S.574 58-0515  JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, Y HOY, Y POR LOS SIGLOS 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesucristo Es El Mismo Ayer, Y Hoy, Y Por Los Siglos

Fairfield, Maine, E.U.A.

58-0515

1 Muchas gracias. Pueden tomar asiento. Esta viene siendo una experiencia muy inusual para mí en esta noche, porque desde jovencito esperaba tener por lo menos una oportunidad de poder ministrarle a la gente de Maine. Cuando era un muchacho solía venir para acá e iba a cazar por los alrededores del Lago Moosehead, en el estanque Squaw, y en la Granja Pittston, por todo ese territorio. Y conocía gente muy amable, me pregunto si acaso Maine no está lleno de ese tipo de gente. Y ya llevo dos días en su hermosa ciudad, y he encontrado que efectivamente así es, son personas muy honestas.
Ahora, hay una frase que habla de la hospitalidad sureña, bueno, yo creo que esto es lo que llaman hospitalidad norteña. Así que son gente muy amable, cómo nunca he visto en mi vida, y eso que le he dado la vuelta al mundo cinco veces.

2 Por lo tanto estoy muy feliz de estar aquí en esta noche en este hermoso auditorio y ver este grupo que se ha reunido tan alejado de las grandes ciudades. Y su entusiasmo, y su amor hacia Cristo, y el venir de esta manera en la primera noche con alguien que quizás nunca han escuchado antes en sus vidas. Así que eso está bien. Aprecio eso. Disculpen que solo tendremos una noche. Me imagino que si lleváramos a cabo ocho o diez servicios regulares de campaña, el Señor haría grandes cosas entre Uds., lo cual Él lo hará esta noche, estamos esperando que así suceda.

3 Ahora, no hemos venido representando alguna cierta iglesia denominacional. Yo mismo fui ordenado en la Iglesia Bautista Misionera. Y después no fue que haya dejado la iglesia; simplemente me empecé a parar en la brecha entre las diferentes denominaciones, y en estas reuniones de oración por los enfermos. Y cualesquier influencia que el Señor me haya dado, no deseo ponerla toda en una sola denominación; es para el cuerpo entero del Señor Jesucristo, independientemente a qué iglesia ellos pertenezcan.
Yo solía arrear ganado en mis días que pasé en el Oeste, y me fijaba que cuando llevábamos el ganado a pastar, pues, el guardabosque se paraba en la cerca divisoria verificando ese ganado. Muchas veces me senté allí con mi pie sobre el cuerno de la silla de montar, observando. Y el guardabosque no le prestaba mucha atención a la marca que estaba en el ganado, sino a la etiqueta en la oreja de la vaca. La vaca traía una etiqueta de sangre, y tenía que ser un Hereford pura sangre o no podía pasar al forestal. Eso era lo cosa principal.

4 Y pienso que de esa manera será en el día del juicio. No dependerá tanto de la marca que llevemos, sino bajo qué sangre estamos. La Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, será la marca de Sus Hijos. Algunos de nosotros decimos que somos Metodistas, o Bautistas, o de las Asambleas de Dios, o de la Fe Apostólica, o lo que sea, pero serán todos los que están bajo la Sangre, yo creo, que entrarán en aquel día. Así que, estoy en expectativa de estar con Uds. en esa gran reunión que los seres humanos a través de las edades han esperado tanto.
Miren, en mis reuniones hablamos más que nada de sanidad Divina. Pero no es en sanidad Divina donde tratamos de poner el mayor énfasis. Uds. nunca pueden hacer de una cosa menor algo mayor. La sanidad Divina es sólo un don con el que presentamos a Cristo, a la manera de sanidad Divina, para atraer la atención de la gente y así darles a conocer que Jesús los ama. Y la sanidad que más nos interesa es la sanidad del alma humana. Ese hombre que ha nacido de nuevo tiene vida eterna, y nunca perecerá, pero resucitará en el día final. Y después, Uds. eligen la iglesia de su preferencia.

5 Después de este lugar nos iremos a un pequeño… a otra ciudad aquí al Sur, Bangor, Maine, creo. Y vamos a estar allí este fin de semana e inicios de la próxima semana, seis días. Será nuestra estadía más larga de la campaña aquí en Nueva Inglaterra. Y si Uds. viven cerca del lugar, estaremos con gran expectación de verlos. Y esperamos que en esa reunión nos podamos familiarizar más. Con una o dos noches solo alcanzan a quedarse con una interrogante. Y después de un rato decimos adiós y seguimos viajando, y uno no alcanza a volver a verlos. Pero cuando podemos quedarnos unos días, entonces alcanzan a ver que Dios es real, y se comprueba que es real.
Ahora, yo creo que… El tema de la campaña es: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Ahora, deseamos leer una pequeña Escritura en un rato más.
Y quiero decirle a aquellos que están patrocinándonos aquí, a los pastores, que en verdad les agradecemos esta oportunidad, mis queridos hermanos. Oro para que el Dios del Cielo los bendiga mucho más abundantemente de lo que pedimos, y les conceda el deseo de su corazón.

6 Ahora, antes de abrir Su preciosa Palabra, cualquier hombre o mujer o niño puede físicamente abrir las páginas de Ella, pero se necesita el Espíritu Santo para realmente abrir la Palabra a nuestros corazones, porque ha sido escrita por el Espíritu Santo. La Biblia dice: “Los hombres de antaño, movidos por el Espíritu Santo, escribieron la Biblia”. Por lo tanto, está inspirada. Ningún humano tiene el derecho de decir: “Nosotros tenemos la interpretación, y nadie más la tiene”. El Espíritu Santo tiene la interpretación. Y pidámosle a Él en esta noche si nos la puede interpretar, mientras leemos y oramos. Inclinemos nuestros rostros solo por un momento para orar.
Ahora, especialmente a aquellos que nunca han estado antes en una de mis reuniones, quiero que sean muy sinceros y digan: “Dios, permite que pueda dejar a un lado todo prejuicio de mi corazón”. Uds. que están aquí enfermos, digan: “Dios, ten misericordia de mí. Esta de seguro será mi noche de sanidad”. Que el pecador diga: “Dios, ten misericordia de mí, un pecador”, mientras oramos.

7 Santísimo y reverente Dios, venimos ante Tu presencia, primeramente en el Nombre del Señor Jesús. Porque se nos ha sido enseñado por medio de Su Santa Palabra, que si pedimos algo al Padre en Su Nombre, lo recibiremos. Por lo tanto, no tenemos ningún nombre u honor con el cual encontrarnos Contigo. Y venimos humildemente, con reverencia en Tu honorable y santo Nombre, sabiendo de acuerdo a Su Palabra, que Tú nos oirás, y podremos tener esta plática Contigo.
Ahora, esta reunión se ha programado, Padre, y Tú has visto cada movimiento, y no hay otro propósito sino el de darle la gloria a Dios, y para ayuda de Su gran iglesia, el cuerpo de Su Hijo, invisible.

8 Y oramos, Padre, que sanes a todos los enfermos que están en el edificio en esta noche, que ninguna persona salga débil de este edificio pero que salga completamente sana. Que el pecador, Señor, el incrédulo, se sienta tan avergonzado y tan abochornado en la presencia del gran Espíritu Santo, para que él o ella pueda decir: “Dios ten misericordia de mí”, y pueda ser salvo esta noche.
Concédelo, Señor, que aquellos que se sientan como devastados, o que van cayéndose por el camino, aquellos con manos caídas, que se están volviendo fríos e indiferentes mientras esperan la Venida, que ellos puedan tomar aliento en esta noche, y se levanten en la fuerza del Señor.
Dios, concede que puedas dar algo… una bendición en este vecindario esta noche, que dé comienzo a un avivamiento a la antigua en cada hogar, en cada iglesia, y por todas partes del país. Señor, nos damos cuenta que no nos queda mucho tiempo de acuerdo al calendario del tiempo, porque el sol se está ocultando con rapidez y el tiempo está cerca.
Por lo tanto ayúdanos a conducirnos esta noche como Tus hijos amados. Y obra por medio del Espíritu Santo, porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, Jesús. Amén.

9 Deseo abordar ahora la Palabra, con solo una pequeña Escritura que normalmente uso la primera noche para introducirles el llamado que el Espíritu Santo me ha dado. Y siendo un sólido fundamentalista que cree que la Palabra de Dios es eterna, creyendo que todo lo que Dios ha escrito es parte de Él mismo. Creo que la Escritura dice: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. Por lo tanto, esta Palabra es una parte de Dios.
Y si nosotros la abordamos de esa manera, abordamos Su Palabra como si lo estuviéramos abordando a Él. Porque ningún hombre es mejor que su palabra. Si no tomara la palabra de Uds., entonces no les estaría creyendo, igual Uds. lo harían conmigo. Y de esa manera yo lo hago con Dios. Si Dios hizo una promesa, y si Él es el Dios Todopoderoso, Él tiene que quedarse con Su promesa para mantener Su posición como Dios Todopoderoso. Él no puede hacer una promesa, y después arrepentirse. Yo pudiera prometer algo y después arrepentirme. Uds. pudieran prometer algo y después arrepentirse, porque somos hombres, y somos finitos. Pero Él es infinito. Dios no puede hacerse más sabio, más inteligente; Él es perfecto para comenzar. Y cuando Dios hace una declaración, es perfecta.

10 Y si Dios hace una declaración en medio de una crisis, la forma en la que Él aborda la crisis, si se vuelve a presentar, Él tiene que abordarla de la misma forma, de la misma manera, así como Él lo hizo la primera vez, o Él se equivocó cuando la abordó la primera vez. Vean, si para comenzar Dios sana a las personas enfermas, cuando la crisis era… Cuando Moisés no tenía remedio para los enfermos, Dios levantó una serpiente de bronce en el desierto, e hizo una expiación para el enfermo y afligido porque había una crisis. Y si esa crisis surge otra vez en donde no hay remedio que nos ayude, Dios tiene que actuar de la misma manera con nosotros, o Él actuó de manera equivocada cuando actuó para Moisés. Él es Dios, no puede cambiar. Él no sabe más o sabe menos, Él por siempre es perfecto.
Y deseo leer una porción de Su Palabra que se encuentra en San Juan 12 y el versículo 20, y después en Hebreos 13:8 como texto.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Esto, pues, se acercaron a Felipe que era de Bethsaida de Galilea y le rogaron, diciendo, Señores, quisiéramos ver a Jesús.
En Hebreos 13:8 está escrito:
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

11 Ahora, queremos mirar esto… ¿Creen Uds. que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? ¿Pueden creer eso porque la Biblia lo dice? Si es así, me gustaría que levantaran sus manos, cada creyente. Bueno, entonces, muchas gracias. Si Dios ha dicho que Él es el mismo, entonces Él debe ser el mismo, o la Escritura está errada. Y si la Escritura está errada en un lugar, me daría temor confiar en Ella, porque pudiera estar errada en otro lugar. Tiene que estar completamente bien o completamente errada.
Por ejemplo, si en esta habitación estuviéramos todos muriéndonos de hambre, y algún multimillonario viniera a la puerta y dijera: “Mañana a las nueve de la mañana, le voy a dar a cincuenta personas de aquí mil dólares”, nadie podría tener fe. Si él dice: “Le voy a dar mañana a una persona de aquí mil dólares”, nadie podría tener fe. Ud. pudiera ser esa persona, o pudiera no serlo. La única forma en la que pudiera tener fe es si dijera: “Le voy a dar a cada uno de Uds. mil dólares”. Entonces todos podemos tener fe. “Todo aquel que quiera, que venga”, dice la Escritura. Es para todo aquel que quiera; depende de Uds. si quieren venir. La invitación ha sido extendida.

12 Ahora, queremos fijarnos en estos griegos que subieron a adorar, tenían el entusiasmo de ver a Jesús. Y creo que es el deseo de toda persona que alguna vez haya escuchado Su Nombre, quieren ver quién es. Sé que ese es el deseo de mi corazón. Y estoy seguro que es el deseo del corazón de los que están aquí. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
Y él fue llevado… Estos griegos fueron llevados ante Jesús por medio de un ministro llamado Felipe, quién había ido por Andrés, y ellos los llevaron ante Jesús. Ahora, si el deseo de ellos era verle a Él y lograron verle. Y nuestro deseo es verle a Él, y la Biblia dice que Él sigue siendo el mismo de ayer, de hoy y por los siglos, entonces ¿por qué no podemos verle?

13 Ahora, hace tiempo había un niño en mi ciudad, que se entusiasmó mucho en su escuela dominical, y cuando llegó a casa le dijo a su mami: “Mami, ¿puede alguien ver a este gran Dios del que nos están contando?”.
Ella dijo: “Pregúntale a tu maestra de escuela dominical”.
Y ella le preguntó a la maestra… él le preguntó, mejor dicho, le preguntó a la dama que era maestra, y ella respondió: “Pregúntale al pastor”.
Y le preguntaron al pastor, y él dijo: “No, hijo, nadie puede ver a Dios y vivir”.
Bueno, eso no calmó el entusiasmo del niño. Así que él solía pescar río arriba con un anciano pescador del lugar que se llamaba Wisehart, solía ser un diácono en nuestra iglesia. Y en una ocasión que venían bajando por el río, les sorprendió una tormenta. Siendo que había sido un verano con mucho polvo, y la lluvia había desprendido todas las hojas, y el sol se estaba ocultando en el Oeste mientras el anciano pescador y el niño empezaban a bajar después de haber recogido la red. Y en eso salió un arco iris. Y mientras que el anciano pescador observaba este arco iris, el pequeñito notó que las lágrimas le empezaron a rodar por sus mejillas con barba.

14 Y las lágrimas cristalinas caían de su barba blanca, y eso como que agitó las emociones del pequeñito. Así que él corrió desde la popa hasta al centro del bote y cayó en el regazo del anciano pescador y le dijo: “Señor, le voy a preguntar algo que aparentemente nadie pudo contestarme”.
Y él le dijo “¿Qué es, mi muchacho?
Él dijo: “Dios es tan grande, el Dios que hizo ese arco iris”. Dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?”.
Y el anciano pescador compungido por el entusiasmo del niño, lo tomó en sus brazos, y le dijo: “Dios bendiga tu pequeño corazoncito, cariño, todo lo que he visto por cuarenta años no ha sido más que Dios”. La manera de ver a Dios es metiendo a Dios al interior, entonces Él ve a través de tus ojos. [Espacio en blanco en la cinta]. Entonces Ud. lo conocerá a Él, podrá entenderle a Él, y Él se revelará Él mismo.

15 Jesús dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Cualquier que lea las Escrituras sabe que eso es verdad. Y luego Jesús prometió por Su propia Palabra que habría gente que le vería a hasta que Él regresara otra vez en el fin del mundo. “Un poquito y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis, porque Yo…. (”Yo“, es un pronombre personal) estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, ¿es esa Escritura correcta, o Él sólo estaba bromeando con los discípulos? Si Él estaba bromeando, y diciendo un chiste, y comportándose de esa manera, entonces Él no era el Hijo de Dios. Tiene que ser de una u otra manera, ya sea que es verdad o no.
Y miren, Ud. me podrá decir: “Bueno, Hermano Branham, yo creo que Dios vive en las flores”. Yo también lo creo. Pero los griegos querían ver a Jesús, ellos lo querían ver a Él. Ahora, Él dice, en la Biblia, en las Escrituras, que las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Ahora, para en verdad justificar esta declaración, tendremos que ir de nuevo a las Escrituras y ver lo que Jesús era ayer, si queremos saber lo que Él será el día de hoy.

16 Ahora, quiero hacerles una pregunta, a la audiencia en esta noche, porque no sería justo ante metodistas, bautistas, católicas, y protestantes y demás, ya que cada una dice: “Mi iglesia lo cree de esta manera”. “Mi iglesia lo cree de esta otra manera”. Lo cual está bien. Pero si Uds. quieren ver lo que en realidad Él era ayer, para así saber lo que Él es hoy, tienen que ir a la Escritura y ver lo que Él era ayer. Entonces ya no tendríamos la palabra de la iglesia, tendríamos la propia Palabra de Dios al respecto.
Ahora, lo que Él era ayer, tiene que permanecer igual hoy, o Él no es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Ahora, en Su promesa Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis, más que estas haréis”, sé que en la versión de King James aquí dice: “mayores”, pero si toman la traducción original de esto, dice: “más”. Nadie podría hacer mayores, Él detuvo la naturaleza, levantó a los muertos, sanó a los enfermos, hizo de todo. Ud. no podría hacer mayores, pero Dios, el Espíritu Santo, estará en la iglesia, alrededor del mundo a la misma vez. Igual como el océano, el agua, que es…

17 Dios le dio a Jesús el Espíritu sin medida. En Él habitaba la plenitud de la Deidad de Dios corporalmente. Él fue Dios manifestado en carne. La Biblia dice que Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo el mundo. Pero cuando Él nos dio de Su Espíritu a nosotros hijos adoptados, Él nos dio un balde lleno de ese océano. Él tenía la plenitud de la Deidad, nosotros solamente tenemos una porción de ello como un don del Espíritu Santo.
Pero si tomará un balde lleno de agua del océano, o aún una cucharadita de eso, del océano, la misma química que se encuentra en todo el océano, estará en esa cucharadita. Sólo será menos en cantidad, pero no en calidad. De igual manera el Espíritu Santo que estuvo en Cristo está en Su Iglesia.

18 Ahora, presten atención, para explicárselos en detalle. Él dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no es la que lleva los frutos. La vid solo da la rama y la rama da los frutos. Por lo tanto, de la única manera que Jesús pudiera hablar en esta noche, es a través de mis labios, y los labios de Uds. por mis manos y las manos de Uds., por mi vida y la vida de Uds. “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Él ya no lleva los frutos, Él solamente produce a Su Iglesia y ella lleva el fruto.
Ahora, ¿qué clase de fruto producirá? Si la vida que estaba en Él está en Su iglesia, producirá la misma clase de vida que Él produjo cuando estuvo aquí. ¿Pueden entenderlo?
Noten, si Ud. fuera a una viña de uvas, Ud. espera encontrar uvas. Y allá en el Sur (no sé si las tienen aquí) tenemos calabazas en el lugar. Y si Ud. va a una vid de calabazas, Ud. espera recibir calabazas, si es una vid fértil. En una vid de sandías, recibirá sandías.

19 Y si venimos a la Vid, Cristo, Su iglesia, ¿qué encontramos? Discusiones, enojos, altercados sobre teologías, odios, malicia, contiendas. Y llamamos eso las obras de Dios. La Escritura dice que no lo son. “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, cuando os améis unos a otros”. El amor de Dios en Su iglesia, haciendo que cada miembro sea una parte de Él. Entonces sobre esa roca y ese fundamento, Él edifica Su iglesia.
Fíjense, para no tomar mucho de su tiempo, pudiéramos pasar horas en eso, mostrando lo que Él prometió. Pero ahora nuestro tema es: ¿Es el mismo Él, como lo era entonces? En Su manera de actuar, Él es el mismo, a excepción de un cuerpo corporal. Ahora, cuando Su cuerpo venga, entonces nos iremos con Él al Hogar.
Puesto que Su cuerpo fue resucitado y está en el Trono de Dios esta noche para hacer intercesiones en base a nuestra confesión. Él es un Sacerdote, un Sumo Sacerdote para nuestras confesiones: Hebreos 3:1. Entonces Él está sentado allá como Sumo Sacerdote. Y permítame decir esto: No hay otro mediador entre Dios y los hombres, sino Jesucristo, las Escrituras así lo dicen. Y Él es el único que está entre Dios y los hombres para hacer intercesiones. Y la Escritura dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.

20 Ahora, regresemos y miremos lo que Él era. He leído de San Juan 12. Ahora, para Uds. personas queridas de la región y alrededores de la ciudad, cuando lleguen a casa esta noche, o en la mañana, en la quietud del día, Uds. mujeres, cuando su esposo esté en el trabajo, o Ud. señor, antes de que se vaya acostar esta noche, o mañana en la noche, o a la hora de mediodía si cargan su Biblia; vayan a San Juan 1, y averigüemos lo que Él era ayer. Ahora, cualquier Escritura lo declarará a Él, pero estamos leyendo en San Juan 1.
Después que Él fue bautizado con el Espíritu Santo, Dios vino y fue manifestado, cuarenta días en el desierto, Él salió, y empezó Su ministerio.
Ahora, quiero hacerles una pregunta, y quiero que me respondan levantando su mano. Si nos damos cuenta de lo que Él era ayer, y Él viene esta noche aquí entre Uds. y se declara Él mismo igual hoy como Él era ayer, ¿cuántos de Uds. le recibirían a Él? Veamos sus manos. Levántelas ahora, cada creyente, gracias. Observemos lo que Él era.

21 Ahora, en primer lugar, la razón por la que este fenómeno se está llevando a cabo hoy, es porque estamos al final de la edad gentil de la iglesia. Ahora, cualquier estudioso sabe que estamos en el fin. Cuando Jesús estuvo aquí en un cuerpo de carne, Él no fue con los gentiles. Y Él les prohibió a Sus discípulos que fueran con los gentiles. Él dijo: “Yo no fui enviado a ellos, mejor vayan a las ovejas perdidas de Israel. Y mientras van, prediquen diciendo: ”El Reino está a la mano“, y así sucesivamente. Y Él nunca visitó a los gentiles, porque había un espacio de varios miles de años para llamar a la iglesia, de entre todas las naciones.
Pero en San Juan 1 hallamos a un hombre que fue salvo y rápidamente salió en busca de su hermano. Ahora, esa fue una muy buena señal de que había sido salvo: él salió en busca de su hermano. Y cuando trajo a su hermano ante Él —Jesús… Él era un pescador. Y la Biblia dice que era ignorante y sin letras. Él ni siquiera podía firmar su propio nombre.
Y cuando él llego a la presencia del Señor Jesús, Jesús le dijo: “Tu nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”. ¿Qué creen Uds. que ese pescador ignorante y analfabeta pensó cuando un Hombre que nunca lo había visto en su vida, o que tampoco él había visto a este Hombre, cuando él caminó hacia Su Presencia, y le dijo quién era y quién era su padre? ¿Alguno de Uds. ha leído eso en la Escritura? Por supuesto. En San Juan capítulo 1, como en el versículo 8.

22 Y este hombre lo miró a Él, y llegó a ser un siervo del Señor Jesús; fue llamado su nombre Cefas por el Señor Jesús un poco después. Y ese fue San Pedro. El hombre que no podía firmar ni su propio nombre, el hombre que era llamado ignorante y analfabeta, le fueron entregadas en sus manos las llaves del Reino.
Ahora, ¿ven lo que hemos hecho con eso? Hemos tratado de educar a la gente a Cristo. Debieran mejor olvidarse de eso. No hay programa que lo logre, sino el programa a la antigua: El nuevo nacimiento. El nacer de nuevo es la única manera que podrá hacerse. Hemos tratado de educarlos, hemos tratado de hacer sociedades, y demás, para traer a la gente a una hermandad. Y los separa más lejos de Dios. Y nos hemos vuelto prejuiciosos, y hemos construido murallas denominacionales y nos hemos separado del resto de los hermanos.

23 Pero un buen caso del real bautismo del Espíritu Santo en sus corazones, les hará olvidarse de su orgullo. Hará a uno que viste esmoquin abrazar a otro con un par de overoles puesto, y lo llamará hermano. Hará a una mujer que viste de seda abrazar a otra con un vestido de algodón, y decirle: “Hermana”. Les hace algo en el interior que va más allá de todo concepto intelectual, es un nacimiento del espíritu que vive en el corazón humano.
Ahora, tan pronto como Él le dijo eso a Simón, él se convirtió en Su siervo. Inmediatamente Felipe se entusiasmó y dijo que tenía otro amigo, y se fue rodeando la montaña, por quince millas [24 Km. Trad.] en busca de su amigo, Natanael. Sigámoslo a él por un momento. Y llegó al lugar, y quizás la Sra. Natanael estaba en la casa, y él le dijo: “¿En dónde está Natanael?”.
“Oh, hace un rato que se fue al huerto”.
Entonces rápidamente se fue al huerto, y allí encuentra a Natanael que estaba debajo de un árbol, como toda persona leal, orando. Como caballero Cristiano, por supuesto que no podía interrumpirlo mientras que él oraba. Después que terminó, puedo simplemente ver a Natanael levantándose y decir: “Bueno, mira nomás, si es Felipe”.
Ahora obsérvelo, él tiene un mensaje. Sin detenerse a recibir sus saludos o nada, él le dijo: “Ven y ve a Quien hemos hallado”.

24 ¿Me pregunto qué sucedería si este grupito de gente que está en el edificio esta noche, se entusiasmara tanto así de Jesús? ¿Me pregunto qué sucedería si una de estas iglesitas de aquí se entusiasmara tanto de Jesús, que siempre en sus corazones, pusieron lo primero en primer lugar, siendo ese Dios? Lo primero es Jesús. “Ven, ve a Quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
Oh, Uds. saben, este hombre Natanael era un ortodoxo, muy rígido, un buen tipo. Y puedo escucharlo diciéndole a Felipe: “Ahora, espera un minuto, Felipe. Creo que te has ido fuera de borda, o algo por el estilo. ¿Quieres decirme que el Hijo de Dios saldrá de Nazaret? Ese grupito de gente de aquel lugar que es tan mala. Si el Hijo de Dios, el Mesías, estuviera aquí, Él vendría al templo. Él vendría a Jerusalén y no a Nazaret.

25 Diré esto con amor y respeto, pero de esa misma forma piensan el día de hoy, no lo pueden creer. Oh, Uds. católicos dirían: “Él vendrá a la Ciudad del Vaticano, Él se lo dará a conocer al Papa”. Y Uds. los presbiterianos dirían: “Oh, Él se lo dará a conocer al obispo”. Y así sucesivamente, todos nosotros. Pero Dios hace cosas a Su propia manera. Y siempre es contrario a la manera que los clérigos lo han figurado, siempre es así. Los historiadores saben eso. Nunca en ninguna edad los clérigos han acertado.
A Uds. católicos… Primero a Uds. protestantes, ¿qué de Elías? Ellos no creyeron que había subido en un carruaje. Enviaron a los niños detrás de Eliseo diciendo: “Tu calvo, ¿por qué no subiste?”. Y el profeta maldijo a esos niños. Y una maldición vino sobre ellos y dos osas mataron a cuarenta y dos niños pequeños.

26 ¿Qué de Moisés? Cuando Jesús estuvo aquí, Él dijo… los discípulos le dijeron a Él: “¿Por qué pues, dicen los escribas (los ministros) por qué dicen que es necesario que Elías venga primero?”.
Él dijo: “Él ya vino, y no le conocieron”. Y entonces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista.
Ahora, a Uds. católicos. ¿Qué de San Patricio? ¿Acaso la iglesia lo reconoció? Ellos pensaron que él era un brujo. Pero después de muerto, y que el mensaje había sido entregado, entonces la iglesia lo recibió. ¿Qué de San Francisco de Asís? Un predicador que caminaba con la Biblia bajo el brazo, que protestó la iglesia Católica. Cuando él salió a predicar en aquella esquina ese día, los pajaritos estaban gritando, y él les dijo: “Hermanas, manténganse quietas, quédense quietas mientras estoy predicando”. Y ellas le obedecieron. Y después de muerto, ahora es un santo canonizado en la iglesia de Uds.

27 ¿Qué de Juana de Arco? Cualquier muchacha estudiante sabe sobre ella, era una muchachita que veía visiones y Ángeles, y tenía revelación. Y la iglesia de Uds., la Iglesia Católica la quemó en la estaca, mientras suplicaba misericordia, la llamaron la misma cosa que llamaron a Jesús: Belcebú, una bruja. Juana de Arco fue quemada como bruja en la estaca por la Iglesia Católica Romana, la Católica francesa.
Y como cien años después hallaron que no era bruja, ella era una santa. Pero Dios mandó Su mensaje, de todas maneras. Y ellos fallaron en verlo. No supieron quién era el Hijo de Dios hasta que murió, que fue sepultado, y resucitado. Dios es soberano, Él hace Sus obras. Y la iglesia debe despertar aquí en los últimos días. Es una cosa lamentable.

28 Hace unas semanas en mi ciudad, Louisville, estaba una señora dando vueltas con un bebé en una tienda de diez centavos. Y ella le enseñaba cosas, y le decía: “Mira, querido”. Y el pequeñito se quedaba mirando. Y le mostraba otra cosa: “Mira, cariño”. Y el pequeñito seguía mirando. Se fue directamente a un estante que tenía pequeñas baratijas que sonaban. Y la llevó frente a él. Y el pequeñito se quedaba con la mirada perdida. Y ella cayó sobre el mostrador exhausta y llorando.
Y unas de las personas fueron a ella para ver que estaba mal. Ella dijo: “No hace mucho empezó a mirar fijamente, mirando al frente”. Dijo: “Él es un pequeño ser humano, y debería notar las cosas que pertenecen a la vida humana. El doctor me dijo hace poco que había mejorado”. Pero dijo: “No es así”.
Y me pregunto si acaso no es de esa manera con la iglesia hoy en día. Dios está sacudiendo todo tipo de don frente a la iglesia, y simplemente se sienta y se queda mirando, dice: “Bueno, me supongo que eso es bastante bueno, si hubiera acontecido en mi denominación, tal vez lo hubiéramos aceptado”.
¿No pueden verlo? La iglesia se sienta paralizada, espiritualmente, en vez de mentalmente. Ha habido un Billy Graham, ha habido un Oral Roberts, han habido grandes hombres, Jack Schullers, y demás, en los últimos años que han barrido estas naciones. Y todavía ellos sólo… la iglesia sólo se queda sentada: “Bueno, yo soy esto, o mi iglesia…”. Obtienen esas ideas.

29 Y Natanael tenía la misma idea, dijo: “Ahora, espera un minuto, si pudiera salir algo bueno de Nazaret, no sería el Hijo de Dios, Él vendría ante el sumo sacerdote”.
Y creo que Felipe le dio la mejor respuesta que alguien pudiera darle, él dijo: “Ven y ve”. Ahora eso es muy práctico, lógico y correcto: “Venga y vea por Ud. mismo, no se quede en casa. Venga y averígüelo por Ud. mismo. Ven y ve”.
Y les diré algo… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.] y aparte de eso, Él le dijo quién había sido su papá y cuál era su nombre“.
“Oh, espera un minuto”, Natanael le diría a Felipe: “Felipe, creo que te has ido fuera de borda”.
“Ven y averígualo por ti mismo”.

30 Ellos llegaron a la multitud donde se encontraba Jesús. Quizás estaban allá entre la audiencia, o quizás estaban en la línea de oración. Cuando Jesús lo vio por primera vez, Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Ahora, recuerden, al comienzo de Su ministerio, Él mismo se presentó ante la generación judía de esta manera: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Bueno, entonces Uds. dirán: “Fue por la manera en la que él iba vestido”. No, el podía haber sido un árabe, o podía haber sido un griego, casi de cualquier nación. Todos los orientales se vestían igual. Dijo: “He aquí un Israelita (¿cómo supo que él era Israelita?) en quien no hay engaño”.
Y cuando Él hubo dicho eso, él quedó tan atónito al punto que le preguntó: “Rabí, ¿de dónde me conoces? Yo nunca te he visto, y Tú nunca me has visto. ¿De dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”.
¿Cuántos saben que la Escritura dice eso? Ese era Jesús ayer, de esa manera Él se dio a conocer a Sí mismo ante los judíos.

31 Ahora, oh, hubo aquellos que se pararon a un lado, que eran de las grandes y elevadas iglesias, la ortodoxa, ¿saben lo que dijeron en su corazón? Dijeron: “Este hombre es un adivino. Él es un Belcebú. Él lee la mente”. Dijeron eso en su corazón, y Jesús percibió sus pensamientos.
Y Él dijo… Escuchen lo que Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, si hablan algo en Mi contra, el Hijo de Dios, Yo les perdono eso. Pero cuando el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, una palabra en contra nunca les será perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”. ¿Cuántos saben que la Escritura dice eso? Entonces ¿en dónde estamos parados en esta noche si Él mismo se declara por el Espíritu Santo, que Él es el mismo?

32 Unos pocos días después lo encontramos a Él en San Juan capítulo 4, antes de terminar. Y lo encontramos en el capítulo 4 de San Juan. Ahora, Él no fue con los gentiles. Él no hizo esa señal para los gentiles ni una sola vez, solamente a los judíos. Pero aquí está Él frente a la samaritana. Y Él había enviado a Sus discípulos aparte, porque estaba cansado y se había sentado. Estaba en una pequeña panorámica como aquí, donde hay… Si alguna vez han estado allá, el pozo todavía está allí, justo por fuera de la puerta de Samaria. Jacob lo cavó.
Y era alrededor de medio día, y los discípulos fueron a la ciudad a comprar comida. Y mientras que no estaban, Jesús descansaba, porque había estado predicando y sanando a los enfermos y demás. Él estaba cansado y agotado. Y el Padre, sin duda, le había dicho que fuera a ese lugar, porque en San Juan 5:19, fue cuestionado por haber sanado un hombre, y Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre”. ¿Cuántos han leído eso? En San Juan 5.

33 Luego Jesús no hacía ningún milagro hasta que el Padre le mostraba por visión lo que debía hacer primero. Allí lo tienen, San Juan 5:19. “no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre. Mi Padre hasta ahora obra, y Yo obro”. Eso es lo que Él dijo.
Ahora, aquí se encontraba Él, el Padre lo había enviado a Samaria, y los discípulos se habían ido a la ciudad. Y pensemos que ella era una joven mujer hermosa. Ella sale, aunque era de mala fama. Vino a sacar agua. Y cuando comenzaba a bajar el cántaro…
Si alguna vez han estado en el oriente, ellas cargan el cántaro en la cabeza y al lado de sus caderas. Y las mujeres van al lugar, y tienen una polea; y lo bajan con unos pequeños ganchos que tiene, y sacan un cántaro lleno de agua, y ponen uno arriba de su cabeza, y uno a cada lado de la cadera. Y caminan platicando, como cualquier dama lo haría, y nunca derraman ni una sola gota de agua. Esos cántaros grandes de dos o tres galones sobre su cabeza y cada lado de la cadera. Y siguen su camino platicando.

34 Y esta mujer salió quizás por su agua. Si acaso lo saben, ella era una mujer de mala fama, así que no podía venir cuando el resto de las mujeres estaba allí. Ellas no se mezclaban como lo hacen hoy.
Y cuando ella salió por el agua, miró al lugar y allí estaba sentado Jesús, un hombre que solamente tenía treinta y dos años, pero se miraba como de cincuenta. En San Juan 6, cuando Él dijo… Ahí dice que ellos le dijeron: “¿Tú dices que eres mayor que Abraham? ¿Y todavía no eres un Hombre de cincuenta años de edad? Ahora sabemos que tienes demonio”.
Y Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Y ese YO SOY era la Columna de Fuego en la zarza ardiendo (¿sabían eso?) el Ángel del Pacto. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. ¿Es eso correcto? Entonces la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto por el cual Moisés rechazó Egipto teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios. Y después cuando Él llegó a ser carne y habitó en un cuerpo aquí, Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. ¿Es eso correcto?
Y después de Su muerte, entierro y resurrección, Pablo iba camino a Damasco para arrestar aquella gente que estaba haciendo tanto ruido. Y algo lo derrumbó. Una Columna de Fuego en el lugar lo cegó. Y Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.
Él dijo: “¿Quién eres?”.
Él dijo: “Yo soy Jesús”. Había regresado otra vez al Padre, a la Columna de Fuego. Esa es la Escritura.
Después Él entró a la prisión cuando estaban llevando a cabo un culto de oración en la casa de Juan Marcos, y se abrieron las puertas frente al apóstol Pedro y lo dejó en libertad.

35 Y discúlpenme en esto si suena como si fuera personal. Esta foto en esta noche, pueden ver… (no la mía) pero ven la misma Columna de Fuego, que George J. Lacy, el jefe del FBI dijo que era el único Ser sobrenatural fotografiado que ha sido probado, cuelga en la oficina de Washington D.C en la sala de arte religiosa con el nombre de George J. Lacy firmada en ella: El único Ser sobrenatural que ha sido fotografiado. Alemania lo tiene ahora, cuando ellos tomaron la foto el año pasado.
Si lo es, hará las mismas cosas que hizo en el pasado. Porque es la Vid, y si está conectada con los pámpanos, producirá el mismo poder, y la misma presencia, y las mismas obras. Tiene que ser, porque Él es el mismo.

36 Ahora, obsérvenlo obrar y vean si es Él o no. Júzguenlo por el fruto que produce. Si es el mismo Espíritu, entonces hará la misma cosa. “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”.
Y aquí estaba Él sentado en el pozo, y esta mujer estaba parada allí, y Él dijo: “Mujer, dame de beber”.
Y ella dijo: “Tenemos segregación por aquí. No es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos algo como eso. Yo soy una mujer samaritana.
Él dijo: “Pero mujer, si supieras Quien es el que habla contigo, tú me pedirías a Mí de beber”.
Y ella dijo: “Estás diciendo que… El pozo es profundo y Tú no tienes nada con qué sacarla. ¿Eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo del cual él bebió y sus hijos y sus ganados?”. Y así sucesivamente.
¿Qué estaba haciendo Él? Estaba contactando su espíritu. Y tan pronto como Él encontró en dónde estaba su problema, le dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “Señor, no tengo marido”.
Él dijo: “Eso es correcto; cinco maridos has tenido y con el que ahora estás viviendo no es tu marido”.

37 Ahora, ¿qué dijo ella? “¿Tú eres Belcebú? ¿Tú tienes telepatía mental? ¿Tú eres un adivino?”. No, ella sabía más del Evangelio que la mitad de los predicadores de Estados Unidos, siendo una prostituta. Ella sabía más que los sacerdotes y rabinos educados de su día. Observen lo que hizo esta mujer prostituta. Ella lo miró directamente en la cara y dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas”. ¿Es esa la señal del Mesías? “Cuando el Mesías venga, sabemos, nosotros samaritanos, sabemos que esta será la señal del Mesías. Cuando Él venga, Él hará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?
Jesús respondió: “Yo soy Él, que habló contigo”.
Si esa fue la señal del Mesías ayer, tiene que ser la misma hoy, si Él permanece igual, declarándose Él mismo. Allí están los dos, judíos y samaritanos, a los cuales Él se declaró a Sí mismo.
¿Qué hizo ella? Se fue corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es éste el mismísimo Mesías?”.
¿Qué pensaríamos nosotros Cristianos en esta noche si Él hiciera eso? Solo me pregunto. Ella seguramente se levantará en el día del juicio y condenará a muchos de los eruditos y predicadores, y sacerdotes del día de hoy. Ella lo reconoció. Y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es éste el Mesías?”.
Y los hombres salieron; y cuando ellos lo escucharon a Él, fueron persuadidos que era el Mesías.

38 Ahora, noten, Él hizo esa señal para los judíos, para probarle al judío, para tomar al elegido y sellar a condenación a esos sacerdotes y rabinos, y al incrédulo. Felipe y todo el resto de ellos creyeron en Él.
Y después, cuando Él mismo se dio a conocer a los samaritanos, Él hizo la misma cosa. Pero ni una sola vez lo hizo Él ante los gentiles, y les prohibió que lo hicieran. ¿Por qué? Dos mil años han transcurrido ahora para que los gentiles obtengan su entrenamiento y enseñanza. Pero al final de la dispensación judía, antes de enfrentar el caos… Si Él se declaró a Sí mismo de esa manera a los judíos para probar que Él era el Mesías, y Él actuó de esa manera para probárselos, Él tiene que actuar con lo mismo en el cierre de los gentiles, o Él no es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Lo entienden? Levanten sus manos si es así. Uds. entienden que es verdad. Él tiene que hacerlo.
Él no pudo haber actuado para los judíos, para declararse Él mismo de esa manera al judío, a ambos… Solamente hay tres razas de gente, es la judía, la gentil, y samaritana, la gente de Cam, Sem y Jafet, los tres hijos de Noé. Esas son todas las que hay. Así que la gente de Cam y Jafet… o la gente de Sem, mejor dicho, Él ya se declaró a ellos, y falta a los gentiles en esta edad, y justo en el cierre de la edad. Cuando los sputniks (satélites) están en los cielos y la escritura está en la pared, y las naciones están temblando, Él está aquí entre nosotros permitiendo que se tomara Su fotografía.

39 El mundo científico se queda sin palabras ante eso: “Ninguno puede venir”, Él dijo: “si mi Padre no le trajere primero”. Jesús no murió para salvar a todo el mundo, Él quería que fuera así, pero Él murió para salvar a aquellos a los que Dios por su previo conocimiento sabía que iban a ser salvos. No todos los hombres vendrán a Él.
Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El diablo se lleva a su incrédulo, pero nunca el espíritu, se queda en otros. Y esos dos espíritus están batallando ahora mismo. Y Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos.
Una cita más si me toleran por solo un momento. Para Uds. que van a estar solo una noche y que no van a tener toda la oportunidad de entrar en la línea de oración. Ahora, escuchen atentamente mientras terminamos.

40 Les he leído, y les he citado de la Palabra Eterna de Dios. Y Jesús dijo… ¿Cuántos saben que Jesús no reclamó ser un sanador? ¿No creen Uds. eso? La Biblia lo dice, Jesús mismo dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. San Juan 5:19, Él fue a un lugar donde había diez veces más lisiados y ciegos, gente afligida, de los que están sentados aquí en este edificio esta noche, en la hermosa puerta del estanque. Cojos, paralizados, ciegos, debilitados, y aquí venía Él caminando por en medio de la multitud, mirando alrededor, hasta que Él encontró a un hombre sobre un lecho. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”.
¿Por qué no se lo dijo al cojo o al hombre ciego? Y él dijo: “No tengo quien me meta al agua, Señor, cuando vengo…”. Él podía caminar. Llevaba treinta y ocho años así, eso no lo iba a matar, estaba retardado. Él dijo: “Entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido”
Él le dijo: “Levántate, toma tu lecho y anda”. Y entonces se fue.

41 Y los rabinos y sacerdotes empezaron a molestarlo. Así que empezaron a cuestionar a Jesús. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo…”.
En otras palabras: “¿Por qué no sanas al resto de ellos? ¿Por qué no haces esto? ¿Por qué hiciste esto en día sábado?
Él dijo: “De cierto, de cierto (eso es: absolutamente, absolutamente), os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre”.
El Padre le mostró que ese hombre estaba allí y en qué condición. La misma cosa que Él hizo con la mujer junto al pozo, la misma cosa que Él hizo con Felipe, un poco antes. Ese era Dios obrando a través del Hijo. Ahora, en esta noche, Dios es universal en todas Sus iglesias como la Vid y nosotros somos los pámpanos.

42 Ahora, en una ocasión hubo una mujer que no podía llegar hasta donde estaba Él. Y decía entre sí: “Si puedo tocar el borde de Su manto, seré sana”.
Y ella se abrió paso entre la multitud, por sobre su sacerdote, hasta que llegó a donde Él estaba. Y todos le estaban dando palmadas en Su espalda. “Rabí, estamos muy contentos de tenerte aquí”. Él iba en camino para resucitar a la hija de Jairo. Y esta pequeña mujer tocó Su manto. Ahora, si alguna vez han visto el manto Palestino, cuelga muy suelto, y tiene un manto interior. Él no hubiera podido sentirla físicamente. Ella tocó Su manto, y fue y se sentó, o se mantuvo parada, como haya sido, entre la audiencia. Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me ha tocado? ¿Quién me ha tocado?”.
Y Pedro, mirando la situación como cualquier hombre de hoy la hubiera visto, le reprendió a Él y dijo: “¿Por qué dices quién me tocó? Todos te están tocando”.
Él dijo: “Pero me he debilitado. Virtud salió de Mí”. Alguien le había tocado de manera diferente, de otra manera. Esa es la manera de la que estamos hablando, no con un concepto intelectual, pero algo que sale de aquí que realmente toca.

43 “Oh, seguro, yo le toqué a Él, puse mi nombre en el libro de la iglesia, me uní a la iglesia, fui bautizado, yo…”. Sí es una forma de tocar, pero no es la forma de tocar que Él puede sentir.
“¿Quién me ha tocado?”. Nadie dijo nada. Él miró por toda la audiencia hasta que encontró a la mujercita y le dijo lo que había pasado, su problema era un flujo de sangre, y dijo: “Tú fe te ha salvado”.
Hermano, hermana, si nunca nos volvemos a encontrar, sino hasta que sea en la silla de juicio de Cristo, en donde las obras que se han realizado en el cuerpo serán manifestadas, permítanme hacerles esta pregunta, ustedes respóndanme sensatamente: Si Él es un Sumo Sacerdote el día de hoy que puede compadecerse de nuestras debilidades, ¿No tendría que actuar de la misma manera que Él lo hizo entonces, si Él es el mismo? ¿No tendría que hacerlo? Si Ud. puede estar sentado en la audiencia y sucediera…

44 La Biblia dice… ¿Cuántos ministros de los que están aquí saben eso? Está en el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos dice que Él es nuestro Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, Uds. ministros levanten su mano. ¿Ven? Clérigos, sus pastores saben eso. ¿Qué es Él? Un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.
Entonces si Él permanece el mismo ayer, y hoy y por los siglos, ¿cómo responderá? De la misma manera que lo hizo ayer. Uds. tóquenlo a Él esta noche, y digan: “Señor Dios, yo no estaré en la línea de oración, no tengo tarjeta de oración, así que no podré ser llamado allá arriba, pero, oh, Dios, permite que te pueda tocar”. Vea lo que Él hace. Vean si no obrará… Si Ud. mismo es una parte de la Vid, y Su Espíritu está aquí, Él le responderá, usando un don para manifestar y probar que Él sigue siendo el mismo de siempre, no importa en dónde se encuentre. Solamente tomen a Dios en Su Palabra esta noche y crean con todo su corazón y Dios lo hará manifiesto. Si Él hace tal cosa en la presencia de Ud… — no estoy diciendo que Él lo hará— si Él hace tal cosa, confío que Ud. le creerá y lo aceptará a Él.

45 Y recuerden ahora, mientras terminamos. Este es el final de la edad gentil. Nunca en la historia ha sucedido hasta ahora, este es el tiempo final. Hemos tenido al Sr. Billy Graham, con un gran espíritu parecido a Juan el Bautista que salió obrando milagros.
¿Cuántos ministros saben que la historia, que la historia de la iglesia, y la profecía se repite por lo menos una o dos veces? Cierto. Ud. tomen Mateo 3: “De Egipto llamé a Mi Hijo”. Refiéranlo al pasado y vean si acaso no fue Jacob. Él también fue Su hijo, ¿ven? La historia se repite.
Y en aquel entonces salió un gran espíritu, justo en Su primera venida. Salió un gran espíritu antes de la destrucción de los judíos, en la forma de Juan el Bautista, quien no hizo ni un milagro, pero fue un gran predicador. Seguido de él salió un espíritu que no era un predicador muy enérgico, pero simplemente señales y maravillas empezaron a ocurrir por todos lados, justo cuando la edad se estaba cerrando. Este es el cierre de la edad gentil. Oremos.

46 Señor Dios, es tan difícil, Señor, el tratar de hablar todo lo que está en el corazón de uno en un pequeño mensaje tan entrecortado como este, sabiendo que pudieran haber personas aquí, que nunca nos volveremos a encontrar cara a cara hasta que nos encontremos en aquel día del más allá a Tus pies.
Oh, Dios, permítenos comportarnos esta noche como Cristianos verdaderos, como verdaderos hijos e hijas de Dios. Danos la fe para creer en Tu Palabra y para pararnos firmes, al leer de los días de antaño, cuando hombres y mujeres retrocedieron, y se quedaron tan atrás, y aún como Nicodemo que andaba alrededor. Pero, oh, cómo admiramos a aquellos que dieron un paso al frente y tomaron su posición.
Dios, oro que en esta noche puedas hacer eso a cada persona que se encuentra aquí, dales tal bendición del mover del Espíritu, que cada persona aquí pueda tomar su posición como verdaderos creyentes. Concédelo, Señor.
Sana a los enfermos y afligidos. Y se nos ha sido enseñado por la Escritura que un día, el primer día después que Tú resucitaste de los muertos, en aquella primera mañana de Pascua, que había dos hombres que se llamaban… uno de ellos no sabemos el nombre, y el otro era Cleofas, e iban camino a otra pequeña ciudad llamada Emaús. Y mientras caminaban platicando de las Escrituras, y sobre Ti, Tú saliste de un arbusto y caminaste con ellos todo el día. Y ellos no se dieron cuenta que eras Tú.

47 Y Padre, estoy seguro que en esta noche esta gente puede entender que solamente estamos tratando de hablar de la Palabra de Dios, de las cosas que Él ha prometido. Y Tú les hablaste aquel día de la Palabra. Y cuando llegaron a un pequeño mesón, esa tarde, te obligaron a que entraras con ellos. Y cuando Tú entraste y cerraste la puerta. Tú hiciste algo igual como habías hecho antes que fueras crucificado. Y por eso fue que ellos supieron que Tú habías resucitado de los muertos. Rápidamente corrieron a sus hermanos y dijeron: “Verdaderamente el Señor Jesús ha resucitado de los muertos. ¿No ardía nuestro corazón en nosotros mientras Él nos hablaba en el camino?”.
Dios, que ese sea el testimonio de estas personas esta noche, que estarán regresando a su ciudad y a diferentes lugares. Ven, Jesús, y habla a nuestros corazones y haz algo aquí esta noche, que hombres y mujeres, niños y niñas puedan saberlo, que después de haberlo leído de la Biblia, la manera en la que Tú actuaste en aquel día, y reclamaste que Tú eres el mismo hoy; actúa en Tu iglesia esta noche de la misma manera, Padre, que la gente pueda decir camino a casa esta noche: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras nos hablaba Él en el camino?”. Concédelo, Señor, y la alabanza sea para Ti, en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.

48 Ahora, este es el momento cuando les voy a pedir, si tienen que irse en los próximos quince o veinte minutos, deberán irse ahora. No quiero que se estén moviendo mientras esté el Espíritu Santo, si es que Él viene a actuar. Miren, deben estar en perfecta reverencia, y observen, y escuchen. Así que si se tienen que ir, yo lo haría ya, para que no vayan a interrumpir la reunión. Me sacan de la reunión cuando hay interrupciones.
Y a hora, si Ud. es un crítico, o un incrédulo, yo que Ud. no me quedaría en este tipo de reunión mientras está ocurriendo, porque cualquier estudiante Bíblico sabe que espíritus malignos van de uno a otro. Dejémoslo hasta allí. Así que no estamos jugando a la iglesia.
Hace unos cuantos días, Uds. han escuchado sobre Ananías y Safira, y si no hubiera sido por las misericordias de Dios… Y cuántas veces Uds. han escuchado al respecto, y se les ha leído en los servicios, y cómo suceden cosas como esas, en cualquier momento de la reunión. Así que sean muy reverentes, manténgase quietos y sentados, sean amorosos, estén en oración.

49 Ahora, yo creo… ¿Dijiste cuántas tarjetas se repartieron? ¿Repartiste cien? ¿Qué? Tarjetas Y 1-100. Muy bien, no podemos llamarlas todas a la vez, voy a llamar las tarjetas de oración Y-1, 2, 3, 4, 5, que vengan primero esas. ¿Podemos formarlos por este lado, señor? ¿Quién tiene la tarjeta de oración Y número 1? ¿Podría levantar su mano? Si puede ponerse de pie, ahora si no puede levantarse, alguien le ayudará. La tarjeta de oración… Voltéenla, es una tarjetita cuadrada con un número y una letra. ¿Ud. la tiene, dama? ¿Y número 1? ¿Y, como en la palabra Y-O-U? Y número 1, levante su mano, en donde quiera que se encuentre. Allí en el centro, la mujer joven, venga para acá, hermana.
Tarjeta Y número 2, ¿puede levantar su mano? Miren la tarjeta de su vecino, él pudiera estar sordo, o mudo, y no puede hablar ni escuchar. ¿Ud. tiene la número 2? Venga para acá, dama. ¿La número 3? Tarjeta de oración número 3, ¿Podría levantar su mano, por favor? ¿Podría venir para acá, dama? Número 4, levante su mano rapidito para que podamos ver en donde se encuentra. ¿Número 4? Tarjeta de oración, allá arriba en el balcón, muy bien. Número 4 baje para acá, tarjeta de oración 4. ¿Número 5? Ahora, los muchachos vinieron y revolvieron las tarjetas, y simplemente se las entregaron, y de esa manera lo hacemos. ¿Número 5? ¿Tiene alguien la tarjeta de oración 5? Mueva su mano o agite su mano para verlos. Muy bien. Seis, tarjeta de oración 6 levante su mano, muy bien, dama, está bien. Número 7, número 7, 8, fíjense ahora, para que nadie… alguien pudiera estar lisiado y cuando es así, uno tiene que cargarlos. Vean, si alguien está sordo o mudo… ocho, 9, 10. Muy bien. Once, 12, 11, 12, 13, 14, 15. Bien. Muy bien.

50 Muy bien. Ahora, mientras que vienen, permítanme hablarles otra vez… Por este otro lado, dama, por favor, por acá, venga por este lado, forme la línea. Muy bien, mientras estoy hablando, y se están formando, solo por un momento.
Ahora, les voy a pedir que sean tan reverentes y quietos como puedan. Ahora, yo sé que muchas veces, Dios bendice a la gente, y empiezan a gritar, eso está perfectamente bien. Yo soy un sureño, estoy acostumbrado a eso, ¿ven? Eso no me molesta.
Pero ahora no tomen fotografías que haga brillar una luz o algo, sean reverentes. Porque el Espíritu Santo es Luz. ¿Cuántos saben eso, saben por medio de la Escritura que es una Luz?
Ahora, ¿cuántos de los que están aquí no tienen una tarjeta de oración, en cualquier lugar del edificio, no importa dónde estén? Que no tienen tarjeta de oración, sin embargo desean que Jesús les sane, levanten su mano. Digan: “Yo quiero que Jesús me sane”, levanten su mano por favor, para que así pueda darme una idea general. Muy bien, eso está muy bien. Muy bien, ahora sean muy reverentes.

51 Ahora, la cosa… Si Uds. no suben aquí arriba a la plataforma, Uds. solo miren hacia arriba a Cristo, y digan: “Señor Jesús, si este hombre me ha dicho la verdad, lo cual yo creo que es así, entonces Tú háblame”. No traten de entrar a la fuerza, solo relájense y digan: “Señor, confieso mis pecados, todo lo que he hecho mal, perdóname por ello, y sáname, querido Dios. Concede esto”. Vean que tan misericordioso es Dios.
Ahora, todos los que están aquí, hasta donde yo sé, son desconocidos para mí, y las personas que están sentadas a mi lado. Las únicas personas que conozco en este edificio es el Sr. Sweet, el Dr. Vayle, y mi muchacho, creo que lo estoy mirando parado allá atrás en lo oscuro, no estoy seguro. Son los únicos que conozco.
¿Cuántos de los que están aquí me son desconocidos? Levanten sus manos. Yo no los conozco, no sé nada… en la línea de oración es igual. Ahora, muy bien.

52 Ahora, vamos a averiguar si la Palabra es verdad o no es verdad. Nosotros… si hemos estado diciendo la verdad o no. Dios sólo lidia con la verdad, sabemos eso. Una persona pudiera profesar cualquier cosa que desee, pero si Dios no lo respalda, y dice que es la verdad, entonces está errado. Yo reclamo que Su Palabra es la misma, y que Él permanece el mismo, y que nunca podrá ser cualquier otra cosa sino el mismo Dios. Y tiene que actuar de la misma manera en la que Él siempre lo ha hecho. Y si Él hace eso…
Aquí en la plataforma y por toda la audiencia, lo declaro a Él mismo como Jesús el resucitado, si todos Uds. pueden amarle y creer en Él, díganle: “Amén”, a Él. Dios les bendiga.

53 Ahora, después de predicar, estoy seguro que pueden darse cuenta de la posición en la que me encuentro, en qué posición estoy. Y Dios, que es mi Juez soberano lo sabe, esta mujer, o cualquier de Uds. que no he llamado para la línea de oración, o algo, yo no los conozco. Entonces algo tiene que actuar ahora, o la Escritura está errada, porque he leído estas cosas de las Escrituras, lo cual es una promesa de Dios. Los que creen que es la verdad, digan: “Amén”. Es una promesa de Dios. Él prometió que lo haría. Él no tiene que hacerlo, pero Él tiene que hacerlo a la manera de decir que Él prometió que lo haría. Eso es lo que Él hace.
Él no tenía que sanar cuando estuvo aquí en la tierra, pero Él lo hizo para que pudiera tener cabal cumplimiento. Eso es lo que Él está haciendo hoy en día. Para terminar con la edad gentil, y regresar con los judíos, la iglesia se va a casa, la destrucción viene al mundo, allí está su aniquilación y demás. Y como pueden ver, lo único que se necesita en esta noche, es de unos cuántos tragos de vodka; ya están entrenados para eso, ¿ven? Nada que Ud. pueda hacer al respecto. Por supuesto, nosotros tenemos la misma cosa para contra atacar. ¿Qué ocasionará? Sacará a la tierra de su órbita, igual como la Biblia dice, y eso es todo.

54 Recuerdan lo que dijo Jesús: “Como fue en los días de Lot, así será en la venida del Hijo del hombre”. Si alguien ha leído eso, diga: “Amén”. ¿Qué sucedió? Antes que Lot fuera destruido… o que Sodoma fuera destruida, hubo un Ángel que vino al elegido, el cual era Abraham; ¿es eso correcto?
Y cuando Él lo hizo, se sentó con Su espalda hacia la tienda, y Él le dijo a Sara… o le dijo a Abraham: “De acuerdo al tiempo de la vida, te voy a visitar. Sara va a tener este niño que has esperado por veinticinco años”.
Y Sara sentada en la tienda, detrás de la tienda, detrás del Ángel, se rió. Y el Ángel dijo: “¿Por qué se ha reído Sara? ¿Cuántos han leído eso? ”¿Por qué se ha reído Sara?“. ¿Qué era Él? ¿Un adivino, uno con telepatía? Recuerden, ese Ángel tenía el último mensaje que Sodoma recibió antes de ser destruida. ”Así como fue“, dijo Jesús: ”en los días de Sodoma“.

55 Ahora, recuerden, es la presencia del Ángel del Señor, el Espíritu Santo, que está aquí hoy con cada señal y maravilla, que Él alguna vez haya prometido cumplirles. Uds. Cristianos deberían estar felices.
Ahora, me doy la vuelta hacia la mujer. Ahora, dama, Ud. y yo siendo desconocidos uno para el otro, y esta es la primera vez que nos encontramos… Yo tengo más edad que Ud., y está es la primera vez que nos encontramos. Pero esto es para la audiencia, cuando Uds. leen en San Juan 4, fíjense en esto, exactamente la misma cosa. Nuestro Señor se encontró con una mujer que Él no había visto antes en Su vida. Y en esta pequeña panorámica, como les dije hace un momento, igual que aquí. Ahora, aquí está ella, y Él encontró cuál era su problema, y le dijo cuál era su problema. Y ella dijo: “Este es el Mesías”.
Ahora, sin conocerla, mi hermana, yo no sé si es Ud. Cristiana o no, si acaso es Ud. incrédula, lo que su vida es, lo que ha sido, no sé, no tendría modo de saberlo. Yo no sé nada de Ud. Pero es algo del poder sobrenatural de Dios, a través de este Ángel que está aquí, si viene y… Si le digo a Ud.: Señora, Ud. está enferma, Ud. se pondrá bien. Vaya adelante“. Ud. solamente tendría mi palabra. Es todo lo que sabría al respecto. Lo cual, eso pudiera estar bien.

56 Pero si Él regresa y le dice algo de su vida, Ud. sabrá si es verdad o no. Ud. será el juez de eso. Por lo tanto, si Él sabe lo que ha sido, Él ciertamente sabrá… Si Él puede decirle lo que ha sido, Ud. tendrá confianza en saber que lo que Él le diga que sucederá, así será. ¿Correcto? Porque será Dios. ¿Creerá que es Él? ¿Jesús? ¿Lo creerá? Que el Señor se lo conceda, es mi oración.
Ahora, mientras que la audiencia espera con reverencia, y Uds. son un grupo de gente reverente, la hora ha llegado. Ahora, si Ud…. si la mujer, con honestidad en su corazón, sabe que algo está sucediendo. Ella no pudiera sentir lo que ahora está sintiendo, si estuviera parada frente a un hombre. Sería como cualquier otro hombre parecido a su padre, hermano, o esposo. Pero hay algo que ha comenzado a suceder, una sensación muy humilde, dulce, ha venido sobre usted. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano, ¿ven? Este Ángel, Ud. ha visto Su fotografía, está entre Ud. y yo, es esta Luz verdadera.

57 La mujer no está parada por algo que sea para ella, ella está parada por alguien más. No hay nada mal en la mujer, aparte del nerviosismo. Ella es el tipo de personas que se preocupa por cosas, de cruzar puentes antes de llegar a ellos. Pero Ud. está aquí por alguien más. Eso es verdad.
Si el Señor Dios me revela la razón por la que está Ud. aquí, ¿creerá que Él es el Mesías? ¿Y les contará a otros que el Mesías todavía vive? ¿Lo hará? ¿Cree que se le enderezará el ojito, al niño? Ojos torcidos, cruzados, ¿cree que Dios lo curará? ¿Ud. lo creerá? Tiene algo más en su corazón, ¿no es así, aparte del niño? Es su madre, se está muriendo, ella tiene cáncer. Eso es verdad. Y Ud. está preocupada de su salvación, porque ella es católica. Eso es verdad. No se preocupe, tenga fe. Mándele el pañuelo; no dude, puede recibir lo que ha pedido. Dios le bendiga, vaya, y crea ahora y recíbalo. Dios le bendiga, hermana.

58 ¿Creen Uds.? Ahora, pregúntenle a la mujer; quizás… la conozcan. Con mucha reverencia ahora, por favor. Se dan cuenta, hermanos ministros, que el Cristo por el cual Ud. y yo nos hemos parado, yo como un predicador Bautista con veintisiete años en el ministerio, que es Su presencia que está aquí ahora para confirmar exac… ¿Cuántos saben que de esa manera Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra? Veamos sus manos, personas en todo lugar. La Biblia, eso es lo que la Palabra de Dios dice.
Entonces, si esta es la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, si es Aquella que estuvo aquí en la tierra y dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis cuando Yo me vaya… Yo estaré con vosotros, aún en vosotros”. La misma Vid dará el mismo fruto, ¿no es así? Bueno, aquí está, haciendo la misma cosa. No lo vayan a descreer. Cada uno de Uds., ahora mismo, deben de creer.

59 ¿Somos desconocidos uno para el otro, me supongo, dama? La primera vez que nos hemos encontrado en la vida… Si yo pudiera ayudarla y no lo hago, sería una persona muy cruel. Pero yo tengo una anciana madre esta noche, y yo la amo. Y he dejado a mi familia, a mi madre, y todo, para venir hasta acá para tratar de ayudar, para hacer que la vida de las personas sea un poco más placentera, y hacer todo lo que puedo como Su siervo. Si el Señor Dios me dice el motivo por el cual está Ud. aquí, ¿me creerá? ¿Y creerá que es Él haciéndolo? ¿Lo creerá la audiencia?
La dama, ella sufre de una condición nerviosa. Ella tiene problema en el corazón, y tiene venas varicosas. Eso es exactamente la verdad. ¿Lo cree ahora? Ud. dice: “Sr. Branham, Ud. adivinó eso”. No fue así. Dios sabe eso. Hablemos con ella por un ratito más. ¿Lo duda? Que el Señor se lo conceda.

60 Sí, hay alguien más aquí que tiene necesidad también; ese es su esposo. Él se está muriendo, debe morir inmediatamente si Dios no lo ayuda. Él tiene leucemia; que es cáncer en el torrente sanguíneo. Eso es correcto; eso es correcto. Su nombre es la Sra. Hartford. Su nombre es Rosa y el de él Roberto. Eso es verdad. Siga su camino, crea en Dios y vivirá, dama. Crea en Dios, en Jesucristo que está presente. ¿Sabe que es Él el que está aquí? Bueno, acéptelo ahora como su sanador para ambos. Siga su camino y que el Señor Dios le bendiga ricamente, mi hermana.
¿Lo creen? Tengan fe. No duden. Ahora, solo crean, en la audiencia.
Somos desconocidos uno para el otro, me imagino, dama. La primera vez que nos encontramos. Ahora, si Ud. está enferma, no pudiera hacer nada al respecto porque solo soy un hombre. Pero Dios puede hacer algo al respecto. Ahora, si Jesús estuviera parado aquí con este traje puesto. Si Ud. le dijera: “Señor Jesús, sáname”.
Él diría: “Ya lo he hecho”. Vean, la sanidad es algo como la salvación, algo que ya sucedió. “Él herido fue por nuestras transgresiones, por Sus llagas hemos sido sanados”. Es una obra consumada en la expiación. Nosotros solamente lo creemos.

61 No hay nada que yo pudiera hacer, ¿ven? Él ya lo hizo. Es su fe la que… Ahora, Él le pudiera decirles algo para hacerles creer que Él era el Mesías. Y por medio de eso Uds. pueden creer que la expiación fue correcta. Y aquí está lo que Él prometió que haría, obraría por… [Palabras inaudibles. Ed.] Ud. es un creyente, un creyente Cristiano. Ud. bien pudiera haber sido un infiel, un crítico, pero Ud. no lo es.
De la misma forma con esta mujer que está sentada al final de esa banca. Exact… poder del demonio. Esta mujer está sufriendo de una condición muy extenuante; exactamente. Nerviosa, y siempre está asustada. Y tiene un problema en el corazón. Eso es correcto. Y Ud. está nerviosa y tiene una condición de temor. Entonces también está asustada, hubo algo que le sucedió hace algún tiempo, le quitaron un bulto, un crecimiento de la cabeza, y está regresando.
La mujercita sentada allá está sufriendo con una condición mental nerviosa. Eso es correcto. Eso es correcto, una joven. ¿Cree que Dios la sanará también? Sí, ¿lo cree? ¿Creerá? Levante su mano si lo cree. Ustedes dos están sanas. Sigan su camino regocijándose. Jesucristo las sana. Ya no le tenga temor; todo ha terminado ahora, vaya a casa. Él solamente le estaba mintiendo, el demonio lo estaba haciendo, pero ahora se ha ido de Ud. Solo vaya creyendo, teniendo fe.
¿Le aman a Él? Él es el gran Alfa y el Omega.

62 Ahora, algo aparte acaba de suceder. Sean muy reverentes, por favor. Hay una dama sentada al final de allí con sus manos de esta manera. Ella está sufriendo con problemas en los ojos, tiene problemas con los ojos. Y también tiene problema en el corazón. Ud. estaba orando, ¿no es así, dama? La dama sentada enseguida del hombre que volteó y miro a su esposa. Levante su mano, dama. Eso es verdad. Yo no la conozco, ¿verdad, señora? Soy un desconocido para Ud. ¿Cree ahora que se pondrá bien? Muy bien. Vaya a casa, olvídese de eso. Dele a Dios la alabanza. Su fe la ha sanado.
Les reto a que lo crean. Fíjense, sean ahora muy reverentes. No se estén moviendo.

63 Señora, ¿somos desconocidos uno para el otro? Usted está preocupada. Oh, es sobre este muchachito. Es por eso que lo trajo con Ud., lo trajo para acá. Eso es verdad. Si el Señor Dios me revela el motivo por el que está preocupada por el muchacho, ¿lo aceptará y creerá que viene del Señor nuestro Dios? El muchacho está programado para una operación, y los doctores dicen que hay un crecimiento alrededor del corazón que tiene que ser removido. Eso es verdad, ¿No es así? Y usted está preocupada sobre eso. Si Dios está aquí y sabe sobre el muchacho, ¿está interesado Él? ¿Lo aceptará a Él para que viva su hijo, y lo criará para la gloria de Dios? Oremos.
Querido Dios, yo reclamo la vida de este niño, a través de Jesucristo. Que él sea sanado. Que la madre sea bendecida. Y que la comunidad sea bendecida. Porque lo pedimos en el bendito Nombre del Señor Jesús. Amén. Ya no se preocupe, tenga fe, hijito, vas a estar bien.

64 Venga, señora. No la conozco. El Señor Dios la conoce. Si Él me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará a Él como su sanador? Sea reverente. Ud. está sufriendo con un problema en el estómago y un problema en el hígado; en realidad es el hígado que lo está causando, al drenar la bilis al estómago y provocando un espasmo. Eso es correcto. Y puedo verla tratando de tomar… Oh, Ud. no tiene gusto, ha perdido el sentido del gusto. Ud. no tiene el gusto ni tampoco puede oler, ninguno de los dos. Eso es verdad. ¿Cree que ahora sí lo tiene? Siga adelante. Eso es correcto. Dios le bendiga.
Hay muchos aquí en el edificio que están sufriendo la misma cosa que Ud. Pero Dios vive en el corazón. ¿Cree que Dios puede sanar ese problema de corazón y recuperarla? ¿Lo cree? Oremos.
Señor Dios, perdónale la vida a esta mujer para Tu gloria mientras te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. No tema. Vaya ahora creyendo, con todo su corazón, no dude.
Ud. tenía la misma cosa, solo siga adelante, creyendo en Dios.

65 ¿Lo están creyendo, allá en la audiencia? Por favor, sean ahora tan reverentes como puedan. Sean reverentes por favor, cada uno.
¿Cree que Dios lo sanará de esa artritis, sentado allí, señor, y que se recuperará? El caballero anciano sentado allí con el saco puesto, ¿cree que el Señor lo sanará? ¿Lo cree? Mire, Ud. que lo tocó en ese momento. Ud. es un buen hombre. ¿Cree que el problema en su pierna se pondrá bien? Su nombre es el Sr. Young. Ahora, puede irse a casa y ser sanado. Eso es verdad, ¿no es así? Muy bien. Eso fue algo que ocurrió para que pudiera captarlo. Yo sabía que para comenzar era Ud. que lo estaba creyendo.
¿Lo están creyendo?
La dama, sentada aquí, la segunda dama, un poco robusta, sufriendo de alta presión, mirándome fijamente en la primera hilera, ¿cree que el Señor la sana, hermana? ¿Lo cree? ¿Pudiera aceptarlo para su sanidad? Levante su mano si lo acepta. Eso es correcto. Mueva su pañuelo muy arriba, no se avergüence. De esta manera con fe, Ud. puede tocar a Dios. Tenga fe.

66 Al final de la hilera, sentada entre dos hombres, la dama con la alta presión, la segunda hilera de atrás, al final. ¿Cree que Jesucristo la sanará de su alta presión? Da la casualidad que… Mire un trazo que dejó a esta dama y se fue con Ud., esa es la razón que supe que podía ser sanada, si quiere aceparlo.
Les reto su fe. Aquí está una querida alma sentada, aquí en la parte de atrás. Sentada con un sombrero negro puesto, tiene problema con su cabeza, ella está orando al respecto. Eso es verdad, ¿no es así, hermana? Aquí mismo, la dama con el sombrero negro y con lentes. Ud. está teniendo problemas con su cabeza. Pero no lo puede sentir ahora, ¿verdad? Ud. fue sana en ese momento.
La dama sentada al lado de Ud. parece que… ¿Lo cree, dama? Solo quiero hacer contacto con su espíritu. Ponga su mano sobre la dama que está a su lado. La dama que acaba de ser sanada, ponga su mano en la siguiente dama. Sí. ¿Cree que el Señor Dios la sanará, dama? Ud. tiene complicaciones, tienes muchas cosas mal, como diabetes, para comenzar, problema en el corazón, por mencionar otro. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien, vaya a casa y crea que todo ha terminado, y la dejará.

67 La infección, la damita sentada ahí abajo, ¿cree que será sanada de esa infección, dama? Lo cree, ¿la dama que está ahí? Sra. Hunter de Caribou, póngase de pie. Yo no la conozco, ¿es así, dama? Nunca la he visto, ¿verdad? Sé que mi voz está rebotando. Somos desconocidos uno para el otro, si lo somos, levante su mano. Eso es correcto. ¿Son correctas esas cosas que fueron dichas? Muy bien, vaya a casa y sea sanada. Jesucristo la sana.
¿Qué piensa de eso, dama? ¿Cree que ha sido ahora sanada? Siga su camino regocijándose, esa es la manera de hacerlo. Amén.
Un problema nervioso ha causado palpitaciones en su corazón, y demás. Eso es correcto. Realmente, es una indigestión. Hay mucho de eso aquí. ¿Cuántos están sufriendo de…? (Permítame mostrárselo) ¿Cuántos de los que están aquí están sufriendo con problemas nerviosos? Levanten su mano solo por un minuto. Miren, ¿cómo vamos a llamarlos a todos? Miren, están por todas partes. Todos los que tengan problemas nerviosos, pónganse de pie. Pónganse de pie si quieren aceptar a Cristo ahora mismo. (Escuche, póngase de pie por aquí sólo por un momento, por favor).

68 Venga para acá, dama… o… ese hombre. Venga para acá, señor, yo no lo conozco, ¿verdad? ¿Somos desconocidos? Ahora, para que la gente pueda saber que no se trata de leer la mente, ponga su mano sobre la mía. Si Dios me revela de esta forma cuál es su problema, ¿lo aceptará? ¿Lo hará? Problema estomacal. Levante su mano si es correcto.
Toda persona con problema estomacal que se ponga de pie. Por todo el edificio, póngase de pie, los que tengan problema estomacal. Párese aquí por un minuto, señor. Ud. verá la gloria de Dios. Si puede creer.
Problema en la espalda, párese allí atrás. Todos los que tengan problema en la espalda, pónganse de pie. No me importa por cuánto tiempo ha estado paralizado, lo único ahora es que se ponga de pie. Ud. podrá ver la gloria de Dios.
¿Están creyendo que Su Presencia está aquí? ¿Cree que el Señor Jesucristo está presente? Si es así, levanten sus manos, todos en el edificio. Pónganse de pie, cada uno de Uds. luego, pónganse de pie, cada uno. A mí no me importa si hace unos minutos no podía pararse, ahora pueden hacerlo. Pónganse de pie. Allí lo tienen.

69 En el Nombre de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, yo reclamo que Cristo murió en el Calvario, quien perdonó nuestros pecados y sanó nuestras enfermedades. Su Presencia que está aquí ahora, para reclamar que Él ha resucitado de los muertos, ha declarado con pruebas infalibles, que Él sigue siendo el mismo hoy y no puede morir. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Todos los que creen eso, levanten sus manos. La Biblia dice que Él prometió que estaría aquí en estos días para hacer estas cosas. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Cuántos son creyentes? “Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. Pongan sus manos sobre la persona que está a su lado, si es un creyente. “Estas señales seguirán a los que creen”. Eso es lo que la Escritura dice.

70 Allí lo tienen, en perfecta unidad con el Espíritu, perfectamente en unidad, con manos sobre Uds., perfectamente en unidad con el Espíritu Santo, perfectamente en unidad con el poder de Dios, perfectamente en unidad con la Escritura, entonces tiene que quedar arreglado. Inclinemos nuestros rostros mientras ofrecemos una oración a Dios.
Señor Dios, te damos las gracias por Tu Presencia, el Espíritu Santo que está aquí ahora para tomar control y ordenar que cada enfermedad salga de este edificio.
Oh, Satanás, has perdido la batalla, has engañado a las personas a través de las edades, pero la hora ha llegado, porque has sido expuesto. Sal de estas personas, enfermedad, te ordeno en el Nombre de Jesucristo, que está aquí para vencerte y te ha vencido. Deja esta audiencia. En el Nombre de Jesucristo, sal de esta gente.
Todos los que aceptan a Dios como su sanador, a Cristo como su sanador, levanten sus manos a Él. Amén. Denos el acorde de “Yo le alabaré”. Todos juntos ahora, solo enciérrense Uds. mismos, y adorémosle. Muy bien.
Yo le alabaré. (Todos juntos ahora),
Yo le alabaré,
Alaben al Cordero por pecadores inmolado,
Denle la gloria toda la gente,
Porque Su sangre ha lavado toda mancha.
¿Pueden darse cuenta de Su presencia? Levantemos nuestras manos mientras lo cantamos.
Yo le alabaré (Recuerden, adórenle a Él, Uds. están en Su presencia)
Yo le alabaré,
Alaben al Cordero… (Eso es)
Denle la gloria toda la gente,
Porque Su sangre ha lavado toda mancha.
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