OBRAS DEL MENSAJE


El Profeta Eliseo
Chicago, Illinois, E.U.A.
56-1002E
1 Oremos. Nuestro Padre celestial, Te agradecemos en esta noche por la oportunidad de hablar a Tus hijos, la compra de Tu sangre, una vez más de este lado de la venida de Jesús, el fin de todas las cosas en esta tierra. Por lo tanto Te agradecemos en esta noche que ellos han salido, estoy tan contento de saber que Tú has prometido encontrarte con nosotros, dondequiera que estén dos o tres congregados.
Y ahora, oh Señor, muévete una vez más con el Espíritu Santo sobre nosotros. Lava nuestras almas en Su poder y en Su hermosura, que no se vea otra cosa sino solo Cristo. Que pueda expresar las palabras que hagan que el enfermo y el afligido en esta noche, mientras esta noche se consolida para ellos; que vean que Jesús está dispuesto y esperando que ellos vengan. Y que muchos sean sanados al igual que muchos sean salvos. Porque lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.
2 Ahora, estamos contentos de estar de regreso en el servicio del Señor en esta noche y poner la…como que se acomodó un poco después a la audiencia en esta tarde en la plática en la Iglesia de Filadelfia; pero tuvimos un tiempo maravilloso en la Iglesia de Filadelfia esta tarde.
3 La señora que me va a oír decir esto quizá se ría un poco, pero ella creció como una Metodista, y hubo un mensaje que dos dieron en lenguas desconocidas con la interpretación. He visto eso sencillamente puesto en ridículo. He visto eso no puesto en orden en absoluto, pero en esta tarde la manera en que vino, no como toda una conglomeración de ello, sencillamente como dijo la Biblia: “Tres”. Y dos de ellas fueron a las personas, a los laicos; y la otra fue para protestar al ministerio. Y la dama salió, ella dijo: “¿Hey, no fue eso maravilloso?” Y así que yo digo: “Amén, si lo fue.”
Fue maravilloso ver al Señor regresar y descender, moviéndose en el mismo tipo de Espíritu y hacer exactamente lo mismo. Eso es sentarse juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús. Yo creo eso con todo mi corazón.
4 Y ahora, esta noche hemos apartado este tiempo para una línea de oración, para orar por los enfermos. Y esta noche, si es la voluntad de Dios, quiero orar por los enfermos igual como lo hace el hermano Roberts, el hermano Tommy Hicks, y el hermano Valdez, y Jack Coe, el hermano Osborn y ellos, solo ir con ellos y orar.
5 Así que, tuve una muy buena cena sureña: una hamburguesa gigante, una bastante grande junto con todos los cortes que vienen con ella. Así que yo…usualmente entro bajo el discernimiento de oración, entro en la oración continuamente para que no haya…sencillamente tengo que vigilar cada movimiento.
Pero en esta noche, solo me siento libre para hablar un momento y luego traer a las personas y hablar y orar con ellos. Y, vean, yo creo que el Señor va a hacer algo grande aquí en esta noche; yo solo lo creo. Y tener como una trasquiladita delante del Señor; si parece que eso funciona bien, pues bueno, entonces tal vez el Señor me permita luego, proseguir y orar cada noche por gente como esta, grupos enteros.
Como dijo hace unos momentos el hermano José… Él es fino y cariñoso. Seguro que sí. Yo le amo, pero, oh vaya. Él dice cosas tan dulces y no quisiera que lo dijera, pero él se expresa de algún modo sobre no buscar popularidad; nunca he querido populari…Yo quiero ser honesto- no popular- honesto.
Yo no digo nada para ser popular. No es mi intención ser de esa manera. Eso no es… En el único lugar donde quiero ser popular es cuando Jesús venga. Quiero ser verdaderamente popular, y que Él diga entonces: “Bien, eso estuvo bien hecho, mi buen y fiel siervo. Todos estos entren ahora, todos estos vengan juntos.” ¡Oh, vaya! Yo solo quiero entrar y estar tan cerca de Él tanto como se pueda ¿Uds. no? Es entonces que quiero ser popular.
6 Cuando el difunto Sr. Roosevelt vino a la pequeña ciudad (mi ciudad es demasiado pequeña para él,) pero cuando él vino a New Albany, un poco por debajo de mí… creo que recibimos como a veintiún mil, y ellos recibieron como a veinte siete mil. Más él se detuvo allí en una de sus elecciones y… campaña electoral, y, oh vaya, todos simplemente llenaron el país entero ahí alrededor para ver al Sr. Roosevelt. Bueno, yo era como Zaqueo, era tan pequeño, así que yo…ellos miraron por encima de la multitud, entonces subí hasta la cúspide de la colina.
Y el tren se detuvo cerca del rio. Y él se paró en la parte de atrás del tren para dar su pequeño discurso. Así que metí mi carro de reversa en un cobertizo y me subí encima del cobertizo para mirar. Pensé: “Bueno, tú sabes, nadie sabe que yo estoy aquí; probablemente tampoco lo sabe el Sr. Roosevelt.” No hay mucha diferencia. Pero yo quiero vivir para que cuando Jesús venga, Él me diga lo que dijo a Zaqueo: “Ahora, baja de ese cobertizo.” Creo que todos nos sentimos de esa manera, ¿no es verdad?
7 No hace mucho, un hermano que solía estar conmigo y administrar ms campañas, el hermano Baxter (él les predicó aquí mismo en Chicago muchas veces), él estaba hablando de cuando el difunto Rey Jorge y la Reina vinieron a Vancouver. Eso fue antes que él se sanara, tenía ulceras en su estómago y esclerosis múltiple, apenas podía sentarse. Pero aun con su sangre real, se sentaba como si nada anduviera mal con él mientras pasaba por las calles.
Y el Sr. Baxter dijo que la gente se ponía de pie allí y lloraban porque pasaba su rey y su reina. Pensé: “Si eso hace que un Canadiense se sienta de esa manera por un rey y una reina terrenal, ¿qué será cuando Jesús venga?” ¡Vaya!
Cuando yo lo vea a Él, cuando lo coronemos como Rey de reyes y Señor de señores, y oiga todos los “Hosannas”; cuando todos los redimidos de todas las edades se paren en esta tierra y entonen alabanzas y cánticos de redención. Y alrededor de la tierra habrá un circulo de ángeles con sus rostros inclinados, ni siquiera saben de lo que estamos hablando, ellos nunca han sido redimidos. No necesitan ser redimidos; nunca han caído. Más nosotros que hemos sido la raza caída de Adán, necesitábamos la redención.
Y es por eso que podemos cantar y saber lo que significa ser redimidos. Él nos ha redimido de nuevo a Dios por medio de Su sangre.
8 Yo estoy anhelando ese día, haciendo todo lo posible de saber cómo, para el bien del reino de Dios. Malentendido, ciertamente. Eso es correcto. Pero es de esperarse. Si no fuera mal entendido, pues, supongo que tendría que verificar y ver qué anda mal.
9 Ahora mañana en la noche, Dios mediante, si es la voluntad de Dios, desearía predicar un mensaje de salvación, y esperemos…Traiga a sus amigos pecadores mañana en la noche para el llamado al altar, y luego entonces veremos cuántos servirán…lleguen a servir al Señor mañana en la noche. Por supuesto, también en esta noche, o en cualquier ocasión que quiera servir al Señor, estaremos preparados para mostrarle el camino, a lo mejor que sabemos para presentarle al Señor Jesús.
Y luego, por supuesto, mañana en la noche, igualmente haremos la oración por los enfermos. Y la siguiente noche es mi última noche, pero la reunión continúa con grandes siervos del Señor que estarán aquí; grandes hombres, grandes oradores elocuentes, estoy seguro que se gozarán muchísimo.
10 Ahora, esta noche, en la forma del texto y para salir un poquito temprano, Dios mediante, y para dar un tiempo extra para la línea de oración. Deseo leer un texto del Antiguo Testamento en el libro de 2ª de Reyes el capítulo 4 y el versículo 21.
Ella entonces subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrándole la puerta, se salió.
Y ahora, que el Señor añada bendiciones a Su Palabra.
11 Solo una palabra más con Él antes de que hablemos, oremos. Padre celestial, ahora, esta es Tu Palabra. Y esta noche estamos tan contentos de saber que aún tenemos libertad de expresión en este nuestro amado país. Y Oh, cómo nos entristece verlo así gradualmente, como las termitas debajo de una casa se la van comiendo.
Oh, cuánto amamos hablar contigo y hablarle a Tu pueblo; y ver que Te aman; sus rostros se iluminan y lágrimas de gozo bajan por sus mejillas. Sabiendo esto, que algún día recibiremos el reino cuando Jesús venga y se siente sobre el trono de Su Padre, David. Y será mil años de esa paz reinando en cada corazón. Oh, aun la naturaleza gime y espera ese tiempo glorioso, ese día. Estamos anhelando la venida del Rey.
Y mientras estamos en esta campaña electoral para Él, Oh Dios, Te ruego que de alguna manera, en Tu propia manera, que hables a cada corazón, y permite que aquellas manos que están caídas sean levantadas.
Y Te ruego que bendigas al débil, a los que están enfermos y debilitados. Que se fortalezcan en esta noche, al salir y cruzar el patio de esta escuela con sus manos levantadas en el aire, después de la reunión, regocijándose y entonando alabanzas a Dios. Aquellos en silla de ruedas que estén caminando, y gritando, saltando y brincando para la gloria de Dios. Padre, concédelo, porque lo pedimos en el nombre de Jesús, y por causa del Evangelio y el cumplimiento de la Palabra. Amén.
12 Nuestro tema en esta noche es sobre un profeta del Antiguo Testamento. ¿Cuántos estuvieron esta tarde en la Iglesia de Filadelfia? Déjenme ver sus manos. Eso está bien. Y ahora, estábamos hablando de un profeta del Antiguo Testamento esta tarde, de Miqueas. Y la Biblia…o, la carta a los Hebreos nos dice que… Hebreos 12 dice que: “Todas estas cosas del Antiguo Testamento fueron tipos y sombras, y fueron señales, señalizaciones, para que los veamos, y son ejemplos.”
Vemos lo que aconteció cuando los hombres fallaron en servir a Dios, y vemos lo que aconteció cuando verdaderos hombres se pararon como genuinos soldados y sirvieron a Dios. De allí podemos hacer una elección. Y confío que esta noche, si hay alguien aquí que está fuera del camino, que tome a Cristo como su elección antes que termine el servicio.
Y que Dios, de alguna manera nos dé las palabras a decir o algo, que llame su atención para que se vuelvan de las cosas del mundo al Señor Jesucristo. Conocerlo a Él es vida; no conocer a la iglesia, no conocer el catecismo, eso no es vida. No conocer la Biblia, aun tan bueno como es eso, conocer la Biblia no es vida. Satanás conoce la Biblia muy bien. Pero conocerlo a Él es vida. Conocer a Cristo como su Salvador personal, eso es vida para cada uno.
13 Ahora, el profeta del que estamos hablando en esta noche es Eliseo y él es el sucesor de Elías. Elías fue un gran hombre. Él fue… hablamos de él la otra noche aquí, del juicio o la justicia de Dios. Elías fue un grande y poderoso profeta.
14 Y cada noche cuando estoy en casa, después que todo está limpio, llevo a mis muchachitas y les doy una Biblia para que estudien; las meto en el carro (así nadie nos interrumpe) y salimos a dar una vuelta, con la esposa y el bebé. Y yo les hago preguntas como: “¿Quién era Elías? ¿Qué era él?
Y rápidamente ellas, niñitas de seis y ocho años dicen: “El Thisbita.” Vean, responden rápido.
Y digo: “¿Cómo sabes tú que él era un…Cómo podrías decir, si te lo encontraras hoy en día, qué clase de hombre era él?”
“Oh, él era un hombre velludo, tenía cuero alrededor de sus lomos.” Las pequeñas Rebeca y Sara querían gritar más alto, ¿ven?
Solo continúe ejercitando eso en las mentes de ellas, enseñándolo constantemente, Madres, eso es lo que Ud. hace con sus hijos. Deje de estar perdiendo el tiempo, deambulando de un sitio a otro, y enseñe a sus hijos lecturas bíblicas y demás. Eso es lo que hay que hacer.
15 Todas estas asociaciones de aquí y cargos, eso aún está dentro de la iglesia…Se supone que la iglesia debe agrandarse, así que no hay tiempo para criar hijos. Uds. Creo que escucharon mi expresión sobre las mujeres predicadoras. Ahora, quizás tenga que volver a…pero permítame decirle. Cada madre es una predicadora. Seguro. Y Dios le dio a ella su pequeña congregación en casa para que predique. Así que, solo manténgala activa. Eso es bueno. Recíbala primero, luego vaya directo con sus hijos.
16 Hace poco aquí, estaba leyendo un artículo donde había un hogar y cinco muchachos nacieron en este hogar. En cuanto el mayor alcanzó la edad suficiente para ir a la Marina, se fue a la marina. El segundo le siguió. El siguiente; hasta que los cinco se fueron a la marina. Y no había marinos u hombres de la armada en la familia. El padre y la madre sencillamente no entendían por qué esta gente, estos jovencitos, cada uno quería alistarse en la Naval.
Hubo una investigación profunda sobre esto. Y se halló que en el cuarto donde estos muchachos crecieron (en esa habitación) había un cuadro hermoso colgado en la pared con un gran barco navegando en un tranquilo, calmado mar. Eso impresionaba a los muchachos tanto cuando se iban acostar en la noche, contemplando este cuadro. Estaba en las mentes de ellos navegar ese quieto y suave mar. Y cuando se levantaban en la mañana, la primera cosa que miraban era ese barco atravesando en la quietud del calmado mar. Eso impresionó tantos a aquellos muchachos, que cada uno de ellos quería ser un navegante.
Ahora, si el cuadro de un barco impresionaba aquellos muchachos y querían llegar a ser hombres de navío- navegantes del mar-¿qué debería entonces el cuadro del Señor Jesucristo hacer, ven? Siempre tenga la cosa correcta delante de sus hijos. “Crie un niño en el camino que debería de ir” ¿ve? Encamínelo y enséñele lo correcto. De seguro que no se apartará de eso.
17 Ahora. Elías fue… Elías era un hombre severo y muy osado, y él fue puesto en la tierra como un ejemplo. Dios lo colocó allí para demostrar Su juicio divino por medio de este hombre. Y Eliseo, su sucesor, era un individuo joven, no demasiado viejo, probablemente en sus cuarentas o algo así cuando Dios lo llamó. Y él recibió una doble porción del Espíritu de Dios que estaba sobre Elías, vino sobre Eliseo.
Oh, qué tipo es ese allá de la iglesia. Vean, como Elías el profeta, fue trasladado y Elías preguntó…Eliseo le preguntó a Elías o viceversa, fue Elías el que preguntó a Eliseo, “¿Qué quieres que haga por ti?”
Y observe, él pidió una cosa tremenda: “Que una doble porción de tu Espíritu venga sobre mí.”
Ahora, la Biblia quiere que pidamos cosas grandes. No estar conformes: “Señor, si yo ahora pertenezco a la iglesia, eso es suficiente.”
No, para mí eso no es suficiente. Yo quiero hacer algo más. Yo quiero grandes cosas, “Bueno, Señor, por Su gracia, yo reclamo un millón de almas para Cristo en mi propio ministerio, un millón de almas o mejor.” Yo no estoy conforme con eso. Quiero dos o tres millones de almas para Cristo. Solo seguiré mientras tenga aliento y energía para continuar, o sencillamente quiero continuar. Porque este es el único momento que tengo en que podré hacer eso. Ahora mismo, vean, ahora mismo. Y este tal vez sea el último momento que tendrá la oportunidad para hacer eso.
18 Algunas veces pienso como es que algunas madres rehúsan criar a sus hijos, educarlos. Y las mujeres jóvenes practican el control de natalidad; se compran un perrito y lo pasean. ¿Y Ud. Se da cuenta, señora, que son solo alrededor de veinte años de su vida que tiene, que Dios le ha asignado a Ud., y que será capaz de cumplir esta gran encomienda dada por Dios? ¿Sabe Ud. Que su hijo podría ser un Finney moderno o algo así? ¿Se da cuenta que solo son veinte… como veinte años de su vida que tendrá para criar hijos?
Y por todas las eternidades Ud. Disfrutará de las bendiciones de Dios si Ud. Trae un hijo a este mundo, y lo cría correctamente. Esa estrella que está brillando más allá de la gloria y Ud. Estará unida a eso, ¿ve? Y luego rehusarse a criar a los niñitos porque decidió mejor andar por allí y seguir así. Eso es ridículo. No debería de hacer eso. Y ahora, no lo haga. No señor, no lo haga. Sea una persona feliz.
Las madres de antaño les encantaban criar a los hijos. Pero, oh, este moderno día americano en el que estamos viviendo ahora. Les digo, sencillamente nuestra nación está contaminada. Ya no queda esperanza para esta nación, como yo lo veo. Únicamente un avivamiento chapado a la antigua; y acorde con la Escritura, nunca será a nivel nacional. Así que, entonces, Ud. Solo se ha quedado… será un avivamiento entre el pueblo, los elegidos de Dios, más no habrá un genuino avivamiento arrasador que haga entrar a toda la nación. Nunca hubo y nunca lo habrá.
Y este gran reino tiene que caer como todos los otros reinos, para darle paso al eterno reino de Dios, el cual muy pronto surgirá. Amamos nuestro país, seguro que sí. Pero nos rompe el corazón ver el día de hoy como está contaminado. Oh, es terrible; la hediondez llega hasta las fosas nasales de Dios.-las condiciones.
19 Ahora, Elías preguntó: “¿Qué puedo hacer por ti? porque él se estaba yendo
Él dijo: “Que una doble porción de tu Espíritu venga sobre mí.”
Y él dijo: “Cosa difícil has pedido,” pero, sin embargo, si me vieres cuando me voy, entonces recibirás lo que deseas.“ Ahora, me puedo imaginar a aquel joven siempre fijando sus ojos en aquel anciano profeta, cada movimiento que hacía. A donde quiera que fuera, él lo seguía, porque él quería una doble porción de ese Espíritu. Y si Ud. Quiere una doble porción de Su Espíritu, fije sus ojos en Jesús. Amén. Correcto. Qué clase de ejemplo fue ese.
20 Cuando Jesús fue quitado (siendo un tipo de Elías), la iglesia preguntó… Una madre pidió que sus dos hijos: “Que uno se siente a la derecha y el otro a la izquierda.”
Él dijo: “No me corresponde a Mi conceder eso. Pero ¿Pueden beber la copa que Yo bebo?
Ella dijo: “Sí.”
Dijo: “¿Pueden ser bautizados con el bautismo que Yo fui bautizado?”
“Sí.”
Él dijo: “Así será.”. Eso es la verdad. Entonces una doble porción: “Estas cosas que Yo hago vosotros también las haréis; y mayores que estas haréis porque Yo voy al Padre.” Una doble porción del Espíritu que estaba en Jesús, ha venido a la iglesia, vean.
21 Ahora, una doble porción del espíritu de Elías vino sobre Eliseo, hizo el doble de milagros de lo que Elías hizo. Y una doble porción del Espíritu Santo…Ahora, quiero que note esto. Elías tenía un manto como símbolo. En un manto estaba él envuelto, y era un símbolo del Espíritu Santo. Y mientras él subió, él lo observó, y el manto cayó del carruaje. Y él recogió el manto y se lo colocó sobre sus hombros, y bajó hasta el Jordán y comenzó hacer milagros.
Y con Jesús, el bautismo que Él tenía era el bautismo del Espíritu Santo, el cual estaba en Él, que vino a Él en el rio Jordán después que fue bautizado en agua. Juan dio testimonio; viendo al Espíritu de Dios descender sobre Él en forma de paloma. Y note. Entonces cuando Él ascendió, Él envió de nuevo el mismo manto con el que estaba envuelto: el Espíritu Santo sobre la iglesia.
Y ahora, la gente que cree en el bautismo del Espíritu Santo y ¿temen tomar la sanidad divina? Cuando nosotros… ¿y temen declararse un miembro o asociado entre aquellos creyentes? Pues, deberían de tener vergüenza. Sería el honor más grande saber que yo he estado envuelto en la justicia del Señor Jesucristo. Amén. Y Él vio que encajaba para hacer eso.
22 Entonces cuando este joven profeta regresa, él comienza hacer milagros. Y la iglesia, cuando tomó el manto del Señor Jesús, comenzó a hacer milagros. Y siempre y cuando haya una verdadera iglesia en la tierra, siempre habrá milagros llevándose a cabo. Seguro. Todavía envuelve en la justicia del Señor Jesucristo. Y Su Espíritu mora en la iglesia y hace los milagros tal como Él hizo.
Como dije anoche, Jesús dijo: “Así como el Padre Me ha enviado, Yo os envío.” Y el Padre que lo envió a Él fue con Él y estaba en Él, y el Jesús que Te envía a ti va contigo hasta el fin del mundo. Amén. Oh, ¡cuán hermoso! Y no, no es solo un pequeño calendario que Ud. Recogió o alguna historia sacada de las noticias, es la eterna Palabra de Dios, la Biblia. Es verdad. Dios mismo, no podría ser más veraz de lo que es Su Palabra.
Ahora note, entonces Elías…Eliseo mejor dicho, al regresar hizo convertir las aguas de amargas a dulces con una pequeña vasija de sal. Oh, los milagros estaban en todas partes.
23 Y luego allá estaba un… oh él recibió un…Ahora recuerden, él también tenía un temperamento. Y unos muchachos comenzaron a burlarse de él porque era calvo. Y él maldijo a aquellos muchachos, eso no fue tanto por causa de los hijos: el asunto es que aquellos padres no criaron a sus hijos para que respetaran a Dios. Ese fue el asunto. Los padres perdieron a sus hijos porque dos osas mataron a cuarenta y dos de ellos.
Debió haber cien o más corriendo tras Eliseo. Y yendo directo por Samaria donde se había tenido la predicación de la Palabra por tanto tiempo, y al profeta, ¿Pero, ven Uds. algo allí? Fue la actitud de la gente con el mensajero de Dios.
Nunca en el mundo algún mensajero de Dios fue recibido por los eclesiásticos. Muéstreme en la Palabra dónde aconteció eso. Nunca. La iglesia, así llamada, desde el mero principio del tiempo ha rechazado el verdadero mensaje de Dios, todo el tiempo. Y Ud. No espere hacer algo menos que eso hoy en día.
Cuando Jesús vino, Él fue rechazado. Y Él dijo: “¿Cuáles de Uds. o de sus padres apedrearon a los profetas? ¿Cuál de Uds. no rechazó a los profetas?”
24 Observe aquí mismo esta pequeña historia. Lea entre líneas, Yo amo eso ¿Ud. no? Entre líneas. Pues, vea a estos muchachitos saliendo y burlándose de este predicador que era calvo. Miren lo que ellos le dijeron: “Sube, calvo, como Elías, ¿no lo harás? Ellos no creyeron que Elías subió. Ellos lo dudaron.
Tal vez, el sacerdote y ellos les hayan dicho: “Oh, él no subió. Solo fue un poco de fanatismo. Y ese fulano se suponía que tenía que estar ungido con la misma unción que él estaba ungido. Oh, son tonterías, díganle que suba.” Y aquí salieron los muchachitos. “Crie a un niño en la manera que se debe.” Y ahí fueron y descendieron porque los padres no lo creyeron.
¿Y cómo espera que sus hijos vayan a la escuela dominical y sirvan al Señor cuando ni siquiera Ud. Mismo va? ¿Cómo espera que sus hijos sean algo cuando Ud. no es nada? Eso es un poco insolente, más no es mi intención expresarlo de esa manera; pero Él me hace decirlo así, no es algo premeditado. Muy bien. No quise decir que Ud. Era nada, me refiero a cuando Ud. Sabe que no hace profesión de nada. ¿Cómo espera que sus hijos sean justos cuando Ud. está poniendo semejante ejemplo delante de ellos? ¿Cómo puede Ud. Hacer eso? Ud. Es el mejor ejemplo que ellos tienen. Ellos van a seguir su ejemplo y no seguirán a ningún otro, porque la naturaleza suya está en ellos
25 Al igual que satanás, él conoce mucho a los seres humanos. Él le dijo a Dios, a Job, él dijo: “¿Qué recompensa dará el hombre por su piel? Seguro, él conoce algo de la naturaleza humana, él ayudó a pervertirla, él la entregó, él sabe mucho de eso y todavía sabe cómo…qué hacer para que la gente caiga. El conoce la naturaleza humana.
Él sabe exactamente qué presentarle a Ud. Para hacerlo caer, él sabe cómo ponerle ese olor a whisky. Cómo seducirlo para que fume cigarrillos. Cómo poner a un joven o a una joven allá afuera en un lugar en su adolescencia para que beba cerveza. Él no trata de mostrar la fotografía unos años más tarde cuando ya se miren como unas brujas con ojos de borrachas. Correcto. Ud. No se atrevería a colocar una fotografía de una mujer completamente desnuda, pero él sabe cuánto quitar de la ropa para tentarla, seguro que sí. El conoce la naturaleza humana, él sabe cómo atraparlo en eso, también. Él está despierto día y noche, “andando como león rugiente buscando a quien devorar.” Ciertamente que lo está. Así que allá él sabía exactamente cómo hacer eso.
26 Más Dios se dio la vuelta y en Eliseo, él maldijo a aquellos muchachos, y cuarenta y dos de ellos fueron asesinados por osos que salieron del bosque; y mataron a cuarenta y dos hijos porque fueron desobedientes y habían sido criados en el tipo de hogar equivocado y en la escuela errada. Por burlarse del profeta de Dios en vez de respetar al profeta de Dios. Les aseguro, mientras Ud. Respete a los siervos de Dios, Ud. Respeta a Dios. Mientras respete a Cristo, Ud. Respeta a Dios.
Ahora, ¿Quién es el mayor siervo de Dios? Ningún hombre aquí en la tierra. Es el Espíritu Santo. Y Ese es del que se burlan. Es de Aquel de quien la gente se mofa, y dicen: “Ahora, miren a esta gente, ¿no actúan gracioso? Creo que ellos están un poquito locos.” Cuando Ud. Hace eso. Ud. Se está burlando de Dios. Correcto. Y Ud. Cometerá el pecado imperdonable que nunca será perdonado en este siglo ni en el venidero. Porque Jesús dijo: “Si hablaren una palabra en contra, nunca les será perdonado.”
27 Entonces Elías tenía que pasar por un lugar llamado Sunem, no se menciona mucho en la Biblia. Creo que, en Josué cuando estaban dividiendo la tierra, ellos mencionan este lugarcito, era Sunem. Pero en cada lugarcito Dios va a tener un testigo en algún lugar. Y resulta que había una verdadera dama que vivía allá en Sunem. Y ella era una mujer leal, una genuina dama. Su esposo era un hombre anciano.
Y aconteció que Eliseo, cuando él pasaba por allí, subió al Monte Carmelo. Y camino hacia allá, él tenía que pasar por Sunem para poder llegar al Monte Carmelo. Ahora, Eliseo tenía allá arriba una cueva. Él tenía una cueva especial donde iba a orar; a propósito, una cueva, eso era, allá arriba en el Monte Carmelo. Él subía allá para orar en luna nueva y en el Sabbath.
28 Bueno, él no era muy querido en la ciudad, supongo, porque esta mujer debió haberlo visto pasar y había visto que lo habían rechazado. Y Sunem quedaba tan lejos que para continuar con su viaje, tenía que pasar la noche allí. Así que, él descansaría ahí, tal vez en las calles o en el bosque, o en los campos en algún lugar por donde pasaba. Y tal vez algunas veces sin comida. Y esta buena mujer a medida que subía a la ciudad, rápidamente ella distinguió a este hombre y supo que él era un hombre santo.
Ahora, ella siendo Sunamita, aun en su corazón era una creyente. Y no importa dónde esté la persona que sea creyente, Dios de alguna manera les hará llegar a ellos el verdadero mensaje tan cierto como Él es Dios. Correcto. Él se encargará de que lo reciban de algún modo. Él pondrá un dolor en el corazón de alguien en alguna parte, ellos escribirán, oirán un testimonio, encenderán la radio u otra cosa, ellos oirán el verdadero mensaje. Dios les concederá eso a ellos.
29 Y tal vez, esta mujer, digamos que un día ella subió por la calle y escuchó a alguien predicar en la esquina. Y ella había visto como lo rechazaban y sabía que era un siervo de Dios. Y, puedo imaginarme después de que Elías terminara de predicar, ella dijo: “Amable señor, podría ir y conocer a mi esposo. Yo prepararé de inmediato, un almuerzo para Uds.”
Bien, puedo oír a Elías decir: “Gracias señora. Me agradaría ir, porque me da un poco de hambre después del mensaje.” Y ambos descendieron hasta la casa. Ella entra y le presenta este profeta a su esposo y a Giezi, el siervo. Y ella alistó unos panes rápidamente, y unas exquisiteces y galletas y demás.
30 A propósito, hay una mujercita Danesa que me envió anoche una caja de galletas y algunas cosas… yo sé que ella no… ella no puede entender inglés, de todas maneras, si estuviera aquí. Probablemente no quiera saber lo que…lo que hace la mano derecha no lo debe saber la mano izquierda. Y le agradezco a cada uno por esas pequeñas señales de bendición. Les agradezco.
Y esta mujercita Danesa me envió algunas galletas para llevarlos a casa para el bebé. Ellos dijeron que eran Danesa, y ella no podía entender Inglés entonces tuve que pedirle a alguien más que lo escribiera. Ahora estoy teniendo el momento más terrible para mantenerme lejos de las galletas antes que se las entregue a los niños. Simplemente estoy teniendo un tiempo difícil. Camino de un sitio a otro y las miro, las veo por el otro lado, bueno estoy intentando resolver esto hasta que llegue a casa.
31 Pero tal vez esta mujer colocó los platos llenos en la mesa, y Eliseo tuvo un verdadero jubileo. Y él le agradeció a la mujer por la comida. Y vez tras vez él pasaba por ahí. Entonces la propia impresión de esa buena mujer, o revelación… ¿Cree Ud. en la revelación soberana? Ciertamente. Yo creo que la iglesia está fundada sobre la revelación divina. Y ella estaba inspirada para hacer algo por este hombre.
La puedo oír a ella decirle a su marido un día: “Ahora, mira querido, estamos… estamos muy bien…podemos hacer esto. Tenemos mucho. Tenemos grandes haciendas y demás, y podemos hacer esto. Ahora, los dos creemos en Jehová, y este es Su siervo. Ahora, hagamos algo bueno para él, y al hacerlo para él lo estaremos haciendo para Jehová. Después de todo, tu estas envejeciendo y yo estoy en la mediana edad, no falta mucho para que esto mengüe en algún punto y no tenemos hijos o nada a donde ir.
“Entonces, hagamos algo agradable para Jehová, para deleitar a Su profeta; porque me parece que él es un hombre santo que pasa por este camino.”
Ella lo llamó el hombre de Dios, porque ella había visto a Dios obrando en él. Y ella sabía que Dios estaba en el profeta, y quería presentar sus respetos a Dios. Y la única manera que ella podía expresar su respeto a Dios era respetando al siervo de Dios. Ahora, amigos, esa es la manera que Ud. Debe hacerlo, cuando Ud. Respeta el orden de Dios. Eso es verdad.
32 No hace mucho aquí… Digo esto con respetos a mis amigos católicos de aquí en esta noche, y mucha de mi gente es católica. Más digo esto no para lastimarlos- nunca. Yo nunca es esa intención. Vengo para bendecirlos, y no para decir nada en contra de su religión. Más diré esto, si el protestante viviera tan fiel a sus enseñanzas como vivió el católico a las suyas, tendríamos un mundo diferente. Correcto. Pero… Ellos creen lo que les enseñan
Pero no hace mucho en el Vaticano…fui a visitar y ver el Vaticano. Iba a tener una reunión de dos noches allá mismo en Roma. Y el día siguiente, muy cerca del Vaticano, me llevaron a ver algo extraño. Era una gran iglesia y debajo de ella tenían como un viñedo… o más bien diría, un lugar para sembrar.
Y cuando los monjes murieron, ellos los enterraron allí y los plantaron, como si fueran semillas en un terreno, y los dejaron allí hasta que la carne se cayó de los huesos. Tomaban el hueso y los pulían para hacer lámparas y lugares, y colocaban las calaveras en los rincones. Tan alineadas y armadas, oh, altas como este techo, toda clase de huesos de monjes, había muchos allí, volviéndose al polvo.
33 Y ver la superstición de las personas. Ellos frotaban aquellos huesos a tal punto que se casi se partían en dos. Y solo supersticiones como esa. Dios no habita en huesos. Dios habita en Espíritu en la humanidad; es el impulso del corazón mientras palpita en el hombre. Dios tiene siervos.
Ud. Dice: “¿Bueno, y qué del hombre que arrojaron sobre los huesos de Eliseo y volvió en sí?” Bueno resulta ser que en una ocasión que este…no exactamente una coincidencia, aunque también lo fue. Porque un ejército extranjero venía persiguiendo a estas personas y no sabían que…ellos no lo arrojaron allí a propósito. Solo lo arrojaron allí, y Dios lo levantó inmediatamente cuando hizo contacto con los huesos de Eliseo, para hacer huir al ejército. No había nada en los huesos—. Eliseo estaba en la Gloria. Amén. Así que, Dios habita en los seres humanos. Amén.
Ahora, la única manera que las personas verán a Jesús cuando él ve…cuando ellos lo ven a Él en Ud., Uds. son epístolas escritas. El Espíritu de Cristo mora en Ud. Y hace que su conducta esté sujeta al Espíritu de Él, y le hace comportarse a Ud. Como Él, hablar como Él y caminar como Él, vivir como Él, ¿ven? La gente ve a Jesús en Ud. Hay un cántico antiguo: “Deja que otros vean a Jesús en ti.”
34 Entonces esta mujer había visto a Dios en Eliseo. Y ella dijo: “Creo que sería agradable si hacemos algo para este siervo de Dios. Dios respetará eso.” Pues, ella solo estaba como cien años adelantada en el tiempo. Jesús dijo: “Si dais un vaso de agua fría a uno de mis discípulos, eso no será olvidado en el día del juicio.”
Fallamos en ver el poder de Dios que ha sido puesto en Su pueblo. Dios está en Su pueblo. ¿Creen eso? Dios estuvo con Su pueblo en una ocasión cuando caminó en la tierra. Pero ahora, Dios está en Su pueblo. “Un poquito y el mundo no me verá más, más vosotros me veréis porque YO (pronombre personal) estaré con vosotros hasta el fin del mundo.” Dios mora, se mueve, y obra en la humanidad. ¡Aleluya!
Dios no obra por medio de órdenes. Él no obra por medio de organizaciones. Él obra a través del individuo. Dios obra en el hombre. Dios no hace el trabajo hoy en día. Él energiza (o, proyecta Su Espíritu dentro) del hombre para que así lo haga. Él dijo: “Yo soy la vid.” “La vid no lleva frutos.” “Vosotros sois los pámpanos.”
35 Como me dijo David duPlessis hoy al mediodía. “Si estos pentecostales perezosos se levantaran e hicieran algo en lugar de tratar de tener un asiento en primera fila y ver a Dios obrar, la iglesia estaría avanzando.” Yo creo que eso es correcto.
Levántese y avance. Dios espera eso de Ud. Uds. son los pámpanos. Sus manos son las manos de Él. Sus labios son los labios de Él. Sus pensamientos son los pensamientos de Él.
36 Como dije anoche: “Natán le dijo a David, haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.” Dios está con Su pueblo, en Su pueblo. “Dios en Uds., la esperanza de gloria.” Vean, Dios en Su pueblo. Él está tabernaculizado. Una vez en este puro e inadulterado cuerpo del Señor Jesús, por medio de un nacimiento virginal, y esa célula de sangre fue rota y Él abrió camino. Ud. No lo podría hacer. Ud. No podía ameritarlo. Más Él hizo merecer sus derechos.
Y Dios, después de morar en Cristo y entregarse a Sí mismo como rescate por la reconciliación, para traer al hombre y a Dios y unirlos una vez más…Cuando la Paloma y el Cordero se juntaron, el cielo y la tierra se besaron. El hombre y Dios se reconciliaron. Allí lo tienen.
37 Observe esto ahora, mientras esta mujer, sus motivos, su transparencia, su mente pura, el deseo de su corazón era hacer algo para Dios. Y la manera que ella podía hacerlo era ayudando a este hombre de Dios. Ella sabía que él era un hombre de Dios.
Entonces ella dijo: “Te ruego, esposo mío, hagamos algo bueno para este hombre.”
Bueno, él dijo: “¿Qué sería?”
Dijo: “Busquemos al carpintero, al contratistas, o a alguien, y hagámosle una pequeña habitación junto a nuestra casa, justo en el muro; para que cuando él pase, pueda decir que es de su propiedad. Solo dejemos que él la tenga. Y pongámosle un banquillo, una cama y una mesa.”
Y poco ella sabía que estaba construyendo la tumba de su propio hijo; y estaba edificando un lugar donde ella iba a ver la cosa más maravillosa que alguna vez haya acontecido en aquel día, al ayudar a este hombre de Dios.
Y su esposo dijo: “Querida, yo creo que eso es sencillamente correcto.” Entonces, buscaron al carpintero, fueron juntos, fueron y edificaron al lado esta bonita y pequeña habitación.
38 Bien, Elías viene un día, y puedo imaginarme viendo como ella arregló aquella habitación. ¿Se lo puede imaginar Ud.? Aquella mujercita, como una pequeña Dorcas o algo así, subiendo hasta allá y sencillamente puliendo los pisos con aquel antiguo cepillo frotador, Ud. Sabe, hasta que los estantes de pino brillaban. Puedo verla arreglando la banquilla por aquí y colocar una pequeña almohadilla sobre la banquilla.
Ella dijo: “Cuando pase este siervo de Dios, estará tan cansado. Y les diré lo que voy hacer; voy arreglar la cama y la acomodaré tan suave con plumas como pueda, la pondré lo más bonito posible, le pondré una funda bonita debajo o algo. Y voy a acomodarla lo más bonito posible porque es para este siervo de Dios. Mantendré…voy a subir todos los días. Voy hacer brillar la ventana, y lo que voy hacer. Y le traeré y colocaré allí un ramillete de flores todos los días. Si él viene y pasa. Y pondré una alfombrita de bienvenida en la puerta. Y clavaré un avisito al lado de la puerta que diga: ”Apreciado humilde siervo de Dios, esta es mi gratitud hacia Dios, le concedo esto para Ud. En nombre de Dios.“
39 Oh, y un día Eliseo pasaba. Me imagino que la flor en la habitación estaba floreciendo tan bonita. Ella habría salido muy temprano en la mañana para escogerlas, Ud. Sabe. Lo matinal de una mañana, el rocío asentándose, hay algo en la quietud de la noche, en la soledad; el rocío cayendo y refrescando.
Oh, sí solamente nos quedáramos quietos y a solas con Dios. Cuánto nos refrescaría y fortalecería el rocío, sacara de nosotros ese marchitar y hacer que nos refresque. ¿Alguna vez han entrado a un jardín de rosas temprano en la mañana? ¿Alguna vez han entrado a la madreselva temprano en la mañana? Sencillamente todo ese aire bañado con la fragancia, Oh, cómo amo eso.
Allá en mi lugar del país, en Indiana, me levantaba temprano y encendía el interruptor y salía a algún lugar donde el saltamontes, o las madreselvas, cuando florecían. Solo me sentaba al lado del camino y solo…Oh, cuánto me agrada olerlas y mirar y ver aquellas pequeñas madreselvas levantándose.
Dije: “Oh Dios, en el andar del día y al pasar los días, si me pongo marchito e indiferente, permíteme reclinarme en Tu presencia y en la quietud, a solas contigo. Que salga entonces fresco de nuevo” Oh, ¡vaya! Eso es lo que Dios quiere hacer. Con una fragancia de oración sobre todos nosotros, cubiertos por la sangre del Señor Jesús. Cuán limpios somos delante de los ángeles entonces. Cuán limpios estamos en la presencia de Dios.
40 Puedo verla recoger un bonito ramo esta mañana, de madreselvas, y ponerlas en la habitación, y decir: “Oh, yo confío que el hombre de Dios este aquí hoy.” Ella limpia su lugarcito y cierra la puerta y fija la nota sobre la puerta.
Y después de un rato, un profeta cansado y agotado viene por el camino. Sus pies adoloridos, arrastrando delante un pequeño saco, y a su lado una pequeña vasija de aceite. Puedo oírlo decir: “Giezi, sabes hijo, nuestros amigos Sunamitas allá, construyeron una pequeña habitación allá afuera. Me pregunto si ellos tienen a alguien que viene a quedarse con ellos. Yo solo me pregunto, pues para eso fue construido esa habitación.”
Giezi dijo: “Maestro, hay una notita en la puerta. Tal vez sea propiedad de otra persona. Vamos a ver.”
Y Eliseo revisa y lee: “Apreciado siervo de Dios, pensamos que sería bueno delante de los ojos de Dios hacer esto en el nombre de Dios para Ud. Y esperamos que disfruten su estadía cada vez. Si además podemos servirle o ser de bendición y ayuda, avísenos. Estamos a su servicio.”
Y cuando él lee aquello, puedo ver una lágrima escurrir por la mejilla del anciano Giezi de esta manera. “Oh, ¿no es esto maravilloso?”
41 Y Eliseo bajó la mirada. Él dijo: “Mira la alfombrita de la puerta, Bienvenido. Ahora, ¿no es esto tan fino? Sabes, Eliseo, siento que…Giezi, me siento tan bienvenido a entrar como si yo mismo la hubiese construido.” Correcto. Ud. Se quiere sentir de esa manera. Ud. Quiere dar de esa manera. Dar con un corazón libre. Déselo al Señor.
Entonces, él entra y dice: “Ahora, mira por aquí. Oh, vaya.” Eliseo se estiró sobre esta cama, se quitó sus sandalias. Y Giezi agarró su saco y lo puso en el rincón, y vertió un poco de agua y le pasó un paño para que se lavara así su rostro polvoriento. Oh, el profeta estaba tan bendecido. Él se recostó allí. Puedo oírlo decir: “Giezi, ve y llama a la Sunamita. Pero, antes que vayas, déjame oler primero aquellas flores de madreselva.” Y ¡vaya!, eso bendijo su alma. Él las acomodó y fue y la llamó; y ella se paró en su puerta.
Y él dijo: “Pregúntale si quiere que hable con el capitán jefe por ella, porque él es muy amigo mío. Qué si pudiera hablar con el rey, el alcalde de la ciudad o quienquiera que sea. Yo los conozco. Tal vez pudiera interceder con ellos por ella. ¿Qué puedo hacer en recompensa por esto?”
Ella dijo: “Oh, nada, nada. No pienso en nada de eso, es solo una señal de amor hacia Dios que yo doy esto para Ud.”
42 Giezi regresa y trae el mensaje. Y dijo: “Giezi, ¿qué podemos hacer por ella? Por toda esta cordialidad, seguro que debe haber algo.”
Y en ese momento Giezi dijo: “Bueno, amo, ella no tiene hijos, ¿Y sabes qué? Su esposo es un hombre anciano.”
Puedo ver una visión formándose en frente de Elías. Dijo: “Ve y dile que venga acá un momento. Quiero hablar con ella.” Amén. Dijo: “Cercano al tiempo de la vida, el año que viene abrazarás un hijo.”
“¿Cómo lo sabes, Eliseo?”
“Lo he visto. Él estará aquí. Y así como el espíritu de Eliseo vive. Seguro que así era. Aun es el Espíritu de Dios. No era Eliseo, era Dios. Y dijo: ”El próximo año, de acuerdo con el tiempo de la vida, tendrás un hijo.“
Ella dijo: “Oh, hombre de Dios, no me mienta.”
Y él dijo: “Bien, solo vete.” En otras palabras: “Y tú verás. Solo sigue.” Porque él ya había visto la visión. Todo estaba concluido.
Y entonces, justo en el tiempo de la vida, ella abrazó a un hijo. Oh, ¡qué contenta estaba ella! Su esposo un hombre viejo, y ella en la edad mediana, y tenían aquí un niñito hermoso. Qué bendición es tener un hijo en casa, eso hace que todo brille.
43 Ojala que aquí tuviésemos tiempo para detenernos y contarles de la mujer estéril que se me acercó y dijo: “Ore por mí, hermano Branham.” Parado en la plataforma, viendo visiones de mujeres que han pasado su edad de periodo fértil, y ellas en este momento están abrazando a sus hijos. Porque el Dios de Eliseo todavía está vivo.
No hace muchos días aquí, parado en Shreveport, dediqué un bebé. Una mujercita que había estado casada como por quince años. Ella y su esposo muy saludables, no podía comprender por qué no podían tener un hijo; a menos que el esposo o ella fuese estéril, uno de los dos. Y no podían entender porque no podían tener hijos. Y ella estaba en la línea de oración. Ella empezó a subir, yo dije: “Un momento, señora, Ud. Viene aquí para pedir un hijo, Así dice el Señor. La veo aquí parada, dando el mismo paso, con un niño de cabello castaño y ojos cafés, en sus brazos. Pues Así dice el Señor Ud. Lo tendrá.” Y ella se dio la vuelta y comenzó a llorar salió y abrazó a su esposo.
Hace como tres meses, yo estaba parado en el mismo sitio; dediqué al Señor aquel bebé de ojos café y cabello castaño de aquella mujer, dedicado al Señor.
44 Luego estaba yo con el hermano Sothmann, sentado aquí en alguna parte del edificio- un hermano cristiano muy fino de Canadá. Hace unos cuantos años, cerca de ocho años, estaba parado aquí, yo solo…En el curso de un año, sesenta o setenta y cinco de estas cosas ha acontecido. Hubo una señora que se me acercó, ella era muy agradable. Ella me trajo grandes jarras llenas de jugos y cosas cuando mi esposa y yo estábamos allí. Y ella dijo: “Oh, hermano Branham, cuánto disfruto de los mensajes.”
Yo dije: “Gracias, hermana.”
Y ella dijo: “Yo de verdad creo que Ud. Es un siervo de Dios.”
Y yo dije: “Gracias, hermana. Dios le recompensará por eso.”
Y ella dijo… Mientras ella estaba parada allí yo vi una visión. Ahora, ella estaba en su mediana edad, y esto fue hace como ocho años. Y ella dijo: “Oh, hermano Branham,” ella dijo…
Yo le dije: “Hermana, Así dice el Señor, la veo parada sosteniendo a un bebé en sus brazos en una pequeña manta.”
Ella dijo: “¿Yo”?
Yo dije: “Si, señora. Ud. Es un Así dice el Señor.”
Ella dijo: “Espero que tenga razón.”
Yo dije: “No soy yo el que habla, es Así dice el Señor.” Bueno, pasaron dos, tres o cuatro años, ella comenzó a dudarlo.
45 No hace mucho, cuando el Sr. Baxter y yo estábamos arriba, y entramos al norte de la Columbia Británica entre los Indios y tuve una pequeña reunión allá arriba, y bajé con el hermano Rasmussen, que está sentado aquí mismo. Bajamos por Calgary y cuando estábamos… mejor dicho Edmonton. Y mientras estábamos en Edmonton la noche del culto —yo regresaba de la cacería, después tuvimos la reunión— y paramos ahí. Su esposo me encontró allí, un hombre muy noble
Y él dijo… yo tenía puesto un abrigo muy delgado, porque eso fue al comienzo del otoño, y aquí todavía estaba cálido, pero es muy frio en Canadá. Él quería darme su abrigo de invierno. El hombre nunca ha fallado en enviar los diezmos en los últimos siete años para respaldar el programa misionero que yo estoy apoyando. Nunca. Él ha sido un hombre leal, un buen hombre.
Y parado allá aquella noche, él quería quitarse su abrigo y obsequiármelo. Yo dije: “No, hermano Gobel. Dios bendiga su corazón, pero no.” Y entonces en la época de Navidad él siempre envía un pastelito o algo para los niños o una muñequita o algo, solo quiere ser agradable. No porque sea de otra manera, sino solo porque él es ese tipo de hombre.
46 Y, al estar de pie allí, él dijo: “Hermano Branham, soy constructor y construyo para el gobierno. Pero, Ud. sabe, hay un profeta que nos dice que yo no debería subir y entrar, en los alrededores de Dawson Creek o un poco más hacia arriba (se me olvida el nombre del lugar), a construir una oficina postal de correos. Pues él nos dice que los rusos están listos para hacer una marcha a través de Canadá y los Estados unidos y que barrerán toda la Columbia Británica a medida que vengan.”
Bueno, nunca me gusta dudar de la palabra de un hombre. Ahora, Ud. Nunca debe hacer eso. Entonces dije: “Bueno, tal vez eso sea así hermano Gobel.” Dije: “¡Vaya! ¿Y un profeta dijo eso?”
“Sí.” Así que…. Mi amado hermano. Él dijo: “Oh, ahora no sé qué haré.” Y dijo: “Estoy sin trabajo, pero, aunque, ese era un trabajo estupendo.”
Me salí a escondidas, me arrodillé y comencé a orar. Al hacer eso, vino el Ángel del Señor y dijo: “Ve y dile Así dice el Señor, entra allí porque el hombre está equivocado.” Y dijo: “Ve, habla con él y que le diga a su esposa que tenga cuidado con esa duda que está teniendo respecto al bebé.”
Entonces me regresé y dije: “Hermano Gobel, no es para descreditar a su hermano, su amigo; o quienquiera que sea; el hombre tal vez ha sido impresionado a decir eso. Ahora, yo no quiero tomar a la ligera nada de ese hermano. No, señor. Pero,” Yo dije: “Yo, como siervo del Señor, tengo un Así dice el Señor, Ud. Estará seguro y bendecido. Vaya y haga el trabajo.”
Dijo: “Si Ud. Lo dice, hermano Branham, yo lo creo.”
Yo dije: “Dígale a su esposa que deje de dudar sobre el bebé.” Eso fue hace como tres años. Bueno, la semana pasada nació el bebé. Después de ocho años o algo así. La Palabra de Dios es eterna y veraz. El mismo Dios qué vivió en el Antiguo Testamento es el mismo Dios que vive hoy. Cientos de esos casos.
47 Pues, ¿qué estoy tratando de decir? Es Jesucristo que estaba allá atrás con Eliseo. Es Jesucristo con Ud. el día de hoy, que está con Ud., dentro de Ud., y a través de Ud., sobre Ud. Cristo, Él es el mismo.
48 Luego, cuando este bebé llegó a cierta edad, como de diez o doce años…Oh, cuán feliz estaba aquella familia con su muchachito.
Ahora, escuche cuidadosamente antes de que comencemos la línea de oración. Queremos llegar al climax aquí, si es la voluntad de Dios.
Ahora, fíjese en este jovencito. Oh, me puedo imaginar a este pequeño jovencito Sunamita a medida que saltaba sobre las sillas, y jalaba cosas y todo lo demás. Pero, oh, todo estaba bien, era un muchachito, su único hijo. Yo sé lo que es eso. Yo tuve uno. Y así que, oh, cómo entonces él va con su papito cuando entra al campo en la noche. El agarraba al pequeñito y lo balanceaba de arriba hacia abajo. Oh, ¿cómo no puede Ud. Amar a un pequeñito como ese? No importa cuán traviesos sean, eso está bien.
Les aseguro, ellos son de esa manera solo una vez y eso… ¿Cómo sabe Ud. que no está sosteniendo un profeta en sus brazos? Cómo sabe Ud.…
Cuando la madre de Abraham Lincoln levantó ese bebecito allá en Kentucky, en una cabaña de rieles sobre una vieja cama de paja, y aquellas manitas tocando su rostro; ¿Cómo iba ella a saber que el presidente más grande de los Estados Unidos le daba palmadita en sus mejillas?
Al igual que Charles G. Finney que envió un millón de almas a Cristo, ¿cómo iba a pensar su madre… cuando él era un bebecito y le daba palmaditas en su rostro, que ella estaba…tenía una manita dando palmaditas en su rostro de esta manera, que guiaría de tal forma a un millón de personas a la Gloria? ¿Cómo iba a saber el padre y la madre de Moisés o Elías, o el resto de ellos? Ciertamente. Ame a estos pequeñitos.
49 Y aquí está este muchachito saltando, brincoteando y jugando, hasta que llegó a ser lo suficiente grande para salir al campo con su papá. Así que él sale al campo y está jugando por allí un día, y yo creo que le dio una insolación. Así pareció. Él comenzó a decir: “Oh, mi cabeza…” Como a las once del día, “Oh, mi cabeza, mi cabeza.” Y, ellos no tenían aire acondicionado en aquel día como lo tiene Ud. Aquí. Así que, ellos…Él tenían un siervo que puso al muchacho en una mula y se lo llevaron a su mamá. Y ella lo puso en su regazo y comenzó a mecerlo y hacer todo lo que ella podía hacer por él. Y como al mediodía, él se murió.
Ahora, hablar de la hora más oscura. ¿Cómo es que aquella mujer en ese momento…? ¿Qué habría hecho Ud.? La hora más oscura que había golpeado su vida. ¿Que aconteció? El ataque fulminante de medianoche, ¿Sabe Ud. qué era eso? Tal vez algunos de ellos habrían estado gimiendo y gritando y llorando y continuando así. Eso es lo que habríamos hecho. Pero ella no, ella era una mujer de fe. ¿Saben lo que ella hizo? Ella invocó al Dios que amaba. ¡Aleluya! Una inspiración que la guio a ella a hacerle un favor al profeta, dijo: “Toma al bebé y ponlo sobre la cama donde duerme el profeta.” Qué lugar para ponerlo. Justo allí. Amén.
Entonces, puedo verla agarrar al pequeñito en sus brazos y besarlo, peinar de esta manera su cabellito negro ondulado; y caminar hacia afuera. Y el padre, siguiéndola, gritando a todo que le daba su garganta, y todos los vecinos gimiendo, el caminar de ella discreto, de vez en cuando rodaba una lagrima. Más no todo había terminado aún. Eso habría sido si no hubiese tenido esperanza. Pero había algo dentro de ella. ¡Aleluya! Ella sabía cómo lo recibió. Ella conocía los labios que lo hablaron aquí. Ella sabía que había un Dios del Cielo. Como dijo Daniel: “Hay un Dios en el cielo.” Verdaderamente. Y ella ayudó al pequeñito.
Ahora, si ella hubiese sentido como que todo había terminado, todo habría terminado. Pero allí en su corazón, había algo que se estaba moviendo. Cuando toda esperanza se había acabado, aun así algo comenzó a moverse. Cuando todo razonamiento se había terminado…Echamos fuera los razonamientos. No es lo que Ud. Piensa en su mente, su intelecto. Es lo que le dicta su alma, lo que dice su corazón.
50 Puedo verla caminar por aquel jardín de rosas, bajando por el sendero, en aquel rinconcito, abriendo la puerta. Pasando por la alfombrita de bienvenida, donde había pisado el hombre de Dios, y acostó allí a su pequeñito. Agarró la almohada de Elías, donde el Santo hombre de Dios se había recostado, la fijó nuevamente debajo de su cabecita; y le colocó una mantita sobre su rostro. Y ella volvió a salir y todo el mundo seguía gimiendo.
Y ella dijo: “Ensíllame una mula, y dirígete, vamos al Monte Carmelo tan rápido como se pueda. Y no te detengas, a menos que te diga que te detengas.”
“Oh,” dijo su esposo: “hoy no es ni luna nueva ni Sabbath. El profeta solo pasa por aquí en esos ciertos días y se sube allá para ayunar y orar, allá en aquella pequeña cueva. Bueno, ahora, hay… no hay… no hay necesidad de ir.”
Ella dijo: “Todo está bien”. Amén. Cada vez que pienso en eso, me estremece.
51 ¿Qué fue eso? Algo en su corazón le dijo que Eliseo estaba allí. Ud. solo… Eso simplemente no le engañará, eso es todo. Es la revelación divina, claro que sí. La misma cosa que le dijo: “Prepara esto para este hombre santo, dale a este hombre santo este lugarcito y arréglalo.” Esa misma revelación se estaba derramando a través de ella, el mismo poder, diciendo: “Elías esta allá arriba, ve por él.”
Oh, gloria a Dios. Si esa revelación pegara en esta audiencia de gente esta noche, que Jesús se ha levantado de los muertos ahora mismo aquí, Uds. no saldrían de aquí con una necesidad. No quedaría una sola persona débil aquí. Seguro.
Ella dijo: “Ahora, todo está bien.”
52 Ahora, puedo ver al esposo de ella colocando aquella sillita encima. Y él la ayudó mientras colocaba su pequeño pie allí, la levantó, y ella se sentó en aquella mulita, y puso un rebocito alrededor de su rostro. Lo besó y se despidió de él, se secó otra vez su lágrima, dijo: “Ahora, papá, no llores. No llores.”
“Madre, ¿qué ocurre?”
“No llores, no llores.”
“Bueno, qué… ¿Cómo es que lo estás tomando tan a la ligera?”
“Querido, mi corazón se siente igual que el tuyo, Pero algo ha acontecido. Hay algo dentro de mí que me dice que debo ver al hombre de Dios ahora mismo.”
Y ella le dijo al siervo (por supuesto, ellos guiaron a las mulas), dijo: “Corre, y no te detengas a revisar a menos que te lo ordene.”
Se montó y se fue. La puedo ver a ella avanzar, como un pequeño trote sobre esta mula, y entonando las alabanzas de Dios. Oh, ¡Vaya!
53 Y el anciano Eliseo sentado allá atrás, había estado leyendo el pergamino, Ud. Sabe. A medida que todo esto acontecía, sentado allá atrás. Giezi sentado en la puerta asentando con la cabeza. Puedo ver a Elías frotarse los ojos y mirar afuera. Él dijo: “Giezi.”
“Sí, amo.” Él saltó.
Dijo: “Aquí viene aquella Sunamita. Ve a ver qué quiere. Pregúntale si todo está bien con ella, su esposo y el hijo.”
Entonces Giezi, salió un poquito y dijo: “¿Está todo bien contigo? ¿Está todo bien con tu marido? ¿Está todo bien con tu hijo?”
¿Qué va Ud. a decir, hermana? ¿Qué va a decir Ud.? Bueno, ahora, si confío en el intelecto, diría: “Oh, Dios misericordioso, oh, mi bebé está muerto.” Pero hay algo aquí dentro de mí que me dice: “Di algo diferente.”
54 Ella dijo: “Todo está bien” Amén. Amén. “Todo está muy bien.” Oh, ¡vaya! Si eso no echa todo razonamiento. Eso es lo que el mundo llama “ridículo.” Es lo que la ciencia llamaría “locura.” Más ella recibió lo que pidió, entonces ¿qué diferencia hace? Ella dijo: “Todo está bien. Sencillamente todo está perfectamente bien.”
Entonces, ella corrió hacia él, saltó de la pequeña silla. Y el pequeño siervo le dio vuelta a su burrito para regresar una vez más. Y Eliseo dijo: “Hay algo que ha roto todo su corazón porque veo lágrimas en sus ojos. Más, tu sabes, Dios me declara un montón de cosas, pero Él no me lo declara todo.” Dios no le declara todo a Sus profetas. No, no. Solo lo que a Él le place. Fíjese, él dijo: “Ahora, su corazón está todo destrozado, y ella está preocupada por algo, más no sé qué es.”
55 Y ella comenzó a revelarle y contarle todo lo que había acontecido.
Bueno, Eliseo dijo: “Ahora, espera un momento, no hay visión. Qué es lo que voy hacer. No he visto nada. No sé qué decir. Pero de una cosa si estoy cierto: hay un Dios en el cielo que está vivo. De eso estoy cierto. Y yo sé que cuando tenía la unción sobre mí muchas veces, cuando caminé, esta vieja vara, atravesando el desierto, la unción estaba sobre mí. Así que, Giezi, tú eres mi siervo. Ciñe tus lomos rápidamente, ponte toda la armadura. Quiero que tomes esta vieja vara con la que he andado, está bendecida. Quiero que la pongas encima del muchacho. Si alguien procura detenerte, no les prestes atención.”
Ese es el problema de hoy en día con nosotros los predicadores. Ese es el problema con nosotros los miembros de la iglesia. Dios nos da una misión para llevar al perdido y moribundo, de resurrección a vida eterna, y nos hemos detenido a tener estas fiestecitas sociales y conversaciones, y la fiesta del té, y cenas, y el corte y costura, etc., etc., y todo lo demás. Con razón nunca podemos llegar a los muertos.
Dijo: “No digas nada, solo toma este mensaje.”
56 Entonces Eliseo comenzó…o el joven salió rápidamente con la vara, pero Ud. Sabe, la fe de la mujer, ella no sabía sobre Dios estando en aquella vara. Pero sabía que Dios estaba en aquel profeta. Y ella dijo: “Mientras Dios viva en ti, hombre santo de Dios, no te dejaré, me voy a quedar aquí contigo, y ver lo que vas hacer.” Oh, me agrada eso.
Manténgase con su asunto. No retroceda. Manténgase en eso. Ella tenía una revelación. Ella tenía una visión, como si fuera… o, una revelación, es algo que…Eliseo tenía algo para ella. Ella se iba a quedar hasta ver eso acontecer. Y como dijo ella: “Mientras Dios viva en ti, no te dejaré.”
Y Eliseo dijo: “Bueno, supongo que si no hay forma que me pueda librar de ti, me pondré los zapatos e iré.” Entonces él se puso sus sandalias. Y aquí vienen él y la mujer.
57 Véalo desde este punto de vista. Aquí viene un jovencito de color corriendo con una vara en su mano. Todo el mundo diciendo: “Hola Giezi, ¿Cómo está Eliseo en esta mañana? (el hermano Branham hace un sonido como corriendo) En la obra del Señor. Amén.
Algunos decían: “Hey, ¿por qué tienes esa vara en la mano?” Y solo puedo oírlo en su corazón decir: “No les voy a decir, de todas manera Uds. son unos incrédulos.” Solo continuó. “Tengo una obra que hacer.” Solo continuó.
Bueno, después de un rato, miren, viene cruzando la colina; aquí viene esta mujer sujetando a Eliseo. Aquí vienen cruzando la colina. Puedo ver al padre parado allí diciendo: “Oh, aquí viene ella, aquí viene.”
Y aquel joven pudo correr dejándolos atrás. Así que fue adentro y colocó la vara sobre el muchacho y dijo: “Bueno, veremos si funciona. No, no, no creo que vaya a funcionar. Veamos ahora. Ahora permítanme, solo un minuto. Ahora ¿Va ella a…? Oh, de todos modos aquí viene Eliseo. Ahora, solo un momento. No creo que va a dar resultado.” Eso es porque…no la colocamos el tiempo suficiente, ¿ven?
Entonces, él agarró de nuevo la vara y corrió para encontrarse con él. Él dijo: “No funciona.” Eso es lo que acontece hoy en día con la iglesia. Esa es la razón por qué no funciona. Y aquí viene Eliseo.
58 Ahora, vean. ¡Qué escena! Aquí entra Eliseo. Los vecinos todos gimiendo y llorando. Aquí estaba un siervo derrotado diciéndole: “Bueno, mi amo me dijo que hiciera esto, pero seguro que su palabra falló. Eso demuestra que él es un hombre. Eso es todo lo que hay que hacer.
Aquí se acerca Eliseo, sin ninguna visión, y ninguna otra cosa con qué trabajar. Aquí estaba una mujer con fe en su corazón. Puedo ver a Eliseo mirar y decir:“ ”Bueno, si yo no tengo mucho, puedo obrar con lo tuyo. Esa es la manera “Subiré sobre tu revelación.”
El subió a la casa. Su padre corriendo, dice: “Oh, un hombre santo de Dios. Oh, mi pobre muchachito ha estado muerto, por varias horas. Oh, hombre santo de Dios.”
Puedo oírlo decir: “Shhhh. Quédate quieto.” Habló a ella, dijo: “Ahora, solo permanezcan aquí afuera y manténganse en oración.” Subió hasta la puerta, como lo había hecho anteriormente. Abrió la puerta y miró hacia abajo viendo aquel tapete de bienvenida. Abrió la puerta y dio una ojeada allí adentro, bueno, había otro montón de madreselvas colocadas allí.
Mira, y yaciendo allí sobre la cama aquella cosita, recostado bajo una sábana. Puedo verlo removerla y mirar, y decir: “Bueno, pobre muchachito.” Sus ojos estaban fijos, su boca estaba abierta. Está tieso, frío. Eliseo dijo: “Ahora Padre, ¿qué puedo hacer?” El cielo de bronce —ninguna repuesta. Entonces él se levanta y camina de un lado a otro. Y él sigue así, y de repente resulta ser que medita en algo. Ahora, Dios vive en los hombres. ¿Lo creen?
59 “Si ellos ponen mis manos sobre el enfermo…” Eso no suena bien, ¿Verdad? “Estas señales seguirán a los que creen, si colocan mis manos sobre los enfermos sanarán.” Eso no suena bien, ¿Verdad? “Si colocan sus manos sobre los enfermos. Porque Yo estaré con ellos, en ellos. Si ellos colocan sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán.”
Dios en Eliseo. Él sabía que las visiones que tenía eran Dios, él sabía que la inspiración en su corazón era Dios. Dios habitó en él. Por lo tanto, él tenía una revelación. Él va sobre él, estira al muchachito, coloca sus manos sobre las manos de él, su nariz sobre la nariz de él, su frente sobre la frente de él, y se quedó allí por un momento. Él se levantó y dijo: “Señor, yo no sé.” Él colocó sus manos hacia abajo, y el muchachito entró en calor. Él dijo: “Bien…” Salió, caminó de un lado a otro otra vez. “No sé qué hacer.”
Después de un momento la revelación le dijo: “Haz la misma cosa.” Entonces va y pone su rostro frente al rostro del muchacho, sus labios contra los labios del muchachito. Y cuando hizo eso, el Espíritu de Dios que estaba en el hombre se proyectó hacia el niño y tomado de la mano celestial; volvió a la vida. ¡Aleluya!
Hermano Dios nunca ha cambiado. Él es sencillamente el mismo Dios esta noche que fue allá en aquel entonces. El Dios de Elías, el Dios de Moisés, el Dios de Abraham, el Dios del Señor Jesús está aquí con nosotros en esta noche en la forma del Espíritu Santo. El asunto está cuando Uds. y yo no tenemos fe para invocarlo a Él para para actuar. Correcto. Si su fe es vivificada y se pone en marcha, y hacer que toda sombra sea quitada, Dios llevará a cabo los milagros que Él hizo en los días pasados. Él los hará aquí en esta noche entre Uds. ¿Lo creen?
60 Oremos. Con sus rostros inclinados, y sus corazones abiertos delante de Dios, me pregunto si alguno de Uds. aquí está en un tipo de muerte peor de lo que estaba aquel muchachito. Aquel muchachito estaba muerto físicamente. Me pregunto si Ud. Ha estado muerto espiritualmente a estas cosas. Que nunca antes lo ha creído, nunca creyó. Más en esta noche algo extraño que Ud. Siente como que si tuviera que…esta misma noche, como fue la mujer Sunamita.
“Algo en mí corazón me dice que la Biblia está correcta, que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y me doy cuenta que soy una mujer u hombre mortal, chico o chica, y que me tengo que parar delante de la presencia de Él. Y ahora mismo este es mi momento para tomar una decisión, y que lo aceptaré a Él como mi Salvador personal y recibiré vida eterna. Mientras Él coloca Sus manos sobre mis manos y Su corazón ardiente quema presionando contra mi corazón pecaminoso; y pido a Él que quite todo el pecado y que me vuelva a vida una vez más.”
¿Haría eso mientras levanta su mano? Diga: “Hermano Branham acuérdese de mí en la oración cuando clame.” Dios le bendiga allá atrás, Dios le bendiga, a Ud. Ud. Y a Ud. Dios le bendiga. ¡Vaya! Manos se levantan por todas partes. “Ahora quiero que Jesús me tome y me abrace en Su regazo.”
61 Cuando todo el Espíritu de Dios que obró por medio de José, Abraham, por medio de Isaac, por medio de Jacobo, José, Elías, Moisés, todos los profetas, y luego finalmente vino a parar en la plena Deidad corporal en el Señor Jesús. Y Él la proyecta en esta noche.
Y ese es Su Espíritu llamando a la puerta de su corazón. [El hermano Branham golpea el púlpito varias veces.] “Y Señor, mientras vas pasando por mi camino, quiero colocarme sobre aquel tapetito de bienvenida que está a mi puerta. Y quiero que ilumines mis pensamientos con el perfume del Lirio de los Valles. Quiero que Tú entres y hagas morada conmigo, Habita conmigo, Señor, pues algún día, me iré físicamente, y solamente Tú, en Tú abrazo, puedes llamarme a la vida nuevamente. Y ahora Te acepto en Tu programa y, por la gracia de Dios, Te amo, y me quedo contigo y Te serviré mientras viva.”
¿Hay alguien que no levantó la mano hace unos momentos, como veinticuatro personas? ¿Podría levantar su mano y decir: “Me siento como que debo hacer esto, hermano Branham, levanto mis manos a Cristo y digo Cristo en verdad quiero servirte”? ¿En alguna parte en los balcones, o alrededor, en algún lugar, o algunas manos que no se levantaron hace un momento? Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga a Ud. Allá, señora. Dios le bendiga aquí atrás, señora. Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga allá atrás, joven. Veo su mano, seguro que Dios también la ve. Allá arriba en el balcón, Dios le bendiga.
Alguien más diría: “Levanto mi mano, por esta causa.” Dios le bendiga, joven. Puedo verle, seguro que Dios lo hace, el ojo que todo lo ve. Dios bendiga a este hermano de color que está sentado allí. Dios te bendiga, mi amigo. Dios le bendiga allá atrás; también, una hermana de color que está sentada allá atrás. Y el anciano de color, de cabello gris que tiene sus manos levantadas: “Quiero recibir a Jesús” Dios le bendiga. Dios bendiga a esta señora aquí que tiene las dos manos levantadas, con corazón abierto. Dios bendiga a esta señora que está sentada aquí con sus manos levantadas.
62 No hace mucho…mientras están orando, con sus rostros inclinados. Hacía frio en mi habitación aquella mañana. No podía hacer que el fuego prendiera. La Hermana Cadle salió en la radio cantando:
Yo quiero ver a Jesús, ¿tú no?
Mi Salvador tan fiel y verdadero.
Cuando llegue a aquella tierra
A esa lejana orilla,
Yo quiero ver a Jesús, ¿tú no?
Nuestro Padre celestial, ese es el deseo de todo corazón en esta noche, aquí. Oh, míralos, Señor. Tal vez unas quince o veinticinco personas levantaron sus manos. Ellos Te quieren recibir en este mismo instante.
Oh, gran Espíritu que surgió allá en el pasado en la primera temprana y vivió en el hombre, que viviste en los corazones de Tus profetas. Y a través de la edad, viniste y Te vindicaste a Ti mismo. Cómo podemos ver a David escalando la montaña, y observando allá atrás sobre Jerusalén, rechazado por los suyos. Y él lloraba mientras subía la montaña. Y unos cuantos años después vemos al Hijo de David, rechazado, parado en el mismo monte diciendo: “Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces me hubiese gustado juntarte como la gallina junta a sus polluelos, pero no quisisteis. Si solamente hubieses conocido el día de tu visitación.”
Querido Padre, en esta noche en mi corazón, siento al Espíritu Santo clamando, “Oh, América, América, cuántas veces el Espíritu Santo te hubiese dado de ese verdadero derramamiento de un avivamiento. Cuán a menudo Él te hubiese juntado y sostenido en seguridad, pero creo que no entendiste el día de tu visitación. Tú has rechazado a los profetas. Los has llamado fanáticos. Los has encarcelado. Tú…” Oh, cuántas veces Él te hubiese tomado.
63 Y en esta noche Señor, a cada individuo, Dios rara vez lidias con una nación, pero Tú lo haces con individuos. Y en esta noche, manos se han levantado y quieren abrazarte, Señor. Y ruego que el Espíritu Santo se muestre a aquellas personas que Tú amas, ahora, solo abrázalos en Tu regazo. Y cuando termine este servicio, Padre, Te ruego que cuando salgan de aquí sean las personas más felices que hay en Chicago. Concédelo, Padre.
Pero ahora, cito Tu Palabra a Ti. Esta es Tu Palabra, la Palabra viva. Tu dijiste de acuerdo a la Biblia: “Aquel que oye Mis Palabras y cree en Aquel que me ha enviado tiene vida eterna y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida.” Y estas personas han levantado sus manos en Tu presencia creyendo en Ti. Entonces, Padre, tengo el derecho Escritural de decir que ellos han pasado de muerte a vida, y aquí ellos han resucitado a la vida en esta noche. Y Te agradezco por ello.
Y Te ruego, Padre, que nos permitas vivir tales vidas aquí que cuando el mundo venidero, por allá en el reino de Dios; después que las pruebas de guerras hayan terminado, las armas sean colgadas, y reine la paz en cada corazón, que podamos sentarnos junto al árbol de la vida y estar contentos, Señor, de que esta fue la noche en que ellos te aceptaron. Te pedimos esto, que los guarde hasta esa hora, en el nombre de Cristo. Amén.
64 ¿Cuántos se sienten verdaderamente bien? Como que Uds. solo…la Palabra nos da una buena lavada, ¿no es cierto? Solo lo hace a Ud. Sentirse diferente.
Ahora, dije que estaría temprano; y aquí estoy retrasado. Normalmente soy de esa manera. Pero me pregunto en esta noche… Ahora, veamos, dónde… ¿Cuáles son las tarjetas de oración? B, ¿Cuál?, él lo olvidó. Muy bien. Digamos ¿letra B del 50 al 100? Muy bien. ¿Quién tiene la tarjeta B numero 1? Levante su mano. Revisen sus tarjetas de oración B. Quiero pedirle al hermano Woods, algunos de los ujieres o a ellos, si tomaran su lugar aquí abajo, solo por un momento. Vamos a hacer una gran fila de personas. Muy bien. B-50, ¿quién tiene la B-50? Levante su mano. B-51,52. Muy bien. 53. Solo haga la fila desde aquí, 54, 55, 56, 57, 58, 59,60. Ahora, los que están en sillas y así, que no se puedan mover…
65 (Espacio en blanco en la cinta.) …para orar por Ud. Para que esa maldición le deje y se sane. Siempre le servirá y le amará a Él, ¿no es cierto? Como saben, yo tengo en casa a mi pequeñita Rebeca, ella es como de tu tamaño, tal vez un poquito más pequeña. ¿Qué edad tienes cariño? (La niñita dice “once.”) Once. Creo que ella tiene diez, ahora. Así que ella también ama al Señor Jesús.
Y ¿saben? la pequeña Rebeca lloró el otro día cuando me fui. A ella no le gusta ver que me voy de casa, pero Uds. saben, Dios sabía que tú estarías acá arriba. Y Él quería que yo viviera para orar por ti para que puedas estar fuerte y saludable. ¿No crees eso? ¿Lo creen en la audiencia?
Ven aquí cariño. Ahora, Padre celestial, los días se han ido y los años han pasado, y Tú todavía eres el mismo Gran Jehová Dios. Y esta niñita, de esta edad, y el problema del corazón va más allá del cuidado del doctor, más Tú Señor, puedes sanar.
Ahora, estoy pensando en mi propio amado hermano, cuando le sacaron su corazón e hicieron pasar sus dedos por medio de las válvulas; tratando de abrirlas, eso no lo haría. Y estando allá con su rostro boca abajo, su rostro negro, sus ojos fijos; Tú lo trajiste de vuelta y él vive hoy en día. Oh, Cristo, yo abrazo a esta niña, ella es la amada de algún padre. También es Tu hija Señor. Y quita de ella esta maldición de problema del corazón, y que ella comience su recuperación desde esta hora y que sea una niña sana. Lo ruego en el nombre de Cristo. Amén. Dios te bendiga querida.
Quiero que me hagas un favor, y haz esto, ¿lo harás? Después de tres días —vean, setenta y dos horas— ¿Me escribirás una carta diciéndome que eres la niña por la que oré y me dirás cómo has progresado? ¿Harás eso por mí? Y si el doctor te examina y dice: “pues, estas mejorando bastante.” Entonces me escribes y me dices eso ¿Lo harás? Dios te bendiga querida.
66 ¿Su problema hermano? (El hermano habla con el hermano Branham) Muy bien. Ud. viene en manera de representación. ¿Cree que Dios le responderá la oración? (“Amén.”) Nuestro Padre celestial, aquí está él en representación de un amigo, pido que Tu Espíritu Santo vaya donde ese amigo y lo restaure a su condición correcta. Lo ruego en el nombre de Jesús. Amén. (El hermano habla nuevamente con el hermano Branham.) Oh, Dios le bendiga, hermano. Muy bien.
¿Su problema hermano? Nervios. Amado Dios pongo mis manos sobre mi hermano, y condeno este demonio y pido por su sanidad en el nombre de Jesús. Que él se regocije como el otro hermano. Amén. Dios le bendiga hermano.
¿Cómo está Ud.? Y, ¿su problema hermano? (El hermano habla.) Padre Dios, Tu siempre eres veraz y bendigo a este hermano. Y mientras Te ruego en el nombre de Jesús —y mi cuerpo toca su cuerpo— que el poder, el Espíritu Santo, lo toque y le conceda su deseo. Amén. Dios le bendiga hermano. Contácteme.
67 Ud., hermana. (La hermana habla.) Restaura Señor, la salud de esta mujer mientras mi cuerpo toca el de ella a través de mis manos. Como dice Tu Palabra: “Pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán.” Pido esto en el nombre de Jesús. Amén. Ahora, quiero que se haga un chequeo y me escriba. Quiero saber lo que acontece.
Ahora, ¿cuál es su problema, hermano? Rápidamente. Oh, discúlpeme, hermano José. Venga hermano. Deme su pañuelo. Ahora, Padre celestial, su amada compañera está enferma y yo bendigo este pañuelo. Y así como los Israelitas fueron acorralados en el Mar Rojo y el enemigo los tenía arrinconados, más ellos tenían una promesa. Y el Espíritu de Dios descendió y miró sobre las aguas, las asustó e hizo que retrocedieran, e Israel fue a la promesa.
Dios, esta es Tu promesa. Y yo envío este pañuelo para su esposa; y cuando ella lo toque, que el enemigo pueda ver que es una promesa de Dios. Que el enemigo se asuste y huya, y que ella pueda ir a la promesa de la buena salud. En el nombre de Cristo. Amén. Ahora, déjeme saber de ella. Dios le bendiga. Muy bien.
68 ¿El bebé? ¿Cuál es el problema? Oh, es sordo-muda. Oh, Dios bendiga su corazoncito. Ahora, ¿Cree que Jesús restaurará su problema auditivo y de lenguaje? ¿Lo cree? Muy bien. Voy a orar por eso. Quiero ver qué acontece con eso. Ahora, amado Padre celestial, a esta niña sordomuda, Te ruego que quites este espíritu de esta niña y hagas que oiga y hable. Y concédelo, Señor, porque ella es solo un bebé, pero Tú eres Dios, y Te ruego que lo concedas en el nombre de Jesús. Amén.
Ahora, mantengan sus rostros inclinados por un momento. Ahora, esto no es echar fuera, vean. No es una visión. No sé para qué es. Pero, solo un momento, quiero ver si Dios sanó a la niña. Mantengan sus rostros inclinados, ahora.
(El hermano Branham bate las palmas de sus manos) ¿Oyes eso? (El hermano Branham truena sus dedos) Ella puede oír. (El hermano Branham le habla a la niña.) Mamá, mamá, mamá, mamá, ¿Puedes repetir eso? Mamá. Observen esto. (El hermano Branham truena sus dedos) ¿Ven como sus ojitos, se mueven, para ver de dónde viene eso? (El hermano Branham truena sus dedos.) Ahora, ella nunca ha hablado, así que ella no puede… Mira, así de esta manera. Mamá. Mamá. Mamá. Mamá. Mamá. Mira. Mamá. Repítelo. Mamá.
Hermana le diré lo que va hacer. Sáquela aquí afuera en alguna parte y siéntela y solo trate que ella lo logre, ¿ve? Yo creo que ella puede hablar. No puedo decir, porque… yo tengo que creer. Pero mi fe me dice ella es sana, ¿ve? Yo lo creo. Yo no puedo…Más Ud. Haga que ella hable. Ella puede oír, eso lo sé. Ella pudo oír eso. Ella puede oírlo. Y yo creo que ella pudiera también hablar. Ambos funcionan en el mismo nervio. Ud. Vaya para allá y vea si ella no dice: “Mamá.” Haga que diga “Mamá” o algo similar. Dios le bendiga, Hágamelo saber esta noche. Muy bien.
69 ¿Su problema Señor? (cinta en blanco) Desorden nervioso. Cristo puede sanar eso. ¿No lo cree? (“Yo lo creo,”) Muy bien. Nuestro Padre celestial, bendigo a este hombre y pongo mis manos sobre él, y pido que este desorden nervioso lo deje a él. Y esta bendición la pido en el nombre de Jesús .Amén.
Ahora, mira hijo, el nerviosismo es la cosa más difícil de sacar. Peor que el cáncer porque no puedes estar mentalmente equilibrado, ¿ve? No puedes hacer que tu mente funcione correctamente. Pero ahora, comienza desde este momento sabiendo que estás parándote en la presencia del Señor, y di: “Aquí mismo en esta hora, yo estoy sano.” Y sal declarando la misma cosa, repítela hasta que verdaderamente la creas, ¿ves? Hasta que verdaderamente lo creas, y entonces estarás bien. ¿Crees eso? (“Lo creo.”) ahora ve regocijándote y hazme saber lo que acontece contigo.
¿Su problema, señor? Venga acá, señor, solo un momento. Oh, sí, es un zumbido en su oído y una debilidad en la cintu…pierna derecha. ¿Cree que el Señor le sanará, señor? (“Seguro que sí.”) Nuestro Padre celestial, Tú no haces acepción de edad…o de persona. Y yo como Tu siervo, pongo mis manos sobre este mi hermano, con el cual estoy muy consciente que un día me pararé en el juicio. Te pido que lo cures y lo sanes, sabiendo que este es el momento, y Te ruego como una oración ferviente para su sanidad. En el nombre de Cristo lo pido. Amén.
Ahora, quiero que crea, ahora, que Ud. está sano. Fíjese, solo quiero tocar su oído y pedirle a Dios que lo sane y haga… oír y todo lo demás muy bien. Quiero que crea que su pierna está mejor. Sienta su pierna y vea si la siente mucho mejor, vea. ¿Cree que también está mejor? (“Estoy seguro que está mejor.”) ¿Mejor? Eso está muy bien. ¿Y cómo está el oído? (“Puedo oír ese ruido en este oído y la audición está muy bien.”) Oh, pensé que su función auditiva estaba mal. Muy bien. Ahora, vaya y hágame saber lo que acontece con su pierna y su oído. ¿Me escribirá y me lo dirá? Solo a Jeffersonville. Dios le bendiga. Muy bien.
70 Ahora, traiga a la señora. Oh, ella no puede caminar muy bien. Tráigala, así está bien. Ahora, hermana, ¿cuál es su problema? Parálisis. Asma y parálisis. Ahora, solo hay Uno que puede ayudarla amada hermana, y ese es el Señor Jesús. Ud. Es una mujer joven y hermosa, es una pena verla en esa condición. Ojalá tuviera el poder para hacerlo, hermana. Lo haría. Dios conoce mi corazón. No lo tengo. No soy aquel. Vea, ya ha sido hecho, ¿ve? Cristo lo hizo. Y ahora lo único que puedo hacer es orar por Ud. y pedirle que crea que ya está hecho, luego Cristo hará que su cuerpo obedezca a su fe. ¿Lo cree ahora?
¿Es esta su hija? ¿Lo cree? ¿Me dirá como surgió y como aconteció? ¿Cuánto tiempo ha estado ella así? Desde niña. Entonces, mostraría en este momento alguna mejoría, ¿no es así? ¿Están Uds. en esta ciudad? ¿Haría Uds.… estarán aquí unos cuantos días? (“Sí.”) ¿Me haría saber en los próximos…digamos mañana en la noche si hay alguna mejoría? Cualquiera de las dos, quiero que hagan eso, ¿Creerán conmigo, ahora, mientras tratamos de hacer la oración de fe?
71 Nuestro Padre celestial, al ver parada aquí a esta adorable jovencita, de cabello oscuro y ojos negros, ella debe ser la amada de alguien, yo oro por ella, Padre. El diablo ha hecho esto, estoy seguro. No sé por qué es así. Y Te pido, Señor, así como esta noche se ha fijado con este propósito; pongo mis manos sobre esta joven mujer, paralizada y afligida y pido con sinceridad en mi corazón, Dios, que el reloj no dé otra vuelta de nuevo hasta que algo suceda lo cual haga que esta madre y ella regresen a esta plataforma, dándote la alabanza y la gloria.
Si hicieras eso Señor, Te prometo que comenzaré a orar por estas personas de esta manera y haré todo lo que pueda por Tu pueblo. Que este sea un ejemplo, Padre. Ruego en el nombre de Jesús por la sanidad de ella. Amén.
Dios le bendiga. Ahora. ¿Se siente mejor? ¿Cierto? Se siente mejor. Bueno, eso está muy bien. Yo creo que Ud. Está mejor ahora mismo. Y yo creo que va a estar mucho mejor en las siguientes veinticuatro horas; su madre vendrá aquí y contará al respecto. ¿No es cierto? Y Ud. También lo hará. Muy bien. Entonces el Señor le bendiga. Ahora. Muy bien. Dios le bendiga.
(La mujer habla con el hermano Branham) Dios, te ruego en el nombre de Cristo, que bendigas este pañuelo de esta mujer. Amén. Dios le bendiga, hermana. Ahora, permítame escuchar. (La mujer habla con el hermano Branham) Padre, concede el deseo de esta mujer. Te ruego, Dios, que su corazón este tan contento por su hija hasta que todo sea concedido lo que tienes para ella. En el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga.
72 Ahora, hermana, ¿cuál es el motivo de su oración? Oh, Dios le bendiga. Padre celestial, bendice a esta mujercita que esta parada aquí mientras espera su turno. Pongo mis manos sobre ella y pido que las bendiciones reposen sobre ella. En el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga mi hermana, ¿ahora, creen? Amén. Muy bien.
¿Su problema, señor? Problema del estómago. Oh, Padre Dios, Te ruego por el problema de estómago de este hombre y Te pido que él sea sano, y tal vez mañana venga y traiga una carta: “Mi estómago no me ha molestado desde entonces.” Lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Queremos oír de Ud. Hermano. ¿Ahora cree? Muy bien. Eso está bien.
¿Cuál es su problema hermana? ¿Cómo? Opresión. Venga acá. Por supuesto que eso es el diablo. Nuestro Padre celestial, bendice a esta joven encantadora que está parada aquí, mientras ella observa y dice: “Opresión.” Mírale a ella que sostiene este pañuelo y se frota sus manos, sabiendo que es el diablo el que está haciendo eso. Y Te ruego Dios que Tu lo reprendas y que se vaya de esta mujer. Y que mañana en la noche, Señor, que estas personas inunden este lugar testificando de lo que Tú has hecho por ellos. Que ella venga y declare las grandes alabanzas de Dios. Amén. Dios le bendiga hermana, ahora vaya regocijándose y agradeciendo a Dios.
73 Abultamiento bajo el brazo y cáncer en el estómago. Se da cuenta que es muerte, hermana, si Dios no la sana (“Sí, lo sé.”) Ud. Debe creer ahora. (“Yo creo.”) Oh, Padre celestial, al ver la sinceridad en el rostro de esta mujer, Dios, Te ruego en el nombre de Cristo que la bendigas y quites todo ese cáncer de ella, que este muera y no la moleste más. En el nombre de Jesucristo. Amén. Quiero oír lo que acontece entre hoy y mañana. Muy bien.
Ahora, hermana ¿por qué quiere que se ore? Sí. Correcto. ¿Cree que el Señor la sanará? Padre celestial, Te ruego que cierres este lugar. Tú eres el único que pudo abrir y cerrar el mar rojo. Te ruego, Dios que sanes a esta mujer. En el nombre de Jesús tu Hijo. Amén. Ahora, créalo con todo su corazón, hermana.
Ahora, venga hermana, ¿cuál es su problema? Artritis. Padre celestial, esto es algo en que los doctores no pueden hacer nada, pero Tú no eres un remedio, Tú eres la cura. Y Te ruego que sanes a esta mujer y que ella esté bien por el resto de su vida. En el nombre de Cristo. Amén. Ahora, ¿cree? Muy bien. Vaya regocijándose. Hágame saber mañana en la noche lo que acontece.
74 ¿Cuál es su problema hermana? Oh, Dios, Te ruego en el nombre de Cristo que sanes a esta mujer y que esté bien. Que mañana en la noche dé testimonio aquí que Dios la ha sanado, Te lo ruego en el nombre de Jesús. Amén.
Ahora, no me vea a mí; pero recuerde: el Dios de Elías está aquí. Vigile y vea si Él no prueba que Él está aquí.
Su problema…parece que la conozco. ¿No es Ud. la Sra. Domico? Amiga de la Sra. Domico, correcto. (La mujer habla con el hermano Branham.) Oh, oh, bueno ahora que…Fíjese, Él es el sanador, ¿no es cierto, hermana? Nuestro Padre celestial, Te ruego con todo mi corazón en el nombre de Jesucristo que sanes a esta amada mujer. Este crecimiento que está en ella, y solo Tú puedes quitarlo. Pongo mis manos sobre ella en el nombre de Jesucristo. Amén. Déjeme saber qué acontece mañana.
¿Su problema hermana? Yo sí. Dios tenga misericordia de Ud., hermana, ¿Ahora mismo está Ud. Creyendo? Nuestro Padre celestial, aquí como Tu siervo, después que han pasado cientos y cientos y miles de miles, Tú aun eres Dios, y siempre serás Dios, la gente aún está necesitada. Y mientras haya una necesidad, hay un Dios que cubre esa necesidad. Y al orar y colocar mis manos sobre ella, como lo hizo Elías sobre el cuerpo de aquel niño, Te pido por su sanidad por medio del nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Ahora crea.
75 Hermana Woods, por supuesto, yo sé de su problema en el costado. Padre celestial oro por mi hermana con sinceridad en mi corazón. Que esta sea la ocasión que Tú la sanes a ella de ese asunto en el costado. Oro que esto salga de ella y nunca más la moleste otra vez. En el nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga hermana.
¿Su problema? Por otro hermano, podría acercarse un poco más. Padre celestial, él representa a alguien más, en alguna parte de este mundo. Te ruego que sanes a esa persona y bendigas a este hombre por sus esfuerzos. En el nombre de Jesús. Amén.
Venga, señor. ¿Su problema, mi hermano? Su único hijo está mentalmente enfermo. Padre celestial, Oh Dios, así como sangra mi corazón por él, que ese espíritu diabólico salga del muchacho. Y que cuando él regrese a casa, que halle que se ha ido ese espíritu, y que venga a dar el testimonio para la gloria de Dios. Padre, humildemente Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga hermano, y que reciba lo que pidió.
¿Su problema, hermana? No obstante, Él lo hace, ¿no es cierto? Nuestro Padre celestial, la damita no está segura, pero una condición de su estómago en alguna parte. Te ruego, Padre, que hagas que ese espíritu salga de ella, mientras coloco mis manos sobre ella, en el nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Ahora, hágame saber lo que acontece mañana, ¿ve? Muy bien.
Hermana, ¿Cuál es su problema? Su hija está en el hospital. Muy bien.
76 Ud. Quiere llevar este pañuelo a ella. Ahora. Padre Dios, pongo delante de Ti este pañuelo, en mis indignas manos. Pero Tú me has visto enviarlo por todo el mundo. Te ruego, Padre celestial, que bendigas este pañuelo cuando sea colocado sobre su hija. Que cuando ella salga de aquel hospital lo haga como una persona sana enviada a casa. Por medio de Jesús. Amén. Ahora, Dios le bendiga hermana, que así sea. Hágame saber lo que acontece.
¿Su problema, hermana? Artritis. Oh, ya veo. Se empeora cada vez más. Sí. Muy bien. Ahora, hermana, solo hay una esperanza, y es en Cristo. ¿Está Ud. Consciente que aun predicando la Palabra…? ¿Alguna vez ha visto las reuniones, otras reuniones? ¿Estuvo aquí anoche? (“Sí. No. No, el domingo.”) ¿Estuvo aquí el domingo? ¿Vio cómo el Espíritu Santo obraba entre las personas? Ahora, es Él mismo que está aquí ahora. Él está aquí mismo, ven. ¿Lo cree?
Ahora, Padre celestial, pongo mis manos sobre mi hermana y bendícela en el nombre de Jesús; que entre hoy y mañana en la noche, la señal que Te pedí en la habitación del hotel esta noche, oro para Tu hagas que esta mujer regrese diciendo que la artritis se ha ido. Lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Ahora. No dude, sino más bien háganos saber lo que acontece. ¿Lo hará? Dios le bendiga.
77 Ahora… (El hermano Mattsson Boze pide a la congregación que se mantenga en reverencia y oración.) Solo unos minutos más y terminaremos. Muy bien. Venga por aquí.
¿Su problema, hermana? Oh Dios, en el nombre de Cristo oro para que sanes a esta mujer de la artritis. Que su testimonio sea grande mañana. En el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana.
¿Su problema, hermana? Los ojos. Padre celestial, mientras sostengo las manos de esta joven, oro que en el nombre de Cristo restaures su vista. Y que ella esté bien y testifique para Tu gloria mañana en la noche. En el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, jovencita.
¿Su problema hermana? Nerviosismo y dolores de cabeza. Padre celestial, Te ruego que bendigas a esta joven mujer y le sanes de ese nerviosismo y de los dolores de cabeza. Y que su testimonio mañana en la noche sea: “Ya no me molestan más desde entonces.” Te ruego por esta bendición en el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga hermana.
¿Y su problema? Sinusitis. Oh, Dios. Tú conoces todas las cosas, oro por esta querida mujer que Tú le sanes de su problema. En el nombre de Jesucristo que su testimonio mañana en la noche sea: “Estoy sana.” Amén.
78 Dios le bendiga, señor. Amado Dios, este apreciado hombre con una doble fractura y deseando una doble porción de Tu Espíritu. Dios. Como Tu siervo pongo mis manos, y conociendo la necesidad del día, oro para que le concedas las cosas que él te pide. Lo hago sinceramente en el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga.
Oh, lesión en la espalda, ¿Cree que mañana en la noche Ud. Vendrá aquí para testificar, y sobre su estómago, que pueda comer otra vez? Padre celestial, bendigo a esta mujer y Te pido por su sanidad para testimonio del Señor Jesús en su vecindario. Lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Ahora, oigamos de eso mañana.
Imperfección auditiva y dedo inmóvil. Muy bien. ¿Cree que va a oír perfectamente? ¿Cree que va a oír perfectamente y que su dedo estará sano? (“Sí.”) Nuestro Padre celestial, bendice a esta mujer y haz que oiga perfectamente y sana su dedo inmóvil. Te ruego por esto y que mañana en la noche sea un testimonio para la gloria de Dios. En el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana.
Creo que sabremos de esto, ¿No es cierto? Lo creo.
79 Nuestro Padre celestial, mientras esta niña está de pie aquí, como una jovencita aquí en la encrucijada de la vida. Te ruego que la sanes de este nerviosismo, y este crecimiento en su cuello. Te ruego que ella mañana en la noche regrese y diga que ese crecimiento ha desaparecido, y ese nerviosismo ha desaparecido; y que ella estará sana para que Te sirva. Dios, entonces si haces esto, haré siempre una línea de oración como esta. Concédelo en el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga hermana.
¿Su problema hermana? Presión alta y artritis. Padre celestial, bendigo a esta amada mujer, mientras sostengo estas manos, que tal vez, han dado muchas veces palmaditas en los cachetes de algún bebé, que han mecido la cuna del bebé cuando ha estado enfermo. Oh, Padre, oro para que quites esa artritis de ella, y que mañana en la noche ella regrese regocijándose y diciendo: “Se fue, estoy sana,” en el nombre de Jesús. Amén.
80 [Alguien le habla al hermano Branham.] La pequeña bebé, la sordomuda está diciendo: “Mamá” y puede oír. Envíenlos a la plataforma de vuelta ahora.
¿Su problema? Oh, Dios, en el nombre de Cristo sana a esta mujer y que esté bien. Lo ruego en el nombre de Jesús. Amén.
¿Cómo dice? Mami, Ma. Bien. Eso está muy bien. Ma. Tú eres mi pequeña amiga, ¿Crees que…? ¿Puedes decir “Mami” para mí? Ma, Mami. (El hermano Branham le pide a la mujer: “Vea si Ud. puede hacerlo.”) Mami, Ma, Ma. Ella lo está intentando realmente. Ma, Ma, Ma, Ma. Ella piensa que yo estoy intentando dar una palmadita en su boca, ¿ven? (El hermano Branham truena sus dedos y bate las palmas de sus manos.) Oh, pongan la música, donde sea. [El organista toca unos cuantos acordes.] Mmm. Ma. Mamá.
Ello lo pronunció allá abajo, ¿cierto? [La mujer habla al hermano Branham.] Ella salió, ¿su madre? La vecina que la trajo, y salió por la puerta y dijo: “Mamá.” Eso significa que ese espíritu ha salido de ella. Ella nunca ha hablado en su vida. Ella es un bebé. Ahora, ¿es posible que la traiga mañana en la noche, si la puede entrenar un poco más de cómo hablar y traerla de vuelta mañana? Quiero que la audiencia vea lo que acontece. ¿Lo hará?
81 ¿Es Ud. de Noruega o algo similar? (“Sueca”) Sueca. Bien, eso está muy bien. Pero ella no es Sueca, ¿o sí? (“No.”) No creía que fuera así. Ud. Parece una chica Irlandesa. Sí, señor. [La mujer dice algo] Oh, sí. Su padre está trabajando y su madre tiene dos hijos pequeños, pero la niña ha oído y hablado esta noche, ¿ven? Ahora eso solo es…eso es fe genuina. Solo vaya creyéndolo, eso es todo. Y lo que estoy haciendo, estoy dando lo mejor de mí para entregarme a mí mismo allí y sencillamente creer por el pueblo, luego ver qué acontece. Si funciona, haré una línea de oración todas las noches como esta. Dios les bendiga.
Ahora, mañana por la noche quiero oír. Ud. Entrénela. Ahora, ella no sabe cómo decir…Vean, si decimos: “jala tu oído,” ella comenzaría a hacer eso. Si Ud. Dice: “Mueve tu dedo,” o hacer que ella lo haga, ella lo imitará. Ahora, ella piensa que estamos procurando hacer que ella… (El hermano Branham imita el sonido de un beso sus labios) ¿Ven? Pero Ud. Tiene que hacer un sonido, ¿lo ve? Tráigala mañana por la noche. O si no puede, entonces en la noche siguiente, de algún modo, para que la audiencia…Me gustaría verla mañana por la noche. Yo creo que ella hablará mañana por la noche. Diciendo: “Mamá” y así sucesivamente, ¿no es cierto? Ahora, ¿lo creen conmigo? Dios le bendiga, hermana. Muy bien.
82 ¿Su problema, hermana? Oh amado Dios, sana esta pobre señora mientras está aquí de pie, es una buena mujer. Te ruego que la sanes por medio del nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Quiero oír de Ud. Mañana por la noche, ahora.
¿Su problema, hermana? Oh Dios, sana a nuestra hermana de este problema en su estómago y su riñón. Y que regrese mañana por la noche diciendo: “sana, se ha ido.” Oramos en el nombre de Jesús. Amén. ¿Ahora lo cree? Muy bien. Correcto.
¿Su problema, hermana? Ceguera en el ojo izquierdo, y está perdiendo la vista del derecho. Oh, vaya. Es una lástima. Ella es una damita encantadora. Ahora, ¿cree que mañana por la mañana Ud. Podrá venir aquí y aun mostrarnos, señalarnos, y decirnos que puede ver con el ojo izquierdo y que el derecho está bien otra vez? ¿No cree eso? ¿Lo creerá? (La hermana dice algo.) Amén. Eso está bien, cariño.
Nuestro Padre celestial, bendigo a esta niña que está aquí de pie, quedándose ciega. Ahora, Señor, Tú sabes todas las cosas, y espero y confío que mañana en la noche habrá un mar de testimonios. Concédelo, Señor. Y que esta niña sea capaz de ver por este ojo ciego. Que la niñita sordo-muda hable y oiga. Concédelo, Señor. Te lo ruego en el nombre de Jesús. Amén. Ahora, hermana, hágame saber de Ud. Yo lo creo. ¿No lo creen Uds.? Muy bien.
Oh Jesús, esta pobre mujer, artritis, con zumbido en los oídos, infección de sinusitis. Dios puede sanar estas cosas. Y yo la bendigo, Señor, como una oración de fe. Tú dijiste que la oración de fe salvará al enfermo. Y con todo mi corazón, estoy procurando rendirme a mí mismo a Tu Espíritu, sabiendo que Tu estas aquí parado en esta plataforma. Te pido por la sanidad de ella por medio del nombre de Cristo. Amén.
83 ¿Problemas auditivos? (“Eso es correcto.”) Mañana en la noche, ¿Cree que oirá perfecto? (“Sí, lo creo.”) Padre celestial, Te pido por su sanidad en esta noche, que ese espíritu malo que lo ha hecho sordo, ese espíritu de sordera, lo deje. Y mañana en la noche él regresará regocijándose y alabando a Dios, pudiendo oír perfecto. Lo pido en el nombre de Cristo. Amén. Quiero saber de Ud. Mañana por la noche.
¿Su problema, hermana? Su bebé. Padre celestial, bendigo a la madre de esta prole, su bebé. Y como la mujer Sunamita vino por lo suyo, que el Dios de los cielos bendiga a su bebé y le sane. En el nombre de Jesús. Amén. Dios la bendiga, hermana. Muy bien.
Dios, ella está parada por su hermana con la que jugaba de niñita. Ella tiene cáncer y solo Tú la puedes sanar. Que el mensaje venga, como aquella mujer allá en Kentucky hace unas semanas. Que ella sea sana en el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga hermana. Ahora, crea. Amén. Muy bien.
¿Cuántos aman al Señor?
[Espacio en blanco en la cinta] Amo al Señor Jesús con todo mi corazón, ¿No es Él maravilloso? [Espacio en blanco en la cinta]…Le amo. Alabado sea el Señor. Dios es real, ¿No es cierto? Conocen aquel cántico que cantábamos: “Dios es real. Lo puedo sentir en mi alma.” Jesús es maravilloso.
Oremos por un momento. Padre celestial, Te ruego que Te exaltes a Ti mismo. Que estas personas sepan que Tú estás aquí, que Tú eres Dios, que Tú eres real. Te lo pido en el nombre de Cristo. Ayúdame, Dios, ahora mismo. En el nombre de Jesús. Amén.
No sé, ¿Cuántos más tenemos aquí, Billy? ¿Como cinco más? Creo que cambiaremos el orden de la reunión. ¿Creen que Dios está aquí?
84 Ud. Tiene problemas de respiración, ¿no es cierto, hermana, sentada allá a la derecha? ¿Cree que Dios la sanará? Amén. Ya se ha ido. Agradezca al Señor.
¿No es Él maravilloso? Dios está aquí. Sencillamente ya no puedo más. Me está sofocando. Las visiones están manifestándose en todas partes. Oh, cuán maravilloso.
Allí está parado el Ángel de Dios, sobre aquella señora que está sentada allá con problemas de sinusitis, si Ud. Lo cree, señora, como a tres puestos de la fila del otro lado, crea con todo su corazón, y Ud. Estará sana. Si lo cree, lo puede recibir. Amén.
¿Y Uds. allá afuera en la audiencia, están creyendo?
¿Señora lo cree? Todo ese problema de nerviosismo la dejará, ¿Lo cree? También ese problema en la garganta saldrá, ¿Lo cree? Si lo cree, alabe al Señor, diga: “Le creo con todo mi corazón”. Amén. Entonces en el nombre de Jesús condeno a este enemigo, que salga de esta mujer. Amén. Dios le bendiga, Vaya regocijándose. Amén. ¿No es Él maravilloso?
¿Cree que Cristo le sanará? Si, su hijo está mentalmente enfermo, ¿No es cierto? (“Correcto.”) ¿No fue eso extraño? Pero Ud. También tiene problema de sinusitis y problema de los nervios y Ud. También quiere deshacerse de eso. ¿Cree que Jesús le sanará? (“Sí.”) Amén. Vean. Quiero que sepan que las visiones estaban pasando y viniendo por aquí. Yo no dije nada. Amén. Vaya y recíbalo, hermana. En el nombre del Señor Jesús, recíbalo. ¡Aleluya!
Él está aquí. Tengan fe allá afuera y vean si Él no los llama.
85 ¿Cómo está Ud.? No la conozco señora. Dios la conoce a Ud. ¿No es cierto? ¿Cree que yo soy Su profeta? ¿Cree que estas personas que pasaron por aquí fueron en verdad bendecidas? ¿Entonces qué piensa de ser sana ahora? La fe de ellos, ¿Es correcto? Si Dios se lo confirmara, Él está aquí en la plataforma… yo nunca la he visto a Ud.; Ud. Es solo una mujer, suba acá a la plataforma. Si Dios me declarara el motivo por el que Ud. Está aquí, ¿creería que soy Su profeta? ¿Y el resto de todos Uds. lo creería con todo su corazón?
Ud. está toda nerviosa y preocupada por algo. Sí, eso es causado por la muerte. Ese fue su yerno. Fue muerto recientemente. Correcto. Ud. Está aquí por una persona por la que Ud. Está orando por su salvación. Esa es su hija. Y otras dos personas. Ud. Tiene tres pañuelos para que se ore por ellos para esas personas. ¿Es correcto? “Es un Así dice el Señor.” Ahora. ¿Cree? Oh, Dios del Cielo, que Tus misericordias reposen sobre ella y bendice a estos. En el nombre de Jesús. Amén. Amén. Tenga fe. ¿Cree?
Ud. Parece estar toda conmocionada, damita, la que está sentada allá al final del asiento. ¿Cree que yo soy el siervo del Señor? ¿No tiene duda en su mente? ¿Cree que Dios le sanará de ese problema del riñón y le hará sana?
¿Por qué está llorando, la que está sentada a su lado, la que tiene el vestido rojo? ¿Cree que yo soy el profeta de Dios, Señora? Si Dios me declarara cuál es su problema, ¿recibirá su sanidad? ¿Lo cree? Tuberculosis, ¿Cree que Jesús le sanará?
86 La otra damita con su mano levantada. ¿Qué piensa de esto? Míreme por un momento. ¿Cree que soy el profeta de Dios? Si Dios me revelara cuál es su problema, ¿lo recibiría? Ud. También tiene problema con el riñón. Correcto.
¿Qué piensa Ud., señor, el que está sentado allá, con el muchachito? ¿Qué piensa Ud. al respecto? ¿Cree que soy el profeta de Dios? Si Dios me revelara lo que Ud. Desea o alguna otra cosa de Ud., ¿lo aceptaría? ¿Lo hará? Ud. Tiene problemas con el estómago. Correcto, ¿no es así? Ud. Desea ser sanado, para regresar a Maryland y estar bien, ¿es correcto?
La señora junto a Ud. También es de Maryland. La señora con el vestido rojo es de Pensilvania. Correcto. Esta otra señora también es de Maryland. Correcto. Todos Uds. son de fuera de la ciudad. Correcto. Levanten sus manos si eso es cierto.
¿Qué piensa Ud. Señora? ¿Cree que soy el siervo de Dios? ¿Cree que el poder de Dios está aquí? ¿Cree que Dios le concederá sus deseos? ¿Cree que Dios está aquí, Cristo, quien revela todas las cosas, los secretos del corazón, como Él prometió que lo haría en la Biblia? ¿Creen eso? Muy bien. Ud. Tiene una condición terrible de nervios, ¿No es cierto? Y por tener esos nervios, también tiene un problema de estómago. Correcto. Porque Ud. Es nerviosa.
Digamos, a propósito, mientras los observo, veo mucha agua flotando. Ud. Está preocupado por alguien en el extranjero. Es un país de montañas, o alto en una zona de colinas. Es Escandinavo, es Noruega. Y es un hombre. Es su hijo y él está en el hospital. Correcto, ¿No es así? Estoy viendo un rostro y… ha adquirido ictericia, y él está en un hospital. Eso es correcto, ¿No es cierto? Si eso es correcto, levante su mano.“ Así dice el Señor. Oh, Dios del Cielo, envía Tus bendiciones y bendice, lo ruego en el nombre de Jesús.
Uds. amigos aquí, ¿creen? ¿Están listos? Cristo está listo. Si están listos, pueden ser sanados. Levántense y denle la gloria a Él. Levántense y denle la gloria a Él.
Nuestro Padre celestial, oramos justo ahora mientras el Espíritu Santo se mueve por todo el edificio, echa todo espíritu de duda. Echa fuera al diablo. Y que el poder de Dios gobierne y reine y sane y viva, en el nombre de Jesucristo.
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