S.348 55-1117  Jehová-Jireh 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jehová-Jireh

San Fernando, California, E.U.A.

55-1117

1 Seguro que Uds. disfrutaron eso igual que yo; se disfrutó inmensamente. Él es el poderoso Conquistador. Estoy seguro que mi esposa lo disfrutó esta noche, porque ese es su canto favorito, y como solista.
El poderoso Conquistador, desde que Él rasgó el velo en dos.
Ahora, Hermano Ekberg me estaba diciendo que tenemos una visita esta noche que viene desde Estocolmo. Así que, en este momento no lo conozco, pero estamos muy felices de que él se encuentre aquí, junto con el resto de nuestras visitas, en nuestra pequeña reunión.
Ahora, hermano de Estocolmo, esta gente que está aquí está acostumbrada a mucho sol. Y solo un poquito de clima fresco les es como algo difícil. Por supuesto, nosotros esquimales, allá arriba, este sería nuestro tiempo de verano. Por tanto, solo la estaríamos pasando muy bien en este clima.

2 Allá arriba en las regiones del Norte, cuando en ocasiones tenemos servicios allá arriba, la gente conduce de treinta y cinco a cuarenta millas [De 56 km a 64 km. Trad.] sobre carreteras cubiertas de hielo, tapados con cobijas y demás; parecía que ellos simplemente disfrutaban ese clima frío. Pero cuando la sangre se adelgaza un poco, Ud. sabe, es un poco difícil, me imagino. Así que, luego al llegar aquí con sangre gruesa, entonces el clima caliente por poco lo mata a uno. Pero, Uds. tienen un hermoso territorio aquí, y estamos felices de estar visitándolos.
Ahora, mañana en la noche, creo… Cuando iba llegando en mi auto aquí afuera, los escuché anunciando al Hermano Weirmo y al Hermano Ekberg que van a tener un conjunto de especiales mañana en la noche. Espero poder llegar un poquito temprano, para alcanzar escuchar esos cantos maravillosos. Me hace muy feliz conseguirlos. Y yo los amo tanto, porque Dios está en la música. Dios, pienso maravillosamente…

3 Ustedes saben, yo tengo un radio en casa, que no lo cambiaría por nada. Y cuando tengo un poco de tiempo libre y salgo al patio, y el Señor lo enciende por mí, déjenme decirles que es maravilloso. Y Uds. saben, cuando salgo a pescar, que voy al desierto, yo encuentro mi radio allá. Dios lo enciende. ¿Saben qué viene siendo? Pájaros cantando.
Yo vivo en una colina de sinsontes, donde se encuentran todos los sinsontes allá arriba. Y uno los escucha durante toda la noche. Ellos vuelan de arriba abajo, y solo cantan y cantan. Muchos los llaman ruiseñores. Yo los he estudiado mucho. Y seguido me preguntaba por qué es que cantan tanto. Y el ruiseñor se sienta con sus ojos mirando hacia arriba. Habrá una noche de tormenta, y cuando las nubes vuelven, mientras él pueda ver una sola estrella brillando, él comenzará a cantar, tan fuerte como puede hacerlo. Porque él sabe que el sol está brillando en alguna parte; es de día.

4 Y a menudo he pensado, muchas veces al estar enseñando, predicando, sobre la naturaleza, cómo es que yo amo la naturaleza, porque esa fue mi primera Biblia. Ahora, de esa manera somos nosotros. Mientras Ud. pueda ver que alguien es salvo, y que viene a Cristo, Ud. sabe que Cristo aún está en el negocio en alguna parte. Alguien está siendo sanado, o alguna señal que nuestro Señor Jesús todavía está… que las puertas de misericordia siguen abiertas. Así que, deberíamos de levantar nuestras cabezas y cantar para la gloria de Dios, cuando podemos ver una señal visible. ¿Les gusta mirar a Dios en la naturaleza? A mí simplemente me encanta mirarlo a Él en la naturaleza.
Ahora, antes de comenzar esta noche… o, que leamos la Escritura, hay unas cartas y pañuelos aquí con nombres en ellas. Y estamos muy contentos de orar por estos pañuelos, y dejar que los necesitados vengan por ellos. Y si por algún motivo no encuentra el suyo, pues, vea a uno de ellos, y luego me puede escribir. (Muy bien. Gracias, hermano). Me puede escribir, y yo estaré contento de enviarle uno para su hogar; o, un pedacito de tela, es lo que es, es lo que en realidad tenemos.

5 Y Ud. sabe, en la Biblia… tenemos en la Biblia, en un caso donde San Pablo tomó los pañuelos de su cuerpo. Pañuelos, y sudarios, y así sucesivamente, y se los llevaban a los enfermos y a los afligidos. Ahora, como dije la otra noche, mucha gente los unge. Saben de dónde pienso que Pablo… Él era un fundamentalista, Uds. saben, ¿saben de qué parte de la Biblia pienso que Pablo sacó eso? ¿A cuántos les gustaría escuchar de dónde pienso que Pablo lo sacó? Muy bien, les diré de dónde.
Cuando la mujer sunamita… Había un profeta que solía pasar todo el tiempo por su casa, de nombre Elías. Y ella atendía a este profeta y a su siervo, Giezi. Giezi estaba con él para mantener a la gente alejado de él, y así sucesivamente, y para ayudarlo. Y entonces. Ella le dijo a su esposo: “Vamos a construirle una casita… un cuartito al lado de la casa”. Y ella colocó allí una vela, y una cama, y, oh, unas pequeñas cubetas de agua, y cuánto más que necesitaba ese cuartito.

6 Y él dijo: “Ve a preguntarle qué puedo hacer por ella, hablar con el rey o algo por el estilo”.
Y ella dijo: “No”. A ella no le interesaba eso.
Así que, él dijo: “Bueno, ¿qué ocurre?”.
Y ella dijo: “Bueno”, el…
Giezi dijo: “Ella no tiene hijos”.
Así que, Elías recibió una visión del Señor, y le dijo el tiempo aproximado cuando iba a acontecer. Y entonces, el bebé nació, y cuando él cumplió más o menos doce años de edad, pues, él salió al campo un día con su papi. Yo creo que debió haberle pegado una insolación o algo. Él dijo: “¡Mi cabeza, mi cabeza!”, como a las once de la mañana, estando afuera en el campo de siega.
Así que, su padre se lo llevó cargando hasta la casa, lo colocó sobre el regazo de su madre. Y mientras estaba él en su regazo… Ella era una mujer fiel, una sunamita. Y el bebé murió, el niñito.

7 Y quiero que observen a esa mujer. Ella lo llevó directamente a la cama donde el profeta había estado acostado, y lo acostó en la cama. Ahora, lean solo un poquito entre líneas, y van a entender lo que Pablo estaba pensando al respecto. Lo acostó en la cama del profeta. Qué lugar tan apropiado para acostarlo, sobre… el bebé muerto en la cama del profeta. Y ella le dijo al siervo: “Ensíllame una mula, y ve por delante, y no te detengas sino cuando yo te lo dijere, y ve con el profeta”.
Ellos dijeron: “Pues, él no va a estar allá arriba”.
Dijo: “Esto estará bien”.

8 Y ahora, noten esto: Cuando ella se acercó a él (al profeta), el profeta no sabía lo que estaba por acontecer. Dios no se lo había revelado. Ellos no saben todas las cosas; solo es a medida que Dios revelará, ¿ven? No…
Igual como la mujer que tocó la vestidura de Jesús, Él no sabía quién era. Dios tiene que hacer esas cosas.
Así que, él dijo: “Aquí viene la sunamita”. Y dijo: “Ella está preocupada, está angustiada, y Dios me ha encubierto el motivo. Yo no sé lo que está mal con ella”.
Y entonces, cuando ella se acercó, él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu bebé?”. Ahora, Uds. mujeres escuchen esto, solo un minuto.
Ella dijo: “Todo está bien”.
Piénselo.
(Gracias, dulzura, eres una niñita muy amable. Dios te bendiga, querida).
“Todo está bien”.

9 ¿Por qué? Ella quería llegar con el representante de Dios, el cual era el profeta, y Dios estaba en Cristo, sabemos eso… o, en Cristo, y Él era… antes que Cristo viniera, Él mismo se estaba representando en los profetas. Y ahora, Él mismo se está representando en la iglesia. ¿Es eso correcto? Representándose Él mismo en la iglesia.
Y así que, él dijo: “Todo está bien”.
(Gracias).
Ella estaba delante del profeta. “Todo está bien”.

10 Ahora, observe. Y luego ella comenzó a revelarle a él lo que había sucedido. El bebé está muerto. Su esposo tiene el corazón roto, y ella también; pero todo está bien. ¿Pudieran pensar en eso esta noche? Sabiendo que Jesucristo pasará por estas líneas esta noche, y para sanar a una porción de gente que ha estado aquí; y tal vez a esta gente aquí, en estas camillas de ambulancia aquí, probablemente se pondrá de pie, caminará alrededor dentro de un rato, yendo por aquí regocijándose. ¿Qué piensa de eso esta noche? ¿Está todo bien?
Veo a un muchachito sentado allí. Bendito sea su corazoncito; espero que esta sea su noche. Y por aquí, también, esta damita. Yo no sé. Los dos están en pequeñas sillas de ruedas. Aquí está una dama sentada en una silla de ruedas. Y yo espero que esta sea la noche de cada uno de ustedes. ¿Pero está todo bien? Todo está bien ahora, ¿ven?
Todo está bien. Ella está delante del representante de Dios. Y luego, cuando él le dijo cuál era el problema… Ahora, miren lo que Elías hizo. Él le dijo a Giezi: “Toma este bordón”. El bordón es lo que él había estado tocando. Dijo: “Toma este bordón y ve a colocarlo sobre el bebé”.

11 Ahora, Elías sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. Ahora, la mujer, si pudiera hacer que ella creyera la misma cosa, muy bien. Pero la mujer no creía eso. Ella sabía que Dios estaba en Su siervo; ella no sabía nada con respecto al bordón, pero ella sabía sobre él.
Ella dijo: “No te dejaré”. Y entonces…
Pero yo pienso que es de allí de donde Pablo lo obtuvo, tomando pañuelos de su cuerpo. La gente vio y supo que Dios estaba con Pablo, y todo lo que él tocaba era bendecido. Y entonces, pienso que de allí obtuvo Pablo el poner los pañuelos sobre la gente enferma, porque Elías mandó su bordón que él había tocado y lo colocó en el niño muerto. Así que, pienso que Pablo lo tomó de allí.
Sin embargo, era una señal para la gente que cree que Él se representó a Sí mismo aquí en la tierra, en la forma del Señor Jesús. Y el Señor Jesús regresó al cielo, y ha vuelto en la forma del Espíritu Santo, y Él está aquí, trabajando en Su iglesia. Y es por eso que vamos a orar por estos pañuelos en este momento, mientras inclinamos nuestros rostros.

12 Nuestro Padre Celestial, primeramente queremos expresarte nuestra gratitud, porque podemos llamarte nuestro Padre, y sabemos con seguridad que Tú lo eres. Tan solo al saber de la gran cantidad de religiones falsas que hay en el mundo esta noche, adorando ídolos, adorando pulgas, y moscas, vacas sagradas, a Buda, a Mahoma. Oh, miles de ídolos, pero sin embargo hay un solo Dios vivo y verdadero. Todos sus fundadores y filósofos están muertos, fueron puestos en la tumba, y eso lo concluyó.
Pero nuestro bendito Padre Celestial mandó a Su Hijo que dijo: “Tengo poder para poner Mi vida, y para volverla a tomar”, y Él lo probó. Y aquí está Él después de dos mil años, todavía moviéndose entre su pueblo como Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra, a medida que Él se mueve en Su iglesia.

13 Una iglesia, hace dos mil años, cuando vieron a su pastor, el San Pablo, por medio del cual Tú estabas hablando y revelando y ministrando. Ellos tomaron de su cuerpo pañuelos y sudarios, y Tú lo honraste, y espíritus inmundos salían de la gente y eran sanados.
Ahora, Padre, Tu amado siervo, el gran apóstol y santo, se fue al hogar Contigo hace muchos cientos de años, pero Tú permaneces para siempre. Y esta noche esta gente que tiene confianza en Ti, y quiere que Tu siervo humilde ore una oración por ellos, por medio de estos pañuelos; yo pongo manos sobre ellos, en conmemoración de Tu Palabra, y pido que cada uno sea sanado.

14 Dios, Tú sabes lo que todos esos significan. Tú los observaste cuando estaban escribiendo estas notas. Tú aún supiste cuando se cortó el material, para qué se iba a usar. Y aquí están esta noche, colocados aquí. Que puedan encontrar su destino, y cuando sean puestos sobre los enfermos, que todo poder de enfermedad y aflicción se vaya de los cuerpos de la querida gente que está sufriendo. Dios Todopoderoso, libéralos y que se vayan libres. Concédelo, Padre.
Ahora, bendícenos en la lectura de la Palabra esta noche, y al hablarla. Sana a todos los enfermos y afligidos, y salva a los perdidos, y llama de regreso a los extraviados, y que se han apartado de Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo amado. Amén.
[Alguien habla con el Hermano Branham].
El hermano pastor aquí dice que pueden recoger los pañuelos inmediatamente después del llamamiento al altar esta noche. Él se los entregará. Muchas gracias, y que el Señor conceda que cada uno de estos, que han sido representados, cuando lleguen a su destino, para quienes está determinado, que Dios conceda que cada uno sea sanado.

15 Ahora, deseo leer otra vez esta noche por solo unos momentos. Por cierto, al fin pude despedirlos anoche con solo cinco minutos de retraso. Estoy mejorando. Mi gente me dijo que simplemente me tarde un poquito menos anoche, y que la gente llegó un poquito más temprano.
Ahora, para mañana en la mañana, hablaré a las siete en punto, o a las siete quince, con los Hombres Cristianos de Negocios en Glendale. Creo que es como una reunión cerrada para los hombres de negocios y sus esposas, no lo sé. Y luego, el sábado en la mañana, con los Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo en Los Ángeles, en la Cafetería Clifton. El programa saldrá al aire. Los hombres Cristianos de negocios: unos finos hermanos que han patrocinado mis reuniones, en muchos, muchos lugares. Encuentro que son un grupo excelente de hombres.

16 Y si hay hombres de negocios aquí esta noche que son Cristianos, estoy seguro que hay un capítulo en su vecindario o en alguna parte, confío que Dios los mandará con ellos y que se unan con este buen grupo de hermanos llenos del Espíritu, porque son hombres buenos.
Y este otro grupo también, aquí abajo… Pienso que el de Los Ángeles es del Evangelio Completo. El que está aquí es principalmente Metodista, Bautista, y por el estilo, solamente. Alguna gente del Evangelio Completo estaban… o Pentecostal, lo cual es el Evangelio Completo, también. Y en verdad que hayamos un buen grupo de hombres, donde quiera que vamos. En todas partes uno encuentra Cristianos, no importa en qué nación estén, son gente muy, muy genuina.

17 Hace un tiempo me paré, solo para mostrarles, hermanos… Uds. saben, pienso que hoy… Escucho que está saliendo la noticia que el Sr. Molitov, o como se llame, allá en Rusia, oh, no pudieron llegar a un acuerdo, al discutir sobre Alemania, de si se van a unir o no. Uds. saben, la cuestión es, están dejando por fuera a la persona principal en estas reuniones, al Señor Jesús. Él murió para que todos los hombres pudieran ser hermanos.
Pues, cuando fui a Finlandia… (Quizás el hermano Sueco que está aquí esta noche se acuerda del incidente) cuando aquí en los Estados Unidos, vi una visión sobre un niño siendo resucitado de los muertos; muchos de Uds. se enteraron. Y el niñito fue encontrado exactamente donde la visión dijo que estaría con el mismo aspecto del niño… Muchos de Uds. sabían al respecto, y tal vez leyeron o aún me escucharon decirlo un año o dos antes de que aconteciera. Dijo exactamente cómo eso…
¿Hay alguien aquí que haya escrito eso en su Biblia? Sí, miren las manos, seguro. Les dijo cómo sucedería y todo al respecto, porque cada vez, es palabra por palabra la manera como Él lo dice. Y cuando ese infante resucitó de los muertos, cuando el hombre del estado que estaba allí firmó con un sello notarial, y demás; con su propio nombre atestiguando que él había estado allí cuando sucedió.

18 Esa noche cuando me llevaron al lugar donde iba de hablar, por más de seis cuadras, uno ni siquiera podía subir al carro. Y pequeños soldados finlandeses, muchachitos que todavía ni se rasuraban, solo unos muchachos de cara lisa, no tenían más de dieciséis años, y con esas botas grandes y sacos largos… habían matado a todos los soldados. El único ejército que tenían eran solo unos niñitos que venían.
Y ellos me llevaron al lugar aquella noche, y había soldados rusos en la calle con ese saludo ruso, lágrimas corriendo por sus mejillas. Y ellos tomaban a esos finlandeses, y cuando estaban alrededor del lugar, y colocaban sus brazos alrededor de ellos y los abrazaban y los besaban. Hermano, cualquier cosa que logre que un finlandés bese a un ruso, o un ruso a un finlandés, terminaría las guerras de una vez para siempre.

19 Se requiere de la Sangre del Señor Jesús. Y esos comunistas, antirreligiosos, estaban parados allá, y algunos de los hermanos les preguntaban: “¿Qué piensa de eso?”.
Dijeron: “Nosotros aceptaremos un Dios como ese que tiene poder, seguro. Estamos listos para confesar ante algo como eso, pero no todo esto de uniéndose a las iglesias y colocando toda la riqueza de la nación, colocándola en una iglesia en alguna parte, y luego no vivir diferente al resto de la gente”.
Yo mismo no los culpo demasiado. Eso es correcto. Sí, señor. Si Él es Dios, Él es Dios. Si Él no es, pues, Él no es; ya sea que está bien o está mal, en todas las cosas.
Ahora, leemos en las Escrituras esta noche en Génesis 22, para continuar nuestra historia. ¿Qué tanto les gusta leer sobre Abraham? ¿No es maravilloso? A mí simplemente me encanta leer sobre él. Y ahora, en el capítulo 22, y versículos 7 y 8, y luego como texto en el versículo 14. Siete y ocho del veintidós, Génesis 22, leemos esto:
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Ahora en el versículo 14:
Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
El Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.

20 Jehová-jireh: “El Señor proveerá para Sí mismo un sacrificio”. Ahora, Jehová, en el Antiguo Testamento aparece ante la raza humana en siete nombres relativos compuestos, que Él iba a ser para la gente. Él apareció primero como Jehová-jireh, el Señor proveerá un sacrificio.
En segundo lugar, Él aparece como Jehová-rapha, el Señor que te sana; Jehová-Manasés, Jehová, nuestra bandera; Jehová… Siete nombres compuestos redentivos con los cuales Dios se le aparece a la raza humana, el Todo Suficiente proveedor de todo lo que tenemos necesidad, desde el principio al fin.
Ahora, anoche estuvimos hablando sobre Abraham, y lo dejamos donde Dios se le apareció en el nombre del Dios Todopoderoso. Y se usó la palabra hebrea El Shaddai, lo cual significa “el pecho” o “El que tiene pechos, el Todo Suficiente, el Fuerte, el Dador de vida”. Y dimos la ilustración anoche como El de los pechos.

21 Ahora, la palabra compuesta, la palabra “con pechos”, como… ¿Cómo podríamos sacar a Jehová-jireh de la Biblia, o Jehová-rapha, el sanador, y aceptar a Jehová-jireh, el sacrificio provisto por el Señor? Y en todos estos nombres compuestos, cada uno de ellos fue cumplido en Jesucristo. Él era Jehová-jireh, el sacrificio provisto; Él era Jehová-rapha, el sanador; Él era Jehová, el estandarte; Jehová, el escudo; Jehová, la paz; Jehová, el pastor. Todos esos nombres compuestos redentivos se aplicaron al Señor Jesús. Usted no podría aplicar uno y quitar el otro.
Y si no eran aplicables, Él no fue Jesús, el Hijo de Dios. Allí lo tienen. Son inseparables; Ud. no puede separar los nombres compuestos de Dios. Y si uno de ellos fue aplicado a Jesús, todos ellos fueron aplicados a Jesús. Así que, si Él es el sacrificio provisto de Dios para el pecado, Él es la expiación provista por Dios para la sanidad. Él es “el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Y como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”, por las mismas razones.

22 Moisés levantó la serpiente de bronce por una razón compuesta. ¿Por qué? Porque la gente estaba descarriada, quejándose contra Dios, y contra Moisés. Y Moisés levantó la serpiente de bronce para el perdón de sus pecados, y la sanidad de sus cuerpos. Y así como la serpiente de bronce representó a Cristo, Él fue levantado para el perdón de nuestros pecados, y la sanidad de nuestro cuerpo.
Él se le apareció a Abraham como Jehová-jireh, Jehová-rapha. Él aparece aquí como El Shaddai. Oh, podríamos tomar cada uno de esos y quedarnos aquí seis meses y no salir de eso, solo tomándolo desde Génesis a Apocalipsis, de un lado a otro. Yo amo la Palabra. La Palabra de Dios: está establecida. Es posible que escuchemos muchos fandangos falsos y muchas cosas que no son verdad, e inventos, pero la Palabra es eterna; es la promesa eterna de Dios.

23 Y recuerden, pueden Uds. registrarme en el papel del tiempo, y escribirlo en la historia cuando haya partido, para que cuando yo comparezca ante el tribunal de juicio: yo digo esto, que cada promesa de Dios en la Biblia es verdad. Y si Ud. toma la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina de Dios, llegará a acontecer. Recuerden, no lo olviden. Si Ud. personalmente, usted, puede tomar la actitud mental correcta hacia cualquiera de estas promesas Divinas, llegará a suceder.
Ahora, si usted no… Un individuo se encontró conmigo no hace mucho tiempo y dijo: “Oh, Hermano Branham, a mi no me importa lo que usted diga, yo no creo en sanidad Divina”.
Yo dije: “No es para usted”.
Él dijo: “¿Por qué?”.
Le dije: “Usted es un incrédulo. Es solamente para aquellos que creen; es el único que puede recibirlo, los creyentes, no los incrédulos. Es solo para aquellos que creen”.

24 Y entonces, de esa manera Dios lidia: solo con creyentes. Y Abraham era uno que Dios llamó a salir fuera, un siervo elegido, y un profeta. Y Dios se encontró con él, y siguió animándolo a medida que esperaba el cumplimiento de la promesa.
Ud. dirá: “Desearía que Él hiciera eso conmigo”.
Es por eso que está Ud. aquí esta noche. Esa es la razón por la que esta gente está acostada aquí en estas camillas esta noche, estos padres han traído a sus pequeños hijos. Algo en ellos; ellos escucharon que otros han sido sanados. Y vinieron. ¿Qué es? Es la misma cosa. Dios animándolo a usted: Crea.

25 Así que, Él se le aparece a Abraham en el Nombre de El Shaddai, el Dios con pechos. Uno, para la sanidad física; el otro, para la sanidad espiritual. Lo que sea que Ud. necesite, solo tómelo de Dios. Dos recursos, dos lugares… Y noten, como una madre con su bebé pequeño (como he dicho), cuando está tierno, y está enfermo, y el pobrecito está con malestar y ha perdido mucho peso, pero la madre toma al bebé en su pecho, y lo mece. Y se está poniendo bien, y está amamantando de la madre, introduciendo su fuerza en el bebé. Y de esa manera es esta noche, señora, y señor, todos los que están por este lado, todos usted que están enfermos.
Cuando Ud. acepta la promesa de Dios siendo de su propiedad personal (aquí está), entonces Ud. se recarga en Su pecho, y Ud. está amamantando todos los días, fuerza. Cuando el cáncer se lo comió una vez, cuando la tuberculosis lo estaba secando, cuando la aflicción lo había atrapado, Satanás ha estado en su casa y lo ha incapacitado y lo dejó de esa forma, por una fiebre o algo. Pero Ud. se está recargando en Sus brazos eternos, con su cabeza sobre Su pecho, amamantando de la Palabra. ¡Aleluya! Amamantando de la Palabra. Y noten, no solo eso, pero el bebé que está inquieto y con malestar, mientras está amamantando, antes de sentirse bien, se satisface, mientras está amamantando.

26 Y cada creyente: “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que diligentemente le buscan”. Y cada creyente que viene a Dios cuando acepta la manera provista por Dios, Su sacrificio, y se recarga en el pecho de Dios para confiar en su sanidad, salvación, lo que pudiera ser, él queda satisfecho. Él no brinca de pilar a poste, no es arrojado con cualquier viento de doctrina, pero él queda satisfecho. “Dios dio la promesa, yo la he aceptado, eso lo concluye, por lo tanto estoy aquí satisfecho”.
Oh, qué… Yo he tenido experiencia con eso, amigos. Cuando en la Clínica Mayo me dijeron, en la gran crisis, él dijo: “Usted no puede…”. Sentado en ese consejo de médicos. Ellos dijeron: “Reverendo, usted nunca se pondrá bien”. Dijeron: Usted tiene una regurgitación; sus nervios llevan a una dirección, su sangre fluyendo a la otra dirección“. Dijo: ”Usted nunca, nunca estará bien“, dijo: ”Porque eso se encuentra entre otra dimensión, y nosotros no podemos llegar a esa dimensión“.
Mi corazón me empezó a fallar. Yo dije: “¿Me quiere decir que estoy acabado?”.
Él dijo: “Exactamente”.
Ese viejo doctor parado allá con sus brazos cruzados, moviéndose el bigote, como veinte doctores parados allá, él dijo: “Eso es correcto”.
Yo dije: “Bueno, Dios todavía no me dice eso”.
Salí del lugar, mi esposa llorando. Después me fui al hotel para acostarme, y dije: “Dios, ¿qué puedo hacer?”. Y allí Él apareció.
Dijo: “No creas eso; Yo estoy contigo”.
¡Aleluya! Vaya, salí de allí con una gran sonrisa en mi rostro; yo dije: “¡Alabado sea el Señor! ¡Estoy sanado!”.
Mi esposa dijo: “¿Quieres decir que estas sanado?”.
Yo dije: “Seguro, Él me dio una promesa, y yo la he aceptado”.
Ella dijo… Yo dije: “Tengo hambre”.
Ella dijo: “Bueno, voy a ir por tu agua de cebada”.

27 Yo dije: “Ábreme una lata de frijoles, y fríeme un trozo de jamón, dame un poco de cebollas, y un pedazo de pan de maíz. Voy a comer en verdad”.
¡Sí, la promesa! Cuando uno puede sacárselo de la cabeza y bajarlo aquí, algo sucede. Jehová-ji… “¿Cómo lo va a hacer?”.
Yo no sé. Él ya proveyó el sacrificio; yo solo tengo que caminar en eso, es todo. Por un tiempo no parecía haber ninguna diferencia, pero sí que funcionó un poquito después. Yo nunca había pesado más de ciento veinte, veintiocho libras [54 a 58 Kg. Trad.], y ahora peso ciento setenta [77 Kg. Trad.]. Así que, me siento bien. ¿Por qué? Porque Él todavía es El Shaddai. Tan confiado que Él lo va a hacer, porque Él así lo dijo. Seguro.

28 Abraham continuó, ahora tenía noventa años. Y él dijo: “Dios se me apareció, dijo que Él era El Shaddai. Soy un hombre anciano, mi esposa tiene ochenta años, por convertirse en una abuela… o, estaba… parecía una. Y allí se encontraba ella, una mujer muy anciana, él un hombre anciano, con los bigotes canosos colgándole, pero dijo: ”¡Alabado sea el Señor! Vamos a tener ese bebé. Dios ya lo dijo. Solo ten listo todos los pañales y demás, porque vamos a tener ese bebé“.
¡Oh vaya! La gente dijo: “Ese hombre está un poquito loco de la cabeza. No es de extrañar, él se quedó demasiado tiempo en el desierto”. Pero él sabía en dónde estaba. Eso es correcto. No importaba lo que el mundo de afuera decía, él sabía en dónde estaba parado, porque tenía confianza. “Él no titubeó a la promesa de Dios por incredulidad, sino se fortaleció, sino que fue fuerte, dando gloria a Dios, sabiendo que Dios era capaz de cumplir lo que Él había prometido”.
Y si Abraham pudo hacer eso, y nosotros hemos tenido casi tres mil años de testigos desde entonces, con la resurrección del Señor Jesús, y Su Presencia está aquí con nosotros ahora, y se supone que es la simiente de Abraham, levantémonos en el nombre de la justicia, en el Nombre de Cristo, y crean en Dios, si somos la simiente de Abraham.
Si el diablo los está lanzando del salón de billar al bar y a todo lo demás, dele un puntapié, hágase cargo. Dios lo prometió. No es mi intención gritar. Esta cosa ha de tener alto el volumen, pero algunas veces me pongo muy religioso, cuando empiezo a hablar de eso, porque es acercándonos a la meta, ustedes saben.

29 Entonces, pensando en eso, noventa años de edad. “Bueno”, él dijo: “Si Tú eres El Shaddai, Tú eres el pecho, me estoy recargando justo en él. Dios, puede ser que yo sea un hombre anciano, pudiera haber nacido estéril, Sara también. Y ella lleva muchos años, probablemente ahora unos cuarenta años, han pasado desde la menopausia, pero gloria a Dios, vamos a tener al bebé de todas maneras. Tú lo prometiste, así que vamos a seguir creyéndolo. La edad no significa nada”.
¿Qué significa la edad para Dios? ¡Vaya! Así continuaron. Transcurrieron otros diez años. Ahora Abraham tiene cien años. ¡Vaya! Y Sara tenía noventa. La Biblia dice que los dos estaban entrados en años. La pequeña abuela con su gorrito, su pequeño chal, andando alrededor de la casa. Abraham, sus hombros encorvados, con una gran barba blanca, caminando alrededor con su bastón, todavía alabando a Dios. Y la Biblia dice que en lugar de debilitarse, todo el tiempo se fortalecía. Iba a ser más glorioso: Él vería algo mayor. Luego nos llamamos nosotros mismos simiente de Abraham, y sin la suficiente fe para ponerle un punto a la “i” si fuera tinta.

30 Noten, eso es… No quise decirlo de esa manera. Discúlpenme. Tenía mi mente… El Espíritu Santo está tratando de guiarme para un lado, y yo estoy tratando de saltar al otro lado, me supongo. Pero miren, no quise decirlo de esa manera. Quiero decir que si la fe está muy débil, y empezamos a pensar en nuestro padre Abraham, y él sin el Espíritu Santo. Nosotros tenemos el bautismo del Espíritu Santo. Él estaba bajo el sacrificio de un cordero, el cual jamás podía quitar el pecado; solo cubría el pecado. Pero nosotros estamos bajo un sacrificio que quita el pecado, destruye el pecado, divorcia el pecado. Y luego con la fe que tenemos, pero sin embargo ellos no fueron perfeccionados sin nosotros. Nos están esperando a nosotros para proseguir.

31 Ahora, aquí están ellos, alrededor de los cien años de edad. Y un día, Abraham, después que Lot escogió ir allá abajo a tener un gran tiempo en la ciudad… Quizá tal vez él llegó a ser allá abajo en Sodoma, en las planicies bien regadas… Ustedes saben, el camino fácil no siempre es el mejor camino. El mejor camino es encontrar la voluntad de Dios, y luego viajar en él. Amén. Eso es correcto. Busque la voluntad de Dios, no importa qué tan duro sea, solo levante su mano, y diga: “Yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor, comenzaré con Jesús, ahora, Señor, estoy atravesando”.
Y la Sra. Lot allá abajo, y tal vez llegó a ser la presidente de muchos clubes de damas, y así sucesivamente, allá abajo. Y Lot llegó a ser el alcalde de la ciudad, o lo que haya sido, un descarriado, alejado de Dios, allá abajo entre aquella gente pervertida.

32 Un día, cuando Abraham estaba sentado en aquella tierra estéril donde no hay mucho para comer, el ganado era poco, casi no había agua para beber, pero él estaba haciendo lo que Dios le dijo que hiciera. Un día mientras estaba sentado allá bajo un roble, alzó sus ojos y vio a tres hombres que venían. Y los vio y rápidamente (Él no tuvo que esperar un mes), rápidamente, siendo un hombre lleno del Espíritu, él reconoció que uno de ellos era el Dios Todopoderoso y a dos Ángeles. Eso es lo que la Escritura dice que Él era: Dios Todopoderoso.
Y Él llegó, y Abraham corrió y cayó delante de Él, y lo adoró, y lo llamó Señor, con mayúscula S-e-ñ-o-r, Señor. Y él dijo: “¿Gusta venir unos minutos conmigo?”.
El Hombre tenía una apariencia cansada. Jehová-Dios mismo, cansado, con polvo en Su ropa, y probablemente Gabriel y Miguel caminando al lado de Él en forma de carne humana.

33 Dijo: “Quédate solo un momento, porque habéis pasado por aquí. Tú has hallado favor… Yo he hallado gracia en tus ojos. Porque habéis pasado por aquí. Que se traiga un poco de agua y lavad vuestros pies; y descansad. Toma un pedazo de pan, y refréscate, después pasaréis”.
“Bueno”, dijo: “Solo haz así como has dicho”.
Ellos se sentaron debajo del árbol, y Abraham corrió a la tienda, dijo: “Sara, toma presto tres medidas de flor de harina, y haz panes cocidos debajo del rescoldo”.

34 Él salió corriendo hacia la manada y buscó el becerro más gordo que pudo encontrar, lo mandó matar y aderezar, y regresó, y lo sacó para comer, los panes de maíz, chuletas de ternera, suero de leche, o algún tipo de leche, y mantequilla. Y el Dios Todopoderoso comió pan de maíz, chuleta, comió mantequilla con Sus panes de maíz, y bebió la leche. Dios lo hizo.
Hace un tiempo estaba hablando de eso, y un predicador me escribió una carta. Él dijo: “Hermano Branham, vuelva en sí”. Él dijo: “¿Me quiere decir que ese era Dios?”.
Yo dije: “Era Dios; era Dios”.
“Bueno, ¿cómo fue que Él llegó allá? Bueno, ¿acaso Él solo…?”
Él le dijo a Abraham: “¿Hay para el Señor alguna cosa difícil?”.

35 Bueno, seguro. ¿Qué pasó? Era un cuerpo en el cual Él mismo se estaba representando. Bueno, Dios lo posee todo. Él solo extendió la mano y tomó un puñado de átomos, y un poco de petróleo, algo de luz cósmica, y “Whew”, sopló y lo juntó y entró directamente en él. ¡Eso es todo! ¡Él es Creador!
Vistió a los otros Ángeles, y llegaron al lugar caminando en carne humana. Y mientras estuvieron en carne humana, les dio hambre. ¡Aleluya! Yo sé que estoy emocionado… pareciera como que estoy emocionado. Déjenme decirles algo. Al saber que nuestro Padre… ¿De qué está hecho el cuerpo humano? Un poquito de aceite, y petroleó, poca luz, unos cuantos átomos, y un poquito de fosfato, y calcio y así sucesivamente, todo sale de los elementos. Pues, Él solo lo habló a existencia, entró en eso, y se representó a Si mismo, y habló con voz humana.

36 Ese mismo Dios… El otro día, mi esposa, que está sentada allá atrás… Yo me estaba peinando los pocos cabellos que me quedan. Ella dijo: “Billy, casi estás calvo”.
Yo dije: “Pero, gracias a Dios, no he perdido ni uno de ellos”.
Ella dijo: “¿En dónde están?”.
Le respondí: “¿En dónde estaban antes de tenerlos? Estaban en algún lugar. Ellos estaban, y luego ya no estaban, y un día ellos estarán otra vez”.
¡Aleluya! En dónde estaban en primer lugar, allí están ahora, esperando que un día de estos vaya a recogerlos. Este cuerpo viejo arrugado va a ser cambiado uno de estos días. Voy a volver a ser un hombre joven otra vez.
Así que, Él le mostró a Abraham lo que Él iba a hacer. Dios se sentó dándole la espalda a la tienda. Dijo: “¿En dónde está Sara?”.
Dijo: “Ella está en la tienda”.
Él dijo: “De acuerdo al tiempo de la vida”, (quiere decir, con las damas), Él dijo: “Te voy a visitar en ese tiempo”.
Y Sara, en la tienda, hizo: “¡Ja, ja!”. Se rió.
Él dijo: “¿Por qué se rió Sara?”. Con Su espalda… la Biblia dice que Él le daba la espalda a la tienda. Esa fue toda una telepatía mental, ¿no es así? “¿Por qué se ha reído Sara?”.
Sara dijo: “Oh, yo jamás”.
“Oh”, dijo: “Sí, lo hiciste”.

37 Dios en carne humana, reconoció lo que estaba sucediendo detrás de Él. El Mismo que supo dónde Felipe encontró a Natanael. El Mismo que está aquí entre nosotros esta noche, que conoce todo sobre ustedes. Él todavía es Dios. Dios tuvo necesidad de hablar con Abraham como un hombre, así que Él mismo se hizo un cuerpo y entró en él. Y ese mismo Dios nuestro tiene cada pedacito de calcio que alguna vez estuvo en su cuerpo marchito. ¡Aleluya! La única cosa que Él tiene que hacer es en el tiempo de la venida de Su Hijo, el Señor Jesús, solo hablar, y cada hombre que ha vivido y creído en Él volverá a vivir. Él es Jehová Dios, el Creador. Dejen de estarlo empequeñeciendo; háganlo a Él grande. Es lo que Él es; Él es grande, poderoso.

38 Miren lo que Él le hizo a Sara y Abraham allí. Ahora, van a tener que ponerse su abrigo por un minuto, especialmente los ministros. ¿Qué le hizo Él a Sara y a Abraham? Después que Él bajó a destruir a Sodoma y a Gomorra, y que los Ángeles fueron allá, vieron esa generación pervertida de gente —igual como lo tenemos hoy día.
Miren los periódicos y cosas, que publican cómo avanza la perversión de la gente porque los hombres no pueden estar satisfechos con una esposa, y él está viviendo con todo, con cada mujer que puede andar, y las mujeres de la misma manera. Y se ha convertido igual como el pecado de Sodoma. Va en aumento, al punto que el gobierno está lleno de ellos, la nación está llena de ellos, esta Costa Oeste está contaminada con eso. Yo recibo miles de cartas desde arriba hasta abajo de esta Costa, de hombres y mujeres y cosas, que han cruzado la línea, se han pervertido, dándoles una mente de esa clase. Noten, que cosa tan penosa es esta. No hay remedio o medicina en el mundo que pueda curarlo, solo Dios.

39 Allí estaban ellos, y… Bueno, ¿Saben lo que Dios le hizo a Sara y a Abraham allí, cuando Él entró en ese cuerpo humano, que Dios hizo, Él y los dos Ángeles? Él sencillamente convirtió a Sara y a Abraham en un hombre y mujer jóvenes otra vez —los hizo un hombre y una mujer jóvenes. Seguro, Él lo hizo. Los volvió nuevamente a un hombre y mujer jóvenes.
Y noten. Cuando Él hizo esto… Puedo simplemente imaginarme a Sara, la pequeña abuela, Uds. saben, con su pequeño chal puesto, diciendo: “Papá, sabes que tú cabello está comenzando a verse un poquito negro a los lados, y sabes, yo creo que unos de ellos están creciendo otra vez”.
Dijo: “Madre, ¿Sabes algo? He notado, Sara, que las arrugas debajo de los ojos se te está desapareciendo”.

40 Ella se convirtió en una mujer probablemente de treinta años, y él de veinticinco o treinta, más o menos esa edad, a un hombre y mujer jóvenes. Ahora, escuchen, hermanos, Uds. tienen que admitir que Dios le hizo algo a ambos, a Sara y a Abraham. Abraham tenía cien años, y había vivido con esta mujer desde, probablemente desde los diecisiete años, y sin hijos. Él tenía que hacer algo.
Observen. Ahora, jovencitas, todas Uds. perdónenme por esta plática tan directa, pero estoy ahora hablando Escritura. Y observen esto, nosotros leeremos entre líneas. Para poder tener este bebé, la primera cosa que Él tenía que hacer era traer… Él tenía que hacer la matriz de la mujer fértil. ¿Es eso correcto? Él tenía que hacerlo. Para poder que ella entrara en labor de parto, le tenía que dar un corazón nuevo y fuerte. Una mujer de noventa años no podía hacer eso; ustedes saben eso.
Y otra cosa, a esa edad, las venas de leche estaban secas. Ellos no tenían biberones en aquellos días, ellas los amamantaban, así que tenían que crearse venas de leche y cosas para que la madre amamantara al niño.

41 Dios no le pone un parche a nada. Él solo hizo una Sara nueva para mostrar que lo que Él va a hacer con todas Uds. mujeres ancianas en un momento de estos que creerán en el Señor Jesús. Sí, señor. Él los volvió nuevamente en un hombre y una mujer jóvenes. Yo se los probaré.
Ellos hicieron un viaje. Marquen en el mapa donde fueron a Gerar: a unas trescientas millas de distancia [482 Km.]. Ese es todo un viaje para un hombre y mujer de esa edad. Y la cuestión fue que cuando llegaron a Gerar, allá estaba un rey joven, llamado Amilech… era Abimelec. Y él andaba en busca de una noviecita. Y todas esas mujeres hermosas que había en el país, y él se enamoró de esta abuela anciana, cien años de edad; pequeño chal.
Él dijo: “Esa es la que he estado esperando”.
Tonterías. Uds. saben mejor que eso. Pero la Biblia dice que él la tomó por su esposa, una mujer de cien años de edad. Rechazando a todas las damas jóvenes, y dijo: “Esa es la muchacha más bonita que haya visto”. Él fue y la tomó. Abraham la llamó su hermana.

42 ¿Qué hizo Dios? Él había vuelto nuevamente a Sara a una joven hermosa. ¡Oh Dios, cuando pienso en ello, lo que Dios puede hacer! ¡Qué esperanza le da a usted!
Miren, Dios pinta un cuadro. Dios es un Dios de variedad. Esa es la razón que podemos creerle esta noche siendo el Dios de la resurrección. Observen la naturaleza. La semilla cae en tierra… si Ud. coloca un grano amarillo de maíz en la tierra, saldrá amarilla. Si Ud. coloca un grano blanco en él, saldrá un grano blanco. No todos vamos a ser rubios, o morenos, en el Reino de Dios, va a haber una variedad. Dios es un Dios de variedad.

43 Miren. Él hace montañas grandes; Él hace montañitas pequeñas; Él hace planicies; Él hace praderas; Él hace desiertos; Él hace océanos; Él hace flores blancas, flores azules, flores rojas, flores rosas; Él hace palmeras, árboles de roble, y toda clase de arboles, césped, arbustos, y así sucesivamente. Él es un Dios de variedad. Él hace rubios, morenos, pelirrojos; de esa manera Él los quiere. Y este es solo el lado negativo.
Usted recuerda, hermano… Vamos a retroceder unos días. Cuando pienso en esto, y pienso en mi propia querida esposa, sentada allí, parada entre el público y yo, treinta años de edad, y casi tiene toda su cabeza blanca. Yo podría poner mi brazo alrededor de ella y decir: “Querida, pero déjame decirte algo, uno de estos días gloriosos, Jesús viene”.

44 ¿Se acuerda, papá, cuando caminó hasta el altar allí, con mamá? Los niños ya crecieron y todo lo demás. ¿Se acuerda qué tan bonita estaba ella con ese vestido de novia puesto, esos ojos brillantes, esas mejillas rosadas? Eso fue allá atrás antes que apareciera Max Factor, quizá. Pero, no había necesidad que se lo pusiera. Y tan hermoso cabello que ella tenía.
Mírela ahora, canosa, arrugada, sus pequeñas mejillas están hundidas. Usted toma su mano pequeña y vieja, mira el anillo de bodas que trae, y qué tan arrugada está. Madre, Ud. mira a papá, y recuerda qué tan derecho caminó aquel día. Él estaba tan orgulloso de usted. Usted volteó y vio su cabello brilloso peinado hacia atrás; ahora todo se ha ido; el poco que le queda se ha vuelto gris. Usted mira su gran musculatura que solía estar allí, cuando él lavaba sobre ese viejo lavadero, y miraba que sus musculosos subían y bajaban, y ahora está todo flácido, se ha ido. Eso es correcto. ¿Se acuerdan de eso?

45 Pero recuerde, Dios pinta una flor; Él pinta un cuadro. Él comenzó con usted desde niño. Él lo deja crecer. Yo le pregunté a un científico el otro día, dije: “Pruébemelo, hermano”. Él también era doctor. Le dije: “Quiero preguntarle algo, doctor”. Él estaba hablando sobre la gente de color en África, y yo les dije cómo es que tenían que vivir.
Dijo: “Ellos no eran humanos”.
Yo dije: “Ellos son tan humanos como lo somos usted y yo”. Eso es correcto. Ellos tienen un alma. Eso es correcto. Y son una buena gente Cristiana cuando están convertidos.
Y yo dije: “Le quiero decir algo, doctor”. Dije: “¿Es verdad que cada vez que yo como, renuevo mi vida, desarrollo nuevas células de sangre, que vienen de la comida que como?”.
Él respondió: “Eso es correcto”.

46 Yo dije: “Le quiero preguntar algo. Cuando yo tenía dieciséis años, cada vez que comía un buen plato de comida, todo el tiempo me ponía más grande y más fuerte. Y ahora, estoy comiendo aún mejor ahora que cuando tenía dieciséis años de edad, y cada vez que como, me estoy poniendo más viejo y más débil. Explíqueme eso. Si a los dieciséis ingería nueva vida, aún me hacía crecer y me ponía más y más grande. ¿Cómo le voy a vaciar agua a un vaso e inmediatamente se comienza a llenar hasta que al llegar a un cierto punto y se detiene, y yo le vierto agua y comienza a bajarse? ¿Qué sucedió? Dígame”. Yo dije: “¡Porque Dios así lo dijo! Esa es la razón. Polvo eres, y al polvo regresarás”.

47 Dios le permite a Ud. llegar hasta una edad cuando está en su mejor momento… pudiera ser… Quizá Satanás lo ha afligido. Tal vez Ud. no llegó a la edad de madurez. Eso está bien. En la mente de Dios, Él sabe cómo tiene que verse. Así que, Él lo llevó a esa cierta imagen, cuando lo llevó justo a ese tiempo cuando Ud. tenía de veintitrés a veinticinco años, Ud. está en su mejor momento. Entonces Él dijo: “Muy bien, muerte, aquí está él, pero no puedes llevártelo hasta que Yo diga”.
Y Uds. notan, se empiezan a dar cuenta que después que pasaron los veinticinco años de edad, ya no son la misma persona que solían ser. ¿Qué es? Ud. va en decadencia. Aunque Ud. está comiendo, va en retroceso todo el tiempo. Después de un rato entran las canas, sus músculos se acaban, pero la imagen está en la mente de Dios. Y cada vitamina, y cada pedacito de calcio, y cada pedacito de todo lo que había en mí, cuando estaba en mi mejor tiempo, y cuando Uds. estaban en su mejor tiempo, en la resurrección, no se va para ningún lado. Vino de algún lugar, ahora está aquí. No estaba, luego está, luego no está. Vuelve a donde estaba, porque Dios en Su mente ya sacó la imagen que Él le va a hacer para toda la eternidad.
Y un día glorioso, Jesús vendrá y todo… ¡Miren! ¿Qué le puede hacer la muerte a usted? La muerte seguirá manteniéndolo en un rincón, y en una cama de enfermedad, y allá, pero solo… lo último que puede hacer es jalarlo a usted a la Presencia de Dios. Y luego en la resurrección, todo lo que la muerte… ¡Oh, Aleluya! Todo lo que la muerte le hizo en una ocasión será borrado.

48 Cuando Dios lo hizo que llegara a su lugar idóneo, cuando era fuerte y saludable, y estaba en su mejor momento, la muerte entró. Pero lo que la muerte hizo y durante todo ese transcurso será quitado, y Ud. volverá de nuevo a perfección. ¡Aleluya! Ese es nuestro Padre Celestial.
¡Oh, vaya! Cuando pensamos en eso, en lo maravilloso que es. Solo dijo: “Ven acá”. Dio un paso y entro directamente a la carne y fue hasta allá. Aquí estaba Sara, una mujer hermosa y joven, y Abimelec se iba a casar con ella. Y entonces, esa noche Dios se le apareció a él y dijo: “Hombre, eres como un hombre muerto”.
“¿Por qué?”, él dijo: “Señor, pues, ¿por qué?”.
Él dijo: “Tienes la mujer de un hombre”.
“Pues”, él dijo: “Tú conoces la integridad de mi corazón. Yo no lo sabía. Ella dijo que él era su hermano, y él dijo: Esa es mi hermana”.
Él dijo: “Sí, esa es la razón que Yo te detuve de pecar contra Mí”. Pero escuchen…
Muestra la soberanía de Dios: allí estaba Abraham, a quien Dios le había dado una promesa.

49 Ahora, ustedes hermanos armenianos, solo tómense de su saco solo un poquito, no es mi intención restregar esto. Pero ahora, Abimelec era un hombre santo y bueno. No era nada que él había hecho. Él era un buen hombre. Y él estaba allí, y allí estaba el profeta seleccionado de Dios sentado allá… Bueno, un hombre que diría eso de su esposa, yo no sé, ¿ven?
Miren la condición en la que él se encontraba: descarriado. Claro que lo era. Dios le dijo que se quedara en Palestina, y él dejó Palestina; él era un descarriado. Él estaba sentado allá diciendo una pequeña mentirita blanca. Pero noten lo que Dios hizo. Dios le dijo a Abimelec: “Yo…”. O, Abimelec dijo: “Yo conozco la integridad de tu corazón, esa es la razón que te detuve de pecar contra Mí. Pero su esposo es Mi profeta. Yo no escucharé tu oración, pero vuelve allá, y deja que él ore por ti, porque Yo lo he llamado; él es Mi profeta. Y él está sentado allá afuera aún en esa condición. Ve y deja que él ore por ti, y Yo lo escucharé a él. Y si tú no lo haces, eres un hombre muerto”. Amén.
Como que está un poco silencioso por aquí, pero esa es la Biblia. Muy bien.
“Eres igual que un hombre muerto”.
Abimelec se despertó de su sueño y fue y llamó a todos sus hombres, y comenzaron a temblar. Él fue allá y dijo: “Abraham, aquí está tu mujer”. Y él le restauró su esposa.

50 Abraham aún era un hombre joven. Sara, inmediatamente, después de eso, más de un año o dos, tuvo el bebé que durante todo este tiempo se le había prometido. Noten…
Ahora, Ud. dice: “Eso es lo que Él le hizo a Sara, pero ¿qué de Abraham?”.
Aún después que Isaac murió… o, quiero decir, después que Sara murió, cuando Isaac era un joven, con la edad suficiente para casarse, como de unos cuarenta años después… “Oh”, Ud. dice: “Ellos vivían más tiempo en aquellos días, Hermano Branham”.
Ahora, espere un minuto. La Biblia dice que ambos estaban entrados en años. Eso es correcto. Y Abraham se casó con otra mujer después de la muerte de Sara, cuarenta años después, y tuvo siete hijos [Espacio en blanco en la cinta] [Palabras no claras]… nuestro Dios.
Él mostró en Abraham y Sara lo que va a hacer con usted, y su esposa, uno de estos días. Los volverá nuevamente a jóvenes. Si acaso no es una esperanza bendita, entonces no sé qué es, hermano. Cuando Él apareció allí, tomó para Sí un puñado de material que conforma a los seres humanos y solo lo habló a existencia, dijo: “Ven aquí”, con otro puñado, y colocó a dos Ángeles al lado, y llegó allá y habló con Abraham y también lo convirtió en un hombre joven y probó lo que Él iba a hacer. ¡Aleluya! Somos la simiente de Abraham, de camino a la promesa.
Cuando nació el pequeño Isaac… ¡Oh, vaya! ¿Tengo que detenerme aquí? Denme solo otros cinco minutos, por favor, para terminar esto para así poder cambiar algo mañana en la noche, ¿ven? El pequeño Isaac, cuando tenía como unos dieciséis años de edad, Dios se encontró con Abraham… rápidamente, y voy a tratar de llegar a mi texto, luego terminaremos, y comenzaremos la oración por los enfermos.

51 Como a los dieciséis años, Él se encontró con él. Y Él dijo: “Abraham, sé que has sido bueno; me has obedecido. Te diré lo que quiero que hagas: Quiero que subas con el pequeño Isaac y que lo mates”.
Estoy pensando en quince minutos después de la hora, mejor es que pare aquí. Oremos.
Nuestro Padre Celestial, oh, es tan bueno celebrar la fiesta con el pan viviente de Dios. El tiempo no lo permite, Padre, pasar ahora al siguiente texto, pero tal vez Tú me permitirás terminarlo mañana en la noche. La gente aquí está trabajando, me da lástima, moviéndose allá en los campos, en las plantas, y oficinas, y por el estilo. Ellos han venido, Padre, unos de ellos están enfermos, y están aquí postrados sufriendo. Y oro, Señor, que Tú solo bendigas Tu Palabra ahora, y que ellos se puedan ir a casa con esto en su mente, sabiendo que si ellos han nacido de nuevo, están muertos en Cristo, y han tomado de la simiente de Abraham y son herederos de acuerdo a la promesa.

52 Permite que cada hombre anciano y mujer esta noche, cuando salgan de este edificio… o, de esta carpa, así como Tú saliste de Tu carpa, de un hombre anciano para volverlo a un joven, una anciana para volver nuevamente a una joven mujer hermosa. Dios, que se sepa que un día vamos a salir de esta carpa, este lugar de morada, el tabernáculo de nuestra humillación, y vamos a ser cambiados, pisaremos otra tierra donde hay pureza.
Cuando nuestros pies pisen primero esa bendita tierra, cuando el viejo barco de Sion silbe la llegada, saldremos corriendo, todo habrá terminado entonces. Enfermedad, y lisiados, y las aflicciones y todo lo demás se habrá ido, la vejez, la muerte, la tristeza, todas estas cosas naturales que fueron provocadas por la maldición se habrán ido para siempre jamás. Seremos cambiados, inmediatamente. Pues, Tú sabes en dónde está cada pedacito de calcio, y todo lo demás que va en el cuerpo humano. Tú sabes en dónde estaba antes que Tú formaras el cuerpo, y lo has mantenido en Tu resguardo, lo puedes hablar nuevamente.
De esa manera lo hiciste con Abraham, solo hablaste una cosa a existencia. El gran Jehová, parado allá en carne humana, comiendo carne de un carnero, comiendo pan que había crecido en el campo, Él mismo se creó. Comiendo mantequilla y bebiendo leche, con hambre en Su cuerpo humano, vestido con ropa humana, una prefigura del Señor Jesús. Cómo te damos las gracias.
El día que Tú te le apareciste a Sansón y a su esposa, Jehová Dios entró directamente en la llama de fuego, y subió en el sacrifico. Cómo te le apareciste a Moisés y le diste la espalda, caminaste alrededor, permitiste que fuera capaz de verte, y dijo: “Es la espalda de un hombre”.

53 Mostrando anticipadamente, y sin embargo se nos dice que Tú eres Espíritu. Pero Tú tienes el control de toda la vida, toda la creación. Y estoy tan feliz esta noche, Señor, que Tú aún puedes poner un… crear un corazón nuevo en una mujer u hombre pecador y decadente. ¡Qué gran Padre eres! Puedes tomar a un hombre enfermo postrado en un catre, o en una cama, o en una camilla, alguien que se está muriendo, y sanarlo. Comidos por el cáncer, tullidos que vienen pueden enderezar sus extremidades. La única cosa que Tú pides es que crean. Ayúdanos a creer esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu querido Hijo, el Señor Jesús.
Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, solo quiero hacer una pregunta solemne en este momento. Es por eso que el Espíritu Santo me dijo… iba a continuar con el tema, dijo: “Detente ahora mismo”. Obediencia es mejor que sacrificio.

54 Alguien aquí, que esté fuera de Cristo… Ahora, sé que tenemos una costumbre de llamar a la gente para que venga alrededor del altar, y dejarlos orar, y así sucesivamente. Eso es bueno, pero no es la Biblia. Los creyentes fueron añadidos: “Los que creyeron fueron bautizados”.
Hay alguien aquí mientras todos los Cristianos están orando, gente con sus rostros inclinados. ¿Hay una persona aquí que está alejada de Dios esta noche, y sabe que si Jesús viniera, que su alma estaría muerta? Y Él no pudiera traer un alma muerta y meterla en un cuerpo vivo, y Ud. estaría perdido y acabado, nada que lo pueda traer de nuevo. Tan seguro como un carro no andaría sin gasolina, tampoco puede usted andar… o, resucitar sin el Espíritu de Vida. Ud. está fuera de Dios, ¿levantaría su mano a Dios? Y solo con levantar su mano, dígale a Él: “Recuérdame. Yo ahora quiero aceptar Tu manera provista y venir a Ti”.

55 ¿Podría alguien levantar su mano, en cualquier parte del edificio? Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga, mi hermana. Eso es bueno. “Yo, en este momento, quiero venir. Nunca antes lo había visto de esa manera, Hermano Branham. Nunca me había dado cuenta de lo que Él le hizo a Sara y Abraham allá”.
Dios le bendiga, pequeñito. Dios le bendiga. Alguien más diga… levante su mano a Cristo, Él los ve. Dios le bendiga, mi hermano, sentado por este lado. Levante sus manos a Cristo, y diga ahora: “Esta es mi mano hacia Ti. Un día voy a salir de este viejo tabernáculo en el cual estoy aquí viviendo, y sé que si mi alma está… si está pecando, entonces estará alejada de mí. No hay manera para que yo pueda resucitar”.

56 Mientras tienen sus rostros inclinados, permítanme decirles una cosita que sucedió recientemente. Pecador, piense en esto. No importa qué tanto vaya a la iglesia, si no ha nacido de nuevo, Ud. está perdido. No importa qué tan bueno sea, y que tan buen vecino sea, está perdido sin el nuevo nacimiento.
Estaba sentado en una banca… o pequeño banco, comiendo un poco de helado con un viejo ministro Metodista amigo mío. La Hora de la Agricultura transmitía desde Louisville, Kentucky.
Y el pequeño Club 4-H, dijeron, tenían la máquina perfecta que produciría un grano de maíz tan perfecto que no se podía distinguir de otro grano de maíz natural que había crecido en el campo. Tenían un saco lleno de cada uno, podía tomar un puñado de uno de los sacos que creció en el campo, y el otro puñado que habían hecho, los mezclaban, los dos hacían la misma cantidad de hojuelas de maíz. Al abrirlos en un laboratorio, tenían la misma clase de piel, la misma cantidad de humedad, calcio, y todo lo que va en el grano de maíz; cada uno exactamente igual. Uno no podía notar la diferencia entre uno y el otro, no había manera de volver a separarlos: el que creció en el campo, y aquel que ellos… el que creció en el campo, o cuál era el que había hecho la máquina, mecánicamente.

57 “Pero solo hay una manera”, él dijo: “Puede uno distinguirlos (escuchen) enterrándolos”. Aquel que hizo el hombre tan igual al que Dios hizo. Cada cosa física se veía exactamente igual, pero no tenía un germen de vida en él. Y el que el hombre hizo se pudriría, y eso era todo; pero el que Dios hizo, cuando se pudrió, tenía un germen de vida y volvió a vivir.
Usted pudiera ir a la iglesia, actuar como un Cristiano, pretender ser un Cristiano, pero, hermano, si ese germen de vida inmortal del Espíritu Santo no está descansando en su alma, Ud. nunca saldrá en la resurrección, la primera resurrección. ¿No quisieran pensarlo seriamente? Como su hermano, les estoy hablando, y animando, en el Nombre del Señor Jesús para que por lo menos levanten su mano esta noche a Él, y digan: “Dios, dame ese germen de vida”, mientras oramos.

58 Padre, concédelo esta noche, que todo aquel que haga esto pueda recibir Vida. Una vez más mientras… Miren, ¿levantaría su mano, una vez más, alguien en el edificio? Dios le bendiga, yo lo veo allá en la parte de atrás, hermano. Otro aquí abajo. Dios le bendiga, jovencito. Alguien más: “Yo quiero esa vida en mí, Hermano Branham”.
Dios le bendiga este hombre aquí abajo. Sí, yo lo veo. Dios lo ve, también. Muy bien. Oremos.
Padre Celestial, Tú viste los que levantaron sus manos. Oro esta noche, que Tú les des vida inmortal en este momento, porque ellos han creído. “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trae, y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”.
Esa es Tu promesa. Tú guardarás Tu promesa Padre. Algo impactó sus corazones. Fuiste Tú, gran Jehová, Quien estuvo en carne aquel día y habló con Abraham, lo regresaste a un hombre joven. Tú estás aquí, hablando vida.
Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mí”, Jesús dijo: “Si Mi Padre no lo trae”.

59 Ellos no podrían haber levantado su mano, jóvenes y ancianos, a menos que Tú los hayas traído. Y cuando dijiste: “Todos los que vienen, Yo les daré Vida Eterna”.
Te estoy citando Tu Palabra, Jesús. Ahora, dales esa vida eterna, pues te han aceptado.
Bendice a la audiencia que espera. Un día en el Reino de Dios permite que tengamos un gran tiempo de regocijo, pensando de esta noche por causa de Tu Presencia y Tu Palabra, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, el Hijo amado de Dios. Amén.
El Señor les bendiga. ¡Oh, vaya! ¿Acaso la Palabra no los hace sentir restregados, mejor?
Ahora, se nos hizo muy tarde esta noche. Siento que… No, no lo siento, no, señor. Esa fue la Palabra de Dios, ¿ven? No lo lamento. Solo sean un poco más indulgentes, y quédense solo un poquito, comenzaremos a orar por los enfermos.

60 Ahora, si lo pueden entender completamente, no quiere decir que Ud. tiene que estar aquí arriba para ser sanado. Solo llamo a unos cuantos aquí arriba para que el Espíritu Santo pueda obrar. A medida que obra, entonces Dios comienza a moverse. Y a medida que Dios comienza a moverse, el Espíritu Santo comienza a moverse en la gente… Recuerden: A medida que Dios comienza a moverse en Su iglesia, entonces trae al Ángel del Señor entre la audiencia. Personas con… hay muchos más que son sanados en la audiencia que los que sanan aquí. Entonces, solo repartimos las tarjetas de oración para poder subir a alguien aquí arriba con la cual empezar. Eso no quiere decir que ellos van a sanar, solo significa que vinieron aquí arriba para que se ore por ellos. Se ora por ustedes estando allá.

61 No es si yo los tocó a Uds. o si Uds. me tocan a mí, es si Uds. lo tocan a Él o no, ¿ven? ¿Y qué puedo hacer estando aquí? Miren, este micrófono, Uds. escuchan mi voz a través de él, pero está completamente sordo, mudo, a menos que haya alguien hablando en él. ¿Es eso correcto? También lo estaría yo, completamente mudo, sin nada que decir, a menos que algo hable a través de mí. Uno solo se rinde, y el Espíritu Santo comienza a obrar y a confirmar que Jesús ha resucitado de los muertos.
Y Él dijo: “Las cosas que Yo hago… ”. Yo no… Escuchen, para los nuevos, Jesús dijo: “Yo no hago nada a menos que el Padre Me muestre primero por visión, qué hacer”. San Juan 5:19. “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve al Padre haciendo: eso mismo hace el Hijo”.

62 Siempre, es de esa manera a través de la Escritura. Y Él dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
“Un poquito, y los incrédulos no Me conocerán, ya no Me verán más”. Ellos irán a la iglesia, sí, serán muy ritualistas, muy píos, pertenecerán a buenas iglesias. Lo hicieron en aquel entonces, el mismo grupo que lo mató a Él. “Pero ellos no Me verán más, empero vosotros Me veréis…”. Nunca. Eso es a través de las edades, cada uno de esa clase de gente no Me verá más. Ellos no quieren verlo; no pueden verlo.
Dijo: “Ustedes tienen ojos y no pueden ver. Oídos y no pueden oír”.
Pero dijo: “Vosotros Me veréis…” Vosotros, hubo “vosotros” en aquel entonces, hubo “vosotros” en la edad de Wesley, hay “vosotros” en esta edad, y habrá “vosotros” hasta que Jesús venga. Dijo: “Vosotros Me veréis. Porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
¿Es eso correcto?

63 Todavía no ha llegado a su fin, y Jesús todavía está aquí, y la gente todavía puede verlo a Él. Oro que en esta noche, que Él hará algo solo un poquito diferente de los servicios religiosos ordinarios en los que Uds. han estado, que puedan regresar a casa como Cleofás y su amigo de la resurrección.
Ese día, el primer día de la resurrección, el Señor Jesús fue resucitado y estaba entre la gente, entre las flores, y así sucesivamente, en la primera Pascua, la mañana de abril, cuando Él resucitó de los muertos. Y Él viajó y habló con dos hombres durante todo un día, y ellos aún así no lo reconocieron. No hay duda en absoluto de que Él habló con Ud. y cuidó de tener aquel accidente, y Él salvó la vida del bebé, y le ha traído todas estas cosas y lo ha ayudado a pagar su casa. Todas estas cosas que Él hizo. Pero quizás Ud. nunca reconoció que era Él.

64 Y luego, cuando Él entro al lugar, hizo algo que solo Jesús podía hacer. Y sus ojos fueron abiertos, y lo reconocieron, y Él se desvaneció de su vista, rápidamente. Y ellos se regresaron corriendo a Jerusalén, diciendo: “Verdaderamente el Señor ha resucitado”.
Ruego que Él haga algo esta noche, igual como lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra, y luego puedan Uds. irse corriendo a casa contándole a sus vecinos: “Verdaderamente Jesús ha resucitado de los muertos, y se le apareció la otra noche a ese pequeño grupito de gente sentada en aquella pequeña carpa fría”.
Oro que Dios lo concederá, en el Nombre de Jesús.

65 (¿Qué tarjetas de oración repartieron el día de hoy? Hemos tenido las “A”, “F”, y “H”). Muy bien, vamos a empezar un grupo nuevo esta noche. Repartimos cien tarjetas y dos noches estuvimos llamando de esas, luego repartimos otras cien, y ahora él repartió las “H”.
Y ahora, hemos estado… Tarjeta de oración H, denle la vuelta y mírenla, la gente que las tiene. Y son del uno al cien. Y vamos a empezar esta noche… hemos tenido de las primeras, de las últimas, y del centro. Vamos a comenzar esta noche de, diré sesenta. ¿Pueden ver si las tenemos? ¿Quién tiene la H-60? ¿Levantaría su mano? ¿Tarjeta de oración H-60? Eso es bueno, señor. Venga para acá. Muy bien, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 2,3, 4, 5… solo fórmenlos. Hay quince de ellos. Intentemos primero eso y veamos lo que obtendremos.
Miren la tarjeta de su vecino. H-60. H-60. Ahora, vamos a mantener silencio por unos momentos. Cantemos con esta música, esta hermosa música.
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Ahora, faltan unas tarjetas de oración. Las están buscando. H-60 al 70, creo que son las que llamé. H-60, no, 75, H… H-60 al 75. Alguien no puede escuchar, o alguien no se puede levantar, así que ahora, miren las tarjetas de su vecino o algo. Las están verificando en este momento. Muy bien.

66 Vamos a cantar así… Ahora, están afirmando que está aquí una mujer con un… que está ciega, que trae un perro, que la guía. Miren su tarjeta, vean si ella fue llamada. De la H-60 a 75. Vean…
Cantemos de esta manera: Ahora, creo Señor, creo Tu Palabra y todo está concluido. Ahora creo. Levantemos nuestras manos cuando lo cantemos de esta manera:
Ahora creo, ahora, creo,
Todo es posible, ahora creo.
(Díganlo con sinceridad ahora)
Ahora yo… (No que lo haré mañana,
Ahora mismo, yo creo. Ahora mismo)
Ahora creo…
Ahora Uds. creen, Jesús ha resucitado de los muertos, y efectivamente está vivo.
Todo es posible, ahora yo creo.

67 Ahora, puedo ver a Jesús bajando de la colina un día. Y los discípulos andaban alrededor, pero un hombre tenía un hijo epiléptico, y él lo trajo, vio a Jesús y vino corriendo hacia Él. Él dijo: “Señor, mi hijo está gravemente atormentado con un diablo”. Dijo: “¿Puedes ayudarlo?”.
Él dijo: “Esa no es la cuestión”, en otras palabras: “sino ¿puedes creer?”.
Él dijo: “Señor, creo; ayuda a mi incredulidad”.
El muchacho se puso peor, rápidamente. Rápidamente, él se puso peor. Pero cuando salió del hechizo, Jesús dijo: “Denle comida y fortalézcanlo, va a estar bien”.
Ahora, es lo mismo con Jesús esta noche, ¿no es así? Ahora yo creo, todo es posible, ahora creo. Muy bien.

68 Faltan cinco o seis, así que… muy bien. Vamos a comenzar la línea de oración, porque tenemos que darnos prisa. No hace ninguna diferencia, si solo una persona… Mi ministerio del Señor no es orar por cada uno de manera individual. Miren, ¿cuántos han leído lo que el Ángel del Señor me dijo esa noche, hace muchos años, cuando esto todavía no estaba sucediendo? Me dijo que esto que está aquí sucedería como esto. ¿Hay alguien de ese tiempo al inicio de mi ministerio? Seguro, miren las manos de los veteranos. ¿Ha sucedido tal como Él dijo? Seguro, sí sucedió. Él dijo: “Solo haz esto, y la gente te creerá”.
Ahora, aquellos que creerán, solo tengan fe, crean con todo el corazón. Dios en verdad hará que acontezca. Amén.

69 Muy bien. Ahora, aquí está parado un hombre al lado mío, que nunca había visto, me imagino, en mi vida. Dios lo conoce; yo no. Pero ahora, que… Alguien quizá fue y lo trajo hasta aquí, a esta reunión. Digamos que lo hicieron; digamos que este hermano lo hizo. Él pudo haberlo hecho; yo no sé. Pero digamos que él lo hizo, y el nombre de este hombre sería Felipe, y el nombre de este hombre sería Natanael. Y él vino por la línea donde Jesús estaba parado. ¿Qué hizo Jesús? Miren, Él solo comenzó a decirle quién era él, cosas sobre él. Y el incrédulo dijo: “Ese Hombre tiene un diablo, Él es Belcebú. Eso es espiritismo, ese es el diablo. (¿Ven?) Belcebú, el jefe de los demonios”.
Pero Natanael dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.

70 Ahora, y la mujer que estaba en la audiencia, el hombre ciego en la entrada, por todo el lugar, en todas partes, (¿Lo ven?), Jesús solo… la mujer que vino al pozo, y Jesús habló con ella unos minutos, y le dijo cuál era su problema. Dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo”.
Dijo: “Eso es correcto, tienes cinco”.
Ahora, ella dijo: “Tú debes ser un profeta”. Ahora, escuchen atentamente para que se aseguren de captar esto. Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga…”.
¿Creen que Jesús es el Mesías, Jesucristo, el Mesías esperado…. El Mesías judío de Dios?
Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas. Pero ¿quién eres Tú? Tú debes ser un profeta”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Así que, ella va y le dice a la gente en la ciudad: “Venid, ved a un Hombre que me ha revelado mi vida pasada”.

71 Ahora, Él puede hacer… La mujer llegó allá; ese era su problema. Este hombre vino aquí; supuestamente hay un problema con él, yo no lo sé. Pero Dios lo sabe. Ahora, si Dios lo revela, ¿seguirá siendo esa la señal del Mesías, no de William Branham, pero del Mesías? ¿Es eso correcto? El Mesías que resucitó y está viviendo en nosotros, haciendo la misma cosa aquí, que Él hizo allá. ¿Es esa la Escritura? Tan perfecto como puede serlo.
Oh, es un poquito contrario a la escuela filosófica de hoy día, pero fue un poquito contrario a la escuela filosófica en aquel día. Los hombres hacen escuelas filosóficas de cualquier cosa, pero eso no cambia la Palabra de Dios. Él la trae de la forma que debe ser, ¿ven?

72 Así que, a muchos de ellos se les pasó por alto en ese día, que no se les pase por alto a ustedes hoy. No yo, ahora; Él. Es el día de Su visitación, no la mía. Yo solo soy un pobre sustituto de cualquier cosa; pero es Él que se está moviendo, obrando. Él solo me dio una manera, un don, para rendirme a Él y hacer estas cosas para beneficio vuestro, no mío, sino vuestro. Así que es para ustedes.
Ahora, el hombre es un desconocido, parado aquí. Pero si Dios me permite conocer a este hombre, lo que está mal con él, o algo concerniente a él, él sabe que yo no sé nada al respecto, ¿lo creerá cada uno de Uds. con todo el corazón entonces? ¿Qué de Uds. que están aquí alrededor en estas camillas, y catres, y cosas, van a creer?

73 Ahora, si yo fuera un sanador, ¿saben lo que haría? Brincaría de aquí y sanaría a ese niñito, y sanaría a esta persona aquí, y sanaría a esta persona aquí, y a ese niñito allá, a esta dama aquí. Yo los sanaría. Tomaría a esa señora aquí, en esta silla de ruedas. Diría: “Todos los que tienen cáncer, vengan aquí; déjenme sanarlos”.
Pero cuando un hombre les dice que puede sanarlos, él los está engañando para empezar. Eso es correcto. Jesús ya hizo eso, y ningún hombre puede hacerlo otra vez. Es la propia fe personal de usted. Igual como cuando un hombre les dice que puede perdonarles los pecados.
“Bueno”, él diría: “Pues, la Biblia dice que Él les dio poder”.

74 Sí, pero eso fue antes de la crucifixión de Jesús. Eso es correcto. La expiación no había sido hecha. Recuerden eso, hermano. Sí, señor. Él también dijo: “A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos”.
¿Pero cómo es que ellos lo hicieron? Pedro dijo… aquel que tenía las llaves de ello, en el día de Pentecostés dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.
¿Es eso correcto? Seguro, no es nada que el hombre pueda hacer. Es lo que Dios ha hecho.
Usted es un creyente de eso, ¿lo es, señor? Habiendo predicado de la manera que lo hice, me es un poco difícil entrar en la unción del Ángel del Señor para que venga, así que esta es la razón que espero solo un momento. Toleradme, y sean muy reverentes, solo por unos momentos. Y Billy obsérvame, y usted, también, y…

75 Miren, esta es una condición en el subconsciente, ¿ven? tiene que ser. Yo no sé nada al respecto. ¿Cómo pudiera saber sobre este hombre? No nos conocemos. Somos desconocidos el uno al otro. ¿Es eso cierto, señor? Levante su mano si eso es correcto. No nos conocemos. Dios lo sabe. Pero ahora, si puedo hablar con usted solo un momento, igual como nuestro Señor lo hizo con la mujer junto al pozo…
Ella vino a sacar un balde de agua. Él dijo: “Tráeme de beber”. Él comenzó una conversación. ¿Lo han leído alguna vez eso, en San Juan, el capítulo 4? Un versículo hermoso, ¿no es así? ¿No les hubiese gustado haber estado parados allí en aquel entonces, justo donde Él estaba sentado junto al pozo?

76 Hermano, pudiera parecer muy extraño, pero Ud. está parado casi en el mismo lugar. Eso es correcto. Ud. se da cuenta de eso ahora, ¿no es así? Miren, cuando nuestra fe comienza a moverlo a Él, ¿vieron lo que sucedió inmediatamente? Ahora, ahora mismo, Ud. siente algo diferente desde que ha estado parado allí. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano.
Ahora, si la audiencia puede escucharme bien y demás, el hombre que está parado frente a mí ahora, entre él y yo, se ve como algo muy luminoso que está sucediendo. Y el hombre… Pues, él no está aquí por sanidad. Él ya fue sanado. Ud. fue sanado la otra noche. Usted tiene un… Ud. está aquí por alguien más. Eso es correcto. Es por un hijo, ¿no es así? ¿Su hija? Eso es correcto. Y ella no está aquí. Veo que su esposa aparece en la escena, también, nerviosa o algo. Eso es correcto. Pero ella está aquí. Entonces usted… ella está aquí. Y usted…
Su hija sin embargo, está en un estado que… en un estado diferente. Es como una especie de región plana, donde crece mucho el trigo. No es… Es Kansas; ella es de Kansas, es de dónde es ella. Y ella está sufriendo con un problema nervioso, también. Sr. Brown —ese es su nombre— solo vaya, su hija se va a poner bien, y también su esposa. Ellas están sanadas, Dios le bendiga. Digamos: “¡Alabado sea Él!”

77 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Creen Uds.? Tengan fe.
Ahora, el hombre que me está poniendo esto alrededor de mi cuello tiene un deseo por alguien. Amén. Oh, es maravilloso cuando Él viene a la escena. Tengan fe en Dios.
¿Cree Ud., dama? Solamente Dios puede sanarla, o darle su deseo.
Tiene un problema en su cabeza, ¿no es así, hermano? Uh-huh. El joven, sentado allí. Fue provocado por una herida, ¿no es así, hermano? Uh-huh. Ud. tiene una tristeza, también, ¿no es así? Es una sombra oscura. Creo que es su esposa; Ud. la perdió. Eso es correcto. ¿No es eso cierto? Levante su mano. Pues, el problema de su cabeza se acabó, señor. Dios honró su fe; va a estar bien ahora.

78 ¿Ven lo que quiero decir? Ud. no necesita una tarjeta de oración; necesita fe. Solo tenga fe. Dios le dará el deseo de su corazón, si tan solo tiene fe para creer. ¿No es maravilloso?
Ahora, allí está Él moviéndose en la audiencia. Mientras puedo todavía ver a la audiencia, permítame observar… Él dijo: “Yo puedo, si lo puedes creer”.
Él es realmente adorable, ¿verdad que sí?
Veo a una dama orando. Ella tiene un pañuelo sobre su boca. Ella está sentada directamente atrás de esta primera hilera. Ella tiene una enfermedad en la piel por la cual está orando. ¿Cree Ud. que el Señor la sanará, hermana? ¿Cree que Él la pondrá bien? La damita sentada detrás de la dama con el abrigo rojo aquí, que tiene su pañuelo arriba en la boca, por aquí. Levante su mano. Eso la dejará. La veo mucho tiempo después; se ha ido de usted. Su fe la ha sanado, hermana. Amén.

79 ¿Le creen Ud. a Él? “Todas las cosas son posibles al que cree. Si puedes creer”. Él dijo: “Todas las cosas son posibles”.
Ud. está orando por el niño, ¿no es así, hermana, sentada allí? Siga teniendo fe ahora. Oh, vaya, mi querido hermano y hermana, si tan solo pudiera, si tan solo, mientras sé que ustedes me están prestando atención, si tan solo pudiera expresar lo que es este sentir aquí ahora. Oh, simplemente como lo veo yo, que todos simplemente debieran estar creyendo ahora mismo. Él, nuestro Señor Jesús, está aquí. Es lo que los hizo venir esta noche.

80 Ahora, me está debilitando. Por supuesto ustedes pueden ver eso, y aún en esta noche helada, y la transpiración corre de mis manos, ¿ven? Ustedes están… Es Su Presencia. Visiones… Jesús dijo: “Percibo que salió virtud”. No del Dios que estaba en Él, pero de Su cuerpo físico, el Hijo de Dios. Quien era Él. Esa es la misma cosa aquí. Simplemente lo hace a uno muy débil, son las visiones. Si Uds. tienen fe y pueden creer con todo el corazón, pues, pueden recibir lo que han pedido.
Ahora, hermana, tal vez pueda hablar con usted solo un poco. ¿Me cree que soy Su siervo, el siervo del Señor Jesús? Usted sabe que no hay nada en su hermano que pudiera hacer algo por usted, el sanarla, si usted estuviera enferma. Pero créame que yo soy Su siervo, que solo estoy tratando de venir aquí, porque Él me habló y me dijo que viniera. Y que Él estaría conmigo y que hiciera estas cosas, tal como ve usted allá en la audiencia.
Ahora, usted sabe que yo no la conozco, y no sé nada de usted, Pero Dios conoce todo con respecto a usted, ¿no es verdad? Bueno, si Él puede decirme aquí para qué está Ud. aquí, ¿entonces creerá en Él con todo su corazón? ¿Y aceptará aquello que Ud. está [Palabra no clara] finanzas, o si es un problema espiritual, o lo que pueda ser, lo aceptará? Ahora, que Él lo conceda es mi sincera oración. Pero, oh…

81 Una sombra oscura está suspendida cerca de la dama. Allí viene sobre ella, el poder del enemigo. Y es un tumor, que la mujer tiene, y ella también tiene un problema estomacal. Eso es correcto. El tumor está en la cabeza, un tumor en la cabeza. Eso es verdad. Si es así, levante su mano. Ahora, ¿cree Ud. que Su Presencia está aquí? Venga para acá solo un momento, para que yo pueda, mientras está la unción sobre mí, imponer mis manos sobre usted, hermana, y pedirle a Aquel Quien está hablando a través de mí, a usted, que Él le perdone la vida. ¿Vivirá para Él, y hará todo lo que pueda para servirle?
Querido Padre Celestial, Tú escuchas esto. Y la oscuridad suspendida sobre la mujer, yo maldigo a este enemigo, como Tu siervo, lo maldigo en el Nombre del Señor Jesús. Y Tus queridos siervos, los doctores, han tratado de hacer todo lo que han podido por ella, pero, Señor, oro que Tú mano de sanidad sea sobre ella y que la toques, y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, vaya regocijándose, vaya, y feliz, y crea en Él. ¿Cree Ud. ahora, con todo su corazón?

82 ¿Qué piensa usted, que está sentado allá con problema de riñón, sentado allá? ¿Cree que Dios lo sanará, sentado allá? ¿Cree que Dios lo sana en este momento? Levante su mano como lo hizo. ¿Lo cree? ¿Cree que Él lo sana? Muy bien, entonces puede obtener su sanidad. Amén. Usted levantó la mano justo a tiempo. Amén. Ahora, vaya a casa, solo olvide que alguna vez lo tuvo. Gracias sean dadas al Señor Jesús Quien nos da todas las cosas gratuitamente.
¿Es usted el paciente? El Ángel del Señor está suspendido sobre la pequeña mujer hispana sentada allí, pero yo… Venga por este lado solo un minuto. No puedo decir… No se abrirá en una visión; hay demasiada gente orando. Solo venga aquí por un momento.
Ahora, solo para hablar con usted, dama, por unos cuantos momentos. Yo no la conozco, nunca la he visto. Somos desconocidos el uno al otro. Jesús la conoce, conoce todo con respecto a usted, y yo no la conozco. Eso es correcto. Pero Dios sí. Pero si Dios me dice para qué está Ud. aquí, ¿lo creerá con todo su corazón?
Bueno, hay una cosa que le molesta, es un problema cardíaco; y otra cosa que le molesta, es una condición nerviosa; y también le molesta una condición de anemia. Eso es correcto. Y todo viene de una condición de un nervio que lo provoca. Provoca… Principalmente, después que come, su corazón se pone peor, porque es un gas que viene de su estómago, y Ud. está nerviosa porque es ese tiempo de la vida cuando usted tiene que sentirse así, ¿ven? Eso es correcto. Y no hay nada que la vaya a molestar. Usted está en la Presencia del Señor Jesús, no su hermano. ¿Cree Ud. eso? ¿Lo aceptará?
Usted no es de esta ciudad; usted viene de otra ciudad. Ud. vino conduciendo hasta aquí, a una distancia de cien millas [160 Km]. Y es un lugar llamado Ontario, algo como eso, California. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿me cree? Ahora, vaya a casa, olvide todo al respecto; usted está sanada. Jesús la sana.
Tenga fe en Dios, no dude, crea y lo recibirá, si lo puede creer.

83 ¿Cómo le va, dama? Veo que trae un pañuelo en la mano. ¿Cree con todo el corazón? ¿Lo cree? ¿Cree que Dios es Jehová Dios igual que con Abraham? ¿Cree que Jesús es Su Hijo? ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Cree que está viviendo en los últimos días cuando Jesús está probando Su resurrección? Usted puede…
Usted ha tenido mucho problema con eso, pero solo recuerde, esas cosas solo declaran que en verdad hay un genuino Espíritu Santo. Ahora, ¿Cree Ud. eso con todo su corazón? Ud. está aquí por alguien más, ¿no es así? Sí, señor.

84 Veo una tristeza. Creo que fue un ser amado o un pariente suyo que partió recientemente. Sus dos padres están muertos, ambos padre y madre. Eso es correcto. Pero usted tiene una tristeza. Es otro hombre, y ese hombre está lisiado, o camina con muletas. Es un hermano. Y ese hermano no está aquí; él es de otra región que es fría, hay mucha madera dura. Él es de Indiana; es de donde es él. Mándele el pañuelo.
Y aquí está otra cosa que le molesta. Usted está preocupada de su condición, su condición espiritual, porque noto que Ud. ha estado hablando con él sobre el bautismo, él debería ser bautizado. Ahora, usted vaya, él se bautizará; solo dígale que crea con todo su corazón. Bendito sea el Señor, el Jehová-jireh, el Señor proveerá.
¿Es la dama que está viniendo? Tenga fe. ¿Cree usted, con todo su corazón?
¿Qué está pensando, señor? ¿Le cree a Él con todo el corazón? ¿Qué está postrado allí en la camilla? Crea.

85 Hay un espíritu que está viniendo de la mujer llamándole a alguien en la audiencia, y no puedo diferenciar en dónde está. Miren, los demonios simpatizan unos con otros, y claman: “Auxilio”. Si ellos logran reforzarlo lo suficiente para que esta mujer lo descrea, ella bajará de aquí en la misma condición. Hay algo mal con ella, pero ella está… Ellos pueden hacer que ella lo descrea. Pero el Ángel del Señor puede tomarla a ella lo suficiente para lograr que se abra una visión, entonces ella se irá creyendo, y lo recibirá. Pero él está llamando.
Sí, allí mismo. Tiene un problema de bronquios para comenzar, tiene un problema de bronquios, ¿no es así? Sí, señor. Sentada allá con un pequeño suéter negro a cuadros. Uh-huh, sí, es usted. A usted le molesta un problema bronquial. Eso es correcto. Él va a perder la batalla. Se está poniendo luminoso. Usted también tiene un problema rectal; hemorroides, que le molesta. Eso es correcto, ¿no es así? Amén. Solo crea, no dude, solo crea, tenga fe. Él dijo: “Si puedes creer”.

86 ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Me está debilitando, pero una visión sigue moviéndose alrededor de usted. Ud. no es de esta ciudad. Usted es de un lugar llamado… Me parece que tiene una pequeña señalización que dice: “Parque Moore, Parque Moore, California”. Eso es correcto. Y le llaman a usted… usted está… como Ethel, y Stevens. Lo veo recogiendo su correo en la caja postal, 234 es su número. Eso es correcto. Ahora, vaya casa, sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Tenga fe, no dude.
Ahora, vaya al final de la plataforma y diga: “Ya no tengo artritis, estoy bien, me voy a casa, a estar bien”. Vaya y haga eso. Jesús lo sana entonces. Dios le bendiga.
¿Puede venir, hermana? Eso podría ser un absceso; no lo diría con certeza. Yo no sé. Usted tiene un flujo, una condición femenina, una condición de damas. ¿Cree Ud. que Jesús la va a sanar? Muy bien entonces, el absceso se secará y usted será una mujer sana, si lo cree. Solo vaya teniendo fe, crea en Él con todo su corazón.

87 Usted está nerviosa y preocupada. La veo tratando de sentarse… No, Ud. está tratando de levantarse de la silla. Oh, es artritis, tiene artritis, también. Vaya dándole gracias a Él, diciendo: “Gracias, Señor, no voy a reclamar… Esa vieja artritis se ha ido. Lo voy a creer con todo el corazón”. Tenga fe; crea.
Dama, le espera una operación, por un tumor. Pero ¿cree Ud. que Jesús la va a sanar? Si es así, permítame imponer manos sobre usted mientras… En el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada. Gracias sean dadas a Dios.
Venga, dama. Usted estaba parada en la línea de oración hace un rato. Una sensación muy extraña la golpeó cuando yo le dije a alguien aquí atrás: “Usted tiene un problema de riñón”. Mire, usted fue sanada al mismo tiempo. Ahora, eso es correcto, ¿no es así? Muy bien. Solo vaya creyendo con todo su corazón.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.

88 ¿Cree usted? Señor, usted se va a quedar postrado en ese catre, y va a morir postrado allí. Si Ud. cree, se podría levantar. Ese pech… Levántese en el Nombre de Jesucristo, levántese, tome su silla de ambulancia, vaya a casa. Cristo lo sana. ¡Aleluya!
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
¿Cree usted? Entonces que cada uno de usted se ponga de pie y acepte a Jesús como su Sanador.
Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, que cada persona aquí sea sanada, Señor Dios, y que cada uno se ponga bien. Te los encomiendo a Ti, en el Nombre del Señor Jesucristo, oro que Tú lo… [Palabras no claras]…

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