OBRAS DEL MENSAJE


La Hora Más Oscura, Entonces Llegó Jesús
San Fernando, California, E.U.A.
55-1114
1 ¡Vaya! Sé cómo se sienten. Igual que yo. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Todos: “¡Alabado sea el Señor!”. Si se estuvieran muriendo eso los haría sentir que podrían pasar directamente sin ningún problema, ¿verdad que sí? Simplemente… Parece que estaría bien. Dios bendiga a nuestros hermanos.
Yo puedo beber mucho de eso, y aún así no llenarme. Eso es realmente muy, muy maravilloso, cantos del Evangelio a la manera antigua. Cuando escuche a Weirmo, y a Einer, y Sankey, y a todos ellos cantando de aquel lado, déjenme decirles, va a ser maravilloso, ¿verdad? Cuando… Sí, señor. Seguro que lo será.
Solo piense, tenemos una oportunidad de escucharlos por siempre cuando lleguemos allá. ¿Acaso no va a ser eso maravilloso? Yo amo tanto el cantar. Pienso que cantando de esa manera chapada a la antigua es la columna vertebral de una reunión. Simplemente me encanta.
2 Ahora, estamos felices de estar aquí afuera otra vez esta noche, en la carpa del Evangelio, para predicar de nuevo, y orar por los… Los hijos enfermos de Dios. Y estamos confiando en Dios para un gran servicio esta noche. Ellos están… Ustedes están teniendo en este momento un poco de ese clima de Indiana. Y eso de seguro es un gran impedimento. Y vamos a tratar cada noche, si me es posible, con la ayuda de Dios, dejarlos salir de la reunión tan rápido como me sea posible. Y más o menos en una hora, después que yo entre, si es que puedo.
A mí simplemente me encanta hablar tanto del Señor, que no sé cuándo debo parar. Y luego soy un gran devorador de cosas espirituales en mí… No me lleno demasiado fácil. Así que solo amo hablarles, porque ustedes son una gente tan amable.
3 Y luego a veces, me paso de la raya, como decimos. Así que no es mi intención hacer eso. Y me fijé que postrados aquí alrededor en camillas y catres esta noche, gente ha empezado a llegar, en sus sillas de ruedas y camillas. No me gusta ver a la gente atada de esa manera. Pero sí me gusta verlos venir al remedio de Dios, que ellos pueden ser sanados.
Y nuestro Padre Celestial está más que dispuesto. Y a mi querida gente postrada aquí, atada esta noche, confío que esta será la última hora que Uds. tengan que sentarse de esa manera, que Jesús los sanará. Si hubiera algo que yo pudiera hacer al respecto, estaría gustoso de hacerlo. Yo no puedo. Solo soy su hermano. Pero estoy aquí para ayudarles. Y con la ayuda del Señor Jesús… Entonces si tan solo Uds. creen en Él; la fe yace dentro de ustedes.
4 Por supuesto, mi fe les ayudará, seguro. Estoy usando cada pedacito que puedo para ayudarles. Y luego todos juntos, y toda esta otra gente lo está haciendo también, no solo yo. Sino que el resto de los que están aquí están muy interesados en ustedes. Y quieren que Uds. se pongan bien. Y ¿no es así, audiencia? Seguro, lo queremos. Y es por eso que estamos aquí. Es por eso que he venido desde Indiana, para orar con ustedes, y ayudarles, y hablar del Señor.
Ahora, solamente puedo hacer a medida que Él me diga. Solo puedo decir lo que Él diga. Porque si les digo algo distinto, ustedes verían que estuvo errado. Entonces, tiene que venir de Dios. Y así es como ustedes lo quieren, directamente de Dios. Y solo crean ahora con todo el corazón.
5 Y ahora, vaya directamente a nuestro texto, rápidamente. A medida que el clima mejora un poquito, duraremos más, después durante la semana. Así que, inclinemos nuestros rostros solo un momento, mientras hablamos con el Rey, por favor.
Nuestro Padre Celestial, qué privilegio es que nosotros los mortales tengamos esta gran avenida para hablarle al Rey de reyes. Y por Su Hijo unigénito que estuvo aquí en la tierra, Quien murió para limpiar este camino para nosotros. Para cortar todos los cables a tierra y hacerlo de tal forma que pudiéramos hablarle. Dijo: “Cualquier cosa que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Oh, qué privilegio.
6 Entonces Padre, pedimos primeramente que nos escuches en el Nombre de Jesús. Sabiendo ahora, que Tú lo harás, porque lo pedimos en Su Nombre. Y Sus palabras no pueden fallar. Entonces yo sé que Tú estás aquí escuchando. Y Tú conoces la necesidad de esta pequeña audiencia, esta noche. Tú sabes la necesidad que yo tengo. Tú sabes la necesidad que ellos tienen. Y juntos, Padre, nuestras necesidades: que sea Tu voluntad, y deseo el dárnoslo esta noche.
Y mi deseo esta noche es ver a cada pecador salvo, cada descarriado reclamado, cada persona vacía llena con Tu Espíritu Santo. Cada uno que no tiene amor sea bautizado en amor. Cada persona enferma sea sanada. Ver estas camillas y sillas de ruedas vacías y a la gente caminando alrededor alabando a Dios. Ese es mi deseo, Señor. Ese es el deseo de todos nosotros. Por tanto, ¿nos lo darás esta noche?
Ahora, solo ábrenos Tu Palabra y háblanos por unos momentos, para que nos dé un pequeño fundamento, para recibir aquello por lo cual estamos aquí esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, así como Él nos lo ha ordenado. Amén.
7 Ahora, en el Evangelio de San Lucas, el capítulo 11, deseo leer solo una porción de la Escritura aquí. Oh, un versículo será suficiente. Solo como antecedente. Y luego iremos directamente a la predicación, y no tardará mucho. Voy a tratar de estar al pendiente; y Uds. si me pueden ayudar allá atrás, hermano, y no dejen que me tarde mucho, para que pueda despedir a la gente temprano.
Y ahora, en el versículo 28 del capítulo 11 de San Juan, leemos esto:
Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.
Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Ahora, mi tema esta noche, por unos momentos, será: La Hora Más Oscura, Entonces Llegó Jesús.
8 Y sin duda esta noche, en este pequeño grupo de personas, puede que Ud. esté encarando su hora más oscura. Quizás está aquí sentado sin saberlo. Puede que esté aquí sentado sin ser salvo con un coágulo de sangre deslizándose hacia su corazón. Y de repente, tal vez antes que el servicio termine, o antes que amanezca en la mañana, puede que se encuentre cara a cara con nuestro Hacedor.
Usted pudiera sentir como que está en perfecta salud, y ese coágulo de sangre se encuentra cerca de su corazón. Usted no sabe. Algunas veces gente muy saludable y fuerte simplemente se desploma.
Y tal vez Ud. está aquí sentado con un problema cardíaco. Ud. no sabe en qué minuto lo va a llamar. Puede que esté con cáncer. El doctor dice que no hay oportunidad. Y, Ud. no conoce su condición, pero de algo estoy seguro: Dios la conoce.
9 Y Él ha hecho un remedio para eso. Y si podemos aceptarlo… Entonces, creamos ahora que Jesús va a cruzarse por nuestro camino. Ahora, en nuestra lección esta noche, se trata de nuestro Señor Jesús, al inicio de Su ministerio.
Anoche estuvimos diciendo… hablando sobre tomar más de lo sobrenatural en forma de visión. Jesús dijo, anoche: “Yo no hago nada excepto que Mi Padre me lo muestre primero. Luego lo que Él me muestra que debo hacer, entonces lo que Él me dice que haga, Yo voy y lo hago”, en otras palabras.
Pero aquí está la cita de la Escritura en San Juan 5:19. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Lo que el Padre hace, Él le muestra al Hijo”.
Ahora, Él dijo: “El Padre obra hasta ahora y Yo obro”. En otras palabras, Él dijo: “Yo no hago nada excepto el Padre me muestre primero, qué hacer”.
10 Hace un tiempo, me encontraba en una ciudad. Han pasado un número de años ahora, como tres o cuatro años, muy famoso, un excelente hombre, y un erudito y un estudiante. Y había un periódico que me acababa de criticar y dijo que yo era… Oh, no sé… de todo menos un Cristiano, me imagino. Y el hermano, cuando manejé a casa, dijo: “Hermano Branham, ¿sabe lo que yo haría? Si tuviera el favor de Dios de esa manera, maldeciría ese periódico y haría que Dios lo quemara”.
Yo dije: “Ah, Ud. no haría eso”. Le dije: “No creo siquiera que eso esté en su corazón”. Yo dije: “No creo que usted…”
“Oh”, él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “Ahora, hermano, en primer lugar, no querríamos hacer eso, porque eso no sería igual a lo que Jesús querría hacer. Mire, Él no querría que hiciéramos eso”.
Él dijo: “Bueno, Hermano Branham, los profetas han cambiado en estos días”. Dijo: “Necesitamos algunos profetas como Elías, que subieron allí, y probaron a Dios e hicieron descender fuego desde el cielo”.
Dije: “Él solo lo hizo después de ver una visión”.
“Oh, no”, dijo, “simplemente los desafió y dijo…”.
Dije: “Después de ver la visión, hermano”.
Él dijo: “No”.
Le dije: “Ahora, observe cuando puso todas sus cosas en orden”. Él dijo: Señor, he hecho todo esto conforme a Tu Palabra “. Eso es correcto. Después de que él… todo conforme a Su Palabra.
11 Así que ningún hombre, en ningún tiempo, hace algo como eso, a menos que primero sea mostrado por Dios. Ahora, quiero decir, solo actúa por fe para ir a hacer ciertas cosas. Sino que quiero decir algo definitivo que uno sabe que va a suceder.
Ahora, permítanme… ¿Me tolerarían unos minutos extras, para poder decirles más o menos un poquito sobre una visión? ¿Podrían hacer eso? Lo que son las visiones, y lo que son los dones no viene siendo otra cosa sino… es Dios dándose a conocer Él mismo a la gente en esta edad, de manera similar a lo que Él hizo en la edad antigua.
12 Ahora, todos saben que los profetas de la antigüedad, tal como José, sabemos que él nació un vidente, odiado por sus hermanos, amado por su padre, y él retrató a Jesucristo en todo aspecto. ¿No creen Uds. eso?
Solo piense, a él lo vendieron por casi treinta piezas de plata, lo sacaron del pozo, como supuesto a estar muerto en el pozo, y lo pusieron en prisión. Y uno se perdió y el otro fue salvo, igual que en la cruz.
Y cuando Cristo fue encarcelado como un hombre terrenal, con Sus clavos en Sus manos y luego fue colocado a la diestra de la ciudad más grande del mundo, a la diestra de Faraón. Y todos doblaban la rodilla. Ningún hombre podía venir a Faraón excepto por José. Y Jesús está sentado a la diestra de Dios. Ningún hombre puede venir al Padre excepto por Cristo.
13 Retratado cuando José murió, dejó una señal en Egipto, un viejo ataúd. Se suponía que debía ponerle las manos encima en un museo, no hace mucho tiempo, un antiguo ataúd de plomo en el que ponían los huesos. Y dijo: “No saquen mis huesos de aquí… o no dejen que me entierren aquí. Pero algún día Dios los sacará de aquí y lleven mis huesos delante de ustedes a la tierra prometida”.
Y él se fue. Cada viejo israelita con la espalda golpeada, mirando esos huesos, podía mirar allí y decir: “Algún día, vamos a salir. Algún día, vamos a salir. Porque ahí está el profeta. Y dijo que sus huesos serían llevados ante la congregación. Entonces, algún día, saldremos. Ahí está la señal”.
14 Y hoy día, cuando vamos a la tumba con nuestros seres queridos, y escuchamos al ministro decir: “Las cenizas a las cenizas, y el polvo al polvo, y la tierra a la tierra”, y escuchamos los terrones caer sobre el ataúd. Pero podemos ver eso, y con ojos de fe, podemos ver del otro lado del mar allá lejos y ver una tumba vacía. “Si Yo me voy, vendré otra vez y os recibiré”. Un día vamos a salir.
Jesús era el antitipo de José. David; muchos otros. Cuando David, destronado, y su… y Jerusalén. Y fue expulsado de la ciudad por su propia gente. Y a medida que subía la montaña, viendo hacia atrás, lloraba. Ochocientos años después de eso, el Hijo de David, rechazado en la ciudad, se sentó en la misma montaña, llorando sobre la ciudad.
15 ¿Ven a Cristo en David, llorando? Oh, todo el Antiguo Testamento es simplemente… Son las vidas retratando a Jesús. Ahora, hoy después que Jesús estuvo aquí, y que se representó a Sí mismo en la tierra, como Dios… Él era la manifestación de Dios a la humanidad, para venir y tomar Su lugar y traer de vuelta a la humanidad a Él.
Ahora, en Su iglesia, en los últimos días, Él está retratando Su voluntad Divina a través de la operación de dones espirituales, y así sucesivamente, en Su iglesia. Por el don de la predicación, enseñando y demás, profecía y otros dones Divinos que Él tiene.
16 Ahora, queridos y amados amigos, tenemos que admitir que muchos de esos dones los están personificando. Sabemos que solo están pretendiendo. Sin embargo hay un don verdadero. Hay muchos predicadores que se paran en el púlpito, solamente por el dinero que pueden sacar con eso. Odio tener que decirlo, pero es la verdad. Ellos lo admiten. Eso es correcto.
“Pues, yo no iría para allá. Bueno, miren el dinero que estoy ganando aquí”, ¿ven? Pues, no lo harían. Seguro. Y es por dinero. Pero hay un ministro real y verdadero del Señor Jesús, que se acostará sobre su estómago y beberá agua del riachuelo y comerá galletas saladas, en lugar de pollo frito todos los días, para predicar el Evangelio y quedarse en la voluntad de Dios. Eso es correcto. ¡Un ministro verdadero!
Bueno, donde se ve el negativo, obligadamente tiene que haber un positivo, en alguna parte.
17 Y ahora, si se fijan, y diciendo esto con humildad: Ahora, dones y llamamientos son puestos en la iglesia por Dios y solo Dios. Ningún seminario jamás ha hecho un predicador. Dios tiene que llamar a Su predicador. ¿No creen eso? Pues, seguro.
Él pudiera aprender… Oh, él pudiera obtener un bachillerato en artes o pudiera ser un doctor en Divinidad, pero eso no lo hace más predicador que cuando Dios le habló a su corazón. Eso es correcto. Eso es verdad. Y, así que yo creo eso.
Pero Dios ha puesto en la iglesia, primeramente apóstoles, y luego profetas, y así sucesivamente —Dios coloca en la iglesia. Ahora, esos dones Divinos en la iglesia son para la iglesia y para la perfección de la iglesia, para llamar a la iglesia a un gran cuerpo. Y cualquier ministro verdadero nunca trazará líneas. Solo porque Ud. no cree conmigo, no está incluido. Todos nos reconoceremos el uno al otro como hermanos porque Jesús murió por todos nosotros. Y Dios nos ama a todos. ¿No lo creen? Eso es correcto.
18 Ahora, los grupos de hombres trazan líneas de barreras. Ahora, está bien tener denominaciones, pero reconozca al hombre de al lado también; él es su hermano. Mire, esa es la manera. Y obtenga amor en su corazón y Ud. lo hará.
Ahora, noten. En esto… Ahora, si les pudiera ilustrar algo, y sé que se harán preguntas en su mente, así que cuando se despejen las otras preguntas… Las visiones no son un fenómeno de lo más sobresaliente; solo es algo que Dios ha hecho.
Ahora, vamos a dar una pequeña ilustración aquí, solo por un momento. Por ejemplo, si todos fuéramos pequeños niños y niñas y estuviéramos parados aquí esta noche; hubiera un gran circo en la ciudad. Y diera la casualidad que algunos de ustedes hermanos fueran más fuertes, con hombros más grandes y que podrían levantar más peso que yo. Bueno, ahora, si hay algo pesado que deba levantarse, mejor es que lo levanten ustedes.
19 Pero tal vez, Dios me hizo un poquito más alto que ustedes. Eso no me hace más humano que usted. No me hace más hijo de Dios que usted. Solo hace que algo… “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? ¿Ven? No es lo que usted hace. Es lo que Dios ha hecho.
Mire, no soy muy legalista. Yo creo que es la gracia soberana de Dios. Que Dios lo hace.
Bueno, ahora quizás hay un carnaval que está pasando, o un circo, y todos nosotros queremos ver ese circo. Bueno, no tenemos el dinero para entrar. No podemos verlo. Por tanto, tal vez en la punta de mis dedos, puedo mirar a través de un pequeño agujero por aquí arriba y decirles lo que está sucediendo. Ahora, recuerden que estoy haciendo una ilustración.
20 “Bueno”, usted dice: “Hermano Branham, ¿qué hay allá afuera? ¿Qué puede ver ahora?”. Bueno, subo mis dedos lo más alto que puedo. Me paro de puntitas tan alto como puedo.
Digo: “Yo… yo veo un elefante”. Bajo, simplemente dejo de hacerlo.
Usted dice: “¿Qué más ve, Hermano Branham?”. Bueno, me subo otra vez a lo alto. Simplemente me estiro.
“Yo… yo… yo veo una jirafa”. Eso me está poniendo débil.
Ahora, eso ilustra lo que es un don. Ahora, el don de un vidente… o, de dar visiones, eso viene únicamente de Dios.
Las visiones. Lo primero que recuerdo de niñito bebé fue una visión. Aún no tenía ni los dieciocho meses cuando le dije a mi mamá, dónde es que viviríamos, y todo lo demás, ¿ven? Eso es correcto. Y pasé mi vida cerca de New Albany. Y estábamos a cientos de millas de allá. Allí es donde he vivido durante cuarenta años.
21 Miren, sencillamente llegó tan natural como eso, como lo es para ustedes hacer lo que hacen. Bueno, ahora, les daré una ilustración. Cuando Jesús estaba aquí en la tierra, todo el poder que estaba en Dios estaba en Él, porque Él era Dios manifestado en carne. Dios, hecho humano en el cuerpo de Su Hijo, Jesucristo; tabernáculizado aquí. Porque la Biblia dice: “Dios estaba en Cristo”. El Padre estaba en Su Hijo representándole Su amor a la gente aquí en la tierra, ¿ven?
Ahora, muy simple. Ahora, noten. Ahora, ese don que estaba en Jesús era como todo el océano aquí afuera; todas las aguas en el mundo, en comparación, con este pequeño don, es solo una cucharada que se sacó de ese océano.
22 Ahora, Dios le dio a Él el Espíritu sin medida. Él se lo da a todos ustedes y a mí, por medida. Él me dio la medida de una cucharada. Pero cuando Él le dio la medida a Su Hijo, Él le dio la medida de todo el océano. ¿Ven lo que quiero decir?
Pero noten, los mismos químicos que están en esta cucharada están en todo el océano. Y todos los químicos en el océano están en —una medida de ellos— están en esta cucharada. Es la misma clase. Miren, hará la misma cosa. Hará las mismas obras. Producirá la misma vida. ¿No creen Uds. eso? Eso es lo que nos hace Cristianos.
Ahora, cuando Jesús estaba aquí en la tierra, Él dijo: “Yo no puedo hacer nada excepto el Padre me muestre”. Primeramente, tenía que ser una visión. Y la visión que Jesús veía, entonces Él salía y lo hacía. Miren al hombre ciego que lo seguía aquel día. Aquí venían gritando: “Ten misericordia de nosotros”. Él no les prestó ni una poquita de atención, y entró.
23 Y ellos dieron la vuelta de alguna forma y vinieron por atrás, o entraron a la casa, y se lo trajeron a Él. Y Él dijo: “¿Qué… Qué quieres?” o, en otras palabras: “¿Qué quieres que haga?”.
Dijo: “Señor, que podamos recibir la vista”.
Él dijo: “Si puedes creer”.
Ellos dijeron: “Creemos”.
Luego Él toco sus ojos. Ahora, observe, Él nunca dijo: “Ustedes han recibido la vista”. Él dijo: “Conforme a la fe de Uds. les sea hecho”, ¿ven?
Ahora, la mujer que tocó Su vestidura, de la cual hablé anoche, la mujer, Jesús nunca había conocido a la mujer. Ahora, porque Él hizo la pregunta: “¿Quién Me tocó?”.
Pues, todos dijeron: “Pues”, dijo Pedro: “Todos te están tocando”.
Él dijo: “Pero percibo que”, ¿qué? “ha salido virtud”. ¿Y qué es virtud? Fuerza. “Yo Me he debilitado”. ¿Qué lo hizo debilitarse? La mujer tocó Su vestidura porque creyó que Él era el Hijo de Dios, y jaló virtud de Él.
24 Igual como el Ángel en el agua. El primero que entraba, toda la virtud del Ángel se iba a esa persona. El primero con fe, entraba, toda la virtud se iba a esa persona y era sanada. Y luego el Ángel se iba para regresar de nuevo. Pero toda la virtud en el agua se iba a esa persona y regresaba de nuevo —el primero que entraba. ¿Es eso lo que dice la Biblia? Muy bien, ¿ven?
Ahora la Escritura es tan clara. Tal vez un poquito diferente a lo que las escuelas… Pero recuerden, cuando Jesús vino, era muy diferente a lo que las escuelas enseñaban, ¿ven? Así que usted solo tiene que… Él era absolutamente escritural, aunque ellos no creían que lo era, pero lo era.
25 Ahora, noten. Entonces cuando esta mujer… ¿Qué fue lo que hizo ella? ¿Qué fue lo que hizo? Ella jaló de Jesús. Esa es la razón por la que Él se debilitó. Ella jaló de Él, virtud a través de ese cuerpo humano Suyo. Porque Él solo era un hombre, nacido de mujer, pero Su Padre era Dios. Pero en Su cuerpo, Él era un hombre. En Su Espíritu, Él era Dios.
Así que, Dios estaba en Cristo y la mujer jalando esa virtud, creyéndolo, a través de Él, luego Él se dio la vuelta; y por su fe en Él, jaló la virtud de Él, al punto que miró alrededor y dijo: “¿Quién Me tocó? ¿Quién Me tocó?”. Todos lo negaron.
Dijo: “Yo no. Nadie”.
Pedro dijo: “Bueno, todos te están tocando”.
Él dijo: “Sí, pero me debilité”.
26 Él miró alrededor. Vio a la mujer. ¿Cómo lo hizo? Ese es el secreto. Pero Él la encontró. Él dijo, (la mujercita con el flujo de sangre), dijo: “Tu fe te ha salvado. Tu fe te ha salvado”.
Ahora, observe esa misma palabra allí es la palabra griega “sozo”. Sozo significa aplicándolo tanto a la salvación del alma o del cuerpo. Fe… “Tu fe te ha salvado”, físicamente. Igual como la fe te salva, espiritualmente. La misma palabra griega “sozo”. ¿Es eso correcto? Muy bien. Miren la misma palabra. “Tu fe te ha salvado”, físicamente.
Ahora, ¿qué estaba haciendo ella? Ella estaba jalando de Él. Ahora, cuando el Padre le daba a Él una visión, era diferente.
27 Ahora, esto es lo que sucede. Ahora, en casa, aquí, donde sea que acontezca, mi esposa, me imagino que está presente sentada ahora, y sabe eso, en casa o fuera, la gente que me conoce, que camina cerca de mí, las visiones vienen todo el tiempo. No aquí. ¡Vaya! Inclusive algunas veces sé lo que va a suceder antes de llegar aquí. Ahora, eso es verdad. Y muchos… Ustedes han escuchado eso: se ha predicho, anticipadamente, dos o más años. Y les pregunto si han escuchado que se diga algo de eso que no haya acontecido absolutamente palabra por palabra.
Ahora, eso no me debilita. Ahora, eso es lo que sucede. Las visiones que pasan aquí, la mayoría, es la propia fe de ustedes. Son ustedes, no algo de mí. Ahora, recuerde, yo no soy nada; soy el menor entre ustedes. Yo nací fuera de la temporada, y Uds. gente Pentecostal, ¿ven? Así que, estoy agradecido que Dios me hizo el favor de que Uds. vinieran a escuchar.
28 Pues, cuando le dije a mi clérigo Bautista sobre esto, él dijo… Le dije con respecto a ese Ángel viniendo a mí esa noche y hablando conmigo. Él dijo: “¿Qué fue lo que cenaste, Billy?”.
Y yo dije: “No aprecio eso, Dr. Davis”. Le dije: “Aquí está mi tarjeta de compañerismo”.
Él dijo: “Oh, no te sientas de esa manera”. Pero él dijo: “¿Quién crees que va a escuchar eso?”.
Yo dije: “Si Dios me envía, Dios tendrá a alguien que lo escuche”. Eso es correcto, ¿ve? Y Él así lo hizo.
Él dijo: “¿Vas a orar por reyes y potentados, con una educación de séptimo grado?”.
Yo dije: “Yo no sé cómo lo voy a hacer, pero Dios lo va a hacer porque Él así lo dijo”. Y Él así lo hizo. Así que entonces, Él siempre lo hará.
29 Ahora, es tan perfecto. No se alarmen. Solo sean firmes. Vengan a Dios simplemente como si no hubiera ni pizca de duda en ningún lado, y no traten de fanfarronear. Uno no puede fanfarronearlo. El diablo no se creerá su fanfarroneo. Pero él sabe si en realidad es fe o no, ¿ven? Si es emoción, él se reirá en la cara de ustedes. Pero si es real, él se marchará de la presencia de ustedes.
Ahora, él lo entiende. Él lo sabe. Recuerden, él es un espíritu, también. Y miren.
Ahora, lo que le pasó a Jesús: La mujer sacó de Él. Ahora, eso es lo que sucede y hace… Algunas personas se estarán cuestionando después de un rato: “¿Por qué es, Hermano Branham, que cuando sale del edificio, usted por poco se desmaya?”. No es mientras se están llevando a cabo las visiones. No. No es como ahorita. No. Es pasando por entre los dos, ¿ven? Y yo no me doy cuenta de ello hasta que dejo la plataforma. Eso es lo que… simplemente pareciera como salir del mundo.
Un poco después, lo llevaremos por toda la Escritura y se lo mostraremos. Solo un poquito cada noche, por causa del tiempo.
30 Ahora, si se fijan, miren… Ahora, Él se debilitó con uno solo. Esa mujer se acercó a Él y lo tocó y se fue. Ahora, eso viene siendo lo mismo como si yo estuviera parado en la punta de los pies. Horas antes de venir a esta reunión, es estar ayunando y orando. Durante el tiempo de esto, esa es la razón por la que me escondo lejos de la gente. No les hago saber en dónde estoy. Estoy en este momento escondido en un cuarto.
Me he estado quedando con el Hermano Arganbright, en aquel lugar. Pero yo ni siquiera estoy… Mi esposa ni siquiera está conmigo, en lo absoluto. Me quedo solo. Oro constantemente, y sé que Él está cerca. Algunas veces en el cuarto, veo esa Luz descendiendo y se queda allí. Él me dirá: “Observa una cierta cosa. Está a punto de suceder”. Y Dios sabe que muchas veces, simplemente miles de…
31 Ahora, cuando Él me dice algo como eso, no me molesta. Pero cuando vengo a la plataforma y la propia fe de Ud. jala esa visión. O, sentado allá en la audiencia, Ud. mira y dice: “Uno sabe que hay algo, yo creo que ese hombre está diciendo la verdad”. Bueno, quizás Ud. solo lo está diciendo en su cabeza. Pero si Ud. en verdad lo baja en una ocasión, al corazón, verá que algo jaló. Yo diré, tal vez una cosita, tratando de explicarlo. Lo cual no debiera de tratar de hacerlo porque ni yo mismo sé y no lo entiendo, luego sé que no podría explicarlo porque no lo entiendo. Pero porque los amo, trato de decirles algo al respecto.
32 Y su fe jalará. Y yo miraré y veré quizás a alguien saliendo del hospital o haciendo algo y lo diré. ¿Qué lo hizo? Luego, es cuando me debilito. Cuando bajo. ¿Qué es? Ese es usted jalando, no de mí, sino de Dios. A través de un canal terrenal, las bendiciones de Dios para ustedes. ¿Ahora lo entienden? Eso es lo que me pone débil.
Pero ahora, eso es lo que…. la razón por la que me pongo sobre la punta de los dedos ¿ven? “Bueno, Señor, ayúdame esta noche. Aquí estoy. Ayúdame ahora. Yo oro. Bendice a la gente, y es cuando…”. Quizás aquí esté alguien frente a mí. Nunca lo he visto en mi vida. ¿Qué al respecto? ¿Qué si Él se aleja de mí? Yo me bajo de la plataforma. ¿Pero qué si Él habla? Algo se tiene que decir.
33 Hay críticos en cada reunión. Uno lo puede sentir.
Cuando la unción habla, uno puede sentir esa fría indiferencia. Y uno sabe que está mal. Uno sabe que están dudando. Pero cuando se siente esa calurosa bienvenida, entonces fluye suavemente. Pero luego cuando usted… Una persona está parada allí. ¿Qué es? Yo me pongo sobre la punta de los dedos ahora, como la parábola. Aquí está una mujer. Oh, si acaso una cosa, Señor, si tan solo le dices a ella igual como Tú lo hiciste con la mujer junto al pozo, una cosa que está mal con ella, quizá eso ayudará.
Aquí sube. Ella está parada. Yo digo: “¿Está Ud. creyendo?”.
“Oh, alabado Dios, Hermano Branham. Tengo toda la fe”. Sí. Yo sé… Si así fuera, usted no estaría aquí arriba, ¿lo ve? Pero es… Aquí está usted; se supone que debe estar aquí arriba. Y usted está aquí abajo. Porque Ud. tiene esperanza en lugar de fe. La fe es positiva, ¿ve? La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, ¿ve? la evidencia de las cosas que no se ven.
Ahora, cuando Ud. está aquí arriba, yo estoy aquí abajo con usted. Cuando eso no está sobre mí. Pero luego eso está allí, Él solo me está usando entonces. Entonces estoy ungido. Y aquí está un Espíritu que está tratando de obrar a través de usted para que su espíritu acepte lo que este Espíritu está diciendo, para elevar su fe a un lugar, para aceptar a Jesús como su Sanador. Eso es correcto. No aceptarlo desde su mente, aceptarlo desde su corazón.
34 Y luego cuando yo llego, como poniéndome sobre la punta de los pies, bueno: “Usted tiene cáncer”.
“Sí, eso es correcto”. Pero uno está todavía aquí abajo, ¿ve? No molesta ni un poquito. Se da la vuelta hacia la audiencia. A uno no le afecta ni un poquito, ¿ve? Bueno, lo voy a intentar de nuevo. Sube de nuevo. Tal vez de nuevo. “Bueno, usted tiene… Ud. tiene tuberculosis y estuvo…”. Algo de hace veinte años, en el curso de la vida.
Uno ve algo sucediendo. Uno no sabe… uno no sabe en dónde se encuentra. Uno sabe que está hablando en alguna parte, pero uno se encuentra atrás en la vida de alguien —viendo una visión aquí mismo en la plataforma. Uno reconoce que se encuentra en alguna parte, pero deje que suceda eso muchas veces, uno se pregunta cuál es la visión y cuál no, ¿ven? Y luego… Y usted solo…
35 Miren, es usted, usted mismo haciendo funcionar eso. Eso es que provoca la debilidad. Luego cuando Dios quiere… Ahora, vamos a regresar a la parábola. Eso es cuando estoy parado sobre la punta de mis dedos.
Ahora, por ejemplo, ahora eso es lo que Ud. quiere ver. ¿Pero qué pasaría si el jefe del circo quiere que yo vea algo? ¿Saben lo que él hace? Él simplemente se agacha, me levanta por la parte de atrás del cuello y me mantiene arriba y dice: “Ahora puede ver, va a salir una mujer. Ella estará vestida de esta manera, y estará por aquí. Y Ud. va a entrar por una puerta de este lado y va a ver un bebé que estará sentado aquí, y esto sucederá aquí. Este individuo tomará tu lugar aquí, y todo como esto”. Y le dice la cosa completa y lo baja y usted se siente como gritando las alabanzas a Dios, ¿ven?
Eso es Dios usando Su don, o la gente usando el don de Dios. ¿Lo entienden ahora? Ahora, esa es la misma cosa como fue con nuestro Señor, la razón por la que Él se debilitó y virtud.
36 Ahora, tenemos que darnos prisa, porque nos quedan ocho minutos ahora, y tendremos que irnos a la línea de oración.
Noten, rápidamente. Jesús se había ido de la casa de Lázaro, Martha y María. Y ahora, cuando Jesús se fue, entró la enfermedad. Y cuando Jesús se vaya de su hogar, entrarán los problemas. Solo recuerde, cuando Jesús se vaya de su hogar, espere problemas.
Mejor es que lo trate a Él bien, y ore, y lo ame, y lo mantenga allí, porque Él es la mejor compañía y amigo que haya tenido, o que tendrá. Así que, manténgalo a Él allí, hágalo bienvenido. Viva la clase de vida que a Él le gustará asociarse con usted.
37 Y después, pero en este caso, no era algo que ellos habían hecho. Pero Dios le había dado a Su Hijo una visión, que Lázaro iba a morir y Él lo iba a levantar de nuevo. “Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham”. Muy bien. Solo obsérvenlo, solo unos cuantos minutos, y dese cuenta.
Miren, la Biblia está escrita en palabras, pero la Biblia es una historia de amor para la iglesia. Cuando yo prediqué aquí, no hace mucho, hace unos cuantos años, sobre Abraham y Sara regresando a ser jóvenes otra vez cuando tenían cien años de edad, un predicador se rió de mí y envió una palabra y ese mismo predicador escribió un libro sobre eso, no hace mucho, y lo repartió por todo el país. Dios sí regresó a Abraham y Sara a un jovencito y a una jovencita. Yo lo puedo probar por la Biblia.
38 Pero miren, la Biblia, Uds. nunca lo aprenderán en un seminario. A mí no me importa… Eso pudiera sonar bastante directo, pero la Biblia dice… Dios dice: “Él lo ha escondido de los ojos de los sabios y prudentes y será revelado a niños tales que quieran aprender”. ¿Es eso correcto? Él se lo revelará a los niños.
Usted no tiene que ser inteligente para entender la Biblia. Ud. tiene que tener un corazón humilde. La Biblia dice que es la historia de amor de Dios para Su iglesia, que está escondida de todos los eruditos en el mundo. Solamente se conoce por una escolaridad, eso es rodillología. Si alguna vez recibe algo de eso… ¿Saben a qué me refiero? Puestos de rodillas.
Ahora, la Biblia aquí es la… Ud. tiene que leer entre líneas para entenderla correctamente. Ahora, mi esposa, que está sentada allá atrás, cuando ella me escribe una carta… Miren, yo estoy verdaderamente enamorado de mi esposa, y entonces cuando ella me escribe una carta, yo estaré en algún lugar en el extranjero o algo, ella dirá: “Querido Billy, aquí estoy sentada esta noche, acabo de acostar a los niños, el teléfono ha estado sonando en un promedio de cada cinco minutos. Estoy tan cansada”.
Pero, mire, ahora.
39 Lo que ella está diciendo en la carta es una cosa. Pero yo estoy enamorado de ella así que yo sé lo que en realidad ella quiere decir, ¿lo ven? Entonces, eso es porque estoy enamorado de ella. Yo la entiendo.
Ahora, la Biblia dice una cosa, pero si Ud. en verdad está enamorado del Autor, entenderá lo que Él quiere decir. Pues verán, Él se lo revela a Sus amores. ¿No aman ser Su amor? Seguro. Usted solo… Ud. lo ama a Él y Él solo… el Espíritu Santo está aquí mismo, dice: “Ahora, los sabios y los prudentes pensarán de esta manera; pero solo sigan leyendo, Yo les mostraré lo quiero decir”, ¿lo ven? Y de repente, allí está el cuadro completo. Ud. solo lo lee un rato y luego se sienta y llora y se levanta y camina alrededor del piso y llora. De esa manera está usted en verdad recibiendo algo de Dios. Amén.
40 Ahora, cuando Jesús citó que Él no hacía nada excepto el Padre le mostrara… Ahora, observen en la visión. Ahora, Lázaro, Él sabía, que se iba a enfermar. Y ahora, Él se fue de la casa de Lázaro.
Bueno, después de que Él se fue un día o dos, de repente, Lázaro se enfermó. Rápidamente, mandaron llamar a Jesús. Y Jesús, el amoroso Señor, en lugar de regresarse, ¿saben lo que Él hizo? Se fue más lejos, simplemente lo ignoró. Volvieron a llamarlo. Aún así Él no iría. Y Él esperó hasta el momento apropiado que sabía que el Padre le había dicho que iba a suceder.
41 Entonces, después Él volteó a ver a Sus discípulos un día, y dijo: “Nuestro amigo, Lázaro, duerme”.
Y oh, dijo: “Si duerme, está bien”.
Entonces Él les dijo a manera que ellos lo pudieran entender, dijo: “Él está muerto y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, pero voy a despertarlo”. Amén. ¿Lo ven?
Mírenlo a Él en la tumba. Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído, como siempre. Pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor”. ¿Lo captan ahora? Él ya sabía lo que iba a suceder, así que Él sabía que estaría lejos y que Lázaro moriría. Porque si Él hubiese estado allí, ellos le hubieran suplicado y todo para que sanara a Lázaro y así sucesivamente.
42 Ahora, Él no sanó a todos los que murieron. Él nunca los resucitó. Solo resucitó a tres. Tres es una confirmación judía. Él resucitó a tres, y cada uno de ellos… Si se fijan en lo que Él hizo. Lázaro, Él se fue para que eso sucediera. La hija de Jairo, Él… Miren lo que Él hizo, atravesó un mar tormentoso, durante toda la noche, combatiendo las olas y así sucesivamente, para llegar allá y resucitar la hija de Jairo.
Miren a la mujer, a la viuda con el hijo. Cómo es que Él viajó todo el día y sus pies estaban cansados y se sentó allá en ese matorral, esperando que pasara la procesión fúnebre. Seguro. Fácil.
Ahora, eso es lo que el Padre hace. Y era la hora más oscura que esta pequeña familia jamás había visto. Jesús al parecer, los había abandonado, y se había ido. Lázaro estaba muerto, y estaba enterrado, y habían pasado cuatro días. Y de repente vino un mensajero, y dijo que Jesús estaba entrando a la ciudad.
43 Ahora, Martha había sido dilatoria con respecto a las cosas espirituales pero, bendito sea su corazón, ahora sí que entró en fuego. Y se fue al encuentro. Parecía que ella bien podía reprender al Señor. Pero cuando se encontró con Él, miren lo que ella hizo. Observen como se acerca ahora. Miren la manera como esta mujer lo aborda.
Esa es la manera como Ud. obtiene cosas de Dios por la manera como lo aborda. Usted tiene que abordarlo.
Observen lo que el Ángel dijo: “Si puedes hacer que la gente te crea, y eres sincero cuando oras, nada se interpondrá ante tu oración. Logra que la gente crea”.
“¿Cómo puedo hacerlo, Señor?”.
Dijo: “Por medio de estas cosas, entonces la gente creerá”, ¿ven? Eso será…
Yo dije: “Ellos nunca creerán que Tú me dijiste que fuera a orar por los enfermos”.
Pero Él dijo: “Por medio de esto, ellos lo harán”, ¿ven? “Si puedes hacer que la gente crea”. Es solo una señal para hacerlos creer que Jesucristo murió por sus enfermedades, y sus pecados. Y aceptando en base a Su Sangre derramada, Uds. pueden sacar los atributos de ello esta noche. Cualquier cosa que Uds. necesiten, Dios se las dará, si tan solo lo creen.
44 Ahora, noten. Ahora, cuando ella salió allá, dijo: “Señor…”. Eso es lo que Él era: Señor. Sin embargo Él…
Pues, muchos de ellos, si hubiese sido la gente de hoy día y un ministro hubiera pasado por la congregación, o, la gente, y llevado a cabo unos cuantos milagros y que se hubiera ido; y luego unas personas que fueran amigos cercanos y no viniera… Él no viniera, pues, ellos hubieran dicho: “Oye Tú hipócrita, sé que no debería haber dejado la iglesia en primer lugar. ¿Por qué no viniste?”. ¿Ven? Hubiera sido diferente.
Pero ella caminó hacia Él y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora, sé que cualquier cosa que Tú le pidas a Dios, Dios te la dará”. ¡Oh, vaya! Algo tiene que suceder. Ella fue y trajo a Martha… o, a María, porque sabía que ella… Dijo: “El Maestro está aquí y te llama”.
45 La hora más oscura que la pequeña familia jamás había visto, entonces Jesús pasó. Quizá Ud. ha ido a cada doctor que hay en la ciudad. Esta pudiera ser su hora más oscura, pero Jesús ha venido. Tal vez es la hora más oscura que sus ojos jamás habían visto o que verá, usted, o usted. Tal vez el doctor lo ha desahuciado. Pero Jesús llega justo en la hora más oscura.
Era la hora más oscura que los jóvenes hebreos, Sadrac, Mesac y Abed-nego que jamás habían visto. Ellos caminaron directamente al horno ardiente. Y justo en la hora más oscura, entonces Jesús llegó. Eso se parece a Él, ¿verdad? En la hora más oscura.
Era la hora más oscura que esa mujercita jamás había visto, que tenía el flujo de sangre. No había manera para que ella entrara a la línea de oración o nada. Ella había gastado todo su dinero en doctores y ninguno de ellos podía ayudarla. Y ella llevaba varios años con un flujo de sangre. Estaba débil. Probablemente había vendido toda la herramienta de la granja y todo lo demás, pobre cosita, sentada allá quizá tejiendo para poder vivir, o algo. En la hora más oscura que ella jamás había visto. Entonces Jesús llegó.
46 Un día, lejos en un hospital, cuando un especialista renombrado me miró a la cara, siendo un muchacho pecador. Y le dijo a mi papi, parado a mi lado, dijo: “Le quedan tres minutos de vida, Sr. Branham”. Era la hora más oscura que había visto. Entonces Jesús llegó. Él me salvó.
Yo estaba usando unos lentes grandes, prácticamente un hombre ciego, me tenían que guiar alrededor por los brazos. Entonces Jesús llegó.
Él todavía es Jesús esta noche. Solo una pequeña historia, me daré prisa. Hace muchos años, mucho antes que este ministerio me fuera dado a conocer, entré a la casa de mi madre una noche, para orar. Mi corazón estaba agobiado. Y entré a la casa para orar. Yo dije: “Mamá, ”¿puedo entrar al cuarto de enfrente?“. Éramos gente muy pobre y así que, nosotros solo… Yo cerré la puerta.
Ella dijo: “Sí”.
Y yo dije: “No permita que nadie me moleste, yo quiero orar”.
47 Y yo entré y comencé a orar. Llevaba como dos horas orando. Y cuando lo hice… Mi mamá era una de esas mujeres chapadas a la antigua que lavan y toman la ropa y la colocan sobre una silla. No sé si Uds. alguna vez lo hicieron o no. Y se paraba al siguiente día descalza, planchándola, usted sabe.
Así que, ella tenía su ropa colocada allí en la recámara. Y entonces, yo estaba orando y abrí mis ojos y pensé que era una silla de ropa colocada allí. Pero era algo blanco. Y venía hacia mí. Y vine a darme cuenta que era esa Luz. Y cuando vino a mí, me envolvió, yo iba atravesando por un desierto, quitando las ramas del camino y arbustos.
48 Y podía escuchar… Yo iba detrás de un corderito que estaba balando. Hacía: “Bah, bah”. Y yo lo estaba intentando, dije: “Pobrecito”. Y yo estaba jalando muy fuerte. Era una visión, ¿ve? Tratando de llegar al corderito. Y yo seguía jalando, jalando. Y volvía a escuchar. Y oía balidos, y oh, yo estaba tan cansado y volvía a jalar. Dije: “Pobrecito, voy a llegar a él dentro de un rato”.
Y a medida que me acercaba, se convirtió en una voz humana. Y en lugar de estar haciendo: “Bah”. Estaba diciendo: “Milltown, Milltown, Milltown”. Y fue entonces que dije: “¿Milltown? ¿En dónde está eso?”. Y volví en mí y yo estaba parado al borde de la cama con mis manos levantadas, gritando: “¿En dónde está Milltown?”.
49 Y cuando la visión me dejó, pensé, ¿qué significa eso? Yo anuncié que había habido otras dos visiones de un niñito, en Utica, que se estaba muriendo. Los doctores lo habían desahuciado. Y él fue sanado. Una muchacha Metodista… Eso sucedió, oh, hace casi veinte años. Hace quince o dieciocho años, en cualquier caso. Y una muchacha lisiada, Metodista —brazos y piernas dobladas. Ella simplemente las estiró de esa manera. Y un avivamiento Metodista barrió la región, por el lugar. Cuando esta muchacha fue…
Yo ni siquiera sabía lo que era. Y los predicadores me estaban diciendo: “Eso es del diablo. No se involucre en eso”. Y en parte yo lo creí. Y entonces, yo no sabía porque no era… Ellos dijeron: “Pues, eso no sucede. Eso es del diablo”. Yo no sabía qué hacer hasta que el Señor me lo dio a entender.
50 Y luego yo le pregunté a mi iglesia… Les dije la visión. Dije: (yo no sabía lo que era) dije: “Uno de ellos o algo por el estilo que vi, y algo estaba gritando: Milltown.
Bueno, hay un anciano que viene a mi iglesia allá, maneja como unas treinta y cinco millas [56 km. Trad.] cada vez que tenemos cultos. Él venía al lugar. Él y su esposa e hijos llevan mucho tiempo allí. Su nombre es George Wright; él vive en DePauw, Indiana. Y él dijo: “Bueno, Hermano Billy”, dijo: “Milltown está allí abajo a unas treinta y cinco millas por la del Sur”. Solo un poquito abajo de donde vive el Hermano Arganbright que está aquí. Él conoce el lugar y todo al respecto.
51 Así que, yo dije: “El Señor quiere que vaya a Milltown”. Por supuesto yo estaba trabajando. Yo trabajaba todo el tiempo. Nunca tomaba ofrendas en mi iglesia. Así que solo trabajaba para vivir. Entonces, el sábado fui a ver al Hermano Wright, y él me llevó a Milltown. Es un lugar pequeñito, alrededor de ochocientos o mil personas, asentados en el Río Blue.
Así que, yo fui para allá. Y él dijo: “¿Qué va a hacer?”.
Yo dije: “No lo sé. Él solo dijo que viniera a Milltown, me imagino. Solo escuché a ese corderito mencionando Milltown”.
Y él dijo: “Bueno, voy a hacer unas pequeñas compras”.
Le dije: “Muy bien”. Y yo entré y le di a un tipo diez centavos por una vieja cajita que está allí. Y pensé: cuando toda la gente del campo pasé con sus carretas, yo me pararé en esta cajita y les predicaré. Tal vez el Señor tiene un cordero enganchado por aquí en algún lugar que Él quiere sacar de un enredo.
52 Entonces, tome mi caja y salí y me senté en la caja. Y el Hermano Wright regresó después de haber estado visitando otra gente. Él dijo: “Por cierto, tengo que hacer unas compras aquí arriba por esta colina”.
Yo dije: “Bueno, mientras estamos esperando a la multitud, solo dejaré mi caja aquí, y voy a subir la colina con usted”. Bueno, subimos, y cuando pasábamos, pasamos por una gran iglesia antigua que estaba allí. Yo dije…
Algo solo me dijo: “Detente en esa iglesia”.
Pensé: Bueno, muy bien. Dije: “Hermano George, ¿se va a regresar por este camino?”.
Dijo: “Sí”.
Yo dije: “Bueno, aquí lo voy a esperar”.
Y él dijo: “Muy bien”.
Yo dije: “¿Qué es esta iglesia?”.
53 Dijo: “Es una iglesia Bautista”. Y dijo: “Pero el pastor se metió en un problema, no hace mucho, y comenzó un gran tiroteo. Y desde que se han ido ha pasado… La gente Bautista la cerró y la mayoría de ellos va a la iglesia Metodista, o aquí con los Nazarenos, y así sucesivamente”.
Yo dije: “Uh huh”. Dije: “Bueno”, fui para allá y tomé la perilla de la puerta, y estaba cerrada, con seguro. Ahora, todos estaban… No había nadie alrededor. Yo me arrodillé y dije: “Padre Celestial, ¿me quieres en esta iglesia para que lleve a cabo una reunión aquí? Si es así, abre esta puerta para mí.
54 Y yo me senté allí. Y no llevaba sentado allí más de unos cinco minutos, cuando escuché a alguien caminando alrededor del edificio. Dio la vuelta, dijo: “Oh, hola”.
Yo dije: “¿Cómo le va, señor?”.
Él dijo: “¿Quiere entrar a la iglesia?”.
Le dije: “¿Por qué?”.
Él dijo: “Yo tengo la llave”.
Dije: “Gracias”. Él abrió la puerta. Yo dije: “Gracias, señor”. Y él dijo… Yo miré alrededor.
Él dijo: “Le pertenece a la gente Bautista. Le pertenecía”. Pero dijo: “Ellos simplemente se fueron”, y dijo: “Ahora ha vuelto a la ciudad”.
Yo dije: “Uh-huh. Bueno, ¿se llevan a cabo servicios aquí?”.
Dijo: “No. Solo servicios fúnebres. Los funerales del condado y cosas”.
Dije: “Uh-huh”. Yo dije: “Gracias”. Dije: “¿Quién decide al respecto?”.
Dijo: “Allá en la cantera.
Yo dije: “Gracias”.
55 El hermano George bajó. Yo dije: “¿Me puede llevar a la cantera?”.
Él dijo: “Sí”. Y fui para allá.
Y el hombre dijo: “Pues, seguro. Si Ud. es un predicador Bautista, suba allá”. Dijo: “Póngale un medidor”. Bueno, yo estaba trabajando con la compañía de servicios públicos, así que eso fue fácil. Entonces, puse un medidor. Comencé… Lo anuncié en los periódicos del lugar, que yo iba a llevar a cabo un servicio.
Y así que entonces, anduve alrededor y le pregunté a alguien, cuando llegué esa tarde, no había nadie. Y entonces, me subí allí, y me trepé allí, y alguien quiso guiar una vaca a casa o algo, se llevó parte de la campana. Así que, conseguí una cuerda y la arreglé y comencé a sonar esa vieja campana de esa manera. Y todavía no había nadie allí más que yo.
56 Y así que entonces, vi a un tipo que iba al lado de la colina, así que fui para allá. Yo dije: “Mire, hermano, estoy por comenzar un avivamiento aquí abajo”. Le dije: “Soy un predicador Bautista; me gustaría que viniera”.
Él dijo: “Mire, hombre. Vuelva en sí”. Él dijo: “Nosotros no tenemos tiempo para la religión en este lugar. Nosotros criamos gallinas”.
Yo dije: “Muy bien. Está bien”.
¿Pero saben algo? Aproximadamente cinco días a partir de entonces, usted sabe, tuvieron que tomarse un tiempo para enterrar al hombre. Él murió. Como unos cinco días después de eso. Y entonces, Ud. debe tener tiempo para Jesús. Deben recordar eso. Independientemente lo ocupado que estén, qué clase de vida está Ud. viviendo, mejor es que se tome un tiempo para Cristo.
Y luego comenzamos la reunión y recuerdo que esa noche, oh, yo tenía un sermón en mi corazón que estaba ardiendo. Usted sabe cómo es eso, hermano, cuando tienes uno que piensas ¡oh vaya! Que todos van a ser salvos.
57 Así que, yo subí allá, ¿y saben cuántos había en mi congregación? El Sr. Wright, la Sra. Wright y su hija. “Bueno”, yo dije: “Con eso es suficiente”. Así que, les pase un himnario a cada uno y empezamos a cantar: Allá en la cruz, donde Jesús murió. Y escuché algo haciendo [El Hermano Branham toca en el púlpito]. Y miré por fuera de la puerta, y uno de los tipos de apariencia más horrible subió hasta allí. Él traía una pipa grande en su mano, quitándole las cenizas al lado de la casa. Sin un diente enfrente, y el cabello canoso colgando en su cara. Se asomó por la puerta y dijo: “¿En dónde está ese pequeño Billy Sunday?”. Empezó a mirar alrededor de esa manera.
58 Y entonces. El Hermano Wright fue para atrás, le dijo que entrara. Y él se acercó, dijo: “Ese es el tipo más rudo que hay en la región”. Hmmm, ¡Vaya! Es Will Hall. Ahora él es el pastor de la iglesia Bautista de allá. Él fue salvo esa noche.
Así que entonces pensé: Bueno, Señor, eso es. Bueno, a la noche siguiente, no había nadie allí sino Bill Hall, el Sr. Wright y su familia. Así que bueno, siguió por unas cinco noches. Al final de la semana, Dios sanó una mujer, una muchachita allá, que tenia tuberculosis. Eso comenzó en la ciudad. Pensé: Bueno, eso es todo concerniente a eso.
Entonces, el Sr. Hall vino a mí y dijo: “Ahora”, él dijo: “Hermano Billy, hay una niñita que vive bajando la colina aquí, se llama Georgie Carter. Ella lleva nueve años y ocho meses postrada”. (Quiero que tomen su dirección y le escriban, cada uno de ustedes, personalmente, una carta. Dejen que ella les escriba a ustedes).
59 Dijo: “Ella ha estado allí postrada por nueve años y ocho meses”. Dijo: “Ella pesa aproximadamente treinta y cinco libras [15 kg. Trad.] de huesos humanos”. Y dijo: “Ella mide como unos cinco pies [1.5 m. Trad.] de alto. Tiene aproximadamente veintidós o veintiséis años de edad, algo como eso”. Dijo: “Ella ha estado postrada allí ahora como nueve años y ocho meses. Por una tontería que le hicieron”.
Pero dijo: “Su gente pertenece a esta iglesia de por aquí. Había una cierta iglesia”, (no mencionaré la denominación) “pero ellos no creen que Jesús sana, y ellos ni siquiera creen en el Espíritu ni nada. Pero que les dijeron a sus miembros que Cualquier persona que escuche a ese predicador idiota Bautista, orando por la gente enferma, ustedes recibirán su membrecía… su carta, de la iglesia cuando regresen”.
60 Así que, su papá era diácono en la iglesia. Entonces, él no podía venir. Así que, él me preguntó —el Hermano Hall— si yo podía ir para allá. Le respondí: “Seguro”. Y su madre y padre dijeron: “Si ese… Para satisfacerla a ella, está bien. Pero yo ni siquiera me quedaré donde esté ese hipócrita”.
Entonces, yo fui para allá y miré en la casa. Si Uds. alguna pasan por allí, miren la cama. Su pequeña cama allí, una camita de fierro, y la pintura está totalmente gastada, (Ella la mantiene allí), por todos los años que la ha tomado con sus manos y llorando.
Ahora, su pequeño brazo… sus piernas aquí, estaban más o menos así de gruesos. Y sus brazos, ella no podía levantar la taza del esputo cuando tosía. Ella hacía [El Hermano Branham hace un ruido para imitar el sonido de estar tosiendo].Y ellos levantaban la taza del esputo, y ella hacía: [El Hermano Branham imita otra vez]. Y uno tenía que acercarse mucho a ella. Unos labios pequeños rosas hundidos; los ojos bien atrás. Ella ya no podía levantar sus manos.
61 Y noté mi pequeño libro sobre la cama: Jesucristo Es El Mismo De Ayer Hoy Y Por Los Siglos. Yo dije: “Hermanita”, dije: “Desearía poder ayudarla de alguna manera, pero ¿es usted Cristiana?”.
Ella dijo: “Lo soy”. Y luego… su mamá no estaba allí. Y ellos ni siquiera podían… ni siquiera podían colocar una bacinica debajo de ella. Tenían que colocarle sábana hospitalaria. Ella ni siquiera podía levantarla de esa manera. Ella solo estaba postrada allí —solo huesos.
Ella ni siquiera había visto el exterior por años y años. Y así que… una gente de familia excelente. Y su madre, una mujer prácticamente joven aún, pero canosa y con parálisis temblorosa por estará sentada día y noche con la criatura, sentada allí esperando la muerte de ella.
62 Y hacía años que la habían desahuciado. La tuberculosis entró en sus órganos femeninos y se esparció por todo su cuerpo. Ella simplemente estaba en una condición horrible. Así que, yo dije: “Voy a orar por usted”. Entonces, me arrodillé y oré. Me levanté. Y ella quería saber si algo… ¿Por qué no sucedía algo?
Y ella había leído en el periódico sobre la joven Nale que había sido lisiada. Los periódicos lo publicaron por todo el país. Y yo dije: “Bueno ahora, mire, querida hermana, eso fue una visión, ¿ven?”. Dije: “Yo solo puedo hacer aquello… Puedo orar por usted, pero eso fue una visión y yo ni siquiera conocía a la joven”. Y las lágrimas… De dónde consiguió suficiente humedad para obtener lágrimas, no lo sé. Pero lágrimas comenzaron a bajar al lado de su rostro, se veía como un… Ustedes saben cómo es cuando toda la carne se ha ido del rostro, es solo una mandíbula hundida. La pobrecita.
Y yo dije: “Voy a seguir orando por usted, porque sé que su padre y madre no quieren que esté aquí”.
63 Pero ella, tratando de llorar y susurrar. Ella dijo: “Pero yo sí”. Y yo subí allá. Y luego al final de la semana, tuve un gran bautismo allá en un lugar llamado Tottens Ford (si alguno de Uds. ha estado alguna vez por allá).
Y el Hermano Arganbright, yo sé, está disfrutando esto, porque él conoce cada parte del terreno.
Así que, entonces cuando fui a bautizar, había estado un cierto ministro allá que le dijo a su congregación que el bautismo por inmersión era tan ignorante que solo las personas que no tenían educación se sumergirían. Entonces, sucedió que cuando estaba bautizando esa tarde, él tenía una gran carpa allá. Y él había tenido, oh, treinta o cuarenta convertidos esa semana.
64 Y cuando yo llegué… Por supuesto, todos ellos salieron. Era ya tarde, como las cuatro. Ellos estaban… El servicio de la noche había terminado… el de la tarde, más bien. Todos ellos salieron y estaban parados en las orillas del arroyo, varios cientos de personas. Caminé hasta allá y comencé a desempeñar el bautismo Cristiano.
Y yo dije: “Saben algo”, dije: “Simplemente parece como si todos los cielos estuvieran parados aquí alrededor. Un Ángel en cada rama de esos árboles”. Y toda su congregación con ropa, hermosos vestidos y demás caminaron en esa agua lodosa y fueron bautizados esa tarde. Cada uno de ellos. El hombre, eso hizo que se enojara tanto, que aún él se descarrió y salió del ministerio.
65 Y entonces, yo subí con el Hermano George Wright para cenar. Y él dijo (Ahora, el habla un tanto como campesino), él dijo: “Ahora, Hermano Bill”, él dijo: “Cuando mami suene la campana, entonces usted se viene”. Y yo dije: “Muy bien”. Y entré al bosque y me empecé a arrodillar y los cardos verdes me estaban picando.
Usted sabe, cuando una bendición está justo delante de uno, cómo es que el diablo lo tienta. Y yo me levanté y me vine por este lado aquí, el sol estaba brillando sobre mí. Y me iba a diferentes lugares. Directamente, yo simplemente me cansé tanto, solo caí de rodillas y comencé a gritarle al Señor con toda mi voz, y orando.
66 Bueno, parecía que a la distancia, podía escuchar esa campana, pero yo estaba tan… Usted sabe, ¿alguna vez han sido llevados en oración de esa manera? Y simplemente no le presté atención a eso. Y después de un rato, volví un poco en mí, y se estaba poniendo oscuro y el sol se estaba ocultado del otro lado de la colina, bajando al valle, donde yo estaba al lado de la colina, por este lado.
Y yo estaba debajo de unos arbustos de cornejo. Y levanté la vista. Pensé que una extraña sensación estaba allí. Y miré hacia arriba y esa Luz que Uds. ven en la fotografía, estaba brillando tanto así. Y esa Luz circulaba arriba de ese arbusto de cornejo. Y dijo: “Ve por camino de los Carters”. Ese es el nombre de la joven, Georgie Carter.
67 Bueno, me levanté y comencé y luego… Había grupos de caza y rescate, tratando de encontrarme. Y bajé la colina corriendo a toda prisa y brinqué a los brazos del Hermano Wright. Él dijo: “Mami tuvo listos esos panecillos hace dos horas, hermano Billy”.
Y yo dije: “Pero, Hermano George, algo va a suceder”. Dije: “¿Te acuerdas de esa Luz que apareció allá donde yo estaba bautizando?”.
Dijo: “Sí”.
Yo dije: “Estaba allá en el bosque y me dijo que fuera por el camino de los Carters. Creo que esa muchachita se va a poner bien”.
68 Y luego estaba allí una gente de Texas y querían verlo acontecer. Y entonces nos fuimos. Y mientras… Usted sabe, Dios trabaja en ambas puntas de la línea. Y esa mujer, ella entró a orar, y su niñita comenzó a llorar porque quería… Ella había visto el anunció en el periódico del servicio bautismal… o, anunciado, y quería ir. Por supuesto ella no se podía mover, no se había movido en nueve años y ocho meses.
Entonces, ella estaba postrada allí, llorando. Y oh, puso muy mal a su mamá. Ahora, aquí está la historia de su mamá. Pregunten Uds. para que vean si su mamá lo cuenta de la misma manera.
69 Luego, ella se fue a su habitación. Ellos viven en una casa grande y bonita, y su hija casada vive cerca de ellos.
Y ella se arrodilló, y dijo: “Querido Padre Celestial, te hemos servido por años en Tu iglesia. Y allí mi pobre niñita moribunda, tendida allí adentro. Y ese impostor William Branham ha pasado por aquí y tiene a la gente agitada. Y la pobre cosita está tendida allí adentro”. Dijo: “Dios recompensa a ese hipócrita en su iniquidad”.
Y solo continuaba orando así. Y ella se levantó, y vio una sombra en la pared. Ella pensó que era su hija que venía. Ahora, aquí está su historia. Solo puedo citarla, ¿ven? Ella dijo que era una sombra del Señor Jesús. Ella vio Su barba. Él dijo: “¿Por qué estás llorando? ¿Quién es ese que viene?”. Y ella miró, y me vio con esta Biblia sobre mi corazón, venía con dos hombres que me seguían.
70 Y ella dijo: “Oh, yo… ¿Cómo…? Yo… Yo he estado dormida”. Ella nunca antes había visto una visión. Así que, ella dijo: “Yo… yo… Yo he estado dormida. Oh, algo está mal”. Ella dijo: “¿Qué pasó? ¿Acaso yo… he perdido mi mente?”. Y ella entró al cuarto. Ella dijo: “Georgie, tú sabes que yo…”. Y justo en ese momento escuchó el ruido de la puerta. Y aquí estaba yo, entrando. Los dos hombres y yo, justo como ella lo había visto. Ella dijo: “¡Oh!”. Y se desmayó.
Cuando yo llegué a la puerta, no sé quién abrió la puerta, pero yo entré. Y parecía que… Yo sé que esto suena infantil, pero parecía que yo estaba en el rincón del cuarto, de esa manera. Y yo me observaba a mí mismo yendo hacia esa muchacha. Y allí estaba ella postrada, su pequeño rostro de apariencia pálida.
71 Y yo dije: “Hermana Georgie, Jesucristo, a Quien tú amas y has confiado, se encontró conmigo allá lejos debajo de un arbusto de cornejo”. Oh, puedo todavía recordarlo y algo sucede. Yo dije: “Él se encontró conmigo. Y Él me envió para que puedas ser sanada. Por lo tanto, en el Nombre de Jesucristo, levántate de la cama. ¿Cómo lo va a hacer? Ella no se había movido por ocho… o, nueve años y ocho meses. Sus piernas no eran más gruesas que el palo de una escoba. ¿De dónde va a sacar fuerzas para levantar aún una caja de esputo? ¿Cómo se va a parar?
¿Cómo? Yo no sé. Pero Dios Quien creó los cielos y la tierra, y esta es Su Palabra, y yo, Su ministro parado aquí. La muchacha saltó al piso bajo el poder del Espíritu Santo, con sus manos al aire.
72 Los dos hombres que estaban conmigo vieron a ese esqueleto parado allí. Sus piernas aquí arriba donde tenía esa pequeña batita corta de esa manera, sus pequeñas piernas así de gruesas. Sus pequeños brazos de esa manera y en el aire. Eso los asustó; ellos comenzaron a gritar.
Su madre se levantó y apenas se estaba recuperando de su hechizo del desmayo, y se volvió a desmayar. Y ella dejó salir un gran grito. Y yo me di la vuelta, y luego su hija llegó corriendo. Personas de Milltown vinieron corriendo.
Y su padre pensó que Georgie había muerto. Entonces, él estaba atravesando el puente con un baldecito de leche en su mano, viniendo de su establo, del otro lado. Y él también era el superintendente de esa gran cantera del lugar. Y él vino corriendo por el camino, pensó que su hija había muerto.
73 Y ella salió al patio. Se sentó en el césped y bendijo el césped y bendijo las hojas en el árbol. Y cuando llegó su papá allí, la casa estaba llena de gente. Unos veinticinco minutos después, ella estaba sentada en un órgano antiguo de campo tocando: “Jesús Mantenme Cerca De La Cruz”, allí está la preciosa fuente, un torrente de sanidad gratuito para todos, que fluye desde la montaña del Calvario.
Ella ha sido la pianista en la Iglesia Bautista en Milltown desde esa misma noche hasta esta noche. Y jamás se ha ido a la cama por otra cosa que no sea para ir a dormir, desde ese entonces. La señorita Georgie Carter, de Milltown, Indiana.
Era la hora más oscura. Entonces Jesús llegó. ¡Oh, Dios! Ten misericordia. Es la hora más oscura que este mundo jamás haya visto. El comunismo está por todos lados. Toda clase de ismos por todas partes, pero gracias sean dadas a Dios, Jesús ha llegado, con Su Biblia, con Su verdad, con Su Espíritu Santo. Y Él está aquí esta noche, para hacer lo mucho más abundante por sobre todo aquello que podríamos hacer o pensar. Amén.
74 Oremos.
Nuestro Padre Celestial, sé que parece como que me emociono, Señor, pero no puedo detenerme y decirlo correctamente, quizás. Pero, cómo es que mi corazón retumba en mi pecho, cuando pienso de la pequeña Georgie sentada allí esa tarde en el piano. Esos deditos huesudos esqueléticos, y esas piernitas flaquitas. Solo la unción del poder de Dios podía sostenerla.
Y allí se encontraba ella bombeando ese viejo órgano. Jesús Mantenme Cerca De La Cruz. Dios, a partir de ese día, hasta donde sé, ella vive al lado de la cruz. Hace solo unos días, hablando con ella; disfrutando una perfecta salud. Cómo te damos gracias, Señor. Por Jesús Quien llega en las horas más oscuras.
75 Quizás hay algunos que se encuentran aquí en el valle, que han hecho todo lo que han podido para estar bien, y pareciera simplemente que empeoran cada vez más. Padre, ¿permitirás que Jesús venga esta noche y haga exactamente como lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra? Haga algo un poquito diferente a lo que es ordinario en una reunión.
Así fue como Cleofás y sus amigos te reconocieron. El día de la primera mañana de resurrección, Tú hiciste cosas. Algo allí cuando Tú los metiste al cuarto. Tú hiciste algo diferente de lo que hacen los otros hombres. Y ellos reconocieron que eras Tú.
Ahora, Padre, esta noche, haz algo un poquito diferente. Y todos ellos reconocerán que Tú estás aquí, resucitado de los muertos, el Dios del cielo, el Creador de los cielos y la tierra, en la persona del Señor Jesús, y el Espíritu Santo.
76 Y oro, Dios, que te abras paso a cada corazón y sanes a todos los enfermos y necesitados. Y salva aquellos que no están salvos. Concédelo, Señor. Puede que sea la hora más oscura para algunas personas que están aquí, que ellos ni aún lo saben. Pero si ellos andan a tientas en tinieblas, y han contristado y alejado Tu Espíritu de ellos, hora tras hora, a través de su vida. Que este sea el momento que Tú los toques en un lugar en su corazón.
Que Tú puedas llegar y perdonar todo pecado. Llámalos de nuevo a una verdadera vida espiritual. ¿No lo harás, Señor Jesús?
Mientras tenemos nuestros rostros inclinados. ¿Es esta una hora oscura para usted, sabiendo que está sentado en la presencia de la iglesia, del Espíritu Santo, el Señor Jesús, y sin embargo Ud. no es un Cristiano? ¿Es esta su hora oscura? ¿No les gustaría que se abrieran sus ojos, para resucitar a una nueva vida?
77 Si hay un hombre pecador o mujer aquí que pueda decir: “Hermano Branham, sé que no hace ninguna diferencia lo que Ud. diga, o lo que haga. Pero voy a levantar mis manos al Señor Jesucristo, en este momento, y le pediré que sea misericordioso conmigo, un pecador. Voy a levantar mis manos”. Dios le bendiga, hermano. ¿Hay alguien más? Diga: “Señor Jesús, yo ahora te acepto como mi Salvador. He sido incrédulo. Yo no creía en sanidad Divina”. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, mi muchacho. Eso es bueno.
“He dudado durante mucho tiempo. Pero veo a Tu Espíritu obrando ahora. Sí, Señor. ¿No tendrás misericordia?”. Alguien que se haya alejado de Dios y diga: “Ahora Padre, esta noche voy a levantar mi mano a Ti y pedirle que seas misericordioso conmigo. Que yo regrese a casa. Mis ojos se abrirán de nuevo a una experiencia Cristiana verdadera y calurosa”. “¿Levantaría su mano? Diga: ”Dios, recuérdame“.
78 ¿Alguien más? Dios le bendiga, dama. Eso es correcto. No se avergüencen. No. Si Ud. es un pecador, yo espero que Ud. sea honesto. Levante su mano. Aquí a mi derecha, ¿alguien de este lado? Cuatro o cinco levantaron ahora sus manos. Y Dios le bendiga, señor, mi hermano de color sentado allí. Es algo muy valiente que Ud. haga eso, mi hermano.
¿Alguien más? Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga, mi hermana. Dios le bendiga allá, mi hermano. Eso es correcto. Sea honesto. Solo tenemos que encararlo de esa forma. Dios quiere que seamos honestos.
79 Ahora, me pregunto (todos con sus rostros inclinados), que aquellos que quieran ser incluidos para salvación, ¿se pondrían de pie solo un momento, mientras oro con ustedes? No tenemos otra forma… ¿se pondrían de pie? No tienen que dejar su asiento. Solo pónganse de pie. Diga: “Yo lo acepto en este momento”. Dios les bendiga, a ambas damas. Usted… sí. Eso está bien. Dios le bendiga. Solo permanezcan de pie un momento, por favor.
Por aquí a mi derecha, ¿hay alguien? Póngase de pie y diga: “Dios ten misericordia de mí. Me estoy poniendo de pie ahora. Tú mírame a mí”. Dios le bendiga, dama, con su bebé. Dios le bendiga. Ahora, oremos.
80 Padre Celestial, el bendito Padre Celestial ha pasado por aquí. Porque Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mi, excepto el Padre lo traiga primero”. Esta gente está de pie, Señor. Míralos a ellos. Y como Tu siervo humilde, yo te los presento.
Sálvalos, Señor, de una vida de pecado. Perdona cada pecado. Y Tú dijiste que: “Al que a Mí viene, no le echo fuera”. Ahora, Tú no los echarás fuera porque han venido. Ellos se pusieron de pie. Parados aquí, en presencia de esta audiencia, a la vista de Tus ojos. Están diciendo eso porque quieren vivir una vida mejor.
¿No santificarás a esas personas esta noche, a Tu lado, Señor? Y permíteles vivir una vida Cristiana, dulce y humilde a partir de esta noche. Yo lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
81 Dios les bendiga, mis amigos. Esos son ellos parados, ahora, audiencia, ¿ven? Oren por ellos. ¿Cuántos prometen orar por ellos, que puedan seguir con Dios? Veamos sus manos. Eso es.
Ahora, vayan a una buena iglesia, sean bautizados en el bautismo Cristiano, y busquen a Dios para que les dé el bautismo del Espíritu Santo. Dios les bendiga. Pueden sentarse ahora. El Señor les bendiga.
Ahora… Ciertamente. Inmediatamente después que el servicio de sanidad termine, quiero que Uds. que aceptaron a Cristo pasen al frente —después que se terminen las líneas de oración. Y tal vez algunos del resto de Uds. que no se pusieron de pie, vengan. Porque después que termine el servicio, casi no reconozco entonces. No puedo hacer un llamamiento al altar después de eso. Pero vengan, ¿lo harán, después del servicio?
82 Les quiero preguntar algo. ¿Se encuentra alguien aquí que nunca ha estado antes en una de mis reuniones? Veamos sus manos. Veamos, Uds. nunca han estado en mi reunión. Dios les bendiga. Gracias.
Ahora, si Jesús viene esta noche y hace la misma cosa ahora, que Él hizo, igual que la mujer junto al pozo, igual que Natanael, cuando él fue allá y trajo a su amigo… o, Felipe, más bien, cuando él fue y trajo a Natanael. Y Jesús le dijo lo que había estado haciendo antes que viniera, de dónde vino y así sucesivamente. Jesús dijo: “Yo solo hago esto como el Padre me lo muestra”.
83 Si Dios hace eso otra vez esta noche, ¿quién de ustedes lo aceptará a Él? ¿Lo harán y lo creerán con todo su corazón? Y acepten su sanidad. Allí donde se encuentran. Por este lado. Acepten su sanidad.
Ahora, vamos a… tenemos… Pienso que todavía estamos llamando la tarjeta de oración “A”. ¿Todavía hay con la letra “A? Todavía hay con ”A“. ¿Cuántas? ¿Del uno al cien? Del uno al cien. Bueno, veamos. ¿Cuántas noches llevamos aquí? Una, dos, tres, cuatro, cinco, esta es la sexta noche. Vamos a empezar con el seis… Creo que anoche trajimos los primeros. Uno. Anoche comenzamos con el número uno, ¿no es así? Anoche fue el número uno. Bueno, ¿comenzamos del uno al veinte? Bueno, tenemos…
84 Vamos a tomar la última parte de ellas entonces. Tomemos… tomemos el seis, ochenta y seis, entonces. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 86? Levanten su mano. ¿Alguien con la tarjeta de oración 86? ¿Levantaría su mano, que tenga una A y un 6? Ochenta… A y 6. ¿La tiene Ud., dama? Muy bien, venga para acá. Ochenta… ¿87? ¿86 y 87? ¿Quién tiene 87? ¿Levantaría su mano? Tal vez ellos no pueden levantar su mano. ¿87?
Miren, es una pequeña tarjetita. No tengo una aquí. Tiene mi fotografía por un lado y en la parte de atrás, tiene un número. Y una “A”. Tiene una “A” y un número. Y sería el 87. ¿Tiene…? ¿La tiene alguien? ¿Tarjeta de oración 87? ¿88? Muy bien. ¿89? ¿90? ¿91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99 y 100? Fórmenlos, aquí primero. Intentaremos con ese grupo. Y veremos entonces si podemos tomar solo unos cuantos. No interesa. Solo que suba alguien aquí para que podamos empezar a orar. Y haremos eso por…
85 Cada noche… Nadie… Nadie… Solo repartimos las tarjetas de oración, y de algún lugar de esas solo jalamos a alguien. Alguien quizá… Ni siquiera empezamos en lo absoluto. Usted comenzará… Solo algo para hacer que el Espíritu Santo se mueva entre la gente. Algunas veces cuando uno tiene muchos números y así sucesivamente…
Ahora, muy bien. Ahora, eso fue… Dígale, señor, que fue la tarjeta de anoche. Tal vez él no pueda hablar inglés, no sé, ¿ve? Fue la tarjeta de anoche. Era… Probablemente alguien la tenía —estaba en los 13— de anoche, y pienso que oramos por esa per… Escuchen, estas tarjetas no son intercambiables. Usted tiene que estar aquí y escuchar el servicio, ¿ven? Usted tiene que quedarse con ellas, ¿ven? Muy bien. Guarden sus propias tarjetas. No…
86 Ahora, muy bien, mientras se forman… ¿Cuántos de los que están aquí no tiene una tarjeta de oración? Levante su mano. ¿Y quiere que Dios lo sane? Levante su mano. Allá en la parte más alta ahora. ¿Quién no tiene tarjetas de oración que quiere ser sano? Para que yo pueda darme una idea general de dónde se encuentran. Muy bien. Eso está bien.
Ahora, estén en oración. Tengan fe. Ahora, inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Nuestro Padre Celestial, ahora, el momento crucial ha llegado para algo. Yo he hablado de Ti, Padre. Ahora, te toca a Ti, Señor. Y yo te oro que en el Nombre de Jesús, que Tú hables, Señor, esta noche. Concédelo.
Que Tu misericordia venga. Y ahora, tal como he testificado de Ti, testifica, Señor, a esta audiencia, que yo les he dicho la verdad. Y te ruego que hagas esto. En secreto ahora, en el Nombre de Jesús. Amén.
87 Ahora, que cada uno permanezca en su asiento. Tomen asiento. Sean reverentes. No se estén moviendo. Lamento que estoy atrasado quince minutos para comenzar la línea. Pero vamos a orar. Ahora, si ellos no están aquí…
¿Están todos, está completa la línea allí? Muy bien. Algunas veces la gente no puede levantarse; y algunas veces son sordomudos, no pueden hablar ni escuchar. Observe la tarjeta de su vecino. Para que cuando se nombre, pueda venir.
88 Ahora, les voy a pedir que me hagan un grandísimo favor. ¿Lo harán? Ahora, miren. Ellos no me dejan quedarme mucho tiempo aquí. Porque tenemos otras noches, y vienen otras noches. Luego después de esta reunión, tenemos que irnos de aquí e ir directamente a otra, luego inmediatamente a otra, luego al extranjero. Y, miren, yo simplemente tengo que vigilar… ellos tienen que hacerlo. Porque solo… Si Dios lo hace una vez, eso debiera darlo por concluido.
Ahora miren, no hay nada… Recuerden, les dije que no hay nada en mí, o en ningún otro hombre, que pueda ayudarles. Ni una cosa. Y si alguien les dice que hay, él ciertamente está fuera de la Escritura. Eso es correcto. Jesús ya lo hizo. Su sanidad… Él herido fue por las rebeliones de Uds., con Sus llagas fueron Uds. sanados, ya lo fueron. Y cualquier cosa que Él ya ha hecho, solo resta una cosa para que Ud. haga: Por fe, aceptarlo. ¿Es eso correcto?
89 Entonces, no hay ninguna virtud en ningún hombre. Todo reposa en el Calvario. Y cualquier ministro verdadero del Evangelio, atestiguará la misma cosa, ¿ven? No es un abracadabra. No, señor. Es puro e inadulterado, el Espíritu Santo de Dios, manifestando a Jesucristo.
Ahora, les quiero preguntar algo: Si Jesús ha resucitado de los muertos, ¿no hará Él las mismas cosas? ¿Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? ¿Hará Él las mismas cosas? Él dijo que lo haría.
Ahora, ¿Qué dijo Él cuando estuvo aquí en la tierra? Él no hacía nada de Sí mismo, sino lo que el Padre le mostraba. ¿Es eso correcto? Bueno entonces, todo lo que Él hizo fue por visión, ¿es eso correcto? Él tocó a la gente y les dijo, conforme a su fe. Su fe lo tocaba a Él; y Él les decía en respuesta lo que estaba mal en ellos, igual como con la mujer junto al pozo.
90 ¿Ven cómo el Padre lo envió a Él allá arriba al pozo? En lugar de bajar a Jericó, Él subió rodeando hacia Samaria. Y solo sentó allí y esperó que la mujer viniera. Entonces la mujer vino, esa fue la que Él había visto. Él comenzó a hablar con ella. Entonces encontró qué era su problema.
Ella no estaba viviendo bien. Había tenido cinco maridos. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”. Solo escuchen esto, mientras ellos se están alistando.
91 Dijo: “Ve, trae a tu marido”. Después que Él habló con ella —llevo a cabo una conversación. Igual como yo lo haré con esta mujer, o alguien más. Llevó a cabo una conversación mientras estaba Él captando ese espíritu humano. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”. Bueno, escuchen lo que ella dijo. Ahora, escuchen atentamente.
Dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga…”. Ese es Jesús. Ella no sabía que era Jesús, el Mesías. No sabía que Él era el Mesías. Dijo: “Cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas las cosas, será capaz de decirnos así como Tú lo hiciste allí”.
92 Miren, la conversación se está llevando a cabo: ¿Cómo supo Él lo que estaba mal con ella? Ahora, ella dijo: “Tú debes ser un profeta. Porque yo sé que cuando el Mesías venga, (sabemos eso) que cuando el Mesías venga, Él nos dirá cosas como esa. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho lo que yo he hecho”. Dijo: “¿No es este el mismísimo Cristo?”. Esa es la Escritura, ¿no es así?
Ahora, si ese fue Jesús entonces, y Él ha resucitado de los muertos, ¿no hará Él lo mismo esta noche? Entonces si Él lo hace, ¿no es eso positivo, una prueba sobrenatural? ¿Y no solo sobrenatural pero una prueba natural, aquí mismo entre nosotros que Él ha resucitado de los muertos? Y si Él ha resucitado de los muertos, Su actitud hacia usted es igual como lo fue entonces. Y ustedes debieran de aceptarlo.
93 Ahora, ¿están listos, hermanos? Ahora, solo una vez lentamente: Solo Creed. O, vamos a cantarlo de esta manera: Ahora, Yo Creo. Vamos a cantarlo: Ahora, Yo creo.
Ahora, yo creo, ahora, yo creo.
Todo es posible, ahora, yo creo.
Ahora, yo creo, ahora, yo creo,
Todo es posible, ahora, yo creo.
¿Qué es aquello que creemos ahora? Que Jesús ha resucitado de los muertos, viviendo aquí entre nosotros, cumpliendo sus Palabras que Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre. Un poquito y el mundo”, los incrédulos: “El mundo no Me verá más. Empero vosotros Me veréis”.
94 Ahora, habrá algunos en el mundo, no importa lo que pase, ellos nunca lo volverán a ver. Ellos dicen: “Yo no lo creo. Yo no lo creo”. Empero vosotros Me veréis (sí, todavía), porque Yo estaré con vosotros, aún hasta el fin del mundo“. ¿Es eso correcto?
“Id a todo el mundo y predicad el Evangelio”. ¿Qué tan lejos? A todo el mundo. Al fin de la edad. “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Por cuánto tiempo? Al fin del mundo. Donde sea que haya sido predicado el Evangelio; y dos tercios de eso todavía no lo ha escuchado. ¿Ven lo que quiero decir? No a nosotros como sanadores, pero a nosotros como Cristianos. Y Jesús obrando con ellos, confirmando la Palabra, con señales siguiendo.
Ahora, si Él ha resucitado de los muertos, Él hará como dijo.
95 Ahora, si pasa la dama, por favor. Ahora, esta gente en esta audiencia esta noche, hasta donde yo sé, son desconocidos para mí. Solo miraré, un momento. No hay nadie presente que vea ahora que yo conozca. Por supuesto, conozco a este hermano parado aquí; él es uno de los ministros. No sé el nombre del hermano, pero reconozco su rostro, sentado allá en el órgano; mi hijo, sentado allí.
El Hermano Arganbright sentado en la parte de atrás. Lo he visto a él y no estoy seguro, pero si ese es el Hermano Wilson, no estoy seguro, sentado muy atrás. No estoy positivo. El Hermano Art Wilson, creo que es, sentada atrás muy atrás. Dio la casualidad que lo reconocí caminando por aquí hace unos momentos. Fuera de eso, es hasta donde conozco a alguien.
96 ¿Qué de estas camillas? ¿Alguno de Uds. tiene tarjetas o algo que haya sido llamado? No, no. Bueno, no tienen que tener tarjetas de oración, ¿ven? Ustedes solo miren para acá y crean. Uds. solo crean. Mire, es su fe en Dios. Solo créalo con todo su corazón y vea si Dios no le contestará su oración.
Estén en oración. No estén… Solo siéntense en silencio y digan: “Ahora, Señor, yo creo que el hombre ha dicho la verdad”. Él dijo: “Si logras que la gente te crea, entonces sé sincero cuando ores, nada impedirá tu oración”.
Yo dije: “No me creerán, Señor”.
Dijo: “Así como a Moisés se le fueron dadas señales, así será esto. Y cuando esto se lleve a cabo, ellos te creerán”.
Hasta este momento; esto lleva nueve años. Todavía pienso que ellos creen. Que el Señor les bendiga.
97 Ahora, la damita parada aquí es una perfecta desconocida para mí, hasta donde sé. Nunca la he visto en mi vida, hasta donde yo sé, pero Dios sí la conoce. Yo no. Pero Jesucristo la conoce, Ud. sabe eso. Ud. está aquí por un motivo. Yo no sé. Pero Jesús sí sabe. ¿No es así? Él conoce para qué está Ud. aquí.
Y Ud. sabe que yo no sé para qué está Ud. aquí. Pero si Jesús me revela a través de Su Espíritu, igual como Él habló con la mujer junto al pozo… Y usted y yo estamos así como Él estuvo entonces, ¿ve? Él era un hombre hablando con una mujer.
Ahora vea, Ud. es una mujer. Y usted es… y yo, un hombre. Ahora, ambos somos seres humanos naturales. Pero sin embargo hay un espíritu en usted, y hay un espíritu en mí. Y Ud. es una Cristiana, porque su espíritu es bienvenido, ¿lo ve?
98 Pero ahora, puede que haya algo mal con usted. Si hay algo mal con usted… Ahora, está la unción del Espíritu. Yo como su hermano, no la conozco. Pero hay un Espíritu que desciende, y yo solo me rindo a Eso. Y Eso habla a través de mis labios, sin yo saberlo, pero Eso lo dice a través de mí por una visión, lo que está mal o lo que sea con respecto a usted.
Entonces Ud. sabe que no podría ser su hermano. Entonces eso es el Espíritu Santo de Dios tratando de hacer que Ud. crea. ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, audiencia, ¿lo entienden? Y ahora, si el Espíritu Santo le revela a esta mujer, ¿lo creerán Uds. con todo su corazón ahora, que es lo mismo, igual que la mujer junto al pozo?
99 Ahora, yo no puedo hacer que Ud. crea, entienda. Ud. es la persona enferma. Usted es el paciente. Digo esto con reverencia: Será su actitud hacia lo que le estoy diciendo, que determinará lo que suceda. Eso es correcto. Entonces, solo recuerde eso y ore.
Y estén en oración. No se muevan. Solo siéntense con reverencia. Sean muy reverentes y crean con todo su corazón. Dios hará el resto de eso.
Ahora, tendré que hablar con usted un minuto. Porque predicando, usualmente en las grandes campañas, donde el administrador y demás están alrededor del orador, yo solo vengo directamente bajo la unción y sigo adelante y comienzo con la línea de oración. Al hablar de esta manera y haciendo los llamamientos al altar, eso como que me saca de mí un poquito, de un lado a otro. Ambos el mismo Espíritu, pero es… por el mismo, solo otro don, ¿ven a lo que me refiero?
100 Pero ahora, estando usted parada aquí, y yo aquí, como su hermano, hablando con usted, como desconocidos el uno al otro. Pero pareciera haber algo extraño con respecto a usted. Muy extraño. Es extraño. Usted… Ud. acaba de ser sanada. Usted… usted acaba de ser sanada. Sí. Usted ha sido sanada. Ud. fue sanada anoche. Eso es correcto. Pero Ud. está parada aquí por alguien más.
Y esa persona está tomando alguna clase de… algo como inyecciones o… Es insulina. Y es diabetes. Y ese hombre es un predicador. Y él lleva mucho tiempo recibiendo estas inyecciones de diabetes, durante mucho tiempo. La insulina es lo que es. Lo veo a medida que la recibe. Él mismo se pone la insulina, y luego se hace un examen de orina. Ud. está aquí parada por él, ¿no es así?
101 Usted está siendo sanado, vino porque es amigo suyo, ¿no es eso verdad? No estoy leyendo su mente, pero esa es la verdad, ¿no es así? Ahora, el pañuelo que Ud. tiene en su mano, levantado para Dios, vaya a enviárselo. Y que el Señor lo sane en el Nombre de Jesucristo. Amén.
En el Nombre del Señor Jesús, que eso lo deje. Amén. Amén. No tema. Tenga fe.
¿Creen Uds. ahora? Tengan fe. Solo crean con todo su corazón. Dios se los concederá. Si pueden creer. Pero primero, Uds. tienen que creer. ¿No es eso correcto? Uds. tienen que creer.
102 Ahora, creo que esta dama es hispana. ¿Habla Ud. inglés? Ella ni siquiera habla mi lenguaje. ¿Hay alguien que pueda interpretar español? Que pueda venir y sepa el lenguaje español, que pueda interpretar, solo… ¿Puede Ud. interpretar? Alguien. Muy bien. Si un intérprete de español… Muy bien, aquí viene alguien quien puede interpretar.
¿Cómo está, señor? ¿Podría ahora, señor, solo citar mi voz a la dama? ¿Lo haría? Para que pueda entender y… Miren, aquí ni siquiera puedo hablar el lenguaje de la mujer. Ahora, de esa manera es en el extranjero cuando vienen las visiones, ¿ven?
Ahora, ¿cree Ud. en el Señor Jesucristo? (Ella lo cree) ¿Cree Ud. que soy Su siervo? (Sí). Usted sabe yo… con todo su corazón. Usted sabe que yo no la conozco. Pero Jesús sí la conoce. Si Él me dice lo qué está mal con usted, o lo que Ud. quiere, o cuál es su problema, ¿creerá Ud. que Él ha resucitado de los muertos y aceptará que Él le está dando lo que Ud. necesita? ¿Significa “sí”, “sí”?
103 Usted está aquí por alguien más. Y esa persona ni siquiera está aquí. Esa persona se encuentra al Este de aquí. Y Ud. cruza California, cruza Arizona, entra a Nuevo México. Y es su hija. Y esa hija está sufriendo… pulmones con tuberculosis. Tiene tuberculosis. Deme su pañuelo.
Señor Jesús, que su vida sea perdonada. Oro y bendigo este pañuelo, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén.
Mándeselo a ella. Mándele el pañuelo a ella. No tenga duda. Ella se pondrá bien.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Tengan fe en Dios. No duden. Crean que todas las cosas son posibles para aquel que cree. ¿Lo creen ustedes? Muy bien.
104 Dama, creo que usted es hispana, también. ¿Habla inglés? Bien. Entonces acérquese un poquito, por favor. Muy bien. Somos desconocidos el uno al otro. Y nunca nos hemos conocido en la vida. Pero quizá nacimos a muchas millas aparte, muchos años aparte, pero sin embargo Jesús nos conoce a ambos. ¿Es eso correcto?
Ahora, Ud. sabe que nunca la he visto en mi vida. Pero estoy diciendo que Jesús la ha conocido desde antes que Ud. naciera. Él la conocía antes que el mundo comenzara. En Su gran conocimiento, sabía que usted estaría en esta tierra, antes que la tierra fuera formada. Así que Él conoce todo de nosotros.
Ahora, Él la ama. Y Ud. está aquí por alguna causa. Yo no sé. Pero declaro que Él ha resucitado de los muertos. Ahora, si Él estuviera parado aquí, usando este traje, bueno, Él no podría… si Ud. está enferma, Él no podría sanarla, porque Él ya lo hizo. Pero Él pudiera hacer algo que causaría que Ud. lo creyera, ¿ve? Y aceptar lo que Él ya hizo.
105 Ahora, si Él hablará a través de mí, igual como Él lo hizo a través de Su Hijo, en la… que prometió, las mismas cosas que Él hizo a través de Su Hijo serán hechas a través de Su iglesia. Y si Él hace la misma cosa aquí, entonces Ud. aceptará Su sacrificio y expiación, para cualquier cosa que usted tenga necesidad. ¿Podría hacer eso?
¿El resto de la gente…? Cada persona hispana aquí debiera de hacerlo. Si Dios lo hace.
Ahora, es difícil, pero el Señor conoce. Ahora, la mujer es bastante… probablemente mayor que yo. Y ella es una creyente. Yo veo eso. Ella es un espíritu bienvenido.
Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, la mujer pareciera estarse alejando. Y yo la veo a ella, ella está en una clase de condición, son… Es algo sobre ella. No, la están operando. Y ella sale y regresa de nuevo. Ella ha tenido dos operaciones, y es en el estómago.
106 Y tenía una úlcera en el estómago. Y el doctor está quitando la úlcera pero no le sirvió de nada. La úlcera en el estómago todavía afecta a la mujer. Y esto es “Así dice el Señor”, ella tiene una condición nerviosa que lo está provocando. La mujer cuando era más joven… La veo como una mujer joven o una mujer de mediana edad, entra a ese tiempo de la vida, que pasan las mujeres, el cambio de vida y ella se volvió nerviosa. Y eso la ha afectado desde entonces, eso es “Así dice el Espíritu Santo”. Eso fue verdad. Lo que sea que fue, fue verdad. ¿Es eso correcto?
Ahora, Él Quien… Ud. sabe que hay Algo aquí ungiéndome como su hermano, que está conociendo su vida. ¿Es eso correcto? ¿Cree Ud. que es lo que la Biblia dice, que el Espíritu Santo regresaría para hacer esto? ¿Lo acepta a Él ahora? Entonces en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo condeno esta enfermedad del cuerpo de esta mujer y la paso para una vida saludable, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Vaya regocijándose, feliz. Ahora, mire, hermana. Rara vez le digo esto a la gente, pero mientras yo oraba… antes de orar, se puso… Estaba muy oscuro alrededor de usted. Algo estaba en usted, la iba a matar. Yo no sé lo que era. Pero ahora se ha ido. Está muy iluminado alrededor de usted. Y usted sabe que algo sucedió, ¿no es así? Ahora, siga su camino regocijándose y siendo feliz.
107 Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
¿Y cree Ud. que mientras estaba sentado allí mismo, que el Señor Jesús lo sanó? Se realizó mientras estaba usted sentado allí mismo. Ya no se tiene que orar por usted. Su fe ya lo sanó. Siga su camino regocijándose y diciendo: “¡Alabado sea Dios!”.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Fe verdadera.
108 Mi hermana, Ud. que está sentada allí mismo, justo detrás de esta dama con el saco rosa. Levante sus manos, porque Algo la impactó. Eso es correcto. Usted ha estado sufriendo con un problema cardíaco. La ha estado molestando. ¿Es eso correcto?
Ahora, mueva su mano de un lado a otro de esta manera. Eso es correcto. Pero la razón por la que la ha estado molestando es porque Ud. ha tenido una condición muy nerviosa. Y la razón de eso es: Su problema cardíaco es más grave en Ud., especialmente después que come y se acuesta, porque ese gas entra a su estómago y sube recargándose contra su corazón. En realidad no es un problema cardíaco; es un problema nervioso. Y a usted se le caen las cosas y así sucesivamente.
Ahora, su fe la ha sanado. Jesucristo lo sana. Ahora, puede irse a casa y ser feliz. Dios le bendiga. Amén.
109 Si nuestro Señor Jesús puede quitar la tuberculosis, cualquier cosa, es tan fácil para Él. ¿No es eso correcto? Ud. fue sanado cuando estaba sentado en la silla. La tuberculosis lo dejó. Entonces, siga su camino regocijándose y diciendo: “Gracias sean dadas a Dios”. Amén.
Amén. ¿Creen ustedes?
Ahora, aquí están dos espíritus llamándose el uno al otro. Solo desearía que mi encantadora audiencia pudiera estar en esta dimensión, y ver esto. Esta mujer parada aquí está sufriendo con la misma cosa que esa mujer sentada allí con sus manos cruzadas. De esta manera. Aquí está una línea oscura. Porque el espíritu que está en esta mujer está llamando a este otro espíritu pidiéndole ayuda. Y ambos son la misma enfermedad.
Artritis en las dos. Ahora, puede seguir su camino. Póngase de pie, dama, usted con su pañuelo. Allí lo tiene. Se ha ido de usted. Ahora, siga su camino regocijándose y siendo feliz.
110 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Aquí está Él. Miren, ustedes no necesitan tarjetas de oración. Están siendo sanados sin tener una. Gracias sean dadas a Dios.
Muy bien. Venga, dama. Cuando está tratando de andar alrededor y su espalda está mal de esa manera, ¿ve? lo hace un tanto difícil, ¿no es así? Y al bajarse en la calle, se voltea de esta forma algunas veces al bajarse. Usted ya no tendrá que hacer eso ahora. Su fe la ha sanado, cuando estaba formada allá en la parte de atrás de la línea de oración. Siga su camino regocijándose y siendo feliz. Gracias sean dadas a Dios.
111 Hermana, ¿lo cree Ud. con todo su corazón? ¿Y cree Ud. que Él la sanará y se pondrá bien? ¿Con el problema al corazón y todo, simplemente la hará que se ponga bien? Él lo ha hecho. Ahora, solo sea feliz y regocíjese. Su fe la ha sanado. Muy bien.
Ahora, la dama sentada allí con eczema, ¿y cree Ud. que Jesús la sanará? Si quiere creer con todo su corazón, muy bien. Dios la sanará si tan solo lo cree. Gracias sean dadas a Dios.
¿Cómo le va, señor? ¿Cree con todo su corazón?
¿Qué piensa, hermana? ¿Cree Ud. en Él?
¿Cree usted? ¿Lo cree, señor? ¿Con todo su corazón? Sí, señor. Yo creo eso. Qué si le digo, que Ud. fue sanado cuando estaba sentado en esa silla, ¿lo creerá? Lo hará. Déjeme decirle, solo para que sepa que le estoy diciendo la verdad.
Usted tiene un hábito que quisiera dejar. Eso es correcto. Fumando cigarrillos. ¿Lo va a dejar? Para que pueda saber esto también. Usted tiene a una madre aquí esta noche que quiere ser sanada, ¿no es así? Si le digo lo que está mal con ella, sentada allá en la audiencia, ¿me creerá? Un problema de la vejiga. ¿Es eso correcto? Ahora, siga adelante. Los dos se pondrán bien. En el Nombre del Señor Jesús, vaya.
112 Digamos: “¡Alabado sea Dios, Quien nos da la victoria!”.
Usted lo está intentando bastante, dama. ¿Es para esa mujer que está allí, verdad? Yo nunca la he visto, y usted sabe eso. Pero el Espíritu Santo está aquí. Él conoce todas las cosas. Usted no está lejos del reino, dama, porque usted está enferma y yo sé eso.
Ahora, aquí hay algo extraño, audiencia. No piensen que estoy fuera de mí. No lo estoy. Pero viene de esta mujer aquí, se dirige hacia ese hombre sentado allá lejos, la segunda persona atrás de ese asiento. El hombre que está sentado allá atrás, Ud. tiene problemas con su hígado, ¿no es así, señor? Y esa es su esposa sentada al lado suyo. Ella tiene algo mal en su cuello, ¿verdad?
113 La dama está afectada con un problema del hígado también. Eso es correcto. ¿Ven allí? Ese demonio está llamando, pero él va a perder la batalla. Jesucristo está aquí. Eso es correcto. Esta mujer se está muriendo con el problema del hígado. Señor, todo ha acabado. Su fe lo hizo, señor. Y el diablo está tratando de jugarles un truco, pero él ha perdido el juego.
Mire, dama. Ud. tiene un problema al hígado también. ¿Me cree? Quiero hablar con usted un minuto. Usted se va a morir tendida allí, usted sabe eso. Ud. no puede vivir postrada allí porque está muy enferma.
Y yo veo donde están examinando: Usted tiene agua por dentro, aquí arriba, que no baja. Usted está más enferma de lo que le han dicho. Eso es correcto. Usted está muy enferma. Seguro. Ud. tiene complicaciones de todo, sentada allí. ¿Me cree usted? Eso es cierto, ¿no es así?
114 Esa es su hija que está sentada con usted. ¿Es eso correcto? ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¿Lo cree? ¿Qué piensa con respecto a esto? ¿Cree que es el Señor Jesús? ¿Lo cree? Usted tiene su bolso sobre su regazo, ¿no es así? Pero Ud. tiene una carta en su bolsa, que vino de mi oficina. Eso es correcto. ¿Acaso no le llaman a usted: “Thell”, o algo como eso? Eso es correcto.
Ahora, ponga su mano sobre su madre. Padre Celestial, esta es la hora para la fe. Ella yace allí, ella morirá. Dale fuerza, Señor. Dale poder para creer. Y ahora, como Tu siervo, yo condeno ese diablo. Satanás, estás tratando de agarrarla, pero has sido expuesto. Jesucristo ha resucitado de los muertos. Y tú no eres nada más que un fanfarrón. Yo te ordeno por el Dios viviente, que salgas de la mujer.
115 Dama, ¿lo cree con todo su corazón? Entonces si cree… Muy bien, ¿cree Ud. que Jesús está cerca de usted ahora? Esa es la verdad, lo que se dijo, ¿es eso correcto? ¿Me cree como Su profeta? Entonces en el Nombre de Jesucristo, levántese, tome su cama, y vaya a casa. Salga. No tema. Levántese de esa cama y suba en el Nombre del Señor Jesucristo. Usted puede hacerlo. Dios le dará fuerza así como Él lo hizo con Georgie Carter y el resto de ellos. Él se lo concederá a usted.
Ella se está levantando. Su hija la está levantando. Y aquí viene levantándose de esa cama para ser sanada. Bendigamos a Dios.
¿Alguien más aquí que quiera ser sanado? Levante sus manos al Señor Jesús mientras oramos.
116 Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, venimos a Ti en este momento, y pedimos que sanes a cada persona en la Presencia Divina. Satanás, estás derrotado. Sal de la gente. Tú eres un impostor. Estás equivocado. Eres un engañador. Y Jesucristo ha resucitado de los muertos y Él está aquí. Deja a la gente. En el Nombre de Jesucristo, sal fuera.
Cada uno de ustedes levanten sus manos y denle a Dios la alabanza y vayan a casa y sean sanados.
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