Yo voy a Mi Padre”.
Él solo podía estar en un lugar cuando estuvo en el cuerpo. Ahora, Él puede estar en el cuerpo de creyentes, completamente alrededor del mundo. Y yo creo que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Que Él nos conceda esas bendiciones esta noche.

25 Regresando, ahora, a nuestro texto, de Jehová-Jireh; el Señor proveerá para Sí mismo un sacrificio.
Abraham. A mí me encanta hablar de Abraham, porque fue a Abraham a quien se le hizo el pacto. La promesa fue hecha a Abraham, y no solo a Abraham, sino a su simiente después de él. No sus simientes, porque él tuvo muchos hijos, pero solo a una simiente, la cual vino a través de Isaac. A través de Isaac vino Cristo. Nosotros, estando muertos en Cristo, tomamos la simiente de Abraham, y somos herederos según la promesa.
Y yo creo, sensatamente, que puedo probar por la Biblia, que la simiente de Abraham son aquellos que han nacido de nuevo por el Espíritu de Jesucristo, porque Cristo vive en el creyente. Eso es correcto. Ud. tiene la simiente de Abraham cuando tiene el Espíritu Santo. Eso es correcto. Era a través de esa promesa.
Y ahora, esa promesa no fue hecha… o, dada a Ud. por su propia bondad; fue la elección y el llamado de Dios lo que le trajo a Ud. a eso; no es nada que Ud. haya hecho para merecerlo. Ud. nunca buscó a Dios; Dios le buscó a Ud. y se lo dio sobre la base de Su gracia soberana; no hay nada en el mundo que Ud. pueda hacer, no hay nada que Ud. pueda hacer al respecto.

26 ¿Qué pasaría si un cerdo quisiera ser un cordero? Eso no le serviría de nada. Él solo es un cerdo; su naturaleza es la de un cerdo. Bueno, eso es lo mismo, si Ud. quiere…. “Bueno, creo que me voy a convertir en un Cristiano”. Ud. no podría hacerlo aunque tuviera que hacerlo. Dios tiene que hacerlo. Ud. podría limpiar su vida. Podría hacer alguna cosa, pagar buenos diezmos en las iglesias. Incluso Ud. podría construir una sinagoga. Ud. pudiera hacer todas estas cosas, pero Ud. mismo no puede limpiarse del pecado. Es como un leopardo tratando de quitarse las manchas lamiéndoselas; él solo las hace más brillantes. Entonces… De la única manera que se puede cambiar un leopardo, es que alguien lo agarre y le pinte el pelaje, y entonces es cambiado.
Y la única forma en que Dios puede hacer algo con Ud., o que Ud. pueda ser cambiado de un pecador a un Cristiano, es que se sumerja bajo la Fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emmanuel, donde los pecadores se sumergen debajo de su raudal, y salen algo diferente a un pecador (Amén), pierden todas sus manchas de culpabilidad. Eso es todo.

27 Ahora, Abraham, Dios lo llamó por elección. Él no era mejor que alguien más. El bajó, salió de Babilonia, salió de… Quizá, tal vez, su padre y demás podrían haber sido adoradores de ídolos, hasta donde yo sé. Era en Babilonia, y en Babilonia comenzó la idolatría. Fue establecido por los hijos de Cam, que era Nimrod, y finalmente… primero fue llamada “Las puertas del paraíso”, más tarde fue llamada Babilonia: “confusión”. Allí fue donde se estableció la idolatría, y tal vez el padre de Abraham podría haber sido un idólatra.
Pero él descendió a la tierra de Sinar, a la ciudad de Ur, y se quedaron allí, y Dios, por gracia soberana, llamó a Abraham. No fue Abraham llamando a Dios; fue Dios que llamó a Abraham y le dio el pacto. Ahora bien, para mis hermanos armenianos, esto puede sorprender un poco, pero Él se lo dio incondicionalmente (Eso es correcto,) no le dijo: “Si tú haces esto, si tú haces aquello…”. No hay un “si” unido a ello. “Yo lo he hecho”. Amén.
En el Jardín del Edén, Dios hizo un pacto con Adán; Adán lo rompió. Cada vez que Dios hace un pacto… o, cuando el hombre hace un pacto con Dios, él lo rompe. Pero esta vez, Dios determinó que no iba a dejar que Sus hijos se perdieran. Él hizo el pacto totalmente incondicional, le dijo a Abraham: “Yo te salvé, y ahora vienes a Mí en tu vejez, no solo tú, sino tu simiente después de ti que he salvado”. ¡Vaya!, eso…

28 Una de las maldiciones más grandes en la Iglesia del Evangelio Completo, es no saber lo que son posicionalmente en Cristo Jesús. Yo siempre he dicho: “Me he topado con dos clases de gente. Y una de ellas es la del evangelio completo, y la otra es la fundamental”. Fundamentalmente saben en dónde están posicionalmente parados, solo que él no ha nacido de nuevo, con solo la enseñanza fundamental, por lo tanto él no tiene fe. Y la del evangelio completo que ha nacido de nuevo, pero no sabe dónde está parado. Así que, si tan solo pudiera adquirir la fe Pentecostal del Evangelio Completo y los creyentes fundamentales, o el creyente fundamental… la doctrina fundamental en la fe pentecostal, lo tendríamos resuelto.
Es como un hombre que puede escribir un cheque, pero él no tiene dinero en el banco. El otro puede escribir… no puede escribirlo, y cuando ellos pueden escribir un cheque, no tienen dinero en el banco. El hombre que no puede escribir un cheque tiene dinero, pero él no sabe cómo escribir el cheque. De esa manera pasa. ¿Qué va a hacer él? Uno tiene dinero en el banco, pero no puede escribir un cheque. El otro puede escribir un cheque y no tiene dinero en el banco. Entonces, ¿qué puede hacer él? Uno tiene que juntarlos a los dos.

29 Y si alguna vez pudiéramos sacarle el temor a la gente, eso es algo… oh, yo no sé; Uds. quieren un poco de “tóqueme” o alguna palabra mágica. La Palabra de Dios es su fundamento. Dios lo dijo. Solo despliéguelo allí perfectamente. Ahí es donde lo creemos, ¿ven? No es algo…. “Oh, si yo puedo hacer esto o aquello”. No es lo que Ud. ha hecho; es lo que Dios ha hecho por Ud. Sí, señor.
La gente dice: “Oh, si tan solo pudiera seguir aferrándome”. No es si Ud. que se está aferrando; es si Él se aferra o no. No es lo que yo soy; es lo que Él es. Es como Él me representó. Dios no me ve como soy. Si yo estoy en Cristo, Él ve a Cristo. Él ya no me ve a mí, porque yo estoy muerto. Mi vida está escondida en Él, sellada por el Espíritu Santo, cubierta por la Sangre. ¿Lo entienden?

30 Luego Dios toma la fe que Abraham tenía, y la coloca en cada creyente por el Espíritu Santo. ¿Lo entiende Ud.? Ahora… Entonces Uds. comienzan a creer todas las cosas, a esperar todas las cosas; ahí es cuando el Evangelio empieza a obrar en el corazón.
No es algo, algo grandioso que… Creo que la gente lo complica demasiado con grandes lecciones, con palabras elocuentes, y…. ¿Qué sabe la gente común acerca de grandes palabras elocuentes? ¿Qué sabría yo sobre eso? Nada. No, señor. A mí solo me gusta verlo realmente en su simplicidad. Sin embargo, es la cosa más poderosa que el mundo haya conocido, es el Evangelio de Jesucristo. Solo acéptenlo en base a la Sangre derramada del Señor Jesús; vengan y créanle a Él. Esa es toda la cuestión, allí mismo.
Eso es lo que da las visiones. Él me dijo que lo haría, y Él lo hace. Eso es todo. Solo créalo. Él le dijo a Ud. que lo sanaría; solo créalo. Eso es todo. Él dijo que lo salvaría; solamente créalo y vea lo que sucede, ¿ven? Eso es todo.

31 Ahora Abraham, Dios lo llamó, le dio el pacto incondicionalmente, le dijo que Él vendría a él en la vejez, que lo salvaría a él y a su descendencia después de él, y le dijo que iba a tener un hijo. Abraham, en ese entonces, tenía alrededor de setenta y cinco años. Sara diez años más joven que Abraham, eso la hacía de sesenta y cinco años. Eso sería cuarenta, cincuenta, sesenta… habían pasado veinticinco años desde la menopausia. Ellos se casaron cuando eran jóvenes y durante todo este tiempo vivieron juntos como marido y mujer. Y ahora Dios dice que ella va a tener un hijo con él. Pero la Biblia dice: “Abraham no dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. Él sabía que Dios lo iba a hacer.

32 Podrían imaginarse lo que sucedería en Phoenix hoy si un anciano, de la edad de Abraham y Sara, fuera al médico y dijera: “Ahora, doctor, queremos reservar una habitación en el hospital, porque vamos a tener un hijo”.
Bueno, el médico diría: “¡Ejem! Discúlpeme, señor”, y llamaría al pabellón psiquiátrico para que lo vinieran a recoger (¿ven?) porque ellos dirían: “Algo anda mal”. Todo hombre que realmente sale al paso y confía en Dios, es malentendido. Eso es correcto.

33 Ana, en el templo, ella estaba orando, ¿y saben qué? Incluso el sacerdote pensó que ella estaba borracha. Ella no subió a Siló, allá arriba, para ver qué tipo de sombreros llevaban las mujeres, o quién se había mudado, y todo sobre las conversaciones del vecindario. Ella subió allá por un solo propósito: eso era para que Dios le quitara el reproche. Y ella oró. A ella no le importaba lo que pensara la gente. Y ellos la malentendieron.
Y él dijo: “¿Hasta cuándo estarás ebria?”.
Ella dijo: “Yo no estoy borracha, mi señor, sino que estoy orando: Dios, quita mi reproche”.
Observe al profeta. Dijo: “Jehová te otorgué tú…”. Ella se levantó y bendijo al Señor, y se fue a casa, y tuvo al niño. Eso fue todo. Así de simple es: tomando a Dios en Su Palabra. ¡Oh! ¿No es Él maravilloso?

34 Abraham anduvo…Me los puedo imaginar haciendo los preparativos, prepararon todo para el bebé. Y día tras día, Abraham decía: “¿Sara?”.
“Pues, Abraham, no hay nada diferente, solo…”.
“Bueno, ¡alabado sea Dios! lo vamos a tener de todos modos”. ¿Ven? ¿Por qué? Él basó su fe en la Palabra del Señor. No importa cuánto tiempo se tarde, Dios lo dijo, así que eso lo concluye. ¡Oh, si tan solo pudieran hacer eso!
Ustedes que están en estas sillas, en estas camas, y en sus muletas y sentados aquí, con problemas cardíacos y cáncer. Si tan solo pudieran basar su fe en: “Dios lo dijo”. Eso lo concluye. Eso es todo al respecto. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Eso lo concluye.
Si los médicos… Sucede… Los doctores están bien. Ellos hacen lo que pueden, pero hay cosas que ellos no pueden hacer. Entonces, si eso sobrepasa al médico, entonces Él es Jehová. El médico pudiera ayudarle, solo ayudar a la naturaleza, pero Dios tiene que sanarlo. El doctor no puede sanarle, él no reclama hacer eso. Él puede acomodar su brazo, pero Dios tiene que sanarlo. Él puede sacarle un diente, pero Dios tiene que sanar eso, ¿ven? Por supuesto. Les sacan el apéndice, pero Dios tiene que sanar eso. Él no puede desarrollar tejido. Dios hace eso. Note esto….

35 Así que Abraham sabía que él iba a tener el bebé por Sara, porque Dios así lo dijo. Esa es muy buena base para la fe: Dios lo dijo. Pasaron los años, pasaron los meses, Dios siguió bendiciendo a Abraham, y él continuó. Y Abraham siguió testificando que él iba a tener un hijo por Sara. Y a medida que pasaban los días. Yo puedo….
Pero hay una cosa que Dios le dijo a Abraham que hiciera que él no hizo. No sé si alguna vez se dieron cuenta de eso o no. Dios le dijo a Abraham que se separara de toda su parentela y caminara solo con Él. Y Abraham falló en hacer eso. Él se llevó a su padre junto con él, a su sobrino, a una pequeña comitiva junto con ellos.
Y si notan, Dios nunca le dio la promesa a Abraham hasta que absolutamente se quedara sin ellos. ¿Es correcto eso? El anciano estaba bien, pero él siempre es un aguijón en la carne. Y luego Lot, vea lo que él hizo: siempre con problemas entre los pastores y así sucesivamente. Cuando Abraham llegó a los cien años y Sara de noventa… Piense en esto; unos veinticinco años o más, habían esperado la promesa, de que ellos iban a tener al niño. Abraham seguía creyendo: “De todos modos voy a tenerlo”. Y en lugar de debilitarse en la fe…

36 Ahora, nosotros, si no sucede en este mismo instante, oh mañana, diríamos: “Uds. saben, yo… yo… Anoche pensé que estaba sanado, pero hoy, yo no sé; me siento tan mal como siempre”. ¿Ven? ¿Cómo puede Dios hacer algo por Ud. de esa manera? ¿Y luego Ud. se hace llamar una simiente de Abraham? La simiente de Abraham no toma ese “no” por respuesta. La simiente de Abraham lo cree de todos modos, independientemente de cómo Ud. se sienta. Eso es correcto. No es por cómo se sienta; es por fe.
Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?”. Él dijo: “¿Lo creíste?”. Esa es la cuestión. “¿Lo creíste?”. Eso es lo principal, si Ud. cree. “Todas las cosas son posibles, no para el que lo siente, sino para el que cree”. Ponga la palabra donde corresponde. ¡Oh, comienzo a sentirme religioso en este momento! Piénselo. Si pudiéramos tomar a Dios en Su Palabra, creerlo, eso lo concluye. Dios lo prometió; eso es todo lo que se necesita.

37 Ahora, quiero que se fijen en esto ahora. Luego, cuando Abraham llegó a ser de casi cien… o, alrededor de cien años, Dios se le apareció en el capítulo 17 de Génesis, y Él se le apareció con otro nombre. Abraham dijo: “Dios, yo creo en Ti, pero ¿cómo van a ser estas cosas? Ahora, yo soy viejo, y Sara, la fuerza se ha secado”. Él es un hombre viejo, y es como, ella es una anciana. Ella tiene noventa y él tiene cien años. Ahora, ¿cómo va a tener el bebé?
Y Dios se le apareció a él en el nombre del Dios Todopoderoso. La palabra hebrea habitual para eso es El Shaddai, que significa, El: “Dios”. Shaddai proviene de la palabra… o, Shaddai, más bien, que significa “Pecho”. Ahora, no… Él vino, en otras palabras, como la madre, la mujer, como “el que tiene Pechos, el Todosuficiente”. “Yo soy el que… Soy el Todosuficiente; Yo soy el Fuerte”. Eso es todo lo que yo tengo que saber.
“Padre, ¿cómo vas a hacerlo?”.
“Yo soy el Fuerte”.
“Está bien, Padre”.
“Yo soy el El-Shaddai; Yo soy el Pecho. Soy el Dios que tiene Pechos, el Dios con Pechos”. Al igual que el bebé cuando está enfermo o mal alimentado, desnutrido, la madre toma al pequeño en sus brazos, y se lo pone en el regazo, y amamanta su fuerza. Y la fuerza de la madre entra en el bebé y el bebé gana salud. El Todopoderoso, Él sigue siendo el Todopoderoso, el El Shaddai.
Y cuando la persona… Ahora, observe. No era el Dios con el “Pecho”, sino el Dios que tiene “Pechos”. Ambos, ¿por qué? Dos recursos: “Él fue herido por nuestras transgresiones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Cualquier cosa que Uds. necesiten, tanto para lo físico como para lo espiritual, Él es el que tiene Pechos, el Fuerte. ¡Amén! Hermano…. “Yo puedo cumplir aquello que he dicho”.

38 Abraham, sabiendo que Dios podía cumplir Su promesa, porque Él era el Fuerte, no hay nadie como Él en los cielos, en ninguna parte… Él es capaz de cumplir Su promesa. A veces yo hago una promesa y no puedo cumplirla. Pero cuando Dios hace una promesa, Él puede cumplirla—El Fuerte. “Ahora, Abraham, Yo sé que eres anciano; estás en la segunda infancia, tal estás. Solo eres un pequeño bebé anciano. Todos tus órganos vitales se están secando. Tu carne está flácida, y Sara está de la misma manera, pero solamente recárgate en Mi seno”.
Y no solo el bebé saca su vida del seno de la madre, sino que también queda satisfecho mientras está sacando. Amén. El pequeño bebé deja de llorar. La madre le limpia las lágrimas de sus ojos. Y el pequeño se recarga en la madre, y solo amamanta hasta recuperar de nuevo su fuerza.

39 Oh, gente enferma, Uds. que están sentados aquí esta noche, en catres y camillas, y sillas de ruedas, vengan a El Shaddai, agárrense de la Palabra, para que empiecen a sacar de allí, empiecen a sonreír. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias. Los cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará ”. ¿Lo ven? Comience a sacar de allí y observe lo que sucede. Sientan si su fuerza no comienza a regresar. Cuando de repente, Ud. estará satisfecho. “Sí, yo creo que Él lo va a hacer”. Él lo hará. Solo recárguese en ello. Quédese con ello. Dios lo hará, porque Él es El Shaddai, el Fuerte, el Todosuficiente, el que le Satisface. Amén.
Cualquier simiente de Abraham que llega a escuchar la Palabra de Dios, eso lo satisface a él. Eso es correcto. Si Dios lo dijo, no discuta al respecto. Sólo créalo. Eso es todo. Me encanta eso, ¿a Ud. no? Dios, el que Satisface; cómo es que sacamos de Él, y quedamos satisfechos, mientras estamos sacando.

40 Para salvación, nosotros crecemos en la gracia del Señor Jesucristo; lo aceptamos a Él como un Salvador personal; Dios nos sube a Su seno. “Mi pequeño hijo, Me encargaré de que te fortalezcas. No te preocupes por eso. Solo quédate aquí mismo y cree en Mí, y solo lee Mi Palabra, y bebe de Mí. Yo te daré toda la fuerza que necesitas”. ¿No es eso maravilloso?
Diga: “Padre, estoy enfermo. ¿Eres Tú el Shaddai?”.
“Acércate a Mí, y te amamantaré para que recuperes otra vez la fuerza”. Satisfecho de eso, sin importar cuánto tiempo tome, aun satisfecho: “Dios lo hará de todos modos”. Eso es lo que él dijo. Así que Abraham…

41 No importaba cuánto tiempo pasara, si eran cinco minutos o cincuenta años. Ahora, después de que él envejeció, Abraham se hacía más fuerte todo el tiempo. Él dijo: “Señor, Tú podías habernos dado al bebé hace veinticinco años, pero ahora, yo tengo cien años. ¡Qué milagro mucho mayor es este, que Tú lo hagas ahora, que si lo hubieras hecho hace unos años!”. Dios, solo dejándolo envejecer para demostrar, mostrarle, lo que Él iba a hacer. ¡Oh, me gusta eso, cómo Él lo hizo!
Y si se fijan en lo que Él hizo…Creo que la última vez que estuve aquí, enseñé sobre eso, lo que Él le hizo a Sara y a Abraham, cómo Él los regresó a ser jóvenes, un hombre y una mujer jóvenes otra vez. ¿Creen Uds. eso esta noche? Claro, Él lo hizo. Dios no solo parcha algo. Él hace un buen trabajo al respecto. Sí señor.

42 Sara no podía haber tenido el bebé así como estaba, así que en vez de solo hacer fértil su vientre y fortalecer las venas de leche, y demás, de esa manera, dándole a su corazón una pequeña estimulación, para que así ella pudiera tener al hijo, Él solamente sopló sobre ella, y todas las arrugas se fueron; el cabello cano se tornó negro otra vez, y su juventud se renovó, y sus ojos se le hicieron más brillantes, y ella fue la mujer más bonita de toda la región. Amén. Eso es lo que Él hizo.
Y Abraham, encorvado sobre su bastón con su larga barba, se enderezó; la joroba se le fue y se enderezaron sus hombros; y la barba se volvió negra otra vez; sus ojos comenzaron a brillar; él se convirtió en un hombre de unos veinticinco años. Tomó a su esposa, y se montó sobre un camello y emprendió un viaje de trescientas millas [482 Km] ¡Oh vaya! ¿Qué de eso? Esa es la Palabra del Señor. Eso es correcto. Y Él le dijo a Abraham, que le mostraría lo que Él haría con toda su simiente. Esperen a que recibamos nuestros cuerpos glorificados. Déjeme decirle, eso va a ser maravilloso, ¿no es así? Sin enfermedad, sin vejez; ¡qué cosa tan maravillosa!

43 Vean, Dios, cuando Ud. nació, El comenzó a pintar un cuadro. Ud. comenzó a envejecer, y cuando llegó a unos veinticinco años, el cuadro quedó completo. Él dijo: “Muy bien, muerte, puedes venir ahora”. De pronto Ud. se levanta una la mañana y se fija, Ud. dice: “Madre, tienes arrugas en tu…”.
“Sí, papá, y también está apareciendo el cabello canoso”. ¿Qué es eso? La muerte ha entrado. Simplemente sigue abatiéndolo. Después de un tiempo, finalmente lo toma a Ud. Pero en la resurrección, todo lo que la muerte hizo será quitado. El cuadro será… Luego Ud. regresará en la resurrección, a perfección. Amén. Y un átomo, que crea una célula de sangre, hará una célula perfecta (Amén) sin pecado, que no puede ser destruida, para nunca envejecer. ¡Oh, qué….!
“¿Cómo lo obtiene usted?” Ud. dice: “¿Qué… qué es… qué está vendiendo Ud., predicador?”. Estoy vendiendo seguros. ¿No quiere una póliza? Aquí está de la única manera que Ud. puede venir, sobre la base de la Sangre derramada de Cristo. Si Dios toca la puerta de su corazón, Dios le está llamando. Y el mismo instante… Aquí está. En el momento en que Ud. lo cree y lo recibe, Ud. tiene vida inmortal. Dios lo dijo.

44 Miren. Romanos 8:20 dice: “Aquellos a quienes ha predestinado en el pacto… (Uds. no podrían venir por Uds. mismos. Ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no le trajere) Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó”. Entonces, en la presencia de Dios, Uds. ya están glorificados, esperando. ¿No es eso maravilloso?
Y ahora, mientras estamos esperando nuestros cuerpos redimidos, estamos sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús, el Espíritu Santo moviéndose sobre el creyente, grandes y poderosos bautismos llevándose a cabo, el mundo afuera, riéndose, Dios trabajando con ellos, sanando a los enfermos, mostrando visiones, toda clase de señales y maravillas, el sol del atardecer se está ocultando. El Cristiano está mirando hacia arriba. Ahí él obtiene que se está acercando. La bomba atómica está ahí, el mundo está temblando y no sabe qué hacer, y los Cristianos cantando las alabanzas a Dios: “¡Ven, Señor Jesús!”. Oh Dios, ¿no es eso maravilloso?

45 ¿Cómo puede un hombre tener melancolía y creer algo así? No puede hacerlo. Los días melancólicos han terminado. ¡Amén! Todo el cansancio y la tristeza han desaparecido ahora. No puede hacerlo. Dios lo dijo; tiene ser así. Tan cierto como que hay un Dios en el cielo, nosotros tenemos que hacerlo. Dios ya lo dijo. Él nos prometió, nos llamó, nos eligió, nos conoció desde antes de la fundación del mundo, y predestinó a una iglesia a estar allí sin mancha ni arruga.
Usted está en la iglesia, tiene la predestinación. Usted tiene Vida Eterna. ¿Cómo entra Ud. en la iglesia? “Porque por un solo Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, simiente de Abraham, herederos según la promesa, muertos… muertos en Cristo y herederos según la promesa”. En la promesa de Abraham somos su simiente, Dios está obrando con nosotros, probando, confirmando la Palabra con las señales y las maravillas siguiendo.
El mundo dice: “No es así; es fanatismo”. Ellos lo han dicho a través de las edades, aún lo siguen diciendo, siempre lo harán hasta que venga Jesús. Él dijo: “El mundo no Me verá más”. Eso no solo se refiere al apostador y al contrabandista; muchas veces eso se refiere a predicadores. Eso es correcto.

46 Noten. Pero Dios le dijo a Abraham ahora, después de que el pequeñito nació… Antes…Solo tengo que traer esto otra vez. Tal vez no haga daño mirarlo nuevamente. Eso sigue llegando a mi mente. Cómo es que Dios hizo eso, cuando después que Lot, preparándose para separarse de Sodoma, y el Ángel vino y habló con Abraham. Él tenía cosas un tanto en pobreza. Él tomó la tierra más pobre. Le dio a su hermano lo mejor. Y luego, cuando el Ángel vino, y habló con Abraham, y le dijo: “Al tiempo señalado, según el tiempo de la vida, Yo te visitaré…”. Y Sara, atrás en la tienda, se rió.
El Ángel dijo: “¿Por qué te has reído?”.
Dijo: “No me reí”.
Dijo: “Oh, sí, lo hiciste”. Él sigue siendo el mismo Dios. Eso es correcto. Así que él dijo… Dios había hecho la promesa. No importa lo que hizo Sara o algo al respecto, Dios hizo una promesa. Entonces Él está obligado a Su promesa.

47 Yo solo me imagino que, unos días después de eso, después de Sodoma y Gomorra, y la destrucción, entonces Sara comenzó a convertirse en una mujer joven y Abraham en un hombre joven, y ellos fueron a… Ahora, yo sé que Uds. no pueden leer eso exactamente en esas palabras, en la Biblia, pero si se fijan, ellos hicieron un viaje a Gerar. Ahora, imaginemos esto, y veamos cómo… Ud. sabe que la mejor manera de leer la Biblia, no es como un periódico, y decir: “Bueno, mañana estará nublado y lluvioso, y así sucesivamente”. Lo que hay que hacer es enamorarse del Autor.
Alguien dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham, si Ud. solo toma algo de… si arregla un poco su gramática, y algunas de estas cosas allí…”. Dijo: “Usted debería tomar algunas clases en la escuela nocturna y por el estilo”.
Yo dije: “Lo que yo necesito son unas reuniones de oración nocturnas”.
Él dijo: “Bueno, Ud… Permítame decirle, Ud. aprendería más de la Biblia”.
Yo dije: “Puede que yo no sepa mucho sobre Su Palabra, pero yo conozco al Autor, muy bien, así que eso es lo mejor. Siempre y cuando Ud. conozca al Autor”. Conózcalo en el perdón gratuito del pecado, por la renovación de Su… Él trayendo Su vida inmortal y colocándola en nuestros cuerpos mortales, dándonos la bendita seguridad de que un día le veremos tal y como es Él, porque tendremos un cuerpo semejante al Suyo. ¿No es eso maravilloso? Piénselo.

48 Entonces, noten nuevamente. Aquí está Sara, ahora. Vamos a tomarlo como Ud. lo leería en la Biblia. Ahora, Uds. saben, ella es una pequeña tatarabuela, como fue, de noventa años, con una pequeña capa y un pequeño chal blanco sobre su hombro, con un pequeño bastón en la mano, caminando alrededor. Abraham, muy viejo, cien años… Oh, Ud. dice: “Hermano Branham, ellos no se volvieron…”. La Biblia dice que ellos eran de edad avanzada, de edad avanzada, viejos.
Y tan pronto como Dios les dijo lo que Él iba a hacer, emprendieron un viaje a Gerar. Y ahora, el rey, Abimelec, que estaba allá, estaba buscando novia. Y cuando él encontró a esta abuela muy, muy vieja, con un gorrito puesto, él dijo: “Allí está la que yo he estado esperando”. Ahora, ¿no suena eso terrible? Pues, lo sería. Observen… No es lo que Ud. lee, aquí mismo; es eso, por supuesto, pero lea entre líneas.

49 Cuando yo recibo una carta de la Sra. Branham, ella dice: “Querido Billy, estoy sentada aquí esta noche. Yo… estoy pensando mucho en ti, y yo…. Tuvimos muy buen día hoy”. Vean, eso es lo que ella está diciendo, pero entre líneas, sé lo que quiere decir, ¿ven? ¿Por qué? Yo estoy enamorado de ella. Esa es la razón por la que sé de lo que ella está hablando. Yo simplemente la amo tanto, que puedo entender la forma como ella habla, lo que ella quiere decir. Muchas veces, ella quiere decir mucho más de lo que escribe. Amén.
Bueno, así es con Dios. Solamente enamórese de Jesús. Entonces Él solo toma la Palabra. Y cuando el hombre la lee solo para tener algo de qué discutir y alborotar… Ud. solo léala, y Dios simplemente desciende y le hace el amor a usted [Palabra incierta,] ¿ve Ud.? Él le muestra cosas que Ud. que ni siquiera miraba allí, parece que simplemente sale a la superficie.

50 Él dijo: “Yo lo escondí de los ojos de los sabios y de los entendidos, y se lo revelé a los niños, que pueden aprender”. Bebés… Solamente hágase humilde. Salga de toda su gran educación. Es una lástima que nos hayamos metido en esto, ¿no es así? Eso es correcto.

51 Aquí, hace unos días… hace unas semanas, que sucedió, yo estaba parado junto a una gran iglesia, grande, una iglesia magistral. Y ellos me estaban diciendo, dijeron: “Mire a este tipo por aquí. Él es un santo de los últimos días”,…o, no, de “la lluvia tardía. Y oh, vea eso. Él tiene a toda la gente altiva y todo eso”. Y era una iglesia del Evangelio Completo.
Y yo dije: “¿Sabe Ud. qué pasó?”. Yo dije…
“Oh”, él dijo: “Vea, él es uno de la lluvia tardía”.
Yo dije: “También lo era usted en el principio. Lutero fue uno de la lluvia tardía para el Católico. Wesley fue uno de la lluvia tardía para los Luteranos. El Pentecostés fue uno de la lluvia tardía para los Metodistas. Todo tipo de lluvias tardías. ¿Es eso cierto? ¿Sabe Ud. cuál es el problema? Su iglesia se vuelve fría y formal, Dios sale de allí y lo deja a Ud. sentado allí, comienza en otro lado. Eso es correcto”.

52 Ahora, yo no pertenezco a los de la lluvia tardía; yo solo soy su hermano. A mí no me importa si Ud. pertenece a los de la lluvia temprana, la lluvia segunda, la lluvia de en medio, a toda la lluvia o a ninguna lluvia, eso no hace ninguna diferencia para mí. Yo les amo de la misma manera, y somos hermanos.
Él dijo: “Bueno”, dijo….
Todos los de esta gran iglesia dicen: “Nuestros mejores miembros se fueron para allá”.
Yo dije: “¿Lo hicieron?”. Dije: “¿Por qué se fueron?”. Le pregunté: “¿Ese hombre vino y se los llevó?”.
“No”.
Yo dije: “Bueno, ¿A qué se fueron? Ud. dijo que eran sus mejores miembros”. Yo dije, “Porque ellos tenían hambre. Si Uds. dejaran de enseñar tanta teología y de llamar a cada uno: Doctor, Doctor con grado PhD, DDD, y regresan a Dios a la iglesia, y se consiguen a un muchachito con un par de overoles puesto y pelo largo, que empiece a predicar el Evangelio, sería diferente”.
Ahora, eso es correcto. A mí no me importa si él no sabe su abecedario, o separar los frijoles del café. Déjeme decirle, hermano, que mientras él conozca a Jesucristo, quizá hable por su nariz y grite “hit” y “hain´t” [Modismos Americanos y palabras mal pronunciadas. Traductor] pero mientras tenga a Dios con él, algo sucederá en su iglesia, les diré eso. Yo prefiero tener eso, que todos los doctorados y todo lo demás; eso es psicología. Yo quiero conocer a Dios en el poder de Su resurrección. Eso es correcto. Ahora….
Él dijo: “Supongo que Ud. tiene razón”.
Yo dije: “No estás lejos del Reino ahora”. ¡Amén!

53 Por tanto eso es verdad, amigos. Solamente pensamos en todo sobre la mejor clase: “Nuestro ministro debe ser un estudiante; él debe ser esto, aquello o lo otro”. Para mí, él debe… El requisito de la Biblia: él debe ser lleno del Espíritu Santo. Eso es lo principal. Ahora, vean entre Uds., hay tantos hombres (incluso para sus diáconos) con el Espíritu Santo.

54 Observe a Abraham entonces y a Sara, cuando iban de camino hacia Gerar. Y este pequeño rey se enamoró de Sara. Y Abraham… Piense en esto ahora. ¡Oh, vaya! Si esto acaso no golpea bastante fuerte la santidad. Abraham, estando descarriado para comenzar… Dios le dijo: “No dejes la tierra”. La sequía llegó; él se fue de todos modos. Dios le dijo a Ud. que hiciera algo, y no lo hizo, Ud. está descarriado. Así que Abraham estaba descarriado. Cualquier judío que sale de Palestina estaba descarriado; esa es su tierra prometida.
Entonces él fue para allá y también dijo una mentira. Él dijo: “Esa no es mi esposa; esa es mi hermana”. Asustado de su propio pellejo. Fue allí y se sentó, y dejó… Ese rey se la llevó para allá, porque sabía que él tenía que matarlo a él para conseguir a su esposa, porque él ya se había enamorado de esa bisabuela. Así que él fue para allá y Uds. saben que eso no debía ser así. Pues, ¡vaya! ella es una joven hermosa.

55 Así que ellos la llevaron allí, y la vistieron, le pusieron pendientes y todo, preparándola para la boda al día siguiente. Y Abimelec se recostó en la cama esa noche, después de orar un rato, agradeciendo al Señor por su buena esposa que iba a tener al día siguiente. Y el Señor se le apareció y dijo: “He aquí, eres igual a un hombre muerto”.
Él dijo: “¿Por qué?”.
Dijo: “Tienes la esposa de otro hombre”.
Él dijo: “Bueno, Señor, acaso no… Tú conoces la integridad de mi corazón. ¿No me dijo él que ella era su hermana? Y ella dijo: Ese es mi hermano”.
“Por eso no he permitido que pecares contra Mí”. Dijo: “Pero, mira, su marido es Mi profeta”. ¡Aleluya! ¿Qué era él? Ahora, porque Ud. hizo una cosita mal, no significa que esté perdido. ¡Arrepiéntase; vuelva a Dios!

56 Allí Abraham se sentó allí, descarriado, y diciendo una mentirita blanca. Pero las pequeñas mentiras blancas son grandes mentiras negras. Vean…. Dijo: “Oh, sí. Esa es mi hermana”, y así sucesivamente, descarriado, sentado allá, asustado de su propio pellejo.
Y Dios dijo: “Pero no importa quién es él, ese es Mi profeta. Yo le he dado la promesa. Yo lo llamé por elección”. Puede que él esté descarriado en este momento; eso no le daba la oportunidad de mentir. Pero Dios dijo: “Yo voy a lidiar con él por eso”. Pero de todos modos: “Él es mío. Y tú regrésale a su esposa, o todo lo que tienes va a morir”.
¡Vaya!, él se levantó de allí, y agarró a esa mujer, y salió. Sí, señor. Él iba a arreglar las cosas, una restitución. Eso es lo que necesitamos esta noche, un montón de ese tipo de avivamiento que estalle en todo el país.

57 Oh, después de que el pequeño Isaac nació, se convirtió en el corazón amoroso (el papá, ahora, como de ciento quince años, Sara como ciento cinco) Dios dijo: “Ahora, Abraham, quiero decirle a la gente en la edad venidera, exactamente cómo Yo voy a hacer esto. Yo te dije que te haría padre de muchas naciones; todo el mundo sería bendecido a través de tu simiente. Ahora, tú tienes ciento quince años, o algo por allí; Sara tiene ciento cinco años, y esperaste todo ese tiempo. Ahora, quiero que tomes la única esperanza que tienes de que Yo cumpliré Mi Palabra, llévalo allá y mátalo”.
¡Oh vaya!, Abraham no se lo diría a la madre, porque sabiendo que ella estaba anciana, eso la preocuparía. Pero su viejo fiel corazón, él ensilló un par de mulas, les puso leña, se llevó a su hijo a la mañana siguiente, se levantó y se fue tres días de viaje. Luego él levantó la vista, vio el monte a lo lejos, donde Dios le había mostrado en la visión, a dónde ir. Él dijo: “Esa es la montaña”. Lejos; de hecho habían pasado tres días.

58 Y luego, cuando él llegó allá (me encanta esto), él dijo: “Ahora, Uds. esperen aquí, mientras el muchacho y yo vamos allá a adorar. El muchacho y yo regresaremos”. La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. ¿Cómo iba a regresar él, cuando él iba hacia allá con un cuchillo pegado en el pecho, para quitarle la vida a su propio hijo sobre el altar? Pero Dios, a través de Abraham, sabía que Él se lo había dado como una sombra de muerte, Él era capaz de resucitarlo de entre los muertos. Abraham el… “Yo y el hijo volveremos”.
“¿Cómo está Ud.?”.
“No es asunto mío averiguar cómo nosotros vamos a hacerlo, pero Dios abrirá un camino. Dios lo hará de alguna manera”.
¿Cómo está Ud., si se está muriendo de problemas cardíacos, cómo va a mejorar Ud., cuando el médico le dice que no puede vivir otra semana?“. Yo no lo sé, pero Dios proveerá. Dios abrirá camino en alguna parte”.

59 Mientras el arrojaba la leña sobre el hombro del pequeño Isaac, y subía la colina, un tipo de Cristo… (Ojalá tuviéramos tiempo para entrar en eso, pero estamos presionados en este momento). Así que subió la colina Isaac. Él dijo: “Padre”, él dijo: “aquí está la leña, y aquí está el fuego y el altar, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”.
Él dijo: “Hijo mío, Dios se proveerá de cordero”. ¡Oh, vaya!, ¿lo ve Ud.? Algo tenía que suceder. “Dios proveerá. Yo le dije a los muchachos que tú y yo estaríamos de vuelta. Dios me dijo que subiera aquí y te matara, pero Dios proveerá. De alguna manera, no sé cómo voy a salir, pero solo estoy caminando. Dios proveerá”.
Me encanta eso, ¿y a ustedes no? Su fe no falló. Él no titubeó, se acercó y tomó a su hijo, le ató de manos y pies; su único hijo amado. Dios en Abraham; ¿lo ven? Dios en Abraham podía… Dios podía llevar Su propia Palabra a través de Abraham, podía confiar en Sí mismo. Y si Ud. tiene el Espíritu Santo, seguramente Dios puede confiar en Su propia Palabra, como su Sanador, como su Salvador.

60 Así que él le ató los brazos al pequeño y lo arrojó sobre el altar, y se echó hacia atrás, le apartó el cabello de la cara (Piense en esto: único hijo), sacó el cuchillo de la funda y recostó su pequeña cabeza, de esta manera. Hay venas yugulares que cruzan su garganta. Su mano temblorosa… Llegó el momento crucial: su único hijo. Tal vez se inclinó y lo besó, sin saber exactamente lo que sucedería, pero él estaba confiando en Dios. Esa simiente de Abraham hace lo mismo. Cuando llegan los últimos momentos, ellos todavía toman a Dios en Su promesa.
Se acercó, tomó el cuchillo, lo hizo hacia atrás, iba a comenzar a apuñalar a su pequeño niño en la garganta, y en ese momento, el Ángel le agarró la mano, y dijo: “Abraham, detén tu mano”. Amén. “Dios se proveerá de un sacrificio”.

61 Y en ese momento, un carnero baló, enganchado con sus cuernos en el desierto. ¿De dónde vino ese carnero? Miren. Abraham estaba a tres días de viaje de la civilización. Un hombre ordinario puede caminar unas treinta millas por día [40 Km]. Yo puedo. Y un hombre ordinario puede caminar treinta millas por día. Luego el levantó la cabeza y vio la montaña a lo lejos.
Vea las imposibilidades ahora: quizás entre noventa y cien millas de distancia de la civilización [Entre 144 y 160 Km], y además, el carnero estaba en la cima de la montaña, donde no hay manantial, nada para que él pudiera beber, nada que pudiera comer. Y el carnero apareció en la escena en el momento crucial. Porque Él es Jehová-Jireh, Él puede encargarse de las circunstancias y la emergencia. ¿No lo es Él?

62 Y él tomó el carnero y lo mató en lugar de su hijo. ¿Quién era ese carnero? Jesucristo, el Cordero de Dios, inmolado desde antes la fundación del mundo. No fue una visión; el cordero no era una visión; era un verdadero cordero. Él lo levantó y lo mató, la sangre salió de él. ¡Aleluya! ¿Lo ve Ud.? Era un carnero verdadero. Dios lo llamó a existencia en un minuto, y al siguiente minuto fue quitado en sacrificio. Dios puede hacer todas las cosas. Él puede enfrentar los momentos cruciales. Él puede proveer cuando no hay otra manera de hacerlo. Él es Jehová-Jireh: “El Señor proveerá para Sí mismo”.

63 ¿Cómo va a sanar Ud., cuando el médico dijo que no puede hacerlo? Él es Jehová-Jireh: “El Señor proveerá la sanidad”.
“Yo soy una prostituta. Soy una ramera Soy todas estas cosas malas. ¿Cómo puede Dios salvarme?”.
“Dios se proveerá de sacrificio”. Y Él lo hizo en el Calvario, cuando todos los tipos se encontraron en el anti-tipo, cuando Jesucristo murió por los pecados de la gente y la sanidad de sus cuerpos, cuando Él murió en el Calvario. Oh, si nosotros pudiéramos ver eso, amigos, realmente nos haría personas diferentes.

64 Aquí no hace mucho tiempo, yo estaba viendo… Estaba hablando con unas damas hoy, acerca de eso. Hace que su actitud sea diferente cuando Ud. realmente lo ve. Ahora, solo un momento, estoy cerrando, estoy terminando el servicio justo ahora, listo para la sanidad. Véalo de esta manera. Simplemente siento que el Espíritu Santo se está moviendo por todo el edificio ahora.

65 Hace algún tiempo, yo estaba en Ohio, en Akron, o en algún lugar allá arriba, en Ohio, estaba teniendo una reunión. Y estábamos comiendo en un pequeño restaurante de Dunkards. Unas señoritas agradables, limpias, y ellas eran damas, todas ellas. Y ellas nos estaban atendiendo. Fue un placer ir allí y comer en ese lugar tan lindo.
Bueno, llegó el domingo; ellos se fueron a la iglesia, cerraron su lugar. Justo al otro lado del camino… Yo estaba en el campo, lejos en una intersección. Las multitudes eran numerosas, que no podía quedarme en la ciudad. Así que yo crucé al otro lado… Los muchachos se habían ido. Yo tenía que predicar esa tarde. Yo había estado un tanto orando toda la mañana. Y todos ellos se habían ido a la reunión, el Hermano Baxter, y todos. Y yo pensé: tengo tanta hambre; voy a buscar un emparedado.

66 Yo subí, caminé un poco por la carretera y entré en un pequeño restaurante ordinario, un lugarcito al lado del camino. Y cuando yo entré, detrás de la puerta, la puerta se cerró detrás de mí con fuerza. Y yo miré, y allí estaba parado un policía con su brazo alrededor de una mujer, jugando en una máquina tragamonedas. Y los juegos de azar son ilegales en Ohio. Y yo pensé: La ley, la ley misma… Y el hombre tenía mi edad, tal vez era casado y tenía una familia en casa. Yo pensé: ¡Oh, vaya, corrupción, inmundicia!
Yo volteé para atrás a una mesa, y algunos muchachos y una dama, sobre… pequeña, jovencita, de unos dieciocho, veinte años, que deberían haber estado en la Escuela Dominical en alguna parte. Esos chicos bebiendo, allá atrás, y, oh, la forma en que ellos estaban abusando de esa muchacha. Y ella parada allí, y permitiéndoles que lo hicieran.
Y de casualidad miré hacia mi derecha, y había una anciana sentada allí con poca ropa puesta—que ella no debería estar usando—realmente anciana, de unos sesenta y cinco años, tal vez más. Y ella tenía un maquillaje morado en la boca y en las uñas de los pies. Y sus brazos (pobre ancianita) estaban flácidos. Y su cabello era juvenil, cortado y rizado. Ella estaba tratando de encender un cigarrillo—borracha y dos hombres borrachos con ella.

67 Y yo pensé, Oh, Dios, ¿cómo puedes Tú mirar tal cosa como esa? Yo pensé: ¡Vaya! Mi pequeña Sara y Rebeca, ¿tendrán que crecer en un mundo como ese? Dios, por qué no destruyes la cosa, quita todo. Yo—yo— yo no entiendo cómo puedes Tú soportar eso, tener que ver una cosa como esa.
Yo estaba allí criticándola. Los dos borrachos con ella se levantaron y salieron, para ausentarse un momento. Y justo entonces, sentí que algo se movía en mí. Yo regresé y me senté en un pequeño cubículo a un lado; todavía nadie me había prestado atención. Estaba un poco oscuro en el rincón. Y allí, Dios me dio una visión, y cambió mi forma de pensar, acerca de las cosas.

68 Yo miré allí, y vi un mundo. Y alrededor del mundo, como una raya roja, solo rociado. Algo dijo: “Esta es la Sangre del Señor Jesús, que murió para salvar a los pecadores”. Esa es la razón por la cual Dios no lo puede destruir; Él no puede verla. Él no puede. Todo ser mortal tiene un derecho, y tiene derecho a aceptar su salvación, hasta que mueran y vayan más allá de esa sangre. Ellos no tienen que pararse en el juicio; ellos ya han sido juzgados: “El día que de él comieren, ese día morirán”, pero mientras Uds. estén aquí, tienen derecho al Árbol de la Vida, si Uds. lo aceptan.
Luego yo miré, y allá arriba, estaba el Señor Jesús, en una visión. Y yo vi Sus espinas en Su cabeza, y la sangre corría por Su rostro, y un gran escupitajo de menosprecio en Su preciosa barba. Y Él sacudía Su cabeza, de esta manera, de vez en cuando, saltando de esa manera. Yo pensé: ¿Qué es eso, mi Señor?
LUCAS23: 34

69 Y Él dijo: “Ese es tu pecado”. Y yo vi que la sangre de Jesús, por mis propios pecados, estaba actuando como un parachoques. Si esto hubiera ido más allá de esa corriente de sangre, que estaba alrededor de la tierra, cuando Él murió para resolver la interrogante del pecado… Si hubiera ido más allá de eso, entonces Dios me hubiera matado. Pero para poder… Al igual que el parachoques del automóvil, para evitar que su automóvil se dañe, el parachoques atrapa el impacto. Y la Sangre de Jesús atrapa sus pecados. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Padre, perdónalos”.

70 Y yo miré allí; allí estaba mi nombre puesto sobre un viejo libro, todo tipo de cosas escritas: “condenado”. Yo me arrastré hasta Sus pies, y dije: “Señor Jesús, ¿me perdonas entonces? No fue mi intención…”. Yo dije: “¿Quieres decir que mis pecados te lastimas, de esa forma?”.
Dijo: “Sí”.
Él tomó Su mano y la sumergió en Su costado, tomó Su dedo y escribió atravesando el libro, “Perdonado”, lo puso detrás de Él, de esa forma, cruzó Sus brazos y me miró. Él dijo: “Yo te perdoné, ¿no es así?”.
Yo dije: “Sí, Señor. Yo te amo por eso”.
Él dijo: “¿Pero por qué tú la estás condenando a ella entonces? Estás dispuesto a condenar a alguien más, pero mira, tú mismo estuviste condenado una vez, y gratuitamente Él te perdonó”.
Eso cambió mi motivo. Tan pronto como yo salí de la visión, caminé hacia ella. Yo le dije: “Señora, ¿puedo hablar con usted un momento?”.
Ella dijo: “Oh, yo tengo compañía”.
Le dije: “No me refiero de esa forma, señora. Yo soy un ministro del Evangelio. Quiero hablar con usted”.
Ella bajó su cigarrillo; ella dijo: “Sí, señor”.
Y yo dije: “¿Por qué está Ud. viviendo de esta manera?”. Yo dije: “Usted realmente no disfruta esto. ¿Es Ud. madre?”.
Ella dijo: “Sí, señor”.
Y ella me contó su historia, y fue una historia desgarradora, el cuadro del otro lado de la vida: desilusiones y cosas. Ella dijo: “Señor, yo fui criada en un hogar Cristiano”.
Yo le dije lo que el Señor Jesús me reprendió por condenarla y que yo quería que la hicieran estallar por algo así. Yo le dije: “Señora, quiero hacerle una pregunta ¿me perdonaría por tener esos pensamientos sobre Ud.?”.
Ella dijo: “Ciertamente, hijo. ¿Orará por mí, para que yo sea salva?”.
Yo dije: “¿Se arrodillará Ud. aquí?”.
Ella dijo: “Lo haré”. Convertimos ese lugar en una reunión de oración. Eso es correcto. La mujer fue salva, ¿ven? Dios proveerá, ¿no lo hará Él? Dios proveerá. Él ya ha provisto una vía de escape para todos.

71 Vamos a orar, mientras inclinamos nuestros rostros, solo un momento. Nuestro Padre celestial, venimos a Ti con todos nuestros corazones para confesar nuestros errores, y sabiendo, que siendo nosotros la simiente de Abraham, y sin embargo, Señor, cómo Tú has lidiado con nosotros tan maravillosamente, perdonándonos nuestros pecados y nuestras iniquidades. Y esta noche en esta audiencia, después de haber visto la simplicidad de la predicación del Evangelio, cómo Cristo murió por nuestros pecados en nuestro lugar, y para reconciliarnos de nuevo con Dios el Padre, para que nosotros podamos, a través de Su reconciliación, regresar a una comunión completa con Dios como hijos… Cuánto te agradecemos.

72 Padre, muchos están en desobediencia, y no es su intención ser de esa manera, Señor. Tal vez algunos aquí esta noche, tal vez como borrachos, tal vez personas que ya cruzaron la línea, y cometieron actos inmorales, e hicieron todo lo que estaba mal. Pero Dios, Tú todavía los amas.
Ahora, ¿los salvarás Tú esta noche, Señor? ¿Traerás a ese pobre y errante, descarriado…? No importa si él está sentado afuera, tendido y condenado y siente que tal vez él ha cruzado la línea de separación. No, él no lo ha hecho. Tú Espíritu sigue aun llamando. Mientras siga llamando, Tú quieres que Tu hijo errante vuelva a casa. ¿No concederás esta noche, Padre, que el Espíritu Santo traiga convicción a la audiencia y traiga a muchos hijos descarriados hacia Ti? Porque lo pedimos en Su nombre. Con nuestros rostros inclinados.

73 [Cinta en blanco]… “…esta noche, pero eres Tú hablando conmigo. Este sentimiento en mi corazón, sé que eres Tú, yo estoy levantando la mano hacia Ti, Padre, y te pido que Tú seas misericordioso conmigo, un pecador”. ¿Lo hará, alguien más? Dios le bendiga. Está bien. Alguien… Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Arriba en el balcón a mi izquierda: “Dios, sé misericordioso conmigo. Ahora yo acepto a Jesús como mi Salvador. Yo voy, Padre. Sobre la base de la Sangre derramada de Tu Hijo, el Señor Jesús, Yo vengo. Yo no puedo hacer nada. Yo soy inútil, Señor, pero yo quiero que sepas que yo… yo… Me doy cuenta que eres Tú hablando a mi corazón ahora. Y aquí estoy yo, estoy levantando mi mano a Ti. Tú estás hablando, y yo estoy levantando mi mano”.
En el balcón, a la derecha, ¿levantaría su mano? Dios le bendiga, pequeña dama. ¿Alguien más levantaría su mano? Diga: “Acuérdate de mí, Dios…”. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Diga: “Yo levanto mi mano a Dios, nuestro Padre, para que Él sea misericordioso y me perdone”.
¿Hay algún descarriado rebelde esta noche, que levantaría su mano en cualquier lugar de la audiencia, en cualquier lugar? Diga: “Yo vengo, Señor. Llévame de vuelta. Yo soy como Abraham; Me he alejado. Siento que Tú estás jalando de mi corazón ahora. Aquí estoy yo, Señor. Yo sostengo mi mano hacia Ti, reconozco Tu voz. Una vez alejado, pero vengo ahora a casa”. ¿Alguno de esos aquí esta noche? Solo tiene que dejar que Dios vea que Ud. es honesto y sincero. No contriste Su Espíritu si Él le está hablando. Diga: “Aquí, Señor, aquí está mi mano; sé que Tú me estás hablando. Yo levanto mi mano, te pido que tengas misericordia de mí”.
Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios le bendiga. Eso es maravilloso. Reconózcalo a Él. Seamos hombres y mujeres verdaderos, sean honestos con Uds. mismos.

74 Alguien por aquí, sin el Espíritu Santo, diga: “Yo quiero ser recordado, Hermano Branham. El Espíritu Santo me está hablando ahora. Yo quiero el bautismo el Espíritu Santo, entrar en el cuerpo del Señor Jesús. Estoy levantando mi mano a Dios para que Él me dé el Espíritu Santo”. Dios bendiga a esta gran cantidad de personas con las manos en alto, queriendo el Espíritu Santo. Una noche quiero traerlos a todos alrededor del altar.
Solamente sigan orando, levantando sus manos, así que… Eso es maravilloso. Solo estoy observando al Espíritu Santo. Uds. saben, amigos, algo está sucediendo. Su actitud hacia Cristo ha traído la unción del Espíritu Santo sobre mí, y las visiones están abriéndose sobre la audiencia. No recuerdo haberlo visto de esta manera.

75 Pueden levantar su rostro ahora. Dios tenga misericordia de ustedes. Simplemente siento que ustedes van a… ¿Cuántos están enfermos aquí esta noche? ¿Cuántos se sienten mejor desde que levantaron su mano a Dios? Veamos sus manos levantadas de nuevo y diga: “Yo me siento mejor”. Solamente vea a los que levantaron la mano por todas partes, tal vez treinta o cuarenta. Eso es maravilloso. Dios le bendiga, a cada uno. Me siento muy extraño sobre esto ahora mismo.
¿Cuántas personas aquí están enfermas, que quieren oración? Levanten su mano. No me importa; Ud. no tiene… Eso es sin tarjetas de oración ni nada (¿ven?), solo levanten su mano, en todas partes. Vean, el Ángel del Señor ya está sobre la audiencia. Yo quiero que me presten atención y sean reverentes, realmente reverentes. Y quiero que miren hacia acá y crean.

76 Si nuestro Señor Jesús estuviera parado aquí, seguramente Él sabría cómo, y cuándo, cómo hacer las cosas. ¿No es así? Ahora, no se muevan si pueden evitarlo. Solamente sean realmente reverentes, solo un momento.
No creo que tengamos que llamar una línea de oración. Yo creo que Él va a sanar a todos aquí; realmente lo creo. Solo tengo la sensación más extraña. Siento que el Espíritu Santo está jalando por toda la audiencia. Ahora, yo no soy un fanático; Uds. lo saben. Les estoy diciendo la verdad.

77 Alguien empiece a creer. ¿Cuántos han estado en mis reuniones antes y saben cómo sucede? Veamos sus manos. ¿Cuántos de Uds. creen que es el Espíritu del Señor? Mueva su mano y agítela. Dios le bendiga. ¡Oh, vaya!
Vean hacia acá solo por un momento. Aquí arriba, alguien en esos balcones, en algún lugar, comience a creer. Si alguien quiere oración y no tiene una tarjeta de oración, quiere oración, levante su mano. Solamente ore, ahora. Miren hacia acá solo un momento. Dios les bendiga.

78 Ahora, parece que la audiencia podría ver esto. Ojalá pudieran. Esa Luz que Ud. ve en la fotografía, está colgando justo aquí, a solo unos pies de mí, justo en esta dirección. Se está moviendo hacia el balcón, justo por aquí, moviéndose hacia arriba. Sí, está parado sobre un hombre; el hombre está sentado aquí arriba con una camisa blanca; está suspendida justo arriba de él.
Creo que es un hombre hispano. Él tiene un niño pequeño sentado a su lado. ¿Levantó su mano, señor, para que se orara por usted? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No la tiene. ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios? Dios le ha honrado, señor. Su esposa sentada allí… Ese es su niño pequeño, y Ud. quiere que ese niño pequeño, que se ore por él. Si Dios me dijera qué le pasa a su pequeño hijo, ¿aceptaría Ud. la sanidad? El niño tiene problemas estomacales. Si eso es correcto, agite su mano. Su pequeño va a estar bien; las bendiciones de Dios están sobre él.
Tengan fe ahora, todos. El Dios de Abraham está presente. Él es su Dios. Tengan fe; crean. En algún lugar de la audiencia, crean.

79 La veo suspendido sobre un hombre, parado aquí atrás. El hombre tiene algo mal; él está orando en este momento. Y en su mente, él se pregunta si se le está llamando a él. El hombre tiene una hernia. Eso es correcto. Ud. es un extraño aquí. Ud. acaba de llegar recientemente, quizás hoy. Ud. vino de California hasta aquí. Eso es correcto, ¿no es así? Dios le bendiga. Ud. regresará bien. Tenga fe.
Hay una dama corpulenta que me está mirando, está orando. No es para usted.; esto va a la mujer sentada a su lado. Su mente se alejó. Ud. está orando por alguien más, también. Yo no la conozco a Ud., pero Ud. está orando por una amiga suya que está lisiada, o algo por el estilo. Y esa mujer es… Esa persona vive en Missouri. Eso es correcto, ¿no es así? Está bien. Yo veo muchas maderas duras onduladas y cosas, agitándose alrededor. Es Missouri. Dios le bendiga.

80 Hay un hombre sentado detrás de Ud., que camina con una muleta, un bastón o algo así. Él se dio la vuelta, está mirando a alguien. Ud. también está sufriendo de diabetes. ¿Es eso correcto, señor? ¿Crees Ud. que Cristo le sana? Levántese; ponga tus muletas, déjelas en el piso. Cuando Ud. salga, ya no las necesita; Ud. está sanado. Tenga fe en Dios.

81 Señora, Ud. en la camilla, yo no puedo sanarla. ¿Pero cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? Yo no le conozco a Ud., nunca la he visto. Ud. está sufriendo de un…. Ud. ha estado enferma antes y tuvo un cáncer, y superó ese cáncer. Un tumor es lo que Ud. tiene ahora. Pero Ud. tuvo fe. Alguien más la trajo. Eso es correcto. Ud. pensó, si alguna vez pudiera venir a mi reunión otra vez, Ud. sería sanada. ¿Me obedecería Ud. como Su siervo? Tome su cama, en el Nombre de Jesucristo y vaya a casa. Levántese, tome su ropa y vaya a casa.
¿Qué de usted? ¿Tiene fe? No se exalte, crea. Tenga fe en Dios, cualquiera de Uds. No me importa quién sea Ud.; relájese. Alguien más levante su mano o algo. Aquí, si usted cree, mire hacia acá y dígale a Dios: “Yo realmente creo que esa es la verdad”. Por supuesto, yo solo puedo decir lo que veo.

82 Dios le bendiga, señora. Ahora, Ud. puede tomar sus pertenencias, vaya a casa, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”. Si Ud. cree con todo su corazón, puede irse.
¿Qué de Ud. señora, sentada allí en una silla de ruedas, mirándola a ella? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Señora Ud. tiene problemas de audición, pero el Ángel de Dios está parado encima de ella. Véame. ¿Ud. me ha creído? Ahora Ud. me escucha Ud. tuvo un accidente. Ud. se rompió el hueso de un costado, una pierna o la cadera. Ha estado acostada por mucho tiempo.
Después sufrió un derrame cerebral y la paralizó a Ud. ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios? ¿Me cree Ud.? ¿Me aceptará Ud. como el profeta de Dios? Póngase de pie entonces. Jesucristo le ha sanado. Dele una mano allí, señor. Póngala de pie y dígale que camine. Levántese. Jesucristo la sana completamente. Dios le bendiga. Ahora, vaya a casa.
¿El resto de Uds. creen? ¿Cuántos creen con todo su corazón? Pónganse de pie. Jesucristo, el Hijo de Dios, lo hará… [Palabra incierta].

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