OBRAS DEL MENSAJE


Estad Quietos
Saskatoon, Saskatchewan, CANADA
57-0518
1 Y ahora, tengo algunos pañuelos puestos aquí lo cual deseo que el hermano Sothmann o algunos de ellos me recuerden orar por ellos antes de que vaya a orar por los enfermos. Son muy necesitados. Y cualquiera que desee uno, estaré contento de orar por ellos. Y entonces, si Ud. no tiene un pañuelo, y quisiera que yo ore por uno para Ud., yo estaría contento de hacerlo si tan sólo Ud. lo coloca aquí arriba. Y si lo olvida, simplemente escríbame a Jeffersonville, Indiana, y le enviaré un pañuelo. Los pañuelos, Uds. saben, son muy caros, cuando uno envía miles por semana.
Así que, es un pañito, y Ud. guárdelo en su Biblia en Hechos 19, en donde está el orden de eso. Y estaremos contentos de enviarle uno sin costo alguno. Y Ud…. No es para conseguir la dirección suya, amigos. Muchas veces hay pequeños trucos y cosas así, ellos quieren la dirección suya para así seguir pidiéndole dinero a Ud. Pero yo no tengo ningún programa que patrocinar. No tengo ningún programa radial, ningún programa de televisión, no tengo nada sino sólo al señor Jesús, y Él tiene cuidado de mí.
2 Así que, no tengo programas ni nada. Es difícil para mí conseguir a alguien que conteste mi correspondencia. Y estaré contento de hacer lo mejor que pueda para ayudarles a orar para que Dios los sane, y haré las cosas que Uds. le están pidiendo a Él que haga.
Este ha sido un gran día para mí. Después de desayunar como un… Durante estas reuniones yo no como, sólo en las tardes, rara vez, por causa de los servicios. Esta mañana después del desayuno estaba caminando por las calles con mis preciosos amigos, los Sothmann y los Normans, Leo y Gene, mis muchachos de las grabaciones. Y estaba en una pequeña tienda de Biblias por aquí, y me encontré con una jovencita de White Horse, allá en el Yukon, una cristiana. Y cuán contento estuve de conocer a la jovencita. Y ella me dio la dirección de su esposo para que así yo pudiera escribirle.
(Muy bien, querida hermana. Gracias y Dios le bendiga).
Y luego al regresar al lugar donde habíamos tenido el desayuno, cuando íbamos saliendo, había dos caballeros sentados allí que le hablaron al hermano Sothmann, y ellos eran creyentes, hermanos cristianos que acababan de llegar para la reunión. Luego al regresar, enfrente del lugar en donde habíamos comido, me encontré con un grupo de personas que habían conducido desde Dawson Creek hasta acá. Y anoche hubo un católico Franco-Canadiense, y fue salvo en la reunión anoche. Cuán bendecido fue ver que esta gente, amando al Señor Jesús… Y, estamos muy contentos por esas personas.
3 Y esta noche fue dicho por el hermano Sothmann que tendríamos dos servicios mañana; uno en la tarde (un servicio evangelístico), y luego oraremos por los enfermos mañana en la noche. La razón que ellos hicieron esto, es debido a la gente de fuera de la ciudad que van a venir.
Ahora, Uds. que tienen su puesto del deber en su iglesia, les pedimos que asistan a su puesto del deber, desde luego. Su iglesia es el puesto del deber.
Ahora, la razón por la que programamos las reuniones de esta manera, es porque pienso que tengo muchos amigos en Canadá, y estoy muy agradecido por mis amigos en todas partes. Yo estoy esperando ir al cielo con Uds. algún día. Y he tenido muchísima presión… La otra mañana, imagínense, antes de que pudiera ponerme la camisa, cuando estaba en casa, yo comencé a contestar el teléfono a las siete en punto, y a las dos de esa tarde, yo no había dejado el teléfono, desde las siete hasta las dos. Y eso es en un solo teléfono, lo cual podemos contestar en cuatro. Y eso es gente llamando para reuniones, y pues se pueden imaginar lo difícil que es, para tomar decisiones; es difícil de hacer.
4 Pero en medio de todo esto, sentí que quería venir a Canadá, aquí a Saskatoon. Hace bastante tiempo desde que estuve aquí. Y sé que hay gente aquí quienes probablemente estuvieron en mi reunión cuando estuve aquí la primera vez. Estuvimos allá en la iglesia Apostólica y luego vinimos aquí. Y el pequeño coliseo estuvo atestado de gente. Y puedo ver, desde luego, una apostasía. Ahora, esperamos eso; tiene que ser así. Pero estoy agradecido por Uds. que están perseverando.
Ahora, la razón que lo dijimos… Y muchos de Uds. se están preguntando por qué no levantamos ofrendas. Alguien me preguntó hoy: “¿Por qué no recogen ofrendas?” Bueno, mi querido amigo, esa es la mera cosa que está fuera del cuadro para nosotros. En ningún momento venimos para recibir dinero de Uds.; venimos para ayudarles. Y el dinero que Uds. tienen, lo necesitan para su propia iglesia. Y fue la gracia… Y no debo decir quién es, ya que quizás no quieren que lo diga, pero dos caballeros que están presentes ahora pagaron cada centavo de ello. Correcto. Lo hicieron para su gente. Ellos son canadienses de aquí mismo. Y ellos pagaron el… y dijeron que se pudiera pagar de esa manera y la única ofrenda que han de levantar…
Ahora, yo soy un hombre pobre, Uds. saben eso. Y me mantengo pobre por causa de una sola cosa. El otro día yo estaba en una iglesita y llevé a cabo una reunión donde había capacidad solamente para unas sesenta personas, creo. Sesenta personas. Y mi buen hermano canadiense que era un pastor de Uds. aquí, de hace mucho tiempo, estaba en dificultades. Y yo cancelé un grupo… o, el lugar para donde iba, para ir a ese varón, para ayudarlo. Ese era el hermano R.E.S. Toms. Exactamente. Un hermano canadiense. Yo siempre he tenido un gran respeto por el pueblo canadiense porque Uds. son conservadores; eso es cierto.
Allá en el sur uno comienza a predicar y la gente grita y llora. (Uds. saben cómo es el sur). Pero la gente norteña, el pueblo canadiense, son conservadores. Así es. Pero ellos reciben el mensaje de igual manera. No importa cómo actuemos; lo que cuenta es cuánto se aferre por dentro.
5 Y, en estas… Recientemente me encontraba en una reunión, y era un lugar pequeño con capacidad sólo para unas mil quinientas personas, y resulta que me metieron en un cuarto en la parte de atrás; y un ministro estaba en la plataforma, y dijo: “Bueno, hay una cosa que me agrada del hermano Branham”. Dijo: “Le preguntamos al hermano Roberts si él vendría. Él dijo: Uds. son demasiado pequeños”. Dijo: “Le hemos preguntado al hermano A.A. Allen si él vendría, y dijo: Uds. son demasiado pequeños. Pero”, dijo: “cuando le preguntamos al hermano Branham”, dijo: “él dijo: Iré. Bueno”, dijo, “no éramos demasiado pequeños”.
Y cuando pasé a la plataforma, pensé: “Eso no suena exactamente bien”. Así que le dije a la audiencia: “Miren, no menosprecien al hermano Roberts o al hermano Allen porque dijeron que Uds. eran demasiado pequeños. Es que el hermano Roberts necesita tener al menos como seis o siete mil dólares al día. Él tiene que tenerlo. Él tiene un programa radial de alcance mundial, tiene televisión nacional, él tiene como a quinientas personas en una oficina. Él es dueño de edificios que… y cuadras enteras para estacionamientos, y su empleado de menos paga es de alrededor de doscientos a la semana, y eso debe… dos mil o tres mil a la semana. ¿Cómo pudiera él lograrlo?”
6 No hace mucho estaba en una reunión en el Tabernáculo Cadle, cuando dije… Yo prediqué durante cinco noches con el lugar repleto. Y mi ofrenda de amor fue de más o menos mil dólares, creo. El hermano Roberts, la noche que él vino, dijo: “Quiero del centro de este… de este lado, sesenta hombres que se pongan de pie y digan que esta noche me prometerán mil dólares”. Sesenta mil sólo con la mitad de la misma multitud que yo tuve. Eso está bien. Él lo necesita. Él debe tener ese dinero para poder continuar.
Así que, pero Uds. saben, el Señor sabía que yo no tenía un sentido como ese. Yo no podría… Eso es verdad. Yo no soy lo suficientemente inteligente para eso. Y mis reuniones, yo sólo… Yo no tengo que tener mucho. Mis gastos son, creo que contamos como (¿cuánto fue eso Gene?) como cien dólares al día para mi oficina y mi mantenimiento. Bueno, esa es una gran diferencia.
7 Tal vez, el hermano Allen y su gran programa radial y demás, él tiene que tener mucho dinero. Pero en cuanto a mí, yo no tengo que tenerlo. Yo me las arreglo con poca cosa. La mayoría de mi ropa me la regalan, y la de mis hijos también. Lo que comemos… Nosotros vivimos en la casa pastoral, y eso es todo, ¿ven? Así que, no tenemos que tener mucho.
Pero Uds. saben, a mí me gusta así. Si el Señor quiere que yo vaya a predicarle a diez personas, yo no estoy bajo ninguna obligación; puedo ir adonde Él me envíe. Y si Él quiere que vaya a predicarle a cien mil, o a quinientos mil en África, Él tendrá alguien que me patrocine, y yo voy y predico, y eso es todo. Así que, yo no tengo que tener dinero.
8 Así que, esta reunión es… Esa es la razón que dos hombres que están presentes ahora, yo nunca hubiera… Ellos no sabían que yo iba decir esto. Pero muchos no quieren saber, permitir que la mano izquierda sepa lo que la derecha está haciendo, así que… Ellos son gente muy buena – ambos muy buenos amigos míos – quienes están patrocinando esta reunión, y orando por ella, así que no tendremos que pedirles un solo centavo a las iglesias, no tendremos que quitarles nada, no los pondremos a Uds. bajo ninguna obligación.
Pero francamente, el dinero me fue ofrecido a mí como un dinero de diezmo, y yo rehusé tomarlo, y dije que si él… si ellos harían estas reuniones canadienses de esta manera, y pagaban por ella, yo vendría y predicaría de esa manera, para que pudiéramos hacerle llegar el mensaje al pueblo. Y ese es el amor que estos hombres tienen por su propio pueblo aquí en Canadá. Y yo digo esto en presencia de Uds.: “Dios bendiga hombres así”. Eso es correcto. Y yo estoy seguro que Uds. los aprecian a ellos, aunque ellos no quieren que Uds. sepan quienes son ellos, pero Dios sí sabe quiénes son. Y ambos me están escuchando ahora mismo.
Así que es por eso que no estamos recogiendo ofrendas. Hoy le preguntaron a alguien: “¿Por qué es que no recogieron ofrenda?” Dijeron: “Nosotros queremos colaborar con algo”. Esa es la razón que no lo hicimos. Y pensé que seguramente… Y la razón de que sin patrocinio… Uds. dijeron: “Bueno, la iglesia Apostólica lo patrocinó a Ud. la última vez que Ud. estuvo aquí, hermano Branham. ¿Por qué no lo hizo la Apostólica esta vez?” Bueno, Uds. saben, las cosas han cambiado un poco desde entonces, y cada uno… Si ésta patrocina, la otra… Uds. saben cómo es eso, es sólo el elemento humano, eso es todo.
9 Y es exactamente el mismo elemento que había en el tiempo de la Biblia: uno era de Pablo, uno era de Cefas, y uno de… ¿ven? Aun son seres humanos, no se les puede sacar eso. Correcto.
Así que, yo pensé que si un hombre… Si no tomábamos nada de dinero del pueblo de esa manera, y esos hombres pagaron por la reunión, y es sólo venir y decir: “Vengamos todos”.
Uds. saben, Jacob cavó tres pozos. Él cavó uno y los filisteos corrieron de él… lo corrieron de allí, y él lo llamó “Malicia”. Él cavó otro y ellos lo corrieron, y él lo llamó “Contienda”. Él cavó otro y dijo: “Hay lugar para todos”. Así que, yo pienso que así es como llamamos nosotros a este pozo: “Hay lugar para todos nosotros”. Metodista, bautista, presbiteriano, Uds. que están bajándose de un camello de una sola giba, de un camello de dos gibas, o en el que Uds. estén montados, hay lugar y agua para todos nosotros. Y así es como a mí me gusta. El Señor les bendiga.
10 Mañana en la tarde es un mensaje evangelístico – no un servicio de sanidad, de oración por los enfermos. Y pienso que muchos de nuestros servicios de sanidad se han inclinado demasiado hacia la sanidad, en lugar de procurar alcanzar las almas preciosas que han de ser salvas. Y así que, mañana en la tarde será un mensaje de salvación comenzando a las dos en punto, o… supongo que ya ha sido anunciado. Y luego mañana por la tarde a las siete en punto, como de costumbre, se repartirán tarjetas de oración, y tendremos la línea de oración y oraremos por los enfermos como lo haremos esta noche.
El Señor les bendiga ahora. Y tan pronto como la unción del Espíritu esté cerca, oraré entonces por estos pañuelos. El Señor les bendiga, y hablemos ahora con el Autor, antes de abrir Su Palabra.
11 Ahora, Padre bendito, por Tu gracia en esta noche y por Tu fortaleza, podemos voltear las páginas de la Biblia, pero solamente hay Uno que la puede abrir. Leemos en la Biblia que había Uno sentado en el trono que tenía un libro en su mano. Estaba sellado por dentro y por fuera con siete sellos. Y nadie en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra, era digno de aún tomar el libro o desatar sus sellos, o de mirarlo. Y un Cordero que había sido inmolado desde la fundación del mundo, vino y tomó el libro y abrió los sellos y desató las cosas que estaban dentro. Oh, Cordero de Dios, ven esta noche y abre Tu Palabra a nosotros, y nuestro entendimiento, para que podamos adorarte. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Deseo leer esta noche, sólo a manera de texto. Y es sólo una pequeña porción de la Escritura que se halla en el capítulo 13 de Números y el versículo 30, y la primera frase de ese versículo. Deseo leerlo para tomar un texto.
Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés…
Y deseo tomar mi texto como: Estad Quietos.
Ahora, estamos en un día de frustración. El mundo entero parece estar frustrado. No solamente está frustrada nuestra nación, pero las naciones del mundo están en una frustración. Todo el mundo está nervioso; no saben por qué.
12 Hace algún tiempo en África, estuve observando una escena que fue muy sobresaliente. Y me hizo comprender ésto. Estaba yo observando a través de los binoculares y vi un corderito que se había extraviado fuera del corral en África – ellos guardan a sus ovejas y sus cabras y demás en un corral. Pero este animalito estaba afuera, y estaba comiendo; y de repente el pequeñito se puso nervioso, frustrado. Y yo no podía entender por qué razón el animalito estaba tan asustado.
Y resultó que noté que más abajo de él en las hierbas, esas hierbas africanas altas, había un enorme león de melena negra el cual olfateó al cordero y se estaba acercando sigilosamente hacia él. El animalito, la oveja no puede oler al león, pero ella tiene cierto sentido que la pone inquieta. Y podía sentir con eso que algo andaba mal en alguna parte.
Y muchas veces, eso sucede en la raza humana y entre los animales del campo. Cuántas veces desde que he estado aquí he contado cuando me voy a casa, de cómo yo he observado a estos patitos venir aquí desde el sur y construir sus nidos afuera en estos pantanos. ¿Por qué? Para que las zorras no se coman a sus crías. Y el patito nace por aquí en este cenagal, el pantano. Pues, él nunca estuvo fuera de ese pantano; él nació aquí, como en esta primavera.
13 Y este otoño, justo cuando la primera brisa fría empiece a venir desde Columbia Británica, pasando por acá, hay un cierto patito en ese estanque, que nació esta primavera, que nació como líder. Él correrá directo a ese estanque y levantará su cabecita al aire y graznará varias veces con ese pico, y todos los patos en el estanque irán a él. Y él se levantará y saldrá de Saskatchewan, aunque nunca haya estado lejos de él en su vida, e irá tan directo a los campos de arroz de Louisiana como pueda ir. Ud. dice: “Es un instinto”. Bueno, es un instinto dado por Dios.
14 Y este corderito, él estaba nervioso. Y él primero estaba comiendo bien, pero luego se puso nervioso. Y sencillamente no podía quedarse quieto. Había algo ocurriendo que él no podía ver, y el cordero no puede olfatear a su enemigo. Pero había algo que… la muerte acechaba, y eso lo puso nervioso.
Yo observé la escena. Y entonces vino a mi mente, el comienzo del texto que deseo usar en esta noche. Había algo advirtiéndolo de un peligro presente. Y así es con las naciones del mundo en esta noche.
Estaba leyendo el otro día donde decía que los psiquiatras de los Estados Unidos están acudiendo el uno al otro. Y que los grandes cantantes como… y animadores tales como Arthur Godfrey, y muchas de esas personas con sus chistes y demás. Algunos tienen como tres psiquiatras. Un reportero del periódico de Nueva York dedicó dos años para indagarlo a fondo. Ese Elvis Presley con su rock-and-roll y Boogie – woogie, un Judas Iscariote moderno, ese muchacho era un cristiano en una iglesia pentecostal con el bautismo del Espíritu Santo. Yo conozco a su pastor, a su madre, y a ellos muy bien. Judas Iscariote obtuvo treinta piezas de plata a costa de Cristo, y él obtuvo una flota de carros Cadillac. Pero él vendió su primogenitura.
Red Foley, un diácono en la iglesia, vendió su primogenitura y tomó sus talentos y se los entregó al mundo. Ellos tienen que tener psiquiatras para mantenerlos equilibrados. Presley ha tenido tres o cuatro ataques al corazón. Y eso que aún es joven. Pero es la tensión.
15 Y ahora el mundo entero parece estar alarmado. Es una fuerza invisible que está tratando de advertirles a los hombres de que algo está por suceder. El mundo entero está nervioso al respecto. Es casi el final de la edad. Es casi la Venida de Cristo. Es casi esa hora para que Él llegue.
Los periódicos… No hace mucho oí a un comentarista decir que el ochenta y cinco por ciento de la gente norteamericana estaba perturbada mentalmente. Piense en ello. El ochenta y cinco por ciento de la gente en el continente americano tiene problemas mentales. Ellos están yendo a una velocidad suicida; van a toda prisa. Ellos no saben adónde van.
16 Es una edad nerviosa. ¿Qué es? Entonces, yo le doy esta advertencia solemne a la iglesia: ¡Estén quietos! Dios siempre nos manda a: “¡Estad quietos!” antes de que Él haga alguna cosa.
La iglesia está en una edad neurótica. Cada iglesia está haciendo proselitismo, y jalando, y peleando, y discutiendo. Es una edad neurótica. Pero ¡estén quietos! Ahora, ese es el mensaje.
Fíjense en Caleb aquí. El pueblo acababa de regresar, los espías, de haber entrado a la tierra prometida. Ellos estaban en Cades-Barnea. Y habían sido llevados a través de muchas pruebas y habían visto la mano de Dios. Un cuadro muy hermoso de la iglesia del Evangelio Completo. Y muchos de ellos se habían desanimado… desanimado y estaban molestos por causa de tantos ismos diferentes, y cosas, que habían ocurrido en la iglesia. Pero eso no le quita valor a la cosa verdadera. ¡Dios está llamando a Su iglesia a hacer un alto! Quédense quietos. No estén saltando y corriendo, sin saber lo que Uds. están haciendo. ¡Regresen a la Palabra! ¡Regresen a Cristo!
17 ¡Caleb! Hubieron diez de los dos espías que volvieron y dijeron: “Oh, es imposible que nosotros lo hagamos. Pues”, dijeron: “sus grandes lugares están amurallados. Y ellos son gigantes en la tierra. Nosotros casi parecemos langostas al lado de ellos. Oh, somos una falla, no podemos hacerlo”. Y, desde luego, eran diez contra dos.
Ellos fueron excedidos en número. Pero Josué y Caleb se pararon firmes y dijeron: “¡Somos más que capaces de hacerlo!”
Pero antes que Caleb… o, antes que Josué pudiera hablar, Caleb tuvo que callar al pueblo primero. ¡Haz que se callen! ¡Que se queden quietos! No estén corriendo aquí y corriendo allá, y saltando a esto, y saltando a aquello.
Ahora, ¿qué hizo que Caleb estuviera tan seguro de eso, cuando la adversidad era tan grande? Es según lo que Uds. estén mirando. Caleb estaba mirando a la promesa de Dios. Los otros diez estaban mirando las circunstancias. Si Ud. se pone a mirar las circunstancias, o a mirar lo que está a su alrededor, de seguro Ud. caerá. Pero Ud. nunca debe mirar a lo que está alrededor suyo.
18 ¿Qué si ese hombre sentado allí mirara la adversidad de su hijo ahí, lisiado en esa silla? ¿Qué si este hombre de limpia apariencia sentado allá atrás en la silla de ruedas mirara las circunstancias? ¿Qué si la dama postrada en esa silla, inclinada hacia atrás, mirara las circunstancias? ¿Qué si esta pobre mujer ciega recargada sobre el hombro de alguien más pensara en las circunstancias? El doctor lo ha intentado. Él ha fallado. Él es un hombre como yo y como Ud. y si Ud. mira eso, entonces Ud. va a ser un fracaso para comenzar.
Pero el cristiano no mira las circunstancias; él mira la Palabra y se queda quieto. Dios así lo dijo y eso lo concluye. ¿Qué si Abraham hubiese mirado las circunstancias? Si el doctor examinara su corazón, (eso mata más gente que cualquier otra cosa), si el doctor examinara su corazón y dijera: “Ud. pudiera caer muerto en cualquier momento; Ud. tiene un ”soplo en el corazón“. Eso es cierto. Si Ud. mira eso, entonces está derrotado para comenzar. Mire lo que Dios dijo.
19 Si el doctor dice que si el pequeño… como el muchachito anoche que era mudo… Ciertamente él nació, probablemente, sin audición en lo absoluto. Pero aquí mismo en la plataforma, Dios le devolvió la capacidad auditiva a ese muchacho. Yo puse mis manos detrás de él y troné mis dedos, él volteó, señaló su pequeño oído. Él es un niño, no sabe hablar ni nada. Yo ni siquiera podía hacerlo que abriera la boca, porque él nunca la había usado, sólo para comer. Y le di un pedazo de goma de mascar, pensé que de esa manera podría hacerlo que abriera la boca.
Si la madre está aquí, simplemente enseñe al niño. Sólo continúe como si fuese una obra consumada y créalo. No importa lo que alguien más diga, ni nada, ¡quédese quieta! Dios así lo dijo. La oración de fe salvará al enfermo.
Ahora, si Caleb hubiera dicho: “Oh, sí, la oposición es grande. No tenemos ni siquiera implementos con qué pelear. Y miren esas murallas; ¿cómo pudiéramos alguna vez atravesar las murallas? Son diez mil por cada cien nuestro. Somos excedidos en número. Para comenzar no somos gente de guerra. Ni siquiera somos una nación unida. Somos apenas un montón de esclavos campesinos. Ni siquiera somos aceptados como nación”.
20 Pero Caleb miró una sola cosa: Dios dijo antes de que abandonaran Egipto: “Yo les he dado esa tierra a Uds.” Así que a Caleb no le importaba cómo se miraban las circunstancias. Él miró lo que Dios dijo.
Esa es la manera como deben hacer Uds. esta noche. No miren las circunstancias; miren lo que Dios dijo. Es la promesa de Dios lo que cuenta.
Entonces, él hizo callar al pueblo. Dijo: “¡Quédense quietos!” Dios estaba a punto de hablar. Apenas unos pocos días antes de eso, cuando Moisés, el gran líder, el emancipador de Israel, había libertado a los hijos de Egipto y los había sacado, y habían salido bajo la mano de Dios, y allí estaba un tipo perfecto de la iglesia hoy.
21 La primera cosa que vemos en esa iglesia siendo guiada en lo natural, es que tenían ¿qué? La Palabra. Ellos tenían la promesa, por medio de Abraham; tenían promesa de que el tiempo estaba a la mano. Ellos tenían un profeta, Moisés. Tenían un Ángel de Dios, una Columna de Fuego, que los guiaba. Tenían señales y maravillas y milagros entre ellos. Pues, ¡exactamente! Y allí iban en camino con buena fe. Y llegaron a un lugar donde estaban bloqueados por completo, frente al Mar Rojo. Parecía como si toda la naturaleza temblaba por ellos. Los cielos pudieron haber llorado. Todo. Las montañas pudieron haberse estremecido. Ellos estaban en una condición terrible—un pueblo codiciado como lo son Uds., como lo somos nosotros.
Y se habían encontrado con un obstáculo. Quizás Ud. se encuentre en esa condición en esta noche. Quizás eso está en el camino. Tal vez Ud. tiene una aflicción. Tal vez tiene un vicio. Quizás es un pecado que lo asedia y Ud. no puede deshacerse de él. Hay un obstáculo en su camino. Y el mundo ha mirado y dijo: “Ahora, veamos cuánto va él a mantener su religión en un tiempo como éste”.
Así es como estaba Israel. Pero Moisés dijo: “¡Estad quietos! Y ved la gloria de Dios”. No se frustren. Quédense quietos.
22 Y entonces cuando los hijos de Israel se quedaron quietos, Dios habló desde los cielos, y el Mar Rojo se quedó quieto. Se apartó hacia un lado. Y levantó sus grandes muros como montañas, paradas firmes. Cuando Jehová habló, el Mar Rojo se quedó quieto. Dios manda a quedarse quietos. E Israel pasó a través del Mar Rojo como en tierra seca. Y las aguas del poderoso y tempestuoso mar se quedaron quietas.
No mucho tiempo después de eso, unos cuántos años, después de que el pueblo no quiso recibir el mensaje de Caleb y Josué, Dios dijo: “Ellos no cruzarán”. Ellos no quisieron quedarse quietos, no quisieron escuchar la Palabra. Ellos querían sus propias ideas. Y Dios dijo: “Cada uno de ellos morirá aquí en el desierto”. Y así fue. Sólo Caleb y Josué fueron los únicos dos que cruzaron, los que se quedaron con la Palabra.
23 Un día cuando Josué descendió en el mes de Abril, y ese era un tiempo en que si Dios estaba resolviendo algo, Él verdaderamente hizo un trabajo pésimo. Él hubiera cruzado en el otoño, cuando el Jordán estaba casi seco. Pero Él viene y cruza el Jordán cuando éste está lo más alto, en el mes de Abril. La nieve se está derritiendo en Judea, y el gran Jordán está creciendo llegando hasta las llanuras.
Y Dios llevó Su pueblo al Jordán cuando éste estaba de lo más caudaloso. Oh, desearía tener alguna manera de poder llevar esto al corazón de la gente. Quizás Ud. ha llegado frente a la dificultad, ahí mismo en su experiencia cristiana, y Ud. le pregunta a Dios: “¿Por qué?” Pero Dios quiere que Ud. se quede quieto sólo un momento. La Biblia dice: “A los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien”. Quédese quieto. No se alarme.
Y cuando el Jordán, en sus grandes olas lodosas a medida que destellaba desde las colinas de Judea, Dios tuvo que hablar. Y cuando Dios habló, el Jordán se quedó quieto y le hizo caso a Jehová cuando Él habló. Se amuralló y el agua se detuvo. ¡Oh, bendito sea el Nombre del Señor! Cuando Dios habla, algo sucede. La naturaleza se calló la boca. Dios estaba hablando.
24 Y el Jordán, como un soldado, se paró firme mientras Jehová pasó a Sus hijos a través de su lecho. Cierto. Se quedó quieto y observó la mano de Dios moverse.
Y luego se quedó quieto mientras Josué y los levitas levantaron un memorial en medio de ese río. Para estar allí como un memorial, el Jordán se quedó quieto.
25 Un día, cuando los hijos de Israel estaban entrando por la Palabra de Dios, poseyendo la tierra que Dios les había dado… Ahora recuerden, Dios les dio a ellos la tierra allá en Egipto. Dijo: “Esa tierra es de Uds. Todita ella”. Ahora, la gente hoy está esperando que Dios estire la mano y los agarre por el cuello. Dicen: “Sí, eso es correcto. Sácame Tú, límpiame, sáname y yo te creeré”. Dios no dirige Sus negocios de esa manera. Él le da a Ud. la promesa, pero Ud. tiene que pelear por cada pulgada de terreno que Ud. posee.
¿Por qué no fue Dios allá y sacó a todos los amorreos, y heteos y a los fereseos, y a todos ellos? ¿Por qué sencillamente no los sacó Él? No, Israel tenía algo que hacer. Y Ud. tiene algo que hacer. Dios dijo: “Esa tierra es de Uds. Vayan y poséanla”.
(¿Los estoy ensordeciendo con este micrófono? No es mi intención hacerlo).
26 “Vayan y poséanla; es de Uds.” Y ellos tuvieron que pelear cada pulgada del camino. Pero les fue asegurado que sería dada a ellos sin importar los resultados, cuáles fueran las circunstancias; era de ellos. Dios se la dio a ellos. Y ellos miraron la promesa en vez de las circunstancias.
Sanidad es de Uds. Salvación es de Uds. El Espíritu Santo es de Uds. ¡El verdadero Espíritu Santo es de Uds.!
Pedro dijo el día de Pentecostés: “Arrepentíos cada uno de vosotros y bautícese en el Nombre de Jesucristo para la remisión de pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Entonces la promesa es tan real en esta noche como lo fue en aquel entonces. Es posesión de ellos, si Uds. quieren ir a tomarla. Es dada a Uds.
Si Dios lo llama a Ud., Él quiere que Ud. lo tenga. Pero Ud. tendrá que pelear cada pulgada del camino para obtenerlo. Ciertamente que sí.
27 Ahora, los hijos de Israel estaban peleando y el sol se estaba ocultando. Y el gran guerrero, Josué, cuando el sol se estaba ocultando, él necesitaba más tiempo. Y Dios estaba en la batalla, las manos de Moisés estaban levantadas, por decirlo así. Y mientras Josué estaba peleando, Dios hizo que el sol se detuviera, y de repente el poder del Dios Todopoderoso estaba obrando en Sus hijos.
Yo creo que la Venida de Jesucristo está pasada de tiempo. Pero si los hijos tan sólo reclamaran su promesa y no estuvieran separados y divididos, yo creo que Dios haría que cada nación sobre la tierra se detuviera, y vería la gloria de un avivamiento pentecostal chapado a la antigua barrer el mundo. Si los hijos se quedaran quietos. Pero ellos no quieren.
28 Esa es la razón que Dios no puede hacer que estén quietos. Cuando Dios quiere hacer algo, Él quiere que Ud. se quede tranquilo. Quédese quieto y crea Su promesa. Quédese fijo con ella. No se deje zarandear por cualquier cosa; quédese quieto y obsérvelo a Él.
¡Oh, qué cosa tan maravillosa! Josué, parado allí, clamando a Dios, y el sol se detuvo mientras que él salió a ganar la batalla. Y él lo hizo. El sol, la naturaleza, tuvo que guardar su paz y observar a Dios llevar a cabo Su obra. Ciertamente.
Cuando ellos le dieron la vuelta a Jericó, marcharon alrededor del muro varios días en plena armadura, sonando sus trompetas y cosas. Pero un día cuando se detuvieron y gritaron y se quedaron quietos, Dios derribó los muros frente a ellos. Cierto. Ellos habían marchado varios días alrededor, pero marchar, marchar, marchar no servía de nada. Pero cuando se detuvieron y sonaron la trompeta, Dios entonces derribó los muros.
29 Varios cientos de años después de eso, había un anciano mendigo sentado junto a esos muros. En la Biblia lo conocemos como Bartimeo. Muchos lo pronuncian: “Bar-ti-meo”; de cualquier manera está bien. Y allí estaba él sentado, ciego. Y cómo él debe haber estado pensando, este muchachito, cómo su mamá solía ponerlo sobre su regazo y contarle las grandes historias, y de cómo Dios hizo grandes cosas. Y tal vez su historia favorita era de cuando Moisés cruzó el Mar Rojo, o cuando Josué entró a la tierra prometida, a unos pocos centenares de yardas más debajo de donde él estaba. Oh, cómo sus ojitos brillantes destellaban, y dijo: “Oh, madre, cuéntame esa historia otra vez antes que me duerma”. Y él agarraba sus manitas y acariciaba sus lindas mejillas a medida que esa joven madre judía lo mecía. No tenía la menor idea que algún día él estaría sentado allí, ciego.
30 Y entonces a medida que sus pensamientos regresaron a esa gran historia, puedo imaginarme que en su mentecita él dijo: “Bueno, aquí estoy yo, un mendigo andrajoso sentado aquí. Si tan sólo yo hubiese podido vivir en aquel día cuando Jehová hizo que el Jordán, el cual está justo debajo de mí aquí, se detuviera para ver Su alabanza. Si tan sólo hubiese podido yo vivir en ese día. Pero mi sacerdote me dice que los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como Jehová haciendo eso hoy; nosotros simplemente guardamos la ley.
Y, también, él podía recordar la historia que no muchos años antes de su tiempo, por allí abajo por ese mismo camino antiguo de guijarros, vinieron Elías y Eliseo, los dos poderosos profetas de Dios, caminando por allí, agarrados del brazo, bajaron hasta el Jordán. Muchos años después que Josué había mandado a que se detuviera. El profeta Elías tomó su manto y lo golpeó: “Detente. Yo tengo que cruzar al otro lado”. Y el mismo Jehová, quien lo detuvo para Israel cientos de años más tarde, lo detuvo para Elías.
31 Una sola persona. Cierto. Y ellos cruzaron al otro lado. Una hora después, tal vez, ese joven profeta Elías… Eliseo, regresó con ese mismo manto sobre él. Y golpeó el Jordán y dijo: “¿Dónde está el Dios de Elías?” Y éste se detuvo, para que Dios manifestara Su poder a esos profetas que estaban en la colina observándolo. Cierto.
El ciego Bartimeo dijo: “Si tan sólo yo hubiese podido vivir en aquel día, yo hubiera salido corriendo a la calle, y hubiera agarrado a esos profetas y dicho: Oh profetas de Dios, oren por mí, soy un hombre ciego, para que Dios restaure mi vista. Pero ay, me dicen que los días de los milagros ya pasaron; que Dios ya no hace esas cosas”.
32 Y otro pensamiento le vino a la mente. Que un día antes que Josué tomara la ciudad, él estaba caminando un día. Y resulta que miró, y viniendo hacia él, allí estaba parado un hombre, caminando, con Su espada desenvainada. Y Josué el gran guerrero sacó su espada, y comenzó a caminar hacia Él. Josué exclamó: “¿Por quién estás Tú? ¿Estás Tú por nosotros, o estás por nuestro enemigo?”
Y este Hombre se detuvo, movió esa espada y dijo: “No, mas Yo soy el Capitán de la hueste de Jehová”. Y el poderoso Josué arrojó su espada al suelo, se quitó el yelmo e inclinó sus rodillas.
El ciego Bartimeo dijo: “Si tan sólo yo hubiera vivido en aquel día, y me hubiera encontrado con ese poderoso Capitán”. No tenía la menor idea que a menos de doscientas yardas de donde él estaba sentado, venía ese mismo Capitán de la hueste de Jehová, caminando por la calle. Un ruido…
Oh, seguro, se burlan siempre, de aquellos que hacen algo para Dios. Puedo oír al sacerdote salir y decir: “Oye, tú que levantaste a Lázaro de la tumba, aquí tenemos todo un cementerio lleno de ellos; ven acá y resucítame uno. Déjanos verte levantar a los muertos”. Pero Uds. saben, son los hombres pequeños que le ponen atención a cositas así. Los hombres grandes no les hacen caso. Ellos siguen adelante.
Él nunca volteó, Su sabiduría y toda Su mente estaba puesta en el Calvario. En ese momento Él iba directo al Calvario para ser crucificado.
33 Y había algunos que quizás le estaban lanzando tomates podridos o vegetales a Él. ¡Fuera con Él! Y otros diciendo: “Salva el gran Profeta”. Algunos a favor de Él, otros en contra.
Puedo ver a un grupo de sacerdotes decir: “Oye, Tú que puedes levantar a los muertos. Yo tengo a una madre anciana que murió aquí, una buena mujer religiosa. Ven y levántala. Déjame verte hacerlo”. Seguro. Eso es lo que el diablo hace siempre. Cuando Ud. oiga gente hablando así, sepa que ellos son del diablo.
El diablo, cuando él se encontró con Jesús, dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, haz un milagro aquí delante de mí, y déjame verte hacerlo y te creeré”. Una vez, cuando ellos ataron un trapo alrededor de Su cabeza, unos soldados romanos, y lo golpearon a Él en la cabeza con un palo. Dijeron: “Mira, si tú eres profeta, dinos quién te golpeó y te creeremos”. Pero Él nunca abrió Su boca. Cuando Él estaba en la Cruz, aquel dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, bájate de la cruz, y haz un milagro aquí delante de mí”, y el sumo sacerdote que estaba parado allí, le gritó diciendo: “Y nosotros te creeremos”.
¿Ven? Ellos quieren las cosas a su manera. Pero uno tiene que venir según las condiciones de Dios. Eso es lo que sucede con la iglesia hoy. Ellos quieren las cosas a su manera. Quédense quietos y observen la manera de Dios. Él sabe lo que es mejor. ¿Quién puede interpretar a Dios mejor que Él mismo?
34 Y aquí estaba este mendigo ciego. Él escuchó y dijo: “¿Qué sucede?” ¿Qué fue? Él estaba meditando en esas cosas: en el gran poder de Dios, cuando éste apareció. Fueron aquellos por el camino de Jerusalén a Emaús que estaban pensando acerca de Jesús, cuando Él salió allí, y conversó con ellos todo el día. Uds. tienen que meditar en ello. Tienen que creerlo. Uds. tienen que aceptarlo. No salir para el salón de billar toda la noche, e ir para la iglesia al día siguiente. No salir y discutir, y robar, y engañar, y tener mal genio. Y discutir, y pelear con sus vecinos, y hacer proselitismo y todo, y luego ir a la iglesia y esperar que algo sea hecho por Ud. Ud. tiene que vivir para Dios. Ud. tiene que vivir en Su Presencia con su calzado quitado y sus ojos cerrados en Su Presencia, con reverencia y reconocimiento de Su Ser, con amor para con todos.
Esa es la razón que no vemos más cosas aconteciendo de las que vemos. Ud. tiene que encontrarse con Dios bajo Sus condiciones. No bajo las suyas – las de Él.
35 Noten, como dijo Bartimeo: “¿Quién dijeron Uds. que era ese que iba pasando?”
“Era Jesús, aquel gran Profeta de Galilea”.
“¿Quién es Él?”
“Oh, dicen que Él es el Hijo de David; tú sabes, el Mesías que había de venir”.
Rápidamente la chispa se encendió en su corazón. Y él exclamó: “Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”. Allí lo tienen.
Saquen eso de sus mentes: “Los días de los milagros pasaron”. Dios es el mismo en esta noche como siempre lo fue. Saquen de sus mentes todas esas cosas que les enseñan sus maestros de que hoy existe tal cosa como un bautismo del Espíritu Santo. Tenemos mucha imitación. Eso es verdad. Pero tenemos un verdadero Espíritu Santo, también. Tenemos dólares falsos. Ellos únicamente validan a los dólares verdaderos. Cierto.
36 Yo sé que tenemos imitación de la sanidad Divina. La gente dice: “Yo tengo poder para sanar”. Eso es una mentira. La sanidad es una obra consumada; Cristo lo hizo en el Calvario. Y cualquier verdadero profeta de Dios hablará la verdad: Él la pondrá en el Calvario donde fue hecho el sacrificio todo supremo, y allí el hombre fue sanado por Sus llagas en el Calvario; no lo que alguien tiene… Ud. no puede sanar a nadie, y tampoco puede salvar a nadie. Más nadie puede ni podrá. Eso es una obra consumada. Es la fe suya en esa obra consumada que lo logra.
Noten. Este mendigo ciego dijo: “Hijo de David, ten misericordia de mí”. Ahora, ¿quién era este pobre mendigo anciano, andrajoso, de brazos arrugados que estaba allí sentado enfrente del muro? Y pues, muchos, probablemente tres o cuatro mil personas gritando y vociferando y burlándose de Él, y algunos aclamándole y alabándole. Él nunca escuchó su voz. Él no podía oír su voz. Y Su mente estaba enfocada en una sola cosa, Su rostro en alto, allí enfrente de la procesión yendo así, mirando hacia el Calvario. Y a medida que proseguía, ese pequeño mendigo anciano… Ellos le dijeron: “Cállate”. Pues eso no lo detuvo. Él gritó más aún: “Hijo de David, ten misericordia de mí”. Y con toda la carga tan tremenda de los pecados del mundo puesta sobre Sus hombros, camino al Calvario, ese pequeño mendigo pobre, quizás ignorante, insuficiente… esa fe en su corazón frenó al Hijo de Dios y Él se detuvo.
37 Jesús se detuvo y dijo: “Tráiganlo aquí”. Oh, hermano. Jesús se detuvo. Y ellos trajeron al mendigo a Él. Su fe había frenado al Hijo de Dios y lo hizo detenerse. Y yo digo en esta noche: A mí no me importa quién sea Ud. o cuál sea su nombre, cuán pobre sea Ud., lo avanzado que esté Ud., su fe en esta noche hará que Dios se detenga, al oír su humilde clamor. “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. No le preste atención al alboroto del mundo de afuera y estas cosas así. “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”.
Lo detuvo a Él. Y ellos trajeron al ciego Bartimeo a Él. Y Él dijo: “¿Qué quieres que te haga?”
Él dijo: “Que reciba mi vista”. Esa era la pequeña plática que él quería tener con Él.
Él dijo: “Tu fe te ha salvado”.
38 Y mientras ese anciano mendigo estaba parado allí mirando sus manos y la procesión yendo por la calle, a medida que Jesús pasaba, él comenzó a ver después de un rato, y empezó a gritar y correr tras Él, regocijándose y dando alabanzas a Dios. Jesús se detuvo cuando Dios iba a hacer una obra.
Déjenme decirles: Si alguna vez hubo un tiempo, mi hermano, en que la gente debe detenerse, esta noche, cuando uno está diciendo… las revistas están escribiendo artículos: “Eso es fanatismo. Es esto. Es adoración al diablo, es todo esto, eso, lo otro”. ¡Quédense quietos! Miren directo en la faz del Calvario y digan: “Señor, ¿fue por mí?” Dese cuenta lo que Dios dirá acerca de ello en Su Palabra. Quédese quieto.
39 Sí, hermano, un día de estos esta vieja tierra se va a detener. Un día de estos, el tiempo se va a detener. Escuchen a Dios hablar. Ud. se detendrá alguna vez. “Oh”, Ud. dice: “Yo tengo que criar a mis niños, tengo que hacer esto, tengo que lavar, tengo un arado, tengo que hacer estas cosas”. ¡Quédese quieto por un momento! Deje que Dios hable. Él hará algo por Ud.
Un día de estos Él hablará y el sol no girará más. Él hablará y la luna dejará de dar su luz. Sí, hermano. Algún día yo voy a predicar mi último sermón. Algún día haré mi última oración. Y cerraré esta vieja Biblia por última vez. Y cada rueda mortal en este cuerpo mío se detendrá. Pero en ese momento, me iré a Sión para vivir para siempre con Él. Las ruedas de la vida mortal…
Algún día más allá del alcance de la comprensión mortal,
Algún día, sólo Dios sabe dónde o cuándo,
Todas las ruedas de la vida mortal se detendrán;
Entonces yo iré a morar en el Monte de Sión.
40 Yo prefiero tener eso que cualquier cosa que yo conozco. Me pregunto esta noche si Ud. dejaría todo el ajetreo de su mente, la confusión, y todo lo que está en su mente, si Ud. se quedaría quieto sólo por unos momentos, y permitir que Dios le hable. Vea si Él no le dice que Ud. está mal.
“Oh”, Ud. dice: “Yo pertenezco a la iglesia, a la misma iglesia que mi madre pertenecía”. Eso no tiene nada que ver con ello. El infierno estará compuesto de miembros de iglesia. Eso es correcto.
A menos que un hombre nazca de nuevo. Cuando él es nacido de nuevo, la vida de Dios mora en él. Y entonces los frutos del Espíritu le siguen, los cuales son: amor, paz, gozo, longanimidad, bondad, mansedumbre, templanza, paciencia. Él llega a ser una nueva creación en Cristo Jesús. Él es una parte de Dios, un hijo de Dios. Él no puede morir así como Dios no puede morir. Él tiene vida eterna, inmortal y no puede morir. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en Él que me envió tiene”, tiempo presente, “vida eterna, y nunca vendrá al juicio, mas ha pasado de muerte a vida”.
41 Mi pobre y decrépito amigo pecador en esta noche, ¿no se detendrá Ud. por un momento y dejará que Dios le hable? Y cuando los servicios comienzan, cuando el Espíritu Santo está aquí ahora, el gran Espíritu Santo, el Cristo resucitado, quien está aquí en la forma del Espíritu Santo… El Espíritu Santo es Cristo en forma espiritual. Y cuando Él está aquí en esta noche, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos y la fe que detuvo a ese viejo… de aquel mendigo ciego allá, que pudo detenerlo a Él en el camino, es la misma fe con la cual la mujer tocó Su manto y Él se volteó y miró. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
42 Él está de igual manera aquí ahora mismo como lo estuvo en el camino a Jericó. Él está aquí de igual manera como lo estuvo en el camino a la casa de Jairo donde Él resucitó a la niña y la mujer tocó Su manto. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo”. Él pasó junto a una gran multitud de gente ciega, coja, secos, pasó a través de cada uno de ellos, en el estanque de Bethesda.
¿Qué piensan Uds. que sucederá en Saskatoon si Él viniera e hiciera eso? Allí estaba Él, una mujer tocó Su manto y fue sanada. Unos días después (San Juan 5) allí va Él pasando por el estanque de Bethesda. Grandes multitudes, miles de ellos estaban tirados allí frente a este estanque. Miren lo que dice la Biblia que eran: cojos, ciegos, rencos, secos, esperando; madres con bebés que tenían hidrocefalia, madres ciegas, padres ciegos, inválidos, cojos, tratando de meterse en el estanque. Y Jesús, el Hijo de Dios, pasando allí entre ellos. Y Él… ¿Por qué no los sanó Él? Él recibió crítica por… Él la recibirá esta noche. Pero Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
43 Él pasó de largo hasta que encontró a cierto hombre acostado en un jergón. No sé si Uds. canadienses saben o no lo que es un jergón. Es una pequeña sábana o algo donde uno se acuesta… Yo fui criado en uno. Nosotros ni siquiera teníamos una cama. La mayor parte de mi vida la pasé (para dormir) en un jergón. Simplemente un montón de sábanas colocadas junto a la puerta, y le ponían una almohada encima, y ésta estaba hecha de cáscaras de maíz. Acostado allí en un jergón.
Y este hombre estaba postrado allí, había estado… tenía una enfermedad por treinta y ocho años. Él no estaba lisiado; podía caminar. Él no estaba ciego; podía ver. Pero tenía cierto tipo de enfermedad, tal vez un problema de la próstata, o tuberculosis. Lo que haya sido, tenía tiempo con eso, no le iba a matar. Él la había tenido por treinta y ocho años. Y Jesús miró alrededor hasta que encontró a este hombre. ¿Por qué no sanó Él al ciego, al lisiado? Pero Él encontró a este hombre. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”
Y él dijo: “Señor, no tengo nadie que me ayude a meterme en el agua. Entre tanto que yo voy…” Alguien le ganaba y se metía antes que él.
Él dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”.
Él levantó ese pequeño jergón, se lo puso en la espalda y se fue. Y se encontró con algunos de los judíos. Ellos empezaron a criticar y a hacer preguntas. San Juan 5:19. Escuchen lo que Jesús dijo:
“De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; eso hace el Hijo igualmente”.
¿Cuántos han leído eso en la Escritura? Veamos sus manos. Absolutamente.
44 Jesús no sanaba sólo al azar. Él hacía lo que el Padre le mostraba que hiciera. El Padre estaba en Él. Ahora, Dios está en Ud. Él sólo sanaba por medio de una visión, si Él… si Sus Palabras las cuales no pueden ser cuestionadas. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestra primero. El Padre trabaja y yo trabajo hasta ahora”. Ese mismo Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que estas haréis porque Yo voy a Mi Padre”. En aquel entonces Dios estaba en una sola persona: Su Hijo Cristo. Ahora Él está en la iglesia universal completa. Él es el mismo Dios.
Quiero que se queden quietos, sólo un momento. Voy a pedirles algo en esta noche. Mientras están aquí, vamos a orar por un momento.
45 Padre Celestial, ruego en este momento, que cada miembro de iglesia, cada pecador, se quede quieto en los próximos momentos y piensen dentro de su corazón: “¿De qué se trata todo esto? ¿Qué está este hombre tratando de decirnos? Al parecer lo está trayendo de la Biblia. Y yo he leído que Tú eres el mismo. Y he leído que Tú dijiste que las cosas que Tú hiciste, que nosotros también las haríamos, y cómo es que Tú prometiste en estos últimos días lo que harías. Y cuando Tú cerraste la edad judía, Tú enviaste estas grandes señales para cerrar la edad judía. Y ahora Tú eres un Dios justo y enviarás lo mismo para cerrar la edad gentil. Y aquí estamos”. El Jesús resucitado, las luces del atardecer han venido. Estamos en la última hora.
Y ahora, Padre, que los hombres, mientras ellos están meditando en esto, permite que Tu Espíritu Santo venga a mí. Oh Dios precioso, no hay ningún mérito y ningún bien en mí y yo soy un siervo inútil y no digo eso para ser humilde delante de esta multitud. Si lo hiciera, yo sería un hipócrita. Y que Dios me libre, permíteme ser un impío en vez de un hipócrita. Ayúdame, oh Dios, y ayuda esta audiencia, esta noche, a darse cuenta que algún día glorioso, y eso pudiera ser aun hoy, Jesús pudiera venir. Y ayúdanos a reconocer, esta noche, que las grandes cosas que Él ha hecho y nos envió, como Él le dijo anoche a Jonás y a la reina de Seba y aquellos, y luego cosas mayores están siendo hechas ahora, aquí mismo en esta ciudad. Pues uno más grande está aquí – el Hijo de Dios – que el que estaba allá en Jonás o en la reina de Seba. Uno más grande, el Cristo resucitado y glorificado, el Espíritu Santo.
Cuando Tú dijiste, cuando Tú estuviste aquí en la tierra, antes que fueras glorificado, que si ellos hablaban en contra de Ti les sería perdonado. Pero cuando el Espíritu Santo viniera, hablar en contra de ello, jamás sería perdonado.
Así que, yo te ruego, Padre, que Tú permitas que los hombres mediten sólo un momento, y se queden quietos. Y que Tu Espíritu se mueva entre nosotros ahora, y declare que Tú eres el Cristo resucitado, antes de que yo haga este llamamiento al altar. Dios, concédelo para Tu gloria. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
46 Ahora, reverentemente y quietamente… He cambiado mis servicios las últimas dos noches. En mi opinión, anoche fue una noche mucho mejor que la noche anterior. Y yo tengo una visión. Sé que Gene y ellos están captando esto en la grabación. No lo diré ahora, pero no hace mucho, yo vi una visión. Y no sabía que era en Saskatoon donde iba ser. Pero ha… fue revelado hace unos momentos, estando parado allí en mi habitación en el hotel, miré un río con una cascada en el lado izquierdo. Y no lo entendí, sino hasta hace unos instantes, cuando meses atrás tuve la visión de lo que iba a suceder. Pudiera decirla ahora mismo, pero tengo que esperar que algo suceda.
Pero sólo en la cinta dije eso, para que al tocar la cinta, Uds. vigilaran y vieran. Vean si está escrito aquí en la página de mi Biblia, lo que va a suceder. Ahora, vigilen y vean.
47 Ahora, noten. Cristo el Hijo de Dios murió, y resucitó, y ascendió a las alturas, y esta noche es un Sumo Sacerdote de nuestra confesión, sentado a la diestra de la Majestad de Dios, haciendo intercepción en base a nuestra confesión. ¿Es correcto eso? Todos saben eso.
Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y la Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, entonces, hermano, mire. Cristo nunca dijo: “Id por todo el mundo y enseñad la Palabra”. La Biblia no dice eso. Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”; no que enseñaran la Palabra… predicad el Evangelio. La letra mata pero el Espíritu vivifica.
Pero nosotros hemos ido y enseñado la Palabra y la hicimos cuadrar con nuestro propio programa. Pero ¿qué es el Evangelio? Pablo dijo: “El Evangelio no vino solamente en palabras, sino en el poder y demostraciones del Espíritu Santo”. Y luego inmediatamente Él dijo después de eso (en Marcos el capítulo 16, lo siguiente), Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Vean, nosotros simplemente leemos parte de ello. No dejen el resto de ello afuera.
48 Ahora, yo digo esto: Si Cristo se ha levantado de los muertos… Él declaró cuando Él estuvo aquí en la tierra que Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba. Él se paraba en audiencias como esta y percibía los pensamientos de la gente. ¿Cuántos saben que esa es la verdad? La Biblia así lo dice. Si la gente allá podía tocar Su manto y Él podía sentirlo, no con un toque físico sino con un toque espiritual, como el ciego Bartimeo. Si Él podía sentirlo allá, y Él es un Sumo Sacerdote en esta noche que aún puede compadecerse de nuestras debilidades, creámosle a Él.
Luego Él puso algunos en la iglesia; primero Su Palabra, luego Él puso ¿qué? Apóstoles. Ahora, mucha gente se asombra de esa palabra: apóstol. Pero yo quiero preguntarle a Uds. que tropiezan con eso: ¿Cuál es la diferencia entre “apóstol” y “misionero”? La palabra apóstol quiere decir “uno enviado”. La palabra misionero quiere decir “uno enviado”.
49 [Espacio en blanco en la cinta]… en palabra. Por qué ellos alguna vez desean ser llamados misioneros, yo no sé. Ellos son apóstoles. Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores; todos para el perfeccionamiento de la iglesia. ¿Es correcto eso? Fueron puestos en la iglesia. Dios no solamente dijo “maestros” y “evangelistas”. Él dijo “apóstoles” y “profetas”, también: todo el resto de ellos.
Luego en cada cuerpo local hay nueve dones espirituales que debieran estar operando, por medio de jueces, y así por el estilo. Debería ser absolutamente… El hablar en lenguas y la interpretación de lenguas. No un montón de locuras, sino verdaderas y genuinas revelaciones del Espíritu Santo que están viniendo y declaran cosas que suceden allí mismo. No algo que esté diciendo: “Jesús viene pronto”. Nosotros creemos eso. Está escrito en el Libro. Dios no usa vanas repeticiones. Él nos manda a que no hagamos lo mismo. Sino que es algo definido para alguien en la iglesia con un propósito.
Lo que necesitamos son como tres meses en una carpa levantada por aquí en alguna parte, con una verdadera enseñanza apostólica; con ministros todas las tardes. Regresen y entren en el ritmo correcto; la cosa… Simplemente nos salimos fuera de control. No porque ellos quisieron hacerlo, sino que es una tendencia del tiempo. Tiene que ser así. Pero es hora de que nos quedemos quietos sólo por un momento ahora.
50 Ahora, si Cristo se ha levantado de entre los muertos, y Él ha puesto estas cosas en Su iglesia… No creo que haya una persona en esta iglesia que yo pudiera mirar a la cual conozca. ¿Cuántos de Uds. aquí saben que yo soy un desconocido para Uds., levanten su mano, y saben que yo no los conozco? Muy bien. Yo no… No hay nadie delante de mí que yo vea, ni una sola persona a la cual conozco. No veo ni siquiera a los Sothmanns y a ellos en esta noche. Ellos están aquí en alguna parte, pero ni siquiera los veo. El único a quien conozco… Aquí está Fred sentado aquí, y Billy, Gene, Leo por acá. Esos son los únicos a quienes conozco en la iglesia.
Cristo conoce a cada uno de Uds. Él sabe lo que está mal con Uds. Él supo lo que estaba mal con la mujer junto al pozo tan pronto como Él le habló a ella sólo unos momentos. Él sabía lo que estaba mal con ella. Él sabe lo que está mal con Uds. ¿Creen eso?
51 Ahora, si Él bajara en esta noche en Su poder, y Ud. comienza a orar y dice: “Señor yo quiero tocar Tu manto”… y permite que al menos dos o tres en este edificio con suficiente fe para estirar la mano y tocarlo a Él, a tal punto que Su gracia soberana se diera la vuelta y hablara con mis labios, y le diga a Ud. cuál es su problema o lo que Ud. desea, como Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿creerían Uds. que entonces Él se levantó de los muertos? La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos conste toda palabra”.
Yo voy a cambiar eso esta noche. No ore por Ud. mismo; tenga a alguien más en su mente y ore por ellos. Eso debería lograrlo. Pídale a Dios por alguien más y no por Ud. mismo. Pida por alguien más y sólo comience a orar, diciendo: “Señor…” alguien más por quien orar. Y yo creo con todo mi corazón que Dios lo concederá. Y si Dios lo concede, luego si Ud. sale de aquí todavía descreyendo, yo no sé…
La Biblia dice: “Ve ¿y no más qué?” “No peques más”, es correcto. ¿Qué es pecado? Incredulidad. Esa es exactamente la verdad. “Ve y no peques más, o una cosa peor vendrá sobre ti”. Vayan y no descrean más.
52 Ahora, en reverencia delante del Espíritu Santo, seamos reverentes por un momento. Uds. oren y pídanle a Dios. Digan: “Ahora Señor, yo sé que ese hombre parado allí es sólo un hombre. Cuando él estuvo aquí no hace mucho, él apenas era un muchacho, pero ahora ha llegado a ser un hombre de mediana edad. Él está muriendo poco a poco al igual que todos nosotros, como una vela quemándose. Algún día sus días acabarán. Pero yo creo que hoy, que Tú tienes gente que son pastores, y maestros, y profetas, y evangelistas y demás”.
Miren cuando a Ezequías le fue dicho por el profeta: “Vas a morir. Ordena tu casa”. Y ese rey, el hombre más grande en Israel, volvió su rostro hacia la pared y lloró amargamente, y dijo: “Señor, te suplico que me consideres. Yo he andado delante de Ti con corazón perfecto. Dame quince años”. ¿Por qué Jehová Dios, el Rey del cielo, no le habló a Su rey de Israel? Él no lo hizo. Él le habló a Su profeta.
Él dijo: “Isaías, regresa y dile…” Allí estaba el rey parado exactamente enfrente del… Dios hablándole a él, pidiendo por esto. Dios pudo haberle hablado directamente al rey, pero es que Él no hizo al rey de esa manera. Él tenía un profeta allí. Él le habló al profeta, dijo: “Ve y dile que Yo escuché su oración y le voy a dar quince años más”.
53 ¿Ven cómo obra Dios? Él tiene instrumentos a través de los cuales obra. ¿Creen Uds. eso? Digan: “Amén”. Ciertamente. Todos nosotros no somos iguales. Estamos hechos diferentes; nuestras naturalezas son diferentes.
Ahora, resulta ser que como predicador, yo no soy… Uds. saben que yo no me considero un predicador. Yo soy un neumático de repuesto para eso. Y un pobre evangelista. Pero resulta que Dios me dio un don desde niño. En el mismo instante que yo nací, esa misma Luz estaba colgando sobre la camita, donde yo nací. No fue nada que yo hice, nada que mi familia hizo; fue por elección, por la gracia de Dios.
Ahora, Ella está aquí mismo en esta plataforma, esa misma Luz, parada… Está aquí ahora mismo. No está ni a cinco pies de donde yo estoy parado. Y yo reto la fe de Uds. a que oren para que Dios… No es que tengamos que tener esto, sino que se cumpla la Palabra de Dios.
Jesús no tenía que sanar a nadie para probar quién era Él. ¿Por qué lo hizo Él? Para que la Palabra se cumpliera. Eso es lo que está haciendo esta noche: Para que la Palabra de Dios pueda ser cumplida. “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”.
54 Ahora, oren y crean. Si Él lo hace, Dios sea bendecido. Ahora, les pido que sean muy reverentes. Quédense quietos ahora. Pecador, vigile. Y sea reverente. Yo no digo que Él lo hará; Él pudiera. Yo le pedí a Él que concediera esto en el Nombre de Su Hijo, el Señor Jesús.
Primero, quiero mirar en esta dirección, hacia mí… hacia el Este. Sólo vigilen y vean si el Espíritu Santo habla. Si Él lo hace, Dios sea alabado.
Ahora, sé que algunas veces esto es tenido en poco. A veces la gente dice: “El Señor me revela que alguien tiene problemas del riñón”. Ciertamente las hay. Hay mucho de eso aquí. ¿Quién es? Allí está la cosa, ¿ven? Oh, hay mucha personificación, pero existe un verdadero Espíritu Santo. Ahora, sólo sean reverentes y oren.
Yo no tengo forma alguna de conocerlo a Ud., nada… Tiene que ser la revelación de Dios para confirmar la Palabra de Dios. Ahora, simplemente levántese por fe y diga: “Señor Jesús, por fe, yo te veo a Ti parado más allá”.
55 Ahora, no ore por Ud. mismo. Ruego que Dios no me permita ver gente pidiendo por ellos mismos. Que sea por alguien más. Vamos a duplicar eso esta noche. Como cuando Él le dijo a Abraham que le daría un hijo y luego le dijo que lo matara – a su hijo. Que lo destruyera para que él pudiera ser padre de naciones.
Ahora, en el Nombre de Cristo, sean reverentes. Ahora sí veo… Ud. puede levantar su rostro y mirar hacia acá. Estoy mirando a una mujer. Y ella está sentada justo en esta dirección, según veo… Pero ella está orando por sí misma. Es una mujer… Ella está sentada al final del asiento, por acá. Ella tiene una hinchazón en su cuerpo por lo cual está orando. Eso es correcto. La señora justo al final de la fila allí. Eso es correcto, ¿no es así, señora?
Miren, Uds. quizás saben esto. Ud. tampoco es de esta ciudad, ¿verdad? Ud. es de Edmonton, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ven? Bueno, Ud. es sanada de todos modos. Su fe lo tocó a Él
56 Tengan fe. Crean. Aquí está otra dama, sentada al lado de ella. No, es la segunda después de ella. Es una mujer… Ella está orando por alguien más. Está orando por una hija. Y esa hija no está en esta ciudad. Ella es de… ella es de otra ciudad. Y es Regina de donde ella es. Y ella se cayó de algo, parece… fue de un caballo. Y ella se lastimó la espalda y el cuello. Y Ud. está orando por ella. Si es correcto levante su mano, ¿ven?
Yo no le estoy leyendo la mente. Dejen de pensar eso. Ahora, no piensen que pueden esconder su vida ahora, porque no lo pueden hacer. Yo capto su pensamiento. Ciertamente que no pueden.
Para que Dios pueda ser glorificado, la mujercita sentada al lado de ésa está llorando, porque ella tiene alguien por quien está orando, también. ¿No es eso correcto, señora? Ud. también estaba orando por alguien. ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios? Si Dios me revela a mí algo por lo cual Ud. está orando, ¿me creerá Ud., entonces, con todo su corazón, y creerá que Dios se levantó de los muertos y lo aceptará?
57 Veo un hombre. Y Ud. está orando por un hombre, y ese es su esposo. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Y el hombre no está aquí. El hombre está trabajando. Esa es la razón. Y el hombre tiene una hernia y artritis. Y Ud. está orando por él por esa causa. Si eso es correcto, levante su mano.
¿Creen ahora? Hay tres de ellos sentados allí. Uds. simplemente tengan fe en Dios. “Si puedes creer”, dice la Biblia: “Todo es posible para el que cree”. Si puedes creer. Pero esa es la primera cosa que Uds. deben hacer. Si pueden creer.
La dama joven sentada allá, también, orando por su padre con esa crisis nerviosa. ¿Ud. cree que Dios lo sanará a él, lo pondrá bien? Puede recibirlo si lo cree. Amén.
58 Sólo traigan a alguien por esta parte, por aquí, creyendo. O ¿es eso…? Esa ya es la tres, ¿no es así? O la cuatro. Muy bien. Traigamos otra para que sean cinco: J-E-S-Ú-S. Alguien ore, crea con todo su corazón. Ore por alguien más ahora. Sólo veamos si Dios está aquí.
De algún modo, yo veo una distancia viniendo. Es una mujer. Ella está sentada allí mismo. Levanten el rostro, pueblo. La mujer está sentada aquí mismo mirándome. Ella está orando por un ser querido que no está aquí. Y la persona está en el este de aquí. Es en Columbia Británica. Eso es correcto. Es su cuñada por la cual Ud. está orando. Y hay algo, ella es una pecadora y también su esposo. ¿Es correcto? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No la tiene. Muy bien. Ud. no la necesita. Si Ud. cree con todo su corazón, dígales que acepten a Cristo y ella sanará. Amén. Crea con todo su corazón.
¿Creen ahora con todo su corazón? Ahora, pecador, deténgase sólo un minuto. ¡Piense! ¿Qué es esto? Examínelo con la Biblia. Compárelo con la Escritura. Vea si es lo que Cristo hizo. Averigüe si es correcto. Vea si Él prometió hacerlo. Ahora pongámonos de pie por un momento y pensemos. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
59 Ahora, Cristo, nuestro Padre celestial, Tú estás aquí. Tus Palabras son verdaderas a pesar de que el mundo la descree. Tú no estás obligado después de hacer tales cosas como estas. Tú estás aquí.
Como pudiera ser cuando aquí estoy yo parado declarando Tu Nombre, predicando el Evangelio y llamando a los pecadores al arrepentimiento, y sabiendo que viene el gran día, viéndote a Ti hacer que el sordo oiga, el ciego vea, el cojo camine, haciendo todo, exactamente lo que Tú dijiste que harías. Tú lo hiciste en el empalme del tiempo cuando el mundo antediluviano fue destruido, Tú lo hiciste en ese entonces. Tú enviaste señales y maravillas ante Israel, antes de que ellos fueran sacados de Egipto. Tú enviaste señales y maravillas un poco antes de la venida de Cristo. Y ahora, aquí está otra vez Su venida, y Tú estás enviando señales y maravillas.
Permite que la gente medite en ello. Que pecadores y miembros de iglesia tibios piensen en esta noche, profundamente y se queden quietos por un momento. Y en la integridad de su corazón ellos te acepten a Ti ahora mismo como su Salvador, mientras ellos saben que están en la Presencia de Algo. Oh Dios, que ellos sean el juez, cómo ellos te juzgan a Ti. Y yo ruego que ellos te juzguen de manera justa, y digan que es correcto y pidan misericordia por sus almas.
60 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto en esta noche, ¿levantaría Ud. su mano y dirá: “Hermano Branham, recuérdeme en oración ahora Yo ahora quiero creer en el Señor Jesús?” Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, dama. Y Dios lo bendiga a Ud., señor. Dios lo bendiga a Ud. allá atrás. Dios la bendiga a Ud. allí, señora, y a Ud., y a Ud., señor, y a Ud. en el pasillo del centro, Dios le bendiga. Y a Ud.
En el pasillo derecho, a mi derecha, levanten sus manos… Dios lo bendiga a Ud., señor. Ud. quiere aceptar a Cristo. Dios la bendiga a Ud., señora. Dios te bendiga, muchachito. Dios lo bendiga a Ud., señor. En el balcón de mi derecha, levante su mano, alguien que diga: “Yo comprendo, hermano Branham, que sólo esta membresía de la iglesia que yo tengo no me va servir de nada”. Pues, no le hará más que obtener un funeral gratis para Ud. aquí en el cementerio. Eso es todo.
Pero permítame decirle algo, hermano. A menos que un hombre nazca de nuevo. Ud. no puede entender; no hay manera de que Ud. entienda estas cosas espirituales hasta que Ud. nazca de nuevo.
Dios lo bendiga, señor. Se necesita un verdadero hombre para hacer eso. Ciertamente que sí. Alguien más diga: “Yo levantaré mi mano”, por acá en el balcón de la derecha. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, señor. Esos son hombres verdaderos. Esos son hombres de verdad. Dios la bendiga a Ud. aquí, señora. Eso es correcto. Se necesita de una verdadera dama para hacer eso. Se necesita más que sólo una mujer; se necesita ser una dama para admitir que Ud. está errada… para admitirlo. “El que encubre sus pecados no prosperará. El que confiesa sus pecados alcanzará misericordia”.
61 Ahora los del balcón a mi izquierda. ¿Qué de por acá? Alguien levante su mano y diga: “Dios, sé misericordioso conmigo. Yo ahora acepto a Cristo, y quiero nacer de nuevo. Quiero deshacerme de esta pura membresía que tengo. Quiero ser lleno con el Espíritu de Dios. Y quiero una verdadera experiencia con Cristo. Yo quiero que Él tenga misericordia de mí ahora, mientras que Su Presencia está aquí. Y yo la reconozco por medio de las señales y maravillas que Él prometió hacer. Recuérdeme, hermano Branham, y ore por mí. Yo levanto mi mano”. ¿Lo hará Ud.?
Dios lo bendiga a Ud., señor. Quédese quieto. Dios lo bendiga a Ud., señor. Eso es correcto. Quédese quieto en su corazón. Dios le bendiga, señor. Qué bueno… Alguien más, quédese quieto. Dios les bendiga. Medítelo en su corazón… El hombre sentado allá abajo en el piso, Dios le bendiga a Ud., también.
62 Alguien en cualquier parte en el resto del edificio, hombre, mujer o niño, levante sus manos… Si no ha levantado sus manos, diga: “Recuérdeme, hermano Branham, en oración ahora mismo. Yo quiero creer en Cristo”. Dios lo bendiga allá atrás, señor. Veo su mano. Eso es algo real. Por supuesto que Dios la ve.
¿Qué…? Ud. dice: “Bueno, si yo estoy más convencido…” Esta pudiera ser la última vez cuando a Ud. se le permita quedarse quieto. Antes que el alba rompa en la mañana, puede que un doctor llegue rápidamente allí, y diga: “Es demasiado tarde. Es un ataque al corazón”. Ellos habrán llegado a su fin. Oh, cómo resonarían estas palabras en sus oídos, amigo, si Ud. no es un cristiano. ¿No querrá Ud. ahora, mientras que está mentalmente en su juicio cabal, y es capaz de levantar su mano, elevar esa mano desde su costado, a Jehová Dios quién lo hizo a Ud., y decir: “Yo no estoy alzando mi mano al hermano Branham. Yo estoy elevando mi mano a Ti, Cristo. Sólo quiero que el hermano Branham ore por mí, porque sé que ese Espíritu de Cristo está aquí en el auditorio. Y parece que está obrando a través de él ahora, y yo deseo sus oraciones a mi favor, que yo sea recordado delante de Ti, para que yo no vaya a la condenación, sino que entre al paraíso contigo?” ¿Levantaría Ud. su mano?
¿Otro que no lo haya hecho desde que hemos hecho el llamamiento? Dios le bendiga. Eso está bien.
63 Otro antes de que terminemos. Quédense quietos. Dios te bendiga, muchachito allá arriba. Dios sea contigo, querido niño. Jesús dijo: “Dejad los niños venid a Mí y no se lo impidáis porque de los tales es el Reino”. ¿Alguien más? Antes de que terminemos. Dios te bendiga, hijo. ¿Alguien más? Dios lo bendiga, señor allí atrás. Qué bueno. Eso está bien.
Si se me escapa una mano, a Dios no. Él la ve y lo pone en… Ud. dice: “¿Hace eso alguna diferencia, hermano Branham?” Es la diferencia entre la vida y la muerte. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en Él que me envió tiene Vida Eterna”.
64 Estas mismas señales que Uds. ven siendo realizadas aquí mismo, ellos llamaron a Jesús un adivino, beelzebub, por hacerlo. Y Jesús dijo: “Ahora, cuando Uds…. si Uds. dicen eso acerca de Mí, les será perdonado. Pero cuando el Espíritu Santo venga y haga eso, si hablan una palabra en contra de ello jamás les será perdonado”. Bueno, ¡cuánto mayor es ahora de lo que fue entonces!
Estamos viviendo en una generación mala y adúltera; condenarlo, darle la espalda, rechazarlo, es negar rotundamente la paz y pedir juicio. No por causa de que yo estoy parado aquí ni porque sea este edificio. Sino que es por causa de la resurrección de Cristo.
65 Muy bien. Voy a pedirle a aquellos que levantaron la mano que se pongan de pie sólo un momento para orar. Pónganse de pie si pueden. Así es. Así es. Sean sinceros. Cada persona que levantó la mano, póngase de pie. Eso está bien. Póngase de pie. Todos los que han levantado la mano, pónganse de pie como un testigo de Cristo de que Ud. ahora quiere ser Su siervo desde esta noche en adelante.
Quién sabe si antes que llegue el amanecer pudiera haber un tiempo… Dios les bendiga (a los dos), supongo que son un hombre indio y su mujer allí. Dios les bendiga. ¿Alguien más ahora? Así es. Pónganse de pie. Así es. Pónganse de pie.
66 ¿Para qué les estoy yo pidiendo que se pongan de pie? Jesús dijo: “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”. ¿Es correcto eso? Dios lo prometió.
Ahora, cada uno que está de pie… Y Uds. ahora que no levantaron su mano y sienten ahora que deberían haberlo hecho, ¿se pondrán de pie y pedirán por misericordia? Dentro de unos minutos yo creo que Uds. van a ver algunas cosas grandes y tremendas siendo hechas por nuestro Señor esta noche en la línea de oración.
¿Se pondrán de pie ahora, después de ver Su Presencia aquí y saber que Él está aquí? Miren, el Espíritu Santo da testimonio de que está aquí. El mundo científico dice que está aquí. La Biblia dice que está aquí. ¿Qué vamos hacer nosotros al respecto? ¿Le daremos la espalda y nos marcharemos? Dicen: “Yo soy presbiteriano, yo soy luterano, soy pentecostal, soy tan bueno como cualquier otro”. Oh, hermano, esa es una cosa egoísta. Si Ud. en su corazón no es nacido de nuevo del Espíritu de Dios, vale más que sea sincero ahora mismo. Uds. están en la Presencia de Cristo.
Muy bien. Ahora para aquellos que están de pie, inclinemos nuestros rostros para orar.
67 Padre bendito, por medio de la predicación de la Palabra, estos están quedándose quietos. Ellos están parados como el mar se paró para observar las obras de Dios. Sus emociones están ahora quedándose quietas. Sus corazones están abiertos, sus oídos están escuchando. Sus espíritus están elevándose. El enemigo los ha dejado. Ellos quieren escuchar una palabra de Ti hablando paz en lo profundo de sus corazones. Y mientras yo les cito Tu Palabra a ellos, que el Espíritu Santo confirme esa Palabra con paz a cada uno que está parado sobre sus pies. Concédelo, Señor.
Y como Tú, el gran Maestro de la Vida, dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en Él que me envió, tiene Vida Eterna, y jamás vendrá al juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”. Cuán dulces resuenan estas palabras en nuestros oídos. Cómo puede la fe afianzarse en la Roca de los Siglos cuando las olas de duda están golpeando a sus pies, y puede levantar su cabeza hacia el cielo, al Dios que dijo: “Yo soy la resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí no morirá eternamente”. La fe capta ese destello. Y que pueda ser captado por cada corazón que está quedándose quieto en esta noche, pasando ahora de muerte a Vida.
Y gran, Espíritu Santo, quien puedes discernir el corazón de los hombres, como Tú prometiste que lo harías, como Tú dijiste que estas señales estarían aquí. Y nosotros estamos en los últimos días, y el mundo entero está nervioso y perturbado. Y la humanidad está viviendo como si ellos fueran a vivir aquí para siempre, no sabiendo en qué momento seremos llamados para dar cuenta en el juicio. ¿Qué haremos entonces?
68 Y estas personas han confesado solemnemente sus faltas y están de pie pidiendo perdón. Dios, perdónales. Y que ellos encuentren una buena iglesia espiritual en algún lado en su vecindad, y sean bautizados, lavando sus pecados e invocando el Nombre del Señor, y sean llenos del Espíritu Santo, y vivan vidas pacíficas en esta tierra y en Gloria, sean representados allí.
Y si yo no vuelvo a verlos hasta ese día, que cada uno de ellos esté presente, dando alabanzas a Dios, pues lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
69 Dios les bendiga ahora. Y mientras ellos se sientan, alguien cerca de ellos, salúdelo de mano y dele una mano de compañerismo. Aquellos que se pusieron de pie, algunos de Uds. cristianos, diga: “Dios le bendiga, mi amigo cristiano”. Así como están sentados, dense vuelta, y estreche manos con aquellos que se pusieron de pie pues ellos son su hermano y hermana en Cristo Jesús. Dios le bendiga.
Qué tiempo tan maravilloso. No sé si Uds. pueden sentirlo o no, pero de algún modo, en lo profundo de mi alma, hay una paz que sobrepasa el entendimiento. ¿Pueden sentir el Espíritu de Dios? ¿Creen Uds. que está aquí? Ese dulce y apacible Espíritu humilde.
Ahora, voy a orar por los pañuelos.
70 Ahora, Señor bendito, un día cuando Israel estaba cruzando el Jordán, el Jordán… Oh, el Mar Rojo, primero, el mar se interpuso en el camino de Dios. Los hijos de Dios estaban yendo hacia la tierra prometida. Y el Mar Rojo se interpuso en el camino. Un escritor dijo que Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego con ojos de ira y el mar se asustó, y retiró sus olas, e Israel pasó hacia la tierra prometida en seco a través del fondo del mar.
Dios, esta noche mientras yo tomo estas pequeñas prendas, estos pañuelos, ese papá anciano allá que está ciego, sentado en el rincón, haciéndole señas con su bastón, a esa madre anciana con ese pequeño bebé enfermo, Tú los conoces a todos ellos. Y yo ruego, Padre Celestial, mientras estas pequeñas prendas son colocadas sobre ellos, que el Espíritu Santo mire a través de la sangre de Jesús y que la enfermedad se atemorice y se aleje. Y que ellos puedan pasar a través de esa promesa de buena salud que Dios les dio. Pues enviamos estos pañuelos para ese propósito en el Nombre de Jesús. Amén.
Muy bien. Las tarjetas de oración. ¿Qué les diste? ¿Ah? ¿Dónde? Uno al cien. Muy bien. Las tarjetas de oración I fueron repartidas hoy. I, como 1. I-1, ¿quién la tiene? Levante su mano. ¿La número 1? Número 2, 3…
71 [Espacio en blanco en la cinta.]… reclama sanar. El predicador bautista continúa diciendo: “Que venga ese sanador. Déjenme verlo actuar”. Ahora, nada en contra de la gente bautista; yo mismo soy un bautista. Pero permítanme preguntarles algo. ¿No les parece eso al diablo? “Convierte estas piedras en pan. Gloria a Dios, convierte estas piedras en pan, y te creeré”. Miren al diablo con un trapo alrededor de Su cabeza, lo golpeó a Él en la cabeza, y le dijo: “¡Profetiza! Dime quién te golpeó y te creeré”, ¿ven? Ese mismo diablo, ¿ven?
Pero el hombre sencillamente estaba poseído por un espíritu maligno. Y luego yo dije: “Yo no reclamo sanar a la gente”. Yo dije: “Mi idioma…” Mis libros estaban publicados en aproximadamente diecisiete idiomas diferentes del mundo en aquel entonces; hoy están en casi treinta y siete idiomas diferentes. Yo dije: “En ninguna ocasión dije yo que podía sanar a la gente. Nadie puede sanar. Es su fe personal en una obra consumada”. ¿Cuántos entienden eso, levanten sus manos? Es su…
72 [Espacio en blanco en la cinta.]… privar a la gente. Yo simplemente llamaba a la gente, y tomaba una visión para cada uno, peinaba bien el caso, para ver si había algo en sus vidas. Y Uds. han estado en las reuniones. ¿Cuántos han estado en las reuniones, y han oído que a la gente se le dijo que ellos eran pecadores y que estaban viviendo con la esposa de otro o viceversa, y de cosas malas que ellos habían hecho y que ellos tienen que limpiar sus vidas? ¿Cuántos han estado en las reuniones y han oído eso? Levanten la mano. Pues, seguro, ¿ven? Saca eso a la luz.
Y en eso, la gente incluso tiene temor de venir a la plataforma, y cosas así. Porque eso no ha fallado ni una sola vez. Ya sea en África, la India, o donde fuere, es perfecto cada vez. Con un solo discernimiento, decenas de miles caerían a los pies de Jesús. Pero aquí, nosotros hemos sido enseñados que a la gente hay que imponerle las manos. Y eso es lo que Él me dijo que hiciera: orar por la gente. Allá, cuando sucede una sola vez, yo sólo hago una sola oración masiva, y ellos simplemente desocupan cada silla de ruedas y… Bueno, en Durban, Sudáfrica ellos llenaron siete camiones grandes de ganado de muletas, y silla de ruedas, y de cosas que recogieron del suelo después de una sola oración.
73 ¿Cuántos conocen a F.F Bosworth? Veamos sus manos. Casi todos Uds. Un anciano santo y piadoso. Él calculó veinticinco mil sanidades sobresalientes con una sola oración. Y un año después, el periódico de Durban lo publicó. Él dijo que ellos habían traído, no recuerdo cuántas pilas de armas de fuego y relojes, y cosas, de la tribu de Shangai, que habían sido devueltas desde la reunión. Esa gente, absolutamente… su salvación se quedó con ellos.
Ahora, yo estoy en una audiencia mixta y estoy hablando sólo por un momento con un propósito, para poder hacer que esta multitud pase por aquí. Voy a decirles algo. Ahora, escuchen atentamente. Ahora, amigos metodistas, amigos bautistas, amigos presbiterianos, y amigos pentecostales, todos Uds. son mis amigos. Uds. son hijos de Dios. Yo quiero decirles algo. Estando en África… en África allí vinieron esas mujeres, tan desnudas como el día en que nacieron. Mujeres jóvenes, sólo con un pequeño trapo colgando enfrente de ellas. Y tenían etiquetas en ellos; ellas eran cristianas. ¿Qué si se les repartió un tratado?
74 Y mientras ellos estaban parados allí, y cuando ese hombre fue sanado, parado allí, y yo dije: “Ahora, ¿cuántos lo aceptarían a Él?” Eso tuvo que pasar por quince intérpretes diferentes. Entonces treinta mil se levantaron y aceptaron a Cristo al mismo tiempo. Ellos pensaron que era quizás sólo para sanidad física.
El hermano Baxter, creo yo, un joven canadiense como Uds., un hombre de Dios maravilloso, él dijo: “Hermano Branham, yo creo que ellos quisieron decir sanidad física”. Dijo: “Dígalo otra vez”. Y nosotros dijimos: “No sanidad física, sino aceptar a Cristo como Salvador”. Y cuando fue dicho otra vez por todos ellos, ellos hasta quebraron sus pequeños ídolos en el suelo, y todo. Y treinta mil recibieron a Cristo al mismo tiempo. ¿Saben qué?
75 Ahora, escuchen. Es una audiencia mixta y Uds. escuchen a un doctor. Yo soy su hermano. Esas mujeres desnudas, cinco minutos antes de eso no sabían que estaban desnudas. Y tan pronto el Espíritu Santo impactó ese grupo, esas mujeres cruzaron sus brazos y se fueron de esos terrenos. Ahora, ¿me quieren decir Uds., en sus iglesias modernas, Uds. dejan que sus mujeres se desnuden aquí afuera, media desnudas, delante de los hombres, y me dicen que eso es cristiandad? Es peor que los paganos. Ciertamente lo es.
Un pagano puede darse cuenta y aceptar a Cristo y ellas cubrirán su desnudez, pero Uds. están tratando de descubrirse, para ser modernas. No es mi intención ser rudo, pero, hermano, un día de estos yo tendré que pararme delante de la Presencia de Dios y rendir cuentas por todo lo que digo. Y no voy a retener nada. Voy a decir que en lugar de llegar a ser civilizados, nos estamos convirtiendo en idiotas. Eso es correcto. La civilización está en quiebra.
76 ¿Cómo pudiera la gente…? ¿Me quieren decir que Uds. las mujeres pueden salir por aquí usando esa ropita escasa y decir que Uds. están viviendo en un mundo moderno y civilizado? Cuando paganos que visten así y se enmiendan con Cristo, luego tratan de cubrirse así hasta que consiguen ropa que ponerse. Parece que Uds. están volviendo a paganas en lugar de venir a la civilización. Ahora, Uds. saben que esa es la verdad.
Y otra cosita, no la veo en este edificio, pero muchas de Uds. mujeres que usan esa pintura aquí, Uds. saben, esa cosa negra por arriba de los ojos, y todo eso. ¿Saben Uds. de dónde viene eso? Ese rasgo es pagano. Eso es exactamente de donde provino. Ellas han tenido esos huesos enormes en la orejas como zarcillos, y toman barro y se pintan la cara y por todas partes así. Es un rasgo pagano. Luego nosotros lo permitimos en nuestras iglesias. Seguro, está bien.
77 “Oh, no es lo que Ud. haga de esta manera, lo que Ud. haga de aquella manera”. No. Yo sé que no es eso. Pero enmiéndese con Cristo una vez y Ud. se lavará la cara. Exactamente. Ud. se pondrá ropa y actuará como una dama. Y Ud. botará ese puro de su boca si Ud. es un diácono o algo en la iglesia, y actuará como un cristiano, también. Exactamente.
Sé que eso es bastante duro, amigos, pero esa es la verdad. Se requiere de medicina fuerte para que le pueda hacer bien a Ud. algunas veces. Así es.
Ahora, Uds. están parados en la línea. Yo no soy un sanador; yo soy su hermano. Yo les estoy trayendo un mensaje a Uds. de que Jesucristo se levantó de entre los muertos. Él está aquí ahora. Él está presente, Él está aquí mismo en esta plataforma. Él está allí donde Ud. se encuentra. Lo único que yo puedo hacer es orar y poner las manos sobre Ud. por medio de una comisión. Haré eso como su hermano y un siervo de Cristo. ¿Creerá Ud. que Dios le sanará y que Ud. se irá de esta plataforma, no mirando los síntomas sino creyendo que Ud. va a estar bien, le prometerá Ud. a Dios que hará eso? Levante sus manos si lo hará. Dios le bendiga. Ud. de seguro que verá algo suceder en esa línea. Tiene que verlo. Yo siento en mi corazón en esta noche, como el siervo de Dios, que algo está por suceder.
Muy bien. Quiero que oren conmigo mientras yo oro. Ahora, a medida que vienen, para mantenerme… ese discernimiento está tratando de quedarse sobre mí y yo quiero que me digan qué está mal con Uds. mientras pasan.
78 ¿Cuál es tu problema, hijo? [Un hombre dice: “Mis riñones y mi espalda”.] Tus riñones y la espalda. ¿Tú crees que Cristo te sanará, joven? [“Sí”.] ¿Eres cristiano? [“Sí”.] Entonces cree que Él te va a sanar. [“Si”.] Permíteme tomar tu mano sólo para hacer contacto.
Querido Dios, mientras estoy parado aquí con este hombre enorme, de apariencia fina y fuerte, y el diablo procurando quebrantar la salud de este cristiano. Satanás, tú estás derrotado. La Sangre de Jesucristo es suficiente para echarte del cuerpo de este hombre y esta oración de fe que yo ofrezco como fui comisionado por un Ángel para hacer esto. En el Nombre de Jesucristo, déjalo y que él sea sanado. Amén.
Yo creo tan cierto como nosotros somos hombres parados aquí, estrechando manos el uno al otro, que tú serás sanado. Amén. Dios te bendiga, hermano.
79 Muy bien. ¿Cuál es tu problema, papá? [Un hombre dice: “En los riñones”.] En los riñones. En tu garganta. [Un hombre habla al hermano Branham.] Papá, algunos de ellos pudieran decir: “Bueno, Ud. es un anciano”. Eso no hace ninguna diferencia. Abraham tenía setenta y cinco años antes de que Dios lo llamara. ¿Ud. cree que Cristo le sanará? ¿Lo cree con todo su corazón? [“Sí”.]
Amado Padre Celestial, yo miro parado aquí con este hombre, sentado aquí con estos pantalones de pecheras. Pienso en mi propio papá, probablemente sería como de esta edad. Oh Dios, yo te ruego que Tú lo ayudes. Quita el mal de él y haz que esté bien. Concédelo, Señor. Perdónale de todo pecado y delito y que desde esta noche en adelante él sea sanado, en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, Ud. tiene unos vicios, ese fumar y cosas así. Deje eso ahora y siga adelante y viva para Dios, y Ud. sanará. Amén. Dios le bendiga. Eso le está haciendo daño a su estómago y todo, haciendo eso, tragando eso.
80 ¿Cree Ud. que Dios le sanará de su problema del corazón y hacerle…? Ya lo dije. ¿Me cree Ud.? Muy bien. ¿Ud. cree que Él lo hará?
Oh Dios, nuestro Padre Celestial, ruego que Tú sanes a la mujer y hagas que esté bien completamente y quita de ella todo este problema, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya creyendo, ahora. La Biblia… ¿Qué me dijo Él? ¿Qué dijo la Biblia? “La oración de fe salvará al enfermo. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Amén. Esa es Su Palabra.
81 ¿Cuál es su problema, hermana? Problemas del intestino. Muy bien. ¿Cree Ud. que Dios la sanará?
Oh Dios bendito, mientras esta querida mujer está parada aquí, es la primera vez que nos encontramos en la vida, pero ella ha venido a esta plataforma para creer en Ti, a pararse ante esta audiencia para confesar su fe en Ti. Ella está perturbada con este problema del intestino. Tú la conoces, Señor. Yo ahora maldigo a esta enfermedad, como Tu siervo, de que Tu Presencia está aquí. Y pido que la deje a ella y que desde esta hora ella comience a ponerse bien, y que todo eso la deje. Lo ruego en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, madre. Vaya y que el Señor le bendiga. Muy bien, hermana.
82 ¿Crees que Jesús te sana, cariño? ¡Qué linda! ¿Estás bastante débil de los ojos? ¿Crees que Jesús permitirá que te pongas bien? Quiero decirte algo, amorcito. ¿Sabes que el hermano Branham, hace mucho tiempo, usaba unos anteojos grandes y gruesos y tenían que guiarme de la mano porque yo no podía ver? Y una noche, Jesús me sanó. Ahora, piensa en eso.
Ahora, ¿sabes tú por qué Él me sanó? Yo tengo una niñita en casa llamada Sara. Ella es más o menos como de tu tamaño. Ella estaba llorando el otro día cuando papá se fue. Ella dijo: “Papá, tú siempre te estás yendo. ¿Por qué no te quedas en casa conmigo?” Pero Jesús sabía que yo debía venir aquí para orar por ti, para que tú estuvieras bien, ¿ves? Y para eso es que vengo. Y tú eres una muchachita dulce, y yo creo que Dios te va a sanar.
Ahora, bendito Padre Celestial, mientras sostengo a esta niñita de mi brazo, y pienso en mi pequeña Sara y Rebeca allá en casa. Pero, oh Dios, Tú dijiste: “El que no dejare lo suyo y me sigue no es digno de ser Mi discípulo”. Oh, es algo tan pequeño, al pensar en lo tanto que Tú hiciste por nosotros. Y yo bendigo a esta niñita. Y, oh Dios, que estos ojos enfermos, que ellos estén normales. Que la vista venga a ellos bien y que ella sea sana. Y que antes de que esta reunión haya terminado, que ella pueda estar mostrando de que ella puede ver bien. Concédelo, Padre. Yo maldigo esta cosa en el Nombre de Jesucristo, esta ceguera de sus ojos. Amén.
Dios te bendiga, amorcito. Cree que vas a estar bien. ¿Ud. también lo cree, madre? Ud. [Palabras no claras].
83 ¿Su problema, hermano? El oír. ¿Cuál oído es? Ambos. ¿Sólo medio sordo? Ud. lee los labios, me supongo, entonces. Pero Ud. me puede oír hablando ahora. [El hombre dice: “Cuando estoy cerca; de lejos no puedo”.] Oh, aléjese de mí, Ud. no me puede oír. ¿Creerá Ud. si Dios le devuelve su audición? [“Sí”.]
Padre Celestial, el hombre está oyendo. La Biblia dice que cuando el espíritu sordo salió del hombre, él podía oír. Yo lo pido en el Nombre de Cristo, que Tú le des a él su audición. Él dice que no puede oír desde lejos. Yo ruego que Tú le restaures esta noche y le sanes, en el Nombre de Jesucristo, lo pido para la gloria de Dios, y maldigo este espíritu de sordera. Amén.
Ahora, yo creo que Ud. va a estar bien ahora. Camine hacia allá por un momento. Ahora, quiero que se dé la vuelta y mire aquí hacia mí, sólo un momento. ¿Me puede oír ahora? [Un hermano dice: “Sí”.] ¿Me puede oír ahora? [Hablado un poco más suave cada vez.] ¿Me puede oír ahora? [El hermano dice: “Sí”.] Ud. está sano. Amén.
84 Es así de sencillo. ¿Dónde está la niñita por la que se oró? Quiero que su madre la examine en unos momentos.
¿Cuál es su problema, señor? ¡Oh! ¿Ud. cree que Dios le sanará y que Él pondrá esta parte en su cuerpo que ocuparía el lugar de la cápsula? ¿Ud. cree que Dios haría eso? ¿Ud. cree que alguna vez, si nosotros le pedimos a Dios, que Dios hará que Ud. no tenga que tomarlas más? ¿No sería eso bueno? Que el doctor diga: “Pues, Ud. está bien. No las necesita más”. ¿No sería eso maravilloso? Yo creo que Él también estaría feliz al respecto.
Ahora, Padre Celestial, yo oro por este querido hombre. Y pido que Tu Espíritu haga esto que no puede ser hecho por el hombre. Quita este problema de él y que desde este día en adelante, él comience a sanar, y que viva y esté fuerte y saludable otra vez. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
No hay nada que yo pueda mostrar ni nada, pero creeremos. ¿Creerá Ud. conmigo? Dios le bendiga, hermano.
85 Inclinemos nuestros rostros por un momento, ¿quieren? Todos inclinen su rostro. Él es un niñito pequeño. ¿Es Ud. su padre? Muy bien. Crea ahora, con todo su corazón.
Bendito Salvador, este muchachito parado aquí, y ¿qué sería para que esté así? Y quizás el muchachito es demasiado pequeño para tener alguna concepción de saber lo que sería una fe verdadera, pero igual que papá le prometería un pequeño traje o algo, él esperaría con ansias recibirlo. Y quizás… Rogamos que él esté esperando con ansias ahora mismo recibir esta sanidad de su habla. Y la Biblia dice que cuando el espíritu mudo salió del hombre, él podía hablar.
Y Tú eres Dios. Y rogamos que Tú… no es que pedimos señales; no, Señor. Nosotros creemos Tu Palabra. Te hemos visto pararte aquí, Tú conoces el secreto de cada corazón, y en este mismo momento, Tú pudieras revelar cualquier cosa a la gente aquí, porque Tú eres un revelador de los secretos de los corazones del hombre. Daniel afirmó eso. Y la Biblia lo afirma. Y nosotros sabemos que es verdad.
86 Tú conoces el secreto del corazón. Hace diez u once años Tú me permitiste decirle a esta misma audiencia que eso llegaría a suceder, y ellos están viviendo aquí hoy para verlo cumplirse. Eso es suficiente para nosotros, Señor. Nosotros creemos.
Y ahora, sólo para que se diga, que el muchachito, quien es tan pequeño que no puede tener fe, casi, para sí mismo, permite que el habla le llegue de manera clara ahora, Señor, para que él pueda hablar. Lo pido en el Nombre de Cristo.
Ahora, con cada rostro inclinado. Todos en oración. Quiero tomar al muchachito… ¿Cómo se llama? Felipe.
Felipe, una vez un hombre llamado Felipe fue a buscar a un hombre llamado Natanael. Y él lo trajo. Si Jesús pudiera sanarte, tal vez tú pudieras traer a otro muchachito, si pudieras hablarle. Quiero que digas lo que yo digo, Felipe. Ahora quiero que creas ahora, hijito.
Di, yo [El muchacho repite con el hermano Branham: “Yo”.] amo [“Amo”] a Jesús [“A Jesús”]. Ahora dilo en voz alta. Yo [“Yo”] amo [“amo”] a Jesús [“a Jesús”]. Muy bien. Levanta la cabeza. Felipe, di, yo [“Yo”] amo [“amo”] a Jesús [“a Jesús”]. Alabado [“Alabado”] sea Dios [“sea Dios”]. Amén. Está concluido, hermano.
Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos, por Su bondad y misericordia.
87 ¿Su problema? Suba aquí. Su estómago está mal. Muy bien.
Bendito Padre Celestial, te damos gracias que la maldición puede ser quitada en este momento. Tú eres Cristo, el Dios Omnipotente y Omnipresente. Quita este problema estomacal de este nuestro hermano, quien está parado aquí confesando que él está enfermo y cree en Ti. Él caminó ante esta audiencia para confesar su fe. Que él sea sanado, lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, mi hermano.
88 Muy bien. My bien, hermano. ¿Qué desea Ud. que Dios haga por Ud.? Canceroso. Bueno, es una cosa negra. Pero Cristo es el Sanador. Ahora, mire; no mire el cáncer, mire lo que Dios dijo. Dios dijo: “Yo Soy Jehová que sana todas tus dolencias”.
Ahora, Señor bendito, esta noche apartamos nuestra mirada del cáncer. Apartamos la mirada de cualquier síntoma. Miramos hacia Ti, Señor. Jonás en el vientre de la ballena dijo: “Una vez más miraré hacia Tu Santo Templo”. Y ahora, una vez más nosotros miramos hacia Cristo, poniendo las manos sobre este hombre enfermo y maldiciendo este demonio llamado cáncer, y pidiendo que su vida sea librada, por medio del Nombre de Cristo. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Yo creo que Ud. estará bien. ¿Ud. también lo cree? Dios le bendiga. Entonces, puede recibir lo que pide.
89 ¿Ud. cree que Cristo le sanará, hermano? Ahora mire. ¿Vio Ud. lo que Él hace aquí en la reunión? Ud. sabe que eso tiene que venir de algún poder sobrenatural. No está en el hombre el hacer eso. No. Ud. tiene un soplo en el corazón, palpitación. Se pone peor cuando Ud. está acostado que cuando Ud. está de pie, ¿ve? Eso es correcto. Vea, está aquí mismo delante de mí. Yo lo veo a Ud. acostado en una cama tratando de contenerse Ud. mismo, así, es la razón que yo dije eso. Ahora, eso es correcto, ¿ve? Él está presente.
Ahora, Él me puede decir cuál es su problema, y todo… Si yo miro aquí un momento, eso seguiría. Pero la cosa de ello es, que yo no puedo sanar porque Él ya lo ha hecho. Esto es para hacerlo creer a Ud. que Él lo ha hecho y está aquí ahora, queriendo sanarlo a Ud. Oh, ¿no es maravilloso? “Éstas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Eso es lo que Él dijo.
Bendito Señor, Tú no haces acepción de personas. Yo ruego que Tú sanes a este hombre del problema del corazón y permitas que él esté bien, y que eso no lo moleste más, desde hoy en adelante; en el Nombre de Jesús lo pido. Amén. Dios le bendiga, mi querido hermano. Que Él le sane.
90 Muy bien, señor. Veo que Ud. tiene parálisis. ¿Ud. cree que Cristo le sanará? ¿Ud. lo acepta a Él como su sanador?
Querido Padre Celestial, yo oro por este querido hombre. Él está temblando ahora, con una parálisis. Y nosotros sabemos que sólo Tú puedes hacer esto. Y yo te ruego que Tú lo concedas, y que su fe mire ahora mismo hacia los cielos, y te crea, y que él sane. Que regrese mostrándonos que él está bien y normal; lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, ¿cree con todo su corazón? Muy bien, señor. Vaya y reciba su sanidad.
91 Muy bien. ¡Vaya! ¿Un niñito lisiado? Muy bien. Mira aquí, hijo, sólo un momento. El muchachito tiene parálisis cerebral. Ahora, quiero que inclinen sus rostros mientras oro por este muchachito.
Bendito Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, yo oro por este pobre muchachito. Sin una visión, sin mirar atrás en su vida, sólo te pido que Tú seas misericordioso, y concede, Señor, que este muchachito comience a caminar solo y sea sanado. Oh, que a cada hora sus familiares vean que él está mejorando, y que él llegue a estar completamente bien. Lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
Ahora, voy a pedirles que inclinen sus rostros sólo un momento. Voy a comprobar con el niñito sólo para… ¿Están sus padres aquí?, tal vez sus familiares o alguien que… ¿Su madre está parada aquí abajo? Muy bien. Ahora, yo sólo quiero comprobar con Ud…. Ahora, todos con su rostro inclinado, excepto la madre.
Ahora, hijito, ¿tú crees que Jesús va a permitirte estar bien? Quiero que camines con el hermano Branham. Sólo saca tu pie tú mismo, da un paso al frente así con tu pie. Eso es. Ese es un buen muchacho. Amén. Ahora, audiencia, pueden levantar el rostro. Ahora, vamos, camina conmigo. Allí lo tienen. ¡Alabemos todos al Señor! Alabado sea el Señor. Él estará bien.
92 Levantemos nuestras manos y demos alabanzas a Dios.
Padre Celestial, te damos gracias esta noche, por Jesús el Hijo de Dios, quien sana a los enfermos. Y nosotros no pedimos milagros, Señor, pero Tú eres tan bueno en mostrarnos que Tú estás aquí, por medio de señales y maravillas del Dios viviente. Y te damos gracias con todos nuestros corazones. Y mostramos nuestro agradecimiento lo mejor que sabemos hacerlo, dando alabanzas a Ti.
Oh, recíbenos, Señor Jesús, y bendícenos. Y lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
93 Muy bien. Su problema, mi hermano. Problema del corazón. ¿Es Ud. indio? Me lo imaginé. Yo estaba viéndolo a Ud. sentado allí abajo. Bueno, yo pudiera decir mucho ahora. Pero ¿sabía Ud. que Dios le dio a Ud. este país, a su gente? Mi país, Uds. recibieron un mal trato. Igual que la pensión. Yo encontré algunos de ellos provenientes de Canadá el otro día, en Maine. Yo sé que Uds. no reciben dinero suficiente. Uds. tienen que trabajar para ganarse la vida. Eso es política, las naciones, pero hay Alguien aquí ahora que le ama, y que le dará a Ud. el trato correcto. Ese es su Salvador: Cristo.
Tan cierto como estoy parado aquí, yo creo que Él lo va a sanar a Ud. de ese problema del corazón.
Bendito Jesús, mientras yo sostengo a este nativo de Canadá de la mano, el verdadero Canadiense, aquél a quien Tú le diste la tierra. Y yo oro por él, Dios querido. Y él es nuestro hermano. Y él está aquí con una de las enfermedades más peligrosas que existen, problema del corazón. Pero él es un cristiano y él te cree. Y yo pido con todo mi corazón que Tú lo sanes y le quites este problema del corazón. Que eso jamás le moleste desde esta hora en adelante. Yo maldigo este enemigo de su cuerpo, llamado problema del corazón. En el Nombre de Cristo, que le deje y se vaya a las tinieblas de afuera y no vuelva a molestarlo. Amén.
Dios lo bendiga, mi hermano. Yo creo que terminará ahora.
94 ¿Su problema, hermana? ¿Ud. cree que Cristo la sanará?
Bendito Dios, esta mujer parada aquí, creyendo con todo su corazón que Tú la escucharás y la sanarás. Pido que esa presión descienda en su sangre, y que ella sea sanada y viva una vida normal de ahora en adelante. Concédelo, Padre, en el Nombre de Cristo, oro. Amén.
Dios le bendiga.
Su [palabras no claras] en sus pies. ¿Ud. cree, madre, que Dios la sanará?
Bendito Salvador, yo pongo mi mano sobre la mano de esta querida mujer. Y sus piernas y pies le están fallando. Pero que esta noche ella pueda apoyarse en los brazos eternos. Y que el Dios del cielo, quien envió a Cristo y murió en nuestro lugar, el cual fue herido por nuestras rebeliones y con Sus llagas fuimos nosotros curados, que pueda ser aplicada a su caso en esta noche mientras yo oro esta oración de fe; en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Sin ninguna emoción ni nada, pero yo creo que Ud. va estar bien. Amén. ¿Es ése su esposo?
95 ¿Cuál es su problema? Asmática. Le hace respirar y toser. ¿Ud. cree que Él le sanará? Su espíritu se siente como que Ud.es una cristiana. Así que, créale a Él con todo su corazón y Ud. sanará.
Amado Padre Celestial, mientras sostengo a esta pequeña india canadiense de la mano, te ruego que Tú la sanes. Dios Todopoderoso, quien resucitó a Cristo de entre los muertos, concédele a ella la sanidad. No existe medicina para esto. Los doctores ni siquiera pueden encontrar nada, ni siquiera un remedio. Pero Señor, no estamos viniendo en esta noche para un remedio; estamos viniendo para una cura: Cristo, el Hijo de Dios. Maldita sea esta asma en la mujer, y que ella sea sanada; en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios la bendiga, hermana. Ahora, vaya y sea sanada en el Nombre de Cristo.
96 Desde luego, podemos ver que la mujer es ciega. Hace un rato estaba predicando acerca del ciego Bartimeo. Madre, ¿Ud. cree que Cristo la sanará? Yo solamente puedo orar; Cristo es el que sana, sabemos eso. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
Mientras miro su gentil y bondadoso rostro de madre, sólo Dios sabe por lo que ella ha pasado. Miré esa pobre manita arrugada. Sin duda que ella ha acariciado a bebitos en la mejilla, y lavado ropa para ellos. Nadie sabe la tristeza que ha pasado por encima de su frente, sino sólo Cristo.
Pero como madre y como mujer, yo le estoy pidiendo a Cristo a que haga algo. Oh Dios bendito, quien hizo los cielos y la tierra, maldita sea la ceguera en los ojos de esta mujer. Y que ella en esta noche sea sanada, y que ese espíritu de ceguera que está en sus ojos empiece a apartarse, y que la vista comience a abrirse en sus ojos en esta mismísima hora.
Padre bendito, Tu humilde siervo inútil ofrece esta oración de fe según lo mejor de mi conocimiento por esta mujercita gentil de dulce apariencia parada aquí. Ahora yo pido por vista en sus ojos en el Nombre de Cristo.
Ahora, mantenga su rostro inclinado sólo un momento. Yo no estoy pidiendo que esto tenga que hacerse como una señal, pero estoy pidiendo que Cristo simplemente haga algo pequeño aquí para animarle a ella. Una persona ciega siempre parece estar tan, oh, tan nerviosa o algo así. Ellos están en un mundo oscuro.
Ahora, permanezcan todos en silencio y en oración con sus rostros inclinados. Ahora, ¿Ud. tiene sus ojos sobre los párpados… los párpados sobre sus pupilas? Ahora, manténgase así sólo un momento. Y ahora, yo quiero que Ud. mire directamente hacia a mí, en el Nombre de Cristo. ¿Me puede ver? [Una dama dice: “Sí, creo que sí”.] Ud. me puede ver. ¡Maravilloso! Toque mi nariz. Pues, ¡bendito sea el Señor! Abran sus ojos, todos. ¡Ella puede ver! ¡El Señor la ha sanado! Toque mi nariz. Oh, oh, oh. Amén.
97 Digamos: “Alabado sea el Señor” todos. [Palabras no claras]. [La hermana dice: “Sí, puedo ver las luces”.] Cuéntelas todas, sólo comience a contarlas y muéstreme. Hágalo con sus dedos y diciendo… como señalándolas, para que ellos… [“¿Las luces?”] Sí, ajá. [“Allí, y allí, y allí, y allá”].
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!” Amén.
98 ¿Qué sucedió? Dios le bendiga, madre. Baje de la plataforma regocijándose. Miren, ¡ella está caminando sola! Sigamos: “¡Alabado sea el Señor!” Todos. Inclinemos nuestros rostros ahora y démosle gracias a Él.
Padre Celestial, te damos gracias en esta noche. Tú verdaderamente le restauras la vista al ciego. Y ahora, Señor, nos damos cuenta que esta pequeña mujer… Que estos ojos continuamente, cuando ese espíritu se fue, y la vista comenzó a entrar en sus ojos otra vez, eso la emocionó a ella, Señor. La hizo feliz. Nos hace felices a nosotros. Yo ruego que eso continúe creciendo, su vista en sus ojos, hasta que ella esté perfectamente normal otra vez. Lo pido en el Nombre de Jesús y te doy gracias por lo que Tú has hecho. Amén.
99 Permítanme explicarles algo, ¿ven? Estando ciega, el espíritu ciego se soltó de esas… de esa vista, de la visión. Y cuando el espíritu se fue…
Miren aquí. Observen aquí. ¿Qué si hubiera una venda transparente alrededor de mi mano, impidiendo la circulación? Ahora, Uds. no tienen que quitarme los dedos. Ahora, ¿qué hace un doctor? Él opera cualquier cosa que él puede ver o sentir. Ese es el único sentido con el cual él puede trabajar: lo que él pueda ver, lo que él pueda sentir.
Ahora, si está ciego, esos nervios murieron en el ojo. Ahora, ¿qué sucedió cuando los nervios murieron? Ellos no murieron por todo el cuerpo. ¿Qué de en los oídos de ese muchachito, hace un rato? Eso estaba sordo. ¿Qué de en las cuerdas vocales del mudo que no podía hablar? Ellos dicen que eso murió. Ellos no pueden ver qué operar. No hay nada allí que operar. Ellos dicen que el nervio murió. Bueno, ¿por qué no murió por todo el cuerpo? ¿Por qué sólo murió allí?
100 Ahora, ¿qué es? La Biblia dice que es un espíritu ciego. ¿Cuántos saben eso? La Biblia dice: “Es un espíritu sordo, un espíritu mudo”. ¿Es correcto? Pues, el espíritu ha cortado la circulación.
Ahora, quiten eso (por supuesto le dolerá un poquito), pero la circulación comienza otra vez. Si la naturaleza no es estorbada, funcionará perfectamente. El diablo estorba la naturaleza. Y cuando lo hace, allí está la cosa. Luego quiten la causa, y la cura es segura. ¿Es correcto?
Ahora, cuando el espíritu ciego salió, ella pudo ver, eso es todo. Si ella continúa creyendo… Ahora, en aproximadamente veinticuatro horas, ella estará viendo mejor cada vez. Luego, en aproximadamente setenta y dos horas, ella pudiera quedar totalmente ciega otra vez. Luego, después de eso, si ella sólo sigue creyendo, entonces comenzará a venir otra vez, y estará normal otra vez. Bien, si ella sólo creyere, no dudare, sino tuviere fe.
101 Muy bien. ¿Su problema? ¿Ud. cree que Dios le sanará?
102 Bendito Padre Celestial, yo te ruego que Tú sanes a esta mujer y hagas que esté bien. Quita esta condición de la vejiga y sánala. Tú puedes hacer que el sordo oiga, y que el mudo hable, y que el ciego vea, que el lisiado camine. ¡Pues Tú eres Dios! Tú conoces el discernimiento del corazón. Y: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Y ellos saben que este Espíritu, que se está moviendo aquí, no es telepatía mental ni adivinación; ellos saben que es Cristo el que sana. Y te rogamos que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana.
103 ¿De qué quiere Ud. que Jesús le sane? ¿Cuál oído es? ¿Cree Ud. que Él le dará audición en él? Si Ud. lo cree, Él lo hará. Estoy procurando detenerme y alinear ahora los milagros; no debería hacer eso, ¿ven Uds.? La mujer está sorda en su oído izquierdo. ¿Cuánto tiempo hace desde que Ud. oía por su oído izquierdo? Cuarenta años desde que ella oía por su oído izquierdo. ¿Cuántos creen que Dios puede poner la audición otra vez en ese oído?
Muy bien. Sólo inclinen sus rostros por un momento. Ahora, sean muy reverentes por favor, sólo un momento.
Ahora, bendito Padre Celestial, yo solamente entiendo ahora por qué es que Tú estás haciendo esto, pero te pido una vez más. Esta mujer está aquí sufriendo de artritis; ella está sorda en su oído izquierdo. Por cuarenta años ese oído ha estado sordo. Tú eres Cristo. Yo te ruego que Tú la sanes, Señor. Y nosotros no pedimos un milagro. Pero ¿pudiéramos hallar favor, Señor, para que la gente pueda saber esto?: cuando Tú estuviste aquí en la tierra, ellos te vieron a Ti mientras Tú discerniste los pensamientos de la gente y ellos saben y creen que Tú… o, mejor dicho, ellos pensaron que Tú eras un espíritu maligno. Y ellos llamaron al Espíritu Santo en Ti una cosa inmunda. Y Tú dijiste que esa era la blasfemia del Espíritu Santo.
Pero después que Tú fuiste crucificado, y la sangre fue derramada, y ahora Él ha venido para hacer Su obra bajo la sangre derramada, sabemos que la blasfemia de eso es imperdonable. Y rogamos, Dios, que si alguno de nosotros ha tenido algun pensamiento malo, que Tú nos perdones por ello. Nosotros no queremos ser hallado en esa condición en Tu Venida, Señor, o cuando Tú nos llames de la tierra.
104 Pero para que la gente pudiera saber que este Espíritu, quien puede conocer el secreto del corazón, es también el Cristo que sana. Y sabemos que el diablo no tiene poder para sanar, y no puede sanar. Pues Dios dijo: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Así que, satanás no puede sanar.
Tampoco pudieron Jambres y Janes quitar la… hacer la sanidad. Ellos pudieron traer las enfermedades por cuanto era del diablo, pero no pudieron quitarla. Y Moisés y Aarón fueron los únicos que podían sanar, que podían curar por medio de Dios. Ellos pudieron quitar la plaga, y quitar la maldición. Pero los magos pudieron traer la maldición, pero quitarla no. Dios es el único Sanador.
Y ahora yo ruego que Tú concedas estas cosas. Y yo creo que Tú las estás concediendo esta noche, para que la gente pueda saber que esto no es una telepatía; eres Tú permitiendo que sea hecho para Tu gloria.
Yo pido la audición en este oído, en el Nombre de Jesucristo.
105 Ahora, con sus rostros inclinados. Este oído, éste es el que está sordo. Muy bien. ¿Puede oírme ahora? [Una hermana dice: “Sí”.] ¿Puede oírme ahora? [“Sí”.] Muy bien, puede levantar la cabeza. Ahora observe aquí. Yo tomo mi pulgar, lo ancho de mi pulgar, lo coloco en el oído de la dama, lo presiono. ¿Me oye, señora? [“Sí”.] Diga: “Amén”. [“Amén”.] Yo amo al Señor. [“Yo amo al Señor”.]
Todo está bien. ¿Su artritis se ha ido, también? Ud. está sana. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”
106 Ahora, ¿qué ha estado Dios permitiéndonos en esta noche? El sordo, el mudo, el habla, la vista, el lisiado. ¿Para qué está Él haciéndolo? Vean, los fariseos sabían… o, ellos creyeron que porque Él podía discernir sus pensamientos, ellos dijeron: “Él es beelzebub”. Pero ellos no podían entender cómo es que Él podía sanar. Así es. Pues, no existe sanidad alguna fuera de Dios. ¿Cuántos saben eso?
Permítanme decir esto esta noche en un momento antes de avanzar con la línea de oración. No existe otra sanidad en el mundo sino la sanidad Divina. Y yo le pido a cualquier doctor que demuestre que hay otra sanidad aparte de la sanidad Divina.
La gente vociferando: “Un don de sanidad Divina”. No hay otra sanidad sino la sanidad Divina. ¿Qué si Ud. se quiebra el brazo? ¿Qué hace el doctor? ¿Lo sana? Él lo fija; Dios lo sana. Él puede quitar una obstrucción. ¿Qué si Ud. tuviera un tumor? Él puede cortarlo y sacarlo, pero ¿quién hace la sanidad? Muéstreme una medicina que pueda desarrollar células y que Ud. pudiera verterla en una cacerola y de eso hacer un hombre.
Dios es el único que puede sanar. Ningún hospital, ningún doctor, nunca hubo nada que sanara sino Dios. Porque sólo Dios es un Creador. Y Dios es el único que puede crear y desarrollar células y calcio, y soldar huesos, y sanar el cuerpo. ¿Cuántos saben que esa es la verdad?
107 Así que, no estén en contra de los hospitales, no estén en contra de los doctores. Ellos simplemente están haciendo una parte, quitando obstrucciones y cosas así. Pero Dios es el único que puede sanar, pues el diablo no puede crear. ¿Cuántos saben que el diablo no puede crear? Él solamente puede pervertir lo que es creado. ¿Es eso correcto?
¿Qué es la injusticia? Es la justicia pervertida. ¡Miren! Uds. son una audiencia mixta y les estoy hablando claro en esta noche. Pero siento hacer esto. Por ejemplo, Uds. los hombres casados, Ud. vive con su esposa si esa es su esposa. Eso está bien. Eso es lo que Dios dijo que se hiciera. Pero otra mujer, otro hombre, es absolutamente pecado y Ud. se irá al infierno por hacerlo. ¿Qué es? Es el mismo acto, pero está pervertido. ¿Ven?
108 ¿Qué es la injusticia? Es la justicia pervertida. ¿Qué es una mentira? Es una verdad tergiversada. ¿Ven? Eso es correcto. Así que, ¿quién puede sanar? ¡Sólo Dios! Ninguna medicina, no existe una sola medicina que pueda sanar. No hay ninguna que reclame sanar. Sólo mata gérmenes y cosas así, entretanto que Dios efectúa la sanidad, porque Dios es el Único que puede crear eso otra vez.
Ud. dice: “¿Qué de la penicilina, hermano Branham?” Ellos le ponen a Ud. una inyección de penicilina para la gripe. Muy bien. Aquí está el asunto. Tal vez la casa de Ud. se llena de ratas. Y Ud. va y pone un poco de veneno para ratas y mata todas las ratas. Pero eso no repara los huecos. Solamente mata las ratas. Y eso es lo que hace la penicilina: mata las ratas que están dentro de Ud., y Dios tiene que sanar el lugar que ha sido destrozado por las ratas. Dios es el Sanador. Seguro.
Esto no es algo que está muy lejos. Está aquí mismo con nosotros. Es Dios. Amén. Me siento religioso en esta noche, de algún modo. Me siento muy bien. Estoy tan contento de ver a nuestro Señor ayudando a Su pueblo.
Muy bien, mi hermana. ¿De qué desea Ud. que el Señor le sane? Muy bien. ¿Ud. cree que Él la sanará?
Padre bendito…
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