OBRAS DEL MENSAJE


Bartimeo El Ciego
Chicago, Illinois, E.U.A.
56-0407
1 Muchas gracias queridos amigos, y pueden tomar asiento solo un momento, porque sé que están cansados de estar parados. Tengo mucho que contarles.
[El Hno. Joseph Mattsson-Boze dice: “Estas flores también son regalos del Sr. Shultz”]. Hermano Joseph, me imagino que la última persona que me puso una flor fue mi madre hace años, cuando estaba en la escuela. [“Tiene una más”]. Gracias. Gracias, amigos, muy amables. Simplemente no sé cómo expresar está sensación de calidez. No me imaginaba esta pequeña… una bienvenida de cumpleaños como esta. ¡Vaya! sería bueno tener un cumpleaños cada vez que vengo a Chicago. Eso está muy bien.
Para nuestro querido hermano, el florista, creo que es hermoso y yo… Como dijo Billy… sobre… Creo que fue en Minneapolis, no hace mucho… Lo tenían programado para que hablara una mañana. Le dijeron: “¿Cómo te sientes?”.
Dijo: “Estoy asustado”.
Así, más o menos así me siento—sin palabras para decir. Eso es muy bonito, y Leo, Gene, cualquiera de Uds. que tenga una cámara, me gustaría tener una foto de eso, si alguien tiene una cámara. [El hermano Mattsson-Boze dice: “Nos encargaremos de tomar la fotografía oficial mañana. Lo intenté esta noche, pero no pude conseguirla”].
Eso es bueno. Eso está muy bien. Eso es bueno. Van a tomar una fotografía oficial mañana. Eso está bien. Dios le bendiga siempre, mi querido hermano. Hay regalos colocados debajo de esto, esa hermosa placa allí. Y ciertamente aprecio todo eso, amigos. No tenían que hacer esto. Me estoy haciendo viejo como para celebrar un cumpleaños. Esa es la razón por la que quería olvidarme al respecto. Lo tengo todo confundido.
2 Uno de mis hermanos, el Hermano Woods, creo que fue, dijo, el Hermano Joseph dijo en la iglesia de Filadelfia, dijo: “Ahora veamos, el Hermano Branham tiene treinta años, ¿no es así?”.
Sí, y casi treinta más. Y el Señor ciertamente ha sido bueno conmigo en estos cuarenta y siete años de vida. Nací el 6 de abril de mil novecientos nueve en una pequeña cabaña en las montañas del Este de Kentucky. Y yo…. Fue Su gracia la que me trajo aquí. Él me alimentó y me ha mantenido desde entonces, y yo lo amo a Él con todo mi corazón.
No siento que soy un hombre viejo. Siento que… Para ser sincero, simplemente me siento… Sintiéndome en mi cuerpo, me siento mucho más joven que hace veinte años. Me siento bien, porque siempre fui un niñito flaco hasta hace unos cinco años. El Señor Jesús me sanó de una terrible condición deteriorada, fui un niño desnutrido y nervioso. E incluso en tal condición que los Hermanos Mayo dijeron que no había esperanza para mí.
3 Y Él se me apareció en una visión y me dijo: “Se acabó”. Entonces, eso concluyó. Y he estado fuerte y saludable desde entonces. De vez en cuando… Tengo un amigo, doctor, es un muchacho vecino allá, tiene una clínica. Lo guié al Señor, muy buen hombre. Y él va a mi casa, y yo voy a la suya. Y luego él me lleva a la clínica y me revisa. Y la última vez que fui a revisarme a la clínica, por la gracia de Dios, estaba tan sano como podía estarlo. La sangre, todo…
Y ese es el gran regalo que proviene de Dios. Y si Él solo me mantiene saludable y en mi sano juicio, mantiene mi corazón bien con Él, yo quiero servirle mientras viva en la tierra. Le prometo a Él que desde esta plataforma esta noche, si Él me mantiene en mi sano juicio, y me mantiene saludable y fuerte, para que pueda servirle, y amarle y yo le prometí, que haré todo lo que pueda que esté a mi alcance para Su pueblo. Y de esa forma es que servimos a Dios, al servirnos los unos a los otros. Esa es la única forma en que podemos servir a Dios.
4 Puedo estar agradecido de que Él me haya mantenido fiel a la vida moral, y así sucesivamente. Solo hay una cosa que yo hago, que sé que está aparte del trabajo religioso, y sí me gusta ir de pesca y caza. Simplemente me encanta eso. Y me alegro de que Él me permita tener eso, porque es al aire libre y limpio. Y cómo me gusta ir a las orillas del arroyo, especialmente un poco más tarde en la temporada cuando está cálido, y pescar, y subir a las montañas y estar a solas allá arriba. Tal vez, no para matar a los animales, sino solo para subir a las montañas para estar a solas, rodeado de caballos y cosas.
He cabalgado mucho en mis días, y amo los caballos, y cabalgar, y pescar, y el senderismo y esas cosas al aire libre. Estoy tratando de criar a mi hijo de la misma manera. Y mi hijito, José, y estoy tratando de criarlo a él, si Dios me deja vivir, quiero criarlo de la misma manera, para que sea un buen hombre limpio que guste de la naturaleza, amando a Dios con todo su corazón.
Y creo que mi hijo pequeño, tal vez, tome mi lugar cuando Dios me llame de la tierra. Y confío que lo profético, o lo que pudiera ser, el don de Dios que se ha dado tan solemnemente, descansará ya sea sobre Billy o José, en uno, cuando yo parta, que Dios continuará el ministerio después de que yo haya dejado la escena.
5 Muchos de nosotros ahora hemos pasado la edad de la juventud, y un día tendremos que pasar a una vida mejor y a un mundo mejor. Y no es duro pensar en eso. Estoy tan feliz de saber que eso es verdad. Eso es lo que anhela mi corazón, es llegar a decirle a la gente la verdad de la Biblia que yo conozco. Que después de que esta vida termine, tenemos una vida que está más allá de esta. Esto es solo una sombra, o el negativo, que después que la muerte revela la fotografía, cuando pasemos de esto mortal a la inmortalidad. Cambiamos este viejo cuerpo desgastado por un cuerpo que nunca envejecerá. Eso es correcto.
Supongo que he estado en Chicago tantas veces, al punto que no puedo pensar en un texto de la Biblia que no haya predicado. Y supongo que he dicho esto, una pequeña cosa que mi… Tenía un mensaje en mi corazón aquí no hace mucho, me desperté una noche. Y oh, me sentía tan bien; solo quería predicar, y tuve un…. No tenía una audiencia muy grande: una sola persona, mi esposa, tuve que despertarla. Simplemente ardía en mi corazón y le prediqué a ella hasta las dos de la mañana; ella se quedó dormida mientras hablaba.
6 Yo me estaba peinando los pocos cabellos que me quedan en la cabeza. Ella me dijo, dijo: “Billy”, dijo: “Cariño, te estás quedando calvo”.
Le dije: “Lo sé, querida, pero no he perdido ni uno de ellos”.
Ella dijo: “¿Qué?”.
Yo dije: “No he perdido ni uno de ellos”.
Ella dijo: “¿En dónde están?”.
Y yo dije: “Te diré algo, querida, es posible que no lo sepas. Si me dices en dónde estaban antes que yo los tuviera, te diré en dónde me están esperando para que vaya a ellos”. Ellos estaban en algún lado. ¿Cierto? Donde sea que estuvieron, me están esperando.
Y un cuerpo nuevo está esperando allá, algún día, no solo para mí, sino para todos los que aman Su venida. Así es. Algún día, el viejo mortal será quitado, y el inmortal tomará su lugar. Las penas, las enfermedades y las angustian se desvanecerán en un cuerpo nuevo, salud para siempre y en la Presencia de Dios. ¿No será maravilloso? Entonces todos tendremos un gran feliz cumpleaños, ¿no es así? Celebrarlo por siempre. Hasta ese momento, que Dios sonría Sus más ricas bendiciones sobre Uds., sobre todos mis queridos amigos, sobre mis críticos, sobre todos. Que las bendiciones más ricas de Dios descansen sobre Uds.
[El Hno. Mattsson-Boze dice: “Nos gustaría que el Hermano Eckberg cantara ”Qué Bella Historia“.] Eso sería… [”Ese es el canto favorito del Hermano Branham. Y nos gustaría dedicarlo de parte de… El Hermano Eckberg quiere dedicárselo al Hermano Branham“]. Bien. Ese es mi canto favorito.
7 Los muchachitos Alemanes (no creo que estén aquí, esta noche) lo cantaron esta mañana. Y fue simplemente… Miren, estoy recibiendo verdaderos regalos de cumpleaños. Y el escuchar al Hermano Eckberg cantar “Qué Bella Historia”, sería maravilloso. Y la razón por la que me gusta eso, simplemente lo expresa a Él de la manera en que lo amo. Muy bien.
¿Cuántos aman ese canto? Veamos su mano. Solo recuerden, ese es mi himno favorito. Muy bien, Hermano Eckberg.
[“También hay una flor para el Hermano Woods, y el Hermano Billy allá arriba, si los hermanos vienen y se ponen esas flores esta noche, por favor”].
[“Ha sido un privilegio para mí estar con el Hermano Branham en varias campañas ahora. Sé que le gusta este canto, y también ”Llegó Jesús“. Esta noche, me gustaría dar esto como un pequeño regalo de mi parte. He recibido tantas bendiciones del ministerio del Hermano Branham. ¡Oh, cuánto le amo, y fiel le adoro! Él es mi vida, mi redentor. Ese es mi Dios”. El hermano canta: Qué Bella Historia].
8 Leo, ¿grabaste eso? ¡Oh, me siento mucho mejor ahora! Podría escuchar eso durante horas y horas. Aquí tenemos algunos muchachos de grabación, el Hermano Leo Mercier y el Hermano Gene Goad. Ellos hacen las grabaciones, y yo tenía tanto la esperanza de que estuvieran conectadas y lo grabaron. Eso es bueno. Oh, Hermano Eckberg, Ud. no sabe, cuando me siento muy solitario, o algo, regreso a la habitación y las toco. Lo volveré a vivir todo de nuevo entonces. Eso está muy bien. El Señor le bendiga bondadosamente.
Ahora, cuando yo dije: “Hermano Mercier”, lo vi agachar la cabeza, es un muchacho algo tímido. Él y el Hermano Gene, aquí, son algo… Uds. los conocen, han estado en casi todas mis reuniones aquí. Una vez me iban a hacer un truco haciéndose pasar por el FBI, cuando llegaron por primera vez a las reuniones, en Hammond, Indiana. Ellos vieron esas cosas sucediendo; dijeron: “Hay un truco en algún lado, así que lo vamos a averiguar”.
9 Entonces, se escabulleron a Jeffersonville, y alquilaron un pequeño lugar, y dijeron: “Me pregunto si eso sucede en alguna parte alrededor de su casa”. Sucede de mil a uno en casa, en comparación con lo que sucede aquí. Eso es correcto. Así que, ellos llegaron a ser lo que yo llamo: “Mis alumnos”. Y somos muy buenos amigos. El Señor bendiga a estos muchachos.
Y, ahora, recuerden, el servicio de mañana por la tarde, creo que a las dos y media; ¿es eso correcto, Hermano Joseph? [“Sí, ¿y sería posible, Hermano Branham, que pudiera relatar algunas de sus visiones? ¿Relatar esta visión mañana por la tarde?”]. Lo haré. [“Vea, hay tantos amigos que querían el periódico, que les gustaría leerlo, pero se nos han agotado completamente”]. Muy bien, haremos eso. Eso estará bien. Eso es bueno. Muy bien.
10 Mañana por la mañana, creo que tenemos una transmisión, ¿acaso no es en la mañana? Y luego el Hermano Oral Roberts… Casi todos Uds. gente del Evangelio Completo conoce a Oral Roberts. Él está teniendo un servicio en… ¿Lo anunciaron? [“Milwaukee”]. En Milwaukee, y creo que continuará la próxima semana. ¿No es así? [“No”]. ¿Termina el domingo? [“Concluye mañana”]. Concluye mañana.
Y hermano… ¿No había alguien más aquí en la ciudad? [“El Hermano Freeman”.] El Hermano Fleeman, o Freeman…. [“En el coliseo aquí abajo”]. ¿En dónde? [“En el coliseo”]. El coliseo, ese servicio también continuará mañana. Y nunca he conocido al Hermano Fleeman, o Freeman, creo que es, pero sí conozco al Hermano Roberts. Y los dos son buenos hermanos. Y entonces óiganlos… Creo que el Hermano Freeman probablemente continuará la próxima semana. Y cada vez que haya alguno de estos hermanos en las ciudades, pues, asegúrense de asistir a la reunión si pueden.
Algo golpeó mi corazón hace unos momentos. Hay un niño pequeño afuera, cuando yo venía entrando, dijo: “Hermano Branham, ¿se acuerda de mí?”.
Y dije: “Creo que sí, hijo”.
Él dijo: “En Hammond, Indiana, cuando yo vine a su servicio, tenía dos hernias”. Y dijo: “Usted oró por mí, y esas hernias simplemente se secaron”. Y él dijo: “Ahora juego al baloncesto”.
11 Entonces, el pequeño, solo era un muchachito, y ahora es un hombre bastante grande. Estuve pensando en Milwau… o en Waukegan, un pequeño ministro, creo que… Creo que su padre era un ministro Cristiano, se me olvida qué… Es posible que no haya sido una iglesia Cristiana. Pero, de todos modos, el niño tenía los ojos bizcos y fue sanado en el servicio. Y él solía seguirme. Y dondequiera que lo veía, él decía: “¿Se acuerda de mí, Hermano Branham?”. Y ahora ese muchacho está hasta acá, un muchacho grande. Y este muchachito me dijo que estaba tocando música en su iglesia. Y así que eso está muy bien. Dios bendiga a estos pequeñitos. La cosecha del mañana, si hay un mañana.
Ahora, pudiéramos hablar mucho, y nos encanta hablarles a Uds. tanto; pero ahora, mañana por la tarde son los servicios de predicación, y así… Y luego, mañana por la noche, los servicios cierran en este campamento especial… esta campaña. Y nos vamos para Columbia, Carolina del Sur, para comenzar allá. Y luego a Spindale, y luego a Charlotte, y luego a Anchorage, Alaska. Por tanto, si sus familiares viven cerca, pues, envíenles un mensaje y asistan a la reunión.
12 Ahora, en el glorioso Evangelio de San Marcos, en el capítulo 9, leemos estos versículos, el 42 y el 43.
Y Jesús le dijo: Recibe tu vista; tu fe te ha salvado.
Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
Ustedes saben, debió haber sido un mal día. Nadie le había dado nada. Así que, él estaba sentado al lado del camino, y el sol cálido se había levantado, él estaba un tanto sentado, como soñando, según fue, con cosas que habían pasado. Y recogió su prenda harapienta, la envolvió alrededor de él, se dirigió al lado de la muralla y se sentó. Y la luz cálida del sol… él se dio la vuelta, hacia el sol, y comenzó a decir: “Ahora veamos, como estaba pensando: seguramente, seguramente, debe haber algo al respecto. Uds. saben, este ha sido un día terrible para mí. Nadie me ha dado nada, y la multitud se ha estado congregando en la ciudad, y la gente ya no da generosamente aquí en la puerta. Y no puedo llamar la atención, porque no tengo nada, no soy más que cualquier otro limosnero, sin nada para atraerlos.
“No hace mucho tiempo, tenía unas pequeñas palomas, y hacían pequeños trucos, y yo se las ofrecí al Señor como sacrificio hace unos meses, porque mi pequeña niña estaba enferma y le dije al Señor que si Él solo permitía que mi niña viviera, que yo sacrificaría estas dos pequeñas palomas. Y Él permitió que viviera y por lo tanto yo sacrifiqué las palomas”.
13 “Luego yo tuve un…. Mis probabilidades están en mi contra. Ahora alguien me tiene que guiar a casa. No tengo un cordero que me lleve a casa. Solía tener un cordero, y él me llevaba a casa. Y conocía el camino de regreso desde la puerta, hasta mi pequeña cabaña, o pequeña choza, al lado de la colina, que mira hacia el Jordán. Y mi esposa se enfermó, así que le ofrecí a Dios este cordero, si Él la sanaba. Y Él lo hizo”.
“Y nunca olvidaré lo que el sacerdote me dijo cuándo iba al templo. Él dijo: Bartimeo, no puedes ofrecer ese cordero. Ese cordero son tus ojos.
“Nunca olvidaré cuánto eso me impactó, yo dije: Bueno, pero, Dios proveerá otro cordero para los ojos de Bartimeo”.
Y mientras estaba allí sentado, con sus cosas, y el sol había pasado un poco, y él como que se metió en las sombras, se quitó del sol y juntó su túnica harapienta. Se sentó en otro lugar y pensó que continuaría soñando, pensando.
14 Uds. saben, a mí me gusta hacer eso. Todos los demás lo hacen. Sentarse, pensar de aquello. Algunos días, cuando logran que los niños se vayan a la escuela, a prisa, y preparan el desayuno del esposo y le dan un beso de despedida, él se va durante el día, y Uds. lavan los platos y luego van y se sientan y se relajan, y se quedan a solas y piensan. Uds. hermanas saben lo que es eso. Y piensan: “Oh Dios, recuerdo cuando nació la pequeña Sally, y cuando Patricia nació, cómo estuve a punto de morir, y Tú me ayudaste. Me salvaste. Puedo recordar todas esas cosas”.
Y hermanos, Uds. saben, en algún momento cuando el jefe les deja salir y tienen libre un sábado por la tarde, y toman la vieja caña de pescar y una lata de gusanos, y van allá lejos, a la orilla del arroyo, en algún lugar, y se sientan debajo del árbol, y arrojan la pértiga al agua, y toman un palo con horquilla, y la mantienen arriba, solo cruzan los brazos, y ponen una pajita en su boca, y sueñan. Eso es relajante, eso es bueno para Uds. Necesitamos más de eso.
15 Este limosnero ciego estaba haciendo algo así, este día. Y estaba pensando en… Ahora, su mente se remonta cuando era un niñito, un pequeño niño Judío, y cómo su madre se levantaba… Él podía ver en aquel entonces, podía mirar alrededor, podía ver el cielo azul, pensaba: “¡Oh! ¿no era aquello maravilloso? Yo podía mirar los cielos, y mamá solía besarme y darme una palmadita en la cabeza y decir: Pues, tus ojos son tan azules como el cielo. Se ven como las estrellas que están allá arriba”.
“Oh, si tan solo pudiera ver ese cielo otra vez. Si tan solo pudiera ver a esa madre otra vez. Si tan solo pudiera ver el gran Jordán caudaloso nuevamente. Si pudiera mirar… Pero mis ojos están ciegos, no puedo ver ahora. Y aquí soy un hombre viejo, y he estado ciego por todos estos años. Recuerdo cuando me caí y me lastimé, y se me apagaron los ojos. Ahora aquí estoy sentado”.
“Uds. saben, recuerdo cuando mi madre solía contarme de hace muchos años, cómo un día habría un gran Mesías que vendría a la tierra. Y cuando Él venga, será el gran Mesías de Dios. Y cómo le restauraría la vista a los ciegos. Cómo el cojo saltaría como ciervo. Ella me dijo que el profeta Isaías había dicho esas cosas— el profeta ungido de Dios. No puede fallar. Pero oh, eso parece estar muy lejano en el futuro, mucho más allá de mi día”.
16 “Y luego, recuerdo que ella me contaba cómo ese Jehová Dios estaba con Su pueblo, en Egipto. Cómo es que ellos descendieron allá porque Abraham, el profeta, había dicho que estarían allí por cuatrocientos años, y cómo Dios los sacaría, y el gran Jehová Dios se paró por Su pueblo. Cómo Él derrotó al enemigo, y cómo abrió el Mar Rojo, y los sanó cuando estaban enfermos en el desierto”.
“¡Pero, oh, vaya! Qué gran Jehová tan poderoso fue ese del que mi madre leyó en los rollos— la vieja Biblia familiar— y me contó al respecto, pero, desafortunadamente, me dicen: Esos días se han ido. Jehová ya no hace esas cosas. Los días de los milagros ya pasaron. Mi sacerdote me dijo que los días de los milagros habían pasado, así que supongo que ya no tenemos esas cosas. Pero yo solía disfrutar esas historias”.
17 Puedo verlo sentado allí ahora, y de repente, alguien se aproxima. Alguien hace ruido al lado de la carretera, en esas viejas piedras pulidas, sobre el camino. Él se escabulle por ahí, y dice: “Amable señor, soy un hombre ciego. ¿Podría darme una moneda hoy, por favor?”.
“¡Oh, fuera de mi camino, limosnero! Hoy hay muchos de Uds. por todo el país, uno simplemente no puede caminar, sin que algún limosnero trate de mendigarle a uno. Apártate de delante de mí”. Y lo empujó.
Bueno, él encuentra su camino de regreso, ciegamente, toca la pared y se agacha en la esquina. Vuelve a ponerse su pequeño abrigo viejo harapiento y se sienta allí, y el viento sopla un poco y él se estremece, poniéndose del otro lado, para que le pegue el sol, a medida que los rayos directos del sol Sirio lo alcanzan. Y mientras se sienta allí, comienza de nuevo.
18 “Sí, sí, eso es cierto. No recibí ni una moneda hoy, pero, saben, hay algo extraño en mi corazón, hoy. Me siento muy extraño. No sé por qué estoy pensando en estas cosas, pero, Uds. saben, me puedo imaginar escuchar a mi madre leyendo esas historias de la Biblia. Uds. saben, estoy sentado en este momento, solo piense, no hace mucho de eso, que exactamente por esos mismos viejos adoquines pulidos que están puestos allí, a menos de cincuenta yardas [45 m.] de donde estoy sentado, el gran profeta Elías, y Eliseo, venían hombro a hombro, caminando hacia el Jordán. ¡Oh, si solo hubiera estado sentado aquí en ese entonces! ¿Qué hubiera hecho? Yo hubiera sido más que una plaga comparado con la mujer Sunamita. Cómo me hubiera postrado ante Eliseo y demás, hubiera dicho: Oh, gran profeta de Dios, pídanle a Jehová, solo pídanle (eso es todo lo que quiero que Uds. hagan), y yo tendré mi vista. Si tan solo me hubiera sentado aquí, pero todo ha pasado, y tan lejos en el futuro”.
19 Ustedes saben, los seres humanos piensan eso muchas veces. Pero si Dios es Dios, Él es tan grande en una ocasión como lo es la siguiente ocasión. Él no falla. Él es el mismo. Él no puede ser grandioso una vez y no ser grandioso la próxima vez. Él tiene que ser grandioso todo el tiempo; para poder ser Dios, Él ha de ser grandioso. Él tiene que actuar, como he dicho muchas veces, en cada ocasión Él actuó como en el primer caso. Si Él no lo hace, se equivocó en la forma en que actuó. Si Él sanó a la gente en el Antiguo Testamento, y no lo hace… y los sanó en el Nuevo Testamento, al igual que lo hizo en el Antiguo Testamento, y no los sana hoy, como lo hizo entonces, entonces hay algo mal con Dios, ¿ven?
Ustedes y yo podemos…. Podemos… Estamos creciendo, como dije. Y nos estamos poniendo más cultos todo el tiempo. La raza humana se está volviendo más civilizada y así sucesivamente, hasta que llegamos a cierto lugar en este árbol de conocimiento, y entonces la cosa regresa a su punto de partida. Siempre lo ha hecho. Y entonces, ellos…
20 Pero Dios era perfecto para comenzar. Y Él ha sido perfecto todo el tiempo. Y Él siempre será perfecto. Él no puede ser más. Y luego, cuando surgía una crisis allá atrás, y la gente necesitaba sanidad, en su jornada de Egipto a la tierra prometida, y Dios hizo una vía de sanidad para ellos en ese entonces, porque la necesitaban. Sus doctores no podían hacer nada. Y las serpientes los estaban mordiendo, y se estaban muriendo. Y todos sus remedios que ponían, no los sanaban. Y si Dios proveyó una sanidad para ellos entonces, y hoy el cáncer, y problemas cardíacos, y enfermedades que nuestros amados doctores no saben cómo tratarlas eficazmente.
Y yo escuché una declaración, la otra noche en la radio, de algunos que dijeron que nunca se había probado que una operación de cáncer hubiera sido exitosa. Correcto. Ni una sola. Entonces, no tienen nada con que tratarlo. Algunos de ellos dicen: “Es una enfermedad de la cuarta dimensión”, la llaman así. Pero es un demonio. Eso es exactamente. Dios sigue siendo Dios.
21 Y si nuestros médicos no pueden encontrar nada con qué ayudarnos, ¿no creen que Dios está obligado? La misma clase de crisis se levanta… el Dr. Moisés, allá atrás, y ninguno de los… fue instruido en toda la sabiduría de los Egipcios y ninguno de sus doctores que tenían con ellos. Me quieren decir… Esos Hebreos astutos siempre han sido gente inteligente, ahorrativa; y tenían todos sus remedios y cosas con ellos, con las que intentaron tratar una mordedura de serpiente. Tantas serpientes como había en aquellos días, pero sus mordeduras de serpientes… sus remedios para las mordeduras de serpientes no funcionaban. Entonces, Dios estaba obligado a actuar. Y Él siempre actuará en una crisis. Y de la manera que Él actuó en aquel entonces, Él tiene que actuar igual hoy, o lo hizo mal cuando hizo aquello, ¿ven? Él tiene que actuar de la misma manera. ¡Oh, no hay nada mal con Dios, amigos!
22 Si dijera esto con todo mi corazón, como un ministro Cristiano: Esta noche, si cada alma que está en los Estados Unidos se convirtiera a Dios, de todo su corazón, con toda su alma, y le creyera de esa manera, yo diría que el cáncer, los problemas cardíacos y todo, en los Estados Unidos, los problemas se resolverían allí mismo. Cierto. Pero cuando tienen tantas mezclas…
Y solo piensen qué tan diminuto… un cuadragésimo, ¡oh, vaya! uno por ciento de una centésima serían casi las personas que realmente creen en la sanidad Divina. Y luego, piensen en la batalla que tienen, en la oposición. Y allí adentro, tienen gente que piensa que es falso. Tienen gente que piensa que es alguna locura de algo. Y todas estas otras cosas con las que tienen que replicar. Entonces pueden ver, somos la minoría, en lo que respecta a los ojos, o a nuestra concepción mental, pero a los ojos de Dios, somos la mayoría. Porque uno es mayoría con Dios.
Noten. Pero cuando….
Él pensó que si Elías hubiera bajado por ese camino, entonces él habría salido corriendo y lo habría detenido y dicho: “Elías, gran profeta, tú y Eliseo, ¿le pedirán a Dios? Y yo creo que Dios me devolverá la vista”. Esa es la clase de fe que debemos tener. “Pero, no puedo hacerlo ahora, porque todo ha pasado. Me dijeron en la iglesia que ya pasó todo eso”.
23 Luego oye venir un caballo… o un pequeño burro que viene bajando por el camino, chasqueando sobre sus pequeños tacones mientras camina… con las pezuñas, más bien, en la calle, mientras chasquea por los adoquines. Y de repente, sale corriendo al camino, grita: “¿Podría por favor ayudar a un ciego? Tengo una esposa y un bebé en casa, y no tengo nada para darles de comer. ¿Podría por favor ayudar a un ciego?”.
Un individuo se detiene y dice: “Quítate de mi camino, limosnero. Voy de camino… Soy el jefe de la asociación ministerial de esta ciudad aquí. Voy de camino para detener a un fanático. Todo este fanatismo de un profeta en este día. Oh, déjeme decirle, es ridículo a lo que nuestro país está llegando. Tal fanatismo, un adivino, un falso, está entrando a esta ciudad hoy, y la asociación ministerial tiene que juntarse con toda la ciencia médica y detener esta tontería. Así que, ¡fuera de mi camino!”.
Y el muchacho lo empuja, dice: “Sí, santo padre, lo llevaremos directo a la ciudad hasta su destino. Soy el siervo del Señor”. Y se va chasqueando por la calle.
24 El pobre limosnero se da la vuelta, se sienta al lado de la muralla otra vez. No hay nadie que lo ayude. Nadie para alentarlo. Luego comienza a soñar nuevamente, como sucedió. Dijo: “Solo piensen, a menos de una milla [1.6 Km.] de aquí, Israel, mi pueblo, cruzó este río Jordán en el mes de abril, cuando estaba desbordado. Y Jehová Dios hizo retroceder las aguas y les dejó cruzar en tierra seca. Y abajo, a menos de una milla de donde estoy sentado, hay un pilar de piedras, montón de piedras apiladas, como un memorial que Jehová hizo esto. Sin duda, Él todavía es Jehová. ¿Cómo podría dejar de existir Uno tan poderoso como Ese?”.
25 “Y piénsenlo, a unas quinientas yardas [457 m] de donde estoy sentado, el gran Josué estaba caminando un día, y se acercó como para ver las murallas de Jerusalén, porque… o, las murallas de Jericó: las tenían cerradas, por el temor de nuestra gente. Y él vio a un hombre parado con Su espada desenvainada, y el poderoso guerrero Josué, corriendo, sacó su espada para encontrarlo. Él dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”.
“Y el Hombre dijo: No, Yo soy el Capitán del ejército de Jehová. Y Josué, el profeta, el guerrero, el hombre poderoso de valor, tiró su espada, se quitó su yelmo, puso su escudo en tierra, y cayó a los pies del Hombre y lo adoró. Ningún otro que el Hijo de Dios”.
26 Noten, Bartimeo el ciego ni se imaginaba que a no más de doscientas yardas [182 m] de él, ese mismo Capitán del ejército de Jehová venía por el camino. Eso es correcto.
Y es igual aquí esta noche. Muchos de Uds., tal vez, imposibilitados, sin esperanza, en lo que al mundo se refiere. Pero ese mismo Capitán en Jefe está aquí. Correcto.
Después de un rato escucha un ruido. Él presta atención. ¿Qué ha pasado? Tal vez hay un incendio en la ciudad. Tal vez ha habido un accidente o algo. Y él oye… no suena como un accidente, no suena como un incendio. Algunos de ellos gritaban: “¡Eres un impostor! ¡Fuera de nuestra ciudad!”. Otros están gritando: “Eres Beelzebú, un adivino. ¡Fuera de nuestra ciudad, no te queremos aquí! Y otros gritan: ”¡Hosanna, hosanna, al que viene en el Nombre del Señor!“. Algunos bendiciendo, y algunos maldiciendo. ¿Y qué está pasando? Están lanzando fruta madura.
Y él dice: “¿Podría alguien decirme qué está pasando?”. Nadie lo vio, se atropellaban, él se levanta, dice “¿Qué está pasando?”. Y alguien lo derriba.
“¡Siéntate, limosnero!”. Siguieron adelante.
27 Algunos de ellos dijeron: “Te desafiamos. Te retamos para que hagas un milagro a nuestra vista. Queremos ver que se lleve a cabo. Queremos verlo con nuestros propios ojos. Tú, que resucitaste a los muertos, tenemos todo un cementerio lleno aquí. ¡Ja, ja, ja! Sube acá y resucítalos. ¡Seguro! Sube acá y resucítalos. Oh, Tú, que destruyes el templo y en tres días lo levantas. ¡Oye! ¡Hombre de milagros! Oye, mi tío Juan aquí abajo, ha estado lisiado durante cinco años, se cayó de su caballo y se lastimó. Desciende y sánalo. ¡Ah! Te creeremos”. Aquellos que podían ver, había Uno que mantenía la miraba fija hacia el Cielo, caminando. Él ni siquiera lo escuchaba. Él era demasiado grande para escucharlo. Cierto. Los hombres grandes no se percatan de tonterías como esa. Simplemente lo ignoran. Ellos conocen el origen de donde proviene. Ellos solo continúan. Jesús tenía una cosa que hacer, tenía un trabajo que hacer. Eso era hacer la voluntad del Padre y eso era todo lo que estaba en Su mente y corazón.
28 Cualquier otro hombre que esté ungido por Dios es demasiado grande para escuchar críticas y cosas por el estilo. Ellos tienen un trabajo que hacer; eso es obedecer a Dios. Dios se encargará del resto. Solo observen, observen lo que le sucede a esa clase de gente. ¿Qué pasaría si pudieran salir del infierno esta noche? ¿Qué harían? Me imagino que habría un llamado al altar chapado a la antigua, de seguro. Pero ellos no pueden. Su actitud hacia el Hijo de Dios allá, selló su destino. Y su actitud hacia Él esta noche, hará lo mismo por Uds. Correcto. O ya sea que Uds. lo meten adentro o lo sellan afuera. Y obsérvenlo a Él a medida que marca… sigue caminando. El mundo entero, cada pecado que alguna vez fue cometido desde Adán hasta el último mortal que vivirá en la tierra, recayó sobre Sus hombros.
Gritando y llorando, todos gritando, clamando, una cosa y otra. Él caminó hacia el Calvario. Él iba subiendo a Jerusalén, en ese momento, para ser ofrecido. Él lo sabía. Él sabía para qué estaba aquí. Había tratado de decirle a Sus discípulos, pero ellos no podían entenderlo. Él dijo: “Oh, hablas en alegorías, no sabemos de lo que estás hablando”. Parecía que nadie le entendía a Él. Él fue malentendido.
29 Y todos los que intentan vivir ante Dios correctamente, son malentendidos. Eso es cierto. La gente los malentiende. Ellos piensan que hay algo mal con Uds. A veces se les considera neuróticos, cuando realmente intentan vivir la verdad, vivir leales y fieles a Dios, porque no beben ni toman en una fiesta sociable. Y ese es el problema de nuestro país hoy en día, tenemos demasiadas fiestas sociales de esas cosas. ¿Cuál es el problema con la iglesia Cristiana de América? Tenemos demasiado de eso aconteciendo, bajo el nombre de Cristianismo.
Oh, amigos, esta pudiera ser nuestra última noche en la tierra. ¿Cómo sabemos? Esta pudiera ser la última hora en la que tendremos tiempo de tomar una decisión. Correcto. Deben pensar en eso. Uds. no saben exactamente en qué minuto u hora puede ser llamado para responder en el juicio. Y entonces Ud. no va a ser juzgado como un pecador. Será juzgado como uno que ha rechazado lo que ha escuchado. La fe viene por el oír.
30 Y puedo ver al ciego y la gente atropellándolo; Jesús yendo por el camino. Mientras salía por las puertas, la gente gritaba y vociferaba y comportándose de esa manera, a unas cincuenta o cien yardas [De 45 a 91 m] de donde estaba sentado el limosnero ciego. Y él siguió clamando: “Bueno, ¿qué está pasando? ¿Qué ha pasado? ¿Van a crucificar a un criminal? Qué es este hombre del que están hablando… tratando de amenazarlo y diciéndole, si Él puede sanar a los enfermos, que haga ciertas cosas; y si Él puede resucitar a los muertos, que suba al cementerio y los resucite a todos. ¿Por qué están gritando sobre eso? En cualquier caso, ¿quién es el Hombre?”. Nadie parecía responder.
Finalmente, una mujer joven, Rebeca, tal vez, (la esposa de Zaqueo) después de esa mañana, cuando su esposo se convirtió, ella se agachó y dijo: “Buen señor, tal vez Ud. no lo sepa; Ud. es un hombre pobre. Me siento apenada por Ud. en sus harapos”.
“Pero, amable señora, dígame ¿qué está pasando?”.
“¿Alguna vez leyó en las Escrituras que el Mesías vendría?”.
“¡Oh sí! Recién estaba pensando en eso. El Hijo de David”.
“¡Sí! ¡Sí!”. Rebeca dijo: “Ese es Él, el Hijo de David”.
“Sí, he oído que Él estaría un día en la tierra. Oh, cuando Él venga, qué alegría habrá cuando venga. Una muchedumbre como esta no va a estar con alaridos”.
“Pero, señor, se equivoca. Ahí va el Hijo de David. ¡Ese es Él!”.
“Oh, ¿me quiere decir que el mundo lo está tratando de esa manera?”.
“¡Ese es Él!”.
“¿Lo vienen siguiendo los Ángeles? ¿Qué clase de compañía trae?”.
“Él camina solo. Él es un Hombre rechazado. Su mensaje ha sido rechazado. Pero Él ha sanado a los enfermos. Dios ha probado estar con Él, mediante señales y maravillas con Él. Él es el Hijo de Dios”.
Entonces puedo ver al anciano limosnero gritar con toda su fuerza: “¡Oh Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. La última oportunidad que va a tener. La primera vez que se le presentó. “¡Ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!”.
Alguien lo empuja hacia atrás, dice: “¡Oh, cállate!”. Lo empuja hacia atrás de esa manera.
Él dice: “¡Ten misericordia, Tú, Hijo de David! ¡Ten misericordia!”.
31 Cómo podría Él escucharlo cuando hay unas cinco mil o seis mil personas quizás, gritando: “¡Tú, fanático! ¡Vamos aquí al cementerio, resucita a nuestro ti! Él murió hace veinte años. ¡Já! Oh, Tú que levantaste a Lázaro de la tumba. Tonterías. Qué fácil, sabemos que Tú lo llevaste allá, y que los discípulos arreglaron todo eso. Es una farsa. No hay nada en eso. Oh, sube acá y resucita a los muertos aquí para nosotros. Entonces te creeremos”.
Y esos no eran solo los pecadores; eran pecadores, por supuesto, pero eran rabinos y sacerdotes que deberían haber sabido mejor. Correcto.
“Tú que destruyes el templo y lo levantas, realiza un milagro ante mis ojos. Queremos verte hacer algo. Oh, te vimos cuando te llevaste a ese pequeño hombre de negocios esta mañana: se ha vuelto loco desde que hablaste con él. Pero déjame decirte algo. Déjanos verte hacer un milagro y te creeremos”.
Jesús siguió caminando. Jesús nunca tocará, o prestará atención a nadie así. Y si Uds. tienen esa clase de actitud, ya saben en dónde están parados y con qué grupo se están asociando. Correcto.
32 Dios, cuando le pusieron un trapo alrededor de Su rostro y lo golpearon en la cabeza, y el soldado romano dijo: “Ahora Tú que puedes discernir los pensamientos, Tú que eres un profeta, dinos quién te pegó. Te creeremos”. Él no abrió la boca, ni dijo una palabra. Seguro. Él solo hacía lo que el Padre le mostraba. Él sabía que tenía una cosa que hacer: ir al Calvario. Y Él se dirigía hacia allá. ¡Alabado sea el Señor! Marchando al Calvario para morir por esos pecadores horribles e impíos, tú y yo. En Su camino al Calvario.
Parecía que no había mucho interés, sino solo en un anciano ciego. Y los otros burlándose, diciendo: “¡Oye, déjame verte hacer algo! ¡Oye! Tú hacedor de milagros. ¡Déjame verte hacer algo!”.
¿Saben Uds. qué clase de espíritu había en ellos? Lo que Jesús les dijo, dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”. Eruditos, hombres educados, inteligentes, sacerdotes, rabinos, santos padres. “Sois de vuestro padre el diablo”. Él lo dijo.
33 ¿Por qué? Cuando el diablo se encontró con Él cuando fue ungido al principio como el Hijo de Dios, en el desierto y Dios entró en Él, el diablo dijo: “Si eres el Hijo de Dios, haz un milagro aquí delante de mí y déjame verte hacerlo. Estás hambriento, convierte estas piedras en pan”. Él pudo haberlo hecho. Ciertamente podía. Dijo: “Haz un milagro, déjame verte hacerlo. Creeré que eres el Hijo de Dios”.
Él dijo: “Escrito está en la Biblia”. La Palabra del Padre dice: “No sólo de pan vivirá el hombre”.
Le dijo: “Ven aquí y te mostraré algo”. Lo subió al pináculo del templo, dijo: “Oh, Tú eres un fundamentalista, ¿verdad? Te gusta la Escritura. Bueno, déjame mostrarte lo que dice Salmos. Ahora, quiero que saltes del pináculo de este templo y caigas directo al suelo. Y justo antes que llegues al suelo, ante toda la gente, luego, vuelve a subir y siéntate aquí arriba. Oh, qué milagro tan maravilloso será ese”. Eso es tan malo como derramar aceite de la mano. No es Bíblico.
Entonces, de repente, él dijo… ¿Saben lo que dijo? Él dijo esto, y dijo: “Escrito está aquí en la Escritura, a Sus Ángeles mandará cerca de Ti, para que Tu pie no tropiece en piedra, en sus manos te llevarán”. Pero Él no había tropezado Su pie contra alguna piedra.
Finalmente, Él dijo: “Apártate, Satanás. Es adorar… Escrito está que al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás”. Sí. Él hizo lo que el Padre le había mostrado que hiciera.
34 Ahora, entonces Él continúa subiendo. Él sigue adelante, se encuentra, tal vez, a unas ciento cincuenta yardas [137 m]. El pobre ciego Bartimeo, estaba en una terrible condición. Él clamó: “¡Oh, ten misericordia! ¡Ten misericordia!”. Él sigue caminando. Él no podía oírlo naturalmente con Sus oídos, estaba demasiado lejos de él. Si miden la distancia desde la puerta hasta el lado ahí, descubrirán (Muy bien.) dónde ellos marcaron y dijeron que estaba sentado.
35 Ahora, muy lejos de la puerta— y Jesús subiendo por el camino, y todo ese clamor sucediendo de esa manera— pero algo sucedió. Puedo ver al ciego Bartimeo. Él dijo: “Oh, Jehová, fuiste Tú hace un momento que le estaba hablando a mi corazón. Fuiste Tú el que me estaba diciendo estas cosas y trayendo todas estas cosas a mi mente. Eres Tú a Quien he servido toda mi vida. Eres Tú al que amo. He esperado por este día”.
“Y Él aparecerá a los que buscan al Hijo de Dios”.
“Yo he esperado a que Él venga. Y allí va Él, el Mesías”.
36 Ahora, él no dijo: “Ahora espera un minuto. Déjame revisar todo esto”. Él creyó, eso es todo. Él dijo: “Creo que ese es el Mesías. Ese es Tu Hijo subiendo por el camino, el Hijo de David, según la carne. Levantado para sentarse en el trono de David. La Biblia dice que estas cosas sucederían cuando Él estuviera aquí”. Y él lo creyó.
“Y la Biblia dice: Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Y yo lo creo. La Biblia dice que estas señales seguirán a los que creen. Y yo lo creo”.
Ciertamente. Dios lo dijo; eso lo concluye.
Entonces mientras Él avanza, después de un rato, no la voz del limosnero, sino la fe del limosnero -la misma que tocó el borde de Su manto, la misma clase de fe que tocó Su manto, lo tocó a Él de nuevo. ¡Y Él se detuvo!
Solo piensen, esa fe de un limosnero ciego, mendigando por un cuarto, un cuarto de un centavo. Hubiera estado feliz de tenerlo. Con el abrigo viejo y harapiento, el manto envolviéndolo, o lo que fuera, harapos, pequeños brazos delgados, recostado allí medio muerto de hambre. Pero el Príncipe de los Cielos estaba en la tierra. El gran YO SOY que había condescendido y descendido, y se hizo carne y habitó entre nosotros. “¿Qué es el hombre para que te tengas de él memoria?”.
37 Y aquí, más allá del gran sacerdote erudito pulido, con túnica y sombrero, enaltecido haciendo burla de Él. Y la así llamada gente importante del mundo en ese entonces, burlándose de Él y riéndose de Él, y desafiándolo y amenazándolo. Y un pobre ancianito limosnero insignificante estaba pasando a la historia del tiempo como inmortal.
El nombre de Bartimeo estará allí mientras haya una Biblia. Amén. ¿Por qué? ¿Porque era inteligente? No señor. ¿Porque era educado? No señor. ¿Porque estaba bien vestido? No señor. ¿Porque era erudito? No señor. ¡Pero porque él creyó! Sí, señor. Jamás lo cuestionó. Él creyó. No el que obra, sino el que cree en Aquel que justifica al impío. No son salvos por obras, sino por fe, por medio de la gracia, son salvos. No lo que Uds. son, quiénes son, pero a quién creen.
Si Uds. creen que Él ha resucitado de entre los muertos y creen que Sus palabras son verdaderas, entonces Él sigue siendo Cristo para Uds., como lo fue para ese limosnero ciego.
38 Miren a esa pobre mujer de color, me acaban de contar, caminó por la plataforma antenoche, ciega, una mujer la iba guiando. Ella bajó de la plataforma, y anoche estuvo en la iglesia sin ser guiada. Jesucristo la estaba guiando entonces. Seguro.
¿Qué de allá en México? Es difícil decir cuántos. La gente es sencilla. Ellos solo creen. Ellos no tienen un D.D.D., [Doctorado en Divinidad-] Ph. D., [Doctorado en filosofía-] LL.D. [Doctorado en leyes.-Trad.] y “Yo soy esto, aquello y lo otro”. Lo único que quieren saber es: “Si me puede probar que hay un Dios, yo lo aceptaré”. Y cuando ellos ven el poder de Dios Todopoderoso hacer algo, todo el grupo lo acepta al mismo tiempo. Recogieron cargas, tras cargas, tras cargas, de bastones, muletas y palos, con los que la gente había caminado, con nada más que una oración congregacional.
Cuando llevaron a un anciano ciego allí a la plataforma, él subió allí, e iba caminando—tuvieron que traerlo—y cuando Jesucristo abrió sus ojos, cientos de cientos arrojaron sus muletas al aire, y comenzaron a brincar y a saltar de gozo. Ellos no argumentaron. Ellos creyeron.
39 Eso es lo que necesitamos aquí en Lane Tech esta noche, es fe, no teología. Sino creer en el Señor Jesucristo resucitado, el Hijo de Dios. Él está vivo en la tierra esta noche. No para tratar de descubrir cómo Él lo hace, no para tratar de descubrir cómo pudiera ser eso. Uds. no pueden descifrar a Dios. Simplemente tienen que creerlo. No importa cuán erudito sea usted, y cuántos D.D. tiene en su nombre, o lo que sea. Ud. no puede explicarlo. Tiene que ser un acto de fe de su parte, porque Dios no puede ser explicado. Amén.
¿Cómo puede Él hacerlo? La mente: cuando ven algo, cuando vieron a Jesús discernir un pensamiento, dijeron: “Oh, ahora espera un minuto. Hay algo mal allí”. Entonces intentaron engañarlo para descubrir lo que estaba haciendo. ¿Cómo lo hizo Él? ¿Qué tiene en Su manga? ¿Con qué clase de químico tuvo que hacer esto, que sacó de Su manga y convirtió el agua en vino? Se preguntaban qué era. ¿Qué tenía Él en Sus manos cuando hizo estas cosas? Algún tipo de magia. Ellos intentaron registrarlo. Pensaron que Sus discípulos eran Sus ayudantes al hacerlo. Él tenía doce hombres, ¿para qué? ¿Ven cómo funciona esa mente carnal e impía?
40 Eso es a lo que las personas que intentan descifrar la Biblia llegan. Uno solo la cree. Cuando Dios lo dice, solo digan: “Eso es correcto”. ¿Qué es confesión? Decir la misma cosa. Si hago una confesión, yo digo la misma cosa.
Si la Biblia dice: “Yo soy el Señor que te sana”, yo digo: “Amén. Eso es correcto. Tú eres el Señor que me sanó”.
Dice: “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Yo digo: “Amén. El herido fue por mis rebeliones, por Sus heridas estoy curado”. Eso lo resuelve. Eso es confesión.
Dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Yo digo lo mismo. Eso es todo. Eso es confesar, confesar cada palabra. No solo parte de ella. Si parte de ella está mal, toda ella está mal. Pero cada palabra es la Santa Palabra eterna de Dios. Y no hay un solo precepto que pueda alguna vez fallar. Funcionará cuando la fe se ponga junto con ello para trabajar juntos.
41 Ahora, los críticos se levantarán, como lo hicieron entonces, y demás, pero no importa. El trabajo de Dios seguirá adelante.
Aquí hace unos días, un cierto ministro estaba en Florida. Y él hizo que una mujer le quitara el aparato ortopédico a un niño. Y el niño no respondió a la oración del ministro. ¿Por qué? Cuando se investigó todo, fue una trampa del diablo, para engañar al ministro, de un grupo de personas ateas que se supone eran religiosas, para atrapar al ministro.
Yo estaba en Minneapolis en ese momento. Pregunten. Yo les dije eso para empezar. Dije: “No se preocupen. Se los he dicho durante todo el trayecto que se nos avecinan problemas, pero bienaventurado es el que perseverare hasta el final”.
¿Debo ser llevado a casa al Cielo en un lecho suave de flores, mientras otros pelearon para ganar el premio y navegaron a través de mares sangrientos? ¡No! Yo debo pelear si debo reinar. Aumenta mi valor, Señor. No pido que todo sea fácil.
Y mientras este ministro… Tan pronto como los periódicos pudieron capturar eso, recorrió la nación: “¡Un ministro mirando tras las rejas!”. Cómo el diablo quiso criticar a Jesucristo a través de Sus ministros. Cómo el diablo quiso hacer un espectáculo público de eso. Luego bloquearon la sanidad Divina, en la cual no se podía confiar.
42 Hay un viejo refrán en el Sur, de dónde provengo: “Lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa”.
Y al mismo tiempo, cuando la fotografía de ese ministro estaba dándole la vuelta al mundo… o, en los Estados Unidos (en la Prensa Asociada, por supuesto, recorrió el mundo)… Mientras estaba dándole la vuelta al mundo que la sanidad Divina era anticuada y no había nada al respecto, al mismo tiempo, cientos de personas murieron por doctores, y ni una palabra se dijo en contra de eso. Un hombre, durante ese mismo tiempo, murió en mi reunión a causa de una inyección que el médico le había puesto en la columna esa tarde.
43 Un Sr. Moore, amigo mío, uno de los administradores de mi campaña, su esposa, pasando por la menopausia, un médico, (nada en contra del médico, o su medicina, claro que no), pero le puso una inyección en la columna vertebral, y llamaron a la casa del ministro, durante el tiempo que el Sr. Cole estaba mirando a través de las rejas. Y, el médico tuvo que poner su boca contra la boca de ella, y soplar aliento dentro de sus pulmones hasta que la pusieron en un equipo de respiración, y llamó al cardiólogo de Eisenhower para averiguar cómo contrarrestar esa inyección. Y ahora, cientos de veces…
Parado en una habitación el otro día, esperando a un paciente—no a este. Pero hombres médicos iban saliendo de la operación, sin saber que yo estaba allí en el rincón detrás de la puerta, orando, dijeron: “Bueno, lo hicimos, ¿no es así?”.
“Sí”.
Dijeron: “Lo detesto, pero no hubo nada que pudiéramos hacer. Esa operación era demasiado riesgosa”. ¡Ahí lo tienen! El paciente murió en solo unos minutos, por una incisión incorrecta.
Ustedes no vieron eso en el periódico. Claro que no. Fue un error en nombre de la ciencia médica. Lo cual, no estoy condenando a la ciencia médica, está bien. Pero lo que trato de decir es: ¿Por qué martillar en Cristo y dejar al resto de ellos en paz? Si uno no es de confianza, entonces no se puede confiar en el otro.
44 ¡Observen la resurrección! Y pesen a todos lo que salen de los cementerios. Digan: “¿Cuántos de Uds. murieron confiando en Dios? ¿Cuántos de Uds. murieron confiando en la ciencia médica?”. Y vean cuáles pesan más. Ciertamente.
Pero de inmediato, están buscando cada pequeña cosa. “Esto no está bien. Esto es falso. Esto es eso”. Solo porque es Cristo. El mundo le pertenece al diablo. Y la Biblia dice claramente que cada reino en la tierra es gobernado por el diablo. Jesucristo lo admitió y lo dijo así. Entonces no somos la excepción.
Solo miren la maldad. Solo miren lo que está sucediendo. Están tratando de encontrar fallas, tratando de… Y ellos nunca… Dejen que esa pobre mujer anciana ciega dé su testimonio de la gloria de Dios. Lo verán en un lugarcito en la parte de atrás del periódico, si pagan por esto, más o menos así de grande. Claro, ella es una mujer de color para empezar, ¿ven? Ella estaría muy atrás en la parte de atrás de la página en alguna parte.
Pero déjeme decirle, hermana, si está aquí sentada, su nombre pudiera no estar en la revista “Quién es quién”, pero yo creo que está en el Libro de la Vida del Cordero. Yo preferiría que estuviera allí, que toda la pompa del mundo. Porque un día, tenemos que irnos de aquí. ¿De qué sirve eso entonces, a menos que se nos reconozca allá?
Tan imposible que un automóvil funcione sin gasolina, es más imposible que Ud. llegue al Cielo sin haber nacido de nuevo. Sencillamente no funcionará, no hay nada con qué funcione.
45 Entonces, el limosnero ciego gritó. Sin importar lo que ellos dijeran… Algunos de ellos dijeron: “Oh, ese anticuado. Ese farsante, no hay nada en Él. Tu sacerdote te expulsará de la iglesia”.
“No me importa. ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!”.
“Él no puede escucharte ahora, está demasiado lejos”.
“Pero, ¡oh, Jehová!”.
Jesús se detuvo. Algo lo tocó. Miró a Su alrededor. Miró hacia allá y vio un par de pequeñas manos huesudas en el aire. Dijo: “Traedlo, aquí. Traedlo aquí”.
Dijo: “Hijo, tu fe te ha salvado”.
Lo puedo ver a él que dice: “¿Qué?”.
“Tu fe te ha salvado”. Se dio la vuelta y siguió caminando. Eso fue suficiente.
46 Puedo ver al anciano ciego Bartimeo, sentado allí, dijo: “¿Quién fue el que dijo eso?”. Ellos dijeron: “Mi fe me ha salvado. Pero aún no puedo ver. Pero Él dijo: Mi fe me ha salvado. ¿Y quién dijo eso?”.
Vean quién lo dijo. ¿Quién dijo: “Pidan cualquier cosa al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré?” ¿Quién dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis?2. ¿Quién dijo: ”Estas señales seguirán a los que creen?“. ¿Quién lo dijo? ¿Quién dijo que en los últimos días serían impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios; implacables, calumniadores, intemperantes y aborrecedores de lo bueno; teniendo apariencia de piedad?
Oh, piadosos con la cara lo suficientemente larga para comer avena en una lechera. No digo eso como broma, porque no es un lugar para bromear, pero eso es verdad. Caminan muy religiosos. Eso es todo lo que es, es religioso. Pero en cuanto a la salvación, algunos de ellos no saben nada más de lo que un Hotentote sabría acerca de un caballero Egipcio. Correcto. Allí lo tienen.
“Oh, Ud. sabe que nuestra iglesia no enseña eso”. Pero la Biblia sí. Dios lo dijo.
Él dijo: “Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso”. Para mí, esa es la verdad. Si Dios lo dijo, eso lo concluye.
“Él dijo que yo recibiría mi vista. Ahora”, dijo: “mi fe… Sí, yo le creí a Él. No tuve ni una pizca…”.
Alguien dijo: “¡Ajá! No hay diferente en ti”.
“¡Apártate! Él dijo que lo recibiría, y lo recibiré. ¡Oh, gloria!”, dijo él. “Puedo comenzar a ver mi mano. ¿A dónde se fue Él?”. Aquí iba bajando por el camino, regocijándose, alabando a Dios por haber recibido su vista.
¿Qué fue eso? Ese sacerdote tenía razón, Uds. saben, él dijo: “Dios proveerá un cordero”… o, cuando él dijo: “No puedes ofrecer ese cordero, porque son tus ojos”.
Y el ciego Bartimeo había dicho: “Dios proveerá un cordero para los ojos ciegos de Bartimeo”. Él lo hizo. Dios había provisto un Cordero.
Y ese mismo Cordero está provisto para toda persona aquí esta noche, y para toda persona en la tierra esta noche.
“Recibe tu vista. Tu fe te ha salvado”.
La palabra “salvo” es la palabra “sozo”: física o espiritual. No pueden separarlo. Mientras Dios está salvando el alma, Él tiene que sanar el cuerpo, exactamente igual.
“Herido por nuestras transgresiones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. La misma Sangre, el mismo Hombre, el mismo día. No pueden separarlo.
Ahora, ¿están abiertos sus ojos espirituales? Si no, Él está pasando por aquí. Hablemos con Él ahora mientras inclinamos nuestros rostros.
Pianista, por favor.
47 Nuestro Padre Celestial, te encomendamos estas palabras, y que Tú las riegues día y noche en cada corazón. Tal vez, no de la manera en que fueron articuladas y ordenadas, pero como un muchachito en una ocasión, diciendo su abecedario de rodillas: El ministro le preguntó: “Hijito, ¿por qué estás diciendo el abecedario de rodillas?”.
Él dijo: “Bueno, yo no sé cómo orar. Mi madre partió. Yo la oía orar. Así que, yo me sé el abecedario, y yo solo lo digo, y tal vez Dios escogería las palabras… las letras, y formaría las palabras”.
48 Dios, de esa manera te lo presento esta noche. No puedo hablar mucho, pero, Dios, yo solo… Tal vez puedas elegirlas y dárselas a cada corazón de la manera que lo quisimos decir. Que Tú abras muchos ojos espirituales en este momento, Señor, que nunca ha visto la luz del día ni la luz de la gloria de Dios, y sin la experiencia de haber nacido de nuevo. Concédelo, Padre.
Y mientras tenemos el rostro inclinado, el órgano sonando, me pregunto si habría alguien aquí en este momento, sin Dios, sin esperanza de Vida Eterna. ¿Levantaría su mano a Dios y diría: “Recuérdame, Dios, te necesito”?
Ahora, mientras el resto de ellos tienen el rostro inclinado, ¿levantaría su mano? ¿Ven? Dios le bendiga. Alguien más, solo levante su mano, diga: “Dios, soy yo”. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, allá, señora. Dios le bendiga, damita. ¿Alguien más? Dios le bendiga hermano. Bendito sea, mi hermano. Bien. Ahora mismo. Tienen que tomar una decisión. No pueden salir por esa puerta siendo la misma persona. Están en la presencia de Dios. Saldrán por esa puerta como un hombre o una mujer mejor, o peor al rechazarlo. Esta podría ser la última vez que lo rechacen. Puede ser. Espero que no. Pero puede ser. Pero ahora, mientras Él está tocando, y dando una más… Si sienten algo en su corazón, diciendo: “Sí, debes levantar tu mano y aceptarme. Tú sabes por qué”.
Entonces ese es Él.
49 Tienen una entrevista con Jesús ahora mismo, como la tuvo el ciego Bartimeo. Él quiere hablar con Uds. ¿Levantarán su mano, diciendo: “Señor, te siento en la puerta de mi corazón. Ahora levanto mi mano y digo: ”Recíbeme, Cristo“?
Arriba en los balcones, allá arriba, ¿hay alguien allá arriba en el lado derecho? ¿En el centro? ¿En alguna parte? ¿Levantará su mano y dirá: “¡Yo! Señor te necesito. Y quiero que me recuerdes, justo ahora. Levanto mi mano, como un pecador, pidiendo perdón por mi pecado, mientras Tú pasas por aquí”?
50 ¿Alguien más en el piso inferior aquí, en algún lado? ¿Alguien que no ha levantado la mano? Varios la han levantado. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, jovencita. Eso está bien. Y Dios le bendiga, mi hermano. Alguien más levante su mano y diga: “Jesús, ahora mientras estamos en oración…”.
…venid,
Si estáis cansados, venid;
¿No lo harán? Solemnemente, todos orando ahora. Decisiones…
… tiernamente Jesús está llamando,
Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga allí, mi amigo.
Llamando, Oh pecador…
¿No lo harán? Dios le bendiga. Alguien más ahora. Estoy viendo. Dios está mirando. ¿Cuánto más los ojos de Dios están mirando? ¿No vendrán a Casa? Dios le bendiga, señora. Veo su mano, con el rojo. Muy atrás, en la parte de atrás, Dios le bendiga, le veo allá atrás, mi hermano. ¿Alguien más? Solo en voz baja, en quietud, mientras esperamos. Dios le bendiga, señora. Está tomando su decisión.
Recuerden, todos los que levantaron la mano porque Dios lo ha dicho, es “ASÍ DICE EL SEÑOR”, así de rápido reciben Vida Eterna, y no pueden perecer.
Si me creen que soy Su siervo, crean eso. Si creen en Su Palabra. Él dijo: “El que oye Mis palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna. Y nadie puede venir sin que el Padre lo traiga primero”. Es la invitación de Dios para Ud. a Cristo.
51 Solo piensen, cada uno de Uds. ahora, seriamente por un momento. Esa música del órgano, uno de estos días, sin duda, dentro de poco, estará tocando mientras usted es un cadáver— mientras sus amigos estén caminando alrededor mirando dentro del ataúd, y esté saliendo por la puerta. No digo eso para asustarlos. No, no, solo les estoy haciendo saber que eso se aproxima. A toda persona aquí, joven o anciano, ahora es el tiempo para que tome su decisión. Están invitados.
¿Habría uno más, antes de concluir?
Vosotros que estáis cansados, venid a casa. ¿Por qué preocuparse y estar angustiado? Digan: “Hermano Branham, pertenezco a la iglesia, pero en realidad, nunca he nacido de nuevo. Quiero ahora… Acabo de recibir una carta en una iglesia…pero conocer realmente a Cristo, no lo conozco. Pero ahora mismo, siento que debería hacerlo. Debería venir a Cristo”.
No estoy diciendo que dejen su iglesia ahora. Estoy diciendo que vengan a Cristo. ¿Levantarían su mano, mientras los Cristianos están orando? Dios está atento a cada mano. Dios le bendiga, señora. Eso es bueno.
¿Alguien más? Oh pecador. Dios le bendiga allá, mi hermano, lo veo levantando su mano. A mi derecha, lo veo a Ud. también. Dios le bendiga allá. Muy bien.
52 Vengan a Casa. Solo piensen que en esa pequeña llamada más. Hubo al menos tres personas selladas en el Reino en ese momento. ¿Qué tan importante es esto? Nunca lo sabrán. ¿Qué es uno de ellos a los ojos de Dios? Diez mil mundos no pagarían por esa alma. Solo estamos esperando un momento, quiero… Sé que me estoy tomando mucho de su tiempo, pero esto es más importante incluso que la línea de oración. ¿Hay otro antes de cerrar?
Dios le bendiga. Muy bien. Dios le bendiga. ¿Alguien más? ¿Hay alguien en el balcón? Creo que no hemos tenido una sola mano en el balcón. ¿Son todos Cristianos allá arriba, amigo? Espero que sí. Si no lo son, ahora están invitados a serlo.
Recuerden, en el Tribunal, yo me pararé a su lado, para ser juzgado con Uds. Seré juzgado de si les pregunté; Uds. serán juzgados de si aceptaron. Eso puede ser pronto. Yo no sé. Muy bien.
53 Todos en el Reino ahora, y todos adentro. Nuestro Padre Celestial, a Ti sea alabanza ahora y para siempre. Cito Tu Palabra, Señor. Como Tu siervo parado aquí entre el pecador y el Salvador. Como un ministro del Evangelio, amo Tu Palabra. Creo que es verdad, Señor, cada palabra. He encontrado que es verdad, cada palabra. Y ahora, te estoy citando esto a Ti, Padre. Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mí, a menos que Mi Padre lo traiga. Y el que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante del Padre y los santos Ángeles. Y el que oye Mi Palabra, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ya ha pasado de muerte a vida”.
Ahora, Padre, está escrito, otra vez, por el amado Hijo de Dios, Él dijo: “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi Nombre; Yo lo haré”. No puede fallar. Y le pido a Dios en el Nombre de Jesús que acepte a cada uno de estos hijos que levantó su mano para ir a Jesús, esta noche. Escóndelos en el Calvario, Padre. Que desde esta noche en adelante, sean Tuyos eternamente. Los encomiendo a Ti, Señor, y te los entrego. En el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
54 El Señor bendiga a cada uno. Siento que el Espíritu Santo está aquí esta noche. Y ahora, es un poco tarde, pero ahora vamos a orar por las personas enfermas. El Evangelio completo es orar por los enfermos, ayudar al cansado y predicar la Palabra, hacer todo el Evangelio completo.
Ahora, ¿cuántos creen que Jesús ha resucitado de entre los muertos? Veamos sus manos. Muy bien. ¡Maravilloso! Eso es muy bueno de su parte. Aprecio eso. Eso es testificar. Ahora, ¿cuántos saben esto? Que Él ha resucitado de entre los muertos, la Biblia dice, que Él es el mismo hoy que fue entonces. ¿Cuántos saben eso? Eso es maravilloso. Dios les bendiga. Eso es bueno. Estoy tan contento de verlos, haciendo eso… Uds. no pueden hacer eso a menos que algo en Uds. los haga hacerlo. Correcto. Eso me hace saber que este es un lugar bendito, aquí, esta noche. Estamos sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús. Es un lugar maravilloso para estar. Amo eso. Prefiero estar aquí que en cualquier lugar que conozco—entre los hijos de Dios.
55 Ahora, corramos la cortina, a todos los críticos y todo, y miren la Palabra. Si Jesús resucitó de entre los muertos, la Biblia dice que Él ascendió al trono de Dios. Todos creemos eso. Y Él envió dones a los hombres. Y luego, Él envió de nuevo, y puso en la iglesia, primeramente apóstoles, profetas, maestros, evangelistas y pastores: Todo para el perfeccionamiento de la iglesia, juntándola. Y ahora, aquí… Él afirmó que en Su iglesia, Él sería el mismo siempre.
Y Él dijo: “Todavía un poco, y el mundo no lo vería a Él más, nunca más”. Pero Él le prometió a la iglesia, que siempre lo verían, incluso hasta el fin del mundo. ¿Es eso correcto? Ellos prometieron… Él le prometió a la iglesia que estaría con ellos, haciendo las mismas cosas que hizo entonces, entre ellos, hasta el fin del mundo. ¿Cuántos saben eso? [“Amén”].
Ahora el Mesías está aquí. Solamente tenemos que rendirnos a Él, y Él obrará las obras del Padre a través de nosotros. Ahora, cuando Él estuvo aquí, no reclamó haber sanado a la gente. Él dijo: “Yo no hago ninguna sanidad. Yo solo… El Padre que mora en Mí hace las obras, y Yo no hago nada hasta que Él Me muestra. Primero, el Padre Me muestra qué hacer, luego Yo voy y lo hago”. ¿Cuántos saben que Él dijo eso? San Juan 5:19. Él lo dijo. “Primero veo una visión, luego el Padre lo hace”.
56 Pero en una ocasión al hablar con una mujer, y Él le dijo dónde estaba su problema… Ella era una pecadora. Ella estaba viviendo en adulterio. Y cuando ella hizo eso… Pues, ella dijo: “Esta es la señal del Mesías”. ¿Es eso correcto? San Juan el capítulo 4. Dijo: “Pues, sabemos que cuando el Mesías venga será esto. Pero, ¿quién eres Tú?
Él dijo: “¡Yo soy Él!” ¿Ven?
Y lo hizo… Ahora Uds. dicen: “Esa fue una pecadora que dijo eso. Esa fue una pecadora que lo reconoció por esa señal, de que Él era el Mesías. Pero ninguno de los Hebreos”. Oh, sí. Sí.
57 ¿Saben lo que dijo Nicodemo cuando vino de noche? Él dijo: “Rabí, sabemos, nosotros los Judíos, sabemos que has venido de Dios como Maestro, porque ningún hombre puede hacer las cosas que Tú haces, si no está Dios con él”. Eso es correcto.
Felipe, cuando fue y trajo a Natanael, y vino a Natanael, y Natanael vino a Jesús, y Jesús dijo: “He aquí un hombre honesto, en quien no hay engaño”.
Y él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te conocí… te vi”, más bien. “Te vi”.
¿Y qué dijo este Israelita ferviente? “Tú eres el Hijo de Dios”. ¿Es eso correcto? [“Amén”].
58 Bueno, si Él ha resucitado de entre los muertos, Él hará lo mismo esta noche. Pero ¿qué dijo el mundo? ¿Qué dijo el incrédulo? La gran iglesia, la iglesia grande, ¿cómo lo llamaron a Él? Un diablo. ¿Correcto? Ellos dijeron: “Él hace esto. Él es un espiritista. Él es un Beelzebú. Eso es lo que es, porque hay muchos poderes del diablo obrando casi la misma cosa”. Lo mismo en aquel día, exactamente igual, como la bruja de Endor y así sucesivamente, igual. Ellos dijeron: “Eso es lo que Él es. Esa es la clase a la que pertenece.”. Pero ellos no eran lo suficientemente espirituales como para discernir entre el bien y el mal, ¿ven?
Y de esa manera es hoy, la misma cosa. Y como Él dijo: “Si al Señor de la casa llamaron Beelzebú, cuánto más van a llamarles a Uds., ahora, que Me van a ver hasta el fin del mundo”. ¿Es eso cierto? ¿Cuánto más los van a llamar a Uds. entonces?
59 Pero aquí está lo que Él dijo. “¡Ay de aquel!”. Eso es correcto. “Bueno les fuera no haber nacido en el mundo, que ofender al más pequeño de Mis ungidos”. ¿Es eso correcto? Ahora, no hacer nada, sino solo ofenderlos de cualquier manera, solo decir algo en contra.
La Biblia dice: “Mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar., antes de traer una ofensa”. ¿Es eso correcto?
¿Qué dijo Jesús cuando le dijeron que era Beelzebú? Él dijo: “Ahora un momento”, en esta palabra. “Yo los perdonaré por eso, Yo soy el Hijo de Dios, Yo los perdonaré. Pero cuando venga el Espíritu Santo, y comience a hacer la misma cosa en Mi Nombre, quien diga una palabra en contra de eso, nunca le será perdonado en este siglo, ni en el siglo venidero”. ¿Dijo Él eso? [“Amén”].
¿Por qué? Porque ellos dijeron: “Es un espíritu inmundo”. Dijo: “Yo soy el Hijo de Dios. Yo los perdonaré. Pero cuando el Espíritu Santo descienda y entre en la iglesia, y Yo envíe a mi iglesia, y comiencen a hacer eso, si hablan una palabra en contra de eso, jamás les será perdonado en este siglo o en el siglo venidero”.
Entonces, es mejor que tengamos cuidado con lo que decimos y hacemos.
60 Ahora, Padre Celestial, toda la gloria sea para Ti. Te encomendamos ahora el servicio a Ti. Tú eres Dios. Nosotros somos Tus siervos. Oramos para que le hagas saber a la gente esta noche que estás vivo. Padre, yo he venido a Chicago muchas veces, creo que quizás demasiadas veces. Pero, amo a la gente. Ellos me aman. Ellos te aman, Padre, porque, es por eso que me aman, es porque te aman a Ti. Y es por eso que yo los amo, es porque Tú los amas y me amas.
Y te pido, Padre, que de alguna manera esta noche, aparezcas aquí, y le muestres a la gente—no que se nos tenga que mostrar— sino que simplemente permitas que Tu Presencia amorosa esté con nosotros. ¿No lo harás, Señor? Desciende ahora en una forma, como lo hiciste con ellos en Emaús. Y cuando nos vayamos a casa, que la gente pueda decir: “Nuestros corazones ardían en nosotros debido a Su Presencia”. En el Nombre de Jesús, pedimos que Él confirme Su Palabra con señales siguiendo. Amén.
61 Ahora, tarjeta de oración… ¿Qué dice? [“La R”]. R. El hermano Woods acaba de decirme que repartió tarjetas de oración, R. ¿Fueron del uno al cien? Del uno al cien. Muy bien.
Bueno, entonces, ¿quién tiene la R, número-1?
[Cinta en blanco]… Ahora, tarjeta de oración… Cuando el Espíritu de Dios está sobre mí, me siento fuerte. Un par de horas después, estoy bien. No es cuando uno está dentro, o cuando está fuera, es al estar en medio de los dos, eso es lo que es, cuando uno baja.
Vean, como Jonás, cuando estaba en el vientre de la ballena, Dios envió Su unción para mantenerlo con vida tres días y tres noches, y salió y dio un mensaje a una ciudad, casi del tamaño de Saint Louis, Missouri. Y siempre… [Palabras inciertas] Y luego, cuando el Espíritu dejó a Jonás, él quería morir. ¿Cuántos saben eso?
Miren a Elías, cuando llamó fuego del Cielo, lluvia del Cielo, e hizo las cosas que hizo ese día; y cuando el Espíritu lo dejó, estuvo cuarenta días y noches en el desierto, y Dios lo encontró en una cueva. ¿Cuántos saben que eso es cierto? Él estaba casi fuera de sí.
¿Se han fijado en lo que Dios hizo? ¿Acaso no fue algo hermoso allí, para con Su siervo? Él lo despertó. Él se acostó, lo puso a dormir y lo dejó descansar. Luego lo despertó, y un Ángel estaba parado allí con comida, y lo alimentó, e hizo que se volviera a dormir. Y luego lo despertó otra vez y lo alimentó otra vez. Y él se fortaleció con esa comida y siguió así durante cuarenta días, ¿ven? Él sabía que cuando esa gran unción deja la carne humana, que él andaría divagando. Y Él lo encontró, metido allí, y Elías, cuando volvió en sí, estaba dentro de una cueva.
62 Solo piensen en eso, cómo es eso. Nadie puede entender a Dios, ¿verdad? Mañana quiero explicarles algunas de estas cosas, eso dará… [Palabras inciertas]. Solo viene a mi corazón, ahora, el Hermano Joseph me pidió que lo dijera. Mañana por la tarde, si desean traer sus lápices, y por el estilo, para escribirlo, o algo, está perfectamente bien.
Ahora, eso… Gracias, muy amables, eso es muy lindo.
63 Ahora, quiero decir esto a… el hombre no está presente, pero el custodio aquí, él fue tan… él es un buen hombre. Me recibió allá afuera y me dijo: “Hola, hermano Billy, estoy tan contento de verlo de nuevo”. Simplemente lo hace a uno sentirse como volver a casa. Muy bueno. Dios bendiga esta escuela, el Lane Tech. Sí, señor. Que permanezca por mucho tiempo y envíe a muchos buenos estudiantes al mundo para ayudar a nuestra gente, es mi oración. Ahora, ellos han sido amables de dejarnos tener el lugar. Y lo apreciamos. Sí, señor. Que el Señor los bendiga.
Y ahora, para aquellos que están en la audiencia, ¿cuántos hay en la audiencia, en cualquier lugar esta noche, que no están en la línea de oración; pero, aun así, están enfermos y quieren que el Señor Jesús los sane? ¿Levantarían su mano, en cualquier parte?
64 Hace un rato cuando esos pecadores levantaron sus manos, que aceptaron a Cristo…. Y escuche, amigo pecador, tan pronto como termine el servicio de sanidad, que laos… [Palabras inciertas]… nuestro querido hermano, tal vez él podría pedirles que vengan a pararse alrededor del altar y orar. Desearía que lo hiciera Ud. personalmente. Solo vengan y oren, y digan: “Gracias, Señor Jesús, Tú me has aceptado”. Pero digan: “Gracias, Señor Jesús, por haberme salvado”. Y solo hagan una buena oración aquí, ¿ven? Y díganle cuánto le aman a Él. Después salgan y sírvanle con un corazón lleno de amor y gratitud. Él les bendecirá. ¿No creen eso? Muy bien.
65 Ahora, solo estén en oración.
Abajo en el lugar de la orquesta, aquí abajo, Ud., cualquiera allí abajo, que quiera que Dios lo sane, solo crea con todo su corazón, y Dios seguramente se lo concederá. En cualquier lugar.
Ojalá fuera yo el sanador. No, retiro lo dicho. Me alegro de no serlo, porque es difícil decir qué haría con eso. Es mejor que Él lo tenga, no yo, ¿ven? ¿Pero saben lo que Él ha hecho? Él ya hizo su sanidad y se las ha entregado, si Uds. pueden tener la suficiente fe para ir por ella. Allí está. Cuando pidan cualquier cosa, crean que lo reciben. Lo tendrán. Así que eso está muy bien.
Ahora, hermano. Está bien. Ahora, amamos al Señor Jesús. Resulta que, esta noche, un hombre va iniciar la línea de oración esta noche. Y estamos felices de tener a este hombre parado aquí. Él viene a proclamar que tiene fe en Dios. Y él viene no por eso, y luego viene de esta manera, sabiendo que él me cree, como Su siervo. Porque, ¿qué pasaría si él estuviera parado aquí como un hipócrita, o cualquiera… y lo escribiera? ¿Saben qué pasaría? Tal vez, lo que él venga diciendo, vendría sobre él.
¿Cuántos saben que esas cosas pasan, que han estado en mi reunión? Oh, los he visto pararse en la línea de oración, y los han tenido que sacar cargándolos. Los he visto caer sobre la plataforma donde estaban parados. He visto epilépticos… [Palabras inciertas] y correr gritando y saltando, lanzando sus manos y todo lo demás. Los he visto caminar allí mismo y caer tan fríos y muertos como podían estarlo. Correcto. No estamos jugando a la iglesia.
66 ¿Recuerdan esa noche aquí en Toronto, Canadá, cuando ese ministro vino a la plataforma, y pensó que era una telepatía mental? Así que, él dijo: “Lo que viene siendo, si la persona escriben en la tarjeta de oración lo que tiene”; ahora imagínense, escribiendo su pecado en… Muy bien. Dijo: “Luego se la transfiere a… el ujier recoge la tarjeta de oración, sostiene la tarjeta de oración, y medita y se lo transfiere a ellos”. Y él vino con la tarjeta de oración, allí escrito, con un montón de cosas en su tarjeta de oración, que él tenía: tuberculosis y muchas cosas.
Él subió allí, yo le dije: “Usted no tiene nada mal”.
Él dijo: “Oh, sí, vea mi tarjeta de oración”.
Yo dije: “Eso no tiene nada que ver al respecto. Ud. está aquí tratando de descubrir algo. Ud. cree que es telepatía. Ahora la enfermedad que puso en esa tarjeta de oración, está en su cuerpo”. Eso es correcto. Y cuando le sucedió, recibí una carta aquí hace como dos años, de él. Él dijo: “Oh, Hermano Branham, venga a mí”.
Yo dije: “¿Ve a ese hombre sentado en el balcón con la corbata roja? ¿Con un traje azul? Ud. y él estuvieron anoche sentados en una mesa que tenía un mantel verde. Y una mujer se sentó en el rincón. Y Ud. dijo que venía para probar que esto era telepatía mental”. Y aquel hombre dijo: “Esa es la verdad del Dios Todopoderoso. Eso es correcto. Es correcto”.
Y el hombre me tomó de la pierna del pantalón, dijo: “Ore por mí, Hermano Branham”.
Yo dije: “Eso está entre Ud. y Dios ahora. Eso está fuera de mis manos. Él ya lo habló. Es Ud. ahora”. Y el hombre yace postrado en cama hasta hoy.
¿Qué de aquí en Nueva York, cuando ese hombre estaba allí tratando de hipnotizarme, hacerme ladrar como un perro? Habían estado alrededor de allí hipnotizando. Y el Espíritu Santo miró alrededor y dijo: “Tú, Hijo del diablo”, dijo: “Maldito seas”. Y él está paralítico. Eso es correcto. Averígüenlo alguna vez, ¿ven?
¿Cuántos recuerdan haber leído el libro, de ese maníaco que vino a la plataforma esa noche? Pregúntenle a la policía que está allá, vean lo que pasó, ¿ven? Es Dios, amigos. Despierten, y crean.
67 Ahora, este hombre que está parado aquí, nunca en mi vida lo he conocido. Él es un desconocido. Ahora, recuerde, yo estoy lleno de errores, soy un hombre. Pero, Él no puede cometer un error, ¿ven? Él no puede, Él es Dios. Yo solo soy Su siervo y puedo cometer toda clase de errores, pero Él no.
Ahora, este hombre parado aquí a mi lado, nunca lo he visto. Supongo que somos desconocidos, ¿lo somos? Somos desconocidos el uno para el otro, nunca nos hemos visto en la vida. Ahora, solo para que lo sepan: sin contacto con el hombre, de ningún tipo. Dios Todopoderoso sabe eso. Y ahora, si el Espíritu Santo revela qué tiene mal el hombre, o para qué está aquí, o algo por el estilo. Yo no lo sé. ¿Y piensan que yo diría eso parado aquí? Entonces, ¿creerán todos que Jesús resucitó…? Pues, ¿qué será?
Si Jesús estaba allá en el Nuevo Testamento, y cuando lo vieron hacer eso, dijeron: “Esta es la señal del Mesías”. ¿Cuántos saben eso? Ahora levanten su mano. La Biblia dice: “Esa es la señal del Mesías”, cuando Él le habló a la mujer y al hombre, tanto hombre como mujer.
68 Ahora, si Él hace lo mismo, esta noche, ¿no es esa la señal del Mesías?
Ahora, yo no lo conozco a él. Pero solo quiero hablar con él, como nuestro Señor habló con la mujer junto al pozo. Bueno, ahora, señor, muchas veces en los países antiguos de allá, y gente que no puede hablar inglés, y así sucesivamente, pasé un tiempo muy difícil con ellos. Pero, cuando alguien puede responderme, bueno entonces, es bueno porque hablan inglés, ¿ven?, y puedo responderles.
Usted conoce a nuestro precioso Señor Jesús, que Ud. y yo, juntos, debemos pararnos en Su Presencia, algún día, y dar cuenta de todo lo que hemos hecho en esta vida, eso es correcto. A menos que esté confesado y bajo la Sangre, cuando nos vayamos. Entonces nos iremos en el rapto. Alabado sea Dios.
69 Ahora, el Señor Jesús, cuya Presencia es… Él es Omnipresente, Él está en todas partes. Él está siempre en todas partes. Pero, por supuesto, Ud. es Cristiano, es un hombre Cristiano. Y, por supuesto, yo no sé qué está mal con usted. No tengo forma de saber eso. Pero, a menos que Dios me dijera qué está mal. Y si Dios puede decirme qué está mal con Ud., entonces… Ud. será el juez de eso, Ud. sabe si eso es correcto o no.
Pero si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, el hombre está aquí por alguien más. [“Gracias, Señor”]. Y es una mujer, y ella tampoco está aquí en el edificio, porque no hay respuesta en el edificio, en ninguna parte. Ella no está aquí, señor, la persona que está representado. Esa mujer, los veo juntos… Es su esposa. Cierto. Y la veo en la mesa, y no puede comer cosas. Ella tiene un problema estomacal. Y veo que la lleva a ella, una y otra vez, entra y sale del hospital, o doctor… Es un hospital en el frente; ida y vuelta al hospital. Y los doctores ni siquiera saben qué está mal con la mujer.
70 Ahora, aquí está lo que está mal con ella. Es una regurgitación de nervios que está en su estómago lo que está causando este grave problema que está teniendo. Y si va y le dice, y esa mano que está levantando a Dios, póngala sobre ella, cuando llegue allá, e invoque el Nombre del Señor Jesús, y dígale que no dude, ella no tendrá que ir al hospital ya más. Dios Todopoderoso, concédelo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga mi hermano. Ahora, permítame oír de Ud. Dios le bendiga.
¿Aman al Señor Jesús? Eso debería convencer a cualquiera de que no soy yo. ¡Es Él! Si pueden creer, todo es posible.
Esta no es Joyce Simms, sentada aquí con el vestido blanco, ¿o sí? Un pequeño abrigo blanco, ¿una jovencita, que está sentada al lado de ese hombre? No. No. Esa es la señora que está al lado de ella, que está tratando que pase una oración a Dios. Eso es correcto, ¿no es así, señora, Ud. con el abrigo azul? ¡Sí!
Bueno, usted crea y la artritis le dejará. Puede irse a casa y estar bien. Amén. Amén.
Tengan fe en Dios.
¿Qué hizo eso? Jesucristo. ¿Qué lo hizo? Ella solo comenzó a creer. Y de repente, vi algo aquí parado frente a mí. Era una mujer que parecía que estaba cojeando y que lo tenía en sus manos y hombros, y cosas. Y vi la manera en que trataba de sostener sus platos cuando los estaba lavando. Y me preguntaba dónde estaba. Y miré a mí alrededor y vi a una dama, y se parecía la hija de la Sra. Simms que vive en Zion. Pero sé que si fuera, la vería en otro momento, porque yo la conozco. Pero la Luz estaba sobre esta otra dama.
Ahora, eso se ha ido de ella. Su fe lo hizo, exactamente.
71 ¿Cómo esta señor? Ahora, señor, Ud. y yo somos desconocidos el uno para el otro. Pero Jesús nos conoce a ambos. Y algún día vamos a tener que pararnos en Su Presencia y dar cuenta de todo lo que hemos hecho, ¿ve? Si Ud. cree con todo su corazón. Ojalá pudiera hacer algo por Ud., para ayudarle en su problema. Yo soy un hombre, como Ud.; y una de las criaturas de Dios, igual que Ud. Y si yo pudiera hacer algo para ayudarlo, me alegraría hacerlo, ¿ve? No puedo hacerlo.
Y ahora, si está buscando sanidad para Ud., o para otra persona, o algo, eso no lo sé. Ud. sabe que yo no sé eso. Pero, una cosa que pudiera decirle, cualquiera que sea su deseo—y sintiendo su espíritu bienvenido, siendo un Cristiano, creyente, entonces, si Ud. acepta que Jesús lo ha hecho por Ud., lo que Ud. le está pidiendo que haga, ¿ve? ¿Lo creerá? [“Lo haré”]. ¿Lo hará? Dios le bendiga.
72 Ahora, Ud. ha tenido problemas por bastante tiempo. Se lastimó. Y fue en sus entrañas, [“Eso es correcto”], se desgarró. Y tuvo algún tipo de problema intestinal [“Eso es correcto”], vomitando. Y lo veo un hombre más corpulento de lo que es. Ha perdido mucho peso. Y entonces ha bajado muchas libras, ha perdido peso. [“Cada palabra es verdad. Y nunca antes había conocido a este hombre”]. No solo esto, sino déjeme decirle algo. Veo una sombra oscura siguiéndolo hasta hace unos cinco o seis años, y Ud. se convirtió en Cristiano en ese momento. [“Eso es correcto. Acepté a Cristo en la iglesia de Moody, hace seis años, o aproximadamente cinco y medio. En un abrir y cerrar de ojos. Si tan solo mi esposa estuviera aquí, podría decírselo. La bebida y el hábito del tabaco, que había tenido durante veinte años, desaparecieron al instante”].
Bueno, vaya creyendo y su enfermedad hará lo mismo, en el Nombre del Señor Jesucristo. Dios le bendiga mi hermano. Amén.
Oscuridad, luego Luz: de muerte a vida. Crean en el Señor Jesús. Amén. ¿Le creen a Él?
73 Yo no puedo sanar su nariz, hermana, el problema que tiene en su nariz, Ud. está orando al respecto, sentada aquí en el extremo del asiento, mirando en esta dirección. Pero, Jesús puede. Él lo ha hecho. ¿Cree que Él lo ha hecho? Entonces levante su mano. Muy bien. Vaya, y eso se irá ahora. Dios le bendiga.
74 ¿Cómo está? ¿Cree que todo lo que ve aquí, la Biblia, y la Biblia es la Palabra de Dios, y está viva, y actúa todo el tiempo, exactamente igual? ¿Cree Ud. eso? [“Sí, lo creo”]. ¿Lo cree? Bueno, no nos conocemos el uno al otro, hasta donde sé, no nos conocemos. Por supuesto, ahora, vemos que trae puestos unos lentes; hay algo mal con sus ojos. Como si yo dijera, una persona está sentada en una silla de ruedas y está lisiada, cualquiera sabría eso, ¿entiende? Y ellos saben que hay algo mal en sus ojos, por sus lentes. Eso puede ser por lo que Ud. está aquí, yo no sé. Dios lo sabe. Pero, si el Señor Jesús, actúa, para Ud. y para mí, de la misma manera que lo hizo con la mujer Samaritana, ¿estaría dispuesta a ir y decir, como…? No que vengan a verme a mí, ¿ve? Ella dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho”, lo que estaba mal con ella. Pero Ud. diría: “Jesucristo fue Quien lo hizo”.
¿Haría usted eso? ¿Lo haría? Usted diga: “Ciertamente el Mesías está vivo hoy”. Lo diríamos, ¿Verdad? [“Sí, yo lo haría”]. Muy bien. Que el Señor se lo conceda, hermana, su deseo. Ahora, tomaré mi parábola para ir a Su encuentro, para ver lo que Él me dirá.
Sí, Ud. tiene debilidad, problema de damas. Y tiene un crecimiento, y el crecimiento está en su boca. Y ellos ni siquiera saben de qué se trata. Eso es correcto. ¿Está vivo el Mesías esta noche? [“Sí, lo está”]. Entonces venga aquí. Él dijo estas palabras: “Si ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”.
Ahora, Padre, esto hago, a mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, que Tú sanes su cuerpo y la conviertas en uno de los testimonios en su vecindario. Amén. Dios le bendiga, hermana. Crea con todo su corazón, y recíbalo. Muy bien.
“Si puedes creer”, dijo Jesús: “todas las cosas son posibles”.
75 Ustedes son un grupo maravilloso. No creo que puedan encontrar más fe. Esto es lo que quiero decir, lo que nosotros llamaríamos (lo explicaré mañana), los niveles de fe, miren: lo que es la fe humana y lo que es la fe divina. Una de ellas es una fe humana, y la otra es una fe divina; pero humanamente hablando, Uds. son una de las mejores audiencias a las que le he hablado. Cierto. Si solo pudieran atravesar esa pequeña corteza allí. Es sólo… La división está ahí. Solo un pequeño enredo, si pudieran pasar sobre eso. Irían del afluente al océano, ¿ven? ¿Saben a lo que me refiero? Solo crean. Solo no traten de hacerlo tan ortodoxo: todo lo que tienen que hacer, y todo lo… No, solo sean como una niñita, o un muchachito, que le está extendiendo la mano a papá para conseguir la paleta.
Él dice: “Aquí, hijo, esto es tuyo” Solo así, créanlo. Sucederá
¿Cómo está, señora? ¿Somos extraños el uno para el otro? Y Dios nos conoce a ambos, ¿Cierto? [“Sí”]. Y si Él puede… Si Ud. sabiendo que no la conozco, y que no sé nada de Ud., bueno, entonces Algo tendría que revelarme, o yo… de la única manera que yo sabría, ¿Es eso correcto?
76 Vi a una mujer blanca parada aquí en este momento. Sentada allí sufriendo con el problema de la vesícula biliar. ¿Cree que Jesucristo la sana, hermana? El pequeño abrigo rojo, tiene su dedo levantado de esta manera. ¿Cree Ud.? Eso es algo horrible, ¿no es así? Causa esas condiciones allí. Ahora, si puede creer, puede ser sana, y Dios la bendecirá y la sanará. Que Él lo conceda, es mi oración sincera. Su fe viene a Él.
77 Usted está perturbada por algo. Eso es correcto. Y tiene una condición nerviosa, toda preocupada y nerviosa. Después veo una pareja, es un hombre y una mujer, y ese es su padre y su madre. Y Ud. quiere que ore por ellos. ¿Cree ahora? [“Sí”]. Entonces vaya y encuéntrelo de la manera que cree que será. Será de esa manera si lo cree. [“Sí”]. Dios se lo concede, mi hermana, por medio del Nombre de Jesús.
Si pueden creer. Les pediré— se está haciendo un poco tarde—pero solo sean reverentes, una o dos personas más por favor, o algo así, ¿ven? No necesariamente tiene que ser así, sino solo cada uno, es… eso no, eso debería ayudarlos a todos. Recuerden, esa es solo la actitud de Dios hacia cada uno de Uds. ¿No lo creen?
78 Ahora miren aquí. ¿No pueden ver esto? ¡Oh, desearía que pudieran! Pueden ver algo físicamente ¿Fue Ud. por quien se oró aquí, sentado aquí mismo, el hombre en el asiento de enfrente? La dama justo detrás de Ud., ella tiene la cabeza inclinada. Ella ha estado orando por un largo rato. Ella hizo contacto con Dios hace unos momentos. Miren sus ojos, debe haber agua en sus ojos. Ciertamente. Ella cree que Dios le va a permitir mejorar, con ese problema cardíaco, que la va a sanar. ¿No es así, señora? Es correcto.
¿Ven lo que estoy diciendo? Miren, no necesitan estar aquí arriba. No necesitan una tarjeta de oración. Su fe lo tocó a Él de la misma manera que el hombre ciego. Dijo: “Creed; todas las cosas son posibles para los que creen”. Si pueden creer, todas las cosas están bien.
79 La dama no ha levantado su cabeza. Su fe jaló varias veces. Yo vi eso, luego vi la Luz moverse y posarse sobre ella. Uds. se dan cuenta que estoy viendo en dos mundos ahora: a Uds. y en otro, otra dimensión. Ahí se posó sobre ella. Quiero que ella, mientras ella tiene su mano levantada… Ud. estaba presionando fuerte esta noche (¿no es así, hermana?), tratando de humillarse para recibir sanidad. Y Ud. estaba orando: “Dios, permite que esta sea mi noche”. Si eso es cierto, entonces mueva su mano hacia adelante y hacia atrás. Si eso es… Vean, allí está ella.
¿Cómo lo haría yo? Yo podía escucharla muy lejos en la distancia, como si estuviera en otro mundo, haciendo la misma oración, que acabo de decirles. Ahí está ella. Ella está sanada ahora, ¿ven? [“¡Oh, alabado sea Dios!”]. Su fe lo hizo.
La Biblia dice: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
80 Mi hermano de color que está allí, tiene una hernia, ¿cierto? Si cree que Jesucristo le sana (sentado allí al final de esa pequeña hilera) y cree que Jesucristo le ha sanado, puede tenerlo.
La mujer a su lado está orando por sus ojos. Ella tiene problemas con sus ojos. Si cree que Jesucristo la sanará, puede recibir lo que pide. ¿Lo creerá? ¿Lo aceptaría? Entonces que Dios le bendiga. Muy bien.
Dios le bendiga, señora.
81 Aquí hay una señora. ¿Somos desconocidos el uno para el otro, hermana? Somos desconocidos el uno para el otro. Aquí está una mujer… se ve… jovencita. Nunca la he visto en mi vida. ¿Pero saben, Dios sabe quién es ella y todo sobre ella? ¿Saben que Dios sabe la hora cuando ella nació? ¿Saben que Dios la conocía antes de que ella naciera? Eso es correcto.
Ahora, si solo esperan un momento. No se muevan. Yo sé que es difícil. Mañana tienen que levantarse temprano, para ir a la iglesia, algunos de ustedes. Pero, solo permítanme tener este paciente, mientras se sientan muy quietos, por favor. Permítanme hablar con la señora. Ahora sean muy reverentes, de modo que sepan que la actitud de Cristo es la misma para cada uno de Uds.
82 Ahora, señora. Deseo tomarme solo un momento para hablar con Ud. Y en realidad, la manera en que el don de Dios estaba supuesto a ser, no era de esta manera, y debilitándome. Pronto, lo tendré arreglado de una forma diferente, donde pueda llegar a un lugar donde no será de esta manera. Sin embargo, será mucho más allá de esto, mucho más allá. Porque Dios ha hecho esto por Su pueblo.
Y, quiero preguntarle algo. Ahora, no tenga temor. Eso no es para lastimarle; eso es para ayudarle, ¿ve? Ud. está consciente de que algo está cerca de Ud. Eso es correcto, ¿cierto? Sí, ese es Él. Tal vez no sería bueno para mí hablar demasiado tiempo con Ud. Diré esto: que su problema por el que está aquí es un problema de la glándula. Correcto. Y eso está en su rostro. Es verdad ¿Cierto? Eso es correcto. Veo a alguien cerca de su casa, cerca de su vivienda. Vea, le llaman Irene. [“Sí”]. Eso es correcto. Martin. [“Sí”]. Eso es correcto. Ud. vive en una calle llamada Evergreen, o algo así. [“Sí”]. Eso es correcto, ¿no es así? Alrededor de 1820. [“Sí, oh, sí”]. Ahora vaya creyendo, hermana. Dios concede la petición de esta mujer en el Nombre de Jesús. Amén.
“Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
83 Qué si no le dijera una palabra a Ud., hermana, solo digo: “Pondré mis manos sobre Ud. y oraré por Ud.”. ¿Creería usted? [“Sí”].
Amado Padre Celestial, ruego que concedas la petición de esta mujer y la sanes, por causa de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya recibiendo lo que ha pedido.
¿Lo creerían con todo su corazón? Se pone bastante difícil levantarse a veces, pero la artritis es algo malo. Lastima, y duele, y se contrae, y dolores, y… pero, ¿sabía Ud., que Jesús es la única cura que hay para la artritis o cualquier otra cosa? ¿Lo cree? ¿Lo cree con todo su corazón? Bueno, entonces, que el Señor se lo conceda, es mi oración.
Nuestro Padre Celestial, oro para que sanes a la mujer. Y permite que Tu misericordia descanse profundamente sobre ella. En el Nombre del Señor Jesús. Amén. ¿Cree ahora con todo su corazón? Por supuesto, no lo siente ahora, se ha ido ahora. Pero, y se mantendrá lejos. Solo continúe alabándolo a Él, y se mantendrá lejos de Ud. Dios le bendiga.
84 ¿Alguien más allá? Reciban lo mismo si solo creen. Tengan fe en Dios. No duden
Usted tiene un problema femenino, ¿verdad, señora? Allí mismo. ¿Cree con todo…? eso es correcto. Si cree con todo su corazón, puede tener su sanidad. Dios le bendiga.
Simplemente se está moviendo de uno a otro. Desearía que pudieran creer realmente.
¿Cómo está señor? Sean reverentes ahora. Hay algo aquí, tal vez… No, pensé que el hombre era sordo. Pero no lo es, solo que no puede hablar inglés. Él es un fin, Finlandés. Fin, [“Finlandia”]. Finlandia. [El hombre y el Hermano Branham hablan entre sí en idioma finlandés.] Ahora, el hombre no puede hablar inglés. Él es finlandés. Pero, le haré señas de lo que está mal, si Dios me lo dice. ¡Ud., predicador! Ahora se acabó. [El Hermano Branham habla de nuevo en finlandés.] Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Creen ahora?
Ese es Él. Él está aquí. ¿Quién? Jesús, el Hijo de Dios, el Rey de reyes, el Señor de señores. ¿Creerán? ¿Creen que Él oirá mi oración desde aquí mismo, hacia Uds.? ¿Cuántos creerán eso? Solo mantengan su mano.
85 Para mis queridos en la línea, levanten sus manos también. Querido Dios, si hemos hallado gracia ante Tus ojos, esta noche, si hemos hallado eso que Tú nos pides que encontremos, querido Señor Jesús, no sé qué más podrías hacer por las personas. Sino, solo hacer lo que Tú eres. Y, Padre, Tú has enviado a Tu Hijo, Él murió, Él hizo la expiación, Él ascendió a lo Alto, Él envió dones a los hombres, dando la promesa de que las mismas cosas que Él haría, nosotros las haríamos hasta que Él venga otra vez. Y aquí está Él hoy, Él está aquí esta noche, está aquí en esta audiencia. Pues, se está moviendo entre la gente, por toda la audiencia.
Y querido Dios, incluso personas de cualquier idioma de cualquier nación, Dios, te pido que cuando veas estas manos levantadas en el aire de estas personas queridas, que Tu Espíritu Santo baje en este momento vertiéndose por esos dedos de cada uno, y sánalos y haz que todos se recuperen.
Y yo condeno al diablo que los retuvo y lo reprendo, y le digo que deje a la gente, ahora mismo, en el Nombre de Jesucristo. Crean con todo su corazón y reciban su sanidad.
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