S.459 57-0310A  Lavando Los Pies A Jesús 

Tiempo de lectura: 38 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Lavando Los Pies A Jesús

Phoenix, Arizona, E.U.A.

57-0310A

1 … Dirigido espiritualmente a la iglesia, buscándome para que orara por él. ¡Cómo el Señor hizo eso! Nadie sabía que yo iba allá—ni el mismo Hermano Bower. Y simplemente nos sentimos dirigidos para ir allá y allí estaba el Señor. Y anoche se le dijo a un jovencito Católico que tenía un tumor en el cerebro y estaba… el doctor dijo que iba a morir. Y cómo era que se había orado por él en la plataforma. De alguna manera fue extrañamente dirigido a ese lugar esta mañana. Tuvimos un tiempo maravilloso.
Ahora, Uds. gente del Evangelio Completo, muchos de Uds. no pueden entender… ¿Era ese el muchacho, que levantó su mano en ese momento? El muchacho Indio. SÍ, hermano. Dios le bendiga. ¿Se siente mejor? Se siente…Eso es muy bueno. Eso está bien. Le damos gracias a Dios por eso. Y de ese modo, sólo estamos esperando, confiando y creyendo con todos nuestros corazones que Ud., y su esposita encantadora, y su bebé puedan entrar y dar un testimonio del poder del Señor Jesús, es nuestra oración sincera y nuestra confianza.

2 Ahora, escuché a este hermano Bautista que acaba de hablar de lo que ha tenido que pasar. Para Uds. gente del Evangelio Completo, bueno, oyen que alguien da un testimonio—eso pudiera no significar mucho. Por supuesto que lo apreciarían. Pero yo sé dónde está parado el muchacho. Yo pasé por las mismas tribulaciones. Y sé lo que significa salir con verdadera fe genuina, con el bautismo del Espíritu Santo. Yo recuerdo lo que me dijeron cuando fui y les dije que había recibido el Espíritu Santo.
El Dr. Davis me dijo: “Billy, necesitas un descanso. Ve a casa. Hay algo mal contigo.” Dijo: “Tuviste una pesadilla.”
Dije: “Vi un ángel.” Sí, señor.
Él dijo: “¿Tú con una gramática de escuela primaria vas a predicar el Evangelio alrededor del mundo?”
Yo dije: “Eso es lo que dijo y eso es lo que haré.” Y lo hice por la gracia de Dios.

3 Ahora escuchen, este muchacho aquí, necesita un brazo y una mano, Uds. saben. Así que, déselo Ud., hermano. Realmente lo necesita ahora. Alguien que lo lleve. Él salió de ahí para resaltar la cosa entera de Dios y para creer en el bautismo del Espíritu Santo, creer en Jesucristo y las señales, maravillas y milagros. Él ha salido para ser nuestro hermano. Ahora, demostremos que también somos sus hermanos, en aprecio. Que Dios le bendiga es mi sincera oración.
Ahora, oí que la damita está por ser madre otra vez ahora mismo y sólo una exclusión como esa lo ha preocupado, incomodado y de todo. Y él tenía una condición nerviosa, problemas estomacales. Él oró esta mañana. Estoy seguro que Dios escuchó. Que Dios los bendiga es mi sincera oración. —y a la damita. Ella ha pasado por tribulaciones, también, de ser una cantante de ópera a ser una sierva de Dios. Estoy muy feliz por eso. Oro que Dios los bendiga ricamente.

4 Supongo que el alcalde me envío la llave de la ciudad. Gene… la acabo de ver puesta allí, Hermano Outlaw, y pensé que podía ser la llave de la ciudad. No sabía. Aunque, supongo que no lo es. Pero lo que yo quiero es la llave de la Escritura, el Espíritu Santo.

5 Ahora, hoy tenemos un pequeño drama que el Señor ha puesto en mi corazón esta tarde. Y quiero que estén muy quietos por unos momentos y escuchen.
Ahora, vamos a salir bien temprano, si el Señor quiere, de modo que aquellos que puedan volver esta noche… Ahora, entiendo que algunos de ellos esperaban que este fuera el servicio de clausura. Muchos forasteros en la ciudad querían servicio esta noche, también. Si su pastor, desea que Ud. esté en su iglesia esta noche, no ha cerrado, es su deber estar en su puesto esta noche. Eso es correcto. Ninguna persona esté alejada de su iglesia. Ud. tiene su iglesia…
Ahora, cuando todo esto termine, queremos que vuelvan a su iglesia. Regrese a su iglesia de dónde viene. Continúe desde ahí y sea un mejor Cristiano si puede, y todos los que han sido convertidos en las reuniones, traten con los que están en el vecindario. Visítenlos y tráiganlos a su iglesia para que tengan compañerismo con Uds. Para eso es el avivamiento. Regocíjense con esos que han sido sanados. Y siempre recuérdenme en oración.

6 Ahora, parece haber algo mal con nuestra historia esta tarde. Mientras la miramos, sólo parece no ser la clase correcta de sonido por la voz que habla. ¿Cómo podían estos Fariseos amar a Jesús? Ellos lo odiaban. Pues, no tenían nada que ver con este hombre llamado Jesús. Él despedazó sus iglesias y de todo. Pues, ellos lo despreciaron.
Y ¿Cómo pudo este Fariseo pedirle que fuera a su casa para cenar? Nosotros normalmente invitamos a gente que amamos que coma con nosotros, Ud. sabe, como a alguien que Ud. aprecia. Hay algo respecto a comer uno con el otro. Esa es la razón que tenemos la cena del Señor. Es para confraternizar alrededor de la cena del Señor, lo que lo hace muy especial para nosotros.
¿Pero cómo pudo este Fariseo invitar a Jesús a su casa? Mientras que el viejo mundo cruel decía: “Él tiene algo bajo la manga.” Él tenía alguna clase de motivo egoísta.

7 La Palabra Fariseo quiere decir: “actor.” La misma palabra Fariseo quiere decir: “un actor.” Y un actor es un mimo o imitador. Y qué bien se ajusta eso a nuestra palabra moderna “hipócrita.” Un Actor, un imitador, alguien que trata de ser algo… Como el Congresista Upshaw solía decir: “Cuando estás tratando de ser algo que no eres.” El difunto Congresista que fue sanado en nuestro servicio después de estar en silla de ruedas por sesenta y seis años, solía decir eso: “No sea nada que no es.” Eso es sureño.
Pero este Fariseo había invitado a Jesús. Ahora, no tenían ningún compañerismo entre ellos, así que debía haber alguna clase de motivo egoísta. Ellos no tenían nada en común de que hablar.

8 Uds. saben, nosotros hombres de edad mediana, nosotros tenemos cosas en común. Nos gusta reunirnos con gente de nuestra edad y hablar.
Cuando ven a una niñita como de cinco años que anda alrededor de la abuela, hay algo mal. La abuela tiene una bolsa de dulces en alguna parte. Hay mucha diferencia de edad. Ellas no pueden tener cosas en común. Las niñitas tienen cosas en común. Ellos hablan el mismo lenguaje, sobre sus muñequitas y sobre hacer girar sus trompos, y los muchachitos. La Biblia dice en Isaías: “Los niñitos jugando en la calle.” Ellos tienen cosas en común.
Las señoritas tienen cosas en común. A ellas les gusta reunirse y hablar de sus novios y, Ud. saben, y… Ellas tienen cosas en común. Y las otras damitas, Uds. saben, ellas tienen cosas en común. A ellas les gusta reunirse y hablar, reunirse y hablar. Entonces, ellas tienen cosas en común. Bueno, el hombre es igual.
Los Kiwanis en la ciudad, a ellos les gusta reunirse. Tienen una pequeña cena y hablan sobre negocios de la ciudad, de cómo pueden alimentar al pobre, y las cositas que debieran ser hechas. Los Kiwanis tienen cosas en común; las logias….
Y los Cristianos tenemos cosas en común. Eso es por lo que estamos aquí esta tarde. Tenemos cosas en común. Tenemos algo en lo que todos estamos interesados. Si no fuera así, deberíamos estar afuera en los parques o afuera en la carretera. Pero tenemos cosas en común. Queremos hablar sobre Jesús, porque eso es lo que tenemos en común entre nosotros hoy es el Señor Jesús. Nunca venimos aquí sólo para ser vistos. Venimos aquí para hablar sobre Jesús. Y venimos para confraternizar alrededor de Su Palabra y con Su gente. Eso es por lo que estamos aquí.

9 Pero, ¿Cómo pudo este Fariseo invitar a Jesús, a quien odiaba, para que viniera y cenará con él? Y debió haber sido tarde, me supongo, como a la hora del descenso del sol. Y a la puesta del sol. Y Jesús estaba cansado. Había estado predicando todo el día y, quizás, con voz ronca de tanto hablar, y Su rostro quemado por los rayos directos del sol Palestino.
Y mientras comienza nuestra historia, puedo ver a un joven, todo sudado. Sus piernas sudadas y polvosas. Y se para afuera del gran círculo de gente presionando sobre Él para oír la Palabra.

10 Y, Uds. saben, he oído a muchos buenos predicadores. Y cómo me encanta oír buena predicación. No tengo el privilegio de hacerlo muy bien. Pero amo oír a un buen predicador que conoce la Palabra. Pero, oh, cómo debió ser oírlo decir algo. Sólo una palabra de Él emocionaría nuestros corazones más allá que cualquier voz que alguna vez oímos.
Y cómo la gente debió haberle presionado para oír la Palabra. Y mientras miramos a un lado, veo a este joven, cansado, temblando por correr rápido, todo su cuerpo sudado, parado de puntillas, mirando por encima. “Oh,” dice él: “ese es Él. Ese es Él. Porque nunca oí a un hombre hablar así.”
Vean, él había estado separado y había sido enviado por su gran y rico pastor para encontrar a Jesús. Debió haber sido un alivio para él cuando lo encontró. Él había ido de un lugar a otro y encontrar que Él no estaba ahí; Él se había ido a alguna otra parte.

11 Pero, unos cuantos días antes de eso, su amo rico, que vivía en otra ciudad, era un gran hombre en esa ciudad. Él tenía una gran influencia. Y la gente le tenía un gran respeto. Y puedo verlo…
Ahora, estos Fariseos estaban lejos de ser hombres pobres. Algunos de ellos eran excesivamente ricos. Ellos recibían los diezmos y las ofrendas y los cortes del sacrificio. Y eran hombres ricos. Y eran observados. Y tenían que vivir una vida honesta, y respetarse como los clérigos en la ciudad.
Pero pudiera decir esto, que con todo eso, lo cual está todo bien, pero si su corazón no está bien con Dios, Ud. todavía no es nadie a la vista de Dios. No importa que tan religioso, que tan respetado, que tan buen nombre tenga, que tan honesto es, no significa nada a la vista de Dios.

12 Estamos observando a este Fariseo. Y puedo verlo mientras camina de un lado a otro en los grandes corredores de su casa: “Yo soy el Dr. Fulano de tal en esta ciudad. Ud. saben yo soy un ciudadano bien respetado. Lo que yo digo es la ley y el orden. Yo soy un gran hombre.” Y cuando Ud. llega a pensar eso en su corazón, entonces Ud. no es nada de lo que debiera ser, dice la Biblia.
Cuando un hombre piensa que es un poquito mejor que alguien más, Ud. está en su camino hacia afuera, hermano. Eso es correcto. Todos somos iguales a la vista de Dios. Rico, pobre, moreno, negro, blanco, amarillo, lo que pudiéramos ser, todos estamos en igualdad con Dios.
Y cuando este Fariseo de estilo propio caminaba de arriba abajo por el piso y decía: “Uds. saben, creo que haré una muy grande fiesta aquí. Uds. saben, si pudiera hacer una gran fiesta, hacer que todo mundo hable de ella, probablemente, en la portada del periódico o en la columna de la sociedad,” (si hubiera tal cosa).

13 Ahora, a medida que dramatizamos esto, vamos a usar nombres y demás, lo que puede parecer un poco extraño. Pero, para obtener los principios—el mensaje que quiero que oigan.
Y mientras este Fariseo caminaba de arriba abajo por sus pisos, pensó: “Ahora, si sólo pudiera hacer algo que haría que la gente sepa que soy una gran persona.”
Vemos la misma cosa hoy: La gente queriendo hacer un espectáculo que el exterior mire, que alguien pensara que ellos son grandes. Quieren la reunión más grande, o lo más grande esto, o algo en… la multitud mejor vestida viene a su iglesia. La iglesia más grande, el campanario más alto, las mejores bancas, algo grande. Lo que necesitamos en más de Dios y no tanto del mundo. “Él que se humilla, Dios lo exaltará.” Pero la humildad tiene que venir primero.

14 Y observamos a este Fariseo mientras camina de arriba abajo en el piso, y está tratando de pensar: “Oh, si tan sólo pudiera pensar de alguna manera, ahora, que pudiera conseguir a alguien como una atracción. Si pudiera pensar de alguien, o algo con lo que pudiera hacer un gran espectáculo.”
Y de repente, lo veo mientras se frota sus manos rechonchas y pone su mano en su pequeño estomaguito regordete, y dice: “Oh, ¿Por qué no pensé de eso? Esa es la gran idea. No sólo seré grande ante la gente de la ciudad, pero seré grande entre los otros Fariseos, los pastores de la ciudad. ¿Saben lo que haré? Voy a enviar e invitar a ese sujeto llamado Jesús de Nazaret, ese santo rodador. Y voy a traerlo aquí y expondré a ese tipo.
“Porque el Fariseo Levinski me acaba de decir el otro día que sabía que Él no era un profeta. Y sabemos que no lo es. Y sabemos que sólo está engañando a la gente. Así que creo que enviaré y lo invitaré para que venga. Y cuando lleguen los otros Fariseos, entonces vamos a exponer a ese sujeto. Sé que cuando el presbítero del estado y todos ellos se junten, seguro que lo haremos menos. Si sólo pudiera hacer que venga. Oh, si viene, será una cosa maravillosa.
“Mensajero, ven aquí. Ve a través del país, encuentra este así llamado profeta Galileo, y dile que descienda a mi casa, estoy dando una muy grande fiesta. Lo alimentaré bien. Él no comerá mucho, estoy seguro. Pero le daré una buena merienda si Él desciende. Dile que venga a verme.”

15 Bueno, el mensajero, para hacer esto, sale a través del país y lo encontramos aquí mirando, y su corazón debió haber estado satisfecho cuando dijo: “Ese debe ser el hombre.” No creo que alguien pudiera ver a Jesús alguna vez y fallar en saber quién Él era. Él es diferente de cualquier otro hombre.
Y mientras que el mensajero… mientras nota que todos se aglomeran alrededor de Jesús, mientras se aglomeran alrededor de Él, y es la puesta del sol, se abre camino a través de la multitud y se topa con una línea que está alrededor del Señor Jesús. Se tropieza con alguien y comienza a romper la línea.
Hay un caballero que pone sus manos sobre él, dice: “Señor, no puede entrar a esta línea. Nuestro Maestro recién termina de hablar. Oh, está muy cansado. Lo siento, sencillamente no podemos dejarlo entrar.” ¿Quién era este sujeto? Pudo haber sido Felipe.
Y entonces él Dijo: “Pero, amable señor, tengo un mensaje importante para Él. Debo verlo, pues tengo un mensaje de mi amo, he estado varios días persiguiéndolo por Galilea; y ahora he encontrado dónde está y debo hacerlo, señor. Estoy cansado y muy fatigado, pero sólo debo decir una palabra. ¿Sería tan amable de ayudarme a llegar a Él?”

16 Puedo oír a Felipe decir: “Ciertamente. Veré que puedas decir esa palabra.” Puedo ver a Felipe tomarlo de la mano, caminar, y decir: “Maestro, este joven dice que tiene un mensaje para Ti de su amo. ¿Tendrías un momento para hablar con él?”
Veo a Jesús inclinar su cabeza, “Sí.” Nunca nadie le preguntó a Jesús algo sin obtener una respuesta. Él siempre está dispuesto a responder.
Y mientras el mensajero mira a Jesús, sabiendo que estaba en Su presencia, le hizo la invitación y le dijo que su amo Fariseo deseaba verlo.
Oh, puedo ver a un gran sujeto apresurado llamado Pedro. “¡No, Señor! ¡Ciertamente que no! Tú no puedes tener nada que ver con esa gente. Aquí hay gato encerrado en alguna parte. Tienen algo bajo la manga. Tú estás muy ocupado. Tu itinerario requiere esto y esto, y así y asá. No puedes ir a ver a ese Fariseo. Después de todo, ellos no tienen ningún trabajo para Ti. Ves cómo te tratan. No puedes ir con tal persona como esa.”

17 Pero, Uds. saben, Él era la Palabra de Dios. Pedid y se os dará, independientemente quien eres o cuál es tu posición. Puedo ver a Jesús cortésmente decir al joven: “Ve dile a tu amo que estaré ahí en tal y tal fecha. Estaré ahí.”
“Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. Pedid, y se os dará, porque el que pide, recibe. Y al que llama se le abrirá. El que busca, halla.” Oh, si pudiéramos buscar por Él y llamar a Su puerta con esa clase de fe, creyendo que Él oirá y responderá.
Pero entonces el mensajero, tan pronto como hubo dado su mensaje para que Jesús estuviera ahí, oh, estaba tan emocionado, que se voltea y se aleja aprisa. ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo hacerlo? ¡Piensen ante quien está parado! Oh, deseo pudiera tomar su lugar. Él se dejó llevar por los quehaceres de su amo, que falló en reconocer que estaba en la presencia de Dios.

18 Pienso que habemos un montón de mensajeros así hoy, nosotros los predicadores. Nos dejamos llevar por nuestras denominaciones, con nuestros grupitos, hasta que muchas veces fallamos en reconocer cuando estamos en la presencia de Dios. Oh, deseo poder llegar a Él de esa manera. Deseo poder haber venido a Él y hablarle. Antes de haber presentado alguna necesidad terrenal, hubiera caído sobre mi rostro y dicho: “Jesús, ten misericordia de mí.”
Poco, quizás, reconocía ese mensajero que un día ese iba a ser su Juez. Nosotros hacemos la misma cosa. Estamos tan ocupados con pequeños clanes, y cositas de acuerdos intrascendentes entre nosotros, y demás, hasta que fallamos en reconocer al mismo Dios que está en nuestros medios. Lo hacemos. Es una lástima, pero lo hacemos.
Y entonces, me fijo que mientras se aleja rápido… no sé cómo lo hizo—porque él tenía otras cosas en mente. Oh, él pensaba que había hecho algo grande porque había encontrado a quien su amo lo envío a buscar; sin darse cuenta que había hecho la peor cosa que jamás pudo haber hecho: estar en la presencia de Cristo y no adorarlo, pedirle perdón y misericordia.

19 Fíjense, él desciende aprisa y le dice a su amo: “Lo encontré, y prometió que estaría aquí.” Oh, cómo agrado eso a ese pequeño Fariseo gordo.
Ahora, él dijo, Uds. saben: “Ahora, a hacer preparativos para la fiesta. Pondré todas mis mesas aquí afuera bajo esta gran veranda [Galería o balcón cubierto y cerrado, generalmente con cristales-Trad.], las uvas estarán maduras para ese tiempo.”
Y si alguna vez estuvieron en Oriente, en los países del este, cómo es que de veras ellos pueden vestirse de gala, como diríamos. Y no hay gente de clase media allá. Sólo hay ricos y pobres. Y los ricos tienen todo y los pobres nada.
Y en qué forma iba él a cocinar y asar los corderos. Y cómo los de afuera estarían alrededor y se lamerían los labios y de todo—sin poder obtener un bocado de eso. Pero él podía; él era rico. Podía costearlo.

20 Ahora, veámoslo mientras está entusiasmado. Prepara todo para esta visita. Y después que preparó todo, finalmente llega el día en que Jesús apareció. Tenía suficiente confianza para creer que Él estaría ahí.
Así que, mató a todas sus ovejas, y sus bueyes, y demás; lo mejor de la cocina—oh vaya, cómo saben cocinar. Ellos pueden asar ese cordero y, les digo, seguro que es delicioso. Cocinar esos grandes asados al aire libre, en este gran espiedo [Ejes giratorios-Trad.], hasta que lo pueden oler a una milla.
Y, oh, él tenía todo listo, y finalmente llegó el día. Puedo verlo tener sus pisos pulidos y usando la mejor vestidura. Él había enviado todas sus invitaciones a todos sus amigos pastores, y todo, para que vinieran a ver. Y el gran chiste de eso era, que ellos iban a tener a Jesús ahí. Ese era el chiste. Ellos iban a tener un gran tiempo a costas de este tipo después que hubieran comido.
Entonces ellos… Estos Fariseos tenían muchos “lacayos”. Uds. los llaman “sirvientes” aquí. Ellos tenían un lacayo para todo lo que querían hacer, ellos tenían un lacayo para hacerlo. Los cobertizos estaban preparados para aquellos que venían en carruajes, para guardar sus caballos. Todo estaba a la mano para el gran banquete que se aproximaba.

21 Entonces vemos, después de un rato, llega un gran carruaje. Y cuando los caballos son detenidos ahí por un lacayo… Y entonces este Fariseo se baja y recibe su bienvenida, hay un lacayo ahí a la puerta para invitarlo a entrar. Hay un lugarcito en la puerta y lo primero que este Fariseo hace… o, todo el que es un visitante… Es el elogio del anfitrión tener un lugar ahí antes que Ud. entre para un lavatorio de pies.
La mayoría de gente Palestina, ellos… la manera en que visitan y la manera en se movilizaban era caminando, en aquellos días. Y a medida que caminaban, ellos tenían… Los vestiduras Palestinas tienen una vestidura debajo y luego una túnica sobre eso. Y las vestiduras Palestinas llegan debajo de la rodilla; y mientras caminan, la túnica, torciéndose así, recoge el polvo. Y el polvo y la transpiración de las extremidades hacen que el polvo se pegue. Y ellos caminan por los caminos polvosos donde viajan los animales. Y los animales con los excrementos por todo el camino, y demás, caían en el polvo. Y cuando el polvo se levantaba y se alojaba en las piernas, se adhería en las piernas por la transpiración. Eso producía un hedor horrible, como en el establo, cuando caminaban. Entonces, ellos llegaban como huéspedes, no estaban presentables porque hedían con los olores del camino.

22 Así que, leemos en la Biblia del lavatorio de pies. Así que el lacayo peor pagado, de todos los lacayos que él tenía, era el lacayo que lavaba los pies, porque tenía que lavar los pies. Y cuando los convidados llegaban, él se sentaba, lo primero antes que entrara en la sala o el pequeño vestíbulo… y ellos usaban sandalias en aquellos días. Se quitaba sus sandalias, y conseguía un poco de agua, y lavaba sus pies, y quitaba todo el hedor del camino. Y entonces cuando hacía eso, se ponía sus sandalias y las limpiaba muy bien. Y entonces la cortesía del anfitrión, traían un par de alpargatas [tipo de calzado de hilado de fibras naturales como el algodón, pieles de animal o lona-Trad.], que podía usar en su casa. Entonces, él se deslizaba las alpargatas. Ahora, sus pies estaban limpios y tiene alpargatas.
Entonces mientras pasa a la siguiente puerta, hay un hombre ahí parado quien tiene algunos ungüentos y aceite. Y la razón por la que hacían eso para ambos hombres y mujeres, es porque los rayos directos del sol Palestino quemaban el cuello, lo bronceaban, en la cara. Me supongo que era peor que lo que es Arizona. Entonces a medida que entraban, había un hombre ahí parado quien… Él extendía su mano, y le daba un poco de aceite, y untaba en sus manos, lo ponía en su cara, y atrás del cuello; y entonces le daba una toalla, y se secaba el aceite.

23 Y cuando se secaba el aceite de su cuello y manos, ese aceite tenía cierto olor, un olor agradable, una verdadera fragancia. Lo que era, que era hecha de cierta manzanita—la manzana de la rosa que había sido… Después que se caen los pétalos, entonces queda una manzanita. Y esta manzanita se encuentra camino a Arabia, muy cara. Ellos aplastan esta manzana; y cuando lo hacen, entonces obtienen el ungüento de eso y lo ponen en este aceite. Este aceite se deterioraría si no fuera por el perfume que va en el aceite.
Ahora, pienso que la Reina de Sabá trajo bastante de eso—a veces es llamada incienso. Y les dan ese aceite y se ungen a sí mismos con eso y lo secan, y detrás del cuello, y huelen muy bien por este perfume.
De modo que ellos tienen sus pies lavados, un par de alpargatas… Y, oh, ellos tenías esas grandiosas alfombras Persas importadas en el piso. Ellos son verdaderamente ricos. Y cuando Ud. entra con estos… Ud. no se sentiría en casa con esos viejos pies sucios, y apestosos de esa manera, si Ud. entra a sus casas. Pero ellos lo preparan de modo que Ud. se sienta en casa. Y entonces cuando está ungido…

24 Y entonces, lo siguiente, Ud. está preparado para encontrarse con su anfitrión. Entonces Ud. entra a la habitación y Ud.… Ven aquí, hermanito. Le mostraré como se hace. Cuando ellos se encuentras con el anfitrión, ellos se toman las manos así y se besan en ese lado; se toman las manos de esta manera, se besan en ese lado. [El Hermano Branham lo ilustra con un hermano.] Gracias. Eso es dar la bienvenida con un beso. ¿Recuerdan que la Biblia dice: “Saludaos con ósculo santo”? Eso es lo que es. Ellos se besaban el uno al otro en el cuello, a ambos lados del cuello.
Entonces, cuando Uds. tenían sus pies lavados… Ahora, Uds. no quisieran encontrarse con el anfitrión con esos sucios… todos sudados, apestosos por el camino. Tampoco se sentarían en su recibidor con esos pies y casi como el barro, con excremento de animales, polvo, y demás, del estiércol del camino, donde su vestimenta lo ha recogido. Uds. olerían mal. Así que, ellos se lavaban eso, y les dan una unción, y Uds. estaban todos limpios.
Y cuando Uds. iban a encontrarse con su anfitrión, entonces, él los besaba, y el beso era un beso de bienvenida. Uds. no estaban avergonzados cuando se encontraban con su anfitrión. No estaban avergonzados, porque estaban preparados para encontrarse con su anfitrión.

25 Oh, si sólo tuviéramos tiempo para regresar y obtener el significado del Evangelio de eso, pero no lo tenemos. Debemos continuar con nuestra pequeña historia. Cómo es que Dios prepara a Su iglesia para encontrarse con Él: Ese es el verdadero significado espiritual.
Pero, cuando el anfitrión entraba, entonces, y se encontraba con el convidado, él lo besaba. Y si el anfitrión lo besaba, entonces, él era su hermano. Todo lo que estaba en su casa le pertenecía a él. Entre, y siéntese en el diván, vaya a la nevera y consiga lo que quiera para comer. Hermano, Ud. simplemente… Ese es el hogar para Ud. Ud. es bienvenido si el anfitrión lo besa. Pero si no besa a la persona que ha invitado, si él no los besa, entonces ellos no son bienvenidos. Pero cuando los besa, eso les da la bienvenida. Es por eso que cuando se nos enseña en la Biblia: “Saludad a los hermanos con ósculo santo,” eso es una bienvenida de compañerismo, vean. Hoy estrechamos manos; allá se besaban en las mejillas o en el cuello.

26 Y cuando todos entraban, oh, estaban teniendo un gran tiempo. Y toda la ciudad estaba inquieta. La fiesta estaba en progreso, la comida se preparaba. Y el de afuera… Sólo los Orientales sabrán, cómo se paran y, “Mmmm, no es maravilloso. Oh, vaya.” Pero hay una cerca alrededor de ellos. Ellos no pueden entrar en el patio de la gente. Pero cómo les gusta verlos.
Y entonces, ellos entraban. Y puedo ver a nuestro amigo, el Fariseo, ahí de pie y chocando las copas, haciendo un pequeño brindis, y teniendo un gran tiempo. Y la fiesta parece ir viento en popa.

27 Ahora, me parece mirar allá sentado en la esquina, sin ser notado, pero ahí se sienta Jesús con sus pies sucios, Su cabeza sin ungüento, y ni siquiera un beso de bienvenida. ¿Cómo pasó eso? ¿Qué le pasó a ese lacayo en la puerta? ¿Cómo es que Él entró? Oh, desearía poder ser ese lacayo. Desearía poder haber lavado Sus pies. Desearía poder haber hecho algo al respecto. ¿Cómo lo hizo? Pero ahí se sentó Jesús, sin los pies lavados, sin la cabeza ungida, y ni siquiera un beso de bienvenida. Pero oh, están teniendo un gran tiempo.
Eso es todo lo que al mundo le interesa hoy: sólo tener un gran tiempo. La Biblia dice: “Besad al Hijo para que no se enoje.” Hermano, es mejor que este mundo humille sus viejos corazones almidonados.
Si el presidente viniera a esta ciudad (y yo amo a nuestro presidente), y si él viniera a esta ciudad, las calles estarían llenas de banderas. Habría una banda para recibirlo. Cada casa tendría una bandera ondeando. El alcalde de la ciudad saldría, lo mejor de la ciudad, para darle la bienvenida; Uds. lo harían. Pero él es un hombre.

28 Pero Jesús puede venir a su pueblo y es considerado un santo rodador. ¿Entonces qué pueden esperar en el tiempo final? Oh, sí. Uds. lo invitan. Seguro. Pero cuando lo invitan, ¿Dónde lo llevan? En una pequeña habitación arriba, al desván, o abajo al sótano y tienen unas pocas palabras. Y si se levantan en la mañana y ofrecen una reunión de oración esta mañana, y Susie los llama y les dice: “Vamos de compras,” Jesús se sienta en el banquillo suplementario. Eso es correcto.
Y el predicador, llama a su congregación para orar, Metodista, Bautista y Presbiteriano, esperando un avivamiento chapado a la antigua que irrumpa en su ciudad, y algunos de Uds. Pentecostales, también. Y cuando Jesús viene a la ciudad, lo etiquetan de fanático y ni siquiera cooperarán con él. Eso es correcto. Uds. no meterán sus manos en eso. No, señor. ¿Cómo pueden esperar que Dios haga algo por Uds. cuando rechazan al Príncipe de vida mismo? Dios, sé misericordioso.
Lo que esta nación necesita es… Tiene un montón de cerdos en el revolcadero. Ella necesita un lavado chapado a la antigua. Los evangelistas han surcado la nación y la gente endurece sus corazones al Evangelio, ni siquiera tienen afecto en ellos ya más. Yo creo que el día de gracia de esta nación ha terminado. Lo creo. Predicar, persuadir, traer el Evangelio, nunca los atraerá. Un puñado de santos se reunirán, pero el mundo se sienta al margen y hace mofa de ello. Esa es la manera que Uds. lo tratan. No me sorprende que Él no visite. Jesús llega sólo donde es bienvenido.

29 Y aquí estaba Él, por la invitación, vino; pero Uds. ven el modo que ellos les permitían actuar. Ellos fueron, Uds. lo invitaron a venir. Él viene a su iglesia para tener un avivamiento, y la primera vez que Él hace algo, Uds. quieren sacar a la persona. Uds. quieren correrlo de su iglesia. Uds. no lo quieren ahí.
Él pudiera venir y sanar a alguien enfermo, y Uds. dirá: “Oh, no hay tal cosa como esa. Ahora, esperen un minuto, se están haciendo ilusiones.” Algún santo querido se puede poner feliz y levantarse, con lágrimas corriendo por sus mejillas, y llorar en la presencia de Dios. ¿Qué hacen? “Hmm-hmm, ujier, ¿Vería que ellos encuentren la puerta?” Uds. Fariseos de orgullo propio. Eso es correcto. Luego piensan que Dios los llevara a casa al cielo. Esa es la manera que Jesús es tratado.
Y ahora, alguien puede venir por ahí y decir: “No hay nada con ese montón de santos rodadores.” Y Ud., como un ministro, guarden su paz. Oh, hermano, ¿Cómo puede hacerlo? Y cuando hoy se habla del mismo llamado, el Evangelio mismo, del mismo poder de Dios en un poder directo del Evangelio, se hace mofa de él en la ciudad—dejando a Jesús ahí con los pies sin lavar. Eso es correcto. Gente religiosa, que se llaman a sí mismos religiosos, dejando que el Evangelio del Señor sea tratado esa manera. Ellos no dicen nada, sólo ahí sentados. “Oh, bueno, yo soy el Dr. Jones, Uds. sabe.” Ud. no es más que ese Fariseo impío. Ud. pudiera ser Doctor, o no sé qué. ¡Pero eso es todo!

30 Fíjense, aquí estaban ellos sentados chocando sus vasos: “Oh, Uds. saben, les digo, nuestra gran denominación está creciendo. Les digo, recibimos tantos miembros, hicimos esto, eso, o lo otro.” y Jesús sentado ahí con sus pies sin lavar. Dios, sé misericordioso, ¿Qué le pasó a la gente?
Pues, los hombres se ponen así que actúan como si no le prestarán atención. Y las mujeres: es difícil hallar a una mujer con suficiente modestia en ella para ruborizarse. No he visto ni una mujer ruborizarse desde que era un niño. Eso es correcto. ¿Cuál es el problema? Todo pensamiento de decencia ha dejado a la gente Estadounidense. Uds. gastan bromas y mantienen su cabeza en esos viejos televisores y demás. No me extraña que la iglesia esté en la condición que está. Y su pastor de estilo propio permitiendo tales cosas. No les dice diferente.
Jesús quiere venir a su hogar. Él quiere sanarlos. Quiere que lo amen. Pero Ud. no se lo permiten. Él quiere venir a su iglesia. Pero: “Oh, Eso es algo del pasado.” Uds. lo regresan a la esquina. Él no vendría siempre, recuerden. Pero Él es tan bueno.

31 Y algunas de las personas que no van a la iglesia, vergüenza debiera darles. Van a la iglesia una vez al año y eso es en la Pascua para mostrar su sombrero bonito. Eso es correcto.
¿Pero saben qué? Dios merece el primer lugar. Jesús debe tener el primer lugar en cada vida, pero le damos como el cuarto lugar. Él merece el primer lugar. Bueno, Uds dicen: “Yo oro una vez al día.” Eso está todo bien. Él lo recibe. Si quieren darle el cuarto lugar, está todo bien; Él lo tomará. Ud. solo va a la iglesia a la iglesia una vez al año, quizás, y usa el sombrero nuevo y todo, pero Él no lo condena por eso. Eso es lo que lo hace Dios para mí. Si Ud. quiere darle el cuarto lugar o el quinto lugar, Él lo tomará, Él tomará lo que Ud. le dé, pero Él debe tener el primer lugar. Él debe tener lo mejor que podamos dar. Él debe tener el primer lugar, lo mejor de nosotros, nuestro todo. Él lo merece.

32 Fíjense, ahora. Él estaba sentado ahí, sólo un alforfón [Planta de tallos nudosos, y hojas grandes acorazonadas—Trad.]. Digo esto con respeto y no criticando, pero lo digo sabiendo que tengo que enfrentarlo algún día en el juicio: Jesucristo no es más que un alforfón en muchas de sus grandes morgues por aquí. Eso es correcto. La única cosa que Uds. usan es Su Nombre. Él no puede venir, ser bendecido y adorado por Sus santos. Uds. no lo permitirán. Uds. tienen demasiada mundanalidad, eso es lo que pasa. Están demasiado ocupados en algo más, igual como estaba el viejo Fariseo.
Están muy ocupados en las cosas del mundo. Tienen que quedarse y ver “Amamos a Susie.” Tiene que ver a “Arthur Godfrey,” o ir y conseguir las grabaciones de Elvis Presley y tocarlas. Y se llaman Uds. mismos Cristianos. Uds. están pesados en la balanza y hallados faltos. Y cuando van a la iglesia, sólo un tanto al margen o algo, no adoran: “En vano me adoran, enseñando como doctrina mandamientos de hombres.” En vano—no hace ningún bien adorar, si adoran de esa manera. Jesús dijo que era en vano.

33 Ahora, mírenlo ahí sentado. Toda la gente religiosa ahí sentada empinando sus vasos y teniendo compañerismo, y Jesús sentado en una esquina con los pies sucios. Oh Dios, perdóname. Cuando pienso de ello: Jesús con los pies sucios. Oh, vaya.
Eso es porqué me retiré de la iglesia Bautista, ¡Aleluya! Sí, señor. Yo creo que mi Dios debe ser adorado en el poder y demostración del Espíritu Santo. Sí, señor. No creo en Uds credos formales y fríos. Él quiere ser amado, mírenlo a Él sentado allá… no puede ser amado. Él no puede ser amado por la manera en que es tratado.
Y hoy es la misma cosa. Uds. pastores gallinas de seminario auto elaborados, a sí mismo empollados y tratan de meter el sucio nombre de santo rodador en la adoración de Jesús. No me sorprende que su congregación no se para por ello. Es la manera en que lo han tratado, si Uds. predicaran la Biblia en el poder de la resurrección de Cristo, los santos estarían gritando en cada iglesia [palabras ininteligibles]. No es falta de Jesús, es su falta. Aquí está Él hoy en Phoenix. “Santos rodadores, montón de fanáticos.” Prosiga, Fariseo. Su hora está llegando.

34 Pero noten, allá en la ciudad estaba una joven señorita. Imaginémonosla ahora… antes de terminar. Ahora sean muy reverentes y estén quietos. Esta joven señorita había tomado el camino equivocado. Ella era una dama de mala fama, quizás solo una muchacha, dieciocho, diecinueve años de edad. Ella era una mujer de… oh, bueno, no tenemos que entrar en detalles de eso. Ella era de mala fama. Y a Ud. le gusta señalarla.
Pero permítame decirle algo, hermano. No puede haber una mujer mala a menos que haya un hombre malo que sea malo con ella. Eso es correcto. Así que, no la desprecien de esa manera. El amorcito de alguna madre. Creo que en vez de señalarla, si Uds. abrirían su iglesia y enviar a alguien para que la traiga, no habría muchas de ellas. Eso es correcto. Pobre niñita. Nadie la amaba. Nadie se interesaba por ella. La sociedad la había desechado y nadie la quería. Así que, ella tenía que vivir, y ella hizo lo mejor que pudo, quizás. Ella estaba mal.
Yo no defendería su pecado. No, señor. Pero a lo que me refiero es a la iglesia que no le abriría las puertas a ella. Uds. no la quieren en su sociedad. ¿Fariseo, quien es Ud. de todas maneras? Correcto. Ud. no es mej… Ud. es peor de lo que es ella, muchas veces. “Oh, pero no nos podemos parar… Nuestra congregación no permitiría que una mujer así… No la pudiéramos poner en la membresía de la iglesia. Oh, no, no.” Esa es la razón que ella es lo que es. Alguna querida de mamá. Ciertamente lo es. Es un alma por la que murió Cristo.
Pero Uds. están tan rígidos y tiesos, su sociedad. Si tuviera una sociedad como esa en mi iglesia, lo echaría por la puerta y la comenzaría de nuevo con prostitutas. De seguro lo haría. Montón de idiotas autodidactas en esta nación. Eso es correcto, no digo eso para ser malo, pero ellos aman las alabanzas de los hombres más que las alabanzas de Dios. Jesús dijo: “Quienquiera que venga.” Pero Uds. no los quieren. Seguro. El último llamado fue: “Id, traigan a esa clase de gente.” Ese es el llamado a la cena.

35 Fíjense. Ahí estaba esta damita… o, mujercita, mejor dicho… Ella no pudiera haber sido una dama en su acto inmoral. Una dama es un nombre más alto que eso. Pero ella sólo fue una prostituta de la calle. Ella olía la comida. Oh, su estomaguito hambriento. Ella dijo: “¿Me pregunto qué es lo que está sucediendo?” Ella rodea la esquina, mira y dice: “Oh, miren la casa del Fariseo, del pastor. Debe haber una gran muchedumbre allí hoy en la casa del obispo. Sólo deslicémonos y veamos lo que es:” Así que, ella sube y ve alrededor.
Dice: “Oh, vaya. Huele tan bien. Recuerdo cuando era una niñita pequeña, mi madre solía cocinar comida como esa. Pero, oh, ha pasado mucho desde que comía así. Y ahora, nadie me ama. Sólo soy una vagabunda. He tomado el camino equivocado y… Oh, recuerdo que mi madre solía decirme que no hiciera esto, pero, oh, mamá murió y papá murió y no tenía nadie que velara por mí. Me involucré con algunas muchachas que eran malas. Aquí estoy.”
Y ella miraba alrededor y se puso de puntitas. Ella miró por arriba. Y está mirando alrededor, ahí están todos los pastores chocando sus vasos y, oh, hablando sobre las grandes cosas que están sucediendo, y sus nuevos miembros, y demás. Y sus ojos preciosos miran a la esquina. Ella se detuvo.

36 Ella dijo: “Parece que he visto a ese hombre en alguna parte. ¿Quién es ese? Oh, ese es ese profeta Galileo. Oh, siempre he querido verlo. Pero ¿Por qué no le ponen atención?”
Ahora, sus discípulos no fueron invitados. Ellos se sentaron afuera. Sólo Él fue invitado. Uds. tienen que ser invitados.
Y ella ve; las lágrimas comienzan a rodar por su mejilla. Ella seca sus ojos y mira de nuevo. Ella dijo: “Ese es Él y miren, Sus pies están sucios. Miren a Sus labios resecos y lo sucio en Su cabello y Su cuello. Oh, ellos no lo han puesto presentable.” Cuán cierto es eso hoy. “No lo han hecho presentable.”
Oh, de repente algo la impacta. Va calle abajo. Corre calle abajo y al callejón. Llega a estos escalones crujientes y sube, le quita el seguro a la puerta y entra.
“Oh;” dice ella: “No, no puedo hacer eso. Simplemente no puedo hacer eso. Debo estar soñando.” Ella se frota los ojos otra vez. “No puedo hacer eso. ¡Oh!” Entonces alcanza la pequeña alacena y ella tiene una pequeña calceta ahí. La saca. La pone sobre la mesa. Ella comienza a contar.

37 “Oh, pero no puedo, no puedo. Si voy ante Él, Él sabría qué clase de mujer soy. Y no pudiera tomar este dinero que he ganado de esta manera. Él sabría cómo obtuve este dinero. No es dinero bueno de esa manera, Él lo sabría, porque yo creo que Él es el Mesías. Oh, yo sé que no lo tratan bien. Sé que lo ponen a un lado y se sienta ahí menospreciado. Pero yo no pudiera tomar este dinero y hacer eso. Pero yo… Él es menospreciado, está sucio. Él tiene los pies sucios. Pero esto es todo lo que tengo.” Eso es todo lo que Dios requiere.
Uds. dicen: “No puedo venir en la vida que he vivido.” Oh, sí, Ud. puede. Ud. dice: “Yo he tomado. He robado, he hecho esto. He mentido.” No me interesa cómo es Ud. Él lo quiere exactamente como Ud. es. Eso es todo lo que tiene que hacer. Sí. Y Él mira…
Y ella dice: “Ahora, esperen un minuto. Ahora, ¿Qué harán ellos? ¿Me pregunto si Él me condenará? ¿Me pregunto qué pasará?” Pero algo dentro de ella se mantiene dándole valor. “Es lo correcto para hacer;” algo dijo: “Es la cosa correcta para hacer. Ciertamente, es la cosa correcta para hacer.

38 Agarra su pequeña calceta de dinero. Lo desliza debajo de su cintura. Jala su pequeño chal sobre su rostro, y va calle abajo.
Bueno, es casi la hora de cierre de la perfumería. Todos están donde el Fariseo. Y ahí está un pequeño Judío todo amargado: “Oh, el negocio no está bueno hoy. No sé porque es eso.” las puertas están abiertas. Esta pequeña alma entra por la puerta. “Bueno, vean quien es. ¿Eso es lo que entra a mi tienda, huh? Bueno, ¿Qué es lo que quieres?” Esa es la manera que algunos comerciantes actúan, Uds. saben.“ ¿Qué quieres?”
Ella dijo: “Señor, he venido a comprar un poco de incienso.”
“¿Qué quieres? ¿Una botella de diez centavos?”
“No, quiero lo mejor que tenga. Es para una ocasión muy especial.” Eso es: Una ocasión muy especial.

39 Oh, nosotros que ofrecemos una pequeña oración a diario—diez centavos. Oh, Dios mío. Esta es una ocasión especial y excepcional cuando nos encontramos con Jesús. Él no sólo quiere que sea un miembro de iglesia. Él quiere lo mejor que Ud. tiene.
“Bueno, yo lo tengo aquí, pero quiero ver el dinero primero.”
Oh, seguro. Él era de ese tipo que dijo: “Qué beneficio es dejar a José en la tumba, en la cisterna.” Hacer un poco de dinero de ello, muy bien. Hermano, esa cosa entró en la iglesia. Si ellos pueden hacer algo de dinero de eso, muy bien. Esa no es la razón. No, ¡Un millón de veces no! Yo sé que piensan que estoy loco, quizás lo estoy. Pero cuando pienso en la manera que la gente trata a mi Señor Jesús, no es mejor que lo que fue allá. No me sorprende porqué Jesús dijo: “Las rameras y demás entrarán antes de Uds. de justicia propia.”

40 Bueno, ella vierte el dinero sobre el mostrador. Él lo cuenta. Síp. Exactamente correcto. Treinta piezas de denarios Romanos. Así que Él se levanta y dice: “¿Dónde vas a llevar esto?”.
Ella dice: “Señor, eso no importa, ¿O sí? Entre tanto que Ud. reciba su dinero. ¿Qué diferencia hace? ¿Qué diferencia hace cómo… lo que quiero hacer, mientras no le moleste a Ud.?”
Ella obtiene su dinero… su cajita de incienso. Se lo pone aquí debajo—la caja de alabastro—lo pone bajo su abrigo… o, el pequeño chal, y camina calle arriba.
Mientras sube, el diablo le sigue hablando: “Ahora vas a estar muy avergonzada, seguro. Ellos… ese Fariseo te pondrá en la cárcel por hacer eso.”
“Pues, ellos te echarán de la casa si gritas. Serás excomulgado.” ¿Qué le importa a Ud. la excomunión? Llegar a Jesús es la cosa principal.

41 Ella llega al lugar. Mira por encima y ahí está todavía Él sentado. Sí, Él fue invitado. Él vino, pero nadie le ponía atención. Ellos estaban… este fue un gran tiempo, divirtiéndose mucho.
Ese es el problema hoy con los Estados Unidos hoy. Tiene mucha diversión poner atención a Jesús. Oh, sí, les gusta llamar la atención y decir: “Oh, no hay tal cosa como sanidad divina. Todo el hablar en lenguas y las otras cosas, todo eso son sólo disparates. Nosotros pertenecemos a una mejor clase.” ¿De verdad? Si quieren llamar a ese gran montón de actores, impostores actuando como religión… No saben más sobre religión que lo que un Hotentote sabe sobre un caballero Egipcio. Uds. quieren pertenecer a esa clase de culto, adelante. Pero yo quiero juntarme con un montón al que le gusta llegar a Jesús. Esa es la cosa principal: llegar a Él.

42 Ella se detiene. Mira alrededor y algunos de los tipos hipócritas parados ahí la señalan, y dicen: “Hey, mira quien vino a la fiesta. Mira… Shhh. Vean. Vean ahí. Ahí está ella.”
Sí. De esa forma es con algunos de estos buitres hoy. Les gusta señalar a alguien de esa manera pero nunca les dan una mano para ayudarlos a venir a Cristo. Uds. están hablando de los caídos. Hermano, Jesús murió para salvar al caído. Cierto.
Entonces, veo al Hombre bajito mientras ella está ahí parada, mirando alrededor. Ella pensó: “¿Cómo puedo llegar a Él? Oh, mirándole mientras está ahí sentado. Él es para nada bienvenido.”
Cómo es Él hoy, aquí en Phoenix—No bienvenido. Me fijé en los hermanos de la iglesia esta mañana mientras el Hombre bajito estaba parado ahí, el pastorcito tratando de alimentar su manada, en la siguiente puerta—paleando, trabajando y de todo. Oh, él…
Salí aquí, y mujeres medio vestidas… este parque aquí. Algunas con abrigos puestos y las otras con pantaloncitos cortos, como un pañuelo envuelto alrededor de ellas aquí. Algunas de ellas abuelas viejas y arrugadas y de todo. “Oh, somos muy religiosos.” Oh, Uds. que se autodenominan Fariseos. No sé qué pasa conmigo.

43 Cuando me fijé en este Hombre bajito…. “Oh,” ella decía: “Si sólo puedo llegar a Él. Yo cambiaré este cuadro.” Ella empieza a abrirse camino. Aquí viene ella. Está determinada a llegar a Jesús.
Hermano, eso es lo que me gusta de esto. No me interesa lo que el mundo exterior diga. Llegar a Jesús es la cosa principal.
Ella va a través de la multitud mientras los empuja de derecha a izquierda. Ella corre justo al lado de Jesús. Oh, cuando se para junto a Él, el diablo comienza a decir: “Ahora, Él te va a reprender.” Pero ni una palabra.
Ahora, la manera que comían entonces, era un poco diferente a la de ahora. Nosotros nos sentamos y comemos. Entonces, se recostaban y comían de lado. Uds. chiquillos estaban bien al principio.

44 Entonces, ellos se recostaban y comían. Y ella va al final de este diván dónde Jesús yace. La puedo ver mientras está ahí parada, y ella lo mira. Todos sus pecados van delante de ella. Hermano, Ud. no puede ver Su rostro y no sentir culpa. Ella ve todos sus pecados, su mal vivir, su mala fama. Todos ahí son justos ante ella y ella comienza a llorar. Ella ve a Sus pies sucios; ella sabe que no debería ser de esa manera. Y ella comienza a llorar tanto por sus pecados hasta que sus lágrimas comienzan a caer sobre Sus pies. Y ella levanta Sus pies así y comienza a frotarlos.
Oh, hermano. ¿Qué hizo ese Fariseo? Oh, él sacó su pecho. “Mm, vaya.” Él estallaría como una rana comiendo perdigones. Mientras mira, alguien interrumpió la fiesta.
¿Pues, a quien le interesa la fiesta? Mientras Ud. pueda llegar a Jesús, ¿A quién le interesa lo que está sucediendo? Ella quería llegar a Jesús.
Ahí a Sus pies… Miren—que agua más hermosa. Jesús tenía Sus pies lavados. Qué agua más hermosa: las lágrimas destellantes de una pecadora penitente.

45 [Espacio en blanco en la cinta.] Yo creo que por primera vez desde que Jesús había estado en la fiesta, Él se sintió en casa. Jesús se siente más en casa con la ramera arrepentida que lo que se sentiría en su gran iglesia elegante, por la manera que lo tratan. Eso es correcto. Ella está arrepentida.
Las lágrimas están rodando por sus mejillas y sobre Sus pies. Y ella está lavando Sus pies con las lágrimas. Y ella [El Hermano Branham hace el sonido de un beso,] besando Sus pies. Seguro que lo hizo. A ella no le importó lo que alguien más pensara. Ella estaba en la presencia de Jesús. ¿Qué le importaba a ella su acción? Su corazón estaba vertiendo las fuentes de arrepentimiento. Qué agua más hermosa para Sus pies. Ella los estaba lavando.
Y estaba muy histérica… yo lo estaba también. Yo también lo estaba, Cuando llegué a Su presencia. Me puse histérico. No me importó lo que alguien más pensara. Sé que decían que era un “santo rodador,” pero no me interesa. Yo estaba ante Jesús. No me interesó si me excomulgaban de la iglesia. Yo estaba en la presencia de Jesús. Mientras ella lavaba sus pies… Oh, me encantaría estar ahí, ¿A Uds. no?

46 Y ellos estaban parados, y el Fariseo codeó al otro, dijo: “Ahora, si este fuera un profeta, sabría qué clase de mujer es esa. Ahora, eso es para mostrar que Él no sabe de lo que está hablando. Se los dijimos. Él sabría… Observémoslo un minuto.”
Y ella le está besando Sus pies todo el tiempo [El Hermano Branham hace el sonido de besos.], besando Sus pies porque se está arrepintiendo—las lágrimas están fluyendo. Y de una vez su cabello (se lo había arreglado encima de su cabeza), los rizos caen alrededor de ella. Y se detiene y toma su caja de alabastro y ella [el Hermano Branham toca el púlpito.]; y no se quebró, y ella [El Hermano Branham toca de nuevo.] lo rompe, y sólo vierte la cosa entera sobre Él. Eso es todo lo que tenía. Y con lágrimas y aceite ella estaba lavando Sus pies y besándolo—el aceite por toda su boca. Y sus cabellos sueltos y se recoge los rizos y junta Sus pies, comienza a secarlos con los cabellos de su cabeza. Ella estaba besando Sus pies, besando Sus pies, besando Sus pies.

47 Oh, seguro, la celebridad estaba ahí. Toda la sociedad de la ciudad estaba ahí. Ella parecía estar mal de su cabeza. Quizás lo estaba, pero ella estaba a los pies de Jesús, Aleluya. La gente pudiera actuar como si está loca, pero qué diferencia hace si están a los pies de Jesús. ¿Qué me interesa lo que ellos digan? Ella estaba a los pies de Jesús. Ella los estaba besando.
El Fariseo, o vaya, estaba listo para explotar. Entonces Jesús se voltea y lo mira. Oh, tan solo puedo ver esos ojos mientras voltea esa cabeza sagrada. Él conocía los pensamientos del Fariseo. Él dijo: “Simón, una cosa tengo que decirte.” (Oh, Ud. Fariseo, uno de estos días eso vendrá a Ud.) “Tengo algo que decirte. Tú me invitaste aquí y nunca me diste agua para Mis pies, no ungiste Mi cabeza con aceite cuando entré, tampoco me diste el beso de bienvenida. Pero esta pobre pecadora, desde que he estado sentado aquí, no ha hecho más que lavar Mis pies con sus lágrimas, los ha secado con los cabellos de su cabeza y besado Mis pies desde que he estado aquí.”

48 Oh, el Fariseo cambió un poquito. Él miró. Ahora, la mujer está asustada. Oh, ¿Qué es lo que Él va a decir? ¿La va a condenar? ¿Sacudió Sus pies hacia atrás y dijo: “No hagas eso”? No. Jesús no hace cosas de esa manera. No, no. Él nunca retiró su pie. Oh, no, señor. Se sentó inmóvil y la observó. Ella estaba haciendo lo que ellos debían haber hecho.
Y tenga cuidado llamando a alguien un “santo rodador” quienes están haciendo lo que Ud. debe haber hecho. Ahora, no piense que Ud. es sólo un poco mejor que lo que son ellos.
Ahora, miren. Ahí estaba el Fariseo, el obispo de la iglesia, con todos los pastores y ancianos parados alrededor, pensando muy bien de sí mismos como para tocar a este santo rodador. Pero esta pobre mujercita ahora ahí de pie, qué es lo que va a recibir. Oh, ella sabía que lo amaba. Algo pasó. ¿Había hecho mal? No. Él dijo un día: “Quienquiera venga,” Ellos no lo harían, así que, ella quería hacerlo.
Si estos grandes almidones no adoran a Dios. Dios los traerá a Uds. gente pobre. Él los traerá para hacerlo, alguien. Él llamará a los pecadores y las rameras de la calle para hacerlo. Alguien va adorar a Dios.

49 Miran a la mujercita ahí. Ella está asustada. Sus grades ojos café, tan bellos como eran, los levantó. Entonces Él voltea, después de mirar al Fariseo, aceite por toda su cara; las lágrimas han lavado su rostro, sus cabellos ondeando libres, ahí estaba ella. ¿Qué va hacer Él? ¿Qué hacer Él?
Y entonces, Él dice: “Simón, atendí a tu invitación; tú me invitaste. Tú nunca lavaste mis pies. Nunca me diste aceite para ungir para Mis manos y Mi cuello. Y nunca me diste el beso de bienvenida. Pero esta pobre pecadora ha besado mis pies constantemente.”
Entonces, se voltea y mira a la mujercita, dice: “Y, de cierto, te digo… [El Hermano Branham llora.] De cierto, te digo, sus pecados, los cuales eran muchos, son perdonados.”
Oh, hermano, no soy un bebé, pero cuando pienso… Preferiría tenerlo para decirme eso que para hacerme el arzobispo o el papa de Roma. “Tus muchos pecados, han sido todos lavados. Ve en paz.”
No puedo predicar más. Inclinemos nuestras cabezas un minuto.

50 Señor Jesús, oh, para este mundo cruel, que reclama ser algo, lleno de glamour, y aquí Tú estás en los últimos días moviéndote entre la gente. Ellos se ríen y escriben males sobre Ti en los periódicos, y cuanto más, y las revistas cuando ellos deberían estar lavando Tus pies. Sé misericordioso querido Dios, hombres y mujeres rebeldes no se dan cuenta—Dios, no pueden darse cuenta—que este mismo Jesús los está mirando directamente ahora.
Cómo los miembros de la iglesia que reclaman ser algo, con toda su pompa y ego, sentados alrededor criticando y haciendo burla. Y no saben que el mismo Jesús que los juzgará algún día, de quien están hablando, haciendo mofa, llamándolo con malos nombres. Dios, permite que los hombres y mujeres hoy en este auditorio, si hubiera algunos que son pretenciosos miembros de iglesia, o quizás de las calles como lo era la mujer, que vengan dulce y humildemente a Tus pies, y que laven el reproche con su testimonio al público: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” Concédelo, Padre.
Mientras tenemos nuestras cabezas inclinadas y sus ojos cerrados, voy a preguntarles algo en el Nombre de Cristo el Salvador. Él está aquí, vino a Phoenix para visitarles, viene cada noche y sana al enfermo, les habla, les dice quiénes son, que han hecho: igual como lo hizo [Palabras ininteligibles.]. Siempre deseando perdonarlos y amarlos. Oh, Dios sea misericordioso.

51 ¿Cuántos aquí sienten realmente su culpa por descuidarlo? De ponerlo en alguna pequeña esquina en alguna parte, de unos cortos dos minutos de oración diaria, o quizás nunca leen Su Palabra… ¿Una vez a la semana? Pero todavía pertenecen a la iglesia. Y dicen: “Siento haberle hecho a Jesús de esa manera. Me quiero arrepentir ahora mismo.” Levantarían su mano, digan: “Cristo me quiero arrepentir.” Oh, Dios les bendiga. Hay al menos cien manos levantadas. ¿Sienten que han maltratado al Señor Jesús?
No me importa a qué iglesia pertenezcan. Eso no importa. Pudiera ser Metodista, Bautista, Presbiteriana, Católica, Luterana, eso no importa. ¿Se han dado cuenta que han maltratado al Señor Jesús? Y saben que son culpables. Uds. no oran, Uds no lo adoran.
Les gustaría venir al altar ahora mismo conmigo, y decir: “Señor, desde este día en adelante, te tomaré. Quiero servirte desde ahora en adelante con un verdadero corazón reverente.” Esperaré por Uds. Levántense de sus asientos. Ahora, con sus cabezas inclinadas, el resto. Sólo denles espacio mientras salen. Quiero ver a toda persona que levantó sus manos y aquellos que están convencidos que lo han maltratado. ¿Se pararían aquí para unas palabras de oración? Entonces vuelvan a sus asientos, justo antes que terminemos.

52 Por la gracia de Dios, fue una mujer que hizo la primera salida. Ahora los hombres la están siguiendo. Dios les bendiga. [El Hermano Branham ora con la mujer.] Una damita arrepentida dijo: “Yo sólo quiero adorarlo.” Oh, Dios. ¿Deje que se pase su cena, qué le interesa? Venga acá. Hermana, hermano, esto significa más para Ud. que ir a cenar. Esto pudiera significar ir al cielo. Pudiera significar vida eterna. No me interesa si Ud. es Pentecostal, Bautista, lo que Ud. sea, no importa. Venga aquí. Venga aquí. Ud. sabe que lo ha maltratado. Venga arriba.
Mis amigos Indios aquí, benditos sus corazones. Quería ir a la reservación Apache. Yo volveré. Llegaré ahí. No vendrán si se perdieron… ¿Arriba en el balcón? No piensen que están muy lejos. Uds. pudieran ser aplastados en el infierno algún día y entonces estarán demasiado lejos. No lo están esta tarde. ¿Vendrán? Eso es correcto, levántense.

53 Dos muchachos sordomudos viniendo, sólo por lenguaje de señas. Y algunos de Uds. con quienes Dios ha sido lo suficiente bueno para darles su oído y entonces se sientan al margen. Oh, Dios. Uds. dicen “Vea aquí, predicador. Yo tengo un PhD.” No me interesa lo que tenga. Ud. tiene un corazón de piedra, también. Mejor adórelo mientras pueda. “Besad al Hijo para que no se enoje.” Quiero besarlo con mi corazón.
Dos hombres jóvenes se levantaron en el balcón y vienen bajando—sólo hombres jóvenes. ¿No vendrán? Estamos esperando. ¿Desean besar al Hijo? Quieren pararse aquí a Su lado y decir: “Señor Jesús, con todo mi corazón, lamento la manera en que he hecho. He sido un miembro de la iglesia. Sí eso es correcto, pero nunca te traté bien. Quiero lavar Tus pies con mis lágrimas. Con mi testimonio, quiero darte un dulce aroma. Quiero decirle al mundo que te amo. He estado temeroso en mi oficina. He estado temeroso de mi vecino. He orado… pudiera no gustarle a ella ya más. Pero, Jesús, no importa a quien le gusto mientras te guste a Ti.” Todo hombre es un mortal. Él va a morir igual que Ud., pero Cristo es inmortal. ¿No van a venir?
Tal como soy, sin demorar,
Del mal queriéndome librar;
Tú sólo puedes perdonar;
Bendito Cristo, heme aquí

54 Ahora, mientras los laicos están parados aquí. Voy a preguntar ¿Cuántos predicadores vendrán aquí arriba conmigo? Quiero ver de qué están hechos. Me estoy poniendo a mí mismo en el altar, también. Yo soy culpable. Quiero el perdón de Dios. Dios les bendiga, hombres y mujeres.
Ahora, escuchen, pastores, ambos damas y hombres. Hay una cosa de la que sé que son culpables aquí en Phoenix. Uds. son culpables de no tener la clase correcta de compañerismo. ¿No están avergonzados? ¿No están avergonzados de la manera en que Lo han tratado? Sólo miren a los predicadores, ambos hombres y mujeres. Oh, Dios, ¿Están realmente apenados en su corazón? ¿Cuántos de Uds. están realmente apenados por la manera en que han tratado a Jesús? Levanten su mano. Con mis manos levantadas a Dios, estoy avergonzado de mí mismo. Estoy avergonzado de mí mismo. Hay habido muchos lugares a los que pude haber ido y no fui. Ha habido muchas cosas que pude haber hecho y no las hice. Pensaba que estaba muy cansado. Pero mientras estaba hoy predicando, algo me dijo: “¿Qué de ti?” Lo he predicado justo para mí mismo.

55 Jesús fue invitado al Fariseo, cansado y fatigado y Su garganta doliéndole, pero Él fue de todas maneras, sabiendo que sería no bienvenido. Él fue de todas maneras. Estoy avergonzado de mí mismo. Me arrepiento. Me arrepiento ante Dios y esta audiencia. Y si se arrepienten, hermanos, con todo su corazón, y hermanas, estoy seguro que Cristo quien se para en nuestra presencia nos perdonará. Y tendremos un compañerismo aquí en Phoenix como fue en el día de Pentecostés.
Cada uno de Uds. hermanos, sólo derriben ahora sus pequeñas barreras. Sólo olviden todo al respecto. Ya sea sin son Asambleas, o Iglesia de Dios, o Bautista, o Presbiteriano, o Unidad, o Trinitario, o lo que Ud. sea, sólo olviden todo al respecto. Sólo adoremos al Señor Jesús.

56 Ahora, el resto de Uds., párense—todos por todo el edificio, en todas partes. ¿Realmente dicen en serio que lo harán? Levanten sus manos a Dios: “Yo lo haré. Por la gracia de Dios, lo haré.” Ahora, mientras bajan sus manos, estrechen manos con alguien a su lado, digan: “Dios le bendiga, hermano, Dios le bendiga, hermana.” Camine y estreche las manos de otros. Diga: “Dios le bendiga, hermano.” Todo por todas partes. “Estoy apenado de haberlo tratado de la manera que lo hice.” Si Ud. tiene alguna rivalidad, vaya al hombre, ahora mismo, y enderécelo. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana.
Precioso es el raudal
Que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
Sólo de Jesús la sangre.
¿Qué me puede dar perdón?
(Sólo permanezca aquí un minuto, sólo quédese.)
Sólo de Jesús la sangre;
¿Y un nuevo corazón?
Sólo de Jesús la sangre.
Precioso es el raudal
Que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
Sólo de Jesús la sangre.

57 ¿Cuántos se sienten bien? Sólo levanten sus manos, alabemos a Dios de esta manera. [El Hermano Branham palmea sus manos.] Alabado sea Dios. ¿Cuántos de Uds. ahora predicadores, mujeres y hombres, digan: “Por la gracia de Dios, de este día en adelante derribaré toda barrera denominacional,” quédense en su propia denominación, “pero estaré contento de estrechar manos con mi hermano aunque es diferente a mí. Yo cooperaré. Haré todo lo que puedo para promover la causa de Cristo.” Uds…. Lo harán? Levanten sus manos. Digan: “Lo haré. Lo haré por la gracia de Dios.” Les creo.
Precioso es el raudal
Que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
Sólo de Jesús la sangre.

58 ¿Qué de los están alrededor del altar, se sienten bien? ¿Sienten que todos sus pecados están lavados? ¿Qué me puede dar perdón? Sólo de Jesús la sangre. ¿Y un nuevo corazón? Sólo de Jesús la sangre. No uniéndose a otra denominación, pero la sangre de Jesús.
Oh, vuelvan en paz a sus hogares. Dios sea con Uds. Vayan a sus iglesias. Apóyenlas. Apoye a su pastor. Apoye los programas de Dios. Y oren por su pastor. Y dejemos que ese verdadero avivamiento chapado a la antigua barra Phoenix.
No pasará mucho hasta que el Hermano Roberts y… [Espacio en blanco en la cinta.] … estará de regreso. Cuando vengan, todos, con un corazón, vayan y cooperen y tengan un gran tiempo. No hagan proselitismo. Sólo vayan a su propia iglesia y adoren a Dios. Cuando el servicio termine, invítelos a todos a su iglesia. Si el otro no guarda su palabra, eso depende… entre él y Dios, Ud. mantenga su palabra a Dios, esa es la cosa principal.
¿Qué me puede dar perdón?
Sólo de Jesús la sangre;
¿Y un nuevo corazón?
Sólo de Jesús la sangre.
Precioso es el raudal
Que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
Sólo de Jesús la sangre.

59 En el desayuno la otra mañana, yo dije: “La herencia de Dios comenzó en una cepa. Cada vez que lo hacía, el gusano empieza a comer, la oruga…” Yo dije: “Un día Dios vendrá con un insecticida. Él rociará amor alrededor de ese árbol hasta que ninguna oruga llegue a él.” Eso es correcto. Yo creo que lo está haciendo ahora mismo. ¿Uds. no? Sí, señor. ¿Qué es? El cuerpo entero del Señor Jesús. Todos Uds. Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Unidad, Dualistas, lo que Ud. sea, el amor de Jesucristo se esparce en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos hace hermanos y hermanas. Nuestros pecados están lavados por la sangre. Qué maravilloso. Cómo le damos gracias a Dios.

60 Hermano Stadsklev, venga acá un minuto. ¿Está bien? Este hombre que ha estado conmigo en África, ha visto a decenas de miles y miles venir a Cristo de una vez. Hermano Julius Stadsklev, voy a pedir que ofrezca una oración por esta audiencia. Luego nos vamos a ir a casa en un ratito. ¿Tiene algo que decir, hermano? Algo que decir [palabras ininteligibles]. Los servicios son a las siete treinta esta noche. Con el favor de Dios, estaremos aquí. Se repartirán tarjetas de oración en la próxima… ¿Qué hora es? Seis treinta. Vengan. Espero que tengamos un gran derramamiento para sanidad esta noche. Traigan a sus amigos pecadores. Les estaré predicando otra vez en las próximas dos horas, si el Señor quiere. Ahora vayan y consigan un pequeño almuerzo y regresen, terminando el servicio.

61 Ahora, si su pastor tiene las puertas abiertas esta noche, vayan a su iglesia. Ese es su puesto de deber. Si pertenecen a las Asambleas, vayan a las Asambleas. Si pertenecen a la Unida, vayan a la Unida. Cualquiera que sea la iglesia a la que pertenezcan, tomen su puesto de deber esta noche. Yo soy un evangelista, ¿ven? Y si cierran por la noche, vengan y estén con nosotros. Y luego, si están aquí sin una iglesia, vengan esta noche. Entren al restaurante y coman, inviten a la mesera, entonces, a que venga esta noche. Esperamos verlos.
Hasta entonces, me he sentido dirigido, mi querido amigo aquí ha estado conmigo a través de muchas pruebas y dificultades, y altibajos. Quiero que él nos despida en una palabra de oración. Dios le bendiga, Hermano Julius. Mientras inclinan sus cabezas…


Mensaje extraido de Messagehub