S.566 58-0406E  LA EVIDENCIA DE LA RESURRECCIÓN 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Evidencia De La Resurrección

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

58-0406E

1 [El Hermano Neville lee Lucas 24:1-32]
El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.
Y hallaron removida la piedra del sepulcro;
Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;
Y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,
Diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Entonces ellas se acordaron de sus palabras,
Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.
Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.
Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían.
Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.
Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.
E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.
Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.
Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.
Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?
Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?
Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
Y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.
Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.
Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro;
Y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive.
Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.
Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.
Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.
Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
Gracias, Hermano Neville. Y muy buenas tardes a todos Uds. Ha sido un día grandioso para mí, este día. Ha sido grandioso en muchas maneras. Por supuesto que este día yo estoy un poquito más viejo, así que eso lo hace un poquito más grande, y yo… entrando a una edad más grande. Pero yo… Pero ha sido un día grandioso porque es la Pascua. Y también un gran día porque algo me ha sucedido este día que he tenido… que nunca olvidaré. Era un deseo que vino a mi corazón, que yo… Toda mi vida me había preguntado sobre ciertas cosas y, el por qué había yo nacido en este mundo.

2 Y después simplemente me puse a pensar esta mañana, cuando estaba hablando de Moisés y de lo que pudo haberle cruzado por la mente cuando se enteró que él era un hebreo. ¿Por qué le permitiría Dios crecer en el palacio del Faraón, y luego llegar a una posición en la parte de atrás del desierto para encontrar lo que debía hacer en la vida?

3 Y muy seguido me había preguntado siendo un muchacho como fue que Dios al comienzo me había estado hablando. Después me preguntaba porque Él permitió que se tomara esa fotografía. Me preguntaba porque Él lo hizo en Alemania y en Finlandia. Me preguntaba el por qué habían sucedido todas estas cosas. Yo simplemente no podía creer que fuera por causa de… porque yo no soy un predicador. Yo no tengo la educación. Yo no tengo la habilidad, para ser un predicador.
Tiene que ser por algo distinto. Yo creo que el pueblo de Dios está bajo servidumbre. Yo creo que están en servidumbre por causa de la tradición del hombre. Y hoy en día tenemos a miles de miles muriendo diariamente con enfermedades que la ciencia médica no puede ni tocar. Y ellos son hijos de Dios.
Y yo creo —probablemente no viva para verlo—pero yo creo que viene la hora y pudiera estar muy próxima, que Dios va a hacer algo de esta misma manera para probar que Él todavía es un Dios Todopoderoso. Yo lo creo. Lo he visto en medida, pero yo creo que fue en una pequeña medida en comparación con lo que veremos.

4 Ahora, estaré saliendo en la mañana para un pequeño descanso, en el cual yo… El día de hoy yo, en esa agua, yo he bautizado muchas… [Espacio en blanco en la cinta]… veces, pero el día de hoy me dio más frío que en toda mi vida. Me dio tanto frío que yo apenas si podía hablar. Fue simplemente porque estoy agotado. Yo no he parado desde la Navidad o inmediatamente después de la Navidad, casi sin ninguna noche libre. Y no tengo algún mal resfriado, pero yo estoy sólo débil y agotado.

5 Yo estaré yendo mañana para el lago, si es la voluntad del Señor, para tomarme unos días de descanso. Yo regresaré, si Dios quiere, en unos cuantos días, y nos volveremos a encontrar otra vez antes de que salga a los servicios. Dios mediante, lo cual será en unos diez días, o alrededor de veinte días a partir de ahora. Luego regreso a estar todo un mes en los estados de New England. Al regresar, eso será en todo el mes de mayo con dos o tres días de descanso. Y a partir de entonces yo apenas tendré unos cinco días hasta que salga al África. Eso será durante todo el mes de junio. Y va a ser muy difícil. Yo voy a depender de esta pequeña iglesia, de esta gente, orando por mí, porque yo lo necesito, lo necesito mucho.
Y Uds. saben, nadie nunca lo sabrá, de este lado de la Gloria, todo lo que ha pasado y todas las luchas por las que he tenido que pasar. Yo no se lo cuento a la gente. No hay necesidad de decírselo a la gente. Ellos no pudieran entenderlo, tampoco yo lo entiendo. Es algo en lo que uno simplemente sigue adelante, eso es todo. Simplemente uno continua.

6 Ahora, para que la gente que está de pie no tenga que hacerlo por mucho tiempo, he escogido como texto para esta noche… Este texto, tal como el Hermano Neville acaba de leer en Lucas 24 sobre la resurrección, mi tema en esta noche es: “La Evidencia De La Resurrección”.
Y ahora, mientras que él estaba leyendo, hubo varias cosas de las que él habló de aquí a las que quisiera referirme. Y es que muy de… que estos fueron a la tumba muy de mañana.

7 Ahora, no importa qué tanto Él haya muerto, y qué tan lastimosa fue Su muerte, si no hubo resurrección, Él sólo fue un hombre que murió. Miren. Han existido muchos grandes hombres en nuestro mundo que han hecho grandes afirmaciones. Por ejemplo, Confucio, ese gran filósofo chino, murió hace como dos mil trescientos años. Buda, el gran profeta-dios de Japón, también murió hace aproximadamente dos mil trescientos años. Hizo grandes declaraciones, pero él murió y permanece en la tumba. Existe Mahoma, el privilegio de estar en su tumba, en donde por dos mil años el caballo blanco se ha parado en su tumba, cambiando de guardias cada cuatro horas, esperando que él se levante algún día, y que cabalgue por el mundo y conquistándolo. Los mahometanos son la religión más numerosa en el mundo. Ellos sobrepasan en número a todos los Cristianos, junto con los católicos. Pero sin embargo, Mahoma está en la tumba.

8 Y todas estas religiones, cuando nosotros decimos que Jesús resucitó de entre los muertos, ellos dicen: “Pruébalo”. Y nosotros decimos: “Bueno, Él está en nuestros corazones”. Ellos dicen que sus fundadores están en los corazones de ellos. Pero estoy tan contento que Jesús nos dejo la roca sólida del fundamento de Su resurrección. Nosotros no tenemos que cuestionarnos. Es la verdad. La cosa sorprendente es que mucha gente no lo ve. Y yo me he preguntado al respecto, y esta noche voy a tratar de abordarlo por medio de la Escritura.

9 Ahora, si Uds. se fijan estos se encontraban en la tumba muy temprano en la mañana, se encontraron con dos hombres, quienes eran Ángeles con vestiduras resplandecientes, los cuales les dijeron que Él había… “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”. Ellos fueron al sepulcro y hallaron que Él no estaba allí. Y ellos hicieron esta pregunta tan sobresaliente: “¿Por qué están buscando entre los muertos al que vive?”. Ý él dijo: “Cuando… De estas cosas Él les habló cuando aún estaba en Galilea”.
Ahora quizás Uds. pudieran leerlo y pasarlo por alto, pero vayamos a estudiarlo por un momento. Él dijo: “Él les habló de estas cosas cuando aún estaba en Galilea”. ¿Por qué no lo entendieron? ¿Por qué no lo captaron? Y aquí hay algo muy significativo en eso, que aquellos que le dijeron eso o que le dijeron a los discípulos que se encontraban en el sepulcro, ellos debieron de haber estado también con Él en Galilea, porque sabían lo que Jesús les había dicho antes de Su crucifixión. ¡Oh, qué bendición! Vean Uds., aquellos discípulos no sabían que Ángeles estaban en el lugar. Pero ellos evidentemente estuvieron allí porque dijeron: “¿Qué no les habló Él cuando aún estaba en Galilea?”. Y eso da cumplimiento a lo que la Escritura dice: “Los Ángeles de Dios acampan alrededor de los que le temen”.

10 Y qué cosa tan más grandiosa saber que en esta noche, aquí mismo en este edificio, hay Ángeles de Dios en posición de firmes. Y ellos saben cada palabra que nosotros decimos y todo lo que hacemos. Y aquí está una Escritura para probarlo. Dijeron: “¿Qué no les habló Él estas cosas cuando aún estaba en Galilea?”. Dijeron: “Acordaos de las cosas que Él os dijo”.
Esa palabra de acordaos, esa es una palabra maravillosa. Y, oh, qué cosa tan triste será para los perdidos, que después de que ellos sellaron su destino, y después de haber escuchado su último sermón, y que estén en un infierno del diablo, perdidos, y sin ninguna oportunidad de arrepentimiento, acordarse de las oportunidades que rechazaron.

11 Entonces Uds. me preguntan: “Predicador, ¿hay recuerdos en el infierno?”. Jesús dijo que los había. Él dijo que el hombre rico levantó sus ojos en el infierno y vio a Abraham, y a Lázaro en su seno, y dijo: “Recuerda que en tu vida…”. Hay memoria. Y como es que los perdidos… qué cosa tan espantosa será el saber que en las grandes reuniones donde se sentaron, y escucharon sermones poderosos de los ministros ungidos de Dios,… y no solo eso, pero ver las señales ungidas y maravillas que Dios llevó a cabo entre la gente, y luego recordar todas esas advertencias y sin embargo estar perdidos. Pues, eso los perseguirá por siempre.

12 Después de la muerte de Jesús, la Biblia nos dice, que Él salió y le predicó a las almas encarceladas que no se arrepintieron en la paciencia de Dios en los días de Noé, y para traerles a la memoria que Noé y Enoc y los grandes profetas de sus días atestiguaron que vendría un Mesías, y ellos rechazaron el mensaje.
¡Oh, será una cosa terrible, mis amigos perdidos, para Uds. en aquel día, traerlo a la memoria! Cuando Uds. mueren aquí sus obras los siguen. Y ellas los perseguirán por toda la eternidad, o los bendecirán por toda la eternidad.

13 Pero recuerden, qué cosa tan más grandiosa será y qué gozo, para aquellos que son salvos, y que pueden traer los hechos para enfrentarlos (estos Ángeles que están esta noche en el edificio), traer a la memoria las grandes reuniones y tiempos grandiosos y el gran gozo que hemos tenido juntos. Qué tiempo nos espera a ambos grupos, a los salvos y a los que no son salvos.
Dios es un Dios bueno. Él tiene tanta longanimidad. Él está lleno de bondad y humildad y paciencia. Él no quiere que nadie perezca. Y Él ha hecho todo lo que puede hacerse para evitar que el hombre perezca, pero ellos perecerán de todas maneras, porque no creen.

14 Ahora retomamos nuestro estudio esta noche para ver a dos hombres después de la resurrección. Y muchos habían venido y hablaron de una tumba vacía, habían dicho que Su cuerpo no estaba allí. Y algunas mujeres habían dicho que habían visto visión de Ángeles, los cuales les dijeron que Él había resucitado de entre los muertos. Y aún con todo este mensaje, aún así la gente no creyó, y estaba desanimada, en su regreso a casa.
Y pensar que en la primera Pascua, la primera hermosa mañana primaveral de Pascua, Jesús estaba vivo entre el pueblo, y estos iban desanimados, caminando por el camino con tristeza en sus corazones, y estaban turbados por causa de la crucifixión. Y a medida que caminaban, hallamos que Alguien llegó al lado del camino y empezó a caminar con ellos. Y ellos no sabían quien fuese Él porque la Escritura dice que sus ojos estaban velados.

15 Oh, es aquí donde yo quiero que se fijen. No solamente era esto que estaba sucediendo, pero era una profecía, y una sombra de lo que estaba por acontecer. Uds. saben, nuestro bendito Señor nunca hizo algo solo por andar deambulando. Todo lo que Él hizo tuvo un significado. Todo lo que Él hizo era eternal. Nunca muere, todo movimiento, todo gesto, toda palabra. ¡Oh, estoy tan feliz por eso! Ud. puede depender de ello con todo lo que está en Ud., y será manifestado.

16 Y mientras iban caminando por el camino, un desconocido empezó a caminar con ellos. Y Él les dijo: “¿Por qué estáis tristes?”. Ellos deberían de haber estado felices. Les dijo: “¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes?”.
Y Él dijo… ellos le respondieron: “¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalén, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? Nosotros tuvimos un profeta de nombre Jesús Nazareno. Y nosotros esperábamos en Él que fuera el libertador. Pero hoy es el tercer día, y nuestra gente lo crucificó”. Y ellos comenzaron a contar la historia de lo que había acontecido: de cómo Él había muerto, de cómo ellos esperaban que Él fuera el gran libertador, pero cómo ese profeta del Altísimo Dios podía pararse allí de manera lamentable, con saliva que le escupieron en Su cara, y permitir que un soldado le pusiera un trapo alrededor de Su cabeza y taparle los ojos y golpearle en la cabeza con un palo y decir: “Ahora profetiza, tú que profetizas, y dinos quién te pegó. Nosotros te creeremos”. Eso era más de lo que la gente podía entender. Ellos pensaban que el Mesías sería algo diferente a eso.

17 ¡Y si acaso ese no es el mismo cuadro hoy en día! La gente está esperando que el Reino de Dios sea algo diferente a lo que en realidad es. Ellos esperan que venga con gran resplandor. Ellos esperan que sea… que llegue a la Ciudad del Vaticano, o a alguna gran catedral. Pero por causa que Él lo trae entre un montón de gente pobre, analfabeta, gente de corazón humilde, le ciega los ojos a los sabios y entendidos.
Oh, que escarnio para aquella mujer (el recibir la burla), lavándole Sus pies con su cabello, igual como el verdadero creyente lo había hecho. Qué escarnio el verlo a Él colgando de la cruz, con Sus manos clavadas a la cruz. Y el escuchar al sumo sacerdote diciendo: “Ahora, si eres el Hijo de Dios, obra un milagro aquí. Solamente desata tus manos y baja de la cruz, y te creeremos”.

18 Ahora, en la mente natural del hombre, en el hombre carnal, en el hombre de iglesia, en el manufacturado… porque cada congregación tiene tres clases diferente de gente. Esa es: el verdadero creyente, y el creyente manufacturado, y el incrédulo. Cada congregación los tiene. Y pensar que este Hombre que había abierto los ojos del ciego, destapado los oídos de los sordos, y había levantado a un hombre de la muerte que había estado muerto por cuatro días, y que podía hacer tal declaración como la que Él hizo, y luego estar colgado allí con la saliva que le escupieron en Su cara, y dejar que un sumo sacerdote clamara contra Él y diciéndole tales cosas, y Él nunca abrió Su boca ni les devolvió una palabra en debate. Porque Él dijo: “Yo hago siempre aquello que agrada al Padre”. Y era del agrado de Dios que eso sucediera.

19 Ahora observémosle a Él por unos minutos. Miren, estos discípulos, ellos no podían entender porque estas cosas debían llevarse a cabo. Así que mientras iban caminando, y empezaron a contar la historia, entonces Jesús los detuvo. Como verán, Él se les apareció cuando estaban hablando de Él. Y esa es la razón por la que Él no se les aparece a mucha de la gente de la iglesia el día de hoy… ellos no hablan de Él lo suficiente. La iglesia siempre está hablando de alguna cosa grande que está haciendo, alguna gran fiesta social, o algún día de campo que van a hacer, o algo nuevo que van a hacer, algo de la sociedad. La iglesia está tan preocupada de las actividades sociales al punto que no tienen lugar para Cristo. La iglesia verdadera siempre está sin la carga de estas sociedades y todo lo convierte en una reunión de oración, aquellos que lo conocen a Él y le aman.

20 Y aquí se encontraba Él.
Estaban hablando de Él cuando se les apareció. Si nosotros dejáramos de hablar de nuestros vecinos y dejáramos de hablar de los hipócritas en la iglesia, y hablamos más de Jesús, tendríamos más apariciones de Jesús. El estar hablando de las fallas del predicador, el hablar de las fallas de alguien más… y si tan sólo hablamos de Jesús. Habría más cosas sucediendo.

21 Miren, y cuando ellos estaban hablando, Él se les apareció. Y luego noten, cuando Él aparece, no comienza a tomar partido con usted. “Oh, eso es correcto, éste debiera ser echado fuera, y éste debiera tener un pastor nuevo”. O “Este vecino te hizo mal”. Vean, tan pronto como Él apareció, ¡Él comenzó a predicarles la Palabra! Un real siervo de Dios siempre va a la Palabra.
Él dijo: “¡Oh, insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho del Cristo!”. ¿Ven como Él lo abordó? “¿Son tan tardos e insensatos que no creyeron lo que los profetas han dicho?”.

22 ¿Qué si Él apareciera esta noche? Me gustaría solo preguntar esto: “¿Qué haría Él en el Tabernáculo Branham esta noche? ¿Son tan tardos de corazón? ¿Qué haría Él esta noche en Jeffersonville en donde el Evangelio ha sido predicado por veinticinco años? Señales y maravillas, milagros y cosas indubitables, cosas que no se habían llevado a cabo desde que Jesús dejó la tierra, llevándose a cabo diariamente. Los enfermos son sanados, las señales y maravillas siendo efectuadas, grandes profecías dichas que nunca han fallado, el Evangelio siendo predicado sin comprometerse. Y todavía los bares y los antros se encuentran llenos esta noche en Jeffersonville.
¡Oh! ¿Cómo escaparemos de la ira de Dios? Yo he dicho esto muchas veces y sigo diciéndolo esta noche. Si Dios nos deja ir sin castigo, Él sería un Dios injusto. Él tendría que levantar a Sodoma y Gomorra y pedirles perdón por haberlos hundido por la misma cosa que nosotros estamos haciendo diariamente y cada vez peor. Aunque ellos eran un montón de gente pagana, pero se supone que nosotros somos una nación Cristiana.

23 Y a medida que Él hablaba con ellos, y que empezó a explicarles las Escrituras; y Él no solamente les estaba dando una palmadita en la espalda y dándoles alguna pequeña doctrina de niños, ¡pero Él los estaba reprendiendo! Y dijo: “¡Insensatos y tardos de corazón! ¿Por qué dudan lo que los profetas han dicho?”.
¿Pueden ver a dónde Él se fue? Directamente a las Escrituras. Y ellos empezaron a observar y a escuchar. Él dijo: “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en Su gloria?”. Y a medida que Él continuó todo el día hablando, aún así ellos no le conocieron, porque sus ojos estaban embargados. Sus ojos estaban cerrados, y no podían verle a Él ni entenderle.

24 Ahora, es aquí a donde quiero llegar, lo que quiero que Uds. vean. Ese fue el primer mensaje después de la resurrección. Y mientras que Él caminó con ellos durante todo el día, ¡ellos no le conocieron! Sin embargo Él estaba con ellos, pero Él mismo había cerrado sus ojos. Pero cuando se llegó la hora del atardecer, Jesús hizo como que se iba más lejos de ellos.
¿Acaso no es eso exactamente lo que Él ha hecho de nuevo en estos últimos días, a la puesta del sol? ¿Se han fijado entonces en lo que Él le dio a la iglesia durante el día? Solamente la predicación de la Palabra. Él nunca llevó a cabo una señal o maravilla. Él nunca dijo nada pero solamente predicó la Palabra sobre lo que los profetas dijeron de la resurrección. Eso es lo que Él ha hecho desde los días de Su partida hasta este último día.
Pero ahora, ¡Oh, bendito sea Su Nombre, el sol se está ocultando! Y Él hizo como si no fuera a detenerse. Oh, pienso en Fanny Crosby cuando ella clamó: “No me pases de largo, oh, bondadoso Salvador”.

25 Y estos discípulos dijeron: “Quédate con nosotros. Quédate con nosotros a través de la oscuridad, porque se hace tarde”. Y Él hizo como que se iba más lejos, pero ellos le detuvieron por fuerza. En otras palabras, ellos le suplicaron a Él.
Oh, si tuviéramos más gente del tipo que suplica. Hermana, hermano, ¿sabían Uds. que la Biblia dice que el Espíritu Santo ha de marcar solamente aquellos que gimen y claman por las abominaciones que se hacen en la ciudad?

26 Ahora quiero hacerles una pregunta. Nosotros hacemos mucho hincapié en nuestras ideas religiosas, pero ¿quién está en la ciudad esta noche en Jeffersonville tan preocupado del mundo perdido en este último día, que aún dura media hora en la noche orando por los pecados de la ciudad? Pero de acuerdo a las Escrituras, el Ángel de Dios únicamente sellará a aquellos que gimen y claman por las abominaciones. Ya no tenemos interés. Solamente queremos saber que podemos pasar un buen tiempo. Queremos saber que podemos tener una pequeña actividad social en nuestra iglesia. Queremos saber que podemos tener un voto a nuestro favor cuando el tiempo de elegir al siguiente pastor llegue. Queremos que nuestra iglesia se vea un poquito mejor que la iglesia de al lado. Esa es la idea del mundo hoy en día.

27 Nadie está suplicando. “¡Oh, Señor Dios, ven rápidamente o yo pereceré! ¡Oh, no me pases de largo, Oh, Salvador! Tú eres Omnipotente, Tú eres Omnipresente, ven y mora en mi corazón, oh, Señor”.
Y aún es difícil hacer que un hombre o una mujer levanten sus manos para aceptar al Señor Jesús como su Salvador. El viejo altar del quebrantamiento ha sido quitado. No hay más clamor. No hay más llanto en el altar.

28 Solo piensen que cuando Charles G. Finney —solo un predicador del Evangelio, un pequeño abogado convertido, un tipo de apariencia desgastada— estaba probando la acústica en un edificio y dijo: “¡Arrepiéntanse o perezcan!”, y un hombre que estaba sentado en la cúpula se desmayó y se cayó.
Él se paró en el balcón de un edificio en New England y le predicó el infierno a los perdidos. Y cuando él clamó: “¡Van a perecer si no se arrepienten!”, los hombres se desmayaban y las mujeres se postraban en las calles. ¡Pero hoy en día uno puede predicar arrepentimiento y del fuego y azufre del infierno y la gente se reirá de ello! ¿Qué es lo que pasa? Nuestros corazones están fríos. Somos indiferentes. Tenemos demasiado. ¡Necesitamos menos del mundo y más de Dios! Nuestros corazones están demasiado fríos.
Nos hemos interesado en alguna emoción. Nos hemos interesado en si podemos danzar, si podemos gritar (yo creo en eso), si podemos hablar en lenguas (yo creo en eso). Yo creo en cada ápice de eso. Pero si tenemos eso y no tenemos ese espíritu agonizante, de lloro, quebrantado, Dios nunca podrá usarlo. Esas cosas están bien, pero tenemos que tener lo otro junto con ello. Hemos dejado la cosa principal y nos hemos ido por lo secundario. Y Uds. nunca pueden hacer de una cosa menor algo mayor. Sabemos eso.

29 Aún en nuestras propias reuniones, en nuestras propias reuniones ha tomado lugar que se enfatiza mucho en la sanidad Divina, en lugar de la sanidad del alma. Hermano, lo que necesitamos hoy en día es un avivamiento, un quebrantamiento, ¡almas en fuego por Dios! Lo que quiero decir con “en fuego”, es en el altar, con lágrimas corriendo por sus mejillas. No por cinco minutos y luego levantarse y olvidarlo, pero allá afuera tratando de ganar a los perdidos de regreso a Cristo, con una carga en su corazón.
“Dios, quita todos los placeres del mundo y todo su frenesí, todo sus derivados, y pon en mi corazón una carga por los perdidos”, esa sería mi oración.

30 Ellos le tomaron a Él por la fuerza. “Oh, Señor, nosotros no sabemos quién eres Tú, Señor, pero amamos Tu predicación. Entra y quédate con nosotros durante la noche”. Y Jesús entró… caminaba con ellos y no le conocieron. Y una vez que Él hubo entrado… Tal vez a una pequeña choza, pero no hay nada que sea tan humilde que Él no pueda entrar.
Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, yo soy un hombre viejo”. A mí no me interesa que tan viejo sea.
“Yo solo soy un niño”. Eso no interesa, que tan joven sea.
“Yo soy muy pobre. Tengo puestos unos overoles”. Oh, si Ud. estuviera envuelto en un saco de colección de césped, ¡no hará ninguna diferencia para Dios! Solamente pregúntenle a Él. Ud. es grande a los ojos de Dios. Ud. pudiera no ser mucho a los ojos del hombre, pero Ud. es grande a los ojos de Dios. Ud. es uno de Sus súbditos.

31 “Entra y quédate con nosotros”.
“Oh, yo no pudiera pedirle a Él que entre en mí. He sido un borracho. He sido un apostador”.
¡A mí no me interesa lo que Ud. es! Pídale a Él, y Ud. se dará cuenta que Él atenderá su invitación. Él nunca ha rechazado a ninguno, y Él nunca rechazará a uno. Él está anhelando y tratando de entrar a los corazones.
Ud. dice: “Yo he sido una prostituta de la calle”. A mí no me interesa lo que haya sido. Dios está tratando de abrirse camino hasta su corazón. Solamente diga: “Entra, Señor, y quédate conmigo”.

32 Y noten, durante todo el día Él había traído Su Palabra, pero sin señales. Cuando Él los hubo metido y hubo cerrado las puertas, y estando sentado, ¡oh, hermano, allí fue cuando Él les reveló Su resurrección! En ningún momento desde la mañana cuando se encontró con ellos hasta el atardecer lo hizo. Él no hizo ni una sola cosa de las que hizo en vida, únicamente fue la Palabra. Pero noten, en el tiempo de la tarde, ¡en el tiempo de la tarde!, fue cuando Él les probó Su resurrección.
Permítanme decir esto con humildad, permítanme decir esto con una voz quebrantada, pero con un corazón quebrantado, también. Es el tiempo del atardecer. La Biblia dice: “Habrá luz en el tiempo de la tarde”. Habrá un día que no será ni día ni noche“, el profeta dijo. Será solo escuchando la Palabra sin ninguna manifestación. Solamente un día sombrío y brumoso. Pero en el tiempo del atardecer, la luz estará brillando de nuevo. Habrá luz.

33 Y en este atardecer en el que estamos ahora viviendo, en donde Cristo a través de Sus ministros ha predicado el Evangelio por dos mil años, pero este es el tiempo de la tarde. Las luces del atardecer fueron la manifestación de la resurrección. Cuando ellos no sabían que Él había resucitado de entre los muertos (aunque le habían amado, y habían creído en Él, pero no sabían que había resucitado de los muertos), ellos habían discutido en contra. Y ahora había llegado el tiempo de la tarde. Él va a revelarse Así mismo que ha resucitado de entre los muertos. ¿De qué manera lo hizo? No lo hizo predicando la Palabra, eso ya lo había hecho y aún así ellos no lo creyeron.
Y dos mil años de predicar la Palabra, y la iglesia todavía no lo cree. Pero la luz de la tarde ha llegado. La manifestación de la resurrección. Y Él los metió, e hizo un milagro o hizo algo igual como lo que Él hizo antes de Su crucifixión. Supieron que era Él. Sus ojos fueron abiertos. Y Él se desapareció rápidamente.

34 Noten, fue un mensaje corto. No duró mucho. Él no se quedó mucho rato con ellos. Él solamente se manifestó Así mismo y desapareció de los ojos de ellos. Y sus ojos fueron abiertos y conocieron que era Él. Y decían: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?”.
Y, oh, hermano, hermana, ¿cuánto han ardido nuestros corazones en el transcurso de los años? Yo he sido un Cristiano por veintisiete años. No, por veintinueve años. He sido un predicador por veintisiete años. Y en todo el transcurso cuando leo Su Palabra, cuando Él me habla, es maravilloso. Mi corazón arde por oír la Palabra.

35 Pero ahora, las luces del atardecer han llegado. El sol se está ocultando. La civilización se ha terminado. El mundo está a su fin. Ahora Él aparece y haciendo algo en nuestros medios para revelarse Él mismo como el Cristo resucitado. Nuestros ojos pueden abrirse. Podemos ver que Él está vivo para siempre. La prueba del postre es comiendo de él. Y esa es la prueba de la resurrección.
Si Jesús prometió (la Biblia lo hizo) que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y si Él no prueba eso, entonces la Escritura está errada. A través de todos los años hemos tenido todas estas enseñanzas Bíblicas, pero este es el día para la manifestación, para las manifestaciones de la resurrección.

36 Ahora, ¿qué hicieron ellos cuando sus ojos fueron abiertos? Ellos dijeron: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros?”, y se fueron rápidamente a encontrarse con el resto de su gente. Y mire, no se tornaron, yendo solo por el camino diciendo: “Bueno, quizás pudo haber sido otra cosa”, pero ellos estaban seguros. Y ellos se apuraron hacia su propio grupo y dijeron: “Ha resucitado el Señor verdaderamente. Nosotros sabemos que Él ha resucitado”. Ellos no fueron a discutir su religión. Ellos solamente fueron porque sus ojos habían sido abiertos. Ellos le habían visto en Su resurrección.

37 ¿Qué cosa pudiera ser más hermosa en esta noche, amigos? La cosa más gloriosa que sería en esta noche de día de Pascua, es el ver al mismo Jesús que ha resucitado de entre los muertos llegar en medio de este pequeño y humilde tabernáculo, que nos costó menos de tres mil dólares hace veinte años. ¿Cómo sería en este lugarcito humilde, el verlo a Él llegar esta noche, y hacer las cosas que Él hizo antes de Su crucifixión para probar Su resurrección? Él no lo hizo hasta estos últimos días. Ahora Él lo está haciendo porque prometió que lo haría. Es el tiempo de la tarde. Las luces están brillando. Dios está abriendo los ojos de Sus hijos. Con corazones alumbrados están tornándose. “Oh, Él verdaderamente ha resucitado”.

38 Ahora hay gente en este edificio esta noche que probablemente son de Virginia y de todo el país. Y no importa de donde sea, ustedes pueden regresar con un corazón alumbrado en este día de Pascua, si Jesús se les aparece como lo hizo con ellos. Quizás Ud. ha caminado con Él por mucho tiempo, quizás ha sido un Cristiano por años, pero aún no ha visto Su poder de resurrección siendo manifestado.
Oh, si Él lo hace esta noche, ¿lo recibirá Ud. como el Señor resucitado? Piense en eso mientras inclinamos nuestros rostros para orar solo por un momento. ¿Cuántos quisieran ser recordados en esta oración? Levanten su mano a Dios. Dios les bendiga.

39 Ahora, Señor Dios, la gente está parada, sus extremidades se están acalambrando, pero, oh, ellos te aman. Ellos han venido, Señor, en este día de resurrección. Ellos han venido quizás de una tumba vacía de algún lado, en donde predican el evangelio vacío y dicen: “Bueno, los días de los milagros han pasado”. De esa manera encontraron la tumba, porque Él no estaba allí. Él había resucitado de los muertos. Pero Cleofas y su amigo, muchos han viajado con ellos esta noche, lo discutieron por el camino. Pero, Oh, Señor Jesús, en estos tiempos del atardecer, yo oro que Tú manifiestes Tu resurrección a esta pequeña iglesia en esta noche. Pruébales a estos que están parados aquí que Tú eres humilde, que no importa que tan humilde sea, Tú vendrás a cualquier lugar que te den la bienvenida, donde te quieran a Ti. Y hay muchos de los que están aquí, que tienen necesidad. Muchos están enfermos y muchos están afligidos. Muchos se encuentran sin Ti, sin Cristo, sin Dios, y ellos quieren ayuda. Yo oro Padre que Tú te manifiestes esta noche a este tabernáculo una vez más.

40 Oh, Señor Dios, Tú has sido bueno con Tu siervo. Un día como hoy pero de hace muchos años, en una cabañita de madera de apariencia tosca, cuando mi joven madre estando en el lugar, de quince años de edad, abrió la ventana muy temprano por la mañana… y yo di mi primer pequeño grito. Oh, Señor Dios, te doy las gracias por cada año. Me siento avergonzado de todas las cosas que he hecho que han estado equivocadas. Oro que me perdones. Y de una cosa que lamento, Señor, es el no haberte servido cuando era un pequeño niño. Ayúdame, Señor.
Oh, Señor, si he hallado gracia en Tus ojos, endereza este cuerpo débil, renueva mis fuerzas, renueva la fuerza de mi juventud así como Tú lo haces con las águilas. Y ensalza mi cabeza, Señor, e inclina mi corazón, para que pueda todavía caminar, Señor, y manifestar Tu amor a la gente. Dame un amor más profundo, más consagrado, más profundo, una vida más plena para que pueda servirte.
Señor, manifiesta Tu poder esta noche entre la gente al sanar a los enfermos y afligidos, dando testimonio de Tu resurrección, y te daremos alabanza. En el Nombre del Señor Jesús lo pedimos. Amén.

41 Me gusta eso Hermana Gerty. ¿Cuántos se saben: “Santo, Santo, Santo, al Señor Todopoderoso?”. Vamos como a tararearlo todos juntos ahora solamente una vez. ¿A cuántos les gustan los himnos antiguos? Oh, Uds. pueden tomar todas sus canciones destrozadas de Elvis Presley, del boogie-woogie. En el nombre de la cristiandad, pueden quedarse con ellas. A mí denme esas antiguas, esas canciones de amor del Evangelio que conmueven el corazón.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Al Señor Dios de las Huestes,
Los Cielos y la tierra están llenos de Ti,
Los Cielos y la tierra te están alabando,
Oh, Señor, Altísimo.
¿No les produce algo en Uds.? Solamente adoren ahora, solo juntos mientras lo cantamos de nuevo ahora. Solo adoren a Dios ahora. Solo como que se encierran así mismos y adoren ahora mientras lo cantamos.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Al Señor Dios de las Huestes,
Los Cielos y la tierra están llenos de Ti,
Los Cielos y la tierra te están alabando,
Oh, Señor, Altísimo.

42 Señor Dios Altísimo, Tú pusiste al sol en su órbita, Tú pusiste la luna, las estrellas. Tú mediste la tierra en la palma de tu mano y soplaste las estrellas, Tú eres Dios. Tú levantaste a Jesús de los muertos hace mil novecientos años y lo mostraste vivo para darnos esa bendita seguridad que esperamos ahora por Su venida, quién se sentará en el trono de David y gobernará la tierra en paz y justicia. No estudiaremos más sobre la guerra. No habrá más hambre ni pesar. No habrá más tristeza, ni más muerte. Las primeras cosas pasarán, y oh, Dios, está tan a la mano.
Fortalece los corazones de Tus hijos. Danos esta noche nuestros deseos. No para nosotros mismos, Señor, pero para que podamos tener un testimonio fresco en nuestros corazones de Su resurrección. Yo humillo mi corazón y te pido que me ayudes. Toda la audiencia humilla su corazón y pide que los ayudes, que juntos podamos ver al Señor resucitado.
Ven a nuestros medios, Señor. Santifica esta iglesia. Ruego por las misericordias de Dios, Señor, no nos juzgues. No pedimos justicia, pedimos por misericordia. Danos misericordia, oh, Dios eternal, y manifiesta Tu amor y Presencia con nosotros, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

43 Oh, yo siento más como adorarle. Mi corazón está tan lleno. Qué seguridad, Jesús ha resucitado de entre los muertos. No es una historia como la de Santa Claus. Si estoy diciendo algo mal delante de sus hijos, perdónenme. No es mi intención, pero yo creo en decirles la verdad a los hijos. Yo quiero saber la verdad. Cuando ellos me dijeron sobre Jesús, si Él no hubiese resucitado de los muertos, entonces es una historia mística. Si Él no es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, entonces es una historia mística.
Entonces Él pudiera estar muerto, si Él no prueba por Sí mismo que es un Dios resucitado. Pero estoy muy contento de saber que Él ha resucitado de entre los muertos y Él vive ahora mismo. Él está aquí. Estas arenas sagradas de las cuales he hablado esta mañana, nadie puede quitar eso de sus corazones. Que Dios pueda abrir sus ojos esta noche, peregrino, y le pueda dar a conocer que Su Hijo ha resucitado de los muertos y está aquí para manifestarse Él mismo.

44 Ahora, le pregunté a Billy por cuantos se iba a orar. Él no supo. ¿Cuántos de los que están aquí quieren oración, que están enfermos en su cuerpo? Levanten sus manos por todo el edificio, en cualquier parte del edificio, que lo desean. Sería demasiado, vean, por todo… son dos terceras partes de la audiencia. Sería demasiado tratar de pasar una línea de oración. No podríamos hacerlo. Yo le dije que repartiera tarjetas y que trataríamos de formarlos y pasar a cuantos podamos, y yo me imagino… ¿Repartiste cien, unas cien? Muy bien. Sí, él repartió cien tarjetas y en el edificio no pueden sentarse más de doscientos cincuenta, yo creo, o algo como eso.

45 Así que probablemente muchos de los que están aquí… ¿Cuántos no tienen tarjeta de oración y quieren que Dios les sane? Levanten su mano, por todo el edificio ahora, que no tienen tarjeta de oración. Casi la mitad de ellos. Muy bien. Ahora solo hay una manera legítima para poder hacer esto.
Tengo algo en mente, hay algo en mi corazón. Yo no puedo decirla hasta que sepa de lo que estoy hablando. Estoy orando. Estoy dependiendo de Dios. Estoy por regresar a la parte de atrás del desierto. Tengo que encontrarme con Dios otra vez. Hay algo que simplemente tengo que ir a esas arenas otra vez en donde estuve hace unos años. Quiero hablar con Él. Lo he visto a Él dos veces en visión. Yo espero poder verle a Él otra vez antes de partir.

46 Hay algo que encontré en las Escrituras. Yo no sé. Ha estado en mi corazón, y cada vez que habló de eso algo sucede. Y sólo estoy… Estoy en… Me encuentro en un lugar que no sé qué hacer. Yo creo que este ministerio que tengo ahora se está desvaneciendo, que algo más grande va a tomar su lugar.
La próxima semana o en dos semanas me estaré yendo a las arenas sagradas, si puedo, a la parte de atrás del desierto para ver si puedo contactar a mi Señor. No puedo descansar. No tendré paz hasta que lo encuentre, hasta que averigüe de qué se trata todo esto. No puedo entenderlo. Él nunca me ha decepcionado, y no creo que lo Él lo vaya a hacer en esta ocasión. Estoy suplicando. Estoy orando a Él para que me ayude.
No que yo… yo no lo quiera… Oh vaya, pudiera regresar aquí y predicar y continuar de todas maneras, me supongo que tengo suficientes amigos que pudieran como ayudar a hacerse cargo de mí. Pero no es eso. Esa no es la idea. Este ministerio que yo tengo lo puedo continuar si Dios está conmigo. Pudiera seguir adelante, pero mi corazón no está satisfecho. Hay un abismo llamando a otro abismo. Hay algo que se está moviendo, pareciera ser que yo pudiera poner mi mano en ello, pero ¿en dónde la pongo, Señor?

47 No es para mí, es para Su pueblo. Es para los hijos de Dios. Yo he llegado a ser un sacrificio. Soy un hombre viejo. Mis días se han acabado, los días de mi juventud se han ido. Un hombre de cuarenta y nueve años ya no es un niño. Sabemos eso. Un año más y tendré cincuenta años. No soy un niño. Tengo hijos que criar, eso es verdad, pero, hermano, tengo que hacer el trabajo de Dios por sobre cualquier cosa. Tengo que saber el por qué de este anhelo en mi corazón. Tengo que irme hasta que lo encuentre. Tengo que encontrarle a Él en algún lugar… tengo que saberlo.

48 Y me imagino que hay unos sentados aquí que estuvieron en el tabernáculo hace diez o doce años, cuando hice la misma declaración aquí una vez. ¿Cuántos de los que están aquí recuerdan eso? Sólo miren esas manos viejas que quedan. Algo en uno, yo dije: “Hay algo que casi lo puedo sentir. Está a la mano”. No sabía entonces a medida que el Ángel hablaba aquí abajo en el río ante todos Uds. y dijo: “Como Juan fue enviado a precursar la primera venida, tú enviaras un mensaje alrededor de mundo”. Ya sucedió.
Cada nación está llevando a cabo ahora servicios alrededor del mundo, aún hasta en Rusia. Sí, señor, por todas partes, celebrándose servicios de sanidad, se habrían amainado… Ahora hay algo mayor moviéndose. Estoy esperando escuchar el remolinar de las hojas de mora. Voy a salir. Oren por mí.

49 Ahora mientras estoy en este ministerio, en la manifestación de la resurrección de Jesucristo, si Él está vivo, Él cumple cada promesa. ¿Quién lo ha mantenido vivo durante estos dos mil años? ¿Quién ha mantenido esa luz eternal ardiendo? Ahora es el tiempo de la tarde, es la manifestación de algo que Él hizo igual antes de la crucifixión. Él mismo se manifestó a los discípulos, ellos lo reconocieron inmediatamente, que Él era. Ahora Él hará lo mismo.
¿Cuántos han estado en las otras reuniones mías? Veamos sus manos por todo el edificio. Yo supongo que es el cien por ciento, así que no tendré que repasarlo. Uds. saben qué esperar. ¿Cuántos están anhelando y esperando verle a Él otra vez esta noche, entrando a la escena? ¿Lo están esperando? ¿Al Jesús resucitado? Dios les bendiga.

50 Ahora, solo para mostrar que Él está vivo. Muy bien, solamente vamos a… no podemos llamar a todos a la misma vez. Podemos quizás hacer que se pongan de pie cuatro o cinco a la vez o algo parecido. Muy bien. Vamos a empezar con las tarjetas de oración, ahora, para comenzar a ponerlos de pie. Tomemos el número 1, ¿quién la tiene? Miren su tarjeta. La número 1. Oh, lo siento. Muy bien, dama. ¿La número 2? ¿Número 3? ¿Puede levantarse, quien tenga la número 3? Número 4, número 5, número 6. No veo la número 6. 1, 2, 3, 4, 5, número 6. Muy bien. Número 7. Número 7, por favor. Aquí la número 8. Número 8, número 9. Muy bien, señor. Número 10. Veamos cuantos… Muy bien. Empecemos desde allí y luego podremos… miren, quizás podamos llamar unas cuantas más.
¿Cuántos están en el edificio que no me conocen, que yo no los conozco, y quieren que Dios los sane? Levanten su mano, todos los que saben que yo no los conozco. Muy bien. Solo sean reverentes.

51 Ahora, nuestro Señor Jesús, cuando Él caminó en la tierra (mientras que están formando a las personas) nuestro Señor Jesús, cuando Él caminó en la tierra, nunca reclamó ser un sanador. ¿Cuántos saben eso? Él dijo: “Es Mi Padre que mora en Mí”. ¿Cuántos saben que Él dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo, sino lo que veo hacer al Padre, eso mismo hace el Hijo? Y cuando en encontró a un hombre en… un hombre pequeño, y Él mismo se dio a conocer a la raza judía, Él obró un milagro al decirle al hombre quien era, y lo que estaba haciendo, y ellos creyeron en Él.

52 Y cuando Él mismo se dio a conocer a la raza samaritana, le dijo a la mujer cuál era su secreto; y ella creyó en Él, y toda la raza. ¿Es eso correcto? Pero recuerden, Él nunca hizo eso para un gentil. Nunca ante la presencia de un gentil, porque…
¿Cuántos saben que esta ha sido la dispensación gentil? Pero ahora las luces del atardecer han venido. ¿Qué tipo de luz está brillando? ¿Qué tipo de luz brilla cuando el sol se está ocultando? El mismo sol que brilló en el Este cuando salió. ¿Creen Uds. eso? ¿Es el mismo sol que ha travesado la tierra? El mismo sol que dio un vistazo y mostró una luz aquí y estaba oscuro en el día, solo un día brumoso. Y luego justo antes de que el sol se ocultara, volvió a brillar, y tiene que ser la misma luz que brilló allá atrás. Y si brilló en los samaritanos y en los judíos en aquel tiempo, y no en los gentiles, entonces Él tiene que hacer que brille la misma luz en los gentiles para que pueda ser el mismo ayer, y hoy y por los siglos. ¿Es eso correcto? ¿Ahora lo creen?

53 Ahora, Hermana Gerty, muy despacio, solo por un momento.
Ahora, en esta línea de oración hay muchos que creo yo que no conozco. ¿Cuántos de los que están formados saben que yo no sé lo que está mal con Uds. o que no sé nada sobre Uds.? Levanten sus manos. Los que están en la línea de oración que saben que yo no sé nada sobre Uds. ¿Cuántos en la audiencia saben que yo no sé nada sobre Uds.? No me interesa si son de alrededor del lugar, pero que no sé nada sobre Uds. Muy bien, solo crean.

54 Miren, nuestro Señor en una ocasión iba a levantar de la muerte a una pequeña niña, y una mujer tocó Su manto. Y Él se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me tocó?”. Y todos se mantuvieron quietos. Ellos negaron haberle tocado.
Pero Él miró alrededor y unos de ellos lo reprendió (Pedro) y dijo: “Señor, ¿Cómo puedes decir: ¿Quién me tocó? cuando toda la multitud te está tocando?”.
Él dijo: “Pero virtud salió de Mí”. Eso es fuerza.
Y Él miró alrededor hasta que encontró quién era el que… ¿Cómo supo Él que había sido la mujer? Fue la propia fe de ella, porque Él lo dijo: “Tu fe te ha salvado. Tu flujo de sangre que tenías se ha terminado. Tu fe te ha sanado”. Ese es Jesucristo hoy, que fue ayer. Si Él puede hacer la misma cosa hoy, entonces Él prueba ser el mismo.

55 Pareciera como que yo debiera conocer a esta mujer que está aquí. ¿Es Ud. la primera persona? ¿Es Uds. la…? Pudiera conocerla. Yo no sé. Su cara me resulta familiar. Yo no sé. Pero lo que sea, solo póngase de pie y venga aquí un minuto. Quiero decir, si es que la conozco… Pudiera no conocerla. No sé cómo se llama, pero pareciera ser que la he visto. Y tal vez sí, pero yo no sé la razón por la que está Ud. aquí. No tengo ni idea del por qué está aquí. Y no sé si la conozco, pero es sólo que… Ud. se mira muy familiar, su rostro. ¿Pudiera conocerla? No pudiera conocerla. Muy bien, entonces, somos desconocidos. Su cara me resultaba familiar. Simplemente no sabía. Yo quería asegurarme.

56 Ahora todos están conscientes, si acaso hay en Uds. algo de espiritualidad, que algo está sucediendo en este momento Oh, ¿no pueden… no pueden simplemente…? No se supone que lo deban sentir, pero pueden sentirlo. Yo sé que el Ángel de Dios está aquí mismo en este púlpito.
¿Ven la fotografía colgada allí de esa Luz? Esa Luz está aquí mismo ahora. Ud. dice: “No la veo”. Tampoco ellos vieron aquellos Ángeles que les dijeron: “Él les dijo esto en Galilea”. Ellos estuvieron allá. Y Él está aquí. Él es el Cristo, el que ha resucitado. ¿Cuántos saben que ahora Cristo esta en forma de Luz? Seguro. La Biblia dice que Él lo está.

57 Ahora, sean muy reverentes, y no se estén moviendo, en donde estén, solo oren. Ahora si somos desconocidos uno del otro, y el Señor Dios, si Él… Si Ud. está enferma, si yo pudiera sanarla, yo lo haría, pero no pudiera hacerlo, no puedo hacerlo, porque ya ha sido hecho. Jesús lo hizo cuando murió en el Calvario, al resucitar, Él lo probó.
Y ahora, si Él me revela el motivo por el cual está Ud. aquí… Ahora, si Él estuviera parado aquí con este traje puesto, Él sabría quién es Ud. Él pudiera saberlo si Dios se lo revelase. Él dijo: “Yo no hago nada sin que el Padre me muestre lo que debo hacer”. Y si Él estuviera aquí, y si Él le revelase quizás quien es Ud., de dónde viene, cómo se llama, lo que hizo antes de venir al servicio, y lo que tiene en su corazón o algo por el estilo…
Pero en lo que concierne a la sanidad, es una obra concluida. Ya está terminada. Ahora, si Él hiciese la misma cosa, ¿creerá Ud. que recibirá aquello que ha pedido? ¿Levantaría la audiencia su mano a Dios afirmando que también lo creerá si Él se lo revela a esta mujer? Que ella sea el juez.

58 Ahora si alguien quiere venir y tomar este lugar, es bienvenido. Aquí es en donde seré hallado mentiroso y la Palabra de Dios como no verdadera, o si les estoy diciendo la verdad y Su Palabra es real. Ahora no hay manera de sacarle la vuelta. Esto lo demuestra. Esto lo hace.
Ahora, si la mujer está enferma y yo pongo mis manos sobre ella y digo: “Ud. se va a recuperar, hermana”, en eso ella solamente tendrá mi palabra. Pero si el Espíritu Santo revela algo que ha sucedido en su vida pasada, ella sabrá si es la verdad o no. Algo que haya sucedido. Si Él sabe lo que ha pasado, Él ciertamente sabe lo que va a pasar. ¿No creen Uds. eso? Que Él se lo conceda, mi hermana.

59 Entonces en la audiencia todos han dicho que lo creen. Ud. y yo, siendo desconocidos uno del otro y solo encontrándonos en esta ocasión, estando Ud. parada allí con algo malo. Yo no sé lo que es. No lo sé. Puesto que yo no la conozco, y ¿cómo pudiera saber lo que Ud. está… lo que está mal con Ud.? Pero Dios sí sabe lo que está mal con Ud.
Ahora, solo sean muy reverentes. Ahora la dama no está aquí por ella misma para empezar. Ud. está aquí por alguien más. Es por un pequeñito. Y está teniendo problema con un… está muy nervioso. Es un nieto, yo creo, de Ud. Y hay algo raro. Yo veo al bebé en una ciudad que no es esta ciudad. Es más bien como New Albany. Eso es correcto. Y tiene una condición nerviosa. Tiene algo mal en el hígado, según dicen. Tiene mucho vomito. Eso es correcto. Ud. ha estado perturbada al respecto, y Ud. está parándose aquí por él. Eso es: “ASI DICE EL SEÑOR”. Ud. sea el juez. ¿Son correctas esas cosas? Yo no sé lo que le dije. La cinta lo sabe. Eso me lo dirá.
Ahora, fue por alguien más, de alguna manera. Ponga ese pañuelo en ese alguien, que tenía en su mano mientras esa unción estaba sobre Ud. y no dude, y recibirá lo que ha pedido. Si Él sabe que fue eso, Él sabe lo que sucederá. No dude. Vaya creyendo en Él.

60 ¿Cómo se encuentra, señor? Me supongo que somos desconocidos uno del otro. Somos unos desconocidos. Dijo que nunca me había visto en su vida hasta esta mañana. Miren, todos sean muy reverentes ahora. La unción ya está ahora golpeando, ¿ven? Desearía poder explicárselos. Pero Dios sí lo conoce, señor. Y si el Señor Dios me revela lo que le molesta, ¿lo aceptaría a Él como su Sanador y Salvador o lo que sea que necesite Ud. de Él? Ahora cuando la visión se despliegue, Ud. solo préstele atención.
Ud. está tratando de moverse por el piso, y hay algo en sus rodillas. Es artritis en sus rodillas. Tiene problema también en sus ojos. Se están debilitando. Y tiene problema con sus oídos, y tiene problema en su estómago. Eso es verdad. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de Somerset, Kentucky. Su nombre es el Sr. Hudson. Ahora Ud. regrese, créalo con todo su corazón, y Ud. sanará. Créalo con todo su corazón

61 ¿Lo creen con todo su corazón, todos Uds.? Tengan fe en Dios. No duden, solamente crean. El Señor Dios sí la conoce, hermana. ¿Cree Ud. que Él puede revelarme el motivo por el cual está Ud. aquí? Si Él lo hace, ¿lo aceptará?
El hombre grande que está sentado aquí. Sí. Yo creo que somos desconocidos uno del otro, señor. Pero hace un momento cuando yo estaba hablando con ese hombre, algo le sucedió. Ud. dijo en su corazón: “Yo creo eso”. Eso es verdad, ¿no es así? Si el Señor Dios me revela de qué quiere sanar, ¿lo aceptará? Ud. tiene algún tipo de tos que le está molestando. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien, si Ud. puede creerlo, ya nunca la volverá a tener. Se irá de Ud. Amén.

62 ¿Qué fue lo que él tocó? ¿Qué fue lo que hizo? Él tocó al Sumo Sacerdote, no a mí. Yo nunca he visto al hombre. Yo no sé nada sobre él. ¿Están creyendo que el Jesús resucitado…? ¿Acaso no es esta la misma cosa que Él hizo después de Su resurrección para probar que era Él el mismo? Algunos dicen: “¿Qué tipo de espíritu es ese?”. Un espíritu siempre dará testimonio de sí mismo. Nosotros somos los pámpanos, Él es la Vid. Una vid de calabazas producirá calabazas. Una vid de uvas producirá uvas. Un árbol de manzanas producirá manzanas. Una vida Cristiana producirá a Cristo. No es algo extraño.

63 Sus ojos se están poniendo mal, y Ud. quiere que se ore por sus ojos. Eso es correcto, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano. Yo no lo conozco, pero Dios sí lo conoce. Pero su vida, Ud. no pudiera… ahora yo veo algo más. Un hospital. Ahora espere un momento. No es un examen de la vista, es una operación. No es Ud. Es un amigo de Ud. que tuvo una operación. Y ese algo… una ruptura en la operación y Ud. está asustado al respecto porque sabe que fue algo diferente a una ruptura. Eso es correcto. Eso es en Corydon, Indiana. Eso es verdad. ¿Cree ahora con todo su corazón? Vaya y reciba lo que ha pedido en el Nombre del Señor Jesús.

64 Yo conozco su cara. Si es que no estoy equivoc… porque esto no es en unción, ¿ven? Pero a lo mejor que puedo recordar, ¿no es Ud. un predicador? Miren. Solo quiero saber para que la congregación pueda verlo. No es nada… solo es algo que cuando conozco a alguien… Yo conozco… Pero yo no sé el motivo por el cual está Ud. aquí. No tengo idea. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora yo no sé para qué está Ud. aquí. Pero yo sé que Ud. es un predicador de alrededor de Jackson Mill o de algún lugar de por allí, porque Ud. vino a mi casa en una ocasión, yo creo para que orara por un bebé o algo. Sí. Yo sé que fue algo relacionado a un bebé, sí.
Pero Ud. está sufriendo con algún tipo de problema en sus intestinos. Déjeme decirle, entonces Ud. sabrá si soy siervo de Dios o no. Ud. tiene a alguien en su corazón que desea que se ore y es por una niña lisiada. Ella no está aquí, ella está al cruzar el río. Ella está en Kentucky. Ahora créalo con todo su corazón, y puede recibir aquello que pidió.

65 ¿Lo creen? Si pueden creer, lo pueden recibir. No duden. ¿Qué de la parte de atrás de la audiencia, lo están creyendo?
Muy en la parte de atrás, una dama de color sentada a la izquierda con un trastorno femenino, sentada allí a la izquierda. Si cree con todo su corazón, dama, puede tener su sanidad. ¿Lo cree? Eso es correcto, la dama de color sentada al lado del poste, al lado de un hombre. Ella tiene ahora su mano levantada. Ud. tiene un trastorno femenino. Muy bien, el Señor Dios la ha sanado, hermana. Su fe la ha sanado. ¿No pueden ver esa Luz colgando sobre la mujer allá? Miren eso.

66 ¡Oh, qué maravilloso! El Señor Dios nunca falla. Sean reverentes. Oh, estoy tan contento que Él vive, vive en nuestro corazón. Si puedes creer, todo es posible.
Me supongo que somos desconocidos uno del otro. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto. Pero Dios sí lo conoce. Si alguna vez lo he visto, no lo supe. Pero si el Señor me revela el motivo por el cual está Ud. parado aquí, ¿me creerá que soy Su siervo, creerá que Él ha resucitado de los muertos? Si somos desconocidos, tiene que haber alguna clase de poder que me revele para qué está Ud. aquí. Ud. está aquí por causa de unas venas varicosas por las que está orando. Eso es correcto. Ahora ore por alguien más y dese cuenta si yo soy el siervo de Dios. Solamente ore por alguien más para ver si Él me lo puede revelar. ¿Lo cree?
Bueno, ella está nerviosa y tiene un problema en los riñones y vive en Corydon. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Lo cree ahora? Ahora vaya y reciba así como ha pedido.

67 Yo les pregunto, reto su fe a que lo crean. En cualquier lugar del edificio, no importa en donde se encuentre, solo créalo. Muy allá en la parte de atrás.
El joven parado allá atrás orando por su amigo de Fort Wayne que está ciego. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Muy bien, entonces puede recibirlo. El resto de Uds. que están allá atrás, crean. Allá atrás, muy atrás. ¡Crean! ¡Hagan un desafío, desafíenlo! Dios ten misericordia.
La dama de color sentada justo aquí debajo de mí con un tumor. ¿Cree que el Señor la sanará, dama, en el asiento de atrás, en el asiento de muy atrás? Con un sombrero redondo puesto, levantando su mano. ¿Cree que Dios la sanará de ese tumor? Si es así, levante su mano y muévala ante Él. Muy bien, entonces vaya a casa y sea sanada.

68 ¡Oh, Él es maravilloso! Aquí está una dama sentada en la parte de enfrente de aquí, sentada del lado de adentro, solo un poquito atrás. Ella está orando por alguien más. Allí está el Ángel del Señor parado a su lado, y esa amiga de ella por la cual esta orando no vive aquí. Es en una pequeña ciudad, en donde hay muchos pinos alrededor. Es en Henryville, Indiana. Y ella está orando por su cuñada que tiene problema en el corazón. ¿Puede creerlo? Si puede creerlo, sentada allá atrás, tenga fe en Dios y recíbalo. Muy bien.
Muy bien, dama. Ud. es una desconocida para mí, yo no la conozco. Pero Dios si la conoce. Si puede creerlo, levante su mano dama, la dama con los lentes puestos. Muy bien. Eso es. ¿Qué piensa? El Señor nuestro Dios, Él es Dios. Él no está muerto. Él no está muerto, ¡pero Él está vivo! Y no solo está vivo, pero Él está presente.

69 ¿Me supongo que somos desconocidos uno del otro? Esta es su primera vez en la reunión, me imagino. Pero Dios nos conoce a ambos. ¿A qué le tiene tanto miedo? Ud. deje de pensar en esas aromas y perfumes y demás. Aléjese de eso. Solamente crea en Dios. Ud. solamente lo tiene en la mente. Regrese a casa y sea sanada si puede creerlo.
Ud. tiene algún tipo de problema. Puedo verla entrar y salir del hospital. Una, dos, tres veces… operaciones. Y ha sido para el colon. Tiene parecido a tumores en el colon. Y Ud. no es de esta ciudad. Ud. es kentukiana. Y Ud. es de una ciudad que he visitado. Campbellsville. Sra. Vaughn, Ud. regrese y créalo. Puede recibir lo que ha pedido. ¿Lo creen con todos sus corazones?

70 ¿Quiere comer su cena y no padecer este problema estomacal? Muy bien, hágalo. Solo tenga fe en Dios.
¿Quiere terminar con esa artritis y ser sanado? Siga su camino. ¿Ven? ¿Cree que Dios puede sanar ese problema cardiaco? Siga su camino.
Este hombre sentado en la parte trasera aquí al final con una camisa blanca… no, ese es el Hermano Funk. Está justo detrás de él. Ud. quiere el bautismo del Espíritu Santo, ¿no es así? Muy bien, si puede creerlo, Ud. puede recibirlo. Amén.

71 ¿Qué piensa Ud. la damita sentada aquí con artritis? Que me está mirando a la cara, Ud. es de Middletown, Ohio. ¿Quiere creerlo? Esa es una buena fe considerando que ni siquiera es una Cristiana. Ud. no profesa ser Cristiana. Eso es correcto. ¿Lo aceptará a Él ahora como su Salvador? ¿Le creerá y lo aceptará a Él como su Salvador, como el Señor resucitado? Yo no la conozco. Nunca le he visto. Eso es correcto. Pero si Ud. lo acepta como su Señor resucitado ahora mismo en su corazón, sus pecados son perdonados y Dios la sanará. Levante su mano a Él y créale. Muy bien. Vaya por su camino y regocíjese. Yo reto su fe. Yo los reto a que lo crean.

72 Somos desconocidos uno del otro, pero Dios lo conoce. Ud. me conoce, pero yo no lo conozco, ¿es así? ¿Cree que Dios puede revelarme para qué está aquí? Muy bien. ¿Cuántos lo creerán? Oh, ¿cómo pueden descreer? ¿Acaso no puede Dios… les ha abierto los ojos Dios alguna vez?
Muchas personas que están aquí me conocen. Yo me crié en este lugar con Uds. ¿Cómo pudiera…? Revisen mi vida pasada y vean si alguna vez se dijo algo que no llegase a suceder de manera perfectamente cierta. Escudriñen y vean si es cierto. Bueno, ¿qué les estoy diciendo? Jesucristo ha resucitado de entre los muertos. Él está vivo, Él está aquí. Estamos en la Pascua y ha sido la Pascua por dos mil años. Las luces del atardecer están ahora brillando. Brilló entonces en el Este, está brillando ahora en el Oeste.

73 Señor, esto pudiera continuar por horas. Si el hombre dice que yo no lo conozco, él me ha visto probablemente en las reuniones en algún lugar o en alguna parte. Yo no lo conozco. Dios sí. Yo no sé si alguna vez lo haya visto. No sé si alguna vez lo he visto, pero él dice que me ha visto. Si Dios le revela al hombre algo que él sabe (así como Felipe fue por Natanael y lo trajo), ¿cuántos dirán: “eso para mí quedará concluido?”. ¿Podría mantener su mano diciendo que yo no lo conozco? Solo levante su mano si yo no lo conozco, ¿no conozco nada de Ud.? Yo no sé nada sobre Ud., nunca lo he visto en mi vida hasta donde yo sé. Ahora, si Dios concede esto, ¿cuántos dirán: “Yo lo aceptó a Él ahora mismo como el Señor resucitado, como mi sanador?”.

74 Con respecto a sanarlo, yo no puedo, señor. No tengo poder para sanar. Lo único que tengo es un don que Dios me permite hacer. Y ahora, estando cansado y débil. Estas visiones casi me matan. Es peor que… Es más duro que predicar o que estar parado en la pila bautismal. Es duro. Pero Dios es bueno.
Ud. está sufriendo con algo que tiene mal en la espalda, y es un crecimiento, eso le dijeron, que tiene en su espalda. Eso es exactamente correcto. ¿Ahora lo creerá? Ahora mire, entre más hable con el hombre, más cosas serán dichas. Quiero preguntarle ahora. Solo sea reverente, sea reverente.
Ud. ore por alguien más y vea si el Señor me lo revelará. Les voy a pedir a cualquiera de Uds. que haga la misma cosa. Solo tengan en mente… Pues, vean, no hay nada en mí. Yo no podría ayudarlo. Yo soy un hombre y… Pero Jesús es Dios, y Él está presente. ¿No pueden…? ¿No están abiertos sus ojos para que puedan ver que…? ¿No están mirando más allá de la cortina para ver en dónde ha estado Él durante esto dos mil años? Él les ha hablado en la Palabra, Él les ha hablado en los sermones de Uds. por todo el camino, y aquí está ahora manifestándose Él mismo.

75 Estoy tratando de mantenerlo en mi corazón. Sí, veo que Ud. ha sido examinado. Está en su espalda. Es un crecimiento, y Ud. está orando por su esposa. Si Dios me muestra lo que está mal con su esposa, ¿creerá que yo soy Su profeta? Son sus oídos. No sólo eso, pero veo a un joven en el lugar. Ese es su hijo. Si Dios me revela lo que está mal con su hijo, ¿creerá que yo soy Su profeta? ¿La audiencia lo creerá? El niño aquí… es una condición nerviosa y una condición en la piel. Eso es exactamente así. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Cree Ud. que recibirá aquello que ha pedido? Entonces siga su camino y regocíjese. ¿Cuántos lo creen con todo su corazón?

76 Ahora, quiero que hagan algo por mí. Pongan sus manos uno sobre el otro solo por un minuto. En cualquier lugar donde estén parados, pongan sus manos uno sobre el otro. ¡Qué tiempo! ¿No pueden verlo, amigos, no pueden entender que esto no pudiera ser yo?
Sí. La damita que se encuentra allá con los lentes puestos con ese problema femenino, ese flujo. No se preocupe más de eso sentada allí. Se ha terminado. Se convirtió en luz, se ha ido de Ud.

77 Algo está presente, algo que es sobrenatural, Algo que es real. Él conoce sus pecados. Él sabe todo de Ud. ¿No es Él el Señor Jesús? Entonces les estoy diciendo, si yo les he dicho que eso es la verdad y Él ha probado que es la verdad, les estoy diciendo la verdad ahora. Cada uno de Uds. puede ser sanado ahora mismo si tan solo lo aceptan a Él. No en su cabeza, pero desde su corazón. Si Ud. da por sentado ahora que está en la presencia del Dios omnipotente, que Él está ahora presente, no hay razón para que una persona débil salga del edificio. Cada uno de nosotros puede salir perfectamente sano si tan solo pueden creerlo. Si Él escucha mi oración aquí, Él escuchará mi oración allá. Él no tan solo escuchará mi oración, Él escuchará la oración de Uds.

78 Ahora, la Biblia dice que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Él lo ha probado. La Biblia dice que Él ha resucitado de los muertos. Él ha probado eso. ¿Es eso correcto? Ahora, quiero preguntarles algo. Jesús dijo esto, Sus últimas palabras antes de dejar la tierra: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Cuántos de los que están aquí son creyentes? Digan: “Amén”. Ahora Uds. son los creyentes. “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Es verdad esa promesa? Bueno, Ud. son creyentes, tienen las manos unos sobre otros. Entonces la Biblia está correcta.
Ahora, cada uno de Uds. ore uno por el otro de la misma manera que lo hace en su propia iglesia. Pongan sus manos uno sobre el otro. Cada uno ore por el otro mientras ponen ahora sus manos sobre el otro. Solamente oren uno por el otro mientras yo oro.

79 Oh, Señor, si Tú vinieras esta noche y recibieras a Tu iglesia, nosotros estamos sin excusa. Tú estás aquí. Y así como esta fotografía cuelga en la pared de la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel… Tú eres el mismo Dios esta noche con el mismo poder y la misma demostración. Tú has resucitado de entre los muertos y esta es la prueba que has resucitado de los muertos.
Ahora, Señor Dios, has una gran obra en los corazones de la gente. Perdona cada pecado y sana cada enfermedad. Contesta sus oraciones, Señor. Y ahora escucha la oración de Tu siervo. Ahora yo condeno cada enfermedad, cada demonio, cada poder del diablo, y le digo al diablo: “Sal de esta gente, sal de ellos en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios. ¡Deja a esta gente! Tienen sus manos unos sobre otros. Ellos son siervos de Dios. Sal fuera, Satanás, te conjuro en el Nombre de Jesús. ¡Sal fuera! Y que seas echado a las tinieblas y no los molestes más. En el Nombre de Jesucristo.

80 ¿Cuántos creen que Dios los sanó en este momento? Pónganse de pie. Si Ud. está invalido, póngase de pie de todas maneras. Eso es. ¿No les dije que verían la gloria de Dios? Si hay alguno aquí invalido que no podía caminar, camine de arriba abajo por los pasillos. Si hay alguno aquí que estaba sordo de un oído, ponga su dedo en el oído bueno y escuchen por el oído que estaba malo. Cualquiera de los que están aquí que estaban afligidos, que no podían levantar la mano, levántenla. Cristo… Miren las manos levantándose de los que estaban afligidos en sus manos. Amén. Yo digo, ¡Él está aquí!
Muy bien, Hermana Gerty.
Él vive, Él vive, ¡Jesucristo vive hoy!
Él camina conmigo y habla conmigo
Por el camino estrecho de la vida.
Él vive, Él vive, ¡para impartir salvación!
¿Me preguntas como sé que Él vive?
Él vive en mi corazón.
Todos, una vez más.
Él vive, Él vive, ¡Jesucristo vive hoy!
Él camina conmigo y habla conmigo
Por el camino estrecho de la vida.
Él vive, Él vive, ¡para impartir salvación!
¿Me preguntas como sé que Él vive?
Él vive en mi corazón.
Que esta gran audiencia diga: “¡Aleluya!”. [“¡Aleluya!] ”¡El Señor vive!“. [¡El Señor vive!] ”¡Gloria a Su Nombre!“. [¡Gloria a Su Nombre!] ”¡Aleluya!“. [¡Aleluya!]
Él vive, Él vive (ondeemos nuestras manos a Él),
¡Jesús vive hoy!
Él camina conmigo y Él habla conmigo
Por el camino estrecho de la vida.
Él vive, Él vive, ¡para impartir salvación!
¿Me preguntas como sé que Él vive?
Él vive en mi corazón.

81 ¿Cuántos aman ese himno antiguo? Digan: “Amén”. Saluden a la persona que tienen al lado. Digan: “¡Gloria a Dios, gloria a Dios!”. [¡Gloria a Dios!] ¡Gloria a Dios!. Muy bien. “Mi fe espera en Ti”. Oh, qué maravilloso…
Mi fe espera en Ti,
Cordero, quien por mí,
Fuiste a la Cruz;
Escucha mi oración,
Dame Tu bendición,
¡Llene mi corazón,
Tu Santa Luz!

82 Inclinemos nuestros rostros ahora reverentemente en la presencia del Dios todopoderoso y omnipotente. Que el Señor Dios conceda de Sus bendiciones sobre cada uno. Que el Señor bendiga ricamente a cada uno, les dé lo mejor que hay. Que Su gracia repose sobre Uds. en cada uno que se levantó por su sanidad. Nunca lo vayan a negar. Muchos han sido salvos, muchos han aceptado a Cristo, Cristo revelándoles los secretos de los corazones. Les invitamos de nuevo, a los desconocidos, a nuestro tabernáculo, a nuestra adoración.
Yo canté solo por un momentito para que esa unción me dejara por un minuto para así poder hablarles. Estoy contento de que estuvieron aquí. Ha sido un gran día el haber estado con Uds. Dios les bendiga. Al tabernáculo, el siguiente domingo por la noche es la comunión y el lavatorio de pies. Cualquiera de Uds. del vecindario pase a vernos. Oren por nosotros hasta que volvamos a encontrarnos. Inclinemos ahora nuestros rostros. Le vamos a pedir al pastor. Que venga a despedirnos (o para que diga lo que él desee).
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