S.372 56-0401M  El Poderoso Conquistador 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Poderoso Conquistador

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

56-0401M

1 Servicio Bautismal… Creo que tienen la piscina llena y la comunión y el lavatorio de pies. ¿Cuántos aquí han estado antes en un lavatorio de pies? Veamos sus manos. ¡Oh vaya! Miren a los Bautistas que hay aquí esta mañana.
Uds. saben que ellos dicen: “El Lavado del Pie de los Bautistas”. Y sin embargo: Cuando solía ir al lavatorio de pies de los Bautistas, sólo se lavaban un solo pie, sólo un pie. Y ahora aquí, nosotros nos lavamos ambos pies. Así que, es una doble bendición, ¿Ven? Esas son dos bendiciones en una. Si lavarse un pie es una bendición, Uds. deberían tratar ambos alguna vez. El lavatorio de pies de los Bautistas.
[Un hermano habla con el Hermano Branham. Trad.] Bueno, depende qué clase de servicio tengamos esta mañana. Eso es correcto. No sabemos exactamente qué será esta noche, porque nosotros…. De cómo es el servicio esta mañana.

2 Estoy un poco cansado. Acabamos de llegar de México donde tuve una de las reuniones más maravillosas que hemos tenido, y sé que muchos de Uds. están interesados en oír de ella, así que… Estuvimos allí por tres noches. Tuvimos tres noches de servicio, y nuestro bendito Redentor sin duda hizo lo más sobreabundante allá. La última noche tuvimos a veinte mil personas que nunca habían venido a Cristo de ninguna manera, que recibieron a Jesús como Salvador personal al mismo tiempo. Veinte mil a la vez.
Una resurrección de un pequeño bebé que murió en brazos de su madre mientras estaba parada en la tierra, y el doctor había dicho un día antes que él iba a morir, y ella lo había traído a la reunión para orar, y la gente estaba parada como están por aquí.
Ahora, Uds. piensan que está bastante malo aquí, porque nosotros los Estadounidenses tenemos que pararnos una hora, pero ellos llegaban a veces a las seis en punto de la mañana y estaban parados hasta las once esa noche; y estaba tan atascados hasta que calcularon cuánto terreno teníamos para que ellos se pararan, y habían paradas seis personas cada tres pies cuadrados. Seis personas de pie apretujadas una contra la otra.

3 Yo dije que me recordaba a las ovejas. Uds. saben que cuando el calor del día está en su fuerza, todas las ovejas se juntan, y se paran una contra otra, y se hacen sombra mutuamente, y se apoyan mutuamente. Por lo tanto, de esa forma las ovejas de Dios deberían hacer: permanecer unidos en esos lugares y apoyarse unos con otros con nuestra fe.
Ahora, cada persona en su propia forma de orar… sea lo que sea que oren en su iglesia, oren esta mañana, y vamos a leer algo de la Palabra de Dios. Y por causa de aquellos que están parados… Cuando veníamos, solo estaban despidiendo a las personas y dijeron que habían estado despidiéndolos durante bastante tiempo. Entonces, ahora vamos a ser muy rápidos y hablar sobre la Palabra de modo que puedan tener un terreno para la fe, y luego después de eso, vamos a orar por los enfermos de la manera en que el Señor quiera.

4 He estado deseando tener nuestro primer servicio de apertura para tomar a las personas de la manera que la visión me acaba de mostrar. Bueno, no sé si voy a poder hacer eso o no. Las habitaciones están repletas allí. Para alejarlos del público. [Espacio en blanco en la cinta.] Confío en que tratarán de esperar un momento y orar.
Ahora, lo primero, creo que toda doctrina debe provenir de la Palabra bendita eterna de Dios, porque la fe no puede descansar en las arenas movedizas de la teología del hombre. Debe estar basada sobre la Roca inamovible de la Palabra de Dios. Por lo tanto, una persona puede descansar y estar segura de que si Dios lo ha dicho, Dios realizará lo que dijo.

5 En el mensaje de esta mañana, estábamos hablando de cómo es que Dios antes… Quizás, diez mil años antes de que hubiera un mundo, Jesucristo fue inmolado antes de la fundación del mundo. Dios lo habló, y eso lo concluyó. Mientras Dios lo hable, eso lo hace correcto. Y en la mente de Dios: cuando Él habla una Palabra, ya está confirmada en el cielo. Así de perfecto es ahí arriba. Entonces, ¿cuánto debemos nosotros, los mortales que hemos sido redimidos por su gracia, confiar en Su Palabra? Si Su Palabra lo dijo, eso lo concluye.

6 Ahora, primero la Palabra, la Biblia, dijo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Ahora, antes de que pudiera ser una palabra, tenía que ser un pensamiento, porque una palabra es un pensamiento expresado; y Dios, cuando vio que el enemigo de este mundo iba a hacer lo que hizo, Dios pensó cómo enviar un gran plan de redención, y cuando Él lo pensó, entonces Él lo habló, y fue tanto como un hecho ahí mismo. Y miles de años más tarde, vino el Señor Jesucristo y murió por los pecados y resucitó hace unos mil novecientos años, esta mañana, para nuestra justificación sentado a Su diestra ahora, como un Sumo Sacerdote que hace intercesión sobre nuestra confesión. Vemos que ya está terminado, y cualquier Palabra que salga de la Biblia de Dios, Uds. pueden descansar su alma sobre Ella. ¿Ven?
Esa es la razón por la que en México… La mayoría de las personas allá son Católicas; y al ser entrevistado por un hombre Católico, él dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que nuestros santos pueden hacer milagros?”
Yo dije: “Si están vivos, no muertos”.
Y él dijo: “Bueno”, dijo: “Bueno, Ud….”
Yo dije: “Yo…”
Él dijo: “¿Con qué iglesia está?”
Dije: “La iglesia del Señor Jesús”.
Y él dijo: “¿Qué denominación es esa?”

7 Y yo dije: “No es una denominación. Es el cuerpo de Cristo. Por un Espíritu, todos venimos juntos al creer, y allí, sin importar lo que el hombre piense, es su fe personal en Cristo”.
Él dijo: “Por supuesto, esa Biblia fue la historia antigua de la iglesia Católica”.
Le dije: “Bueno, voy a darle el beneficio de la duda. Yo he… He leído muchas historias, y no veo dónde surgió la iglesia Católica durante trescientos años y algo, después de la muerte del último apóstol. Pero sin embargo, le daré el beneficio de la duda y decir que así fue. Entonces puede llamarme un Católico del tipo antiguo, porque yo creo en la Biblia”. Eso es correcto. Muy bien. Y creo que toda palabra nunca puede ser cambiada si Dios la ha dicho una vez, y es para siempre la verdad, ¿Ven? ¿Ven? Uds. y yo seguimos aprendiendo más sabiduría. Uds. saben más ahora que hace unos años.

8 Una niña pequeña sentada aquí ahora, ella es solo una niña. Sus padres deben guiarla. Después de un tiempo ella crecerá y probablemente en su día ella progrese; ella podría ser más inteligente que su madre ahora (¿ven?) porque sigue ella progresando,. Pero Dios es infinito. Él no puede cambiar. Él tiene que… Él era perfecto para empezar, Él será el mismo al final. Él no puede cambiar. Entonces cualquiera que sea Su actitud hacia algo en la Biblia, tiene que ser lo mismo ahora, o Él hizo mal de la manera que actuó entonces, ¿ven? Entonces, Él nunca tiene que cambiar.
Entonces, antes de abrir Su Palabra, hablemos con Aquel que la escribió, el Señor Jesús, mientras inclinamos la cabeza.

9 Nuestro Padre Celestial, hoy es uno de los mejores días en la historia del calendario Cristiano. Es el día de la resurrección. Oramos, Padre Celestial, que Él, Quien está vivo hoy y vive para siempre, nos visite en estos próximos momentos de plática y oración por esos pobres que están enfermos y necesitados hoy.
Humildemente te pido que nos perdone todos nuestros pecados y nuestras transgresiones. Nosotros hacemos mal, nos damos cuenta de eso, porque vivimos en un mundo malo con motivos erróneos, malos espíritus y emociones incorrectas. Pero, Padre, Tú sabes todas estas cosas, así que estamos tan agradecidos de que tenemos a Jesús que está sentado a la diestra de la Majestad para hacer intercesiones sobre nuestra confesión de que estamos errados, y Él prometió perdonarnos, y lo creemos y confiamos en Él.
Toma la gloria del servicio hoy. Circuncida cada corazón para escuchar la Palabra y los labios que la hablan, porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.

10 En el Libro de los Efesios, deseo leer estas Palabras. Me encanta leer la Palabra de Dios:
“Por esta causa…” El libro capítulo 1 comenzando con el 2… versículo 15.
Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él,
Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos,
Y cuál la supereminente grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de Su fuerza,
La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a Su diestra en los lugares celestiales,
Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;
Y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
La cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Y luego en los Evangelios de San Marcos… o, más bien, en Lucas, comenzando como en el versículo 25:
Entonces Él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en Su gloria?
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían.
Llegaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos.
Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.
Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas Él se desapareció de su vista.
Que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra.

11 Se han leído suficientes Escrituras hasta el punto que nos llevaría semanas y meses para siquiera llegar hasta la mitad del contexto de este texto, pero mí tema esta mañana… o, el texto es: El Poderoso Conquistador. Y ahora, comenzamos donde lo dejamos de la resurrección donde demostró lo que Él era.
Hay muchos hombres que pueden hacer declaraciones. Ha habido muchos filósofos en el mundo: Buda, Mahoma, Confucio, muchos otros grandes filósofos. Todos hicieron declaraciones de que eran grandes personas, pero la muerte concluyó el asunto para siempre con ellos. Pero nunca ha habido un hombre fuera de Cristo que haya dicho: “Tengo poder para poner Mi vida y volverla a tomarla”, y pudo probarlo.

12 Ese es el hermoso pensamiento del Cristianismo que incluso hoy en día, que cuando hablamos del Evangelio, no tenemos que tomar rumores o algo histórico al respecto, porque se puede probar aquí mismo esta mañana que Jesucristo vive y reina y que resucitó de los muertos y está vivo para siempre. Después de dos mil años, Él está tan presente como lo estuvo cuando caminaba en Galilea con Sus discípulos: haciendo lo mismo, obrando los mismos milagros, mostrando la misma misericordia, predicando el mismo Evangelio. Él no está muerto sino vivo para siempre.
Cuan felices debería hacer eso los corazones de los Cristianos hoy, al saber que no es una filosofía curiosa la que entendemos, sino que es el poder de la resurrección del Señor Jesús.

13 Y como el gran San Pablo dijo en sus días, siendo el único educado entre los discípulos, dijo: “No he venido a vosotros con excelencia de palabra o la sabiduría del hombre para que su fe confiara en tales cosas, pero”, dijo: “Vengo a vosotros con el poder y las demostraciones del Espíritu Santo, para que su fe descanse en Dios”. Algo con ese fin.
¡Cómo nos gusta eso! Y saber que lo mismo que Pablo predicó en los días posteriores a la resurrección de Cristo, es lo mismo hoy y puede ser probado ahora mismo, pruebas infalibles de que Jesús está vivo hoy.

14 ¡Qué día tan maravilloso debió haber sido para Cleofas y su amigo! Era una hermosa mañana de Pascua, la primera mañana de Pascua. Con el corazón destrozado, mientras avanzaban por el camino. La Biblia dice que eran hombres ignorantes y sin letras, Sus apóstoles lo eran. Es posible que no hayan sabido mucho sobre botánica. Es posible que no hayan sabido mucho sobre matemáticas o álgebra o algo por el estilo, de nuestra educación moderna. Es posible que no supieran mucho sobre eso, pero ellos lo conocían a Él, y eso es lo principal. Conocerlo a Él es Vida. Recuerde eso, amigo Cristiano y amigo pecador: Conocer a Cristo es Vida. Mucha gente va y aprenden un catecismo. Ellos piensan que eso es la vida. Mucha gente va y aprende la Biblia. Ellos piensan que eso es la vida. Mucha gente conoce la doctrina de su iglesia. Ellos piensan que eso es la vida. Todas esas cosas son buenas, pero conocerlo a Él personalmente como su Salvador personal e individual; eso es la vida y solo eso, conocerlo a Él.

15 Es bueno conocer su catecismo. Es bueno conocer sus libros. Es bueno conocer su doctrina de su iglesia, pero todo eso es una actividad secundaria, pero conocerlo a Él es conocer Vida, y tener Vida es conocerlo a Él.
“Porque el que oye Mis palabras y cree en Aquel que me envió, tiene Vida eterna y nunca vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a Vida”.
Jesús hizo esas declaraciones, y esas son Palabras que después de que ya no haya más luna y estrellas, esas todavía… esas Palabras seguirán vigentes y tan poderosas como lo fueron el día en que Él las habló. Sus Palabras no pueden fallar.

16 Ahora, si escuchan con atención. En esta mañana de Pascua a medida que iban, ellos estaban con el corazón destrozado. El Hombre en quien habían confiado, El que ellos pensaban que iba a ser el Salvador de Israel. Aquel en quien habían confiado que sería el Rey venidero había sido miserablemente maltratado, muerto, crucificado, sepultado, y un sello puesto sobre Su tumba con un desafío de una guarnición Romana que de tocarlo alguna vez o la pena de toda Roma recaía sobre eso. Y si algún hombre rompía ese sello, moriría de inmediato.
María, Su amada madre, aunque ella se paró y lo vio ser desnudado ante la gente, golpeado hasta la médula, huesos en Sus manos separados por los crueles clavos Romanas, todas estas cosas y deshonrado y lo escuchó gritar por misericordia mientras moría pensando, seguramente, que ningún Hombre de ese calibre podría morir así.

17 Pero Dios obra todas las cosas para bien. Él tenía que traerlo a eso. Como dije esta mañana, cómo pudieran tener confianza en que sus seres queridos resucitarán de la muerte, si solo tuviéramos a Enoc quien fue trasladado, Elías, que regresó al cielo en un carruaje. Si solo los tuviéramos a ellos, seríamos miserables. Pero este Hombre murió.
Él murió hasta que el sol supo que Él estaba muerto. Murió hasta que la luna y las estrellas supieron que estaba muerto. Él murió hasta que todo en la tierra y el cielo supo que Él estaba muerto, para que muriera la muerte de cada mortal que haya vivido. Porque Él murió, es que nosotros vivimos. Él murió. Él fue maltratado. Él vino al mundo por la medio de un establo. Sin lugar para recostar Su cabeza cuando vino a la tierra.

18 Y fue tan rechazado por la gente, que no tuvo un lugar para morir. La tierra lo rechazó, y los cielos no podían recibirlo porque venía como un pecador… no con Su propio pecado, sino con nuestros pecados sobre Él. Él estaba cargando los pecados del mundo sobre Él, por lo que fue rechazado en el cielo, y la tierra no lo quería, y tuvieron que levantarlo entre los cielos y la tierra y dejarlo morir fuera del cielo y fuera de la tierra. ¡Qué Salvador!
¿Cómo rechazar a una Persona como esa por la teología moderna, o por las personas de los pueblos? Cuando Uds. saben que tienen que estar en Su presencia en aquel día del juicio y dar cuenta de su vida. Dios no les hará responsable de ser un pecador. Él los hará responsables de rechazar la salida. Uds. no pueden evitar ser un pecador. Uds. nacieron… Su naturaleza es pecadora, pero pueden evitarlo. Jesús hizo el camino para Uds.

19 Y allí estaba Él, después de ver todo eso: “¿Y de seguro cómo podía una persona,” pensó María, “que sin conocer varón… un día yo estaba acarreando agua del pozo, y el Espíritu Santo me habló en una gran Luz, y dijo: Ese Ser santo que nacerá de ti será llamado el Hijo de Dios, y Cómo Dios podía alguna vez permitir ver a Su propio Hijo colgar allí, sufriendo, sangrando, retorciéndose, muriendo? ¿Cómo puede ser?”
Ellos estaban esperando que en cualquier momento Él se volteara de la cruz, soltando Sus manos en triunfo sobre el enemigo. Pero no se dieron cuenta de que si Él hacía eso, entonces nosotros seríamos pecadores excluidos esta mañana. Él tenía que hacerlo.

20 Ellos le hicieron el mayor cumplido, los Fariseos lo hicieron – que lo crucificaron. Le hicieron el mayor cumplido que alguna vez le dieron cuando dijeron: “A otros salvó, pero a Sí mismo no se puede salvar”. Ellos no se dieron cuenta de que si Él se salvaba a Sí mismo, no podría salvar a otros. Tuvo que entregarse a Sí mismo para salvar a otros, y eso fue un cumplido para Él, ellos sin saberlo.
Ellos fueron culpables de matarlo. Pero en la mañana de Pascua, cuando Dios demostró por encima de toda sombra de duda, que Algo más que un filósofo murió, Algo más que un profeta murió. El hombre de hoy en la teología moderna ha tratado de hacerlo a Él predicar un Evangelio social simplemente como un filósofo o un buen hombre o un buen erudito, un maestro. Él era más que eso. Él fue Dios Mismo hecho carne entre nosotros. Él era Divino. Su Sangre no vino de ningún hombre mortal, sino que vino del poder creativo de Jehová Dios, Su Padre, y Él era Divino, y lo demostró cuando rompió los sellos de la muerte y resucitó al tercer día.

21 Aquí estaban muchos de los discípulos todos desconsolados. Muchas cosas habían surgido en la vida, igual como nos ponemos a nosotros mismos. A lo largo de este viaje, ellos estaban en su camino a casa, yendo a Emaús. Cleofás y su compañero caminando por el camino y cuán poco sabían que, en esta hermosa primera mañana de Pascua, que Jesucristo estaba vivo y entre el pueblo. Ellos pensaban que Él estaba muerto, y como lo pensaron allá, también lo es ahora.
Muchas personas que realmente aman a Jesús fallan en entender que Él está aquí mismo con nosotros, vivo, resucitado aquí entre nosotros. Lo enseñan como un asunto histórico de algo (y es una historia). La Biblia no es solo una historia, sino también un Profeta. Él no solo murió, sino que resucitó de nuevo. Él verdaderamente murió, pero resucitó de entre los muertos.

22 Y hay muchos buenos Cristianos esta mañana que pertenecen a finas iglesias, que no se dan cuenta de que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos y está vivo entre nosotros hoy con los mismos poderes, los mismos principios, los mismos hechos que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Poco lo sabe la gente.
Y mientras viajaban en su camino a Emaús, como el camino de un día de reposo, alrededor de un par de millas (supongo), en su camino hacia allá, caminando a un lado del camino, iban hablando de Su muerte.
Quiero que noten Justo cuando estaban hablando: “Oh, ¿Cómo pudo pasar eso? ¿Cómo pudo sucedernos a nosotros? Nos hemos ido de nuestra iglesia ahora para seguir a este Hombre que pensábamos que seguramente sería el… Pues lo vimos levantar a Lázaro de la tumba, después de haber estado muerto cuatro días, y ¿cómo podría un hombre que pudo resucitar a un muerto morir alguna vez?”
Pero Dios trabaja a Su manera. Él lo haría… al igual que una semilla cae al suelo y muere y produce de nuevo. “A menos que un grano de trigo caiga en la tierra, permanece solo”, dice la Biblia.

23 Entonces, ellos se estaban preguntando. Pero mientras ellos pensaban en Él, Él se les apareció; y esa es la forma en que usualmente Él viene a nosotros. ¿Cuándo es que generalmente encuentran su mayor bendición, Uds. amas de casa? Cuando todos los niños se han ido a la escuela y están solas lavando los platos o algo por el estilo; cuando están pasando la escoba en el piso o algo.
Cuando Uds. hombres… cuando están sentados comiendo su almuerzo, quizás Uds. solos, y leyendo la Biblia a un lado. En algún lugar en el que están en su camino yendo a casa en su auto y están meditando en Él. Si permitiéramos que los pensamientos de nuestro corazón y las meditaciones de nuestra mente estuviesen en Él, Él nos aparecería con frecuencia.
Pero el problema es que estamos pensando de dónde vamos a hacer el próximo dólar, y qué vamos a hacer aquí, y cómo va a ser esto. Jesús dijo: “Todas estas cosas serán añadidas, pero buscad primero el reino de Dios”.

24 Pero a medida que avanzaban en el camino esa mañana, solo los puedo ver. ¡Oh vaya! El golpe más grande que les haya sucedido. Aquí estaban en el camino. Ellos habían dejado su iglesia. Excomulgados por seguirlo. Ellos pensaban que seguramente Él haría algo triunfal allí en la tumba. Luego ellos fueron sacados de su iglesia. Ya no podían volver a la iglesia, y los tildaron y se mofaban de ellos, se rieron de ellos, se burlaron de ellos. De esa manera en que hace un hombre cuando realmente vende todo por Cristo. Él tiene que cortar todas las orillas para caminar solo con Cristo, con Él solamente.
Y los hombres y mujeres de este mundo que alguna vez llegaron a ser algo, son hombres y mujeres que han tomado a Cristo por su Salvador predominantemente y se han parado solos en sus decisiones. Será lo mismo con cada hombre aquí esta mañana, o cada mujer, muchacho o muchacha. Si alguna vez quisieron llegar a algo, sigan adelante con Dios. No confíen en su iglesia. No confíen en su predicador, su rabino, su sacerdote; pero párense solos en Cristo Jesús. Es la única manera en que pueden hacerlo. No…

25 Si están aquí para que se ore por Uds. esta mañana, para ser sanados, no digan: “Oh, si puedo llegar al… allá arriba para que se ore por mí. El Hermano Branham puede orar por mí. Alguien más hacer esto, eso”. Pongan su confianza solo en Él, y luego sepan que Él resucitó de entre los muertos, y ha hecho la promesa infalible, y nunca puede fallar: la Palabra de Dios. ¿Lo ven?
Noten. Y mientras iban pensando, Él se les apareció y caminaba con ellos, y ellos no lo reconocieron. Pues, ha habido muchas veces que Dios ha caminado con Uds. y no lo han reconocido. ¿Quién los guardó de ese accidente el otro día? ¿Quién hizo esto? ¿Quién estuvo allí en el hospital cuando el médico dijo: “Bueno, no hay mucho más que pueda hacer” Y se recuperaron? ¿Quién hizo eso? ¿De dónde vino? No lo reconocieron, pero fue Su gracia. Fue Él quien lo hizo esto por Uds.

26 Una pequeña dama, puede estar presente ahora, no lo sé. Ella vive justo al otro lado de la calle allí. Ella debería estar presente si pudo entrar. A menos que le haya dado su lugar a algún visitante. Una Sra. Reese. Recuerdo la vez que cuando fui a la esquina, cuando el Sr. Andrews vivía al lado mío, al otro lado de la calle.
Y ese hombre se rio de mí, en la esquina, cuando fui esa noche cuando ella estaba postrada allí al otro lado de la calle, en la esquina. Ahí es donde vivía ella cuando estuvo enferma, y la habían sacado de Silvercrest para morir con tuberculosis y tenía los pulmones congestionados. Cuando la Srta. Grace Weber, justo en la segunda puerta aquí, la primera puerta más allá de la iglesia, fue sanada con tuberculosis, justo al mismo tiempo.
Creo que veo a la hermana sentada aquí que sanó de cáncer, no era más que un esqueleto cuando el médico la desahució. Una Srta.-sentada aquí con una flor rosada sobre Ud. —Weaver, ¿verdad? Sí. Varios años atrás, el cáncer la había afectado por completo y se la había comido. Sanó de cáncer porque el Señor mostró una visión en su casa y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, Ud. no morirá“.

27 La bauticé aquí en este piscina de agua cuando tuve que sostenerla, sus pequeños brazos no eran demasiado grandes. Aquí está ella viva aún hoy, y eso ha sido hace años. ¿Cuánto más pudiera decir aquí? Los sordos, mudos, ciegos, comidos por el cáncer y demás, que Dios ha sanado porque Dios hizo la promesa.
Esa noche, mientras oraba por la dama que estaba en la esquina, el Espíritu Santo descendió. Ella tenía a sus niños pequeños a su alrededor, y su esposo estaba sentado allí, y el Espíritu Santo dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, ella va a sanar”.
A la mañana siguiente, el Sr. Andrews, un perfecto infiel, se encontró conmigo en la esquina y me avergonzó, dijo: “Predicador, ¿no te avergüenzas de ti?” Me había puesto un viejo par de overoles harapientos, venía de la tienda de conseguir algunos bollos para el desayuno. Y él estaba yendo allá. Y él dijo: “¡Qué vergüenza! Engañarías a esa familia así. Esa pobre madrecita con esos niños allí postrada muriendo, y tú le dijiste bajo una falsedad de que ella va a vivir”.
Dije: “Señor, yo nunca le dije eso. Dios dijo eso, y Sus palabras son la verdad”.
Dijo: “¡Qué vergüenza! No hay tal cosa como Dios. Solo tu estímulo mental y emoción”. ¡Oh, Dios mío!

28 Pocos días después, cuando su esposa fue desahuciada en el hospital, Uds. saben la historia, la mayoría de Uds., y él tuvo que venir a mí para que orara por ella, una mujer Cristiana muy reconocida. Dije: “Hermana…” Postrada… Mi esposa que estaba tan solo… (Si ella entró al edificio esta mañana). Y fuimos a verla, ahí estaba ella hinchada, ni siquiera conocía a nadie. Los doctores en Louisville dijeron que un gran coágulo de sangre se fue a su cabeza, y ella moriría en cualquier momento.
Y él vino con su sombrero en las manos, llorando. Él dijo: “Predicador, he sido un incrédulo, pero si Dios puede ayudar a mi esposa…” Él dijo: “Esa mujer de la que dijiste eso, está haciendo las tareas domésticas”.
Yo dije: “Claro” Ella vive hoy todavía, y eso fue hace ocho o diez años, y todavía vive. Y la mujer dijo… mientras él hacía estos comentarios llorando, él dijo: “¿Vas a orar por ella?”

29 Yo dije: “Sí, señor, pero quiero que ore aquí primero, y dejar que Él considere”. Y salimos al hospital, y allí estaba ella muriendo, toda hinchada. Sus labios vueltos así, y mi esposa la amaba, y nos arrodillamos. Ella era miembro de la iglesia Cristiana en Virginia. Y fuimos y nos arrodillamos y oramos por ella, y cuando estábamos orando, una visión vino con respecto a ella. Me vi sentado allí recostado en ese porche, comiendo una gran tarta de manzana, como así en mi mano; porque, ella era una cocinera famosa. Me levanté, y dije: “querida, ASÍ DICE EL SEÑOR ella va a vivir”.
Y cuando lo hizo… y dos horas después de eso, tuvieron que llamar al especialista de Louisville. Toda el agua se había ido de ella y todo lo demás, y el especialista dijo: “Alguien ha estado aquí además del médico”. ¿Qué fue eso? Cristo. Él vive.
Dos semanas después, pasé junto al hombre en la misma esquina. (Estoy mirando el árbol en este momento). Se detuvo allí. Yo dije, “Sr. Andrews, nos encontramos aquí antes”.
Él dijo: “Sí, así es, predicador”. Él era un científico—un botánico.
Y yo dije: “¿Qué piensa sobre esto ahora?”
Miró a ese gran árbol, que estoy mirando. Él dijo: “Predicador, constrúyame un árbol”. Oh, no se puede hacer, sino por Dios… porque Cristo resucitó de entre los muertos. Eso es. Él está con nosotros.

30 La Sra. Reeves, si está presente, me dijo hace poco aquí, que ella y su hija estaban en el río, y había una pobre anciana mendigando en la esquina. Ella tenía diez centavos para volver a casa. Entonces, ella pasó y el Espíritu Santo le dijo: “Regresa y dale a esa pobre anciana esa moneda de diez centavos”.
“Pues,” dijo ella: “Es todo lo que tengo para cruzar el río”.
Él dijo: “Yo soy el Señor”. Amén.
Ella regresó y dijo: “Hermana, perdóneme”. La abrazó y dijo: “El Señor me dijo que volviera y le diera esta moneda de diez centavos”.
Su hija dijo: “Madre, ¿cómo vamos a llegar a casa?”
Ella dijo: “Eso depende de Dios. Podemos caminar por el puente, tal vez”.
Y cuando se dio la vuelta y caminó aproximadamente a media manzana de allí, justo antes de llegar a la estación donde debían continuar, su hija dijo: “Mira aquí, madre. Aquí están los diez centavos en la calle”.

31 ¿Qué fue? Cristo. Él está con Uds. tantas veces, y Uds. no lo saben. Ese es Él. Solo continúen de la forma en que Él los guía. Donde Él me guíe, lo seguiré. Yo iré con Él todo el camino. Aunque a través de valles oscuros y sombríos, Él estará conmigo todos los días. Eso es correcto.
Y mientras descendían, Cleofás y ellos… Observen. Cuando Cristo comenzó a hablar, Él nunca armó alguna clase de alboroto. Él nunca comenzó con algún tipo de teología. Él abrió las Escrituras. Esa es la forma en que Él lo hace aún hoy. Y Él comenzó… Dijo: “¡Oh insensatos de corazón!” Dijo: “¿Por qué estáis tan tristes?”

32 Dijeron: “¿Eres Tú el único forastero, Señor?” Todos los hombres se parecían, Él no se vestía como un rabino o un sacerdote. Él se vestía como un hombre ordinario. Entonces cuando Él… Él caminó entre ellos. Ellos habían estado con Él durante tres años y medio, y ellos todavía no lo reconocieron.
Él dijo: “Bueno,” Él dijo: “¿por qué estáis tan tristes de corazón?”
Dijo: “Bueno, ¿eres un extraño?” Dijeron: “¿No sabes que Jesús de Nazaret de quien esperábamos ser el Rey ha sido asesinado y sepultado, y este es el tercer día”? Él dijo: “Y ahora incluso, tuvimos algunas mujeres que vinieron a nosotros esta mañana, y dijeron que habían visto una visión de algunos Ángeles y que simplemente no lo consideramos y,” dijo: “todas estas cosas sucediendo en Jerusalén así”.

33 Él dijo: “¿Por qué son tan tardos de corazón? ¿Por qué son tan insensatos? ¿No creen a los profetas?” ¡Oh, Dios mío! “¿No pueden creer en la Palabra?” Dijo: “¿No saben que todos los profetas dijeron que el Cristo debía sufrir primero y luego entrar en Su gloria?” Y Él comenzó con Moisés, (eso es Génesis), y les explicó mientras caminaban por el camino, todos los preceptos del Antiguo Testamento, lo que iba a suceder.
¿No les gustaría haber estado en compañía allí esa mañana? Pero Uds. lo están haciendo , esta mañana. Él está tan vivo hoy como lo estuvo entonces. Él dijo: “Yo soy el que estuve muerto y vivo por los siglos de los siglos, y porque Yo vivo, vosotros también viviréis”.

34 Él no solo está vivo aquí, sino que Uds. están vivos con Él. Esta gran esperanza que Uds. tienen en su corazón, los hace vivir hasta que, incluso la muerte misma no tiene nada con que pueda ocultar esa hermosa esperanza que está en Cristo Jesús para cada creyente. “Aunque esté muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en Mí, nunca morirá,” dijo Él.
Oh, estas palabras fueron dichas cuando Él fue a la tumba de Lázaro en San Juan 11.
Ahora, mientras Él caminaba, y después de un rato Él hizo como que iba a pasar más allá del pequeño lugar. Uds. saben que a veces Él lo hace. ¿Pensaron en eso alguna vez, madre, en la silla de ruedas, parecía que Él iba a pasarla por alto? ¿Alguna vez lo pensó, hermano, hermana, gente que hoy ha sido desahuciada por el cáncer? Los doctores los desahuciaron. Nada que ellos puedan hacer.

35 Uds. que dicen: “Bueno, si esa mujer sentada allí era solo una sombra, y el mejor de los doctores… y el cáncer estaba en el útero, primero”. ¿No era así, hermana? Se fue a la columna vertebral, e incluso los agujeros fueron comidos a través de su tracto intestinal y cosas.
“¿Cómo podría vivir ella?” Eso es lo que su médico me dijo: “¿Cómo puede vivir?”
Yo dije: “Porque Él vive”. Por eso. No me corresponde a mí cuestionar. Es para que yo lo crea. Correcto.
Dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, hermana. Nunca he estado en su casa, pero hay un pequeño gallinero allí atrás. En tres días Ud. lo visitará”. Ella lo hizo. Correcto. Y ella todavía está aquí esta mañana porque Él vive. Él hizo como si fuera a dejarla morir.
Cuando llegué a su casa, ella dijo: “Predicador, no soy digna de que un ministro venga a mi casa porque soy una pecadora”.

36 Yo dije: “Por esos es que Jesús murió: por Uds. pecadores”. Su reputación se hace dónde están los pecadores. Correcto. Su reputación no es dañada por los pecadores. Es hecha por los pecadores. Es en la justicia propia donde Él es lastimado. Correcto. Si Uds. no se humillan a Él.
Noten. Él hizo como que si Él fuera a pasar de largo. Papá, Ud. con un problema cardíaco; madre, Ud. que va a morir con un cáncer. Uds. saben que tienen que morir. Quizás… Dicen: “Bueno, he sido Cristiano toda mi vida, Hermano Branham. ¿Por qué sucedería? Le he preguntado a Él”. Pero tal vez simplemente Él hizo como si fuera a pasar de largo.
Eso fue lo que le hizo a Cleofás y a ellos. Él dijo… hizo como… Él sabía todo el tiempo que Él entraría. Él supo todo el tiempo que iba a entrar con ellos. Así que Él dijo… Actuaron como si Él se iba de paso, y ellos lo forzaron. “Adelante. Te amamos”. Esa es la manera. “Entra y quédate con nosotros”.

37 ¿Pueden Uds. hacer eso hoy? ¿Pueden los Metodistas hacer eso? ¿Los Bautistas? ¿Los Presbiterianos? ¿Los Nazarenos? ¿La Santidad Peregrina? ¿Los Católicos? ¿Los Luteranos? ¿Pueden Uds. hacer eso? Independientemente de lo que diga la iglesia. “Entra, y quédate conmigo, en esta mañana de la resurrección”. “Ven y quédate con nosotros”. Él jamás preguntará a menos que lo reciban.
Él dijo: “Pedid y se os dará. Llamad y se os abrirá. Buscad y hallaréis, porque todo el que busca, halla. Al que llama, se le abrirá. (Eso es correcto.) Pedid y se os dará”. No “Quizás”. Uds. recibirán.
Y le pidieron: “Entra con nosotros”. Se volvió, regresó y entró en la pequeña cabaña. Pudiera haber sido un poco de adobe al lado del camino, ya que en muchos de los países Sirios tienen esos adobes pequeños hechos de barro y demás, varas, pobres. ¿Por qué el Rey de la gloria se rebajaría a entrar en un lugar como ese alguna vez? Pero nunca hay un lugar demasiado pequeño. Nunca hay una iglesia demasiado pequeña. Nunca hay una persona demasiada rechazada por el mundo. Nunca hay una mujer demasiado caída. Nunca hay un hombre demasiado borracho, pero Él vendrá cuando se lo pidan. Ciertamente. Pídanle y descubran.

38 ¿Puedo decir esto, dejándolo para el final? Nunca hay una persona que esté muy enferma. Nunca una persona que se ha ido demasiado lejos. “Pedid y se os dará. Déjame entrar. Haré mi morada contigo. Me gustaría hablar contigo unos minutos”. Y ellos lo invitaron. Él entró, y una vez dentro y las puertas del mundo cerradas, a solas con Jesús… Ahí está.
Si Él solo puede ponerlos a solas una vez. Si Él solo puede alejarles de la multitud, la multitud buscadora de placer. Si Él solo puede alejarlos de los incrédulos que dicen: “Los días de los milagros han pasado”. Si alguna vez puede alejarlos de la gente que dice: “Ya no hay sentir de religión. La religión sentida del corazón de nuestros padres, sangraron en los campos de batalla por ello. No hay nada en ella”. Si alguna vez puede hacerlos estar solos una vez y todas sus ideas afuera…
Si Él alguna vez pudiera unir a un grupo de personas así, habría una repetición de Pentecostés. Si alguna vez pudiera conseguir una iglesia así, habría un avivamiento que barrería a la nación. Pónganse a solas con Él.

39 Cuando Él estaba a solas, las puertas cerradas, el mundo afuera, Él tomó un poco de pan y lo partió; y solo por la manera en que lo hizo, supieron que tenía que ser Él. Sus ojos les fueron abiertos. Habían hablado con Él todo el día. Ellos habían tenido compañerismo. Lo habían oído predicar todo el camino en la jornada del calor del día, pero cuando estuvieron a solas, Él se dio a conocer a ellos y sus ojos se abrieron.
Oh, si Él solamente pudiera llevar a este grupo de personas a esta hora. Si Él solo pudiera llevarlos a un lugar solo donde no notarían… Dicen: “Estoy sentado junto un Metodista esta mañana y yo soy un Bautista”. Vean, Uds. no deben hacer eso. Deben dejar afuera el mundo. Cerrarse a otras personas. Uds. deben caminar solos con Cristo. Si alguna vez Él logra traerlos a solas, entonces sus ojos se abren. Dirán: “Pues, ese fue Él todo el tiempo”. Entonces Él hará aquí algo de la manera en que Él lo solía hacer, y cuando lo hace hoy, porque Él tiene que hacer lo mismo hoy que hizo entonces: Actuar sobre los mismos principios, o Él no es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e hizo mal cuando actuó allá. Si Cristo en la…

40 ¡Aquí está! ¡Cáptenlo! Cristo en la primera resurrección y se dio a conocer a estos apóstoles por algo que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, para probarles que Él había resucitado de entre los muertos y ese era Él. Él está bajo las mismas obligaciones de moverse esta mañana en este tabernáculo, de hacer las cosas aquí en esta iglesia, esta mañana, que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, de la misma manera; Él está obligado a actuar de la misma manera cuando surge la misma crisis.
Ahora, por unos pocos momentos, si lo soportan, quiero decir… Llegar a mi otra escritura. Rápidamente. Él se levantó de entre los muertos. El más alto del cielo se convirtió en el más bajo de la tierra. Él pasó por una ciudad, Jericó, la ciudad más baja del mundo y el hombre más pequeño de la ciudad tuvo que mirar hacia abajo para verlo a Él. Correcto. ¡Cuánto se rebajó! ¿Alguna vez pensaron en eso?
Él llegó a ser yo, para que yo, por la gracia, llegase a ser Él. Él llegó a ser pecado sin conocer ningún pecado para que yo, por el pecado, pudiera ser justo a los ojos de Dios. Eso es lo que Él hizo por Uds. Eso es lo que Él hizo por Ud., amigo pecador, esta mañana. ¿Cómo puede rechazarlo?

41 Ahora, noten. Ahora, eso fue… Su trabajo terrenal estaba terminado. En la resurrección Él probó todo lo que dijo. Ahora, Él tiene otro trabajo que hacer, del que el mundo sabe muy poco. Correcto.
Su próximo trabajo en Su ascensión. Queremos hablar de eso por un momento. Después de resucitar de entre los muertos, después de que Él ya está aquí en la tierra, y probarse vivo con pruebas infalibles, de que Él está haciendo lo mismo que hizo cuando estuvo aquí en carne. Y aquí está Él caminando, partiendo el pan y comiendo con ellos. Oh, ¡el mismo Jesús! Él lo ha demostrado. Ahora viene la ascensión. Ahora llega el momento. ¿Sabían Uds. que la Biblia dice que ascendió a lo alto muy por encima de cada… a través de todos los cielos? Esta tierra pertenecía al diablo. Por medio de la caída, esta tierra fue entregada al diablo. Cada reino de este mundo está gobernado por el diablo. Odiamos pensar eso, pero la Biblia dice que sí.

42 Esa es la razón por la que tenemos guerras, tiroteos, peleas y problemas porque los reinos de este mundo son los reinos del diablo. La Biblia así lo dice. Y en el gran Milenio que está por venir, la Biblia dijo: “Regocijaos todos los cielos y vosotros, santos profetas de la tierra, porque los reinos de esta tierra han llegado a ser reinos de nuestro Señor y Él regirá y reinará para siempre”.
Ahora, ellos llegarán a ser. No tendremos más guerra cuando Él venga, no más enfermedades, no más problemas. Ahora, noten. Cuando Él murió… Se dice muy poco de esta ascensión. Es uno de los días más grandes: cuando Él ascendió; porque en toda la tierra desde el día en el jardín del Edén, en que se cometió el pecado, todos los cielos fueron cerrados a la humanidad. Satanás es el príncipe del poder del aire. Correcto. “¿Por qué caíste del cielo, oh Lucifer?” Nadie podía ver en la gloria. Ningún hombre podía entender, porque el poder está justo arriba de nosotros. El cielo significa “atmósfera de arriba,” y luego todos estos poderes fueron desconectados de la humanidad debido al pecado.

43 Pero cuando Él murió, y se levantó otra vez, y subió, Él… La Biblia dijo: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió primero”. Cuando Él estaba en el cielo, Él era el Logos que salió de Dios en el principio, y descendió a la tierra, y no debía ser un Ángel. Él descendió a la tierra y tomó la forma de un fiador, no un Ángel. No bajó en la gran gloria de Jehová, sino que descendió como Hombre para redimir al hombre, para morir por el hombre, a morir como un hombre. Él nunca murió como Dios. Él murió como hombre. El pecado del hombre estaba sobre el Hijo del Hombre, y Él tuvo que convertirse en un Hombre con el fin de pagar la pena.
¿Qué hizo Él? La Biblia dice que fue un poco hecho menor que los Ángeles, en el orden de muerte. A fin de poder quitar y abolir el pecado, y quitar la enfermedad del mundo. Ahora, cuando Él descendió del más alto, Logos de Dios, bajó a través de los Ángeles y descendió y se hizo Hombre, y dijo: “Ni siquiera soy hombre. Soy un gusano, y no hombre”. Porque Él fue despreciado y rechazado.

44 No había belleza para que le deseáramos. Él fue desfigurado más que cualquier hombre. Probablemente Él era un individuo flaco y endeble. No se miraba como un Rey.
Muchas veces las personas juzgan a las personas por su forma de vestir o por su estatura. El hombre no es juzgado por lo grande que es y lo fuerte que son sus músculos. El hombre es juzgado por el carácter, y solo el carácter. He visto hombres que pesaban doscientas libras y no tenían un gramo de hombre en ellos. El hombre es juzgado por el carácter: lo que él es en su corazón. Y Cristo no fue juzgado por la fuerza física, mas Él fue juzgado por carácter.
Nunca un hombre vivió como Él, o nunca un hombre podría morir como Él. Nunca podría un hombre ascender a lo alto como Él, porque Él era Dios. “No soy hombre”. Él no se hizo ninguna reputación. ¿Lo pensaron antes? El hombre que hizo un ojo artificial, hizo una reputación. El hombre que hizo un diente falso, hizo una reputación. El hombre que hizo un brazo de madera se hizo una reputación, pero el Hombre quien hizo el ojo original, el Hombre que hizo el brazo original, no se hizo ninguna reputación, sino que llegó a ser un Siervo, un Fiador para los hombres quienes eran pecadores para Él poder ganarlos de vuelta.

45 ¿Cómo pudiera un hombre en su mente cabal conocer la verdad del Evangelio de eso y rechazar al Hombre, rechazar esa oferta que Dios ha dado para salvar al hombre de una vida de pecado? ¿Cómo puede hacerlo? Simplemente no lo puedo entender: Cómo es que Uds. puede rechazar a tal Persona, cuando Él no está aquí para hacer algo que Uds. tienen que hacer por Él, sino solo ofrecer una salida de las cosas a las que Uds. van, y llegó a ser eso por Uds.
Cuando Él… cuando estaba muriendo allá en el Calvario, todo lo había rechazado. Lo habían escupido. Su cara estaba llena de escupitajos. Le pusieron un trapo alrededor de Sus ojos y lo golpearon en la cabeza y dijeron: “Si eres un profeta, dinos quien te pegó”. Una mujercita corrió en medio de ellos y dijo: “¿Qué ha hecho Él, sino sanar a sus enfermos y levantar a sus muertos y hacer el bien?”
Ellos la golpearon en la boca y dijo: “¿Oirían a esa mujer en lugar de a su sacerdote? Fuera con tal persona”.

46 Y Su propia querida madre, caminando en Sus huellas sangrientas, (Dios déjame recorrer el mismo camino), cuando Él fue allá al Calvario. En el fondo de su corazón se preguntaba cuando ella miraba a su querido Hijo morir allá. “Un hombre de treinta y tres años y parecía de cincuenta,” la Biblia dice, de Su tensión, y donde probablemente se encaneció, y la mirada sombría de Su rostro hacia donde estaba sufriendo, no tanto físicamente, sino como una agonía.
La Biblia dice que Su Sangre y el agua se separaron una de la otra, y cualquier médico o cualquiera que conozca la química de la sangre, puede decirles que sólo la tristeza hace eso. Él no murió por la lanza Romana. Tampoco murió de un clavo metido en Su mano o Su pie, pero Él murió de corazón destrozado, siendo rechazado. “Él vino a los Suyos, y los Suyos no lo recibieron”.
Uds. dicen: “Hermano Branham, desearía poder haberme parado aquel día en el Calvario”. Hermano, hoy Ud. está parado en un lugar mejor. Está parado en la Presencia de un Señor Jesús resucitado, Quien se ha probado a Sí mismo triunfante.

47 Mírenlo a Él mientras está ahí. Luego, después que se levantó de los muertos, nos fijamos aquí que, como que Él entonces continuó. Después que habló con Sus discípulos, la Biblia dice: “Él subió a lo alto”. ¿Qué hizo? Él tomó el… Él estaba aquí, el Logos que bajó del cielo, cuando regresó tomó Consigo… El Sumo Sacerdote, siendo un Sumo Sacerdote ungido con la luz de la antorcha de Su Propia Sangre. Cuando bajó allá con estos poderes aquí que acusaban…no permitían que Dios y el hombre tuvieran compañerismo. Había sido roto en el Jardín del Edén. El pecado lo causó. Satanás tenía… El dominio de esta tierra era de Satanás. Le pertenecía al diablo, pero cuando Él vino, el Sumo Sacerdote ungido…
Como el sumo sacerdote Aarón, entraba al Lugar Santísimo detrás del velo, ungido con el precioso aceite de la unción, caminando de cierta manera, haciendo sonar: “Santo, santo al Señor”, mientras entraba, como un tipo de Cristo con la sangre del cordero delante de él, y si él entraba de alguna otra manera, moría.

48 Cristo con Su Propia Sangre, como un Sumo Sacerdote ungido con el poder de Dios, se levantó de los muertos, y derribó el dominio de Satanás. Al romper el dominio pasó a través de los cielos, más allá de los cielos; y fue a lo más bajo de la tierra, y fue recibido en el cielo. Y Dios lo puso sobre un pináculo, que hasta Él tiene que mirar para abajo para ver el cielo. Amén. No es sorprendente que Él sea el poderoso Conquistador, mientras está más allá hoy en el dominio para siempre jamás.
Isaías dijo: “Un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado: y será llamado Consejero, Príncipe de Paz, Dios fuerte, Padre eterno, y Su dominio no tendrá fin para siempre jamás. Él reinará sobre el trono de David sentado en los cielos de los cielos más allá”. Todo ángel, arcángel, todo principado y poder, Él lo derribó y lo sorbió, en Su crucifixión y resurrección, todo lo que Satanás tenía.
Él irrumpió a través del velo del pecado. Lo hizo pedazos con la Sangre del Sumo Sacerdote de Su Propia cuerpo. Él llegó al siguiente… ¿Qué era? Era un velo de enfermedad que retenía a la gente. Él lo destrozó. “Mas Él herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”.

49 Él vino a través del gran velo más allá de la enfermedad, del gran velo del pecado. Pasó a través del gran velo de preocupación. Pasó a través del gran velo de temor. Él rasgó cada uno de ellos, y ascendió tan alto y recibió el Nombre sobre todo nombre, que se nombra en los cielos arriba o abajo en la tierra o en el mundo por venir.
Dios tomando a El Amoroso, Quien se inclinó tan bajo que incluso no tuvo un lugar para nacer o un lugar para morir. Dios lo exaltó a lo Sumo y le dio una corona y una Gloria más allá y un Nombre sobre todo nombre. Ahí está Él hoy sentado, el poderoso Conquistador, desde que rasgó todo velo en dos. El velo de pecado fue rasgado en dos. El velo de enfermedad fue rasgado en dos, y todo velo que mantuvo al hombre alejado de Dios fue partido en dos. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Luz”. Él rompió todo poder. Él dispersó todo diablo. Él hizo un reflector desde la Gloria. [Palabras Inciertas]

50 Y cuando el profeta anciano se acostó ahí sobre esa cama de piedra esa noche, y la almohada de piedra, él miraba los Ángeles ascendiendo y descendiendo. Fíjense, en primer lugar estaban descendiendo y ascendiendo, pero esta vez era Dios, y el hombre, ascendiendo y descendiendo en la escalera de Jacob (como la llamamos), cuando Él quebró todo poder, combatió todo dominio y se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, muy por encima de todo.
El canal del Espíritu Santo en este mundo oscuro está abierto para el que quiera venir, y ser bautizado en este gran canal de Su misericordia, y recibir la bendición redentora por la que Él murió.
Hombres y mujeres, ¿Cómo pueden rechazar Aquel, cuando Él está sentado ahí vestido en Su Majestad? Cómo se sienta en Su Gloria esta mañana. ¿Qué hacen?

51 Él vino aquí al mundo, sin hogar, para hacer un camino para los hombres y mujeres sin hogar. Donde hombres y mujeres, quienes no tienen esperanza, para hombres y mujeres quienes no tienen lugar al que ir, donde vagabundos sin hogar que están locos de placer, caminando por las calles hoy, en carreras de caballos, apuestas y demás, tratando de encontrar un alivio. Él hizo un lugar para ellos, cada hombre, y es tan gratuito como el agua que corre. “Quien quiera venir que venga”.
Uds. no pueden salir de este velo. Tienen que entrar aquí para averiguar. Uds. tiene que entrar aquí donde no hay nada entre Uds. y Dios, donde los Ángeles de Dios pueden descender y ascender, de ida y vuelta, trayendo los mensajes de Dios de ida y vuelta al individuo.
“No hay nada entre mi alma y el Salvador”, dijo el poeta. Ahí está Él sentado, el poderoso Conquistador. Él rasgó todo velo en dos. Él rasgó el velo para que Uds. pudieran ser salvos. Él rasgó el velo por si han cometido adulterio, por si han maldecido, por si han hecho alguna cosa mala, Él rasgó ese velo. Ese bastón que Satanás retiene sobre Uds., Él lo partió si tan sólo Uds. lo reciben a Él.

52 Si están enfermos hoy, y el doctor dice que no se pueden recuperar, Él rasgó ese velo en dos, y todo está roto delante de Dios. Él rasgó todo velo. Él derribó todo dominio, y hoy se sienta ahí, el poderoso Conquistador, desde que Él rasgó el velo en dos.
Observe, sólo un minuto, mi amigo. No sólo estaba Él allí entonces, que se apareció a Cleofás en su camino a Emaús, él y su amigo, sino que un día cuando un pequeño mártir, el primer mártir de la Biblia, del Nuevo del Testamento, estaba muriendo—el pequeño Esteban—porque él se paró ahí, rígido… Hermano, Esteban había sido traído dentro de ese canal donde él conocía a Dios. “Él estaba lleno con el Espíritu Santo”, la Biblia dijo, y cuando ellos lo acusaron y la corte del Sanedrín se paró ahí y lo acusó.

53 Y él se paró con el rostro como de un Ángel: rígido, él sabía dónde estaba. Y dijo: “Uds. varones de Israel”, comenzó a hablarles: “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres?” Entonces dijo: “Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también hacéis vosotros”.
Y para vengar esa sangre de ese mártir justo quien estaba ahí parado diciéndoles lo que estaba bien y mal, y vengar esa sangre, ellos lo arrastraron como un montón de lobos arrastrando un cordero, y cuando lo tiraron al suelo, y tomaron grandes terrones de rocas y comenzaron a golpearlo en la cabeza con eso de esa manera. El pequeño Esteban, lleno del Espíritu Santo, la Biblia dice que él miró fijamente hacia el cielo, levantó su mano, y dijo: “Veo el cielo abierto, y veo a Jesús sentado a la diestra de Dios”.

54 Cuando un sumo sacerdote… cuando un hombre ha terminado su obra, él se sienta. Cuando yo termino de predicar, me siento, pero no hasta que termino de predicar. Cuando Uds. están trabajando… cuando Uds. se sientan, su trabajo está terminado. Jesús se sentó a la diestra de la Gloria. Pero cuando Él vio a este primer mártir morir por la causa de Cristo, el Señor Jesús resucitado apartó los cielos, y Él debe haberse levantado de Su trono para dar una especial bienvenida al pequeño Esteban, para traerlo a casa.
Ahí está Él, resucitado de los muertos! Su dominio abarca desde la Eternidad hasta la Eternidad. Él está muy por encima de todo Ángel, todo principado, todo lo que hay en el cielo. Pues, Su cielo es Su trono, está muy por encima de los cielos de los cielos, Dios lo levantó.
San Pablo, cuando todavía era Saulo de Tarso, en su camino con cartas en su bolsillo para perseguir a todos esos que estaban gritando y haciendo todo aquel ruido, allá camino a Damasco. Iba cabalgando sobre su caballo ese día respirando amenazas. “Encerraré a cada uno de esos santos rodadores. Le pondré un alto a toda esta sanidad Divina y esta insensatez que está ocurriendo aquí”.
Pero en su camino allá y montando en su corcel, él cayó del caballo al suelo, y se levantó, y había una gran luz delante de él , que hasta cegó sus ojos, diciendo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”
“¿Quién eres, Señor?”
Él dijo, dijo: “Yo soy Jesús a quien tú persigues”. Él lo vio en Su dominio eterno sin fin.

55 Cuando el vidente anciano de edad avanzada, Juan, el amado, parado allá en la isla de Patmos por predicar la Palabra de Dios, por predicar sanidad Divina, por sanar al enfermo, y por hacer las cosas que Cristo le había dicho que hiciera. Y lo llevaron a la isla de Patmos, una pequeña isla en el mar Egeo, como quince millas [24.14 Kms] de circunferencia alrededor de ella llena de rocas como ahora en Alcatraz. Serpientes y cosas en la isla. Él fue exiliado allí por causa de predicar el Evangelio.
Y cuando el vidente anciano de edad avanzada, el amado, en su año noventa estaba allá sentado sobre una roca, una hermosa mañana de resurrección, él lo vio a Él. ¡Él lo vio! Él dijo: “Oí una voz como de trompeta, y cuando me volví para ver detrás de mí. Vi a Uno semejante al Hijo del Hombre”. Miren a Su aspecto, Él no tenía ningún… Sus ojos, no estaban llenos de lágrimas. Él dice: “Sus ojos brillaban como el sol en mediodía”. El mediodía del sol Sirio no podía sobrepasar Sus ojos.

56 Él miraba mientras Él miraba hacia abajo. Sin más lágrimas en Sus ojos. Él está glorificado esta mañana. Sus pies semejantes a columnas de bronce. No más clavos serán incrustados en ellos. Jamás un cabello ensangrentado, sino que era tan blanco como la nieve. Él está glorificado. Él vive para siempre jamás. Él es un poderoso Conquistador. Su dominio es desde la eternidad hasta la eternidad. Sus delegados son aquellos que le aman y están dispuestos a morir por Él. Él se levantó de los muertos esta mañana y vive entre nosotros. ¿Creen Uds. esto?
Oremos. [Cinta en blanco]… Pianista, si desea ir al piano.
Qué bella historia, de Su excelsa gloria,
Bajó el Salvador, Jesús mi Redentor,
Nació en pesebre, despreciado y pobre,
Varón de lágrimas, y de dolor.
¡Oh cuánto le amo!
¡Y fiel le adoro!
¡Él es mi vida, mi Redentor!
El Rey de Gloria vino a salvarme,
Y a revelarme al Dios de amor.
Nuestro Padre Celestial, cuando los tiempos sagrados se desvanezcan y caigan, cuando el reinos de los hombres mengüen y no sea más. Cuando todos…
Si fuera tinta todo el mar,
Y todo el cielo un gran papel,
Y cada hombre un escritor,
Y cada hoja un pincel,
Nunca podrían describir
El gran amor de Dios;
Que al hombre pudo redimir,
De su pecado atroz.

57 Padre, hoy somos un motón de creyentes felices. Somos Tus siervos. Estamos muy felices de saber. Aunque pobres, aunque estamos aquí en una humilde iglesita, sólo entra aquí como lo hiciste con Cleofas y ellos en su camino a Emaús. El lugar no puede ser muy humilde, muy pequeño para que vengas, y sin embargo Tú llenas todo espacio y tiempo.
Y hoy me pregunto, Padre Celestial, después que oyeron que Tú te has levantado de entre los muertos, y sabiendo que en unos cuantos momentos será hecho un reto. Ruego, Padre Celestial, que si hay aquí hoy hombres y mujeres, muchachos o muchachas, quienes no te han recibido jamás como Salvador personal, que lo hagan ahora. Diciendo: “Señor, ahora renuncio a todo mi orgullo terrenal. Pongo todo a un lado y me entrego a Ti. No tengo nada que ofrecer excepto a mí mismo, pero si puedes usarme, oh Dios, aquí estoy. Y úsame, y que el Espíritu Santo me dirija y guíe desde hoy en adelante, y hazme un Cristiano”. Oh Dios, que esa sea la oración de muchos hoy aquí.

58 Mientras tenemos nuestras cabezas inclinadas y nuestros ojos cerrados, me pregunto si hay alguien adentro o afuera, que levante su mano a Cristo y diga: “Por medio de esta mano levantada, ahora creo en el Señor Jesucristo, y lo acepto como mi Salvador personal. Y hoy, desde este día en adelante le serviré con todo mi corazón porque Él se ha levantado de los muertos y yo creo”. ¿Levantarían su mano? En donde sea aquí dentro. Dios le bendiga. Dios le bendiga, a Ud. hermana, a Ud., a Ud., a Ud. Eso es maravilloso. Dios les bendiga. Haciendo su decisión.
El Espíritu Santo ahí. Es Él Quien hace la obra de Dios. ¿Alguno allá atrás en el auditorio? ¿En el exterior? Levanten su mano bien arriba. Dios le bendiga. Lo veo allá atrás. El Señor esté con Ud., mi hermano. Dios le bendiga, mi hermana. ¿Alguien más? Dios le bendiga, mi hermana. Allá atrás en el auditorio, le veo hacia el exterior. Dios los ve incluso si yo no los veo. Él los ve.
Jesús, el Amoroso, el más hermoso entre diez mil. Él que bajó del cielo se hizo pecado, murió se levantó de nuevo, ascendió a lo alto y se sienta a la Majestad de Dios ahora glorificado.

59 Los Ángeles de Dios en sus posiciones hoy en el edificio, hablando a los corazones del pueblo. ¿Habrá este día, después de veinticinco o treinta que han levantado su mano, habrá otro que levante su mano? Que diga a Dios: “Dios, este día quiero ser completamente Tuyo mientras levanto mi mano a Ti en confesión de mis pecados y mis errores. Quiero vivir para Ti, Quien murió por mí”. Dios le bendiga, mi hermano. ¿Alguien más?
Piénsenlo mientras oran.
La sangre de los discípulos que murieron por la verdad,
Este Evangelio del Espíritu Santo está goteando con sangre.
El primero en morir por este plan del Espíritu Santo,
Fue Juan el Bautista, él murió como un hombre;
Después vino el Señor Jesús, ellos le crucificaron,
Él predicó que el Espíritu salvaría al hombre del pecado.
Está goteando con sangre, Está goteando con
Sangre. (¿Quieren tomar el lugar ahora?)
Este Evangelio del Espíritu Santo está goteando con sangre,
La sangre de los di…

60 ¿Uno más que levante su mano? “Esta mañana quiero tomar mi lugar posicionalmente”. No les estoy pidiendo que se unan a la iglesia. Aquí no tenemos miembros. Quiero que vengan a Cristo.
… Goteando con sangre.
Ahora Padre Celestial, Tú has visto las manos del pueblo. Hago esta oración de fe por ellos, que desde este día en adelante, ellos vivan una vida nueva, y que Él Quien ahora está presente ahora, Quien ha cuidado de ellos, los ha alimentado; ha hecho las cosas que Él hizo por ellos y los trajo a la iglesia está mañana. Ahora, ellos lo han recibido, regresando como Cleofás y ellos. Ellos regresaron sólo unos momentos después de tomarles un día de reposo para llegar allá. Regresaron con el corazón alegre, no para discutir su religión, sino al saber que Él vive.
Que ellos regresen con corazón alegre a sus hogares hoy, al saber que Él vive porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

61 Ahora, después del Mensaje y Uds. pueblo que han recibido a Cristo como su Salvador, es una gran mañana de resurrección… Ahora, la hora está cerca en la que debo ser, ya sea un testigo falso, o un testigo verdadero de Cristo. Si he dicho la verdad según creo que esta Biblia es la verdad, y ningún otro libro, o algo contrario a esto, no es la verdad. Yo creo que sólo esta Biblia contiene la verdad de Dios. Y si esta Biblia dice que Él se levantó de los muertos, que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces Él tiene que ser el mismo en la resurrección, tiene que ser el mismo en poder. Él debe ser el mismo en principio. Él tiene que ser el mismo en todo aspecto excepto en el cuerpo físico. Este cuerpo, el cuerpo físico, el Suyo está sentado a la diestra de Dios Todopoderoso en la gloria. ¿Creen eso? Él está sentado a la diestra de Dios Todopoderoso en la gloria, haciendo intercesión.

62 ¿Alguna vez lo pensaron? Que cuando los hijos de Israel estaban en Egipto, ellos sabían que algún día irían a casa. ¿Por qué? Porque ellos veían el cuerpo de José yacer ahí, los huesos de José, y ellos sabían que esa era una señal de que algún día irían a casa.
Y entonces cuando nos vamos de esta tierra, cuando morimos y estamos yendo dentro de otro tipo de cuerpo… Esa no es la clase de cuerpo. No fuimos hechos para el cielo, fuimos hechos para la tierra. Somos terrenales, ¿Y recuerdan la Biblia, almas debajo del altar clamando: “Hasta cuándo”? Ellos clamaban por regresar de nuevo a un cuerpo. Estrecharse las manos uno al otro, y comer, y tener compañerismo. Eso es para lo que fuimos hechos. Para eso es que fuimos hechos.

63 Y entonces ellos tienen una señal allá de que van a regresar. ¿Qué es? El cuerpo físico del Señor Jesucristo sentado en el trono de Dios, y cuando pasamos junto a él… si partiéramos hoy y Él no viene por unos cien años y yo los encontrara allá, yo diré: “Algún día vamos a volver. ¿Ven ahí? Ese cuerpo se levantará otra vez del trono”. Él regresará a la tierra, y cuando lo haga, todo espíritu que ha nacido de nuevo regresará a un cuerpo físico, hombres y mujeres jóvenes, y vivirán por siempre en la Presencia de Dios.
Qué… ¿Cómo podemos rechazar semejantes cosas, amigos? Yo estoy agradecido que hayan aceptado a Cristo.

64 Ahora, Jesús cuando Él estuvo aquí en la tierra, cuando, antes de irse (en San Juan 14:7), Él dijo: “Un poco”,… o, Él dijo aquí, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, las obras que Yo… El que en Mí cree, las obras que Yo hago él las hará también. Aún mayores que estas hará porque Yo voy al Padre”. Ahora, ¿Cuáles fueron las obras que Jesús hizo? Él jamás reclamó ser un sanador. Él dijo: “No soy Yo. Es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”.
San Juan 5:19, Él dijo: “No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”.
Cuando Felipe fue y halló a Natanael y lo trajo ante Él, Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿De dónde me conoces?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.

65 Ese día una mujer en el pozo, Él le habló hasta que halló dónde estaba su problema.
Un día Él tuvo problemas consiguiendo algunas monedas para pagar algunas deudas…o, tributo, y le dijo a Pedro: “Ve y atrapa un pez y mira dentro de su boca, y encontrarás una moneda”. Quizás, si Pedro hubiera atrapado el pez en otras circunstancias, jamás hubiera abierto la boca del pez, pero Jesús sabía que la moneda estaba en su boca. El Padre se lo había mostrado.
Muchas cosas más. Él se paró en la audiencia. Él se volteó y dijo: “Tu fe te ha sanado. Tú tenías cierta cosa”.
Ahora, si ese Jesús se ha levantado de los muertos, y esta es una bella mañana de resurrección, si Él aparece aquí en la plataforma, entonces Uds. … ¿Pueden Uds. apreciar lo que estoy diciendo? Si Jesús el Hijo de Dios, de todos estos dos mil años de iglesismo y todo lo demás, todos los escrúpulos, y una iglesia diciendo: “Esto es eso, y esto es eso, y eso es eso”.

66 Enfrentémoslo. Si Él es Jesús, Él está vivo. Si Él no es, no está vivo; y si Él está vivo, Él es el mismo y si Él no es el mismo, entonces no es el mismo Jesús. Pero si es Él el mismo Jesús, Su promesa es: “Yo estaré con vosotros aún en vosotros hasta el fin del mundo, y las cosas que yo hago vosotros las haréis también, hasta el fin del mundo”.
Ahora, ¿Cómo está aquí esta mañana? En la forma del Espíritu Santo. Ninguno bajó sino Él y nadie ha subido sino el que bajó. “Un poco y el mundo no me verá más”, dijo Él: “Mas vosotros me veréis porque Yo estaré con vosotros; Yo estaré en vosotros hasta el fin del mundo”. Y Él está aquí esta mañana.

67 Ahora, ¿Cuántas personas, adentro o afuera, desean oración? Levanten su mano. Bueno, es un par de cientos o más. Ahora, no podemos traerlos a todos aquí de una vez. Tenemos que traerlos uno por uno. Es la única manera en que podemos hacerlo, y creo que ese Hermano… Billy Paul, yo creo, ha repartido las tarjetas de oración. ¿Cuántas diste? ¿Cien? Muy bien.
Ahora, tenemos que tener tarjetas de modo que la gente pueda ser numerada para venir aquí y tomar su turno. Si no, eso causa un desorden.
Yo no sé, pero lo que… Un hombre me llamó anoche, de larga distancia, sólo ayer en la tarde fueron treinta y cuarenta llamadas. Pero miren, les quiero preguntar algo. La cosa principal que Uds. quieren saber…
Ahora, no hay nada en mí que pueda sanar a alguien. No hay nada en ningún otro hombre. No hay nada en un doctor que pueda sanarlos. Él les dirá lo mismo. Él no los sana. No no. Ud. se rompe el brazo, dice: “Dr., sane mi brazo rápido, quiero terminar de reparar mi auto”. Qué tonto, ¿Ven? Pues diga: “Oiga, me rompí mi pierna, doc. Tengo que dar una caminata larga esta tarde. Sánela por mí rápido”.
Bueno, él diría que Ud. está loco. Él puede acomodar su pierna, pero se requiere de Dios para sanarlo, ¿Ven? Eso es correcto, ¿Ven? Él lo hace en Su Propia manera, ¿Ven? Entonces, él no es un sanador. Él no puede sanar.

68 Qué si Ud. se corta su mano, dice: “Hey, doc, quiero que cosa esto por mí rápido. Sánelo rápido, porque no quiero esa cicatriz en mi mano”. ¿Ven? “Pues me duele, tengo que trabajar esta tarde”. Él no pudiera hacerlo. Ciertamente que no. Él pudiera limpiarlo con alguna medicina. Él pudiera limpiar los gérmenes de ella, pero sólo Dios puede dar vida y crear tejido, ¿Ven Uds.? Él es el Único que puede hacerlo. Sabemos eso. Uds. no tienen que ser eruditos para saber eso. Sólo tienen que mirar a la Palabra de Dios.
Y Satanás no tiene poder para sanar. Yo le doy a cualquiera lo que sea que desee que yo pudiera dar, si me muestran una escritura que diga que Satanás puede sanar. “Yo soy el Señor quien sana todas tus dolencias,” dijo, Jesús. Ahora, ahora Satanás no puede sanar. Se requiere a Dios. Y es sobre la base de su fe que Dios sana.

69 Ahora, quiero preguntarles algo. Un hombre me llamó, como decía, ayer, y dijo: “Hermano Branham, quiero ir a la reunión de Chicago allá en el…” Comienza pasado mañana. Él dijo: “Quiero ir a… Quiero hacer contacto”.
Yo dije: “Señor, ¿A qué contacto se refiere?”
Dijo: “Quiero que mi hermano sane”. Dijo: “Él tiene problemas en la pierna y,” dijo: “vivimos en el campo,” y dijo: “hemos estado en dos o tres reuniones y nunca pudimos contactarlo a Ud”.
Yo dije: “Ahora, ¿A qué se refiere por contacto, hermano?”
Él dijo: “Bueno, quiero decir esto, que quiero que Ud. haga algo por mi hermano”.
Yo dije: “Bueno, ahora, señor, Ud. está tratando de contactar a la persona equivocada, ¿entiende?” Yo dije: “Contactarme sería ver al administrador y ver qué…,” pero yo dije: “eso no es sanar a su hermano”. Yo dije: “¿Se refiere a un contacto para esta sanidad?”
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Ahora, aquí está cómo hace eso. Vaya a la reunión. Siéntese en la audiencia, y entonces yo sólo soy Su siervo. Yo sólo me rindo a eso, al Espíritu Santo. Luego Ud. hace contacto con el Espíritu Santo, y Él me habla y me dice qué decirle, ¿Ve? Eso es su contacto, no yo— Él. Y mientras esté intentando contactarme, Ud. simplemente está fuera todo el tiempo (¿Ve?) pero en tanto Ud. trate de contactarlo a Él, contáctelo, y Él sólo me usa como un portavoz para hablarle a Ud. ¿Ve? Eso es”.

70 Hermano Head, lo veo sentado allá atrás junto a mi amigo, el Sr. Lee. El Sr. Head era un moribundo con cáncer. Él pertenecía a la iglesia Católica Romana en Louisville, muriendo con un cáncer en el recto, creo que era, o algo, y él vino a mí aquí un día cuando vivía al cruzar la calle y me preguntó que si había misericordia para que él sanara. Hice una oración de fe ahí, y el Señor me mostró una visión. Y Sr. Head, supongo que eso ha sido al menos unos diez años atrás, ¿Cierto? [El hermano dice: “nueve más o menos”.] Como nueve años atrás, y aquí está él viviendo hoy. La sanidad es real, ¿Verdad, Sr. Head? A Él no le importa a quien sana. Él sanará a los Metodistas, Bautistas, Católicos, lo que Uds. sean. No hace ninguna diferencia. Él sana, ¿Ven? Ahora, sólo crean. Yo sólo lo vi por casualidad.
Me pregunto si Margie Morgan está en el edificio esta mañana… Si está, levante su mano, ¿Margie, pudiste entrar? ¿Hermana, estás aquí? Bueno, muy atrás en la parte posterior. Si. Otra mujer, una enfermera aquí en el hospital, en la lista de muertos de Louisville, con cáncer. Ahí mismo está ella sana. Nada sino sólo un montón de huesos. Ahí está ella. Pobre muchacha ni siquiera pudo hallar lugar para sentarse, y está bien atrás parada en el auditorio allá atrás esta mañana.

71 Cómo recuerdo cómo dijo el médico: “Oh, vaya. No hay nada que pueda ayudarla”. Cómo su querido esposo, un amigo mío del alma, vino aquí, y yo estaba harapiento, de pasar de por los matorrales al patrullar. Dijo: “¿Puede alguien ayudar a mi esposa?”
Yo dije: “No me corresponde a mí, señor. ¿Qué de Ud.?
Él dijo: “Yo creo”.
Yo dije: “Tráigala acá”. Aquí mismo donde se oró por ella esa noche, el Señor bajó y le dijo lo que iba a pasar, y eso ha sido hace años. Aquí está ella hoy, una mujer fuerte y saludable. Y vayan al registro del cáncer en Louisville y vean si ella no estaba… si ella no murió como hace diez o doce años atrás. Entonces hay una mujer muerta resucitada allá atrás, ¿Ven? Ciertamente.
Oh, Jesús vive. Jesús reina. Jesús es todo.
Ahora, ¿Comenzarán desde 1 al 100? ¿De 1 al 100? Muy bien. Quien tiene la tarjeta de oración número 1? ¿Se pararía aquí arriba a un lado? Cómo que dejamos… Uds. recibieron tarjetas de oración. Tendremos que alinearlos a todos, pero los alineáremos aquí a este lado.

72 [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]…mujer. No sé. Nunca la he visto. Ella es quizás la madre de alguien. Yo no la conozco. Ahora, esto es lo mismo como fue cuando Jesús se sentó junto a aquel pozo aquel día y envió lejos a los discípulos. Ahora, Jesús le habló a ella, y cuando Él le habló, Él dijo: “Dame de beber”.
Y ella dijo: “El pozo es hondo y no tienes con qué sacarla, y nosotros no nos tratamos el uno al otro, Judíos y Samaritanos”.
Él dijo: “Pero si supieras quien te habla, tú me pedirías a Mí de beber”. Y así la conversación siguió, y ella le habló sobre adorar y demás. Entonces después que Él le habló a ella un rato, Él halló donde estaba su problema. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos saben eso? Él halló lo que estaba mal con esa mujer, y su mal era vida inmoral. ¿Es correcto? Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Dice: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto. Has tenido cinco”.

73 Ahora, observen lo que ella dijo. Ahora, escuchen lo que ella dijo. Ella dijo: “Señor” (atentamente), “Señor, percibo que eres un profeta”. Ella dijo… Ahora escuchen. “Pero sabemos que cuando el Mesías venga…” ¿Quién era el Mesías? El Hijo de Dios. Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas, pero ¿Tú quién eres?”
Jesús dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Y entonces ella corrió por la ciudad y dijo: “Vengan, vean a un hombre que me dijo lo que he hecho. ¿No es este el mismo Cristo? ”¿Ven? Cuando Cristo viene, Él hará estas cosas. Ahora escuchen. Para esta última cita. Si eso fue lo que esa mujer dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas”. Ahora, si esa era la señal del Mesías entonces, y Él era el Mesías, y Él resucitó de los muertos, ¿no es lo mismo hoy, si Él es el mismo?

74 Ahora, aquí hay una mujer. Yo no la conozco Dios sabe eso. Ahora, yo no sé ni una cosa. Nunca he visto a la mujer en mi vida hasta donde yo sé. Ella es una extraña, pero Dios la conoce. Ahora, la mujer está aquí por algo. No lo sé. Ella pudiera tener a un ser querido al que representa. Ella pudiera tener problemas financieros. Ella pudiera tener una enfermedad. Ella pudiera ser una pecadora y viene aquí para ser salvada. Yo no sé.
Pero si Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado, baja aquí y le dice a esta mujer algo que ella sabe de lo que yo no sé nada, ¿creerán Uds. audiencia que ese mismo Jesús que resucitó en aquel día está aquí y les está partiendo el pan a Uds. como se los les partió a ellos en Emaús?

75 Ahora, ahora, hermana, quiero mirarla por un momento. Quiero que Ud. me hable. Ahora, que el Señor lo haga. Ahora, desearía que sea muy reverente ahora durante el tiempo de esto especialmente en esta fila. Ahora, no digo… Esta es mi ciudad natal. Han sido dos veces desde que he estado en el ministerio que ha funcionado aquí en el tabernáculo. ¿Por qué? Jesús dijo que un profeta en su propia tierra entre su propio pueblo no está exento de… él único lugar donde él está sin honra. ¿Correcto?
Cuando Él fue a Su propia tierra, ellos dijeron: “¿Quién es este tipo, al fin al cabo? ¿De qué escuela salió?” ¿Ven?
Y Jesús no pudo hacer muchos milagros debido a su incredulidad.

76 Dijeron: “¿No es ese el hijo del carpintero? ¿No está Su madre aquí con nosotros? ¿No es José el carpintero? ¿No están Sus hermanos y hermanas aquí con nosotros? Bueno, ¿de dónde sacó esto? ¿A qué iglesia pertenece?” Él no pertenecía a ninguna de ellas. Dijeron: “Bueno, ¿cuándo obtuvo Él esta sabiduría?”
Y Jesús hizo esa declaración, y hoy será lo mismo, y dijo: “Un profeta desde entonces estará sin honra, entre los suyos”. No Uds. aquí, pero es el entorno de Jeffersonville, donde fui criado. Todos conocen todos mis puntos buenos y malos y todo, y la mayoría de ellos son malos. Lo siento. Pero Jesús conoce… no los conoce. Dios no. Jesús los quitó todos, para que Dios no sepa nada al respecto. Él los puso en el Mar del Olvido, cuando los confesé hace veintitrés años, y ahora Él no sabe nada más al respecto, ¿Cierto? Entonces, son las bendiciones de Dios.

77 Ahora, quiero hablarle a mi hermana. Ahora, señora, esta audiencia es una gran cosa. Aquí hay doscientas o trescientas personas, o lo que sea que haya aquí esta mañana, y Ud. y yo siendo extraños el uno al el otro, sin conocernos el uno al otro. Nunca nos hemos visto, hasta donde sé, pero… ¿Me ha visto Ud.? [La hermana habla con el Hermano Branham.] Sí. ¿En cuál reunión estuvo Ud.? [“Abajo en Kentucky”.] Abajo en Kentucky. Bueno, quiero decir, no sé quién es Ud. [“Ud. no me conoce personalmente (Palabras Inciertas)”.] ¿Pueden oír a la señora, todos Uds.? Yo no sé nada sobre sus asuntos. Ella estuvo en una de mis reuniones en Kentucky. Allí entonces somos perfectos extraños el uno para el otro.
Ahora, si el Señor Jesús… Si puedo rendirme al Espíritu Santo, y Él puede decirme algo respecto a esta mujer, o para lo que ella está aquí. Lo que sea, como a la mujer en el pozo y demás. Todos Uds. han prometido que creerían.

78 Ahora, señora, Ud. en la silla de ruedas. ¿Cree Ud. eso? ¿Creerá, Hermana Edith? ¿Creerá, quien sea la damita, no puede llegar aquí arriba, creerá Ud., hermana, con todo su corazón? ¿Ven? Ahora, ¿Creerán todos Uds. que tienen enfermedades de toda clase, creerán? Ahora, entonces si es así, entonces tóquenlo a Él, ¿Ven? Uds. pudieran tocarme todo el día, eso no haría una pizca de diferencia, ¿ven? Vengan a tocarme y yo no lo sabría, pero solo tóquenlo a Él una vez, y observenlo darse la vuelta, y decirles al respecto, ¿Ven? Solo tóquenlo una vez con fe. Yo no soy el que se levantó de los muertos. Él es el que se levantó de los muertos (¿Ven?) Y yo solo soy Su siervo.

79 Ahora, sean muy reverente. Miren en esta dirección y en unos minutos debería demostrarlo más allá de cualquier sombra de duda. Ahora, hermana, siendo extraños, le digo, el uno al otro… Uds. ven que estoy librando una batalla tratando de rendirme al Espíritu. Eso es exactamente correcto, porque es mi hogar, aquí en el tabernáculo. Simplemente no funciona de la manera en que debería funcionar y… Pero Dios conoce todas las cosas. Él puede hacer todas las cosas. Si Dios me revela por lo que Ud. está aquí, ¿Aceptará Ud. lo que sea qué es? Si está aquí por enfermedad, acepte su sanidad. Si está aquí por finanzas, lo que sea, será un hecho sobrenatural, ¿Cierto?
Ahora, ahora en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo todo espíritu aquí bajo mi control.
La mujer se está alejando de mí. Sí, ella no es de aquí. Ella viene de algún otro lugar. Un hogar humilde, y ella está sufriendo, y está sombreada. Está sombreada de muerte. Y es un cáncer. Eso es correcto, pero sólo Dios puede sanarla, Ud. sabe eso. Está en el pecho, o en el seno. Cáncer en el seno. Lo veo examinar. Eso es correcto, dama.

80 Cuando venía en su camino aquí, Ud. estaba orando para que pudiera venir aquí donde yo estoy. Antes que Ud. se fuera, Ud. oró hasta ese punto, que pudiera venir a esta plataforma. [La mujer dice: “Sí”]. Eso es correcto. No estoy leyendo su mente. Eso es verdad. Cuando se volteó y el sol brilló sobre Ud. dentro de esa ventana, Ud. sabe eso… Cuando Dios le estaba hablando, como que le permitió tener la fe de que sabía que recibiría esta tarjeta de oración. Y aquí está, aquí en la plataforma esta mañana. Eso es correcto. No estoy leyendo su mente, pero eso es verdad. Ahora, si eso es cierto, levante su mano. Ahora, ¿Cree Ud.? ¿Creen en la audiencia? Ahora, tenga fe, hermana.

81 Venga acá, hermana. Ahora mire. Ahora aquí hay Algo de lo cual Ud. está en Su Presencia, pero Ud. sabe que no es un hombre. No es su hermano. Hay algo aquí que la conoce. ¿No es así? [La mujer dice: “Eso es correcto”.] Conoce todo sobre Ud., Ahora, es su actitud hacia Eso. ¿Cree que fue Jesucristo quien me permitió hacer eso? [“Sí, lo creo”.] Ud. lo cree. ¿Entonces cree que Dios la sanará? Incline su cabeza.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, Tú eres el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y esta pobre mujer aquí bajo esta oscura sombra de muerte, sabiendo que deberá partir pronto si Tú no la tocas. Aquí está ella esta mañana caminando aquí en este edificio, con el Señor Jesús resucitado afuera en el mundo, caminando entre las flores, la gente hoy, vivo para siempre jamás y hablando a través de Sus siervos, tratando a través de la Palabra, luego a través de profecía para revelar el secreto del corazón de la mujer para que ella sepa que Él la ama.
Y Padre, como Su siervo, yo pongo mis manos sobre ella, y condeno este mal, para que la deje en el Nombre de Jesucristo. Amén.

82 Ahora, vaya creyendo, y si Ud. puede creer con todo su corazón… Ahora se ha ido de Ud., ¿Ve? Ahora, si puede creer… Porque todo es luz a su alrededor. ¿Ve? Dónde estaba oscuro [“Sí”.] Ahora, si puede creer con todo su corazón, nunca volverá a Ud. de nuevo. Vaya dele alabanza y Ud. se sentará como la gente allá atrás que tuvo cáncer y ahora está viva. Ud. estará vivo con ellos. Amén.
¿Creen Uds.? Todos, solo sean fieles, creyendo. No duden, pero tengan fe. Dios conoce todas las cosas, puede hacer todas las cosas. Ahora, nuestra hermana aquí, por supuesto, para mí, es una extraña. ¿Es eso correcto, señora? Somos extraños. [La mujer dice: “He estado en el tabernáculo dos veces”.] Ha estado en nuestro tabernáculo dos veces, mientras yo estaba predicando aquí. Por supuesto que no la conocería, Ud. sabe. No sé… Ud. es extraña para mí. [“Eso es correcto”]. Ahora, ¿cree Ud. que Jesucristo, el Hijo de Dios está aquí para ayudarla? ¿Cree Ud. que el mensaje que prediqué de Él salió de la Biblia? Y cree que si Él estuviera aquí ahora y tuviera puesto este traje que Él me dio, que Él diría…

83 Tengan fe en Dios. Ahora, sean muy reverentes. Manténgase en silencio. Sean reverentes.
Si Él tuviera puesto este traje que Él me dio, y Uds. vinieran y dijeran que están enfermos. Yo no sé si lo están, pero digamos que si estuvieran enfermos y dijeran: “Señor Jesús, ¿me sanarás?”
¿Saben lo que Él les diría? Él dijera: “Hijo Mío, yo lo hice cuando morí por ti y me levanté para tu justificación”. ¿Lo creen? Él no puede hacerlo más. Él ya lo hizo una vez. ¿Lo ven? Ahora, si Él los salvó cuando murió, ahora Él se levantó para su justificación. Lo mismo para su enfermedad.
Ahora, pero Él pudiera decirle algo respecto a Ud. misma, como lo hizo con la mujer. Eso es lo único que queda que Él puede hacer, ¿Ve? Él nunca nos dejó sin un testigo. Él puso al Testigo aquí, el Espíritu Santo, para continuar dando testimonio por Él. ¿Es eso correcto?

84 Ahora, Ud. no es de aquí. Es de otro lugar. Correcto. Región montañosa. Eso es correcto. Mucha madera dura y cosas, tal vez Kentucky. ¿Correcto? Y Ud. viene aquí por un propósito, y la veo en su casa. Ud. está muy nerviosa, perturbada. Sí. Se pone nerviosa, no se puede contener. Eso es algo horrible. La veo caminando de un lado a otro. Haciendo algo… Parece ir de la cocina a la otra habitación todo el tiempo. Yendo y viniendo, se pone muy nerviosa. Eso especialmente por la tarde, cuando Ud. se pone muy débil. Eso es correcto.
Ud. sabe que hay Algo aquí que la conoce. ¿No es así? Es infalible Correcto. Eso es cierto, ¿cierto? [“Bien”.] ¿Ven? Ahora, ¿Lo que está parado aquí me permitirá saber lo que Ud. está haciendo en su hogar? Hay Alguien aquí, es más que un hombre. Ese es Jesús. Eso es correcto. Y veo que tiene algo interiormente. Es crecimiento dentro de Ud. Eso es correcto, y tienes uno que es externo. Eso es correcto, y está bajo su brazo. Es un nudo y está debajo de su brazo derecho. Eso es correcto. ¿No es así?

85 ¿Cree Ud.? ¿Cree que Él resucitó de entre los muertos? Venga acá.
Dios amado, sobre esta nuestra amada hermana, condenamos las enfermedades de su cuerpo y permite que se vaya a casa para ser una persona sana. Esto hacemos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Ahora vaya regocijándose. Sea feliz. Crea con todo su corazón, y Dios hará por Ud. abundantemente.
Damita mirándome, con el pequeño abrigo rosa, con gafas, cabello oscuro. Ella tiene un contacto maravilloso con el Espíritu en este momento. Ella está sufriendo con problemas nasales que la están molestando. Así es, señora, Ud. con el abrigo rosa allí. Correcto. Tenga fe. Crea. ¿Ven lo que quiero decir? No necesitan estar aquí. Uds. necesitan estar ahí. Tengan fe.

86 ¿Cómo está, señora? ¿Cree con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente? Ud. también está extremadamente nerviosa. Sí, señora. Tiene un problema que de hecho estaría en una dama de su edad, lo que la pone nerviosa; pero también tiene un crecimiento, al parecer, y ese crecimiento está en el estómago. Luego tiene un pequeño problema con su costado. Es su hígado, y Ud. tiene un problema de riñón en el otro costado. Eso es lo que dijo el doctor, así que eso es correcto. Eso es lo que le dijo, ¿verdad? Ahora, ¿cree que va a estar bien? Algo la golpeó, ¿verdad? Ese era Su poder sanador. Sólo créalo.
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, te pido que sanes a la mujer y que ella esté bien. Amén. Dios la bendiga, señora. No dude. Tenga fe y crea.

87 Todos deberían creerle a Él. Así es, Hermana Woods. No voy a decir, porque Ud. sabe que sé, ¿Ve? Tenga fe, pero Ud. ya no tiene ningún tumor. Eso es correcto.
Hermana, llorando allí. Orando por sus ojos, ¿No es así? Sentada aquí con el traje marrón puesto. Sí. Está creyendo ahora, ¿verdad? Estaba orando a Dios. “Oh Dios, déjame entrar también”. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levante su mano. ¿Puedo decirle esto? ¿Cree que nuestro Dios puede revelarme el secreto de su corazón? ¿Ud. lo cree? También está queriendo algo de Dios, además de la sanidad de sus ojos. Ud. quiere el bautismo del Espíritu Santo, eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien. Puede recibirlo ahora. El Señor Jesús, le da el bautismo del Espíritu Santo.
No, no estoy leyendo su mente. No no. No no. Eso no está bien… No digan eso. Ese es el Espíritu Santo. Ella simplemente estaba entrando en el Espíritu de Dios. Tengan fe y crean.

88 ¿Cómo está, señora? Somos extraños el uno al el otro. Dios no guarda secretos. Él puede revelar secretos, y nosotros, siendo extraños uno con el otro, no nos conocemos. Nunca nos hemos visto, me supongo, en la vida, pero Dios nos conoce a los dos. Él nos ha alimentado a los dos, y aquí está Ud. de pie aquí una mujer, yo un hombre. Y aquí… Es una creyente Cristiana y Ud…. porque su espíritu se siente acogedor. Ud. cree de veras. Y, por supuesto, está usando gafas. Veo eso. Cualquiera sabría que hay algo malo con sus ojos, o no tendría gafas puestas. Tal vez Él me mostrará algo más que esté mal. No sé si Él lo hará. Tengo que preguntarle, pero si Él lo hace ¿lo aceptará? ¿Lo aceptará la audiencia?
Sí, señora. Ud. también tiene un crecimiento, y está lista para una operación. Veo que el médico dice que debe ser operada. Él estaba mirando su lengua. El crecimiento está en su lengua. Correcto. Así es, en su cuerpo. Eso es verdad. Ahora, ¿cree Ud. que Él está aquí? ¿Cree Ud. que Él puede quitarle la vida a eso, y que eso se irá? Venga aquí.
Oh Dios, Autor de la Vida, Dador de la Vida Eterna, da Tus bendiciones a esta mujer a quien bendigo en Tu Nombre, porque lo pido en el Nombre de Cristo. Amén. Dios la bendiga, señora. Vaya creyendo ahora, teniendo fe.

89 Veo una visión aquí ante mí. Es una dama, y tiene una niña con ella. La mujer tiene diabetes y la niña se lastimó el brazo. Se cayó de una cama o algo y se lastimó el brazo. Esa persona está presente. Amén. Ahí está. Levanta su brazo, cariño. Ahí está. Todo ha terminado ahora. Tu fe lo tocó. Amén. ¿Cómo podría estar leyendo tu mente mirando en esta dirección y ellas a mi espalda? Estás bien ahora. No duele ahora, ¿verdad, cariño? Todo se ha ido ahora. Vas a estar bien.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. Si puedes creer, si puedes creer, todo es posible.
Ahora, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, Quien resucitó a los muertos, Él hace lo que quiere. Él es el Todopoderoso. Vaya, no puedo llegar a la gente en la plataforma. Ellos están en la audiencia. Ahora, su fe se está moviendo correctamente.

90 Hermana Woods, pensé que era para Ud., pero es ese hombre sentado a su lado allí. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Viene desde Michigan para ser sanado, de Sturgis, Michigan; eso es correcto. Nunca lo he visto en mi vida, pero eso es correcto. Muy bien. Vaya a casa y está bien ahora. Su fe lo sana.
¡Oh, qué maravilloso! ¿Por qué no pueden creerle? Uds. en el tabernáculo, Uds. han visto estas cosas durante años ir y venir. ¿No tendrían a tener fe?
Ese es su esposo orando por Ud., señora. Correcto. Él está tratando de contactar a Dios. Ud. también. Ud. tiene una tarjeta de oración para venir en esta línea aquí. Si creyera lo que le digo… Ud. está orando, ¿verdad, señor? Si Ud. cree, no tendrá que venir. Sus nervios se han deshecho. No puede dormir por la noche, en una condición terrible. Ud. tampoco es de aquí. Ud. ha venido del Norte hacia el Sur. Viene de una gran ciudad donde hay un río que atraviesa la ciudad. Correcto.

91 Oh, ha estado mucho tiempo así, ¿verdad, señora? Y también ha sido sanada una vez. Un cáncer o algo. Correcto. Alguna clase de afección que Ud. tenía, y Dios la sanó. Ahora, Ud. ha… Llamó a predicadores y cosas para que orasen por Ud., y cosas por el estilo para lograr descansar por la noche. Ud. viene de Fort Wayne. Correcto.
¿Cree con todo su corazón que Jesucristo la sana? ¿Cree que Su poder la sanará ahora? Tiene que agarrarlo rápido, hermana. Si lo hace con todo su corazón, Jesucristo la sanará.
Hermano Woods, ponga su mano sobre esa señora sentada allí.
Oh Dios, que resucitaste a Jesús de la muerte. El diablo ha atado a esta pobre mujer, problemas sobre problemas, el pobre esposo. Oh, Padre, ruego que en el Nombre de Jesús si su fe puede contactarte, Dios, te ruego que despidas esa condición de su cuerpo en este momento, y que desde esta misma hora, ella pueda estar sana y bien.

92 Oh Dios, en el Nombre de Jesucristo, reprendo a ese demonio y le doy a la mujer fe para creer en el Hijo de Dios, y que deje este tabernáculo esta mañana con ambas manos en el aire, regocijándome y alabando a Dios, por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Llámelo: “Terminado”. Llame a lo correcto, correcto y a lo errado, errado. Correcto. Amén. Tengan fe en Dios.
“Si puedes creer”, dijo Jesús.
Hay un espíritu oscuro que cuelga en la esquina a mi izquierda. La persona que está allí sentada sufre de epilepsia— allá en una esquina. Levántese, señor. Tiene el pelo negro. ¿Cree que Jesucristo lo sana? Muy bien. Entonces vaya. Que Cristo le sane. Su fe lo hará, si Ud. cree. Tengan fe en Dios. Aquí, observen… si van a creerle. Tengan fe en Dios. ¿Pueden creer? Todos los demás miren en esta dirección y crean. Si pueden creer con todo su corazón, Uds. pueden recibir lo que pidieron.

93 Aquí está un hombre, sentado aquí en la fila exterior, en dirección a la parte posterior. Él está sufriendo con dolores de cabeza. Él no es de por aquí, Él viene de Montana. Él es un hombre con mareos. Él está usando gafas. Ahora tiene su mano levantada. Así es, señor, dolores de cabeza por migraña. Esa es una hermosa región de la que Ud. viene. Yo he cazado en esa región. Vuelva a casa y los dolores de cabeza están en el Mar del Olvido – que las migrañas lo dejen, mi hermano. Vaya y sea sano por medio del Nombre de Jesús.
¿Cuál es el problema con Uds., gente de Jeffersonville? ¿No pueden tener fe? Yo soy su hermano. Tengan fe en Dios. Crean.
¿Cree Ud., señora? Soy un extraño para Ud. ¿Cree Ud., señor? Ud. tampoco es de aquí. Ud. es de Ohio. Ella es de Ohio, también. Correcto. Ud. es de Hamilton. Eso es correcto. Sr. Allen, puede irse a casa y ser sano. Ud. recibirá su audición. Amén.

94 Uds. dicen, ¿por qué conozco su nombre? ¿Acaso no le dijo el Señor Jesús a Pedro que su nombre era… su nombre era Cefas, que debería llamarse Pedro, una piedrecita? Ciertamente, Él conoce su nombre. Él sabe de dónde son, todo sobre Uds. ¡Aleluya!
Esa bronquitis se va de Ud. El Señor Jesús la sana y la bendice, sana. ¿Cree que Él está aquí ahora para hacer que todos estén bien?
Alguien está orando por un niño. Es una niña que tiene una hernia en el ombligo. Así es, hermana. Amén. ¿Qué más quieren? Jesús, el Hijo de Dios, está aquí. Él resucitó de entre los muertos.

95 Ud., señor, sentado allí tiene problemas de próstata, muy nervioso. ¿Cree que Dios lo va hacer mejorar, a sanarlo? Muy bien, señor. Su fe lo sanó. Puede ir a casa ahora y estar bien. Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿verdad? Sin tarjeta de oración. Muy bien. No la tiene que tener. Uds. no necesitan ninguna tarjeta de oración. Necesitan fe ¿Le cree a Él? Él se levantó de los muertos. Él está aquí. Esta es la Pascua, la resurrección.
¿Cuántos quieren ser sanados? ¿Harán Uds. lo que yo les digo? Si Dios me deja saber las cosas que hay en su vida, y las cosas que han hecho, quienes son, de dónde vienen, todo sobre Uds., si esa no es la resurrección de Jesucristo, ¿qué es? Ciertamente que lo es.

96 Diabetes, artritis. ¿Cree que Jesucristo los sana? Si pueden creer, puede recibir. Tengan fe en Dios. Ahora, el Espíritu Santo me dice, el Ángel de Dios, Quien ha aparecido aquí en esta plataforma, Aquel que hizo Su primera aparición en el río aquí abajo entre Uds. pueblo, Quien me está diciendo, Él ahora está aquí, y ha probado que se ha levantado de los muertos
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Su sanidad está en la mano de Dios. Él ya lo hizo, y ¿cuántos de Uds. creen que Jesús los va a sanar ahora? ¿que ahora su fe es suficiente para decir: “Señor yo creo. Hermano Branham, si Ud. ora por mí, seré sano ahora mismo si Ud. ora por mí”. ¿Lo harán? Levanten sus manos, entonces les mostraré la gloria de Dios. Amén.

97 Créanme, pueblo. Yo soy su hermano. He sido criado aquí entre Uds. No ha fallado ni una vez y jamás fallará. Ahora les estoy diciendo: El Espíritu Santo se está moviendo a través de este edificio como una neblina de fuego, moviéndose alrededor de la audiencia. Está aquí para sanarlos. Está aquí para darles fe si lo aceptan. Ahora, pongan sus manos uno sobre el otro.
Oh Dios, nuestro bondadoso Padre Celestial, ruego que en el Nombre de Jesucristo Tu Espíritu se mueva sobre esta audiencia ahora mismo, y que sane a cada persona en Presencia Divina. Que el Espíritu Santo saque toda esta oscuridad de Jeffersonville, que cuelga sobre esta audiencia, y que Él barra con Su gloria a través de este edificio, y que sane a toda persona en el Nombre de Jesucristo.

98 Ahora, con sus cabezas inclinadas, con sus cabezas inclinadas, digan esto a Dios, “Dios,” díganlo en voz alta: “Dios, [La audiencia repite después del Hermano Branham mientras él ora. Trad.] Ahora creo. Señor, más no puedes hacer. Te has probado por medio de Tu Palabra. Te has probado por medio de Tus señales. Te has probado por medio de Tu Biblia. Te has probado por medio de Tu siervo, Tú estás aquí, y yo creo ahora. Acepto mi sanidad ahora. Ahora mismo creo que tengo fe y que Dios me ha sanado, y desde esta hora me voy de este tabernáculo regocijándome, alabándote por mi sanidad. En el Nombre de Jesús”.
Ahora, con sus cabezas inclinadas, sus ojos cerrados, piensen esto ahora: “Oh Dios, estás viniendo dentro de mí ahora. Siento Tu Presencia. Sé que te estás moviendo dentro de mi alma ahora mismo. Tú estás aquí, Señor Jesús. Yo soy como Cleofas: He caminado Contigo por mucho tiempo. No me daba cuenta que era de esta manera. Señor, pero has hecho algo aquí en el edificio, y me probaste que eres el mismo Jesús. Te has levantado de los muertos y te creo. Yo te creo, Señor, que estás aquí conmigo ahora. Y ahora mismo estoy siendo sanado. Me siento más fuerte. Me estoy poniendo mejor. Estoy mejorando. Mi fuerza está viniendo a mí. El cáncer, las enfermedades me están dejando, y estoy yendo a Cristo ahora mismo”.
Con sus cabezas inclinadas, sigan regocijándose. Sigan orando, mientras el pastor continúa la oración.

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