OBRAS DEL MENSAJE


Fé
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
57-1229
1 Ese canto otra vez: “Sólo Creed, todo es posible, sólo creed.” Y no tenemos aquí el espacio de asientos adecuado para tener nuestro pequeño servicio, y sólo acomoda casi un par de cientos, me supongo, o un poco más. Y lamentamos que la gente tiene que estar de pie, pero me daré prisa enseguida y mis pocos comentarios que tengo que hacer. Y ruego que Dios les dé todo por lo que vienen aquí a consultar esta noche y llenar sus corazones con Su bondad y Su misericordia, pues realmente sé que esa sería Su voluntad divina para que así sea.
2 Lo primero que quiero decir es que se le extrañará mucho por aquí, la partida de nuestra Hermana Casey, aunque era mayor; creo que en sus ochentas. Y cómo día tras día a través de la nieve y la lluvia, se dirigía a la iglesia del Dios viviente. Fue un gran privilegio pararme junto a su cama la otra noche mientras se iba. Y dije: “¿Me conoce?” Y ella… No sé si lo hizo o no. Pero cuando dije: “¿Conoce a Jesús?” Ella asintió con su cabeza que sí lo conocía. Entonces yo estaba feliz al llamar a sus hijos, sus nietos; y creo que hasta sus bisnietos, al lado de su cama y dije: “Esa es la manera para partir.” Después de todo, debemos partir. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”
3 Y entonces nuestra Hermana Hall… el Hermano William Hall, pastor de la Iglesia Bautista de Milltown, el cual fue convertido recientemente al Señor en una de las reuniones, hace unos cuantos años, y fue sanado de un cáncer grave cuando los doctores dijeron (el mejor que se pudiera conseguir en esta parte del país), y el doctor en New Albany dijo: “Él se está muriendo.” Y él vino aquí y su esposa me llamó, y dijo: “¿Hermano Billy, vendrá a orar por Will? Se está muriendo de cáncer.” Y fuimos a verlo, y el cáncer era en el hígado y le había hinchado el hígado y él se había puesto amarillo, y estaba casi inconsciente
Y le pregunté si le importaba que llamara a mi amigo doctor aquí en esta ciudad para contarle. Ese es el Doctor Sam Adair; muchos de Uds. lo conocen. Y el Doctor Sam dijo: “Billy, sólo hay una cosa por hacer, enviarlo a Louisville con algún especialista reconocido en cáncer.” Y lo mandaron allá para un examen. Y por supuesto, el doctor allá no se lo diría, así que llamó al Doctor Adair, y el Doctor Adair me llamó y me dijo: “Billy, tu amigo predicador morirá en cuatro días.” Dijo: “Él tiene cuatro días más para vivir,” Dijo: “Porque el cáncer se ha comido su hígado.”
Yo dije: “¿Doctor, no hay nada que puedas hacer por él”?
Él dijo: “Billy, no podemos sacar su hígado y que viva.” Y dijo: “Si él es un ministro, él debería estar preparado para irse.”
Yo dije: “Creo que lo está.”
Así que, fue difícil para mí ir a decirle a su preciosa esposa que el Hermano Will Hall estaría muerto en cuatro días. La familia Wright aquí, está aquí sentada, los cuales son testigos de eso, y muchos más. Y cuando fui y le dije a la señora Hall: “Will, morirá en cuatro días. El doctor dice que su hígado está comido por el cáncer.”
4 Entonces, vine a casa, y la mañana siguiente… viene mucha gente a la casa, Uds. saben, y tengo que salir sólo un rato. Acabo de llegar de un tremendo viaje—allá en Kentucky dónde estaba cazando. E iba a cazar ardillas esa mañana. Me levanté temprano y miré, no había nadie en la entrada de la casa, así que fui y tomé mi viejo sombrero y el rifle veintidós y comencé a salir, y vi ahí una manzana colgada. Era la manzana de apariencia más horrible que he visto.
Y pensé: “¿Para qué puso Meda esa clase de manzana en la pared? dura, y comida por gusanos. Y me fijé que no estaba colgando en la pared; estaba en el aire. Y me arrodillé con mi viejo sombrero y el arma en mi mano, y vi otra manzana, y otra manzana, hasta que eran cinco manzanas ahí. Luego una gran manzana con rayas rojas, descendió y dio cinco grandes mordiscos y sólo cortó las manzanas en pedazos y se las tragó. Y pensé: ”¿Qué es esto?“
Y entonces el Ángel del Señor, cuya foto ven ahí, se paró en la habitación y dijo: “Vé dile al Hermano Hall: ASÍ DICE EL SEÑOR, él no va a morir. Él ha estado ahora enfermo cinco meses, pero en cinco días estará sano.” Llamé rápidamente al Doctor Adair, y dije: “Él va a vivir.”
Él dijo: “Billy, ¿Cómo puede vivir y su hígado está comido?”
Yo dije: “Yo no sé. Pero el Señor acaba de decir que él va a vivir y eso es todo lo que sé.” Y él está viviendo hoy.
Su esposa, me supongo de casi setenta y cinco u ochenta años de edad, se fue para estar con el Señor hace unos pocos días mientras estaba en Kentucky. Dios dé descanso a su alma, y a la Hermana Casey también. Ambas han estado en esta iglesia y confraternizaron con nosotros. Cada hombre, sin importar qué tan joven, o qué tan viejo, o qué tan saludable, hay un día en que todos nos vamos a encontrar con Dios. Nos podemos preparar para eso.
5 Ahora, esta noche, sólo unos cuantos comentarios de la Palabra bendita y eterna de Dios. Y me gustaría leer sólo una porción de ella encontrada aquí en el libro de San Marcos, en el capítulo 11 de San Marcos. Quiero hablar sobre fe, sólo por unos momentos, porque muchos de Uds. están de pie, se les acalambrarán las extremidades. Quiero comenzar en el versículo 20. Quiero leer del Diccionario Griego original.
Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
…Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate, y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.
6 Qué promesa bendita. Fe en Dios. Es una cosa asombrosa para mucha gente. Y sin embargo debemos avergonzarnos de confesar que no tenemos fe en Dios. Primero, hay cobardes que mueren diez mil veces mientras están aquí en la tierra, y un héroe nunca muere. Sus memorias permanecen por sus grandes hechos heroicos. Y normalmente la gente que tiene fe es gente que tiene experiencia. La experiencia trae fe.
Yo pienso que esa es la razón por la que la Biblia nos enseña… Jesús dijo en San Juan el capítulo 3: “El que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios,” Ahora, esa es una cita del original. En la versión King James dice: “No puede ver.” Pero la palabra no quiere decir: “ver,” como Uds. miran con sus ojos; quiere decir entender. Uds. no pueden ver el Reino de todas formas. Deben entenderlo. Y Jesús dijo: “El que primero no naciere de nuevo, no puede entender el reino de Dios.” Entonces, nos conviene tener una experiencia antes de que la fe pueda lograr bastante. Por lo tanto, la gente debería ser salva antes… Primero vengan a Dios y tengan una experiencia de salvación antes de acercarse a Dios para su sanidad. Eso debería… Obrará maravillas si Ud. puede sólo creerlo.
7 Ahora, fíjense, muchas veces en las Escrituras… Tomaremos la famosa y antigua escena de Israel cuando estaban en problemas y hubo una guerra entre Israel y los Filisteos. E Israel se había reunido en la ladera de la colina. Y se dispuso la batalla, pero ningún hombre era capaz de ir a la batalla porque en el otro lado de la colina el enemigo tenía a un gran retador. Y como fue entonces, así es hoy, que cuando el pueblo de Dios comienza a avanzar para hacer algo el enemigo siempre tiene un retador—desafiándolo por eso.
Y este gran, gigante casi prehistórico se paró ahí con dedos de catorce pulgadas [35 centímetros. —Trad.] Y una lanza en su mano del tamaño de un rodillo de telar. Él retó a todo hombre de Israel a que viniera y peleara con él. Esa es la manera en que lo hace el enemigo cuando piensa que tiene la ventaja. Él no lo hará jamás cuando ve fe conquistadora. Pero él lo hará sólo cuando sabe que los tiene intimidados. Eso es cuando la iglesia no puede moverse, es cuando tiene el rodillo de telar sobre Uds.
8 Mientras tanto en los ejércitos de los Israelitas, Saúl, el gran guerrero… Si había un hombre en todo el ejército que era el más apto para poder ir y pelear con este gigante, era Saúl. Primero, él era un guerrero bien entrenado. Él conocía todas las tácticas, cómo esquivar las lanzas, y cómo derribarlas con su escudo. Y además de eso, él era cabeza y hombros sobre cualquier hombre en su ejército. Él era mejor físicamente para una competencia, y él era entrenador de hombres.
Pero como fue con Saúl en aquellos días, encontramos la misma cosa hoy entre la gente que va a la iglesia. Algunos de ellos que son los eruditos mejor entrenados tienen la menor fe en Dios a veces. Tiene PhD.´s y D.D.´s y tratan de explicarlo, o tratan de alejarse de la realidad misma de la fe en la Palabra de Dios; tratan de explicarlo de alguna otra manera. Y es verdad: toda nuestra erudición, y toda nuestra formación, jamás nos pone en posición para hacer frente al enemigo. Se requiere fe en Dios para hacer eso, y sólo eso.
9 Pero si nos fijamos, mientras este gigante estaba haciendo gran alarde, y este gran teólogo, como estaba, ahí parado, bien entrenado para saber cómo pelear, pero él jamás había tenido una experiencia con Dios. Y es una pena hoy, al ver hombres y mujeres que han vivido en la iglesia, siendo traídos en la cunita, y conocen muy bien la Biblia, pero jamás han sido testigos de una experiencia con Dios. Lo que necesitamos es volver a la experiencia genuina sentida del corazón, para saber en quién tiene fe Ud. No algunos escritos, sino el Dios verdadero y vivo que ahora vive.
10 Y ahí, en medio de eso, detrás de los campos, Dios tenía un niño rubicundo llamado David. Él cuidaba las ovejas de su padre. Y mientras él cuidaba las ovejas, él obtuvo algo de experiencia. Y fue su padre quien lo envió a los ejércitos para llevarles a sus hermanos algunos pasteles de higos y pasteles de pasas. Y mientras estaba ahí, vio este gran gigante salir y hacer este gran alarde.
Ahora, el pequeño David no era rival en lo absoluto. Primero, él sólo era un jovencito; y lo siguiente, era un tipo rubicundo, lo que quiere decir es que era un enano, como lo llamaríamos. Y no era un rival en lo absoluto. Nunca había tenido una espada en su mano. Tal vez nunca había levantado un escudo en su vida. No sabía nada sobre entrenamiento militar. Pero hay una cosa que sabía: él conocía a Su Dios. Eso es lo principal. Él sabía en quien había creído.
11 Y entonces cuando el gigante hizo este reto, David conocía otra cosa: lo que estaba bien y mal. A veces nosotros quienes vamos a la iglesia parece que apenas tenemos la inteligencia espiritual para saber la diferencia. Si la sabemos, no actuamos diferente. Pero él sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal. Él sabía que estaba mal que ese Filisteo desafiara a los ejércitos del Dios viviente. Así que, dijo estas palabras: “¿Me quieren decir, que permiten que ese Filisteo incircunciso se pare ahí y desafíe a los ejércitos del Dios viviente?” Qué reprensión para un ejército entrenado.
Qué reprensión es hoy una mujercita lavandera, quizás no sepa sus Abecés, pero puede pararse ante un clérigo bien entrenado que diga: “Los días de los milagros han pasado,” y desafía sus palabras diciendo: “Una vez estuve lisiada o enferma, y ahora estoy sana.” Ella pudiera no saber todos los pormenores de la teología, pero ella conoce a Dios. Después de todo, eso es lo que se requiere.
12 Y ahí, este pequeño David rubicundo, sólo un joven con su pequeña capa de piel de oveja envuelto a su alrededor, se acercó ante estos hombres y los avergonzó. Él dijo: “Uds. se paran ahí, el ejército entrenado del Dios viviente, y permiten que ese Filisteo desafíe a los ejércitos de Dios.” Dijo: “Yo mismo iré a pelear con él.”
Oh, me encanta ese espíritu valiente en David. Y Saúl intentó educarlo y le puso un chaleco eclesiástico, pero no le quedó. Él dijo: “Quítenme esto. Yo no sé cómo decir amén de la forma que Uds. dicen. Ni tampoco conozco su teología. Permítanme ir con lo que he tenido experiencia.
13 Oh, un amigo me dijo hace algún tiempo, dijo: “Hermano Branham, su predicación es en vano, porque no hay tal cosa como sanidad divina.”
Yo dije: “Esta es una cosa, hermano, Ud. nunca ha estado donde nosotros hemos caminado, eso es todo. Porque Ud. llegó tarde ahora para decírnoslo. Ya lo hemos encontrado y testificado alrededor del mundo, el gran avivamiento del derramamiento del Espíritu Santo para producir señales y maravillas para cumplir la Palabra de Dios en estos días postreros.”
14 Y este muchacho se quitó estos títulos usados por él, salió ahí y dijo: “Miren aquí, aquí está por lo que estoy saliendo. Yo sé en quién he creído.” Saúl no sabía nada sobre eso, aunque él iba a la iglesia cada sábado. Y pudo haber hecho todas las cosas religiosas como el resto de ellos. Pero nunca había tenido una experiencia.
¿Y qué pasó? David dijo: “Cuando cuidaba de las ovejas de mi padre, cuando caminaba por los verdes pastos y por las aguas mansas, aprendí de un Dios que hizo los cielos y la tierra. Y yo era responsable de las pocas ovejas de mi padre, y un oso entró y agarró una y yo lo maté. Y un león entró y agarró un cabrito y se lo llevó, y lo derribé con mi honda. Y cuando se levantó, lo agarré por la quijada y lo maté.” Él dijo: “El Dios que entregó al oso y al león, ¿Cuánto más me entregará ese Filisteo incircunciso en mis manos?” Ciertamente, él sabía de lo que estaba hablando. Tenía fe en Dios. Había tenido una experiencia al ver lo que Dios hizo, por tanto sabía que esa experiencia lo llevaría a la victoria.
15 Oh, años después, cuando llegó a ser el rey de Israel… Sin duda que llegaría a ser rey, por ser un tremendo guerrero. Cuando se hizo rey tuvo una idea: “Permíteme construir la casa del Señor.” Y cuando el profeta Natán lo tomó esa noche y estuvo hablando con él, el Señor apareció a Natán. Él dijo: “Vé dile a David mí siervo, Yo sé que sólo era una cosita rubicunda, Sé que está vestido de piel de oveja, pero lo tomé del redil y lo hice un gobernante sobre mi pueblo y le di un nombre como el de los grandes hombres en la tierra.” Cómo Dios vio esa sinceridad de fe para creer en Él basado en una experiencia, de que Él era el Dios viviente.
16 Cuán poco fue para Abraham después que se había sostenido, como viéndolo a Él quien era invisible, cómo después que se encontró con Dios y tuvo una experiencia de hablar cara a cara con Dios, pudo llamar esas cosas que no eran como si eran. Pues tuvo una experiencia: había hablado con Dios cara a cara. Eso es lo que necesitamos, es una experiencia personal con el Dios viviente.
17 Cómo es que Moisés, después de tener cuarenta años de entrenamiento religioso por medio de su madre. Cómo es que teniendo cuarenta años de poderío militar en sus manos, de saber cómo batir una nación, cómo conquistar. Y le tomó a Dios cuarenta años para sacárselo. Pero una vez allí a solas en el desierto, un día se encontró cara a cara con Dios en una zarza ardiente, y estuvo mejor equipado en cinco minutos después que hubo hablado con Dios, que lo que habían hecho por él ochenta años de enseñanza.
Él fue un cobarde muriendo mil veces. Y después de encontrarse con Dios deseó tener mil vidas para morir por Cristo. Estaba listo para ir; no había nada que pudiera detenerlo. Aunque no tenía ejército. Aún su educación no era buena para él. No podía pelear, no tenía espadas. No tenía guerreros, ningún carruaje para refuerzos hasta donde el mundo supo. Pero se había encontrado cara a cara con Dios en una experiencia de modo que tuvo a los ángeles armados de todas las eternidades parados tras él. Y Moisés fue con su esposa a horcajadas en una mulita, y largos bigotes colgándole, creo que diez mil veces diez mil ángeles rodaron a lo largo de esos caminos polvorientos con él. Él tuvo una experiencia.
18 Sucedió una vez en Dotán, que cuando un joven, sirviente de profeta, fue con él a Dotán. Y mientras el profeta dormía, el gran ejército Sirio vino y rodeó… acampó alrededor de los grandes muros de Dotán. Y a la mañana siguiente cuando despertó, nunca había tenido una experiencia, dijo cuando vio el gran ejército buscando a Elías, dijo: “Oh, Padre mío, todo el ejército se ha juntado aquí y nos ha rodeado. Están buscándolo.”
Eso no estremeció ni un poco a ese profeta anciano. Pudo haber sido cáncer, pudo haber sido tuberculosis, pudo haber sido apoplejía, pero eso no estremeció al profeta. Él lo miró y dijo: “Hijo, hay más con nosotros que los que están con ellos.”
Él dijo: “Sólo puedo verlo a Ud. y yo.”
Él dijo: “Dios, abre sus ojos para que vea. Dale una experiencia.” Y entonces se abrieron sus ojos, él vio y todos los montes estaban llenos de carruajes y fuego y caballos de fuego, alrededor de ese profeta santo. Él tuvo una experiencia; entonces no hubo más duda en su mente.
19 Fue Sansón con la quijada de una mula, que mató a mil Filisteos, porque tenía una experiencia en la que nació de nuevo. Él tenía una experiencia que era un Nazareo y el Dios del cielo estaba con él.
20 Fue Felipe quien había visto a Jesús en experiencias anteriores, que fue y encontró a Natanael al otro lado de la montaña. Y dijo: “Ven, y ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José.”
Y el hombre siendo muy ortodoxo, dijo: “Ahora, ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”
Él dijo: “Ven y ve.” ¿Por qué? Él había estado con Jesús. Él sabía que había algo sobre el Hombre que era más que un rival para cualquier cosa que el diablo pudiera levantar.
Oh, escuchen atentamente. Y mientras iban rodeando la montaña, Felipe comienza a hablar, y Natanael está hablando con él, y le dijo: “Ahora, cuando llegues ahí… Lo he visto cuando Pedro llegó, y ni siquiera, nunca vio a Pedro en toda su vida, pero cuando él llegó ahí Él dijo: Tu nombre es Simón, y eres el hijo de Jonás. Conocía su nombre y supo quién era su padre. ”Oh, él no podía creer eso. Pero Felipe había estado con Él una vez, así que supo persuadirlo cómo pudo… Cómo lo hizo Él. Asi que cuando llegó a la presencia de Jesús de Nazaret, entonces llegó a creer.
21 Entonces cuando Él lo vio, le dijo, Él le dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño.”
Y él le dijo: “¿Maestro, cuándo me conociste?”
Y Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”
Ahora, eso lo asombró, ¿Cómo pudo hacerlo? Pero Felipe sabía que se podía convencer a Natanael porque él había tenido una experiencia con Jesús. Uds. saben, hay algo acerca de estar con Jesús que les da una experiencia. Estando donde Él está, observando Su obra, y entonces eso les da fe. Cuando tienen una experiencia eso da fe. La fe se basa en su experiencia.
Ahora, fíjense en esto. Ahora, cuando él llega… Bueno, podemos verlos mientras comienzan a hablar el uno al otro mientras suben. Y Él comienza a decirle lo que estaba sucediendo, y quién era él, y de dónde venía, y todo al respecto. Y entonces tan rápido como él tuvo la experiencia… Oh, bendito sea el Nombre del Señor. Cuando tuvo la experiencia de un milagro de Dios que había sido operado en él, entonces pudo caer a sus pies y decir: “Rabí, Tú eres el Hijo del Dios viviente. Tú eres el Rey de Israel.” Pero primero él tenía que verlo hecho. Él pudo tener fe en Dios, después que Dios se había manifestado a Sí mismo. Esa es la manera que Dios lo hace.
22 La mujer sobre la cual el Hermano Neville leía esta noche, en la Biblia, ella estaba sentada en el pozo…. O, sacando su agua del pozo. Ella era una Samaritana. Había sido enseñada que venía un Mesías que haría grandes señales y maravillas. Ella sabía un poco al respecto. Y cuando sumergían la cubeta en el pozo para sacar el agua, Jesús dijo: “Dame de beber.”
Y dijo: “Pues, no tienes con qué sacarla. ¿Y por qué me pides de beber? Viendo que primero soy una Samaritana, no tenemos tratos uno con el otro,” y demás.
La conversación continuó. Más tarde esto es lo que sucedió: Él descubrió dónde estaba su problema. Recuerden, primero ella salió allí para criticarlo como un Judío. Pero Él dijo: “Ve trae a tu marido y ven acá.”
Ella dijo: “No tengo marido.”
Dijo: “Eso es correcto. Has tenido cinco. Y el que ahora tienes no es tu marido.” Y rápidamente, tan pronto como pasó eso, ella estaba perpleja en su mente. Recuerden, ella iba a una iglesia fría y formal. No supo qué hacer. Dijo: “Bien, ahora, señor, percibo que eres un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas las cosas.”
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo.” Oh, qué experiencia.“ Yo soy el que habla contigo.”
¿Y qué dijo ella? Entró corriendo a la ciudad con una experiencia de haber atestiguado que Jesús era el Hijo del Dios viviente. ¿Por qué? Ella había visto un poder trabajando en Él que había realizado un milagro que le decía quién era, y dónde estaba su pecado, y dónde estaba su problema. Por lo tanto, ella pudo correr y decir: “Verdaderamente, ese es el Hijo de Dios. Venid, ved un hombre que me dijo las cosas que he hecho. ¿No será este el Cristo?”
23 Ahora, fíjense otra vez, en unos cuantos momentos. Hubo una mujer que tenía un problema de flujo de sangre. Ella había llorado e intentado todo para recuperarse; no lo podía hacer. Ella presionó a través de la multitud y tocó el borde de Su manto, pues ella creía. Ahora, observen: “La fe viene por el oír, oír la Palabra de Dios.” Ella presionó porque la fe viene por el oír. Ella tocó su manto. Y dijo: “Eso me satisface. Lo he tocado.” Y se regresa entre la multitud, creyendo en su corazón que algo sucedería.
Oh, si la gente de hoy sólo pudiera entender eso. Creyendo. Y cuando tomó lugar, Jesús se volteó y dijo: “¿Quién me ha tocado?”
Y Pedro dijo: “Todos te están tocando. ¿Por qué dices: Quién me tocó?”
Él dijo: “Pero me debilité. Estoy muy débil. Virtud, (fuerza) ha salido de mí. Estoy débil.” Y él dijo: “¿Bueno, cómo sabes eso?”
Y Él buscó alrededor de la multitud. Ella pensó que estaba escondida; estaba allá atrás escondida en la multitud. Y cuando Jesús volteó y la miró, Él le dijo cuál era su problema y que había sido sanada. Y entonces fue que pudo caer a Sus pies y confesar todo. Después que había tenido una experiencia de Su gran poder magnífico que le reveló que había tocado el manto, no sólo de Él, pero de Aquel que vive por siempre, Dios todopoderoso. Ciertamente así fue.
24 Ahora, la gente en el día de Pentecostés, fue cobarde, y estaban en un aposento alto, todas las puertas estaban cerradas; estaban temerosos de los Judíos. Pero cuando Dios vino en la forma del Espíritu Santo y bautizó a cada uno de ese grupo con el bautismo del Espíritu Santo y fuego, entonces fue que ellos pudieron ir a la calle. Y ese hombre quien maldijo en la presencia de Jesús unos días antes, pudo decir: “Varones Judíos, y los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel.” Ciertamente, después que había tenido una experiencia. Antes que tuviera la experiencia tuvo fe para creerlo, pero después que la experiencia vino, la experiencia trajo los resultados. Ciertamente lo hizo.
25 Ahora, aquellos a los que Jesús les habló allí con respecto la higuera. Ahora, fíjense sólo un momento mientras terminamos. Un día mientras salía del templo, fue a un árbol para ver si podía hallar algo en este árbol. No había nada, porque no era tiempo de higos todavía. Y no pudo hallar nada. Así que, le dijo a la higuera: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti; nadie coma.”
Y al día siguiente… Ellos nunca vieron nada diferente en la higuera de inmediato, no mostró resultado, ningún resultado físico. Ahora, aquí es donde quiero que lo entiendan. No mostró resultado. Pero qué dijo: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti.”
Y en veinticuatro horas, al día siguiente como al mediodía, ellos pasaron junto al mismo árbol. Y se fijaron allí que la higuera había comenzado a secarse. Y Pedro dijo: “Mira, la higuera que maldijiste se ha secado desde las raíces.”
26 Ahora, observen lo que dijo Jesús mientras terminamos: “Tened fe en Dios.” ¿Qué? Primero, Él les mostró su poder. Mostró lo que podía hacer en una higuera, porque cuando le pedía algo al Padre creía que recibiría lo que pedía. Entonces les dijo: “Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate, sé levantado, y échate en el mar, y no duden en su corazón, sino crean que está sucediendo lo que dicen, Uds. tendrán lo que dicen.” ¿Lo entienden? Aquí está el Diccionario Griego Original, vean: “Creed que lo que dicen vendrá a suceder; pueden tener lo que dicen.” Tengan fe en Dios. Crean que lo que piden lo reciben, crean que ya sucedió. Y Uds. pueden tener lo que dicen.
Ahora, acerca del monte siendo movido. Quizás un pequeño grano de arena se comenzó a mover, pero de todas maneras, en los ojos de Dios ya ha tomado lugar. Si creen esta noche que… No importa que esté mal con Uds., si creen cuando le piden a Dios que obtienen lo dicen, pueden tener lo que dicen. Tengan fe en Dios. Pero primero, Dios tiene que probarse a Sí mismo a Uds., que todavía es el mismo Señor Dios. Él todavía es el mismo Jehová poderoso. Ahora, Jesús dijo: “Las obras que yo hago, vosotros las haréis también.”
27 Ahora, para Uds. esta noche aquí en el Tabernáculo, mientras comenzamos para tener la línea de oración. ¿Cuántos de Uds. dirían esto? “Si pudiera ver a Jesucristo obrar los mismos milagros, y hacer las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, yo aceptaré a Dios en mi corazón y creeré que lo que sea que esté mal conmigo pasará tan pronto como se lo pida a Dios.” ¿Lo creerán? Levantarían su mano, digan: “Dios, yo creeré con todo… Sin importar lo que es.”
28 Ahora, no hay nadie que puede sanar. La sanidad es un producto terminado de Dios. Si alguien les dice que puede sanarlos, si es un doctor y puede decirles que puede sanarlos, está equivocado. Donde hay un solo sanador, ese es Dios. Un doctor puede darles medicina, puede poner medicina en una llaga para matarle los gérmenes, de modo que se recupere. ¿Qué pasa? La medicina no sana. La medicina sólo excluye las malas bacterias, mata las bacterias malas que matan al germen bueno, que lo matan a Ud.
Entonces la ciencia trabaja en diferentes venenos que ponen en su sistema para envenenar a ciertos gérmenes, pero que no lo envenenarán a Ud. Eso es lo que la ciencia hace. En eso consiste la medicina, es algo que matará ciertos gérmenes y no lo matarán a Ud. Estos antibióticos matan a ambos en mayor medida. Así que, por lo tanto, esa es la razón que son difíciles de tomar. Como la penicilina, a veces mata a la persona.
Ahora, un doctor puede quitar una obstrucción. Él puede unir un hueso. Pero no puede sanar. Dios es el que sana. Dios produce el calcio. Dios produce la multiplicación de células para reconstruir su cuerpo, donde han removido el apéndice o algo semejante. Dios es el único sanador.
29 Ahora, Jesús prometió que nos sanaría. “Si algo pidieres en Mi nombre, Yo lo haré. Cuando oréis, creed que lo recibiréis; y os vendrá.” Es de Uds., crean que ahora pasará.
Ahora, cuando Él desplegó Su grandes poderes sobre la tierra… Ahora, Él no sanó a nadie hasta que el Padre le mostraba primero que hacer (San Juan 5:19). Él dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Y luego en San Juan 5:19: “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que primero ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” ¿Cuántos saben que la Biblia dice? ¿Alguna vez leyeron eso en la Biblia? Ciertamente.
30 Ahora, cuando Él hizo eso, en su jornada aquí en la tierra, lo hizo en una ciudad, ellos le creyeron, fueron sanados, miles. Va a otra ciudad, lo hace, ellos le creen. Va a Su propia ciudad, Su propio hogar, y cuando comienza a hacerlo, ellos dicen: “¿Quién es este hombre? ¿De dónde tiene esta sabiduría? ¿Cómo sabe operar estas cosas? Lo conocemos.” Y la Biblia dice que no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos. No pudo hacer muchas obras poderosas.
Ahora, oro que si hay un pecador aquí esta noche, que cuando vea, si Él lo hace… Esta es mi ciudad de origen. Y este es el lugar más difícil en el que he luchado en mi vida. He estado con los Hotentotes en África, he estado en India con los vudúes y todos los demás, y retado por sus médicos brujos y demás, y nunca he tenido que luchar para conseguir que el Espíritu Santo obre como he luchado en mi propia ciudad. Es exactamente correcto. No porque la gente no me ame, porque la Biblia es verdadera. “De cierto, De cierto os digo, que no hay profeta en su propia tierra,” es en su propia tierra: “Sin honra, sino en ese lugar.” Tiene que ser de esa manera. Ahora, inclinemos nuestras cabezas sólo un momento, mientras oramos.
31 Oh bendito Señor, quien hizo los cielos y la tierra, los creaste con Tu propia mano bendita, te ruego, Señor, que seas bondadoso y misericordioso con nosotros esta noche, perdonando nuestros pecados y transgresiones. Te ruego que seas bondadoso con aquellos que están enfermos y necesitados. Concédelo, Señor.
Y si hay pecado en nuestros medios, Oh, Dios eterno, perdónalo. Pues en los próximos momentos Tu Palabra será encontrada correcta o errada. O se encuentra que es verdadera, o que es un error. Dios todavía es Dios, o las Escrituras están equivocadas. Señor, predicando esto, creyéndolo, sosteniéndolo en la confrontación, Señor, donde algo debe suceder. Debe haber ya sea…Dios debe probarse verdadero a Sí mismo o la gente tiene derecho a decir: “Tengo que verlo primero.”
Pero Señor, la gente nació en pecado, formada en iniquidad, como todos somos, vinimos al mundo hablando mentiras. Entonces sabemos, Señor, que el Dios misericordioso seguramente nos tendrá misericordia, y nos ayudará, Querido Dios. Oramos esta noche por cada individuo aquí, que Tu Espíritu repose sobre ellos, perdona nuestros pecados y aleja nuestras maldades. Y que reconozcamos ahora mismo al Señor Jesús como nuestro bendito Salvador. Y que Su Espíritu sea bondadoso.
32 Ahora, Padre, está escrito en la Palabra, por los labios de nuestro propio Señor y Salvador, Tu hijo, que ha sido dicho de esta manera: “Las cosas que Yo hago, vosotros las haréis también. Él que en mi cree, las obras que Yo hago, él las hará también. Un poco y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo.” Tú hiciste una promesa de que los hijos incrédulos de Adán jamás serían capaces de verte más después que dejaste la tierra, pero que el creyente te vería en poder y demostración en cada generación. Creemos eso, Señor.
Y creemos que estamos viviendo en los últimos días de la dispensación Gentil, que pronto se cerrará, y Tú has levantado estas obras poderosas para que los Gentiles no tengan excusa. Te has fotografiado con nosotros como el gran Pilar de Fuego que guio a los hijos de Israel. Y qué fenómeno eso es. Y verte. Si solamente fuera el cuadro sólo, pudiéramos decir: “Bueno, pudiera haber sido tal y tal, aunque el mundo científico dijo que era verdadera.” Pero cuando vemos al Espíritu descender, manifestar y hacer las cosas que Él hizo, entonces estamos obligados a creer que es el Señor resucitado.
33 Ayúdanos esta noche, Señor. Somos un pueblo destinado a la eternidad; tenemos nuestras cabezas hacia el polvo de dónde nos tomaste, y estamos en nuestro camino de vuelta rápidamente. Este poco tiempo de preparación es para nuestras almas. Señor, sé ahora bondadoso. Y mientras Tu siervo está de pie, oh Dios, tengo fe para creer que Dios no puede mentir, que Él mantendrá Su promesa. Él debe hacerlo para ser Dios.
Señor, mientras mi edad se arrastra, y no sé cuánto más tengo para estar aquí, ruego, Dios, que me des grandes experiencias, aún más grandes de lo que han sido hechas, si es posible, que la gente sepa y experimente que la Palabra viva de Dios es parte de Dios. Y que toda persona esté sin una excusa esta noche cuando nos vayamos de aquí, si ellos te dan la espalda. Concédelo. Salva las almas y sana al enfermo, porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, nuestro bendito Salvador. Amén.
34 Gracias por su atención, sé que los he retenido un poco más. Simplemente me encanta esa buena Palabra antigua. Yo nací en ella. Quiero morir con ella. El lugar al que quiero ir está aquí detrás de la plataforma. Como ir a casa para encontrar a Dios. Si tuviera veinte vidas para vivir, o cien vidas, quiero cada una de ellas para el Señor Jesús. Incluso si no hubiera un cielo al cual ir después, todavía quisiera servir al Señor Jesús, por la paz y la satisfacción que tengo al saber que Él vive. Y porque Él vive, puedo vivir también.
35 Ahora, si me parara aquí esta noche para decirle a este grupito de gente que tengo poderes para sanar a alguien, Uds. sabrían rápidamente, o la gente que conoce la Biblia, sabría que estaría engañando. Yo no tengo poderes para sanar. Tampoco no hay ningún hombre en el mundo que tenga poderes para sanar. Es sólo por medio de Cristo y su fe en la obra terminada. Todo pecador puede ser salvo ahora mismo, ¿Por medio de qué? ¿Porque Jesús desciende y les salva ahora? No, porque Él lo salvó cuando murió en la cruz por Ud. en el Calvario. Fue consumado. Todo el plan de salvación, y por su sanidad. Es su fe personal en el Dios viviente.
36 Ahora, yo me he parado con el Corán en una mano y la Biblia en la otra, ante cientos de miles de Mahometanos, y dije: “Una tiene que estar correcta y la otra equivocada.” No importa lo que diga el hombre, si no puede respaldar lo que está hablando, miente.
Y si Jesucristo prometió que Su iglesia haría las mismas cosas que Él hizo, y no lo respalda, hay algo equivocado; Él no fue el Hijo de Dios. Pero si Él lo respalda, entonces el mundo está sin excusa. Eso es correcto. Él está obligado a guardar Su Palabra. Y Uds. están obligados a Él. Uds. no pertenecen a Uds. mismos, Él murió para redimirlos. Y es a Uds. a quienes está buscando, para volver a Aquel que los ha redimido.
37 Si pudiera esta noche, yo sanaría a cada persona aquí. No tengo poder para hacer eso. La única manera que un ministro pudiera hacerlo: predicar la Palabra. “La fe viene por el oír, oír la Palabra de Dios.” Y la palabra también dice que en los últimos días habrá… o, a través de la edad, la edad de la iglesia, habría primero apóstoles, los cuales son misioneros; segundo, profetas; después de eso, maestros. Y luego dones diferentes que estarían en la iglesia para manifestar y demostrar Su presencia.
38 Ahora, mi contienda es esta: si hubiera extraños aquí. No vengo lo suficiente a mi propia iglesia para saber quién viene aquí. Este es un tabernáculo pequeño, Uds. visitantes, donde me crie, en mi primer y único pequeño tabernáculo. Es en esta ciudad aquí que he vivido entre la gente. Si Uds. son extraños con nosotros, pregunten a alguien en la ciudad, vayan a la estación de policía, con el alcalde de la ciudad, y con quien sea, y averigüen si algún Cristiano aquí ha visto alguna vez estas visiones fallar. No pueden fallar. Es Dios. Vean, es Dios.
Y justo al otro lado del río, hace muchos, muchos, muchos años, cuando estábamos bautizando a los de mi primer pequeño avivamiento, ahí dónde este Ángel del Señor aquí, bajó y se posó sobre donde estábamos y me dijo: “Este Mensaje irá alrededor del mundo, y comenzará un avivamiento que barrerá el mundo y será justo antes de la venida de Cristo por segunda vez.
39 Y cuando el Hermano Davis, el Dr. Roy Davis (muchos de Uds. lo conocen), quien me ordenó en la iglesia, en la iglesia Bautista, cuando dijo que tuve una pesadilla. ¿Cómo yo, con séptimo grado de educación, iría y predicaría a reyes, potentados y monarcas alrededor del mundo? No puedo decirles. Pero Dios así lo dijo y lo creí. Y Él me ha permitido vivir para verlo, que ha sido hecho; y ahora un gran avivamiento. Los fuegos de avivamiento están ardiendo en cada monte alrededor del mundo, esperando por la venida del bendito Señor.
Grandes precursores de estas cosas. Hay un gran precursor en el mundo hoy, evangelismo, tal como Billy Graham. Igual que Juan el Bautista, que va adelante surcando las cosas, y está poniendo el hacha en la raíz del árbol, no haciendo milagros, tampoco Juan. Pero predicó la Palabra.
40 Pero inmediatamente después, Él viene, el Señor Jesús, no un tremendo predicador, pero realizando señales y maravillas. Dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a Mí, creed a las obras.” Entonces dijo: “No puedo Yo hacer nada de Mí mismo, sino lo que veo hacer al Padre.” ¿Y qué hizo? Él le dijo a la mujer de sus pecados. Le dijo a Felipe dónde estaba antes que Natanael… Natanael dónde estaba antes que Felipe lo hallara, orando bajo un árbol. Le dijo a Pedro cuál era su nombre. Le dijo a la mujer con el problema de sangre cuando tocó Su manto, todas estas cosas.
Y Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y aún mayores haréis, porque yo voy al Padre.” Una mujer tocó Su manto y Él se debilitó. No hubo nadie más que lo tocó, hasta donde sabemos. Eso es todo lo que tenemos. La Biblia tiene todo lo que tenemos para basarnos. Pero ahora lo podemos ver hecho vez tras vez, por medio de pecadores salvos por gracia. ¿Por qué? Porque Su Palabra dijo: “Mayores que estas haréis.”
41 Ahora, Él murió. Sí, Él se levantó de nuevo, y está vivo esta noche. Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos.” La vid no produce fruto; ella santifica a las ramas y las ramas llevan fruto. Él no tiene manos sino las mías y las suyas. Él no tiene ojos sino los míos y los suyos, porque ha regresado en Espíritu. El Pilar de Fuego que guio a los hijos de Israel, fue el Ángel del pacto, Jesucristo. La Biblia así lo dijo. Cualquier lector de la Biblia sabe eso.
Y Él dijo: “Vengo de Dios, y voy a Dios.” Y regresó a Dios. . Uds. dicen: “¿Volvió Él a aquel pilar de fuego?” Absolutamente. “¿Lo dice así Biblia?” SÍ, señor. Pablo, un poco después de Su resurrección, lo encontró en el camino a Damasco como esa misma luz brillante que apagó los ojos de Pablo. Y nadie la vio sino Pablo. Fue una realidad para unos y no para otros. Sé por una experiencia, que el mismo Señor Jesús no está a dos pies de donde estoy parado ahora mismo. Eso es correcto. Las visiones vienen y Uds. las ven. Y era tan brillante hasta que apagó sus ojos. Él dijo: “Señor, Señor.”
Él dijo: “¿Pablo, por qué me persigues?”
Él dijo: “¿Quién eres, Señor?”
Él dijo: “Yo soy Jesús.” La Luz.
42 Aquí está Él en los últimos días haciendo las mismas cosas, los mismos frutos. Un espíritu testifica de sí mismo cada vez. Si hace eso esta noche en esta pequeña iglesia cuando Uds. están aquí parados con los pies y extremidades doloridos, yo oro, que Él tendría que hacerlo una vez. Una vez sería suficiente. Somos gente que va a tientas en la oscuridad. Queremos pensar diferente, pero no lo somos. Nosotros vemos esas cosas.
Jesús dijo en la Biblia… la Biblia habla de Él, dijo esto: “Tienen ojos y no ven, oídos y no pueden oír.” Aunque Él ha hecho muchos milagros, aún no pudieron creerlo. ¿Ven lo que digo? Despierten ahora rápidamente. Si el Señor Jesús realiza estas cosas, entonces Él es Cristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos. Que Él lo conceda ahora. Si Él quiere, estaré agradecido con Él, mientras oramos.
43 Señor Dios, creador de los cielos y la tierra, ahora el resto de ello está en Tus manos, Señor. Este es un pequeño mensaje acortado por la dificultad. La gente con sus espíritus incomodos por estar de pie, los pies dolientes y la gente enferma llorando, y es muy difícil. Pero oro, Señor, que de algún modo, de algún modo o de alguna manera, les lleves el mensajito a ellos, esos hombres que tienen fe, que creen que Tú prometiste: todas las cosas son posibles.
Entonces aquellos que tocaron el manto de nuestro Señor. Se nos ha enseñado en el Nuevo Testamento que Él todavía es el Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades. Él todavía puede hablar; todavía está vivo. Y somos Su vid… o, Sus ramas que están conectados en la vid. Entonces ven, Espíritu Santo; habla y danos luz. Danos sanidad. Danos perdón de nuestros pecados y haznos Tu pueblo. Pues pedimos esto en el Nombre de Jesús, y para Su gloria. Amén.
44 No sé cómo pararemos a los enfermos. No podemos parar demasiados de una vez. Veamos, tarjetas de oración… Ahora, hay dos muchachos más que vienen a repartir tarjetas, Gene y Leo. Nunca llegaron y no dieron demasiadas tarjetas. Pienso que Billy tenía… ¿Cuántas? Sólo tenía cincuenta. Uds. no tienen que tenerlas. Claro, sólo se mezclan algunas, y podemos subir unos cuantos aquí arriba… hasta aquí.
Ahora, ¿Qué fue eso? ¿De 1 a 50? Eran desde la 1 hasta 50. Cómo lo hacen, ellos bajan y barajan las tarjetas entre Uds., y las mezclan…
45 [Espacio en blanco en la cinta.] Sólo hablarle, simplemente para contactar… Si se pone de pie de esta manera porque creo que la voz no llega muy bien en este pequeño micrófono aquí. Si Ud.… Si el Espíritu Santo me revela por lo que Ud. está aquí, como la mujer en el pozo, quien vino al Señor Jesús, y Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros las haréis también.” Y si Él revela lo que Ud. requiere de Él, lo que Ud. quiera, cuál es su problema, ¿Creería que fue Él? Lo haría. Sabrían que tendría que venir de un poder sobrenatural.
Ahora, si la dama… Si yo dijera: “Dama, Ud. quiere algo de dinero porque Ud. tiene una deuda que pagar; Ud. lo va a conseguir.” Huh. Ella tuviera derecho de dudar eso. Si yo dijera: “Ud. está enferma y Ud. va a sanar,” Ella tuviera derecho de dudar eso; ella no sabría. ¿Pero qué si el Espíritu Santo va muy atrás en su pasado y muestra algo que ella ha estado haciendo? Algo que… Ella sabrá si eso fuera correcto o no. Ella será la juez de eso, vean. Dejemos que sea la juez, vean.
Ahora, “¿Hermano Branham, qué dijo que está haciendo?” después de predicar así, y aquí en mi iglesia local, estoy esperando que esa unción descienda, ese Espíritu Santo bendito para ungir. Y confío que lo hará para la gloria de Dios.
46 Ahora, permitamos que la dama… Aquí está ella, tiene su cabeza inclinada, sus ojos están cerrados, está en oración. Ahora, quiero que oren por lo que sea que quieran, y que el Señor lo revele, y sean el juez. La mujer, si la audiencia todavía puede escuchar mi voz, ella está sufriendo de una tremenda condición nerviosa. Y veo a un doctor haciendo algo; él le está poniendo una cosa alrededor de su brazo. Y dice que ella tiene alta presión de la sangre. Eso es correcto. ¿No es eso correcto, dama? [La dama dice: “Eso es correcto”]
Ahora, algo… ¿Oyó esa voz? Ese no fui yo. No tengo nada que ver con eso. Ahora, entre más se le hable a ella, más pasaría. Sólo observen, hablaremos con ella otra vez ahora. No sé si lo que Él dijo que estaba mal con ella; lo que fue, estará en las cintas allá atrás, vean. Pero lo que haya sido, es correcto. Ahora, sólo volvamos con ella una vez más.
Sí, la veo en una condición nerviosa, y algo malo con su sangre, y ella no es de esta ciudad; es de Louisville. Y ha estado en un hospital recientemente, y fue por neumonía. Y su doctor le dice que tiene una recaída de eso y debe regresar al hospital. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Eso es correcto, ¿Cierto? Pero Ud. no tiene que regresar, dama; su fe le ha sanado. Ahora está sana en el Nombre del Señor Jesús. Amén. Ahora, entonces, vaya y sea sana. El Señor le bendiga.
¿Tuve algo que ver con eso? Para nada.
47 Ahora, de pie aquí está una dama que nunca he visto en mi vida. Supongo que somos extraños el uno al otro, ¿Lo somos? Ud. me vio, pero probablemente nunca la vi yo. Probablemente en algunas reuniones o en algún lugar. Ahora, si el Señor Jesús me permite saber por lo que Ud. está aquí, entonces sabría, sin que yo la conozca, que tengo alguna manera para saber. Uds. tendrían que saber que es algo sobrenatural. Entonces, ¿Qué pensarían que es? ¿La misma cosa que la Biblia dijo, que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos? ¿Creerían eso, audiencia?
Aquí está mi mano, hasta donde sé nunca he visto a esta mujer en mi vida, vean. Y ella me vio, pero no sé por lo que Ud. está aquí. No sé nada sobre eso, simplemente no sé. Pero Dios sí. Ahora, si el Señor lo revela, amén. Eso es todo lo que Él pudiera hacer si estuviera aquí parado. Si es por sanidad y por algo más, Él sólo quiere que lo crean, eso es todo. Esto es para manifestar que su Palabra es verdadera.
Algo ocurrió en la audiencia. Sólo tengan fe. Ahora, parece que hay… Si pudieran ver entre la mujer y yo. Ud. está sufriendo con debilidad. Ud. tiene ataques muy debilitantes. Eso es correcto. Sólo una tremenda debilidad, nerviosa, debilidad. Pero esa no es su razón de estar aquí. Ud. está aquí por alguien más, y eso es un hombre. Es su esposo. Él no pudo venir porque tiene un problema grave del corazón y nerviosismo. Y Ud. no es de esta ciudad; Ud. es de un lugar llamado Columbia, Columbia, Kentucky. Su nombre es Lotti Goodman. El nombre de su esposo, Elmer. Vaya a casa y encuentre como ha creído, y que Dios se lo conceda, en el Nombre del Señor Jesús. Sólo crea, tenga fe. No dude ahora, sólo crea.
48 Supongo que somos extraños el uno al otro, señor, ahora, aquí están dos hombres, igual que Felipe fue y halló a Natanael y lo trajo al Señor. Yo no los conozco a Uds. y Uds. no me conocen a mí, pero Dios nos conoce a ambos. Uds. están conscientes que algo está sucediendo ahora mismo, ¿ven? Pararse frente a un hombre no los haría sentirse de esa manera, esa humildad, ese dulce sentir. Si pudieran ver una luz que se está moviendo, estableciéndose en entre el hombre y yo.
Ahora, él se aleja de mí, y no está aquí por él mismo; está aquí por alguien más. Es un familiar, un sobrino. Y él está en las fuerzas armadas, en la marina, pero no está lejos de aquí. Está cerca de un lugar donde hay muchas cosas militares, es un hospital, y es en el Fuerte Knox. Y está ciego, causado por un disparo, y el doctor dice que no hay esperanza para él. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” ¿Cree Ud.? Entonces que sea según su fe, mi hermano, y reciba en el Nombre de nuestro Señor Jesús. Amén. ¿Lo cree? Dios le bendiga, mi querido hermano.
49 La persona siguiente. ¿Cómo está? [Espacio en Blanco en la cinta]
Cuán precioso es nuestro Salvador bendito. Cuán omnipresente. Cómo es que el mismo Jesús que se paró en Galilea… Sólo un momento. ¿Era ese hombre ahi en la plataforma ahora mismo? ¿Cuál de los hombres era? Ese hombre ahí. Muy bien, pueden sentarse.
Es la dama aquí al final con el sombrero rojo. Sí, Ud. está orando por un amigo que es alcohólico. Eso es correcto. Muy bien, si puede creer, puede recibir. Amén.
50 Muy bien, ¿lo creerá? Yo no la conozco; yo nunca la he visto en mi vida. Somos extraños el uno al otro. Pero si el Señor Dios del cielo se manifiesta a Sí mismo en Su poder, y revela que es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, ¿Le creerá? Veamos; son estas tres personas, o cuán… han pasado más de esos, ¿O no? Tres es confirmación, por supuesto, pero sea lo que sea.
Ud. está aquí por alguien más, ese es su deseo principal. Y es por un hombre, y ese hombre es su hijo, y él tiene un problema de corazón. Y ha tenido alguna clase de algo que le pasó; es un golpe, y lo paralizó parcialmente. Y Ud. está enferma también. Tiene colitis; es una condición intestinal. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Y otra cosa, veo un mensajero yendo de lugar a lugar… No. Fue alguien que vino aquí al tabernáculo hace algún tiempo atrás y solicitó una oración por Ud. y el Señor le sano. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Si eso es correcto, levante su mano. ¿Cree que obtendrá lo que pide? [La hermana dice:“ lo creo.”] Entonces que sea con Ud., mi hermana, como el Señor Jesús ha provisto. Amén.
51 ¿Cómo está? ¿Están todos creyendo? ¿Cree con todo su corazón? Ahora, tenga fe. ¿Qué es? Sólo tengo que hablar aquí, sólo un segundo si Ud. quiere, porque… tengo más a los que llegar y quiero descansar sólo un momento. Uds. no se dan cuenta lo que eso les hace. Es peor que or… Seguro, ¿Cuántos recuerdan al gran profeta Daniel que vio una visión y fue turbado de su cabeza por muchos días. Lo recuerdan? Seguro, vean. Es sólo Su gracia.
Ahora, Uds. afuera, que no están en la línea de oración, sólo comiencen a ver en esta dirección. Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿Hará eso algún bien?” Seguro. Sólo pregunte al Señor Jesús, diga: “Padre bendito, permíteme tocar Tu manto. Y la única manera que sé que me tocaste, o escuchaste, es que hablarás a través de los labios de ese hombre y me dirá lo que estoy pidiendo, igual que ahí arriba en la plataforma. Te creo.” Uds. sin tarjeta de oración ahora, oren y créanlo de esa manera. No duden; sólo tengan fe.
52 Ahora, ¿es esta la paciente, Hermano Neville? Es ella. No quise mantenerla de pie ahí. Pero Ud. puede imaginar lo que sucede, ¿Somos extraños el uno al otro? Lo somos. Ahora, dejemos esto establecido. Esto mujer es una extraña para mí. Yo no la conozco, nunca la he visto en mi vida. Y esta es nuestra primera vez que nos encontramos. Eso es correcto. La primera vez que ponemos nuestros ojos el uno sobre el otro. Y sólo es una mujer que viene aquí a la plataforma. Alguien le dio una tarjeta de oración, y acaba de subir aquí a la plataforma; eso es todo lo que sé sobre ella.
Pero el Señor Jesús puede revelarlo, y si Él puede revelarlo, entonces es el mismo ayer, hoy y por siempre. Eso es exactamente lo que Él prometió hacer. Y si esa promesa es cumplida, Él cumplirá cada promesa que hizo. Y prometió sanarlos si lo creen. ¿Ven ahora lo que digo? No puede fallar. Tiene que ser así. Oh, bendito sea Su Nombre, Él simplemente no puede fallar.
Si el Señor Jesús me deja saber lo que ha sido en su vida, seguramente sabrá lo que será. Sea Ud. el juez de eso. ¿Cuántos dirían: “Yo creeré con todo mi corazón si esa mujer sostiene su mano, ambos, y dicen que nunca se han conocido, y el Señor Jesús lo revela. Creeré.” Con todo su corazón, lo harán? Dios no quiere que seamos perezosos; Él quiere que tengamos fe. Aquí estamos ante el púlpito, la Biblia puesta aquí, ambos, aquí de pie.
53 La dama está sufriendo con una condición nerviosa extrema. Ese es su problema. Pero lo que Ud. piensa que es, es algo en su estómago que le está causando gas en su estómago. Son nervios haciendo eso. Eso es correcto. Y tiene algo mal con su cuello, y en su hombro, porque va a la iglesia y es una Cristiana, y es pianista en su iglesia. Y cuando está tocando el piano, ese sufrimiento la lastima cuando está tocando el piano. Eso es: “ASÍ DICE EL ESPÍRITU.” Eso es verdad. Y Ud. no es de esta ciudad. Pero es de una ciudad junto al río, y no es Louisville; es Cincinnati. Cincinnati, Ohio. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.”
¿Pueden ver esa fila? La fe acaba de impactar en ese momento, porque hay… Ese joven sentado más allá, con pelo algo rizado; él está algo relacionado a Ud. Eso es verdad, joven. Su fe tocó Algo. Ud. está sufriendo con hernia. Eso es correcto. Y Ud. es de Cincinnati también; eso es cierto. ¿Cree Ud.?
54 Una damita se encogió de hombros, sentada aquí con un sombrero rosado, con un chal sobre ella. Ella tiene problemas con sus ojos. Eso es correcto. Y ella es de Cincinnati. Eso es correcto. Y déjeme dec… ¿Cree que soy profeta de Dios? ¿Lo cree? Ud. está orando por su esposo que comienza a beber. Él solía ir a la iglesia y ser un Cristiano, pero está descarriado y tomando ahora. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Eso es correcto. Bien levante su mano si eso es correcto así… muy bien.
55 Esa damita sentada junto a Ud. ahí, está sufriendo con una condición nerviosa. Ella también viene de allá. Pero la cosa que Ud. necesita más que nada: Ud. va a la iglesia, pero no ha llegado a ser una Cristiana verdadera todavía. Eso es correcto. ¿Lo aceptará como su Salvador personal, siendo que Él está aquí? Si mueve su mano a Él, de que “Yo lo acepto.” Dios le bendiga. Sus pecados están perdonados. Vaya en paz y su nerviosismo se ha ido. Amén. Vaya a casa y sea feliz, en el Nombre del Señor.
56 ¿Cree? “Todas las cosas son posibles a los que creen.” Ahora, siento una vibración allá atrás… no una vibración, sino un espíritu que dice que estoy leyendo sus mentes. Yo no estoy haciéndolo. Tenga cuidado, eso le vendrá. Este hombre aquí, ponga su mano sobre la mía, señor, ni siquiera lo estaré mirando. Si el Señor Jesús me revela cuál es su problema, ¿Aceptará su sanidad, o lo que sea que necesita? ¿Lo hará? Este hombre aquí. ¿Lo hará? [El Hombre dice: “Sí”] Problema del corazón. Ahora, vaya y sea sano. El Señor Jesús le sana. Si lo cree con todo su corazón, vaya y sea sano.
57 Ahora, esta dama aquí. La mujer tiene un espíritu de muerte sobre ella, porque tiene cáncer. ¿Cree que el Señor le sanará, hermana?
Oh querido Dios, quien hizo los cielos y la tierra, esta pobre mujercita ha sido atrapada en las garras del diablo; una sombra oscura cuelga cerca de ella. Pero retamos a este demonio en el Nombre del Señor Jesús, sal de la mujer, y que vaya y sea sana a través del Nombre de Jesucristo. Amén.
El Señor le bendiga, hermana. Vaya y no dude para nada.
“Si puedes creer.” ¿Están creyendo? Sólo tengan fe. La Biblia dijo: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles al que cree.” Pero es la única manera que puede ser hecho.
58 Somos extraños el uno al otro, señor, pero el Señor nos conoce a ambos. Si Él me revela por lo que Ud. está aquí, ¿Lo recibirá? Ud. tiene un problema estomacal. Y otra cosa, Ud. es un pecador; Ud. no ha aceptado al Señor como Su Salvador. ¿Lo aceptará como su Salvador? Levante su mano a Él, acéptelo como su Salvador y yo lo declaro en el Nombre de Cristo, sano de su problema estomacal. Vaya y no peque más. Amén.
59 Sé misericordioso, el Dios viviente. ¿Cree que Dios le sana de ese problema del corazón? Entonces salga y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús.
¿La damita aquí sentada con un abrigo negro, anteojos, tiene una tarjeta de oración, dama? ¿No la tiene? Ud. tiene algo mal con sus oídos, por lo que quiere que ore, y Ud. también tiene problemas intestinales. ¿Es correcto eso? Muy bien, ahora se ha terminado. Vaya y crea.
60 “Si puedes creer.”
Ud. quiere oración por alguien, ¿Verdad? [El hombre dice: “Sí, señor.”] Una hermana en una institución.
Oh, Dios eterno, envía Tu mensaje a la persona y que sean sanados. Concédelo, oh, Señor, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Encuéntrelo como ha creído, mi hermano. No dude.
“Si puedes creer.” ¿Están creyendo? Oh, qué tiempo glorioso pudiera ser para todos, si Uds.…
61 Parece haber una luz alrededor de la mujer que es algo corpulenta, mirándome. Aquí mismo. En el interior es una dama. Se mueve de ella porque esta dama ha sido recién sanada. Pero la dama a su lado tiene algo, como presión de la sangre, baja presión. ¿Dama, cree que el Señor le sana? “Si puedes creer, todas las cosas son posibles.” ¿Lo cree, dama que está viendo alrededor ahí, creyendo con…? ¿Lo cree con todo su corazón? SÍ. ¿Lo acepta? Muy bien, puede irse y ser sana en el Nombre del Señor Jesús.
62 El hombre aquí sentado orando. ¿Quiere que le diga lo que está diciendo? “Señor, sáname de esa arritmia.” Muy bien, Él lo hace, en el Nombre del Señor Jesús. “Si puedes creer”.
¿Cree que Dios le quitará el problema del corazón, y se irá sano?
Oh Señor, envía Tus misericordias y poder y bendice a este pobre hombre, Señor, y sánale a través del Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Ahora créalo… No dude, todas las cosas son posibles.
63 La artritis no es algo difícil para que Dios lo sane. ¿Cree que Dios lo hará?
Oh Señor, ruego que en el Nombre de Jesús envíes Tu Espíritu sobre esta mujer querida y sánala completamente. Y que se vaya a su hogar regocijándose y que sea sana. Sin dudar un poco, sino creyendo que ahora mismo ha sucedido, y ella tendrá lo que ella ha creído. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
¿Creen con todo su corazón? Entonces pueden tener lo que piden.
64 El Ángel del Señor está parado, allá bien atrás en la esquina, un luz… Si pueden creer, Ud. allá como tres hileras a este lado de la parte posterior. Lo mejor que puedo ver desde aquí es cerca de la segunda persona, que está orando allá atrás que tiene problemas intestinales. ¿Cree que Dios le sanará? Muy bien, Ud. puede tener lo que pide. Ponga sus manos sobre ese hombre junto a Ud. ahí, porque está orando con una condición de las amígdalas. Si cree con todo su corazón, puede tener lo que pide. Amén
65 ¿Están creyendo? El Señor Jesús, justo en este momento, puede hacer que todos estén perfectamente sanos si pueden creerlo. ¿Lo creen? Entonces imponga sus manos el uno sobre el otro sólo un minuto, y les mostrará la gloria del Señor.
Ahora, el Hermano Woods o Billy, uno, está tocándome en la espalda, lo que sé que es casi la hora. No me permitirán pararme más tiempo, porque mis fuerzas se han ido.
66 Dije hace un ratito, si Dios viene y se manifiesta Él mismo, si prueba por medio de una experiencia que Él es el Señor Dios, que es el mismo ayer, hoy, y por siempre, entonces no tendrían ninguna razón para dudarlo. Tampoco pudieron, en mi mensaje esta noche, cualquiera de los que alguna vez vio la presencia de Dios. ¿Cómo podría dudar Felipe? ¿Cómo podría dudar Natanael? ¿Cómo podría la mujer con flujo de sangre? No pudo hacerlo, ella lo tocó. Y Él le había revelado para qué lo tocó
67 No vean al tamaño de la iglesia o lo que aparenta. No vean a la congregacioncita, porque todos somos gente común, pero piensen del Señor bendito cuya presencia está aquí, quien se mostró vivo a Sí mismo vivo. Créanle ahora mismo y pueden tener eso que piden y creen.
Ahora, Él puede sanar aquí igual. Su presencia… Uds. ya están sanados. Sólo hay una cosa que les impide recibirlo, esa incredulidad. Desháganse de eso ahora mismo. No lo descrean más; deséchenla y acepten al Señor Jesús como su sanador. Observen lo que sucede. Salgan de este edificio regocijándose, porque ahora mismo están en la presencia del Señor Jesús. No porque están en este tabernáculo, pero porque Él ha venido y nos ha visitado. No porque soy yo el predicador, o mi Hermano Neville, o cualquiera de estos otros Cristianos; no nuestra presencia, pero es Su presencia. Es infalible, es la Biblia, es la verdad. Bendito sea Su Nombre.
68 A pesar de Él diciendo en nuestro país, entre nuestro propio pueblo, gracia lo ha pasado por alto esta noche por causa de la inminencia del tiempo. El fin está a la mano. Él prometió que cuando estas cosas comiencen a suceder que el fin está a la mano. Créanlo mientras oro. La Biblia dijo: “La oración eficaz del justo puede mucho.” Así que oremos, mientras Uds. oran por cada uno, impongan sus manos sobre cada uno.
69 Señor, Tú has sido un lugar de escondite en cada generación. Has sido nuestro refugio. Largo tiempo hemos esperado en Ti. Largo tiempo esta iglesia protestante esperó para ver el día cuando se pudiera parar sobre sus pies. Del grupito que ha sido puesto a un lado porque no toleraban la incredulidad de los incrédulos quienes juntos se mofaban. E hicieron su reto de modo que ese fueguito que comenzó a caer hace unos cuantos años finalmente saldrá. Pero oh, estamos muy contentos por nuestro capitán David, quien se para en nuestro medios esta noche, y reta al enemigo.
Oh Señor Dios, hacemos esta oración de fe por cada persona aquí. Hazles saber en este preciso momento que Tu gran presencia está aquí para barrer sobre toda esta audiencia y sanar a toda persona. Oh Gran Espíritu Santo, que todo corazón sea estremecido en este momento mientras Él los bautiza dentro de la gran presencia del Espíritu Santo. Oh Satanás, estás derrotado; sal de este lugar y vete de la gente. En el Nombre de Jesucristo que toda persona sea sana. Oh, Dios eterno y bendito, concede estas cosas a través del Nombre de Jesucristo.
70 Toda persona que cree que está sanada, póngase de pie y dé la alabanza a Dios. Gracias, y el Señor Dios les bendiga. Hermano Neville.
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