OBRAS DEL MENSAJE


Viviendo, Muriendo, Sepultado, Resucitando Y Viniendo
Los Angeles, California, E.U.A.
59-0403
1 La Hermana McPherson se abría camino a través de esa pequeña puerta para salir aquí a la plataforma, y estoy seguro que su memoria aún vive aquí.
Tomé una vacación corta, como unos tres días y fui a Florida de pesca. Estoy tratando de descansar un poco mi garganta. Así que tuve una clase de experiencia por allá. Yo pensé que quizá podría compartirlo con Uds. esta noche.
Habíamos estado pescando al otro lado de los pantanos Okeechobee, y yo había atrapado una buena hilada de peces. Y uno de los hermanos estaba conmigo quien… el Hermano Evans de Tifton, Georgia. Él tenía un hermano que vivía ahí abajo cerca del pantano, y él pescaba en el pantano todo el tiempo. Él había estado ahí un tiempo después de mí. Así que yo había estado en la casa del Hermano Teo Jones recientemente. Y esa mañana yo iba a desayunar con el Hermano Evans.
2 Mientras yo me preparaba para dejar la habitación, vi una visión del Hermano Evans tratando de ocultar un costal lleno de peces del guardabosque. Así que le dije: “Hermano Evans, yo no quiero lastimar sus sentimientos, pero donde Ud. pesca es como una corriente de agua pantanosa, ¿no es así?”
Él dijo: “Es correcto”
Yo le dije: “Ud. y dos de sus hijos y otro amigo estuvieron ahí recientemente, y Ud. tiene un costal lleno de peces, y Ud. estaba asustado de que el guardabosques fuera a descubrirlo, y Ud. los escondió cinco veces antes de salir de ahí.”
Él dijo: “Exactamente, eso es correcto.”
Así que su hermano había estado pescando una o dos semanas antes de eso… o un mes o dos (perdónenme), y él fue mordido por una cascabel terrestre. Esa es una especie diferente de la cascabel diamantina que tienen por aquí, pero es muy venenosa. Creo que el cuerpo del muchacho estaba hinchado el doble de su tamaño, y lo tenían bajo tratamiento médico. Él era un pecador, no un cristiano. De modo que él tuvo un tiempo horrible. Él salió de ahí y su pierna fue enyesada de donde la serpiente le había… ellos pensaron que tendrían que amputar esa pierna, estaba muy mal.
3 Entonces, mientras estábamos ahí, su hermano cristiano estaba pescando al lado mío. Y yo tenía un gran pez en el sedal—a una corta distancia—y yo iba dando pasos largos en la corriente tratando de sacarlo a tierra. Y cuando logré cansarlo y sacarlo fuera de las plantas acuáticas, pues, el señor Evans dijo: “un momento Hermano Branham.” Y él se quitó los zapatos y se enrolló las mangas del pantalón y dijo: “Lo atraparé por Ud.” y fue a su encuentro.
Y cuando iba. Una cascabel enorme lo mordió. Y él grito y retrocedió a la orilla y dijo que sentía que el hueso de su pierna se le entumecía, le dolía muchísimo. Bueno, si alguien sabe lo que es una picada de serpiente, Ud. se enferma inmediatamente.
4 Así que yo pensé: “Bueno, si tuviera que cargarlo por esas dos millas—él es un hombre mucho más grande que yo— ¿Cómo iba yo a sacarlo de ese pantano?” e inmediatamente ésta Escritura vino a mí: “y ellos hollarán la cabeza de serpientes y escorpiones.” Y dije: “Solo un momento Hermano Evans.” Y puse mi mano sobre el lugar a donde los dos colmillos entraron y la sangre manaba suavemente de los orificios donde la víbora le había mordido. Yo dije: “Padre Celestial, Tu Palabra…en Tu Palabra, Ella dice que hollarán sobre las cabezas de serpientes y no les dañarán.
Yo no dije más hasta… Él debió haber estado parado por ahí en alguna parte. Y Él atendió a la Palabra citada, y todo dolor se fue inmediatamente. Pescamos el resto del día, regresamos esa noche y su hermano dijo: “Ve al hospital tan rápido como puedas.” Dijo: “Porque, oh, podría empeorar en cualquier momento.”
Y su hermano Cristiano dijo: “Si Dios me ha guardado hasta aquí, Él me cuidará por el resto del camino.” Y él no ha tenido ninguna molestia de eso hasta hoy.
El Señor Jesús hizo eso. Vale la pena ser Cristiano. El pecador fue mordido y por poco muere. El Cristiano fue mordido y ni siquiera tuvo que tener atención médica. Eso viene a demostrar que cada palabra en el Libro de Dios es verdadera—cada palabra, cada capítulo, cada versículo, cada línea es la verdad.
5 Ahora, han sido muy finos con nosotros aquí en el Templo. Me dijeron que hiciera según el Señor me guiara. Uds. no desearían nada más que eso, ¿verdad? Y entonces dije: “Bien, vamos…hablaremos a la congregación unas noches, y trataremos de levantar su fe, y entonces empezaremos las líneas de oración, y oraremos por los enfermos, y lo que sea que el Espíritu diga que hagamos, trataremos de hacerlo.”
Esta noche, pensé, siendo que estoy cansado y apenas llegué, que solo les hablaría unos momentos de la Palabra, no los retendré demasiado, y así poder iniciar esta reunión.
6 Y luego, si…yo creo que Los Ángeles está lista para un avivamiento chapado la antigua. Yo siempre he creído que todavía Dios no ha abandonado a Los Ángeles. Él tiene Su mano aquí todavía. Hay tanto que esto envuelve. Y así cómo este Templo que fue construido aquí sobre oración y lágrimas y sacrificio. Dios sencillamente no puede olvidar esas cosas, y a hombres y mujeres quienes están trabajando para mantenerlo de esa manera. Pongámonos hombro a hombro con ellos, los visitantes, conmigo. Hagamos todo lo que podamos para meter al enfermo y al afligido y a los pecadores. Si logramos que los pecadores sean salvos, un avivamiento comenzará a levantarse, porque eso es lo principal.
Dios sana al enfermo, sabemos eso. No estamos preocupados por eso. Él lo hará. Pero conseguir que pecadores sean salvos es con lo que deseamos iniciar.
7 Ahora, antes que leamos la Palabra, hablemos al Autor, mientras inclinamos nuestras cabezas, si desean.
Bondadoso Padre. Es un gran privilegio saber que podemos comenzar este servicio esta noche simplemente en orden Escritural. Pues leemos en la Escritura que la música iba delante de la batalla. Ellos tocaban los himnos, y luego venía el arca del pacto, y entonces la lucha iniciaba. Y esta noche, después de que la música más hermosa ha sido tocada, y los himnos han sido cantados, ahora traeremos la Palabra. Y entonces que la batalla pueda iniciar. Oramos, Oh Dios, que los Ángeles de Dios tomen sus lugares en cada esquina, y en cada pasillo, y en cada asiento de este edificio. Que pueda haber tal convicción de antaño hasta que no haya un pecador entrando por este edificio que salga de la misma manera. Que cualquiera que entra sin ser salvo, Dios pueda salvarles para la gloria de Su Reino.
8 Rogamos también, Señor, que Tú recordarás a aquellos que están enfermos y necesitados, Tu poder sanador sea generosamente en los cuerpos de aquellos quienes están afligidos y en necesidades. Ellos quieren trabajar para Ti. Y sin duda, ellos han hecho promesas, y se han consagrado a sí mismos a Ti; y por su consagración, por la cual han hecho grandes promesas de que harán ciertas cosas, oye sus oraciones, Señor. Que sea éste un tiempo de visitación para ellos.
Bendice el Templo y todo lo que representa, y sus colaboradores. Y rogamos, Señor, que Tú enviarás un avivamiento a la antigua como solía ser cuando su fundadora vivía y entraba y salía de este edificio. Si hubiese tal cosa como que ella fuera capaz de escuchar esta noche y mirar sobre esta escena, estoy seguro que ese sería el deseo de su corazón ver otro avivamiento en esta ciudad a la cual ella amó y por la que trabajó con la gente. Concédelo, Señor. Y cerramos nuestros ojos, e inclinamos nuestras cabezas, y te damos alabanza, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
9 Solo para citar aquí la Palabra que viene a mi mente, me gustaría leer una Escritura muy familiar conocida hasta por—diría yo— por el más pequeño del Jardín de infantes: Juan 3:16:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Y ahora, en el Salmo veintidós, y el versículo once, me gustaría leer esto:
“No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.”
Y me gustaría tomar para un texto esta noche, cinco palabras y solo permanecer en ellas por unos momentos. Una de ellas es “Viviendo”, y “Muriendo” es la segunda. “Enterrado” es la tercera. “Levantándose” es la cuarta. “Viniendo” es la quinta. “Viviendo, Muriendo, Enterrado, Levantándose, Viniendo.” Eso es suficiente para detenerme aquí hasta la mañana, pero… y entonces no hay nada como justificar el texto. Pero hablaremos solamente de cada una por unos momentos.
Yo pienso que estas palabras que David escribió aquí cuando él escribió este Salmo veintidós, comienzan con la exclamación de Cristo en el Calvario: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?”
La razón por la que elegí esto es porque la Pascua terminó recientemente, y la gente todavía está sintiendo el impacto de ese Día Tremendo cuando Dios probó que Jesús fue Su Hijo, al levantarlo en el tercer día conforme las Escrituras.
Y en vida, Él fue amado. El poeta lo expresó cuando dijo:
Viviendo, Él me amó; muriendo Él me salvó.
Enterrado, llevó lejos mis pecados,
Levantándose, Él me justificó gratuitamente para siempre.
Algún día, Él vendrá— ¡oh, día glorioso!
10 Y cuando Él vivió, Él amó, porque Él era Dios, y Dios es amor. Y nunca puede haber alguien que ame como Jesús amó. Desde la primerísima vez que Sus pequeñas manos acariciaron esas hermosas mejillas de Su hermosa madre, Él era amor desde ahí hasta que perdonó a Su último enemigo en la cruz. Él era la expresión de amor de Dios. Nadie pudo amar como Jesús. Dios siendo manifestado en un bebe pequeñito, vino para poder quitar el pecado del mundo.
Y cuando Uds. hablan de la Palabra “Jesús”, hay algo al respecto que significa “amor”. Eso es lo que el mundo necesita hoy en día, no es un Jesús en tiempo pasado, algún Jesús de alguna ética elevada, pero un Jesús de amor, que puede ser expresado en la iglesia del Señor Jesús, especialmente en Sus miembros, unos a los otros, deberíamos saludarnos siempre el uno al otro en amor.
11 En las giras, creo que si hay algo grande que he visto perdiéndose en la iglesia hoy, uno de los mayores obstáculos en la iglesia de hoy, hay… que mantiene al avivamiento en la parte trasera, es la falta del amor piadoso que Cristo expresó cuando Él estaba en la tierra.
Es fácil para Uds. y para mi amar a alguien que nos ama. Pero Jesús no tenía esa clase de amor. Él tenía el amor de Dios, y Dios amó a Sus enemigos. Porque de tal manera amó Dios al mundo…cuando el mundo no podía ser amado, Dios aun amó al mundo.
Es uno diferente, aun en la expresión de las palabras, el amor fileo, como el que tenemos uno por el otro. Pero el amor Ágape es un amor divino.
Y si hay algo que yo creo que iniciaría un avivamiento en Los Ángeles, sería un tiempo que pudiéramos derribar nuestras diferencias y venir juntos como Cristianos en amor—eso son los Pentecostales, los Bautistas, y los Presbiterianos—y podríamos estar todos juntos expresando al mundo de que tenemos amor unos por los otros.
12 Jesús hizo esa oración de que nos amemos unos a otros como Él nos amó— ¡cómo Él nos amó! Y Él nos amó de tal manera que murió por nosotros. Nadie pudo amar de esa manera a menos que ellos… con el amor natural, porque no se sostiene. No se expresa a sí mismo. Lo hará mientras tenga amistad conectado a ello. Pero cuando la amistad decae, entonces la gente comienza a decir: “Bueno, él hizo esto y aquello. Ella hizo así y asá. Ellos se descarriaron, ellos…” amor genuino piadoso va tras ese descarriado hasta encontrarlo. Amor piadoso va y se inclina a lo más bajo del infierno para alcanzar a un hombre y una mujer que han caído.
Eso es de lo que estamos necesitados hoy en día. Tenemos una fina iglesia culturizada, educada, vestida finamente, edificios elegantes, coros bonitos, música hermosa, algunos de los que el mundo jamás tuvo. Pero estamos pereciendo por algo de ese amor piadoso.
13 Jesús lo expresó bien cuando se encontró con la prostituta, arrastrada ante Él culpable de un adulterio. Y ellos la trajeron ante Él, y dijeron: “Ahora, la ley requiere que ella muera. ¿Qué dices tú que se haga al respecto?”
Les digo, Él mostró quien era Él cuando respondió con estas palabras: “Ni yo te condeno. Ve y no peques más.” ¿Qué más amor puede haber que aquel que toma a una persona rebelde como esa, y ver quien era Él, y perdonar a la mujer libremente de su maldad?
Él lo expresó de nuevo grandemente cuando estaba muriendo en el Calvario en sus últimas palabras en la cruz, y los escupitajos de Sus enemigos colgando de Su rostro, Él clamó: “Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen.”
Nadie podría amar como Él. Uds. no pueden fabricar esa clase de amor. Es el regalo de Dios que viene por el Espíritu Santo, es la única manera en que Uds. podrían tener ese amor alguna vez. “SI yo hablase en lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, nada soy. Y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes…” La Biblia dice…
14 Yo estaba hablando hace unos días sobre la Escritura: “Estrecha es la puerta, y angosto el camino, y pocos son los que lo hallan.”
Y un hombre joven quien estaba conduciendo mi auto, dijo: “¿Cuántos diría Ud. que serán salvos en esta generación?”
Yo dije: “Ocho, diez”
“Ah” dijo él: “¡No diga eso, hermano!”
Yo dije: “Me extiendo hasta cincuenta, y eso es a lo más que puedo llegar.”
Él dijo: “¿Cincuenta personas?”
Yo le dije: “Jesús dijo cuando Él estuvo en la tierra: Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del Hombre. En los cuales, ocho almas fueron salvas.” Ahora, recuerden una generación perece a diario, esa generación finaliza. Tomen cincuenta al día por seis mil años y vean cuánto tienen.
Y él dijo: “Bueno entonces, Hermano Branham, me gustaría hacerle esta pregunta: toda persona que reclama tener el Espíritu Santo, y demás, ¿no se levantarán ellos en la resurrección?”
Yo le dije: “¡Si ellos tienen el Espíritu Santo! Pero en lo que hemos puesto demasiado énfasis, es en otras cosas en lugar de la cosa genuina: ¡El amor de Dios!”
15 Pablo dijo: “Todas estas cosas pueden pasar… yo pudiera tener toda sabiduría, toda ciencia, y aun no tener amor, en nada me aprovecha. Yo pudiera hablar en lenguas humanas y angélicas, y aun no tenerlo.” Y nosotros ponemos mucho énfasis sobre estas cosas, sobre grandes avivamientos de sanidad, y milagros siendo operados.
¿Acaso no dijo Jesús: “muchos vendrán a mí en aquel día, y dirán: Señor, Señor, no hemos echado fuera demonios en tu Nombre? ¿Y en tu Nombre, no hemos hecho muchos milagros? Yo les responderé: Apartaos de mí, obradores de iniquidad, nunca os conocí.”
¡Eso será decepcionante! Pero vean lo sorprendente que será cuando Él diga, a aquellos quienes ni siquiera pensaron que merecían estar ahí…“ ”¿Cuándo estuviste hambriento y te dimos de comer? ¿Cuándo estuviste desnudo y te vestimos? No supimos cuando hicimos esto.“
Él dirá: “En cuanto lo hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis.”
16 Oh, ¡como necesita algo el mundo hoy! Les daré una pequeña explicación para aclarar eso. En Ezequiel el noveno capítulo, yo creo es ese, cuando el Espíritu Santo fue enviado para sellar al pueblo que entrará en aquel día, Él dijo: “Pasad por en medio de la ciudad y pon una marca sobre las frentes de aquellos que gimen y claman por las abominaciones que son hechas en medio de la ciudad.” Luego dijo a los Ángeles destructores: “Pasad por la ciudad en pos de él, y destruid todo lo que no tiene este sello.”
Ahora, tómenlo eso en sus mentes, y vayan a través de Los Ángeles esta noche, y sellen, en el Nombre del Señor Jesús, a cada persona que esta tan conmocionada por causa de los pecados de la ciudad hasta que ellos claman y gimen, día y noche, por las abominaciones hechas. Tráiganme ocho mañana por la noche aquí.
17 Muy bien. Uds. ven por dónde vamos. Dejamos a otras cosas entrar para tomar el lugar de la cosa genuina. Es el amor lo que estamos dejando fuera. Viviendo, Él me amó. Él murió por mi cuando yo era un pecador. Cuando yo no podía ser amado, Él me amó de todas maneras.
Mi oración para esta iglesia es que podamos tener tal amor hasta que amemos a la gente ya sea que ellos nos amen o no. Eso es lo que la iglesia necesita hoy, es expresar tal amor, aun al hombre que pudiera escupir en sus caras, y Uds. aun podrían, no desde un punto de vista hipócrita, pero desde sus corazones, orar por el alma de ese hombre. Esa es la clase de avivamiento que necesitamos aquí en Los Ángeles con esa clase de amor manifestado.
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvo…
18 La vida más maravillosa que alguna vez fue vivida en la tierra tuvo que morir cuando Él estaba en Su juventud. Pues Dios había hablado, y Sus juicios tenían que ser justos. Pues está escrito: “El día que de él comieres, ese día morirás.” La justicia de Dios exige muerte.
Y no había ninguno de nosotros que pudiera morir por el otro. Ningún hombre pudiera hacer eso. Él fue el único hombre que pudo morir esa clase de muerte. Pues todos nosotros fuimos nacidos en pecado, formados en iniquidad, venimos al mundo hablando mentiras. Éramos culpables desde el principio. Así que ¿cómo pudiera un hombre bueno morir por otro hombre cuando él era culpable por sí mismo? No pudiera haber ninguno de nosotros que tome esa clase de posición. Así que tuvo que costarle Su muerte.
Y Dios descendió y fue manifestado en carne para morir una muerte. Dios no podía morir en espíritu, porque Dios es eterno, y un espíritu no muere. Pero Él era Dios. Y Él tuvo que desplegarse a Sí mismo, y venir de la Gloria a un pesebre, y tomar la forma de carne pecaminosa para morir para asegurar Su iglesia… o para redimir Su iglesia, para reconciliarlos de nuevo a Si mismo.
Oh, hermano, hermana, no hay nadie que pueda explicar eso, lo que Dios hizo cuando Él murió por nosotros; Su carne fue entregada a la muerte.
19 En la Escritura en el Antiguo Testamento, en la ofrenda para el pecado, cuando ellos tenían dos cabras, y éstas cabras… y Jesús representó a ambas… o ellos lo representaron a Él, mejor dicho. Y una cabra era matada, y la otra era… los pecados de la nación eran puestos sobre esta cabra llamada “macho cabrío de la expiación.” Y esa cabra tenía que ir al desierto para morir y estar ahí sola entre las fieras y demás.
Jesús tuvo que ser ese macho cabrío. Quiero que noten: Él era un cordero; Él era una oveja. Pero Él fue hecho una cabra por Ud. Y yo, para que en eso nosotros siendo cabras pudiéramos llegar a ser ovejas. Nosotros, siendo pecadores dignos de muerte, sujetos a la muerte, y todos vendidos bajo condenación, aun así, Cristo llego a ser yo, para que yo, por medio de Su gracia, pudiera convertirme en Él, un hijo de Dios, sentado a la diestra de Dios en Gloria.
20 El amor que Él tuvo: Cómo lo expresó Él, como tuvo que darse a Sí mismo lo que Él era y morir para salvarnos. En Su muerte cuando Él murió en el Calvario… nunca hubo una muerte que pudiera ser como esa muerte. Se nos dice que cuando el soldado romano traspasó Su costado, hubo agua y sangre saliendo de Su costado.
Y yo le pregunte a un químico una vez, qué pasó cuando eso… y este amigo, siendo un Cristiano, me dijo: “Eso no fue… Jesús no murió porque la lanza tocó Su costado… o perforó Su costado.” Dijo: “Jesús había estado muerto mucho antes de eso. Pero Él murió de pena. La espada nunca lo mató, tampoco por la incisión de los clavos. Mas fue la pena lo que lo mató. Cuando Él contempló aquellos que Él había amado, y en quienes Él había hecho sus milagros, y aquellos a quienes Él había expresado su amor, a quienes había alimentado, y ver que ellos le rechazaron.”
Ud. y yo deberíamos estar compungidos. Pero jamás podríamos estar acongojados de esa manera, porque no estamos hechos de esa clase de materia para poder tener demasiada tristeza.
21 Porque la plenitud de Dios habitó en Él. En Él habita la plenitud de la Deidad corporalmente. Dios estaba expresando Su amor por medio de carne humana, el tabernáculo en el cual Él vivió, en Su propio Hijo, lo que Él pensó sobre el mundo.
Ahí Él pendió en la cruz del Calvario, no como lo ven en un crucifijo con una pequeña manta envuelta alrededor de sus lomos [lomos: parte baja de la cintura, cadera, trad.]. Ellos le desnudaron. Lo avergonzaron con todo lo que pudieron, y le colgaron ahí en el Calvario. Él fue deshonrado, y despreciado, y rechazado, y escupido. Y Él colgó ahí, muriendo, el Dios de la Eternidad, aquel que hizo la cruz donde fue colgado. No me sorprende que las rocas se desprendieran de los montes. Las rocas se partieron, porque la Roca de las edades estaba siendo erigida. No me sorprende que el poeta dijera:
En medio de rocas hendidas y cielos oscurecidos,
mi Salvador inclinó su cabeza y murió
El velo partido reveló el camino,
Al gozo celestial y el día interminable.
¿Qué es lo que hizo cuando Él murió ahí de esa manera? Eso abrió el velo. Nos dejó ver más allá de la cortina del tiempo, ahí nos dejó ver una esperanza.
22 Cuando le veo magullado, molido y escupido, y Su barba y los clavos perforándole, ¿Qué hizo eso? Abrió el camino, que a mí, un pecador indigno…yo sé que Él pago ahí el precio.
No soy justificado por nada que pudiera hacer, nada de mí bondad—Yo no tengo ninguna, tampoco Uds. pero es a través de Su sacrificio, a través de Su muerte somos justificados por creer en Él. Ahí es donde se asienta. No lo que yo hago o lo que Uds. hacen, pero lo que Él hizo por nosotros. Si esa no es la historia del Evangelio, no la conozco. Oh, denme eso y quiten lo demás. ¡Ver a aquel que murió por mí!
23 ¿Cómo podría yo ser justo? Yo no puedo justificarme a mí mismo, yo soy un pecador. Pero cuando lo veo a Él y vengo cantando:
En mis manos nada traigo
solamente a Tu cruz me aferro…
Ahí es donde yo soy justificado, por fe, creyendo que Él murió en mi lugar y tomó mi lugar en el Calvario.
Eso es solo donde me paro en la plataforma cuando los poderes demoniacos están alrededor, y veo muerte colgando de la gente, y…el diablo los tiene atados y poseídos, y algunos de ellos en camisas de fuerza y guardias rodeándoles. ¿Entonces en qué me paro? Yo miro hacia el Calvario, y sé que ahí Jesucristo pagó el precio. ¡Me siento religioso!
24 ¡Ahí lo hizo Él! Esa persona tiene el derecho de ser liberada. Satanás no los posee ya más. Si Uds. pueden hacer que lo vean, no a sus molestias y sus dolores, o a algún predicador que ora por ellos, o alguna iglesia santa—todo eso está bien; pero la cosa principal es ver lo que Cristo hizo por Uds. Uds. son libres. Cristo murió por Uds. Amén. Ese es el evangelio
Entre rocas hendidas y cielos oscurecidos.
Mi Salvador inclinó su rostro y murió.
El velo partido reveló el camino
Al gozo celestial y el día interminable.
Ahí es donde Él murió
Viviendo, me amó; muriendo, me salvó…
¿Cómo yo podía ser salvo? Desechando el pecado. Él fue la ofrenda del pecado por mí; de modo que Él murió. Ahora, si el pecado está muerto, luego enterrado, Él se llevó lejos mis pecados. Él fue un macho cabrío de la expiación que salió. Y el macho cabrío de la expiación tomaba los pecados del pueblo sobre él y salía al desierto para morir. Salía allá y tomaba los pecados del pueblo y los llevaba lejos.
Así hizo Jesús. Él tomó los pecados de la gente y los llevó muy lejos, tan lejos que Él los puso en el mar del olvido de Dios. Si el pecado está muerto, sepúltenlo.
Ese es el por qué tenemos bautisterios. Cuando la gente cree a ese anuncio, ellos vienen confesando su pecado del cual están cansados, ellos lo han divorciado, se han separado de él, y están cansados de él; así que está muerto. Y los pecados no tienen más poder sobre ese creyente, porque él se para justificado en la muerte y entierro del Señor Jesucristo. Por tanto, él va hacia el altar, hace su confesión, dice: “Estoy harto y cansado de pecar. No lo deseo más.” Entonces lo sepultamos.
25 Cuando el pecado es sepultado—nada es sepultado—si no está muerto primero. Entonces es sepultado. Es puesto fuera de la vista. Eso es porqué sepultamos a la gente, para quitarlos de la vista, la contaminación de sus cuerpos, la escondemos de nosotros. Es algo desalentador ver lo que hace la muerte.
Y cuando el pecado está terminado, cuando el pecado ha perdido su control, y ha muerto en la muerte de Cristo en el Calvario donde Él condenó el pecado, entonces los pecadores que aceptan esa—justificados por la fe—pueden gritar “Aleluya, porque Dios llevó lejos mis pecados. Él los puso sobre mi portador de pecados, Jesucristo.” Él representó ambos animales: muriendo y llevando lejos los pecados.
26 Entonces como dije hace unos momentos, Él llego a ser…Nosotros nos volvimos… nosotros éramos cabras. Él llego a ser cabra por nosotros. Él se hizo pecado por nosotros. Esa es la razón por la que Él tuvo que ser castigado de la manera que lo fue, porque todos nuestros pecados fueron puestos sobre Él. Y ahí Él tuvo que cargarlos lejos en Su propio cuerpo al Calvario: ¡Que reproche!, ¡Que desgracia!, colgando ahí lleno de pecados, desnudo, despojado, sangrando, con voz quejumbrosa. Cuando Él giro su cabeza preciosa, los cabellos sangrantes goteando de Su hombro…
Yo creo que fue Billy Sunday quien dijo que había un ángel sentado en cada árbol, diciendo: “Sólo Tus manos sueltas de la cruz y sólo mueve Tu dedo; nosotros cambiaremos la escena.”
Los Judíos le hicieron el mayor cumplido que pudo ser hecho, no sabiendo lo que hacían. Ellos dijeron: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.” Seguro que no. Si Él se hubiera salvado a Sí mismo, no hubiera podido salvar a otros. Pero Él se entregó a Sí mismo para que pudiéramos ser salvos. Esa es la historia.
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Enterrado, llevó lejos mis pecados…
Están acabados; están terminados. En el mar del olvido para no ser recordados contra nosotros ya más. ¿Oh, no podemos gritar “Aleluya,” a eso? Seguro, todo está terminado. Cristo lo hizo. ¡Oh hermano, Claro que podemos!
27 Ahora, aquí viene lo más grandioso de todo: “resucitando, me justificó…” todas estas cosas magníficas que Él hizo fueron maravillosas. Son espléndidas. Nada hay que puede ser añadido a ello. Pero aún un hombre pudiera morir, aún un hombre pudiera sufrir, pudiera amar, pero cuando Él se levantó, Dios hizo el recibo en Su resurrección de que Él lo había recibido: La Justicia de Dios había sido cumplida. Oh, gracias sean dadas a Dios. Resucitando, me justificó…
Dios probó por la resurrección que Él no era un farsante Él no era un impostor. Ese era Su Hijo. Y Él le levantó, el Espíritu, el Espíritu Eterno, Dios Jehová, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien levantó aquella figura muerta ahí en la tumba, había estado muerto por tres días y sepultado, y Dios le levantó en esa mañana de Pascua para justificar…
28 Ahí, cuando venimos, hermano, entramos en Dios, no hay ni una cosa… Aquel que viene debe venir confiadamente al trono de la gracia. Uds. no deben venir dudándolo.
Cuando entran en la línea de oración, Uds. no deben venir preguntándose: “Bueno, si el ministro desea orar por mí, quizá, tal vez él tenga el poder de sanidad.” Hermano, hermana, el poder de sanidad está en Dios. Es en la cruz, en la obra consumada en el Calvario. Cuando Uds. vienen, vienen para ser justificados. Uds. son justificados cuando confiesan su fe, que “Por sus llagas yo fui curado. Voy a mantenerme firme. El doctor dice que estoy muriendo. Yo tengo un tumor, Yo tengo tuberculosis, o lo que sea. Pero esta noche me sostengo, porque creo que Él me ama, y murió por mí, y me salvó, y sepultó mis pecados lejos.”
29 Y Dios nos justificó por creer en Él cuando lo levantó de los muertos. Él aceptó todo por lo que Él murió. “Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados.” Y le levantó e hizo el recibo.
Ese fue el recibo de Dios. Cuando la tierra comenzó a temblar y a estremecerse, y sol comenzó a oscurecer… o iluminó la tierra en esa mañana de Pascua, el cielo se sacudió; el infierno se estremeció; el paraíso se estremeció, la tierra se estremeció; algo estaba sucediendo.
Puedo escuchar a los Ángeles en gloria clamando: “¡Aleluya!” puedo oírlos en el paraíso, a los Santos del Antiguo Testamento gritando: “A Su Nombre Gloria.” Ciertamente. Algo había pasado cuando Él se levantó de la tumba.
30 Él llevó a cabo el triunfo sobre la tumba, la muerte, el infierno, la enfermedad, toda barrera, todo lo que se interpone en el camino de la perfecta libertad para el Cristiano. Todo de lo que Uds. tienen necesidad fue suplido. Fue hecho sufriendo por ello, siendo aceptado, sangrando, muriendo, levantándose; y Dios le justificó. Él les justificó para que creyeran. De la tumba se levantó, probó que era Dios.
Buda hizo algunas declaraciones sobresalientes. Buda murió y está en la tumba hace dos mil trescientos años, y sigue ahí. Mahoma hizo muchas declaraciones tremendas. Pero él murió, y ha estado en la tumba, y ha estado ahí cerca de… cerca de mil quinientos años. Él está en la tumba, sin decir más. Ellos pudieron haber sido hombres sobresalientes. Confucio, el gran filósofo chino, muchos de esos grandes hombres, poetas y escritores, y dioses y cuanto más, ellos pudieron ser grandes en sus oficios.
Pero cuando Dios levantó a Su Hijo en la mañana de Pascua, eso lo probó. Y Él envió el Espíritu Santo, y ahora nosotros tenemos el abstracto de ello. Yo puedo escuchar su voceo desde la eternidad: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis.” Amén. Eso es correcto. “Porque yo vivo, vosotros también viviréis.” Amén.
31 Pues “Él fue herido por nuestras rebeliones, y por sus llagas fuimos nosotros curados.” Uds. no tienen que morir antes de tiempo. Porque Él vive, Uds. también viven. Cuando la muerte sofoque mi aliento, aun estaré viviendo. “Aquel que oye Mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” “Yo soy la resurrección y la vida.” Dios dijo: “El que en Mi cree, aunque esté muerto vivirá, y cualquiera que vive y cree en Mí no morirá eternamente.” ¡Fiu! Justo ahí yo anclo mi alma. No me sorprende porqué escribió el poeta:
En aquel día sin nieblas
en que muerte ya no habrá,
Y su gloria el Señor impartirá
Cuando los llamados entren
a su celestial hogar,
y que sea pasada lista ahí
he de estar.
¿Por qué?
Viviendo, Él me amó; muriendo, me salvó;
Enterrado, llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él justificó para siempre gratuitamente
Algún día Él vendrá— ¡oh, Día glorioso!
32 Puedo ver mis hombros encorvarse, mis brazos, donde solía haber músculos, están engordando y, oh, estoy… vean, estoy muriendo. No sé cuánto queda antes que Él me llame. Pero yo tengo vida eterna aquí, porque Él murió por mí, para poder Él redimir esto que yo le he ofrecido. Algún día glorioso Él viene. Yo lo creo con todo mi corazón.
Me quedaré en el campo de batalla por Su gracia. Predicaré, oraré por los enfermos hasta que la muerte me libere, y entonces iré a casa, a usar una corona. Pues Él pago por ello, y lo dio gratuitamente. Dios justificó mi fe cuando levantó a Jesús. Entonces tengo una corona esperando.
33 Cuarenta días después que hubo visitado a Sus discípulos, Él está ahí parado en la montaña. Uds. saben, la gravedad es lo que nos sostiene en tierra. Cuando estamos en la tierra, su gravedad nos detiene. ¿Pero saben qué? Dios deseó que Él subiera un poquito más alto. Y La gravedad comenzó a soltarlo.
Dios, yo espero que pueda ser levantado de esa manera uno de estos días, ¿Uds. no? Cuando esta vieja condición terrenal…yo he estado en reuniones algunas veces, en que pensaba que iba a suceder en cualquier momento, solo se siente como que se desatará alrededor de Uds. y lo hará uno de estos días.
Que importa; Uds. pudieran ser puestos en una tumba, y ponerles una lápida encima, y ser sellada. Eso no tendría la menor importancia: “Porque se tocará la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán.” Él viene un día de estos—oh, día glorioso. Si, Él viene.
34 La gravedad comenzó a perder su agarre. Sus pies comenzaron a ascender, la tierra comenzó a observarlo. Pero encima de eso: “Yo vendré otra vez,” dijo Él, “y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Estoy feliz que puedo cantar ese himno con un corazón sincero esta noche.
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Enterrado, llevó lejos mis pecados;
Resucitando, me justificó gratuitamente para siempre;
Un día el viene— ¡oh Día glorioso!
35 Me trae un pequeño pensamiento. No recuerdo donde me dije… dijeron esta anécdota que leí una vez en un libro, acerca de un hombre aquí en América. Se llamaba Greenfield. Me supongo que él murió hace unos setenta y cinco años. Él murió, oh, me supongo él ha… cuando él llegó allá arriba, fue a la puerta, y le dijo al Santo: “Soy Danny Greenfield.” continuó: “Yo fui un evangelista en América. Vengo a reclamar mi herencia.”
Él le dijo: “Un momento señor; su nombre debe estar aquí en el libro” él buscó en el libro y le dijo: “no hay ningún Greenfield…Daniel Greenfield aquí.”
Él respondió: “Ah, Ud. debe estar equivocado, caballero.” Dijo; “yo fui un evangelista en América.”
Dijo: “No. Aquí no está.”
Él dijo: “¿Qué puedo hacer?”
Le dijo: “Si desea, puede apelar su caso ante el juicio del Gran Trono Blanco.”
Así que él dijo: “Eso es todo lo que me queda.”
Entonces él dice que pareció como que estaba viajando en el aire por un rato, y comenzó a iluminarse más y más. Un instante después mientras se iluminaba, comenzó a ir más lento hasta que se detuvo. Él no podía ver de dónde provenía la luz, pero estaba a su alrededor. Y dijo que oyó una voz que dijo: “¿Quién es el que se acerca a mi Trono de Justicia?”
Él dijo: “yo soy Daniel Greenfield. ” Dijo: “yo estaba en el portal del Cielo, y el portero me prohibió la entrada, y dijo que yo me tendría que parar ante el Trono de Tu Juicio. Así que apelé mi caso para parame aquí, Señor.”
Él dijo: “Muy bien. Entonces te juzgaré por Mi Justicia.” Él dijo: “Mi Justicia exige perfección.” Dijo: “¿Mentiste alguna vez estando en la tierra?”
Él dijo: “Yo pensaba que yo había sido un hombre honesto y verdadero.” Pero dijo: “En la presencia de esa Luz, yo me acordé de muchas veces en que dije cosas que no eran correctas.”
36 Miren, amigos, nosotros pudiéramos ir a la iglesia cada domingo. Pudiéramos ser muy religiosos. Oh, seguro. Uds. pudieran pagar sus diezmos, y pueden ser las personas más buenas que ha habido en Los Ángeles. Eso pudiera ser la verdad. Pero les digo: Habrá muchas cosas ante las que se tendrán que parar si eso es todo lo que tienen, cuando se paren ante aquel Trono Blanco de Juicio. Con razón habrá pocos allí que serán salvos.
37 Así que él dijo: “Yo pensaba que yo siempre había dicho la verdad.” Mas dijo. “Yo me fijé en un montón de cositas que yo había dicho que no eran ciertas.” Él dijo: “Si, dije mentiras.”
Él dijo: “¿Robaste alguna vez entonces?”
Él pensó: “Ahí hay una a la que puedo responder.” Pero él dijo que en la presencia de Esa Luz, el vio pequeños tratos sombríos. Él nunca pensó de ello en su vida terrenal.
Fíjense, solo estamos del lado negativo. Nosotros miramos con ojos empañados. Pero cuando nos paremos en Su presencia, los anteojos serán pulidos. Entonces nos enfrentaremos con Él cara a cara. Ahí es cuando será terrible.
Él dijo entonces: “Si, yo…yo…yo…yo supongo que sí.¨
Él dijo: “Daniel Greenfield, ¡Mi Justicia exige perfección! ¿Fuiste perfecto en tu vida?”
Él dijo. “No, Señor. No fui perfecto”
Él dice que estaba esperando oír ese gran Estruendo: “Apártate de Mí, obrador de iniquidad.”
Dice que oyó una voz. Fue la voz más dulce que alguna vez escuchó en su vida. Y el volteó; él dice que vio el rostro más dulce que vio alguna vez. Él dijo: “Ninguna madre podría ver o hablar como Aquel.” Dijo que Él se acercó, y le puso Su mano en su hombro, y dijo al Juez: “Padre, eso es verdad. Danny Greenfield, no fue perfecto en su jornada terrenal. Pero hay una cosa que él hizo cuando él estaba en la tierra: él se paró por Mí. Ahora mientras él está aquí en el Cielo, Yo me pararé por él. Todos sus pecados, ponlos a mi cuenta [Aquella que Él pagó en el Calvario.]¨
38 Hermano, hermana, ese el Único del que voy a depender. Yo no voy a depender en si yo soy Metodista, o Bautista, o un Pentecostal. Yo no voy a depender en si yo grité, si hablé en lenguas, si oré una oración de fe sobre el enfermo. Yo no voy a depender de eso. Yo voy a depender en mi fe más allá—donde Él me amó, Él murió, y me salvó, y levantándose me justificó. Yo me pararé por Él sobre la base de eso mientras estoy aquí en la tierra. En aquella gran mañana de juicio, yo creo que Él se parará por mí en aquel día. ¿Quién se parará por Uds. en aquel día? ¿Podría su pastor? ¿Podría su iglesia? Piensen en ello mientras inclinamos nuestras cabezas solo un momento.
Querido Dios, esa es una pregunta solemne que debemos responder justo ahora. ¿Quién se parará por nosotros? ¿Lo harán nuestros amigos? Aunque ellos pudieran ser muy leales, y trataran lo más duro que pudieran para pararse por nosotros. Pudiera ser nuestro amado pastor, a quien amamos con todo nuestro corazón, y se pararía y clamaría por nosotros. Pero, él tiene que clamar por misericordia también. Oh, no pudiera haber alguien que se parara en aquel día solo Jesús.
Y Dios amado, yo he tratado de hablar del amor que Tú diste a Tú iglesia. Parece como que ellos lo captan por medio de los milagros de la Biblia, lo captan por medio de membresía, y el evangelismo, y los misioneros y…Pero Señor, déjalos captarlo ahora con amor, eso pondrá a la iglesia en llamas con un amor ágape verdadero, con un amor sagrado genuino, que puede ofrecer la mejilla, o aquel que estaría dispuesto a dar su vida, si eso significara salvar a otros. Dios, danos ese amor en nuestros corazones mientras en Ti esperamos.
39 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto esta noche, ¿Cuántos en esta gran audiencia esta noche, le gustaría ponerse de pie y decir: “Yo me voy a parar ahora mismo por Jesús. Y al hacer esto, Señor, yo quiero que Tú te pares por mí en ese día, porque esta pudiera ser la última oportunidad que tendré de pararme por Ti. Yo he estado en muchas reuniones. Yo soy un miembro de la iglesia.” Tal vez lo sean; tal vez no. Cualquiera que sea el caso, dirían solamente: “Señor, yo me pararé en este momento, y por favor, párate por mí en aquel día.” Pónganse de pie ahora, mientras oramos. Sólo pónganse de pie. Eso está bien. Muy bien.
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Enterrado, llevó lejos mis pecados;
Resucitando, nos justificó gratuitamente para siempre;
Él vendrá un día, —¡oh, Día glorioso!
40 Hay un capellán sentado aquí está noche quien estuvo en una gran convención científica el otro día. Todos Uds. lo vieron, yo creo que fue la revista Look de este mes, de cómo ese general dijo que esta próxima guerra duraría solamente unos pocos minutos. Y justo ahora, solo bastaría que alguno de ellos enloqueciera en algunas de esas (Disculpen esa expresión) pero en una de esas discusiones que tienen, solamente detonarían una bomba. Allá estamos en el océano con estos submarinos esperando. Ahí están, por todas partes para lanzar sus bombas. Van de aquí para allá y de allá para acá. El mundo no puede permanecer. Podría entrar en la… antes que ese reloj marcara otros dos minutos, la cosa entera podría terminar. No se arriesguen, si no están seguros de estar correctos…
Me pregunto si nuestra Hermana nos daría una nota de esto. ¿Creen Uds. que Dios escuchará mi oración por Uds.? Vengan aquí. Déjenme…ahí bajo las luces, vengan aquí solo un minuto. ¿Lo harán? Vengan por aquí, parémonos aquí y oremos juntos. Ahora vengan a la derecha, si lo desean. No se sienten. Sólo vengan hasta aquí y párense aquí. Digan: “Yo he sido un miembro de iglesia, no me avergüenzo, yo vendré y me pararé aquí. Deseo venir. Deseo ser honesto.”
Uds. verán un avivamiento levantarse, si tan sólo pueden ver al Espíritu de Dios entrar en el pueblo. Dios les bendiga.
41 Si Él atiende a mi oración para abrir los ojos del ciego (Sin duda Uds. lo verán estos próximos días.), hará al veneno de la serpiente, a través de la oración, detener su efecto en seco. Yo he visto a aquellos que han pasado más allá de esta vida mortal, los doctores habían cerrado sus ojos, y plegado sus manos, y alejarse, verlos levantarse a vida nuevamente. ¿Qué es? Por medio de la oración. La oración tiene valor.
Esperaremos por Uds. en los balcones. Bajen aquí a la derecha. Pongámonos de pie y oremos juntos. ¿Vendrán aquí abajo? Juntos oremos. Eso es lo que queremos hacer. ¿Cuántos quisieran tener ese amor? Si no tienen ese amor en sus corazones esta noche, de modo que giman y clamen por las abominaciones que se hacen en esta ciudad…
42 Escuchen amigos, cualquier estudiante probaría eso. La Escritura dice que el Ángel de Dios sellaría solamente a aquellos que lloran y claman por causa de las abominaciones hechas en la ciudad. Todo el que ha leído eso dice: “Amén.” Ahí lo tienen. Sólo a aquellos quienes claman y lamentan por las abominaciones de la ciudad. “Oh,” Uds. dicen: “Yo he sido Pentecostal por mucho tiempo.” Eso está bien. Yo también. Pero, hermano, que hay acerca de ese espíritu de preocupación por este mundo perdido si están en los negocios del Padre. Dicen: “Yo obtengo una bendición cada noche.”
Y si ese Espíritu bueno, humilde, dulce y manso no está en Uds.…. ¿Cuáles son los frutos del Espíritu? Amor, paz, gozo, longanimidad, bondad, amabilidad, paciencia. No se arriesguen. En la mañana podría ser demasiado tarde. Una hora desde ahora podría ser demasiado tarde.
¿Por qué no vienen ahora antes que el servicio de sanidad tome lugar, antes que algo más tome lugar? Bajen aquí, digan: “Señor, yo quiero estar correcto. Yo quiero un Espíritu que me haga amar. Yo deseo un Espíritu que me hará apreciar lo que Jesús hizo por mí, hasta el punto que mi corazón será tierno y amoroso, y yo pueda perdonar a las personas desde mi corazón, no porque sea un deber.”
43 Ahora, hay algunos de Uds. en el balcón que deberían de venir. Salgan. Uds. pudieran estar a esos pasos entre Uds. y el Cielo. No digo que sea así; espero que no. Pero pudiera ser que eso es todo lo que Uds. necesitan.
Qué darían esta noche si Jesús… si Uds. supieran que algo está tomando lugar, y una roca rodando aquí en alguna parte, por aquí atrás, y las radios estarían anunciando, la gente corriendo por las calles, y las bombas atómicas cayendo en… es demasiado tarde para entonces.
¿Uds. saben que eso podría pasar? La iglesia estaría…la gravedad tomaría…perdería su control. Esa iglesia sería raptada tan cierto como estoy parado en este púlpito. Las tumbas se abrirían; los muertos saldrían; ellos irían a encontrarse con el Señor Jesús. Los miembros de la iglesia por decenas de miles, si, por decenas de millones serán dejados atrás. Mejor vengan, estén seguros que tienen amor en su corazón.
44 Mientras inclinamos nuestras cabezas por un momento mientras esperamos que otros desciendan, dejen que los diáconos se acerquen ahora también, y Uds. que vienen alrededor para orar con nosotros. Venga, amigo pecador; Venga, recaído; venga, miembro tibio de iglesia; vayamos juntos al Cielo. Uds. han venido ahora aquí para esta oración.
Deseo orar por Uds. Quiero estar seguro que he hecho todo lo que puedo, pues creo que esta semana será una… será en esta semana entrante, habrá un tiempo grandioso en este Templo, si Jesús tarda. Y me gustaría ver todo pecado ser limpiado, así como ver a esos viejos diablos desalentadores ser echados, y la iglesia del Dios viviente poder apoyarse en sus pies con amor genuino y divino. Habría un estremecimiento a través de esta ciudad como nunca se ha visto antes: cojos, ciegos, paralíticos, de todo aconteciendo.
45 ¿Terminaron? ¿Están seguros ahora? Este es… Uds. están seguros que sus pecados están bajo la sangre de tal manera, y tienen tal aflicción en sus corazones por los pecados de esta ciudad al grado que Uds. noche tras noche pueden llorar ante Dios, “¡Oh, Dios!” y durante el día Uds. observan a la gente viviendo de la manera que lo hacen en pecado. Eso trae lágrimas a sus mejillas y tristeza a sus corazones mientras observan y se fijan lo pecaminoso que es.
¿Es esa la clase de espíritu en Uds.? Esa es la única clase que es sellada por El Espíritu Santo. Eso es exactamente lo que la Escritura dice. Los que fueron sellados con el Espíritu Santo tenían esa clase de espíritu en ellos. ¿Y cuál es el fruto del Espíritu? Amor, longanimidad, amabilidad, mansedumbre, paciencia, paz, paz unos con los otros. Ya sea que ellos estén en desacuerdo conmigo, está bien. Ese es el tipo de iglesia que queremos. Ese es el tipo de personas que queremos ser.
46 No se avergüencen ahora. Quizá antes que amanezca, Uds. pudieran llamarlo para que se pare por Uds. ¿Qué es lo que Él diría? “Tú sabes que te hablé cuando el predicador estaba diciendo anoche en el Templo de Los Ángeles. ¿Por qué no bajaste ahí? Tú has rechazado tu llamado final.”
Bien, Uds. dicen: “Hermano Branham, yo he sido un miembro de la iglesia.”
Jesús dijo: “Ellos vendrán y aun dirán—individuos como Tommy Osborn, Oral Roberts, William Branham, todo el resto de los que salen y tienen servicios de Sanidad—muchos de esos individuos se pararán en aquel día y dirán: ”´Señor, en Tu Nombre hemos echado fuera demonios. Yo hice grandes milagros en Tu Nombre.´“
Él dirá: “Nunca os conocí.”
Vean, esos dones son operados por fe, pero el amor perfecciona. El amor es lo que lo hace. El amor es lo que nos unifica con Dios, nos hace uno en unidad, uno en corazón, uno en Espíritu.
Viviendo, me amó; muriendo me salvó;
(¿Puedo apreciarlo a Él?)
Enterrado, tomó lejos mis pecados;
Resucitando, nos justificó gratuitamente para siempre:
(Ahora, ¿Qué es lo que hago? Esperando, por…)
Él vendrá algún día— ¡oh, Día glorioso!
Digan: “Que sea esta noche, Señor. Si es Tu voluntad, que sea esta noche.”
47 Muy bien. Cuántos allá afuera, justo ante la audiencia y los vecinos sentados a su lado, dirán: “Hermano Branham, no he tenido el valor para levantarme y subir allá. Desearía haberlo hecho. Yo sé que no tengo esa clase de espíritu en mí, del cual Ud. está hablando: la clase que Jesús tuvo, la clase de amor que Él tuvo, la clase de sacrificio que Él hizo. Y el Espíritu que estuvo en Él tiene que estar en mí, haciéndome actuar manso, amable, paciente, amor, longanimidad, gentileza. Yo no lo tengo Hermano Branham. Yo tengo temperamento. Nunca he sido santificado de eso. Tengo dudas en mi mente.” Hay algo errado.
Seguro, cuando el Espíritu Santo entra, eso toma lugar y desarraiga todo eso. Toda raíz de amargura se va, entonces son dulces con cada uno, amando a todos. De esa manera es que son. Uds. dicen: “Yo no tengo eso. Ni siquiera tengo el valor para levantarme, pero me queda suficiente coraje, voy a levantar mi mano a Dios, y diré: ´Dios, no puedo pararme debidamente por ti ahora, no tengo el valor suficiente. Pero, recuérdame, oh, Señor´” levantarían sus manos ahí en la audiencia, los que no han venido aquí. Dios les bendiga.
48 Ahora, Uds. que están parados, cada uno de Uds. quiero que solemnemente, con todo su corazón para que sepan que han hecho esta consagración. Ahora, no desciendan acá al pasillo solo porque es… Uds. vienen solo porque: “Bueno, yo no quiero ir al infierno.” Por supuesto que no quieren. “Pero yo vengo, Jesús, porque algo tocó mi corazón. Yo veo lo que Tú hiciste por mí, y no tengo lo que Tú demandas. Y voy a recibirle; lo quiero.” ¿Porque reciben un sustituto? ¿Por qué tomar una membresía de iglesia, o alguna emocioncita, o…
Ahora, yo creo en emocionarse, y gritar, y hablar en lenguas, y sanidad divina. Yo creo todas esas cosas. Pero no estoy hablando de eso. Estoy hablando acerca de Dios primero. Uds. pueden tener eso y no tener a Dios. Pablo dijo que se podía. Jesús dijo que muchos vendrán y dirán que ellos lo tenían, confesando que lo tenían. Pero ellos no lo tenían, vean. Eso es lo que nos falta.
49 “Yo necesito amor, Señor. Yo necesito Tú Espíritu en mi corazón para hacerme esa clase de persona: tierno, amable, gentil, humilde, perdonador. Eso es lo que quiero. Y Señor, inclino mi cabeza delante de Ti para decir esto ahora: ”Señor, cambia mi vida ahora mismo. Yo me abro a mí mismo, ´ y digan ´: ´Ahora Señor, no soy nada, pero cámbiame Tú. Debes ser Tú. Mis emociones me han traído a este altar. Pero se requiere Tú Espíritu para cambiarme. Ven, hazlo, Señor. Ven y pon en mí ese anhelo glorioso.“ Eso es a lo que me refiero.
Yo le dije a un hombre el otro día: “Oh, creo que Jesús vendrá a cualquier momento.”
Él dijo: “No diga eso, Hermano Branham. Uds. me preocupa.”
Yo dije: “¿Preocuparle?”
Él dijo: “Seguro, yo estoy ganando más dinero que nunca en mi vida. Mi negocio está mejor.”
Yo dije: “Ahora, hermano, Ud. reclama ser Cristiano, ¿y le teme a la venida del Señor?” [Espacio en blanco en la cinta.]
“Es el momento más grandioso del cual yo puedo pensar—la venida del Señor. Esa es la cosa más grandiosa de la que puedo pensar.” Eso es por qué estoy aquí ahora, es porque yo creo que Él viene. El mayor…esa es la coronación de mis días—correcto—cuando yo pueda verlo a Él. “Cuando todos aquellos que aman Su venida,” Pablo dijo: “Me está guardada la corona de justicia.” A todos los que aman Su venida.
“Ven, Señor Jesús. Sí, Señor, ven ahora. Este es el tiempo, si es así complácete, Señor.” Esa es la manera de sentirse al respecto. Y amándome, muriendo por mí, enterrado por mí; Resucitando me justifico gratuitamente para siempre. “Ahora, estoy esperando que Tú vengas, Señor. Y deseo tener la misma clase de espíritu en mí que Tú tuviste. Yo quiero esa clase de espíritu; que si los escupitajos de mi enemigo estuvieran colgando de mi rostro, aun con todo mi corazón yo pueda decir: ´Te perdono por eso.´ y yo pueda perdonar a otros como Cristo…como Dios, por causa de Cristo, nos perdonó.”
50 Muy bien, inclinemos nuestros rostros en oración ahora. Billy, si no te molesta, quisiera que vinieras aquí conmigo. Yo quiero que tomes el lugar, alguno de Uds. si desean.
Ahora, mientras inclinan sus rostros, quiero que confiesen a Dios que han estado errados, y quieren que Dios los perdone ahora, y poner en Uds.… [Espacio en blanco en la cinta.]
Oigan pueblo, tan cierto como estoy parado aquí, Él desea hacerlo.
Ahora, observen. ¿Cómo se acercarían? “Ningún hombre puede venir a mi si el Padre no le trae primero.” ¿Por qué se levantaron y vinieron? Porque supieron que algo estaba mal. Ahora, Uds. están en el altar donde todo lo torcido es enderezado, porque hay un sacrificio presentado en el altar por Uds. ¿Qué fue? Un sacrificio sangrante—el Hijo de Dios—que clama: “Padre, perdónalos. No quisieron hacer eso.”
51 Ahora, Uds. vigilen eso mientras oramos. Pongan sus manos, por fe, sobre Su cabeza. Solo imagínense ahora, Uds. están mal. Como en el Antiguo Testamento, ellos traían un cordero, ponían sus manos… ponían las manos sobre el cordero y cortaban su garganta. Y el amiguito, mientras se estremecía y balaba, y moría, y la sangre llenaba las manos del adorador, él se daba cuenta que era…Él debía morir, pero el cordero estaba muriendo en su lugar.
Ahora, por fe, pongan sus manos sobre la cabeza de Jesús, y sientan ese sufrimiento, que termina hasta que la sangre y el agua son separadas. Sientan ese sufrimiento, y digan: “Señor Dios, sobre esta base, ahora vengo como un pecador. Ten misericordia de mí”
Y querido Dios, mientras me doy cuenta de mi posición al pararme aquí junto a este altar sagrado, estoy parado entre la muerte y la vida por hombres y mujeres a quienes tendré que enfrentar allá en esa gran mañana. Oh, yo podría orar por alguien, y ellos sanarían, y olvidarlo. Pero Señor, hay almas aquí en mi corazón. Y Yo me tengo que parar con ellos más allá de toda sombra de duda ante el Dios justo y viviente y dar cuenta por el ministerio.
Y aquí están ellos, Señor. Ellos han venido porque han creído, y el Espíritu Santo los ha contristado que ellos han estado haciendo mal, y ellos vienen ahora para corregir eso. Y yo ruego por ellos. Eso es todo lo que se hacer, Señor, es decir lo que aquí dice la Palabra. Y ahora, ellos están confesando su maldad. Y si ellos están dispuestos a confesar, Dios va a perdonar—Él lo prometió—y de darles a ellos el deseo de sus corazones. Pues está escrito: “Él no quitará el bien a los que andan en integridad.” Ellos desean el Espíritu de amor en sus corazones.
52 Padre, hemos tenido bastante gritar; hemos tenido bastante gozo; temo que olvidamos la cosa principal, Señor. Como Elías parado en la hendidura de la cueva, escuchando el viento y los truenos, pero eso nunca lo alarmó; él espero ese sonido apacible. Señor, habla ahora. Habla profundo en sus corazones esa voz apacible, diles: “Hijos míos, el que a Mí viene, no le hecho fuera. Yo pongo cada pecado que han cometido sobre Mi propio sacrificio, Mi Hijo Unigénito. Uds. lo confiesan porque lo creen. Él fue el único que podía ayudarles, y lo hizo, y Él justificó a cada uno de Uds. a través de Su sufrimiento. Y yo lo he probado al levantarlo de entre los muertos. Y ahora, les doy a Uds. ese Espíritu que estuvo en Él, que puede perdonar, que puede amar, y puede ser amable, y sufrido, y bueno, manso, amable, y dulce, y paciente.” Dios concédeselos ahora mismo.
Y ahora, cuando yo venga con ellos, Señor, allá en aquella mañana, todo lo que sé hacer es traerlos aquí y pedirte que Tú lo hagas, y uno mí fe con ellos, que Tú lo harás, ya está hecho, y ellos lo creen, y lo aceptan ahora mismo en lo profundo de sus corazones. Los presento a Ti como regalos de amor que el Espíritu Santo ha traído a Cristo esta noche en el Nombre de Jesucristo.
53 Ahora, con sus rostros inclinados, y sienten que realmente están avergonzados de la manera que han actuado. Muchos de Uds. han confesado cristiandad y nunca han tenido una carga como deberían por las almas perdidas. Quizá han ido a la iglesia; tal vez Uds. han hecho ciertas cosas—buenas obras. Pero ahora, Uds. sienten diferente al respecto. Sienten que están saliendo, que Dios ha dicho algo a sus corazones, que Uds. tienen más amor por Él ahora; ven lo que lo que Él es, lo que Él ha hecho por Uds. Si así es, levanten su mano. Todos Uds. alrededor del altar, digan: “Me siento bien ahora.” Dios les bendiga.
Oh, eso es maravilloso. Cien por ciento hasta donde puedo ver. Eso es. Eso es. No es nada, nada emocional. Es venir humildemente, viniendo dulcemente, escuchando esa vocecita. “Si, Señor. Entonces te recibo, Señor. Ahora te creo. Creo en ti con todo mi corazón. Me voy de aquí esta noche para ser humilde, amable. Me voy de aquí esta noche sintiendo el agobio en mi corazón por los perdidos. Yo estaré orando por ellos. Yo haré todo lo que pueda desde esta noche.”
Ahora, si la congregación inclinara sus cabezas en todo lugar, voy a pedir al Hermano Billy Adams si él continúa con el servicio.
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