OBRAS DEL MENSAJE


El Gran y Poderoso Conquistador
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
57-0421S
1 En el Evangelio de San Lucas, y comenzando con el capítulo 24 y el treinta… el versículo 31…o, digo el versículo 30 del capítulo 24.
Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas Él se desapareció de su vista.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
2 Y que el Señor añada Sus bendiciones. Mi texto sería, si lo llamara esta noche: Entonces Les Fueron Abiertos Los Ojos, Y Le Reconocieron. Ahora está caluroso, pero deseo que me tengan paciencia tanto como puedan, solo por unos momentos, y trataré de darme prisa. Pero ahora queremos mirar solemnemente a la Palabra, la maravillosa Palabra de Dios. Y estamos orando que Dios, de alguna manera, abra nuestros ojos esta noche.
Si la Pascua es solo la celebración de un evento histórico, y nada más eso, entonces tenemos un pequeño motivo para dudar, tenemos un pequeño motivo para cuestionarlo, porque quedaría sobre el pensamiento solemne de solo tomar las palabras. Y si Cristo no hubiera hecho las promesas que Él hizo, entonces tampoco tendríamos la evidencia que tenemos.
3 Pero nuestro bendito Señor dijo, mientras estuvo aquí en la tierra: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más”. Ahora esa palabra allí “mundo”, viene de “el orden mundial, las personas de la tierra”. “El mundo no Me verá más. Pero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, esas palabras son tan verdaderas como cualquiera de las otras palabras que hemos hablado en el transcurso de esta semana, tomadas de la Biblia, tan verdaderas como cualquiera de las palabras en la Biblia: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más. Ellos nunca tendrán abiertos sus ojos”. Hay gente que nace en el mundo—no por la voluntad de Dios, sino por su propia elección egoísta—no le creerían a Él aunque estuviera aquí parado hablándoles esta noche. Es triste decirlo, pero eso dice la Biblia. “Ellos nacieron en este mundo, para esta condenación”. (Judas, como en el versículo 3.)
4 Ahora, pero para Uds., esta noche, quienes vienen y se paran alrededor de la habitación, y están apretados en un pequeño edifico caliente como este, Uds. nunca vinieron solo para ser vistos. Uds. vienen por un propósito. Y en mi opinión, Uds. han venido con la sinceridad de su corazón para una caminata más cerca de Dios, para irse de aquí esta noche una mejor persona de lo que eran cuando llegaron. Eso es lo que yo oré cuando entraba por la puerta esta noche: “Señor, hazme una mejor persona cuando salga esta noche, de lo que soy mientras entro”.
5 Ahora, antes de Su partida, Él hizo esa clase de afirmaciones. Él dijo: “El que en Mí cree…” San Juan Capítulo 14 versículo 7. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él también las hará; y más que esto hará, porque Yo voy al Padre. Me voy, y vendré otra vez”.
Ahora, encontraremos las obras que Él hizo. Las obras que Él hizo… Él no reclamó ser una gran persona, Él fue sólo un hombre humilde. Él no habló con ningún vocabulario elevado; Él habló solo como un hombre ordinario. Él vivió entre los pobres: “Los zorras tienen guaridas, y las aves tienen nidos, mas Él no tuvo un lugar para recostar Su cabeza”. Él tenía una túnica que le fue dada; era de un solo tejido, sin costura en ella.
Esa es la causa que echaron suertes sobre ella. ¿Qué fue eso? Porque la profecía del Antiguo Testamento tenía que ser cumplida: “Repartieron entre sí Mis vestidos, y sobre Mis ropas echaron suertes”. Así que, no podían partirla por la costura; tuvieron que echar suertes sobre ella, y eso fue para cumplir la profecía del Antiguo Testamento.
6 Pero lo veremos a Él, en unos momentos. ¿Qué hizo Él? Y yo creo esta noche, que es el anhelo de cada uno de nuestros corazones, desde el menor hasta el mayor, esta noche, es ver a Jesucristo. Es el deseo de mi corazón. ¿Y por qué es eso? Si reclamamos por las Escrituras…
Las radios lo hicieron sonar fuerte el día hoy, la televisión puso programas, se hicieron obras teatrales con: “¡Él no está aquí, pero ha resucitado!”.
Bueno, entonces, si Él ha resucitado, la Biblia dice en Hebreos 13:8: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Ahora, aquí es dónde está, amigos. Eso o es la verdad, o no es la verdad. Si eso no es la verdad, entonces la Biblia es falsa, y entonces las palabras son falsas, y entonces estamos perdidos, y no hay resurrección de los muertos, y sólo estamos fabricando el creer. Pero si es la verdad, entonces se tiene que vindicar a sí misma.
7 Si Uds. dicen que esta agua está mojada (Nunca antes he visto el agua), si Uds. la derraman sobre mí y no está mojada, entonces sus palabras no son ciertas. Pero si Uds. la derraman sobre mí y está mojada, entonces sus palabras son verdaderas.
Si Cristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces la Biblia es verdad. Si Él no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces no es verdad. Si las palabras de Dios no son verdaderas, entonces Cristo no es verdadero. Entonces, si las palabras de Dios no son verdaderas, Dios no es verdadero. Pero, entonces, si la Palabra de Dios es verdadera, entonces la Biblia es verdadera, Dios es verdadero, Cristo es verdadero, y nosotros debemos ser fieles a la causa. Correcto.
8 Ahora, cuando Él estuvo sobre la tierra, Él no reclamó ser un gran sanador. ¿Cuántos saben que el Hijo de Dios nunca reclamó ser un sanador? Exactamente cierto. Él dijo: “Yo no puedo hacer de Mí mismo, sino lo que veo hacer al Padre. No soy Yo el que hace las obras”, Él dijo: “Es el Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. ¿Qué clase de obras hizo Él?
Encontramos en la Biblia dónde un individuo llamado Felipe fue salvo. Y él fue y halló a un amigo, Natanael; allá lejos, a treinta millas [48 km.] rodeando la montaña. Él lo trajo con Jesús. Y cuando él lo encontró, estaba debajo de un árbol, orando. Y él dijo: “Ven, y ve a quien hemos hallado; a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”.
Él dijo: “Ven y ve”.
Esa es la mejor evidencia que conozco. No tomen la Palabra de alguien más al respecto. Vengan a ver por Uds. mismos. Dijo: “Ven y ve”.
9 Y cuando él vino, Jesús estaba de pie en la fila, quizás orando por la gente. Y cuando Felipe llegó, con Natanael, Jesús dijo: “He aquí un verdadero Israelita, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí ¿Cuando me conociste?”. Eso lo asombró. “¿De dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. A treinta millas de distancia [48 km.], a través de una montaña, sin embargo: “Yo te vi”.
Eso mostró quien era Él. Él era el Dios Omnipresente; no sólo un profeta, sino Dios Mismo manifestado en la carne. Esa es la razón que Él pudo poner Su vida, y volverla a tomar.
10 Un día una mujercita salió para sacar un poco de agua. Y Él le habló, y dijo: “Mujer, ¡dame de beber!”.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. los Judíos nos pidan a los samaritanos tal cosa. No tenemos trato el uno con el otro”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Y ella dijo: “El pozo es hondo, Señor. No tienes con qué sacarla, ¿de dónde, pues, tienes el agua?”.
¿Qué estaba haciendo Él? Contactando Su espíritu. Y cuando Él halló cuál era su problema, su problema era que ella estaba viviendo en adulterio. Ella tenía cinco maridos, y estaba viviendo con el sexto.
Y Jesús le dijo: “Ve, trae a tu marido, y ven acá”.
Y ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “No, has tenido cinco, y con el que ahora estás viviendo no es tuyo. Así que, bien has dicho”.
11 Ahora miren, el judío. Cuando Jesús realizó ese milagro para él, ese judío ferviente—judío genuino y verdadero—dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. Él sabía que esas señales debían acompañar al Mesías.
Y aquí está ahora una samaritana. Cuando ese milagro fue hecho sobre ella, ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Pero ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella dejó su cántaro, y corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuando he hecho. ¿No será este el Mesías?” Ciertamente.
12 Podríamos tomarlo a través de las Escrituras: de cómo Él hizo las obras que el Padre le mostró. La Biblia dice, en San Juan, cuando lo cuestionaron sobre por qué no sanó a todas esas personas lisiadas, y Él dijo:
“… de cierto, de cierto, os digo (San Juan 5:19) de cierto, de cierto, os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre,… eso hace el Hijo igualmente”.
Ahora, si Cristo ha resucitado de los muertos, y está hoy entre nosotros; y prometió que las mismas cosas que Él hizo, nosotros las haríamos también; eso o es la verdad, o no es la verdad. La Biblia dice: “Él es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos”.
Y, amigos, estoy feliz de saber hoy que verdaderamente yo creo, con todo lo que está en mí, que Jesucristo es el Hijo de Dios. Él fue concebido y nació, de nacimiento inmaculado. Él sufrió bajo Poncio Pilato; crucificado, muerto, y sepultado, y se levantó otra vez en el tercer día; y ascendió al cielo, y está sentado a la diestra de Su Majestad. Y el Espíritu Santo está aquí llevando a cabo las mismas obras que hizo cuando Él estuvo en la tierra. ¡Qué pensamiento tan hermoso!
13 Qué hermosa mañana, la primera mañana de resurrección, ¡la primera Pascua que alguna vez amaneció sobre la tierra! ¿Se dan cuenta que esta Pascua que estamos celebrando, de Su resurrección, solo señala a esa gran Pascua que viene, la hora cuando Él viene de los cielos? Y todos los que están muertos en Cristo se levantarán y se irán con Él. Sólo estamos esperando esa gran Pascua, que viene. Y, hoy, cuán hermoso es, qué consuelo, qué prueba tenemos, cuando la Biblia lo declara, cuando Su propia Omnipresencia lo declara, cuando Su poder sanador lo declara, cuando Su gran Espíritu lo declara, cuando todo en la naturaleza lo declara, Su iglesia lo declara, mi corazón lo declara, todo corazón del hombre nacido de nuevo lo declara, que “¡Jesucristo es el Hijo de Dios, y vendrá otra vez! ¡Y Él es el mismo ahora, ayer, hoy y por los siglos!”. Ahora noten.
14 Fue en esa hermosa mañana de Pascua. Había habido muchos rumores, pláticas. Unas mujeres habían regresado de la tumba, y dijeron que vieron visión de Ángeles. Y ellas supusieron que era el hortelano; María, la madre, porque oyó que una voz habló detrás de ella, y dijo: “¿A quién buscas?”.
Y cuando Él se dio la vuelta… ella se dio la vuelta, y dijo: “Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Si Tú lo sabes, dime dónde está, y yo iré por Él”.
Él volviéndose dijo: “María”.
Y ella lo miró, y dijo: “Raboni”, que quiere decir: “¡Maestro!”.
Él dijo: “No me toques, porque aún no he subido. Pero subiré a vuestro Padre, y a Mi Padre, a mi Dios, y a vuestro Dios. Mas ve, dile a Mis discípulos que los encontraré en Galilea”.
15 Cómo eso parecía ser un completo disparate, de este Hombre que ellos habían visto embalsamado; y muerto, sepultado, y este era el cuarto día…o, el tercer día desde que Él estaba muerto. Pedro se había desanimado, y quería ir a pescar. Dos de ellos dijeron—uno llamado Cleofás—dijo: “Simplemente volveremos a casa, a Jerusalén”. Y en su camino, yendo por el camino, esa mañana, cuando Pedro tomó su línea de pescar y salió, a pescar, estos dos iban de camino, tristes. Y mientras iban por el camino, decían: “Bueno, me imagino que no vale la pena vivir. ¡Oh, cómo creíamos que Él era el Mesías! ¿Cómo pudo ese Hombre, quien levantó al muerto, pararse y permitir que ese sumo sacerdote se burlara de Él? ¿Cómo pudo ese Hombre, que veía visión tras visión, permitir al soldado Romano ponerle un trapo alrededor de Su rostro, y golpearlo sobre la cabeza, y decir. si eres un profeta, dinos quién te pegó?”. ¿Cómo pudo Él clamar por misericordia en la cruz, viendo aún que Él pudo levantar al muerto?“. ¡Oh, era un momento desalentador!
16 Y esos momentos desalentadores vienen a todo creyente, para examinarlos, y para probarlos, y para ver si Uds. creen realmente. “Todo hijo que viene a Dios, debe ser primero probado y disciplinado como hijo”.
Habrá algunos de Uds. aquí esta noche, sin duda, que pasarán por esa misma prueba. Si llamásemos una línea de oración… No tengo idea de quién tiene tarjetas de oración, nadie más lo sabe; solo se mezclaron todas juntas, y se les dieron a ustedes. Yo llamaré de alguna parte, de donde sea que esté en mi mente en el momento. No podemos poner de pie sino unos pocos a la vez. Un par de docenas, quizá, pasarán por la línea de oración. Todos querrán venir. Uds. pudieran pensar que Él los ha pasado de largo, pero no lo ha hecho. Él sólo los está probando, sólo viendo si Uds. le creerán realmente. La visión no sana; la visión sólo vindica Su presencia.
17 Yo solo estaba sentado aquí, mirando en este momento a través de la audiencia. Y veo una amiga mía, la señora Cox, de allá de Kentucky. Tenía un gran cáncer en su rostro, hace unas cuantas semanas, le había carcomido alrededor de su ojo. Ella se estaba muriendo. La señora Wood, mi buena amiga, me llamó por teléfono, y estaba llorando, dijo: “Creo que se va a comer el ojo de mamá, en unos cuantos días”. El doctor tuvo que manipularlo, con alguna clase de instrumento, y lo esparció. Estaba en un estado terrible. Yo entré allí y ofrecí una simple y corta oración, con una fe anclada de que sucedería. Y aquí está ella sentada esta noche, perfectamente normal y sana; ni siquiera queda una mancha de eso, y está completamente sanado, en su rostro. Sentada aquí en frente de nosotros. Otros ahí alrededor, con la misma cosa. ¿Por qué? Es porque Jesucristo se levantó de los muertos, y Él vive.
Y el Mismo que pudo tocar a un leproso, y dijo: “Quiero, sé limpio”, puede tocar un cáncer y decir: “Quiero, sé limpio”, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
18 Y mientras Cleofás y ellos iban caminando por allí, desanimados, ellos como que estaban en una de esas mañanas tristes, aparentemente todo iba mal. Y de repente, alguien salió… o, vino detrás de ellos, se acercó y los alcanzó. Y poco sabían ellos que ese era el Señor Jesús. Él estaba vivo, y muchas personas que lo amaban no lo sabían.
Y hoy es lo mismo. Hoy hay muchas personas que aman al Señor, y no se dan cuenta. Uds. pudieran decirles al respecto, y sin embargo no pueden reconocer que Él está vivo esta noche por los siglos de los siglos, y de que Él está aquí en esta iglesia esta noche, que Él está en nuestro medio, y lo estará hasta que venga en el cuerpo corporal físico. “Yo nunca te dejaré ni te desampararé”.
19 Y mientras iban caminando y comenzaron a hablar por el camino. Jesús (Quiero que noten lo primero que Jesús hizo) fue directamente a la Escritura. Él dijo: “Oh, insensatos de corazón, ¿les es difícil creer lo que los profetas dijeron?”. Pues, Él les acababa de preguntar. “¿Por qué estáis tristes?”.
Y ellos dijeron: “¿Eres Tú el único forastero? No sabéis de Jesús Nazareno, que pensábamos que Él era el Mesías, el libertador de Israel, ¿no sabéis que este es ya el tercer día desde que Él fue crucificado? Él fue un Hombre poderoso, en la Palabra. Él fue un profeta poderoso, porque Dios hizo a través de Él muchos milagros y cosas. Y este es ya el tercer día; y ahora ellos le han matado, y sepultado, y Él está en la tumba. Y unas mujeres vinieron a nosotros y nos dijeron que Él se había levantado de los muertos. Y nosotros sabemos que sólo fue una historia sin sentido, así que estamos en nuestro camino de regreso”.
20 Entonces es cuando Él comenzó a abrir la Palabra. ¡Oh, yo amo la Palabra eterna de Dios! Él comenzó a repasa las Escrituras, comenzando desde Moisés. Él no dejó nada sin cubrir; ¡Él fue directo a la Palabra!
Cualquier hombre enviado de Dios (No me importa quién sea.) él se quedará con la Palabra de Dios. Si no lo hace, no es un verdadero siervo de Dios.
Él fue directamente a la Palabra. Y mostró, por la Palabra, que el Cristo había de morir, levantarse de nuevo, y entrar en Su Gloria. Ahora, ¡oh, cómo debieron haber hablado!
Me hubiera gustado haber tenido unas pocas horas para hablar con Él (¿A Uds. no?) por el trayecto del camino. Uds. dicen: “Bueno, Hermano Branham, seguro que sí. Ojalá yo pudiera”. Bueno, podemos tenerlo ahora mismo. Ese es Él hablándole a Ud. en su corazón. Ustedes sencillamente no lo reconocen.
21 Ahora, fíjense que cuando Él se acercó a la ciudad, estaba atardeciendo; Él hizo como que iba más lejos.
Él pudiera hacerles eso a Uds., también. Él pudiera hacerles pensar que Él se va a ir más lejos, pero Él no lo hará. Él no irá más lejos. Él sólo quiere que Uds. lo inviten.
Y ellos le dijeron a Él: “Oh, el día ya ha declinado. No continúes, pero por favor entra y quédate con nosotros”. Ustedes sólo háganle esa clase de invitación, descubran lo que pasará. Dijo: “El día ha declinado; entra y quédate con nosotros. Está por oscurecer.” Entonces Él se dio la vuelta y entró, al pequeño restaurante, la pequeña posada.
Todavía la tienen en Europa. Uds. comen y duermen, y todo se paga en una factura—su hotel.
¡Y cuando Él entró con ellos! Aquí está una parte hermosa. Todo ese día, mientras ellos hablaban con Él, Él nunca dijo nada. Sin embargo, ellos habían caminado con Él y habían hablado con Él antes, pero no lo reconocieron.
¿Quién los guardó de tener ese accidente el otro día? ¿Quién hizo que ese bebé se recuperara? ¿Quién pagó esa cuenta de la tienda de comestibles por Uds.? Fue Él, pero Uds. no lo reconocen. ¿Quién es el que les dio salud para que vinieran a la iglesia esta noche? Es Él, pero Uds. no lo reconocen. Oh, si tan solo pudiéramos hacer como ellos: ¡solo oblíguenlo a Él a entrar!
22 Y cuando Él entró, pasó adentro, cerraron las puertas, entonces Él hizo algo que ningún otro hombre podía hacer de esa manera. Él era el Único que podía hacerlo, porque ellos habían estado con Él antes de Su crucifixión. Y Él tomó ese pan, y, solo de la manera que lo hizo, esa era Su propia manera de hacerlo. Y sus ojos fueron abiertos, y ellos supieron que únicamente podía ser Él. Él no se demoró mucho con ellos. Él se desvaneció de su vista, en solo un momento.
Ellos regresaron por su camino, tan rápido como podían, con pies ligeros, solo gritando la victoria, para decirle a ellos que: “¡Ha resucitado el Señor verdaderamente!”. Ellos no regresaron para argumentar de su religión. Ellos no regresaron para discutir al respecto. Pero ellos solo sabían que Él había resucitado de entre los muertos.
23 Ahora, amigos, si Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, después de mil novecientos años; si la Biblia es verdadera, Él dijo: “He aquí que Yo vivo por los siglos de los siglos”; Él está tan vivo aquí, en este edificio esta noche como lo estuvo el día de Su resurrección. Él solamente está en un cuerpo.
Algunos de ellos estaban reunidos. Y Él vino atravesando las paredes, apareció justo adentro, por en medio de ellas, dijo: “Aquí, pálpenme. Vean las cicatrices en Mis manos. ¿Tiene un espíritu carne y huesos como tengo Yo?” Él dijo: “Dadme algo de comer”. Y le dieron pescado y pan. Y Él se paró ahí y se lo comió, delante de ellos, dijo: “Un espíritu no come como veis que Yo como”.
¿Qué es Él? Él es ese gran, Jehová Dios viviente que está en nuestros medios esta noche. Él está en los medios de dos o tres congregados: “Yo estaré en medio de ellos”.
24 Y ahora aquí está lo que yo pienso. Si Cristo viniera a esta audiencia de gente, mientras están sudando, esperando; y prueba en esta Pascua, que Él está vivo, y estuviera de pie en este edificio esta noche; entonces Uds. tendrían derecho a pedirle cualquier cosa por la que Él murió, y crean que lo recibirán. ¿Creen que eso es la verdad? Ciertamente, lo es.
25 Ahora, pudiera hablarles bastante, pero una palabra de Cristo significaría más que todas las palabras que yo pudiera decir; cansado y tenso en la voz, y fatigado como sucede con la voz.
Y luego otra cosa, al hablar—es difícil, pues esto en mi hogar, el tener un reunión exitosa con la unción del Espíritu de esa manera. ¿Por qué? Porque este es mi hogar. Jesús dijo que un profeta, en su propio hogar, su propio país, aún en su propio condado… Solo es algo que pasa de esa manera.
26 Ellos dijeron que cuando Él fue a Su propio hogar, ellos dijeron: “¿No es este el hijo del carpintero? ¿No está aquí con nosotros su madre, María? ¿No están aquí todos sus hermanos, y sus hermanas? ¿No los conocemos? ¿De qué escuela vino? ¿De qué seminario se graduó? ¿Qué credenciales porta?”. Y Él no vino a través de alguna escuela o algún seminario, o alguna credencial, pero Él vino de Dios. Pero ellos no lo pudieron ver. Ellos dijeron. “¿De dónde obtiene Él esta sabiduría?”.
Y cuando lo vieron a Él discernir esos pensamientos de la gente… Cuando Pedro llegó ante Él, Él dijo: “Tu nombre es Simón. Tu padre es Jonás”. ¡Eso lo derribó! ¿Cómo lo conocía a él?
27 Los Fariseos se pararon por ahí, y dijeron: “Él es un Belcebú. Él es el jefe de los adivinos. Él es un diablo”.
Y Jesús dijo: “Vosotros decís eso contra Mí, el Hijo del Hombre, eso les será perdonado. Pero cuando venga el Espíritu Santo y haga la misma cosa, y Uds. hablen una palabra en contra de eso, no les será perdonado, en este mundo ni en el venidero”. Así que, es una cosa peligrosa. Por tanto, ¿cómo supo Él? ¿Por qué dijo Él eso? Él sabía que esas señales cesarían hasta estos últimos días.
Y en estos últimos días, Él no sería justo, al derramar Su ira sobre un pueblo justo. Hemos sido pesados en la balanza, y hallados faltos. Todo lo que pensamos es sobre un gran tiempo, programas de radio, sin censura, Elvis Presley, Arthur Godfrey, viejos chistes sucios, la radio y la televisión. Noten esto: nos quedamos en casa los miércoles por la noche, del culto de oración, para ver tal tontería como esa, y llamándonos nosotros mismos Cristianos.
Entonces cuando Dios derrama Su Espíritu, y muestra señales de Su resurrección, nosotros lo condenamos y lo rechazamos. Y ese es el pecado imperdonable, el hacer eso. Jesús dijo: “Hablar una palabra en contra de eso, jamás será perdonado, en este mundo ni en el venidero”. Así que, ese Espíritu tiene que venir en estos últimos días, para que la Palabra de Dios sea verdadera.
28 Y yo digo, bajo la autoridad de la Palabra de Dios, y el sentir de mi propia alma: que ese mismo Espíritu Santo (Espíritu) está aquí ahora mismo en medio del pueblo. Ahora, yo afirmé que Él se ha levantado de los muertos. Yo afirmé que Él está vivo por los siglos de los siglos. Yo afirmé que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; el mismo en principio, el mismo en poder; el mismo en todo, todo excepto Su cuerpo corporal el cual está sentado a la diestra de Dios en la Majestad de la Gloria. Pero el Espíritu Santo está aquí, trabajando, moviéndose, obrando, haciendo exactamente lo mismo que Jesucristo hizo, porque es la prueba de Su resurrección. ¡Qué hora más hermosa!
29 Ahora supongo que ven dónde estoy parado.
Ahora, no sólo con este pequeño… como cien personas, o doscientas personas que están aquí en este pequeño edificio, abarrotados aquí esta noche, pero he hecho esa declaración ante miles de miles, y cientos de miles. Sosteniendo la Biblia en una mano, y el Corán en la otra, diciendo: “Una está correcta, y la otra equivocada”. Y reté a todo sacerdote Mahometano a que viniera y probara; o a cualquier otro, Budista, o lo que sea que fueran, contra el Corán, y contra su religión. Pero todos se quedaron callados.
Pero, hermano, la razón que hago esto, es porque yo sé que mi Redentor vive. Es la verdad. Jesucristo está vivo. Él está aquí.
Ahora no es nada en mí mismo que yo pudiera hacer; es un don de Dios. “¿Cómo lo hace usted?” Es solo rindiéndose uno a sí mismo.
30 Aquí mismo en este edificio hay muchos, muchos Ángeles. Uds. dicen: “¿Es eso la Escritura?” Esa es la Biblia. Permítanme mostrarles. ¿Cuántos Cristianos hay aquí? levanten su mano. Muy bien, Uds. pueden bajarlas. La Biblia dice que los Ángeles de Dios acampan alrededor de los que le temen. Entonces, aquí hay Ángeles.
Entonces Cristo dijo: “Donde estén dos o tres congregados en Mi Nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos”. Entonces, Él está aquí. La única cosa es, que Uds. no pueden verlo, pero por fe lo creemos.
31 Yo puedo probarles que ondas radiales están pasando por aquí, voces, también. Puedo probarles que por aquí están pasando imágenes. Eso no golpeará en este tubo aquí; no golpeará en este cristal, en este micrófono; tampoco vendrá a esta pieza de material, porque no fue hecho de esa manera. Pero hay una pieza de material la cual reproducirá esa imagen.
32 Y Dios ha puesto a unos en la iglesia, primero apóstoles, luego profetas, maestros, evangelistas, y pastores, todos para la perfección de la iglesia. ¿Cómo pudiéramos no aceptar a uno, y decir que el otro no es de esa manera? Dios lo hace, Él mismo. No hay nada en el mundo excepto rendirse Ud. mismo al Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo asume el control desde allí, y Uds. no saben lo que están haciendo. Es la obra soberana del Espíritu Santo.
33 Ahora, amigos, en mi ciudad de origen. Y ahora quiero decir esto, antes de terminar este avivamiento. Uno de estos días ni aún quedará una ceniza en Jeffersonville; no quedará una en Charlestown, no quedará ni una en Louisville. Este mundo está maduro para el juicio. Ellos tienen una bomba de hidrógeno ahora que Rusia puede disparar desde Moscú, y aterrizar en la Calle Cuatro, y tomar a cada uno de estas fábricas de pólvora de por acá, y hundirlas setenta y cinco pies [22.86 m.] bajo el suelo, con una bomba. Una bomba; quince millas [24.14 km.] cuadradas, iría a ciento cincuenta millas [45.72 m.] en el suelo. La mano está sobre el gatillo. El reloj está marcando. Es más tarde de lo que piensan. ¿Por qué esperar hasta ese tiempo?
34 Recuerden: “Si este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos uno ya esperando”. No tengan miedo de las bombas de hidrógeno o de ninguna otra cosa mientras tengan a Cristo en su corazón. Ese es el mejor refugio antibombas que conozco. Está hecho de plumas; bajo Sus alas, tú morarás. Así que, no se preocupe por estas cosas, si Ud. es Cristiano.
Pero si Ud. no es un Cristiano, sí que está parado en un lugar horrible. Ud. no sabe en qué minuto su corazón va a dejar de latir. La Biblia dice que los hombres morirían en los últimos días, con problemas del corazón: “El corazón de los hombres desfalleciendo, temor, perplejidad del tiempo, angustia entre las naciones”. Miren qué… Mueren diez veces más hombres, que mujeres. La Biblia nunca dijo que el corazón de las mujeres desfallecería; dijo: “El corazón de los hombres estaría desfalleciendo”. Es absolutamente, perfecto.
35 El otro día en Oakland, mi esposa y yo estábamos allá en San Francisco, donde el gran terremoto sacudió. Y la tierra comenzó a arrojar y convulsionar, al punto que los edificios se sacudieron, y las chimeneas se cayeron. Grandes bolas de aire subieron así, con humo en ella… u, hollín, lo que haya sido, saliendo de esos lugares. Y la gente corriendo en las calles, gritando. Pensé: “¿Cómo será cuando el Señor aparezca realmente?”. Las tiendas de licor, inmediatamente, pusieron su licor de nuevo en los estantes, y vendiéndolo. La gente entrando a comprarlo. El hombre no pudiera venderlos si nadie lo comprara. Eso es correcto.
36 Nosotros somos los culpables. Permítame decirle, hermano. Yo soy un americano, y amo mi país. Pero esta vieja nación ha sido pesada en la balanza, y fue hallada falta. Ella se está hundiendo, tan cierto como que soy un ministro detrás de esta plataforma esta noche. Ahora, estoy diciendo eso para hallar favor con Dios. Lo estoy diciendo porque Dios puso eso en mi corazón para que lo dijera. Y lo mejor que pueden hacer ustedes es prepararse para la venida del Señor.
37 Ahora, créanle a Él, tengan fe en Él. Ahora, todas las palabras que yo pudiera decir (lo digo otra vez) no significaría nada en comparación con lo que Jesús va a decir. ¿Pero se dan cuenta dónde estoy parado, con este grupo de gente esta noche? O yo he malinterpretado algo, o he dicho la verdad. Ahora, si Jesucristo ha resucitado de los muertos y prometió, que las mismas cosas que Él hizo nosotros también las haríamos. Y yo afirmé, desde que era un niño pequeño…
No tenía ni dieciocho meses de edad, me imagino (pero no más de dos años, de todos modos) cuando vi mi primera visión. Ha sido toda mi vida. La gente aquí en el Tabernáculo sabe eso. En todo el tiempo que he estado aquí, nunca ha fallado ni una sola vez. Y nunca fallará, porque es Dios. Ha ido alrededor del mundo, ha encendido un gran avivamiento. Y ahora por la gracia de Dios, estoy en mi segundo millón de almas, justo en mi propia reunión, ganando para el Señor Jesús. ¡El segundo millón! Eso es correcto. Y sólo piensen en los otros millones que han salido: Oral Roberts, todos ellos son chispas que se encendieron por la cosa, y salieron, miles de miles, al punto que alrededor del mundo hay un grande y tremendo avivamiento del poder de Dios, moviéndose. Y el diablo está desatando toda clase de cosas falsas, para contrarrestarlo. Pero la genuina y verdadera Palabra de Dios irá directamente hasta el final. Eso nunca fallará: “Yo el Señor lo he plantado. Yo lo regaré día y noche, no sea que alguien lo arrebate de Mi mano”.
38 Ahora, esta noche yo afirmo que Cristo se ha levantado de los muertos. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, que el Señor les bendiga. Si Él hace eso, entonces Uds. son… Si Uds. lo creen, Dios les bendiga. Entonces pídanle cuando Él venga a la escena. Si Cristo aparece aquí en la plataforma… Aquí hay un reto: Si Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece aquí en la plataforma, y hace las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿le creerán Uds. a Él?
39 Mírenlo a Él, en el camino a Emaús, cómo esos muchachos partieron… Cuando Él partió ese pan, Él hizo algo allí que ningún otro hombre podía hacer. Fue algo que sólo Cristo podía hacer. Y ellos lo reconocieron.
Ahora, si Él hiciera la misma cosa aquí, que sólo Cristo puede hacer; no alguna cosa falsa, pero la mismísima cosa que Él hizo; entonces créanle a Él, recíbanlo, tengan fe en Él, ámenle, y sírvanle a Él.
40 Permítanme decirles, no sólo se unan a la iglesia ahora. Eso no funcionará. Uds. tienen que nacer de nuevo. No una emoción mental; no alguna cosita que Uds. dicen: “Pero yo grité. Yo hablé en lenguas. Yo hice esto”. Eso no es. Cuando realmente en lo profundo de su corazón, viene algo que los ha cambiado, Uds. llegan a ser una nueva criatura en Cristo Jesús; Uds. reciben la Persona, Cristo Jesús; cuando las cosas viejas mueren, y las cosas nuevas nacen de nuevo; Uds. arreglan las cosas que hacían mal; Uds. aman a sus enemigos; Uds. oran por aquellos que los calumnian, allí es cuando Uds. son Cristianos. El árbol es conocido por el fruto que produce.
41 Que el Señor les bendiga ahora, mientras inclinamos nuestros rostros. Le voy a pedir a la hermana que vaya al piano, y toque lentamente “El gran Médico ahora está cerca, el compasivo Jesús”. Y Uds. que están afuera, ahora, que tienen tarjetas de oración, acérquense a la puerta; comenzaremos en un momento. Oremos.
42 ¡Nuestro bendito Padre celestial! Oh, mi pobre voz, cuatro meses hablando, es solo que estoy muy cansado en mi voz. Pero ruego que Tú me ayudes en este momento. Habrá otro hito en el Tabernáculo Branham. Aquí habrá otro testigo que surgirá en los últimos días, en el día del juicio. Muchos están parados dentro y fuera esta noche, muchos de ellos se preguntan, muchos están pensando: “¿Es verdad, o no es verdad?”.
Oh Padre eterno y bendito, rogamos que ahora nos manifiestes Tu amor, apareciendo aquí y haciendo verdad Tu Palabra. Yo he hablado de Tu Palabra, como Tú lo hiciste, Tú mismo, con Cleofás y su amigo, camino a Emaús. Y en nuestro caminar, Señor, mientras viajamos, Tú háblanos por medio de Tu Palabra. Y ahora ven entre nosotros. Oh gran Cristo, ven entre nosotros, prueba que Tus palabras son verdaderas, y manifiesta Tu Ser aquí esta noche, mientras que nosotros pobres criaturas indignas confesamos que somos pecadores e indignos de estas cosas. Pero lo creemos, Señor. Y por gracia lo aceptamos, por medio de la fe, que somos salvos, y Tus hijos. Bendícenos ahora, Señor.
Yo sé que Tu Palabra es verdad, cuando dijiste lo de un profeta en su propia ciudad, entre su propio pueblo. Pero, Señor, yo ruego, que sólo por esta noche, que solo mires a la gente, y te manifiestes una vez más aquí en esta ciudad, por medio del mover del Espíritu Santo. Oh Dios eterno, bendícenos ahora mientras esperamos en Ti. Y haz las cosas que hiciste antes de Tu crucifixión, y que Jeffersonville no tenga nada de que quejarse. Sino que sabemos que estarán sin excusa en aquel día, de que Tú mismo te has manifestado. Oro, en el Nombre de Jesús. Amén.
43 [Espacio en Blanco en la cinta.] … no es por lo que ella quiere que ore. No, no es el cáncer, porque ella está sana de eso. Pero ella quiere que ore por un problema de la espalda que tiene. Eso es correcto. Es un problema en su espalda. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿cree Ud. que Él resucitó de entre los muertos? Ahora observen. Si hablo con ella más tiempo, quizás algo más sea dicho. No sé. Ahora, no tenía idea de cuál era su problema. No sé lo que fue, ¿ven? Pero las grabadoras lo han captado; Uds. pueden averiguar lo que Él dijo.
44 Sólo hablemos un minuto más, y veamos si Él me dirá algo más. Veo a una mujer que parece algo en el orden… Es otra mujer, y ella está orando por ella. Y ella está en alguna clase de institución o un hospital; es alguna clase de… Es un lugar mental. [La mujer dice: “Sí”]. Es Madison, Indiana. [“Eso es correcto”]. Es una… es una hermana por la que Ud. quiere que se ore, que está en una institución. Y si Ud. cree con todo su corazón, y con todo lo que está en Ud., Dios liberará y sanará su espalda y se pondrá bien. ¿Lo cree ahora? Muy bien, venga aquí.
Amado Padre celestial, rogamos que en el Nombre de Jesucristo, sanes a la mujer, y se recupere. Y concédele esta bendición. Y ruego que las misericordias de Dios descansen sobre ella, y la sanes, y recibe gloria para Ti mismo. Yo oro en el Nombre de Jesucristo. Amén.
45 Yo pudiera decir esto. Hay una vibración viniendo de allá, desde aquí atrás. Solo un momento, párese allí sólo un minuto. Noté que esa Luz se fue de Ud. Hay muchos, está muy saturado aquí a mí alrededor. Todos están jalando. Pero lo veo moviéndose hacia Ud. Es alguien que… Usted tiene una operación femenina programada. Eso es correcto. Veo a dos o tres personas aparecer, y la Luz se balanceó justo allá atrás e impactó a esa persona allá atrás. Son ellos orando por eso. Eso es correcto. Y Ud. tiene…. Es una condición de dama que requiere una operación femenina. Eso es correcto. Ahora, vaya y reciba su sanidad, y el Señor Dios la sane. Amén.
46 ¿Puede venir? La dama, ¿cree en el Señor Jesús? [La dama dice: “Sí, señor”]. ¿Cree que Él se levantó de los muertos? Ahora, el conocerla a usted, no la conozco. Tal vez la he visto si Ud. es de por acá de los alrededores. No sé. La gente va y viene; yo no paso lo suficiente en el Tabernáculo para darme cuenta. Pero, ¿es Ud. de la ciudad? [“Sí”]. Usted es de la ciudad. Muy bien, entonces, pero yo no la conozco. Pero Cristo la conoce. Pero si Él me revela, parado aquí, por lo que Ud. está aquí, ¿lo creerá y lo aceptará? Y Ud. sabe que yo no sé por lo que está aquí, no tengo idea. La única cosa, puede que me haya visto por la ciudad, o algo, o algo; no sé. Depende de Dios saber eso.
47 Allá atrás, ¿quiere superar ese problema del intestino que ha estado padeciendo? ¿Cree que el Seños Jesús le sanará? Si lo cree, puede recibirlo.
Otro tiene bajo el nivel de glóbulos, sentado allá atrás, los veo revisar. ¿Cree que el Señor le sanará? Muy bien. ¿Cree con todo su corazón? Entonces puede recibir su sanidad; Dios le acaba de sanar hace un momento. Usted lo tocó a Él. Nunca me tocó a mí; usted está a treinta pies [9 m.] de distancia de mí. Amén.
Ahora, ¿creen que Él ha resucitado de los muertos? Sólo miren, y vivan ahora, mientras la línea está avanzando. Oh, es tan difícil aquí en Jeffersonville. En una multitud como esta que está alrededor de uno, todos…Una vez, Jesús tomó a un hombre de la mano, y lo guió a las afueras de la ciudad.
48 Ahora, mire en esta dirección, hermana, solo un momento. Crea que el Señor está presente para ayudarla. Ud. está sufriendo con un problema que está en el recto, y un doctor la ha revisado [La mujer dice: “Sí”]. Y él le dijo que era hemorroides. También la veo intentando moverse por la casa, y Ud. va muy despacio. Ud. tiene artritis. [“Sí”]. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. El doctor dijo que Ud. debe ser operada. Eso es exactamente correcto. Y lo vi firmar esa cartilla en su oficina: Rebeca Baker. [“Sí, señor”]. 509 de la Calle Graham. [“Eso es correcto”]. Eso es exactamente correcto. Eso está en su oficina, en el expediente. Eso es correcto. ¿Lo cree? [La dama dice: “Sí, señor”]. Entonces puede recibir su sanidad. En el Nombre del Señor Jesucristo, que esta mujer reciba su sanidad. Amén. Dios le bendiga, dama. Vaya, creyendo ahora. Tenga fe en Dios.
¡Si tan solo pudieran darse cuenta de la presencia del Señor!
49 Ahora, la dama parada aquí, para que pueda… Yo no la conozco, hasta donde sé. Ud. no me conoce, y yo no la conozco. ¿Es correcto eso? Muy bien. Entonces usted es alguien que no me conoce, y yo no los conozco a ellos. Y yo no conocía a la otra dama. Pero esta dama es una completa extraña, hasta donde sé. Si eso es correcto, levante su mano, dama. Nuestro primer encuentro en la vida.
Aquí está una mujer y un hombre. Simplemente un cuadro hermoso de San Juan 4, dónde una mujer y un hombre se encontraron; y la mujer era samaritana, Jesús era un judío. Y ellos comenzaron a hablar entre ellos y Jesús reveló los secretos de su corazón y le hizo saber dónde estaba su problema. Ahora, si Él es el mismo hoy, Él puede hacer la misma obra hoy.
Si esta mujer levanta su mano a Dios, no para jurar (porque, no creemos en hacer eso), sólo levantar su mano en sinceridad, con la mía, de que nunca antes nos hemos visto, y no sabemos nada el uno del otro. ¿Levantará su mano, dama? Ahí lo tienen. Ella nunca me ha visto, o yo nunca la he visto, y ella es una completa desconocida. Ahora, si hay…
50 La presencia del Señor Jesús está aquí. Si la mujer está enferma, yo no pudiera sanarla. Ella ya ha sido sanada; Cristo la sanó cuando murió por ella. ¿Creen eso? Pero si Él estuviera aquí parado donde estoy parado yo, y le revelase a ella, o hiciera algo para elevar su fe para encontrar… Ahora, ella pudiera estar aquí parada por problemas financieros. Ella pudiera estar parada aquí por problemas domésticos. Ella pudiera estar parada aquí, muriendo con cáncer. Ella pudiera estar parada aquí con tuberculosis. Yo no sé. No puedo decírselos.
Y ahora, si Uds. quieren ponerse en mi lugar, vengan aquí y tomen mi lugar. Uds. son bienvenidos. [El hermano Branham hace una pausa.] Ciertamente. Tampoco yo sé, tampoco yo lo haría. Pero el Dios del cielo sabe. ¿Pueden entender ahora?
51 Y si Cristo lleva a cabo la misma cosa aquí, como la prueba infalible que Él ha resucitado de los muertos, y probó que es el mismo Jesús que habló con la mujer junto al pozo, ¿Cuántos aquí dicen: “Lo recibiré ahora mismo como mi sanador, o de lo que sea que tenga necesidad?”. Levanten su mano, digan: “Yo lo recibiré si Él hace eso”.
La mujer con sus manos levantadas, nunca nos conocimos. Que el Señor lo conceda, es mi oración. Ahora, la dama parece alejarse de mí; si la audiencia puede captar mi voz. Veo a alguien parado. No es tanto para ella. Ella está orando por alguien más, y esa es una dama anciana. Es su madre, por la que está orando. Eso es verdad. Ella tiene pequeños ataques al corazón, como pequeñas palpitaciones del corazón. Ella no puede dormir por la noche. ¿No es eso correcto? Levante su mano si eso es verdad. Y esa dama no es de esta región. Esa dama es de un lugar lejos de aquí. Esa dama es de Georgia. Eso es exactamente correcto. Y Ud. es de Georgia. Y Ud. quiere que ore por sus ojos, también. Ud. se está volviendo ciega en sus ojos. Y eso es verdad. ¿Cree que Dios la sanará? Si eso es verdad, levante su mano. Muy bien.
52 ¿Creen ahora? Ahora tengan fe en Dios. Mientras estoy orando por ella, oren por Uds. mismos allá, y créanle a Dios. Él está aquí, Omnipresente.
Venga acá, hermana.
Bendito Salvador, ruego que, en el Nombre de Cristo, concedas a esta mujer su deseo. Que el poder de Dios Todopoderoso repose sobre ella, y que sea sanada y que reciba lo que sea que haya pedido. Oro por esta bendición en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora vaya, regocijándose, y feliz. Y crea, hermana, y sea sanada. Muy bien.
53 No estoy seguro, pero creo que conozco a esta mujer. Creo que Ud. es de Georgetown, porque… ¿No está Ud. relacionada con el Hermano Arganbright? Por supuesto, ahora esta unción, es diferente. Ud. se da cuenta que hay una diferencia ahora mismo, de cuando le hablo en alguna otra parte; ahora es diferente. Usted siente como una sensación muy agradable, algo parecido. Es el Espíritu Santo. Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más, y esa es una niñita de como cuatro o cinco años. Ella tiene un problema del riñón, y ella vive en el norte de Indiana. Eso es verdad. Eso que tiene en su mano, envíeselo a ella y ella será pondrá bien. Crea con todo su corazón ahora, y reciba lo que ha pedido, en el Nombre de Cristo.
“¡Todas las cosas son posibles, si puedes creer!”
54 Aquí está una dama que es desconocida para mí. No la conozco, nunca en mi vida la he visto. Somos desconocidos el uno para el otro, muchos años de diferencia; quizás nacimos muchas millas separados. Y no la conozco a Ud., nunca la he visto. Pero Jesucristo la conoce.
Algo pasó en la audiencia; un hombre apareció a mi lado. Aquí está sentado, aquí mismo, con una hernia de ombligo. ¿Cree Ud. señor? [El hombre dice: “¡Sí!”].¡Entonces Cristo le sana y lo restablece! Amén.
Esa es la manera de hacerlo: ¡Crean! ¿Qué tocó él? Nunca he visto al hombre; pero él fue sanado ahí mismo. Él tocó al Señor Jesús Quién está aquí presente. ¡Alejen esa incredulidad de Uds.! Olvídense de mí siendo William Branham. Miren a Jesucristo; Él es Quién está aquí. Yo reto su fe, en el Nombre de Cristo, para que se olviden de mí; y crean que este es el Señor Jesús aquí, y vean lo que pasará. No me interesa dónde están en el edificio.
55 Ahora, aquí está una mujercita. Nunca la he visto. Ella es mayor que yo. Ella… No sé quién es ella, de dónde es, nada sobre ella. Soy un perfecto desconocido para ella. Pero Cristo la conoce.
Si Él me revela por qué está aquí, ¿lo recibirá y lo creerá? [La mujer dice: “Seguro”]. Ud. tenía un sentir raro hace unos minutos, cuando dije algo, ¿verdad? Era su hermana [“Sí”], la que está en la institución mental en Madison, Indiana. [“Eso es correcto”]. Eso es correcto. Pues, otra mujer estuvo aquí parada, y Ud. estaba ahí mirando en esta dirección. Y la visión… Ud. estaba creyendo cuando subió. [“Seguro”]. Eso es exactamente correcto. Eso es lo que lo hizo. Y la razón por la que Ud. está aquí esta noche, es porque Ud. tiene un problema del corazón. Ud. acaba de tener un ataque al corazón. Eso es exactamente correcto. [“Eso es correcto”]. Y ahora veo, mientras veo en una visión, esas tierras irregulares. Ud. es de alguna parte de aquí en el sur de Indiana. Ud. proviene de cerca de Corydon; de ahí es de dónde viene. Regrese a casa, Ud. está sanada. Jesucristo la sana. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”.
56 Tengan fe, y crean. No duden. Sólo crean. ¿Pueden reconocer la Omnipresencia del Señor Jesús? ¡Cuán maravilloso!
¿Cuál es el problema? Aquí en la esquina, veo una visión. El doctor no sabe si es cáncer o tuberculosis. [La persona dice: “Eso es correcto”]. Eso es correcto. Pero si Ud. lo cree, Ud. está sanado, de todas formas. Su fe le ha salvado.
Ahí lo tienen. ¡La Omnipresencia del Dios vivo! Yo reto su fe. “¡Si puedes creer!” Ahora, Él ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí con nosotros. Ese es Él. Esas son las mismísimas cosas que Él hizo cuando estuvo en la tierra. Dos mil años han pasado, Él todavía está vivo, y está vivo por los siglos de los siglos. Sólo crean, tengan fe.
57 Yo no la conozco, dama. Nunca la he visto en mi vida, no sé nada sobre Ud. Eso es verdad, ¿no es así? Jesucristo la conoce. ¿Si Dios me revela por qué está aquí, le creerá a Él, y me creerá que soy Su profeta? Si Él hace eso, Ud. sabe que Algo me ha ungido. Ud. tendría que saber que es eso. Ahora, si yo dijera. “Voy a imponer mis manos sobre Ud.; sea sanada”, Ud. tendría derecho de dudar eso. Pero si Dios me dijera algo que Ud. sabe que es la verdad, entonces Ud. sabe si eso es o no la verdad. ¿Es correcto? [La dama dice: “Eso es correcto”]. Es un desorden femenino. Operado. La veo saliendo de la sala de operación, con algo blanco sobre su rostro, pero no fue exitosa. Eso es correcto. Sino que, ese diablo se escondió del doctor, pero no se puede esconder de Dios. Vaya a casa, y sea sana, dama. Jesucristo la ha sanado y la ha restablecido.
¡Si puedes creer!
58 Soy un desconocido para Ud., dama. ¿Cree que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí? ¿Cree que Él le sanará? La diabetes no es nada para que Dios sane. ¿Cree que Él le sanará? Entonces vaya a casa y reciba su sanidad, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
Venga, damita. ¿Cree Ud.?
Ahora, ¡dejen de pensar eso allá atrás! No es “telepatía”. ¡No puede salirse con la suya ahora! Permítanme mostrarles.
Yo no conozco a esta mujer. Ponga sus manos sobre la mía, dama. Si Dios me revela cuál es su problema… Yo mirando en esta dirección, Ud. sabe que no estoy leyendo su mente. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿creerá que Jesús es el Hijo de Dios, y que yo soy Su siervo? Si lo hará, levante su mano. Ud. tiene un problema femenino, un problema de dama. Eso es correcto. Ud. lo tenía; no lo tiene ahora. Ud. está sanada. Vaya a casa, y regocíjese y esté contenta.
59 Venga, señor. Ese antiguo problema de riñón, y cosas molestándolo. ¿Cree que Dios lo sanará? [El hombre dice: “Sí”]. ¿Qué lo sana de eso? Entonces, en el Nombre de Jesucristo, reciba su sanidad, y siga su camino, regocijándose. Amén. Dios le bendiga, hermano.
¡Crean!
¿Cómo está, dama? ¿No le encantaría ir, y comer una buena comida otra vez como solía hacerlo? Ud. ha estado toda nerviosa, ¿verdad? Le causó una úlcera péptica en su estómago. Vaya, consígase una hamburguesa y cómasela. Jesucristo le sana. Siga su camino, regocijándose.
“¡Si puedes creer!” Tengan fe en Dios. ¿Creen? El Cristo vivo y Omnipotente está presente aquí ahora, para sanar a cada persona aquí.
60 Sólo un momento. Allá atrás en la fila, sentado justo aquí abajo, está sentado un joven. Tu fe es más grande de lo que pensaste que era, hijo. Tienes un problema del corazón, ¿no es así? Si eso es correcto, ponte de pie, Jesucristo te sana, hijo. Estás bien. Sigue tu camino, y sé sano.
¿Le creen? Tengan fe en Dios.
Aquí está un hombre que no conozco. Somos desconocidos el uno para el otro. Creo que este hombre fue bautizado esta mañana. Pero yo no lo conozco, no tengo idea sobre Ud. ¿Es correcto? Si Jesucristo me revela por qué está aquí, ¿lo aceptará?
¿Cuántos en la audiencia lo recibirán ahora mismo? “¡Si puedes creer!” Sólo tengan fe. No duden.
El hombre tiene un problema de la piel. Eso es correcto. Y veo que Ud. está… Es un problema de la próstata, también. Eso es correcto. Si lo es, mueva sus manos. Y veo algo oscuro entre Ud. y una mujer; es su esposa. Ud. está orando por ella. Ella es una pecadora, y Ud. quiere que se convierta en una Cristiana. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es correcto. Vaya, ponga sus manos sobre ella, y ore por ella, que Dios en el cielo les revele y traiga a cumplimiento estas cosas que son reales.
61 ¿Creen ustedes? ¿Creen que Dios lo hará? “¡Si puedes creer!” Yo reto su fe. Allá atrás en la parte posterior, donde sea que esté, mire y viva. Tenga fe en Dios, donde sea que esté. “Todas las cosas son posibles, si puedes creer”. ¡Si puedes creer! Observen. Vean en esta dirección. Oren.
[El Hermano Branham hace una pausa].
Uds. dicen: “¿Qué está mirando, Hermano Branham?”.
Rebeca, regrésate un poco en esta dirección, cariño. Détente justo donde estás. Ahí está mi muchachita, quien un día será una profetisa, también. Esa damita ahí junto a ti, cariño, con el sombrero blanco, ella está sufriendo con un problema de sinusitis. Levante su mano… o, póngase de pie, dama. Ud. está orando para que Dios me permita llamarla. ¿Es correcto? Permita que mi niñita imponga las manos sobre Ud. allí. Oh Dios eterno, en el Nombre de Jesucristo, reprendo a ese demonio que está molestando a esa mujer. Y que sea quitado, en el Nombre de Cristo. Amén.
62 ¡Oh, bendito sea el Nombre del Señor! Que el Señor se revele a Sí mismo. ¿Creen que Él está aquí? Entonces permítanme decirles, a cada uno de Uds., ahora mismo, si pueden creerlo, Jesucristo sana a cada uno de Uds., ahora mismo. Si mis palabras son verdaderas aquí, son verdaderas allá. Si hacen lo que yo les diga que hagan, Uds. pueden sanar ahora mismo. ¿Lo creen? Entonces pongan sus manos uno sobre el otro. Sólo impongan sus manos uno sobre el otro, dentro o fuera. ¡No duden! Oí a un espíritu sordo irse. Aquí está Él, ¡El Cristo resucitado!
63 Oh Dios eterno y bendito, en el Nombre del Señor Jesús, reto a todo espíritu inmundo, en el Nombre de Cristo el Señor, a que dejen este lugar, salgan de estas personas. Y que el gran Espíritu Santo bautice a todos aquí ahora, con tremenda fe para creer.
Oh, Satanás, tú, demonio, nos has engañado lo suficiente. Cristo está resucitado, Él está parado aquí con las llaves de la muerte y del infierno colgando de Él. El poder de sanidad ha sido pagado. Y te ordenamos, mediante el Nombre de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, que te vayas de estas personas. ¡Sal de ellos, Satanás! que ellos se vayan y sean sanos.
64 Si creen con todo su corazón que Jesucristo les sanó, pónganse de pie, y acepten el poder de la sanidad Divina del Dios Todopoderoso. ¡Eso es! ¡Alaben al Señor! ¡Bendigan al Señor! Uds. están, cada uno, sanados. ¡Pónganse de pie, y den alabanza a Dios! ¡Amén! ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Démosle la alabanza, mientras levantamos nuestras manos a Él. ¡Bendigan al Hijo del Dios viviente! ¡Amén!
1 Buenos días a Uds… “Felices pascuas” para cada uno de Uds.. Este es uno de los días más grandiosos, en conmemoración de la resurrección de nuestro Señor. Es uno de los días más grandes en la historia del mundo. Es la resurrección. Y estamos tan contentos de estar aquí en esta mañana, en este gran día. Y ver el sol salir, y las flores brotar de la tierra, todo habla de la pascua. Y ahora inclinemos nuestras cabezas solo un momento.
2 Padre, Dios, en tu Presencia hemos entrado. Y estamos esperando de Ti en esta mañana solo una bendición extra del cielo, algún pequeño toque de la pascua en nuestras almas; para que cuando salgamos de aquí, podamos decir, como aquellos que vinieron de Emaús “¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros, por razón de Su Presencia?” Porque lo pedimos en Su nombre, y para Su Gloria. Amén.
3 En el último libro…el capítulo 28 del Evangelio de San Mateo, y el verso 7, quisiera leerlo para un texto, mientras entramos en este servicio.
E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.
Ha habido grandes comisiones dado a los hombres y pueblos de esta tierra. Pero nunca ha habido una comisión de tal importancia como esta: “Ve y decid a sus discípulos que Él ha resucitado de los muertos”. Esa es una gran comisión. Y de la única manera que podía darse, era que primero tenía que haber una gran conquista.
4 Ha habido hombres en nuestro día, y en los días pasados, en la gran historia del mundo, en esos grandes campos de batalla; ha habido muchos conquistadores grandes, muchas grandes cosas se han hecho para la raza humana.
Por ejemplo, estoy pensando, mientras descendía en esta mañana, me levante temprano; y no tuve oportunidad de estudiar mucho, porque no sabía anoche que parte tendría hoy, entre el pastor y yo, en los servicios. Pero, mientras venia de camino, pensé en esta mañana que sería lo mejor que yo sabría decirle a Su Pueblo, de llevar un mensaje. Pensé en esto: “Ve y dile a Sus discípulos”. Ahora, Sus discípulos son Sus “seguidores”. Un seguidor es: “uno que sigue”. Y pensé en este tema de El gran y poderoso Conquistador.
5 Y pensando en muchos grandes conquistadores hemos tenido en este mundo, y las grandes cosas que ellos hicieron para mejorar y expandir la forma humana de vivir… Estaba pensando acerca del gran Napoleón, allá en sus días, como él no era exactamente un francés, pero él tenía algo en su mente. Primero, él odiaba a Francia; él no le gustaba. Él vino de las islas. Pero él tenía una idea en su mente: que algún día él lo conquistaría. Y la razón que el tenia esto en su menta, él tenía que tener algo para poder obrarlo.
A cada hombre, antes que Ud. haga un trabajo, Ud. tiene que tener algún motivo, alguna alternativa, algo que Ud. está trabajando sobre ello, para un propósito, algo sobre lo cual obrar.
6 Y como todos sabemos, tomando la historia de Hitler… o, no de Hitler, sino de Napoleón, de cómo se dejó llevar por la luna, y por el cambio de las estrellas. Él obraba de esa manera, y esperaba… porque la vez que lo hizo de esa así, el obtuvo una victoria. Y el vino a Francia, y se convirtió en un gran guerrero. Él envió a muchos hombres a la muerte, porque ellos no estaban de acuerdo con él. Y el limpio a su país completamente, de todo lo que estuviera en oposición a él. Éllos borro por completo, porque el tenia de mantenerlo de esa manera. Si él no lo tenía de esa manera, entonces habría algo contra el en todo momento y en su gran plan que él tenía en su mente. Su propia vida estaría en juego, así que tenía que tener su reino tan perfecto como el pudiera tenerlo.
7 Y estoy pensando ahora que Uds. me están siguiendo en esto, de ese gran Conquistador del cual estoy pensando. Todo en Su Reino tiene que ser para El. Tiene que ser corazón, alma, y cuerpo, para El. No puede haber nada en contra de Él. Cualquier cosa que estuviere en contra de Él, Él tendría que despedirlo. Él tiene que tener absolutamente todo para El.
8 Y cuando…Napoleón…, el tomo las armas, cañones, pistolas, mosquetes y espadas. Y el salió con este único pensamiento, de que el conquistaría el mundo. Y el prácticamente lo hizo, a la edad de treinta y tres. Cuando él era un joven, él era un prohibicionista. Y su gran fama lo hizo ser tan auto declarado, y eso llego a sus nervios, hasta que murió a la edad de treinta y tres, un alcohólico. Su popularidad, él no podía soportarlo. Y pienso de un hombre, que a la edad de treinta y tres, haya conquistado el mundo y muere un alcohólico por razón de su fama, y pierde el mero principio por el cual él estaba luchando. Él era un tipo de… o, no un tipo, yo diría, pero él era el instrumento del diablo. Y tratando de luchar contra el mundo y el fallo, a los treinta y tres.
9 Oh, pero este gran y poderoso Guerrero del cual estoy hablando, a la edad de treinta y tres, conquisto todo lo que estaba en la tierra y en el infierno. ¡A la edad de treinta y tres, un gran y poderoso conquistador!
Estoy pensando en las grandes batallas que han sido peleadas en los campos. Nosotros sabemos, que para terminar con Napoleón, que él tuvo que llegar a su final en Waterloo. No hace mucho, se me dio el privilegio, de ver las imitaciones hecho de las ruinas de sus carruajes, y de los jinetes, y de los hombres, de como ellos estaban acostados en el campo de batalla. Y de los carruajes todo amontonados, las ruedas destruidas, allí en los llanos, en donde esta este gran despliegue.
¡Y que gran contraste hay! El ver a aquel hombre los treinta y tres, y la desgracia que hay allí en el memorial de su gran batalla y conquista; y entonces ir a Jerusalén, y ver una tumba vacía, como un memorial del gran y poderoso Conquistador.
10 De una forma u otra, hay algo, hay algo en conquistar. Si tenemos algo por lo cual nosotros peleamos, si tenemos una enfermedad en nuestro cuerpo y estamos luchando entre la vida y la muerte, que gran victoria es cuando lo vemos conquistado. Si estamos luchando sobre algún gran hábito, o algo grande que nos está acosando a nosotros, cuando finalmente las grandes banderas están enarboladas y lo hemos conquistado; que sentimiento nos da, dentro de nosotros, porque entonces podemos ser un conquistador.
11 Y estoy pensando acerca de la última guerra, y cómo fue que Hitler tomo a Varsovia. Y los alemanes pensaron que esa era una de las más grandes victorias que se podía obtener, porque su gran capitán general, Adolfo Hitler, de una vez y por todas, había hundido todo en Varsovia, destruyo todos los puentes, y el gran puente cayó. Los periódicos llevaban grandes fotos de la caída del puente. Los Alemanes marcharon en la calle, y ellos tocaban los tambores y sonaban los silbatos, y miles de aviones pasaban por él, mientras el ganaba su primera victoria. ¿Salió como un Alejandro el Grande, o un Napoleón, para conquistar el mundo, pero en que termino? En desgracia. Ciertamente, él lo hizo.
12 Yo recuerdo cuando construyeron el gran Paso de Birmania. Tiene que haber…Si ellos cruzaron sobre la montaña… Alguno de los muchachos que están sentados aquí en esta mañana, que quizás, hayan cruzado sobre este gran pasó. ¡Qué gran obra era! ¡Cuánto trabajo tomaría para hacerlo, y que gran obra hicieron! Y cuanto fue el costo para construir este gran Paso de Birmania: ¡los millones de dólares! Los muchachos que perdieron su vida haciéndolo. Pero finalmente, y después de un tiempo, cuando la ultima milla del camino había sido hecho, y cuando el paso había sido terminado, ¡Cómo los gritos de victoria subían del pueblo! Ellos tenían un paso en donde pudieran cruzar las montañas, y obtener la victoria.
13 Estoy pensando en otro paso, aquel que un día le costo la vida de nuestro bendito Señor. No tan solo era un camino en la tierra, sino era un camino llamada “El Camino de Santidad”, en donde el impuro no pasara, sino el que este marcado. Solo aquellos que estén en el bando que Él está, pasaran por este camino.
14 Grandes victorias han sido obtenidas. Muchos de nosotros hoy podemos acordarnos bien de la Primera Guerra Mundial. Yo lo recuerdo de cuando era un pequeño niño, yo podía escuchar los silbatos sonar, y aun los granjeros en los campos, detenían a los caballos, y tiraban sus gorras al aire. Ellos gritaban. Ellos vociferaban. ¿Qué había acontecido? La guerra había terminado. La victoria se había obtenido. La gran economía por la cual habíamos peleado, finalmente habíamos ganado la victoria.
15 Y yo estoy pensando acerca de esta última guerra mundial. Yo vivía al cruzar la calle. Y cuando las sirenas comenzaron a sonar, las personas iban corriendo a sus patios; las mujeres con sus delantales puestos, se los quitaban y los movían en el aire. Balas volaban a través de los árboles. Las sirenas sonaban. Los carros salían de carreras por las calles. Personas caían de rodillas, y levantaban sus manos. Ellos gritaban. Ellos lloraban. ¿Porqué? Porque la guerra había acabado. Y los benditos, aquellos muchachos amados, los muchachos queridos que estaban al otro lado de los mares, pronto estarían navegando a casa de vuelta a ellos. ¡Qué victoria! ¡Qué tiempo, y que gozo en cualquier corazón! ¡Qué jubileo! Esa noche había tal humor, que Ud. podía entrar al restaurante, comer y salir y no pagar por ello; no habría problema con eso. Ud. podía haber usado el carro de su vecino, no habría problema con eso. Ud. pudiera haber pedido lo que quisiera, y Ud. probablemente lo obtendría. ¿Porqué? La victoria había sido ganada. Los muchachos venían a casa. Todo había terminado.
16 Y estoy pensando, mi hermano, que esos sentimientos no se puedan quedar todo el tiempo. Pero para el cristiano en esta mañana, la victoria ha sido ganada. Las campanas de gozo están sonando. La guerra entre Dios y el hombre ha terminado. La victoria ha sido ganada.
Pero antes de que cualquier victoria sea obtenida, tiene que haber gran precio que pagar. ¡Oh, qué precio! Y algunas veces son bien profundos, y se forman grandes cicatrices: rompimiento. Pero, para poder tener una montaña, tenemos que tener el valle. Antes que podamos tener el sol brillando, tenemos que tener la lluvia. Antes de que nosotros tengamos la luz, tenemos que tener la noche. Antes de que tuviéramos lo correcto, ellos tenían que tener lo incorrecto, o Ud. nunca conocería lo que está mal.
17 Pero para poder conquistar y ganar la más grande batalla que haya sido ganada, Uno salió de la gloria hace muchos años. Y Él no se tomó así mismo forma de ángel. Él no vino como alguna gran persona. Pero Él vino a probar que para ganar la guerra, no se necesita mosquetes, balas y bombas atómicas. Él mismo vino vestido de humildad, como un pequeño bebe y nació en un pesebre. No había siquiera un lugar para Su nacimiento, cuando Él vino. Yo quiero que vea el material diferente de guerra, lo que Él uso.
18 Ahora, toda la raza de Adán estaba en cautiverio. Allí estaban ellos, sin esperanza, sin Dios, sin ninguna oportunidad, sin misericordia sin algo que pudiera ayudarlos. Los grandes enemigos de las regiones bajas de los perdidos, los tenia encerrados en oscuridad. No había forma de salir de allí. No había nadie que pudiera ayudar. Nada se podía hacer. Parecía como que todo estaba completamente perdido.
¡Pero nuestro Héroe, que bajo de los portales de la Gloria, condescendiendo hacia abajo!
Porque no había hombre que en la tierra que pudiera hacer el trabajo. Ellos todos estaban, como el dicho del mundo, en el mismo barco. Todos nosotros hemos, “nacido en pecado, formados en iniquidad, vinimos al mundo hablando mentiras”. Y ninguno de nosotros podíamos ayudarnos el uno al otro. Nosotros estábamos impotentes, derrotados, caos en todas partes, y sin unirnos. No podíamos mantener leyes y ceremonias; encontrar sus debilidades y así sucesivamente, no podíamos hacerlo. Y parecía como que la raza humana fuese arrasada.
19 Y entonces Él vino. Él descendió, porque, “Él estaba en el principio, ”la Biblia dice, “Él era el Verbo”. Él era el Logos que salió de Dios. Y el Logos, en el principio, era la Palabra. Y Él se convirtió en la Palabra. Entonces cuando El ascendió arriba en aquel día glorioso de Pascua, Él no solo se convirtió en la Palabra, sino que se convirtió en el Sumo Sacerdote de Su Propia Palabra. ¡Ah, qué cosa gloriosa, Hermano Neville! Solo piense: Él no tan solo es la Palabra, sino en el Sumo Sacerdote de Su Propia Palabra. ¿Cómo nosotros podemos dudarlo? ¿Cómo nosotros podemos ir hacia Él y no creer que vamos a recibir lo que le pedimos? Porque Él es la Palabra y el Intercesor de la Palabra. ÉlLogos se convirtió en Palabra, y la Palabra hecha carne; y esa misma carne que era la Palabra, recibido arriba en Gloria, y ahora es el Sumo Sacerdote haciendo intercesión por Él mismo, a Su Palabra.
Eso es lo que se necesita. Ese es el material que la Iglesia tiene. ¡Qué arma! Nunca ha habido uno semejante a eso. Él era la Palabra. Y cuando Él vino, Él nació en un pesebre. Él vino usar el arma de a-m-o-r, amor para conquistar el mundo: no con balas del ejército, ni con tanques, ni amellatradoras, pero Él vino de una manera diferente. Él vino en la forma de amor. Él era el amor de Dios.
20 Tiempo atrás, como un pequeño niño, yo pensaba que Cristo me amaba, y que Dios me odiaba; porque Cristo murió por mí, pero que Dios tenía algo en contra mí. Pero encontré que Cristo es el mero corazón de Dios. “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, o se pierda, mas tenga Vida Eterna”.
Ahora, Él vino, primeramente, a conquistar. Y lo que el diablo había colocado en el mundo era odio. Y Él vino a conquistar el odio. Cuando nosotros ganamos nuestras batallas, y así sucesivamente, en las batallas del mundo, eso siempre deja, continuamente, un odio; porque batallas de esa índole son del enemigo. Pero Cristo vino con amor para conquistar el odio, para amar aquellos que no eran amados. Él vino con un arma diferente. Y Él se humillo a Si mismo, se hizo un poco más bajo que los ángeles, para sufrir la muerte, y dar un ejemplo. Y cuando Él estaba aquí en la tierra, él caminó entre los hombres.
21 Él probo Sus armamentos de guerra, cuando Él sano a los enfermos. Cuando Él tomo cinco panes pequeños y dos pedazos de peces, y alimento a cinco mil personas. Él probó que Él tenía el poder sobre cada átomo que había. No solo Él hizo que crecieran peces, sino que Él hizo que crecieran peces cocidos. No solo Él hizo que creciera el trigo en esos panes, sino que Él hizo que creciera el trigo cocido en esos panes. ¡Eso demostró que Él era ese gran y poderoso Conquistador! No solo Él tomo agua del pozo, pero Él hizo esa agua, vino, del pozo. Él probo que tenía poder para conquistar. Y Él amo, y Su arma era amor. Ahora observe.
22 Entonces cuando Él hizo eso, cuando Él se paró al lado de la tumba de Lázaro, y allí había un hombre, muerto y enterrado por cuatro días. Aun los que estaban alrededor, decían, “hiede ya”. Su nariz había caído, los gusanos de la piel estaban saliendo a través de él. Y Jesús estaba parado allí, como el poderoso Conquistador, cuando Él le dijo a Martha y a María, cuando Él estaba parado allí, “¿No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios?” Élacababa de decir (cuando ellas decían, “mi hermano está muerto”, y así sucesivamente), Él dijo, “¡Yo soy la resurrección y la Vida! El que cree en mí, aunque este muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿No acabo de decirles a Uds. que ese bendito y Eterno Poder esta en Mi?” Él no tan solo hizo una declaración, Él era capaz de llevar a cabo lo que decía, porque Él era el gran Conquistador.
23 Morando en Él, conteniendo, velado en carne humana como un hombre, pero allá dentro moraba el Todopoderoso Dios, el grande y poderoso. Él puede recrear. Él puede crear cosas nuevas. Él puede hablar, y lo que Él pidiera se le daría en ese segundo. Pero Él se humillo así Mismo; Él mantuvo un perfil bajo. Él quería dar un ejemplo. Él quería ser el tipo correcto de Conquistador, y Él era. Ahora, Él probó Él mismo que era. Como he dicho en mis reuniones con frecuencia… A lo mejor podría dar testimonio en esta mañana, en este grupo de personas, en esta mañana bella de Pascua. Una dama, perteneciente a una cierta iglesia que no cree en aceptar la Sangre del Señor Jesús. “Porque sin derramamiento de Sangre no hay remisión de pecado”. Ella me dijo que el Hombre era solo un profeta, un hombre maravilloso, y que yo lo hacía Deidad.
Yo le dije, “Él era Deidad. Él era Dios”.
Ella dijo, “Ud. está tratando de hacerlo a Él muy grande”.
Yo le dije, “No hay palabras para poder expresar Su grandeza”. Lenguaje humano nunca ha encontrado la expresión.
24 Hablando con un hombre el otro día, un diplomático de Washington, D.C., y él dijo, en un pequeño testimonio en un desayuno en donde estábamos asociados juntos, él dijo, “Hermano Branham, he sido un Luterano toda mi vida. Pero”, él dijo, “el otro día mientras estaba atendiendo un avivamiento chapado a la antigua”, dice, “me arrodille en el altar, y quería tener una experiencia con Dios”. Él dijo, “Y mientras yo estaba allí de rodillas…” Ahora, este es un diplomático de Washington que sirvió bajo el Presidente Coolidge. Y cuando el miro hacia arriba, él dijo, “Yo vi una visión de Jesús”. Él dijo, “Yo soy capaz de hablar nueve lenguajes diferentes, con fluidez”. Él dijo, “Pero yo no encontré una palabra para decir, de todos esos lenguajes”. Él dijo, “Así que, yo solo levante mi mano, y Él me dio uno nuevo, para poder hablar con”. Él dijo, “Yo acababa de ver la Gloria de Su rostro”.
25 Esta señora me dice a mí, ella dijo, “Hermano Branham, Jesús no era más que un hombre, solo un profeta”.
Yo dije, “Él era Dios, mi hermana”.
Ella dijo, “Ud. lo hacen a Él Deidad, pero Él no lo es”. Así que ella dijo, “En el camino descendiendo a la tumba de Lázaro, la Biblia dice, ”Él lloró“.
Seguro, Él era el mero corazón de Dios. Él sufrió como todos sufrimos. Él era carne como nosotros somos carne. Él llevó en Su cuerpo los mismos deseos y las cosas que hacemos. Sin embargo, para ser un Sacrificio perfecto, Él tuvo que hacer eso. Él lo hizo. Pero yo dije…
Ella dijo, “Él lloró descendiendo a la tumba de Lázaro”.
Yo le dije, “Pero dama, eso es correcto. Él era un hombre cuando Él estaba llorando. Pero cuando Él se paró allí, al lado de esa tumba, donde los muertos silentes están; donde hay un cuerpo corrompido, cubierto con un lienzo; cuando Él dijo, ´Saquen esa piedra. Él llevo Su pequeño cuerpo, y dijo, ”¡Lázaro, ven fuera! Y un hombre que había estado muerto, cuatro días, estaba parado sobre sus pies“.
¿Qué era? Corrupción conocía a su Creador. El alma conocía a su Amo. Y ese gran y poderoso Conquistador había probado la verdad de que Él tiene el poder sobre la muerte y el infierno y la tumba.
Seguro, eso emociona nuestro corazón. ¿Uds. hablan de dar con el sartén, y sonar las sirenas? El mundo debería estar en un jubileo en esta mañana, como nunca lo ha estado, los gritos y el alboroto de Su pueblo, porque este es el día memorable de cuando Él conquisto al último enemigo, y a nosotros los cautivos nos liberto.
26 Si, Él era un hombre. Eso es correcto. Él probó ser un hombre, y Él probó ser Dios.
Una noche cuando el gran mar rugiente, que ha llamado a miles de vidas… A lo mejor algunas de Uds. madres aquí, en esta mañana, sus hijos murieron allá en el rugiente mar. A lo mejor se hundieron bajo las olas, en los grandes campos de batalla de este mundo. Algunos de sus seres queridos están allá, a lo mejor bajo el mar.
Pero una noche, cuando Él estaba acostado en un pequeño bote, y las olas estaban brincando en el mar, como una tapa de botella. Él se levantó, y puso Su pie sobre la orilla del barco. Él levantó Su mirada hacia los cielos, y dijo, “Paz”. Y a las olas les dijo, “Estad quietos”. Y ese poderoso mar se aquieto de tal manera que no había arruguita en él. Ciertamente, era Él.
27 Es verdad que como hombre tuvo hambre. Cuando Él bajó del monte y tuvo hambre, buscando en un árbol para comer, Él era un hombre. Pero cuando Él tomo cinco panes y unos cuantos peces, y alimento a cinco mil, Él era más que un hombre.
Cuando Él murió mil novecientos años atrás, día antes de ayer, colgado en una cruz, gritando por misericordia, “Dios mío, Dios mío, ¿Porque me has desamparado?” Él murió como un hombre. ¡Pero mil novecientos años atrás, en esta mañana, Él probó lo que Él era! Él dio el último sello mesiánico, cuando Él rompió las bandas de la muerte y el infierno, y se levantó de la tumba, triunfante: “¡Yo estoy vivo para siempre! ¡Y porque Yo vivo, vosotros también viviréis!”
Ahí está el Conquistador. ¿Ud. habla de quitarse los delantales y ondearlos? Las personas dicen que estamos locos porque gritamos y corremos y vociferamos. ¡Ellos nunca han sentido las vibraciones victoriosas del Cielo, de que la batalla ha terminado! ¡Nuestro gran y poderoso Conquistador ha ganado cada batalla! ¡Él está solo parado, intocable!
28 Cuando Él vino a la tierra, le dieron el nombre más bajo que le pudieran darle a Él, como un “fanático”. Ellos le llamaron Belcebú, “el príncipe de los demonios”. Eso es correcto. Él fue a la ciudad más baja que hay en la tierra, Jericó, y el hombre más bajito en la ciudad tenía que mirar hacia abajo para poder verlo a Él. ¡Pero cuando Dios, mil novecientos años atrás, lo levanto! Eso es lo que el hombre le hizo a Él. Pero con el arma del amor, Él conquistó cada demonio.
Y Dios lo levantó tan alto, y le dio a Él un nombre sobre todo nombre que haya sido nombrado en los Cielos y la tierra. ¡Todo Nombre se postra ante el nombre de “Jesús”! ¡Cada ángel, cada monarca, todos se postran ante el Nombre de “Jesús”! Toda lengua lo confesará a Él, toda rodilla doblará ante Él. Y Él ascendió tan alto, hasta que Él tiene que ver hacia abajo para ver los Cielos. Ese es el poderoso Conquistador. Ese es el que lo hizo. Cuando Él dejó la tierra, después (anoche lo hicimos.) Él tenía las llaves de la muerte y el infierno que le colgaban a Su lado. Amén. “No temáis, Yo soy aquel que estaba muerto y vivo para siempre. Y, (y es una conjunción) Yo tengo las llaves de la muerte y del infierno, aquí al lado mío”. ¡Hablando de un Conquistador! “Y porque Yo conquiste, Yo solo hice un camino para que puedas viajar”.
29 El hombre fue bloqueado del Cielo, la carretera estaba cerrada. No había carretera. Pero cuando no había carretera, Él vino para hacer una. ¡Oh, que cosa! La primera línea eran demonios de incredulidad, la siguente fue prejuicio, la siguiente fue el egoísmo; esta tierra estaba completamente cubierta con líneas de poderes demoniacos; luego enfermedades y pestilencias. ¡Pero cuando Él comenzó ascender al Cielo! Anoche lo teníamos a Él saliendo del infierno, con las llaves de la muerte y el infierno a Su lado. En esta mañana lo tenemos subiendo. ¡Aleluya! Cuando Él se levantó, Él fue triunfante. Y, mientras Él ascendió, Él rompió cada poder diabólico que esta sobre los hombres. Él ascendió a lo Alto, y dio dones a los hombres; los dones del Espíritu Santo. ¡El poderoso Conquistador! ¡Él está parado solo, en esta mañana! Y, entre Él y cada creyente, está el bendito y antiguo camino de santidad por donde los justos caminarán. No hay vía de escape. Hay una sola línea de aquí a la Gloria. Él dejó las huellas ensangrentadas mientras Él caminaba por los pasillos de los poderes demoniacos, e hizo un camino para nosotros hasta allá. Él está sentado a lo Alto en esta mañana, como el poderoso Conquistador.
30 Su Pueblo está teniendo un jubileo. Decenas de miles de ellos, Su Pueblo está teniendo un jubileo. Decenas de miles de ellos, alrededor del mundo, están gritando la victoria.
Yo he estado observando este viejo ritual y frío de unirse a una iglesia. Me puedo imaginar a alguien diciendo…Le mostraré la discordia de esto.
Aquí, tan pronto la Primera Guerra Mundial terminó, un mensaje estaba corriendo por el camino aquí, y entró por un autobus Greyhound. Ellos dijeron, “¿De qué se trata todo este alboroto? ¿De que se trata?”
Y uno de ellos dijo, “Mire aquí, aquí está el periódico. La guerra ha terminado”. Y todos estaban llorando y gritando.
Pero una mujer dijo, “¿Y porque tuvo que terminar de esa forma? Dijo, ”Si solamente hubiese durado unos cuantos días más“, dijo, ”Juan y yo hubieramos estado bien acomodados“. Dijo, ”Nosotros hubieramos estado muy bien“.
Había un hombre parado en la parte de atrás…como en la mitad del bus; tomó a la mujer, y por poco la tira a ella a través de la puerta. Y cuando la policía arrestó al hombre, él les dijo, “la razón por lo que hice eso”, dijo el, “fue que ella no tiene a nadie allá que le importara. Pero yo tengo a dos muchachos allá”. Él dijo, “Yo no pude controlar mis emociones”.
31 ¡Oh mi hermano! Yo tengo a un padre en el más allá. Yo tengo amados en el más allá. Es algo para mí, cuando Jesús conquisto. Yo tengo una esposa, tengo un bebe, tengo amados. ¡Ese grande, poderoso Conquistador! Ud. me puede llamar “santo rodador” o “fanático religioso”, o lo que Ud. quiera. Pero cuando pienso de esa gran guerra esta concluida, el precio fue pagado, la victoria fue ganada. Jesús se levantó de los muertos, el sello final de su mesianismo, todo está concluido. Él está vivo, en esta mañana, con las llaves de la muerte y el infierno. Yo tengo seres queridos que han cruzado la frontera del más allá. Yo estoy en este antiguo camino, caminando hacia arriba para verlos. No piensen que estoy loco. ¡Oh, pero estoy tan contento que ya todo está arreglado! Es una obra terminada.
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó bien lejos mis pecados;
Resucitando, Él gratuitamente justificó para siempre;
Algún día Él vendrá, ¡Oh glorioso día!
32 ¡Oh cuán glorioso es este bendito y antiguo bautismo del Espíritu Santo, para guiarnos a este maravillosa y antiguo camino! ¿Cómo yo pudiera avergonzarme de ello? Yo me paro con San Pablo, en esta mañana, y digo, “No me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo, porque es poder de Dios para salvación”. Es un poder sobre la enfermedad. Es un poder sobre la muerte. Es un poder sobre el sepulcro.
Cuando ese apóstol anciano y serio llegó al final de su camino, y cavaron su tumba allá, y la muerte estaba de frente a él, él se le rió en la cara. Él dijo, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Entonces él gritó las alabanzas a Dios, “¡Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”
¡El Conquistador más poderoso que haya vivido, el Conquistador más poderoso que haya muerto, porque Él es el único que pudo conquistar: morir, y conquistar a la misma muerte; y resucitar de nuevo en triunfo! Élprobó que Él era. Eso era el último sello de Su mesianismo.
33 Ahora, quizás, habrá alguien en este edificio en esta mañana, que es un miembro de iglesia tibio, y no conoce el gozo de lo que es la batalla haber terminado. La gente grita, la gente se goza, la gente llora. Ud. dirá, “¿Qué es lo le pasa a ellos?” Ellos saben que es algo terminado. ¡Ya terminó! ¡Seguro! Nosotros estamos [El Hermano Branham aplaude-Trad.] tocando las bandas. Las trompetas están proclamando, y el Evangelio está saliendo. La Gloria y el poder de Dios son conocidos. Y es una obra terminada. El tratado ha sido firmado; Gloria a Dios, Cristo lo firmó con Su propia Sangre. La batalla terminó. La victoria fue ganada. Yo nunca la gane; Él la ganó. Yo solo estoy contento por ello. ¡Qué cosa!
34 Me cuentan que cuando algunos de esos muchachos que venían de vuelta de ultramar, que cuando un barco entraba a Nueva York, mientras iba entrando al puerto, ellos miraban hacia allá y ellos veían la Estatua De La Libertad. Es lo primero que Ud. ve, parada allí. Ellos se levantaron, algunos de esos veteranos lisiados allí en la cubierta del barco, para que pudieran verla. Y cuando comenzaron a ver a esa Estatua de La Libertad, ellos comenzaron a llorar. Ellos lloraron. No podían evitarlo. Hombres grandes parados allí, hombres grandes y rudos, temblando. Ellos no podían aguantar sus emociones. ¿Por qué? Eso era un emblema de libertad. Justo detrás de esa Estatua de La Libertad, estaba papá, mamá, los seres amados, la querida, esposa, bebé, todo lo que en esta tierra tenia significado para ellos, se había quedado justo detrás de ella. Y justo antes de que entraran, lo reconocieron: era la tierra de los libres y el hogar del valiente. Seguro, eso haría comover sus emociones, esa antigua bandera en alto. Piense en ello, ¡un veterano de batalla con cicatrices entrando al puerto! Ciertamente, fue un tiempo maravilloso.
35 Pero, ¡oh hermano, una de estas mañanas, cuando el viejo Barco de Sion sople, y yo vea ese emblema parado allí, esa antigua y cruenta Cruz! Mientras los vientos estén azotando sus antiguas banderas grisáceas, mientras ella se mueve a través de la neblina de la muerte. ¡Qué tremenda victoria! ¡Con razón no podemos retener emociones! Algo ha acontecido; nos hemos convertido en conciudadanos. Todo está completo.
36 Cuando tuvieron la idea del gran puente entre el Norte y el Sur de Australia, desde Sidney hacia el Sur de Sídney… Como cada hombre tomó…Pues, ellos fueron por todo el país, tratando de encontrar hombres que lo hicieran. Ese trabajo era tan grande, porque ellos decían que nadie podia hacerlo. Finalmente, un hombre de Inglaterra dijo, “Yo haré el trabajo”. Y cuando el llegó allí para hacer ese trabajo, el probó cada tornillo que iba en el puente. Su reputación estaba en juego. Él examinó todo el lodo y todo lo que iba hacia abajo. Él fue por ahí, y lo mejor que pudo encontrar; el contrato los mejores mecánicos, los mejores químicos, lo mejor de todo lo que pudo hallar, alrededor de él. Y, finalmente, cuando el puente fue completado, y llegó el día en que el puente debía ser probado….
Los críticos estaban parados a un lado, y ellos dijeron, “Eso no va aguantar. Eso se va a caer. Eso está muy arenoso allá abajo”.
Pero el cavo bien, bien, bien, bien profundo. Él tenía confianza. Él sabía que todo había sido probado. Y él dijo, “Yo mismo haré el primer viaje y lo cruzaré”. Y mientras el caminaba cruzando el puente, enfrente del alcalde, detrás de esa forma y los grandes ferrocarriles, como seis de ellos, de lado a lado, viniendo a través de ello, sacudiendo ese puente. El gran hombre que lo había creado, caminó frente de su procesión, de esta forma, “Si se cae, me voy con el puente”. Pero él tenía confianza.
37 Esa es la manera en que nuestro bendito Señor hizo cuando formó Su iglesia. ¡Élprobó cada tornillo, todo lo que entraba allí, tenía que ser lavado por la Sangre! Y uno de los críticos que estaba parado allí de lado, dijo, “Ese montón de santos rodadores; ellos no lo lograrán”. ¡Pero uno de estos días gloriosos! ¡Este gran, poderoso Conquistador camina frente a nosotros hoy, triunfante! Deje que ella vibre, que haga lo que quiera, no habrá ni un resbalón en ella, en ningún lado, porque Él ha hecho el camino, y lo ha completado. ¡Seguro!
Nosotros pensamos hoy en los términos de la gente, ponemos nuestras mentes sobre las cosas del mundo. Pero déjeme decirle algo a Ud. hermano; jamás quiero avergonzarme del Evangelio. Oh, hermano, yo solamente soy un nacido de nuevo, chapado a la antigua, nacido del Espíritu Santo por el Espíritu de Dios. Yo fui nacido de esa manera; eso es todo lo que soy, y todo lo que deseo ser.
38 En una ocasión, no hace mucho, había una joven que fue a la universidad y ella era una muchacha muy linda. Y cuando ella regresó al hogar, ella trajo con ella algunas ideas de la universidad.
Y a lo mejor, en esta mañana, algunos de Uds. tienen algunas ideas de afuera. Quizás trajeron mucha de sus ideas, a la iglesia. Bueno, dehagase de ellas, es lo mejor que conozco que pueden hacer.
Entonces esta niña, cuando el tren se detuvo al frente…. Ella trajo a una chica, una de esas pequeñas adolescentes sabe-lo-todo, Uds. saben, tipo Elvis Presley. Y cuando ella estaba parada allí, Ud. sabe, en el tren. Su madre estaba en afuera del tren, una mujer anciana parada allí, cicatrizada por completo en su rostro y sus hombros encorbados; tenia puesto un vestidito de tela delgada, un pequeño chal sobre sus hombros. Y esta pequeña adolescente que estaba con ella, esta otra niña, miró hacia abajo y dijo, “Bueno, ¿quién será esa viejita bruja, horrible y miserable?”
39 Bueno, eso avergonzó tanto a la niña, que ella dijo, “No sé”, pues ella era tan orgullosa, y tenía tantas ideas mundanas en su cabeza. Y era su propia madre.
Cuando ella se bajó del tren, esa pequeña madre vino corriendo, para tirar sus brazos alrededor de ella. Ella dijo, “Oh cariño, Dios bendiga tu pequeño corazón”. Y ella le dio la espalda, y comenzó alejarse de ella, como si no la conociera. Ella estaba avergonzada, porque su mama era tan fea.
Y aconteció que, el conductor de ese tren conocía la historia. Élcaminó hasta allí, puso sus manos encima de los hombros de la niña, le dio la vuelta ante aquella audiencia, y dijo, “¡Avergüénza! ¡Avergüénza debiera darte!” Dijo, “Yo vi la época cuando tu madre era diez veces más bella que tú” Dijo, “Ella era…. Yo vivía en el vecindario”. Y dijo, “Cuando tú eras un pequeño bebe, y tú estabas arriba en tu cuna. Y tu madre estaba tendiendo la ropa en el patio trasero”. Y dijo, “De repente, la chimenea se incendió, y la casa completa estaba en llamas. Y cuando tu pequeña madre se dio cuenta, y sabiendo que estaba arriba”. Dijo, “Ellos gritaron, y trataron de detenerla. Pero ella tomó lo que tenía, se lo quitó, y corrió a través de esas llamas, subió las escaleras, se quitó la ropa de su cuerpo, y te cubrió con ella. Y allá venia ella, a través de las llamas, cubriéndote. Y ella se desmayó en el patio, contigo en sus brazos”. Y le dijo, “Ella se quitó lo que la hubiera protegido y con eso te protegió a ti”. Y le dijo, “La razón por la cual tú eres bonita hoy, es la razón que ella es fea. ¿Y me vas a decir que te averguenzas de esas cicatrices en tu madre?
Yo pienso en el día de hoy:
¿Debe Jesús cargar Él solo la cruz,
Y todo el mundo ir libre?
Hay una cruz para cada uno,
Y hay una cruz para mí.
40 Si Jesús fue considerado “Beelzebu”, por este mundo, de Él se rieron y se mofaron, y lo colgaron en una cruz, y lo deshonraron, por mí; Yo estoy más que feliz de llevar el reproche de Su santidad. Sí señor, que me llamen “santo rodador”, lo que Ud. quiera llamar, lo que Ud. quiera comentar. Eso no me parará ni un poquito. Yo solamente estoy contento, en esta mañana, de que, el Cristo resucitado vive y reina en mi corazón. Yo soy uno de Sus súbditos. Yo confió que Uds. también lo son.
41 Nuestro tiempo ahora ha terminado. Son exactamente las 7:00, cuando indicamos que los despediríamos. Servicios más adelante comenzarán como en dos horas, ahora, a las 9:30.
Inclinemos nuestros rostros, solo por un momento, en oración.
Bendito Padre Celestial, han pasado cuarenta y cinco minutos, y Tu Palabra ha salido. Nuestros corazones están contentos. El jubileo está vigente; no es un jubileo de un solo día, sino un jubileo por la eternidad. En Gloria, los ángeles están cantando. Oh Dios, la iglesia, triunfante, está cantando. Las campanas de gozo están sonando. Almas que en una ocasión estaban condenadas a muerte, y morir e ir a la tumba del diablo; el diablo ha sido conquistado. La muerte ha sido conquistada. La tumba ha sido conquistada. La enfermedad ha sido conquistada. La superstición ha sido conquistada. La malicia ha sido conquistada. El odio ha sido conquistado. La indiferencia ha sido conquistada. Lo almidonado ha sido conquistado. Estilos propios han sido conquistados. Todo ha sido conquistado. Cristo es el Gran Conquistador.
He aquí, el poderoso Conquistador (Como dijo el poeta)
He aquí, mirénlo, a plena vista,
Porque Él es el poderoso Conquistador,
Desde que Él rasgó el velo en dos.
42 Él rasgó ese velo que escondía a los hombres de Dios, y ahora Dios mora entre los hombres. Él rasgó el velo que detenía la Sanidad divina. Él rasgó el velo que detenía las bendiciones de Dios. Él rasgó el velo que detenia el gozo del Señor. Élrasgo el velo que evitaba la paz de Dios. Ahora el velo es rasgado en dos. Con Su propia Sangre, ahora Él caminó como un Conquistador. La batalla terminó; Él lo ha probado por medio de Su resurrección. Y ahora el Espíritu Santo es un testigo, enviado para guiarnos.
Oh Dios eterno, si hay alguno aquí en esta mañana, que ha venido caminando despreocupado, entrando y saliendo del camino, cayéndose por los lados; nunca ha podido caminar justo en el medio con los grandes héroes, los grandes héroes que han caminado en el medio de la carretera; oramos en esta mañana, que ellos se rindan por completo a Ti; que vengan a disfrutar de esta gran victoria que ha sido ganada por nuestro Señor resucitado. Padre, concédelo, porque lo pedimos en el nombre de Cristo.
43 Y mientras tenemos nuestras cabezas inclinadas, me pregunto, en este momento del tiempo, si levantarían sus manos a Cristo, y dijeran, “Cristo, te aprecio, nunca más me avergonzaré de Ti. He estado un poco tímido”. Dios te bendiga, dama. Dios te bendiga, caballero. Dios te bendiga, Ud.. ¡Oh, las manos levantadas en todo lugar! “He estado un poco tímido. He estado un poco avergonzado. Y en realidad ahora he visto mi posición. Nunca debí haber hecho eso. Debí haberme parado allí, dar mi testimonio. Yo debí hacer exactamente eso. Yo debo decirle a cada uno, he nacido de nuevo. Debo decirles a todos, he recibido el Espíritu Santo. Yo no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación. Yo quiero ser un real y verdadero cristiano. No lo he sido. Pero, con la ayuda de Dios, desde esta mañana de pascua, yo seré”. ¿Alguien más que levante la mano antes de orar? Dios le bendiga, a Ud., a Ud., a Ud..
44 ¡Miren todas las decisiones! Por lo menos veinticinco o treinta, sentados entre este pequeño grupo de personas en esta mañana, han tomado una decisión. Desde esta gran y triunfante mañana, ellos van, por la gracia de Dios, a pararse y no avergonzarse del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación.
Oh Dios, mientras estas manos han sido levantadas, y la música dulcemente se repite en el camino, hemos pasado de muerte a vida, pues Tú has dicho, “Élque oye Mis palabras, y cree en Aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna”. Ellos han pasado de muerte a vida, porque Tú te convertiste en la muerte para que ellos se conviertan en vida, a través de Tu resurrección. Tú fuiste hecho menor que los ángeles, descendiste para ser un hombre, salíste de esa gran teofanía del más allá, y te hicíste carne y sangre, y derramaste esa Sangre, para que Tú pudieras abrir esa vía de escape para todos nosotros. Entonces, no tan solo lo leemos en la Biblia, sino que Tú lo probaste, infaliblemente, al resucitar de los muertos, y levantando a los muertos cuando Tú estuviste aquí en la tierra; no solo eso, sino que lo probaste doblemente, así como lo hiciste con Abraham; ahora, y además enviaste de vuelta el Espíritu Santo como un testigo. Y tenemos Su bendita presencia con nosotros, y en nosotros, guiándonos, llevándonos a toda Verdad y Luz.
45 Te damos gracias a Ti por estas manos que han sido levantadas, esta mañana, diciendo, “Yo ahora recibo a Cristo como mío”. Oh Dios, si ellos nunca han sido bautizados en las aguas, en representacón de la gran muerte, sepultura y resurrección de su Bendito Señor, que ellos puedan volver al servicio de esta mañana, traer sus vestidos, y estar listos para descender a estas aguas congeladas. Concédelo, Padre
Bendícenos. Perdona nuestros pecados. Nosotros te daremos a Ti, la alabanza, a través de las edades venideras. Cuando la batalla haya terminado, y los humos se hayan disipado; y el gozo de estos labios terrenales se hayan consumado, de donde sale la alabanza a Ti con todo lo nuestro se, entonces tendremos nuevas voces, nuevos seres, para alabarte a Ti. Que podamos entrar en ellas con gozo. Porque lo pedimos en el nombre de Cristo, amén.
46 Vamos ahora a ponernos en pie. No se olviden de los servicios, a las nueve y treinta. Vayan a su hogar, tengan su desayuno, y vuelvan. Nosotros esperamos estar con Uds. ahora. Y entonces, en la noche, recuerde… Yo tengo que ir esta tarde a estudiar y orar.
Porque yo les digo a Uds., que Cristo está vivo. Él no está muerto. Y yo creo con todo mi corazón, que Él va a estar aquí en este edificio en esta noche, para mostrar que Él está vivo, para hacer las mismas cosas que Él hizo, en esa primera mañana de Pascua y a través de Su jornada en la vida. Si eso no es así, entonces soy un falso profeta. Yo estoy tan agradecido en saber que en esta grande y oscura hora en que ahora estamos viviendo, cuando, aparentemente, toda esperanza se ha desvanecido; en Cristo, la Roca sólida, nos podemos parar, todo lo demás es arena movediza. Muy bien.
47 Nuestra pequeña canción de despedida de “Tomando el Nombre de Jesús contigo”. Todos juntos ahora.
Toma el Nombre de Jesús contigo,
Niño de sufrimiento y prueba;
¡Con gozo y…..!
Voltee y saluden, y digan “Alabado sea el Señor”, a alguien que este al lado suyo.
[El hermano Branham se da la mano con otros y dice: Si, ¡Bendito el Señor! Trad.]
Esperanza de la tierra y gozo del cielo;
Precioso Nombre, ¡Oh cuándulce es!
Esperanza de la tierra y gozo del cielo;
Ahora, todos miren en esta dirección. Vamos a alabarle a Él. Vamos a levantar nuestras manos, y decir, “Gracias Señor, por haber salvado mi alma”. Muy bien, ¡todos!
Gracias Señor, por salvar mi alma.
Gracias Señor, por sanarme.
Gracias Señor, por darme a mí,
Tu gran salvación tan gratuita y grande.
48 ¡Qué cosa bendita! ¿Uds. le aman? Digan, ¡Amén! Oh, todo está completo ahora, hijos. Ya todo ha terminado. Ya no hay más batalla, no hay más guerra nada que tengas que hacer; ya esta hecho. ¡Nosotros solo nos gozamos! Nosotros estamos completos en Él.
……descansando,
Seguros y protegidos de toda alarma;
Descansando, descansando
Descansando en el Brazo eterno
Oh, cuán dulce es el andar en
Este caminar de peregrinaje
Descansando en el Brazo eterno;
Oh cuán brillante el camino es,
De día a día,
Descansando en el Brazo eterno.
Descansando, descansando,
Seguro y protegido de toda alarma;
Descansando, descansando;
Descansando en el Brazo eterno.
Uds. que tengan pañuelo y puedan sacarlo háganlo.
….Descansando,
Seguro y protegido de toda alarma;
Descansando, descansando,
Descansando en el Brazo eterno.
Ahora, ¡Su Biblia!
Descansando, descansando,
Seguro y protegido de toda alarma.
Descansando, descansando,
Descansando en el Brazo eterno.
49 ¿Qué es? Seguro y protegido; todo ha terminado, todo ha acabado, la batalla terminó, el último sello ha sido roto. Él ascendió. ¡Aleluya!
Descansando, descansando,
Seguro y protegido de toda alarma.
Descansando, descansando,
Descansando en el brazo eterno.
50 Ahora, inclinemos nuestros rostros hacia el polvo de donde Dios nos tomó, de donde algún día, nosotros ascenderemos del polvo de la tierra. Porque, nuestro Señor, sacado del polvo, fue al polvo, para darnos a nosotros, su Espíritu inmortal, Él ascendió del polvo. Y todos los que están en Él, algún día, ascenderán con Él, a las regiones de los benditos.
Mientras inclinamos nuestras cabezas, yo veo que Hno. Smith está en nuestros medios en esta mañana, el pastor de La Iglesia de Dios; me llamó anoche. ¿Pudiera Ud. dar un paso al frente? Yo me pregunto si el Hno. Smith nos pudiera despedir con una oración. Y mientras Uds. avancen, tomen su desayuno. Vuelvan para el servicio de Escuela Dominical, y el servicio bautismal, inmediatamente comenzando a las nueve y treinta. Mientras inclinamos nuestras cabezas, mientras el Hno. Smith nos despide en oración.
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