OBRAS DEL MENSAJE


Muéstranos Al Padre Y Nos Bastará
Spindale, North Carolina, E.U.A.
56-0422
1 Buenas noches amigos, me siento muy humilde y pequeño al tener a una persona como el hermano Parton aquí para decir… hacer una introducción tan honorable. Y yo verdaderamente puedo devolver ese cumplido y decir que es un sentir mutuo. He conocido hombres muy finos, pero no creo que haya conocido mejor hermano más agradable, más humilde que nuestro hermano Parton. Estoy tan contento en saber que esta fina multitud de gente aquí en esta ciudad y en los alrededores, tienen un pastor aquí como el hermano Parton. Y es un hermano muy fino.
Y estoy seguro… El otro día cuando sugerimos tener este servicio de clausura el domingo por la tarde de manera que cada pastor pudiera tener su propio servicio esa noche, el hermano Parton de manera tan humilde dijo: “Eso está perfectamente bien”. Estoy seguro que eso es tan apreciado por cada pastor y por cada miembro de las demás iglesias, porque sabemos [Espacio en blanco en la cinta.] Eso es ser un verdadero caballero además de cristiano, ¿no les parece? Eso es correcto, el hacer eso. Estoy seguro de que todos los pastores aprecian eso. Esperando que algún día, Dios mediante, podamos volver a esta región con la carpa de manera que podamos quedarnos más tiempo y tener un buen servicio largo.
2 Yo he venido a Ud., hermano, con dificultad, porque he venido a Ud. muy cansado. Esto es lo más largo que he viajado en los últimos seis o siete años sin un descanso. Estos han sido cuatro meses, constantemente, de un servicio al otro. Y entonces, se ha hecho bastante difícil. Mi garganta está débil y cansada. Y tengo dos servicios más, todavía, antes que tenga algún descanso. No he podido hablar mucho, o predicar mucho sobre la Palabra. Solamente un pequeño testimonio o algo así no más. Uds. nos han apoyado maravillosamente y verdaderamente lo aprecio. No saben cuánto aprecio a todos y cada uno de Uds.
Y me doy cuenta que en una audiencia de este tamaño, si yo regresara dentro de un año, hay algunos de Uds. que no estarán aquí. Si yo estoy aquí, algunos de Uds. no estarán. Alguien partiría, tal vez algunos de Uds. los jóvenes. Pudiera ser en un accidente, irán para encontrarse con el Señor. Y quizás serán algunos de Uds. gente anciana que casi han vivido todo el tiempo de su vida. Alguna persona enferma, yo no sé. Quizás yo me iré, no sé. Todo eso está en la mano de Dios.
3 Pero si yo regresara, de toda esta gente, estoy seguro que alguien habrá partido, y esta será la última vez que nos veamos aquí en la tierra. Estoy tan contento de saber que en nuestra última reunión así, que Uds. han venido y han respaldado la Palabra de Dios que yo les he predicado de la Biblia. Y estoy muy alegre de saber que el hermano Parton aquí ha… ¿Estoy diciendo bien ese nombre? Parton. Que él fue… hermano, en la presentación que él me hizo la otra noche allá en la iglesia y dijo… cuando leyó el libro, él se preguntaba si yo vendría alguna vez.
4 Bueno, yo debía venir a su iglesia, no a un auditorio, a la iglesia. Y eso es algo raro donde yo haya tenido un servicio de sanidad, en una iglesia, por causa del congestionamiento.
Pero yo siempre he pensado esto, amigos. Nos conocemos el uno al otro, hablamos de corazón a corazón el uno con el otro un rato, ¿no les parece? Sólo para la clausura esta tarde. Yo siempre he procurado hacer esto. Nunca piensen… Generalmente, cuando un hombre recibe una pequeña bendición de parte de Dios, cuando Ud. menos piensa, él empezará a creer que él es un poco más grande que los demás. Y cuando Ud. hace eso, Ud. ya va de salida. Correcto. No importa qué tan pequeño sea el lugar, yo a veces voy a iglesias que ni siquiera tienen capacidad para más de una docena de personas, una misioncita, y predico igual de duro que en un auditorio grande. ¿Qué diferencia hace? La iglesia es adonde estamos reunidos.
Jesús dijo: “Donde estuvieren dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”.
5 Y venimos, quién sabe… ¿Recuerdan la conversión de Dwight Moody?, creo que fue, cuando aquella mujer lavandera había lavado toda la semana y repartió sus tratados allá en los días metodistas primitivos. Nadie los recibía, los tiraban al suelo y se iban y pensaban que ellos eran unos santos rodadores y demás. Y ella había alquilado un viejo establo de ganado, lo limpió, puso su banca para lavar allí. Un muchachito pasó por allí usando los tirantes de su papá, el cabello colgándole sobre el rostro, dijo: “Mujer, ¿qué está Ud. repartiendo?”
Dijo: “Tratados, hijo”. Se lo dio.
6 Cuando el predicador vino a predicar esa noche, ¿saben Uds. quién estaba allí? La anciana y el muchachito. El predicador era un anciano valeroso, está en la gloria hoy. Él predicó ese sermón igual como estaba ardiendo en su corazón. Hizo su llamamiento al altar para un solo oyente, el muchachito. No creo que fue Moody, lo siento, creo que fue o, pudiera haber sido… bueno, quien haya sido envió cerca de un millón de almas a Cristo cuando él se arrodilló en el altar esa noche. Él no sabía quién… Uno no sabe lo que está haciendo. A veces son los lugares pequeños, uno está haciendo algo para Dios. Estamos trabajando para una sola causa grande, el reino de Dios. Y eso es para toda la gente, que trabajen para ese fin.
7 He notado también… Al principio cuando comencé, y yo sabía que habría mucho conectado con esto, y en aquellos días no había nadie en el campo. Y siendo yo un bautista y saliendo entre la gente del Evangelio Completo, me di cuenta de lo que esto iba a ser. Y hubo tres cosas que noté en la Biblia que siempre le estorbaron a un ministro. Y una de ellas fue el dinero, y la otra fue la popularidad, y las mujeres. Y yo sé que Saúl cayó por causa de la popularidad. Balaam por causa del dinero, y Sansón por causa de las mujeres. Y entonces yo sé que esas tres cosas fueron un tropiezo que siempre debemos mantener cubierto. Y el dinero, desde luego, sería el más grande. O tratando de pensar que uno es un poquito mejor que los demás.
8 Yo he procurado, amigos cristianos, he hecho lo mejor que he podido, y por la gracia de Dios puedo decir con Su gracia, que todo eso ha ocupado un segundo plano. Oren para que yo lo mantenga así. Yo nunca tomé dinero. Supongo… Billy me dijo hace unos minutos, dijo: “Papá, creo que te recogieron una ofrenda de amor”. Eso no era necesario, no tenían que hacer eso. Yo no vine para ese propósito, Dios sabe eso. No, señor. Yo soy un hombre pobre, pudiera haber sido un multimillonario. Muchos de Uds. saben que en una sola ocasión me dieron un millón, quinientos mil dólares de una sola vez. Cuando los agentes me lo trajeron yo rehusé mirar el giro bancario, dije: “No, señor, yo no pondría mi mano en ello”.
9 Ellos dijeron: “Oh, qué cosa”, dijeron: “Pero este hombre tiene veintiocho millones de dólares. Él es dueño del gran Mission Bell Winery y todo”.
Yo dije: “No me importa lo que él posea, señor, mi Padre es dueño del ganado en cada colina y yo no tengo ninguna necesidad del dinero”.
Y él dijo: “Bueno, nosotros acabamos de ver la casa de su madre y la de Ud. aquí, en la casa pastoral”, y dijo: “Ud. pudiera usar esto”.
Yo dije: “Sí, cuando lo necesite, el Padre me lo enviará. Pero yo no lo necesito ahorita”.
Y rehusé mirarlo. Un millón, quinientos mil dólares en una sola ofrenda. Yo prefiero aceptar cincuenta centavos o diez centavos de fulano de tal, y mengano, y permitir que todos tengan una parte en ello, que aceptar una gran cantidad de dinero. Congojas, problemas, luego uno piensa: “Bueno…” Sencillamente es demasiado, la maldición del amor a eso.
Y yo nací pobre, fui criado pobre, mi familia es pobre, y yo quiero morir siendo pobre. Lo único que yo quiero tener cuando muera es favor con Dios, eso es todo lo que quiero. No traje nada a este mundo, y es seguro que nada nos podemos llevar. Eso es cierto.
Así que lo que obtenemos de la línea de Dios, es lo único que podemos llevar con nosotros. Así que si Uds. alguna vez quieren orar por mí, no es para que tenga dinero, no para que tenga grandes casas, o para que sea popular, sino sólo ore para que yo pueda permanecer en las manos de Cristo, para que Él moldee el barro, para que Él pueda moldearme, y usarme, en cualquier manera que a Él le plazca. Yo oraré la misma cosa por Uds., que Uds. sean de la misma manera.
10 Ahora, tal vez, muy pronto, estaré encarando los frentes del África, y diferentes partes del mundo nuevamente. Yo siempre pido esto en mis reuniones… Las cosas se están poniendo difíciles. Uds. se pueden imaginar cómo se ponen a veces. Uds. nunca sabrán amigos cristianos, no, Uds. nunca sabrán lo que es, una vida de este tipo. Algunos de Uds. piensan que todo es flores; Uds. no tienen la menor idea, mi querido hermano, o hermana. Ojalá yo pudiera cambiar mi posición hoy, si así le agradase a Dios, por un ministro que sólo viniera a predicar el Evangelio y saliera e hiciera su llamamiento al altar, en lugar de tener… de pasar por todo esto. Bueno, Uds. no saben lo que es esto. Pero es que esa era mi vida, eso es lo que yo tengo que hacer.
11 Hace unos años cuando salí en mi primer viaje, mi hijita Rebeca estaba comentando acerca de mis salidas. Estuve ausente seis meses antes de regresar. Yo sencillamente iba de lugar en lugar. Permanecí ocho días y noches y nunca abandoné la plataforma, yo dije: “Oraré por todos ellos o moriré aquí intentándolo”. Bueno, no había necesidad de intentarlo, había más al final de lo que había cuando comencé. La línea de oración se alargaba constantemente todo el tiempo. Miles y miles pasando a través de la línea de oración. Ellos me traían jugo de naranja; yo me dormía, recostaba mi cabeza del púlpito, y dormía, y comenzaba la línea de oración otra vez. Me quedé allí con ellos. Ellos se quedaban allí parados bajo la lluvia y todo eso, esperando.
12 Cuando llegué a casa, mi niñita no me conocía. Yo era un extraño. Ella dijo… Su madre le había estado mostrando mi fotografía. Pero cuando llegué a casa, yo había perdido mi cabello, mi cara estaba arrugada, encogida, había perdido como veinticinco libras de peso. Ese no era su papá. Eso casi me mató. El saber que mi propia hija no me conocía. Bueno, así ha sido con los tres, con Billy. Pero yo lo conozco a Él. Yo quiero que en aquel día Él diga: “Tú has hecho lo mejor que pudiste, así que todo estará bien”, con tal de que eso esté bien.
13 Una mujer me dijo no hace mucho, ella había seguido varias reuniones y trató de entrar en diferentes lugares para que se orase por ella, pobrecita. Finalmente entró, se oró por ella. Cuando comenzaba a irse, ella se quebrantó y comenzó a llorar, dijo: “Hermano Branham, ¿puedo hacerle una pregunta?”
Yo dije: “Seguro, hermana”.
Ella dijo: “¿Cuándo descansará Ud.?” Eran como las cuatro de la madrugada. Dijo: “¿Cuándo descansará Ud.? Mire ese grupo de personas allí esperando todavía”.
Yo dije: “Hermana, cuando yo cruce al otro lado, allí es donde deseo descansar”.
14 ¡Aquí! No podemos descansar aquí. El sol se está ocultando, almas deben ser salvadas, algo tiene que hacerse; si alguna vez se va a hacer, se tiene que hacer ahora mismo. Yo creo eso. Y quiero que Uds. oren por mí, que Dios me mantenga así de tal modo que Él me pueda usar. Yo quiero que Él diga cuando Él quiera que se haga algo, diga: “Yo tengo un siervo en el cual puedo depositar Mi confianza, él hará lo que Yo le diga que haga”. Eso es lo que yo quiero ser.
15 Uds. no saben cómo yo miro alrededor, pienso en la gente enferma, miro alrededor y veo estos hombres canosos sentados aquí, y mujeres. Deseara tener tiempo para darles mi opinión de lo que les va a suceder a Uds. algún día, de la Biblia. Yo se los puedo probar, Uds. van a volver a ser hombres y mujeres jóvenes otra vez. Pero cuando veo la manera en que Uds. están, y veo que algunos de Uds. están enfermos, papá está enfermo, problema del corazón. Y ése es el asesino número uno.
16 Una persona lisiada, yo lo he notado. Estoy contento por los catres y demás cosas que son abandonados en la noche. Pero vean Uds., una persona lisiada, ellos pudieran vivir una vida común y corriente así; es muy difícil, seguro que sí. Pero un hombre que tenga un problema del corazón, algo tiene que hacerse enseguida o él va a morir. ¿Ven? El hombre que está lisiado quizás tenga un corazón bueno y pulmones buenos, y él vivirá. Pero éste otro individuo, algo tiene que suceder inmediatamente o él morirá. Tuberculosis y cáncer, esa es la cosa tremenda, esos son los asesinos. Estar lisiado no lo matará a Ud., pero esas cosas son las que matan a Ud. Cuando yo pienso: “¿Qué podría hacer yo por esa persona? ¿Cuál es mi mejor acercamiento? ¿Qué puedo yo hacer? Entonces eso me inquieta. La única cosa que yo puedo hacer es, por medio de un don…
17 Si yo supiera que al venir aquí y agarrarlos a cada uno de Uds. en mis brazos, y abrazarlos, y orar con Uds. y arrodillarme en el suelo, o tomar una moneda de un cuarto de dólar y ponerla en el suelo y empujarla con mi nariz por todas estas ciudades y volver, yo lo intentaría, seguro que sí. Pero eso no les haría ningún bien a Uds. La cosa principal para Uds. es tener fe aquí arriba en Cristo. ¿Ven? Y el pequeño don humilde que Él me ha dado, es para levantar la fe de Uds. para alcanzar eso. Yo espero que Uds. siempre entiendan eso. Y quizás, si Uds. no entienden, sólo oren, y yo estoy seguro que Él les permitirá entenderlo.
18 Gracias por la ofrenda. Eso estuvo bien, ¿no es cierto? Gracias, hermano Parton, yo verdaderamente lo aprecio. A Ud. y a todos Uds. miembros, todos Uds. personas, los miembros del cuerpo de Cristo. Sí. Yo no soy digno de la ofrenda de Uds., es correcto. Pero tengo un gasto tremendo. Los gastos de mi oficina y casa son de cien dólares diarios allá, sea que esté predicando o no; cien dólares diarios.
Yo no tengo ningún ingreso en lo absoluto, ningún patrocinador de ninguna denominación, nada en lo absoluto. Ningún financiamiento, nada, sólo las ofrendas voluntarias que la gente me envía y me da. Y a veces tengo una deuda de cientos de dólares. Y luego quizás obtengo una buena ofrenda de amor, grande, en alguna parte, de cuatro, o cinco, seiscientos dólares o quizás de mil, dos mil dólares. Yo he recibido hasta cinco mil en una ofrenda. Y lo que yo hago, yo voy a mi secretario y le digo: “¿Cuánto necesitamos?”
Dice: “Bueno, Billy, tenemos una deuda como de mil quinientos”.
Yo dije: “Bien, paga eso primero. Ahora, ¿qué tanto requerimos para funcionar hasta la siguiente campaña?”
19 Y se requieren otros quinientos para funcionar hasta la próxima campaña. Entonces lo restante lo ponemos en la obra misionera para así yo poder saber. Entonces cuando eso llega a ser suficiente, entonces puedo ir a ultramar y predicarles a esos pobres indígenas desnudos, hambrientos, y demás, y verlos ser guiados a Cristo. Entonces yo sé que simplemente soy un mayordomo del dinero de Dios, y tengo que rendir cuentas por lo que hago con ello. Y yo sé que no se ha malgastado en algo en qué pasearse, y tomando safaris, y cosas semejantes. Yo sé que todo se ha destinado para el Reino de Dios. Correcto. Y entonces cuando rinda cuentas, será a lo mejor que yo conozco, porque yo tomo el dinero y con eso voy y les predico el Evangelio a los paganos.
20 Y yo sé que Uds. están correctos allí. Cada misionero siempre está correcto. “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. Esas son las ordenes generales. Así que Uds. siempre están correctos. Les aseguro esto, amigos: cada centavo: Algunas de Uds. madres y padres tienen niños pequeños y demás, espero que Uds. no se hayan visto afectados al hacer eso. Espero que no. Y yo oro que eso vuelva a Uds. al ciento por uno. Y entonces, les aseguro que cada centavo será destinado, según lo mejor de mi conocimiento, para el Reino de Dios.
Yo tengo niños que alimentar, tengo un hogar que atender y cosas que hacer. Pero todo aparte de eso, lo pondré para el Reino de Dios según lo mejor de mi conocimiento. Gracias por su confianza para creer que yo lo haría. El Señor les bendiga.
21 Aquí hay unos pañuelos más para que se ore por ellos. Sólo recuerden, escríbanme a cualquier hora. La noche nunca se vuelve tan oscura, o la lluvia nunca cae tan copiosa, que yo no esté listo para hacer por Uds. lo que pueda hacer. Así que sólo escríbanme a cualquier hora, pidan un paño o comuníquense por teléfono de alguna parte donde yo pueda ir y orar por Uds. Yo no pudiera ir a su casa porque… a menos que el Espíritu Santo me diera una visión, porque constantemente estoy viajando todo el tiempo. Pero sólo digamos, si yo fuera a su casa, Uds. se pueden imaginar cuántos… El otro día estuvimos calculando que hemos estado en contacto personal con más de diez millones, así que Uds. se pueden imaginar lo que sería eso. ¿Ven?, Uds. casi no podrían hacer una declaración y ser justos. A mí me gustaría hacerlo, pero sencillamente no puedo. Y estoy seguro que Uds. como buenas personas entienden eso. Espero volver para estar con Uds. otra vez en alguna ocasión. Ahora, gracias nuevamente.
Quiero elogiar a los ujieres, a los músicos, la dama que toca el piano aquí, y a todos, por todo lo que Uds. han hecho; Uds. sencillamente han sido muy amables. Gracias.
22 Y a Uds. pastores, Uds. pastores colaboradores: Dios les bendiga. Todos Uds. unan sus corazones ahora y volvamos otra vez y estemos todos juntos y tengamos una gran reunión. Todos Uds. metodistas, bautistas, pentecostales, del Evangelio Completo, de la Cuadrangular, todos Uds., estemos unidos. Allá vamos a estar juntos, así que unámonos aquí abajo y trabajemos juntos para el Señor. ¿No creen Uds. que eso sea correcto? Sí. Hablemos con Él ahora mientras oramos por los pañuelos.
23 Amado Padre Celestial, Dios, mientras miro aquí e incluso hay un pequeño automóvil, un juguetito de algún niño… Oh Dios, pobre niñito, quizás él no tiene un pañuelo, por eso he orado por su juguete mientras que él jugaba con él, rogando que fuera sanado. ¿Lo concederás, Señor? Desde lo profundo de mi alma te pido que escuches mi oración.
Aquí hay pañuelitos y pedazos de tela, irán para aquellos que están necesitados. Oh Dios, mira eso, por favor Padre, concede que cada uno de ellos sea tocado por Tu poder Divino, y que ellos reciban lo que están pidiendo. Tal vez algunos de ellos son por hogares que están a punto de romperse, satanás separando a la madre y el padre. Oh Dios, ven a ellos rápidamente; pon Tus brazos alrededor de ellos, Padre, y hazles saber que en el Huerto del Edén Tú hiciste una ayuda idónea para un hombre, marido y mujer llegaron a ser uno. No permitas que eso suceda. Bendice todas estas cosas. Obtén gloria de todo ello, Padre. Lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tú Hijo. Amén.
24 Gypsy Smith dijo una vez, ellos recogieron una ofrenda de amor para él una vez y él dijo… Fue una ofrenda de amor bien grande; fue en Londres, Inglaterra, creo yo, tal vez allá en el Royal George Hall, en alguna parte en donde él estaba celebrando sus reuniones. Y él dice que después que todo había terminado y cuando él se disponía a irse esa noche, había una niñita andrajosa parada en la parte de atrás del escalón. Dijo: “Sr. Smith yo no pude darle mi ofrenda de amor junto con los demás, porque no logré entrar. Pero pensé que quizás le daría a Ud. mi ofrenda de amor aquí”.
Y él dijo: “Gracias, cariño”.
Y él estaba entrando y la abrió, era un papelito, y tenía allí una notita: “Papi me dio esta chupeta hace como dos semanas, y mi papi fue salvo en una reunión de ser un borracho, y esta es mi ofrenda”.
Gypsy Smith dijo: “De todo el dinero que la gente le dio a él no significó nada así, esa pobre niñita andrajosa”.
25 Eso es todo lo que ella tenía. Ella pensó que él tal vez podría disfrutar la chupeta, o que tenía un niño en alguna parte. La simplicidad de los niños nos enseña muchas cosas, ¿no es así? Simplemente es lo sencillo. Uds. rara vez ven que Dios rechace a uno, Él sencillamente no puede, ellos vienen tan sencillos. De esa manera debiéramos ser nosotros.
Uds. son tan amables que yo pudiera hablarles toda la noche, pero ahora mismo tengo que manejar unas seiscientas y tantas millas, tan pronto esto haya terminado, para regresar a Charlotte para comenzar el próximo miércoles por la noche. Oren. Y el hermano… Creo que allá será en el Teatro Fox. Vayan a vernos. Nos daría gusto de que vayan. Quiero intentar traer a mi esposa y al pequeño José de vuelta. Nosotros nunca tenemos un… mis dos niñitos… tengo tres. Billy es de otra madre que ya partió a la gloria hace muchos, muchos años cuando yo era un joven ministro bautista. Y yo he sido tanto papá y mamá para él, y hemos sido compañeros, y él se queda conmigo, anda para acá y para allá, me ayuda, y ha significado mucho para mí. Y oren por él también. Y por años permanecí soltero y me casé otra vez. Yo tengo tres hijos: Dos niñitas, la pequeña Rebeca, Sara; y José.
26 Si hay algún… si hay algún elogio para dársele a la familia Branham, dénsela a la Sra. Branham. Treinta y siete años de edad, completamente canosa, ella se ha parado entre mí y el público durante estos años, el parachoques en la puerta, en todas partes cuando muchos de los fanáticos incluso y demás cosas que simplemente surgen, tratando de maldecir y decir que si ellos no hacen esto y aquello. La pobrecita está tan nerviosa que a duras penas puede avanzar. Yo voy a tratar de traerla porque Uds. son una gente muy preciosa aquí en Carolina, yo quiero que ella los conozca a Uds., y que Uds. la conozcan a ella. Dios mediante la semana que viene sacamos a la niñita de la escuela para traerla con nosotros para ese momento.
27 Ahora, para hablarles un poquito de la Palabra, si Uds. me lo perdonan; oraremos por los enfermos. Recuerden siempre amigos que yo digo esto, y lo tengo bien grabado y Uds. ven que estas grabadoras están andando. Vigilen lo que Él dice. ¿Ven? Una visión no lo sana a Ud. Una visión es lo que Dios está mostrando para elevar su fe a un lugar para aceptar la obra consumada de Cristo en el Calvario. ¿Cuántos saben eso? Ahora, ¿cuántos lo entienden cabalmente? ¿Ven? Yo no tengo nada que pueda sanarles, o la visión no le sanará.
28 Ahora, una visión vendrá para elevar a una persona, muchas veces yo veo que Uds. van a morir; yo nunca digo nada, quizás sólo “El Señor le bendiga, siga adelante”. Yo lo digo de esa manera porque, Uds. saben, aún si la muerte ha sido pronunciada sobre un ser humano, algunas veces la oración puede cambiar eso. ¿Sabían Uds. eso? Así lo dice la Biblia. Bueno, efectivamente así ocurrió. Ezequías estaba enfermo, y el profeta Isaías, él era un profeta de Dios, fue allá y le dijo que él iba a morir, que él no se iba a levantar de la cama.
29 Entonces Ezequías volvió su rostro a la pared y lloró amargamente. Escuchen su oración: “Señor, te ruego que hagas memoria de que yo he andado delante de Ti con íntegro corazón”. Así es como se debe orar. “He andado delante de Ti con íntegro corazón”. Dios lo libró. Cuán avergonzado se sintió aquel profeta al regresar y retractarse de todo lo que había dicho. Él regresó y dijo: “Dios ha escuchado tu oración”.
Ahora escuchen, ¿quién era el hombre más importante de la nación? El rey. Pero, entonces ¿por qué no le habló Él al rey si es que el rey hablaba cara a cara con Jehová? La conversación era entre el rey… o mejor dicho, el rey le estaba hablando a Jehová. ¿Por qué no le habló Jehová directamente al rey? Porque él es el hombre más importante de la nación, y el rey de la nación más grande del mundo. Y allá el Rey más grande del cielo, el Rey de Reyes le estaba contestando al rey… o mejor dicho, el rey de la tierra le estaba hablando al Rey del cielo. Y entonces Él va y envía nuevamente a Su profeta. Es extraño, ¿no es así? Vean.
30 Uds. probablemente no me perdonarán por retenerlos así, pero sólo quiero mostrarles algo, amigos (discúlpenme por decir eso.)… explicarle algo a Uds. Dios tiene ciertas maneras de obrar. ¿Cuántos entienden eso?, digan: “Amén”. Muy bien ¡Dios tiene ciertas maneras de obrar! Y Uds. tienen que obrar de acuerdo a su manera de obrar. ¿Ven? Uds. no pueden hacerlo a su manera y según sus propios pensamientos; tienen que hacerlo a la manera de Él.
31 Ahora escuchen esto, permítanme darles una pequeña ilustración. Acá está una cosecha sobre éste cerro, y se está quemando por falta de agua. ¿Me escuchan? Una cosecha en este cerro quemándose por agua, y acá en este cerro (Uds. son dueños de ambos cerros), y por acá hay un pozo artesiano borboteando agua y desperdiciándose. Ahora, ¿qué si Ud. se para allá afuera y dice: “Yo quiero que esta agua venga sobre mis cosechas. Agua, te ordeno que vayas allá sobre esa cosecha. Agua, te ordeno que vayas allá sobre esa cosecha”.
Nunca irá allá. Seguro que no.
32 Pero existe una ley de la gravedad. Ahora, Ud. puede traer esa agua para acá si obra de la manera correcta. Si Ud. obra conforme a las leyes de la gravedad. Ud. puede traer esa agua alrededor de esa montaña y echarla alrededor de este lado y así regar toda la cosecha. ¿Es correcto eso? Sí. Pero sólo pararse allá afuera y gritar: “Agua ven para acá, agua ven para acá”, no lo hará. Pero si Ud. trabaja conforme a las leyes de la gravedad, Ud. llevará su agua hasta allá. Pero Ud. tiene que obrar conforma a las leyes de la gravedad.
Ahora, Benjamín Franklin dijo una vez que hay suficiente electricidad en un cuarto para hacerlo explotar, si el calor y lo demás fuera separado… el calor del frío, haciendo el relámpago… o mejor dicho, la electricidad.
33 Ahora, si Ud. estuviera parado afuera en medio de uno de estos grandes bosques cierta noche aquí, en la montaña. Y Ud. estuviera diciendo: “Oh, electricidad, estoy perdido aquí afuera, no puedo ver nada, tú estás aquí electricidad, yo sé que tú estás aquí. Así que electricidad ven acá y alumbra el camino y hazme una salida”.
La electricidad está allí, eso es verdad. Pero Ud. no la obtiene de esa manera. Ud. tiene que obrar conforme a las leyes de la electricidad. ¿Es correcto eso? Si esa electricidad es traída abajo, pasada por un generador hasta dar una luz, ella alumbrará el camino para mostrarle a Ud. la salida. Pero Ud. tiene que obrar conforme a las leyes de la electricidad.
34 De la misma manera es con Dios. Aquí está un hombre enfermo muriendo, el doctor no puede hacer más nada por él. Pero él no puede simplemente gritar: “Epa, Jesús, yo quiero que Tú vengas y me sanes”, decir: “Yo voy a hacer esto”. Eso no funcionará. Ud. tiene que obrar conforme a las leyes del Espíritu. Correcto. ¿Ve?, Ud. tiene que obrar de acuerdo a las leyes de Dios.
Ahora, voy a leer un poco de Su Palabra y luego vamos a hablar sobre la Palabra por unos cuantos minutos y tener servicio de oración por los enfermos. En San Juan 14, y comenzando con el versículo 5.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo pues, podemos saber el camino?
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mí propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la Palabra. Voy a hablar en esta tarde durante los próximos veinte minutos, o algo así sobre: Muéstranos Al Padre, Y Nos Bastará.
35 Ahora, si Dios es una Persona tan grande, ¿por qué no podemos verlo? ¿Es correcto eso? Ahora, vamos a ver si yo puedo hacer que Dios… traer a Dios, mejor dicho, a su… de tal modo que Ud. pueda estar seguro de verlo a Él aquí en esta tarde. ¿Se regocijarían Uds. en ello? Ahora, si Dios es una Persona tan grande, ¿por qué no podemos verlo si Él es el creador del ser humano? ¿Por qué no podemos nosotros verlo a Él? Y como Uds. saben, Felipe dijo: “Muéstranos al Padre y eso bastará”.
Ahora, yo voy a tomar cuatro maneras de ver a Dios, deseara que pudiéramos tomar cien, pero sólo voy a tomar cuatro maneras y verlas rápidamente para ver si no podemos ver a Dios. Ahora, vamos a hablar de Dios en Su universo, Dios en Su Palabra, Dios en Su Hijo, y Dios en Su pueblo. Y ahora, veamos si nosotros podemos ver a Dios.
36 Ahora, muchas veces se ha dicho que ningún hombre puede ver a Dios en ningún momento, así dice la Biblia. Pero el Unigénito del Padre le ha declarado. Felipe, aquí, fue muy inquisitivo; él quería ver al Padre. Él dijo: “¿Tanto tiempo que he estado con vosotros, Felipe, y tú no me conoces? Dijo: ”Cuando tú me ves a Mí ves a Mi Padre“.
En otras palabras, Uds. ven al Padre expresarse Él mismo a través del Hijo. Él y el Padre eran uno en el sentido de que Su Padre estaba morando en Él. No era Él haciendo las obras, Él era un Hijo, Él mismo, el Hijo de Dios inmortal nacido de la virgen. Y luego en Él estaba morando Dios el Padre, expresando a Sí mismo al mundo, Su actitud hacia el pueblo. ¿Ven? Bueno, así es como Cristo y Dios eran uno. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo. Ahora, Él dijo: “Cuando Uds. me ven a Mí, Uds. ven al Padre, y ¿por qué dices tú: ”Muéstranos al Padre?“
37 Ahora, miremos a Dios en Su universo. Tomamos el gran círculo del mundo. ¿Sabían Uds. que ningún hombre hasta la fecha, o ninguna ciencia puede probar qué hace que este mundo gire de la manera en que está girando? ¿Alguna vez lo han intentado? Ellos lo han hecho muchas veces, lanzan una pelota en el aire y la hacen girar y ésta no permanece en la misma categoría. Disminuirá o aumentará la velocidad, jamás permanecerá igual una fracción de segundos, en el mismo giro, porque es impulsada por un cierto movimiento.
Pero este mundo está girando tan perfectamente que ellos aún le pueden decir a uno cuando la luna, la estrella y el sol entrarán en eclipse de aquí a veinte años. Eso es perfecto. No hay una pieza de maquinaria en su automóvil, o ninguna otra pieza de maquinaria en ninguna parte que funcione a tal perfección. Ellos le pueden decir a uno el mismísimo minuto, de aquí a veinte o treinta años, cuando el sol entrará en eclipse, midiendo el tiempo por la revolución de su giro. Cuán maravilloso, cómo está colgando allí. Y yo dije: “¿Qué es la gravedad?”
38 Nadie lo sabe. Es algo haciéndolo girar, que no se sabe por qué está girando. Pero está girando perfectamente. Si se moviera sólo un poquito hacia la tierra, ésta se quemaría. Si se alejara un poquito de la tierra, ésta se congelaría. Pero permanece allí perfectamente. Y el verano y el invierno y las estaciones vienen perfectamente. Eso muestra que hay una mente maestra detrás de ello. Tiene que ser.
No hace mucho yo estaba hablando con un incrédulo. Yo estaba en colorado, íbamos cruzando la montaña. Y yo iba caminando, siguiendo la huella de un alce. Y él llegó, en su caballo, y dijo: “Hola”.
Y yo dije: “¿Cómo está Ud., señor?”
Y él dijo: “¿Adónde va Ud.?”
Yo dije: “Voy allá para ver… El guardabosque me envió a un campamento aquí, el campamento de vacas, allá en la cima de la montaña. Él dijo: Sigue esta huella”.
Él dijo: “¿Qué está Ud. haciendo?”
Yo dije: “Rastreando un alce”.
Él dijo: “Yo no quiero mentir… o, decir que Ud. es un mentiroso, pero Ud. está rastreando una vaca”.
Y yo dije: “Yo he cazado lo suficiente como para saber la diferencia entre un alce y una vaca”, ¿ve?
Y él dijo: “El alce no tiene la pata así… o, una vaca no tiene una pata así; eso es una huella de alce”.
Él se agachó y la miró otra vez, dijo: “Bueno, quizás Ud. tiene razón”. Dijo: “¿Ud. ha cazado antes?”
Yo dije: “Un poquito”.
Él dijo: “¿De dónde es Ud.?”
Yo dije: “De Indiana”.
Él dijo: “¿Cuál es su ocupación?”
Yo dije: “Guarda de caza”.
Él dijo: “Ud. ni siquiera es bienvenido en esta región”. Muy áspero, duro.
39 Yo dije: “Bueno, yo estoy aquí de todos modos”. Dije. “Bob Steel me envió para acá, lo cual es la Comisión de Cacería Interestatal. Yo estoy aquí para cazar un oso pardo”.
Él dijo: “Allá no hay osos pardos”.
Yo dije: “Él dijo que sí había. Yo tomaré su palabra al respecto”.
Él dijo: “¿Sabe Ud. montar a caballo?”
Ahora, uno tiene que ser muy cuidadoso cuando dice eso. Y yo dije: “Oh”, dije, “yo he montado un poquito”. Y dije: “Pero no soy jinete”.
Dijo: “¿Cree que pudiera montar este caballo?”
Yo dije: “Sí, señor”.
“Bueno, suba pues”. Él dijo: “¿Y Ud. es un guarda de cacería?”
Yo dije: “No de esta región”. Porque yo sabía que si lo hubiera sido, él era un violador. Así que, yo dije: “No de esta región, de Indiana”.
Y él dijo: “Bueno…”
Yo dije: “Yo no tengo nada que ver con sus leyes aquí. Sólo estoy aquí de cortesía; ando cazando este oso”.
Y él dijo: “Bueno, yo no creo que el oso está allá”.
Y yo dije: “Bueno, sabremos más acerca de eso cuando yo lo cace”.
Y él dijo: “¿Le pagan un buen sueldo?”
40 Y yo dije: “No, no mucho”. Dije: “Verá, la razón por la cual soy un guarda de cacería”, dije, “yo hago eso como ocupación, para ganarme la vida, pero yo soy ministro”.
Él dijo: “¿Un qué?”
Yo dije: “Un predicador”.
Él dijo: “Ud. luce muy inteligente para eso”.
Y yo dije: “Bueno, señor, esa es la cosa más inteligente que yo conozco”.
Y él dijo: “Mire, ¿cree Ud. en ese nacimiento virginal?”
Y yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Yo quiero decirle a Ud. en primer lugar que yo soy un incrédulo”.
Y yo dije: “Bueno, eso no es nada de qué jactarse”.
Y él dijo: “Bueno”, dijo…
41 Yo dije: “No es mi intención contrariarlo a Ud., yo estoy montando su caballo. Pero”, dije, “yo sólo quiero decirle esta cosa, que Ud. es un hermano caído y Ud. debe ser corregido”.
Dijo: “Entonces corríjame Ud. Si Ud. me corrige sobre el nacimiento virginal, yo lo aceptaré”. Él dijo: “Yo no creo que haya una sola palabra de eso que sea verdad”.
Yo dije: “¿No?”
Él dijo: “No, señor, eso va en contra de toda prueba científica”.
Yo dije: “¿Qué libros ha leído Ud.?” Él había leído a Darwin, las “Éticas de Darwin”, y lo demás. Yo dije: “Sí, pero Ud. no ha leído el Libro correcto”.
“Oh, yo he leído la Biblia también”.
Yo dije: “Bueno, ¿Ud. no la cree?”
Él dijo: “Mire, predicador…” Después de más o menos una hora de discusión, él dijo: “No existe una forma posible en todo el mundo de que eso sea así”. Él dijo: “Eso está en contra de toda regla científica…”
Yo dije: “Ud. jamás conocerá a Dios por medio de la ciencia. A Dios se le conoce por medio de la fe”.
42 Y él dijo: “Eso está en contra de toda regla científica”. Dijo: “Mire, en realidad tiene que haber un contacto entre el macho y hembra aún en el maíz, y en las frutas, en todo lo demás, las abejas cargando el polen, todo”. Dijo: “Tiene que ser así”. Dijo: “Tiene que ser así”. Dijo: “Sencillamente no puede ser de otra manera”.
Yo dije: “Bueno, ahora Ud. me estaba diciendo de cómo el mundo llegó aquí, cómo es que el sol y la luna soltaron un pedazo del uno al otro, y éste salió por acá. Y cómo es que el primer hombre era una esponja y llegó a ser un mono y así sucesivamente, todo eso”. Yo dije: “Ahora, todas esas cosas, Ud. tiene que creer eso por un libro. Y yo sólo… yo tengo la suficiente fe para creer eso. Yo sólo creo que lo que Dios dijo es la verdad”.
Y él dijo… Yo dije: “¿Y Ud. no cree que ese pudiera ser un nacimiento virginal?”
Él dijo: “No. En primer lugar yo ni siquiera creo que haya algo para hacerlo un nacimiento virginal”.
Yo dije: “Dios Todopoderoso, el Creador”.
Dijo: “Yo ni siquiera creo en uno”.
43 Yo dije: “Bueno, entonces Ud. está en una condición terrible, efectivamente”. Dije: “Quiero preguntarle algo”. Uds. saben, mamá siempre me decía, un viejo refrán: “Dale suficiente cuerda a la vaca y se ahorcará sola”. Y eso es correcto.
Dije: “Quiero preguntarle algo. ¿Admitirá Ud. que Él tuvo una madre, según las Escrituras?”
“Sí, María fue Su madre”. Pero es imposible para un Ser Creador (¿ven?), que lo creó a Él, Él tenía que tener un contacto como tal con un padre terrenal, el cual Ud. dice que fue José o algún otro hombre“.
Dijo: “Eso es exactamente correcto”.
Yo dije: “Ningún hombre pudiera venir aquí por una madre sin tener un padre terrenal como tal”.
Él dijo: “Eso es correcto”.
44 Yo dije: “¿Entonces cómo llegó aquí el primer hombre, ya sea mono, renacuajo, o lo que pudiera ser; él tuvo que tener un papá y una mamá, ambos de acuerdo a su declaración?” Hasta el día de hoy él aún no me ha respondido.
Eso es correcto. Vean, Uds. tienen que creer que Él es. Yo dije: “Hermano, sus ideas están más diluidas que el caldo hecho de la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Yo dije: “Ud. sencillamente no tiene nada en lo cual basarse, porque eso está errado”.
Y ahora, el hombre es un cristiano leal, ama al Señor Jesús. Yo lo conduje a Cristo como dos o tres días después de eso, acostado en un saco para acampar en la noche, una noche como a la una cuando él estaba mirando las estrellas colgando sobre él.
Ahora, ¿ven Uds.?, Uds. tienen que conocer a Dios. Dios está obrando en Su naturaleza. ¿Cómo pudiera esa flor allí, qué haría a esa flor amarilla, y a la siguiente blanca, y a la siguiente azul? ¿Cómo mueren ellas y salen otra vez? ¿Cómo movió Dios este gran…?…
45 ¿Alguna vez se ha parado Ud. observando la puesta del sol y algo viene sobre Ud. y simplemente llora? Yo he hecho eso muchas veces. No hace mucho tiempo, yo estaba hablando en alguna parte. Hace unos días yo estaba contando al respecto. Espero que no haya sido aquí. Pero de cualquier forma, yo estaba cazando alce un otoño, bien arriba en la cima de una montaña. Y hacía frío allá. Y en la época de otoño las lluvias vienen, y luego sale el sol, y entonces viene la nieve y se derrite. Es como tormentoso. La manada de alce estaba muy arriba.
46 Yo amo las montañas. La madre de mi madre era india cherokee de pura sangre, de los valles aquí, y mi conversión nunca quitó eso de mí. Yo amo a la naturaleza, porque veo a Dios en la naturaleza. ¿Cómo puede un árbol mudar sus hojas y toda su vida bajar directamente a la otra casa, y vivir aquí abajo hasta que el invierno ha pasado, luego subir nuevamente y producir hojas y manzanas y cosas otra vez? ¡Dios tiene que hacerlo! Cierto.
Cualquiera que está bien de la mente sabría eso. Dios está en Sus árboles. Dios está en la puesta del sol. Dios está en las pequeñas abejas. ¿Cómo obtuvieron el aire acondicionado? Lo obtuvieron de una abeja. Cómo es que ella carga el polen, entra allí… Ella solamente vive seis semanas. Sus pequeñas alas se mueven para atrás y para adelante toda la noche porque ella carga agua, algunas de ellas traen agua, y ella trabaja hasta morir. Sus pequeñas alas se vuelven quebradizas, ellas se caen, y los pájaros se la comen. Seis semanas es la vida normal de una abeja. Y cómo es que Dios se mueve a través de Su naturaleza, y la vigila, cómo Él lo hace.
47 Allá este año yo estaba caminando alrededor y había una… Si Uds. sencillamente miran en cualquier parte, Uds. verán a Dios. Si tan sólo lo creen. Y allá arriba en la montaña yo iba caminando, no era tanto para cazar el alce y demás, oh, no. Simplemente para estar a solas, fuera de las reuniones, para estar solo, agarrar el rifle en la mano, ponerme un par de mocasines, e irme. Recorrer treinta y cinco, cuarenta millas al día, a través de los ventisqueros y por allí en alguna parte sólo para encontrarme a solas, estar solo, donde uno puede detenerse y mirar a su entorno y verlo a Él. Estar allá arriba en la cima de la montaña.
Florida, ojalá no les hiera los sentimientos, Uds. que son de Florida. Cuando crucé a Florida la primera vez, yo otorgué mi parte a los indígenas seminoles. Toda esa pintura artificial allí me hace recordar a una mujer tratando de ser bonita con mucho de Max Factor en ella. Eso es una vergüenza, sí, señor, ella es artificial. Pónganla en un puesto para lavar y ella no lucirá de esa manera. Y eso es lo que yo pienso de Florida, toda pintada, y todo eso no es natural. A mí me gusta mirarla de la manera que Dios la hizo. La manera como Él la tuvo en el principio: las grandes colinas, hermosas, esa es la manera como Dios la hizo. Y uno mira a Dios en la naturaleza allí, y uno puede verlo.
48 Entonces un día, caminando por allí, se levantó una tormenta, y yo me metí detrás de un árbol, un viejo árbol caído. Allá bien alto, porque la manada de alce aún no había bajado. La tormenta no había sido lo suficientemente severa para hacerlos que bajaran. Estaba seco abajo en el valle. Se requiere del clima tempestuoso para hacerlos que bajen. Así que me metí detrás del árbol y estaba parado así detrás del árbol hasta que la tormenta pasó.
Y después que la tormenta se fue… Se puso frío durante la tormenta, cuando el ciclón pasó. Y yo miré, y donde el… todo se había congelado, donde el agua se había congelado y habían carámbanos colgando en la siempre verde, Uds. saben; ellas estaban todas congeladas como pedazos de hielo. Allá bien adentro de la región occidental, entre las hendiduras de las rocas, el sol se estaba ocultando. Y yo miré, y se formó un arco iris a lo largo del gran valle allí, donde estaba bien alto. Yo estaba probablemente a cuarenta, cincuenta millas de la civilización. Y allí, ese grande y hermoso arco iris. Y yo dije: “Oh gran Jehová, cuán grande eres Tú. Allí está la señal de que Tú nunca destruirás el mundo con agua”. El arco iris significa una promesa. Yo miré eso y pensé: “Oh Dios, seguramente que Tú estás aquí arriba en las montañas. Cuán maravilloso es”.
49 Justo en ese momento escuché algo. Y me detuve como lo haría cualquier cazador, escuché, y era un bramido. ¿Qué era? Era un alce macho; él se había perdido de la tribu. Ellos comenzaron a bramar por acá (la tormenta los había separado), y estaban bramando llamándose el uno al otro. Y oh, vaya, como dijo David: “El abismo llamando al abismo”.
Bien atrás acá de este lado de la montaña el viejo lobo gris comenzó a aullar. La compañera le respondió en el valle. Ahora, Uds. hablan de un hombre llorando; eso los hará llorar a Uds. Hay algo al respecto; uno lo ama. Hay algo que se mueve. Yo estaba parado allí, diciendo: “Oh Jesús, Hijo de Dios, cuán grande eres Tú”. Ese es un gran ojo que todo lo ve mirando allí, donde quiera que uno mira. Yo podía oírlo a Él en la manada de alce, podía oírlo a Él en el lobo del bosque, podía verlo a Él en el arco iris; a donde quiera que uno vea lo puede ver a Él. Cuán hermoso es mirarlo a Él. Uno tiene que tenerlo aquí adentro primero.
50 Un muchachito en nuestra región, solía, él iba a la iglesia, él empezó a oír acerca de cuán grande era Dios. Así que, él dijo: “Mamá, ¿puede alguien ver a Dios si Él es tan grande?”
Ella dijo: “Pregúntale al pastor, cariño, ¿cómo esperarías que yo lo supiera?”
Bueno, él fue al pastor y le dijo: “Pastor”, dijo, “¿pudiera alguien ver a Dios?”
Dijo: “No, hijo, no. Ningún hombre puede ver a Dios y vivir”.
Él fue a la maestra de escuela dominical, y ella dijo: “No, nadie puede ver a Dios y vivir”.
51 Él amaba la naturaleza. Hay una isla un poco más arriba de nosotros llamada La Isla de Seis Millas. Un anciano pescaba allá, partió a la gloria recientemente, tenía barba blanca y cabello blanco. Un día el muchachito había estado con él allá en el río. Regresando del río vino una lluvia, y el sol se estaba ocultando en el occidente y causando un arco iris en el oriente. El viejo pescador iba remando con sus remos, remando el agua como solamente un barquero puede apreciar la naturaleza. Y cuando él comenzó a remar así, de repente, haciendo un ruido mientras remaba así, él alzó la mirada, y a todas las hojas se les había lavado el polvo en pleno verano, y vio el arco iris. Él siguió remando otra vez, detenía los remos, y los dejaba que golpearan mientras el bote iba navegando.
52 Después de un rato, el muchachito, sentado en la proa del bote notó en el rostro del anciano pescador, lágrimas que bajaban por su barba blanca. El muchachito se conmovió todo, corrió hacia el centro del bote, se postró en las piernas del anciano pescador, y dijo: “Señor, voy hacerle una pregunta que mi padre no pudo responder, mi pastor no pudo responder, mi escuela dominical no pudo responder, y mi mamá no pudo responder”.
Dijo: “¿De qué se trata, hijo?”
Dijo: “Si Dios es tan grande, ¿por qué no podemos nosotros verlo a Él?”
Él sencillamente aló y colocó los remos sobre sus piernas y comenzó a llorar, abrazó al muchachito y dijo: “Hijo, todo lo que yo he visto en los últimos cuarenta años ha sido a Dios”. ¿Ven?
Había tanto de Dios en el corazón del anciano, que él podía verlo a Él a donde quiera que miraba. Si Ud. lo tiene a Él aquí adentro, Ud. lo puede ver a Él allá afuera. Eso es correcto. Él usará los ojos suyos para mirar. Ud. no verá daños, y peligros, y fallas, y cosas; Ud. solamente verá a Dios, donde quiera que sea.
53 Recuerdo que parado allí, al lado de este árbol, para terminar la historia de eso antes de que vayamos a otro tema. Parado allí al lado del árbol, yo estaba alabando a Dios. Alcé mis manos y comencé a llorar. Uds. probablemente me llamarán un aleluya de todos modos, así que más vale que se acostumbren a ello ahora. Corrí alrededor de ese árbol tan rápido como podía, gritando a voz en cuello. Pues, si alguien hubiera llegado allí, hubiera pensado que alguien estaba allí habiéndose fugado de la institución para dementes, o que el Ejército de Salvación estaba allí en el bosque. Yo estaba gritando y corriendo y gritando tan fuerte como yo… Yo tenía que desahogar mis sentimientos. Dios estaba todo a mí alrededor. Allí estaba Él en el arco iris. Allí estaba Él en los lobos. Allí estaba Él en la manada de alce. Allí estaba Él en todos lados. Yo dije: “¡Oh Jehová, oh, yo te amo!” Y di vuelta, y vuelta, y vuelta alrededor del árbol otra vez, tan rápido como podía.
54 Miré y vi el sol ocultándose; yo dije: “Oh, Tu ojo que todo lo ve, Tú vigilas sobre mí. Allí estás Tú aullando allá en el lobo. Allá estás Tú bramando en el alce. Oh, Tú estás en todas partes Jehová”.
Y di vuelta y vuelta alrededor del árbol otra vez. No podía evitarlo, había algo dentro de mí, que me llamaba para que adorara. Yo estaba en Su presencia, en la más grande catedral que me había sentado en toda mi vida: la gran catedral de Dios oyendo el sonido de esos pinos venir, ese susurro en los pinos cantando: “Hay una tierra más allá del río, que ellos llaman el dulce para siempre”. Mientras estaba cantando así, esos pinos susurrando. Oh, yo pensé: “Eso es correcto, Señor. ¡Aleluya!” Yo dije: “Esa gran tierra en alguna parte”. Y yo estaba adorando. Y me detuve. Yo sencillamente estaba disfrutando de un gran jubileo chapado a la antigua a solas. No me importaba quién me escuchara. ¡Yo estaba adorando a Dios! Entonces me detuve por unos instantes. Pensé: “Oh, cuán maravilloso”.
55 Yo empecé a escuchar algo. Miré hacia mi lado y allí estaba una pequeña ardilla de pino. Yo no sé si Uds. las tienen aquí o no. Esa es la cosa más ruidosa del bosque. Y allí estaba sentada, ahí, con esa pequeña cola enrollada, haciendo cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara“, como que iba a hacerme pedazos. Yo pensé: ”¿Te alboroté yo, pequeñita? No fue mi intención“. Dije: ”Oh, te pareció que sí lo hice. ¡Aleluya! ¡Aleluya!“ Y dije: ”Oh, cuán maravilloso.
Y ella continuó haciendo: “Cháchara, cháchara, cháchara, cháchara”. Sus ojos azules como algodón miraron hacia abajo así. Yo pensé: “Ella no me está mirando a mí”. Y de repente vi un águila enorme que había sido forzada a bajar en la tormenta, debajo de este árbol caído, y saltó allí, me miró con esos grandes ojos grises, y volteó para ver a esa pequeña ardilla de pino. Yo pensé: “Ahora Dios, Tú estás en el lobo, estás en el alce, estás en la puesta del sol, estás en el viento, estás en el árbol, estás en el arco iris, ¿por qué interrumpiste esto? Ahora, ¿qué hay en esa águila? ¿Qué tiene esa ardilla de pino que ver con ello? Aquí estoy yo adorándote, y algo así sucede”.
56 Yo miré a esta grande águila, pensé: “Bueno, ¿qué la hace a ella tan valiente?” Pensé: “Oye, amiga, ¿estás asustada?” Yo vi que ella no estaba asustada. Pensé: “Allí está Dios, allí mismo”. Dios no es un cobarde. Y Él no puede usar a cobardes. Si Ud. tiene temor de testificar de su sanidad, o de su salvación, Él no puede usarlo a Ud., Ud. no sirve. ¿Ven? Él necesita a alguien que tenga un espinazo en ellos y que puedan pararse firmes y decir: “Lo correcto está correcto y lo errado está errado”. Esa es la clase de gente que Él puede usar. Eso es admirado por cualquiera. Eso es admirado entre los hombres por las mujeres. No importa qué tan fea sea ella, o lo que pudiera ser, él la admirará a ella si ella mantiene su lugar. No importa lo que ella sea. Eso es correcto. Es admirado entre cualquiera, entre soldados, en todas partes. Es entre… en el ejército de Dios, cómo es que Dios lo admira. Igual que David, conforme a Su propio corazón.
57 Yo vi a esta vieja águila sentada allí. Pensé: “Yo te admiro, pero en verdad, ¿estás asustada?” Pensé: “Tú sabes que aquí está mi rifle; yo pudiera dispararte”. Yo no lo haría por nada. Pero dije: “¿Sabes que yo pudiera dispararte?” Eso no la molestó a ella. Yo pensé: “Creo que averiguaré si ella salta, si sabe lo que es ese rifle”. Agarré ese rifle. Cuando agarré el rifle, ella me miró así, abrió sus ojos bien grandes, y me miró. Pero no estaba preocupada por mí; parecía que esa pequeña ardilla listada la estaba fastidiando, esa pequeña ardilla de pino. Tenía esa pequeña cola enrollada hacia arriba, haciendo: “Cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara”. Y yo pensé: “Vaya, vaya, tú eres un animalito ruidoso”. Y pensé: “¿Por qué no estás asustada? ¿Qué te hace que no estés asustada?”
58 Bueno, sucede que miré, y ella se mantenía haciendo así, Uds. saben, con sus alas. “Ah”, yo dije: “Ya entiendo”. ¿Ven? Dios le dio a ella dos alas. Esa es la manera provista de Dios para ella. Ella sabía que antes que yo pudiera ponerme ese rifle en mis hombros, ella estaría en esa maleza. ¿Ven? Ella sabía en dónde estaba parada, por eso no tenía temor.
Y si Dios le puede dar a un águila tanto así de valor, con dos alas para volar hasta donde puede estar segura, ¿qué haría Él a un hombre que está lleno con el Espíritu Santo? ¿Qué debiera hacer eso, mientras que Él esté presente? Yo pensé: “¡Eso es correcto!”
Así que, después de un rato ella se cansó de ver a esa pequeña ardilla de pino… o mejor dicho, de escucharla, así que dio un gran salto, batió sus alas un par de veces, y salió de los arbustos, y estaba allá volando en el aire. Y entonces yo lloré. No volvió a aletear más, jamás intentó batir sus alas y alejarse; ella simplemente fijó sus alas. Y cada vez que ese aire venía, ella simplemente se extendía y fijaba sus alas allí en ese aire, y éste la elevaba. Yo la observé. El aire vino y la elevó, la levantó, hasta que ya no se divisaba, dejando a esa pequeña ardilla de pino sentada allí maldiciendo y comportándose de la manera en que estaba.
Yo pensé: “Así es, Señor, no un saltar, saltar, aquí, ni correr, correr, aquí, unirse a la metodista, unirse a la bautista, luego regresar a ésta, y ser bautizada de esta manera, de esa manera, eso no es. Sólo se trata de fijar sus alas de fe. Cuando los vientos del Espíritu Santo vienen, aléjense de ellos, sigan y sigan, sigan y sigan hasta desaparecer por completo. Dejando acá esta pequeña doctrina terrestre: ”Cháchara, cháchara, cháchara: los días de los milagros ya pasaron. Cháchara, cháchara, cháchara: no hay tal cosa como la sanidad Divina. Cháchara, cháchara, cháchara: Ud. no recibe el Espíritu Santo“.
Dejen eso, aléjense, sigan volando. Simplemente fijen sus alas, aléjense. Cundo Dios envíe los vientos, naveguen sobre ellos. Eso es correcto. Aléjense de esta cháchara, cháchara terrestre que dice: “Esto no puede suceder”, y: “Eso no puede suceder”. Yo dije: “Señor así es”.
59 Así es, amigos. Dios está en Su universo. Él le habla a Su pueblo. ¿Uds. creen eso? Ahora, tendremos que darnos prisa, pudiéramos quedarnos en eso por horas.
Dios está en Su Palabra. ¿Uds. creen eso? Cada Palabra de Dios es una simiente. Jesús así lo dijo. La Palabra es una simiente. Y lo que la simiente es producirá exactamente lo que es la simiente.
En la Biblia Él fue llamado Jehová-Jireh, Jehová-rapha, y Jehová-bandera nuestra, Jehová-manasés, todos esos nombres redentores, todo eso eran promesas, de quién era Jehová. Cada promesa Divina de Dios se cumplirá si se encuentra en el terreno correcto.
Aquí está lo que sucede. Muchas veces con la gente, yo lo noto en las campañas, observando en las grabaciones y las líneas de discernimiento. Las personas están allí sentadas, y parece que están a un millón de millas de lejos. Ni siquiera están pensando en algo… Ellos incluso están pensando acerca de la sanidad. Pero no son sus intelectos aquí trabajando, es su subconsciente trabajando. Su subconsciente es su alma.
60 Ahora, no hace mucho, para mostrarles cuán perfecta es la Palabra de Dios, la Biblia dice: “Como un hombre piensa en su corazón”, (¿es correcto eso?), “así es él”. El antiguo incrédulo solía decir: “Ahora, ¿no es esa una locura? Pues, no existen facultades mentales en el corazón de un hombre. Éste es una pequeña bomba que bombea sangre. Él no puede pensar en su corazón. Él piensa en su cabeza. Así que la Biblia está errada según eso.
El año pasado, por allí como en enero del año pasado (ya hacen dos años), yo estaba en Chicago, y un gran titular en el periódico decía: “La ciencia ha encontrado…” Escuchen esto: “La ciencia ha encontrado que en el corazón humano hay un pequeño compartimiento que no tiene ni siquiera una célula de sangre en él. No está en el animal; está solamente en el humano”. Y ellos dicen: “Es la morada del alma”. Así que entonces un hombre sí piensa desde su corazón; ¡Dios tenía razón! Ahora aquí, vean, aquí adentro, Ud. dice: “Ahora, déjeme ver. Sí, eso dice eso, pero yo me pregunto si eso fue para mí. ¡Um! Yo no sé si eso fue así o no”. Eso es razonamiento. Ud. puede razonar con esto.
61 Esa es la razón que predicadores hoy que no creen en sanidad Divina…Es que la salvación jamás ha bajado a su corazón, solamente está en su cabeza. Ellos han pasado por un seminario, donde tuvieron toda la teología. Ellos debieran olvidarlo todo y seguir a Cristo. ¿Cómo pueden Uds. creer cuando no hay nada en Uds. con qué creer? Es solamente una teología mental.
Recientemente tuvimos a una mujer en Louisville, Kentucky, y ella estaba cerca de nuestra iglesia allá, una muchacha muy bonita. Pero era una iglesia grande y fina, una iglesia metodista. Yo siempre pensé que la muchacha no lo tenía, que no estaba bien. Pero ella se casó con un muchacho que era realmente un buen cristiano lleno del Espíritu Santo. Ellos se fueron, y después que se habían casado… Su padre era un diácono en esa iglesia, un buen hombre, un hombre lleno del Espíritu.
62 Y entonces ella anduvo vagando por allá en la región, y de repente, ellos, algo surgió, y por causa de su trabajo tuvo que irse a otra ciudad. Cuando él se fue a la otra ciudad, entonces tomó un empleo allí. Y ella era pianista, así que llegó a ser la pianista en esa iglesia. Y vinieron a darse cuenta que la iglesia metodista no era muy espiritual. Y se fijaron que casi todas las mujeres fumaban cigarrillos. Debería darles vergüenza. Ese es el movimiento más grande de la quinta columna que el mundo alguna vez ha tenido. Ojalá tuviera tiempo para quedarme en ello. Pero los predicadores hacen eso.
Miren, yo tengo mi opinión con respecto a mujeres que fuman cigarrillos. Ciertamente la tengo. Yo la tenía cuando era un muchacho y nunca la he cambiado. Oh, es la cosa más pequeña que Uds. alguna vez han hecho. Y es el daño más grande a esta nación y a la maternidad, que alguna vez se ha hecho. Las estadísticas muestran que ocho… creo que es el ochenta o noventa por ciento de los niños que nacen, si una madre los amamanta y no les da… A no ser que ella le dé leche de vaca, recibirá el veneno de la nicotina, el bebé, y no vivirá ni dieciocho meses. Hablar de una quinta columna [grupo de partidarios secretos de una nación enemiga, dentro del país—Traductor.]
No se preocupen de que Rusia venga acá a destruirnos. Rusia no nos va a destruir, es nuestra podredumbre lo que nos está destruyendo, eso es lo que es. No es el petirrojo que picotea la manzana que la daña, es el gusano en el corazón. Eso es exactamente correcto. Así que, ese es el otro lado, estos predicadores les hablarán a Uds. acerca de eso.
Pero ahora, eso es lo que Uds. necesitan hoy, ¡es una buena limpieza de la casa a la antigua en la iglesia! Correcto. Regresar a un buen avivamiento antiguo al estilo de San Pablo y al Espíritu Santo de la Biblia otra vez. Con razón estamos en la corrupción en que estamos. Ciertamente, así es. Se siente que el Espíritu Santo lo está empujando de todas maneras.
63 Noten, entonces todo esto, esta muchacha, ella comenzó a fumar también. Ella comenzó a razonar. “Pues, si las otras mujeres pueden hacerlo, ellas son de mucha estima, ¿por qué no puedo yo hacerlo?” Y empezó a fijarse en sus vecinas, todas sus hermanas en el vecindario, usaban esas ropitas escandalosas. Desde luego, Uds. saben, Uds. tienen que usarlas allá afuera cuando los hombres están volviendo de la, Uds. saben, de las fábricas y demás. Es que Uds. sencillamente tienen que salir al jardín. Uds. no se presentan delante de los hombres de esa manera… Uds. no se presentan delante Dios de esa manera, Uds. lo están haciendo es para presentarse delante de los hombres. Y Uds. madres que permiten que sus hijas hagan eso, Uds. deberían tener un buen tiempo de estimulación posterior del protoplasma chapado a la antigua. Eso es exactamente correcto.
64 Lo que necesitamos hoy en día son unas buenas madres chapadas a la antigua que… Yo dije que tengo dos hijas, puede que ellas se acuesten allá en la playa, una de ellas en una ocasión también, para obtener un bronceado. Ellas obtendrán un broceado pero no será de ese sol allá afuera, será con el hijo del Sr. Branham con una tabla de un barril tan pronto que yo las pueda alcanzar. Ellas obtendrán un bronceado, efectivamente. Eso es correcto. Y además será el hijo de mi padre haciéndolo. Sí, señor. Es una vergüenza cómo Uds. bajaron la guardia, Uds. metodistas, bautistas, ¡y los pentecostales también! Cierto. Solía ser incorrecto en la iglesia, pero ahora, oh, el diablo pudiera haber pasado de moda, pero él no cerró su negocio, yo les diré eso a Uds. ahora. ¡Aleluya! Me siento religioso.
Permítanme decirles, hermanos, lo que necesitamos hoy es tomar el fuego del horno a la antigua y ponerlo en el altar otra vez. ¡Llevarlo allá a los corazones de la gente y comenzar el avivamiento! Si era incorrecto en aquel entonces, es incorrecto hoy. Correcto.
65 Noten, allí, ella empezó a usar esa ropita. Su esposo le dijo: “Querida, yo no creo…”
“Ahora”, ella dijo: “Mira, si Susie, y Ella, y todas ellas pueden usarlas, ¿por qué no puedo yo?”
Vean, en lo profundo de su alma le decían: “Eso está mal”. La conciencia les dirá a Uds. eso. Pero ¿qué hizo ella? Ella se fue al intelecto, al razonamiento. “Pues bien, si las demás pueden hacerlo, ¿por qué no puedo yo hacerlo? Ellas son de buena estima; todas son cristianas, ellas van a la iglesia. ¿Por qué no puedo yo hacerlo si ellas lo hacen?”
66 Ahora, ¿ven Uds.?, la Biblia nos manda a derribar el razonamiento. ¿Ven? Allí es donde los predicadores no creen en sanidad Divina. Allí es donde la gente no cree en lo sobrenatural. Lo único que tienen es un razonamiento intelectual. Escuchen, esta alma aquí adentro es Dios. Y Dios concordará con Su Palabra cada vez. Él no razonará, Él la creerá. Y cuando Ud. lo cree desde su corazón, la Biblia dice: “Ud. lo tendrá”. Ese es el problema, Ud. está tratando de hacer que el razonamiento lo acepte, cuando es más bien su corazón que tiene que aceptarlo.
Y de repente, ella comenzó a… Un pequeño pico de oro se mudó al vecindario con un barril de grasa sobre su cabello, casi. Él empezó a darle un beso de buenas noches en la cerca de atrás, un pequeño amorío. Y de repente, Ud. sabe, ella abandonó al pobre Juan, huyó y se casó con este pico de oro. No habían vivido juntos sino sólo un tiempecito cuando él encontró a una muchachita más bonita que ella, así que… Ella debió haber tenido suficiente sentido para saber eso. Él se fue y la abandonó. Y ella se casó con otro. Entonces él se fue y la abandonó; luego ella tuvo un esposo de hecho.
67 Pero Uds. saben, la Biblia dice: “El alma que pecare, esa alma morirá”. Muerte significa “separación”. Ella simplemente siguió alejándose de ello, más y más, y eso alejándose de ella. ¿Ven? La primera vez que ella comenzó a fumar, ella debió haber sabido. El alma le dijo: “Eso está mal”. El razonamiento le dijo: “Pero el resto de ellas lo pueden hacer, ¿por qué no puedo yo?” Cuando ella se ponía esas ropitas impías, la naturaleza misma le decía a ella que eso estaba errado. Pero ella decía: “Si las demás lo pueden hacer, ¿por qué no puedo yo?” ¿Pueden ver a dónde han llegado nuestras mujeres americanas?
68 Yo me sentí tan mal allá en San Angelo, no hace mucho, allá en Roma, ellos tenían un letrero allí que decía: “Mujeres americanas, por favor pónganse ropa antes de venir, para respetar a los muertos”. Y eso en un lugar como Roma. Debería darles vergüenza. Puede que yo las esté quemando, pero mi mamá solía decirme…
Cuando yo tomaba aceite de resino… hasta el día de hoy yo todavía no puedo soportar esa cosa. Todos los sábados por la noche tomábamos un baño en una vieja tina de cedro y luego teníamos que tomar una dosis de aceite de resino. Nosotros no teníamos la clase correcta de comida para comer y demás, así que ella… Yo le decía: “Mamá yo no lo soporto”. Yo me aguantaba la nariz y me daban ganas de vomitar. Yo decía: “Eso me pone tan enfermo”.
Y me decía: “Si no te enferma, no te hará ningún bien”. Así que tal vez yo intentaré la misma cosa aquí. ¿Ven? Si esto les enferma, entonces quizás les revuelva sus órganos espirituales, su gastronomía, de manera que Uds. puedan digerir una buena cena del Espíritu Santo de vez en cuando.
69 Fíjense, déjenme decirles, entonces esta mujer, al poco tiempo ella llegó al punto donde se enfermó. Ella lo pospuso por un rato y finalmente fue al doctor. Hermano, eso lo alcanzará a Ud. tan cierto como cualquier cosa. Ellos descubrieron que ella tenía una malignidad avanzada. No había nada qué hacer sino morir.
El pastor de nuestra iglesia, el Reverendo Orman Neville, de la iglesia metodista, él fue a visitar a la mujer. Él dijo: “Yo iré a visitarla, porque yo sé que el hermano Branham conoce a su papá, y yo pienso que él la conoce a ella. Y yo sé que ella está viviendo allá en esa clase de vida”. Dijo: “Voy a visitarla para hacer que se enmiende”, dijo, “porque eso es lo que él le diría a ella tan pronto llegara allí. Y le preguntaré si ella quiere que yo vaya”. Ella caminó allí y él dijo: “Siendo que nosotros pertenecemos a la misma iglesia, señora, yo vine a hablar con Ud.”.
Ella dijo: “Muy bien, ¿de qué se trata, señor?”
70 Y él le dijo a ella quién era él, dijo: “Tu padre y yo somos muy buenos amigos; nosotros dos allá, y el pastor, nosotros fuimos juntos al colegio Asbury. Dijo: ”Somos muy buenos amigos“. Dijo: ”Sólo quiero preguntarte algo“. Dijo: ”¿No quieres tú enmendar tu vida y volver a Cristo?“
Ella dijo: “¿Qué?”
Dijo: “Enmendar tu vida y volver a Cristo”.
“Pues”, dijo ella: “Yo soy tan buena como Ud.”.
Él dijo: “Ese no es el te… esa no es la pregunta. ¿No quieres tú enmendar tu vida?”
71 Ella dijo: “Yo pertenezco a la iglesia, y he pertenecido desde niña, yo estaba registrada desde la cuna. Y yo soy una cristiana, he sido una cristiana, y cuando muera iré al cielo”. Ella realmente creerá eso, razonando. Y ella dijo: “Yo soy tan buena como Ud. lo es”.
Él dijo: “¿Tú conoces al hermano Branham?”
Ella dijo: “He oído acerca de él”.
Dijo: “Yo quiero que él venga a visitarte”. Y dijo: “Yo sé que tan pronto él venga, él te va a llamar la atención a eso”.
Dijo: “¿Qué cosa?”
Dijo: “Señora, esta cosa que está aquí, esta cajetilla de cigarrillos, ¿qué acerca de eso?”
Ella dijo: “Pues, tú fanático, me imagino que tú piensas que eso es malo”.
Él dijo: “¡Yo sé que es malo!”
Ella dijo: “Yo nunca lo mandé a buscar a Ud. a que viniera”.
Él dijo: “Espera un momento, señora”. Dijo: “¿Qué de ese esposo de hecho?
72 Ella dijo: “La puerta por la que Ud. entró, está lista para que Ud. salga. Si yo quisiera que alguien me hablara que tuviera un buen sentido, yo lo mandaría a buscar y no a Ud.”
Dijo: “Muy bien, señora, sólo recuerde eso”.
Él regresó y me contó cuando yo llegué. Él dijo: “Yo quería que Ud. vaya allá”.
Yo dije: “Sólo mírala a ella en el fin”.
Cuando ella empezó a morir, su pastor descarriado parado allí afuera le dejó pasar semejante cosa sin decirle la verdad, ellos estaban todos en el cuarto. Y de repente, sus intelectos comenzaron a fallarle, comenzaron a hacerse pedazos. Ella no podía pensar.
73 “Ahora, el alma que pecare morirá”, ¿es correcto eso? Eso quiere decir “separarse”. Muerte significa “separación”. “El que oye Mis Palabras y cree en Él que me envió, tiene vida Eterna”, no puede morir. ¿Ven? Pero cuando Ud. contrista esa alma, ésta se aparta de Ud. Se había apartado de ella por completo, no le hablaba más. Pero cuando sus intelectos comenzaron a fallarle, entonces ya no quedaba nada aquí adentro. Pero el alma tenía que volver. Bueno, ¿en qué condición estaba? ¿Ven? Cuando ésta se acercó, empezó a reprenderla por la vida que ella había vivido. Ella dijo: “¡Oh, Dios, estoy perdida!”
Entonces el pastor dijo: “Oh, pues, mira, no te pongas histérica”.
Ella dijo: “Yo no estoy histérica”. Dijo: “¡Vayan a buscar al hermano Neville rápidamente!”.
Dijo: “Mira, mira, mira, pues, yo llamaré al médico residente”. Y el doctor vino y le puso una inyección.
Y ella dijo: “Estoy perdida”.
“Póngale otra, doctor”.
“Yo estoy… estoy… estoy perdida. Estoy perdida”.
Y la aguja hipodérmica detuvo la confesión. Pero esa alma que ella contristó, ella tendrá que ser atormentada con ella mientras que dure la eternidad. ¿Ven? Tengan cuidado. ¡Tomen la Palabra de Dios! Dios está en Su Palabra, no en la teología de algún hombre, ¡sino en su Palabra! ¿Uds. lo creen?
74 Dios está en Su Hijo. ¿Creen Uds. eso? ¿Creen que Dios está en el universo? ¿Creen que Dios está en Su Palabra? Ahora, Dios está en Su Hijo. Ahora, avanzaremos rápidamente. Dios está en Su Hijo. Ahora, Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.
75 Aquí recientemente, una mujer que pertenecía a cierta iglesia… No estoy haciendo comentarios de mal gusto; es de la Ciencia Cristiana. Pero no es mi intención hacerles daño, yo no hablo de la religión de nadie. Pero miren, esa mujer me dijo, ella dijo: “Rev. Branham, hay una falta que Ud. tiene que no debiera hacer”.
Y yo dije: “¿Qué?”
Ella dijo: “Ud. alardea demasiado de Jesús”.
Yo dije: “¡Yo no podría alardear lo suficiente de Él!”
Ella dijo: “Ud. pone demasiado énfasis sobre Él siendo Deidad”.
Yo dije: “¡Es que Él era Deidad! ¡Él era Dios!”
Ella dijo: “Oh, Rev. Branham”, dijo, “seguramente, un hombre del calibre suyo debería tener mejor conocimiento”.
Yo dije: “No, señora, yo no tengo mejor conocimiento, yo espero no tener nunca un mejor conocimiento. Si lo hago, entonces habré perdido la mente”.
Ella dijo: “¿Me quiere Ud. decir que Él era Divino?”
Yo dije: “Él era Divino”.
Ella dijo: “Él no pudiera ser Divino”.
Yo dije: “¡Él era Divino!”
Ella dijo: “Oh, Él era un gran maestro, Él era un profeta”.
76 Yo dije: “Si Él sólo fue un profeta y un gran maestro, entonces yo estoy perdido y todo el mundo está perdido”. ¡Esa sangre no fue nada sino la sangre, la sangre del Dios Todopoderoso! ¡Él era Divino!
Ella dijo: “Si yo le demuestro a Ud. por la Biblia, que Él no era Divino, ¿lo aceptará Ud.?”
Yo dije: “Si la Palabra de Dios dice que Él no era Divino, entonces yo me retractaré de todo lo que dije”.
Dijo: “Se lo probaré a Ud.”
Yo dije: “Muy bien”.
Ella dijo: “En San Juan capítulo 11…”
“Sí”.
Dijo: “Cuando Él iba a la tumba de Lázaro”.
Yo dije: “Sí”.
“La Biblia dice que Él lloró”.
“Pues”, yo dije, “¿qué tiene que ver eso en el asunto?”
Dijo: “Eso probó que Él no era Divino. ¿Cómo podría un hombre Divino llorar?” Dijo: “Él no pudiera ser Divino, porque Él lloró”.
Yo dije: “Ud. falla en verlo, señora. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Él fue un hombre – Dios. Él fue Emanuel, ¡Dios estaba en Él!”
Dijo: “No, Él no pudiera serlo y llorar”.
77 Yo dije: “Señora, yo quiero preguntarle algo”. Dije: “Él era un hombre cuando Él fue a ese sepulcro llorando. Pero cuando Él se paró allí y enderezó esos pequeños hombros encorvados, un hombre de treinta años con apariencia de cincuenta, ellos dijeron. No había hermosura para que nosotros le deseáramos. Él echó esos pequeños hombros hacia atrás y dijo: Yo soy la resurrección y la vida, dice Dios. El que cree en Mí, aunque esté muerto vivirá. Solamente un hombre… Él sí lloró como un hombre, pero cuando Él enderezó esos pequeños hombros y le habló a un hombre que había estado muerto por cuatro días, la corrupción en su cuerpo, entonces la corrupción reconoció a Su maestro, el alma a Su Creador, ¡y un hombre que había estado muerto por cuatro días se paró en el suelo y volvió a vivir! ¡Eso era más que sólo un hombre! ¡Eso era más que un hombre! Eso era Dios en Su Hijo”.
78 Cuando Él bajó del monte esa noche, hambriento, mirando alrededor en ese árbol en busca de alguna fruta y no pudo encontrar ninguna, Él estaba hambriento como hombre. Eso es correcto. Él era un hombre en ese momento. Pero cuando Él tomó cinco panes y dos pececitos y alimentó a cinco mil, ¡eso era más que un hombre! Eso era Dios en Su Hijo. Ciertamente.
Él era un hombre. Cuando se acostó allá en esa pequeña barca aquella noche, la cual parecía un tapón de botella, zarandeada, y Él tan cansado, virtud había salido de Él, a tal grado que las olas no lo despertaron. Diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían, estando Él acostado allí atrás, allí en ese barco y éste cabeceaba por todos lados y Él acostado sobre una almohada. Ese era un hombre acostado allí, seguro. Pero cuando Él despertó, puso Su pie sobre la cargadera del barco, miró hacia arriba y dijo: “¿Calla, enmudece!” Y los vientos y las olas le obedecieron a Él. ¡Ese era más que un hombre! Ese era el Divino y Santo Dios Jehová hablando a través de Su Hijo, Cristo Jesús. Correcto.
79 Cuando Él murió en la cruz, clamando por misericordia, ese era un hombre. Ese era un hombre cuando Él murió. Pero cuando Él rompió los sellos en la mañana de Pascua y se levantó, Él probó que Él era Dios cuando Él se levantó del sepulcro.
Uno de los poetas dijo:
Viviendo Él me amó; muriendo Él me salvó;
Sepultado Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó gratuitamente por siempre;
Y algún día Él viene – ¡oh, glorioso día!
Dios estaba en Su Hijo. ¿Uds. lo creen? Seguro, Él estaba. Dios está en Su universo. Dios está en Su Palabra. Dios está en Su Hijo. Ahora, Dios está en Su pueblo también. Amén. ¿Uds. lo creen?
80 Un grupito de cobardes doblando la esquina, se encerraron en un aposento alto, habían estado con Él por tres años y seis meses. Cuando ellos subieron allí tenían miedo de los judíos. Jesús les había dicho, dijo: “Todavía un poquito y el mundo no me verá más; no obstante Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
81 Y cuando ellos se acercaron, y esperaban por la promesa, ellos eran un montón de cobardes. Ellos tenían a Dios por afuera, conocían todos los credos y las fórmulas y todo, pero de repente Dios descendió como un viento recio y fuerte. ¡Y llenó toda la casa donde ellos estaban sentados! ¡Algo aconteció! Salieron por las puertas y las ventanas a la calle, tambaleándose bajo el impacto del Espíritu Santo. Ellos fueron alrededor de la región sanando sus enfermos y resucitando los muertos, y echando fuera demonios. Y señales y maravillas empezaron a seguirlos. Y un Dios viviente, el Rey de Israel, estaba en Su pueblo, en la tienda. Amén.
82 Dios está en Su pueblo, mostrándose Él mismo vivo. Dios está aquí en esta tarde. Dios está en Su pueblo. ¿Lo creen Uds.? Claro que sí. ¿Está Él en Su universo? ¿Está Él en Su Palabra? ¿Está Él en Su Hijo? Y Él está en Su pueblo. ¿Saben Uds. qué? La Biblia dice que Uds. son dioses porque Uds. son una parte de Dios, Uds. son hijos e hijas de Dios. Cuando la teología de Uds. es abandonada, todas sus cosas mentales aquí no están mirando otra cosa sino a la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo baja aquí para dar testimonio, Ud. es una parte de Dios.
Yo soy una parte de Charles Branham porque soy su hijo. Ud. es una parte de Dios porque Ud. es Su hijo, nacido de Su Espíritu, lavado en Su sangre. ¡Aleluya! Sí, Ud. es, Ud. es una parte de Él. Y Ud. llega a ser un creador. ¿Saben eso? ¿Sabían Uds….?
83 Déjenme darles un poco de luz sólo en un minuto ahora. Sólo por unos cuantos minutos ahora antes que comencemos la línea de oración. Ud. es un creador Ud. mismo, un creador miniatura. Escuchen. ¿Alguna vez se ha encontrado Uds. con gente que era gente amable, aunque Ud. casi no podía estar cerca de ellos, casi; había algo acerca de ellos que Uds. sencillamente no podían soportar? ¿Alguna vez se ha encontrado Ud. con gente con los cuales a Ud. sencillamente le gusta estar? ¿Se ha encontrado Ud. alguna vez con ese tipo de gente? Esa es la atmósfera que ellos mismos crean.
Y permítanme decirles hoy, mis queridos amigos: la cosa más grande que existe de este lado del cielo es el A-M-O-R, amor Divino. Dios es amor. Uds. leen en el libro de cuando el maníaco salió corriendo a matarse en la plataforma aquella noche. Yo no odié al hombre, yo lo amé, sí, sentí lástima por él. Eso fue lo que lo derrotó a él en la plataforma. Eso fue lo que derrotó a aquellos hechiceros parados allí ese día. Seres humanos con raciocinio por lo que Dios murió, parados allí tratando de lanzar hechizos sobre mí, brujos así. Parados allí ante Él y verlos caer al suelo, agachar sus cabezas así y entregar sus corazones a Cristo. ¡Fue amor lo que lo logró! El amor es la fuerza más poderosa que existe. Aun el amor filio hará que una madre salte a través de un fuego para agarrar a su bebé que se está quemando. Ella no pensará en sí misma.
84 Recuerdo una mujer en una ocasión, parada… Una jovencita había estado allá en el colegio y regresó. Y cuando volvió, ella estaba parada afuera junto a la estación del tren, el tren llegó y todos estaban gritando “¿Hurra!” Y ella traía a una amiga petulante junto con ella de la escuela. Y su madre estaba parada allí afuera, y la jovencita petulante dijo: “Oye, quién es esa miserable de aspecto horrible allí, mira cómo se ve”.
85 Y la muchacha, siendo un poquito más inteligente, lo que ella había aprendido en la escuela, ella se avergonzó de su madre. Y cuando ella bajó del andén, su madre dijo: “Querida, estoy contenta de verte”. Ella volteó su espalda y se alejó porque su amiguita había hecho eso. Resultó ser que el maquinista conocía la historia, él dijo: “Ven acá, muchacha”. Él la agarró a ella por el hombro y dijo: “¿No te avergüenzas de ti misma, negando a tu propia madre?”
Ella dijo: “Yo no la conozco”. Porque ella…
Ella dijo: “Marta, ¿es ésta tu mamá?”
Dijo: “No, yo ni siquiera la conozco a ella”.
86 El maquinista dijo: “Avergüénzate de ti misma”. Dijo: “Mira esto, muchacha, yo quiero decirte algo”. Y la multitud empezó a escuchar. Dijo: “Hoy tú eres una mujer hermosa, eso es correcto”. Dijo: “Tú lo eres. Pero”, dijo, “tu madre era mucho más hermosa de lo que tú eres, o de lo que tú alguna vez serás”.
Y dijo: “Un día cuando ella estaba afuera en el patio de atrás colgando la ropa”, dijo, “yo vivía en la misma cuadra”. Y dijo: “La casa cogió fuego, tú eras una bebita, en el piso de arriba en tu cuna. Y cuando el camión de los bomberos vino y la madre lo vio detenerse enfrente de su casa – pues los vecinos habían llamado – ella entró pero las escaleras estaban a punto de desplomarse”. Él dijo: “Esa madre, sin pensar en sí misma, saltó a través de esas llamas y el bombero tratando de agarrarla, pero ella pasó entre las llamas de todos modos. Y ella entró corriendo allí y te agarró de la cama. Se arrancó la ropa que ella tenía en su cuerpo, y las enrolló alrededor de tu rostro y demás. Y ella se enfrentó de nuevo a esa llamarada de fuego y salió”.
Dijo: “Eso la quemó, la chamuscó a ella, la arrugó toda. Y hoy tú eres bonita y ella quedó fea. Y ¿me quieres tú decir que tú negarías a esa mujer que salvó tu vida y tu belleza, y que ahora tú te avergüenzas de tu madre, y qué harías eso?”
87 Cuando me contaron la historia, yo pensé: “Oh Dios, cómo pudiera yo, aunque la antigua cruz escabrosa tan despreciada por el mundo, cuando yo veo que Cristo se hizo pecado para que yo por medio de Su justicia pudiera llegar a ser parte de Él”. No me importa que me llamen santo rodador. No me importa que me llamen sanador divino. Lo que ellos quieran, Él bajó y fue hecho feo y pecaminoso, para que por Su justicia yo pudiera tener un hogar en el cielo y derecho de ser el hijo del Dios viviente, y de creer en Él. Cómo es que Él llegó a ser yo, para que yo por medio de Su gracia pudiera llegar a ser Él. Él ocupó mi lugar como un pecador, para que yo como un pecador pudiera tomar Su lugar en justicia. ¿Cómo pudiéramos nosotros negarlo a Él? Seguro.
88 Cree amor a su alrededor. ¿Quién pudiera negar un amor tan grande? Escuchen un momento lo grande que es el amor. El amor conquistará, donde el odio y la malicia, y el credo, debate, y discusión ahuyentará. El amor conquistará. Fiu. Quiero decirles algo ahora. Miren, les daré algo de mi corazón, de mi experiencia personal, sólo un minuto, o dos, y luego vamos a comenzar la línea de oración. Tenemos sólo como tal vez seis u ocho minutos. Miren sólo un momento.
Hace unos días, yo le estaba mostrando a alguien… La casa había estado llena todo el día, había gente en todos lados. Los niños ni siquiera pudieron comer, ni nada. Finalmente ya cuando la casa estaba vacía, y alguien vino e hizo que la gente se fuera, pues venían, no de un solo lugar, sino de todo el mundo. Había letreros en los portones y en todas partes: “No entre”, pero ellos venían de todas maneras. Uno no los puede culpar, ellos son seres humanos, deseando ayuda. Yo no estoy allá sino sólo unas pocas horas a la vez, mi familia es extraña para mí, casi.
89 Yo entré, y allí estaba parada mi querida esposa en un rincón llorando. Allí estaba Sara y Rebeca peleándose por unos juguetes en el otro cuarto. El pequeño José gritando a voz en cuello. El último se había ido. Billy y ellos habían llegado y los habían hecho salir a todos, el hermano Wood, y mis vecinos y ellos. Así que yo me senté allí. Pensé: “Pues, ellos estaban todos nerviosos y molestos”. Pensé: “Padre Celestial, tenemos que hacer esta situación aquí diferente”.
Entonces me acerqué y ella dijo: “Billy, cariño, ¿qué voy a hacer?” Dijo: “Me estoy volviendo loca; todo el día, ese alboroto, y todos aquí, gente diciendo: Si Ud. no viene a esta ciudad, ellos ya lo tienen anunciado y Ud. va a ser maldecido por Dios si no viene”.
Yo dije: “Cariño, esos son fanáticos. Si Dios quiere que yo vaya a alguna parte, Él me lo dirá”. Y dije: “Yo estoy bien con Él”. Y dije: “Si Él quiere que yo vaya… No le hagas caso a esas cosas”. Yo dije: “En todo tenemos fanatismo, y diciendo esto, aquello, y lo otro”.
90 Y ella estaba llorando, y yo empecé a hablarle, dije: “Pero sabes, cariño, yo vi el vestido más bonito en una cierta ciudad, tú sabes”. Y de repente, ella estaba pelando papas, ella se tranquilizó. Cuando ella se tranquilizó los niños se tranquilizaron, José se tranquilizó; ¿ven? Uds. tienen que cambiar la situación. Uds. pueden hacerlo.
Permítanme decirles algo. Este es un pequeño testimonio, Uds. tal vez me juzguen mal después de esto. Cuando yo era guardabosques, esto me sucedió muchas veces. Uds. me han oído hablar acerca de estar en las montañas, (¿ven?), allá en las montañas entre la vida silvestre. Ahora, hay algo respecto a eso. Vean, Uds. tienen que conocer al Creador.
91 Ahora, los animales salvajes les harán daño a Ud., si Ud. les tiene miedo. Pero si Ud. no les tiene miedo, y Ud. los ama, ellos no le harán daño. Y miren, Uds. no pueden manufacturarlo, Uds. verdaderamente tienen que ser sinceros. Yo he caminado cara a cara con osos pardos, leones africanos y de todo. ¿Ven? Eso es correcto. Ellos no les harán daño a Uds. si Uds. no les tienen miedo. Pero existe algo con respecto a Ud., su cuerpo produce una… sus nervios producen un olor. ¿Han visto Uds. a un perro? Él hará… [El hermano Branham imita olfatear.] No intente Ud. engañarlo, él sabe si Ud. tiene miedo o no. Él lo sabe. Si Ud. tiene miedo, él lo morderá. Si Ud. no le tiene miedo, yo todavía no he visto uno solo, cuando me acerco y lo acaricio, y sigo caminando por el jardín. ¿Ven? Si uno no les tiene miedo, ellos lo saben.
92 Cierto día yo me encontraba al pie de la montaña, soltando unos peces; yo estaba trabajando en la conservación. Nosotros debemos cargar una pistola pero yo no quise ninguna pistola. Yo le hablaba al hombre; yo creo que a fin de cuentas eso haría de él un mejor hombre que si yo lo arrestara.
Así que entonces fui allá para soltar unos peces. Y me acordé, al otro lado de la montaña, yo tenía un viejo amigo allá que estaba muriendo… o que estaba muy enfermo. Yo pensé: “Iré a verlo”. Cerré la puerta de la camioneta y comencé a caminar a través del campo, lo atravesé caminando. No es como aquí, sólo hay unos pequeños arbustos allí en el campo. Y cuando salí allí y llegué al centro del campo, detrás de esos arbustos yo me di cuenta, pero allí…
93 Como unas seis semanas antes un enorme Toro Durham había matado a un hombre de color allí. Él es un asesino – de cuernos largos. En la granja de Burk, él lo mató. Así que, esto era en otra granja. Ellos lo habían vendido, porque él era un toro de raza fina. Pero cuando él estaba… Ese toro se levantó ahí en el campo. Yo olvidé que él estaba allí. Y allí estaba él no a más de veinte espacios de mí. Él se levantó y me miró, dejó escapar un rugido y puso esos cuernos en el suelo así. Yo miré atrás hacia la cerca; yo no le podía ganar. No había árbol adonde subirme. ¿Qué podía hacer? Yo estaba en el mismo sitio como estaba con aquel maníaco que Uds. estaban leyendo en el libro. ¿Qué podía hacer?
94 Ahora, escuchen, Uds. no pueden manufacturarlo; eso tiene que suceder. Ahora, escuchen con atención. Pero de alguna manera u otra algo sucedió en mi corazón: en vez de tener miedo, yo lo amé. Eso suena juvenil, pero es la verdad. Yo pensé: “Pobre animal, él simplemente estaba durmiendo y yo lo molesté”.
Y ahí venía él, bajando sus cuernos así, y él golpeó en sus rodillas y bajó los cuernos otra vez, torciendo su cola, y ahí venía. Bueno, en lugar de tener miedo, yo no tenía más miedo de ese toro del que tengo de mis hermanos sentados aquí en la plataforma. Él venía directo a… ¡Si Uds. pudieran captar eso! Ojalá yo pudiera vivir en eso todo el tiempo.
95 Pero ahí venía él. Él venía directamente hacia mí y yo dije: “Mira, siento haberte molestado; tú eres una creación de Dios. Yo soy un siervo del Creador, Jesús. Yo voy en camino a visitar a Su siervo que está enfermo. Yo debo ir a orar por él. Siento mucho haberte molestado. Ahora en el Nombre de Jesucristo, regresa y échate; yo no te molestaré. Seguiré mi camino”.
Y ese toro, con su cabeza agachada, allí venía él haciendo una embestida. Bueno, nosotros tendremos que encontrarnos… Yo no sé qué piensen Uds. de esto, pero yo solamente puedo decir la verdad. Ese toro llegó a unos cinco pies de mí, así como… y yo de verdad no tuve miedo. Pensé: “Pobre animal, siento mucho haberte molestado”. Yo entré a su terreno. Y él corrió directo hacia mí y se detuvo, y se veía tan agotado; él miró hacia acá, miró hacia allá, dio la vuelta y caminó hacia allá y se echó. Yo me quedé parado allí, pasé al lado de él, como a cinco pies de él así; él me miró. Caminé hacia allá y llegué hasta la cerca, entonces comencé a temblar.
¿Qué fue? Dios. Él me hubiera matado. El mismo Dios que pudo detener a un león, que envió ese Ángel de fuego, esa luz que estuvo allí entre Daniel, el animal le tuvo miedo a la luz. Allí ese Ángel parado allí, seguro. ¿Qué sucedió? El león fue y se echó.
El mismo Dios que vivió en el día de Daniel es el mismo Dios hoy. Él pudo detener a un león, pudo detener al toro.
96 Mi césped estaba creciendo en el patio el verano pasado. Yo estaba cortando el césped allá afuera, y tenía que cortar un poco y luego cambiarme mis overoles, entrar para orar por los enfermos, y salir otra vez. El césped crecía en el patio de enfrente antes que yo pudiera llegar al de atrás. Ahora escuchen.
Yo volví al patio de atrás, me quité la camisa pues no había nadie allí; esto fue allá detrás de la casa. Y yo estaba empujando la máquina lo más fuerte que podía, y esta era una máquina cortadora de césped eléctrica, y hacía bang, bang, bang. Yo olvidé que en un rincón había un nido grande de avispas. Y golpeé eso con esta cortadora de césped y en cuestión de un minuto yo estaba todo cubierto de grandes… Uds. saben cómo son los avispones: son unas avispas bien grandes. Ellas lo pueden matar a uno.
97 Y allí estaba yo sin camisa, y cubierto de avispas, así alrededor. Ahora, en vez… Algo volvió a suceder. En vez de tener miedo, yo no tuve miedo. Y pensé: “Ahora, yo las molesté; ¿no es eso una vergüenza?” Dije: “Ahora, pequeñas criaturas de Dios, yo soy un siervo de Dios, estoy cortando este césped, tengo que apresurarme porque los hijos de Dios enfermos están llegando para que se ore por ellos, y tengo que darme prisa. Siento haberlas molestado; lo siento. Ahora en el Nombre de Jesús regresen a su nido. Yo no las molestaré”.
Y Dios quien es mi juez solemne, con esta Biblia puesta aquí, esas avispas dieron vuelta alrededor de mí, yo simplemente me quedé parado allí, ellas formaron una sola fila así, y regresaron directo al nido y eso fue todo. Lo he visto suceder muchas veces.
98 Aquí, Leo y Gene – ellos están sentados justo aquí detrás de mí en este momento, ellos son como ministros estudiantes. Ellos estaban sentados en el porche el verano pasado – luego terminaremos. Eran como las diez de la mañana, ¿no es así, muchachos? Como a las diez de la mañana, sentados allí, yo les estaba hablando a ellos acerca de una muchacha de color; su fotografía está en el periódico. Ella tomó a su bebé – una mujer de hermoso aspecto – y tomó a su bebé y lo asfixió en una sábana y lo llevó al puente en un taxi y lo dejó caer al agua. La atraparon. Y yo dije: “Esa no es una verdadera madre; esa es una mujer. No es una madre; una madre no haría eso”.
Y ahí vino el lechero a traer leche. El Sr. Woods (él estará conmigo en la próxima reunión). Su esposa es veterinaria; su hijo había estado lisiado con una pierna encogida. Él era Testigo de Jehová y ella era Metodista. Ellos lo trajeron a la reunión, estaban sentados bien atrás. Cientos… había miles de personas allí en… ¿Cómo se llamaba eso, Paul? ¿Dónde? No. Donde David Woods fue sanado. No, es allá donde está ese gran lago, oh, en unos instantes lo recordaré. Como sea, es allá en los Great Lakes. Y él estaba sentado bien atrás en la reunión. Y el Espíritu Santo vino y dijo: “Ud. es contratista, es Testigo de Jehová, su esposa allí es Metodista, ella tiene un tumor que le sobresale. Ud. tiene un hijo con Ud. que tiene una pierna encogida debido al polio, pero Así dice el Señor, Uds. son sanados”. ¿Ven?
99 Y ella se quedó sentada allí un ratito, ellos empezaron a mirar. Ella dijo: “Banks”, a su esposo, (si están en la próxima reunión, óiganla testificar) dijo: “Mira aquí”. Dijo: “David, ponte de pie”. Y allí estaba él tan normal; él es el amigo de mi hijo aquí ahora. Así que, él dejó su trabajo como contratista, ella dejó el suyo de veterinaria, se mudaron para acá y viven como vecinos al lado de mi casa.
Ellos estaban parados en el patio, y Gene y Leo. Y por el camino venía una zarigüeya. Uds. tienen zarigüeyas por aquí, ¿no es cierto? ¿Zarigüeyas? Ahora, cualquiera que conoce de conservación sabe que la zarigüeya es ciega de día, ella es rondadora nocturna. Allí venía ella por el camino, pasó tres o cuatro casas que no tenían cercas, cruzó exactamente en la mía que no tenía cerca, un muro de piedra, y venía directamente a encontrarse conmigo. Yo dije: “Ahí viene una zarigüeya; ella tiene rabia”. Dije: “Vale más que vaya a detenerla”.
100 El señor Woods había estado rastrillando en el patio, así que agarré el rastrillo y lo coloqué encima de ella. Llamé a Gene y a Leo allí, y todos ellos salieron y estaban mirando la zarigüeya. Yo dije: “Mírenla”. Y sucede que me fijé bien y ella no tenía rabia, pero su hombro izquierdo aquí, estaba todo mordido, los perros la habían agarrado. Ahora, esto es desagradable para decirlo, pero tenía gangrena y le había caído gusanos y esa pata estaba hecha pedazos, y la arrastraba así. Yo dije: “Miren ese pobre animal”. Dije: “Eso es lo que está causando que ella esté en esa condición”.
Y generalmente ellas se hacen la muerta cuando uno las toca, pero ella estaba luchando para levantarse de allí. Y mientras me fijaba, ella… Ahora, solamente hay dos animales que tienen bolsas, el canguro y la zarigüeya – donde cargan a sus crías. Y sus nervios se desprendieron y esa pequeña bolsa se abrió, y ella tenía nueve pequeñitas desnudas como así de largo, pequeñas zarigüeyas. Y yo dije: “Miren eso muchachos”. Dije: “Vengan acá. Esa zarigüeya es más madre que aquella muchacha de color”. Yo dije: “Aquella muchacha de color con un bebé saludable, ella ahogó a ese bebé para seguir andando de acá para allá. Y esta madre zarigüeya tiene aproximadamente veinte minutos más, o media hora, como máximo, de vida, y ella pasará esos veinte minutos luchando por sus bebés”. Sí señor. Yo dije: “Dios está con esa zarigüeya”. Y dije: “Miren allí, ¿no es eso tremendo?”
101 Entonces la levanté, y todos ellos salieron allí y la miraron. Y tan pronto como la levanté, ella salió directo hacia mi puerta. Y cuando llegó justo enfrente de mi puerta, allí bajo ese sol caliente, en julio, ella se agotó y cayó. El Sr. Woods dijo: “Hasta allí llegó”.
Yo dije: “Sí, creo que murió”. Dije: “Qué vergüenza”.
Subió allí, ella estaba así relajada, y las pequeñas crías se estaban amamantando de ella. Y yo la movía con el palo, dije: “¿Será que está muerta?” Y la empujé. Dije: “Sí, miren esa pata estirada hacia atrás de esa manera”. Dije: “Qué lástima, esa pobre madre, cómo es que ella quería vivir por esas crías”.
102 Y yo miré las pequeñas crías halando y amamantándose. Unos animalitos pequeñitos desnudos como así. Y dije: “¿No es esa una lástima?” Y la empujé, yo dije: “Ella está viva; mírala, se le ve una sonrisa en la carita”. Yo dije: “Creo que está viva”.
103 Y la Sra. Woods dijo: “Bueno, hermano Branham”, dijo, “ahora, lo que hay que hacer”, dijo, “sólo tome una… vaya y mátela. Y agarre esos animalitos y mátelos”, dijo, “porque Ud. no puede criarlos, ellos tienen la boquita redonda y simplemente… esa leche de la madre, y ella muerta”, dijo, “ellos tendrán una muerte horrible”.
Yo dije: “Pero yo no puedo hacer eso”.
Y ellos dijeron: “Pues, bueno, entonces deje que Banks lo haga”.
Yo dije: “No, yo sencillamente no puedo hacerlo”. Dije: “Piensen, esa pobre madre luchando por sus bebés, deseando vivir”.
Y ella dijo: “Bueno”, dijo, “Ud. es cazador; vaya y busque una de sus armas y mátelos. Si Ud. no quiere…”
Ella quería que yo los arrojara al suelo y los matara. Y yo dije: “Yo soy cazador pero no soy un asesino”. Dije: “Yo no puedo matarlos”.
Ella dijo: “Bueno, ¿Ud. me quiere decir que va a dejarlos tirados allí y que mueran de esa manera?” Desde luego, la mujer tenía razón.
Y yo dije: “Hermana Woods, yo le tengo mucha estima a Ud. como mi hermana Cristiana, pero yo no quiero matarla y no quiero que más nadie la mate”.
Ella dijo: “Bueno, hermano Branham, Ud. está haciendo mal, hijo”. Ella dijo: “Esa zarigüeya”, dijo, “esos pobres animalitos morirán tirados allí. Y qué muerte tan horrible tendrán”.
Yo dije: “Eso puede que sea cierto, pero yo sencillamente no puedo matarla”.
104 Entonces me fui. Esa tarde, llegué tarde y ella estaba tirada allí, le echamos agua encima, hicimos de todo. Ella jamás volvió en sí, sólo permaneció allí. El Sr. Woods vino a buscarme y nos fuimos a pasear, dijo: “Mire, Ud. ha estado ajetreado todo el día, hermano Branham; Ud. tiene que salir esta noche”. Así que salimos a dar una vuelta un rato, regresamos como a las once y allí estaba la zarigüeya todavía tendida allí afuera, el rocío por todo su cuerpo. Esas pequeñas crías aún amamantándose de ella. Y él dijo: “Si ella hubiera llegado a moverse, cuando ese sol se ocultó, ella se hubiera ido”. Uds. también saben eso, si son cazadores. Y dijo: “Ella se habría ido cuando ese sol se ocultó”, porque ese es el momento en que ellas salen. Dijo: “Ella jamás se moverá, hermano Branham”. Dijo: “¿Por qué no la mata?”
Y yo dije: “No”.
105 Billy regresó de andar pescando como a las doce y media y la vieja zarigüeya todavía estaba allí. Yo pensé en ella toda la noche. Ahora escuchen. A la mañana siguiente me levanté muy temprano, salí allí, y cuando llegué allí afuera, ahí estaba la vieja zarigüeya aún tirada allí. Pensé: “Oh, qué cosa, ¿qué voy a hacer con ella?”
Y la pequeña Rebeca, ella vio su primera visión no hace mucho, allí viene toda una muchachita. No digo esto porque ella sea mi hija, pero Dios realmente está con ella. Así que, ella va a una reunión y alguien viene a su corazón y ella comienza a orar por ellos, y en menos de cinco minutos el Espíritu Santo los llama. Eso es correcto. ¿Ven?
Y ella estaba allí, estaba mirando esta pobre… Ella dijo: “Papá, ¿qué vas a hacer con esa pobre madre zarigüeya?”
Yo dije: “No sé, cariño”.
Tenía puestas sus piyamas. Su madre y los demás aún no se habían levantado, todavía no había nadie allí afuera en la entrada. Y yo dije: “Cariño, yo no sé qué…?
Ella dijo: “¿Tú vas a matarla, papi?”
Y yo dije: “No, cariño, por alguna razón yo simplemente no puedo matarla”.
106 Yo dije: “¿Qué haces levantada a esta hora? Es mejor que vuelvas a acostarte con mamá, mejor entra allí rápidamente ahora”.
Y ella dijo: “Bueno, papi, es que siento tanta lástima por esa pobre madre”.
Yo dije: “Yo también, cariño, pero ella está muerta”. Y dije: “Esas pequeñas zarigüeyas, yo no sé qué hacer”.
Dijo: “¿Por qué no dejas que el hermano Woods las mate?”
Yo dije: “No, no siento ganas de hacerlo, cariño”. Dije: “Regresa rápidamente y acuéstate”.
107 Entré por la puerta lateral de mi estudio y estuve sentado allí con mis manos justo así. Pensé: “¿Qué haré yo con esa zarigüeya hoy? No sé”.
Ahora, no sé cómo van Uds. a tomar esto, pero Alguien me dijo, dijo: “¿Para qué la estás dejando a ella allí?”
Yo dije: “Bueno, yo no sé”. Dije…
Dijo: “Bueno”, dijo, “Yo la envié a ella aquí. Tú predicaste un sermón sobre ella ayer. Tú dijiste qué madre era ella”.
Yo dije: “Sí, eso es correcto”.
Dijo: “Yo la envié a ella aquí para que oraras por ella, y ella ha estado frente a tu puerta esperando su turno durante veinticuatro horas. Tú nunca me has dicho a Mí una palabra al respecto.
108 Yo dije: “Bueno, yo no…” Dije: “¿Con quién estoy yo hablando? ¿Acaso me he vuelto loco?” Yo dije: “¿Qué pasa? ¿Qué? Yo la envié a ella aquí”. Pensé: “Dios, ciertamente, Tú conoces los animales, Tú conoces a los gorriones, ni uno de ellos puede caer sin Ti”. Dije: “Perdóname, Padre, si Tú tuviste a una zarigüeya madre… Yo te he visto hacer cosas así por seres humanos, pero nunca por una zarigüeya. ¿La enviarías Tú a ella aquí?”
Y salí allí afuera, y Becky estaba mirando por la ventana. Y yo salí a donde estaba la zarigüeya, la miré, Becky salió, y yo dije: “Padre Celestial…” Yo tendré que encontrarme con esto en el día del juicio.
Yo dije: “Padre Celestial, ¿ha sido Tu siervo lo suficiente estúpido como para no saber que Tú estás en la naturaleza, que Tú estás en los animales, y que Tú estás en todas partes? Y cómo es que eso lo confirma. Sabiendo que Tú me enviaste para que orara por la gente y Tú enviaste a esta zarigüeya hasta aquí. Pues, esta zarigüeya sabe más acerca de sanidad Divina que muchos predicadores”. Dije: “Y Tú enviaste a este animal mudo; ella no tiene alma, ella no pudiera ser guiada por ningún espíritu, ella no tiene alma. Pero Tú tuviste que guiarla a ella por instinto, y fuiste quien la hizo a ella. Y ella desea vivir para criar a sus bebés. Y Tú la pusiste a ella aquí en los escalones de mi casa; y ella ha permanecido allí por veinticuatro horas. Perdóname, Dios”. Yo dije: “Entonces Señor Jesús, si Tú pusiste a esa zarigüeya aquí, entonces yo ruego que Tú la sanes, en el Nombre del Señor Jesús”.
109 Uds. tendrán que tomar mi palabra. Cuando dije eso, esa zarigüeya volteó su cabeza y me miró, se levantó de allí, esa pata estaba tan normal como cualquier otra, recogió a sus bebés en su seno, y se fue pavoneándose así por la carretera. Llegó hasta el portón, esa cola parada así, se dio vuelta como para decir: “Gracias, señor”. Y se fue por la carretera hacia el bosque.
¡Oh Dios, Él está en todas partes! Ciertamente, si por instinto Dios pudo guiar a esa zarigüeya a un lugar para que se orase por ella, cuánto más puede Él hacerlo con un hombre y una mujer. Oh, Dios está en Su universo. Dios está en Sus animales. Dios está en Sus pájaros. Dios está en Su pueblo. Dios está en Su Palabra. Dios está en Su Hijo. Dios está en Su creación, en todas partes. ¡Y Dios está aquí hoy! Dios está en este edificio. ¿Lo creen Uds.? Oremos.
Padre Celestial, oh, algún día cuando todo haya terminado y podamos sentarnos al otro lado, entonces conoceremos como somos conocidos. Las historias que oiremos a medida que los patriarcas se levanten, escuchar a Daniel y a los profetas y escucharlos a todos ellos levantarse y contar las grandes cosas que Tú has hecho. Cómo es que nos estrecharemos las manos y nos regocijaremos y contemplaremos un trono y Aquél que está sentado allí, y saber que a través de Su bondad todas las cosas fueron hechas.
110 Mi mente se remonta hoy a muchas cosas, a pobre gente analfabeta. Cómo es que Tú te has movido con gran compasión y has hecho grandes señales y maravillas, y con los animales y en todas partes mirando alrededor y viéndote a Ti. Oh Dios, quita ese pequeño velo de los corazones de la gente hoy. Quita esa cosa intelectual que los hace querer aferrarse de algún credo. Y permite que abran su alma y corazón y vean a Jesús parado allí cerca con Sus brazos abiertos. “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo: si alguno abriere, Yo entraré y cenaré con él”. “Pedid al Padre lo que quisiereis en Mi Nombre”, cualquier cosa que deseareis, “Yo se los daré”. “Si permanecéis en Mí y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quisiereis y os será hecho”. “Muéstranos al Padre y nos basta”.
Oh Dios, sólo mirarte a Ti, Tú estás en todas partes. Tú estás aquí mismo moviéndote entre estas personas. Sentarse y llorar un rato, luego levantar sus manos y gritar un rato, luego sentarse y beber un rato, la gran fuente está abierta hoy. Yo ruego que cada pecador se sumerja. Y Tú Quien pudiste guiar a una zarigüeya… Tú conoces la historia, Señor, Tú sabes cómo esa misma pequeña historia ha barrido el mundo.
111 Y Padre, ruego hoy, quizás esa pobre zarigüeya aún está por allá con sus bebés, contenta, porque ella fue guiada por el Espíritu Santo, estuvo allí y esperó como una dama, y Tú la sanaste, salvaste su vida, para que ella pudiera criar sus bebés. Dios, si Tú hiciste eso por una madre zarigüeya, ¿qué de una hija de Israel? ¿Qué de una hija de Cristo? ¿Un hijo de Cristo? ¿Un niño de Cristo? Permíteles, Señor, abrir su entendimiento. Que Tú hables en una manera especial ahora, mientras lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
112 Uds. son tan amables para hablarles; siento mucho haber hablado tanto así. Yo no sabía que lo hice, perdónenme. No, no me perdonen, no quise decir eso. No tengo que disculparme por la Palabra de Dios o el testimonio de Jesucristo, en lo más mínimo. Yo los amo, y Uds. me aman a mí, eso es lo que nos hace ser uno. Jesús está aquí con Su pueblo. ¿Uds. creen eso? Ahora vamos a… ¿Repartieron tarjetas de oración? Sí. ¿Cuál fue? G. ¿Cuántas? ¿Uno al 100?
Los muchachos repartieron tarjetas de oración. ¿Desde dónde llamamos la última vez? No llamamos ninguna… Nosotros no teníamos tarjetas de oración anoche, ¿verdad? Anteanoche, ¿qué? llamamos, creo que como quince, ¿no fue así? 85 a 100. Bueno, volvamos entonces, llamemos desde la 1 entonces. ¿Quién tiene la G número 1?, levante su mano. [Espacio en blanco en la cinta].
Y no duden que Uds. verán la gloria de Dios, si pueden creer. Pero Uds. deben creer.
113 ¿Es esta la dama? Discúlpeme, venga aquí sólo un momento. Alguien me escribió una notita la otra noche, dijo: “Hermano Branham, ¿qué hace que Ud. se frote la nariz tanto?” A veces se siente como que sus labios son así de gruesos. Entonces uno simplemente lo hace inconscientemente. Pero yo quiero que crean ahora con todo su corazón. Yo soy su hermano y declaro que Jesucristo está en Su universo, en Su Palabra, en Su naturaleza, en Sus animales, en Su pueblo, y que Él está aquí ahora mismo. ¿Qué más pudiera Él hacer?
Él ha probado que Él está aquí en la Palabra. Probó que Él está aquí en el universo. Él prueba que Él está aquí en Su pueblo. Cómo es que ciertamente sería sencillo para Uds. no creer. Uds. no tendrán una sola cosa sobre la cual pararse en el día del juicio, pero simplemente tendrán que acercarse allí y saber que Uds. estarán condenados y perdidos.
Ahora, la dama parada aquí frente a mí, es una desconocida para mí. ¿Es correcto eso, señora? Somos totalmente desconocidos el uno al otro, yo no conozco a la mujer. Ahora, ¿no es este un cuadro nuevamente, del pozo donde estuvo nuestro Señor Jesús y habló con una mujer? Ahora quiero que me respondan de modo que yo oiga la respuesta, porque en estos momentos no puedo ver mucho allá atrás. ¿Ven?
114 Jesús estuvo parado y habló con una mujer una vez, para averiguar cuál era su problema. ¿Cuántos creen eso en San Juan 4?, digan: “Amén”. Y Él le habló a ella el tiempo suficiente hasta que encontró donde estaba su problema, y Él le dijo a ella cuál era su problema. Y ella dijo: “Señor, Tú debes ser un profeta”. ¿Cuántos saben que eso es así?, digan: “Amén”.
Ella dijo: “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga”, el Cristo, “Él hará estas cosas, nos declarará todas las cosas. Pero ¿Quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella supo que esa era la señal del Mesías, y si el Mesías es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y se levantó de los muertos, ¿no sería esa la señal del Mesías esta tarde? Si es así, digan: “Amén”.
Ahora, ahora, si Uds. creen. Ahora, Él es sólo… Su actitud hacia esta mujer será exactamente Su actitud hacia Uds. Solamente que la parte humana se debilita tanto… Es una operación celestial en la parte humana a tal grado que casi no lo soporta, eso es todo.
115 Pero ahora, la dama, yo creo, miro su cabello canoso, quizás es una madre. Solamente Dios sabe cuántas lavadas difíciles han pasado por esa mano. Cuántas veces ha enjugado las lágrimas de las mejillas de un bebito, y lo ha cargado en su seno y mecido. Solamente Dios sabe eso; yo no lo sé. Pero señora, Ud. está aquí por algo y yo estaría lejos de ser un engañador, porque Ud. es una creyente, una cristiana. Y cómo me pararía yo aquí como un hermano, profesando este oficio en Cristo… Pero lo que yo sé, hermana, aquí está lo que Él dijo cuando el Ángel se encontró conmigo: “Si logras que la gente te crea…”
Miren, dijo que: “Yo nací para orar por la gente enferma”.
Y yo dije: “Señor, yo no tengo educación, ellos no me creerán”.
Dijo: “Por medio de esto ellos lo harán”. Dijo: “Ahora, si tú puedes hacer que ellos te crean y eres sincero cuando ores, nada le hará frente a tu oración”.
116 Ahora, yo sería la última persona en intentar hacer algo errado, hermana, si es que conozco mi corazón. Y es por eso… Mire aquí, yo tengo que encontrarme con todas estas personas algún día en el juicio. Yo tengo que encontrarme con Ud. y yo ciertamente estaría en casa con mis hijos en esta tarde en vez de aquí arriba tratando de ser un engañador. Porque ¿qué me sucedería a mí? ¿Ve? Yo solamente puedo decir. El mundo está todo educado, y ellos no lo creen. No importa… Jesús dijo que ellos no lo creerían. Dijo: “Todavía un poco y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis”. Tiene que haber algunos “vosotros”.
117 Ahora, si Él tomara este pobre cuerpo indigno mío, esta voz mía, no sirve para nada. Aún todo lo que yo soy, no sirve para nada. Pero para cumplir Sus Palabras, que Él dijo que lo haría. Miren, si Él, por medio de su fe, viene y mora aquí conmigo, y hace la misma cosa aquí que Él hizo a esa mujer junto al pozo, y le dice a Ud. en donde está su problema, y lo que está mal con Ud. ¿creerá Ud. en Él con todo su corazón? Ahora, eso es sólo la palabra suya, ¿ve Ud.?, y la mía.
Ud. está consciente, madre, de que algo está sucediendo. ¿Ve? Entre Ud. y yo está el Ángel del Señor. Ahora, si la audiencia me puede oír: La dama se está moviendo; no, ella está caminando. La veo yendo a algún lado, ella está caminando… no, ella está en una casa, moviéndose a través de los cuartos, ella está muy nerviosa. Ella está perturbada por una condición nerviosa, ella está moviendo sus manos, y está tratando de hacer algo, recoge algo junto a una ventana o algo. Y ella está muy nerviosa al hacerlo. Ella tiene que… Veo que el sol está como ocultándose y ella está mirando por la ventana. Y ella se pone muy nerviosa y va y se sienta en una silla con la espalda hacia la ventana. Ella se pone nerviosa especialmente tarde en la noche. Y la veo en un baño y ella tiene un problema de mujeres, un problema femenino, que le está causando muchísimo dolor y molestia. Esa es la verdad.
118 Y, para que Ud. sepa que yo soy el profeta de Dios, o siervo, Ud. debía someterse a una operación no hace mucho, y eso era en un quiste, y eso estaba en el brazo izquierdo debajo de su ropa, allí. Allí lo tiene. Ahora, ¿Ud. me cree? ¿Ud. le cree a Él? Ahora hay Algo aquí que la conoce a Ud., ¿es correcto eso? ¿Cree Ud. que es el Señor Jesús haciendo la misma cosa, ¿verdad? Entonces en el Nombre de Jesucristo, satanás, tú que has hecho el mal, tú no me tienes miedo, yo lo sé, pero yo vengo en un Nombre representativo. Yo vengo para representarlo a Él Quién te despojó a ti de toda autoridad que tú tenías, en el Calvario, Jesucristo, el Hijo de Dios. Él te despojó a ti, tú no tienes ningún poder, tú eres un fanfarrón, y te estamos retando. En el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer. Yo te conjuro por el Dios viviente a que la dejes. Dios le bendiga, señora. Ahora siga su camino regocijándose y alabando a Dios. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos. Sean reverentes. Tengan fe. Miren, no se estén moviendo, sean reverentes.
119 Ahora, señora, míreme sólo un momento. Ahora, lo que yo quiero decir con eso: Míreme, es así como Pedro y Juan cuando pasaron por la puerta llamada la Hermosa. Ellos dijeron: “Míranos”. Míranos, no que ellos eran algo, sino para ver a Dios en ellos.
Ahora, la dama parada aquí, yo la veo frente a una mesa. Y la mesa está… No, ella se está retirando de la mesa. Ella tiene un problema estomacal. Es correcto. Y ella no sabe lo que es. Ella está perturbada por eso; ella piensa que es un crecimiento lo que lo está causando. Es correcto. Ahora, ¿cree Ud. que Él está aquí? ¿Cree Ud. que si yo oro por Ud…? El Ángel de Dios dijo que estas cosas acontecerían; la Biblia dice que ellas acontecerían. Aquí está Él en Su pueblo, en Su universo. Si Él está parado aquí y Él prometió hacerlo, ¿no lo creería Ud.? Venga aquí.
Amado Dios, en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, yo quito esta maldición de la mujer, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Pues, seguro, dele gracias a Él, eso es correcto. Se ha ido de Ud. ¡No hay más crecimiento, ha desaparecido!
120 Oh amigo, si Uds. solamente pudieran… “¿Cómo supo Ud. eso allí, hermano Branham?” Examínela a ella, doctor, y dese cuenta si eso es correcto. Ella apenas está volviendo en sí, ella estaba tan arrebatada en el Espíritu. Eso es lo que la hizo a ella sentirse de esa manera. Pues, eso es suficiente para hacerla a ella gritar. Yo gritaría, y Ud. también. Si Ud. estuviera postrado, muriendo, con un gran tumor maligno en Ud., que se disolviera y saliera de Ud., Ud. también se sentiría contento.
Ahora, sean reverentes. Ahora, sólo… A lo que me refiero, al decir: “Sean reverentes”. Yo no me refiero que no le alaben a Él. Oh, Dios desea ser alabado. Él desea ser adorado. Pero lo que quiero decir es que no se estén moviendo; quédense quietos. ¿Ven? Uds. causan una interrupción.
121 Ahora, aquí está una dama, desconocida para mí; yo no la conozco, jamás la había visto. Ud. es una total desconocida para mí. Alabado sea Dios. Sí, hermana. Ud. era la que estaba orando, ¿no es así? Ese problema de la sangre que Ud. tiene, habiendo estado sentada allí con un problema del corazón, su fe la ha salvado. Váyase a casa.
¿Qué sucedió? Aquí vino eso ante mí aquí mismo en una visión. Vi a la mujer orando, el Espíritu Santo parado sobre ella… o, el Ángel del Señor. Yo me volteé y Él pasó por encima de allí con ella, y yo la vi a ella siendo examinada. Eso ha desaparecido de ella. Su fe la sanó. ¡Aleluya!
“Si puedes creer, todo es posible”. Cada persona aquí debería ser sanada en este momento. Ud. ya está sano, en lo que a Dios respecta. Es sólo su fe que le impide ser sanado. Pudiéramos parar la línea de oración ahora mismo, y cada uno de Uds. que lo aceptaría sobre esa base, pero Uds. tienen que creer. Tienen que tener fe. Simplemente crean, tengan fe, eso es todo lo que les pido que hagan.
122 Él puede sanar la diabetes. ¿Lo cree Ud.? Sentado allí orando por eso, ¿no es así? Correcto. Hermano, ¿Ud. cree que yo soy Su profeta? Él también puede sanar la alta presión sanguínea. ¿Ud. cree eso? Hermana, aquí con su mano levantada, ¿qué es el problema para Dios, o la artritis, cualquiera de las dos?
Oh, vaya, deseara que Uds. pudieran… si Uds. pudieran mirar la visión. Esta es la primera cosa que Uds. realmente creyeron. ¡Esto es! Ahora están creyendo. Ahora han apartado todas las dudas. El espíritu cristiano ha vencido a los otros incrédulos. Uds. ahora están del lado de la iniciativa. Esa es la manera en que debe obrar el Espíritu Santo. Ahora, así es. Él dijo: “Si puedes creer”.
123 ¿Qué de eso, señor, con ese problema de la próstata, sentado allá arriba? ¿Ud. cree que Jesús le sana? ¿Puede Ud. aceptarlo? Ud. tiene que levantarse de noche, nervioso, sentado allá arriba mirándome. Sí, hermano.
Veo que un hombre perdió su sanidad justo allí. ¿Ven? Eso se apartó y se puso oscuro alrededor de él nuevamente. ¿Ven? Él no lo captó. Ud. tiene que responder cuando el Espíritu Santo le está hablando a Ud., responda. Seguro, Él quiere que Ud. le responda a Él. Es su fe respondiendo a la Palabra. Estaba girando alrededor de un hombre, traté de llamar su atención, él está en alguna parte sentada allí adentro. Lo dejó a él otra vez, se fue. Yo lo llamé, apunté directo hacia él; se puso oscuro alrededor del hombre y luego la visión me dejó, volvió a él. ¿Ven? ¡Uds. tienen que creer! Uds. no pueden engañar a Dios. Y Uds. no pueden engañar a satanás. Uds. tienen que saber que Dios tiene la preeminencia; Él es Dios. Quizás trataré de seguir hacia la plataforma aquí.
124 Ahora, crea, señora. ¿Fue Ud. llamada, ahorita, señora? Sí. ¿Era diabetes? Tiene diabetes también, ¿no es así, señor? Sentado allá al final de la fila. ¿Correcto? Algo anda mal con sus oídos también, ¿no es así? Deje de fumar esos cigarrillos. Ud. fuma cigarrillos; no debería hacerlo. Bótelos. Tenga fe en Dios.
¡Oh, aleluya! Algo… No piensen que yo estoy loco. Yo sé en donde estoy.
Señora, yo no la conozco. Cristo la conoce a Ud., yo no. Veo un hombre joven, y él está caminando… él está tambaleando. Es su hijo. Él es un alcohólico. Eso es ASÍ DICE EL ESPÍRITU. Ud. está aquí para pararse en lugar suyo. Esa es la verdad.
Oh Jesús, yo mismo soy un padre, Dios, ten misericordia y concede a esta mujer su petición. Que su fe no falle, que ella vea a este muchacho salvado, lleno con Tu Espíritu. Yo pido esto para la gloria de Dios, en el Nombre de Su Hijo Jesucristo. Amén.
“Si puedes creer, todo es posible”. ¿Creen Uds.? Tengan fe, tengan fe, no duden.
125 Allí está el Espíritu dirigiéndose hacia esa dama. Señora, su problema es la glándula de la tiroides. Ud. me está mirando a mí así. Seguro, alguien diría: “Claro, ella luce corpulenta, es la tiroides”. No necesariamente. Oiga, ¿qué de la dama a su lado, ponga su mano sobre la dama a su lado allí, no, la corpulenta, ponga su mano sobre ella. Mire hacia acá, señora, está allí. Ud. tiene problemas de la garganta, ¿no es así? Eso es correcto. Levante su mano si eso es correcto, ¿ve Ud.? Muy bien. ¿Ven ese Espíritu moviéndose?
¿Cómo está Ud., señor? ¿Ud. cree con todo su corazón? Mire hacia acá sólo por un momento. Ud. ha estado en un hospital. Los veo a ellos con Ud. abierto en la parte de enfrente, de esta manera. Y ellos estaban tomando su estomago y sacándole una gran porción. Ese es su problema. Ud. está extremadamente nervioso. Correcto. Y Ud. es un predicador del Evangelio. Y otra cosa, Ud. está deseando que se ore por Ud., Ud. tiene un impedimento del habla. Yo lo veo tratando de decir algo y no puede decirlo. Eso es causado por una condición nerviosa, eso es lo que ha causado su problema del estómago. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR.
Amado Dios, en el Nombre de Cristo, el Hijo de Dios, yo te ruego que Tú sanes al hombre. Amén.
126 Digamos: “Alabado sea el Señor”. ¿Creen Uds.? ¡Denle a Él alabanza! “Si puedes creer, todo es posible”. Sólo tengan fe. Dios lo concederá. La Biblia dice: “Todo lo que respira alabe a Jehová”.
Ud. debería sentirse feliz por eso, señor, sentado allá al final de la fila. ¿Sí? ¿Se siente muy feliz porque ese hombre fue sanado? Ud. tiene mala circulación, ¿no es cierto, señor? Correcto. ¿No le gustaría a Ud. estar así de feliz? Seguro, Ud. también puede estarlo. Amén. Continúe su camino regocijándose, y alabando a Dios.
¡Aleluya! Alabado sea Jehová Dios, quien levantó a Su Hijo Cristo Jesús. Él está vivo. Ahora Uds. están creyendo. Ahora Uds. lo están haciendo bien. Esto es lo que deberían haber hecho todas las otras noches. Amén. ¿Creen Uds.?
127 ¿Qué de Ud., señora? Todos Uds. crean. Ud. crea que yo soy su hermano. Pero Ud. crea que yo soy su hermano y además el profeta de Dios, siervo. ¿Ud. cree eso? Entonces yo le puedo ayudar. Ud. puede regresar a su ciudad regocijándose. Ud. vino de otra. Correcto. Yo la veo a Ud. mirando algo, Sra. Underwood. Dios puede sanarla a Ud. ¿Cree Ud. eso? [Una dama dice: “Sí, alabado sea Dios, yo lo creo”.] Esa es Ud., correcto. Y Ud. tiene un riñón flotando sobre el riñón derecho del lado derecho, así es. Regrese a casa y diga: “Alabado sea el Señor”, y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo.
¿Creen Uds. que todas las cosas son posibles? Oh, Él es maravilloso. Uds. pudieran pensar que es extraño. Él conoce todas las cosas. Crean.
128 Mire aquí sólo un momento, señora. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Con todo su corazón? Eso es correcto. [Palabras no claras.] Tenga fe. ¿Ud. cree? Yo no la puedo sanar a Ud., pero le puedo decir en donde está su problema, así como la mujer que estaba sentada allá. ¿Ud. lo cree? Condición asmática. Eso es correcto, ¿no es así? Tenga fe. Párese aquí mismo sólo un momento. Tenga fe.
Una condición nerviosa le causa problemas estomacales. Correcto. Una úlcera péptica. Correcto. Problema del corazón, asma, problema estomacal. Si Ud. cree: “Si puedes creer, todo es posible”. ¿Ud. lo cree? Amén.
¿Ud. cree que yo soy Su profeta? Tiene artritis. Eso es correcto, ¿no es así? Párese aquí sólo un momento.
Todos, ninguna de estas personas ha sido sanadas todavía. Esta mujer tiene problemas del corazón. Todos los que tengan problemas del corazón pónganse de pie. Les mostraré algo. Cada persona con problema de corazón póngase de pie.
¿Cuál era el suyo? Problema estomacal. Todos con problema estomacal pónganse de pie. Recuerden, todos los que tengan problema estomacal.
Fíjense en esto, esos espíritus se están llamando unos a otros. Uds. van a ver algo suceder.
129 Venga aquí. ¿Cuál era su problema? ¿Le dije yo correcto en el Espíritu? Asmática, asma, póngase de pie. ¿Cuál era el suyo? Artritis. Artritis, póngase de pie.
Aquí lo tienen. Esos espíritus están jalándose el uno al otro. ¿Ven? Todos ellos pueden ser derrotados. ¿Uds. lo creen? Pongámonos de pie y démosle a Él alabanza, todos.
En el Nombre de Jesús, Hijo de Dios, yo reprendo todo espíritu del diablo, y reclamo que tú no puedes retenerlos más, satanás. Sal de esta audiencia. Y que ellos sean sanados en el Nombre de Jesucristo.
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