S.549 58-0302  La Puerta Al Corazón 

Tiempo de lectura: 49 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

La Puerta Al Corazón

Chattanooga, Tennessee, E.U.A.

58-0302

1 Solo Creed, Solo Creed,
Todo es posible, solo creed.
Simplemente amo ese canto. Hay algo con respecto a él, no importa cuántas veces lo cante, o lo escuche cantar, simplemente me conmueve. Yo lo he escuchado en muchos diferentes lenguajes, tendría temor solo de mencionar en cuantos idiomas. He escuchado a gente que ni siquiera sabe diferenciar la mano derecha de la izquierda, a los hotentotes de las junglas de África, hasta la India, las diferentes religiones, parados ahí por los cientos de miles, cantando: “Solo Creed”, con sus manos levantadas. Puedo decirles, es hermoso ver cuando la gente se junta en unidad, y lo que nuestro Señor Dios puede hacer por ellos.
Nosotros sabemos que Él es grande. Y le amamos con todo nuestro corazón.

2 Y ahora en esta noche, siendo que es la noche del último servicio en lo que refiere a esta campaña… Y creo que hay otro hermano que va a seguir con la campaña, ¿El Hno. Cerrell? Cerullo. El Hermano Cerullo, discúlpenme.
No hablo muy bien el inglés. Y no me daba tanta cuenta de ello, hasta que llegue a Inglaterra; ahí sí que entonces supe que no hablaba inglés. En Inglaterra necesitaba de un intérprete más que en cualquier otra parte que haya estado. Eso es así. Yo pensaba que hablaba inglés, pero no lo hablo.
Él va a continuar el avivamiento en el edificio del teatro donde han estado teniendo los servicios de la tarde.

3 Quiero expresarle nuestro agradecimiento a cada uno de Uds., y por su fina cooperación. Es de parte mía, del Hermano Vayle, mi esposa, Billy, del Hermano Goad, el hermano Mercier, y todos los demás que están asociados a nuestro partido. En verdad que les damos las gracias, amigos, por todo lo que han hecho y nuestra más sincera oración para que la reunión sea todo un éxito para la gloria de Dios.
Y ruego que Dios les dé mucho más abundantemente. Ruego para que el espíritu del avivamiento nunca abandone su ciudad hasta Jesús venga.

4 Yo entiendo que acaban… Estaba sentado allá afuera. Y Billy, mi hijo, vino hacia mí. Él dijo: “Todavía no, papá. Están levantando una ofrenda para Ud.”.
No era necesario que hicieran eso. Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida. Mis gastos no son muy fuertes. Los gastos de mi oficina allá en casa son como de cien dólares al día. Eso es lo que necesito aparte de lo de mis campañas. Dios se ha encargado de eso en cada campaña, en cada ocasión. Y yo ciertamente le doy las gracias a Él, le doy las gracias con todo mi corazón. Y les doy las gracias a Uds.
Estuve comparando eso con los gastos del Hermano Roberts, Oral Roberts. A lo mejor de mi… La última vez que escuche de él, tenía que tener siete mil dólares diarios. Es mucha la diferencia. Pero vean, él tiene grandes programas: en la televisión y en la radio. Y se necesita mucho dinero para mantener sus programas, aparte de una oficina, que son (yo no sé) cuatrocientos o quinientos para eso, yo creo. Y el pago de la más mínima persona, se me olvida de cuánto es. Sencillamente es mucho dinero que se necesita para operar ese negocio.

5 En verdad que me siento agradecido con el Señor, que Él no puso todo eso sobre mis hombros, porque yo no pudiera hacerlo. Uno tendría que rogarles… Cuando llegue a ese estado, yo me regreso a casa. Renunciaría inmediatamente. Yo simplemente no lo haría. Nunca he levantado una ofrenda en mi vida, como he dicho. Se han levantado unas ofrendas para mí, en cada reunión. Y luego, si la gente no me enviara un poquito aparte de lo que se levanta en la reunión, yo tendría que irme la primera semana. Pero tengo un pequeño negocio que el Señor me ha asignado para Su… Hay cuatro personas en la oficina. Y luego la tela, las estampillas, aproximadamente… Creo que son como ciento cincuenta, doscientos dólares solamente en estampillas, cada semana, solo de estampillas. Y algunas de ellas, para el extranjero, algunas veces se requiere tanto como doscientos o trescientos dólares enviar un paquete de pañuelos, y demás. Y recuerden, a todo el mundo, y he tenido contacto con más de diez millones de personas. Y pueden imaginarse lo que eso ocasiona. Tenemos que hacer que cada centavo cuente, para poder solventar todo al final. Pero estamos contentos de poder hacer eso para el Señor.
Estoy contento por esta ofrenda que me han dado esta noche. Oro para que el Señor les bendiga de manera sobreabundante. Y a lo mejor de mi conocimiento, lo gastaré para la gloria de Dios. Y Dios les recompense por eso, es mi oración, al ciento por uno en este mundo y en el mundo venidero con la vida eterna. Que todo pueda irse a esos ladrillos de oro que están en su gran hogar que nunca perecerá.

6 Y le damos las gracias al Hermano Darnell, al Hermano Littlefield, a todos estos ministros, como es que han cooperado tan amablemente. Muchas gracias, por su bondad.
Y ahora, me supongo que mañana por la mañana, con el favor de Dios, estaré yéndome de regreso a casa.
Y después el siguiente domingo por la noche, voy a estar en mi tabernáculo, para que lo sepan las personas que viven cerca de casa. Estaré en el tabernáculo más bien el próximo domingo por la mañana, y será un servicio de sanidad. Por la Calle Ocho y Penn en Jeffersonville. Yo he pasado un tiempo maravilloso en ese lugar, las veces que puedo estar allí. Lo más que puedo estar son cuatro o cinco veces al año allí en nuestra pequeña iglesia Bautista. Por lo tanto, si alguna vez llegan de paso, estaremos complacidos que nos puedan tocar la puerta. Estaremos contentos de verles.

7 Yo solía decir: “La lluvia no estará cayendo tan fuerte, o la noche no estará tan oscura, que no pueda venir a Uds.”. Desearía poder hacer eso, pero, oh vaya, se sorprenderían al ver cuántas llamadas entran por hora. Yo creo que mi esposa… En todos los teléfonos a los cuales me pueden llamar (son cuatro teléfonos), creo que suenan cada… Creo que eran treinta y siete llamadas de larga distancia por hora. Ahora, pueden imaginarse lo que es eso. Son de todo el mundo, ¿ven? Y uno no podría contestarlas todas. Todos están suplicando… He tenido a pequeñas madres en el teléfono diciendo: “Hermano Branham, solo espere. Yo solo oraré. El Señor, yo sé, quiere que venga para acá”.
Por este lado hay un gran cúmulo de boletos de avión: “Venga para acá”. “Venga para acá”. “Venga para acá”. Uds. saben cómo es eso. Pero nunca ha habido una llamada que pueda contestar, que no haya orado sinceramente por ellos. El Señor da visiones, me manda a lugares. Yo solo voy a la manera que soy llamado. Dios les bendiga.

8 Estos pañuelos que están aquí, son de Uds. que están enfermos o van a algunos de sus seres queridos. Oraré por ellos con sinceridad. Y después del servicio podrán recogerlos.
Y ahora, si no pudo mandar su pañuelo para acá, y desea que yo ore por uno, solamente escríbanme a Jeffersonville, Indiana. Yo les enviaré uno totalmente gratis y con la estampilla pagada. Solamente Jeffersonville, Indiana, y son solo mi nombre, y les enviaré uno. Nosotros enviamos miles de ellos cada mes, y por todo alrededor del mundo. Y grandes señales y maravillas han acontecido por medio de la fe de la gente.

9 Recientemente en Alemania, estaba esta mujercita… Esto les muestra lo sencillo que es. Ella había estado lisiada por siete años con artritis. Así que, cuando recibió su pequeño pañuelo…
Yo tengo una cadena de oración, de acuerdo a la hora estándar, por todo el mundo. La gente tiene que levantarse a media noche para orar unos por otros. Y reciben las instrucciones.
Así que la mujercita sujetó con un alfiler el pequeño pañuelo en su ropa interior y dijo: “Ahora, tu diablo, que me has tenido atada por siete años, aléjate simplemente de mí”. En eso se levantó, y se fue caminando por todo el lugar, después de haber estado sentada en la silla de ruedas por siete años. Así de simple con una fe como de niño, eso es todo lo que se necesita. Uds. buscan a Dios allá afuera, y lo buscan por arriba de donde Él está parado. Él está justo a su lado. Tan simple como puede ser.

10 Ahora, inclinemos nuestros rostros y oremos antes de ministrar la Palabra. Y también le quiero dar las gracias a los guardias y a la gente que nos permitió usar este edificio, y por todo lo demás. Si he olvidado a alguien, no fue mi intención. Al organista y al pianista, al dirigente de cantos, y a todos. Dios les bendiga a todos, es mi oración.
Bondadoso Padre, nos acercamos ahora a Ti, en ese Nombre que es todo suficiente de Tu amado y querido Hijo, el Señor Jesús. Te damos las gracias por cada alma que fue salva durante el tiempo de este avivamiento. Y tal vez de entre todos ellos, puedan salir ministros y misioneros que ayudarán en llevar la Palabra a los campos del extranjero por todo el mundo antes de la venida del Señor.
Quizás sea una pequeña ama de casa que guiará a toda su familia a Ti, o algún esposo que guiará a cada hombre que trabaja con él en su fábrica, a Ti. No lo sabemos, Padre, pero todo lo que se ha logrado, te alabamos a Ti por ello.
Y te pedimos, Señor, que bendigas aquellos que hemos mencionado, y muchos otros que era necesario que se mencionarán y que no pudimos mencionar. Rogamos que Tú puedas estar con todos.

11 Y ahora, bendice estos pañuelos, Señor. Estos se encuentran aquí representando a la gente enferma y afligida. Y Señor, hemos sido enseñados en la Biblia que tomaban del cuerpo de Pablo, pañuelos y sudarios, y eran enviados a los enfermos y necesitados. Espíritus inmundos salían de ellos, y grandes maravillas eran hechas.
Y Padre, nos damos cuenta que no somos San Pablo, pero Tu todavía eres Jesús. Y yo oro, Padre, que Tú honres la fe de la gente que puso estos pañuelos aquí, y que cada uno de ellos sea sanado.

12 Un escritor dijo que cuando Israel estaba arrinconado y el desierto a ambos lados, y las montañas, y el Mar Rojo les había acortado el camino que estaba enfrente de ellos, y el ejército de Faraón venía acercándose, persiguiéndolos, que Dios miró a través de la Columna de Fuego. Y el mar se asustó y se abrió, porque el sendero de Dios guiaba a través del desierto hacia la tierra prometida.
Dios, cuando estos pañuelos sean colocados sobre los cuerpos enfermos de estas personas que están sufriendo, permite que el Dios del cielo miré a través de la Sangre de Su propio Hijo, y que la enfermedad de estas personas se aparte. Y que puedan pasar hacia la buena promesa de salud y fortaleza.
Concédelo, Señor. Minístranos en esta noche, a través de la Palabra escrita, por medio de la predicación y la unción del Espíritu Santo. Salva a los pecadores. Trae de regreso al descarriado a la gracia salvadora de Dios en el hogar, donde en realidad pertenecen. Sana los enfermos y afligidos y glorifícate a Ti mismo. Haz que cada demonio deje el edificio. Da libertad de Espíritu, que Tus hijos adoradores tengan en esta noche el privilegio de disfrutar de una manera más profunda las ricas bendiciones del Espíritu Santo, las cuales el Padre ha guardado para ellos. Esto te lo pido, en el Nombre del Señor Jesús, el Hijo de Dios. Amén.
Ahora, inmediatamente después del servicio podrán venir y recoger sus pañuelos.

13 Deseo leer de la Biblia esta noche, en el libro de Apocalipsis, para Uds. que están anotando los textos de cada noche.
Y ahora, no estaremos liberando las cintas esta noche, pero podrán obtener las cintas si lo desean, yo creo que las venden como a tres dólares por cada una. ¿Es así? Y Uds. saben que tan baratas están. Acabo de mandarle a otro evangelista y le compre una cinta, y me costó nueve dólares por cinta. Nosotros tenemos la misma cinta por tres dólares, solo un poquito arriba del costo. Y si Uds. no tienen la dirección del muchacho… ¿Cuál es el número de tu apartado postal? 315, en Jeffersonville.
Escríbanle a Leo Mercier, 315, Jeffersonville, Indiana, y ellos le enviaran cualquier cinta que quieran. Y tienen unas… oh, cientos de sermones en cinta, y de las líneas de oración y demás, Uds. querrán ir a verificar lo que el Señor les dijo en la línea de oración.

14 Ahora, en el libro de Apocalipsis. Y el capítulo 3 y el versículo 20, me gustaría leer como texto.
He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él Conmigo.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de esta Palabra.
Ahora, esta es una Escritura muy inusual para una campaña de sanidad. Y cuando recién la leí, algo me vino a la mente: el cuadro de alguien parado, tocando la puerta.
Y yo soy uno que ama el arte. Yo creo que Dios está en el arte, en el verdadero arte. Dios está en la música. Dios está en la naturaleza. Dios está en Su iglesia. Dios está por todo alrededor. Y a mí me gusta mucho el arte.

15 Este día tuve el privilegio de comerme un plato de ensalada con un amigo en un restaurante, y yo casi ni podía escuchar lo que la mesera estaba diciendo, mientras estaba admirando las pinturas en la pared.
Yo amo ir a la casa de los Cristianos y ver los cuadros de Cristo en la pared. Ahora, he estado en casas que son muy humildes. Y yo prefiero entrar a una casa donde tienen cuadros cristianos en la pared, con algún cuadrito colgado: “Dios bendiga nuestro hogar”. Y no importa que no tengan ni una alfombra en el piso, o piso donde poner la alfombra, me siento más en casa en un lugar así que en un gran lugar pomposo con mucho arte en la pared.
Permítanme saber lo que Ud. ve, lo que Ud. lee, y permítanme sentarme un ratito en su casa y ver lo que están leyendo, el tipo de música que están escuchando: Les puedo decir quiénes son, les puedo decir de qué se está alimentando su espíritu.
Esa es la razón por la cual esta semana, en verdad que he golpeado mucho esas cosas de la televisión, esos programas sin censura. Antes no los tenían, pero ahora sí que se han vuelto salvajes en América.

16 Y en una ocasión encontré un cuadro, era muy conmovedor que… No me acuerdo del nombre del artista que pintó el cuadro, pero era de Cristo tocando la puerta. Y creo que él era un artista griego. Y mientras Él estaba tocando la puerta… Todos los cuadros famosos, primeramente tienen que pasar por lo que llaman la sala de los críticos, antes de pasar al salón de la fama.
Ese es un pensamiento muy hermoso. ¿Sabían que todas las cosas grandes tienen que pasar por los críticos? La bendita iglesia de Dios tiene que pasar por los críticos y soportar las criticas antes que puedan pasar a la sala de la fama inmortal de Dios. La Escritura dice: “Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución”. Así que si Uds. no están siendo perseguidos a causa de la justicia —No por algo que Uds. mismos se han ocasionado— pero por causa de la justicia, entonces hay algo mal en algún lugar.

17 Y este cuadro es colgado en el salón y los críticos pasan a verlo —quiero decir aquellos críticos que en verdad saben criticar. Y ellos critican el cuadro en todo lo que pueden encontrar. Y luego si pasa por los críticos sin ser criticado, entonces es un cuadro famoso.
Y a medida que este cuadro pasaba por el procedimiento de los críticos, estaba un crítico que le dijo al pintor: “Señor, Ud. tiene aquí un hermoso cuadro del Señor Jesús. Y tiene la puerta simplemente hermosa y la pequeña viña a un lado de la puerta, lo cual resulta algo muy acogedor”. Pero dijo: “Hay una cosa que Ud. ha fallado hacer”.
Y él dijo: “¿Qué viene siendo, buen señor?”.
Dijo: “Ud. no le colocó una cerradura a la puerta. Y, ¿cómo va a entrar Él si la puerta no tiene cerradura?”.
Y el artista dijo: “Yo lo pinté con esa intención, porque en esta puerta, la cerradura está por dentro”. Eso es correcto. Cristo toca, pero es Ud. el que tiene que abrirle. “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo, si alguno abre…”. La cerradura está en la mano de Ud., y Él es el que tiene que tocar“.
Y ahora, ¿para qué tocaría un hombre una puerta? ¿Qué negocio tiene un hombre tocando la puerta de otro hombre? Es porque quiere entrar. Él tiene un mensaje, o un regalo, o algo de lo cual necesita hablar con Ud. Y esa es la razón por la que la gente les toca la puerta.

18 Y ha habido muchos hombres grandes, a través de las edades, que han tocado en puertas. Por ejemplo, el gran Augusto César… ¿Qué hubiera pasado si él hubiera ido a la casa de un campesino en los días de su noble reinado? Y él no hubiese ido allá a tocar la puerta de un campesino, de una persona pobre. Ese gran emperador de Roma, viniendo a la casa de un campesino, eso se hubiera visto como algo muy inusual, el ver al gran y poderoso César tocando la puerta de un pequeño campesino.
Si ese campesino hubiera ido a la puerta y la hubiera abierto y visto al gran César, él se hubiera postrado sobre su rostro y hubiera dicho: “Oh, gran emperador de Roma, ¿qué desea aquí en esta mi casita de adobe? Entre, bondadoso señor. Y todo lo que tengo le pertenece a Ud.”. ¡Oh, qué gran honor hubiera sido para este campesino el amenizar para el emperador de Roma!“.

19 Qué hubiera pasado si en Alemania, hace unos cuantos años atrás, si el fallecido Adolfo Hitler, el Fuhrer de Alemania, hubiera ido a la puerta de uno de sus soldados rasos, y que le hubiera tocado la puerta y el soldado hubiera abierto la puerta, y que allí estuviera parado Adolfo Hitler, el Fuhrer de Alemania —el nombre más grande en Alemania— parado allí en su puerta.
Pues, el pequeño soldado rápidamente se hubiera puesto en posición de firmes, y con el saludo alemán, y hubiera dicho: “Gran Fuhrer de Alemania, entra a mi casa. Ud. me ha rendido un honor sobre todos los hombres, al pensar en mí, solamente un soldado, y aquí está el jefe general a mi puerta. Oh, gran Hitler, ¿qué puedo hacer por Ud.?”. Hubiera sido algo honorable el poder agasajar a Adolfo Hitler. Ese hubiera sido uno de sus lacayos.

20 Pudiera decir también esto: Sería un honor que el Presidente de los Estados Unidos, el Presidente Dwight Eisenhower, nuestro querido Presidente; sería un honor que él viniera a Ud., que él viniera a su casa. Aunque Ud. pudiera ser el mejor demócrata que hay en Chattanooga, Ud. pudiera diferir con él en política, pero sería un gran honor que el Presidente Dwight Eisenhower le tocará la puerta y lo visitara. Ciertamente. Es uno de los hombres más grandes en los Estados Unidos, el Presidente Eisenhower. Sería un honor para Ud. atender al Presidente Eisenhower, y para cualquiera de nosotros el poder hacer eso.
Y recientemente, la Reina de Inglaterra visitó los Estados Unidos. ¿A qué mujercita aquí en la ciudad, no le hubiera sido de gran honor que la reina hubiera ido a tocarle la puerta? Y que al momento de preguntar quién es, ella hubiera dicho: “Soy la reina de Inglaterra”, oh, Ud. se hubiera puesto tan feliz. La noticia hubiera salido en los periódicos. El radio hubiera anunciado que la reina, es tan humilde que se rebajo a entrar a una chocita en algún lado, o que fue a mi puerta, o a la puerta de Ud., y pensar que ella tiene… Nosotros no somos sus súbditos, pero ella es una gran mujer. Ella es la reina más grande en la tierra, la reina más poderosa en la tierra. Aunque no seamos sus súbditos, y no tenga jurisdicción sobre nosotros, pero ella es una mujer importante. Eso es lo que hace la diferencia. Y los periódicos hubieran estado contentos de publicarlo.

21 ¿Pero saben algo? La Persona más importante en toda la eternidad es el Señor Jesús. ¿Quién es más importante que Él? ¿Y a quién se le rechaza más que a Él?
Oh, Ud. recibiría a la reina de inmediato. O Ud. recibiría al Presidente de inmediato. Y los periódicos lo publicarían, y la radio lo publicaría. Estarían tan felices. Pero Jesús puede tocarles la puerta del corazón, y Uds. le cierran la puerta en Su propia cara, y dicen: “Yo no quiero tener nada que ver Contigo. Eso arruinaría mi sociedad. Eso arruinaría esto, aquello, o haría que mi esposo y yo fuéramos diferentes uno del otro. O haría que mi jefe y yo fuéramos diferentes uno del otro”.
Estoy tan contento de que el Evangelio de Jesucristo sí te hace diferente, porque hay una gran diferencia cuando Ud. sirve al Señor. Cuando Jesús viene a su corazón, a partir de entonces Ud. es una persona cambiada.
Pero piensen en esto. Si Ud. toca la puerta de alguien y trata de entrar, y ellos le cierran la puerta en su cara, Ud. ya no regresaría más. Pero Él no. Él vendrá noche tras noche, día tras día. Eso es lo que lo hace a Él Dios, es porque Él es tan humilde. Él continuamente, constantemente le está tocando su puerta.

22 Yo he tenido el privilegio de visitar grandes hombres: Al Rey Jorge de Inglaterra, al fallecido rey; al Rey Gustaf de Suecia; y muchos otros hombres grandes. El fallecido Willy D. Upshaw, congresista del Sur: él sanó en mis reuniones después de haber estado lisiado por sesenta y seis años; el Señor lo sanó. Y he tenido el gran privilegio de conocer grandes hombres.
Ahora, si un hombre es grande, cuando uno habla con él, tratará de hacerle creer que uno es el grande. Pero tome a un hombre que solamente él cree que es alguien, él trata de enaltecerse todo el tiempo, cuando él es un don nadie. Solamente denle un cambio de ropa y se vuelve otra persona. Pero un verdadero hombre que es grande se hace así mismo pequeño. Eso muestra que el Dios del cielo se hizo Así Mismo como uno que lava los pies a la humanidad. La manera de subir es bajando. “Él que se humilla será exaltado”.
Eso es lo que nos sucede hoy en día, nosotros no queremos aceptar la humildad del Evangelio. Queremos pensar que somos simplemente demasiado buenos: sabemos un poquito más que alguien más.

23 Y Jesús toca la puerta y es rechazado. “Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham, solo un momento. Yo no. Yo lo acepte hace mucho tiempo. Él entró a mi corazón”. Bueno, estoy muy contento por eso, de que Él sí haya entrado a su corazón“.
Pero entonces, qué pasaría si la reina entrara a su casa o el Presidente entrara a su casa, y Ud. tuviera un pequeño tesoro colgado en la pared (alguna cosita, algo pequeño que fuera muy especial para Ud.), ¿y qué si ellos desearan eso? Ud. diría: “Oh, Reina de Inglaterra, Ud. simplemente tome cualquier cosa que hay en mi casa. Es de Ud. Puede hacerlo con confianza”.

24 Y si Ud. me invita a su casa, me saluda de mano en su puerta y dice: “Hermano Branham, pase Ud. tome asiento, siéntase como en su casa”, bueno, me haría sentir muy bien, y entraría, y me quitaría los zapatos, y me acostaría en la cama, y tomaría una siesta. Si tuviera hambre, fuera al refrigerador y me prepararía un emparedado. Y me sentiría como un hermano, y como si fuera bienvenido a cualquier parte de la casa.
Pero dejamos que Jesús entre por nuestra puerta como Salvador, pero tenemos muchas puertitas que no queremos que Él se involucre con ellas. Ahora, voy a comenzar a quitarles un poco la piel. No es mi intención herir, pero miren. Eso es correcto. Uds. le permiten que Él sea su Salvador, porque Uds. no quieren irse al infierno; ¿pero dejarán que Él sea su Señor? Señor significa “gobernante, dueño”. ¿Puede Él entrar a su corazón y gobernar su vida?“.

25 Oh, hay un puertita, y tan pronto como Él entra a la puerta del corazón… Ud. dice: “Ahora, Señor, Tú puedes salvarme. Yo aprecio eso. Yo me bautizaré e iré a la iglesia. ¿Pero ves esa puertita que está allí? Esa es mi vida privada. Y yo no quiero que empieces a lidiar con eso”. Esa es la actitud de muchos Cristianos hoy en día, demasiados de ellos. “No te metas en mi vida privada, mira, porque tengo a mi propio grupito con el que me junto, mis pequeños asociados, y no quiero que Tú te involucres en eso”. Entonces Él no es bienvenido. No se preocupen, Él no se quedará por mucho tiempo si no es bienvenido. (¿Se acuerdan Uds. de Gadara? Él no fue bienvenido, así que Él no se quedó).

26 Así que Uds. dicen: “Ahora, en mi vida privada, ahora tengo mi propia pequeña pandilla con la que me junto, y somos los Joneses y nosotros; y no queremos a nadie más metiéndose en nuestras vidas. Tenemos nuestra pequeña fiesta de cartas, y Susy y yo, nos vamos a mirar las vitrinas y de compras cada martes y jueves por la tarde, y yo simplemente no quiero que nadie se meta en eso”.
“Oh”, Ud. dice: “Yo no diría eso, Hermano Branham”. Pero Ud. lo hace de todas maneras.
“Ahora, tenemos una pequeña sociedad allá en nuestra iglesia. Y nos ponemos a remendar y a cocer, y a cocer y a remendar, y a hablar de la Sra. Tal y tal; y simplemente no quiero que nada vaya a interrumpir eso”. Con razón no podemos tener un avivamiento: Cristianos profesantes sin poseer a Cristo.

27 “Oh, pues, déjeme decirle, me he puesto a pensar en eso, pero sigo fumando cigarrillos. Yo sé que no debiera hacerlo”. Entonces ¡deje de hacerlo! Si hay una interrogante en su mente sobre cualquier cosa, entonces no lo haga. Cuando Ud. empieza a hacerse preguntas al respecto, entonces está equivocado. ¡Deje de hacerlo! Eso causa más muertes que cualquier otra cosa que yo sé: los cigarrillos. “Oh”, Ud. dice: “los venden en la televisión”. ¿Qué otra cosa hacen en la televisión? Déjenme decirles esto con un buen, dulce y humilde sentir en mi corazón, un Cristiano que en verdad ha nacido de nuevo sabe mejor que ponerse a hacer eso.
Cuando yo era un muchachito, y recién fui ordenado en la iglesia Bautista Misionera, obtuve una Biblia pequeña. Y la gente me seguía diciendo: “Hermano Branham, ¿es malo fumar? ¿Es malo beber?”. Y el otro día estaba mirando esa pequeña Biblia. Escribí una cosita en la parte de atrás, yo dije: “No me hagas preguntas necias. Mantén esto en tu mente: si amas al Señor con todo tu corazón, no fumarás, masticarás tabaco, o beberás licor”. Y creo que es bastante bueno para cumplirlo. Si es cuestionable…

28 Y mi hijo estaba en cierta iglesia Bautista, aquí no hace mucho, en Tennessee. Y el predicador tuvo que dejar salir temprano a todos los de la Escuela Dominical para que pudieran salir y fumar antes de regresar al salón de clases. Ese es un hombre que lleva el nombre de la Bautista, que no merece ser llamado así.
Ellos debieran estar en mi clase por lo menos una vez. Déjenme decirles: yo preferiría predicarles a las cuatro paredes y decir la verdad. Yo expulsaría a ese montón de hipócritas, o irían al altar y arreglarían las cosas con Dios. Así que pueden ver, Uds. no querrán votar por mí aquí en su iglesia.
Yo creo que ha llegado el tiempo cuando la gente no… Oh, ellos dicen: “Hermano Branham, espere un minuto. Mi pastor fuma”. Bueno, él necesita el altar igual como Ud. lo necesita. Eso es correcto. Si Él estuviera bien en su corazón, él no haría eso.
Oh, esa pequeña vida privada que guarda para Ud. mismo, esa puertita que Ud. no quiere que nadie se meta con ella… Y luego hay otra puertita allí que es llamada “orgullo”. Oh, cómo les gusta subir su naricita al aire: orgullo. Uds. creen que son alguien.

29 Hace ya algún tiempo, estaba parado con unos muchachos. Yo no estaba con ellos, pero los estaba observando. Y estaban mirando en un gran coliseo donde nos encontrábamos, y estaban hablando de la estimación que un hombre de ciento cincuenta libras [68 Kg. Trad.] vale en químicos. Uds. se sorprenderían de lo que en realidad un hombre vale. Él solamente tiene suficiente cal como para esparcir el nido de una gallina, un poquito de calcio, unas pocas onzas; y cuando sacan toda la cuenta, un buen hombre que pesa ciento cincuenta libras vale ochenta y cuatro centavos. Y una mujer vale un poco menos. Ella no tiene los químicos que un hombre tiene.
Y luego Ud. se pone un abrigo de visón de quinientos dólares sobre esos ochenta y cuatro centavos y sube la nariz al aire. Si estuviera lloviendo, se ahogaría. Y luego piensa que es alguien, porque pertenece a la iglesia en algún lado. Eso es correcto. ¿Qué viene siendo? Ochenta y cuatro centavos.
Y uno de esos muchachos le dijo al otro, dijo: “Bueno, Juan, no valemos mucho, ¿verdad?”.
Y yo coloqué mi mano sobre los hombros de ambos, y dije: “No tengo preguntas al respecto. Los científicos que han analizado eso, hicieron esa declaración. Pero, muchachos, como ministro del Señor Jesús, Uds. tienen un alma que vale más de diez mil mundos”.

30 Si Uds. fueran a este cierto lugar y pidieran un plato de sopa, y comenzaran a comer, y encontraran una araña, oh, vaya, Uds. tirarían la sopa y demandarían al restaurante. Uds. sí que están cuidando esos ochenta y cuatro centavos, pero dejan que el diablo les ponga diez millones más de veneno de cigarrillos en Uds., y se los cobra. O un trago de whisky, o una fiesta de cartas…
Pudiera ser que nunca los vuelva a ver en esta vida; esta pudiera ser mi última visita: tal vez lo sea, porque estoy por salir a los campos del extranjero. Pero quiero que sepan lo que es verdad. Esa pequeña puerta del orgullo, oh, es tan… Hoy en día, déjenme decirles: si quieren hacer algo, pinten la próxima semana de rojo sus escalones, y verán si la gente que vive al lado no pinta sus escalones de rojo. Ud. compre un carro rojo, y su vecino no lo soportará; él tiene que tener un carro rojo. Es un día de personificaciones, de comparaciones.

31 Hace un tiempo atrás, creo que como unas cuantas semanas, estaba usando unos pantalones oscuros, y traía puestos un par de calcetines verdes, y una corbata roja. Y mi esposa me dijo: “Billy, eso no combina”.
Yo dije: “Pero está limpio”. A mí no me importa si combina o no. A mí no me importa si mis calcetines combinan con mis pantalones, o si mis pantalones combinan con mi saco: Yo quiero que mi experiencia combine con la Biblia de Dios. Ese es el tipo de combinación que deberíamos de hacer.
Pero, ¡oh, esa pequeña vida de orgullo! El predicador puede predicar en contra de la inmoralidad todo lo que quiera, y Ud. hace que se le resbale por la espalda, como en la espalda del pato cuando se le echa agua. Ud. simplemente sabe mucho que el Evangelio ya no puede penetrar más. Comience a hablar de derrumbar las paredes intermedias y que la gente se junte en un mismo corazón, cooperando, con grandes reuniones, y para la gloria de Dios, solamente deje que un avivamiento comience. Dirán: “Eso no tiene nada que ver con nuestra denominación”. Allí lo tienen. Oh, esa pequeña vida de orgullo.

32 También hay otra puerta allí adentro: El egoísmo: “Lo que pueda sacar de eso, mi familia y yo. Oh, no podríamos unirnos a esa pequeña misioncita de allá porque… Bueno, nuestra postura social con la gente, yo tengo una tienda de víveres en la ciudad. Administro una gasolinera. Si se enteran que fui a esa misión…” ¡Oh, vaya!
En mis viajes, encuentro que los mejores cultos espirituales son en las pequeñas misioncitas, donde hay media docena de personas sentadas juntas en lugares celestiales. La mayoría de los demonios están afuera; y nosotros encerrados con Cristo.

33 Y luego hay otra puerta a la que me gustaría que Cristo tocara esta noche. Esa es la puerta de Fe. Esa es una puerta que se necesita mucho. Me gustaría quedarme un poquito más en eso. Ud. ha venido a la iglesia. Y tal vez Ud. ha aceptado a Cristo como su Salvador personal, pero Ud. dice que sencillamente no tiene nada de fe. Con razón, Ud. no deja que Él tome el control. Oh, su pastor dice que los días de los milagros han pasado. Entonces eso bloquea a Cristo de su puerta. La Biblia dice que Él es el mismo ayer y hoy y por los siglos. Y cuando Cristo entra, Él quiere ser el gobernante. El quiere ser el Señor de su fe.
Esa es la razón por la que la gente no recibe su sanidad. Esa es la razón por la que no tiene fe para abrazarla. Ellos se paran detrás de algo: “Tiene que tocarme” o “Haga algún abracadabra en mí”.

34 Permítame decir esto, mi hermano: Cualquier hombre, sin importar quien sea o a que iglesia pertenezca, que le dice que él puede sanarlo, está enseñando algo totalmente contrario a la Biblia de Dios.
La sanidad es una obra terminada: Cristo la terminó en el Calvario. Y si Él tan solo puede entrar a su corazón y abrir su corazón, Ud. vería que es una obra terminada; termina cuando Ud. la acepta.
Con la salvación sucede lo mismo. Si hay poder para sanar a un hombre, hay poder para salvar a un hombre. El hombre fue sano y salvo cuando Cristo murió en el Calvario: “Porque Él herido fue por nuestras transgresiones y por Sus llagas hemos sido sanados”.

35 Por lo tanto, esa pequeña puerta que es Fe… “Oh, yo… yo lo voy a intentar”. ¡La fe no lo intenta! ¡Oh, bendito sea Su Nombre! La fe sabe en donde está parada. La fe tiene grandes músculos y pelos en el pecho. Y cuando ella se levanta con esos grandes músculos, todo lo que es contrario se sienta. Ella emite un grito, y suena como el grito de una pantera. Y cada liebre corre a su madriguera. La fe es el jefe. Todas las cosas son posibles para aquel que cree: todas las cosas. “Bueno”, Ud. dice: “Pudiera estarle pidiendo a Dios demasiado, Hermano Branham”. Ud. no puede pedirle a Él lo suficiente. Él ama el poder hacerlo por Ud.
Pueden imaginarse a un pececito de media pulgada de largo, en medio del Océano Atlántico, diciendo: “Bueno, más vale que tome agua escasamente; me la podría acabar un día”. Eso sería una tontería. Y sería más tonto pensar que Ud. alguna vez pudiera agotar la buena voluntad que tiene el Padre de hacer cosas por Ud.
Pueden imaginarse un ratoncito así de largo, bajo los grandes graneros de Egipto, diciendo: “Ahora, espera un momento. Solamente hay cuatrocientos cincuenta billones de toneladas en este granero, así que más vale que solo me coma un grano al día, porque se me puede acabar antes de la primavera”.

36 Oh, de esa es manera es como unos Cristianos piensan que es Dios: se asignan una cantidad: solamente se unen a la iglesia, solamente haciendo esto. “Oh, si hago tan solo lo mejor que puedo…”. Si en verdad hicieran lo mejor que pueden, estarían creyendo cada promesa que Dios ha hecho. Es para Ud. Ud. nunca estará pidiéndole a Él demasiado. Él ama el dárselos. “Pidan para que su… en abundancia, para que vuestro gozo esté completo”. Solamente pida cosas grandes y crea para las cosas grandes.
Pero la razón por la que no pueden hacerlo… Uds. dicen: “Jesús, sálvame. No dejes que me vaya al infierno, pero no te metas, porque quizás el Dr. Ph. D. Calhoun está en lo correcto. Pudiera ser que los días de los milagros han pasado”. Pudiera ser. Es para Ud. Ud. solo inventó eso: lo es.

37 Hace un tiempo vino un hombre a mí, y él dijo: “Sr. Branham, a mi no me importa lo que Ud. diga o haga, yo no creo en milagros”.
Le dije: “No es para Uds. los incrédulos. Es para los que creen”. Esa es la única pregunta. Jesús dijo: “Al que cree, todas las cosas le son posibles”. Son para aquellos que creerán y colocarán su fe inadulterada en las obras terminadas de Cristo. Dios está allí, está obligado a hacerlo.
La puerta de la fe… Si Jesús pudiera pararse en la puerta de la fe… Y ahora, no es una crítica hacia el doctor. Yo creo en los doctores. Si un doctor… ¿Saben una cosa? Yo he encontrado más doctores que creen en sanidad Divina, que predicadores. Eso es correcto.
El problema está en… es el móvil que está detrás de ello. Ud. va con el cirujano; el cirujano le dirá: “No vaya Ud. a ir con ese doctor médico, Ud. no necesita píldoras de azúcar. Ud. necesita una operación”.
Y el cirujano le dirá: “Ud. no…”. O, el doctor médico le dirá: “Ud. no necesita a ese carnicero sobre Ud., Ud. necesita unas píldoras”. Y ambos dirán: “No tenga nada que ver con el quiropráctico o el osteopático”. Y todos ellos dicen: “Aléjese del predicador”. Y cuando los hombres piensan eso…
Sabemos que las cirugías han hecho grandes cosas; la medicina ha hecho grandes cosas; el método osteopático y quiropráctico. Si no fueran tan egoístas, con un móvil codicioso detrás de ello, todos nosotros nos abrazaríamos por el bien de la raza humana. Y también las iglesias y los predicadores, si no fueran tan egoístas en sus corazones. Amén. No permiten que Cristo sujete la puerta.

38 He conocido a muchos hombres que han recibido ayuda de quiroprácticos, por métodos osteopáticos, operaciones, y medicina. Ciertamente, lo creo. Yo creo que es el programa de Dios. Y cualquiera que alguna vez haya sanado, fue sanado por el poder de Dios. Nunca ha habido una medicina que haya sanado y nunca la habrá. No puede tener a un doctor diciéndoles que la medicina sana. Si lo dice, está equivocado.
La sanidad es generando tejido. La medicina solo mantiene limpio para que Dios pueda sanar. Eso es correcto. Es un auxiliar, no una cura; o, eso es lo que dijo la Clínica Mayo, en la Clínica Mayo dijeron:
“Nosotros no reclamos ser sanadores; solamente reclamamos asistir a la naturaleza. Solamente hay un Sanador, y ese es Dios. Eso es lo mejor que tenemos”. Pero hay motivos egoístas detrás de ello. Los objetivos están errados. Debiéramos tratar de juntarnos y abrazarnos, los doctores y los ministros, y todos con las diferentes cosas que pueden ayudar a nuestros semejantes en hacerles la vida un poquito mejor, un poquito más placentera. Ayudarles a deshacerse de sus malestares y dolores y permitirles ser felices así como Dios en realidad deseó que lo fueran. Eso es lo que necesitamos. ¿Pero cómo esperan que los doctores lo hagan, cuando los predicadores ni siquiera lo hacen? Esa es la razón por la que Cristo no tiene el libre acceso en el corazón.

39 Si Cristo pudiera entrar en el corazón del doctor, él trabajaría día y noche en tratar de salvar ese paciente, ya sea que reciba un centavo o no. Y él provocaría que cada ministro… Él haría todo lo que pudiera, si tuviera al paciente en el corazón. Ciertamente. Cualquier hombre que tiene su corazón bien con Dios trata de ayudar a su semejante. Eso es lo que debemos de hacer. Si dejamos que Cristo se pare en el corazón de fe, que abra las puertas y use todos los esfuerzos, orando: “Dios, haznos saber cuál es el siguiente paso”.
Luego hay una puerta más que queremos abrir antes de empezar a orar por los enfermos. Y esa es, la puerta de los ojos de Uds. ¿Sabían Uds. que la Biblia dice que esta edad terminaría desnuda, miserable, pobre, cuitada, ciega, y que no lo sabría? “Yo te amonesto que de Mí compres colirio, para que puedas ungir tus ojos con colirio, para que veas”. La puerta del alma es el ojo.

40 Nosotros fuimos criados en las montañas de Kentucky y mi abuelo solía cazar mapaches. Y él tomaba la grasa, y la ponía a hervir, y hacía una especie de manteca con ella. Y mi mamá mantenía la grasa de mapache a la mano, para cuando a nosotros niños se nos pusieran los ojos con resfriado, dormíamos en una vieja casa con tejas de madera, y colocábamos un pedazo de lona arriba de la cama, para evitar que la nieve o la lluvia cayeran sobre nosotros. No tenía piso, solamente un tocón de madera que había sido cortado como mesa, una pequeña cama vieja con un riel alrededor y un pedazo de lona y paja de cama… Uno no sabe lo qué son los tiempos difíciles…
Y a nuestros ojos les entraba el frío, y se cerraban, por la inflamación se cerraban. Y una pequeña, mamá la llamaba “lagaña”, nos salía en los ojos. Y ella iba por esta vieja lata de grasa de mapache, y nos untaba la grasa en los ojos y los ablandaba, para que pudiéramos abrir los ojos y ver de nuevo la luz del día.

41 ¿Pero saben una cosa? La iglesia del Dios viviente se ha contagiado de un resfriado espiritual y casi muere del frío. Y sus ojos se han vuelto ciegos a las cosas de Dios. Y se necesitará más que un plato lleno de grasa de mapache para que pueda servirles de algo, o alguna poquito teología de algún cementerio… o, seminario (Casi es lo mismo). Muy bien. Se necesitará de la unción del colirio del Espíritu Santo para abrirnos los ojos para que podamos ver las bondades y las misericordias de Dios. Dios manda señales y maravillas entre nosotros; y decimos: “Oh, bueno, pudiera ser telepatía. Oh, el Dr. Jones dijo que no le prestáramos atención a eso; pudiera ser ”esto o lo otro“. ¡Oh, que Dios les abra sus ojos ciegos! ¡Cómo quiere Dios ungirles los ojos con colirio y engrasarlos rigurosamente, para que se les quite todo ese enfriamiento e indiferencia de Uds., y puedan abrir los ojos y ver Su Presencia!

42 Escucha, América. Les digo esto no de manera individual, sino a toda América: “La hora de tu juicio está casi a la mano. Pueden tener la seguridad que esta nación va a ser juzgada por Dios. Si no es así, entonces soy un profeta falso y un mentiroso en el púlpito. Solo observen; ¡ya viene! Anoten esto en sus libros, y digan: ”El Hermano Branham así lo dijo, en el Nombre del Señor“. Y Uds. verán que va a suceder exactamente de esa manera, porque el Dios de la Biblia así lo ha dicho.
El otro día les hice esta declaración a Uds., yo dije: “Si Dios no juzga a esta nación por su pecado, Él está obligado a levantar a Sodoma y Gomorra y pedirles perdón por haberlos hundido”. Ciertamente. Dios está obligado. Él es justo, y Él es honesto, y Él es verdadero, y Sus juicios son verdad. Y Dios no hace acepción de personas. Y hemos sido pesados en la balanza y hemos sido hallados faltos. (Quiero predicar sobre eso, pero la semana no es lo suficientemente larga, predicar sobre: “Pesados En La balanza”, y después: “La Escritura En La Pared”.) Estamos en el tiempo del fin y nuestros ojos están cegados a eso.

43 Un cierto ministro me dijo, hace un tiempo, dijo: “Si Ud. es siervo de Cristo y si tiene el Espíritu Santo, déjeme ciego. Déjeme ciego”. Dijo: “Pablo volvió ciego a un hombre; Ud. déjeme ciego”.
Yo dije: “Hermano, yo no puedo hacer lo que el diablo ya hizo. Ud. ahora mismo está ciego, y no lo sabe”.
“Oh”, él dijo: “Cuando la Biblia habla de ciego, significa ceguera física”.
Yo dije: “Eliseo dejó ciego a todo el ejército Sirio, y dijo: ¿Están buscando a Eliseo?”.
Ellos dijeron: “Sí”.
Dijo: “Bueno, síganme, yo les mostraré en donde se encuentra”.
Giezi estaba ciego, parado allí, y no podía ver los Ángeles de fuego y las montañas de fuego alrededor de ese profeta, hasta que Dios le abrió los ojos.
La ceguera espiritual es diez millones de veces peor que la ceguera física. Si yo tengo que volverme ciego en los ojos o volverme ciego en mi espíritu, Dios toma mis ojos, antes que mi espíritu. Permite que mis ojos puedan estar abiertos para ver Su gloria. Unge mis ojos, oh Dios, con Tu colirio. No permitan que el frío entre y cause una infección. Y frialdad, indiferencia, denominaciones, credos, doctrinas, y así sucesivamente, que les provocan una neumonía, y que sus ojos se pongan lagañosos e inflamados, hasta ahora, Dios puede mostrar Su gloria. Ud. puede escuchar que alguien lo está disfrutando: “Tal y tal fue sanado. ¿Por qué no puedo sanar yo?”. Solamente abra sus ojos para ver Su gloria. Él está aquí. Cristo todavía vive.

44 Somos tan estúpidos en nuestros caminos, todos nosotros. No nos damos cuenta de las cosas buenas que Dios hace por nosotros. Ud. permita que eso suceda en África, en la India, en Europa, en Asia, en cualquier lugar, las cosas que han sucedido aquí en esta plataforma durante la semana, Dios tendría a cien mil almas en Su Reino sin tener que esforzarnos ni una tercera parte.
Pero las cosas que Uds. ahora han tenido el privilegio dado por Dios de verlas, serán quitadas de su vista. Solo marquen mi palabra y vean si eso es correcto o no. Esta es la última noche de la reunión. Vean si eso es correcto. Después díganme si soy un falso profeta o no. Porque la hora está a la mano.
Hace dos años pasó por una de sus crisis. Y ellos decidieron por última vez. Oh, pondrán todo su esfuerzo en ello, con pequeñas rachas aquí y allá, pero el gran avivamiento está terminando. Yo sé que Uds. no creen eso, porque puedo sentir su espíritu, pero de todas maneras es así. Uds. solamente observen y miren qué tan cerca llega de estar errado. La siguiente cosa que esta nación recibe es juicio; ha rechazado la misericordia; es el juicio. Abran sus ojos. Miren alrededor. ¿Cómo pueden evitar que suceda? Si hay un Dios verdadero en el cielo, Él está obligado a hacerlo.

45 Ahora, no nos hemos fijado en las cosas buenas que Dios nos ha dado: una nación libre, de libre expresión y las cosas que tenemos, y los grandes avivamientos que han recorrido el país. Grandes señales y maravillas han sido hechas. Billy Graham, Jack Schuller, Oral Roberts, y muchos de los grandes ministros, han pasado por todo el territorio, de arriba abajo, de un lado a otro por toda América, y nosotros solo decimos: “Bueno, si él perteneciera a nuestra denominación, sería diferente”.
Y luego toda la santidad de la Biblia que ha sido predicada y lo que se les ha enseñado, y todavía… Uds. mujeres se quitan la ropa y caminan medio desnudas.
Ustedes hombres hacen todo lo contrario. Uds. se sientan, dejan que su esposa haga eso, y que se vista de esa manera, y no le dicen nada. Bueno, Ud. es una marioneta. ¿Cómo llegarán alguna vez a ser un predicador? ¿Cómo llegarán a ser alguna vez un diácono? Si no pueden controlar su propia casa, ¿qué van a hacer en la casa de Dios? Por esa razón la casa de Dios se encuentra de la manera que está ahora. Necesitamos hombres que prediquen el Evangelio con puños de bronce, para que destapen el pecado y muestren en donde se encuentra, no alguna pequeña cosita. Necesitamos un quebrantamiento chapado a la antigua, que desgarre, para volverlo a moldear. Necesitamos un avivamiento de antaño como el de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso en la iglesia, en lugar de un montón de pequeños ismos.

46 Bautistas, Metodistas, y todos bien instruidos. Y Uds. Pentecostales se fueron tras alguna pequeña sensación, un pequeño sentir medio raro, o tras un poquito de aceite o sangre en sus manos y rostro. ¿Y que obtuvieron? ¿Se dan cuenta en donde están sentados esta noche? ¡Regresen a Cristo para que Él pueda abrirles los ojos, hombres!
Es el amor de Dios que es absolutamente puro y seguro. ¿Y cómo pueden probar que tienen el amor de Dios, discutiendo, y peleando, y enojándose, y actuando de la manera que lo están haciendo? Eso es duro, pero es la verdad.
Hace unos días alguien me dijo, después del primer servicio aquí en la iglesia sobre eso, dijo: “Hermano Branham, Ud. nunca será popular predicando de esa manera”.
Le dije: “Yo no quiero ser popular. Yo quiero ser honesto”. No me importa la popularidad. Yo quiero ser honesto ante Dios. Hubiera podido comprometerme hace mucho tiempo, pero Dios me dio un corazón para mantenerme verdadero a Él. No me importa lo que pase. Si no me queda ni un amigo en la tierra, yo quiero Uno en la gloria. Cuando cruce el río de la muerte, yo quiero encontrarle a Él allá. Ciertamente.

47 Solamente estoy diciendo esto, no para perjudicar, estoy diciendo esto para remover sus corazones, hasta que unos de Uds. detengan estas cositas que se mueven alrededor, y regresen a un culto de oración chapado a la antigua en cada casa de alrededor. Uds. harán que los predicadores se sientan avergonzados de sí mismos. Los laicos lo pueden hacer si Uds. solo lo hacen. Si los predicadores no logran que se haga, júntense; Uds. júntense, Tengan un avivamiento.
No mostrándose indiferentes, haciéndolo diferente para alguien más, pero háganlo por la iglesia del Dios viviente. Todas estas buenas bendiciones, nunca las apreciamos. Noche tras noche, hora tras hora, Dios derrama de Sus bendiciones. Pero pronto serán quitadas.

48 Ya para terminar, diré esto: ¿Saben lo que sucede con América? Uds. han visto demasiado.
No hace mucho estaba en una ciudad, hace aproximadamente unas seis semanas, en Waterloo, Iowa. Y alguien vino a decirme, dijo: “Bueno, toda nuestra gente del lugar; ya han estado en sus reuniones, Hermano Branham”. Dijo: “No hay necesidad de ir a una de las reuniones del Hermano Branham”. Dijo: “Si uno va allá a la reunión, lo único que ve son personas subiendo a la plataforma, y se les dice algo sobre ellos, y cosas como esas. Oh, nosotros creemos todo eso”. ¿No pueden ver que tan cruel puede ser el corazón humano? Eso debiera emocionar el corazón humano a tal punto, que daría inicio a cultos de oración por todos lados, pero son tan fríos, tan indiferentes. Sencillamente como dijo la Biblia que serían, la edad de la iglesia de Laodicea. Pero aquellos que Él ama, reprende, exhorta: aquellos que Él ama. Ciertamente, Él lo hace.
Ese fue Su mensaje a la iglesia de Laodicea, y recuerden, este texto que estoy leyendo esta noche, es para la iglesia de Laodicea. “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo”. Ciertamente.

49 Hemos visto demasiado y tanto de la gloria de Dios: Oral Roberts, todo el resto de ellos, sus reuniones se están acabando, cada vez son menos, las de Schuller, aún las de Billy Graham… muchos de ellos. Ya no las tienen como solían tenerlas. ¿Qué sucede? Aquello que les motivaba a ir casi se ha acabado. Ya no le emociona a la gente ver buenas reuniones, grandes avivamientos. Ya no les interesan los grandes predicadores y demás, los que Dios les ha enviado como esos hombres.
Aquí, hace un tiempo, yo hice una declaración sobre un hombre que estaba comenzando a sentir pequeñas sensaciones. Dije: “No haga eso Hermano. Si yo pudiera predicar de la manera que Ud. lo hace, yo nunca mencionaría una cosa como esa”. Bueno, Ud. trata de recibir algo un poco diferente a cualquier otro grupo, para así atraer a ese grupo para este lado, y a este otro grupo para el otro lado. Oh, vaya, señáleles hacia este lado de “arriba”. Es allá a donde vamos.

50 Miren, hubo una vez un hombre que se dirigía a la orilla del mar. Él se encontraba cansado. Dijo: “Me voy a tomar un descanso. Nunca he visto el mar”.
Y mientras iba de camino, se encontró a un hombre que venía de regreso, un viejo marinero. Y él dijo: “¿Hacia dónde se dirige, buen hombre?”.
Él respondió: “Voy a la orilla del mar. Anhelo ver el salto de las grandes olas saladas. Quiero oler el aire salado. Quiero escuchar a las gaviotas mientras graznan. Deseo ver los cielos reflejados en el agua salada”.
El viejo marinero dijo: “Yo nací en el mar. He estado allí por cuarenta años. No veo que tenga algo emocionante”. Eso es. Él lo había visto tanto, al punto que se le volvió algo común.
Ese es el problema con la iglesia esta noche. Hemos visto las bendiciones de Dios, el bautismo del Espíritu Santo, y esas cosas, que han estado aconteciendo durante años en la iglesia, al punto que ha llegado a ser algo común para Uds. Sus padres y madres se regocijaron cuando Dios derramó de Su Espíritu Santo sobre la iglesia.

51 ¿Qué de Uds. Iglesia de Dios? ¿Qué de Uds. de las Asambleas de Dios? Pues, Uds. se pararon en las esquinas con pequeños panderos y todo lo demás, y hubieran dado sus vidas por la causa. Y ahora Uds. ni siquiera cruzan la calle por la causa. Amén. ¿Qué sucedió? Uds. corrían bien, ¿qué les impidió? Se les volvió algo tan común. Uds. lo creían todo, seguro, pero ya no les emociona más. Es tan común. Dios es tan bueno con Uds., y no se dan cuenta.
Aquí abajo, en el Sur, un viejo predicador de color amigo mío, me contó una pequeña historia. Y él dijo que en una ocasión tenían a un hombre de color en el lugar. Su nombre era… le decíamos: “Gabo”. Se llamaba Gabriel, pero le decíamos Gabo para abreviar. Y él trató lo mejor que pudo para hacer que el viejo Gabo fuera a la iglesia, y no podía lograrlo. Su esposa oraba por él. Él había hecho de todo, pero el viejo Gabo simplemente no iba a la iglesia. Y no se arreglaba con Dios. Y al predicador le gustaba cazar y también al viejo Gabo.
Y se fueron de cacería. Y Gabo era muy mal tirador; no le daba a nada, pero igual le gustaba cazar. Así que un día que andaba cazando, que andaban los dos cazando, en el camino de regreso, cuando el sol se estaba ocultando, los dos venían tan cargados de la caza que casi ni podían caminar. Oh, habían tenido un gran día en el campo. Traían pájaros y conejos, y ardillas, y traían todo el peso que podían, venían bien cargados.

52 Y el sol se estaba ocultando. Venían por un sendero que les resultaba bastante familiar, y el predicador caminaba al frente, con toda la caza que podía cargar. El viejo Gabo, iba detrás de él, arrastrando los pies, con todo lo que podía cargar. Después de un rato, el predicador sintió una mano que le daba una palmada en el hombro. Y cuando volteó, el viejo Gabo lo estaba mirando directamente a la cara y las lágrimas le rodaban por sus negras mejillas. Él dijo: “Pastor, ¿ve cómo el sol se está ocultando allá a lo lejos?”.
Dijo: “Sí, Gabo. Puedo ver la puesta del sol”.
Él dijo: “De esa manera el sol se está ocultando en mi vida”. Él dijo: “Pastor, en la mañana (la cuál era una mañana dominical) Ud. me verá en la banca del altar con los que lloran. Y tan pronto como pueda arreglarme allí con Dios, me iré hacia atrás y me buscaré una banca, y me voy a quedar en la iglesia hasta que la muerte me libere”.

53 Y el viejo pastor de color, leal en su puesto del deber, le dijo: “Gabo, tú sabes que me siento feliz por eso”. Dijo: “Tu esposa ha orado por ti por muchos años, y tus hijos han orado por ti. Yo he orado por ti. Yo he cazado contigo, he hablado contigo. ¿Por qué ese cambio tan repentino, Gabo?”.
Él dijo: “Pastor, Ud. sabe, yo soy uno de los peores cazadores de la región”. Y dijo: “Y míreme, voy bien cargado con caza”. Dijo: “Él debe amarme, o Él no me la hubiera dado”.
Qué tan cierto es eso. Él está a la puerta y llama. Él manda de Su Espíritu, Sus bendiciones, Su Palabra, Su todo; se lo manda a Ud. y Ud. va bien cargado con ello. Y Ud. no lo merece. Seguramente Ud. dejará que Dios abra las puertas de su corazón esta noche y se parará en fe y lealtad. Diga: “Ven, Señor Jesús. No seas solamente mi Salvador, sino sé mi Señor. Quita todo mi orgullo. Quita mi egoísmo. Quita mi incredulidad. Toma mis ojos ciegos y ábrelos, Señor, y párate en mi corazón como Rey de reyes y Señor de señores”. De seguro nosotros lo apreciamos a Él tanto así, por la bondad que Él ha hecho para con nosotros.

54 Mientras meditamos en eso, por un momento, inclinemos nuestros rostros para orar. Oh, ¿no ha sido bueno Él con Ud.? ¿Acaso nuestro bendito Señor no ha sido tan bueno al darle a Ud. tantas cosas buenas? Y sin embargo, mire como lo tratamos a Él. Hay uno, o… Hay muchos aquí esta noche. No los vamos a traer al altar, pero me pregunto si quisieran decir tan solo: “Señor, Tú has sido tan bueno conmigo, y yo no he sido amoroso Contigo, pero quiero levantar mis manos y decir: Dios, perdóname. A partir de esta noche, deseo servirte con todo mi corazón”.
En el piso de abajo, ¿cuántos van a levantar sus manos? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, y a Ud. a Ud. a Ud…. Oh, vaya. Solamente miren las manos.

55 En los balcones que están a mi derecha, levanten las manos, diciendo: “Oh, Dios, Tú has sido tan bueno conmigo. Y no lo merezco, pero a partir de esta noche, por Tu gracia, voy a tratar de probarme a mí mismo que seré un verdadero siervo Tuyo. Aquí está mi mano, Señor”. ¿Pueden levantar sus manos, en los balcones que están a mi derecha? Dios les bendiga. Eso es bueno.
En los balcones de la parte de atrás, pudieran levantar las manos y decir: “Cristo, a partir de esta noche…” No se avergüencen, allá atrás, niños. Muchachito, apague ese cigarro allá atrás. Muy bien. Vergüenza le debería de dar, entrar así a la iglesia de Dios. ¿Su madre lo crió de esa manera? Si ella lo hizo, necesita unos azotes. Esta no es una arena; esta es la casa de Dios, y Ud. respétela. Levante sus manos. Diga: “Dios ten misericordia de mí”. Esa es la manera de hacerlo. Dios le bendiga.
Los balcones que están a mi izquierda, ¿levantarían las manos? Dios les bendiga. Eso es correcto. Hay muchos a los alrededores.

56 Padre Celestial, dentro de poco, estaremos despidiéndonos. Esta gran reunión se cerrará… o, parte de ella. Esta esquina donde se ha tirado la red quedará cerrada. Y aquí hay por lo menos unas doscientas manos o más, sí, más. Estoy seguro… que fueron levantadas esta noche, lamentan haberte tratado de la manera que lo han hecho. Tú has sido tan bueno con ellos, y ellos no han sido amorosos en Tu Presencia. Perdónalos, Señor Dios. Y que ellos, así como el viejo Gabo (la pequeña historia que les acabo de decir, del viejo hombre de color de aquí de Georgia)… Yo ruego, Padre Dios, que ellos puedan encontrar su lugar en la iglesia del Dios viviente, y su lugar en el altar, y que allí puedan servir a Dios hasta que la muerte los libere.
Te vemos cada noche, con una señal maravillosa, que baja y manifiesta la resurrección de Cristo. Y nos vamos diciendo: “Bueno, eso estuvo muy bien”. Quizás no lo digamos con esas palabras, pero Señor, en sus corazones lo dicen. Y Tú no le prestas mucha atención a los labios; sino al corazón.

57 Dios, oramos ahora, que aquellos que han sido tan fieles y verdaderos, creyendo cada palabra y regocijándose en todo lo que Tú has hecho, que fortalezcas su experiencia ahora mismo, Señor. Concédelo. Que puedan colocarse toda la armadura, y que salgan a pelear de la misma manera al campo, porque la batalla está por terminar. Podemos escuchar el grito de victoria: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino”.
Bendícenos a todos ahora. Pedimos que Tú puedas tomar en brazos a estos niños tan queridos. Ellos han sido dulces y amables. Y oramos que Tu los bendigas abundantemente, Señor. Todos estos finos pastores que han estado en la plataforma durante la semana, algunos de ellos que han estado aquí en las reuniones, tuvieron que despedir sus congregaciones y cosas: Dios sé con esos hombres. Oh, fortalece su experiencia, y que puedan salir como antorchas ardientes por toda esta ciudad y alrededor de ella. Da grandes avivamientos, Señor. Concédelo. Tú enviaras a Tus ministros hasta que la última alma se encuentre en el Reino. Yo sé que lo harás. Y oro de mis bendiciones sobre ellos, Señor. Concédelo.
Y ruego ahora por la Divina Presencia de Dios para que venga ahora y manifieste al Señor Jesús una vez más en el poder de Su resurrección, antes que nos despidamos uno del otro. Oramos para que nos encontremos muchas veces más en esta tierra. Pero si no es así, nos encontraremos en ese gran Reino el cual estamos tratando de representar esta noche: El Reino de Dios. Guárdanos seguros, Señor, por medio del Espíritu Santo, bajo la Sangre. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

58 ¿Cuántos en verdad aman al Señor, que en verdad lo amen? A mí no me interesa qué iglesia, solo… ¿No es eso maravilloso? Por lo menos el noventa y cinco, tal vez mejor, el cien por ciento; confío que así sea, que le amamos a Él.
¿Qué es Dios? Dios es amor. Aquel que ama es de Dios. Ahora eso no es lo que llamamos amor libre; es amor ágape. Hay dos tipos de amor. Uno de ellos es de la palabra griega Fileo. Fileo significa “amistad”, el tipo de amor que Ud. tiene por su esposa, ese tipo de amor. Ese tipo de amor no es amor verdadero. Oh, yo sé que los adolescentes quieren creer eso, pero están equivocados. Ese tipo de amor les provoca celos de su esposa; Ud. tomará la pistola y le volará los sesos a un hombre por causa de ella. Eso no es amor verdadero. Ese es amor fileo.
Pero el amor ágape les hará ponerse de rodillas y orar por el alma de ese hombre. Ese es el amor ágape. Ese es el tipo de amor que la iglesia necesita, lo que todos nosotros necesitamos es ese tipo de amor. Dios, dame ese amor. Yo prefiero tener esa experiencia de amor que tener todos los dones que Dios tiene en Su cielo. Porque Ud. pudiera tener todos los dones que Dios tiene y todavía estar perdido. ¿Cuántos saben eso? Eso es exactamente cierto. Es amor, el amor de Dios. “Donde hay lenguas, cesarán. Donde hay profecía, eso fallará. Donde hay conocimiento, eso se desvanecerá; pero cuando aquello que es perfecto venga, permanecerá para siempre”. Amor, ámense unos a los otros, eso es algo grande.

59 Billy, ¿Cuántas tarjetas son? Cien. ¿Me pregunto si hay…? ¿Cuántos de los que están aquí…? Yo no sé qué hacer. Es tarde. Yo simplemente tomo bastante tiempo. Me gustaría pasar una línea rápida, solamente hacer que la gente pase por ella. Temo que no podría pasarlos a todos. Oh, vamos a intentarlo. Haremos… Vamos a… Bueno, les preguntaré, ¿quién tiene la número 1? ¿Qué letra viene siendo… “M”? “Z”. Comencemos con la número 1. ¿Quién tiene la “Z”, tarjeta de oración Z, como X Y, Z? ¿Quién tiene la Z número 1, levante su mano? En cualquier parte del edificio, la tarjeta de oración… La señora que está de este lado. Venga para acá, hermana. Z número 2, levante su mano. Miren ahora alrededor, vean quién es. Levante su mano muy en alto.
[Espacio en blanco en la cinta] Créanle a Él y vean si Él no les responderá y lo hará. Si Él es el mismo, Él hablará igual. Ahora, Uds. tengan fe y crean. Voy a intentar, si es la voluntad del Señor, porque los nuevos…

60 Me supongo que esta dama es desconocida para mí. Yo no la conozco. ¿Somos extraños? Si el Señor Dios me revela la razón por la que está Ud. aquí… Solo es otro cuadro, igual como en el pozo de Samaria: un hombre y una mujer. Esta es la primera vez que nos encontramos. La mujer es un poquito mayor que yo. Ella pudo haber nacido a millas aparte, unos cuantos años aparte, y aquí estamos parados por primera vez en la vida, encontrándonos. Ahora, si la mujer… Yo no la conozco; nunca la había visto. Pero si Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, si ella necesita sanidad, Dios ya lo ha hecho. Si ella necesita salvación, Cristo ya la preparó. Si ella necesita… cualquier cosa que necesite, Cristo es nuestra porción. ¿Es eso correcto? Pero ahora, para que yo pueda dárselo, no puedo. No podría hacerlo, pero Cristo sí puede, sobre una base: Si la fe de ella puede creerlo.
Ahora, en primer lugar, y de la única manera verdadera… La manera de creerlo en verdad, es tomando a Dios por Su Palabra. Pero luego Él coloca oficios en la iglesia: apóstoles, profetas, maestros, pastores y evangelistas, todo para la perfección de Su iglesia. Ahora, si Él hace eso… (Ahora, los ingenieros, estén al pendiente de esto; cuando la unción baja, yo no sé qué tan fuerte estoy hablando, ¿ven?)

61 Si el Espíritu Santo me revela la razón por la que está aquí parada, ¿lo aceptará y recibirá de esa forma? ¿Cuántos en la audiencia harán lo mismo? Desearía que Uds…. Quiero decir: “Si han dicho eso con sinceridad”. Quiero decirles: “Si así fue, y el Señor voltea y hace esto, entonces no habrá necesidad de la línea de oración en ninguna parte”. ¿Alguna vez han pensado en eso? Uds. dijeron que creían. Aquí está ahora una mujer; nunca nos habíamos encontrado antes en nuestras vidas.
Aquí están nuestras manos, las de los dos están levantadas; aquí está la Biblia de Dios; esta es la primera vez que nos encontramos. No tengo idea del motivo por el cual está la mujer aquí parada, como cualquier otro desconocido de ella. No pudiera decirles. Pero yo soy un ministro, yo creo que Cristo prometió esto. Es un don que Él ha dado a conocer alrededor del mundo entero, para millones de personas. Él lo prometió. Él no tiene que hacerlo. Él no tenía que sanar cuando estuvo Él aquí, pero lo hizo, para que tuviera cabal cumplimiento. Él lo hace ahora para que pueda cumplir Su Palabra a los gentiles, la promesa, igual hoy como siempre ha sido.

62 Ahora, si Él lo hace, entonces cada uno de Uds. podrá seguir pasando y diciendo: “Gracias, Señor. Te acepto en mi corazón. Tú eres el Rey de mi corazón. La puerta de mi fe está abierta. Tú estás a la puerta. Yo acepto mi sanidad. Gracias, Señor”, y sigan adelante regocijándose; todo concluirá. Eso es exactamente la verdad del Evangelio. Eso es de acuerdo a la Palabra; eso es de acuerdo a su testimonio; eso es de acuerdo a lo que Ud. ha atestiguado. Ahora, depende de Dios probar si es verdad o no. Dios concédelo, es mi oración.
El estar predicando y luego empezar este tipo de oración por la gente, es difícil. Uno cambia de nuevo, esperando por una unción.

63 ¿Alguna vez ha visto esa fotografía que tienen del Ángel del Señor? Oh, ¿tienen una? Muy bien. Ahora. ¿Cree Ud. que es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel? Vea, fue una Columna de Fuego. Y cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo que Él era esa Columna de Fuego. Él dijo eso. Él dijo: “Yo Soy el que Soy. Antes que Moisés fuese, YO SOY”. Él era la Columna de Fuego que estaba en la zarza ardiente. Él dijo… Ahora, Él está aquí en carne: “Yo vine de Dios (la Columna de Fuego); y regreso a Dios (La Columna de Fuego)”.
Y cuando Pablo se encontró con Él camino a Damasco, Él era otra vez esa Columna de Fuego. Pablo se cayó. Luego la gente que estaba a su lado no la vio, pero hizo que sus ojos quedaran ciegos. Él dijo: “¿Quién eres Señor?”, esa gran Columna de Fuego.
Él dijo: “Yo soy Jesús, a Quien tú persigues”.
Y aquí está Su fotografía en papel con la huella del FBI y el documento, es verdad. George J. Lacy dijo: “La Luz golpeó la lente, Sr. Branham. Este ojo mecánico de esta cámara no capta psicología”. Por lo tanto, ha sido probada absolutamente por la ciencia que no puede ser psicología. Vergüenza me diera si estuviera aquí con psicología, como un ministro del Evangelio. No soy yo, hermana. Yo pienso demasiado en mi Señor como para hacer eso. Yo estoy aquí para ayudarla, para hacer todo lo que puedo para lograr que su fe entre en Cristo.

64 La mujer… Yo vi el Espíritu del Señor, mientras se movía como Luz, colocándose justo entre la mujer y yo. Ella está sufriendo con nerviosismo extremo. Eso es correcto. Y Ud. tiene bocio. Eso es verdad. ¿Cree ahora? Por supuesto, no se puede mirar el bocio; es un bocio interno, pero es… es un espíritu que ahoga. (Hay más de ellos en la reunión con eso) Ud. quiere que se ore por alguien más. Es por alguien que no se encuentra aquí. Es por su esposo. Tiene un problema en la cabeza. Todo ha terminado ahora. Los dos están sanados, así que puede irse ahora y estar bien, en el Nombre de Cristo. Dios le bendiga. Solamente quiero tocar su mano.

65 ¿Cree Ud. dama? ¿Somos desconocidos uno del otro? Lo somos. Si el Señor Jesús lo hace por… entre Ud. y yo, como hermano y hermana, igual como Dios lo hizo por la mujer junto al pozo, ¿lo aceptará y lo creerá? Ese es un dolor de cabeza muy feo, ¿no es así? Esa sinusitis provoca un dolor de cabeza muy fuerte. Eso es lo que Ud. tiene: problema de sinusitis. La veo sosteniendo su cabeza muchas veces de esta forma, en la parte de arriba, en sus ojos y cosas. Es muy grave. Ha probado de todo; nada funciona. Pero Ud. está creyendo que será sanada.
Ahora, aquí hay otra cosa, para que pueda saber que yo soy el siervo de Dios. Ud. quiere la oración por alguien más, y es por su hijo. ¿Cree que Dios puede decirme lo que está mal con su hijo? ¿Le quitará toda sombra de duda de Ud.? Él tiene problemas con la espalda. Y tiene problemas con su cabeza. Y otra cosa por la que Ud. está orando, es por la salvación de su alma. Hay una sombra oscura sobre él, está sombreado de muerte, porque él es un pecador. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. No hay manera en el mundo de dar a conocer eso fuera de Dios. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, si Ud. cree eso, levante su mano. Ahora, vaya y encuentre todo de la manera como Ud. lo ha creído. Será de esa manera. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermana. Solamente quiero tocar su mano. Ahora, no dude, tenga fe.

66 ¿Ese fue el número dos o el tres? ¿Dos? Tres es confirmación. Ahora, si puedo, voy a comenzar la línea rápida en un minuto más, si puedo. Es difícil cuando la unción está dirigiéndose como lo está haciendo ahora, y empezar una línea de oración de esa manera.
Somos desconocidos uno del otro, me supongo, ¿es así, señora? Yo no la conozco, pero Dios sí la conoce. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús puede revelarme cuál es su problema? Lo cree. Ud. quiere que se ore por sus ojos, (eso es correcto), porque Ud. está usando lentes. Esos ojos se están poniendo mal. ¿Pero Ud….? Hay más por lo que Ud. quiere que se ore. Ud. ha sido sometida a una operación. Eso es correcto. Y le quitaron un riñón. Veo que se lo están quitando de la espalda, de su costado. Eso es exactamente correcto.
Y está orando por alguien más. Y es pariente por un matrimonio, una cuñada. Y ella no está aquí. Y ella tiene una sombra de muerte por cáncer. Y ella vive en una ciudad grande. Es un lugar que se llama Atlanta, Georgia. Ud. es de Georgia, también, pero no de Atlanta, solo fuera de Atlanta. ¿Cree Ud.? Su nombre es María. Su apellido es Lewy. Siga su camino. Crea lo que ha escuchado. Crea que viene de parte de Dios, y puede recibir lo que ha pedido, en el Nombre de Cristo. Vaya regocijándose. Dios le bendiga, hermana. [Alguien dice: “Esa fue la tercera. ¿Quiere empezar la línea rápida?”].
Veremos si puedo, solo un minuto. ¿Cómo le…? (No puedo hacerlo. Sólo déjenla ir). Allí está ya moviéndose, ¿ven? Solamente quédese allí un minuto. Oh, la mujer está tremendamente con un problema. Eso es, ¿ven? La mujer está sufriendo con una condición nerviosa extrema, y ella ha perdido uno de sus sentidos. La veo que está tratando de… Es el olfato. Ud. ha perdido su sentido del olfato. Es por eso que quiere la oración. Yo sé eso. Ud. lo va a recibir, no se preocupe. Ahora ya puede oler. Ahora ya puede oler. ¿Ven que levantó su mano…? Yo vi esa Luz… [La dama dice: “Por sus llagas he sido sanada”]. Eso es correcto. Y Ud. quiere oración también por ese hijo, ¿no es así? Es un problema mental. Y él no es salvo, y Ud. quiere que se ore por él. Ud. lo va a recibir. Siga su camino regocijándose y dándole gracias a Dios por Su bondad. Muy bien.

67 Pase, señor. (Está bien. Tendré que dejarlo ir. Estoy muy débil como para recuperarme). ¿Cómo está señor? Soy un extraño para Ud. ¿Cree en Dios? ¿Cree Ud. que ese Dios ante el cual estamos parados nos juzgará un día, si no estamos bajo la Sangre de Su Hijo Jesús? Ud. está sufriendo con una condición nerviosa extrema. Ud. es muy nervioso. Es un nerviosismo mental. Ud. se preocupa de los puentes aún antes de cruzarlos, siempre planeando algo que nunca sucede. Deje de hacer eso. Nada le va a molestar.
Otra cosa, Ud. tiene un problema en la cabeza. Son sus oídos: también presenta problemas con ellos. Ud. tiene un problema en el pecho. Tiene problema de sinusitis. Esa es la verdad. Ud. tiene un hábito que quiere dejar: el fumar cigarrillos. Aunque Ud. profesa el Cristianismo. No estoy tratando de quitarle lo Cristiano, verdad, pero eso es lo que le está causando mucho de su problema. Esa es la oscuridad que cuelga sobre Ud. ¿Rechazará esas cosas? Si Ud. cree que Dios me ha enviado, Dios me permitirá echar fuera esa cosa de Ud. ahora mismo.
Ud. tiene una esposa por la que también está orando. ¿Cree que Dios puede decirme lo que está mal con su esposa? ¿Lo aceptaría? Ella tiene un problema de mujer, un problema femenino. Y ella también tiene problema en el corazón. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora, Ud. ha sido sanada allí, hermana, y Ud. también ha sido sanado. La cosa se ha ido de Ud. Vaya en el Nombre del Señor Jesús. Tenga fe. No dude. Permanezcan quietos. No se estén moviendo.

68 Me supongo que somos extraños uno del otro. Esta es la primera vez que nos encontramos.
Ahora, por favor, por favor, amigos, sean reverentes un poquito más. Yo pensé que podía empezar la línea rápida de oración; pero no puedo, porque la unción ya ha golpeado en el edificio y la gente está orando. Yo me quedaré parado tanto tiempo como pueda.
¿Cuántos han pasado por la línea? Es un grupo muy callado. ¿Cree que el Señor Jesús está presente, señor? Nosotros nos vamos a parar ante Su Presencia un día, para rendir cuentas de nuestras vidas. Si el Señor Dios me revela cuál es su problema, Ud. sea el juez. Si yo le dijera que Ud. está enfermo y que se va a recuperar, Ud. tendría el derecho de dudar eso, porque eso es algo que pasaría en el futuro. Pero si yo le digo algo que ha sucedido en el pasado, Ud. sabrá si eso es verdad o no. Ud. está todo destrozado. Ud. está nervioso, perturbado. Ud. tiene un problema en el pecho. Y Ud. tiene una condición interna, una condición interna que Ud. no sabe lo que es. ¿Qué importa lo que sea, mientras Ud. esté ahora en la presencia de Dios Quien lo sana? ¿Lo cree? Ud. no es de esta ciudad. Ud. ha venido de otra parte. Es de Georgia. Alma, Georgia. Eso es exactamente correcto. Ud. es el Ser. Lee. Regrese al lugar y sea sanado. Jesucristo lo sana. Amén.
Tengan fe en Dios. No duden. ¿Creen en Jesucristo, el Hijo de Dios? Ahora, sean reverentes.

69 ¿Cómo está, señor? ¿Me supongo que es la primera vez que nos conocemos, señor? En la Presencia de Su bendito Ser, si yo pudiera ayudarlo, señor, yo lo haría. Dios conoce mi corazón, yo lo haría. Pero ambos nos vamos a parar un día ante Su Presencia para rendir cuentas de nuestras vidas y de lo que hemos hecho aquí en la tierra. Si el Señor Dios revela lo que está en su corazón, lo que Ud. quiere de Él (Ud. está aquí con un propósito; yo no sé), ¿lo aceptaría como algo que viene de Él? Lo hará. Ud. está sufriendo en su estómago. Ud. tiene un problema estomacal. Y Ud. tiene piedras en la vesícula, una condición biliar que se le está yendo al estómago, lo cual le está molestando, arrojando espasmos, eructos agrios y demás, amargos, que le suben; calambres en el lado derecho. Lo veo en alguna parte a un lado del pul… Usted es un predicador, un predicador Bautista, en eso. ¿Cree que ha sido sanado? Vaya, predique el Evangelio, hermano. Dios le bendiga. Tenga fe.

70 No se muevan. Por favor no lo hagan. Tal vez la gente se está cansando.
¿Piensa que ese problema de espalda ha quedado resuelto? Si es así, corra de la plataforma, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.
Venga, dama. Por favor permanezcan quietos solo unos minutos más. Ud. está muy joven para padecer eso. Ese es un problema femenino, pero de todas maneras lo tiene. ¿Cree que el Señor nuestro Dios la sanará? Entonces vaya y créalo. Ud. se pondrá bien. Solamente quiero tocar su mano mientras pasa.
Dios puede curar la diabetes. Eso no significa nada para Él. Él lo puede sanar. ¿Cree eso con todo su corazón? ¿Cree que Él hará que se ponga bien y que lo sanará también? Muy bien. Baje de la plataforma diciendo: “Gracias, Señor”. Créalo con todo su corazón; recibirá lo que ha pedido, señor.
Dios le bendiga, madre. Ha estado aquí por un de tiempo. Pero Cristo vive en el corazón. ¿Cree que Él le sanará el corazón y hará que se reponga de ese problema del corazón? Vaya creyéndolo entonces y no dude. Puede recibir lo que ha pedido, si tan solo lo puede creer y no lo dude en el corazón.

71 ¿Cree Ud. dama? Ud. está muy joven para esto, pero tiene artritis. ¿Cree que Dios la va a sanar? Siga su camino y regocíjese y diga: “Gracias, Señor Jesús”.
Lo que le ha causado ese problema en el estómago es una condición nerviosa. Pero Ud. tiene una condición nerviosa por la que quiere que ore. Vaya ahora creyendo, y luego coma y regocíjese como solía hacerlo. Solamente crea con todo su corazón mientras pasa.
¿Qué si yo no le digo nada? ¿Me creerá de todas maneras, como un siervo de Dios? Entonces levante sus manos y alábele, y baje de la plataforma diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
Si no le digo nada, ¿me creerá de todas maneras? Bueno, su problema del corazón lo ha dejado. Siga adelante, créalo con todo el corazón. Tenga fe en Dios.
Qué raro… Ud. ha tenido problema en el estómago. ¿Cree que Dios le hará para que pueda volver a comer? Muy bien. Vaya y siga su camino regocijándose, y diga: “Gracias, Señor Jesús”.
Ud. también está nerviosa, con un problema en el estómago también, y problemas de dama lo cual es normal en una mujer de su edad. ¿Cree que Dios la sana? Siga su camino, regocíjese entonces.

72 Jovencita, ¿cree Ud. que Dios sana ese problema de espalda? Siga su camino, regocíjese, y diga: “Gracias, Señor Jesús”, y sanará.
Cualquiera puede ver que él está usando una corneta en su oído. Deshagámonos de eso. Espere un minuto, todos inclinen sus rostros. ¿Cree Ud.? Señor Dios, en el Nombre de Jesús, remueve este poder del enemigo, a medida que quito esto de su oído. Dale perfecta liberación y sánalo. Que estos oídos sean abiertos para la gloria de Dios. Amén.
¿Cuánto tiempo llevan de esa manera, señor? Como diez años. ¿Veinte años en el otro oído? Bueno, ahora Ud. me está escuchando susurrar y hablarle. Ud. está sanado, y todo ese problema asmático y cosas que tenía, todas lo han dejado ahora. Vaya, regocíjese y dele gracias a Dios y sea sanado. Diga: “Gracias, Señor”. Dios le bendiga. Muy bien, inclínese Ud. mismo de esta manera. ¿Se da cuenta que tan diferente se siente? Muy bien. Su problema de espalda ha terminado, ¿ven? Amén. Solo vaya regocijándose y alabando al Señor.
Una sombra oscura persigue a la mujer: cáncer. Bueno, ¿cree que Dios la sana, hermana? Siga su camino, la oscuridad la ha dejado. Sea sana en el Nombre del Señor Jesús.

73 Venga ahora. ¿Cree que ese problema femenino la va a dejar? Problema femenino. Solo siga caminando ahora, y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús. ¿Están creyendo? ¿Cuánto más?
¿Cree que Ud. ha sido sanada, dama? Solo empiece a regocijarse. Baje de la plataforma, diciendo: “Gracias, Señor. Gracias, Señor”.
¿Cree Ud. que ha sido sanado? Solo empiece a regocijarse. Muy bien, señor, créalo con todo su corazón y lo recibirá.
Venga ahora. ¿Cree Ud. señor? Ese viejo corazón va a latir bien de hoy en adelante. Solo siga moviéndose. Dios le bendiga, Diga: “¡Gloria a Dios!”.
Es extraño por eso, también. Siga su camino, regocijándose; eso lo dejará. Eso solo fue una condición nerviosa, de todas maneras, lo era, ¿ven?
Digamos todos juntos: “Gracias al Señor”. ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios lo va a sanar? Si yo oro por él, ¿cree que él se va a poner bien? Venga para acá, joven. Gracias.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, maldita sea la enfermedad de este niño y su aflicción. Que él pueda sanar. Lo pido así como Jesús dijo: “Cualquiera que le diga a esta montaña: muévete, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Esto lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Muy bien, hijo. No vayas a dudar; vas a salir ahora de esto, y estarás bien. Créelo con todo tu corazón. Amén. ¿Lo creen Uds. con todo el corazón?

74 Uds. perturban cuando se mueven de esa manera; por favor permanezcan quietos solo por un momento. Aquí, volteamos a la audiencia, solo por un minuto. ¿Cuántos de los que están aquí no tienen tarjetas de oración? Veamos sus manos. Recorramos ahora por aquí de derecha a izquierda.
Señora, sentada allá al final de la hilera, con problema estomacal, ¿cree que Dios la sanará? Si puede creerlo con todo el corazón, puede recibir lo que ha pedido, si puede creerlo.
De este lado, no por las escaleras, aquí abajo en el piso, acéptenlo y créanlo con todo el corazón. Sí, señora. Todo ha terminado. Tenga fe en Dios. Yo los reto a que crean al Hijo de Dios.
¿Qué de esta hilera? Alguien en esta hilera quiere creer, levante sus manos, ¿hay alguien que quiera creer? Aquí esta dama que está más cerca de mí. No estoy diciendo que Él lo va a hacer, pero si Él lo hace, ¿me creerá, señora, allí mismo? Entonces su problema de espalda la dejará, y se pondrá bien. ¿Cree que Él la sanará? Muy bien, puede recibir lo que ha pedido.

75 ¿Qué de esta hilera? ¿Están creyendo? ¿Qué de Ud. la señora anciana sentada aquí…? ¿Cree que Dios le sanará esa artritis, y que se pondrá bien? Levante la mano si lo cree. Muy bien, puede recibir lo que ha pedido.
¿Qué de los que están en esta otra hilera? ¿Hay alguien creyendo que quiera ser sanado? ¿Qué de esa niñita con su mano levantada, de ese lado? ¿Lo crees, cariño? ¿Sí? Hay dos niñas sentadas allí, y las dos tienen diabetes. Eso es correcto. Levante su mano allí y muestre que es correcto. Muy bien. Vaya a casa y sea sanada. Jesucristo la sana. Amén.
Alguien más, alguien en el balcón, en alguna parte… ¿Qué de Ud. allí con la mano levantada, de ese lado, señora? ¿Cree que Dios la va a sanar, Ud. con ese problema nervioso? Ud. tiene un hijo que no es salvo por el que está orando también, ¿no es así? Muy bien. Ahora todo ha terminado. Jesucristo [Palabras inaudibles. Ed.]

76 ¿Están creyendo? ¿Todos Uds. están creyendo? Él está aquí. ¿Por qué se sienta Ud. allí entumido? Creamos en Dios. ¿Le creen de todo corazón? Entonces pongámonos de pie solo por un minuto, todos. Levanten sus manos a Dios. Prométanle a Dios: “Señor Dios, ahora yo creo”. (Simplemente ya no puedo continuar. Mis pies se están tambaleando). Yo sé que el Hijo de Dios está aquí. Ya no duden más, amigos. Levanten sus manos, y denle alabanza a Él, y denle las gracias. Cada uno de Ud. esta sanado. Yo lo pronunció en el Nombre de Jesucristo; por Sus llagas Uds. han sido sanados. Levanten sus manos ahora y denle la alabanza a Él. Por toda esta línea que está por aquí, denle alabanza. Y Dios les bendiga.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, aquí está mi oración, Señor, la última oración para esta gente. Yo condeno cada enfermedad que está en el edificio. Yo condeno cada aflicción en el edificio. Y, Satanás, has sido expuesto. El Hijo de Dios ha resucitado de los muertos para confirmar Su Palabra, y tú has perdido la batalla. Te ordeno, Satanás, en el Nombre de Jesucristo, sal de esta gente y suéltalos, para que ellos puedan estar en el Reino de Dios de aquí en adelante.
Mensaje extraido de Messagehub