OBRAS DEL MENSAJE


Jesucristo Es El Mismo De Ayer, Hoy Y Por Los Siglos
Middletown, Ohio, E.U.A.
58-0323
1 … que nos ha traído a Uds., a este lugar para tener compañerismo con nuestros distintos dones y singularidades a medida que adoramos a Cristo. Estoy confiando en Dios que está será una gran y poderosa reunión, y yo creo que así será. Puede serlo, Dios está dispuesto a que sea así, si nosotros estamos dispuestos a esforzarnos para que sea así. Debemos ponernos hombro a hombro. Debemos poner nuestro… no solamente juntar nuestros hombros, sino juntar nuestros corazones.
Y debemos adorar, y orar, y llamar a nuestros vecinos, y traer para acá a los enfermos y afligidos, y hablar entre nosotros, llevar a cabo cultos de oración alrededor del vecindario, traer a todos los que podamos. No se desanimen. Estamos viviendo en un tiempo terrible, un tiempo terrible para el incrédulo; pero un tiempo maravilloso para el creyente, porque estamos cerca del tiempo del fin, en el cual estamos esperando la venida de nuestro bendito Señor. Es por eso que estamos aquí. Redimiendo el tiempo, porque sabemos que no nos queda mucho tiempo.
2 Ahora, esta noche, normalmente nosotros… Esta es una noche como para irnos familiarizando. Tenemos la oportunidad de conocernos unos a otros y de estrecharnos la mano unos a otros y demás; y normalmente venimos y decimos: “Bueno, nosotros….”. Yo nunca lo he visto a Ud. y quizás Ud. nunca me ha visto a mí, muchos de los que están aquí. Es nuestra primera vez para irnos conociendo. Así que nosotros tenemos una pequeña rutina que normalmente llevamos a cabo en la primera noche a manera de introducir la reunión, lo que significa, y la manera en la que conducimos nuestras reuniones. Y de esa forma entonces Uds. estarán enterados, tendrán una idea de cuáles son nuestras peculiaridades.
3 Ahora, en primer lugar, no estamos aquí para representar alguna cierta denominación. Estamos aquí para representar una causa. La causa de Cristo. Estamos aquí para Su gloria. Nosotros no tenemos barreras denominacionales. No queremos ninguna de esas. Nosotros queremos representar cada iglesia que se para por el Señor Jesús. Les amamos a todos.
Y yo mismo era… pertenecía a la Iglesia Bautista Misionera. El Dr. Vayle aquí presente, mi asociado, él es pastor en la Primera Iglesia Bautista aquí en Ohio en Spencerville. Pero ninguno de los dos somos Bautistas. Somos Bautistas Pentecostales. Somos Nazarenos, Peregrinos de la Santidad. Y lo demás que la iglesia de Uds. represente, todo lo que represente en Cristo, eso es lo que nosotros representamos para Uds.: Hermanos. Y estamos aquí para ayudarles, para hacer que esto sea, como el Hermano E. Howard Cadle solía decir: “Una comunidad en donde es más fácil hacer lo correcto, y más difícil hacer lo incorrecto”. Es por lo que estamos aquí.
Ha sido dicho que la sanidad Divina, o sanador Divino… Yo no soy ningún sanador Divino. No creo que exista tal cosa. Yo creo que el sanador Divino es Dios. Yo creo que nosotros somos Sus súbditos de Su reino. Nuestra fe unida hace bajar Sus bendiciones, aquellas por las que Jesucristo Su Hijo murió para que pudiéramos tener.
4 Yo no creo que exista un hombre en la tierra que tenga poder para sanar a alguien. No creo que haya medicina en la tierra que tenga poder de sanar a alguien. No creo que exista un doctor honesto que les pudiera decir alguna vez que su medicina los sanará. Si lo hace, él ciertamente está errado. Solamente hay una sanidad, es Dios.
Nuestro fundamento es la Biblia. Nosotros creemos que la Biblia es la Palabra infalible del Dios vivo. Y creemos que todo lo que se hace debe venir de la Biblia. Toda enseñanza debe estar basada en la Biblia.
Ahora, en el Antiguo Testamento tenían una manera de saber si el profeta o soñador había dicho la verdad. Eso era que, tenían el Urim y Tumim. Muchos de Uds. ministros y maestros de la Escuela Dominical saben eso. Cuando un soñador tenía un sueño o un profeta profetizaba, los llevaban al templo, y allí estaba el pectoral que iba sobre el pecho de Aarón. Y sobre ella estaban las piedras de nacimiento de cada cabeza de la tribu, de las doce tribus de Israel.
5 Cuando este profeta estaba profetizando, no importa que tan real sus profecías parecieran estar, si no había luz que destellara sobre eso —una luz sobrenatural mientras el profeta estaba profetizando —ellos la rechazaban como algo errado, porque era Dios reconociendo la profecía del profeta.
¿Y notaron algo? Se efectuaba por medio de lo sobrenatural. Dios siempre es sobrenatural. Donde está Dios, cosas sobrenaturales suceden. Y entonces si Dios siempre ha sido sobrenatural, Él siempre será sobrenatural. Pero por lo tanto lo sobrenatural debe ser vindicado por Dios. Nosotros sabemos que hay todo tipo de misticismos. Hay todo tipo de diferentes teorías, sensaciones, y de todo en el mundo hoy en día. Pero en medio de todo eso, todavía permanece un Dios vivo y verdadero.
Sin embargo algunas veces la gente ve cosas que… tal vez parecieran verse sombrías y un poco oscuras para ellos, pero recuerden que todo lo que Satanás tiene, es solamente una falsificación de lo verdadero. Satanás no puede crear. Satanás solamente puede pervertir lo que Dios ha creado. Únicamente hay un Creador, ese es Dios. Únicamente hay un sanador, ese es Dios.
6 Ahora, cuando el antiguo Urim y Tumim cesó, junto con el sacerdocio Aarónico, Dios tiene otro Urim y Tumim para este sacerdocio. Esa es Su Biblia. “Porque cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca fallará”, dijo Jesús. “Y cualquiera que quitare algo de este Libro o le añadiere algo, al mismo se le quitará su parte del Libro de la Vida”. Por lo tanto este es el programa entero de Dios.
Y si un profeta profetiza, si los predicadores predican, un soñador sueña, un evangelista habla, o cualquier cosa, que es contrario a esta Palabra, nosotros tenemos el derecho de dudar del hombre. Pero todo debe de venir con un absoluto “ASÍ DICE EL SEÑOR”, proveniente de la Biblia.
Miren, yo no estoy aquí para decirles que Dios no hace cosas que no están escritas en esta Biblia. Él hace como le place. Él es Dios. Pero en lo que a mí concierne, yo no quiero nada menos que lo que Dios tiene en esta Biblia, y no quiero añadirle algo a Ella. Pero quiero todo lo que Él tiene escrito allí para Ud. y para mí.
7 Y cada bendición redentiva le pertenece a Ud. y a mí. La única cosa es el apropiarnos de la fe para recibirlo. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
Todo es en tiempo pasado. Es una obra terminada. Es algo que solo vemos hacia el Calvario donde el Supremo Sacrificio fue hecho, y de allí sacamos remuneraciones de Su muerte por medio de nuestra fe en Su obra terminada. Nada que yo pueda hacer, nada que alguien más pueda hacer, pero es lo que Dios ha hecho y lo que nosotros creemos que Él ha hecho. Por lo tanto, lo tomamos de la Palabra, y basamos nuestra fe en la obra terminada.
Y yo digo esto (puesto que estoy siendo grabado en estas cintas), que la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina de Dios lo traerá a cumplimiento. A mí no me interesa lo que sea. Si Ud. puede mirarlas con la actitud correcta, creerlo; Dios hará que cada promesa que Él prometió sea verdadera.
8 Quizás yo no pueda hacer que cada promesa se manifieste en mi vida, quizás no pueda hacer que se manifiesten en la vida de otra persona; pero nunca estorbaré el camino de alguien más que pueda hacerlo. Yo los apoyaré. Oraré por ellos.
Pudiera ser que no pueda caminar por donde caminó Josué, con un gritó que sacudió los muros de Jericó; y quizás tampoco pueda caminar con Enoc, quien dio un paseo por la tarde un día con Dios y se fue directamente a casa con Él. Quizás yo no tenga esa clase de fe, pero estoy contendiendo por esa fe y creyéndola con todo mi corazón, y orándole a Dios que dé esa fe rápidamente, porque es de esa manera como Su iglesia se irá a casa un día. Un paseo por la tarde: y el rapto sucederá y nos habremos ido.
Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a lo que hacemos y decimos, porque esa es la integridad de nuestro corazón de hacer aquello que es correcto a la vista de Dios de acuerdo a Su Palabra.
9 Ahora, me gustaría solo pedirles una cosa. Yo hice una declaración hace unos momentos, de que no había sanidad en la medicina. Miren, nosotros no reclamamos que hemos venido aquí para decirle al doctor: “Tú ya no participas más”. No, señor. Hemos venido aquí a orar por su paciente, doctor. Yo he venido a orar por el paciente del doctor, el hijo de Dios, mi amigo. No quiero quitarle el paciente al doctor. El doctor tiene su lugar, y nosotros respetamos mucho eso. Y estamos orando diariamente por los científicos y demás para que hagan descubrimientos en los terrenos médicos de cirugía que pueda ayudar a todos los enfermos y necesitados.
Pero nunca ha habido una medicina que alguna vez haya sanado a algún hombre, y nunca ha existido una persona que lo haya dicho que estuviera en su mente cabal. Dios dijo en Salmos 103:3: “Yo soy el Señor que sana todas tus enfermedades”. Si eso está errado, entonces el resto está errado. Cada Palabra de Dios es verdadera. No puede haber otra…
Si Dios está equivocado en un lugar, Él está errado en cada lugar. Si Él está correcto, Él está correcto. Si esta es la verdad, entonces es la verdad. Si no es verdad, entonces no es la verdad. Por lo tanto yo no tendría nada que ver con algo que no fuera verdad. Yo no estaría aquí esta noche, al menos que supiera que es la verdad.
10 Permítanme mostrarles solo una cosita muy simple. Qué si yo me cortara la mano esta noche con un cuchillo aquí en la plataforma, o si mi mano se cortara con un cuchillo. Ahora, no tenemos suficiente medicina en el mundo para sanar esa cortada de cuchillo en mi mano. Simplemente no lo haría. No tenemos medicina que pueda sanar la cortada de un cuchillo. Si yo tuviera la medicina que pudiera sanar la cortada de cuchillo en mi mano, sanaría la cortada de cuchillo en mi saco. Sanaría la cortada de cuchillo en este piso o en el escritorio. Si sana una cortada de cuchillo, sanará cualquier lugar donde está la cortada del cuchillo.
11 Ud. dirá: “Sr. Branham, la medicina no fue hecha para sanar su saco o su escritorio. Fue hecha para sanar su cuerpo”. Muy bien. Si yo tengo una cortada de cuchillo en mi mano, y caigo muerto; y Uds. llevan mi cuerpo al depósito funerario, y ellos embalsaman mi cuerpo con el fluido que me hará ver natural por cincuenta años; y cada día uno de nuestros mejores doctores viene a inyectarme con penicilina, me da un fármaco de sulfamidas, lo vierte en mertiolato, con todo tipo de ungüentos y linimentos, y todos los remedios que tenemos; cincuenta años después a partir de ahora esa cortada se vería exactamente igual como se veía en la hora que se produjo la cortada. Entonces si la medicina fue hecha para sanar el cuerpo humano, ¿Por qué no lo sanó?
Si yo saliera aquí a encender mi auto con la manivela, y me quiebro un brazo, y eso me mata, y van al lugar y colocan bien el brazo, le ponen férulas, le frotan todo tipo de linimentos y cosas sobre mis brazos, y me viera natural por cincuenta años, ese brazo todavía estaría igual de quebrado como estaba el día que me lo quebré. Bueno entonces si la medicina es el sanador, ¿por qué no sana el cuerpo humano?
12 Entonces Ud. me dice: “Pues, Hermano Branham, bueno, la razón que no lo hace, es porque la vida salió de Ud.”. Eso es. Entonces cuál es el sanador, ¿la medicina o la vida? La vida es el sanador. Y entonces Dios es vida. La vida es la que sana. La medicina no construye tejido. La medicina no desarrolla células. La medicina solo mantiene limpio mientras Dios desarrolla células, multiplica, enmienda su brazo, sana el lugar de la cortada. Así que la medicina no sana. La medicina es una ayuda.
Alguien me dijo no hace mucho, dijo: “¿Entonces qué de la neumonía?”. Si Ud. tiene neumonía, el doctor le da penicilina. ¿Entonces qué es lo que hace la penicilina?
Le respondí: “Si Ud. tiene una casa llena de ratas, y estuvieran comiendo por todo el emplasto de las paredes, haciendo hoyos y por todo el piso, ratas, y Ud. le pone veneno para ratas y mata todas las ratas, pudiera matar las ratas, pero eso no parchará los hoyos que ellas se comieron”.
Yo dije: “Eso es lo que hace la penicilina. Mata los gérmenes de la gripe, pero no parcha las células que han sido destrozadas. Dios tiene que hacer eso”. Entonces Él es el único sanador. Dios es el sanador. Y luego es su fe en Dios. Y mucha gente tiene fe inconscientemente y no lo sabe.
13 Ahora, el orden de nuestra reunión. En América es difícil que la gente lo vea, la gente americana. Mis más grandes reuniones se han llevado a cabo en Suiza, Alemania, y África, y en la India, donde tantas como quinientas mil personas han asistido al mismo tiempo. Treinta mil recibieron a Cristo a la vez, y veinticinco mil fueron sanados al mismo tiempo. Carros llenos de muletas y cosas que se llevaron después de una oración sobre la gente.
Nosotros en América somos personas intelectuales. Queremos que se nos entretenga. Y todo es intelectual. Estamos muy bien comidos, estamos muy bien educados, demasiado bien. Y luego llegamos a un punto donde sabemos más que Dios. Entre más sencillo llegue a ser, más entenderá a Dios.
14 No que esté tratando de usar eso para apoyar mi propia ignorancia, mi falta de educación, no estoy haciendo eso. Solo estoy tratando de puntualizar algo para decir esto: “La educación está bien en su campo, pero la educación y la religión no van juntan, de ninguna manera. La educación, la ciencia, han sido el más grande impedimento que ha tenido el Evangelio.
En el Jardín del Edén estaban dos árboles: uno era el de la ciencia, el otro era el de la fe. Cuando el hombre se apartó del árbol de la vida, —fe— y le dio la primera mordida del árbol del conocimiento —ciencia— él destruyó su compañerismo con su Hacedor. Cada vez que él le da una mordida a ese árbol, el todavía se sigue separando de Dios.
Así que Ud. no conoce a Dios por medio de la educación. Ud. no lo conoce a Él por medio de investigaciones científicas. Ud. conoce a Dios por medio de una simple fe infantil. De esa manera es como Ud. conoce a Dios. Olvidando su educación, olvidando todas las otras cosas, y simplemente que Ud. sepa que es una criatura de Su creación. En eso Ud. conoce a Dios, tan simple como eso.
15 Y cuando Ud. trata de confinar a Dios a una pequeña denominación o a una pequeña acción, Ud. mismo se está limitando. Dios cubre todos los lugares, Él está en todas partes. Dios es Todopoderoso, Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente, conoce todas las cosas, puede estar en cualquier lugar a cualquier hora, y Él es Todopoderoso. Si Ud. logra saber qué tan grande es Él, entonces Ud. podrá saber algo de Su poder. Miren el universo, miren las estrellas, miren los árboles, Uds. pueden ver quién es Dios.
Ahora, a la gente americana le han enseñado una vieja costumbre judía: la imposición de manos sobre los enfermos. Alguien me ha dicho muchas veces: “Hermano Branham, Oral Roberts ora por quinientos mientras Ud. está recibiendo a tres. Mientras Ud. está orando por tres personas, Oral estará orando por quinientas personas”.
16 Eso es verdad. Pero vean, yo no puedo ser Oral Roberts —aunque él es mi amigo del alma y un hombre maravilloso de Dios. Sin embargo yo no puedo ser Oral Roberts; Oral Roberts no puede ser William Branham. Ambos tenemos un ministerio. Oral Roberts está haciendo lo que Dios le dice que haga. Yo estoy haciendo lo que Dios me dice que haga.
Ahora, se nos ha sido enseñada una tradición: la imposición de manos. “Imponga sus manos sobre mí”. Esa era una costumbre judía. Si Uds. siguen en las Escrituras, el judío dijo: “Ven y pon Tus manos sobre mi hija, y ella vivirá”.
Pero el gentil, él dijo: “No soy digno que entres bajo mi techado: solamente di la Palabra, y mi siervo vivirá”.
Jesús nunca le dijo a Jairo: “Grande es tu fe, Jairo”. Pero Él le dijo al gentil: “Ni aún en Israel he hallado tanta fe”. En eso es que casi no podemos entrenar a la gente americana para que haga, el de recibir a Cristo y lo que Él dijo.
17 Por lo tanto en mis reuniones, no es de imponer las manos sobre los enfermos. Eso es algo que no hago. Yo si lo hago, pero no en la medida del Sr. Roberts, el Sr. Allen, y muchos de los otros hombres. Mi reunión es una reunión para… en un don para traer la presencia de Cristo para que Uds. lo puedan tocar a Él. Que puedan Uds. recibir Su bendición.
Mis manos no significarán nada. Yo soy un hombre. Pero una vez que Su mano está sobre Ud. algo sucede. Las mías pudieran ser psicología, las mías pudieran ser una sensación o una impresión; las de Él son fe y poder. ¿Cuáles manos necesita entonces Ud.? ¿Las mías o las de Él? Ud. necesita las de Él. Eso es lo que estamos tratando de hacer aquí, que Uds. lleguen a reconocer Su Omnipresencia.
Ahora, cada noche se reparten tarjetas de oración. Y la razón por la que repartimos tarjetas de oración es para que la gente se forme, para que no sea como en una arena. Es para que… que puedan venir por la línea de oración respetándose una al otro, cada hombre tomando su lugar. Mientras uno está siendo sanado en la línea de oración, hay cincuenta siendo sanados fuera de la línea de oración. Siempre sucede.
18 Y solía pasar antes, cuando recién empezamos en los servicios, que simplemente le mandaba todas las tarjetas a los ministros que estaban cooperando, cien a cada uno. El primer hombre venía con su grupo, y era todo, si era una reunión de tres o cuatro noches — porque no abarcábamos a muchos. Entonces eso causaba sensibilidades entre los ministros.
Lo siguiente entonces que hice, fue mandar a un hombre y dejaba que él repartiera todas las tarjetas de oración en el primer día, tal vez cientos de tarjetas. Bueno, si Ud. no llegaba el primer día, no entraba en la línea de oración. Hubo quejas por eso.
Después los mandaba y dejaba que repartieran tantas tarjetas de oración cada día, y luego yo comenzaba con la número 1 o algo por el estilo, y luego a la siguiente noche me iba con el número 2, con el siguiente grupo de tarjetas, y a la siguiente noche comenzaba donde me había quedado. Créanlo o no, cuando el hombre repartía las tarjetas de oración, ellos… si ellos no recibían la tarjeta de oración entre los primeros diez o quince números, entonces de seguro ya no la querían. Ellos la tiraban al piso.
19 Después dije: “Entonces no lo puedo hacer de esa manera, así que repartiré las tarjetas de oración, y dejaré que un niño pequeño suba acá y empiece a contar; y donde él se detenga, o ella, es de allí de donde voy a empezar”. Créanlo o no, mamá hacía que junior se parara precisamente en el número que tenía. Así que todavía estamos lidiando con seres humanos. Eso no funcionaba.
Así que una noche en oración el Señor me reveló el solo ir cada noche, repartir las tarjetas de oración, y dar comienzo por donde sea que Él colocara en mi corazón a medida que me dirigía a la plataforma. Por lo tanto, nadie sabía si al darle una tarjeta de oración a una persona la colocaría en la línea de oración.
20 En una ocasión tenía a un hombre repartiendo tarjetas de oración y lo sorprendí (otro hombre lo hizo) vendiendo una tarjeta de oración, que le garantizaba subir a la plataforma a la esposa del hombre. Él fue despedido esa noche.
Yo traje a mi hermano conmigo. Sabía que él no iba a hacer eso. Cuando mi hermano se casó, traje a mi hijo. Hay tres personas que reparten las tarjetas de oración. Mi hijo, si es un grupo pequeño como este. Si el grupo es más grande, el Sr. Mercier aquí, mi asociado, el Sr Goad. Son los muchachos de las cintas, quienes tienen las cintas de las reuniones. Ellos también reparten las tarjetas de oración, para ayudar a Billy.
21 Y después nosotros solamente, lo que el Señor ponga en mi corazón, luego a partir de allí damos inicio. Pudiera ser en el número 1, mañana por la noche en el 50, y la siguiente noche quizás en el número 10, y a la siguiente noche en el número 12, y a la siguiente noche en el número 74. Nadie sabe hasta que llegamos allí. Creo que esa es la manera más honesta que lo podemos hacer.
Entonces todos tienen oportunidad si sus tarjetas, en la noche o… Y eso no tiene nada que ver con el asunto. Sólo es para que alguien suba para acá, si la unción del Espíritu Santo comienza a venir en las reuniones, y luego por toda la audiencia, por todas partes el Señor Dios comienza a llamar a los enfermos y necesitados.
22 Ahora, antes de abrir Su Palabra, no tenemos mucho tiempo, queremos estarlos despidiendo cada noche entre nueve y nueve y media. Eso les dará oportunidad de ir a sus hogares, los que viven fuera de la ciudad, y regresar. Pongamos ahora nuestro corazón en ello. Estoy seguro que Uds. entienden.
Y si hay algo que les falte entender, algo que Uds. no entiendan, mi asociado el Hermano Vayle aquí presente está disponible todo el tiempo para explicarles cualquier cosa que les parezca misteriosa a Uds. hermanos del ministerio —o lo que Uds. sean, o cualquier miembro laico, quien sea.
Si hay una pregunta, si alguna vez predicamos algo o hacemos algo que no sea una promesa de Dios en esta Biblia, Uds. tienen el derecho de venir a nosotros y de preguntarnos como hermanos. Y les pedimos que hagan eso. Les pedimos a Uds., como nuestros hermanos y hermanas, que vengan a nosotros. Queremos ser siervos de Cristo. Eso es lo que representamos, por todo el mundo.
23 Y solo quiero decir esto, a todos lo que me conocen, y a mis amigos que están aquí esta noche, acabo de recibir una respuesta por telegrama esta mañana proveniente de Durban, Sudáfrica: la visión donde 300,000 personas estarán reunidas muy pronto en una reunión la cual será inmediatamente. Oh, estoy muy agradecido por eso. Dr. Vayle, no sé si yo le… Sí, creo que se lo dije en la recepción hace un momento que nos habían respondido. Creo que recibiremos… la carta con los detalles estará llegando muy pronto.
Inclinemos nuestros rostros ahora solo por un momento, y antes que abramos esta Palabra sagrada. Cualquier hombre físicamente puede hacerlo con sus manos, el abrir esta Biblia. Pero nadie puede abrir la revelación de Ella sino Aquel que la escribió, el Espíritu Santo. Así que vamos a orar ahora.
24 Eterno y bendito Dios, mientras estamos en esta noche parados entre los vivos y los muertos, y hay mucho en juego esta noche, sin duda, pecadores —almas que nunca te han recibido a Ti como su Salvador personal, que aún no lo han hecho. Y nos damos cuenta, Señor, si ellos pasan de esta vida a la otra vida que está por venir sin conocerte, oh, sería un pensamiento muy lamentable pensar en eso.
Por lo tanto, Señor, te pedimos que Tú escudriñes nuestros corazones esta noche. Y si hay algo de maldad en nosotros, llevamos al fuego refinador del Calvario y límpianos de toda injusticia: que nuestros labios sean limpiados como al profeta en el templo, cuando él vio los Querubines cubriéndose el rostro con sus alas y cubriéndose sus pies, y a medida que clamaban: “Santo, Santo, Santo, el Señor Dios Todopoderoso”.
25 Permite que los Querubines de Dios vuelen por este edificio esta noche, y visite cada corazón y que les hable del juicio venidero, y sin… parados en la presencia de Aquel que es nuestro único mediador, el Señor Jesús que se parará por nosotros en aquel día. Oh, qué cosa tan horrible será tratar de acometer pararse en el Juicio del Trono Blanco sin Cristo.
Te pediremos Señor, que Tú cumplas y te manifiestes en la presencia de esta gente esta noche, y en la resurrección de Tu querido y amado Hijo, el Señor Jesús. Pediremos que el corazón de cada hombre, Señor, sea rociado nuevamente con las cenizas santas del Calvario; que puedan verlo a Él quien hizo la promesa, y que puedan saber que Él está presente; y al hacerlo así puedan aceptarlo como su Salvador personal, y que los enfermos y necesitados sean sanados.
26 Permite Señor que aquel que entró débil al edificio esta semana pueda salir de aquí sanado. Concédelo, Señor. Y que el pecador no pase bajo el umbral de este edificio, sin que se vaya de aquí regocijando en la presencia del Señor Jesucristo como su Salvador.
Te pedimos que bendigas esta escuela, Señor, que nos ha permitido usar este auditorio. Y ahora dedicamos este edificio para la gloria de Dios. Y que los Ángeles de Dios ministren día tras día y noche tras noche, hasta que cuando entremos al lugar podamos sentir que estamos pisando en terreno santo.
Bendice a cada ministro, aquellos que están cooperando, que han despedido a sus congregaciones. Bendice aquellos que han manejado un largo camino para estar aquí, y a la gente local. Dales, Señor, de Tus riquezas, oramos, en salvación, y bendiciones espirituales, y en bendiciones físicas. Y que esta pequeña reunión comience con un avivamiento chapado a la antigua que recorrerá de este lado del estado hasta el otro. Concédelo, Padre.
27 Habla por nuestros labios, Señor. Bendice a nuestro querido y amado Hermano, Dr. Vayle, a medida que él ministra el servicio de la tarde, para agitar la fe pura de la gente. Ayuda a Tu siervo infructuoso esta noche, Señor, a medida que vengo con este reto para el mundo, que Jesús permanece el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Que Tú Palabra infalible y la fortaleza de Tu Espíritu nos mueva en gran manera.
Perdona ahora nuestros pecados, y ayúdanos mientras entramos en el servicio para leer Tu santa Palabra. Que se diga a medida que nos despedimos esta noche, como aquellos que venían de Emaús, cuando Tú hiciste algo de manera un tanto misterioso, de una manera que ningún otro hombre podía hacerlo, y Cleofás y sus amigos dijeron: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras Él nos hablaba por el camino?”.
28 En el lugar, una vez que Él los hubo tenido adentro del edificio con las puertas cerradas, Él hizo algo igual como había hecho antes de Su crucifixión, y ellos supieron que había resucitado de los muertos.
Con corazones livianos y pies livianos, se dieron prisa a regresar y dijeron: “Verdaderamente el Señor ha resucitado de entre los muertos”. Concede esa misma bendición a Tus hijos que esperan. Porque esperamos pacientemente por Tu Palabra y por Tu Espíritu, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
29 Deseo leer un texto de rutina esta noche. Y con… o con la lectura de la Escritura, mejor dicho. Y nuestro texto se encuentra esta noche en Hebreos 13:8.
Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Y deseo leer del libro de San Juan, el capítulo 12, para una porción de su lectura… o, sus escritos. Y nosotros creemos que la Palabra es infalible. Se encuentra en el capítulo 12, los versículos 20 y 21.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta:
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra. Esta Palabra que acabo de leer, después que ya no haya mundo, cuando no haya más sol, o luna, o estrellas, esta Palabra permanecerá la misma porque es la Palabra del Dios infinito.
30 Y esta pregunta que fue hecha por estos griegos: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”, y me pregunto en esta noche si esta audiencia a la cual el Señor Dios nos ha enviado esta noche, ¿cuántos de los que están aquí, si me permiten preguntar, harían la misma pregunta si hubieran vivido en aquel día? Si Uds. hubieran escuchado de Él, qué tan grande Él era, y de Su gran y magnifico poder, me pregunto si Uds. y yo no hubiéramos hecho la misma simple pregunta. Si nos encontráramos con Felipe de Betsaida, me pregunto si no le haríamos la misma pregunta.
Ahora, Felipe era uno de Sus ministros, y Felipe fue el que les presentó a Jesús. Y la pregunta no era: “Que podamos ver Su poder”. No fue eso. “Que podamos ver un glorioso milagro que Él lleve a cabo”, aunque Él lo hizo. Pero la pregunta era: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
31 Y luego en nuestro texto hallamos que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Y entonces, en base a esto, nos preguntamos si pudiera haber un siervo el día de hoy que pudiera introducirnos a esta Persona que ha atraído tanta la atención de la gente.
Ahora, se nos ha sido enseñado que Él no era un predicador enérgico. La Biblia dice que Su Voz no se escuchaba en las calles y demás. Pero Sus palabras eran tan perfectas al punto que el Padre honraba todo lo que Él decía.
Hubo muchos hombres grandes en aquel día, en las grandes iglesias: grandes sacerdotes y eruditos, hombres santos que aparentemente por conocimiento eran mucho más capaces (si conocimiento fuera el requerimiento de Dios) para introducir este gran Mesías. Pero si notaron, él vino a un pescador —un hombre humilde y pacífico— y dijo: “Quisiéramos verlo a Él”. Y cualquier hombre o mujer, niño o niña, que alguna vez haya escuchado de Jesús, ese es el deseo de su corazón: “Quisiéramos ver a Jesús”.
32 Miren, si Él es el mismo, y Él no está muerto sino que ha resucitado de los muertos, ¿pudiera ser entonces posible que pudiéramos verlo a Él? Si es así, ¿a cuántos de los que están aquí les gustaría verlo? Levanten su mano. Solo digan: “A mí me gustaría ver a Jesús”. El señor les bendiga. Hasta donde pude ver, parece ser el cien por ciento. Bueno, entonces, estoy haciéndoles esta pregunta: Si Él es tan grande, ¿por qué no podemos verle a Él?
Hace un tiempo en el Río Ohio donde yo vivo, estaba un niñito que le preguntó a su mamá un día: “Mamá, Dios es tan grande, ¿pudiera un hombre verlo?”.
Ella dijo: “Pregúntale a tu maestra de Escuela Dominical”.
Y la maestra de Escuela Dominical no fue capaz de producir satisfacción en el niñito. Así que ella dijo: “Pregúntale al pastor”.
Así que se fue con el pastor, el cual era la cabeza de la iglesia, y dijo: “Señor, deseo hacerle una pregunta. Yo he escuchado sus magníficos sermones del gran Dios, y lo he escuchado describirle a Él de tal manera que, sentado en mi silla, como niño, pareciera como si Él debiera estar a mi mano derecha. Pastor, ¿puede alguien ver a Dios?”.
33 Él le respondió: “No, hijito. Nadie nunca podrá ver a Dios”. Y el niñito estaba decepcionado.
Y él solía subir por el río con un viejo pescador, en donde pescaba con él. Y un día después de una tormenta, bajando por la corriente, el viejo pescador con su barba gris estaba remando su barco; y a medida que la tormenta se detenía, un arco iris salió por la parte Este del horizonte. Y el viejo pescador mirando hacia el arco iris, mientras el niñito estaba sentado en la popa del barco, el pequeñito fue atraído por las lágrimas que corrían por sus mejillas hasta su barba gris, goteando en su ropa.
Y fue tan emocionante al punto que dio un salto y se fue corriendo al centro del barco y se arrodilló a los pies del viejo pescador. Le dijo: “Le voy a hacer una pregunta que aparentemente nadie me ha podido contestar”. Dijo: “¿Puede un hombre ver a Dios?”.
Y el viejo pescador, abrumado con el entusiasmo del niño, sacó los remos y los puso sobre su regazo y sus brazos alrededor del pequeñito; y le dijo: “¡Dios te bendiga, querido! Todo lo que yo he visto en estos últimos cuarenta años ha sido a Dios”.
34 ¿Qué era? Había tanto de Dios en el interior, que podía verlo a Él en el exterior. De la única manera que podremos ver a Dios correctamente es teniéndolo a Él primeramente en nuestros corazones. Siempre ha sido de esa manera. Dios se ha escondido a Sí mismo de los ojos de los sabios y los entendidos, y está dispuesto a revelarse a Sí mismo a niños que puedan aprender, aprender de Él, aprender Su camino.
Así que ahora, solamente habrá una manera en la que podemos contestar esa pregunta adecuadamente. Si yo preguntara aquí esta noche, a las diferentes denominaciones (tal vez Bautistas, y Presbiterianas, y tal vez algún Católico, y Pentecostales, y Peregrinos de la Santidad y así sucesivamente) ¿Creen Uds. que un hombre puede ver a Dios?“. Uds. responderían: ”Ciertamente“. Bueno, yo diría: ”¿Cómo podemos saber si fue Dios o no? ¿Cómo podemos comprender si fue Dios?“.
35 Entonces solo hay una forma de contestar esa pregunta. Es tomando Hebreos 13:8, que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Alguien pudiera decir: “Yo lo veo a Él en el rosario, a medida que rezo el rosario”. Uno pudiera decir: “Yo lo veo a Él en nuestros credos de la iglesia”. Otros pudieran decir: “Yo lo veo a Él cuando cantamos la doxología”. Uno pudiera decir: “Yo lo veo a Él a medida que citamos el Credo de los Apóstoles”, o “al repetirlo”, mejor dicho. Otros dirán: “Yo lo veo a Él cuando veo a los santos regocijándose”. Otros dirán: “Yo lo escucho a Él en la música”.
Lo cual todas esas cosas son buenas. Y yo no tengo nada en contra de ninguna de ellas. Y estoy muy agradecido que Ud. pueda ver a Dios en eso. Pero pongamos eso a un lado por un minuto, y tomemos lo que la Escritura dice. Ese es el Urim y Tumim otra vez. Si Cristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Él tiene que ser el mismo en principio, Él tiene que ser el mismo en poder, Él tiene que ser el mismo en actitud. Él tiene que ser el mismo en todas las formas que ha sido.
36 Ellos no lo conocieron a Él ese día diciendo un rosario. Nunca lo conocieron a Él ese día en lo que nosotros llamamos un “Credo de Apóstoles”. No está en las Escrituras, el Credo de los Apóstoles. No está… Ellos no lo conocieron a Él en la doxología. Pero lo conocieron como la persona, Dios, manifestado en carne: en Sus obras poderosas, y en Sus hechos, y en Sus manifestaciones. Entonces tenemos que regresar y ver cuáles fueron Sus manifestaciones.
Ahora, no escuchen con algún motivo egoísta. Permitan que su objetivo esté correcto. Permitan que su motivo esté correcto. Porque cualquier cosa fuera del motivo correcto y del objetivo correcto, Dios no lo puede usar. Jesús dijo en una ocasión: “Si tú le dices a este árbol (si tú le dices a…. a esta montaña, mejor dicho) Muévete, y no dudareis en vuestro corazón, sino creyereis que será hecho lo que decís, lo que digáis os será hecho”.
¿Qué pudiera mover una montaña?
37 Aquí Él les dijo, a hombres mortales: “Di a esta montaña y cree que está sucediendo”. Solamente Deidad puede mover una montaña. Solo Dios puede hacerlo. Entonces si Él le dijo a un hombre que lo hiciera, tendrá que ser Dios hablando a través del hombre. Y de la única manera que un hombre pudiera saber que es Dios, será con el objetivo correcto, o en el motivo correcto.
Si su objetivo está correcto y su motivo está correcto, entonces ya no es Ud. hablando. Es el Padre que mora en Ud. “No penséis que habéis de hablar en aquella hora: porque no sois vosotros hablando, es Mi Padre que mora en vosotros. Él es el que habla.”.
38 Así que como pueden ver, Dios no está muy lejos. Él está aquí mismo. Somos nosotros mismos los que estorbamos. Es nuestra incredulidad, son nuestras supersticiones. Son esas cosas que ciegan nuestros ojos; no es Dios. Un hombre vino caminando y dijo: “Le voy a mostrar que yo puedo mover la montaña. ¡Montaña, muévete!”. No sucede. Claro que no. Su motivo no está correcto. Y su objetivo no está correcto. Así que tenemos que llegar a esto: “¿Nuestro motivo y objetivo están siendo correctos ante Dios? Entonces ya no es Ud. el que está hablando.
39 Ahora, vamos a averiguar lo que Jesús era. Lo encontramos a Él inmediatamente después de Su bautismo que fue guiado al desierto, en donde Él tuvo comunión con Dios por cuarenta días. Al salir, antes que Su ministerio tuviera alguna oportunidad de manifestarse, el diablo dijo: “Ahora, si Tú eres el gran obrador de milagros, déjame verte hacer un milagro delante de mí. Has algo aquí que yo pueda ver con mis propios ojos; y entonces te creeré. Convierte estas piedras en pan”.
Él podía haberlo hecho. Pero saben algo, el diablo todavía tiene la misma clase de motivos y objetivos. “Un hombre anciano en una esquina que esté ciego, o sordo, que esté en una silla de ruedas. Dejen que uno de estos sanadores divinos vaya allá y lo sane. Entonces yo creeré”.
Cuando uno ve o escucha tales cosas como esas, solo recuerde que es el mismo diablo que le puso el trapo en los ojos al Señor Jesús y que le golpeó la cabeza con un palo y dijo: “Tú que profetizas, dinos quién te pegó”. Es el mismo que dice: “Si Tú eres el Cristo, baja de la cruz. Solo suéltate las manos. Convierte estas piedras en pan”, —el espectáculo. “Has algo que pueda verte haciéndolo”. ¡Nunca lo verán obrando! No hay nada en ellos con lo que puedan ver. Están ciegos.
40 Ahora, observemos Sus manifestaciones. Tan pronto como Él comenzó Su ministerio público… Y si nosotros podemos seguir Su ministerio público y ver lo que Él hizo ayer, Él será el mismo hoy. ¿Creen Uds. eso? Si podemos averiguar lo que Él hizo ayer para manifestarse a Sí mismo como el Mesías…
¡Oh, permítanme decir eso de nuevo! Porque en eso pende la campaña, allí pende la nota clave, allí pende la cosa que sacudirá la nación, allí pende la pregunta que pondrá a cada iglesia en Ohio en un avivamiento en los próximos días. Allí pende la única cosa toda suficiente. Lo que Él era, Él es.
41 Y si Él es el mismo, entonces nosotros debemos renunciar, rendir todo a Él —nuestros motivos, nuestros objetivos, nuestras voluntades a Él. Pero el mundo nunca lo hará. Él dijo que no lo haría. Los hombres fueron ordenados a esta condenación. Pero Dios es justo. Él debe de realizarlo; Él debe de hacerlo para poder permanecer Dios. Es Su promesa: “El mismo de ayer, hoy y por los siglos”.
Cuando Su ministerio público recién comenzó… Citemos la Escritura ahora de San Juan el primer capítulo; comenzamos en San Juan 12. Para que Uds. que están tomando notas puedan leerlo. Y vamos a usar solo unas cuantas cosas por los próximos minutos, y vamos a verlo en el ayer, y veremos si Él es el mismo hoy.
Tan pronto Él entró en Su ministerio público, hubo un Andrés que se convirtió y fue y trajo a su hermano Simón. En San Juan 1. Y cuando Simón vino a la presencia del Señor Jesús, Jesús sabía quién era él. Y no solo eso, pero Él le dijo cuál era el nombre de su papá. Ahora, vean si eso es correcto. Escudríñenlo en la Escritura. Él dijo: “Tú nombre es Simón, pero voy a llamarte Pedro. Y tú eres el hijo de uno, Jonás”. Eso sorprendió a este viejo pescador.
42 Ahora recuerden, él no era un erudito. Él era un pescador, la Biblia dice que era “ignorante y sin letras”. En Hechos capítulo 3. Pero y Juan —percibieron que eran ignorantes y sin letras. Se nos ha sido enseñado que Pedro no podía firmar ni su propio nombre. Y sin embargo por su humildad, le fueron dadas las llaves del reino. Y Jesús lo nombró, cuando vino ante Su presencia, diciéndole cuál era su primer nombre: “Tú eres Simón, y tu padre es Jonás”. Ese fue Jesús ayer, dándose a conocer Él mismo a Su iglesia. Él tiene que ser el mismo hoy si Él permanece igual.
43 Ahora, luego había uno que se llamaba Felipe del que acabamos de hablar anoche. Sobre su conversión… quien venía de la misma ciudad que era Pedro. Él tenía un buen amigo que pertenecía a una denominación muy bien reconocida; pero él era un hombre justo, era un buen hombre.
Y si alguno de Uds. ha estado una vez en la Tierra Santa, marquen el lugar donde Jesús estaba predicando, y donde Natanael estaba bajo el árbol. Eran como treinta millas [48 km.]. Y él recorrió treinta millas en busca de su amigo para traerlo a la presencia de Jesús. Me pregunto si nosotros iríamos treinta pasos el día de hoy. Pero él estaba convencido que Jesús era el Cristo, y quería que su amigo también lo supiera.
Y él se fue rodeando la montaña y encontró a Natanael debajo de un árbol. Y ahora fíjense en su conversación. Él dijo: “Ven y ve a un hombre. Ven a ver a este Hombre. Lo hemos hallado. Él es Jesús de Nazaret, Él es el hijo de José”.
Y observen a este creyente ortodoxo, a este buen miembro de iglesia. Cuando se levantó y se sacudió el polvo, dijo: “Ahora, ¿pudiera salir algo bueno de Nazaret?”. O: “¿Pudiera salir algo de un grupo de gente como es ese que pudiera ser algo bueno?”.
44 ¡Oh, ¿no pueden ver que la actitud del mundo no ha cambiado?! Aquel que deseó un asesino en lugar de Jesús, en sus corazones son igual esta noche. El mundo dio a conocer lo que era, él mismo se expresó, cuando aceptaron a un asesino en lugar del amoroso Señor —solo por tradiciones religiosas.
Y cuando este hombre que había mantenido la costumbre de los ancianos de manera tan entrañable, él dijo: “¿Puede salir algo bueno de Nazaret?”; yo creo que Felipe le dio la mejor respuesta que cualquier hombre pudiera dar, él le dijo: “Ven y ve”. No se queden en casa criticando; vengan y averígüenlo por Uds. mismos.
Y cuando iban de camino rodeando la montaña, sin duda él iba instruyéndolo. “Pues”, él dijo: “Yo vi… ¿Te acuerdas de aquel viejo pescador en el río, aquel viejo Simón?”.
“Sí, yo me acuerdo de él”.
“Bueno, cuando él llegó ante la presencia de este Mesías, Él le dijo quién era y quién había sido su papá”. Oh, puedo decir que… o puedo sentir que…
45 Natanael dijo: “Ahora, espera un momento. Ahora, Felipe, sin duda te has ido por la borda. Tú… solamente estás… te estás enredando todo”.
Bueno puedo escucharlo decir: “¿Qué no sabes que las Escrituras han declarado que el Mesías no es otro que el mismo Jehová? Y Jehová conoce el corazón”.
Y tan pronto él entró a la presencia de ese Hombre… Ahora, Jesús era tan solo un Hombre ordinario. Y cuando él llegó ante Su presencia, Jesús se dio la vuelta (era la primera vez que Él lo miraba), y dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Eso asombró tanto al hombre al punto que dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”. Todos los hombres se vestían igual. Él podía haber sido un griego. Él podía haber sido un árabe. Él dijo: “¿Cuándo me conociste?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”.
46 ¿Cuántos saben que esa es la Escritura? Levanten sus manos. Lectores, fíjense en la Biblia: “Yo te vi”. ¿Cómo pudo verlo a treinta millas de distancia rodeando la montaña? “Yo te vi”.
Recuerden, Natanael, cuando él respondió, respondió por cada creyente judío que había. ¿Qué fue lo que dijo Natanael? Él dijo: “Rabí, Tu eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Si ese fue Jesús ayer, Él tiene que ser el mismo hoy, para permanecer igual. Y Él dijo: “Porque te dije esto, ¿crees?” Él dijo: “Cosas mayores que estas veréis”.
Ahora, ¿qué fue lo que el judío almidonado ortodoxo creyó cuando vio que se llevo cabo? Él dijo: “¡Este Hombre está poseído del diablo! ¡Él es Belcebú!”. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? “Él es Belcebú, un adivino”. Y cualquiera sabe que un adivino es del diablo. “Él les está leyendo la mente”.
47 ¿Y qué fue lo que Jesús les respondió? “Uds. dicen eso en contra de Mí, el Hijo de Hombre, yo los perdono. Pero cuando el Espíritu Santo venga, y haga la misma cosa, una palabra en contra nunca le será perdonado, ni en este mundo ni en el venidero”. ¿Cuántos saben que eso es verdad? En el mismo capítulo. Nunca les será perdonado, una palabra en contra. ¿En qué día estamos viviendo entonces?
No tenemos tiempo de repasar todos los personajes que iba a mencionar. Pero uno más, y luego había… Nosotros sabemos que hay solamente tres razas de gente. Son Cam, Sem y Jafet. Judíos, gentiles y samaritanos. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Observen a Pedro con las llaves para los judíos, Pentecostés; a los samaritanos, allá en Samaria; Pedro en la casa de Cornelio, los gentiles, Hechos 10:49. A partir de entonces fue para todo el mundo.
48 Las tres razas de gente. Ahora, observen. A los judíos Él mismo se dio a conocer de esa manera, al decirle a él quién era, lo que había hecho, cuál era su nombre. Y Él mismo se manifestó, y ellos creyeron que Él era el Mesías.
Cuando Él subió a Samaria, la mujer salió y se sentó en el pozo de agua; y ella vio a este judío joven (se miraba como de cincuenta años, la Biblia dice, cuando él tenía treinta) recargado en el pequeño pozo panorámico. Y noten la conversación. Él dijo: “Mujer, dame de beber”.
Ella dijo: “El pozo es profundo. Tú no tienes nada con que sacarla. Y aparte de eso, no es costumbre que Uds. los judíos le hablen a los samaritanos. Tenemos una ley de segregación”.
49 ¡Oh, yo le amo! Escuchen lo que Él dijo: “Pero si tú supieras Quien es el que habla contigo, tú pedirías de Mí de beber”. Él le hizo ver que no había diferencia en las razas de gente, por su color.
Y Él dijo: “Si tú supieras con Quien estás hablando…”, y la conversación comenzó. ¿Qué estaba haciendo Él? Contactando su espíritu. Tan pronto como Él encontró cuál era su problema, Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Y ella dijo: “No tengo marido”.
Jesús dijo: “Eso es correcto. Cinco has tenido, y el que ahora tienes no es tuyo. Has dicho la verdad”.
¿Qué dijo ella? ¿Él es Belcebú? Ella dijo: “Señor, ¡paréceme que Tú eres profeta!”. Observen. “Nosotros (¿Quiénes? Los samaritanos) sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas. Pero, ¿Quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo Soy, el que habla contigo”.
50 Y ella corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho: ¿No es Éste el mismísimo Mesías?”. Si esa fue la manera en la que el Mesías se dio a conocer a Sí mismo en los días pasados, tiene que ser el mismo hoy.
Ahora, a Uds. ministros, y a Uds. estudiantes Bíblicos, ni una sola vez efectuó Él esa señal ante los gentiles. Escudriñen las Escrituras. Ni una sola vez. Pero Él aún les prohibió a Sus discípulos que fueran a ellos. Pero esa es la manera como Él se manifestó a Sí mismo como el Mesías para ambos, judíos y samaritanos.
¿Cuántos están dispuestos a decir que esa es la verdad, que Uds. saben que… conocen las Escrituras lo suficiente para saber que es la verdad? Háganlo saber con su mano levantada. La Escritura así lo dice. Escudriñen las Escrituras y vean si hay otra manera con la cual Él mismo se dio a conocer. “Oh, nuestras tradiciones…”, —pero la Escritura lo dice.
51 Observen. Hablando con los judíos, habló de otro día. Y en ningún otro tiempo hasta ahora había sido dado a conocer. Pero, ¿cuántos creen que estamos al final de la edad de los gentiles? Por supuesto que sí. Y luego si Él mismo se dio a conocer allá atrás de esa manera, Él tiene que darlo a conocer hoy a los gentiles, o Él es diferente a lo que era entonces.
Y Dios tiene que actuar igual en cada ocasión. Cuando una situación se presenta, si Dios es llamado a la escena, la acción que Él toma en ese momento, tiene que tomarla igual cada vez que la situación se vuelve a presentar —o Él se equivocó cuando lo hizo la primera vez. Vean, nosotros nos volvemos más listos. Dios no se vuelve más inteligente, Él es perfecto para comenzar. Él es infinito para comenzar. Él no tiene más conocimiento ahora que lo que tuvo antes, porque Él es el conocimiento perfecto.
Y de la manera que Él actuó en aquel entonces, tiene que actuar de la misma manera hoy. Por lo tanto, la Biblia dice que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si Cristo se manifiesta de cualquier otra manera hoy a Uds. gentiles a como actuó en el pasado, entonces se equivocó cuando Él mismo se dio a conocer en aquel tiempo.
52 Hay una Escritura… Aún los discípulos cuando Él estaba a punto de partir en San Juan 17, los discípulos dijeron: “Ahora sabemos que Tú conoces todas las cosas, y no tienes necesidad que un hombre te enseñe”. Él acababa de efectuar esas cosas y de mostrárselas: “Por esto creemos que Tú vienes de Dios”.
Jesús dijo: “¿Ahora lo creen?”.
Miren, Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Un día hubo una mujer que tocó Su vestidura, y ella… Eso también está en San Juan. Así que cuando ella tocó Su vestidura, ella había dicho entre sí misma: “Si lo puedo tocar a Él… A mí no me importa lo que los Rabinos digan o lo que la gente diga, yo creo que Él es El Santo. Y si yo puedo tocarlo, creo que seré sanada”.
Ella llevaba años con un flujo de sangre, y los doctores no podían ayudarla. Ella tocó Su vestidura, y se salió y se sentó, o se quedó parada, o lo que sea que hizo en la multitud. Jesús se volteó y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Él no sabía. Él no era hipócrita. Él no sabía o no hubiera hecho la pregunta.
53 Y Pedro lo reprendió a Él, y dijo: “Todos te están tocando”.
Él dijo: “Pero Yo percibo que me he debilitado. [Espacio en blanco en la cinta]… salió de Mí”. Virtud es “fuerza”, poder salió de Él. Dijo: “Me he debilitado”. Y Él miró alrededor hasta que encontró a la mujer, y le dijo cuál era su condición y dijo: “Tú fe te ha salvado”.
Ese mismo Jesús vive hoy. Y la Biblia dice en el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos, que Él ahora mismo es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Todos Uds. creen eso? ¿Cómo sucede entonces? Tóquenlo a Él. No toquen al pastor, no toquen al evangelista; pero toquen a Cristo.
Y Él tiene que actuar de la misma manera que lo hizo entonces. Si no lo hace, entonces estamos sirviendo a otro Cristo que es muy similar a Aquel que fue. La Biblia dice: “Él es el mismo Jesús, el mismo en poder”. Así que no es la virtud en las manos de algún hombre. Es la virtud de su propia fe en la resurrección de Cristo.
Mis hermanos, yo no tengo nada en contra de la imposición de manos, de ungir a los enfermos, cualquier cosa que Uds. quieran hacer. Pero la cosa verdadera es creerle a Él que ha resucitado de entre los muertos, y que está presente para manifestarse Él mismo en cada poder que haya efectuado. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si Dios hace eso y se manifiesta Él mismo de la misma manera que lo hizo entonces, ¿cuántos le creerán a Él? Digan: “Amén”.
54 La Escritura entonces dice esto, cuando Jesús estaba partiendo, Él dijo: “Un poquito y el mundo (mundo, kosmos, lo cual significa ”el orden del mundo“) no me verá más” —el incrédulo no me verá más. “Sin embargo vosotros me veréis (”Vosotros“, ¿Quiénes son ”vosotros“? La iglesia) porque Yo (”Yo“, es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
La iglesia del Señor Jesús, está dividida en denominaciones, está dividida en credos, en sectarismo, al punto que Dios no se puede mover en Su iglesia. Su denominación no los hace a Uds. Cristianos. Nada en contra de su denominación, nada en contra de su credo; pero el conocer a Cristo es conocer la persona de Cristo.
55 La Biblia dice que Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. La vid no produce el fruto; los pámpanos son los que producen el fruto. Y el pámpano producirá el fruto de la vid a la que está conectada. Y ahora díganle a cualquier estudioso de las Escrituras que me muestre dónde Cristo haya alguna vez organizado una iglesia o que haya hecho una organización, donde Él alguna vez haya dicho que un montón de credos es todo lo que se necesita. Él dijo: “Excepto un hombre nazca de nuevo, no puede ni siquiera entender el Reino de Dios”.
Si es una vid de calabazas, producirá calabazas. Si es una vid de sandías, producirá sandías. Si es una vid de uvas, producirá uvas. Si nosotros somos los pámpanos de Su iglesia, produciremos los frutos del Señor Jesús. “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él también las hará”. El mismo tipo, no diferente. “Las mismas obras que Yo hago”. Dios ayúdanos, perdona nuestra incredulidad, mientras oramos.
Padre Celestial, lo que sigue te pertenece a Ti. Nosotros solamente somos hombres y mujeres que te amamos. Y, ¡oh, qué momento tan crucial! Un hombre puede decir cualquier cosa, pero si Tú no estás allí para respaldarlo, entonces las palabras del hombre están erradas. Pero Tú has dado una promesa, y Tu promesa es verdadera.
56 Oh, Dios, permite que Tu iglesia por todo este edificio se rinda a Ti ahora mismo. Y que el gran Espíritu Santo, que está en la persona del Señor Jesús, el Hijo encarnado de Dios, venga a nuestro ser y nos mueva. Y permite que el incrédulo observe y vea al Espíritu de Dios moviéndose en Su iglesia verdadera, y que pueda decir: “Verdaderamente, Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos”.
Concede entonces eso a nuestros corazones, como dijimos en nuestra previa oración, que digamos al irnos a nuestros hogares: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros mientras Él mismo se manifestaba? Él hizo algo”. Él lo hizo para Cleofás y su amigo, en su presencia, igual como había hecho antes de Su crucifixión. Por lo tanto supieron que ninguno otro hombre podía hacerlo, y supieron que Él era el Hijo de Dios resucitado. Concede lo mismo esta noche, Señor. Que el corazón de Tus hijos estén tiernos y abiertos. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
A penas estamos siete minutos tarde. Tal vez nos daremos prisa. Vamos a llamar una línea de oración. Creo que Billy me dijo que había repartido las Ts o las Ws. ¿Cuál de las dos? La T, las tarjetas de oración con T. Ahora, empecemos esta noche y solamente tendremos aquí a unas cuantas personas de pie y oraremos por ellas. Ahora, quiero que cada persona vea su tarjeta de oración y solamente… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
57 Muy bien. Quiero decir… Muy bien.
¿Cuántos de los que están aquí que no tienen una tarjeta de oración quieren que Jesús los sane? Levanten la mano, los que no tienen una tarjeta de oración.
Ahora, Ud. no tiene que estar aquí en esta línea de oración. Mire, si les he dicho la verdad, Jesucristo obrará en Su iglesia, en Ud. y en mí, de la misma manera que lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra en un cuerpo físico. ¿Cuántos saben que Su cuerpo físico está sentado en el trono de Dios y Su Espíritu ha regresado a la tierra para vivir en su iglesia, para energizarla como la vid a los pámpanos? Ciertamente. Entonces Él no tiene más manos que las suyas y las mías. Él no tiene más ojos que los suyos y los míos.
58 ¿Y cuántos saben que los dones que ministran en la iglesia son primeramente apóstoles, luego profetas, maestros, pastores, evangelistas? ¿Cuántos saben que eso es cierto? Ahora, la palabra apóstol significa “misionero”. Aquel que va de misionero… El por qué a los misioneros les gusta que les llamen “misionero”, en lugar de “apóstol”, yo no sé. Pero la misma palabra apóstol significa “uno enviado”. Misionero significa “uno enviado”. Ellos estaban para evangelizar el mundo.
Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros —cinco dones espirituales predestinados, que por el previo conocimiento de Dios estableció en la iglesia. Eso es exactamente correcto. Dones y llamamiento son sin arrepentimiento. Todos esos dones están en la iglesia. Yo no soy un predicador, disto mucho de ser uno. Yo solamente soy más o menos como una llanta de repuesto. El Hermano Vayle es el predicador.
59 Es un don que yo tengo que Dios dio desde que era un niño pequeño, cuando recién nací. No tenemos los libros; en ellos se habla al respecto. Por el momento se nos acaban de terminar, como cuatro o cinco ediciones han salido: LA HISTORIA DE MI VIDA. Todo puede verificarse a través de cualquier artículo, lo que sea con la fuerza policial, con lo que sea que Ud. quiera verificarlo, con actas de nacimiento, todo lo que Ud. quiera saber, cualquier milagro, lo que sea. Todo está autenticado y por escrito, las declaraciones de los doctores y todo lo demás.
Ahora, en los próximos minutos, todo lo que he dicho será hallado verdad o mentira. Eso es exactamente correcto. Si alguna persona desea tomar mi lugar, está perfectamente invitado a venir aquí y hacerlo.
60 Ahora, hay gente aquí en la línea de oración que yo no conozco. Si yo miró de este lado y digo: “Aquí está alguien en una silla de ruedas; aquí esta alguien en una camilla, están lisiados; hay un hombre joven sentado allá en una silla de ruedas al final de la línea; ese hombre esta lisiado”, seguro. Digo, miro por toda la audiencia y digo: “Aquí está un hombre sentado con lentes puestos, hay algo mal con sus ojos”, seguro. ¿Qué le pasa a esta mujer? Ella se ve bien y fuerte y saludable. Pero hay algo mal en alguna parte.
Ahora, todos los que no tienen tarjeta de oración, Uds. solamente humíllense a sí mismos y miren y digan: “Señor, yo verdaderamente lo creo”; y vean si Cristo no es el mismo… si acaso su fe no lo toca. Miren alrededor por toda la audiencia a cada persona que yo… aquí, y averigüen si no es esa la verdad. Haga un reto con Dios.
61 Solo antes de empezar esta reunión yo quiero decir algo. Estoy viendo aquí a mi izquierda, y sí veo a alguien que conozco. En la reunión de Hammond, una alcohólica en la peor etapa, donde los mejores doctores de Chicago… ¿Cuántos saben que no hay cura para un alcohólico, en términos médicos? Es cierto. No hay.
La muchacha era una desventurada con la mirada perdida, una completa y total alcohólica, en una condición terrible. Trató de… Por dentro de su saco traía una botellita de whisky para vivir de él diariamente. Ella estaba en la reunión; y en el balcón, creo, o donde haya sido. Luego una compañera de baile de Fred Astaire, estaba allí, una amiga con un demonio de drogas.
Y esta mujer joven, Rosella Griffin de Joliet, Illinois (y yo creo que es ella. ¿Eres tú, Rosella? No estoy seguro).
62 Se encontraba miserable, por los barrios bajos. Simplemente una alcohólica de las malas tal como los barrios bajos producen. Y el Espíritu Santo bajó y le dijo quién era ella, y lo que había hecho, y la pronunció sana. Y ahora ella es una misionera en los barrios bajos. Rosella, ¿puede ponerse de pie, hermana? Una encantadora, joven y hermosa mujer que Dios llamó del alcoholismo. Haremos que nos dé su testimonio más adelante en las reuniones.
Y la compañera de baile de Fred Astaire (¿No está ella estudiando ahora para misionera, Rosella?), una misionera también en el campo. Cuando ellos se ofendieron, creo que su padre se ofendió primero. Pero ella dijo: “Oh, no, papá, él está en lo correcto”. El Espíritu Santo nunca comete un error. Él es perfecto, si es el Espíritu Santo.
63 Ahora, seamos reverentes. Y ahora, quiero que cada persona, por favor, dentro de los próximos quince minutos, que permanezcan sentados, sean reverentes, oren, miren para este lado. Sean muy reverentes y oren.
Y si Jesús se manifiesta a Sí mismo a esta iglesias (a este grupo de gente) igual como Él lo hizo, como prediqué anoche, ¿cuántos saldrán de aquí y dirán: “Con la gracia de Dios, yo lo creeré el resto de mis días?”. Levanten sus manos a Él, digan: “Yo lo creeré”. Ahora, tan reverentes como puedan serlo. Lo que sigue depende de Dios. Si yo he dicho la verdad, Él está obligado a Su Palabra.
Me imagino ahora, señora, que somos desconocidos uno del otro, ¿es así? Muy bien. Entonces Dios la conoce y Él me conoce a mí. Si hay algo que… Si Ud. es una creyente o una incrédula, Él lo sabrá. Si Ud. es un crítico, observen lo que pasa. Si Ud. es una Cristiana, observen lo que pasa. Entonces si Él lo hace…
64 Ahora, si yo le digo: “Señora, Ud. está enferma. Impondré mis manos sobre Ud., y sanará”. Bueno, eso está bien, pero yo podría adivinar eso. Pero si Él va a su pasado y le dice algo igual como lo hizo con los discípulos y las personas de aquel día, Ud. sabrá si es la verdad o no. Si Él conoce su falta, igual como lo hizo con la mujer junto al pozo; si Él sabe quién es Ud., el motivo por el que se encuentra aquí, igual como lo hizo con la mujer junto al pozo; ¿le creerá Ud. a Él? ¿Con todo su corazón?
Ahora, aquí está perfectamente una escena de la Biblia. Aquí está una mujer que nunca he visto en mi vida y nunca he hablado con ella, hasta donde sé. Ella pudo haber estado en las reuniones en algún lugar. ¿Ha estado en alguna de las reuniones antes? Sí ha estado en las reuniones; pero yo no la conozco. Si eso es correcto, levante su mano para que la gente pueda verlo.
Ahora, una palabra de Él significará más que todas las que yo pudiera decir en un millón de vidas. Mire, si nunca le he visto… y este es un cuadro hermoso esta noche del Señor Jesús en Su resurrección, un hombre y una mujer que se conocen por primera vez en su vida. Si Él conocía la falta de esa mujer, que ella estaba viviendo con un hombre con el que no debía casarse; entonces si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, si Él me dice en dónde está su problema; Ud. tendrá que saber que viene de algún poder sobrenatural. De igual manera esta iglesia.
65 Pero ahora, pudiera ser que ellos lo clasifiquen igual como lo hicieron aquel día. Y ellos… los hombres incrédulos… “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere”, dijo Jesús. Pero eso… Él lo hizo de todas maneras, así que en el juicio será conocido.
Ahora, si la audiencia puede escuchar mi voz, la mujer parece estarse yendo de mí. Y la dama está aquí para que yo ore por una condición física de su cuerpo. Eso es cierto. Ella es Cristiana. Ella es una creyente. Y Ud. tiene una condición nerviosa por la que quiere que yo ore. Eso es cierto. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Lo cree ahora?
Ahora observen, entre más uno habla con la mujer. Ahora, Ud. dice: “El Hermano Branham pudo haber adivinado eso”. Espere un momento, porque hay otra cosa en la mujer. El Espíritu Santo se ha movido. Ahora, si Él hace algo diferente, no se estará adivinando. Verifíquenlo. Es perfecto. Ahora, yo no sé lo que le dije a la mujer. La única manera en que lo sabré es que mis muchachos aquí lo están grabando.
66 Ahora, la mujer se da cuenta que algo está sucediendo. ¿Cuántos han visto la fotografía del Ángel del Señor que traemos? Levanten sus manos. Creo que trajeron unas cuantas para acá. Aquí está en Washington, DC.
Sí, veo a la mujer titubeando con algo; es un plato o algo. Ella está muy nerviosa. Eso es lo que tiene. Ella está orando, también. Y está orando por alguien más. Y ese alguien se encuentra muy mal, que tiene una inflamación. Es una persona anciana. Es su madre. Y ella tiene hidropesía del corazón. Eso es correcto. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo cree, señora? ¿Lo creen en la audiencia? Muy bien. El pañuelo con el que se está enjugando las lágrimas, llévelo consigo. Dios le concederá las cosas que ha pedido. Amén.
67 Somos desconocidos uno al otro, señor. Esta es la primera vez que nos encontramos, personalmente, ¿no es así? Ud. ha estado en mis servicios. ¿En qué parte fue, señor? En Indiana. Pero yo no lo conozco. Nunca… es la primera vez que estamos de esta manera juntos.
Muy bien, el Jesús que alguien fue a traer que se llamaba… quiero decir, Felipe fue y trajo a Natanael. La última mujer que estuvo aquí, creo, fue una mujer, como la Escritura que prediqué esta noche, de la mujer junto al pozo. Y aquí está otra Escritura que utilicé, que alguien fue por alguien y lo trajo al lugar; y Él les dijo donde habían estado y la condición de ellos. Ellos lo creyeron.
68 Nosotros siendo desconocidos, Ud. y yo, si el Señor Jesús hace lo mismo, ¿lo creerá con todo su corazón? Ud. sabrá que vendrá de algún poder. Su problema lo tiene en la garganta. Ud. tiene un problema bronquial, que le produce tos, y noches molestas, batall… Correcto. Duerme levantado sobre almohadas. Y otra cosa, Ud. tiene una infección en la piel; y los doctores no pueden hacer nada al respecto. Y esa infección de la piel es pie de atleta. Eso es correcto.
¿Cree que Dios lo conoce a Ud. señor? Ud. no es de esta ciudad. Ud. ha venido del norte, hasta acá. Ud. es de un lugar llamado Hamilton, Ohio. Su nombre es George Burns —Barns, ese es — George Barns. Regrese a casa, el Señor Jesús lo sana y lo restablece. Amén. Su fe lo hizo. Amén. Dios le bendiga, señor.
Tengan fe. No duden. En la reunión, sean muy reverentes ahora. No se estén moviendo, sean muy reverentes. Solo manténganse creyendo.
69 ¿Cómo está? ¿Cree que el Señor Jesús está aquí, dama? Si yo pudiera hacer algo por usted… Ud. probablemente tiene la edad de mi madre. Y si yo pudiera hacer algo por Ud., y no lo hago, sería una persona horrible. Pero yo no puedo hacer nada. Ya lo he explicado, eso es algo en lo que quiero que crea, algo que ha sido hecho por Ud. Solo ore. Ahora ore, siga adelante. No dude, solo siga orando.
Si el Señor Dios me revela cuál es su problema, ¿me creerá que soy Su siervo…?[Palabras inaudibles. Ed.] Su presencia? Muy bien. El Señor sea bondadoso con Ud. Ud. está en una condición muy seria. Los doctores la han desahuciado en eso, hace mucho tiempo. Ud. tiene una infección. Aparte de eso, veo que está tratando de bajar su cabeza o algo. Tiene un rugido en su cabeza.
70 Usted no es de esta ciudad. Ud. es de otra región donde hay un… o, una ciudad que es muy grande. Y Ud. tiene un tipo de lugar de emigración que está en… Es en Detroit, Michigan. Y la veo sentada con el teléfono, y está hablando con alguien —conmigo. Ud. me habló por teléfono, y yo oré por Ud. en el teléfono. Eso es exactamente correcto. Ahora, si puede creerlo con todo su corazón, puede regresar a su hogar ahora y ser sanada. ¿Lo cree? Dios le bendiga entonces. Siga su camino en el Nombre del Señor Jesús y sea sanada.
Somos desconocidos uno del otro. La dama sentada aquí al final de la silla, aquí mismo, de complexión robusta. Sí. Ud. también tiene una necesidad. Ud. está orando. ¿Cree Ud. que Dios responde la oración? Si el Señor Jesús me revela lo que Ud. quiere que Él le sane, ¿me creerá que soy Su siervo? Muy bien, entonces, esa condición nerviosa, ese problema en la cabeza que ha estado teniendo… Eso es correcto. Mueva su mano de esta manera si eso es correcto. Eso la ha dejado ahora. Puede irse a casa y ser sanada.
Usted ha tocado algo. ¿Somos desconocidos uno del otro, dama? ¿Somos extraños uno del otro? Somos desconocidos uno del otro. Yo no la conozco. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien. Solo tenga fe ahora. No dude. Ud. pudiera pensar…
71 ¿Qué de la señora que está a su lado? ¿Lo cree con todo el corazón, señora? ¿Me cree que soy Su siervo? Si Dios me revela su necesidad, ¿me creerá que soy Su siervo? Muy bien. Si lo puede creer con todo el corazón, puede tenerlo. Y esa baja presión de sangre que ha estado padeciendo se ha ido ahora de Ud. Puede irse a casa, y ser sanada.
Solo crea. No dude.
72 ¿Me pueden hacer un favor? Esa mano que Ud. está agitando, póngala en la dama que está a su lado. La dama está sufriendo con un problema en el corazón, una palpitación irregular en su corazón. Especialmente después que Ud. come y se acuesta. Eso es correcto. No es exactamente un problema del corazón; es un gas en su estomago que viene de una condición gástrica. Ud. ha tenido eso por mucho tiempo. Agite su mano si eso es correcto. Ahora, se ha ido de Ud. Puede irse a casa y ser sanada.
Yo reto su fe en el Nombre de Jesús. ¿Qué fue lo que ellos tocaron? No a mí. ¡Ellos tocaron al Sumo Sacerdote, al Cristo!
Somos desconocidos uno del otro, creo. Si eso es correcto, ¿podría levantar la mano? Si el Señor Dios me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará? Veo a la mujer en una oficina de doctor, en algún tipo de habitación. Pudiera ser un cuarto de hospital. Y la están examinando, y su blusa está toda… Es en su pecho, y son tumores. Y están en ambos pechos. Y los doctores quieren extraerlos. Eso es exactamente correcto. Ellos dicen que debe de hacerlo inmediatamente. Ambos, el hombre delgado y el robusto, los dos.
73 Ahora, ¿quién estaba en la oficina del doctor para ver eso? El Señor Jesús, que supo que Felipe estaba debajo del árbol… o, Natanael. Y no solo eso, pero hay algo mal con su estómago. Y los veo que están en un consejo y no saben lo qué es. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Cree que soy Su siervo?
Usted también tiene a alguien aquí, está en muy mala condición. Es su esposo. Está sentado allá en el balcón, y está orando. Si Dios me revela lo que tiene su esposo, ¿lo creerá? Él tiene artritis en las manos. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora, vaya y sea sanada en el Nombre de Jesús. Dios le bendiga.
¿Cómo está, señora? ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Qué de la señora que está sentada aquí, limpiando sus ojos? ¿Cree que Dios puede detener esa pobre circulación, y sanarla? Eso es por lo que Ud. estaba orando. Eso es correcto. Mueva su pañuelo si es cierto. ¿Quién la conoce sino Dios que supo eso? Yo no la conozco, ¿verdad?
74 Que… la dama que está sentada a su lado. Ud. se ve un poco frágil. ¿Me cree que soy Su siervo? Ahora, Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada La Hermosa. Dijeron: “Míranos”. Eso significa “solo preste atención a lo que estoy diciendo”. Ud. tiene un problema cardíaco. ¿Cree que el Señor Jesús la sanará? ¿Cree que Él la sanará? Si lo puede creer con todo el corazón, puede recibirlo.
¿Cree que mamá se pondrá bien? ¿Lo cree? Si usted… es por eso por lo que está Ud. aquí parada, es por ella. Bueno, ese pañuelo que trae con Ud. —ella no está con Ud., pero llévele el pañuelo, mándeselo, créalo con todo el corazón, y ella se pondrá bien. Siga su camino y regocíjese, y diga: “Gracias, Señor”.
Somos desconocidos uno al otro, me supongo. ¿Es la primera vez que nos conocemos? Ahora, sea reverente. Alguien hizo algo, alguien aquí está orando. Es un niño que sigue apareciendo. Alguien está orando aquí en algún lugar por el niño. Ahora, usted, quién sea que sea, siga orando. ¡Oh, qué hermoso es estar en Su presencia! Como David dijo: “Mi copa está rebosando”. ¿Pueden darse cuenta que Cristo, el Hijo de Dios resucitado, está presente? De seguro nuestros credos no han entumecido nuestro corazón hasta esa condición: Que no podamos reconocer Su presencia. ¿Qué más pudiera Él hacer?
75 Creo que Ud. es la persona con la que estaba hablando. Si el Señor Dios me dice cuál es su problema, ¿lo creerá con todo su corazón? Ud. está parado aquí por alguien más. Eso es correcto. Y Ud. está parado aquí, tiene un pañuelo en la mano para darles. Es una persona que está ciega. Y es un pariente de Ud. Es un cuñado. Y la razón por la que no están aquí es porque se cayeron y se lastimaron.
Si yo le digo qué parte de su cuerpo se lastimaron, ¿lo creerá? Se lastimaron la espalda cuando se cayeron. Eso es verdad. Si eso es cierto, levante el pañuelo a Dios. Ahora vaya a ponerlo sobre ellos y crea con todo su corazón. Así como lo crea, será de esa manera. Dios le bendiga ahora.
76 Creamos. Solo quédese allí por un momento, señora. Ud. no tiene que venir hasta acá. Quiero decirle, que hace unos momentos cuando se levantó y empezó a pasar por allí, cuando le hablé, algo sucedió, Ud. se sintió diferente.
Ahora, trae puestos unos lentes, por lo que puede ver y saber que son sus ojos, especialmente su izquierdo; ¿pero cree que Él la sanará de esa artritis también y que se pondrá bien y sanará? ¿Lo cree con todo el corazón? Entonces de la vuelta, dese la vuelta, regrese a casa creyendo con todo su corazón, puede ser sanada. O, vaya por este lado si lo desea también; y no lo tenga más, sea sanada.
Pase adelante, señora. ¿Somos desconocidos uno del otro? Ahora, estoy recibiendo… alguien piensa que es telepatía. Ahora, no piense que puede esconder su vida ahora; no puede. Ahora, deje de pensar eso. Eso es pecado. ¿Qué es pecado? Incredulidad. “El que no cree ya está condenado”. Venga para acá, señora. Ponga su mano en la mía solo para hacer contacto. Si el Señor Dios me dice de esta manera cuál es su problema, ¿creerá que es por medio del Hijo de Dios revelado? No pudiera ser telepatía.
77 ¿Cuántos lo creerán con todo el corazón? Levanten sus manos. Que la dama sea el juez. Ud. tiene un problema de damas, lo cual es un problema femenino, por el que quiere que yo ore. Si eso es correcto, levante su mano y quítela de mi mano. Ahora está sanada. Puede seguir su camino. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
Solo para hacerles ver que Él la conoce, mire para acá por un minuto. Esta señora que está acá tenía el mismo problema, problema de damas. Y noten. ¿Puede ver aquella señorita sentada de aquel lado? Tan joven como aparenta estarlo, sentada allá en la segunda hilera, con las manos en su boca, tiene la misma cosa, un problema femenino, una joven mujer. Eso es correcto. Levante su mano si eso es cierto, dama. Ud. fue sanada al mismo tiempo que aquella mujer fue sanada. Ahora, siga su camino, sea sana.
Si Él sabe lo que ha sido, ¿sabe Él lo que será en el futuro? Muy bien.
78 Señora, ¿cree Ud. que ese problema en la espalda la ha dejado? Siga su camino y regocíjese, diciendo: “Gracias, Señor Dios”. Crean.
Ud. está sombreada con muerte, lo cual es cáncer. Pero si Ud. puede creerlo con todo el corazón que Dios lo sana… ¿Lo cree? Muy bien, siga su camino y regocíjese y diga: “Gracias, Señor Dios”.
Y Ud. tenía la misma cosa. Yo dije: “Tenía la misma cosa”. Ahora ya no la tiene. Siga su camino y diga: “Gracias, Señor Dios”. Créalo con todo el corazón.
¿Quiere ir a comer su cena y creer que ese problema estomacal lo ha dejado? ¿Lo cree? Vaya y coma su cena entonces, y sea sano en el Nombre de Jesucristo.
“Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
Dama, usted tiene un asesino, lo cual es un problema cardíaco. ¿Pero cree que Dios la sana? Siga su camino y regocíjese.
79 Solo un momento. Una sombra oscura está recorriendo el edificio, exactamente un mal. Por este lado, una niña pequeña, jugando con sus dedos. Madre, ¿cree que Dios sanará a la pequeña de esos ataques epilépticos? Si lo cree con todo su corazón, ponga las manos sobre ella; y pídale a Dios, y no dude, y ella se recuperará, en el Nombre del Señor Jesús.
¡Reto la fe de Uds. a que le crean a Él! Él es Omnipresente, Él está aquí ahora, el gran —no Yo era, YO SOY. El gran Señor Jesucristo, el Hijo del Dios viviente. ¿Lo creen? ¿Qué de Uds. que están en estas sillas y camillas y catres? ¿Lo creen?
¿Qué de este hombre acostado aquí? Sí, con su mano levantada, acostado en esa camilla. ¿Lo cree, señor? Muy bien, si lo cree, levántenlo en el Nombre del Señor Jesús. Y si Ud. lo cree con todo el corazón, esa condición de cáncer lo dejará y se irá a casa y será sano. Póngase de pie: no tenga miedo, Levántese.
80 Digamos: “Gloria a Dios”, todos. Jesucristo vive y reina. Yo los reto a que lo crean. ¿Lo creen? Pongan las manos unos sobre otros. Pongan sus manos unos sobre otros. Ahora, oremos.
Oh, Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, autor de la Vida Eterna, Dador de todo buen don, manda de Tu Espíritu, Señor, sobre los corazones de esta gente y manifiesta Tu gran poder. Sánalos, Señor. Da gloria a esta reunión. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
Digamos: “Gracias Señor”, todos. El Señor Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, está presente. Pónganse de pie solo por un momento. Párense y denle a Él la gloria y la alabanza. Levanten sus manos a Él. Denle a Él la gloria todos Uds., porque Su Sangre puede lavar sus…
Mensaje extraido de Messagehub
