OBRAS DEL MENSAJE


Amor
Saskatoon, Saskatchewan, CANADA
57-0519E
1 Salúdenlo de mi parte, ¿quieren? Terminamos mañana en la noche y luego tengo que conducir cien millas hasta otra ciudad, y no podré ir a Moosejaw para verlo. Pero si Uds. saben en dónde queda la iglesia, salúdenlo, si hay algunos de Uds. aquí de Moosejaw.
Cuántas veces hemos pasado por esta ciudad, y lo veía a él llorar. Sentado allí en ese gran hotel junto al río, allí con él, él colocó su cabeza sobre mi hombro y lloró y dijo: “Billy, cuántas veces he visto… sólo verme a mí mismo como un muchachito pelirrojo de punta a punta por estas calles, llevando periódicos”. Ern pasó por muchas cosas, y él es un caballero cristiano muy fino.
2 Si alguien conoce a mi viejo amigo el hermano Dawson, de los alrededores de Moosejaw allí, salúdenlo de mi parte, también. Yo esperaba que él pudiera venir a la reunión, pero supongo que no pudo. Me gustaría verlo.
Mi hijo me estaba diciendo que ellos levantaron una ofrenda de amor para mí hace un rato. Bueno, ellos realmente no tenían que hacer eso. Pero, sé que algunos de Uds. depositaron una pequeña porción de su sustento. Yo lo aprecio. Y hermano, hermana, según lo mejor de mi conocimiento, gastaré cada centavo de ello que yo pueda para la gloria de Dios.
Ahora, yo envío miles de pañuelos semanalmente alrededor del mundo. Tengo una oficina con tres o cuatro personas trabajando en ella, constantemente, el taquígrafo y demás, cómo a ellos se les paga muy bien. Tengo una esposa y tres hijos. Yo estoy predicando todo el tiempo, así que de esa manera tengo que vivir, por medio de eso. Y ciertamente les prometo que no se gastará en tabaco, y whiskey, y vida desenfrenada. Será para la gloria de Dios según lo mejor de mi conocimiento, porque sé que eso es parte del sustento de Uds.
3 Lo siento; yo nunca levanté una ofrenda en mi vida. Prediqué en la iglesia bautista por doce años y nunca recogí una ofrenda. Una noche me quedé corto, como le sucede a todos. Muchos de Uds. saben que cuando llegan a ese lugar, Uds. no pueden sufragar los gastos. Ahora, ¿no les pasa? Sean sinceros, seguro, Uds. son igual que yo. Todos nosotros somos gente pobre, como decimos allá en el sur.
Yo sencillamente no podía sufragar los gastos. Le dije a mi esposa: “Voy a ir allá y levantaré una ofrenda”.
Ella dijo: “Voy a ir y te observaré hacerlo”.
Nosotros ni siquiera teníamos un plato para colectas. Ahora, no era que la gente no lo haría, oh, esa gente querida me daría cualquier cosa, ellos… todo lo que tuvieran. Pero yo no lo hacía. Yo podía trabajar. Y yo era guardabosques, y trabajaba y nunca hice… Yo trabajé para el departamento de guardabosques por siete años y nunca hice un solo arresto. Yo creía que podía conversar con ellos, hacer de ellos mejores conservacionistas, que multarlos y hacerlos pagar por ello; luego ellos tratarían de vengarse de mí.
4 Ellos jamás me despidieron; yo simplemente tuve que… la razón por la que renuncié fue porque me perdía este tipo de reuniones evangelísticas. Si yo atrapaba a un individuo, yo me sentaba y conversaba con él como un hermano. Le decía: “Prométeme que nunca más harías eso”. Él prometía, y que cumpliría su palabra, también, y pues era mucho mejor que hacerlo pagar una multa.
Entonces, dije: “Esposa, voy a ir para levantar una ofrenda”.
Ella dijo: “Quiero observarte”.
Así que, yo dije: “Hermanos, esta noche tengo una pequeña necesidad. Necesito sólo un poco de dinero, apenas como cinco dólares. Debo unas pequeñas cuentas, y no las puedo pagar. Voy a pasar un sombrero y algunos de Uds., pues den una moneda de cinco centavos o dos”, dije, “y eso me ayudará a lograrlo. Sé que Uds. no tendrán inconveniente”. Dije: “Tío Jim, ¿iría Ud. a buscar mi sombrero?”
Él dijo: “Sí, Billy”.
5 Él fue a buscar el sombrero. Todos… Había una ancianita sentada allí abajo, solía orar por mí todo el tiempo, una mujercita de apariencia piadosa. ¿Algunas de Uds. mujeres se recuerdan de cuando las mujeres solían usar delantales, esos delantales largos, de cuadros, que tenían un bolsillo en la parte de adentro? Bueno, esa es la clase de delantal que ella tenía puesto. Y ella metió la mano dentro de ese bolsillo, y yo la estaba observando. Ella sacó uno de esos monederos que tenía un broche en la parte de arriba. Y ella empezó a meter la mano allí en busca de esas monedas; yo no pude soportarlo más. Dije: “Yo sólo estaba bromeando con Uds. No era en serio”. El tío Jim tenía mi sombrero, y él no sabía qué hacer. Yo dije: “Oh, tío Jim, cuelgue mi sombrero. Yo sólo bromeaba con Uds. No era en serio”.
Uds. saben, había un anciano que solía venir a mi casa de allá de Benton Harbor, tenía barba larga, cabello largo; su nombre era John Ryan. Él dejó una bicicleta vieja allí y me la dio. Y yo fui a la tienda de baratillo y compré una lata de pintura, y la pinté, y vendí la bicicleta por cinco dólares. Después de todo no tuve que levantar una ofrenda. Pero eso fue lo más cerca que llegué, de hacer eso.
6 Así que, el dinero ha sido muy… una cosa de la que yo he procurado mantenerme alejado. La razón que yo no permitiría que mi ministerio, saliera en esos grandes campos, es porque uno tiene que pedir demasiado dinero. A mí no me gusta eso. Yo prefiero estar de esta manera.
Así que, gracias, amigos. Dios bendiga a cada uno de Uds. Y yo estoy seguro que Dios les recompensará. Confío en que Él lo hará.
Ahora, antes de abrir la Palabra, ahora, inclinemos nuestros rostros para hablar con el Autor sólo un momento.
7 Ahora, querido Jesús, vamos a voltear las páginas de Tu bendita y santa Palabra. Por favor háblanos sólo un ratito para animarnos a tener fe para el servicio de oración por los enfermos que vamos a ofrecer esta noche, en Tu bendito y santo Nombre.
Sin duda que hay muchas iglesias aquí en Saskatchewan, que han despedido sus servicios esta noche, de manera que sus queridos hijos Tuyos que van a sus moradas, pudieran venir a la reunión para que se ore por ellos. Te damos gracias por estos soldados valerosos. Y hay muchos que quizás no recibieron el mensaje a tiempo para despedir. Oramos por ellos, Dios, que Tú les des un gran servicio esta noche, en todo lugar, a través de todas las provincias, y alrededor del mundo, que muchos puedan hallar a Cristo en esta noche.
Y en todas partes donde estén teniendo un servicio de sanidad, rogamos que Tú extiendas Tu gran mano de bendiciones sobre esas reuniones, y que sanes a todos los enfermos que vengan, Señor. Unge a Tus siervos. Dales palabras para hablar que sólo glorifiquen a Cristo, y hagan que la gente le crea a Él. Haz asimismo con nosotros, Padre, pues estamos esperando en Ti, mientras leemos Tu Palabra. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.
8 Mañana en la noche ahora, a las siete y treinta… o, a las siete en punto: las tarjetas de oración. Y estamos clausurando este servicio, tratando con estas dos noches de orar por cada persona que desee que se ore por ella.
Ahora, por la gracia de Dios, sólo hablaré un poquito. No deseo tomar demasiado tiempo, porque ya prediqué esta tarde. Y ahora, hablaré sólo un ratito esta noche, simplemente para captar el sentir de la gente y la Presencia del Espíritu Santo en la reunión. Y luego empezaremos a orar por los enfermos.
Ahora, voy a leer esta noche un solo versículo de la Escritura, muy conocido para el niño más pequeño aquí que haya asistido a la escuela dominical, llamado el Texto Dorado de la Biblia: Juan 3:16.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
9 Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿leería Ud. un texto así de pequeño para un servicio tan grande?”. Vea, no importa mucho cuán pequeño sea; es lo que dice. Es el contenido en él. El contexto es lo que lo hace tan valioso. Eso es suficiente Escritura para convertir el mundo entero a Dios y a Cristo en esta noche. Si fuere recibido en la actitud mental correcta, lo haría, llevaría a cada pecador de rodillas.
Y la razón que escogí esto en esta noche, es porque mi tema ha sido siempre el amor. Pienso que el amor es la fuerza más poderosa que tiene el mundo, porque Dios es amor. Y no existe fuerza más poderosa que Dios. Y el amor es una de las cosas más grandes de la que yo pudiera hablar. Y está escrito en un texto pequeñito, quizás una pulgada cuadrada sería más que suficiente para abarcar el texto. Pero como dije, no es la cantidad sino la calidad.
10 No hace mucho yo estaba leyendo que un muchachito que estaba arriba en un desván (ático) estaba buscando cosas allí arriba en unas viejas reliquias. Y él se encontró una pequeña estampilla de correo, tal vez de media pulgada cuadrada. Bueno, el pequeñito pensó que esto debía tener algo de valor. Así que salió corriendo por la calle adonde un hombre que él sabía era coleccionista de estampillas.
Y él dijo: “¿Cuánto me dará Ud. por esta estampilla?”. Dijo: “Parece una estampilla vieja”.
Y el hombre dijo: “Bueno, yo no conozco el valor de ella, hijo, pero te daré un dólar por ella”.
Él dijo: “De acuerdo. Se la venderé a Ud.”
Así que, él la compró por un dólar. Unas pocas semanas después, él la vendió por cincuenta dólares. Unas cuantas semanas después de eso, fue vendida por quinientos dólares. Y lo último que oí de la estampilla, es que valía un cuarto de millón de dólares.
11 Ahora, no es el tamaño, ni es el papel. Es lo que está en ella lo que cuenta. Este texto: No se trata de cuán pequeño sea; es el mensaje a la gente lo que cuenta. Es la Palabra de Dios de perdón y gracia para la raza moribunda de Adán. Es una carta de amor que Dios le ha dado a todo hombre y mujer caída de la raza de Adán.
Ahora, es un perdón para aquellos que quieren recibirlo como un perdón. Pero si Ud. no desea recibirlo, no es nada para Ud. Fue llevado a juicio en las cortes de los Estados Unidos hace unos años, debido a un hombre que había cometido delito. Y era una infracción militar. Y él iba a ser ejecutado al amanecer. Y un amigo le rogó a los oficiales hasta persuadirlos a que el hombre fuera perdonado y se le diera otra oportunidad. Y cuando el perdón fue escrito y enviado al hombre que estaba en la cárcel… Apenas unas cuantas líneas de parte del gobernador, o del oficial, decía: “Este hombre está perdonado”. Y sólo escribió su nombre. “Perdono a fulano de tal”.
12 Y cuando le fue dado al hombre, él rehusó aceptarlo. Él dijo: “No hay suficiente escritura en eso para perdonarme a mí”. Y él lo rechazó. Y la mañana siguiente, el hombre fue ejecutado al amanecer. Y ese perdón fue devuelto oficialmente al gobierno: Aquí está un hombre que fue perdonado por el gobernador, y el hombre que fue perdonado ha sido ejecutado. Ahora, ¿qué acerca de eso? Y ellos llevaron el caso a la corte federal. Y el veredicto fue aprobado por el juez federal, que un perdón no es un perdón si no se acepta como perdón.
Juan 3:16 es un perdón si Ud. quiere aceptarlo como perdón. Santiago 5:14 es un remedio Divino para su enfermedad si Ud. lo acepta como el remedio de Dios. Juan 3:16 es un perdón para su pecado… Pero si usted no lo acepta, entonces se regresa a Dios, y no es un perdón para Ud. Si Ud. no puede aceptar su sanidad, entonces no es sanidad para Ud.
13 Alguien me dijo no hace mucho, dijo: “Sr. Branham, a mí no me importa cuántos ojos ciegos se abran, ni cuántos sordos vean”, dijo, “Yo no creo que es así”.
Yo dije: “Es que no fue escrita para Ud. La promesa de sanidad Divina fue escrita únicamente para creyentes y Ud. es un incrédulo. Es solamente para aquellos que creen”. La salvación es para aquellos que creen.
Y cuando Dios miró sobre la raza caída de Adán, y Él amó tanto a la raza de Adán, Él vio su condición, y le constriñó a Él amar. Y cuando el amor comienza a expresarse, y cuando el amor Divino ha sido proyectado y llega a su fin, la gracia soberana proyectará el objeto que demanda ese amor Divino. Es por eso que Dios tuvo que hacer algo respecto al caso del pecado, pues Él amó tanto a la raza de Adán, y cuando Su amor Divino se expresó, entonces la gracia soberana envió un Salvador.
14 Y cuando los hombres estaban postrados enfermos, y afligidos, y en la condición en que están, el amor de Dios tuvo que producir algo para ellos. Dios no quiere que Ud. esté enfermo. Y cuando alguien le enseñe a Ud., que es la voluntad de Dios que Ud. esté enfermo, entonces si es la voluntad de Dios que Ud. esté enfermo, Jesús desafió cada ley de Dios cuando Él sanó al enfermo que fue traído a Él – Él hizo lo que el Padre le dijo que no hiciera. Más vale que encaremos el asunto; es una falta de fe, eso es lo que pasa con nosotros. “Todo es posible para el que cree”. Y este es el perdón de Dios.
Ahora, hay algo acerca de un hombre que es una parte de Dios. Él es una raza caída. Él es un hijo caído. Y ahora, en un sentido de la palabra, un hombre en sí mismo es un creador – un creador en miniatura. Ahora, él en realidad no puede crear, porque es Dios quien hace eso. Pero él puede tomar las cosas que Dios ha hecho -la madera que Dios hizo crecer y construir un edificio de ella. Él puede tomar el acero que Dios creó y hacer algo más con él. Él puede tomar la electricidad que Dios envía en el aire y hacer que alumbre un edificio. Eso es un hombre.
15 Ahora, quiero preguntarles algo. Soltémonos el cuello por un momento. ¿Alguna vez ha visto Ud. a una buena persona, Ud. piensa que ellos son amables, pero hay algo acerca de esa persona que a usted sencillamente no le gusta estar cerca de ellos? Ciertamente. Y luego, Ud. ha visto gente con las cuales a Ud. sencillamente le encanta estar. ¿Qué es? Es ese poder creador que está sobre la gente lo cual crea una atmósfera alrededor de donde ellos están. Si ellos están llenos de amor (no manufacturado, sino amor verdadero), uno lo puede sentir. Uno sabe que ellos son cristianos. Ellos le dan la mano a uno y dicen: “Yo soy su amigo, Juan”. Uno lo puede sentir.
Uds. pudieran no estar de acuerdo conmigo. Pero yo estoy pensando en mi amigo Paul Rader. Ahora, yo creo en la religión sincera.
16 Me fijé que esta noche tenemos unos amigos de color con nosotros. Y un anciano de color dijo, una vez allá en el sur… Su jefe le dijo: “No existe tal cosa como la religión sincera”.
Él dijo: “Sólo hay una cosa que a Ud. le falta, jefe, al decir, No existe tal cosa como la religión sincera: hasta donde Ud. sabe”.
Él tenía mejor conocimiento. Y yo creo en la religión sincera. Yo creo que uno la siente, que Dios le da a Ud. algo dentro de Ud. que lo cambia. Eso hace la atmósfera alrededor de Ud. distinta. Yo he probado eso. Sé que es la verdad, que el hombre crea en sí mismo la atmósfera en la cual vive, y a su alrededor. Él está ungido con un espíritu.
Yo he visto gente que uno simplemente no podía apartarse de ellos, uno sencillamente los amaba. Hay una atracción en cuanto a ellos. Y es porque ellos viven en esa atmósfera; ellos viven bajo el poder del Espíritu Santo.
17 Mi pobre madre media india solía decirme esto: “Aves de un mismo plumaje se juntan”. Y eso es verdad. Uds. no ven cuervos y palomas teniendo ningún comportamiento juntos, porque ellos son dos especies diferentes. No se parecen; sus dietas no son iguales. Un cuervo puede posarse sobre un animal muerto y comer todo el día. Pero la paloma no puede comer de ese animal muerto, porque ella no tiene hiel. Si comiera de ese animal muerto allá, eso la mataría. No hay hiel en ella para digerir eso. Y ella es un ave diferente. Por lo tanto, ella no se junta con el cuervo.
Y así es cuando un hombre nace de nuevo. Hay algo que sucede dentro de él, que él está harto y cansado del mundo. Y hay un espíritu piadoso alrededor de él.
Pero mi vida ha sido lidiar con cosas espirituales, como Uds. pueden ver en la reunión. Uno se acerca a personas que a veces intentan personificar algo. “Oh, hermano Branham, yo ciertamente tengo fe en Ud.” Y uno sabe que están mintiendo. ¿Ven? Hay un espíritu allí que habla mucho más alto de lo que hablan sus labios. Es la atmósfera.
18 Y si Ud. aprende a amar y a ser bondadoso con todo el mundo, y a ser amable, tiene paciencia, eso aun hará que la vida en su hogar sea distinta. Hará que sus asociaciones sean diferentes. Dios lo honrará a Ud. Ahora, yo lo he experimentado.
No hace mucho en mi hogar… Uds. se pueden imaginar en qué clase de alboroto está todo el tiempo. Ud. sólo piensa: “Bueno, la gente dice como aquí, en esta ciudad pequeña”. Pero ¿qué de la gente de alrededor del mundo? ¿Ven? Y ellos están llegando por avión, viniendo, llamando, todo el tiempo. Hoteles, moteles, llenos de gente, llorando, rogando. Uno no puede descansar ni un minuto.
Un día nuestra casa había estado completamente alborotada todo el día. El sótano había estado lleno, todos los cuartos llenos, el estudio lleno. Y más o menos cuando ya estaba oscuro, logré aquietarlos, todos se habían ido, pensé. Y entré a la cocina. Allí estaba mi pobre esposita de treinta y siete años de edad, completamente canosa, con sus manos levantadas, llorando.
Ella dijo: “Billy, estoy a punto de perder la mente”. Ella dijo: “Estos niños no han comido nada todo el día”.
19 Tuve algunas personas nerviosas allí, y casos mentales, y algunos de ellos caminando de arriba abajo por el piso, diciéndome que el Señor me iba a matar si yo no iba a cierta ciudad, porque ellos así lo dijeron. Y esa es la clase… Uno tiene que ponerlo todo junto.
Otro en otro cuarto diciendo: “Oh, él no sabe de qué está hablando. Yo tengo Así dice el Señor”.
Si Él quisiera que yo supiera algo, Él me diría. Él no tiene temor de hablarme. Y luego… Pero a veces uno tiene que soportar eso. Y ella dijo: “Yo no sé qué hacer”.
Bueno, miren. Allí estaban Sara y Becky sentadas en el piso, discutiendo por unos pequeños cubos, esos pequeños cubos de madera. Sara gritando a voz en cuello: “Papá, Sara… Becky tiene mis cubos. Papá, ella me quitó mi cartera hace un rato”. Muy bien. José sentado en el piso, golpeando algo tan fuerte como podía, el muchachito, gritando a voz en cuello. Ahora, Uds. hablan de hogar, dulce hogar.
20 Bueno, yo miré alrededor. Pensé: “Sólo hay una cosa por hacer. Tenemos que cambiar esta situación”. Ahora, esas personas allí todo el día, tantos, y durante toda la noche, realmente perturba a los niños. Pero yo quiero estar con ellos un rato. Así que pensé: “Señor, ahora ayúdame (en mi corazón), y permíteme…”
Miren, yo estoy siendo sincero para hablarles a Uds. de lo profundo de mi corazón en esta noche, de algunas cosas que uno no tiene que decirle a todo el mundo.
Así que, dije: “Señor, ayúdame Tú ahora para traer sobre mí el Espíritu Santo en tal modo que cambie esta situación”. Así que, orando para mí mismo, abracé a mi esposita, y dije: “Oh, cariño, realmente me compadezco de ti”.
Ella dijo: “Billy, yo no creo que pueda aguantar más”. Ella dijo: “Oh, sencillamente me estoy volviendo loca. Mira esta casa”.
Yo dije: “Sí, es verdad, querida. Esa es exactamente la verdad”. Y puse mi mano alrededor de ella, Uds. saben. Yo dije: “Lo sé, cariño”. Y pensé: “Señor, tranquilízala Tú”. Y dije: “Ahora, eso es verdad. Pero ¿sabes, querida? El otro día cuando estaba en Louisville, yo vi uno de esos bonitos…” ¿Qué son esas cosas que usan las mujeres, Uds. saben, es un pequeño, como una camisita arriba de la…? ¿Cómo es que Uds. les llaman? ¿Cómo? [Alguien dice: “Blusa”.] Blusa.
Y dije: “Yo vi una de las más bonitas en un lugar. Veamos. ¿Dónde fue?”
21 Ella dijo: “Pero, Billy, no es el momento para hablar de blusas”.
Yo mantuve mi mano sobre ella. “Ahora, querida, déjame decirte; tú nunca has visto una blusa tan linda”.
Y ella dijo: “Bueno…”
Yo dije: “Mira. Te diré lo que haremos. Preparemos la cena rápidamente, y cuando lo hagamos, te llevaré y te lo mostraré. Yo te la compraré”.
“Oh”, ella dijo: “Eres muy amable, Billy, pero oh, yo… Yo no podría mirar una blusa esta noche. Oh, simplemente mírame”.
Yo dije: “Pero mira, querida. Oh, si tú llegaras a verlo, yo creo que tú… tú querrás comprarlo”. “Señor, tranquilízala”. ¿Ven? Sosteniendo mi mano sobre ella. Y yo dije: “Te diré algo. Ponme tu delantal; déjame ayudarte a preparar la cena”.
22 Y así que, me puse ese delantal, Uds. saben, y empecé a picar unas zanahorias y demás, Uds. saben, y hablando. Y de vez en cuando, me acercaba; ella había empezado a dejar de llorar. Yo pensé: “Gracias, Señor”. Y yo dije: “Oh, querida, ¿no es el Señor maravilloso? Él sencillamente es tan bueno”. Vean, continuaba hablándole. Cambiando esa atmósfera, colocando mi mano sobre ella.
Tan pronto como logré aquietarla, al poco rato ella era pura sonrisas, dijo: “Bueno, Billy, ¿crees tú que las tiendas estarán abiertas?”
Yo dije: “Estoy casi seguro que sí”. Y dije: “Yo… Yo creo que sí estarán”. Pensé: “Gracias, Señor, está funcionando”. Entonces continué, y de repente Uds, saben, Sara y Becky compartieron sus cubos de madera, y José se buscó una pequeña maraca, y hubo paz en el hogar. ¿Ven?
23 Ahora, la única cosa, Uds. tienen que cambiar la situación. Si eso se puede hacer en un hogar, se puede hacer en una iglesia; se puede hacer en una nación; se pudiera hacer en el mundo entero. Es la atmósfera lo que cuenta.
La forma natural de empollar un huevo es colocándolo debajo de una gallina, pues ella lo mantiene calientito. Pero pónganlo debajo de la misma clase de calor, y de todas maneras empollará. Es la atmósfera lo que cuenta. Eso es correcto.
Así que, es la atmósfera. Y Uds. forman esa atmósfera con lo que Uds. son por dentro.
24 Expliquemos esto un poco más. ¿Cuántos alguna vez han leído mi libro (creo que fue escrito por Gordon Lindsay) titulado: “Un Hombre Enviado De Dios?” Muchos de Uds. ¿Alguna vez leyeron acerca de ese caso cuando yo estuve allá en Portland, Oregón, y había un maniaco que corrió hacia la plataforma esa noche para matarme? ¿Leyeron eso? Como un tercio de Uds. Les contaré la historia. Hay algo que sucede. Ojalá que sucediera siempre. Pero no es así.
Yo estaba predicando—habían seis mil personas adentro, y no sé cuántas afuera, estaba lloviendo copiosamente. Oral Roberts, ninguno del resto de ellos había aparecido en la escena en esos días. Y yo estaba… El oropel estaba en la reunión, por supuesto. Y mientras estaba yo predicando: “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”, habían como unos doscientos predicadores detrás de mí. Y de repente, a través de ese edificio venía un hombre enorme, grueso, como de seis pies de alto, pesaba como 240, 250 libras, con un traje gris puesto, haciendo así, bien rápido. Yo pensé que tal vez traía un mensaje para alguien.
25 Y cuando él hubo llegado cerca de la plataforma, todos esos predicadores se dieron cuenta de quién era él, y echaron a correr tan rápido como pudieron. Él era un maniaco que se había escapado de una institución para dementes. Y él corrió hacia la plataforma. Y comenzó a subir hacia mí. Y dijo… Yo pesaba 128 libras en ese tiempo. Y él dijo: “Tú, traidor, hipócrita. Aquí imponiéndote a ti mismo como siervo de Dios, voy a quebrar cada hueso en tu cuerpo esta noche. Y le mostraré a esta gente que tú no eres más que un gran mentiroso”.
Yo me volteé y lo miré. Normalmente yo hubiera estado muerto de miedo. Pero en vez de eso, algo sucedió. Oh, yo desearía que eso sucediera siempre. En lugar de despreciar a ese hombre, yo lo amé. Algo tiene que hacerlo. Le rogué a Dios: “Permíteme entrar en ese estado y permanecer allí para siempre”.
26 Pero yo amé al hombre. Pensé: “Pobre hombre. Él no quisiera hacerme daño. Él está fuera de sus cabales. Pues, él probablemente tenga una familia en alguna parte”. Y cuando él avanzó hacia mí… Antes de entrar a la reunión, yo guié a dos policías a Cristo atrás en el camerino. Ellos salieron rápidamente para agarrarlo. Ahora, pregúntenle al cuerpo de policía. Mucha gente ha llamado. Eso es auténtico. Tiene que serlo antes de ser publicado en la revista.
Así que, la policía salió para agarrarlo. Yo dije: “No, no lo hagan. Déjenlo quieto. Esto no es algo de carne y sangre; esto es un asunto espiritual”. Ellos sólo se quitaron sus sombreros y se retiraron.
Él se acercó a mí. Dijo: “Esta noche, voy a quebrar cada hueso en tu cuerpo”.
Yo tuve que levantar la mirada para verlo. Pensé: “Pobre hombre”. Nunca dije una palabra. Él hizo… [El hermano Branham hace un sonido de cuando se escupe.] Escupió directo en mi cara; me cayó en todas partes. Pensé: “Pobre hombre. No es su intención hacer eso. Él está fuera de sus cabales”.
27 Y él dijo: “Esta noche, te voy a lanzar allá en medio de esa audiencia” Y él muy bien podía hacerlo, tenía sus brazos enormes. Y yo nunca dije una palabra. Yo tuve mejor conocimiento que decir algo. Me quedé tranquilo. La audiencia se quedó callada. Yo simplemente lo estaba mirando. Él se acercó a mí, y echó hacia atrás su enorme brazo, y comenzó a levantarse hacia atrás, y yo me oí a mí mismo hablándole. Y dijo: “Por cuanto tú has retado al Espíritu de Dios, esta noche caerás sobre mis pies”.
Él dijo: “¿Caer sobre tus pies? Tú hipócrita vil”. Dijo: “Te mostraré sobre los pies de quién caeré”. Y él echó para atrás su gran puño para golpearme.
Yo dije: “Satanás, sal del hombre”.
Y él levantó sus manos en el aire, lo paralizó. Hizo: “Ah, ah”. Dio vueltas dos o tres veces y cayó sobre mis pies, al grado que los policías tuvieron que rodarlo para quitarlo de mis pies. ¿Qué fue eso? ¿Fuerza? Fue amor que lo hizo.
28 El verano pasado allá en México, donde veinte mil y tantos vinieron a Cristo en una sola noche, yo estaba parado en una plataforma mucho más ancha que ésta. Y la gente vino a las nueve esa mañana para pararse allí en la plaza de toros esperando hasta las ocho esa noche cuando yo llegué allí. No había lugar para sentarse, ellos sólo se recostaban unos sobre los otros. Ellos querían ir a la iglesia.
Y esa noche cuando llegamos (la noche antes de que el Señor había realizado varios milagros.) había un bebito que había sido traído. Y Billy Paul, como treinta ujieres, no podían mantener a esa mujercita fuera de la línea, con ese bebé. Ella decía que éste había muerto esa tarde. Será publicado muy pronto ahora, porque es auténtico. El hermano Espinoza consiguió la declaración para mí y confirmó el caso. Tiene que ser de los doctores y demás, o no podemos publicarlo.
29 Así que entonces, la mujercita gritando, y Billy vino a mí, dijo: “Papá, tendrás que hacer algo. Esa mujer no tiene una tarjeta de oración”. Y yo les di órdenes a todos esos ujieres de que no metieran a nadie en la línea de oración sin una tarjeta de oración. Y dijo: “Allí está ella allí abajo; ella ha vencido a cada ujier allí abajo”. Una mujercita pequeñita, se subió por encima de casi todo en el edificio, con una cobija envuelta debajo del brazo.
Yo le dije al hermano Moore, el hermano Jack Moore (muchos de Uds. se acuerdan de él, estuvo aquí conmigo antes), yo dije: “Hermano Moore, vaya y ore por el bebito, o consuélela a ella de alguna manera, porque no sería correcto que yo vaya allá si la mujer no tiene una tarjeta de oración”.
30 Mientras comencé a mirar mi audiencia otra vez, vi a ese bebito así frente a mí. El amor de esa madre, ¿ven lo que había hecho? Había actuado delante de Dios. Su amor por el bebé…
Y yo dije: “Un momento, hermano Moore. Yo iré”.
Y me acerqué allí, y le dije a los ujieres: “Déjenla pasar”.
Y ella vino y se postró. Ella dijo: “Padre”. (Significa “Father”. Ella era católica.)
Yo dije: “Póngase de pie. Póngase de pie”.
Ella se levantó. Ella hizo señas hacia su bebé. Estuvo lloviendo todo el tiempo. La cobijita en que lo tenía envuelto estaba mojada. Yo nunca mire al bebé, pero simplemente dije… Puse mi mano sobre el pequeñito. Y dije: “Dios (era una cobija pequeña), Tú has mostrado una visión de este bebito mexicano. El amor de esa madre te ha tocado de alguna manera”. Y en el momento que dije eso, el bebito soltó un gran chillido y comenzó a gritar a voz en cuello. Mujeres se desmayaron y de todo. Ese bebito fue devuelto a la vida por Jehová Dios, quien sintió el amor de esa madre persistiendo por su bebé. Ciertamente así fue.
31 La noche siguiente, cuando Uds. formaron la línea, allí habían cobijas viejas, y sacos amontonados como de casi cuatro pies de alto. Cómo sabrían ellos de quién eran, no sé. Y mientras subían a la plataforma, allí estaba un anciano mexicano. Él estaba ciego. Y cuando él subió allí, él sacó un pequeño rosario, y empezó a decir: “Salve María, madre de Dios”.
Yo tomé su mano. Le dije: “Eso no es necesario, papá”. El intérprete, Espinoza, interpretó. Y él estaba ciego. Yo dije: “Oraré por Ud.”
Y mientras empecé a orar por él, miré hacia abajo, y él estaba descalzo. Sus ropas estaban sucias y polvorientas; su rostro estaba arrugado y sus mejillas necesitaban una afeitada. Las lágrimas estaban bajando por sus mejillas arrugadas. Él tenía sus manos extendidas así, gritando: “Padre, padre”. Yo miré sus manos. Tomé sus manos y las coloqué sobre mi hombro, miré su rostro. Y de alguna manera, uno tiene que entrar en su sentir.
32 Pensé: “Cuán cruel ha sido la vida con el anciano. Tal vez él nunca tuvo un par de zapatos en su vida”. Puse mi pie al lado del suyo para ver si mi zapato le quedaría bien. No. Puse mis hombros al lado del suyo para ver si mi saco le quedaría bien. Y no. Y pensé: “Ahí está él, quizás nunca se sentó a la mesa para disfrutar de una buena comida completa en su vida. Y él nunca tuvo puesto un buen traje decente en su vida. Tal vez crió un montón de niñitos. Y además de todo eso, ahora, aquí está él en densa oscuridad, ciego, tambaleando por allí”.
Pensé que si mi propio papá hubiese vivido, él hubiera estado como de esa edad. Algo sucedió; en mi corazón sentí lástima por él. Allí lo tienen. Uno tiene que entrar en el compañerismo de estas personas.
Y yo lo levanté, puse mis manos alrededor de él, y dije: “Padre Celestial, por favor sé misericordioso con este pobre hombre ciego”.
Él comenzó a gritar: “Glory to God. Glory to God”. (Significa “gloria a Dios”.) Yo lo solté, y él bajó corriendo la plataforma, besando a todo el mundo. Podía ver tan bien como yo puedo, o como Uds. pueden. ¿Qué fue? Fue cuestión de entrar en compañerismo Divino de su sufrimiento.
33 No sé cómo van Uds. a tomar esto. Ahora, voy a relatarles un poquito más, un poco de mi vida íntima.
Hace algún tiempo, cuando yo trabajaba como guardabosques. Cerca de Henryville, Indiana, hay un amigo que vive allí, él estaba enfermo. Y yo estaba soltando unos peces en un riachuelo. Entonces pensé quién iría y oraría por el hombre. Y yo tenía una pistola que uno tenía que cargar como guardabosques. Me desabroché la pistola, la tiré en la camioneta y cerré la puerta. Pensé: “Cruzaré el campo e iré a orar por mi amigo”.
Mientras cruzaba el campo, iba tarareando. Olvidé que allá en la granja de Burke, un enorme toro Guernsey había matado a un hombre de color. Él era un portero. Él era un animal muy fino. Y ellos no quisieron matarlo, así que se lo vendieron a ese hombre allá. Yo sabía que había avisos por todo el campo, pero se me había olvidado. Llegué al medio del campo donde hay robles achaparrados (no creo que Uds. los tengan en este país). Y mientras pasé junto a esto, de repente este gran toro asesino se levantó. Y él resopló. Y yo reconocí que ése era el toro.
34 Me volteé primero; me busqué la pistola. No estaba allí. Estoy contento que no estaba. Yo probablemente hubiera matado al toro, y luego hubiera tenido que pagar por él. Me busqué la pistola; no estaba allí. Miré hacia la cerca, estaba demasiado lejos para mí. No habían árboles a mi alrededor a los cuales subirme. No había más nada sino encarar la muerte.
Dije: “Bueno, Señor, si ha llegado la hora de mi muerte, yo quiero encararla como un hombre”. Bajé mis hombros. Dije: “Si esto es el fin, si tengo que morir por medio de este toro, entonces debo morir”. Y algo sucedió. Sé que esto suena infantil, pero es la verdad. De alguna manera u otra, en lugar de despreciar a ese animal, yo tuve amor por él.
Y pensé: “Ese pobre animal estaba allí echado en el campo. Yo entré en su territorio. Lo molesté. Él no sabe otra cosa sino protegerse a sí mismo”. Y él bajó sus cuernos, y levantó la tierra, cayó sobre sus rodillas. Uds, saben cómo hacen ellos antes de embestir.
35 Y yo pensé: “Ese animal… Oh, siento mucho que te molesté”. Dije: “Yo no quiero matarte. Yo soy un siervo de Dios. Y yo voy en camino a orar por unas personas enfermas. Y olvidé acera de esos letreros”. Yo estaba hablando así como lo estoy haciendo en estos momentos. Pero hubo una u otra cosa que sucedió. Yo no le tuve miedo. No le tuve temor a ese toro, así como no le tengo a mi hermano.
Allí es donde está la iglesia. Uds. siempre tienen miedo de que no vaya a suceder. Esa es la razón que no sucede. Cuando ese temor… El amor echa fuera el temor. Cuando uno tiene amor, el temor desaparece. Pero mientras que Uds. tengan temor, el amor no puede operar.
36 Y cuando el toro hizo su embestida para venir hacia a mí, él llegó como a unos diez pies, y se detuvo y extendió sus patas delanteras. Y él se veía muy agotado mientras miraba en esta dirección y en aquella dirección. Y él se volteó y fue directo y se echó por allá en donde estaba. Yo crucé el campo, y salí del pastizal. Él simplemente se quedó allí y me miró. Fue amor lo que quitó el temor, y Dios me ayudó.
Ahora, después que salí del pastizal y eso me dejó, entonces yo temblaba como una hoja. Pero mientras estuve en la presencia de él, el temor se había ido.
37 Un día yo estaba cortando el césped de mi patio con una cortadora de césped. Y yo trataba de cortar el césped en el frente, y cortaba unas cuantas porciones, alguien llegaba para que orara por ellos.
Yo tenía que correr, cambiarme de ropa y orar por ellos. Bueno el frente estaba creciendo antes que yo pudiera llegar al patio. Y era una calurosa tarde de verano. Gene, Leo, y ellos, los muchachos aquí han estado en mi casa. Yo me quité la camisa. Nadie podía verme allí atrás en el patio. Y estaba usando esta cortacésped eléctrica. Y había olvidado que justo al final de la cerca había un nido de esas avispas colgando allí.
Y yo estaba usando esta cortacésped bastante rápida para cortarlo rápidamente, y no me percaté de ellas. Y yo (no estoy mucho en casa) y choqué directamente con esas avispas. Tenía pensado quemarlas, sacarlas de allí. Y golpeé ese nido de avispas. Ahora, estando sin camisa, y en sólo un instante yo estaba todo cubierto de avispas. Cualquiera sabe que una sola puede matarlo a uno.
38 El verano pasado un hombre fue picado en el labio por una abeja y eso le produjo una clase de problema en la sangre, y murió antes que el doctor pudiera llegar allí. Una avispa lo tumbará de plano en el suelo cuando lo pica a Ud. Y allí estaba toda una colmena de ellas sobre mí. Pero ahora, en lugar de tener temor… No sé lo que Uds. van a pensar acerca de mí después de esto. No importa, porque yo estoy diciendo la verdad. Uds. Tendrán que darle cuenta a Dios por qué piensen al respecto.
Esas avispas estaban todas alrededor de mí, y en vez de querer de pelear contra ellas, algo sucedió: Yo no tuve temor de ellas. Yo las amé. Pensé: “Pequeñas criaturas de Dios, picar es la única manera que ellas tienen para protegerse. Esa es su arma dada por Dios. Y yo hice que se salieran de su casa”. Dije: “Ahora, yo tengo que orar por los hijos de Dios enfermos. Yo soy el siervo del Señor. Ahora, en el Nombre de nuestro Creador, Jesucristo, regresen a su nido. No las molestaré más”.
Y cuando yo me encuentre con Uds. en el tribunal del juicio… Esas avispas dieron vueltas alrededor de mí, e hicieron un círculo, e hicieron una línea recta, y cada una de ellas regresó directo a su nido. ¿Por qué? La atmósfera había sido cambiada.
39 Ud. dice: “Hermano Branham, eso suena tonto”. Esa es la razón que Uds. no conocen la Biblia. ¿No vinieron los leones en pos de Daniel y no lo pudieron tocar? La atmósfera fue cambiada. ¿Pudo el fuego quemar a Sadrac, Mesac y Abed-nego? La atmósfera fue cambiada. Y el Dios de Daniel vive aún esta noche. Él es el mismo Dios.
Uds. hombres de negocio cristianos ahora, esta historia salió en su propia revista. Gene, aquí, y Leo, allí, ellos estaban sentados en el porche. Yo los llamo a ellos mis ministros estudiantes: uno de ellos es un católico convertido. Creo que el otro había sido metodista, o algo así.
Ellos vinieron a mi reunión en Hammond, Indiana. Estaban haciéndose pasar por F.B.I. Ellos no creían que estas cosas eran correctas. Y sucedió que vinieron a casa una vez, para averiguar si esas visiones eran correctas. Ellos son mis estudiantes.
40 Ellos estaban sentados en el porche y yo les estaba enseñando, una mañana de verano, como a las diez. Y resultó que miré, y entrando por el pontón venía una vieja zarigüeya, viniendo desde más o menos dos cuadras cruzando la carretera hacia un bosque. Yo soy el único que tiene una cerca por allí. Pasó junto a tres casas, entró por mi portón, y allí venía. Yo salí corriendo y dije: “Esa zarigüeya tiene rabia”.
Habíamos estado hablando acerca de una jovencita de color que dio a luz un niño ilegítimo, lo envolvió en una cobija, y lo asfixió, y le pidió a un taxi que la llevara al río, y ella se detuvo allí y arrojó el bulto al río. Y el taxista lo reportó, y los guardas de vida vinieron… la guardia costera, mejor dicho, y recogieron el bulto. Era un bebé muerto. Una jovencita muy bonita, y su fotografía está en el periódico.
Y yo dije: “Ella no era una madre. Ella no era digna de que la llamaran madre. Hay algo sagrado en ser madre. Ella es simplemente una mujer que tuvo un bebé. Una madre quiere decir amor”.
41 Hay tantas mujeres hoy que tienen hijos que no se merecen el nombre de madre. Así que entonces, ella tomó a ese bebé y lo arrojó al río. Y cuando yo vi a esta zarigüeya llegar, dije: “Esa zarigüeya tiene rabia. Salí corriendo y la detuve”. El señor Wood, él era un Testigo de Jehová. Su hijo, él tampoco creía en las reuniones. Y él trajo a su hijo a una reunión, tenía una pierna lisiada, y el Señor discernió al muchacho y su pierna está perfectamente normal y derecha. Él fue salvo y lleno con el Espíritu Santo. Su esposa es veterinaria. Ellos renunciaron… Él era contratista, renunció a su negocio y se mudó al lado de mi casa, de Kentucky.
42 Y él había estado rastrillando allí en el jardín. Yo fui y agarré el rastrillo y lo puse sobre la zarigüeya. Gene y Leo salieron conmigo. Yo dije: (eran como las diez de la mañana, era un verano muy caluroso), dije: “La zarigüeya tiene rabia”. Dije: “Supongo…” Pues una zarigüeya no transita de día; si alguien conoce acerca de la vida animal, una zarigüeya merodea de noche. Y dije: “La… yo las cacé por años. Y dije: ”Ellas no se mueven hasta que el sol se pone“. Dije: ”Algo anda mal con ella“. Y cuando resultó que miré, su hombro izquierdo había sido mordido por los perros, o golpeado por un carro; estaba hinchado muchas veces más de su tamaño. Y miren, puede que esto suene un poco mal para el estómago, pero estaba llena de moscas y tenía gusanos arrastrándose por todo su hombro.
“Pues”, yo dije: “La pobrecita está muriendo. Y ella estaba fuera de sí”. Y cuando la estuve sujetando con el rastrillo, resultó que miré, y nueve pequeños, pequeñas crías, como de dos o tres pulgada de largo… La zarigüeya y el canguro son el único animal que tienen una bolsa en la que cargan a sus crías.
43 Y cuando puse este rastrillo sobre ella, ella lo estaba mordiendo. Es muy raro para una zarigüeya, porque ellas, hacen lo que llaman: haciéndose la zarigüeya: se quedan acostadas. Pero ella lo estaba mordiendo y esa es la razón que pensé que ella tenía rabia. Y cuando yo vi esos nueve pequeños bebés zarigüeyas, “oh”, yo dije: “Ella es una madre”. Dije: “Gene, tú y Leo vengan acá. Quiero enseñarles una mejor lección”. Dije: “Esta madre zarigüeya es mucho más madre que aquella mujer que ahogó a su bebé”. Dije: “Este animal, a ella no le quedan treinta minutos de vida. Ella no puede vivir así. Ella está muriendo. Pero ella pasará esos treinta minutos luchando por sus bebés. Porque ella es una madre, una verdadera madre. Ella los ama”.
44 Y entonces, en ese momento, la Sra. Wood y el Sr. Wood llegaron. Ellos nos vieron allí afuera en el jardín. Y la Sra. Wood dijo: “Bueno, ¿qué le parece, hermano Branham?” Ella dijo: “Esas zarigüeyitas”. Y ella dijo: “¿Qué va hacer Ud. al respecto?”
Yo dije: “No sé”.
Ella dijo: “Bueno, mátela”.
“Oh”, yo dije: “No puedo matarla”.
“Oh”, ella dijo: “Mate a la madre y agarre a esos pequeñitos, ellos tienen una boca redonda”. Dijo: “Ellos nunca podrían amamantarse. Agárrelos y tírelos al suelo y mátelos rápidamente, y sáquelos de su miseria”. Ella es veterinaria, y esa era la cosa más humana por hacer. Sólo arrójelos al suelo y mátelos rápidamente, y entonces todo habría terminado“.
Yo dije: “Hermana Wood, sé que Ud. tiene razón, pero yo sencillamente no puedo hacerlo”.
Ella dijo: “Bueno, deje que Banks lo haga”. (Ese es su esposo).
Yo dije: “No, yo no quiero que él lo haga”.
Leo y Gene, aquí, ellos me miraron, y pensaron: “¿Qué va él a hacer?”
“Pues”, ella dijo: “¿Por qué no va Ud. adentro y trae una de sus escopetas y la mata entonces?” Dijo: “Ud. es un cazador. ¿Por qué no va y la mata?”
Yo dije: “Yo soy un cazador, pero no soy un asesino”. Dije: “No la puedo matar”.
Dijo: “Bueno, ¿qué va Ud. a hacer?”
Yo dije: “No sé”.
45 Y la observé luchando por esos pequeños bebés. Y cuando levanté ese rastrillo, ¿saben Uds. lo que hizo? Arrastrando esa sola pata, ella fue lo más rápido que podía ir, y llegó enfrente de los escalones de mi casa y allí se desmayó. Y esas pequeñas zarigüeyas, cuando ella se desmayó,… por supuesto eso hizo que ese cordón se soltara y ella pudo… ellas salieron de la bolsa, y esas nueve pequeñas zarigüeyas tratando de amamantarse de ella. Eso es todo lo que sabían hacer.
Y la Sra. Wood dijo: “Billy, ¿me quiere decir que Ud. va dejar que esas pequeñas zarigüeyas mueran de esa manera tan horrible?” Dijo: “Ella está muerta. Y ¿va Ud. a dejar que esas pequeñas zarigüeyas beban esa leche vieja así de ella y que mueran de esa manera tan horrible?” Dijo: “Hermano Branham, eso es cruel”.
Yo dije: “Puede que sea Sra. Wood, pero yo no tengo ese corazón como para matarla”.
Yo agarré y empujé a la zarigüeya. Apenas se podía ver que ella todavía estaba viva. Dije: “Ella está viva”.
46 Bueno, ella se quedó allí en ese sol caliente. Alguien llegó, y Gene y Leo se fueron. La vieja zarigüeya se quedó allí todo el día. Vino la noche, y el Sr. Wood llegó y dijo: “Ahora, Billy, tú has estado ocupado todo el día, tengo que sacarte un ratito para que puedas relajarte”.
Yo dije: “Muy bien, hermano Wood”.
Esa noche salimos e íbamos paseando, yendo por la carretera, y yo me detuve rápidamente. Un pequeño cachorro estaba en la carretera. Y yo recogí al animalito, y éste estaba tan lleno de sarna y piojos, que me estaban corriendo por todos mis brazos. Lo traje al carro, y Meda dijo (mi esposa) dijo: “Billy, tú no irás a recoger a ese perrito sarnoso”. Yo dije: “Sí, él es sólo un bebé. Él tiene derecho a vivir”.
Dijo: “¿Qué vas a hacer con él?”
Yo dije: “Bueno, lo voy a llevar a casa. Alguien lo abandonó. Es una vergüenza”.
47 Yo me llevé el animalito a casa, lo lavé, y oré por él; es uno de los perros Collie más finos que Uds. hayan visto. ¿Ven? Uds. no tienen que hacer eso: matarlos.
Y a las once cuando llegamos, ahí estaba tirada la madre zarigüeya. El roció le había caído, los pequeñitos todavía estaban amamantándose.
El Sr. Wood dijo: “Billy, mira eso. Tú bien sabes, hermano, que si esa zarigüeya se fuera a mover, se hubiera movido cuando oscureció”.
Yo dije: “Lo sé, hermano Wood, pero no puedo matarla”.
48 Así que como a las doce, Billy Paul, mi hijo, había estado pescando. Entonces él llegó, y la vieja zarigüeya aún estaba allí. La mañana siguiente como a las seis, yo me levanté, miré por la rejilla para ver si había alguien allí afuera. No había nadie allí, entonces pensé: “Creo que saldré para encargarme de mi zarigüeya”. Pensé en ella toda la noche cuando nos despertábamos. Yo salí y miré. Allí estaba. Dije: “Bueno, me imagino que la pobrecita está muerta”. Y salí y la empujé así con mi pie, y ella no se movió, esas pequeñas zarigüeyas aún estaban allí.
Y en ese momento escuché la puerta cerrarse y mi pequeña Rebeca, una niñita muy espiritual, vio su primera visión recientemente. Y yo creo que el Espíritu de Dios está sobre la niña. Ella salió y dijo: “Papi, ¿está muerta esa zarigüeya?”
Yo dije: “No sé cariño”.
Ella dijo: “Papi, ¿qué vas a hacer con esa zarigüeya?”
Yo dije:“ Cariño, yo no sé”.
Ella dijo: “Papi, ella es una verdadera madre, ¿no es así?”
Yo dije: “Seguro que sí, cariño. Pero yo…”
Ella dijo: “¿Vas a dejar que sufra, papi?”
Yo dije: “Mira, cariño. Tú no deberías estar levantada. Entra a la casa con mamá”.
Y así que traté que se fuera del porche. Empujé un poquito a la zarigüeya con el pie. Vi que ella movió su pata un poquito, y pensé: “Bueno, ella todavía está tendida allí, sin duda que sufriendo”.
49 Bueno, entré al estudio, al lado, y me senté, puse mis manos arriba así, y comencé a frotarme la cabeza. Pensé: “No sé qué hacer con esa zarigüeya. Tal vez, quizás… No quiero que la maten, porque ella es una madre, pero no sé qué hacer con ella”.
Estaba frotando mi cabeza así, y Algo dijo: “Yo pensé que tu habías predicado acerca de ella ayer. Tú dijiste que ella era una verdadera madre. Y tú sacaste un tema de ella”.
Yo dije: “Verdaderamente hice eso”.
Y dijo: “Bueno, como una madre muriendo, como una verdadera dama, ella ha permanecido frente a tu puerta por veinticuatro horas esperando su turno para que se ore por ella”.
Yo dije: “Bueno, yo no…” Pensé: “¿Qué pasa conmigo? ¿Estoy hablando solo?” Pensé: “¿Con quién estaba yo hablando? Pues”, pensé: “Ese debe haber sido Dios”.
50 Bueno, abrí la puerta y salí. Sacudí mi cabeza, y pensé: “Pues, yo estaba hablando con Alguien, y Alguien estaba hablando conmigo, pero no hay nadie aquí”.
51 Ahora, se pueden imaginar cómo se sienten. Y salí afuera, y la vieja zarigüeya… Yo dije: “Padre Celestial, yo sé que Tú diriges a la gente, pero los animales también son Tuyos. Un día Tú hablaste a través de una mula. Tú conoces cada gorrión que cae en la calle. Y si Tú, oh Dios, enviaste a esa pobre zarigüeya ignorante, un animal allá, y los perros la mordieron toda para que yo pudiera orar por ella, y yo no lo sabía; perdóname Señor, por no entender”. Yo dije: “Si ella es una madre para que se ore por ella, junto con estos pequeñitos, de manera que ella pueda criar a sus bebecitos, y si Tu amor… su amor de animal te ha tocado a Ti, y Tú enviaste a ese animal mudo, el cual no tiene alma… Si Tú enviaste a esa zarigüeya aquí para que se orase por ella, yo te pido, oh Señor Dios, permite que se haga Tu voluntad y sana a la zarigüeya”.
Ahora, esto es sorprendente. Pero cuando terminé de orar y levanté la mirada, esa zarigüeya estaba parada sobre sus pies. Ella tenía a sus pequeñas zarigüeyas todas reunidas; esa cola se movió de lado, y caminó con esa pata lisiada tan derecha como pudo hasta el portón. La pequeña Becky estaba parada allí. Yo puse mi brazo alrededor de ella. La zarigüeya miró hacia atrás como para decir: “Gracias, señor”. Y se fue directo por la carretera con sus bebés hacia el bosque.
52 Dios en el cielo sabe que esa es la verdad. Eso fue impreso alrededor del mundo. Y es la verdad. Los periódicos lo publicaron, los Hombres de negocios lo publicaron. ¿Por qué? Fue Dios. Él sabe. Y si esa vieja… Si Dios pudo guiar a esa Zarigüeya hasta allá para que se orase por ella por causa de que ella ama a sus bebés, ¿cuánto más responderá Él la oración por Ud. que es Su hijo?
Es amor, hermano; el truco es el amor. El amor es lo que lo hace. Es algo valiente que da el paso al frente. Dios quiere que Ud. tome amor y sea valiente con ello, no amor y guardarlo para sí mismo. Despliegue su amor. Demuestre su amor. Muéstreme su fe por medio de sus obras. Allí lo tienen. Demuestre que Ud. ama a Dios.
53 Quisiera decir esto ya para terminar. Esta gran historia de… Muchos de Uds. hombres y mujeres aquí más o menos de mi edad, la recuerdan: solía estar en los libros de la escuela. Se olvida tan rápido. Esa fue la historia de un gran héroe en Suiza. Mencionen su nombre y la gente suiza lloraría ahora mismo, allá en las montañas: Arnold Von Winkelried. Muchos de Uds. lo recuerdan a él en sus libros de la escuela.
Un día cuando Suiza estaba acorralada, su pequeña economía estaba en peligro. Los invasores, hace como cuatrocientos años. Llegaron allí como un enjambre de abejas. Y ellos agarraron sus pequeñas hoces de mano, y guadañas, y piedras, y lo que pudieron para ir al valle a defender sus hogares. Y ahí venía ese ejército marchando, como una pared de ladrillos, armados con lanzas, bien entrenados, cada hombre marchando sin perder el paso. Y acá estaban parados estos pobres suizos acorralados. No había nada que ellos pudieran hacer. Estaban absolutamente desesperados e indefensos. Con todos aquellos bien entrenados, (eran excedidos por los millares), eran como una pared de ladrillos, avanzando. ¿Qué podían ellos hacer?
54 Finalmente, un solo hombre, por amor a su país, Arnold Von Winkelried, dio un paso al frente. Él dijo: “Hombres de Suiza, este día yo voy a dar mi vida por Suiza. Y este día yo salvaré a Suiza”.
Sus compañeros le dijeron: “Arnold Von Winkelried, ¿qué harás?”
Él dijo: “Allá detrás de la colina hay un pequeño hogar blanco, tres hijos preciosos y una esposa. Ellos no están esperando y orando para que yo regrese. Pero yo no los volveré a ver en esta tierra”. Él dijo: “Porque, este día, yo debo salvar a Suiza”.
Dijeron: “¿Qué harás?”
Él dijo: “Síganme y peleen con lo que tengan y hagan lo mejor que puedan”.
Él arrojó al suelo el arma que tenía en la mano y salió hacia… Primero miró alrededor y encontró lo más grueso de esas lanzas. Él corrió hacia ellas con las manos levantadas, gritando: “Abran paso para la libertad. Abran paso para la libertad”.
55 Y mientras corría (muchos de Uds. conocen la historia) y mientras corría hacia ellas, aproximadamente cien lanzas apuntaron para atraparlo con la punta de esas lanzas. Y cuando él llegó cerca de ellos, agarró una brazada de ellas, y las clavó en su pecho y murió. Tal despliegue de heroísmo y amor por su país, puso en fuga a ese gran ejército, y esos suizos vinieron con garrotas y echaron a ese ejército fuera de su país, y desde entonces nunca han tenido una guerra. Ese despliegue rara vez ha sido igualado, rara vez ha existido.
El año pasado, donde si el Señor lo permite estaré en las próximas semanas, allá en Suiza otra vez, sólo mencionen su nombre y observen a la gente llorar allá en las montañas. Ellos saben que sus bosques tan finos y su seguridad hoy en día, fue porque un solo hombre los amó a ellos. Y desplegó su amor.
56 Ese fue el acto de un gran héroe. Pero, oh, eso no fue nada, amigo. Un día cuando la raza de Adán estaba toda arrinconada. Los hijos de Adán; Dios les había enviado leyes y profetas, y ellos no la guardaron; no los quisieron escuchar. Y ellos estaban todos arrinconados con enfermedades, y supersticiones, y duda, y temores. Hubo Uno que salió del Cielo, el Hijo de Dios. Él dijo: “Voy a ir a la tierra para dar Mi vida por la raza caída de Adán”.
“De tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito”. Y cuando Él vino a la tierra, Él miró alrededor y vio en dónde estaba el mayor temor del hombre. El más grande de sus temores era la muerte. El hombre, entretanto que él está sano y bien, él puede blasfemar y andar de mujeriego. Pero dejen que él llegue a la hora de su muerte. Allí estaba. Y Él encontró lo más grueso de las lanzas, y se abalanzó a la muerte y dio Su vida como un sacrificio, desplegando así el amor de Dios por la raza caída de Adán.
57 ¿Qué dejó Él para nosotros los predicadores? Él dijo: “Vaya a Jerusalén y esperen allí hasta que sean investidos con poder de lo Alto. Y cuando el Espíritu Santo haya venido sobre Uds., Uds. me serán testigos, tanto en Jerusalén, Judea, Samaria, Saskatoon, y hasta lo último de la tierra”. Y con el arma que Él nos ha dejado, Él nos dijo que le diéramos a la enfermedad y al pecado, y que éstas señales seguirán a los que creen.
Hombres y mujeres, es hora de que tomemos el arma que nuestro Héroe del amor de Dios nos ha dejado, y que salgamos allá afuera y peleemos contra la ignorancia, y las supersticiones, y la formalidad, y que derribemos los murros del enemigo y despleguemos ese amor verdadero y valiente en que creemos, Dios y Su Palabra, a tal grado que la enfermedad sea sanada, y los demonios sean derrotados, y los ciegos vean, y los sordos oigan. Dios me ayude a hacerlo mientras que me quede aliento en el cuerpo.
58 Desplegar el amor que yo siento por el Hombre que murió por mí. Que Uds. hagan lo mismo, mientras inclinamos nuestros rostros un momento para orar.
Señor Jesús, no hay amor como el amor de Dios. No pudiera haber nada que pueda alguna vez igualarlo. Cuando estábamos impotentes y sin esperanza, Tú moriste en nuestro lugar. “De tal manera nos amó Dios que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que crea en Él no se pierda, mas tenga Vida Eterna”.
Yo te pido que Tu gracia Divina y la Presencia del Espíritu Santo… Como dijo Arnold Von Winkelried (el héroe de Suiza): “Peleen con lo que tengan”. Ahora, Señor, Tú no nos has dado palos y piedras para pelear, sino el bendito Espíritu Santo. En la mansedumbre y bondad de Cristo, en el poder de Su resurrección, con Su Ser aquí con nosotros ahora, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, para reducir a nada las cosas del mundo, y que Dios instaure Su Reino eterno… Concede, Señor, esta noche, que estas cosas puedan ser manifestadas en nuestra presencia. Lo rogamos en el Nombre precioso de Jesús. Amén.
59 Ahora, mientras ustedes miran hacia acá. Una cosa es hablar de algo, y otra cosa es hacer algo. Un hombre puede decir cualquier cosa que él desee, si él quiere mentir al respecto, y simplemente hablar. Pero cuando Dios habla, Dios confirma lo que Él dice. Dios hace real las cosas de las que Él habla.
Ahora, como acabo de decir hace unos momentos, Jesucristo el Hijo de Dios… Algunos de ustedes metodistas, bautistas, presbiterianos, pentecostales, nazarenos, Peregrinos de Santidad, católicos. Todos Uds. son distintos, están mesclados aquí en este grupito de gente esta noche. No importa qué tan pequeño Ud. sea, Ud. tiene derecho al Evangelio. Ud. tiene derecho a Él. Yo no condeno ninguna iglesia, ninguna denominación. Yo los amo a todos. Pero, hermano, alguien está en lo correcto, y alguien está errado. Depende de Dios hablar.
60 Estamos en el tiempo del fin. Uds. saben eso. Hay una bomba atómica allá en Rusia con el nombre de Uds. en ella, aquí en Saskatoon; Uds. saben eso. También lo sabe el resto del mundo. Un día de éstos habrá aniquilación. Uds. saben que no está muy lejos. Es sólo la mano de Dios deteniéndola. ¿Qué va a suceder? ¿Qué dijo nuestro presidente la otra noche? Nosotros queremos mantenernos fuertes, hacerle saber a nuestro agresor que cuando él deje caer una bomba él se va a destruir a sí mismo, también. Seguro, aviones y grandes tanques, y grandes hangares allá con armas apuntadas hacia el mundo entero en todas partes. La única cosa es soltar una sola, y eso es todo lo que se requiere. Luego algo va a suceder.
Con razón… Déjenme preguntarles algo. Antes de cada empalme del tiempo… Miren el mundo antediluviano. Todo en el principio, era todo Dios. Se esparció a través de la adoración religiosa. Caín, tan religioso como lo fue Abel. Así fue bajando hasta que todo se volvió frio y formal por bastante tiempo. Los científicos y edificios, y lo demás. De repente, ¿qué sucedió? Apareció un profeta, entró lo sobrenatural, ahí vino un mensaje, y el mundo fue destruido.
61 Tráiganlo así a través del tiempo… Ud. dice: “¿Un profeta, antes…?” Sí, señor. Enoc, Noé, el arca, señales, ángeles aparecieron. Dios siempre lo hace. Ahora, escuchen.
Y así como ÉL sacó a Israel cuatrocientos años—mucho más tiempo del que nosotros tenemos como nación—cuatrocientos años, e ignorancia, allá en Egipto. ¿Qué sucedió? Todo estaba simplemente frío y formal. “Los días de los milagros han pasado”, y todo, la iglesia está creyendo eso. De repente se levantó un profeta, apareció un Ángel en una zarza ardiendo; salieron señales y maravillas, y Dios sacó a Israel y destruyó a Egipto.
62 Luego ella se enfrió otra vez, a través de los años. Después de un tiempo, era casi el tiempo para que Jesús naciera. Y ¿qué sucedió? Se levantó un profeta; Juan el Bautista. Señales y maravillas empezaron a aparecer. El Hijo de Dios fue crucificado. Ella se enfrió.
Pasamos por un espacio de tiempo ahora. ¿Qué es? Está en el tiempo del fin otra vez. ¿Qué ha sucedido? Profetas están apareciendo. Señales y maravillas están aconteciendo; nunca se supo de ello en el mundo. Nunca había sucedido en dos mil años, las cosas que han ocurrido aquí en Saskatoon. Correcto. Dos mil años desde que eso ha sucedido. Señales y maravillas, mensajes saliendo; Billy Graham, Oral Roberts, grandes hombres, predicando duro por todas partes.
63 Y América se sienta con sus brazos cruzados, y el resto del mundo die: “Uds. montón de fanáticos”. Los periódicos publicando los artículos más sucios que ellos pueden obtener, Dios mostrando señales y maravillas, exactamente. Él dijo: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Él hará la mismísima… “Él que cree en Mí, las obras que Yo hago él también las hará. Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. Las cosas… Esta vida que Yo vivo, las cosas que Yo hago, hacen la misma cosa. Esas señales son manifestadas, y la gente se queda sentada y dice: “Yo soy presbiteriano. Yo soy pentecostal”. Pero, hermano, ¿es Ud. un cristiano? ¿Está Ud. listo para encararlo? Esa es la cosa.
64 Yo soy su hermano y les amo. Una porción del sustento de Uds. me fue dada hace rato, para mi sustento. Y yo realmente sería un canalla si me parara en este púlpito y rehusara declarar el consejo de Dios o si les dijera algo errado. Pero como uno que ama su alma, y como uno que ama su ser, yo les digo a Uds. que Jesucristo es absolutamente el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él se levantó de los muertos y está vivo en esta noche, aquí mismo en este edificio ahora.
Bueno, Ud. dice: “Yo no lo veo a Él”. Nosotros hablamos acerca de esta luz. Cuando Ella apareció, muchos de Uds. la han visto. Está en Washington, D.C. Patentada como el único Ser sobrenatural jamás fotografiado. Uds. conocen la historia al respecto. Ha ido alrededor del mundo a través de los periódicos. ¿Qué fue? Es el mismo Ángel de Dios que guió a los hijos de Israel.
“Ud. dice: ”Jesús…“ Sí, señor. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos… Ahora, observen sólo un momento, antes de que comencemos.
65 ¿Quién fue, lectores, eruditos de la Biblia? ¿Quién fue el que sacó a los hijos de Israel de Egipto? Fue el Ángel del pacto; ¿es correcto eso? ¿Quién es el Ángel del pacto? Jesucristo. Él era una Columna de Fuego. Él estuvo aquí en la tierra. Él dijo: “Yo vine de Dios, y voy a Dios”. Él vino aquí y se manifestó en carne. Cuando Él regresó…
Ud. dice “¿Él volvió a una Luz otra vez?” Claro que sí. Así dice la Biblia. “¿Verdad?” Lea donde Pablo iba camino a Damasco y una Luz que se apareció ante él le oscureció incluso los ojos. Los que estaban parados allí nunca la vieron. Pero Pablo la vio. ¿Ud. cree que Pablo la vio? Aquellos que estaban parados a su lado no la vieron. Pero Pablo sí. Incluso le cegó los ojos. Él estuvo ciego por varios días.
Él dijo: “¿Quién eres Tú, Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”.
¿Dice eso la Biblia? Entonces si Él se la levantado de entre los muertos, aquí está su fotografía, científicamente, que Él es el mismo. Aquí están Sus obras manifestando que Él es el mismo. Pero la razón que Uds. lo están mirando, es porque una persona educada como yo les está trayendo el mensaje a Uds. No miren al mensajero; miren el mensaje del que yo estoy hablando.
66 Ahora, Cristo está aquí. Y yo les declaro a Uds…. “Él ha resucitado de entre los muertos”. Él les ama. Él desea su alma. Él quiere salvarlos. Él quiere hacerlos feliz a Uds. Él quiere llevarlos a la gloria. Él sólo puede hacerlo si Uds. se lo permiten. Él no puede hacerlo en contra de su voluntad.
Así que ahora, si Él ha resucitado de entre los muertos… Y una mujer que… Normalmente yo hago subir la gente a la plataforma, una por una. Uds. me han visto hacer eso. El señor lo ha cambiado, aquí mismo en Saskatoon. Esto ha funcionado; funcionará esta noche. No hay una persona en este edificio a quien yo conozca, que conozca por… Sí, perdónenme, realmente vi a la hermana Sothmann, y la hermana Norman, al hermano Norman sentados justo allí. Esos son todos los que conozco. ¿Cuántos aquí saben que yo no los conozco? Levanten sus manos, así, que Uds. saben que yo no los conozco. Levanten sus manos, sea quien sea, en cualquier parte.
67 Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y si Él estuviera parado aquí con este traje puesto que Él me dio, y Ud. dijera: “Señor, la Biblia dice que Tú eres un Sumo Sacerdote que pudieras ser tocado por el sentir de mis debilidades”. ¿Cree Ud. que pudiera tocar Su manto, como lo hizo la mujer, y que Él se voltearía y le diría lo que Ud. hizo? ¿Ud. cree que Él podría hacer eso si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Claro que sí, si Él es el mismo.
El ciego Bartimeo, quien clamó frente a la puerta: Jesús no podía oír su clamor, pero Él sintió su clamor, y Él se dio vuelta para ver lo que era. Mire a través de la Biblia y vea si no es así. Miren la mujer en el pozo, cómo Él le dijo a ella acerca de sus maridos; y ellos dijeron que esa era la señal del Mesías. ¿Cuántos saben que los samaritanos sabían que esa era la señal del Mesías (levanten sus manos), porque Jesús supo lo que estaba mal con la mujer?
68 ¿Cuántos saben que los judíos sabían que esa era la señal del Mesías? Claro que sabían. Cuando Natanael fue y buscó a… Felipe buscó a Natanael y Natanael vino, y Jesús dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cuándo me conociste, Rabí?”
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Un testigo, allí mismo, por medio de los judíos. Pero por supuesto, los ortodoxos, almidonados, esos miembros de las grandes iglesias, ellos dijeron: “Ese es Beelzebub. Él es un adivino”.
Jesús dijo: “Si Uds. hablan eso en contra mía, les será perdonado. Pero cuando el Espíritu Santo venga y haga la misma cosa, una sola palabra contra Él, jamás será perdonado ni en este siglo, ni en el siglo venidero”.
¿Ven cómo se ha vuelto la gente? Dios los tiene a ellos sobre un libre albedrío. Ellos pueden levantarse e irse. Ellos pueden hacer cualquier cosa que deseen. Pero el juicio está puesto delante de todos nosotros. Ahora, eso es verdad.
69 Ahora, si Cristo ha resucitado de entre los muertos, si Él viene aquí esta noche, y con un don Divino se va hasta esa audiencia allá, con la oración de Uds… Ud. órele a Dios. Diga: “Oh, Jesús, Sumo Sacerdote de mi confesión, que puedes ser tocado por el sentir de mis debilidades…”
Anoche les pedimos que oraran por alguien más. ¿Lo hizo Él? ¿Les dijo por quién estaba Ud. orando? Si es así, levanten sus manos, por todo el edificio, para los nuevos. ¿Cuántos estuvieron aquí anoche para ver eso suceder? Levanten la mano. Muy bien.
Ahora, esta noche, hagan lo que Uds. deseen. Ore por Ud. mismo u ore por otra persona. Sólo mire hacia Dios y diga: “Tu Biblia dice que Tú harías esta cosas. Ese hombre nos dice y eso está en la Biblia, las mismas cosas que Tú hiciste. Tú dijiste que estarías con nosotros y en nosotros. Y Él puso algunos en la iglesia para hacer ciertas cosas; profetas, maestros, evangelistas, pastores”.
70 Ahora, miren. Él me mostró a mí un cuadro y dijo que eran Uds. Cuando Él estuvo aquí anteriormente, Él dijo que estas cosas sucederían, que eso acontecería. Él no podía hacerlo en aquel entonces, pero Él conocería los mismísimos secretos de los corazones de la gente.
Hace diez años cuando estuve aquí, ¿Cuántos que todavía están aquí en esta noche recuerdan que yo dije que eso sucedería? Levanten la mano. ¿Ven? Allí lo tienen. Ahora, si eso fue de Dios, es la verdad. Si no fue de Dios, no es la verdad. ¿Cómo sabría yo que viviría para verlo? Por cuanto Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Y aquí está.
Ahora, si Él hace eso… Dios le dio a Moisés dos señales. Una de ellas estaba en su mano; una era otra señal para que fuera y la hiciera delante de Israel, y cada uno de ellos le creyó cuando él ejecutó esa señal una sola vez. ¿Es correcto eso? Ellos lo siguieron a él directo hasta el desierto.
71 Ahora, Cristo me envió para probarles a Uds. que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos. Y yo no quiero que Uds. me sigan a mí; yo quiero que Uds. sigan al Espíritu Santo. Él es el líder que los llevará a la tierra prometida, tan cierto como que yo estoy aquí. Él lo hará. Ahora, Uds. crean.
Miren hacia acá. Comencemos por acá. Alguien en esta localidad, aquí atrás, ore, y diga: “Dios, yo estoy necesitado. Y quiero…” Ahora, alguien sin una tarjeta de oración… Permitan que aquellos que tienen tarjetas de oración, nosotros vamos a llamarlos y orar por ellos aquí en la plataforma. Alguien sin una tarjeta de oración, diga: “Señor, estoy necesitado. Voy a pedirte algo, Señor. Yo escuché al hermano Branham predicar esto varias veces. Voy a pedirte que me permitas, esta noche, poder tocarte. Yo no estoy mirando a ese predicador. Estoy mirándote a Ti. Y voy a pedirte, Padre, que me permitas tocarte. Y si Tú dejas que el hermano Branham se voltee y me diga lo que yo te he pedido en oración, entonces yo sabré que serás Tú”.
72 Allí lo tienen. Ese es un reto para la Biblia. ¿Cuántos de Uds. quiere tomar mi lugar? Si Uds. lo dudan, suban aquí, y permítanme verles hacerlo. La plataforma está disponible. Suban y háganlo. Cierto. Yo reté a los mahometanos; he retado a los hechiceros. Nunca he visto una ocasión en que Dios no se haya movido. Él lo hará en esta noche. Yo le creo. Yo le amo. El temor al fracaso se ha ido de mí, porque yo lo amo; yo confío en Él; yo le creo, y sé que Él lo hará. Ahora, Uds. oren.
Quiero que hagan algo: Si Dios lo hace al menos para dos o tres personas aquí en alguna parte del edificio, ¿cada uno de ustedes dirá: “Yo creeré que Dios ciertamente ha resucitado de entre los muertos y Él está aquí para darme, aquí mismo en este edificio en esta noche, lo que yo quiero?” ¿Lo harán Uds.? Levanten la mano si lo harán. Maravilloso. Dios bendiga sus corazones.
73 Yo tengo que pararme en la eternidad sin fin junto con Uds. Ahora, oren. Sólo estén orando. No hay nada… Yo no puedo controlar esto. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿qué de mí?” Yo no sé. Es lo que Dios tenga para decirme. Pero esa es la señal que Él dijo que estaría aquí en los últimos días. Mientras que yo miro y observo. Y todos tan reverentes como puedan serlo ahora; Uds. están en la Presencia de Cristo.
Dice: “¿Qué está Ud. haciendo, hermano Branham? Sólo estoy haciendo la misma cosa que nuestro Señor hizo cuando Él se paró allá mirando para ver quién lo había tocado. Gente lo está tocando a Él. Ahora, Él tiene que hablarme a mí.
Ahora, levanten la cabeza sólo un momento. Ahora, esta Luz que está en la fotografía, está colgando justo aquí y un hombre está sentado en una silla de ruedas allí, algo así, por acá al final. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señor, allí al final? ¿Tiene una? Bueno, guárdela en su bolsillo. Eso está bien.
Ud. está orando, de todos modos. Ud. está orando para que yo le diga algo a Ud., le está orando a Dios. Yo no lo conozco. Nunca le había visto. Pero si Dios me revela a mí igual como Él le reveló a Natanael, dónde él estaba, o lo que él había hecho, o de donde él había venido, o algo al respeto, lo cual Ud. sabe que yo no sé, ¿Le creerá Ud. a Él con todo su corazón? ¿Lo hará? ¿El resto de Uds. creerá en Él con todo su corazón?
74 Ahora, yo veo al hombre en… Su problema está en la espalda y en su columna. Así es. Y él no es de esta ciudad. Él ha venido desde muy lejos. Y él vino del oeste, viniendo al este. Él llegó a una parte donde hay un lugar bien grande donde los caballos tienen mucho… Es una estampida, en Calgary de donde él vino. Y el nombre del hombre es Earl. Eso es correcto. ¿Ud. cree ahora con todo su corazón que Jesucristo, el Hijo de Dios, le sanará y le hará estar bien? ¿Ud. lo acepta y cree que Él le sanará? Muy bien. Puede irse a casa y ser sanado.
Ahora, yo reto al resto de Uds. a que hagan lo mismo. ¿Creerán Uds. acá en esta sección? Alguien aquí crea con todo su corazón. Que Dios lo conceda. Dios sabe que yo no estoy… Este no es un espectáculo de cabaret. Tampoco es alguna especie de espectáculo. Es Jesucristo haciendo que Uds. estén quietos, de manera que Él pueda desplegar Su poder para hacerles saber a Uds. que yo he dicho la verdad. No se muevan. Manténganse en silencio si pueden.
75 Aquí está. Una mujercita sentada allá atrás de este lado aquí. Ella tiene puesto un sombrero negro. Ella está orando por alguien, el cual es su hermano. Y el hermano es un alcohólico. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Allá bien atrás con el sombrerito negro puesto. Sí, señor. Él tiene que tomar pastillas para dormir en la noche. Eso es correcto. Y él está… Otra cosa, él fue cristiano una vez, y está descarriado, siendo que veo una sombra oscura sobre el hombre. Eso es correcto. Ahora, ¿Cree Ud.? ¿Ud. cree que Dios contestará su oración? Que Él lo conceda es mi oración sincera.
Yo no la conozco a Ud., ¿verdad, señora? Yo no la conozco a Ud., ¿verdad? Nunca la había visto en mi vida. Si eso es correcto, mueva sus manos así. ¿Fue todo eso la verdad? Allí lo tienen. Ahora, Uds. crean.
76 ¿Qué tal en esta fila, aquí? ¿Qué piensan todos Uds.? Alguien allí ore. Y sean sinceros. Miren a Cristo. Crean que Él ha resucitado de entre los muertos. Ahora, vengan reverentemente. Uds. tienen que venir ante un don. La mujer tocó Su manto; ella fue sanada. Pero el romano que puso un trapo alrededor de Su cabeza y lo golpeó a Él en la cabeza y dijo: “Ahora, si Tú puedes profetizar, dinos quién te golpeó”. Él no sintió nada. Ud. tiene que venir reverentemente, creerle a Él, no sólo tratando de experimentar, pero Ud. tiene que creer.
Esa damita, sentada allí al final. Ella está orando por su esposo. El esposo tiene un tumor, problema del riñón, un problema de los intestinos. Los doctores lo han desahuciado. Eso es correcto. ¿Ud. cree que Dios lo sanará? ¿Ud. lo aceptará? Si es así, levante su mano así: “Yo lo aceptaré”. Muy bien. Dios lo conceda a Ud., hermana.
77 ¿Qué del balcón acá? Todos Uds. No están inmunes a ello. Cada uno de Uds. ore y pídale a Dios algo, allá en el balcón. ¿Cuántos son esos? ¿Todavía son tres? Muy bien. Tengamos otro del balcón. Oren, crean.
Bendito sea el Señor. Hay una damita con su rostro inclinado. Puede levantar la cabeza, ahora, si es tan amable. Ud. estaba orando por alguien. Una damita está usando lentes y tienen puesto un sombrero rosado. Ud. estaba orando por alguien, un ser querido que es un paciente mental. La mujer que se puso la mano en el rostro, allí. Eso es cierto, ¿no es así, señora? ¿No estaba Ud. orando por eso? Si es cierto, levante su mano. Si Ud. cree, su hermano puede ser sano. ¿Ud. lo cree con todo su corazón?
Ahora, ¿cómo sé yo por lo que Ud. estaba orando? El Dios que puede escuchar una oración, puede contestar la oración. Ahora, ¿creen Uds., todos Uds.? ¿Con todo su corazón?
78 ¿Dónde está el…? ¿Qué del bebé? Yo no veo nada sobre el bebé. Pero ¿quiénes son los padres del bebé, o quién tiene al bebé? ¿Ud., señora? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración por él? Muy bien. Siendo que sólo es un bebé, vamos a… Allí. Ud. sólo trajo al bebé quizás y lo puso allí. Si Dios me revela a mí qué está mal con ese bebé, ¿lo aceptará Ud.? ¿Ud. cree que Cristo será bondadoso con él entonces? Ahora, yo no sé, pudiera ser polio, pudiera haber sido debido a una fiebre; yo no sé nada acerca de él. Uds. saben que no sé. Pero si Dios me revela a mí cuál es el problema del bebé… Yo no pudiera sanarlo, porque no soy un sanador. Pero Dios conoce al bebé.
Si Jesús estuviera parado aquí mismo con este traje puesto, Él no pudiera sanar al bebé. Él ya lo ha hecho. Es la fe suya. Él está tratando de hacer esto para elevar su fe a creer que Él ya lo ha hecho. ¿Lo creerían Uds., papá y mamá?
79 Veo al bebé donde el doctor. El doctor mueve la cabeza. Él dijo que el bebé tiene cáncer, y está por todo su cuerpo, piernas y todo. Y él ha hecho… Él le dio al bebé cierto tiempo de vida, y el bebé ya ha vivido más del tiempo, pero él dice que el bebé debe de morir. Yo de alguna forma u otra… Veo a Fred Sothmann parado allí. Ud. lo conoce a él, o vive cerca de él, o algo así. Yo lo veo a él parado cerca de ese catre ahora mismo, en una visión. Eso correcto.
Yo reto la fe de Uds. a creerle a Jesucristo. En cualquier parte del edificio, yo lo reto. Sí, señor. Crea a Dios. ¿Lo hace Ud.? ¿No se da Ud. cuenta, amigo, que lo que Ud. está… Qué aquí mismo está Jesucristo, el Hijo de Dios? ¿Cómo pudiéramos quedarnos callados? ¿Cómo podemos fallar? ¿Cómo podemos quedarnos sentados, entumecidos, por decirlo así, por los afanes de la vida, o el temor? Eso debiera hacer que todo lisiado se ponga sobre sus pies. Eso debiera llevar a todo pecador al arrepentimiento. ¿Qué más puede hacer Dios? Nada sino aparecer en un cuerpo físico. Y entones las oraciones de Uds. serán demasiado tarde. ¿No se dan cuenta de eso? Inclinemos nuestros rostros por un momento.
80 Voy a preguntarles algo. Si Ud. ha sido un pecador, y no conoce a Cristo, y Ud. quiere que Él perdone sus pecados ahora, mientras que Él está aquí presente, levante sus manos y diga: “Hermano, Branham, recuérdeme ahora mismo en oración. Yo quiero aceptar a Cristo”. Dios le bendiga, señora. Eso es correcto. Para eso es que Cristo aparece, es para salvar almas. ¿Alguien más levantará su mano? Diga: “Yo ahora quiero aceptar a Cristo”. Dios le bendiga, señor.
Alguien más diga: “Hermano Branham, yo he ido a la iglesia, pero nunca vi la Biblia hecha real de esa manera”. Tiene que haber algo. Ud. sabe que algo está haciendo eso. Ahora, depende de lo que Ud. piense que es. Si Ud. quiere decir que es beelzebub, adelante. Eso quedará entre Ud. y Dios. Si Ud. cree que es Jesucristo, entonces Dios le recompensará por eso. Pero esa es la única manera en que Ud. alguna vez… Ud. será maldito por ello, o será bendecido por ello. Cualquiera de los dos que Ud. desee ser. Depende de Ud.
81 Pero si Ud. es solamente un miembro y nunca ha nacido de nuevo, ¿por qué no levanta sus manos a Cristo ahora mismo, y dice: “Acuérdate de mí, Señor. Yo ahora quiero que Tú te acuerdes de mí. Yo tengo necesidad de Ti en mi vida, y quiero que me recuerdes”. ¿Hay otro aparte de estos dos que han levantado sus manos? Yo sé que acabo de pasar por un llamamiento al altar. Dios lo bendiga, mi hermano de color, sentado aquí al final. Dios sea con Ud., hermano.
82 Escuchen. Un día había una vieja cruz subiendo el Golgotha, borrando las pisadas ensangrentadas del que la llevaba. Y Él cayó bajo la carga. Y Simón, un hombre de color, vino y levantó la cruz y lo ayudó a Él a cargarla. Él sabe, mi hermano, si Ud. ha estado andando a tientas en la oscuridad sin Dios. Él ha venido a Ud. en esta noche. Él recuerda que Ud. lo ayudó a Él a cargar la cruz. Él la cargó por Ud. Dios le bendiga y que vaya Ud. en paz, mi hermano.
Alguien más levante su mano y diga: “Hermano Branham, recuérdeme delante de Dios. Si bien yo sé hay algo en Ud., hombre, Ud. es sólo un hombre. Pero hay algo allí. Yo sé que no es Ud. Ud. ni siquiera es inteligente. Pues, Ud. no sabe ni siquiera… Ud. no tiene ni siquiera una educación de primaria. Pero algo ha sucedido, y yo sé que es así, y creo que es Dios cumpliendo Su Palabra”.
Aquí está científicamente. Aquí está en medio de Uds. La Biblia dice que estaría aquí. El mundo científico dice que es la verdad. Y el Espíritu Santo está aquí diciendo: “Yo estoy aquí. Yo estoy con Uds.”. Ahora, ¿qué va hacer Ud. al respecto? Todo depende de Ud. Yo tengo una noche más. ¿Levantará Ud. su mano, diciendo: “Recuérdeme?” Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios lo bendiga a Ud. allá atrás, mi hermano.
¿Alguien más dirá: “Dios, acuérdate de mí?” Mire, Ud. no me está levantando la mano a mí. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, mi hermano de color aquí. Dios te bendiga, niñito, sentado aquí, cariño. Alguien más ahora, levanten sus manos rápidamente, o diga: “Recuérdeme”.
83 Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿hace eso alguna diferencia, si yo levanto mi mano?” Claro que sí. Eso es tomar una decisión. Como he dicho muchas veces: Ud. no puede levantar su mano sin desafiar cada ley de la naturaleza. La gravedad mantiene sus manos abajo. Hay algo dentro de Ud. Dios bendiga a esa muchachita tan preciosa. Ella simplemente escuchó qué se dijo: “Levanten la mano”. Y ella levantó la suya. Dios bendiga a esta jovencita por acá.
Seguro, Ud. tiene algo sobrenatural dentro de Ud. Dios le bendiga, hermano. Vean, eso desafía la ley de la naturaleza, de la gravedad, la levanta y toma una decisión. Dios la bendiga allí atrás, mi hermana. Dice: “Sí, yo creo en Dios. El Dios que está dentro de mí dice: Levanta tus manos, Yo lo hago”. ¿Qué hace eso? Ud. ha pasado de muerte a vida cuando lo hace, si Ud. realmente es sincero.
84 Aquí mismo en la Presencia de Jesucristo, aquí mismo donde Él se está moviendo, obrando, pruebas infalibles de Su Ser aquí. Aquí está, de cualquier manera pudiera probarse que Él está aquí. La cosa siguiente que Uds. verán de Él, será Su cuerpo físico viniendo en gloria. Entonces el que es inmundo, sea inmundo todavía; el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. El tiempo habrá terminado.
¿Hay otro antes de que oremos? Dios bendiga a estos dos muchachitos aquí arriba, con sus manos alzadas. Dios te bendiga, cariño. Dios ciertamente te ve. Este muchachito sentado aquí abajo, el Señor te bendiga, cariño. Que Él te conceda el deseo de tu corazón y te haga un pequeño predicador para el mañana, si hay un mañana.
85 ¿Alguien más? Dios le bendiga, mi hermano, sentado acá mientras levanta sus manos a Cristo. Que Él le bendiga, y quite toda culpa de Ud., y le haga un verdadero siervo Suyo.
Ahora, oremos. Bendito Padre Celestial, esta noche hemos tardado bastante, predicado duro, contado estas cositas que han sucedido a lo largo del camino, y cómo es que muchos centenares de esas cosas pudiéramos pararnos aquí hasta la mañana, y luego hasta la noche otra vez, hablando de lo que Tú has hecho, y luego no contaríamos ni aún la mitad de lo que yo mismo te he visto a Ti hacer. Oh, Tú eres tan real, eres más que la misma vida.
Y ahora, estas personas han levantado las manos, Señor, para indicar que ellos creen que Tú eres el Hijo de Dios, que Tú estás aquí en estos últimos días, y que el sol se está ocultando. Y la Biblia dice que habrá Luz en el atardecer. La Luz del Evangelio ha llegado.
86 Y yo ruego, Padre, que Tú los bendigas. Hay hombres jóvenes, hombres ancianos, tanto el indio, el hombre de color, como el anglosajón, los niñitos, todos, mantenlos a todos en Tu bendita Presencia, Señor. Llena sus corazones con tal amor por Ti, que el mundo no pueda apartarlos más de Ti. Concédelo, Señor.
Tómalos bajo Tu cuidado, y dales el bautismo del Espíritu Santo. Arma sus almas con amor y que ellos vayan y ganen a otros para Cristo, incluso a los niñitos en sus escuelas, el anciano en su trabajo, dondequiera que sea, o cortando el césped en su jardín al lado de su vecino. Oh Dios, yo te ruego que Tú los ayudes, a cada uno. Ellos son regalos de amor que Tú le habías dado a Cristo. “Nadie puede arrebatarlos de la mano de Mi Padre”. Y ellos son puestos por la mano del Padre en la mano de Cristo. “Y ninguno puede venir si Mi Padre no le trajere. Y a todo el que venga le daré vida eterna”. Concede, Señor, que ellos tengan vida eterna a partir de esta misma hora, pues yo los encomiendo en Tus manos, como los frutos del mensaje en el Nombre de Jesucristo. Amén.
87 Ahora, los que levanten la mano, Ud. que está sentado al lado de ellos, extienda su mano… [Espacio en blanco en la cinta.]…
Y que yo había de orar por los enfermos y que si era sincero Dios los sanaría. ¿Cuántos saben que eso estaba escrito en mi libro hace diez años, y me oyeron decirlo? Él dijo: “Si tú fueres sincero, eso llegará a suceder. Tú tomarás la mano de la persona y sabrás qué enfermedad tienen ellos”. ¿Cuántos recuerdan eso?
Luego Él dijo: “Si fueres sincero, conocerás el mismísimo pensamiento de sus corazones. Y tú serás capaz de decirles el mismísimo discernimiento de sus corazones”. ¿Cuántos saben que Él dijo eso? Yo no podía hacerlo en ese entonces. Pero sucedió.
Él dijo: “En este ministerio tuyo que te ha sido dado, dará inicio a un avivamiento mundial”. ¿Lo ha hecho? Por supuesto que sí. Oral Roberts, todos estos salieron de allí. Así es. A. A. Allen, el grupo entero de ellos, salió de eso. Y miren, casi en cada nación — África, la India, Palestina, en todas partes — hay grandes servicios de sanidad llevándose a cabo en esta misma hora por todo el mundo. Jesús viene. Eso es correcto.
88 Yo los miro a Uds., Uds. personas allí, que están en la línea. ¿Uds. creen? Ahora, tomarlos a Uds. uno por uno, conocer y decirles, ir y escudriñar a fondo como yo acostumbraba hacerlo antes de que yo tratara de echar fuera un espíritu inmundo… Yo primeramente examinaba bien ese caso para ver si había algún pecado en la vida de ellos, primero, antes de hacerlo, porque ellos pudieran haber hecho algo malo. Y Dios me haría a mí responsable por hacer eso.
Pero ahora, Él es… Y la gente se quejaba. Ellos decían: “Ud. no ora por bastante”. Miren esa línea allí ahora. Nunca en una reunión Oral Roberts obtiene más que eso. Uds. que han estado en las reuniones, o en las del resto de ellos, o en las del hermano Allen. De ninguna manera. Uds. no pueden hacerlo. Pero yo tengo el discernimiento y todavía tengo a tantos así. Esa es la gracia de Dios.
89 Muy bien. Sean reverentes ahora. Lo único que yo puedo hacer es orar y poner las manos sobre Ud. Les voy a pedir a todos que estén los más quietos que puedan estar y que estén en oración.
Antes que esta mujer venga a esta plataforma, sentada allí mismo, permítanme mostrarles algo. La mujer está viniendo para que se ore por sordera. Ella es sorda. Yo pude sentir eso; hay un espíritu sordo sobre la mujer. Aquí mismo, sentada frente a mi ahora. Y sabe que esa mujer tiene fe también; quizás va tener que irse en un momento. Voy a pedirles que inclinen sus rostros sólo un momento. Oremos.
90 Levante su cabeza sólo un momento. Mire aquí. ¿Ve? Ella dice: “Tímpano roto”. Ahora, sean todos reverentes por un momento.
Amado Dios, con un tímpano roto, ¿cómo podría esta mujer oír el Evangelio? La fe viene por el oír, pero ¿qué si uno no puede oír? Entonces yo ruego, para que la audiencia pueda saber que Tú eres el Hijo de Dios; yo te ruego que Tú sanes a esta querida mujer, y la restaures, y quites esta sordera de sus oídos. Que comience en esta mismísima hora y que ella sea sanada. Concédelo, Señor. En el Nombre de Jesús, yo pido que el espíritu sordo salga de la mujer.
Y ahora, todos mantengan su rostro inclinado un momento. Esa es una semillita muy bonita que Ud. tiene puesta, semilla de mostaza. Eso es todo lo que se requiere, es esa fe como la semilla de mostaza, ¿no es así? ¿No es correcto eso? Sí, muy bien, puede levantar la cabeza. ¿Por cuánto tiempo ha estado usando esa semillita? [“Muchísimo tiempo”.] Muchísimo tiempo. Pues, es una cosa maravillosa. Algunas personas tienen fe para milagros. Algunos tienen una fe pequeñita como la semilla de mostaza, pero si es toda… Ud. sabe que la semilla de mostaza no se mezcla con ninguna otra semilla. Así que, una semilla de mostaza es todo lo que se requiere. Amén.
Yo tengo mi dedo metido en su oído bueno y aquí está ella oyéndome hablar normalmente, por este oído. Dios la bendiga.
Ama al Señor, Sofía, y entonces tú… Ese es tu nombre, y tú vienes de un lugar llamado Beechy, Saskatchewan. Eso es correcto. Regresa a casa, ahora, tú estás sana. Jesús te sana.
91 ¿Uds. le creen a Dios? ¿Cómo supo Él quién era ella, de dónde vino, cuál era su problema, y cómo sería? Yo no lo sabía. Dios sí. Ahora, intentemos alejarnos de eso si podemos, porque así no pasaremos a una tercera parte de éstos, no, sólo a unos cuantos. Estemos todos en oración ahora.
Y ¿cuál es su problema, hermano? El suyo. [“Estómago”.] Problema del estómago. Ud. diga cuál es su problema tan pronto pase, para que así yo no capte eso. Muy bien.
Amado Padre Celestial, ruego que Tú sanes a este hombre de su problema estomacal, y que él se vaya a casa esta noche y sea sanado, mientras que yo ofrezco esta oración de fe por éste mi hermano. Pido que suceda en el Nombre de Jesucristo. Amén. Yo lo creo, ¿no es así, hermano? Cierto. Dios le bendiga. Alabado sea el Señor.
92 ¿Su problema, hermana? ¿Ud. cree que el Señor le sanará? Muy bien. Permítame tomar su mano sólo un momento. Ahora, mire. Ud. sabe que hay Algo aquí que sabe lo que está mal con Ud. Ud. se da cuenta de que está parada en la Presencia de Algo aparte de un hombre para hacerlo sentir así. Ahora, si eso es correcto, levante su mano a la audiencia. Ciertamente, es esa unción. Es por eso que yo estoy hablando acerca de Ella. ¿Ven? Eso es lo que está presente. Eso es lo que hizo a ese enorme animal detenerse. Eso es lo que hizo que las abejas se fueran para su nido. ¿Ve? Es el Espíritu Santo. Él sabe; Él conoce todo acerca de Ud. ¿Ud. cree que es el Espíritu Santo? Entonces Ud. puede pedirle cualquier cosa y Él lo concederá a Ud. y su nerviosismo y cosas así le dejarán. ¿Ud. cree eso?
Yo bendigo a esta querida mujer, Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén. Dios le bendiga, hermana. Reciba lo que pide.
93 Y ¿qué quiere él? ¿Tú crees que Jesús te sanará de la diabetes, muchachito? ¿Tú crees que Él te sanará? Bueno, yo también lo creo, precioso.
Amado Padre Celestial, por fe yo tomo a este muchachito, y sabemos que cuando los niños reciben diabetes, si Tú no los ayudas, es terrible. Pero yo ruego ahora, mientras lo llevo por la fe a las sombras de la cruz y le pido a Jesucristo, el Hijo de Dios, bendiga a este muchachito, y quite la diabetes de él en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Hijito, el gran Ángel de Dios que se paró cerca del hermano Branham, está aquí ahora mismo. Tú quizás no puedas verlo, pero está aquí. Tú reconoces eso. Tú eres bendecido. Dios te ha traído a Su Presencia. Ahora, vete creyendo que se te quitará esa diabetes. Escríbeme y cuéntame al respecto. ¿Lo harás? Dios te bendiga, hermano. Muy bien.
94 El muchachito, ¿tú crees que Jesús sana tus ojos? Inclina tu rostro junto conmigo.
Jesús de Nazaret, mientras que este muchachito levanta la mirada aquí, y con sus ojitos en la condición en que están, yo ruego que Tú lo sanes, lo restaures, y quites de él esta cosa horrible, y que sus ojitos estén normales y bien. En el Nombre de Jesucristo, te pido que así sea, mientras pongo mis manos sobre este niño inocente, demasiado joven para conocer el bien y el mal. Ruego que Tú lo concedas en el Nombre de Cristo. Amén.
Ahora, ¿estás bien ahora? Tus ojitos están derechos a más no poder. Mira hacia la audiencia allá para que algunas personas te puedan ver. Mira hacia acá. Mira hacia acá atrás. Ahora, puedes bajar de la plataforma y estar sano.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
95 ¿Ud. cree que Dios le sanará, mujer? Ahora, mire, hermana. Es más bien como una opresión. Sólo permítame que le pregunte algo. Normalmente eso le afecta en la tarde cuando se pone peor. Especialmente cuando el sol comienza a ocultarse. Ud. tiene una sensación de cansancio extremo. A veces Ud. piensa que se va a volver loca. A Ud. se le caen las cosas cuando se le asusta. Eso es correcto. Yo no le estoy leyendo la mente, pero eso es cierto, ¿no es así? Muy bien. Ahora, (¿ve?), Algo aquí la conoce a Ud.
Antes que Ud. viniera a esta reunión, Ud. estaba orando que si pudiera entrar en la línea, que Ud. lo iba a aceptar. Ud. quería un punto en dónde establecerse, dijo Ud., dónde establecerse. ¿Es eso exactamente de lo que Ud. está hablando? ¿Es eso lo que Ud. ha estado creyendo y deseando y orando al respecto? Ahora, ¿cómo supe yo por lo que Ud. ha estado orando y diciendo allí abajo? ¿Supe antes que Ud. viniera lo que Ud. hizo en su casa? Algo aquí me dice eso a mí. ¿Es eso correcto? Ese es Dios. Él quiere sanarla a Ud. Él lo hará ahora mismo. ¿Lo cree Ud.? Eso le dejará ahora mismo. No puede permanecer en Su Presencia. No. No puede permanecer allí. Le dejará. Pero ahora, si Ud. sigue creyendo, siempre se mantendrá alejado de Ud. Si no… ¿Ve?
96 ¿Ud. entiende lo que es, hermana? ¿Cuántos años tiene Ud.? Ahora, ¿Ud. sabe a lo que me refiero? ¿Ve? Es la menopausia, hermana. Es el cambio de la vida. ¿Ve? Ud. sencillamente tiene toda clase de sensaciones. Realmente no hay nada malo. Las hormonas están cesando en su cuerpo, y éste ya no las produce. No permita Ud. que el doctor le suministre ninguna hormona. Ese es el primer paso para contraer cáncer, son células que ellos están introduciendo en Ud. No las tome. Siga adelante; crea a Dios. ¿Qué es el cáncer sino una multiplicación de células? Una hormona es como… Lo que Ud. está haciendo, es como si Ud. ha estado consumiendo droga, y luego se la quitan. Vaya, Ud. no sabe qué hacer. Su cuerpo en realidad produce hormonas, y ahora no las está produciendo más. ¿Ve? Y eso es sólo una cosa natural. Después de un tiempo, habrá pasado. Pero ahora, el diablo la volverá loca si él puede. Pero no deje Ud. que él lo haga. Mire a Cristo ahora mismo y sea sanada.
Oh Dios, esta pobre mujer parada aquí, sus pobres bracitos moviéndose alrededor, y sabiendo que el diablo está tratando de atraparla en su garra. Tú, diablo, yo te ordeno en el Nombre de Jesús que salgas de la mujer. Déjala. Y mientras que yo pongo mi mano sobre ella como un creyente en Jesucristo, tú deja a esta mujer en paz en el Nombre de Jesucristo.
97 Ahora, mire hacia acá ahora. Se ha ido ahora. Ud. está tranquila ahora. Ud. se siente bien, ¿no es así? Levante la mano si eso es correcto. Sí, Ud. está sana. ¿Ve? Amén. Ahora, váyase a casa regocijándose.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
¿Qué si yo [palabras no claras] sanidad [palabras no claras] a Ud., hermano, pero si Ud. estuviera en esa condición, significaría algo para Ud. Eso no puede pararse en la Presencia de Dios. Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Tan cierto como Él conoce su corazón. Él dijo esas palabras. Él incluso dijo que Él tomaría la Biblia aquí, y lo está haciendo, probándolo. Aquí está Él confirmándolo en todas partes.
¿Qué desea Ud. que Él haga por Ud., hermano? ¿Cómo? El corazón. ¿Ud. cree que Él lo hará?
Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo, toca el cuerpo de este hombre en esta noche y quítale el problema del corazón, y sánalo completamente. Lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermano.
98 ¿Ud. cree que Cristo la pueda sanar, hermana? ¿Cuál es su problema en el que desea sanidad? ¿Ud. cree que Él lo hará?
Oh Señor bendito, mientras sostengo a esta querida mujer de la mano, orando con todo lo que sé la oración de fe, Padre. Y pido con amor en mi corazón por Ti y amor por esta querida mujer, oh, sólo un ratito, y ella tendría un bastón blanco en su mano, caminando por la calle. Concede, Señor, que nunca sea así. Que ella sea sanada. Yo la bendigo en el Nombre de Jesucristo, en cuya Presencia estamos ahora. Amén.
Dios le bendiga, hermana. ¿Ud. cree que estará bien? Yo también. El Señor sea con Ud. y le bendiga.
99 ¿Cómo está Ud., señora? Un momento. Algo está sucediendo en la audiencia. Algo sucedió. Por favor, sean reverentes unos minutos. Cada uno de Uds., moviéndose, Ud. es un alma (¿Ven Uds.?), Ud. es un espíritu. Y cada espíritu está sujeto a este Espíritu Santo aquí. Ciertamente. Y mientras que Uds. interrumpen o incluso piensan mal o algo, sucede. Algo sucede. Ud. dice: “Hermano, Branham, ¿es eso…? Pues, por supuesto que es la Escritura.
Miren, Él no se ha ido. Esta dama, aquí. ¿Me cree Ud., señora? Ud. cree que yo soy el siervo de Dios. Yo nunca la había visto a Ud. en toda mi vida, ¿verdad? Somos completos desconocidos. Si Dios en el cielo me revela a mí la razón por la cual Ud. está aquí, para que la gente vea que Ud. sólo es una mujer que subió aquí en la línea, ¿creerá Ud. con todo su corazón? Sea Ud. el juez. Si Él conoce… Ahora, yo no puedo sanarla si Ud. está enferma. Yo tengo muy poco dinero. Si es finanzas, yo se lo daría a Ud. Yo no la conozco a Ud. Ud. sabe que no. Yo nunca la había visto en toda mi vida. Y esta es la primera vez que nos encontramos, ¿es correcto? Levante su mano. Ahora, audiencia, ahora, si Cristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿qué acerca de esto? ¿Lo hará Él? Yo le creo a Él.
100 La dama tiene la sombra de la muerte. La mujer tiene cáncer. Hay una sombra negra colgando junto a ella. Y ese cáncer está en el colon, los intestinos. Correcto. ¿Ud. me cree ahora? Mire, entre más le hablara, más se diría. ¿Es ese el mismo Señor que sabría cuál era el problema de la mujer? ¿El mismo Jesús que le habló a aquella mujer para hallar su problema? Permítame decirle esto a Ud., como Él le dijo a Felipe de dónde él venía. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de un lugar llamado Edmonton, en Alberta. Ud. es de Alberta. Y su nombre es la Sra. Parker. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, puede irse, y regocíjese, y sea sanada en el Nombre de Jesucristo.
101 ¿Creen Uds.? Digan: “Amén”. Oren ahora. Mantengan sus rostros inclinados. Oren por estas personas. Venga, señor. Por favor dígame, manifieste cuáles son sus problemas.
Señor, ruego que Tú sanes a este querido hermano, y le restaures por completo, y quites toda enfermedad de él en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, mi querido hermano; eso… Créalo ahora, con todo su corazón y Ud…
Su… por supuesto, tú tienes una pequeña joroba aquí atrás. ¿Tú crees que Dios te sanará?
Señor Dios, ruego que Tú sanes a este muchachito y lo restaures en el Nombre de Jesucristo. Que esta pequeña joroba en su espalda comience a bajar y sea sanado, en el Nombre de Cristo. Amén.
Mira aquí, hijo. Tú eres un caso imposible para el doctor. Tú sabes eso. Él no puede hacer nada por ti. Pero ¿me creerás tú como el siervo de Dios? Te probaré algo. Cuando llegues a casa esta noche, toma una cuerda y mide tu cinturita, como esto aquí, júntala y luego la cortas. Y mañana en la noche antes del servicio, ve y toma esa misma cuerda y mídete otra vez, y corta lo que encogiste así alrededor para mañana en la noche y ponla sobre mí púlpito. ¿Harás eso? Muy bien. Anda pues.
102 ¿Tú crees que Dios te sanará, mi hermano? Oh Dios, yo ruego en el Nombre de Cristo que Tú sanes a este hombre y le hagas saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios te bendiga, mi hermano. ¿Tú lo crees?
Nunca debí haber tenido el primer discernimiento; hace que todos lo quieran. ¿Ven Uds.? Y yo no puedo hacerlo y hacer que pase toda esta línea aquí.
Muy bien, hermano. ¿Ud. cree que Dios lo sanará? ¿Ud. cree que si yo oro, que Algo está aquí ahora que Ud. sabe que es Cristo?
Padre Celestial, yo ruego que Tú sanes a este hombre y lo hagas saludable. Sánalo, Dios amado. Y yo pongo mis manos sobre él y lo bendigo en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano. Vaya creyendo ahora. Bienaventurados son los que nunca le han visto a Él, sin embargo, creen.
¿Ud. cree, hermano, que Dios le sanará? ¿Con todo su corazón?
Oh Jesús, Hijo de Dios, yo pongo mis manos sobre el hombre, y te ruego que Tú lo sanes y le hagas saludable. Mientras yo bendigo a este pobre hombre querido, Dios le dé a él una completa salud para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesús lo pido. Muy bien, hermano. Vaya creyendo ahora. No dude, sino crea.
103 ¿Cómo está Ud., hermana? Creo que Ud. es la damita que aceptó a Cristo el otro día. ¿De qué desea Ud. que Él la sane? ¿Ud. quiere que Dios la sane de eso? Condiciones, que… Sí. Esta es una jovencita católica, la católica canadiense francesa, que le entregó la vida a Cristo la otra noche, la primera reunión mía en la que ella ha estado alguna vez. Ella está nerviosa, ahora. Oremos.
Amado Padre Celestial, sabemos que esta damita tendrá que confrontar una cosa tremenda, allá. Ella tiene que enfrentarse a un muro de oposición. Ella dice que dejó dos niños pequeños en casa. Ellos se estaban levantando con sarampión. Oh Dios, pero la fe impactó su pequeño corazón. Ella estaba resuelta. Ella quería ver a Jesús. Ella es como la reina de Sabá, ella iba para ver si aquello era correcto. Tú la salvaste, Señor. Yo estoy parado aquí ahora, y ella está en Tu Presencia, y yo estoy en Tu Presencia, y ella la siente y sabe que Tú estás aquí. Yo bendigo a esta mujer. Que ella regrese a su hogar feliz. Que todas sus enfermedades y los niños estén todos bien. Que ella viva una vida feliz, pacífica, y guíe a todos sus seres queridos al Señor Jesús. Yo la bendigo en el Nombre de Cristo. Amén.
Dios la bendiga, damita. Vaya y reciba lo que Ud. ha pedido. Espero verla pronto en Dawson Creek. Edmonton, en Edmonton. Dios le bendiga.
104 Yo creo que Ud. es su esposo… es decir, su hermana. Ud. me dijo la otra… en el restaurante. ¿Cuál es su problema? Oh, dolor en el costado y en su espalda. ¿Ud. también era católica canadiense francés anteriormente? Dios es bueno, ¿no es cierto?
Oh querido Jesús, este hombrecito ha conducido una larga distancia. Él ha venido a través de muchas pruebas difíciles. Él ha llegado aquí a la plataforma con su hermana, y él quiere ser sanado. Él tiene un dolor en su costado y algo que no está bien en su espalda. Y a medida que este grupo de creyentes se dirigen de regreso a Columbia Británica o adondequiera que son ellos, que las ruedas del automóvil sencillamente tarareen un canto, y que las alabanzas de Dios suban en ese carro a medida que ellos viajan en el gozo de Dios. Que todas sus enfermedades se vayan; que nuestro hermano sea sanado, y dé testimonio para la gloria de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesús, mientras yo lo bendigo para este propósito. Amén.
Dios te bendiga, mi hermanito. Quiero verte por allá realmente ardiendo para Dios. ¿Tú conoces a mi amigo Chris Berg? Él está aquí en algún lado. Debo verlo mañana. Qué bueno. Eso está bien. Muy bien. Dios le bendiga, mi hermano.
105 ¿De qué desea Ud. que Dios le sane? Oh, Dios le bendiga, mi querido hermano. Yo ruego que el Señor Jesucristo venga a este hombre ahora, restaurándolo completamente, sanándolo de todas sus enfermedades y dándole una salud completa. Yo lo bendigo para su sanidad, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Yo creo que todo terminará, ¿Ud. no?
¿Asma? Un muchachito de aspecto muy fino. ¿Tú amas a Jesús? Ahora, si Jesús estuviera aquí, Él pondría Sus manos sobre ti, y tú sanarías. Pero Jesús subió al cielo y envió al Espíritu Santo. Y eso es lo que tú ves moviéndose en el edificio esta noche. Ahora, el hermano Branham vino para orar por ti. ¿Tú crees que Jesús te va a sanar?
Amado Padre Celestial, yo bendigo a este muchachito de buen parecer parado aquí, asma bronquial. Oh, satanás, tú tendrías que ser cruel para afligir a un niñito. Ahora, deja al niño; yo te ordeno por Cristo, el Hijo de Dios, que salgas de él. Y que esta asma se vaya y no vuelva nunca más. Amén.
Dios te bendiga, cariño. Yo creo que todo eso desaparecerá. Tú no la tendrás más. Dios le bendiga, señor. Ud. también cree eso, ¿verdad? Eso está muy bien. Denos noticias del muchachito.
106 Muy bien, hermana. ¿Ud. cree que Dios la sanará, ahora? Bendito Dios, como esta iglesia del Dios viviente aquí esta noche, centenares de personas orando en esta hora, nosotros juntos estamos uniendo nuestras oraciones por esta gente enferma. Es la madre de alguien; es la hija de alguien; es alguien que está necesitado. Yo te ruego que Tú la sanes, Señor, mientras yo la bendigo con mis manos sobre ella. Pues la Biblia dice esto: “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Nosotros lo creemos, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén.
¿Ud. lo cree, querida hermana? Con todo mi corazón yo lo creo. Dios sea con Ud.
107 ¿Ud. cree, mi hermano? ¿Cree que Dios le sanará? Sólo mire la gente que está aquí orando por Ud. Esas personas están todos orando. Yo simplemente soy uno solo orando por Ud. Cristo está aquí. Ud. está en Su Presencia. Él lo conoce a Ud. Él le ama. Él quiere que Ud. esté bien.
Oh Jesús, a medida que este querido hombre viene, verlos venir, Señor, con esa mirada sincera en su rostro. Ellos quieren recibir alivio, Señor. Tal vez el doctor se ha esforzado, y, Dios, te damos gracias por él. Pero quizás él no los pudo ayudar, y ellos están viniendo ante el gran Doctor de doctores, el gran Médico. Y con la oración de fe Él prometió sanar al enfermo. Y esto yo ruego por mi hermano con todo mi corazón en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Ahora, vaya y sea sano en el Nombre de Cristo.
108 Ahora, ¿Ud. cree con todo su corazón? Entonces, amado Padre Celestial, mientras esta joven se para, y yo sostengo su mano para hacer contacto con él, diciendo: “Sobre los enfermos pondrán las manos”. Yo pido con esta oración de fe, que Tú sanes al hombre, y que él salga de aquí esta noche regocijándose y sabiendo que él ha encontrado exactamente lo que Dios dijo. Y que su fe se extienda y eche mano de ella, entretanto que él está aquí en la sombra de la cruz. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
¿Ud. cree, hermano, que todo ha terminado y que Ud. estará bien? Entonces que Dios le bendiga.
109 Muy bien, hermana querida. ¿Ud. cree que Él le sanará, hermana querida? Ahora, mire. Ud. es la que está enferma. Dios es el que está aquí. Él ya compró su sanidad. Ahora, Ud. simplemente mire y crea y viva. Esa curvatura se irá y las úlceras desaparecerán; Ud. será sana. ¿Cree eso?
Padre bendito, mientras esta mujercita está parada aquí, sabe que no hay nada en el ámbito médico o la cirugía que pueda remediar esta curvatura. Tampoco estas úlceras. Pero Tú sí puedes, Señor. Yo la traigo a ella en las sombras de la cruz en el Nombre de Jesucristo, con esta oración de fe que yo ofrezco por ella, para su sanidad. Amén.
Ahora, hermana, aquí está la manera de aceptarla. “Yo estoy en la Presencia de Dios. La oración de fe ha sido dicha. Si otros pueden ser sanados, yo también puedo. Gracias, Señor. Está concluido”. Ahora, nunca permita que más nada se interponga allí, Ud. será sanada. Dios le bendiga.
110 Muy bien, hermana. ¿De qué desea Ud. que Él le sane? ¿Ud. cree que Él lo hará?
Oh Señor bendito, a medida que esta mujer viene pasando mientras que esta gran iglesia está orando, ministros del Evangelio, mujeres fieles, todos orando, y te estamos pidiendo a Ti, en el Nombre de Jesucristo, que sanes a esta mujer. Recibe nuestra oración de fe, Señor, para que ella pueda ser sanada, a través del Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. ¿Es una cosa concluida para Ud.? ¿Ud. cree que va a estar bien? Dios la bendiga mientras sigue su camino.
Muy bien mi hermano. ¿Ud. cree que Dios le sanará? Oh Señor, mi Redentor bendito, yo bendigo a este hombre en el Nombre de Cristo. Te ruego que Tú lo sanes y le des salud. Que sea algo concluido desde ahora mismo. Que él se dé cuenta que el mismísimo Dios que hizo los cielos y la tierra ha enviado a Su Hijo para morir por este propósito. Y Él afirmó, con Su gran promesa, que “Las cosas que Yo hago vosotros también haréis”. Las últimas palabras que salieron de Su boca dijeron: “Esta señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán las manos y sanarás”. Nosotros lo creemos y lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Dios sea con Ud.
111 ¿El suyo, hermano? ¿Cree Ud. que Dios le sanará, mi hermano? Oh Dios, así como este hombre fino está parado aquí, luce grande y saludable. Pero el diablo no hace acepción; él se mete con el fuerte igual que con el débil. Y ahora, la diabetes lo está atacando. Oh, yo ruego, Padre, que de alguna manera, de allí desde las sombras de la cruz, aquí… Yo lo observé mientras estaba predicando, lo vi recibiendo esas palabras, yo ruego que esta sea la noche en que la diabetes comience a salir de su cuerpo y que pronto él sea declarado totalmente sano. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesús yo ofrezco esta oración de fe por él. Amén. Dios le bendiga, mi querido hermano.
Dios le bendiga, hermano querido. ¿Ud. cree que Él le sanará? Oh Dios amado, mientras este hermano me mira al rostro y dice: “Yo creo absolutamente que Jesucristo me sanará”. Yo ruego ahora, y lo bendigo en ese maravilloso, todo suficiente Nombre del Señor Jesús, y pido que Su Presencia Divina, la cual está aquí ahora observando esta línea de oración a medida que ellos van pasando, que él sea sanado mientras yo ofrezco esta oración de fe, en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Considérelo caso consumado y vaya regocijándose.
112 ¿Muchachita? Sorda, muda. Yo no digo que ella recibirá sus condiciones aquí. ¿Es Ud. su padre? ¿Es Ud. cristiano? ¿Ud. cree que Él lo hará? ¿Sí? ¿Cree la audiencia que esta pequeña muda será sanada?
Ahora, recuerden. Yo no le estoy pidiendo milagros a Dios. No. Pero si Él desea hacerlos, bien. Si Él viene en esta audiencia y agarra y hace las osas que Él ha hecho, eso es un milagro suficiente para convencer de que Él está aquí, ¿no lo creen Uds.?
Pero la razón que estoy pidiendo que estos niñitos sean [palabras no claras] ellos son demasiado pequeños para tener fe para ellos mismos. Si ellos tan sólo pueden decir una palabrita. Cuando Elías envió a Giezi para que mirara la nube, él dijo: “Yo veo una como del tamaño de la mano de un hombre”. Él dijo: “Yo oigo el sonido de una lluvia abundante”. Si Dios tan sólo le da a esta muchachita… Vi a la mujer sorda allá en la audiencia moviéndome la cabeza. ¿Puede Ud. oírme bien ahora, hermana? Si puede mueva su mano. Allí está ella, sentada aquí mismo en la línea de enfrente: hace un rato era sorda y ahora oye. ¿Ven? Le damos gracias a Dios por eso.
113 Ahora, eso es… pidamos [palabras no claras] oremos por su sanidad. Voy a pedirles algo, amigos. Uds. están tratando [palabras no claras] tanto como mis oraciones. Es su Padre y yo… Y rogamos, vamos a [palabras no claras] voy a poner mis manos sobre ella ahora y pedir esta bendición.
Ahora [palabras no claras] la unción del Espíritu Santo está aquí. Es difícil no [palabras no claras] línea [palabras no claras] para impedir esos discernimientos, pero estoy tratando de pasar la línea. Se hace tarde. Ahora, inclinemos nuestros rostros, seamos muy reverentes. ¿Qué si esta fuera su muchachita, su hermanita? Ahora, sean muy reverentes.
Ahora, hermano, yo no sé si Él lo hará. Si Él lo hace o no, lo creeremos de todos modos, ¿no es así? Muy bien. Deme la niña.
114 Ahora, precioso Señor, esta querida y dulce amorcito parada aquí, con sus ojitos café mirando a través de su cabellito rubio rojizo, una niñita hermosa. Tal vez algún día será la esposa de algún ministro si Tú tardas. Pero el diablo ha hecho el mal. Él ha tomado esta condición y la ha puesto sobre ella. Y yo te ruego que Tú la sanes. Oh Dios, para animar el corazón del padre, y para animar a la niña, ¿quieres Tú darle su sanidad sólo un poquito ahora, Señor, para que ellos vean que la señal de la nube está allí, y que Tú lo estás haciendo? La niña estando en esta condición nunca podrá oír nada, es… Sabemos que ella no sabrá qué hacer con ello. Pero el padre la instruirá.
Y ahora, con mis manos sobre los oídos de esta niña, comisionado por un Ángel de Dios, yo le ordeno al espíritu sordo-mudo que deje a la niña, en el Nombre de Jesucristo.
115 Ahora, quiero todo rostro inclinado, todo ojo cerrado, y estén en oración sólo un momento. Sólo quiero examinar a la niña para ver lo que nuestro Señor ha hecho. Ahora, asegúrense de mantener sus rostros inclinados, pues el espíritu pudiera venir a Uds. [El hermano Branham truena sus dedos. El hermano Branham palmea sus manos.] ¿Oyes eso? Di: “Pa- papi. Papi”. Di: “Papi, pa-pi”.
Ahora, recuerden que ella no había oído nunca. Guarden mucho silencio sólo un momento. Yo realmente creo que la niña puede oír, y voy a intentar hacerla hablar sólo un momento. Sean muy reverentes.
Pa-pi. Abre tu boca. Pa – pa – pa-pi. Pa – abre la boca.
Si tan sólo pudiera lograr que abra la boca. Vean, ella no sabe lo que yo estoy tratando de hacer.
Pa – pa [El hermano Branham palmea.] Ella puede oírlo. Ella pudo oírlo. [El hermano Branham palmea otra vez.] Ahora, ¿quién es ése? Pa – pi. Abre. Pa – papi, papi, papi. Sólo en [palabras no claras]. [El hermano Branham palmea.] Di…
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