S.301 55-0603  Jesucristo El Mismo Ayer, Hoy, Y Por Los Siglos 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesucristo El Mismo Ayer, Hoy, Y Por Los Siglos

Macon, Georgia, E.U.A.

55-0603

1 Recuerden que Dios ha puesto en la iglesia, algunos apóstoles, maestros, profetas, evangelistas, etc., dones de sanidad y diversos tipos de dones, esos Dios ha puesto en la iglesia para el perfeccionamiento del cuerpo de Cristo. Creo que estamos viviendo en las sombras de la Venida, mientras lo digo otra vez. Creo que esta Luz cayó en el país Oriental el día de Pentecostés, cuando hubo un gran movimiento entre el pueblo Judío al principio, cuando el Espíritu Santo se derramó por primera vez sobre el pueblo Oriental.
El profeta dijo: “Habrá un día que no sería ni día ni noche”, un día lúgubre, algo nublado. “Pero al caer la tarde”, Él dijo: “habrá luz”. Y la misma luz que brilló sobre los Judíos en Oriente en el país Oriental al principio… Hemos pasado por un día en que negaron los dones de Dios, el poder de Dios, sin embargo, había suficiente luz para creer que había un Dios y que Cristo era Su Hijo. Y lo hemos aceptado, y nos hemos unido a las iglesias, y hemos construido grandes escuelas, etc., que deben ser apreciadas.

2 Pero, amigos, la luz brilló en la gente del Este; nosotros somos la gente del Oeste Y el profeta dijo: “En el tiempo de la tarde habrá luz”. Creo que estamos en el tiempo de la tarde. Y el mismo sol que brilló sobre los Judíos en el país Oriental está brillando sobre los Gentiles en los últimos días en el país Occidental, justo antes de la puesta del sol.
Uds. pudieran diferir con eso, pero hablemos claro esta semana. Juntemos nuestros corazones; cedamos nuestras pequeñas diferencias. Salgamos ahora y simplemente miremos directamente a la cara de Dios y digamos: “Dios, no estoy aquí para criticar; estoy aquí para aprender de Ti. Y enséñame, oh Señor”. Y si alguno carece de sabiduría, pídala a Dios quién puede darla. Y creo que Dios se mostrará a Uds. y se dará a conocer.

3 Ahora, sanidad divina, enseñándola… Tommy Osborn, Tommy Hicks, Oral Roberts y muchos de los otros maestros por todo el mundo, y el Sr. Bosworth, F. F. Bosworth, que es uno de mis administradores del campo; ellos son grandes eruditos en las Escrituras. Y ellos son hombres instruidos, hombres cultos. Y pueden tomar la Escritura y atar a Satanás en tal lugar así hasta que él simplemente no puede salir de ahí. Eso es todo. Puede que yo no sea capaz de hacer eso.
Fui criado de padres pobres. Mi educación es muy limitada. Pero cuando nací en una pequeña cabaña de montaña en Kentucky, sucedió algo. Una Luz entró en la habitación. Y esa Luz me ha seguido todos los días de mi vida.
Mi gente antes que yo, Católica. Y mi padre y mi madre no asistieron a la iglesia en absoluto. Nunca estuve en una iglesia desde el día en que estuve… Bueno, supongo, como de ocho días de edad o diez, cuando mi madre me llevó a una antigua iglesia Bautista del Sur a la escuela dominical, y yo fui dedicado al Señor Y a partir de ese momento, supongo, la próxima vez que estuve en la iglesia tenía alrededor de veintitrés años. Pero a lo largo de la vida algo sigue sucediendo como las visiones. Veía cosas. Me predecía cosas que han llegado a suceder.

4 Mis hermanos ministros parecieron decirme, después que fui convertido años más tarde, que eso era el diablo. Y eso me asustó. Porque estoy seguro, amigos… Yo quiero ir al cielo de la misma manera que Uds. quieren ir al cielo. Yo amo al Señor como Uds. aman al Señor. Y no quiero estar equivocado; quiero estar correcto. Prefiero simplemente renunciar y alejarme, que tratar de tergiversar algo deliberadamente. Yo quiero ser honesto. Quiero ser veraz. Quiero ser su hermano. Y quiero las bendiciones de Dios en lo que hago.
Y luego, una noche a solas, Él me habló. Está todo escrito en el libro aquí. Lo tendrán en una noche o dos si no lo tienen esta noche. Y si desean cuestionar algo de eso, los funcionarios de la ciudad, de donde yo vengo, o cualquier otra persona, las iglesias, etc., llámenlos a costo mío. Y Uds. verán que es verdad.

5 Ahora, esta noche, es la noche del comienzo, y todos vienen, y casi una décima parte de la gente ha estado en la reunión antes. Se convierte en un lugar, sin importar de lo que hablara… Lo primero, debemos ubicar esto en la Escritura. Tener una pequeña reunión esta noche, y mañana por la noche nos reuniremos nuevamente, si Dios quiere, y continuaremos. Y mientras Uds….. Si no entienden, solo prometan esto: que seguirán viniendo, investigando, estudiando las Escrituras. Traigan su lápiz y papel. Escudriñen las Escrituras. Asistan a los servicios de la tarde para que puedan entender lo que significa ser sanado.
Ahora, yo creo que la sanidad está en la expiación, que fue incluida cuando Isaías dijo: “Él fue herido por nuestras transgresiones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él salvó a todos los pecadores que alguna vez hubo. Pero nunca les hará ningún bien, hasta que personalmente lo acepten como su Salvador personal. Y Él sanó a toda persona enferma que alguna vez estaría enferma. Pero nunca les hará ningún bien hasta que Uds. lo acepten como su propiedad personal. “Él herido fue por nuestras transgresiones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Todo es tiempo pasado. Todo lo que Dios puede hacer por Uds. ya lo hizo cuando Jesús murió para reconciliar a los pecadores de regreso con Cristo en el Calvario.

6 Ahora, ese es el Evangelio, amigos, tan claro como yo lo conozco. Ahora, es el individuo. Ahora, tal vez digan: “Bueno, ¿de qué sirve predicar?” Para eso es un ministro. Dios envió predicadores a predicar la Palabra. Cuando Ud. lo escuche, escudríñelo, vea que es la verdad, acéptelo. Ahora, el predicador no le salva. Su mensaje no le salva. Su fe personal en un Señor resucitado es lo que lo salva. No importa cuánto lloren; qué tan fuerte griten; cuánto asuman; nunca los salvará hasta que lo crean con todo su corazón, y se paren, y lo confiesen. Porque Él es un Sumo Sacerdote de nuestra confesión (Hebreos 3) o, lo que confesamos… Él es el Sumo Sacerdote que hace intercesiones sobre lo que confesamos que es la verdad.
Todo lo que se incluyó en la expiación es propiedad personal de cada creyente. Cuando un hombre es salvado, o una mujer, muchacho o muchacha, Dios les da un talonario de cheques, como siempre, con el Nombre de Jesús al final de cada cheque para cualquier bendición redentora por la cual Jesús murió. Es su propiedad personal. No tengan miedo de llenarlo. El banco del cielo lo reconocerá.
Jesús dijo: “Todo lo que desees cuando ores, cree que lo recibes. Cualquier cosa que pidas al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Las riquezas ilimitadas e inescrutables de Jesucristo en esa promesa.

7 Ahora, pero antes de que puedan hacerlo… Ahora, Dios hace eso, luego Él envía gente a la iglesia como predicadores, maestros, evangelistas, dones de sanidad… No significa ahora que el hombre puede sanarles; significa que él tiene fe en lo que está diciendo y lo demuestra en la Biblia. Después de eso hay profetas; eso son videntes. Todos esos dones son sin arrepentimiento. Dios los estableció. Los dones de oficio son enviados por Dios, pre ordenados por Dios. Y son establecidos en la iglesia. Son nacidos en Uds. Estas características nacen en Uds. cuando vienen a este mundo. Uds. solamente hallan su posición, prosigan con Cristo. Y todas esas cosas están en el reino de Dios. Y todo eso es para la perfección de la iglesia y unirla.
Ahora, deseo leer solo una pequeña Escritura aquí de la Biblia, porque mis palabras son de un hombre. Las palabras de Dios son eternas y nunca fallarán. Y trataremos de orar por algunas personas enfermas. Veo que formaron un grupo aquí. Y entonces, les hablaré un momento sobre las Escrituras, y luego oraremos por los enfermos.

8 ¿Cuántos hay aquí que conocieron al Congresista Upshaw? ¿No era él el congresista aquí en Georgia? Bueno, recuerdan, fue el congresista Upshaw quien… que vi la visión sobre el Sr. Upshaw— nunca lo había visto en mi vida— cuando lo llevaron a ese lugar casi como esto en California. Y lo vi jugando en el pajar de donde cayó y se lastimó la espalda y demás. Luego lo vi en unos minutos pasando, inclinando su sombrero así. Le dije: “Bueno, congresista, Ud. está sano. Jesucristo lo sana”. Se fue, muletas, silla de ruedas. Y caminó hasta que Dios lo llevó a Casa— tocándose los dedos de los pies y demás.
En el libro de Judas ahora para una pequeña palabra. Y estudiemos de cerca durante unos quince minutos. En el tercer verso leemos esto:
Amados… por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros y exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Y luego, como texto esta noche, quiero usar Hebreos 13: 8:
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Inclinemos nuestras cabezas de nuevo solo por un momento.

9 Padre Celestial, ahora esta gente preciosa, que se ha reunido aquí, este gran estado soleado de Georgia, hemos escuchado mucho de su fe, cómo ha llegado a través del país, cómo la gente es humilde y cómo te aman y te adoran. Y desde que estamos en esta ciudad, diferentes hombres de negocios y demás llaman y hablan de la reunión. Oramos para que estremezcas esta ciudad y este país con un derramamiento del Espíritu Santo. Que cada iglesia que está en esta comunidad reciba un avivamiento chapado a la antigua. Simplemente estremeciéndolas, Señor, y que los pecadores se arrepientan y vengan a Ti. Ayúdame, Señor, Tu siervo inútil. Porque lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, en la lectura de las Escrituras esta noche… Y si desean marcar el pequeño texto mientras intentamos traerles el contexto, sobre Jesucristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos.

10 Ahora, Judas, unos treinta años o más después del Pentecostés, escribía a la iglesia y los exhortaba a que contendieran ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos.
Podría preguntarles a mis hermanos Bautistas sentados aquí: “¿Qué de eso con la iglesia Bautista?”
Diría: “Eso es por lo que estamos contendiendo”.
Yo diría a los hermanos de la Iglesia de Dios: “¿Qué de eso?”
“Eso es por lo que estamos contendiendo”.
Los hermanos Pentecostales, “¿Qué de eso?”
“Eso es por lo que estamos contendiendo”.
Y la Presbiteriana, Metodista, o lo que sea, cada una diciendo: “Eso es por lo que estamos contendiendo”. Y yo lo creo. Yo lo creo.

11 Ahora, hay… La gente me decía… No hace mucho tiempo, alguien dijo: “Bueno, Hermano Branham, eso va en contra de mi fe”.
Le dije: “¿Qué tipo de fe tiene?” ¿Ven?
“Contra mi fe”. Solo hay una fe, un Señor, un bautismo, un Dios.
Ahora, si las Escrituras dicen que Él exhortó a contender ardientemente por la fe (no una fe), la fe que una vez fue dada a los santos… Y cada uno de nosotros quiere decir que nuestra iglesia hace eso. La única manera de estar seguros de esto ahora iglesia, es retroceder y ver qué clase de fe tenían ellos por la cual contender. Y entonces nosotros deberíamos contender ardientemente por esa clase de fe. ¿No lo creen? Contender por esa fe.

12 Ahora, tendríamos que retroceder entonces al principio del Nuevo Testamento. Pues ellos fueron llamados santos en el Nuevo Testamento. Y la primera apertura del Nuevo Testamento fue Juan el Bautista. Y él predicó el mensaje diciendo solo esto: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Entonces el arrepentimiento sería parte de la fe que fue dada a los santos. Pero Juan habló, diciendo: “que venía Uno que será el Instructor”.
Y cuando Jesús vino a Juan después de Su bautismo, entonces los discípulos y todos comenzaron a seguir a Jesús. Y la gente fue tras Jesús; Juan dijo: “Yo debo menguar; Él debe crecer”. Ahora, Jesús fue quien introdujo la fe, la fe Cristiana a la iglesia Cristiana. Y Él fue el principio de la fe Cristiana.

13 Ahora, fíjense bien mientras escudriñamos reverentemente. Ahora, tendremos que ver lo que Él hizo, y la vida que Él vivió, y las cosas que enseñó. Y lo que enseñó, lo transmitió a los discípulos. Y después de aproximadamente dos visitas de ellos, Judas respondió y dijo: “Ahora, esperen un momento; se están saliendo de la línea. Regresemos y contendamos por la fe que fue una vez dada a los santos al principio”, mucho antes cuando ellos comenzaron. Se estaban saliendo del camino trillado. Entonces, si podemos ver lo que ellos tenían al principio, entonces sabremos por qué contender ahora.
Jesús no era… no reclamaba ser una gran persona. Él era un Hombre muy humilde. Él no se vestía de manera diferente de ningún otro hombre. Él no se vestía como uno de los escribas o los sacerdotes. Él entraba y salía de entre los hombres, y ellos no lo conocieron. Él se miraba como otros hombres. Nunca tenemos ningún registro de las Escrituras donde Él alguna vez fuera docto en los libros escolares, sin embargo, Él tenía más sabiduría que cualquier hombre que alguna vez vivió en la tierra, porque Él era a la vez Dios y Hombre.

14 Pero no encontramos donde Él tuviera alguna educación, según dice en las Escrituras. Y no lo vemos presumiendo de lo que Él era. Él no hizo ninguna declaración, dijo que era un Sanador. (Perdón). Jesús nunca dijo que era un Sanador, todo lo contrario. Él dijo que Él no era un Sanador. Él dijo: “No soy Yo quien hace las obras; es Mi padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Entonces, ¿ven Uds. qué clase de persona era?
¿Qué pasaría si Él estuviera aquí en la tierra esta noche, dónde lo encontrarían? Lo encontrarían en cualquier lugar en el que Él fuera bienvenido. Él anduvo entre los pobres. Los eclesiásticos de ese día lo rechazaron. Él tenía una doctrina contraria a lo que se les había enseñado, pero Su doctrina era puramente Escritural. Quiero que retengan eso ahora solo por un momento y observen. Fue Escritural. Cada palabra que dijo fue la Escritura misma. Ni una sola vez quebrantó ninguna Escritura, sino que se cumplió exactamente. Pero la forma de enseñarlo de ellos era contraria a lo que realmente era.

15 Me pregunto a veces, después de mil novecientos años si no nos hemos desviado un poco del camino, nos hemos alejado un poco del camino. Si lo hemos hecho, regresemos ahora y veámoslo solo por un momento.
Ahora, cuando Él estuvo aquí, fue bautizado por Juan. Luego él dio testimonio, al ver el Espíritu Santo descendiendo como una paloma, que vino sobre Él. Se fue al desierto y ayunó durante cuarenta días, noches, salió predicando el Evangelio. Y todas las regiones alrededor se juntaron a Él. Y Él oró por los enfermos y ellos fueron sanados. Grandes señales y maravillas comienzan a seguirlo.
Ahora, como predicador… No creo que Jesús haya sido un gran predicador poderoso. Juan el Bautista era un predicador, pero no hizo ninguna señal en absoluto. Él nunca hizo un milagro.
Pero Jesús vino no predicando con tanta fuerza como Juan, pero había señales y maravillas que lo acompañaban. Él dijo: “Si no pueden creerme a Mí, creed a las obras que hago. Si no pueden creerme, creed la vindicación que el Padre me ha dado, pues las obras que Yo hago, las mismas dan testimonio de que el Padre me ha enviado”. Qué afirmación.

16 Piénsenlo. “Las obras que Yo hago testifican que el Padre me ha enviado”. El hombre puede hacer cualquier tipo de declaración, pero si Dios no respalda esa declaración, Uds. tienen derecho a decir que está mal. Pero cuando Dios llega y confirma que esa declaración es la verdad, entonces es pecado no creerla.
Pues, ¿qué es pecado? El pecado es una cosa: incredulidad. Eso es cierto. Uds. no pudieran decir cuánto de eso es noche. Todo es noche. Durante el día no pudieran decir: “Sólo esto es día”. Todo es el día.
Jesús dijo: “El que no cree, ya ha sido condenado”. Fe en Dios e incredulidad: esas son las dos cosas. Una es pecado, y la otra es salvación.

17 Ahora, creo que Nicodemo bien expresó a esos Fariseos en aquellos días, cuando vino a Jesús de noche. Piénsenlo. Un hombre, un gran sabio erudito, culto, pulido, acudió a un Hombre sin diploma. El anciano y sabio vino a la juventud y dijo: “Rabí (o Reverendo, Maestro, Maestro), sabemos que has venido de Dios como Maestro. Porque nadie puede hacer las cosas que Tú haces, si no está Dios con él”. Eso está muy cerca, ¿no es así? “Sabemos…” ¿Quiénes? ¿Quién es “nosotros”? Los Fariseos, los maestros de ese día. “Sabemos que has venido de Dios como Maestro, porque ningún hombre puede hacer las señales que Tú haces, si no está Dios con él”. Esa fue la declaración de los Fariseos acerca de Jesús. ¿Lo ven?
Fíjense ahora, veamos qué fue la iglesia. Pedro dijo en el día de Pentecostés; él dijo, “Vosotros varones de Israel…” En otras palabras: “Deberían haber sabido esto”. Jesús de Nazaret, Varón aprobado por Dios entre vosotros…“ No por Sus grandes enseñanzas teológicas, no por Su discurso elocuente, no por algún seminario del que salió, los documentos que portaba… ”Pero debieron haberlo conocido, vosotros varones de Israel, deberían haber conocido a este Jesús de Nazaret. Porque Dios estaba con Él con señales, prodigios y milagros, que hizo en medio de vosotros“. ¡Qué reproche para las personas que dejaron pasar eso sin reconocerlo!

18 Ahora, descubramos qué tipo de milagros hizo Jesús. Ahora, Él no fue uno que iba por ahí y dijo: “Tráiganme a este hombre lisiado, y Yo lo sanaré”. Él nunca dijo eso.
Hoy, si ellos hablan de sanidad Divina, dicen: “Traigan… déjenme tomar a este hombre, y veamos si ese sanador Divino puede sanarlo; yo lo creeré”. Hermano, ¿se da cuenta que el espíritu que está sobre Ud. es el mismo que dijo: “Baja de la cruz, y te creeremos”? Es el mismo espíritu de duda.

19 Pero cuando Jesús comenzó Su ministerio… Vamos a seguirlo unos momentos y ver lo que Él hizo. Cuando Jesús de Nazaret comenzó Su ministerio, lo primero fue que los pescadores comenzaron a acercarse y escucharlo, y uno se convirtió, llamado Felipe. Y Felipe, tan rápido como fue convertido, fue a buscar a su compañero, Natanael. Esa es una buena señal de conversión, ¿verdad? Fue a buscar a Natanael; y cuando lo encontró, dijo: “Ven, ven conmigo, porque he hallado a aquel de quien hablaron Moisés y los profetas, Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
Y Natanael, un hombre bueno, justo, un Fariseo ortodoxo muy noble, dijo: “Ahora, solo un minuto”, dijo: “¿De Nazaret podría salir algo bueno?”
Y él le dio una muy buena respuesta, dijo: “Ven y ve”. Esa es la mejor manera de averiguarlo. Venir y descubrir por uno mismo. Dijo: “Ven y ve”.
Bueno, aquí van Natanael y Felipe en el camino, y ellos se meten en la línea de oración, tal vez, donde Jesús estaba reuniéndose para orar por los enfermos, o lo que fuera. Y cuando se acercaron a la audiencia, Jesús miró a la audiencia, vio a Felipe que venía con Natanael, y dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”. Hermano, eso fue impactante para ese hombre.

20 ¿Qué pasaría si estuviera en América así esta noche? ¿Saben lo que dirían? “Eso es telepatía mental. Ese hombre es un lector de la mente”. Ellos dijeron lo mismo en ese día.
Pero Natanael dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste? ¿Cómo sabes quién soy? Nunca me has visto antes. ¿Cómo es que me conoces?”
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Nunca más lo cuestionó.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Jesús lo hizo cambiar de opinión y le dijo: “Porque te dije dónde estabas antes de venir a la reunión, ¿Ahora me crees? Cosas mayores que esta verás, si puedes creer eso”. Ese fue Jesús de ayer. Ese debería ser el Jesús de hoy. Si Él ha resucitado de entre los muertos, es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

21 Felipe fue y halló a Andrés. Andrés fue y trajo a Pedro. Pedro llegó donde estaba Jesús; Él se dio la vuelta y lo miró, y le dijo quién era. Él dijo: “Voy a cambiar tu nombre: voy a llamarte piedrita ahora”. Él sabía quién era.
Puedo imaginar cómo Pedro diría: “Bueno, ¿cómo supo quién era yo? Bueno, Él nunca me vio en Su vida, entonces ¿cómo me conocería?” Bien extraño.

22 Hubo una mujer un día que estaba atravesando una multitud. Jesús, la multitud lo rodeaba con sus brazos e intentaban acercarse a Él. Y cuando la mujer presionó a través de la multitud, teniendo un flujo de sangre durante muchos años… Gastó todo lo que tenía con los médicos; no podían hacerle ningún bien. Y ella tocó Su manto, salió entre la multitud y se escondió.
Jesús se detuvo… Escuchen; aquí está. Jesús se detuvo, lo hizo voltear y dijo: “¿Quién me tocó?”
Bueno, el apóstol dijo: “Pues, Señor, ¿Por qué haces una pregunta cómo esa? Toda la multitud te está tocando”.
Él dijo: “Pero me debilité. Virtud fue… Alguien me tocó”. Y Él buscó a Su alrededor sobre la multitud al punto que miró hasta que la encontró. Y Él se recuperó; Él dijo: “Tu fe te ha sanado. Ese viejo flujo de sangre se ha estancado en este momento”. Ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. “Tu fe te ha salvado”.

23 Subió por… Un día tuvo que ir por el camino de Samaria. Me pregunto por qué; desde Jerusalén va a Jericó— camino recto— pero subió por la región montañosa hasta Samaria. Y cuando subió allí, estaba sentado en el pozo, y envió a Sus discípulos lejos. Y salió una mujer de Samaria. No sé por qué vino a esta hora del día, alrededor del mediodía, entre las once y las doce en punto. Ya sea que hubiera estado fuera toda la noche e iba levantándose, o si la mejor clase de personas no la dejarían venir mientras ellos estaban sacando agua del pozo, no pudiera decirlo.
Pero cuando ella salió, Jesús sentado contra la pared, dijo: “Mujer, dame de beber”. Observen; ahora es una conversación ¿Me pregunto por qué? Ahora escuchen.
Ella dijo: “Pues, no es costumbre que Tú, un Judío, me pidas, una Samaritana, semejante cosa.
Luego, en el transcurso, Él dijo: “Pero si supieras con quién estás hablando, me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría aguas que no vienes aquí a sacar”.
Pues, ella dijo: “El pozo es hondo”.

24 Ahora, Él estaba teniendo una conversación con ella por alguna razón. Ahora, esto no es Escritura; esta es mi opinión, lo que yo pienso. Por medio de verlo moverse de la misma manera hoy, Él estaba contactando su espíritu, ¿ven? Ella era una mujer. El Padre le había dicho que subiera allí, y simplemente esperó a que llegara la mujer, luego tuvo que esperar para contactar su espíritu. Entonces Él dijo… continuó y habló con ella hasta que encontró su espíritu. Y cuando lo hizo, dijo: “Ve, trae a tu marido”. Fue directo a su problema. “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto; tuviste cinco, y el que ahora tienes no es tu marido. En eso has dicho bien”.
Pues, ella dijo: “Percibo que eres un profeta”. Ahora, aquí está audiencia; escuchen con atención. Escuchen lo que dijo la mujer Samaritana, siendo mitad Judía y Gentil. Ella dijo: “Sé que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas. Él nos dirá todas las cosas cuando venga el Mesías”. ¿Qué era eso? La misma señal del Mesías, no la telepatía mental, ni un adivino ni una persona que trabaja por el diablo. Claro, el diablo tiene sus falsificaciones, pero todo lo que el diablo tiene lo hizo de algo que Dios tenía.

25 ¿Se fijaron? Ella dijo: “Sé que cuando… no sé quién eres; Tú debes ser un profeta; pero sé que cuando venga el Mesías, Él nos dirá estas cosas”.
Él dijo: “Yo Soy el que habla contigo”.
Y ella dejó el cántaro, y fue a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un hombre que me dijo todo lo que he hecho. ¿No es este el mismo Cristo?” Ahora, Él nunca le dijo todas las cosas; Él solo le dijo esa única cosa. Pero Él pudo haberle dicho más, ya que el Padre se lo había mostrado.

26 Mírenlo a Él; Uds. dicen: “¿Sanó Él a todos?” No, señor. Jesús no sanó a todos cuando estuvo aquí sobre la tierra. ¿Cuántos creen que murieron mientras Él estuvo aquí? Él levantó a tres como testimonio. Por boca de dos o tres testigos, se decidirá todo asunto.
Él pasó junto a muchos, muchos, muchos enfermos, lisiados, ciegos, afligidos, y nunca los sanó. ¿Sabían Uds. eso?
Tomémoslo a Él ahora en San Juan 5. Él pasa por el estanque del Betesda, o donde los cinco pórticos. Es un gran lugar.
La Biblia dice: “Grandes multitudes de personas…. (Ahora, se necesita de dos mil para hacer una multitud en el idioma Oriental). Y multitudes de personas allí postradas; personas impotentes, cojas, ciegas, paralíticos y lisiados. Y aquí viene Jesús, justo después de que la mujer tocó Su manto. Toda Su ropa fluye llena de virtud; era virtud para los que creían que ella estaba allí.

27 El Romano lo hirió en la cara y lo escupió en el rostro; no podía sentir ninguna virtud. Pero fue la reverencia y el respeto de esa mujer, creyendo que Dios lo envió, y que Él era el Hijo de Dios. Fue virtud para ella. Él será virtud para Uds. esta noche, si vienen a Él con reverencia y le dicen: “Señor Jesús, creo que eres exactamente el mismo esta noche”. La misma virtud está fluyendo esta noche, pero detrás de Él, un sacrificio de Sangre de pago completo de redención.
Ahí estaba Él, y ella pasa por ahí. Él continuó. Después de que ella tocó Su manto, Él bajó al estanque de Betesda; ahora allí había grandes multitudes. Escuchen a qué tipo de personas: cojos, ciegos, lisiados, paralíticos. Solo piensen en eso. Y aquí viene; el Hijo de Dios, lleno de virtud. Y hubo un gran… Aquí, vamos a dramatizarlo. Dijo: “Marchitos”. Aquí hay una pobre y anciana madre marchita allí en pie, sus pequeños huesos casi pegados a su piel, con sus manos extendidas: “Alguien ayúdeme a entrar en el agua”. Aquí viene el Hijo de Dios a su lado.
Quizás allí parado el pobre papi anciano con artritis: “Me ayuda alguien a entrar”, y el Hijo de Dios pasando a su lado.
Allí parado el hombre ciego totalmente ciego, tal vez un bebé ciego. Y el Hijo de Dios pasó junto al lado, hasta que llegó a un hombre tendido en un catre. Porque Jesús sabía que él estaba allí. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”
Él dijo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en el agua cuando el agua se agita”. Ahora, él podía caminar. Él no estaba lisiado. Probablemente tenía un problema de próstata, o tuberculosis, o algo así. Era una enfermedad retardada. La había tenido durante treinta y ocho años, no iba a matarlo. Entonces, dijo: “No tengo a nadie que me meta en el agua; cuando voy, otro desciende antes que yo”.
Dijo: “Toma tu lecho y vete a la casa;” entonces se alejó. Compasivo, lleno de amor, y se alejó y dejó a miles de ciegos, cojos, paralíticos y marchitos tendidos allí. ¿Qué si eso hubiera sucedido en Macon? Uds. saben, se diría lo mismo: “Déjenme verlo que haga eso. Pues ¿Hizo Él eso?” Pero aquí está ahora Su secreto…

28 Y a mis hermanos que ministran, léanlo en el capítulo 5 de San Juan. Bajen al versículo 19, cuando ellos lo atraparon y lo interrogaron. Ahora, escuchen Sus palabras, todos ahora, para ahorrar tiempo. Nuestro tiempo se agotó.
Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; eso hace el Hijo juntamente”. ¿Es esa Escritura? San Juan 5:19, Jesucristo hablando. Déjenme citarlo de nuevo. “De cierto, de cierto (Eso es: ”Absolutamente, absolutamente“). Os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; eso hace el Hijo juntamente. El Padre trabaja, y Yo trabajo hasta ahora”. En otras palabras, Jesús dijo esto claro: “Nada hago hasta que el Padre primero me muestre una visión de qué hacer, entonces hago lo que Él me dice que haga”. El Padre le había mostrado que aquel hombre que estaba allí acostado; Él lo había sanado; eso es todo lo que Él pudo hacer. El Padre no le mostró nada más.
Y cualquier verdadero siervo de Dios, en cualquier momento en las Escrituras, fue la misma cosa. Escudríñenlo. Vean si no es correcto.

29 Miren a Elías cuando arregló toda su leña encendida y cosas alrededor, y mató el sacrificio, y demás. Él salió y dijo: “Señor, he hecho todo esto conforme a Tu palabra. Hice esto solo de acuerdo con lo que me mostraste”.
Ahora, muchas veces nos entusiasmamos, nos emocionamos cuando no deberíamos hacerlo. Quédense quietos; miren a Dios; crean con todo su corazón. Él es el Único que puede hacerlo. ¿Lo ven?
Donde uno está siendo sanado aquí en la plataforma, hay cientos que sanan en la audiencia.

30 Ahora, Jesús cuando…. Solo una declaración más, por favor, solo un momento. Cuando Lázaro murió, ¿no fue extraño que cuando Lázaro se enfermó… antes de enfermar, Jesús se dio vuelta y se fue de su casa? Su amigo. Me puedo imaginar escuchar a los críticos decir, “Oh, ahí lo tienen. Ahí lo tienen. Miren, nomás sucede algo aquí para que podamos verlo hecho; miren lo que sucede”.
Lejos se fue, alejándose de casa. Y luego, después de que Lázaro enfermó tanto, tal vez los doctores lo desahuciaron. Enviaron… Marta y María enviaron a Jesús para que volviera y orara por Lázaro. ¿Lo hizo? Él simplemente lo ignoró y prosiguió. Extraño ¿Verdad?
Él se fue a otra ciudad. Enviaron más mensajeros: “Díganle que venga, que ore por Lázaro, en paso de muerte”. Jesús sólo lo ignoró y siguió. Si su pastor hiciera eso, oh, vaya, ¿Ven?

31 Pero fíjense, después de tanto tiempo… Aquí está ahora; escuchen. Después de tanto tiempo, Jesús se volvió sabiendo que el tiempo que el Padre le había mostrado se cumpliría. Se volvió hacia los discípulos y dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”.
Dijeron: “Pues, Si duerme, sanará”.
Él dijo: “Él está muerto. Y me alegro por vosotros de no haber estado allí”.
Porque ellos habrían estado diciendo: “Sánalo, Señor; haz algo por él”, ¿Ven?
“Me alegro de no haber estado allí, pero voy a despertarlo”. Amén. El Padre le había mostrado lo que iba a suceder. Mírenlo a Él en la tumba cuando oró en la tumba de Lázaro: Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Pero lo digo por causa de los que están alrededor”. Sólo representando en drama lo que Dios le había mostrado por visión, porque Él dijo: “Nada hago nada, sino lo que el Padre me muestra primero”.

32 Esa fue la fe que fue dada a los santos. ¿La guardaron los santos? Ciertamente.
Pedro en la azotea, un Judío que reclamaba ser algo, no tenía nada que ver con los gentiles, no comía sus carnes y demás. Pero el Señor se le apareció en una visión, le dijo que se levantara y que avanzara, sin dudar nada. ¿Es eso correcto?
Saulo de Tarso con cartas en los bolsillos, en su camino, llevando amenazas contra la iglesia, por todas partes, llevándolos a las cárceles. En su camino a Damasco fue tirado de su caballo por una Luz; una Columna de Fuego estaba frente a él, colgaba delante de él. Y brilló como el sol en su poder. Y Pablo se cayó de su caballo.

33 Lo condujeron a las calles, y allí se quedó orando y ayunando. Muy abajo en la ciudad había un hombre contendiendo por la fe que fue una vez dada a los santos, llamado Ananías. Un día, mientras oraba, una visión se presentó ante él, y le dijo: “Sube allá a la calle llamada Derecha, pregunta por un cierto lugar, entra y pon tus manos sobre Saulo, para que reciba su vista y sea lleno con el Espíritu Santo”.
Él dijo: “Señor, oigo las cosas tremendas que ha hecho ese hombre; tengo temor de él”.
Él dijo: “He aquí, él ora”.
Puedo ver a Ananías levantarse a eso, la visión comienza al bajar la calle principal, y pasar por la fuente, buscando esa casa que él había visto en la visión. Cuando llegó, entró y dijo: “Hermano Saulo, el Señor que se te apareció en el camino que te tiró de tu caballo, me envió para que yo te impusiera las manos y recibas tu vista, y seas lleno del Espíritu Santo”. La fe que fue dada a los santos. Amén.

34 Pablo más tarde, después de ser advertido en el Espíritu de no zarpar de Creta… pero el capitán del barco no lo escuchó. Se adentraron en el mar. El viejo barquito se anegó de agua, balanceando en derredor, catorce días y noches, sin luna, estrellas. Todas las esperanzas de que alguna vez se salvarían… Doscientas ochenta personas allí… Todas las esperanzas habían desaparecido.
Paul bajó al mamparo [Tabique con que se divide en compartimientos el interior de un barco. -Trad.] en alguna parte y oró. El viejo barco se balanceaba tan fuerte como podía. Pablo salió corriendo con las cadenas en sus brazos, este Judío de baja estatura, y comenzó a mover las manos, y dijo: “Hermanos, tened buen ánimo”. El barco todavía moviéndose… Dijo: “Anoche estuvo a mi lado el Ángel de Dios a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César, y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Pero la nave va a naufragar en cierta orilla”. Dijo: “Por tanto, hermanos, yo creo en Dios. Será exactamente de la manera en que Él me lo mostró”.

35 Esa es la fe que fue una vez dada a los santos. Dios, ten piedad de nosotros esta noche, amigos, que lo abordemos y contendamos por esa misma fe, porque Jesús dijo: “Un poco y el mundo no me verá más; mas vosotros me veréis, porque Yo (el cual es un pronombre personal), estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos…
Cuando Él estuvo aquí en la tierra, no reclamó ser una gran persona. Él fue pequeño, se hizo pequeño a Sí mismo, sin embargo poseía todos los cielos y la tierra. La tierra y los cielos fueron creados por Él. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él tuvo una vestidura. Sin embargo, Él hizo cada tallo de algodón que creció alguna vez, o cada oveja que alguna vez vivió, o todo lo que alguna vez fue, fue creado por Cristo Jesús.

36 Y cuando estuvo aquí en la tierra, miren lo que hizo: fue por todas partes e hizo sólo lo que el Padre le mostró. Cuando estuvo listo para irse, dijo: “Estas cosas que Yo hago (dando las órdenes a Su iglesia) … Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis; y mayores que estas…” La palabra allí es mayores, pero al obtener la traducción correcta, significa más. Él no pudiera hacer nada más grande. Era más… o, mayor en cantidad, pero no en calidad. Él hizo todo en cuanto a en calidad: resucitó a los muertos, detuvo la naturaleza y todo lo demás.
“Pero más que esto haréis porque voy a Mi Padre. Y un poco, y el mundo no me verá más, mas vosotros me veréis”. Mis hermanos esta noche y hermanas, escuchen esto por un minuto: desde ese día hasta este día ha habido algunos “Vosotros”. Un poco y el mundo (orden mundial), el mundo ya no me verá más“. Ellos no lo creen. ”El mundo no me verá más, mas vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros“. Él dijo que estaría en nosotros hasta el fin del mundo.
Y hasta que Jesús venga visiblemente en la segunda venida, el Espíritu Santo estará trabajando en Su iglesia, haciendo las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí sobre la tierra. Yo lo creo con todo mi corazón.
Yo creo que Jesús resucitó de los muertos. Creo que ascendió a Dios el Padre, sentándose en la gloria esta noche, a la diestra de la majestad de Dios, haciendo intercesiones sobre nuestra profesión. Creo que el Espíritu Santo está aquí en la tierra, llevando a cabo la misma obra que Jesús hizo, por Sus vasos ungidos esta noche en la tierra. Y el tiempo está cerca, y todo avanza hacia el tiempo del fin, mientras nos queda un poco de sol para mirar. Amén. Yo creo en eso con todo mi corazón.

37 Ahora, Uds. que están aquí por oración esta noche… A medida vienen cada día, tratamos de hacer esto: Tratamos de hacer que sea justo para todos por igual, todos los días. Cuando comenzamos, salimos, y traté de hacer una especie de línea de oración ordenada sin tener tarjetas de oración. Uds. no pueden hacerlo. El Hermano Roberts y todos los demás lo hallan de la misma manera. Uds. no pueden hacerlo.
Entonces, solíamos, le enviamos todas las tarjetas de oración a un ministro, y luego el primer grupo metía a su grupo, pues, eso lo concluyó. Luego hubo discordia entre los hermanos. Entonces tuve un predicador repartiendo tarjetas de oración, y él no podía hacer eso, porque él era un predicador. Él tenía muchos amigos.

38 Entonces íbamos y dábamos todas las tarjetas de oración el primer día. Bueno, si alguien venía después de eso, no se podía orar por él, porque estas eran las tarjetas de oración por las que se tenía que orar. Entonces, la manera en que hallamos para hacerlo, la manera más legítima y honesta que podemos, es venir todos los días y repartir tarjetas de oración todos los días. Y a esa hora de la noche, quizás no podamos orar por más de doscientos o trescientos. Eso no está en mi ministerio. Sólo oro por todos los que pueda, y luego, cuando me canso demasiado y todo se vuelve borroso para mí, me sacan de la plataforma. Y al día siguiente ellos regresan, y dan más tarjetas de oración nuevas, y comienzan la línea de oración nuevamente.
Ahora, quiero preguntarles algo ahora, mientras son reverentes para los próximos, digamos, quince, veinte minutos.

39 Si Jesús ha resucitado de entre los muertos… lo digo así, y sabemos que Él lo hizo. Si Él ha resucitado de los muertos, y está viviendo esta noche, entonces Él debería ser el mismo en principio, debería ser el mismo en poder, debería ser el mismo en todas las formas en que lo era entonces, excepto en la forma física. ¿Correcto? Si Él está aquí en la forma del Espíritu Santo… Y si Él está aquí…
Y quiero preguntarle a la gente de alrededor de estos asientos alrededor del estadio: Si Jesucristo, como he intentado explicarles esta noche de cómo fue Él en los días de la Biblia… Ahora, recuerden, no fue un hombre que desafió a todos, y: “Tráiganme a este o aquél”. Él iría caminando y los ignoraría.
Pero cuando el Padre le mostraba algo, Él lo hacía. Y parado entre la multitud… A veces miraba a través de Su multitud, y percibía, ¿qué? Sus pensamientos. Esa es una palabra fuerte, ¿verdad, hermano? Pero, ¿las Escrituras dicen eso? Él percibió sus pensamientos y les dijo: “¿Por qué razonáis entre vosotros?”, y demás.

40 El ciego Bartimeo un día, bien atrás… Si alguna vez van allí y ven esa palabra que dice que fue desde la pared donde se suponía que él estaba sentado, nunca pudo haberlo escuchado en esa multitud ruidosa. Pero la fe de ese mendigo ciego detuvo a Jesús en el camino al Calvario. Y se volvió y dijo: “Sea contigo como has creído”.
La fe de la gente… Miren a la mujer. Cuando ella tocó Su manto, Jesús nunca dijo: “Yo te he sanado”. Él dijo: “Tu fe te ha salvado”.
Ahora, si Jesús regresará durante esta reunión, y se mostrará a Sí mismo en Su pueblo, haciendo lo mismo aquí, que Él hizo… como dije que Él hizo en la Biblia, entonces Uds. sabrán que estamos viviendo absolutamente en los días de la Biblia otra vez con la misma fe que ellos tenían entonces. ¿Correcto? Sabremos que Jesús resucitó de los muertos. ¿Cuántos de Uds. lo aceptarán? Veamos sus manos, en todas partes alrededor del estadio. Está bien.

41 Si Jesús hace las mismas cosas esta noche aquí mismo, que Él hizo entonces… Ese es todo un desafío, ¿no es así? Que el Hijo de Dios… Aquí está la manera como lo creo, amigos, y la manera en que tienen que creerlo. No solo sean un bebé con esto; o está correcto, o está errado. O esa es la verdad, o no es la verdad. O Dios es Dios, o Él no es Dios. Yo creo eso de esa manera.
Si Dios hizo una promesa, Dios debe respaldar Su promesa. Y si Él no lo hace, entonces Su promesa no es buena; entonces Su Palabra es como la mía. Pero Dios la respaldará, si Uds. se paran por Dios. Si se atreven a salir y aceptar Su Palabra, Él lo hará.
Ahora, pongan su fe en Él esta noche, en el Calvario, y miren hacia Él, y créanlo. Y ahora, yo creo que si Él lo hace… No digo que lo hará; no lo sé; Él es Dios. Si Él regresará esta noche y muestra las mismísimas señales aquí en esta audiencia de personas aquí donde estamos sentados, si Él muestra las mismísimas señales que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, esa sería una prueba infalible de que Él ha resucitado de entre los muertos ¿Es eso correcto? ¡Prueba infalible! Oremos.

42 Padre Celestial, cansado de la jornada de un largo día. Oro para que vengas ahora. Concédelo esta noche, Señor… Aquí afuera, la primera vez que estoy al aire libre en un par de años, y en un lugar nuevo… No siento que esté entre extraños; siento que estoy entre Tu gente. Y ellos están aquí, y te aman. Y ciertamente les he dado a conocer Tu Palabra aquí, y es un gran desafío.
Y ruego, Dios del cielo, que me ayudes ahora, que vengas y unjas a este grupo de personas con Tu Espíritu Santo, unge a Tu siervo. Y que el Señor Jesús mismo venga y muestre a esta audiencia que espera, que Él está aquí en la tierra. Él no está muerto. Él está aquí con nosotros, y estará hasta que Su cuerpo visible se muestre en la segunda Venida. Padre Dios, concede estas bendiciones. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

43 [Espacio en blanco en la cinta-Trad.] Esa señora es una perfecta extraña para mí. Nunca la he visto en mi vida. No sé nada de ella. Somos extraños, ¿verdad, señora? Perfectos extraños, nunca nos hemos visto y no nos conocemos. Pero Jesús la conoce. Probablemente nos criamos a millas de distancia; primera vez que nos encontramos en la vida. Ahora, Él sabe acerca de mí; Él sabe sobre ella. Y la única manera en el mundo en que yo supiera qué decirle a la dama que haga, tiene que venir de algún origen sobrenatural. ¿Es eso correcto? Ud. cree eso, ¿verdad, señora?
Ahora, quiero que sean reverentes. Y Uds. saben que estoy esperando por Su Presencia; eso es exactamente correcto. Sólo soy un hombre, ¿Ven? Pero cuando Él está aquí, yo lo sé, ¿Ven? Uds. también lo saben. Así que, sólo estoy esperando que Él aparezca. Mientras ellos comienzan el himno de “Sólo Creed”.

44 Ahora, el Señor les bendiga y manténganse sentados. Sean reverentes; no se muevan; y los muchachos despedirán la reunión tan pronto como sientan… Claro, yo… Después de que Él comienza, yo no… Tienen que decírmelo; lo oigo en la grabación. Sé lo que Él dijo. Y lo anoto, que todo lo que Él dice es absolutamente la verdad, y será exactamente de la manera que Él lo dijo. Pero recuerden ahora, ya que fuere yo, Uds. lo oirán, es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Cuando Uds. oyen eso, entonces Él está hablando.
Ahora, si esta mujer parada aquí, una extraña para mí…Yo no la conozco, y ella no me conoce. Dios la conoce. Bueno, entonces la única manera que yo tendría de saber algo de para qué está ella aquí, tendría que provenir de algún recurso sobrenatural. ¿Es eso correcto, señora? Bueno, depende de lo que crean que es, determinará si obtienen lo que piden. Ahora, vamos a orar un momento, ¿Lo harán, amigos?

45 Padre Celestial, oramos ahora… Este es el momento; esta es la hora; este es el comienzo ahora, después de que la Palabra ha sido predicada. Este es el comienzo de la reunión de Macon. Señor, no conozco a nadie aquí, aparte de este pequeño grupo que está sentado aquí conmigo: el Hermano Toms y el Hermano Beeler, los muchachos.
Ruego, Dios, que me ayudes ahora. Si hice algo contrario a Tu voluntad, perdóname. Perdona a esta audiencia, ya que vinieron aquí como mis oyentes esta noche. Oro para que Tu Sangre los limpie a todos de toda maldad. Quita todas las dudas y los escépticos. Que el diablo deje a todos en los terrenos. Te dedicamos estos terrenos para los servicios ahora y los que vienen.
Y ahora, que el Espíritu Santo prometido por el Señor Jesús, que dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, mayores, porque Yo voy a Mi Padre”. Oramos para que Él venga ahora y unja a Su siervo indigno, para que mis labios sean usados por Él, y los oídos del oyente sean circuncidados para oír la Palabra del Señor. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

46 Ahora, el técnico o el ingeniero del micrófono tendría que probarlo, porque no sé qué tan fuerte será al hablar. ¿Pueden oír bien en los balcones, alrededor? ¿Pueden? Bueno. Ahora, sean reverentes.
Ahora, para la gloria de Dios y para la edificación de Su Reino, tomo todo espíritu aquí bajo mi control en el Nombre de Jesucristo.
Entonces, quiero hablar con Ud. solo un momento. Ahora, tengo que mantener una conversación con Ud. con el fin de… como nuestro Señor, ¿Ve? Halló a una mujer que se acercó a Él en el pozo… Tal vez el Padre le dijo que subiera allí. Yo creo que el Padre me dijo que viniera a Macon. Bueno, si no fuera así, yo no habría venido. Entonces, siento que estoy aquí esta noche por la guianza del Espíritu Santo.
Y somos extraños, como ya he dicho, el uno para el otro. Yo no la conozco a Ud., y Ud. no me conoce. Pero Ud. está consciente de que algo está pasando. Si alguien cercano al público puede ver el rostro de la mujer ahora… Vean, ella se da cuenta de que está en la Presencia de algo además del hombre. Si es así, señora, levante su mano. Así es, ¿Ven?

47 ¿Alguna vez vieron la fotografía que tomaron aquí en Texas, ese Ángel? Tienen la foto de esto aquí. Está en Washington, DC. Sí. Ahora, eso es exactamente lo que está entre Ud. y yo ahora. No sé si lo ven o no, pero la dama comienza a alejarse de mí. Y se está moviendo; la señora está perturbada por algo. Ella está nerviosa. No es exactamente por ella misma. [“No. Eso es correcto”]. Se trata de un niño. [“Amén”]. Y ese niño tiene una condición de sangre, [“Amen”]. Algo malo con la sangre. Se llama enfermedad Rh. [“Correcto. Absolutamente”]. Y el niño… lo veo intentando hablar con Ud.; tiene algún tipo de…Su habla no es exactamente buena. [“Correcto. Absolutamente”]. Y está postrado. Está en una cama. [“Absolutamente”]. Y tiene unos once años. [“Once años de edad, exactamente”].
Nuestro Padre Celestial, sé misericordioso ahora. Ruego Dios, mientras Tu Espíritu está cercano, bendice lo que te estamos pidiendo y que pueda ser hallado así, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, mi hermana, eso era cierto, ¿verdad?, cada palabra. Ahora, las lágrimas que se limpia de sus ojos con ese pañuelo, tómelo y póngalo sobre el niño; al final de la semana, hágame saber qué le pasó al niño.

48 ¿Creen? Ahora, Su Presencia, Su majestad, el Rey de la gloria está aquí. Ahora, sean muy reverentes y verán el Reino de Dios y el poder de Dios, si tan solo creen.
Ahora, supongo que Ud. y yo somos extraños también, ¿verdad, señora? Somos extraños el uno para el otro, pero no somos extraños para el Señor Jesús. Porque Ud. es una creyente. Ahora, si hay algo acerca de Ud. que… algo malo, tendría que venir de algún origen sobrenatural. Está un poco nerviosa justo ahora. Lo está. Pero no se ponga nerviosa. No es… Ahora, por supuesto, veo que lleva anteojos, lo que me haría saber que hay algo mal en sus ojos. Pero ahora, solo sea reverente y dejemos que Él hable, cuando desciende para ungir.

49 Algo sucedió allí. Ahora, miremos en esta dirección solo por un momento. Sí, señora, la veo venir de alguna parte. Está saliendo de… es un consultorio médico. Ud. ha venido de… Ud. ha estado bajo el cuidado de un médico. Y, oh, veo una sombra negra siguiéndole, la cual es un cáncer. Ud. tiene cáncer. Y ese cáncer se encuentra en el estómago. Y los doctores la han desahuciado, al decir que Ud. no se puede recuperar. Eso es verdad, ¿Cierto? Bueno, si Él está aquí, y hay un Espíritu ungido aquí ahora, del que Ud. sabe que esa es la verdad. Muy bien, entonces Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: si ponen las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. ¿Es eso cierto? Venga aquí solo un minuto. Inclinemos nuestras cabezas sólo un momento.
Nuestro Padre Celestial, la muerte está rodeando a esta mujer, siguiéndola… Tus siervos, los doctores, han hecho todo lo que saben hacer. Pero este demonio horrible se ha escondido de ellos. Él es demasiado para ellos. Pero él no es demasiado para Ti, Padre. Tú sabes todas las cosas y tienes todo el poder; y para salvar la vida de esta, mi hermana, yo reprendo a este demonio llamado cáncer, en el Nombre de Jesucristo, conforme a las Sagradas Escrituras, y que salga de ella y nunca más la moleste. Para la gloria de Dios, lo pedimos. Amén.

50 Ahora, fíjense, hoy es viernes. El lunes se pondrá muy, muy enferma, ¿Ve? En algún momento entre ahora y el lunes, bien, bien enferma. Pensarás que casi se va a morir. Eso durará un rato; es un crecimiento muerto, ¿Ve? Luego regrese al final de la semana y me dice cómo se siente. Vaya y coma como quiera, ¿Ve?
Digamos gracias a Dios, queridos amigos. Puede que no se den cuenta…
¿Cree que Dios le sanará de esa hernia, señor sentado allí? ¿Cree que le sanará? Ud. tiene una hernia. Quiere… quiere recuperarse. Muy bien, póngase de pie y acepte su sanidad entonces. Dios le bendiga.

51 Tengan fe. Sólo crean, ¿Ven? Uds. no necesitan su tarjeta de oración; necesitan fe. Ahora, el Señor Jesús, el Hijo de Dios, que resucitó de los muertos está aquí mismo ahora. Ese es Su Espíritu. Tengan fe.
Ahora, supongo, que Ud. y yo somos extraños el uno para el otro, señora. Veo que ha estado… Oh, es una mujer ciega. Muy bien, quiero que todos inclinen su cabeza, en todas partes, por favor. La dama está ciega. No puedo, por supuesto, hacer algo por ella, sino orar. Y ella también quiere que oren. ¿Qué si Uds. estuvieran ciegos?
Ahora, solo mantengan la cabeza así si pueden. Ahora, qué es demonología, señora: es una posesión. Tal como dijo cuando el espíritu sordo salió de un hombre. En otras palabras, hay algo en sus oídos, y cuando se desata, el hombre puede escuchar.
Jesús oró por un hombre que estaba ciego. Él pudo ver después que se oró por él. Yo solo soy su hermano, y quiero que crean con todo su corazón. Y ahora, que el Dios que hace soplar este viento sobre Uds. está aquí para sanarles. Y todo ojo permanezca cerrado, porque estas son cosas espirituales.

52 Ahora, nuestro Padre Celestial, acercándome a esta pobre hermana que está parada aquí, caminando en el mundo de las tinieblas, ¿quién pudiera ayudar sino Ti, Señor? Los nervios en sus ojos: muertos, endureciéndose. Pero solo Tú puedes sanarla. Y oro, Padre, que lo concedas esta noche. Si hemos encontrado gracia a Tu vista, que sea así esta noche, Señor. Al final de esta reunión, que esta mujer pueda caminar alrededor alabándote, mostrándole a la gente qué cosas tan grandes ha hecho Dios con su sanidad. Que provoque un avivamiento chapado a la antigua en su comunidad. Concédelo, Señor. Tú has dicho que puedes hacerlo si vosotros creéis.
Ahora, con mi mano indigna, representando la Tuya, puesta sobre sus ojos, pido que la ceguera se vaya. Pues en fe, creyendo al Señor Jesús que está presente, perdónanos de nuestra incredulidad, y que el espíritu ciego que está atando a esta mujer, la deje. Pido que se vaya en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.

53 Ahora, ¿Mantendrían todos sus cabezas inclinada solo por unos momentos? Ahora, mantengan sus párpados cerrados. Ahora, mantengan su cabeza de esta manera. Ahora, Dios, permite que así sea. Quiero que abra los ojos y mire hacia mí ahora. ¿Me ve? ¿Puede verme? [La mujer dice: “Sí”] Ponga su mano en mi nariz. Déjeme ver que Ud. hace eso. Muy bien, eso es está bien.
Pueden levantar sus cabezas. Quiero que mire aquí. Señora, ¿puede ver ahí? Si puede, levante la mano, si puede ver esas luces por ahí. Si puede, levante su mano. Quiero que se voltee en esta dirección. ¿Puede ver mi mano? [La señora dice: “Sí, señor”]. ¿Podría decirme cuántos dedos tengo levantados? [La dama dice: “Cuatro”]. Eso es exacto. Ahora, observen, ponga su dedo en mi nariz. Ud. tiene su vista.

54 Digamos: “Alabado sea Dios”. Ahora, mire, señora, esto es lo que sucede. Vea, el espíritu ciego la deja ahora, ¿Ve? Y los nervios que estaban muertos en sus ojos recién están comenzando a vibrar; sensaciones frías. Ahora, sentirá… Mañana verá aún mejor. Al día siguiente… Pero dentro de setenta y dos horas, Ud. se pondrá realmente ciega entonces. Entonces cuando pasa, eso sale; entonces se habrá ido.
No dude ahora. Siga su camino regocijándose, y sea agradecida y feliz. Veamos si no puede salir de aquí por sí misma. Adelante, vean.
Digamos: “Alabado sea Dios”. Démosle alabanza a Dios de esta manera, todos. [ El Hermano. Branham y la audiencia aplauden-Trad.] Solo alaben a Dios. Amén. Muy bien. Inclinemos la cabeza ahora.
Padre Celestial, te agradecemos por Tu bondad y misericordia; y rogamos, Dios, que lo hagas excedentemente abundante y muestres a Tu pueblo que Tú eres Dios. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

55 Muy bien. Oh, vaya, eso los hace amarlo, ¿verdad? Solo observen lo que… La señora vuelve a su asiento. Digamos: “Alabado sea Dios”. Amén. Eso es bueno.
Ahora, señora, Ud. fue sanada de ceguera; hay un hombre sentado a su lado allí. Él tiene presión arterial alta, y él quiere ser sano, ¿verdad, señor? Póngase de pie si eso es… Si le dije la verdad, póngase de pie. Ahora váyase a casa; Ud. está bien. Jesucristo lo hizo ¿Creen Uds.? Amén.
Ahora, el hombre sentado a su lado allí, él tiene algo mal con sus ojos, y también quiere ser sano. Y él también tiene algo mal con sus oídos. Y él quiere ser sano. Ahora, impóngale la mano y él sanará. Eso es.
Padre Celestial, reprendo ese espíritu en el Nombre del Señor Jesús. Haz que sea así. Amén.

56 [Espacio en blanco en la cinta-Trad.] Ahora, el hombre al lado suyo levantó su mano. ¿Le gustaría ser sano, señor, con la hernia, la hernia? ¿Cree que Dios le va a sanar? ¿Lo cree? El doble de ellos, Él sanará a ambos. ¿Creen que Dios lo hará? Si lo creen pónganse de pie y digan: “Lo acepto”. Solo pónganse de pie y digan que aceptan. Correcto. Digan: “Gracias, Dios”. Muy bien, pueden irse a casa ahora y ser sanos. Amén. Alabado sea el Dios viviente. Tengan fe.
Jesús dijo: “Si crees, tú puedes”. Amén. Esa es la manera de creer; solo comienza a moverse ahora. Algo lo impactó, ¿verdad, hermano? ¿Ven?, Uds. no necesitan su tarjeta de oración. Lo único que necesitan es algo de fe, y Dios hará el trabajo. Amén. Eso es verdad. Solo créanle. Él es Dios, y no puede fallar.

57 Veo un espíritu oscuro girar sobre ese grupo en ese momento. No vi dónde fue. Sí, está, está sobre esta señora sentada aquí. Es epilepsia. Señora, ¿cree que Jesucristo le sanará de esa epilepsia? Póngase de pie.
Nuestro Padre Celestial, reprendemos a ese demonio. Satanás, estás expuesto. Sal de ahí; en el Nombre de Jesucristo, te conjuramos. Amén.
Tengan fe. Esa es buena fe de primera noche, ¿cierto? Digan: “Amén”. Eso es realmente. Créanlo con todo su corazón. Puedes ser sanos, sin importar lo que les pase. Lo único que les pido es que tengan fe en Dios. Crean que Él es, y Él se los concederá.

58 Muy bien, ¿cree Ud., señor, con todo su corazón? Si Ud. cree, bueno, Dios puede hacer lo excedentemente, y lo abundante, y más allá de lo que podemos hacer o pensar. Claro que depende del individuo, ¿no es así? Lo que sea que piense, entonces lo que sea que crea al respecto, bueno, Dios puede hacerlo. ¿No es así?
Somos extraños el uno para el otro. No nos conocemos, pero Dios nos conoce a los dos. ¿No es así? Amén. Oh, vaya, espero que no me clasifiquen como un fanático, pero estoy muy contento de ver este tipo de fe para comenzar. ¿Qué será en diez noches? Vaya, será maravilloso. No pensé que creyeran tanto. En serio no lo creí. Pero ahora están entrando en el Reino de Dios. Él puede hacer grandes cosas por Uds. Amén.

59 Ahora, sólo mírenme como Su profeta… o, siervo y crean con todo su corazón, Jesucristo les ayudará. Yo creo. Y si lo hace, entonces estén agradecidos. ¿Está bien?
Ud. no es de esta región. Ha venido aquí desde otro lugar. Ud. está sufriendo con algo; está en el riñón. Y son tumores en los riñones. Y Ud. ha venido del Norte hacia el Sur. Ud. ha venido de Carolina. Ud. es de una ciudad llamada Greenwood, o algo así, Greenwood, Carolina del Sur. Es verdad. Y Ud. es un predicador. Y su nombre es el reverendo William Rogers. ¿Es eso correcto? Vaya a casa, hermano, y que el Señor Jesús le sane para la gloria de Dios. Amén.
Tengan fe en Dios. Créanle. Todas las cosas son posibles para los que creen. “Si puedes creer…” Uds. dicen: “¿Extraño?” Oh, no. Jesucristo es el mismo ayer, ¿No es así? Amén. Ahora, solo… La Biblia dice: “Al que cree, todo le es posible”.

60 Veo levantarse en la visión aquí sobre mí; veo árboles como palmeras que cuelgan sobre este hombre sentado aquí. Sí, él está sentado al lado de una dama. Y él tiene artritis. Ella tiene un problema de vesícula biliar. Son esposo y esposa. Sí, y Uds. vienen de un lugar llamado Florida. Y el nombre de la ciudad, es algo así como Perry. P-e-r-r…. ¿No es así? Póngase de pie si eso es correcto. Vuelvan a casa y sean sanos. Jesucristo, su fe les sanó y le hace estar bien. Ahora, y su artritis se ha ido, y están sanos.
¿Creen? Todas las cosas son posibles para los que creen. Si puedes creer… todo el grupo de Uds. pudiera ser sanado en este momento si solo lo creyeran. Está empezando a ponerse borroso… Si solo pueden tener fe, no importa cuál sea su problema. Solo sigan buscando; sigan creyendo.

61 Veo a un hombre sentado aquí mirándome. Creo que está en.… aquí mismo, en la línea. Él está mirando hacia mí. Él ha estado en cirugía, tuvo una operación. Le cortaron parte del estómago. Le han quitado alrededor de dos tercios del estómago, y la vesícula biliar. Y Ud. ha tenido dos ataques al corazón. Correcto. Y Ud. es un predicador. Muy bien, vaya a casa; no tiene que venir aquí; está curado. Jesucristo le sana. Amén.
¿Creen con todo su corazón? Tengan fe. No duden; solo crea con todo su corazón. ¿Qué de la audiencia, allá atrás? ¿Lo creen, allá atrás? Verán el Reino de Dios. ¿Creen que Él resucitó de entre los muertos, que Él vive para siempre jamás? Tengan fe en Dios. Oh, vaya, cada uno de Uds. puede ser sano, todo el grupo ahora mismo.

62 ¿Cree Ud., señora? ¿Es Ud…. es esa la paciente? ¿Es esta… es esta la paciente? De acuerdo, miren en esta dirección solo por un momento. Ahora, somos extraños el uno para el otro. Dios nos conoce a ambos, ¿verdad? Ahora, para la audiencia, ven, lo único que tienen que hacer, amigos… No soy yo; son Uds.; su fe es lo que lo está haciendo. Es su fe haciendo eso. ¿Ve?, no soy yo. Es don de Dios, pero Uds. están extrayendo de él. ¿Ve Ud.? Y me está poniéndome tan débil, que apenas puedo pararme aquí. Mis piernas se doblan debajo de mí. Oh, solo me pregunto qué será de esta reunión. Maravilloso.

63 Ahora, tengan fe. Crean. Ahora, aquí está una dama aquí; nunca la he visto en mi vida. No sé nada de ella. Dios sabe todo sobre ella. Yo no. Pero Dios sí. Si Dios permite que esa dama… algo se diga sobre ella o por lo que sea que ella esté aquí… No sé para qué está aquí. Dios sabe para qué está ella aquí. Yo no. Dios sabe eso. Pero Él sí. Y si Dios le revelara, a través de Su siervo inútil, sólo como un vaso, tal como lo hizo a través de Jesús, Su Hijo, a esa mujer en el pozo, en dónde estaba su problema, ¿creería Ud. que Él ha resucitado de entre los muertos y que Él está aquí el mismo?

64 Ahora, aquí está lo mismo: un hombre, una mujer. Y así es como fue allí: un hombre, una mujer. Jesús nunca la vio; ella nunca lo había visto a Él. No se conocían uno al otro. Pero Él habló con ella unos minutos y le dijo exactamente cuál era su problema. ¿Cuál era su problema? Y ella dijo: “Sé que cuando venga el Mesías, Él hará estas cosas”.
Él dijo: “Yo soy el que habla”.
Bueno, el Mesías es el que está aquí ahora. Él es Quien está haciendo el trabajo. ¿Cuántos de Uds., si Dios hace saber a esta mujer algo en el reino sobrenatural, ahora, cada persona aquí lo aceptará a Él, Cristo, como su sanador? ¿Lo harán? Levanten sus manos si lo harán, en cualquier lugar si lo harán. Pueden seguir y seguir toda la noche, pero ¿qué hay de eso? Seamos todos sanados, cada uno de Uds., en este momento. Para que puedan, cada uno, ser sanos y glorificar a Dios.

65 ¿Hay algún pecador aquí que diga: “Aceptaré a Cristo, si puedo ver eso hecho. Lo creeré con todo mi corazón, y aceptaré a Cristo como mi Salvador”? ¿Levantarán su mano, en donde sea? ¿En cualquier lugar alrededor de…? Eso está bien. Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios le bendiga. Ahora, que Él lo conceda.
Ahora, solo un momento… Ahora, señora, quiero que me vea solo como un siervo. Y yo no la conozco, nunca la he visto. Pero si Dios me permite saber sobre qué vino a verme aquí… Ud. está aquí por algo. Si está ahí como una engañadora, se le dirá en unos minutos claramente. Y si está aquí por ayuda, no podría hacerlo más que solo lo que Él me diga que haga. ¿No es así? Es todo lo que puedo hacer, porque no yo la conozco. Ud. no me conoce. Pero Él nos conoce a ambos. Entonces, en eso, Dios sabe que es un riesgo aquí mismo esta noche, cuando se está haciendo tarde, después de las diez: tal vez mucho más tarde que la hora de cerrar este estadio. Pero hay grupos de personas para ser sanas en este momento. Entonces, creo que Él lo hará, ¿Lo creen Uds.?

66 Ahora, Dios sabe si la gente allá entiende, que no nos conocemos uno al otro, solo levanten sus manos así, de modo que sepan que no yo no la conozco y que Ud. no me conoce. Muy bien, somos extraños. A menos, que solo… hayan oído hablar de mí o algo así. Esta es nuestra primera vez que nos encontramos. De ninguna manera en el mundo sé nada de para qué está Ud. aquí. Simplemente no la conozco, solo una dama aquí de algún lugar que entró en la línea y eso es todo lo que sé.
Ahora, solo míreme, solo un momento. No quiero decir eso. Así como esto: Pedro y Juan le dijeron al hombre lisiado en la puerta, dijeron: “Míranos”, ¿Ven? En otras palabras: “Presta atención”, ¿Ven? Y ellos levantaron la vista. Pedro vio la fe; él dijo: “levántate; Cristo lo ha sanado”. Ahora, Él es el mismo Señor Jesús. Y lo que Él pudiera hacer aquí por esta mujer, lo puede hacer sobre toda la audiencia.

67 Ahora, en primer lugar, Ud. está aquí por una condición, una condición espiritual. Correcto. Ud. está buscando ayuda espiritual, Ud. ha tenido algunos problemas recientemente, oscuridad la sigue, nerviosa, perturbada. Es solo un tiempo de la vida que ha llegado a eso. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de… proviene de esta dirección. Es de Texas. Y la ciudad se la llama como Sweet algo… Sweetwater, algo así, Texas. ¿No es así? Ud. se va a casa una mujer sana. Jesucristo la ha sanado. El diablo la ha dejado y Ud. es libre. Amén.
¿Cuántos creen con todo su corazón? ¿Cuántos quieren ser sanados ahora con todo su corazón? Si hacen esto ahora mismo, pueden ser sanados. Pónganse de pie, cada uno de Uds. Coloquen sus manos uno sobre el otro, en este momento mientras pueden. Crean.

68 Nuestro Padre Celestial, ahora vengo en el desafiante Nombre del Señor Jesús. Yo condeno toda enfermedad; y que el diablo que ha estorbado a estas personas salga en el Nombre de Jesucristo.
Ahora cada uno de Uds. aquí que cree al Señor Jesús ahora mismo, que Él los sanó, levanten su mano y alaben. Solo levanten sus manos y digan: “Alabado seas, Señor Jesús”. Amén. Digan: “Alabado sea el Señor”, en todas partes. “Alabado sea el Señor. Alabado sea el Señor”. Vayan a casa como una persona sana ahora, mientras yo entrego el servicio al hermano. Amén.

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