OBRAS DEL MENSAJE


Un Mayor Testigo Que Juan
Macon, Georgia, E.U.A.
55-0609
1 Gracias. Muchas gracias. Buenas noches, amigos. Estoy muy feliz de estar aquí esta noche, y disfrutar este mensaje maravilloso (tanto como lo escuché), del Hermano Thom. Y yo sé que él es un siervo del Señor Dios, porque él lo ha probado desde que lo conocí. Y así que estamos muy felices por este mensaje, y yo espero que haya ido directamente a casa a cada corazón.
Y ahora, Hermano Thom, también, él es un misionero a los nativos en África. Y yo creo que están haciendo preparativos para darle una ofrenda de, (al menos, yo pedí eso) por su misión nativa por allá. Después de estar allá, yo mismo, pues… Desde luego, sabiendo lo que realmente significa ser un misionero, creo que el tipo de misión como la que el Hermano Thom tiene, es de verdad el tipo correcto.
2 Vean, lo primero, el nativo es un poco desconfiado del hombre blanco, cuando él llega, para comenzar. Pero el Hermano Thom tiene la idea que el Señor le dio hace años. Una ocasión, estaba leyendo un librito de un campo misionero, y había una imagen de un hombre de color, un bordecito de cabello blanco. Él decía: “Hombre blanco, hombre blanco, ¿Dónde estaba tu padre?” Decía: “Yo soy viejo y deslucido de la mente; recién estoy aprendiendo de Jesús. Si yo le hubiera conocido, yo lo habría llevado a mi pueblo”. Eso me impactó. “Si yo le hubiera conocido cuando era joven, yo lo hubiera llevado a mi pueblo”.
Ahora, eso es correcto. Vean, lo primero, el hombre blanco ni siquiera puede ir donde los nativos pueden. Él no puede vivir en las mismas cosas. Y yo pensé, “Salva a los nativos, y deja que los nativos hagan la obra misionera, ellos mismos”. Eso es lo que el Hermano Thom hace.
3 Y en Johannesburgo, el día cuando tuvimos treinta mil convertidos esa tarde, después de ver… Desearía que tuviéramos tiempo para contarles la historia de eso. Cuando el hombre, sanado, caminaba como un perro, y guiado por una cadena. Y cuando el Señor Jesús comenzó a revelar las cosas en la audiencia, todos…
El Doctor F. F. Bosworth (Muchos de Uds. lo conocen), él estimó veinticinco mil sanidades de una vez. Veinticinco mil fueron sanados en una oración, cuando ellos lo vieron. Y treinta mil fueron salvos al mismo tiempo. Y yo dije: “Ahora, no esperen hasta que algún misionero venga de América”. Yo tengo todo respeto por ellos, pero la cosa de eso es, amigo, el pequeño David Livingstons no está más. Tiene que haber alguien que salga allá.
Y lo que ellos… En cuánto concierne a teología, pues, ellos creen en sus ídolos, y así por el estilo, y sólo meramente un cambio de pensamiento, pero cuando ellos ven a Dios moviéndose en Su poder, eso es lo que cambia al nativo. Y yo dije: “No esperen por su educación. Salgan y díganle a su amigo nativo que Jesús murió por ellos”.
4 Y yo tengo un pedazo de un periódico de Durban, de ese hombre, quien ni siquiera conocía cuál era la mano derecha y la mano izquierda, estaba bautizando tantos como miles a la semana: nativos, allá en la selva, allá en el campo. Eso es. Él ni siquiera sabía cuál era la mano derecha y la mano izquierda, pero él sabía que él había sido sanado, y que Jesús lo amaba, y él les estaba diciendo a sus amigos nativos. Llevándolos directamente a las aguas y bautizándolos, a medida que llegaban. Asi que, eso es maravilloso.
De modo que, mientras Uds. están apoyando o ayudando en esta ofrenda para el Hermano Thom para sus misiones a los nativos allá, yo digo con todo mi corazón, yo creo que es una cosa que vale la pena, una cosa muy buena. Dios les bendecirá por su ayuda en dar para eso. El Hermano Thom nunca me pidió que dijera esto. Sólo lo dije, porque es digno de todo lo que podamos dar para ayudar.
Y ahora, no sé dónde… El Hermano Beeler, ¿Ha sido Ud. presentado aquí ya? Aquí está el Hermano Beeler, sentado aquí. Creo que él está haciendo grabaciones. Y Estle Beeler, un veterano de esta última guerra, él fue herido en el extranjero, la mano le fue cortada. Y él vino a casa, dio su corazón al Señor Jesús, un hombre muy consagrado, un evangelista. Él es mi vecino, mi amigo, un compañero para mí; su familia, su esposa, una mujer muy querida. Cuando el Hermano Beeler fue nacido de nuevo al principio y recibió el Espíritu Santo…
Si lo tengo mal, Hermano Beeler, pues, no es a propósito. Creo que estoy correcto. Su esposa, ¿No pertenecía ella a cierta iglesia que no creía eso? Entonces, el Hermano Beeler sólo la dejó quieta, sólo prosiguió, siguió orando por ella. Y una noche, en la noche, (ella no pudo esperar hasta la mañana,) ella tuvo que despertarlo, y ahí ella se arregló con Dios.
5 ¿Saben qué? Eso es una cosa buena. Sólo sean saladitos; Dios producirá la sed. Si Uds… Uds. sólo sean saladitos. Hermano Beeler. ¿Se pondría de pie, sólo un momento? El Hermano Beeler es un amigo personal mío, un evangelista, un amigo muy querido, el Hermano Estle Beeler. Y yo pienso que su esposa y bebés están aquí, en alguna parte, amigos muy buenos. Y normalmente, yo tengo que predicar cuando entro, no tengo una oportunidad. Dios le bendiga, Hermano Beeler.
Ahora, para alguien más: Aquí está un amigo mío, el Hermano Leo Mercier. Él es de allá de Michigan. Y él viene de ese estado del tejón, yo creo, allá arriba. Claro que Ud. puede ser perdonado por eso, Ud. sabe, por ser de Michigan. Y es un muchacho muy fino, él y Gene Goad, otro compañero, amigo íntimo. Yo los llamo mis estudiantes. Ellos son muchachos misioneros, estudiando para misioneros. Ellos vienen en las reuniones, y toman grabaciones, y demás.
Muchachos pónganse de pie sólo un minuto. Dos finos hermanos Cristianos. Este es el Sr. Mercier, aquí, y este es el Sr. Goad, aquí. Y estos amigos aquí vienen y toman las grabaciones de las reuniones. Y ellos logran que sus cosas sean realmente baratas, que ellos no… si alguien quiere una grabación, para averiguar qué está sucediendo, vean a estos hombres. Ellos las tienen aquí, y si Ud. tiene una grabadora.
6 El Hermano Woods: no lo veo en ninguna parte. Sí, está sentado aquí. Ahora, el Hermano Woods es un amigo personal. Cómo llegué a conocer al Hermano Woods: Él estaba en la reunión de Houston cuando esta fotografía fue tomada, cuando el Ángel del Señor vino. Y él es un contratista. Y él estaba corto de dinero, así que un individuo tenía un cobertizo que reparar, así que él corrió, reparó el cobertizo para él, consiguió suficiente dinero para ir a Houston.
Y lo que él tenía, tenía a un muchacho lisiado. Su pierna contraída debajo de él. Y yo no lo conocía; él sólo estaba sentado en una multitud muchas, muchas veces más grande que esta. Así que nos dirigimos hacia el Este, y el Hermano Woods sólo nos siguió. Y una noche mientras su fiel esposa, quien está con nosotros esta noche, el vendedor de libros; y el muchacho estaban sentados en la audiencia, orando. El Espíritu Santo se volteó y le dijo a la mujer todo sobre ella. Le dijo que tenía un hijo sentado ahí, que estaba lisiado. Pero dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, él está sanado”.
7 El muchacho está en el terreno esta noche en algún lugar, tan ágil, y no está más lisiado que cualquier de la gente que camina mejor que están en el terreno, ni una señal de eso en ninguna parte. Dios lo sanó, y lo restauró. El Hermano Woods, simplemente renunció a su negocio de contratista, va conmigo, sólo para deambular, vender libros, y ayudarme. Y aparte de eso, se mudó a Indiana, y compró un lugar junto al mío, y verdaderos compañeros. El Hermano Woods, ¿Se pondría de pie, sólo un minuto? Hermano Woods. No sé dónde está su esposa. Probablemente está afuera junto al estante en alguna parte.
Y el muchacho está aquí, en alguna parte. David, ¿dónde estás? ¿Te pondrías de pie sólo un minuto, hijo? Un muchacho que estaba lisiado, su pierna contraída debajo de él. Me pregunto si está en el terreno, en algún lugar ahora. Probablemente esté corriendo por ahí. Él y Billy son grandes amigos. No lo veo por el momento. Pero haremos que venga, y quizás suba a la plataforma. Él es tímido, sólo un muchacho campirano como yo, y él es algo retraído. Así que él está por acá, en alguna parte. Tenía su pierna contraída debajo de él, y el Señor le sanó instantáneamente. Asi que, estamos agradecidos por eso. ¿No es Él bueno para nosotros? Él es digno de toda alabanza, y todo.
Ahora, el Hermano Arganbright: no lo he visto todavía. No sé si ya vino, o no. Y el Hermano Jack Moore, no sé… si están en la multitud, espero que se pongan de pie, porque los he estado buscando por algún tiempo. Hace dos o tres días, ambos están supuestos a estar aquí, y entonces espero verlos en algún momento.
8 Ahora, mañana por la noche… ¿No les gustaría una noche sólo para relajarse, y dejar que nuestros hermanos ministros nos ayuden a orar por los enfermos? ¿Les gustaría eso, a todos? Y dejarles ver que el Señor Dios, Él contesta la oración de los hermanos ministros, también. Y nosotros… No son sólo los evangelistas que vienen y oran por los enfermos; Dios responderá oración de cualquier persona sincera que ora.
Siempre me gusta tener una noche cuando los predicadores son presentados. Después de todo, cuando un evangelista se va de la ciudad, si él mantiene la congregación alrededor de él, bueno, entonces ¿Qué tendrá el pobre pastor cuando él se va? La gente pensará, “Bueno, el pastor, él es sólo…” Recuerden, él es tanto hombre de Dios como cualquier evangelista, o cualquier otro en el campo si él es un verdadero, y genuino hombre de Dios. Y nos gusta verlos representados aquí, y dejarles ver que Dios les contesta la oración.
Estaba pensando, viniendo de casa anoche, o… Ellos me permitieron quedarme un poco más, anoche, y el Hermano Woods y Billy se estaban disculpando en la noche, casi a las doce en punto, por hacer eso, y quedarnos un poco más. Es algo diferente, no puedo explicarlo, amigos, desearía que pudiera. No hay necesidad de siquiera intentarlo. Pero, es sólo, al parecer, uno está bien arriba, como un millón de millas en el aire, luego uno cae de nuevo a la tierra de nuevo, todo a la vez, y ese es un sentimiento horrible. ¿Pero que indica eso? Hay un reino más alto al que podemos escalar. Vamos más alto algún día.
9 Y ellos estaban contando de algo acerca de… Ahora las reuniones, para mí, la única manera que lo sé, es que alguien me diga, o lo oigo de una de estas cintas. Yo consigo estas cintas también. Y ellos están fijadas como referencias de cada reunión. Luego oigo la cinta de nuevo, y oigo como se fue el servicio. Pero, para mí, es un sueño. Y entonces, hay algo respecto a un hombre de color, o algo más, postrado en un catre, o camilla, o algo, caminando.
Eso sólo me recuerda, hace algún tiempo en Dallas, estuve en Dallas para una reunión… Sólo unas pocas palabras ahora antes que llamemos la línea. Yo estuve en Dallas para una reunión. Y bueno, en el camino de regreso, el avión fue atrapado en una tormenta, y tuvo que aterrizar en Memphis, Tennessee. Y me llevaron a ese grande y famoso hotel allá, del cual yo mismo… Es una cosa buena que las aerolíneas lo tuvieran, porque yo no me pudiera quedar en ese hotel. Era (lo olvido), el Hotel Peabody.
Y entonces, me dijeron que me llamarían a la mañana siguiente, me dieron una habitación ahí, para quedarme toda la noche. Y ellos me llamarían la mañana siguiente, para que pudiera ir… a tiempo para tomar el avión. Entonces, dije: “Eso está bien”. Y subí los escalones, fui a dormir después de orar un rato, escribí algunas cartas.
10 Y la mañana siguiente, me levanté temprano, y casi antes que el sol saliera. Y ellos me dijeron que el avión iba a partir a las… la limosina llegaría y nos recogería a las ocho en punto. Eran como las seis treinta. Yo pensé: “Vaya, tengo bastante tiempo, me escabulliré, enviaré este correo que tengo aquí, y me apuraré. Y luego bajaré, tomaré la limosina, saldré y tomaré el avión, y me iré a casa”.
Y me puse en marcha esa mañana. Y había orado un buen rato, me levanté temprano. Después de una reunión, como que estoy nervioso y tembloroso, todo rígido, Uds. saben, por las visiones, y demás. Solo para mostrar la soberana gracia de Dios.
Luego bajando la calle, bajando la calle cantando uno de esos cantos que Uds. pueblo Pentecostal cantan. Oh, ¿Cuál es el nombre del… “Contento que Puedo Decir que Soy Uno de Ellos”. Creo que ese es. Sí. “Todo el pueblo reunido en el aposento alto, llenos con el Espíritu Santo, y lo que Él hizo por ellos ese día, Él hará lo mismo por ti”. ¿Lo conocen? Bueno, ese es el canto que trataba de traer a mi mente. Iba bajando la calle, cantando para mí mismo, Uds. saben. “El pueblo reunido en el aposento alto, y todos unánimes, y estaban orando. Y Jesús llegó en poder”, algo. Y yo estaba tratando de componerlo todo.
Me puse en marcha cruzando la calle. Y cuando cruzaba la calle, el Espíritu Santo dijo: “Detente un minuto”.
11 Yo pensé: “¿Ahora qué?” Entonces, seguí, comencé a cruzar otra vez, algo me evitaba detenerme…o, cruzar. Giré a un lado ahí, en un pequeño y viejo lugar donde había un montón de postes, como estos, y yo estaba orando. Pensé: “Señor, ¿Qué quieres que yo haga?”
Él dijo: “Date la vuelta y regresa, y sólo sigue caminando”. Eso fue tan claro. No sólo en mi mente; yo lo oí. Y ahí estaba, esa Luz, girando.
Entonces, sólo me volteé y regresé. Y caminé pasando el hotel, seguí caminando y seguí y seguí y seguí, y seguí caminando. Miré a mi reloj; eran como diez para las ocho. Sólo seguí caminando. Él sólo dijo: “Camina”, así que eso es todo lo que sabía hacer, me mantuve caminando.
12 Me enfilé hacia el río, abajo donde muchas, como, personas pobres que vivían allí abajo. Y seguí caminando un poco más lejos, y más lejos. Yo pensé: “¡Vaya! Llegué al distrito de color”, sólo seguí caminando por todo ese camino, allá abajo en las partes más bajas ahí, en algún lugar, caminando.
Después de un rato, yo estaba como tarareando un pequeño canto, para mí… “Sólo creed, todo es posible, sólo creed”. Miré a la casita, antigua de una persona de color, como encalada, tenía una puerta allí. Ahí estaba una típica Tía Jemima anciana con una… con una camisa de hombre amarrada alrededor de su cabeza, y estaba recostada sobre la puerta, de esta manera. Oh, probablemente tan lejos como esos postes ahí. Yo sólo como que tarareaba. Y en cuanto la vi mirándome, sólo dejé de tararear, comencé a pasar de largo. Sus grandes mejillas gordas, Uds. saben, y le estaban rodando las lágrimas de sus ojos. Ella dijo: “Buenos días, parson”. [Parson, sinónimo de pastor, del inglés, en el Sur de los EE.UU.-Trad.]
Bueno, la miré, y dije: “¿Señora?”
Ella dijo: “Yo dije: Buenos días, parson”. Ahora allá en Tennessee, un predicador es un clérigo. No sé si lo es aquí, con Uds. amigos de color por acá, o no. Pero ella dijo: “Buenos días, parson”.
13 Y yo me detuve. Yo dije: “¿Cómo supo que yo era un parson?” Vean, yo pensé: ¿No es extraño? Algo comenzó a moverse. “Quizás esto es eso, por lo que el Señor quería que yo caminara”. Entonces yo dije: “¿Cómo supo que yo era un parson?”
Ella dijo: “Pues, parson”, dijo: “cuando lo vi venir”, ella dijo: “Yo supe que Ud. era un parson”. Y ella dijo: “¿Alguna vez leyó esa historia en la Biblia, parson, sobre la mujer Sunamita quien no podía tener hijos; y Elías, el profeta, llegó y la bendijo, y ella tuvo el bebé?”
Yo dije: “Sí, señora”.
14 Ella dijo: “Bueno, yo soy esa clase de mujer”. Y ella dijo: “Rogué al Señor”, y ella dijo: “y le dije al Señor que si me daba un hijo, yo lo criaría para que lo amara a Él, y le honrara”. Ella dijo: “Yo soy una lavandera”, ella dijo: “Lavo para ganarme la vida”.
Ella entonces dijo: “Ud. sabe, cuando mi bebé llegó a ser hombre”, dijo: “él es un muchacho crecido”, dijo: “él se juntó con la compañía equivocada, parson”. Y dijo: “Él pescó una enfermedad horrible”. Y dijo: “Yo no lo sabía”. Y dijo: “Él ha avanzado tanto, hasta que el doctor dice que no puede vivir más”. Y dijo: “Él está ahí dentro, en la casa, y se ha estado muriendo desde ayer”. Y dijo: “Él no sabe dónde está, y sólo está gimiendo”. Y dijo: “Simplemente no puedo soportar ver morir a mi bebé”. Bebé; de casi ciento ochenta libras. Dijo: “Simplemente no puedo ver morir a mi bebé”.
Pero recuerden, eso era: “bebé” para ella, para una madre. Eso es correcto. Sin importar lo que Ud. sea, o lo que haga, ese aún es su bebé, si Ud. es una madre genuina.
15 Y entonces, ella dijo: “Simplemente no pude soportar ver morir a mi bebé en esa condición, sabiendo que le había prometido al Señor criarlo para servir al Señor”. Y ella dijo: “Oré toda la noche, anoche”. Y ella dijo: “Yo dije: Señor ¿Qué puedo hacer ahora?” Y entonces, dijo: “Lo primero que aconteció, Ud. sabe, me fui a dormir, y tuve un sueño”. Y dijo: “Vi venir a un hombre, con un traje marrón claro, usando un sombrero marrón claro”. Y dijo: “El Señor dijo: Aquí está Mi parson”. Y ella dijo: “Eso fue como a las tres en punto, cuando desperté”. Entonces dijo: “He estado aquí parada desde entonces, esperando por Ud”.
Creo que tengo una transposición en esto, quizás. [El Hermano Branham se refiere a un chirrido en el sistema de megafonía-Trad.]
Y dijo: “He estado parada aquí desde las tres en punto, esperando por Ud.”
Bueno, cuando fui ahí, esa pobre, cosita anciana todavía estaba húmeda en su espalda, donde ella había estado parada ahí afuera.
16 Y ella dijo: “He estado esperando aquí desde las tres en punto, para verlo”. Dijo: “Cuando lo vi viniendo calle abajo, Ud. era el mismo hombre que vi en el sueño, y supe que Ud. era el parson”. Y ella dijo: “¿No va a entrar?”
Y cuando ella abrió la puerta, la cadenita colgando de ella, y entré en esa casita de persona de color, esa mañana… No había alfombra en el piso, sólo una pequeña y antigua cama de hierro. Pero les digo, si alguna vez entre en la Presencia de Dios, ahí lo hice. No había carteles nudistas sobre la pared. Había un pequeño cuadro colgando sobre la puerta, diciendo: “Dios bendiga nuestro hogar”. ¡Limpio!
Y miré alrededor. Postrado en esa vieja cama de hierro, estaba un enorme individuo fornido. Y él tenía la sábana en su mano, de esta manera… una manta, mejor dicho. Él hacía: “Hmmm, hmmm, hmm”.
Y yo dije: “¿Cuál es el…” Yo dije: “Buenos días, joven”.
17 Ella dijo: “Parson, él no sabe nada”. Dijo: “Él no ha sabido nada por dos días”. Dijo: “De todo lo que habla, dice que está en un gran y profundo mar, y está todo oscuro, y él está perdido”. Y ella comenzó a llorar. Y ella dijo: “Si yo tan sólo pudiera oírlo decir que él fue salvo”. Dijo: “Yo estaría dispuesta a renunciar a él”.
Y así que, yo dije: “Bueno, los doctores han…”
Dijo: “Ellos no pueden hacer nada por él, parson. Él está muy avanzado”. Era sifilítico. Y dijo: “Está muy avanzado. Se ha comido su corazón, agujeros a través de él”. Y dijo: “No hay nada que hacer por él”.
Yo dije: “Tía, ¿Sabe Ud. cuál es mi nombre?”
Y ella dijo: “No, señor. Nunca lo he visto antes, hasta que soñé de Ud”.
Y yo dije: “Mi nombre es Branham”. Yo dije: “Yo oro por el enfermo. ¿Oyó alguna vez de mí?”
Ella dijo: “No, señor, nunca oí”.
Y yo dije: “¿Oraría conmigo?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
18 Y cuando nos arrodillamos ahí, esa mañana, en esa casita vieja y humilde… Yo he estado en el palacio de los cuatro reyes, orando por ellos. El rey George de Inglaterra; y Gustavo, y demás. Yo he estado en algunos de los mejores hogares que hay en la nación, pero jamás fui más bienvenido de lo que fui en esa pequeña choza, esa mañana, cuando ella me dio la bienvenida.
Me arrodillé en el piso; la miré. Yo dije: “Tía, ¿Nos dirige en oración?”
Ella dijo: “Sí, parson”.
Y una oración que haría que se la parara el pelo de detrás de su cuello. Al oír a esa pobre anciana pobre, esas mejillas grandes y negras, y las lágrimas cayendo, cómo ella le suplicó a Dios. “Dios, no dejes que mi bebé muera. Permíteme oírle decir una vez que él es salvo. Señor, y su mami, estará satisfecha”.
Yo pensé: “Dios, bendice su pobre y anciano corazón”.
Ella se levantó, y comenzó a secarse sus ojos. Sentí su pie frío, y tieso. Él siguió haciendo: “¡Hmm, hmm!” Dijo: “¡Oh, está tan oscuro! ¡Umm!”
19 Y entonces, me arrodillé, puse mis manos sobre los pies del muchacho. Y dije: “Yo oraré ahora, Tía”. Y yo dije: “Padre Celestial, aquí son pasadas las nueve en punto; el avión se ha ido”. Yo dije: “Y yo no sé, Tú me dijiste que viniera aquí, y la única que hice fue caminar. Si este es el lugar al que Tú me has enviado, yo ruego que oigas la oración, y respondas por esta pobre mujer”.
¿Y saben qué? Él comenzó a hacer: “Uh”. Él dijo: “¡Mami, oh mami!” Él dijo: “Se está iluminando en la habitación”. Y en casi cinco minutos desde ahí, él estaba sentado en la cama, hablándonos.
Y yo me apresuré a salir, llamé un taxi, y regresé al hotel. Y ¿Saben qué? Me apuré al aeropuerto, bien rápido, después de recoger mí… y el avión sólo estaba haciendo su primer llamado. Dios, por esa pobre mujer de color analfabeta, puso a tierra ese avión, y lo dejó y lo retuvo ahí hasta que su oración fue contestada. Les digo, Dios en Su gracia soberana, Él es Dios. ¡Oh, hermano! Miles de esas cosas pudieran ser narradas esta noche. Por esa pobre, mujer de color analfabeta, Él detuvo e hizo aterrizar un avión en una tormenta, y lo retuvo ahí.
20 Como seis meses a partir de ahí, yo iba de regreso a Phoenix, Arizona, y yo estaba en un tren. Llegué a Memphis. Cualquiera de Uds. aquí de Memphis, Uds. saben cómo llega el tren, yendo hacia el Oeste. Salí, y comencé a caminar en esa dirección, para conseguir algo de comer. Para mí, es demasiado caro, comer en un tren, así que comencé a subir para conseguirme una hamburguesa, arriba en la estación. Y cuando salí, oí a un mozo de la estación, correr hacía mí, diciendo: “Hola ahí, parson Branham”.
Y yo dije: “Buenos días”.
Él dijo: “Ud. no me conoce, ¿Verdad?”
Yo dije: “No, no creo”.
Dijo: “¿Recuerda esa mañana que vino, guiado por el Señor, y oró por un muchacho que estaba muriendo?”
Yo dije: “Tú no eres él”
21 Dijo: “Sí”, dijo: “Ud. sabe, ya no estoy enfermo”. Y dijo: “Parson Branham, soy Cristiano ahora”. Amén. ¡Oh vaya! “Soy un Cristiano ahora”.
Sublime Gracia del Señor,
Que a un infeliz salvó,
Yo ciego fui
Mas hoy veo ya,
Perdido, y Él me halló.
… Su gracia me enseñó a temer,
Mis dudas ahuyentó,
Oh cuán precioso fue,
Mi ser transformó,
Su gracia me alcanzó.
¡Amén! Oremos.
22 Padre Celestial, pienso de lo que será, algún día, después que hayamos cruzado los portales de la vida, al otro lado. Para ver al pueblo de Jafet, el pueblo de Cam, el pueblo de Sem, todos reunidos alrededor del Trono. ¡Aleluya! Entonces, estar sentados en Su Presencia, caminar de arriba abajo por las calles del paraíso, y encontrar a estar personas amadas de las que tuvimos el privilegio de conocer en esta tierra, y cómo contaremos la historia. ¡Oh qué tiempo!
La cosecha está madura, Señor, se está haciendo tarde, el sol está poniéndose, el tiempo se está agotando. Debemos ahora predicar el Evangelio, orar por el enfermo, llamar a los altares del Señor, abrirlos ampliamente y dejar que los pecadores entren corriendo, ser salvos. Porque no tenemos demasiado tiempo para trabajar ahora. Se está haciendo tarde.
Ahora, Padre Celestial, te agradecemos, esta noche, por la bendición que ha sido traída a nosotros por el mensaje de nuestro hermano. Y oramos que Tú lo hundas en lo profundo dentro de cada corazón.
23 Y ahora, mientras llamamos la línea de oración, te pido, Padre Celestial, que en Tu misericordia y gracia, que hagas algo esta noche, lo excedentemente abundante. Y danos un gran derramamiento de Tus bendiciones. Y que todos los que son incrédulos, lleguen a ser creyentes esta noche. Que puedan aquellos que están descarriados, llegar a ser salvos. Y que aquellos sin el Espíritu Santo, sean nacidos de nuevo del Espíritu de Dios, y toda persona enferma sea sana. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
Oh, ¡Cuán maravilloso es Él! No me sorprende que: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que Le aman”. Y yo… Sólo pienso: sólo tres noches más después de esta y tengo que dejar a este precioso grupo de gente.
Acabo de recibir una llamada, hace un momento, todo el trayecto desde Sídney, Australia, para ir allá, de inmediato. Pero, Uds. saben, desearía regresar alguna vez y quedarme un mes, para un avivamiento. Sólo continuar, predicando, y avanzando.
24 Ahora, creo que hay un montón de tarjetas de oración. ¿Dónde está Billy? Cuál fue el… donde… Oh, aquí, ¿R? Muy bien, tenemos la tarjeta de oración R, repartida esta noche. Vean en su tarjetita; es sólo mirar.
Por cierto, nunca oré por estos pañuelos anoche, y quiero hacerlo esta noche. Y entonces les diré, tal vez, mañana por la noche cuando tengamos más tiempo, qué hacer al respecto, cómo enviar a un lugar y conseguirlos.
Ahora, es una tarjetita, algo como esto aquí. Y en la parte de atrás de ella, tiene una R. Y entonces, será del uno al cien. Ahora no podemos subirlos a todos aquí en la plataforma, desearía poder. Dios sabe eso. Pero no puedo.
Y si alguien sube, eso no quiere decir que van a ser sanados. Es sólo que… Ahora este no es un espectáculo. No es un espectáculo en escena. Es una reunión religiosa ¿Ven? El Espíritu Santo… Pero es una vindicación de la Presencia del Dios Omnisciente y Omnipotente, que es Su Presencia, haciendo la misma cosa que Él hizo.
¿Hay algunos nuevos aquí, por primera vez? Veamos. ¡Vaya! Sólo miren. Eso es lo que… ¿Ven? Cada noche, tiene que ser explicado cómo, que el Señor Jesús…
25 Sólo permítanme leer una Escritura, antes que llamemos esto, entonces, sólo un momento. Aquí hay una justo aquí, volteemos a ella. En San Juan, el capítulo 5, y comencemos en el versículo 33:
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
Pero Yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
Mas yo tengo un mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.
También el Padre que me envió, ha dado testimonio de mí…
26 Ahora, piénsenlo: ¿Qué hizo Jesús cuando estuvo aquí sobre la tierra? ¿Qué hizo Él cuando estuvo aquí sobre la tierra… Si Él había… Él murió para salvarnos, luego regresó en la forma del Espíritu Santo. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él no reclamó ser un sanador; Él solamente reclamó ser capaz de lo que el Padre le mostraba, por visión. ¿Cuántos lectores de la Biblia saben que esa es la verdad? La Biblia. Eso es bueno, vean.
Jesús dijo en San Juan 5:24:
De cierto, de cierto os digo….
Después que hubo pasado por medio de una gran multitud: cojos, paralíticos, ciegos, y lisiados. Él sanó a un hombre, acostado en un catre. Pudo haber tenido un problema de la próstata, o algo. No sé. Algo estaba retardado; él lo tuvo por treinta y ocho años. No iba a matarlo. Pero Él lo sanó, porque ese Dios le había mostrado a Él que fuera a esa persona. La Escritura plenamente declara eso. Y Él dijo que Él sabía dónde estaba, sabía que él había estado en esta condición todo este tiempo. Se alejó y dejó a la multitud. Él fue interrogado.
Eso es cuando Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, nada hace el Hijo de Sí Mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”.
27 Cuando Felipe halló a Natanael, lo trajo de regreso para mostrarle que él había hallado al Mesías, pensó. Cuando él entró en la multitud, Jesús miró, y dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”.
Dijo: “Rabí, ¿De dónde me conoces?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”.
Así hizo la mujer en el pozo; Él le dijo cuáles eran sus pecados, y demás. Él es el mismo Señor Jesús, esta noche. Yo creo eso. Y ahora, por el hermano predicando el Evangelio, declarando que Él es. Ahora si Él viene en Su bendición augusta, y viene sobre nosotros, y declara lo mismo, que Él se levantó de los muertos, entonces todos nosotros debemos recibirlo. ¿No creen eso? y todos debemos adorarlo.
28 Sin importar… Muchos de Uds. probablemente sean llamados. Y veamos, comencemos en alguna parte… ¿Cuál fue esa ahora? ¿Cuál era la letra? La R, la R. Muy bien. Discúlpenme.
Comencemos desde la 75 esta noche. Sólo veamos… hemos… hemos estado comenzando de la 1, y la 15, y 20, y 50, y… ¿Tiene alguno la R-75? Levante su mano. Su tarjetita, R-75. Una dama la tiene justo ahí, yo creo. Muy bien. 76, ¿Quién tenía R-76? ¿Levantarían su mano? En cualquier lugar, arriba en los balcones, o donde quiera que pueda ser. R-76, levanten su mano, rápido, si desean. Gracias. Vengan. 70… 77. Muy bien, dama. 78, R-78. Levantaría su mano, rápidamente, si desea. 78. Muy bien. 79, 79, 80.
¿Quién tiene la 80, 80? Muy bien. 81. Muy bien. 82, 83, 84. Dejen que… Vean, la razón que los llamo uno por uno, todos sólo saturan los pasillos. Y tenemos que dejar que se alineen. 84, ahora, veamos. Muy bien. 85, ¿Quién tiene la 85? Muy bien, señora. 86, 86. ¿Lo ven? 86. Muy bien. 87, 88, 89. Muy bien, hermano.
90, 91, 92, 93,94. Muy bien. 95, 95, sí, veo esa. Lo siento. 95, ¿Levantaría su mano un poco más alto, donde sea que esté? 95, tarjeta de oración… Muy bien. 95, 96, 97. Muy bien. 98, ¿Quién tiene la tarjeta de oración 98, levantaría su mano 98?, ¿levantaría su mano, quien sea que tenga 98, por favor? Lo siento. 98, 99, ¿Quién tiene la tarjeta 99? ¿Levantaría su mano? La dama aquí, 99. 100, ¿Quién tiene la tarjeta de oración 100? ¿Levantaría su mano? Tarjeta de oración 100.
29 Miren alrededor. Pudiera ser alguien que no puede levantarse. Pudiera ser alguien que es sordo, y si hay… Cualquiera que tenga la 100, tarjeta de oración, 100… Vaya, tengo como, todo un grupo aquí, ¿No es así? No sé si seré capaz de llegar a ellos, pero haré lo mejor que pueda, con todo mi corazón. Muy bien.
Ahora, mientras el Señor bendice, y añade Sus bendiciones a la gente, que Su augusta Presencia sea con nosotros. Ahora, si alguno de los hermanos, los ujieres, nos ayudan… ¿Haz recogido todas tus tarjetas ya, Billy? No. Muy bien. Miren alrededor en las tarjetas de oración, miren alrededor, busquen alrededor. Algunos de Uds. hermanos, ayuden a buscar en algunas de estas tarjetas aquí, vean donde si… busquen alrededor aquí, busquen alrededor en estos pasillos, y averigüen.
75… ¿Tiene Ud. una, señor? 75 a 100, 75 a 100. Sí, queremos tenerlos, porque ellos pudieran ser sordos, o algo, y ellos no puedan… Muy bien. Si están, si ven a alguien con eso, sólo díganle a uno de los ujieres, y dejen que traigan a alguien, si alguien es sordo. Gracias, Hermano Thom, eso es bueno. Muy bien. Ahora oremos, sólo un momento, si desean.
30 Padre Celestial, mira ahora sobre nosotros, Señor por Tus bendiciones. Rogamos que nos perdones de nuestros pecados. El gran drama siendo establecido, Señor, ahora. Y esperamos que Tú vengas.
Señor Dios, aquí está el pueblo Cristiano, aquí está la gente quienes literalmente pondrían sus vidas libremente, esta noche, por Ti. Ellos te aman. Ellos han venido a través de grandes esfuerzos, y dificultades, y tribulaciones. Ellos han tratado, a través de los años, ellos han contendido por la fe que fue una vez dada a los santos. Ellos creyeron que vivirían para ver el día venidero. Muchos de sus padres y madres se han quedado dormidos, esperando ese día. Pero, Padre, ellos han abierto el camino. Ellos han arrancado los troncos, y retirado las zarzas. Ahora, sus hijos están corriendo felizmente, por la carretera, disfrutando estas bendiciones.
31 Ahora, Padre Celestial, rogamos que vengas esta noche. Gran Dios Jehová, envía al Señor Jesús, esta noche. Y que Él, en Su poder resucitado, se mueva ahora, y declare que Él se ha levantado de los muertos; que estas personas puedan saber, que nuestra fe no es en vano, que nuestras esperanzas no son en vano, que Él está aquí, literalmente; el Señor Jesús, resucitado de entre los muertos, haciendo las mismas cosas como Él prometió que las haría en Su iglesia hasta que viniera otra vez.
Perdónanos por nuestros muchos pecados. Y ayúdanos esta noche, Señor, mientras fijamos nuestros rostros hacia el Calvario. Que el Ángel de Dios venga y unja a Tu siervo, y unja a cada siervo aquí. Y que mis labios sean circuncidados y mis ojos sean circuncidados, para hablar y ver las cosas que Tú quieres que yo sepa. Y que cada corazón y oído sean circuncidados para recibir. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
32 Ahora, antes de comenzar, sólo en los pañuelos.
Padre Celestial, las pañuelos están aquí por las personas necesitadas y enfermas; quizás alguna madrecita y papá, postrados ahí en una cabañita, esta noches, ciego, no pueden ver a través del piso; ellos están esperando por este pañuelo a que llegue. Alguna madre, caminando por el piso, con un bebé en sus brazos, esperando para que el pañuelo regrese. Dios, Tú sabes todo al respecto. Ahora, ellos los han traído a mí.
Ahora, en los días de la Biblia, ellos trajeron a San Pablo, pañuelos y delantales, porque ellos supieron que él era Tu siervo. Para ellos poder tomar de su cuerpo, pañuelos, y delantales. Ellos fueron enviados al los enfermos y al afligidos, y ellos fueron sanados.
33 Ahora, Padre, nosotros sabemos, que no somos San Pablo, pero sabemos que Tú todavía eres Jesús. Y no fue San Pablo, para nada; fuiste Tú, Señor, y la fe de la gente en Tu siervo. Y ahora, Señor, bendecimos estos pañuelos. Y mientras son puestos sobre los cuerpos de los enfermos, que sea lo mismo cuando Dios dio la promesa. No es la promesa del hombre; es la promesa de Dios.
Y una vez cuando el Mar Rojo tenía a Israel aislado de la tierra prometida, el escritor dijo: “Dios miró hacia debajo a través de esa Columna de Fuego con ojos enojados, y el Mar Rojo se asustó y retrocedió, e Israel avanzó hacia la tierra prometida”.
Dios, cuando estos pañuelos sean puestos sobre el enfermo, que esos ojos de Dios miren a través de la Sangre de Jesús, esta noche. Y que el enemigo que está atando a las personas enfermas que estos pañuelos representan, que él se asuste, y retroceda. Y que las personas avancen, hacia la tierra prometida, con buena salud, y fortaleza. Porque, está prometido por el Evangelio y nuestro Señor Jesucristo. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
34 Muy bien. ¿Los tienen a todos ahora? ¿Qué dice? Todos menos al 100, número 100. Si alguien encuentra la tarjeta de oración de R-100, los traería a la fila. Miren sobre alguien quien quizás no puede levantarse, o alguien que pudiera estar ciego y no puede llegar, o sordo y no puede oír. Miren alrededor a la tarjeta de su vecino, mientras ministramos. ¿La tiene Ud.? Eso es bueno. Muy bien. Eso está muy bien. Muy bien. Tarjeta de oración R-100. Eso está muy bien. Muy bien. ¿Eso los hace a todos ahora, muchachos? ¿Todos ellos? ¿Está todo bien? Muy bien. Entonces traigan a sus pacientes.
¡Oh Dios, ten misericordia!
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo todo espíritu, alrededor aquí, bajo mi control, para la gloria de Dios.
Y para Uds. afuera, que no tienen tarjetas de oración, no hay manera que Uds. suban aquí sin tarjetas de oración, y quieren que Jesús los sane, ¿Levantarían su mano? Sólo miren, por todas partes.
35 Ahora digo esto, si Él viene, en Su poder de unción… Vean, no es… Yo no hago esto; no es nada que yo pueda hacer al respecto. Uds. son los únicos que lo hacen. Es su fe la que lo hace. Este es sólo un don. Cuando Dios quiere mostrarme una visión, Él sólo desciende y me toma, y me muestra la cosa por completo, cómo va a ser, y luego vengo a decirle a la gente, y eso es sólo lo que sucede. Nunca ha fallado. Tengo cuarenta y seis años; nunca ha fallado, ni una vez. Pregunten a alguien, que alguna vez han visto.
Pero ahora, Uds. mismos, Uds. son Cristianos, y Uds. extraen ese don. Vean. No soy yo; es su fe la que lo hace. Si Uds. no tienen fe, no hay nada que se pueda hacer. Es su fe la que opera el don. Igual como Cristo, cuando Él estuvo aquí sobre la tierra, Él estaba… Este pequeño don para mí es sólo como una pequeña cucharada del océano aquí. Y Cristo sería como todo el océano. Pero recuerden, los mismos químicos que están en esa cucharada, están en ese ancho océano completo, ¿Ven? No es tanto como eso de ahí, vean. Entonces de esa manera es un don de Dios.
36 Ahora es su fe la que opera el don. La mujer que tocó Su manto, Jesús nunca dijo: “Oh, Yo…” No, Él dijo: “Tú fe te ha salvado”, ¿ven? Su fe lo hace. Fue su fe que lo hizo, y es su fe que lo hace.
Ahora, para esta mujer aquí, Dios pudiera no decirle una cosa. Ahora, hay alguno… ¿Alguien en toda esa línea, aquí, extraños para mí? ¿Uds. ahí parados? Si lo son, levanten sus manos, todo el que sea extraño para mí. Eso por toda la fila. ¿Cuántos allí son extraños para mí? Levantemos las manos, todos. Ahora, no conozco a ninguno de Uds. Los únicos que conozco en esta audiencia esta noche, Dios en el cielo sabe, es justo los que he presentado, además de mi muchacho aquí. Esos son los únicos que conozco. Pero ahora, Dios conoce a cada uno de Uds. Ahora, en la esfera sobrenatural, que el Señor conceda Sus bendiciones, es mi oración.
Ahora, hermana, si Uds… sólo vengan un poco más cerca, en esta dirección, si desean, de modo que pueda mantenerlos fuera de la fila de otras personas. Uds. son seres humanos, mas sin embargo, Uds. también son un espíritu, también. Si Uds. no tuvieran espíritu, estarían muertos, ven. Entonces, cada vez, cuando ven un automóvil yendo por la carretera, ese automóvil está siendo operado por un espíritu representado en un cuerpo, ¿ven? Ahora, yo no estoy tratando con su cuerpo, yo estoy tratando con el espíritu. Como cuando la vida sale de un tumor, yo no estoy tratando con ese crecimiento de tumor; estoy tratando con esa vida en ese crecimiento. Es una vida separada de la persona que lo tiene. O un cáncer, o una catarata, o la enfermedad que sea.
37 Ahora estamos aquí parados, como dos seres humanos, nunca nos hemos visto en la vida, antes. Perfecto, completos extraños el uno al otro. Y Ud. está aquí parada, como una mujer; yo, como un hombre. Un cuadro muy hermoso, para comenzar esta noche, como nuestro Señor Jesús y (no tomando Su lugar, refiriéndome que Él está aquí, ¿Ven?) y la mujer en el pozo de Samaria. No que Ud. tome su lugar, pero es sólo un hombre y una mujer parados, hablando. Ahora, Él le habló a ella por un buen rato, hasta que Él captó la conversación, hasta que halló lo que estaba mal con ella. Halló su espíritu, y luego Dios le mostró lo que estaba mal, y Él le dijo a ella.
Él dijo: “Ve llama a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Bien has dicho, porque cinco has tenido. Y el que ahora tienes, no es tu marido. Eso has dicho con verdad”.
Y ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Sé que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, pero ¿Quién eres Tú, como profeta?”
Él dijo: “Yo soy el Mesías”.
Así que, esa era la señal del Mesías entonces. Es la señal del Mesías hoy. Y si Él viniera aquí, ahora, en la persona de Ud. y yo, y viniera en nuestro cuerpo, y obrara la misma cosa que Él hizo a esa mujer en el pozo. ¿Creería que sería la señal del Mesías? ¿Lo aceptaría de esa manera? ¿Lo aceptaría la audiencia en esa manera: la señal del Mesías? Ahora, que Él lo conceda, para Su gloria entonces. Por causa de Su Palabra, (¿ven?) No que seamos dignos, pero por Su Palabra.
38 Ahora, la dama, aquí parada, hablando con ella, sólo mirándola… Ella no tiene que responderme; preferiría que no lo hiciera. Pero sólo para captar su espíritu, individualizarla, porque está viniendo de todas partes. Pero, pudiera que el Señor no diga nada respecto a la mujer. Ella se da cuenta que ella está en Su Presencia. Ella sabe que no soy yo. Ese sentimiento que ella tiene ahora mismo, eso se está moviendo en ella, mientras se pone entre ella y yo, ella sabe que ese no es un hombre. Ella sabe que eso solo puede venir de Dios.
Y ahora, quiero que vea en esta dirección, dama, y solo crea con todo su corazón. Es la única manera que tengo de ayudarla a saber más del Señor Jesús. No sabiendo por lo que Ud. está aquí, no sabiendo nada de Ud., pero Dios sí sabe.
Pero mientras la dama comienza a darse cuenta, ella está sufriendo con una tremenda condición nerviosa. Y esa condición nerviosa es muy, muy grave. Ahora la veo tratando de sostener cosas. Ella suelta cosas todo el tiempo. Está teniendo ataques de… se pone peor, en ocasiones, y especialmente a mediodía, al parecer, cuando está tratando de lavar los platos o algo, los deja caer. Pero el problema de eso es, ella es… su problema está en su espalda. Es su condición espinal, que está causando problemas.
Y la mujer también está sufriendo con algo que… Sí, ella está consciente de eso. Tiene un tumor, y esos tumores se encuentran en su seno. Esa es la verdad ¿Cierto? Ahora ese no fui yo hablando entonces. Ese soy yo, ahora, pero ese fue Él, lo que sea que Él dijo. ¿Le cree a Él con todo su corazón? Entonces venga aquí sólo un minuto, para que podamos orar.
39 Nuestro Padre Celestial, impongo mis manos sobre esta pobre hija, y reprendo al enemigo que le está haciendo este mal a ella. Que salga de ella, y la deje, en el Nombre del Señor Jesús. Sal de ella. Amén. Muy bien, hermana, mire en esta dirección. Si Ud. supo lo que estaba en su vida anterior… Ud. es una testigo de eso. ¿Fue eso cierto, cada palabra verídica? Muy bien. Esto es cierto, también. Salga de aquí, regocijándose y feliz. Eso la dejó. Ahora vaya regocijándose; Ud. va a estar bien. No se preocupe ya más. Tenga fe en Dios. “No duden, sino crean con todo su corazón, vosotros tendréis lo que pedís”.
Ahora ¿Creen que ese Mesías, el Señor Jesús, se ha levantado de los muertos, y Su Presencia está aquí? ¿Lo creen? Muy bien.
Ahora, esta dama, aquí, me supongo que quizás, ella es tal vez una extraña. Me supongo que somos, ¿No lo somos, dama? Somos extraños el uno para el otro. Yo no la conozco. Nunca la he visto en mi vida, pero el Señor Jesús sabe todo respecto a Ud.
Y Ud. es… La veo… otra mujer parada bien atrás de la mujer. Es la misma mujer, sólo que es más joven. Y ella sufre con algo como dolores…. Es un dolor de cabeza de migraña. Los ha tenido por bastante tiempo. Y veo a una mujer que está en una condición horrible. Parece como… Es otra mujer. Es una amiga. No, no lo es; es su hermana. La veo a Ud., como una niñita, aparece jugando. Y ahora, ella está acostada en un lugar donde, parece como que es un hospital de…?… Y ella está envuelta con un espíritu negro que cuelga…?… demonología. Ella está sufriendo con opresión demoníaca en un hospital. ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón?
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, que nuestra hermana reciba eso por lo que ha venido, mientras impongo mis manos sobre ella, en el Nombre de Jesús yo oro. Amén. Amén. Dios le bendiga. Vaya regocijándose. Muy bien.
40 ¿Vendría Ud., señora? ¡Oh vaya! Ahora el reino completo del mundo pertenece al Cristiano. Todas las cosas que están en Su reino le pertenecen a Uds. Él les da todas las cosas, gratuitamente, por su fe. Amén. Tengan fe y crean ahora.
¿Es esta la paciente? Muy bien. Quiero que me mire, solo un momento, dama. Somos extraños, me supongo, el uno al otro. Y no nos conocemos uno al otro, pero el Señor Jesús nos conoce a ambos.
Hermano, Ud. sentado ahí, orando: el hombre grande mirándome, con la camisa blanca. Porque Ud. sabe que hay un espíritu de muerte yaciendo ahí junto a Ud. Pero Ud. cree, y está orando que Dios me voltee y me muestre y le hable a Ud. Y Ud., en su oración, hizo esta promesa: Si yo le hablo, Ud. aceptaría su sanidad. Eso es cierto, ¿No lo es? Eso es correcto. Muy bien. Ud. está sufriendo con problema del corazón, ¿No es así? Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, vaya y sea sano. Dios le bendiga. Su fe le sana. Sólo dele a Dios alabanza y gloria. Tenga fe.
41 Muy bien, dama. ¿Cree Ud., ahora, con todo su corazón? Ahora, Ud. está sufriendo… Alrededor de Ud. encerrándola, parece ser un gran espíritu oscuro, lo cual es una tremenda condición nerviosa. Le ha molestado por un tiempo. Ahora veo que tuvo una caída. Y se lastimó su rodilla… Sus rodillas. Eso por lo que Ud. quiere que ore, son sus rodillas. Y Ud. es una Cristiana. Y la veo entrar a una iglesia. Es una Completa… es una iglesia de las Asambleas de Dios. Ud. pertenece a las Asambleas de Dios. Pase al frente, ahora, por su sanidad.
En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, condeno al diablo que hizo la maldad al Cristiano. Sal fuera, Satanás. Te conjuro que dejes a la mujer. Amén. Siga su camino, hermana, agradeciendo y alabando a Dios. Amén.
42 ¿Cree Ud., hermana, con todo su corazón? Muy bien. ¿Me cree ser Su siervo? Estoy tan agradecido por eso, que Ud. lo cree. Muy bien. Ahora quiero que crea que el Señor Jesús está aquí, y la conoce, me conoce, sabe todo sobre cada condición. Y yo sólo soy un instrumento en Su mano. Yo nunca la he visto, no sé nada acerca de Ud., pero Dios la conoce.
En primer lugar, Ud. no es de esta ciudad. Ud. ha venido desde el Norte, viniendo al Sur. Ud. ha venido de una ciudad llamada Atlanta. Y Ud. está justo afuera de ahí. Y Ud. es una predicadora. Eso es correcto. Y Ud. sufre con un problema de la vejiga, y una condición femenina. Y eso le dejó. Regrese a su ciudad, feliz, alabando al Señor. Tenga fe en Dios. No duden. Crean, porque todas las cosas son posibles a los que creen.
[Espacio en blanco en la cinta-Trad.]
Es Ud. la paciente, ¿Sí? Muy bien. Somos extraños el uno al otro… [Espacio en blanco en la cinta-Trad.]… Sra. Brown, y Ud. ha venido desde una calle llamada Monument Street, y es 302 Monument Street, Augusta, Georgia. Regrese a su casa ahora, agradeciendo a Dios y siendo feliz, y Ud. puede ser sana.
43 Padre Celestial, bendigo a la mujer, en el Nombre del Señor Jesús. Y que ella vaya, y reciba eso que ella ha pedido.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!” Ahora, tengan fe. Crean con todo su…
Oh, es una mujer; hay un espíritu sordo sobre la mujer. Inclinen sus cabezas, en todas partes, ¿lo harán?, hasta que podamos recibir una respuesta.
Dios Todopoderoso, Creador del cielo y la tierra, Autor de la vida Eterna, y Dador de todo buen don. No deseamos de Ti, nuestro Padre Celestial, milagros. Porque fue dicho: “Una generación mala y adultera busca tales cosas”. Pero nosotros deseamos, Señor, alivio para Tus hijos. Y creemos que Tú estás aquí.
Y está escrito en la Escritura, que: “Cuando el espíritu sordo se fue del hombre, él pudo oír”. Y te ruego, Padre, no para gloria propia, pero para la gloria de Dios, que este espíritu sordo salga de la mujer. Oye la oración de Tu siervo, Padre.
44 Ahora, Satanás, tú que has ensordecido a la mujer, te mando por el Señor Jesucristo, que la dejes. Sal de ella, en el Nombre de Jesucristo. Que toda cabeza permanezca inclinada un minuto.
¿Puede oírme? ¿Puede oírme ahora? Diga: “¡Alabado sea el Señor!” Ahora levante sus manos; alabe al Señor. ¿Me oye bien ahora? Muy bien, ahora levanten sus cabezas. Ahora, alaben al Señor. Aquí está su… Su cosa se ha llegado a su fin; no los necesita ya más. Baje de la plataforma, regocijándose. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!” Den gracias al Señor. El Señor Jesús hecho misericordioso. ¿Lo creen?
Sólo un momento. Ud. ha estado terriblemente enferma, ¿Verdad, señora?
Ud. tiene un cáncer, cierto, señor, sentado justo ahí en… ¿Próximo al final del lugar? ¿Cree Ud.? Esta mujer tiene, también. ¿Cree que Jesucristo le hará estar bien? ¿Lo cree? ¿Lo cree también? Levanten su mano, entonces.
Dios Todopoderoso, Autor de la vida. Condenamos este diablo, en el Nombre del Señor Jesús. Que se vaya de ellos. Sal fuera, Satanás, en el Nombre de Jesús.
Dios le bendiga ahora, dama. La franja oscura desapareció. Siga su camino regocijándose, y sea feliz. Dios le bendiga.
45 ¿Vendría, mi hermano? ¿Lo cree? ¿Cree que Dios le hará estar bien? Ud. sabe que no lo conozco, pero Dios lo conoce, ¿Cierto? ¿Cree que Dios le sanará de esta diabetes, y le permitirá ir a casa y ser sano? Muy bien. Puede seguir su camino, regocijándose, y agradeciendo al Señor Jesús.
Venga, señor. El problema cardíaco no es nada para que Dios lo sane. Él puede sanarle en cualquier momento. ¿Lo cree? Muy bien. Dios le bendiga. Siga su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias sean dadas a Dios”. Muy bien.
¿Vendría, señora? ¿Lo cree? ¿Cree que Dios puede sanarla de este problema de riñón y hacerla estar bien? Levante su mano, diga: “Lo acepto”. Entonces, siga su camino, regocijándose, diciendo: “Alabado sea Dios”. En el Nombre de Jesús.
46 ¿Cree Ud., dama, con todo su corazón? Por lo que ha venido… Tiene muchas cosas que le importan. Un problema de tiroides, por una cosa. Pero la cosa principal por la que vino, porque se está poniendo rígida todo el tiempo, con artritis, y quiere que Dios la sane. ¿No es eso correcto? ¿Lo aceptará ahora? Entonces siga su camino regocijándose; todo la dejará, y estará bien. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!” [Ella dice: “¡Alabado sea el Señor!”-Trad.]
Ud. tiene un problema femenino, por una cosa. Ud. lo ha tenido por bastante tiempo. Pero una de las cosas más tremendas que le importan, o lo más cercano a quitarle su vida, sería un problema cardíaco con el que Ud. está sufriendo. ¿Cree que Dios la sana ahora del problema cardíaco? Eso es correcto. Entonces siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias sean dadas a Dios quien lo da”.
47 Ahora, es la misma cosa: problema cardíaco. Ahora ¿Cree Ud. que Dios sanará al niño, y a Ud., también? Muy bien. Siga su camino, puede tener exactamente lo que ha pedido. Digamos: “¡Alabado sea Dios!”
Papá, ¿Cree Ud. que esa antigua rigidez sea ha ido, puede seguir su camino, feliz, regocijándose? Dios le bendiga. Sólo siga moviéndose, y gritando las alabanzas de Dios, y tenga lo que ha pedido.
48 Venga, hermana. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios está aquí? ¿Cree que Su Presencia está cerca? Ud. es una joven fuerte para tener esto. Eso es correcto. Pero lo que lo ha causado, es porque Ud. es un tipo de persona nerviosa. Ud. está molesta todo el tiempo, Ud. es nerviosa. Y eso le ha causado tener un problema del estómago. Y tiene una úlcera péptica, la cual le causó tener ácido en su estómago, y demás: quemaduras, y su comida no le cae bien, Ud. está no descansa en la noche. Eso es exactamente correcto.
Ud. de hecho ha estado nerviosa desde que era una niña, desde que era una pequeña. Cuando estaba en la escuela, Ud. solía quejarse de eso. Y Ud. ha sido un poco miope, también. Cuando leía un libro, Ud. lo sostenía bien cerca de Ud., en la escuela, cuando Ud. era una pequeña. Esas cosas son ciertas, señora. Ud., está sana ahora. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? Dios le bendiga. Siga su camino regocijándose, ahora, y sea feliz. Dios le bendiga.
49 Venga, dama. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Yo soy un extraño para Ud. Pero hay un hospital esperándola, para sacar ese tumor. ¿Pero cree Ud. que Dios puede matarlo ahora mismo? Impongo mis manos sobre Ud., en el Nombre del Señor Jesús, y pido a Dios que si Él quiere hacer esto por Ud. en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga. Vaya, y que Ud. jamás tenga que ser operada. Muy bien. ¿Cree Ud. con todo su corazón?
¿Cómo está Ud. señor? Dios puede quitar ese problema de riñón de Ud., ahí mismo. ¿Lo cree? ¿Lo acepta? ¿Cree que está en Su Presencia? ¿Cree que es Él que me permite saber estas cosas? Entonces siga su camino, y puede tener justo lo que pidió. Dios le bendiga. Que el Señor le bendiga, mi querido hermano.
50 Muy bien. Venga. ¿Vendría, hermana? Ud. tiene un problema femenino que le molesta, pero la cosa principal que le está molestando ahora, es problema cardíaco, porque está teniendo ataques de asfixia, y cosas como esa. Y especialmente cuando se acuesta, después de comer mucho. Causado por una condición nerviosa, lo cual no es un problema cardíaco. Es una condición nerviosa. Está causando que el gas suba, sobre su corazón. Ud. va a casa ahora. ¿Cree que se va a casa, y a comer, y ser sana, y todo estará bien? ¿Cree que va a estar bien? Entonces, siga su camino, y agradeciendo al Señor Jesús por permitirle ponerse bien, y sea sana.
51 ¿Vendría Ud., señora? Ud. sabe, es una cosa muy difícil, la mujer ahí, porque Ud. estaba parada frente a ella, ¿Ve? Y hay algo malo con ella. No recuerdo ahora lo que era. Pero yo la vi a Ud., y se le dijo a ella acerca de comer. Porque era un problema estomacal. Fue Ud. que tenía el problema estomacal. Entonces, sólo siga su camino, y coma lo que quiera. Jesús le sana; y crea con todo su corazón.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”
¿Qué si le digo que fue sanada, mientras estaba ahí sentada, lo creería? Muy bien. Siga su camino regocijándose, y diciendo: “Alabado el Señor”, en el Nombre de Jesús.
52 Venga. ¿Cree Ud., dama? Ud. tiene un absceso, y eso está en la glándula femenina. Ud. tiene un problema femenino. ¿Y cree Ud. que Jesús le sana ahora? En el Nombre de Jesucristo, pido que eso se vaya. Amén.
Digamos: “Alabado sea Dios”.
Ahora, ¿Inclinarían su cabeza, otra vez? Aquí hay sordera colgando en la mujer.
¡Oh Dios! Sin poder oír; pero Tú puedes hacer todas las cosas. Ella no puede oír el mensaje, de modo que: “La fe viene por el oír”. Eso es por lo que la detengo, Señor. No por ningún otro propósito, pero esa fe puede ser conocida, esa: “Fe viene por el oír. Y si ellos no pueden oír, ¿Cómo puede venir la fe?” Entonces, ruego, Dios, que me des esta bendición especial en este tiempo, para echar fuera este demonio de mi hermana.
Entonces, Satanás, sobre la base de la Sangre derramada del Señor Jesucristo, como Su representante, enviando por un Ángel, ordenado así, para venir y hacer esto, yo te conjuro, en el Nombre del Dios viviente, que salgas de la mujer.
¿Cuánto hace que él la tenía en su poder? ¿Me oye bien ahora? Ud. está perfectamente normal y sana. ¿Ve? ¿Me oye bien? ¿Cuál es [Palabras ininteligibles]. ¿Me oye? Amén. Amén. Perfecto. Dios le bendiga. Ese otro problema le dejó, también: el problema femenino.
¡Oh vaya! ¿Qué es un problema femenino para Dios? Pues, Él puede sanarla ahí mismo. ¿No cree eso? En el Nombre de Jesucristo, yo condeno este diablo. Ud. está sana, hermana.
53 Digamos: “¡Alabado el Señor!” ¿Le creen? Tengan fe.
Mi muchacho está tocando mi lado, entonces sé que debe ser casi la hora. ¿Creen con todo su corazón? Tiene alta presión arterial. Ud. tiene problema del corazón.
La mujer detrás de Ud. tiene lo mismo, ambos alta presión, y Uds. son esposo y esposa. Sigan su camino a casa, y que se recuperen. Crean. ¿Están creyendo?
¿Quién es la dama cruzando por ahí, hace un instante? Hay una luz siguiéndola. No, no es. Hay una damita mirándome, ahí, parada justo aquí, mirándome. Un vestido formal de apariencia un poco rosado. Ud. está sufriendo con asma. ¿Cree Ud. que Dios le sanará? ¿Se pondría de pie, sólo un minuto? Muy bien. Ud. tiene asma o Ud. tenía asma. Jesús le sana.
54 La señora a su lado, dígale que se ponga de pie; ella está sufriendo, también. Sólo permanezca de pie. Muy bien. Ud. sufre con un problema de la cabeza. ¿Verdad, señora? Muy bien. Ud. puede irse y estar bien. Díganle a la dama a su lado, que se ponga de pie. ¿Cree Ud. dama? ¿Cree que Dios le sanará? Muy bien. Ud. puede tener la suya, también, de alta presión.
Ese hombre sentado aquí mismo. Veo a un hombre aquí, preocupado acerca de su muchacho. Él está estudiando acerca de un muchacho. Ese muchacho es una clase de hombre… Él tiene cáncer. Y él es algo, él ha sido un soldado. Él estuvo en la guerra de Corea, y el muchacho tiene cáncer, y él está descarriado, y Ud. está preocupado respecto a él. ¿No es eso correcto, señor? Levante su mano y acepte a Dios, como el Sanador.
Yo condeno todo diablo, todo espíritu inmundo, todo espíritu de duda. No tiene derecho de retener a estas personas ya más. Y cualquiera que me cree, y crea que les digo la verdad, ahora mismo, yo condeno todo espíritu inmundo y todo espíritu de duda. Y no me importa lo que esté mal con Uds., en el Nombre de Jesucristo, pónganse de pie, den a Dios la alabanza, y Uds. serán sanados, todo el grupo de Uds., ahora mismo. Yo oro en el Nombre de Jesús.
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