S.340 55-1008  Los Resultados De Una Decisión 

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OBRAS DEL MENSAJE

Los Resultados De Una Decisión

Chicago, Illinois, E.U.A.

55-1008

1 Solo creed, solo creed,
Todo es posible,
Solo creed.
Permanezcamos de pie solo un momento, mientras oramos, mientras inclinamos nuestros rostros.
Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por esta maravillosa oportunidad que tenemos de venir a Tus atrios con acción de gracias en nuestros corazones. Estamos tan agradecidos porque Tú nos enviaste a Jesús y nos salvó cuando estábamos en pecado. Cuando estábamos enfermos y el doctor nos había desahuciado, Tú lo enviaste a Él de nuevo y nos sanaste cuando no había esperanzas para nosotros.

2 Y luego por la gloriosa oportunidad que tenemos de dar nuestro testimonio, diciéndoselo a otros, y persuadiéndolos a que vengan y crean en Él y que sean salvos. Y sabiendo que esto es solo el principio, estas son solo las arras de nuestra salvación, que un día estos viejos cuerpos viles que tenemos serán cambiados. Y serán entonces inmortales, nunca más envejecerán y nunca estarán enfermos. Y esta alma que tenemos ahora nunca morirá. Un día estará por encima de la tentación y viviremos en Tu presencia, como Tus hijos. Y te agradecemos por estas grandes cosas.
Padre, oramos esta noche, si está alguien aquí esta noche sin esta esperanza, que ellos vengan y lo reciban a Él esta noche. Y si hay alguien aquí sin un cuerpo sano, que puedan sanar esta noche. Trae de nuevo, Padre, al que se ha extraviado. Y glorifícate a Ti Mismo. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.

3 Buenas tardes, amigos. Es un privilegio estar de nuevo en esta Escuela Secundaria Lane Tech, en la víspera del cierre de esta convención y avivamiento. En verdad que ha sido un gran día para mí.
Tuve el privilegio de estar esta mañana con los Hombres Cristianos de Negocios, Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo, y en su desayuno esta mañana en uno de los encantadores hoteles que tienen Uds. aquí en la ciudad, donde muchas personas se habían reunido. Y tuvimos un tiempo de refrigerio y de regocijo. Escuchamos diferentes mensajes de los ministros. [El Hermano Branham se aclara la garganta]. Discúlpenme.

4 Yo solo me puse cómodo y me regocijé y lloré de gozo. Y Tommy Hicks, un pequeño ministro de Texas, solo un muchachito de granja que Dios levantó y tiene… que sale. Él no reclama dones o nada; él solo es un predicador con mucha fe. Y Dios lo ha usado maravillosamente trayendo almas a Cristo en el viejo país. Y esta mañana él nos dio su testimonio, de cómo Dios lo mandó a Argentina. Y cómo fue que él vio al Primer Ministro del lugar, y cómo él trabajó por fe y cómo Dios ha estado con él. Déjenme decirles, fue una historia que haría a los ministros sentirse avergonzados de ellos mismos, que no intentan hacer algo para Jesús. Y qué historia tan maravillosa.
Y mañana en la tarde, él va a ser mi invitado aquí para la predicación de la tarde, para contarle a la gente de su viaje detrás de la Cortina de Hierro, mañana en la tarde. Y estoy seguro que Uds. disfrutarán esta plática maravillosa que nuestro querido hermanito dará mañana en la tarde. Y ahora si todo es posible, en verdad que nos gustaría que vinieran y escucharan al Hermano Tommy Hicks mañana en la tarde.

5 En este momento él se encuentra con un ministro de nombre Valdez, quien está teniendo un servicio en una clase de centro de avivamiento. Creo que es en Milwaukee, creo que es así. [Un Hermano habla con el Hermano Branham]. Lo siento, Hermano Tommy. Honestamente, yo ni siquiera lo vi sentado allí. Dios sabe que es la verdad. Bueno… Ahora, ahora simplemente no sé qué decir. Bueno, Hermano Tommy, nunca pudiera decir algo mal de usted, y solo diría a sus espaldas lo que le diría a Ud. de frente, de todas maneras. Así que, eso solo es… Bueno, aunque yo no sabía que le estaba diciendo todo eso, en su cara. Yo soy un muchacho de granja, también, Hermano Tommy. Pero Ud. sabe, Dios usa muchachos de granja algunas veces, ¿no es así, Hermano Hicks? Claro que Él lo hace. Así que estoy agradecido que el Hermano Hicks está aquí esta noche.
Y el hermano que está sentado a su lado, lo conocí esta mañana; ni siquiera puedo recordar su nombre, ahora. Conozco a un hombre que ha viajado donde el Hermano Hicks y yo no lo hemos hecho, pienso, alrededor del mundo o… Él tuvo grandes experiencias en el extranjero. ¿Cuál es el nombre del Hermano? [Alguien contesta: “Summeral”). Summeral, el Hermano Esther Summeral. Y en verdad que estuvimos contentos de escuchar su plática esta mañana. Emocionó nuestras almas, allá con los Hombres Cristianos de Negocios.

6 Ahora, Hermano Hicks, mejor continúo diciendo lo que iba a decir, ¿verdad que sí?
El hermano Hicks dijo, Ud. sabe, le dijeron allá que usted no podía ver a este Gobernante en Argentina. ¿Es él un Primer Ministro o algo? [Un hermano contesta: “Presidente”]. Presidente. Ahora, Uds. saben qué tanto conozco sobre asuntos nacionales. El Presidente dijo que Ud. no podía verlo; se requerían muchas semanas, veinticuatro días de veinticuatro horas, o algo como eso. El Hermano Hicks lo tenía menos.
Él dijo, bueno, por supuesto, esa fue su plática científica al respecto. Pero dijo que había aprendido por la ciencia que el abejorro era demasiado pesado como para que pudiera volar; él sencillamente no puede volar. Así que el abejorro no sabía que la ciencia estaba diciendo eso de él, así que él voló de todas maneras. Ellos dicen que los milagros no pueden suceder, pero nosotros sencillamente tuvimos que actuar igual que el abejorro, ¿no es así, Hermano Hicks? Volar de todas maneras, y hacer el trabajo del Señor.
Ahora, mañana en la tarde, el hermano estará aquí, y estaba pensando… Me quedé un poco confundido cuando vi al Hermano Hicks sentado allí.

7 Hermano Valdez, ¿se encuentra él aquí? No está aquí. Muy bien. Dicen que tiene un maravilloso centro de avivamiento allá arriba, y yo iba a decir que el Hermano Hicks llevaría a cabo un servicio allá esta noche, pero eso fue un error. Así que estén presentes aquí mañana en la tarde para que escuchen al Hermano Tommy contar el resto de su historia. Y Uds. que estuvieron allá esta mañana, él solo contó sobre Argentina y un poco de los países satélites de Rusia. Mañana en la tarde será algo nuevo, que no han escuchado. Así que si lo escucharon hoy, vengan mañana y escuchen el resto de ello.
Y luego, mañana en la noche es el cierre de la convención y de las pláticas. Y si es la voluntad del Señor, yo oraré por los enfermos de nuevo mañana en la noche. Y entonces, que el Señor sea compasivo con ustedes. Solo oro que Él les bendiga abundantemente.

8 Y ahora, ustedes que están de visita en la ciudad, que vienen de fuera, y están aquí para estar con nosotros en esta convención y en las reuniones, ¿por qué no se buscan una de estas buenas iglesias del Evangelio Completo y atienden la Escuela Dominical en la mañana? Eso estaría muy bien. No sé cuántos ministros estén aquí en la reunión. No sé en dónde están sus iglesias, excepto la del Hermano José allí, está en la Calle Clark, en la Iglesia Filadelfia.
Y entonces si pueden hacerlo, vayan y visiten al Hermano José. Él es uno que yo… Alguien telefoneó a mi esposa, no hace mucho, y dijo… Mi esposa dijo: “Hola”.
Y dijo: “Hermana Branham, ¿se encuentra el Hermano Branham en el extranjero?”.
Le respondió: “No, él está aquí en los Estados Unidos”.
Le dijo: “¿Se encuentra él en casa?”.
Ella contestó: “No”.
Dijo: “Bueno, ¿está en… en dónde está él?
“Ya sea en Chicago o Shreveport, Luisiana. Él va a esos lugares más que a cualquier otro lado”.
Y allí están los dos hombres sentados juntos… sus iglesias. El Hermano José aquí de Chicago y el Hermano Jack Moore de Shreveport, Luisiana.
Así que, ando por Chicago. Yo espero no gastar mi bienvenida en ninguna de las dos partes. Y espero regresar en algún momento a Chicago, otra vez. Ruego que yo pueda serles de ayuda. [La audiencia aplaude] Muchas gracias. Gracias muy amables. Me hace sentir doblemente bienvenido el saber que Uds. me recibirán de nuevo.
[Ruptura de cinta].

9 Ahora, vamos a tratar de orar por todos los que podamos. La noche pasada tuvimos una clase de línea de oración diferente. La primera que he tenido en mucho tiempo, y no he verificado con el Hermano José sobre los testimonios que están entrando. Espero hayan sido grandiosos.
Y ahora, esta noche, no sabemos exactamente; los muchachos dijeron que repartieron como cien tarjetas o más hace un rato. Y estamos muy entusiasmados de subirlos aquí y empezar a orar por ellos.
Pero antes de hacer eso, me gustaría continuar un poquito con nuestro mensaje del que hemos estado hablando. Y viene siendo… La semana pasada empezamos en el libro de Éxodo, así que entonces, estamos tratando de repasarlo esta noche, de ser posible. Y si es la voluntad de Dios, mañana por la noche, quiero hablar sobre Compañerismo. Cómo tener un compañerismo perfecto con Dios.

10 Y ahora, hemos estado hablando del libro de Éxodo, el cual es el libro del “Llamado fuera”, el libro de redención en el Antiguo Testamento. Me encanta, porque es un libro hermoso. Y creo que nos es muy provechoso estudiarlo ahora, porque yo creo que la iglesia se encuentra en otro éxodo —llamando fuera.
Éxodo significa “llamados fuera”. Llamados fuera significa “la iglesia”. Y ahora, Dios está llamando fuera a Su pueblo de cada estilo de vida, para que vengan y lo reciban a Él y para que crean en Él. Y Él está mostrando grandes señales y maravillas en estos últimos días. Y Él está llamando a una gente, ministros de todo estilo de vida, llamándolos al ministerio.

11 Y ahora, hallamos que en el libro de Éxodo hay tres temas en especial de los que queríamos hablar. Y esos temas eran: el poder de Satanás, y el poder de la fe, y el poder de Dios.
Y anoche hablamos sobre el Poder De Decisión. Y esta noche queremos hablar de los resultados de todo esto: Dios estableciendo a Israel en la tierra prometida. Y como texto, si lo pudiéramos llamar así, para tomar el contexto de esto… terminando el libro, vamos a leer esta noche en Josué capítulo 3 y el versículo 7.
Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
Qué promesa tan maravillosa fue esa para Josué, este joven nuevo, un líder militar de Israel, y que para ahora… era el profeta para suceder a este gran hombre: Moisés.

12 Ahora, nos damos cuenta que, cómo es que el poder de la muerte podía reinar a través de Satanás, pero al morir, él solo puede… hasta allí es que puede llegar. Y solo tomaremos ahora un poquito como antecedente, para llegar al pensamiento del cual queremos hablar, por solo unos minutos, y tratar de estar listos para la línea de oración dentro de los próximos veinte a treinta minutos, para darle el mayor tiempo ahora a la línea de oración.
Y Uds. tienen excelentes ministros por todo este lado quienes son predicadores, y pueden predicarles el Evangelio, pero esto… Solo vamos a retroceder, tal cual, como una lección de Escuela Dominical. Y yo soy un explorador minero. ¿Uds. no sabían eso, verdad? Sí, me voy a la Biblia y desentierro estas gemas y las limpio un poco, ustedes saben; las veo. Ellas… Y me gusta excavar en el libro de Éxodo, porque uno encuentra muchas gemas allí dentro. Y si de casualidad miran, cada una de ellas son pedacitos sacados del Señor Jesús; apuntándolo de nuevo a Él.
De modo que en Él habita toda la plenitud, y todas las bendiciones, toda la redención, toda la sanidad. Todo lo que hay está en Cristo Jesús. Y Uds. en Él… Uds. tienen el derecho de pedirle al Padre cualquier cosa que quieran en Su Nombre. Él dijo: “Yo lo daré, Yo lo haré”. ¡Qué promesa!

13 Ahora, lo que hace Satanás… Nosotros no queremos estar equivocados. Satanás tiene el poder, y ese poder es la muerte. Y él puede… él tiene el poder de la muerte. Satanás es aquel que le quita a Ud. la vida cuando Dios se lo permite. Pero Dios puede mantener la vida de Ud. y Satanás no se la puede llevar hasta que Dios se lo permita. Él solamente puede usar ese poder mientras Dios le permita que lo use. ¿No es maravilloso? ¡Muerte! Uds. saben, alguien dijo en una ocasión: “¿Qué es la muerte?”.
Él dijo: “Dios enganchó la muerte a una calesa, y lo único que puede hacer la muerte es jalar al creyente y llevarlo a la Presencia de su Hacedor”. Así que no es algo malo, después de todo, ¿verdad?
Ustedes saben, yo no querría vivir todo el tiempo en esta vieja casa pestilente. ¿Y ustedes? Bueno, fíjense aquí lo que estos cuarenta y seis años me han hecho. Hmmm. Yo estaba pensando, no hace mucho, yo era un niñito de manos regordetas jugando a las canicas. No han pasado, pareciera, sino solo dos cambios de luna desde que yo era un jovencito, y de hombros derechos; y había ganado el campeonato de Peso Gallo y el de Guantes Dorados, y entré al boxeo profesional, y yo pensaba que era un tipo grande.

14 Solía pararme y peinar una gran cabellera negra y ondulada. De seguro pasaría un gran tiempo haciendo eso esta noche. El otro día me estaba peinando el cabello —no el otro día; hace un tiempo— y mi esposa me dijo, ella dijo: “Billy, ¿sabes que te estás quedando completamente calvo?”.
Yo dije: “Bueno, querida, pero gloria a Dios, yo no he perdido ni uno de ellos”.
Y ella dijo: “Bueno, ¿en dónde piensas que están?”.
Le dije: “Dime tú en dónde estaban antes que yo los recibiera (Ellos estaban en algún lugar; tenían que venir aquí) y ahora, donde sea que estén ahora, están en donde estuvieron antes que yo los recibiera; están esperando a que yo vaya a ellos”. Amén. Amén. ¿Es esa la verdad?
Estaban en un tiempo, luego ya no, y luego estuvieron, y luego ya no. Una vez fui y soy; yo no estaba, ahora estoy, y volveré a estarlo. Dios simplemente toma ese petróleo y la humedad y las luces… la luz cósmica y lo que sea de lo que estamos hechos, y cuando Él termine con esta alma aquí y la lleve a Su presencia, entonces, cuando ese Rey de Espíritu deje la gloria, uno de estos días, el Señor Jesucristo, Él liberará mi espíritu de la gloria. Y cuando grite, toda la luz cósmica y el calcio y todo de lo que estoy hecho, y la humedad y el petróleo, se juntarán en un hombre joven y saludable, y nunca más cambiaré. ¡Aleluya! ¡Sí señor!

15 Solo piensen… Yo le pregunté al doctor, hace un tiempo, yo dije: “Doctor, ¿es verdad que cada vez que como, yo renuevo mi vida?”.
Dijo: “Absolutamente”.
Yo dije: “Bueno, ¿de dónde viene eso?”.
Él dijo: “Su comida se convierte en sangre, y Ud. produce nuevas células de sangre… nuevas células de sangre que vienen de su comida”.
Yo dije: “Quiero preguntarle algo entonces”. Le dije: “Cuando yo tenía dieciséis años, comía papas, y frijoles, y pan de maíz, igual como la comida que ingiero hoy. Y cada vez que comía en aquel entonces, renovaba mi vida y me ponía más grande y fuerte. Yo ahora ingiero la misma clase de comida y me estoy poniendo más viejo y débil. ¿Cómo es eso?”. Yo dije: “Me gustaría que la ciencia me enseñe eso”.
Si uno está vaciando agua en un vaso y todo el tiempo se está llenando hasta el punto que llega a estar un poco… se llena como a la mitad, y luego usted continúa vaciando agua, y no se derrama, pero por alguna u otra razón simplemente no se llena, y todo el tiempo está disminuyendo, entre más agua le vierte uno, más disminuye. Eso no funciona. Pero Dios así lo dijo. Es por eso. Eso es correcto.

16 Dios está pintando un cuadro. Y un hombre, cuando él aparece, él llega a una cierta edad; y luego después de un tiempo, él se detiene. Dios toma una fotografía justo donde Él la quiere, dice: “Allí está”. Muy bien.
En la resurrección… Eso es exactamente lo que vamos a ser en la resurrección, justo cuando estábamos en nuestro mejor momento. Así que, no tenemos nada de qué preocuparnos. Solo sirva al Señor Jesús, nazca de nuevo y Él prometió que estaríamos allá, y vamos a estar allá. No se preocupen. Muy bien.
Esa es una promesa que Ud. ve cuando llega donde Satanás ha sacado al bebito del hogar, cuando se ha llevado al bebito que no logró vivir y criar. Es cuando Ud. ve a la esposa amada que dejó allá. Y Ud. se para en la tumba y las nubes negras están alrededor. ¡Oh, vaya! Cuando usted escucha: “Las cenizas a las cenizas y el polvo al polvo”.
Pero el siguiente poder es el de la fe, la gracia atraviesa directamente esa nube oscura de muerte y ve a Dios de la resurrección parado más allá. Amén. Él ve la resurrección, y por fe se seca sus lágrimas y dice: “¡Gloria a Dios! Yo los volveré a ver”, ¿Ven? Eso es.

17 Dios… Por fe Moisés guardó la Pascua; por fe Moisés hizo eso. Y ahora, hallamos a Israel en el río en una trampa. Luego, cuando Dios hizo descender Su poder por medio de la Luz del Espíritu Santo donde se encontraba él y los sacó de esa trampa, y los puso del otro lado. Dios mostrando Su poder. Él permitió que cayeran en una trampa para que así pudiera Él mostrar Su poder. Mostró que Él los amaba.
En algún momento Él lo hace así con ustedes. Los deja que se enfermen para así poder Él mostrar qué tanto les ama.

18 Mi vieja historia del pastor: solía ser que decían que había un hombre que pasaba una vez por Palestina. Y él tenía a su oveja allí. Él hizo que se le quebrara la pierna. Y él dijo: “Oh, es una pena, señor”. Dijo: “A su oveja se le quebró la pierna, ¿me imagino?”.
Dijo: “No, yo se la quebré”.
Pues, él dijo: “Eres un pastor de corazón cruel. ¿Me quiere decir que Ud. le quebraría la pierna a su propia oveja?”.
Dijo: “Sí. Lo hice con un propósito”. Dijo: “No podía hacer que me hiciera caso, y así que le quebré la pierna para de ese modo poderle mostrar qué tanto la amo, y darle una comida especial y acariciarla un poquito”. Y dijo: “Eso la hace amarme y cuando sane su pierna, ella me seguirá. Eso evitará que se meta en problemas”.

19 Dios hace eso algunas veces. Él permite que algo lo golpee a Ud. para así poder mostrarle una poquita de misericordia extra, usted sabe. Solo un poquito de Su bondad, para que Ud. pueda caminar más cerca de Él. Por tanto, la Biblia dice eso “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”.
Así que tiene que ser para bien. Dios solo permite que pase eso para que pueda ayudar a bien. Él es un Dios bueno. Él es maravilloso.

20 Ahora, anoche los seguimos por toda su jornada; encontramos que cuando tuvieron hambre, Dios hizo que entraran volando codornices para ellos. Y cuando tuvieron sed, golpearon la roca y de la roca salió agua. Tipificamos eso con Juan 3:16 a un mundo moribundo, que perece el día de hoy.
Después hallamos que cuando ellos se enfermaron, Dios prometió… lo cual eso fue un tipo de este viaje del día de hoy cuando vamos de camino a la tierra prometida. Y después que ellos dejaron Egipto, nos damos cuenta que —al cruzar al desierto— que ellos eran peregrinos. Eran extranjeros. Ellos iban a una tierra prometida; todavía no la habían alcanzado. Y habían salido de otra tierra y estaban en medio de las dos (en el viaje por el desierto), lo cual es un cuadro hermoso de la iglesia de hoy en día que va camino a la gloria.

21 Nosotros ya no estamos en Egipto. Ya sacamos las estacas de nuestra tienda y hemos partido; atravesamos el Mar Rojo, la sangre del Señor Jesús, vimos todas los viejos hábitos y cosas de la vida… se ahogaron los capataces que nos llevaban a los bares y a los salones de cócteles, y por el estilo, y vimos a todos los que se ahogaron, igual como Faraón y sus caballos. Y entonces, ahora estamos en el desierto, avanzando, siguiendo al Ángel del pacto, el Espíritu Santo. Y sabiendo que vamos de camino a una gran tierra que estará aquí durante los días del Milenio. Y vamos por esos mil años del reinado del Milenio.
Ahora, mucha gente tipifica la tierra prometida con ese lugar, Palestina, con el Cielo. No pudiera ser. Ellos tuvieron guerras y cosas en Palestina. Así que, no tendrán guerras, y por el estilo, en el Cielo. Es un tipo de los mil años de reinado sobre la tierra con Cristo. Tres etapas de la jornada. Y ahora estamos listos, la iglesia, en mi opinión, en la postura espiritual, de entrar a la tercera escena. Y esa es la escena a la que vamos a entrar, esta noche, en nuestro texto.

22 Nos damos cuenta que ellos necesitaban sanidad. Bueno, ahora, tenían a un doctor con ellos, el cual era Moisés. Y… Por cierto, Uds. saben que Moisés realmente fue un verdadero doctor. El pensar que tenía alrededor de dos millones de personas allá afuera con él. ¿Cuántos niños nacían cada veinticuatro horas? ¿Cuánta gente se lastimaba, y enfermaba y tenía malos resfriados y así sucesivamente?
Ustedes saben, yo en verdad creo que mucho de… Si hay unos doctores aquí esta noche, debiéramos de mirar en el botiquín del Doctor Moisés y averiguar exactamente qué clase de remedio tenía él. ¿No lo piensan así? Él mantuvo a dos millones de personas en movimiento, y no hubo enfermo entre ellos cuando salieron de eso. ¡Durante cuarenta años! Por cierto, doctor, debiera Ud. asomarse en su botiquín de medicamentos y averiguar lo que tenía. Vamos a hacerlo. ¿Les gustaría asomarse en eso? Muy bien, vamos a fijarnos y ver lo que Moisés tenía.
Aquí está. Moisés abrió su botiquín de medicamentos. “Yo soy Jehová que te sana”. Eso es todo lo que tenía. Amén. Eso es todo lo que él necesitaba. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Esa es toda la medicina que necesitaba, y él además practicó eso.

23 Así que cuando tuvieron un lugar que… Moisés no podía orar por todos ellos. Así que entonces, Dios le dijo que fuera y erigiera una serpiente de bronce, que la pusiera en una asta. Nos saltamos eso anoche; solo dije que ellos tenían la serpiente de bronce.
Tomemos un símbolo de eso. En primer lugar, la serpiente de bronce representaba a Jesús, a Él mismo. Porque la serpiente representa pecado que ya fue juzgado desde el Jardín del Edén, y Jesús fue hecho pecado por nosotros, sin conocer pecado. El bronce del que estaba hecha la serpiente representaba juicio Divino. El bronce es juicio Divino.
Si se fijan en el altar de bronce, el juicio donde se quemaba el sacrificio. Y Elías, en los días cuando Israel se había alejado de Dios, e iba a haber un gran juicio Divino sobre… Él dijo que los cielos se miraban como bronce: juicio Divino.
Y la asta, por supuesto, era la cruz. Y la serpiente de bronce no podía orar por nadie. Ellos solo miraban la serpiente de bronce y vivían. Miren y vivan. Y ese fue el tipo de Cristo. Y si ellos podían mirar hacia el tipo y vivir, cuánto más debiéramos nosotros de mirar hacia el anti-tipo, a Jesús mismo, y vivir. Amén.

24 Nos damos cuenta que muchas veces la gente depende de sus síntomas, si se ora por ellos. Iba a ir en busca del reporte del Hermano José, enterarme de cuántos se fueron anoche de verdad con… después de una semana completa de enseñanza del Evangelio sobre cómo ser sanados, que se fueron y dijeron: “Bueno, todavía lo tengo”, ¿ven? Y Uds. probablemente siempre lo tendrán, ¿ven? si se sienten de esa manera.
La fe no ve esa cosa. La fe mira lo que Dios dijo. La fe no ve ningún síntoma en lo absoluto. La fe rechaza ver los síntomas. Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, si están allí, ¿no debiéramos decir que están allí?”.
No. No señor.

25 Usted dice: “Él es Jehová que…”. Confiese: “Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión”, Hebreos 3. (Y cualquiera de ustedes hermanos sabe que allí confesar y profesar es la misma palabra). Entonces, Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él no puede hacer nada hasta que primero confesemos que Él lo ha hecho.
No hay sanidad en el hombre; no hay sanidad en la medicina. Se los probé la otra noche. No hay sanidad en la medicina; la medicina no reclama sanar. Es un remedio, mantiene limpio mientras Dios sana. La medicina no desarrolla tejido; la medicina no puede enmendar un hueso. La medicina no puede sanar una herida o una cortada. Ciertamente que no, solo la mantiene limpia mientras Dios la sana. Dios trae la sanidad. Y la medicina solo la mantiene limpia. Un doctor le dirá lo mismo.
Él dijo: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Cada enfermedad es sanada por Dios. La medicina solo la mantiene limpia, mientras que Dios sana. Ahora, los remedios lo mantienen a Ud. quieto, y por el estilo. La aspirina calma sus nervios, y así sucesivamente, mientras Dios trae la sanidad.

26 Ahora, noten, en esta gran jornada, Dios había dado esta promesa de que Él los cuidaría. Y Él lo hizo. Él tenía que cumplir Su Palabra.
Entonces, esta serpiente que fue levantada sobre la asta representó a Jesús. Ahora, la gente miraba a la serpiente y creía que Dios la había erigido y eran sanados. La serpiente no podía orar por ellos. Ahora, ellos miraban y vivían. Y si bajo ese tipo, si podían mirar y vivir, cuánto más debiéramos vivir nosotros, aún cuando estamos orando unos por otros, para vivir.

27 Noten. Síntomas. Precisamente me viene al pensamiento; un hombre tuvo en verdad un caso grave de síntomas una vez. Y ese fue un hombre llamado Jonás. Jonás tuvo el peor caso de síntomas como ningún otro que yo haya conocido. Él en verdad que lo tenía. En primer lugar, él era un descarriado. Ahora, esa es una gran palabra para que la diga un predicador Bautista, ¿no es así? Un descarriado. Pero sí que lo era. Cualquiera que no le haga caso a Dios, es un descarriado.
Por tanto, él era un descarriado en un mar tormentoso, con las manos atadas a la espalda, con los pies atados, cuando lo arrojaron al océano, una ballena hambrienta se lo tragó y se fue al fondo del mar. Y Jonás estuvo en el vientre de la ballena en el fondo del mar, descarriado. Si de hablar de síntomas se trata, él en verdad que los tenía. Si él volteaba para este lado, miraba el vientre de la ballena, a donde sea que mirara, él miraba vientre de ballena. ¿Pero saben lo que él dijo? Él dijo: “Son vanidades ilusorias”.

28 Él dijo: “Una vez más miraré a Tu santo templo, Señor”. Porque él sabía que cuando Salomón dedicó el templo, oró: “Dios, si Tu pueblo está en problemas en cualquier momento, y mira hacia este lugar Santo, entonces escucha en los Cielos”.
Y él lo creyó. Y él alejó su vista del vientre de la ballena y de todos los síntomas que estaban a su alrededor, y miró hacia el templo de Dios. Y Dios escuchó en los Cielos y mandó un tanque de oxígeno rápidamente hasta allí. Y lo mantuvo vivo por tres días y noches y lo llevó al lugar, como un paseo en taxi, y lo echó fuera. Y él predicó tal, que una ciudad del tamaño de San Luis se arrepintió. Amén.
Ahora, si Jonás bajo aquellas circunstancias… No hay nadie aquí esta noche que se encuentre tan mal así. Por lo menos Ud. tiene dos pies en la tierra. Pero noten, bajo esas circunstancias, pudo rehusarse a mirarlas y mirar hacia el templo, donde un hombre que al final se descarrió —Salomón— había orado una oración de fe bajo un templo terrenal, cuánto más Ud. bajo su condición puede mirar hacia el trono del Cielo donde se sienta Jesús a la diestra de Dios, con Su propia Sangre haciendo intercesiones en base a su confesión y pidiéndoles que vengan. Entonces los síntomas desparecen cuando los ponemos allí, cuando empezamos a mirar hacia esa dirección. ¡Miren hacia arriba!

29 Alguien vino, no hace mucho, y dijo: “¿Es usted el Hermano Branham?”.
Yo dije: “sí, señor”.
Dijo: “Oh, le voy a contar lo que he hecho”. Él dijo: “Fui con Oral Roberts y le pedí que hiciera algo por mí”. Dijo: “Él hizo lo mejor que podía, pero no pudo ayudarme”. Él dijo: “Fui con dos o tres evangelistas más y oraron por mí”, dijo: “no me pudieron ayudar”. Dijo: “Vengo a ver qué puede hacer usted por mí”.
Le dije: “Usted se va a ir de la misma manera”. Dije: “Eso es seguro”.
Yo dije: “Usted está yendo al lugar equivocado. Ud. sigue corriendo tras los hombres, cuando debería estar mirando hacia arriba”. La ayuda viene de arriba, ¿ven? Ellos son hombres buenos. Pueden orar, pero eso es todo lo que nosotros podemos hacer, es orar por usted.

30 La fe suya, contactándose con Dios, trae los resultados. Jesús dijo, cuando murió… o, “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
Entonces no hay hombre que lo pueda salvar a usted. Jesús ya lo hizo. Ud. solo tiene que aceptarlo. El predicador puede predicarle, pero él no es un salvador. Él solo es una ayuda, para ayudarles a ver lo que Dios ya ha hecho por usted. Cada persona que está aquí fue salva hace mil novecientos años. Quizá usted lo aceptó la semana pasada, anoche, hace seis años, hace veinte años; pero Uds. fueron salvos hace mil novecientos años, por lo que respecta a Dios. Y Uds. fueron sanados al mismo tiempo. Amén. Tienen que creerlo.

31 Y Dios mandó a unos a la iglesia: primeramente apóstoles, profetas, maestros, evangelistas. Puso dones en Su iglesia: hablando en lenguas, interpretaciones, toda clase de señales y cosas, para la perfección de la iglesia. Para juntar al pueblo, para darles a conocer que Él es el Dios viviente, viviendo entre Su pueblo.
Luego usted mira hacia eso y lo cree. Por fe usted mira al Calvario, donde el supremo sacrificio fue pagado por cada individuo. Y es suyo esta noche. Cada persona que está aquí, que está enferma esta noche, ya está sanada, en lo que a Dios concierne. Amén.
¡Oh, yo lo amo! ¿Uds. no? Simplemente me hace sentir religioso hablar al respecto. Al pensar en cuán maravilloso, cuando no nos podíamos ayudar a nosotros mismos, entonces Dios nos trajo ayuda.

32 En su jornada ahora, anoche los encontramos arriba en Cades-Barnea, en la frontera. Nos damos cuenta que cuando subieron a la frontera para pasarla, enviaron a unos espías para que fueran a espiar la tierra; diez hombres… o, doce, uno de cada tribu. Y diez de ellos regresan muy desanimados.
También tipificamos eso con la edad. Tipificamos esas tres etapas de la jornada con las tres dispensaciones de gracia a la iglesia. Cómo es que Martín Lutero se levantó con justificación: dejando Egipto. Y cómo hallamos que Juan Wesley se levantó predicando santificación. Y ahora nos damos cuenta que Pentecostés se ha levantado: el bautismo del Espíritu Santo y la restauración de los dones.
Y cuando la iglesia se trasladó a esa tierra allá, Pentecostés se trasladó allá, toda la iglesia se movió a esa edad, mandaron decir: “No podemos hacerlo. Seremos unos fanáticos. Eso arruinará nuestra iglesia, no podemos hacer esto”. Pero Dios tenía a alguien que podía ir y traer la evidencia de que era una buena tierra. A mí me gusta esa tierra. ¡Oh, vaya!

33 Ellos dijeron: “Oh, seremos… La gente pensará que estamos locos si tratamos de regresar a eso de nuevo”.
Bueno, hermano, van a decir que está loco de todas maneras. Así que… Ustedes saben, yo he sido mucho más feliz desde que he estado con esta clase de locura de lo que estaba cuando estaba de la otra manera. Así que, de inmediato me quedaría de esta manera, por mí. Simplemente quedarme de esta manera. Él me cuida y me ama, y yo le amo y Él es bueno conmigo.
Por tanto, hallamos que muchos de ellos solo se quedaron a lo largo de la frontera. De esta manera es hoy. Tenemos muchos predicadores fronterizos que solo predicarán una parte de la verdad pero no aceptan el resto de ello. Creen que Jesús nació de un nacimiento virginal, verdaderamente. Creen que Él es el Hijo de Dios, verdaderamente. Son muy ortodoxos en esas cosas, pero, oh, sanidad Divina y esas cosas, que fueron para los días… para otro tiempo. Que no son para hoy. Ese es un predicador fronterizo. A mí me gusta el Evangelio completo, en lo personal, para un hombre completo. Predica el Evangelio, predica toda la Palabra de Dios. Créala toda. Practíquela toda. Amén.

34 Alguien me pasó un pequeño panfleto mientras entraban hace un rato, dijo: “Lea esto, hermano, a medida que entra”.
Yo miré, donde una cierta iglesia en esta ciudad… Mire, tiene una calavera hablando, una calavera humana. Hmmmm. Estoy tan contento que mi Señor ya ha resucitado de los muertos, Él está hablando. Él está vivo, no es una vieja calavera muerta. Oh, qué tan agradecidos estamos de saber que Él ha resucitado de los muertos. Y esta noche tenemos el Espíritu Santo como testigo de Su resurrección.

35 Y nos damos cuenta que ahora, Israel está aquí arriba en Cades-Barnea. La gran silla de juicio del mundo en una ocasión, el gran manantial y varios manantiales pequeños, tipificando la gran silla de Juicio, el Trono Blanco en el Cielo y las iglesias; lo cual es la… El juicio comienza en la casa de Dios, para el juicio. Y allí se encontraba Israel sobre la marcha, moviéndose.
Esta mañana cuando estábamos parados con los Hombres Cristianos de Negocios, el Hermano Hicks nos puso a todos a cantar: “Firmes Y Adelante Huestes De La Fe”. Yo pensé, sí, eso es correcto, mientras estén ustedes marchando, está bien; pero no se detengan.
Israel cometió su error cuando se detuvo. Si hubiesen seguido, entonces ellos hubieran poseído la tierra de promesa allí mismo, porque Dios les dio la promesa. Él cumple Su promesa. Hubieran seguido, entrado, pero dejaron de marchar. Y se fijan, cuando dejaron de marchar, empezaron a deambular. Eso es lo que sucede.

36 Siempre que la iglesia se detiene… Eso es lo que le sucedió hace mucho a Pentecostés: se detuvo. Ustedes se empezaron a organizar. Poniéndolos a todos en diferentes grupos: Asambleas de Dios, Iglesia de Dios, la Cuadrangular de Dios, la Unidad de Dios, Dualidad, Trinidad, Cuádruples, todas estas otras cosas. ¡Uds. se detuvieron! ¿Por qué no continuaron? Ahora Uds. han estado deambulando por cuarenta años en el desierto. Pero la gracia soberana de Dios nos llevará hasta el final, de todas maneras.
Deambulando alrededor. Dios dijo: “Yo les hubiera dado descanso en ese entonces, si hubiesen continuado”. Dice, allá en el libro de Hebreos: “Descanso” tipo del sábado.
Ahora les estoy hablando a ustedes personas sabáticas aquí, pero el día era solo una sombra.

37 Un hombre me escribió una carta inclusive… La recibí hoy, y dijo: “Hermano Branham, ¿guarda Ud. el séptimo día, el sábado? Escuché que dijo que usted… esta mañana en el desayuno cuando se comió su salchicha de cerdo y huevos”. Dijo: “¿Un hombre santo como usted come salchicha de cerdo?”.
“Bueno, hermano, le amo con todo mi corazón, pero si yo no hago otra cosa más que comer salchicha de cerdo, eso jamás me mantendría fuera del Cielo”.
Note, hermano, guardando el día del sábado fue… Está bien si usted quiere hacerlo. Yo establezco un criterio en el púlpito: no hablar de la religión de nadie. Eso es correcto. Pero por causa del tema, ahora digo esto, que el guardar el sábado era solo una sombra del verdadero sábado. Dios les hubiera dado el sábado allí mismo cuando ellos cruzaron el Jordán. Jordán representa muerte. Y cuando Ud. esté listo para morir a sí mismo, Dios le dará el sábado. Amén.

38 Yo dije: “El sábado es el Espíritu Santo”.
Dijo: “Tonterías. El sábado es un día”.
Le dije: “En un tiempo estuvo limitado a una gente, pero hoy el sábado es el bautismo del Espíritu Santo”. Eso es correcto.
Él respondió: “Oh, no puede ser”.
“¿Por qué?”.
Él dijo: “Dios dio el día y lo selló con un memorial que era un día para guardar”.
Yo dije: “Para un gente, pero hoy Efesios 4:30 dice: Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta el día de la redención”.
El Espíritu Santo es un sello de Dios que estará sobre la frente o el conocimiento, en la mano… Las obras de cada persona que han sido recibidas en el reino de Dios será bautizada con el Espíritu Santo. El sello de Dios en estos últimos días: Es una distinción, una marca que se pondrá sobre la gente. Ojalá tuviéramos como una semana de avivamiento en eso.

39 Noten, Isaías dijo en Isaías 28:8, él dijo: “Precepto sobre precepto”, hablando de este día cuando las mesas estarían llenas de vómito, y así sucesivamente… cada hombre. Toman hoy la comunión; piensan que porque Ud. toma la comunión que Uds. se van a ir al cielo. La Biblia dice que cualquiera que la toma indignamente es culpable de la muerte y del cuerpo del Señor Jesucristo. Amén. Esa es una orden sagrada. Yo no creo en todo esto a lo que ellos llaman hoy tomando la comunión.
Fui a una iglesia no hace mucho, y ellos tomaron un pedazo de una barra de pan o de pan liviano y lo cortaron en unos pedazos. Y gente allí en el lugar que bebe, y apuesta, y fuma, y maldice, y miente, y tomando eso y piensa que se va a ir al Cielo. Hermano, usted está condenando su propia alma al hacer tal cosa. Con razón las mesas del Señor están llenas de vómito. Seguro.

40 Él dijo: “Sino que precepto debe estar sobre precepto, y línea sobre línea. Un poquito allí, otro poquito allá, y reteniendo todo aquello que es bueno. Porque en lenguas de tartamudos y en extraña lengua hablaré a este pueblo, y este es el Sábado”. ¡Amén!
Hebreos 4 dice: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios, porque el que ha entrado en Su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las Suyas”.
Dios trabajó seis días, y al séptimo día Él fue y reposó, y no regresó ya más. Y un hombre puede trabajar aquí en el mundo hasta que tiene veinte años, treinta, cuarenta, setenta, pero cuando cesa de su trabajo mundanal, él entra a un descanso eterno con Dios, igual como Dios lo hizo en el principio.

41 ¡Oh, hermano, si Ud. está viviendo en la línea fronteriza esta noche, pase del otro lado! Cruce el Jordán. Es maravilloso. Hay unas uvas grandes de este lado. “Tenemos la evidencia inicial; tenemos… ”¡Aleluya! Tenemos a unos Josué y Caleb que cruzaron la frontera y trajeron la evidencia que es una tierra buena. Todo lo que Él prometió está aquí. El Evangelio completo, la Biblia completa, sanidad Divina, regocijo, felicidad, paz, todo lo que la Biblia prometió, cada fruto está en esta tierra. ¡Amén!
Es suyo cuando lo pide. Pero lo primero que Ud. tiene que hacer es cruzar el Jordán. No se puede quedar allá en el desierto y esperar recibirlo, porque las uvas no crecen de esa manera allá. Eso es correcto. Ese es el problema con la iglesia esta noche: ha llegado a una condición anémica. Necesita una transfusión de sangre; se está poniendo pálida en la cara. ¡Amén!

42 ¡Oh, vaya! Eso es Pentecostés de lo que estoy hablando. No estaba hablando sobre la Presbiteriana o Luterana. Estoy hablando sobre Pentecostés. Solía ser hace mucho tiempo, solía tener una buena reunión de antaño, hermano. Y todos ellos entraban allí y gritaban, y alaban al Señor, se soltaban, y dejaban que el Espíritu lo hiciera a su manera. Y Ud. va ahora a una de ellas, hermano, el termómetro espiritual se va a los cuarenta bajo cero. Eso es correcto.
¡Oh, vaya! ¿Qué es lo que pasa? La cuestión fue que, Uds. lo rechazaron. Dios quería cruzarnos. Caleb y Josué regresaron. Dijeron: “Es una tierra buena”. Y Ud. nunca… Luego si Uds. hubiesen cruzado en lugar de colonizarse Uds. mismos y haciéndose Uds. mismos organizaciones y denominaciones, que ha demostrado ser una maldición para ustedes… Si se hubieran quedado tal como estaban, Dios habría tenido todos los dones espirituales fluyendo a través de la iglesia en este momento, y el Milenio habría estado aconteciendo. Amén.

43 Pero no, tenían que etiquetarse con un nombre. Eso puso la maldición sobre ustedes. Eso es correcto. Ahora, no tengo nada en contra de ninguna denominación. Ellas están bien. Pero, hermano, Uds. están tratando de actuar igual que el resto de la gente. Uds. quieren decir: “Ahora escuchen, yo pertenezco a cierta, cierta iglesia”.
¿Qué le importa a Dios a que iglesia Ud. pertenezca? Si Ud. no ha nacido de nuevo, no se va a ir al Cielo de todas maneras. Seguro. Aléjese de esa vieja condición fronteriza. Ellos se volvieron errantes.

44 Adán, él hizo la misma cosa cuando falló en guardar la Palabra de Dios, cada palabra de ello. Él se convirtió en un errante. Caí hizo lo mismo cuando no aceptó el mismo sacrificio que Dios recibió de Abel. Él llegó a ser un errante.
Y todo hombre o mujer esta noche, que se para hoy en estos avivamientos de los últimos días, que están sucediendo por todo el país, y ven el poderoso movimiento de Dios y lo rechazan, Uds. se convertirán en errantes. ¡Correcto!
Desplazándose Ud. mismo. Les diré lo que necesitamos hoy en día, es un buen avivamiento chapado a la antigua de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia una vez más. A la gente de regreso en la banca del doliente. Yo soy del tipo chapado a la antigua que cree en el avivamiento chapado a la antigua. ¿Saben cuál es el problema? Tenemos hoy demasiados avivamientos de Hollywood. Eso es cierto. Van junto con…

45 No hace mucho yo me encontraba en un avivamiento, donde había mujeres Pentecostales en la plataforma usando faldas que parecían que se las habían moldeado, y con unos grandes aretes largos colgando de esa manera, y con manicura, o lo que sea que le llamen a esa cosa, por toda su cara. Parecía como que habían estado comiendo un filete de carne cruda y con sangre por todos sus dedos y cosas. Y ellas mismas se hacen llamar “¿llenas con el Espíritu Santo?”. “Por sus frutos los conoceréis”. Correcto. Es una pena que Uds. hagan eso. Sí señor.
¿Sabían que solía estar errado que las mujeres Pentecostales se cortaran su cabello? Esa era su gloria. En verdad que ella fue destituida de la gloria en alguna parte. Eso es correcto. Uds. saben que esa es la verdad, hermano. Ahora, mejor fuera que admitieran la verdad.
Ahora escuche, la Biblia dice: “Es la gloria de la mujer”. Así que Uds. la compartieron con el diablo. Eso es correcto. Dejen que les crezca el cabello. Amén. Sea una dama, véase como una Cristiana. Deje de tratar de vestirse conforme a la moda del mundo. El diablo las mete en toda clase de problemas. Ponga ese corazón… Entre en la gloria Shekinah más allá con Dios. Entre detrás del velo y que ese caiga detrás de Ud.; cierre el mundo de tal modo que no pueda ver las cosas del mundo. Muera a sí mismo.

46 Recuerdo la primera vez que vi a la gente Pentecostal alrededor de Mishawaka, Indiana, hace unos años. Las mujeres comenzaban a gritar y estas grandes horquillas del pelo volaban hasta el piso. Hermano, uno batallaría para encontrar una. Ud. no podría comprar una, me supongo que no, ya no. ¡Oh, qué vergüenza! Eso es correcto.
Y solía ser que… como eran las cosas, pero cambiaron. ¿Qué sucede? Cada denominación trata de edificar su organización en lugar de tratar de llevar a la gente a Dios. Uds. saben que es la verdad.

47 Ahora, miren, esto pudiera enfermarles un poco el estómago, pero, Uds. saben, cuando yo era un niñito… Fuimos criados de manera pobre. Mamá solía tomar el sartén del pan y lo colocaba en la estufa y hervía cueros de carne que conseguía en la tienda, para sacarle la grasa y vaciarla sobre la harina de maíz, para hacer panqueques. Y nosotros niños nos comíamos los panqueques y los empapábamos con melaza de sorgo para el desayuno. No sé si Uds. lo hicieron alguna vez así o no; muy rico. Pero, usted sabe, nosotros teníamos que hacer eso.
Y cada sábado por la noche, yo sabía lo que era… tomar un baño en una vieja tina de cedro; y nunca cambiar el agua; solo echarle más y calentarla para el niño que seguía. Ahora, eso estaba bien. Pero sobrevivimos eso. Déjeme decirle, hermano. No importa tanto lo de afuera. Si Ud. cuidara lo de adentro tan bien como cuida lo de afuera, estaría mejor, de todos modos. Amén.

48 No hace mucho, estaba parado junto a un gran museo. Tenía el estimado de un cuerpo humano: Un hombre que pesaba ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.] valía ochenta y cuatro centavos en químicos. Já. Se coloca un sombrero de diez dólares sobre ochenta y cuatro centavos. Vaya, qué cosa. Se ponen un abrigo de piel de visón de quinientos dólares alrededor de ochenta y cuatro centavos y con la nariz hacia arriba. Si lloviera se ahogarían. Luego Uds. se creen que son alguien, y valen ochenta y cuatro centavos. Uds. sí que cuidan de eso. Pero, hermano, Ud. tiene un alma que nunca morirá, en alguna parte. Uds. tomarán todo tipo de cosas dogmáticas en lugar de eso. Amén.
Yo no sé qué es lo que pasa conmigo. Pero es… Se supone que sus pastores deben hacer eso. Pero… Bendito el Señor. Pero lo que necesitamos, es retomar la senda, ¿ven? Esa es la razón por la que no estamos allá esta noche, disfrutando algo. Esa es la razón por la que estamos todos quebrantados y demás. Ciertamente.

49 Yo recuerdo… terminando la historia con respecto al baño que nos daba mamá a todos nosotros, restregaba nuestras orejas. Tenía una vieja toalla de saco de harina (no sé si han visto uno de esos o no, y que le hayan jalado alguno de los hilos, Uds. saben) ¡Oh, qué áspero! Ella casi me arrancaba la piel restregándome con eso.
Y luego la siguiente cosa que ella hacía, después que hacía eso: Cada uno de nosotros niños, se preparaba. Un poquito de café revuelto de esa manera con una cucharada de aceite de ricino. Lo teníamos que tomar cada sábado por la noche, para estar listos para ir a la Escuela Dominical por la mañana: Alejaba los resfriados. Con una bola de asafétida colgando así, ustedes saben, y un pedazo de franela en la camiseta. Yo no sé si Uds. alguna vez tuvieron uno o no, pero de esa manera es como fuimos criados.
Y yo tomé tanto aceite de ricino, que ni siquiera puedo mirar esa cosa. Déjenme decirles, no puedo soportar la aroma de ello. Me produce náuseas. Y cuando llegaba con mamá, yo le decía: “¡Oh, mamá, por favor, por favor!” Apretaba mi nariz, de esa manera, y me daban muchas náuseas. Le decía: “Mamá, eso me enferma tanto”.
Ella decía: “Si no hace que te pongas bien enfermo, no te hace ningún bien”.

50 Eso es lo que quiero decir esta noche. Si esto no los agita un poquito, con respecto a dejarse crecer el cabello y actuando un poquito diferente y dejando estas fronteras. Quiero que se enfermen mucho del estómago para que puedan agitar su gastronomía espiritual, para que puedan estar muy [Palabra no clara]. Amén. Si no los hace enfermar, no les hará ningún bien, ¿lo ven? Amén. Les abrirá el corazón para que el Espíritu Santo pueda entrar; limpiar los canales y corregirlo. Amén.

51 Noten. ¡Qué maravilloso! Dios dijo que si cruzaban la frontera, Él se las daría, pero ellos no quisieron hacerlo. Así que empezar a deambular, alejándose, saliéndose, desplazándose. La Biblia dice: “No sean fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina, sino permaneced firmes”. Amén.
Yo creo que si un hombre entra alguna vez en contacto con Cristo, todos los diablos del infierno jamás harán que él lo vuelva a negar. Si Ud. solo se imagina que llegó allá, eso es algo diferente. Pero, usted sabe, no importa qué tan desfigurado me vuelva, yo soy un humano. Eso es correcto. Porque nací humano. Si Ud. alguna vez recibe a Cristo en su corazón, Ud. es un Cristiano; Ud. es un hijo de Dios, una hija de Dios. Le hace a usted actuar diferente, verse diferente, caminar diferente, hablar diferente, asociarse con diferentes partidos. Amén.
Oh, sí, lo aparta a usted. El mundo quiere mezcladores, pero Dios quiere separadores. Eso es correcto. Amén.

52 Noten. ¡Qué hermoso! Y cuando ellos andaban deambulando alrededor (fue entonces que se metieron en toda clase de problemas), y el diablo se encargó que recibieran a un viejo predicador descarriado para que viniera a predicarles. Eso es correcto. Su nombre era Obispo Balaam. Oh, sí, él estaba allí. ¿Saben lo que hizo? Los enredo en casos de casamiento y divorcio. Eso es lo que el diablo hizo: la misma cosa. ¡Amén! ¡Aleluya!
Yo vi el otro día a un predicador que tenía cuatro esposas, esposas vivas. Dijo: “No sé qué es lo que le sucede a mi iglesia”.
Yo dije: “No tendría que buscar muy lejos”. Amén.

53 ¡Oh, vaya! Sí, hizo que todos allá se mezclaran, y empezaron a casarse, y a darse en casamiento. De esa manera lo hacen hoy, cuando Uds. empezaron a deambular. Si Uds. se hubieran quedado en la línea de fuego de Dios, no hubieran hecho estas cosas. Casándose creyentes con incrédulos, y entrando y saliendo, y por el estilo, y casando a los que habían estado casados dos o tres veces y tenían tres o cuatro esposas, y así sucesivamente, y casándolos de nuevo. Esa es esa vieja doctrina de Balaam. Eso es correcto.
Oh, mire, él era todo un tipo; tenía un gran nombre allá en su tierra. Por tanto, un día él saltó sobre su mula y emprendió el camino para ir a maldecir a un puñado de gente que andaba deambulando alrededor del lugar. Dios les dio un poquito de lo que necesitaban: un poquito de estímulo posterior del protoplasma. Es exactamente lo que nuestros jóvenes necesitan.
Entonces, Dios en verdad que les estaba dando una tunda. Y cuando Él les dio unas buenas nalgadas, aquí venía este viejo Balaam. ¿Y saben qué? Él estaba tan ciego, y tan seguro que iba a ganar ese debate allá con Moisés, al punto que no pudo ver al Ángel del Señor parado en el camino.

54 Ustedes saben, eso es parecido al moderno Balaam de hoy. Oh, él tiene sus grados de DDD, PhLLD: “Yo sé todo al respecto, y usted no sabe nada”. ¿Saben a qué le llama la Biblia DD? Dumb Dog [Perro tonto. Trad.]? Eso es correcto. Sí.
Aquí viene él con sus grados de DD´s, ustedes saben, yendo por allí: le iba a mostrar a este Moisés en dónde subirse y en dónde bajarse. Y él estaba tan cegado, que no pudo ver al Ángel del Señor. ¡Gloria! Ese sí que es un tipo de la iglesia de hoy en día.
La gente dice que este Ángel del cual hablamos y el poder de Dios es tontería: “No hay nada al respecto. Yo fui a la reunión. Yo no vi nada”. ¡Con razón! ¡Ustedes están ciegos! ¡Aleluya!

55 ¿Saben algo? Esa vieja mula sabía más al respecto y estaba en mejor condición que su profeta. Esa vieja mula vio al Ángel, ella misma. Nosotros deberíamos de tener el sentido del caballo, de todas maneras. Así que la mula cayó de rodillas ante el Ángel, y Dios le dio el don de hablar en lenguas. Él lo hizo. La mula habló en lenguas, (¡Amén!) cuando reconoció que el Ángel del Señor estaba en el campamento. Es la verdad.
No era… ¿Acaso había hablado una mula antes con voz humana? Seguro que lo hizo: le dio un don de hablar en lenguas y reprendió al pastor sobre eso. Amén. ¡Qué escena! Oh, sí, señor. La mula se dio la vuelta y lo reprendió al respecto porque ella estaba de rodillas. Ella podía ver al Ángel, pero Balaam no podía ver nada sino el cabalgar hasta allá para conseguir un gran salario y una nueva iglesia. Eso es todo lo que él podía ver. Pero la vieja mula vio al Ángel del Señor y cayó de rodillas. Dios la recompensó.

56 Ella fue hasta el lugar, directamente al lugar y… Observen ahora lo que significa, hermano: la ortodoxia suya no le da demasiado. Dios siempre vindica a Su iglesia con señales y maravillas. ¿Sabían Uds. eso?
Miren a esta vieja mula llevando al viejo predicador descarriado a ese lugar para maldecir al pueblo de Dios. Eso es lo que están tratando de hacer hoy. Uds. jamás maldecirán lo que Dios ha bendecido. Mejor dejen de estar discutiendo al respecto. Mejor vengan y únanse a ello, si quieren ir al Cielo. Amén.
Ustedes saben, yo creo que para este tiempo ya se me salió todo lo Bautista. Estoy casi a punto de llegar a ser un Pentecostal yo mismo, creo.

57 Ahora noten, aquí venían, directamente al lugar y… Quiero que miren una cosita aquí, si alguna vez lo vio antes; no lo sé. Pero noten, aquí estaban Moisés y los hijos de Israel, aunque descarriados, deambulando alrededor por cuarenta años; otra vez se están acercando a la frontera, más o menos donde Dios tiene a la iglesia ahora. Subiendo otra vez a la frontera, y deambulando de regreso después que Él les dio su escolaridad y lecciones. Regresaron de nuevo a la frontera, y ellos querían pasar, o ir a esta iglesia y llevar a cabo un avivamiento, en otras palabras — allá en la tierra de Moab.
Ahora, Moab era una denominación, pero Israel era interdenominacional. Seguro. Ellos no tenían ninguna nación propia. Ningún territorio al cual pudieran llamar de su pertenencia. Ellos eran peregrinos. Eso es correcto. Morando en tiendas. Pero Moab estaba organizado; él tenía todos sus ejércitos, tenía todo. Y Moab no era un infiel, ahora. Recuerden, él era el hermano de Israel. Moab vino de los hijos de… era el hijo de la hija de Lot, que conformaban a los Moabitas. Y miren, eran hermanos de Israel.

58 E Israel subió allá, no tenía territorio, iba de camino a una tierra. Él no tenía iglesia; iba de camino a la iglesia. Y el Señor estaba con él. Él dijo: “¿Me permites pasar por tu tierra, hermano?”.
Él dijo: “Vayan por el obispo y vengan para acá y maldigan a ese tipo. No queremos que empiece nada de esa tontería en nuestra tierra. Nada de eso que sucede allá llorando, y gritando, y clamando, no queremos que suceda aquí. Ese montón de santos-rodadores”.
Ud. dice: “¿Eran ellos unos santos-rodadores?”.
Seguro, ellos eran santos-rodadores. Cuando salieron del Mar Rojo, que cruzaron, Moisés cantó en el Espíritu y Miriam tomó el pandero, comenzó a golpearlo, y todos ellos comenzaron a gritar en el Espíritu y a danzar en el Espíritu. Si acaso no es esa una reunión de santos-rodadores, nunca he visto una. Seguro.
Dijo: “No los dejen entrar aquí. No queremos que empiece nada de esa tontería entre… Nosotros somos hombres finos, sabemos mejor que esa cosa. Vaya. Sabemos en dónde estamos parados”. Me pregunto.

59 Así que, él fue y tomó al obispo y lo trajo al lugar. Entonces, él salió allí, y dijo: “Ahora, les diré lo que quiero que hagan”. Miren qué tan ortodoxo era él. Dijo: “Quiero que me hagan siete altares”. Eso es exactamente lo que Dios requería: siete altares.
Dijo: “Quiero que me maten siete sacrificios, siete bueyes limpios”. Eso es lo que Dios requería. ¿Ven que tan fundamental estaba él en la Palabra?
Él dijo: “Quiero que pongan siete carneros sobre eso”. Ovejas no, carneros, hablando de la venida de Jesús, la segunda venida… o, la primera venida de Cristo. Ahora, ustedes saben… Quizá Ud. es ortodoxo, quizá crea en el nacimiento virginal, quizá crea en la muerte, resurrección, la ascención, la segunda venida, pero, hermano, hay una cosita que lo acompaña aparte de eso.

60 Balaam era tan ortodoxo como lo era Moisés. Ahora mire, aquí están siete altares, siete sacrificios limpios, siete carneros quemándose aquí arriba en el monte, con toda la celebridad, los sumos sacerdotes, o lo que hayan sido, y todos ellos parados alrededor de los sacrificios humeantes, orando a Jehová Dios. Tan perfecto de acuerdo a los requerimientos de Dios. Dios requería siete altares, siete sacrificios, y todos los que creían que el Mesías vendría, quemaban un carnero por ello, creyendo que Él era el Cordero inmolado desde la fundación del mundo. Ellos eran muy ortodoxos.
Ahora, mire. Aquí arriba en la montaña está una fina nación de gente organizada, todos creyendo en Jehová Dios, con un gran y excelente ministro, un buen erudito, educado, parado allí, y todas las celebridades paradas alrededor de los fuegos humeantes; exactamente tan Escritural como podía estarlo, cada palabra de eso es ortodoxa.
Allá abajo en el valle, estaba un montón de gente que no tenía hogares a donde ir. Reclamaban ser peregrinos y extranjeros. No estaban organizados. Estaban morando en tiendas, y ellos tenían siete altares, siete bueyes, y siete carneros. Ortodoxos: uno era tan igual al otro. Si Dios solo requiere de Ud. que sea ortodoxo a la Palabra, entonces Él estaría equivocado al condenar a Moab y aceptar a Israel.

61 Caín y Abel, ambos adoraron en el principio. Caín edificó un altar; también lo hizo Abel. Caín adoró: también lo hizo Abel. Caín no fue un infiel. Ellos edificaron un altar. Trajeron un sacrificio. Hicieron todo lo que podían hacer, los dos. ¿Por qué Abel hizo… fue aceptado? Porque Abel era de mente espiritual. Le fue revelado a Abel que no eran frutas o manzanas lo que nos sacó del Jardín del Edén. Fue sangre, y él ofreció la sangre de un cordero, por revelación espiritual. Y Jesús dijo que Él edificaría Su iglesia sobre la revelación espiritual.
“Carne y sangre no te lo reveló a ti”, Él le dijo a Pedro: “Nunca aprendiste esto en un seminario. Nunca lo aprendiste siendo ortodoxo. Pero carne y sangre no te lo reveló a ti, sino Mi Padre que está en Cielo te lo ha revelado. Y sobre esta roca edificaré Mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”. ¿Cómo lo va a detener usted, entonces? Ahora, fue una revelación espiritual.

62 Aquí estaba Moisés: él tenía su pie en el trono. Él pudo haber tenido un gran… Podría haber cambiado a todo Egipto allá y tal vez haberse quedado allá, pero la promesa de Dios era viajar a través del desierto e ir a la tierra de promesa. Tenía que entrar en posición primero. Y Moisés escogió más bien sufrir con el pueblo que sentarse aquí en el trono, porque le fue espiritualmente revelado. Y aquí iba él de camino y Dios estaba probando.
Así es cómo Ud. sabe si está en el grupo correcto o no. Dios siempre vindica a Su iglesia con señales y maravillas. No importa qué tan ortodoxo sea usted. Depende de si Dios está aceptando su sacrificio.

63 Hablando con un buen hermano Bautista, al cual amo con todo mi corazón, un excelente erudito si alguna vez he visto uno. Él dijo: “Hermano Branham, ¿qué te ha ocurrido, muchacho?”.
Y yo dije: “¿Por qué?”.
“Pues”, él dijo: “todo este fanatismo que estás tratando de enseñar”. Él dijo: “Todo esto del bautismo del Espíritu Santo”. Dijo: “Nosotros recibimos el Espíritu Santo cuando creemos en Dios”.
Yo dije: “Uds. Bautistas se enredaron completamente en eso, en Hechos 19. Pablo encontró a unos Bautistas en el lugar y dijo: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?. ¿Pensé que Ud. había dicho que lo recibió cuando creyó? Pablo dijo: Ustedes ya creyeron, pero, ¿habéis recibido el Espíritu desde que creísteis?”. Amén. Sí. Apolos fue un gran predicador, muy bien, pero él necesitaba el Espíritu Santo.

64 Y él dijo: “Hermano Branham, ¿acaso Abraham, el padre de los fieles, no creyó en Dios? ¿Qué más podría haber hecho sino creerle a Dios?”. Dijo: “Él creyó a Dios y le fue imputado por justicia, porque él creyó a Dios”.
Le respondí: “Correctamente. Pero entonces Dios vindicó su fe al darle la circuncisión para probar que lo había aceptado”. Le dije: “Ud. pudiera creer en el Señor Jesucristo, hasta que Dios reconozca su fe, le da el bautismo del Espíritu Santo para sellar la promesa”.
Abraham recibió la circuncisión como el sello de que Dios había aceptado la justicia de su fe. Y si Ud. dice que cree en Dios, y con todo su corazón, Dios le dará el bautismo del Espíritu Santo para sellarlo en el reino de Dios, para reconocer su verdadera fe en Dios. Amén. Esa es una predicación chapada a la antigua, al grano, pero lo salvará a usted. Hermano, les digo eso los sostendrá cuando las pruebas estén pesadas. Amén.
Tal vez yo no soy capaz de expresarlo correctamente, pero sé de qué estoy hablando. Amén. Tal vez no soy capaz de decírselos a manera que ustedes lo puedan entender, pero sí que me emociona el estarlo intentando. Pero me encanta, porque yo sé que es la verdad. Sí, señor.
La circuncisión era una vindicación. Dios siempre manda una vindicación que: “Yo lo he recibido. Voy a hacer esto para probar que yo lo he recibido. Ud. dice que creyó, entonces yo voy a hacer esto para probarlo”.

65 Ahora, noten cómo Dios hace eso, vindicando que Él ha recibido la justicia de la fe. Ahora, eso es lo que nosotros tenemos que hacer hoy. Eso es lo que… Moab tenía una iglesia muy ortodoxa, pero Dios no tenía nada que ver con eso. Y el mismo Dios (las dos tribus orando, ambas ofreciendo el mismo sacrificio), Dios estaba vindicando que Israel estaba correcto, porque tenían la Columna de Fuego colgando sobre ellos. Ellos tenían sanidad Divina, tenían gritos, tenían danzando en el Espíritu, tenían gozo. Oh, pasaron un tiempo glorioso, e iban de camino a alguna parte. Dios les estaba probando que Él lo había aceptado. Y esa siempre ha sido la señal del creyente. “Estas señales seguirán a los que creen”. Amén.

66 Miren al gran Espíritu Santo hablando a través de San Pablo. Cuando Jesús vino, él era ortodoxo (también lo eran los judíos), pero ellos lo condenaron a Él. Dios reconoció que Jesús era Su Hijo. Él lo vindicó. Pedro dijo en Hechos 2, dijo: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas y maravillas que Dios hizo entre vosotros por medio de Él”.
Esa es la señal de ello. Si su iglesia no cree en señales y maravillas, Ud. debiera de empezar a orar por esa iglesia… creyendo que los días de los milagros han pasado. Ud. está todavía en la frontera, ¿ve? Por allá es donde están las uvas, por el otro lado. Muy bien.

67 Noten, eso es Escritura; no es estar bromeando. Esa es la Biblia. La Biblia dice eso. Y miren al Espíritu Santo esperando hasta el día de hoy. Él dijo que el Espíritu dice manifiestamente que en los últimos días: “Algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus seductores”, y así sucesivamente. Cómo “Serán amadores de deleites más que amadores de Dios”.
Miren a la iglesia hoy. Bueno, ¡vaya! Ellos se quedan en casa el miércoles por la noche, para ver la televisión. Ya no van a los cultos de oración. Tienen servicio de ventanilla para que no tengan que bajarse del auto. Ya no hay altares. Sacaron todo el fuego del altar y lo pusieron en el calentador. Tomaron el Aposento Alto y lo convirtieron en un aposento de cenas. Ponen a hervir algunas gallinas viejas y duras, venden el plato a cincuenta centavos para pagarle al predicador. Bueno, ese no es el programa de Dios en lo absoluto. Uds. están completamente fuera de línea. Dios jamás vindicará algo como eso. Eso es verdad. Y Uds. gente Pentecostal están entrando en esa misma rutina. Eso es correcto. Amén.

68 Ahora noten, cómo lo hizo Dios. Dios dijo: “serían impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores (Aw, no tienen nada), detractores, intemperantes, crueles, y aborrecedores de lo bueno. Teniendo apariencia de piedad (muy ortodoxos), pero habiendo negado la eficacia de ella: a estos evita”.
Si el Espíritu Santo así lo dice, entonces me imagino que yo puedo citar al Espíritu Santo. A estos evita, porque de estos son los que van de casa en casa y organizan las sociedades misioneras de mujeres, y costuras, y hablan de la Sra. Tal y tal y toda esta clase de cosas.
Hermano, lo que Ud. necesita son cultos de oración; hacer que los hombres y las mujeres regresen a Dios, metiéndose de nuevo a la línea chapada a la antigua. Esa es la verdad. Uds. saben que eso es verdad. Eso los pudiera quemar un poquito, mi hermano, pero es mejor quemarse ahora a que se queme dentro de poco. Así que, solo préstele atención a eso. Esa es la verdad.

69 Noten ahora, cómo continuaron. Dios miró hacia abajo a los dos sacrificios humeantes y Dios bendijo a Israel, porque Él estaba con Israel.
Aquí venían subiendo ahora a la línea fronteriza. Moisés había muerto y Josué era el nuevo líder, y él iba a cruzar a los hijos de Israel al otro lado. Enviaron unos espías. Tenían que ir a espiar otra vez la tierra. Habían pasado cuarenta años. Miren, Ud. tiene que ir y hacer sus primeras obras otra vez, ¿no es cierto?
Pienso que si Pentecostés empezó allá atrás con esa clase de libertad y con un corazón libre, y libres en el Espíritu y todo lo demás… Pienso que sería mejor que Ud. volviera a hacer las primeras obras otra vez. ¿No lo creen? Métase de nuevo a la línea antigua, al punto de referencia antigua otra vez. Vuelva otra vez a creer en Dios. Regrese de nuevo para que le permita al Espíritu Santo hacerlo a Su manera en su corazón; para estar adorando a Dios en el Espíritu y haciendo como ellos solían hacerlo. Saque ese viejo sentir almidonado e indiferente de usted. Vaya, uno no puede tener una iglesia así. Uno no puede tener creyentes así.

70 Usted toma… Igual como la vieja madre ave sentada sobre un montón de huevos, ustedes saben si ella… No es la madre ave, ahora, que empolla los huevos. Es la atmósfera alrededor de esos huevos es lo que los empolla. Es la atmósfera todo el tiempo.
Y Ud. entra en una atmosfera donde la gente está descreyendo y acalorándose y discutiendo entre sí, y argumentando si ellos pertenecen a esta iglesia o a la otra, Uds. nunca empollarán Cristianos. Eso es correcto. No pueden hacerlo.
Esta vieja ave podrá sentarse en el nido y volar sobre esos huevos hasta que ella se debilite tanto que no pueda volar fuera del nido. Si esa ave macho ha… si esa ave hembra no ha estado con el ave macho, esos huevos nunca empollarán. Se pudrirán allí mismo en el nido. Eso es correcto.

71 Y eso es lo que la iglesia ha estado haciendo hoy. Ustedes consiguen de pastor al mejor hombre educado que pueden encontrar. Van y traen al hombre mejor vestido, y el que puede pararse en la plataforma y verse de lo mejor. Este gran hombre alto de seis pies [1.82 m. Trad.] Ud. sabe, con el cabello ondulado fluyendo de esa manera, y… “Pues, ese es el tipo que yo quiero como pastor”. Hermano, ustedes se salieron de la línea antigua, es lo único que puedo decirles. Yo preferiría que me predicara un hombre con un par de overoles puesto y lodo en sus zapatos y que conozca Dios, que todos esos grados de DD que me pudieran poner en frente. ¡Aleluya! De vuelta a la línea antigua, hermano. Es a donde deberíamos de acudir.
Alguien que predique el Evangelio completo crea en sanidad Divina, el poder de Dios, la resurrección, que Jesús el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.

72 Mírelos a ellos ahora. Están llegando otra vez a la frontera. Y ahora enviaron a los espías, y encontraron a la ramera, Rahab, en el lugar. Y ella les dio una señal de sangre en este cordón de grana que colgó, para que se escaparan. Ahora llega el tiempo de cruzar.
Me puedo imaginar lo que Josué pensó. Ahora, ya para cerrar, antes de llamar la línea de oración, quiero dejarles este pensamiento. Piénsenlo: Cuarenta años deambulando por el desierto. Josué ahora se estaba convirtiendo en un hombre viejo. Dios lo había escogido, dijo que él iba a tomar el lugar de Moisés. Y aquí está él, el tiempo está a la mano y para que Josué se desplazará.
Miren el montón de rebeldes con los que él tenía que contender. Pero él los llamó a todos un día, allá, cuando él se movió a la ribera. Porque sabía que Dios lo había prometido, la tierra les pertenecía. Y esa mañana él dijo… les dijo qué hacer. Él dijo: “Santificaos y prepárense, porque mañana vamos a cruzar”.

73 Si alguna vez hubo un llamado a la iglesia para que se santifique, y se aparte de las cosas del mundo; estamos listos para cruzar. Amén.
¿Se encuentra Ud. listo esta noche para dejar de lado, santificarse Ud. mismo de toda su incredulidad? Ustedes leen en los periódicos; escuchan a sus ministros testificando del ciego, sordo y mudo. ¿Qué pasa? ¿No creen que eso sea para ustedes, también? El mismo Evangelio les ha sido predicado a ustedes igual como fue les predicado a ellos. ¿Están listos para santificarse?
Únicamente hay un pecado, y ese pecado es incredulidad. Fumando cigarrillos, bebiendo whisky, y diciendo mentiras, y cometiendo adultero, eso no es pecado. Ese es el atributo del pecado. Ud. hace eso porque es un pecador. Eso es lo que los hace a Uds. hacerlo, ¿ven? No es el pecado en sí mismo, eso solo es el resultado del pecado.
Ahora, y el único pecado que hay es la incredulidad. “El que no cree ya ha sido condenado”, Jesús dijo, en San Juan 3.
Miren, tienen que… Si no creen… Solamente hay dos condiciones: una de ellas es la incredulidad y la otra es fe. Si crees, lo eres. Si no crees, no lo eres. Esa es la única cosa.

74 Ahora, santifíquense y aléjense de cada superstición, de todo que le dirá a usted… El diablo dice: “Bueno, si acaso me llaman a la plataforma, quizá sane esta noche”.
Aleje a ese diablo de usted. No importa si usted sube aquí o no. Es si usted puede subir allá arriba o no, con fe. Amén. Tenga fe en Dios. Créalo.

75 Josué dijo: “Ahora, ustedes van a ver la gloria de Dios”. Puesto que la Columna de Fuego estaba allí suspendida sobre ellos. Él dijo: “Ahora, cuando la Columna de Fuego comience a moverse hacia el Jordán”, dijo: “entonces a medida que los sacerdotes la llevan, que todo hombre marche en pos de ellos, y no se acerquen mucho a eso. Pero no la pierdan de vista, por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino”.
A ustedes personas esta noche, que quizás, no tienen suficiente fe, marchemos hacia el Jordán esta noche. ¡Oh, vaya! Tal vez Uds. no han pasado antes de ahora por este camino, pero pasemos por este camino esta anoche. Amén.
Ud. diga: “Yo jamás lo he hecho antes, pero lo voy a intentar esta noche”. Dios está aquí para guiarlos. Eso es lo que le está hablando a su corazón, y diciéndole que lo haga, es el Espíritu Santo.

76 Y puedo ver a la gente mientras va marchando. ¿Pero se fijaron? El Ángel del Señor entró al Jordán antes que ellos. Me gusta eso. El Ángel de Dios se dirigió al Jordán primero. El Ángel de Dios los guiará en cada paso del camino. Algunas veces Uds. piensan que las pruebas son duras. Dios no tiene prisa. Ustedes son los únicos que tienen prisa.
Dios dejó a los hijos… los jóvenes Hebreos entraron directamente en el horno ardiente. Él permitió que Daniel entrara directamente en el foso de los leones, y demás, antes de que Él llegara. Solo levántese y comience a caminar por fe. “Dios, yo te creo. Estoy destinado a la tierra prometida. Dios, Tú me la prometiste, y aquí vengo. Estoy siguiendo la guianza del Espíritu Santo. Voy a salir esta noche de aquí, le voy a probar al mundo que soy un creyente en Cristo Jesús. Yo acepto mi sanidad, y camino por fe en este momento. Yo lo creo”. Me gusta eso.

77 Escuche, amigo pecador. Uno de estos días usted va a tomar una caminata, también. Y va a bajar directamente al Jordán. Le conviene estar siguiendo al Espíritu Santo, porque déjenme decirles, es un río profundo y oscuro. Ud. nunca volverá a pasar por allí. Y Ud. se tiene que ir un día, y me doy cuenta… Ud. dice: “¿Qué de usted, predicador?”.
Sí, yo sé que me tengo que ir de la misma manera, amigo. Tengo que ir hasta allí, y sé… No sé cuándo será. Puede ser esta noche. Yo no sé cuándo me iré. Pero hay una cosa, me voy a ir con esto en mente: Yo lo conozco a Él en el poder de Su resurrección. Y cuando Él llame, yo saldré de entre los muertos. Yo sé que lo tengo que enfrentar. Es verdad. Ya no soy un muchacho, y tendré que enfrentarlo en algún momento.
Pero, hermano, uno de estos días, me supongo, predicaré mi último sermón. Eso es verdad. Oraré por la última persona enferma. Cerraré la Biblia por última vez. Tengo que hacerlo.

78 Casi a todos los Branham, cuando envejecen un poco, pues, les pega parálisis, parálisis temblorosa; y cuando llegan alrededor de los setenta u ochenta años de edad… espero estar vivo, si Jesús viene. Y probablemente estaré parado un día, como un hombre anciano; probablemente con barba blanca en mi rostro, si Jesús tarda. Tengo que bajar al río, también. ¿Uds. saben eso? Puedo mirar hacia allá, y verme parado en el río. Yo he… todo habrá terminado entonces. Yo estoy en el río —un hombre anciano, parado allí, probablemente recargado en un bastón, temblando. Sin embargo tengo que llegar allí.
Simplemente puedo ver a mi anciano abuelo parado allá, temblando sobre su bastón: “Sé un buen muchacho, Billy”.
Probablemente yo me pare allá, también, y voltee a ver a mi Billy un día: “Sé un buen muchacho, Billy. Todo ha terminado para papá ahora. Puedo escuchar esas grandes olas más allá. Yo sé que me he ido”.

79 ¿Saben lo que quiero hacer? Caminar en las arenas como un héroe. Quitarme el yelmo, bajarlo. Quitarme la armadura, tomar la vieja Espada del Espíritu, aquí, y meterla de nuevo en la vaina de la eternidad del más allá. Levantar mis brazos y gritar a voz en cuello. No se preocupen, Él va a estar allí.
Yo diré: “Lanza el bote salvavidas, Señor. Regreso a casa esta mañana”. Él estará allí.
Cuando vaya por los largos valles de sombras de muerte, Él enviará la Estrella de la Mañana para iluminar el camino. Entonces queremos cruzar hacia la otra tierra, y asentarnos.

80 Oremos.
Nuestro Padre Celestial, yo no sé, Tus hijos son unos hijos peculiares. Parado aquí esta noche, con la expectativa de hablar solo unos minutos e intentar traer poquita fe a la gente. Y aquí, he estado parado aquí y ni siquiera he hablado al respecto, sino con dureza y reprensión por el Espíritu. Pero solo hice lo que Tú dijiste.
Yo no sé a quién le estabas hablando Tú allá fuera, pero cuando empecé a llamar a los enfermos, Tú me cambiaste. Verdaderamente, Señor, todos tenemos que llegar al final de la jornada de la vida. Yo tengo que llegar. Todos tenemos que llegar. Todos los que están aquí tienen que llegar.
Y Padre, ¿hay alguien aquí esta noche, que simplemente no está listo para ir a ese lugar? Ellos se han sentado en la reunión y han visto los grandes milagros de Dios, han visto lo que Él hace. El Espíritu Santo ha estado hablándoles al corazón esta noche. Este es el tiempo. Permite que esta Palabra entre a sus corazones, mientras Tú estás tocando allí.
Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mí si mi Padre no le trae. Todo el que viene Yo le daré Vida Eterna”. Dijo: “El que escucha Mis Palabras y cree en El que Me ha enviado, tiene Vida Eterna. No vendrá a condenación mas ha pasado de muerte a vida”.

81 Dios, oro que esa persona, hombre, mujer, niño o niña que está aquí, que tiene que llegar al fin del camino, y no está preparado, ¿les hablarás Tú a su corazón en este momento? Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si la persona está aquí esta noche, pudiera decir: “Hermano Branham, yo… Me estuvo hablando a mí esta noche. Simplemente yo no estoy donde debería de estar”.
Y solo dejen que el Espíritu Santo mire ahora, por favor. Todo rostro inclinado. Este es un momento muy sagrado. Si Ud. no está en el reino de Dios, nacido en el reino, levantaría su mano, no a mí, sino a Dios. Y diga: “Dios, ten misericordia de mí. Te quiero a Ti”.
Gracias, hermano. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga. Todavía en el piso de abajo. ¿Alguien más? Levante su mano, diga: “Dios recuérdame”.
Dios le bendiga, hermana. ¿Alguien más? Dios le bendiga. ¿Alguien más? Arriba en el balcón, alguien allá arriba, solo levante su mano. Es la cosa más varonil o más femenina que alguna vez haya hecho en su vida. Levante su mano, diga: “Jesús, aquí está mi mano. Yo no te he servido, y quiero hacerlo. Esta es mi mano hacia Ti. Quiero estar bien con Dios”.

82 Alguien más que levante rápidamente su mano, antes de… sí, Dios le bendiga. Aquí está la dama. Arriba en el balcón, yo lo veo allá arriba, el muchacho allá arriba. La muchachita por aquí. Yo te veo. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Solo levante su mano. Dios le bendiga, dama. Yo la veo. ¿Alguien más? Solo levante su mano.
Yo te necesito, oh, te necesito a Ti,
Cada hora te necesito a Ti;
Oh, bendíceme ahora mi Salvador,
Vengo a Ti.
Mi fe espera en Ti,
(Dios le bendiga),
Cordero del Calvario,
Salvador Divino;
Ahora escucha mientras oro,
Quita toda mi culpabilidad,
¡Y permíteme que desde este día en adelante
Sea totalmente Tuyo!

83 Levante simplemente su mano, diga: “Aquí está mi mano, Dios. Te prometo esta noche, si me perdonas, que empezaré inmediatamente esta noche. Este será mi tiempo de partida, esta noche. Esta noche de sábado. Yo hago mi elección esta noche en Ti, Oh, Señor”.
Tal vez Ud. ha estado viviendo una vida a medias. Tal vez está medio descarriado y frío, formal, indiferente. Levante su mano y diga: “Cristo… esto, yo levanto mi mano”. Diga: “Mi vida la comprometo de nuevo a Ti”.
Dios le bendiga. Eso es bueno. Vaya, miren las manos. Eso está bien.

84 Ahora, Padre Celestial, Tú los conoces a todos. Y ruego que en el Nombre de Jesús, que Tú salves a cada uno de ellos. Llama de regreso a los descarriados. Y dale el Espíritu Santo a cada uno gratuitamente, porque hay una Fuente abierta esta noche. Es tan gratuita como puede serlo, y todo aquel que quiera venga y tome de esta Fuente.
Padre, yo hice esto porque sentí que Tú me dijiste que lo hiciera. Por tanto, oro ahora, Dios, si queda uno aquí que no ha levantado su mano, y nosotros tenemos… para nunca más encontrarnos de nuevo en este recorrido del mundo, que podamos encontrarnos en la gloria. Concédelo, Señor. Que el gran Espíritu Santo venga ahora y traiga convicción y salve a cada uno, y dales fe en la obra consumada de Cristo en el Calvario. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

85 El Señor le bendiga, mi hermano, hermana. Y siento haberles tomado mucho de su tiempo, como lo hice. Pero uno empieza y pareciera como que hablo demasiado.
Ahora, vamos a empezar la línea de oración. Me pregunto, ¿cuántos de los que están aquí creen solemnemente en Jesucristo siendo el mismo de ayer, hoy y por los siglos? ¿Cuántos de los que están aquí nunca han estado en un servicio donde yo he orado por los enfermos? Veamos sus manos, solo un momento. Quiero entonces preguntarles algo, mientras se están colocando. Si se tiene que ir, en los próximos quince, veinte minutos, ahora es el momento para que lo haga, porque… Y si acaso hay incredulidad o duda, no es bueno que usted se quede por aquí en estos momentos.

86 ¿Cuánto saben que Jesús, cuando estuvo aquí en la tierra, que Él no reclamó ser un Sanador? ¿Cuántos saben eso? Veamos sus manos. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre”. ¿Es eso cierto?
Y Él dijo, en una ocasión que lo cuestionaron, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere al Padre hacer”. ¿Es eso correcto? San Juan 5:19.
Nosotros lo hemos cuestionado, Él atravesó el estanque de Betesda, había muchos lisiados y ciegos, y paralíticos acostados allí, y Él fue y sanó a un hombre que estaba sobre un lecho; se fue, y dejó allí a las multitudes. Si Él hiciera eso aquí esta noche en Chicago, Él sería cuestionado de nuevo, ¿verdad que sí? Ciertamente. Porque Él es el mismo, y la gente es la misma. Pero Él dijo: “Yo no puedo hacer nada ahora, hasta que el Padre Me lo muestre”.
Ahora permítanme citarles esto de nuevo. Escuchen con atención ahora. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, (cuando Él fue cuestionado), el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere al Padre hacer; eso mismo hace el Hijo”.

87 Si Él… ¿Cuántos creen que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? Muy bien. Les quiero preguntar algo. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿qué clase de ministerio tenía Él? ¿Vino Él y dijo: “Tráiganme a este tipo y Yo les mostraré una sanidad?”. No, no.
¿Qué hizo Él cuando recién comenzó en Su ministerio? Solo una pequeña cita ahora, mientras la audiencia se está aquietando. Vamos a seguirlo a Él solo unos minutos, solo un salto o dos a través de la Biblia y observen qué clase de ministerio tenía. Y la clase de ministerio que Él tuvo entonces, Él tendrá que tenerlo igual hoy, si acaso es Él el mismo. ¿Es correcto? Si todavía está Él ministrando hoy, Él solo lo usa a usted y a mí como Sus súbditos, y está ministrando a través de nosotros. Diciendo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
¿Qué hizo Él? Vamos a seguirlo a Él por solo un momento. Lo encontramos a Él, después que había salido del desierto, después de Su tentación, después que el Espíritu Santo había venido sobre Él sin medida y lo llenó, y lo hizo Emmanuel —Dios en Cristo, reconciliando Consigo al mundo.

88 Después entró Él en Su ministerio. Rápidamente. Él encontró a un hombre. Él sabía quién era él. Él lo llamó a él Simón. Dijo: “Tú eres el hijo de Jonás”. En el lugar estaba un hombre llamado Felipe que se convirtió, y se fue a… y él estaba interesado en traer a su amigo, Natanael. Así que se fue a otra parte de la región (Oh, un par de condados, tal vez, fuera), y encontró a Natanael; él estaba debajo de un árbol, orando. Él dijo: “Ven, ve a Quien hemos hallado: Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Y Natanael era un creyente muy ortodoxo; él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. —una ciudad muy pecaminosa.
Él dijo: “Ven y ve”.
Ahora yo pienso, amigos, mientras lo estamos razonando juntos, pienso que eso es lo mejor que alguien puede hacer, es averiguarlo por sí mismo. ¿No es eso correcto? Ahora solo bajemos a la tierra ahora, ¿ven?
Ahora él dijo: “Ven y ve”.

89 Así que él lo siguió. Y cuando llegó donde estaba la multitud, y que estaba parado en la audiencia de esa manera, donde se encontraba el resto de ellos. Jesús, tal vez, pasando Su línea de oración u orando por los enfermos. Jesús se dio la vuelta y lo miro; Él dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”.
“Pues”, él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí? Pues, Tú no me conoces. Nunca me habías visto. ¿De dónde me conoces? ¿Cómo supiste que yo era un creyente?”.
“Pues”, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”.
¿Qué dijo el mundo que fue eso? ¿Qué dirían ellos esta noche que fue eso? Telepatía mental, o Simón el hechicero, o un brujo, o un adivino. Ellos dijeron la misma cosa en aquel entonces. Dijeron: “Él es Belcebú, el príncipe de los adivinos. El rey de todos ellos. El príncipe de los demonios”.
Pero, ¿qué fue lo que le dijo Felipe a este… o, Natanael? Él dijo: “Tú eres el Rey de Israel. Tú eres el Hijo de Dios”.
Y Él dijo: “Porque Te dije eso, ¿crees?”. Dijo: “Cosas mayores que estas veréis”.

90 Vamos a seguirlo a Él un poquito más lejos. Lo veo a Él un día atravesando una audiencia de gente, y una mujer tocó Su vestidura y se fue. Ella pensó, si yo tocó Su vestidura… muy bien. Ella se sentó en la audiencia, o se paró allí, lo que haya sido. Jesús dijo: “¿Quién Me tocó?”.
Respondió: “Pues, todos ellos te están tocando”.
Él dijo: “Sí, pero Me he debilitado”. Virtud, ustedes saben; nosotros “nos debilitamos”. Él miró alrededor para ver quién lo había hecho, y encontró a la mujercita. Porque ella decía en su corazón: “Yo creo en Él. Si puedo tocarlo de alguna manera, será sanada”.
Y ella fue para allá, y Jesús miró alrededor hasta que la encontró. Él dijo: “Tú fe te ha sanado”. Miren, ella sacó del don de Dios. Jaló el don Jesús, lo cual Él era el don más grande que Dios haya dado, era Su propio hijo. Uds. saben eso. Y entonces, ella jaló la fe del poder de Dios por medio de Jesús para ella misma. Él nunca dijo: “Yo hice eso”. Él dijo: “Tú fe lo hizo”.

91 Y lo encontramos a Él pasando a través del Estanque de Betesda, y muchos lugares… otros lugares en la Escritura. Y lo encontramos a Él allí en el Estanque de Betesda, pasando por allí; y unos días después, que esa mujer tocó Su vestidura. Allí yacía gran multitud, cientos de personas lisiadas, cojas, ciegas, torcidas, secas, esperando el movimiento del agua. Y Jesús pasó por en medio de ellos, nunca dijo una cosa, fue para allá porque Él sabía. ¿Ven? El Padre se lo había mostrado. Él sabía en dónde estaba un hombre, iba a estar acostado sobre un lecho. Así que, Él lo encontró y dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Él dijo: “No tengo a nadie que me meta al agua”.
Dijo: “Toma tu lecho y vete a su casa”. Él levantó su cama y se fue caminando.
Los judíos lo cuestionaron a Él. Y Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Si mismo, sino lo que viere al Padre hacer: eso mismo hace el Hijo”.
Ahora, Jesús dijo la verdad. ¿Creen Uds. eso? Solo para… podríamos tomarlo desde Génesis a Apocalipsis. Ningún profeta, en ningún tiempo, en ningún tiempo con Jesús, en ningún momento, hizo algo sin que primero le haya sido revelado.

92 Miren la resurrección de Lázaro. Jesús se estaba quedando allí mismo en la casa con esta buena gente, y se fue, porque sabía lo que iba a suceder. Y ellos lo mandaron llamar para que viniera a su casa. Él simplemente continuó adelante. Después del número de días que el Padre le había mostrado en visión de lo que iba a pasar, Él dijo: “Nuestro amigo, Lázaro, duerme”.
Ellos dijeron: “Él está bien”.
Él dijo: “Él está muerto. Y por causa de Uds. me alegro no haber estado allá, pero voy a despertarle”. Visión. “Yo no hago nada excepto lo que el Padre Me muestra”.
Parado en el sepulcro, mírenlo a Él. Él estaba orando, pero dijo: “Yo lo hago, Padre, por causa de ellos”. Porque Él ya lo sabía. Él dijo: “Yo digo eso por causa de ellos”. Entonces Él llamó a Lázaro de los muertos. Él ya lo había visto en visión.
Siempre sucede de esa manera. Y si ese era Jesús ayer, ese es Jesús hoy, y Jesús por siempre. Y Jesús, antes de dejar al mundo, Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y más que estás haréis”. Ustedes dicen “mayores”, pero tomen la traducción correcta que es “más”. Más significa “mayores”… No significa en calidad; significa en cantidad. “Más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.

93 Ahora, escuchen con atención. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más”. Ese es el incrédulo. “Tan pronto Me vaya, el mundo no Me verá más. Empero vosotros Me veréis, porque Yo (Pronombre personal), Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
¿Qué? No solo esa generación lo verá a Él, pero cada generación hasta el fin del mundo lo verá. Ahora, ¿cómo lo van a ver ustedes? Él dijo: “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros. Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Yo estaré en vosotros continuando Mi obra”. Siguiendo adelante, en la forma del Espíritu Santo hasta el fin del mundo. Amén.

94 Escuchen, ustedes gente Pentecostal. Ustedes tienen los dones del hablar en lenguas. ¿Por qué no cruzaron? Hay otras cosas allí. Pablo dijo: “Si todos Uds. hablan en lenguas, y un indocto entra, ¿no dirán que Uds. están locos? ¿Qué son unos bárbaros, y por el estilo?”.
Él dijo: “Pero si uno profetiza y revela los secretos del corazón, entonces todos ellos se postrarán y dirán: Verdaderamente Dios está con ustedes”. ¿Es eso correcto?“.
Esas cosas son para los creyentes. Un hombre me dijo hace un tiempo. Dijo: “Yo no creo, yo…”.
Le dije: “Muy bien. No es para usted. No es para incrédulos. Es para aquellos que creen. Es para creyentes”.

95 ¿Creen Uds. en esta noche con todo su corazón que Jesús se levantó de los muertos? Y si Él ha resucitado de los muertos, Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo es Él? Repasamos eso la primera semana, una y otra vez, al punto que debe de estar ya resuelto en sus mentes. Pero lo digo por los recién llegados.
Ahora, si Él es el mismo, Él es el mismo en principio, Él es el mismo en poder, Él es el mismo en compasión. ¿Es eso correcto? Entonces Él hará lo mismo. Y si Él viene esta noche, aquí a esta plataforma, y lleva a cabo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿lo aceptarán a Él, cada uno de ustedes, y saldrán y creerán con todo el corazón?

96 Nuestro Padre Celestial, a partir de este momento depende de Ti, Señor. Y yo oro que Tú concedas esta noche que Tú Presencia esté con cada uno.
Y ahora, escóndenos detrás de la Cruz, Señor, y aquieta esta audiencia, y que la fe suba a un nivel a donde toda persona que está aquí sea sanada. Para la gloria de Dios lo pedimos, en el Nombre de Su Hijo, el Señor Jesús. Amén.

97 Ahora por favor, en el Nombre del Señor Jesús, todos tomen asiento y guarden silencio y no se muevan. No salgan, ¿ven? Solo quédense quietos un ratito.
Ahora, vamos a llamar las tarjetas de oración. No podemos traerlos a todos al mismo tiempo. Así que, comenzamos, y traeremos unos diez, quince, veinte, o algo así. Veamos…
[Espacio en blanco en la cinta].

98 ¿Cuántos han estado en las reuniones y han visto a impostores tratar de hacer eso? Sí. Algunos de ellos están en la institución para dementes, algunos están muertos, y otros están sentados paralizados. Ese tipo me iba a hipnotizar aquella noche, y trajo a ese hipnotizador, estaba parado allí. Y el Espíritu Santo miró alrededor y le dijo, dijo: “Tú hijo del diablo”. Se paralizó, sentado allí mismo, y aún está paralizado. Hace cuatro años de eso. Todavía está paralizado.
Iba alrededor de estos campos del ejército, e hipnotizaba a los soldados y los hacía ladrar como un perro. Uno no puede jugar con Dios. No, señor. Ud. tiene que ser reverente. Muy bien.
Dama, ¿vendría para acá solo un minuto?
[Espacio en blanco en la cinta].

99 Paciente, pues, es solo… Ud. sabe que yo no tengo manera de conocerla o de saber algo de usted. Pero si me paro aquí y hablo con usted un rato, Él seguirá diciendo todo sobre usted.
Pero mire qué tan larga está la línea de oración, mire, a las personas. Todos ellos quieren subir aquí. Y después de un rato yo me pongo tan débil, ellos vienen a llevarme, ¿ve? Porque me pongo inconsciente. Pero si Jesús de Nazaret me deja saber para qué está Ud. aquí, algo sobre usted, que sabe que yo no sé, ¿entonces lo aceptará y creerá que es el mismo Jesús, que Él está aquí? Y la audiencia también reclama que lo hará.

100 Ahora, ustedes… por la gracia de Dios. Bueno, ciertamente, hermana. Dios le bendiga. Con eso… Ahora les quiero preguntar algo. Ahora, Uds., solo vean si acaso esto… Les estoy diciendo la verdad aquí mismo. Hace solo un segundo Algo vino a usted, ¿no es así? Algo… Ud. sintió que algo vino sobre usted. Ese es el Ángel del Señor. Aquí está entre nosotros en este momento.
Ese es… ¿Ven esto, aquí? Ahora la dama se está alejando de mí. Ella está muy afligida. La veo en su habitación, y ella no puede dormir. Está caminando de un lado a otro. Ella entra a otra habitación. Regresa y entra a otra habitación. Entra a un lugarcito y toma alguna clase de… es algo en un pequeño… es un polvito, que se toma para dormir. Y ella está tratando de… su condición es una condición nerviosa. Y ella está tomando polvos para mantenerla dormida, y está tomando demasiados de ellos al punto que casi le restan lo mejor de ella. Está por entrar en una crisis y allí terminar. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Es eso verdad? [La Hermana dice: “Sí, es la verdad”].
¿Cómo podría conocerla? Yo no sé lo que le dije a usted. Ese no fui yo. Ese fue Él. Ahora eso fue verdad, cada cosita, ¿verdad? Cada cosita fue verdad.

101 Ahora Jesús dijo: “Estas señales los seguirán… Hay algo aquí… Ud. tendrá que saber… Hay Algo aquí sobre mí que la conoce a usted. No soy yo, pero Algo en mí que la conoce. ¿Es eso correcto? Que la vio, y lo que usted ha hecho, y con respecto a usted. ¿Es eso cierto? ¿Cree usted que ese es Jesucristo ungiéndome? Entonces Él dijo: ”Estás señales seguirán a los que creen“. Si estas unciones… pongo las manos sobre usted, ¿qué tiene que suceder? Sanar. ¿Es eso correcto? Entonces venga para acá solo un momento.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, Tú conoces a esta mujer. Todo el alimento que ella ha comido Tú se lo diste. Ella ahora está parada aquí, temblando en Tu Presencia, sabiendo que este debe ser el tiempo. Ella está parada bajo la unción del Espíritu Santo, lágrimas vienen a sus ojos, sabiendo que un simple hombre no puede hacer estas cosas, sabiendo que ella debe estar en Tu Presencia. Así que este demonio que está ahora vibrando contra este don de Dios… Satanás, yo te condeno por Jesucristo, el Calvario y la Sangre: sal de la mujer. En el Nombre del Señor Jesucristo déjala ir. Amén.
Ahora, ha terminado. Ahora, puede irse a casa regocijando y dando gracias a Dios. Salga por este lado, solo alabando a Dios.

102 ¿Puede venir, dama? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Veo que usted tiene algo con una semilla de mostaza dentro. Representando una fe de semilla de mostaza. ¿Cree Ud. que tiene una fe como una semilla de mostaza? Quizá no lleve a cabo un milagro, pero si se queda con ello, la llevara a la Luz.
Yo soy un desconocido para usted, dama. Nunca la he visto en mi vida, hasta donde yo sé. Siendo desconocidos uno para el otro, Dios conociéndonos a ambos, Dios puede ayudar al darme a conocer… Si yo pudiera ayudarla y no lo hago, sería un bruto, hermana. Sabiendo que una pobre mujer está aquí con esas manos arrugadas y probablemente han realizado duras jornadas laborales, y está parada aquí una anciana madrecita y temblando completamente, porque usted está bajo una unción Divina. Ud. nunca antes se sintió así, porque es solo en Su Presencia, ¿lo ve?
¿Alguna vez ha visto la fotografía del Ángel del Señor, que tienen aquí en una fotografía? Eso es esto que está sobre usted ahora. Moviéndose alrededor. La veo yendo a un lugar; alguien la está revisando, algo por el estilo. Parece ser que usted se tropezó, se cayó. Se lastimó el costado izquierdo y su hombro izquierdo. Eso es correcto. Y luego usted tiene una vejiga caída. Eso es verdad. ¿Cree que ya terminó? Siga su camino, y hará que… Y ahora tome esto para su… Eso es correcto, sí. [La mujer habla con el Hermano Branham]. Déselo a él en el Nombre del Señor Jesús.

103 ¿Puede venir, mi hermano? Venga creyendo, teniendo fe. Yo soy un desconocido para usted. Nunca lo he visto en mi vida, hasta donde yo sé. Pero Jesús lo conoce, ¿no es así? ¿Cree Ud. que si Él me deja saber cuál es su problema, que usted sanará? [El Hermano dice: “Sí lo creo”]. Lo cree.
Bueno, mi hermano, tan pronto como esa unción lo impacta, veo una sombra de muerte suspendida cerca de usted. Es un cáncer. Yo no sé si usted está enterado de eso o no. Usted está… Sí, lo tiene. Es una revisión, y eso estaba en las glándulas de la próstata. Ud. tiene cáncer en la próstata. Eso es verdad. Dios ten misericordia. Venga aquí, hermano.
Bondadoso Padre Celestial, mientras Tu Espíritu Santo está aquí ahora, el amoroso Señor Jesús, recargo mi cuerpo en el de mi hermano y condeno al diablo que está tratando de quitarle su vida, y lo echo fuera del hombre. En el Nombre de Jesucristo que él se vaya. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Vaya feliz ahora y regocijando. No dude.

104 ¿Por qué levantaste tu mano, pequeñito? ¿Crees? ¿Me crees que soy el siervo de Dios? ¿Es así? ¿Con todo el corazón? Dios te puede sanar de esa hernia si lo crees. ¿Cree que Él te sanó en ese momento? Muy bien, póngase de pie y acéptelo. Muy bien. Ahora, vaya a casa, sea sanado. Mire, su fe hizo eso, señor. Dios le bendiga.
Tenga fe. No dude. Si puede creer, todas las cosas son posibles, pero tiene que creer. Jesús dijo eso. Ahora, miren. Por supuesto, todos ustedes saben… Voy a tener que escuchar las cintas; nunca me acuerdo de esto. Pero espero que esté saliendo clara, mi voz.

105 Parada aquí en el rincón está la Columna de Fuego. Quiero que toda la audiencia mire, aquí mismo. ¿No la ven que se está moviendo? Se encuentra justo sobre una dama de color que está orando. Sentada allá al final. Y ella está orando a Cristo, y pidiéndole a Jesús que yo la llame, que su fe toque a Jesús a través de mí. La dama de color… Ud. está sentada allí, Ud. está sufriendo con alta presión de sangre, sentada allá. ¿Es eso correcto, dama? Muy bien. Ahora, puede irse a casa. La alta presión de sangre la ha dejado. Su fe la ha sanado. ¡Aleluya!
Miren, ustedes no necesitan sus tarjetas de oración. Necesitan fe.

106 Por cierto, usted joven, sentado detrás de ella allá al final de la hilera; el hombre mirándome con sinceridad, dijo: “Dios, ¿me puedes tocar, también?”. Usted tiene un problema estomacal, ¿no es así? Ese hombre con la camisa blanca. Sí, señor, ese es usted. Sí, usted. Usted tiene un problema estomacal. Su estomagó ha estado con acidez y continua así. ¿No es eso cierto? Y con palpitaciones alrededor del corazón. Todo ha terminado, mi hermano. Su fe lo sana. ¡Alabado sea el Dios viviente! No dude. Solo creed. Tenga fe en Dios.
Jesús dijo: “Yo puedo, si lo puedes creer”. Si usted solo tiene fe, eso es todo lo que necesita.

107 ¿Es esta la dama? Discúlpeme, hermana. No es mi intención ser descortés o… Simplemente tengo que seguir por donde Él va, ¿ve? No tengo forma de controlar nada, solo como Él guía. Ahora, somos desconocidos uno para el otro. La unción se está poniendo más intensa ahora. Me estoy debilitando. Normalmente eso es… Cuando me estoy debilitando, pero es entonces el mejor momento.
Ahora, algo sucedió aquí mismo. Oh, es esta dama, como la complexión de una dama obesa, sentada allá que está recargada sobre… sí, ella tiene un problema de riñón con el cual ha estado sufriendo. ¿Cree usted que el Señor Jesús la sana, hermana? ¿Cree que Él la sanará? ¿Lo cree? Muy bien. Levante su mano que Ud. lo acepta. Muy bien, mi hermana. Puede irse a casa y ser sanada ahora.

108 La hermana, la dama de color, mirando por el lado del hombre que está allí. Usted anhela tanto que Jesús la toque esta noche, ¿verdad? Uh-huh. ¿Me cree que soy Su profeta? Póngase de pie un minuto. Ahora, usted se siente diferente, ¿no es así? Por mucho tiempo ha estado sufriendo con algo. Y son unas cositas blancas, como pequeños cordones que se llaman “adhesiones”. ¿Es eso correcto? Ahora ya no los tiene. Puede irse a casa. Su fe la ha sanado.
Solo tenga fe. No dude; crea. Jesús dijo: “Todas las cosas son posibles para aquel que cree”. ¿Cree usted?
¿Qué de ustedes allá arriba en el balcón? ¿Están creyendo? Hay en verdad una pared de fe entre ustedes aquí, pero eso no le importa a Cristo.

109 Ahora, mi querido hermano, Dios en el cielo sabe que yo solo estoy aquí para ayudarles. Solo estoy aquí tratando de hacer todo lo que puedo para representar a mi Señor y Salvador Jesucristo. Pareciera como que Uds. pueden creer ahora. Parece que las personas que en verdad conocen a Jesús, que saben que… Está aquí.
Ahora, quizá ustedes no están mirando lo que yo estoy viendo. Ud. dice: “Si Ud. lo estuviera viendo, yo pudiera verlo”. No. Un fuego y una luz vino alrededor de Pablo un día cuando iba de camino a Damasco, y aún tan brillante que le cegó los ojos. Y nadie vio la luz sino él. ¿Es eso correcto? Él solamente la vio.
Eso es. Está entre aquí y la pared de allá, es solo una barrera sólida, parece, de la gloria de Dios. Esa es la fe de la gente. Miren, ustedes mismos lo están moviendo. Ustedes están haciendo eso. No yo. Yo no tengo nada que ver… Si Uds. no lo creyeran, no sucedería. Es la fe de Uds. haciéndolo. ¿No es eso maravilloso de nuestro Señor y Salvador? ¡Oh, Él es tan bueno! Simplemente deberíamos de amarlo con todo el corazón, ¿verdad que sí? Jesús dijo: “Yo puedo, si tú lo crees”.

110 Ahora, ¿somos desconocidos el uno para el otro, hermana? [La Hermana responde: “No”] ¿Usted me conoce? [“Yo fui sanada el otro día”] Oh, Ud. fue sanada. Oh, ya veo. Bueno, me refiero de conocerla personalmente, no la conocería porque yo solo vengo… Solo alguien por quien se oró, yo… Muy bien. Ahora, veo que tiene un pañuelo en la mano. Ahora, ese pañuelo quizás es para alguien. Quiero que me mire, y quiero que me crea como el siervo de Dios. Y si Dios me revela la cosa que está en su corazón, ¿aceptará aquello que está pidiendo?
¿Aceptará la audiencia la misma cosa? Un caso extraño, pero no hay nada difícil para nuestro Señor Jesús. El pañuelo es para una mujer, una niña. Y la niña es su hija. Y esa niña tiene un problema de riñón. Ella está gravemente enferma. Veo a doctores parados allí… Ella fue operada. Y uno de los… uno de sus riñones fue retirado, y escucho a los doctores decir que no hay esperanza para el otro. Ella va a morir. Y usted está como con el corazón destrozado… La niña es Católica. Eso es correcto. Y usted tiene algo en su costado y quiere que se ore por eso. ¿Es eso correcto?
Ahora, ¿me cree que soy Su profeta? Ahora tome… Permítame el pañuelo. Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesús el Hijo de Dios, concede la petición de esta hermana. En el Nombre de Jesús. Amén. Ahora no tema. Tenga fe y crea.

111 ¿Creen ustedes? ¿Con todo el corazón? Si pueden creer… No se muevan. Por favor. Muy bien.
¿Está creyendo también, dama, con todo el corazón? Dios la conoce; yo no. ¿Es esta la primera vez que nos conocemos? ¿No nos conocemos uno al otro? Oh, usted me ha visto en las reuniones. Sí. Bueno, yo no podría conocerla de otra forma. Nada como eso.
Algo sucedió aquí en el rincón justo en ese momento. Tenga fe. No dude. Se me escapó ahora. Ahora, crea en verdad con todo su corazón. Pudo haber sido Billy Paul, mi muchacho, yendo hacia allá. Yo sentí… Yo sé todo lo que está mal con Billy. Conozco al Hermano Jack y a ellos. Esa es la razón que no permito a otros alrededor, porque, miren, su fe se mueve, y tengo que tener a alguien cerca de mí. Es difícil captar la visión allá fuera, porque hay demasiados que están creyendo y jalando. Eso pudo haber sido porque yo… se fue al rincón. Pero algo se fue por ese lado. Tal vez estaba siguiendo a Billy. Pero se apartó de la mujer aquí y se fue por allá.
Todos sean muy reverentes, por favor. Ustedes están en la casa del Dios viviente. Jesucristo, el resucitado, está aquí probando que Él está vivo esta noche. Ustedes saben que yo no…

112 ¿Qué piensa de eso, mi hermano esquimal, allí? ¿Cree usted que la gente en su país, allá arriba, recibirán al Señor Jesús cuando vean las señales y maravillas de Dios? ¿Lo cree usted? Muy bien. Yo también lo creo, junto con usted. ¡Aleluya! Él es tan real. Amén.

113 Ahora, hermana, quiero hablar con usted solo un momento. Ahora, si yo pudiera ayudarla, lo haría, pero yo no puedo. Pero por un don Divino, el cual fue dado soberanamente por Jesucristo, yo pudiera ser capaz de causar que su fe suba a un lugar para que lo acepte. ¿Qué pensaría usted, estando aquí delante de un hombre que no la conoce a usted, que nunca la ha visto, y que le dijera algo que usted sabe que él no sabe nada al respecto? Tendría que venir de alguna fuente sobrenatural, ¿verdad? Tendría que ser así. ¿Creerá que tendría que ser Jesús, después que se los expliqué por medio de la Biblia? ¿Lo hará? Yo creo que usted lo hará, porque usted es una Cristiana. Por supuesto, la veo que está usando lentes. En realidad es por su edad que hace eso, ¿lo ve?
Y ahora, yo… Ahora… No, no son sus ojos por lo que está deseando su oración. Es su estómago. Usted tiene un problema estomacal. Y ha bajado a su tracto intestinal; es en el colon, también, tiene un problema. Y luego usted no es de Chicago. Usted es de otra ciudad grande. Y veo muchos carros viniendo, subiendo. Es una planta de carros donde hacen… ¡Es en Detroit! Ud. es de Detroit.
Ahora, veo que algo destelló, como un hombre parado a su lado. No, no es. Es un hombre de allá por el cual está usted orando. Y el hombre tiene un problema cardíaco. Y creo que él está bajo oxígeno o solo… bajo una tienda de oxígeno, y él está en Detroit, también. Ahora, llévele ese pañuelo y que ambos sean sanados. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.

114 Tenga fe. ¿Creen ustedes? Ahora, ahora por favor, sé que es tarde, pero solo denme… solo… me iré en unos tres o cuatro minutos, si Uds. se mantienen muy quietos. No se muevan. Mire, Ud. es un ser humano, es un alma. La tengo muy bien contactada en este momento. No hay… cada espíritu, estoy sujeto a eso en este momento. Cuando Uds. se mueven, eso lo mueve, ¿ven? Y me sacará de la línea.
Bueno, ahora, en verdad, sean muy reverentes solo unos cuantos minutos. Y muchachos, llévenme en unos cuantos minutos, cuando Uds. estén listos. Muy bien.

115 Veo la luz suspendida sobre… ¿Acaba de estar esa dama en la línea de oración? Aquí mismo. No, está sobre dos. Está sobre un hombre y una mujer. Son los dos que están sentados allí, esposo y esposa. Son hernias. Allí están sentados. El hombre tiene una corbata que se ve roja, y la dama… Ustedes dos tienen hernias. Uds. son esposo y esposa, ¿no es así? ¿Creen con todo su corazón que Jesús los sana? Entonces pónganse de pie y acéptenlo. Amén. ¡Alabado sea el Señor Jesús!
Tengan fe.
Dios puede sanar el problema cardíaco, cualquier cosa que Él quiera, si Ud. lo cree. ¿Lo cree? ¿Cree que si pongo manos sobre usted, Dios lo sanará? En el Nombre de Cristo Jesús, que deje a la mujer. Amén. Ahora, vaya regocijándose. Tenga fe.
Es un problema para mí, porque la que la gente no quiere creer en este momento. ¡Oh, si tan solo supieran la verdad! Tengan fe.

116 ¿Cómo le va, dama? Somos desconocidos el uno para el otro, ¿no es así? Nunca antes nos habíamos conocido. Dios la conoce a usted y a mí. Pero hay algo extraño tocante a usted. Yo no sé qué es. Me tomó por sorpresa. Usted está sufriendo. Tiene dolores de cabeza. Y Ud. tiene un problema estomacal. Y la causa de ello, usted está nerviosa. Un carácter nervioso. Usted ha estado nerviosa desde que era una niña. También ha estado con miopía, en sus ojos. Solía ser, que cuando leí su libro, usted se lo acercaba mucho, porque usted está miope. Y esta es la más grande necesidad que tiene, hermana; necesita a Jesús como su Salvador. Usted es una pecadora. Necesita ser salva. ¿Lo aceptará a Él ahora? Sus pecados le son perdonados entonces. Vaya y que la paz de Dios sea con usted. También está sanada.
Dios Todopoderoso, bendigo a esta joven mujer. Ella viene a Tu Presencia, a Tu gloria Shekinah. En su corazón, ella sintió el Espíritu Santo cuando se movió. Ahora todo pecado se fue, la enfermedad sanó. Que ella vaya en paz. Amén. Hermana, tus pecados te son perdonados. Estas sanada de tu enfermedad. Ahora, vaya y sirva al Dios con todo el corazón.
Digamos: “Alabado sea Dios”.

117 Venga, dama. ¿Cree usted, dama? Ahora, quiero hablar con usted solo un minuto. Tenga fe y crea con todo su corazón. Dios hará lo extremadamente abundante, si lo puede creer.
Tal fe moviéndose en esta dirección. Oh, sí. Alta presión de sangre. Sentado allá al final de la hilera. ¿Cree Ud. que Jesucristo lo va a sanar? Si lo puede creer. Si cree que Dios lo hará, puede tener… ¿Lo creerá? Muy bien. Ustedes dos. Pónganse de pie y acéptenlo, y créanlo con todo el corazón y sean sanados. Amén.
Ahora, la puedo ver en su casa. Usted está haciendo algo en la mesa. En primer lugar está nerviosa. La veo que se pone muy nerviosa, se pone muy débil. Usted tiene hechizos de debilidad. Se tiene que sentar cuando está haciendo sus… No estoy leyendo su mente. No, eso es verdad. Pero veo que Ud. está rechazando ciertas cosas. Es una… Oh, tiene un problema estomacal, también. Es una condición nerviosa, le provoca una úlcera en el estómago. Eso es verdad.
Ahora, ¿me obedecerá como profeta de Dios? Vaya a comer su cena. Ya no dude. Puede recibir lo que ha pedido. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

118 ¿Puede creer, hermana? ¿Cree que Jesús la sana? Usted tiene muchas cosas mal en usted. Problema del corazón, causa palp…. Un corazón muy nervioso. El corazón le duele más cuando se acuesta, la ahoga. Lo que es, en realidad es gas. Usted tiene un corazón débil, porque es un corazón nervioso. Pero usted está… Cuando se acuesta por las noches, se abanica para poder respirar. ¿Acaso no le aman a Él en este momento? Venga para acá solo un minuto.
Padre Celestial, oro para que en el Nombre de Jesús, que Tú sanes a esta hermana esta noche para Tu gloria. Amén. Dios le bendiga. En el Nombre de Jesús yo oro. Amén. Tenga fe. Crea con todo su corazón ahora.
Venga, dama. Pobrecita anciana… Hermana, la está siguiendo una sombra oscura, lo cual significa muerte. Ud. tiene cáncer. Eso es correcto. Pero Jesús está aquí para sanar eso. ¿Lo cree usted? ¡Oh, Dios! Satanás, estás expuesto. Te condeno. En el Nombre de Jesús, sal de la mujer. Amén.
Ahora, dama eso es en el Nombre de Jesucristo. No tenga duda. Puede tener lo que ha pedido. Dios le bendiga. . [La dama habla con el hermano Branham.] Que el Señor Dios se lo conceda, mi hermana, y le dé una vida muy rica. Amén. Tenga fe.

119 Venga dama. ¿Cree usted? Entre usted y yo viene una sombra, y por allí está goteando sangre. Ud. tiene diabetes. Correctamente. Jesucristo es mejor que toda insulina o cualquier cosa que Ud. pudiera tomar. ¿Lo cree? Venga aquí. Oh, Señor, ten misericordia. Y yo bendigo a esta mujer, y sánala. En el Nombre de Jesucristo que así sea hecho. Amén. Vaya creyendo ahora con todo el corazón.
Hermana, Dios puede sanar el problema de espalda y el problema de riñón, y hacer que se recupere. ¿Cree usted eso? Muy bien. Entonces vaya a recibirlo. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Venga. ¿Cree usted, dama? Ahora, usted está lista para una operación donde le quitarán un tumor. Pero el poder de Dios lo puede mover en este momento. ¿Lo cree? Entonces acéptelo. En el Nombre de Jesucristo que así sea hecho. Amén.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”.

120 ¿No se da cuenta que está caminando lisiado? Usted tose mucho por la noche con una condición asmática y… Eso es correcto. Ahora, solo acéptelo a Él como su Sanador. Y baje de la plataforma regocijándose y siendo feliz y alabando a Dios. ¡Aleluya!
¿Cree usted, hermana, con todo el corazón? Oh, tiene muchas cosas mal en usted. Una es un corazón nervioso, y otra cosa es que tiene una condición estomacal que le molesta, un problema de damas. Eso es verdad, ¿no es así? Eso es correcto… un flujo por causa de eso, porque es un absceso en el ovario. Pero Jesús la sana completamente. Su fe la sana. En el Nombre de Jesús. ¡Aleluya! Tengan fe.
Hermana, Dios la sanó de ese problema del corazón estando sentada allí en la silla. Solo baje de la plataforma regocijándose, diciendo: “¡Alabado sea Dios!”.

121 Venga, dama. ¡Aleluya! Ahora, mire. Amigo, no es… Ahora sea muy reverente. Es, mire. Dama, no les estoy leyendo a la gente… Aquí, ponga su mano en la mía, dama. Aquí. Si Dios me dice lo que está mal con usted, y mirando yo a la audiencia, por medio de una visión, la gente ve entonces que no es telepatía mental. Es Jesucristo.
La mujer está sufriendo con un problema nervioso. Si eso es correcto, dama, levante aquí su mano. Usted estaba. Ahora está sanada. Vi que todo se torno luz alrededor de usted. Siga su camino regocijándose ahora, y sea sanada.
Mi hermano, Jesús lo sanará de ese problema del riñón y nunca más le molestará, si creerá en Él. ¿Le cree a Él? Entonces vaya regocijándose. En el Nombre de Jesucristo.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. ¿Creen ustedes?

122 Dama, aquí, no me mire, solo ponga su mano aquí y diga: “Yo…”. Solo un punto de contacto. ¿Cree usted con todo el corazón? Ahora, busquemos una visión. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará usted? ¿Lo cree? ¿Lo creerá la audiencia?
La dama está sufriendo con un problema femenino, un problema de damas. Si eso es correcto, levante la mano, dama. Usted está ahora sanada. Siga su camino regocijándose. Su fe la ha salvado.
Digamos. “¡Alabado sea el Señor!”.
Una condición nerviosa. Pero Jesucristo lo sana, y también a su amigo. En el gran y poderoso Nombre de Dios. Amén.

123 ¿Creen? ¿Están listos para recibir su sanidad? Pongan las manos unos sobre otros mientras están allí sentados, solo un minuto. Oh, miren alrededor de esta audiencia. Mis hermanos, mis hermanos, ojalá pudiera… ojalá pudiera explicarles de lo que estoy hablando. Solo miren eso. Ustedes están siendo sanados, hermanos. Simplemente se está tornando con luz alrededor de ustedes. No los pudiera llamar, aún si tuviera que hacerlo.
Oh, Dios, en el Nombre de Jesús, que toda duda deje a cada persona. Sana a la gente, Padre. Yo condeno al diablo que ha retenido a estas personas. Satanás, ya no puedes retenerlas más tiempo. Estás expuesto. Sal de ellos. En el Nombre de Jesucristo que así sea hecho.
Y que la gente le dé a Dios una gran alabanza. Párense de las sillas de ruedas, levántense de las camillas. ¡Están sanados! En el Nombre de Jesucristo.

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