OBRAS DEL MENSAJE


La Gran Comisión
Edmonton, Alberta, CANADA
57-0804A
1 En verdad me es un privilegio estar de regreso en esta gran arena una vez más en esta tarde en Edmonton, para tener este tiempo de compañerismo con mis finos amigos canadienses, y con la gente de todas las provincias. Estamos con la expectativa de que Dios nos dé mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.
Ha pasado un tiempo desde que estuve aquí antes en esta arena. Y mucha agua ha corrido por el río desde entonces, como lo expresamos allá en los Estados, pero Dios permanece el mismo. Él nunca cambia. Él es el mismo Dios en esta tarde que estuvo aquí la vez anterior que estuvimos aquí.
2 He tenido el gran privilegio de predicar el Evangelio alrededor del mundo desde ese entonces, viendo al segundo millón de personas venir a Cristo en nuestras reuniones. Y ya han pasado del millón ahora. Y hemos venido el día de hoy para saludarles en el Nombre del Señor Jesús.
Es muy extraño que me encuentre aquí en este momento. Dos o tres veces antes de esta, había sido anunciado que yo estaría aquí, pero algo resultó que yo… En una ocasión, en especial, fui restringido por la nevada, y por varios días no pude atravesar las montañas. Y yo no podía salir de las montañas. Simplemente me vi atrapado en la nieve. Yo me encontraba en Roundup, Montana, y habían tenido una nevada terrible.
3 Y cuando yo entré al lugar; se encontraba tan agradable como lo está ahora aquí afuera. Y a la siguiente mañana cuando salí, yo solo podía ver una parte del techo de mi pequeña camioneta Chevrolet que traía. Y allí nos nevó por varios días, y no pudimos llegar hasta acá. Y por eso les pido disculpas, porque tal vez yo debí haberme venido dos o tres días antes. Pero mis reuniones están programadas de tal forma que simplemente yo tengo que correr de un lugar a otro.
Y luego estuve… Este invierno, se suponía que yo debía venir otra vez. Y resultó que ellos tenían programado… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] exactamente… El vice-presidente de la Cristiana… [Espacio en blanco en la cinta Ed.]
4 Este año él iba a realizar un tour mundial. Él me preguntó si podía ir, y yo me sentí constreñido en que no debía hacerlo. Y yo le dije que no pensaba que podía hacerlo. Sin embargo, yo dije: “Si resulta que puedo hacerlo, entonces yo lo haré; pero primeramente dejaré que el Sr. Tommy Hicks, o alguien vaya, o el Sr. Oral Roberts, o alguien que pudiera tomar el lugar”.
Y él trató de hacer eso y lo arregló, y llegó el tiempo para que yo fuera. Bueno, me enteré que ellos anunciaron que yo iría a Alemania. Dos mil quinientos ministros tan solo en Alemania estaban cooperando con esta reunión. Nosotros teníamos una salida hacia el cuarto de oración. Se podían sentar cuarenta mil personas en ese cuarto de oración.
5 Y luego el Espíritu Santo me prohibió ir. Y Él me envió a Edmonton. ¿Por qué? Yo no lo sé. Solo me vine para acá. Pareciera que siento que es mejor ir en la voluntad del Señor que… Aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios… “Ninguna condenación hay”, me quise referir a Romanos 8:1: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo, que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu”. Tratamos de hacer eso. Yo trato y en todo mi ministerio, el tratar de hacer… Muchas veces yo fallo, pero yo trato de caminar como Dios me lo permita y hago así como Él me dice que lo haga.
Mi ministerio no ha crecido, me imagino; o las multitudes y por el estilo, como lo fue cuando estuve aquí anteriormente. Pero Él se vuelve más dulce para mí a medida que pasan los días. Cuando estuve aquí antes yo era un muchacho; ahora soy un hombre de mediana edad.
6 ¿Hay alguien aquí en esta tarde que estuvo en la reunión la última vez que yo estuve aquí? Veamos sus manos. Solo miren las manos. ¿No es maravilloso? Y este grupito de gente en esta tarde, y muchos de ellos todavía viven. Y en verdad que estoy agradecido con Dios por haberles prolongado sus vidas para que pudiéramos reunirnos una vez más de este lado del cielo.
Ahora, no hemos venido a ustedes… Quiero que recuerden que no venimos ante Uds. como una denominación. Y venimos como su hermano. Yo vengo aquí con un solo propósito: tener compañerismo con todos mis amigos. He venido a orar por los hijos de Dios, los pacientes del doctor, mis amigos, no para sanar a alguno; para orar por la gente.
Y yo creo que Dios en Su misericordia nos suplirá una gran necesidad. Y estaremos creyendo. Aprecio cada ministro que está cooperando en los servicios. Tuvimos que avisar muy rápido; no lo anunciamos mucho; porque el Señor habló, y era tiempo de salir, después de estos años, diez años esperando el tiempo de regresar.
7 Y yo creo que si nos juntamos todos, oramos todos juntos, nos paramos juntos, Dios nos bendecirá a todos juntos. ¿No lo piensan así? Yo creo que Él lo hará, si es que ahora nos esforzamos. Ahora, el avivamiento, no lo puede traer solo el ministro. Se requiere de todos nosotros juntos. Yo solo pudiera… Y Uds. personas que están aquí enfermas, yo pudiera orar… dudo que yo pudiera orar la oración para el enfermo por todos. Pero todos Uds. ayudándome, y todos juntos podemos orar la oración para el enfermo… orar una oración por todos los enfermos que están aquí. ¿No creen Uds. eso? Todos en Edmonton. Claro que podemos.
Pero yo los necesito a Uds., y todos nosotros necesitamos a Dios. Por lo tanto, nos necesitamos uno al otro y necesitamos a Dios. Así que, solo oremos, y ayunemos, y clamemos a Dios, y quebremos nuestras pequeñas diferencias de denominaciones ahora; ya sea presbiteriana, y metodista, y pentecostal, y nazarena, y las diferentes. Pero nosotros no trazamos barrera. Todos somos uno en Cristo.
Esa ha sido mi postura, y me imagino que una de las razones por la que mis reuniones no se han intensificado como la de algunos, porque las he mantenido reducidas, de esa manera puedo ir a cualquier parte que Dios me envíe. Hace unos meses llevé a cabo un avivamiento en un edificio que podía albergar a treinta personas, si es que se podían meter apretados. Pero el Señor me envió allí.
8 Ahora, si yo tuviera un gran programa radial, mundial, tuviera un gran programa televisivo por toda la nación, o algo… grandes libros, y demás, e imprentas, yo no pudiera ir a un lugarcito como ese, porque simplemente no me lo pudiera permitir. Tendría que ir a lugares donde hubiera grandes multitudes y rogarles por dinero y así sucesivamente para poder mantener los programas funcionando.
Pero esa no es mi hechura. No lo fue la vez anterior que estuve aquí. Yo no he cambiado ni un poquito. No, señor. Estoy predicando el mismo Evangelio, creyendo al mismo Señor Jesús. Y todavía estoy en contra de rogar y pedir dinero. Nosotros no hemos venido por eso.
El Sr. Sothmann que está aquí, mi buen amigo, el Hermano Sothmann, esta fungiendo como administrador de la reunión o solo para hacer que la gente se junte y tan pronto se cubran los gastos, eso es todo. Eso es todo. Nosotros no hemos venido por dinero. Nosotros hemos venido a ayudarles y a tener compañerismo. Queremos serles de bendición, y sabemos que Uds. serán una bendición para nosotros.
9 Y ahora, en el… Ellos van a tener, después del día de hoy, un pequeño estante de libros. En este estante, pequeño estante, habrá unos libros que… ellos los tienen. No decimos que los vendemos. Esos nos cuestan a nosotros. Yo los tengo que comprar a cuarenta centavos menos de lo que normalmente le pedimos a las personas si los quieren… comprar.
Y si alguien es pobre y no tiene el dinero, ellos no tienen que pagar por esos. Se los regalamos. Y tenemos unas cintas y demás que los muchachos aquí, mis asociados, el Sr. Mercier y el Sr. Goad… Ellos van a estar aquí mañana, los sermones y demás, si Uds. quieren uno como señal de la reunión, se venden y los muchachos… Ellos no se los venden si no tienen el dinero para pagar por ellos ahora. Solamente los ponemos en lo más básico: allí los tienen.
10 Pero, por supuesto, esos nos cuestan, y si Uds. quieren ayudarnos, está bien. Eso dependerá de Uds. Y estos… Serán solo por el costo, casi. Creo que los muchachos dijeron que sus cintas…
Yo estuve en una reunión no hace mucho tiempo y ellos querían nueve dólares por cinta. Y después fui a otra reunión, recientemente en Chicago. Ellos tenían una grabadora allí. Ellos querían siete dólares. Yo pensé que eso sonaba un poquito raro.
Y los muchachos que están aquí compran las cintas y las venden y demás, los mensajes y les ponen todo lo demás. Cuestan más o menos… ¿Cuánto es, Leo? Tres cincuenta. Así que, eso sería una tercera parte del precio que estaba en la otra reunión, y como la mitad de lo que estaba en la otra. Y aún así salimos adelante con ello. Por lo tanto, pueden ver, que no estamos aquí por nada más sino para tener compañerismo, y para amarles, y compartir las bendiciones de Dios entre nosotros.
11 Yo quiero explicar. Eso es lo que… Pensamos que podíamos reunirnos esta tarde, y explicar unos de los detalles de la reunión. Y luego les hablaremos solo unos cuantos minutos, para poder regresar y comenzar los servicios de la línea de oración.
Normalmente en mis reuniones, es oración por los enfermos. Si yo me bajo de un avión, es para orar por el enfermo, en alguna parte; siempre es orando por los enfermos. Y yo amo el hacerlo. Yo simplemente lo amo.
12 Ahora, yo no tomo el lugar de un doctor. Dios nos dio doctores, y estamos agradecidos por eso. Pero yo estoy tratando de trabajar con el doctor. Si el doctor les está dando todo el medicamento que él sabe dar, y Ud. no puede mejorar o ha sobrepasado el conocimiento médico, entonces yo siento que nosotros tenemos el derecho de ir a Dios y pedirle a Dios que nos ayude. Él es el Gran Médico que prometió que Él lo haría.
Ahora, yo espero no formular nada o decir nada equivocado desde aquí de la plataforma o en cualquier otro lugar. Pero he visto a miles de miles de personas a las cuales los doctores desahuciaron, y están saludables, hoy son personas normales, porque la oración cambia las cosas. “La oración de fe salvará al enfermo”.
13 Yo he visto que la oración hace milagros. Sí, en estos últimos días, en esta edad moderna en la que estamos viviendo, yo he visto más milagros que Jesucristo ha hecho en mis reuniones, de las que he leído en todo Su Libro entero. Jesucristo ha hecho más milagros en mi reunión de los que yo he leído en Su Libro desde Génesis hasta Apocalipsis, y del mismo tipo. Él todavía es el mismo. Él simplemente no cambia.
Ahora, estamos viviendo en una edad moderna, científica y una edad de sabelotodo, donde todo tiene que ser probado por la ciencia. Si Uds. van atrás en la Biblia, encontrarán que esa es exactamente la clase de edad que ellos tuvieron antes de la destrucción antediluviana. Todos Uds. saben eso.
Y del linaje de los hijos de Caín llegaron a ser científicos. El linaje de los hijos de Seth eran espirituales. Esas dos diferentes clases de gente existe hoy día: Científicos y personas de mente espiritual. Ellos deberían estar trabajando juntos. Pero es muy contrario.
14 Nos damos cuenta que en el campo hoy en día, se dicen muchas cosas. Hallamos que nuestro doctor médico dirá del cirujano: “Ud. no necesita que ese hombre lo corte a pedazos. Ud. no necesita una operación. Él no es más que una sierra de huesos”.
Bueno, luego el cirujano se da la vuelta y dice: “Ud. no necesita las pastillas de azúcar del doctor médico. Ud. necesita una operación”. Allí lo tienen. Encontramos que el quiropráctico dirá del osteopático: “Ud. no necesita que le soben la espalda; Ud. necesita un ajuste de los huesos”. Y el osteopático dirá del quiropráctico: “Ud. no necesita que le quiebren el cuello. Sus músculos solo están apretados”. Y todos ellos dirán: “El predicador es un charlatán”.
15 Hermano, cuando Ud. ve el móvil detrás de algo como eso… A mí me parece que estaré justificado al decir esto: ese es un móvil egoísta. Ahora, nosotros sabemos que el cirujano ayuda; sabemos que la medicina ayuda; sabemos que el quiropráctico, el osteopático, sabemos que todo eso ayuda. Y después de todo, se necesita de Dios para la sanidad, independientemente de lo que venga o vaya. Dios es el Único que puede sanar.
Nunca ha existido una gota de medicina que alguna vez haya sanado a un hombre, o que un hombre mentalmente balanceado haya dicho que así sucedió. Si él lo dijo, yo puedo mostrarles en un minuto lo insensato que eso es, ¿ven? Solamente hay un sanador; ese es Dios.
16 Ahora, en la Clínica Mayo en los Estados Unidos, es una de las más grandes que tenemos, esa y la Clínica John Hopkins son de las más grandes clínicas que tenemos. Ellos no reclaman sanar. Ellos dicen: “Nosotros no reclamamos sanar. Nosotros reclamamos que le asistimos a la naturaleza. Solo hay un sanador, ese es Dios”.
Deseo preguntarles algo. En Salmos 103:3, el Señor dijo: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. ¿Cuántos han leído alguna vez eso en la Biblia? Ahora, en lo que a mí concierne, ya sea que eso es verdad o es un error. Y si eso es un error, el resto de eso pudiera ser un error. La Biblia es la Palabra eterna de Dios.
17 Y solemnemente, el creyente debe descansar su fe sobre la Palabra de Dios. Y la fe no puede encontrar su lugar de reposo en las arenas movedizas de la teología del hombre. Tiene que tomar cada vez su postura en la Roca inmovible de la Palabra eterna de Dios. Dios así lo dijo; eso lo concluye. Si Él es Dios, Él tiene que guardar Su Palabra. Si Él no guarda Su Palabra, entonces Él no es Dios o esta no es Su Palabra.
Ahora, esa es la única base que podemos encontrar para la verdadera fe. Tiene que descansar en la Palabra de Dios. Entonces sabemos que se llevan a cabo milagros por los cirujanos, por la medicina, por el quiropráctico. Se llevan a cabo milagros. Pero no a través del cirujano, pero a través de Dios.
18 Quiero preguntarles algo. Por ejemplo, ¿qué si yo estuviera dándole a la manivela de un carro aquí afuera y me quiebro mi brazo? Y yo corro al doctor y le digo: “Sanador, sana mi brazo”.
Él me diría: “Señor, usted necesita sanidad mental”. Eso es correcto. Porque él no puede sanar mi brazo. Bueno, ahora, si él es el sanador… su medicina es el sanador, sanaría mi brazo. ¿Qué es lo que hace el doctor? Él coloca el brazo en su lugar pero Dios lo sana. Ahora, un doctor puede quitar una obstrucción como un diente afectado, o un apéndice, o un tumor, o algo como eso, pero él no puede desarrollar células. Tampoco la medicina puede desarrollar células. Solo Dios es el Creador, y las células son una creación.
19 ¿Pueden entender (¿Ven?) que Dios es el Único que puede sanar porque Él es el Único Quien puede crear? El diablo no puede sanar. Si alguien dice eso, o piensa eso, saquen eso de su mente inmediatamente. El diablo nunca ha llevado a cabo una sanidad, o él nunca hará una sanidad. Ciertamente.
Yo acabo de ver a todo un Colegio Luterano convertirse debido a eso. Él se paró, y me dijo que yo… Pues, dijo: “Esa teología que está diciendo que el diablo no puede sanar…”. Y dijo: “Nosotros sabemos que un brujo puede sanar”. Y yo solo me quedé allí sentado y le escribí una carta. Él hizo que me presentara allí y todo el colegio recibió el bautismo del Espíritu Santo (¿Ven?), todo el colegio. El Hermano Aegery. Eso está en Minneapolis, Minnesota, el Colegio Betania.
20 Ahora, cuando la verdad… La Palabra es la verdad, y si yo predico o pasa algo durante esta reunión, que no haya salido de la Biblia de Dios, entonces Uds. llámenme la atención en eso. Yo no lo quiero. Yo no quiero nada más que lo que está en esta Biblia, y yo no quiero nada menos que lo que está en esta Biblia. No quiero algo fantástico o ismos. Yo quiero exactamente lo que Dios dijo, ni más ni menos. Es allí donde reposa mi fe, en lo que Él dijo. Y yo creo que esa es la Palabra de Dios, y Él dice la verdad.
21 Ahora, el doctor quita una obstrucción. Muy bien, entonces Dios desarrolla células y lo sana. Como yo he dicho muchas veces: “Cualquier medicina que pudiera sanar una cortadura de cuchillo en mi mano, pudiera sanar una cortadura de cuchillo en mi saco, si la medicina sana las cortaduras del cuchillo”. Pero no hay medicina que pueda sanar una cortadura de cuchillo.
Ud. dice: “Bueno, ahora, no fue hecha para su saco, Sr. Branham. Fue hecha para su mano”. Entonces, si yo me corto la mano, caigo muerto, y ellos embalsaman mi cuerpo con fluido que harán que me vea natural por cincuenta años, y la suturan, me dan penicilina, y sulfamidas, y todas las más finas medicinas que tenemos (por las que estamos agradecidos), en cincuenta años a partir de ese día, esa cortadura se verá exactamente como estaba al momento que se cortó.
22 Entonces, si la medicina sana, ¿Por qué no lo sana? No puede, porque la vida se ha ido. Así que, la vida desarrolla células, y la vida es Dios, ¿ven? Él es vida. Por lo tanto, la medicina no los sana. Los doctores no reclaman sanar; ellos reclaman asistir a la naturaleza.
Yo estaba diciendo eso en una ocasión en una reunión, y una dama escribió una nota y la puso en mi plataforma… o, en el púlpito. Y una noche antes… la noche siguiente, mejor dicho, la que precedía, ella dijo: “Bueno, entonces Sr. Branham, yo oro que Ud. me diga ¿qué con respecto a la penicilina cuando se la dan a uno por un mal resfriado?”.
23 Bueno, yo dije: “Mi querida hermana, la penicilina no sana. Ninguna medicina sana. Dios sana”. Yo dije: “La penicilina sobre esta base: si su casa está llena de ratones, y están haciendo hoyos comiendo en la alacena, y por todas las paredes alrededor, y demás y Ud. coloca veneno para ratas y mata todas las ratas, eso no le soluciona el problema de los hoyos en la casa”.
Eso es la penicilina, mata las ratas que están en su cuerpo, pero Dios tiene que reparar los tejidos que las ratas destruyeron. Él y solo Él es el Creador, ¿ven? Así que, no importa por dónde lo tome, Dios es el Sanador. Él sana el alma; Él sana el cuerpo. Primeramente, es el alma.
24 Ahora, la sanidad Divina y la Salvación del alma no están bajo la misma base. Jesús murió para que Él pudiera salvarnos. Cuando somos salvos, somos eternamente salvos. Pero cuando somos sanados, físicamente, nosotros nos volvemos a enfermar. Pero el alma es una parte inmortal, y Jesús dijo: “El que oye Mis palabras, cree en Él que Me ha enviado, tiene (eso está en tiempo presente), Vida Eterna y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”. Eso lo concluye.
Luego cuando nacemos de nuevo, somos una nueva criatura. Y esa alma es una parte de Dios. La Vida Eterna allí viene de la palabra griega “Zoe”, que significa “la propia Vida de Dios”. Eso nos hace hijos e hijas de Dios. No podemos perecer así como Dios no puede perecer, porque Ud. es una parte de Él.
25 Pero cuando Ud. se encuentra enfermo en su cuerpo físico, hasta que este cuerpo sea redimido, está sujeto a enfermarse de nuevo. Exactamente correcto. Ahora… Pero tiene que morir. Tiene que perecer. Igual como el alma tiene que perecer, los pensamientos. El alma es la naturaleza del espíritu. Y esos pensamientos y demás que están en Ud. tuvieron que perecer antes que el nuevo hombre pudiera nacer en Ud. para hacerlo una nueva criatura en Cristo.
Ahora, en las línea de oración, la cual vamos a formar, las líneas de oración serán… yo no sé exactamente lo que haremos cada noche. Vamos a tratar esta noche con la gracia de Dios de tener unas líneas de oración.
26 Ahora, esta noche las tarjetas de oración se estarán repartiendo… a partir de las seis de la tarde hasta las siete. Creo que los servicios darán inicio alrededor de ese tiempo. Aquellos que estarán recibiendo tarjetas de oración deben venir y recibir una tarjeta de oración personalmente, para que puedan recibir las instrucciones. Habrá un orador en cada reunión de la tarde, dando instrucciones para la sanidad del cuerpo y así sucesivamente. Cada noche, se llevaran a cabo llamamientos al altar. Traigan a sus amigos pecadores.
Esta raunio…. esta reunión, (discúlpenme) no es para destacar la sanidad Divina; es para destacar a Jesucristo. Y sanidad Divina es solo la carnada. Uds. nunca le muestran el anzuelo al pez, Uds. le muestran el gusano. Él toma la carnada y agarra el anzuelo.
27 Cristo utilizó como el ochenta por ciento de Su ministerio en sanidad Divina y juntó a Sus multitudes y mostró Su… declaró Su Mesianidad, y los llamó al arrepentimiento. Nosotros estamos tratando de dirigir el Evangelio de la misma manera como lo fue entonces, porque Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ese es nuestro tema.
Miren, las tarjetas de oración se estarán repartiendo cada noche. Nosotros tratamos desde la última vez que estuvimos aquí, de mandar las tarjetas de oración por adelantado a los ministros. El primer ministro que llegaba con su congregación, eso lo concluía para el resto de ellos. Nadie más metía la de ellos en estas pequeñas y cortas reuniones. Porque no tomábamos a demasiados de la línea de oración, no lo hacíamos hasta hace poco. Y el Señor nos ha revelado cómo podemos todavía pasar una línea de oración y hacer que pasen cientos por la línea de oración, para que se pueda orar por ellos.
28 Ahora, nos dimos cuenta que eso causó resentimientos entre los ministros. Después mandé a alguien para que viniera y repartiera las tarjetas de oración, y nos dimos cuenta que ellos las repartían todas el mismo día. Y luego si alguien llegaba el segundo día, el no tenía oportunidad. Porque había suficientes tarjetas de oración que se repartieron el primer día para cubrir toda la reunión. Bueno entonces, eso no funcionaría.
Luego me vine a dar cuenta que tenía a alguien repartiendo las tarjetas de oración a los que le ofrecían… alguien le ofreció quinientos dólares para poner a su esposa en la hilera de enfrente, para así asegurarse de poder entrar. Bueno, yo tenía que vigilar eso. Eso es justo lo que las revistas y los periódicos están esperando: ese algo para criticar.
29 Por lo tanto, hice que mi hijo me acompañara. Yo tengo a dos muchachos aquí de confianza, al Sr. Mercier y al Sr. Goad. Y yo sé que ellos nunca harían una cosa como esa.
Y regularmente cuando viene Billy, mi hijo, él reparte las tarjetas de oración, al menos que él esté de apuro o tenga que hacer algo, entonces Gene o Leo, uno reparte las tarjetas de oración. Por lo tanto, no son los ministros, porque ellos pudieran repetir algo después que él se haya ido, decir: “Bueno, tú fuiste y le diste a Tal y tal una tarjeta de oración, y no me diste a mí una”, ¿ven? Allí lo tienen.
30 Así que, lo hacemos con mi propio hijo, y normalmente ellos no… ellos lo regañan, pero no como lo harían si fuera un ministro local. Por lo tanto, se estarán repartiendo cada día, para que cada persona, no importa si Ud. llegó el primer día, el segundo día, el tercer día, cualquiera día de la reunión. Todos tienen oportunidad de recibir una tarjeta de oración. ¿Cuántos creen que así se está haciendo bien? Todos. Vean, eso le da a todos la oportunidad de recibir una tarjeta de oración para estar en la línea.
Ahora, las reuniones no se basan en si imponemos las manos en Ud. o si yo oro por Ud. La reunión se basa solemnemente en esto: en su fe en la resurrección de Jesucristo. Yo no creo que haya un hombre sobre la faz de la tierra que tenga cualquier poder en él para sanar a los enfermos. Yo no creo que alguna vez haya existido hombre que haya puesto un pie sobre el suelo de esta tierra que alguna vez haya tenido poder para sanar al enfermo, aún Jesucristo. Eso es correcto. Porque Él claramente dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. ¿Cuántos saben que eso es Biblia?
31 Y luego un hombre aquí que diga que tiene poder para sanar al enfermo, él no conoce la Escritura. La… Sanidad Divina se basa en la obra terminada de Jesucristo en el Calvario. Es una obra terminada.
La salvación es de la misma manera. Ud. no fue sanado hace un año, hace dos años… (quiero decir) o, salvos. Uds. no fueron salvos la semana pasada, hace cuarenta años. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años cuando Jesús murió en el Calvario. Pero Ud. aceptó su perdón hace tantos años, o hace tantas noches, y así sucesivamente. De la misma manera: “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos curados”. Está en tiempo pasado.
Y cada bendición redentiva por la que Jesús murió en el Calvario es suya por fe, eso está en la propiciación. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos curados”. Esas bendiciones redentivas han sido de la iglesia desde que se llevó a cabo la propiciación, y serán hasta que Él venga otra vez.
32 Ahora, cualquier cosa que quieran saber sobre la reunión o cualquier cosa, hablen con el Sr. Sothmann aquí, con cualquiera de los ministros, y demás, o con cualquier otro. Hablen con alguno de los ujieres, o con los muchachos, y ellos se lo comentaran al Sr. Sothmann. Él lo traerá a mí. Y oraremos sobre el asunto y veremos lo que dice el Señor. Estaremos gustosos de ayudarles en cualquier cosa que podamos.
Ahora, solo antes de abrir la Palabra por unos veinte minutos de plática en la Palabra, solo unos cuantos testimonios, y luego vamos a empezar esta noche y vamos a tener una línea de oración. Y luego cada noche (y vamos a ver si Dios lo permite), vamos a orar por cada persona que entre al edificio que quiera que se ore por ellos. Todo…
33 Pero ahora, recuerden, todos recuerden una cosa. No es si yo oro por Uds. No es lo que… Ahora, no seré solamente yo el que estará orando por Uds., será el resto de esta congregación orando por Uds.
Y noten esto, será su fe en la resurrección de Jesucristo. Y ese es el tema para cada noche: Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si Él no es el mismo, entonces estamos en oscuridad.
34 Ahora, yo he sido un misionero, Uds. saben, alrededor del mundo. Yo me he parado en tierra de paganos. Yo me he parado donde un día fui entretenido por diecisiete diferentes religiones, y cada una de ellas negaba el Cristianismo. He visto a nuestro poderoso Cristo caminando al frente de eso. ¡Oh, qué maravilloso! No estamos engañados; estamos viviendo en la gloria de la verdadera y real religión y en la única salvación que existe: el Cristianismo y el poder de la resurrección de Jesucristo. Amén. Oremos solo por un momento.
35 Bendito Padre, somos tan privilegiados este día de poder venir a Tu Presencia, a la gran, augusta presencia de Dios. Y saber que tenemos el privilegio de poder llamarle a Él nuestro Padre, el Creador de los cielos y la tierra, Él Quien hizo toda la naturaleza e hizo al hombre para que gobernara sobre tal. Y en la caída, él perdió el dominio a través de Adán. Pero en Cristo él fue restaurado de nuevo.
Vemos a nuestro bendito Salvador, ese segundo Adán, que paró los vientos y las olas, estaba tan ungido con el Espíritu Santo al punto que grandes milagros y señales procedían de Él. Que los apóstoles dijeron en el día de Pentecostés, hablándole al mundo religioso: “Vosotros hombres de Israel…”. Cómo Él los condenó, porque ellos debieron haber conocido que Este era el Mesías. “Porque Jesús de Nazaret, un hombre aprobado por Dios, en medio de vosotros con señales y maravillas, las cuales Él hizo en medio de todos Uds. Uds. mismos son testigos”.
36 Oh, bendito Salvador, oramos que Tú nos lo envíes a Él, Aquel grande que nosotros esperamos que venga un día en un cuerpo corporal para recibir a Su iglesia que espera. Y Él prometió en Su Palabra que donde quiera que estén dos o tres reunidos en Su Nombre, que Él estaría en medio de ellos.
Y Dios, este día estamos esperando eso. Y oramos que Tú lo concedas. Dale a esta ciudad, y a esta provincia, y a este gran dominio de Canadá un avivamiento chapado a la antigua, por el cual ellos han estado orando durante tantos años.
37 Las escuelas han enviado hombres con corazones honestos, y lo han intentado, pero, oh, Dios, lo mejor de nosotros son fallas. Te necesitamos a Ti, Oh, Dios. Tú eres el Único que puede conceder este avivamiento, y oramos que Tú lo hagas. Salva a los perdidos; tráelos a la iglesia de casa y al compañerismo a esos descarriados. Concede la sanidad de los cuerpos enfermos de Tus hijos.
Y si hemos hallado favor, Señor, que aún milagros se lleven a cabo. No para decir que nosotros estuvimos aquí para hacer que eso sucediera, pero que Dios pueda declarar Su Mesianidad en Cristo otra vez a esta edad. Concédelo, Señor. Perdona nuestros pecados. Que cada corazón se funda en un solo compañerismo, que cada barrera se derribe. Concédelo, Señor.
Y luego cuando los servicios hayan terminado, si es Tu buena voluntad que pasemos estas ocho noches en humildad, inclinaremos nuestros corazones ante Ti y te daremos las gracias, nuestro bondadoso Dios, por lo que Tú haces por nosotros. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tú Hijo amado. Amén.
38 Solo con la lectura de la Escritura, la cual pensamos que ninguna reunión está completa sin la lectura de la Palabra. Y ahora, vamos a tratar de terminar en solo unos cuantos minutos, para darles tiempo suficiente para que puedan almorzar. Yo creo que aquí le llaman “comida”. Yo simplemente no puedo entenderlo. Siempre estoy pensando que me están haciendo trampa con una de las comidas. Allá en el Sur, tenemos el desayuno, la comida y la cena. Y si yo le tengo que llamar cena a la “comida”, ¿entonces qué pasó con mi comida? No puedo ponerme al tanto de esa manera, y estoy demasiado viejo para tratar de aprender algo nuevo ahora sobre eso.
39 Así que… Y después de todo, no fue la comida del Señor; es la Cena del Señor. Eso es un poquito a favor de los del Sur, ahora. Allí en el libro de San Marcos, el capítulo 16, voy a leer la gran comisión.
Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.
Y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
Tomarán en las manos serpientes y si bebieran cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán.
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor, y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.
40 Esta gran edad en la que estamos viviendo, pareciera como que de alguna forma se ha alejado de esto. Pero yo les he leído de la Palabra eterna de Dios. Y Él dijo: “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará… o, fallará”.
Entonces es la Palabra eterna de Dios, esta es una parte de Ella. Y la porción que les acabo de leer en esta tarde, fueron las últimas palabras que salieron de los labios de nuestro bendito Salvador. Fue la última palabra a Su iglesia universal.
41 Después que Él les dio instrucciones sobre muchas cosas, ahora Él les dio la última y gran comisión. Y si se fijan al hablar, Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Muchas veces, como que terminamos refiriéndonos a una sola señal. Pero no está en singular. Está en plural. “Estas señales seguirán a los que creen”.
Y a lo mejor de mi entendimiento, desde que se dio esa comisión, a través de cada edad, ellos han tenido porciones de estas señales siguiéndoles.
42 Ahora, la Biblia es un libro Oriental. No es un libro del Oeste. Pero nosotros somos personas del Oeste, con ideas del Oeste, con una civilización del Oeste. Y la Biblia llega a ser un libro nuevo cuando Uds. lo toman a la luz de las costumbres Orientales. Ellos no han cambiado. Siguen siendo los mismos.
Ahora, cuando el Espíritu Santo se les fue dado unos días (cuarenta días) después de la comisión… Porque se les fue ordenado por el Señor que no predicaran ni hicieran ninguna cosa hasta que fueran investidos con poder de lo alto. Y yo creo que este día eso tiene gran parte de la culpa de nuestra confusión. Es porque no nos hemos esperado por la comisión de Dios. Hemos ido a la escuela y aprendido teología. Eso está bien. Pero la teología por sí misma no puede producir lo que Cristo dijo que produciría. Aun la enseñanza de la Palabra —y colocada bien en orden— no producirá estas señales.
43 Por lo tanto, no interesa si Uds. agricultores, si tienen un muy buen trigo, hasta que ese trigo caiga a tierra, y muera allí a sí mismo, nunca traerá una nueva vida. Y así es con el creyente. No importa que tan bien instruido esté, hasta que él pueda morir en sus intelectos, él nunca nacerá de nuevo.
44 Hace un tiempo yo estaba hablando con el gran y famoso evangelista Billy Graham. Nuestros caminos se han cruzado muchas veces en el ministerio mundial. En Zurich, Suiza, él cerró un sábado en la tarde; yo empecé el domingo por la mañana. Y en Louisville, Kentucky, yo lo escuché decir en un desayuno: “Esta es la norma”.
Y cómo admiro a Billy Graham. Él tiene a muchos de su misma clase y en su propia iglesia en contra de él, porque él se ha parado en la Palabra. Pero yo admiro a un hombre que se para en sus convicciones de la Palabra de Dios.
Y él dijo: “Esta es la norma. Cuando Pablo fue a una ciudad y tuvo dos convertidos, regresó al año siguiente y de esos dos obtuvo treinta”. Dijo: “Yo voy a una ciudad y tengo lo que ellos llaman veinte mil convertidos, y regreso al año siguiente, y no puedo encontrar ni veinte”. Algo ha sucedido.
45 ¡Oh, cómo quería decir algo! Pero, por supuesto, no lo hice. Pero yo quería decir: “Sr. Graham, Ud. tiene mucha razón. Pero esto es lo que sucede: Ellos únicamente tienen una concepción intelectual de Cristo, y Cristo no puede funcionar en los intelectos. Tiene que ir más allá del intelecto. Tiene que venir al corazón. Y el corazón es una facultad mental diferente.
46 Hace mucho un viejo científico solía decir: “No hay razonamientos en la Palabra de Dios, la así llamada. Porque Dios dijo en Su Palabra: Así como el hombre piensa en su corazón,…”. Y él dijo: “No hay facultades mentales en el corazón con las cuales pensar. Así que, Él quiso decir en la mente”. Pero si Dios hubiese querido decir eso, Él lo hubiera dicho: “Así como el hombre piensa en su mente”. Pero Dios no anda con rodeos. Él dijo: “Corazón”. Y Él quiso decir: “Corazón”.
Y luego hace dos años en Chicago, el Sr. Mattsson-Boze, el cual es un amigo personal, un amigo del alma mío. Su niñita trajo un periódico y dijo: “Hermano Branham, así como Uds. estuvo hablando la última vez aquí sobre el corazón. Allí, la ciencia médica ha encontrado en el corazón humano, la ciencia ha encontrado un pequeño compartimento. Los animales no lo tienen, solo los humanos. Y dijeron que lo ocupaba el alma”. Así que entonces, la Palabra de Dios es correcta. El hombre tiene un pensamiento en su corazón.
Y a medida que él piensa con su mente, él lo razona. Y la Biblia dice: “Debemos derribar razonamientos”. Así que, si Ud. está creyendo en Cristo en la esfera de la razón, cómo podrá alguna vez tomar Su Palabra cuando tiene que echar eso de lado y dejar que esa Palabra que Ud. ha captado con su mente, baje a su corazón a una fe viviente. Allí está la fe.
“Que de Mí compres oro refinado por fuego”, dijo el escritor en Apocalipsis —Dios hablando a través de él— “el oro que ha sido probado y ha sido puesto a prueba”. Allí lo tienen.
47 Así que, tenemos que derribar todo razonamiento. Luego si nosotros creemos en Dios, debemos nacer de nuevo; y cuando un hombre nace de nuevo, su naturaleza se vuelve como la de su Padre. Dios no tiene poderes de razonamientos. Él solo habla, y es así. Y nosotros llegamos a ser Sus hijos.
Con razón la gente no puede creer lo Sobrenatural. No tienen poderes con los cuales creer. Ellos tratan de razonarlo. Uds. nunca lo entenderán. Uds. solamente créanlo. Dios así lo dijo; y eso lo concluye.
48 Así que Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Ahora, se nos ha sido dicho que eso solo fue para los apóstoles. Bueno, si así fuera, entonces porqué Él dijo: “Id a todo el mundo y a toda criatura”. Estas señales debían ser predicadas a toda criatura en todo el mundo. El Evangelio no ha llegado a todo el mundo o a toda criatura.
Y yo lo digo con un rostro avergonzado siendo un ministro, la religión Cristiana ocupa el cuarto lugar. Más de dos terceras partes de todo el mundo nunca han escuchado el Nombre de Jesucristo. Dos tercios de la tierra… del mundo de hoy en día nunca ha escuchado ese bendito Nombre.
49 Jesús dijo: “A todo el mundo, estas señales seguirán”.
Ahora alguien dice: “Eso significó todo el mundo de aquel entonces. Y ellos si evangelizaron el mundo de aquel entonces.
Bueno, si es así, entonces Jesús dijo algo errado en Mateo 24: “Cuando este Evangelio sea predicado a todo el mundo, entonces será el fin”.
No, mejor debieran de admitir que hemos dejado de hacer el trabajo. Salimos y organizamos iglesias, construimos seminarios, educamos a la gente, tenemos escuelas, hospitales; todo eso está bien, nada en contra. Pero eso no fue lo que Jesús dijo, Él dijo: “Predicad el Evangelio”.
Y el Evangelio no vino solamente en palabra, sino en poder y manifestación del Espíritu Santo. La Biblia dice que ellos salieron predicando por todas partes, el Señor trabajando junto con ellos, con señales siguiéndolos. En la edad de ellos, hicieron exactamente lo que Jesús dijo.
50 ¿Qué de nosotros en esta edad? ¿Qué estamos tratando de hacer? Ahora, noten, el profeta dijo: “Y vendrá un día, que no habrá luz clara, ni oscura. Será un día de penumbra”. Pero él dijo: “Al tiempo de la tarde habrá luz”.
Antes que termine la semana, si es la voluntad del Señor, tengo en mi corazón (Yo nunca lo he intentado) predicar un sermón sobre: “Cuando el Este y el Oeste se juntan”.
51 Así que, geográficamente, el sol sale en el Este y se oculta en el Oeste. La civilización ha viajado con el sol. Las civilizaciones más antiguas son las del Este, la más nueva es la del Oeste.
Bueno, estamos en la costa del Oeste. El Este y el Oeste se han juntado. Ahora, hemos tenido dos mil años que no ha sido nada más que un día soñoliento y lúgubre. Ahora, cualquiera sabe eso, no importa que tan nebuloso esté, la única luz que tenemos para alumbrar la tierra es el sol. Pero ha habido mucha niebla y muy densa, que el sol no puede brillar a través de la niebla.
Y ese es el tipo de día que hemos atravesado. A través de las primeras edades, a través de Lutero, Wesley, y demás, hemos pasado a través de ese tipo de edad: suficiente luz como para saber que la Biblia era verdad; nosotros aceptamos a Jesús como Salvador; hicimos grandes denominaciones y organizaciones y construimos iglesias finas y escuelas. Eso está bien. Pero recuerden, nos hemos quedado cortos con respecto a la primera luz que brilló en Jerusalén.
52 Pero ha llegado el tiempo de la tarde. Esa fue la luz para la gente del Este, y el sol se está ocultando en el Oeste. El día ya se ha ido. Y la luz de la tarde ha empezado a brillar, el mismo Jesús que se levantó en la escena en los primeros días, y mandó el Espíritu Santo sobre los primeros apóstoles, y se está levantando hoy con sanidad en Sus alas para Su pueblo.
Y nosotros estamos viviendo en la luz de la tarde. No se vuelvan como los fariseos, o los saduceos, o los religiosos de ese día, pero caminen en la luz mientras hay luz en la cual caminar.
53 En este momento, me gustaría dar solo un pequeño testimonio personal a este grupo maravilloso de gente. Estoy seguro que les gustaría saber solo un pequeño testimonio personal de lo que nuestro Bendito Señor ha estado haciendo. Después cerraremos.
Voy a hablar solo un momento siendo que yo estuve involucrado en este tema. Cuando llegamos a Sudáfrica donde tuve por la gracia de Dios, yo creo que el llamamiento al altar más grande que Dios alguna vez me haya permitido hacer, había varios de nosotros en nuestro grupo y un buen amigo hermano canadiense, el Hermano Ern Baxter, al cual muchos de ustedes conocen. Y el Hermano Baxter nos acompañaba, y fuimos a Johannesburgo. Él ya se encontraba en el lugar antes de que yo llegara.
54 Y el Señor sí obró de tal manera en esa noche, que a la siguiente mañana la Asociación Médica de todo Sudáfrica, me invitó a desayunar, y dijeron: “Hermano Branham, Ud. nos ha hecho más bien en este momento que todos los misioneros que han venido durante los últimos cincuenta años”.
Todos los hospitales se abrieron. Los periódicos lo desplegaban en una o dos páginas completas y el Señor bendijo. Un hombre sentado en nuestra audiencia en esta tarde es testigo de esto: un evangelista de Sudáfrica, el Hermano Thoms, sentado a mi derecha.
55 Y fue en esa reunión que el Hermano Thoms fue inspirado por el Espíritu Santo, y él se mudó al campo evangelístico con los hombres de color, como sabemos, ellos como nativos, y ha hecho un trabajo maravilloso, salvando a miles de almas. Y él ahora se encuentra con nosotros visitándonos en un pequeño viaje.
Llegó a un punto donde un día el Sr. Jackson, otro amigo mío, iba llegando al lugar. Y el anuncio había sido puesto en África, y había un cachorrito de león allí en el piso del restaurante donde estaba surtiéndose de comida para el trayecto del día.
56 Y en el lugar, el cachorrito de león estaba jugando, y el hombre le preguntó: “¿Qué va a ordenar?”.
Él dijo: “Llene mi tanque con petróleo”. Y luego él dijo: “Quiero unas galletas y té”. Como la gente en África tiene muchos hábitos ingleses en lo que concierne a su té. Mucho de ello aún se encuentra en Canadá. Yo tomé tanto té al punto que pensé, si Ud. me punza con un alfiler, yo sangraré té, simplemente té cada cierto tiempo.
57 Y luego cuando él estaba tomando el té, le dijo: “¿Va de viaje a algún lugar?”.
Él dijo: “A Johannesburgo”.
Le dijo: “¿Tiene negocios allá?”.
Le respondió: “No, voy a ver la reunión del Sr. Branham que viene de América. Van a llevar a cabo un gran servicio y van a orar por los enfermos”.
Él dijo: “Si no le hubiera puesto ya el petróleo en ese tanque, yo ni siquiera le hubiera dado el servicio a su carro, un hombre que degrade sus derechos por ir con un fanático como ese”. Dos días después, él pasó por el lugar, y el hombre salió corriendo y lo agarró en sus brazos. Y él dijo: “Oh, por favor dígame, ¿Logró estrecharle la mano al evangelista? ¿Vio Ud. estas grandes cosas que se llevaron a cabo?”.
58 ¿Qué es? Es el poder del Jesús resucitado. Cambió a África de la noche a la mañana. Y yo nunca olvidaré las reuniones del cierre en Durban, donde es difícil calcular las multitudes. Unos dijeron: “ciento veinte mil personas”. Otros dijeron: “Doscientas mil personas”. Uno nunca lo sabrá. Y eso no interesa.
Pero cuando muchos fueron desafiados, muchos intérpretes a través de los cuales uno tenía que hablar, y luego uno podía irse a tomar un vaso de agua antes de que todos los intérpretes terminaran de hablar. El Zulú, Songhai, Kozas, y Basuto, muchas de esas tribus se reunieron; los dividían por cercas, porque ellos tienen guerras tribales también.
59 Sidney Smith, el alcalde de Durban, la cual es la… (Me imagino que pudiera clasificarse como el Miami de los Estados Unidos)… un gran centro de vacaciones de verano, un lugar hermoso. Su arquitectura va más allá que cualquier cosa que tenemos en los Estados.
Y en el lugar… Cuando íbamos saliendo, el Sr. Smith me llevaba, él dijo: “Sr. Branham, nunca en la historia de África, había visto reuniones como esas y con tal interés”.
Y yo dije: “Es por causa del Señor Jesús”.
60 Y saliendo por el camino, me encontré con hombres… hombres negros, lo que conocemos como personas de color. Y ellos eran muy primitivos, unos de ellos desnudos. Y para decirles qué tan primitivos eran, una dama dio a luz a un bebé, sentada a unos veinte pies de mí [6 m.], y solo recogió al bebé, y le dio unas pocas nalgadas, y empezó a amamantarlo, y ni siquiera llamó la atención. No hubo un hospital con cobijas y paredes rosas, y cuatro o cinco especialistas parados alrededor.
Me pregunto si toda nuestra ciencia no nos ha debilitado demasiado aparte de los otros daños. Luego yo me fijé, dije: “Ese hombre tiene una etiqueta en su cuello”.
Él dijo: “Bueno, él es Cristiano”.
“Oh”.
Él dijo: “Los misioneros lo han etiquetado”. Dijo: “Él es un Cristiano”.
“Bueno”, yo dije: “¿Por qué está cargando un ídolo?”.
Y él dijo: “Yo puedo hablar Songhai; solo pregúntele usted”.
61 Así que conducimos hasta la orilla de la calle. Yo todavía no me había presentado ante ellos. No nos conocían. Así que yo conduje hasta allí, y yo dije… Dijo: “Llámelo con cualquier nombre”.
Y yo dije: “Thomas, ¿eres un Cristiano?”.
“Oh, sí, seguro”, él contestó en su lenguaje nativo. Él era un Cristiano.
Yo dije: ¿Por qué tienes un ídolo?“.
“Oh”, él dijo: “Ese era un Dios, también”. Si Amoyah… Creo que ese es el nombre, Hermano Thoms. Amoyah, significa “la fuerza invisible, como el viento”. “Si llegase a suceder que fallara el Dios invisible, este no fallará”. Y él podía obtener cosas de este ídolo que no podía obtener de Amoyah, porque él recibía sanidad de este ídolo. Voy a responder sobre eso en un momentito más.
62 Y el misionero le dijo… Y por supuesto al leerle a él la Biblia, lo que Jesús hizo, esos días ya pasaron. Así que él vino a darse cuenta, esa es la debilidad de nuestros misioneros.
Y así que él cargaba el ídolo. Y él dijo: “Un ídolo tiene poder”. Él dijo que su padre cargaba un ídolo. Y un día un león se fue tras su padre, y él bajó al pequeño ídolo e hizo un pequeño fuego, y dijo una oración que el brujo le dijo, y el león huyó.
Le dije que yo era un cazador, y que cazaba leones. Y que la oración nunca ahuyentó al león. El fuego lo hizo huir, porque los animales le tienen miedo al fuego. Oh, bueno él de todas maneras cargaba a su ídolo. Ahora, ¿le llamarían Uds. a eso una conversión? No.
63 Y después de la reunión ese día… No había forma de repartir las tarjetas de oración. Billy, mi muchacho, salió y repartió tarjetas de oración. Él regresó a casa y me mostró, no llevaba corbata, ni bolsillos, o nada. Así que él dijo: “Papi, sería más fácil entrar a un foso de leones. Porque toda esa gente agarrándome por esas tarjetas, rompieron mi ropa”. Dijo: “Tuve que alejarme”. Así que yo dije… No pudimos repartir tarjetas de oración, así que yo dije: “Quiero a un misionero de cada tribu y de cada gente aquí para que salgan y traigan a dos personas de cada tribu”.
Entonces, yo les hablé de la Biblia de Jesús siendo el Cristo resucitado. Allí estaban los mahometanos por los miles. Y son los más duros de cambiar; vienen de los Medo-persas, quienes no se mudan ni cambian.
64 Así que, cuando los trajeron a la plataforma, la primera que me viene a la mente fue una mujer mahometana, con el punto rojo entre sus ojos, una mujer de mediana edad. Y yo dije: “Ud. es una mahometana”.
Ella dijo: “Sí”. A través de su intérprete.
Y yo dije: “Bueno, ¿Por qué viene a mí siendo un Cristiano para que la ayude? ¿Por qué no va a su sacerdote?”. Ella dijo que creía que yo podía ayudarla. Yo dije: “Yo no puedo ayudarla. Pero si Ud. cree en Jesucristo, Él la ayudará”. Así que finalmente ella lo captó. Y yo dije: “Si el Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos y hace la misma cosa aquí que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿le creerá Ud. a Él?”. Sí, ella lo creería. “¿Lo aceptará a Él como su Salvador?”. Ella levantó su mano, que lo haría.
Y el Espíritu Santo bajó y le dijo quién era ella, lo que había hecho, dónde había estado, y ella empezó a llorar y aceptó a Cristo como Salvador personal.
65 El siguiente fue un niñito negro de la tribu Zulú. Los Zulús son gente grande y fuerte. Este niñito acababa de comer su almuerzo. Tal vez unos de Uds. niñitos les gustaría que les contara lo que él había almorzado. Muy bien, ellos toman la espina de un puerco espín y punzan la garganta, la vena yugular de una vaca. Y dejan que el agua… o, la sangre se vacíe en lo que ellos llaman una taza. Es un… un pequeño saquito de cuero, y toman un palito y lo revuelven. Oh, hacen de ello una rica paleta. ¿No están contentos Uds. de vivir en Canadá? Muy bien. Pero eso…
66 Y su pancita estaba tan ensangrentada como podía estarlo por la sangre del animal, que había caído en su pequeño estómago. Y él estaba tan bizco, el pequeñito tenía que mantener su cabeza de lado para poder ver. Y cuando él volteó su cabecita, yo dije: “Ahora, cualquiera puede ver que el pequeñito está bizco. Ahora, si yo pudiera ayudar al pequeñito y no lo hago, yo sería un hipócrita”. Pero yo dije: “Yo no puedo ayudarlo. Pero si el Espíritu Santo, que conoce al niño, revela la causa de ello, ¿entonces qué creerán ustedes?”. Eso era… El mahometano fue primero; este era un nativo. Y los Zulús estaban sentados allí por los miles.
Y el Espíritu Santo dijo esto: “El pequeño bebé nació entre gente Cristiana. Y su padre y su madre son altos y delgados”. Lo cual es muy contrario a los Zulús. Ellos son pesados. [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
67 Y yo dije: “Porque en la choza donde el pequeño bebé nació, yo veo un cuadro de Cristo colgado en la pared”. Y el padre y la madre a unas ciento cincuenta yardas [137 m.] se pusieron de pie, que eso era verdad. Y allí estaba la gente, con la descripción. Y yo dije, por supuesto, yo no podía sanarlo, pero yo podía orar. Y cuando volví a mirar, el niñito negro simplemente se estaba riendo, y sus ojitos estaban tan derechos como los míos.
Un doctor en la plataforma corrió adelante y quería cuestionarme. El Sr. Baxter y el Sr. Bosworth lo estaban bajando de la plataforma. Y… así que entendí que había una discusión. Él dijo: “Quiero hablar con el hombre solo por un momento. ¿Qué le sucedió a ese bebé?”. Nada, por supuesto, que yo había hecho.
68 Así que, finalmente, yo me di la vuelta, y dije: “¿Qué quiere, doctor?”. Él quería saber cómo sabía yo que él era doctor. Así que él dijo: “Quiero preguntarle algo, Sr. Branham, ¿qué le hizo Ud. a ese bebé?”.
Yo dije: “Nada. Yo me encontraba a veinte pies [6 m.] de él”.
Él dijo: “Sr. Branham, ¿Usted hipnotizó al niño?”.
Yo dije: “¿Me quiere decir que le dieron a Ud. su licencia para practicar medicina y no sabe más del hipnotismo que eso?”. Si el hipnotismo puede enderezar los ojos de un niño, Uds. debieran empezar a practicar el hipnotismo“.
Él dijo: “Yo puse al niño en la plataforma. Yo me paré aquí y lo miré a él; algo sucedió”.
Yo dije: “Jesucristo lo sanó”.
Él dijo: “Sr. Branham…”.
69 Y esos lirios grandes… Uds. gente canadiense… Mi esposa estaba enfatizando sobre el jardín de flores tan bonito, y como las flores bonitas de ustedes… Pero oh, debieran de ir a África. Unos de esos lirios de Cala, ambos amarillos y blancos, miden dieciocho pulgadas [45 cm.] de ancho. Las cosas más bonitas que han visto crecer en forma silvestre, allí mismo en la selva. Y tenían unos grandes arreglos de esos sobre la plataforma.
70 Y el hombrecito dijo: “Sr. Branham, yo sé que hay una vida en ese lirio. Y no pudiera vivir al menos que la vida estuviera en él, y yo creo que la vida es Dios”. Él dijo: “¿pero es Él lo suficientemente tangible como para hacer que un niño de ojos cruzados reciba su vista normal?”.
Yo dije: “Ud. sencillamente tendrá que tomar mi palabra al respecto. Allí está el niño que hace cinco minutos era bizco. Aquí Ud. lo tiene tomado por la mano, y él puede ver. Jesucristo quien es Omnipresente está aquí, y le ha dado al niño su visión”.
71 Y ellos comenzaron a bajarlo de la plataforma, él corrió a ella. Dijo: “Entonces yo acepto a Jesucristo como mi Salvador personal”. Y cuando iba saliendo de Johannesburgo unos días después, este doctor corrió a la rampa donde miles de personas se habían reunido a decir adiós, y él corrió hasta la rampa y me agarró de la cintura y comenzó a llorar y dijo: “He sido llamado al campo misionero para ser un médico misionero”. Y comenzó a hablar en una lengua desconocida, allí en la rampa.
Y yo dije: “Maravilloso”. Ahora, yo no… Puedo seguir hablando de eso un poco después. Sin embargo, ese día cuando el Señor Jesús los retó, y un gran poderoso milagro se llevó a cabo en la plataforma, en un muchacho que estaba allí, con deficiencia mental, lisiado. Y el Espíritu Santo dijo: “Ahora, su hermano, él está pensando en él, y él está aquí entre la multitud en alguna parte; él se lastimó, ya sea montando un perro o un chivo; era amarillo. Y él se cayó y se lastimó la rodilla, y él está lisiado, camina con muletas. Pero ”ASÍ DICE EL SEÑOR“, el muchacho está sanado”.
72 Y lejos como a dos cuadras de distancia, escuché un grito, y aquí venía el muchacho con sus palos sobre la cabeza, perfectamente normal y sano. Y luego cuando miré, yo vi una sombra; era una visión que el hombre iba a ser sanado. Y yo dije: “¿Cuántos en esta audiencia recibirán a Cristo como su Salvador personal si este joven es sanado, por todas partes, de todas las tribus?”. Y yo ore y le pedí a nuestro querido y bendito Señor. Y ese hombre se puso de pie, perfectamente normal y bien, aún sano de su mente.
Y a medida que las lágrimas corrían por sus mejillas sobre su cuerpo negro, yo tuve el privilegio de ver a treinta mil nativos puros venir a Jesucristo al mismo tiempo. Treinta mil sería diez veces más que en Pentecostés. “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Mayores que estás haréis, porque Yo voy al Padre”.
73 Y yo les digo en esta tarde, mi querido amado creyente y conciudadano del Reino de Dios, la gran comisión tiene tanta fuerza el día de hoy, así como fue en los días cuando salió de los labios de Jesucristo.
Si Él no hace la misma cosa en esta reunión que hizo en los días de antaño, entonces yo soy un falso profeta. Si Él lo hace, y ustedes fallan en recibirlo a Él, ustedes son pecadores. La palabra pecador significa “incrédulo”. “Vayan y no duden más, o cosas peores caerán sobre Uds.”. Solamente hay una línea que cruza entre un pecador y un santo; eso es fe. “Él que no cree, ya está condenado” dijo Jesucristo.
74 Así que la gran comisión… Lo que ha hecho que nuestros lugares se encuentren en la condición en la que están el día de hoy, es porque no hemos llevado la gran comisión del Jesús resucitado, de Su poder y Su amor a Su iglesia.
Ahora, yo no tengo nada en contra de cualquier iglesia denominacional, ya sea que la llame Luterana, Presbiteriana, Anglo-sajón, lo que sea que él es, pentecostal… Yo no pertenezco a ninguna iglesia. Yo no soy Pentecostal. No soy Presbiteriano, Sin embargo soy un Nazareno Peregrino de la Santidad Bautista Pentecostal. Yo pertenezco a todas ellas. Yo soy su hermano, y estoy aquí para serles de servicio y de bendición para Uds., y yo sé que Uds. me serán de servicio y de bendición para mí. Que el Señor se encargue de esto, que la reunión tenga una gran unción, que pueda hacer que cada iglesia por las provincias prosperen por esta reunión y que Dios reciba la gloria. Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.
75 Bendito, Padre celestial, en Tu presencia podemos sentir nuestra necesidad. Y al leer los sagrados escritos de este Libro, y sentimos nuestra gran necesidad de un Cristo vivo en un día de escépticos. Y Tú has visto con anticipación esto y lo sabes, porque Tú dijiste que el día vendría cuando serían impetuosos, infatuados, amadores de placeres más que de Dios, y teniendo apariencia de piedad, pero negarían la eficacia de ella.
También Tú dijiste: “No os dejaré huérfanos. Yo oraré al Padre, y Él os enviará otro Consolador, el cual es el Espíritu Santo. Un poquito, y el mundo no Me verá más; empero vosotros Me veréis; porque Yo (es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin de la edad”.
76 Nosotros lo aceptamos de la manera más humilde y creemos que es una real verdad de Dios. Y Señor, viendo que el día se ha ido y las luces del atardecer están brillando… Oh, Señor, permite que nos agilicemos rápidamente; permítenos redimir el tiempo; permítenos levantarnos y que hagamos todo esfuerzo que podamos para ver que cada alma sea salva, que ha sido ordenada por Dios para salvación.
Y nos paramos aquí sintiéndonos como pescadores, así como Tú lo has dicho: “Asimismo el reino de Dios es semejante a la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces…”. Y queremos pescar en este rincón, cuando aventemos la red del Evangelio, que pueda coger cada pez, Señor para el reino. Concédelo, Señor. Permite que podamos hallar gracia en Tus ojos. Y sabemos que nosotros lo recibiremos, porque Jesús nos dijo: “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi Nombre, Yo lo haré”. Y nosotros lo creemos y esperamos por Tus bendiciones como hijos humildes. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
77 (¿Tiene Ud. algo que decir o debería yo de despedir la audiencia?) Uds. saben, hay una hermosa canción. Si el pianista puede venir solo por un momento, o tal vez, si no, podríamos solo cantarlo sin la música. Algunas veces, me gusta cantar si la… yo no sé cantar, pero amo el intentarlo. La Biblia dice: “Aclamad con júbilo a Jehová”. Y tal vez eso es todo lo que hago, pero me gozo mucho al hacerlo.
78 Me gustaría presentarles al Hermano Thoms en este momento. Muchos de Uds. quizá quieran estrechar su mano, de Sudáfrica. ¿Podría ponerse de pie, Hermano Thoms? Viene desde Sudáfrica para estar con nosotros en la reunión. El Señor le bendiga, mi hermano. El Dr. Vayle está sentado a su lado allí. Uno de mis co-ayudantes y amigos, Dr. Lee Vayle, ¿podría ponerse de pie? Él es pastor de la Primera Iglesia Bautista en Lima, Ohio, donde los bautistas y demás nos dieron un gran auditorio, y tuvimos una gran reunión donde muchas grandes señales y maravillas fueron hechas. Gusto en verles, mis hermanos. Y discúlpenme que no conozca al caballero que está en medio de ustedes allí, pero debe ser algún amigo. ¿Es Ud. Hermano Wilson, es él? Muy bien. Hermano Wilson, me imagino que es bien conocido aquí, y el Señor le bendiga, Hermano Wilson. Muy bien.
79 Ahora hasta que nos volvamos a ver a las seis de la tarde, ya sea que Billy o este muchacho que está aquí… Mi niñito ha crecido desde que yo estuve aquí antes. Y tengo otro niñito, José. Muchos de Uds. se acuerdan que profeticé que el pequeño José vendría. Pasaron muchos años antes que él viniera.
Y una de las cositas más dulces sucedió hasta unas cuantas noches atrás. Yo me encontraba en la Convención de los Hombres Cristianos de Negocios en Chicago, y el Hermano Thoms acababa de llegar en un barco. Y la gente en África le había hecho un saco de muchos colores, y el Hermano Thoms lo había traído. Les voy a mandar la fotografía. Y el Hermano Thoms, me di cuenta que el saquito tiene cinco diferentes colores, y cinco es el número de redención: J-E-S-Ú-S, F-E, [FE: En inglés es: FAITH Trad.] y así sucesivamente. Bueno, eso está muy bien.
80 Hasta que nos encontremos ahora, intentemos cantar esta canción, un verso. ¿Cuántos saben “De Jesús El Nombre Invoca”?. Oh, eso es maravilloso. Pongámonos de pie ahora solo por un momento. Ahora, me he metido en problemas. ¿Cómo lo voy a empezar?
… de Jesús el Nombre invoca,
Búscale con vivo afán;
Dulce hará tu amarga copa,
Tus pesares cesarán.
Suave Luz, manantial,
De esperanza, fe y amor.
Sumo bien, celestial,
Es Jesús el Salvador.
81 ¿Cuántos metodistas hay aquí? Levanten sus manos. Vengan, metodistas, levanten sus manos ahora. Eso es bueno, muy bien. Bautistas, levanten sus manos. Muy bien, esto está bien. Presbiterianos, levanten sus manos. Muy bien, bien. Nazarenos, levanten su mano. Oh, eso está muy bien. Muy bien. Vean, todos estamos conformados por diferentes. Ahora, aquí está lo que yo… ¿Cuántos Cristianos hay aquí? Levanten sus manos. Muy bueno.
82 Ahora, yo solía trabajar un poco de ranchero, apacentando ganado. Y allá arriba en la Dehesa Arapaho en Colorado donde solíamos conducir el ganado a principios de la primavera para que pastaran, yo solía sentarme con mi pierna apoyada sobre la perilla de la montura a medida que pasaba el ganado. El ranchero contaba el ganado.
Ahora, había unos que pasaban por allí… Nuestra marca era la Trípode. El siguiente hombre era La Huella de Pavo. El siguiente hombre era la Barra Diamante, el flojo “R”, y diferente ganado pasaba allí con diferentes marcas. El ranchero nunca cuestionaba eso. A medida que iban pasando, él los co
P0
ntaba.
=83 Pero la cosa principal era que cada vaca que pasaba por la puerta tenía que ser una Hereford registrada. De esa manera va hacer en el cielo. Todos ustedes metodistas, bauti
stas, presbiterianos, ustedes pudieran tener sus marcas, pero tienen que ser un Cristiano nacido de nuevo. Todos entraremos con eso. ¿Es eso correcto? Sí, señor.
Ahora mientras cantamo?s?»?»:
De Jesús el Nombre invoca
Postrados a Sus pies,
Rey de reyes lo coronaremos,
Al nuestra jornada terminar,
Volteemos a un lado y saludémonos de mano uno con el otro mientras estamos haciendo eso. Y, Hermano Vayle, ¿podría venir a despedir la audiencia por favor? Muy bien, muy bien.
De Jesús el Nombre invoca
(Voltéense para atrás ahora y
Salúdense con todos los que están aquí.
Que… solo… Alguien en
Su [Palabras no claras]. Eso está bien.)
Rey de reyes lo coronaremos,
Al nuestra jornada terminar.
Suave luz, manantial,
De esperanza, fe y amor;
….. sumo bien celestial.
Ahora, vayan al teléfono, llamen a alguien; hagan algo. Hagan que la gente salga, para que podamos hacer que los pecadores entren, para salvarlos para el Señor Jesús. Traigan a los enfermos para que Dios pueda sanarlos. Estamos esperando lo mucho más abundante. Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, mientras le pido al Dr. Lee Vayle de Lima Ohio, que venga a despedir la audiencia.
