S.320 55-0807A  Orgullo 

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OBRAS DEL MENSAJE

Orgullo

Campbellsville, Kentucky, E.U.A.

55-0807A

1 Sé que los Metodistas no le tienen miedo al agua tampoco. Por tanto, salieron para sentarse bajo el cobertizo, tal como está, ya sea que esté lloviendo o no. Yo pensé que solo los Bautistas eran de esa manera, pero veo que los Metodistas también lo son.
Estoy muy contento de estar en el servicio en esta tarde. Cuando surgió la tormenta, y me asomé desde la ventana de mi hotel, yo dije: “Oh, vaya. Satanás, ¿por qué haces este mal?”. Y dije: “Solo estamos aquí por dos servicios, y luego tú mandas la lluvia”. Bueno, reclaman que: “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”, así que solo refrescó, para que Uds. no tuvieran que estarse abanicando. Así que… y entiendo que los agricultores estaban necesitando la lluvia, así que estamos contentos de verlo en todos los sentidos.

2 Me alegré de encontrarme con algunos amigos aquí, hace solo un momento, el Sr. y la Sra. Zeb Smith. Nosotros fuimos criados en su granja, por este lugar, aquí adelantito bajando el cerro, el Sr. y la Sra. Smith en el rincón, sentados ahí mismo. Cuando yo era un niñito, me supongo que ellos me cargaron. Mi padre, pienso, trabajó para el Sr. Smith, cuando yo solo era un niñito pequeño, antes de irnos a Indiana.
Y tengo a mis amigos, a los McSpaddens y demás. Y otro predicador Metodista de esta parte del país, el Sr. John OBannon (estoy seguro que Uds. lo conocen), sentado aquí mismo con un saco azul, un amigo muy personal mío de Louisville, Kentucky; ahora es un empresario, en Louisville.
Y la Sra. Smith me preguntó si mamá estaba aquí, y creo que vi un carro allá afuera. ¿Está mi mamá aquí? Eso es lo que me estaba preguntando, si está ella aquí. Vi un carro parecido al de la dama que la iba a traer si es que venían, y yo le dije a la Sra. Smith, que podría estar aquí. Mamá, ¿estás aquí? Creo que tal vez estaba equivocado, Sra. Smith. Lo siento. Pero quizás llegará para el servicio de la noche. Ella estaba tratando quizás de llegar, buscando la manera de venir, y este auto estacionado se parecía mucho; y Billy dijo: “Me imagino que la abuela está aquí”.
Y le dije: “Parece el auto”.

3 Un doctor que sanó en mi reunión en Chicago, de nombre Dilly, y tienen una gran clínica allá, y vinieron a la reunión con una enfermedad incurable, y fue milagrosamente sanado, y han entregado su vida al Señor Jesús. Y yo he visto a muchos, muchos doctores, en muchas partes del país.
Hace un tiempo, el Dr. Theodore Palvedus, toda la Costa Oeste, si alguno de los que están aquí conocen al Dr. Palvedus, quien en base a un caso de sanidad Divina; y el hombre fue convertido, y yo lo bauticé en un canal de riego. Y dejó de ejercer la medicina, aún cuando la gente volaba de Nueva York para que él la operara. Y se está encargando de una pequeña misión en los barrios bajos de la ciudad de Oakland, California. El Dr. Theodore Pavedus, un hombre griego maravilloso. Y su esposa era armenia.

4 Y cuando la señora allá, una mujer armenia, se estaba muriendo con los dos pechos con cáncer, y el Señor dijo: “Dentro de tres días ella estará en la calle”, y él se rió de mí.
Y él dijo: “Es una desgracia”, dijo: “Usted impostor, poner a la mujer bajo pensamientos falsos como esos”.
Yo dije: “No fui yo; fue Él que dijo eso, señor”.
Y él dijo: “Bueno, Ud. sabe que la mujer estará muerta en las próximas seis horas”. Dijo: “Lleva veinticuatro horas inconsciente. En cualquier momento se irá”.
Yo dije: “Si ella no está en las calles, gritando, en veinticuatro horas, le diré lo que haré. Me pondré un anuncio sobre mi espalda: Falso profeta y usted se subirá a su gran Cadillac, y me llevará por todas las calles de Los Ángeles. Y si ella sí sale a la calle, yo pondré un anuncio sobre su espalda: Doctor charlatán, y conduciré delante de usted. Ahora, solo nos estrecharemos aquí las manos; veremos si acaso…”.
Pero él no lo haría. Y en veinticuatro horas, ella andaba de compras; y todavía está bien, hoy es una mujer saludable. Eso fue hace ocho años. Eso muestra que nuestro Señor Jesús ha resucitado de los muertos, un Dios que pudo hacer que ese muchacho saliera de esa camilla anoche, acostado allí muriéndose, y lo que sea que haya acontecido. Los muchachos me estaban contando al respecto hoy. Él todavía es el Señor Jesucristo, y estamos tan felices de que lo sea.

5 Ahora, en esta noche vamos a orar otra vez por los enfermos, si el Señor lo permite. Y confiamos en que tendremos una buena noche aquí con ustedes. Tal vez en alguna ocasión podamos regresar de nuevo y quedarnos más tiempo. Reuniremos a los pastores y por el estilo, y tendremos una reunión un poquito más larga.
Miren, el día de hoy venía a estos terrenos para acampar, que está controlado… o, no controlado, sino que es propiedad de una iglesia denominacional. Y ciertamente saludamos a esta iglesia con todo nuestro corazón, a la iglesia Metodista, por las grandes cosas que ha hecho en el mundo para nuestro bendito Señor Jesús. Y por las miles de almas que la iglesia, por medio de la predicación del Evangelio, ha guiado al Señor Jesús. Yo sólo me pregunto qué será cuando todos nos encontremos al otro lado, cuando esta vida termine.

6 Luego al llegar aquí… Anoche al abordar el tema de la sanidad Divina, no lo abordé desde el punto de vista doctrinal, porque pensé que mientras estuviera aquí hablaría sobre los ejemplos de la vida del Señor Jesús. Eso es lo que yo estuve hablando anoche, porque no importa cuán bien estemos, y cómo… Diferentes iglesias creen diferentes doctrinas, así que cuando estamos en la iglesia, queremos ser caballeros Cristianos, y alejarnos de cualquier tipo de doctrina. Para así solo predicar a Cristo, y a Él crucificado, es en lo que todos estamos de acuerdo.
Así que en el servicio evangelístico en esta tarde, solo para hablar un poco, si el Señor lo permite, parece ser que está en mi corazón el seguir hablando de los ejemplos de la vida de Jesús. Y de esa manera solo estaremos dramatizando o citando algo que Él hizo o dijo. Y así no hay punto de doctrina enganchado con eso, sino solo un Evangelio puro y simple. Me encanta eso, ¿a ustedes no? Eso está bien.

7 Y ahora, antes de que podamos abrir el libro… Nosotros podemos abrir las páginas de esa manera, pero solo hay Uno que puede desenvolver esa Palabra, y ese es el Espíritu Santo; eso es todo. Él es el que la escribió. ¿Creen Uds. eso? Él lo hizo, Él escribió la… Hombres de la antigüedad, a medida que eran movidos por el Espíritu Santo, escribieron la Biblia. Y fue escrita por… Lo siento, sí lo sabía, pero no lo sé en este momento, cuántos fueron los escritores de la Biblia. Lamento no poder citarlo en este momento, porque tengo dos números distintos en mente. Me temo que pudiera estar confundido en eso.
Pero de todas maneras, eso se escribió algo así como dos mil y algo de años separados, de una parte a otra, y a miles de millas aparte, y durante diferentes edades, y no se contradicen ni un poquito uno al otro. Pues, dos de nosotros no podríamos escribir una carta a una persona sin contradecirnos en algo. ¿Es eso correcto? Pero qué inspirada está la Escritura. Toda la Escritura es dada por inspiración, inspirada por el Espíritu Santo, al escribir Él las palabras; y es hermoso. Y amamos al Señor Jesús por Su bondad.

8 Ahora, Él es el Único que puede interpretar la Escritura correctamente. Cada uno de nosotros, lo intentamos, pero hasta que llegamos a estar ungidos, es entonces que entramos en ello. Y mientras esté uno mismo en ello, entonces el Espíritu Santo no puede estar en ello, mientras esté lo de uno en eso.
Ahora, si alguien puede ir a la puerta, algún ujier que esté allí o alguien, hay personas, unas damas, con sus paraguas, están en la lluvia. Si los pudieran poner lo más cómodo posible. Apreciamos la fidelidad y la sinceridad de la gente que viene en un día lluvioso como este a oír el Evangelio claro y sencillo del Señor Jesús.
Si no me equivoco, esta damita que está sentada aquí en frente, aquí al lado de la Sra. Wood, ¿no es Ud. una de las impulsoras para que yo viniera a este lugar? No sé su nombre, hermana. [La hermana hace un comentario]. Yo oré por usted. Y si no estoy equivocado, ¿no fue acaso en la Iglesia De La Puerta Abierta en Louisville? Usted fue sanada o algo, de alguna clase de enfermedad y desde entonces, su corazón ha estado emocionado. Y creo que Ud. es miembro de una de las iglesias Metodistas de aquí de la ciudad.

9 Y ha estado en su corazón el que yo viniera a este lugar. Yo no… Lamento no conocer su nombre. Pero esta es la dama, que está junto a los Woods (mis amados amigos y vecinos), que viven al lado de mí. Ellos son genuinamente Cristianos. Cuando uno vive al lado de una persona, puede decir bastante bien de qué están hechos, ¿verdad? Eso es correcto.
Así que, dos de sus hijos son de estos cerros de algún lugar de aquí alrededor, el Sr. y la Sra. Wood, estoy contento de tener su compañerismo conmigo en la obra del Evangelio. Y nuestra amada hermana que está también aquí, yo la conozco solo un poquito, pero sé que es una Cristiana fiel. Y yo sé que ella es una gran colaboradora en la iglesia donde pertenece. Y que el Señor la bendiga junto con su iglesia.

10 Ahora, así como estaba diciendo, el Espíritu Santo escribió la Biblia, y está escrita en tal manera que no hay forma de que el hombre con su concepción mental entienda lo que es. No importa cuán bien Ud. la escriba, cuán bien la pueda armar, está mal para comenzar, ¿ve? Porque Él la esconde de los ojos de los sabios y entendidos, y es una revelación espiritual.
Mire a los Fariseos y Saduceos en los días de nuestro Señor Jesús, cómo ellos tenían todo tan perfectamente calculado, cómo es que debía venir Cristo y todo lo demás; y cuando Él vino, vino contrariamente a los que ellos habían calculado, solo para mostrar que Él es Dios. Y Él no vino contrario a la Escritura; Él vino contrario a la concepción que ellos tenían de la Escritura. Pero Él vino exactamente en la manera que la Escritura decía, exactamente.

11 Ahora, yo tengo un pequeño ceceo al hablar. Ya no soy el muchachito que solía ser cuando estaba donde vive el Sr. y la Sra. Zeb Smith. Me he convertido en un hombre mayor. Y el otro día tuve mi primer dolor de muelas, y tuve que sacarme el diente. Y en su lugar me colocaron otro, y traigo un alambre aquí en mi boca, y ciertamente es una barrera. Se siente como que traigo tanto así en mi boca. Así que, estoy apenado de hacer ese ceceo, hasta que me acostumbre a eso. Pero así como nos hacemos viejos, pues tenemos que aprender esas cosas.
El otro día estaba platicando, cuando le decía (un poco triste) a mi esposa; estaba peinándome los pocos cabellos que me quedan. Mi esposa me dijo: “Billy, te estás quedando calvo”.
Yo le dije: “Bueno querida”, pero dije: “alabado sea el Señor, no hay ninguno de ellos que haya muerto”.
Ella dijo: “Bueno, ¿en dónde están?”.
Le respondí: “Te haré una pregunta, entonces tú… y me la contestas, y yo te responderé. ¿En dónde estaban ellos antes de que los tuviera? Donde sea que hayan estado antes de que los tuviera, ellos están allá esperando para que yo vaya a ellos”. Amén. ¡Oh, vaya!

12 Así que de qué me preocupo cuán viejo me ponga, cuán viejo usted se ponga, cuán arrugados estemos, cuán encorvados nos pongamos, no significa nada. Uno de estos días Jesús vendrá, y al instante regresaremos a ser un hombre y mujer joven y para vivir para siempre. Qué…. Cada glóbulo, cada pedacito de….
Nuestros cuerpos están hechos de, oh, luz cósmica, y petróleos, y así sucesivamente, pero vinieron de algún lado. Ellos no estaban aquí; después lo están; después otra vez ya no están.
Pero Dios conoce cada átomo que está uniendo su cuerpo. Cada rayo de luz, cada glóbulo, cada célula, cada pedacito de petróleo, y todo el calcio, fosfato, todo lo que está en un cuerpo humano que salió de la tierra, Él conoce donde yace cada pedacito. Y un día, el espíritu de Ud. será suelto, y clamará por su vida. Y ya no seremos un hombre o mujer ancianos…

13 Pero noten, el otro día estaba hablando con un doctor en Louisville, Kentucky, estábamos hablando de un tema de África, y él dijo: “Bueno…”.
Yo dije: “Le quiero preguntar algo, doctor: ”¿Es verdad que cada vez que como renuevo mi vida ahora?“
“Seguro”, él dijo: “Usted toma su comida, y produce células de sangre, y las células de sangre renuevan su vida”.
Yo dije: “¿Por qué es que yo estoy comiendo la misma clase de frijoles y papas, y pan de maíz, y por el estilo, que yo comía cuando tenía dieciséis años? Cuando yo lo comía a los dieciséis años, me ponía más grande, más fuerte, más saludable, cada vez más poderoso; y yo como lo mismo ahora, solo que más de ello, me supongo, y me estoy poniendo más viejo y más débil cada vez. Dígame, si yo ingiero nueva vida, ¿por qué eso no hace lo mismo ahora como lo hacía hace treinta años?”. ¿Ven?
Él dijo: “Bueno…”.
Yo dije: “Quiero preguntarle algo: Si usted vierte agua en un vaso, y si está llenándose, ¿por qué no para de llenarse?”.
Él dijo: “Bueno…”.
Yo dije: “Porque Dios lo ha dicho”. Eso es cierto. ¿Ven? Dios lo ha dicho.

14 Y cuando nosotros nos levantemos… Y nosotros, como una flor, como una fotografía, nos levantamos a una cierta edad, como a la edad de veintidós o veintitrés años… Cuando usted y su esposa se casaron, usted querido hermano aquí, cuando Ud. trabajaba en los campos de maíz y cosas, se casó con esa niñita de mejillas sonrojadas… Es una pena que ya no tengamos muchas de ellas hoy. ¿Saben algo? Hace treinta años que no veo a una mujer sonrojarse. La modestia ha desaparecido. No quiero empezar con eso ahora.
Muy bien, simplemente soy un predicador chapado a la antigua, del bosque, directo, uno que cree la verdad. Yo creo que la gente debería de vivir piadosamente, santamente, en esta vida presente, esperando la venida del Señor Jesús.
Pero cuando llegamos a un punto, más o menos de veintitrés años, nos casamos, y tomamos a nuestra querida del brazo y nos vamos a casa (Ustedes hermanos se acuerdan de eso). Y Uds. están en su mejor época entonces. Y cuando menos piensa, mamá se levanta una mañana, dice: “Papá, veo una cana”.
Usted dice: “Mamá, he estado observando una arruga bajo esos hermosos ojos”. Mire, ¿qué sucede? La muerte empieza a entrar; y no falta mucho, lo arrinconará. Estará allí afuera… Después de un rato Ud. será un anciano; se apoderará de usted, pero eso es todo lo que puede hacer. Eso es todo.

15 Cada glóbulo, todo lo que Ud. fue en su mejor momento, justo en la cima, Dios dice: “Ahora el cuadro está pintado. Eso es lo que Yo quiero en Mi gran Milenio que está por venir, así que Yo simplemente… Ahora, muerte, allí estás, pero tú no puedes tomarlos ahora. Tú puedes ir y trabajar con ellos, pero tú no puedes llevártelos, hasta que Yo te lo ordene”, ¿ven?
Y luego en la gran resurrección, luego nosotros saldremos. Todo lo que la muerte nos hizo, se termina con la muerte, y luego despertaremos a una nueva vida. ¿No será eso maravilloso? Todas las canas se habrán ido, la vejez se alejará. Y seremos jóvenes para siempre y viviremos por siempre en la belleza del Señor, y jamás nos volveremos a enfermar, jamás seremos ancianos, jamás tendremos que tomar medicinas, nunca estaremos en un hospital, jamás un alarido de ambulancia. ¿No será eso maravilloso?
Bueno, ellos nos llaman locos; yo creo que somos la gente más inteligente en el mundo. Nosotros, me refiero [El Hermano Branham se ríe. Ed.], porque amamos a nuestro Señor Jesús. Todo lo que la Biblia contiene, esas promesas, y son buenas. Por lo tanto, qué bueno ha sido nuestro Señor. Hablémosle a Su querido Ser ahora. Si Él nos abre la Palabra en esta tarde, en un pequeño ejemplo de la Escritura, y luego saldremos temprano, para poder regresar en la noche. Y creo que los muchachos repartirán más tarjetas de oración, si vamos a orar por los enfermos, enseguida, oh, a las seis y media, o algo así.

16 ¿Oramos? Nuestro Padre Celestial, estamos contentos hoy de estar aquí entre la gente en el estado de Kentucky. Y yo sé que detrás de esos cerros, alrededor de estas viejas tumbas, muchas de ellas ni aún están marcadas. El viejo y pobre papá con un par de overoles puestos y una camisa remendada, no pudo costear una lápida sepulcral. Pero cuando colocó allí a su amada, y bajó al bebé y lo colocó al lado de ella, él clavo una pequeña estaca o una cruz. Pero Dios en el cielo, en los grandes Libros, esos Libros tan altos, hay un nombre escrito allí. Tú sabes en dónde está ella, en dónde yace su cuerpo.
Y estoy tan contento, Señor, de saber que Tú no olvidas. Y estamos felices de estar asociados con sus hijos aquí hoy, quienes creen también en Ti. Y ahora, te pido, Padre, que Tu vengas en nuestra presencia…o, que nos permitas entrar en Tu Presencia, mejor dicho. Y permite que Tú gran augusto Ser, Señor, que incremente nuestras almas con Tu bondad y bendición, no porque seamos dignos —somos indignos— pero simplemente porque Tú lo prometiste, Señor, lo estamos esperando.
Ahora, la Escritura está toda ligada. Cómo es que la Biblia significa mucho más de lo que dice, si tan solo pudiéramos tener el Espíritu Santo para que nos la interprete. Nosotros solo la leemos a medida que bajamos la mirada para verla, pero, oh, cómo es que el Espíritu Santo dice: “Hijo Mío, tú estás mirando ahora Mi rostro, cuando miras en esta Biblia. Esto es lo que quiero que sepas”. Y que el Espíritu Santo tome la Palabra de Dios el día de hoy, y la deposite en cada corazón, justo como tenemos necesidad. Y que nosotros tengamos compañerismo alrededor de la Palabra ahora. Inspíranos. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.

17 En un lugarcito en la Escritura, que se encuentra en el Libro de San Lucas… De todas las predicaciones en toda mi vida, nunca antes en mi vida he abordado este texto. Es un texto nuevo del cual nunca he intentado hacerlo. Pero al estar sentado en la habitación de mi hotel hace un rato, algo pareció jalarme a este lugar. ¿Lo leemos? En el Evangelio de San Lucas, y comenzaremos en el capítulo 7 y en el versículo 36:
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
Jesús quería… o, el fariseo quería que Jesús viniera a su casa para una comida. Ahora, el caso es este, después que Uds. leen todo el capítulo completo, estarán bien identificados con la forma de la Escritura y cómo lo dice. Pero ahora, al dirigir nuestros pensamientos a esto, hay algo mal aquí. Hay un… Tanto así de esa Escritura hasta el punto, será suficiente para darnos una idea de lo que quiero hablar. Y mi tema será: Orgullo.
Oh, el orgullo es una cosa maldita; tan horrible, tan malvado es el orgullo. Pero algo parece estar mal mientras entramos a nuestra pequeña escena. Y queremos verlo ahora, no desde un punto de vista doctrinal, sino como un instante en la vida de Jesús —no para doctrina. Pero de seguro algo está mal aquí: un fariseo queriendo ver a Jesús, y tener que comer con Él para compañerismo. Todo en sí es una contradicción. Los fariseos odiaban a Jesús. No le daban ningún uso a Él en lo absoluto. Él era un Belcebú para ellos, un diablo, un engañador. Y ningún fariseo tenía nada que ver con Jesús.

18 Pero este Simón, quería que Jesús viniera a él, y tener un… entretenerse con Él. Ahora, hay algo mal con el cuadro.
Cuando vemos a una niñita siguiendo a la abuelita todo el tiempo —una pequeñita de seis o siete años yendo a todas partes con la abuelita— algo está pasando: Los motivos se han cambiado.
Ahora, una niñita de seis años normalmente no —o de siete u ocho años— a ella le gusta corretear, jugar con niñitos de su edad. Pero si ella sigue a la abuela todo el tiempo, ahora, ya sea que la abuelita es muy buena con ella, o la abuelita la mima… o, ella es la mascotita de la abuela, mejor dicho; o tal vez usted no sabe, la abuela pudiera tener una bolsita de dulces en algún lugar, ¿ve? La cuestión es, el motivo que tiene la niña de estar siguiendo a la abuela. Y seguramente este fariseo, odiando a Jesús, tenía alguna clase de motivo detrás de eso, que no estaba bien.

19 A los jóvenes les gusta andar con jóvenes. A los niñitos les gusta jugar en la calles; la Biblia habla de eso en la profecía de Isaías. Niñitos jugando en las calles, ellos tienen cosas en común: sus muñecas, y sus blusas, y sus caballitos y cosas. Los niñitos se asocian con niñitos. Las jóvenes se asocian con jóvenes, las mujeres de mediana edad con las de mediana edad, los ancianos con los ancianos.
Los clubes, Kiwanis y Rotario, tienen cosas en común. Ellos se tienen que reunir en sus clubes para poder tener… platicar sobre las situaciones que van a… sobre la comunidad, o cómo van a encargarse del pobre en su situación. Ellos se tienen que juntar. Y como el viejo proverbio de Kentucky, tal como he escuchado a mi madre decir muchas veces: “Pájaros del mismo plumaje se juntan”. Eso tiene mucho de cierto.

20 Ustedes nunca ven a cuervos y palomas teniendo mucho compañerismo unos con otros. Son dos diferentes clases de pájaros; uno tiene una cosa, y el otro tiene otra cosa. Ahora, el cuervo, él es un carroñero. Él simplemente come cosas muertas. Pero la paloma no puede comer cosas muertas. Si la paloma comiera cosas muertas, entonces la paloma moriría de inmediato; no lo puede digerir. La paloma —el pájaro que conocemos que se llama paloma— simboliza el Espíritu Santo, una paloma en la Biblia; esa paloma no tiene hiel. No puede digerir cosas malas y fétidas; porque si lo hiciera, significaría la muerte de la paloma.
Un tipo muy hermoso del Cristiano nacido de nuevo: no puede digerir las cosas del mundo, porque si lo hiciera, los mataría de inmediato espiritualmente. ¿Pero se han fijado alguna vez en ese viejo cuervo? Ahora, él se puede sentar en un cadáver en decadencia — en lenguaje claro de Kentucky, pudriéndose. Y él se puede sentar allí y simplemente comer durante todo el día. Pero la paloma no puede andar alrededor; eso apesta; y ella levantaría el vuelo. Pero el cuervo se puede sentar allí y comer durante todo el día, y luego se puede ir directamente al campo de trigo y comer con la paloma, también.

21 Así que, un hipócrita, un impostor, puede irse al mundo y afiliarse con el mundo, y actuar como el mundo, y vivir en el mundo, y disfrutar de los placeres del mundo, y venir a la iglesia y fingir ser un Cristiano. Pero un verdadero Cristiano no puede salir al mundo y regresar; hay algo mal. Así que eso muestra…
Muéstreme con quién se junta, y le diré quién es usted. Permítame entrar a su casa y ver lo que lee, permítame escuchar a…. ver la clase de música que usted está tocando. Permítame ver qué clase de revistas, qué clase de literatura lee. Permítame asomarme a su oficina y ver si tiene este montón de imagines vulgares y cosas, y dígame que usted es un Cristiano; yo no le diré nada; pero en mi corazón observaré la clase de fruto que usted está produciendo (¿ven?), porque esa es su dieta.
Oh, usted dice: “Yo pertenezco a la iglesia. Bueno ahora, Ud. no tiene derecho de juzgarme, Hermano Branham”. Yo no lo estoy juzgando; la Palabra lo está juzgando. Eso es correcto. Su fruto, su vida dice lo que usted es.

22 ¡Oh, vaya! Este fariseo debió haber tenido alguna clase de móvil detrás de esto. ¿Qué es un fariseo? ¿Qué significa la palabra fariseo? Nosotros no usamos esa palabra muy a menudo en Kentucky. ¿Qué significa la palabra fariseo? En el griego, significa “un actor, alguien que actúa”. Oh, yo odio eso: alguien que está actuando, intentando algo. Yo desprecio tal cosa.
Muchas veces la gente está tratando de actuar como el otro individuo. Escuchen, dejen de tratar de intentar de actuar como el individuo al lado, y solo actúe bajo sus propias convicciones y le irá mucho mejor. Sea usted mismo. Eso es correcto.
Usted ve a demasiados niñitos yendo al cine, regresan a casa y quieren actuar como los actores. Vergüenza les debería de dar. En Hollywood, en Los Ángeles, yo he llevado a cabo muchos servicios allá, y me he dado cuenta que la mayoría de la gente ha crecido en todo ese ambiente de la actuación de la gente estadounidense. Somos grandes actores, fariseos. Allí lo tienen; usted los verá… Están tanto frente a la pantalla al punto que ellos siempre están actuando.

23 Y la gente estadounidense a través de la televisión, y a través de los cines, han visto tanto de la puesta en escena, al punto que ellos mismos se convierten en eso. Lástima. Y lo tenemos en la iglesia: actores. Hmmm. Dios no quiere eso. Lejos sea de nosotros ser actores. Sea usted mismo. Dios quiere que Ud. sea de esa manera. Yo aborrezco ver a alguien tratando de hacer algo que ellos no pueden hacer.
¡Qué desgracia! Lo he notado muchas veces. Y hermosas voces que Dios le ha dado a la gente, un talento, y luego ellos la sobre entrenan. Odio tener que escuchar una voz demasiado entrenada, cuando se paran a cantar, y toman alguna clase de nota y la sostienen tanto tiempo hasta que se les pone el rostro azul, solo para mostrarle a la congregación qué pueden poner así en peligro su querida vida. Y cuando vuelven a bajar, esa gente no está alabando a Dios; sus mentes están en su nota.

24 A mí me gustan ese buen cantar pentecostal chapado a la antigua, (correcto) donde uno se olvida del piano y del órgano, donde uno no tiene que tomar algún tipo de ritual o programa elaborado. Donde Ud. levanta sus manos con lágrimas corriendo por sus mejillas, a donde no importa si usted pudiera cantar el do-re-mi- fa-sol-la-si-do, o no, y solo cantar en el Espíritu. De corazón usted le da la alabanza a Dios. Todo fuera del programa; usted se tiene que salir del programa del hombre para entrar en el programa de Dios (¿Ven?). Salga de eso.
¡Oh vaya, líbrame de ser un actor! Sea lo que usted es; Dios lo bendecirá. Aún hoy, algunas veces se ven ministros que harán eso. Se suben al púlpito, y hace su voz muy grande: “Yo acabo de recibir mi licenciatura…”, como si le provocara a uno escalofríos. Siento lástima por ellos. La gente no aprecia eso. Solo sea usted mismo; la gente lo apreciaría más. ¿No creen Uds. eso? Solo sea claro y sincero, un jamón ahumado, una melaza de sorgo. Eso le hará bien; no estará fingiendo.

25 Pero un fariseo (Oh, yo odio esa palabra), un actor. Algunas hermanas hacen lo mismo, tienen mucho de actuar en ellas. Oh, ellas cortan las narices de sus esposos con eso: “Juan, ¿por qué hiciste eso?”. Tan irritantes como pueden serlo. ¡Oh, vaya, whew! Dios me libre de dirigirme a usted si esa es la clase de espíritu que tiene. Pero deje que alguien le llame al teléfono, [El Hno. Branham imita a un actor sofisticado], “Oh, ¿cómo le va? Estoy tan feliz de que haya hablado”. Actores, vergüenza les debería de dar: ángeles del hogar, diablos de la calle, fingiendo. Solo sea usted en todo tiempo. Es la mejor manera de ser. ¿No lo creen Uds.?
Seguro, sabe cómo tomarlos entonces, no actores, no fariseos. Ir a la iglesia en domingo, oh, cuán píos son ustedes; y en lunes por la mañana, nadie se puede llevar bien con ustedes. Tu fariseo, ¿de qué le sirve ir a la iglesia? ¡Oh, vaya! Hmm. Ud. necesita una conversión; eso es lo que Ud. necesita. Saque la cosa, la naturaleza de eso. Los Metodistas deberían de decir “Amén” a eso, porque esa es doctrina Metodista si es que lo entiendo correctamente: santificación.

26 Muy bien. ¡Oh, vaya, impostores! Este viejo fariseo mandó llamar a Jesús; él tenía algo detrás de eso. Bueno, está cansado; está asomándose por encima de la gente. Él casi no puede ver; está sudado. Recorrió todo el camino desde el sur de Palestina, persiguiendo y buscando. La multitud ahora está reunida; y él ha estado parado todo el día quitándose el sudor, está cansado, fatigado, recorriendo sus pies los caminos de Palestina, llenos de polvo y estiércol del camino, a medida que corre. De vez en cuando se detiene y consigue un trago de agua. Pero él levanta su cabeza, y vuelve a mirar, visualiza un poco: “Bueno, estoy tan contento de haberlo encontrado”.
Después de una larga conversación, después de un rato la multitud comienza a dispersarse un poco, y él se va abriendo paso a codazos. Él tiene un mensaje; y va de camino. Él tiene un amo; su nombre es Simón, un fariseo. Él es un mensajero; él lleva ahora este encargo. Él tiene que llegar con Jesús. Es un lacayo, así los llaman en Palestina. Solo un… Los fariseos tienen muchos de ellos; hacen de todo: cepillan a sus caballos y arreglan sus jardines, y así sucesivamente, y los cuidan. Lacayos —les pagan solo un poquito arreglándoselas como pueden.

27 Y este lacayo lo había buscado quizá por dos o tres días, tratando de encontrar… porque su amo le había dado el encargo de salir y encontrar a Jesús e invitarlo a su casa a cenar en una cierta ocasión. Lo veo abriéndose paso a codazos por entre la multitud, y él se tropieza con… quizás, con Pedro ¿o fue con Andrés? Yo no estuve allí; yo no lo sé, pero lo escucho decir: “Me gustaría ver a su Maestro, señor”.
Y por supuesto, Sus discípulos amados; ellos querían tratar de mantener a la gente alejada de Jesús cuando Él estaba orando por los enfermos y cosas. Y otra vez él dice: “Me gustaría ver a su Maestro”. Y veo a Andrés llevarlo cerca de donde estaba Jesús, todos los enfermos y todos los demás estaban alrededor; él dijo: “Maestro, aquí está un joven del Sur de Palestina, quien ha venido con un mensaje. Él viene de lejos. Y dice que es de su amo. Y él desea hablar Contigo”.

28 Y él dice… se inclina ante Él y le dice cuál es su encargo, que su amo tiene el deseo, que en una cierta ocasión, que Él vaya y cene con él. Oh, si Ud. y yo hubiéramos estado allá, qué tan diferente hubiéramos visto eso. Nosotros hubiéramos dicho: “Maestro, no vayas con ese hipócrita. No vayas con ese fariseo. Pues él está ciego; no sabe…. Él te odia. Y hay muchos enfermos y cosas alrededor; has usado mucha de Tu fuerza. No vayas con un tipo como ese; él solo está tratando de usarte, como dice el viejo dicho: ”Hacer baza“ o algo. Él tiene alguna clase de alternativa mala al respecto. No vayas con una persona mala como esa”.
¡Oh, vaya! Me puedo imaginar a ese fariseo, un gran individuo, un gran hombre en su ciudad, caminando unos pocos días antes, sobre su alfombra fina egipcia y su gran comedor perfumado, frotando sus grandes manos gruesas, gordas, dijo: “¿Por qué no pensé en eso antes? Ja-ja-ja. Pues ciertamente, eso es lo que quiero. Eso es. Les diré algo; para mi gran entretenimiento que estoy preparando… Debí haber pensado en eso hace mucho tiempo. Ja-ja-ja. Uds. saben, este hombre aquí, Jesús de Nazaret está en boca de toda la gente pobre. Y les diré algo, si lo pudiera tener a Él aquí en mi banquete, tendría a los habladores por todo alrededor observándolo. Eso es todo lo que tengo que hacer, ¿y saben algo? Sería la persona más popular en la ciudad. Yo añadiría más a mi popularidad. Oh, debí haber pensado eso antes”.
Así que, él encamina al muchacho por el trayecto para que vaya en busca de Él. “¿Qué piensa Ud. que dirá el Doctor Jones? Ese fariseo Jones, él odia a Jesús de Nazaret. Él cree que Él es un diablo. ¿Y acaso no estará de acuerdo el abogado Tal y tal, cuando los tenga aquí? Por supuesto que todas las celebridades del pueblo vendrán a mi reunión. Ciertamente. Porque ellos saben que yo puedo alimentarlos bien”. Ciertamente, este era un fariseo rico. Él tenía en abundancia; podía hacer lo que él quisiera. Él obtenía todos los cortes de carne, allá en el templo. Él estaba en los cortes de la carne. Él también estaba en todos los diezmos y ofrendas y en todo lo que entraba. Él tenía en abundancia.

29 Pues, lo que costaría desplegar una fiesta como esa, alimentaría a una familia común durante dos años en Palestina. Pero oh, él era un gran hombre en la ciudad. El Doctor Simón fariseo; miren qué hombre. Puedo verlo caminar de un lado a otro y decir: “Ciertamente, oh, vaya, voy a enviar las invitaciones inmediatamente. Bueno, usted sabe, para que toda la gente pueda verme, yo tendré esto afuera donde está fresco, cuando ya haya pasado el calor. Saldré en la gran… Tengo un lugar allá afuera, un viñedo, donde las hermosas uvas cuelgan y en este momento están bien maduras y el aroma de las uvas es tan hermoso. Lo llevaré a cabo todo allá afuera. Y voy a llevar mi gran mesa especial y la colocaré allá. Y tendré al Doctor Jones, y tendré al Doctor Tal y tal, y al Doctor Tal y tal, y al Doctor Tal y tal, y toda la ciudad sabrá que soy un gran hombre, que mi licenciatura me hizo bien, y que soy un gran hombre. ”Yo, yo, yo, yo, yo“, eso es todo lo que Ud. puede escuchar.
“Yo hice esto; yo lo voy a mejorar; yo haré esto”. Yo, yo, yo; y no hay lugar para Cristo.

30 ¿No es ese el cuadro de hoy día? “Yo haré esto y aquello. Yo me uniré a la iglesia, yo haré esto, yo haré aquello”. Dios tenga misericordia de nosotros. Allí estaba él, oh, él era un gran hombre, y se iba a ser más grande con tan solo tener a Jesús en el lugar como entretenimiento. Él no creía que Él fuera profeta, aunque Jesús lo era. Y él no creía que Él fuera el Hijo de Dios, aunque Él lo era. Pero él pensó, si puedo tener a ese Hombre aquí, todos nos vamos a divertir. Así que mandó traerlo.
Jesús nunca, nunca rompe una promesa. Los días transcurrieron; muchas cosas acontecieron. Y llegó el tiempo para que este fariseo… esta reunión… o, para que se arreglara la cena, y Jesús le dijo a Sus discípulos: “Vámonos ahora, rápidamente atravesando Palestina hacia la parte Sur de Palestina, emprendamos nuestro camino, porque no queremos llegar tarde”.
Jesús nunca rompe una promesa. Él siempre guarda Su promesa. Independientemente de cuál sea, Él la cumplirá. Los días se acercaron, y vemos al fariseo con su mesa preparada afuera en el patio. Y salieron sus anuncios, y toda la gente comenzó a reunirse. Qué gran tipo era éste.

31 En eso llega el Doctor Jones en su gran y fino carruaje. Él manda rápidamente a sus hombres (sus lacayos), y él toma los caballos, y se los lleva al establo, y cepilla a sus caballos. Y él: “¿Cómo le va, mi amigo? Estoy tan feliz de verlo. ¿Gusta pasar, y visitarme un momento?”. Oh, lo puedo ver mientras él lo finge. “¿Gusta pasar? Pues, aquí está el Abogado Tal y tal; estoy tan contento de verlo, mi amigo. ¿Gusta pasar? Lacayo, lleva sus caballos al establo”. ¡Oh, vaya!
Pero después de un rato él se mete, y brindando con las copas, y por el estilo. Y en Palestina, cuando preparan una cena, si alguna vez han estado allá, sacan una gran mesa como esta, y luego tienen… Uno no se sienta y come en Palestina, como Uds. lo hacen aquí; uno se acuesta y come. Tienen como un sofá, y lo cuadran por toda la mesa, de esta manera. Y cada hombre se recuesta de esta manera, y él come recostado, con sus pies detrás de él.
Y ellos prepararon todo, todos estaban allí, entretenidos y por el estilo, y el fariseo estaba teniendo un gran tiempo entreteniendo a su celebridad. Cuando de repente, Jesús llegó, entró a la casa, y se sentó; y ellos no sabían que Él estaba allí. Nadie debió haber sabido al respecto. ¿De dónde vino Él?

32 Ahora, en un lugar tan pequeño, quizás estaba sentado en un rincón… El fariseo estaba demasiado ocupado; él tenía que hacer otras cosas. Las celebridades, la gran gente del pueblo estaba allí, y él tenía que entretenerlos. Me pregunto, hermanos y hermanas, si acaso no hemos invertido demasiado tiempo entreteniendo a las celebridades y a los dignatarios, que olvidamos que Jesús está sentado en nuestros medios también, sentado en el rincón, sin que nadie lo note. Sentado solo. Sus discípulos no podían entrar; ellos ni aún habían sido invitados.
Entonces, todos los que no están invitados, tal como son los sureños, ellos se tienen que quedar mirando desde afuera, preguntándose; y cuando algo está sucediendo… Oh, Ud. no se tiene que preocupar de la multitud; todos están allí de todas maneras. Vinieron a mirar, espectadores, para ver lo que puedan. No se les es permitido entrar, pero ellos vienen y miran. Se paran en la punta de sus dedos, hora tras hora, observando los entretenimientos. Los pobres con la boca llena de agua cuando ven la carne fina condimentada, el cordero horneado con las mejores especias. Todo de lo mejor traído desde Egipto y Mesopotamia, y así sucesivamente.

33 Pues, este fariseo era un hombre rico, él en verdad podía organizar una gran cena como esa. Que los pobres se paren y se asomen si ellos quieren hacerlo. Ese es el grupo que hará pedazos el mundo para hacer un prosélito de un gentil, y lo hacen más doble hijo del infierno de lo que era cuando comenzó.
¡Orgullo, pompa! Allí está, Jesús sentado abandonado. Me imagino que Él se sintió incómodo, porque Él tenía los pies sucios. Cuando la gente está viajando por Palestina… En aquellos días no tenían pavimentos, y caminos, y caminos con aceite como los tenemos ahora. Sentado allí con Sus pies y piernas todas sucias, Su cabeza sin ungüento, sin beso en Su mejilla, y Sus piernas con ese polvo viejo del estiércol y cosas del camino, el polvo donde los caballos, las caravanas, las bestias de carga habían estado jalando, y… o, llevando las cargas, y los animales ensuciando el camino, los pájaros bajaban y lo desparramaban y lo picoteaban; y después de un rato se convertía en polvo.

34 Y la persona caminando… El manto interior palestino termina en la rodilla, y luego la vestidura va encima de eso, y a medida que caminan, lo van columpiando, eso causa que los pequeños vientos vuelen el polvo hacia arriba. Y, oh, llega a ser sucio y apestoso cuando toda esa cosa se le pega a uno. Y allí estaba Jesús sentado con pies sucios. Jesús, ellos lo llamaron a Él así, con pies sucios. Oh, eso me hace sentir algo cuando veo eso. Jesús sin ser anunciado, Jesús con pies sucios, lo hicieron un espectáculo después de haber sido invitado.
Me pregunto cuando Uds. llevan a cabo un culto de oración, lo invitan a Él a su iglesia, luego Él viene a hacer algo por Uds., y Uds. simplemente no lo atienden. Demasiado de eso en la vida de nuestro hogar y en todas partes. Cuando viene el presidente, pues, oh vaya, ellos extienden una alfombra desde el tren hasta el hotel. Llenan las calles, y las jovencitas salen con flores, y colocan ramos de flores por las banquetas, y cuelgan banderas en cada poste dándole la bienvenida. Pero cuando Jesús llega al pueblo, Él se tiene que quedar en una pequeña misioncita en alguna parte, lo llaman loco, un santo-rodador. ¡Oh, hermano!

35 ¡Oh, tú, fariseo ciego! Noten; Jesús con pies sucios, Jesús, esos pies que muy pronto habrían de ser clavados por los pecados del mundo, estaban con polvo y estiércol, incómodos. Jesús por lo regular está incómodo alrededor de un montón de gente rica de todas maneras. Ellos no le dan a Él espacio, o nada; solo dejan que se siente. “Oh, con tu boca Me adoras, pero tu corazón está lejos”, dice el Maestro.
Jesús con pie sucios; allí se quedó Él sentado, sin entretenimiento, sin que lo lavaran, sin recibir la bienvenida. Dicen: “Jesús, ¿aceptarías un lugar menor? Jesús, ¿aceptarías un lugarcito cuando te dejan pasar a un hogar?”.
“Sí, Yo tomaré ese lugarcito”.
“¿Qué?”.
“Ese lugarcito en la parte de arriba, o tal vez en el segundo piso, en un pequeño armario, o abajo en el sótano”.
Usted se avergüenza de Él, frente a las celebridades, frente a sus invitados. Usted tiene miedo o vergüenza de testificar de Él, de hablar de Su gracia salvadora.
“Pero, ¿vendrás de todas maneras, Jesús?”.
“Sí, Yo vendré de todas maneras”.
Eso me prueba a mí que Él es Señor de señores, Él es una gran persona. “Yo vendré de todas maneras, no importa que tan pequeño sea el lugar que prepares para Mí, Yo vendré de todas maneras”.
Me gusta eso. Él es mi Señor. “Yo vendré de todas maneras, no importa qué tan pequeño sea el lugar, Yo vendré”. Aunque Ud. le da todo al presidente, le da al Doctor Jones una gran atención, pero cuando Jesús viene, Él toma un rincón en alguna parte. Qué gran montón de fariseos, fingiendo, animadores, sin amor, animadores. “Yo tomaré el lugarcito”.

36 Cristiano, hace mucho tiempo, antes de que Ud. abriera su corazón, ¿cómo lo trató a Él? Algunos de Uds. que han profesado ser Cristianos, ¿cómo lo trata Ud. a Él? ¡Oh, vaya! Oh, de vez en cuando Ud. permite que vengan ciertos programas, algún pequeño evangelista seco de alguna clase, y Ud. se pone su vestido más encantador, y su sombrero bonito, y va a la iglesia.
Usted no le dio a Él un lugar de adoración, usted no testificaría. Pero Él no le reprendió. Él no le condenó. Él está dispuesto a tomar el lugarcito. Ud. no le dará todo su corazón; Él tomará tanto como usted le permita tener. Él es mi Señor“. …Y Ud. se va a casa. ”Oh, bueno, eso servirá hasta el próximo mes; regresaré otra vez a la iglesia“.

37 Cómo Ud. lo ha ido desplazando a Él: sus pequeñas fiestecitas, y toda su cositas, sus pequeños entretenimientos… Pues, tú, fariseo. Vergüenza les debería de dar hacerle eso a Jesús mi Señor. Cuando Él llega al pueblo, Ud. habla mal de Él; Uds. lo rechazan. Abran sus ojos. Él viene a visitarlos. Ustedes lo han invitado en sus cultos de oración, pero cuando Él viene, entonces ustedes no lo le quieren dar a Él en ningún espacio. Qué lástima. Qué tan ciega puede estar la gente.
Qué oportunidad tuvo este mensajero, que llegó hasta los pies de Jesús. Oh, ojalá yo hubiera podido tomar su lugar. Desearía haber estado allí ese día. Hubiera hecho más de lo que le dijo un fariseo. Lo habría abrazado. Habría hecho todo lo posible por conocer la oportunidad de estar en la presencia de Jesús. Así como estaban las personas de ciegas en ese día, lo están hoy. Con solo pensar en la oportunidad que se le presenta a la gente para aceptar a Cristo, y se alejan y lo dejan a Él sin adoración y sin darle la bienvenida.

38 Ustedes saben, la costumbre en el país de Palestina, lo primero que sucede cuando lo invitan a un esparcimiento tan regio como ese… Cuando Ud. llega a la puerta, está todo sucio; usted apesta. Ud. no llena entonces los requisitos para el esparcimiento. Ud. se sentiría avergonzado de caminar en esas casas tan adorables con todo eso en sus pies y demás, y la manera como se ve Ud., y sudado y demás. ¿Qué es la primera cosa? Cuando un invitado llega, tienen a un lacayo, el hombre que le pagan menos que cualquiera por su trabajo.
Cuando pienso que mi Señor se ciñó y le lavó los pies a la gente, Él tomó el lugar más bajo, cuando Él merecía el lugar más alto. Pero Él tomó el lugar más bajo, para lavarle el estiércol y la suciedad de sus pies, se convirtió en el más humilde de los siervos. No hay ningún otro siervo que tenga el trabajo más humilde que el del lacayo que lava lo pies.
Pero cuando usted viene a un hogar de ese tipo allá en el país oriental, Palestina, el lacayo lo encuentra en la puerta, va a uno de los pozos y saca una cubeta de agua clara y buena, y le quita las sandalias… o los zapatos, y pone sus pies sobre su rodilla, y lava todo este polvo y suciedad y estiércol y toda esa cosa de su cuerpo. Y entonces él toma otra toalla y limpia sus pies, y talla sus pies y los lava, los pone abajo.
Y luego él toma sus sandalias y las coloca en algo parecido a una pequeña manta, y las coloca ahí junto a la puerta de entrada. Entonces él va y encuentra un par de pantuflas muy finas de satín y algodón; son muy suaves. Ese es el complemento del anfitrión. Él hace eso; las tiene allí listas; él se las coloca en los pies a ustedes hasta que encuentra las que le queden más cómodas.

39 Entonces los pies de Uds. están lavados. Luego él lo pasa por otro lugar, y luego allí está un hombre que lo recibe en la puerta, y él tiene una pequeña vasija en su mano, parecido a una pequeña jarra. Y usted la toma y derrama un poco del aceite en sus manos.
Ahora, ese aceite está hecho de un nardo muy fino. Lo que es, hay un arbusto que crece en Arabia de donde ellos lo obtienen. Una pequeña flor que florece como rosa, y entonces cuando la rosa se marchita, deja algo parecido a un pequeño bulbo que se endurece como una manzanita. Y esa es la cosa que este árbol hace, pero usted puede tomarlo y pasárselo por las manos.
En una ocasión vi a una celebridad en Rusia, que tenía dos de esos; uno puede pasárselo por las manos de esa manera, y la esencia se quedará en sus manos por dos semanas. Es muy caro, costoso. Y cuesta mucho dinero. El aceite se envejece y huele mal después de unos días, pero ellos ponen ese nardo allí hasta que se convierte… Oh, mantiene ese aroma por años. Ese es uno de los tesoros que la reina de Sabá le trajo a Salomón.

40 Y ellos le dan a uno eso, y usted se lava las manos con ello. Y después ellos le dan una toalla, y usted se limpia las manos. Luego lo siguiente que le dan, es más de eso, y Ud. se lo pone en su cuello, en parte de atrás de su cuello, en sus mejillas y en su frente. Tanto hombres como mujeres en Palestina hacen esto, porque los rayos del sol son muy calientes. Ellos hacen eso, y luego produce un aroma. Después que usted se limpia la mayoría de eso, queda refrescado. Sus pies están lavados; usted está lavado; sus manos están limpias; y su rostro está limpio.
Después se lo llevan a una cámara donde está el anfitrión. Y luego cuando usted se encuentra con él, usted toma… él toma su mano derecha y la coloca en el hombro izquierdo de usted, entonces usted se inclina. Y luego usted le coloca su mano derecha en su hombro izquierdo, y él se inclina. Y luego él le da un beso, de un lado de la mejilla al otro lado de la mejilla; y esa es la bienvenida, la diestra de compañerismo. Cuando el anfitrión lo besa, usted es un hermano; es bienvenido.
Jesús tuvo mucho cuidado de lavarle los pies al Doctor Jones… o, al fariseo, mejor dicho. Y él tuvo mucho cuidado con las celebridades, pero aquí estaba Jesús con pies sucios. Aquí estaba sentado Jesús, sin la bienvenida, sin aceite en Él. Aquí estaba sentado Jesús sin el beso. Y sin embargo Él dejó Su trabajo y vino desde el otro lado de Palestina para cumplir su promesa.

41 Me imagino que Él se sentía miserable sentado allí. Todo el resto de ellos… Y el fariseo testificando allí sobre diferentes cosas que habían sucedido, y el pobre de Jesús sentado allí con pies sucios, sin ungüento en el rostro, sin beso. Jesús quiere que lo besen. Hay una Escritura en Salmos 2 que dice: “Besen al Hijo, para que no se enoje”. “Besen al hijo”. Oh, ustedes nunca sabrán lo que significa hasta que hayan besado una vez al Hijo. Besen al Hijo; háganlo a Él bienvenido en sus corazones.
Pero Él se sentó sin ungüento con pies sucios. ¡Oh, cuán avergonzado estaba Él! El fariseo estaba teniendo un gran tiempo; él estaba demasiado ocupado entreteniendo a los grandes hombres de la ciudad, como para saber que Jesús no estaba siendo atendido. Pero Él vino de todas maneras. ¡Oh, mi Dios! ¿Cómo fue que…? ¿Qué sucedió? ¿Cómo es que a ese lacayo estando en la puerta se le pasó por alto lavarle a Él los pies? Dios, me hubiera gustado haber tenido su trabajo. Cómo yo hubiera amado el tener que lavarle Sus pies en la puerta. Cómo hubiera amado el haberlo entretenido, llevarle mi vasija de agua, al saber que Él estaba allí sentado.

42 Pero allí se encontraba Él con el rico y el orgulloso. A ellos no les interesaba nada con referencia a Él. Él solo era un entretenimiento, algo para que la gente pudiera criticar y mirar. Sin duda él tenía en su corazón, que le pediría que le hiciera un milagro o algo.
Y mientras Él estaba sentado allí, por fuera en la calle, había una muy mala mujer en el pueblo, una prostituta. No vamos a entrar en detalles al respecto; Uds. saben lo que es: una mujer de mala fama, caída.
No la condenen a ella. Escuchen. Antes de que pueda haber una mujer caída, tiene que haber un hombre caído, también. Quizás algún novio la había amado hasta su corazón, hasta que aplastó la flor de su vida bajo sus pies, y la introdujo a este tipo de vida.
La Escritura dice que ella era una gran pecadora. Nadie quería tener nada que ver con ella, pero todos la conocían. Sabían quién era ella, ciertamente. Ella era una gran pecadora. Y tal vez al pasar, sin ser bienvenida entre la gente, ella pasó con la punta de los pies, miró hacia arriba, y localizó a mi Señor sentado en el rincón con los pies sin lavar, sentado sin ser bienvenido entre los ricos. Eso era demasiado para ella. Ella dijo: “No, estoy segura que es Él”.

43 Ustedes nunca verán a Jesús a menos que… Uds. lo reconocerán cuando lo vuelvan a ver. Nadie puede mirarlo y olvidar Su apariencia. Yo pienso que ella dijo… Quizá ella lo había escuchado en alguna otra parte. Ella dijo: “Oh, allí está ese gran Maestro. Pero Él está aquí con este fariseo, y ellos no lo quieren”.
Oh, ella se da la vuelta; la puedo ver decir: “Oh, yo… yo no puedo. Oh, es… he de estar perdiendo la mente. Seguramente… seguramente yo no puedo hacer eso. Oh, tal vez… creo que sí puedo”.
La puedo ver que recoge la ropa que tiene a su alrededor y se encamina hacia la calle. Puedo ver a dos hombres empujar sus brazos y decir: “Mira nada más. ¿Ves quién se presentó?”.
Oh, seguro, usted es demasiado bueno. Me gustaría verlo directamente a los ojos una vez, y ver qué tan bueno es usted.

44 Usted dice: “Hermano Branham, yo no soy una prostituta”.
No digo que en su conjunto signifique solo sexualmente. Prostitución en un nivel más elevado. Usted puede prostituir su tiempo. ¿Qué tanto tiempo le da usted a Él? Prostituye sus propios motivos egoístas, andando alrededor diciendo: “Bueno, yo pertenezco a esta iglesia; soy mejor”.
¡No, usted no lo es! Ud. se puede prostituir de otra manera aparte de sexualmente. El Espíritu Santo le hablará al corazón, y Ud. dirá: “No quiero tener nada que ver con eso”. Tú, fariseo ciego, prostituta. ¿Qué le pasa? Cometiendo adulterio con el mundo, eso es lo que está haciendo.
Oh, usted dice: “Yo pertenezco a la iglesia”, y tan frío e indiferente. Oh, Ud. dice sus oraciones bonitas. ¡Oh, yo odio esa cosa farisea! Oh, Ud. ora y hace de cada coma algo tan perfecto, y cada punto tan perfecto. Oh, usted ora tan bonito. Ud. no puede hablar con Dios de esa manera. Ud. está escuchando lo que usted está diciendo y realzando su oración. ¡Oh que Dios le ayude a soltarse una vez y pueda orar! Deje de estar diciendo oraciones.

45 ¡Oh, fariseos, demasiados de ellos! Fariseos. Oh, usted dice: “Yo pertenezco a la iglesia”. Eso está bien; seguro que pertenece. Pero ¿qué actitud tiene hacia mi Señor? Cuando Él quiere venir con Ud. y bendecirlo, usted no lo hace. “Oh, no, yo no creo en esa clase de cosas”. Ese es el mismo grupo del cual estoy hablando: muy religioso, pero muy fariseo.
¿Qué fue lo que dije al principio que eran? Actores. Dejen de estar actuando la religión. Obtengan una experiencia chapada a la antigua de regeneración, del nuevo nacimiento. Mi Señor, Él anhela verlos. Él está esperando por Uds., toma ese lugarcito en el rincón. Él nunca los reprende por eso; Él los ama. Uds. van a la iglesia una o dos veces al mes; Uds. creen que han cumplido con su deber. Oh, si tan solamente lo amaran a Él, Uds. irían cada noche y cada día, a algún lugar, y hablarían con Él, si Uds. lo amaran. Pero el problema es, Uds. solo actúan como iglesia, actúan religiosamente. ¡Qué lástima! Es una pena que todavía lo tengamos.

46 Esta pobre mujercita, la puedo ver: de mala fama, allí va por la calle, subiendo unos escaloncitos rechinantes, donde ella tiene arriba un pequeño ático. Su corazón está saltando; no puede quitarse el cuadro de la mente. Oh Dios, cualquiera que alguna vez lo vea a Él en la simplicidad de Su Palabra y de Su amor, eso nunca los abandonará. Algo lo perseguirá.
Ella lo ve a Él, se va para arriba; abre su cajita de tesoros, y saca una cosita de allí, un saquito. Lo saca, lo coloca allí; el tintineo de las monedas que caen la mesa. Y a medida que caen las monedas, ella lo vuelve a levantar; ella ve Ese rostro frente a ella. Las lágrimas corren por sus mejillas, goteando por su mentón. Dice: “No puedo hacerlo; no puedo, porque Él sabrá de dónde vino el dinero. Él sabrá cómo me gané ese dinero. No puedo hacerlo”.
Quizá ella lo vuelve a bajar; luego lo alcanza y lo toma otra vez. Ella dice: “No puedo. ¿Qué es lo que me pasa? Pero yo lo veo a Él viniendo desde la otra parte del país y sin ser atendido. ¿Qué puedo hacer al respecto? Esto es todo lo que tengo. Seguramente Él entenderá”. Ciertamente Él entenderá, ciertamente que sí. “Esto es todo lo que tengo; seguramente Él lo entenderá”.

47 Luego puedo verla a medida que ella, temblando, lo toma en su mano, lo coloca en su seno, tal vez en su calceta, lo envuelve por dentro, lo envuelve con su ropa, y sale a la calle. Se está haciendo tarde; se dirige por la calle a una gran tienda de perfumes finos. Ella entra, y allí está un hombre malhumorado con nariz de gancho parado detrás del mostrador, contando su dinero. “Bueno, no fue muy buen día hoy. Ni siquiera saqué para la renta, un mal día”. Está fastidiado, sin embargo tan ortodoxo como él podía ser en su religión.
Ella entra por la puerta. Cuando ella entra por la puerta, lo puedo escuchar a él diciendo: “Huh, ahora mira”. Oh, ella era bien conocida. Todos la conocían. Seguro. Todos conocían a esta mujer. Ella entra por la puerta. Bueno, él no se acerca a ella de una manera amable como debería y decir: “¿Cómo le va? ¿Qué puedo hacer por usted?”. Él dice: “Bueno, ¿qué quieres?”.
Ella pone el dinero en el mostrador. Oh, el tintineo del dinero, seguro que cambia las cosas. Él pertenece a ese grupo que dice: “¿Qué ganancia obtendremos si dejamos a José en la tumba?”. ¿Cuál es la ganancia? Oh, sí, eso es lo que la gente piensa hoy. ¿Qué puedo obtener a cambio? ¿Cuánto dinero está involucrado? Fariseo ciego. Jesús está aquí, y Él quiere ser atendido. Tú lo has invitado.

48 Allí está el dinero afuera, ella dice: “Quiero una caja de alabastro, el mejor que tenga en la tienda”.
Pues, él dijo: “Veamos qué tanto dinero tienes”.
Ella lo coloca allí, y tiene ciento ochenta denarios romanos. Él lo cuenta todo. “Sí, tienes justo lo suficiente”.
¿Qué? Ella quiere el mejor. Ella dice: “Él se merece lo mejor” y Él lo es. Él se merece lo mejor que usted tiene. No le dé a Él un rinconcito; dele lo mejor que Ud. tiene. Él merece lo mejor que Ud. tiene, y lo mejor que Ud. puede hacer.
Eso es todo lo que ella tiene. Ella sabía cómo lo había obtenido. Ella dijo: “Odio tener que hacerlo de esta manera. Quizá estoy fuera de orden, pero es lo mejor que tengo”. Ella no discutió con él sobre el precio; esa no era la idea. Ella quería lo mejor. ¿Lo pueden ver? Ella quería lo mejor. Ella dijo: “Esto va para el mejor, ¿entonces por qué no darle a Él lo mejor?”.

49 Ella recoge el frasco de alabastro, se lo coloca en el seno, y empieza a salir. Puedo ver a ese viejo judío de nariz de gancho mirando hacia afuera. Dos hombres se dan un codazo uno al otro, dicen: “Mira quién va allí, lo que salió de esa tienda. Me pregunto qué hizo ella allí”.
Oh, ustedes fariseos, dándole un codazo a alguien más. Mírense a sí mismos una vez. Oh, quizá no estén mal sexualmente en sus acciones; quizá no beben licor; pero, oh, fariseo ciego, ¿qué le estás haciendo a mi Señor? ¿Qué le haces a Él, tú, hipócrita de corazón frío? Uds. lo rechazan. ¿Por qué hacen eso? ¿Cómo pueden hacerlo? Al ver Su presencia alrededor de Uds., el saber que Él está allí queriendo bendecirles y entretenerles, pero Uds. son demasiado buenos. Oh, ustedes nunca han sido miserables. Debieran verse a sí mismos en el espejo de Dios una vez y ver cómo se miran. Uds. con justicia propia. Todas sus pequeñas formalidades y cositas desaparecerán, sus pequeñas tradiciones.

50 Y la puedo ver a ella; ella debe darse prisa; se está haciendo tarde. Mejor tarde que nunca. Y cuando ella llega al lugar… Ella puede darse cuenta cuando está alrededor de un grupo donde están los ricos. Ella escucha las copas de vino sonando una contra la otra, Uds. saben, de esa manera. Ella llega hasta donde están ellos. Se pregunta dónde está Él. Ahora ella está muy emocionada. Ese judío se rasca la cabeza, y mira hacia donde están esos hombres en el rincón diciendo: “¿Qué fue lo que le sucedió?”. Dicen: “Había manchas de lagrimas por sus mejillas. Ella ha estado llorando. Me pregunto qué irá a hacer ahora. Me pregunto qué sucedió”.
La mujer, cuando se fijó y vio Su rostro, dijo: “Él no habla como estos fariseos; Él es diferente. Ese Maestro es un poquito diferente de los fariseos”. Ella sabía que había algo diferente. Cuando miró hacia arriba, pensó: ¿Cómo voy a llegar allá, entrar a ese palacio rico? ¿Cómo puedo hacerlo? Pero la cosa es que ella lo hizo, dijo: “Un día yo lo escuché a Él decir: Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”.

51 La cuestión era, no cómo iba a llegar al lugar; ¿iba ella a hacer el esfuerzo de llegar allá? La puedo ver abriéndose paso a codazos a través de la multitud. No importa lo que se decía o quién lo decía, ella iba de camino a encontrarse con Jesús. ¿Hacen Uds. eso? ¿Podrán abrirse paso a codazos sobre la vulgaridad, sobre los cines y los bailes y los comportamientos que tienen, llamándose a sí mismos Cristianos, para poder llegar hasta Jesús?
¿Podrán dejar de lado todos sus entretenimientos sociales mundanos, para venir al Señor Jesús y ser entretenidos por Él? Dios tenga misericordia. Ella se abrió paso a codazos. Ella iba a llegar allá, independientemente de qué tan vil era ella. Oh, yo sé que estaba fuera de orden. Oh, seguro. Dios nos ayude a salirnos de orden de vez en cuando. El problema es, Uds. tienen demasiado orden. Sálganse de orden. Espero que la iglesia se salga de orden lo suficiente como para ser salvos.

52 Yo recuerdo cuando Jesús me salvó. Oh vaya, nunca lo olvidaré. Este pobre corazoncito de Kentucky mío estaba saltando noventa millas por hora. Yo lloré; lloré; grité; no me importaba quién estuviera alrededor. Yo no le estaba prestando atención al orden; estaba en la Presencia de Jesús; yo le amo a Él.
Ella no se estaba fijando qué tan en orden se encontraba, o qué tan fuera de orden estaba. Lo principal era, llegar a Jesús. Allí estaba sentado Él con los pies sucios. Se sentó sin haber recibido el beso. No le dieron la bienvenida, y ella quería darle la bienvenida. A ella no le importaban las viejas ordenes fariseas, sobre sus viejas tradiciones y denominaciones. Ella se estaba abriendo paso para llegar con Jesús. Dios nos ayude a tener un avivamiento como ese, donde hombres y mujeres se abrirán paso a codazos a través de multitudes, y denominaciones, y barreras, hasta que entren en la Presencia de Jesús.

53 Sí, ella quería llegar hasta Jesús; Él tenía los pies sucios. Mi Señor Dios sentado allí con los pies sucios, donde muy pronto un clavo romano los iba a atravesar, para embalsamar Su Sangre para la salvación del mundo. Pies sucios. Que él me perdone por eso. Oh, me duele. Pero Jesús, con los pies sucios, sin beso, sin amor: “Vino a los Suyos, y los Suyos no le recibieron”. Vino para guardar Su promesa y luego no lo atendieron.
Pues ustedes oran por un avivamiento año tras año, y cuando llega a su vecindario, ustedes piensan que es fanatismo. Sin atención, Jesús, con los pies sucios. Oh, si acaso eso no debería romper el corazón de todo hombre y mujer… Sin ser atendido. Oh, las celebridades, las grandes siguen adelante, pero Jesús sin ser entretenido. ¡Oh, vaya!

54 Noten mientras avanza. Ella corre rápidamente; se dirige a Sus pies a medida que está allí acostado, estirado. Ella le mira Su rostro; ella dice: “No puedo. No sé lo que ha sucedido. Estoy desquiciada”. Ella estaba llorando. Dios nos ayude a desquiciarnos de vez en cuando.
El problema de ello es que, Uds. son muy ritualistas. Uds. tienen que orar de una cierta manera, y terminarlo con un “Amén” como un becerro moribundo con calambres, haciendo “Ah-mén”. Se paran en el coro y cantan con la cara pintada, y uñas de Jezabel, y actúan como no sé qué, y se hacen llamar Cristianas. Tú, fariseo ciego, ¿qué es lo que le pasa? Mi Señor está en el pueblo. ¿No lo entretendrá en su corazón?

55 Él está allí sentado. Ella llega hasta Sus pies; coloca la caja en el piso. Ella se empieza a levantar. Ella no pudo, simplemente no pudo. Ella estaba llorando tan fuerte que no se pudo levantar. Se quedó media encorvada y no se pudo levantar. Ella se dio cuenta que estaba parada al lado de la Fuente de pureza. Ella se da cuenta que estaba parada al lado de la única cosa que la podía perdonar.
“Hay una Fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emmanuel”. La única cosa que podía lavarla de su culpabilidad, ella estaba en la presencia de eso como una prostituta. Ella vino de la manera como estaba. Ella no sabía qué hacer. Estaba llorando; tenía sus manos levantadas. Ella no lo podía soportar; ella estaba mirando y allí estaba Él. “Oh, es posible”, dijo ella. “ ¿Será posible que ese sea Él, el más Hermoso, Aquel que escuché decir: Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados? . Dios, Tú conoces mi corazón. No tengo que decir ni una sola palabra; no puedo. Estoy fuera de mí”.

56 Y ella lo intenta y llora, y las lágrimas corren por sus mejillas, goteando, bajando hasta los pies sucios de Jesús. Las lágrimas bajan por sus mejillas sobre Sus pies sucios. Cuando de repente, ella se encuentra frotando Sus pies… frotando Sus pies, y las lágrimas simplemente derramándose. ¡Qué bendición! Lágrimas de pureza, de arrepentimiento, lágrimas de arrepentimiento, derramándose, lavando los pies sucios de Jesús. Oh Dios, ten misericordia. Lágrimas de pesar: qué hermosa agua, qué agua tan más límpida, saliendo de su corazón.
“Señor Dios, no sirvo para nada, pero no puedo soportar verte sentado de esta manera”. Y las lágrimas bajan por sus mejillas y ella le está frotando Sus pies de esta manera, lavándolos con sus lágrimas. Allí está la caja de alabastro, y cuando de repente, en su condición de histeria, se le suelta el cabello. Los rizos caen. Y antes de que ella pudiera darse cuenta, tenía su cabello, secando sus pies con el cabello que estaba en su cabeza.

57 ¡Dios ten misericordia! ¡Oh, vaya! Mi Señor… Y ese montón de fariseos de corazón frío estaban sentados allí, indiferentes. ¡Oh, vaya! Secando Sus benditos pies con los cabellos de su cabeza. Algunas de ustedes mujeres para poder hacer eso, tendrían que pararse de cabeza. Uds. que se cortan el cabello. Eso es correcto. No lo dicho como chiste. La Biblia dice: “La gloria de la mujer es su cabello”. Y Uds. se lo cortan.
¿Qué era? ¿Qué era? Era su gloria. La única cosa decente que tenía en ella era su cabello largo, y se le había caído a los pies de Jesús. Sus lágrimas, todo lo que ella era, estaba derramándose a Sus pies, lavando los pies sucios de Jesús. Qué manera… Yo sé que no estaba en orden. ¿Qué le interesa a usted el orden? ¿Lo que pasa con la multitud? ¿Qué le interesa a usted lo que ellos están haciendo? Uds. están en la presencia de Jesús.

58 A ella no le estaba importando lo que esos fariseos estaban diciendo. ¿Acaso Jesús alejó sus pies y dijo: “oye, oye, oye, no debes hacer eso?”. No, señor, Él se mantuvo perfectamente quieto. Ella estaba perfectamente en orden, lavando los pies de Jesús con sus lágrimas de arrepentimiento, secándolos con la única gloria que tenía, su cabello. Colocando todo lo demás a Sus preciosos pies. Ella estaba fuera de sí. Ella estaba lavando; casi no sabía lo que estaba haciendo.
Después de un rato ella se levanta. No sabía qué… Mira alrededor. Oh, ¿acaso Simón dijo algo? Sí. Oh, un poco después él hace sus comentarios. Lo puedo ver a él cuando el rostro se le pone rojo. Sus ojos de lagartija, ojos impíos de acero, mirándola de manera hiriente. Él se pone rojo y luego blanco de rabia. Lo puedo escuchar hacer: [El Hermano Branham tose y se aclara la garganta]. Su programa estaba siendo interrumpido. Él dice en su corazón: “¿Sabes qué clase de mujer es esa ante la cual estás parado?”. Él pensó que le arruinaría Su reputación.

59 Pues, hermano, la reputación de Jesús se forma cuando Él está en presencia de pecadores. La reputación de Jesús no se daña por los pecadores; se forma en presencia de pecadores. Allí, lavándole Sus pies, ella se levanta, toma la caja de alabastro. Todo lo que ella tenía estaba allí, su cabello suelto hasta abajo, le quita la tapadera de arriba, la quiebra, y lo derrama completamente. No guardó algo para un día lluvioso. Ella lo derramó completamente en Su pies. Porque todo lo que ella tenía —su gloria, ella misma, sus lágrimas de arrepentimiento, y todo su dinero, y todo el alabastro— estaba en la caja de nardo. Ella lo derramó sobre Sus pies.
¡Oh Dios, ten misericordia de una generación almidonada e impía en la que vivimos! Fariseos, entreteniendo. Lo derramó a Sus pies…

60 Y saben, Simón dijo: “Si tan solo supiera… si este Hombre fuera profeta, si pudiera ver visiones como dice que puede ver, si este Hombre pudiera ver visiones, si Él es un profeta, Él sabría qué clase de mujer es esa que le estaba lavando Sus pies”.
Oh, tú, ciego hipócrita, eres demasiado bueno para entender lo que Jesús quiere decir. Eres demasiado bueno; Ud. lo ha tratado de la misma manera; esa es la razón por la que no están salvos el día de hoy. Esa es la razón por la que no tienen el Bautismo del Espíritu Santo, es por causa de la manera cómo lo han tratado a Él, sintiendo vergüenza. Oh, fariseo ciego, allí estaba parado en toda su justicia propia, dijo: “Si Él fuera un vidente, si Él fuera un profeta, de seguro sabría qué clase de mujer era esa”.

61 Puedo ver a Jesús, por primera vez desde que entró por la puerta, se siente cómodo. Él estaba siendo… entretenido por pecadores. Él se levanta y dice: “Simón, una cosa tengo que decirte. Tengo unas cosas que platicarte, Simón. Cuando entré en tu casa…”. Oh Dios. “Cuando entré en tu casa…”. Fariseo, ¿te das cuenta de lo que estoy hablando? “Cuando entré a tu casa, no me lavaste los pies, Simón. Nunca me diste algo de aceite, Simón. No me diste beso de bienvenida, Simón. Solo Me dejaste sentado allí después que me animaste, me trajiste, me invitaste, y Yo vine, y no me diste aceite para Mi cabeza, tampoco me diste agua para Mis pies, y no me diste beso de bienvenida”.
“Pero esta pobre mujer”, ¿qué estaba haciendo durante todo ese tiempo? [El Hermano Branham lo ilustra]. Besando Sus pies. ¡Aleluya! Besando Sus pies. Dijo: “Desde que ella entró a la casa”, (Dios ten misericordia), dijo: “ella no ha dejado de besar mis pies, desde que Yo entré a la casa”. Oh Dios, ya no puedo seguir predicando, cuando pienso en Mi Señor recibiendo esa misma clase de atención hoy.

62 ¡Oh vaya! “Esta mujer no ha dejado de besar Mis pies desde que Yo entré. Y tú no me diste agua para lavarme; no me diste ungüento, tampoco aceite para ponerme en Mis manos resecas y en Mis labios y en Mi cara. No me diste beso de bienvenida y no me dijiste que era bienvenido para entrar en tu casa. Pero esta mujer ha estado continuamente besándome Mis pies”.
Oh, escuchen lo que Él dijo. Luego Él se voltea de con Simón y voltea a mirar a esta pobre miserable infeliz, con el cabello suelto, mojado con lágrimas, y con la desgracia del camino sobre ellos. Sus labios aceitosos por el nardo donde ella ha estado besando Sus pies, sus lágrimas surcando por sus mejillas… Escuchen lo que Él dice: “Tus muchos pecados te son perdonados”. Oh, Dios. “Tus muchos pecados te son perdonados”.

63 Oh, Dios, esta generación deshecha. ¿No pueden ver que el Señor quiere venir a su casa y para que lo entretengan, adoren, glorifiquen, magnifiquen? Oh, Dios tenga misericordia de ustedes. Oremos: inclinemos nuestros rostros solo un minuto. Algo me está diciendo: “Ora ahora”. Dios, Jesús con los pies sucios, Jesús sin ser atendido y sin beso, Jesús no bienvenido.
Padre misericordioso, podrías descender por favor este día y muestra Tu corazón delante de esta congregación, que ellos puedan saber que Tú todavía eres Jesús, y ellos han fallado en entretenerte. Ellos aman sus cositas: aman su organización, su denominación. Ellos aman sus pequeños asuntos sociales en la iglesia, sus mujeres auxiliadores y muchas otras cosas a las que les gusta ir. Los hombres aman sus fiestas de barajas y sus comportamientos y no entretienen a Jesús.

64 Oh Señor, mi sanador, mi Salvador, mi guardador: oh Dios, ¿dónde estaría yo si no fuera por Ti? Dios, por favor habla a los corazones que están fríos e indiferentes hoy; déjales saber que Tú estás aquí con el mismo cuidado amoroso. Tú estás mirando para ver que uno llegue a casa que ha sido tan indiferente, que lleva demasiado tiempo vagando por las calles.
¿Por qué sigues esperando, mi hermano?
¿Por qué te estás tardando tanto?
Jesús te está esperando para darte,
Un lugar al lado de Su trono santificado.
¿No renunciará a sus maneras impías? ¿Por qué no renuncia sus pequeñas instancias, y viene hoy a Él? Cuántos, mientras estamos orando, con sus rostros inclinados, se pondría solo de pie y diga: “Dios, ten misericordia de mí. Hoy vengo; estoy dispuesto, Señor, a hacer cualquier cosa. Yo quiero entretenerte en mi corazón como mi Salvador. Quiero renunciar a las cosas del mundo. Quiero renunciar todo placer que el mundo tiene.

65 Yo quiero estar tan lleno de Tu bondad, que solo sabré que eres Tú. Te he invitado, pero te he rechazado. Te dije cuando mi bebé murió que te serviría. Te lo dije cuando mamá murió, cuando puse flores en la tumba de papá, dije: Dios, algún día te serviré. Pero te llamé, y te rechacé, pero hoy vengo. Cuando el predicador dijo hace un rato, que clavó una pequeña estaca allá afuera en el suelo, donde yace el bebé, o mamá, dije ese día que te serviría, Señor. Pero he sido un fariseo, un actor. Nunca en verdad vine a Ti, pero aquí vengo ahora. Me voy a poner de pie, Señor, para demostrarte que Te amo. No estoy avergonzado de Ti. Has hecho mucho por mí.
Un día cuando esta vida termine, oh Dios, quiero pararme como esa prostituta se paró en aquel día. No quiero hablar con Él; no soy digno de hablar con Él. Pero quiero decir: Jesús, déjame besar esa cicatriz que está arriba de tu pie, ¿lo harás, Jesús? Solo déjame besar esa cicatriz; fue hecha por mí. Oh Dios“.

66 No soy un bebé, pero, ¡oh, vaya! ¿No se sienten avergonzados de Uds. mismos? ¿No se sienten avergonzados de la manera que trataron a mi Jesús? Solo fue y se unió a una iglesia y nunca tuvo una conversión. Ud. todavía ama las cosas del mundo, todavía toma los entretenimientos mundanos y los disfruta. Oh, no saben lo que es nacer de nuevo. No saben lo que es tener compañerismo. Oh, Uds. piensan que soy suficientemente buenos, pero no lo son. No es qué tan bueno sea usted; no es qué tanto lo ame usted a Él. Si Ud. lo ama; guardará Sus mandamientos.
¿Se pondrían de pie en este momento como testigo de Dios? Diga: “Señor Jesús, me estoy cansando de ser un hipócrita, un viejo actor fariseo como si tuviera religión, cuando no la tengo. Quiero que entre a mi corazón en este momento. Si Tú puedes hacer que esos torcidos y cojos se levanten de sus camillas y sillas de ruedas, si Tú puedes hacer que el ciego vea y que el sordo oiga, yo sé que Tú eres Dios. Yo sé que Tú estás hablando a mi corazón”.

67 ¿Se pondría de pie en este momento, hombre o mujer, muchacho o muchacha, para aceptar al Señor Jesús? ¿Qué sucede aquí? Algo está mal. No me diga que yo no sé. ¿Saben cuál es el problema? Ustedes tienen miedo que su vecino vaya a decir algo al respecto. Tienen miedo que alguien más vaya a decir algo. ¿Qué va a decir Jesús? Jesús desatendido en su corazón. Esta pudiera ser su última vez, amigo. Hermana, esta pudiera ser su última vez.
Jesús está cerca, Él está sin beso hoy. Las congregaciones son indiferentes hacia Él. Él vino anoche y sanó a todos los enfermos, y cosas, los envió a casa sanos y bien, bajó y les mostró que Él estaba aquí en la plataforma, al hacer grandes señales y maravillas en esta pequeña cabaña aquí afuera en los terrenos. Bajó de la gloria, para probar que Él estaba aquí, por Su Palabra. Y hoy, Uds. lo dejan a Él sentado sin entretenerlo. “Oh, yo prefiero tener mi fiesta”.

68 ¿Qué piensa Simón el fariseo el día de hoy en el infierno en donde él está? Me imagino que él quisiera organizar esa pequeña fiesta otra vez. Me imagino que sería diferente. Simón estaría llorando: “Oh, Jesús, yo lavaré Tus pies”. Dentro de un año a partir de ahora, hay gente sentada aquí hoy que si ellos no aceptan a Cristo, dentro de un año a partir de hoy, desearán haberlo hecho. Ud. dirá: “Oh Jesús, si pudiera regresar a esos terrenos otra vez, oh Jesús, si pudiera escuchar a ese predicador haciendo el llamado otra vez, Jesús, yo me levantaría, oh, yo me levantaría”.
¡Demasiado tarde! El pecado los separa. “Señor, yo recuerdo que ese día estaba lloviendo muy fuerte; lágrimas estaban derramándose de los ojos de las personas. El predicador nos estaba diciendo acerca de cómo nos amabas y qué tan indiferentes habíamos sido Contigo. Y yo estaba indiferente Señor”. El hombre rico tuvo esa clase de súplica una vez, después que Lázaro le había predicado.

69 Oh, sus cultivos pueden estar saliendo muy bien. El tabaco puede estar saliendo muy bien, la borla del maíz. Oh, tal vez tiene que lavar mañana, hermana. Tal vez tiene que ir al club el martes. Eso no tiene nada que ver con mi Jesús. ¿Qué están haciendo con Él? Están dejando que Él se siente con el mundo, colocando tierra sobre Él, dicen: “Es tontería; no hay nada al respecto. Es telepatía mental; es del diablo”. Y usted está sentado, dejando que Él se quede sentado allí de esa manera, sin hacer nada al respecto. Pero eso es entre usted y Dios.
¿Por qué se espera, querido hermano?
¿Por qué se tarda tanto?
Jesús está esperando para darle
Un lugar en Su trono santificado.
¿Por qué espera? ¿Me quieren decir, que no hay un hombre o muchacho o muchacha aquí adentro? Sentado aquí y usted sabe que yo sé quién es usted. Usted sabe que el Espíritu Santo está aquí, moviéndose y la oscuridad está suspendida sobre usted mientras veo sobre la audiencia. Y yo sé en dónde está usted sentado. Y si yo sé, ¿cuánto más lo sabe Él? Dios le está hablando a usted y usted está apartando su corazón frío e indiferente de Él.

70 Recuerde que le estoy diciendo, pudiera ser su última vez. “No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre”, viendo que él solo es carne. Ud. está con un libre albedrío; puede hacer su elección. ¿Por qué no hacerla el día de hoy? ¿Por qué no poner su alma en las manos de Él Quien conoce todas las cosas, Quien sostiene la eternidad en Sus manos? Él es el indicado para dirigirlo a usted. Él es el Único que puede colocarlo justamente donde usted debería de estar.
Yo estoy dispuesto a correr el riesgo con Él. Estoy tan feliz. Estoy tan feliz que lo hice. Estoy tan contento, tan contento. Yo vi el momento… Mientras tienen sus rostros inclinados. Ustedes saben que mi papá, Dios bendiga su corazón, la última oración que dijo fue en mi brazo cuando él se estaba muriendo. Mi pobre papá anciano bebió tanto, causó muchas desgracias en el pueblo. Y cuando lo hacía, comportándose de esa manera mientras bebía, nuestros nombres cayeron muy bajos en la ciudad, cuando yo era un niño. Solía pararme allí y hablar con alguien, si alguien más quería acompañarme, ellos me dejaban allí y hablaban con los otros, porque yo era un Branham. Oh, Dios, el nombre tirado en la alcantarilla.

71 Yo le dije a mi esposa el otro día: “Mira querida, ahora yo ni aún puedo llegar a casa. La gente está esperando en los hoteles, desde África, desde la India, de todas partes del mundo, rogando cinco minutos de tiempo. Atraviesan el mundo por cinco minutos”. Yo dije: “¿Qué provocó eso, querida? No es mi educación, no tengo ninguna; no es mi personalidad, no tengo ninguna. ¿Qué lo causó? ¡Jesús! Él lo hizo; Él lo hizo”.
Él le dijo a David: “David, Yo te saqué de la majada de las ovejas para hacerte un nombre grande entre los hombres grandes del mundo. Yo te tomé de la majada para que gobernaras sobre Mi pueblo”. Oh Dios, Jesús. “Tú no eras nada; Yo te salvé y te hice Mi hijo. Te salvé y te hice un príncipe. Te salvé y te llamé a predicar el Evangelio”. Oh Jesús, oh, Tus preciosos pies cicatrizados y manos, Tu frente presionada con espinas. Oh, Jesús, yo te amo.

72 Aquí en estos terrenos, aquí mismo en esta tierra donde yo nací, Señor, un niñito pequeño pecador. Por favor, querido Dios, calienta los corazones indiferentes, háblales en misericordia y paz, gran Jehová. Un día Tú vendrás y Tu ira será terrible. Una vez más, Señor, llamaré, después lo encomiendo a Ti. Yo he hecho todo lo que sé hacer. Comencé a hablar sobre Ti, y comencé a llorar; no pude evitarlo.
¿Dejarás Señor que algún pecador se levante diciendo: “Ahora, Señor, yo me paro a Tus pies, también. No me importa lo que los fariseos digan. No me importa lo que alguien más diga. Yo vengo a Ti. Voy a ser un verdadero Cristiano en mi iglesia. Te voy a amar a Ti, y voy a trabajar para Ti, voy a traer a otros pecadores a Ti”? Concédelo, Señor; concédelo, ¿lo harás, por favor?

73 Miro por todas partes y no veo a uno parado. Oh Dios, mi querida gente de Kentucky, muchos de ustedes son pobres como yo mismo, criado por aquí viviendo en escasez, con un pedazo de grasa de tocino y pan de maíz de desayuno. Uds. no tienen nada en este mundo, pero tienen la oportunidad hoy de convertirse en hijos e hijas de Dios. ¿Por qué no lo hacen? ¿Quién es usted, de todas maneras? ¿Qué tanto llegará a valer esa pequeña granja? Usted se va a morir y la va a dejar. ¿Qué es esa tiendita, o qué es ese pequeño prestigio social que usted tiene?
¿Se da cuenta que un día ellos lo van a jalar a usted aquí al lado de la colina, y lo colocarán en un hoyo, y le pondrán lodo encima? ¿En dónde va a estar su alma si usted está rechazando a Jesús hoy? La única Fuente que hay que lo puede salvar a usted, que lo puede sanar, quitarle sus pecados y vergüenza, hacerlo un Cristiano en lugar de un miembro de iglesia. ¿Por qué no lo hace?

74 Padre Celestial, a esta audiencia que está aquí hoy, les he ofrecido, de acuerdo a Tu Palabra, eternal, Vida Eterna a través de Jesucristo el Hijo de Dios. Yo no conozco sus corazones, el porqué ellos no lo aceptaron. Vi la oscuridad y la negrura a través de la visión, colgando sobre la gente. Tú lo sabes. Vi a otros sanar, aún físicamente, mientras ellos estaban…. cuando el sermón se estaba llevando a cabo.
Y Tu Presencia estaba aquí; todavía está aquí. El porqué la gente no te recibe, va más allá de mí. No puedo entenderlo. Tal vez ellos han cruzado la línea, donde ya no lo pueden hacer. Tal vez lo han escuchado antes, y Tú dijiste: “No siempre contenderé con el hombre”. Eso depende de Ti, Padre; yo no lo sé. Te los encomiendo todos a Ti, orando que ninguno se pierda. Te doy las gracias por todo lo que has hecho. Y pido de Tus bendiciones sobre todos ellos, Padre.

75 Bendice a los ministros de la ciudad, esta noche. Muchos de ellos están llevando a cabo servicios. Permite que Tu amor y gracia se extienda hacia ellos, Padre. Que aún algunos de los que están aquí, que asistirán a su propia iglesia esta noche; que ellos se levanten y vayan al altar en su propia iglesia. Concédelo, Señor, y que no se sientan tan condenados al punto que no puedan alejarse de casa esta noche hasta que vayan al granero en algún lugar, a una habitación, que tomen a la esposa y a los niños, y entren, y digan: “Cariño, yo simplemente no me puedo alejar de eso”.
Quizá mañana cuando estén en el campo de maíz, o en la parcela de tabaco, o en algún lugar por allí, manejando la camioneta por el camino o mientras ella está lavando los platos o tendiendo la cama. Dios, que eso los persiga en el corazón otra vez, y una y otra vez. Que está noche la almohada esté muy dura. Que puedan soñar y despertar: “Oh, ¿por qué rechacé a Jesús? Lo vi sentado allí, pero yo pasé a Su lado por ser indiferente”. Que ellos se levanten entonces de la cama, y vengan y tengan otra oportunidad, Padre.
Dadnos un gran servicio aquí esta noche. Que Tu Espíritu esté sobre todos, y que sucedan grandes sanidades esta noche. Concédelo, Señor, mientras oramos en el Nombre de Jesús. Amén. [Espacio en blanco en la cinta].

76 ¿Qué si yo le dijera que Jesús lo sanó hace cinco minutos? ¿Lo creerá? ¿Lo creerá? ¿Esa clase de condición de vesícula y cosa que ha estado teniendo se irá completamente de usted? ¿Cree Ud. que se irá? Muy bien. Vea lo que le sucederá ahora a usted. Su fe lo ha sanado.
Él es hermoso; Él está aquí. ¿Cuántos en verdad, tal vez… yo no sé…? ¿Le gustaría caminar un poco más cerca de Él? ¿Levantaría su mano? Diga: “Me gustaría caminar un poco más cerca de Él”. Danos un pequeño acorde. “Quiero Andar Cerca De Ti”.
Quiero andar cerca de Ti.

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