OBRAS DEL MENSAJE


Dios En Su Palabra
Oakland, California, E.U.A.
57-0323
1 Mañana en la tarde, si es la voluntad del Señor, esperamos hablar mañana en la tarde: ¿Por qué Algunos Cristianos No Pueden Mantener La Victoria? Y eso será, yo creo, a las dos y media. ¿Es eso así? A las dos y media mañana en la tarde.
Y tengo un anuncio que dar. Si el secretario del Rev. A. W. Rasmussen está en el edificio, el Sr. Arganbright y mi hijo, desean verlo concerniente a la reunión de Tacoma, aquí detrás del escenario por favor —al secretario del Rev. A. W. Rasmussen de Tacoma, Washington, que le dio la carta al muchacho esta mañana, yo creo. Se le requiere detrás del escenario en este momento, concerniente a la reunión.
2 Ahora, estamos muy contentos de saber que el Señor Jesús todavía vive, y reina, y ama a Su pueblo. Y como un pueblo peculiar: un pueblo celoso de buenas obras.
Así que ahora, antes de abordarlo a Él en Su Palabra, inclinemos nuestros rostros y acerquémonos a Él en oración.
Bendito Padre celestial, esta noche es un gran privilegio que tenemos de venir a Ti. Y estamos contentos de que podemos decir que somos los hijos de Dios, por gracia. Y un día estábamos sin Dios y sin esperanza, sin misericordia, sin Cristo. Y luego Él murió en nuestro lugar para reconciliarnos de vuelta a Dios.
Y el día de hoy aún no se ha manifestado exactamente lo que hemos de ser en la parte final, pero sabemos que tendremos un cuerpo semejante a Su Propio cuerpo glorioso, porque le veremos tal como Él es. Y qué tiempo tan real nos espera en este gran evento, el ver a nuestro bendito Señor Jesús.
3 Oramos que en esta noche Él nos perdone de todos nuestros pecados e iniquidades. Y a medida que abordamos Su gloriosa Palabra, que tengamos compañerismo a través de la lectura de la Palabra, y la predicación de la Palabra. Que Él salve a los perdidos y junte a la gran iglesia rescatada de Dios. Y que Él sane a los enfermos y haga muchos milagros esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
La noche anterior llegué un poco tarde aquí con Uds. Y yo sabía que esta noche iba a estar un poquito tarde porque le pedí a mi buen amigo, Tommy Osborn, que hablara por mí esta noche antes de venir a la plataforma. Y me supongo que él hizo eso. Ellos apenas se apresuraron en ir por mí hace unos cuantos momentos.
4 Y ahora, esto, después de esta noche, nos resta tres noches más de servicios. Y pongamos todo lo que tenemos en estos servicios. Esta mañana mi corazón estaba tan contento. Y a medida que voy de un lugar a otro… Salí de un pequeño desayuno de los hombres de negocio esta mañana, yo estaba tan lleno, que apenas si podía hablar, el escuchar los grandes testimonios de hombres que han peleado para ganar el premio y han navegado a través de mares sangrientos, y escuchar a esos viejos guerreros hablando.
Luego, cuando salí, una damita se encontró conmigo que estaba en la lista de los que iban a morir con cáncer, dijo ella. Y el Señor la sanó la otra noche en la reunión. Ella estaba tan feliz.
Otro hermanito se levantó, que tenía algo mal en él desde la Primera Guerra Mundial, y él había estado en mis reuniones antes, en alguna parte, y fue llamado. Su fe había sellado su testimonio, allá entre la audiencia. Y él regresó con el doctor, a la misma clínica, que lo había pronunciado en esta grave condición y él dijo: “Ni siquiera queda un rastro de eso por ningún lado”.
5 Y simplemente un testimonio tras otro. Después, justo cuando entré al lugar donde me estoy quedando, yo había estado hablando con uno de nuestros finos hermanos Cristianos después de la reunión. Y el Señor se encontró con nosotros de una manera maravillosa.
Y luego, cuando llegamos allá, un hombrecito se acercó con un pequeño bigote, un hombrecito de aspecto agradable, con un inglés algo deficiente. Y nos dimos cuenta que era hispano. Y él dijo: “Anoche Ud. me habló en la reunión, y me llamó, y me dijo que yo estaba allí con un cierto propósito. Y los doctores habían realizado una operación y no podía sanar”. Y yo creo que él dijo que tenía pus en el lugar, o algo. Y cómo el Señor Jesús lo sanó y se recuperó. Y él dijo que todavía no era Cristiano, y anoche se le dijo que él tenía que ser un Cristiano, y él aceptó a Cristo. Y luego mientras estábamos parados allí, bajo el Espíritu Santo allí mismo en la calle, y empezó a moverse y le dijo cosas que él había hecho. Ha sido un día glorioso el estar en la Presencia de Dios.
6 Y luego, algunas veces yo me cuestiono. Me decepciono tanto, que es un milagro que mi esposa pueda soportarme. Después de la reunión ando alrededor, me siento tan temperamental. Me pongo a llorar un rato, y camino alrededor un rato, y digo: “Oh, soy una total falla. Yo no veo cómo el Señor puede tener algo que ver conmigo”. Es el salir de estar bajo esa unción, ¿ven? Vean, eso es… Cuando uno está allá, uno se siente como si pudiera cargar el mundo, y cuando uno está aquí abajo, está todo bien. Pero es el salir entre medio de los dos, ¿ven? Es allí donde lo atrapa a uno.
Igual como Elías arriba en la montaña y él… Pues, él llamó fuego del cielo. Luego llamó lluvia del ciego, después que no había llovido por tres años. ¡Qué unción! Llamó a cuatrocientos sacerdotes de Balaam y les cortó la cabeza. ¡Qué unción tan poderosa! Y se fue al desierto, y la amenaza de una mujer lo hizo huir al desierto. Y cuando la unción lo dejó, estuvo cuarenta días vagando allá en el desierto, y Dios lo encontró dentro de una cueva. Eso es cierto. No hay necesidad de tratar de explicarlo. Uno no puede.
7 Miren a Jonás, como se puso después que la unción lo dejó. Y él predicó y una gran ciudad de arrepintió, aun vistieron de cilicio a los animales. Y yo siempre he pensado: “Si hay alguien que tuvo un buen caso de síntomas, ese fue Jonás”. ¿Alguna vez se han fijado en qué condición se encontraba ese hombre?
Ahora, el Señor le dijo que fuera a Nínive, pero Nínive era una ciudad dura a la cual predicarle. Así que, él pensó, si se iba a Tarsis sería mejor. Uds. saben, hay muchos de nosotros que encuentra esa ruta fácil ahora —la manera fácil. Pero Dios algunas veces quiere que tomemos la ruta áspera, el camino difícil.
Me gusta ese canto antiguo: Yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor.
8 Y cuando él iba de camino (él andaba descarriado) y llegó la tormenta, y el barco se estaba hundiendo. Entonces, hizo que lo amarraran de pies y manos, y lo aventaron. Y un gran pez se lo tragó, y… Los peces después de comer, sabemos, se van al fondo del mar entonces, a descansar en el fondo del mar en la arena. Alimenten su pececito dorado y obsérvenlo como se va directamente al fondo de la pecera y descansa sus pequeños flotadores en el fondo… sus aletas.
Y pensar que este hombre en el mar tormentoso, descarriado, atado de manos y pies en el vientre de una ballena, muy allá en el fondo del océano, con vomito alrededor de él, algas alrededor de su cuello. Hablando de un buen caso de síntomas, él en verdad los tenía. Pues si él volteaba para este lado, era el vientre de la ballena. Si volteaba para ese otro lado, era el vientre de la ballena. A donde quiera que él volteara era el vientre de la ballena. No hay nadie aquí en esa condición, estoy seguro. Pero, ¿saben lo que él dijo? El rehusó ver algo de eso. Él dijo: “Todas son vanidades ilusorias”. El dijo: “Una vez más miraré hacia Tu santo templo”. Eso es correcto.
Uno no puede esconder a un santo de su oración. Esa es el arma más poderosa que el hombre jamás haya tenido, y él dijo: “Yo miraré hacia Tu santo templo”.
9 Ahora, él se acordó que cuando Salomón dedicó el templo y dijo: “Señor, si Tu pueblo estuviere en problemas en cualquier parte y mirare hacia este santo lugar, y oran, entonces escucha desde el Cielo”. Y él creyó esa oración de Salomón, y Dios lo recompensó porque él miró hacia el templo.
Ahora, si Jonás, bajo esas circunstancias, pudo mirar hacia un templo terrenal donde un hombre que se había descarriado oró la oración y tuvo fe y obtuvo los resultados que Jonás recibió, cuánto más podemos nosotros en esta noche, no solo mirar hacia el templo de Salomón, pero mirar hacia el Trono de Dios donde Cristo ha muerto, está sentado a la diestra de Dios, haciendo intercesiones en base a nuestra confesión. ¡Oh, vaya! Eso debiera curar cualquier enfermedad.
10 Sin síntomas como los que tenía Jonás y bajo un escenario mucho menor que el nuestro. Nosotros tenemos el mejor pronóstico, y sin embargo nos paramos alrededor y nos preguntamos si Dios lo va a hacer. Deberíamos sentirnos avergonzados de nosotros mismos.
Deseo leer esta noche rápidamente. Ahora, no olviden que mañana en la tarde es el servicio evangelístico, y quiero predicarles sobre el tema de: “Por qué Algunos Cristianos No Pueden Mantener La Victoria. ¿Les gustaría escucharlo? Muy bien. Los convocamos ahora. La razón por la que estamos haciendo esto es… Esto no está patrocinado por ninguna iglesia. Entiendo que solo son los buenos hermanos Cristianos que se juntaron, y queremos que toda persona vaya a la iglesia.
11 Ahora, los que están aquí de visita, hay un grupo de iglesias finas en esta ciudad. Visítenlas en la mañana. Ellos estarán felices de tenerlos. Y hay pastores aquí quienes han puesto corazón, alma y cuerpo en esta reunión, y queremos que Uds. los visiten. Me imagino que ellos ya dieron esos anuncios, lo cual normalmente hacen.
Y luego mañana en la tarde, no tendrán servicios para que todos puedan venir. Y luego mañana en la noche regresen a su servicio normal otra vez, y luego el lunes continuaremos hasta el jueves en la noche. Y luego el viernes yo daré inicio en Wichita, Kansas.
Ahora, en esta noche queremos tomar una Escritura en San Juan 14. San Juan 14:8.
Felipe le dice: Señor, muéstranos al Padre y nos basta.
En otras palabras: quedaremos satisfechos. Ahora, esa es la antigua pregunta que ha sido hecha durante siglos: Muéstranos al Padre y nos basta.
12 Y nosotros sabemos qué respuesta recibió Felipe de parte de nuestro Señor. Le dijo: “¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo pues dices tú, muéstranos al Padre?”.
Ahora, queremos desmenuzar esto un poquito. Si Dios es tan grande, ¿Por qué no podemos verlo? Yo me he preguntado eso con mucha frecuencia. Ahora, quiero como un tema corto, no más de tres horas. Deseo tomar cuatro formas de ver a Dios. Y si por la Palabra de Dios, si puedo probarles, por la Palabra de Dios y por la Presencia de Dios, que Dios está aquí ahora mismo, ¿lo creerán? Muy bien.
13 Veremos a Dios en Su Universo, Dios en Su Palabra, Dios en Su Hijo y Dios en Su Pueblo. Podríamos continuar por horas con temas como esos. Pero siendo que estoy ronco de la garganta, haré lo mejor que pueda para llevarlo, voy a hablar de esas cuatro cosas. Y con esos cuatro testigos (siendo que tres es una confirmación; sí, dos son una confirmación), pero si cuatro lo confirman, será una doble confirmación. Entonces debemos creer con todo nuestro corazón.
Ahora, nadie nunca ha escuchado de Dios que no anhele ver a Dios. Simplemente hay algo en el corazón humano que clama por ver a Dios. Y varias veces he afirmado que cada culto que se levanta en el mundo, no son más que hijos hambrientos buscando pan. Y si el predicador no les da el Pan de Vida, el diablo les dará un cesto de basura para que coman de allí. Por lo tanto nosotros tenemos que darles el Pan de Vida, la Palabra de Vida.
Ahora, hallamos aquí que aún Job, la Biblia más antigua… el libro en la Biblia, mejor dicho. El libro más antiguo de la Biblia es Job. Y Job era un hombre justo. Y cómo fue probado por Dios.
14 Ahora, Dios no tienta al hombre, sino que lo prueba, lo examina. Dios no lo tienta a Ud. Pero sí puede probarlo. Y todo hijo que se acerca a Dios debe ser probado o recibir entrenamiento de hijo antes de poder ser hijo. Si no podemos soportar la corrección, la Biblia dice: “Llegamos a ser hijos ilegítimos, y no hijos de Dios”, porque un hijo de Dios nace de Dios, y soportará la corrección donde sea, en cualquier momento, o en cualquier condición. Correcto. Un hijo nacido de Dios. “El que es nacido de Dios, no comete pecado”.
Noten. Ahora Job estaba pasando por un momento de prueba. Y Satanás le había dicho a Dios: “Yo haré que te maldiga en tu misma cara”. ¿Ven al antiguo acusador?
Dios dijo: “Tú simplemente no podrás hacerlo”. Me gusta eso. Dios tenía confianza en Job. Y noten, Satanás vino a él, y le hizo de todo sin tomar su vida. Y cuando todos los problemas le ocurrieron a Job… Me gusta verlo en ese gran momento de prueba, cuando los miembros de su iglesia, vinieron y lo acusaron de ser un pecador en secreto. Y Job aún se mantenía en la prueba. Él sabía que estaba parado firme en el sacrificio provisto por Dios, una ofrenda quemada y sabía que Dios demandaba aquello y por eso permaneció firme. Oh, me gusta verlo sentado en las cenizas mientras se rascaba las llagas. Sus hijos habían muerto y todas las riquezas se habían perdido. Y allí estaba sentado rascándose sus llagas. Y aún su esposa le dijo: “Job, ¿por qué no maldices a Dios y mueres?
15 Y él le respondió: “Como una mujer fatua has hablado. Jehová dio, Jehová quitó, sea el Nombre de Jehová bendito”. Ese fue un gran momento de prueba. Entonces del Este llegó el pequeño Eliú. Ojalá tuviéramos tiempo para explicar ese nombre y mostrarles qué significa… representa al Hijo de Dios. Y cualquier hombre que resiste la prueba, aún el Hijo de Dios, Dios vendrá a él, y le ministrará después que la prueba haya pasado.
Y Eliú fue y comenzó a decirle a Job el mal que había cometido. Pero no lo acusó de ser un pecador en secreto. Él le dijo, no cuánto pecado había cometido, sino que venía Uno justo que podía pararse en la brecha entre el hombre pecador y un Dios santo, sirviendo de puente. Entonces cuando Job lo captó —siendo profeta— él entró en el Espíritu. Cosas comienzan a suceder cuando el hombre entra en el Espíritu. Las cosas toman su lugar.
16 Job se paró y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo: y después de deshecha esta mi piel, aún en mi carne he de ver a Dios”. El profeta en el Espíritu: las cosas cambian.
Este mismo Job anhelaba ver a Dios. En una ocasión él dijo: “Si tan sólo pudiera ir a Su casa, (tal como dijo). Si pudiera llamar a Su puerta”. Eso es algo que el hombre desea ver.
En esta noche he decidido por la obra de Dios… la Palabra de Dios, y las obras de Dios, probarles que cada uno de Uds. puede ver a Dios. Todo depende de la manera de cómo Ud. lo mire.
17 Hace cierto tiempo en el río cerca de donde yo vivo, vivía un viejo pescador. Y había un niñito que acostumbraba ir de pesca con él. Este pequeñito era un niño Cristiano y asistía a la Escuela Dominical. Así que un día le preguntó a su madre, él dijo: “Mamá, ¿hay alguna forma de poder ver a Dios?”.
“Pues”, ella le respondió: “Cariño, yo no sé. Pregúntale a tu maestra de Escuela Dominical”.
Entonces, él fue y le preguntó a su maestra de Escuela Dominical y ella le dijo: “Yo no sé. Pregúntale al pastor”.
Y el pastor le dijo: “No, tú nunca podrás ver a Dios. Ningún hombre puede ver a Dios”. Aquello desanimó al niñito.
18 Así que, un día, estando en el río con el anciano pescador cerca de la isla Seis Millas comenzó una tormenta, mientras el anciano de barba blanca, barba canosa que le colgaba hasta su pecho, regresaba por el río, el niño iba sentado en la popa del barco. Y al ritmo de los remos en el agua mientras remaba, apareció un arcoíris. Y oh, este anciano pescador comenzó a observar aquel arcoíris mientras remaba. Y entonces el niño se dio cuenta que por sus mejillas corrían lagrimas. Y él dijo…
Emocionado corrió hasta la popa del barco y le dijo: “Señor, le voy a hacer una pregunta que ni mi madre, ni mi maestra de Escuela Dominical, ni mi pastor me han podido responder. Él dijo: ”Si Dios es tan grande, ¿por qué no podemos verlo? Dijo: ¿Puede cualquier hombre ver a Dios, señor?“.
Aquello conmovió al anciano pescador. Él se puso los remos sobre las rodillas y tomó al niño en sus brazos. Él dijo: “Dios bendiga tu pequeño corazón, querido. Todo lo que he visto durante cuarenta años es a Dios”.
Como pueden ver, Uds. tienen que tener a Dios aquí adentro para poder verlo allá afuera. Si no lo tienes a Él aquí, nunca lo podrás ver a Él allá, pero Ud. tiene que tenerlo a Él.
19 Cómo amo verlo a Él en los amaneceres y en las puestas del sol. Me gusta verlo en Su universo. Veamos si Él se ocupa y vive en Su universo. ¿Cómo puede este mundo estar aquí y pueden predecir en cuatrocientos años cuando el sol y la luna se cruzarán? ¿Qué controla eso?
Les quiero preguntar algo. Yo observo la naturaleza, la vida salvaje. Yo voy hacia el Norte en viajes de cacería; y mientras estoy allá arriba, comienzo a fijarme en los pequeños patos que llegan hasta el Norte y anidan allí, allá arriba, en el fango y ponen sus huevos y nacen los patitos. Ellos crecen en esa pequeña laguna.
Para cuando llega el otoño ya son unos patos grandes y lo primero que ocurre es que cae nieve en las montañas y congela… Esa brisa fría llega a la laguna, hay un cierto patito en ese estanque. Él nunca ha salido de allí en su vida. Él nació allí. Y lo único que conoce es la laguna, pero él sale de allí, levanta el pico en el aire y lo hace sonar tres o cuatro veces, y todos los patos del estanque vienen a él. Y él se levanta de ese estanque y simplemente se va directo a Luisiana, tanto como puede hacerlo sin tener brújula.
20 Hermano, ¡si Dios no está en Su universo…! Nosotros de seguro deberíamos tener tan buena inteligencia como la de un pato, pero vean, los patos reconocen a su líder y el hombre no. Dios le dio a los patos un instinto para marcharse de allí, para alejarse del frío y los patos escuchan a su líder. Pero, Dios le dio al hombre un Líder, el Espíritu Santo, pero nosotros le damos la espalda. Con razón estamos en problemas todo el tiempo.
Observen a Dios en Su universo. Ud. va a este lugar y lee el periódico. Y el periódico dice: “Mañana habrá buen clima”. Y Ud. ve que los puercos recogen comida en el lado Norte de la colina y la llevan para el Sur de la colina, no le preste atención a lo que ese comentarista del clima está diciendo. Ese puerco sabe de eso más de lo que aquel alguna vez sabrá. Ciertamente. Tiene un instinto que Dios le dio y por el cual se guía. Nosotros también tenemos un instinto… no un instinto; sino un liderazgo, pero le tenemos miedo. Esa es la diferencia.
21 Cómo Dios habita en la naturaleza y en Su universo. Cómo es que Él hizo las grandes montañas y las pequeñas también. Me he dado cuenta que todo… Él es un Dios de variedad, hizo flores blancas, azules, y rojas; hizo hombres pequeños y hombres grandes de cabello negro, rojizo y rubio, hizo gente blanca, trigueña, morena y negra. Él es un Dios de variedad. Él no es como Sears and Roebuck Harmony House [Tienda departamental. Trad.] Él es absolutamente un Dios de variedad y me alegra que así sea. Está en Su naturaleza, en Su universo.
Cómo es que Él hace que cada estrella se mueva perfectamente. Todo en los cielos se mueve por Su mandato. Pero el hombre que Él hizo a Su imagen, le da la espalda y dice: “Yo no creo eso”. Esa es la diferencia. Por eso es que estamos en la condición en la que estamos, porque los patos conocen a su líder pero nosotros no conocemos a nuestro Líder.
22 Noten. Un día yo estaba… Yo voy a las montañas y no lo hago tanto por la cacería sino para estar solo. Mi madre es media india Cherokee. Y mi conversión nunca me quitó el amor por lo silvestre. Yo amo eso porque veo a Dios en Su universo. Fue mi primer maestro: el sentarme junto a la madre naturaleza y ella me enseñó las cosas de Dios.
Observo una flor cuando muere y cae en tierra. Quizás sea joven. Quizás sea vieja. Pero cuando el hielo la golpea ella inclina su cabeza —ella misma se entrega a la muerte. Se lleva a cabo una procesión fúnebre. Las estrellas lloran y cae la lluvia. Sepulta la florecita… la pequeña semilla, y todas las semillas desaparecen, se congela, se abre y sale la pulpa. El tallo ha desaparecido, no hay pétalos, ¿se acabó la flor? Nunca.
23 Cuando llega la primavera, hay un pequeño germen de vida que ningún científico jamás podrá, o jamás hallará. Y tan cierto como el sol de primavera comienza a brillar, esa pequeña flor vivirá nuevamente. Si Dios hizo un medio para que la flor volviera a vivir, ¿qué del hombre que ha sido hecho a Su imagen? ¿Pueden ver cómo es la resurrección? No es reencarnación sino resurrección. No es un reemplazo sino que se levanta lo mismo que cae.
Oh, no hace mucho me estaba comiendo un helado con un anciano ministro Metodista y estábamos escuchando un programa sobre agricultura. Dijeron que el Club 4-H había perfeccionado una maquinaria que podía producir un grano de maíz tan perfecto que se podía tomar un puñado del que se cultiva en el campo y un puñado de los que produce esta máquina, los mezcla y no lo puede diferenciar, ambos producen la misma hojuela de maíz y la misma harina. Si se corta el grano, el corazón de ambos está en el centro de cada uno de ellos, tienen la misma cantidad de calcio, de potasio y la misma cantidad de petróleo, la piel que la cubre y todo lo demás es perfecto.
Y yo le dije: “Escuche eso, Dr. Spurgeon”.
Él dijo: “Sí, Billy. Lo estaba escuchando”. Él dijo: “Hay una manera de averiguarlo”. Dijo: “Entiérrenlos, y el que fue hecho por el hombre no podrá vivir de nuevo. Pero el que Dios creó en el campo tiene el germen de vida y volverá a vivir”.
24 Yo le dije: “Hermano Spurgeon, será mejor que me sostenga. Porque lo voy a avergonzar aquí en este restaurante, porque simplemente tengo que gritar”. Eso es correcto. Ud. podría parecer Cristiano, comportarse como Cristiano, sentarse al lado de un Cristiano y pertenecer a una iglesia Cristiana; pero si el Germen de Vida del Cristo Resucitado no está en Ud. morirá y ese será el fin de todo. Ud. se habrá acabado. Pero los que han nacido de nuevo vivirán otra vez, tan cierto como la Palabra de Dios es la Verdad.
Vean a Dios en Su naturaleza y cómo hace las cosas. Cómo amo observar el atardecer. No hace mucho estuve allá muy arriba en Colorado. Y era… Ese es uno de mis lugares de cacería favoritos. Y nos encontrábamos cazando alces, y yo tenía a mi caballo allá y el ranchero estaba como a treinta, cuarenta o cincuenta millas [48 km., 64 km. , 80 km. Trad.] por otro lado. Ese año aquello estuvo seco. Y las manadas de alces todavía no habían bajado —siendo que no había nevado. Y yo me encontraba muy arriba cerca de Corral Peaks a millas de distancia de la civilización. ¡Cómo me gusta estar solo!
25 En eso llegó una tormenta, como sólo ocurre en las montañas. El sol estará brillando por un rato, y entonces cae la lluvia, luego cae nieve, después se derrite, y así sucesivamente: simplemente el clima continúa cambiando allá arriba. Y vino una tormenta y yo estaba cerca de un lugar que el viento había despejado casi cerca del límite forestal. Así que simplemente me acomodé detrás de un árbol y esperé hasta que pasara la tormenta.
Cuando la tormenta pasó… Yo casi me había quedado dormido recostado a un árbol. Después de cierto tiempo, cuando la tormenta se aquietó, miré hacia el Oeste. El sol se estaba ocultando. Entonces pensé: “¡Oh, qué hermoso es esto! Vean esa hermosa puesta de sol”. Parecía como si el ojo de Dios estuviera observando al mundo a través de las hendiduras.
Entonces un lobo gris comenzó a aullar muy arriba cerca del límite forestal. Y la loba le comenzó a responderle desde abajo en el valle. ¡Oh, lloré como un niño! Hay algo en eso que yo amo. Y oí un gran alce macho bramar y la hembra contestó del otro lado. Yo solo me quedé allí llorando como un niño. No lo podía evitar. Eso fue lo que dijo David: “Un abismo llamado a otro abismo”.
26 Observé hasta que el sol se fue ocultando. Los árboles estaban cubiertos de nieve por la tormenta y pedazos de hielo se sostenían de los árboles de hoja perenne formando un arcoíris. Y pensé: “¡Oh, gloria a Dios! Tú vives en las montañas. Aquí estás Tú mostrándote”. Allí está el arcoíris, ¿qué significa eso? Significa un pacto de que Dios nunca más destruirá al mundo en agua“.
En el Nuevo Testamento veo el Pacto de Jesús. Él es Aquel que tenía el aspecto de una piedra de jaspe y sardio y había un arcoíris sobre Él, un arcoíris de siete colores; las siete edades de la iglesia como Sardis… Benjamín, Rubén, el primero y el último, El que era, que es y que ha de venir, la raíz y el linaje de David. La estrella de la mañana.
Pensé: “Ahí está Él. Esa es Su Promesa. ¡Oh, Dios, Tú estás aullando allá en ese lobo y por acá en ese alce y aquí te muestras en este arcoíris!”. Oh, seguro. Miren alrededor. Uds. lo verán a Él. Él está en todas partes si tan solo miran.
27 Luego de repente oí una pequeña ardilla de pino que saltaba sobre un tocón o un pedazo de tronco caído. Yo nunca había oído un ruido semejante en mi vida. Solo una ardilla de pino puede hacer ese tipo de ruido. Esa es la policía vestida de azul en los bosques. Saltó sobre un tocón: “Cháchara-cháchara- cháchara. Cháchara-cháchara-cháchara”. Como si fuera a despedazar todo en el bosque.
Y yo pensé: “Pequeñita, ¿por qué estás tan sobresaltada?”. Hasta yo mismo me había sobresaltado al oír aquel lobo aullar y ver el arcoíris, Dios estaba tan cerca que recargué mi arma a un árbol y di vueltas y vueltas y vueltas alrededor del árbol, gritando a toda voz.
Pues, si alguien hubiera llegado allá arriba, habría pensado que alguien había salido de la institución para dementes. A mí no me importaba. Yo estaba adorando a mi Dios. Oh, yo grité, batí mis manos, y grité diciendo: “¡Oh Dios, qué lugar tan hermoso para estar! Tú estás aquí arriba en las montañas, y te estás mostrando en Tu gran universo. Y das a conocer que Tú estás aquí.
28 Y tal vez (yo pensé) que el animalito estaba sobresaltado por la forma en que yo me estaba conduciendo. Pero me di cuenta que no era a mí a quien observaba. La tormenta había soplado a una gran águila y la había hecho descender, enfrente de este gran sitio despejado. El águila es un ave de mirada firme. Saltó sobre la rama y sus grandes ojos grises aterciopelados miraban a su alrededor. Me di cuenta que la pequeña ardilla esta sobresaltada por ella.
Bueno, yo pensé: “Señor, ¿por qué me detuviste para que no gritara? Pues, yo estaba alabándote porque te veo en Tu universo, te veo en toda la naturaleza, Pues, Tú estás en todas partes por aquí. Puedo oírte en los animales salvajes, oigo Tu voz hablando entre los árboles: Adán, Adán, ¿dónde estás tú?. Te puedo ver dondequiera. ¿Por qué me detuviste para que no te alabara y mirara esa águila?”.
29 Ahora, yo creo que Dios está en todas partes. Mientras observaba al águila pensé: “¿Por qué se elevaría esa ave allí para que yo dejara de gritar?”. Pero me di cuenta de algo, ella no parecía tener miedo y eso es algo piadoso que tiene.
Dios no quiere cobardes, Dios quiere hombres que sean hombres y mujeres que sean mujeres. Él quiere Cristianos que sean Cristianos, que hagan su confesión y permanezcan con ella. (Esa es la idea). Que no tengan miedo de decir esto o aquello. Que mantengan sus convicciones. Sea lo que Ud. es. Eso es lo que Dios quiere que Ud. haga. Sea lo que Él quiere que Ud. sea y no acobardado en cuanto a eso.
30 Y luego vi, sí, Dios ama la gallardía. Y yo pensé: “Señora ave, ¿sabe qué? Ud. se comporta como si fuera muy valiente, pero, ¿sabe que yo puedo dispararle si lo deseo?”. Eso no la molestó en lo más mínimo. Pensé: “Bueno, veré cuanta bravura tiene”. Tomé el rifle y observé sus enormes alas que se movían y entonces me dije: “Bueno, no se asusta ni que yo tome el rifle en mis manos”. Si ella hubiera podido leer mi mente se habría dado cuenta que yo la estaba admirando por su bravura. Pero ella sabía… La vi extendiendo aquellas alas como lo hacen ellas, las plumas se movían hacia atrás, y hacia delante, tenía un don dado por Dios y eran sus dos alas con las que sabía que podía llegar a la copa de aquellos árboles antes de que yo me llevara el rifle al hombro. Confiaba en ellas.
31 Hermano, si Dios le dio alas al águila para llevarla del peligro a la seguridad y mientras ella pueda sentir que esas alas funcionan correctamente, ¿qué importa el peligro en que esté? ¿Qué debería hacer un hombre con el Bautismo del Espíritu Santo cuando siente que el Espíritu de Dios está funcionando bien, lo está bendiciendo, le está dando las cosas profundas que desea en ese amor de Dios que anhela, para tener compañerismo y caminar con Él? ¿Qué cosa puede ponerle el diablo por delante?
Pablo dijo: “¿Dónde está oh muerte tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria?” Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Ni la muerte ni el sepulcro pudieron espantar a ese apóstol de antaño. Él sabía que tenía compañerismo con Cristo. “Mas gracias sean dadas a Dios, el cual nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
32 Noten. A medida que esta vieja águila movía sus alas, pensé: “Oh, te admiro”. Recargaré mi rifle contra el árbol, y de repente ella simplemente se cansó de oír aquella vieja ardillita… o, esa vieja ardillita de pino: “Cháchara, cháchara, cháchara, cháchara”. ¿Saben lo que hizo? Dio un gran salto. Y aleteó sus alas unas dos veces y se alejó de los árboles, y no volvió a batir sus alas ni una vez más. Ella sabía cómo posicionarlas. Y cuando el viento comenzó a bajar de las montañas, sabía cómo tomarlo y mover aquellas alas para elevarse. Se fue elevando más y más y más alto.
Oh, yo me puse de pie y la miré hasta que era solo un punto. Pensé: “Así es Señor. No es saltar por aquí y juntarse con los Metodistas, con los Bautistas, con los Pentecostales, con los Unitarios o con las Asambleas. No es eso. No es andar aleteando por aquí y por allá con su carta. Pero es el saber colocar sus alas bajo el Poder del Espíritu Santo. Y cuando baje la ola de la Gloria, navegar en ella y subir”.
33 Si el diablo intenta hacerlo sentir enfermo, póngase esas alas de fe y cuando el Poder de Dios baje, diga: “Amén Señor, eso es correcto. Yo no tengo que estar en la plataforma para que me oren, no tengo que estar en otra parte sino aquí Señor, donde Tú estás”. Elévese más.
Y yo pensé: “Dejó allí a esa ardilla terrestre sentada allí gritando: ”Cháchara-cháchara-cháchara. Los días de los milagros ya pasaron, no hay tal cosa como Sanidad Divina, no existe el Bautismo del Espíritu Santo. Cháchara-cháchara-cháchara aquí, cháchara-cháchara-cháchara allá“. Solo acomódese las alas y elévese en el Poder del Dios Viviente. Seguro. No tiene que escuchar todo ese cháchara-cháchara-cháchara aquí, cháchara-cháchara-cháchara allá. Son unos aleluyas, allí no hay nada, los días de los milagros ya pasaron”. Solo elévese. Amén. ¡Oh, maravilloso! Dios está en Su universo. ¿Lo creen? Seguro, Él está en Su universo.
Ahora, ¿está Dios en Su Palabra? ¿Cuántos creen que Dios está en Su universo? Digan: “Amén”.
34 Solamente un pensamiento más que viene a mi mente. Hace algunos años, unos sesenta o sesenta años atrás, un inconverso recorrió el país buscando convertidos para la incredulidad. Era tan brillante que los predicadores tenían miedo de atacarlo. Pero un día cuando salió de viaje hacia Europa tuvo problemas y se regresó. Se fue a la montaña a descansar y un día mientras caminaba vio unas rocas y dijo: “Oh rocas, ¿están Uds. allí conforme a la ciencia o conforme a la Palabra de Dios?”. Y cayó en tal estado de convicción que se arrodilló junto al sendero y le dio su vida a Dios.
La Biblia dice: “Si estos callaran, las piedras clamarían inmediatamente”. Algo le enseñará a la gente sobre Dios. He observado las aves, los animales, y puedo ver a Dios en Su universo. Podríamos quedarnos con eso unas dos horas:
Dios en Su universo.
35 Ahora, Dios en Su Palabra. ¿Creen Uds. que Dios está en Su Palabra? La Biblia dice que la Palabra de Dios es como una semilla que un hombre sembró. Uds. que son de acá de California cultivan muchas naranjas y frutas cítricas. ¿Sabían que cuando plantan esos arbolitos como así de alto, como de media pulgada, ya todos los duraznos, manzanas, naranjas y toronjas que producirán durante su vida en la tierra, están allí cuando Uds. los plantan? Correcto. Es cierto que es sólo una semilla pero la vida ya está en la semilla.
Lo único que Ud. debe hacer es regar la semilla. Bien, graben esto esta noche en esas grabadoras. No me voy a disculpar por esta declaración que estoy a punto de decir: Yo creo y puedo probar que la actitud mental correcta hacia cualquier Promesa Divina de Dios hará que suceda. Sí señor. La actitud mental correcta, pero hay que tener la actitud correcta. La actitud es lo que produce los resultados. Si Ud. dice: “Sí, sí, yo creo pero ahora no sé…”. Esa no es la actitud correcta, la actitud correcta es recibirlo y decir que es un ASÍ DICE EL SEÑOR. Entonces estará bien.
36 Ahora, yo creo que todo lo que uno necesita cuando acepta a Cristo… Y Cristo es la Palabra: En el principio era la Palabra, la Palabra era con Dios y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros“. Dios cumple Su Palabra. Espero que lleguemos a eso esta semana o la próxima. Dios cumple Su Palabra y está comprometido con Ella. Su Palabra no puede fallar. Y yo creo que cuando un Cristiano acepta la Palabra de Dios, y la Palabra le es manifestada por el Espíritu Santo, todo lo que Ud. necesite, en este mundo, le es concedido allí mismo.
Yo creo que cuando un hombre nace de nuevo, Dios le da una chequera con el Nombre de Jesús firmado abajo en cada cheque y ese cheque es bueno para toda bendición Redentora por la que Jesús murió, eso si Ud. no tiene miedo de llenarlo y entregarlo. Yo creo que nosotros fuimos plantados en Cristo, no arrancados, fuimos plantados en Cristo.
Usted tome un árbol y siémbrelo, solo hay una cosa que le tiene que hacer a ese árbol. Eso es regarlo, y él tiene que beber. Tiene que beber más de su porción. Tiene que beber hasta hincharse y hasta que produzca hojas, que produzca ramas, que produzca naranjas y más naranjas. Solo tiene que beber, beber, beber y beber y producir.
37 Y yo creo que eso es lo que tiene que hacer la Iglesia y los Cristianos lo tienen que hacer. Es solo sentarse junto a Jesucristo y Su Palabra, y yo creo que Él es la Fuente inagotable de Vida donde el hombre puede ser plantado en Él, y bebe y produce, bebe y produce, hasta que toda la Promesa Divina de la Biblia le sea manifestada. Amén. Toda Promesa del Libro. Todo es de Dios.
Como dije la otra noche: al recorrer el mundo predicando, he encontrado dos clases de personas, una son los fundamentalistas y la otra son los Pentecostales. Posicionalmente los fundamentalistas saben dónde están parados pero nunca han recibido el Espíritu Santo y por lo tanto no tienen suficiente fe que acompañe lo que saben. Correcto. Y los Pentecostales han recibido el Espíritu Santo pero posicionalmente no saben quiénes son. Eso es correcto.
38 Es como un hombre que tiene dinero en el banco pero no sabe emitir un cheque y el otro que sabe emitir un cheque pero no tiene dinero en el banco. Si uno pudiera juntarlos arreglaría todo eso. Amén. Si uno pudiera poner la fe Pentecostal en la iglesia fundamental o las enseñanzas fundamentales en la iglesia Pentecostal, lo arreglaría. Correcto. Entonces la gran iglesia de Dios se pondría de pie.
Pero Uds. tienen el derecho y el privilegio dado por Dios de que cada Promesa Divina que hay en el Libro sea suya. Sí señor. Por experiencia sé que eso es la verdad. Dios está en Su Palabra. Cómo es que podríamos decir…
Cómo es que Jesús dijo “Mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos con potencia de lo alto. Cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra”. Lucas 24:49. Entonces aquel pequeño grupo de discípulos subieron al aposento alto y Dios cumplió Su Palabra.
39 Él le dijo a Israel que moraría en tierra extraña por cuatrocientos años y que saldría con gran poder y por la mano de Dios. Pasaron cuatrocientos años y Dios los sacó. Dios le dijo a Moisés en la tierra de Egipto: “Yo les he dado Palestina”.
Allí hay una buena lección por un minuto. La Palabra de Dios le dijo a Moisés: “Palestina le pertenece a los hijos de Israel”. Ahora, Dios pudo haber ido allá y echado a todos los filisteos y demás, y haber dicho: “Ven Moisés, entra y acomódate, tómatelo con calma”. Pero Moisés, Josué y los israelitas tuvieron que pelear por cada pulgada de terreno que recibieron.
Y toda Promesa en el Libro es suya pero Dios no se la dará mientras esté reposando en un lecho de comodidad. Tendrá que luchar por cada pulgad que obtenga.
40 Él le dijo a Josué: “Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, Yo os lo he dado”. Las pisadas significaban victoria y esta noche es igual. Si Ud. está paralítico y no puede mover un dedo, diga: “Dios, yo quiero mover un dedo”. Correcto. “Tú me prometiste que podía hacerlo y yo estaré allí y haré el esfuerzo de moverlo hasta que lo mueva”. Correcto. Dios hizo la Promesa. “Dios, Tú me dijiste que yo podía poner mi pie sobre el piso y aquí va, aquí va. Sí Señor, eso viene”. Siga intentándolo hasta que ponga el pie en el piso. Eso es. ¡Pelee por cada pulgada!
Las cosas que consiguen. Eso es lo que sucede con los americanos esta noche, Uds. consiguen todas las cosas que les dan, están bien alimentados, gordos, tienen ropa y todo lo demás, no necesitan nada pero no se dan cuenta que son miserables, cuitados y ciegos.
41 Los pobres paganos allá no tienen un cambio de ropa y asisten a los servicios por decenas de miles totalmente desnudos, pero déjenlos ver las obras del Espíritu Santo y la Palabra de Dios manifestada y la creerán con todo el corazón y la aceptarán. Ellos la aceptan en tierra virgen, la aceptan en el corazón porque la creen.
Pero, oh, vaya, nosotros hemos tenido distintos tipos de fertilizantes. Eso ha provocado una reacción química. (¿Qué dijo?) Correcto. Sí, no dará el alimento correcto. Déjenla que caiga en tierra virgen: “Señor, lo dejo todo y te acepto a Ti”. Póngalos en la Palabra y vea si la Palabra no se manifestará.
¿Creen Uds. que Dios está en Su Palabra y que cumple Su Palabra? Ciertamente que así es. Él hará exactamente lo que prometió. Ahora, Dios está en Su universo. ¿Lo creen? ¿Está Dios en Su Palabra? ¿Lo creen? Muy bien, veamos si Dios está en Su Hijo.
Ahora, la Biblia dice que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo mismo. Nosotros lo creemos. Creemos que Dios estaba en Su Hijo Cristo Jesús. Alguien dijo: “Él sólo fue un profeta”. No, no lo fue, Él era Dios. Absolutamente. Creo que estudiamos eso la otra noche, sabemos que Dios estaba en Su Hijo. Ningún hombre pudo hacer las obras que Él hizo. Ningún hombre habló como Él. Ningún hombre cuando estuvo Él aquí en la tierra, Él se parecía a Dios, se comportaba como Dios, predicaba como Dios, sanaba como Dios y se levantó de entre los muertos como Dios. Probó que era Dios. Cierto. Dios estaba en Su Hijo.
42 Un individuo dijo la otra noche que una mujer que no cree… un grupo que no cree que Él nació virginalmente. Yo sí creo que Él nació virginalmente y que el Espíritu Santo hizo sombra sobre María y ella concibió del Espíritu Santo; que el Creador Dios, creó una célula de sangre en el vientre de aquella mujer y produjo al Hijo Cristo Jesús, que fue la morada o un tabernáculo del Dios Todopoderoso al que Él mismo vino. La Palabra desde el principio fue hecha carne y habitó entre nosotros. En el principio él era la Palabra, y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.
Esa dama me dijo… (No por repetirlo, pero por la postura)… Esta dama me dijo: “Si yo le pudiera probar por la Palabra de Dios que Él no era más que un profeta…”.
Yo le dije: “Si la Biblia dijera que Él no fue más que un profeta”.
Ella dijo: “En san Juan capítulo 11 la Biblia dice que cuando Él fue a la tumba de Lázaro, Él lloró y eso demostró que no era Divino, Él lloró”.
43 Yo le respondí: “Sí, Él sí lloró cuando fue a la tumba de Lázaro, cierto, pero cuando enderezó aquellos hombres encorvados, miró directamente al sepulcro y dijo: ¡Lázaro, ven fuera!, y un hombre que había estado muerto durante cuatro días… la corrupción conoció a su Señor, el alma conoció a su Creador, y se rindió; y un hombre que había estado muerto durante cuatro días se puso de pie y volvió a vivir”.
Hermano, él estuvo de viaje cuatro días en alguna parte, yo no lo sé ni Ud. tampoco; pero de alguna manera yo sé que Jesucristo lo conocía por nombre y lo levantó de los muertos.
Yo creo que todo hombre que Él conoce como Suyo, algún día Él clamará desde el Cielo y la tierra entera y el mar devolverán sus muertos y estos se pararán en Su Presencia.
44 Él era un hombre cuando lloró, pero era Dios cuando resucitó a los muertos. Cierto. Era un hombre cuando bajó con hambre de la montaña buscando en los árboles algo que comer; Él era un hombre cuando tuvo hambre pero cuando tomó cinco panes y dos pequeños pescados y alimentó a cinco mil con pescados ya asados y panes ya cocidos, ¡Él era más que un hombre! ¿Qué clase de átomos desató Él en ese momento hermano? Mediten en eso, científicos. No era pescado crudo sino ya cocinado.
¡Aleluya! Yo también podría desatarme. De todas formas me van a llamar santo rodador así que yo solo voy… Eso es correcto. ¡Oh, Él sostiene los átomos en Su mano! Seguro que lo hace.
¡Él sostiene todos los átomos, el hidrógeno y todo lo demás! ¡Él es el Creador de eso! ¡Gloria a Dios! Ciertamente. Oh, Él fue un Hombre porque se cansó, cierto, la gente lo tocaba y Sus visiones hacían que Virtud saliera de Él.
Una noche estaba recostado en una barca tan cansado que el mar tormentoso no lo despertó. Imagino a unos diez mil demonios del mar diciendo: “Esta noche lo ahogaremos, haremos el juramento que lo vamos a ahogar. Lo tenemos dormido”. Pero, ¡oh, vaya! Aquella barca se sacudía como un corcho de botella en aquel poderoso mar y mientras los relámpagos alumbraban el diablo se reía en cada ola y decía: “Ya lo tenemos. Él está dormido”.
45 ¡Oh, vaya! Sí, Él estaba cansado, era un Hombre, pero cuando sacó la almohada debajo de Su cabeza, se levantó y puso Su pie en el barandal de la barca, levantó la mirada y dijo: “Sea la paz”. Ese fue más que un hombre (¡Aleluya!) Cuando los vientos y las olas le obedecieron.
Oh, es verdad: En la cruz cuando clavaron Sus manos, Él clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Él murió como un Hombre. Eso es cierto. Pero la mañana de resurrección Él rompió el sello romano. Él removió la piedra y se levantó de entre los muertos para probar que era Dios. “Nadie me quita la vida, mas Yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar; ¡Gloria a Dios!
46 No sólo eso sino que han pasado dos mil años y ¡Él sigue vivo y es Dios! Ciertamente. Dios estaba en Su Hijo, ¿Lo creen? Seguro que estaba. ¿Creen que Dios está en Su universo? ¿Creen que Dios está en Su Palabra y que Dios está en Su Hijo? Ahora, ¿qué tal Dios en Su pueblo? Lo vamos a traer aquí a este auditorio. Sí. ¿Creen Uds. que Dios habita en los hombres? Seguro que sí. “En aquel día conoceréis que Yo estoy en mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros”. Ciertamente.
Veré ahora en el Antiguo Testamento solo un poco para terminar con algunos comentarios. Allá en el Antiguo Testamento encontramos a un hombre llamado Eliseo, un gran hombre y siervo de Dios; hallamos también que una mujer le mostró cierta bondad preparándole una mesita, le hizo un aposento, un lugar donde pudiera reposar sus pies cansados y recostarse en la cama cuando pasara por allí hacia la montaña, donde iba a orar en una cueva.
47 Un día pasó y al ver aquello le dijo a su siervo Giezi: “Esta mujer sunamita no ha sido indiferente en cuando a nosotros, ve y pregúntale si desea que haga algo por ella; puedo ver al rey por ella o hablar con el capitán o alguien”.
Ella respondió: “No, yo habito entre mi pueblo y estoy bien, no hice esto para que me recompensarán”. Así es que se hace. No dé esperando recibir algo a cambio. Dé para la gloria de Dios. Ella dijo: “Oh, está bien, yo moro entre mi pueblo y…”.
Pero ella le había dicho a su esposo: “Yo percibo que este es un hombre santo”. Miren, si ella lo honraba a él, estaba honrando a Dios, porque Dios estaba en Eliseo y ella no reconoció s al hombre, (él era solo un hombre) sino que reconoció a Dios en el hombre.
48 Así que, un día le fue dada una bendición y abrazó un hijo. Ella ya era mayor y su esposo también y tuvieron un hijito. Para el momento que él tenía como doce años de edad salió con su padre al campo, yo creo que recibió una insolación, a eso del mediodía comenzó a llorar: “Mi cabeza, mi cabeza”.
Y su padre dijo: “Llévenselo a su madre”.
Ella lo sentó en el regazo de él… o de ella, mejor dicho, hasta la hora de la cena y murió. Quiero que se fijen en la sabiduría de esta mujer que reconoció dónde estaba Dios: en un hombre. Lo llevó al aposento del profeta y lo puso sobre la cama del profeta, no sobre la cama de él, en la de su papá o la de ella, sino que lo puso sobre la cama del profeta. ¿Se preguntan por qué? ¿Se preguntan por qué? Ella le dijo al siervo: “Ensilla una mula y no te detengas a menos que yo te lo pida. Quiero que cabalgues tan rápido como puedas hasta el monte Carmelo”.
Su esposo tratando de desanimarla le dijo: “No, el profeta no está allí”.
49 Pero ella estaba determinada a averiguarlo de todas formas. Se fue, y cuando llegó allá… Uds. saben que Dios no siempre les revela todo a Sus profetas. Eliseo la vio acercarse y dijo: “Ahí viene la sunamita, su corazón está lleno de tristeza y Dios no me lo ha revelado, ve y pregúntale si todo está bien”.
Él le preguntó: “¿Está todo bien contigo? ¿Está todo bien con tu esposo? ¿Está todo bien con el niño?”. Ahora, esta es la parte que yo amo.
Ella respondió: “Todo está bien”. Oh, ¿qué fue eso? ¿Qué reconoció esa mujer? Que Dios estaba en aquel profeta. Eso es exactamente correcto. Él sabía que ella podría… Yo no creo que ella pensaba tener a su hijo de vuelta, sino averiguar de parte de Dios quien se lo había dado, la razón por la que se lo había quitado.
50 Y ella estaba en la presencia del representante de Dios y sabía que Dios estaba en el profeta. Y luego cuando ella fue y se lo reveló, Eliseo le dijo a Giezi: “Toma este báculo, ve y ponlo sobre el niño”. Ahora, yo creo que de allí fue que Pablo tomó lo de los pañuelos sobre su cuerpo. Eliseo sabía que todo lo que él tocaba era bendito porque Dios estaba en él. ¿Entienden? Dios estaba en un hombre y él dijo: “Toma esto y ponlo sobre el niño”.
Pero la fe de la mujer no estaba puesta en aquello. Su fe estaba en el profeta y dijo: “Me quedaré aquí hasta que algo suceda”. Me gusta ese tipo de fe.
Así que después de cierto tiempo fue Eliseo (sin tener todavía ninguna visión), entró al aposento. Y cuando llegó allí, había quejidos, llantos, y todos lloraban. El niñito muerto tenía varias horas sobre su cama y Eliseo entró y cerró la puerta para apartarse de la incredulidad que había afuera. Caminó de un lado a otro en la habitación, me gusta eso, caminó hasta sentir que sobre él venía abundancia de vida, con la cual el águila que mencioné podía volar.
Él sintió la abundancia de Espíritu Santo sobre él, y puso su rostro sobre el rostro del niño, sus labios con los del niño, su nariz con la del niño, sus manos sobre las manos del niño y el niño estornudo siete veces y revivió. ¡Gloria a Dios! Dios está en Su pueblo. ¿Lo creen?
51 Bien, después de Eliseo haber estado muerto por más de un año y sus huesos ya estaban decolorados, arrojaron un hombre sobre él y revivió, Dios seguía en los huesos. ¡Aleluya! Yo sé que Uds. creen que estoy loco. Tal vez lo esté, déjenme tranquilo que así me siento mejor. Eso es verdad. De todas formas esta noche me siento muy religioso.
¡Oh, hermano! Dios está en Su pueblo ahora. Ahora Uds. son los hijos de Dios. Ahora mismo Uds. son los hijos de Dios y están viviendo por debajo de sus privilegios. Dios está en Su pueblo.
Veo a un anciano pescador que ni siquiera sabía escribir su propio nombre, lo llamaban Pedro, era un apóstol y la gente reconocía a Dios en aquel hombre al punto que ponían los enfermos bajo su sombra y eran sanados. ¡Aleluya! Dios está en Su pueblo. ¿Lo creen?
Puedo ver a Pablo a quien le quitaban de su cuerpo los pañuelos y sudarios, porque reconocían y veían el Espíritu de Dios en Pablo, los ponían sobre los enfermos y eran sanados. ¡Dios está en Su pueblo!
52 Veo a ciento veinte tratando de entrar al aposento alto, era un grupo de creyentes miedosos que seguían a Jesús de lejos. Pero hermano: “De repente vino un estruendo del Cielo como un viento recio que llenó toda la casa donde estaban”. Lenguas como de fuego aparecieron sobre ellos y salieron a la calle, ese era Dios en Su pueblo. Entonces hablaron en lenguas, profetizaron, sanaron enfermos, resucitaron muertos, echaron fuera demonios, predicaron el Evangelio y no amaban su vida hasta el punto de morir. Dios está en Su pueblo. Cuando los vieron aquellos dijeron: “Varones hermanos, ¿qué haremos?”.
Pedro les dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para la remisión de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, para vuestros hijos, para los que están lejos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Dios está en Su pueblo.
53 Cuando venimos aquí noche tras noche y vemos la gran transformación del movimiento del Espíritu Santo en este auditorio, que conoce los mismos secretos del corazón, endereza los ojos cruzados, hace que los ciegos vean, los sordos oigan, los cojos anden, los cánceres desaparezcan, y que los médicos digan: “No sabemos qué paso”. ¡Oh, Dios está en Su pueblo! ¿Lo creen?
Creo que cuando llegué aquí hace unos cuantos minutos, este grupito estaba sentado con solemnidad, observando sin decir nada y ahora mismo sus rostros están iluminados. Algunos de Uds. tienen lágrimas en sus ojos, otros tienen una sonrisa en su rostro. Algo está ocurriendo en sus corazones. ¿Qué es? Es el Espíritu Santo que los alimenta de la Palabra del Dios Viviente. ¡Es Dios en Su pueblo! ¿Creen Uds. que Él está aquí? Yo creo que Él está aquí con tanto Poder como el que haya manifestado en alguna parte del mundo. ¡Oh!
“Aún un poquito y el mundo no Me verá más; empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros”. Él dijo: “Como el Padre Me ha enviado, así también Yo os envío a vosotros”. El padre que lo envió vino en Él y fue con Él, permaneció con Él, estuvo con Él en la muerte y en la resurrección. Así como el Padre lo envió y fue con Él, Él nos ha enviado a nosotros, va con nosotros, y lleva a cabo las obras de Cristo, como Cristo llevó a cabo las obras del Dios; va con nosotros durante la muerte y nos levantará en el día postrero. Dios está en Su pueblo.
54 De alguna u otra forma, en este corazón Irlandés que yo tengo, puedo sentir esta noche algo muy distinto, un cierto Poder Sobrenatural de la Resurrección de Cristo que mueve mis emociones. Esta noche, me siento como si pudiese salir volando si el Espíritu Santo lo requiriera.
Pueden creer que estoy loco pero no lo estoy, sé exactamente dónde estoy parado y sé de qué estoy hablando. ¡Es vida Inmortal obrando en nuestros insignificantes medios, porque ahora somos hijos e hijas de Dios! Amén.
Oremos. ¿Quiere pasar al órgano hermana?
55 Me pregunto en esta noche mientras tienen sus rostros inclinados, ¿A cuántos les gustaría recibir a Cristo y tener Vida Inmortal levantando sus manos para aceptarlo y diciendo: “Ore por mí para que pueda ser un hijo o hija de Dios nacido de nuevo del Espíritu Santo? ¿Quiere levantar su mano? ”Ahora puedo ver a Dios en Su universo, lo puedo ver en Su Palabra, lo puedo ver en Su Hijo, lo puedo ver aquí en Su pueblo. Quiere ser uno de ellos también. ¿Desea levantar su mano y decir: “Hno. Branham, recuérdeme mientras ora?”.
Vamos a orar. Dios los bendiga. Dios los bendiga. Dios los bendiga. Oh Dios, hay manos por todas partes. Por aquí a mi derecha y arriba en el balcón, Dios los bendiga, Dios los bendiga. Muy bien. Dios los bendiga aquí en el auditorio, vemos sus manos, docenas y docenas de ellas que se levantan. Quieren a Dios y no pueden ser satisfechos con otra cosa.
56 Hermano, Vida Eterna no es conocer su iglesia. No es Vida Eterna conocer el catecismo. No es Vida Eterna el saberse todas las enseñanzas de su iglesia. No es Vida Eterna conocer la Biblia. Conocerlo a Él es Vida Eterna. Y la única forma de conocerlo es naciendo otra vez de Su Espíritu. Oremos ahora.
Padre en el Cielo, por medio de la predicación de la Palabra, confírmalo, Señor, y muchos lo han escuchado. Muchos han creído. “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra”. Y te damos gracias esta noche por cada uno que levantó su mano e hizo una decisión esta noche que quieren nacer de nuevo.
Y quieren a Dios dentro de ellos para poder verlo a Él allá afuera en Su universo. Mirarlo en el amanecer. Mirarlo en los pájaros. Mirarlo en los animales. Mirarlo en el mar. En todas partes lo encontramos a Él. Ellos quieren conocer la Palabra de Dios, y colocarla en sus corazones, para que pueda traer a cumplimiento toda promesa que Él ha prometido. Ellos quieren conocer a Cristo en el Poder de Su resurrección. Ellos quieren conocer el Espíritu Santo en sus corazones. Yo oro que Tú les concedas estas cosas, Señor. Dales abundancia de vida. Concédelo, Señor.
57 Ahora, mientras vamos entrando, Señor, al servicio de sanidad, baja, bendito Salvador. Una vez más esta noche, ese día que vemos las grandes burbujas bajo la tierra (así como fue), que un día las grandes rocas ardientes volarán hacia los cielos, y lloverán sobre la tierra. Será entonces el fin. Hombres gritarán peor de lo que gritaron el otro día cuando hubo ese temblorcito. Saldrán a las calles, tirarán su dinero, y gritarán, pero Él dijo: “Tiene gangrena y te consumirá ahora”.
Oh, el despreciar a Dios ahora, Él dijo: “Yo me reiré en vuestras calamidades”. Oh, Padre Dios, que hombres y mujeres despierten para que se den cuenta esta noche que la predicación del Evangelio es locura para los que se pierden, pero es Vida Eterna para aquellos quienes creen en la predicación de la Palabra.
58 Oramos ahora que Tu mismo te manifiestes en gran Poder. Pruébale a esta audiencia que Tú todavía vives. Y permite que Tú amoroso servicio sea esta noche para que la gente pueda salir de aquí diciendo: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras hablábamos por el camino?”. Concédelo. Salva a cada alma que está aquí que no es salva. Y que al terminar este servicio, Señor, que ellos puedan venir dulcemente alrededor de este altar, y que se arrodillen, y que rindan sus vidas a Ti. Y te damos las gracias por darles a ellos el coraje de pararse y aceptar Vida Eterna. Lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
¡Oh, Él es tan maravilloso! El profeta trató de darle un nombre. Él dijo: “Él es Consejero, Príncipe de Paz, Dios fuerte, Padre eterno”. Y él no pudo pensar suficientes nombres para nombrarlo a Él. Él dijo: “Él es maravilloso, simplemente maravilloso”. Él es un maravilloso Consejero, un maravilloso Príncipe de Paz. Todo lo que Él es, Él es maravilloso. Y esta noche, siendo unos pobres gentiles, al final de la edad, Él es un maravilloso Cristo resucitado.
59 Ahora, vamos a orar por los enfermos. Ahora, todos los que levantaron sus manos, al final del servicio… Mañana voy a dar otra clase de servicio, si es la voluntad del Señor. Ahora, esta noche, quiero que le prometan a Dios… Sí, seguro. Si Uds. se han decidido por Cristo, Cristo lo aceptó. Oh, ciertamente que Él lo hizo, pero mañana… o, esta noche, mejor dicho, cuando termine el servicio (quiero que entren directamente en la oración por los enfermos, porque yo sé que Uds. tiene un servicio de Escuela dominical en la mañana; yo no quiero retenerlos por mucho tiempo), pero quiero pedirles algo: ¿Pudieran venir alrededor de aquí en el llamamiento al altar cuando los hermanos lo hagan? Vengan para acá y solo den gracias a Dios. Digan: “Dios, te doy las gracias”. Uds. no se dan cuenta qué gran cosa es eso. Uds. no saben lo que han hecho. Uds. no saben quiénes son, y mientras el diablo pueda hacerles creer eso “Bueno, eso solo fue algo… Bueno”. Oh, mientras Uds. crean eso, entonces el que hayan levantado la mano no servirá de nada. Pero si Uds. creen que aceptaron a Cristo, en su corazón sienten que recibieron Vida Eterna, Dios honrará eso. Quédense con eso, y Dios lo hará real para Uds. Ciertamente.
60 Ahora, vamos a llamar a los enfermos para que vengan y se ore por ellos. ¿Cuántos de Uds. nunca han estado en una de las reuniones? Veamos sus manos. Solo miren. Vaya. Si todos los que vienen cada noche, regresaran, no tendríamos espacio aquí para ellos, ¿ven? Vean, casi es algo nuevo cada noche.
Cuando yo tenía un administrador, él se paraba y lo explicaba. Detesto tener que explicar esas cosas cada noche, ¿ven? porque suena como si yo mismo lo estuviera diciendo. Es mejor que alguien más lo diga. Pero quiero que sepan esto, mis hermanos, que Cristo vive esta noche, y Él es el mismo tal como lo fue entonces. Hebreos 13:8 lo declara: “Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Y si Él es el mismo, Él tiene que hacer las mismas obras; y si Él viene para acá esta noche…
61 Ahora, recuerden. Hice esta declaración de manera muy clara que yo no soy un sanador y no tengo nada que ver al respecto. Ningún otro hombre es un sanador. Dios y solo Él es el sanador. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que no hay nada en mi mano, o en la mano de cualquier otro hombre, que tenga algo que ver con la sanidad de Uds.? ¿Cuántos saben eso? Ni una sola cosa. ¿Cuántos saben que la sanidad es una obra terminada de Dios, que ya fue hecha? Eso es correcto. Por fe lo aceptamos.
¿Cuántos saben que nadie pudiera perdonar sus pecados, sino solo Dios? Eso es verdad. No importa qué tanto Ud. se lo confiese al sacerdote, al predicador, a quien sea que fuere (papá, mamá), eso no servirá de nada hasta que Ud. se los confiese a Dios y crea que Cristo le perdona, y lo acepte a Él como su Salvador personal. Ud. pudiera gritar, llorar, saltar de arriba abajo, golpear el altar, correr por todo el piso, hasta envejecer y su cabeza se torne canosa. Ud. nunca será perdonado hasta que solemnemente acepte la oferta de Cristo. Ud. tiene que venir bajo Sus términos.
62 De esa misma manera es con la sanidad Divina. Tenemos que venir bajo Sus términos por Fe. Primeramente, es por la Palabra. “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra”. Luego, los dones espirituales que han sido puestos en la iglesia para manifestar la Presencia de Cristo, si son dones verdaderos, ellos manifestarán la Presencia de Cristo. Y luego eso lo hace a Él el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
Ahora, ¿la letra D? ¿De dónde hemos estado llamando? ¿Del 1 al 50, y 100 y 80? De alguna parte. Llamemos de otra parte diferente esta noche. Llamemos del, digamos, 45. ¿Quién tiene la tarjeta de oración D-35? ¿Podría levantar su mano? Solo vamos a traer a unos cuantos para acá. Ud. no tiene que… Miren ahora su tarjeta. [Espacio en blanco en la cinta].
Y la gente, quizás, reunida, y cuando salían… Y ellos no podían repartir las tarjetas de oración. No había manera de hacerlo. Ellos no podían hablar su idioma. Así que, yo solo ponía a un misionero para que fuera y trajera a dos o tres de esta tribu, o dos o tres de aquella tribu, para que los subieran. Y la primera fue una mujer mahometana. Y empezó a hablar y le dijo lo que había sucedido. Y yo le pregunté si alguna vez había leído el Nuevo Testamento.
“Sí”.
63 Y ella era India, y le dije: “¿Sabe Ud. lo que el Nuevo Testamento dice sobre Jesús?”.
“Sí”.
Yo dije: “¿Reclamó Él ser un sanador?”.
“No”.
Yo dije: “Entonces, ¿qué fue lo que Él reclamó que haría? [¿Justo lo que acabo de terminar de decir?] ”Yo no hago nada sino lo que el Padre Me muestra, y lo que Él me muestra eso hago“. San Juan 5: 19. Ella lo creyó.
Yo dije: “Entonces, la mujer que estaba junto al pozo, ¿le reveló Él su lugar secreto de sus pecados, y le dijo cuál era su necesidad?”. Dije: “Si Él hace la misma cosa con Ud. Ud. sabe que no nos conocemos el uno al otro, ¿lo creerá Ud.?”.
“Sí”. Ella levantó su mano.
En ese momento, ¿Qué estaba haciendo yo? Estaba contactando su espíritu. Allá cuando se le fue dicho a ella que su esposo la había llevado con el doctor, un doctor Indio, que tenía un bigote negro, usando un traje gris, se le dijo que él había ido dos o tres días antes de eso (lo que haya sido). Y él esperó en el corredor mientras el doctor revisaba. Él encontró un quiste en el seno o algo parecido a eso.
Ella dijo: “Eso es verdad”.
Y yo dije: “Bueno, ¿por qué ha venido Ud. a mí? Si Ud. es mahometana, ¿por qué viene a mí que soy un Cristiano?”.
Dijo: “Yo…”. Ella dijo, a través del intérprete, ella creía que yo podía ayudarla.
Y cuando Dios hizo eso, yo dije: “Ahora, ¿acepta Ud. a Cristo como su Salvador personal?”.
64 Ella levantó su mano, y condeno el mahometismo, y aceptó a Cristo. Y decenas de miles de mahometanos aceptaron a Cristo allá afuera en esos terrenos. Eso es correcto. Y al final cuando otros vinieron y cuando vieron las obras maravillosas de Dios…
Un muchachito que estaba parado allí, Él le había dicho, dijo: “Tú naciste en un hogar Cristiano”.
“Sí”. Yo no podía ayudarlo. El muchachito tenía los ojos cruzados. Sus ojitos simplemente tan cruzados como podían estarlo. Él estaba parado tan lejos hasta donde terminaba esa plataforma.
Había estado un doctor británico allí, y él quería decir que sabía que Dios estaba en esos grandes lirios, grandes lirios calla que crecen de forma salvaje. Él dijo que Dios estaba en los lirios, pero que no podía entender como ese Dios podía estar allí para hacer algo, así que él podía imaginar que yo tenía telepatía.
Y yo dije: “Mire, señor. Eso no es telepatía. Es el Poder de la resurrección de Cristo”. Y ese muchachito que estaba parado allí, su estomaguito con sangre por estar comiendo su pobre dieta de sangre. Yo me fije en él. Yo dije: “Él es un Zulu”. Y su madre… Yo vi cuando ella se lo mostró al padre, cuando él nació; cuando nació tenía los ojos cruzados. Muy a lo lejos, tres veces la distancia esta, casi, una pareja se puso de pie: allí estaba el padre y la madre de la criatura. Eso era correcto. Yo dije: “Yo no pudiera sanarlo”. Ciertamente, no tenía nada con qué sanarlo. Cuando miré de nuevo, y sus ojitos estaban tan alineados como los míos. Yo dije: “Allí está él. Yo nunca lo toqué, y él esta sanado”. Entonces es correcto.
65 Este doctor dijo: “Yo no puedo entenderlo”. Él me hizo esa pregunta: “¿Cómo podía ser eso? ¿Qué había hecho? ¿Usted hipnotizó al niño?”.
Yo dije: “No, señor. Yo ni siquiera estaba cerca de él”. Yo dije: “Doctor, ¿Le dieron a Ud. una licencia para ejercer medicina en Inglaterra? ¿Y no sabe nada del hipnotismo que lo hace pensar que el hipnotismo puede enderezar los ojos cruzados? Pues”, yo dije: “Si el hipnotismo puede enderezar los ojos, Ud. bien debiera practicar el hipnotismo”. Eso es cierto.
Y él dijo: “¿Qué lo hizo?”.
Yo dije: “El Poder del Señor Jesucristo”.
66 Y él vino a prisa y dijo: “Yo quiero aceptarlo a Él como mi Salvador personal”. Y cuando yo iba saliendo de Johannesburgo, ese doctor renunció el ejercicio en la medicina, y se iba a ir a los campos misioneros a predicar el Evangelio, y orar por los enfermos. Y cuando él me abrazó para darme el beso de despedida allí en el lugar, en el cuello, en Johannesburgo, el hombre comenzó a hablar en una lengua desconocida —un doctor británico. Sí, señor.
Hay poder, poder, sin igual poder,
En Jesús, quien murió.
Hay poder, poder, sin igual poder,
En la Sangre que Él vertió.
67 ¿Creen Uds. eso? Ese día en Durban cuando ellos vieron esas cosas, una mujer vino a la plataforma. Algunas veces yo lo veo: se torna oscuro alrededor de la gente. Yo sé que no van a vivir. Yo no lo digo, porque la oración puede cambiar eso otra vez; pero este día la razón por la que lo dije, yo vi la procesión fúnebre de la mujer. Era entonces en tiempo pasado, y yo dije: “Dama, Ud. se ha puesto muy enferma”. Se le dijo lo que estaba mal con ella. Ella era una Boer, una mujer blanca. Y yo dije: “Ud. está muy enferma. Ud. simplemente tiene tal y tal”.
Dijo: “Eso es correcto”.
68 Pero yo dije: “Ud. prepárese para morir, porque Ud. no va a vivir más que un poquito”. Y ella bajó de la plataforma, caminó hacia la audiencia, y cayó muerta. Eso es correcto. Si yo hubiese podido sanarla, lo hubiera hecho, pero yo solo puedo decir lo que veo. Eso es cierto. Y ahora yo había visto que se estaba llevando a cabo esa procesión, y esa es la razón que lo pronuncié. Muchas veces yo veo que se torna oscuro alrededor de las personas. Yo digo: “Bueno, siga su camino, y que el Señor le bendiga”, o algo parecido a eso, porque la oración pudiera cambiarlo, ¿ven?
Si tuviéramos tiempo para entrar en eso, sería diferente; pero estoy escudriñando, hermanos. Tengo algo en mi corazón. Yo sé que la iglesia Pentecostal se ha desorientado en unas cosas. Y yo he empezado desde Nueva York hasta la Costa Oeste haciendo lo mejor que puedo para tratar de enderezarlo si me es posible. Y si esa gran iglesia hermosa por la que me parado, y, siendo un Bautista, me he parado entre la iglesia, y he tratado de hacer un puente lo mejor que he podido y para derrumbar esas barreras denominacionales, y para que seamos hermanos en un solo gran frente para avanzar por Cristo. Y yo he hecho todo lo que podido. Pero se lo he dejado a Dios. Estoy al final del camino. He predicado tan duro como he podido hacerlo.
69 Hace unas semanas en Phoenix, después de predicar un domingo por la tarde, cuando en el lugar había divisiones, y los hombres casi no se hablaban unos a otros, yo vi alrededor de doscientos ministros, o más, caminar hasta el altar, y estrecharse las manos unos a otros y llorar sobre los hombros de cada uno y nunca discutieron o no se han vuelto a mostrar diferentes uno con el otro. Que esa gran iglesia de Dios tome esa actitud esta noche, y yo les mostraré un avivamiento que recorrerá esta nación y derribará todo nido del infierno [Palabras no claras]. Hermano, podemos predicar hasta enronquecer, y que nuestros pulmones se caigan, pero hasta que la gente se mueva, uno jamás logrará nada. Eso es correcto. Uno tiene que hacer que ellos se muevan y que lo crean. Hermanos, háganlo esta noche. Háganlo esta noche. Párense por la Palabra. Párense por la Palabra viviente del Dios viviente. Dios lo manifestará. Amén.
70 Siento haberlos detenido de esta manera. Traigan a la dama. Ahora, Uds. se dan cuenta, amigos… ¿Cuántos han estado antes en mis reuniones? ¿Me refiero aquí pero afuera de la ciudad en alguna parte donde el administrador solía hablar? Qué tan diferente era. Ciertamente. Estas son dos unciones diferentes. Esto está ungiendo ahora. He estado predicando, luego ahora uno tiene que cambiar de nuevo y rendirse a un Espíritu. Es el mismo Espíritu —muchos dones, el mismo Espíritu— pero ahora rindiéndose. Nunca es cómo debería de ser cuando es de esta manera. Si yo pudiera salir directamente de mi cuarto aquí con esa unción, yo me pudiera quedar el doble del tiempo; pero si tengo que hacer mi propia predicación, y todo lo demás, allí lo tienen, ¿ven? Sucede. Pero la cuestión del asunto es…
71 Aquí está parada una mujer. La mujer es una total desconocida para mí. Yo nunca la he visto en mi vida. ¿Es verdad, dama? ¿Somos desconocidos el uno para el otro? Ud. me ha visto antes. ¿Fue en una reunión? Oh, Ud. estaba en la audiencia y me vio. Bueno, me refiero a que yo no la conozco, y Ud. no me conoce a mí. Y no tengo la manera de conocerla, o algo al respecto, al menos que Ud. me diga algo ahora. Pero si Ud. está aquí y quiere algo de Dios, (y Ud. siendo una mujer, y yo un hombre, y Ud. es Cristiana), entonces si el Señor me revela el por qué está Ud. aquí, ¿lo creerá, lo aceptará? ¿Cree que recibirá lo que ha pedido? Ahora, por supuesto, eso depende de Ud. Es Ud. la que está en necesidad. No soy yo.
72 Cada paciente, son todos Uds., amigos. No soy yo. Son Uds. Yo solo estoy aquí sometiéndome y no interesa qué tan grande pueda ser este don, jamás obrará al menos que Uds. mismos lo hagan obrar. Jesús vino a una ciudad. Ellos dijeron: “Ahora, hemos escuchado que Él hizo grandes obras allá lejos. Veámosle obrar aquí”.
Y Jesús se maravilló de su incredulidad: “Mas muchas grandes obras no pudo Él hacer”. ¿Es eso cierto? Ese fue el Hijo de Dios. Muchas grandes obras Él no pudo hacer por causa de su incredulidad. Es la fe suya en una obra concluida.
Así como le digo a la mujer… He observado, y al venir a la plataforma; y tan pronto llegan a ser muy espirituales, captan esa expresión del Ángel ungido cuando Él está parado allí, el cual es el Logos, el Hijo de Dios, inmediatamente, ellos… bajo la unción, se dan cuenta. Observen entonces al Espíritu obrando. Observen lo que sucede. Entonces uno los escucha, años después testificando: “Todo se fue. Todo ha concluido”.
73 Unos pasan y dicen: “Bueno, ahora, me imagino. Espero que así sea”. Hermano, le conviene mejor quedarse en su asiento. Eso es todo lo que resta. Nunca les hará ni un poquito de bien. Eso es correcto. Es la fe suya en una obra concluida del Señor Jesucristo. Eso es correcto.
Ahora, Uds. que no tienen tarjetas de oración, yo quiero que crean. Quiero que acepten al Señor Jesús como su sanador. Quiero que miren para acá, y quiero que crean con todo lo que está en Uds. Quiero que Uds. crean. Y que Él conceda las bendiciones que Uds. están pidiendo, es mi sincera oración.
Ahora, solo sean reverentes. Estamos en la Presencia de Dios. Y por favor, por los próximos minutos, no caminen alrededor. Solo déjenme decir unos diez minutos. ¿Lo harán? Y si Uds. solo se quedan quietos durante ese tiempo, tal vez Dios hará algo que lo confirmará. Si Él lo hace para esta mujer, eso debiera dejar concluido todo el asunto. ¿Cuántos creen eso?
74 Cuando Moisés descendió a hacer una señal ante Israel, cada vez que él se encontraba con un israelita, él no decía: “Mira esto, fíjate lo que puedo hacer con mi mano. Sanarla de lepra”, ¿ven? Entonces: “Ven aquí israelita. Quiero mostrarte cómo puedo hacer la misma cosa”, ¿ven? Él no hizo eso. Él lo hizo una vez y quedó establecido, ¿ven? Si es así, es así.
Si la audiencia ahora está mirando, creyendo, la mujer está bajo la sombra de la muerte. Exactamente. Hay una sombra negra colgando en la mujer, lo cual significa que la está siguiendo. No falta mucho, ella no estará aquí en la tierra al menos que reciba ayuda de Dios. La mujer es extremadamente nerviosa. Ella está sufriendo con una condición cardíaca; y otra cosa, tiene cáncer, y el cáncer está en el vientre. Eso es exactamente la verdad. Si eso es correcto, levante su mano.
75 Ahora, depende de usted. Es la manera que lo aborda. Cuando Martha vino a Jesús, parecía como que ella hubiera podido reprocharle y decir: “¿Por qué no viniste a mi hermano?”. Pero ella no lo hizo, ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no hubiera muerto, pero aún ahora cualquier cosa que le pidas a Dios, Dios lo hará”. Y Dios la recompensó.
¿Cree ahora que Dios ha hecho esto por Ud. para que pueda ser sanada? ¿Lo cree, dama? Venga para acá. Permítame orar con usted.
Bendito Padre Celestial, impongo manos sobre esta mujer moribunda, y como siervo de Dios, pido con todo mi corazón que Tú sanes a esta pobre mujer, y que se recupere. La bendigo en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya creyendo ahora con todo su corazón.
76 Somos desconocidos el uno para el otro, ¿verdad, dama? Usted está usando lentes, y esa es una de las cosas por la que quiere que se ore, es por sus ojos. Eso es correcto. Luego Ud. es muy nerviosa. Y aquí veo algo que aparece: Es algo en su boca. Una herida en su boca por la que quiere oración. Eso es correcto. Eso es algo que está escondido. La gente pudiera decir: “Bueno, seguro, ella trae lentes”. ¿Me cree que soy Su profeta? Srita. Phillips, si lo puede creer con todo su corazón, Ud. podrá ser sana. ¿Cree Ud. eso? [Palabras no claras]. Muy bien. Regrese a su casa ahora. Sea sanada, en el Nombre de Jesucristo.
¿Cómo se encuentra, señor?“. ¿Somos desconocidos el uno para el otro, señor? Yo nunca lo he visto en mi vida. [”No“.] Esta es la primera vez que nos conocemos. Si el Señor Dios del Cielo me revela el motivo por el cual está Ud. aquí, señor, ¿lo creerá con todo su corazón? Ud. es un predicador. [”Sí“.] Lo veo a Ud. en el púlpito. [”Sí“]. Y luego Ud. se vio envuelto en alguna clase de problema espiritual. [”Sí“]. Eso es correcto. Y Ud. tiene un problema en una glándula. Eso es correcto. [”Sí“]. Eso es correcto. Y otra cosa, Ud. quiere que se ore por su esposa, [”Sí“] y su esposa tiene un problema en la garganta. Eso es correcto, ¿no es así? [”Sí“]. Vaya a recibir lo que ha pedido, en el Nombre del Señor Jesús.
77 Tenga fe en Dios. No dude. Crea. ¿Qué piensa Ud. sentado al final del asiento, señor, orando? ¿Cree que Dios lo sanará a Ud. con el problema cardíaco y que se pondrá bien? ¿Lo cree? Ud. estaba orando para que yo lo llamara a Ud. con ese problema cardíaco. Eso es correcto. Muy bien, puede recibirlo. Amén. Vaya a casa y créalo.
El hombre que está sentado al lado suyo tiene problema de sinusitis y algo mal en su pecho. ¿Es eso cierto, señor? Levante su mano. Eso es correcto. Ahora, ¿No es maravilloso? ¿A quién tocó Ud.? A Jesucristo. Eso es correcto. Amén. Él dijo: “Si puedes creer, puedes recibirlo”.
78 La dama de color que está sentada a un lado suyo tiene un problema del corazón, también. Eso es correcto, ¿no es así, dama? Eso es correcto. Ahora, ya no lo tiene. Hace un rato lo tenía, pero ya no lo tiene. La mujer blanca sentada detrás de Ud. en el asiento del lado, ¿me cree, dama, que soy el profeta de Dios? Sí. Uds. se están viendo una a otra. ¿No es maravilloso? ¿Las dos creen en Dios? Esta mujer de este lado tiene un tumor, la que está del otro lado tiene un problema del corazón. Si eso es cierto, levante su mano. Ahora, ya no lo tiene. Ahora, vaya a casa y sea sanada. Amén.
¿Lo cree con todo su corazón? Él dijo: “Si puedes creer”. Soy un desconocido para usted. Yo no la conozco, pero Dios la conoce. Si Dios me revela el motivo por el cual está Ud. aquí, ¿lo aceptará con todo su corazón? Ud. está sufriendo con un problema de damas, lo cual es un problema femenino. Y Ud. tiene un nódulo, y ese nódulo está en su lado derecho. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, ¿me cree que soy Su profeta? Mire, veo que aparece una pequeña niña, también. Es su niñita. Y esa niña tiene algo mal en su estómago, y tiene problemas en el riñón. ¿Es eso correcto? Vaya a casa, y que acontezca que ese pañuelo sea puesto en ella y sea sanada, en el Nombre de Jesucristo.
79 “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. ¿Están creyendo? La Biblia dice: “Si puedes creer, muy bien, puedes obtenerlo”.
Somos desconocidos el uno para el otro, me imagino. Nunca antes nos hemos conocido en la vida. Dios nos conoce a ambos. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
¿Qué piensa, damita, con el saco rojo sentada allá? Ud. lo tocó a Él. Ud. ha estado nerviosa, ¿no es así? Eso es correcto. Ahora ya no lo tiene. Eso la ha dejado. Ponga su mano en la dama que está a su lado, porque ella ha tenido sinusitis por mucho tiempo. Eso es correcto. Eso es correcto.
¿Qué piensa al respecto, dama? ¿Me cree que soy el profeta de Dios?
¿Qué de Ud., señor? Ud. tiene epilepsia. ¿Cree que Dios lo sanará de su epilepsia? Entonces créalo con todo su corazón, puede obtener lo que ha pedido.
“Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
80 ¿Qué piensa Ud., damita de cabello oscuro sentada en la parte de atrás? ¿Lo cree con todo su corazón? Dios la sanará de su problema cardíaco. ¿Lo cree Ud.? Ponga su mano en el hombre al lado suyo. Él tiene alta presión de sangre. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón, señor, que se va a poner bien? Entonces puede irse a casa y ser sanado. Jesucristo lo sana.
Yo reto su espíritu, ante Cristo, para que crea que lo que yo he dicho es la verdad, porque les he dicho la Palabra de Dios. Esta dama es una desconocida para mí. Nunca la he visto. Así que son desconocidos. Yo no los conozco. ¿Por qué tienen que esperar? Crean en el Señor Jesús. Tengan fe en Dios.
Aquí está una dama. Esto lo definirá para todo el grupo si pueden creer. Dama, si somos desconocidos el uno para el otro, y Dios nos conoce a ambos, ¿cree Ud. que el Señor Dios me puede ayudar a saber cuál es su problema? ¿Y Ud. lo creerá? Ud. está sufriendo con una condición nerviosa.
Acabo de ver algo suceder. A Ud. le hicieron una operación. Eso es correcto. Y fue en la garganta… bocio, y nunca se mejoro. Eso es correcto. Ud. vive en un distrito rural, ¿no es así? ¿Quiere que le diga cuál es su número? Ud. vive en la Ruta 1, ¿verdad? Y su apartado postal es 480. Eso es correcto. Su nombre es Lillie Qualls. ¿Es correcto? Regrese a casa y sea sana en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿Lo creen?
81 ¿Qué de Ud., señor, sentado en la silla de ruedas? ¿Lo cree? ¿Me obedecería como el profeta de Dios? Ud. va a morir sentado allí. ¿Me cree como el siervo del Señor? Levántese de esa silla, y tome esa silla y váyase a casa. Crea con todo su corazón. Ayúdenle. Amén.
¿Creen allá en la audiencia? Pónganse de pie, todos ustedes, donde quiera que se encuentren, y en el Nombre de Jesucristo sean sanados
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