OBRAS DEL MENSAJE


Vida
Everett, Massachusetts, E.U.A.
58-0512
1 Gracias. Permanezcamos de pie por un momento para orar, por favor. Inclinemos nuestros rostros mientras oramos.
Amado Dios, ciertamente estamos agradecidos contigo, por este gran privilegio de reunirnos y adorarte. Y pedimos que Tus bendiciones continúen, Señor, sobre este servicio en esta noche. Y rogamos que el Espíritu Santo tome Su posición en cada asiento y en cada pasillo, y que hombres y mujeres lleguen a estar conscientes de Su Presencia. Y si hubiere pecado en nuestro medio, Señor, perdónanos. Y si hay enfermedad, sánanos. Y obtén gloria del servicio, Señor. Y ahora, cuando leamos Tu Palabra, rogamos que bendigas Tu Palabra, y que podamos tener compañerismo alrededor de la Palabra. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
2 Esta noche llegué un poquito temprano, y estaba sentado allá atrás en una de las—las bancas, cuando escuché esos buenos cantos chapados a la antigua, y el coro, y la—la música. Oh, yo pensé que tal vez el milenio estaba a punto de comenzar. Eso sonó muy bien. Si hay algo que a mí me gusta son los buenos cantos. Y desearía… Yo siempre pensé que me gustaría que el Señor me diera buena voz para cantar. Yo—yo a duras penas puedo sacar un sonido agradable. Así que…
Si Uds. quieren una cita conmigo, tan pronto la vida se acabe, y todo haya terminado, hay un… Donde el río de la Vida sale de debajo del Trono, y desciende, en esta dirección, y rodea el monte de—de la salvación, y allí—donde los árboles están a cada lado del monte; allí de ese lado hay un coro que canta. Todas las grandes voces cantan allá. Allí estará Sankey, y todos ellos allí cantando.
Y por acá de este otro lado, hay un arbolito; yo estaré sentado debajo de ese árbol escuchando. Así que ahora… Allí es donde yo quiero estar para oír a ese gran coro Angelical unirse a los mortales. Pero saben, yo estaba pensando, que los Ángeles, cuando Jesús venga… Y una sesión de cánticos en que deseo participar, esa gran ocasión, es cuando estemos parados nuevamente en esta tierra para entonar los himnos de redención.
Los Ángeles se pararán justo—frente a la tierra con rostros inclinados, sin saber lo que nosotros estamos cantando. Ellos nunca tuvieron que ser redimidos. Somos nosotros los que nos estaremos gozando. Nosotros fuimos los que estábamos perdidos, y ahora fuimos hallados. Y cantaremos las historias de la redención, cuando ellos ni siquiera lo entenderán. Ellos simplemente se pararán con rostros inclinados, y nos escucharán a nosotros cantar. ¿No será ese un tiempo maravilloso? ¡Oh, yo anhelo ver eso!
3 A mí me encanta el buen cantar, pero hay una cosa que no me gusta y es una voz sobre entrenada, demasiado entrenada, una donde aguantan tanto la respiración a tal grado que el rostro se les pone azul. Uds. saben, ellos no le están cantando al Señor, sólo están tratando de ver por cuánto tiempo pueden aguantar la respiración.
No hay nada más bonito que el cantar pentecostal chapado a la antigua, con la gloria de Dios en la reunión. Eso es verdadero gozo a mi corazón, y estuve tan contento de refrescarme en la presencia de ese buen cantar esta noche. Que el Señor les bendiga, y continúen así.
4 Anoche, pensé que los había ahogado un poquito, al ser un poco extenso, y estamos… Nuestro programa se alargó. Me encontré con el presidente ahorita, un hermano, y él dijo: “No, hermano Branham, eso estuvo bien; nosotros no cerramos nuestra iglesia sino hasta las diez”. Tal vez él no debería haberme dicho eso. Pero trataré de darme prisa para terminar esta noche, siendo una noche… una noche evangelística, y mañana, pues… Y mañana en la noche, entramos directo a la predicación y a orar por los enfermos nuevamente.
Ahora, en esta noche, deseo hablar de un texto de la Escritura. Y a mí sencillamente me encanta leer la Palabra. ¿No aman Uds. la Palabra? ¿Cuántos lectores de la Biblia hay aquí? Levanten las manos, bien alto. ¡Oh, qué bueno!
5 Y venir cuando él… Generalmente antes de venir para esa unción para la línea de oración, yo tengo que permanecer encerrado, ayunando y orando. Pero cuando uno no tiene que hacer eso, sino que sólo viene para predicar, uno se siente diferente. Uds. saben, es el mismo Espíritu, pero una operación distinta.
Y ahora, a mí me encanta leer la Palabra, porque la Palabra es la Palabra de Dios, y Dios es tan bueno como lo es Su Palabra. Y ahora, deseo leer del libro de Salmos, el Salmo 63. Y quiero leer los primeros tres versículos:
Dios, Dios mío eres Tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver Tu poder y Tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
Porque mejor es Tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
Me gusta el segundo versículo, en realidad
Para ver Tu poder y Tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
Pero en esta noche el tema sería en el versículo 3:
Porque mejor es Tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
6 Y como por veinte o treinta minutos deseo hablar sobre el tema de “Vida”. La vida es lo que nos controla. Nosotros somos conocidos por la vida que vivimos. Y se ha dicho que la vida suya habla tan alto que yo no puedo oír su testimonio. Así que por lo tanto, vivir un sermón sería mucho mejor que predicar uno. La vida que Ud. vive muestra el carácter que Ud. tiene, ya que su vida siempre forma su carácter.
Y Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. De modo que no importa lo que digamos, o cuánto testifiquemos, si nuestras vidas no cuadran con ese testimonio, entonces al dar ese testimonio somos un estorbo al Reino de Dios. Porque la gente sabe lo que somos.
7 Y a menudo yo he pensado en un servicio fúnebre, al oír a un hombre predicar el funeral de cierta persona que había vivido impíamente, y que nunca había hecho nada bueno, y sin embargo predican como si ellos eran una gran persona, que se había ido directo al cielo.
Ahora, no importa lo que Ud. dijera, la gente ya tiene su mente decidida, por la vida que esa persona ha dejado atrás.
Y me gusta pensar lo de Longfellow aquí, cuando él dijo: “Al partir dejamos detrás de nosotros, huellas en las arenas del tiempo”. Ese es el “Salmo de Vida”. ¡Oh, yo pienso que es hermoso!
8 Ahora, entonces la iglesia cristiana debería tener verdadero carácter. Y si la Vida de Cristo está en la iglesia de Cristo, entonces tiene que tener el carácter de Cristo. Producirá la Vida de Cristo. Eso sencillamente no es más que como decimos en el sur: sentido común. Si la Vida del Espíritu de Cristo está en la iglesia, ésta tiene que producir esa Vida, por cuanto la vida que está dentro de Ud., forma su carácter.
Y ¿qué tipo de personas deberíamos de ser, nosotros quienes hemos prometido solemnemente que serviríamos al Señor Jesús mientras que vivamos, y hemos sido bautizados en Su muerte, sepultura y resurrección, y hemos puesto nuestros nombres en las nóminas de la iglesia, ocupamos un lugar en la escuela dominical, y luego salimos y vivimos algo distinto?
Oh, es más… Sirve mejor de estorbo a la causa de Cristo, que todas las licorerías que tenemos en América. Que Dios conceda el día en que los hombres vivan exactamente lo que son. Y uno los puede conocer siempre por su naturaleza, su hechura.
9 Ahora, Uds. no pueden hacer que una—una paloma y un cuervo estén de acuerdo, aunque ambos eran aves y se posaban en la misma percha en el arca. Ambos son aves; ambos tienen alas, pero cuando el cuervo fue soltado, él estuvo satisfecho comiendo los cuerpos muertos, que estaban flotando de lugar en lugar, y él jamás volvió de nuevo al arca.
Pero cuando la paloma salió, ella no pudo hallar descanso para las plantas de sus pies, así que tuvo que regresar. ¿Ven? La paloma no puede comer junto con el cuervo.
Y el cuervo es un hipócrita; él puede comer su propia comida, e ir y comer con la paloma también. Pero la paloma no puede comer comida de palomas y al mismo tiempo ir y comer comida de cuervos. Y así son los hipócritas. Ellos pueden ir a la iglesia y gozarse con los demás, y luego salir al mundo y comer otra vez. Pero un cristiano genuino únicamente puede comer el alimento de Dios.
10 ¿Por qué no puede la paloma comer carroña y cosas de la tierra, y cadáveres? Porque esa es la hechura de la paloma. La paloma es el ave que no tiene hiel. Si esa paloma comiera de un cadáver, esa paloma moriría inmediatamente, porque no tiene hiel. Sencillamente no puede digerir esa cosa.
Y un hombre o mujer, que alguna vez ha nacido del Espíritu de Dios, sencillamente no puede comer las cosas del mundo y tolerar el pecado, por cuanto ellos no tienen más hiel. Ellos son hechos diferentes. Y nosotros siempre somos conocidos por la vida que vivimos.
11 Hace algún tiempo allá en el sur, cuando había la esclavitud, tomaban seres humanos y los vendían como vender un automóvil… y allá ellos… Tenían lotes, como los que tendrían hoy día, de carros usados. Comerciantes venían y compraban esclavos. Quizás esta plantación tenía cien esclavos, y cierto comerciante pasaba por ahí y decía: “Me llevaré aquél hombre grande”. Y por acá, él tenía una—una mujer bien grande. Tal vez no era su esposa, y los cruzaban para hacer esclavos más grandes. Y ellos iban mirando y los compraban, así como Uds. comprarían un animal.
Y un día, un cierto comprador pasó por una plantación, y dijo: “¿Cuántos esclavos tiene Ud.?”
Y él le dijo: “Un gran número”.
“¿Tiene alguno en venta?”
Dijo: “Mírelos y póngales precio”. Y él miró…
12 Y por supuesto, los esclavos fueron traídos acá desde África por los Boers, y ellos fueron vendidos a la gente del sur como esclavos, y ellos estaban tristes. Ellos ya nunca regresarían a casa otra vez. Tendrían que morir lejos de su propia tierra. Ya nunca más verían a su padre, ni a su madre. Algunas veces sus hijos o sus esposas, hermanos o hermanas, ellos ya no los verían más. Así que ellos estaban muy tristes.
Ellos estaban en una tierra extraña, entre gente extraña. Y los blancos (los propietarios los azotaban a veces para hacerlos trabajar), igual que azotaban al caballo. Y ellos tenían que empujarlos de acá para allá para que lo hicieran.
13 Pero en esta cierta plantación donde estaba este comprador, él se fijó en un individuo allí al que no tenían que empujarlo, tenía su pecho erguido, su frente en alto, él estaba siempre haciendo su trabajo. No tenían que regañarlo ni que decirle nada. Entonces este comprador le dijo al dueño de los esclavos, al hombre de la plantación; él dijo: “Yo quiero comprar aquél esclavo”.
“Oh”, dijo: “él no está en venta”.
Él dijo: “¿Ud…. ¿Es él el jefe de los demás? Él es tan distinto”.
Dijo: “No. Él sólo es un esclavo”.
“Bueno”, dijo, “quizás Ud. lo alimenta a él mejor que a los demás”.
Dijo: “No, él come afuera en la cocina con el resto de los esclavos”.
Él dijo: “Pues, ¿qué lo hace tan distinto a los demás?”
Él dijo: “Yo mismo me hacia esa pregunta hasta que averigüe la verdad”. Él dijo: “Ese muchacho es hijo del rey de toda la tribu. Su padre es el rey de todos ellos, y aunque él es un forastero, alejado de casa, él todavía sabe que es hijo de un rey, y él se conduce de esa manera”.
14 ¡Oh!, ¿qué deberíamos ser nosotros como hijos e hijas de Dios? ¿Cómo deberíamos comportarnos en este mundo presente de pecado y esclavitud? Nuestro carácter y nuestra conducta deberían ser de lo más elevado para mantener en movimiento la moral de los demás, pues somos forasteros, y somos peregrinos y extranjeros, pero nuestro Padre es el Rey. ¡Oh!, Él es rico en casas y tierras. Él tiene las riquezas del mundo en Su mano. ¡Oh!, yo estoy muy contento de ser un hijo de ese Rey.
15 Ahora, cuando al principio leí esta Escritura aquí, pensé: “¿De qué debe estar hablando el profeta?” Él dijo: “Tu misericordia es mejor para mí que la vida”.
Ahora, yo no puedo pensar en nada mejor que la vida. Y únicamente hay un tipo de Vida Eterna, y esa viene de Dios. Y Dios no tuvo comienzo, así que Él no tiene fin. Ese gran Espíritu, nosotros lo llamaríamos los—los colores del arcoíris, que es la mejor manera en que yo pudiera ilustrarlo. Uno era el Espíritu de amor, el otro, el Espíritu de justicia, y así sucesivamente, los siete Espíritus de Dios, que componen a Dios. Y cualquier cosa… Tomaremos por ejemplo la palabra: “amor”, hay dos palabras distintas. Nosotros llamamos “amor”, como el que tenemos por nuestra esposa, eso en el griego se llama: “fileo”. Y el amor que uno tiene por Dios es “ágape”.
16 Ahora, el amor fileo, como el que Ud. tiene por su esposa, es un amor pervertido. Luego de esa clase de amor, se pervierte nuevamente a concupiscencia y así sucesivamente. Y todo ese tipo de cosas deben tener un fin, para así volver a aquello que no tuvo principio ni fin.
Ahora bien, ágape, vino todo el trayecto desde lo más alto hasta lo más bajo para así redimir a Su criatura y traerlo de nuevo a Sí mismo. ¡Oh!, con razón la gente ni siquiera puede expresarlo. Uno dijo:
Si fuera tinta todo el mar,
Y todo el cielo un gran pergamino;
Y cada tallo un pincel,
Y cada hombre un escritor;
No bastaría para escribir
El gran amor de Dios,
Ni el pergamino podría contenerlo todo,
Aunque fuera extendido de cielo a cielo.
Y nadie sabrá jamás, lo que significó el amor ágape al bajar y condescender al abismo más bajo del infierno, para traer a la criatura caída, de una criatura de tiempo a una criatura de eternidad. Nosotros no podríamos expresar eso.
Pero yo estaba meditando en lo que Él dijo: “Tu misericordia es mejor que la vida”. ¿Qué pudiera ser mejor que la vida? Todo lo demás tiene un fin. Pero la vida no tiene fin, así que, ¿qué pudiera ser más valioso que la vida? Entonces saqué esta especie de concepto de lo que David estaba hablando. Y él debió haber estado hablando acerca de una clase diferente de vida.
17 Ahora, la vida tiene muchas interpretaciones, y notamos que a veces la vida tiene una interpretación como esta: “Realmente la estamos pasando bien”. Eso no es vida. Alguien dijo: “Haciendo mucho jolgorio”, y diciendo que eso es vida.
Hace algunos meses, yo estaba en una gran ciudad. Y estaba llevando a cabo una reunión. Y esa noche… Era en otra nación, Canadá. Y esa noche, una cierta organización de América, ellos estaban teniendo su convención allá. Y yo me fijé mientras salía de ese hotel gigantesco, había mucha gente que venía; y estaban entrando los americanos, y estaban bebiendo, y mujeres y hombres, todos iguales.
Después que mi servicio había terminado esa noche, me subí al ascensor…?… y empecé a subir. Y las botellas de whiskey estaban por todas partes. Y yo le dije al muchacho del ascensor: dije: “Parece como que alguien seguramente ha estado bebiendo”.
Él dijo: “Seguro”. Y él se detuvo como en el octavo o décimo piso, para dejarme, y cuando salí… Yo estaba en el ascensor solo con el muchacho; y cuando salí, escuché algo por el pasillo. Y mientras salía de un pequeño—de un lugarcito donde habíamos salido del ascensor, miré por el pasillo, y nunca había escuchado tal ruido, todas las palabras tan vulgares que oí. Y me detuve sólo un momento.
18 Oh, esto es sorprendente. Dos jovencitas como de, oh, pasando los veinte o entrando a los treinta, sólo con su ropa interior puesta, ambas mujeres casadas con anillos matrimoniales, y tenían una botella grande de whiskey. Y se la estaban pasando la una a la otra, y levantándose la ropa interior y gritando. Y ¿Saben qué? Quizás, un esposo estaba allá en casa cuidando al bebé, mientras que ellas estaban divirtiéndose “sanamente”. Es pecado. Y viceversa, alguna mujer en casa cuidando al bebé, mientras que su esposo estaba allí con ella, divirtiéndose “sanamente”. Eso es pecado fétido, impío e inmundo. Y su paga es muerte, separación de Dios para siempre.
Y ahí venían ellas por el pasillo, y un hombre agarrándolas, jalando para un lado y el otro, y los hombres saliendo de sus habitaciones.
Yo retrocedí y observé sólo un momento con mi Biblia. Y finalmente, cuando ellas se desprendieron del último hombre, él estaba boca abajo en el suelo, y tuvo que entrar a su habitación gateando en manos y rodillas. Y mientras entraba, alguien le estaba vaciando encima una botella de whiskey.
19 ¡Oh, una escena tan impía! Y miré aquello y pensé: “Oh, Dios”. Yo vi a esas dos mujercitas hermosas, con sólo su ropa interior puesta, y ellas se detuvieron sólo un poquito más arriba de mí, y trataban de pasarse la botella una a la otra, y una se agachó y levantó su enagua, y levantó su pie en el aire y dijo: “Yupi, esto es vida”.
Yo ya no pude soportar aquello. Salí allí y le dije: “Hermana, Ud. está equivocada; esto es muerte”. Así que la muerte—la vida tiene más de una interpretación.
La Biblia dice: “La que vive en placeres, viviendo está muerta”. Eso es lo que Dios dijo.
20 Y ella miró allí y agarró esa botella; yo dije: “Un momento”. Con esta misma Biblia en mi mano. Ella me dio una mirada bien fuerte. Dije: “Yo soy un predicador del Evangelio. Y también soy americano. Pero casi estoy avergonzado de mi país, de que Uds. hayan venido aquí y lo hayan representado de la manera en que lo están haciendo”. Dije: “Debería darles vergüenza”.
Ellas soltaron la botella, y se fueron por el pasillo, tan rápido como podían ir. Ellas pensaban que estaban viviendo, pero estaban muertas en pecados y delitos. ¡Oh, qué condición!
21 En Hamilton, Ohio, recientemente, yo estaba teniendo una reunión y habían llegado a siete, ocho, diez mil personas y tuve que quedarme fuera de la ciudad. Estábamos comiendo en un restaurante Dunkard. Las damas eran limpias y de buen parecer, mientras ellas venían y servían, y todo era de aspecto tan decente. Bueno, nosotros disfrutamos eso. Llegó el domingo, y el domingo en la tarde, yo iba a predicar. El Dr. Baxter me permitió predicar, quien era el director de la campaña, y yo predicaría el domingo en la tarde, luego esperaría hasta el domingo en la noche para el servicio de sanidad. Me dio hambre y pensé: “Creo que iré a comer algo, un emparedado, para no pasar hambre”.
Mientras salí por la puerta, el pequeño restaurante Dunkard, ellos habían cerrado y se habían ido para la iglesia. Y vi, justo al otro lado un lugarcito típico al lado de la carretera, con emparedados y cosas. Me metí allí. Y cuando entré, había un policía con sus brazos alrededor de una mujer, jugando con una máquina traga monedas. Y las apuestas son ilegales en Ohio. Y un hombre de mi edad el cual era, quizás, un hombre casado con un montón de hijos adultos. Miré al otro extremo, y había una jovencita adolescente sentada con un grupo de muchachos, con chaqueta de motociclista, y con la ropa así cayéndoles.
22 Y Dios bendiga a ese hombre en aquel colegio la otra semana, que hizo que ese montón de maleantes se corrigieran. Él dijo: “O Uds. usan ropas diferentes o se salen de esta escuela”. Si más hombres tuvieran más espíritu americano y espinazo como ese tendríamos mejores escuelas y menos delincuencia juvenil, y apuñalamientos en las calles y demás.
Y allí estaban ellos sentados allí atrás, y la jovencita adolescente, con la falda colgándole y esos muchachos con sus brazos alrededor de sus caderas y demás. Yo pensé: “Oh misericordia, déjenme salir de aquí”.
Y cuando me volteé para mirar, había una abuela anciana, que muy bien tendría sesenta y cinco años, si no más; su piel estaba toda arrugada. Y ella tenía ese manicure en sus labios (o como le llamen a esa cosa, de aspecto azul); y la damita con su cabello cortado y todo encrespado, y con un par de esta ropita impía puesta, sentada con dos hombres. Era época de verano y uno de ellos tenía puesto un abrigo largo del gobierno. Y ellos se excusaron y salieron. Yo pensé: “Dios, ¿cómo puedes soportar contemplar el pecado? Si me haría a mí, un pecador salvado por gracia, sentirme así, ¿qué le haría a un Dios Santo? Parecería como que Tú destruirías la cosa entera”.
23 Y mientras miraba aquello, salí detrás de la puerta y empecé a salir, y una visión apareció ante mí. Yo vi el mundo, y alrededor del mundo como un vapor. Y se veía rojo. Y de repente, vi un—a través de la visión, al Señor Jesús, y los pecados pegaban contra Él, y eran mis pecados. Y pegaban de un lado y de otro, como en el parachoques del auto. Y cada vez que yo hacía algo, eso le pegaba a Él. Y Él me miró con ojos cansados; yo dije: “Oh, Dios, ¿he causado yo eso?” Miré. Y allí estaba mi libro abierto, con mi nombre en la parte de arriba, y toda clase de rayas oscuras en él. Y yo dije: “Señor Jesús, perdóname”.
Y Él toco con Su dedo en Su costado y escribió en él: “Perdonado”, y lo arrojó tras Él.
Y yo dije: “Oh, Señor Dios, yo realmente no sé qué decir. Yo te amo por eso”.
Él dijo: “Mira, Yo te he perdonado tus pecados, pero tú la quieres hacer pedazos a ella”.
Y yo vi a la mujer. Salí de la visión; me acerqué a ella y le dije: “¿Cómo está Ud.?”
Y ella dijo: “¿Cómo está?” Ella estaba bebiendo, casi borracha.
Y yo dije: “¿Me puedo sentar?”
Ella dijo: “Gracias pero ya tengo compañía”.
Dije: “Yo no lo decía de esa manera”. Dije: “¿Puedo hablarle sólo un momento?”
Ella dijo: “Sí”.
Dije: “Yo estaba parado allí junto a esa puerta, queriendo saber porqué Dios no la mataba a Ud.” Y quería saber si mi pequeña Sara y Rebeca, cuando ellas sean unas mujeres, si ellas serán criadas bajo tal cosa como esa. Y le dije acerca de la visión.
24 Ella dijo: “Percibo que Ud. es ministro”.
Yo dije: “Lo soy”. Dije: “Mi nombre es Branham”.
Ella dijo: “Oh, Ud. es el Sr. Branham de allá en la armería”.
Yo dije: “Sí, señora”. Dije: “Siento mucho haber dicho eso, o pensar eso en mi corazón”.
Y ella comenzó a llorar, y luego me tomó de la mano; ella dijo: “Predicador, voy a decirle algo. Yo fui criada en un hogar cristiano, y mi padre era un predicador bautista”. Y me contó acerca de su matrimonio con un—un muchacho que bebía, y ella tenía dos hijas entonces, que eran casadas y tenían hijos. Todos ellos eran cristianos, pero ella tomó el camino equivocado, y dijo: “Supongo que estoy perdida”.
Yo dije: “No. Mientras tenga vida, Ud. tiene esperanza, porque la Sangre del Señor Jesús tiene cercado a este mundo, y Dios no puede ver sus pecados. Pero algún día cuando su vida pase más allá de ese círculo de Sangre, entonces Ud. ya se habrá juzgado a Ud. misma”.
Y allí en el piso de ese lugarcito, tuve el privilegio de guiar a esa alma preciosa al Señor Jesús, la envié de vuelta a casa regocijándose.
Oh, la profundidad del amor de Vida Eterna que Dios desea darle a Su pueblo. Fue una vida cambiada; ella pensaba que estaba viviendo allá, pero estaba muriendo. Ahora ella está viviendo, y vivirá por siempre, porque ella tiene Vida Eterna, de muerte a Vida.
25 Ahora, algunas personas piensan que bebiendo, y fumando, y apostando, y, oh, tratando de hacer las cosas que ellos hacen en jolgorio, ellos piensan que eso es vida, pero es muerte. Y a fin de cuentas ¿qué los hace a ellos hacer eso? Aquí está la razón que ellos lo hacen. Es porque Dios hizo al ser humano para que tuviera sed.
Uds. fueron hechos para ese propósito. Cada órgano de su cuerpo fue hecho con un propósito. Todo es con un propósito. Y Dios hizo al hombre para que tuviera sed, porque Él quería que éste tuviera sed por Él. Pero el diablo lo ha pervertido, y él está tratando de hacerlo a Ud. pensar algo distinto y tratando de calmar esa sed bendita al llenarla con pecado. Él está dándole a Ud. muerte en vez de vida. Es una vida pervertida. No puede ser la vida correcta. Y el diablo está haciendo eso, por cuanto Dios lo hizo a Ud. para que tenga sed, pero sed de Él. Esa pequeña llama en Ud. que lo hace—que quiere regocijarse, ir a la pista de baile, y comportarse así, eso es pervertido. Esa cosa que lo hace a Ud. querer beber, y actuar de la manera en que la gente lo hace, eso… El diablo está tratando de tomar el pecado y calmar esa sed dada por Dios, cuando Dios lo hizo a Ud. para que tuviera sed de Él. Y Ud. nunca podrá estar satisfecho hasta que Dios entre y satisfaga esa sed.
Oh, ¿cómo se atreve Ud. a intentar calmar esa sed bendita con las cosas del mundo, cuando Dios se la dio a Ud. para que tenga sed de Él?
26 Ahora, espero no herir los sentimientos de nadie, a menos que se lo merezca; pero yo sólo deseo hacerles recordar algunas cosas. ¿Qué le ha pasado a la iglesia últimamente? La iglesia solía ser un pueblo separado. Yo no sabía a qué grupo le estaba hablando hasta que el hombre aquí me dijo que yo le estaba hablando a gente Pentecostal.
Ahora, regresemos un poquito. Uds. saben, hace unos años, era malo que las mujeres pentecostales se cortaran el cabello. ¿Qué sucedió? Si era malo en aquel entonces, es malo hoy. Ahora, Ud. dice: “Pues, mi pastor…” Bueno, Ud. necesita un pastor nuevo.
La Escritura dice: “Si una mujer se corta el cabello, ella deshonra su cabeza. Y si ella es deshonrosa, debería ser divorciada”.
Uds. no me van a querer después de esto, pero voy a ser honesto, que en el día del juicio, no me quiero parar con ese grupo debilucho, que se avergonzó de decirles a Uds. La predicación no es una fuente de ingresos, es una responsabilidad delante de Dios para decir la verdad.
27 Y solía ser malo que las mujeres pentecostales usaran ese maquillaje, manicure en la cara. Solía serlo. No me digan, yo lo recuerdo. Y Uds. metodistas libres, y Uds. de la iglesia misionera bautista, y peregrinos de la santidad, y nazarenos, solía ser malo. ¿Qué sucedió?
Como un hermano anciano, predicador metodista, amigo mío, llamado Kelley, él solía cantar un cantito: “Dejamos caer las trancas, dejamos caer las trancas. Nos comprometimos con el pecado. Dejamos caer las trancas, y las ovejas se salieron. Pero ¿cómo entraron las cabras?” Es porque dejamos caer las trancas. Uds. están llamados a ser un pueblo diferente, un pueblo peculiar, un pueblo llamado fuera, un pueblo separado, un pueblo andando en pos de las cosas del Espíritu y no de las cosas de la carne.
Oh, solíamos estar allá en la esquina con la guitarra, y teníamos salvación. Y hoy estamos en una enorme catedral de medio millón o dos millones de dólares, con un gran montón de credos como esos formales fríos de los cuales solíamos hablar. La olla no le puede decir “negra” a la sartén. Correcto.
28 Y Uds. mujeres pentecostales no les permitan a sus hijas ponerse esa ropita vulgar y salir a la calle. Luego hablan de delincuencia juvenil. No solamente lo hacen ellas, pero mamá, Ud. lo hace también. “Oh”, dice Ud.: “Yo no uso esos pantaloncitos cortos (creo que le llaman) y vestidos escotados por detrás, yo—yo no los uso; yo uso pantalones largos”. La Biblia dice que una mujer que se ponga una ropa que pertenece al hombre, es una abominación delante de Dios. Eso es lo que dice la Biblia.
Y hoy en día, Uds. ven a mujeres ir por la calle con esas falditas puestas, que son tan apretadas, y vestidas de manera tan provocativas, y se llaman así mismas cristianas. No se comportan como la hija del—del Rey del cielo, no se comportan de esa manera. Y miren, déjenme decirles algo, hermana; yo sólo estoy diciendo esto para su bien. Cuando llegue el día del juicio, Ud. va a dar cuenta por cometer adulterio.
29 Ud. pudiera ser tan pura como un lirio para su esposo, o para su novio, pero cuando Ud. se pone ropa así y sale a la calle, si un pecador la mira a Ud. y la codicia, la Biblia dice que él ha cometido adulterio con Ud. en su corazón. Y en el tribunal de juicio, Ud. va a dar cuenta por cometer adulterio, por cuanto Ud. se presentó delante de él de esa manera. Jesús dijo eso. ¿Quién es culpable, el pecador o Ud.? Ud. Él es un puerco y un cerdo por naturaleza. Él nunca ha sido convertido. Pero cuando él responda por cometer adulterio, ¿con quién lo cometió él? Quien sea, pecador o santo, que mire a una mujer para codiciarla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Piénselo. “Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham, esa es la única clase de ropa que hacen”. Todavía tienen máquinas de coser. No hay excusa para eso. Uds. saben que eso es correcto. ¿Hacer eso es comportarse como una hija del Rey? “Bueno”, dice Ud.: “Las demás lo hacen”. Pero Ud. es diferente. Ud. es una extranjera. Ud. debiera conducirse como la hija del Rey.
30 Y estas mujeres aquí, pudieran decir: “Hermano Branham, nosotros oímos que Ud. era un odiador de mujeres, así que ahora sabemos que sí lo es”. Eso no es así. Yo soy uno que ama al Señor Jesús y soy responsable por Su Palabra. “Así que ¿por qué se mete Ud. con nosotras las mujeres?”
Muy bien, Uds. hombres, esto es para Uds. cualquier hombre que le permita a su esposa fumar cigarrillos, y usar pantalones cortos, muestra de qué está hecho él. Él no es hombre. Él no tiene ni una onza en él, un hijo de Dios, la cabeza de la casa. Eso es correcto. Ahora, Uds. saben que esa es la verdad. Muestra de qué está hecho Ud. El hombre no es medido por sus músculos; eso es animal, bestial. El hombre es medido por el carácter. Y si Ud. es un hijo de Dios, Ud. es medido por su carácter. Y Ud. está llamado a ser el gobernante de la casa, y Dios lo hará a Ud. responsable por lo que ella haga. Pero ella es la diosa de América.
31 Y Uds. recuerdan que yo ya predije en 1933 que una mujer gobernaría esta nación antes del caos, por medio de la aniquilación. Vean su rostro en la moneda; ella está en todo; ella es una diosa; ella es… Hollywood lo ha hecho. La razón que eso sucede, es porque Uds. se quedaron en casa el miércoles por la noche en vez de ir al servicio de oración para mirar alguna obra obscena de “Amamos a Susy”, o algo así.
Mostró lo que estaba en Uds. al principio.
Y Uds. mujeres, en vez de tener sus reuniones de oración, en la mañana, la reunión de oración de las diez de la mañana, Uds. se quedan en casa para mirar alguna cosa vulgar, y chistes obscenos, como ese Arthur Godfrey o Elvis Presley, algún carroñero alimentándose del cadáver de su propia gente.
Hay una sola diferencia entre Elvis Presley y Judas Iscariote. Judas obtuvo treinta piezas de plata, y Elvis obtuvo un millón de dólares y una flota de Cadillacs. Él es un traidor a Cristo. Y sin embargo, él se convierte casi en un dios para la adolescente emocionándose en tal condición que las jovencitas entran allí y se quitan su ropa interior, y se la arrojan a la plataforma para que él les ponga su autógrafo. ¡Hablando del poder del diablo!
32 Vayan al África y vean si ese boogley-woogley, o como le llaman, rock-and-roll, que se originó con los hotentotes del África. Y Uds. están tratando de satisfacer ese anhelo y esa sed bendita y santa al meter esa basura en el lugar donde Dios quiere vivir y darles a Uds. libertad, y santidad, y felicidad.
¡Qué desgracia para el pueblo americano! Y para Uds., pueblo pentecostal, y peregrinos de santidad, y nazarenos, quienes profesan un llamamiento más alto que ese, debería darles vergüenza. Uds. están muriendo y pudriéndose en su propia corrupción.
Con razón no podemos tener un avivamiento en América. Con razón Dios no puede colocar Sus dones en la iglesia. ¿Qué tiene Él para colocarlos? ¿Creen Uds. que Él colocaría los dones en una cosa como esa? Él sencillamente no podría hacerlo.
Espero que entiendan lo que quiero decirles. Es tiempo para una limpieza en la casa de Dios, desde el púlpito hasta el conserje, un avivamiento chapado a la antigua, enviado por Dios al estilo de San Pablo, y el Espíritu Santo de la Biblia regresando a la iglesia, regresando para hacer hombres y mujeres, hijos e hijas de Dios. ¿No se dan Uds. cuenta que ese espíritu inmundo del diablo entra en Uds. y los hace comportarse de esa manera?
33 Hace algún tiempo, yo iba cruzando América, y llevaba conmigo unos libros en un camión. Yo contraté a un pecador para que lo manejara pues no pude encontrar a más nadie. Cuando llegamos al lugar, tremendo lugar de gente pentecostal, y este impío se bajó del vehículo y estaba descargando los libros y cosas, y él estaba fumando un cigarrillo. Y uno de los grandes oficiales se acercó a mí y me dijo: “Hermano Branham, estoy sorprendido de Ud.”.
Le dije: “¿Qué sucede?”
Él dijo: “Ese hombre que descargó su camión está fumando un cigarrillo. Nosotros la gente de la santidad no creemos en fumar cigarrillos”.
Yo dije: “Yo tampoco”.
Él dijo: “Pero nuestro pueblo, esto será una piedra de tropiezo en su camino”.
Yo dije: “Yo no pude tener… No pude conseguir a nadie que manejara ese carro. Yo tenía dos camiones; tuve que manejar uno yo mismo, y pedirle que él manejara el otro. En unos minutos lo voy a despedir. Él sabe eso”.
Él dijo: “Bueno, no haga eso otra vez”. Dijo: “Porque nuestro pueblo es pueblo de la santidad”.
Yo dije: “Siento mucho haberlo hecho, señor. Si yo hubiera conseguido a alguien más, yo no lo hubiera hecho”.
34 Nos dimos la vuelta y caminamos hasta el lugar donde había varios miles de personas reunidas. Y él… Él dijo: “Aquí está mi esposa. Yo quiero que Ud. la conozca, hermano Branham”. Y yo miré, ella dijo… “Ella será su pianista esta tarde”.
Y no como un chiste, esto no es lugar para chistes. Ese es el problema de hoy, tenemos demasiado evangelismo de Hollywood y no suficiente de esa convicción chapada a la antigua del Evangelio.
Y esa mujer estaba parada allí con un vestido tan apretado que parecía que la piel estaba por fuera. Y ella tenía unos zarcillos enormes, y esa cosa en toda la boca, y eso azul detrás de sus ojos, y cabello bien cortito, y estaba todo rizado que parecía un gusano velloso.
Y ella dijo… mire… Ella dijo: “¿Como está Ud., Dr. Branham?”
Yo dije: “¿Cómo está?” Dije: “Yo quiero preguntarle algo a Ud., señor”.
Dijo: “Sí, hermano Branham”.
Yo dije: “¿Es su esposa una santa?”
Dijo: “Seguro”.
Yo dije: “No quiero herir sus sentimientos, pero ella luce como un espanto para mí, por la manera como ella está parada allí así”.
[Espacio en blanco en la cinta—Ed.]…?… Y ellas tienen ese maquillaje… “Escuche señora, permítame decirle algo como su hermano: No hubo ninguna mujer en la Biblia que se pintara su cara…” [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Así que Uds. ya ven lo que Dios piensa de las mujeres de cara pintada: carne para perros. Eso es carne para perros para Dios. ¿Por qué lo hacen ellas? No para encontrarse con Dios. Ese no es un chiste; saquen eso de sus mentes.
35 ¿Para qué hace eso una mujer? ¿Para qué? Para aparecer delante de los hombres; esa es la misma cosa que hace Jezabel. A ella le gusta oír a los muchachos hacer “whee whew” [el hermano Branham imita a un lobo silvar—Ed.] Ese llamado de perro sabueso o llamado de lobo. Eso es correcto. Es porque el pastor ha dejado caer la guardia. Y Uds. no quieren a un ministro chapado a la antigua guiado por Dios; Uds. tienen a un hombrecito al estilo de Hollywood al cual le gusta tocar un tambor, y saltar y brincar, y gritar: “Aleluya”. El diablo puede hacer lo mismo.
La santidad conviene al Señor. Y si Uds. aman al mundo, o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en Uds. Eso es lo que dice la Escritura.
36 Ahora, ¿ven Uds. lo que están haciendo? El espíritu errado se ha metido entre Uds., y los está haciendo que traten de satisfacer esa sed santa y bendita, que Dios les dio para que lo adoren a Él, Uds. están tratando de satisfacerla con televisión, radio, con todas las cosas lujosas del mundo, y con maquillaje y cosas raras. Yo creo que Uds. deberían lucir limpias. Yo no creo que Uds. deberían tener ropa sucia puesta. Yo pienso que Uds. deberían lucir lo mejor, pero sean decentes, limpias, de aspecto honroso.
Postradas allá en el patio de atrás de la casa, o con la cortadora de la grama, y pasan los hombres, y Ud. con esa ropita con la cual ni siquiera debería pararse delante de su esposo. Y hombres vienen y permiten semejantes cosas. Y luego son diáconos en la iglesia. Debería darles vergüenza. Con razón estamos perdidos.
37 Escuchen, no se preocupen…?… No es el petirrojo que picotea la manzana que la daña; es el gusano en el corazón. Nuestra propia podredumbre es lo que nos está matando. Necesitamos…?… del Señor Dios. Si Uds. quieren actuar como hijos de Dios, Él protegerá a los Suyos. Uds. saben que esa es la verdad.
Ahora, esa sed bendita, ¿qué la hizo venir? Dios lo hizo a Ud. de esa manera. Y el diablo se da la vuelta y dice: “Esto es vida. Esto es vida”. Pero Uds. están recibiendo muerte todo el tiempo. Uds. no saben lo que es el placer, hasta que verdaderamente saquen esas raíces carnales de su corazón y pongan a Dios allí, donde Uds. pueden tener compañerismo, y adorar a Dios, y regocijarse, y cantar en el Espíritu, y lavar sus pies como una verdadera dama o caballeros, teniendo la casa bajo control, de sus hijos todos obedientes.
38 Hace unos días, allá en Ohio, en una corte dijeron que todos los niños tenían que ser enviados a la universidad. Ellos no quieren analfabetismo en Ohio. La gente de religión Amish no envía a sus hijos a estas escuelas secundarias modernas. Y ellos nunca han tenido en el registro de toda la historia de los Amish, un solo caso de delincuencia juvenil. Ellos quizás se visten diferentes, y actúan diferente, y son peculiares, y actúan… Pero ellos no han tenido ninguna—ninguna delincuencia juvenil. Ni un solo caso en los registros de—de América. Ellos no los envían a esa clase de lugares. Y ellos aprobaron una ley que ellos tendrían que ir a sus propias escuelas secundarias y universidades.
Y convocaron al padre y a la madre porque ellos no enviaban a su hijo.
Y el juez dijo: “O Uds. los envían, o servirán dos años en prisión”. Yo estaba en Middletown, Ohio cuando eso sucedió.
Y el padre dijo: “Yo me niego a hacerlo, señor. No para ser distinto, sino porque yo vine a América pensando que aquí había libertad de religión (ya no tenemos democracia) —libertad de religión.
Él dijo: “O Ud. se atiene a nuestras leyes, o Ud. pagará—Ud. pagará la pena como los demás”.
Él dijo: “Yo me niego a enviarlos”.
Dijo: “Yo lo sentencio a Ud. y a la madre, a dos años en la penitenciaría”.
39 La última flor de la democracia se marchitó en la sala de esa corte. El padre se levantó y dijo: “Muy bien, yo lo pasaré para salvar a mi hijo. Yo no quiero nada de su rock-and-roll y su tontería”. Y cuando él comenzó a salir, el juez injusto trató de justificarse diciendo que: “Recuerde que la Escritura dice, Dad a César lo que es de César”.
Y él se volteó y dijo: “Y a Dios…?” Pero floreció otra vez a los pocos minutos. Toda su magistratura dejó el empleo, y renunciaron de allí en adelante. Dios sea bendecido por unos cuantos verdaderos americanos sobresalientes que aún están allí. ¿Qué debería hacer la Iglesia? Fijar su posición y pararse allí, sin moverse.
40 ¿Para qué está en Ud. esa sed? Para adorar a Dios. Oh, David, él escribió los Salmos, la profecía. Él era un hombre del campo; él amaba el campo. Oh, qué maravilloso es amar el campo. Cómo recuerdo yo los arroyos de la montaña e ir a cazar allí, no para matar el animal, sino para estar a solas con Dios, para verlo a Él moviéndose en Sus arbustos, y oírlo a Él en el bramido del alce, del lobo, y en los osos y en distintos ruidos. Oh, en toda la naturaleza, los pájaros, en todo, Dios está en todas partes.
Un día parado en las montañas Rocky, yo estaba bien alto. Yo estaba cazando allá con un ranchero, y yo… No había nadie dentro de, oh, supongo, cincuenta millas, o cuarenta millas de nosotros, el lugar más cercano era allá atrás de los Picos Corral, a muchas millas. Y yo trabajé allí de vaquero en muchas ocasiones, arreando el ganado y trabajando. Así que nosotros conocíamos todo acerca de la región. Yo voy allí a cazar. Así que era temprano y el alce aún no había bajado, mientras estábamos cazando, porque ellos estaban bien arriba. La nieve no había caído.
41 Y yo…?… él dijo: “Mira, Billy, yo voy a tomar la—la pendiente norte de la montaña, y tú toma la sur—la pendiente este, y nos encontraremos como en tres días, y si llegas a cazar un toro grande, cuélgalo, y lo montaremos en los caballos de carga cuando vayamos de salida”.
Yo dije: “De acuerdo, Jeff”.
Y salimos para encontrarnos en cierto día. Yo llevaba el segundo día y estaba bien arriba, debido a unos buenos rastros de alce, y ellos todavía estaban muy arriba. Y tarde en el otoño, vienen las tormentas y la lluvia, y luego la nieve, y…?… El sol sale y lo seca todo, o sea la tormenta.
Y vino una gran y repentina ráfaga de viento que vino descendiendo con la tormenta y la lluvia, y yo me metí detrás de un árbol. Y estuve parado detrás del árbol sólo un momento. Y la tormenta pasó de largo, y oh, sí que sopló. Y había habido un árbol caído allí. Y después que pasó la tormenta, hizo frío mientras que estuvo lloviendo, y había trozo de hielo colgando por todo los—los siempre verdes Uds. saben cómo se pone, y—y en ese momento el gran sol comenzó a ocultarse en las hendiduras en el oeste, y un gran, parecía el ojo de Dios que estaba mirando. Y un arco iris se formó sobre el valle. Yo dije: “Oh, Dios, es bueno estar aquí”.
En ese momento oí al alce macho bramar, y la manada le contestó, pues la manada se había separado durante la tormenta. Mi madre es media india, habiendo salido de las reservas.
42 Y entonces eso empezó a llamar, el abismo. David dijo: “Llamando al abismo”. El viejo lobo gris aulló, y su compañera le contestó abajo en el valle. Oh, hermanos, algo impactó mi espíritu y grité. Yo estaba tan contento que dije: “Dios, es tan bueno estar aquí”. Puse mi rifle en el suelo y corrí alrededor del árbol una y otra vez, gritando tan fuerte como podía, moviendo mis manos. Si alguien hubiera llegado al bosque, hubiera pensado que allí había un maníaco. A mí no me importaba; yo estaba adorando al Señor, sencillamente disfrutando de un momento glorioso.
Al poco rato, noté a una ardillita de pino, un animalito como de este largo, la cosa más revoltosa en el bosque. Saltó sobre un tronco seco y comenzó a hacer ruido: “chátara, chátara, chátara [un golpecito rápido y repetido con los dientes – Tran]” como que iba a cortarlo a uno en pedazos.
Yo dije: “No te emociones tanto, pequeñita, yo no te haría daño. ¿Te asusté? Yo estoy adorando al Dios que te creó”. Mira esto. Y di vuelta y vuelta y vuelta alrededor del árbol otra vez. Dije: “Tú deberías hacer eso”.
Y noté al animalito, y sus ojos sobresalían casi en su mejilla. No me estaba observando a mí, sino que levantó su cabecita, y miraba alrededor así. Y la tormenta había forzado a una enorme águila a bajar allí. A eso era que le tenía miedo.
43 La enorme águila saltó en la rama y pensé: “Ahora Dios, ¿por qué me detuviste de gritar? Ahora, ¿por qué pusiste Tú a esa águila delante de mí? ¿Por qué? Yo estoy aquí adorándote a Ti. Yo se que Tú estás en todas partes, ¿pero estarías Tú en esa águila?” Y resultó que observé a esa águila. Ella no me tenía miedo. Y yo dije: “¿Me tienes miedo?” Y esos grandes ojos, como de vidrio, me miraron; ella no me tenía miedo.
Yo dije: “Oh, yo veo a Dios en esa águila”. Dije: “Porque ella no tiene miedo. Dios no tiene miedo”.
Ud. tiene temor. “Si yo acepto mi sanidad, no puedo aguantar. Si yo recibo a Cristo en mi corazón, temo de que alguien se ría de mí”. Mire, Ud. aún no está en condiciones. Ud. todavía no ha muerto lo suficiente.
44 Así que esta águila no estaba asustada. Yo pensé: “¿Por qué es que tú no estás asustada?” Yo noté que ella palpaba sus alas, Uds. saben cómo ellas frotan sus plumas. Pensé: “Oh, eso es. Ya entiendo; Dios te ha dado dos alas”. Y si Dios le dio a esa águila dos alas, y ella sabía que podía estar lejos entre los árboles antes que yo pudiera levantar el rifle. Si ella podía confiar en sus alas de esa manera, ¿qué debería hacer una iglesia que está llena con el Espíritu Santo? Mientras que Ud. pueda sentirlo a Él alrededor suyo, y saber que Él está allí, ¿de qué tiene Ud. temor? ¿Tiene Ud. temor de que su jefe le diga: “Cómo sanaste?”
“Oh…” No tenga miedo de decir: “El Señor Dios me sanó”. No tema. Y noté que ella…
45 Yo dije: “¿Sabes que yo puedo dispararte?” Y agarré mi rifle. Ella observó, me miró nuevamente. Noté que no me tenía miedo, pero era que ya se estaba cansando de esa ardillita que estaba allí: “chátara, chátara, chátara, chátara, chátara, chátara”, simplemente armando un alboroto. Así que se cansó y se hastió de ella, y pegó un enorme salto. Y con dos movimientos de alas ella estaba ya lejos de los árboles, y entonces yo lloré. Ella simplemente tomó sus grandes alas y las extendió así. No batió más sus alas. Ella sabía cómo fijar sus alas. Y cada vez que soplaba el viento, ella subía con él, subía con él, hasta que no era más que una puntita.
Yo me quedé parado allí observando, y las lágrimas bajaban por mi mejilla. Dije: “Oh Dios, eso es. Para eso fue que Tú quisiste que me detuviera aquí y enviaste la tormenta. Esa es la idea. Es sólo saber cómo fijar uno las alas en el poder de Dios, las alas de fe, y cuando entra el Espíritu Santo viene, déjese llevar. Y siga así, y se aleja de todo este ruido de las ardilla que dicen que el día de los milagros ha pasado, que no hay tal cosa como sanidad Divina. Pase por encima de todo eso. Dios quiere llenar ese corazón.
46 David dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”. Escuchen atentamente, estoy terminando. David estaba en las montañas, y siendo un leñador o cazador, él conocía acerca del venado. Yo los he visto muchas veces allá en Louisiana, ellos—ellos los cazan con perros. Allá en África hay un perro salvaje. Y es muy extraño, y cualquier cazador de venados aquí sabe, que si Ud. quiere a un venado, si lo deja herido, y si él puede llegar al agua, Ud. lo ha perdido. Mientras que él pueda encontrar agua, él puede vivir. Pero oh, si los perros hieren al animalito… Uds. ven—Uds. ven a esos venados parados, y los perros tienen el truco del lobo, cualquiera de los dos. Y él se desliza muy lentamente. Ahora, técnicamente él tiene dos colmillos fuertes aquí dentro de su boca. Y él agarra al venado justo detrás de la oreja por donde cruza la vena yugular, él le clava esos dientes, el coyote, el lobo, el perro salvaje. Y cuando él lo hace, él se echa. Cuando él hace eso, yo he visto cuando le cortan el pescuezo a las reces, los coyotes. Y él—él es muy engañoso; uno no sabe por dónde viene. Y él se lanza al venado, luego le da la vuelta con su peso y le corta la vena yugular, y el venadito da unos pasos y hasta allí. Luego él es cubierto por los perros, y coyotes que se lo comen, arrancándole el pellejo y la carne de sus huesos.
47 Cuán cierto es eso en esta noche, de muchos cristianos inocentes. Y Uds. jovencitas, con todo esto de Elvis Presley, el rock-and-roll, y Pat Boone, y Arthur Godfrey, y se echan ese colorete en la cara para hacer que los muchachos le den ese—ese (y son unos lobos, eso es lo que son. Correcto.), para que le den ese silbido. Uds. se visten con ropitas así, y muestran ese cuerpecito de Uds. Oh queridas, yo tengo dos niñitas en casa también. Hija, Dios te tenga misericordia. Uds. no se dan cuenta, queridas, que esa es la trampa del diablo. No se vistan nunca de tal manera que un hombre las mire a Uds. así. Manténganse para su querido esposo que vendrá algún día. Dios se los dará a Uds.
Y allí están los lobos del infierno y la persiguen, y Ud. los está animando. Y un día la vena yugular será cortada. Ud. estará perdida. Entonces Ud. tropezará un par de veces, y estará perdida. Inocente: “Oh, sólo un poquito de rock-and-roll no perjudicará en nada”. Y he notado que nuestros YMCA lo están enseñando. ¿Qué significa la “C”, es para Cristiano o Condenación? Es una desgracia. Ella está perdida, la nación entera está contaminada; está podrida hasta la médula, y es porque la iglesia ha dejado caer la guardia. Debería haber una norma.
48 El venado… El perro tiene otra técnica para atacar al venado. Si no lo agarra por la oreja, lo agarrará por el costado. Las patas traseras del venado son más pesadas que las patas delanteras, y si él lo puede agarrar por los flancos con esos dientes, y darle un buen mordisco al venado, si él no es un venado inteligente él—el perro—en la mitad de él o el lobo arrojará al venado al suelo. Si no lo agarra por esa parte, lo agarrará por el costado. Pero si el venado es muy inteligente, él salta rápidamente. Él no puede saltar lentamente, tiene que saltar rápido. Y si el venadito voltea de lado rápidamente, él—el perro le arranca todo un bocado. Pero si el venado es rápido y veloz, él escapará.
Escuche, querida hermana si Ud. está al borde de eso, y el diablo la ha arrastrado, salte rápidamente. No espere hasta el próximo avivamiento. Salte ahora. Si Ud. ha tenido su primera cita de rock-and-roll, no vaya otra vez, salte lejos de eso lo más rápido que pueda. Si Ud. ha estado vistiendo como no debería, vista decentemente, actúe como una dama, como una cristiana. Los sabuesos del infierno están galopando en pos de Ud.
49 Entonces cuando es atrapado… El animalito correrá lo más rápido que pueda, la sangre saliendo rápido, vean bien. Él tiene que encontrar agua. Ellos vienen tras él. Él debe encontrar agua. Si él no encuentra agua, está perdido. Dejen que encuentre agua, y él vivirá. Pero él debe llegar al agua rápidamente. Y si él puede pasar por encima de un arroyo… Uds. cazadores saben a lo que me refiero. Él beberá un trago, correrá por la colina, eso lo refresca. Él baja, y toma agua una y otra vez, dejando los lobos y también al cazador, en una y otra senda. Y así da vuelta al río y puede vivir.
50 Pero piensen en David, cuando él dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así tiene mi alma sed de Ti, oh Dios”. Si ese venado no llega al agua, él está muerto. Y si Ud. no puede llegar a Cristo, no a la iglesia… El diablo trata de poner una cosa falsa en Ud. allí, trata de satisfacer esa gran sed en Ud., diciendo: “Sí, yo me uní a la iglesia”. Eso es casi tan malo como hacer otra cosa. Él trata de… “Oh, yo soy presbiteriano, soy pentecostal, soy católico, soy bautista”. Eso no significa nada para Dios. Ud. puede ser miembro de cualquier iglesia e irse al infierno como un ave a su nido.
Jesús dijo: “A menos que el hombre nazca de nuevo, de ninguna manera entrará”.
“Bueno, yo pago mis diezmos; yo hago esto”. Eso está bien, querido hermano.
“Bueno, déjeme decirle, nuestra iglesia tiene la ofrenda misionera más grande del país”. Eso está muy bien. “Nosotros tenemos la iglesia más hermosa que hay en la ciudad, con más miembros”. Eso está bien, pero eso no tiene nada que ver con la salvación, nada en lo absoluto. Dios ni siquiera reconoce eso. “A menos que un hombre nazca de nuevo del Espíritu, y del agua, de ninguna manera entrará”.
51 Algo intelectual no servirá; tiene que bajar aquí a un nacimiento. Únase a la iglesia tanto como Ud. quiera, a iglesias buenas y santas, pero eso todavía no tiene nada que ver con el asunto. Sea que se bautice con el rostro hacia adelante, hacia atrás, sea derramado, rociado, no… Ud. simplemente desciende como un pecador seco y sube como uno mojado. No le hace ningún bien a Ud. sino contaminarlo. Ud. es dos veces más hijo del infierno que lo que era cuando comenzó. La persona más miserable del mundo es alguien que trata de personificar el cristianismo, miserable. Vivir para Cristo es un gozo. Es con alas que uno se va por encima, y su alma comienza a tener sed como el ciervo. “Oh, si no puedo encontrarlo, moriré”. Ud. lo encontrará. Si Ud. tiene sed de Dios de esa manera, Ud. lo encontrará. “Oh, mi alma te anhela en tierra árida y sedienta donde no hay agua. Deseo ver Tu poder como lo he visto en Tu santuario”. ¿Está su alma sedienta de esa manera en esta noche?
“Señor Jesús, ven a nosotros. Bendícenos. Haz por nosotros como Tú lo hiciste para ellos en los días primitivos. Saca el mundo de mí, y permíteme adorarte”. ¿Está su alma sedienta de esa manera? Rápidamente, habrá un manantial que brotará dentro de Ud. Ud. vivirá.
52 “Hermano Branham”, Ud. dice: “Yo soy tan bueno como los demás. Yo no tengo que hacer estas cosas”.
Ud. está muriendo y no lo sabe. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”. Debe encontrar agua o muere. Ud. debe encontrar a Dios o muere. Yo debo verte Señor, o pereceré“.
Oh, cómo lo necesitamos a Él en esta noche, en un avivamiento enviado por Dios chapado a la antigua, donde hombres y mujeres realmente se enmienden con Dios. Oremos:
53 Amado Dios, este pequeño mensaje de salvación entrecortado aquí esta noche, pero yo espero que no regrese vacío, lo cual Tú has prometido. Tú dijiste: “Haría aquello para lo cual fue enviado”. Y Tú conoces todo, Padre, así que Tú sabes que su propósito fue de tratar de salvar a la iglesia, y a la gente, no para ser diferente, ni nada, sino para traer a la iglesia de vuelta al compañerismo contigo.
Rogamos que Tú lo concedas en esta noche, Señor. Permite que estas almas sedientas comiencen a mirar y a preguntarse ahora. Permite que se examinen diciendo: “Oh Dios”, hasta que regresen otra vez. Permite que el predicador abandone sus pequeñas doctrinas insignificantes, y regresen, y traigan la iglesia de nuevo a Cristo, no importa si eres bautista, presbiteriano, pentecostal, lo que sea. Permite que los miembros empiecen a tener sed de Ti, Señor, y que sencillamente tienen que tenerte a Ti. Entonces:
Hay una Fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Aquel ladrón moribundo se gozó al ver
Esa Fuente en su día;
Que allí pueda yo, aunque vil como él,
Lavar todos mis pecados.
54 Que esa sea la sed de estas mujeres jóvenes, y mujeres ancianas, hombres jóvenes, y ancianos. Concédelo, Señor. Crea en ellos una sed en esta noche, para que tengan sed de Ti. Hazles saber que aún esta cosa mundana, con la cual ellos están tratando de satisfacerse… “Oh yo pertenezco a la iglesia. No hay nada malo en hacer esto o aquello”. Oh Dios despiértalos para que se den cuenta que satanás está haciendo eso, y que esa sed que ellos tienen para pasar un buen tiempo, y lo demás, fue puesta en ellos para adorarte a Ti, y para tener Tus bendiciones, y para disfrutar de Tu compañerismo, no el compañerismo del mundo, sino el compañerismo de Cristo. Concédelo, Señor. Lo pedimos en Su Nombre. Amén.
55 Mientras permanecen así sólo un momento. Miren, mañana lo van a dedicar para las tarjetas de oración para sanidad, mañana en la noche. Esta noche, era una—yo quiero hacer un llamamiento al altar sólo un momento. Así que ¿cuántos están aquí por primera vez, que han oído acerca de la reunión, y cómo el Señor da visiones, pero Ud. nunca ha estado en una? Veamos sus manos. ¿Hay alguien aquí? Oh, toda la parte de enfrente aquí está llena de ellos. Muy bien. Los nuevos…
Uds. han oído cómo es que nuestro Señor Jesús dijo que Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba por visión qué hacer. ¿Recuerdan eso? ¿Han leído eso en la Biblia? Pero Jesús, si Él apareciera hoy, ¿haría Él lo mismo que hizo allá en el pasado? ¿Haría eso que su alma tenga sed de Él, si Uds. lo vieran a Él pararse aquí en este edificio, entre todos nosotros, y obrar y hacer las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, estaría Ud. agradecido por eso? Levante su mano y diga: “Oh, eso crearía otra sed”. Bendiciones sean sobre Uds.
56 Ahora, yo no—yo sólo quiero orar y pedirle al Señor, desde aquí mismo, no para traerlo a Ud. aquí arriba. Me siento bastante dirigido mientras miro aquí abajo, y al ver esa fotografía aquí con esa—la Columna de Fuego en ella, que guió a los hijos de Israel a través del desierto, y saber… Miré aquí, y la vi suspendida sobre la audiencia. Así que yo… Ya sea que tengamos tarjetas de oración o no, yo creo que Dios quiere hacer algo aquí para que sus almas sedientas empiecen a tener sed.
Ahora, Uds. allí en la audiencia, que están enfermos y afligidos, la Biblia dice, que Jesucristo es un Sumo Sacerdote, ahora mismo, que puede compadecerse de nuestras debilidades. Todos los que saben que las Escrituras dicen eso, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Cuando Él estaba… La Biblia dice en hebreos 13:8 que: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Es correcto eso? Entonces cuando Él estuvo aquí en la tierra, una mujer estaba enferma una vez con un flujo de sangre. Entonces la gente estaba apiñándose toda alrededor, y palmeándolo a Él en el hombro, y lo bendecían, y demás, y “¿cómo está Ud., reverendo? Y nos alegra verlo. Estamos agradecidos de que Ud. esté en esta campaña”, y Ud. sabe, así, y hablando como hacen los hombres y la gente.
57 Pero había una mujercita; ella tenía un flujo de sangre, y los doctores no podían ayudarla. Entonces ella se deslizó entre la multitud, y dijo: “Oh, Él es el Hijo de Dios. Si yo puedo tocar Su vestidura, yo sanaré”. Y ella tocó Su vestidura y se fue.
Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?” eso fue Jesús ayer, ¿no es cierto? Sintiendo las enfermedades.
Y Pedro dijo: “¿Por qué, Señor…? Él reprendió al Señor, y dijo: ”Pues, todos Te están tocando. ¿Por qué dices Tú: Quién me tocó?“
Él dijo: “Pero me he debilitado. Virtud ha salido de Mí. Fuerza”.
Y Él miró por toda la audiencia, quizás, tal vez del tamaño de ésta en esta noche, tal vez más grande, o tal vez más pequeña. Miró alrededor y encontró a esa persona que lo había tocado. Y Él le dijo a ella cuál era su enfermedad, y que su fe la había sanado. ¿Cuántos saben que eso es cierto?
58 Bueno, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él dijo: “Todavía un poquito, y el mundo no me verá más. Pero Uds. me verán, porque Yo estaré con Uds., y dentro de Uds., hasta el fin del mundo. Yo soy la Vid; vosotros sois los pámpanos”. Los pámpanos llevan el fruto de la vid.
Ahora, Él está en Su Iglesia, obrando. Yo me pregunto si—si hay esa clase de fe esta noche, en esta audiencia, que pudiera tocar Sus vestiduras, mientras yo me rindo a Él, junto con Uds., para que Él descienda en la forma del Espíritu Santo y haga la misma cosa aquí en esta plataforma esta noche. Y Uds. allá en la audiencia que no tienen tarjetas de oración, esta nueva multitud aquí adentro, si Él… Uds. lo ven por medio de la tarjeta. Pero miren, si Él viniera esta noche, e hiciera eso desde la plataforma aquí, e hiciera la misma cosa que Él hizo cuando estuvo aquí en la carne, ¿creerían Uds. que Él está en su Iglesia entonces, obrando? ¿Creerían Uds. eso, el mismo ayer…?
Oremos nuevamente. Ahora, pecadores, sean muy reverentes.
59 Señor Dios, yo estoy confiando que Tú harás esto. Yo no sé. Yo estoy orando que Tú lo harás, por causa de la pequeña visión hace un momento. Concédelo, Señor, que así sea, en el Nombre de Cristo, yo me rindo a Ti, y pido que el Espíritu Santo entre en los corazones de la gente. Que ángeles tomen sus posiciones al lado de esta gente enferma, y al lado del incrédulo, y del pecador, y les hagan saber que Tú estás aquí. Y esa sed que ellos han anhelado ver, concédelo, Señor, que Tú estés parado al lado de ellos.
Algunos de ellos están aquí sedientos por sanidad. Tú eres el agua de Vida. Y yo ruego, Dios, que Tú actúes en la misma forma, a través de Tu cuerpo místico aquí, la iglesia, como Tú actuaste cuando estuviste aquí en Tu forma corporal, en el Nombre llamado Jesús. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén.
60 Les pido reverencia. Y ahora, sean muy reverentes. Cada persona aquí, hasta donde sé, es desconocida, con la excepción de mi hijo, y el Sr. Vayle, y el Sr. Goad aquí mismo. A los demás no los conozco.
Parece como que debería conocer a este hombre aquí mismo. Yo… ¿Lo conozco a Ud., señor? Yo… Su cara me parece conocida, pero yo—yo no recuerdo su nombre, pero ese es el único a quien conozco.
61 Ahora, seamos muy reverentes, y sólo miren al Señor y digan: “Ahora, Señor…” Uds. allá en la audiencia, Uds. que están enfermos, digan: “Señor Jesús, este hombre me ha dicho que si nosotros teníamos sed, pues, que Tú eras Aquel que nos la daría, el que satisface esta sed que nosotros tenemos. Él nos dijo que Tú fuiste levantado de entre los muertos, y que Tú eres el mismo todo el tiempo. Ahora, yo verdaderamente leí en la Biblia donde una mujer tocó Tu vestidura, y Tú conociste su problema, así como Tú podías decirle a ellos—a Felipe, en dónde estaba, y a Pedro, cuál era el nombre de su padre, y todas esas cosas en la Biblia. Y los—los fariseos te llamaron demonio, dijeron que Tú eras uno que leía la mente o un—un Beelzebub, lo cual es un demonio. Pero aquella gente sobre las cuales fue obrado ese milagro, sabía que Tú eras el Hijo de Dios. Tú le dijiste a la mujer junto al pozo, a dónde estaban sus pecados, y ella entró corriendo a la ciudad y dijo: ”Venid, ved a un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?“ Ahora, Señor, si Tú sigues siendo el mismo, es un día oscuro. Algunas personas dicen: ”La metodista está correcta, la bautista está correcta, la luterana está correcta, la pentecostal está correcta. Dios, ¿cuál está correcta?“ Jesús está correcto.
62 Y yo creo que Él está en cada una de las iglesias de Uds. Ciertamente Él está en la metodista, bautista, presbiteriana, pentecostal, pero Él los ama a Uds. No importa a qué iglesia Uds. pertenecen, sólo mírenlo a Él ahora y digan: “Señor, yo te creo”. Que Él conceda…
Ahora, mientras estamos en oración, sean todos reverentes. Pero si Uds. están orando, y me oyen llamarlo, levanten la mirada. ¿Ven? Porque yo tengo que hablar rápido. Aquí está la fotografía. Ellos les han contado a Uds. al respecto. George J. Lacy, jefe de la F.B.I, sobre huellas y documentos, tomó la fotografía de un Ángel de Dios, la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Y todos saben que esa Columna de Fuego era Jesucristo. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”—Ed.] Pues, Él dijo: “Yo vine de Dios, y voy a Dios”. Y después que Él regresó, Pablo se encontró con Él en el camino a Damasco, una Luz, la Columna de Fuego otra vez, le cegó los ojos. Pedro en la cárcel, la Columna de Fuego vino y lo sacó. Y aquí está Ella nuevamente, apareciendo al final de la edad gentil, el mismo Jesús. La edad científica en que vivimos, Él ha aparecido al mundo científico. Ellos no pueden decir que está errado. Examínenla.
63 Ahora, simplemente sean muy reverentes. Ahora, oremos. Cada uno ahora, que tenga enfermedad, ore. Ahora, Ud. es el que tiene que tocarlo a Él. Yo sólo… Él… Yo no podría… Al no conocerlos yo no podría saber más nada acerca de Uds., así como esta cosa no puede hablar sin que algo detrás de él hable; es un mudo. Simplemente oren. Ahora, yo no tengo ninguna idea. Pero Uds. prometieron que le creerían a Él.
Ahora, Señor, yo te ruego que Tú lo concedas para Tu gloria.
Sólo en un espíritu de adoración, digan: “Señor Dios, yo—yo estoy tan necesitado. Permíteme tocarte”. No se pongan nerviosos. Allí es donde Uds. se ponen histéricos, y se alejan de Él. Él está allí con Uds.
64 Ahora, pueden levantar sus rostros, sólo un momento. La Luz del Espíritu Santo, que en esta dimensión (para Uds. científicos), pero para los cristianos, en la atmósfera donde el Espíritu Santo ahora me está llevando. Uds. no pudieran esconder sus vidas si tuvieran que hacerlo. Yo no puedo sanar; Dios ya hizo eso. Pero está suspendida sobre una mujer de color, sentada justo aquí, con una bolita en su sombrero.
¿Ud. está orando por algo, no es así, ¿Tía, la mujer de color? Sí, ajá Ud. está afligida o algo está mal con Ud. Ud. no… ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿No tiene una tarjeta de oración? ¿No? Ud. no necesita una. Si el Señor Dios me revela a mí aquí, Tía, cuál es su problema, ¿creerá Ud. que yo soy Su siervo y que le estoy diciendo a Ud. la verdad de la Biblia? ¿Lo hará? Ud. cree. El Señor le bendiga, hermana. Esa es la razón que está suspendida sobre Ud.
65 Ahora, un momento. Está bajando; allí está. Muy bien. La mujer está sufriendo de artritis. Esa artritis está en su columna, y ella también tiene—eso le fue causado debido a una condición extremadamente nerviosa. Eso es exactamente correcto, la dama de color sentada allí con la bolita en su sombrero. Si eso es correcto, señora, sí… Levante su mano si eso es correcto. Le estoy hablando a la dama de color, allá atrás, señora. Muy bien. Eso es. Ud. no tiene eso ahora. Se ha ido de Ud.
No sé porqué la gracia de Dios, todas Uds. la gente blanca… He estado hablando de gente de color, y contando cómo ellos fueron salvos. Dios los ama. Esa pobre mujercita allí, quizás tenga menos educación que cualquiera sentado aquí, pero ella conoce a Dios.
66 Resulta ser, siendo que el Señor la ha bendecido; hay una dama de color sentada allí justo al lado. Parece como, que allí… Se está formando alrededor de ella. Ella gritó hace unos momentos. Yo no la conozco a Ud., ¿verdad, señora? Si el Señor Dios me dice cuál es su problema, de lo que Ud. está sufriendo, Ud. —Ud. sabrá si es la verdad o no, ¿no es cierto? Ud. está sufriendo de sinusitis. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Se ha ido ahora. Dios le bendiga.
67 Ud. con su mano levantada allí, la otra dama de color, sentada allí moviendo su mano, ¿cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? La mujer joven, ¿me cree Ud.? Yo no la conozco a Ud., ¿verdad, hermana? Yo nunca la había visto en mi vida. ¿Ud. cree que yo soy el siervo de Cristo? ¿Y que no soy yo? Este es un caso como Jesús hablándole a la mujer junto al pozo. Ella era una samaritana; Él era un judío. Ud. es una mujer etíope, y yo soy un anglosajón. Son dos diferentes… Es el mismo Espíritu. Ahora, si Cristo… La mujer me creyó. Ahora, Jesús no sabía cuál era su problema, pero cuando Él encontró su problema, Él le dijo a ella su problema; ella fue a la ciudad y dijo: “Ese es el Hijo de Dios. Ese es el Mesías”.
Si Él le dijera a Ud. lo mismo, obrando a través de Ud. y de mí ahora, como dos razas de gente totalmente distintas, y que es la primera vez que se conocen. Pero Ud. está consciente de que algo está sucediendo, ¿no es así, señora? Hay una sensación muy dulce y humilde alrededor suyo. Si eso es correcto, levante su mano, la damita de color con el chal rosado. Ud. ha estado sufriendo de problemas del corazón y de un tumor. Si eso es correcto levante su mano. Jesucristo le sanó. Si puede creer.
68 Algunas de Uds. personas blancas crean, Uds. los nuevos aquí. Y sólo… Oh, no es… Uds. deberían estar en un verdadero espíritu de adoración. Estamos en la Presencia de Jesús. Por favor, amigos si Uds. alguna vez creen, como su hermano, permítanme poner mi Biblia sobre mi corazón, Uds. crean ahora mismo. Pongan a un lado su teología. Sólo digan: “Señor Jesús, yo sé que hay Algo. Tiene que haberlo”.
Aquí—aquí está sobre un hombrecito parado aquí mismo, justo al final de la fila. Él está sufriendo de un problema de la piel, el hombrecito allí. ¿Cree Ud. en Dios? Eso es correcto, ¿no es verdad, señor? Si eso es correcto, levante su mano. Yo no lo conozco a Ud., ¿verdad? Muy bien. Eso se le va a pasar a Ud. ahora. No se preocupe. Las bendiciones de Dios están sobre Ud. Donde estaba oscuro, ahora hay luz. Tenga fe en Dios. ¿Cree Ud.? ¿Creen todos Uds.?
Aquí está… Ahora, mire amigo, meta a estas personas, a estos nuevos, si podemos, aquí mismo, donde todos ellos levantaron las manos… O en cualquier parte, yo sólo tengo que… Dondequiera que Él llama, allí es donde tengo que responder.
69 Hay una damita sentada aquí mismo, mirándome, en la segunda fila. Sí. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús la sanaría? Ud. estaba sufriendo, ¿no es así? Ud. está sufriendo. Y Ud. estaba allí orando en su corazón: “Dios, permite que él me hable a mí esta noche. Yo te creo, Señor”. Ahora, si eso es cierto, levante su mano. La dama…?… Gracias. Si el Señor Dios me dice cuál es su problema, ¿le creerá Ud. a Él, que Él quiere sanarle?
Yo la veo a Ud. levantándose como despacio de la cama, por la mañana. Ud. tiene reumatismo. Eso es correcto. Ahora, yo quiero preguntarle a Ud. algo, sinceramente, ¿Ud. no—Ud. no la siente ahora, verdad? No, el Señor la sanó. Eso es correcto.
70 La otra dama sentada al lado suyo allí, ella también está sufriendo. La damita con su rostro inclinado, orando. Ud. está orando: “Señor, que yo sea la siguiente”. ¿Es correcto? ¿Ud. cree que yo soy Su siervo? Sentada allí justo al lado de la damita allí, que acaba de ser llamada. ¿Le gustaría ir a comer su cena y disfrutar de una buena comida nuevamente? Ud. está sufriendo de un problema estomacal, ¿no es cierto? Es correcto. Es una condición péptica, y es por razón de que Ud. piensa profundamente; Ud. cruza los puentes antes de llegar a ellos, y cosas así. Es como un nerviosismo mental. Ud. no está nerviosa como para temblar, pero es que simplemente se va pensando muy profundo. Ud. no debería hacer eso. Sea feliz. Mire, lo de su estomago se ha ido…?… Váyase a casa ahora.
71 ¿Qué piensa Ud.? La dama anciana sentada al lado de ella, mirando alrededor allí orando. La Luz se ha pasado sobre Ud., la que tiene la pequeña rosa en su abrigo. ¿Cree Ud. que yo soy siervo de Dios? Por favor, por favor, no permitan…?… Eso es lo que lo hace, amigo. ¿Ven? Uds. le privan a la gente de su sanidad. Por favor, por favor, sean reverentes, sólo un momento.
Vean, Uds. son un alma, y cuando se mueven, eso mueve al Espíritu. Ud. dice: “Hermano Branham, eso es psicología”. ¿Qué de Jesús entonces, cuando Él los sacó a todos ellos de la casa, la casa de Jairo, cuando Él entró para levantar a su hija? Sean reverentes. Tengan respeto cuando menos por los enfermos, respeto para con Jesús.
72 Ahora, sean muy reverentes de nuevo, ahora, veamos. ¿Qué fue eso? ¿Fue una visión abriéndose? Pero yo no sé lo que fue. Sólo sigan orando. Parece como que yo estaba aquí abajo enfrente, en alguna parte. Ciertamente Dios en Su misericordia lo hará de nuevo. ¿Dónde estaba? Estaba… Aquí está de nuevo.
Es la dama con una rosa en su abrigo. Esa es la que era. Ella tiene una hernia. Es correcto, ¿verdad, hermana? Si eso es así levante su mano. ¿Le cree Ud. a Dios por su sanidad? ¿Me hará Ud. un favor? Ponga su mano sobre esa señora que está a su lado; ella tiene artritis. Ella también quiere sanar. ¿No es cierto eso, señora? Muy bien. Bien, ahora, Ud. la tiene.
Hay una dama sentada al lado suyo; ¿ven ese espíritu oscuro viniendo por allí? Eso es ese espíritu llamando a éste acá por ayuda. Ponga su mano sobre la mujer al lado suyo; ella también tiene artritis. Y ésa es la dama allí. Ud. también tiene artritis, ¿no es cierto? Las dos son sanadas, así que pueden irse a casa, sean sanas. Dios las ha sanado. Tengan fe.
73 Por acá en esta dirección, alguien. Tengan fe, amigos, créanle a Dios. No le duden. Sólo créanle.
Aquí está. Miren con sus propios ojos, amigos. No… ¿Me quieren decir que Uds. no pueden ver esa Luz allí, justo sobre la mujer que está sentada al final? Sí. Ud. estaba orando, ¿no es cierto? Sinceramente. Yo no la conozco a Ud. ¿Es correcto eso? Ud. no me conoce a mí. Esta es la primera vez que nos encontramos. Si el Espíritu Santo me dice a mí por lo que Ud. está orando, ¿creerá Ud. que yo soy Su siervo entonces? ¿Ud. cree? Ud. sabe ahora que Ud. está en contacto con Algo. Ud. es una cristiana, una creyente. Ud. tiene problemas con su espalda. ¿No es correcto eso? Eso es por lo que Ud. estaba orando. Ud. no es de esta ciudad. Ud. no es ni siquiera de este estado. Ud. es de Rhode Island. Es correcto. Sra. Leighton…?… L-e-i-g-h-t-o-n, Sra. Leighton. ¿Es correcto eso? Levante la mano. Ahora, Ud. se va a ir a casa sana. Su problema de la espalda la ha dejado. Jesucristo la ha sanado. ¿Cree Ud.? ¿Cree toda la audiencia? Inclinemos nuestros rostros, sólo un momento entonces.
74 Padre, nosotros estamos conscientes de que estamos aquí en Tu Presencia. Tal vez hay…?… gente aquí que quizás nunca regresarán otra vez. Puede que esta sea su última noche. Mientras Tú estás presente, Señor, yo te ruego, en el Nombre de Cristo, que tengas misericordia.
Y con sus rostros inclinados sólo un momento, y el órgano tocando dulce y suavemente… ¿Cuántos aquí ahora, en la Presencia de Cristo, sabiendo de que Él está aquí, cuántos quisieran levantar la mano, y decir: “Hermano Branham, ore por mí, yo quiero una verdadera experiencia con Dios de la cual Ud. ha estado hablando? Estoy cansado de vivir esta vida mediocre, y yo—yo estoy… Quizás Ud. es un pecador, y quiere ser salvo. Levante su mano, a Dios, por favor, bien, bien alto. Eso es correcto. Dios les bendiga. ¡Oh, vaya! Cuarenta, cincuenta, cien manos o más, levantadas en alto. Dios les bendiga. Les voy a pedir algo, si ella toca… Mientras ella está tocando en el órgano. Si Uds. creen que Dios contesta mi oración por los enfermos… Por supuesto, Él me escuchó por este llamamiento al altar. Yo quiero que vengan aquí y se paren justo aquí abajo, aquí alrededor, déjenme bajar y orar por Uds. ¿Lo harán?
75 Levántense lentamente ahora, vamos a cantar: “Casi Persuadido”. Miren, quiero que cada uno de Uds., que desean que Dios cambie sus vidas, ahora mismo… Si Él puede cambiar su cuerpo, Él puede cambiar su vida. Y todo ese lugar que Él hizo en Uds. para que tuvieran sed de Él, Uds. quieren adorarlo, y que Él entre y saque todo el deseo del mundo de Uds. ¿Vendrán aquí abajo para orar? ¿Lo harán mientras cantamos: “Casi Persuadido?” Muy bien, hermana, en el órgano, denos un tono por favor. Muy bien.
76 Casi Persuadido…
Acérquense ahora, por aquí…?… Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Eso es correcto. Salgan y bajen. El Espíritu Santo los está llamando. Alguien se levantará y le dará espacio para que venga. Eso es correcto. Oh, hay una gran audiencia adorando aquí. Bajen por favor.
Casi… (Sean sinceros ahora). ¡“Casi” es fallar!
Qué triste, qué triste, ese amargo lamento:
“Casi”, pero ¡perdido!
Casi…
Oh, hay muchos de Uds. que deberían estar viniendo, acérquense. Vengan. Eso es correcto., gente de color allí, eso es bueno. No importa quién sea Ud., protestante, católico, judío…?… lo que sea, venga. Si Ud. no conoce a Dios…?… Baje ahora, ¿no lo hará…?…
No lo rechaces…
Oh, parece que un alma dice ahora:
“Sigue, Espíritu, sigue Tu camino
Algún día más conveniente
Te llamaré“.
[El hermano Branham empieza a tararear—Ed.] Um…
77 Sean sinceros ahora, hay más aquí. Quiere Ud. decir que esa alma dentro de Ud., que realmente sabe que Ud. ha sido redargüida por el mensaje de esta noche, y que Ud. no está viviendo de la manera que debería vivir. Luego ver esa misma Luz, que Uds. ven aquí en la Biblia, descender y producir las mismas cosas que hizo cuando Ella habitó en un cuerpo llamado Jesús. Él prometió estar en Su iglesia. Él desciende en Su iglesia y hace la misma cosa, probando que Él está aquí, y el alma suya dentro de Ud. le redarguye, los Ángeles de Dios parados cerca, y diciéndole: “Tú debes ir”. Esta pudiera ser su última oportunidad. Ud. quizás no llegue a casa esta noche. Ud. quizás esté muerto en la cama en la mañana. De aquí a un año Ud. quizás esté podrido en la tumba. Y miren, tal vez no, yo no lo sé, pero sólo estoy diciendo que así pudiera ser. Algún día así será. ¿Por qué no ahora?
78 ¿Ud. se sabe ese llamamiento al altar sureño: “Oh, ¿por qué no esta noche?” ¿La gente se sabe ese? Denos un tono de ello. Y voy a pedirles algo. Vengan, Uds. miembros de iglesia tibios, Uds. saben que han hecho mal. Uds. mujeres, Uds. hombres, muchachos y muchachas, sacúdanse bien… Yo me siento guiado a hacer esto, amigos. Seguramente, Dios… ¿No saben Uds. que les estoy diciendo la verdad? Dios lo ha probado. Miren, yo les estoy diciendo la verdad. Hay muchos que necesitan estar parados aquí. ¿No vendrán Uds. ahora? ¿No vendrán?
Oh no dejes que la Palabra se aparte,
Y cierres tus ojos a la luz,
Este es el tiempo, oh sed sabio entonces,
Oh, ¿por qué no esta noche?
Todos juntos…
Oh, ¿por qué no esta noche? (¿no esta noche?)
Oh, ¿Por qué…?
Correcto, salgan y vengan. Bajen por el pasillo. Vengan por aquí. Dios está listo para dárselos a Uds., si Uds. se levantan y dicen: “Yo la necesito”. Él no puede bendecirlos a Uds. hasta que Uds. estén—sientan que están necesitados. Si Ud. siente que Ud. es suficiente, muy bien.
…¿no esta noche?
Mañana quizás el sol no brille,
Para bendecir tu vista engañada por tanto tiempo;
Este es el tiempo, oh, sed sabio entonces,
Él salva a todos en esta noche, (yo les doy a Uds. a Jesús).
Oh, ¿por qué (díganme por qué) no esta noche?
(¿Qué razonamiento puede Ud. dar para no venir?)
…¿no esta noche?
Si quieres ser salvo, entonces ¿por qué…?
(Eso es correcto, vayan bajando). ¿…esta noche?
[El hermano Branham comienza a tararear—Ed.] Um.
79 ¿Qué excusas puede Ud. presentar ahora? Miren, déjenme decirles esto a Uds. que están allá atrás, sabiendo yo en mi corazón por el Espíritu de Dios que Uds. lo están contristando a Él al hacer lo que están haciendo. Permítanme decirles con mi Biblia sobre mi corazón, el Ángel de Dios está conmigo: “La sangre no está sobre mí, yo les he dicho la verdad”. Ud. necesita una caminata con Dios; Ud. está caminando fuera del compañerismo. Baje. Esta es la hora para Ud. Venga ahora, mientras cantamos una vez más. Esta es la última… ¿Por qué? Dame la excusa, ¿por qué? ¿Por qué no deberías?
Ud. dice: “Mi trabajo”. Déjelo.
“Mi madre, ella me echará de la casa”. Muchos han caminado solos con Cristo.
“A mi padre no le agrada”. Su Padre Celestial lo aceptará a Ud. “Yo les daré padres, y madres, y…” Yo también tuve que abandonar mi hogar por causa de ello. Pero Dios me dio decenas de miles de padres y madres alrededor del mundo. La cosa más grandiosa que ha hecho cualquier hombre, es cuando él, varón o mujer, cuando ellos se levantaron de sus asientos y fueron a un altar de oración. Eso es correcto.
80 Yo no les estoy pidiendo que vengan y se unan a una iglesia. Les estoy invitando a que vengan y reciban a Cristo mientras que Su Presencia está aquí. ¿Qué más podría hacer Él? Si Él sanara a los enfermos, eso todavía no sería tan grande como esto. Él sí sana a los enfermos. Él no podría aparecer en un cuerpo visible, porque cuando Él lo haga, el tiempo no será más entonces. Pero Él está aquí en Su Iglesia, mostrándoles a Uds. que Él ha resucitado de entre los muertos, y está tratando de hacer que Uds. vengan, y le acepten como su Señor resucitado. Una vez más ahora, mientras cantamos: “Oh, ¿por qué no esta noche?” Muy bien.
Oh, ¿por qué no esta noche?
Miembro de iglesia, pecador, ¿por qué no viene? Recuerden en el Nombre del Señor Jesús, yo les ofrezco a Cristo, si nunca más los veo hasta el juicio, este es su tiempo.
Y ¿por qué no…?
Cuando los arcoíris estén extendiéndose a través de los cielos, los fuegos estén cayendo, las cápsulas espaciales ya hayan dejado caer sus bombas, y la escritura esté en la pared, el tiempo no será más. En fracción de segundos no habrá… Habrá millones y millones en los Estados de Nueva Inglaterra que no están aquí que serán barridos hacia la eternidad sin tener una oportunidad. Recuerden, Él Que habla en esta noche, el Espíritu sabe que es la verdad. Vengan.
81 Muy bien. Mientras los obreros vienen ahora y se paran alrededor de estas personas ahora, métanse en sus posiciones alrededor, estos que están entrenados aquí para hacer trabajo personal, tomen sus lugares. El resto de Uds. que deseen venir con ellos, vengan en este momento ahora. Aquellos que… ¿Tienen Uds. un—un cuarto allí en alguna parte en donde los llevan, un cuarto de instrucción? Muy bien. Esperen un momento entonces, ellos están viniendo alrededor ahora. Otros están viniendo para ser salvos. Inclinemos nuestros rostros, en todas partes mientras… Yo quiero orar ya que ofrecí orar.
82 Amado Dios, ten misericordia de estas personas. Esta pudiera ser la última vez que nos encontremos, amado Dios, hasta que te veamos a Ti parado allá. Oh, si Tú vas a venir por Tu Iglesia antes de la destrucción, antes que una sola gota de lluvia pudiera caer, Noé y su grupo estaban en el arca y el Ángel del Señor, Quien fue a Sodoma, Su mensaje fue de darse prisa; fue liberación y misericordia.
El mismo Ángel, que tenía Su espalda hacia la tienda, y dijo: “¿Por qué se rió Sara?” Oh Dios, que la genta pueda darse cuenta, que ese mismo Ángel está aquí en esta noche y conoce el secreto del corazón, igual como Él supo que Sara se rió allí atrás en la tienda.
Ella dijo: “Yo no me reí”.
Pero Él dijo: “Oh, sí, tú te reíste”. Lo que fue el mensaje de ese Ángel justo antes de que cayera el fuego, aquí estás Tú nuevamente, Señor.
83 Yo oro ahora; no hay más nada que pueda hacer. Ellos son los frutos del mensaje, Tu mensaje. Ellos son Tuyos. Ellos han venido. “Nadie puede venir a Mí”, Tú dijiste, “Si Mi Padre no le trajere”.
Entonces Dios, Tú tuviste que estar aquí para atraerlos a ellos aquí. Hay mucha, mucha gente, el altar está repleto, y por todos los pasillos. Y te ruego, Dios, ya que los has traído aquí, que Tú se los des a Tu Hijo amado, como regalos de amor. Y entonces, sabemos que nadie puede arrebatarlos de Su mano. Tú dijiste: “El que oye Mis Palabras, y cree en el que me envió, tiene Vida Eterna, y nunca vendrá al juicio, más ha pasado de muerte a Vida”.
84 Dios, que este grupo de gente hambrienta entre a este cuartito aquí ahora, y sean llenos del Espíritu Santo, cuando las manos sean puestas sobre ellos, conforme a las reglas Apostólicas, que ellos sean llenos del Espíritu Santo, y esa fuente de sus corazones que ha sido tocado en esta noche, y todas las latas viejas y basura del mundo ha sido limpiada, conviértelo en un corazón nuevo para adorar a Dios. Concédelo, Señor. Esa sed ahora que viene por Ti.
Santifícalos en el altar, que cuando ellos entren allí, sean llenados con la bondad de Dios, y Su Espíritu los acepte. Concédelo, Señor. Yo los presento a Ti, en el Nombre de Jesucristo.
85 Ahora, mientras que Uds. están aquí, aquí hay obreros, hay lugares para que vayan aquí mismo, para que así podamos ir y orar junto con Uds., para que sean llenos del Espíritu de Dios. Sigan por allí en fila, mientras vienen. Mientras que nosotros seguimos cantando: “Oh, ¿por qué No Esta Noche?” Otra vez, la audiencia…
Oh, ¿por qué no esta noche?
Vengan aquí, cada uno de Uds., parados aquí alrededor ahora. Uds. que quieren venir con ellos, y recibir el Espíritu Santo. Vengan. Vengan pues. Esta es su hora, su momento. Nosotros vamos a ir para orar junto con ellos, vamos a entrar para poner las manos sobre ellos. Si Dios concede… Yo ya oré por ellos. Si Dios concede esto aquí afuera, ¿qué concederá Él allí dentro?
…¿esta noche? (Venga aquí, reverendo)
Oh ¿por qué (¿quiere Ud. encargarse del servicio?) esta noche?
Venga ahora pues, mientras ellos van para orar).
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