OBRAS DEL MENSAJE


Bartimeo El Ciego
Edmonton, Alberta, CANADA
57-0809
1 Pueden tomar asiento. No alcancé a ver al hombre que cantó. Sin embargo hizo un buen trabajo. Gracias. Mi canto favorito. Me imagino que conocen al autor, ¿al Sr. Clibborn, Booth-Clibborn? [Un hombre dice: “Yo he oído hablar de él”]. Sí, señor. Fue maravilloso. ¿Cuántos disfrutaron ese canto? Oh, eso fue simplemente… Ese le sigue al de: “Solo Creed”. Ese fue bueno.
Y yo estaba hablando con unos amigos míos mientras venía en camino, el Sr. y la Sra. Doble. Les estaba preguntando sobre el pequeño bebé. Hace diez años cuando estuve aquí, el Señor me dio una visión, viéndola a ella sosteniendo un bebé varón en sus brazos. Y ella se enfermó.
Y pasaron años, pero ahora el niño todavía está aquí. Y así que, ella estaba allá atrás. Me encontré con ellos atrás del escenario. Mi pequeño muchacho José llegó para conocerla justo ahora. Y estaban teniendo un pequeño tiempo de compañerismo.
2 Y el Hermano Bosworth, el anciano caballero, ustedes lo conocen, él solía… Él tiene un gran sentido del humor. Él dice: “Hermano Branham, ¿sabe lo que significa compañerismo?”.
Yo dije: “Pues, pienso que sí”.
Dijo: “Son dos compañeros en un barco, lo que hace el compañerismo”. [En inglés la palabra compañerismo es “fellowship”, “fellow” es compañero, y “ship”, es barco“. Trad.] Y eso es muy cierto. Una comunión cerrada bautista.
Y ha habido unas quejas sobre el parlante que no estaba vibrando o algo por el estilo o los de atrás, pero dijeron que esta noche lo habían resuelto. ¿Está bien el sonido, está mejor allá atrás esta noche? ¿Me puede escuchar mejor en la parte de atrás? Si pueden, levanten sus manos, si escuchan bien. Eso está bien. Bien. Eso es bueno.
3 Mañana en la tarde, hay un… Esta noche, discúlpenme, esta noche, prometimos que… Esa es la razón por la que puedo entrar sin estar bajo la unción y demás, y hablarles un ratito. Hemos apartado la noche del viernes ahora…
El mejor cálculo que hemos tenido de los ministros que están aquí contando, ha sido que aproximadamente entre setecientas u ochocientas personas han aceptado a Jesucristo como Salvador desde que hemos estado en la ciudad. Y por ello, estamos muy felices.
Lo que estamos tratando de hacer es tener fe para hallar favor con Dios. Y luego si podemos poner primero lo primero, entonces pensamos que Dios nos dará favor ahora para las próximas dos o tres noches para grandes servicios de sanidad. Creemos que Él lo hará. Por supuesto todavía vamos a estar pidiéndoles a los pecadores que vengan a Cristo. Y así que…
4 El Sr. Mercier que está aquí, es uno de mis asociados, está en la grabadora, él y el Sr. Goad, me dicen que se acabaron los libros, pero pueden tomar las órdenes de aquellos que los quieran. Y les serán enviados. Y no trajimos sino unos pocos, y los tuvimos que distribuir entre Tacoma y aquí. Así que ellos van a tomar las órdenes, pero ellos…
Pienso que ya no les quedan libros. ¿Es así, Leo? Ya no les quedan libros, pero todavía tienen cintas y quedan unas cuantas fotografías, ¿es así? Solo quedan unas cuantas fotografías.
Ahora, yo no, (como dije al inicio de las reuniones), yo no… Yo no soy un vendedor de libros. Yo le compró esos libros al Sr. Lindsay. Me los da a cuarenta centavos menos. Bueno, para cuando uno los trae por todo el país y las pérdidas y luego nosotros no… en Canadá nunca le ponemos precio a nada. Solamente los colocamos allí. Yo sé lo que se supone… lo que nos cuesta a nosotros. Pero si la gente lo quiere, y no puede pagarlo, tómelo de todas maneras. Se lo regalamos. Así que por lo tanto nosotros…
5 Y estas fotografías pertenecen al Estudio Douglas en Houston, Texas, y tiene derechos de autor (un miembro de la Asociación Americana de Fotógrafos). Y una fotografía cuelga en el corredor religioso en Washington, DC. Y debajo de él tiene escrito: “El único Ser Sobrenatural que científicamente se ha probado que haya sido fotografiado”. El único Ser sobrenatural que alguna vez se haya probado científicamente.
Así que son simplemente algo, pequeños recuerdos de la reunión. No sé lo que ellos… qué tanto pagan ellos cuando las compran. Pero lo que sea, es eso lo que a Uds. les cuesta. Y por lo tanto, no es para nosotros, eso va directamente a los estudios, ¿ven?
6 Así que nosotros… Tienen derecho de autor. Y solo las traemos, y no vendemos libros o hacemos cosas. No hemos venido a… No queremos su… Les decimos: “Escribanos”. Y eso no significa que con eso obtengamos su dirección para así pedirles apoyo para algo. No tenemos nada para apoyar. La única cosa con la que me pueden apoyar es con sus oraciones. Eso es todo.
Yo no tengo ningún programa radial, ni programas en la televisión; solo tengo una oficinita allá con… Mandamos por correo muchos pañuelos y cosas alrededor del mundo diariamente. Y mis gastos ascienden de setenta y cinco a cien dólares diarios. Eso es todo el año allá en casa. Y así que solo lo suficiente hasta que tenga que quedarme en el campo todo el tiempo.
7 Hace un tiempo una persona me ofreció una gran ofrenda de varios miles de dólares. Me negué a tomarlo. Yo dije: “No necesito eso. Solo póngalo en misiones extranjeras”. Y el Señor me suplirá a medida que transcurran los días. De esa manera quiero vivir: un día a la vez. Yo no sé del mañana. Él se encargará de eso por mí cuando el mañana llegue. Pero yo solo tengo el día de hoy por vivir.
Ahora, esta noche vamos a orar por cada persona que tiene una tarjeta de oración, esta noche. Y luego mañana en la tarde, el Sr. Rasmussen, un antiguo pastor de esta ciudad, un hombre que he aprendido a amar con un verdadero amor Cristiano y respeto… Y yo sé que todos los que conocen al Hermano Rasmussen dicen lo mismo. Y cada tarde él está hablando aquí.
Y luego mañana en la noche… Billy dijo que la gente no llega para que ellos puedan repartirles suficientes tarjetas de oración cuando él llega aquí. Nosotros no queremos interrumpir con los otros servicios. Así que mañana en la tarde las tarjetas de oración se estarán repartiendo después de las dos, mañana en la tarde, aquí en el auditorio. Y quizás el domingo, en el cierre, también.
8 Ahora, espero que si hay alguien aquí que no entiende inglés, que esa persona que está sentada al lado les diga. Mañana en la tarde a las dos en punto. Pienso que es cuando da inicio el servicio, ¿no es así? A las dos de la tarde mañana. Y las tarjetas de oración se repartirán aquí para el servicio de la tarde. Pero ahora, cuando reciba una tarjeta, regrese para que se pueda orar por Ud., porque mañana en la noche serán llamadas.
Y luego vamos a intentar con la gracia de Dios ahora, sintiendo que hemos hallado favor con Él, colocar estas otras noches para la oración de los enfermos, todos. Tenemos como doscientas o trescientas tarjetas de oración, me dijeron, repartidas aquí esta noche.
9 Así que queremos tomarnos el tiempo y solo hablarles un poco tiempo en la Palabra. Vamos hablar ahora sobre: Sanidad Divina, cómo aceptarla. El Sr. Rasmussen les estará dando lecciones en eso: cómo aceptar su sanidad.
Y ahora, esta noche deseo leer solo un pequeño texto, se encuentra en San Lucas el capítulo 19, [Capítulo 18. Ed.] y el versículo 42.
Y Jesús le dijo: Recibe la vista, tu fe te ha salvado.
10 Si notan ese nombre allí, de la manera que está escrito. “Tu fe te ha salvado”. Ahora, hay eruditos aquí; yo no soy uno. Pero cuando encuentro una palabra, voy a mi griego, y la busco. Ahora, esa palabra en el griego es “Sozo”. Así que la palabra “salvar”, para salvación es: “Sozo”. Es la misma para sanidad. Sozo significa que estaban físicamente salvos, o espiritualmente salvos.
Ambas palabras aplican porque fue por la misma expiación, el mismo Hombre en el mismo día. “Él herido fue por nuestras rebeliones, con Sus llagas, hemos sido curados”, ¿ven?
Así que nuestra escena se abre esta noche… Y solo por poco tiempo, para así tener tiempo de pasar una línea de oración. Nuestra escena se abre en la puerta Sur de Jericó. Y el que estamos viendo, es un limosnero. Él había llegado a ser un hombre de mediana edad o un poquito más. Y solo pensemos en él por unos cuantos momentos, y aprendamos por su acción lo que nosotros debemos de hacer esta noche cuando pasemos por la línea de oración.
11 Ahora, era en un día cuando los judíos estaban todos bajo un impuesto demasiado gravoso de parte del gobierno Romano, y los tiempos eran muy difíciles. Y había muchos limosneros en la ciudad y en Jerusalén y en todo Judea, mucha gente afligida que no podía costearse la vida trabajando en los campos. Ellos estaban lisiados, ciegos, leprosos. ¡Oh, qué escena!
Me pregunto si hay alguien aquí que haya visto a un leproso. Veamos sus manos, si hay alguien. No veo ni una mano que haya visto a un leproso. Bueno, yo he abrazado a leprosos con mis brazos. Y solía pensar que era contagioso, pero no es. La lepra es por causa de una dieta insuficiente. Y no es contagiosa.
Yo he tenido a leprosos sin manos, con orejas carcomidas, simplemente he estado parado allí y los he abrazado. Y ellos lloran. Allá en África, en la India, y en diferentes partes donde tienen tanta lepra.
12 Y yo estaba observando a un hombre un día cuando estábamos en Bombay. La gente americana me había dado un dinero para dárselo a los pobres. Y yo simplemente amo hacer esas cosas. Y lo había cambiado a rupias. [La rupia es la moneda oficial de la República de la India. Trad.] Y emprendí mi camino hacia la calle para repartírselo a los limosneros, a la gente pobre, y casi tuvieron que traer a la milicia para volverme a meter, simplemente me estaban atropellando.
Y toda la noche cuando se dieron cuenta que tenía algo de dinero y estaba allí en el Motel Taj… u Hotel (Eso es en las puertas de India), yo podía escucharlos gritando: “¡Padre, Padre!, toda la noche. Ahora, no es una palabra de la India. Padre en realidad significa ”padre“, en español. Pero se habla un poquito de español allá.
13 Y estuvieron toda la noche… Yo no podía comer. Me iba a la ventana. Y quiero hacerles una pregunta a Uds. gente canadiense para ver qué tan agradecidos están Uds. con Dios por su hermosa nación que tienen aquí.
Y allí estaban ellos acostados en las calles. Pequeños bebés con sus pequeños estomaguitos hinchados de esa manera, muriendo, muriéndose de hambre. Pequeñas madres sosteniendo sus pequeños bebés, y sus rostros y sus mandíbulas hundidas. Los hombres venían por las calles, sin nada más que una tela sobre los lomos, con un pequeño mono medio muerto de hambre siguiendo detrás de ellos. Yacen en la calle como atados de leña.
Y cuando mueren durante la noche, los recogen, los llevan a un gran crematorio. No hay ninguna ceremonia de San Juan 14; solamente los tiran allí. Ellos no saben quiénes son o de dónde vinieron. Solamente mueren en la calle, son limosneros, eso es todo.
Ustedes no saben cómo apreciar una verdadera nación como esta donde viven. Eso es cierto. Uds. canadienses [Espacio en blanco en la cinta. Trad.] Y yo pienso que ante esa situación deberíamos de tratar de mantener estas naciones con oración, haciendo lo que podamos hacer para mantenerlo de la manera que está.
14 Oh, qué cuadro tan más lastimoso ver a los leprosos y limosneros. Y a lo que estaba tratando de llegar es: Había un hombre que andaba por allí. Nosotros tomábamos estas rupias y se las arrojábamos por la ventana. Y cuando lo hicieron ellos… Había un hombre allí que no tenía brazos; la lepra se los había comido, hasta arriba de sus brazos. Y se pone blanco parecido a unas verrugas, y simplemente se les caen, sus brazos y demás.
Y yo le dije a Billy, mi muchacho, le dije: “¿Cómo pudiera ese hombre recoger una rupia?”. Y él bajó para observarlo en la puerta. Él salió, se fue a otra parte del hotel. Empezó a arrojarles las rupias por ese lado. Y tan pronto como pudieron recogerlas, se fueron a la vuelta de la esquina donde podían comprar algo de curry.
15 Ahora, una rupia es de veinticuatro centavos. Y yo los mantenía por dos o tres días, con veinticuatro centavos. Cuesta como unos tres centavos comprar un plato con un poquito de curry. Y lo que era, patas de oveja hervidas con los cabellos todavía en ellas, y demás y un poquito…. Oh, era terrible. Uno caminaba por la calle apretándose la nariz con los dedos.
Y luego los mercados de esclavos donde llevan a las mujeres jóvenes. Simplemente llevaban a mujeres jóvenes y bonitas y las ponían en subasta así como Ud. lo haría con una vaca o algo más. Uds. no saben lo que significa vivir en una nación que todavía tiene respeto por Dios.
16 Y Billy logró que todos esos hombres se fueran por el otro lado, todo el resto de ellos. Y yo le hice señas a ese hombre sin manos, y le arrojé una rupia cuando ellos no se estaban fijando, y dio vueltas en el piso. ¿Saben cómo la recogió él? Lo lamió del piso con su lengua en esa mugrienta y sucia calle. Y se fue a la vuelta de la esquina, gritando a voz en cuello, para conseguirse algo para comer.
Y piensen, si sacan su basura esta noche con el rastrillo, habrá suficiente para alimentarlos a ellos. Eso es correcto. Simplemente no somos lo suficiente agradecidos.
Y en el día que leímos esta noche, había escenas como esa, que nuestro Señor vio. Y luego, un limosnero especialmente en esos días cuando los impuestos y demás estaban tan altos, cuando un hombre salía para ir a su trabajo, él podía quizás solo permitirse una moneda al día. Y con el primer limosnero que entraba en contacto, bueno, ese era el afortunado. Él podía dar, quizá, dos monedas al día. Y había allí cientos de limosneros.
17 Y vamos a imaginarnos esta noche que nuestro personaje del cual estamos hablando, Bartimeo, que él había estado parado, y había sido una mañana mala. No había podido encontrar a nadie que le pudiera dar una moneda. Y era una mañana fría de octubre, así que se había arropado con su saco harapiento, se estremeció un poquito y fue haciéndose hacia atrás hasta que sintió la pared. Y se sentó al lado de la pared.
Y bajo el sol cálido a medida que empezaba a calentarlo, empezó a pensar, a estudiarlo. ¿A Uds. les gusta hacer eso? Yo lo hago. Solo el apartarse uno consigo mismo en alguna parte, sentarse, pensarlo todo bien.
18 Y mientras estaba él allí sentado pensando, él oye un pequeño retiñir de las pezuñas que venían por la calle, ese viejo empedrado que corre por allí, ha estado allí por muchos, muchos años. Y en este pequeño retiñir, él sabía que alguien venía aproximándose, así que él se levanta y dice: “Por favor deme una moneda esta mañana. Soy ciego”.
Y él casi se tropieza con la pequeña mula. Y el que estaba sobre la mula dijo: “A un lado, limosnero. Voy de camino a la ciudad. Y yo soy un siervo del Señor. Y el día de hoy va a venir un fanático a la ciudad. Y debemos llegar con el concilio de iglesias y parar esta cosa antes de que llegue a la ciudad. Y voy de camino ahora para asegurarme que esto se detenga. No tengo tiempo para un limosnero, así que hazte a un lado”.
19 Se da cuenta que él era un sacerdote. Y le dice: “Oh, siervo del Señor”, dice el hombre ciego: “No voy a interferir con Ud. en su comisión de Dios. Siento mucho el haberle detenido. Pero, ¿quién es ese fanático que viene para acá?”.
“Oh, es ese Hombre quien es un sanador Divino allá, el profeta de Galilea, se hace llamar a Sí mismo. Y Él viene en camino, y yo soy jefe de la Asociación Ministerial, así que me tengo que encargar de que nada de esa cosa se esparza en nuestra ciudad, alrededor de aquí. Así que voy de camino. Hazte a un lado, limosnero”. Y siguió adelante.
Entonces él se hace a un lado a lo cálido de los rayos del sol y se vuelve a sentar. Y allí empieza él ha recibir un nuevo pensamiento. Un profeta de Galilea ha de venir a esta ciudad, un sanador. Bueno, entonces él comienza a soñar. Ustedes saben, su mente se va a muchos años atrás cuando él era un pequeño niño judío de cabello negro. Solía jugar en las laderas al lado del río Jordán.
20 Y uno de sus más grandes deleites era entrar por las tardes antes de tomar su siesta, y dejar que su madre lo tomará en sus brazos. Y cómo solía mirar esos grandes ojos suaves de su mamá a medida que ella le quitaba su cabellito negro de sus ojos, y comenzaba a contarle historias Bíblicas.
Ustedes saben hay algo tocante a instruir a un niño en su carrera de la manera que debe ser. Enseñarle lo correcto, y cuando sea viejo, nunca se apartará de él.
Y él solía recordar las historias que su madre le contaba del gran y poderoso Jehová. Cómo Jehová solía tronar Su voz en tiempo de pruebas y la situación cambiaba.
21 Cómo él solía amar el escuchar especialmente la historia de Eliseo, el profeta. Y cómo Eliseo entró y tendió su cuerpo sobre el cuerpo de un pequeño bebé muerto. Y ese profeta estaba tan ungido al punto que el pequeño bebé volvió a la vida otra vez. ¡Oh!, eso simplemente emocionaba su corazón.
22 Y eso emociona mi corazón. Puedo pensar en la historia cuando la mujer sunamita había sido amable con ese hombre de Dios. Ella no lo hizo para recibir algo a cambio, pero Uds. simplemente no pueden dejar de recibir una recompensa cuando Uds. son buenos con los hijos de Dios. “De cierto, de cierto os digo, cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, de cierto os digo que no perderá su recompensa”.
Así que sean amables unos con otros. Si la tinaja está vacía en aquella casa, lléveles algo. Sean amables. Si la viuda necesita algo de carbón, cómprele un poco. Dios le bendecirá por ello.
23 Y entonces, mostrando toda la amabilidad, la mujer sunamita había construido un pequeño cuarto al lado para que el profeta pudiera recostarse. Y el profeta dijo: “Ve, averigua si quiere que hable por ella con el rey”.
Ella dijo: “No”. Ella habitaba en medio de su pueblo y todo estaba bien.
Pero Giezi dijo: “Ella no tiene hijo”. Y Eliseo la bendijo, oró por ella, y ella recibió un hijo. Cuando tenía unos doce años de edad, yo creo que el pequeñito sufrió una insolación. Estaba afuera en el campo con su papi en el tiempo de la cosecha, y él comenzó a gritar: “¡Mi cabeza, mi cabeza!”.
Y un joven lo cargó y se lo llevó a su mamá. Ella lo sentó en su regazo, y como a mediodía, murió. Y ahora, aparte de nuestro texto por un momento, yo quiero que se fijen en la fe valerosa de esa mujer. Ella tomó al pequeño bebé y lo acostó en la cama de Eliseo. Ese es un buen lugar para colocarlo: en la cama donde el profeta se había acostado, en una casa, en un hogar, donde se han hecho oraciones. Es a donde se debe de ir.
24 Y ella le dijo a su siervo: “Enalbárdame una de esas mulas, y no te detengas en el camino al menos que te lo ordene, y vete directamente hacia el profeta”. Ahora, ella sabía que si podía llegar con el profeta, averiguaría el porqué su bebé había muerto.
Bueno, Dios no siempre les dice a Sus profetas todo lo que Él hace. Él solamente les dice a Sus profetas lo que Él quiere que sepan.
Así que cuando iban en el camino, Eliseo vio por fuera de su cueva y dijo: “Aquí viene la sunamita. Y ella viene con gran amargura en su corazón. Y Dios me ha encubierto el motivo. Yo no sé lo que está mal con ella”. Así que cuando ella se acercó, él dijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien a tu bebé?”.
Ahora, escucha, madre, esa mujer con su bebé acostado muerto en la habitación, ella dijo: “¡Todo está bien!”. Yo amo eso, ¿ven? Eliseo era el representante de Dios en la tierra en ese tiempo. Y ella sabía que si podía llegar con el siervo de Dios, ella quizás… Ella no estaba pensando en que el bebé regresara, ni siquiera tenía idea de eso. Pero ella sabía que probablemente podía averiguarlo: Este hombre podía preguntarle a Dios y Dios le respondería a él y le diría porqué se llevaron al bebé.
25 Y ella dijo: “¡Todo está bien!”. Y luego comenzó a revelarle a él lo que había pasado.
Ahora, Eliseo dijo: “Toma este báculo y ve delante de mí y colócalo en el bebé”.
La otra noche yo dije, creo que de allí tomó Pablo la imposición de los pañuelos. Eliseo sabía que lo que él tocaba era bendecido. Él estaba ungido con el Espíritu Santo. Esa es la razón que nosotros imponemos manos sobre los enfermos.
26 Ahora, ¿qué sucedió? La fe de la mujer no estaba en el báculo. Estaba en el profeta. Así que ella dijo: “Vive Jehová y vive tu alma que no te dejaré”. Por lo tanto no había más que una cosa que el profeta podía hacer, era ceñir sus lomos y emprender el camino junto con ella.
Me gusta eso. Aférrense a ello. Cuando tengan la satisfacción de estar en lo cierto, quédense con eso.
Y el profeta fue. Y el niño tomó el bordón y lo colocó en la criatura, pero no había vida. Él se los encontró cuando regresaban. Eliseo entró al cuarto, sin saber qué hacer. Pero caminó de un lado a otro, de arriba abajo por el cuarto, orando. Y fue y tendió su cuerpo sobre ese cuerpecito muerto del bebé, poniendo sus labios sobre sus labios, y su nariz sobre su nariz. Y el bebé estornudó siete veces y volvió a la vida.
¡Oh, cómo ese pequeño Bartimeo amaba esa historia! ¿Te gusta esa historia, la niñita de cabello rubio sentada aquí? Muy bien. Esa es una bella historia. Y Dios todavía es eso el día de hoy. ¿Crees eso, pequeño niño sentado allí? ¿Lo crees? Eso es bueno. Oh, esas son buenas historias. Y son la verdad.
Y el pequeño Bartimeo, cómo él amaba esa historia. Pero, oh, ¿saben algo? El predicador dijo que esos días habían pasado. Dios ya no hacía eso. Pero qué tan equivocados estaban esos sacerdotes. Dios nunca cambia. Él es el mismo todo el tiempo. Nunca cambia. Él todavía es el Dios todopoderoso. Y si Él no puede hacer todas las cosas, entonces Él no es el Dios todopoderoso. Pero si Él es Dios todopoderoso, Él puede hacer todas las cosas.
27 Entonces, el pequeño Bartimeo pensó luego en otra historia que le gustaba mucho. Y como a unas quinientas yardas [457 m. Trad.] de donde estaba él sentado, en una ocasión en ese gran Jordán, en el mes de abril, cuando en los montes de Judea la nieve se había derretido, todos los campos estaban inundados con agua. El tiempo de la mayor inundación, esas olas enojadas lodosas bajaban de las montañas de Judea, hacia las planicies. Y el Jordán se había henchido, y su tamaño incrementado varias veces.
Pero justo en ese tiempo Israel había llegado por el otro lado. Miren, Dios les dio una promesa de este lado. Ellos iban de camino a reclamar esa promesa. Y todo lo que se interpone en el camino de la promesa de Dios tiene que ceder. No importa si es en el peor de los tiempos, o con la peor enfermedad, o que tan negro y lodoso se vea, todo cede ante la promesa de Dios. Ciertamente.
28 Y cómo amaba él escuchar a su madre cuando le contaba de esos relámpagos que rugieron, y ese gran Jordán se detuvo, y guardó su paz hasta que dos millones de israelitas cruzaron a pie. Oh, eso hacía que su corazoncito… Él casi se quedaba dormido, y se sacudió la cabeza y dijo: “Mamá, cuéntame otra historia”.
Después él se acordó también que ni a unas ciento cincuenta yardas [137 m. Trad.] de donde estaba él sentado, grandes cosas sucedieron. Y justo, ni a veinte yardas [18 m. Trad.] de donde estaba él sentado, por esa misma calle, sobre ese mismo empedrado, como unos cuatrocientos años antes de eso, el gran poderoso profeta Elías y Eliseo venían por el camino brazo a brazo, yendo hacia el Jordán para abrirlo una vez más.
29 ¿Por qué? ¿Se abrirá otra vez? Dios es el mismo. Así que él pensó: “Oh, si tan solo hubiera vivido en aquellos días. Si tan solo hubiera podido haber estado sentado aquí ciego”. Después él se rascó la cabeza y dijo: “Pues estoy pensando estas cosas desde que ese sacerdote mencionó sobre el profeta de Galilea. Pero por una u otra razón, estoy comenzando a pensar diferente. No había pensando en esas historias en años”. Algo estaba a punto de suceder.
Y cuando algo en Uds. comienza a tener un deseo, y un clamor por Dios, algo está a punto de suceder. Dios sabe cómo colocar todo para Su drama.
Luego nos damos cuenta que cuando él comenzó a pensar eso: “Si yo hubiese estado aquí cuando Eliseo…”. Dios normalmente tiene a un profeta mayor a la vez. Y Elías iba al río para poner su manto, su saco, sobre Eliseo. Y él se iba a convertir en profeta porque Elías iba a subir.
30 Y a medida que ellos pasaban por esa puerta, lado a lado, él dijo: “Si tan solo hubiese vivido en aquel día, yo me hubiese levantado de este lugar donde estoy sentado. Y me hubiese dado prisa a la calle y dicho: ”Oh, profetas de Dios, pongan su manos sobre mí. Y yo creo que si Uds. oran por mí, Dios me va a restaurar mi vista“.
Pero desafortunadamente, los días de los milagros habían pasado para él. El sacerdote le dijo que no había tal cosa como esa, que ya no pasaba. Elías tenía años que había partido, y Eliseo había estado muerto por años. Y oh, Jehová se había olvidado del pueblo. Pero Él no se olvida del pueblo. Él aún se acuerda.
Y luego él se acordó que un poco por fuera de ese portón, ese gran Josué había hecho marchar a Israel sobre ese mismo empedrado, alrededor de los muros de Jericó. Y todo Jericó había sido encerrado. Aunque ellos sobrepasaban en número a los israelitas, pero el temor del Señor fue delante de ellos. Ellos guardaron su paz.
31 Un día cuando el gran Josué, no muy lejos del mismo muro, iba paseando una tarde, y él miró, parado allá al lado de la pequeña ribera, estaba parado un guerrero con su espada desenvainada. Y Josué sacó su espada, y corrió a su encuentro. Él dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”.
Y el extraño blandió la espada en el aire, dijo: “No; sino que soy capitán del ejército del Señor”. Y el poderoso Josué arrojó su espada, se quitó el yelmo, y corrió y cayó a Sus pies. El pequeño Bartimeo ni se imaginaba que a no más de doscientas yardas [182 m. Trad.] de allí, estaba el mismo Capitán del ejército del Señor.
Y si la gente en esta sala de exhibición, ¡si tan solo se diera cuenta que Ése mismo Capitán del ejército del Señor está parado aquí en esta noche!
32 Pero a él se le había dicho que esos días ya habían pasado. Después de un rato su sueño fue interrumpido. Unos niños pasaron corriendo, decían: “¿Lograste verlo a Él? ¿Lograste verlo a Él?”. Se estaban preguntando qué significaba todo eso. Aquí venían unas señoras. Y ellas estaban hablando: “¡Oh, oh! ¿No fue maravilloso?”.
Y Bartimeo empezó a preguntar: “¿Qué está sucediendo?”. Justo a la vuelta de la esquina escuchó mucho ruido. Uds. saben de una u otra manera donde está Jesús, usualmente hay un poquito de ruido ocurriendo. En el Antiguo Testamento la única manera que tenían de saber si el sumo sacerdote seguía vivo, cuando él entraba detrás del lugar Santísimo (Dios lo podía haber matado), pero él tenía una vestidura, y debajo de esa vestidura, él tenía una granada y una campana, una granada y una campana. Y cuando él caminaba tenía que hacerlo de una cierta manera…
Y un hombre que usa un manto de Dios tiene una cierta manera de caminar a medida que camina. Y a medida que camina, esas campanas suenan: “Santo, santo, santo al Señor. Santo, santo, santo al Señor”. Y de la única manera que la congregación podía saber si él continuaba vivo o no, era que podían escuchar un ruido.
33 Algunas veces yo me pregunto cuando entro a una de esas frías morgues llamadas iglesias, con témpanos colgando, hablando espiritualmente, con el termómetro cuarenta bajo cero. Solo me pregunto si hay algo con vida allí adentro.
Es igual como lo sucedido con mi pequeño hermanito. Yo atrapé una tortuga mordedora, y le arranqué la cabeza. Y cualquiera sabe que una tortuga mordedora sigue moviéndose si se le corta la cabeza. Y estaba tirada en la orilla, y mi pequeño hermanito llego y dijo: “¿Qué atrapaste, Billy?”.
Yo dije: “Una tortuga”.
Él dijo: “¿Es esa?”.
Dije: “Sí”.
¿En dónde está la cabeza?“.
Le dije: “Tirada por allá en la orilla”.
34 Y él fue para allá, y comenzó a tomar un palo para voltearla, y golpeó el palo. Él dijo: “Oye, yo pensé que habías dicho que estaba muerta”.
Bueno, le dije: “Yo le separé la cabeza de su cuerpo. Debería estar muerta”.
Él se rascó la cabeza. Dijo: “Ella está muerta pero simplemente no lo sabe”.
Y en eso hay muy buena teología. ¡Oh, hermano, cuando Cristo viene, Él trae vida en abundancia! Dijo: “Si estos callaren, las rocas inmediatamente clamarían”, cuando Él venía a Jerusalén.
Y encontramos un ruido al doblar la calle. Él dijo: “¿De qué se trata todo ese ruido?”. Vean, él había estado pensando en esas cosas. Tenía que suceder. ¿Ha estado pensando en esas cosas Uds., para esta noche? Si lo han hecho, va a suceder. Simplemente tiene que pasar. Uds. acérquense a Dios, Él se acercará a vosotros.
35 Y luego, ¿qué sucedió? Después de un rato aquí venía un montón de gente cantando: “¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito es Él que viene en el Nombre del Señor!. ¡Bendito el profeta de Galilea! Porque Él hace que el ciego vea, y el sordo puede oír. ¡Bendito sea el Nombre del Señor!”.
36 Y luego, detrás de ellos venían los críticos, esos sacerdotes y religiosos de ese día, diciendo: “¡Cállense, guarden su paz! No hay nada en ese tipo”. Lo escuchó. Y de vez en cuando algo golpeaba contra la pared. Es un tomate podrido o algo, que le tiraron a Él.
¡Oh, si él tan solo pudiera ver! Caminando por esa calle, un hombrecito, no muy grande, sin hermosura para que le deseemos, Su cabello volviéndose canoso, caminando lentamente, no prestando atención. Y allí estaban esos sacerdotes diciendo: “Oye, Tú santo-rodador, Tú qué dices que resucitaste a Lázaro de los muertos. Tenemos un cementerio lleno de esos acá arriba. Ven a resucitarlos. Déjanos ver como lo haces”.
Ustedes saben que esa clase de espíritus nunca mueren. Todavía están vivos. Y los otros también, gracias a Dios.
37 “Oye, Tú hiciste milagros en otro lugar. Déjanos verte hacer un milagro aquí. Nosotros te creeremos. Tú hipócrita, sabemos que los días de los milagros ya pasaron”. Bartimeo se confundió todo. Él dijo: “¿De qué se trata esto de todas maneras?”. La gente trepando por encima de él.
Después de un rato, una damita amable dijo: “Oh, limosnero, siento mucho que te hayan pisado. ¿Qué era lo que estabas preguntando, señor?”.
Dijo: “¿Quién es Éste que pasa que está causando toda esta conmoción, unos a favor y otros en contra?”.
38 Ustedes saben, cuando Jesús está alrededor, normalmente produce esa clase de multitud. Unos a favor de Él, unos en contra de Él. Uno diciendo que es el diablo, y otro diciendo que es Dios. Y eso no ha cambiado.
Y así que él dijo: “Algo está sucediendo. Y yo no entiendo lo que es”.
Y ella dijo: “Pues, señor, ¿nunca has aprendido de Jesús de Nazaret?”.
“No, no creo que haya escuchado de Él”.
Bueno, Él es un gran profeta de Galilea. Oh, debería verlo a Él. Pues, una mujer solo tocó Su vestidura hace unas cuantas semanas, y Él se dio la vuelta y le dijo cuál era su problema. Y había un hombrecito justo del otro lado de este muro, se subió a un árbol de sicomoro esta mañana para poder verlo. Y su esposa le dijo sobre todas estas cosas, y él dijo: Oh, no hay tal cosa como esa. Esas cosas no suceden. Si ese hombre hace eso, Él es un diablo“.
39 “Así que, Zaqueo se subió al árbol de sicomoro y se cubrió con las ramas para que nadie pudiera verlo. Él dijo: Me voy a quedar aquí porque yo soy un gran miembro de la iglesia. Y voy a tomar esta hoja y la voy a levantar, y Él nunca me verá. Y cuando Él pase bajo este árbol, lo voy a ver muy bien, y le diré a los sacerdotes todo lo que pienso de Él”.
“Así que, cuando Jesús le dio vuelta a la esquina y se colocó bajo el árbol, Él se detuvo, Zaqueo dijo: ”Ahora, me pregunto lo que va a hacer Él“. Él miró para arriba del árbol y dijo: Zaqueo, bájate de allí. Este día voy contigo a tu casa a cenar”. No solo pensó él que estaba escondido, pero Cristo lo conocía, y sabía de su condición, y sabía cuál era su nombre. Él no ha cambiado. Él todavía es el mismo Jesús.
40 Oh, ella comenzó a contarle. Él dijo: “Bueno, ¿no es Ése el Hijo de David el cual ha sido prometido?”. Sí, eso fue suficiente para que su alma empezara a arder. Era su primera oportunidad. Nosotros hemos tenido muchas oportunidades durante esta última semana. Pero esa fue su primera oportunidad de ponerse en contacto con Jesús.
Y él se levantó. Ahora, las calles corren como la distancia de lo largo de esta arena, desde la pared. Y miles de personas se arremolinaban alrededor de Él, unos gritando y vociferando y otros alabándolo a Él. Y él gritó: “¡Oh, Jesús, Tú Hijo de David, ten misericordia de mí!”.
41 Ahora, Jesús no podía haber escuchado su voz. Estaba muy al fondo. Si alguna vez han estado allí para ver donde sucedió… Y otra cosa, con toda esa muchedumbre gritando, Él no podía escuchar. ¿Pero qué fue? Jesús se paró y se quedó quieto. Y Él se volteó. No fue su voz la que lo detuvo. Fue la fe de él lo que lo detuvo a Él.
Un limosnero insignificante que trataban de hacer a un lado. Jesús se detuvo y dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”.
Él dijo: “Señor, que reciba mi vista”.
Él dijo: “Recibe tu vista, por cuanto tu fe te ha salvado”.
Y mientras iban por la calle. Puedo ver al ciego Bartimeo parado allí buscándose los dedos. Dijo: “Él me dijo. Yo tomo Su Palabra. Yo la creo”. Y la muchedumbre siguió adelante. Después de un rato él comenzó a verse los dedos. Y empezó a seguir al Señor regocijándose porque él había recibido su vista.
42 Hace un tiempo leí una pequeña historia. Pudiera ser ficción y quizá no, sobre el ciego Bartimeo. Dicen que Él se sentaba en el portón de Jericó; él era un hombre casado, tenía una esposa y una pequeña niña. Y esta niñita cuando él fue sanado, tendría quizás, como unos diez años de edad, una niña con cabello rizado, lo suficiente rellenita como para verse adorable.
Y él nunca había visto a la pequeña niña porque había estado ciego por muchos años. Y dicen que él tenía dos tórtolas, y ellas hacían pequeños trucos, brincaban una sobre la otra, hacían pequeñas volteretas, para que pudiera atraer la atención de los turistas.
43 Si él no tenía algo con qué entretener a los turistas, como es en la India y en diferentes lugares con un pequeño mono o algo, el mono toma un palo y le pega al hombre, y eso atrae la atención para que pueda pedir limosna.
Y las pequeñas palomas de Bartimeo se subían una sobre la otra para que pudiera atraer la atención de ver la precisión de esas pequeñas palomas…. O, palomitas, dando una pequeña voltereta, y saltaban de nuevo sobre sus patas. Y una noche, su esposa se enfermó. Y el doctor no podía hacer nada por ella. Y él conmovido se fue a un lado de la casa. Y él dijo: “Oh, Jehová, si tienes misericordia y le perdonas la vida a mi esposa, yo te voy a dar mis dos pequeñas tórtolas”.
44 Y su esposa se recuperó. Así que él fue y ofreció las tórtolas como ofrenda. Un poco después, él tenía un cordero. Y en aquellos días, un cordero guiaba al hombre, igual como (al hombre ciego), igual como un perro guía al hombre ciego hoy en día. Pero un cordero lo hacía entonces. Ellos entrenaban a los corderos para que guiaran al hombre. Y el ciego Bartimeo, regresaba a casa una tarde, con el cordero amarrado a su mano, y el cordero se iba al hogar y guiaba su camino, lo guiaba de regreso a su hogar.
Y su pequeña niña se enfermó. Y tenía una fiebre horrible. Y el doctor vino, y dijo: “Bueno, Bartimeo, yo creo que no hay nada que pueda hacer por ella”. Ella seguía poniéndose peor. Así que, él salió en la noche otra vez, se puso sobre sus rodillas, y dijo: “Dios, si sanas a mi niñita, te daré mi cordero”.
45 Y la fiebre de la pequeña niña se fue. Y al siguiente día iba de camino para sacrificar su cordero. Y el sacerdote salió, y le dijo: “¿A dónde vas, ciego Bartimeo?”.
Él dijo: “Oh, sacerdote de Dios, voy al templo a ofrecer mi cordero como sacrificio”. Dijo: “Yo le prometí a Dios que lo haría”.
“Oh”, él dijo: “Ciego Bartimeo, no puedes ofrecer ese cordero. Te voy a dar dinero. Y ve y cómprate un cordero donde hacen el intercambio, y toma un cordero y ofrécelo. Yo te voy a dar el dinero”.
Él dijo: “Muchas gracias, muy amable, sacerdote de Dios, pero yo nunca le prometí a Dios un cordero. Yo le prometí a Dios este cordero”.
¡Oh, vaya! Hay una lección en eso.
46 Él dijo: “No puedes ofrecer ese cordero, Bartimeo. Ese cordero son tus ojos”.
Él respondió: “Pero, oh, sacerdote de Dios, si yo le cumplo mi promesa a Dios, Dios proveerá un cordero para los ojos de Bartimeo”. Ese día cuando escuchó que Jesús de Nazaret iba pasando —observen la fe en acción. Él tomó su manto y lo arrojó a un lado porque Dios había provisto un Cordero para los ojos ciegos de Bartimeo. El Cordero provisto de Dios.
Y ese mismo Cordero ha provisto esta noche para Ud. señor, en esa camilla. Ese Cordero ha provisto para Uds., en esas sillas de ruedas. Ese es el Cordero provisto para Uds., con problemas en el corazón. Ese Cordero ha provisto para Uds., con cáncer. Él es el mismo Cordero de ayer, hoy y por los siglos. Y Él ha sido Aquel que los ha guiado en esta noche para este gran servicio y simplemente está listo ahora para encargarse de aquí en adelante.
Y si Ud. es un pecador, y no lo conoce a Él en el perdón de sus pecados, Él es un Cordero provisto para quitarle a Ud. cada mancha de su vida pecaminosa.
47 Inclinemos nuestros rostros ahora solo por un momento, mientras pensamos en estas cosas. Y si el pianista u organista nos da simplemente una pequeña nota, por favor.
Antes de orar ahora, me pregunto si hay alguien aquí quien no conoce este gran, maravilloso, Cordero manso de Dios, podrían decir: “Dios, yo quiero conocer ese Cordero para el perdón de mis pecados. Mi alma está manchada. Yo he hecho una profesión”. O, tal vez usted la hizo o tal vez no. “Pero con esto digo que me gustaría aceptarlo a Él esta noche como el Cordero para mi alma, mientras levanto mi mano”. ¿Lo hará Ud.? ¿Alguien que quiera ser recordado en oración?
48 Dios le bendiga aquí, dama. Dios le bendiga, señor, este hombre aquí. ¿Alguien más que quiera que ese Cordero los guie a la fuente? Dios le bendiga allá atrás, hermana. ¿Alguien más en el piso de abajo? Dios le bendiga, mi hermano que está allá. Esa es la manera. Crea. Si puede creer, Dios suplirá toda necesidad que tenga.
Hay alguien más en los balcones a mi derecha, que pudieran levantar la mano y decir: “Dios ten misericordia de mí. Permite que el Cordero de Dios me guíe a las fuentes de vida, del agua de vida, esta noche. Estoy sediento por Cristo. Yo amaría, que Él me guiará”. ¿Lo hará Ud.? Ud. está ciego si es un pecador. Ud. no sabe por dónde va, hombre. Si Ud. es un miembro de iglesia, sigue estando ciego. Está ciego por el credo del hombre.
49 ¿Hay alguien más aquí a la derecha, en la parte posterior, en los balcones de atrás? Rápidamente. En los balcones a mi izquierda, ¿pudieran levantar sus manos? Es solo una cosita que pueden hacer, pero Uds., con su mano levantada, digan: “Yo… Yo ahora quiero…”.
Dios le bendiga allá arriba. Eso es bueno. ¿Alguien más en el piso de abajo ahora que no ha levantado su mano? Dios le bendiga allá atrás, señor. Dios le bendiga. A todo el grupo allá atrás, Dios sea con Uds. Por aquí a la derecha. Dios sea con Uds. Que Él pueda guiarlos esta noche al Calvario en donde hay una fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emmanuel, cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal, pierden todas sus manchas de culpabilidad.
50 Solo estoy observando el mover del Espíritu a medida que se mueve en el edificio, y solo tomándome mi tiempo, dejando que penetre muy bien. ¿Con sinceridad, con toda sinceridad le aman Uds. a Él? Muy bien. Acabo de ver unas manos levantándose, y estaba viendo que algo estaba aconteciendo.
Vamos a orar.
51 Padre celestial, permite que el Cordero de Dios venga rápidamente ahora. Guía a cada uno de estos que han levantado sus manos, a esa fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emmanuel.
Oh, cuando yo lo puedo ver a Él rodeando esos muros allí de Jericó. Su rostro fijo en el Calvario, yendo directamente a Jerusalén para ser ofrecido en manos de hombres pecadores como sacrificio, para ser propiciación por nuestros pecados y enfermedades.
Y los gritos de la muchedumbre, y sin embargo con los pecados del mundo sobre Él, y Él siendo Dios Emmanuel. Él ciertamente sintió ese peso que estaba delante de Él. La oscuridad del Getsemaní le esperaba. El juicio escarnecedor le esperaba. Él sabía todo esto y Su precioso corazón latía a toda prisa.
52 Pero pensar que Él no estaba tan ocupado, tampoco estaba tan trabajado y cansado que no pudiera detenerse y tener misericordia de un limosnero ciego. Tú no estás muy ocupado en esta noche, Señor, sino que tendrás misericordia de estos que levantaron sus manos. Llévalos a la fuente de agua… de las aguas de vida gratuitamente, y que ellos puedan tomar. Tú has dicho en Tu Palabra que el que escucha Mi Palabra, y cree en Él que Me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no perecerá, sino que ha pasado de muerte de vida.
Yo te los presento ahora a Ti, Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo, como regalos de amor del mensaje. Amén.
53 Cantemos ahora un pequeño himno. Esta es una adoración. Tuvimos que recortar un poquito, pero esta es una adoración. Ahora, pongámonos muy quietos y cantemos: “Hay una fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emmanuel”. Solo adoren a medida que lo cantan. ¡Oh, yo simplemente amo este canto!
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emmanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo de ese raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad,
Y los pecadores se sumergen debajo de ese raudal.
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
54 Ahora, los Cristianos nacidos de nuevo, Uds. que levantaron su mano hace unos momentos, quiero que me prometan algo. Hay muchos pastores aquí en la iglesia, y yo quiero que vayan con unos de ellos, con algún pastor. Prométanle eso a Dios. Ahora, Uds. son ahora Cristianos. La Palabra de Dios esta eternamente correcta. “El que escucha Mis palabras, cree en El que Me ha enviado, tiene Vida Eterna”.
Y solamente hay un tipo de Vida Eterna. Y solo Dios tiene Vida Eterna. ¿Es eso correcto? Y Él se la da a Ud. ¿Pero cómo dice? “El que escucha Mis palabras; y cree en El que Me ha enviado, tiene Vida Eterna (eso es sin final) y no vendrá a juicio; sino que ha pasado de muerte a vida”.
Ahora, encuentren una buena iglesia en su lugar, rápidamente. Bautícense, y cámbiense a esa iglesia, Ud. y su familia, y vivan en paz con Dios. Y si yo no me vuelvo a encontrar con Uds. de este lado del río, yo los encontraré del otro Lado. El Señor les bendiga.
55 Tal vez si nos queda tiempo después que se repartan las tarjetas de oración, y vamos a orar por los enfermos esta noche, que Uds. puedan venir alrededor del altar y pararse aquí un ratito para que los pastores de la ciudad puedan a ver quiénes son ustedes.
No hace mucho dejé a cincuenta mil convertidos. Yo no sé qué pasó. En una cierta nación que estuve, alguien solo organizó las reuniones. Nosotros no tuvimos ninguna cooperación. Ellos solamente organizaron la reunión, y miles llegaron al país. Y no había ninguna iglesia en el lugar a la cual mandarlos. Yo no sé qué pasó.
56 Yo pensé que cada iglesia en el país estaba cooperando. Pero solo un ministro… o, un hombre, solo un abogado, simplemente organizó la reunión y dijo: “Venga”. Y yo llegué en un vuelo al lugar e inicie. Tuvimos cinco noches y a cinco mil cada noche o más, que vinieron a Cristo. Y yo no sé qué pasó. Si ellos asistieron a una iglesia en casa…
Estoy aprendiendo un poco mejor ahora que en ese entonces. Cada persona que es salva tiene que tener una iglesia en su lugar. Ellos deberían estar en la iglesia, y cada vez que esa iglesia tiene un servicio, o cada vez que usted pase por allí, entre, abra las puertas y entre y ore o haga algo, ame al Señor.
57 Fue una… El día de hoy donde vivo estaba una gente que tenía que salir. Resulta que son unos buenos amigos míos noruegos que están sentados aquí. Él es mi secretario para la gente noruega, y lo ha sido desde que yo estuve en Noruega. Y él ha hecho toda la traducción, no ha cobrado ni un centavo por ello ni nada.
Él estaba sentado en la habitación, él y su adorable esposita. Y se empezó a mover una visión. Y alguien tocó la puerta, y entraron. Y mientras estábamos en la habitación, había tres personas enfermas allí, muy enfermas. El Espíritu Santo bajó y se movió en la habitación, y le dijo a cada uno de ellos todos sus problemas, y los sanó.
58 Luego solo unos minutos después, me topé con dos damas. Están sentadas ahora frente a mí. Y había sido dicho: “Oh, bueno, él solamente lee las mentes, o hay una manera, él… Es un truco que tiene que él hace”. Así que las damas solo escucharon esto. Estando allí parado en la presencia del Dios Todopoderoso, Dios bajó con una visión y simplemente dijo todo al respecto, estando ellas paradas allí, de sus problemas.
Le pudiera pedir a esa dama que levante su mano, si les gustaría verla. ¿Les gustaría ver a la dama? Si quieren verla, levanten su mano, si les gustaría ver a la dama. Muy bien, dama. ¿De dónde era Ud.? De Dawson Creek. Nunca la había visto o conocido en mi vida. Creo que esta es la otra dama sentada aquí —una dama ucraniana. ¿Es correcto? ¿No es la dama que está allí? Levante su mano para que la gente pueda ver.
Pues, las visiones que pasan aquí en la plataforma son mínimas en comparación con las del exterior, afuera en otras partes. Ahora solo… tenemos como cinco minutos. Quiero contarles lo que sucede. Siendo que estoy tratando de tener una línea de oración y apartarme de eso tanto como yo pueda para que podamos orar por los enfermos.
59 Pero de todas maneras, el Espíritu Santo está aquí ahora. El Ángel del Señor está presente ahora mismo. Permítanme decir esto antes de continuar. Si el Espíritu Santo viene y se revela a esta audiencia, y sana a las personas desde aquí mismo, solo usa mis labios así como Uds. han visto que se ha llevado a cabo, así como Él lo hace por medio de Su don, y le dice a estas personas en esta audiencia igual como Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿Cuántos harán… tendrán el coraje y la confianza, los que van a pasar por la línea? Para que así puedan saber que estamos… el Espíritu Santo está aquí… Esta no es una noche donde solo vayamos a pasar casualmente por aquí. La unción del Espíritu Santo está aquí ahora mismo.
Ahora, Uds. en la audiencia, alguien que no tenga una tarjeta de oración, empiece a creer. Y si Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, si Él… Si ese limosnero ciego…
[Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
60 Escuchen, les quiero hacer una pregunta. El sanar a los enfermos nunca probó Su señal Mesiánica. No, señor. ¿Cuál era la señal Mesiánica? ¿Por medio de qué fue que ellos lo conocieron a Él? Tomen la nación judía. ¿Por medio de qué fue que ellos lo conocieron? Cuando Natanael vino con Felipe, y Jesús lo miró y dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?”. En otras palabras: “Tú nunca me habías visto. ¿Cómo me conoces?”.
Dijo: “Cuando Felipe te llamó cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
¿Cuántos saben que eso es verdad? En San Juan, el primer capítulo. Para la nación judía esa era una señal de Mesías.
Ahora, para los gentiles… a la nación samaritana: La gente de Cam, Sem y Jafet… La gente de Jafet, mejor dicho.
61 Ahora, cuando Él fue a Samaria, hubo una mujer que salió. Un hombre… Esta era una mujer. Y esta mujer salió, ella probablemente estaba a una distancia como de aquí hasta allá de Él. Ella estaba junto al pozo, y Él estaba sentado en un pequeño asiento que estaba bajo un viñedo del lugar.
Y Él dijo: “Dame de beber”, le dijo a la mujer.
Ella respondió: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a un samaritano tal cosa”. Parecido a una mujer de color, o, a un hombre blanco, o algo como eso.
Él dijo: “Si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
Ella dijo: “Pues, el pozo es profundo. Tú no tienes nada con qué sacarla”.
62 Ellos continuaron y tuvieron una larga conversación. Después de un rato Jesús dijo: “Ve, trae tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “Yo no tengo marido”.
Le dijo: “Cinco has tenido”.
Ahora, ella dijo: “Señor, (Ahora, escuchen) Señor, yo percibo que Tú eres profeta. Pero sabemos (nosotros los samaritanos sabemos) que cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas las cosas”. Pero ella no podía entender quién era Él.
Él dijo: “Yo soy, El que habla contigo”.
Y ella dejó su cántaro de agua, y corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho”, lo que ella había hecho. Dijo: “¿No es Éste el mismísimo Mesías?”.
63 Esa era una señal de Mesías para ambos judíos y samaritanos. ¿Qué piensan Uds. que será para un gentil si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? Este es el día cuando es el día del gentil. Dios está sacando a un pueblo.
¿Cuántas personas de las que están aquí que están enfermas y no tienen una tarjeta de oración, por este lado, levanten su mano? Alguien que esté aquí cerca que no tenga tarjeta de oración, levante sus manos. Muy bien. Pueden bajar sus manos. Si Cristo hace lo mismo y usted…
Por aquí están sentadas unas personas de color. Allí está casi la misma escena. Aquí está sentada una mujer de color al final de aquí. Ahora, dama, Ud. sabe que yo no la conozco. Nunca la había visto. Ahora, aquí está un buen ejemplo de Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, yo no sé si Él lo va a hacer o no. La única cosa que yo… solo la vi sentada allí, es porque usted es una mujer de color, siendo yo un hombre blanco.
64 Ahora, eso es parecido a lo que fue entre el judío y samaritano. Ahora, en el Sur, muy allá en el Sur, hay una segregación racial, pero Jesús les hizo saber rápidamente, que no hay diferencia en el color de la persona. Pues, todos somos de un árbol y ese es Adán. Eso es exactamente correcto. En el país donde vivimos, hace que se nos ponga la piel amarilla, café, negra, lo que pudiera ser. Eso no tiene nada que ver al respecto. Somos criaturas de Dios, cada uno de nosotros. Jesús se lo hizo saber a ella. Pudo haber sido una hermosa mujer de buena apariencia parada allí en el pozo.
Pero entonces, siendo solo Ud. una mujer de color, y yo un hombre, ¿está Ud. deseando algo de parte de Dios? ¿Está deseando algo de parte de Dios? Muy bien. Eso es bueno. ¿Me cree entonces que soy Su siervo? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará entonces, y creerá que todo está bien, que Ud. sabrá que es el mismo Cristo que habló con la mujer en el pozo?
65 Ahora, aquí está el mismo cuadro otra vez. Yo no digo que Dios lo vaya a hacer, porque la Luz no está alrededor de la mujer. Pero si Él lo hace, ¿cuántos dirán: “Verdaderamente podré creer que fue Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos?”.
O si somos desconocidos el uno para el otro, dama, levante su mano, —la dama de color con la que estoy hablando. Muy bien. Ella tiene un guante blanco en su mano. Ahora, si Él lo hace, está bien. Si Él no lo hace, yo no sé. Solo tendré que ver eso.
Ahora, allí está a un lado de la dama. Acabo de captar su espíritu a medida que hablamos uno con el otro. La mujer está sufriendo un problema de damas, un problema femenino. Si eso es correcto, levante su mano, dama. Ahora, ya no lo tiene. Usted esta sanada. Puede seguir su camino a casa. Amén.
66 Allí va sobre este hombre sentado aquí mismo, al final de la hilera. Eso agitó fe para Ud. Y en cuando lo miré a Ud., Algo lo golpeó. Si eso es correcto, mueva su mano, señor, el hombre de color. Si Dios me revela, mi hermano, cuál es su problema, ¿le creerá a Dios?
Ud. tiene sangre que está mal. Si eso es correcto, mueva su mano. Eso es correcto. Ahora, puede irse a casa y ser sanado. Su fe lo sana.
67 Vean, Él es el mismo. Él no falla. Si pueden creer, todas las cosas son posibles.
Aquí está sentado un hombre mayor. Allí está esa Luz suspendida sobre él. Él está sentado, moviendo su cabeza de un lado a otro, mirándome, aquí mismo. Él está parcialmente calvo en la parte de arriba, con gris a los lados. ¿Cree Ud. señor, que Jesucristo me pudiera revelar cuál es su problema? ¿Lo cree? Entonces Ud. no tendrá que aplicarse insulina. La diabetes se irá de Ud. ¿Cree que Dios lo hará? ¿Cree que Él lo sanará? Levante su mano a Él entonces. Muy bien. Puede irse a casa y ser sanado.
¿Qué de la dama sentada justo detrás de él allí? Vean, se acaba de ir con la dama que está detrás de él. Ud. también está enferma, ¿no es así señora? Ud. tiene alta presión de sangre, ¿es eso cierto? Es verdad. Yo no la conozco, ¿verdad? Nunca la he visto en mi vida.
68 Aparte de eso Ud. tiene venas varicosas. Si eso es cierto levante su mano. Ud. también tiene artritis. La veo tratando de moverse por una calle o algo, caminando muy despacio, tomándose su tiempo, especialmente cuando se levanta en la mañana. Si eso es correcto, levante su mano. Ud. es una persona maravilloso. Sra. Spears, ¿Cree que Dios puede sanarla? ¿Cree que Él lo hará? Ese es su nombre. Muy bien. Ahora, vaya a casa y sea sana en el Nombre de Cristo.
Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo creen? Démosle a Dios la alabanza de esta manera entonces [El Hermano Branham comienza a aplaudir. Ed.], simplemente diciendo: “Bendito sea el Señor”.
¡Oh, Él es tan real! Amigos, no dejen que esto se les pase por alto este día. Yo no creo que esto sea personal. No me presten atención a mí, yo soy un pecador salvo por gracia. Pero Dios ha hecho algo por el mundo, y ellos no lo pueden ver, ¿ven?
69 Se dan cuenta que los sacerdotes que quemaron como bruja a Juana de Arco en la estaca, porque la voz de Dios le habló, después la iglesia Católica desenterró sus cuerpos y los tiró al río, cuando canonizaron a Juana de Arco como santa.
El testamento no entra en vigencia hasta que el testador muere. Ellos nunca conocieron que verdaderamente Jesús era el Hijo de Dios hasta después de Su resurrección. Seguro. Ellos nunca apreciaron a Elías hasta que todo hubo acabado. Estas cosas surgieron entre nosotros, amigos, y se ha terminado. Miren a San Francisco de Asís, ¿ven? Ellos no saben de estas cosas. Juan el Bautista, ellos no conocieron quién era él hasta que todo había terminado.
70 Cristo está visitando a la iglesia gentil. Son las luces del atardecer las que están ahora brillando. El profeta dijo: “Al tiempo de la tarde habrá luz”. Ahora, esta es la hora. Este es el tiempo. Y si Ud. solo toma esa cosita, alguna clase de cosita que quiere hacerle a usted creer a medias y dudarlo a medias, barra esa cosa a un lado y venga ahora. Es Cristo. Jesucristo el Hijo de Dios, el mismo de ayer, hoy y por los siglos. ¿Cuántos creen eso?
Ahora, esa unción viene bajando. Quiero que… Si uno comienza una línea de oración de esa manera, eso detendrá a cada uno que pase a través de ella, ¿ven? Y queremos cantar una canción o algo antes de llamar la línea de oración para así poder traer a la gente para acá y solo orar por ellos porque no podré orar después de ocho o diez. Ellos me tendrán que sacar cargando de aquí. ¿Cuántos entienden eso por la Escritura?
¿Cuántos saben que los poetas, profetas, y gente espiritual siempre es considerada neurótica o que algo está mal con ellos? Claro que lo son.
71 ¿Cuántos han oído hablar de Stephen Foster? Veamos sus manos. Él le dio a América sus más grandes canciones folklóricas. Él escribió: “El Viejo Negro Joe”, “Los Parientes en Casa”, “Allá por el Río Suwannee”, “Mi Hogar del Viejo Kentucky”. Y ese hombre era considerado neurótico. Él obtenía una inspiración. Se iba a algún lugar y escribía una canción, después regresaba y se emborrachaba. Él lo tenía en la cabeza, pero no en el corazón. Finalmente, le habló a un siervo y tomó una navaja y se suicidó, cuando salió de la inspiración. Está muy bien cuando uno está allí adentro, pero es cuando uno empieza a salir.
72 ¿Cuántos han escuchado de William Cowper… Caper… es Cowper? Él era un poeta inglés. Él escribió una canción famosa: “Hay una fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emmanuel, cuando los pecadores se sumergen en su raudal, pierden todas sus manchas de culpabilidad”. ¿Cuántos han escuchado esa canción?
Yo me paré en la tumba en Londres, Inglaterra, de William Cowper. Y cuando él escribió esa canción, él entró en la inspiración. Él era considerado un neurótico. Y cuando la inspiración lo dejó, él se encontraba en el río tratando de buscar un lugar donde cometer suicidio, para ahogarse en el río. Estaba demasiado nebuloso, o él se hubiera metido al río y se hubiera ahogado.
73 Vean, cuando uno está allá arriba es maravilloso, pero es cuando uno comienza a bajar. Miren al profeta Jonás. Fue allá con un mensaje de Dios, y le profetizó a la ciudad que era aproximadamente del tamaño de St. Louis, Missouri, a una gente que no diferenciaba la mano izquierda de la derecha, Y su mensaje fue tan poderoso al punto que vistieron a los animales en sacos de cilicio.
Y luego cuando el Espíritu lo dejó, él estaba tan apesadumbrado al punto que se sentó bajo un pequeño árbol y se enojó y quería que Dios lo matara porque el gusano había hecho secar la calabacera. ¿Es eso correcto?
Miren a Elías el profeta. Bajo inspiración se paró allí y llamó fuego del Cielo, llamó agua del Cielo el mismo día, y mató a cuatrocientos sacerdotes. Y corrió ante la amenaza de una mujer, corrió al desierto y estuvo allá por cuarenta días y noches deambulando alrededor. Él Ángel lo despertó cuando estaba dormido y lo alimentó dos veces para ese gran viaje. Él andaba deambulando en el desierto, sin saber dónde se encontraba. Y cuando Dios lo encontró, él se estaba en el fondo de una cueva. ¿Cuántos saben eso? ¿Ven?
74 ¡Oh, si tan solo pudiéramos tomar el lado espiritual! Amigos, yo amo escuchar a la gente gritar. Amo escuchar a la gente alabar a Dios. Pero eso todavía no es espiritual. Yo he visto a la gente gritar y danzar y alabar al Señor, y no conocen más de las cosas espirituales que un hotentote sabría de un caballero Egipcio. Eso es correcto.
Ellos suben a la plataforma y solo corren alrededor y alrededor, gritando y comportándose de esa manera. Eso es emoción. La emoción está bien. Pero, Hermano, cuando se llega al fondo del asunto, eso no es el Espíritu. Eso es gozo. Pero el Espíritu se discierne espiritualmente, ven. Es Espíritu.
75 Ahora, por favor entiendan que Jesucristo, el Hijo de Dios, está apareciendo no por causa que Él tenga que hacerlo, pero porque Él prometió hacerlo. Es para cumplir Su Palabra al pueblo gentil. Y Ud. puede ver simplemente la manera como ellos lo están recibiendo alrededor del mundo, ¿Ven? El día está llegando a su fin. El sol se está ocultando. Pronto acabará. Disfrutemos las bendiciones del Señor.
Un día Uds. que son Cristianos irán a un lugar donde nunca tendrán que envejecer, nunca tendrán que enfermarse, nunca tendrán que…. nunca morirán. ¿Cuántos saben eso? Amén. Eso es correcto. Dios lo levantará.
Aquí el otro día yo estaba peinando los pocos cabellos que me quedan. Mi esposa sentada allá atrás, ella dijo: “Billy, te estás quedando calvo”.
Pues, yo dije: “Querida, yo no he perdido ni uno de ellos”.
Ella dijo: “Dime en dónde están”.
Yo dije: “Tú dime dónde estaban en primer lugar antes de que los tuviera, te diré en dónde me están esperando a que yo vaya con ellos”. Eso es correcto. ¡Oh, sí! Un día no existían, luego existieron, luego ya no existieron. De dónde sea que hayan venido, están en las manos del Dios Todopoderoso. Un día ellos…
76 Pues, así como le pregunté al doctor el otro día, cuando tenía dieciséis años de edad, cada vez que comía, cada vez que Ud. come renueva su vida. Y cuando yo tenía dieciséis años, cada vez que comía me ponía más grande y fuerte. Luego después de los veinticinco años aproximadamente no importa cuando Ud. coma, Ud. se vuelve más viejo y débil.
Uno comienza a llenar con agua un vaso desde una jarra, y sigue llenándose hasta que se llena a la mitad, luego no importa qué tanto usted le vierta sigue disminuyéndose todo el tiempo. Científicamente explíqueme eso. Porque así es señalado por Dios. De alguna manera Dios lo tiene así.
Cuando la madre de Uds. se casó, Uds. se acuerdan como se miraba ella: esos ojos hermosos. Recuerdan como papá… ese cabello negro ondulado. Y una mañana Ud. se levantó y dijo: “Madre, le está saliendo una arruga debajo de esos ojos bonitos.
Ella dice: “Si, papá, y hay unos cabellos canosos saliendo con el negro, también”.
77 ¿Qué es? La muerte está entrando. Lo sigue a uno empujando a la esquina, uno al otro. Después de un rato los va a alcanzar. No se preocupen. Pero no le hará daño. En la resurrección, todo lo que alguna vez representó muerte será quitado. Y Ud. y madre serán jóvenes allí por siempre, en la mera flor de la juventud. Yo lo puedo probar por la Biblia de Dios. Es una promesa.
Por lo tanto, ¿qué les hace tener ese anhelo? ¿Qué les hace anhelar la salud? ¿Qué les hace anhelar la perfección? Es por causa que… Ud. en esta vida es el negativo. Si este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos otro esperando. Así que es ése que está presionando éste negativo, gimiendo en el Espíritu para ser sobrevestidos con inmortalidad. Esa es la razón. Eso es lo que pasa, ¿ven?
78 Tiene que haber un abismo llamando a otro abismo antes de que pudiera haber un abismo que responda. Y es ese cuerpo sentado allá esperando que éste se vaya de aquí diciendo: “Adiós”, aquí. “Buenos Días”, allá. Y este cuerpo viejo, frágil, arrugado, cuerpo de pecado caerá en el polvo y recibirá uno nuevo [Palabras no claras. Ed.] ¡Oh, eso haría a un bautista gritar! Debería, el pensar en eso. ¡Bendito sea el Nombre del Señor!
Oh, entonces Ud. puede mirar a la muerte en la cara, puede mirar a la preocupación en la cara, puede mirar cualquier cosa y decir: “No hay nada que pueda separarnos del amor de Dios el cual está en Cristo Jesús”. Dios hizo la promesa. “El que escucha Mis palabras, y cree en Él que Me ha enviado, tiene Vida Eterna. El que come Mi carne y bebe Mi sangre tiene Vida Eterna, y Yo lo resucitaré en el día final”. Pues, seguro. Dios lo prometió. Es una promesa. No puede fallar. Dios juró bajo juramento, Él lo hará. Amén. Eso lo concluye.
79 Si Dios me hizo lo que soy sin haber tenido elección, cuánto más puede Él hacerme una persona diferente al elegir. Cuando el Espíritu Santo me hace el amor, yo le correspondo haciéndole el amor al Espíritu Santo. Y Él que me tomó del seno de la tierra…
Usted salió de la tierra. Cuando esta tierra no era nada más que solo erupción volcánica, su cuerpo yacía allí entonces. Ud. está hecho de dieciséis elementos de la tierra. Potasio, calcio, luz cósmica, petróleo, y así sucesivamente. Y si eso salió de la tierra, ¿quién lo sacó de la tierra? Dios lo hizo. Eso es verdad.
Y por cuanto Ud. vive hoy, físicamente, algo tuvo que morir. Si Ud. come pescado, ese pez murió. Si Ud. come carne, una vaca murió. Si Ud. come pan, ese trigo murió. Si Ud. come papas, eso murió. Ud. vive de sustancia muerta. Eso es correcto.
80 Y si Ud. tiene que vivir físicamente por sustancia muerta, Ud. vivirá eternamente porque algo murió. Jesucristo, para que Ud. pudiera ser vivificado y vivir para siempre. Cuando Su Espíritu se mueve en su espíritu y dice: “Hijo Mío, ven”. Ud. dice: “Sí, Señor, heme aquí”. Él les da Vida Eterna con la promesa que Él lo resucitará en el día final. Amén
Cada promesa en el Libro es mía,
Cada capítulo, cada verso, cada línea.
Estoy confiando en Su amor Divino,
Cada promesa en el Libro es mía. Amén.
Me dirá: “¿Qué está haciendo, Hermano Branham?”. Solo alejándome de esa unción. Cómo saben, de esas visiones. De eso estoy hablando. Ahora, estamos listos para la línea de oración.
81 Muy bien. Billy, ¿en dónde estás? ¿Fueron las…? ¿Qué? C, D, E, y F. Eso viene siendo como unas cuatrocientas tarjetas. Las llamaremos una a la vez. Muy bien. ¿En dónde nos…? ¿Cuál fue el primer número? ¿C? Muy bien. Creo que esa fue la primera anoche. ¿Llamaremos desde el 1 o cuál?
[Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
…que voy a hacer toda la oración. Toda esta iglesia va a estar orando por Uds. ¿Cuántos de los que no serán llamados esta noche, van a estar orando por los que levantaron sus manos? Veamos, veamos. Solo miren a la gente que está interesada en ustedes, gente enferma.
[Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
82 Es una obra terminada. ¿Sienten como si la Presencia del Señor está aquí para sanar al enfermo en esta noche? Yo sí. Yo sí. Yo siento que Dios va a sanar al enfermo esta noche. Muy bien. ¿C, D, E? Tarjetas de oración E, tomen su posición. Las tarjetas de oración E. Los ujieres fórmenlos de acuerdo a los números. Las tarjetas de oración C, D, y E. Muy bien. Los vamos a formar. C.D y E. Van por los lados….
[Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
Muy bien, todos sean reverentes. Ahora, Señor Jesús, aquí está una mujer, sordomuda. Tu Palabra dice que cuando el espíritu sordomudo salía de la persona podía hablar y escuchar. Yo no sé. Tú no me has mostrado qué tanto lleva ella de esta manera. Probablemente toda su vida. Pero le apunté a esta fotografía del Ángel del Señor. Ella movió su cabeza que ella lo creía.
83 Ahora, Señor, con mis manos en su cuerpo, y los rostros inclinados de estos hombres reverentes parados en la plataforma y estos cientos en el edificio, pedimos que este espíritu sordo salga de la mujer, que pueda hacer las dos cosas, hablar y escuchar.
Ahora, Padre, si hemos hallado gracia en Tus ojos, y nuestro amor en nuestros corazones es correcto (perdónanos si no es así), y permite que esta mujer hable, que pueda provocar que esta gente tenga más fe, la que está por pasar en la línea de oración. Si solo haces esto por nosotros, te estaremos agradecidos, Señor. Yo oro en el Nombre de Jesús.
Ahora, cada rostro inclinado, cada ojo cerrado. [El Hermano Branham chasquea sus dedos. Ed.] ¿Me escucha? ¿Me escucha? [La mujer habla Ed.] Amén. [“Amén”]. Muy bien. Pueden levantar sus cabezas. Ella puede hacer las dos cosas hablar y escuchar. [Palabras inaudibles. Ed.] Observen esto. [El Hermano Branham vuelve a chasquear sus dedos.] Amén. [“Amén”.] Ud. está sanada. Siga su camino regocijándose.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”, todos ahora. Esa es la manera. Ahora, ahora, solo estamos dándole las gracias a nuestro Padre Celestial, ¿ven? No tenemos que pedir por esas cosas, ¿ven? No está bien hacer esas cosas. Debemos de orar por los enfermos. Muy bien. ¿Lo hace? ¿Lo hace? Ella escucha, sí, ella… un remolino en su cabeza. Amén. Amén. ¡Gloria a Dios!
84 Ahora, ¿ahora todos Uds. creen, por todas partes ahora? Ahora, simplemente vamos a comenzar a orar por los enfermos. Y ahora, Uds. oren ahora conmigo. Es la oración de Uds. lo que lo está haciendo.
¿Escucha ahora esto, lo que sale de aquí? Pues, muy bien. ¿Esto? Sí, muy bien. Ella está sentada aquí señalándome sus oídos que ella puede oír ahora este micrófono.
¡Oh, ¿no es maravilloso?! El mismo Jesús que conoce los secretos del corazón… Ese solo fue un don en operación. Aquí está Cristo en operación sanando al enfermo, ¿ven? Él lo hace.
85 Ahora, ¿quién puede hacer que el sordo oiga y que el mudo hable? Ahora, si ella hubiese estado en la otra línea, le hubiese sido dicho qué tanto tiempo ha estado ella de esa manera o qué fue lo que sucedió. ¿Alguno de Uds. allá sabe qué tanto tiempo ha estado ella de esa manera? ¿Alguien sabe? ¿Qué dice? Toda su vida, esta dama dice, ella ha sido sorda y muda. Y aquí ella puede hacer las dos cosas, hablar y oír.
Ahora, mire, dama… Ella no puede entender mucho por el momento. Pero mire, ella tendrá que ser como un bebé. Ud. le tendrá que enseñar, igual como a un bebé, logre que ella diga… Ahora, vea, lo que sucedió, es como esto: sus oídos, como si los nervios en sus oídos hubieran estado muertos. El doctor dice: “Es un nervio muerto”. Su cuerda vocal de la misma manera. ¿Qué hizo que murieran? No es muerte por todo su cuerpo. Solo muere allí. ¿Qué es? Es un espíritu. Si él no puede…
86 Si hay una liga transparente en mi mano, cortándome la circulación, el doctor no puede verla. La única cosa que él dice: “Bueno, los nervios simplemente murieron de aquí para allá”. Si él no puede ver lo que lo está causando. Ahora, toda la savia en el mundo nunca podrá sanar esto. Ellos tendrían que amputar la mano aquí. Pero mire, fíjese. Si la vida vuelve a esta naturaleza… si Ud. no lo puede ver, tendrá que ser sobrenatural, bueno, luego cuando se levanta la liga, la mano empieza a sentir. Pero por supuesto la naturaleza tiene que tomar su lugar. Vuelve a operar otra vez.
Bueno, eso es lo que le sucedió a la dama. Bueno, dijo que podía sentir eso pasando por ella. Uds. deberían estar parados aquí y mirar lo que nosotros estamos mirando. Muy bien. Eso es maravilloso. Ahora, solo enséñele a hablar, a cantar, haga que ella cante. Ella estará bien ahora. Dios les bendiga.
87 [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]… congregación que ha sido reverente resistiendo y esperando, así como Uds. lo han hecho. Yo verdaderamente creo con todo mi corazón que habrá gente aquí que estaba… No podíamos pasar más que un momentito o dos orando por ellos, pero tal vibración de fe que ellos tenían. Yo creo que verán gente aquí mañana en la noche… Especialmente vi a un niñito que estaba lisiado, con polio… Oh, él estaba en una condición terrible. Pero por alguna razón cuando miré en los ojitos del niño, yo solo creo que Dios lo sanó. Simplemente creo que Él lo hizo.
Y le vamos a pedir a cada uno de ellos, todos los que traen muletas, o palos, o bastones, o aparatos ortopédicos, que están aquí esta noche, quiero que se vayan a casa creyendo con todo su corazón. Despiértense por la mañana, dejen su vieja muleta y cosas en paz. Vengan aquí mañana en la noche y levántenla aquí, justo antes que la reunión empiece. Cuando el ministro diga… Ud. diga: “Anoche yo caminaba con eso”. Quiero que la gente vea que sus oraciones significaron algo para Uds. ¿Cuántos van a esperar eso mañana en la noche? Levanten su mano.
88 Ustedes. son adorables. Gracias. Y yo sé que solo el Cielo revelará… Ahora, recuerden, no fue del todo mis oraciones. Son las oraciones de ustedes.
Hay una dama sentada allí, justo allí, que tiene deficiencia mental. Yo en verdad creo que esa mujer se va a poner bien.
Yo vi que salió una mujer de una institución mental, llevaba como diez años allí (una mujer de color) el otro día. Estaba en la línea de oración —su hermana— y se oró por ella. Y por medio de una visión, y al siguiente día esa mujer fue dada de alta del hospital y enviada a casa, como una mujer normal. Ella simplemente volvió en sí. ¡Oh, fue maravilloso!
89 Ahora, pongámonos de pie, por favor. ¿Puedo pedirle a Dios que bendiga a cada uno de ustedes por su reverencia? Esa es la madre de alguien, el padre, es el niñito de alguien, por el que Ud. va a orar. Dios les bendiga. Ahora, mientras inclinamos nuestros rostros, le voy a pedir al Hermano Rasmussen aquí si puede despedir la audiencia. Que las bendiciones de Dios reposen en ustedes es mi oración.
Solo un momento, oremos por los pañuelos. Padre Dios, yo oro que Tú sanes a cada uno de estos a los cuales les será presentado el pañuelo. Oro que ellos vuelvan a la normalidad y sanen, por medio del Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, mañana en la tarde, a las dos en punto, se van a repartir las tarjetas de oración. Y mañana en la noche, una línea de discernimiento. Verifiquen con aquellos, que no pudieran oír o algo, para que los puedan formar en la línea mañana. El muchacho les repartirá las tarjetas.
Mensaje extraido de Messagehub
