OBRAS DEL MENSAJE


Jesucristo El Mismo De Ayer, Hoy Y Por Los Siglos
Chattanooga, Tennessee, E.U.A.
58-0223
1 Muy contento de regresar otra vez a este maravilloso Tennessee. Mucha agua ha corrido por el río desde la última vez que estuve aquí. Pero por mucho tiempo he recordado esa reunión. El haber estado parado aquí en la plataforma, y aún la gente muchas veces viene para que ore por ellos, y me dicen: “Hermano Branham, yo fui sano de cierta, cierta cosa cuando Ud. estuvo en Chattanooga”. Así que son resultados duraderos.
De esa misma reunión salieron varios predicadores. Han ido a verme, esos jóvenes que simplemente captaron la visión. Y ellos están esta noche en los campos misioneros, peleando para el Reino de Dios. Cuando uno ve a un hombre, o a un jovencito, o una reunión (lo diré de esa manera) que producirá un predicador, que producirá almas para el Reino de Dios. Así que estamos contentos por la última reunión. Y estamos orando para que Dios nos dé el doble de esa porción en esta ocasión y que nos dé una gran reunión; no porque el Hermano Vayle y yo estemos aquí, pero porque creemos que estamos viviendo muy cerca de la segunda venida de nuestro Señor.
2 Si es la voluntad de Él en esta semana, después que nos aquietemos un poco, y empiece a entrar la gente en el edificio, si vienen, queremos hablar sobre algunos de esos temas por la noche: La segunda venida del Señor y las señales del tiempo. Yo creo por la Palabra de Dios… yo no veo otra cosa que falte que impida la venida del Señor Jesús en esta noche. Ahora, eso suena bastante errático, pero es la verdad. Todas las profecías pertenecientes a Su segunda venida, hasta donde yo sé, han sido cumplidas, estamos esperando por Su venida. Por lo tanto ¿qué clase de personas deberíamos de ser? Alertas y listos en cualquier minuto por Su aparición. Y vivámoslo esta reunión. Hagamos esto simplemente como si esta fuera la última reunión, el último avivamiento que habrá en Chattanooga, Tennessee.
3 ¿Sabían Uds. que no sería difícil que esta noche sea la última noche que Tennessee estará en el mapa? Podría volverse polvo antes del amanecer, y nunca… no sería nada alarmante, tanto como que va a suceder. Es verdad. O el mundo podría convertirse en polvo antes del amanecer. El armamento está en manos de hombres pecaminosos. Y Dios predijo que será hecho, es lo que resta. Nosotros mismos deberíamos de despertarnos. Y quiero que cada uno de Uds. que son Cristianos le prometan a Dios en esta noche que estarán constantemente orando por esta reunión. Si tienen que convocar a un ayuno y oración, oremos para que Dios reciba la gloria en esta reunión, y llame a…
4 Simplemente hay muchas personas que van a ser salvas. Entonces es cuando el cuerpo de Cristo será completo. No será un cuerpo monstruoso. No habrá una persona extra añadida. Cuando la última persona entre al Reino, las puertas se cierran. No habrá más lugar después de eso. Porque aquellos que Él antes conoció, Él llamó; aquellos que Él llamó, Él ha justificado; aquellos que Él ha justificado, Él ha glorificado. ¿Ven? Lo que Dios antes conoció por previo conocimiento Él llamó, y cuando ese último es llamado, eso lo concluye. Oh, pudiera ser esta noche. Será un tiempo terrible para un amigo pecador. Será un tiempo glorioso para el Cristiano. Y estamos confiando que Dios nos ayude.
5 Ahora, deseo leer algo de la Palabra. Cada noche, yo amo leer la Palabra, aún después que el Hermano Vayle ha hablado. Me gusta leer y hablar solo un poquito, especialmente en esta primera noche, porque hay desconocidos, quizás, en nuestros medios que nunca han estado en una de nuestras reuniones. Y nosotros quisiéramos explicarles el porqué tenemos las reuniones y cuál es el propósito.
Yo solo quiero saber entre la audiencia, por todas partes, ¿cuántos de los que están aquí nunca antes han estado en una de nuestras reuniones? Veamos sus manos levantadas. ¿Nunca han estado en una de nuestras reuniones? Bueno, damos gracias a Dios por Uds.; y muy agradecidos de estar de nuevo aquí.
6 Y ahora, estamos… La razón por la que predico el Evangelio es por un llamado Divino. Pablo dijo en la Biblia: “Yo no fui desobediente a la visión celestial”. Por lo tanto, cada ministro, ya sea Metodista, Bautistas, Presbiteriano, Pentecostal, lo que él pudiera ser, él tiene un llamado Divino, y tiene que ser obediente a ese llamado, aún si es contrario a lo que alguien más crea. Uno tiene que ser obediente de todas maneras, porque es un llamamiento Divino, una inspiración de parte de Dios. Y yo honro a un hombre, aunque pudiera estar en desacuerdo con él Escrituralmente, pero si él es honorable y reverente a un llamado Divino, el hombre debiera ser honrado, cualquier hombre que se quede en su llamado.
7 Ahora, muchas veces al referirse a las reuniones, muchas veces lo hacen diciendo “servicios de sanidad”. La sanidad no es el servicio. La sanidad solo es… es el anzuelo que se usa para capturar al pecador. Es igual como ir de pesca. Uds. viven aquí en el río. Uds. nunca le muestran al pescado el anzuelo; Uds. le muestran la carnada. ¿Ven? Él muerde la carnada y agarra el anzuelo. ¿Es así, hermano? Uh, huh. Así que eso es lo que tratamos de hacer. La sanidad Divina es meramente… Está en la expiación; es la Palabra de Dios. Y nosotros creemos eso, enseñamos eso, y sabemos que es así. Y hemos visto al Señor alrededor del mundo ahora… Desde que estuve aquí, el Señor me ha llevado alrededor del mundo, y he visto algunas de las reuniones más grandiosas que alguna vez haya visto, o leído que el Señor haya hecho.
8 En Durban, Sudáfrica, recientemente, llevé a cabo una reunión allá, y después que el Señor hubo efectuado un milagro en la plataforma, un milagro de discernimiento, había allí treinta mil paganos nativos que vinieron al Señor Jesucristo en un solo llamamiento al altar; treinta mil. Es casi la mitad de los habitantes de esta ciudad. Y ellos estaban… No fueron solo personas descarriadas que estaban regresando. Esos fueron nativos puros que no diferenciaban la mano izquierda de la derecha. Ellos quebraron sus ídolos en el suelo, y registraron a treinta mil de ellos en un solo llamamiento al altar.
9 En Bombay India, recientemente no había forma de verlo. No podíamos hacer que las iglesias cooperaran, porque bajo la cooperación que fuimos (otra iglesia) y el… Algunas de las iglesias se fueron en contra de ellos, y eso ocasionó que el resto de ellos hiciera lo mismo con el grupo. Pero la gente vino de todas maneras.
Es algo triste, Si podemos lograr que los ministros cooperen, para que cuando el hombre se convierta, él pueda tener una iglesia en casa a la cual asistir… Si uno los suelta en el… en el cuchitril del diablo, entonces él vuelve a ser lo mismo que era. Pero si uno tiene un lugar hacia dónde dirigirlos, alguna buena… Igual como Jesús con el samaritano, él lo llevó al mesón. Él dijo que el Buen Samaritano llevó al… al hombre caído al mesón. Eso es… Nosotros tenemos que tener un lugar como ese.
Y así que la pequeña iglesia que nos estaba patrocinando fue insuficiente para encargarse de un lugar donde se estimó que, durante el tiempo que estuvimos allí (tres días), que alrededor de quinientas mil personas estuvieron presentes. Y, oh, yo simplemente no podría calcular cuántos miles y miles de mahometanos y demás vinieron a Cristo, y sin la manera de poder atenderlos. Así que se pueden imaginar la situación que se suscitó.
10 Estoy contento de ver a este fino grupo de ministros aquí en la plataforma esta noche, en caso de que haya almas salvas, uno sabe a dónde mandarlos, lo que ellos pueden hacer. Ellos los pueden tomar a Uds. y llevarlos a sus iglesias, y enseñarles el camino del Señor de una manera más clara. Y yo estoy feliz de estar aquí con ese grupo fino de hombres y mujeres que están detrás de mí aquí para orar por mí mientras estoy ministrando.
11 Ahora, como predicador, yo no tengo mucho de predicador. Pero el Señor me ha dado un don, un don Divino. Y en las Escrituras, se nos enseña que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Esos son dones de iglesia, no la iglesia… Los dones en la iglesia local por los cuales debemos de orar, como en 1 Corintios 12. Pero hay cinco dones ministeriales los cuales son por el conocimiento previo de Dios. Y el primero de esos son los apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, y pastores. Esos son los dones de Dios enviados a la iglesia.
Apóstoles o misioneros… Les llamamos “misioneros” hoy en día. Al comienzo ellos les llamaban “apóstol”. Ahora, cualquiera sabe, sabe que la palabra “apóstol” significa “uno enviado”. Y la palabra “misionero” significa “uno enviado”. Así que los dos son la misma cosa. Misioneros, profetas, maestros, evangelistas, pastores.
Luego en cada iglesia local hay nueve dones espirituales que deben de operar en esa iglesia, si hay una buena congregación que ora. Y entonces el pastor quien debe ser la cabeza de la iglesia con la sabiduría de Dios para establecer la iglesia en orden para que ningún fanatismo, para que nada se haga mal, simplemente todo probándose puramente en el Espíritu Santo obrando entre la gente, entonces Uds. tienen una verdadera iglesia que es un ejemplo de iglesia por todas las regiones alrededor. Es como una colmena a donde acuden las abejas, una iglesia amorosa.
Y ruego que Dios le bendiga a cada uno de estos hombres que están aquí y les dé, si es que no la tienen ya, esa clase de iglesia al término del servicio. Dios les bendiga.
12 Ahora, nosotros no reclamamos ser sanadores. Y que todos sepan eso. Yo nunca he sanado a nadie en mi vida. Y para ser honesto con Uds., yo no creo que alguien más lo haya hecho. Si lo hicieran, el doctor, o el hospital, o el ministro, si alguna vez han sanado, entonces Dios dijo algo errado en Su Palabra. En Salmos 103:3, Él dijo: “Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias: todas tus dolencias”. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿no cree Ud. que los doctores sanan?”. Yo nunca he escuchado a uno en toda mi vida decir que él haya sanado. Yo he sido entrevistado por la clínica Mayo, y en muchos de los más finos lugares, y nunca he escuchado decir a un doctor que él haya sanado. Él no sana.
Qué si Uds. se fracturan el brazo, fueran y dijeran: “Doctor, sane rápidamente mi brazo, quiero continuar trabajando”. Él les diría que necesitan sanidad mental por pedir tal cosa. Eso es correcto. El doctor puede colocarle bien el brazo, pero él no lo sana. Si Ud. tiene apendicitis el doctor puede quitarle el apéndice, pero él no puede sanarlo. El sanar es el crear tejido. ¿Ven lo que quiero decir? Y solamente hay un Creador; ese es Dios.
El diablo no es un creador. El diablo pervierte lo que ha sido creado. Pero él no es un creador. Si lo fuera, él sería semejante a Dios. Él pudiera hacerse un mundo para sí mismo. Pero Dios es el único Creador, y el diablo pervierte lo que Dios ha creado.
13 Y luego en enfermedades, en dolencias, estamos muy agradecidos por nuestros hospitales y por nuestros doctores, y el gran trabajo que están haciendo, a medida que estudian este cuerpo, y saben cómo dar los diferentes medicamentos para envenenar diferentes gérmenes. Estamos agradecidos por eso. Pero el doctor no sana.
Se pudiera decir: “Entonces, Hermano Branham, ¿qué de la penicilina? Si Ud. tiene neumonía, y el doctor le da penicilina, ¿eso lo sana a Ud.?”. No, señor. El doctor no le dirá que eso le sana. El doctor dice que él les da la penicilina para matar el germen.
Miren, es lo mismo si Uds. tuvieran un montón de ratas en su casa, y ellas estuvieran hoyos por todas partes, comiéndosela. Y Ud. coloca veneno para ratas, y eso mata las ratas, pero no parcha los hoyos. Solamente mata a las ratas. Así es con la penicilina: solamente mata el germen. Dios sana la… las células que han sido destrozadas. Dios las vuelve a multiplicar. Nosotros le llamamos naturaleza. La naturaleza, ¿qué viene siendo la naturaleza? Dios está en la naturaleza, y hace que la naturaleza actúe de acuerdo a Su voluntad Divina.
14 El Hermano Vayle predica de estas cosas, me supongo. Yo sé que lo hace, y es un gran maestro. Vengan cada tarde a escucharlo, porque eso se acumula para el servicio. Y todos Uds. tendrán la… la manera de… No viene siendo algo como tocar un post… un poste tótem o un abracadabra de algo; es creyendo en una obra terminada que Jesucristo hizo por Ud. en el Calvario. No hay hombre que tenga poder de sanidad. No hay sanidad en las manos de ninguno. No hay sanidad en el cuerpo de ninguno, excepto el Espíritu Santo que está allí en el interior para sanar ese cuerpo. ¿Ven?
Pero la sanidad es igual a la salvación. La sanidad es una fe en una obra terminada. Ud. no fue salvó hace diez años, hace dos años, o hace veinte años; Ud. fue salvó hace mil novecientos años. Ud. lo aceptó hace dos años, hace diez años, o cuando lo hizo. Pero fue concluido en el Calvario cuando Él fue herido por nuestras rebeliones; por sus llagas hemos sido curados, la fe de Uds. en eso. La única cosa que puede hacer un ministro entonces por un don Divino, un don de sanidad, ¿qué hace? Explica la Palabra de tal manera, que Uds. creerán en Cristo, entonces la sanidad toma lugar. Cuando Uds. lo aceptan y lo pueden creer en su corazón, no mentalmente, no con una concepción intelectual, pero con un corazón que sabe que Dios lo ha hecho…
15 Cuando Jesús le dijo al árbol: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti”, y el árbol se secó dentro de las veinticuatro horas, los discípulos se admiraron de eso. Y Él dijo: “Tened fe en Dios; cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho”. Lo que “tú” dijeres. ¿Entonces cómo puede un hombre mover un monte? Solamente Deidad puede mover un monte. Así que si sois hijos e hijas de Dios, entonces salgan y digan: “Monte muévete”. Eso no fue lo que Él dijo. ¿Ven? Ud. dice: “Te mostraré, yo puedo moverlo”. Eso está mal. Si su objetivo es correcto y su motivo es correcto, entonces no es Ud. hablando, es la Deidad misma hablándolo a través de Ud. “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Y cuando Ud. puede hacer a un lado tanto su propia manera, al punto que ya no es Ud. mismo, pero es Cristo hablando a través de Ud… Como estos ministros cuando se ungen con el Espíritu Santo para predicar la Palabra; uno ya no tiene que preocuparse de las palabras. El Espíritu Santo simplemente las entrega. Uds. no saben lo que van a decir. El Espíritu solo lo dice, y siempre está correcto. Ahora, de esa manera es cuando se le habla al monte. Si su objetivo es correcto y su motivo es correcto, ya no es Ud. hablando, es el Espíritu de Dios hablando; y eso es lo que mueve el monte: no es Ud., es el Espíritu de Dios.
16 Ahora, deseo leer un pequeño texto conocido de la Escritura que se encuentra en San Juan el capítulo 12 y el versículo 20.
Y había ciertos griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta:
Estos pues, se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señores, quisiéramos ver a Jesús.
Eso es lo que quiero usar como texto para esta noche: Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, se encuentra en Hebreos 13:8.
Ahora, este es el lema de nuestra campaña, y el lema de esta campaña ahora, que estamos aquí bajo estas… con estas tres afirmaciones: que Cristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
17 Y yo creo que estos griegos verdaderamente expresaron el sentir de cada persona en este edificio en esta noche; o cada persona que alguna vez escuchó de Jesús, su deseo es el verle a Él: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Y cualquier hombre que alguna vez escuchó ese Nombre precioso, hay algo al respecto que fascina el corazón: “Quisiéramos ver a Jesús”. Y sin embargo se nos dice en la Biblia que cuando logramos verle a Él, físicamente, hablando materialmente, no hay hermosura en Él como para desearle. Y solo me pregunto si el deseo de esos griegos en aquel día, expresado a Felipe de Bethsaida… Si esa expresión fue buena en aquel día, me pregunto si nuestro deseo es el mismo, si hay la posibilidad de que nosotros podamos verle a Él hoy en día.
18 Quiero hacerle una pregunta a mi audiencia esta noche: “¿Cuántos en verdad les gustaría ver a Jesús?”. Solo veamos, o… Aún si Ud. es un pecador, solo me gustaría ver su mano. Bueno, la… Gracias. ¿Entonces por qué no podemos verle a Él? Ahora, si esta Palabra, la cual es la Palabra de Dios, es la Verdad infalible de Dios, y expresa que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, si… Eso ya sea que es la verdad o no es la verdad. Si no es la verdad, yo cerraré el Libro y me iré a casa. De qué serviría que yo esté parado aquí, predicando algo, y dando mi vida, veintisiete años de mi vida, ahora en el ministerio, tratando de decir algo que no tiene nada de verdad. Si no está correcto, entonces no está correcto. Y si está correcto, entonces todo está correcto.
Y nosotros escuchamos que ha sido dicho que Él es el mismo. Entonces si Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo en principio, en poder, en actitud, y en toda manera como Él era; nada en Su Palabra que contradiga algo de ello; mas Su cuerpo corporal, que Él levantó, o que Dios levantó de entre los muertos, y está a la diestra de Su Majestad esta noche para hacer intercesiones en base a nuestra confesión.
19 Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos”. Y la vid no produce el fruto. El pámpano produce el fruto. La vid solamente produce energía para el pámpano. Y si Uds. salen al campo aquí por el río y encuentran una vid de calabazas, Ud. esperan que la calabaza produzca calabazas. Si encuentra una de sandías, debiera estar produciendo sandías. Si es vid de uvas, producirá uvas. Porque la vida en la vid está pulsando el jugo de uva, o la vida de la uva, o la vida de la sandía a través del pámpano, y el pámpano está produciendo aquello por lo que la vid la está energizando.
20 Ahora, si nosotros nos hacemos llamar Cristianos, y somos la iglesia Cristiana, entonces debemos de estar produciendo el mismo tipo de fruta que la Vid produjo cuando Él estuvo aquí. Porque Él dijo: “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos. Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra en vosotros; entonces pedid lo que queráis y os será hecho”. Y el pámpano no puede vivir al menos que permanezca en la vid. Ahora, si es un buen pámpano saludable… Si el pámpano no está saludable, si tiene algo enredado, que le corta la energía, muy pronto llega el podador y corta ese pámpano, y luego es destruido. Y luego hoy en día, después de mil novecientos años, y se nos ha sido enseñado que Jesús no está muerto sino que Él está vivo… ¿Creen Uds. eso? Que Cristo está vivo.
21 Ahora, yo no estoy degradando a ninguna de nuestras iglesias o la teología que enseñamos y que nos es tan querida. Pero hay algo mal en algún lugar. Y los hombres que están mentalmente bien saben eso. Ahora, ¿estamos solamente adorando alguna clase de credo muerto, alguna clase de libro como el Corán, o el libro de Buda, o de los sikhs, o jainistas, o cualquier otra de las grandes religiones del mundo?
Yo me he parado con la Biblia en una mano, el Corán en la otra mano, ante miles de mahometanos y sus sacerdotes. Los de Mahoma son la religión más numerosa en el mundo. Es el doble o tres veces más que la Cristiana. Incluyendo a los católicos y todos los demás. Pero dije, si… “Uno de estos libros tiene que estar en lo correcto. Los dos no pueden estar correctos, porque se contradicen el uno al otro”. No tengan miedo de poner a Cristo en un desafío, porque si Él es Cristo, Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. No tenemos que tener miedo.
22 Si un siervo de Cristo está con miedo, hay algo mal con ese siervo. Cuando Moisés miró a este lado y al otro lado, cuando mató al egipcio, eso mostró que él estaba fuera de la Divina presencia de Dios. Porque un siervo de Cristo no tiene que fijarse y ver si un hombre dice: “¿Lo estoy haciendo bien? ¿Está correcto?”. O: “Oh, tengo miedo que Ud. diga algo de mí”. Un hombre que ha sido comisionado por Dios, mira hacia arriba y adelante. A Ud. no le debe de importar lo que el mundo tenga que decir al respecto de todas maneras. Él no le está prestando atención al mundo. Él tiene una comisión Divina de Dios y está disfrutando esa Presencia. Así que Él es el mismo de ayer, hoy, y por lo siglos. ¡Oh, simplemente el verle a Él!
23 Hace un tiempo se contó la historia de un hombre de color del Sur quien, un día durante el tiempo de la esclavitud, él tenía un… él fue salvo, en una vieja plantación de cantos, y en su… La siguiente mañana andaba alrededor diciéndoles a todos los esclavos que él había sido salvo y que era libre. Y el propietario de esta plantación dijo: “Mosé, escuché que dijiste que eras libre”.
Él dijo: “Sí, jefe”. Él dijo: “El Señor Jesús me libertó de la… la pena de la muerte y el pecado”.
Y él dijo: “Ven a mi oficina, Mosé”. Y él fue a su oficina, y le dijo: “Cuéntame esa historia otra vez”.
Él dijo: “Anoche, estábamos tocando el banjo y cantando unas canciones”. Y él dijo: “Jefe, el Señor Jesús salvó mi alma. Y estoy libre ahora de la ley de la muerte”.
Él dijo: “Mosé, si en verdad crees eso, voy a ir el día de hoy a firmar la proclamación, y te haré libre para que puedas predicarle el Evangelio a tus hermanos”.
24 Después de muchos años de servicio, el anciano negrito se estaba muriendo. Muchos de sus hermanos blancos vinieron a verlo. Y cuando pensaron que él se había ido… Él había estado tendido en coma por varias horas. Él se despertó, y miró alrededor de la habitación, y dijo: “Oh, no me digan que estoy de vuelta en esta vieja tierra cruel otra vez”.
Y ellos le respondieron: “Sí, Mosé, ¿cruzaste al otro lado?”.
Él dijo: “Oh, yo solo llegué a la puerta”.
Le preguntaron: “Mosé, ¿recibiste tu corona y tu vestidura?”.
Él dijo: “Hubo Uno que llegó con una cosa como esa, y Él me dijo: Mosé, ahora puedes recibir tu corona y tu vestidura”.
Él respondió: “No me hables de coronas y vestiduras”.
Le dijo: “¿Qué quieres recibir como recompensa?”.
Dijo: “Solo déjenme mirarlo a Él por un millón de años; esa será suficiente recompensa para mí”. Y yo pienso que eso expresa muy bien la manera como nos sentimos. “Solamente déjenme verlo y mirarlo a Él. Eso es suficiente para mí”.
25 ¿Por qué es Él tan grande? Yo vivo en el Río Ohio. Un niñito hace un tiempo, que vive en la ciudad donde yo fui criado, él fue y le preguntó a su mami; él dijo: “Mami, Dios es tan grande, ¿puede alguien verlo?”.
Ella dijo: “Pregúntale a tu maestra de escuela dominical.
Y ella dijo: “No sabría decirte”, le respondió la maestra de escuela dominical. Dijo: “Ve y pregúntale al pastor”.
El pastor dijo: “Pues, hijito, ciertamente que no. Ningún hombre puede ver a Dios”.
Y él solía quedarse en el río, así que un día subió por el río con un viejo pescador, y llegó una tormenta. Y después que la tormenta hubo pasado, el viejo pescador estaba remando su bote de regreso por el río, y notó un arcoíris en el cielo. Y ante la quietud después de la tormenta, y el canto de las alondras, y de todos los pájaros, y el viejo pescador comenzó a llorar. Y mientras las lágrimas rodaban por su rostro barbudo, el niñito, sentado en la popa del bote, se entusiasmó tanto que corrió al centro del bote y se arrodilló al lado del viejo pescador. Y le dijo: “Señor, le voy a hacer una pregunta que ni mi maestra de escuela dominical, tampoco el pastor o mi mamá pudo responderme”. Dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?”.
Y él tomó al niñito en sus brazos, y lo abrazó, y le dijo: “Querido, Dios bendiga tu corazoncito; todo lo que yo he visto durante los últimos cuarenta años ha sido Dios”. Miren, Él tiene que estar aquí adentro. Si Él está en el corazón, Ud. podrá verlo a Él. Ud. verá a través de un ojo diferente, no con un ojo de crítico, sino un ojo que espera verle a Él.
26 Para justificar nuestra declaración de Cristo, que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos; si yo fuese esta noche a una de nuestras finas denominaciones como la Presbiteriana, o la Metodista, Bautista, o la Iglesia de Dios, o Pentecostal, o lo que fuera, Nazarena, Peregrinos de Santidad; yo les diría a ellos: “¿Creen Uds. que Cristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos?”.
“Seguro”.
“Bueno, ¿es Él el mismo en todo aspecto excepto Su cuerpo corporal?”. Bueno, esa sería la pregunta.
Ellos responderían: “Sí, por supuesto”.
Pero si Cristo es el mismo, Él tiene que manifestarse a Sí mismo igual como Él lo hizo. Porque Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que estás haréis, porque Yo voy al Padre. Un poquito y el mundo no Me verá más (El mundo, kosmos, lo cual significa ”el orden del mundo“, el incrédulo), no Me verá más”. Pero escuchen esta promesa gloriosa: “empero vosotros Me veréis, porque Yo (y Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. “Vosotros Me veréis”. Esa es Su promesa Divina.
27 Ahora, regresemos para justificarlo, y ver lo que Él era ayer, y la manera como Él se dio a conocer ayer ante la gente. Entonces si Él se manifestó a Sí mismo de una cierta manera, entonces Él está obligado a hacer la misma cosa hoy: obligado con Su Palabra. Y si vemos la manera como Él lo hizo, si fue construyendo grandes escuelas, si fue construyendo grandes seminarios, si fue construyendo grandes iglesias, si fue educando a Su gente en matemáticas, y en… en gramática… Pero la manera como Él se dio a conocer ayer, y Él es el mismo hoy, Él tendrá que declararse de la misma manera.
28 Ahora noten. Visualicemos Su vida solo por un momento, para que podamos ver. Ahora recuerden, cada vez que hay una reforma o sale un ministerio, no se puede recibir en solo un momento. El de Él no lo fue. El de los profetas no lo fue. Lutero no lo fue. Wesley no lo fue. Calvino no lo fue, y muchos otros que pudiéramos nombrar. Pero después de un rato, cuando comienzan a ver que eso es Escritural… Ahora no hay otro fundamento que este Fundamento: la Palabra eterna de Dios.
29 Ahora, en el Antiguo Testamento tenían la manera de averiguar si un profeta, o un vidente, o un soñador estaba diciendo la verdad. Ahora, los clérigos que están aquí detrás de mí saben esto. Quizá algunos de Uds. laicos no lo saben. Pero en la Biblia tenían (bajo el sacerdocio Aarónico) lo que llamaban el Urim y Tumim. Era el pectoral de Aarón con las doce tribus y las doce piedras de sus nacimientos, de las doce tribus de Israel, ellos lo colgaban en el templo. Y si dudaban de un profeta, lo llevaban a este Urim y Tumim, y lo dejaban que profetizara, o que el soñador contara su sueño. No importaba que tan real se viera, si una Luz sagrada no destellaba sobre ese Urim y Tumim, ellos lo rechazaban. Pero si la Luz sagrada destellaba sobre el Urim y Tumim, entonces lo recibían, porque Dios, por medio de lo Sobrenatural, estaba respondiendo, y Él había aceptado eso, que era la verdad.
30 Oh, yo espero que esta pequeña audiencia en esta noche entienda eso. Que Dios siempre se ha manifestado a Sí mismo en lo Sobrenatural, pero siempre de acuerdo a Su Palabra, porque Él es Sobrenatural. Y en eso, todas las edades han sido la manifestación Sobrenatural de Su Palabra.
Ahora, cuando el sacerdocio Aarónico cesó, ese Urim y Tumim fue quitado. Pero Dios tiene otro Urim y Tumim hoy, y es Su Palabra. Y si un soñador tiene un sueño, o un profeta profetiza, y no está de acuerdo a la Palabra, está errado. Aunque se vea que está muy bien, está errado. Tiene que ser ASÍ DICE EL SEÑOR desde las Escrituras, porque ese es el Fundamento. Ahora, pudiera no ser ASÍ DICE EL SEÑOR de acuerdo a la teología de Uds.
Cuando Jesús vino, y los fariseos y los saduceos, los grandes maestros, ellos lo condenaron en el acto, y dijeron que Él era del diablo. Él fue contrario a su teología, pero Él estaba bien con las Escrituras. Y nosotros sabemos eso. Y es lo mismo el día de hoy. Siempre es igual.
31 Ahora averigüemos lo que Él era. Empecemos esta noche en el libro que acabo de leer: San Juan. Comencemos con el primer capítulo. Ahora, cuando se vayan a casa en la semana, estudien esto que voy a citarles ahora, porque el tiempo no me permite leerles todo en estos próximos diez minutos.
Noten, cuando Jesús estuvo aquí y en la tierra después que Él recibió al Padre en Sí mismo… Porque en verdad creemos, y estoy seguro que Uds. Sureños de aquí creen que Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo, que Él era Divino.
Hace un tiempo una dama me dijo: “Él era solo un profeta”. Bueno, si Él era solo un profeta, entonces estamos todos perdidos. Él era Deidad: Dios manifestado en carne (absolutamente), nada menos que Jehová morando en un cuerpo, Su propio Hijo; que por Su propia y gran voluntad creó un tabernáculo, un cuerpo, nacido virginalmente, en el cual Él vivió, y Él Mismo se expresó al mundo a través de ese cuerpo.
32 Ahora, lo encontramos a Él tan pronto Dios vino sobre Él, fue ungido, se fue al desierto, y salió después de cuarenta días, y derrotó a Satanás por la Palabra de Dios. ¿Qué fue lo que Él hizo? Él trajo cualquier promesa Divina al alcance del Cristiano más débil. Si Él era Dios, ¿por qué dejó que Satanás dijera: “Si Eres el Hijo de Dios, realiza un milagro aquí y muéstrame que lo puedes hacer? Convierte estas piedras en pan y come”.
Él dijo: “Escrito está: no solo de pan vivirá el hombre”. Así que entonces Satanás trató como siempre de revestir la Palabra, regresó y le dijo cuando lo subió al pináculo del templo… Y él… Otra vez: “Escrito está”. Y Él derrotó a Satanás en la Palabra de Dios. Eso muestra que Ud. puede derrotar a Satanás en la Palabra de Dios. No importa, la Palabra de Dios derrotará a Satanás en cualquier lugar, en cualquier parte, bajo cualquier condición. Si es en el vientre de una ballena, o en el foso de los leones, si es en la cama con cáncer, o si es tendido allá lejos muriendo desangrado en un accidente automovilístico, la Palabra de Dios derrotará a Satanás en cualquier lugar. Y el Cristiano más débil puede usarla. Es su privilegio dado por Dios el hacerlo.
33 Noten, allí estaba un hombre, un viejo pescador, quien vino a Él de nombre Simón Pedro. Su nombre entonces era Simón. Y cuando él llegó, lo más curioso, Jesús ayer, Él supo quién era él, y Él le dijo cuál era su nombre (San Juan el capítulo 1), dijo: “Tú eres Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”. ¿Qué piensan Uds. que ese viejo pescador usando ese delantal grasiento, pensó cuando Jesús, un Hombre que nunca había visto antes, le dijo cuál era su nombre y cuál era el nombre de su papá? Eso era algo muy extraño. Dijo: “Ahora, te voy a dar otro nombre. Voy a llamarte Pedro, lo cual es por interpretación: una pequeña piedra”. Ese era Jesús ayer, manifestándose a Su iglesia.
34 Enseguida estaba allí un hombre llamado Felipe, del que leímos esta noche. Él era de la ciudad de Pedro y Andrés, su hermano. Y él conocía a un buen hombre que era honesto. Él vivía rodeando la montaña, a treinta millas [48 Km.] de donde estaba Jesús. Y él se fue rodeando para traerlo. Y cuando lo encuentra, él está debajo de un árbol, orando. Y él, siendo un caballero, se espera hasta que él termina de orar. Y cuando lo halló, y que finalmente terminó de orar, él se levantó. Y le dijo: “Ven, y ve a Quien hemos hallado: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
Y este hombre, su nombre era Natanael, muy estricto, un hombre muy fino, pero no sabía otra cosa más que la ley de Moisés y las enseñanzas ortodoxas de iglesia; él dijo: “Ahora, espera un minuto. ¿Pudiera salir algo bueno de Nazaret? ¿Pudiera salir algo de ese montón de gente de allá?”. Un montón de pobres iletrados como los llamaríamos hoy de los barrios bajos o algo… “¿Pudiera salir algo bueno de Nazaret?”.
Y Felipe le dio la mejor respuesta que cualquier hombre le pudiera dar a otro. Él dijo: “Ven y ve”. Esa es la mejor manera. No se queden en casa criticándolo; vengan, averigüen por Uds. mismos. No crean lo que alguien más diga. Vayan y quédense hasta que se convenzan.
35 Y en el camino mientras daban la vuelta, sin duda en su testimonio, como Natanael lo estaba dando, o Felipe se lo estaba dando a Natanael, él le dijo, quizás, sobre cuando Pedro llegó, y Él le dijo cuál era su nombre, o le dijo: “¿Te acuerdas de aquel viejo pescador de allá del río?”.
“Sí”.
“Pues, Él le dijo quién era, quién era su padre, cuando él llegó allá”.
Oh, puedo imaginarme a Natanael diciendo: “Ahora, espera un minuto, Felipe, probablemente te has ido fuera de borda. De seguro te has estado juntado con algunos de esos santos-rodadores o algo. ¿Qué está mal contigo, Felipe? Tú y yo solíamos sentarnos en la misma sinagoga, adorábamos juntos, cómo es que cantábamos esos himnos de David, y cómo hemos adorado a Jehová; y aquí vienes ahora diciéndome algo como eso”.
“Bueno, solo ven y averígualo”. Y se fueron rodeando la montaña, como un día de viaje. Y cuando llegaron… Recuerden, estas eran personas judías.
Y cuando él llegó ante la Presencia de Jesús… Oh, tal vez él estaba entre la audiencia, o tal vez estaba en la línea de oración; yo no lo sé. Pero cuando él llegó ante la Presencia de Jesús por primera vez, Jesús se dio la vuelta y lo miró; y escuchen lo que Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”. Ahora, todos los hombres se vestían igual. Él bien podría haber sido un griego, y podría haber sido un ladrón. Él podría haber sido un hombre injusto. Pero Jesús, en cuanto lo vio, dijo: “Tú eres un Israelita, y eres un hombre honesto, justo y verdadero”.
Eso asombró al hombre, y él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces? Pues, Tú nunca me habías visto (en otras palabras) en toda Tu vida, y yo nunca te he visto a Ti. Y yo soy de otro lugar a treinta millas de distancia de aquí. Tú ni siquiera has estado en esa región. ¿Y cómo es que me conoces?
¿Y saben Uds. lo que Él dijo? “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Qué ojos, a treinta millas rodeando la montaña.
36 ¿Qué dijo este judío? ¿Qué fue lo que él reconoció cuando Jesús desplegó eso ante él? Él dijo: “Rabí, Tu Eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”. Eso fue lo que el judío dijo cuando vio eso.
Ahora, ¿qué dijeron los judíos incrédulos? Ellos estaban parados allí cerca, y dijeron: “Este hombre es un adivino, un diablo, un Belcebú”. ¿Quiénes fueron esos? ¿Los ateos? Los miembros de iglesia, eruditos de las mejores escuelas que el mundo haya tenido, de las mejores escuelas de teología.
“Tú eres el Hijo de Dios”, dijo el hombre, aquel en quien se había efectuado el milagro.
Y el judío incrédulo dijo: “Él es Belcebú, un diablo. Él hace eso siendo adivino”.
Y Jesús volteó a verlo y dijo esto, primero los miró a ellos y Él les dijo: “Uds. pueden decir eso en contra de Mí, el Hijo del Hombre; Yo los perdono por eso”. Y quiero que noten: ellos nunca lo dijeron en voz alta; ellos lo dijeron en su corazón. Y Jesús percibió sus pensamientos, dijo: “Si Uds. dicen eso en contra del Hijo del Hombre, les será perdonado; pero cuando el Espíritu Santo venga”, en otras palabras, a hacer la misma cosa: “Una palabra en contra nunca les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. Será algo muy serio cuando Él Mismo se manifieste a través del Espíritu Santo de la misma manera, ¿no es así? “Yo les perdono, pero cuando el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, solo una palabra en contra, pensamiento, mente, o en cualquier forma, nunca será perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”. Y las Escrituras siguen diciendo: “Porque ellos llamaron al Espíritu de Dios en Él que estaba haciendo esto, un adivino o Belcebú”, un espíritu inmundo.
Ahora, de esa manera fue como Él se lo hizo saber a los judíos. El verdadero y real judío que nació y que por el conocimiento previo de Dios será salvo, lo reconoció, porque Dios estaba con Él. Y él lo reconoció rápidamente y dijo que era el Hijo de Dios.
37 Ahora, a los siguientes que Él se dio a conocer fue a lo samaritanos. Ahora recuerden, Él dijo: “No lo vayan a hacer ante los gentiles”. Él le dijo a Sus discípulos: “No vayan con ningún gentil”: Mateo 10. A ellos les va a llegar su día. “Pero vayan, más bien, a las ovejas perdidas de Israel”.
Pero cuando Él vino a Samaria, y se sentó en un pozo, y una joven mujer salió… Ella era una mujer, como creemos aquí, una mujer de mala fama, una mala mujer de la calle. Y ella vino por agua. Y ella comenzó a bajar el cántaro por el pozo. Probablemente era como mediodía. Él había mandado a Sus discípulos a conseguir víveres. Y cuando ella bajó el cántaro para sacar agua, vio a un Hombre de mediana edad. Él solo tenía treinta años, pero la Escritura dice que Él se miraba de cincuenta años. Pero Su… Su trabajo probablemente lo hizo verse así. Y Él estaba sentado, recargado contra la pared, en una pequeña panorámica o algo parecido con vides alrededor de donde estaba el pozo, si alguna vez han estado allí para verlo.
38 Y esta mujer, cuando ella bajó el cántaro para sacar el agua, Jesús le dijo: “Mujer, tráeme de beber y ven aquí”.
Ella dijo: “Hay una ley de segregación aquí. No es costumbre que Tú… Los judíos no tratan con nosotros los samaritanos; no tenemos nada en común”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quien hablas, tú pedirías de Mí de beber”. La conversación continuó. ¿Qué estaba haciendo Él? Ahora recuerden, Él iba de camino a Jericó, lo cual está directamente de Jerusalén hacia el valle. Pero Samaria se encuentra arriba rodeando la montaña. Pero la Biblia dice que Él dijo que le era necesario pasar por Samaria. ¿Por qué? Lo vamos a averiguar en un momento más.
39 Y Él… Ella dijo: “El pozo es profundo”, y así sucesivamente. Así que ella dijo: “Nuestros padres bebieron de este pozo y Jacob, y él bebió, le dio de beber a sus ganados”, y así sucesivamente.
La conversación continúo hasta que Jesús contactó su espíritu y encontró cuál era su problema. Ahora observen, esa fue la primera vez ante los samaritanos. Y Él dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Eso es correcto. Cinco has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido”. Él supo cuál era su problema.
Y ella dijo: “Señor…”. Observen a esta samaritana ahora, algunos de nosotros gente ortodoxa. Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, miren cómo Él Mismo se declaró ante el judío. Ahora observen, a los samaritanos. Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres profeta. Ahora, nosotros (samaritanos), sabemos que cuando el Mesías venga, él nos mostrará estas cosas”. Pero ella no podía entender quién era Él. ¿Ven lo que la señal del Mesías debía hacer?
Y Él dijo: “Yo Soy, que hablo contigo”.
Y ella dejó caer el cántaro, y se fue a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho lo que he hecho. ¿No es este el Mesías?”.
40 Les pido de su atención. Eso nunca se llevo a cabo ante los gentiles. Les fue prohibido. ¿Por qué? Este es su día. Si Él manifestó… Solamente hay tres tribus de gente: el pueblo de Cam, Sem y Jafet: judío, gentil, y samaritano, el cual es mitad judío y gentil.
En aquella edad Él capturó a ambos, judíos y samaritanos, pero este es el día final. Y la Biblia dice que el Hijo del Hombre se revelará Él Mismo desde el cielo en los últimos días. Él se revelará a la iglesia en misericordia, y luego Su segunda revelación será en juicio sobre aquellos que lo rechazaron. Estamos en los últimos días.
41 Jesús, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si Él se dio a conocer al cierre de la edad judía, y entre medio, a los samaritanos, entre judíos y gentiles, un mestizo… Él se los dio a conocer en Su día. Entonces si Él, al final de la edad gentil, está obligado a Su Palabra a manifestarse a Sí mismo de la misma manera como Él lo hizo entonces, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Señores, quisiéramos ver a Jesús. Ciertamente quisiéramos ver a Jesús.
42 Observen lo que Él dijo. Él pasó por el estanque de Betesda. Allí había, no obstante, gran multitud de gente, quizás tantos como en esta arena, tantos como pueden sentarse en este auditorio: tendidos ciegos, lisiados, y paralíticos, llorando, empujándose uno al otro para entrar al agua, cuando un Ángel movía el agua. Ellos querían entrar, probar su fe. Él caminó a través de la muchedumbre. (Todavía en San Juan 5, todo esto está en San Juan desde el capítulo 1 al 5.) Y luego cuando Él pasó por allí, Él buscó alrededor hasta que encontró al hombre que yacía en un lecho.
Ahora, Uds. sureños saben lo que es un lecho, ¿no es así? Yo fui criado en uno. Es una colcha, o algo, o un pequeño colchón tendido cerca de la puerta o algo.
Él yacía sobre un lecho. No estaba lisiado, no estaba ciego. Él podía caminar. Él dijo: “Cuando voy al estanque, alguien se me adelanta”.
Pero Jesús sabía que él había estado en esta condición por treinta y ocho años. Y Él dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”, salió inmediatamente del lugar y dejó allí al resto de ellos.
43 En San Juan 5:19: no se olviden 5:19. Él fue cuestionado. Observen lo que Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre”. ¿Cuántos alguna vez han leído eso? Veamos sus manos. Bueno, Uds. son lectores Bíblicos de todas maneras. “El Hijo no puede hacer nada…”. Entonces la Palabra de Jesús, lo cual las Escrituras no pueden ser quebrantadas, Él no hacía nada hasta que Dios le mostraba primero por visión lo que tenía que hacer. Esa es Su propia Palabra. Si eso está errado, entonces todo el resto también está errado.
Dios se lo mostraba primero, ningún hombre. Ni aún Su propia carne fue glorificada hasta después de Su resurrección, pero entonces solo Dios es el Sanador. Solo Dios es el único que puede sanar. Y Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que Mi Padre Me lo muestra primero. El Padre obra, y Yo obro hasta ahora”. ¿Lo captaron?
44 Una mujer, un poco antes de eso, se había abierto camino a través de la multitud, y ella decía entre sí: “Si tocare tan solamente Su vestidura, seré sana”. Ella lo tocó, se fue, y se paró entre la multitud.
Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Todos lo negaron. Pero en Él, (¡Oh, bendito sea Su Nombre!), en Él había suficiente poder del Espíritu Santo, el cual pudo discernir y dijo: “Uds. me llaman Belcebú, ¿por qué se cuestionan en su corazón? Yo te vi antes que llegaras a la reunión. Tú nombre es Tal y tal”. Si ese era Dios manifestándose Él mismo… Y la mujer lo tocó. Y Jesús estaba determinado. Y Pedro dijo: “Señor, pues toda la multitud te está tocando. ¿Por qué dices algo como esto?”.
Él dijo: “Pero me debilité. Virtud salió de Mí”. Él miró alrededor, y Él estaba envestido con el poder hasta que encontró a la mujer, supo quién era, y le dijo cuál era su problema, y le dijo que su fe la había salvado. Ese era Jesús ayer. Ese es Jesús hoy si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Ud. dice: “Hermano Branham, ¿es eso Escritural?”. Sí, señor. “¿En dónde está en la Escritura?”. En el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, la Biblia dice: “Él es un Sumo Sacerdote (ahora mismo, en esta hora), un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Cuántos han leído eso? Veamos su mano. Ciertamente.
45 Bueno, si Ud. lo toca a Él, ¿cómo va a saber Ud. que lo tocó? Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él se manifestará de la misma manera. ¿Es eso cierto? Ciertamente que sí.
Amigos, estamos viviendo en los últimos días. Esto es misericordia antes del juicio. ¿Qué es? A través de todas las edades… Solo un poquito antes de terminar, lo retomaremos la próxima vez que hablemos.
Lean San Juan 1 al 5. Vean lo que Él hizo. Tómenlo en consideración. ¿Cómo se manifestó Él Mismo? Por esas señales. Así fue como Él lo hizo. Y Él nunca lo hizo ante los gentiles, en ninguna parte en las Escrituras. Pero Él está aquí haciéndolo ahora. Él está aquí ahora. Él está vivo ahora.
46 Y el Espíritu Santo bajo el cual Uds. han adorado por tanto tiempo, es el mismo Espíritu Santo. Es igual al crecimiento del maíz. Lo primero es un tallo pequeño. Lo que sigue es la borla. Lo que sigue es el grano, el original que entró a la tierra. ¿Y qué es? ¿Es diferente del tallo? La vida que estaba en el tallo hizo a la borla y al grano. Pero es un tallo de maíz más maduro. Y eso es lo que Uds. Metodistas, Uds. Luteranos, ¿qué es esto? Es el mismo Espíritu Santo que sacó a Lutero en su día, que sacó a Wesley en su día. Es una iglesia más madura de lo que fue entonces. Porque ha regresado al original otra vez.
47 Escuchen, gente, nosotros tenemos muchos hongos en la espiga. ¿Saben lo que es el hongo, verdad? Tenemos demasiados hongos en la espiga, mucha tontería y cosas, y muchas discusiones y peleas entre denominaciones; pero sigue siendo una espiga de maíz, y Dios la va a podar uno de estos días y la llevará al granero.
Es el mismo Jesús, ayer, hoy, y por los siglos, el mismo, el mismo en poder, el mismo en manifestaciones, el mismo en toda manera como Él lo fue entonces, Él lo es ahora o las Escrituras están erradas. Bendito sea Su Nombre. La misericordia es ahora, el juicio será lo siguiente: estamos en el tiempo del fin.
48 Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, ¿quiere decir que un mensaje como ese, y como mil personas sentadas aquí en la iglesia esta noche o quizás menos, bajo eso? Ciertamente. La gente no conoce su día. Ellos nunca lo conocieron.
Permítanme hacerles una pregunta a Uds. protestantes. ¿Conocieron ellos a Eliseo? Él era… él era solo un hombre como nosotros. Ellos no lo conocieron hasta que se fue. ¿Conocieron ellos a Juan? Aún los discípulos no lo conocieron. Dijeron: “¿Por qué dicen las escrituras que Elías debe venir primero?”.
Jesús les respondió: “Él ya vino y Uds. no lo conocieron”. ¿Es correcto? A Jesús, ¿acaso lo conocieron a Él? No lo conocieron hasta que fue crucificado, muerto, sepultado y resucitado. Ellos nunca supieron Quien era.
49 Ahora, a Uds. gente católica, ¿qué de San Patricio al cual Uds. le llaman un santo? Él protestó la iglesia católica. Y Uds. no supieron que él fue un santo hasta cumplió cien años de muerto.
¿Qué de San Francisco de Asís? ¿Qué fue él? Un predicador andante con una Biblia bajo el brazo quien le dijo a los estorninos ese día: “Quédense quietas, hermanitas, mientras predico”. Él protestó la iglesia católica, y Uds. lo odiaron, Pero después de su muerte, entonces Uds. lo hicieron un santo.
50 ¿Qué de Juana de Arco? Uds. niños que van a la escuela. Ella era una mujer espiritual. Ella veía visiones y hablaba con Ángeles. ¿Y qué fue lo que hicieron con ella, Uds. católicos? ¡Uds. la quemaron en la estaca como bruja! Uds. lo hicieron. Y Uds. dijeron: “Ella tiene un espíritu maligno, un Belcebú”.
Oh, con razón Esteban… pudo resplandecer como un Ángel, dijo: “Uds. hipócritas, siempre resistís al Espíritu Santo; como hicieron vuestros padres, así también hacéis vosotros”. Si hubieses conocido este vuestro día… Si hubieran conocido el día, este lugar y ciudad estarían repletos para ver a Jesucristo. Pero ellos no conocen el día.
¿Qué hicieron Uds.? Después de cientos y tantos años, cuando se dieron cuenta que Juana de Arco era una santa, Uds. hicieron una gran penitencia, ¿no es así? Desenterraron los cuerpos de esos sacerdotes y los tiraron en el río. Todavía está en contra de su iglesia. ¿Y Uds. esperan que este mensaje sea más grande… un poco menos? Va a atravesar las naciones, Jesucristo en Su iglesia, con Su pueblo, manifestándose Él mismo en gente, y Uds. se sentaran en el margen, y lo dejaran pasar, y no lo sabrán. Él ha resucitado de entre los muertos. El Espíritu Santo está aquí en poder y demostración. El mismo Cristo que caminó en el Mar de Galilea, Quien regresó en la forma del Espíritu Santo, manifestando a Cristo, la Luz.
51 El Ángel de Dios, cuya fotografía está allí atrás, si no da testimonio de Cristo, entonces es un Ángel errado. Aquello de José Smith viendo un Ángel, no dio testimonio de Cristo. Pero un Ángel verdadero de Dios dará testimonio de Cristo. Una vid de uvas verdadera producirá uvas. Y un verdadero Espíritu de Dios manifestará a Jesucristo. Si no lo hace, entonces no responde al Urim y Tumim.
Yo desafío al diablo y todas sus obras. Es la hora de la liberación de la iglesia, y están sentados bajo credos y denominaciones, y discutiendo, y comportándose de esa manera, al punto que ellos no conocen su día. Levántate, tú que duermes y sacúdete, y clama a Dios. ¿No está escrito que esta iglesia de la edad de Laodicea sería una tibia? Serán vomitados de la boca del Salvador.
52 Oremos. Eterno Dios, Quien trajo una vez más a Jesús de entre los muertos y lo manifestó como el Cristo vivo… Y justo después de Su resurrección en esa primera mañana hermosa de resurrección, dos hombres caminaban por el camino hacia Emaús, Cleofas y su amigo, hablando con Él y no lo sabían. Cuando Él los metió y cerró las puertas, entonces Él se dio a conocer. Él hizo algo igual como Él lo había hecho antes de Su crucifixión, y sus ojos fueron abiertos. Y ellos se regresaron a prisa, diciendo: “Verdaderamente el Señor ha resucitado y le hemos visto”. Y así como las Escrituras dijeron esta noche: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
Dios, en estos últimos días, en esta región del Sur, donde estos queridos corazones sureños han sido criados y han estado bajo la tutela del Evangelio, y muchos de sus grandes fundadores se pudieran levantar en este día; ellos avergonzarían a la iglesia por su negligencia.
Dios, yo oro en esta noche, que Tú envíes a Jesús; mándalo en el Poder de Su resurrección; mándalo en Su completa manifestación; y entra en los miembros del cuerpo de Cristo, que la gente pueda verlo a Él manifestado. Concédelo, Señor. Te encomendamos esto ahora a Ti.
No importa lo que yo pudiera decir, todas las palabras que yo pudiera hablar nunca significarán ni una jota, o ni una onza, comparado al gran peso de una de Tus Palabras. Las mías fallarán, pero las Tuyas no pueden fallar. Ahora, Señor, estamos esperando escucharte a Ti hablar. Concédelo, Señor; en el Nombre de Jesús oramos. Amén.
[Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
53 Aquel que Ud. adora, que Él venga esta noche y estas cuantas palabras que en su conjunto han sido como arrojadas, que Él las plante en sus corazones o que ponga el terreno allí dentro para que la semilla pueda enraizar.
Ud. no puede plantar camotes en piedra azul. Simplemente no hará que crezcan. No tienen la fuerza. No se pueden esparcir; están demasiado apretadas. Ud. tiene que ponerlas en una tierra arenosa.
Ud. tiene que tener la clase de material correcto en su corazón antes que la Palabra de Dios pueda manifestarse. Tiene que estar en su corazón. Solo Dios puede hacer eso. “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trae primero. Y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”. Qué gran reto.
54 Lo que pasa que no podemos orar por todos de una sola vez. El ministerio es demasiado lento en esta… en América; hay demasiada superstición, demasiadas cosas. Lo que pasa, la gente solamente se sienta en la… en la… Ellos vienen a la reunión; agarran toda clase de ideas raras en sus cabezas. No saben. No lo entienden. Ellos deberían salir con nosotros en campaña alguna vez. Salir de sus casas y observar lo que se lleva a cabo. Ir al hogar en una ocasión y observar cómo bajan esas grandes y poderosas visiones y lo mandan a uno a una ciudad, y le dice a uno que observe cierta cosa que sucederá, y cosas que se harán, y luego uno se retira.
55 No hace más que el día de antier, el Sr. Sothman (muchos de Uds. lo han de conocer. Él es un administrador canadiense), me llamó por teléfono; él dijo: “Billy, voy a bajar a Chattanooga”.
Le respondí: “Fred, toma un vuelo”.
Él dijo: “Oh, Billy…”.
Yo dije: “Ya escuchaste, Fred, en el Nombre de Jesús, toma un vuelo”. Él se subió a su carro y se vino de todas maneras, y está aquí arriba por el camino ahora, accidentado, y su rostro todo fracturado, y su esposa cortada, y su hijo.
Escuchen, oh, sencillamente tantas, tantas cosas. Cada día, cada día algo sucede. La gente viene aquí y se sienta en la reunión; y dice: “Bueno, pudiera ser que es telepatía, o algo por ese orden, o alguna otra clase de cosa”. ¿Ven? Ellos no entienden. Pero Dios es justo. Él lo hace de todas maneras, porque Él está obligado a Su Palabra.
56 Si Jesucristo viene y manifiesta las Palabras… Si Él no… si Él no se encarga de lo que ha dicho, entonces Él no sería el Cristo. Pero si Él sí se da a conocer a Sí mismo… Si Cristo hace que Su promesa sea verdadera, Él hará cada promesa verdadera. ¿Creen Uds. eso? ¿Cuántos dirán: “Si Él hace la misma cosa esta noche aquí en Su iglesia como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, yo lo aceptaré y lo creeré, y pondré cada músculo que tengo, y toda la mentalidad que tengo para hacer de este avivamiento un éxito para la gloria de Dios? Levanten sus manos, y digan: ”Yo lo haré, por la gracia de Dios“. Dios les bendiga. Muy bien.
57 Cada día repartieron tarjetas de oración. Me imagino que el Dr. Vayle ya se los explicó a Uds. Cada noche reparten tarjetas de oración. Nosotros llegamos y llamamos de un cierto lugar. Nosotros no sabemos. Algunas veces llamamos de un cierto lugar y después de otro. Cada día… Si repartimos todas las tarjetas de oración el día de hoy, alguien llegará el día de mañana, y no obtendrá una tarjeta. Antes se las enviábamos todas a los predicadores. Creo que de esa manera lo hacíamos la ocasión anterior que estuvimos aquí: se las enviábamos a los predicadores. Eso causaba problemas. Uno decía… Uno tomaba a quince o veinte predicadores, cada uno con cien tarjetas, el que llegaba primero con su congregación, ese era el que se quedaba. ¿Ven? Así que el resto de ellos no tenían siquiera oportunidad.
58 ¿Qué si uno va y las reparte todas el primer día? Las personas que llegan al segundo día, no es necesario que vengan, si no llegaron el primer día. Luego solíamos repartirlas… las repartíamos todas. Yo tenía a un hombre repartiéndolas, lo sorprendí vendiendo las tarjetas. Allí mismo fue despedido.
Así que le pedí a mi hermano que viniera conmigo, y después él se casó; y puse… traje a mi hijo conmigo, para que así nadie vendiera la tarjeta de oración. Después tomaba a los niños pequeños que se sentaba en frente, les decía: “Ven aquí, junior; comienza a contar. Dónde tú dejes de contar, a partir de ese número comenzaré a llamar”. Créanlo o no, la mamá de junior hacía que él se detuviera exactamente en la tarjeta de ella. ¿Ven? Así que yo comenzaba a partir de allí. Y se descubrió eso en las reuniones. Yo oré: “Señor, ¿qué puedo hacer?”.
59 Ahora enviamos a los muchachos. Puede ser que le toque a mi hijo, o al Hermano Mercier. No lo veo esta noche. Hermano Goad, o Hermano Mercier… Aquí están, justo debajo de mí, aquí. Uno… Uno de estos muchachos estará repartiendo las tarjetas de oración. Ellos simplemente son muchachos honestos. Ellos toman estas tarjetas de oración y las mezclan delante de Uds. Tal vez Ud. reciba la número 1, y el siguiente reciba la número 50, y otro la 25, y por todos lados. Entonces ellos no saben cuando Ud. será llamado. Yo llego y dónde sea que siento comenzar, a partir de allí comienzo.
Subimos a varias personas aquí a la plataforma. Mientras que uno está siendo sanado aquí, tal vez hay cincuenta siendo sanados en la audiencia. Solo crea en Él. Ud. no tiene que estar aquí arriba. Solo crea desde donde está. Observe y vea si eso no es verdad.
60 Muy bien, Ahora, manténganse en oración. Y ahora, solo nos quedan unos cuantos minutos. Yo no sé a qué hora tenemos que cerrar. Estamos un poco retrasados esta noche. La próxima semana no lo estaremos. Vamos a tratar de salir exactamente a las nueve y media de ser posible.
Ahora, vamos a dar inicio. Oh, está es la primera noche; comencemos con el número 1. (¿Y cuál es la letra de la tarjeta?) ¿Quién las repartió?). ¿Las repartiste tú, Gene?) Muy bien. La letra U. La U-número 1. Es una tarjeta plana; tiene una U escrita y… y un número en la parte de atrás. U-número 1, ¿podría levantar la mano si puede? ¿Alguien de los que están aquí tiene la tarjeta número 1? Miren la tarjeta de su vecino, pudiera estar sordo, mudo.
61 [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]…? Así que no tenemos porqué tener tanta prisa. ¿Cuántos de los que están aquí arriba…? ¿Cuántos de los que están ahora por todo el edificio que están enfermos y desean que Jesucristo los sane, y no tienen tarjeta de oración? Levanten su mano. Sí, que ahora no tienen tarjeta de oración, de ese modo tendré una idea general. En el balcón, muy bien. Ahora miren, solo sean muy reverentes. Y miren para este lado y digan en su corazón: “Dios, yo creo que ese hombre dijo la verdad, porque él lo sacó de la Palabra. Estoy enfermo. Permite que él…Si Tú vas a tocar mi cuerpo, permite que él voltee hacia mí y me lo diga, igual como él lo hace allí, igual como Tú lo hiciste en la Biblia”. Solo empiecen a orar de esa manera y vean lo que sucederá. No estén nerviosos. Sean sinceros. No traten de empujar algo, solo…
62 Uds. no pueden empujarle nada a Dios. ¿Ven? Uds. tienen que venir a Su manera. Por este lado está un pozo artesiano, y por el otro lado una cosecha ardiendo de calor, en esta colina. Ud. no se puede parar allí y gritar: “¡Oh, agua, fluye por aquí! ¡Oh, agua, fluye por aquí y riega mi cosecha!”. No lo hará. Pero si Ud. trabaja de acuerdo a la gravedad, a las leyes de gravedad, las aguas vendrán, y regarán su cosecha. ¿Es eso correcto? Ud. trabaje de acuerdo al plan de Dios, y observe si Dios no viene y sana su cuerpo. ¿Ven? Pero Ud. tiene que venir a Su manera, no a la manera de Ud. “Oh, Señor, aquí estoy, Señor; aquí estoy”. Ahora, Él sabe que Ud. está allí, ciertamente que lo sabe. Pero Ud. solo trabaje de acuerdo a Sus leyes. Su ley es amor.
“Jesús, yo te amo. Voy a morir si Tú no vienes a ayudarme. Perdona mi incredulidad, y quita toda sombra de mi corazón, y permite… permite que pueda escucharte hablándome esta noche. Señor, estoy aquí arriba en el balcón. Estoy aquí abajo. Estoy… dondequiera que yo esté”. (¿Ven?) “Ten misericordia de mí, Señor Dios. Te necesito”. Miren lo que sucede.
63 Muy bien, ¿en dónde nos quedamos? ¿En el número 15? ¿Cuál fue el último? Vamos a comenzar la línea de oración. Muy bien. Bien.
Por favor, hermana… Eso está bien, hermanos. Uds. son un buen grupo de hombres; solo quédense allí mismo y sigan orando por mí. ¿Ven? Ahora, la razón por la que regularmente no dejo personas en la plataforma, es porque… solo a los de mi grupo, conozco cuáles son sus problemas. ¿Lo ven? Y yo… Esa es la razón por la que algunas veces cuando… cuando la gente está tratando de, a ambos lados de usted… Uds. entienden de lo que estoy hablando, ¿no es así? Es como un… bueno, si Uds…. Para Uds. ministros predicando el Evangelio y si tienen a un montón de ateos (¿ven?), solo ateos rodeándolos a Uds., sería algo muy difícil. Uno quiere tener Cristianos rodeándolo a uno. ¿Ven? Bueno, de esa manera es aquí (¿ven?), porque Ud. puede sentir a ese ateo, su espíritu de incredulidad, Uds. lo saben. Bueno, de esa manera es aquí, Uds. no son ateos; Uds. son Cristianos; pero sus enfermedades, Él las conoce (¿Ven Uds.?); allí es donde está. Está por todo alrededor, por todas partes y uno como que algunas veces se confunde, así que… uno quiere… Él todavía no me ha permitido hacerlo, pero yo… yo confío que Él lo hará. Solo estén orando por mí, hermanos.
64 Muy bien. Todos en la audiencia ahora, oren y sean reverentes. En primer lugar quiero decirle a estas personas: Yo no creo que haya una persona aquí que conozca personalmente aparte del Hermano Mercier, sentado aquí mismo, el Hermano Littlefield, aquí mismo, y el Hermano Darnell. Miré alrededor del edificio, y no hay… ¿Cuántos saben que soy un desconocido para Uds.? Veamos sus manos. Yo no los conozco, no sé nada al respecto, solo levanten sus manos. ¿Ven? ¿Cuántos en la línea de oración dicen que yo… yo soy un desconocido para Uds.? Levanten sus manos. Muy bien, las personas en la línea de oración, levanten sus manos si eso es cierto. Muy bien.
65 Ahora, oremos. Ahora, no… no se muevan. Solo manténganse quietos. Sean muy reverentes por unos cuantos minutos. Ellos no me permiten permanecer más que unos cuantos minutos.
¿Es esta la dama, doctor? Muy bien. Ahora, solo quédese parada allí donde está, dama. Así está bien. Me imagino que yo no la conozco. Me imagino que somos desconocidos el uno para el otro. La vez anterior que yo estuve en la reunión aquí, ¿estuvo Ud. en la reunión? Oh, Ud. fue sanada de un problema de la garganta la vez pasada que yo estuve aquí. Bueno, no tenía la manera de saber eso. Ud. sabe que he tenido… De eso hace como siete u ocho años, me supongo. Yo no la conozco, no sé la razón por la que está Ud. aquí. Si eso es correcto solo levante su mano para que la audiencia pueda verlo. Ella dice que cuando yo estuve aquí la vez anterior ella tenía un problema en la garganta y que fue sanada. El Señor la sanó cuando yo estuve en la reunión aquí la otra vez. Yo no conozco a la mujer.
Aquí está un… un cuadro de lo que hemos estado hablando: un hombre y una mujer. ¿Cuántos creen eso? Ahora, vean, un hombre y una mujer, igual como en San Juan 4. Ahora, ¿se desplegará Jesús a Sí mismo a los gentiles como Él lo hizo ante el judío, como Él lo hizo ante los samaritanos? Si Él es el mismo de ayer, hoy y por lo siglos, lo hará.
66 Ahora, la mujer pudiera estar enferma. Pudiera ser otra vez su problema de la garganta. Yo… no puedo decirles eso, Dios sabe eso. Yo no. Pero lo que sea, si ella está enferma… Ella pudiera ser un crítico. Yo no sé quién es ella. Dios conoce, yo… Hasta donde yo sé… Ella dijo que estuvo, que pasó por una línea y que se oró por ella. Hay cientos y cientos y cientos que pasan por la línea. No podría saberlo. Yo, en lo que a mí respecta, el conocer a la mujer, nunca la he visto en mi vida. Aquí está mi Biblia y Dios es mi Juez. ¿Ven? Entonces sería totalmente imposible para mí saber el motivo por el cual está la mujer allí. Pudiera ser un problema doméstico. Pudiera ser un problema financiero. Pudiera ser cualquier cosa; yo no lo sé. Pero lo que sea, si Dios lo revela, que ella sea el juez.
Ahora, si ella dice: “Sí, señor Branham, mi problema de garganta me volvió, quiero que Ud. ore por mí”. Yo pondría mis manos sobre ella y diría: “El Señor dice que Ud. se va a poner bien; siga adelante”. Ella tiene el derecho de dudar eso. También ustedes. Porque Uds. no tienen que tomar mi palabra, porque solo soy un hombre. Pero eso es lo que yo le diría que va a suceder. Pero ahora, si Algo aquí sabe lo que ella ha sido, que ella sea el juez de eso. Si Él conoce lo que ella ha sido, seguramente Él conoce lo que ella será. ¿Es eso correcto? El mismo Aquel… Allí es donde yace el milagro. Ella se ve como una mujer saludable; tal vez lo está. Dios conoce eso. Pero que ella sea el juez, y luego Uds. sean el juez. Y si el Señor Jesús lleva a cabo la misma cosa, Uds. saben que no podría venir de su hermano. Tendría que venir de Él.
67 Y yo quiero que observen cada uno de Uds. que son creyentes verdaderos, cuando la unción golpea alrededor de la plataforma; observen la expresión en sus rostros.
Mañana en la noche les mostrarán la fotografía de eso, la cual se encuentra en Washington, DC. ahora: fue tomada en Alemania, se tomó aquí en América, y demás. El único Ser sobrenatural que científicamente ha sido fotografiado en toda la historia del mundo. George J. Lacy, el jefe del FBI, lo dijo. Una Columna de Fuego, la Misma que guió a los hijos de Israel: la Misma que fue manifestada en Cristo. ¿Cuántos saben…? ¿Cuántos saben que ese Ángel de Dios era la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel? ¿Cuántos saben que ese era Jesús? Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo vine de Dios y vuelvo a Dios”. ¿Creen Uds. eso?
Cuando Pablo se encontró con Él camino a Damasco, ¿que volvió a ser Él? La Columna de Fuego, una Luz que cegó los ojos de Pablo por una temporada. Eso es correcto. ¿Ven? Él es el mismo, manifestado igual, el mismo Ángel, el mismo Dios: Dios en otro oficio: Dios en el Padre, Dios en el Hijo, Dios en el Espíritu Santo; no tres Dioses, tres oficios del mismo Dios. ¿Ven?
68 Siendo un desconocido para Ud., dama, sin conocerla, como Ud. sabe que no la conozco, pero aquí estamos. Ahora, lo que he predicado esta noche, ya sea que es la verdad o no es la verdad. Entonces si la Biblia es la Verdad, entonces Cristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si Él da la energía y nosotros todavía somos Sus pámpanos; Su vida viene a través de nosotros.
Y Él puso a unos en la iglesia para ser apóstoles y unos profetas y unos maestros y evangelistas y pastores. Él hizo eso. Él dijo que lo hizo.
Ahora, el ingeniero de esto, lo que sea, este micrófono, observe ahora, si la unción del Espíritu Santo comienza, yo… yo no sabré si estoy hablando recio o… o por el estilo. Yo no pudiera decirles.
69 Si Jesús me dice algo que Ud. ha hecho, o algo que Ud. quiere, o algo parecido como Él lo hizo con la mujer en el… o cuál era su problema. Si Él hace la misma cosa esta noche, ¿lo aceptará Ud. como algo que viene de Él? Ud. sabe que tendría que venir de un poder sobrenatural. Pero si Ud. lo cree, si Ud. cree que es… es… que es un poder maligno, entonces Ud. recibirá la recompensa de uno que es maligno. Si Ud. cree que es el Espíritu de Dios, Ud. recibirá la recompensa de Dios. ¿Ven? Depende de lo que… Ud. tiene que reconocerlo.
La mujer que tocó Su vestidura, la virtud la alcanzó a ella, pero el soldado romano que le puso el trapo sobre Su cabeza, y que le pegó con un palo en la cabeza y dijo: “Dinos quién te pegó; y te creeremos”. Él no recibió ninguna virtud. Él no lo abordó de la manera correcta. Eso es lo que pasa hoy en día.
70 Si la gente puede todavía escuchar mi voz, la mujer pareciera alejarse de mí. Ella lo está haciendo. Ella está extremadamente nerviosa. Está preocupada de algo. Y la razón por la que está preocupada, yo la puedo ver, ella ha estado… Ella viene, está yendo al hospital. Ud. acaba de salir del hospital. En el hospital le hicieron una operación, y esa operación fue en el seno. Y el seno era un tumor maligno. Le quitaron el seno, le sacaron el tumor. Ud. regresó a casa. Luego tuvo que regresar. Y ellos le colocaron algo en su seno; era un tubo o algo para… con un drenaje para su seno. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es verdad. ¿No es así? ¿Lo cree? Entonces vaya a casa, recupérese; Jesucristo la sanará. ¿Lo cree ahora? Siga su camino regocijándose y sea feliz. El Señor Dios le bendiga.
71 ¿Cómo le va, señor? Lo vi quitándose los lentes, por supuesto cualquiera sabrá si Ud. usa lentes, que hay algo mal con sus ojos, al menos que sean lentes de lectura. Un hombre de su edad debería usar lentes de todas maneras para leer. Después que uno pasa los cuarenta años, en el proceso natural, los ojos se vuelven planos. Se puede ver bien de lejos pero no de cerca.
Yo nunca lo he visto en mi vida, señor, me supongo que somos desconocidos el uno para el otro. Pero Dios lo conoce. Él me conoce a mí.
Aquí está otro cuadro. Aquello fue de una mujer, igual como la mujer junto al pozo. Aquí está un hombre, igual como cuando Felipe fue y trajo a Natanael, un hombre: dos hombres encontrándose. Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos para esta generación gentil, así como he dicho que Él lo es, Él se tiene que manifestar a Sí mismo igual como ayer, hoy, y por los siglos. ¿Cree Ud. eso, señor? ¿Cree que yo le he dicho la verdad de la Palabra de Dios esta noche? Si Él manifiesta la misma cosa, ¿creerá Ud. en Él?
72 Ahora, espere un momento, solo sea muy reverentes ahora, alguien… siga orando. Alguien hizo algo. Ud. lo tocó a Él. Yo… yo no sé quién es Ud., pero sea reverente ahora. Uds., uno de Uds. en alguna parte, algo sucedió. Eso interrumpió al Espíritu aquí en la plataforma. Ahora, ahora, sigan creyendo: si puedes creer.
De vuelta con Ud., señor. Si yo pudiera ayudarle, y no lo hago, sería una mala persona. Si Ud. está necesitando sanidad, yo no pudiera hacerlo, porque Dios tendría que hacerlo. Ya fue hecho. La única cosa que yo puedo hacer, quizás Dios se despliegue a Sí mismo a través de un don Divino para que Ud. se dé cuenta de Su presencia, entonces Ud. creerá.
Ud. está sufriendo con un… un problema y tiene miedo que sea cáncer. Es una infección. Es llamada una infección. Está en su cara. Eso es verdad. Ud. tiene miedo que sea cáncer, ha estado pensando al respecto. Eso es suficiente como para que esté con miedo. Eso es verdad. Si es así, levante su mano. Yo no la veo físicamente en su cara. Pero así es, de todas maneras está allí. Permítame decirle. ¿Me cree que soy Su siervo? Hay algo allá en la audiencia; es su esposa. Ella está tratando de hacer contacto con Dios también. Y siendo que Ud. está creyendo, algo le golpeó entonces. ¿Cree que si soy yo el profeta de Dios, o Su siervo, que le puedo decir lo que está mal con su esposa? ¿Lo creerá? Ella está sufriendo de debilidad. (Exactamente correcto), con episodios de debilidad. Si eso es cierto, levante su mano. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de otra ciudad no muy lejos de aquí. Está en la parte Norte de aquí; es llamada Cleveland. Eso es verdad. Su nombre es Glover, Led Glover, y así que, es correcto. Ledford, ese es su nombre. ¿Cree que Él es el mismo Cristo de ayer, que supo quienes eran ellos en aquellos días? Entonces vaya a casa; Ud. se va a poner bien, los dos. Jesucristo los sana. No dude; vaya creyendo. Dios sea con usted.
73 ¿Cómo le va, dama? Yo no la conozco. Somos desconocidos el uno para el otro. Ahora, siga creyendo. Solo sea reverente. Siga orando.
Si el Señor Jesús me revela cuál es su problema… En primer lugar, somos desconocidos el uno para el otro, ¿lo somos? Solo para que la gente lo pueda ver, levante su mano, por causa de la distancia. ¿Ven? ¿Está es la primera vez que nos encontramos, me imagino, en la vida? La primera vez. Entonces si Dios se ha manifestado de acuerdo a Su Palabra, lo prometió, Él la conoció. Él la conoció desde antes que Ud…. Él la conoció desde antes que comenzara el mundo, porque Ud. es una Cristiana. Ud. es una creyente, y está sufriendo con un problema estomacal; y Ud. tiene un problema de damas: un trastorno femenino (Eso es correcto), le causa un drenaje. Es un absceso. ¿Cree que su esposo allá va a sanar también? Él está sentado allá orando. Él tiene un problema estomacal, ¿no es así? ¿Cree Ud. que él va a sanar también? ¿Me cree que soy Su siervo? Ud. está orando por alguien más y es una hermana. Ella está en el hospital con una crisis nerviosa. Solo crea en el Señor ahora. De la manera que crea, de esa manera va a suceder. Dios le bendiga. Que Jesucristo le conceda… le conceda lo que ha pedido, hermana, que se lo dé.
Solo un momento, dama, señorita. Reed, solo siga su camino. Está bien. Dios le bendiga.
74 Sean reverentes y dejen de pensar ahora que se está leyendo la mente. Ahora, recuerden, le puede venir algo malo por hacer eso.
Me supongo que somos desconocidos el uno para el otro, dama. Dios conoce todas las cosas. ¿Cree Ud. eso?
El caballero sentado allí al final de la hilera, con traje café, lentes, ¿cree que Dios le sanará de esa alta presión de sangre? ¿Lo cree? Esa es su esposa sentada al lado de usted allí. Ella está sufriendo con un problema de sinusitis. Ponga su mano sobre ella también, y tenga fe en Dios. Ya no le va a molestar.
Ahora, allí, fíjense en ese espíritu. ¿No pueden ver esa raya negra? Miren. Esta niña sentada aquí mismo, justo en frente de allí, ella también tiene sinusitis; con el saco rojo puesto. ¿Cree que Dios la va a sanar, niñita? ¿Lo cree? La dama sentada al lado de Ud. también tiene sinusitis, la damita de lentes. Póngase de pie, levante sus manos si es cierto, las dos mujeres. Pónganse de pie, sí. Las dos fueron sanadas al mismo tiempo que sanó ella. Su fe lo hizo. Uh, huh. ¿Qué piensan al respecto?
Usted que está al final del asiento llorando ahora, ¿lo cree con todo su corazón? ¿Cree que ese problema de la garganta la ha dejado? Sí, uh huh. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. Levante su mano, acepte a Cristo, y sea sanada. Uh huh. ¿Qué tocó ella? ¿A quién tocó? A mí no. Ella está a cuarenta pies [12 m. Trad.] de distancia de mí o más. Ella tocó al Sumo Sacerdote. ¿No se pueden dar cuenta, amigos? El Sumo Sacerdote, ella tocó algo; fue a Él. Solo crea con todo su corazón. No dude.
75 ¿Es la siguiente dama? Me imagino que somos desconocidos el uno para el otro. Sin embargo Dios nos conoce a ambos, ¿no es así? Si Dios me revela el motivo por el cual está Ud. aquí, ¿lo creerá con todo su corazón? ¿Cuántos en la audiencia creerán? ¿Hay alguien allá que conozca a la mujer? Muy bien.
Es una condición nerviosa extrema que Ud. tiene, para empezar. Otra cosa, está escondido. Es un crecimiento. Eso es correcto. Ud. tiene un crecimiento. ¿Cree que Dios puede decirme dónde está ese crecimiento? Está en su cadera. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de otra ciudad cruzando la montaña: Knoxville, Tennessee, es de dónde es Ud. Eso es correcto. Eso es: ASÍ DICE EL SEÑOR. ¿Lo cree de todo corazón? ¿Qué piensa Ud. de ese hermano? ¿Cree Ud. que se le va a detener esa hemorragia de su boca? ¿Cree que él hará eso? Si lo cree, entonces siga su camino y regocíjese, y dele las gracias a Dios por ello. Uh huh.
Yo los reto en cualquier parte, en el Nombre de Cristo: mirad y vivid. Mirad y creed que Él está aquí. Uds. solamente háganlo y vean lo que sucede.
76 Me supongo que somos desconocidos el uno para el otro, dama. Esta es la primera vez que nos encontramos. Si Dios me revela lo que está en su corazón, ¿lo creerá?
Vea, amigo, esto puede continuar por tanto tiempo. Pero si Ud., si Ud. no lo cree ahora, Ud. sencillamente nunca lo creerá. ¿Ven? Eso es correcto.
Ud. está nerviosa y tiene un problema en su cuello. Eso es correcto. Y sus ojos se le están apagando, se está volviendo ciega. Eso es correcto. Ud. dice, bueno, alguien dice: “Ella está usando lentes”. Bueno, eso… Permítame hablar con ella otra vez solo por un momento. Ud. tiene una carga pesada en su corazón. ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Cree que Dios puede revelar eso? Es sobre su hija. Ella está en una institución para dementes. Eso es correcto. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Entonces ella saldrá de allí, si lo puede creer con todo su corazón, solo vaya y crea con todo su corazón. Uh huh. Solo tenga fe en Dios. No dude, solo crea con todo su corazón.
77 Yo quiero que saque eso de su mente sobre estar leyendo… Mire; venga para acá. Ponga su mano sobre la mía, dama. ¿Cree que Dios la sanará de ese problema cardíaco y que se pondrá bien? Entonces solo siga adelante, agradeciendo a Dios. Crea con todo su corazón. Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Vea, Ud. tiene que creerlo. Muy bien.
Quiero probar su fe. Si yo le digo cualquier cosa que fuese… Si yo le digo que fue sanado, sentado allí en la silla, ¿lo creerá? Muy bien. Siga adelante; pase por la plataforma, vaya abriéndose camino…
78 Ud. dama, sentada allí con el pañuelo sobre su boca, ¿cree que Dios puede sanar esas venas varicosas por Ud.? ¿Lo cree? Ud. estaba orando al respecto, ¿no es así? Bien. Si puede creerlo, puede recibir lo que ha pedido. Solo crea.
¿Cree que el Señor Jesús puede sanarla, dama? ¿Cree que Él lo hará?
¿Qué piensa de esa alta presión de sangre, sentada allí mismo con su mano en el mentón? ¿Piensa que Dios la va a sanar? Señora, ¿lo cree Ud. con todo su corazón?
¿Qué de Ud. allí con ese problema de vejiga, sentada justo al lado de ella? ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar de ese problema de vejiga, señora? A ella se le pasó por alto, pero Ud. lo captó. Muy bien. Póngase de pie, la jovencita allí de cabello corto, sentada allí. Aquí mirándome directamente ahora. Sí, sí, señor. Levante sus manos ahora y acepte a Cristo, Ud. puede ser sanada. Amén.
79 Usted también; siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”. El problema femenino la ha dejado. Uh huh. Digamos todos: “Gloria a Dios”.
Dama, ¿le gustaría volver a comer como solía hacerlo? Que ese viejo problema estomacal se vaya, todo está bien. Siga su camino alegre y vaya y coma; solo esté bien. Crea con todo su corazón.
Muy bien. Venga. El de Ud. es un problema nervioso. Dio pie a un problema estomacal también. Si puede creer con todo su corazón, puede irse a casa, regocíjese, y sea sanado. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. Digamos todos: “Gracias Señor”.
80 Muy bien. No importa ahora, eso está bien. ¿Ven? Muy bien. Traigan a la siguiente dama…
Ese corazón palpitará por mucho tiempo si tan solo lo cree. Es una condición nerviosa que causa una sofocación, especialmente cuando se acuesta. En realidad no es un problema del corazón. Es un gas en su estomago, eso presiona contra su corazón. Ahora, vaya, olvídese de eso, y sea sanada. El Dios del cielo la sana.
Venga. Traigan a la dama. ¿Lo cree, dama, con todo su corazón? Entonces siga adelante; ese problema de espalda la ha dejado; y puede atravesar la plataforma, sea sana en el Nombre del Señor Jesús. Si puedes creer…
Ud. tiene la misma cosa. ¿Cree con todo su corazón ahora que Dios la ha sanado? Vaya directamente por la plataforma, regocijándose, y siendo feliz.
Muy bien. Traigan a la dama. Esa condición en la sangre, ¿cree Ud. que Dios le sanará de diabetes? Atraviese la plataforma, regocíjese, y sea sanada.
Haga Ud. lo mismo, señora; Ud. tenía la misma cosa; solo vaya atravesando. No… Crea, solo no dude en su mente, solo siga adelante, crea que se ha ido de usted.
81 ¿Cuántos en esta audiencia están convencidos que Jesucristo vive esta noche, que resucitó de entre los muertos, y está vivo? ¿Están convencidos? ¿Creen Uds. que Él vive hoy? ¿Creen Uds. que Él está aquí para sanarlos? ¿Creen Uds. que Su Palabra: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”? ¿Creen Uds. eso? Entonces Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Cuántos creyentes hay aquí?“. ”Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán“. Pongan sus manos unos sobre otros. Pongan sus manos unos sobre otros. No importa cuál sea su problema. Ud. ore por la persona que está sentada a su lado. Cada uno ore por la persona que está sentada a su lado, mientras yo oro.
Señor Dios, Tú miras esto; este es Tu Espíritu. Ellos están convencidos, Señor. Este grupito de gente sabe que Tú vives esta noche. Y nosotros desafiamos al diablo. Él está expuesto. Y en el Nombre de Jesucristo, Satanás, sal de aquí. Tú no los puedes detener por más tiempo. Sal fuera, en el Nombre de Jesucristo, y que la gente pueda ser sana para la gloria de Dios.
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