S.335 55-1004  Venid Luego, Y Estemos A Cuenta 

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OBRAS DEL MENSAJE

Venid Luego, Y Estemos A Cuenta

Chicago, Illinois, E.U.A.

55-1004

1 …solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Solo creed, solo creed,

¿Inclinamos nuestros rostros, solo un momento, para una palabra de oración? Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias esta noche por estar congregados juntos una vez más. Y cómo por la sublime gracia de nuestro Señor Jesucristo, nos has guardado de los afanes y peligros del día, y nos has presentado otra vez aquí en esta iglesia esta noche para adorarte en la hermosura de la adoración antigua en Espíritu y Verdad. Te damos las gracias por estas cosas.
Y ahora, Señor, humildemente nos sometemos a Ti, orando que por medio de la Sangre derramada del Señor Jesús, cada pecado sea remitido, todas nuestras iniquidades bajo la Sangre, y que el Espíritu Santo pueda tener la preferencia en esta noche, perfectamente en cada corazón, de tal forma, que cuando salgamos, digamos como aquellos que vinieron de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras Él nos hablaba en el camino?”. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

2 Buenas tardes, amigos. Me es un gran placer estar aquí, de regreso esta noche, el martes por la noche de la reunión en Chicago, en está gran concentración que el Hermano Bozé, la iglesia de Filadelfia está llevando a cabo, en la convención. Él me dijo que viniera hace como un año, que me asegurara de venir a esta convención. Hace unos momentos estábamos parados allí cuando nos estaban tomando fotografías, probablemente para esta revista, y me estaba contando hoy de los ministros, hablando de la reunión de anoche: del fenómeno de cómo el Espíritu Santo se está moviendo en este día. Cambié un poco de opinión sobre algunas cosas que quería hablar al respecto. Tal vez solo hable de eso por unos momentos.

3 Y Uds. saben, después de todo, los ministros son los pastores del rebaño. Eso es correcto. Y si pueden solo… uno entra a un grupo… Muchas veces he ido a lugares, donde uno encuentra predicadores desconfiados. Y déjeme decirles, mejor es que uno se regrese a casa, porque la reunión está entonces arruinada. Pero cuando uno puede encontrarlos en común acuerdo, y todos… Entonces les diré, no hay nada más dulce en la tierra. Encontrar a los pastores… Bueno, ellos tienen el derecho de ser desconfiados. Mire, ellos alimentan a las ovejas, al rebaño. Yo no los culpo. Si yo estuviera desconfiando, se los diría. Y así que yo no los culpo. Ellos son los pastores del rebaño.
Y Dios les bendiga, es mi oración. Así pueden estar seguros de saber de lo que ellos están hablando, porque estamos viviendo en un día cuando las ovejas podrían estar comiendo basura, Ud. sabe, y tienen que vigilar lo que Ud. les está dando. Deles la Palabra verdadera. Eso es correcto. Eso es lo que… Esto tiene más vitaminas que todas las farmacias en la ciudad: La Palabra real del Dios viviente.
Ahora, estamos felices. Anoche, estaba con un amigo mío que vino después de los servicios, sobre unos servicios en otro lugar, en otra convención. Y yo acababa de tener una llamada telefónica, y se supone que debo a estar en algún lugar, allá arriba, en un estado del Este. Soy alguien que ha estado en más lugares que cualquier otra persona que haya visto.

4 El otro día, una dama llamó a mi esposa, de una cierta ciudad, y dijo: “Hermana Branham”, dijo: “¿Le ha pasado algo al Hermano Branham?”.
Ella dijo: “No que yo sepa. ¿Por qué?”.
Dijo: “Bueno”, dijo: “Se supone que él debería estar aquí. Esta es la tercera noche”. Dijo: “Todos lo estamos esperando, y…”.
Dijo: “¿Qué?”.
Dijo: “Sí”, dijo: “El pastor de esta iglesia”, el pastor de esta dama aquí, dijo que ella había estado hablando con él anoche, y dijo: “Se anunció aquí en el periódico y demás”. Dijo: “Se supone que Él debe estar aquí”.
Y entonces, ella dijo: “Bueno, lo lamento. Él lleva dos semanas en Alemania, y no sabe nada al respecto…”.

5 Y Ud. sabe, eso me hace mucho daño. No quiero que Uds. piensen mal de mí por esas cosas. Anoche un amigo… Eso es lo que él me reprochaba con dureza; dijo: “Usted no cumple sus promesas”. Bueno, es algo difícil. Y mucho de ello es mi culpa, me imagino, pero hay… algo de eso, no es mi culpa. (Gracias) Algo hay de eso que no es mi culpa, porque he visto que en ocasiones he sido anunciado en tres o cuatro partes diferentes.
Permítanme explicarles unos detalles, por un momento. ¿Harían eso? ¿Cómo les gustaría estar en su propia casa…? Aquí está alguien en esta habitación, diciendo: “El Señor me dijo, Hermano Branham, que Ud. debe venir a este lugar, a nuestro lugar, o Él cortará su ministerio. Eso es Así dice el Señor”.
Otro en esta habitación, diciendo: “No, ella está equivocada. Usted debe estar acá, porque Así dice el Señor…”.
Y otro en esta otra habitación, diciendo: “No, los dos están equivocados”. ¿Ven? Y ¿cómo les gustaría soportar eso durante un rato? Uno no quiere ser grosero. Uno no quiere herir los sentimientos de nadie. Pero déjeme decirles, es bueno tener mucha paciencia, en algún momento.

6 Y luego, unas personas escriben, dicen: “Ahora, Hermano Branham, nosotros ya sacamos el anuncio. El Señor dijo que Ud. va a estar aquí”.
Bueno, si Él lo hizo, pareciera como que Él me hubiera dicho algo al respecto, usted sabe. Yo creo que cuando Él… Pero de esa manera lo hace… Lo que en realidad necesito es un periódico propio, en algún lugar, que haría… que en verdad anuncie las reuniones. Pero, amigos, no soy un hombre de negocios. ¿Cómo pudiera yo manejar un periódico? Casi no tengo la inteligencia para conducir un carro, mucho menos manejar un periódico, así que… En una ocasión había empezado uno, y lo abandoné: “La Voz de Sanidad”. Por lo tanto, yo solo… donde sea que resulte…

7 Pero tolérenme; estoy tratando de hacer lo mejor que puedo, en cualquier caso. Entonces, si hay alguna reunión o algo así, se anunciará de manera oficial; estará en este “Heraldo de Fe”, aquí, Hermano José, porque él siempre llama al Sr. Moore. Yo no hago ninguno de los arreglos para las reuniones. Trabajo en —órdenes generales. Y es tan difícil de todos modos, el que yo tenga que programar las reuniones.
Estoy intentándolo ahora, de la mejor manera posible, si Dios me ayuda, entrar en otro tipo de ministerio, si es que puedo, especialmente en los Estados Unidos. Y estas señales y maravillas que se han realizado, y el fenómeno, del cual hemos hablado… Ahora, durante ocho o diez años ha recorrido por toda la nación, y todos saben al respecto. Le estoy pidiendo al Señor, si Él me deja solo orar por Sus hijos enfermos, y dejarlo así establecido. Entonces puedo hacer preparativos.

8 Pero este oficio de este tipo, amigo, es un oficio diferente al que ustedes piensan que es. Yo no puedo hacer preparativos para nada, porque no sé lo que Él va a decirme. Y yo puedo… Yo he estado en medio de reuniones, donde este sería el balcón, o pudiera estar el coro, más o menos, y detenerme después de dos días e irme a otro lado, porque Él así me lo dijo; y mejor es que lo haga. Ustedes saben lo que ha sucedido muchas veces, porque yo no lo hice. Entonces. Yo tengo que hacerlo.
Y yo no puedo programar mis reuniones como el Hermano Roberts, y Billy Graham, y muchos de ellos, quienes con dos años de anticipación saben exactamente en dónde se llevaran a cabo sus reuniones. Si yo hiciera mi itinerario de esa manera, es difícil saber lo que el Señor me haría. Yo simplemente tengo que ir, bueno, yo solo… Si me siento guiado a ir a un lugar, yo le pregunto a Él al respecto. Él me deja ir, yo simplemente voy. Eso es todo. Y tiene que ser con poca antelación.
Y normalmente, yo llamo al Hermano Moore. Cualquiera que esté preguntando de fechas o para reuniones, le llaman a él, y se ponen de acuerdo con él entonces. Y cuando yo tengo la guianza de ir a algún lugar, por ejemplo si sería en, oh, en una cierta ciudad, le llamo a él, le digo: “¿Cuál es el contacto de este lugar? Pareciera que el Espíritu Santo me está guiando en esa dirección”. Bueno, entonces, él me dice, y luego nos ponemos en contacto con ellos. Entonces si tenemos el tiempo, lo ponemos en el periódico; si no lo tenemos, pues, por supuesto, no podemos.

9 Ahora, pensé que un poquito cada noche por causa de los ministros… Estoy seguro que los laicos estarán de acuerdo conmigo en esto. He conocido un montón de ministros en mi vida, y especialmente alrededor de aquí en Chicago. Algunos de los hombres más finos que he conocido han sido los siervos de Dios en estas partes del país, en todas partes del país, por todo el mundo.
Y ahora que me estoy esforzando para pasar a servicios de tipo evangelístico: solo predicar, y llamar a las personas y orar por ellas. Y me han hecho muchas preguntas, muchas veces, concerniente a la manera que opera este pequeño don que el Espíritu Santo me ha dado. Oh, no hay nadie que pueda explicarlo, pero voy a intentar hacerlo cada noche, si es que puedo, si es la voluntad de Dios, solo antes de un corto mensaje, antes de que oremos por los enfermos, para tratar de darles solo una pequeña idea.

10 Ahora, pensé que para esta noche… Anoche estaba hablando del fenómeno de eso descendiendo, con las fotografías y así sucesivamente. Ahora, esta noche, quiero tomar aproximadamente unos diez minutos en otra versión de eso. Y viene siendo —le pongo esta base— que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento, ¿ven? Ahora, los dones no se les dan a las personas según lo deseen. “No es del que quiere ni del que corre, sino del que Dios tiene misericordia”, ¿ven? Y “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”.
Los ministros no pueden evitar que sean ministros, si en realidad son llamados de Dios. Pablo dijo: “¡Ay de mí si no anunciare el evangelio! Ellos son ministros, porque… quizá no por deseo, sino porque el Espíritu Santo los ha llamado a ser ministros.

11 No desearía que mi hijo, ninguno de los dos, fuera ministro si se tienen que ir y obtener mucha psicología, y algo como eso, y salir a hacer una actuación ante la gente. Yo quiero que vayan al púlpito, bajo la unción del Espíritu Santo, y prediquen porque aman al Señor Jesús. No es un boleto de comida, solo para… Porque ellos aman al Señor, y lo hacen por el bien que se puede lograr para el reino de Dios. Aparte de eso, no me gustaría que fueran ni siquiera un obispo o lo que sea que sean; yo no desearía eso.
Y por tanto… Ahora, las preguntan me las han hecho muchas veces, y aun a mis asociados más cercanos, cuando me dicen que ellos no piensan eso, sin embargo, muchas de las veces… La razón por la que no tengo encuentros con demasiada gente: Yo me entero de cosas cuando esa unción está sobre mí, de las que no quisiera saber, ¿ven?

12 He conocido ministros, que me han dado palmadas en la espalda, y me han llamado hermano, y yo sé en ese instante que eso está errado. Yo quiero amarlos; yo no quiero pensar eso. Y cuando lo sé, entonces preferiría no saberlo. Esa es una de las razones por las que no tengo encuentros con las personas.
Otra cosa, las visiones muestran… y uno se da cuenta de cosas que no desea saber. Yo prefiero no saber nada al respecto. Yo amo a la gente; simplemente me gusta poner los brazos alrededor de todos, y amarlos. Y quiero pensar lo máximo y mejor, y bajo ese tipo de situaciones, no se puede esconder.

13 Y ahora, una cosa al respecto… una de las cosas más raras que mis asociados más cercanos siempre han pensado (no todos, ciertamente que no, pero mucha gente), no pueden entender el que uno se ponga débil en la plataforma. “¿Por qué unas cuantas veces y Ud. está acabado?”. Muchos hombres me han dicho: “Hermano Branham, yo creo que Ud. se está deteniendo”. Bueno, si yo fuera así de hipócrita, yo me bajaría de esta plataforma esta noche. Sí, señor. No, señor; eso está errado.
Ahora, quiero quedarme con la Escritura. Cualquier cosa que no sea Escritural, yo no quiero tener nada que ver con eso. Ahora, tomemos esto por un momento, y mientras trato de explicar eso, y lo que es una visión. Si todos así lo desean, ¿me darían todo ese tiempo, solo por un momento? Sí, señor, gracias.

14 Esto es para los ministros. Miren, ellos están teniendo una convención aquí, y ojalá pudiera ir a la convención durante el día y hablar con esos hombres. Y yo en verdad disfrutaría eso. Y podría aprender mucho de ellos que yo no sé. Estoy seguro que podría. Pero no puedo hacerlo, y llevar a cabo este tipo de reuniones.
Ahora, una visión es un… Les voy a dar un pequeño paralelo. Párese aquí para que pueda verlo muy bien. Y vamos tomarlo de esta forma ahora, de una manera infantil, para que todos lo puedan entender.
Ahora, todos somos niños pequeños, estamos… ¿Se acuerdan cuando no teníamos diez centavos para ir al carnaval, cuando llegaba al pueblo, o el circo? Seguro, solía ser así. Y ahora: “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”.

15 Todos estamos parados alrededor de una gran cerca; es una gran cerca enorme. Dentro de esta cerca está un gran carnaval o circo, se está llevando a cabo, toda clase de animales y demás. Y todos nosotros, niños y niñas estamos parados alrededor de allí. Y queremos saber lo que está por dentro.
Bueno, da la casualidad que yo soy el hermano más alto. Ahora, eso no me hace más que un hermano. Hay otro hermano, que pudiera estar a mi lado, que es más bajito y robusto, fuerte. Si se tiene que levantar una carga, él puede levantarla. Pero yo tengo… Dios solo me hizo más alto que mi hermano.

16 Ahora, de repente, en lo alto, en la parte más alta, hay un pequeño agujero en la cerca por donde uno puede mirar. Pero mi hermano bajito, él no puede subir tan alto, pero yo sí puedo. Ahora, Dios me hizo alto. Ahora, yo no me volví alto porque yo quise estar alto. ¿Me están siguiendo? Soy alto porque yo nací para ser alto.
Usted es un predicador, porque Ud. nació para ser un predicador. “Dios puso en la iglesia… Dios puso en la iglesia, primeramente apóstoles…”. Un apóstol: no sé por qué aún lo desean, lo llaman un apóstol. Apóstol es un misionero; la misma palabra: misionero: “uno enviado”. Y primeramente, misioneros, profetas, evangelistas, maestros… Dios ha puesto“. Dios preordenó que estuvieran esas cosas, y son puestas en la iglesia por el previo conocimiento de Dios. Y luego…
Moisés no pudo evitar ser Moisés. Y Jeremías, Dios lo llamó aún antes de que fuera formado en el vientre de su madre, dijo: “Yo te conocí, y Yo te santifiqué, y te ordené como profeta a las naciones”. No tuvo nada que ver al respecto. Dios lo hace. “Dios ha puesto”.

17 Bueno ahora, todos estamos parados en la pequeña banca. Da la casualidad que yo soy un poquito más alto que mi hermano. Ahora, él puede levantar la carga que yo no puedo levantar, pero yo puedo ver un poquito más alto de lo que puede ver él, ¿ven?
Ahora, tal vez ese es el Hermano José y yo. Él podría predicar como yo no podría predicar. Y quizás yo podría ver una visión, cuando él nunca la verá. Y yo no podría predicar como él. Y de esa manera es como Dios nos hizo a todos, igual como los muebles en la casa.
Una, yo les puedo probar que hay voces sobrenaturales esta noche pasando por esta habitación, que Uds. no pueden ver. Si Uds. no lo creen, prendan la radio en alguna parte, y vean si no es así. Uds. no las ven; no hay manera que nuestros sentidos lo declaren, pero están allí. Qué si un pedazo de metal… Aquí está una grabadora, grabando esa voz, pero esa grabadora no puede captar esa voz, hasta que algo, alguna especie de cristal pueda hacer un positivo en eso. ¿Es eso correcto?

18 Bueno, también hay imágenes, imágenes vivas, pasando por esta habitación. ¿Sabían Uds. eso? Prendan la televisión. Ahora, qué si todos los muebles en la casa, unos fueran televisiones, unos fueran radio, unos fueran neveras, y uno fuera un sofá, y algunos, oh, todos los muebles van en la casa. Bueno, uno de ellos (el radio) puede captar una voz, pero no puede captar la imagen. La televisión puede captar la imagen, pero no puede ser la nevera, ¿ven?
Todos tenemos diferentes partes. Dios ha puesto los muebles en la casa. Ahora, observen a la televisión decir: “Ya no seguiré siendo la televisión, si es que no puedo ser la nevera”, ¿ven? La televisión queda por fuera. Pero si todos encontramos nuestro llamamiento en Dios y permanecemos allí, ¿ven? Dios sabe exactamente cuándo usarnos, y cómo usarnos. Y no queremos estar brincando de aquí para allá. Pero donde Dios lo puso a usted. Sea original. Sea exactamente lo que Dios quiere que usted sea.

19 Ahora, en este caso, hermano… mis hermanos y hermanas están parados alrededor de mí, dicen: “Ahora, asómese usted y vea qué alcanza a ver”.
Muy bien, extiendo mis brazos largos y delgados, y me agarró del borde, y me esfuerzo para pararme en la punta de mis dedos, miro y digo: “¡Whew!”. Me bajo; vaya, eso me costó trabajo.
“¿Qué viste?”.
“Un elefante”.
“¿Lo viste?”.
“Uh-huh”.
“¿Qué más viste?”.
“Bueno, no lo sé; estoy intentándolo”. Y me subo… a lo más alto y me agarro, y jalo con toda mi fuerza. Yo miro“. ”¡Whew!“. Y luego me bajo.
“¿Qué viste?”.
“Una jirafa”.

20 Ahora, eso es como estas visiones en la plataforma, ¿ven? Es viendo una visión. Ahora, es un don de Dios. Ahora, ministros, capten esto. Es un don de Dios. Ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él era el don más grande que Dios haya dado a la tierra, porque Él era Dios. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo“. La plenitud de Dios habitaba en Jesucristo. Él tenía el Espíritu sin medida”. La Biblia dice eso.
Ahora, en Él, sería como estarlo comparando, lo diré de esta manera, con toda el agua que hay en el mar. Ese era el don de Dios, que estaba en Jesucristo. Ahora, este pequeño don, que está en Su siervo improductivo aquí, es solo una cucharada de agua sacada del océano. Ahora, Uds. saben qué tanto sería esa cucharada de agua para el océano: nada. Pero recuerden, los mismos químicos que están en esa cucharada están en todo el océano, solo que no mucho de eso, ¿ven?
Ahora, Dios me dio ese don a mí en medida. Él se la da a usted en medida. Él se la da a este hombre que predica, en medida. Él se la da a este hombre que canta, en medida. Pero Él se la dio a Jesús sin medida. Simplemente todo estaba… Dios estaba en Él; Él era Dios manifestado en carne.

21 Ahora, pero nosotros somos hijos de Dios igual como Él lo era, pero hijos de Dios adoptados por Su gracia. Por medio de la muerte de Jesús, el Hijo de Dios, nos trae en compañerismo con Dios. Ahora entonces, Dios con Sus hijos adoptados ha puesto en la iglesia, unos apóstoles, unos maestros, unos profetas, unos evangelistas, y así sucesivamente, sigue así de esa manera. Ahora, son solo dones pequeños.
Ahora, vamos a ver si Jesús se debilitó o no con todo el poder que estaba en Él. Un día Él iba caminando, y una mujer tocó Su vestidura. Y ese fue su punto de contacto. Ella creyó en Él con todo su corazón. Y ella se fue corriendo a la audiencia, para algún lado. Jesús se dio la vuelta, y dijo: “Ahora, ¿quién Me tocó?”.
Y los apóstoles dijeron: “Pues, Señor, ¿quién te tocó?”. “Pues”, dijeron: “Todos te están tocando. ¿Por qué dices que alguien te tocó?”.
Él dijo: “Pero Yo percibo que virtud salió de Mí”. ¿Es eso cierto?

22 ¿Qué significa virtud? “Fuerza”. ¿Es eso correcto? “Yo me debilité”, en otras palabras. “Alguien Me tocó; Yo me debilité”. Ahora, ¿qué hizo la mujer? La mujer, con su fe en Jesucristo, siendo el don de Dios, sacó dividendos de su fe en Él. ¿Está eso claro? Su fe operó el don de Dios en Jesucristo.
Jesús no conocía a la mujer. Él no sabía quién lo había tocado; no hubiera dicho: “¿Quién Me tocó?”. Él no lo sabía. Él dijo: “Yo no sé nada, o no hago nada hasta que el Padre Me lo muestra primero, después voy y lo hago”. Y esta mujer tocó y sacó de Jesús el mismísimo deseo de su corazón porque ella creyó que Él era Emmanuel. Y mire, su fe…

23 Después Él se dio la vuelta, Él dijo… Él miró. Luego cuando esa virtud había salido, Él vio de donde se estaba moviendo, de donde venía la fuente, por sobre todos, probablemente había más gente de la que está aquí esta noche. Él miró a través de toda la audiencia, y le dijo a ella: “Tu fe te ha salvado”. El flujo de sangre se había detenido, ¿ven? Ahora, ella sacó de Jesús el deseo que tenía de Dios. Porque Dios… Jesús era el representante de Dios, el cuerpo de Dios que vivió aquí en la tierra. Ahora. Eso es cuando una persona opera el don de Dios.
Ahora, escuchen. No soy yo el que ve la visión de usted. Ahora, estoy a punto de terminar estos servicios, en una o dos noches, comenzando a orar por enfermos. Y en ningún momento me ha… No he estado… Yo no sé nada al respecto. Es la fe de Uds. en Dios, que dice la misma cosa. Es un don de Dios. Yo no soy el don de Dios. Esa Luz y Ángel que Uds. ven en las fotografías de… el mundo científico, ahora por todo el mundo, Alemania, los Estados Unidos, y por todas partes, han tomado la fotografía de eso. Ese es el don de Dios.

24 Yo nací en el tiempo que ese don me fue dado de manera soberana. Pero yo no pudiera hacer ni una sola cosa con ese don, a menos que Ud. lo crea. Es la fe de usted en lo que les estoy diciendo de Jesucristo, que saca dividendos de lo que Dios hizo por Ud. en Jesucristo. ¿Lo pueden ver?
Ahora, eso es lo que me debilita en la plataforma. Esa es la razón por la que me tienen que sacar cargando. ¿Lo pueden ver ahora escrituralmente? Miren, son Uds. usando el don de Dios —no soy yo; son ustedes. Ahora, cada uno de ustedes ahora solo recháceme, digan: “Yo no creo; él es un hipócrita, y yo no creo nada de eso”, nada se pudiera llevar a cabo. Eso es correcto.

25 Jesús entró a la ciudad donde nació, y Él dijo: “Muchas maravillas no pudo Él hacer… Él no pudo hacer ¿por causa de su…?” [La congregación dice: “Incredulidad”]. Correcto. Ellos tenían que creerlo. Observen la manera que lo abordaron, observe cada uno de ellos. Miren a esa mujer, cómo ella tocó Su vestidura y fue sanada. Pero miren al soldado romano, quien le puso un trapo alrededor de Su rostro y lo golpeó en la cabeza, y dijo: “Ahora, si Tu profetizas —ves visiones— dinos quién te pegó”. Él no sintió ninguna virtud, porque él no lo creía en primer lugar.
Pero esa mujer sintió virtud… o, Él sintió que virtud salió, porque la mujer tenía fe. Ella recibió lo que había venido buscando, porque lo abordó de la manera correcta. Esa es la razón por la que la mujer Sunamita, ante Elías, el cual era el representante de Dios, ella obtuvo lo que pidió, porque abordó el don de Dios reverentemente. Esa es la razón que Martha obtuvo lo que pidió, cuando Lázaro estaba muerto, porque ella abordó el don de Dios reverentemente, ¿ven? Uds. lo tienen que creer, Sin fe…

26 Ahora, no soy yo. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿me puede decir lo que está mal conmigo?”. No, señor, no puedo. Eso es correcto. Pero si Ud. lo cree con todo el corazón, ahora, no que se lo imagine, pero que lo crea con todo el corazón, Dios le dirá al respecto.
Pero ahora, yo no sé lo que estoy diciendo. Yo me puedo escuchar a mí mismo, pero estoy en otro mundo… otro… Es un sexto sentido, o una cuarta dimensión, es… lo que sea que es. Es en la dimensión donde estas imágenes y cosas están frente a ustedes ahora. Vamos a tomarlo de esa manera por causa del argumento. O las voces que están pasando por aquí; hay cantantes cantando ahora; hay personas gritando; hay todo tipo de cosas sucediendo: ondas de aire pasando por aquí, pero Ud. no las puede captar. Una radio si pudiera. Hay imágenes pasando por aquí; Ud. no puede verlas. No hay forma de que Ud. pueda saberlo, pero la televisión las mostrará.

27 Ahora, miren, algunos son puestos para televisión, algunos son puestos para la voz, algunos son puestos para algo, y para otra cosa, y no pueden evitarlo. Es algo… Ahora, la televisión es… la televisión está muda, y también lo está la radio, esta sorda y muda, a menos que haya alguien haciéndola funcionar. Tendría que haber una estación para que envíe la onda, o no importa qué tanta radio tenga usted, jamás haría un solo ruido. ¿Es eso correcto? Está totalmente muda. Y de la misma manera lo estaría yo concerniente a las visiones —absolutamente mudo— salvo que haya un Espíritu Santo aquí para enviar ese poder de Dios para que haga exactamente lo que Jesús dijo que Él haría en estos días, ¿ven? Ahora, ahora, es un don de Dios. Ahora, eso es lo que me debilita.

28 Ahora, por ejemplo, nosotros nos paramos por detrás de la cerca, yo y estos muchachos y muchachas —unos minutos. Estamos otra vez por detrás de la cerca. Ahora, eso es cuando Uds. están usando el don de Dios. Ahora, ¿qué si Dios quiere usar Su propio don? En eso no me esfuerzo. Yo no tengo que estar bajo eso. Puedo simplemente ir caminando por la calle, o estar sentado en mi casa, o en alguna otra parte, y Dios se me aparece, y Él me dice. Eso no me debilita; eso me pone feliz.
Y ahora, en la cerca, el maestro de ceremonias, o el dueño del carnaval, viene, del circo, dice: “¿Quieres ver la cosa completa? Quiero mostrarte algo”. Él solo me toma por la parte de atrás del cuello y me levanta, y dice: “¿Puedes ver por aquí?”. Esto es lo que va a suceder. Aquí, esta jirafa va a dar la vuelta, hará esto, aquello, tal y tal, y aquí se va a llevar a cabo el espectáculo completo“.

29 Ahora, aquí en la plataforma, es simplemente su fe jalando de ese don. Y si acontece, quizás unas veces, la visión se abre, y dice todo lo que está sucediendo. Pero ahora, cuando Dios da una visión, Él solo levanta de esa manera. Yo no sé cuándo va a suceder. Y Él me muestra: “Ahora, ve a un cierto lugar; párate allá. Habrá un cierto momento”. Pudiera estar en esa ciudad, cincuenta… o cien… dos…. o a dos mil millas de distancia, sucederá exactamente de esa manera.

30 Parecido al niñito que resucitó en Finlandia, y en Suiza. Todas estas cosas que Uds. ven, que se dicen con meses y meses de anticipación, y algunas veces años antes del tiempo. Él me dirá exactamente en dónde estaré parado, exactamente dónde será, me dirá la cosa completa. Cuando yo salgo de eso, me encuentro tan feliz como pudiera estarlo. Ese es Dios usando Su don. Dios mismo usa Su don cada vez que quiere hablarnos, y se lo pasa a la gente para que lo use conforme a la fe que tenga para usarlo. Que el Señor les bendiga.

31 Ahora, ¿es eso Escritural? Eso es exactamente la Biblia. Así que, no hay nada de qué desconfiar. No hay nada de donde sacar conclusiones, decir que fue telepatía mental. Sabemos que el diablo tiene un personificador de cada cosa real que Dios tiene. Eso es correcto. Ellos siempre lo han tenido. Tenían a Janes y Jambres, y tenían a Moisés y a Aarón. Eso es correcto. Tenían a Simón el mago. Tenían a Felipe que hizo la sanidad, ¿ven? Siempre han tenido el pro y el contra. Siempre los tendrán hasta que Jesús venga, y luego todo lo negativo será quitado.
Danzando: eso se originó primeramente en la Biblia. El diablo tomó eso y causó que las familias se separaran. Ciertamente. Todas las cosas que ven: el canto se originó primeramente en las alabanzas a Dios. Ahora, miren aquí todas las viejas y sucias calumnias, lo que ustedes llaman boogie-woogie o lo que sea ese tipo de tonterías, y comportamientos. Nunca escuché tal en mi vida. Un espíritu Cristiano no podría escuchar ese tipo de cosas y permanecer en lo correcto, ¿ven?

32 ¿Pero qué hicieron ellos? El diablo está cantando, seguro. Pero miren lo que es, miren lo que está declarando: maldad. Y adivinos, y demás les están cobrando dólares, y están tomando el dinero de ustedes para salir y hacer unas cuantas cosas, y está medio correcto, y la otra mitad no lo está, y todo como eso, y no declara a Cristo. No habla de la resurrección, y no llaman a pecadores al arrepentimiento.
No es nada más que un montón de tontería sobre alguna persona muerta, y ellos están intercediendo, seguro, con los muertos que están por debajo, las almas que están en prisión, que no se arrepintieron, y todos los perdidos allí debajo. Les dicen de algún hombre que murió hace años. Ese brujo está sentado allí bajo eso; eso es todo lo que él sabe al respecto: es todo de lo que puede hablar. De eso hablan los médiums. Pero el Espíritu de Dios habla de Jesucristo el Hijo de Dios, la segunda venida de Cristo, sanidad Divina, y cosas que tienen un valor. Por tanto, no sea superstición, mi hermano… supersticioso, mis hermanos. Sean hombres, condúzcanse como Cristianos.

33 Hace un tiempo aquí… Voy a decir esto antes de tomar mi pequeño mensaje. A principios de los mil novecientos, antes de la Guerra Mundial, los holandeses traían a los esclavos por aquí… o los africanos, los negros, y los vendían aquí en el Sur como esclavos. Y cuando el pobre negro era traído de su país de origen, y arrojado allí en la esclavitud, pues… ¡Oh, qué cosa! Él nunca volvería a casa; había navegado ese pequeño barco de madera atravesando el mar. Y oh, qué cosa tan horrible; él se encontraba tan lejos, un extranjero. Los golpeaban con látigos de vaca y todo lo demás para hacerlos trabajar. No tenían el ánimo; él solo… estaba nostálgico por el hogar, y no tenían ninguna motivación.

34 En una gran plantación de aquel lugar, en una ocasión se pidió, donde tenían más de cien esclavos. Todos ellos estaban… Los tenían que andar golpeando y de todo. Pero un tipo mantenía sus hombros erguidos; él era tan gallardo como podía serlo. Y vaya, tan pronto su jefe le decía algo, él ponía manos a la obra, y hacía muy bien su trabajo.
Y un comprador de esclavos pasó un día, dijo: “Le quiero preguntar algo”. Dijo: “¿Qué hace que ese joven se comporte de esa manera? ¿Lo puso Ud. por jefe sobre el resto de ellos?”.
El dueño dijo: “No”.
Dijo: “Bueno, ¿lo alimenta mejor que el resto de ellos, o le da un mejor lugar para dormir?”.
Le respondió: “No”.
Dijo: “Bueno, ¿qué lo hace ser tan gallardo? ¿Y qué lo hace estar tan dispuesto? ¿Qué lo hace conducirse de esa manera?”.
Él dijo: “Bueno, señor, yo no sabía, lo supe recientemente”. Dijo: “Me enteré que de la tribu a la que pertenece, él es el hijo del rey. Y él sigue dándose cuenta de eso, a pesar de ser un extranjero. Y él se comporta ante sus hermanos como un joven que se convertirá en rey”.

35 Dios nos ayude. Que no seamos lentos e ignorantes sobre cosas. Vamos a comportarnos como hijos de Dios. Una hija de Dios no sale por aquí y vive en cantinas, y se pinta la cara, y se corta el cabello, y actúa como una prostituta. Condúzcase como una hija de Dios. Ustedes son hijas del Rey. Eso es correcto.
Los hijos de Dios no salen por aquí y toman la Biblia y dicen: “Oh, los días de los milagros ya pasaron”, y eso, toda esa clase de cosas. Ellos se paran por todo lo que Dios dijo. Puede que seamos peregrinos, y extranjeros, y forasteros, pero somos hijos e hijas del Rey. Levanten sus hombros en alto, y vivan como deben vivir hombres y mujeres. Vivan como verdaderos Cristianos. Amén. [La audiencia aplaude. Rotura de cinta].

36 En el libro de Isaías en el capítulo dos, leemos en el versículo 18, solo un pequeño párrafo aquí, solo unas cuantas palabras de este primer versículo, solo para un pequeño texto. Y vamos a tratar de estar orando por los enfermos en los próximos quince minutos.
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta.
Que Él añada de Sus bendiciones a Su Palabra.
Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por Tu Palabra. Tu Palabra es verdad. Y ahora, ayúdanos, Señor, al venir esta noche a entender. Tú eres el gran Maestro; ahora, ayúdanos a entender. Oramos en el Nombre de Jesús. Amén.

37 Ahora, que el Señor les bendiga ricamente esta noche, mientras hablamos de la Palabra por unos momentos. “Venid luego, y estemos a cuenta”. Yo creo que ese es uno de los versículos más dulces en la Biblia, ¿ustedes no?
Ahora, Isaías, este joven profeta… En sus días la iglesia se había alejado completamente de Dios, y estaban ofreciendo sacrificios extraños. Y Dios le había dicho como estaba todo acabado. Y él se encontraba una mañana en el templo, siendo un joven, probablemente empezando sus cuarenta. La profecía de Isaías: lo que él escribió aquí. Él era un profeta mayor, uno de los más grandes en la Biblia.

38 Hay sesenta y seis libros en la Biblia, y hay sesenta y seis capítulos en Isaías. Isaías comienza con la generación… Quiero decir, en la creación. Y a la mitad del libro, él finaliza el Antiguo Testamento, y trae la “voz de uno que clama en el desierto”, y termina en el Milenio, donde el versículo sesenta y seis… o el capítulo sesenta y seis de… igual que en el libro de Apocalipsis. Es una Biblia completa en sí misma.
Isaías es un profeta de gracia. Él fue el que en realidad lo expuso, de cómo la Sangre de Jesús, y cómo la venida del Justo, y como Dios limpiaría Su iglesia, y así sucesivamente, por Su gracia soberana.

39 Estando en el templo una mañana… Oh, me hubiese gustado haber estado en su lugar. Él se encontraba allá una mañana en oración, y miró alrededor, y vio querubines volando de un lugar a otro por el templo. Tenían seis alas: dos sobre el rostro, dos sobre los pies, y con dos volaban; y estaban clamando: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso”.
E Isaías miró hacia arriba y dijo: “¡Ay de mí! Porque han visto mis ojos la gloria de Dios. Porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, ay de mí”.

40 Pero un Ángel fue hacia el altar donde estaban ardiendo los sacrificios, y tomó las tenazas, y tomó un carbón, un carbón caliente, del altar, y vino y tocó sus labios, y dijo: “Ahora, estás limpio y es quitada tu culpa; ahora ve a profetizar”. Oh, yo quiero escucharlo él, lo que tiene que decir.
Y él dijo: “Venid luego, estemos a cuentas”. Ahora, queremos estar… Ahora, no voy a predicar; solo les hablaré unos cuantos minutos. Y mañana en la noche, si es la voluntad de Dios, quiero tomar una serie de temas para las próximas noches, sobre redención, y en dónde fuimos redimidos de nuestra enfermedad, por la Sangre de Cristo.

41 Ahora, razonemos… Hay razones para todas las cosas. Estemos a cuenta. “Venid luego, dice Jehová, estemos a cuenta”. ¿No les gustaría sentarse en el concilio del Señor y razonarlo?
Alguien me dijo, no hace mucho: “Hermano Branham, yo daría cualquier cosa si pudiera ver una visión”.
Yo puse mi brazo alrededor de él, un hermano verdadero; yo dije: “Mi querido hermano, cada vez que Ud. abre la Biblia, Ud. ve una visión: Dios revelándose a Sí mismo. Aquí está la visión de Dios”. Solo ábrala y diga: “Dios, ahora abre mis ojos para que pueda verte”. La Palabra es Dios. “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. “Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Y aquí está Dios, y cada vez que Ud. abre la Biblia, ve una visión de Dios, hablándole a usted. Siéntese con un corazón humilde.

42 Yo la leo algunas veces, y me levantó, y corro alrededor de la silla, y grito con toda mi fuerza, y lloro un poquito, y me siento y leo otro poquito, y me levanto, y vuelvo a correr. Me imagino que si la sirvienta, o alguien pasaran, pensarían que tienen a un maniático encerrado en esa habitación desde hace tiempo. Pero saben algo, eso me gusta. No importa cómo me comporte aquí, yo me siento muy bien; voy hacia otra tierra, ¿ven? Y me gusta escuchar sobre eso. Y Ud. puede ver una visión en cualquier momento que se asoma a la Biblia.
Ahora, alguien leyendo la Palabra de Dios, limitan la Palabra de Dios. Algunas personas la limitan a credos. “Oh, esto es lo que la Palabra de Dios dice: nuestro credo que decimos en nuestra iglesia”. Otros, la limitan a la educación. Mandan lejos a sus pastores, y les dan una alta educación, para que puedan hablar con fluidez, y tener una voz melodiosa y entrenada, y cómo tienen que decir sus “Aaaa-ménes”, de manera correcta. Y la gente se sienta allí, y para mí suena como un becerro moribundo. A mí no me gusta eso. A mí me gusta, si tengo que decir: “Amén”, decir: “Amén”. Eso es todo, ¿ven? Y así que ellos… No digo eso como chiste; yo no creo en eso, ¿ven? No fue mi intención de esa manera, y perdónenme. Y yo…

43 Pero la cuestión es, que la gente, cómo ellos limitan a Dios. Algunos de ellos lo limitan hasta donde ellos han caminado; eso es todo. Ahora, si no podemos caminar donde caminó Josué, y donde caminó Enoc, no le estorbe el camino a alguien más, quien está tratando de caminar por allí, en cualquier caso. Seamos razonables al respecto; si Ud. no lo cree, pues quítese del camino del otro individuo, y déjelo que siga caminando. Si Ud. solo puede caminar tan alto como le enseñan sus credos, bueno, entonces quítese del camino, y deje que el hombre que sigue… No trate de detenerlo; déjelo continuar.
Vaya, me gustaría caminar por donde caminó Josué, ¿ustedes no? Oh, estaba leyendo esta tarde, creo que fue en, en la Biblia, donde Josué, después que cruzó, y que los israelitas se santificaron, y que cruzaron el río. Después comieron del viejo maíz, el mismo tipo del Milenio… Y Josué, paseando una tarde, analizando la situación donde se llevaría a cabo la batalla. Yo pienso, Oh, vaya, eso es correcto. Oh, analizando la situación, justo donde sabía que estaba la batalla. Él se movió hasta allí; Dios le había dicho que cruzara, pero Él no le dijo: “Toma a Jericó”, aún no, ¿ven? “Solo avanza hasta aquí”.

44 Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Branham, ¿a dónde debo ir?”. Me encontraba aquí arriba en la ciudad que sigue, en Shawano. Él dijo… el pastorcito dijo: “¿A dónde debo mudarme ahora?”.
Yo dije: “¿Fue Dios quien lo movió para Shawano?”.
Él respondió: “Sí”.
Yo dije: “Quédese allí mismo hasta que Dios le diga que se mude para otra parte entonces. Y Ud. sabrá que está en la voluntad de Dios. Por consiguiente, quédese allí hasta que Él lo llame”.

45 Y Josué se había trasladado para allá, y asentó el campamento de Israel. Y un día, él tomó un pequeño paseo, y estaba caminando cerca de las murallas de Jericó, y de repente vio a un hombre recargado contra la muralla. Josué sacó su espada, y corrió a encontrarlo. Y el Hombre sacó Su espada y vino a encontrar a Josué. Josué levantó su mano, dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”.
Él dijo: “No, soy el Capitán del ejército de Jehová”. Amén. ¡Oh vaya! ¿Qué sucedió? La Columna de Fuego se había hecho carne, parado allí entonces, una pre-figura del Señor Jesucristo, el Capitán del ejército del Señor. Amén.

46 Él dijo: “Ahora…”. Ellos se pusieron la armadura completa. Y tal vez nosotros no tenemos la suficiente fe para tomar la Palabra de Dios tal como lo hizo Josué, y marchar alrededor de un muro, y gritar hasta que se caiga. Quizá yo no tengo esa clase de fe, pero si usted la tiene, en verdad que yo no quisiera estorbarle en su camino. Eso es correcto.
Quizá yo no tengo la fe de Enoc, para tomar… o, Enoc no, sino como la de Eliseo, quien se quitó el saco y golpeó las aguas y cruzó el mar, después que había recibido el tipo del Espíritu Santo, una doble porción del Espíritu de Elías. Puede que yo no tenga la fe para hacer eso, o para arrojar una botija de sal en algo de agua, y convertirla en agua buena, después de haber sido amarga. Puede que yo no tenga esa clase de fe. Puede que Ud. no tenga esa clase de fe. Pero si alguien más la tiene, no se interponga en su camino. Déjelos que continúen. Eso es correcto.

47 Estos maestros, muchas veces, les gusta señalar a personas, para decir: “Ahora, mire esto, ¿se da cuenta en dónde ése se fue demasiado lejos? Él se fue tan lejos que perdió la mente”. Uds. han escuchado a esos maestros decir eso. Pero ellos fallan en decir, cuando encuentran a una persona que se volvió un poco fanática, y que perdió su mente, por haberse ido demasiado lejos… Ellos fallan en señalar a los cientos de miles, quienes perdieron sus mentes porque no salieron en lo absoluto. Eso es correcto. Ellos no avanzaron lo suficiente.
Ahora, seamos razonables en estas cosas. Venid luego, y estemos a cuenta. Sabemos que tenemos fanáticos. Los tenemos aquí en Chicago. Los tenemos en todas partes, pero tenemos un material real y genuino del Espíritu Santo, también. Venid y razonemos.
Sí, claro que les gusta señalar a ese tipo que se fue demasiado lejos, a ese, pero fallan en apuntar a los diez miles que perdieron su mente porque no se fueron lo suficientemente lejos. Eso es correcto.

48 Aquí, no hace mucho, estaba leyendo un artículo de alguien que dijo: “Yo sé…”. Bueno, les contaré otro caso. Yo me detuve… había estado agarrando unas manzanas de un anciano allá en Indiana. Y él siempre es un tipo amable. Y yo le estaba comprando unas manzanas. Y él dijo… miró mi vieja camioneta y dijo: “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos”.
Y él se fijó en eso, y dijo: “¡Huh!”. Dijo: “Oh, Jeffersonville. ¿Vive Ud. en Jeffersonville?”.
Y yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Por cierto, ¿conoce al sanador que está allá?”
Y yo dije: “No, creo que no”.
Y él dijo…
Yo dije: “¿Qué sanador?”.
Y él dijo: “Oh, tienen a un sanador allá arriba”. Y dijo: “¿Nunca ha escuchado de él?”.
Yo dije: “No”. Dije: “Yo he escuchado de un Sanador, pero no solo en Jeffersonville, pero en todo el mundo: Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
Él dijo: “Veamos, este tipo se llama Branham, o algo como eso”.
Yo dije: “Oh, sí”. Le dije: “Yo lo conozco”.
Y él dijo: “Bueno, ¿sabe lo que pienso? Él es el hipócrita más grande en el mundo”.
Yo dije: “¿Eso piensa?”. Yo dije: “Bueno”, yo dije: “Me imagino que eso está bien con él”. ¿Ve? Yo dije: “No todos piensan eso”. Dije: “Yo soy uno de los que no piensan así, en cualquier caso”.

49 Él dijo… “Bueno, él dijo: ”Usted sabe“, dijo: ”Yo sé de alguien que tomó a la anciana Tal y tal, de por aquí, la llevó allá arriba. Ella tenía artritis“. Y dijo: ”Ellos se la llevaron para allá arriba, y oraron por ella, y no se alivió en lo absoluto, ni un poquito“.
Yo le pregunté, dije: “¿A qué iglesia va usted?”. Él me dijo. “Oh”, yo dije: “Lo entiendo”.
Y él dijo: “Bueno, si alguna vez ve a ese hipócrita, dígale que dije yo que él es un hipócrita”.
Le dije: “Usted se lo está diciendo en este preciso momento”.
Él dijo: “¿Es usted él?”.
Y yo dije: “Eso es correcto”. Yo dije: “Eso es correcto”.
Así que, él dijo…
Ahora, allí lo tienen: Alguien apuntará a alguien que no tuvo suficiente fe para ser sanado, cuando ellos son una vergüenza, y no están lo suficientemente bien en su mentes, para apuntar a los diez miles quienes sí fueron sanados.

50 Hace un tiempo, tenían una sección en el periódico, donde una mujer de la Ciencia Cristiana… (Y si está aquí una persona de la Ciencia Cristiana, yo les tengo un gran respeto, y no tengo nada en contra de ustedes en lo absoluto; solo en teología, difiero. Yo no creo que las enfermedades sean pensamientos. Yo creo que son realidades. Son el diablo. Y son el diablo en formas. Y creo que si Ud. está enfermo, si está muy enfermo, pero Dios es el Sanador, Quien puede sanar. Y así que soy… Pero eso está bien, lo que sea que Ud. crea, pues, eso depende de usted.
Pero esta mujer de la Ciencia Cristiana, tenía un hijo enfermo que tenía apendicitis, creo que eso era. Todos Uds. lo vieron en el periódico; han pasado como unos ocho o diez años, probablemente. Y ella no quería tener al doctor. Ahora, yo estoy en desacuerdo con eso; eso está bien. Yo no tengo nada en contra de los doctores y los hospitales, porque Dios es el Sanador de todas maneras; no importa lo que hagan, ellos no pueden sanar.

51 Entonces, ella no quería tener a un doctor. Y ella dijo: “No”, que su bebé se iba a poner bien, de todos modos, y el bebé murió. Oh, vaya, qué si los periódicos tomaron ese caso, y lo desparramaron desde California a Maine. “Oh, la sanidad Divina está mal. Es fanatismo; es herejía; debería detenerse. Miren, el pobre bebito perdió su vida, porque una madre fanática no tendría un doctor”.
Y al mismo tiempo que ese periódico estaba aún ante el público, los doctores mataron a miles, y no se dijo nada con respecto a eso. Seamos razonables.

52 Si una persona se pierde porque ellos no tienen la fe para ser liberados, confiando en el Señor, y luego toda la obra de Dios tiene que ser llamada fanatismo, si el doctor pierde un paciente, entonces es fanatismo también. “Lo que es salsa para la oca, salsa es para el ganso”. Ud. conoce ese viejo dicho. Por tanto, es solo razonable. ¿Es eso cierto?
Ahora, eso es verdad. No, nosotros los doctores, las instituciones, los ministros, todos debiéramos tener los brazos unos sobre los otros, tratando de trabajar para el beneficio de los seres humanos. Ellos no debieran estarse criticando el uno al otro, debieran estarse amando el uno al otro, y ayudándose el uno al otro, seguro.
Ahora, solo piense, qué si yo pudiera ir a su cementerio esta noche, uno de sus cementerios más grandes en Chicago, y levantara cada persona del cementerio, y dijera: “Ahora, quiero que cada uno que murió confiando en el Señor, que se pare por este lado. Y cada uno que murió bajo tratamiento médico, que se pare de este otro lado”. ¿Cuál pesaría más? Seamos razonables. Venid luego, y estemos a cuenta.

53 Y miren, hace un tiempo, este gran… Dios probó aquí esta noche; yo no soy llamado a… Solo quédense quietos un minuto, ¿ven?
Ahora, noten, en esto, cuando ellos encontraron una clase de suero que podía ayudar a alguien, vaya, los periódicos lo publicaron por todas partes. Vaya, la penicilina o algo, oh, cómo simplemente llamaron la atención con eso por todas partes. Esta vacuna de Salk, y por el estilo, cómo lo anunciaron por todas partes, porque habían encontrado algo que ayudaría a la gente.
Yo le rindo homenaje a esa gente; Dios les bendiga. Estoy tan feliz por eso. Pero ellos publicarán eso en cada pequeño periódico a través de la nación. Y Dios Todopoderoso puede hacer que el ciego vea, y que el sordo oiga, y que el mudo hable, y ellos lo rechazan y no lo ponen en el periódico. Dicen: “Es fanatismo”.

54 Venid luego, estemos a cuenta. Sean hombres y mujeres. ¿Es eso cierto? Seguro. Y escuchen, no siempre… Ahora, yo digo esto con reverencia; yo lo digo como algo razonable. Estamos hablando esta noche sobre ser razonable, el sentido común de las cosas.
Miren, ¿sabían Uds. que la medicina mata tantos como los que cura? No cura a nadie, sino que ayuda. Eso es correcto. Simplemente lo mantiene limpio, mientras… auxilia a la naturaleza, mientras Dios hace la sanidad.
Miren cuántas personas… miren cuando salió esta vacuna Salk, miren los miles de niñitos que murieron con esa vacuna. Se la dieron a los niños que tenían polio y los mataron. Bueno, entonces, si alguien ora por el enfermo y muere, dicen: “Fanatismo”. Y ellos dan la vacuna y dicen: “Gloria, aleluya, oh, miren lo que hizo. Vaya, este gran tipo descubrió esto”. ¿Es eso correcto?

55 A mi papi lo mataron con una dosis de medicina, mi propio padre. El doctor vino a verlo; él tenía algo mal en su corazón. Él le dio una pequeña tableta; él vivió cinco minutos. Mandamos llamar a otro doctor, y él dijo: “Bueno, él le dio estricnina”. Y él fue y tomó esa estricnina; era medio grano de estricnina [Grano: medida de peso en los países de habla inglesa, que equivale a 0.0648 g. (gramo) -Trad.] Él dijo: “Yo conocía a tu papá”. Dijo: “Su corazón no hubiese soportado una cuadragésima parte de grano de estricnina”. Pero una dosis de medicamento mató a mi papi.

56 Una dosis de medicamento por poco mata a mi niño, Billy Paul. Hace como dos años… hace tres años, Billy Paul cogió un hábito, empezó a andar por allí, y esa es la razón por la que tuve que enviarlo a Waxahachie, a la escuela. Nuestra escuela pública, con un montón de muchachitos y cosas, todos fumando cigarrillos y cosas… Y Billy llegó un día a casa y dijo: “¿Cómo te está yendo, papá?”.
Vi que una visión se abrió encima de él. Yo dije: “Ven aquí un minuto; para hablarte”.
Él dijo: “¿Qué pasa, papá?”.
Yo dije: “¿Qué estás haciendo fumando cigarrillos?”.
Él dijo: “Yo estoy…”.
Yo dije: “No me mientas, Billy”. Él comenzó a llorar.
Bueno, él dijo: “Ya no lo voy a hacer, papi”. Y se fue. Él siguió haciéndolo. Él no lo estaba escondiendo; no podía esconderlo, no, no. Así que… y yo vi una visión, y el Señor me mostró que Billy me había desobedecido, y había saltado por una ventana, e iba riéndose, despreocupadamente, de esa manera, bajando, en la eternidad, dando vueltas y vueltas. Y cuando salí de la visión, yo estaba gritando con todas mis fuerzas: “Oh, Dios, no te lleves a mi muchacho. El único muchacho que tengo, no te lo lleves, Señor”. Y yo estaba gritando con todas mis fuerzas. Se lo dije a Billy.

57 Y entonces, Billy, ese día, se fue a pescar. Había estado pasando mucho tiempo en el río. Estaba un hombre de la India, que vino a verme, y unos ministros más. Y nos fuimos a New Albany con mi esposa. Ella tenía que ir para allá por algo. Y así que, nos fuimos para allá, y yo estaba sentado, hablando con los ministros, y de repente, algo me dijo: “Sal de aquí, rápidamente”. Yo pensé que eso era solo mi imaginación.
Y yo dije: “Bueno, ahora, hermanos, estamos preparándonos para ir a la India tan pronto como nos sea posible”.
Algo dijo: “Sal de aquí, y ve a un lugar a solas”.
Y yo me bajé del carro, y dije: “Discúlpenme, hermanos, solo un minuto; quiero ir a la vuelta de la esquina”.
Y me di la vuelta por allí, y miré. Nadie estaba mirando; yo dije: “Padre, ¿qué sucede?”.
Dijo: “Ve con Billy Paul inmediatamente”.

58 Y me regresé rápidamente, y Meda venía por la calle, mi esposa, y yo dije: “Date prisa, cariño, date prisa. Algo está mal con Billy”. Y corrimos, nos subimos al carro, y nos fuimos directamente a Jeffersonville, como a unas cinco o seis millas [8 a 10 Km. Trad.] Cuando llegué al patio, mi suegra estaba parada en el patio, gritando con toda su fuerza, dijo: “Billy se está muriendo, lo tienen en el hospital”.
Entonces, yo dije: “¿Qué sucedió?”.
Dijo: “Bueno, el se presentó allá, y tenía irritada la garganta. Y él tenía miedo que tú lo fueras a descubrir con esa irritación de la garganta, y decirle, que todavía estaba fumando cigarrillos. Y él fue para allá, y tu buen amigo”, el mejor doctor que hay en la nación, uno de los mejores: “El Dr. Sam Adair, le dio una inyección de penicilina, y él se hinchó así de grande, en tan solo unos tres minutos. Y él corrió allá, y lo envolvieron en cobijas, y lo llevaron a prisa al hospital”.

59 Y yo me fui rápidamente. Aquí venía el doctor de esa manera, se quitó el sombrero, dijo: “Billy, he matado a tu muchacho”.
Y yo dije: “Oh, Doc., seguro que no”. Y me fui corriendo a la habitación; lo tenían con oxígeno y demás, y bombeando, y dándole adrenalina sobre su corazón. Y su corazón solo iba disminuyendo, y disminuyendo. Yo dije: “¿Podría estar con él un momento?”. Y así que él simplemente salió de la habitación. Yo me arrodillé, puse mis manos sobre él; dije: “Querido Dios, por favor. ¿Acaso mi corazón no ha sido roto lo suficiente en mis días? Por favor, Jesús, oh, Dios, dale al muchacho otra oportunidad. No…Señor, por favor, lo pido con todo mi corazón, como Tu siervo, si le perdonas la vida a mi muchacho. Él es tan bueno conmigo, y me ayuda en las reuniones, y él me es tan fiel. Yo lo necesito. Dios, por favor no te lo lleves. Te pido que no lo hagas”.

60 Y yo miré, y vi una visión de él cayendo de esa manera, dando vueltas y vueltas, como había sido unas noches antes de eso, cuando lo vi en una visión. Y vi que salían dos grandes brazos y que lo atrapaban, de esta manera, y lo empezó a llevar para arriba, subiendo de regreso, de esa manera. Yo me levanté, y Billy se dio la vuelta, estaba tan negro como podía estarlo. Y sus labios hinchados, y sus ojos se habían vuelto muy rojos, y volteado.
Él dijo: “Papi, ¿en dónde estás? ¿En dónde estás, papi?”.
Yo dije: “Estoy parado aquí mismo, cariño. Todo ha terminado ahora”. Amén.

61 Déjenme decirles, de no haber sido por Dios, una dosis de medicina hubiera matado a mi muchacho. No es por nada. La penicilina ha ayudado a muchos con los medicamentos de sulfas y cosas, a los muchachos al frente de la batalla y cosas como esas, pero uno tiene que tener cuidado; ha matado a cientos. Eso es correcto.
Pero si mató a uno… A donde estoy tratando de llegar es… Este es mi punto: si acaso mata a una persona, es fanatismo. Si al orar por el enfermo, y esa persona muere, entonces Ud. lo tiene que llamar fanatismo, entonces esto tiene que ser fanatismo, también. ¿Es eso correcto?
Tampoco es fanatismo; es solo la gente que no puede razonar las cosas, la gente que es irrazonable. Y nuestra querida gente americana es casi tan irrazonable en esas cosas, lo he visto en todas las naciones en el mundo. Eso es correcto. ¡Muy irrazonable! No quieren escuchar. No se sientan y piensan bien las cosas.

62 No me refiero a ustedes, gente del Evangelio Completo, quienes creen en estas cosas; son las iglesias. Mis hermanos, yo no tengo nada en contra de mi iglesia Bautista de la cual salí. La Presbiteriana, Luterana, lo que sean, son mis hermanos. Pero son tan irrazonables, es porque esas denominaciones han levantado barreras y credos y por el estilo que los han dejado por fuera.
Algunos de esos hombres lo creen. No me diga; ellos vienen directamente a mi casa pastoral y hablan conmigo, colocan mi abrazo alrededor de mí y dicen… colocan su brazo alrededor de mí y dicen: “Hermano Branham, me gustaría creerlo; sería excomulgado si lo hiciera”.
Yo dije: “Dios bendiga su corazón, Ud. será excomulgado aquí, y será aceptado allá arriba”. Yo dije: “Usted solo abandone la cosa”.

63 Yo preferiría… Es un boleto de comida, hermano. Yo preferiría acostarme sobre mi estómago y tomar agua del riachuelo y comer galletas saladas y predicar la verdad, a tener pollo frito tres veces al día y tener que comprometerme. Eso es correcto. Sí, señor. El tener la verdad…
Sea razonable. Podemos probar esta noche, y a través de las naciones, miles y miles de personas que estarían esta noche en sus tumbas, de no haber sido por Jesucristo, el Hijo de Dios. Venid luego y razonemos. Sea razonable. Dios hace las cosas de manera razonable, y seamos nosotros razonables.

64 Ahora, solo uno o dos comentarios más y nos detendremos.
Ahora, ¿cómo se dieron cuenta los doctores de sus medicamentos? De repente, alguien resuelve el problema y lo entiende, lo averiguan, se dan cuenta que funcionará, y lo escriben en un libro. Otro doctor toma esta gaceta médica; él dice: “Bueno, mire, esto hace tal y tal; voy a empezar a practicarlo”.
De esa manera es como ellos lo hacen: Se dan cuenta leyéndolo o escuchando. Así que para nosotros, la fe viene leyendo o escuchando. Lo que estoy haciendo esta noche… y Uds. piensan que estas visiones y cosas son tan misteriosas, yo lo leí en un Libro. ¡Aleluya! Y este Libro no viene siendo otro sino la Biblia, y el Autor de esto no es un inventor; Él no viene siendo otro sino el Creador mismo (¡Amén!), Quien prometió sanidad Divina. Él escribió el Libro; Él lo inspiró. Y es la Palabra inspirada de Dios.

65 Yo leo aquí, igual que usted, de otros doctores que practicaron medicina y tuvieron éxito. Yo leo donde los apóstoles y profetas vieron visiones, y practicaron sanidad Divina, y tuvieron éxito. Tengo derecho; esta es mi gaceta médica. Amén. Yo la creo con todo mi corazón. Y tengo éxito al respecto, no porque sea yo, sino porque estoy siguiendo las instrucciones de este Libro. ¡Amén! ¡Aleluya!
Cuando Él estuvo aquí en la tierra, practicó lo que Él predicó. Me gusta eso de Él. Él practicó lo que predicó. Él no necesitó algo de Rayos-X; Él era el Rayos-X. Él vio lo que estaba mal; no necesitó algo de Rayos-X, y Él es el mismo esta noche. Él no necesita medicinas para estimular la vida; Él era Vida. Amén. Él no necesitó de ningún remedio; Él era la cura. Amén. Y Él es el mismo esta noche. Él ha resucitado de los muertos, y ha probado que Él es el Rayos-X de Dios.

66 Dios mira hacia abajo por el fluir del tiempo, y no solo ve lo físico de su corazón, pero ve lo sobrenatural en su corazón. Él ve sus pensamientos. Amén. Jesús percibió sus pensamientos. Si se trata de hablar de Rayos-X (¡Amén, Aleluya!), Él era el Rayos-X de Dios, y no lo era, Él todavía lo es. Él es el Rayos-X de Dios esta noche. Él les dice a Uds., él conoce lo que está mal con Uds. Él conoce todo de usted. Él conoce más de Ud. de lo que Ud. conoce de usted mismo.
Él es el estimulador de la vida; Él es el dador de vida. Él no necesita darle vitaminas; Él es la vitamina, la vitamina J-E-S-U-S, lo mejor que conozco, el único que me importa. Amén. J-E-S-U-S, pruébelas alguna vez; son maravillosas. Bendiciones, simplemente descienden, vitaminas espirituales. ¡Oh, vaya! ¡Como las amo! Lluvias de ellas, simplemente lluvias sobre usted, ciertamente.

67 Después de Su resurrección, probó que Él todavía era el mismo gran Jehová. Camino a Emaús, ese día, mientras esos tipos caminaban por el lugar, Cleofás, y sus amigos, yendo a Emaús, de viaje, que… Cuando Jesús entró a la casa con ellos, Él hizo algo allí que… Todo el día ellos habían caminado con Él; no lo reconocieron, pero cuando Él entró, e hizo que se calmaran, entonces Él hizo algo parecido a como solía hacerlo. Nadie podía hacerlo de esa manera. Él lo hizo como solía hacerlo.
Yo creo que eso es más que solo una historia; es una parábola. Perdónenme, hermanos, pero es una profecía. Hemos caminado hoy, durante mucho tiempo, pero fue en el tiempo de la tarde cuando Él hizo cosas como las que solía hacer. Y se está haciendo tarde hoy; está llegando el tiempo de la tarde. Y Jesús nos tiene aquí encerrados esta noche. Él puede hacer cosas como las que solía hacer, si puede encontrar el material que le permita a Él encerrarse con ellos. Amén. Seamos razonables, porque es el tiempo del atardecer, y Él está aquí. Hablemos con Él un momento en oración.

68 Nuestro Padre Celestial, el profeta dijo: “Habrá luz al caer la tarde”. Hubo un día, cuando el sol salió en el horizonte del Este, sobre la gente judía, y derramó el Espíritu Santo. Grandes señales y maravillas sucedieron; al extender sus manos los apóstoles, hicieron bajar los poderes de Dios que sanó a los enfermos; ellos vieron visiones. Ellos hicieron como Jesús les ordenó.
Luego el sol bajó, no completamente, pero es una clase de día que no era ni día ni noche. Ha atravesado las naciones. Ahora es el atardecer. Tú estás en el mundo del Oeste ahora. Y Tú prometiste brillar ese mismo sol. Y gloria a Dios, las nubes se están alejando. El mismo sol, los mismos resultados que cayeron en el día de Pentecostés han regresado de nuevo. Porque Él dijo que habría luz en el tiempo del atardecer.

69 Y oro a Ti, Padre, esta noche, mientras cerramos el mundo de afuera, y nos encerramos por fe, con Jesucristo, y razonamos en nuestros corazones: “Si Él ha dicho esto, Él es eterno; Él es Omnipresente, Omnisciente, Omnipotente, y Él puede hacer todas las cosas, porque ha resucitado de los muertos”. Y Padre, oramos que Él se manifieste aquí delante de Sus hijos esta noche, que ellos puedan ver que esto no es una ficción, y se ha explicado por la Palabra de Dios, y los resultados prueban que es verdad.
Y ahora, estemos a cuenta, Padre. Si Jesucristo, el Hijo de Dios, el gran Jehová, Quien formó las estrellas y las lunas, y las puso en los firmamentos, e hizo todo el sistema solar, e hizo la tierra, y ha hecho todas estas cosas, si Él está aquí con nosotros esta noche, y nos está constriñendo a venir a Él, ¿por qué debiéramos estar preocupados? Déjanos enderezarnos los hombros entonces, y tomar a Dios por fe, y comportarnos como hijos e hijas de Dios esta noche, del Dios viviente. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

70 El Señor les bendiga. Lamento haberlos retenido más del tiempo que dije que lo haría. Pero solo seamos razonables ahora. Jesús está aquí. Él ha resucitado de los muertos. Él prometió que donde sea que estén dos o tres reunidos en Su Nombre: “Yo estaré en medio”. ¿Dijo Él eso? Así que las visiones no son ficción después de todo, ¿verdad? Solo reales; solo Dios. No hay necesidad de estar desconfiados.
Ahora, he tenido mucho cuidado con esto, amigo, algunas veces cuando uno empieza a ver cosas manifestadas como esas. Ustedes nunca me han escuchado decir, en lo que concierne a hablarlo, diciendo: “Dios me hizo Su profeta”. He escuchado a la gente decir… En la cinta lo grabaron cuando la inspiración estaba sobre mí, pero ese era Él hablando, no yo, ¿ven? Es mejor que Él le diga eso a usted, a que sea yo diciéndole eso a usted, ¿ven? Le pueden creer más a Él; ustedes tienen el derecho de dudarme a mí.

71 Pero miren, yo he evitado esas cosas. Me he mantenido alejado de la gente, porque no me gusta nada como… Alguien dice: “Oh, el Hermano Branham, esto, aquello”. Ni siquiera me incluya, ¿ven? Es Jesucristo, el Hijo de Dios, ¿ven? Solo mírelo a Él. Alguna gente dice: “Oh, si tan solo pudiera ir y subirme a la plataforma, él oraría por mí”.
Eso no tiene mucho que ver con eso. No es el que Uds. me toquen a mí; es tocándolo a Él, ¿ven? Ud. solo ponga su fe allí, y tóquelo a Él, y sientan si algo no responde en su corazón y dice: “Sí, ahora todo ha terminado”.

72 Hace un tiempo (mientras nos vamos tranquilizando por un momento), yo estaba llevando a cabo una reunión en un lugar, y tenían un cuarto para los maniáticos y los casos psicopáticos. Y yo entré al cuarto; nunca lo olvidaré. Después que los hermanos me llevaron allí dentro… Yo entré al cuarto, y había, oh, gente en camisas de fuerza y comportándose de esa manera.

73 Un ministro muy famoso estaba allí esa noche, quien tiene un programa internacional. No mencionaré su nombre; quizá él ni siquiera lo aprecie. Él pertenecía a una iglesia denominacional diferente a esta, y entonces, él se encontraba en ese lugar.
Y este… entré, y estaba una joven encantadora sentada allí, y ella dijo: “¿Cómo le va, Hermano Branham?”.
Y respondí: “¿Cómo le va?”. Yo dije: “Bueno, yo…”, y estaba alguien sentado con ella, un hombre anciano.
Y él dijo: “Hermano Branham, ¿podría ministrar a mi hija, primero?”.
Y yo dije: “¿Quién es ella?”.
Él dijo: “Aquí”.
Yo dije: “¿Usted?”. Le dije: “¿Qué está haciendo Ud. en este lugar psicopático?”.
Ella dijo: “Se supone que pertenezco acá”.
Y yo dije: “Bueno, ¿qué pasa, hermana?”.
Ella dijo: “Me gustaría saberlo, Hermano Branham”.
Yo dije: “Bueno, para mí usted no se comporta como un caso mental”.
Ella dijo: “Bueno, le contaré mi historia. ¿Estaría bien?”.
Y yo dije: “Sí, señora”. Y una mujer muy bonita, se miraba como de unos veintitrés, veinticuatro años de edad aproximadamente. Parecía como que pudiese ser la reina del corazón de un hombre, muy bien vestida, una persona de apariencia limpia.

74 Y ella me dijo; ella dijo: “Bueno, Hermano Branham, yo crecí en un buen hogar. Este es mi padre”. Y ella dijo: “Fui criada como Católica”. Y ella dijo: “Me enseñaron bien”. Ella dijo: “Pero cuando era una jovencita”, dijo: “Salí con un muchacho a tomar”, y dijo: “Empecé a tomar y a fumar cigarrillos, y así por el estilo”. Y dijo: “Me convertí en una borracha constante”.
Hay una damita aquí en alguna parte, que normalmente graba en alguna parte por aquí. Ella me escribió una carta el otro día. Una damita fue sanada de eso, aquí mismo en Hammond —una personita encantadora. Allí está ella ahora, una completa alcohólica. Y vayan Uds. allá a Bowery, y pregúntenle a cualquier doctor si una completa alcohólica puede alguna vez curarse con alguna medicina. Déjeme decirles, tienen a todos estos Alcohólicos Anónimos. Y yo tengo a docenas de ellos que entran aquí, y vuelven a salir, y en uno o dos años, están tomando como siempre lo han hecho. Pero hay una muchacha perfectamente liberada por Jesucristo. Eso es correcto. Vamos a razonar las cosas juntos, ¿ven? Lo que los doctores no pueden hacer…
Y este… Voy a dejar de decir cosas de ella; estaba diciendo cosas hermosas, y ahora ella está sentada aquí (¿ven?), así que…

75 De todas maneras, esta jovencita, ella dijo: “Y yo comencé a beber”, y dijo que eso la guió a la prostitución. Y ella dijo: “Luego me enviaron al Hogar del Buen Pastor. Pasé un tiempo allí”. Y dijo: “Por supuesto yo estuve muy bien allí”. Y dijo: “Tan pronto volví a salir”, dijo: “No hacía mucho que acababa de salir”, dijo: “Comencé a beber otra vez, y la prostitución entró de nuevo”. Y dijo: “Simplemente soy una alcohólica, y no puedo evitarlo”. Dijo: “Fui con los Anónimos, y recibí un tratamiento para eso, y me quedé allí adentro por un tiempo”. Y dijo: “Eso no me sirvió de nada. Cuando olí el whiskey, yo estaba lista para beber de nuevo”.

76 Y ella dijo: “Luego pasó lo siguiente. Me enviaron a la prisión para mujeres, después que cumplí los veintiún años, y cumplí poco más de un año allá”. Y dijo: “Cuando volví a salir, simplemente comencé a beber de nuevo”. Dijo: “Alguien me dijo que me cambiara de iglesia, que yo debía convertirme en una Cristiana en una iglesia Protestante”. Y dijo: “Así lo hice”. Ella dijo: “Y no me sirvió de nada”. Dijo: “Todavía seguí bebiendo igual”. Ella dijo: “Yo acepté a Cristo como mi Salvador personal”. Dijo: “No me sirvió de nada”.
Y yo dije: “Quiero preguntarle algo”. Le dije: “Hermana, en el fondo de su corazón, ¿usted nunca quiso hacer eso?”.
Ella dijo: “No, señor, nunca quise hacerlo”.
Yo dije: “Algo la condujo a eso”.
Dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “Ese es el diablo”. Y ella dijo… Yo dije: “Puede que sea chapado a la antigua, pero es el diablo”.
Y ella dijo: “Siempre lo he creído, Sr. Branham”. Y yo dije… Ella dijo: “¿Me aconsejaría que me una a su iglesia?”.
Yo dije: “No tengo ninguna a la cual se pueda unir”. Pero yo dije: “Quiero que vaya a la misma iglesia que va usted”.
Ella dijo: “Estaría gustosa de hacer eso”. Dijo: “¿Cómo lo hago?”.
Le dije: “Ahora, póngase de rodillas”, ¿ven? Y entonces, ella se puso de rodillas. Y yo dije: “Ahora, póngase muy sincera con Dios y ore”.

77 Bueno, yo la escuché orar. Ella se levantó, y le prometió a Dios que nunca bebería si Él la ayudaba, se levantó de nuevo, y se acercó. Yo me senté y la escuché, mantuve mi rostro inclinado. Ella se acercó y me estrechó la mano, ella dijo: “Hermano Branham, estoy segura que voy a salir a comenzar de nuevo”.
Yo dije: “Querida hermana, no ha terminado; eso es correcto, no ha terminado”.
Y ella dijo: “Bueno, voy a hacer lo mejor que pueda”.
Yo dije: “Eso es correcto. Pero no ha terminado”.
Ella dijo: “Bueno, ¿qué debo hacer?”.
Le dije: “Vamos a orar otra vez”. Nos arrodillamos, y ella comenzó a orar; empezó a llorar. Yo puse mis manos sobre ella, y dije: “Querido Dios, esta pobre mortal aquí, atada con este diablo y con esta circunstancia aquí. Mira en dónde se encuentra ella; ella no quiere hacer eso. Satanás, sal de ella en el Nombre de Jesucristo”.

78 En unos momentos, ella se levantó, siguió orando; paró de repente unos dos minutos después de eso, y se levantó, y me miró. Y esos grandes ojos negros, y las lágrimas bajando, ella dijo: “Hermano Branham, algo sucedió”.
Yo dije: “Ahora, todo ha terminado, hermana. Ahora, todo ha terminado”.
Unos dos años después, me encontré con ella en la calle. Yo iba a pagar la cuenta de la luz en mi propio pueblo, y esta muchacha me gritó.
Ella dijo: “Hermano Branham”. Dijo: “Estaba tratando de averiguar el paradero de usted”. Dijo: “Este es mi esposo; este es mi bebé”. Dijo: “A partir de aquel día nunca volví a tener el deseo del whisky. Estoy liberada”.

79 Miren, amigos, no es intelectualmente; tiene que venir desde aquí abajo. Eso es correcto. Algo tiene que pasar aquí. Dios les bendiga. Que pase allí abajo esta noche. Que el Dios verdadero y viviente, Quien está aquí, salga de su mente y entre en su corazón. Diga: “Oh, Jesús, sí, es razonable. Si Tú estás aquí, y puedes sanar a estos otros, entonces puedes sanarme también a mí, y yo ahora lo acepto”. Y solo siga diciéndolo en su corazón, hasta que dentro de un rato algo se ancle allí abajo, y usted sepa que está sanado así como Ud. sabe que esa camisa es blanca. Todo entonces está concluido. Eso es correcto.
Usted entonces se irá con su vecino y le dirá: “Algo ha sucedido”. Sí, señor. Todo habrá acabado. Eso es correcto. Dios le bendiga.

80 Billy Paul, ¿en dónde estás? No te pongas siempre detrás de mí; no puedo verte. ¿Cuál…? ¿K? Muy bien, vamos a comenzar con el número 1 entonces; K número 1. Vamos a poner de pie a unos cuantos. ¿Quién tiene el número 1, K? Levante su mano. ¿Dijo usted K? [Espacio en blanco en la cinta].

81 Que el Señor añada Sus bendiciones ahora. Miren, vamos a tomar solo… Lamento que sea tan tarde así. Tal vez mañana en la noche, solo vendré, formaré a la gente. Ahora, Uds. que tienen tarjetas de oración, quédense con ellas, porque vamos a orar por ustedes de todas maneras, ¿ven? Los vamos a subir aquí mismo y vamos a orar por ustedes, Dios mediante. Y voy a ver si el Señor bendecirá de alguna otra manera, que le estoy pidiendo que haga. Oren por mí, ¿lo harán? ¿Ven?
Oh, cómo me siento, si tan solo pudiera salir de esto… Miren, es esa tensión ahora. Ahora, qué si un paciente se para aquí que no tiene ni una poquita de fe, y la gente dice: “Uh-huh, yo pensé que él sabía todas las cosas. Yo pensé que Cristo le decía”, ¿ven? Allí lo tienen.

82 Ahora, ¿cuántos de los que están allá quieren ser sanados esta noche? Levanten sus manos. Veamos, de los que no van a ser llamados a la plataforma. Muy bien, ustedes miren hacia acá y crean. Tengan fe. ¿Cuántos de ustedes no tienen tarjetas de oración? Eso es lo que quise decir. Veámoslos levantar sus manos ahora. Ahora, si lo llamo a usted con una tarjeta de oración… Si Ud. tiene una tarjeta de oración, venga a la plataforma de todas maneras. Quiero a los que respondieron, que no tienen tarjeta de oración. Por supuesto aquí no puedo saberlo; solo tengo que seguir la manera que el Ángel del Señor me dirija, o me lleve. Entonces yo solo tengo que seguir eso.
Y ahora, es su fe lo que lo hace. Ahora, ¿cuántos entienden lo que quiero decir, lo de pararse en la punta de los pies, asomarse por allí…? Ahora, como esta persona que está parada aquí, y dice: “Bueno, ¿qué le pasa a esta persona?”. Yo hablo con ellos solo un momento; tengo una manera de saberlo. Por supuesto, eso es entre Dios y yo, ¿ven? Y luego, tengo que encontrarme con el Espíritu Santo, me rindo a mí mismo a Él de manera perfecta, observo lo que Él está diciendo. Siento que se mueve el espíritu de la persona. Y miro, tal vez es un creyente, entonces todo va a estar bien. Puedo hablar con esa persona, porque es un creyente.

83 ¿Falta alguien, Hermano Wood? No puede… no… Oh, todo está bien. Entonces si usted… Entonces veo, me subo, como lo expliqué, es fuerza, ¿ven? Yo entro. Ahora, digamos que es cáncer. Vaya, cuando eso me deja, yo… Justo entonces, es peor que haber predicado dos horas, ¿ven? Y tal vez, eso no sea suficiente. Yo volteo a ver al paciente; ellos todavía están por acá, cuando debieran de estar aquí.
Miren, la única cosa que eso hace, es elevar la fe. La única forma para que alguien pueda ser sanado… La sanidad Divina es por fe. ¿Es eso correcto? La única forma como Ud. puede ser salvo es por fe, no es por ir y hacer algo; usted tiene que tener fe. No por obras; por fe. ¿Ven?

84 Y ahora, aquí está parada una persona, tal vez tiene cáncer. Y yo miraré. Ellos dirán: “Ahora, yo sé que él no me conoce, porque nunca lo he visto en mi vida”.
Bueno, el Señor dirá: “Esa persona tiene cáncer”.
Bueno, eso los pudiera sacudir un poquito, pero aún no termina. Luego directamente, uno pega en otro, y dice: “Bueno, eso tiene… usted tiene tal y tal”.
Bueno, eso pudiera levantar… “Bueno, sí, eso… Él debe estar en lo cierto”, ¿ven?
Y luego, el tiempo que usted se quede con ese, para hacerlo subir al lugar que es, a donde ellos en verdad aceptan… Ahora, eso no significa que estén sanados. Eso significa que esa vida que está en ellos está muerta; la vida de ese cáncer se ha ido. Tal vez regrese, para cuando usted llegue allí.

85 Pero cuando uno escucha cómo se mueve eso en esas grabadoras que están allí, y por aquí, porque mire las grabadoras. Nosotros escuchamos todo lo que se dijo, ¿ven? Y cuando Ud. escucha que dice: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, entonces una visión se retira; yo no soy ese. Yo no entro en eso; Él Mismo me mete en eso. Y una visión regresa, y luego cuando lo hace, veo lejos por la línea, lo que Él dijo que hiciera. Entonces les dice al respecto.
Bueno, ahora aquí, ya no está en ellos, y se bajan sintiéndose bien, maravilloso. Si se siguen sintiendo de esa manera… Aún no ha pasado en mi vida que haya orado por una persona, y que me haya puesto realmente sincero al respecto, que no haya sucedido algo entonces. Ahora, piensen en eso. Nunca en mi vida le he pedido algo a Dios sinceramente… Llevo predicando veintitrés años ahora, y nunca le he pedido algo en mi vida a Dios, que Él no me lo haya dado, o que no me haya dicho porqué Él no me lo podía dar. Eso es correcto. Él es Dios. ¡Aleluya!

86 Vaya, yo simplemente le amo a Él con todo mi corazón. Me pareciera que me pudiera ver como un fanático para algunos de ustedes. Pero déjeme decirle, es como si algo simplemente golpeara mi corazón, y parece que se va a hinchar, cuando pienso en Él. Aquí está Él. Él está aquí mismo. Ese Ángel de Dios, está parado ni a dos pies [60 cm.] de donde estoy ahora mismo, parado aquí mismo. Si tan solo pudieran sentir… Siempre a mi derecha.
Se me olvidó dejar esas fotografías anoche, para que las vieran. Cómo eso entra por la derecha, y sale a la derecha en la fotografía, ¿ven?

87 Ahora, el Señor sea bondadoso para con ustedes. Ahora, me voy a dar prisa, y orar por solo… Ahora, les voy a pedir algo, y mi amado hermano y hermana… Y Hermano Wood, y todos Uds. que están aquí ayudando, o ¿en dónde está Billy? Donde sea que esté… Hermano Bozé, Ud. vigile, no deje que me quede mucho tiempo (¿ven?) porque quiero terminar la semana. Y ahora, solo manténganse sentados muy quietos por unos cuantos minutos. ¿Podrían hacer eso por mí? Solo manténganse sentados, y sean muy reverentes y oren. Solo oren por mí, y no me tardaré mucho. Los vamos a dejar salir en solo unos cuantos minutos.
Muy bien, ¿para dónde se fue Billy Paul? ¿Cómo dice? Oh, es el Hermano Wood, sí, muy bien. Gente… La razón que en la plataforma, yo conozco el espíritu de Billy. Sé todo lo que está mal con él. Y cuando la unción me golpea, puedo sentir cosas que me llegan, y busco el sentir de Billy, en donde se encuentra, ¿ven? No puedo encontrarlo.

88 Él ha estado conmigo; lo cargué en mi brazo, y mantenía su biberón aquí cuando… Sin madre, Ud. sabe. Y yo tuve que ser mamá y papá. No podíamos costear el mantener un fuego durante toda la noche. ¿Y saben cómo mantenía tibio su biberón? Lo ponía debajo de mi almohada, bajo mi cabeza, para mantenerlo tibio. Luego cuando él se despertaba en la noche (su madre muerta, Uds. saben), yo le daba su pequeño… tenía una botella de Coca-cola con un pequeño… con la tetina alrededor de eso, para que él pudiera mamar durante la noche. Oh, hemos pasado tiempos difíciles, pero nos hemos mantenido juntos, y Dios ha sido bueno con nosotros. Espero que él sea ministro.

89 Muy bien, Dios le bendiga, dama. Ahora, hermana, me supongo que Ud. y yo somos desconocidos el uno al otro. ¿Lo somos? ¿No habla usted inglés? [“Oh, sí”]. Oh, habla inglés, muy bien. Eso es bueno. Mientras pueda usted hablar inglés. Ahora, solo quiero hablar con usted, por uno o dos momentos. Y yo no la conozco. Jesús la conoce a usted, sin embargo. Si Ud. fuera probablemente… ¿Nació Ud. en Suecia? Oh, nacimos separados por demasiadas millas entonces, ¿verdad? Bueno, le voy a decir entonces: Usted ha venido de un muy buen país, un país muy lindo, Suecia.
¿Conoce Ud. al Hermano Pethrus, al Hermano Lewi Pethrus? [“Sí”]. Es un hombre muy fino, ¿verdad que sí? Yo lo amo; es un hombre muy querido, un hombre tan excelente. Ahora, Ud. sabe que estoy hablando con usted por una razón, ¿no es así? Digo que estoy hablando con usted por una razón. Porque la estoy tranquilizando ¿ve? Quiero que esté tranquila, para así… Ud. está un poquito nerviosa, preocupada, en este momento. Es por eso que estoy hablando con usted de esta manera. Quiero que esté calmada y tranquila, para que pueda recibir el beneficio de estar aquí.

90 Y ahora, sin saber nada de usted, y esta es la primera vez que nos encontramos en la vida, si Jesús me dice para qué subió Ud. aquí, qué es lo que le quiere pedir… Usted vino, no para ver al Hermano Branham; Ud. vino para ver al Señor Jesús. Y ahora, usted cree que yo soy como este micrófono. Mire, este micrófono no puede hablar a no ser que alguien hable a través de eso, ¿ven? Es solo un pedazo de metal. Tiene que tener un sonido aquí para que lo golpee primero, antes de poder emitir un eco (¿ven?), antes que lo lleve a cabo. Ahora, de esa manera soy yo. Solo soy como ese micrófono, ¿ven?
Ahora, tiene que haber una inteligencia real detrás de aquí, algo que lo conoce a usted, y que sabe todo con respecto a usted, sabe la razón por la que está usted aquí, para hablar por estos labios y decir eso. ¿No es eso cierto? Ahora, la audiencia cree eso, ¿no es así audiencia? ¿Ven? Porque no nos conocemos el uno al otro, pero Él me lo puede decir. Entonces, crea en Él.

91 Una de las cosas por las que vino a pedir oración, es por sus ojos. Sus ojos están… Por supuesto Ud. está usando anteojos y por el estilo, porque sus ojos no están bien. Y la puedo ver en su hogar y así sucesivamente, porque eso la molesta bastante en su hogar. Luego hay otra cosa mal con usted, y eso es, es en su estómago. Usted tiene un problema estomacal, y es muy severo. Ud. tiene un derrame estomacal. Y es un… Hay un crecimiento allí, una especie de crecimiento en su estómago.
Y ahora, yo la veo en un… Usted no es de aquí; viene de otro lugar. Sí, es una región de trigo, arriba en Minnesota. Vino aquí para que se ore por usted. Eso es correcto. ¿Cree Ud. ahora? Entonces puede regresar a Minnesota y ser sanada. Jesucristo, sana a esta mi hermana en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.

92 Venid luego, y estemos a cuenta. Muy bien. Tenga fe en Dios, hermana, a medida que viene. Yo no soy… nunca la he visto en mi vida, y no la he conocido hasta donde yo sé. Pero Jesucristo, el Hijo de Dios, nos conoce a ambos, ¿verdad que sí? Usted se da cuenta de que Algo está aquí, ¿verdad? Si eso es cierto, si Ud. tiene un sentir, como algo muy dulce al respecto, ¿levantaría su mano al público, para que ellos puedan ver? Eso es correcto. Es esa Luz que Ud. ve en esta fotografía. Es el Señor Jesús.
Ahora, somos desconocidos el uno al otro. Ud. se ve como una mujer bastante saludable, al mirarla. Pero la veo alejándose de mí. Y veo que está sucediendo algo; está justo debajo de sus costillas, en el costado derecho. Es una vesícula, un problema en la vesícula biliar. Y veo que… allí se ve que su hígado está todo… Ud. tiene un crecimiento en su hígado, que está empujándolo, empujando el lugar. Y Ud. está en una condición muy seria. “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”. Esas son verdades. ¿Cree Ud. ahora?

93 Querido Padre celestial, sabiendo que esta mujer está caminando en las sombras de muerte, pero ahora está parada en la sombra de Vida y Luz. Oh, Dios, permite que la oscuridad retroceda, y brille la luz. Y que ella viva, en el Nombre de Jesucristo yo oro. Amén. Ahora, vaya creyendo, regocijándose. Eso la ha puesto muy nerviosa, su problema, así que ahora ya no se preocupe. Sea feliz, y sea sanada. Amén.

94 Alabanzas sean dadas a Dios, nuestro Señor Jesús. Él ha resucitado de los muertos; Él vive para siempre jamás. Él nunca puede fallar. Él es Omnisciente, Omnipresente, Todopoderoso. Oh, Él es todo. Cómo le amo a Él. Qué maravilloso es Él. “Si puedes creer”, dijo el Maestro: “Todas las cosas son posibles”.
Hermana Downy, quiero hablar con usted ahora, porque yo la conozco, sentada allí. Pero Ud. está estudiando concerniente a su madre allí, ¿ve? Por tanto, Ud. está orando por ella. Yo lo capté entonces. Pero simplemente no tema ahora; yo creo que todo va a estar bien, ¿ve? Yo la conozco a usted, por esa razón la vi que apareció, y vi a su madre, y la vi a usted que venía. Así que, dio la casualidad que la reconocí en la visión; era usted.

95 Alguien más estaba jalando de este lado, pero eso… y eran ambos en el pecho y en el costado. Es esta mujer que está sentada aquí con un problema de vesícula biliar, sentada justo allí al final. Y si ella cree… Sí, dama, era usted. Eso es correcto. Póngase de pie solo un momento. Ahora, vaya y sea sanada, la dama que está allí al final. Dios le bendiga también, hermana, si Ud. tenía un problema de vesícula biliar, crea usted también. Hay una dama allá que vi en la visión, justo allá, ella traía puesto un saco. Que el Señor le bendiga.
¿Acaso no le amamos a Él? Qué maravilloso es nuestro Señor Jesús. Él es tan real. Ahora, si Uds. simplemente se dieran cuenta que ese es Él, ¿ven? Ese es el Dios todo omnipotente.

96 Veo una dama. Voy a mirarla un minuto, porque ella tiene su rostro inclinado; sus ojos están cerrados. Ella trae un vestido de aspecto rojo, o un bolso, o algo. De cabeza canosa. Ella está orando; está sentada aquí en la hilera. Está tratando de hacer su mejor esfuerzo para contactar al Señor Jesús, porque sabe que ella no puede llegar a esta plataforma. ¿Me cree que soy Su siervo, hermana? La dama canosa, sentada allí mismo, está orando tan fuerte. ¿Cree usted? ¿Quiere superar ese problema cardíaco, y creer que Dios la va a sanar? ¿Lo cree? Muy bien, se ha vuelto completamente luz alrededor de usted ahora. Yo creo que Él escuchó su oración. Ahora, vaya. Dios le bendiga.

97 ¡Oh, Él es tan real! Si tan solo cree en Él. ¡Oh, qué maravilloso! Hermana, usted fue sanada de ese problema nervioso, y todo se fue de usted hace un rato cuando yo estaba parado allí, así que solo vaya a casa, solo regocíjese, diciendo: “Gracias, querido Dios”, y siga adelante, sea sanada. Amén. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. ¡Cómo le amo a Él! Él es tan real.
Muy bien, el paciente. ¿Cómo está, hermana? ¿Cree usted? Muy bien. Yo creo que sí, también. ¿Somos desconocidos el uno al otro? Muy bien. Estoy tan feliz de saber que nosotros… Estoy contento de conocerla ahora, pero estoy feliz… somos desconocidos el uno al otro. Entonces, yo no sé lo que está mal con usted. Usted sabe eso. No tengo idea, pero Dios sí. Él conoce para qué está usted aquí, y Él puede decirme. Y si Él me lo dice, ¿lo creerá, entonces?

98 Solo tenga fe y sea muy reverente, solo unos cuantos minutos ahora. No dude, solo tenga toda clase de fe.
La dama que levantó su mano hace un momento, usted estaba tan interesada en sanar allí cuando esta dama a su lado fue sanada, ¿ve? Usted lo estaba. Sí, sí. Porque Ud. tenía alta presión de sangre, y quería tanto terminar con eso, ¿ve? Eso es cierto. Pero yo creo que eso terminó ahora; yo solo estaba esperando antes de decírselo a esa gente. Amén.
Solo tenga fe en Dios. Eso es correcto. La damita sentada allí, llorando, como de complexión robusta, mirándome ahora. Allí está el Ángel del Señor parado sobre ella. ¿No pueden ver eso, audiencia? Miren parado aquí mismo. ¿No pueden ver esa Luz, suspendida allí mismo? Ahora, la mujer allí, yo no puedo sanarla, pero ella tiene un problema en la vesícula biliar, del cual quiere ser sanada. Eso es correcto, ¿no es así? Y si Ud. cree, puede ser sanada. Muy bien. Dios le bendiga.

99 El hombre que está sentado justo al lado de usted allí, con el endurecimiento de las arterias, el quiere ser sanado también. El piensa que Dios lo sanará, ¿no es así, señor? ¿Cree Ud. que Él lo hizo entonces? Le quiero preguntar algo. Cuando yo estaba hablando con la mujer, y que a ella se le escapó su sanidad, y se fue para con usted entonces en gracia soberana, cuando se fue sobre usted, una sensación muy extraña lo recorrió a usted entonces, ¿no es así? Porque Ud. se cuestionó el por qué esa mujer no se levantó, ¿no es así? Mire, a ella se le pasó por alto, porque el Ángel la estaba dejando y se estaba yendo con usted. ¿No es eso correcto? Si es así, mueva su mano. Una sensación muy curiosa. Eso es correcto. Terminó con usted entonces, hermano. Su fe obtuvo la visión. Amén.

100 ¿No es Él maravilloso? ¡Oh, vaya! Nada como nuestro Señor Jesús. Solo tenga fe.
Muy bien. ¿Cree usted con todo su corazón? Tengo que hablar con usted, porque es solo… Esto es. Ud. está aquí por alguien más. No es para usted. Ahora lo veo; es un joven. Y ese joven está en el hospital. Y él está usando una clase de uniforme. Parece un uniforme de la Fuerza Aérea. Él está en la Fuerza Aérea. Él tuvo su cuello, o se lastimó algo: fractura… fracturó. Y Ud. está aquí, interesado en ese joven. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. El pañuelo que Ud. tiene en su brazo, tome ese pañuelo, y mándeselo a él. Póngalo sobre él. Tenga fe en Dios, y el muchacho saldrá de eso, y sanará.

101 Muy bien, amigo. ¿Cree usted? Somos desconocidos el uno para el otro, pero no somos desconocidos con Cristo.
Ese hombre delgado sentado justo al final de la hilera allí con problema cardíaco… Sí, ¿cree usted, señor? Ud. también tiene algo mal en sus pulmones. ¿Cree Ud. que Jesucristo lo sanará? Lo vi parado aquí en la plataforma, y lo seguí de regreso a su asiento. Allí está usted, sentado allí orando. ¿Cree que Él lo sanó? Entonces puede tener lo que ha pedido. Dios le bendiga. Vaya y sea sanado. Oh, ¿no es Él maravilloso?
La dama es una desconocida para mí. Nunca la he visto en mi vida. Somos completamente desconocidos el uno al otro. ¿Lo somos, dama? Ciertamente que lo somos. Y aquí estamos. Creo que hace un rato, cuando estaba predicando, en algún momento, esta tarde, o aquí en el servicio esta noche, yo estaba hablando con respecto a la gente de color. Cómo es que el joven esclavo se había comportado, porque él era hijo de un rey. Nosotros debiéramos comportarnos también de esa manera.

102 Yo, siendo un desconocido para usted, y usted siendo una desconocida para mí, nosotros estando parados aquí juntos, sin conocernos el uno al otro, Ud. una mujer de color, yo un hombre blanco, sin embargo los dos en amor con el Señor Jesús. Él murió para salvarnos a ambos, llevarnos al mismo cielo. Un día, todo habrá terminado, hermana. Ya jamás nos pararemos y oraremos el uno por el otro. Jesús vendrá. Es a Ese a Quien amamos, y es quien le estoy tratando de decir a la gente que está aquí.
Usted está sufriendo; la veo que está tratando de levantarse de la cama. Y Ud. casi no puede hacerlo; Ud. tiene artritis. Eso es correcto. La visión se está moviendo ahora; Ud. no pudiera esconder su vida. También se está alejando de la mesa, especialmente de comida grasosa, y así sucesivamente. Ud. tiene un problema estomacal. Eso es correcto. Y usted tiene… es muy nerviosa. Usted es extremadamente nerviosa. Y algunas veces piensa que está a punto de dejar… perder su mente. Y eso es lo que está causando su problema estomacal, porque arroja su estómago a un espasmo. Y usted tiene algo como dispepsia, esa cosa que sube, cuando come, a su boca.

103 Y por cierto, usted no es de aquí. Ud. vive al lado de un gran río, por donde fluye. Y yo la veo yendo por la Calle 4 en Louisville. Usted es de Louisville, Kentucky. Es así. Sí, señor. Su nombre es Alberta, y su apellido es Lee. ¿No es eso correcto? Ahora, su nerviosismo se ha ido, ¿no es así? Y Ud. está sanada; puede irse a casa ahora, y ser sanada, en el Nombre de Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Dios viviente!”. ¿Cree usted? Tenga fe. Razónenlo, amigos. Jesucristo está aquí.
Dama, ¿quiere terminar con ese problema femenino? Levante su mano, diga: “Yo acepto a Jesús”. Amén. Vaya creyendo con todo su corazón, y puede recibir… usted lo superará.

104 ¿Le aman a Él con todo su corazón? Créanle entonces con todo sus corazones.
Dios puede sanar sus ojos, y ponerlos bien. Usted cree eso, ¿no es así? Seguro, vaya y crea en Él. Diga: “Confió en Ti, Señor”. Él no quiere que sea ciego; Él quiere que usted… Él quiere que Ud. vea, y todo lo demás. Solo crea en Él con todo su corazón ahora. Vaya, y sea sanado.
Hermana, una sombra de muerte llamada cáncer, pero Dios es Omnipotente. ¿Cree Ud. eso? Él puede matar ese cáncer, dejarlo tan muerto, en este momento. ¿Lo cree usted? Yo condeno la cosa en el Nombre de Jesucristo. Que salga de la mujer. Amén. Vaya, creyendo con todo su corazón, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.

105 Dios puede sanar problema del corazón, cualquier otra cosa; Él puede sanarlo completamente. ¿Cree Ud. eso, joven? Levante su mano, diga: “Te doy las gracias”. Es una condición nerviosa que le causa eso. Vaya creyendo ahora, y sanará, y no lo tendrá más. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Qué es una artritis para Dios? Él la puede sanar. ¿No creen Uds. eso? Pase aquí como una jovencita, en el Nombre del Señor, y vaya y sea… sea completamente sana. Amén.
¿Cree usted, madre?
La audiencia se está poniendo espesa en la audiencia, y yo me estoy poniendo débil, casi no puedo permanecer de pie aquí. Pero vi algo como un problema de colón con una persona sentada por aquí, un colón, moviéndose en la… sí, dama, ¿lo cree con todo su corazón, toda su alma, toda su mente? Veo una gran clínica, como la Clínica Hermanos Mayo. ¿Ha estado con los Hermanos Mayo, en la clínica, o alguna especie de clínica a la que haya ido? Y veo como un gran campanario, parecido. ¿Cree Ud. con todo su corazón, que Jesús la va a sanar? ¿Lo hace, dama? Entonces puede ponerse de pie, y recibir su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¡Aleluya! Tenga fe en Dios.

106 Billy, ¿es este tu paciente que sigue? Tenga fe. ¿Cree? Qué si le digo que fue sanado en este momento, ¿lo aceptará? ¿Lo hará? Entonces baje de la plataforma, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”. Y Ud. jamás tendrá que usar insulina ni nada. Jesucristo lo sanará, si lo cree. Amén.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. ¡Oh, vaya! ¡Ahora sobre la audiencia! ¡Ahora qué tiempo! Benditos sean los lazos que unen nuestros corazones en amor Cristiano. Si he hallado gracia en su corazón esta noche para decirle la verdad por medio de la Biblia de Dios Todopoderoso, y la vindicación de Jesucristo resucitado, Él sanará a cada persona que está aquí. Y lo ha hecho, si lo puede creer.

107 ¿Es usted el paciente, dama? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesús la va a sanar? Si le digo lo que está mal con usted, y Ud. sabe que somos desconocidos, el uno al otro, ¿lo aceptará? Usted está sufriendo de un accidente. Ud. se cayó, y como que se desgarró por dentro, y cosas, y… No, es la dama que está detrás de usted: es una visión que viene de allá atrás, diciendo… Aquí está la dama, aquí mismo. Eso es correcto. ¿Cree, dama, con todo su corazón? Dios le bendiga. Vaya en… Su fe en realidad la sana completamente.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¡Aleluya! Él está parado aquí. ¿Cree usted? Levántese rápidamente ahora, y acéptelo a Él, justo allí donde está… Levante sus manos a Él ahora mismo, ahora mientras oramos.

108 Oh Dios, Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, derrama de Tus bendiciones, Señor, sobre esta audiencia en este momento. Estando presente, Omnipotente, Oh Dios, ten misericordia de esta audiencia, y sana a cada uno de ellos. Concédelo, Señor, a través de Jesús, el Hijo de Dios, lo pido.
Ahora, con sus manos arriba en el aire… Levanten sus manos, todos ahora. Mantengan sus manos en alto, y hagan lo que yo les diga que hagan. Ahora, repitan estas palabras después de mí: [La congregación repite después del Hermano Branham]. “Señor, yo creo. Satanás, estás derrotado. Yo estoy sanado en el Nombre de Jesús”.
Denle a Él la alabanza ahora, y pueden recibir lo que han pedido.

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