S.646 59-0424E  A Él Oíd 

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OBRAS DEL MENSAJE

A Él Oíd

San Jose, California, E.U.A

59-0424E

1 Les agradezco cordialmente, hermano. Eso está bien. Eso me hace sentir bienvenido y muy bien. No sé cómo me podría sentir más bienvenido de lo que Uds. me han hecho sentir esta semana desde que llegué. Me da mucho gusto conocerlos a todos y… y no tuve la oportunidad de conocer a muchos de los hermanos, solo uno de vez en cuando. Así que esta noche, me formé en la línea para estrechar manos con cada uno.
(A propósito, venga para acá Hermano Clibborn). Becky, mi hija pequeña que está sentada allá atrás, éste es el Hermano Booth-Clibborn, mi viejo camarada que escribió el himno famoso: “Que Bella Historia”. Hago que lo canten en todas partes. Pienso que el día que muera, si es que no estoy… si es que no estoy vivo para cuando Jesús venga, yo quiero que canten “Que Bella Historia”, para Él. Becky, este es el Hermano Booth-Clibborns, él que compuso el himno. Mi pequeña hija está tomando clases de piano; la primera que se aprendió fue: “Que Bella Historia”. Dios le bendiga, Hermano Booth. Muy buena suerte para usted. Dios le acompañe.

2 A propósito, el Hermano Booth ha mencionado unas cosas sobre escribiéndole a unos de sus amigos de aquí y haciendo enlaces para tener servicios toda la semana. Bueno, la razón por la que el Hermano Booth iba a tomar el servicios de la tarde, miren, tuvimos que recortarlo, a solo tres días. Y entonces tuve que predicar yo. Y yo… No saben cómo me sentí, sabiendo que un ministro como él puede predicar en siete idiomas diferentes, griego y hebreo, y yo ni siquiera hablo un buen inglés; y tener que tomar su lugar. Esa sí que fue una desilusión. Con mis antiguos modismos kentukianos, no sueno como unos de esos clérigos. Así que…
Pero el Dr. Lee Vayle, uno de mis asociados, y el Hermano Booth, me gustaría que en alguna ocasión se juntaran, para que él pueda abordar sobre la enseñanza en griego. Me pongo a pensar en un hombre enseñando griego, y yo ni puedo enseñar inglés. Así que… Pero, Uds. saben, dejen que Él que enseña todo lo bueno, que se comunique con Él qué… ¿Cómo va? Algo así, una Escritura en eso.

3 Y estamos muy contentos de tener nuestro compañerismo estando todos juntos aquí, que las bendiciones de Dios reposen sobre todos. Y este ha sido el grupo más fino de colaboradores con los que me ha tocado tener servicios. Y yo creo que este es el inicio de algo mucho mayor que lo que hemos tenido ahora aquí, cuando los hombres puedan reunirse, y no importando cuales sean sus doctrinas, ellos simplemente derribarán todos los cercos y tendrán compañerismo uno con otros. Hay solamente un Dios, y nosotros adoramos ese Dios. Eso es todo. Y si todos se estuviéramos yendo a Indiana conmigo mañana a las cuatro, algunos se irían en un Chevrolet, yo me estaría yendo en un Ford, y el siguiente compañero en un Buick, y el siguiente…. Mientras todos lleguemos a Georgia, Indiana, y así continuemos. Esa es la idea. Y un carro llevaría a unos de Uds. y viceversa. De esa manera es ahora, yo creo, es…. Lo que importa es que todos nos empecemos a dirigir hacia la Gloria. Continúen. Eso es bueno.

4 Miren, la cosa más grande…. Mucha gente me malinterpreta cuando hablo de las barreras denominacionales. No es la denominación lo que está mal. Pero el construir cercos alrededor de ella, donde nadie más puede tener compañerismo; ahí es donde yace la parte errada. Yo pienso que lo que Dios quiere de nosotros… Bueno, que sucedería si no tuviéramos denominaciones. ¿Lo ven? Las tenemos que tener. Y están en el plan de Dios. Pero la cuestión es, cuando llegamos a pensar: “Somos el único grupo”. Dios va a este otro lugar y bendice a alguien más, y muestra que nosotros no somos el único grupo. Así que, Dios trabaja de esa manera.
Estoy tan contento que Él lo hace así, porque nosotros somos seres humanos, Sus criaturas. Y Uds. saben, como dice un refrán en Indiana. El viejo granjero dijo: “Estoy tan feliz que no todos ven las cosas de la misma manera, porque entonces todos quisieran tener a mi esposa”. Pensarán que era la mujer más bonita, así como él lo creía. Así que es muy buena idea el que todos seamos diferentes.

5 Como estaba predicando esta tarde, Dios es un Dios de variedad. Él nos hizo diferentes. Él hace Sus montañas diferentes. Él hace Sus… las montañas, los desiertos, los mares, los lagos, el pequeño pez, el pez grande, el hombre grande, el hombre pequeño, gordos, anchos, delgados, indiferentes. Él los hizo a todos. Eso es todo. Esa es Su manera de hacerlo. Y si a Él le gusta así, amén, esa es la manera que me gusta a mí también. Pero debemos de estar conscientes que todos somos la creación de Dios, criaturas de Su creación.
Mire, simplemente no sé cómo expresar mi gratitud. Mientras estaba sentado atrás de la plataforma escuché de los hermanos que levantaron una ofrenda de amor para mí, para al extranjero. Eso es maravilloso.

6 Me reuní con el Hermano Borders y algunos de los hermanos. Sé que solamente estaremos aquí tres días. Y ellos no solamente permiten estos edificios y las luces y demás. Entonces les dije: “Hermanos, no levanten ofrenda de amor para mí. Solamente vayan y pónganlo en los gastos. Y si no logran cubrir todos los gastos, ellos me dieron una ofrenda de amor en el Templo Angelus. Yo pondré eso en los gastos. Es diez millones más valioso que lo que tengo, el haber encontrado a este grupo tan fino de gente colaborando”.
Está en mi corazón ver que los hermanos sean uno. Si tan solo pudiera ver a cada iglesia del mundo derribando sus ideas y barreras, y que se pudieran abrazar unos a otros, y de esa manera para siempre, porque somos hermanos, un gran ejército Cristiano unido. Yo levantaré entonces mis manos como Simeón de antaño: “Ahora, Señor, despide a Tu siervo en paz conforme a Tu Palabra, porque han visto mis ojos Tu salvación”. Eso es correcto. Me gustaría ver eso. Ese ha sido el deseo de mi corazón.

7 Cuando vine de la iglesia Bautista, yo me salí, no porque me hayan echado; me salí por mi propio llamado. Todavía tengo buena relación con la iglesia Bautista Misionera. Cuando vine a la Pentecostal, vi solamente un solo grupo. Y yo pensé que ese era el motivo por el cual se llamaban Pentecostés. Pero vine a darme cuenta que hay tantas denominaciones de Pentecostés como lo hay de Bautistas. Hay una…
Pero quiero decirle esto a mis amigos Bautistas, Presbiterianos, y demás: Cuando Pentecostés intenta pensar o decir que eso es una organización, están equivocados. Pentecostés es una experiencia, no una organización. ¿Ven? Nosotros tenemos una experiencia con Pentecostés por medio del nuevo nacimiento. Pentecostés es una experiencia que un Metodista puede tener, un Bautista, un Católico, o todo aquel que quiera una experiencia Pentecostal, la puede tener, porque es: “Todo aquel que quiera, que venga”. Así que, el Señor conceda estas cosas.
Y me vine a dar cuenta, que la mera cosa en la que estoy empeñado, está aquí a mi lado. Uds. saben cómo me hace sentir eso. Simplemente… simplemente me da temor irme a casa esta noche. En verdad.

8 Ahora, el dinero que me dieron… Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida. Lo más cercano que he estado fue una vez que estaba contra la pared. No teníamos nada de dinero para hacer un pago en… o de algo, mi esposa y yo. Y entonces le dije: “Querida, esta noche voy a levantar una ofrenda.
Yo pastoreé el tabernáculo Bautista en Jeffersonville por diecisiete años sin tomar un solo centavo. Y así que, yo trabajaba para ganarme la vida. Y lo haría otra vez ahora, si pudiera. Y luego yo… No era porque no quisieran darme una ofrenda; ellos me hubieran dado cualquier cosa que necesitara. Pero yo quería trabajar, y que ellos guardaran su dinero. Y así que, yo sabía que ellos lo necesitaban.

9 Así que le dije a mi esposa: “Bueno, voy a ir y levantaré una ofrenda”.
Ella dijo: “Voy a ir para ver como lo haces, para ver qué tipo de expresión estará en tu cara”.
Le dije: “Muy bien jovencita. Usted solamente tome su asiento en la parte de atrás, mi querida amada, y le mostraré como se hace”.
Me encaminé al lugar. Nosotros no teníamos un plato de ofrendas. No había nada en la iglesia, nunca habíamos tenido. Así que dije… Miren, ahora sí tienen uno. Desde que me salí. Al pastor que está ahora allí, le tienen que pagar.
Entonces me acerqué y dije: “Amigos”, yo dije: “Siento mucho tener que hacer esto, pero he estado careciendo un poco y no tengo el dinero suficiente para cubrir un gasto. Necesito cinco dólares”. Yo dije: “Si cada uno de ustedes pone cinco centavos o diez centavos, o algo…” Dije: “Se los agradeceré mucho”. Yo dije: “Tío Jim”, un viejo amigo mío pescador, uno de los diáconos de la iglesia, le dije: “Venga por favor, ¿podría tomar mi sombrero y pasarlo?”.
Él dijo: “Seguro, Hermano Billy”. Y comenzó a levantarla.
Sentada así de cerca de mí estaba una pequeña ancianita, tenía puesto uno de esos pequeños delantales que solían tener una bolsa por dentro. ¿Cuántos de Uds. los ha visto? Uds. saben, los usaban de ese modo alrededor y tenían una bolsa por dentro. Ella era una guerrera de oración. Y me fijé en ella, y estaba buscando debajo del delantal, tomando un pequeño monedero de los que se cierran a presión, y sacaba de allí unos centavos. Hermano, mejor ni hubiera visto. Me hubiera matado tener eso. Yo no lo hice; dije: “Oh, solamente estaba bromeando con Uds. Yo no quise decir eso. Cuelgue mi sombrero, Hermano Jim”. Eso fue lo más cercano que alguna vez estuve de levantar una ofrenda.

10 Y saben una cosa, había un viejo amigo que andaba en bicicleta, una bicicleta descarriada. No diría que estaba descarriada; solamente estaba ya muy gastada. ¿Ven? Y él me la dio. Y me fui a la tienda de diez centavos al siguiente día y compré dos latas de pintura: roja y blanca. Son los colores del equipo de básquetbol de Jeffersonville, ustedes saben, los colores del equipo. Y pensé que eso psicológicamente les gustaría a los niños. Y la pinté toda blanca y roja, y la puse afuera con un gran letrero de cinco dólares y la vendí al siguiente día. Hice el pago, así que después de todo no tuve que levantar la ofrenda. Así que eso fue lo más cercano que he llegado de levantar una ofrenda.
Y esta noche, en verdad aprecio su linda ofrenda de amor la cual me será entregada después del servicio. Les prometo que no será para cigarrillos, o whiskey, o cualquier cosa mala. Se irá para predicar el Evangelio en Australia y donde sea que el Señor me envíe. Como un soldado que ha nacido en el Reino, yo seré su testimonial aquel día de que… Solamente estoy siguiendo el liderazgo del Espíritu. Y eso es… Debo hacer eso. Y Uds. me están enviando… su dinero, sus diezmos son los que me envían.

11 Ahora, estoy viendo que han colocado aquí pañuelos, y bufandas y demás. Eso me recuerda de México, no hace mucho, como un año, casi dos años ahora. Nos habían prometido la Plaza de Toros; después no nos dejaron usarla. La iglesia de allá batalló mucho con eso, así que tuvimos que llevárnoslos a un gran terreno, a la gente mexicana. Realmente les gusto a ellos mucho.
Y ellos se reunían en ese lugar a las nueve de la mañana, y se quedaban hasta las nueve de la noche. No había lugar donde sentarse, parados, recargados los unos con los otros.
Y el Señor había estado haciendo grandes cosas. Estuve allí tres noches. Y había un… un hermano mexicano anciano ciego vino a la plataforma. Y el pobrecito, descalzo, harapiento, tan ciego como podía estarlo, pasó por la plataforma. Y no dejaba de decir algo. Y mi intérprete era el Hermano Espinoza.

12 Y muchos de Uds. gente mexicana conoce al Hermano Espinoza, él estaba interpretando. Y él quería saber dónde estaba el sanador. Y metió su mano en el bolsillo y sacó un rosario, cuentas de collar, para decir su oración. Entonces le dije: “Eso no es necesario, papá”.
Y me fije en él. Y miré que no llevaba zapatos, y yo traía puesto un buen par de zapatos. Y puse mi pie al lado suyo para ver si le quedarían. Yo se los hubiera dado. Y él tenía… Mi saco era… Pues, yo llevaba puesta ropa de la tienda de Penneys, la cual es de unos diecisiete o veinte dólares. Así que era mucho mejor que la que él traía puesta. Así que puse mis hombros contra él. Pero, oh, él era mucho más ancho. Y luego pensé que el pobre anciano probablemente no había tenido una buena comida en toda su vida, solamente esas tortillas grasientas o algo de lo que comen, tal vez a criado a un montón de niños. Y allí estaba, polvoriento y sucio del trabajo… Y luego pensar que el destino lo había tratado tan mal, al punto que estaba ciego.

13 Ahora, presten atención. Quiero decirles un secreto al momento de orar por los enfermos. Yo no soy un sanador. Dios sabe eso. Pero Dios ha contestado la oración muchas veces. Y de la única manera que puede hacerse; uno tiene que entrar en compañerismo con el que sufre. Ud. tiene que sentirlo en verdad.
Y el pobre hombre, en eso pensé que si mi papá estuviera vivo tendría más o menos esa edad. Y solamente puse mis brazos alrededor de él y comencé a orar. Yo pensé: “Señor…”. Ellos no interpretan la oración. “Qué si este pobre hombre…”.
Y justo en ese momento lo escuché decir esas palabras: “Gloria a Dios”. No sé, a lo mejor no lo dije bien, porque les dije que no sé hablar inglés, así que saben que no sé hablar español. Pero sé que significa: “Gloria a Dios”, o algo así. Y él corrió por la plataforma abrazando a todo mundo. Él podía ver tan bien como yo. El Señor abrió sus ojos.

14 Y la siguiente noche, había un montón de viejos chales y sombreros apilados. Un altero de ellos como tres veces más largo que aquí, tan alto así. Cómo podrían saber cuál les pertenecía a cada uno, y como diferenciar una de otra, yo no lo sé. Pero ellos creyeron. Habían visto algo.
Esa noche, el Hermano Espinoza… Yo nunca menciono estas cosas al menos que hayan sido autenticadas y probadas.
Una mujer había estado parada aproximadamente desde las dos de esa tarde con un bebé muerto. Y cuando Billy vino a mí, él trató de repartir tarjetas de oración. Pero no pudo. Así que tuvo que andar con alguien más para repartir las tarjetas de oración y ver que no fueran a venderlas y demás. Uds. saben. Porque él no sabe hablar español.
Y esta mujercita estaba tratando de entrar a la línea de oración, y todo el grupo de ujieres no podía sostenerla. Oh, ella estaba desesperada, una pequeña jovencita, tanto así de alta, como de… pesaba alrededor de unas ciento diez libras, [49 kilos. Trad.] de unos veintiocho años de edad, me supongo. Y ella estaba gritando, cargando al bebé muerto en una cobija.

15 Y Billy vino a mí y me dijo: “Papi, vas a tener que hacer algo al respecto”. Dijo: “No tienen suficientes ujieres allá para detenerla”. Ella se subía sobre ellos y todo lo demás. Estaba desesperada.
Y yo le dije al Hermano Moore. Muchos de Uds. conocen a Jack Moore de Shreveport. Y yo dije: “Hermano Jack, vaya allá y ore por el bebé y ella estará satisfecha”. Y volteé para mirar este otro lado, y vi al pequeño bebé sonriendo, mirándome, en una visión. Yo dije: “Espere un minuto”. Caminé hasta donde estaba el pequeño. Ella lo tenía todo cubierto y estaba en el lugar donde se había caído. Y dije: “Tráiganla para acá”.
Ella comenzó a gritar: “Padre, padre…”. Lo que se que… lo que significa padre. A padre… a padre…. Y yo la levanté.
Y entonces le dije: “¿Está muerto el bebé?”. Ella no sabía hablar, por supuesto. Y yo puse mis manos sobre el bebé. Y dije: “Padre celestial, ¿es ese el pequeñito que Tú me dejaste ver hace un momento?”. Y el bebé gritó, y empezó a patear y empezó a gritar con todas sus fuerzas.

16 Ahora, el Hermano Espinoza verificó todo eso a través de los doctores y todo lo demás. El doctor lo pronunció muerto a las dos de esa tarde. Aquí ya eran las nueve y media de la noche. El bebé está vivo el día de hoy, sano, allá en México, por causa de la gracia de Dios. ¿Ven?
Es la manera en que Uds. lo abordan. La dama era católica. Eso no se interpuso en su camino. Los Metodistas no deben de interponerse, porque los Pentecostales están teniendo un avivamiento. Vayamos a Cristo, es la cosa principal. (¿Ven?), no importa lo que sea. No es el mensajero, es el mensaje lo que estamos escuchando.

17 Ahora, estos pañuelos, nosotros oramos por ellos. Yo sé que muchos los ungen con aceite. Eso está bien. Cualquier cosa que Dios hace y bendice, yo lo respaldo. Pero mire, si toma la Escritura, creo que Pablo nunca los ungió; el tomaba de su cuerpo pañuelos y sudarios. ¿Ven? Y creo que de dónde Pablo tomo eso fue de Elías cuando tomó su bordón y se lo puso al bebé (¿Ven?), porque Elías lo había tocado, y él sabía que había sido bendecido. Pero si él lograba que la mujer creyera eso…
Ahora, San Pablo hace muchos años que se fue. Eso es correcto. Pero no era San Pablo que hacía esas sanidades. Era la fe de las persona en el Dios que San Pablo servía. San Pablo ya no está, pero Jesús vive para siempre.

18 Ahora, aprecio mucho que sus pensamientos estén en que Cristo contesta la oración. Si no tienen su pañuelo aquí, solamente escríbanme a Jeffersonville, Indiana. Miren, no estoy tratando de tomar su dirección. Me cuesta trabajo tener que pagar a las secretarias y demás cosas para contestar las cartas. No tengo programas, y nada que patrocinar, nada de ningún tipo, no tengo que pedir ni un centavo, Uds. no me tienen que enviar ni un centavo. Algunas veces lo hacen para pagar la estampilla. Nosotros enviamos miles de miles de cartas por todo el mundo cada año. Miren, junto a la carta va una tela orada, un pedacito de listón orado por mí mismo. Ahora, si fuera por un niño que está enfermo, me gustaría que alguien en quien tengo puesta mi confianza que lo enviara. Mire, las secretarias hacen las cartas, pero yo oro sobre las telas. De esa manera es. Y ahora, si desea recibir una… y… (Gracias hermano…) Si no tiene… Si ahorita no está necesitando una, mande pedir una y al recibirla colóquela en su Biblia en Hechos 19. Si algo sucediera, solamente tómela y póngala sobre el paciente. Si el tiempo lo permite, les contaré de unas experiencias escalofriantes que han sucedido. Ahora, vamos a orar por estas aquí.

19 Señor, estos pañuelos que han sido traídos aquí y bufandas, recordando lo que está escrito en Tú Palabra. Ahora, sabemos que hay una Escritura que dice que tomaban pañuelos y sudarios del cuerpo de San Pablo. Señor, no reclamamos ser San Pablo, pero Tú todavía eres Jesús. Y yo… Tú no Eres alguien que haga acepción de personas. Pedro dijo lo mismo, que Tú no haces acepción de personas ni de naciones, sino que de cualquiera nación que le teme a Dios y que le sirve en santidad, se agrada. Y yo creo, Señor, que Tú te agradas de todas estas personas que han enviado estos pequeños paquetitos.
Y una vez fue dicho que cuando Israel se encontraba en un callejón sin salida tratando de seguir los mandamientos de Dios bajo el liderazgo de Moisés, que el Mar Rojo les cortó el camino hacia la tierra prometida. Había montañas a ambos lados, y el ejército de Faraón a sus espaldas, persiguiéndolos. Y luego esa gente que estaba tratando de seguir Tus instrucciones, y el Mar Rojo estorbando su camino. Uno dijo que Dios miró a través de la Columna de Fuego con ojos en ira y que el mar se asustó, y retrocedió, y un camino fue abierto en el mar, para que Israel pudiera hacer el viaje hacia la tierra prometida.
Señor, cuando estos pañuelos toquen a los enfermos y afligidos, no mirando por la Columna de Fuego, pero a través de la Sangre de Tu Hijo, Jesús; y permite que la enfermedad y la dolencia retrocedan. Y que la gente que va en este viaje, reclamando Tus promesas, que puedan moverse hacia la promesa por sobre todas las cosas, hermanos, yo deseo que sean prosperados en salud. Concédelo, Señor, porque es con esta actitud, y en este Nombre del Señor Jesús, que los enviamos a los enfermos y afligidos. Amén.
Inmediatamente después del servicio, pidan sus paquetitos.

20 Ahora, agradeciéndome… Si es la voluntad del Señor… Me extendieron una invitación. El espíritu tan fino de Uds. me lo dijo aún antes que lo dijeran. En verdad que lo aprecio. Y… Ahora, lo he encomendado al Señor. Y alrededor de esa fecha; nosotros le notificaremos al pueblo, y regresaremos al valle tan pronto como el Señor me guíe a venir. Estoy seguro que es de esa manera en la que desean que regrese. Yo solamente voy a donde el Señor me guía a ir. No importando que el lugar sea grande o pequeño.
Acabo de tener una reunión que era para veinte personas, un avivamiento. Fue penoso, pero de todas maneras lo llevé a cabo, porque el Señor me envió allí. Y grandes cosas sucedieron. Así que, nunca es demasiado pequeño. ¿Ven?
Así que esto es maravilloso, una gran multitud, personas finas, hermosas, todo lo que pudiéramos desear. Estoy seguro que el Señor está en el asunto.

21 Ahora, para empezar nuestro servicio, no queremos retenerlos… hacerlo muy… extendernos mucho. Y solamente quiero que sepan, que estos tres servicios, o cuatro, cinco, creo que serán por todos, los he disfrutado. Y Uds. han visto al Señor probarse El Mismo vivo entre nosotros; pues a través de nuestra carne, nuestros ojos, nuestros labios, nuestras manos, han obrado las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la Tierra. Y el tema de mi campaña es: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él permanece el mismo. Él siempre lo será.
Entonces muchos de Uds. saben que, me imagino…. ¿Cuántos estuvieron aquí anoche, levanten sus manos? Miren, eso está muy bien. Un gran grupo de la audiencia.
Miren, yo no sano. Es una visión que es una señal a la Iglesia que Jesús está vivo y obrando las mismas cosas, en la misma manera, que Él hizo cuando estuvo aquí en la Tierra, mientras lo hemos experimentado vez tras vez.

22 Ahora, esta noche quiero tomar solamente tres palabras de la lectura tal como hemos escuchado a nuestro precioso amigo, el Hermano Borders sentado aquí, y ha hecho un gran trabajo; un amigo del alma para mí que me ha ayudado a acomodar estas cosas. Deseo tomar las últimas tres palabras del versículo 5 del capítulo 17 de San Mateo que nuestro hermano leyó. Estas son las palabras:
A Él Oíd.
Mas o menos un texto del Evangelio… Así que, inclinemos nuestros rostros solamente por un momento y hablemos con Él.
Señor, si hay alguien en el mundo o en cualquier parte a donde pueda dirigir a las personas sería a estas tres pequeñas palabras: “A Él Oíd”, al Señor Jesús, porque Él es nuestro Salvador y nuestro Sanador. Y ahora, aquí en esta noche donde hay miles de personas presentes, no sé exactamente qué decir, pero solamente tomando estas palabras y dependiendo de Ti que proveas todo de lo que tenemos necesidad. Permite que cada hombre, mujer, niño o niña que está en la Divina Presencia, que puedan aquietarse ahora, y que el Espíritu Santo tome la Palabra de Dios y la deposite en sus corazones, conforme a la necesidad que tengamos. Escrito está: “Ensancha tu boca, y henchirla he”. Y estoy confiando en Ti, Señor, porque no soy capaz en esta noche de hablarle a una audiencia como esta.
Es la compra de Tu Sangre. Y si tuviera tan sólo dos gotas de Tu Sangre literal en una cajita, como sostendría eso en mi corazón. Pero esta noche, en Tu valor estimado, tengo algo mucho mayor: es la compra de Tu Sangre. Tú los amaste tanto al punto que diste Tú propia Sangre, para que pudieran limpiarse de sus pecados, y sanar de sus enfermedades. Ahora, Señor, permite que el Espíritu Santo use los labios de barro, y unja los oídos, que la Palabra caiga en tierra fértil y produzca al ciento por uno. Y cuando salgamos de aquí esta noche, podamos decir como los caminantes a Emaús: “No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino”. Porque lo pedimos en Su Nombre, y para Su gloria. Amén.

23 Estoy un poco ronco. Me pararé cerca del micrófono.
“A Él Oíd”. Ud. pudiera decir: “Hermano Branham, Ud. mencionó sobre tener esta gran audiencia, ¿no cree que es un texto muy corto para una audiencia tan grande y con… y una audiencia tan necesitada?”. No, no es la cantidad del texto; es la calidad del texto. Ahora, en lo que concierne al papel, es muy pequeño. Y de tinta, no se necesita mucha tinta para escribir esas tres palabras. Pero lo que significa, es la Palabra Eterna de Dios. “Todos los cielos y la tierra pasarán, pero esa Palabra nunca fallará”.
Hace un tiempo aquí en nuestra ciudad, o más bien cruzando el río, en Louisville, Kentucky, había un niño pequeño que estaba arriba en el ático de un viejo edificio, volteando para todas partes, solamente merodeando como lo hacen los niños pequeños, y resulta que encontró un viejo baúl. Buscando en este baúl, saqueando como un niño de ocho o diez años, un chiquillo, encontró una pequeña estampilla postal amarilla. Y él la recogió, y pensó: “Oh, vaya, me pregunto si esa estampilla es válida todavía”. Era aproximadamente de tan solo media pulgada cuadrada. [1.27 cm. Trad.] Bueno, él dijo: “Esta muy vieja, y está…”. Pero él dijo: “Tengo un amigo al final de la calle que colecciona estampillas. Tal vez el me dará unos cinco centavos por la estampilla”. Y por supuesto, estaba ya visualizando el cono de nieve con esos cinco centavos.

24 Y se bajó corriendo del viejo ático, hacia donde estaba el coleccionista de estampillas postales, y el hombre tomó la estampilla, la puso bajo un lente y la miró fijamente, dijo: “¿Qué es lo que quieres por ella, junior?”.
Él dijo: “Bueno, ¿qué me daría por ella?”. Él era un hombre de negocios.
Le contestó: “Te daré un billete de un dólar por ella”.
Oh, vaya, rápidamente empezó el regateo. Pues, ¿cuántos conos de nieve alcanzaría a comprar con eso? Con el dólar en la bolsa, se fue pensando que de seguro, quizás, había estafado a su amigo, dándole el dólar por la estampilla.
Tengo entendido que como un mes después, esa estampilla fue vendida por quinientos dólares. Y después fue vendida por una suma mayor, y ahora, dicen que su valor alcanzó los cientos y cientos de dólares. Vean, no fue el pedacito de papel amarillo; era lo que estaba en el papel lo que contaba.
Y de esa manera es esta noche. No es que tanto sea de esta Palabra, es… o que tanto cuesta el papel, o que tanto cuesta la tinta, es lo que es lo que cuenta. Hay suficiente en ese pequeño texto de tres palabras para salvar al mundo entero, porque los está apuntando hacia Cristo.

25 Creo que fue en los días de Abraham Lincoln, cuando un soldado había cometido un crimen. Y lo iban a ejecutar. Iba a ser disparado ante un escuadrón de fusilamiento. Y un buen amigo fue con el gran Sr. Lincoln, que era un Cristiano sobresaliente, y cayó de rodillas y le dijo: “Sr. Lincoln, van a quitarle la vida a un hombre. Solamente una palabra suya traerá perdón para el hombre. Pueda que sea culpable de hacer algo que no debía haber hecho en el servicio militar. Pero yo lo conozco. Él no quiso hacerlo. ¿No lo perdonará Ud., Sr. Lincoln?”. Y como él estaba apurado, solamente tomó un pedazo de papel, y escribió: “Perdonado, este Fulano de tal. Abraham Lincoln”.
El hombre se inclinó reverentemente, y se regresó corriendo a la celda y dijo: “Mi amigo, eres libre. Conseguí tú perdón de Abraham Lincoln, el Presidente de los Estados Unidos de América. Aquí está su firma”.

26 Y el hombre que estaba en prisión dijo: “¿Por qué me atormentas? Por qué te burlas de mí, sabiendo que voy a morir mañana por la mañana por un escuadrón de fusilamiento, y trayendo tal pedazo de papel como ese tratando de hacerme creer que ese es el nombre de Abraham Lincoln, que lo firmó”. Dijo: “Tendría que estar registrado. Tendría que tener el sello en él. Tendría que…”.
Él dijo: “Pero él estaba apurado. Cualquier hombre que conozca al Sr. Lincoln reconocerá su firma”.

27 Pero él lo rechazó. Y a la siguiente mañana, murió fusilado por el escuadrón. Él había recibido la noticia que era libre, pero no quiso aceptarla. Después, la Corte Federal revisó el caso, y este fue el veredicto de la Corte Federal: Aquí estaba el nombre de Abraham Lincoln, el Presidente de los Estados Unidos firmó la libertad de este hombre, que no debía morir ante el escuadrón de fusilamiento. Y sin embargo fue fusilado. Ahora, ¿Qué de eso? Este fue el veredicto: “Un perdón no es un perdón a menos que sea recibido como perdón”.
A Él Oíd; es un desafío. Es un mandamiento. Es un perdón. Es todo lo que necesita, si tan solo lo recibe de esa manera. Pero si Ud. no lo acepta de esa manera, es solamente otro pedazo de papel.

28 Dios, antes de hacer cualquier cosa, antes de hacer cualquier cosa notable, Él siempre anuncia que lo va a hacer.
Eso es lo que pienso que está sucediendo ahora mismo. La razón por la cual esta nación está siendo barrida por el evangelismo, algo está a punto de suceder.
Y en esta hora, algo muy grande iba a acontecer. Así que Él llamó a tres de Sus siervos. Y tres es un testigo en el Viejo Testamento. “En la boca de dos o tres testigos, consistirá todo negocio”.
Y Dios se encuentra con diferente concilio de gente. Algunas veces Él se encuentra con un gran número, algunas veces con un número reducido. Una vez Él se encontró con quinientos, después otra vez con setenta, luego con doce, tres, hasta con uno. Eso es lo que lo hace a Él tan real.

29 Así que nos damos cuenta que fueron llamados: Pedro, Santiago y Juan. Y si se fijan, Jesús siempre llevaba a esos tres donde quiera que iba: a la casa del sacerdote en donde Él resucitó a su hija…
Siempre quiero pensar en eso de esta manera: Los tres eran fe, esperanza y caridad. Pedro representaba la fe. Santiago representaba la esperanza, y Juan el amor, caridad. Fe, esperanza y caridad, dan testimonio ante Dios.
Y ellos subieron a lo que nosotros… lo conocemos como el Monte de la Transfiguración. Debió haber sido un gran lugar. Pedro, después en una de las Epístolas escribió llamándole el monte santo. Ahora, él no quiso decir que el monte fuese santo. No es el monte santo, es el Dios santo en el monte. No es la iglesia santa; no es el pueblo santo; es el Espíritu Santo en la Iglesia y en el pueblo.
Después lo encontramos a Él mientras iban subiendo… También tres para atestiguar en la tierra. Esta era una ocasión muy especial, así que tres vinieron del cielo para hacer que el cielo y la tierra concordaran. Allí le vieron transfigurado, al Señor Jesús, celestial. Y vieron a Moisés y a Elías. Tres de ellos. Tres en la tierra, tres en el cielo.

30 Ahora, lo que Él estaba haciendo aquí… Dios nunca le ha pedido hacer algo al hombre que Él mismo no pueda hacer. Esa es la razón por la que aprecio la canción del Hermano Clibborn aquí presente. Me gusta cantarlo en este día cuando están tratando de hacer a Jesús solamente un profeta, tratando de quitarle Su Deidad.
Hace un tiempo, una mujer que pertenece a una iglesia que cree que Él fue solamente un profeta, solamente un buen hombre, un maestro. Si Él fue eso, estamos todos en pecado. Dios creó ese cuerpo, Jehová, y Él fabricó Su propio Tabernáculo donde habitar. El Hijo de Dios, Jesucristo fue el Tabernáculo donde Dios Mismo habitó. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo Mismo.

31 Esta dama me dijo: “Predicador, me gusta oírlo predicar porque parece ser sincero”. Pero dijo: “Solamente hay una cosa mal”.
Yo le dije: “Bueno, si solamente encuentra una cosa, estoy feliz”.
Ella dijo: “Es lo siguiente: Ud. alardea mucho de Jesús”.
Entonces le dije: “Si tuviera un millón de lenguas, no pudiera alardear lo suficiente de Él. No podría encontrar las palabras para decir Sus preciosas frases. No se encuentra en lengua mortal el poder decirlas. Los Ángeles no encuentran las palabras para expresarlo”.
“Pero”, ella dijo: “Mire Ud., Él solamente fue un hombre; y Ud. trata de hacerlo a Él Dios”.
Yo dije: “Él fue Dios-hombre”.
Y ella dijo: “Si le pruebo a Ud. por su propia Biblia que Él no lo fue, que Él fue tan solo un hombre, un buen hombre, un maestro… Eso es todo lo que Él fue”.
Le respondí: “Si es que las Escrituras lo dicen”.
Ella dijo: “Muy bien”. Dijo: “En San Juan el capítulo 11 cuando Él iba en camino a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que Él lloró. Y eso prueba que Él no fue más que un hombre”.
Le dije: “Hermana, ese argumento es más débil que la sopa hecha de la sombra de la gallina que se murió de hambre. Pues, con eso no se llega a nada”. Le dije: “Cuando Él fue hasta la tumba, es cierto que una parte en Él que era hombre estaba llorando. Pero cuando enderezó sus pequeños hombros y dijo: ”¡Lázaro, sal fuera! Y entonces un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pie y vivió nuevamente, Ese ya fue más que un hombre.

32 Él fue un Hombre cuando vino bajando la montaña, hambriento, buscando algo de comer en el árbol. Ese fue un hombre con hambre. Pero cuando tomó cinco panes y dos pedazos de pescado y alimentó a cinco mil, ese fue más que un hombre. Ese fue Dios en el Hombre. Cuando estaba Él acostado en el barco aquella noche, siendo sacudido, cuando diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían y el barco estaba siendo lanzado como el corcho de una botella en medio de la tormenta; Él era un hombre allí dormido. Pero cuando colocó el pie sobre la borda del barco y dijo, “Calla, enmudece”, y de repente las olas y el viento le obedecieron, ese fue más que un hombre. Ese fue Dios hablando a través de Él.
Es cierto que Él murió en la cruz clamando como un hombre. Pero en la mañana de Resurrección ese sello romano no pudo mantener la tumba. Las rocas no lo pudieron hacer, y Él rompió todo sello y se levantó de nuevo. Con razón el poema dijo:
Viviendo, Él me amó;
Muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó por siempre;
Un día Él viene, ¡Oh día glorioso!

33 Claro que sí. Él fue más que un hombre. Él fue Dios en Su Hijo, Dios, el Espíritu, morando en un Tabernáculo que Él creó para Sí Mismo por medio de un nacimiento virginal; para que pudiera venir a este Tabernáculo santo y manifestarse Él Mismo a la humanidad, expresando lo que Él era en Su propio Hijo, Jesucristo. Y aquí se encontraba Él ahora parado como Dios, tenía que llegar a ser carne para poder sufrir dolor, y sufrir la agonía de la muerte para morir por todas las criaturas.
Y luego nos damos cuenta… Uds. saben lo que Él estaba haciendo: En el Antiguo Testamento había una ley. Y ahora, presten atención a esto y tiren el hueso. Tenían una ley sobre esto: cuando un bebé varón nacía en la casa del padre…

34 ¿Se han fijado que en la versión Rey James, la traducción del capítulo 14 de San Juan? “En la casa de Mi Padre muchas mansiones hay…” ¿No suena raro? “En la casa de Mi Padre, una casita con muchas mansiones”. Ahora, vean, en los días del Rey James, una casa era llamada un “dominio”, y el rey era el padre en ese dominio. La traducción correcta es esta: “En el Reino de Mi Padre hay muchos palacios”. Uno de ellos, Moffat, yo… Alguien dijo, en realidad no me acuerdo bien quién fue, pero lo hizo más ridículo que el Rey James. Dijo: “En el departamento de Mi Padre muchos apartamentos hay”. No vamos a rentar departamentos allá; estoy seguro de eso. Pero la traducción correcta es: “En el Reino de Mi Padre…” Pero como pueden ver, al traducir eso para el rey, tuvieron que hacerlo en… en el lenguaje que hablaban, que era más como en los tiempos de la Biblia.
Cuando un padre era dueño de una gran hacienda, y nacía un pequeño varón en esta casa, él era un niño, como… y él era un hijo tan pronto nacía. Pero… Miren, allí es en donde pienso que nosotros, la gente del Evangelio Completo ha cometido un pequeño error; quizá no intencionalmente, pero están tratando de decirle a la gente que tan pronto como reciben el Espíritu Santo, que eso lo concluye. No es así. No es así. Solamente son puestos a prueba.

35 Y este niño, cuando nacía, era un hijo. Pero luego, el padre salía a buscar el mejor tutor, o criador que se pudiera encontrar para este hijo, para que lo educara. Él quería que su hijo fuera criado en la mejor escuela que hubiera. Y luego este tutor le llevaba noticias al padre todo el tiempo de cómo su hijo iba progresando.
Noten, que característico es eso con Dios. Cuando nacimos en el hogar de Dios, Dios buscó en el cielo hasta encontrar al mejor Maestro que Él podía encontrar para Su Iglesia. Ese no fue el obispo, o el arzobispo. Ese fue el Espíritu Santo. Ese es el Maestro o el Tutor de la Iglesia que ha nacido de nuevo en el Cuerpo de Cristo.

36 Y cómo creen que se sentía ese tutor cuando venía ante el padre con vergüenza en el rostro y tener que decirle: “Ese hijito tuyo, que tanto amas, oh, es un rebelde. No está haciendo nada bien. A él no le interesan tus negocios; solamente es un jornalero”. Cómo debió sentirse.
¿Qué piensan que dice el Espíritu Santo ahora cuando viene a la Presencia de Dios para decirle al Padre del comportamiento de Su Iglesia? Ahora, pudiera decirlo de una manera muy amarga, pero quizá lo pasaré por alto, solamente tocaré unos puntos. ¿Qué piensan Uds. cuando viene ante el Padre y le dice: “Ud. sabe, esa iglesia que es nacida de nuevo en ese lugar, hasta están enseñando cosas pervertidas, que los días de los milagros han pasado?”. ¿Qué piensan de eso? Qué si Él tiene que hablar del comportamiento, y que muchos de los diáconos se han casado cuatro o cinco veces y aún mantienen la oficina de diácono. Se ha de sonrojar de tener que decir eso. Como es que las mujeres se han cortado el cabello, como es que usan shorts en lugar de vestidos. ¡Oh! Eso debió haber sido terrible.

37 Oh, alguien me dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Mire, yo no uso shorts. Yo uso esos (Uds. saben, ¿cómo es que les llaman?) pantalones de vestir”. Eso es peor. La Biblia dice que una mujer que usa ropa que pertenece al hombre, es una abominación a los ojos de Dios. ¿Qué sucedió? Solía estar errado para Uds. gente pentecostal el hacer eso. Alguien bajo la barrera en alguna parte. Estuvo errado entonces, y está errado ahora. Eso es correcto.
Pero el Espíritu Santo tiene que presentarle al Padre el reporte de esas cosas. ¿No es terrible? Oh, vaya, tiene que ser terrible tener que darlo, llevar ese tipo de mensajes sobre la manera en que lo están haciendo.

38 Y luego, ¿Qué piensan cuando Él tiene que decir que Sus hijas e hijos están fumando cigarrillos? Él nunca los hizo para que recibieran un ataque de humo. Él les dio pulmones para respirar aire. Pero Él tiene que llevar ese mensaje de que no le están prestando atención al predicador: “De todas maneras lo voy a hacer”. Me pregunto qué piensa Él cuando el predicador no es lo suficiente predicador para decirlo desde el púlpito, piensa más en un boleto de comida que en el Evangelio. ¿Y qué de eso, de su predicación? Oh, pudiera ponerse muy abrasador, pero hasta aquí lo dejaré.
Usted dice: “Hermano Branham, usted golpea… Ataca demasiado a las mujeres”. Muy bien, entonces a los hombres, aquí va. Cualquier hombre que permite a… a su esposa usar ese tipo de ropa y fumar cigarrillos, eso muestra de que está hecho. Eso es exactamente correcto. Yo tengo… yo tengo muy poco respeto de que él siquiera sea un hombre. Es cierto. Oh, Ud. pudiera ser muy grande, y tener unos grandes músculos, y… He visto a un hombre que pesa doscientas libras [90.71 Kg. Trad.] y músculos como acero, y no tener ni una onza de hombre en él. Eso es correcto. Un hombre no se mide por los músculos, sino por la bolsa en las rodillas de sus pantalones donde ha estado orando. Esa es la forma… Un hombre no se mide por sus músculos; se mide por su carácter. Nunca ha habido un Hombre más grande que Jesucristo. Eso es correcto. Y Él fue medido por el carácter, no por la estatura.
Bueno, yo vine a orar por los enfermos. Ellos se encargarán de eso.

39 Pero noten qué condición: el Espíritu, el Espíritu Santo se ha de sonrojar cuando llega ante el Padre. Y cuando Él llega a decirle: “Tu sabes, las Asambleas y la Iglesia de Dios no se ponen de acuerdo. Los Metodista y Bautistas se están peleando. Los Presbiterianos lo saben todo y no dejan que los demás entren”. ¿Qué cree que sucederá, cuando el Espíritu Santo tiene que llevarle eso al Padre, el Tutor de la Iglesia?
Pueden ver la razón por la que no van con el Espíritu Santo con estas cosas, Uds. han adoptado otro tipo de tutor. Pero ese en realidad no es su tutor. El Espíritu Santo es el Tutor elegido por Dios. Ud. pudiera obtener uno que viene y le dice que esas cosas están bien, pero ese no es el Tutor de Dios. El Tutor de Dios seguirá las instrucciones de la Palabra de Dios. Amén. Umm. Pero esa es la verdad.

40 Pero que sucede si el hijo aún no obedece. Ese hijo, aunque es su hijo… No podemos decir que no es un hijo, pero nunca tendrá una herencia. Ese padre dice que no presta atención: “Él no obedece; no puedo tenerle confianza; tendré que dejarlo ir. Él siempre será mi hijo”. Ahora, Si Ud. ha nacido del Espíritu de Dios… Me tengo que quedar con eso, porque Ud. es un hijo de Dios. Pero si Ud…. Ud. pierde todos sus… sus… la gloria.
Pero luego que pasa si este hijo es un buen hijo, un hijo obediente. ¡Oh, cómo ama al Padre! Cómo al Tutor le gustaría decir: “Oh, papá, te diré algo. Ese hijo tuyo, es una astilla del mismo palo. Déjame decirte; está tan al pendiente de los negocios como… Pues, él se encarga de ellos tan bien como tú puedes hacerlo ahora”.
Ahora el Padre se siente orgulloso. “Oh, claro, ese es mi hijo”. De esa manera quiero que Él se sienta de nosotros. Esa es la manera en que yo… Nosotros queremos seguir las instrucciones de esta Palabra, vivir por ella, predicar por ella, morir por ella. Eso es lo que Dios quiere que hagamos.

41 Y después, si ese hijo es obediente, entonces hay un cierto día cuando llega a una mayoría edad. Ahora, la iglesia Pentecostal debería ser de edad madura; de cuarenta o mejor cincuenta años. Así que, debería tener ya edad.
Entonces se acerca el día cuando ese hijo llega a ser… Él va a ser adoptado o posicionado. (Uds. hermanos, estoy tratando de decirles del posicionamiento del hijo. Uds. saben lo que quiero decir.) Él va a ser colocado, en su posición. Él llega a ser un heredero.
Miren, ellos lo llevan por la calle y lo colocan ante el público con una cierta vestimenta. Y llevan a cabo una ceremonia. Y después de la ceremonia, el hijo es colocado o adoptado en la misma familia en la que nació, y su nombre llega a ser tan bueno en el cheque como el de su papá. Muy bien. Llega a ser heredero. Él es colocado posicionalmente.

42 Y esto es lo que Dios estaba haciendo por Su Hijo, porque Él había encontrado… ¡Aleluya! Él lo había encontrado de esta manera: “Este es Mi Hijo Amado”. Dios lo llevó arriba a la montaña, hizo que descendieran los testigos del cielo, y trajo a unos testigos de la tierra. ¿Y qué hizo Él? Él lo vistió con un manto de inmortalidad. Sus vestiduras brillaron como el sol. ¡Aleluya! (No se asusten; eso significa: “Gloria a Dios”.) Lo vistió a Él en el manto de la inmortalidad, y habló diciendo: “Este es mi Hijo amado”. ¿Qué? “Yo lo estoy colocando a Él. Me estoy apartando del cuadro. Este es Mi Hijo amado. A Él Oíd”.

43 Oh, eso emocionó a Pedro. Él estaba tan emocionado, así como los hombres se emocionan cuando sucede lo sobrenatural. Por lo regular siempre hay una multitud mixta igual como con Moisés, igual como sucedió en este último avivamiento que tomó lugar en los últimos días, una multitud mixta. Siempre surge eso.
Pedro se emocionó mucho cuando vio lo sobrenatural. La gente hace eso. E inmediatamente él quiso hacerse unas denominaciones y preparar todo. Él dijo: “Les diré lo que haremos”. Él dijo: “Hagamos un tabernáculo para todos aquellos que quieran quedarse con la ley de Moisés. Y hagamos otra iglesia por aquí, y hagamos una para los que quieran quedarse con los dichos de los profetas”. Pero quiero que noten, después él dijo: “Construiremos otro tabernáculo por acá para todos los que quieran creer en la gracia de Dios, Jesucristo”.

44 Y justo antes de que terminara de hablar, algo sucedió. Estoy tan contento que sucedió. ¿Qué podía hacer la ley por mí? En la Ley no había gracia. La ley era un policía que me decía que era un pecador. Me metió en la cárcel, pero no tenía poder para sacarme. Oh, estoy tan contento. Y luego lo siguiente fue… Moisés representaba la ley de Dios, para decir que tú eres culpable, y que estás sujeto a la muerte; y no hay misericordia en ella. Es la ley. “El día que de él comieres, ese día morirás”.
Ahora, ¿Qué representaba Elías? La justicia de Dios. Yo no quiero Su juicio; yo quiero Su misericordia. No me interesa Su juicio; yo quiero Su misericordia. Cristo enfrentó Su juicio por mí. Amén.

45 El viejo Elías subió el monte con una comisión de parte de Dios. Y el rey lo encontró y dijo: “Tomen a cincuenta hombres, y llévenlos allá arriba, y bájenlo. Bajaremos a ese santo-rodador y le enseñaremos algo”.
Y el viejo Elías se sentó en su roca al lado del arroyo de Querit… Tenía a unos siervos de color sirviéndole cada día con… los cuervos le traían pan y carne, y bebía del arroyo. Él estaba… Decían: “El pobre Elías”. Él estaba mucho mejor que muchos de nosotros. Y allí se encontraba, y…
Y de repente, vio venir a un ejército de cincuenta. Y se levantó y dijo: “Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo y consúmate con tus cincuenta”. Y el fuego descendió. Y fueron consumidos; eso es justicia. Era un terreno prohibido para ellos.

46 “Oh”, el rey dijo cuando le contaron lo que sucedió: “De seguro fue por causa de una tormenta eléctrica que hubo ese día”. Y Ud. sabe cómo la gente trata de razonarlo, Ud. sabe. “Debió haber sido un relámpago que los alcanzó. Mandaré otros cincuenta”.
Y luego el viejo Elías los vio venir, se levantó y dijo: “Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo y consúmate con tus cincuenta”. Y el fuego descendió y fueron consumidos: la justicia de Dios. Él se cansó de que le estuvieran enviando esos cincuenta. Ciertamente. Yo no quiero Su juicio; quiero Su misericordia.

47 Pero, oh, pensamos entonces que mientras Pedro hablaba aún estas palabras, antes de que salieran de su boca, hubo una Voz que vino del cielo diciendo: “Este es Mi Hijo amado: [espacio en blanco en la cinta. Trad.] A Él Oíd”. Allí estaba Moisés, no lo escuchen; la justicia, no lo escuchen. Todo ha sido cumplido en Él. “A Él Oíd”. No más leyes. No más juicios, porque Él lleva nuestro juicio. Estoy tan contento. La ley no podía hacer nada por mí.
¿Pero qué puede hacer Cristo por mí? Cristo representó, no Su ley, no Su justicia; pero Él representó Su misericordia, Su amor. De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su hijo unigénito, para que todo aquel que Él cree, no se pierda, más tenga Vida Eterna. Cristo me puede dar amor. Cristo puede darme Vida Eterna. Cristo puede darme la sanidad del cuerpo. Cristo me puede dar satisfacción. Cristo puede quitarme la melancolía y darme felicidad.
La ley no podía hacer eso. Los profetas no podían hacer eso. Pero: “A Él Oíd”. La iglesia no puede hacerlo el día de hoy. El mundo no puede hacerlo hoy. Su dinero no puede hacerlo hoy. Sus amigos no pueden hacerlo hoy. Así que: “A Él Oíd”. Él es el único que puede hacerlo.

48 Hay muchos de Uds. aquí hoy que se están muriendo, que tienen cáncer, problemas del corazón… en unos cuantos días más estarán muertos si no acontece algo primero. Los doctores los han desahuciado. Las clínicas ya no les dan esperanzas. Los hospitales ya no pueden hacer nada por Uds. Y si ellos no pueden hacer nada por Uds.: “A Él Oíd. Yo Soy el Señor que sana todas tus enfermedades. A Él Oíd”.
Vengan con amor. El mundo se está muriendo por amor. Los Cristianos de hoy; tenemos las iglesias con los más finos eruditos, edificios hermosos. Pero con púlpitos débiles. Hay algo mal. La congregación no tiene el sentir como solía tenerlo. Está faltando algo. El mundo los está observando, a los Cristianos. Lo que necesitamos hoy día es un bautismo de amor unos por los otros. “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.
Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos. “A Él Oíd”. Y Él era el Único que podía hacerlo. No había Ángel que pudiera hacerlo. No había nadie más que podía hacerlo. Y Él lo hizo. Uds. no tienen el derecho de escuchar a nadie más que sea contrario, solamente escucharlo a Él. Es: “A Él Oíd”.

49 La Biblia dice: “Vosotros sois la sal de la tierra”. La sal es un saborizante si entra en contacto. Pero si ha perdido su fuerza, no importa que tanto entre en contacto…
Esa es la condición de la iglesia. Ese es el problema. Han perdido su amor fraternal. Han perdido el sentir uno del otro. En el mundo, la gente está buscando algo real.
Han visto tanto fingimiento, tanto simulado. La gente dice: “Sí, yo soy un Cristiano. Creo en sanidad Divina”, y después se comportan todo lo contrario. Dicen: “Yo soy un Cristiano”, y luego salen y se ponen esa ropita inapropiada. Dicen: “Yo soy Cristiano”, y actúan… salen y fuman cigarrillos, y juegan a los dados, y hace todo este tipo de cosas. Vergüenza les debería de dar. Eso es…
Yo… yo… no soy… Yo les amo. Pero, Hermano, prefiero corregirles un poquito ahora, en vez de cuando llegue al Juicio. Ud. dirá: “Hermano Branham, estoy tan feliz que lo haya hecho”. Será demasiado tarde entonces. Lo que necesitamos es amor y respeto para con Dios y Su pueblo. No importa a donde pertenezcan, la denominación, mientras sean hermanos, son hermanos. Necesitamos amor uno por el otro. Y el amor hará contacto cuando no hay nada más que lo haga.

50 Yo soy un cazador. Y conozco del comportamiento animal. Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿no tiene miedo de acercarse al oso y demás con tan solo un cuchillo en su mano?”. Claro que no. Yo sé que si uno se asusta con el animal, él lo sabrá. Uno no puede engañarlos. Él lo sabe. Pero si no tiene miedo, también lo sabe. ¿Ven? Y si un animal, por instinto sabe eso, ¿qué del hombre?
Ud. no puede pintar un fuego. Bueno, Ud. dice: “Oh, yo soy Cristiano”. Ud. está pintando un fuego de algo que fue. Ud. no le puede decir a un hombre congelándose: “Mira ese gran fuego que una vez ardió, ahora ve allá y caliéntate”. Un fuego pintado no calienta. Tiene que ser el mismo fuego.
Necesitamos el fuego del amor de Dios en nuestros corazones. No podemos calentarnos por medio de una doctrina histórica. Tenemos que tener el Espíritu Santo ahora mismo. El mismo Espíritu que envió el fuego Pentecostal en el primer día, tiene que ser el mismo fuego Pentecostal hoy, ardiendo en nuestros corazones, su amor; ellos morían unos por los otros. Ellos caminaban con un solo objetivo: Ganar almas para Cristo, un solo motivo: El amor. Eso era todo.

51 Yo tuve un amigo no hace mucho tiempo. Solía cazar con él allá en los bosques del norte. Él era uno de los mejores cazadores con los que alguna vez haya cazado: un tirador experto, buen rastreador, pero el hombre más malvado que haya conocido. Era muy malvado. Y le gustaba fastidiarme, por ser un predicador. Y me agradaba, porque yo he ganado cientos de almas para Cristo, estando en el bosque.
Ahora, me gustaba cazar con él, porque uno podía dejarlo en cualquier lugar. Uno nunca tenía que estarlo buscando. Él sabía siempre donde estaba. Su nombre era Burt. Así que subí a aquella parte, y él no dejaba de dispararle a estos pequeños cervatos solamente para hacerme sentir mal. Ahora, si uno quiere disp…. matar un cervato, está bien. Abraham mató un ternero y alimentó a Dios. Pero simplemente darse la vuelta y matarlos nomás por ser malvado, para parecer el listo, es… Algunas veces no son las cosas que Ud. dice; es la forma en que lo dice. No… No son las cosas que hace; es la manera en que las hace. Así que, él solamente les disparaba a estos pequeñitos bebés cervatos para hacerme sentir mal.

52 Yo le dije: “Burt, eres el hombre más malvado que he visto. ¿Por qué lo haces, Burt? Esas pobres criaturitas…
Él dijo: “¡Ah, Billy, intenta reponerte! Eres un predicador con corazón de gallina. Eso es todo”. Dijo: “Eres un buen cazador, pero yo… yo…. Tú tienes un corazón de gallina”.
Le respondí: “Burt, eso no es tener corazón de gallina”. Le dije: “Eso es tratando de tener sentido común”.
Yo fui un guardabosques por siete años, un guarda bosques del estado. Amo la vida silvestre. Y no me gusta ver como la descuartizan. No me gusta que pisoteen nada, no importa lo que sea.

53 Después yo… Él me dijo… En una de las ocasiones que subí, él había fabricado un pequeño silbato. Y él podía tomar este pequeño silbato, y hacerlo sonar como el llanto de un pequeño cervato llamando a su mamá. El llanto de un cervato es… del venadito bebé. Y él lo podía hacer que sonará igual como el llanto del pequeño cervato llamando a su mamá.
Yo le dije: “Burt, ¿no irás a hacer eso, verdad?
El dijo: “Aw, ocúpate de ti mismo, predicador. Ese es el problema con todos Uds. predicadores, tienen el corazón tan tierno”. Dijo: “Ocúpate de tus asuntos corazón de gallina”. Dijo “Yo… yo vine a cazar animales”.
Le dije: “Yo te amo, Burt. Pero no hagas eso”.
Así que, ese día salimos a cazar. Y debió haber sido casi al final de la temporada. El trabajo me había retrasado. Así que él… Llevamos con nosotros una jarra, un termo con chocolate caliente, como estímulo. Cuando nos daba mucho frío, algunas veces se pone diez, o quince, o veinte bajo cero, así que simplemente cargamos con el termo por todas partes, y cuando vamos a comer o a cenar, o que nos lastimamos, o que nos da frío, pues, tomamos un poco de ese chocolate caliente.

54 Así que era casi el final de la temporada. Y tan pronto los rifles empezaron a disparar, esos venaditos corrieron a esconderse. Y con eso quiero decir que se quedan allí y no salen. Ellos saben mucho mejor que salir. Así que, había más de 6 pulgadas de nieve, [15 cm. Trad.] un clima perfecto para rastrearlos. Yo sabía que muy pronto atraparíamos un venado. Así que empezamos esa mañana, y él iba guiando. Y subimos a la Montaña Cherry, dirigiéndonos hacia Washington. Y cuando nos encontramos… Normalmente cazamos hasta medio día, y luego nos separamos. Burt iría por un lado y yo hacia el otro lado. Y luego caminamos alrededor hasta regresar al campamento y nos recogemos por la noche.
Por lo tanto, era casi medio día, él se sentó en un lugar despejado, del tamaño de la mitad de este edificio. Y él se sentó en la nieve, y en eso se fue por algo de entre sus cosas. Yo pensé que iba por el chocolate del que nos quedaba tan sólo un poquito. Recargué mi rifle sobre el árbol. Y él sacó ese pequeño silbato. Y volteó a verme con esos ojos que parecían de lagartija, y él dijo… y se lo puso en la boca de esa manera.
Le dije: “Burt, no lo hagas”.

55 Y sonó igual como un pequeño cervato cachorrito bramando. Y cruzando ese campo abierto, una gran y hermosa gama se levantó. Miren, la gama es la cierva madre. Estaba tan cerca al punto que podía verle esos grandes ojos café y esas bonitas orejas grandes paradas. Ahora, eso no es usual. Ellas no se levantan a esa hora del día. Ellas están acostadas. Y ella volteó. Y él volteó a verme como diciéndome: “¿recuerdas que te lo dije?”
Yo pensé: “Burt, de seguro que no lo harás, de seguro”.
Y él dijo… Él lo sopló de nuevo, igual como este pequeño… esta pequeña cierva… la pequeña madre… el pequeño cervato. Y miré, y este gran venado se paró en ese campo despejado. Todo ello es inusual. ¿Por qué lo hizo ella? Ella era una madre. Había un amor de madre en ella. Su bebé estaba en problemas. Ella no era hipócrita. Ella no lo era, como diríamos, de los que van a la iglesia sólo para ser vistos. Había algo en su interior. Ella era una madre. Ella tenía amor. Y ese amor era por su cachorrito. Ella había nacido siendo una madre. Y ella lo escuchó de nuevo.

56 Y Burt alargó su mano y le quitó el seguro a este calibre .30-06., cargó el cartucho de bala en la cámara, y niveló el rifle. Yo pensé: “Oh, vaya. En un momento más le volará a pedazos el corazón”.
Ella caminó directamente al claro. Y cualquiera que caza venados sabe que eso es algo muy inusual ¿Pero qué estaba pasando? Había algo en ella, que la constreñía, y ella volteó. Ella miró al cazador a través de todos los arbustos, y era un disparo mortal. Y la puntería estaba directamente en su corazón.
Yo pensé: “Oh, no puedo mirar eso. ¿Cómo podría mirar eso? Cuando esa madre tan preciosa… Él le volará a pedazos ese corazón tan leal, con esa bala de ciento ochenta granos. Pues, a esa distancia le haría un gran agujero”. No estaba a más de treinta yardas de ella [27 m. Trad.]… “Él la hará dar vueltas una y otra vez y otra vez, cuando le dispare. Y ese corazón leal volará en pedazos”. Yo pensé: “¿Cómo puede hacerlo?”.

57 Le di mi espalda. No podía mirar eso. No puedo ver que derriben de esa forma algo que es tan verdadero y leal. Y volteé mi rostro, y empecé a orar muy despacito: “Señor, no permitas que lo haga. Esa pobre madre allá buscando a su bebé. Ella no puede evitarlo. Hay algo en ella. Ella nació siendo una madre. Y hay un cachorrito en problemas. A pesar del peligro, no considera el peligro. De todas maneras avanza”.
Y esperé, y esperé, y el rifle nunca disparó. Y volteé para ver, y el cañón del rifle se movía de esta manera. Y él volteó a verme y grandes gotas de lágrimas estaban corriéndole por las mejillas. Él tiró el rifle al suelo y me agarró del pantalón. Él dijo: “Billy, ya he tenido suficiente. Aquí mismo en el… en esta ribera nevada, enséñame ese Jesús del que estás hablando, que en verdad tiene amor”.

58 ¿Qué fue? Él vio algo que era real. Él vio desplegado algo que no era fingido. Era algo genuino. Y en esa ribera nevada guié al Señor Jesús a ese pecador de corazón cruel, por causa de una madre cierva que pudo desplegar algo real: amor, amor verdadero. La muerte ni ninguna otra cosa podían separarla. La Biblia dice que una madre podría olvidarse de su bebé de pecho, pero Yo nunca me podría olvidar de ti. Tus nombres han sido grabados en las palmas de Mi mano. “A Él Oíd”, amigos. Él es el que les da Amor Eterno.
Inclinemos nuestros rostros. Antes de orar, ¿cuántos en esta gran audiencia en esta noche…? Ahora, sean honestos mientras el servicio finaliza. ¿Cuántos de los presentes, honestamente quisieran tener el amor de Dios en sus corazones y desplegarlo para el mundo, tanto amor de Dios igual como ella tuvo amor de madre, esa madre cierva? Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. Solamente vea por toda la audiencia esas manos levantadas. Literalmente cientos de ellas. “Señor, dame esa clase de amor. Amor para mis hermanos, amor para mi pueblo, amor de Dios que simplemente me haga ser lo que Jesús quiere que yo sea, un nacimiento real, un Cristianos nacido de nuevo.”. ¿Lo sienten así de verdad? Pueden tenerlo. Inclinen sus rostros por un momento ahora para orar.
Oren en sus corazones y digan: “Dios, pon ese amor en mi corazón. Lo puedo escuchar llamando. ¿Qué es esa pequeña Voz que me hizo levantar las manos?”. Ese es Él. “A Él Oíd. Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

59 Oh, Señor, hay muchas, muchas manos de madres, padres, jóvenes, y ancianos que levantaron sus manos. Ellos escucharon una pequeña Voz hablándoles: “Tú necesitas esta clase de amor”. Y ellos vienen humildemente ahora para aceptarlo. Está escrito en la Palabra: “Él que a Mí viene, no le echo fuera”. Dáselos, Señor, este gran amor. Y que pueda saturar tanto sus corazones, que causará que puedan enfrentar directamente al enemigo, directamente a la cara del peligro y cualquier cosa para traer almas perdidas al Reino de Dios, porque esa es la voluntad del Padre. Como dijo Jesús: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?”. Y Su negocio es salvando las almas perdidas. Concédelo, Señor, esta noche, que cada uno de ellos reciba este profundo amor del que hemos hablado, porque yo te los encomiendo a Ti como trofeos de este mensaje. Son Tuyos. Y escrito está: “El que oye Mis Palabras y cree al que Me envió tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. El Espíritu que habló con Él, y ellos lo han recibido. Ahora, guárdalos Padre, en perfecta paz. Que sus corazones permanezcan en Ti. Si nunca estrecho manos con ellos aquí en la Tierra, que lo pueda hacer en una mejor cruzando el río. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.

60 Oh, ¿simplemente no le aman a Él? Cantemos esa canción. Si pudieran darnos un acorde: “Yo le amo”. Que todos los que están aquí ahora lo canten junto conmigo; adórenle ahora, todos juntos. “Yo le amo, yo le amo porque Él a mí me amó”. Cuando éramos imposibles de que alguien nos amará, Él nos amó. Cantémoslo ahora todos. Todos juntos. Muy bien.
Yo le amo, (solamente adorémosle a Él) yo le amo,
Porque Él a mí me amó,
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.
¿No se sienten bien? Si se sienten bien lavados por la Sangre del Señor Jesús, levanten sus manos y cántenlo.
Yo… (Sólo mírenlo a Él ahora, adórenle. Díganselo a Él.) Yo le amo,
Porque Él a mí me amó,
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.

61 Me pregunto si pudiéramos tararearlo. Mientras pensamos en Su bondad, lo que Él ha hecho por nosotros. [El Hermano Branham comienza a tararear. Trad.] Solamente cierren sus ojos ahora. Imaginen que Él está justo enfrente de Uds. El objeto que más se ha amado en todo el Cielo y la Tierra, Él es la expresión del amor del Padre.
Porque Él a mí me amó,
[El Hermano Branham tararea el resto del coro. Trad.]
¡Oh, ¿no es Él hermoso?!
Yo le amo, (Amo el adorarle. Amo Su Presencia.)
Porque Él a mí me amó,
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.

62 Señor estamos agradecidos. Tú eres el Padre Eterno. Y estamos muy agradecidos Contigo por el amor de Dios que se ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Podemos sentir Su Divina Presencia simplemente lavando nuestra alma. Después de escuchar la Palabra, penetrando muy profundamente en nuestro corazón, y al escuchar esta simple y pequeña historia.
Estoy muy contento, Señor, y hace como un año me topé con él y me abrazó. Dijo: “Billy, nunca olvido esa ribera nevada”. Ya han pasado catorce años, y aún un buen Cristiano, diácono de una iglesia. Estamos muy contentos por eso, Señor. Como ese despliegue… Dios es… Si estos guardaren su paz, las piedras inmediatamente clamarían.
Dios puede desplegar Su amor a través de Sus animales, a través de cualquier cosa que Él desee hacerlo; puede tomar cualquier cosa y usarla para Su gloria. Estamos muy felices por eso. Estamos muy felices por Jesús, de que Él nos haya amado. Y estamos teniendo compañerismo alrededor de Su Palabra ahora, compañerismo en el Espíritu Santo. Que siempre podamos estar en esta condición, Señor, atados con seguridad.

63 La reunión se termina después de la línea de oración. Si es que puedo regresar en unos meses, tal vez haya aquí aquellos que ya no estarán. Esta será nuestra última reunión hasta encontrarnos a la entrada. Entonces todo habrá terminado. Concédelo, Señor, que todos los que están en la Presencia Divina, la cual Tu has enviado, que todos puedan estar allá aquel día, cantando de nuevo: “Yo le amo, yo le amo, porque Él a mí me amó”. Concede estas bendiciones Padre, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús.
Y ahora, Señor, estamos por llamar la línea de oración. Y deseo pedirte una vez más Señor, mientras dejo el valle, que Tú puedas conceder la Presencia del Señor Jesús tan real esta noche para que pueda obrar y pueda llevar a cabo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la Tierra. Que cada corazón sea encomendado a Él. Y que mi corazón, Señor. Concede que pueda tan sólo rendirme a Tu Espíritu Santo para que pueda usar mis ojos y mis labios, que pueda ver la visión y hablarla exactamente, para que la gente pueda darse cuenta que eres Tú y Tu promesa; y te daremos toda la alabanza, porque lo pedimos todo en Su Nombre. Amén.

64 El fotógrafo estaba tomando unas fotos. Y yo le estaba dando el espacio para hacer eso, porque tan pronto la línea de oración inicie, entonces ya no toman fotografías, porque el Ángel del Señor es Luz, y cuando veo el flash de la luz, eso perturba el servicio. ¿Ven? Así que, me supongo que Billy y los demás ya les dijeron eso. ¿Ven? Esa es la razón por la cual los hermanos estaban tomando las fotografías antes de que el servicio comenzara. (Ahora, ¿en dónde está Billy…?)
Así que oren por mí. Y cuando me encuentre en ultramar, entre todos esos brujos y todo lo demás que desafía el Espíritu de Dios… Muchos de Uds. han escuchado los mensajes. Nunca se me ha hecho un desafío en el cual el Señor Dios no haya llegado al rescate y…

65 ¿Cuántos de Uds. recuerdan haberlo leído en el libro, del maniático allá en Seattle, Washington, creo que fue, allá, en Tacoma? ¿Se acuerdan de lo que sucedió?
¿Y qué de los brujos allá en África, o de aquellos hombres santos de la India? ¿Vieron lo que sucedió?
¿Y qué del hombre que contrataron para que fuera a hipnotizarme, allá en una reunión en Toronto, Canadá? Él estaba sentado allí tratando de hipnotizarme, yo sentí ese espíritu del mal. Me tarde un poco en encontrarlo. Y lo encontré directamente; le dije: “¿Por qué el diablo ha puesto en tu corazón hacer eso? Dios te juzgará”. El hombre fue paralizado, y todavía está paralizado. Hace ocho años de eso. Ellos tuvieron que cargarlo para sacarlo del edificio. No estamos jugando a la iglesia.

66 ¿Y qué de lo que sucedió allí en esa pequeña ciudad de Santa Rosa? ¿Hay alguien aquí de Santa Rosa, que estuvo presente cuando estuve en Santa Rosa? ¿Se acuerdan de Phoenix? El hombre dijo: “Yo no tengo que inclinar mi cabeza”. Y su esposa me agarró del pantalón, y andaba arrastrándose por el lodo de Santa Rosa. Seis semanas después, su esposo estaba totalmente demente… salvaje, gritando. Un oficial de Phoenix, Arizona. Fui a verlo, le pedí a Dios que tuviera misericordia. Dios lo sanó. Él abrazó a su esposa, y se fue a casa normal. ¿Ven?
Es el Espíritu Santo, amigos. Sean reverentes, respétenlo. Uds. nunca obtendrán nada de Dios al menos que le muestren respeto.

67 Miren a Marta cuando salió a recibir a Jesús. (Ahora, tarjetas de la 50 a la 75. Vengan por este otro lado.) Cuando Marta vino al encuentro de Jesús, parecía que ella tenía el derecho de demandarle una explicación. ¿Verdad? Y decirle: “¿Por qué no viniste cuando te llamamos? Mi hermano se estaba muriendo. Y Tú no viniste. ¿Por qué no viniste?”. Si ella hubiera hecho eso, nunca hubiera sucedido. ¿Ven? Pero ella dijo: “Señor…” Eso era exactamente lo que Él era. “Si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. Escuchen eso: “Pero aún ahora, lo que sea que Tú le pidas a Dios, Dios lo hará”. Allí lo tienen. Algo tiene que suceder.

68 Él dijo: “Yo Soy la Resurrección y la Vida. Él que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. El que vive y cree en Mí, no morirá jamás; ¿Crees esto?”.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres exactamente Quién Tú dices ser. Yo he creído que Tú eres el Hijo de Dios que has venido al mundo”.
“¿Dónde le enterraron?”, es lo que seguía.
Oh, algo tiene que suceder. Vean, ella respetó a Dios a medida que respetó al Hijo. Y si Uds. honran al Hijo, están honrando al Padre Quién envió al Hijo. ¿Es eso correcto? Si Uds. honran a Su mensajero, Uds. estarán honrando a Aquel Quién mandó el mensaje. Eso es correcto. Yo he visto eso a través de todo mi ministerio.
Muy bien. Ahora, tarjetas de la 75 a la 100. Tomen su lugar, L-75 a L-100, mientras los ujieres los están formando en la línea.

69 Ahora, ahora quiero ver cuántos de los que están aquí están enfermos, en cualquier parte del edificio. Que no tienen tarjetas de oración, porque se estarán llamando todas las tarjetas de oración. Aunque no tengan tarjetas de oración, sin embargo, creen que Jesús puede sanarlos, y Uds. quieren que Él lo haga, levanten sus manos. Miren nada más. Eso simplemente rompe mi corazón. El…
Yo no los voy a dejar, yo… Porque si puedo lograr que vean esto… Ahora, escuchen atentamente. Este pudiera ser ese momento crucial que han estado esperando. Ahora, presten mucha atención.

70 La Biblia dice en Hebreos, que Jesucristo es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades. Todos los que conocen esa Escritura, digan “Amén”: [La congregación dice: “Amén”. Trad.] Ahora mismo, Él es el Sumo Sacerdote, el único Sumo Sacerdote. El único mediador entre Dios y los hombres es el Hombre Cristo Jesús. Y Él puede compadecerse el día de hoy, no ayer; Él puede compadecerse ahora mismo de nuestras enfermedades.
Ahora, la Escritura dice que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis (”Vosotros“, ¿Quién? El creyente.), porque yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
Ahora, si Él es el mismo Sumo Sacerdote, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, aquí en este tabernáculo en esta noche entre Su pueblo, usando a Su pueblo, Él actuara de la misma manera que Él actuó en el pasado estando aquí en la Tierra, si Él es el mismo Sumo Sacerdote. Ahora, si Uds. lo tocan a Él, ¿cómo sabrán que lo tocaron? Porque Él actuará de la misma manera, Uds. sabrán que es el mismo Sumo Sacerdote.

71 Miren amigos, me recuerda de una pequeña historia. Los padres de Jesús, ellos subieron a Pentecostés. Ahora, fíjense bien. Ellos subieron a Pentecostés para adorar con Jesús cuando Él tenía doce años de edad. Cuando regresaron, de su adoración, ellos pu… ellos solo creyeron que… ellos dieron por sentado que Él venía con los parientes. Y después durante el viaje, empezaron a buscarlo y no lo encontraron.
Eso es lo que está haciendo ahora la iglesia. Están tratando de encontrarlo. Uds. pensaron que lo encontrarían entre sus parientes. Él no está allí. Algunas veces Uds. piensan que lo encontrarán si se unen a la iglesia. Uds. no lo encontrarán a Él allí. ¿En dónde lo van a encontrar? En donde lo dejaron. Iglesia, Uds. se preguntan qué es lo que está sucediendo: “El gran Jesús que solía ser. ¿Por qué no hace las cosas que Él prometió hacer?”. ¿Qué sucede? Dios se quedó en el lugar donde lo dejaron. ¿En qué parte dejó la Iglesia a Jesús? Lo dejó en Pentecostés. Eso es correcto.

72 Jesús dijo: “Yo Soy la vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, pongan atención. ¿Cuántos…? Todos Uds. saben que es la verdad, San Juan 17…15, me parece. “Yo Soy la vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, recuerden, la vid no lleva los frutos. Los pámpanos llevan el fruto. ¿De dónde recibe la vida? De la vid. Y si la vid comienza a producir un pámpano; lo que haya sido ese primer pámpano, el segundo pámpano que salga de la misma vida producirá el mismo tipo de pámpano. Uno… Tome este pámpano, digamos que es de una viña de uvas; pues, producirá uvas. Ahora, la siguiente pudiera ser de calabaza, la siguiente de melón; cada vid… Cada pámpano que salga de esa vid será un pámpano de uva, porque es de una viña de uvas.

73 Y si la primera Vid que salió de Jesucristo produjo una Iglesia Pentecostal llena del Espíritu Santo y poder, la segunda rama hará las mismas cosas, la tercera rama será otra igual. Cada rama que produzca será el mismo tipo de rama.
Lo hemos dejado a Él en algún lugar. De la misma manera que lo hicieron en la fiesta de Pentecostés, en la fiesta de Pentecostés. Jesús es el mismo Dios, el mismo Cristo, el mismo Hijo de Dios. Él es el mismo como lo fue entonces, Él lo es hoy; lo único que Su Espíritu está aquí para continuar Su obra como prometió que Él lo haría.

74 Ahora, por ejemplo, aquí está una línea formada de personas. ¿Qué si estas personas vinieran y me dijeran: “Hermano Branham, estoy enfermo, puede sanarme?”. No. ¿Qué si Jesús estuviera aquí parado con este traje puesto que Él me dio? ¿Qué si Él estuviera aquí parado, y ellos vinieran a decirle: “Me puedes sanar, Señor?”.
Él les diría: “¿Y Uds. dicen creer en Mí? ¿Han leído mi Palabra?”.
“Sí, Señor. Oh, yo amo Tu Palabra. Yo la leo”.
“¿Y después me pides que te sane? ¿Cómo puedo hacer algo que ya hice? Yo ya te sané, cuando morí por ti, yo te sané”. ¿Es eso correcto? Y luego, si Él murió, y la sanidad quedo completada, entonces la única cosa que Ud. tiene que hacer es aceptarla. Ahora, Él le pudiera decir que haga algo que Él hizo, obrar algún tipo de señal igual como Él lo hizo en el pasado.
¿Cuál fue la señal? ¿Cuál fue la señal que logró que la gente lo reconociera como el Mesías? Aquí… Cuando Él le dijo a Pedro quién era, cuál era el nombre de su padre, y cuál era su nombre, Pedro lo reconoció ser el Mesías. Él fue y buscó a otro hombre, Felipe lo hizo. Natanael, cuando vino a Jesús, Jesús le dijo quién era él, en dónde había estado, le dijo que lo había visto debajo del árbol.
Y él dijo: “Tu eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Jesús dijo: “Porque te dije esto, ¿crees? Cosas mayores que estás veréis”. Seguro, porque él era un creyente.

75 Él fue con la gente samaritana. Él tenía que llevar a cabo lo mismo para ellos. Así que Él fue con los samaritanos, y se encontró con esta cierta mujer junto al pozo. Él habló con ella un ratito. Y a medida que hablaba, Él le dijo a ella… Él encontró en donde yacía su problema. Él dijo: “Ve, trae a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo”.
Él le respondió: “Eso es correcto. Cinco has tenido; y con el que ahora vives no es tu marido”.
Ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta. Pero sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas estas cosas”.
Él dijo: “Yo Soy, el que habla contigo”.
Ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?”.

76 Si esa fue la señal del Mesías el día de ayer, y Él todavía es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él tiene que hacer la misma cosa. ¿Es eso Escritural? Ese es el Urim y Tumim hablando, como dije esta tarde. Ahora… (Llamé desde…. todos juntos).
Muy bien. Hay unos que faltan. Falta el 100. La tarjeta de oración 100. Tal vez alguien sea sordo y… Miren las tarjetas. La tarjeta de oración 100 en L está faltando. Muy bien. Si está aquí, levante su mano. O alguien mire a la del… ¿Quedan tarjetas? Si alguien tiene tarjeta de oración, que levante la mano. ¿Es Ud. la 100, señora? ¿Qué tarjeta, tarjeta de oración tiene Ud.? ¿Cuál? Bueno, de todas maneras pásele y fórmese en la línea. ¿Ven? Colóquese en la línea. Necesita una tarjeta para entrar en la línea. No estuvo aquí. Esa es de anoche, es una tarjeta de antenoche. Muy bien, vaya y fórmese en la línea. Está bien. Si quiere formarse, tome su lugar. Entre por donde sea. Está bien. Alguien la pondrá en la línea. Una tarjeta de oración los pone en la fila.

77 Ahora, ¿hay más tarjetas de oración? Son todas. Muy bien. Ahora, fíjense. Una dama, ¿cuál es su número, señora? Permita que el ujier se encargue de eso.
Muy bien. Miren, los que no tengan tarjeta de oración y creen que Jesús los sanará, levanten su mano.
Miren, antes de dar inicio con la línea de oración, no puedo detenerme en visiones con cada uno, porque cuando una pequeña mujercita tocó Su manto, y Él dijo que había percibido que se había debilitado, virtud salió de Él. ¿Cuántos se acuerdan de eso? Y Él miró alrededor para buscar quien había tomado esa virtud, y Él encontró a la mujercita, y Él dijo… le dijo que su flujo de sangre había parado, porque ella había creído. ¿Es eso correcto?

78 Ahora, todos los que están enfermos, no se fijen en mí; es Él. Pero Uds. véanlo a Él y crean. ¿Ven? Y toquen Su manto y vean si Él es el mismo Sumo Sacerdote que fue ayer. Y digan de esta forma… Ahora, todos sean muy reverentes y manténganse quietos. Ahora, miren, si Él es el mismo Sumo Sacerdote, y yo les he dicho la verdad, Uds. díganle esto a Dios, en esta noche del cierre: “Señor, no tengo tarjeta de oración. El hombre no me conoce. Estoy enfermo. Y si me permites tocar Tu manto, y Tú hablas por medio del hermano, y miras alrededor, y me dices igual como Tú le dijiste… como cuando la mujer tocó Tu manto, y Tú le hablaste a ella, y le dijiste cuál era su problema; si solamente haces eso por mí. Yo tomaré… quitaré toda superstición de mi corazón. Yo creeré que Tu eres Dios, y te adoraré de aquí en adelante para siempre”. Ud. ore a Dios algo como eso, y luego volteen para acá y vean lo que Él hará.

79 Qué gran reto. Uds… Estoy seguro… ¿Entienden lo que es? Si hay alguien aquí que piensa que no es correcto, entonces venga para acá y haga lo mismo, yo me bajaré de la plataforma. Cualquiera que quiera venir a hacer la misma cosa, es bienvenido.
La audiencia quedo en silencio. Entonces sean reverentes y escuchen, y oren y crean. ¿Ven lo que sucede? Ahora mismo, no importa qué tanto haya predicado, todo está mal si es que… Es algo muy bueno, ¿pero funcionará?
Alguien vino a mí, de un colegio Luterano, no hace mucho, y me dijo que querían aceptar el Espíritu Santo. Más de cuatrocientos de este colegio Luterano que ya tienen el Espíritu Santo. Ellos dijeron: “Hermano Branham, hemos escuchado todo al respecto sobre los dones; fuimos con alguien que escribió un libro, y él dijo: no tengo ninguno de ellos, dijo: nosotros… Yo solamente escribí sobre ellos”. Seguro, uno puede escribir sobre ellos, ¿pero, son reales? Claro que son tan reales como Dios es real; está en Su Palabra.

80 Ahora, sean muy reverentes. Hermanos, quiero decir una cosa. Ustedes hombres que están a mis espaldas, nunca había tenido tantos buenos creyentes en mi vida. Dios les bendiga. Oren por mí ahora, porque lo necesito.
Ahora, todos Uds. que están allá sin tarjeta de oración, solamente miren hacia acá, comiencen a orar, comiencen a creer, y vean lo que Dios hará. (Eso está muy bien, por allí.)

81 Ahora, cada uno de Uds. que están en la línea de oración que son desconocidos para mí, que no los conozco, levanten su mano, que Uds. saben que yo no los conozco. Muy bien. Allá en la audiencia, desconocidos, levanten sus manos, que están enfermos, yo no los conozco. No hay ni una persona que pueda ver en el edificio que conozca en esta noche que están enfrente de mí, excepto mi buen amigo, el Hermano Julius Stadsklev, sentado aquí, y su esposa, algunos… Aquí está ella, a un lado de él, son las únicas personas allá que puedo ver que conozco de los que están en la audiencia. Quizás muchos me conozcan, pero yo no los conozco a ellos.
Ahora, solamente crean. Sean muy reverentes. Esto probará…

82 Ahora, aquí está una mujer que nunca he visto en mi vida hasta donde yo sé. Ud. levantó la mano afirmando que somos desconocidos. Bueno, entonces aquí hay un cuadro perfecto de la Biblia, San Juan 4, un hombre y una mujer que se encuentran por primera vez. Hoy es la primera vez que nos encontramos. Miren, si el Espíritu Santo viene aquí y toma a esta mujer para que puedan ver la unción del Espíritu moviéndose, entonces voy a empezar a orar por la gente, y dejaré que pasé esa persona, hasta que me recupere de ella y entonces tomaremos a otra, y luego avanzaremos como lo hicimos anoche.
¿Prefieren mejor de esa forma a la manera como lo hacía antes? ¿A cuántos le gusta mejor así, en lugar de la manera que lo hacía antes? Levanten su mano. Como solía hacerlo era que tomaba solamente uno, dos, tres, o cuatro o cinco. Y lo dejaba… me conducía cualquier manera que el Espíritu decía. Y luego para entonces, yo estaba tan débil al punto que tenían que bajarme cargando de la plataforma. Pero ahora, yo sólo habló con uno hasta que el Espíritu revela algo, y después va a la plataforma y escoge por toda la audiencia, y luego de vez en cuando, regresa de nuevo a la línea. Bueno, si… Yo no sé qué… Es sólo un don de…
Permítanme decir esto antes de iniciar. Es sólo la manera que tengo de relajarme a mí mismo en el Espíritu Santo, y dejando que Él se encargue. Yo no sé lo que Él hará o lo que dirá. Es un don. Yo no sé como lo hago; solamente sé que Él me dijo, y yo lo creo.
Y simplemente sé que Él está parado aquí ahora mismo. Y tan pronto me relaje, Él se encargará y comenzará a moverse. Hasta ahora Él nunca me ha fallado, y Él no me fallará ahora, porque yo creo que lo que Él diga será la verdad.

83 Solamente quiero decirle algo. (Ahora, cualquiera que sea el ingeniero del micrófono, algunas veces cuando se está llevando a cabo una visión, yo no sé si soy yo el que está hablando o no, es de otro mundo. ¿Ven? Así que Uds. aumenten el volumen, o no escucharán.)
Ahora, si esta es la primera vez que nos encontramos, y el Espíritu Santo me revela algo que Ud. sabe que yo no sé (¿Ven?), que no hay manera de que pudiera saberlo, algo que ha sucedido, o algo, Ud. sabrá si es la verdad o no. Y luego si lo dice, Ud. sabrá que tuvo que haber sido un milagro. Que tuvo que ser un Ser sobrenatural, porque no hay manera de que yo la haya conocido. Lo único que sé que es una mujer parada aquí, y que esta es nuestra primera vez. Aquí levanto mi mano. Nunca la había conocido antes, y Ud. tiene su mano levantada que nunca nos hemos conocido y aquí está la Palabra de Dios. ¿Ven? Por lo tanto, aquí estamos. No en una esquina, pero ante miles de personas paradas aquí mirándome.

84 Ahora, si Jesucristo es como Él dijo que era, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y este Ángel que me visitó, y tomó este mensaje, y me dijo que le dijera a la gente que yo había nacido con ese propósito… Entonces si Él lo hace, si puede decirme algo de Ud. que Ud. que sabe que se necesita un milagro para hacerlo, ¿creerá que es el Hijo de Dios haciendo eso? Lo hará.
¿Cuántos en la audiencia lo creerán? Esa es Su promesa. Él no lo hace por causa… porque tenga que hacerlo; la única razón por la que lo hace, es para que tenga fiel cumplimiento. Él no tiene que sanar a la gente, pero su profeta dijo que Él lo haría, para que sea cumplido. De esa manera ahora está siendo cumplida.

85 Ahora, si la audiencia todavía puede escuchar mi voz, la mujer que está parada frente a mí tiene una sombra muy oscura alrededor de ella. Ella tiene una sombra de muerte. Ella sufre de cáncer. Ahora, no puede verla en su rostro. Pero eso es correcto, una sombra de oscuridad.
Ahora, algunos nuevos que nunca han visto esto antes, levanten su mano, que nunca han estado en una de mis reuniones. Ahora, si piensan que eso fue adivinación, que solamente lo adiviné, hablemos con la mujer un poquito más.
Ahora, el Señor conoce mi corazón. Él conoce para qué es esto. Sí, ha regresado; ella tiene una sombra, una sombra oscura la cual es muerte, y es cáncer. Y el cáncer está en el colon, en el intestino. Y tiene un problema estomacal. Eso también es verdad. Ud. no es de esta ciudad. Ud. es de… al Este de aquí, lo cual es una ciudad llamada Fresno. Eso es correcto. Su nombre es la Sra. Duncan. Eso es verdad. ¿Me cree ahora? Vaya a casa conforme a creído, así será hecho. El cáncer ya no la molestará más. Puede irse a casa y ser sanada en el Nombre de Jesucristo.

86 Oremos ahora, mientras pasamos a esta gente por la línea. Alguien allá que no tiene tarjeta de oración, ore. Solamente ore, Ud. sin tarjeta de oración. Alguien allá en esta noche… diga… Solamente para que puedan verlo. La unción está aquí; el Espíritu Santo está aquí. Tenga fe, no dude.
Una dama sentada aquí mirándome fijamente, Ud. tiene un problema en el estómago. ¿Cree que Jesucristo puede sanarla? ¿Lo hizo? La pequeña dama allá usando un chal negro, sentada justo allí. ¿Cree con todo su corazón? Muy bien, puede recibir su sanidad. No tiene tarjeta de oración. Yo no la conozco, nunca le he visto. Y sin embargo estaba sentada allí orándole a Dios que la dejara tocar al Sumo Sacerdote, y algo sucedió. ¿Qué tocó Ud.? Ud. se encuentra a veinte pies de distancia de mí. [6 m. Trad.] Ud. tocó al Sumo Sacerdote.

87 ¿Pueden hacerme un favor? Siendo que está sanada, la dama sentada a un lado suyo está pensando en su corazón que también quiere sanidad por una condición en su ojo. ¿Cree que Dios puede sanarla?
Dicen: “¿Le leyó la mente?”. No, yo escuché su oración. ¿Cómo la escuché? A través del Espíritu. Amén.
Dios les bendiga. Ahora, las dos se pueden ir a casa y recuperarse. Sí.
El hombrecito sentado allá al final de la hilera justo aquí, tiene problemas musculares en sus músculos. Eso es correcto señor. Estaba orando diciendo: “Señor, permíteme tenerlo también”. ¿Es eso correcto? Póngase de pie si es correcto. Ahora está sanado, Jesucristo lo sana.
¿Pueden creerlo? Miren. Yo no conozco al hombre. Nunca lo he visto en mi vida. Es un total desconocido para mí. Pero no fue a mí al que tocó; él tocó a alguien más allá arriba, el cual es el Sumo Sacerdote. ¿Pueden darse cuenta que… en dónde estamos en esta noche? Ungidos con el Espíritu Santo en nuestro medio. Amén. Créanlo ahora, con todo su corazón, con todo lo que tengan. Créanlo y podrán recibirlo.

88 Venga. ¿Lo cree ahora? Oremos todos ahora. Voy a tratar ahora de alejarme de la visión por unos minutos, y daremos movimiento a la línea.
Muy bien. Venga ahora hermana, para que oremos por Ud.
Todos oren. ¿Cuántos prometen que estarán orando allí donde se encuentran mientras pasamos la línea de oración, para que pueda pasarlos ahora?
Señor, en el Nombre de Jesús, sana a nuestra hermana.
Venga hermana. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Diabetes… Párese allá. Todos los que tengan diabetes, pónganse de pie. Párense de ese lado.
Vengan, creyendo. Venga, dama. Ud. tiene un tumor. Todos los que tengan un tumor, pónganse de pie. Venga de este lado, dama. Sigan avanzando por todo el pasillo. Tengan fe.
Venga acá. Usted también tiene diabetes, así que puede pararse de ese lado. Tenga fe.
Esta mujer tiene una sombra de cáncer. Todos los que tengan cáncer, póngase de pie. Párese de este lado, hermana. Crea con todo su corazón.

89 Venga acá, hermana; voltee para acá. Tiene pendiente una operación, de un tumor. Muy bien, póngase de aquel lado. Todos los que tengan un tumor, pónganse de pie. Vengan por este lado.
Mire, señor. ¿Cree que soy Su profeta? Ud. tiene artritis. Todos los que tengan artritis, pónganse de pie. Venga para acá, señor. Tenga fe en Dios.
Usted tiene… Su problema está en su espalda; en los riñones. Párese de ese lado. Todos los que tengan problema en los riñones, pónganse de pie. Muy bien. Uds. verán la gloria de Dios. Solamente manténganse orando ahora en sus corazones. Párese justo aquí, hermana.
Venga, dama, por este lado. ¿Cree que soy el siervo de Dios? Muy bien, usted tiene problema de dama, problema femenino. Todas las que tengan problemas femeninos, pónganse de pie. Solamente tomen su lugar por este otro lado.
Venga. Veamos, dama; mire hacia acá. Ud. tiene artritis. Póngase de este lado y párese allí. Muy bien, baje de la plataforma y métase la línea. Tenga fe.

90 Venga aquí, hermana. Y apreció el pequeño velo español. Ud. está sufriendo de una condición nerviosa. Nueve de cada diez de esta audiencia lo tiene. Pónganse de pie, todos los que tengan una condición nerviosa. Párese allí. Venga para acá, señor y crea.
Venga para acá, señor, ¿Habla inglés? Muy bien, míreme. ¿Cree que soy el profeta de Dios? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿Lo aceptará? Ud. tiene una condición asmática. Párese de ese lado. Todos los que tengan una condición asmática, pónganse de pie.
Esta dama aquí… Fíjese. Es artritis. Ella se levanta rígida por las mañanas. Párese de este lado, en el Nombre del Señor Jesús.
Este hombre acá… Venga para acá, señor. Problema estomacal… párese de ese lado. Y todos los que tengan problemas estomacales, pónganse de pie. Tengan fe.
Problema en el estómago… párese de ese lado y crea a Dios con todo su corazón.

91 Oh, ustedes verán la gloria de Dios. Si Dios puede sanarlos aquí, Él puede sanarlos allá, de la misma manera que puede hacerlo aquí.
Mire para este lado, hermana. Aquí, usted, esta mujer, viniendo. Mire para este lado. Ella tiene problema en el corazón. Muy bien. Todos los que tengan problema en el corazón, pónganse de pie. Venga para acá, hermana.
Muy bien. Mire para acá, hermana. Artritis… solamente manténganse atrás por aquí.
Todos, van a ver algo suceder que nunca antes han visto. Solo observen. Párese acá atrás hermana. Crea en Dios con todo su corazón.
Venga para acá. Ud. tiene… están por realizarle una operación en un tumor. Párese acá atrás ahora. Crea con todo su corazón.
Otra dama, mire hacia acá. Artritis… venga hasta acá. Crea con todo su corazón.
Asmático… párese justo aquí. Crea con todo su corazón.

92 ¿Lo creen? ¿Creen que Dios puede decirme algo de Ud.? En realidad no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más; ese es su padre. Su padre no está aquí. Él vive en otra región. Se encuentra en una región de arboledas. Él está en Pennsylvania. Eso es correcto. ASÍ DICE EL SEÑOR. Él tiene un tumor en el estómago y Ud. teme que sea cáncer. Si eso es correcto, mueva su mano. Amén. Allí lo tienen. Párese aquí atrás.
Aquí estamos. Estamos listos para la oración. Cada uno de Uds. que están parados que están enfermos, pongan sus manos en alguien más que está parado. Si Dios puede echar fuera a cada uno de estos, entonces el diablo queda expuesto. Pueden verlo, Dios conoce todas las cosas. Uds. van a ver la más grande línea de sanidad que alguna vez hayan visto. Solamente escuchen esto. Esto es. Oren uno por el otro.
Oh, Señor Dios, Creador de los Cielos y la Tierra, Autor de la Vida eterna y Dador de todo buen don, manda de Tus bendiciones y Tus alabanzas, y todo sobre esta gente. Señor Dios, concédelo. Y que el poder del Señor Jesucristo venga y sane a cada uno de ellos. Satanás, sal de aquí. Estas derrotado en el Nombre de Jesucristo.
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