OBRAS DEL MENSAJE


Resucitando A La Hija De Jairo
Shreveport, Louisiana, E.U.A.
56-0731
1 Por lo tanto, al orar por los enfermos, procuramos hacer el servicio—el servicio de predicación lo más corto posible, por causa de mantener la línea de oración en marcha. Y luego pienso que es mucho más poderoso si no nos agotamos simplemente predicando. Y como yo siempre he dicho de orar por los enfermos conforme al don que el Señor me ha dado a mí, Su siervo indigno. A fin de cuentas mi fuerza se agota rápidamente en eso, bajo la unción del Espíritu Santo de manera que me gusta poner toda mi fuerza para la oración por los enfermos.
Ahora, para eso es que ha sido anunciado. Y ahora, quizás mañana en la noche creo que será mejor que tengamos oración por los enfermos. De todos modos pienso que es algo dudoso para el hermano Moore en esta noche respecto a que tengamos que partir mañana para Canadá, o ellos tendrían que cancelar la reunión Canadiense, ya que no tendremos tiempo de llegar a ella. Esa será la decisión de ellos.
Así que ahora, de todos modos anunciaremos el servicio de sanidad… o, de oración por los enfermos para mañana en la noche. Así que oren y vengan temprano para obtener sus tarjetas mañana en la noche, y luego daremos mayores anuncios según el Señor nos lo haya dado a nosotros.
2 Y ahora, ¿cuántos le aman? ¿No es Él maravilloso? Nosotros somos tan indignos de estas cosas. Yo sencillamente pienso de cuán bueno es Él al permitirnos tener compañerismo con estas grandes cosas, y somos tan indignos.
Anoche estaba pensando… Yo estaba tan cansado anoche cuando llegué a la plataforma, y casi ni tenía un texto para leer, cuando llegué aquí. Ese clima caliente está que me derrite. Yo voy a venir a Shreveport cuando sea invierno. Armaremos la carpa aquí afuera en el invierno, de manera que podamos realmente… y alzaremos los lados para que entre la brisa. Yo conseguiré un bloque de hielo y me sentaré en él mientras [palabras confusas]. Déjenme decirles, yo no entiendo cómo Uds. pueden vivir así, pero es que Uds. están acostumbrados a ello; eso es todo.
3 Y allá en el norte, pues, vaya, a nosotros sencillamente nos encanta ese clima frío. Yo voy allá y arreglamos los servicios, allá donde vienen a escucharme predicar en esos domos de nieve. Y la temperatura entre diez y quince grados bajo cero. Pues, ellos simplemente se envuelven en cobijas, y vienen y se sientan, y mientras predico parece que se quitan eso, y parece que se van a congelar, uno puede ver su propio aliento. Eso es perfecto para mí. Sencillamente me encanta eso.
Yo he predicado a indios y demás, los veo venir y sentarse por miles, simplemente sentados con esas mantas así, estando la temperatura muy por debajo de cero. Oh, nosotros no le hacemos caso a eso. Simplemente se quedan sentados allí, los pequeñitos se levantan, y los arropan con sus cobijitas, y se sientan allí y escuchan todas las palabras. Yo prediqué a tal grado que parecía que el aliento de uno se congelaría al salir. Pero cuando uno llega al punto en que uno está pereciendo, eso entonces marca la diferencia.
4 Pero ahora, eso sería viceversa para todos Uds., pero nosotros les amamos. Y, oh, si Uds. únicamente me preguntaran si yo pudiera mover el norte y bajarlo hasta Shreveport aquí (¿ven?), mover las montañas del norte hasta Shreveport aquí, a mí me encantaría vivir en Shreveport por el pueblo. La gente más agradable que yo he conocido en toda mi vida es esta gente sureña. Y no digo eso porque estoy aquí. Yo sería un hipócrita, pero esa es la verdad.
A mí no me importa… Yo entré en una tienda y allí estaba un jovencito como de algunos catorce años. Bueno, allá de donde yo vengo, cuando uno entra, simplemente le dicen: “Pues, ¿y Ud. qué quiere?” ¿Ven?, y allí se acaba todo. Nunca dicen: “Gracias. Vuelva otra vez”. Pues, yo pensé que ese jovencito me iba a decir que yo era su hermano. Pues, él fue tan amable. Él dijo: “Mire, regrese y visítenos otra vez”.
5 Uds. saben, sencillamente hay algo que me atrae. Me gusta eso. Me gusta esa clase chapada a la antigua, Uds. saben. Como ellos solían decir… En una ocasión yo estaba en una reunión en Miami, Florida. El hermano Bosworth dijo: “Hermano Branham”, dijo, “a medida que Ud. salga por la parte de atrás”, dijo, “a medida que Ud. pase por la pequeña carpa en la parte de atrás”, dijo, “la duquesa que nos ha permitido usar estos terrenos aquí, quiere estrecharle la mano a Ud”.
Yo dije: “Bueno, ¿quién es ella?”
Él dijo: “Pues, ella es una duquesa”.
Yo dije: “¿Qué es eso?” Y yo no sabía si eso era una variedad diferente de mujeres o qué era. Yo dije: “Dígame”.
Entonces él dijo: “No, ella es una mujer maravillosa”. Ajá.
Entonces yo dije: “Bueno, mire, pero ¿qué de todas estas personas enfermas que quieren verme?”
Dijo: “Bueno, ella simplemente desea estrechar su mano. Ella está allá frente a la puerta”.
6 Así que entonces yo salí y allí estaba parada la mujer. Y oh hermanos, si yo tuviera el dinero que ella tenía en sus dedos con esos diamantes, yo casi podría evangelizar el mundo entero. Parada allí, y ella tenía un par de anteojos en una varilla. Sí, es cierto. Miren, ella no los tenía en su nariz en donde pertenecen, ella los tenía en una varilla. Y todo tipo de pulseras en el brazo, Uds. saben, así, y ella me miró así cuando yo salí.
Ella dijo: “¿Es Ud. el doctor Branham?”
Yo dije: “No señora, no lo soy”. Dije: “Yo soy el hermano Branham”.
Ella dijo: “Bueno, yo estoy encantada”. Y ella levantó su mano bien arriba así. Ahora, Uds. saben, ¿quién querría…? Uds. saben cómo es. Ahora, ella simplemente estaba fingiendo eso. Uds. saben que los seres humanos no actúan así naturalmente. ¿No es correcto eso? Ahora, ellos no actúan así. Ahora: “Yo estoy encantada”. Ahora, ¿qué sabía yo acerca de eso, un montañés de Kentucky?
Así que, yo la miré, y dije… Yo la agarré de esa mano grandota y gorda, le dije: “Bueno, bájela aquí para que la conozca cuando la vea”. Ahora, eso es… Así que yo pienso que la gente simplemente finge las cosas. Ahora, a mí me gusta este buen apretón de manos fuerte sureño chapado a la antigua. Me gusta eso. Realmente que sí. Dicen: “Hola, predicador”.
7 Mi esposa una vez… Íbamos manejando para el centro. Oh, esto hace dos o tres años; y había una dama joven en la calle a la cual conocíamos. Ella dijo: “Hola, hermana Branham”.
Y Meda estaba mirando en esa dirección. Y yo no la oí contestarle. Y le dije: “Oye, esa muchacha te habló”.
Ella dijo: “Yo le contesté”.
Yo dije: “Yo no te oí, y estoy seguro que ella tampoco”.
Y dijo: “Bueno”, dijo, “Yo le sonreí”.
Y yo dije: “¿Me quieres decir que una simple sonrisita tomará el lugar de hola?” A mí me gusta oírlos a Uds. decirlo, ¿a Uds. no? A mí me gusta, no simplemente sonreírme al respecto, sino realmente decirlo en voz alta de manera que ellos lo sepan, y a mí me gusta así como Uds. lo hacen por aquí. ¿Ven?
Allá en el norte ellos son fríos, indiferentes. Yo fui a visitar a mí tío, y ellos entraron en un lugar, y yo dije: “Tío Charlie, quien vive allá…” Yo dije: “¿Es ese su vecino?”
“Sí”.
Y yo dije: “¿Cuánto tiempo vivió Ud. aquí?”
Dijo: “Veinte años”.
Yo dije: “¿Quién es él?”
Dijo: “Yo no sé”.
Yo dije: “¿Ud. no sabe? ¿Ha vivido él aquí el mismo tiempo que Ud.?”
“Sí”.
Yo pensé: “Oh, vaya. Yo tendría que familiarizarme con él o algo en tanto tiempo así”. Y así que allá en el norte ellos no se dicen nada el uno al otro. Ellos no se hablan. Esto es allá en Plasttsburgh, New York. Así que esa es la parte católica de cómo vino nuestra familia.
Y mi tía abuela fundó el convento en Montreal y está sepultada allá. Así que, ellos eran católicos verdaderamente leales.
8 Así que entonces viniendo… Yo dije: “Tío Charlie, necesito unos cartuchos treinta y dos, especiales, para mi rifle. Voy a ir a cazar venados”.
Y él dijo: “Bueno, ve a cierta tienda allá en el centro”. Donde yo podía conseguirlos.
Entonces yo dije: “Muy bien”. Ahora, yo salí, y no podía encontrar el lugar, así que miré para todos lados y había un hombre parado en la esquina. Él parecía como un caballero de aspecto inteligente. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?”
Él me miró, y comenzó a bajar por la calle.
Y yo pensé: “Bueno, algo anda mal. Quizás es conmigo”.
Así que, yo caminé, y allí estaba un individuo saliendo de una tienda de cigarros; y él estaba encendiendo su fósforo para su cigarro, y él llevaba puesto un sombrerito tipo hongo y estaba vestido como un caballero.
Dije: “Buenos días, señor. ¿Podría Ud. decirme dónde queda cierta y determinada ferretería?”
Él simplemente se dio la vuelta.
Yo lo miré. Seguí caminando. Yo dije: “Alguien está loco. A lo mejor soy yo”.
A mí sencillamente no me gusta eso. A mí me gusta… Pues, aun aquí mismo la policía intentará orientarlo a uno y todo. A mí me gusta lo que Uds. tienen, un grupo de gente maravillosa. Si tan sólo tuvieran Uds. un buen clima frío, sería perfecto.
9 Así que, el hermano Jack me da la seguridad de que va a estar fresco. Pero hay única cosa al respecto, amigos, y es que en todas partes que uno va, cuando Ud. se encuentra con hijos de Dios nacidos de nuevo, todos ellos son iguales, sin importar de qué país sea. Nosotros hemos ido a los hotentotes del África, y hemos ido a los Alemanes, hemos ido a los Franceses, hemos ido a los Suizos, hemos oído a los Suecos, a los Noruegos, los Finlandeses y en todas partes alrededor del mundo, casi. Y en todas partes que uno se encuentra con Cristianos nacidos de nuevo, cada uno de ellos actúa igual. Sí, Señor. Ellos han nacido de nuevo. Eso es lo que marca la diferencia.
Así que, todos ellos reciben ese buen espíritu sureño en ellos. Alguien dijo: “Amén” a eso. Yo dije: “Ése buen espíritu sureño”. Eso es lo que ellos reciben, así que eso está muy bien.
10 Ahora, vamos a acercarnos Su Palabra en esta noche, y a leer de Su Palabra, y a entrar en el servicio. Ahora, yo quiero que oren por mí mientras entramos en la Palabra.
Pero primeramente, hablémosle a Él y entonces si Él nos permite Su gracia [el micrófono hace un sonido fuerte] para tener compañerismo en Su Palabra. Algo pasó en alguna parte. ¿Hermano L.C.? Ahora, se supone que él es mi socio. ¿Ven?
Una vez allá en Texas donde el Ángel del Señor permitió que se tomara Su fotografía allí donde Él estaba parado, esa Columna de Fuego. Bueno, el hermano L.C., el predicador bautista, se acercó y abofeteó a otro hombre, y el hermano L.T. tenía su fotografía en el periódico el día siguiente separándolos, así que… y luego vino y pisó algo allí así que… Oh, ¿soy yo el que está causando esto? Oh, ¿es Ud. allí? Yo no quiero condenarlo a él injustamente. No, señor. Él es un buen hermano.
Así que, veo a Anna Jean sonriéndose esta noche. ¿Ha sabido Ud. del hermano Don hoy? ¿No? Muy bien. Fe es lo que nosotros creemos, que Dios le dará al hermano Don un viaje seguro, un gran derramamiento del Espíritu Santo allá a donde él está yendo en Sur América. Muy bien. Inclinemos nuestros rostros ahora para orar.
11 Bondadísimo Señor, estas personas de corazón alegre en esta noche, llenos de gozo, es por causa de Tu Presencia y Tu visitación a nosotros. Te damos gracias por enviar el aire acondicionado esta noche, por arreglarlo, para que así podamos sentirnos más cómodos para adorarte.
Rogamos esta noche, Dios, que Tú nos perdones cada pecado, cada falta que tengamos en la vida. Rogamos que Tu maravillosa gracia nos alcance y nos perdone. Dios, perdona todo pecado que esté debajo de la carpa en esta noche. Yo oro como estando parado entre los vivos y los muertos, que Tú perdones toda transgresión. Y todas nuestras pequeñas diferencias, rogamos que Tú nos perdones por tener esas cosas, y que las pongamos a un lado y Te adoremos en esta noche en Espíritu y en verdad.
Cuando la línea de oración sea llamada, oh Dios, has según Tú elección. Rogamos en esta noche que Tú llames a cada uno y sanes a cada persona enferma. Salva a cada pecador en esta noche y llama a cada descarriado para que vuelva al camino de la Verdad y la Vida, pues te lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús. Amén.
Siento la Presencia del Señor tan cerca en esta noche. Yo creo que pudiéramos dar inicio a una línea de oración sin decir algo de la Palabra. Sólo para leer una porción de Su Palabra aquí y hablar sólo por unos momentos sobre un caso que sucedió en la Biblia.
Encontramos esto en San Lucas el capítulo 8 y comenzaremos en el versículo 48 y así leer sólo una porción de la Escritura aquí para tomar un contexto en esta noche:
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva… y ella será salva… (Discúlpenme)… y ella será salva.
12 Ahora, nuestro tema en esta noche es un pasaje muy sobresaliente en la Biblia. A mí me encanta repasar Sus obras aquí en la tierra, cuando Él estuvo aquí en un cuerpo físico, y cómo Él dijo que Él estaría con nosotros y se manifestaría a nosotros hasta el fin de la edad.
Y la Biblia dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y si nosotros podemos repasar algunos de Sus casos antes de que oremos por los enfermos, y declararles a los enfermos y a todos, de que Él no está muerto sino vivo… ¿Ven?
Pues si vemos de Sus acciones y Sus actitudes en los días pasados, entonces podemos esperar la misma cosa en este día presente. ¿No les parece, si Él es el mismo?
Ahora, yo quisiera con este amoroso sentir del Espíritu alrededor de este grupito de gente en esta noche, que si cada uno de Uds. se metiera en su mente, dentro su corazón, de que nuestro Salvador no está muerto sino que Él está vivo y presente hoy, tan presente como Él lo estuvo en cada edad pasada. Tan presente como Él lo estuvo con Noé, tan presente como Él lo estuvo con Abraham, tan presente como Él lo estuvo con los jóvenes hebreos, presente como Él lo estuvo con todos los patriarcas, y todos los apóstoles, y por todas las edades. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, el mismo.
13 Ahora, metamos eso en nuestras mentes, y recordemos que Él siempre está presente; y que no hay ninguna otra criatura que pudiera ser omnipresente excepto Dios mismo, ninguna otra criatura.
El diablo es una gran fuerza. El diablo tiene un gran poder, y el diablo es grande en su poder; pero él está bajo el poder de Dios. Y el diablo solamente puede estar en un solo lugar a la vez. Sus diablillos pueden estar en todas partes, dispersados, sus demonios, sus obreros.
Pero Dios mismo está solo en este campo de la omnipresencia, no un Ángel, sino Dios mismo. ¡Aleluya! Entonces eso nos infunde valor. “Donde quiera que estuvieren dos o tres reunidos allí estoy Yo en medio de ellos”. Eso es universal, en todas partes.
Y ahora, observemos Sus acciones por unos momentos. Veamos qué clase de actitud Él toma hacia Sus santos y hacia el pecador. Y entonces si encontramos Su actitud hacia ellos en la manera que Él obra, entonces si Él hace la misma cosa aquí, esa es una prueba absolutamente infalible de que Él ha resucitado de los muertos.
14 ¿No están Uds. contentos en esta noche? Con las miles de religiones diferentes en el mundo; y sin embargo no hay ninguna de ellas que pueda tomar su posición y probar que su dios está vivo, aparte del Cristianismo.
El Cristianismo es el único que afirma que su Dios se ha levantado de entre los muertos. Su Dios vino a la tierra y se hizo carne y murió por ellos para quitar sus pecados y apareció otra vez en la carne de ellos para manifestarse Él mismo hasta que todos seamos hechos manifiestos en Su gloria cuando Él se siente en Su trono, el trono de David y tome el dominio para el Milenio. Entonces le veremos, el mismísimo Señor Jesús que fue crucificado, y le contemplaremos y le conoceremos.
Y nosotros somos Su reino, y Su dominio es desde la eternidad hasta la eternidad. Piensen en eso. Todos los poderes y toda Palabra es dada en Sus manos. Correcto. Cuán maravilloso.
15 Ahora, si pudiéramos ir y ser un misionero… Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, ¿reclamaría Ud. ser un misionero simplemente yendo y viniendo a ultramar?” Oh, sí. Eso es un misionero. Uno que va y se queda no es un misionero. Él simplemente cambió de residencia. Si Ud. va allá y se queda cuatro o cinco, ocho y diez, doce años, Ud. simplemente cambió de residencia.
Pablo fue el más grande misionero que jamás hayamos tenido, y él iba acá por unas cuantas semanas y allá por unas cuantas semanas. Ese es un misionero. ¿Ven? Pero uno que va y se queda, y establece su hogar allá, él simplemente ha cambiado su residencia. Él simplemente está viviendo en Alemania, o está viviendo en África, o en alguna parte de esa manera. Él lo que es, es un pastor o un evangelista allá.
Ahora, queremos fijarnos en nuestro texto en esta noche, dice aquí que era en el caso de la sanidad… o, levantando de los muertos a la hija de Jairo, el pequeño sacerdote.
16 Ahora, nuestro Señor Jesús era un hombre muy ocupado cuando Él estuvo aquí en la tierra. Él era solicitado grandemente. Él nunca se quedaba en un solo lugar sino sólo un poco de tiempo a la vez, luego se iba a otra parte.
Ellos lo persuadían a Él a quedarse en las ciudades, los diferentes lugares. “Quédate con nosotros”.
Pero Él decía: “Yo tengo que ir a esta otra ciudad; porque para eso he sido enviado”. Y Él no se quedaba en una sola ciudad sino apenas un día, o quizás una o dos horas a la vez, y realizaba un milagro, dejando el resto de la reunión para Sus discípulos que habían de seguirle a Él.
17 Ahora, lo encontramos unos pocos días antes de esto, Él había hecho grandes cosas. Y apenas unas cuantas horas antes del caso del que estamos hablando, Él había estado cruzando un mar. Estaba cansado, agotado, virtud había salido de Él; gente había sido sanada. Él había estado predicando el Evangelio, y en Su camino al otro lado del mar, hacia la tierra de Gadara, Él había quedado tan cansado y agotado que se acostó en la parte posterior de la barca.
Algunos de ellos le habían arreglado una pequeña almohada allí atrás porque lo amaban, y mientras que ellos estaban remando y las velas iban andando, y todos los apóstoles moviendo con sus remos, a Él le había dado tanto sueño, y estaba tan cansado y agotado. Vean, Él era hombre en un sentido; y era Dios en otro sentido. Él era hombre en la carne; en Espíritu Él era Dios. Acabamos de ver eso.
La Paloma vino sobre el Cordero, y ellos llegaron a ser uno. El Cordero era una criatura, y la Paloma era otra criatura; y cuando la Paloma y el hombre… la Paloma y el Cordero se unieron, Dios fue manifestado en carne. Correcto.
Y ahora, Él es manifestado en la carne suya al ser adoptados como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios por medio del bautismo del Espíritu Santo. Eso es correcto, y Uds. llegan a ser coherederos juntamente con el Señor Jesucristo. Oh, iglesia, Uds. tienen un poder, si es que tienen la fe para usarlo. Así es.
18 Anoche hablamos de Noé, cómo es que fue construida el arca; cómo es que un árbol tenía que ser cortado. Y entonces le sacaban la resina del árbol, cuya resina es la savia. La vida del árbol tenía que ser sacada a golpes para hacer una expiación para salvar la vida de Noé y su familia.
Y la madera de gofer de la que estaba hecha el arca… La madera de gofer primero tenía que ser cortada y sacada. Toda la vida dentro de la madera de gofer que no era buena… que no preservaba…
Un cuadro muy hermoso del pecador que aunque Ud. está de pie, no obstante la vida que está en Ud., mi amigo, no vale nada. Sus buenas obras y todo lo que Ud. es en su bondad no puede expiar sus pecados. Tenía que haber otro de su género que fuese cortado, el Señor Jesús, el Ser Perfecto; y Su cuerpo fue golpeado con un látigo de nueve colas, por Su espalda, fue golpeado en la cabeza, escupido en el rostro, clavos pasaron a través de Él, fue horadado en el costado; y la vida de Él tenía que ser derramada para poder ser un Salvador para su vida.
19 Ahora, hallamos que la madera de gofer, la primera cosa el arca siendo hecha de madera de gofer, tenía que ser cortada, y su propia vida se secaba. Esa es la señal del pecador. Antes que el pecador pueda enmendarse con Dios tiene que despedir todo su pecado, volverse blanco.
Luego la madera de gofer es la madera más liviana que existe, y un pecador que se ha arrepentido y está postrado delante de Dios es la cosa más receptiva que puede existir. Entonces el Espíritu Santo desciende.
Ahora, si Ud. mete esa madera de gofer en el agua, se hundirá en unos cuantos minutos. Correcto.
Ahora, el pecador ya está totalmente vaciado, y entonces cuando la madera de gofer se vaciaba, se volvía liviana, flexible. Luego nos damos cuenta… ¿Alguna vez se sintió Ud. bastante liviano cuando Ud. se arrodilló y le pidió a Dios que perdonara sus pecados, y parecía como que Ud. estaba caminando sobre las nubes? Seguro. Ud. vació su propia vida; luego Dios lo llevó a Ud. al tabernáculo, a la reunión del pueblo, y Él lo hizo a Ud. un pedazo de madera o una piedra en una casa.
20 Y entonces cuando Ud. fue clavado como lo fue la madera de gofer, entonces ellos sacaban la resina de este árbol, del pino, la siempre verde, y la ponían… la hervían y la vaciaban dentro de estos poros que una vez eran savia de ningún uso, ninguna utilidad, y derramaban la resina del otro árbol dentro de eso, y lo hacía tan fuerte como el acero. Y eso podía resistir el juicio.
Y entonces cuando vació toda su vida pecaminosa, y el Espíritu Santo hervido en los fuegos del Calvario, hubo sido derramado dentro de Ud., eso lo selló a Ud. en el Reino de Dios. “No contristéis el Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados hasta el día de vuestra redención”. Amén. Dejen que el mundo rebote, y los troncos, y todas las demás cosas jamás afectarán a un Cristiano nacido de nuevo. Amén.
La Biblia dice (Efesios 4:30), “Uds. están sellados hasta el día de su redención”. Amén. Esa barca avanzó a través de las aguas. Amén. Y un día el viejo Barco de Sión llegará al puerto (correcto), protegido.
21 Cristo estando acostado en este barco, tanto Dios como hombre; Dios estaba en Él.
Una mujer no hace mucho me estaba hablando. Ella era una… Bueno, no es mi intención menospreciar la religión de nadie. Eso depende de ellos; pero ella pertenecía a un grupo que decía que no creen en el nacimiento virginal y creen que Cristo simplemente fue un buen hombre, un profeta. Si Él solamente fue un profeta, entonces Su Sangre no es más que la mía o la suya. Él era Dios o el más grande engañador que el mundo haya tenido.
Ella dijo: “Yo le probaré a Ud. que Él no era sino un hombre, por la Biblia”.
Yo dije: “Señora, yo no creo que Ud. pueda hacerlo. Yo la he leído toda muchas veces y la he estudiado en oración”. Yo dije: “Si Ud. puede probarme que la Biblia dice que Él no era sino un hombre, entonces yo deseo ver su Escritura para ello”.
Y ella dijo: “En San Juan el capítulo 11, la Biblia dice que cuando Jesús fue a la tumba de Lázaro, la Biblia dice claramente que Él lloró”.
Yo dije: “Bueno, ¿qué tiene eso que ver con ello?”
Dijo: “Él no pudiera ser inmortal. Él no podría ser más que un hombre y llorar en un funeral”.
Yo dije: “Ud. sencillamente no vio todo el cuadro”. Yo dije: “Es verdad, Él era un hombre en la carne, pero Dios estaba en Su Hijo reconciliando consigo al mundo. Él era un Cordero en un lugar, pero Él era una Paloma en el otro. La Paloma estaba en el cordero. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”.
22 Yo dije: “Él era un hombre cuando fue a la tumba de Lázaro, llorando. Él era un hombre en ese momento, pero cuando Él enderezó Su pequeño cuerpo y dijo: Lázaro, ven fuera; y un hombre que había estado muerto cuatro días se paró sobre sus pies. Ése era más que un hombre; ése era Cristo; ése era Dios hablando a través del hombre”.
Yo dije: “Él era un hombre cuando descendió del monte esa noche, hambriento, buscando algo de comer en esa higuera. Él era un hombre; Él tenía hambre; buscando por algo de comer, Él era un hombre; pero cuando Él tomó cinco panes y unos pocos pedazos de pescado y lo partió y alimentó a cinco mil, eso era más que un hombre. Esas eran las manos de Dios cuando ese pan se estaba partiendo allí”. ¿Se fijaron Uds.? No solamente pescado crudo, vivo, no trigo solamente, sino que ya cocinado, horneado, frito y listo para comerse. Amén. ¿Qué clase de átomo soltó Él cuando lo hizo? Eso era más que un hombre. Ése era el Dios del átomo. Ése era el Dios que hizo el átomo. Ése era el Dios que hizo el calcio. Ése era el Dios que hizo la vida. Ése era el Dios que hizo la creación.
Él estaba en el mundo y el mundo no le conoció. Y el mundo fue hecho por Él. Ése era más que un hombre allí. Sí, señor. Él era un hombre la noche de la que estoy hablando. La noche cuando Él estaba allí en la parte de atrás de esa barca, tan cansado físicamente que ni siquiera podía levantarse. Él estaba tan cansado, que ni siquiera las olas le despertaron. Él era un hombre cuando estaba acostado en la parte de atrás de esa barca dormido.
Pero cuando Él se levantó y puso Su pie sobre la cargadera de la barca, alzó la mirada y dijo: “Calla, enmudece”, y los vientos y las olas cesaron, eso era más que un hombre hablando; ése era Dios hablando a través de los labios de Su Hijo, el Señor Jesucristo. Amén. Es verdad.
23 Él estuvo colgado en el Calvario rogando por misericordia. Ése era un hombre. Cuando Él estuvo colgado en el Calvario rogando por misericordia, ése era un hombre. Pero en la mañana de la Resurrección, cuando el Ángel de Señor rodó la piedra, y Él se levantó, Él probó que Él era Dios. Con razón dijo el poeta:
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó gratuitamente por siempre;
Algún día Él vendrá, ¡oh, día glorioso!
Seguro que Él lo era. Él era el hombre – Dios. Él era Divino. Él fue nacido de la virgen. Dios, Jehová, Dios cubrió con Su sombra a una pequeña virgen y produjo al Hijo de Dios nacido virginalmente. Y ese era un tabernáculo, o la morada, de Jehová mismo. Jehová caminó en un tabernáculo de carne, y pagó el precio por el pecado. Nunca permitan Uds. que Él sea sólo un profeta. Él era el Dios de los profetas. Seguro que lo era. Él era más que un buen hombre. Él era el Dios de los hombres buenos.
24 Ahora, allí estaba en ese mar, zarandeado de acá para allá, diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían mientras Él estaba acostado allí atrás, cansado.
Uds. saben, el diablo se aprovecha de uno cuando uno se cansa o se agota. Él hace con Uds. de la misma manera. Uds. se cansan un poquito y se agotan, y se desaniman. Cierto. Él agarró a Jesús justo en ese punto débil: cansado y agotado. Él estaba acostado allí en la barca, meciéndose; y dice la Biblia que se levantó una tempestad sobre el mar y comenzó a zarandear la barca.
Los discípulos dijeron: “¿No tienes cuidado que perecemos?”
Él dijo: “Oh, ¿dónde está su fe?” Miró alrededor y los grandes vientos y las olas le obedecieron a Él. ¿Qué estaba Él haciendo? Cruzando un mar embravecido esa noche, porque un alma en Gadara estaba lista para recibirlo a Él: una sola alma en Gadara.
Él vendría desde la Gloria hasta Shreveport por una sola alma que estuviera lista para recibirlo a Él. Y recuerden, este hombre que estaba listo para recibirlo era un hombre enfermo. Él estaba mentalmente enfermo. Él era un maniaco. Había perdido la mente. Los doctores no podían hacer nada por él. Él estaba afuera en las cuevas, en el cementerio. Ese es un lugar adonde el diablo lo lleva a Ud. Él lo pondrá a Ud. en el cementerio.
25 No hace mucho, un agente de seguro vino a mí y me dijo: “Billy, quiero venderte un seguro”.
Yo dije… Yo no tengo ninguno de esa clase. Así que le dije: “Yo tengo seguro”. Y mi esposa se detuvo y me miró. Ella sabía que yo no tenía ningún seguro, especialmente lo que él estaba vendiendo.
Ella dijo: “Billy”.
Y yo dije: “Bueno, yo tengo seguro”.
Él dijo: “¿Con quién… Cuál es tu seguro? ¿Qué póliza es? ¿Con quién la tienes?”
Yo dije: “Con el Señor Jesús”. Yo dije: “Bendita seguridad, Jesús es mío. Oh, qué anticipo de gloria divina: heredero de la salvación, comprado por Dios, nacido de Su Espíritu, lavado en Su Sangre”.
Él dijo: Eso está bien, Billy. Me alegra oír eso“, pero dijo: ”eso no te pondrá a ti en el cementerio“.
Yo dije: “Pero sí me sacará”. No me preocupa entrar allí. Eso me sacará a mí de allí, es lo que estoy pensando. Correcto. Seguro… No me preocupa entrar en el cementerio; es salir.
26 Y yo sé una cosa, hermano, y es que existe un bueno y chapado a la antigua bautismo del Espíritu Santo, y que cada vez que el corazón late estamos acercándonos un poco más a ese gran lugar llamado muerte.
Y quiero decir esto: que cuando llegue al final del camino, que yo lo conozca a Él en el poder de Su resurrección, que cuando Él llame de entre los muertos, Él conocerá mi nombre, igual que Él conoció a Lázaro.
Eso es lo que estamos procurando hacer en esta noche: contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos. Entonces le conoceremos en el poder de Su resurrección, no a un Dios muerto, no a un Dios en el pesebre, sino a un Dios que ha resucitado y está entre Su pueblo en esta noche obrando señales y maravillas, manifestando Su gran poder.
27 Este pobre maníaco allá en el cementerio. Hacia allá es que van muchas iglesias: directo al cementerio. Luego cuando él salió de allí, cortándose así mismo… Cuando se apartan del Señor Jesús, ellos se cortan. Y Jesús cruzó el mar para traer liberación a este pobre hombre. Y tan pronto como este maníaco lo vio a Él, corrió hacia Él y se postró, y él estaba tan rendido al diablo a tal punto que el diablo usó su lengua.
Ud. puede estar rendido al diablo, y él usará su lengua. Si Ud. estuviera rendido a Dios, Dios usará su lengua si Él puede tener control de Ud. Pero primero, Ud. tiene que permitirle a Él tener control de Ud.
Ahora, si Ud. está maldiciendo y condenando y hablando como lo hacen los pecadores, el diablo lo tiene a Ud. en completo dominio. Deje que Dios eche mano de Ud. una vez y observe lo que Ud. va a decir.
28 Oh, qué maravilloso. Entonces este maníaco corrió hacia Él y el Señor Jesús reprendió esos espíritus. Y mucha gente dice que la religión lo volverá loco a Ud.; no la religión del Señor Jesucristo, no. Ella le dará a Ud. una mente cabal. Y Ud. no está en su mente cabal hasta que Ud. haya aceptado al Señor Jesús. Eso es cierto.
Pues, algunas personas que se llaman a sí mismos caballeros, pero son tan bestiales al punto que arrebatarán a una bebé de los brazos de su madre para violarla, una lujuria de bestia bruta en su corazón. Quizás pesarían 250 libras de músculos como alguna especie de animal. Eso no es un hombre. Eso es una bestia. Cierto. El hombre no es medido por sus músculos o por su estatura. Un hombre es medido por su carácter. Lo que él es, lo es por su carácter.
No había hermosura, como dije, para que deseáramos a Jesús. Pero qué carácter; jamás ha sido igualado en todo el mundo. Correcto.
Así que, la Biblia dice incluso que cuando lo miramos a Él, no había hermosura para que le deseáramos. Todos nosotros volteamos de Él el rostro y demás, pero nunca ha habido un carácter como el de Él. Qué maravilla.
29 Entonces este maníaco, cuando él volvió en sus cabales luego que los demonios lo habían dejado, él quería seguir al Señor Jesús. Todo el que llega a estar en su mente cabal desea seguir al Señor Jesús. Yo no quiero herir sus sentimientos, pecador, pero eso es verdad. Si Ud. vuelve en sus cabales, Ud. seguirá al Señor Jesús. Jesús no le quita la mente a Ud. Él le da a Ud. su mente correcta. Es cierto.
Ahora, noten, entonces cuando ellos llegaron, iban a tener un avivamiento allí. Pero ¿saben qué? Esa gente de allí eran criadores de cerdos. Y ellos no querían ningún avivamiento porque les costó dos mil cerdos tener un avivamiento. Así que, ellos no estaban interesados en un avivamiento mientras que éste le iba a costar algunos cerdos.
30 Me pregunto si la gente alrededor del país hoy tienen más o menos la misma actitud. Correcto. Si les va a costar alguna cosita, pues, Uds. no lo desean. Quieren todo en bandeja de plata. Por eso es que Uds. no lo disfrutan.
Una de las reuniones más grandes que jamás se han celebrado, creo que fue… No sé si fue cuando Moody; no recuerdo quién era en estos momentos. Bueno, de cualquier forma, una lavandera anciana, Dios puso eso en el corazón de ella. El hermano Moore tal vez recuerde el caso. Oh, eso fue hace unos doscientos años y… No quiero decir que él sea así de viejo, pero me refiero a que él quizás lo conozca por la historia. Así que, a fin de cuentas no quise decir que el hermano Moore fuese bastante viejo así.
31 Pero, cuando esta anciana lavandera hubo orado, y Dios le dijo que ella iba a llevar a cabo un avivamiento. Y ella fue por las calles y repartió trataditos, y contrató un predicador para que viniera. Ella se llevó su banca para lavar, y limpió el establo, y contrató… y lo alquiló con su dinero que ella había ganado lavando.
Y cuando todos habían tirado los folletos en la calle y no lo recibían, un muchachito pasó por allí usando los tirantes de su papá y el cabello colgándole en el rostro y dijo: “¿Qué está Ud. regalando, señora?”
Ella le dio uno de los trataditos y lo invitó a la reunión. Y esa noche cuando el predicador vino, esa anciana y ese muchacho eran los únicos que estaban en la reunión. Y entonces el predicador, fiel a Dios, predicó como si hubiera diez mil sentados allí. Y esa noche el muchachito pasó al altar. ¿Era A.B. Simpson? [Sí.] A.B. Simpson quien casi guió medio millón de almas a Dios. ¿Quién recibe el crédito por ello? Amén.
32 Vean, no son las cosas grandes que Ud. haga. Son las cosas pequeñas que Ud. deje sin hacer. Uds. tienen que sacrificar. Pues, esa es la razón que la gente allá en el norte viene a una reunión. Pues, ellos vienen por decenas de miles. A ellos les gusta salir en el frío; les gusta hacer algo para Dios. Eso es lo que nosotros debemos hacer. No importa lo que sea, hagamos algo para Dios. Hagan un sacrificio. Pues la Biblia dice que nosotros somos sacerdotes de Dios ofreciendo sacrificios espirituales, los frutos de nuestros labios dando alabanzas a Su Nombre.
Muy bien. Pero cuando esa gente pensó que eso les iba a costar unos cuantos cerdos, fueron y le pidieron a Él que se fuera de aquella región. Y entonces, si Ud. le pide a Él que se vaya, Él se irá. Él no se quedará por allí mucho tiempo. No, no. Él nunca se quedará donde no sea bienvenido. Él siempre viene donde es bienvenido.
33 Uds. recuerdan el sermón no hace mucho de la mujer lavando los pies de Jesús. Él siempre se queda donde es bienvenido. Él se siente como en casa cuando Ud. le da la bienvenida.
Uds. oren tremendamente para que venga un avivamiento a Shreveport. Entonces Jesús puede venir a Shreveport, un gran avivamiento comienza en alguien; y oh, hermanos, en lugar de hablar, tratando de traer a la gente, la mayor parte de ellos dicen que eso es fanatismo.
Las iglesias… Aquí en el país, no en Shreveport, por todo el país, oran por un avivamiento. Cuando menos uno se da cuenta, un espíritu de avivamiento estalla en el corazón de alguna hermana anciana, y dice: “Pues, alabado sea el Señor”.
“Hrmph” [El hermano Branham aclara su garganta -Ed.] Y la echan fuera, dicen: “Oiga, eso me interrumpe cuando estoy predicando”. Pues, Uds. no lo hacen a Él bienvenido. Oh, Uds. pudieran hablarle a Él de vez en cuando en el sótano, o arriba en el otro cuarto o algo así. Y cuando hay una reunión de oración, Ud. prefiere irse de compras que tener una reunión de oración. No hay ningún sacrificio, esa es la razón de que no disfrutamos de lo que tenemos.
34 Yo descubrí eso en mis propios hijos. Billy Paul… Yo estaba trabajando por cuarenta centavos la hora, y yo sé cómo me trataron cuando yo era muchacho, no tenía nada, ni siquiera tenía ropa para ir a la escuela, nada. Yo dije: “Si tengo que trabajar hasta caer muerto, yo quiero que él tenga lo mejor”.
Yo iba y le compraba arcos y flechas, y cosas que yo no tenía cuando era niño. ¿Y saben lo que descubrí? Cada semana intentaba ahorrar un poco de dinero para comprarle algo.
De repente lo encontré allá en el patio de atrás, y todos los juguetes estaban en la casa, y él allá escarbando en la tierra con una cuchara. ¿Ven? Uno tiene tantas cosas que no las aprecia. Y luego con los otros, preferible que se defiendan como bien puedan. Y así es mejor, sí, mejor.
35 Algunos de Uds. tienen que sacrificar. Pero Él nunca está demasiado cansado. ¿Saben Uds. lo que yo quiero hacer? Cuando yo llegue a la gloria, yo quiero ir y darme cuenta de cuánta influencia tuvo el testimonio de legión sobre esos criadores de cerdos de Gadara cuando él llegó allá.
Me imagino que él habló bien duro por toda esa región con respecto a esos que criaban los cerdos, ¿no les parece?, con su testimonio, ya vestido y en su juicio cabal. ¿Ven?
No es mi intención lastimarla, hermana, si Ud. se desnuda por allí en esa ropita. Vea, Ud. todavía no tiene su mente cabal. Si Ud. alguna vez se encuentra con el Señor Jesús, Ud. estará en su mente cabal, y se pondrá su ropa, y actuará como una dama. Vea, cuando Ud. se encuentra con Jesús, Ud. se pone su ropa, no se las quita.
Y predicador, yo espero que eso llegue debajo de su corazón de manera que Ud. sepa que esa es la verdad. ¿Por qué permite Ud. que su pueblo haga eso? Dígales la verdad al respecto. Muy bien.
36 Ahora, aquí va Él cruzando el mar y en las orillas agitadas del mar. Cuando Él primero tocó las olas y comenzó a regresar al otro lado… Oh, muy cansado… cuán cansado estaba Él cuando llegó a la orilla. Había una mujercita allí que había decidido en su mente que si ella llegaba a estar cerca de Él que ella le iba a pedir que le concediera de Su gracia.
Pero ella se dio cuenta que no podía acercarse a Él. Ella tenía un flujo de sangre. Así que ella sólo tocó el borde de Su manto y fue sanada.
Ahora, había un hombrecito allá llamado Jairo. Yo siempre sentí lástima de Jairo, porque creo que él era un creyente secreto. Y Uds. saben hay muchos de ellos sentados bajo esta tienda esta noche. Eso es correcto. Oh, si no fuera por el prestigio social. Esa cosa sucia del prestigio social. Al fin y al cabo, ¿qué es el prestigio social? “Oh, es cultura. Nuestros predicadores tienen cultura. Cómo ellos pueden presentarse a sí mismos”. ¿Saben Uds. lo que yo pienso que es cultura? Cultura es esto: un hombre que no tiene el suficiente valor para matar una gallina, pero que puede llenarse el estómago con ella cuando alguien más la mata. Y esa es mi opinión de la cultura. Sí.
37 Oh, hermano, lo que necesitamos es salvación de la Biblia, volver a la norma antigua, volver a la Biblia. Y acá estaba Jairo a cargo de ellos; esto estaba en su corazón. Ellos habían tenido una reunión ministerial y habían hecho una votación sobre si permitirían a Jesús de Nazaret venir a su región.
“¡No! No tengan nada que ver con Él. Y cualquiera que profesare fe en Él, el tal será excomulgado de inmediato. Ahora, Jairo, ¿entiendes tú?” y en la reunión, el pequeño Jairo ni siquiera podía decir: “Amén. Creo que eso es correcto”, ¿ven? Pero en su corazón él quería creerlo todo el tiempo.
“Entonces”, dijeron ellos: “Ahora, Jairo, recuerda esto. Si alguien viene de tu congregación y profesa que algun milagro ha sido hecho por Jesús de Nazaret, excomúlgale de inmediato”. Ahora, Uds. saben que esa era una orden judía. “Sí señor. Sácale de la sinagoga. Tú sabes que el sumo sacerdote, el obispo y el superintendente del distrito y todos ellos van de lugar en lugar, haciendo una proclama, y que si alguno recibe a Jesús de Nazaret sería excomulgado de inmediato”.
Así que, Uds. saben, cuando Ud. realmente es un creyente secreto, en lo profundo de su corazón Ud. quiere decir: “Yo quiero esa religión antigua”, pero Ud. sabe, Ud. sólo… Hay muchos por allí que no creen en eso. Pero Dios abrirá un camino para que Ud. llegue a Él. Sí, Él lo hará. Él abrirá un camino.
38 Así que Él abrió un camino para Jairo. Y un día su niñita enfermó. Uds. saben que Dios puede llamarles la atención a Uds. con sus hijos. Y entonces su niñita se enfermó.
Bueno, cuando un niño o alguien se enferman lo más razonable es mandar a buscar al doctor. El doctor vino, la examinó y dijo: “Bueno, le daré una infusión, y veré lo que podemos hacer”.
Al día siguiente regresó y ella se estaba poniendo, oh, hermano, más enferma y más enferma todo el tiempo, la fiebre le subía cada vez más. Así que al día siguiente cuando él regresó, él escuchó los latidos de su corazón. Él dijo: “Oh, vaya. Su corazón está latiendo más rápido, Jairo. Mira, pastor Jairo, lamento decírtelo, pero tú sabes, yo he probado con casi todo remedio que puedo en esa niña, y no hay una sola cosa que yo pueda hacer por ella. Ella se pone más enferma cada vez, y me temo que tú vas a tener que despedirte de ella, Jairo”.
Él dijo: “Oh, doctor, Ud. no me quiere decir que yo voy a tener que despedirme de ella”.
“Sí, Jairo, lo siento, pero mi profesión médica me dice que no hay nada en el mundo que yo pueda hacer por ella en el ámbito de la medicina. Lo único que puedo decir es: Dios, sé misericordioso de su alma”.
39 Ese doctor hizo todo lo que él podía hacer. Él se marchó de la casa. Puedo ver al pequeño Jairo caminando de un lado a otro en el cuarto. Todo el tiempo en su corazón, él estaba pensando: “Si tan sólo yo supiera en dónde está Jesús. Si tan sólo yo pudiera encontrar a Jesús”. Muy bien. Camina de un lado a otro. Entonces él piensa: “Creo que iré a visitar a mi superintendente de distrito para ver lo que él piensa de si yo debería mandar a buscar a Jesús de Nazaret”.
Ahora, eso estaba en su corazón. Él tenía fe que Jesús podía hacerlo. ¿La tiene Ud.? Él tenía fe que Él podía hacerlo. Así que, él pensó que iría allá a ver al superintendente de distrito para averiguar si estaría bien traer a Jesús.
Así que él fue a ver al presidente de la sinagoga y lo demás. Ellos dijeron: “Pues, Jairo, pues, eso es ridículo. Pues, nosotros somos los discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que Moisés hizo milagros; pero, Jairo, ¿sabes tú que eso fue hace centenares de años? Los días de los milagros ya pasaron. Así que, no existe tal cosa como esa en este día. La única cosa que puedes hacer es, que nosotros vengamos y les efectuemos las últimas ceremonias de la iglesia, y la dejemos morir en paz. Esa es la única cosa por hacer. Esa sería la voluntad de Dios. Si tu doctor no la puede ayudar, es la voluntad de Dios que ella muera”.
40 Cuán errado está eso. Pero todo el tiempo, mientras eso estaba aconteciendo, Jesús tenía un jalón, porque la fe de Jairo lo había halado hacia allá. Para eso es que están Uds. aquí.
Todo ese tiempo Él sentía de cruzar ese mar. Y ahora, una o dos noches antes Jesús había dicho en el Evangelio: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra por una visión primero”. ¿Es correcto eso? San Juan 5:19: “De cierto, de cierto, os digo el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre primero”. Jesús sabía exactamente para qué iba Él allá. Nuevamente el llamado de una sola alma, y Él cruza el mar.
41 Y entonces de repente, Jairo, él volvió y dijo… puedo oír a su esposa decir: ¿Adónde fuiste?“
“Yo estaba allá en la iglesia haciendo una oración por la niña”.
“Bueno, ella ya está inconsciente”.
“Oh, vaya”. Lo puedo imaginar diciendo: “Si tan sólo yo pudiera encontrar a Jesús. Si tan sólo yo supiera en dónde está Él, yo le creo a ese Profeta. Yo le creo a Él. Yo lo veo a Él hacer cosas. Yo lo he seguido en la Escritura. Este es mi vale para la comida. Siendo aquí pastor de esta iglesia, pero si tan sólo yo pudiera encontrarlo a Él. Si tan sólo pudiera encontrar en dónde Él está”.
42 Bueno, de repente, alguien llega corriendo de la calle y dice: “Oiga, ¿sabe Ud. lo que está sucediendo, pastor?”
“¿Qué?” Pues, toda la gente está alrededor, por supuesto, llorando y compadeciéndose de él, la gente buena y honesta de la iglesia. Él va a perder su hija, y llegó uno y dijo: “¿Saben qué? Después de todo el problema que tenemos por aquí, esta niña muriendo; y sin embargo tengo entendido que ese fanático profeta de Galilea acaba de llegar aquí a la ribera”.
En ese instante la esperanza comenzó a saltar en el corazón del pequeño Jairo. Uds. saben, la fe viene por el oír. ¿Es correcto eso? Alguien le había dicho que Jesús había llegado. Y alguien dice en esta noche que Jesús fue levantado de entre los muertos. Qué esperanza. Amén.
Jairo pensó: “Si yo tan sólo pudiera verlo a Él ahora. Yo expresaré mi… Oh, oh, oh, oh. ¿Qué haré? Perderé mi empleo. Perderé mi congregación. ¿Qué haré? Bueno, tal vez sea mejor que no vaya”. Entró al cuarto y miró la niñita. Ella estaba casi muerta. ¿Qué había sucedido?
En lo profundo de su corazón, Dios empezó a obrar. “Jairo, éste es tu tiempo”. Uds. saben, Dios le daba una visión a Cristo, y Dios obra en ambos extremos de la línea. ¿Ven?
43 Y él comenzó a sentir en su corazón. “Oh, yo creo que iré a verle”. Entonces él llama a la Sra. Jairo y le dice: “Sabes, cariño, yo he estado pensando en algo”.
“Sí, querido, ¿qué es?”
“Bueno, desde luego, tú sabes que yo soy el pastor aquí”.
“Sí, ajá. ¿Qué hay en eso? ¿A quién vamos a buscar para que predique su funeral?”
“Bueno, yo no estoy pensando acerca de su funeral, cariño. ¿Sabes qué? Hace algún tiempo, yo estaba al otro lado del lago, y vi a este profeta de Galilea. Y lo vi a Él hacer un milagro allí un día, que sencillamente me impresionó; y tú sabes, yo creo que Él podría ayudar a mi hija, nuestra niña. ¿No lo crees tú así, cariño?”
Ella dijo: “Tú sabes… yo quiero decirte, mi amor. Yo creo esa misma cosa”.
“Pues, cariño ¿tú quieres decir que has estado creyendo todo eso?”
“Sí”.
“Yo también”.
Oh, vaya. La paz iba a venir muy pronto a ese hogar. Cuando padre y madre pueden enmendarse con Dios, algo va a suceder.
“Pues”, él dijo: “¿Estás tú dispuesta, si ellos me excomulgan, estás tú dispuesta a quedarte a mi lado?”
“Querido, yo permaneceré a tu lado en las buenas y en las malas. Ese es mi voto matrimonial. Yo permaneceré a tu lado. Si tú quieres ir a buscarlo a Él, yo estaré aquí sobre mis rodillas orando hasta que regreses. Que la congregación diga lo que quiera. Nosotros le creemos a Dios”.
Eso es. Ahora Uds. están haciendo lo correcto. Eso es. Esa es la visión. “Nosotros le creeremos a Dios”. Amén. Muy bien, dejen que los demás… David dijo: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”. No importa lo que digan los vecinos, lo que digan los demás; sírvanle al Señor.
44 Entonces nos damos cuenta, el pequeño Jairo, él pensó… Él estiró la mano, y agarró su pequeño sombrero de sacerdote y se lo puso de esa manera. Y él comenzó a salir. Cuando menos pensó, él se encontró con algunos de la congregación.
“¿Adónde vas, Jairo?”
“Oh, vaya. ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Mostraré mis colores? ¿Tendré que ser un traidor? Me temo que si yo lo niego, Él entonces no vendrá conmigo. Yo tengo que ser un verdadero soldado.
Así se hace. Eso es.“Bueno, congregación, yo quiero anunciarles a Uds. ahora. Yo voy a ir al lago. Acabo de oír que Jesús está aquí. (Amén.) Acabo de oír que Jesús ha llegado”.
Oh, hermanos. Me siento muy religioso. “Jesús ha llegado. Yo voy a ir a buscarlo”.
“Pues, qué ocurrencia, pastor. ¿Me quiere Ud. decir que Ud. se va a degradar como erudito que es Ud., con todos esos títulos, Licenciatura en Letras, y todo lo demás. Su nuevo título que le acaban de otorgar, su doctorado, y me quiere Ud. decir que se va a mezclar con ese montón de aleluyas?”
¿Qué era? Él no dijo: “Bueno, yo iré de noche como Nicodemo”. Ajá. La necesidad estaba allí mismo. Hermano, eso no podía esperar. Y así es esta noche. No podemos esperar.
45 ¿Escucharon Uds. el noticiero esta noche? ¿Leyeron su periódico? El mundo entero está alarmado con esto del Canal de Suez, hay una tercera guerra mundial aproximándose, una guerra atómica. Y mientras eso se está armando, ¿qué podría suceder? Todo depende de quién dispare la primera bomba atómica.
El periódico de Uds. dice que esta región aquí estaba mucho más caliente como nunca antes durante esta época del año. En muchos lugares ha hecho más calor que nunca antes en la historia. ¿Por qué? Sus bombas atómicas ya tienen a este mundo cambiando de órbita hacia el sol. Es como Dios dijo que sucedería.
El tiempo está a la mano. No hay tiempo para esperar. Vayamos a Jesús rápidamente. Ellos dicen: “Pues mire, hermano Branham, ¿tiene Ud. una educación? ¿Sabe lo que Ud….?
Yo quizás no tenga una educación, pero sé de lo que estoy hablando. Puede que yo no conozca muy bien el Libro, pero conozco muy bien al Escritor… al Autor. Yo sé que el tiempo está a la mano. No podemos esperar más. El que esté inmundo, sea inmundo todavía, y el que sea santo, sea santo todavía.
La hora de su decisión es hoy. Puede que esta sea la última noche que Uds. tengan la oportunidad. Uds. no lo saben. Muchos tienen que decidirse firmes, como lo hizo Jairo
46 Él dijo: “A mí no me importa si Uds. me expulsan, si Uds. me excomulgan”. Oh, él tuvo un atrevimiento santo en él. Eso es lo que todos necesitan. Párense firmes por sus derechos. “Pero yo voy a ir a buscar a Jesús de Nazaret”.
Y alguien se hizo a un lado y le dijo al superintendente principal y a los demás: “Sálganle al paso al lado del camino. Él ha perdido su mente. Se ha vuelto loco. Él seguramente ha ido allá donde ese montón de aleluyas. Él ha ido allá”.
¿Qué no? Seguro, ellos lo eran. Seguro. Así era como el mundo los llamaba a ellos, y los llamaban herejes, locos. Y entonces de repente, allí por el camino venían todos los principales ejecutivos, todo el concilio general. Todos ellos lo encontraron en la esquina del camino y dijeron: “Mira, amigo. ¿Para dónde vas?”
Oh, él ya tenía algo moviéndose en su corazón. Si Ud. alguna vez tiene eso moviéndose en su corazón, a Ud. no le importará quién intente detenerlo. Correcto. Si Dios comienza a tocar ese corazón, y Ud. comienza a moverse junto con ese toque, no hay nada en el mundo que esté en el infierno que le vaya a detener a Ud. Ud. irá de todas maneras.
47 Yo puedo oírlo a él darles un buen concejo. Diciendo: “Párense. Yo voy camino para ver a Jesús de Nazaret”. Amén. Aleluya. “Yo voy en camino. Él es el Único que puede serme de ayuda ahora; y yo voy en camino, y no me importa lo que Uds. hagan. Si Uds. quieren mi licencia de predicador, se la pueden llevar. Allí está. Llévensela. Yo voy en camino”. Amén.
Eso es lo que la iglesia debería hacer en esta noche. Eso es lo que la gente debería hacer. Boten esa vieja teología muerta y seca que Uds. han estado adorando por tanto tiempo y encuentren al Señor Jesús resucitado, Aquél que es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Aquél que es Omnipotente, Todopoderoso, Omnipresente, el mismo como en Su… resurrección como Él era en los días cuando Él caminó por las riberas de Galilea.
48 “En mi camino…” Cuando él ve a Jesús…
Esa mujer acaba de ser sanada. Puedo ver a Jesús parado allí, diciendo: “Hija, ten ánimo. Tu fe te ha salvado”.
Jairo dijo: “Oh, ¿qué ha sucedido? ¿Qué está Él haciendo? ¿Qué está Él diciendo?”
Puedo ver a esa mujercita pálida pasando por allí, diciendo: “Oh, aleluya. Gloria a Dios. Alabado sea el Señor”. Aquí viene ella, gritando.
Jairo dice: “Espere un momento, señora. Yo quiero hablar con Ud. sólo un ratito. ¿Qué es eso? ¿Qué ha sucedido?
“Bueno, yo tenía un flujo de sangre”.
“¿Está Ud. asociada con este grupo?”
“Sí. Ajá. Y yo acabo de ser sanada de un flujo de sangre”. Oh, cuán contenta estaba ella.
Él comienza a irse. Él le dice a Jesús: “Ahora, yo quiero que tú vengas y que pongas Tus manos sobre mi niñita. Ella está al borde de la muerte, y ella será sanada”.
49 Ahora, miren a Jairo. Él dijo: “Ven y pon Tus manos”. Esa era su fe. Ese era un judío. A ellos les había sido enseñada la imposición de manos.
El romano, él no quiso eso. Él dijo: “Yo no soy digno de que Tú entres bajo mi techado. Sólo di la palabra”. Él dijo: “Yo soy un hombre con autoridad. Yo soy un centurión, y tengo cien hombres bajo mi mando. Y ellos tienen que hacer todo lo que yo les digo. Si yo le digo a uno que vaya y a otro que venga, ellos hacen exactamente como les digo. Yo tengo poder y autoridad sobre ellos”.
¿Y qué le estaba diciendo él a Jesús? “Yo reconozco que Tú eres Dios en carne”. Correcto. “Yo reconozco que toda enfermedad y todo pecado está bajo Tu poder”. ¡Aleluya! “Está bajo Tu jurisdicción. Tú puedes hablarle. Eso es todo lo que Tú tienes que hacer, y todo demonio te obedecerá”. Amén.
Él se dio la vuelta y dijo: “Yo no he visto esa clase de fe en Israel”. Pero dijo: “Vete; sea contigo como has creído”. Y el muchacho fue sanado.
50 Pedro una noche, a él se le tuvo que predicar la Palabra. Él se encontraba en el mar en una pequeña barca que estaba a punto de hundirse, y todas las esperanzas se habían perdido. Y de repente, cuando ellos estaban gritando y haciendo alboroto, temerosos de que iban a morir en el mar, bueno, Jesús vino caminando hacia ellos sobre el agua. Y ellos tuvieron temor de Él. La única cosa que podía ayudarlos; la única cosa que podía salvarlos, y ellos le tuvieron miedo. Ellos pensaron que era un fantasma. Eso es lo que ellos pensaron que Él era: un fantasma. Y le tuvieron miedo.
Ahora, eso no es peor que la gente de Shreveport. Correcto. La única cosa que puede ayudarlos a Uds., la única cosa que los puede salvar, la única cosa que los puede sanar, la única cosa que alguna vez los libertará del pecado, la única cosa que alguna vez los llevará al cielo es el bautismo del Espíritu Santo; y Uds. le tienen miedo. Eso es correcto.
51 En este tiempo de perplejidad… ¿Alguna vez oyeron de accidentes aéreos, los barcos chocando, tiempos confusos, angustias entre las naciones, grandes señales, y el mar rugiendo, maremotos de los que nunca se había sabido? Uds. están en el tiempo del fin.
Aquí está el Espíritu Santo hoy esparciendo Su Luz igual que allá en los días de los judíos. Así como fue allá atrás, igual es hoy. Ellos eran gente oriental. El sol se levantó sobre ellos y mostró señales y maravillas del viviente Señor Jesús.
Él prometió que en los últimos días habría Luz en el atardecer, y aquí estamos nosotros en el mundo occidental, en la costa oeste. Todo ha terminado, y la luz está brillando, y Cristo resucitó de los muertos y está probando Él mismo que está vivo entre nosotros.
52 Ministros sencillos y sin educación hablando la verdad, Dios confirmando la Palabra… Oh, tenemos muchos charlatanes; yo sé eso. Tenemos que admitir eso. Tenemos muchos fanáticos en los cuales no hay nada. Eso es correcto, pero sólo recuerde, cada vez que Ud. vea un dólar falso, recuerde, hay uno genuino del cual ése fue hecho. Eso únicamente vindica la verdad. Correcto. Únicamente muestra que hay uno genuino y correcto en el tiempo del atardecer.
Pedro dijo: “Señor, yo tengo temor de Ti. Yo no sé qué pensar al respecto; pero si eres Tú permíteme verlo en la Palabra. Manda que venga a Ti sobre el agua. Permíteme oír Tu Palabra”.
Ahora, si Ud. le tiene miedo a este bautismo del Espíritu Santo, permítame mostrárselo en la Palabra. Vea si es para Ud. Cuando el Espíritu Santo cayó por primera vez en el día de Pentecostés, ellos comenzaron a gritar y actuar como lo que Ud. llaman… como lo que Uds. llaman “aleluyas” el día de hoy. Ellos estaban saltando, danzando, cayéndose.
53 La Biblia dice que ellos actuaron como que estaban ebrios. ¿Es correcto eso? Bueno, Pedro se puso de pie sobre un pequeño tronco allí, plataforma improvisada, o donde sea que estaba parado, y dijo: “Varones de Judea, y Uds. que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio y oíd mis palabras: Estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Pero esto es lo dicho por el profeta Joel: Acontecerá que en los últimos días Yo derramaré de mi Espíritu sobre toda carne”. Y siguió diciendo: “Y ellos profetizarán, y todas las señales”, dijo él.
“Y cuando ellos oyeron esto, fueron compungidos en sus corazones”. Ellos ya no le tenían miedo al fantasma. Ellos dijeron: “¿Qué haremos para ser salvos?”
Pedro dijo: “Arrepentíos, cada uno de Uds. y bautícese en el Nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos”. Para los que están en Shreveport, Louisiana, si Uds. quieren decirlo de esa manera, o hasta los confines del mundo. Donde quiera que el Evangelio es predicado, y Dios está llamando a la gente, el Espíritu Santo aún es el mismo para ellos. Esa es la Palabra. “Para cuantos el Señor nuestro Dios llamare…” Esa es la Palabra.
54 Entonces salgan a la luz pública y comiencen a caminar. Amén. Salga de esa vieja teología en la que está envuelto en esta noche y diga: “Dios, yo quiero el Espíritu Santo. No me importa lo que alguien diga”.
Pedro dijo: “Señor, si eres Tú…”
Ud. dice: “Tengo miedo que cometeré un error”.
Bueno, Ud. ciertamente está cometiendo un error quedándose allí donde está. Correcto. Ud…. Yo escogeré a Cristo en vez de a los hombres. Yo tengo mucho respeto por Pedro cuando él salió de esa barca, y él realmente cometió un error.
Él comenzó a mirar alrededor y dijo: “¿Ven?, lo tengo, muchachos, lo tengo”. Y él comenzó a hundirse. Ud. no tiene nada que andar por allí jactándose. Esto es algo que Ud. quiere ir y testificar al respecto y decirle al mundo que es Jesucristo, no Ud. mismo. Amén.
No se jacte de Ud. mismo. Jáctese de Él. Ponga la Deidad en Él, que es donde pertenece. Ponga el poder y la alabanza en Él, no en algun predicador o sobre cualquier otra cosa. No piense que Ud. es algo grande. Es la misericordia de Dios que lo ha llamado a Ud. Correcto.
55 Aquí él sale caminando, caminando sobre las aguas tan pronto como él escuchó la Palabra. La fe viene por el oír, oír la Palabra. Vean, Pedro oyó la Palabra. Eso es correcto.
Marta oyó que Jesús venía. Ella fue a Él y obtuvo la resurrección de su hermano. ¿Ven? Es de acuerdo a su fe. Los sacerdotes que cargaron el arca. Fe para ellos era meter sus pies en el agua; y tan pronto como sus pies tocaron el agua, el mar… el Jordán se abrió. Su fe era “tocar el agua”.
Un hombre ciego una vez, la Palabra le dijo que se lavara en el estanque de Siloé, teniendo saliva sobre sus ojos. Jesús escupió en el suelo y con eso hizo una tortilla, de la saliva.
¿Qué dirían las autoridades de la salud acerca de eso hoy en Shreveport? Parado allí hablando con él, [el hermano Branham hace un sonido como escupiendo.] y escupió en el suelo y siguió hablando con él [El hermano Branham hace un sonido como escupiendo.] y volvió a escupir en el suelo. Luego cuando Él terminó, frotó eso en Sus manos así y le puso ese emplasto sobre sus ojos y dijo: “Anda y lávate en el estanque de Siloé y vuelve viendo”. Amén.
¡Encontrar el estanque de Vida Divina! ¡Aleluya! Encontrar al Espíritu Santo es encontrar la vida, encontrar sanidad, encontrar gozo, encontrar paz, encontrar a Cristo en esta noche. Amén.
56 Depende de donde esté su fe; lo que Ud. crea. Es conforme a su fe. La de Jairo era: “Ven y pon Tus manos sobre mi niña. Ella estará bien si Tú sólo pones Tus manos sobre ella”. Ahí venía Él. Ellos iban caminando. Su corazón estaba tranquilo. Caminaba al lado de Jesús con la cabeza en alto. “Estoy tan contento que tomé mi decisión, Señor”.
No se preocupen. Tan pronto como Ud. toma su decisión, el diablo va a darle una sacudida. No se preocupe. Él es el más grande fanfarrón que yo conozco, pero él únicamente es un fanfarrón. ¿Me escucharon? Él es un fanfarrón. Eso es lo que él es. Él no tiene ningún poder legal; Jesús lo despojó a él de todo lo que él tenía, en el Calvario. La pena completa por el pecado fue pagada en el Calvario, y el diablo no tiene derechos legales en lo absoluto. Él es sólo un gran fanfarrón.
Ud. dice: “Bueno, mi madre me rechazaría. Mi papá…” A mí no me importa lo que el diablo le diga. Jesús lo recibirá a Ud. Ud. estará contento y en paz. Él es sólo un fanfarrón.
57 Así que Jairo empezó a sentirse bien después que hubo encontrado a Jesús. Iba caminando. Dijo: “Ahora tengo una verdadera esperanza. Mi niña va a estar bien. Sí. Él entrará allí, y ministrará de alguna manera; y Él pondrá Sus manos sobre ella, y de repente esa niña comenzará a mejorar. Ella estará bien. Sí, señor”.
Iba haciéndose creer eso, mientras iba abriéndose paso entre la multitud, sintiéndose muy bien. “¿Quién es este que viene?” Ahí llega un hombre. Normalmente si era un mensaje de tristeza ellos tenían ceniza sobre su cabeza o tierra, y venían corriendo. Ahí él tenía… “Oh, oh, me pregunto ¿qué ha sucedido en la calle? ¿Me pregunto qué está ocurriendo? Y ahí viene este mensajero.
Dijo: “Jairo, ¿me conoces?”
“Sí”.
“No molestes más al Maestro, Jairo”.
“Oh, pues… oh, ¿por qué? ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido?”
“Tú hija ya está muerta. No lo molestes a Él”.
Oh, lo puedo ver irse hacia abajo, pero tan pronto como él comienza a desplomarse así como Pedro se hundió en la barca, él voltea sus ojos para ver lo que Jesús va a decir al respecto.
58 ¿Por qué no ve Ud. lo que Él dice al respecto? Si Ud. dice: “Bueno, el mundo me ha rechazado”. Vea lo que Él dice al respecto. Si el doctor dice: “Ud. va a morir”. Vea lo que Él dice al respecto. Vea lo que Él dice al respecto“.
Entonces Jairo volteó su cabecita para ver lo que Jesús decía al respecto. Puedo ver esos ojos amorosos mirarlo a él y decirle: “No temas. Cree solamente, y verás la gloria de Dios”. ¡Gloria! Ése era la Palabra.
Jairo irguió su pecho, tan valiente a más no poder y caminó hacia allá. Ahí llegó uno llorando: “Buaa – buaa, ella está muerta. Ooh, ella está muerta”.
Jesús miró a Jairo; éste tenía su pecho erguido, siguiendo adelante, sin prestarle atención a eso, caminando derecho por el camino.
De repente, ahí apareció el rabí Levinski. Ahí se pararon el resto de los demás rabíes alrededor con sus brazos cruzados así. “Ajá, ahora estás excomulgado y tu hija ya murió. El doctor acaba de irse y el embalsamador está allí ahora. La embalsamó y allí está ella tendida. ¿Puedes ver lo que obtuviste? Ahora te quedaste sin empleo”. Jairo pasó de largo como si ellos no hubieran dicho una palabra, siguió su camino.
Aquí vino toda la iglesia: “Estamos avergonzados de Ud., de nuestro pastor”. Bueno, él ya había oído la palabra de Jesús. Él ya había entrado en contacto con Él. Él tenía una certeza. Si Jesús lo había dicho, eso es correcto. Eso es todo lo que es necesario.
59 Sigue caminando hasta la casa. Aquellos decían: “Oh, ella está muerta. Ella está muerta. La pobrecita murió ayer…” [Espacio en blanco en la cinta] ha sido embalsamada, la sangre fue sacada de ella.
Pero de repente sus labios comienzan a ponerse rosados. La arruga en su frente comienza… sus grandes ojos azules se abren. Ella dijo: “Papi”. Miró alrededor.
Jesús la tomó de la mano y dijo: “Denle algo de comer ahora”. ¡Gloria! Ése es el Señor Jesús. Él es el Omnipotente.
“Yo soy el que estuvo muerto, mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Yo me levanté de entre los muertos”. Y Él es el mismo de ayer, de hoy, y por los siglos. Y han pasado mil novecientos años. Ése mismo Señor Jesús está aquí en Shreveport, Louisiana, esta noche, bajo esta carpa.
Sin ningún temor, sabiendo que tendré que dar cuenta en el Día del Juicio si hago esa declaración, por cuanto Él está presente. Yo lo siento. Yo veo la reacción de Su Palabra en aquellos que están llenos del Espíritu. Ellos son hijos que se alimentan no solamente de pan, sino de las Palabras que proceden de la boca de Dios. Y cuando la Palabra sale, los hijos hambrientos allí, ellos dicen: “Gracias, Padre. Gracias, Padre. Oh, yo amo eso, Padre; yo amo eso”.
Comiendo no solamente pan blanco con sémola de maíz y salsita; ellos se están alimentando de la eterna Palabra de Dios, llenando sus almas con una atmósfera espiritual.
60 Él está aquí. Oh, es locura para el mundo. Cierto. Lo fue en todas las edades y lo será en esta edad; pero sólo esperen por esa edad que ha de venir. Éste es el día del hombre. El día del Señor vendrá.
Sirvámosle a Él ahora de tal modo que un día cuando Él venga, seamos hallados fieles. Ya sea que vivamos o que durmamos; seremos despertados al sonar de la trompeta y nos levantaremos en la hermosura de Su resurrección, y seremos participantes de Su santidad, y del poder de Su resurrección. Estamos ahora disfrutando de las arras de nuestra salvación. Amén. Amén.
Oremos. Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, todo ojo cerrado, por favor, mientras que los Cristianos están orando, yo me pregunto en esta noche en base al Evangelio crudo, sin guantes, simplemente presentado de la manera en que el Espíritu Santo nos permite decirlo… Yo me pregunto si en esta noche habría alguno bajo la carpa que quisiera levantar sus manos y decir: “Señor Jesús, por medio de esto quiero decirte que yo te creo y quiero servirte, quiero aceptarte como mi Salvador esta noche”. ¿Habrá uno que quisiera levantar su mano?
61 Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, jovencito. Dios la bendiga, jovencita. Dios lo bendiga a Ud., señor. Dios la bendiga a Ud., hermana. Oh, Dios la bendiga, señora. Dios le bendiga. Eso está bien. Por acá. Dios le bendiga. Eso es correcto. ¿Alguien más? Levante su mano. ¿Alguien no ha levantado su mano?
“Dios, sé misericordioso conmigo, un pecador. Yo ahora quiero aceptar a Cristo como mi Salvador. Yo ahora estoy listo para seguirle a Él en todo. Yo iré con Él al jardín. Iré con Él al río de la muerte. Iré con Él al sepulcro. Iré con Él al otro lado. Yo iré con Él. Adonde quiera que él me guié, yo iré”.
¿Dirá Ud. eso desde su corazón y levantará su mano a Él como una señal de que Ud. ahora lo acepta a Él como su Salvador? ¿Alguien más que no ha levantado su mano? Dios le bendiga. Lo veo, señor. La veo, dama. Te veo, hijo. Dios les bendiga. Dios los ve a Uds. también.
62 ¿Qué sucede cuando Ud. levanta su mano? Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras (yo he estado predicándola) y cree en el que me envió, tiene Vida Eterna y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”.
Alguien aquí que ha sido un descarriado y quisiera volver a Cristo esta noche. Diciendo: “Oh, hermano Branham déjeme decirle, yo soy como Jairo. Yo he sido un creyente secreto toda mi vida. Dios ha estado lidiando conmigo, y yo hice intentos pero realmente nunca pasé al frente. Pero esta noche creo que este sí es el momento. Yo creo que fui guiado a venir aquí a esta pequeña carpa esta noche, para que yo pudiera encontrar al Señor Jesús, y antes que yo vea Su manifestación y Su poder, como Tomas tenía que ver para creer…”
Cuanto mayor es el galardón de aquellos que nunca han visto y sin embargo han creído. “Yo quiero levantar mi mano a Él y decir: Acéptame, Cristo. Ahora mismo, yo vengo a casa, a Ti”.
¿Hay otro que no ha levantado su mano? Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor. Eso es maravilloso. ¿Alguien más? Dios le bendiga. Así se hace, jovencita. Qué bueno.
63 Bien atrás a mi izquierda aquí, ¿alguien allí desea recibir a Cristo, tal vez es un descarriado? Dios te bendiga, pequeñito. Veo tu mano. Dios te bendiga, niñito. Te veo. Dios la bendiga a Ud., hermana. Te veo, cariño. Un grupo entero de… dos muchachitos, dos muchachitas y un muchacho. Sólo en la edad de la adolescencia, levantaron sus manos en estos momentos para recibir al Señor Jesús. Viniendo a casa, a Él, ellos están convencidos de que es verdad.
Y si Jesucristo no aparece aquí en todo Su poder, entonces yo soy un falso profeta. Si Él no se manifiesta en esta noche, aquí mismo entre nosotros, como Él lo hizo en los días pasados, entonces yo soy un falso profeta. Yo le creo a Él. Yo sé que Él es.
Ahora, antes que Uds. lo vean a Él aparecer, ¿lo aceptarán a Él como su Salvador, mientras que Él está parado aquí en Su poder, y Su Espíritu moviéndose? Unos quince o veinte han levantado sus manos, pecadores queriendo venir a Cristo.
¿Alguien más ahora antes de que terminemos? ¿Cuántos aquí están sin el Espíritu Santo y quisieran ser bautizados? Uds. han sido creyentes, y Uds. tienen Vida Eterna porque creyeron en el Señor Jesús, pero Uds. ahora quieren ser bautizados en el cuerpo de Cristo por el Espíritu Santo. ¿Levantarán sus manos mientras que Él está presente? Dios les bendiga. Oh, multitudes. Grandes grupos de gente. Dios los bendiga a todos. Sí, que desean ser bautizados en el Espíritu Santo.
64 Ahora, Uds. desconocidos, Uds. Metodistas, Bautistas, Luteranos, Presbiterianos, acá en estas esferas del Evangelio Completo, yo vengo de donde son Uds. Todavía estoy allí. Somos uno todos. No estamos divididos. Para nada. Yo soy tan Luterano como soy Pentecostal. Yo soy igual de bautista como lo era el día en que fui ordenado en la iglesia bautista.
Yo sencillamente he encontrado algo mejor, algo más. Es simplemente más de lo que Uds. tienen. Es el bautismo del Espíritu Santo. Uds. recibieron a Cristo, seguro, cuando Uds. creyeron, pero la Biblia dice: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?”
Yo estaba con un grupo del Instituto Bíblico Moody el otro día. Ellos dijeron: “Hermano Branham, ¿citaría Ud. eso de la Biblia?”
Yo dije: “Pues, claro. Hechos, capítulo 19. Pablo le preguntó a un bautista… al pueblo bautista: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis? Pues”, yo dije: “Yo soy un bautista. Yo sé que fui enseñado de que yo recibí el Espíritu Santo cuando creí”.
Pero la Biblia dice: “¿Habéis recibido el Espíritu desde que creísteis?”
Ellos dijeron: “Nosotros no sabemos si hay algún Espíritu Santo”.
Él dijo: “¿Entonces cómo fueron bautizados?”
Ellos dijeron: “Por Juan”.
Dijo: “Juan bautizó para arrepentimiento (no para perdón de pecado), para arrepentimiento, diciendo que crean en Aquel que ha de venir”. Cuando ellos oyeron esto, fueron bautizados en el Nombre del Señor Jesús. Y Pablo puso sus manos sobre ellos, y el Espíritu Santo vino sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo, y hablaron en lenguas, y glorificaban a Dios, y profetizaban.
65 Eso es lo que la iglesia bautista necesita esta noche. Amén. Sí. Eso es lo que el Dr. Reedhead dijo cuando él lo recibió. Eso es lo que Don Weells dijo cuando él lo recibió. Eso es lo que todos estos grandes hombres dijeron cuando ellos lo recibieron, Presbiterianos, Luteranos, muchos de ellos.
El día apremia; la hora está aquí. Si Ud. desea el Espíritu Santo, es suyo. Si Ud. ha sido salvo, entonces espere recibir el Espíritu Santo. Dios le bendiga, señor. Eso es correcto. Dios le bendiga. Eso está bien. Muy bien.
Nuestro Padre Celestial, yo ahora traigo a cada uno… El Ángel registrador está parado aquí apuntando cada nombre de los que levantaron sus manos en esta noche para recibir Vida Eterna y apuntó los nombres de aquellos que son candidatos para el bautismo del Espíritu Santo.
La Palabra dice: “Bienaventurado los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”.
66 Pensar en qué serán ellos de aquí a quinientos años. En alguna parte, en algun lado, cuando las bombas atómicas ya hayan volado cada montaña convirtiéndolas en polvo. Los vientos aullantes, calientes, chamuscantes de los átomos del sol estarán abrasando esta vieja tierra. Aunque sus lápidas ya sean como el polvo, y sus huesos hayan regresado al polvo, pero sus almas estarán en algún lado disfrutando de la Presencia de Dios, ese gran cielo pacífico.
Si ellos lo rechazan, en el infierno estarán para siempre. Oh, Dios, qué tiempo de decisión. Cómo Tú lo has hecho de tal forma que los hombres tomen su decisión en esta noche. Y este grupito que Tú has presentado a mí, yo les di a ellos Tu Evangelio. Muchos de ellos, decenas de ellos, Padre, han levantado sus manos, Tú sabes. Yo oro como un ministro pudiera orar. Yo intercedo por cada alma desde el más pequeño hasta el más grande, desde el más rico hasta el más pobre.
Yo ruego, Dios, que Tú les concedas a ellos los deseos profundos de sus corazones y llenes su alma con el Espíritu Santo, sanes sus cuerpos enfermos, y los lleves a Tu Reino al final de esta vida. Te lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
67 Cuán maravilloso, cuán maravilloso el Señor Jesús. Voy a preguntarles algo. Cada uno que levantó su mano… Yo prometí orar por los enfermos esta noche. Y cada uno que levantó su mano, ¿me harán un favor? Y Ud. que pensó que hubiera levantado su mano, tan pronto como termine el servicio de sanidad, ¿pasará Ud. aquí al frente y orará un ratito alrededor del altar aquí con los hermanos? ¿Lo hará? Yo quiero que lo haga. Haga eso. Eso fortalecerá… Ud. obtuvo vida. Si Ud. levantó su mano y aceptó a Jesús, Él prometió darle a Ud. Vida Eterna.
“El que oye Mis Palabras y cree en el que me envió, tiene Vida Eterna”. Eso es correcto. Jesús dijo eso, y yo quiero que Ud. pase al frente en esta noche y entregue su corazón a Cristo y me vea después del servicio de oración por los enfermos.
68 Ahora, ¿cuántos aquí tienen tarjetas de oración? Veamos sus manos. ¿Cuántas tarjetas de oración repartiste? ¿Cien con qué número? ¿Cuál es la letra? “R”. Cien… Este hermano aquí mientras él está parado aquí, él levantó su mano hace un rato buscando a Dios. ¿No es correcto eso, hermano? Dios lo ve a Ud. Ud. quiere ser lleno con el Espíritu Santo. Yo voy a orar por Ud., hermano, y a poner las manos sobre Ud.; yo quiero que crea que Ud. va a recibir el Espíritu Santo. Ahora, yo creo que Dios lo llenará a Ud. con el Espíritu Santo esta noche. ¿Cree Ud. eso? Inclinemos nuestros rostros.
Padre Celestial, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Este hombre viene para recibir el Espíritu Santo. Yo pongo mis manos sobre él en el Nombre de Jesucristo. Que él ahora reciba el bautismo del Espíritu Santo. Que él no salga de debajo de esta carpa hasta que el Espíritu Santo haya tomado posesión, que él se rinda completamente a Él, y que Él haya tomado su vida y lo haya hecho una nueva criatura en Cristo Jesús. Concédelo, Señor. Yo pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermano. Ahora, vaya gozoso; vaya feliz. Que Dios le dé a Ud. el bautismo del Espíritu Santo.
69 ¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Qué es el Espíritu Santo? Amor, gozo, paz, longanimidad, bondad, mansedumbre, gentileza, paciencia, fe. ¿Es correcto eso? Ése es el Espíritu Santo. ¿Qué es un árbol de manzana, cómo sabe Ud. que es un árbol de manzana? Porque tiene manzanas. ¿Cómo sabe Ud. que tiene el Espíritu Santo? Porque Ud. lleva los frutos del Espíritu. ¿Es correcto eso? Ése es el Espíritu Santo. Muy bien.
¿Cuántos creen que Jesús se levantó de los muertos y está aquí esta noche para dar cada bendición redentora? Si Él viene a esta plataforma esta noche y hace exactamente como Él hizo cuando Él estuvo aquí en un cuerpo físico usando nuestra carne, mediante fe, mediante dones, ¿lo aceptará Ud. a Él y le creerá? ¿Cuántos harán eso? Levanten sus manos. Muy bien. Eso está bien.
[El sistema de sonido hace un ruido.—Ed.] Algo se mojó… Y tienen el… Los micrófonos están enredados. A ver si meten este acá. Muy bien. Así está mejor.
Muy bien. Quiero preguntarles algo. Oigan, yo nunca he probado uno de estos que cuelgan. No sé si está bien o no. ¿Así es? Quizás me ahorque con esto. Oh, gracias, hermano. Muy bien.
70 Yo estoy aquí en esta noche para representar algo. Yo estoy aquí para decirles que Jesús se ha levantado de entre los muertos, que Jesús dijo cuando Él estuvo aquí en la tierra que en Sí mismo Él no podía hacer nada. ¿Lo dijo Él?
Él dijo: “Yo no puedo hacer nada en Mí mismo. Él Hijo no puede hacer nada sino lo que el Padre me muestra que haga, eso hago”. ¿Es correcto eso? Luego una mujer pudo tocar Su manto y pudo halar a Dios a través de Cristo. Ese era Su carne. Esa es la razón que Él se debilitó. Dios no se debilitó, pero Dios en Cristo salió de Él y lo dejó débil a Él: virtud. ¿Es correcto eso? La fuerza del Espíritu salió de Él. Así fue como Él se debilitó.
Él se sentó y habló con una mujer en un pozo y le dijo a ella en dónde estaban sus secretos. ¿Es correcto eso? Muy bien. Ése fue Jesús ayer. Ése es Jesús hoy. ¿Es correcto eso?
71 Un judío vino a Él, un judío fiel, y otro judío había sido salvo y fue y lo encontró a él, como varias millas alrededor detrás de una montaña. Quizás le tomó un día llegar allá. Cuando él llegó a donde él estaba, él dijo: “Ven y ve a quien hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, Hijo de José”.
Y ese judío fiel, realmente bueno, completo… yo diría, un hermano evangélico. Él dijo:“Ahora, ¿de Nazaret podría salir algo de bueno?”
Él dijo: “Ven y ve”. Ellos fueron abrazados, y llegaron a donde Jesús estaba parado.
Jesús lo miró. Dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”. ¿Cómo lo conoció Él? Él pudiera ser un engañador. Pudiera haber sido cualquier otra cosa excepto un Israelita y sin engaño, honesto y recto y eso lo asombró a él.
Él dijo: “Rabí, ¿cómo me conociste?”
“Pues”, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de aquél árbol, Yo te vi”. ¿Qué dijo él? “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
72 Ahora, ¿qué dijo el fariseo almidonado? Ellos dijeron: “Él es un adivino. Él es beelzebub, el príncipe de los demonios”.
Y Jesús dijo: “Uds. pueden decir eso acerca de Mi, y yo los perdonaré, pero allá en Shreveport, Louisiana (en otras palabras, o en alguna parte del mundo), cuando el Espíritu Santo haya venido y haga las mismas cosas, si Uds hablan en contra de ello, jamás les será perdonado, en este siglo ni en el siglo venidero”. Sean Uds. la decisión… Tomen Uds. la decisión. ¿Ven?
Cristo ha resucitado de los muertos y está haciendo lo mismo en esta noche que Él hizo allá. Él no sanó a todos a los que Él vino. Yo les pido que me muestren en la Biblia en dónde Él sanó a todo el mundo.
Yo les mostraré en donde Él pasó por un estanque donde estaba la más incapacitada multitud de gente que Ud. jamás haya visto o de la cual haya oído: cojos, rencos, ciegos, secos, torcidos, y todo lo demás. Pero Él se dirigió a un hombre que tenía una enfermedad hace treinta y ocho años, quizás tuberculosis o algo así. Él podía caminar. Le dijo: “¿Quieres ser sano?” Es que el Padre le había mostrado que fuera allí. Él estuvo buscando entre la multitud hasta que lo encontró. Dijo: “Allí está él”. Le dijo: “¿Quieres ser sano?”
73 Ahora, vigilen. Jesús sabía que él estaba allí y sabía cuánto tiempo hacía que estaba enfermo. Le dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”. Se marchó inmediatamente y fue… Allí quedaron multitudes, millares de millares de torcidos, cojos, rencos, y ciegos. Él hacía sólo como el Padre le mostraba.
Y si eso es lo que hizo en aquel entonces, Él hará la misma cosa esta noche. ¿Lo creen Uds.? Entonces, todos los que fueron sanados por Jesús, ¿sabía Él que ellos iban a ser sanados? No, señor. Muchos de ellos fueron sanados en base a su propia fe.
Hombres ciegos lo siguieron a Él un día; dos de ellos. Diciendo: “Ten misericordia de nosotros, Hijo de David; ten misericordia, ten misericordia”. Y Él simplemente siguió por la calle, no había ninguna visión, entró en la casa. Ellos trajeron a los ciegos a la casa. Dijeron: “Ten misericordia de nosotros”.
Él se volteó hacia ellos y tocó sus ojos y dijo: “Conforme a vuestra fe (¿es correcto eso?), sea a vosotros”. Ellos creyeron y sus ojos fueron abiertos.
74 Una mujer ni siquiera podía llegar hasta Él. Ella sólo tocó el borde de Su manto. Él no lo sintió, osea no físicamente, pero Él se volteó y le habló, y ella fue sanada. Dijo que su fe la había sanado.
En muchos lugares en la Biblia, cierto. Es basado en la fe suya. Cuando el ciego… Cuando el niño epiléptico vino al Señor Jesús, osea que el padre lo trajo, dijo: “Yo lo traje a los discípulos pero ellos no pudieron hacer nada. ¿Puedes tener misericordia de nosotros?”
Y Él puso la cosa de nuevo en las manos del hombre. Él dijo: “Yo puedo si tú crees”.
Puso la responsabilidad sobre él, y él entonces dijo: “Señor, yo creo; ayuda mi incredulidad”. ¿Es correcto eso? Entonces Jesús echó el espíritu fuera del muchacho, (¿ven?), Jesús obraba según el Padre le mostraba. San Juan 5:19. Que Él haga la misma cosa aquí esta noche y les pruebe a Uds. que Él ha resucitado de entre los muertos.
75 Ahora, Él no tiene que hacer esto, y hacerles saber a todos a través de este don Divino que el Señor me ha dado; yo no hago esto como una ostentación. Dios sabe eso. Dios no lo hace para mostrarles a Uds. que Él es Dios. Él lo hace es para que Su Palabra pueda ser cumplida. La Biblia dice que Él llevó sus enfermedades, e hizo estas cosas, y sanó a los enfermos, para que se cumpliera (¿es correcto eso?) lo que había sido dicho por la ley y los profetas.
Y Él lo está haciendo en esta noche, para que esto pueda ser cumplido, para que la gente esté sin excusa en el día del juicio. Si Ud. desea cerrar por completo sus compasiones, como lo hace la tortuga en su caparazón, eso es cosa suya. Así que simplemente crean. Tengan fe y créanle a Dios. ¿Para qué? “Todas las cosas son posibles para los que creen”. ¿Es correcto eso? Muy bien.
76 Ahora, Padre Celestial, yo me encomiendo a Ti con esta audiencia de personas, rogando que el gran Espíritu Santo venga esta noche, y que a través de este… Nada que alguna vez merecí; los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Desde la cuna cuando nací, Señor, Tú estabas allí. La Columna de Fuego me ha seguido por todo el camino a través de mi edad. Nada en mí… Yo soy peor que el más pequeño en Tu Reino, no soy digno de ser llamado Tu siervo.
No estoy orando así en esta oración para que esta audiencia la oiga, Señor. Pues no estoy tratando de ser humilde. Tú conoces mi corazón. Yo sería un hipócrita, pero Señor, yo oro así porque Tú conoces mi corazón, y yo únicamente me rindo a Ti, para que Tú obres a través de mi mente, y a través de mi corazón, y a través de mi cuerpo, y todo mi ser interior y mi, mi ser exterior, para que pueda manifestar a Tu amado Hijo, el Señor Jesucristo para cumplir la Palabra que dice: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Ahora, Padre, esto lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
77 Ahora, ¿fue Q, o qué fue? Las R, tarjetas de oración R. Hemos estado llamando todo alrededor, recuerden que anoche llamé de diferentes lugares; ¿del 1 al 20 y…? … 40 a 50 o… Y todo alrededor. Así que esta noche llamemos ¿desde dónde? Digamos… Tomemos de la 85 a la 100.
¿Quién tiene… Dijiste 100? ¿Repartiste 100? ¿Hay, hay tarjeta de oración 85 aquí? Veamos. Tarjeta de oración R, “R” mayúscula, de la 85. ¿Está esa persona aquí? Allí. Muy bien. Eso está bien. Entonces llamaremos desde allí.
Muy bien. 85, 86. R-86, ¿quién tiene la R-86? ¿Quisiera levantar su mano? ¿86? Muy bien, señora. ¿87? Ahora, si su número es llamado y Ud. está en una silla y no puede levantarse, sólo levante sus manos; nosotros le traeremos. ¿Ven? Alguien lo traerá a Ud.
¿Cómo dice? Muy bien, 85, 86, 87, ¿alguien con la tarjeta de oración R-87? ¿Es la dama…? Justo allí, señora. Muy bien. 87, 88, ¿quién tiene la tarjeta de oración R-88? ¿Levantaría su mano? 88, muy bien, señor. 89, ¿levanta su mano? 89, muy bien. ¿90?
78 Ahora, las tarjetas de oración son repartidas a las seis de la tarde a todo aquel que las desee. Sólo… Billy dice que casi no hay nadie aquí. No puede repartirlas todas. No hay nadie aquí para obtenerlas. Oh, antes se aglomeraban para obtener las tarjetas, para entrar en la línea, pero él dice que le ha costado bastante conseguir suficiente gente a quienes dárselas.
Veamos, 89. ¿Quién tiene la 89? 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99,100. Que se alineen. Veremos cuántos tenemos. Si la línea de oración circula bien, entonces comenzaremos después que este grupo se forme, si podemos llegar un poco más lejos, que el Señor nos bendiga, nos dé mucha fe buena…
Comencemos entonces… comenzaremos otra vez quince delante de esas e iremos bajando. Así que miren la tarjeta de su compañero, y dese cuenta. A veces pasamos como a unos cincuenta a través de la línea: por causa de las visiones, desde luego ellos me sacan después, pero… Que… Si pasamos cincuenta estaría bien. Muy bien.
79 No queremos poner de pie a muchos a la vez, sólo pasen a medida que su número es llamado. Porque Uds…. Tal vez no llamemos sino dos o tres. No sabemos exactamente hasta donde será. Pero miren, estamos llamando las tarjetas de oración de la 85 a 100 de ellas, 85 hasta el 100, 85 hasta 100. Muy bien.
Ahora, inclinemos todos nuestros rostros muy dulcemente y rápidamente ante el Señor, y entonces sólo digan cierta cantidad de palabras: “Señor Jesús, yo me estoy inclinando ante Ti. Yo me inclino ante Ti, mi Señor. Yo te voy a creer esta noche. Estoy enfermo y necesitado. Yo ni siquiera tengo una tarjeta de oración, pero Señor Jesús, háblale a Tu siervo, y permite que Él me hable a mí, y eso aumentará mi fe para creer en Ti, y yo haré todo lo que está en – dentro de mí para servirte el resto de mis días.
80 Padre Celestial, yo ruego que en el Nombre de Cristo Tú nos concedas un servicio maravilloso ahora. Ahora, Señor, aquí hay gente parada en esta línea de oración bajo esta carpa que yo nunca en mi vida había visto. Yo no los conozco, y aquí estoy yo parado, un joven con una educación de séptimo grado. Oh Dios, qué… Cuán – cuán…Yo simplemente soy inútil sin Ti, Señor.
81 Estas personas, muchos de ellos me conocen por años y años. El hermano Moore, Tu siervo, el hermano Brown, y otros que me han seguido a través del mundo en reuniones para gente cuyos idiomas yo ni siquiera podría hablar. Y oír al Espíritu Santo bajar así y decirles a ellos todo respecto a sus vidas. Y Padre, es para Tu gloria.
Cientos de millares y millares han venido a adorar al Señor Jesús a través de ello, y en esto yo humildemente te doy gracias de que Tú me diste el privilegio, de que tengo parte en servirte; y me permitiste venir a este mundo para mostrar mi gratitud a mi Salvador por dejarme servir a Tu pueblo mientras que te estoy sirviendo a Ti.
Ahora, ayúdame otra vez esta noche, ¿no lo hará Tú, Señor?, como una vindicación de Tu Presencia, y Tú conoces mi corazón de que toda alabanza y toda gloria y toda honra son para Ti. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
[El hermano Branham habla con alguien lejos del micrófono – Ed.]…?… Oh, sí. Yo prefiero esperar hasta que Él venga sobre mí.
El hermano me acaba de preguntar de qué tal si oro por estos pañuelos. Si diera la casualidad de que yo perdiera sus pañuelos, simplemente escríbanme a Jeffersonville, Indiana, y yo les enviaré uno. Y nosotros tenemos un gran éxito en orar por los enfermos de esa manera. Pero yo—yo prefiero sentir la unción del Espíritu para eso que enviárselos así.
Ahora, quiero mirar la línea de oración. Quiero que todos Uds. en la línea de oración miren hacia mí, Uds. que están en la línea de oración. Supongo… ¿Está el hermano—está el hermano afuera…?… ahora en la línea de oración…?… ¿Ven?…?… Muy bien. No creo que haya una persona allí a quien conozca. ¿Son todos Uds. desconocidos para mí?, levanten sus manos. ¿Yo no los conozco a Uds.? Muy bien. Allí lo tienen.
¿Cuántos allá en la audiencia saben que yo no los conozco a Uds.?, levanten sus manos, ¿yo no los conozco a Uds.? Ahora, si hay incrédulos aquí, miren eso. Ahora observen al espíritu Santo… si Él viene… Ahora, Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, mantengan esto abajo.
82 Mi hijo me acaba de anunciar que mañana en la noche es mi último servicio de sanidad. Así que traigan a sus enfermos mañana en la noche.
Miren. Ahora, miren, amigos. Quiero que miren en esta dirección y crean con todo su corazón. Si Jesucristo murió en el Calvario y allí Él le canceló a Dios la pena completa por el pecado y la enfermedad, entonces está todo cancelado. ¿Es correcto eso? Todo está cancelado.
Entonces no hay una persona en el mundo que pudiera hacer algo para sanarlo a Ud. Ya ha sido hecho. Nadie podría salvarlo a Ud. Ya ha sido hecho.
La única cosa que Ud. tiene que hacer es confesar su fe en ello. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos saben que la obra está consumada? Cuando Jesús murió y luego dijo “consumado es”, estaba consumada para siempre. Correcto.
Entonces en cuanto que algun hombre pase por aquí diciendo: “Yo tengo poder para sanarlo a Ud.”. Él les está diciendo a Uds. algo errado. “Yo tengo algo aquí que puedo ponerlo sobre Uds. para sanarlo”. Eso está errado. La única cosa que alguna vez será hecha para sanarlo a Ud. ya fue hecha allá en el Calvario. Él fue herido por sus rebeliones; por Sus llagas Uds. fueron curados. Uds. fueron sanados.
83 Ahora, la única cosa de que Uds. fueron salvos… Muchos aquí fueron salvos hace un rato, levantaron sus manos. Ellos fueron salvos hace mil novecientos años. Ellos simplemente lo aceptaron ahorita. La fuente fue abierta a todo aquel que quiera. Allá fue donde la deuda fue pagada. Uds. simplemente la aceptaron ahorita.
Ahora, la única cosa que un hombre pudiera hacer en cuanto a sanidad sería predicarles a Uds. la Biblia. Algunos de los ancianos pastores los ungen a Uds. con aceite. Ese es su ministerio. Otros ponen las manos sobre Uds. Ese es su ministerio, y mi humilde ministerio que el Señor me ha dado desde el nacimiento es este: ver visiones, prever cosas antes de que sucedan, y ver cosas que ya han sucedido.
Y por medio de eso, se trae a la gente a una comprensión. Ahora, predicar el Evangelio, eso es el Espíritu Santo que hace eso. Enseñarles a ellos la Biblia; ese es el Espíritu Santo que hace eso. Previendo cosas y prediciendo cosas; eso es el Espíritu Santo.
Es Dios en todo eso. Son dones en la Iglesia. Es una vergüenza que se saquen a muchos de ellos, dones vanidosos. Hay dones de hablar en lenguas; hay dones de interpretación de lenguas. Ha sido usado mal grandemente, pero eso no lo saca de la iglesia. Está allí de todos modos.
84 Hay dones de profecía; hay profetas y dones de profecía. Ahora, hay dones de profecía; eso es sólo en la Iglesia, pero un profeta nace profeta. Cada profeta que jamás haya existido en el mundo nació profeta. Los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Esos son los cinco dones mayores del cuerpo: apóstoles, profetas, maestros, pastores, evangelistas. Dios los pone en la Iglesia Él mismo. ¿Ven?
Nosotros… Tenemos muchos predicadores manufacturados, y muchos profetas manufacturados, pero Dios los coloca a ellos, Él mismo. Y Él habla de Sus dones. Él testifica de ellos.
Ahora, miren aquí. Aquí hay un grupo de gente parada en esta línea, quince o veinte o los que fueron llamados. Hay gente sentada allá en la audiencia de los cuales yo no sé nada, y si el Espíritu Santo desciende y me unge, y si ellos no me creen, de todos modos no sucederá.
No soy yo; son Uds. Uds. son los que… No fue Jesús que sanó a la mujer. Fue la mujer que obtuvo la sanidad ella misma al creer en Él. ¿Ven?
Ella lo tocó a Él. Ahora, Él es el Sumo sacerdote en esta noche que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades. Ud. puede tocarlo a Él si está enfermo. Diga: “Señor, tócame. Yo te estoy tocando a Ti”. Obsérvenlo a Él voltearse y hablarle a Ud.
85 Ahora, si Él hace eso, y estas personas aquí de las que yo no sé nada, si Él hace las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, cada persona que levantó su mano que Ud. creería en Él y le adoraría… ¿Es correcto eso? El Señor les bendiga.
Yo tengo que hablarle a Ud. sólo un momento, señora, si Ud. pasa. Dele a los ujieres o a alguno de ellos su tarjeta de oración antes de subir y acercarse. Ahora, yo sólo quiero que Ud. se pare aquí, señora, y yo estoy esperando.
Ahora, voy a pedirle a la audiencia… Miren, afuera está lloviendo. Quiero que guarden silencio lo más que puedan sólo por unos momentos. Sólo—sólo un momentito y veamos lo que el Espíritu Santo hará.
86 Ahora, todos estén en expectativa. No digan: “Oh, oh, oh”. No hagan eso. Sólo manténganse en silencio. “Tú oye, Dios. Con todo mi corazón yo vengo a Ti. Yo vengo creyendo”. Obsérvenlo a Él darse la vuelta y llamarlo. ¿Ven? Obsérvenlo a Él en oración… Si Ud. viene en la línea de oración como un crítico, obsérvenlo a Él decirles a Uds. sus condiciones.
Y yo tendría temor de decirles a Uds. lo que sucedería. Porque muchos que están sentados aquí vieron lo que sucedió. Un predicador subió a la plataforma y está paralizado aún esta noche. Un hombre entró a la reunión, y se sentó allá atrás entre la multitud delante de centenares de personas para hipnotizarme. Y fue allí que él haría… Entraba a los campamentos del ejército y hacía que los muchachos ladraran como perros y los hipnotizaba, y ellos, un montón de fanáticos, lo trajeron allí para que me hipnotizara en la reunión.
Y el Espíritu Santo se volteó y dijo: “Tú hijo del diablo”. Y lo reprendió, y ellos lo sacaron del edificio y todavía está así.
87 Otro hombre vino, cuando había un caso epiléptico, y él y su iglesia estaban allí, eran incrédulos. Eso sucedió allá en—en Jonesboro, Arkansas. Se sentó allí en la iglesia con un gran montón de su gente. Yo dije: “Agache su cabeza”.
Él dijo: “Yo no tengo que hacerlo”. El ataque epiléptico no salía del muchacho.
Yo dije: “Señor, Tú ves su condición de crítico. No permitas que este niño sufra por causa de él”, y dije: “Satanás, sal del muchacho”. Y veintiocho recibieron epilepsia en la sala.
En Phoenix, Arizona: el oficial de la ciudad sentado allí, no quiso inclinar su cabeza, y él se puso furioso, muy hostil al respecto. El hermano Moore recuerda la noche, el hermano Brown. Dos meses después de eso ellos me llamaron a un lado, la esposa de él y su esposa colgando de la pierna de mi pantalón así a través del barro allá en California y lo tenían a él sentado allí atrás, haciendo: “Aah, aah, aah”. Y la barba colgándole sobre el rostro, completamente demente.
Nosotros no estamos jugando a la iglesia, amigos. Este es el Espíritu Santo. No soy yo; es Él. Así que tengan cuidado con lo que Uds. hacen. Deben venir más reverentes. Vengan en expectativa. Permanezcan quietos ahora. Cuando Dios hace algo, Uds. quieren adorarle a Él. Eso es maravilloso, pero miren, sean muy reverentes.
88 Ahora, esta dama, parada aquí. Supongo, hermana ¿Qué Ud. y yo somos desconocidos? ¿Levantó Ud. su mano el uno al otro? Yo no la conozco a Ud. Ud. no me conoce a mí, y—y aquí estamos nosotros encontrándonos por primera vez. ¿Es correcto eso? Esta es la primera vez.
Ahora, la dama, ahora ¿levantaría Ud. su mano para que la gente pueda ver que esta es la primera vez que nos encontramos? Muy bien. Yo no sé nada acerca de ella. Ella no sabe nada acerca de mí.
Ahora, ¿qué tal si ella está enferma? ¿Qué tal si hay algo más que está mal? Yo—yo no podría decirles. Yo no sé.
89 Pero aquí está un cuadro muy similar de lo que sucedió allá en Samaria un día. El Señor Jesús, un Hombre en carne y una mujer samaritana, y ellos se encontraron y comenzaron a conversar el uno al otro. Y Jesús entabló una conversación con ella. Él dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que los judíos tengan algo que ver con los samaritanos”. ¿Alguna vez leyeron eso? Uds. conocen la historia.
Y Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. Bueno, la conversación siguió…?… Al poco rato Jesús la miró directamente y le dijo: “Ve y busca a tu marido”. Él encontró su problema, ¿no es cierto? Él le dijo que fuera a buscar… ese era el problema de ella. ¿Es correcto eso? ¿Es ese el problema que ella tenía entonces? Muy bien, dijo: “Ve y busca a tu marido”.
Ella dijo: “Yo no tengo”.
Él dijo: “Eso es correcto. Porque tú has tenido cinco”.
Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres un Profeta”. Ella dijo: “Ahora, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga…” (¿Uds. creen que Jesús era el Mesías?). Dijo: “Cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Nos declarará todas las cosas, pero ¿quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy Él”. ¿Ven?
90 Ahora, si esa era la señal del Mesías (el Mesías es el ungido de Dios), si esa fue la señal del Mesías en Galilea hace mil novecientos años, y si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, es también la señal del Mesías en esta noche después de mil novecientos años. ¿Es correcto eso?
Ahora, los incrédulos jamás creerán, pero los creyentes creerán. Ahora, yo sólo le estoy hablando a Ud. de esta misma manera, sabiendo que yo soy sólo un—un—un hombre parado aquí hablándole a Ud. y que no la conozco. Pero yo percibo que Ud. es una creyente. Ud. es una Cristiana. Si se tratara de un pecador o un crítico, parece como que hay algo de frialdad acerca de ellos. El Espíritu que está sobre mí ahora, y yo estoy esperando que se mueva hacia Ud. de manera que yo pueda ver lo que ha ocurrido.
Ahora, si el Señor Jesús, hermanos, me permite saber por lo que Ud. está parada aquí, sabiendo que yo no la conozco a Ud., y si Él me lo hace saber, ¿creerá Ud. que Él le va a dar a Ud. lo que Ud. le pidió a Él? ¿Lo hará? Muy bien. Que Él lo conceda es mi oración sincera.
91 Pues yo—yo sé que cada persona tiene cosas que ellos necesitan; algunas veces es—es salud; algunas veces son problemas domésticos; y algunas veces es como el que tuvo la mujer; y algunas veces son problemas económicos. Y Él nos ayuda en las finanzas, y me alimenta a mí y a mi familia, y nos alimenta a todos como Él alimenta a Sus aves. Y yo… Él… Si estamos enfermos, Él sabe lo que está mal con nosotros.
Él conocía al hombre que tenía esa enfermedad por treinta y ocho años. Él sabía acerca de ello. Le dio la vuelta y le preguntó la razón, y así sincero con esas cosas. Él sabe todas las cosas, ¿no es así?
Ahora, yo no estoy simplemente—simplemente… Jesús hablándole a la mujer estaba haciendo contacto con su espíritu. Era todo lo que Él estaba haciendo. El Padre le dijo que fuera allá. Eso es todo. Él sencillamente fue allá y eso concluyó el caso. Porque esto es cuando la mujer salió, pero para Uds…. Ahora, en el Nombre del Señor Jesucristo, yo tomo todo espíritu aquí bajo el control del Espíritu Santo y que ellos actúen conforme yo lo vea.
92 La dama es extremadamente nerviosa. Ella padece de una condición nerviosa. Puedo verla caminando en la casa, nerviosa, agarrándose las manos, poniendo sus dedos así cuando ella se sienta, moviendo sus manos así cuando ella se sienta.
Hay una u otra cosa que ella está mirando a su doctor o algo así. Es como… está aquí atrás como en su hombro. Y veamos. No escuché bien lo que él dijo. Es un lugarcito. Es un pequeño… es un… Él lo llamó un quiste. Eso es lo que él dijo, y yo la veo a Ud…. Ud. tiene como un problema en el recto. Y, la veo a Ud. en una… o en una clínica o en un hospital o algo así. Fue una operación de alguna clase. Oh, fue una operación de una fístula, y eso hace algun tiempo, y aún no ha sanado por completo. Eso es correcto. ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO. Eso es cierto, ¿no es así?
¿Cree Ud. que esto ahora que está sobre…? No su hermano, sino sobre mí… Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. ¿Lo cree Ud.?
Padre Celestial, yo maldigo la enfermedad de su cuerpo y pongo manos sobre ella en el Nombre de Cristo para que ella sea sana. Amén. Dios la bendiga, mi hermana. Sólo vaya y tenga fe en Dios.
93 ¿Creen Uds.? ¿Realmente tienen fe? ¿Cómo está Ud., señora? Ud. y yo somos—somos extraños uno al otro. Yo no la conozco a Ud., y eso es correcto. Pero Él sí la conoce a Ud. Ud. sólo… Alguien le dio a Ud. una tarjeta de oración, y dio la casualidad que su número fue llamado. Eso es—eso es la única cosa que hay.
Ahora, si eso es correcto, levante su mano para indicar que somos completos desconocidos, pero Jesús la conoce a Ud. desde la fundación del mundo. Y Él me conoció a mí desde la fundación del mundo. Y cuando nosotros vinimos a la tierra, vinimos solamente por Su voluntad. La gracia de Su Padre nos trajo a nosotros aquí. Él nos ha alimentado y traído hasta este tiempo.
Él me concedió Su gracia para hacerme un Cristiano. Él le dio a Ud. Su—Su gracia para hacerse una Cristiana, una creyente, pues Ud. es una creyente. Muy bien. Luego Él me dio a mí un don para hablarle a Ud. acerca de Él, y esa es la única cosa que yo pudo hacer, ¿no es cierto?
94 Y Ud. está padeciendo de una condición extremadamente nerviosa, muy nerviosa. Tanto de eso… Tanto así que Ud. se pone temblorosa. Ud. desea dejar caer cosas todo el tiempo. Correcto.
Luego su… Ud. tiene mucho líquido en su cuerpo, exceso de líquido. Oiga, Ud. también ha tenido una operación, hace algun tiempo. Esa operación fue la causa de ese líquido. Ellos hicieron la cosa equivocada, y eso es correcto, y por eso es que se le ha acumulado líquido desde entonces. Y ahora, ¿Ud. cree que Dios está aquí para quitarle eso?
Amado Dios, si Tú estás tan presente como para conocer las vidas humanas, ¿cuán presente estás Tú, señor? Tan cerca como nuestro corazón está de nosotros. Y ahora a favor de nuestra hermana, yo ofrezco esta oración de intercesión y te pido, Señor Dios, que reprendas al diablo que ha atormentado a esta mujer y permitas que ella sea sanada en el Nombre de Cristo. Amén.
Ahora, señora, le diré lo que quiero que haga, para que Ud. sepa que eso la va dejar. Esta noche cuando se vaya a casa, yo quiero que Ud. tome una cuerda y la ponga alrededor de Ud., mida dónde—dónde…Lo—lo grande que es esa cuerda. Luego mañana en la noche antes de venir, mídase otra vez y corte parte de esa cuerda, lo tanto que Ud. se ha encogido entre hoy y mañana en la noche, colóquela aquí sobre el púlpito. ¿Me hará esto? Gracias, señora. Tenga fe en Dios. No dude.
95 ¿Están creyendo? Eso es lo que Jesús dijo que Uds. deben hacer. Todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Amén. Alabado sea el Señor.
¿Ud. cree que Dios le sanó de ese problema de la espalda, señora? ¿Ud. cree que Él le sanó? ¿Lo cree? Muy bien. Entonces puede tener su sanidad. Su fe le sana. Amén. Alabado sea el Señor. Si puedes creer, todo es posible.
Yo no la conozco a Ud. Sólo Dios la conoce. Antes de que yo lo supiera, pero somos desconocidos el uno al otro, ¿no es cierto? Yo—yo no la conozco a Ud. Ud. luce lo suficiente saludable, en mi opinión; un poquito pálida pero Ud. luce lo suficiente saludable, pero Dios sí conoce su condición. Dios sabe por lo que está Ud. aquí. Yo no lo sé, pero si Él me revela a mí por lo que está Ud. aquí, ¿lo creerá Ud.?
96 Hay algo con respecto a la fortaleza de la mujer. Sí, señor. Pero Ud. está aquí por alguien más, y esa otra persona es un familiar de su esposo y esa es su, creo yo, su abuela. Correcto. ¿No es correcto eso? Es correcto. Ella está muriendo con cáncer. Correcto. A su esposo le gustaría dejar de fumar y esas cosas. Si él tan sólo arrojara esos cigarrillos. Eso es correcto, ¿no es así? Sentado allí con una cajetilla en su bolsillo en estos momentos, si él tan sólo botara esas cosas y orara verdaderamente por su madre yo creo que Dios escucharía sus oraciones. No le estoy leyendo la mente, no en lo absoluto, pero Jesucristo está aquí presente. Ud. está consciente de eso, señora. Sí, Ud. está anémica también. Sí, Ud. está anémica.
Ud. es una mujer sumamente nerviosa, y otra cosa es que Ud. tiene un—un problema en la sangre. Es una baja presión sanguínea. Ud. ha intentado e intentado e intentado subir de peso, y no puede hacerlo. Correcto. ¿No es correcto eso? Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. ¿Ven?
Ahora, ¿Ud. cree que está en Su Presencia? Acéptelo a Él ahora para todo lo que Ud. pidió. Entonces, Padre Celestial, yo pongo las manos sobre esta mujer y reprendo al demonio que la ha estado atormentando y pido que Jesucristo tome el control. En el Nombre de Cristo lo pido. Amén.
97 ¿Cómo pudieran Uds. no creer? Bueno, ¿qué más puede Él hacer? Si puedes creer, todas las cosas son posibles, si puedes creer. Amén. Pero Uds. tienen que creer. Jesús dijo: “Si Uds. pueden creer, entonces todas las cosas son posibles”. Alabado sea el Señor.
Qué maravilloso. Tenga fe. Algo sucedió. No pude ver donde fue. Alguien fue sanado en la audiencia en ese momento. Correcto. Está por aquí en algún lado. Dejen de orar. No permitan que el diablo me ciegue a eso.
Problema de la vejiga, señora. Sentada justo allí atrás. ¿Ud. cree que el Señor Jesús le sana? Entonces puede recibir su sanidad. Dios le bendiga.
Ud. sentada detrás de aquella muchachita, estaba parada allí detrás de Ud. Yo veo al—al—al Ángel del Señor parado aquí arriba, pero no podía decir en donde era. La muchachita sentada allí arriba. Yo no sabía en donde estaba. Ud. estaba orando. Ud. estaba orando que Dios me hablara a mí para que le hablara a Ud. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien, allí lo tienen. Aleluya.
98 Te adoramos, Señor Jesús. Te damos alabanza y gloria. Tú eres la Rosa del Sarón, el Lirio de los Valles, la Estrella de la Mañana. Amén.
Cuán maravilloso es Él. Muy bien, damita, Ud. sentada allí un poquito más debajo de ella. Tiene fiebre de heno, ¿no es así? ¿Ud. cree que el Señor Jesús le sanará? Si puede creerlo, puede recibirlo. Dios le bendiga. Muy bien. Sí, es Ud. Ella está hablando allí con la dama, dice que acaba de ser sanada hace unos minutos. Levante sus manos, para que yo pueda estar seguro de que es la correcta… La pequeña, no, la damita detrás de Ud., hermana. Justo detrás… cabellos negro. Allí… Ud. se dio la vuelta en ese momento, señora. Es Ud. sobre quien Él está. Sí. Amén. Eso se ha ido. No es una enfermedad. Es una condición en la nariz. ¿Ve? La piel delgada. Yo no creo que Ud. tendrá problemas con eso otra vez. Dios puede hacer crecer una nueva capa de piel allí. Él es el Creador. Amén. Aleluya.
99 ¿Cómo está Ud., señor? Oh, ya estoy cansado, pero yo—yo creo que el Señor Jesucristo está aquí, y yo estoy ayudando, esperando que Él ayude a alguien, que cada uno de Uds. esté bien. Ud. es un hombre fino. Me agrada. Gracias. Pero Dios puede sanarlo de su ruptura, hernia y sanarlo. ¿Ud. cree eso? Yo le diré a Ud. una cosa si Ud. lo hace. Ud. tiene un vicio que quisiera dejar: fumar cigarrillos, y luego la otra cosa es que Ud. debería entregar su corazón a Cristo ahora mismo, porque Ud. no es un Cristiano. Ud. quiere entregar su corazón a Cristo algun…? Ud. —Ud. subió aquí arriba con esa intención, ¿no es cierto? Levante su mano si eso es correcto. Sus pecados son perdonados.
Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, Tú has dicho: “El que oye Mis Palabras y cree en el que me envió tiene Vida Eterna”. Nuestro hermano ha pasado de muerte a vida. Oh Dios, llénalo con el Espíritu Santo mientras yo estoy parado aquí como un testigo de Tu poder. En el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, señor.
Ahora, él es mi hermano, no un pecador, sino mi hermano. Dios le bendiga. Puede irse regocijándose. Que sea feliz. Alabado sea el Señor. Derrama mucho más abundantemente. Oh, cuán maravilloso. Él es maravilloso.
100 ¿Ud. cree que el Señor Jesús le sana de ese problema de la vejiga sentada allá atrás, señora? Si Ud. cree con todo su corazón, puede recibirlo. Tan pronto como Ud. lo habla, la dama justo por acá tiene alta presión sanguínea… Sentada allí en el – como dos desde la punta; ¿y Ud. cree que el Señor Jesucristo le quita eso, señora? ¿Lo cree? La que tiene el vestido como de rallas, ¿Ud. cree con todo su corazón? Levante su mano si Ud. lo cree. Alce su… Allí lo tienen. Muy bien. El Señor le bendiga, para que lo reciba. Aleluya. Yo la reto a Ud. en el Nombre de Cristo a que lo crea. Amén. Oh, hermanos. Muy bien. ¿Cuántos ahora creen que Él puede pasearse sobre la congregación aquí y sanar a toda persona? Ahora, Él lo hará, sólo observen y créanle a Él. Miren y vivan.
Aquí está una dama, aquí, una total desconocida. Nunca en mi vida la había visto. Dios la conoce a ella. Yo no. Si Dios revela el secreto del corazón de esta mujer, o alguna cosa que ella sabe que yo no sé nada acerca de eso… Yo no la había visto nunca en mi vida. Ella es una desconocida, pero si Dios revela, ¿cuántos aquí aceptarán a Cristo ahora mismo como su Sanador, Salvador, Rey venidero, y demás?, ¿levantarán Uds. sus manos? Yo siento que el Espíritu Santo está a punto de hacer algo. ¿Alguna vez han tenido esa clase de sentir? Yo sencillamente lo tengo en mi corazón. Yo sencillamente siento que si Uds. pueden orar por un clímax de la fe, Uds. pueden recibir la sanidad en toda la región. Ahora sólo créanlo. Que Él lo conceda a esta pobre mujer.
101 Señora, míreme. Cada vez que Moisés se encontraba con la gente, él no tenía que declararles a ellos que él era enviado de Dios haciendo su señal. Él la hizo una vez. Yo creo que esta audiencia está lista para recibirla. Yo creo que esto es lo mejor que Él tenía desde que hemos estado en Shreveport.
Ahora, Dios la ama a Ud., y Ud. lo ama a Él. Yo no la conozco. Él si la conoce a Ud., pero ahora la mujer se está alejando de mí. Ella tiene algo mal en su garganta. Es una enfermedad de la garganta. No exactamente la garganta… Ud. es predicadora. Ud. es predicadora, una mujer predicadora y Ud…. Cuando Ud. habla, es un… después que la veo, quizás Ud. tenga unas cuantas noches que Ud…. Algo así, luego Ud. tiene problemas con su garganta. Y Ud. es una predicadora quebrantada. Ud. tiene una carga en su corazón, y Ud. ha venido a mí como su hermano para que interceda con Ud. ante Cristo por un niño, un hijo, que bebe. Y Ud. está tan angustiada, sabiendo que Ud. es una ministra y su hijo bebe; y Ud. viene para que yo le pida a Cristo con Ud. para que Él ponga un obstáculo en el camino de ese muchacho en algun lado que lo detenga. ¿No es eso cierto? Si es cierto levante su mano.
102 ¿Ud. le cree a Él? ¿Ud. lo quiere recibir a Él? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Cuántos de Uds. realmente quieren ser sanados? Yo quiero saber, desde lo profundo de su corazón. Les voy a pedir que hagan algo.
He permanecido aquí por horas. Yo quiero que este llamado al altar pase al frente. Me queda un poquito de fuerza. Es cierto, pero quiero ver este llamamiento al altar, y quiero ver a cada uno de Uds. sanados. Quiero ver a cada uno de Uds…. Y escuchen, Dios les ha probado a Uds. que yo—yo—yo no soy un falso profeta. Yo soy Su siervo, y Él se está declarando a Sí mismo por medio de un don Divino. Les digo a Uds. que cada persona aquí, si Uds. miran hacia Cristo ahora mismo, Uds. serán sanados. Ahora, ¿Uds. lo creen?
Ahora, pongan sus manos los unos sobre los otros, sin importar al lado de quién Ud. esté sentado. Ponga sus manos los unos sobre los otros. La oración de fe salvará al enfermo y Dios los levantará. Ahora, si Uds. creen, en el Nombre del Señor Jesús…?… Uds. son sanos. Que se vaya. Démosle—démosle a Él alabanza. Poder en todo el edificio. En el Nombre de Cristo, yo echo fuera al diablo, a satanás, fuera de todos. Vayan Uds. en el Nombre de Cristo. Pónganse de pie y crean que Uds. están en Su Presencia. ¡Amén!
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