OBRAS DEL MENSAJE


La Reina Del Sur
Harrisonburg, Virginia, E.U.A.
58-0313
1 Pueden tomar asiento. Gracias, Hermano Vayle. Y estoy seguro que ninguno vino esta noche para ser visto. Es muy mala noche. Y Dios bendiga sus almas valerosas por exponerse a la intemperie en esta tormenta de nieve, para venir a escuchar la Palabra de Dios. Y confío que después que esta vida termine, que me encontraré con Uds. en un lugar en donde no tengamos que enfrentar tormentas de nieve para adorar al Señor. Ahora, yo le llamo a eso una real, real Cristiandad. Uds. no han salido solo para ser vistos en una noche como esta ni tampoco por curiosidad. Y estoy seguro que el Señor nos bendecirá el congregarnos juntos esta noche.
2 Y ahora, estoy un poco ronco, y no tomaré más que unos cuantos minutos para hablar, y después tendremos la línea de oración.
Y ahora, Uds. personas que tienen tarjetas de oración, mientras estemos pasando por las líneas de oración, seleccionando un grupo de aquí y de allá, para orar por ellos, sostengan su tarjeta de oración, porque vamos a orar por todos los que tengan tarjetas de oración. Así que sólo guarden su tarjeta de oración. Oremos ahora:
3 Bendito Dios, estamos agradecidos Contigo, y la adoración de nuestros corazón va dirigida a Ti, cuando vemos a la gente que viene a través de la nieve, y por caminos resbaladizos para venir a adorarte a Ti en el servicio. Eso muestra, Señor, que la fe de nuestros padres todavía sigue viviendo. A pesar de los calabozos, espadas y tormentas, la gran iglesia de Dios sigue marchando hacia adelante. Y estamos tan felices de ser un miembro de ese cuerpo bendito, esperando la pronta venida de nuestro bendito Señor, el cual nos recibirá en Su Reino, en Su Presencia. Y para siempre estaremos con Él.
Oh, los pensamientos gloriosos y el gozo que recorre nuestras almas cuando vemos estas promesas, y el Espíritu Santo dando testimonio de que son verdad. Y luego, en esta noche, Señor, háblanos en Tu Palabra, y sana a todos los enfermos y necesitados que están aquí. Que cada uno de ellos reciba una recompensa por haber venido esta noche.
4 Si hay unos que no son salvos, que puedan recibir esa gran recompensa eterna de ser salvos de sus pecados. Yo oro, Dios, que Tú pares esta nieve, manda la lluvia, y que se derrita completamente, que podamos tener buenas noches mientras estamos llevando a cabo este avivamiento en Tu Nombre. Bendice a nuestra gente que está aquí, nuestros hermanos y hermanas, Tus hijos. A medida que vienen a tener compañerismo alrededor de la Palabra, que puedan estar protegidos en estas carreteras resbaladizas esta noche al volver a sus hogares; protégelos, que ningún daño ni peligro venga a ellos. Concédelo, Señor, y danos una gran bendición.
Ahora, vamos abrir la Palabra, y ningún hombre puede abrirla sino solo Tú. Podemos darle vuelta a las hojas, si es que podemos hacerlo físicamente, pero solo Tú, Señor, puedes abrirnos las Escrituras. Aunque la leamos muchas veces, estará escondida de nuestros ojos al menos que Tú la abras. Y oramos que Tú nos abras la Palabra, y que podamos tener compañerismo alrededor de Ella. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu bendito Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.
5 En San Mateo, el capítulo 12, solo para una pequeña lectura de la Escritura, deseo leer el versículo 42. Y después comentar de esto por solo unos cuantos minutos, y Uds. oren junto conmigo.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
6 Ahora, las cintas que el Sr. Goad, y el Sr. Mercier tienen aquí, han sido tomadas de las grabaciones de los mensajes. Tienen cientos de ellas de todo el país. Las sobresalientes fueron en Chicago, de hace poco. Hay un grupo de esas que vienen en cinco, si Uds. las quieren para grabar… o más bien, sus grabadoras… Nosotros tenemos un sistema “PA” que es muy bueno, y cada palabra salió clara. Y luego, las obtienen, y las venden tan baratas como les es posible. Yo pedí una de cierto evangelista, no hace mucho, y pagué nueve dólares por la cinta. Los muchachos, creo, obtienen como tres dólares por ellas. Y más barato que eso, creo, si Uds. las compran por grupo. Casi es lo que la cinta… un poquito más de lo que cuesta la cinta, lo que tienen que pagar por ellas, al comprar cientos de dólares a la vez. Así que pueden ver a mi asociado aquí, el Sr. Goad o el Sr. Mercier. Ellos estarán gustosos de hacerlo por Uds.
7 La lectura de las Escrituras, en esta noche… Hemos leído solamente una porción de la Palabra infalible del Dios eterno. Y Jesús acababa de reprenderlos por la dureza de su corazón, porque no le habían creído. Entonces nos damos cuenta que Él, en la parte de la Escritura que está atrás, en este mismo texto… o capítulo, ellos le habían llamado a Él Belcebú, porque Él estaba haciendo señales sobrenaturales.
Y cualquiera sabe que Dios siempre habita en lo sobrenatural, porque Dios, Él mismo, es sobrenatural. Y Sus hijos, los cuales son Sus descendientes, son la naturaleza de Su Padre. Ellos también creen en lo sobrenatural. Así que si ellos no creen en lo sobrenatural, entonces el Espíritu de Dios no está en ellos, dominando sus vidas.
Y estos grandes hombres cultos, de aquellos días, los sacerdotes, y los rabinos, y los fariseos, los cuales eran hombres muy cultos, finos, eruditos educados, conocían la Palabra a la letra, y tenían que vivir vidas sin mancha, porque aquel que despreciara la ley de Moisés, moría bajo dos o tres testigos. Y ellos serían apedreados si hacían cualquier cosa errada. Así que tenían que ser un grupo seleccionado, un grupo erudito, y un grupo educado. Pero Dios no habita en nada de eso. Dios habita en la humildad, en un corazón honesto, en tales que lo recibirán. Y estos hombres, acababan de decir que…
8 Ahora fíjense, cuando se vayan a casa esta noche, lean este capítulo 12 de San Juan, y verán que estos fariseos nunca le dijeron a Jesús abiertamente que Él era Belcebú, pero lo pensaron en sus corazones, y Él conocía sus pensamientos. Él percibió lo que pensaban al respecto. Y ellos dijeron entre sí: “Este hombre es Belcebú”.
Y Jesús, de una manera directa, los estaba condenando por su pensamiento maligno. Y Él les dijo… de las grandes señales que habían sido hechas en la tierra. Y Él se refirió, antes de esto, al profeta Jonás.
Y él dijo: “Buscamos señal de Ti, Rabí”.
Y Él dijo: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo en el vientre de la ballena por tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra por tres días y tres noches”.
9 Ahora, detengámos un poquito en Jonás. Ahora, Jonás había recibido una comisión de Dios de ir a Nínive. Y no hay nada sólo providencial; todas las grandes ruedas de Dios giran perfectamente. Todo está funcionando exactamente de la manera que Él sabe que funcionará. Nada es providencial: debe suceder así. Dios es Omnipotente y Omnisciente. Él conoce todas las cosas y tiene todo el poder.
Entonces a medida que Jonás iba de camino a Nínive… o a Tarsis, mejor dicho, tratando de encontrar una manera más fácil, porque parecía que el barco iba por ese camino, así que tal vez, el Señor simplemente lo mandaría a este lugar, a Tarsis en lugar de Nínive. Él pensó: “Tal vez esa es la manera en la que trabaja Dios”.
Dios no siempre trabaja por el camino fácil, y en cosas que Ud. tiene a la mano. Ud. tiene que batallar algunas veces para hacer la voluntad de Dios.
10 Así que entonces, hallamos a nuestro profeta en esta noche, a medida que se subió a la nave, que el mar se tornó tempestuoso. Y lo amarraron de pies y manos, y lo arrojaron de la nave. Y Dios tenía preparado un gran pez para él, y este se tragó al predicador. Y en el lugar, después que el pez comió… Cualquiera sabe que cuando un pez se alimenta, se va al fondo y descansa sus aletas en el fondo del lago, o del arroyo, o del mar, o donde sea que se encuentre.
Alimente Ud. a su pececito dorado y obsérvelo. Tan pronto como llenan su pancita, se irán directamente al fondo de la pecera, y allí descansarán.
11 Bueno, mire, este mar tormentoso, y este profeta, descarriado, con sus manos atadas detrás de él, con sus pies atados, en el vientre de la ballena, en el fondo del océano… Yo siempre he pensado en esto cuando veo que la gente se fija en los síntomas. Si alguna vez ha habido una persona con el derecho de tener síntomas, fue Jonás. Miren su condición; no hay nadie en esa condición aquí esta noche. Y él era un descarriado, fuera de la voluntad de Dios, con sus manos y pies atados, en el vientre de la ballena, con vomito encima de él, con algas marinas alrededor de su cuello, acostado en el fondo del mar. Si él volteaba a mirar para este lado, era vientre de ballena, si volteaba a mirar para este otro lado, era vientre de ballena. Por cualquier parte que él mirara, era vientre de ballena.
Ahora, no hay ninguno de nosotros que esté tan mal así. ¿Y saben qué fue lo que él dijo? El rehusó ver el vientre de la ballena. Él dijo: “Son síntomas mentirosos, vanidades mentirosas”. Observen lo que el hombre dijo, en esa condición en la que se encontraba. Él rehusó ver sus circunstancias, y dijo: “Una vez más tornaré a ver hacia Tu santo templo”. ¡Oh, sin tan solo pudiéramos ver eso!
12 Y Jonás sabía que cuando Salomón dedicó ese templo, él dijo: “Señor, si Tu pueblo estuviera en problemas en algún lugar, y miraren hacia este santo lugar, y oraren, entonces escucha desde el cielo”. Y Jonás puso su confianza en la oración de Salomón. Y bajo esas circunstancias… Y si Jonás bajo esas circunstancias pudo basar su fe en la oración de un hombre que era un hombre terrenal que después se descarrió, y en un templo terrenal que después fue destruido, ¿cuánto más debiéramos nosotros esta noche, bajo estas pequeñas circunstancias que tenemos, mirar al templo donde Jesús está sentado a la diestra de Dios, con Su propia Sangre para interceder en base a nuestra confesión? Sí, a la diestra de Dios, para interceder. Pues, nuestros pequeños síntomas no significarán nada. ¡Oh, cómo quiere Dios que miremos a lo que Él dice!
13 Abraham tomó a Dios por Su Palabra, y llamó aquellas cosas que eran como si no fueran (como si fueran), porque Dios así lo había dicho, simplemente siguió creyéndolo.
Oh, si tan sólo pudiéramos ver más allá de estas pequeñas aflicciones, y cositas que tenemos, estos sube y baja, y problemas. Son tan pequeñitas e insignificantes. Algunas veces, son puestas sobre nosotros para probar nuestra fe.
14 Ahora, podemos notar… Miren, si alguna vez leen la historia de Nínive, eran una ciudad grandiosa… o, una ciudad más grande que lo que San Louis es ahora, con una población de más de un millón, yo creo, y más o menos así en Nínive. Ellos eran tan analfabetos, al punto que no sabían diferenciar la mano izquierda de la derecha, y adoraban ídolos. Y el dios del mar que tenían era la ballena, ¿y pueden ver cómo Dios tuvo que llevarles el mensaje? La ballena se tragó a Jonás y lo mantuvo en su vientre por tres días y noches, y cuando todos los pescadores estaban allá en el mar, el dios vomitó al profeta en la ribera. Seguro, ellos escucharían su mensaje —sobrenatural— porque el dios del mar había enviado a su profeta a predicar, y ellos creyeron el mensaje.
Y Jesús dijo: “De la misma manera, que una generación mala y adúltera (en la que ahora estamos viviendo) como la señal de Jonás, también será así hoy”.
15 Y si se fijan, que la señal que Él les iba de dar a la generación mala y adúltera era la señal de la resurrección, al Señor Jesús resucitado, cuando la tierra tendría que liberarlo en la tercera mañana, y Él se levantó de entre los muertos, y está vivo esta noche, aquí mismo en nuestros medios para hacer las obras de Dios entre nosotros. ¡Cuán gloriosa es la Palabra del Dios vivo!
Y Él dijo: “Y la reina del Sur se levantará en el día final con esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra a escuchar la sabiduría de Salomón. Y he aquí, Yo os digo, una más grande que Salomón en este lugar”.
16 Ahora, Dios, en todas las generaciones ha tenido Sus siervos y profetas, o Su mensaje, en alguna parte de la tierra se está llevando a cabo en todo tiempo. Dios nunca ha estado sin un testigo. Y en cada generación han recibido al testigo de Dios. Y luego, si la gente recibe ese testigo, entonces esa es una edad de oro para esa generación. Si ellos rechazan ese testigo, entonces es una edad oscura para esa generación.
Ahora, Dios había hecho una gran cosa en los días de Salomón. Y todos nosotros sabemos, como lectores de la Palabra bendita, que esa edad de Salomón fue considerada la edad de oro de Israel. Fue entonces que construyeron el templo. Todo el mundo les pagaba tributo, en el reinado de Salomón, lo cual era una sombra de Cristo, el Hijo de David.
Y noten, Dios le dio a Salomón un don de discernimiento, y toda la nación, la economía entera de Israel, todos creían eso en manera unánime, por todas partes, en cada lugar, en cada labio. “Oh, Dios nos ha visitado con un gran don”. Y esa es la razón por la que la nación prosperó.
17 Ahora, ¿no sería un gran día hoy, si nosotros, el pueblo de Dios aceptáramos el Don de Dios que Él nos ha enviado, el Espíritu Santo? Si tan sólo nosotros, de manera unánime, si toda esta nación aceptara a Cristo, el Espíritu Santo, el Don que Dios nos ha enviado, y que no hubiera barreras denominacionales entre nosotros, y fuésemos de un mismo corazón, y en común acuerdo, yo diría: “Hermano, sería la mejor protección que todas las bombas que algún científico pudiera crear”. Tuviéramos una protección, y nuestra protección estaría hecha de plumas, porque bajo Sus alas permaneceríamos tan seguros como pudiéramos estarlo, si la nación tan solo lo aceptara. Pero ¿cómo pudiéramos enviar el mensaje cuando estamos todos divididos, y en diferentes criterios, y con armas apuntando uno al otro? Eso es lo que lo hace tan difícil.
18 Ahora, notamos que cuando eso comenzó a tomar lugar y la iglesia entera comenzó a testificar, y a aceptar y creer con todo el corazón ese gran don que Dios les había enviado… Pues, ciertamente, las otras naciones empezaron a escuchar de eso. Y muy lejos, atravesando el desierto del Sahara, lejos hasta Etiopía, la Reina de Saba, vivía en la parte más remota del mundo conocido, de ese día. Y sin duda, esta pequeña reina pagana del lugar… Ahora, ella no era creyente, era pagana. Y cuando ella estaba… Todos pasaban por el lugar, y escuchaban de este gran don que había en Israel y Palestina. Ellos iban, y el transeúnte lo contaba en las diferentes partes del país: “Oh, deberías de ir a Palestina. Todos ellos están unidos en un mismo corazón y común acuerdo. Y su Dios les ha enviado un gran don, y Dios ha hecho de ese hombre un rey. Y unánimes, todos creen”. ¡Oh! ¿No sería ese un gran ejemplo para la iglesia de hoy en día? “Unánimes, todos en común acuerdo. Y oh, su Dios está llevando a cabo milagros”. ¿No es esa una reprensión para nosotros hoy día, como nación y como iglesia? “Su Dios estaba obrando grandes cosas entre ellos”.
19 Y Uds. saben, cada vez que alguien venía de ese lugar, le contaba eso a la pequeña reina. “Ahora, la fe viene por el oír, el oír las palabras de Dios”. Y Uds. saben, cuando uno en verdad comienza a hablar lo sobrenatural, y de un Dios que todavía vive, hay algo en el corazón de cada hombre que tiene algo de espiritualidad, que desea ver detrás de esa cortina. Cada hombre es así, porque dentro de él, él es un ser sobrenatural. Él tiene un espíritu que lo motiva, que lo hace moverse, y hablar, y pensar, y él es un ser sobrenatural.
20 Y esta mujercita, siendo una reina, empezó a entusiasmarse mucho, porque todos le estaban diciendo la misma cosa. Esa es la manera que queremos hacerlo: todos hablando lo mismo, glorificando a Dios. Nadie decía: “Bueno, yo soy bautista, nosotros no vamos a cooperar con una cosa como esa. Oh, yo soy presbiteriano; yo soy pentecostal”. No hace ninguna diferencia lo que sea, qué denominación, o qué etiqueta esté usando, si Ud. es un hijo e hija de Dios, no podrá apartarse de eso. Es cierto.
21 Yo solía cabalgar mucho. Mi padre era jinete. Yo no tengo mucho de jinete, pero he trabajado mucho en ranchos durante mi vida. Solía trabajar en el viejo “Trípode”, ahora voy al lugar de cacería, muchas veces en Colorado. En la primavera, cuando montábamos en el lugar con el ganado, tenían la cerca de retención que bajaba desde el Valle Arapaho, y conducíamos el ganado, la Asociación Hereford apacienta por el Valle Río Troublesome. (Es entre Berthoud Pass y Rabbit Ear Pass; pueden alcanzarlos en Forty… en el Río Troublesome).
Y en la parte de arriba, como a veinticinco millas [40 Km. Trad.] nuestro rancho estaba a la cabeza del río. Y todos en la asociación conducían su ganado hasta allá cuando llegaba la primavera. Si uno podía producir tanto como una tonelada de heno, podía poner una vaca en el valle. Esa era la cuota para la Cámara de Comercio, y uno tenía que tener una marca. Y muchas veces yo me senté allí después de cabalgar por días conduciendo al ganado hasta arriba a la cerca de retención, y observaba al inspector mientras las contaba y marcaba, a medida que iban pasando.
22 Y me sentaba allí, y observaba la barra Diamante T pasar. Observaba a los Lazy R pasar, a nuestro Trípode, la Huella de Pavo seguía después de nosotros. Y yo noté, sentado allí con mi pierna cruzada sobre la perilla de la montura, mientras pasaban esa cerca de retención, el inspector no estaba muy interesado en el tipo de marca que tenían, porque eso ya lo habían verificado. Pero estaba interesado en el tipo de sangre que llevaban. Nada podía pasar allí más que los Hereford de pura sangre, ninguna otra cosa. La cédula de identificación de la sangre era lo que contaba, en la última puerta.
Y yo pienso que de esa manera será al fin del tiempo; Dios no mirará si somos de la unidad, o dualistas, o trinitarios, o quíntuples, o lo que Ud. sea; será la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Él buscará esa señal de la Sangre al final del camino. Oh, si tan sólo pudiéramos estar en común acuerdo y respetar el Don que Dios nos ha dado.
23 Entonces nos damos cuenta, también, que después que esa poquita de fe empezó a acumularse, y alguien más testificaba, algún viajero decía: “Oh, Ud. debería ver este gran milagro obrando. Ud. sabe, yo creo que Israel tiene un Dios verdadero en aquel lugar, porque todos nuestros ídolos, ellos no hablan”.
Tenemos mucha teología, pero no hay nada en ello. No importa que tan buena sea la teología, si no responde… Un Dios de la historia no sirve si Él no es el mismo hoy. ¿De qué le sirve alimentar a su canario con toda clase de vitaminas para que tenga buenas alas, y después mantenerlo todo el tiempo en una jaula? No sirve de nada. Lo que queremos es ser libres, salir para extender nuestras alas, nuestras alas de fe en el poder del Cristo resucitado, y volar sobre las cosas que están sucediendo aquí en la tierra.
24 Entonces nos damos cuenta que empezaron a crear un deseo, hasta que finalmente ella dijo: “Todo esto que he estado escuchando, yo creo que iré y lo averiguaré por mí misma”.
Esa es la mejor manera. No se quede sentado y diciendo: “Pues, mi iglesia no está cooperando con eso”. Vaya de todas maneras. Ella lo hizo. Ella iba de camino, ya sea que fueran pentecostales o presbiterianos, no hacía ninguna diferencia para ella. Su corazón estaba hambriento, porque Dios estaba lidiando con ella. Y los hijos y las hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios.
25 Noten esta mujercita. Ahora, siendo mujer, la esperaban muchas dificultades. Miren, ella dijo: “Voy a llevar suficiente comida y demás para quedarme, y no voy a ir hasta allá sólo para una noche y escuchar al predicador predicar; y si no me gusta lo que va a decir mañana en la noche, no regresaré”.
Ella iba a quedarse hasta estar convencida. Esa es la manera de hacerlo, quedarse hasta estar satisfecha. Ella iba a examinarlo por las Escrituras, e iba a ver si el don estaba correcto o no.
Y fíjense, ella dijo: “Si es correcto, yo lo voy a apoyar”. Ella llevó consigo mucho oro e incienso. Ella iba a hacer algo al respecto. Si era real, valía algo. Si no lo era, ella traería su oro de regreso. Esa es la manera de hacerlo. Es la verdad.
Ahora, yo no estoy pidiendo ofrendas para nuestras iglesias y cosas, les estoy diciendo que no solamente vale el dinero de Ud., vale su tiempo, y su vida, y su devoción, y todo lo que Ud. es, si es correcto. Su testimonio, todo lo que Ud. es, vale cada cosita, porque costó lo que Él tuvo que traerles a Uds.
26 Ahora, ella se preparó. Miren, en primer lugar, ella era mujer. Ahora, ella tenía que cruzar el desierto. Tomen nota del tiempo. ¿Saben Uds. cuánto se tarda para que un camello cruce desde el lugar de ella hasta el palacio de Salomón? Le toma tres meses, tres meses, y no en un Cadillac con aire acondicionado, sino en el lomo de un camello, a través del sol caliente. ¡Oh, vaya! Y algunos aquí en América ni siquiera cruzan la calle para verlo. No están interesados, pero ella sí, algo estaba pulsando en su corazón.
¡Oh, Dios conoce a los suyos! Todos los que Él antes conoció, Él llamó. Todos los que Él llamó, Él justificó. Todos los que Él justificó, Él glorificó. Ningún hombre puede venir a Mí excepto que Mi Padre lo traiga primero“.
Así que como pueden ver, el Evangelio puede predicarse en el poder y la demostración de la resurrección y el corazón de la gente puede estar tan duro al punto que ellos ya ni se interesan. ¿Ven la condición del día en el que estábamos viviendo? Pero es en donde estamos viviendo. Estoy diciendo esto porque yo aprecio, esta noche, su sacrificio, no a través del desierto, sino a través de las calles resbaladizas y en carretera por cientos de millas. Eso muestra que Dios todavía atrae a la gente independientemente de lo demás. Ellos vienen, independientemente; el clima no los detiene a ellos.
27 Y ella vino, y ella… Y otra cosa que ella tuvo que hacer… Recuerden, siendo mujer y cargada con oro, y los hijos de Ismael estaban en el desierto y eran ladrones… Qué cuadro hubiera sido para ellos: una mujercita con unos cuantos guardias alrededor de ella, sentada en el lomo de un camello, tal vez, tenía que viajar la mayor parte del tiempo de noche, porque el desierto es tan caliente durante el día, sin agua, solamente lo que ella podía cargar en los camellos. Oh, ella tenía que afrontar muchas cosas, pero estaba determinada.
Y si un hombre o una mujer están determinados, Dios irá con ellos y se encargará de que llegue a suceder, y obtendrán sus deseos. Si alguien está sediento, si hay un abismo llamando a otro abismo, tiene que haber un abismo que responda a eso. Antes que un pececito tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara. Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra para que el árbol creciera.
28 Hace un tiempo leí sobre un muchachito que se comía los borradores de los lápices en la escuela. Entonces su mamá lo atrapó comiendo el pedal de la bicicleta, y ella lo llevó a la clínica. Y cuando revisaron al pequeñito, él necesitaba azufre. Y el azufre se encuentra en el caucho. Ahora, antes que hubiera un anhelo por el azufre, tenía que haber azufre en algún lugar que respondiera a ese anhelo.
Y mientras que Uds. tengan la voluntad de manejar a través de la tormenta de nieve para venir a Cristo para ser sanados, tiene que haber una fuente abierta en algún lugar. Mientras Uds. tengan ese anhelo… Mientras esta iglesia este anhelando por más de Dios, hay más de Dios en algún lugar para responder a ese anhelo. “Un abismo llama a otro abismo”, como David dijo: “a la voz de tus cascadas”.
Un abismo llamando… Antes que el abismo pueda llamar, tiene que haber un abismo que responda a ese llamado o no pudiera haber un llamado. Así que si no hubiese una Biblia que me dijera que Cristo sana, para poder encontrarme con Uds. bajo estas condiciones, yo de todas maneras diría: “Hay una fuente abierta en algún lado”. Ciertamente.
29 Esa pequeña reina con el deseo de conocer un Dios vivo, había un Dios vivo en alguna parte que ella podía encontrar. Sin importar cuales fueran las circunstancias, ella lo iba a hacer de todas maneras. Ella puso todos los materiales en el camello, las especias, mirra, incienso, y las cosas de gran precio, que valían literalmente miles de miles de dólares. Hoy en día Ud. no las pudiera comprar por mucha más cantidad de lo que valían entonces. Costaría en los millones obtenerlas. Pero ella cargó los animales, e hizo que su pequeña caravana emprendiera el viaje, y comenzó a atravesar el desierto, bajo todas esas circunstancias… Pero sin embargo, algo en su corazón la estaba jalando. “Oh, si esa es la verdad”. Ahora, ella iba de camino, pero: “¿Será verdad?”.
30 Así que cuando ella llegó, no vino para quedarse solamente una hora; ella tomó los camellos, y los puso aparte, e instaló sus tiendas y lo que haya tenido, y resguardó los regalos consigo. Ella fue a la iglesia; esa mañana cuando Salomón fue al púlpito, y ellos empezaron a traerle los casos ante él, ella se maravilló de ese gran espíritu de discernimiento. Pero ella dijo: “Voy a regresar mañana, cuando esté sentado”. Y ella se quedó, y día tras día lo observó sin ni una sola falla. Dios puede hacer cualquier cosa menos fallar. Ella lo observó. Lo perfecto que era. Y después, cuando estuvo completamente convencida en su corazón, siendo pagana, ella estaba totalmente convencida que había un Dios que vivía, no un ídolo pero un Dios vivo, porque Él estaba obrando en Su criatura viviente, mostrándose Él mismo, que Él era Dios. Y ella dijo: “Todo lo que había escuchado era cierto, y más de lo que había escuchado es correcto”. Ella estuvo completamente convencida. Ella le dio el oro; ella dio los regalos para apoyarlo, y para construir el templo de Dios, y para hacer todo lo que ella podía hacer para apoyarlo.
Y Jesús dijo: “Ella se levantará en el Juicio, con Uds. fariseos tan bien entrenados y los condenará”. Amén. Me siento religioso ahora mismo. Uds. no pensaban que un bautista gritaba, pudieran… Sí. “Ella se levantará. Ella se parará en el día del Juicio con esta generación y la condenará. Porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, un don de sabiduría, de discernimiento, y he aquí Yo os digo, uno mayor que Salomón en este lugar”.
31 Y esta noche, cuando ellos simplemente le llamaron a Él Belcebú, Él dijo: “Yo les perdono por eso, pero cuando el Espíritu Santo venga a hacerlo, nunca habrá perdón para eso”.
Así que yo digo que Jesús, después de Su muerte, entierro y resurrección, Su poder es más fuerte y más persuasivo esta noche, que lo que fue en aquel día. ¿Entonces que le hará ella a esta generación? Porque este es el último llamado de Dios, mandando el Espíritu Santo a la iglesia para llamar a Su pueblo. Es el último llamado de Dios.
32 Ella no estaba asustada. A ella no le importaba lo que los presbíteros fueran a decir cuando regresara, lo que los obispos y todos ellos iban a decir. Ella se paró en público y dijo: “Todo lo que he escuchado es la verdad, y más de lo que había escuchado es la verdad”. Ella se paró por Dios, y ella apoyó la cosa, y ella está parada inmortal el día de hoy con las palabras de Jesucristo que dice: “Cuando ella se levanté en la escena de la resurrección, su obediencia a Dios condenará esa generación. Porque ella se paró por lo que era correcto, cuando Dios hubo enviado Su don a la tierra, y estaba siendo manifestado. Ella vino de los confines de la tierra a escuchar la sabiduría de Salomón”.
33 Hace un tiempo atrás, por Centro América, estaba un ministro que se llamaba Daniel Greenfield. Y una noche se fue a dormir y tuvo un sueño. Y soñó que había muerto, y que había sido llevado a las puertas del paraíso.
Y cuando él tocó la puerta, el portero vino, dijo: “¿Quién es el que desea entrar por estas puertas?”.
Él dijo: “Yo soy Danny Greenfield”. Dijo: “Soy un evangelista americano”.
Dijo: “Espere un momento, señor. Voy a ver si puedo encontrar algún registro suyo aquí”. Él regresó, y dijo: “No hay ningún registro suyo aquí”.
“Oh,”, él dijo: “debe de haber un error. De seguro que mi registro está allí”.
“No, no hay ningún registro aquí”.
Dijo: “Bueno, ¿qué puedo hacer?”.
Le respondió: “Solamente hay una cosa que puede hacer, si lo desea así. Ud. puede apelar su caso al Juicio del Trono Blanco, si desea apelar su caso”.
Y él dijo: “Bueno, si es eso todo lo que puedo hacer, yo lo haré”.
34 Por lo tanto él dijo que empezó a moverse por el espacio. Él dijo que parecía que por un lapso de tiempo viajó sólo en el espacio. Y después de un rato, llegó a donde empezaba a recibir luz, se volvió más y más claro, y entre más claro se tornaba, más lento se movía. Y finalmente justo en el centro de la Luz, se detuvo. No había un cierto lugar de donde provenía la Luz, pero solo estaba por todo su alrededor, una Luz extrema. Simplemente mucho más potente, y más brillante que el sol. Y él dijo que miró alrededor, y después de un rato, una gran Voz grave dijo: “¿Quién eres tú, parado ante Mi Juicio?”.
Y él dijo: “Yo soy Daniel Greenfield, el evangelista americano. Vine a las puertas del paraíso, y se me pidió venir aquí ante Tu silla de Juicio para apelar mi caso”.
Dijo que la Voz le respondió y le dijo: “Muy bien, Daniel Greenfield, te voy a juzgar en Mi silla de Juicio”. Y Él dijo: “Yo tengo una ley por la cual deberás ser juzgado”. Dijo: “Daniel Greenfield, ¿alguna vez dijiste una mentira mientras estuviste en la tierra?”.
Él dijo: “Yo pensé que había sido un hombre verdadero, pero en la Presencia de esa Luz”, él dijo: “Vi muchas cosas que yo había dicho que no estaban correctas”. Y él dijo: “Sí, Señor, yo mentí”.
Él dijo: “Daniel Greenfield, ¿alguna vez robaste mientras estuviste en la tierra?”.
Y él dijo: “Si de algo estaba seguro que había sido, era de ser honesto”. Pero dijo: “En la Presencia de esa gran Luz, yo vi muchos pequeños asuntos oscuros que había llevado a cabo”.
35 Escuchen, amigos, Uds. pudieran pensar que están bien ahora, pero en la Presencia de esa Luz, será diferente. En verdad que será diferente. Ud. pudiera ser un buen miembro de iglesia; pudiera estar bien vestido, pudiera ayudar al pobre. Eso pudiera estar bien, pero oh, en la Presencia de esa Luz, ante ese Juicio del Trono Blanco…
Y después esa Voz dijo: “Daniel Greenfield, ¿fuiste perfecto en tu vida?”.
“Oh”, él dijo: “No, Señor, no fui perfecto”. Y dijo que estaba esperando escuchar un gran estruendo venir de algún lado y decir: “Apartaos de Mí”. Dijo que sus huesos comenzaron salir de sus coyunturas, y estaba temblando, sabiendo que se hundiría en el infierno del diablo en unos cuantos minutos, para estar allí por la eternidad.
Y dijo que mientras estaba enfrentando eso, y esperando escuchar la Voz, él dijo: “Yo escuché una Voz detrás de mí, era la Voz más dulce que alguna vez haya escuchado en mi vida”. Él dijo: “Era más dulce que cualquier voz de madre, que alguna vez haya escuchado”. Y dijo: “Cuando me di la vuelta, vi el rostro más dulce que alguna vez haya visto”. Y dijo: “Él puso Sus brazos alrededor de mí, y dijo: Padre, eso es verdad; Daniel Greenfield no fue perfecto en su vida, pero hay una cosa que él hizo cuando Mi gloria fue dada a conocer, Daniel Greenfield se paró por Mí en la tierra. Ahora, Yo me pararé por él aquí arriba”.
36 ¡Oh, Dios, que esa sea mi petición esta noche! Permíteme pararme por Él como la Reina de Saba lo hizo al encarar a los críticos. Permíteme tomar mi posición y pararme por Él, porque en aquel día, no tendré ningún mérito; yo confiaré únicamente en Él.
Si Ud. fuera a partir esta noche, ¿quién se parará por Ud. en aquel lugar? Pensemos en eso por solo un momento mientras inclinamos nuestros rostros.
37 Amigo pecador, ¿se parará Jesús por Ud. esta noche? Descarriado, Ud. miembro de iglesia que nunca ha recibido el don de Dios, el Espíritu Santo, y Ud. se avergüenza al respecto porque su iglesia no lo enseña. “Si se avergüenzan de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de Uds. delante de Mí Padre y los santos Ángeles”. Nunca traten de pararse con las enseñanzas de un hombre mortal. Nunca traten de pararse con ese espíritu que tienen; está condenado desde el Jardín del Edén. La iglesia no necesita una cirugía plástica de rostro, necesita un nacimiento. Uds. deben nacer de nuevo. Y si Uds. no han recibido esa bendición de haber nacido de nuevo, y de saber que han pasado de muerte a vida, me pregunto si Uds., con sus rostros inclinados, si Uds. pudieran levantar su mano y decir: “Cristo, por esto, prometo por Tu gracia, yo me pararé por Ti de esta noche en adelante”.
Pudieran levantar su mano, en cualquier parte del edificio. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, en la parte de atrás. Arriba en el balcón, por las hileras allá atrás en las gradas. Alguien allá arriba, solo levante su mano. Diga: “Hermano Branham, ore por mí”.
38 Tenemos que recortar esto ahora, porque es tiempo de comenzar la línea de oración, pero solamente quiero ver si alguien levantará su mano (alguien más, quiero decir) y digan: “Yo no he vivido la vida correcta”. Dios le bendiga, señor.
“Yo sé que en muchas ocasiones no lo he hecho, cuando debí haberme parado por Jesús. Tomé el lugar con los fariseos, una persona religiosa dijo un día: Llévense a este Hombre, y entregadnos a Barrabás. El Hombre que no había hecho nada sino llenar el país con amor, y señales y milagros, y maravillas…”. “Pero llévenselo”.
“Cuando votaron por este avivamiento, en realidad yo me opuse, pero ahora yo lo voy a cambiar. Voy a levantar mi mano a Dios y diré: Ten misericordia de mí”.
Dios bendiga a esos pequeñitos allá arriba, de diez, niños de doce años, justo en el punto más crucial. Muy bien, ¿Alguien más? Solo levanten la mano, digan: “Recuérdeme a mí, Hermano Branham”.
39 Ud. podrá decir: “¿Sirve de algo que levante mi mano?”. Absolutamente. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora. Eso está bien. ¿Qué hace? Cambia de muerte a vida, si lo dice con sinceridad. Dios le bendiga, señor, aquí mismo. Yo también le he visto, a Ud. señora, por el lado izquierdo. Dios le bendiga, allá atrás, atrás en las gradas. El siguiente, señor, por esta línea. Dios lo ve. ¿Qué significa? ¿Qué dijo Jesús? “El que oye Mi Palabras, y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.
40 “¿Qué provoca cuando levanto mi mano, Hermano Branham?”. Bueno, tenemos una ciencia que nos dice que la gravedad mantiene nuestra mano abajo. No hay una manera científica posible que pruebe que su mano puede levantarse, de acuerdo a la gravedad. Eso es lo que lo mantiene a uno en tierra. La gravedad lo mantiene aquí. Mantiene su mano abajo. ¿Qué le hizo levantar la mano? Eso muestra que hay algo en Ud., un espíritu de vida, que hizo una decisión. Y Ud. sabe que está errado, porque el Espíritu de Dios le ha hablado. Y Ud. levantó su mano hacia Dios su Creador reconociendo que ha estado errado, y está pidiendo Su misericordia. Ud. desafió cada ley de la ciencia, allí mismo. Ud. rompió la ley de gravedad, porque hay algo sobrenatural en Ud., que provocó que levantara la mano y que hiciera una decisión por Cristo.
41 ¿Lo hará Ud.? ¿Alguien más que no lo haya hecho, antes de empezar a orar? Dios le bendiga allá en la parte de atrás, hermana. Dios le bendiga aquí, mi hermano. Dios le bendiga en los balcones. Sí, eso está bien. Allá arriba, y por las hileras. Dios ve su mano, hermanos y hermanas. Ciertamente, Él las ve. Cuando Ud. se para haciendo eso, Ud. se está parando por Cristo. Cuando Ud. levanta su mano, le declara enteramente a Dios que Ud. es sincero. ¿Y qué es? Un Espíritu, a su lado, sobre Ud., hablándole, diciendo: “¿Qué has hecho tú por Mí?”.
¿Qué si Ud. muere de un ataque cardiaco esta noche? ¿Qué si Ud. estuviera acostado sobre su almohada, y se despertara, y sintiera que sus manos comienzan a ponerse frías? Ud. gritaría por un doctor, él vendría y diría: “Es un ataque al corazón, se ha ido”. Y Ud. sentiría que el pulso se le cristaliza, esposa, madre, bebés, quien sea, gritando sobre Ud. Entonces Ud. ha rehusado pararse por Cristo; ¿quién se va a parar entonces por Ud.? Oh, mi querido amigo, párese por Él. Tome su postura ahora, valientemente, diciendo: “Sí, Señor Jesús, yo ahora tomo mi postura. En Cristo, la roca solida me paro, y todos los demás terrenos son arena movediza”.
“Yo sé que nunca he nacido de nuevo. Sé que nunca he hecho las paces con Cristo, y quiero hacerlo ahora mismo, y Dios ten misericordia de mí”. Eso es bueno. Dios le bendiga. Oremos.
42 Querido Dios, Quien trajo de nuevo a nuestro Señor Jesús de la resurrección, y está apareciendo aquí cada noche ante nosotros, mostrándonos que la señal que Él prometió, así como Jonás estuvo en el corazón de la tierra, también el Hijo de Dios estará en el corazón de la tierra… o, Jonás en el vientre de la ballena, el Hijo de Dios en el corazón de la tierra.
Él ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí ahora. Ten misericordia de nosotros, Señor. Te amamos, y somos Tus hijos. Y muchas manos han sido levantadas. Tú dijiste, en Tus propias palabras: “Ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no lo trajere. Y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna y lo levantaré en el día final”. Esa es Tu Palabra, Jesús.
43 Ahora, la predicación del Evangelio, ellos son los trofeos del mensaje. Ellos han levantado la mano, y ahora, Dios, Quien los ha llamado, y traído los está presentando ahora a Su Hijo como regalos de amor. Ahora, ellos se han convertido en regalos de amor de Dios a Su Hijo, para ser los miembros de Su iglesia. Llénalos con el Espíritu Santo, Señor. Derrama sobre ellos, de Tu divino Espíritu. Hazlos soldados valientes que se paren por Ti, en este día presente. Y estoy seguro, que en la vida que está por venir, Tú te pararás por ellos, cuando el frío río de la muerte esté delante de ellos, y las olas del viejo Jordán comiencen a precipitarse contra sus almas. Podrán gritar en la ribera: “Manda el barco salvavidas, Padre”, y dos alas brillantes del Espíritu Santo bajarán sobre el tormentoso Jordán y llevarán sus almas al Reino de Dios, cruzando por el camino de la cruz.
Dios, concédelo ahora mismo; yo te los presento a Ti, como frutos de este mensaje. En el Nombre de Jesús. Amén.
44 Denos un pequeño acorde, hermana: “Hay una Fuente Llena de Sangre”. Oh, sólo cambiémoslo por otro: “Mi Fe espera en Ti”. ¿Nos pudiera dar ese acorde? ¿Cuántos conocen ese viejo himno? Ahora, ¿cuántos se siente muy bien, — que han sido restregados? Sienten que el Espíritu Santo ha estado aquí, y que los ha restregado. ¿Se sienten bien? Solo levanten sus manos. Oh, eso es maravilloso.
Ahora, si el predicarlo es todo lo que tenemos, entonces podríamos cuestionarnos. Pero Dios está aquí para confirmar exactamente lo que Él prometió. Muy bien. “Mi Fe espera en Ti”. Un verso:
Mi fe espera en Ti,
Cordero, quien por mí,
Fuiste a la Cruz;
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón,
Tu Santa Luz!
Ahora, muy quietamente, vamos a tararearlo. Solo levanten su mano.
A ruda lid iré,
Y pruebas hallaré
Mi Guía Sé;
Líbrame de ansiedad,
Guárdame en santidad,
Y por la eternidad
Te alabaré. [El Hno. Branham comienza a tararear].
45 Oh. Señor, la Palabra ha salido, y ahora, Señor Dios, Tú nunca has dejado una generación sin Tus obras sobrenaturales. Y estos Cristianos jóvenes, unos veinticinco o treinta han levantado sus manos, están necesitando misericordia. Y yo ruego, Dios, que esta gente, esta noche, tan pronto termine el servicio, caminarán hasta estos ministros aquí que están cooperando, estrecharán su mano y dirán: “Pastor, quiero venir a su iglesia. Quiero ser bautizado. Quiero tomar mi postura con tu rebaño. Y quiero pararme allí, y ser un soldado valiente para Cristo, mientras haya vida en mi cuerpo”. Concédelo, Señor.
Ahora, quizás esta sea su primera vez en una reunión. Ellos quizás nunca han visto que Tú todavía das dones, y que nos has dado el Espíritu Santo en este día final, y Él prometió lo de la resurrección.
46 Ahora, santo Dios, concede que estos Cristianos tengan el privilegio esta noche de ver el poder del Jesús resucitado. Concédelo, Señor, que ellos puedan regresar como la Reina de Saba, después que han tomado su postura, y después que ella tomó su postura. Y ella salió de regreso al desierto.
Oh, parecía, sin duda, que el camino era mucho más corto de regreso. ¡Oh, ella estaba tan feliz! Los camellos caminaban diferente. Todos ellos iban cantando alabanzas a Jehová. Las cosas habían cambiado. El desierto les resultó la mitad de caliente.
Concédelo, Señor, que al atravesar esas calles congeladas, y caminos, esta noche, sea la misma cosa. Que puedan regocijarse mientras van caminando, sabiendo que han pasado de muerte a vida, y que han visto al Jesús resucitado, la señal para una generación débil y adúltera. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesús, oramos. Amén.
47 (¿Qué? X, 1 al 100. ¿Cuál fue anoche, H?). Esta noche repartieron las X, las tarjetas de oración X. Anoche fueron H. Esta noche serán las X, los traeremos para acá tan rápido como podamos. Cuando repartimos un grupo de tarjetas, esperamos en el clima para traer un buen grupo aquí y demás, para poder empezar, teniendo líneas de oración regulares a manera como queremos tenerlas. Ahora, pero ahora solo estamos deteniéndolas.
¿Cuántos nunca han estado antes en una de las reuniones? Veamos sus manos. ¿Cuántos nunca han estado en una de mis reuniones? Solo miren. Yo no reclamo ser sanador, mis amigos Cristianos. Yo no soy un sanador, pero aquí está mi afirmación, que yo contiendo que Cristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Él resucitó de los muertos. Él no está muerto, Él está vivo. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, las obras que Él hizo, Él prometió que las haría otra vez en los últimos días. “El que cree en Mí, las obras que Yo hago… (San Juan 14:7) El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él también las hará”. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, empero, vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo. Las obras que Yo hago…”. ¿Qué clase de obras hizo Él?
48 Él dijo que no sanaba a la gente. ¿Cuántos saben eso? “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí. Y el Hijo no puede hacer nada por Sí Mismo, sino lo que ve al Padre hacer”.
Esa es la razón que cuando Él fue y trajo a Natanael y lo trajo a Él, el judío… Cuando Felipe fue por él, él dijo… lo encontró debajo de un árbol, y le dijo: “Ven y ve a quien hemos hallado: a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “¿Puede de Nazaret salir algo bueno?”.
Él dijo: “Ven y ve”.
Quizás eso fue lo que pensaron muchos de los pecadores en esta noche: “Yo iré a ver. Iré a averiguarlo”. Esa es la mejor manera de hacerlo. Venga y averígüelo.
Y cuando Felipe, al regresar, le dijo, sin duda, pero cuando Pedro vino, el cual era… Primero él era Pedro, él era Andrés… o, Simón, mejor dicho. Y luego cuando iba de camino… Él era el hermano de Andrés. Y cuando llegó ante él, Él nunca lo había visto antes, Él le dijo: “Tu nombre es Simón, pero Yo te voy a llamar: Cefas”, lo cual es Pedro: “una pequeña piedra”. Y Él dijo: “Tu padre es Jonás”. Eso lo sobrecogió.
Ese fue Jesús ayer. Él tiene que ser Jesús hoy si Él es el mismo. ¿Es eso correcto? Muy bien.
49 Entonces este Felipe, de la misma ciudad de Bethsaida, fue y encontró a su amigo, y su nombre era Natanael. Él dijo: “Ven, ve a quien hemos hallado”. Él estaba bajo el árbol orando cuando él lo encontró. Dijo: “Ven, ve a quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “¿Puede salir algo bueno de Nazaret?”.
Le respondió: “Ven y ve”. Mientras iban de camino alrededor, él sin duda le dijo lo que había estado aconteciendo.
Cuando él caminó frente a Jesús, Jesús dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”. Él pudo haber sido árabe, él pudo haber sido un griego, todos se vestían igual, con turbantes y mantos. Pero Él dijo: “Tú eres un Israelita, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿cómo me conoces? ¿De dónde me conoces?”.
Y Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. A treinta millas [48 Km. Trad.] rodeando la montaña… Ese fue Jesús ayer.
¿Qué fue lo que dijo el judío, este real y verdadero judío? Él dijo: “Rabí, Tu eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Jesús dijo: “Porque te dije eso, ¿crees?”.
¿Qué dijo el judío, ese ortodoxo rígido? Él dijo: “Él es Belcebú, un adivino, un diablo”.
Jesús dijo: “Yo les perdono por eso, pero cuando el Espíritu Santo venga y haga la misma cosa, nunca les será perdonado el hablar en contra. Es blasfemia del Espíritu Santo”.
50 Cuando Él se encontró con la mujer samaritana junto al pozo, Él dijo: “Mujer, dame de beber”.
Ella dijo: “El pozo es profundo, Tú no tienes con qué sacarla, y no es costumbre que los judíos le pidan eso a nosotros samaritanos”. Ellos tenían una ley de segregación, así como es en unas partes del Sur, para los de color y blancos, una ley de segregación. “No tenemos trato uno con el otro”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría agua que no tendrías que venir aquí a beber”.
La conversación continuó, ¿qué estaba Él haciendo? Contactando su espíritu. Y cuando Él encontró cuál era su problema… ¿Cuántos saben cuál era su problema? Ella estaba viviendo con cinco maridos.
Y Él dijo: “Ve, llama a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto; tienes cinco, y el que tienes ahora no es tu marido”.
Ahora, observen lo que ella dijo: “Señor, tú eres Belcebú”. No. “Eso es telepatía”. No, ¿Qué fue? Ella estaba esperando que algo sucediera. Ella sabía que el tiempo estaba a la mano. Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres profeta”. Ella dijo: “Nosotros, nosotros, samaritanos, sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, Él nos dirá estas cosas”. Pero ella no sabía quién era Él.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es éste el Mesías?”.
51 Pero recuerden, Él nunca hizo eso frente a ninguno de los gentiles. Y Él le dijo a Sus discípulos: “No vayan a los gentiles”. ¿Por qué? Esta es la edad de ellos. Aquello fue el cierre del judío… esa fue la última señal que los judíos recibieron. ¿Cuántos saben eso? Los judíos y samaritanos. Y esta es la última señal a los gentiles. Estamos al final del camino.
Cuando Dios mejore un poquito mi garganta, quiero tratar de predicar un poquito esta semana, si es la voluntad del Señor, si mi garganta mejora para que pueda hacerlo. Muy bien. Estamos ahora en el tiempo del fin. Quiero hablar sobre eso: “El Tiempo del Fin”, tal vez el domingo en la tarde o alguna noche. Ahora, sean reverentes.
52 Ahora, Jesús dijo, en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo”. ¿Fue eso la verdad? ¿Podía Él mentir? No podía y ser el Hijo de Dios. “El Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer, también lo hace el Hijo igualmente”.
Así que entonces, Jesús dijo la verdad. Él tenía que decir la verdad. Él era el Hijo de Dios. Así que Él nunca hizo un milagro hasta que Dios le mostrara primeramente lo que tenía que hacer. ¿Cuántos saben que esa es la verdad? Ni un milagro, hasta que Dios le mostraba primero lo que Él tenía que hacer.
53 Ahora, Jesucristo, el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y entonces para declararse Él mismo en esta generación, Él tiene que hacer lo mismo para poder ser el mismo. ¿Es eso correcto? ¿Cuántos creen eso ahora? Levanten su mano.
Ahora, para Uds. los recién convertidos, y a los nuevos, si Jesús aparece aquí en la escena y hace la misma cosa que Él hizo allá atrás en aquellos días, para probar que estamos al final de la edad… Y nunca durante la edad ha sido hasta ahora. Yo le pido a cualquier historiador que me traiga la historia. Nunca ha sido así, hasta esta edad, ahora mismo, en los últimos años, en los últimos cinco o seis años. Nunca lo ha hecho Él, nunca.
54 Una mujer tocó Su vestidura, y Él dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Él no pudo haberlo sentido. El manto palestino tiene un manto interior, y una vestidura suelta, y ella tocó el borde de Su vestidura, la cual cuelga así de lejos de Su pierna. Dijo: “¿Quién me ha tocado?”.
Pues, Pedro le reprendió, dijo: “Todos te están tocando”.
Él dijo: “Pero Yo me he debilitado. Virtud salió de Mí”. Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer, y Él le dijo cuál era su problema y le dijo que su fe la había sanado. ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que el libro de Hebreos dice: “Que Jesucristo es un Sumo Sacerdote, hoy, que puede compadecerse de nuestras debilidades?”. ¿Es eso correcto? ¿Cómo actuará Él? Él es la Vid, nosotros los pámpanos. La vid no produce el fruto, los pámpanos sí. La iglesia produce los frutos hoy, ¿ven? Mis manos son Sus manos. Las manos de Uds. son Sus manos. Los ojos de Uds. y mis ojos son Sus ojos. Él solamente nos usa como pámpanos que están rendidos.
Padre Dios, el resto es Tuyo ahora. Que sea conocido esta noche, que Tú eres el Hijo de Dios que resucitó de entre los muertos. Lo rogamos en el Nombre de Jesús. Amén.
55 Veamos. Creo que… Fue la H anoche, y X esta noche. Muy bien, llegamos hasta los veinte o veinticinco anoche, yo creo. ¿No es así? ¿En la línea? Comencemos esta noche en el veinticinco. X-25. Comenzaremos de cualquier lado, no importa. ¿Quién tiene X-25? Miren ahora su tarjeta, si tienen… ¿La dama de allá? ¿Pudiera venir para acá, hermana? ¿25, 26? X-26, ¿podría levantar su mano rápidamente? Miren su tarjeta, la de su vecino. Alguien… Si uno de los ujieres observan a esta señora aquí, tal vez ella no pueda levantar su mano. Ella está en una silla de ruedas. Muy bien.
Levántese rápidamente la X-26. Muy bien. ¿26, 27? Así está bien, levante su mano para que pueda verlos, rápidamente. Ahora 24, para que podamos… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.].
56 En la boca de dos o tres testigos, conste todo negocio. Ahora, les voy a pedir que hagan una cosa. Sean tan reverentes como puedan. No se estén moviendo, quédense muy quietos.
¿Cuántos no tienen tarjeta de oración, y quieren que Dios los sane? Levanten su mano. Levanten su mano para que yo pueda ver en dónde están. Muy bien. Ahora, hagan esto. Están en cada sección y por todos lados. Uds. solamente miren a Dios y digan: “Señor Dios, si ese hombre me ha dicho la verdad, háblame. Yo creo que Tú eres el Sumo Sacerdote que está sentado a la diestra de Dios. Y yo creo que Tú puedes compadecerte de nuestras enfermedades. Y si Tú eres el mismo de ayer, hoy y por los siglos, haciendo eso en la línea de oración, entonces Tú tienes que ser el mismo que me hable a mí. Ahora, mi fe espera en Ti, yo creo que toqué Tu manto. Y ahora, si eres Tú, y si Tú eres la Vid, y nosotros somos Tus pámpanos, entonces habla a través del Hermano Branham, y permite que él me llame”.
Yo reto su fe en el Nombre de Cristo, que hagan eso y vea lo que Él hará, vean. Es solamente la Escritura. ¿Cuántos saben que todo eso es Escritura? Ciertamente que lo es, una promesa de Dios.
57 Ahora, si el ingeniero está al pendiente; sé que este micrófono no está muy alto, y yo no sé cuándo es que llega una visión, uno está en otro mundo. Uno ni siquiera… Yo mismo no sé lo que digo. Yo solamente tengo que decirlo a medida que lo estoy viendo. Cuando salgo de la visión… Esa es la razón que no tomó demasiados, porque uno no puede saber si es una visión o no, ¿ven? Uno no puede saber cual es cual. Pero sean muy reverentes. He visto hasta cincuenta venir en una sola ocasión. Si la fe está bien, yo no habló mucho por Él, solamente los dejó pasar. Pero ahora, aquí…
¿Cuántos de los que están aquí me son desconocidos, que yo no los conozco? Levanten sus manos. Todos los que saben que yo no los conozco. Bueno, un cien por ciento.
¿Levantó Ud. también la mano, señora? Muy bien, entonces, somos desconocidos uno del otro. Ahora, aquí está un hombre y una mujer. Ahora, para los que están aquí, solamente tomemos nuestro tiempo ahora por unos… Tenemos quince minutos para dejarlos salir a tiempo.
58 Ahora miren, esta es la primera vez que nos encontramos. Yo nunca la he visto en mi vida, y tal vez esta es la primera vez que nos conocemos, Si eso es correcto, ¿podría levantar su mano?
Ahora, quiero que observen, la audiencia, cuando golpea eso en un creyente verdadero. Miren la expresión en sus rostros tan pronto como la unción los golpea.
59 ¿Cuántos han visto la fotografía (¿ya la mostraron?) del Ángel del Señor? Veamos sus manos, ahora. Sí. Está aquí ahora. Uds. recuerdan, eso ha sido vindicado por el FBI, por el jefe de ellos, ¿ven? Ahora, ese Ángel del Señor, que yo he… Si este es mi último sermón que predique, si esta es mi última aparición en público, hay millones de personas de la iglesia que saben que eso es verdad. Y el mundo científico no puede negarlo, porque ha sido probado científicamente. Mi palabra ha sido la verdad. Porque Dios lo ha vindicado con Su iglesia, y ha sido vindicado en el mundo científico.
60 En Alemania, tomaron tres fotografías. Llevaron una cámara grande, y la colocaron, y preguntaron si podían tomarlas. Cuando la unción bajó, lo hizo. Hizo la misma cosa en Suiza, de esa manera, grandes fotografías de eso. Las tienen tan altas como esta plataforma, por Alemania. ¿Saben cuántos vinieron al Señor en esa reunión que tuve allá? Cincuenta mil en cinco noches, en Alemania. Incluyendo a los comunistas también, muchos de ellos.
Los comunistas son comunistas por causa que la iglesia ha decepcionado. Exacto. Ellos adorarán a un Dios real, pero Él tiene que ser real. Yo no los culpo. Eso es correcto. Si Dios es Dios, déjenlo ser Dios. Si no es, entonces estaríamos mejor siendo mahometanos, o budistas, cualquier cosa. Creamos al Dios real.
61 Ahora, aquí está la fotografía. Miren, si Cristo permanece el mismo, lo cual es el tema de mi campaña. Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y aquí está una mujer, y ambos… Yo no sé si ella es Cristiana o no. Me imagino que lo es. Ella está parada aquí por algo. Ella pudiera ser un crítico. Ella pudiera ser una hipócrita. Ella pudiera ser incrédula. Ella pudiera estar enferma y en necesidad. Ella pudiera ser una santa de Dios. Yo no sé. Esta es la primera vez que nos encontramos. Pero si el Espíritu Santo le revela a esta mujer, igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, aquello por lo cual está ella aquí… Y si ella es un crítico, observen lo que pasará con ella. Solo obsérvenla.
¿Cuántos han estado en las reuniones cuando han visto venir a críticos? Se quedan sentados paralizados, con locura y todo lo demás, ¿ven? Muy bien. Ahora, observen lo que sucederá.
62 El Dios del cielo todavía vive. Ahora, yo levanto mis manos, no conozco a la mujer. Esta es la primera vez que nos encontramos. Ella hizo lo mismo, no me conoce.
Ahora, si esto es igual como con la mujer junto al pozo, solo que ambos somos anglosajones, gente blanca… pero una mujer y un hombre, la misma cosa. Ahora, si yo hablo con ella por un momento, y le digo… Bueno, pudiera decirle: “Mujer, Ud. está enferma, Ud. se va poner bien. Siga adelante”. Ella tendría el derecho de dudar eso. ¿Pero qué si Dios regresa y le dice algo del pasado que ella sabe si es verdad o no? Eso sería la… eso lo hará correcto. ¿Sería eso correcto, señora? Eso es correcto. Muy bien. Ahora, que el Señor lo conceda.
63 ¿Cuántos de Uds. lo creerán, si Él hace esto con la mujer, aquí mismo? Y recuerden, Cristianos, oren por mí. Estoy parado aquí en el Nombre de Aquel que Uds. aman y que yo amo, Jesucristo. Y si Dios guarda esta promesa, Él guardará todas las promesas.
Ahora, Ud. está aquí por una causa. Yo no lo sé. Dios lo sabe. La mujer quiere que yo ore por ella, por una condición severa de nerviosismo que padece. Ella se torna muy melancólica cuando viene sobre ella, y especialmente por la tarde, se vuelve muy débil. Eso es verdad. También, Ud. tiene algo mal en su garganta por lo que quiere que yo ore. Ud. se da cuenta que algo está cerca de Ud. ¿No es así? Su hermano no la haría sentirse así.
64 Entre Ud. y yo está esa Luz que ha visto en la fotografía.
Ud. no es de esta región. Ud. es de otra región, y está orando por alguien de allá. Y es por un hombre anciano, es su padre. Y él tiene algo mal con la respiración. Eso es correcto. Y es en Maryland, ¿no es así? Puede regresar, Dios le da el deseo de su corazón, en el Nombre de Su Hijo, Jesús.
¿Está Ud .convencido que el Señor Jesús vive y reina? Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿qué es eso?”. Es rindiéndose Ud. mismo. Rindiéndose al Espíritu Santo. Uds. que están enfermos y necesitados, ríndanse a sí mismos al Espíritu Santo, para creer, ¿ven? Solamente ríndanse. Ahora, Uds. en la audiencia, ¿están creyendo? ¿Están orando?
65 Ahora, la dama aquí, somos desconocidos uno del otro, ¿es así, querida hermana? Lo somos. Bueno, nacimos con años de separación, pero Dios nos conoce a ambos.
Ahora, solo un momento. Veo la apariencia de una mujer, tiene el cabello canoso, ella está orando. ¿No pueden ver eso? Miren esto. Aquí mismo, la dama sentada justo allí mirándome directamente, con el cabello como canoso. Esta más allá de la mujer con el cabello negro. Está como a tres hileras. Tiene puesto un collar a cuadros. Ella está orando porque tiene un problema cardíaco, y quiere que Dios la sane. Eso es exactamente la verdad. ¿Lo cree, dama, que Dios la va a sanar? ¿Lo acepta? Muy bien, levante su mano. Muy bien. Su problema del corazón la ha dejado ahora. Ud. tocó algo, ¿no es así? Muy bien. No fui yo. Ud. está a cuarenta pies [12 m.] de distancia de mí, pero Ud. tocó al Sumo Sacerdote, con una simple fe parecía a la de un niño que puede creer. Sean reverentes ahora. Solamente crean de todo corazón.
66 ¿Dijo Ud. que éramos extraños, uno del otro? Si el Señor Dios me revela, mi hermana, la razón por la que está Ud. aquí… Yo tengo una madre anciana en casa, esta noche, orando por mí. Cuando veo a alguien que probablemente ha sido una madre y de edad, mi corazón simplemente está junto a ella. Ud. también está sufriendo con una condición nerviosa. Pero no es esa clase de nerviosismo —es una preocupación por algo. No son nervios, por decir temblando, pero se está preocupando por algo, está nerviosa. Y también, sus ojos han ido empeorando, se están apagando, se están volviendo ciegos. Y para que sepa que soy un siervo de Dios, Ud. está sufriendo ahora mismo con un resfriado muy malo, también. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Esas cosas son verdad, ¿no es así? Si es así, ¿levantaría su mano para que la gente lo pueda ver?
Ahora, ¿lo creen? Ahora, fíjense, hay algo con la mujer. Ella está preocupada de algo. Y si Dios me revela de qué está preocupada… Yo pudiera dejar que siga pasando, porque sé que ella recibirá lo que ha pedido. El problema que haya tenido, no lo sabré hasta que vuelva a escuchar la cinta. Pero ahora, ¿cree que Dios puede revelar el motivo por el cual se siente tan preocupada? ¿Cuántos creen que Él puede hacerlo? Ahora, Ud. solamente créame que soy el siervo de Dios. Ud. sí lo cree. Yo sé que así es, señora. Ahora, sí, la mujer está preocupada por un hijo… o un nieto, eso es, y ese nieto tiene opresión del demonio, simplemente oprimido y trastornado. Y él no está aquí. Él ni siquiera está en esta región. Él es de Ohio, de una ciudad que tiene un colegio, la cual es Chillicothe, Ohio. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Cree en el Señor Jesús, que Él vive? El Señor le conceda a nuestra hermana su deseo. Amén. Dios le bendiga, hermana, y le dé el deseo de su corazón.
67 ¿Están creyendo con todo el corazón ahora, cada uno de Uds.? Ahora, creo que van por lo menos tres, pero quedémonos solo un poquito más. Muy bien, traigan a la siguiente dama.
¿Cómo está, jovencita? ¿Es esta la primera vez que nos encontramos? ¿Es esta nuestra primera vez que nos conocemos? ¿Cree que el Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos? Si el Señor Dios, lo que Ud. ha visto que Él ha obrado… Mire, Ud. sabe que tiene que venir por lo sobrenatural. Pues, depende de lo que Ud. piensa que es. Si Ud. piensa que es un diablo maligno, entonces recibirá su recompensa. Si Ud. cree que es el Señor Jesús, de acuerdo a Su promesa, lo que he estado predicando, entonces tendrá Su recompensa. No puedo decir de mi mismo, lo que Ud. creerá; Dios puede decírmelo. Yo no sé. Ahora, solo sea muy reverente.
68 Sentada allí, limpiándose la nariz de esa manera… ¿Cree que Dios la sana de ese problema en el pecho? ¿Lo cree? Todo ha terminado ahora, puede irse a casa, sea sanada. Solo haga como la mujercita. Ella estaba sentada allí cuando dije hace un rato, ella había estado orando en su corazón que Dios me dijera, que me permitiera hablar con ella puesto que estaba en gran necesidad. Es una condición nerviosa que le causó una congestión aquí en su pecho. Eso es exactamente correcto. Si eso es correcto, dama, levante su mano. La mujercita simplemente está sentada allí ahora mismo, correcto… Eso es cierto. ¿Cómo podría saber lo que ella estaba orando? ¿Cómo supe la palabra que ella le dijo a Dios? Vean, Uds. no pueden esconderse de Él, Uds. saben eso. Él está aquí, la presencia del Señor.
69 Jovencita, si el Señor me revela el motivo por el cual está Ud. aquí, ¿me creerá que soy Su siervo, creerá que Cristo está queriendo llegar a Ud., por la necesidad que tiene? Si yo pudiera ayudarla y no lo hago, sería una persona horrible. No sería digno de pararme aquí en lo que es llamado un púlpito. Sería un hombre malo. Pero yo estoy aquí para ayudarla, si puedo. Y de la única manera que puedo ayudarla es dejando que el Espíritu Santo me revele algo que le ayudará a tener fe en Su obra terminada.
Ud. está sufriendo con un problema femenino, un desorden femenino. Eso es cierto. ¿Me cree que soy Su siervo? Lo cree. Ud. también ha estado orando aquí últimamente por alguien más. Y es por una mujer, y viene siendo su madre. Ella tiene colitis, y ella no se encuentra aquí. Y ella no vive en este estado; vive en West Virginia. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora, crea y podrá recibir lo que ha pedido. Dios le bendiga, hermana.
70 Somos desconocidos uno del otro, me supongo. Esta es la primera vez que nos encontramos. Ud. estuvo aquí anoche en la reunión, pero está es la primera vez que nos encontramos. Yo no la conozco.
Se ve demasiado cerca. Solo siga creyendo. Si el Señor Dios, quien resucitó a Su Hijo de los muertos… ¿Cree Ud. que estamos viviendo en los últimos días? ¿Cree que Dios prometió estas cosas? Si esa era la señal del Mesías en el pasado, cuando nuestro Señor le decía a las personas cuáles eran sus problemas, y demás, y dónde habían estado, y quiénes eran, o algo parecido a eso… Él prometió que esas cosas que Él hizo, nosotros las haríamos también. Y eso no debía de llevarse a cabo hasta al final de los gentiles, porque los judíos y los samaritanos ya lo han recibido.
¿Cree Ud. que Él… que este es el tiempo del fin, y la señal del tiempo del fin? Que el Señor le ayude. Si la gente puede oír todavía mi voz, esta mujer tiene algo que le está sobreviniendo, lo cual es una rigidez, una artritis, que la está molestando. Y yo veo que Ud. está teniendo unos dolores tremendos en sus costados. Ud. ha sido operada, le quitaron un riñón. Eso es correcto. Veo al doctor, un hombre un tanto robusto, otro de complexión delgada y alto, y le están quitando el riñón. Ud. no es de esta ciudad, Ud. es de un lugar llamado Elkton, y su nombre es Maude McDaniel. ¿Lo cree ahora con todo su corazón? Entonces siga su camino y regocíjese, y Dios tenga misericordia de Ud.
71 ¿Lo creen con todo el corazón? Solamente tengan fe en Dios, no duden.
¿Cree Ud. que esos pies se recuperarán? Sentado en la hilera de enfrente. Ud. fue el que lo estaba tocando a Él hace un momento. Muy bien. Ellos van a estar bien.
Ud. se quitó los lentes, sentado allí limpiándose la nariz de esa manera. ¿Me cree que soy el siervo de Dios? ¿Lo cree? Ud. necesita ayuda también, ¿no es así? Su problema lo tiene en los hombros. Eso es correcto, levante sus manos. Todo se ha ido.
¿Qué de Ud. con sus manos levantadas, el que está al lado de él allí? ¿Me cree que soy el profeta de Dios… o, Su siervo? ¿Lo cree? Sus problemas están en las manos, es lo que Ud. quiere que Dios… quiere que yo ore por eso. Eso es correcto. Ahora, vaya y reciba su sanidad, todos Uds., y…
72 Somos desconocidos uno del otro. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto. Esta es la primera vez que nos encontramos.
Algo sucedió. Algo por este lado. Es un hombre sentado en la parte de atrás. Levante su cabeza sobre este hombre de color. Ud. está sufriendo con un problema del corazón, y quiere que Dios lo sane. Eso es cierto. Ud. estaba orando y pidiéndole a Dios justo entonces. “Que sea yo, Señor”. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien. Reciba lo que ha pedido. Siga su camino y sea sanado. Amén.
¿Lo creen? ¿Todos Uds.? ¿En común acuerdo, lo creen? ¿Ya pasamos a tres? Muy bien.
73 Ahora, sean muy reverentes. Tenemos un hombre aquí en la plataforma. Un momento. Justamente es la hora… Ahora, solo sigan creyendo allá; no sabemos lo que el Espíritu Santo pudiera hacer. ¿Están convencidos? ¿En verdad cree, amigo?
Yo no vendría aquí a engañarlo, mi hermano. ¿De qué me serviría? Yo estoy aquí como su hermano. Yo les amo. Es por eso que he venido. Y amo a Cristo, y Cristo me ha enviado aquí igual como Dios lo envió a Él a Samaria. Él no sabía qué hacer. Él iba a Jericó, pero tuvo necesidad de pasar por Samaria. ¿Por qué? El padre lo envió a Él allá. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestre”. Él envió a sus discípulos aparte, y la mujer llegó. Él empezó a hablar con ella, después encontró cuál era su problema.
74 Yo no sé quiénes son Uds. Me son desconocidos. Yo no sé quiénes son Uds., pero Dios me envió aquí. Y solo he venido aquí y me he rendido a Su Espíritu, igual como Cristo lo hizo entonces, y Él me muestra cuáles son sus problemas… igual como lo hizo entonces. Y aquella mujer corrió a la ciudad y le dijo a todos los que se encontró: “Venid, ¿no es Éste el mismísimo Mesías?”. Bueno, si esa fue la señal del Mesías entonces, es igual el día de hoy, si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Aquí está un hombre. Yo no lo conozco, señor. ¿Es esta la primera vez que nos encontramos? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará como Cristo que está tratando de ayudarle? Ahora, solo tomemos el tiempo con este hombre. Si los hombres, las mujeres, los niños en el edificio, y nosotros dos, nunca antes en nuestra vida nos hemos encontrado. Esta es nuestra primera vez.
75 Ahora, esto debilita mucho, pueden ver las gotas de sudor de mis manos, y así por el estilo. Simplemente se vuelve tan… Me pareciera que esta audiencia simplemente se vuelve lechosa por todo alrededor. ¿Qué es eso? Es la fe de Uds. que lo está haciendo, es el Espíritu Santo asentándose en el edificio, como pueden ver. Oh, ¿qué pudiera suceder? Oh, si Uds. tan solo pudieran romper esa pequeña corteza.
Señor, puedo verlo mucho más joven de lo que es ahora, y un doctor está moviendo su cabeza. Él lo ha desahuciado. Eso es exactamente correcto. Ud. tiene un problema interno. Eso es cierto. Ud. tiene miedo que ahora sea cáncer. Eso es verdad. De eso hace mucho tiempo. ¿Cómo puede Dios ir tantos años atrás de esa manera, y conocerlo, lo que Ud. ha hecho? Ud. también está sufriendo con un problema glandular. Y tiene un problema estomacal también. Eso es cierto. ¿Si Dios me dice quién es Ud., lo aceptará ahora? Porque Él está ahora con Ud. Ud. sabe eso. Ud. es el Sr. Miller. Muy bien. Eso es correcto. Ahora, siga su camino, y regocíjese, y esté feliz. Dios le bendiga.
76 ¿Lo están creyendo con todo su corazón? Miren, amigos, Uds. se han alejado mucho más de lo que estuvieron anoche. Si yo soy siervo de Dios, y estoy diciéndoles la verdad, les estoy diciendo la verdad, ahora mismo. Ahora mismo, cada uno de Uds., Cristo ha resucitado de los muertos, y cuando Él murió en el Calvario, Él despojó al diablo de todo poder que él tenía, ¿ven? Uds. están ahora sanados, cada uno de Uds. Y así que esto es verdad. El mismo Ángel, que me guía, y lo dice, en este edificio, se empieza ver como un… Yo creo que lo acabo de citar.
No piensen que estoy fuera de sí, pero hay una gran y profunda unción en el edificio, ahora mismo. Yo creo, si Uds. creen lo que les estoy diciendo, ahora mismo, ser la verdad, eso lo concluirá. ¿Lo creerán? ¿Prometen que lo creerán? ¿Qué más pudiera Él hacer? Vean, yo no puedo sanar a nadie. Es Su Espíritu. No es la gente en la línea de oración, es la gente allá, por todas partes.
Ahora, solo miren para acá y crean, y vean si Dios no lo hace, ¿ven? Es la verdad. Es el Espíritu de Dios. Ahora, he tratado de dárselos con las Escrituras. Dios ha venido y ha probado que es la verdad. Ahora, Jesucristo, el Hijo de Dios, sana a cada uno de Uds. Ahora, solo hay una cosa que pudiera impedirles que lo reciban, es una pequeña sombra entre la Vía Láctea y Ud. Eso es correcto.
Si podemos orar una oración de fe para hacer que esa sombra se mueva, entonces el Espíritu Santo puede derramar sobre Uds., como gotas de rocío de misericordia, y hacer que cada persona que está aquí sea sanada, ahora mismo.
77 En Durban, Sudáfrica, entre puros paganos, he visto a veinticinco mil… sillas de ruedas, catres, y camillas, ser sanados de una sola vez, cuando una sola cosa de estas fue efectuada en la plataforma, veinticinco mil. Y al siguiente día grandes camiones venían llenos con las carretillas, y camillas, y bastones, por toda la calle cantando: “Sólo Creed”, con miles de negros, nativos puros caminando detrás de los camiones cantando: “Sólo Creed”.
Si esos nativos, que nunca antes habían escuchado de Dios, pudieron aceptar a Cristo y obtener eso, ¿Qué de nosotros, que estamos llenos con el Espíritu Santo y estamos sentados en la presencia de Dios, ahora para ver esto en este país civilizado? Dios ten misericordia de nosotros. Inclinemos nuestros rostros. Seamos sinceros. Que cada hombre y mujer mire a Dios ahora mismo.
78 Eterno y bendito Padre, la hora se ha cerrado, la gente tiene que ir por las carreteras resbaladizas. Y yo te doy gracias por ellos. Y oh, Dios, estoy tratando con todo lo que está en mí para con este grupo de gente leal, de no tardar mucho en la línea de oración, no tardar mucho en nada, pero tratar de decirles que la Biblia es verdad. Y Tú has sido tan bondadoso esta noche, de bajar y vindicar que eso es la verdad.
Tú Biblia dice en Hebreos 11: “Dios vindica… o, testifica de Su don”.
Ahora, Señor, permite que el Espíritu que levantó a Jesús de entre los muertos, se mueva en cada persona en la Divina Presencia. Y yo condeno cualquier diablo, o cualquier poder de incredulidad, que tratará de detener está gran bendición universal de la gente esta noche, y yo condeno al enemigo en el Nombre de Jesucristo.
Satanás, deja este lugar. Sal de esta gente, y que el Espíritu Santo caiga rápidamente como una gran protección, con bendiciones para la gente, y llena a cada uno, y sánalos, en el Nombre de Jesucristo.
79 Si me creen que soy el siervo de Dios, y he hallado gracia en vuestros ojos, a mí no me importa lo que esté mal con Uds., pónganse de pie y denle a Él la alabanza por su sanidad, y lo obtendrán, ahora mismo, en el Nombre de Jesús…
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