OBRAS DEL MENSAJE


Cuando Sus Ojos Fueron Abiertos
Spindale, North Carolina, E.U.A.
56-0420
1 Muchas gracias. Buenas noches, amigos. Feliz de estar aquí nuevamente esta noche en el servicio del Señor Jesús. Confiando en que todos sus corazones están resplandeciendo esta noche con Sus bendiciones. Estoy un poco débil en mi voz. Son cuatro meses seguidos ahora sin un pequeño descanso. Y tengo dos reuniones más antes de tomar un descanso; serán en Charlotte y Anchorage, Alaska.
El tremendo impacto de la unción del Espíritu Santo me produce una tremenda debilidad. Realmente, no se suponía que tuviera un servicio de sanidad mientras estuviera en Carolina, en ninguna parte. El administrador no está aquí, y esa es la razón por la que lo estoy teniendo. Si él estuviera aquí, me sacaría de la reunión ahora, al verme hacerlo. Cuando me pongo así de cansado y gastado, me llevan adentro. Pero es porque nunca he estado aquí antes, y quiero volver. Uds. son gente encantadora; estoy tratando de hacer todo lo posible por el reino de Dios mientras esté aquí.
2 Y estamos luchando bastante. Simplemente hablo bastante al aire libre, de ciudad en ciudad, de nación en nación, hasta que mi voz se cansa. Yo sólo… No sólo eso, pero mi cuerpo también. Y a veces me pongo tan débil. Ahora, en cuanto a fuerza física, soy bastante fuerte. Pero Uds. no se dan cuenta de lo que esas visiones le hacen a una persona. Casi lo matan a uno. Y no hay manera… Toma horas para salir de ellas. Luego una después de la otra, pueden imaginarse lo que le hace a la persona.
Cuando incluso debilitó a Jesús, podemos darnos cuenta de lo que sería para un ser humano como nosotros. No hay forma de explicarlo; Uds. sólo tienen que proseguir. Yo no podría explicarlo, y nadie más pudiera explicarlo; así que Uds. sólo tienen que tomar nuestra palabra para ello. Pero si Uds. son buenos estudiante de la Biblia, Uds. entenderán, si conocen la Biblia correctamente, la manera que está escrita.
3 Así que probablemente vamos a seguir adelante y tenerlo. Ahora, en Charlotte, probablemente tendremos un solo servicio de sanidad y eso probablemente será el domingo por la tarde -simplemente me pongo muy cansado, muy débil. Y algunos de los administradores van a estar conmigo y ellos allá, así que probablemente… no me dejarán tenerlo. Pero probablemente tengo por lo menos una noche alguna vez, o un domingo por la tarde en Charlotte. Y luego probablemente lo acortarán hasta una noche en Anchorage antes de descansar un poco.
Ahora, la cosa es: Cuando Moisés, el siervo del Señor, descendió a Egipto, él no tuvo que sanar su mano con lepra y realizar un milagro con una vara cada vez que se encontraba con un Hebreo. Él lo hizo una vez y eso lo concluyó. Eso fue verdadero para siempre.
Bueno, miren, ahí es donde yo me equivoco. Una vez debería concluirlo para siempre, (¿Ven?) con cada congregación. Puede ser verdaderamente probado de Dios y de la Escritura, y Dios lo hace una vez, eso debería concluirlo.
4 Cada vez que Moisés… ¿Pudieran imaginarlo encontrándose a alguien, decir: “Ahora, espera un minuto; quiero mostrarte que el Señor me envió. Mira, la lepra de mi mano ahora. Ahora está limpia. ¿Ves esta vara? Es una serpiente. Ahora es una vara”. Esperar y llegar con el siguiente Hebreo y decir: “Ahora aquí, aquí está mi mano; está leprosa”. Oh, no. Él lo hizo una vez, y eso fue todo, ¿Ven? Todos ellos lo creyeron.
Pero el Señor nunca me envió a hacer todo esto; yo lo hago por mi propia voluntad. Y esa es la razón por la que me perturba tanto. Pronto habrá algo que viene más grande que esto; pronto estará aquí. Entonces será maravilloso, si el Señor quiere.
¿Cuántos han leído mi última visión que se ha escrito en la revista? Esperen hasta que vean eso suceder. Entonces esto será menor. Lo que el Señor está preparando… Seguirá y seguirá, seguirá y seguirá. Jesús viene. El momento del reunir del pueblo está cerca. Y nosotros debemos mirar hacia adelante a grandes cosas por suceder.
5 ¿Cuántos leyeron el sermón, “Cuando La Omnipotencia Habla, Los Milagros Suceden”? ¿Creen eso? Ciertamente. La Omnipotencia hablaba en cada empalme. Y cuando la iglesia se enfriaba, entonces la Omnipotencia hablaba; milagros ocurren. Y esta es el empalme de todos los empalmes; esta es la hora del fin. El final de toda la historia del mundo está ahora a la mano. Así que Uds. pueden esperar que la Omnipotencia hable, y pueden esperar que los milagros más grandes y poderosos que hayan ocurrido en la tierra sucedan en los próximos años, si Jesús se demora. Eso será.
Entonces observen a Satanás levantar el suyo también. Cuando todo el cielo se desata, todo el infierno se desata también. Y se profetiza que habrá un Janes y Jambres en la tierra en los últimos días, que casi personificarían lo real tan cerca que engañaría a los mismos elegidos, si fuera posible. Así que estamos buscando todo eso.
6 Por lo tanto, mi amigo Cristiano, lo mejor que puede hacer, y yo también, es permanecer tan cerca del Señor Jesús como podamos. Amémoslo y oremos diariamente para que Dios nos ayude y nos guíe, de que estaremos a Su lado cuando finalmente llegue el fin. Ese es el deseo de nuestro corazón. Y estoy seguro de que si somos sinceros en nuestro corazón, y estudiamos Su Palabra, y recibimos todo lo que Él tiene para nosotros, no seremos engañados por el anticristo y su poder.
¿Se fijaron? El anticristo puede hacer todo menos sanar. Él no puede sanar. ¿Se fijaron en Janes y Jambres, cuando se levantaron contra Moisés, que podían hacer todo, menos sanar. Podían traer maldiciones, pero no podían quitarlas, ¿Ven? Dios es el único Sanador que hay. Él es el Único que puede sanar.
Y hoy tenemos los mejores hospitales que jamás hemos tenido, los mejores médicos que jamás hemos tenido, los médicos más inteligentes, los mejores médicos, los mejores medicamentos con los que hemos practicado. ¿No creen eso? Y tenemos más enfermedades de las que jamás hemos tenido. ¿Por qué? Tenemos más pecado e incredulidad de los que jamás hemos tenido. La incredulidad es pecado.
7 ¿Qué es el pecado? Incredulidad. Fumar, beber, cometer adulterio, mentir, robar, eso no es pecado. Esos son los atributos del pecado. Ud. lo hace porque es un incrédulo. Si fuera un creyente, Ud. no haría eso, ¿Ven? Sólo porque Ud. deja de beber, y deja de fumar, y deja de beber y cometer adulterio, eso no lo hace un Cristiano. Ud. es un Cristiano porque Ud. es un creyente, ¿Ven?
Ud. es un pecador, Ud. hace las cosas que no debe, porque la vida que está en Ud. lo hace hacerlo. El árbol es conocido por su fruto. Si un árbol parece un manzano y produce peras, entonces es un peral, porque la vida en él es la vida de un peral.
8 Quería mostrarles lo simple que es, sólo una pequeña ilustración. No puedo quitar los ojos de una pequeña bebé esta noche, sentada aquí. Se parece a la mía en casa, y les causa gracia.
Toda la medicina que tenemos en el mundo. No tenemos un medicamento que garantice absolutamente sanar un resfriado (¿Saben eso?), un resfriado común. Cientos de personas mueren cada año por un resfriado. Los médicos mueren cada año por resfriados. Correcto.
9 Miren, no tenemos un medicamento en el mundo que sane una cortada de cuchillo (¿Sabían eso?). Una pequeña cortada simple de cuchillo. No tenemos un medicamento que la sane. “Oh”, Uds. dicen: “Hermano Branham…”
No, no la tenemos. Si tuviéramos un medicamento que sanara una cortada de cuchillo, sanaría un corte de cuchillo si estuviera en mi abrigo o en este escritorio. Sanaría un corte de cuchillo; lo sanaría donde quiera que esté.
Uds. dicen “Pues”, “Hermano Branham, ahora se está volviendo fanático. Porque la medicina no fue hecha para sanar su abrigo, ni para sanar el escritorio; fue hecha para sanar su cuerpo”.
10 Muy bien, ¿qué si ahora me cortara la mano con un cuchillo y me caigo muerto. El doctor viene me pronuncia muerto; me llevan a la morgue, o a la funeraria. Embalsaman mi cuerpo con un fluido que me hace parecer natural aún durante cincuenta años. Que todos los médicos de los Estados Unidos, Alemania, y dondequiera que estén los grandes científicos, vengan y me den una inyección de penicilina todos los días. Que cosan ese lugar, que pongan todo el merthiolate, la droga sulfamida, todo lo que tenemos en ella. En cincuenta años a partir de hoy, esa cortada se verá exactamente de la manera que se miraba cuando fue hecha. Si la medicina sanara el cuerpo humano, ¿por qué no lo sana?
“Bien”, Ud. dice: “La vida se ha ido”.
“Correcto”. Ahora, ¿qué es la vida? Díganme Uds. qué es la vida, yo les diré quién es Dios, ¿Ven?
11 La medicina no construye tejido. Dios construye el tejido, ¿Ven? Los médicos… Ahora, no condenándolos, Dios sabe, no, señor. Los respetamos, y ellos son nuestros amigos. Son siervos de Dios y los respetamos. Y ellos no reclaman ser sanadores; ellos sólo… Ellos pudieran venir, igual que Ud. se cortara la mano, es una buena cosa, ir al médico y dejar que la cosan, que pongan la medicina, y lo que ponen en ella para mantenerla limpia. Pero él tiene que entregarla a Dios para sanarla.
Si Ud. tiene apendicitis, el médico lo mira, dice: “Tiene apendicitis, señor. Bueno, confiaremos en Dios y sacaremos esa cosa, ¿de acuerdo?”
Va y lo saca. Lo saca, el médico lo cose. Ud. no está bien. Él sólo quita el apéndice. Ahora, ¿qué pasa con la sanidad? Dios tiene que hacer eso. ¿Cierto?
12 Ud. se rompe el brazo. Va al médico. ¿Qué hace él? Dice: “Sólo un minuto, voy a verter un poco de esta cura en ella y….” Ahora, ese sería un curandero, ¿Ven? Así que él sólo… Lo que hace, él fija el brazo; eso es lo que él sabe. Mira la radiografía y descubre si tiene todos los huesos en su lugar. Le pone una tablilla, y Ud. lo sostiene así durante varios días. Y entonces Dios lo sana. Entonces Ud. toma… El médico nunca lo sanó, él apenas lo fijó; Dios lo sanó, ¿Ven?
Ahora, no condenen al médico, y el médico no debe condenar a Dios. Todos deberíamos trabajar juntos. ¿No lo creen? Hay cosas muy buenas hoy. Es una pena los motivos egoístas que hay en los hombres.
13 Ahora tenemos la quiropráctica. El médico condena al quiropráctico; el quiropráctico condena al médico. El osteópata, condena a los dos. Y todos juntos condenan la sanidad Divina.
¿Saben lo que estoy pensando? El osteópata hace muchas cosas buenas; el quiropráctico también. La medicina también. La cirugía también. A veces incluso el médico condena al cirujano. El cirujano condena al médico. ¿Qué pasa? Perdóneme doctor, quien quiera que Ud. sea. No pretendo insultarlo, pero sólo estoy haciendo una declaración ante la gente. Nosotros lo necesitamos, y nos necesitamos uno al otro.
Es mi parecer que cualquiera que condenara cualquier cosa que ayude a otro, es por un motivo egoísta. Hay algo mal con la persona. Si solamente todos olvidamos eso—osteópata, quiropráctico, doctor en medicina, cirujano, ministros, y todos juntos trabajaran para tratar de ayudar a nuestro prójimo, para hacer la vida un poco mejor para ellos, para hacer la jornada un poco más agradable— pienso que Dios estará más agradado con todos nosotros. ¿No piensan así? Así que si nuestros motivos son correctos, nuestros corazones son correctos con Dios, estamos tratando de hacer todo lo que podemos para ayudar a hacer la vida un poco más bendecida para cada uno.
14 Ese es mi propósito aquí esta noche. No vengo como un sanador, porque no lo soy. No vengo como un médico, porque no lo soy. No sé nada sobre el cuerpo. Lo único que sé: que hay un Jesucristo resucitado, y Él es el Señor de señores, y Rey de reyes. Y yo sé que Su promesa Divina nos ha prometido que las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí sobre la tierra, que serían reproducidas otra vez.
Ahora, ¿Reclamó Él ser un sanador? No. Él jamás reclamó sanar a nadie. Él dijo: “No soy Yo quien hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras”. ¿Es eso correcto? ¿Entonces que hizo Él? Él estaba poseído de un poder… o, dotado, mejor dicho, Hermano Powell. Perdóneme, No quise decir poseído.
15 Pero Él estaba dotado con un poder de Dios con el que veía visiones. Y Él dijo a Sus discípulos, y a todos ellos que lo cuestionaron, que Él no hacía nada hasta que el Padre Dios le mostraba una visión de qué hacer. Y Él sólo hacía lo que el Padre le mostraba que hiciera. ¿Cuántos lo saben, lectores de la Biblia, de que esa es la verdad y esa es la Biblia? Levanten su mano.
San Juan 5:19, Jesús dijo, después que pasó en medio de todas esas personas lisiadas, Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, nada hace el Hijo de Sí mismo”, porque Él nunca sanó a ninguno de ellos. Él sanó a un hombre postrado en una camilla quien él tenía un retardo mental, treinta y ocho años. Él dijo: “Nada hace el Hijo de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; eso hace el Hijo igualmente. El Padre trabaja y el Hijo hasta ahora trabaja”. En otras palabras, el Padre le mostraba al Hijo qué hacer.
16 Ahora, Uds. eruditos de la Biblia, Uds. quienes han estado esperando por un súper hombre que venga, que haga cosas al azar, que salga y lo que sea que quiera hacer, él lo haga. Eso jamás pasó en la Biblia. Y jamás será hecho por seres mortales en la voluntad de Dios. Si Jesucristo… Ningún hombre vivirá jamás por encima de la Suya. Y ningún profeta en ningún momento hizo algo sin que primero Dios le dijera que lo hiciera. Escudriñen las Escrituras y vean si eso es correcto, siempre. No es la voluntad del hombre; es la voluntad de Dios siendo mostrada al hombre.
Así que ahora, permítanme explicarles esto, que todo pecado y enfermedad fue resuelta cuando Dios trató con él en el Calvario hace unos mil novecientos años, cuando Su Hijo murió para salvarnos del pecado y la enfermedad. “Él herido fue por nuestras rebeliones; por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Eso es lo que dice la Escritura.
17 Ahora, no estoy diciendo que Él hizo una expiación por su enfermedad y una por sus pecados; Él hizo una expiación, y esa fue por el pecado. Y cuando Uds. tratan con el pecado, tienen que tratar con cada atributo del pecado.
La raza humana, como se nos enseña en las Escrituras, no tenía ninguna enfermedad antes que el pecado entrara. Y entonces cuando el pecado entró, él… la enfermedad fue emitida como un atributo del pecado, el cual tenía que producir muerte. El pecado es muerte. Y la enfermedad sigue al pecado. La preocupación sigue al pecado. ¿Alguna vez se fijaron lo horrible que es la preocupación? No existe ningún beneficio en ella en lo absoluto.
Hablaba aquí hace algún tiempo a un grupo de hombres en un club de una ciudad. Y yo dije: “No hay beneficio… Si Ud. fuera a ser ejecutado en la mañana”, yo dije: “la preocupación no le ayudaría ni un poquito”.
Vi a un hombre como que agacho la mirada y como que se rio, y él dijo: “Bueno, ¿Qué haría la fe?”
Yo dije: “Firmar su perdón”.
Eso es correcto. La preocupación, no tiene beneficio en ella. La fe… Así que aléjense de la preocupación y tengan fe.
18 Si el doctor ha hecho todo lo que puede por Uds., el hombre ha hecho todo lo que sabe hacer. Él ha llegado al fin de su conocimiento; él no sabe más. Y un buen doctor honesto les dirá: “Eso es todo lo que puedo hacer”.
Ahora, muchas veces él les dirá: “Que el Señor le ayude y bendiga”. Allá en la Mayo [Clínica Mayo-Trad.], cuando desahucian a la gente, ellos dicen, algunas veces, estas cosas: “Dios sea misericordioso con Ud. Y si nosotros hallamos algo, lo volveremos a llamar”. Ellos están tratando de ayudarlo a uno, intentando hacer la vida mejor para alguien. Eso es lo que todos nosotros deberíamos estar haciendo: intentar ayudar el uno al otro como vecinos en la jornada de la vida.
19 Ahora, tenemos un derecho entonces, cuando venimos a Dios, y le pedimos por Su ayuda. Y eso es por lo que estamos aquí esta noche. Ahora, si les estoy diciendo que la obra ya está terminada, la cual la Biblia declara que está terminada, ¿Qué podría hacer yo por ella entonces, si ya está terminada? Lo único que puedo hacer es señalarles al tiempo que fue terminada y la Escritura que dice que ya está terminada, y eso es todo lo que se puede hacer. Eso descansa en su fe personal en las obras consumadas de Jesucristo en el Calvario. Ese es el único que Evangelio del que conozco que está escrito en la Biblia. La obra fue consumada en el Calvario. Y nosotros sólo miramos a ese lugar. Y por fe extraemos dividendos de nuestra salvación eterna. La Escritura dice que esta es las arras de nuestra salvación.
Entonces amigos, si no hubiera arras para nuestra sanidad, entonces no hay resurrección del cuerpo. Si la salvación sólo corresponde al alma, que cuando morimos y todo de nuestra corrupción de nuestra mente y nuestros pensamientos, son cambiados cuando venimos en la presencia de Dios… Y este cambio que tenemos ahora por el Espíritu Santo, si eso es las arras de nuestra salvación… Seguro, esa es la cuota inicial, la prueba, de que hay un lugar donde iremos más allá de la tentación, y no habrá más pecado.
20 Entonces tiene que haber un atributo…o, digo, las arras, si hay una resurrección. Y si no hay sanidad Divina, no hay resurrección: así que nosotros creemos en la resurrección. Y la sanidad Divina es las arras de nuestra resurrección. Yo puedo darles declaraciones de personas quienes han estado, según a la ciencia médica, registradas muertas en la sociedad del cáncer, han estado muertas diez, doce años atrás, vivos y llenos de energía esta noche como pueden estar. ¿Qué es? Son las arras de nuestra resurrección. Ahora, nosotros vemos y vivimos; nosotros creemos.
Ahora, Jesús, cuando murió, después de hacer esa promesa, Él dijo que las mismas cosas que Él hizo, que la iglesia las haría, hasta que Él regresara de nuevo. “Yo estaré con vosotros, en vosotros hasta el fin del mundo. Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Y mayores que estas haréis (o, más que estas) haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.
Dios estaba operando a través de un ser humano, Jesús. Y cuando regresó a Dios, Él opera universalmente en cada corazón creyente alrededor del mundo.
21 Me sorprendí cuando tuve mi primer servicio en Durban, Sudáfrica. Cuando llegamos allí aquella tarde, y había como treinta cinco mil o más en el aeropuerto, esperando para recibirnos. Y nos dirigimos a la reunión y apenas llegando a la reunión, el Señor mostró una visión de un auto viniendo y un muchacho con una pierna más corta que la otra. ¿Obtuvieron el libro? No sé si los muchachos tienen más o no de: “Un Profeta Visita Sudáfrica”. Y le dijo quién era, e incluso le dijo cuál era su nombre. Le dijo que estaba sano. El muchacho vino corriendo por ahí, y estaba normal y sano. Después él fue examinado un poco por algunos doctores.
A la mañana siguiente la Asociación Médica de África me llamó y me pidió que desayunara con ellos, lo cual fue un gran honor. Dijeron: “Le abrimos la puerta de cada hospital, reverendo Branham”, dijo: “porque Ud. nos ha ayudado más”.
22 Ahora, ahí abajo había algo parecido… Y sin menospreciarlos a Uds., amigos míos. Es como la Ciencia Cristiana, en la Afrikáans AFM Church [Misión de la Fe Apostólica de Sudáfrica-Trad.] No creían ni siquiera en tener un médico; para ellos, era un pecado tener un médico en su casa. Y dijeron: “Hay muchas de esas personas que podríamos ayudar si sólo pudiéramos entrar”. Y dijeron: “Ellos lo aman, y le creen. Y cuando Ud. les dijo que la profesión médica era de Dios y Dios ayudaría a la gente a través de la profesión médica”, dijo: “eso le abrió las puertas a gente que no hubiésemos podido obtenerlo de otra manera”.
“Bien”, le dije: “Hermano, no es tanto como yo lo dije (porque es para Ud. también), pero es la Palabra. Dios así lo dijo y eso lo resuelve cuando Dios lo dice”. Y así sabemos que las grandes cosas se hacen en los hospitales entre los médicos, por lo que tenemos que reconocer que eso es de Dios, porque todas las cosas buenas vienen de Dios, todas las cosas buenas.
23 ¿Y qué si esta noche tuviera que caminar de regreso a casa? ¿Qué pasaría si tuviera que caminar hasta mi casa a unas seiscientas millas [965,60 Kms. -Trad.] de distancia? Bueno, eso sería terrible. ¿Qué pasaría si fuera en una carreta de bueyes? Pero la ciencia ha producido un automóvil. Yo les agradezco por ello. Me alegro mucho; lo acepto.
¿Qué pasaría si tuviera que lavarme las manos con arena como solían hacerlo hace años? Pero la ciencia ha perfeccionado el jabón; yo puedo limpiarlos mucho mejor, ¿Ven? Bueno, entonces si tengo que condenar al médico, tengo que condenar el jabón y tengo que condenar el automóvil y tengo que condenar todas esas cosas, ¿Ven?
Así que despierten ahora. Estén bien despiertos, Cristianos. Miren a Jesucristo. Si el médico ha hecho todo lo que puede hacer, Cristo está aquí para sanarles -no para sanarles, pero Él está para probarles que ya los ha sanado. Ahora, primero Él habló por la Palabra. Entonces, si Uds. no creen en la Palabra, siendo que Él se levantó de entre los muertos, y nosotros creemos eso.
24 Y escuchen, Cristianos, quiero hacerles esta pregunta solemne. No es una cosa maravillosa esta noche saber que nuestra religión Cristiana (Piensen muy bien ahora.) es la única religión en la tierra, de entre cientos y cientos de ellos, que puede demostrar que su Fundador y Salvador está viviendo.
Buda murió hace dos mil quinientos. Mahoma murió alrededor de mil novecientos años atrás. Diferentes religiones, sus fundadores están muertos, enterrados; ellos tienen sus monumentos en la tumba. Pero nosotros tenemos una tumba abierta. No sólo eso, los Judíos no pudieron creerlo. Ellos dijeron que algunos de Sus discípulos vinieron a robarlo. Ellos siempre están tratando de encontrar alguna salida, de alguna manera mecánica. Pero Jesús lo sabía, sabía que ellos lo harían. Pero Él dijo: “Un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo. Las cosas que Yo hago, vosotros también”.
Y esta noche, en medio nuestro, Jesucristo, el Hijo de Dios, está viviendo aquí con nosotros, omnisciente, omnipresente, omnipotente, infinito, inmortal, Dios, viviendo con nosotros ahora. Justo aquí en Spindale, Carolina del Norte, esta noche, Él está aquí; Él está en todas partes. Y si se someten a Él y le creen, las mismas obras que se hicieron cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él las hará nuevamente. No hay otra religión en el mundo que pueda hacer eso fuera del Cristianismo. Que el Señor los bendiga mientras hablamos de Su Palabra y la leemos por un momento. Oremos.
25 Padre Celestial, a medida que las horas pasan, hombres y mujeres están aquí de diferentes lugares, y diferentes ocupaciones en su jornada, su peregrinación aquí en la tierra. Y oramos para que Tus bendiciones estén sobre cada uno de nosotros mientras te servimos. Y, Padre, rogamos que tomes los motivos de nuestro corazón esta noche y lo expreses a través de Tu Palabra al pueblo, para que sepan que estamos aquí para ser Tus siervos y para darles Tu amor a través de Tu Palabra . Y para que sepan que Tú estás vivo, y que su esperanza que descansa en la eterna vida inmortal más allá de esta sombra en que vivimos, es correcta; Tus palabras son verdaderas. Ahora, ven y habla, nuestro Padre celestial, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
26 En la Palabra de Dios, San Lucas capítulo 24, el versículo 31 e incluyendo el 32, escuchen la lectura de la Palabra. Me encanta leer la Palabra, porque la fe viene por el oír, el oír la Palabra de Dios. Mis palabras son la palabra de un hombre; ellas perecen y fallan igual que la suya o el de cualquiera. Pero Su Palabra nunca fallará; es la Palabra imperecedera de Dios. Escuchen con atención
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas Él se desapareció de su vista.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
Y ahora que el mismo Señor Jesús nos abra las Escrituras. Ahora, hay mucha gente, cualquiera que sea capaz, físicamente, de dar vuelta a las páginas que puede abrir la Biblia de esta manera. Pero no hay nadie que pueda interpretarla y abrírnosla sino Cristo Mismo. Juan vio en Apocalipsis, en el último libro de la Biblia. “y el que estaba sentado en el trono tenía el libro en Su mano, y ningún hombre en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, era capaz o digno de tomar el libro, para desatar los sellos o de siquiera mirarlo. Y un Cordero como inmolado desde la fundación del mundo, vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono, y lo abrió y desató los sellos”. Ese es el Hijo de Dios. Que Él lo abra a nuestros corazones.
27 Siendo que estoy débil de la garganta, sólo hablaré por unos momentos y entonces comenzaré la línea de oración en los próximos quince minutos más o menos, y orar. Ahora, denme toda su atención.
Esta noche, nuestra pequeña escena es, la primera hermosa mañana de la resurrección. Y no era una cosa, como está esparcida por el mundo ahora. La resurrección para nosotros ahora significa mucho más de lo que significó para ellos esa mañana, porque muchos no lo creyeron. Estamos siguiendo a dos discípulos, uno de ellos llamado Cleofás. La Biblia no da el nombre del otro.
La Escritura dice que estos hombres eran hombres ignorantes, y sin letras. Ellos no tenían ninguna educación. Pero ellos lo conocían a Él. Y pienso que una educación es maravillosa, pero preferiría conocerlo a Él en el poder de Su resurrección, que tener toda la educación que el mundo pudiera darme. La educación es maravillosa, pero conocerlo a Él es la vida. Y estos discípulos lo conocían. Pero debido a que una decepción había surgido, habían olvidado todas Sus palabras.
¿Y no es eso casi como lo tenemos hoy? Cuando una pequeña decepción se produce, alguien entra y malinterpreta algo, y luego decimos: “Oh, bueno, todo es fanatismo; después de todo no hay nada en eso quizás”. ¿No es eso sólo la raza humana? “Bueno, sé que la sanidad Divina no es real, porque sé que se oró por la Sra. Jones y ella no se recuperó”.
Eso no tiene nada que ver con la promesa de Dios. Eso tenía que ver con la fe de la Sra. Jones, o la voluntad de Dios, ¿Ven?
28 Ahora, pero ellos se habían olvidado de todas Sus palabras, que Él dijo que iba a levantarse en el tercer día. Y estaban presentes cuando lo dijo, cuando habló con Sus discípulos. Pero ellos se habían olvidado de todo. La pena había llegado. Ellos habían visto a un Hombre que había resucitado a los muertos, después de estar muerto por cuatro días, y vieron a ese Hombre que dejaba que los soldados le escupieran en Su cara.
Y vieron a un Hombre que podía pararse, y por el poder de Dios, decirle a la gente en la audiencia, de Su audiencia, incluso puede percibir sus pensamientos. Él podía predecir cosas que pasaron perfectas, de la manera que Él dijo que sería. Incluso envió un apóstol para coger el primer pez y sacar una moneda de su boca para pagar el tributo. Ellos vieron lo grande y preciso que era en Sus predicciones. Nunca falló una vez. Cuando le dijo a una persona algo, siempre fue perfecto.
29 Y vemos a ese Hombre ahora con los soldados Romanos quienes han envuelto un trapo alrededor de Su rostro para que Él no pudiera ver y lo golpeaban con un palo en la cabeza diciendo: “Ahora, dime, si eres un profeta… profetizador, Tú nos dices quién te golpeó y te creeremos”. Vimos a un Hombre que fue capaz de hacer todas estas cosas y luego en debilidad, aparentemente, derrotado.
Eso rompió la fe de ellos, no debería haberlo hecho, pero lo hizo. Y todavía lo hace. “Vimos a un Hombre que podía llamar a un hombre muerto de la tumba, que podía hacer todos estos milagros maravillosos, y verlo colgar en la cruz con mucha saliva por todo Su rostro, con Su barba y Su rostro sangrando, donde los soldados arrancaron Su barba, y escupieron en Su rostro. Y lo vimos con Su espalda azotada hasta la carne donde treinta y nueve azotes…” No pudieron darle cuarenta.
30 Y sabían Uds. que hay treinta y nueve enfermedades importantes en el mundo de hoy. Treinta y nueve llagas a través de Su espalda con azotes, con cuencas de cuero en él con pedazos de plomo, golpeándolo hasta que Sus costillas se veían. “Todos mis huesos me miran”, Él dijo en los Salmos.
Y al ver a los Judíos y a los religiosos de aquel día, las altas iglesias, los eruditos, los educadores, caminando alrededor, diciendo: “Ahora, si eres el Cristo, desciende de esa cruz y te aceptaremos, te creeremos”.
Ellos no lo iban hacer. “¿Y cómo podía un hombre que fue tan poderoso una vez, perder todo Su poder de la noche a la mañana?”
¿Me pregunto si no estamos pensando lo mismo? O la iglesia Pentecostal de mil novecientos años atrás, que predicaba el Evangelio y sanaba a los enfermos, veía visiones y milagros que sucedían con un Jesús vivo y resucitado en ella, y de repente perdió su poder. ¿Alguna vez pensaron de eso en esa manera? Eso es correcto.
31 Había algo… Sus corazones eran pesados. Como muchos creyentes hoy. Ellos aún lo amaban. Y todo el tiempo, en esta maravillosa primera mañana de Pascua, Jesús estaba vivo en el tiempo de primavera del mundo, y ellos no lo sabían. Y es lo mismo hoy: Jesús está vivo. Y muchas personas que lo aman todavía no lo reconocen. Lo están adorando como un credo, o como alguien que alguna vez vivió, alguien que alguna vez fue poderoso, alguien que una vez pudo llamar a Dios y hacer las cosas. Ellos le adoran como un Dios histórico.
Pero ¿de qué sirve hoy un Dios histórico? Si Él no es el mismo Dios hoy, ¿para qué sirve Él? Si el Dios de Elías no vive hoy, entonces, ¿de qué les sirve el Dios de Elías? Es como tomar un pájaro y ponerlo en una jaula y darle comida ortodoxa para que tenga alas fuertes, y luego poner una jaula a su alrededor para que no pueda volar.
Así es como lo hacemos en nuestras iglesias. Queremos ser tan precisos y tan ortodoxos. Pero, sin embargo, mantener a la gente enjaulada a una religión muerta, un credo de un hombre que una vez vivió. Él es un hombre que vive hoy. Él no está muerto. Pero como fue entonces, aquellos que lo amaban, muchos de ellos no lo sabían. Y a los que habían traído un informe de ello, no les creyeron. Así es hoy. Algunos están trayendo los informes de la resurrección, Dios omnipotente, Todopoderoso, aun vive. Pero muchos no lo creen.
32 Así que estos dos discípulos, en el camino, estaban pensando de Él; y mientras pensaban en Él, Él salió del costado del camino y comenzó a hablar con ellos, y ellos no le conocieron.
Esa es la manera… Ahora aquí está, cáptenlo. Estoy seguro de que la razón de que no vemos más de Cristo, siempre estamos hablando de otra cosa excepto de Cristo. Si dejan que sus conversaciones sean acerca de Cristo, y acerca de Sus obras terminadas, y Su bondad, en lugar de tantas cosas en las que pensamos todo el día, Cristo nos aparecería más a menudo, si sólo lo miráramos de esa manera.
Y mientras ellos avanzan, hablando de Él, Él camina al lado de ellos, y ellos no lo reconocen. Muchas veces Él ha estado al lado suyo, allá en el hospital, cuando su médico los desahució, todo lo que él pudo hacer. Pero Uds. sanaron; Uds. no se dieron cuenta de quién era ese.
Cuando ese auto pasó justo delante de Uds. y Uds. apretaron los frenos y por poco se chocan. Uds. no se dieron cuenta de quien estaba sentado a su lado. Él ha estado con Uds. en tantas cosas. Cuando el barril estaba vacío durante la depresión, los niños no tenían ropa, Uds. nunca sabían de dónde vendría la próxima comida, de alguna manera lo hacían. Uds. no se dieron cuenta de que era Él, ¿Ven? Cómo han sido bendecidos. Si sólo supieran que es Aquel que Uds. aman, que está con Uds.
33 A medida que avanzaban, les dijo: “¿Por qué estáis tan tristes?” ¿Me pregunto si Él diría lo mismo a esta pequeña reunión aquí esta noche? “¿Por qué estáis tan tristes? ¿Qué los pone tan abatidos?
“Pues”, Dijeron: “¿Eres un forastero?”
Ellos no le conocían. Y Uds. no saben quién está sentado a su lado esta noche. La Biblia dice: “Hemos hospedado ángeles sin darnos cuenta”. Dios enviando Su Espíritu a un individuo y ese individuo es un portavoz; cuando Uds. reciben a ese individuo, no lo reciben a él, sino que reciben al que lo envió. Jesús dijo: “Cuando me recibís, no me recibís a Mí, sino que recibís a mi Padre que me envió”.
A veces nos reímos de un predicador, un buen predicador del Evangelio, porque él no está de acuerdo con nuestra teología. Nos burlamos de él a veces e incluso le llamamos ese nombre escandaloso de santo rodador, fanático. Uds. no saben: Pueden estar hablando de Dios cuando hacen eso. Porque la Biblia dice: “En cuanto lo hicisteis a uno de mis pequeñitos que creen en Mí, a Mí lo hicisteis”. “Y estas señales seguirán a los que creen”, no todos los que dicen creer, sino “Estas señales seguirán a los creen”. Así es como Uds. los conocen. ¿Ven lo que quiero decir
34 Ahora, fíjense mientras Él prosigue. Él comienza a hablarles. Y noten, rápidamente, que Jesús siempre irá a la Escritura. Él comenzó con Moisés, y dijo: “Oh, insensatos, tardos de corazón, para creer a todos los profetas… no creen todo lo que los profetas dijeron” En otras palabras: “¿Son Uds. tardos de corazón para no predicar el Evangelio completo?” No parte de él; todo. Dijo: “¿Son tan insensatos? ¿No sabéis que todos los profetas han dicho que tenía que cumplirse?”
Y Él comenzó a explicarles la necesidad del cumplimiento de la Escritura que los profetas habían dicho. Me siento muy religioso ahora mismo. Seguramente, Uds. saben de lo que estoy hablando. ¿Seríamos tan perezosos y tan insensatos de mente, para confinarnos a un libro de credos y dejar a un lado la Biblia, y decir que los días de milagros no son pasados… o, han pasado, cuando Jesús dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Y las cosas que Yo hago vosotros también, aún mayores, porque Yo voy a Mi Padre”.
¿Cómo pudiéramos ser tan perezosos? Jesús los reprendió y dijo: “Uds. debieron haber sabido que las Escrituras…”
35 Y mientras avanzaban, el día se acercaba al fin, y ellos estaban muy interesados; ellos sabían que ese Hombre hablaba un poco diferente de la línea ordinaria de clérigos. Y como se fue por el camino…. Ahora, ellos se acercan a la ciudad a donde iban. Ahora, rápidamente ahora, mientras llegamos a un desenlace, escuchen.
Cuando llegaron cerca del lugar donde iban a quedarse, Él hizo como si iba a seguir adelante. La Biblia dice que lo hizo. Ahora, muchas veces, Él hace como que los va a pasar. “Bueno, ayer por la noche hubo sillas y camillas puestas aquí, y esta noche las sillas están vacías y la gente está aquí, y las camillas están vacías y la gente está aquí. Bueno, ¿Por qué llega a mí?”
Bueno, ahora muchas veces Él hace como que los va a pasar, pero Él nunca lo hace. Él simplemente hace eso. ¿Recuerdan el cántico de la cieguita Fanny Crosby?
No pases de mi, oh Salvador,
Escucha mi humilde clamor;
Mientras llamas a otros,
No pases de mí.
36 Obsérvenlo, Él hace como que los va a pasar. Pero ellos le obligaron a entrar. Ellos lo persuadieron a que entrara. “Oh, ven y quédate con nosotros”. Y Él nunca es invitado, a menos que venga. Cuando Uds. lo inviten y abran las puertas de su corazón, Cristo siempre recibirá esa invitación. Él está esperando, anhelando, ansioso de tener esa invitación. Si es predicando la Palabra, si viendo Sus obras, si es mirando la puesta del sol, viendo el amanecer, observando cómo florecen las flores, o el profeta profetizando, milagros o señales -sea lo que sea – Él está tratando de hablar con su corazón para entrar. ¿Sabían eso? Ahora, pídanle a Él que entre, y Él entrará.
Y entonces ellos cuando entraron… Ahora, aquí está, noten. Una vez adentro, las puertas se cerraron. El pequeño restaurante al que entraron, una vez ellos entraron, se sentaron a la mesa, pidieron pan; y la camarera fue a buscar el pan, lo trajo, y lo dejó mientras estaban sentados allí en silencio mirándose uno al otro. Las puertas se cerraron al mundo exterior. Jesús se dio a conocer a ellos haciendo algo que Él hizo antes de Su muerte y sepultura, para probarles que Él era el mismo Cristo que estaba muerto, que estaba con ellos haciendo lo mismo que Él hizo antes de ser crucificado. ¿Lo ven?
37 Ahora, esta noche, si sólo apagan su teología durante unos minutos, apagan sus preocupaciones y toman a Cristo en su corazón… Cierran el mundo y todo lo que esté a su alrededor y dejan que Él entre. Y Él hará algo aquí esta noche como solía hacerlo cuando estuvo aquí en la tierra antes de la resurrección. Y Uds. verán que Él es el Cristo resucitado. Rápidamente, Él desapareció de su vista. Y ellos regresaron corriendo, con pies ligeros, alegres, diciendo que “En verdad, el Señor ha resucitado de entre los muertos; lo sabemos. Lo vimos hacer algo de la misma manera que lo hizo antes de Su crucifixión. Y para nosotros Él ha resucitado de entre los muertos y está vivo por los siglos de los siglos”.
Ese mismo Señor Jesucristo, yo declaro por Su Palabra, está aquí esta noche. Y si Uds. solo lo dejan entrar en su corazón, Él hará las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, o yo soy un falso testimonio de la Biblia y la resurrección. Un reto como ese, ¿cómo lo pueden rechazar?
Si Él lo hace, ¿lo recibirán? ¿Levantarían sus manos, dirían: “Yo lo recibiré, si Él regresa a este edificio esta noche y hace las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, yo mismo creeré?”.
38 Ahora, no se fijen en mi pobre educación; yo no tengo mucho de predicador; pero sí lo conozco a Él. Y lo conozco en Su resurrección. Y declaro que si alguna vez lo recibieron de alguna manera, que Uds. lo conocen. Pero deben tener fe en Él. Ahora, cuando Él estaba aquí en la tierra… Ahora recuerden, Él no reclamó ser un sanador; Él veía visiones.
Una mujer tocó Su vestidura y corrió hacia la audiencia, y Jesús dijo: “Me debilité; ¿quién me tocó?”
Pedro dijo: “¿Pues, quién te tocó? Todo el mundo te está tocando”.
Él dijo: “Sí, pero yo me debilité”. Dijo: “¿Quién me tocó?”
Él miró a Su alrededor en medio de la multitud. Todo el mundo negó; la mujer se negó a sí misma; ella dijo: “Yo nunca lo hice”. La Biblia dice que todos negaron; todo el mundo negó que lo hizo. Pero Jesús sabía que alguien ahí estaba diciendo algo mal. Entonces Él miró alrededor hasta que encontró a la mujercita. Ella había tenido un problema de sangre durante tantos años. Él le dijo que su fe le había sanado. Entonces ella vino y cayó a Sus pies y confesó todo.
39 Si ese fue Jesús ayer… La Biblia dice: “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Si eso es lo que Él hizo ayer, Él tendrá que hacerlo hoy para ser el mismo.
Cuando Felipe fue a buscar a Natanael, como lo citamos anoche, y lo encontró bien atrás de las colinas, varias millas, y lo trajo de regreso. Y cuando llegó y se puso delante de Jesús, Jesús dijo: “Tú eres un creyente, un hombre honesto”.
Pues, dijo: “Rabí, ahora espera un minuto, ¿De dónde me conoces? Nunca me has visto en Tu vida, ¿y cómo me conociste?”
“Pues”, Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, orando, antes que Felipe te llamara, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.
40 Pero, ¿qué decía la gente de la iglesia, la gente de la gran iglesia? Ellos dijeron: “Este Hombre es el jefe de todos los adivinos, los demonios; Él es Beelzebú”.
¿Y qué les dijo Jesús? Escuchen ahora, por el bien de su alma. Él dijo: “Los perdonaré por eso. Quien hable contra el Hijo del hombre, le será perdonado, pero cuando el Espíritu Santo venga, y si hablan en contra de Él entonces, cuando Él esté haciendo lo mismo que Yo, nunca les será perdonado en este siglo o en el siglo venidero”.
Lectores de la Biblia, ¿es eso cierto? Es el pecado imperdonable. ¿Por qué? Porque la Biblia dice que Él estaba allí con el Espíritu de Dios haciendo estas cosas, diciéndole a aquel hombre quién era y de dónde procedía, y ellos dijeron que era adivino diciendo que tenía un espíritu inmundo: llamando a las obras de Dios un espíritu inmundo, lo cual es una blasfemia. Cualquiera sabe qué es blasfemia. Blasfemar al Espíritu Santo es el pecado imperdonable, el cual nunca será perdonado en este siglo o el siglo venidero. Así que si Uds. no lo entienden, sólo quédense quietos y prosigan, y no digan nada al respecto, es lo mejor.
41 Una mujer vino un día, hablándole a Él. Pedro se acercó, y Él supo quién era él. Él dijo: “Tú eres Simón. El nombre de tu padre es Jonás”, dijo: “Pero desde hoy serás llamado Pedro”.
Él lo sabía a medida que el Padre se lo revelaba. Ahora, Él dijo: “Nada hago sino lo que el Padre me muestra; y entonces lo que Él me muestra, así hago”.
Ahora bien, si ese era el Jesús de ayer, ese es el Jesús de hoy si Él ha resucitado de entre los muertos. Si no lo ha hecho, entonces es sólo un credo formal y frío de la iglesia como todos enseñamos y nos comportamos, eso es todo. “Un hombre vivió hace mucho tiempo, fue llamado el Hijo de Dios; Él murió y resucitó, pero se fue. Ya no hay nada más; sólo adoramos como un credo. Venimos a la iglesia y hacemos lo mejor que podemos, esperando que algún día haya una manifestación de Su presencia”.
Eso no es lo que Él dijo. “Yo estaré con vosotros; las cosas que Yo hago estaré haciendo en vosotros hasta el fin del mundo”. Eso es correcto. Oremos.
42 Nuestro Padre celestial, ha sido dicho suficiente por el hombre. Ahora, permite que el Espíritu Santo continúe en el servicio, Señor. Y yo ruego que concedas esta noche que el Espíritu Santo te represente aquí de esa manera, que la gente de esta comunidad, que se ha reunido en este edificio esta noche, pueda estar sin una excusa en el día del juicio.
Oh Dios, como le dijiste a Cleofás y a ellos: “¿No sabéis que la Escritura debe ser cumplida?” Y si dijiste que estarías con nosotros hasta el fin del mundo y harías las mismas cosas a través de nosotros que Tú hiciste, ¿no deben cumplirse las Escrituras? Tú dijiste que en los últimos días, este día que vivimos, que cuando las grandes señales y maravillas estarían ocurriendo, los Judíos estarían regresando por tercera vez a Palestina; la bandera sería levantada. Y todas las grandes señales del mundo estarían teniendo lugar como es hoy. Tú prometiste que en ese día derramarías la lluvia temprana y tardía, y que las señales y las maravillas serían hechas entre Tu gente otra vez. Tú lo prometiste, Padre, y sabemos que Tus palabras son verdad.
43 Ahora, como Tu pobre e indigno siervo, y como todos nosotros juntos somos Tus indignos siervos, pero ahora nos sometemos a Ti y nos rendimos a la obra del Espíritu Santo, que si hay algunos aquí, Padre, que no te conocen en el poder de Tu resurrección, que pueda suceder esta noche que crean en Ti. Ten misericordia de los enfermos y afligidos. Y que cada uno capte la visión de Tu obra terminada y Tu Vida Eterna y sempiterna, de la cual Tú eres el poseedor, y dánosla mientras creemos. Y declárate a Ti mismo estar vivo esta noche, Santo Padre Dios, mientras oramos y pedimos estas bendiciones en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
Ahora, voy a preguntar esto, lo cual suele ser una costumbre que hago. Ahora, para Uds. que no han estado en las reuniones anteriores, admitiré que hay mucho fanatismo conectado con la sanidad Divina. Jesús dijo que los habría, son fanáticos conectados con todos los movimientos religiosos.
44 Sólo al visitar la India y viendo hipócritas yacer allí tratando payasear para alguien, rodar su espalda sobre algunos clavos, caminar sobre un poco de vidrio. Sólo recuerden, que en el interior hay una persona genuina que lo hace por el sacrificio por su alma. Pero eso es un payaso. Los tenemos en todos los diferentes tipos de iglesias: Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Luteranos, Pentecostales, en todas partes. Esa es la razón por la que no pertenezco a ninguna iglesia. Yo pertenezco a la Única Iglesia; ese es el cuerpo de Cristo. Y todos estos miembros están constituidos por iglesias diferentes, mientras crean y Dios las recibe. Así que tengan fe esta noche y crean.
Pero ahora, si Ud. es un incrédulo, no creo que me quedaría más tiempo en la reunión. Creo que me iría a esperar y volvería mañana por la noche y escucharía otro servicio. Porque, no creo que sería beneficioso para Ud. Porque, tiene que tomar mi palabra en unas cuantas noches aquí, pero algunas cosas horribles han sucedido en las reuniones cuando Cristo, el Espíritu Santo, comienza a moverse entre el pueblo, las enfermedades y los demonios…
45 Veamos, lo llamamos esta noche -tenemos nombres médicos -llamémoslo cáncer, epilepsia y todo tipo de cosas. Pero Cristo los llamó demonios. La palabra diablo, es un “atormentador”.
Como una persona sorda y muda. El doctor examinaría a esa persona. Ahora, escuchen de cerca. Él diría: “Bueno, los nervios están muertos en el oído, o en las cuerdas vocales, el nervio está muerto, esa es la razón por la que no pueden hablar o no pueden oír; no hay vibración; Está muerto”.
“Bueno, ¿por qué no murió todo el cuerpo entonces?
“No lo sé” él dijera: “solamente murió allí”.
Bueno, lo que pasa, es que sobre lo que el médico trabaja es lo que sus cinco sentidos declararán: vista, gusto, tacto, olfato y oído. ¿Ha oído alguien aquí el viejo refrán de Missouri: “Ver es creer”? ¿Escucharon eso alguna vez? ¿Quieren ver sólo minuto lo insensato que es? Permítanme mostrarles algo.
46 Por aquí, por favor. Aquí está un hombre parado ante mí con un traje gris puesto. Él tiene una corbata a rayas. Mucho más alto de lo que yo soy. ¿Cuántos creen eso? ¿Por qué? Porque Uds. lo ven a él.
Póngase atrás de esta manera. Ahora, yo no puedo ver al hombre. Es imposible para mí verlo. Pero ¿Quieren discutir conmigo de que él no está aquí? Yo sé que él está allí tanto como si lo estuviera viendo y yo no puedo verlo. Entonces ver no es creer.
Tengo un sentido del tacto y yo puedo sentirlo. Y el sentido del tacto es tan confiable como el sentido de la vista. ¿Cuántos sentidos hay en el cuerpo humano? Cinco: vista, gusto, tacto, olfato y oído. Ahora, yo puedo contactarlo con mi sentido del tacto. Ahora, yo no puedo contactarlo con mi sentido del tacto; está inactivo. Pero mi sentido de la vista dice que él está allí. Ahora, ver es creer ahora. Pero sentir es creer ahora.
¿Dónde está la pianista? ¿Organista, o alguien? Deme una pequeña nota, ¿quiere, hermana? ¿Cuántos creen que hay música? Veamos sus manos. ¿Cuántos de Uds. la ven? Levanten su mano. ¿La vieron? Bueno, ¿para qué levantaron sus manos, entonces si ver es creer? Escuchar es creer ahora, ¿cierto? ¿Ven? Oír es creer.
47 Ahora bien, ¿qué es la fe? La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven, gustan, sienten, olfatean u oyen. Uds. lo creen. Su cuerpo tiene cinco sentidos; ninguno de ellos entra en contacto con Dios. Dios les da cinco sentidos para que se pongan en contacto con su hogar terrenal, aquí en la tierra.
Pero Ud. contacta a Dios por fe. Esta gran edad mecánica en la que vivimos, la gente tiene… tiene que probarlo científicamente. Al igual que Moisés, si él estaba parado allí en la zarza… ¿Y si hubiera sido un hombre moderno hoy y el arbusto estuviera en llamas? ¿Qué si hubiera dicho: “Ahora, espera un momento; voy a tomar este arbusto, algunas hojas de él; e iré al laboratorio a hacer una prueba química y averiguar por qué las hojas no se queman con ese fuego en ellas”, ¿Ven?
En aquellos días, cuando se hizo un milagro, ellos tomaron la palabra de un hombre y continuaron, porque sabían que eso era sobrenatural. Pero hoy ellos tienen que ejecutarlo a través de la prueba científica. Y Uds. no pueden probar a Dios por pruebas científicas. Se cree a Dios. Y Uds. lo conocen por fe.
48 Un amigo me dijo hace poco, dijo: “Hermano Branham, todo lo que no está científicamente probado no es real”.
Dije: “Simplemente voy a contradecir eso, hermano, y decir que cualquier cosa que esté científicamente probada no es real”.
“Oh”, dijo: “eso no suena inteligente”.
Le dije: “Sé que no suena inteligente, pero es correctamente inteligente. Las cosas reales de la vida no pueden ser científicamente probadas”.
Él dijo: “Si no está científicamente probado, no puedo aceptarlo”.
Le dije: “¿Es Ud. un hombre casado?”
Dijo: “Sí, señor”.
“¿Ama Ud. a su esposa?
“Sí”.
Le dije: “Científicamente, dígame qué es el amor. ¿Qué parte de Ud…. Sáquelo aquí y déjeme verlo; analizarlo; déjeme ver la parte que es amor que le hace amar a esa mujer diferente de cualquier otra persona, que lo hace amar a sus hijos diferente de otros niños, ¿qué es lo científico?” Yo dije: “¿Tiene Ud. mente? ”
Él dijo: “Ciertamente”.
Le dije: “Científicamente, muéstrame lo que su mente es”.
No se puede hacer, ciertamente, pero es real. El amor, la alegría, la paz, la longanimidad, la bondad, la dulzura, la paciencia, todos esos son Dios, y son la cosa real. Las cosas científicas son perecederas, vienen de la tierra. Pero las cosas no científicas son las cosas reales que vienen del cielo: Dios, Espíritu Santo, ángeles, sobrenatural; son las cosas eternas. Crean en el Señor; no trate de probar nada científicamente; sólo tengan fe en Dios.
49 Recuerden, había dos árboles en el jardín del Edén. ¿Cuántos saben eso? Uno de ellos era un árbol de la ciencia, el otro era un árbol de la fe. Mientras el hombre comía del árbol de la fe, él vivía. Pero el primer mordisco que dio del árbol de la ciencia, conocimiento, él se separó de Dios. Y se destruyó a sí mismo. Y cada vez que el hombre muerde del árbol de la ciencia, se destruye a sí mismo.
Él mordió la pólvora: mata a su camarada. Él mordió el automóvil, del árbol de la ciencia: mata a más gente que todas las guerras juntas. Se ha mordido una bomba de cobalto ahora; me pregunto ¿qué va a hacer con eso? ¿Ven?
La ciencia destruye; la fe construye. No tengo nada contra el árbol de la ciencia; ha hecho maravillas, pero Uds. no pueden depender de ello. Aquí es donde tienen que depender de: su fe. Es eterna. Crean en Dios. Crean que Él resucitó de entre los muertos; y que Él pueda venir a su audiencia preciosa esta noche y se muestre vivo a Uds. obrando en Su iglesia, es mi oración sincera.
50 ¿Cuáles eran las tarjetas, B, B 1 a 100? No voy a llamar a muchos esta noche. ¿Cuántos estuvieron aquí anoche? Veamos sus manos. ¿Se fijaron? De todos modos hay más personas sanadas en la audiencia que las que hay en la plataforma, ¿Ven? No es… La cosa es sólo traer a alguien aquí arriba para que pueda pararse para que el Espíritu Santo comience a moverse entre la gente.
Así que, ayer por la noche creo que llamé de la 1 a la 50, en las tarjetas que repartieron. Creo que esta noche voy a llamar a los últimos quince de ellos, digamos 85 a la 100. Sólo suban a esos aquí y vean que tal vez podamos llegar a algunos de ellos, cuatro, cinco, diez, tal vez todos ellos, tal vez más. Si no es así, entonces comenzaremos de nuevo, terminamos con ellos seguimos con algunos más, depende de lo que haga el Espíritu Santo.
Miren su pequeña tarjeta. No tengo ninguna aquí puesta, pero es una tarjeta pequeña, cómo así de grande. Ahora, quiero que cada uno mire a la persona a su lado, porque puede ser alguien sordo y no puede oír, puede ser alguien lisiado y no puede ponerse de pie. Y ahora, cuando su número es llamado, Ud. responda a su número, de lo contrario sólo sea reverente y quédese quieto, espere su número.
51 Ahora, ¿quién tiene la tarjeta de oración 85? Levante… Creo que 85, 90, 95, 100, sí, eso sería quince. ¿Quién tiene la tarjeta de oración 85, levantaría su mano? Por aquí, ¿vendría por este lado derecho, señora, para que puedan subir y bajar por los escalones? 86, ¿levantaría la mano, por favor? Muy bien, ¿87? Venga aquí, señora. 87, 88, 88, muy bien. 89, veamos ahora, podemos legítimamente, sin apretar, sin ningún empujón, sin ningún intento, hacer que cada uno se alinee perfectamente. 89, 90, ¿quién tiene la tarjeta de oración 90? Muy bien, señor.
El muchacho acaba de anunciar que mañana por la noche, Uds. enfermos que vienen a conseguir tarjetas, en lugar de que tener que andar por todo el edificio, ellos van a acordonar las primeras diez secciones en cada fila para los enfermos, en estas primeras diez filas de cada lado mañana. ¿Es correcto? Las primeras diez filas, bien.
Muy bien, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7. Eso sería 85, 86, 87, 88, 89, 90, 91, 92, ¿Muy bien, 91? 92, 92, ¿levantaría la mano? ¿Alguien tiene la tarjeta de oración 92? Mire al que está a su lado ahora; puede ser alguien sordo, no puede oír su número ser llamado, 92? ¿Es la suya, señora? ¿92? Noventa, ¿qué, hermana? 93, ¿92 no está aquí? Solo un momento. Vean, no quiero que nadie pierda su turno.
Muy bien, 93 entonces, 94, 95, 96, 97, 98, 99, y un 100. Vamos a ver si todos ellos pueden levantarse…
Cinta en blanco]…
52 Los que no tienen una tarjeta de oración ahora, ahora escuchen con atención, vean. No se alarmen ni un poco; no estén nervioso; estén quietos. Ahora, esta es la iglesia del Señor esta noche, la iglesia de Dios. Sé que es un coliseo usado, pero esta noche está dedicado para el Señor. ¿Ven?
Así que ahora, cuántos aquí no tienen una tarjeta de oración, pero solemnemente creen cada palabra que la Biblia enseña. Uds. creen que Jesucristo está aquí, y creen que Él… que Él es exactamente como lo hemos explicado, Él ha resucitado de entre los muertos y Él está aquí. Y Uds. quieren que Él los sane, ¿levantarían su mano? … Yo simplemente pensé que tenía una idea de dónde estaban… pero está bien hecha, en todas partes.
Ahora, no quiero… Si llamo sin la tarjeta de oración, entonces alguien que tiene una tarjeta de oración, no.… ven que soy insuficiente para aquellos que no tienen tarjetas de oración, que no estarán en la línea. Pero es sólo un buen grupo, Uds. no lo sabrían. Por lo tanto, no tengo manera de detener su fe; eso es entre Uds. y Dios. Pero Uds. miren y crean.
53 Ahora bien, si Jesús ha resucitado de entre los muertos, y Uds. están sentados allí, y creen de todo corazón, y si Él ha resucitado de entre los muertos, ¿puede su fe tocarlo hoy, hablando Bíblicamente, como la mujer que lo tocó cuando ella tenía el problema de sangre, se puede hacer? Sí.
“¿Dijo Ud. que es un fundamentalista?”
Sí, señor, lo soy.
Muy bien, entonces ¿qué pasa con la Escritura? La Biblia dice que Él es ahora un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades; ¿Es correcto eso? Expongan su caso a Él; díganle a Él. No traten de llegar aquí; no hay nada en mí; no pude hacer nada. Pero depende de Él. Entonces, permitan que su fe lo toque a Él. Entonces, si yo me rindo y me convierto en Su portavoz, entonces Él está obligado a responder a su fe (¿Es eso correcto?), voltearse y hacer lo mismo que hizo con la mujer que tocó Su vestidura.
Ahora bien, si Él lo hace, todos los que han prometido creer en Él, digan: “Amén”. Ahora, que el Señor los bendiga.
54 Ahora, voy a pedirles algo por mí esta noche, pequeñitos ¿Lo harían? Jesús los ama, pequeños. Sé qué hace calor aquí, y Uds. están inquietos; pero les voy a pedir, con mamá y papá, y con todos Uds., ¿Estarían en silencio por unos minutos… o, quédense muy quietos, Ven? Por supuesto sé que las madres con bebés pequeños, no pueden… los pequeños se sientes incómodos, etc. Uds. no pueden evitarlo. Pero si sólo pueden quedarse quietos unos minutos, solo estén tranquilos, ¿Ven?
Cuando el Espíritu Santo viene, cada uno de Uds. se convierte en un alambre vivo, ¿Ven? Y el Espíritu Santo es una luz. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? ¿Cuántos saben que Jesucristo está ahora en forma de luz? Veamos sus manos. ¿Tiene alguien una foto de Él aquí ahora que fue tomada allí conmigo entonces? Alguien que tenga la foto levante su mano, alguien que tenga una de las fotos, ¿la columna de fuego? Aquí está, aquí mismo. Aquí está, la columna de fuego que guio a los hijos de Israel. Esto es científico. Si yo muriera esta noche, mi testimonio es verdadero. El mundo científico lo ha probado. La iglesia lo sabe. Entonces eso lo establece. George J. Lacy probó eso, ahí mismo.
55 Y ahora Uds. ven esto; es una luz Cuando los hijos de Israel fueron guiados por el Ángel de Dios a través del desierto, ¿qué era? Una columna de fuego. ¿Es correcto? Éxodo capítulo trece. Dios la mantuvo; en el día parecía una luz blanca, como una nube. Y por la noche, era una luz. Ahora, eso era Cristo. ¿Cuántos saben eso?
Bueno, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y si Él dijo: “Yo vengo de Dios y vuelvo a Dios…” Entonces, cuando Él estaba aquí en la tierra, Él era un hombre en carne, cuando regresó, Su cuerpo físico fue a la presencia de Dios y Él regresó a luz. ¿Es eso correcto? Si Él es el mismo como lo fue cuando estuvo con Moisés. Ahora, ¿es eso escritural?
Cuando Pablo estaba camino a Damasco, ¿qué lo derribó? ¿Qué es lo que vio? Una luz, ¿Es correcto? Y él dijo: ¿Por qué me persigues?
Él dijo: “¿Quién eres, Señor?” Llamó a la luz, Señor. “¿Quién eres, Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”.
Así que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Lo ven? Ahora, Él es Espíritu ahora, llamado el Espíritu Santo. El mismo fue Dios el Padre, dirigiendo a Moisés, llamado Dios el Padre, las tres dispensaciones, el Oficio de Padre, el Oficio de Hijo y el Espíritu Santo, ¿Ven? Son sólo tres oficios del mismo Dios. Esta noche Su oficio está aquí en la tierra en Su iglesia como el Espíritu Santo, Dios el Espíritu Santo. El mismo Dios que estaba en Jesús está en Uds. Y si Él es el mismo, y correctamente el mismo, las mismas cosas que Él hizo entonces, Él hace ahora. Si no lo es, entonces Él no es el mismo ayer, hoy y por los siglos, Él cambió o se debilitó en Su muerte.
56 Ahora, si sólo permanecen donde están, sólo un momento, señora. Ahora, ¿cuántas personas en este edificio son totalmente desconocidas para mí? Veamos sus manos, por todas partes, que saben que no los conozco. Todos en la línea de oración, ¿son todos Uds. desconocidos para mí? ¿Son desconocidos para mí? En todas partes, todos son desconocidos. Entonces no los conozco. No sé nada de Uds., nunca los he visto en mi vida.
Pero ahora, Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿por qué se está demorando?” Claro, que lo estoy; eso es exactamente correcto. Estoy esperándolo a Él. Si Él no viene a mí, no hay nada que yo pueda hacer, eso es correcto. Pero si Él viene, entonces Él puede trabajar. Pero tengo que ser ungido. Entonces es su fe la que jala, ¿Ven?
Ahora, aquí está una mujer; aquí está un cuadro muy perfecto de un hombre y una mujer otra vez. Permítanme citar una Escritura para el extraño. Cuando Jesús de Nazaret estaba aquí en la tierra (como estoy hablando ahora con esta mujer), Felipe dijo… Él era Judío. Cuando Jesús le dijo dónde estaba antes de venir a la reunión, él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. Ahora bien, todo el que sabe que eso está en la Escritura, San Juan el capítulo 1, dice:“ Amén”. Muy bien.
57 Eso eran los Judíos. Pero ahora aquí va Él a los Samaritanos. Y ahora, Él se sienta y envía lejos a Sus discípulos. Y una mujer sale, una mujer de Samaria. Ella sale a buscar un poco de agua. Y Jesús sostuvo una conversación con ella. Él comenzó a hablar con ella, contactando con su espíritu. El Padre le dijo que subiera allí; Él estaba contactando con su espíritu.
Y entonces, cuando Él encontró exactamente donde estaba su problema, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Eso es verdad”. Él dijo: “Tienes cinco, y el que tienes ahora no es tu marido”. ¿No es eso cierto, ven?
¿Conseguirías una silla un minuto, Paul? ¿Quiere alguien poner una silla para la señora, por favor? Siéntese un momento.
Y dijo: “Bien has dicho. Dijiste: No tengo marido.´”
Él dijo: “Ve, tráelo”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto; has tenido cinco Y el que ahora tienes no es tu marido”.
Ahora, miren lo que ella dijo; ahora miren a esta mujer ahora. Escuchen mi tema, Jesucristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos, resucitado de entre los muertos.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Ahora sabemos, los Samaritanos, sabemos que cuando el Mesías venga (que es el Cristo), cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas; Él nos dirá estas cosas, pero ¿quién eres Tú?”
Y Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
58 Ahora bien, si esa era la señal para el Judío, para el Samaritano y para el Gentil, y para el mundo entero, que Él era el Mesías, porque Él hizo esas cosas, ¿no sería la misma señal del Mesías si Él es el mismo esta noche? ¿Es correcto eso? Entonces, si Él ha resucitado de los muertos, Él no está más en un cuerpo físico, sino que está en nuestro cuerpo. Todo lo que estaba en Dios Él lo derramó en Cristo, y todo lo que estaba en Cristo Él lo derramó en la iglesia. Así que es sólo una continuación. “En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, y el Padre en Mí y Yo en vosotros, y.…” ¿Ven? Todos juntos. El Espíritu Santo que obra entre Su pueblo.
Ahora, aquí está una señora. Creo que nunca la he visto, como dije hace unos momentos. Dios conoce a la dama. Hemos sido criados millas de distancia, y es la primera vez que nos encontramos en la vida. Ahora, si hay… si esa señora está aquí para algún propósito, que no conozco. Ella no estaría en la plataforma. Pero si el Espíritu Santo le revela a esta mujer, así como lo hizo con la mujer en el pozo, y descubre cuál es el problema de esta mujer y le dice correctamente… Ella sabe de eso, si eso sería la verdad o no, ¿Cierto, señora? Ud. sabría si eso fuera cierto. Y si Él dijera lo mismo, ¿Le creerían todos ahora con todo su corazón? Bien, bien.
59 Ahora, para contactar con el espíritu de la mujer. Ahora, por favor sean muy reverentes y guarden asiento. Ahora, el Espíritu Santo está aquí, y yo sé que Él está aquí, así que sean muy reverentes, ahora, mientras miro a la mujer por un momento. Ahora, señora, sólo quiero que me conteste mientras le hablo. Y entonces eso será… Ahora, si le dijera, bueno, Ud. viene aquí y digo que esta señora sentada aquí dijera: “Sr. Branham, estoy enferma”.
“Oh”, yo diría, “siga adelante Ud. está sanada; Ud. va a estar bien”. Ella tiene el derecho de dudar de eso. Ella no me conoce. Ella no sabe lo firmes que son mis palabras. Pero qué pasa si alguien, algo viene aquí a mí y me dice sobre eso, y lo que ella es, y lo que ella ha hecho, o algo acerca de ella, entonces ella se rascaría la cabeza, ella diría: “Oigan, ese hombre no me conoce; eso tendría que venir de algún otro recurso”. Entonces lo que ella lo catalogara ser, eso determinaría lo que ella recibe. Si ella dijera: “Ahora, bueno, eso no es de Dios”. Eso nunca le ayudará un poco. Pero si creyera que era de Dios y lo abrazara como la promesa de Dios, entonces Dios está obligado a Su Palabra, ¿Ven?
60 Como el hombre golpeó a Jesús en la cabeza con un palo y la mujer que tocó Su vestido. Ella obtuvo la virtud, porque se acercó correctamente al don de Dios. El hombre no. Y esa es la manera en que es. Él estaba tratando de decir: “Muéstrame algo”. Es el mismo diablo que dijo: “Convierte estas piedras en pan y haz un milagro delante de mí; yo te creeré si eres Hijo de Dios”. El mismo espíritu, vive a través de los hombres.
Ahora, para contactar a nuestra amiga aquí, la señora, sin conocerla, nunca la he visto, se requeriría… Ahora, si quiere levantarse ahora, puede ponerse de pie ahora. Sólo pensé que tal vez la tenía esperando allí demasiado tiempo, que se estaba debilitando.
Y ahora, Dios nos conoce a ambos, y algún día Ud. y yo tenemos que pararnos en Su presencia para dar cuenta de todo lo que hemos hecho en esta vida. Eso es correcto. Tenemos que inclinarnos ante Él en algún momento u otro.
61 Ahora, he pedido al ingeniero que vigile mi voz, porque sé que está baja, pero mientras miro a la mujer, y hablo con ella, como Jesús hizo con la mujer en el pozo, un hombre y una mujer parados juntos. Jesús estaba tratando de contactar con su espíritu para averiguar cuál era su problema; y cuando lo encontró, le dijo. Ella lo creyó y dijo: “Esa es la señal del Hijo de Dios, la señal del Mesías”. Eso sería lo mismo para nosotros esta noche, ¿verdad? Sólo estoy hablando con Ud.
Ahora, la señora que está delante de mí, siendo una extraña, y mientras me estoy rindiendo a mí mismo a Dios, y ella allí de pie sabiendo todo por lo que está aquí. La veo mientras se aleja de mí. Lo primero, la mujer está alterada. Ella tiene una terrible condición nerviosa. Eso es verdad. Y tiene algo mal con su garganta. Eso es correcto. Y es una sombra oscura que cuelga allí; es un cáncer. Es un cáncer en la garganta. Ud. tiene miedo de eso. Entonces tiene algo en su mente, sobre lo cual está preocupada. Ud. ha hecho algunas promesas y no las has cumplido, y demás. Ud. está examinando esas cosas.
62 Y otra cosa: Ud. ha tenido cáncer antes. La veo entrando en un hospital, o en algún lugar donde hay dos doctores de pie. Y eso era un cáncer también. Y ese cáncer estaba en el pecho. Y le quitaron el pecho, quitaron el cáncer del pecho. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Es eso cierto? Entonces levante la mano.
¿Creen en el Señor Jesús ahora que resucitó de entre los muertos? ¿Creen ahora? Si Él sabe lo que era, Él seguramente sabe lo que será. Si Él puede decirle correctamente todo acerca de su pasado, seguramente Él conocería su futuro. ¿Cierto? Bien, yo digo por Su Palabra, si pueden creer de todo su corazón, ahora mismo, y aquí estoy ungido con algún tipo de Espíritu. Uds. lo saben. Lo digo para beneficio de la audiencia. Si Ud. lo acepta y cree que es el Hijo de Dios, Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen: pondrán las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Tiene que ser, ¿Verdad? ¿Lo cree? Bueno, venga, oremos.
Nuestro bondadoso Padre celestial, mientras inclino mi cabeza en Tu Divina presencia, y pido misericordia para esta mujer moribunda. Y ruego para que ella se vaya de aquí esta noche y sea una persona sana y que cause que un avivamiento chapado a la antigua llegue a su vecindario por medio de su sanidad. Ruego esto en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, dama. Ahora, vaya regocijándose y feliz, sin dudar nada, creyendo todas las cosas.
63 ¿Vendría? Ahora, sólo digamos: “Alabado sea el Señor”. La Biblia dijo: “Todo lo que respire alabe al Jehová”. Ahora, no soy emocional, pero también soy emocional. Cualquier cosa sin emoción está muerta.
Ahora bien, la señora está aquí como una extraña para mí. Yo no la conozco, nunca la he visto. ¿Es cierto, señora? Esa es la verdad. [La señora habla: “Sólo lo he oído en cinta”-Trad.] ¿Señora? [La señora dice: “Lo oí en la cinta”-Trad.] En la cinta, muy bien.
Ahora, por favor, sean muy reverentes. Sucedió algo ahí y me lo perdí. No se estén moviendo, por favor, ¿Ven? El Ángel del Señor es una luz y tengo que seguirla a medida que va desde aquí. Ahora, sean muy reverentes, por favor háganlo, sólo por un rato. No me permitirán quedarme mucho tiempo bajo estas condiciones.
Pero en este momento no debería haber una sombra de duda en la mente de nadie. Cada persona debe estar creyendo ahora con todo su corazón. Moisés fue enviado a hacer una señal para probar que Dios lo había enviado. Yo fui enviado para hacer la señal para mostrarles que Jesús vive hoy. Y si Él vive, toda promesa es verdadera. Él está vivo para hacer valer Su promesa. Uds. deberían creerlo, ¿Verdad? Pero siendo que tenemos gente parada en la línea, no se muevan ahora, porque las enfermedades van de uno a otro. ¿Ven?, por favor.
64 Ahora, señora, como un extraño para Ud., sólo le hablo en el Nombre del Señor Jesús, sin conocerla y sabiendo que ambos tendremos que responder en el día del juicio en algún momento cuando los secretos de todos los corazones sean revelados, lo sabemos.
Simplemente tengo que irme, amigo, supongo, ¿Ven? Si me creen, harían lo que les diga que hagan. Por favor, no se muevan, sólo por cinco minutos, por el bien de las otras personas; no lo hagan, ¿Ven? Eso neutraliza… ¿Ven?, esa es la razón por la que no podemos llegar a ninguna parte. Si creyeran, harían lo que yo les dijera. Les pregunté si tenían que irse en los próximos quince minutos hace unos minutos. Ahora, por favor, no; Por favor, quédense quietos unos minutos. Uds. son un espíritu. Muchos de Uds. dudan de mí. Y cuando se mueven, eso pone una con…
Uds. dicen: “Oh, Hermano Branham, eso es psicología”. Entonces Jesús lo hizo cuando tomó a la hija de Jairo y sacó a todos de la casa y entró y la sanó. Lo hizo cuando tomó a un ciego y salió de la audiencia y salió de la ciudad y en el exterior de la calle, lo tomó a Sí mismo y lo sanó. ¿Cierto? Ciertamente. No, es sólo una aglomeración de incredulidad y mezcla de fe, y una batalla está aconteciendo.
65 Ahora, perdóneme, señora. No quiero ser grosero, pero tengo que ser firme, ¿Ve? Pero Dios nos conoce a los dos, ¿no es así? Y Él sabe por lo que Ud. está aquí. Yo no la conozco. Y lo que estoy tratando de hacer es separar su espíritu de todos estos otros, para ver si Dios puede ponerse en contacto con los dos. Como Jesús, Él simplemente envió a sus discípulos lejos para hablar con la mujer. Eso es correcto.
Pero si Dios me permite saber por lo que Ud. está aquí, igual que la mujer que vino al pozo, ¿lo recibirá como…. Para recibir…. Puede ser un problema financiero; pudiera ser un problema doméstico; pudiera ser enfermedad. Yo no lo sé; Él lo sabe. ¿Pero lo recibirá? ¿Sí?
Lo primero, Ud. está en una condición nerviosa; Ud. es extremadamente nerviosa. Eso es correcto. Porque la veo caminando de un lado a otro. Y tiene algunos problemas con los pulmones, con el hígado también. Es maligno. Eso es correcto. Es una malignidad. Y Ud. está algo mezclada acerca de lo Pentecostal. Correcto. Y luego hay algo acerca de la Presbiteriana. Correcto. Y Ud. no es de aquí; Ud. es de otra región al norte de aquí. Es una ciudad, yo veo deletreado-R-i-c… Richmond, Virginia. Correcto. Eso es correcto. ¿Lo cree? Dios la bendiga, y bendigo a mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, para que ella regrese con bien. Amén. Que Dios la bendiga, hermana. Vaya, creyendo ahora, no dude.
66 ¿Cómo está, señora? ¿Cree Ud.? ¿Cree que soy Su siervo? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará?
No puedo evitarlo, señor. Ve, la visión simplemente me deja. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, permanezcan quietos. Malditos sean Uds. si se mueven de ahora en adelante hasta que sean llamados. Por el bien de estos otros lo digo. Y si yo soy el profeta de Dios, mejor tengan cuidado con lo que están haciendo.
Ud. está aquí por alguien más. No está aquí por Ud. mismo. Es una mujer, y ella no está aquí; es su cuñada. Ella tiene cáncer, esperando morir. Eso es correcto. ¿Lo cree? Entonces el pañuelo que trajo consigo, vaya y póngalo sobre ella; tenga fe en Dios; que ella viva. Dios le bendiga.
Traigan a la señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Soy un desconocido para Ud., nunca la he visto en mi vida. Dios la conoce; Yo no. Pero Ud. está sufriendo; Ud. es muy nerviosa. Ud. tiene un nerviosismo angustioso y perturbado. Ud. está toda perturbada por algo. Correcto. Ud. está sufriendo con un nerviosismo, y está orando por alguien. Es un hombre, y ese hombre está en el hospital. Y es un asunto mental, una mentalidad nerviosa. Y ese es su marido. No tema; crea que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí; él se pondrá bien. ¿Lo cree? ¿Lo acepta? Yo no puedo sanarla o sanarlo, pero ¿lo cree? Amén. Entonces vaya y lo recibirá. Amén. Tenga fe en Dios. Eso es todo. Tengan fe en Dios.
¿Cree Ud., señor? Yo soy un extraño para Ud.; nunca lo he visto. No nos conocemos el uno al otro, pero Dios nos conoce a ambos.
67 ¿Qué de eso, hijo; estás creyendo? No dudes, no importa lo que está mal contigo; ahora ten fe. Tú estabas orando. Estás en una condición grave; tuviste un examen de algo mal en el recto. Es un crecimiento en el recto. Tú tienes que sentarte como en cojines, almohadillas. Eso es correcto. Eso es: “ASÍ DICE EL ESPÍRITU”. Eso es verdad. Yo no te conozco, nunca te he visto en mi vida; pero eso es verdad, ¿Lo es? Y tú no eres de aquí. Tú vienes del Este, viniendo en esta dirección, viniendo aquí al Oeste. Vienes de una ciudad llamada Charlotte. Eso es correcto. Tú nombre es Charles. Tú apellido es Pruitt. Eso es correcto. ¿Crees ahora que Jesús está aquí parado; crees que es Él quien te conoce? Entonces ve a casa, Sr. Pruitt, y recibe tu sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Ten fe en Dios.
68 Acérquese, señor. ¿No nos conocemos, me supongo? Cristo nos conoce a los dos. ¿Cree eso? ¿De qué tiene miedo? Su problema está en su garganta. Ud. tiene algo donde el doctor lo examinó, y él dice que hay como pequeñas bolsitas, o pequeñas cosas en su garganta. Y Ud. ha estado esperando una operación por mucho tiempo. Ud. la ha estado retrasándola, y posponiéndola, y posponiéndola. Ud. ha estado asustado de ella. No tenga miedo, crea. Ud. sabe que está parado en Su presencia; yo no sé nada de Ud. ¿No es así? ¿Cree que Ud. está en Su Divina presencia ahora? Entonces, recíbalo y sea sano en el Nombre del Señor Jesucristo. La razón por la que puse mis manos sobre Ud., es porque eso es lo que Ud. quería que hiciera. Eso es correcto. Si eso es correcto, agite su mano. Todo está bien ahora.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
69 Acérquese. ¿Cree Ud.? La próxima vez que se levante, no tendrá que levantarse de esa manera entonces. Su espalda le ha estado molestando desde hace mucho tiempo, así que sólo baje de la plataforma regocijándose y alabando a Dios; su problema de espalda le dejará y Ud. estará bien. ¿Lo cree? Muy bien, ahora impongo mi mano. En el Nombre del Señor Jesús, que Ud. lo reciba. Amén. Ahora, vaya creyendo.
Acérquese, señora. Deje de pensar que estoy leyendo su mente. No lo estoy. Aquí, creo que esto… Ponga su mano sobre la mía, señora, sólo para contactar. Si Dios me dice lo que está mal con Ud. y yo mirando en esta dirección, ¿lo creerá con todo su corazón? El paciente. Ud. está sufriendo con problemas femeninos; es una condición femenina. Si eso es correcto, levante su mano de la mía, a la audiencia. Ahora, ¿Es eso leer la mente? Tiene una hemorragia por eso, eso es malo. Es correcto. Es un absceso en el ovario. Pero Ud. se pondrá bien. Su fe la ha sanado. Vaya a casa y alabe al Señor.
Digamos: “Alabado sea Dios”. ¿Creen?
70 Ud. tiene algo mal, con una enfermedad en sus huesos, justo al final de la fila, ¿verdad, hermano? Correcto. Sí, su esposa está sentada detrás de Ud. con diabetes. ¿Creen que Jesucristo los sana? ¿Lo creen? Muy bien, levanten su mano. Muy bien, puede tenerlo. Amén. El Señor los bendiga. Su fe los salva, señor. Amén.
Señora, ¿qué pasaría si le dijera que fue sanada antes de subir aquí, lo creería? Entonces regrese; Ud. lo fue. Amén.
Acérquese, creyendo. Hace un tiempo, cuando le dije a esa señora que se regresara en esta dirección, y le dije sobre un problema femenino, Ud. fue la que vino delante de mí. Ud. también tenía problemas femeninos, problemas de señora. Ud. fue sanada. Así que adelante, dele gracias a Él; sólo crea con todo su corazón.
Jesús puede sanarle del problema del corazón y hacerle estar bien, ¿Cree Ud. eso? Hágase cada… Muy bien, solo reciba su sanidad, vuelva a su asiento; en el Nombre del Señor Jesús.
¿Lo creen? Tengan fe en Dios.
71 Ud. también tiene problemas de espalda, ¿cierto? Problemas internos también. Ud. a estado deprimida por mucho tiempo recientemente; Ud. acaba de levantarse de una cama para venir aquí (Eso es correcto.), caminando con ese palo. Ud. le está creyendo que Dios la va a sanar, ¿Cierto? Muy bien. Cuando el servicio termino sólo tire su vieja caña o muleta, abajo detrás de eso, y vuélvala a casa (¿Ve?), teniendo fe. Ud. lo contactó a Él, sólo orando de esa manera.
Problema hepático, ¿cierto? ¿Cree que soy Su profeta? Hace un tiempo cuando me volví para contactar… Capté un contacto suyo entonces, pero vi algo. Esperé un minuto, la gente se movía; no podía mantenerle en contacto. ¿Cree Ud. que soy Su siervo? Ud. tampoco es de aquí. Ud. es de una ciudad grande que tiene una ciudad en un lado de un gran río, y al otro lado hay otra gran ciudad y hay puentes que cruzan. Y Ud. va por un gran lugar que tiene una torre alta, y tiene una especie de nombre escrito, y Ud. sube una colina. Y eso está cerca de un gran río; es el río Ohio. Y ese lugar es Cincinnati, Ohio. Ud. viene de Cincinnati, Ohio. Eso es correcto. Si eso es verdad, póngase de pie. Vuelva a casa sana, porque Ud. está bien; su fe la ha sanado. Dios la bendiga.
Aleluya. ¿Están creyendo?
72 ¿Qué es la sinusitis para Dios? También el nerviosismo, ¿Lo tiene? Sinusitis y nerviosismo y todo acongojado, eso es correcto. No estoy leyendo su mente, pero esa es la verdad. ¿Cree en Dios? ¿Cree que yo soy Su profeta? Entonces levántese delante de la audiencia para testificar que Ud. lo cree, y póngase de pie y sea sano. En el Nombre de Jesucristo. Alabado sea el Señor.
Reto a cualquiera aquí a que mire en esta dirección y crea. Lo hago. Y todo el grupo de Uds. puede ser sanado si lo creen. ¿Qué más pueden hacer?
Él se ha levantado de los muertos; Él está aquí. Su Palabra es verdadera. ¿Lo creen, cada uno de Uds.? Tengan fe en Dios entonces.
Padre Celestial, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, condenamos toda enfermedad aquí, y oro, Dios, que expulses todo espíritu maligno, toda incredulidad, y sánalos.
Ud. también, hermana, vaya y en el Nombre de Jesús, sea sana.
¿Cree Ud.? Levante sus manos. Pónganse de pie entonces, no importa quién sea Ud. Pónganse de pie y den a Dios la alabanza. Alaben a Dios; Uds. están sanados en el Nombre del Señor Jesús.
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