OBRAS DEL MENSAJE


A Él Oíd
Cleveland, Tennessee, E.U.A.
57-0105
1 Gracias hermano. Buenas noches amigos. Ciertamente estoy contento de estar nuevamente aquí en esta noche para hablarles en el Nombre del Señor Jesús a Uds. una audiencia de gente tan fina. Siento mucho verlos de pie, algunos de Uds., pero creo que este fue el auditorio más grande que pudieron conseguir por el momento. Y eso muestra que Uds. aman al Señor al venir y tener que permanecer así de pie durante el servicio. Uds. entonces no vinieron para ser vistos; vinieron por el provecho que pudieran sacar del servicio.
Y un servicio es siempre de esa manera. Ud. generalmente obtiene lo que pone en el servicio. Pensamos en expectativas. Cuando Ud. está esperando encontrar al Señor, si Ud. viene a un servicio esperando encontrarlo a Él, Él estará allí. Si viene esperando encontrar algo que Ud. pudiera criticar, el diablo de seguro se lo mostrará a Ud. Así que Ud. pudiera… Lo que sea que Ud. esté esperando, eso es exactamente lo que recibirá.
2 Y ahora, anoche tomamos mucho tiempo en el tema de la sanidad, y pensé que esta noche tal vez hablaría un poco desde el lado evangelístico. Y mañana al mediodía o a las once en punto, creo que debo hablar en una iglesia por aquí. El hermano, pastor cooperador aquí, el hermano Littlefield, en su iglesia. Eso será servicio evangelístico.
3 Y ahora, generalmente, estamos comenzando de nuevo para tratar de tener un lugar de emergencia donde aquellos… Mucha gente especialmente aquí en América, no comprendo este tipo de ministerio, debido a que ellos siempre han estado acostumbrados a que les impongan las manos y oren por ellos
4 Tuvimos un tiempo de compañerismo muy maravilloso esta mañana en el desayuno ministerial. Y Uds. gente que conocí, muchos de Uds. son pastores. Con razón son Uds. gente buena; Uds. tienen pastores muy finos para enseñarles a Uds. Y tuvimos un verdadero tiempo de regocijo.
Y parecía que no podía encontrar ningún lugar para dejar de hablar, simplemente un grupo de hombres tan finos. Estuvimos allí hasta al diez para las once, creo yo, después de tener unos cuantos momentos para el desayuno. Pero realmente tuvimos una fiesta de amor a la antigua los unos entre los otros. Pienso que eso es lo que los hermanos debieran hacer. Yo pienso que eso es bueno. Eso nos moldea juntos como uno solo.
5 Y ahora… Luego mañana en la noche es servicio de oración aquí otra vez por los enfermos. Mañana en la noche empezamos a, creo yo, a las siete en punto, el pastor lo estaba anunciando: a las siete en punto.
Y ahora, hay un cuarto de emergencia. Hemos estado… El hermano dijo que si él lo hubiera sabido un poco antes, él lo hubiera podido conseguir, está al lado.
6 Pero el Sr. Wood y mi hijo reparten las tarjetas de oración en la tarde. Y el pastor y yo estábamos discutiendo eso aquí hace un rato. Y si Ud. ve a uno de ellos, y si Ud. piensa que sencillamente no puede esperar hasta después del servicio y Ud. tiene que ir a su propio servicio o lo que fuere, y Ud. desea simplemente orar por ellos antes que comience el servicio, vea a uno de esos y ellos pondrán a tantos como puedan en el cuarto de emergencia.
Si Ud. tiene un caso muy grave y Ud. teme que no pueda quedarse durante todo el servicio, o si su propio servicio va a estar llevándose a cabo esa noche, nosotros no queremos quitar a ninguno de su puesto del deber. Nosotros lo queremos a Ud. en su deber en su propia iglesia cuando Ud. esté teniendo servicios.
Y generalmente cuando yo tengo sólo mi propio servicio, sólo preparo una reunión y llamo a quien sea, yo tengo mi servicio por la tarde para que así todos puedan estar libres para regresar en la noche a su propia iglesia.
7 Así que, de esta manera… No pudimos tenerlo de esa manera esta vez, así que tuvimos que tomarlo de la manera que tuvimos que tenerlo para mañana en la noche. Y entonces, vamos a dar ese cuarto de emergencias para la gente que no puede quedarse para el servicio y tienen que apresurarse para volver a casa enseguida. Y así que eso… Oraremos por ellos en el cuarto antes que el servicio comience mañana en la noche.
Así que probablemente tendré que estar en el cuarto de emergencia para las seis o las seis y cuarto, a más tardar.
8 Ahora, estoy seguro que todos amamos al Señor Jesús y amamos alimentarnos de Su Palabra. Y estoy tan contento que Él nos dio Su Palabra. Y sin embargo, yo siempre he tratado de ser muy estricto con respecto a la Palabra, porque Jesús dijo que el hombre no vivirá solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
9 Y ahora, quiero que recuerden esto. Y esto es para el cristiano más débil que esté en este edificio o en el mundo. Ud. no tiene que tener dones. Ud. no tiene que esperar que venga alguna persona que ora por los enfermos. Y yo oigo… Yo quedaré grabado pues hay una grabadora grabándolo allí. Y digo esto: que la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina de Dios lo hará que suceda, si Ud. puede tener la actitud mental correcta hacia la promesa Divina.
10 Y la Palabra de Dios derrotará al enemigo en cualquier lugar, en todas partes en todo momento. Jesús tuvo… Todo el gran poder de Dios estaba en Cristo. Él era Dios corporalmente: Dios en Cristo reconciliando consigo al mundo.
Pero cuando Él se encontró con Satanás, Él nunca utilizó ninguno de Sus poderes. Cuando satanás se encontró con Él, él dijo: “Mira, (en otras palabras) si Tú eres obrador de milagros, si Tú eres el Hijo de Dios, haz un milagro aquí delante de mí y convierte estas piedras en pan”. Jesús nunca utilizó Su poder. Él usó la Palabra del Padre. Él dijo: “Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre”. Entonces satanás dio la vuelta y quería debatir con Él. Y él utilizó la Palabra del Padre, pero la usó mal, la citó en el lugar equivocado.
Y Jesús dijo: “Escrito está también…” Y cada vez que satanás lo atacó, Él habló con la Palabra del Padre y derrotó a satanás con la Palabra del Padre.
Y Ud. puede hacer lo mismo. Si Ud. cree la Palabra de Dios y se para firme en la Palabra de Dios, Ella derrotará a satanás cada vez. Yo sé que esa es la verdad. Yo he visto cáncer sarcoma ser sanado, con nada sino parándome firme en la Palabra de Dios. Y Uds. saben lo que es el cáncer sarcoma.
Muy bien. Es por causa de que la Palabra de Dios es Vida. Y cada Palabra de Dios es verdad. Ella no tiene fin.
11 Hace algún tiempo, yo estaba leyendo un artículo donde unas muchachas estaban trabajando con ese radio que le ponen a las manecillas de los relojes que brillan de noche. Y ellas lo lamieron de alguna forma con la lengua, una brocha. Y eso entró en el cuerpo de la muchacha y la mató.
Y años más tarde ellos guardaron el… de la autopsia ellos guardaron el cráneo de la muchacha. Y muchos, muchos, muchos años después, ellos pudieron tomar el estetoscopio y ponerlo sobre ese cráneo de esa muchacha; y ellos podían oír ese cáncer o ese radio todavía haciendo [El hermano Branham lo ilustra—Ed.]. Eso no tiene fin. Sencillamente sigue activo.
12 Y así es con la Palabra de Dios. No tiene fin. Ella es desde la eternidad hasta la eternidad. Es siempre la Palabra de Dios. Y Jesús dijo que Ella era una Simiente. Y si una semilla es colocada en el terreno correcto y es regada correctamente, de seguro que va a producir cual fuere su—su género.
Y si Ud. necesita alguna cosa de parte de Dios, la simiente de Dios lo producirá, si Ud. tan sólo la recibe dentro de su corazón y la cree con todo su corazón.
13 Ahora, al orar por los enfermos… Quiero hacer esta afirmación ya que probablemente hay gente nueva aquí esta noche. Y yo no reclamo ser un sanador. Y no creo que haya ningún sanador en la tierra, ya sea ministro, evangelista, o pastor, o doctor, o un hospital, o lo que sea. No hay nadie que pueda sanarlo a Ud. fuera de Dios. Dios es el único Sanador. Salmos 103:3, “Yo Soy Jehová que sana todas tus dolencias”.
Estamos viviendo en el día en que tenemos los mejores hospitales que hayamos tenido, los mejores doctores que hayamos tenido, los doctores más sabios que hayamos tenido, los mejores fármacos con que hayamos practicado; y en medio de todo ello tenemos más enfermedad de la que hemos tenido. Porque tenemos más incredulidad de la que alguna vez tuvimos.
14 La gente, en otros tiempos, cuando hablaban de, digamos: “Dios obró un milagro. Él sanó a toda persona”, eso nunca era dudado. Ellos creían en milagros. Simplemente decían: “Pues, alabado sea el Señor”, y seguían adelante.
Pero hoy en día nosotros tenemos que probarlo, llevarlo para analizarlo, y examinarlo, y ver si es correcto. Ud. nunca será capaz de probar a Dios científicamente. Dios no es probado científicamente.
15 En el huerto del Edén, había un árbol de ciencia y un Árbol de la Vida. Y el hombre dejó de comer del Árbol de la Vida, y comió del árbol de la ciencia, y se separó a sí mismo de Su Hacedor. Cada vez que él le da una mordida, se destruye a sí mismo.
Él inventó la pólvora y mata a su vecino. Él inventó el automóvil, la ciencia, y mata más que todas las guerras juntas. Y ahora se ha inventado una bomba de hidrógeno. Me pregunto qué va hacer él con eso.
Él se destruye a sí mismo por medio del conocimiento. Y Dios no es conocido por conocimiento. Dios es conocido por la fe. Y fe sola es la única manera en que Ud. conocerá a Dios. Y sus obras son actos de fe.
16 ¿Qué si Moisés hubiera arrancado algunas de las hojas del árbol que estaba ardiendo, y dicho: “Yo… Espera un momento. Antes de aceptar esto, yo voy a llevarla al laboratorio y a hacer una prueba química con estas hojas para descubrir con qué han rociado éste árbol? Ése árbol que arde no se quema, ¿qué clase de químicos tiene que no permite que las hojas se quemen?”
Dios nunca le hubiera hablado, si él hubiese hecho eso. Pero Moisés simplemente se quitó los zapatos, y se sentó, y le habló a Dios. A él no le importaba qué había en las hojas, o si se quemaban, o si no se quemaban; era Dios en la zarza, y Moisés lo reconoció. Y él habló con Dios. Y Dios se reveló a Moisés.
17 Ahora, la sanidad Divina no es un hechizo. No es tocar un tótem o verter una cosa misteriosa que ha salido de las manos de alguien sobre Ud.
La sanidad Divina es un acto de fe en la obra consumada del Calvario. Eso es tan puramente el Evangelio como yo sé decirlo. Es una obra consumada por la cual Cristo murió en el Calvario. “Él fue herido por nuestras rebeliones; por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
Ahora, la sanidad no está sobre la misma base de la Salvación. Cuando Ud. nace de nuevo, Ud. recibe un espíritu nuevo, una Vida nueva, inmortal, que no puede morir. Pero cuando Ud. es sanado, es simplemente un atributo del amor Divino de Dios que lo sanó a Ud. temporalmente por un tiempo. Su cuerpo debe nacer de nuevo así como su alma.
18 Ud. morirá. Lázaro fue levantado del sepulcro pero murió otra vez. ¿Lo ven? Pero si no hay sanidad Divina, lo cual es las arras de nuestra resurrección, entonces no hay resurrección.
Y si no hay libertad del pecado, y vivir por encima del pecado, y libre del pecado, entonces no hay cielo adonde ir. Esto es sólo las arras de nuestra salvación la cual tenemos ahora a través de las obras del Espíritu Santo.
Así que la sanidad Divina ya ha sido comprada para cada criatura. Es la fe suya en la obra consumada del Calvario.
19 Permítanme mostrarles una cosita. De todas las excelentes medicinas que tenemos (para concluir esto)… Ahora, yo fui entrevistado. Muchos de Uds. leyeron la revista “Selecciones” con respecto al milagro de Donny Morton.
Y yo fui entrevistado en la Clínica de los hermanos Mayo por causa de eso, debido a que la Clínica Mayo lo había desahuciado. Y la visión le dijo a él quién era, de dónde vino, y lo que iba a suceder. Y fue exactamente de esa manera, y el bebé fue sanado.
Y lo escribieron en la revista “Selecciones”. Y cuando yo les pregunté a ellos allí, yo dije: “¿No creen Uds. que Dios sana?” Ellos dijeron… Me llevaron a un cuarto allí y me mostraron un lugar bien grande que Jimmy Mayo solía tener, dijeron: “Nosotros no profesamos ser sanadores. Solamente profesamos asistir a la naturaleza. Hay un solo Sanador; ése es Dios”. Y ése es nuestro mejor…
20 Por ejemplo, ¿qué si yo me cortara la mano esta noche con un cuchillo? No existe nada en el mundo que pueda sanar una cortada con cuchillo. ¿Sabían eso? Si sana una cortada con cuchillo en mi mano, sanará una cortada con cuchillo en mi abrigo. Sanará una cortada con cuchillo en este púlpito.
“Bueno”, Ud. dice: “Hermano Branham, yo creo que Ud. está equivocado, allí”. No, si ella sana una cortada con cuchillo, la sanará independientemente de en donde esté. El agua que está mojada aquí está mojada allá afuera. Un rifle que dispare aquí adentro disparará allá afuera. Si ella sana una cortada con cuchillo, sanará una cortada con cuchillo en cualquier parte.
21 Pero Ud. dice: “Hermano Branham, la medicina no fue hecha para sanar una cortada con cuchillo en su abrigo. Fue sanada, hecha para sanar su cuerpo”. Muy bien. Por ejemplo, yo me corto la mano esta noche y caigo muerto. Y ellos me declaran muerto, me llevan a la morgue, y embalsaman mi cuerpo con un líquido que me haga lucir natural por cincuenta años.
Mañana ellos mandan a buscar a su mejor doctor en Tennessee. La siguiente semana mandan a buscar al mejor doctor en la nación. La próxima semana ellos mandan a buscar al mejor doctor de Alemania. Y ellos ponen penicilina, antibióticos, lo cosen, todo lo que ellos quieran hacer. De aquí a cincuenta años esa cortada lucirá igual a como lucía cuando fue hecha.
22 Si la medicina sana el cuerpo, entonces ¿por qué no sana al cuerpo humano? “Bueno”, dice Ud.: “Es que la vida ha salido, hermano Branham. Eso es diferente”. Cierto. Entonces ¿es la medicina la que sana o es la vida que sana? Ahora, Ud. dígame qué es la vida y yo le diré a Ud. Quién es Dios. Dios obra la sanidad.
La medicina no crea tejido; Dios crea tejido. Un doctor puede componer un brazo, pero él no puede sanar un brazo. Él lo deja allí para que Dios lo sane. Un doctor puede sacar un apéndice, pero ¿qué del hueco que él dejó? Él pudiera sacar una muela, pero ¿quién detiene la sangre? ¿Quién sana el lugar de donde salió la muela, la cavidad? Dios, si alguna vez es sanado. Correcto.
23 Así que Dios—la Palabra de Dios nunca falla. No existe ni una sola falla en Ella. Dios sana todas nuestras dolencias. Ahora, eso no significa que no necesitamos hospitales, y que no necesitamos… Oh, sí, los necesitamos, claro que sí. Yo estoy a favor de ellos y oro por ellos, y por la investigación de la ciencia para que encuentren algo que nos ayude. Toda pequeña ayuda que puedan brindar es maravillosa.
Pero eso no sana. Dios hace la sanidad. Eso es correcto. Y cuando ellos le dan a uno, así como la penicilina y cosas para un fuerte resfriado, ¿qué hace eso? No sana. Es simplemente como veneno para ratas, poniéndolo; envenena las ratas. Esos son los gérmenes que están en su cuerpo. No sanan. Dios tiene que construir esa parte que ha sido destruida. ¿Ven? Así que Dios es el Sanador en toda Palabra cada vez. Él es el Sanador.
24 Ahora, oremos antes de que abramos la Biblia. Y sólo hablaremos por unos momentos y luego pasaremos directamente a lo que sea que el Señor nos dirija a hacer en esta noche. Oremos.
Nuestro Padre Celestial, te damos gracias por el Señor Jesús y por el poder de Su resurrección. Y esta noche, mientras estamos reunidos aquí en esta ciudad, en este pequeño auditorio hermoso aquí en la escuela, Dios, rogamos que Tú bendigas aquellos quienes tan cortésmente abrieron las puertas y nos permitieron utilizarlo.
Te damos gracias por esta ciudad, por el alcalde, ese caballero tan fino, y por todos los demás quienes están donando habitaciones, y demás para atender a los que vienen a la reunión. Y rogamos que Tú bendigas a los ministros aquí, a cada uno. Bendice estos colegios, Señor.
25 Estas otras iglesias a través del país, rogamos que Tú seas con ellos. Y pido que Tú estés con nosotros en una manera grandiosa aquí esta noche. Estamos tan necesitados, mientras miro estas sillas de ruedas y miro sobre esta audiencia y viendo hombres y mujeres que probablemente han trabajado duro hoy, recostados contra la pared. Ellos están hambrientos.
Tú has dicho en Tu Palabra: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed”. Es una bendición sentirse así, pues ellos serán alimentados y saciados. Y rogamos que Tú lo concedas.
Y ahora, Padre, circuncida los labios que hablarán y los corazones que oirán. Y que el Espíritu Santo venga y tome la Palabra de Dios y la dé a cada corazón según tengamos necesidad. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.
26 Sólo a manera de una lectura de la Escritura, deseo leer una porción del Evangelio de San Mateo en el capítulo 17, comenzando con el versículo 1. Y sólo como un pequeño texto, vigilando el reloj y tan rápido como podamos, para cambiar el servicio…
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Él.
Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
Y a manera de texto me gustaría tomar esos últimos tres versículos, tres últimas palabras: “A Él Oíd”.
27 El hombre ha predicado sobre este texto a través de las edades. Cada vez que se lee… Uno no puede leer la Palabra de Dios sin que lo inspire a uno. Y Ella inspiró a los discípulos cuando ellos la escucharon. Ella inspiró al siguiente grupo de apóstoles, y al siguiente grupo, y al de Martín Lutero, Juan Wesley, Calvino, Knox, Finney, Sankey, y así a través de la edad a medida que hemos avanzado.
Y si debiéramos leerla de aquí a cien millones de años, Ella todavía sería igual de inspiradora, por cuanto es la Palabra de Dios. Ella es un producto consumado. Nunca puede fallar. Ella es la Palabra de Dios.
28 Ahora, pudiéramos tomar un tiempo largo en esto, y pudiéramos tomarlo desde muchos ángulos diferentes. Verdaderamente, el ángulo correcto desde dónde tomar esto es mediante la segunda venida del Señor.
Y quizás, tal vez, tu pastor te ha enseñado muchas veces esto, sobre cómo es que el orden de la Escritura, lo perfecto que es, la segunda venida del Señor. Primero: Moisés y Elías, y luego ellos miraron y sólo vieron a Jesús únicamente, todo siendo una sombra previa o figura de la venida del Señor por segunda vez. Y esta noche queremos abordarlo desde otro ángulo.
29 Ahora, Jesús se encuentra con hombres de diferentes círculos y en distintas cantidades. Una vez Él se encontró con quinientos. En otra ocasión Él se encontró con setenta, una vez con Sus doce, y otra vez con tres. Y Él vendrá incluso a una sola alma hambrienta.
No importa cuál sea el tamaño del círculo o cuánta gente esté reunida, Cristo es Omnipresente. Y Él es el único Ser que existe que es Omnipresente. El diablo no puede ser omnipresente. Dios es el Único que es omnipresente; que está en todas partes. Él llena todos los cielos y la tierra. Hace algún tiempo en el Monte… Allá en California yo estaba mirando ese gran observatorio, donde uno de los astrónomos había sido convertido en una de mis reuniones, y ellos me llevaron allá arriba. Y ellos tienen un telescopio por el cual uno puede ver a ciento veinte millones de años luz en el espacio.
La luz viaja, creo yo, aproximadamente a ocho mil millas por segundo. Conviertan eso en millas y ¿cuántas millas tendría uno de ciento veinte millones de años? ¿Cuántas millas tendría uno en un minuto? ¿Cuántas en una hora? ¿En un día? ¿En un año? ¿En cien años? ¿Y en un millón de años? ¿Y en ciento veinte millones de años? Y todo más allá de eso está lleno con el sistema solar.
30 Nuestro gran Jehová Dios simplemente los sopló a ellos así de Sus dedos en la creación. Y Él cubre el—todo el espacio. Y a veces nosotros caminamos por allí y actuamos como que podemos dirigir Sus negocios.
Él es tan grande que llena todo el espacio, y sin embargo, se hará tan pequeño al grado que Él vendrá al corazón de un pobre pecador perdido. Eso es lo que lo hace grande a Él.
Yo he tenido el privilegio en mi vida de conocer a grandes hombres, reyes. He estado en cuatro palacios orando por reyes, monarcas, potentados. Y uno encuentra hombres grandes, pero ellos son pequeños en su propia vista. Son los hombres que no son nada, hombres pequeños que piensan que son grandes, que tratan de hacerse grandes.
Eso es lo que hace a Dios ser tan grande. Él se humilla a Sí mismo para venir a salvar, sanar. Lo hace a Él Dios para mí.
31 Ahora, y en esta ocasión Jesús había tomado a Pedro, Jacobo, y a Juan, y subieron al monte solos. Ahora, la Biblia ha dicho en el Antiguo Testamento que por boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Y tres es una confirmación.
Así que Pedro, Jacobo y Juan… Realmente, Uds. se fijan, en la resurrección de la hija de Jairo, tres… Él siempre tomó a Pedro, Jacobo y Juan; eso es fe, esperanza, caridad.
32 Y Él llevó a estos tres testigos con Él porque Dios iba a hacer algo importante. Jesús nunca anda ocioso. Cada Palabra era con un significado. Y somos enseñados por la Biblia a no usar vanas repeticiones ni a tener palabras ociosas. “Que vuestro sí sea sí y vuestro no, no, porque lo que es más de esto, de mal procede”.
¿Qué clase de personas deberíamos ser entonces? Deberíamos estar sobrios, listos, siempre buscando y esperando la dirección del Espíritu Santo. Los cristianos son la sal de la tierra. Y la sal preserva si hace contacto.
33 Ud. tiene un barril de carne aquí y un barril de sal acá; ella nunca preservará. La sal nunca preservará la carne hasta que haga contacto con ella. Y nosotros tenemos que ser saladitos y entonces podemos hacer contacto con el mundo. Ese es el sabor. Y la sal hace… La sal da sed. Y cuando la gente cristiana, que se llama cristiana, sea tan saladita que el mundo desee ser como Ud., Ud. está haciendo un contacto entonces.
¿Ha visto Ud. cristianos…? Ud. diría: “Oh, a mí me gustaría ser como esa mujer. Me gustaría ser como ese hombre. Si alguna vez hubo un cristiano, allí está él. Eso es ser saladito. Sea Ud. simplemente la sal; Dios creará la sed. Pero sea Ud. la sal.
34 Noten, Jesús los llevó a ellos al monte y fue… había allí tres seres terrenales: Pedro, Jacobo y Juan; Jesús, Moisés y Elías. Allí estaban tres testigos de la tierra, y tres testigos del cielo como testimonio, tanto en el cielo como en la tierra.
Dios siempre vindica. Él nunca hace nada hasta que primero envía a un testigo. Y aquí está. Mis amigos amados aquí en esta hermosa ciudad, este gran movimiento que Uds. ven moviéndose en la tierra hoy es una advertencia. Algo está por suceder. Tómenlo de la Biblia.
35 En cada empalme del tiempo Dios envía profetas, luego ángeles, y da una advertencia. Como en el—antes de la destrucción antediluviana y antes de cada—cada vez, Dios siempre envía advertencias primero. Él no pudiera enviar castigo sobre la tierra sin (y ser justo), sin primeramente enviar advertencia.
Así que recuerden, la escritura está sobre la pared. Estas cosas… Dios no anda jugando y perdiendo el tiempo como lo hacemos nosotros. Pero cuando Uds. ven la mano de Dios moviéndose, eso es una señal. Está apuntando hacia algo.
Y nosotros estamos al final de los seis mil años. Todo en la historia, todo en la Escritura, todo en los cielos, todo en la tierra está apuntando hacia un cambio ahora mismo. Profetas, ángeles, señales, maravillas, y la iglesia fría y formal, será vomitada de la boca de Dios exactamente como Él dijo… Cobren ánimo y estén listos. Algo está por suceder.
36 Noten, algo está a punto de suceder aquí. Y Dios iba a, en este tiempo, resolverlo delante de la tierra, de una vez para siempre.
Ahora, allá en el Antiguo Testamento… Y muchos de los ministros sabrán esto, y muchos de Uds. maestros de escuela dominical y lectores de la Biblia. En el Antiguo Testamento… Y aquí es donde yo pienso que nuestras iglesias han cometido un grave error.
Y la razón que pensé en esto, para que pudiera ser provechoso para esta noche… El Antiguo Testamento es una sombra del Nuevo. Y yo mismo, no tengo educación; así que, yo tengo que ser un tipólogo para saber en dónde estoy parado. Y si yo miro la sombra de algo, yo casi puedo determinar lo que será el positivo. Así que en el Antiguo Testamento todas esas cosas eran sombras y tipos.
37 Y cuando un—un niño nacía en una familia… Si se fijan en la Biblia, allá en los traductores primitivos en el tiempo de King James, la versión King James, Juan 14 suena muy extraña, ¿verdad? “En la casa de Mi Padre hay muchas mansiones”.
¿Mansiones en una casa? ¿Cuánto más grande es la mansión que una casa? Suena extraño. Creo que fue Moffatt o uno de los otros traductores modernos, que lo hizo aun más ridículo que nunca, dijo: “En el edificio de mi padre hay muchos apartamentos”. Ahora, eso no suena como Dios, que uno va ir allá para alquilar un apartamento de Él.
Ahora, eso está errado. Pero si uno va al original, dice: “En el Reino de Mi Padre hay muchos palacios”. Ahora, la razón que King James lo puso así (los traductores) es que en el Antiguo Testamento y también en las edades primitivas, un hombre que era dueño de una gran porción de campo, eso era llamado su hogar, su casa. Él tenía siervos por aquí, y siervos por acá, y siervos allá.
En África y en muchas partes del país, Uds. todavía encuentran esa ley. Y él era llamado el padre de todo ese grupo de siervos y terrenos, así como Abraham.
38 Y noten. Cuando un niño nacía en esa familia, un hijo, él era un hijo al nacer. Pero eso no quería decir que él fuera un heredero todavía. Porque cuando ese niño nacía en la familia, él era un hijo por cuanto él nació.
Ahora, muchas veces hemos juzgado mal eso. Ellos piensan: “Oh, alabado sea Dios, yo soy renacido, así que eso es todo lo que importa”. No, señor. Ud. está equivocado. Ud. apenas está comenzando allí.
39 Noten. Entonces este niño, tan pronto como él nacía se lo daba a un tutor (muchos de Uds. conocen la carta a los Gálatas), con respecto a un tutor o un maestro. Y este maestro criaba a ese niño, trayéndole noticias a su padre todo el tiempo de cómo iba progresando el niño. Él educaba al niño. Él lo criaba. Y él siempre le informaba al padre acerca del niño.
El padre venía de vez en cuando y se subía al niño a la rodilla y lo besaba. Pero él era un hombre ocupado, y no tenía tiempo para educar a su propio hijo. Él tenía un tutor especial, seleccionado, el mejor que él pudiera encontrar para criar a ese niño, por cuanto era su hijo.
40 Y eso es lo que el Padre Dios ha hecho por Su iglesia. Y cuando nosotros somos nacidos en la iglesia del Dios viviente (y esa es la única manera en que podemos entrar en ella), por nacimiento, por un solo espíritu. Cuando nosotros somos… Yo he estado con la familia Branham cuarenta y siete años, y ellos nunca me pidieron a mí que me uniera a la familia.
¿Por qué? Yo nací un Branham. Y así es como Ud. llega a ser un cristiano, cuando Ud. no se une a un cristiano, sino que nace como un cristiano.
41 Ahora, noten. Y este niño siendo nacido como un hijo, un tutor era dado para que criara al niño. Y cuando Ud. nació dentro del Reino de Dios, Dios nos envió un Tutor, Educador, Criador. Y ese es el Espíritu Santo el cual le lleva informe al Padre constantemente de cómo Sus hijos están progresando.
Cuan vergonzoso debió ser, -como Esdras, el profeta se ruborizó delante de Dios-, que el Espíritu Santo tenga que ruborizarse delante del Padre por la conducta de Sus hijos,
cómo es que el pecado se ha infiltrado en la iglesia. Las cosas que acontecen en la iglesia hoy, llamándonos a nosotros mismos la iglesia de Dios… No quiero herirlos a Uds. ahora, pero quiero ayudarles.
42 Si yo lo entiendo bien, hace un tiempecito era un pecado para Uds. damas cortarse el cabello; al menos la Biblia lo dice. Pero Uds. simplemente ya no hacen caso de eso.
Era incorrecto que Uds. se pusieran una ropa que le pertenecía a un hombre. La Biblia dice que lo es. Pero Uds. simplemente lo hacen de todas maneras. Permiten que sus jovencitas lo hagan. Luego ellas son insultadas por los muchachos en la calle y Uds. quieren arrestar a los muchachos. Ud. es la que lo necesita.
Nosotros nunca tendríamos delincuencia juvenil si no tuviéramos delincuencia de los padres. Antes a Uds. les gustaba ir a la reunión de oración y orar hasta las doce y una o dos, se postraban en el suelo de una casita de campo en alguna parte bajo el Espíritu de Dios. Antes a Uds. les gustaba orar toda la noche. Pero desde que obtuvieron su televisión, a Uds. les gusta quedarse en casa para mirar alguna película vulgar: “Quién Vio A Lucy”. O “Quién Ama A Lucy”, y se quedan en casa en vez de asistir a la reunión de oración. Algo sucedió.
43 Luego Ud. se pregunta cuál es el problema. El evento más grande que alguna vez aconteció en la tierra fue cuando Jesucristo fue bautizado por Juan. Cuando Dios vino a la tierra, o envió a Su Hijo, mejor dicho, Él lo representó a Él como un cordero. El cordero es el animal más manso de todos los animales de la tierra.
Y cuando Él se representó a Sí mismo, Él se representó a Sí mismo como una paloma. Y una paloma es la más mansa de todas las aves del cielo, que vuelan por el cielo. Y únicamente esas dos personas pudieran estar de acuerdo.
Y Juan dijo: “He aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Y yo doy testimonio de haber visto al Espíritu de Dios como una paloma”. Cuando la paloma se posó sobre el cordero, el cielo y la tierra se abrazaron y se besaron. Y los pecadores y Dios fueron reconciliados.
44 Y ese es el único animal en el cual podía posarse la paloma. ¿Qué si ése cordero hubiera resoplado como un lobo? Esa mansa palomita hubiera alzado su vuelo.
¿Y Uds. se preguntan qué es lo que pasa con las reuniones de oración? Cuando Ud. fue salvo, Ud. era un cordero. Pero cuando Ud. comenzó a resoplar como un lobo, y a odiar a su vecino, y a discutir y pelear, la paloma sencillamente alzó su vuelo y se alejó de Ud. Y ahora Ud. se pregunta cuál es el problema.
Eso es lo que pasa. Si una paloma no se posa sobre un chivo, no se posará sobre un lobo. Discutiendo, peleando, molestándose, altibajos, y argumentando, y barreras denominacionales, el Espíritu Santo sencillamente alzó su vuelo.
Ud. dice: “Hermano Branham, ¿cómo hacemos que regrese? Simplemente vuelva a ser un cordero. Ella simplemente está posada allá en la percha en alguna parte. Ella regresará enseguida cuando Ud. tome la naturaleza de un cordero.
45 Pero eso es lo que pasa. Esa es la razón que el Espíritu Santo, al ir a Dios, tiene que llevar tal noticia. ¿Cómo creen Uds. que se sintió el tutor cuando él fue al padre y dijo: “Oh, cómo está progresando mi hijo?”
“Bueno, él es un pequeño entrometido. Yo tengo que decirte la verdad”. Ahora, Dios dice la verdad. El Espíritu Santo no anda con rodeos o evasivas con respecto a nadie. Él trae la verdad.
Ahora, yo leí un libro. Decía que George Washington nunca dijo una mentira. Yo no sé acerca de eso. No podría decir eso.
Pero la Biblia no hace excepciones acerca de nadie: de Lot viviendo con sus hijas, y lo demás. Y David, un hombre conforme al propio corazón de Dios, pero cuando él tomó a Betsabé, la esposa de Urías, Dios colocó eso allí mismo en la Palabra.
Y esté bien o mal. Esa es la razón que yo tengo confianza en la Biblia, porque Ella es la verdad. Ya sea que duela o no, es la verdad. Y yo tengo confianza en Ella, pues Su Autor no es ningún otro sino Dios.
46 Y entonces, si el padre traía noticias y el hijo, los hijos no estaban progresando… Ese hijo siempre era un hijo, cierto. Pero él nunca tenía nada que ver con el reino del padre. Él nunca tenía posición alguna.
Pero si él era un buen hijo, y era un muchacho inteligente, y estaba interesado en los negocios del padre, qué bien debía haberse sentido el tutor al ir al padre y decir: “Oh, vaya. Tú tienes uno de los muchachos más finos. Pues, cuando él ve algo por hacer; él va y lo hace. Y él es inteligente. Él sabe cómo hacerlo. Él busca sabiduría. Y oh, él es un segundo Ud.”. Cómo debe sentirse el padre. Eso estaba bien.
47 Entonces cuando el hijo llegaba a ser de edad, que es donde Pentecostés debiera estar en esta noche, de edad madura… Si Ud. no es de edad madura a los cuarenta, Ud. nunca lo será a ninguna edad.
Y entonces, cuando él llegaba al lugar de ser de edad, y el padre veía que el hijo había progresado, y que era un hijo digno, que todo lo que él hacía era correcto y estaba siempre al tanto de los negocios de su padre, que él quería que todo estuviera perfectamente en orden para el padre, y si él no tenía motivos egoístas.
Entonces el padre llevaba al hijo a un lugar público. (Uds. ministros, la colocación de un hijo…) Y el padre llevaba al mismísimo hijo que nació en su familia y adoptaba a su propio hijo. Eso es lo que dice Efesios. Nosotros somos adoptados, predestinados para ser adoptados como hijos por el—por Cristo.
48 Ahora, el hijo que era su hijo… En otras palabras, él lo adoptaba, por esto… él colocaba a su hijo posicionalmente. ¿Cómo lo hacía él? Entonces el nombre de ese hijo en el cheque era tan válido como el de su padre, por cuanto él estaba en posición. El padre había vindicado eso, había colocado a ese hijo en posición. Espero que estén captando esto.
Y entonces ese hijo era un heredero de lo que el padre tenía. Y nosotros somos, lo que Dios tiene, nosotros somos coherederos con Cristo, si somos hijos de Dios, colocados posicionalmente en el Reino, ocupando nuestros lugares.
Ahora, Dios tiene muchos lugares en los que Él pudiera colocarlos a Uds. Algunos son apóstoles, algunos profetas, maestros, evangelistas, pastores, etcétera. Dios posicionalmente coloca a su hijo.
49 Ahora, Dios no les pidió a los hombres hacer nada que Él mismo no hizo. Así que Él subió a la montaña, y tomó a un testigo de la tierra y un testigo del cielo. Y Él tomó a Su propio Hijo amado y lo puso allí de pie delante del testigo de la tierra y los testigos del cielo, y lo glorificó. Y Su vestidura brillaba como el sol.
Eso es ese manto real, que el padre en el Antiguo Testamento, colocaba sobre su hijo, y se paraba delante de la multitud, y adoptaba, colocaba a su hijo posicionalmente sobre todo lo que él tenía.
Y Dios tomó a Su Hijo, con testigos del cielo, y testigos de la tierra, y en el Monte de la Transfiguración, lo colocó y lo cubrió con Su sombra. Y dijo: “Éste es Mi Hijo amado. A Él oíd”.
Pedro se emocionó todo, como nosotros nos emocionamos muchas veces. Él dijo: “Señor, Tú sabes, éste es un buen terreno religioso en el que estamos parados. ¿Sabes lo que deberíamos hacer? Nosotros deberíamos construir un tabernáculo aquí para Moisés. Todos los que quieran guardar la ley, ellos pueden pertenecer a esa denominación. Y deberíamos construir un tabernáculo para Elías. Y todos los que quieran esa denominación pueden ir a ella. Y luego, construiremos una para Ti. Y todos los que quieran ir a Ti…” Dios dijo: “Fuera con semejante cosa. Éste es Mi Hijo amado. A Él oíd”.
50 Estoy tan contento que Él dijo eso. Iremos a Moisés. ¿Qué representó Moisés? Él representó la ley. Por la ley nadie es salvo. La Biblia dice que Ud. no puede ser salvo por la ley. Ud. es salvo por gracia a través del previo conocimiento de Dios.
Dios por previo conocimiento lo salvó a Ud. antes de la fundación del mundo. Ud. es salvo por gracia. Alguien dijo: “Yo busqué a Dios y busqué a Dios”. Hermano, no es así. Ningún hombre alguna vez buscó a Dios en ningún momento. Es Dios que busca al hombre, no el hombre buscando a Dios.
En el huerto del Edén, debería haber sido Adán yendo de acá para allá en el huerto, diciendo: “Padre, ¿dónde estás?” Pero era Dios diciendo: “Adán, ¿dónde estás?” Esa es Su naturaleza.
51 Jesús lo confirmó. Él dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Es Dios buscando al hombre. Ud. no tiene nada que ver con ello. Si Ud. alguna vez sintió la mano de Dios tocar en su corazón, Ud. es una persona privilegiada.
Ningún hombre es salvo, no por lo que Ud. hace, sino por lo que Él hizo. Noten. Ningún hombre es salvo por medio de la ley. Y yo estoy contento que Él despidió a Moisés. Moisés representó la ley, el guardar el día de reposo, el no comer carne y todas esas leyes y sombras. Él dijo: “Fuera con ello”.
52 Ahora, ¿qué representó Elías? Elías representa la severidad o la justicia de Dios. Dios sabe que nosotros no suplicamos por juicio o justicia. Yo suplico por misericordia, no por justicia. ¿Cómo podemos nosotros recibir justicia cuando hemos nacido en pecado, hemos sido formados en iniquidad, y venimos al mundo hablando mentiras? Dios condena el mero hecho de estar nosotros aquí. Él ya lo ha condenado.
Así que estamos sin esperanza tratando de pararnos en la justicia de Dios. Elías se paró en el monte, y ellos enviaron un capitán de cincuenta. Él se levantó, ese profeta, y fue a encontrarse con ellos, dijo: “Si yo soy un hombre de Dios, caiga fuego del cielo y los consuma”. Y cincuenta fueron quemados.
El rey dijo: “Enviaremos unos más. Envíen otro capitán y cincuenta”.
Elías salió allí y dijo: “Si yo soy un hombre de Dios, caiga fuego del cielo. Uds. están violando el terreno de Dios. Yo soy la justicia de Dios. Caiga fuego del cielo y los consuma”. Y cincuenta fueron quemados. La justicia de Dios: Él era la línea de la justicia de Dios.
Así que yo no abogo por la ley. Yo no abogo por la justicia de Dios. ¡Qué…! Yo estoy tan contento. Volteemos la cabeza y miremos en esta dirección.
53 Allí estaba parado Jesús. ¿Qué representó Él? El amor de Dios. Eso es lo que yo quiero. Eso es lo que nosotros necesitamos, no Su ley, no Sus juicios, sino el amor de Dios.
“Éste es mi Hijo amado”. Que el resto de ello pase. “A Él oíd”. ¿Por qué quiere Ud. oírlo a Él? Porque Él es el Único que tiene Vida Eterna en Sus manos. Él es el Único que puede salvarlo a Ud. La ley no puede salvarlo a Ud.; sus juicios no pueden salvarlo a Ud.; su justicia no lo puede salvar. Sus trapos egoístas de justicia propia no le pueden salvar. Su religión no le puede salvar. Su iglesia no le puede salvar. Solamente Él le puede salvar. Esa es la razón que Ud. debería “Oírlo a Él”.
54 Él lo puede sanar a Ud. Su doctor no lo puede sanar; el hospital no lo puede sanar; su medicina no lo puede sanar. Todos sus curanderos y cosas y todo lo demás no lo pueden sanar a Ud. Todas sus supersticiones no lo pueden sanar. Sólo Él lo puede sanar a Ud. “A Él Oíd”.
Todas sus bromas y diversión, y su Elvis Presley, y bailes, boogie woogie y rock-and-roll y todas sus boberías sólo lo llevan a la tristeza. Hay Uno solo que le puede dar gozo; lo afirma y allí tiene paz: “A Él Oíd”.
Todo su prestigio social y aquello en lo cual Ud. pueda poner su corazón, su posición social, y sus reuniones y demás, nunca pueden darle a Ud. la paz que sobrepasa todo entendimiento. Solamente Él la tiene. “A Él Oíd”.
Todo su unirse a la iglesia, discusiones denominacionales, y sus pleitos, e indiferencia y argumentos, eso solamente lo alejará a Él de Ud. Olvídelo y: “Óigalo a Él”.
Ese reloj sigue avanzando y sé que tengo que parar.
55 Oh, cómo me gustaría ver a toda la iglesia cristiana simplemente alzar la mirada y “Oírlo a Él”. Él es el Único. Dios está mirando y buscando hombres que se paren firmes, hombres sobresalientes, no porque Ud. pueda hacer esto o hacer aquello, sino porque en su corazón, en su ser interior hay algo que lo ama a Él.
No importa por lo que clame el mundo, es muerte. Dios conceda el día en que los cristianos serán cristianos. Y si Ud. no es un cristiano, deje de esconderse detrás de su iglesia, tratando de hacerle creer a la gente que Ud. es un cristiano. Dios sabe que Ud. no lo es.
56 No parecería extraño ver a un cerdo buscando en un estercolero. Esa es su naturaleza. Yo no lo culpo. Él es un cerdo. Esa es su naturaleza. Eso es lo que él es. Si Ud. lo ve a él comiendo en un muerto, un cuerpo muerto, eso está bien. Él es un cerdo. Pero ciertamente parecería extraño ver a un cordero haciendo eso.
Yo no condeno al pecador. Si él bebe, que beba. Ése es todo el placer que él conoce. Si él fuma, que fume. Si él escucha el rock-and-roll y todas esas cosas inspiradas por el diablo, que escuche. Eso es todo lo que él conoce. Pero Uds. que saben que no se debe hacer y luego acuden a cosas como esas, Uds. no son dignos de llevar el nombre de cristianos. Eso es correcto. Es Ud. Ud. que sabe mejor, debería estar poniendo un ejemplo delante de ellos y viviendo como ejemplo. Ahora, eso es correcto.
57 Dios está buscando hombres verdaderos. No me refiero a cuán grandes sean sus músculos. El hombre nunca es juzgado por sus músculos. Eso es brutal. El hombre es juzgado por el carácter. Yo he visto hombres que pesaban doscientas libras y con músculos sólidos, pero que no tenían una onza de hombre en ellos; arrebatarán a una bebé de los brazos de su madre y la violarán. Eso es brutal. Pero el hombre es medido por el carácter.
Nunca hubo un hombre como Jesucristo. Y la Biblia dice que no había hermosura en Él para que lo deseáramos, sino un carácter como el que nunca ha sido moldeado. Eso es correcto. “A Él Oíd”.
58 Ahora, la historia antigua que solíamos aprender en la escuela, es demasiado… Muchas veces, es olvidada. Recientemente vine a Suiza donde el Señor estuvo con nosotros. En cinco noches tuvimos cincuenta mil almas registradas, viniendo a Cristo: diez mil cada noche.
Y allá en las colinas de Suiza, en los alrededores de Jungfraujoch y Eiger y Monch y por esas colinas famosas de Suiza, había un personaje de hace muchos años el cual teníamos en nuestro libro llamado Arnold Von Winkelried. Muchos de Uds. han leído la historia de Arnold Von Winkelried.
59 Un día cuando Suiza fue invadida en sus días primitivos, ellos eran un pueblo amante de la paz. Y un gran ejército entró en Suiza, y todos eran hombres militares. Ellos tenían grandes escudos, pectorales y yelmos y lanzas grandes y largas. Y ellos entraron marchando para llevarse la economía y todo lo que el pequeño pueblo Suizo tenía arriba en las montañas.
Y el ejército suizo se había reunido en un campo para defender su hogar. Y el gran ejército vino marchando. Y finalmente, cuando ellos vieron al ejército aparecer, ellos fueron superados por centenares. Y allí estaba ese ejército bien entrenado como una pared de ladrillos avanzando hacia los suizos.
Y los pobres suizos se pararon con pedazos de palos en sus manos, y las cuchillas de sus hoces: lo único que tenían para defender su tierra. Ellos se pararon indefensos contra un ejército tan grande, a medida que avanzaban y los cercaban.
60 Y cuando vieron que todas las esperanzas se habían perdido, entonces un hombre valiente… Él nunca será olvidado en Suiza. Mencionen su nombre hoy, y el rostro de ellos se sonrojará y lágrimas bajarán por sus mejillas. Su nombre era Arnold Von Winkelried.
Él salió allí entre el ejército suizo y dijo: “Hermanos, este día yo daré mi vida por Suiza”. Él dijo: “Al otro lado de la montaña más allá está un pequeño hogar blanco encantador, mi esposa y tres hijos. Ellos están esperando que yo regrese, pero yo nunca los volveré a ver a ellos en este mundo. Yo debo dar mi vida por Suiza este día”.
Y el hombre le dijo: “¿Qué harás tú, Arnold Von Winkelried?”
Él dijo: “Tú simplemente sígueme y haz lo mejor que puedas con lo que tienes para pelear.
61 Y él arrojó al suelo la pequeña arma que tenía en su mano, y miró para todos lados hasta que encontró el lugar donde había más lanzas. Y él levantó sus brazos y corrió tan rápido como pudo, y gritó con el, con toda su fuerza: “Abran camino para la libertad. Abran camino para la libertad”. Y cuando él corrió, centenares de lanzas se voltearon para atraparlo, y él sin nada sino su pecho desnudo expuesto. Él corrió en medio de ése montón de hombres y agarró un montón de lanzas y se las clavó en el pecho.
Ellos lo agarraron allí traspasado con las lanzas. Y tal despliegue de heroísmo puso en fuga a ése ejército extranjero, y esos suizos le siguieron con palos y piedras y echaron a ése ejército de extranjeros fuera de su país, debido a que un solo hombre estuvo dispuesto a salir y pararse firme y hacer el sacrificio que era necesario.
Ése despliegue de heroísmo raramente ha sido comparado, y nunca ha sido superado.
[Espacio en blanco en la cinta—Ed.].
Centenares de años han pasado, pero Suiza todavía los recuerda; ellos no han tenido una guerra desde entonces. Eso fue heroísmo. Eso fue un hombre que encaró el reto de su día y el reto de su tiempo.
62 Pero, hermanos míos, escuchen; eso fue algo insignificante. Cuando un día la raza de Adán se encontraba arrinconada. Dios les había enviado la ley pero ellos no la guardaron. Dios les envió profetas pero ellos los apedrearon y se burlaron de ellos. Les envió jueces y ellos no dejaron que éstos gobernaran sobre ellos. Todas las esperanzas se habían perdido. Y la raza de Adán estaba arrinconada por el pecado, la enfermedad, dolencias, analfabetismo. Y el diablo con su propio ejército en marcha de enfermedades, pecado, estaba abatiendo a la raza de Adán tan rápido como él podía.
Pero hubo Uno que salió del cielo. Y Él dijo: “Éste día voy a ir a la tierra”.
Los Ángeles dijeron: “¿Qué harás?”
Él dijo: “Yo debo dar Mi Vida por la raza de Adán”. Él no tenía que hacerlo. Pero Él estuvo dispuesto a hacerlo, porque no quedaba otra esperanza. Más nadie podía hacerlo.
63 Y Él no titubeó. Él Salió y tomó el lugar del pecador. Cuando Él estuvo en la tierra, Él miró y vio donde estaba el más grande temor que tenía el hombre, donde estaba lo más denso de las lanzas, era la muerte. Todo hombre le teme a la muerte. Y Él levantó Sus manos preciosas a los cielos, y atacó la parte más difícil y al peor enemigo que el hombre tiene, y Él clavó la lanza de la muerte en Su propio seno precioso.
Y luego, el día de Pentecostés Él envió de nuevo el bautismo del Espíritu Santo a la raza caída de Adán, diciendo: “Tomen esto y hagan lo mejor que puedan para pelear en contra de la ignorancia y supersticiones, el pecado y la enfermedad”. Hombres que reclamamos haber besado el borde de las bendiciones de Dios, cómo podemos quedarnos callados en un tiempo tan tremendo cuando Dios nos ha dado el arma más poderosa que el hombre alguna vez colocó en el—que alguna vez fue puesta en las manos del hombre para pelear contra el pecado, y las enfermedades, y la ignorancia, y supersticiones e ismos.
Hay un cielo lleno del verdadero y genuino bautismo del Espíritu Santo. Pero nos quedamos parados en un rincón como un montón de cobardes. Dios quiere hombres y mujeres que sean valientes, que se pararán allí y tomarán el lugar. Dios quiere un héroe. ¿Pudiera Ud. ser uno?
64 Yo soy cazador. Me encanta cazar en el bosque, no tanto por la caza; a mí me encanta estar a solas. Yo nunca logro estar a solas a menos que me interne en el bosque. A mí me encanta internarme solo en las montañas. Allí es donde yo conocí a Dios al principio; observándolo a Él en la naturaleza, cómo Él se mueve.
Muchas veces yo iré con un hermano y tomaré una posición e iré de cacería, y le digo que yo voy a ir a cierto lugar: yo no voy para cazar. Voy allá y recuesto mi rifle contra un árbol y me arrodillo en la cima de la montaña. Allí veo a Jehová.
65 Recuerdo que un día, era a mediados del otoño, a principios de octubre. Las tormentas aún no habían llegado para hacer bajar al alce. Yo estaba tres días sobre el lomo de un caballo, nadie conmigo, no había nadie a una distancia de setenta millas, muy adentro en las montañas.
Y estaba yo buscando por la cima de la montaña, pues el alce no había bajado. Ellos no tuvieron tormentas. Y en esa época del año habrá una—una tormenta; lloverá un rato y luego nevará un rato, y luego el sol saldrá y la derretirá toda, y demás.
Y se levantó una tormenta. Y yo me paré detrás de un árbol. Y después que la tormenta hubo pasado, salí de detrás del árbol y miré y el sol se estaba ocultando a través de la hendidura de las rocas en el oeste. Y salió un arco iris porque la siempre verde estaba congelada en lo alto. Y salió un arco iris a través del valle. Y pensé: “Oh Jehová Dios, allí está Tu promesa”. El arco iris es un pacto. El pacto fue con Cristo.
66 Juan lo vio a Él y Su rostro era como de piedra de jaspe y cornalina, el arco iris estaba sobre Él, el Primero y el Último. Y me llené tanto de gozo. Me pueden llamar un aleluya después de esto. Pero yo puse mi rifle en el suelo. Y entonces un lobo gris comenzó a aullar sobre el lado de la montaña. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]…?… su compañera le contestó al pie de la montaña.
La mamá de mi madre vino de las reservaciones aquí. Mi conversión no sacó eso de mí. A mí me encanta el bosque, la naturaleza.
Y cuando el lobo empezó a aullar y su compañera a contestar, yo comencé a llorar. La tormenta había separado la grande manada de alce, y podía oír a los machos bramando el uno al otro. Era como el cielo.
67 Puse mi rifle en el suelo. Corrí alrededor y alrededor y alrededor de ése árbol. Si hubiese habido alguien en el bosque, hubieran dicho que yo me había escapado del manicomio. A mí no me importaba lo que… Yo estaba adorando a mi Creador. Yo podía oírlo a Él en el llamado del lobo. Podía oírlo a Él en el llamado del alce. Podía verlo a Él en el arco iris. Podía verlo a Él mientras el sol se estaba ocultando. Por todas partes estaba Dios.
Yo me sentí igual que Pedro: “Es bueno estar aquí”. Pero un poco más abajo del monte por supuesto, había enfermedad esperando.
68 Y mientras yo estaba adorando a Dios, resultó que me fijé y oí a una pequeña ardilla de pino. Y, oh, estaba haciendo tanto ruido, como que iba a herir a alguien. Era simplemente una ruidosa, sentada en el tronco de un viejo árbol caído.
Y estaba haciendo chátara, chátara, chátara. Y pensé: “Pequeña, ¿por qué estás tan alborotada?” y estiraba sus ojitos de lado y miraba abajo. Y pensé: “Seguramente tú no me tienes miedo a mí. Lo único que sé es que tú eres el policía de abrigo azul del bosque. ¿Por qué estás haciendo tanto ruido?”
69 Pero me di cuenta que no me estaba ladrando a mí. Durante la tormenta un águila enorme había sido forzada a bajar. Un águila… Un profeta en la Biblia es un águila. Él sube más alto que otros pájaros, y puede ver muy lejos, cosas viniendo.
Y había sido obligada a bajar. Y la gran águila dio un salto. Sus enormes ojos grises me miraron y miró a la ardilla. Y pensé: “Dios, ¿por qué hiciste que dejara de gritar? Yo te veo a Ti en el arco iris y en todas partes, pero ¿dónde estás Tú en esta escena?”
Y miré a la gran ave. Y pensé: “Bueno, quizás Él está en el ave. Bueno”, pensé: “Hay una cosa, esa ave no parece estar asustada. Ella es el héroe”.
Dios no quiere cobardes. Él quiere a alguien que se pare firme. Él no quiere a alguien que está avergonzado de testificarle a su jefe. Él no quiere a alguien que tenga temor de decirle al doctor que Dios lo sanó. Él quiere un héroe.
70 Y yo podía ver que el águila no tenía temor. Le dije al águila: “Gran ave, ¿no tienes temor de mí?” Y ella miró a la ardilla de pino y me miró a mí. Pensé: ¿Por qué ella no tiene temor?“ Y seguí observando; ella continuaba moviendo sus alas, sintiendo sus alas. Pensé: ”Oh ya entiendo por qué no tiene temor“. Dije: ”¿Sabes que yo pudiera dispararte?“ Me miró. Y yo dije: ”Yo pudiera agarrar mi rifle y dispararte. ¿No tienes temor de mí?“ Ella simplemente continuaba sintiendo sus alas.
Pensé: “Allí está”. Dios le había dado a ella una manera provista en la cual ella confiaba. Y sabía, por medio de sus propias alas, que yo no podría tomar ese rifle más rápido de lo que ella pudiera irse entre esos arbustos y escapar de mi vista. Y ella confiaba en su poder dado por Dios. Y pensé: “Eso es correcto, Señor. El águila confía en su poder dado por Dios, pero ¿qué tal de un hombre con el bautismo del Espíritu Santo y temeroso de confiar en Dios con ese poder dado por Dios?” Él es un cobarde, no un héroe.
71 Y yo observé la enorme ave. Ella se cansó de escuchar a esa ardillita de pino porque si hubiera tenido algo de discernimiento, sabría que yo era su amigo. Yo la estaba admirando.
Y después de un rato, se cansó de escuchar ese chátara, chátara. Dio un gran salto, batió sus alas como dos veces y con eso ya estaba fuera del bosque. Y algo sucedió que me puso a gritar a mí. Ella nunca continuó batiendo sus alas de una iglesia a otra, de una denominación a otra, y brincar, brincar aquí y brincar, brincar allá.
¿Saben lo que hizo? Ella tenía un conocimiento que esas alas le fueron dadas con un propósito. Así que ella simplemente fijó sus alas. Y cuando venían las corrientes de aire, ella se remontaba con ellas. Y ella se fue más alto, alto, no batiendo sus alas, sino sólo sabiendo cómo fijar sus alas y remontándose con las corrientes de aire. Y siguió y siguió hasta que llegó a ser un punto pequeño.
Y yo me puse a llorar y a gritar otra vez. Dije: “Eso es, Señor. Oh, si nosotros tan sólo supiéramos cómo fijar nuestras alas de fe y montarnos en la corriente del Espíritu Santo y alejarnos de todo este chátara, chátara aquí de: Los días de los milagros pasaron. No existe tal cosa como la sanidad Divina. Y simplemente seguir subiendo hasta salir de la vista de todo esto”. Cánsense de ello y aléjense con las alas dadas por Dios que Él les ha dado a Uds.
72 Un día mientras cazaba (y estoy terminando), un amigo mío llamado Caul, Burt Caul, él era un hombre cruel. Pero con todo eso él me caía bien. Había algo dentro de él que me gustaba. Miren, estoy terminando. Estén en oración.
Él solía dispararle a cervatos pequeños sólo por ser malo. Ahora, la ley estipulaba que si Ud. quiere un cervato, pues, Ud. lo podía tener, uno al año. Pero Burt mataba como diez o quince al año sólo por ser malo. Yo solía ser guardabosques, como Uds. saben, por años. Y me encantaba la cacería. Yo soy un conservacionista. A mí me gusta cuidarla. Pero yo estaba en otro estado, New Hampshire.
Y un año cuando subí allá; Burt se había hecho un silbato. Y ese pequeño silbato, él podía hacerlo sonar igual a un pequeño bebé cervato llorando.
Y yo dije: “Burt, tú no vas a usar eso”.
Él dijo: “Oh, Uds. predicadores cobardes”. Sólo para ser malo, cruel, Uds. han visto hombres así. Ud. piensa que es grande, pero Ud. es pequeño.
73 Y él quería soplar ese pequeño silbato. Yo pensé: “Seguramente, él no lo hará. Pero un día mientras cazábamos, llegamos a un pequeño espacio abierto, y Burt metió la mano en su bolsillo e hizo chillar ese pequeño silbato. Éste sonaba como un pequeño bebé cervato llorando.
Y de repente, al otro lado del camino, una gama grande y hermosa, (esa es la madre venado), ella se levantó y miró. Y sus orejas bien grandes, y sus ojos marrones grandes y hermosos (y en estatura que sólo un amante de la naturaleza pudiera admirar), ella salió allí al claro, con esas orejas paradas y esos ojos buscando. Un bebé estaba en dificultad y ella era una madre. Y ella miró.
Yo vi a Burt jalar el perno de acción en su rifle para meter la bala. Pensé: “Oh, seguramente tú no vas hacer eso, Burt. Seguramente tú no pudieras hacer eso. Esa es una madre. Ella ciertamente acudiría al llanto de ese bebé”.
74 Y lo vi levantar el rifle y poner la mira telescópica exactamente sobre el corazón de ella. Y cuando él levantó el rifle, la gama madre lo vio. Mirando directamente en el cañón de ese rifle, sabiendo que aquello significaba la muerte.
Pero el llamado de ese bebé, había en ella un instinto de madre. No importaba que ella estuviera mirando la muerte, ese instinto de madre… Ella avanzó, sin importar si moría. ¿Dónde estaba ese bebé que estaba en dificultades?
“Y, oh”, yo pensé: “ese despliegue de heroísmo. Y Burt”, pensé yo: “¿tú vas hacerlo, Burt?” Y volteé mi cabeza y dije en mi corazón: “Amado Dios, no permitas que él haga eso. ¿Cómo puede él hacerlo, sabiendo que hay algo en el la madre venado que la hace a ella buscar al bebé? No importaba cuál era el precio, el bebé estaba en dificultades.
75 Si eso surtiría el efecto en una madre venado cuando un bebé venado está en dificultades, ¿qué no hará en un hombre con el Espíritu Santo cuando la iglesia de Dios está en dificultad? ¿Haría eso que Ud. muestre sus colores y ame al Señor? ¿Hará que Uds. dejen sus peleas y pongan a un lado las diferencias? ¿Haría que Uds. desechen sus supersticiones y le crean a Dios?
76 Y mientras oraba, me preguntaba por qué el rifle no disparó. Y miré alrededor, sabiendo que Burt era un tirador certero, escuchando, oír el rifle disparar en cualquier momento, no obstante orando que él no lo hiciera. Pensé que había algo así como una quietud. Y cuando miré, el rifle estaba haciendo así. Él se volteó; las lágrimas bajaban por sus mejillas. Él colocó su rifle en el suelo y estiró la mano y me agarró de las manos.
Él dijo: “Billy, no puedo soportarlo más. Estoy vencido. Yo sencillamente no puedo soportarlo más”. Y allí sobre un montoncito de nieve, yo lo guié a él al Señor Jesús por causa de que una madre venado mostró el despliegue de lo que ella era.
77 ¿No desea Ud. mostrarle un despliegue al mundo de lo que Ud. está hecho? Dios está buscando héroes. Él está buscando gente que se parará firme y le creerá a Él. Y que Ud. pueda hacer eso en esta noche es mi oración, mientras inclinamos nuestros rostros por un momento. La organista, si es tan amable, sólo una pequeña música… Quiero que todos los cristianos oren.
Me pregunto esta noche, con cada rostro inclinado y todo ojo cerrado, si hubiera alguien aquí que diría con una mano levantada: “Jesús de Nazaret, yo quiero llegar a ser un verdadero siervo Tuyo. Y en esta noche, yo quiero mostrar cuánto te amo. Y yo voy a levantar mi mano a Ti pues quiero que Tú perdones mi vida pasada. Y yo quiero aceptarte a Ti en esta noche como mi Salvador personal”.
Dios le bendiga, allá arriba. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Alguien en el piso de abajo, aquí; alrededor del… Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Eso es correcto. Estén en oración. Dios lo bendiga a Ud., señor.
78 “Yo ahora quiero tomar mi posición como un testigo. Tomo mi posición. Yo quiero desplegar ese sentimiento que está dentro de mí ante hombres y mujeres de este mundo, que yo amo al Señor Jesús. Y de hoy en adelante yo desplegaré mi heroísmo como un cristiano. Y yo quiero llegar a ser un verdadero cristiano ahora mismo. Y yo estoy levantando mi mano a Ti, Dios, para que Tú me veas. Yo sé que Tú me verás. Y yo quiero ser recordado en oración”. ¿Hay otro? Dios le bendiga. Dios le bendiga a Ud. y a Ud. A Ud., señora. A Ud., señora. Eso está bien. Muy bien, ¿hay otro antes que terminemos? Quiero orar por Ud. ¿Hay uno…? Dios lo bendiga a Ud., señor. Dios lo bendiga, señor. Muy bien, sólo esperando un momento…
¿Hay un descarriado que diría: “Yo estoy avergonzado de mí mismo, hermano Branham. Dios, Tú sabes que estoy avergonzado de mí mismo en estos momentos, Tu Espíritu me está redarguyendo. Yo he visto muchas ocasiones en las que debiera haberme parado por Cristo y no lo hice. Desde esta noche en adelante, por Tu ayuda, yo me pararé firme. Yo también voy a levantar mi mano por ayuda, Señor?”. ¿Lo hará Ud., descarriado? Dios le bendiga, señora, allá en el balcón. Dios la bendiga, damita. Dios lo bendiga a Ud., señor.
79 Muy bien. Si hay alguna necesidad del bautismo del Espíritu diga: “Hermano Branham, yo necesito la plenitud del Espíritu de Dios en mi vida para que me dé valor para pararme firme en estas horas de prueba. Yo he tratado, pero fallo y quiero que Dios me llene con el Espíritu Santo y me adopte dentro de Su familia, de manera que yo pueda ser un soldado verdaderamente valiente”. ¿Levantaría Ud. su mano a Dios y diría: “Ese soy yo?” Dios les bendiga. Docenas de manos. Ahora, oremos.
80 Nuestro Padre Celestial, te damos gracias. “La fe viene por el oír, el oír de la Palabra de Dios”. Te damos las gracias por éstos en esta noche. Yo no los conozco. Tú sí. Pero ellos levantaron sus manos, decenas, indicando así que ellos querían recibirte a Ti como su Salvador personal. Y Tú has dicho que: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Y luego Tú dijiste: “Todo el que viene a Mí, Yo le daré Vida Eterna. Ninguno puede arrebatarlo de Mis manos. Yo lo levantaré en los últimos días”.
Y, Padre Dios, yo estoy citando las Palabras de Tu propio Hijo. Él dijo: “El que oye Mis palabras y cree en El que me envió, ha (tiempo pasado) pasado de muerte a Vida”. Dios, esa es Tu Palabra. Tú viste cada mano que se levantó. De acuerdo con Tu Palabra, ellos han pasado de muerte a Vida. Ellos creen. Ellos han levantado sus manos como testigo, una señal. Y yo ruego, Dios, que Tú los recibas a ellos en el Reino de Tu propio Hijo amado esta noche.
81 Y al final de este servicio, que cada uno de ellos pasen al frente alrededor del altar, y oren, y te den las gracias; pues hay mucha gente sobre la tierra que nunca, nunca aceptarán a Cristo. No que Dios no quiera, sino que por previo conocimiento Él lo sabía, y ellos fueron predestinados para esta condenación, dice la Escritura. Pero qué privilegio tiene el hombre a quien Dios toque en su corazón y lo invite a venir a Su propio Hijo amado. Y Jesús dijo: “El que a Mí viene, no le echo fuera”.
Pero el Padre… Y es un regalo del Padre para el Hijo. Y el Hijo prometió guardarlos mediante Su propia Sangre. Dios, guarda a éstos que levantaron la mano. Y si yo he hallado gracia en Tus ojos, oye la oración de tu siervo inútil. Pido esta bendición en el Nombre de Jesús. Amén.
82 ¿No hace eso que se sientan realmente bien? El Espíritu Santo… Ahora, cada uno que levantó su mano, junto con los otros, al final… Yo no iba a tener un servicio de oración. Si puedo encontrar a Billy Paul, yo… él estaba diciendo que fue a, creo yo, a la iglesia hoy para repartir tarjetas pero se lo olvidó. Si no lo hizo, hay algunas para repartir de todos modos. Creo que hay algunas que quedaron de anoche. Yo… ¿Dónde está él, hermano Wood? Oh, discúlpeme, él estaba detrás de mí. ¿Repartiste tarjetas de oración…?… hasta la cien.
83 Muy bien. ¿Cuántos creen que el Señor Jesucristo prometió encontrarse donde quiera que estuvieran dos o tres reunidos? Él lo prometió. Y Él dijo… Ahora, sí Él estuviera aquí esta noche y fuera… ¿Cuántos aquí nunca han estado en una de las pequeñas y humildes reuniones que el Señor me ha dado a mí, Su siervo inútil? Si Ud. nunca estuvo en una de mis reuniones, ¿levantaría Ud. su mano? Vaya, sólo miren las manos.
Entonces quiero tomar sólo un momento. Miren, amigos, hay cinco oficios en la iglesia: profetas, o evangelistas, pastores, maestros, y apóstoles o misioneros, como Uds. quieran llamarlos, ambos son la misma palabra. Dios colocó esto en la iglesia para el perfeccionamiento de la iglesia.
84 Ahora, quiero hacerles una pregunta a Uds. los nuevos. ¿Uds. creen que Jesús se levantó de entre los muertos? ¿Lo creen, Uds. los nuevos? Muy bien. ¿Dice la Biblia en Hebreos 13:8 que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Sí, así es. Bueno, entonces, si Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en actitud, el mismo Jesús. ¿Es correcto eso?
85 Bueno, ahora, si nosotros quisiéramos saber si hay toda… Hay toda clase de religiones en el mundo. Pero solamente hay una (y ellos simplemente están formando credos de eso), y esa es la religión cristiana cuyo Fundador de ésta religión aún está vivo. El resto de ellos están muertos. Los mahometanos, Buda, todos los demás están muertos y en la tumba.
Pero Jesús es el Único que tiene una tumba vacía. Él está vivo. Y Él está con nosotros. Él prometió, cuando estuvo aquí en la tierra… Ahora, escuchen atentamente. ¿Dijo Él que las cosas que Él dijo, que nosotros las haríamos también? ¿Prometió Él eso? ¿Dijo Él: “Un poquito y el mundo (eso es el orden mundial, miembros de iglesia y demás), no me verá más?” ¿Dijo Él eso? “Mas vosotros me veréis (esa es la iglesia, el cuerpo. ¿Es correcto eso?), pues Yo estaré con vosotros”, y Él dijo: “Y en vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto?
86 Entonces, si Él está obrando… Entonces si la única cosa diferente en Jesús, Su cuerpo corporal está sentado a la mano, a la diestra de Dios en el trono de Dios. Ese no es el trono de Jesús; es el trono de Su Padre. Su trono… Él es el heredero, hereda eso. Él tiene el trono de David. Pero Él está en el trono de Su Padre, esperando. “Y el que venciere se sentará conmigo en Mi trono, así como Yo he vencido y estoy sentado en el trono de Mi Padre”.
Ahora, Él está esperando allá en un cuerpo corporal, pero Dios envió Su Espíritu de regreso para estar en la iglesia.
87 Ahora, si yo les dijera que el espíritu de John Dillinger estuviera en mí, Uds. esperarían que yo tuviera pistolas grandes y sería un bandido. Si les dijera que el espíritu de un artista estuviera en mí, Uds. esperarían que yo pintara estas montañas. Si les dijera que el espíritu de un mecánico estuviera en mí, Uds. esperarían que yo oyera su carro y supiera lo que estaba mal. Si les digo que el Espíritu de Cristo está en mí, Uds. esperarían que yo hiciera las obras de Cristo. Eso es correcto. Eso es lo que miran las iglesias, no para tener credos, sino para tener el Espíritu de Cristo.
88 Ahora, ¿qué hizo Cristo cuando Él estuvo aquí en la tierra? Quiero preguntarles; ahora, esto es para los nuevos. ¿Dijo Cristo que Él era un sanador? No. ¿Tomó Cristo el crédito por sanar al enfermo? No. ¿Qué dijo Él? “No soy Yo que hace las obras, es Mi (¿qué?), Padre que mora en Mí. Él hace las obras”.
Y Jesús fue interrogado. Y aquí está lo que Él dijo en San Juan 5:19, “De cierto, de cierto, os digo, que el hijo no puede hacer nada en Sí mismo”. ¿Dijo Él eso? San Juan… ¿Cuántos han leído eso? Veamos sus manos. San Juan 5:19.
Él pasó entre muchos lisiados y cojos y no los sanó. Y Él sanó a un hombre que sólo estaba acostado en un jergón. Y Él fue interrogado porque el hombre cargara su lecho, y por supuesto me imagino que también por no sanarlos a todos ellos y lo demás. Pero Él pasó por allí y sólo sanó a ése y se fue. Y ellos se preguntaban por qué Él lo hizo. Y Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre (¿es correcto eso?), eso hace el Hijo juntamente.
89 Luego la Palabra de Dios, que es infalible prueba que Jesucristo no sanaba a nadie hasta que Dios le mostraba a Él una visión sobre qué hacer. Encuentren un solo lugar en la Biblia en donde un profeta alguna vez hizo algo sin que Dios le mostrara qué hacer. No es el hombre; es Dios. Aun Dios no reconoció la carne de Su propio Hijo para darle a Él libre albedrío para todo lo que Él hacía. Él simplemente hacía según el Padre le decía.
90 Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, cuando al principio Él comenzó Su ministerio (esto es para los nuevos), un hombre llamado Felipe fue convertido. Y él rodeó la montaña y encontró a Natanael debajo de un árbol orando. Y lo trajo de regreso a la reunión.
Y él estaba parado en la audiencia o en, ahí en una línea de oración, o donde sea que fue. Y Jesús lo miró por primera vez en la vida, así físicamente, y dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Él lo miró a Él. Dijo: “¿Rabí, cómo supiste Tú quién era yo? ¿Cómo supiste Tú que yo era un hombre honesto?” Él podía haber sido un maleante. Él podía haber sido un incrédulo. Él podía haber sido un griego. Casi todos ellos se parecían, con esas barbas largas y vestían igual. “¿Cómo sabías Tú que yo era honesto y recto y lo demás?”
Él dijo: “Pues, antes que Felipe te llamara (treinta millas rodeando la montaña), cuando tú estabas debajo del árbol, Yo te vi”. Qué ojos, ver a través de la montaña, a treinta millas de distancia, y verlo a él debajo del árbol cuando Felipe llegó.
Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
91 Eso fue el ministerio de Jesucristo ayer. Si Él es el mismo hoy, es Su ministerio hoy. ¿Es correcto eso?
¿Qué dijeron los judíos, los incrédulos, que se suponía que eran creyentes, las grandes éticas, los maestros de aquel día, los grandes sacerdotes, y sumos sacerdotes, y eruditos, y los estudiantes de seminarios que conocían la Biblia desde la A hasta la Z? ¿Qué dijeron ellos que era? Ellos dijeron: “Es el diablo, es beelzebub”.
Y Jesús dijo: “Uds. hablan eso en contra Mía, el Hijo del Hombre, Yo les perdonaré. Pero cuando el Espíritu Santo haya venido y haga la misma cosa, si Uds. hablan una palabra en contra de Eso, jamás les será perdonado ni en éste siglo ni en el venidero.
92 Y estamos viviendo en la dispensación del Espíritu Santo donde Cristo ha sido glorificado y el Espíritu Santo está aquí. Eso es lo que Él dijo. Así que tengan cuidado ahora. No juzguen. Yo no diría nada y me iría si no creyera. Pudiera ser… Ud. no puede creer si Ud. no es un creyente.
Un hombre dijo no hace mucho: “A mí no me importa lo que suceda; yo no lo creo”.
Yo dije: “No es para incrédulos, es para creyentes”. Eso es todo. No es para incrédulos. No fue dado para ellos.
93 Ahora. Él encontró a una mujer en el pozo, y ella era una samaritana. Y Él envió a Sus discípulos. Y la mujer salió para buscar agua. Él dijo: “Tráeme de beber”. En aquel entonces había una ley de segregación, así como los de color y los blancos hoy en día. Él dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. los judíos le pidan a los samaritanos tal cosa. Nosotros no tenemos trato el uno con el otro”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua que tú no vienes aquí a sacar”.
94 Y la conversación siguió así para hacer contacto con su espíritu. Ahora, Él iba camino a Jericó pero tenía que pasar por Samaria. Vean, el Padre lo había enviado a Él a Samaria. Y la mujer salió; Él no sabía qué decir. Entonces Él encontró en dónde estaba su problema. ¿Sabe alguien cuál era su problema? Seguro. Ella era una mala mujer. Ella tenía un montón de maridos. Ella había estado casada y se divorció, y se casó y se divorció, y lo demás.
Él dijo: “Tú… ve y trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto, tú has tenido cinco”.
95 Ahora, ¿qué dijo esa mujer? ¿Dijo ella: “Tú eres beelzebub?” No. Esa pobre pecadora penitente, ella dijo: “Señor (¡Escuchen!), me parece que Tú eres profeta”. Ella dijo: “Ahora, nosotros sabemos, nosotros los samaritanos sabemos…” Desde luego ella acababa de decir que—que Jacob era su padre, y lo demás, el cual había cavado el pozo. Los estudiantes de la Biblia seguramente me pueden seguir en ello.
Dijo que: “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga…” ¿Uds. creen que Jesús era el Mesías? Ella dijo: “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará éstas cosas. Él nos dirá éstas cosas. Pero ¿Tú quién eres?”
Él dijo: “Yo soy Él”.
Y ella entró corriendo a la ciudad y dijo: “Vengan a ver a un Hombre que me dijo lo que yo he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?”
96 Si esa fue la señal del Mesías allá, y Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, es la señal del Mesías hoy. ¿Es correcto eso? Él no era un sanador. Él no reclamaba ser un sanador. Él dijo: “Yo sólo hago lo que el Padre me muestra”.
Y así a través de todas las Escrituras pudiéramos nombrar lugar tras lugar, tras lugar, y cada vez era lo que el Padre mostraba. Porque las Escrituras no se contradicen.
97 Jesús dijo con Sus Propias Palabras, de manera que Ud. puede poner su confianza en Ella: “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestra primero”. Él estaba parado en una audiencia; una mujer tocó Su manto. Y Él dijo: “¿Quién me tocó?” Él no lo sintió físicamente.
Y Pedro lo reprendió. Después de que todos negaron, la mujer y todos, dijo: “Yo nunca te toqué”. La mujer estaba asustada.
Pero Él dijo: “Yo me debilité”. Virtud salió. Virtud es fuerza. “Yo me debilité. Alguien me tocó”. Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer. Eso es discernimiento. Él encontró a la mujer.
Ella había tenido un flujo de sangre y fue sanada: “Tu fe te ha salvado”. ¿Pueden ver esa misma palabra: “Salvado”? Salvada físicamente. Salvada espiritualmente, la misma palabra es “sozo”. ¿Es correcto eso en el griego? Sozo, es interpretado igual cada vez: sanado o salvado, la misma palabra griega, sozo, salvado. Muy bien. “Tú fe te ha salvado. Yo nunca lo hice. Yo nunca tuve nada que ver con ello”. Ella usó el don de Dios. Dios nunca usó Su propio don.
98 Pero miren, en la sanidad de Lázaro, o en la resurrección, Dios usó Su don. Dios simplemente levantó Su don y dijo: “Hijo, de aquí a cuatro días (por medio de una visión)”, Él dijo: (el Padre lo mostró) “Lázaro va a morir. Tú vete de aquí. Yo te traeré de regreso y Tú ve a la tumba y resucítalo”. Jesús simplemente fue y obedeció al Padre.
Ellos dijeron: “Señor, ven y sánalo. Él está enfermo”.
Jesús simplemente siguió adelante. Después que el tiempo se cumplió, lo cual Dios le había mostrado (pues Él dijo que Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba). Él dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”.
Ellos dijeron: “Oh, él está descansando bien”.
Él dijo: “Él está muerto. Y por causa vuestra estoy contento que Yo no estaba allá. Uds. me estarían pidiendo que orara por él cuando yo sabía que no era correcto que yo orase por él. Pero voy a despertarle”. Y cuando Él se paró frente al sepulcro: Él dijo: “Padre, te doy gracias que ya me has oído. Pero sólo dije esto por causa de aquellos que están parados alrededor. ¡Lázaro, ven fuera!” Y sucedió.
99 Allá Dios usó Su don. Pero Él no tenía visión, y la mujer lo tocó a Él, y entonces la mujer usó el don de Dios. Jesús no dijo: “Cuán mayor fue el milagro de resucitar a Lázaro que el de la mujer siendo sanada”. Dios allí usó Su don. Pero la mujer usó el don de Dios en este caso.
Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿puede Él ser tocado otra vez? ¿Puede? ¿Dice la Biblia que Él puede? La Biblia dice: “Él es un Sumo Sacerdote (en Hebreos) que puede ser tocado por el sentir de nuestras enfermedades”. ¿Es eso Escritural? Entonces Uds. pueden tocarlo a Él en esta noche. Él puede hablarles a Uds. así como le habló a ella. Si Él es el mismo. ¿Uds. lo creen?
100 Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿Uds….? Yo confío que Él lo hará por estos bebés recién nacidos aquí que acaban de entrar en el reino, de manera que Uds. vean que su fe que Uds. han profesado en esta noche al levantar su mano, que Uds. profesaron fe en Jesucristo y le hicieron una promesa a Dios de que le servirían a Él el resto de sus días; para que Uds. puedan saber que no están en error. No aceptar a Buda, Mahoma, o cualquiera del resto de ellos puede producir esto. Pero Jesús puede probar aquí mismo esta noche que Él está aquí con nosotros. Y Su vida fue reproducida ahí entre Su pueblo.
101 Ahora, en una ocasión ellos venían de Emaús después que Él estuvo muerto y hubo resucitado. Ellos no sabían que Él había resucitado.
Y mucha gente hoy que realmente lo aman a Él, no saben que Él ha resucitado. Ellos piensan que Él está muerto. Que sólo es una historia. Que ellos se llevaron Su cuerpo. Y sin embargo ellos le aman.
Pero Él caminó y conversó con ellos. Y ellos no lo sabían. Pero cuando Él los tuvo a ellos solos en la pequeña posada (¡Ahora vigilen!), Él cerró las puertas e hizo algo, que más nadie lo hizo así. Y al hacer esto, esa es la misma manera en que Él lo hizo cuando estuvo aquí antes de Su crucifixión, y ellos reconocieron que era el Señor resucitado. ¿Es correcto eso?
102 Ahora, mi oración por Uds. en esta noche, es que Jesús venga aquí y haga algo igual como Él lo hizo antes que Él fuera crucificado, de manera que Uds. entiendan cabalmente que Él se ha levantado de entre los muertos y es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo no estoy aquí para hacer pedazos sus organizaciones. No estoy aquí para hacer otra cosa sino ayudar a sus organizaciones. No estoy aquí para esparcir a su pueblo. Estoy aquí para juntar el pueblo con el Pastor: Cristo Jesús.
Quédese en cualquier iglesia que Ud. desee, pero ame al Señor. Tenemos suficientes denominaciones, y finas, y todas tienen buenas intenciones. No existe ninguna denominación cristiana aquí en la tierra que tenga malas intenciones. Oh, ellos discuten y se enfadan como un montón de jóvenes, pero, por cositas insignificantes como las de un montón de niñitos. Pero en todo ello, ellos son los hijos de Dios.
El diablo se mete entre ellos y causa mal genio en todo, pero Dios los ama. Así que si Dios puede amarlos a ellos, Uds. ciertamente deberían hacerlo también. Así que ámenlos de todas maneras. Si eso no está en su corazón, entonces Ud. debió haber levantado la mano (correcto), y debió haberse dirigido hasta acá. Así que ame a la gente.
103 Nosotros estamos aquí tratando de hacer ¿Qué? Fortalecer la fe del cristiano.
Dejar que el pecador vea que no es nada, algo grande que fue sólo alguna clase de… Como dijo cierto individuo: “Y la única razón que sabemos que somos salvos es por medio de escritos antiguos”. Un incrédulo me dijo eso.
Yo lo tomé de la mano y le dije: “Señor, yo tengo algo más que me vindica a mí que escritos judaicos, porque esos escritos son hechos manifiestos por la resurrección de Jesucristo”. Eso es correcto.
104 Ahora, si Él viene… Yo no digo que Él lo hará. Yo no tengo control. Él dirige Sus propios negocios. Yo no le digo a Él; Él me dice a mí. Yo no lo dirijo a Él; Él me dirige a mí. Pero es un don al cual uno se rinde. Miren este micrófono. Uds. están oyendo mi voz claramente. Pero ése micrófono está mudo hasta que alguien lo utiliza. ¿Es correcto eso? Él no puede hablar solo. Esa música que escuchamos; es muda a menos que alguien la toque. Asimismo sería yo. Cómo…
105 No hay una persona aquí que yo conozca aparte del Sr. Cook, sentado allí mismo, el hermano Cook. Creo que él es el único ministro en ese grupo que yo conozco, con excepción de mi hijo y éste hombre aquí, y el Sr. y la Sra. Wood y mi nuera, sentados allí al final de los asientos, aquí abajo. Son las únicas personas que veo que conozco. Todos Uds. son desconocidos para mí. Yo no los conozco a Uds. Pero diré esto: Si Ud. es un pecador o no, Cristo lo conoce a Ud.
106 Ahora, si Él viene y hace exactamente de la manera como Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra… Tomen el libro de Juan o cualquiera de la Biblia y léanlo. Si Él reproduce eso otra vez en los próximos quince minutos, dirá Ud.: “Entonces, Señor, yo estoy confiado, que siendo yo un cristiano, yo tengo la confianza de que puedo recibir lo que pida. Pues esta es Tu promesa. Y Tú estás vivo aquí, probando Tú mismo en esta noche, que Tú estás aquí para darme cualquier cosa de la cual yo tengo necesidad y te la pida”.
¿Lo hará Ud.? Levante su mano a Él si lo hará. Que el Señor añada Sus bendiciones. Una vez más para orar.
107 Padre Celestial, ahora hay cien personas sentadas aquí en la audiencia con tarjetas en sus manos. Probablemente hay varios cientos allí que necesitan Tu toque.
Y yo te ruego, Padre precioso, que de alguna manera, que esta noche nosotros juntos… No importa cuánto y me rendiría y Tu Espíritu vendría sobre mí, si estas personas no creen, nada podría suceder. Es la fe de ellos. Porque cuando Tu Espíritu Santo estuvo en Tu Hijo, Cristo Jesús, cuando Él tuvo el Espíritu sin medida, Él entró en su región, y dice la Biblia que muchas obras poderosas no pudo hacer Él por causa de la incredulidad de ellos.
Ahora, Yo ruego, Dios, que no sea así aquí en esta ciudad. Este hermoso lugar donde vive gente maravillosa, una ciudad pequeña, pero un pueblo maravilloso.
Y te ruego que Tú derrames Tus bendiciones sobre ellos. Y confirma Tu Palabra entre ellos en esta noche para que ellos puedan ver que su esperanza en Cristo Jesús no es mítica. Que no es simplemente una historia como de Santa Claus, sino que es el verdadero Hijo de Dios resucitado que vive entre nosotros en esta noche. Lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
108 Siento mucho mantenerlos esperando tanto tiempo. Sólo unos pocos momentos ahora… Todo lo que yo pudiera decir… Yo no soy un predicador. Soy… Hay hombres aquí que pudieran predicar la Palabra.
[Espacio en blanco en la cinta—Ed.] en la línea de oración. Porque la Biblia dice: “Vete y no peques más o una cosa peor vendrá sobre ti”. Y ¿qué es pecado? Incredulidad. “Ve y no descreas más o una cosa peor vendrá”. Muy bien. Traigan a su paciente o quien sea que…
109 Ahora, ¿quiere Ud. cambiar eso a “Sólo Creed” por favor, hermana? He estado predicando, Uds. saben, y es algo difícil cambiar de un don al otro. Y Uds. hermanos atrás en el rincón, si son tan amables, estén en oración por mí ahora, y todo alrededor, siento que es una audiencia grande, y ellos están parados por todas partes, detrás de mí, y allí adentro en el cuarto siguiente. Pudieran surgir visiones de cualquier parte. ¿Ven?
Son Uds. ¿Entienden todos ahora? No soy yo. Yo simplemente soy ungido pero son Uds. los que lo tocan a Él y Él entonces habla a través de mí. ¿Entienden eso ahora? No soy yo; es Él.
110 Ahora, aquí está parado un hombre. Nunca había visto al hombre en mi vida. Somos completos desconocidos; el resto de nosotros lo somos. Ahora bien, ¿qué si esto fuera un drama bíblico, y aquí estuviera Natanael a quien Felipe había traído a la reunión? Y que él estuviera parado allí, y Jesús estuviese parado aquí como yo estoy parado. Y qué si este hombre estuviera enfermo y el hombre dijera: “Yo… Jesús, yo creo que Tú eres el Hijo de Dios. Quiero que Tú me sanes”. Y que Jesús hubiese regresado la segunda vez, y estuviera parado como Él estuvo antes de Su crucifixión, y si estuviera parado aquí ¿qué le diría Jesús a él? ¿Lo sanaría Él? Tengan cuidado. (Estoy contento que Uds. sean una audiencia muy bien enseñada). Ciertamente que Él no lo haría. Él no podría. Él ya lo había hecho en el Calvario. Él no podría hacerlo otra vez. Él ya lo hizo.
Si Ud. está—si Ud. estuviera en un empeño—tuviera algo en una casa de empeño y Ud. lo hubiera redimido, y Ud. tuviera un ticket para mostrar que Ud. lo redimió, ¿cómo puede Ud. redimirlo la segunda vez? Ud. ya fue redimido de toda maldición que el diablo puso sobre Ud. Simplemente tiene que creerlo y aceptarlo.
111 Ahora, sean reverentes. Pero ¿qué haría Jesús? Él le hablaría a él. Uds. piensan que si… Miren, si Jesús, si el Padre le revelara a Él, como Él lo hizo a Felipe y Natanael, si Él lo hizo, Él podría hacer eso otra vez si acaso Él es el mismo. ¿Es correcto? Pero en cuanto sanarlo a él, ya ha sido hecho. ¿Es correcto?
Ahora, yo no sé el porqué el hombre está parado… Él pudiera ser un crítico. Él pudiera ser un incrédulo. Él pudiera ser un cristiano. Él pudiera estar necesitando ayuda económica. Él pudiera tener problemas domésticos. Yo no sé. No pudiera decirles. Nunca antes había visto al hombre. Y lo único que fue, es que alguien le dio a él una tarjeta de oración con un número y ese número resultó ser llamado y aquí está él parado.
112 Ahora, si Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces Él puede, si Él viene… Y Él lo conoce a Ud. Y Él puede decirme a mí, así como Él le mostraba al Hijo de Dios. Si Él es el mismo, Él tiene que… Vean, Jesús… Nosotros somos los (¿qué?) pámpanos; Él es la Vid. ¿Es correcto eso? ¿Uds. lectores de la Biblia saben eso? ¿Lleva el fruto la vid? Tengan cuidado. No, las ramas llevan el fruto. La vid solamente le imparte energía a las ramas.
Así que Jesús en esta noche no tiene ojos sino los míos y los de Uds. en la tierra. Él no tiene manos sino las mías y las de Uds. Él no tiene voz sino la mía y la de Uds. Y Él es el Espíritu en nosotros, y nosotros somos los pámpanos para llevar fruto a medida que Él nos imparte energía. ¿Es correcto eso? Ahora, esa es la manera como Uds. tendrían que hacer aquí.
113 Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. está haciendo una pausa; ¿por qué está Ud. vacilando, por qué está Ud. dándole largas al asunto? Lo estoy. Eso es correcto. Es que yo estoy esperando por Él. Si yo… si Él no viene a mí, yo simplemente le diré al hombre que oraré por él y eso… Traeremos al resto de ellos aquí arriba y oraremos por ellos y eso es todo. Él no ha… La unción no está sobre mí. Yo sé que está aquí en la plataforma.
Y yo—yo sólo por predicar así yo no puedo entrar en ella. Así que estemos en oración por un momento y esperemos en Él y creamos. Y tal vez yo le hable al hombre sólo un momento.
114 Ahora, señor. Supongo que somos desconocidos el uno al otro, ¿verdad? No nos conocemos. Pero Dios nos conoce a los dos. Y yo no tengo ni la menor idea por qué está Ud. aquí. Ud. se ve como un hombre muy saludable, en mi opinión. Y yo no tengo la más mínima idea por lo cual Ud. está parado allí. Pero… Y no quiero que Ud. aun piense en lo que Ud. está deseando. Sólo quiero que Ud. simplemente crea. Y crea que Jesucristo se ha levantado de entre los muertos y que eso lo concluye todo.
¿Ud. cree que el Evangelio que yo he predicado acerca de Él siendo resucitado de entre los muertos, Ud. cree que eso es cierto? Sí. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Ud. cree que lo que yo le he dicho es la verdad? ¿Ha leído Ud. ese libro mío que dice, donde el ángel dijo: “Si logras que la gente te crea…” ¿Ve? Bueno, eso es lo que Él me dijo a mí. “Si logras que la gente te crea”, no creer que yo soy Él sino creer que Él me envió. ¿Ve?
Así es como tiene que venir. Es un don. Y la actitud de Ud. hacia el don es lo que… Ud…. Si Él lo hace, entonces Ud. sabría que eso tiene que venir de un Ser sobrenatural. Así que es la actitud suya hacia ello.
115 Ahora, si la audiencia todavía puede escuchar y el ingeniero en el micrófono; esa Luz se está colocando entre mí y el hombre. Y yo estoy seguro que él está consciente de que algo está ocurriendo. El hombre se aparta de mí. Lo veo todo nervioso acerca de algo. Él está sufriendo de una condición nerviosa. Eso es cierto. Y el hombre está, especialmente cuando él está tratando de caminar a veces, él tiene algo que anda mal. Tiene artritis. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es cierto. Levante su mano, si eso es cierto. ¿Ud. cree?
Ahora, si uno hablarle más a él, más sucedería. ¿Ven? Les diré qué hacer. Si Uds. creen con todo su corazón ahora, va a depender de Uds. Yo quiero que Uds. pongan toda la fe que tienen en Jesucristo y crean ahora mismo. ¿Lo harán?
116 Ahora, veo al hombre otra vez. Él está caminando a través de una casa, pero hay algo más. Es una persona más joven. Es alguien que es allegado a él. Es un nieto, diría yo por el cual él está orando. Y el muchacho tiene algo en la cabeza; es un nudo, una protuberancia en la cabeza. Para que Ud. sepa que yo soy el siervo de Dios, diciendo esto humildemente, él tenía dos. Una disminuyó y hay otra. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR.
Eso es cierto, ¿no es así? Ud. sabe, señor, que yo no sabía acerca de eso. No hay manera en que yo… Algo está aquí, ¿es correcto eso? Algo está aquí con su hermano que lo conoce a Ud. Eso es cierto, ¿no es así?
Entonces Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Lo dijo Él? ¿Ud. me considera a mí un creyente? Entonces venga aquí sólo un momento. Permítame tomar su mano.
Padre Celestial, yo bendigo a este hombre en el Nombre de Jesucristo, para que Tú le des a él lo que sea que él deseaba. Lo pido con todo mi corazón en el Nombre de Cristo. Amén.
Dios le bendiga, señor. Vaya y crea, y reciba lo que ha pedido.
117 ¿Uds. creen? ¿Cuántos creen ahora? Gracias. Uds. verán cosas mayores que ésta entonces. Sólo vigilen. Miren, el Espíritu Santo está aquí. Y yo tomo a cada persona aquí bajo mi control en el Nombre de Jesucristo para la gloria de Dios.
118 ¿Cómo está Ud.? Yo nunca lo había visto a Ud., señor. Somos desconocidos uno al otro, me supongo. Pero Dios nos conoce a ambos. Él lo conoce a Ud.; Él me conoce a mí. Yo no lo conozco a Ud. Y tal vez Ud. no me conoce a mí. Pero hay Alguien que nos conoce a ambos. Y Ud. está consciente de que ese sentir que está viniendo sobre Ud. no es su hermano parado aquí.
Ud. tiene un buen espíritu. Ud. es un cristiano. Eso es correcto. Pero Ud. no está parado aquí por Ud. mismo. Ud. está parado aquí por alguien más: un hombre anciano. Ese es su papá. Y él tiene la sombra de muerte debido a un cáncer. Eso es correcto.
Y aquí está otra cosa. Hay cierta forma en la que Ud. está asociado con un púlpito. Ud. es un predicador. Eso es correcto. ¿Ud. cree ahora que Ud. está parado en la Presencia de Su Hacedor? Oremos.
Nuestro Padre Celestial, yo oro por este hombre y su deseo. Que él ahora comprenda que él está, quizás, en el contacto más cercano en que ha estado él alguna vez con Tu Hijo Amado, el Señor Jesús. Y yo te ruego que Tú le concedas el deseo de su corazón en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, señor. Tenga fe en Dios. No dude, sino crea con todo su corazón. Ud. verá la gloria del Señor.
119 ¿Es Ud. la dama? Yo no estoy fuera de mí, pero ¿es Ud. la dama a la cual debo hablarle? ¿Es ésta la dama, alguien allí en la línea de oración, o es ésta—ésta…? Muy bien. Ahora bien, si Uds. creen eso con todo su corazón y le piden al Señor, y creen que Jesucristo es el Hijo de Dios… ¿Uds. creen que estas cosas que Uds. ven y presencian con sus propios ojos son una señal de la venida del Señor Jesús ya pronto? ¿Dijo Él eso en la Escritura?
120 Jesús, cuando Él estuvo aquí la primera vez, Él dijo que Él lo hizo para que se cumpliera lo que fue hablado por los profetas muchos cientos de años antes, miles de años antes. Y esto está aconteciendo en esta noche para que se cumpla, lo que fue hablado por Jesús: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo”. Es para cumplir. La Palabra de Dios tiene que ser cumplida. El tiempo está a la mano.
121 Yo no la conozco a Ud., nunca la había visto, y Ud. no me conoce a mí, me supongo. Si eso es cierto, levante su mano. Nosotros no nos conocemos. Nunca hemos… ¿perdón? Nunca me había visto hasta esta anoche: es la primera vez que nos encontramos.
Pero Ud. es una creyente. Ud. es una cristiana. Y Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí una, por una mujer más joven. Y ella es familiar suyo. Y es su hijastra. Y ella tiene un caso muy malo de artritis. Y si Ud. cree que yo soy el profeta de Dios, Ud. misma acaba de recuperarse de una enfermedad. Y esa enfermedad era pulmonía. Eso es correcto. ASÍ DICE EL SEÑOR. ¿Ud. cree? Entonces venga.
Nuestro Padre Celestial, yo bendigo a esta mujer en el Nombre del Señor Jesús, para que Tu Espíritu Santo esté sobre ella y que ella pueda recibir esas cosas que ella ha pedido. Pues lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga, señora. Y reciba lo que pide.
122 Sean reverentes; tengan fe. Si yo les dijera a Uds. que yo soy el que está haciendo esto, sería un mentiroso. Esto es permitido por el Padre Celestial para cumplir Su Palabra.
Si Uds. me creen, Dios está testificando de que lo que yo he predicado es la verdad. Uds. pueden decir lo que quieran. Si Dios no testifica, Uds. tienen derecho a dudarlo. Pero si Dios da testimonio de que lo que se ha dicho es la verdad, entonces la duda lo hace a Ud. un pecador. A mí no me importa adonde Uds. vayan o cuánta religión reclamaran tener, Ud. es un incrédulo. Caifás era un incrédulo, religioso.
123 ¿Cómo está Ud., señor? ¿Me supongo que somos desconocidos, señor? Yo nunca lo había visto a Ud. en toda mi vida. Pero hay Alguien aquí que lo conoce a Ud. Él sabe todo acerca de Ud. y Él lo juzgará a Ud. en aquel día así como Él me juzga a mí. Y nosotros somos dos hombres que se han encontrado aquí. Y si Dios, con el permiso del Espíritu Santo, me revela a mí por lo cual Ud. está aquí, ¿lo aceptará Ud. como aquella mujer a quién Él le dijo cuál era su problema? ¿Y Ud. lo creerá con todo su corazón?
124 Damita, sentada allí mirándome tan seriamente con su mano en alto así, Ud. la que tiene puesto una cosita amarilla aquí: Ud. Ud. lo tocó a Él. Allí está la Luz, si alguien la puede ver colgando justo sobre la mujer.
La dama estaba orando. Y ella estaba pidiendo en su oración para que Dios hiciera que yo la llamara. Ella está sufriendo de un problema de mujeres, un problema femenino. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Si lo que yo dije es la verdad, mueva sus manos de un lado a otro.
Ud. tiene un flujo [secreción o supuración – Tran.] debido a eso, ¿no es así? Eso sucede en el baño donde sólo Ud. y Dios lo saben. Ud. tiene un absceso en el ovario. Si eso es correcto, mueva su mano de un lado a otro. Pero Ud. está sana ahora. Ud. ha tocado al Sumo Sacerdote. Vaya y la paz de Dios sea con Ud.
¿Entienden Uds.? La mujer sin ninguna tarjeta de oración, ni nada, no estaba en la plataforma. Ella tocó… En esta noche esa Escritura es cumplida ante los ojos de Uds. ¿Cómo pueden Uds. dudar?
125 Discúlpeme, señor. Yo solamente puedo ministrar a medida que Él me muestra. Yo sólo puedo decir lo que veo. No soy responsable por lo que sucede. Sólo soy responsable por lo que yo veo. Y yo digo lo que veo. Y lo que veo es la verdad, porque Él lo muestra. En cuarenta y siete años Él nunca ha dicho nada incorrecto. Y es que Él no puede decir nada incorrecto por cuanto Él es Dios.
Lo veo a Ud. tratando de entrar en algo. Ud. está en un torbellino espiritual. Ud. está deseando que yo ore por Ud. por un impulso espiritual. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR.
Yo no conozco su corazón, señor. Pero Dios sí conoce su corazón. Ud. sabe eso. Veo algo más: una gran costa o algo así. El agua se está moviendo. Y hay una persona por la cual Ud. está orando o que está lejos, una hermana suya.
Y ella está en alguna parte donde hay un oeste, es al oeste, es California. Y ella ha sido una gran obrera en la obra del Señor por mucho tiempo. Y está quedando ciega. Y Ud. quiere que yo ore por ella. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR.
¿Ud. cree? Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, yo te ruego que Tú ayudes a este hombre para recibir aquello que él ha pedido en el Nombre de Cristo, lo pido. Amén. No dude, señor. Vaya creyendo y así como Ud. ha creído igualmente recibirá. Amén.
126 Ahora, sean muy reverentes; oren; tengan fe en Dios.
¿Cómo está Ud.? Supongo que somos desconocidos uno al otro. Pero Dios nos conoce a ambos, señor. Y Ud. y yo tenemos que rendirle cuentas a Él. Y Él está permitiendo esto si Él ha de hacerlo. Yo no digo que Él lo hará. Él puede hacerlo. Yo no digo que Él lo hará.
Pero si Él me permite saber lo que está en su corazón y lo que Ud. quiere de parte de Dios, ¿Ud. cree que Dios a cambio estaría dispuesto a dárselo a Ud.? Si Él me puede permitir saber, cuando Ud. sabe que yo no lo conozco a Ud., Ud. cree que sería la voluntad de Dios entonces, que Él fue…?
¿Uds. en la audiencia creen lo mismo? Es la misericordia y bondad de Dios tratando de hacer que la gente le crea a Él y lo acepte. ¿No pueden Uds. creer eso?
127 Alguien fue sanado en ese momento. Hay una mujer anciana sentada allí con cabello canoso, anteojos. Ella tiene alta presión sanguínea. Y ella está orando para que Dios le quite la alta presión sanguínea. Eso es correcto. La damita con anteojos, las canas, con un vestido de apariencia azul, ¿no es correcto eso? ¿No estaba Ud. sentada allí orando en ese momento por… Levante su mano. Muy bien, ¿Ud. cree que lo recibe? Entonces puede tener lo que pide. Que el Señor lo conceda a Ud. Amén.
128 Señor, Ud. está deseando que yo ore por un crecimiento que está en Ud. Y el crecimiento está en su cabello, sobre su cabeza. Eso es correcto. Yo no sé si está visible o no, si se puede ver. Pero eso es por lo que Ud. quiere que yo ore. ¿Está visible? ¿Lo puede ver? Vamos a ver, bien.
¿Puede verlo alguien en la audiencia? Entonces hablemos con él nuevamente. Eso es algo que Uds. pudieran ver. Algún incrédulo pudiera decir: “Claro, cualquiera puede ver eso”. Déjenme hablarle al hombre. Que el Señor Dios revele algo más, quizás, que ellos no pueden ver.
Ese es el milagro es lo que Uds. no ven o que ellos no pueden ver. Cuando Pedro vino al Señor, Él sabía quién era él. Él sabía quién era su papá. Él dijo: “Tú eres Pedro, el hijo de Jonás”.
129 ¿Cree Ud. que Dios me pudiera decir quién es Ud.? ¿Lo cree? Su nombre es Orland Cross. Eso es correcto. ¿Ud. cree que Él sabe dónde vive ud.? Ud. vive en Wildwood 1401. Eso es correcto. Y Ud. asiste a una iglesia en algún lado que es una… no es una iglesia muy grande. Y hay un hombre de cabello canoso hablando y Ud. está… Asiste a su iglesia. ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora? ¿Lo aceptará Ud. a Él como su Salvador? Entonces venga acá.
Nuestro Padre Celestial, Jesús el Hijo de Dios, resucitado de entre los muertos; te ruego que Tú ayudes a este hombre y le concedas el deseo de su corazón, siendo que él ha venido humildemente y pido por misericordia. Oramos en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, señor. No dude ahora. Vaya creyendo con todo su corazón.
Muy bien, venga señor.
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