S.382 56-0415  Un Abismo Llama A Otro Abismo 

Tiempo de lectura: 57 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Un Abismo Llama A Otro Abismo

Columbia, South Carolina, E.U.A.

56-0415

1 Gracias, hermano. Oremos.
Nuestro Padre celestial, venimos ante Tu Presencia con acción de gracias en nuestros corazones, porque Tú nos has redimido por Tú amor inmutable. Y estamos tan felices por eso, hoy, de saber que no estamos solos, en aquel tiempo estábamos alejados de Dios, estábamos en el mundo, ajenos a la misericordia. Y cómo podemos recordar aquellos días, cómo es que usamos nuestra juventud en diversiones; lo lamentamos mucho, Señor. Estamos avergonzados de nuestro pasado. Oramos que Tú nos permitas esperar que en el futuro, podamos ser un mejor ejemplo para Ti, y haciendo Tú voluntad.
Estamos aquí, hoy, por Tu gracia, sabiendo esto, que muchos de los que están sentados aquí, si Tú provees que yo venga el siguiente año, muchos de estos se habrán ido. Ellos tendrán que encontrarse Contigo. Tal vez, muchos de ellos son jóvenes. Algunos de ellos son ancianos; pero no sabemos el tiempo cuando Tú nos llames a rendir cuentas allá. Ten misericordia de nosotros, Dios. Y que este día sea para muchos un tiempo de decisión, que se decidan este día en servirte a Ti.
Te pedimos esto para la gloria de Dios, en el Nombre de Su Hijo, el Señor Jesús. Amén.

2 Nuestra pequeña estancia aquí con Uds. en Columbia ciertamente ha sido de gran bendición para Billy y para mí, para Gene y Leo, los muchachos de las grabaciones. Sólo lamentamos tener únicamente estos pocos días para poder estar con ustedes. Han sido muy amables con nosotros. Y me encuentro agradecido con ustedes y con nuestro buen pastor, y oro para que Dios bendiga a esta pequeña iglesia, y junto con cada iglesia que ha cooperado aquí. Todos estos hermanos, y no sólo a ellos, sino a todas las iglesias que hay en el país, hoy día.
Y confío con la ayuda de Dios, que el próximo abril, creo, me dijo el Hno. Bigby, que le gustaría que yo regresara, teniendo la completa cooperación y compañerismo con todas las otras iglesias, todas juntas, que están cooperando en la reunión. Nos gustaría traer la gran carpa, y acomodar a unos quince mil, y colocarla por aquí unas cuatro o seis semanas, para poder enseñar.
Y muchas veces la gente en su sanidad, por ejemplo, a los pocos días no sabe cómo enfrentarse al enemigo. Ellos siempre pueden tener la oportunidad de regresar entonces, y luego, lidiar con eso otra vez, y mantener el orden, para que conozcan cuál ha sido el error y qué ha pasado, durante ese tiempo.
Y estamos planeando eso, si es la voluntad de Dios, el próximo año. Gracias a cada uno de ustedes.

3 Billy me dijo, hace un momento, yo creo, o el Hermano Leo y ellos, cuando entramos al edificio, que levantaron una ofrenda de amor para mí. Ahora Uds. no tenían que hacer necesariamente eso. Sin embargo yo lo aprecio con todo mi corazón. Yo jamás vine con ese propósito. Vine para ser de servicio a Uds. en el Nombre del Señor. Y jamás he levantado una ofrenda en mi vida. Pastoreé un Tabernáculo Bautista por diecisiete años en Jeffersonville, sin tan siquiera un salario. Nunca levanté una ofrenda. Yo trabajaba como… Yo era un guardabosque, en el estado de Indiana. Y nunca levanté una ofrenda en mi vida.

4 Yo recuerdo una vez que… Ud. sabe cómo a veces uno llega a cierto punto, donde no logra hacer que alcance; a todos nos pasa. Yo recuerdo que le dije a mi esposa: “Esta noche voy a levantar una ofrenda”.
Ella dijo: “Quiero ver cómo te mirarás cuando lo hagas”.
Le dije a uno de los diáconos… ahora, no era porque ellos no quisieran darme algo. Pero yo simplemente… Yo podía trabajar, era joven, no viajaba. Por tanto, ¿por qué depender solamente de la iglesia? Y eran tiempos difíciles. Así que, hice que el diácono tomara mi sombrero; ni siquiera tenían un plato para la ofrenda. Y él comenzó. Yo dije: “Ahora, acabo de llegar a una condición donde simplemente les tengo que pedir, quizás, que pongan cinco centavos, o diez centavos, o algo así. Y yo como que me encuentro en un lugar difícil, y no logro cruzar todo el camino”. Y dije: “Si serían tan amables de hacer eso, lo agradecería”.
El diácono fue por el sombrero, había una madre ancianita allí, que yo siempre admiré, una mujercita muy piadosa, una madre chapada a la antigua. Y traía puesto un pequeño delantal, como las mujeres solían usar en los tiempos antiguos, y ella sacó su pequeño monedero, así de largo, y lo abrió, comenzó a buscar y a tomar esas monedas de cinco centavos.

5 Déjeme decirle, parecía como que yo me hubiese visto como Judas Iscariote de haber tomado eso. Yo no lo podía hacer para salvarme. Yo dije: “Solamente estaba bromeando con ustedes. No lo dije en serio”. Y el diácono con ese sombrero no sabía qué hacer.
Y había un hombre anciano que solía venir a mi casa que se llamaba John Ryan. Él tenía una barba larga. Él solía pertenecer a la Casa de David, o parecía que así era, pero no creo que perteneciera a eso. Él tenía la barba larga, un buen hombre. No era el John Ryan allá en el campo, la vez que me llevaron a la sinagoga judía, para cuestionarme. Este era otro John Ryan. Y, él fue a mi casa montado en una vieja bicicleta en una ocasión. Y él solo la dejó allí y me la regaló.
Yo tenía diez centavos, así que fui a la tienda de baratijas y compré algo de pintura para pintar esa vieja bicicleta y la vendí por cinco dólares; no tuve que levantar una ofrenda después de todo. Así que, yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida.

6 Por tanto, pero lo que Uds. han hecho es apreciado. Mis gastos son mayores, los gastos en casa son de cien dólares al día, ya sea que esté predicando o no. Y Uds. se pueden imaginar —mandando miles de pedacitos de tela, y cosas, alrededor del mundo, a todas partes— cuánto es.
Y yo tengo una pequeña oficina, solo trabajan como cuatro. Y nosotros mandamos telas ungidas, y contestamos el correo, y luego, y también el correo que entra por los Hombres Cristianos de Negocios, y diferentes formas. Y luego tenemos como diez diferentes oficinas por el mundo. Y ellos lo pegan, y lo traducen, y lo cortan, y nos lo mandan, y nosotros les mandamos cantidades masivas de pedacitos de tela y cosas que le mandamos a los enfermos y afligidos. Solía ser que, yo mandaba pañuelos, pero no tengo el capital con qué hacer eso. Yo opero en pequeño. Así que consigo, cientos y cientos y cientos de yardas de tela blanco. Me los llevo cuando me voy a casa, y voy a un lugar para estar a solas y orar, lo corto de esa manera, y lo envío a los enfermos y necesitados.
Y el Señor ha bendecido esos esfuerzos maravillosamente. Y si en algún momento Uds. necesitan uno, solo escríbanme: Apdo. Postal 325, Jeffersonville, o solo Jeffersonville Indiana. Me llegará.

7 Y estaremos gustosos de mandarle uno, para ayudarles de algún modo. Si Uds. necesitan uno, llévenlo en su Biblia, pónganlo en Hechos 19, y solo déjelo allí. Por ejemplo si el bebito se enferma de neumonía, o algo, pues, solo manden pedir y reciban los pañuelos, y vayan y sáquenlo de sus Biblias, y colóquenlo sobre el bebé, y manténgalo allí. Es solo una señal, es lo que es, de la fe suya en Dios, eso es todo. Así que hemos visto suceder grandes cosas por medio de eso. Grandes cosas.
Hace unas cuantas semanas, recibí una carta desde Alemania diciendo que una dama había estado lisiada con artritis, por años. Entonces cuando ella recibió el pañuelo, ella no pudo entrar en la línea de oración, allá, así que ella recibió el pañuelo y se lo colocó con un alfiler, recibió las instrucciones sobre qué hacer. Y ella dijo: “Ahora, diablo, sal de mi cuerpo”. Así que ella simplemente se levantó y se fue caminando, como si fuera así de simple. Ella fue sanada.

8 La gente ve la sanidad del cuerpo como si fuera muy complicado. Es muy sencillo. Solo es tomando a Dios en Su Palabra, solo diciendo la misma cosa que Él hace, eso es todo. “Por Sus llagas estoy curado”, y eso lo concluye.
Ahora, muy a menudo yo he dicho esto: La noche nunca se pondrá muy oscura, la lluvia no caerá muy fuerte, que no pueda venir a ayudarles, y hacer lo mejor que pueda. Solía ser que yo decía que acudiría a Uds., pero, vaya, pueden imaginarse como… Tengo cuatro teléfonos que contestar, y tengo un promedio de seis llamadas de larga distancia por hora, día y noche, las 24 horas del día. Seis cada hora, si pueden… Las de larga distancia, no de las locales ¿ven? Pueden imaginarse cómo es que entran las llamadas, de alrededor del mundo. Y por tanto, yo no puedo acudir, pero en cualquier momento que yo reciba la llamada, oraré por ustedes, y estaré orando con Uds. todo el tiempo.
Y ahora, tal vez, yo estaré en África, en la India, y muchos países del extranjero antes que pueda volver a verlos. Y cuando los brujos estén parados desafiando, lo cual ellos hacen con gusto — todos los adivinos, y demás, estén parados tratando de hacer su desafío, los vientos soplando fuerte, y la vista sea terrible— ¿Puedo depender en… recordar que en Columbia están orando por mí aquí? ¿Harían Uds. eso? Gracias, yo estaré orando por Uds. Que Dios cuide en medio nuestro hasta que nos volvamos a encontrar.
Viendo a gente anciana y gente gravemente afligida y que la edad los ha golpeado, en una multitud de este tamaño, quizás, dentro de un año, muchos de Uds. se irán a casa a la gloria. Mi testimonio… Yo tengo que encontrarme con Uds. allá, en ese momento. Yo me tendré que parar allí. Y cuando llegue allá, con la gracia de Dios, yo tendré todavía el mismo testimonio que tengo hoy. Y estoy tan contento de que no tengo nada de qué retractarme. Es el Evangelio del Señor Jesús.

9 Ahora, vamos a leer solo una porción de Su Palabra. Debemos darnos prisa de inmediato. Tenemos que conducir prácticamente toda la noche, esta noche, para poder llegar a casa mañana. Y luego, estaremos de regreso en una de sus ciudades encantadoras en Carolina del Norte, Spindale, comenzando el miércoles por la noche. Y ministraremos hasta el domingo. Pienso que eso es en una iglesia local. Gran parte de eso tendrá que ser en servicios de predicación. Y después, de ahí nos vamos a Charlotte, Carolina del Norte. Y allí, creo que es en un auditorio. Eso es comenzando el próximo miércoles hasta el domingo. Y probablemente eso sea todo, cada noche con sanidad para los enfermos, si el Señor lo permite.
Por tanto, habrá suficiente espacio para sentarse, para que la gente no tenga que estar de pie y por el estilo. Yo entiendo que allá tienen un gran auditorio en la ciudad. Y estaremos ministrando en ambos lugares de su encantadora región.

10 Esta es la primera vez de mi vida que pongo un pie en este suelo, y yo he estado alrededor del mundo, y de regreso. Pero la primera vez que he estado en el Norte, o en Carolina del Sur. Los únicos dos estados que no había estado nunca en mi vida, hasta este momento. No digo esto para causar algún daño, a ninguna otra persona de aquí que sea de otras regiones, pero Uds. saben, como dije, el Señor dijo, en una ocasión, cuando Él convirtió el agua en vino, Él había guardado lo mejor para el final. No digo eso para dañar, por algún otro lugar, porque la gente ha sido muy amable; pero Uds. son una gente amable, porque aman al Señor Jesús.
Ahora en la lectura de Su Palabra, ahora, solo para un mensaje corto. Y poner todo el tiempo… Yo les he dado instrucciones a los muchachos para que me dejen estar parado aquí todo lo que yo pueda soportar, hoy, para orar por los enfermos.
Ustedes se pudieran preguntar, por qué es así. Se ha cuestionado tanto que tal vez le diga a estos finos hermanos ministros. Ojalá tuviera tiempo para ir con cada uno de Uds. a sus casas, hablar con Uds. Son un grupo excelente de hermanos. Yo no digo eso solamente porque están Uds. aquí sentados. Cada noche cuando la unción del Espíritu Santo viene, yo siento el espíritu de ustedes, y yo sé que están… Es en ese momento cuando Él los conoce. Y yo los aprecio. Y pienso que la pequeña… el que Uds. estén cooperando juntos en el Nombre del Señor, yo creo que Dios añadirá al número del sondeo aquí en Columbia, a miles de personas, en el siguiente avivamiento.

11 La razón de la debilidad: veamos, si yo lo pudiera abordar de manera sencilla como la de un niño, para que lo entiendan, puedo decirlo así. La mayoría de los poetas, o profetas, u hombres guiados espiritualmente, son considerados neuróticos. ¿Sabían Uds. eso? Veamos. Si me lo permiten, uno de sus escritores sureños, Stephen Foster, fue un hombre maravilloso. Muchos de Uds. han tomado la historia y han leído de Stephen Foster. Él era un hombre maravilloso. Y él le dio a los Estados Unidos unas de las mejores canciones folklóricas: Los Viejos Parientes en el Hogar, El Río Suwannee, El Viejo Negro Joe, y muchas de esas viejas canciones, Mi Viejo Hogar de Kentucky. Ese es un lugarcito que queda cerca de donde él escribió eso, es donde yo nací, en el estado de Kentucky.

12 Pero se fijaron, el Sr. Stephen Foster, subía en la inspiración y cuando estaba en la inspiración, escribía una canción. Y luego cuando salía de la inspiración, él se emborrachaba, ¿ven? Él simplemente se perdía. Hay algo con respecto a encontrarse arriba, no está tan mal cuando uno está allá, tampoco cuando se está aquí, sino encontrarse entre los dos lugares, es lo que afecta.
Y finalmente después el Sr. Foster (Uds. conocen su historia), después de escribir todas esas canciones, él se dejó llevar por la inspiración; cuando salió de ella, le habló a su sirviente, y tomó un navaja y se suicidó.
Ustedes están familiarizados, probablemente, con William Cowper. Yo me paré en su tumba en Londres, Inglaterra, cuando estuve allá, orando por el Rey Jorge. Y estando en su tumba, yo pensé en el Sr. Cowper. Él escribió ese canto famoso:
Hay una fuente llena de sangre,
Que fluye de las venas de Emmanuel,
Cuando los pecadores se sumergen bajo su raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Uds. la han cantado muchas veces. Después de escribir ese canto… ¿Han leído alguna vez la historia de eso? Él trató de encontrar un río para suicidarse él mismo, ¿ven? Él había dejado la inspiración. Yo me paré al lado de su tumba y lloré. Yo tenía un sentir por él. Él era considerado neurótico, nervioso, o mentalmente perturbado.

13 Tomemos a los profetas. El Profeta Elías, después de haber llamado fuego del cielo, llamó la lluvia del cielo, en el mismo día. Y había cerrado los cielos por tres años y seis meses. Después de eso, él vagó en el desierto, después que la inspiración lo dejó, vagó por cuarenta días y noches, sin tan siquiera saber en dónde se encontraba. ¿Y saben en dónde lo encontró Dios? Metido en una cueva. Él le preguntó: “¿Qué estás haciendo aquí?”. La inspiración lo había dejado. Mientras estuvo bajo la inspiración, estaba bien. Pero miren. Él mató a cuarenta sacerdotes en el monte, y bajó y huyó ante la amenaza de una mujer, Jezabel, porque ella amenazó su vida. Después de haber estado parado allí, porque la unción estaba sobre él, pero después que la unción lo dejó, era algo diferente.
¿Se fijaron en Jonás? Después que Dios había llevado a cabo un milagro, manteniéndolo en el pez, él entró a la ciudad, del tamaño de San Louis, Missouri, y dio una profecía a medida que caminaba por las calles: “Aún, cuarenta días y esta ciudad perecerá”. Él dio su profecía con tal fuerza, al punto que la gente aún les puso saco de cilicio a los animales. Y notaron Uds., cuando la inspiración lo dejó, se sentó bajo una pequeña calabacera, oró a Dios para que le quitara la vida, ¿ven?

14 La cuestión es… ¿Qué nos dice eso? Que cuando Ud. está allá arriba, Ud. está en la inspiración; es más allá de lo que es esto. Mientras está Ud. allá, se siente bien. Mientras está Ud. aquí, se encuentra bien. Pero es cuando pasa entre los dos lugares, y eso es lo que causa la debilidad, cuando uno está dejando ese lugar de inspiración, cayendo otra vez a la tierra.
Me recuerda, hace muchos años, cuando yo enterré a mi bebé. Cuando estábamos esparciendo la tierra en la tumba y las flores (“Cenizas a la cenizas y el polvo al polvo”), los pinos estaban susurrando esa tarde, parecía como si podía escuchar una voz diciendo:
Hay una tierra más allá del río,
La cual llamamos dulce por siempre,
Solamente llegamos a la ribera por el decreto de la fe,
Uno por uno llegamos al portal,
Para morar allí inmortal,
Un día, sonarán esas campanas de oro,
Por ti y por mí.
Y eso es correcto. Mantengan eso en mente. Y no los molestará. Mientras estamos aquí… Mi muchacho, los muchachos llevan mucho tiempo conmigo, ellos me observan detenidamente, y cuando la inspiración, pareciera estar sacando lo mejor de mí, vean… Si ocasionó que el Señor Jesús… solo una visión lo hizo decir: “Yo percibo que Me he debilitado”. Si hizo que el profeta Daniel se agotará por varios días, le molestó la cabeza, y una condición mental por haber visto una sola visión, ¿qué no nos hará a nosotros? ¿Lo entienden Uds. ahora?

15 En el Libro de Lucas, el capítulo 2, el versículo 25, leeremos esto como texto. Y oro que Dios nos dé el contexto por solo unos momentos, porque los despediremos, para que puedan ir esta noche a sus diferentes iglesias.
Y gracias a todos sus pastores, a cada uno que está aquí, y siento mucho por las personas, sus amados amigos, que están parados por fuera el día de hoy. Lamento que tengan que estar parados, y que están parados allá atrás, pero es por causa del espacio tan reducido. La siguiente vez, tal vez, tendremos más espacio.
Ahora, en el versículo 25:
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra;
Porque han visto mis ojos Tu salvación,
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.
Y que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su más sagrada Palabra.

16 Durante el tiempo del nacimiento del Señor Jesús, como acabamos de leer, justo ahora, las noticias no se esparcían entonces como hoy en día. No tenían prensa, radio, ni televisión, como lo tenemos hoy. Pero, la única manera que tenían de las noticias era de labio a oído. Y Jesús había nacido en Belén de Judea, ocho días antes de esto. Pero no se había sabido por el país; solo unas cuantas personas: Los magos quienes habían venido a adorarle a Él, (los que miran las estrellas); o los pastores en las colinas donde los Ángeles vinieron y le cantaron a estos pastores, y les dijeron que en la ciudad de David había nacido Cristo el Salvador.
Simeón, un hombre anciano, un viejo sabio, de barba ondeante, canoso, como en sus ochenta años, y de muy alto prestigio entre toda la gente, como erudito y maestro de este día. Él tenía una excelente reputación entre los del Sanedrín; pero un día mientras estaba orando, él era uno de los electos, de los elegidos. Y ahora yo quiero que lo vean. Dios, siempre en todo tiempo, desde que ha habido una tierra, Él ha tenido a alguien sobre quien puede poner su mano, y decir: “Este es Mi siervo”.

17 Algunas veces, viene solamente a una persona, como en los días de Noé, o en el tiempo de Elías y demás. Algunas veces, es solo a una persona. Pero Él nunca ha estado sin un testigo, durante todo el tiempo que ha estado la tierra. Y Él nunca estará sin un testigo, mientras exista una tierra. Siempre hay alguien sobre quien Él puede poner Sus manos, y poner Su confianza, y decir: “Este es Mi siervo que hará Mi voluntad”.
¿No sería bueno, hoy, si Él pudiera decir eso de nosotros?“. ”Estos son Mis siervos, en quienes puedo poner Mi confianza, y ellos harán Mi voluntad“.
Ahora, ¡qué tiempo! Miren, Israel, durante este tiempo en general, se había alejado de Dios; se habían descarriado. Se habían enredado y abandonado todas las partes Sobrenaturales de Dios, se habían apartado de los preceptos, y habían tomado la doctrina de Dios, y la habían hecho una doctrina de hombres, en lugar de la doctrina de Dios. Y habían dejado toda la parte Sobrenatural de la Palabra de Dios, con explicaciones —“Los días de los milagros ya pasaron” — y habían llegado a un punto donde solo quedaba un pequeño remanente que en verdad creía en Dios.

18 Y este viejo sacerdote, este día cuando subió a la oración, debió haber estado inspirado. ¿Creen Uds. en inspiraciones: “… hijos de Dios guiados por el Espíritu de Dios?”. La Biblia dice que ellos son guiados por el Espíritu. Y David dijo que hay algo al respecto cuando uno está inspirado, o cuando Ud. está anhelando algo y luego eso impacta en Ud. Me fijé esta mañana al estar hablando… Y lamento haberlos mantenido tanto tiempo en el mensaje.
Así que yo me he dado cuenta que al estar hablando, cuando se enfatiza cierto punto, el rostro de las personas se sonroja, y algunos derraman lágrimas, ¿y qué es? Es el Espíritu Santo alimentando al rebaño, ¿ven? ¡Inspiración! Hombres de Dios, siervos de Dios, son guiados por el Espíritu de Dios, divinamente guiados.
Ahora mucha gente dice que es psicología. Recientemente, yo estaba hablando con un doctor, quien me dijo, dijo: “Oh, esa gente se emociona”.
Yo dije: “Ahora, doctor, Ud. sabe que antes de que alguien pueda emocionarse, algo los tiene que emocionar”. Y en este caso, si no hay nada… Uno no puede atravesar el callejón por una sombra oscura, o algo, o que esté algo allí que provoque que se estremezca: “¿Qué es lo que está allí?”.
En este caso, cuando Ud. no ve nada, y es una emoción —no exactamente una emoción, pero una gloriosa sensación, que levanta a las personas…

19 Por ejemplo cuando escuché a las damitas hace un momento cantando los himnos, y la gente estaba diciendo: “¡Gloria al Señor! ¿Qué ocasiona eso? No es… Es dándole rienda suelta a las emociones que están dentro de usted. ¿Me permiten decirlo de esta manera? Como David dijo, cuando ”Un abismo llama a otro Abismo a la voz de Tus cascadas“. Un abismo llamando a otro Abismo.

20 Ahora escuchen con atención. Antes de que pueda haber un abismo llamando, tiene que haber un abismo que responda a ese llamado. De otra manera, antes de que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara o no hubiera tenido una aleta. Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra antes de que hubiera un árbol, para que el árbol creciera, o nunca hubiera habido árboles para que crecieran en la tierra. ¿Entienden lo que quiero decir?

21 Recientemente, yo estaba leyendo… o, hace un tiempo, de un muchachito. Y él se comía los borradores de los lápices de la escuela. Y su madre lo encontró, comiéndose el pedal de la bicicleta. Por tanto, no sabían lo que estaba mal con el muchachito, y se lo llevaron a la clínica, y el doctor le hizo un examen de sangre y así sucesivamente. Hallaron que su cuerpo necesitaba azufre, y el azufre está en el caucho.
Ahora miren. Tenía que haber un azufre que respondiera ese llamado, o el llamado no hubiera estado allí. Si no hubiera habido azufre para que acudiera a ese llamado, el llamado nunca hubiera estado allí. Y entonces, tan cierto como hay una fe que cree en Dios, y quiere más de Dios, tiene que haber un Dios en alguna parte que responda ese llamado en el corazón.

22 Ustedes que están aquí hoy creen en sanidad Divina, ¿verdad? ¿Qué hace eso? Miren, tiene que haber una fuente abierta en alguna parte, para sanidad Divina, o Uds. nunca hubieran tenido ese deseo en su corazón, ¿ven? Tiene que haber un abismo que responda a ese abismo que está llamando al abismo. En otras palabras, si hay un hambre en su corazón para ser sanado por Dios, tiene que haber un Dios para provocar esa hambre. De otra manera, permítanme ponerlo de esta manera. Antes de que pudiera haber una creación, tenía que haber un Creador para crear esa creación. ¿Lo captan? Amén.
Luego si Uds. desean ser sanados de Dios, entonces, tiene que haber una fuente abierta en algún lado. Ahora, hay cosas que Uds. pudieran ponerlas en el lado psíquico; por ejemplo, yo amo la naturaleza. Mi madre es mitad india. Y simplemente hay suficiente allí, al punto que yo nací y fui criado en el bosque. No he conocido otra cosa más que el mundo exterior y la cacería. Esa es la razón por la que yo era un guardabosque, trabajé en la labor de conservación, siempre caminando por el bosque. Y muchas veces, no es por los animales, pero es por… Hay algo con respecto a la naturaleza que cuando yo veo un atardecer, o un amanecer, me levanto temprano en las montañas, escalo hasta la cima de la montaña, solo para ver el amanecer.
Recuerdo un día, mientras estaba pastoreando ganado en un rancho. Ya había renunciado un poco el montar, y en el rancho Trípode, en Denver, Colorado, por fuera de Denver, como a unas ciento veinte millas [193 Km. Trad.], por el Río Troublesome, está la Asociación Hereford donde pastoreábamos. Un año me encontraba allá en un viaje de cacería. Y el supervisor del rancho y yo — todos conocíamos muy bien la región— y estábamos cazando alces. Y él había tomado una sección, yendo a lo que ellos llaman la bifurcación Oeste del río, y yo tomé la bifurcación Este, y como unos cinco días después nos íbamos a juntar. Yo me encontraba a por lo menos setenta millas [112 Km. Trad.] de la civilización.
Muy allá adentro, yo solo, con un caballo de carga.

23 Ese año, pues, no había nevado, así que era difícil rastrear. Y alrededor de octubre, llovía por un rato, y luego venía la nieve, y después salían los rayos del sol y secaba todo. Y simplemente es como espasmódico, el clima lo es. Y yo me encontraba muy arriba, por alrededor del límite forestal de este año. Y yo iba caminando por allí, y la manada de alces se encontraba en lo alto, la nieve no los había hecho descender, y yo bajé mi rifle. Y estaba parado allá, y en eso vino la lluvia, una tormenta muy fuerte. Y yo estaba cerca de un lugar despejado.
Y yo me quedé detrás de un árbol hasta que la tormenta hubo pasado, y cuando la tormenta pasó, estaba haciendo frío; se puso frío durante la lluvia. Y el sol ocultándose en el Oeste, asomándose a través de la hendidura de la montaña. Y al salir contra el lado de la colina, formó un arcoíris, de las siemprevivas que se habían congelado; el hielo se había congelado en las siemprevivas, allá en alto, como a unos mil pies [304 m. Trad.] donde yo me encontraba, justo en el límite forestal. Y las siemprevivas se habían congelado.

24 Y, mientras yo estaba parado allí, y había dejado de llover, y la tormenta se había ido, me di la vuelta, y a lo lejos, escuché a un gran alce que comenzó a bramar. Escuché que otro respondió, por uno de los lados; la tormenta había dispersado la manada. Ahora quizá eso no signifique mucho para el hombre de la ciudad, pero para mí, escuchar estos largos, esplendidos bramidos de las bestias, provoca una gran emoción en uno al punto que uno lo sabe. Uno tiene que haber nacido así para amarlo.
Luego muy adentro al lado de la colina, un viejo lobo gris se sentó y aulló y la pareja le contestó abajo. El abismo estaba llamando al abismo de mi pobre corazón irlandés. Yo pensé: “Oh, Dios, ¿Por qué tendría que irme de este lugar? Yo nací para esto. ¿Por qué tengo que descender y afanarme entre los enfermos y las personas? Déjame vivir aquí donde soy libre. Yo nací para esta región”.
Pero como Pedro dijo una vez: “Es bueno estar aquí. Construyamos tres tabernáculos”.
Pero en el fondo de la colina había en aquel día enfermedades que atender. De la misma manera hoy.
Mientras escuchaba eso, miré alrededor, y me fijé, y en este arcoíris estaba, ¿ven?, ese ojo que todo lo ve, como Jehová, mirando a través de esta hendidura; este arcoíris era un pacto. Déjenme decirles, amigos, mucha gente dice: “Hermano Branham, ojalá yo pudiera ver a Dios”. Eso es todo lo que yo he visto durante treinta años, ha sido a Él. Solo miren alrededor. ¿Cómo puede esa flor dar su color? ¿De dónde salió? ¿Ven? Dios está en todas partes. Obténganlo a Él en el interior, lo podrá ver en el exterior. Él Mismo se declarará.

25 Un viejo pescador me dijo en una ocasión, allá por el Río Ohio donde yo vivo, él venía bajando por el río. Él traía a un muchachito con él. Y el pequeño niño era curioso. Él había ido a la iglesia y le dijo a su mamá: “Mamá, si Dios es tan grande, ¿pudiera yo verlo a Él?
Ella dijo: “Pregúntale al pastor”.
El pastor dijo: “No, hijo. Nadie pudiera ver a Dios y vivir”.
Y él fue y le preguntó a su maestra de Escuela Dominical; ella dijo: “Pregúntale al pastor”.
Dijo: “Ya le pregunté”.
Él dijo: “Bueno, ¿por qué es mamá, entonces, que Él siendo tan grande nadie puede verlo?”.

26 Así que un día, estando río arriba, allá por la Isla Six Mile, por arriba de Jeffersonville, el viejo pescador barbudo: se fue a la gloria, un amigo personal mío. Llevaba con él al muchachito, y bajando por el río, comenzó a llover y barrió con todas las hojas —un día seco de verano. Y cuando eso sucedió, apareció un arcoíris por todos los cielos del Oeste… o, cielos del Este, a medida que el sol iba por el Oeste. Y el viejo pescador, navegando, con las puntas de los remos; solo un hombre remero… o, un hombre marinero puede apreciar el ritmo de los remos del bote.
Y su esposa se fue a la gloria, hace mucho tiempo, y él seguía observando ese arcoíris por sobre su hombro. Después de un rato el muchachito sentado en la popa del bote, lo miró, y vio las lágrimas corriendo por su barba ya muy canosa, y con su pelo blanco colgando por debajo de su sombrero.
Eso estimuló al muchachito, así que él corrió a la popa, hacia el centro del bote, y cayó a los pies del hombre anciano. Y él dijo: “Señor, le voy a preguntar algo que mi pastor no pudo responder, ni mi maestra de Escuela Dominical, tampoco mi madre”. Él dijo: “Yo tengo una extraña sensación en este momento, y estoy seguro que usted también”. Él dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?”.
Y el viejo pescador se colocó los remos en su regazo, se tapó el rostro con las manos, y las lágrimas corrieron por sus mejillas, puso sus brazos alrededor del muchachito y dijo: “Hijo, todo lo que he visto durante cincuenta años ha sido a Dios”. ¿Ven? Había tanto de Dios en el corazón del anciano, Él podía ver a Dios. Uds. lo pueden ver a Él si se fijan.

27 Yo recuerdo, por ejemplo, estando parado allí (si me perdonan por abandonar el tema)… Recuerdo estando parado allí, observando, viendo ese arcoíris. Y yo… bueno, Ud. pudiera decir que yo me afecté emocionalmente. Tal vez sí. Pero yo comencé a llorar. No podía evitarlo. No porque estuviera triste; porque yo estaba feliz, escuchando al lobo aullar. ¡Oh, eso ocasionó una gran emoción! Todo ello me llevó a ver el arcoíris. Y recordé que en el arcoíris, Él dio una promesa. Él fue visto en la Biblia como piedra de jaspe y sardio, al final de los dos arcoíris, el Alpha, la Omega, cómo Sus promesas por medio de Cristo jamás fallarán. Él me ha anclado en Su reino, no por mis obras, pero por gracia, Él me llamó. Por previo conocimiento, Él ha elegido. En eso Él me ha traído: “y todo el que a Mí viene”, Él recibirá, y Él lo levantará en el día postrero, esas promesas.
Yo comencé a llorar, después comencé a gritar. No sé si Ud. lo creerá o no, pero de todas maneras lo hice. Ud. dice… “Bueno”, un tipo dijo el otro día, dijo: “Yo no creo en sanidad Divina, Hermano Branham”.
Yo dije: “Ud. simplemente ha llegado un poquito tarde, hermano”. Sí.
Y comencé a correr una y otra vez alrededor de ese árbol tan a prisa como podía hacerlo, dándole rienda suelta a mi sentir. Ahora, Ud. lo puede llamar emoción, pero para mí era un abismo llamando a otro abismo. Yo estaba gritando a voz en cuello. Honestamente, yo creo, si…. Hubieran pensado que tenían al Ejército de Salvación en el lugar, si alguien me hubiese escuchado. Pero no había nadie que me pudiera escuchar, más que el Señor. Y Él era al Único que yo estaba bendiciendo de todas maneras.
Y seguía dándole vueltas al árbol, y vueltas y vueltas. Y me imagino que si alguien hubiera pasado por allí, me hubieran puesto en una camisa de fuerza y hubieran pensado que estaba loco. Pero yo simplemente estaba gritando a voz en cuello. Y después de un rato, una pequeña ardillita, una pequeña e insignificante ardilla de pino (no sé si Uds. las tienen aquí o no, una cosita pequeñita, la cosa más ruidosa del bosque) brincó sobre un tocón, en este lugar que el viento había despejado, y empezó a mirarme, haciendo “¡Cháchara, cháchara, cháchara! ¡Cháchara, cháchara, cháchara!
Y yo pensé: “¿Qué estás diciendo?”.

28 Luego, el pequeñito estaba muy emocionado. Pensé: “Bueno, quizás yo lo excité porque estaba gritando y vociferando. Y él se miraba tan curioso y volteó sus ojitos hacia un lado, y para este lado mirándome. Pero él estaba observando esto que parecía un montón de maleza, donde el viento había derrumbado las ramas superiores.
Y después de un rato, pensé: “Dios, Tú sabes, Tú estás en todas partes. Tú estás allá en el lobo. Tú estás aquí en la manada de alces. Aquí estás en los pinos que me están susurrando, ofreciéndome esta música. Allí estás Tú en el arcoíris, allá estás Tú en el atardecer. Por todas partes que miro, allí estás Tú.
Yo dije: “Ahora, ¿por qué me interrumpiste Tú con esta, esta pequeña ardilla de pino?”. Y me di cuenta que la pequeñita estaba muy excitada. Ella seguía mirando el montón de maleza. Y después de un rato, una gran águila que se había visto forzada a bajar por la tormenta, brincó a una rama. Bueno, yo pensé: “Dios, Tú estás en alguna parte, detuviste esto con algún propósito. ¿Por qué, entonces? Solo te estudiaré”.

29 Y yo me fijé en esa gran águila, esos grandes ojos grises como terciopelo, mientras ella iba de un lado a otro observando a esa ardilla de pino, y observándome a mí. Y yo pensé: “Bueno, ahora, Sr. Águila, tú eres una criatura de Dios, así que… ¿por qué apareciste por aquí?”. Y la ardillita de pino se comportaba como si fuera a hacer pedazos al águila. Ahora ella no podía hacerlo, era así de grande. El águila la podía levantar y volar, si lo hubiese querido. Pero, entonces, oh, cómo es que estaba brincando de arriba abajo. Y yo observé.
Y la gran águila me observó, y luego miró a la ardillita de pino. Luego me miró a mí. Y pensé: “Bueno, una cosa que puedo admirar en el águila, es que es valiente”. Yo sé eso. Esa es una de las cosas piadosas que tiene. Los Cristianos no son cobardes. Ellos creen en Dios. Se paran en lo que Él dice. Y Dios no es un cobarde. Y Él no puede usar cobardes en Su ejército. Ud. tiene que ser valiente y comportarse a la altura, creerle a Él, y tomar y confiar en Su Palabra, sin saber hacia dónde va, pero Ud. sabe que va en Su camino.
Y luego me fijé en esta águila. Pensé: “¿Qué te hace tan valiente?”. Yo le dije a ella, le dije: “¿Sabías que yo te puedo disparar?”. Y ella no me prestó nada de atención. Pero parecía como si estuviera observando esa ardilla, y luego me observaba a mí. Y pensé: “Bueno, ¿qué te hace tan valiente?”. Y la seguí viendo, moviendo sus alas, viendo que sus alas estaban en condición de operar.
Dije: “Yo lo veo, Señor”. El confía en algo que le dio Dios, que se le fue entregado. Dios le dio dos alas para alejarlo del peligro. Y mientras ella pueda sentir que esas alas están en orden, ¿qué le importa el peligro? Yo pensé: “si un águila podía hacer eso con dos alas, ¿qué debería hacer el hombre que ha nacido de nuevo con el Espíritu Santo?” ¿Qué problema le pudiera hacer daño? Mientras Uds. puedan sentir que Él está alrededor, no hay condenación. ¿Qué valor pudieran tener las enfermedades o cualquier otra cosa? ¿Qué son las críticas? ¿Qué hace la gente…? Uno lo espera. Seguro, por eso se les fue dado. Es por eso que al águila se le dieron las alas, para que volando se alejara del peligro.

30 Bueno, finalmente, yo le dije a ella: “¿Sabías que yo soy más rápido con este rifle, de lo que tú eres con tus alas?”.
Ella bien podía mirarme y decir: “¡Inténtalo una vez! Porque sabía que la única cosa que tenía que hacer era subir sobre esos árboles, y desaparecería de mí. Así que yo tomé mi rifle de esa manera; ella me observó, movió esas alas. Pensé: ”Oh, gran ave, no te dispararé. Yo te admiro“.

31 Yo admiro todo lo que tiene coraje. Lo que no me gusta es ese insípido, así llamado Cristiano. Eso es correcto. Me gusta el hombre o la mujer que dice: “Es la Palabra de Dios. Yo la creo, la acepto humildemente. Y yo la creo y vivo por Ella”. Dios conceda el día en que hombres y mujeres sean exactamente lo que profesan ser. Si no fuera por Cristo, yo estaría aquí, hoy, en contra de Él, pero yo creo en Él. Estoy listo para morir por la esperanza que está en mí; de Él.
Y después, me fijé un rato en ella, y se cansó de estar escuchando a esa vieja ardillita. Así que solo dio uno o dos saltos de esa manera, y aleteó sus alas como dos veces, y ya estaba más allá de los árboles. Y luego algo sucedió que nunca olvidaré. Cómo es que esa gran ave majestuosa, no volvió a aletear más, solo extendió sus alas. Y sabía exactamente cómo colocarlas. Y cada ola de viento que entraba, sencillamente la elevaba más y más y más. Ella dejó a esa vieja ardilla atada a la tierra con su cháchara, o ardilla de pino, sentada en el tronco. Y ella sabía exactamente cómo posicionar sus alas. Ella no volvió a aletear e intentarlo. Simplemente posicionó sus alas. Y cuando las olas del aire entraron, simplemente subió. Y yo la vi subir más y más, hasta que llegó a ser solo un puntito. Ella ya no podía escuchar más esa cháchara.

32 Lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro. Yo dije: “Oh, Dios, eso es”. Si la gente tan solo supiera cómo… no andar brincando de pilar a poste, no andar corriendo de campaña en campaña, pero solo posicionar sus alas de fe en las olas del Espíritu Santo.
Cabalgue más allá de este día de ardilla, que se queda sentada, como criaturita atada a la tierra, diciendo: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como sanidad Divina. Ellos esperaron el Espíritu Santo, hace mucho tiempo. No sucederá hoy”. Solo posicione sus alas y cabalgue alejándose de eso.
Un abismo llamado a otro Abismo.
Es algo extraño entre los animales. Uds. Sureños de aquí… Muy allá en los bosques del Norte, yo solía ir y cazaba. Y observaba cómo Dios le da al animal un instinto, ya que lo estamos mencionando. Uds. aquí, encienden la radio, y el comentarista dice: “Mañana habrá buen tiempo”. Y si Uds. observan a esa cerda que se va para allá y toma esas varas que están en el lado Norte de la colina, y se las lleva al otro lado Sur de la colina, no le presten nada de atención a ese comentarista, ella sabe más al respecto, mucho más, de lo que él sabe. Se va a poner frío.
Observen a esos conejos meterse debajo del matorral, regresar a ese montón de maleza, esperen nieve y mal tiempo. Ellos saben más al respecto. Tienen un instinto dado por Dios que los aleja del peligro.

33 No hace mucho, estando en mi primera, una de las muchas ocasiones… Normalmente me voy temprano a los bosques del Norte, donde cazo bastante. Y allá arriba, los patos salen del Sur de aquí de Luisiana y Texas, y suben al Norte para hacer sus nidos, a los fangos del Norte, allá arriba, donde los estanques… Hay muchos fangos, y la vieja madre pato va y pone sus huevos, y los pequeñitos salen del cascarón.
Cuando llega el otoño del año, por septiembre, esos patitos tienen un buen tamaño, para los caza aves entonces. Ellos son capaces de volar. Y sobre la cima de las montañas cubiertas de nieve, una noche llega una nevada, y al siguiente día baja una brisa helada por toda esa montaña. Y la primera brisa helada pega en el lago, y el patito que nació en ese lago —nunca ha estado en ninguna otra parte más que allí— Él se va a prisa al centro de ese lago, levanta su piquito al aire, y grazna cuatro o cinco veces, y cada pato en el lago vendrá a él. Ellos saben que él nació líder, aunque nunca haya salido de ese estanque, él nació esa primavera. Y él se levanta de ese estanque; y se va tan directo como puede a Luisiana. ¿Por qué? Cada uno de ellos lo seguirá. Es un instinto.
Y si Dios le ha dado al pato suficiente sentido (Oh, no lo diré de esa manera), sino, instinto para escapar del clima frío, cuánto más le da Él al hombre el bautismo del Espíritu Santo, para que se proteja, y escape. Pero la cuestión es, que los patos conocen a su líder. Pero el hombre no conoce a su Líder. Él se dejará guiar por el hombre y no por el Espíritu. El Espíritu guía al hombre. Jesús es nuestro líder. El Espíritu Santo nos guía. Pero nosotros lo razonamos, y decimos: “Bueno, pudo haber sido en aquel día así”. Él es el mismo Líder hoy. Él ha viajado por los caminos, sabe cómo transitarlos.
¡Oh, qué hermoso es observar la naturaleza!

34 Puedo imaginarme a este sabio mientras salía a —nuestro personaje en esta tarde, Simeón— a la oración. Y la Biblia dice que le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería muerte hasta que viese al Cristo del Señor. Y, él lo creyó. Esa es la parte bonita. Él lo creyó. Y no estaba avergonzado, o tampoco consideró su prestigio como maestro.
Sin duda el hombre anciano, entonces, probablemente —como lo diríamos hoy día: “con un pie en la tumba”, —de ochenta y tantos años de edad. Y él andaba diciendo: “Hermanos, ¿saben que el Espíritu Santo me dijo que no iba a morir hasta que viera al Cristo del Señor? Está a la mano”.
¿Saben lo que los otros sacerdotes probablemente habrán dicho, los incrédulos? “Uds. saben, el anciano solo está un poco fuera de sí. Ahora mírenlo a él. Cuando David lo esperó a Él, todos los profetas lo esperaron a Él, y este hombre anciano, casi muerto ahora, y nosotros, en este tipo de tiempo, y luego diciendo que: Él verá al Cristo. Hay algo mal con él”.
Allí estaba. Él creyó en Dios. No tenía vergüenza de testificar. Él dijo: “Me fue revelado por el Espíritu Santo, que yo no veré muerte, hasta que vea al Cristo del Señor, y yo lo creo”. Y él no se avergonzaba de decirlo. Ahora, no hay dos Espíritu Santos; solamente hay uno.

35 Ahora, vamos a dramatizarlo un poco ahora. Es lunes por la mañana, y todas las mujeres están entrando. Había alrededor de dos millones de judíos en Palestina, en ese momento. Tal vez, quizás, nacían doscientos bebés todos los días, bebés varones, tal vez más. Pero entonces, de acuerdo con la ley judía, la madre debía venir después de ocho días, y traer a su hijo varón, y debía ofrecer una ofrenda de purificación para sí misma. Y el niño debe ser circuncidado para ser un israelita con el pacto con Abraham. Mientras seguían esperando la venida del Mesías.
Es lunes por la mañana. Oh, están muy ocupados en el templo; cientos vienen y van. Y Simeón, él se siente extraño. Él entra al cuarto de la oración para orar un momento. ¿Alguna vez se detienen y hablan con Él cuando se sienten así de extraños? Él entra a un cuarto de oración para hablar un momento con Dios.

36 Por esta larga fila están las madres paradas por el lado derecho del templo, bajo los grandes querubines de madera de olivo con sus alas cerradas, a lo largo hay doscientas madres, decimos. Y unas de ellas están paradas con pequeños y adorables bebés en sus finos trabajados de tejidos: pequeños chales rosas, y pequeños chales azules, detectando lo que pensaban sobre el bebé, y los pequeños trabajos finos de tejidos; y las cosas que tenían; las madres tenían sus pequeños primores.
Miremos por toda la línea. Pero una de las vistas más curiosas que yo he visto, se encuentra por allí. Allí está parada una muchachita, como de dieciocho años, y me refiero a que la gente estaba guardando su distancia de ella. Y escucho a una mujer decir: “No se paren por donde está ella. Ese bebé nació sin un padre —fuera del santo matrimonio. Ese bebé nació antes de… debía llegar antes de que ellos aún estuvieran casados”.
Pero la pequeña madre con el bebé en brazos, y con una ofrenda de campesinos. Uds. saben como un hijo rico ofrecía un cordero, pero si eran pobres, podían ofrecer dos tórtolas. Así que, la madre, tal vez, tenía dos tórtolas para hacer la ofrenda.

37 Yo veo el excelente trabajo de tejido en cada saquito de bebé. Pero esta jovencita allí, con sus pequeñas mejillas sonrojadas, un velo sobre su rostro, ella envolvió a su bebé, no en un tejido sino en pañales.
¿Saben Uds. lo que son los pañales? Esos son los trapos con los que envolvían el lomo de una yunta de bueyes al arar. Ellos no tenían nada con qué envolverlo a Él, y por lo tanto solo le quitaron el trapo a un buey en el establo, y lo envolvieron. Ese era el Rey del cielo.
Y aquí está Él con Su querida madre. Y la iglesia persiguiéndolo y burlándose. “No te pares cerca de ella”. Pero en su pobre corazoncito de madre, ella sabía a quién le pertenecía. Y no importa cuánto se rían hoy de un Cristiano nacido de nuevo, en sus corazones, ellos saben lo que están acunando. No hace ninguna diferencia lo que el mundo diga. Ellos saben.

38 Puedo verla a medida que ella le acaricia Sus pequeñas mejillas. Aunque tiene los trapos del lomo de un buey, en yunta con Él, pero de todas maneras es su bebé. No importa lo que digan, ella sabe en su corazón que el Espíritu Santo dijo eso. Ella lo carga en sus brazos. Ella está tan orgullosa de Él, a medida que avanzan. Y todos están guardando su distancia. Y mientras… Uno diciendo: “¿Me pregunto cuál es el problema con eso? Ese debe ser un hijo extremadamente pobre. Mira como está vestido”.
Y luego nosotros pensamos que la vestimenta significa algo, cuando el Rey de la gloria fue envuelto en pañales. Pero nosotros tenemos que tener la mejor ropa, nuestro cabello tiene que estar arreglado bonito antes de poder cantar en el coro, y… vergüenza les debería de dar.
Y ella lo abraza a Él contra su pecho. Ella mantuvo su cabeza agachada. No se estaba fijando en lo que la gente estaba diciendo; ella estaba interesada en lo que Dios había dicho. De esa manera es cada creyente. No lo que la gente está diciendo, sino lo que Dios ha dicho.
Y ella avanza, a medida que la línea avanza, allí está uno más grande que Salomón. Allí está la piedra angular del templo. Allí está el Señor de la gloria en Su propio templo. Miren cómo lo están viendo a Él. ¿Se pudiera esperar algo mejor en este día? Ciertamente que no. El mundo está más cruel hoy de lo que era entonces. Pero allí va ella.

39 Ahora, si Dios ha prometido algo… ¡Escuchen! Quiero que lo capten, y que se penetre en lo más profundo del lado izquierdo bajo la quinta costilla. Si Dios ha hecho una promesa, Dios tiene la obligación de guardar esa promesa.
Ahora, Dios le prometió a Simeón, por el Espíritu Santo, que él iba a ver al Cristo. Dios está obligado a esa promesa. Dios hace una promesa, Dios la cumple.
Ahora aquí está Simeón por acá, tal vez, leyendo Isaías. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido, mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. “Señor, ¿Quién es está persona de la cual hablan los profetas? ¿Podría ser el Mesías que Tú me dijiste que vería?”. Y Él se encuentra por afuera del templo, en los brazos de Su madre.
Justo en ese momento el Espíritu Santo dice: “¡Simeón!”.
“Sí, Señor”.
“Ponte de pie, comienza a caminar”. Amén. Dios cumple Sus promesas. “Es tiempo de que te muevas, Simeón. El tiempo llegó. Tú lo has estado anhelando, un abismo llamando a otro Abismo. Ahora el Abismo está en el edificio para responder ese llamado”.

40 De esa misma manera, el día de hoy. Uds. quienes creen en sanidad Divina, que así se les ha enseñado, sintieron que era Dios que podía sanar, porque Uds. lo vieron a Él sanando a otros. Hoy Él los ha guiado hasta aquí, igual como Él guió a Simeón. Los hombres son guiados por el Espíritu Santo hoy, igual como fueron guiados entonces. Y el abismo llama, y tiene que haber un abismo que responda. Y respondiendo, Él entró al edificio. Es la obligación de Dios empujarlo a uno a la presencia de ese abismo para que responda al llamado que está en el abismo. Amén. Porque el mismo Creador, ha creado eso en su corazón, y tiene que haber un Creador que responda a Su creación. Amén. Por lo tanto el Creador estaba en el edifico. Él estaba en el mundo. El mundo fue hecho por Él, el mundo no le conoció. Él era el Creador, y Él todavía es el Creador. Allí estaba Él en el edificio.

41 Simeón se levanta bajo el liderazgo del Espíritu Santo, y comienza a caminar. “¿Por dónde, Señor?”.
“Eso no depende de ti, Simeón. Solo sigue caminando”. De esa manera es como Dios lo hace. Solo sigue caminando“.
“¿Cómo voy a salir de esta silla? ¿Cómo voy a salir de esta camilla? ¿Cómo voy a hacer esto?”. Ese no es su negocio. Solo siga caminando. Siga moviéndose. “¿Cómo me voy a recuperar?”. Yo no sé. “El doctor dijo que me voy a morir”. Solo siga caminando. La promesa es para vosotros.
“¿Cómo puedo vivir la vida Cristiana?”. Solo siga caminando. Mantenga el Calvario al frente de Ud., y continúe moviéndose. Ella así continuó.
Y en unos instantes, lo vemos que sale por la puerta, guiado por el Espíritu Santo. Aquí viene él abriéndose camino a través de la multitud, no sabiendo hacia dónde va. Pero Dios está obligado a Su Palabra. Él lo tiene que arrastrar, guiándolo, directamente a la fuente de Su promesa. Y Uds. quienes creen en Dios, vinieron para acá de la manera que lo hicieron hoy, si Uds. creen en sanidad Divina, el mismo Espíritu Santo los ha guiado a esta reunión. Él les ha dado la promesa. ¿Qué va hacer Ud. al respecto?

42 Simeón sigue caminando. Él sube por esta línea de mujeres. El Espíritu Santo dice: “Date la vuelta por aquí, Simeón”. Aquí va él, a lo largo de la línea de mujeres, ¿pero qué está a punto de suceder?
“Eso no es tu asunto, Simeón. Solo sigue caminando”. Y él continúa caminando. Y aquí, a quince pies [4.5 m. Trad.] de distancia de los demás, todo mundo pasaba por alto a esta muchachita tímida con su bebe en brazos, con pañales envueltos alrededor de Él. Y ella se limpia una lágrima, y luego le hace cariñitos en su pequeña mejilla.
El Espíritu Santo dijo: “Simeón, la promesa que te hice: No busques cosas grandes. Estás parado a un lado de ello. Esto es”.
Simeón se acerca, y cuando él hizo un movimiento, algo sucedió en su corazón. Él se inclina hacia la pequeña madre, levanta a su bebé, y dice: “Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra; porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual es enviada para luz a los gentiles, para levantamiento y caída de muchos en Israel”. Guiados por el Espíritu Santo.
Miren, la gente no le prestó atención a eso. Ellos dijeron: “El anciano está loco”. Ellos dirán la misma cosa de ustedes, pero decídanse a quién le van a creer. Sigan la guianza del Espíritu Santo.

43 Solo un momento antes de terminar. En la parte de atrás en un rincón, estaba sentada una mujer anciana. Ella estaba ciega, una profetisa: el espíritu de profecía estaba sobre ella. Y ella profetizó y ella, también, estaba esperando la consolación de Israel. ¿Por qué? Ella era una profetisa. Ud. no puede estar en contacto espiritual con Dios y alguna vez dudar algo que Él dijo en Su Palabra. Ella estaba esperando y estaba ciega. Y el Espíritu Santo dijo: “Ana, ponte de pie. Aquel que has estado esperando, está aquí”.
Y aquí viene ella, guiada por el Espíritu Santo, pasando por entre la multitud, ciega, no sabía a dónde estaba yendo, pero guiada por el Espíritu Santo. Ella vino y se paró donde estaba Simeón, dijo: “Permíteme cargarlo”.
Si el Espíritu Santo pudo guiar a una mujer ciega por entre la multitud, cuánto más Eso lo puede guiar a Ud. a la fuente de Vida. El mismo Espíritu Santo que la guió a ella, y que guió a Simeón, porque ellos estaban esperando por la promesa de Dios, los ha guiado a Uds. en esta tarde, porque Jesucristo dijo cuando estuvo aquí en la tierra: “Yo no hago nada de Mí mismo; Yo solo hago lo que veo hacer al Padre por medio de visión, después lo hago igualmente”.

44 Y Él dijo: “Un poco y el mundo no Me verá más, empero, vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”.
Entonces Uds. son “Vosotros”, el mundo está en la juerga, el mundo está en las cantinas. Pero Él dijo: “Vosotros Me veréis, el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis hasta el fin del mundo”. Es por eso que Uds. fueron guiados hasta aquí esta tarde, por el mismo Espíritu Santo. Y Él está aquí. Y que puedan Uds. hacer la decisión de abrazarlo a Él en sus corazones, así como Simeón de la antigüedad, y que Uds. con brazos fuertes de fe, lo acunen a Él en su seno hoy, y lo tomen como su Salvador y Sanador, es mi oración.

45 Oremos.
Nuestro Padre Celestial, se le han dado vuelta ahora a las páginas de la Biblia. Esta reunión muy pronto será historia. Tal vez, no del mundo, porque ¿para qué guardar la historia ahora? Tú vienes pronto. Pero la historia de la reunión estará en las páginas del Libro de la Vida: las decisiones de las personas y cómo reaccionaron, concerniente a Ti.
Permite que todos esta tarde sean como Simeón de antaño: se sienten en quietud, miren hacia Ti, y digan: “Padre, Tú me has guiado, y yo estoy aquí por guianza de Tu Espíritu. Y yo ahora creo en Ti”.
Y Padre, oro que Tú permitas que cada uno haga su decisión y que venga a Ti, ahora.
Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿hay alguna persona aquí que podría decir: “Hermano Branham, yo levanto mis manos a Dios este día para decir que no he vivido la clase correcta de vida, pero yo ahora quiero aceptar a Jesús como mi Salvador. Yo quiero que me recuerde en una palabra de oración?”. ¿Levantaría sus manos, aquí adentro o afuera? En cualquier parte. Levante sus manos, muy en alto. Muy bien. Dios le bendiga. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga, allá arriba en los balcones, yo los veo. Alguien aquí que ha estado descarriado, diga: “Dios, yo…”. Oh, dulzura, me acabo de dar cuenta, la niñita, bendito sea su corazoncito.
¿Levantaría su mano? Diga: “Dios, ten misericordia de mí. Yo quiero vivir una vida más cerca de Cristo, a partir de este día”. ¿Levantaría su mano a Él? Justo en Su Presencia, Dios le bendiga. Hay muchas manos levantadas. Y afuera, yo veo sus manos allá afuera. Muy bien.

46 Jesús dijo en Su propia Palabra, San Juan 5:24: “El que oye Mis Palabras y cree en Él que Me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida. Y ningún hombre puede venir a Mí, (aceptarme a Mí, levantando sus manos, o de la manera que sea) si Mi Padre no le trajere primero”.
Padre Celestial, te entrego esta audiencia en Tus manos, y permite que la Palabra de Dios penetre en lo profundo de sus almas. Que cada pecador sea salvo, y que el descarriado regrese a la iglesia y a Dios. Concédelo Padre… o a Dios y después a la iglesia. Concédelo, Señor. Que los enfermos sean sanados hoy. Y que Tú mandes a Jesús a cumplir Tu Palabra, Tu Escritura. Y que Él, hoy, mientras está reunido este grupito sincero de personas, mientras miles están afuera entreteniéndose a sí mismos en los placeres de este mundo. Seguramente, Señor, Moisés fue enviado solamente a Israel, el mensaje de verdaderos creyentes. Y yo oro, Padre Celestial, que Tú bendigas estos pañuelos que están puestos aquí también, para los enfermos y necesitados.

47 Ahora, aparece en la escena para nosotros, Padre, y declárate Tú mismo el Señor resucitado. Bendice esta gente, Padre. Que cada uno ahora tome las palabras que han sido dichas este día, aunque tan enredadas como estuvieron, y que Tú simplemente las separes y las coloques correctamente en sus corazones. Y que puedan irse de aquí, diciendo como Cleofás y demás, su amigo: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras Él nos hablaba por el camino?”. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús. Amén.

48 A cada persona que levantó su mano, y a aquellos que no levantaron su mano, les voy a pedir si pudieran hacer algo por mí, no solo por mí, únicamente, pero por Uds. mismos, y principalmente por Dios. Tan pronto concluya el servicio, la oración por los enfermos, ¿podrían pasar aquí alrededor del altar? Y Ud. es un Cristiano cuando levanta su mano y acepta a Cristo en su corazón. Ud. llega a ser una persona viva. La Palabra de Dios es verdad. “El que oye Mis palabras, y cree en El que Me ha enviado, tiene (eso es tiempo presente) Vida Eterna”.

49 Ahora, pero lo que Ud. necesita, Ud. necesita el bautismo del Espíritu Santo para colocarlo en el cuerpo de creyentes. Uds. han creído a Vida, pero ahora, Dios los bautiza con el Espíritu Santo en la iglesia para servicio. Ahora, eso pudiera ser solo un poquito contrario. Si lo es, no fue mi intención decirlo, pero algunas veces yo, no digo… Bueno, de todas maneras, Uds. vengan a Cristo. Solo crean al Señor Jesucristo con todo su corazón. Y, crean con toda su alma.
Y los pastores a los que pertenecen ahora… Si Uds. no pertenecen a ninguna iglesia, miren a los que están sentados aquí detrás de mí. Si yo viviera en esta ciudad, y fuera como Ud., estando donde se encuentran estos ministros, ellos creen en este tipo de ministerio o no estarían aquí para representarlo. Ellos lo creen. Ahora vayan a ellos, y estrechen sus manos con el pastor, y digan: “Pastor, yo quiero que Ud. me bautice. Y quiero que Ud. me instruya en cómo debo recibir el Espíritu Santo. Yo quiero llegar a ser un real y verdadero santo bautizado de Dios.
Y ellos los instruirán, a Uds., ellos saben cómo hacerlo. Y Uds. vayan con ellos. ¿No harían eso por mí, ahora? Y cuando yo regrese, quiero estrecharles la mano, y que digan: “Oh, Hermano Branham, estoy tan feliz. Yo en una ocasión estuve agobiado y afuera en el mundo, y había tantas cosas mal en mí, pero ahora, todo ha terminado y soy feliz y libre. Yo pertenezco a esta fina iglesia de por aquí, y ellos me están enseñando sanidad Divina, y los poderes de Dios, y simplemente estoy gozándome tanto”. Yo quiero que Uds. hagan eso. Díganle junto conmigo a un peregrino camino a la gloria, nosotros somos hermanos y hermanas en Cristo. No estamos aquí para dañarnos uno al otro. Estamos aquí para ayudarnos uno al otro. Estamos aquí para seguir juntos.

50 Ahora… [Espacio en blanco en la cinta].
Sentado en una silla de ruedas, un jovencito, un muchachito sentado aquí. ¡Vaya! Me pregunto: Allá atrás en la audiencia, pudieran haber personas allá atrás con cosas más serias que esa. Tal vez, con un problema cardíaco, que morirá en los próximos días. Los doctores lo han examinado y han dicho: “Ya no puedo hacer nada más; está ahora entre Ud. y Dios”. Y los doctores han hecho todo lo que han podido, entonces yo vengo para tratar de ayudarles para que lleguen a Dios, ¿ven? No para alejarlos de su doctor, no para alejarlos de su iglesia; sino para ayudarlos llevándolos a Cristo, ¿ven? para que Uds. puedan creer. Y Él ha hecho tantas cosas, Cristianos, yo solo creo que Él hace todas las cosas bien. Es por eso que estoy aquí para ayudarlos.

51 Ahora, yo no puedo sanar [Espacio en blanco en la cinta] este muchacho aquí, cualquiera de Uds. allá que están sufriendo, y enfermos. Ojalá yo pudiera hacerlo. Si lo pudiera hacer, en verdad que lo haría. ¿Uds. creen eso, verdad? Pero yo no puedo. Solo soy un hombre. Pero, por gracia de Dios, él me ha dado un don de ver visiones. Y eso solo fue hecho, no porque yo lo mereciera. Desearía poder intercambiarlo con algún buen predicador, salir y predicar, y solo salir en este momento, y hacer el llamamiento al altar. Uds. no saben las angustias que van junto con esto. Uds. simplemente no lo entienden.

52 Hace cinco años, hace seis años, yo estaba fuerte, de hombros derechos, una vez gané el campeonato de peso gallo de los tres estados. De cabellera abundante, ni una sola arruga en mi rostro. Miren lo que cinco años han hecho conmigo, ¿ven? ¿Qué será dentro de cinco años más? Pero esto es lo que es: cuando el fin llegue, y ya haya peleado mi última batalla, predicado mi último sermón, y me pare donde las olas combatan contra mi alma, y tenga el conocimiento que me estoy yendo; yo quiero envainar la vieja espada, quitarme mi armadura, decir: “Dios, manda la barca salvavidas, vengo a Casa esta mañana”. Él estará allá. No se preocupe.

53 Y yo me quiero encontrar con Uds., sentarme bajo los árboles siempre verdes, donde el coro angelical canta todo el tiempo, porque allá no hay noche; todo es día. Yo quiero encontrarme con Uds. allá, y decir: “Oh, hermano Branham, Ud. pudo haber pasado por muchos afanes y cosas, pero yo lo escuché a Ud. un día. Miré a Cristo trabajar a su lado, y yo creí y aquí estoy. Estoy tan feliz”. Oh, qué bueno será eso entonces.
Diremos: “Venga a mi casa, de este otro lado de la colina, visíteme simplemente unos mil años”. ¿Ven? Eso no será mucho; solo mil años, eso es… Miren.
Eso es lo que quiero hacer. Es por eso que estoy muriendo gradualmente, así como lo estoy. Pero es para Su gloria. Y yo amo hacerlo. Desearía tener mil vidas que pudiera vivirlas para Él.
Ahora, Billy, olvidé preguntar… ¿En dónde está él? ¿Tarjetas de oración? ¿Cuántas? Cien, ¿del 1 al 100? [Espacio en blanco en la cinta] Ahora, Él dijo: “Un poco y Yo voy a ser la Vid, y Uds. van a ser los pámpanos”. Ahora la vid solo energiza al pámpano. La vid no produce el fruto. El pámpano produce el fruto. ¿Cuántos saben eso? Ud. no lo recoge de la vid, Ud. lo recoge del pámpano. ¿Y quién es el pámpano? La iglesia es el pámpano.

54 Bueno, ahora si la línea… si la vid tiene cierta vida en él, ¿acaso no estará esa misma vida en el pámpano? ¿Es eso correcto? Tiene que estarlo. Ojalá tuviéramos tiempo para predicarles el pacto incondicional por unos cuantos días, y mostrarles cómo Dios entra en ese pámpano; y qué clase de fruto es.
Noten, pero cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él era la Vid. Y cuando Él se fue, Él siguió siendo la Vid e hizo los pámpanos. Ahora, Él no tiene más ojos en la tierra, sino los suyos y los míos; no tiene manos, sino las suyas y las mías. Nosotros somos Su portavoz, auricular, y ojos, y así sucesivamente en la tierra. ¿Es eso cierto? Porque Su cuerpo físico literal está sentado a la diestra de Dios el Padre en el trono de Dios en el cielo, como mediador, o como ofrenda, un sacrificio. Y no hay otro mediador entre Dios y los hombres, pero ese hombre, Jesucristo. ¿Lo captaron? Ningún otro mediador, ningún santo, ni ninguna otra cosa, ningún hombre, nadie más sino Jesucristo mismo. Él es el mediador entre Dios y los hombres. La Biblia dice eso.

55 Ahora observen. ¿Qué clase de obras hizo Él aquí en la tierra? Vamos a seguirlo para ver lo que Él hizo entonces. Uno de Sus primeros milagros que se llevaron a cabo, después de la imposición de manos sobre unos enfermos, uno de Sus discípulos (Ahora, esto es para los nuevos), fue y… de nombre Felipe, fue y encontró a Natanael orando debajo de un árbol, a varias millas de distancia de él, se trajo consigo al hombre. Y el hombre dijo, cuando Felipe lo vio, él dijo: “¡Ven y ve a quien hemos hallado! A Jesús de Nazaret”.
Y este hombre de la iglesia ortodoxa, se levantó, y dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Respondió: “¡Ven a ver!”. Esa es la mejor respuesta que conozco que alguien pudiera darle a otro. “¡Ven a ver!”. Averígualo por ti mismo“. Si Ud. no cree que Jesús ha resucitado de los muertos, venga a averiguarlo. Yo he lanzado ese reto delante de cientos de miles de paganos, brujos, trabajadores del diablo, traga fuegos. Él jamás ha fallado, y Él jamás fallará. No puede. Él es Dios.

56 Luego, dijo: “¡Ven a ver!”. Así que se fueron hablando por el camino. Él dijo: “Déjame decirte”, mientras iba: “Tú sabes que el Mesías debía hacer señales y maravillas”.
“Sí, este es Él”.
“¿Qué? Espera hasta que llegue allí y vea”. Así que él llegó hasta donde estaba la multitud, se paró así como está Ud. allí. Jesús estaba orando por los enfermos. Jesús miró alrededor y dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”. Bueno, ¿Cómo supo Él que él era un creyente? Eso lo sorprendió.
Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
“Oh”, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol orando, Yo te vi”.
Y los judíos estaban parados allí, los sacerdotes, y los ortodoxos de la iglesia grande, verdaderos eruditos y hombres educados egresados del seminario. Ellos dijeron: “Ese es el diablo. Ese es Belcebú. Él es el jefe de todos los adivinos. Y eso es lo que está haciendo eso”.
Jesús dijo: “Uds. pueden hablar en contra de Mí, les será perdonado. Pero cuando venga el Espíritu Santo y haga la misma obra, el que Uds. hablen una palabra en contra de eso, nunca les será perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”.

57 ¿Pero qué fue lo que hizo el hombre… Natanael, cuando él escuchó eso? Él dijo: “Rabí, Tú eres el Rey de Israel, Tú eres el Hijo de Dios”. Él reconoció que ese era el Hijo de Dios, al hacer esa señal.
Si esa sería la señal del Hijo de Dios en aquel entonces, y Él ha resucitado de los muertos, ¿acaso no sería esa la señal del Hijo de Dios hoy, después que Él prometió que haría la misma cosa?
Cuando a la mujer junto al pozo se le dijo de sus pecados… Ella solo es una mujer. Jesús comenzó a hablar con ella. Él habló mucho rato con ella. Y Él dijo: “Ve, trae a tu marido”. Él encontró su problema.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Le dijo: “Tienes cinco”.
Ella dijo, ahora escuchen. “Señor, yo percibo que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Ahora sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas. Él nos dirá todas las cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Jesús dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
Miren, si esa era la señal del Mesías para los judíos, era la señal del Mesías también, cuando Él estuvo aquí en la tierra, para los samaritanos, solamente resta uno para que vea la señal, eso son los gentiles. Jesús fue muerto antes, y el sacrificio fue hecho antes de los gentiles, y Pablo y Pedro, y ellos aparecieron, vindicando con la misma señal de la resurrección del Señor Jesús. Si esa fue la señal del Mesías en aquel entonces, es la señal del Mesías hoy.

58 Ahora, ¿cuántos nuevos tenemos, que es la primera vez que están aquí? Si Jesús viene a esta plataforma y hace las mismas cosas que Él hizo allá… Y miren. Ahora, Ud. dice: “Jesús los sanó a todos”. Está equivocado; Él no sanó a todos. Ciertamente Él no lo hizo. Él paso a través de un número de personas. La Biblia dice en San Juan 5, una gran multitud, miles de lisiados, secos, ciegos, paralíticos, retorcidos, que esperaban el movimiento del agua. Y Jesús pasó por en medio de esa multitud; Él había visto una visión donde Dios le había mostrado a alguien acostado sobre un lecho, fue hacia allá y lo sanó, y se dio la vuelta y se fue. ¿Es eso Escritura? Ciertamente lo es.
Y el judío lo cuestionó a Él. Lo están cuestionando a Él hoy. Pero observen lo que Él dijo, San Juan 5:19 ahora. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí Mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso correcto? San Juan 5:19.

59 Ahora, Él hará lo mismo hoy. Ahora, permítanme decir una cosa más. Si de casualidad, (Yo hablo en el Nombre de Jesucristo) si Uds. no me entienden, tendrán que tomar mi palabra. Pero si el Espíritu Santo viene hoy, y lleva a cabo la obra que Él hizo, ¿se dan cuenta que espíritus inmundos y cosas saldrán de las personas? ¿Se dan cuenta que Uds. son un sepulcro abierto para ellos? ¿Sabían Uds. que enfermedades van de uno a otro?
¿Se acuerdan de la otra noche, cuando hablamos de lo qué era? Es espiritual. El cáncer es sobre una cuestión viva. Es una vida. Ciertamente, lo es. Tiene un amo detrás de ello: el diablo. Jesús así lo dijo. Toda clase de enfermedades, demonios. Y si Uds. están descreyendo, o criticando, yo les pediría, como amigo en Cristo, no permanezcan más tiempo en la reunión. Yo me iría, porque Uds.…. No tengo tiempo para explicárselos, pero hay cientos de personas hoy día que han estado en las reuniones, y han sido golpeados con cáncer y han quedado paralizados, y algunos de ellos locos, y en instituciones y así sucesivamente. Porque los espíritus se fueron de uno a otro: hombres renombrados. Yo tengo los nombres con un sello sobre ellos, por un notario público, y demás, eso es verdad.
Así que ahora, no sea un crítico. Crea. Y si Ud. no puede creer, entonces, creo que después de que Ud. escuchó el mensaje, y que en algún momento el Señor Jesús les bendiga y traiga a otra reunión. Ahora oremos.

60 Y ahora, Padre, querido, todas las palabras que yo pudiera decir durante la tarde, no se compara con una palabra Tuya que pudieras decir. Mi palabra es solo la palabra de un siervo, Tu Palabra es la palabra de un Amo. Y Padre, querido, yo he tratado de decirle esto a Tu herencia, que Tú has muerto por ellos para salvarlos, y para sanarlos. Y si ellos tan solamente creen, y creen que Tú estás vivo hoy y no muerto, y Tú estás aquí, resucitado de los muertos, y haciendo las mismas cosas que Tú hiciste, ningún hombre pudiera levantarse por sobre eso, para hacer lo que Dios unge y muestra qué hacer. Entonces, Padre, yo oro que esta ciudad, y que esta gente que Tú me has dado este día, para enseñarles, que jamás vuelva a haber otra duda en su corazón, pero que crean en Ti hoy, con todo su corazón.

61 Y estos bebés recién nacidos que acaban de venir a Ti, Dios, habla a sus corazones categóricamente hoy, para que les hagas saber que el Jesús que ellos acaban de aceptar es Aquel que está vivo, es Aquel que nunca volverá a morir. Y que vendrá un día para llevarse a todos aquellos que tienen su nombre en Sus libros, a un mundo mejor, donde viviremos, comeremos, beberemos, construiremos casas y las habitaremos, y nos gozaremos junto con Él por siempre y siempre.
Ahora Padre, ¿ungirás a Tu siervo inútil, a medida que me rindo a Tu Espíritu? Que Tú puedas usar estas manos indignas, estos labios indignos, estos ojos indignos para Tu servicio. Pero, Dios, yo soy tan indigno. Pero si Tú buscaras lo digno, ¿en dónde lo encontrarías? No está en la tierra, Señor; no hay nadie digno. Pero es la gracia de Jesús el Hijo de Dios, quien le ha concedido esto a la gente, sabiendo que las Escrituras tienen que ser cumplidas. Estos, los encomiendo en Tus manos, Padre, Que Tú coseches los resultados. Y ayúdame en el Nombre de Jesucristo. Amén.
[Espacio en blanco en la cinta] El Señor sea con Uds. Normalmente las reuniones me ponen en tal condición que casi no sé en dónde estoy. He disfrutado estar aquí. Dios sea con Uds. hasta volvernos a ver. Oren por mí.
Ahora oraremos por los enfermos.

62 Traiga Ud. a la persona [Espacio en blanco en la cinta] Comenzando está línea de oración, ¿son todos unos desconocidos para mí? ¿Cuántos de los que están aquí me son desconocidos? Veamos sus manos, todos. Cada uno de Uds. es desconocido. Solamente hay una persona en el edificio que yo conozco, y es este muchacho sentado aquí, y esté parado aquí, y mi muchacho está aquí en algún sitio. El está por algún lado, mi muchacho. Y yo sé que este es el pastor parado aquí, el Hermano Bigby. Fuera de eso, ellos son desconocidos. Yo no los conozco, pero Dios los conoce.
Ahora, desearía poder hacer algo por la gente que está sentada aquí. Veo, quizás, si Uds. no tienen tarjetas de oración, ni tampoco, si su número no fue llamado, Uds. no tienen que tener tarjetas de oración. Déjenme mostrarles. ¿Cuántos están aquí que no tienen tarjetas de oración, y quieren ser sanados? Levanten su mano. Miren, Uds. no tienen que tener tarjetas de oración, tienen que tener fe. Ahora Jesús es el mismo. La única cosa que yo hago, solo me rindo a mi mismo a Él, a Su Espíritu.
[Espacio en blanco en la cinta] No es mi Evangelio, es de Él. No es mi palabra la que está en juego, es la de Él. Por tanto, yo no temeré, Él hará todas las cosas bien.

63 Ahora aquí está una dama parada, si lo desea, puede acercarse un poquito más, dama. Usted y yo somos unos perfectos desconocidos, uno del otro, me supongo. Primera vez que nos encontramos, o que hemos estado así de cerca en la vida. Si es así, levante su mano. Ahora, la mujer está parada aquí con un propósito. Yo no sé. Dios sabe que yo no sé. Pero Él conoce a esta mujer. Y ahora, ¿qué si fuese la misma cosa, si esta mujer fuera igual que la mujer que vino al pozo donde Jesucristo estaba sentado al lado del pozo? ¿Qué le haría Él a esta mujer?
Ahora, ¿qué si la mujer está enferma? Ella pudiera no estarlo. Pero, ¿qué si ella está enferma? Si Jesús estuviera parado aquí con este traje que Él me dio, ¿pudiera Él sanar a la mujer? ¡Tenga cuidado! No, no lo pudiera hacer. Él no lo pudiera hacer dos veces. Él ya lo hizo una vez cuando murió en el Calvario. ¿Creen Uds. eso? ¿Ven? Uds. no fueron salvos la semana pasada. Uds. no fueron salvos hace cinco minutos. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años, cuando Jesús pagó el precio por eso. Uds. lo aceptaron hace cinco minutos, ¿ven? Lo mismo con la sanidad.
Ahora, pero si Él siendo el Hijo resucitado de Dios, y Él estuviera aquí en un cuerpo corporal como el mío, Él le diría a la mujer, la mujer le diría: “Oh, Jesús, quiero que Tú me sanes”.
¿Saben lo que Él le diría? “Yo lo hice cuando morí por ti. ¿Acaso no crees en Mi sufrimiento vicario y muerte en el Calvario? ¿Que Yo fui herido por tus rebeliones, por Mis llagas fuiste curado?” Eso es todo lo que Él diría. Si Él hiciera algo más, Él quebraría el Evangelio. ¿Es eso correcto, ministros? El quebraría el Evangelio. Él no pudiera. Ya está terminado.

64 Todo lo que el Cristiano tiene, es su fe descansando en la obra terminada en el Calvario. Todo concluyó y terminó, y nosotros descansamos nuestra fe en la obra terminada. Cualquier don que diga algo diferente a eso, no lo crea, no es de Dios, porque es allí donde el precio fue pagado. Allí es donde todo finalizó. Allí mismo.
Pero ahora, Él pone dones en la iglesia. Ahora, si esta mujer… Al hablar yo con ella, solo para llevar una conversación igual que Jesús…
[Espacio en blanco en la cinta]… El Ángel del Señor, yo lo vi aquí esta mañana sobre algo. ¿Tiene Ud. una aquí, señor? ¿Una de las fotografías? ¿Tienes una, Gene? Eso solo es una parte de ella, que está allí, hijito. A esa le quitaron, es solo lo último. Las que nosotros tenemos, las fotografías a la mano, no las vendemos en domingo, eso es todo. Pero aquí la tenemos, está colgada en Washington, D.C., y tiene derechos de autor y fue tomada en Houston, Texas. De nuevo la tomaron en Alemania, fue tomada otra vez en Little Rock, Arkansas. Y la han fotografiado muchas veces.

65 Y ese mismo Ángel de Dios no está ni a cinco pies [1.5 m. Trad.] de donde yo estoy parado en este momento. Eso es correcto. Esa es la razón por la que me siento satisfecho de que Él me escucha, ¿ven? Yo no lanzaría un reto como ese, si no supiera que Él está aquí. Pero al hacer un reto como ese, con la compra de la Sangre de Cristo delante de mí, uno tiene que saber de qué está hablando.
Ahora, si Él habla, entonces ese es Él. Uds. pueden dudar de mí, eso está bien. Pero si ustedes dudan de Él, Uds. se arrepentirán de eso, o nunca lo verán a Él. Eso es correcto. Y si Uds. se burlan de eso, o lo critican, no hay perdón en este mundo, o en el mundo venidero, dijo Jesús. Ahora eso es algo serio en que pensar.

66 Ahora, hermana, yo, sin conocerla… La razón por la que la llamo “hermana”, es porque Ud. es una creyente. Su espíritu, a medida que le doy testimonio, se siente bienvenido, así que Ud. no es un crítico. Ud. está aquí por ayuda. Y yo no la conozco. Pero si Jesucristo me dice el motivo por el cual se encuentra usted aquí, ¿lo aceptará, igual como la mujer junto al pozo? Dijo: “Pues, Tú debes ser un profeta. Y sabemos que cuando Jesús venga… o, Cristo, Él hará estas cosas”. Entonces, si Él ha resucitado de los muertos, como dije en mi sermón, entonces Él está aquí… o, la Biblia dice, mejor dicho, que Él ha resucitado de los muertos, para hacer las mismas cosas. Entonces Uds. saben que el Jesús resucitado está aquí.
¿Creerá el resto de Uds. con todo el corazón? ¿Creerá Ud. en la camilla, dama? ¿Creerá Ud. en la silla de ruedas, señor? ¿Creerán por este lado? ¿Todos ustedes?
La mujer ahora, una perfecta desconocida, no nos conocemos el uno al otro. Y yo estoy confiando en Él. Ahora, voy a conocerla, a manera de fe, en el Nombre de Jesucristo.
Si el operador vigila el micrófono, yo no sé qué tan fuerte hablo en ocasiones, si la audiencia lo va a escuchar o no. Eso está entre Dios y usted.
La mujer se da cuenta de que algo está sucediendo. Ella sabe que está en la presencia de Algo aparte de un hombre, su hermano. Es la Presencia de Dios, porque está entre ella y yo ahora mismo, está parado ese fuego remolinando alrededor. La mujer está muy consciente de ello. Si puede levantar su mano en este momento si está Ud. consciente de eso. La dama está sufriendo (Yo la veo a ella) con un nerviosismo mental. Ella está muy preocupada de algo. Y yo la veo tomando algo de su brazo; oh, es para verificar la sangre, es una alta presión de sangre que tiene. Y ella tiene… Yo los veo en el corazón, con un estetoscopio mirando el corazón, aquí. Es un problema cardíaco. Tiene un problema cardíaco, también. Y luego, hay algo que está mirando por la garganta. Es un crecimiento en el interior de su garganta. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Ahora, usted sabe si eso es verdad o no. Ud. es testigo de eso. ¿Es eso verdad? Ahora, ¿cree Ud. que Jesús…? Ahora Ud. sabe que Algo tiene que venir aquí para decirme eso. ¿Es eso correcto? ¿Cree Ud. que es el Hijo de Dios en Su poder de resurrección, para cumplir Sus Palabras? ¿Cree Ud. eso? ¿Entonces lo aceptará a Él ahora, como su Sanador?
Entonces, Señor Dios del cielo y la tierra, yo ahora condeno la enfermedad del cuerpo de esta creyente y pido por su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Vaya a casa y regocíjese, hermana. Sea feliz, y termine con su enfermedad. Amén.

67 ¿Creen Uds.? Bueno, eso lo concluye. Uds. saben que pudiera ser solo esa mujer. Ud. dice: “Tal vez ella vino con usted”. Yo no conozco a la mujer.
[Espacio en blanco en la cinta] Ahora, el hombre delante de mí es un desconocido. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto. ¿Es eso correcto, señor? Si es así, levante la mano. El hombre es un desconocido, no un desconocido delante de Dios.
Ahora, señor, Ud. está aquí por algo [Palabras no claras] es su corazón. Y yo no sé, pero si Dios lo revela, ¿lo aceptará? [“Sí”] Ud. está gravemente enfermo. Hay una sombra oscura sobre usted. Son dos de ellas. Una de ellas es un espíritu de epilepsia. Y la otra es una condición del estómago, que le está causando hemorragias continuas. Yo veo al doctor revisándolo, mira su estómago, y él dice que aún es tan grave como el cáncer en su estómago. Eso es lo que él le dijo. [“Sí”] Exactamente. ¿Es Ud. un creyente? [“Sí”] ¿Lo aceptará? [“Sí”] Entonces vaya, en el Nombre de Jesucristo. Dios le bendiga, mi hermano.
Tenga fe en Dios. No dude. Crea. Todas las cosas son posibles.

68 Ahora, yo no puedo sanar; es su fe en Dios que hace la sanidad. La dama delante de mí siendo una desconocida que yo nunca he visto, me imagino. ¿Somos desconocidos? Perfectos desconocidos. Tenga fe en Dios. No dude. Ahora, es la gente allá, ¿ven? Su fe lo hace operar, igual que usted. La estoy individualizando, si es que puedo, ¿ve? porque usted… Pero es la fe de ellos, igual como la fe de Ud. tendrá que operarlo. No soy yo, yo no soy Él. Yo no la conozco, ¿ve? Se requiere de la fe de usted en mí para creer eso, ¿ve? Igual como la fe de ellos está creyendo y está jalando por todas partes. Pero, tal vez, si puedo mantener su espíritu en línea…
Usted está muy débil. Y Ud. ha estado en un lugar donde la encamaron. Es un hospital. Usted acaba de salir del hospital por sinusitis. Eso es correcto. La ha dejado en una terrible condición de debilidad. Eso es: “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”. ¿Cree Ud. ahora? ¿Cree que Dios…? Se supone que usted debe regresar, pero no lo tendrá que hacer si lo cree con todo su corazón. ¿Lo creerá? Venga para acá.
Señor Jesús, yo bendigo esta hija de Dios, y condeno al enemigo en el Nombre de Jesús. Que ella reciba su sanidad. Amén. Tenga buen ánimo, hermana. Crea en Él ahora, luego adórele en el Espíritu. Amén.
Ahora Uds. están creyendo por todas partes. ¿Podrían traer al… doctor, o quien sea?

69 ¿Está nerviosa verdad? Ud. me está mirando directamente, con los brazos cruzados. Pero Ud. está sufriendo con un problema nervioso. ¿Ud. estaba orando (¿no es así?) para qué Dios me hiciera hablarle? Ud. le prometió a Dios, que si yo hablaba con usted, creería en Él. ¿Es eso cierto? ¿Es esa su oración? Sí eso es correcto, levante su mano. ¿Cómo supe sus oraciones, ve? Muy bien. Usted está sanada.
Me pregunto ahora, ¿me pudiera hacer un favor? ¿Cree ahora que el nerviosismo se ha ido de Ud.? Hay una dama sentada a un lado de Ud. con cáncer. Eso es correcto. ¿Es eso cierto, dama? Ahora Ud. dama ponga su mano sobre ella.

70 Querido Padre Celestial, en el Nombre del Hijo santo Jesús, extiende Tu mano, hoy, Señor, en poder y fe, y condena esa negrura sobre ella. Y que ella sea sanada por medio del Nombre de Jesucristo. Amén.
Si puedes creer.
Oh, yo reto la fe de Uds.
Ahora, ahora, yo tomo cada espíritu bajo mi control, en el Nombre de Jesucristo. ¿Creen Uds. en Él? No duden. Quiten toda sensación extraña de ustedes. Esa es la única cosa que les está impidiendo sanar.
¿Cree que Dios le sanará a Ud. con ese problema de vejiga, sentado en la parte de atrás? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Lo aceptará? Si es así, puede obtenerlo, muy bien. Dios le bendiga. Levante su mano, eso está bien. Él lo sanó en ese momento, ¿Ve?
Usted no necesita su oración… no necesita ninguna tarjeta de oración. Ud. necesita fe. Yo vi a la mujer cuando estaba tratando de comer, y se le estaba regresando a la boca, y ella estaba… hiel y cosas en su garganta. Eso es cierto, ¿no es así, dama? Levante su mano. Todo se ha ido ahora. Es su fe.
¿Qué ocasionó eso? Lo mismo, como la mujer que tocó el borde de Su manto. Bueno, Ud. dice: “Ella tocó Su manto”.
Pero la Biblia dice: “Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Dígale a Él lo que está mal con usted. Exhale eso, y diga: ”Señor, sáname“. Observe lo que Él hará. Eso lo concluye. Él ha resucitado de los muertos. Él es un Jesús vivo.

71 No me tengo la menor duda, que hay mucha más gente, millones en el mundo, que son más dignos de la tarea de proclamar a Jesucristo que yo. Eso es verdad. Pues, yo soy nada, el más insignificante entre todos ustedes. Yo nací fuera de sazón, entre Uds. gente del Evangelio Completo. Yo era un Bautista. Y Uds. saben más de la Escritura, quizás, que yo, pero yo conozco al Autor de Ella bastante bien. Y yo sé que Él está aquí. Y yo sé en quien he creído. Y quiero que me crean. Yo estoy aquí para ayudarlos.
[Espacio en blanco en la cinta]… misericordia.

72 Su amor Divino para Uds. es el Indicado.
[Espacio en blanco en la cinta]… colgando hasta su mandíbula, así, sentado allí, orando. Tiene problemas de estómago y quiere que Dios lo sane. No estoy leyendo su mente, pero esa es la verdad. Está orando para que Dios… Ud. dijo: “Señor, sólo háblame”. ¿Es eso correcto? Si es así, agite su mano, la señora allí con el problema del estómago. ¡Ud. está sanada! Muy bien. Sus problemas estomacales terminaron. Vaya a comerse una hamburguesa. Todo está bien. Su fe la ha sanado. Yo no tuve nada que ver con eso. No la conozco, nunca la he visto. Pero su fe lo tocó a Él y Él habló. Vi una visión que se desenvolvió sobre usted, la vi tratando de sostener la comida en su boca con la mano. Es una úlcera péptica. Pero se acabó, va a estar bien.
Maravilloso. [Espacio en blanco en la cinta]… señor, el hombre que se acaba de poner en frente de usted. Ud. tiene una hernia. ¿Pero cree Ud. que Dios lo va a poner bien? Yo no estaba leyendo su mente. Fue su fe que hizo eso. ¡Alabado sea Dios!
Si puedes creer todas las cosas son posibles. Pero Ud. tienen que creer.

73 ¿Cómo le va, dama? ¿Me cree que soy Su siervo? Ud. sabe que yo no la conozco. Pero Cristo la conoce. Ahora va a ser la actitud de Ud. hacia Él. Y Él dijo: “Si logras que la gente te crea”, no que me crea, como a Él, pero, crea que yo estoy aquí bajo Sus órdenes. Yo no vine por mí mismo, Él me trajo aquí. Yo no puedo hacer nada por ustedes. La única cosa que puedo decirles es lo que ha sido hecho por ustedes. Y si yo lo digo como hombre, entonces Uds. todavía pueden creer eso a través de su predicador, porque Uds. son Cristianos, y tienen el Espíritu de Dios. Pero, Uds. quieren ayuda. Solo un pequeño empujoncito de fe.
Ahora, si Dios me explicara por qué se encuentra usted aquí, ¿lo aceptara y lo creerá? ¿Lo hará? En primer lugar, a medida que la mujer se aleja de mí, yo la veo en su mesa. Y ella rechaza comer, porque tiene un problema estomacal. Y ella se encuentra en un lugar donde hay alguien que la está revisando, o en sus intestinos. Es un doctor. Y él dice, ella tiene un… algo mal en el colon. Él lo llama una obstrucción, o una detención, o algo en el colon —el doctor lo hizo. Lo veo en el papel que está allí donde él estaba escribiendo. Eso es correcto. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Hay dos de ellos que lo consultó. Eso es correcto. Dos de ellos. ¿Me cree que soy Su profeta? [“Sí”].
Ahora, hay otra cosa. Veo a alguien parado a su lado. Es un niño, un niñito de unos diez años de edad, [“Sí”] y él está aquí con usted hoy. Y él está sufriendo con un dolor de cabeza migraña. Eso es correcto. Amén. Ahora tome ese pañuelo en su mano, y póngalo sobre él y eso lo dejará. Vaya en paz y que el Señor Jesucristo el Hijo de Dios conceda estas bendiciones. No tema, madre. Crea. Amén.
Tengan fe. Tengan fe en Dios. No duden.

74 ¿Cómo le va, señor? Somos desconocidos el uno para el otro. [“Sí”]. ¿Lo cree? ¡Oh, vaya! ¿Se da cuenta…?
Algo sucedió. Si tan solo lo pudiera encontrar. Con usted de nuevo, señor, por supuesto, usted está usando anteojos, sus ojos están mal o no estaría usando anteojos. Por supuesto, un hombre de su edad, en realidad se tienen que usar anteojos de lectura cuando uno pasa de los cuarenta años de edad. Sus globos oculares se tornan planos. Uno tiene que tener anteojos de lectura después de eso, pero sus ojos están mal.
Pero yo veo que alguien aparece al lado de usted. Es una mujer. Ud. está parado en lugar de alguien más. [“Sí”] Es su esposa [“Sí”] Y ella no está aquí, y está sufriendo con artritis. Ese pañuelo con el que se limpió las lágrimas de sus ojos, vaya y póngalo sobre ella, crea, y así como ha creído [Palabras no claras] en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga, mi hermano.
No teman. Tengan fe.
Señor, Ud. está orando por su esposa, también. Ella es una mujer lisiada. Ella no está aquí. ¿Pero cree Ud. que Jesucristo la pondrá bien? Si es así, puede obtener lo que ha pedido —el caballero anciano. Tenga fe en Dios. ¿La tiene? [“Sí la tengo”]Entonces puede recibir lo que ha pedido. Dios le bendiga. Tal vez Uds.… [Palabras no claras].
Algo le acaba de acontecer a Ud. también, ¿no es así? Vea, Ud. me está escuchando ahora. Sus oídos fueron abiertos. Yo confío que encuentre bien a su esposa. Que el Señor le bendiga, mi querido hermano.

75 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!” El Alpha, Omega, principio y fin; el más hermoso entre diez mil: el lirio de los valles; el único hermoso; el Hijo de Dios; el Todo suficiente; El que era, que es y ha de venir; la raíz y linaje de David; la estrella de la mañana; Su Presencia está aquí. En Él habita corporalmente toda la Deidad Dios; en Él no hay decepciones; en Él está la Vida; en Él está la sanidad; en Él está todo. Él es, no que era. Él es y por siempre será el mismo. ¡Alabado sea Dios! ¡Aleluya!
¿Es esta la mujer? Discúlpeme, dama. Me estoy sintiendo terriblemente débil, tengo… ¿Cree usted? Si lo puede creer con todo su corazón, dejará de beber. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. Él es un alcohólico, pero dejará de serlo. Tome su pañuelo, póngalo bajo su almohada —ese que tiene en su mano, cuando el Espíritu Santo la impacte.

76 La mujer que está a un lado de usted, con la ruptura, le gustaría sanar, también, ¿no es así, dama? Ciertamente. El hombre que acaba de saltar y sacudió su cabeza, está afectado con nerviosismo; le gustaría ser sanado, también. El hombre levantó sus manos, ha tenido problemas en los ojos durante mucho tiempo, él quiere [Palabras no claras] ¿No es así, señor?
Ustedes no pueden esconder su vida. Él está aquí.
Dama, ¿puede creer? Yo no la conozco, nunca la he visto, pero Dios sí la conoce. Míreme. Crea. Usted fue para que la revisaran, o algo. Y ellos le examinaron el pecho, y encontraron una infección. Eso es correcto. Una radiografía del pecho. Y Ud. tiene que regresar. Veo que aparece un hombre. Y ese hombre está relacionado con usted por matrimonio. Él es su yerno. Él tiene un problema de riñones, y problemas estomacales. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora, es su fe. ¿Cree Ud.? Entonces vaya y reciba lo que ha pedido, y ponga el pañuelo en las otras partes del cuerpo, en el Nombre del Señor Jesús.
Tengan fe.

77 Dama. La cosa que Ud. tiene está matando a más personas que ninguna otra: Problema cardíaco. Pero, ¿cuántas personas allá tienen problemas cardíacos? Veamos sus manos. Uds. pueden ser sanados al mismo tiempo que ella, si lo creen. ¿Lo creen Uds.? Entonces levanten sus manos, y sostengan su mano.
Querido Dios, en el Nombre del Señor Jesús el Hijo de Dios, yo condeno este enemigo. Tú podrás dejar perplejos a los doctores, pero nunca podrás dejar perplejo a Dios. Sal de ella en el Nombre de Jesucristo, vete. Dios le bendiga, dama. Tenga fe ahora y crea.
¿Cree Ud.? [“Sí”] “Oh, vaya”. Hay unos allá que están sufriendo con: cáncer, pero Dios puede sanarlo. No es ningún trabajo para Él sanar el cáncer si lo creen. Cada persona con cáncer levante su mano ahora. Prepárense para la sanidad.

78 Escuche, hermana. Nunca en mi vida —Dios lo sabe, y mi mano sobre mi Biblia— he visto a alguien parado aquí, que no les haya sucedido algo. Él lo prometió. Ahora, por gracia de Dios, le digo esto ahora: por la fe que ha tenido al venir aquí, el cáncer se ha ido ahora de usted. Pero, ahora, si Ud. solo sigue creyendo, hará… Le quiero preguntar algo. Tan pronto yo hablé, usted subió aquí, una extraña sensación la impactó. Si eso es cierto, levante su mano. Fue en ese momento cuando el cáncer la dejó, ¿ve? Ahora, se ha ido de usted ahora pero trabajará en lugares secos y tratará de regresar. Pregúntele a su pastor, él ha sido instruido, como fue la otra noche. Ahora vaya creyendo con todo su corazón, y sea sanada. Y para confirmar esto, yo pongo mis manos sobre esta madre en el Nombre de Jesucristo, y pido que el poder del diablo se mantenga lejos de ella. Amén. Vaya creyendo ahora, teniendo fe. Amén.
Dama, ¿me cree que soy el profeta de Dios… o, el siervo de Dios? No estoy fuera de mí, pero si Dios me dice cuál es su problema —solo me estoy debilitando, no puedo seguir viendo— ¿creerá Ud.? Entonces vaya y coma su cena, su problema estomacal se ha ido de usted. Eso es lo que era.
Tengan fe en Dios.
¿Qué si yo le dijo que su problema de espalda se fue cuando Ud. estaba parado allí abajo? ¿Lo creerá? Entonces vaya. Tenga fe y crea.
Usted está por ser operada, para sacarle ese tumor. Pero Dios la puede sanar si lo cree. ¿Lo cree Ud.? Entonces reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús [Palabras no claras]. Concédelo.
Vaya y coma; su problema estomacal se ha ido de usted. ¡Aleluya! ¡Gloria! Él es grande. Cristo el Hijo de Dios vive. Amén.

79 Damita, bendito sea tu corazoncito, cariño. Solo un varoncito. Ven a mí. Oh, bendito sea su corazoncito. Cariño, niño, ¿crees que Jesucristo el Hijo de Dios, si Él estuviera aquí, Él pondría Sus manos sobre ti; y tú te pondrías bien? ¿No es así? Dejarías de toser, ¿no es así? Esa vieja asma te dejaría.
Eso la dejará a Ud., también, si lo cree. Ud. llegó aquí hoy en ambulancia, una gran ambulancia Cadillac blanca, sufriendo de esa manera. Dama, ¿no cree Ud.? Si quiere hacerlo, se puede levantar de esa camilla, y empujar esa cosa a casa e irse a casa y ser sanada.
Obsérvenla obedecer a Dios. ¿Cuántos de Uds. creen? Entonces pónganse de pie. Yo reto a cada persona, en el Nombre de Jesucristo, no importa lo que esté mal con Uds. Oh, Dios, yo ruego por misericordia.
Satanás, eres un perdedor. Estás expuesto. Eres un fanfarrón, ya no puedes seguir sujetando a esta gente de Dios por más tiempo. Yo te reto en el Nombre de Jesucristo, tú, espíritu de incredulidad, sal de estas personas, y vete de ellos. Yo les ordeno a cada uno de ustedes, en el Nombre del Dios viviente, Jesucristo, que se pongan de pie y sean sanados.

Mensaje extraido de Messagehub