OBRAS DEL MENSAJE


Señores, Quisiéramos Ver A Jesús
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
57-0226
1 Buenas tardes, amigos. Oh, es tan bueno estar otra vez de regreso en Phoenix. Muy contento de ver las dos diferentes clases de calores que hay aquí: Una de ellas es la calidez de la gente, la cual siempre es la mejor; y yo acabo de llegar de donde la temperatura es de más o menos diez grados bajo cero. Así que la calidez aquí es de dos formas. Y en verdad que estoy contento de estar aquí esta noche.
Lamento no haber estado aquí anoche. El Hermano Jack me ayudará con esa carga. Yo tenía una reunión programada en Shreveport, y simplemente no pudimos manejar lo suficientemente rápido. Mi viejo Ford sencillamente no lo lograría, así que estuvimos contentos de llegar esta tarde aquí como alrededor de las dos y media, y de estar aquí esta noche en este lugar tan encantador, el Madison Square Garden, con todos Uds., gente encantadora, y para estas dos semanas de servicio. Oh, simplemente vamos a tener suficiente tiempo para servir al Señor Jesús. Y estamos tan felices por esto. Y este lugar donde el clima es tan agradable, las personas son agradables, y un espíritu maravilloso está aquí esta noche, y todos están felices. Pues, el Señor Jesús puede simplemente hacer maravillas por nosotros ¿verdad que sí? Lo estamos anticipando.
2 Y en el trayecto hemos estado orando, y hace un momento… Me he estado quedando en un hogar encantador, por este lado aquí al Oeste de Phoenix, y estaba en un pequeño patio esta tarde donde me tenían preparado un lugar en la parte de atrás para estudiar esta tarde y, oh, qué tiempo tan maravilloso. Así que yo estoy seguro que el Señor nos va a bendecir.
Y ahora, vamos a tratar de no retenerlos mucho tiempo cada noche para que así podamos regresar la siguiente noche. Yo sé que muchos de ustedes trabajan, y queremos respetar eso. Y ahora, para la primera parte de la semana de esta semana, y parte de la siguiente semana (Hay muchas personas enfermas que están aquí, tengo entendido), y vamos a tratar de orar por ellos. Y quizá la siguiente semana, el Señor mediante, nos gustaría entrar en algo de la preciosa Palabra, para una enseñanza, y para buscar el bautismo del Espíritu Santo, y para ver hijos nacidos en el Reino de Dios.
Yo en verdad creo que estamos viviendo en los últimos días. Y estoy muy feliz este día de saber que conocemos al bendito Señor Jesús.
3 El otro día estaba escuchando el reporte en uno de estos puestos de avanzada, o en donde sea que están los observadores terrestres, que observan los aviones. Y este hombre me dijo, él dijo: “Sabe, Hermano Branham”, dijo: “Ya no debemos decirle más a la gente que se meta en sus sótanos, o que se esconda en algún lugar”. Dijo: “Bueno, ellos tienen ahora una bomba, que cuando cae en una ciudad, eso haría un hoyo en la tierra que abarcará una área de ciento setenta y cinco pies [53.34 Metros.-Traductor], de profundidad por quince millas cuadradas alrededor de cualquier manera que caiga, [38.85 Kilómetros cuadrados.-Traductor], 15 millas cuadradas. Haría un hoyo en la tierra de ciento setenta y cinco pies de profundidad. Entonces ¿qué tanto más pudiera abarcar?”.
Bueno, yo dije: “Hermano, estoy tan contento de tener un refugio que le gana a todo eso”.
Él dijo: “Bueno, ¿en dónde pudiera encontrar algo que lo proteja de eso?”.
Yo dije: “Es un refugio que está hecho de plumas”.
Él dijo: “¿Un qué?”.
Le respondí: “Un refugio que está hecho de plumas: bajo Sus alas”. Por tanto, esa es la mejor protección que yo conozco.
Oh, qué día en el cual vivir, y hora para predicar el Evangelio, y para… simplemente un tiempo maravilloso.
4 Ahora, antes de ir a Su Palabra, inclinemos nuestros rostros solo un momento para orar. Nuestro bondadoso Padre celestial, venimos a Ti esta noche en la simplicidad de nuestros corazones para derramar ante Ti todo lo que está en nosotros. Te adoramos. Nosotros simplemente no pudiéramos vivir sin Ti. Simplemente te amamos. Y Tú simplemente eres nuestra vida.
Y oramos esta noche, Padre celestial, que Tú en Tu gran misericordia puedas extender Tu mano y tocar a cada pecador en el edificio. Y que cuando ellos salgan esta noche, que no se vayan de aquí como pecadores, incrédulos; pero que se puedan ir regocijando, felices, alabando a Dios.
Y oramos esta noche por cada descarriado que está en el edificio, que Tú extiendas Tu mano de misericordia, que cuidadosamente lo recojas, y lo pongas sobre Tu hombro, lo lleves con seguridad de vuelta al rebaño.
5 Y luego, Oh Dios, así como los discípulos oraron una vez justo después de Pentecostés (La gran persecución había comenzado), y ellos oraron y dijeron: “Oh, Señor, extiende las manos de Tu Santo Hijo para sanar a los enfermos y afligidos”. Y nosotros diremos eso esta noche, a medida que predicamos la Palabra. Extiende Su mano, y toca a los enfermos y afligidos, y que no quede ni una persona débil en nuestros medios al salir de aquí esta noche. Que cada uno sea sanado. Concédelo, Padre. Que los santos se regocijen al ver que en esta gran hora de prueba nuestro Dios todavía vive y tiene el mismo poder, y la misma autoridad, y Él mismo se ha probado vivo esta noche. Concede estas bendiciones.
Bendice a los ministros, a todos estos que están cooperando, a todos los ministros a lo largo de este valle, por todas partes. Y sencillamente que tengamos una gran reunión, Señor, solo el derramamiento del Espíritu Santo sobre las personas en este valle, y un gran avivamiento, al punto que las reuniones de oración sean detrás de los tallos de los cactus y por todos lados hasta que Jesús venga. Concédelo, Señor.
Ahora, oramos por las personas que nos permitieron tener este lugar, y oramos que Tú los bendigas. Y que todos juntos seamos agradecidos y te demos la alabanza a Ti. Lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús, Tu Hijo. Amén.
6 La fe es por el oír, el oír, por la Palabra de Dios. Y a medida que vemos que el día se acerca como está sucediendo ahora, yo estoy muy contento de saber que nosotros todavía tenemos la Biblia, la bendita Palabra eterna de Dios. Y no hay nada que vaya a tomar su lugar. Nunca habrá una denominación, o iglesia, o nunca habrá persona, o algún individuo que vaya a tomar el lugar de esta Palabra Escrita. Porque en el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
Y la Biblia solo son los profetas quienes por medio de un don de conocimiento, vieron anticipadamente lo que Dios habló desde antes de la fundación del mundo. Piensen qué tan hermoso. Antes de la fundación del mundo. Dios habló estas palabras. Fíjense, Él miró, y vio el gran acontecimiento que se acercaba y Él vio lo que había sucedido…
7 Y ahora, Él dijo: “En el principio era la Palabra”. Y antes de que pudiera ser una palabra, tenía que… ¿Qué es una palabra? Una “palabra” es un “pensamiento expresado”. Y Dios, en Su mente Él estaba pensando justo lo que iba a suceder, y luego después que Él la recibió en Su mente, y sin embargo todo aun no era oficial, porque estaba en Su mente. Pero una vez que Él la habla, no puede jamás retractarse. Es para siempre. Es una parte de Él. Y esa es la confianza que tenemos en Él, porque Él no puede retractarse de Su Palabra.
Nosotros tenemos que retractarnos, porque somos humanos. Cometemos toda clase de equivocaciones. Pero Dios no puede retractarse, porque Él es Dios, y Él es infinito. Él conoce todo. Él conoce el fin desde el principio. Y cuando miramos a través de estas preciosas líneas, cómo emociona nuestros corazones al saber que ellas son tan reales… tan reales.
8 Ahora, siendo que vamos a orar por los enfermos a la manera que yo oro por ellos, quiero leer solo una pequeña porción de la Palabra de Dios esta noche del capítulo 12 de San Juan, y como en el versículo 30 y el 31. Y ahora, confío que Dios añadirá… Discúlpenme. Este es el, versículo 20, versículo 21. Y que el Señor añada Sus bendiciones a medida que leemos.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
9 Acabo de ser notificado esta tarde, siendo que me estoy quedando con unos amigos, que Uds. han tenido unas grandes reuniones aquí en Phoenix, que muchos grandes evangelistas que pasan por esta hermosa ciudad. Y por cuando Uds. están geográficamente en el lugar que están, Uds. son una gente privilegiada en escuchar estos grandes evangelistas que pasan por aquí.
Y llegan en una época maravillosa, cuando son las estaciones de invierno, y llegan muchos turistas. Y Uds. han tenido el privilegio de sentarse bajo el ministerio de grandes hombres, y disfrutan cuando ven el anuncio que el “Hermano Tal y Tal estará en la ciudad”, cómo les hace sentir eso. Y yo sé que Uds. se regocijan, y yo me regocijo junto con ustedes.
Pero, oh, yo sé que hay Alguien que Uds. amarían ver por encima de todos: ese sería el Señor Jesús. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Yo no creo que alguna vez haya habido una persona que haya escuchado mencionar Su sagrado Nombre a través de labios, que no haya sido ese uno de los deseos de su corazón: “Quisiéramos ver a Jesús”.
10 A menudo me he preguntado qué habría hecho yo al estar parado allí aquel día y que lo hubiera escuchado a Él decir: “Venid a Mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”. Me he preguntado si podré vivir lo suficiente para ver el día cuando ellos puedan recoger esa palabra por la onda de radio, porque dicen que una vez que uno habla, eso jamás muere en la tierra.
Es igual a una piedrecita que se arroja al lago, y esas pequeñas olas siguen y siguen, y a veces al punto que el ojo humano ya no puede verlas más, pero aún en esa pequeña vibración, hasta que finalmente llega hasta la orilla. Y, oh, qué dulce sería escuchar a la radio captar esas vibraciones que salieron de esa palabra que todavía siguen en la tierra: “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados”.
Y a propósito, si nuestras voces continúan de esa manera, entonces nuestras propias voces atestiguarán por nosotros en el día del Juicio. Cuando las vibraciones de nuestras voces continúen aún, Dios tendrá un gran micrófono… o, el gran cristal allí, que captará cada vibración que nosotros… Y nuestras propias palabras nos juzgarán.
11 Y luego yo sé, tal vez, que no viviré para ver ese día cuando la radio capte esas pequeñas vibraciones de Su voz literal. Pero he anhelado ver ese día cuando yo lo escuche a Él decir esto: “Bien hecho, Mi buen siervo fiel. Entra en el gozo del Señor”.
Y si yo tengo una promesa en la Biblia de Dios… Si tan solamente pudiera vivir fiel a Él hasta ese día, eso es lo que Él prometió que diría. Y oh, yo espero ese día: “Bien hecho, Mi buen siervo fiel”.
Creo que estamos viviendo en una de las horas más grandiosas para el Evangelio que haya existido en la tierra. Yo creo que este es el tiempo de la cosecha, uno de los tiempos más grandiosos.
Me pregunto qué pasaría si San Pablo pudiera pararse en las calles de Phoenix esta noche, y viera las cosas que están sucediendo, que están sucediendo en el mundo. Me imagino que él predicaría día y noche, dando a conocer la Palabra, puesto que el tiempo está a la mano.
12 Al viajar alrededor del mundo, en las diferentes naciones, y viendo su condición… Parece que hay un gran drama que está a punto de comenzar. Y parece que todo se está acomodando exactamente en la escena donde Dios puede simplemente hacer que esa gran cosa cobre vida, de repente.
Deseo decir esto esta noche, que yo creo con todo lo que está en mí, que estamos a punto de tener uno de los más grandes sacudimientos que este mundo haya alguna vez atestiguado del derramamiento del poder del Evangelio. Todos los cielos se desatarán dentro de poco. Y recuerden, al mismo tiempo, todos los infiernos se van a desatar también.
Pero, oh, Ud. haga su decisión esta noche, y ponga su ancla en la Roca de las Edades… Qué hermoso es estar asentado en esa perfecta seguridad, el saber que todo está bien.
13 Y luego, en esta gran hora crucial a la que nos estamos ahora acercando, donde está aconteciendo todo en el gran mundo científico, y ellos están temblando, y el saber que estamos viviendo en el día cuando el Evangelio prometió grandes cosas para este día. Ahora, ¿son esas promesas verdaderas? O si son verdaderas, entonces debiéramos vivir por ellas; y si no son verdaderas, debiéramos alejarnos de ellas y encontrar lo que es verdad.
Ahora, esta Palabra ya sea que es verdad o no es verdad. Ahora, la Biblia nos enseña en Hebreos 13:8, que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, ya sea que eso es la verdad, o no es la verdad.
14 Ahora, si Él es el mismo, solamente hay una cosa que lo haría diferente a lo que Él era cuando caminó por las riberas de Galilea: eso es que Él no estaría en un cuerpo corporal. Ahora, ese cuerpo ha sido levantado, y está en el trono de Dios esta noche. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en Mi trono, así como Yo he vencido, y me he sentado con Mi Padre en Su trono”.
Y cuando Él venga, vendrá como la luz, saliendo del Este al Oeste. Y todo ojo le verá, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará, cuando Él venga.
Al venir en el camino esta tarde, cuando salí de nuestros cielos nublados del Este, y estaba mirando hacia arriba al azul brillante… Mi pequeña esposa se había ido a dormir a un lado de la pequeña camioneta. Y yo miré hacia los cielos y vi lo azul que era, volteé a mirar hacia atrás para ver qué tan lejos venía Billy. Y mientras miraba para atrás, miré en el vidrio, y vi un puntito del azul en mi ojo. Y pensé: “Me pregunto, siendo Dios tan grande, me pregunto si todos los cielos es solo el azul de Su ojo. Y ese sol a lo lejos, alrededor de la cual esta pequeña tierra gira, es la vista que está en Su ojo mirando por toda la tierra”.
Y ese es solo Su ojo. ¡Cuán grande es Él! ¡Cuán grande es Él! Él puede ver. Y yo pensé: “¡Oh, Dios, qué tan maravilloso eres!”.
15 Y luego la Biblia enseña que Jesús estuvo aquí en la tierra y vivió con nosotros durante treinta y tres años y medio y ascendió. Y después que Él… Antes de que subiera, prometió a Sus discípulos que Él mandaría el Evangelio a toda la tierra, y cada criatura sería testigo de ello.
Ahora, Él dijo: “Así como el Padre Me ha enviado, Yo os envío a vosotros”. Ahora, el Padre que envió al Hijo, salió junto con el Hijo. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. Entonces si Él había de estar… si la iglesia había de ser enviada en la misma medida que Dios envió al Hijo y el Hijo envió a la iglesia, entonces el Padre que salió con el Hijo: el Hijo va con la iglesia. Amén. Tiene que ser así. “Así como el Padre Me ha enviado para ser un testigo de Él, Yo los estoy enviando a Uds. para que sean testigos de Mí”, en otras palabras. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo: Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por lo siglos. ¡Qué cosa tan maravilloso!
Ahora, ya sea que eso es verdad o no es verdad. Ahora, Cristo… Yo sé que la iglesia falla, y la iglesia tiene debilidades, pero Cristo no tiene debilidades. Él no puede fallar. Él siempre será Cristo, el Hijo de Dios, el ungido, el Logos que salió de Dios. Él siempre será eso.
16 Y ahora, si Él es tan grande, tal como lo vemos a Él en Galilea, tal como lo vemos a través de la Biblia a medida que las paginas se van desenvolviendo. Y con esas promesas, me pregunto esta noche si nosotros como Su iglesia no tendríamos tanto derecho como esos griegos tuvieron, que subieron a adorar, y dijeron: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
Ahora, hay unas cosas en la Biblia que Dios quiere que nosotros desafiemos. Dios es un Dios Todopoderoso, y Él les da a Sus siervos la comisión de hacer grandes cosas. Y no debemos tener miedo de pedirle a Dios que haga grandes cosas, porque Él nos pidió a nosotros que hiciéramos lo imposible sin Él. Así que si Él nos pide que hagamos lo imposible, nosotros debemos tener al Dios Omnipotente para hacer esos imposibles. “Id a todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura. Estas señales seguirán a los que creen”. —lo imposible con el hombre. Y nosotros no debemos tener miedo de pedirle a Dios que guarde Su Palabra.
17 Ahora, estos griegos escucharon de Él, así que vinieron a verlo. Querían entender quién era Él. Dijeron: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”, le dijeron eso a Felipe, y Felipe fue y le dijo a Andrés, y finalmente llegaron al lugar donde podían ver a Jesús.
Ahora, me pregunto en esta noche en… Nos damos cuenta de esto, y todos somos conscientes de ello, queridos amigos, que este mundo, por todas partes, tiene tanto los pros y contras. Tiene a la persona verdadera, genuina y santificada de Dios. Y tiene gente que intenta personificar a los santos. Tiene vecinos reales, genuinos, y tiene algunos que intentan hacerse pasar por vecinos. Tiene personas que son verdaderos conductores de automóviles, y algunos que piensan que son conductores de automóviles. Y tiene tanto los pros y contras.
18 Ahora, esta noche hay un real Señor Jesucristo. Eso es tan cierto como esta Biblia es verdadera. Y ahora, si viéramos tan solo en la Biblia, por unos cuantos minutos… Y si estas promesas que Él hizo, si Él guarda esas promesas… Cuando la Palabra fue escrita hace dos mil años, y nosotros las vemos esta noche —esas promesas desplegándose delante de nosotros— entonces no queda nada sino creer con todo el corazón que Él es el Hijo resucitado del Dios viviente, que Él…
Ahora, yo he escuchado algunas grandes promesas. He escuchado de Buda, Mahoma, y a muchos de esos fundadores de diferentes religiones. Yo he estado en sus tumbas. Pero nunca ha habido uno que haya resucitado sino el Señor Jesús.
Ahora, cuando yo estuve en la India, ellos dijeron: “Oh, este ha resucitado, aquel ha resucitado, este nació virginalmente, y aquel nació virginalmente. Oh, nosotros…”.
Yo dije: “Uds. están tratando de comparar lo ridículo con lo sublime. Uds. no pueden probar eso”. Dije: “Pero yo puedo probarles que Jesucristo ha resucitado de los muertos y está vivo ahora mismo”. Sí, Señor.
¿Entonces no debiéramos ser el pueblo más feliz? Con razón nos podemos sentir de la manera que nos sentimos este noche. Con razón nuestros corazones pueden palpitar como una mariposa batiendo sus alas. Porque es la verdad.
19 Y estoy mirando a mi audiencia en esta noche, algunos son jóvenes, con su cabello negro, y algunos son ancianos y canosos. Y no pasará mucho tiempo cuando los jóvenes se vuelvan viejos. Simplemente no se necesita más que unas cuantas vueltas del sol. ¿Y qué es? Esta vida se va igual que un mito, como una historia que se cuenta, dicen las Escrituras. Pero después, si nosotros tenemos la bendita promesa que Dios nos levantará de nuevo, y nos hará perfectos, entonces ¿de qué preocuparnos? Pues, debiéramos estar felices, sobre todas las cosas.
Ahora, la única manera justa en la que pudiéramos… Si yo pudiera decir esto: Si Jesucristo, el Hijo de Dios, viniera esta noche a este edificio, y les probara a Uds. que Él ha resucitado de los muertos, que Él está aquí en Phoenix, Arizona, y en el edificio de Madison Square Garden… ¡Qué reto!
No me refiero a decir algo trabajado mentalmente, algo psicológico; me refiero al Señor Jesús, en Su Espíritu. Ahora, Él no vendrá en Su cuerpo corporal. Si lo hace todo ha terminado. Él pudiera venir en un cuerpo corporal antes de que esta reunión termine. Si lo hace —Gloria a Dios— nos iremos en el rapto, y estaremos con Él.
20 Pero Él nunca nos ha dejado. Él está aquí en el Espíritu, llamado el Espíritu Santo. Ahora, cuando Él guió a los hijos de Israel, Él estaba en una forma de Luz (Todos Uds. saben eso), una Columna de Fuego.
Cuando Él vino a la tierra Él era un hombre, bajó y vino en carne para quitar el pecado. Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Él se fue con Dios.
Después de Su resurrección, había un hombre quien lo vio. Después de Su resurrección, después que Él había ascendido a lo alto, y Su cuerpo había sido llevado de regreso a Dios, y estaba sentado en el trono, es allí donde un hombre lo vio. Y yo creo que está en Hechos el capítulo 8, o 9, más o menos por allí. Y el nombre de ese hombre era Pablo. Y él iba camino a Damasco, y una Luz (¿Es eso cierto?) lo derribó, justo a medio día, y él dijo: “¿Quién eres Señor, al cual estoy persiguiendo?”.
Él dijo: “Es a Jesús”. Él estaba en la forma de Espíritu.
Y esa es la forma en la que Él estará hasta que regrese en Su cuerpo corporal. Él estará en forma de Espíritu, una Luz. Dios es Luz. Él lo era en el principio. Él todavía es la Luz. Él se hizo carne, regresó a Luz, y será Luz hasta que Él venga en la carne. Y cuando Él regrese la segunda vez en carne, entonces nuestros cuerpos serán transformados, y serán semejantes al de Él, y estaremos por siempre con Él. ¡Qué cosa tan hermosa y de regocijo es esa!
21 Pero ahora, mientras Él está obrando con Su iglesia en la forma del Espíritu… Entonces si Su Espíritu está con nosotros, Él actuará exactamente igual como Él actuó cuando estuvo aquí en la tierra. Lo hará actuar a Ud. de la misma manera, porque ya no es el espíritu suyo; es Su Espíritu en usted, el Espíritu de Cristo en usted.
“Las cosas que Yo hago… El que en Mi cree (San Juan 14:12), las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”, ¿ven? Nosotros haremos las mismas obras, pensaremos los mismos pensamientos, viviremos la misma clase de vida. Si el Espíritu de Dios está en Uds. los hará vivir igual a Cristo, semejantes a Cristo. Entonces Uds. llegan a ser una epístola escrita, leída de todos los hombres, Cristo en vosotros, reflejando Su Luz a partir de Uds. así como Cristo estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo, y reflejando a Dios desde Su propio cuerpo. Ningún hombre ha visto a Dios en ningún tiempo, sino que el Unigénito Hijo del Padre lo ha declarado. Dios estaba en Cristo. Y la actitud que estaba en Cristo, era la actitud de Dios, porque los dos obraban juntos, el Espíritu y la carne unidos. (Tengo un sermón sobre eso: “La Paloma Y El Cordero”. Quiero entrar en eso una noche, una de estas semanas).
22 Muy bien, noten… [Espacio en blanco en la cinta]… apóstol no viene siendo nada más que un misionero. Ahora, si Uds. me dicen lo que significa la palabra misionero, entonces díganme qué significa apóstol. Apóstol significa “uno enviado”, y un misionero significa “uno enviado”. Es la misma cosa.
Apóstoles, profetas, maestros, pastores, y evangelistas, esos cinco dones ministeriales son puestos en la iglesia. Todos ellos dan testimonio de lo mismo. “Bueno”, dicen ellos: “Nuestra iglesia enseña eso; nuestra iglesia cree eso”. Eso es verdad. Yo creo eso, pero creo con todo mi corazón…
Yo acabo de llegar de una reunión en Lima, Ohio, patrocinada por los Bautistas, Metodistas, y Presbiterianos, y en tal reunión, déjenme decirles: cientos cada noche, el altar abarrotado, llorando, buscando el bautismo del Espíritu Santo.
23 Recientemente cuando el Hermano Moore y yo estábamos aquí en Minneapolis, Minnesota, y un día recibí una carta de un rector Luterano que en verdad me hizo pedazos. Él había incluido veintidós páginas. Y él dijo: “¡Cómo se le ocurre! Anoche yo manejé”, él dijo: “Quince millas [24 Km. Trad.] (Creo que así dijo) atravesando una tormenta enceguecedora; pensé que podía escuchar a un hombre de Dios. Y lo que vi solo fue un adivino pulido”, y simplemente todo tan ridículo. Y dijo: “Qué ocurrencia: Un hombre que le predica eso a la gente como lo hace usted, y que diga que el diablo no tiene poder para sanar”. Y el simplemente, oh, él sencillamente me expuso de esa manera.
“Bueno”, yo pensé: “Eso es…”. Me gusta la buena crítica. Si es decente como esa. Así que me di la vuelta y le respondí su carta. Y él dijo: “Ahora, Ud. estaba hablando con respecto a que ha estado predicando por veinticinco años”. Dijo: “Yo estaba predicando aún antes de que usted naciera”. Y continuó diciéndome todas esas cosas. Luego, eso estaba bien.
24 Yo le escribí una carta en respuesta, y le dije:
“Mi querido, amado hermano. Yo le aprecio, y yo sé que Ud. me ha de amar. Si Ud. no me amara, Ud. ama al Señor del cual yo hablo, porque usted está tratando de corregirme. Si Ud. no me amara, no trataría de corregirme. Y yo creo que en su corazón, Ud. está tratando de corregirme. Y ahora, si estoy errado, entonces deseo ser corregido”.
Yo dije: “En primer lugar, Ud. dijo que las cosas que vio anoche fueron por el poder de un adivino”. Le dije: “Cuando Jesucristo hizo las mismas cosas que Ud. vio anoche, ellos dijeron que Él era Belcebú. Y Jesús dijo: Uds. Hablan una palabra en contra de Mí al hacer esto (en otras palabras), les será perdonado; pero cuando el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, (Cristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos) una palabra en contra nunca les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”.
Yo dije: “Ahora, ¿qué si yo estuviera en lo cierto? Recuerde, los fariseos, muchos de esos fariseos y sacerdotes de aquel día habían predicado más tiempo del que lleva usted, y eran sabios. Pero sus ojos en realidad fueron cegados a eso, y no podían entenderlo”.
25 Pero yo dije: “Le quiero preguntar algo, mi querido hermano. Al condenarme porque dije que el diablo no podía sanar: el diablo no puede sanar”. Y dije: “Jesús dijo que él no podía; y si Jesús dijo que él no podía sanar, eso lo concluye en lo que a mí concierne”, ¿ven?
Jesús dijo que si Satanás echa fuera a Satanás, entonces su reino estaría dividido, y él no quedaría en pie. Satanás no puede echar fuera a Satanás, pero aquí está la razón que él me dio. Él dijo que había una mujer que vivía en su pueblo que tenía un espíritu del mal, que la gente acudía a ella, y ella se sacaba un poco de sangre de sus venas, y les jalaba un cabello de sus cabezas o viceversa, uno. Y juntaba la sangre y el cabello, y caminaba hacia el río quedando detrás de ella, y lo arrojaba por sobre su hombro. Si ella era constreñida a mirar hacia atrás, entonces la enfermedad regresaba a la gente. Si no era constreñida a mirar atrás, sanaban. Y él dijo: “Veinte por ciento de esas personas o más mejoraban. Y luego Ud. me dice que el diablo no puede sanar”.
Yo dije: “Yo soy…”. Le escribí y le respondí, y dije: “Ciertamente me encuentro sorprendido que un rector Luterano pudiese basar su teología en una experiencia en lugar de la Palabra de Dios”.
Yo dije: “La Biblia de Dios dice que él no puede sanar”. Pero yo dije: “Si me dispensa, yo se lo explicaré. Hay mucha gente en el país hoy en día que dice… Sanadores, reclaman ser sanadores, reclaman tener poder para sanar, y la gente va y es sanada. Seguro”. Pero yo dije: “Yo he visto a brujos en África. La gente va a los ídolos y son sanados”.
26 Allá en Francia está sentado un ídolo al cual la gente acude, pasan al lado de ese ídolo, y los doctores pasan por allí, y ven a la gente a medida que va pasando, y son sanados.
Ese ídolo de madera o piedra no los sana. Tampoco el brujo los sana. Tampoco el sanador Divino los sana. Esa gente piensa que se está acercando a Dios. Y sobre esa base, no en la de su salvación, sino en base a su fe, Dios tiene que honrar esa fe. Ciertamente que Él lo hace. Es la fe que los sana. Nunca ningún hombre ha tenido poder para sanar. Únicamente Dios puede sanar.
Y yo le digo esto a la gente en su cara: No hay ninguna otra sanidad en el mundo más que la sanidad Divina. Uds. no pueden hacer que exista ninguna otra clase de sanidad sino la sanidad Divina.
27 Si yo me fracturo el brazo dándole vuelta a la manivela de mi carro, y corro con el doctor y le digo: “Doctor, rápidamente sane mi brazo. Yo no pude hacer arrancar mi carro. Yo quiero terminar con mi carro”.
Pues, él diría: “Ud. lo que necesita es sanidad mental”. Bueno, el me puede acomodar el brazo, pero Dios es quien lo sana.
Si Ud. tiene algo en el apéndice, y el doctor se lo extirpa, él no sana, él solo mueve la obstrucción. Dios es quien sana, ¿ven? Nunca ha habido un hospital, un doctor, una medicina, o cualquier otra cosa que haya sanado. La Palabra de Dios no miente. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Ciertamente.
28 Miren, Dios es el único capaz de crear. El diablo no puede crear. Si Uds. dicen que el diablo puede sanar, entonces Uds. lo hacen un creador, entonces él está en igualdad con Dios. Dios y solo Dios puede crear. El diablo solo puede pervertir lo que ya ha sido creado.
¿Qué es la injusticia? Es la justicia pervertida. ¿Lo captan? La justicia pervertida… Es correcto que el hombre viva… que tome a su esposa, y sean marido y mujer, que vivan de esa manera. Pero con alguna otra mujer con quien pudiera hacer el mismo acto, sería la justicia pervertida, lo cual es pecado. Y todo lo que el diablo puede hacer, es pervertir lo que Dios ha creado. ¿Lo captan?
Así que solamente Dios puede desarrollar células que pueden sanar. Y Él es el único sanador, porque Él es el único Creador. Solo Dios es un sanador.
29 Ese hombre Luterano nos mandó llamar al Hermano Moore y a mí al colegio, quería una pequeña entrevista. No sabíamos lo que él iba a decir; pero cuando llegamos al lugar, tenían preparada una gran cena para nosotros por todo ese gran gimnasio. Y después de cenar, él movió el plato hacia atrás, él dijo: “Hermano Branham, quiero hacerle una pregunta”.
Yo dije: “¿Qué pasa?”.
Él dijo: “Yo he visto que ocurren todo tipo de situaciones, pero le quiero hacer una pregunta, ¿en realidad hay algo aparte de aceptar a Cristo por fe y creyendo? ¿Existe tal cosa como el bautismo del Espíritu Santo?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Qué otra cosa puede hacer el hombre sino solo creerle a Dios? Abraham creyó a Dios y le fue imputado por justicia”.
Yo dije: “Eso es lo que Abraham pudo hacer; pero Dios, para reconocer su justicia, le dio el sello de la circuncisión reconociendo a través de ello su fe”. Y yo dije: “Nosotros creemos que Dios resucitó a Cristo, y lo aceptamos como nuestro Salvador personal. Y después Dios reconoce esa fe, Él nos da el sello del Espíritu Santo, reconociendo así nuestra fe en el resucitado Hijo de Dios”.
Él dijo: “Eso es lo que nosotros queremos en este seminario… colegio”.
30 Yo miré esa larga línea de estudiantes, y dije: “Bueno, ¿qué va a decir la iglesia Luterana?”.
Dijo: “No nos interesa lo que la iglesia Luterana quiera. Nosotros queremos a Dios”.
Y yo dije: “¿Quiere decir que Uds. quieren recibir el Espíritu Santo?”.
Respondió: “¿Cómo lo hace uno, Hermano Branham?”.
Yo dije: “Muevan sus platos hacia atrás, y arrodíllense por toda la pared”.
Y setenta y un estudiantes, y el rector, y todos recibieron el bautismo del Espíritu Santo, y están teniendo señales, maravillas, y milagros. ¿Cómo se llama, Hermano Moore? ¿Aegery? Hermano Aegery, el rector del colegio.
Yo estuve en el lugar hace unos pocos días, y ellos están teniendo señales, y maravillas, y sanidades, y así continúan. Ahora, él está juntando un grupo, cuando yo regrese de este viaje a Canadá, para que pase, y simplemente tengamos dos días de reuniones sin parar con solo rectores de los colegios Luteranos.
¡Oh, hermano, Pentecostés no es una denominación; es una experiencia que le pertenece a todos! Es lo que nosotros necesitamos. Y Pentecostés no es más que la vindicación de un Señor Jesús resucitado, el cual es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Eso es lo que es. Y yo sé que se ha usado mal. Ha sido malinterpretado, y demás, y personificado. Pero para mí eso solo muestra mucho mejor al verdadero Cristo. Si Uds. ven un dólar falso, significa que hay un dólar verdadero.
31 Ahora, noten, ahora cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, si queremos averiguar lo que Él era, y ver si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿acaso reclamó Él ser un sanador? No, señor. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí, él hace las obras”. ¿Es eso cierto? Y entonces Él dijo: “De cierto, de cierto os digo (San Juan 5:19)… De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Cuántos han leído eso? San Juan 5:19.
Entonces Jesús, Quien no puede mentir (Siendo Dios encarnado aquí en la tierra Él no puede mentir), y Él dijo que Él no hacía nada hasta que Dios, Quien estaba en Él, le mostrara primero qué hacer. Ahora, ya sea que eso es verdad, o no es verdad. Yo creo que es la verdad.
De cierto, de cierto os digo (San Juan 5:19): el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo (Él está hablando del hombre), pero cuando Yo veo (no lo que Yo escucho), lo que Yo veo al Padre haciendo, eso hace el Hijo igualmente“.
32 Noten, ahora retrocedamos y averigüemos lo que Él hizo. Y luego, si podemos encontrar lo que Él hizo, y entonces Él lo hará en estas dos semanas que están por venir, aquí en este edificio, lo que Él hizo entonces, oh, debiéramos de ser las personas más felices de toda la tierra. Porque Aquel que hizo la promesa de Vida Eterna está vivo y con nosotros esta noche para confirmar esa promesa. ¡Qué cosa tan maravillosa!
Sigámoslo a Él por solo un momento ahora. Luego mañana en la noche lo retomaremos desde un punto diferente. Sigámoslo a Él por un momento. Tomemos el Evangelio de San Juan, el primer capítulo y comencemos con eso. Y luego, mañana en la noche tal vez iremos a otra parte de la Biblia. Tomemos primero San Juan para comenzar.
Cuando Él vino a la tierra… Conocemos la historia de Su nacimiento, cómo es que Él fue concebido por el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo hizo sombra sobre María. Y esa primera pequeña forma de vida, célula de sangre, fue traída dentro de María sin que ninguna persona terrenal tuviera algo que ver al respecto. Y las células comenzaron a desarrollarse, y Él nació. Los Ángeles cantaron y demás. Y no tenemos un registro de Su ministerio de los doce en adelante sino hasta los treinta.
33 Después cuando Él apareció en la tierra otra vez en su ministerio, lo encontramos siendo bautizado por Juan el Bautista, y en el desierto por cuarenta días para ser tentado; y salió del desierto, e inmediatamente Él comenzó a orar por los enfermos.
Ahora, veamos si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, y luego pregunten: “Quisiéramos ver a Jesús”. Voy a dar como diez minutos nada más para la Escritura, y Uds. sigan la Escritura; luego vean si el Espíritu sigue a la Escritura. Si algún espíritu no sigue a la Escritura, es un espíritu errado. Eso es correcto. Si se va más allá de esta Biblia, es un espíritu errado. Si no llega a Ella, es un espíritu errado.
Miren, si el diablo no puede evitar que Uds. vean la verdad, él los empujará fuera de borda con ello, ¿ven? Ese es su negocio, ¿ven? Si… él se descarrilará con alguna cosa fantástica, o bien impedirá que Ud. lo vea en absoluto. Pero el quedarse directamente en el Calvario, siempre los traerá de vuelva a la Palabra cada vez. Es la Palabra.
34 Ahora, estamos en San Juan el capítulo 1. Nos damos cuenta allí, que había un hombre que había sido salvo de nombre Felipe, y él se va en busca de su amigo Natanael. Y cuando encuentra a Natanael, él estaba debajo de un árbol orando; le dijo: “Ven a ver a Quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
Y este hombre justo, recto como el cañón del rifle, se puso de pie y dijo: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”. Era una ciudad perversa.
Y yo pienso que Natanael le dio la mejor respuesta… o, Felipe, mejor dicho, le dio la mejor respuesta que alguien podía recibir. Dijo: “Ven y ve”. Ven y ve por ti mismo. Ahora, mire, pudiéramos tener un sermón a partir de eso. Oh, a ese hombre que no tiene la audacia de venir y ver por sí mismo, pero que se para al margen y criticando… ¿Cómo va a saber?
35 El anciano doctor David que me ordenó en la Iglesia Bautista Misionera. Una noche en un debate estaba un incrédulo. Él estaba debatiendo con el incrédulo. Y había un muchachito parado en la parte de atrás del edificio; él vino, el cabello colgaba por su cuello, pelando una manzana. Y el incrédulo dijo: “¿Qué quieres?”.
Él dijo: “Le quiero hacer una pregunta”.
Dijo: “¿Cuál es?”.
Le dijo: “¿Esta manzana está dulce o ácida?”. Él se la estaba comiendo.
Él dijo: “No lo sé. Yo no me la estoy comiendo”.
Dijo: “Eso es justo lo que pensé”. Y se regresó y se sentó. Eso quedó resuelto.
¿Cómo sabe Ud. a menos que lo pruebe y vea? La Biblia dice: “Probad”… o, el poeta dijo: “Gustad y ved que Jehová es bueno”. Él es galardonador de aquellos que diligentemente le buscan, no de aquellos que dan un paso atrás y critican.
36 Hace unos días leí un artículo —La Revista McCalls— y cómo es que estaba criticando a unos hombres en el campo misionero, que oran por los enfermos. Y yo estaba en la ciudad donde este editor vivía. Y yo dije: “Estos hombres quizá merezcan algo de esas críticas, especialmente en lo que concierne al dinero y por el estilo. Quizá ellos las merezcan. Estoy avergonzado de decirlo, pero probablemente así sea. Yo no soy el jefe”. Pero yo dije: “Me gustaría preguntarle esto a ese editor: Si estos hombres en sus fallas están tratando de lograr algo para Dios, ¿qué está haciendo él para el Reino de Dios?”.
Y luego cuando me fijé en este artículo, donde él dijo que A. A. Allen escribió ese libro sobre el Diablo Mordaz, y demás, y Allen nunca escribió ese libro, el Hermano Allen jamás lo hizo. Y si él no verifica sus artículos mejor que eso, me pregunto si la mitad de eso es fidedigno. Eso es correcto. Si no lo verifica más de cerca que eso…
37 Pero si alguien está tratando de hacer algo y aun cometiendo tropiezos, y Ud. no está haciendo nada, entonces mantenga en paz esas cosas. Ellos están salvando a las almas en cualquier caso. Por tanto ¿qué están haciendo? Trabajando en contra de ello. Yo prefiero ser hallado cometiendo un error, que estar parado al margen criticando a aquellos que están tratando de hacer algo en cualquier caso. Ciertamente lo haría.
Muy bien. Felipe dijo: “Ven y ve”. Es algo bueno. Venga a darse cuenta, después opine.
Y a medida que él avanzaba por la línea donde Jesús estaba orando por los enfermos, como Él siempre estaba. O a dónde sea que Él iba la gente le traía los enfermos y afligidos. Y Jesús se da la vuelta y mira a aquel ferviente judío en el rostro, y dice: “He aquí, un israelita…”. Ahora, él podía haber sido un griego o cualquier cosa. Todos se vestían igual, con barbas y turbantes. Dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”. Eso a él lo asombró.
Dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”.
Y Jesús miró directamente a su rostro, y dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”. ¡Treinta millas rodeando la montaña! [48 Km. Trad.] ¡Qué ojos!
38 Ese fue Jesús ayer. Si Él es el mismo hoy, entonces Él hace lo mismo hoy. ¿Es eso correcto? Ahora, noten, ¿qué dijo este hombre, en quien se llevo a cabo este milagro? Ud. dirá: “¿Un milagro?”. Ciertamente, fue un milagro. Cualquier cosa que es sobrenatural es un milagro.
Él dijo: “Rabí…”. Miren, este es un judío ahora. “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Y Él dijo: “¿Porque te dije esto, crees? Cosas mayores que estás verás”.
Pero ahora el judío se dio la vuelta y dijo: “Él es un Belcebú, jefe de los adivinos”. Y Él les dijo que si hablaban eso en contra de Él, les sería perdonado, pero cuando el Espíritu Santo viniera a hacer la misma cosa, hablar en contra de eso nunca les sería perdonado.
39 Ahora, vamos a seguirlo a Él por el trayecto. Pedro vino a Él. ¿Y saben algo? Él supo el nombre del hombre, y supo quién era su papi. Él dijo: “Tú nombre es Simón. Tú eres el hijo de Jonás”. Eso como que lo sobrecogió a él. Ese era Jesús ayer.
Ahora, encontramos que una mujercita tenía un flujo de sangre, y ella se abrió paso a través de la muchedumbre para tocar el borde de Su vestido. Y miren la prenda palestina tiene un manto interior, por el polvo que sube a las piernas, entonces el vestido iba encima de eso.
Y Jesús, atestado con la gente que lo apretaba, y esa mujercita tocando Su vestido; si ella tocara el saco de Ud., Ud. no lo sentiría, físicamente. Y ella se dio la vuelta y se metió entre la audiencia, y Jesús los detuvo a todos y dijo: “¿Quién me tocó?”. Alguien me ha tocado.
Y Pedro le resistió a Él y dijo: “Pues, todos te están tocando, y por qué dices Tú: ”¿Quién Me ha tocado?“.
Él dijo: “Pero Yo percibo que Me he debilitado. Virtud salió de Mí”. Era una manera diferente de tocar.
40 Ahora, hay un… ¡Oh, que no se les escape esto! Es allí donde a este mundo culto y educado de hoy se les está escapando. Están poniendo sus nombres en libros de iglesia, pero fallan en tocar con el sentir, ¿ven?
Y él se dio la vuelta, y dijo: “Toda la multitud te está tocando”. Y Él miró, y todos ellos lo negaron. Pero Él estaba investido con poder. Dios estaba en Él.
Y si todo lo que Dios era, fue vaciado en Cristo, y todo lo que Cristo era, fue vaciado en la iglesia por el Espíritu Santo, entonces la Biblia dice (El Nuevo Testamento, Hebreos) que Él todavía esta noche… Aquí está. Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades. Ud. todavía puede tocarlo a Él.
41 Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer. Luego Él se lo reveló a ella. Ella no podía esconderse. Y ella vino y se arrodilló. Él dijo: “Hija, tú fe…”. No una visión Suya. Ella lo tocó. Esa fue la visión de ella. Esa fue su fe. “Hija, tu fe te ha salvado”.
Noten, había algo con respecto a Él que sabía que ella estaba sanada. Él la pronunció sana. “Tú fe te ha salvado”. Ahora, esa mujer pudo haber muerto un año después de la misma enfermedad, pero ella fue sanada en ese entonces.
El doctor pudiera venir y darle a usted… Ud. puede tener neumonía y estar en un hospital. Él lo pudiera poner bajo una tienda de oxigeno y darle penicilina, y Ud. puede estar perfectamente sano —pronunciarlo sano— luego irse a casa la siguiente semana y trabajar por un mes, y morir la siguiente semana con neumonía otra vez. Pero Ud. fue sanado la primera vez. Eso es correcto, ¿ven? ¿Ven?
42 Ahora, les quiero preguntar algo. Ese era Jesús ayer. Si Él es el mismo hoy, Él hace la misma cosa. Él es el mismo Sumo Sacerdote. “Nunca os dejaré ni desampararé. Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
Ahora, obsérvenlo a Él. En San Juan 4, lo tomaremos ahora. En San Juan 4 Él se fue a Betsaida. No, discúlpenme, Él se fue a Samaria. Iba camino a Jericó, qué se encuentra justo debajo de Jerusalén.
Pero cuando Él subió por la montaña a Samaria. Y cuando Él fue al samaritano… a la samaritana, mejor dicho, Él despachó a Sus discípulos a la ciudad para comprar víveres. Y mientras Él no estaba, salió una mujer, una mujer de mala fama. Ella tenía cinco maridos.
Ahora, el punto de vista Oriental decía que ella era de mala fama, pero nuestra Biblia dice que ella tenía cinco maridos, y con el que estaba viviendo en ese momento… Ella estaba viviendo con un hombre no estando casada con él, bueno, entonces, para mí era mala fama.
43 Ahora, ella salió a sacar agua, y ella bajó la polea dentro del lugar para sacar agua, ella la subió, y muchos de Uds. saben que en el Oriente ellos la cargaban en la cabeza y en su cadera. Y a medida que ella subía el agua —tal vez una hermosa mujer— la colocó en… comenzaba a ponerla sobre su cabeza, y ella miró a un rincón de esta pequeña panorámica, y allí estaba sentado un judío de mediana edad.
Ahora, la Biblia dice… Por supuesto sabemos que Él solo tiene treinta y tres años, pero se miraba como de cincuenta años. Ellos dijeron en San Juan en el capítulo 6: “Aún no tienes cincuenta años (Miren, Su obra lo debilitaba tanto, hablando físicamente)… aún no tienes cincuenta años, y dices que has visto a Abraham”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, Yo Soy”, ¿ven?
44 Ahora, quizás Él se pudiera haber visto como de cincuenta. Pero Él estaba sentado aquí en este lugar, y cuando Él le dijo a ella: “Mujer, dame de beber”.
Y ella respondió: “Pues, Tú eres un judío”. Había una ley de segregación. Dijo: “Tú no tienes… no tenemos trato los unos con los otros”.
Él dijo: “Pero si tú conocieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. ¿Qué estaba haciendo Él? Contactando su espíritu. Aquí el Evangelio estaba llegando a Samaria.
Ahora, noten, Él no hizo milagros allí. Él dejó eso para Felipe, cuando Felipe fue para allá. Él sabía que habría un avivamiento, pero Él habló con ellos, estableció la Palabra.
Pero noten, cuando Él hizo esto, la mujer dijo: “Pues, nosotros adoramos en este monte, y Tú dices en Jerusalén”.
Y la conversación continuó hasta que Él encontró exactamente cuál era el problema de esa mujer. Y cuando Él encontró su problema, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo”.
Dijo: “Eso es correcto. Cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido. Bien has dicho”.
45 Ahora, observen lo que ella dijo. Ahora, esta es una samaritana. ¿Qué dijo el judío cuando Él hizo eso ante el judío? “Pues”, él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
¿Ahora qué de Samaria? ¿Qué dijo ella? “Señor, paréceme que Tú eres un profeta. Sabemos (nosotros los samaritanos), sabemos que cuando el Mesías venga, el cual es llamado el Cristo, cuando el Mesías venga Él nos dirá estas cosas, todas las cosas”. Pero ella no podía entender quién era Él.
Él dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
Ahora, observen, y en base a eso, ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho lo que he hecho. ¿No es esté el mismísimo Mesías?”.
Entonces si esa fue la señal del Mesías en aquel entonces, y Él es el mismo hoy en el Espíritu del Espíritu Santo, Él hará la misma cosa, porque Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿No es Éste el Mesías?
Ahora, una declaración más. ¿No es Éste el Mesías? Y ellos vinieron a escucharlo a Él hablar. Ahora, eso es lo que la samaritana pensó. Eso es lo que el judío pensó que era la señal del Mesías.
46 Y en el estanque de Betesda, cuando Él sanó al hombre, miró alrededor y encontró a un cierto hombre, dijo: “¿Quieres ser sano?”. Dejó la multitud de afligidos, sanó a ese hombre, y lo recuperó, y puso sobre su… su cama en las espalda y se fue. Y lo encontraron a Él, y lo cuestionaron. Y Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”.
Ahora, noten, entonces si Él ha resucitado de entre los muertos, y nosotros quienes estamos batallando, e intentando, y poniendo en práctica cada esfuerzo… Cada uno de Uds. de diferentes iglesias, ya sea Metodista, Bautista, Pentecostal, o Nazarena, Peregrinos de Santidad, si Uds. están haciendo lo mejor con todo lo que saben, para amar y servir al Señor Jesús, Él está obligado a Su Palabra, a manifestarse Él mismo a Uds. Él está obligado a hacerlo, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
47 Ahora, entonces de la única manera que nosotros podremos saber que Él está vivo, primeramente… Ahora, recuerden, ahora Ud. pudiera decir: “Oh, lo siento a Él en mi corazón”. Eso está bien aquí en Estados Unidos, pero eso no funcionará en el extranjero. Los mahometanos dicen: “Yo siento a Mahoma”. Los budistas dicen: “Yo siento a Buda. Nosotros podemos producir tanta psicología como ustedes”. Claro que pueden. Ellos pueden sugestionarse a sí mismos en tal estado frenético, que pueden tomar una lanza…
Yo vi uno en Zurich, Suiza, no hace mucho. Bueno, nunca lo vi, pero él se paró allá y tomó un sable y se lo atravesó por el cuerpo, por arriba del corazón y permitió que un doctor viniera y vertió agua en él, y salió por el otro lado. Se lo sacó y bajó de la plataforma riéndose, ¿ven? Un mahometano.
Los he visto en lo que ellos llaman la fiesta de los profetas, toman una espada… o, una lanza y se la encajan por el mentón, y simplemente gritando y comportándose de esa manera, hasta pasársela por la nariz y hasta la frente, y la sueltan de esa manera, y no sangran ni una gota: bajo tal entusiasmo.
48 Pero cuando se trata… No hay tal cosa como eso en la Biblia. Eso es algo fantástico. Eso es otra cosa. Eso es solo psicología. Pero Cristo, Quien resucitó de los muertos, actúa de acuerdo a la manera como Él lo hizo en la Biblia, ¿ven? Así que esas religiones pueden producir psicología, pero no pueden producir la resurrección. Y la Cristiandad es la única religión de centenares que hay hoy en día debajo del sol, la única que puede producir la evidencia que Jesucristo resucitó de los muertos.
“Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Yo quiero verlo a Él. Yo amo… Al llevar a cabo una reunión nunca he tenido…. Pero mi corazón se regocija cuando sé que Su gran Presencia está cerca. El verlo a Él moviéndose, algo dentro de mí se torna en gozo. Mi alma se eleva a una atmósfera que uno no puede explicar. Lo he visto electrificando congregaciones.
49 Hace unas cuantas noches entre cientos, sí, miles de Luteranos y Presbiterianos reunidos, trajeron a una mujer anciana en sillas de ruedas a la plataforma, y cuando el Espíritu Santo comenzó a reverle y decirle a ella quién era, y de dónde era, y lo que estaba mal, y luego la mujer anciana asintió con su cabeza: “Eso es verdad”. Le dijo a qué iglesia asistía, cómo es que la llevaban y traían a la Escuela Dominical durante tanto tiempo, todas esas cosas: “Sí, eso es correcto”. Se comenzó a orar por la ancianita, y al mirar, atravesando por arriba del edificio, allí venía la mujer anciana caminando en la visión.
¡Oh, todos los diablos del infierno no podrían entonces tocarlo! Era una obra concluida. Dios había mostrado lo que iba a suceder. ¡Oh, mi corazón se emocionó! Yo dije: “Uds. hermanos Luteranos, y al resto de Uds. que han aceptado al Señor Jesús, Uds. que tienen miedo y los que tenían miedo del bautismo del Espíritu Santo, observen el poder del Dios Todopoderoso. Observen lo que va a suceder con esta mujer”.
Y estando parado allí, yo dije: “Hermana, en el Nombre del Señor Jesús, levántese de esa silla, la fe suya ha hecho algo. Yo vi una visión donde Ud. venía hacia acá, regocijándose, con sus manos levantadas en el aire”. Y allí, había estado en esa silla de ruedas por no sé qué tanto tiempo, ellos la levantaron de las manos, y ella se bajó de la plataforma y se fue por toda la audiencia, regocijándose.
50 ¡Cristo vive! “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Oremos.
Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Quien nos amó con tal amor eterno al punto que Tú entregaste a Tu Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga Vida Eterna. Y, Oh Dios, que Su Presencia aparezca aquí esta noche en Su iglesia, entre los creyentes.
Si de casualidad pudiera haber un incrédulo sentado cerca, que puedan entonces ver las pruebas infalibles del Cristo resucitado. Y cuando se vayan a casa esta noche, que ellos puedan ser como aquellos que vinieron de Emaús en la primera mañana de Resurrección, cuando todos los lirios estaban floreando. Y la fragancia de las rosas estaba en el aire en esa primera mañana de Resurrección, y Cleofás y su amigo iban desanimados por el camino, tal como parece que todo el mundo va caminando esta noche. ¡Oh, Dios! Alguien aparece y empieza a hablar de la Palabra, cómo es que la Biblia tiene que cumplirse.
51 Y, oh, Espíritu Santo, oro esta noche que Tú tomes esta Palabra, y la cumplas en esta noche a los ojos y oídos y corazones de esta audiencia que está en espera. Y una vez que Tú los metiste y cerraste las puertas, Tú hiciste algo igual como lo habías hecho antes de Tu crucifixión, y ellos reconocieron que eras Tú. Después se fueron regocijando, diciendo: “Verdaderamente el Señor ha resucitado”.
Y permítenos esta noche a medida que salimos de aquí… Que Tú hagas algo aquí esta noche igual como lo hiciste antes de Tu crucifixión, que esta audiencia pueda saber que su fe en el Señor no es en vano. Ellos están confiando. Y que el Cristo resucitado haga las mismas cosas que Él prometió que haría, y que hizo antes de que Él fuera crucificado. Y Él prometió que Su iglesia continuaría las mismas obras hasta que Él regresara. Que así sea, por la Palabra de Dios y la gloria de Cristo. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
52 Yo les prometí terminar temprano, y lo lamento. Pero permítanme decirles, si Uds. estuvieran parados aquí y sintiendo este maravilloso, maravilloso Espíritu…. Yo he estado con Uds. gente de Phoenix, muchas veces, y hemos tenido reuniones maravillosas, pero diré esto: Solo confío que esta sea la misma unción cada noche mientras estemos aquí. Oh, es maravilloso. Simplemente parece que todos están bajo expectativa, y algo está a punto de suceder. Ahora, que Él bendiga.
Ahora, quiero que esto se entienda cabalmente, que yo digo esto desde mi corazón: Yo no soy un sanador. Cualquiera sabe eso, ¿no es así? Yo no tengo nada con qué sanar a las personas. No hay nadie más en el mundo que sea un sanador. No hay medicina en el mundo que pueda sanar. Hay medicinas que pueden mantener limpio, mientras Dios sana. Hay medicina que mata las infecciones. Hay doctores quienes pueden acomodar los huesos, o extraer piezas que están muertas en el cuerpo, pero ellos no reclaman sanar. Los doctores no reclaman ser sanadores, en lo absoluto.
53 Bueno, Ud. dice ¿qué pasa cuando uno tiene neumonía y le dan penicilina? Bueno, eso es como poner veneno para ratas. Solo son venenos que las ratas que están en Uds., que… No puede sanar los tejidos que se han destruido, claro que no. Dios tiene que hacer eso, crear esas células de sangre y demás. Solo Dios puede sanar.
Ahora, para poder formar a las personas… ¿Cuántos de los que están aquí quieren que se ore por Uds.? Levanten sus manos, donde quiera que se encuentren. No me interesa en dónde esté, solo levante sus manos. Muy bien, por todas partes.
Ahora, si pueden creer… Ahora, corten todo lo que tengan del mundo exterior ahora. Y si Uds. creen que Jesucristo, el Hijo de Dios, está vivo esta noche, no allá arriba en el cielo, pero aquí en Uds., en mí, en Su iglesia, tratando de abrirse camino hacia los incrédulos a través de nosotros, si Uds. creen eso con todo su corazón, y lo aceptan de la misma manera, entonces yo creo que Cristo aparecerá aquí y sanará a los enfermos.
54 Ahora, llamemos unas tarjetas de oración. (¿Cuántas repartieron, cien? ¿Cincuenta? ¿Cien? Muy bien). Muy bien, número 1, párese aquí si puede. Si no puede, levante sus manos. Tarjeta de oración 1. Vamos a tener que formarlos. Miren su tarjeta de oración y vean quién la tiene. ¿Tiene Ud. la tarjeta de oración 1, mujer? Muy bien, por aquí, dama, por favor.
Número 2. ¿Número 2? Número 3, levante su mano por favor, a medida que los voy llamando, si tiene… Número 3, ¿levantaría su mano, quien tenga la tarjeta de oración 3? Lo siento hermana, 3. ¿4? Muy bien, señor. ¿5? 5. ¿Usted señor? Muy bien. 6, ¿quién tiene la tarjeta de oración 6? 6. ¿7? ¿8? ¿9? ¿10? ¿11?
Ellos están formando la línea para que… 11, 12, ¿Levantaría su mano, quien sea que tenga la tarjeta 12? La damita con el chal, ¿tiene usted el 12, hermana? Tarjeta de oración… 12. Oh, solo vaya… 12. ¿Tarjeta de oración 12? Miren, pudiera ser… ¿Tiene Ud. la tarjeta de oración, señor? ¿No es la 12, o sí? No, muy bien.
Damita en la camilla, ¿tiene Ud. una tarjeta de oración? No, muy bien. No tiene que tener una. Está bien, usted… Muy bien. ¿12? ¿13? ¿14? Algo debe estar mal. Muy bien, hasta allí. Va a estar bien entonces. Muy bien, vamos a comenzar con estos que están allí entonces. Muy bien, mientras, quizás…. Quizás ellos salieron. Y tal vez los podamos llamar de nuevo en unos cuantos minutos.
55 Muy bien, ahora vamos a… Ahora, les voy a pedir a todos Uds. pequeñitos, por favor, ¿podrían ayudar? ¿Ayudarían al Señor Jesús esta noche? ¿Me ayudarían a mí? ¿Podría toda la iglesia solo tratar de mantenerse tan reverentes como les sea posible por unos momentos? Y quien sea que esté operando el micrófono, si le pudiera subir un poquito. Y ahora, seamos muy reverentes ahora solo por unos momentos. Y veamos si nuestro Señor Jesús vendrá. ¿No sería maravilloso verlo a Él moviéndose entre esta audiencia?
Ahora, ¿cuántos de los que están aquí no tiene tarjetas de oración, y sin embargo quieren que Dios los sane? Levanten su mano. Oh, simplemente están por todos lados. Ahora, les diré algo: si Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, Uds. miren hacia acá y crean. ¿Cómo pudieran saber que Él los tocó a Uds., si no hubiese alguna forma en la que Él pudiera vindicarlo en respuesta? ¿Es eso correcto?
56 Ahora, ¿qué es el Espíritu de Dios? Es algo que vive en Ud. y se mueve en Ud. Ahora, ¿qué dijo Jesús? “Yo soy (¿La qué?) la Vid; vosotros (¿Los qué?) [La congregación responde: ”Los pámpanos“]. La vid no lleva los frutos, ¿cierto? No, señor. ¿Qué produce los frutos? Nuestros pámpanos.
Cuando Él estuvo aquí, Él era un pámpano también, de Dios. Dios estaba en Él. Pero ahora, Dios está en nosotros, y Él es la Vid. ¿Y qué hace la vid? Le suministra la energía a los pámpanos. ¿Es eso correcto? Y los pámpanos producen el fruto. Entonces Sus manos… Nuestras manos son Sus manos. Nuestros ojos son Sus ojos. Nuestra vida es Su vida. Él pone Su vida en nosotros. Nosotros vivimos la vida que Él viviría si estuviera aquí en la tierra en forma física, mientras el Cuerpo está sentado a la diestra de Dios haciendo intercesión por nosotros todo el tiempo. Oh, ¿no es hermoso? Eso simplemente derriba todos nuestros pequeños problemas de incredulidad, a mi parecer. Eso simplemente lo hace tan real.
57 Ahora, ahora miren, yo… Solo déjenme ver, Hermano Moore, por favor. Ahora, de vuelta a esa línea, vamos a…. ¿Somos desconocidos, todos nosotros somos desconocidos? ¿Cuántos saben que yo no los conozco, que no sé nada de ustedes? Veamos las manos levantándose. Por todas partes en la línea allí. Muy bien. Pero hay Alguien que sí los conoce. Ahora, si Dios en el cielo se manifestare Él mismo de la misma manera…
¿La mujer tiene la primera? Venga aquí, dama. Aquí está una mujer. Hasta donde yo sé, no conozco nada de esa mujer. Ella solo levantó su mano diciendo que yo no la conocía. Yo nunca la he visto en mi vida, hasta donde sé. Ella es una perfecta desconocida. Ella está parada aquí. Bien pudiera ser ella una infiel. Ella pudiera ser una crítica. Ella pudiera ser una Cristiana. No lo sé. Pudiera tener algo mal en ella. Tal vez está parada aquí por otra cosa. Pudiese estar parada por alguien más. Pudiera estar parada aquí por ella misma. Tal vez está enferma. Pudiera estarlo… Yo no les pudiera decir.
58 Ahora, aquí está la posición. Ahora, si Cristo estuviera parado aquí… Ahora, si la mujer está enferma, yo no lo sé. Si la mujer está enferma, si ella y Cristo estuvieran parados aquí, ella pudiera verlo a Él en Su cuerpo corporal… Y ella pudiera verlo a Él y decirle: “Señor Jesús, estoy enferma. ¿Me sanarás?”. Ahora, Él no puede ir más allá de Su Palabra. ¿Es eso cierto? Así que la única cosa que Él pudiera hacer es referirse de nuevo a Su Palabra y decir: “Yo lo hice hace mil novecientos años”. ¿Es verdad?
Ahora, si Ud. estuviera parada aquí, y si Ud. fuera una pecadora… Qué si la mujer es una pecadora, y ha venido aquí para decir: “Señor Jesús, quiero que Tú me salves. ¿Me salvarás esta noche?”.
¿Qué diría Él? Él no puede ir más de Su Palabra. “Yo hice eso cuando dije: Consumado es, en el Calvario. ¿Cree Ud. eso?”.
“Sí, yo lo creo”.
“Entonces conforme lo ha creído, le sea hecho”. ¿Es eso correcto?
59 Todo lo de Dios… Ahora, solo piense en esto: Todo lo de Dios es una obra terminada. Ha terminado, todo. Sanidad, salvación, todo es una obra terminada, ya concluida. Ahora, lo único que es, es nuestra fe personal en esa obra terminada. Si acaso no es eso la Escritura, entonces no la conozco. Esa es nuestra fe personal en una obra terminada. Ahora, nosotros sacamos las remuneraciones de Su muerte en el Calvario por medio de nuestra fe personal en aquello por lo cual Él murió. Él fue herido por nuestras rebeliones; por Sus llagas estamos curados.
Ahora, Dios, primeramente Él dijo eso en la Biblia. Eso lo debiera concluir de una vez para siempre, pero no con Dios. Él dijo que pondría en la iglesia, profetas, algunos con dones y demás, para juntar a la iglesia, para perfeccionar la iglesia, y para mantenerlos a ustedes en armonía y amándose unos a otros, y avanzando en fe, sabiendo que Él ha resucitado de los muertos. Él haría la misma cosa a través de Su iglesia que hizo entonces. Entonces Él está obligado a esa Palabra. ¿Es eso correcto?
60 Ahora, si Cristo estuviera parado aquí hablando con ella… Tomemos esto… Aquí está un cuadro. Hágalo de esta manera solo por un momento. Otra vez aquí está un cuadro como el de Samaria. Aquí está un hombre y una mujer.
Ahora, esta es la primera vez que nos encontramos. Aquí está ella. Yo no la conozco. Ella no me conoce a mí. Y si ella nació en Phoenix, y yo en Kentucky, nacimos separados por muchas millas. Y está es la primera vez que nos conocemos.
Miren, tomemos este cuadro ahora. Ahora, Jesús estaba sentado allá, y Él caminó hasta el… se sentó junto al pozo, y la mujer llegó y sacó el agua. Y Él empezó a hablar con ella, y a medida que Él le hablaba, Él captó su espíritu. Y Él dijo… encontró en dónde estaba su problema. Él dijo…. Su problema era de adulterio, así que Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Jesús le dijo: “Bien has dicho. Tienes cinco maridos”.
Ella se dio cuenta que era la señal del Mesías. Esto es lo que ella dijo: “Sabemos (Nosotros los samaritanos), sabemos que cuando el Mesías venga, Él hace estas cosas”.
61 ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? ¿Veamos su mano? Bueno entonces, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, ¿Creen tanto así como los samaritanos creyeron? Seguro. Entonces si Él ha resucitado de los muertos, Él sabrá para qué está esta mujer aquí.
Ahora, solo un momento de oración. Padre celestial, ahora yo he hablado de Tu palabra por un largo tiempo. Esta encantadora reunión en esta noche, permite que esta sea la gran visitación de Phoenix. Permite que algunas de las cosas más grandes que alguna vez se hayan llevado a cabo sobre la faz de la tierra, que se manifiesten aquí en Phoenix. Concédelo, Señor.
Y oro que simplemente esta noche, que el Espíritu Santo… Nos damos cuenta que el hombre no puede hacer esto. No está en el hombre hacerlo. Pero ruego que el Espíritu Santo venga, y Él mismo se dé a conocer, para que la gente pueda saber que Cristo vive esta noche.
Y, oh Dios, esta audiencia y yo mismo, nos rendimos, cada creyente, a Ti, que puedas Tú obrar a través de nosotros y en nosotros, para que nos manifiestes Tu amor, en el Nombre de Jesús. Amén.
62 Ahora, la única cosa que quiero que haga es que me responda cuando yo le hable. Ahora, Ud. es la primera persona en la plataforma. Solo para que el ungido comience… la unción, mejor dicho, comience, y después comenzará a moverse en la audiencia. Solo para Ud. le pueda tocar a Él estando allá, donde sea que esté. Tan pronto Ud. vea… Si Ud. lo ve trabajando…
Ahora, esta mujer que está aquí quien no me conoce, y yo no la conozco a ella… Yo no sé si es así o no. Muy bien. Si el Espíritu Santo viene y hace la misma cosa que el Señor Jesús haría si Él estuviera parado aquí…
Y Ud. sabe, yo ni siquiera tengo una educación primaria. Y no hay nada que yo pudiera hacer. Y si alguno del resto de Uds. quisiera venir y tomar mi lugar, es bienvenido. Son bienvenidos a hacerlo, ¿ven? Pero hay… Es una audiencia muy callada, ¿ven? Pero vea, nadie puede hacer esto más que el Espíritu Santo.
63 Ahora, si hay un escéptico o un incrédulo sentado aquí cerca… Ahora. Ud. diría: “Bueno, fue hecho, pero a través de otro poder”. Entonces eso es exactamente lo que Ud. recibirá, ¿ven? Los fariseos dijeron lo mismo. Dijeron: “Ese es Belcebú”. Y ellos están en el infierno en esta noche, ¿ven?
Natanael dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”. Él está en la gloria esta noche. Simplemente depende cómo usted lo clasifica. Ud. tiene que saber que fue Sobrenatural.
Ahora, al estar hablando con la dama y al mirarla, solo como un hermano… Ahora, por supuesto, ella está usando anteojos. Cualquiera puede ver eso. Si yo dijera: “Este hombre aquí está lisiado”. Me imagino que lo está. Él está sentado en una silla de ruedas. Y está mujer pudiera estar paralizada o algo, yo no lo sé. Ella está acostada en una camilla. Ud. diría: “Seguro, cualquiera puede ver eso”. Esta mujer trae puestos unos anteojos. Por supuesto ella tiene mal los ojos, o ha pasado de los cuarenta años y tienen que usar lentes para leer. Si Ud. pasa de los cuarenta, pues, sus globos oculares en realidad se tornan platos. Por tanto tiene que usar anteojos de lectura.
64 Pero yo no la conozco a ella. Pero ahora si el Espíritu Santo se mueve y proclama a Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos… Ahora, dama, si hubiese una cosa con la cual yo pudiera ayudarla, yo lo haría. Si fueran problemas financieros, y yo tuviera algo de dinero, se lo daría. Si fueran problemas domésticos, pudiera hablar con su esposo, si Ud. estuviera casada, yo haría todo lo que pudiera hacer. Ahora, si es por sanidad, la única cosa que yo pudiera hacer sería: Orar por usted.
Pero ahora, el Espíritu Santo puede ir más allá de mis límites, ¿ven? El Espíritu Santo puede darle a conocer si Su… cuál es Su actitud hacia usted. Él me puede hacer saber el motivo por el cual se encuentra usted aquí o algo, o lo que Ud. ha hecho, o quién es usted, o algo al respecto. ¿Es eso cierto? Muy bien. Y si Él lo hace, ¿creerá Ud. en Él? ¿Creerá la audiencia con todo su corazón?
Ahora, solo mire para este lado mientras… En la Biblia se dijo: “Míranos”. Pedro, y Juan dijeron: “Míranos”.
Y Elías dijo: “Si no tuviese respeto al rostro de Josafat aquí presente, no te mirara a ti, ni te viera”. Miren, es algo que le atrae la atención a usted, porque estos otros que están aquí orando, todos ellos son espíritus (Ciertamente), y muchos enfermos.
65 Pero Ud. está aquí por enfermedad. Y Ud. es una Cristiana (Eso es correcto), una Cristiana nacida de nuevo. Y yo veo que Ud. se está alejando de mí, unos años hacia atrás, y Ud. está sufriendo con alguna clase de condición nerviosa que le está provocando dolores de cabeza. Y de eso ya han pasado como cinco o seis años, que los ha presentado. Y Ud. tiene una clase de problema en su espalda. Ud. tiene un problema en la espalda, y algo bajo el costado derecho. Es un problema de vesícula.
Y la veo parada en alguna parte, y alguien está orando por usted. Ud. está muy débil, muy enferma con algo. Ese era yo, Y Ud. ha tenido cáncer, y fue sanada del cáncer cuando yo estaba orando por usted. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es verdad, ¿es así?
Oremos. Nuestro Padre Celestial, nos acercamos a Ti en ese maravilloso, precioso Nombre del Señor Jesús, y con manos puestas sobre esta mujer, libradla, Señor, de todas sus aflicciones y enfermedades. Que ella pueda quedar sana a partir de esta noche. Amén. Dios le bendiga, hermana. Tenga fe; crea con todo el corazón.
66 Somos desconocidos el uno al otro, me imagino. Sea muy reverente solo un momento. Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Ahora, si el Señor Jesús me deja saber porqué está Ud. aquí, ¿creerá en Él con todo su corazón? ¿Lo aceptará?
Solo un momento. La damita sentada allá orando y llorando, con el pequeño saco rojo, sentada allá con sus manos levantadas, no lloré más. Ud. ha estado presentado hechizos donde se desmaya, y parecido a colapsos. Si eso es cierto, levante sus manos. Eso es correcto. Todo ha terminado ahora.
Ella tocó algo. Ella está a treinta pies [9 m.] de distancia. ¿Es eso correcto? ¿Qué tocó ella? Al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades, ¿ven? Sin tarjeta de oración, sin nada. Solo estando sentada allí orando. Y yo vi como que alguien estaba pasando, y me fijé, y era una mujer más joven que esta mujer. Y me preguntaba en dónde estaba, y me fijé, y estaba viniendo de ese lugar allí. Y allí está ella.
Ahora, ¿creen ustedes? Él está aquí. La Palabra de Dios está cumplida. Tengan fe en Dios.
67 Ahora damita, ciertamente yo no quisiera estar parado aquí como un engañador. Yo me quisiera parar aquí para tratar de ayudarla de alguna manera. Si el Señor Jesús me deja saber qué es lo que Ud. le quiere pedir… Ud. ha venido a pedirle algo a Él; y si Ud. vino a pedirle algo, y Él me lo deja saber, entonces Él responderá a través de mí.
Ahora, si yo digo: “Damita, Ud. ha venido a pedirle algo a Jesús; Ud. lo va a recibir”, y la dejo que siga adelante, Ud. tendría el derecho de dudar eso. Pero en el momento que Él venga y me diga algo que ha estado en su vida o algo del pasado que Ud. sabe que sucedió, entonces Ud. sabrá si eso es verdad o no. Entonces Ud. tendría fe para conocer que fue Dios, que no fue el Hermano Branham, ¿la tendría?
Ud. está sufriendo con un tumor. Ese es un tumor, y ese tumor está en su boca en la parte izquierda de su mandíbula. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU”. Eso es correcto.
Nuestro Padre Celestial, imponiendo manos sobre la damita, yo pido que el enemigo sea quitado de ella, y que ella sea sanada para la gloria de Dios. Amén, amén. Dios le bendiga, dama. Vaya creyendo. ¿Cree Ud. dama, con todo su corazón?
68 Ahora, sean muy reverentes, muy reverentes. Sigan orando. Ahora, ustedes se están portando de maravilla. Siéntense con Dios. Solo siéntense con Dios. Estén muy callados. Observen. Por supuesto, si Ud. sienten como darle alabanza a Él, claro, háganlo. Dios es un objeto de adoración, y Dios quiere ser adorado. Yo no los culpo. Yo lo adoro a Él. Yo grito sus alabanzas a voz en cuello.
Pero la dama que está parada aquí siendo una desconocida para mí, y sin conocerla yo a ella, pero Dios sí y conoce todo con respecto a ella…
Hay alguien aquí que está orando, y yo puedo cap… Oh, es la dama sentada a un lado de la dama allá, tiene artritis. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Cristo la sanará, dama? Si puede creer, lo puede recibir. Amén. ¿Qué tocó ella? ¿Cree Ud. ahora?
69 Usted tiene algo mal en los pies. Es como el arco, plano. Y Ud. está aquí porque quiere hacerme una pregunta; y eso es, quiere que yo ore por alguien más. Y esa persona tiene como agua en los tejidos. Es hidropesía. Y esa persona no vive aquí. Es en un lugar en lo alto donde sopla mucho el viento. Es en Lubbock, Texas. Eso es correcto. ¿Cree Ud.? Vaya y reciba exactamente lo que Ud. ha pedido, en el Nombre de Jesús.
Hola. ¿Cree Ud. en Él? Yo no lo conozco, señor, pero Dios si lo conoce a usted. Hay algo mal en sus huesos: es cáncer en los huesos. Eso es correcto. ¿Me cree que soy el profeta de Dios… o, Su siervo? Sr. Hatten. Ese es su nombre. Vaya a casa y sea sanado en el Nombre de Jesucristo, sea completamente sano. Amén. Dios le bendiga. Sí. Muy bien, crean ahora.
Muy bien. ¿Lo creen con todo el corazón?
70 Solo un momento. Oh, Él es maravilloso. ¿Qué piensa Ud. de ese problema cardíaco? ¿Cree que Dios lo sanará de eso? El hombre sentado justo allí… Ahora, la dama con sus manos levantadas no tiene problema del corazón; ella tiene… la dama tiene artritis, y ella quiere ser sanada de eso también. Eso es correcto. ¿Es eso cierto? ¿Uh-huh? Uh-huh. ¿Piensa Ud. que esa digestión lo va a dejar también? ¿Cree que Dios lo va a sanar? ¿Lo cree Ud. señor? ¿Cree que Dios lo sanará también? Sí, señor. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará de ese problema del corazón? Pongan sus manos uno sobre el otro por todo ese lugar entonces.
Nuestro Padre celestial, el diablo ha sido expuesto, y yo lo reprendo en el Nombre del Señor Jesús. Que se vaya. Amén. Tenga fe. Solo quédese sentado allí con Dios, ahora. No dude. Crea con todo su corazón.
71 Ud. allí tiene un problema en la vesícula, orando, ¿no es así, la dama sentada aquí mismo? Un problema con el hígado, la vesícula, una dama de color, con sus manos en el rostro, ¿cree Ud. que Jesucristo, el Hijo de Dios, la sana? ¿Cree Ud. que Dios la pondrá bien y la sanará? ¿Lo cree?
Usted es tan amable al punto que sus ojos también se van a mejorar, si lo cree. Ud. tiene problemas en los ojos, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano. Ud. no trae anteojos, pero tiene problemas en los ojos. Pongan sus manos uno sobre el otro.
Oh, Dios, en el Nombre de Jesucristo, yo reprendo ese enemigo, y esta iglesia lo reprende, que deje a esas mujeres y salga de ellas, y que ellas sean sanadas. Amén.
¿Cree Ud.? ¡Oh, vaya, esto es! Esto es lo que Dios quiere que Uds. hagan, que crean en Él.
72 ¿Cree Ud. dama? ¿Con todo el corazón? Oh, muy bien, tenga fe en Dios. Ud. tiene muchas cosas que están mal: tiene una ruptura, problema estomacal, nerviosismo, algo mal con su cadera. Eso es correcto. Por una caída, se lastimó la cadera. Ud. es una misionera. ¿Correcto? Una misionera para las Indias. Eso es correcto.
Ud. trajo a esta niñita aquí. Ud. quiere que yo ore por ella, por sus ojos. Eso es exactamente correcto. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Cree Ud.? Muy bien, niñita, créelo con todo tu corazón.
Muy bien, Uds. vieron lo que le sucedió a ella antes de mirarla. Ella tenía los ojos cruzados cuando subió aquí. Antes aún de que yo orara por ella sus ojos se le enderezaron. Mira, querida. Allí están sus ojos. Mira aquí, cariño. Tan perfectamente normales, sin tan siquiera haber orado por eso. El Espíritu Santo está aquí. Amén. Siga su camino regocijándose, en el Nombre de Jesús, que ella reciba lo que ha pedido. Amén. Dios le bendiga. Ud. adoptó a esa criatura. Crea ahora. Eso es correcto, Ud. la adoptó, ¿ven? Sí, señor.
¡Oh, qué maravilloso! ¿Cree Ud., dama? Yo no puedo sanarla, pero Dios puede sanar la tuberculosis. ¿Cree Ud. que Él puede? ¿Cómo supe quién era Ud., o con respecto a usted? Dios lo sabe, ¿verdad que sí? Seguro, yo me levantaría y tomaría el viejo catre, y me iría a casa, y creyera en Dios, y sería sanado. Amén.
¿Cree Ud. dama? ¿Cree que Dios la sanará de ese problema estomacal y que se pondrá bien? Váyase a casa y coma lo que Ud. quiera. En el Nombre de Jesucristo que ella reciba su sanidad. Amén. Tenga fe y crea.
73 Bueno, la querida dama está haciendo un esfuerzo allá por levantarse para… Allí está, de pie. Alabemos al Señor.
¿Cree Ud., mi hermano, que Dios lo va a sanar? En el Nombre del Señor Jesús, que pueda recibir su sanidad. Amén. Vaya dándole gracias a Dios.
Damita, ¿cree Ud. que Dios la sanará de artritis, que se pondrá bien? Baje de la plataforma simplemente regocijándose y diciendo: “¡Gloria a Dios!”. ¿Cuántos de los que están aquí creerán en este momento, que Dios sanará a toda la audiencia y que se pondrán bien? Dios puede hacer todas las cosas.
¿Cree Ud.? ¡Oh, qué tiempo tan maravilloso! Se dan cuenta que… ¿Cuántos creen que ese es el Espíritu del Señor Jesucristo que está permitiendo esto? Entonces de manera unánime, con un gran tiempo, el Espíritu Santo puede sanar a cada persona que está aquí. ¿Lo creen Uds.? Solo pongan las manos uno sobre el otro y oren esta oración juntos, todos Uds. junto conmigo.
Vengan, hermanas, para que podamos orar por ustedes. Eso está bien. Oren la oración de fe que salvará al enfermo. Dios lo levantará. ¡Oh, la presencia del Espíritu Santo confirmando la Palabra, Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos!
74 Oh, Dios, nuestro Padre, en el Nombre de Jesús, condenamos toda enfermedad, y toda dolencia, y todos los poderes del diablo, y yo reprendo al diablo. Que él pueda salir de estas personas ahora mismo. Sal de ellos y nunca los vuelvas a molestar más, en el Nombre de Jesucristo. [Espacio en blanco en la cinta].
Eso está bien. ¿Están Uds. convencidos? Miren, en este momento el Espíritu Santo me está diciendo que me detenga en este momento y que haga un llamamiento al altar. Ahora mismo en este momento, mientras Su Espíritu se está moviendo. Estos son los días de la Biblia. Este es el Espíritu Santo, más allá de cualquier sombra de duda.
Quiero que cada persona que quiera aceptar a Cristo como su Salvador, que venga aquí solo un minuto. [Espacio en blanco en la cinta] Denle a esta gente esta oportunidad. ¿Vendrán? Quiero estrecharles la mano y encontrarlos aquí mismo. Vengan ahora. Caminemos justo por aquí en el… Vengan para acá. Levántense de sus asientos. Quiero ofrecer una oración junto con ustedes. Vengan para acá. Cada pecador que quiera venir; vayan moviéndose por aquí ahora. Eso está bien. Bajen de los balcones. Eso está bien.
75 Ven para acá, hijo. Dios te bendiga, mi muchacho. Quiero que Dios te haga cada cosita que debieras de ser. Dios te bendiga, joven. ¿Vendrá, señor? Eso está bien. Venga para acá. Vengan. Ahora, denle el tiempo para que pueda venir de los balcones. Baje directamente. Muy bien. ¿Quiere traer a ese hombre para acá? Muy bien, tráiganlo. Eso es bueno, hermano. Muy bien, señor. Muy bien. Sigan bajando. Eso está bien. Dios le bendiga.
…… heme aquí!
Tal como soy….
(Dios le bendiga, mi hermano).
……… que por mí fue derramada,
Oh Cordero de Dios, ¡heme aquí, aquí!
Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga, mi hermano. Solo párense aquí [Palabras no claras] oren. Dios le bendiga, jovencita. Eso está bien. No se avergüencen de Él. Eso es lo mejor que han hecho. Dios le bendiga muchacha [Palabras no claras] Amén. Dios le bendiga, hermana. Párese aquí solo un momento mientras tenemos una oración. Dios le bendiga, mi hermana hispana. Que Dios le conceda lo que ha pedido. Dios le bendiga, mi hermana. Dios le bendiga. Venga aquí, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, madre. El Señor le bendiga, mi hermano, y le dé el bautismo del Espíritu Santo aún esta noche [Palabras no claras].
Tal como soy buscando paz
En mi desdicha y mal tenaz
Conflicto grande siento en mí
Cordero de Dios (Dígale al hombre que está allí
Que no se vaya; queremos…)
…. ¡Heme aquí, aquí!
Sí, todo lo que necesito, yo lo encuentro en Ti,
Oh, Cordero (Eso es correcto, hermano,
Venga para acá, Venga directamente…)
…. desdicha y mal tenaz,
Porque Tu lo has prometido yo creo,
(¿No vendrán?
¿Alguien más ahora? Aquí…)
………………… ¡Heme aquí!
……… ………toda oposición,
A Ti……………………………..
Oh, Cordero de Dios, ¡Heme aquí, aquí!
76 ¿Hay alguien más que quiera venir ahora para la oración mientras estamos esperando solo un momento más? El Espíritu Santo está hablando. Miren, amigos, el mismísimo Cristo Sobrenatural está aquí. Ahora, ¿entienden lo que significa ser guiados del Espíritu? Miren a todos los pecadores que se han derramado alrededor del altar, ¿ven? Ellos están conscientes… El Espíritu Santo está aquí. Ellos saben eso. Sencillamente es lo mismo que me dice lo que está mal. Eso me habló a mí, dijo: “Haz un llamamiento al altar ahora mismo. Tengo a unos aquí que van a venir”. Y yo me detuve allí mismo y lo hice. ¿Vieron que se llevaron la camilla donde estaba la dama? Ahora, el mismo Dios que Uds. están aceptando, es el Mismo que Uds. están creyendo para… Dios le bendiga, a usted joven [Palabras no claras].
¡Oh, qué tiempo tan maravilloso, un tiempo maravilloso! El Espíritu Santo entrando.
77 ¿Pudiera venir para acá, querida hermana? Solo me gustaría estrechar su mano y pedirle a Dios que la bendiga, mientras estamos todos parados aquí para orar. Dios le bendiga, mi hermana querida. Dios le bendiga, mi hermanita. Que Él simplemente le bendiga ricamente. Las hermanitas hispanas que están aquí, Dios le bendiga, hermanita. Y las damitas aquí. Dios sea con Ud., querida hermana. Solo quiero tocar su mano, mientras yo sé que Él está aquí. Dios le bendiga, querida hermana. Que Su Espíritu esté sobre usted.
Ahora, ¿no es maravilloso saber que el Señor Jesús está aquí? ¿Saben algo? Lejos allá en los viejos países, lejos allá donde ni siquiera saben lo que es un periódico, el Espíritu Santo trabaja igual con esas personas allá, y tienen las mismas acciones que tienen Uds. aquí. Solo piensen que Jesucristo, el Hijo de Dios, Aquel que nos va a llevar al cielo, está aquí ahora. Ese es Su Espíritu moviéndose a través de nosotros. Ud. dice: “Hermano Branham, nunca había visto algo como eso”. Bueno, esa es la misma cosa que está obrando en Ud. Ese es el Espíritu Santo.
78 Estas damitas que están paradas aquí, y hombres jóvenes, como adolescentes, y en este tiempo osado en el cual estamos viviendo, el verlos que vienen llorando. ¡Oh, Uds. no saben cómo agrada eso al Espíritu Santo! Eso es maravilloso.
Ahora, inclinemos nuestros rostros solo un momento para orar. Ahora, a ustedes que están viniendo, quiero citarles una Escritura, a Uds. damitas, y a Uds. mayores, y a todos juntos. La Biblia dice esto… ¿Saben lo que Uds. son en esta noche? Uds. son regalos de amor de Dios para Cristo. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, si el Padre no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”.
Eso es lo que Uds. han hecho esta noche. Ustedes han pasado… Al venir aquí para aceptar a Cristo, Uds. han pasado de muerte a vida. Ahora, si Uds. confían que soy el siervo de Dios, si me creen que soy de Dios…. Eso es justo lo que ha pasado con Uds. Ahora, les voy a citar la Escritura. Esto es lo que Jesús dijo: “El que oye Mis palabras y cree en El que Me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”. Piénsenlo. Jesús dijo eso.
79 Y miren, solo piensen en las damitas en la ciudad esta noche. Piensen en los hombres ancianos en la ciudad, las mujeres de mediana edad y los hombres esta noche que no tienen la oportunidad que Uds. han tenido.
Dios los envió aquí, se ha manifestado a Sí mismo delante de Uds., y Uds., con un corazón quebrantado, han venido alrededor del altar llorando. ¿Qué son Uds.? Uds. son los regalos de amor de Dios, del Dios Todopoderoso, que Él ha escogido y entregado a Jesucristo esta noche. Y Jesús los ama tanto a Uds., que Él dijo: “Ningún hombre los arrebatará de Mi mano. Ellos son Míos. Yo los resucitaré en el día final”. Dios prometió eso. Cada uno de Uds., Uds. tienen vida porque están parados aquí delante de esta audiencia atestiguando que Uds. lo han creído y aceptado.
Ahora, Uds. que han venido aquí esta noche, cada uno de Uds. que están alrededor del altar, y que creerán y tomarán a Jesús como su Salvador y lo creerán, y en la Presencia ahora, Uds. confían en mis palabras. Confíen en mí si pueden, para el discernimiento…
80 Como la damita sentada allí con el problema femenino, justo entonces sanó. Muy bien. ¿Lo cree Ud.? ¿Cree que Dios la sanó? Si es así, usted… Eso es correcto, puede obtenerlo. Amén. Todo ha terminado, dama, sentada allí orando. Todo ha terminado. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿No tiene una tarjeta de oración? No, no. Ud. no necesita una. Mire, Ud. de todas maneras está sanada. Amén.
¿Puede verlo? Ahora, Ud. sabe que hay Algo aquí que me dice eso. ¿Es correcto? Márquelo. Vean qué tan infalible es. Ahora, el mismo Señor Jesús está aquí para decir esto. Si Uds. lo aceptan a Él esta noche como su Salvador y le piden que perdone todos sus pecados…
Ahora, vean, Uds. no hubieran venido por Uds. mismos. Algo está sucediendo. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿qué tengo que hacer ahora?”. Nada. Solo sea agradecido, ¿ve? Mire. “Todo lo que el Padre Me ha dado vendrá, y nadie puede venir si Mi Padre no lo trajere primero”.
81 Ahora, ¿cuántos de Uds. que están aquí, que están parados aquí que se han arrepentido, que están dispuestos a decir: “He terminado con el pecado, y a partir de esta noche, con la gracia de Dios, viviré para Jesucristo?”, ¿podrían levantar su mano, parados allí alrededor del altar? “He terminado con el pecado. Yo acepto a Cristo como mi Salvador”. Dios le bendiga. Maravilloso.
Ahora: “El que Me confesaré delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y los santos Ángeles”. ¿Es esa Palabra verdad? ¿Entonces qué acaba de suceder? Cuando Uds. hicieron su confesión, Cristo puso sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero. Ud. ya no puede perecer y Él lo resucitará en el día postrero. Ahora, ¿no están felices por eso?
Ahora, inclinemos nuestros rostros y démosle a Él las gracias, y alabémosle por lo que Él ha hecho por nosotros. Ahora, todo el resto de los Cristianos, oren por estos que están aquí que acaban de venir a aceptar a Cristo. Y yo creo que Dios les dará el Espíritu Santo justo allí donde están parados. Yo en verdad lo creo, que Dios les dará el Espíritu Santo aquí mismo también. Muy bien. Hermanos ministros, acérquense un poquito ahora, aquí cerca. Queremos ver a Dios hacer una gran cosa aquí.
82 ¿Acaso no les encantaría tener este sentir de que todo este gran Espíritu Santo que está aquí ahora, que simplemente sabe todo sobre usted y se los está diciendo en el corazón? ¡Maravilloso! ¿Acaso no les encantaría que Él hiciera Su morada con un gran bautismo y entrara a sus corazones y simplemente hacerlos tan felices y alegres y darles el poder para vencer las cosas del mundo? ¿Acaso no les gustaría a todos ustedes recibir eso aquí donde están parados? ¿Cada uno de ustedes? ¿Les gustaría tener el Espíritu Santo? Levanten sus manos. Cada uno de ustedes, aquí alrededor de este… Qué les gustaría… Ahora, Él está aquí para dárselos.
Miren, ustedes lo confesaron, creyeron en Él, Uds. han pasado de muerte a vida, pero ahora Uds. necesitan el bautismo del Espíritu Santo para que les dé poder para vencer y para que grandes cosas se lleven a cabo. Y solo observen lo que sucederá esta semana durante el avivamiento, y la siguiente semana. ¡Oh, yo creo que Dios va a hacer cosas maravillosas! ¿No lo creen Uds., iglesia?
83 Ahora, solo vengan e inclinemos nuestros rostros ahora y démosle a Dios la alabanza. Por todas partes ahora. Nuestro Padre celestial, con un corazón que está simplemente sacudiéndose de gozo, con algo dentro de mí que me está haciendo saber que esto es tan agradable a Ti. Tú has descendido, y estás pasando por estas filas y de arriba abajo por los pasillos sanando a las personas, y ahora Tú has hecho más que eso.
Tú has traído a la gente de muerte a vida. Ha habido una resurrección. Estos pecadores que estuvieron una vez alejados, afuera en el mundo sin esperanza, sin Dios, y esta noche por el mover del Espíritu Santo, los ha vivificado, y ellos han cobrado vida, y se dieron prisa hasta el altar. Yo les he estrechado la mano al estar ellos parados aquí y les he citado Tu Palabra infalible, lo cual cielos y tierra pasaran, pero Tu Palabra nunca pasará.
84 Y a medida que veo el rostro de este joven y del anciano y a los de mediana edad, muchachitas, y damitas y jovencitos, y hombres ancianos, y mujeres ancianas, a medida que están parados aquí, unos de ellos están viniendo por el pasillo simplemente sacudiéndose bajo convicción. ¡Oh, gran Espíritu Santo, este gran, tremendo poder de Tu Presencia! Ellos te han aceptado como su Salvador.
Ahora, ruego, Dios, que Tú hagas descender un gran poder del cielo y que ancles en sus almas el bautismo del Espíritu Santo. Concédelo, Señor. Solo permite que algo suceda ahora, que nazca un nuevo bebé, en unción, un poder caiga sobre sus corazones en este momento. Y que el Espíritu Santo establezca este lugar para gloria y sacudiendo y glorificando y magnificando a Dios. Concédelo, Señor. ¡Oh, escucha la oración de tu siervo! Escúchame, Señor, mientras oro a Ti y concede estas bendiciones.
85 Ahora, mantengan sus manos levantadas al aire. Levanten sus manos. Alábenle a Él ahora. “Yo te alabaré”. Solo levanten sus manos. Digan: “Gracias, Señor”, ahora. Eso es. Eso es.
¡Yo le alabaré! ¡Yo le alabaré!
Alabado sea el Cordero por pecadores inmolado:
Denle la Gloria a Él, toda la gente,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.
Ahora, Uds. que están aquí alrededor del altar, Uds. acaban de venir a Cristo, cántenlo ahora conmigo. Vengan, todos Uds., juntos ahora, con sus manos levantadas, aquí alrededor del altar. Cada uno ahora, con sus manos hacia Cristo, cante esto conmigo ahora.
¡Yo le alabaré! ¡Yo le alabaré!
Alabado sea el Cordero por pecadores inmolado:
Denle la Gloria a Él, toda la gente,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.
Ahora, todos los que están en el edificio que han estado enfermos y afligidos y que lo quieren aceptar a Él como su sanador, ¿podrían ponerse de pie? Diga: “Yo lo aceptaré a Él ahora mismo”. Amén. Amén.
86 Todos los que están en el edificio que quieran el bautismo del Espíritu Santo, pónganse de pie. Acepten a Cristo ahora mismo. Eso es maravilloso. Eso es. ¡Qué bueno, qué glorioso!
¡Oh, si acaso no es esto parecido al cielo, entonces yo no sé cómo será el cielo! Maravilloso. Algo puede suceder en este momento. ¿Están listos? Ahora, todos levantemos las manos, inclinemos nuestros rostros, y denle a Él la alabanza.
Hermano, uno de los pastores venga para acá y llévenos en oración. ¿Lo haría usted, hermano, uno de ustedes, puede venir aquí y llevarnos en oración? Démosle ahora a Él la alabanza, todos.
Padre Dios, en el Nombre del Señor Jesús te damos la alabanza y la gloria por todo…
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