OBRAS DEL MENSAJE


Bálsamo En Galaad
Chicago, Illinois, E.U.A.
59-0614
1 Buenas noches, amigos. Ciertamente es un—un privilegio para mí estar aquí esta noche para disfrutar de este tiempo de compañerismo en esta iglesia. No sabía que iba tener este privilegio sino hasta hace unos días. Y entonces, de repente surgió que yo debía venir a este Tabernáculo Beula para predicar. Y mirando este tabernáculo, a mí realmente me gusta. La manera en que está construido, ellos… Nosotros estamos a punto de construir un Tabernáculo en Jeffersonville, y quizás yo envíe algunos de ellos acá para que miren esto. A mí me gusta esto para nuestra iglesia allá, hermano.
Y luego al ver el hermoso edificio, y el… Conocí al pastor de Uds. por primera vez, que yo recuerde, allí en el estudio hace unos momentos, en el cuarto que está al lado. Él fue amistoso y amable, hospitalario, y cuando entré y escuché estos antiguos cantos de Sión siendo entonados… Y me di cuenta que ellos eran Canadienses. Y desde luego, nosotros simplemente… como un guante en mi mano… Yo verdaderamente aprecio estar por acá esta noche. Y con razón es una iglesita hermosa. Una iglesia realmente es lo que hay dentro de ella. Eso es lo que la compone.
2 Nosotros muchas veces pasamos por las calles y vemos una—una cosa. Y a veces decimos: “¿No es ese un hogar hermoso?” Ahora, pudiera verse como una casa hermosa, pero el hogar es el orden de la casa. Uno ve el orden que hay en ella, el orden de la familia.
Y allí es donde yo pienso que está la casa de Dios. No es tanto el templo hermoso, lo cual sí apreciamos, pero es el orden que hay dentro de él. ¿Qué clase de orden tienen ellos? ¿Realmente son ellos Cristianos, verdaderamente adorando al Señor, le aman a Él de veras? Es una casa de corrección, un Evangelio siendo predicado, y acompañado por las señales que Jesús nos dio las cuales habrían de seguirnos a nosotros. Y yo estoy seguro que es de esa manera aquí en este Templo Beula.
3 Cuando pienso en el nombre de Beula, me hace recordar de cuando yo era apenas un muchacho. Yo estaba con una amiga, y ella me llevó a la—a la Iglesia Bautista Sión cerca de Salem, Indiana. Y el canto que ellos cantaron fue: “Oh, Tierra De Beula, Dulce Tierra de Beula”. Como en el monte más alto que yo… “Bueno, parece que al fin llegué a la Tierra de Beula, ¿no es así?” Eso fue antes de que yo fuera salvo. Y nunca olvidaré ese Espíritu tan fino en esa iglesia. Y recuerdo más adelante, que Sión también estaba cerca de Salem, en la—en la Biblia.
Así que al estar aquí esta noche con nuestro adorable pastor, y al hermano Grant, con los cantantes Canadienses, el hermano Boze, y muchos otros, sentimos como que deseamos un tiempito de compañerismo alrededor de Su Palabra.
4 Yo estaba tratando de hacer que el hermano Grant predicara en mi lugar. Cuando entré, yo estaba un poco ronco, pues he estado hablando hasta dos veces por día, algunas veces. Y mis reuniones son continuamente de lugar en lugar. Y yo sencillamente me canso. Uds. saben cómo es eso, estoy seguro. Le estaba diciendo… La otra noche, yo le decía al hermano Grant: “Muchas veces, nosotros queremos salir como un—un cohete, y entonces caemos como una roca”. Esa es más o menos la manera en que lo hacemos. Así que aminorar la marcha de vez en cuando.
Ahora, en este tiempo, yo debía estar, esta semana en las Islas Fiji. Y luego el 15 debía comenzar, o a mediados de este mes, en Sydney, Australia, y Nueva Zelandia. Pero tuve que posponerlo por unos días, y eso me dio la oportunidad de venir a Chicago para visitar. Es la primera vez acá en esta… supongo que le llaman el lado oeste, ¿no es así? [Otro hermano dice: “Sur”—Ed.] Lado sur. Estoy todo desorientado—el lado sur.
5 Y el ministerio del que hablaba el hermano Joseph, yo estoy seguro que no es extraño para Uds., ya que Uds. han estado en las reuniones muchas veces. Y lo que nuestro Señor hace es maravilloso, nosotros verdaderamente lo apreciamos con todo nuestro corazón.
Esta noche por el camino, yo estaba hablando con el hermano Grant. Y estábamos intercambiando ideas de él y el hermano Boze acerca de Ultramar, en África, y la India, y—y diferentes lugares adonde hemos estado.
Y yo estaba relatando un caso que sucedió en la India, que sucedió en la plataforma. Después de esa tarde, yo había sido entrevistado por (quiero decir), diecisiete… Quizás fueron siete, ya que era a través de un intérprete, lo cual diferentes religiones estaban representadas allí esa noche, o mejor dicho esa tarde. Y todas las diferentes de ellas estaban en contra de la religión cristiana. Ahora, pueden imaginarse cómo se sentía uno. Yo estaba en el templo de los Jainos. Luego había Sikhs, los Jainos, los Mahometanos, los Buddhas, y demás. Y todos estaban en contra del Cristianismo.
Y casi todos creían en la reencarnación. Por lo tanto ellos hacen los pequeños friegasuelos, y barren la calzada a medida que andan, para así no pisar ningún mosquito ni nada, ya que eso pudiera ser un familiar que ha muerto. Ahora, ¿cómo podría Ud. alguna vez beber una expiación de sangre como antídoto por el pecado para una persona que no—que no—que piensa que es malo pisar un mosquito? ¿Ven?, Uds. nunca pudieran hacerlo. Así que yo hablé mi parte. Yo sentí que hubiera sido un traidor a Cristo si no hubiera dicho algo.
6 Así que entonces esa noche en la reunión, no pudimos salir fuera de la ciudad, pues tenían una ley que para tener protección policíaca, teníamos que permanecer en la ciudad. Y el alcalde de la ciudad había salido; él estuvo conmigo esa tarde, y muchos de los grandes líderes, el obispo de la iglesia metodista, y muchos otros líderes cristianos, nos reunimos en el hotel Taj.
Así que ellos dijeron que yo tenía que llevarla a cabo en la ciudad. Y cientos de miles asistieron a la reunión. No hubo manera de calcular cuántos estarían allí, ya que hasta donde uno podía ver era una sola masa de gente. Y tardamos dos horas y algo, con guardias al lado del carro, para llegar adonde comenzó la reunión, nos abrimos paso con el carro para llegar al sitio para predicar. Uds. pueden imaginarse el tiempo que se necesitaría. Ellos estaban apiñándose, y empujando, y subiéndose a los carros. Avanzábamos unos cuantos pies, y entonces los guardias y cosas para hacerlos moverse…
7 Pero cuando llegamos al púlpito, para comenzar a predicar, yo hablé sobre el tema de Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y ellos… Lo que Él fue ayer… y que nosotros podíamos esperar lo mismo hoy si Él es el mismo, que Él no está muerto, sino que Él ha resucitado de los muertos…
Y entonces, siendo que no pudimos hacer que repartieran tarjetas de oración, simplemente tuvimos que dejarlos subir de la mejor manera que pudieran. Y los guardias traían a la gente. Bueno, después que unos cuantos habían pasado, y ellos habían empezado a ver cómo el Espíritu Santo daba a conocer las condiciones y lo que ellos habían hecho, entonces…
Por supuesto, bajo la unción, uno podía discernir que la gente estaba pensando que era una telepatía o algo así, siendo que ellos tenían mucha brujería y de todo en la India.
8 Ud. sencillamente prepárese para creer cualquier cosa, cosas que Ud. no pensaba que creería cuando llega allá, pues todo es una religión en sí. Ellos caminan a través del fuego; toman una lanza y la pasan a través de la boca, toman una espada y la pasan a través de su corazón y vierten agua a través de ella, y les sale por la espalda, y la sacan y ni siquiera sangran, y… Oh, Ud. puede subirse a un árbol y llevar a un muchachito y un saco, el padre sube allá y lo corta en pedazos, extremidad por extremidad, y lo tira para abajo, y lo meten en el saco, y él patalea y gritar: “Déjame salir de aquí, papá”. Sólo prepárese para creer cualquier cosa cuando Ud. llegue a la India.
Obreros del diablo, y no piensen Uds. que ellos no lo retarán a uno; lo harán. Y vale más que Ud. sepa lo que está hablando. Allí es donde Ud.—Ud…. Uno no puede hacer lo que hace en los Estados Unidos, simplemente hacer cualquier cosa. Uno tiene que estar seguro que está correcto, o no diga nada en lo absoluto.
9 Así que esa noche en la plataforma, uno podía empezar a sentir que los Rajis y aquellos sentados allí creían que eso era telepatía. Y al poco rato, un… Pasó un leproso. Y yo no sabía mucho acerca de lidiar con lepra, sólo en África donde tuve una experiencia…
Este pequeño leproso con sólo muñones como brazos, su cara toda carcomida, vino y me abrazó. Yo oré con él. Y mientras abandonaba la plataforma… Entonces el siguiente que subió era un ciego. Y el Espíritu Santo le dijo quién era. Yo no podía pronunciar su nombre, sólo tuve que deletrear su nombre. Le dijo cómo es que él había estado en esa condición durante veinte años, y que era un adorador del sol; y que él había quedado ciego adorando el sol—mirándolo, y también que era un mendigo y tenía dos hijos. Todo eso era verdad. Y luego, yo dije: “Vean, yo no puedo sanarlo a él, ya que no puedo hacer lo que Dios ya ha hecho, pues Él fue herido por nuestras rebeliones, y con Sus llagas fuimos nosotros curados”.
10 La sanidad Divina no es algo mágico, o—o algún pequeño movimiento, o alguna pequeña bendición que la gente carga en las manos, sino es una fe indudable que Ud. tiene en la resurrección de Jesucristo. Es una obra consumada que fue hecha por Cristo en el Calvario.
Yo pudiera preguntar en esta noche, ¿cuántos fueron salvos durante este avivamiento que Uds. han tenido aquí? Algunos de Uds. levanten la mano. Si yo dijera, ¿cuántos fueron salvos hace diez años? Uds. levantarían la mano. Pero eso en un sentido es correcto y en otro sentido no es correcto. Ud. no fue salvo hace una semana o hace diez años, Ud. fue salvo hace mil novecientos años. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él expulsó el pecado del mundo. Pero jamás le hará ningún bien a Ud. hasta que lo acepte. Ud. simplemente lo aceptó anoche o hace diez años.
Y en ese mismo tiempo es que “Él fue herido por nuestras rebeliones, con Sus llagas fuimos nosotros curados”. Es la fe suya en una obra consumada, que Dios hizo a través de Cristo por Ud. en el Calvario. Está completa. No hay un pecador aquí esta noche que no haya sido salvado. Y Ud. todavía está bajo las misericordias de Dios, mientras que Ud. esté viviendo y que Dios esté lidiando con Ud. Pero cuando Ud. muera, y pase más allá de eso, entonces Ud. está—Ud. está bajo juicio. Ud. ya se juzgó a Ud. mismo.
11 Y la sanidad… No hay una persona aquí… Si hay alguien aquí enfermo… Cada uno de Uds. ya ha sido sanado. Tanto como alguna vez pudieran ser sanados. Pero es la fe de Ud. para creer y aceptar su sanidad de que Jesús fue herido por sus rebeliones, con Sus llagas fueron Uds. sanados.
Así que nadie puede sanar. Yo jamás he sanado a alguien en mi vida, y nunca lo haré. Pero he tenido algunas respuestas directas a la oración muchas veces cuando he orado por personas. Es una oración que… La oración de fe salvará al enfermo.
Así que no había forma en que yo pudiera sanar al hombre. Y él estaba—había estado ciego durante veinte años. Un doctor metodista estaba presente el cual lo examinó. Sus ojos estaban blancos por estar ciego. Y entonces mientras ofrecía la oración por el hermano y lo despedía de la plataforma, fue la gracia soberana de Dios… Vino una pequeña sombra sobre él. Y yo la miré, y era una visión. Allí estaba el hombre con su vista normal como cualquiera. Ahora, dense cuenta que fue—fue la gracia de Dios que lo hizo.
Entonces era la oportunidad. Allí estaba mi oportunidad para hablarle a la gente entonces. Y dije: “Yo fui recibido hoy en el templo de los Jainos, y habían allí diecisiete religiones distintas criticando nuestro cristianismo…” Y yo dije: “Ahora, en esta noche, aquí está un hombre adorador del sol, que está ciego. Y Uds. dicen que la religión Mahometana es tres veces del tamaño del cristianismo…” Lo cual es cierto.
Los Budas sobrepasan grandemente al Cristianismo, y el Cristianismo ocupa el tercer o cuarto lugar en las religiones del mundo, hablando numéricamente. Eso es incluyendo a católicos y protestantes juntos.
12 Y yo dije: “Seguramente alguien está correcto y alguien está errado. Tiene que ser así. Existe un Dios vivo y verdadero. Él tiene una salvación para Su pueblo. Y aquí está un hombre que ha adorado a la—a la creación en vez de al Creador, creemos eso. Pero él está ciego y quiere venir al Dios verdadero y genuino.
Yo dije: “Ahora, yo le pido al sacerdote Mahometano que venga acá y restaure la vista de este hombre ciego. Y si él puede hacerlo, entonces este hombre ciego se convertirá en un mahometano, y yo también, si él puede restaurarle la vista a este hombre ciego”. Y dije: “Yo reto también al sacerdote de Buda, a todos los Jainos, o a cualquiera de las otras religiones aquí, a cualquiera de Uds. los líderes, vengan acá Uds. hombres santos, y restáurenle la vista a este hombre. Pues si hay un Dios que lo creó a él, y él desea volver con un corazón verdadero para adorar a ese Dios, seguramente ese Dios le restaurará la vista y lo pondrá de nuevo en condiciones para adorarlo a Él”.
Ahora, yo por nada hubiese dicho eso si no hubiera habido una visión y supiera de lo que yo estoy hablando.
13 Así hizo nuestro Señor. Él dijo: “Yo no hago hasta que el Padre me muestra primero qué hacer”, San Juan 5:19. Ningún profeta, ni el Señor Jesús, anduvo alguna vez haciendo las cosas simplemente a la ventura. Jesús no podía morir, porque Él era Dios. Y Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, que el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que Él ve hacer al Padre (no que oye al Padre hacer), sino que ve hacer al Padre”.
Elías en el Monte Carmelo, cuando él preparó el carnero y todo, él se presentó ante el pueblo y dijo: “Señor Dios, yo hice esto por mandato Tuyo”. Siempre es Dios, la carne no puede gloriarse en ninguna parte. Y fue una visión. Y por esa razón él podía hablar resueltamente, por cuanto Dios lo había dicho. Eso lo concluye.
Así que todos ellos se quedaron callados. Yo dije: “Este es un grupo de gente muy calladito”. Y dije: “Bien, hoy, Uds. Mahometanos estaban tratando de decirme cuánto más grande era la religión Mahometana que el Cristianismo. Ahora, que pasen al frente los sacerdotes y lo hayan, o cualquiera de los demás”. Dije: “La razón por la que ellos no pueden hacerlo, la razón por la que ellos vienen es porque ellos no pueden hacerlo”. Y dije: “Yo tampoco puedo hacerlo. Pero el Dios del Cielo que levantó a Su Hijo, Cristo Jesús, el cual está vivo hoy, y a Quien yo estoy representando, me ha mostrado una visión que el hombre va a recibir su vista. Ahora, si Él no lo hace, entonces yo soy un líder falso y debería ser corrido de la India”. Pero dije: “Si Él sí lo hace, y todos Uds. han visto cómo sus sacerdotes y—y sus hombres santos se quedaron callados”. Dije: “Yo—yo quiero ver al hombre recibir su vista. Yo no quiero discutir sus libros de texto y su religión. Yo simplemente quiero que al—al hombre se le dé su vista. Y dejemos que el Dios que es el Dios de la creación, Quien hizo la raza humana, le devuelva su vista, ya que no se requerirá de un engaño. Tendrá que ser real, pues tendrá que ser creado, debido a que él no tiene ojos”.
14 No tengan temor. Nuestro Dios es Dios. Si Él alguna vez fue Dios, Él es Dios aún. Si Él es Dios en lo absoluto, Él es Dios de toda la creación. Y entonces cuando decía eso, luego dije: “Ellos no dicen nada. Y yo no puedo pero Dios ha escogido que esto sea así. Ahora, veremos si sucede”. Y ellos inclinaron sus rostros. Y cuando oramos, los ojos del hombre se abrieron, podía ver tan bien como cualquier persona aquí:
Oh, yo dije: “¿Cuántos de Uds. recibirán a Jesucristo como su Salvador personal si los ojos de este hombre se abren?” Y tan lejos como uno podía ver, decenas de miles de manos se alzaron al aire.
Y entonces, sin ninguna cooperación entre las iglesias… Quizás, esta noche, noventa y nueve de cada mil está otra vez en los templos del Buda y los demás, debido a la falta de cooperación entre la gente para ir allí y guiar a esa gente a las iglesias. Es una lástima que no haya cooperación entre los cristianos hoy cuando Dios procura hacer algo. Esa es la cosa más difícil que yo he encontrado, y la cosa más malentendida, que la gente no coopera porque Ud. no es de su denominación. Es una desgracia para el mundo.
15 Ahora, en esta noche, yo no vine para hablarles sobre sanidad Divina. Yo sólo vine para hablarles unos minutos, para familiarizarme con Uds., para que nos conociéramos unos a otros, ya que sólo pasamos por este mundo una sola vez, y después habremos de pasar una eternidad juntos.
Y ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento para orar.
Oh Señor Dios, creador de los cielos y la tierra, venimos a Ti tan humildemente como sabemos venir con nuestros rostros inclinados hacia el polvo de donde fuimos sacados, y algún día, si Jesús tarda, regresaremos a él. “Aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, no obstante en mi carne yo he de ver a Dios”. Estamos tan contentos por esa esperanza que yace dentro de nuestro seno en esta noche, que nosotros, algún día, veremos a Aquél a Quien amamos y creemos, Quien es también el Invitado invisible en este edificio esta noche.
16 Ahora, Tu Palabra está abierta ante nosotros, Señor, y te pedimos que bendigas Tu Palabra que… Circuncida los labios que han de hablar, y los oídos que han de oír.
Y concede, Señor, si hubiera alguno aquí que no sea cristiano, que ellos se entreguen humildemente a Ti. Si hubiere aquellos que se han descarriado, que ellos puedan venir, como el hijo pródigo, de nuevo a la casa en esta noche—a la casa del Padre. Y oramos, Señor, por aquellos que están enfermos. Si hubiera alguno de esos aquí, o afligidos, que mientras la Palabra está saliendo reciban ellos a Jesús y sean sanados de sus dolencias.
Bendice este Templo Beula. Bendice a su amoroso pastor, y a todos, los diáconos, y la mesa directiva, y a todos los laicos. Que pueda permanecer por mucho tiempo como un memorial de Jesucristo y de Su causa. Que de aquí salgan misioneros y—y ministros que ayuden a evangelizar el mundo. Bendice cada esfuerzo que ellos hagan. Y estos hermanos aquí, y estos hermanos de Canadá, su—los directores de canto, y—y los músicos, rogamos Señor, que Tú bendigas su ministerio. Hazlo rico, Padre. Dales almas como paga, pues creemos que ese es el deseo de sus corazones.
Perdona todas nuestras faltas. Permite que el Espíritu Santo nos visite esta noche, pues seguimos esperando en Él en el Nombre de Jesús.
17 Sólo para hablarles a Uds. por unos momentos, lo cual no sé a qué hora terminan los servicios. Ya son casi las nueve. Y mañana es un gran día para nosotros nuevamente, y sé que lo será para Uds. Y quiero hacerles a Uds. una invitación. Si Ud. está cerca de alguna de las reuniones, pues, venga, siéntase como en casa. Si Ud. está por allá cerca de Jeffersonville, pues, visítenos mientras está por allá. Y pastor, Ud. sabe, Ud. está bienvenido, todos.
18 Queremos abrir en el Salmo 63 sólo para una pequeña lectura sobre un texto muy conocido.
Dios, Dios mío eres Tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver Tu poder y Tu gloria, así como Te he mirado en el santuario.
Porque mejor es Tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
Yo a menudo me he preguntado sobre qué hablaba David. Y recuerdo la primera vez que leí esa escritura, que yo sencillamente no podía entender lo que David quiso decir cuando dijo: “Porque mejor es tu misericordia que la vida”. ¿Qué podría ser más grande que la vida?
Si el Señor viniese a mí esta noche y me dijera: “Te voy a convertir de un anciano a un joven de aproximadamente dieciocho años de edad; te dejaré vivir mil años sobre la tierra, y daré toda la riqueza del mundo en tus manos, y te prometo que nunca tendrás un día de cansancio, sino que todo será gozo durante mil años”,… O, “te dejaré vivir cincuenta años más, y lo haré a tal grado que mendigues por la calle, y andes arrastrándote por allí en enfermedad; pero con todo eso al final, te daré Vida Eterna”.
Yo diría: “Señor, déjame mendigar. Deja que me arrastre, o déjame sufrir, o cualquier cosa con tal que yo tenga Vida Eterna”.
La Vida es lo que lo conduce a Ud. Es lo que hace su conducta. Uds. sencillamente no pueden esconder la vida real. No hay manera de hacerlo.
19 ¿Alguna vez han echado Uds. una acera? Sin duda que algunos de Uds. los hombres lo han hecho. Y recogen toda la tierra, y arman la acera y le vacían el concreto. Pero luego en el verano cuando Uds. van a cortar el césped, ¿saben en dónde está más densa la grama? Por la orilla de esa acera. Está dos veces más densa allí como en cualquier otro lado. ¿Por qué es así? Porque allí debajo de ese concreto, Uds. cubrieron algunas semillas. Pero tan cierto como ese sol comienza a bañar la tierra, y la estación es la correcta, esa semilla tiene vida en ella. Y Uds. no pueden esconder la vida. Ella abrirá paso por encima de ese concreto hasta salir, para así levantar su cabecita y alabar a Dios. Uds. sencillamente no pueden esconder la vida.
Y es por eso que si Uds. tienen Vida Eterna, lo pueden sepultar a Ud. en el mar, o—o incinerar su cuerpo, pero Ud. volverá a vivir cuando Jesús venga. No hay manera de retenerlo a Ud. Uds. no pueden esconder la vida genuina.
20 Yo tuve un capellán amigo mío de la Primera Guerra Mundial. Él me estaba contando, él dijo: “Billy, un día ellos lanzaron ese gas mostaza y de cloro allá en Francia en la primera Guerra Mundial”. Y dijo: “Nosotros estábamos allí cerca de Alsace Lorraine”. Y dijo: “Fue un día terrible para mí. Era la pascua, y oh, el gas había quemado los árboles, y la grama, y no había nada vivo”. Y dijo: “Era una mañana lluviosa, y una enfermera pasó por el cuarto. Y ella tenía un—un ramo grande de lirios cala en la mano. Y ella iba pasando por los lechos de esos soldados heridos, dándoles un lirio a cada uno”. Dijo: “Esos muchachos lisiados, algunos de ellos quemados, y otros ciegos, agarraban ese lirio y gritaban y lloraban, porque era un símbolo de casa”. Dijo: “Yo no pude soportar aquello. Salí y el Comandante dijo: Capellán, yo voy a ir al frente para inspeccionar unos tanques que fueron—o unos vehículos que fueron destruidos, para ver si hay algunos de ellos que puedan ser traídos ahí a la tierra de nadie de donde sacaron a los alemanes”.
21 Dijo: “Yo salí allí y él fue—me llevó en una motocicleta con un asiento lateral”. Y dijo: “Cuando nos detuvimos allá en el campo”, dijo, “yo miré alrededor y pensé, oh, qué lugar más desolado es este”. Dijo: “No hay una hoja en un árbol. No hay una hojita de grama en ninguna parte. Y sin embargo, es Pascua”. Y dijo: “Caminé por allí y fui atraído hacia una cierta roca pequeña, y dijo: ”La volteé con mi pie“. Y dijo: ”¿Qué piensa Ud. que estaba debajo de esa roca?“ Dijo: ”Había un pequeño Lirio de Pascua que había estado escondido debajo de la roca todo el tiempo durante la guerra y el gas“. Dijo: ”Empecé a arrancarlo, y dije, Es demasiado sagrado“. Dijo: ”Me arrodillé allí y dije, Señor, escóndeme en la Roca de los Siglos. Preserva mi vida, oh Señor, así como has preservado al lirio“. Vida, es una cosa grandiosa. Vida moldea el carácter suyo.
22 Hace algún tiempo allá en las tierras del sur de donde soy, ellos solían tener esclavitud allá hace años. Ellos… La gente africana los traían, los—los Boers, mejor dicho. Y—y ellos traían a los—los hombres de color del África. Y los vendían en el sur como esclavos. Oh, era un pecado terrible y una cosa muy mala hacer eso. Pero ellos llegaron a ser tan comunes a tal grado que los vendían como venden carros usados en un estacionamiento, simplemente van allí y—y los compran. Y los agentes de compra venían y los compraban, y los llevaban, y los vendían para hacer dinero, seres humanos por los cuales Cristo murió.
Y cuentan la historia que un día un agente de compra pasó por una gran plantación. Y había muchos esclavos en la plantación. Entonces él le dijo al—al dueño, dijo: “Me gustaría mirar sus esclavos, tal vez yo pueda ofrecerle unos buenos precios”.
El dueño dijo: “Sírvase Ud.”.
Y él fue a mirar la plantación. Y los esclavos estaban lejos de su hogar. Ellos habían sido capturados, llevados lejos de mamá, lejos de bebés a veces—de madres, lejos de esposos, y traídos acá y los usaban como bestias de trabajo. Ellos estaban tristes. Sabían que nunca más verían a papá, a mamá, al bebé. Ellos eran esclavos y extranjeros en un país extraño. No tenían ánimo en ellos para trabajar. Y ellos tomaban látigos y los azotaban para hacerlos trabajar.
23 Y ellos se fijaron en un esclavo joven, un hombre joven. Ellos no tenían que azotarlo nunca. Él tenía su pecho erguido, y su rostro en alto. Él estaba siempre haciendo su trabajo. Entonces rápidamente, el comprador dijo: “Me gustaría comprar aquel esclavo”.
Pero el dueño dijo: “Pero él no está en venta”.
Bueno, dijo: “Él es tan diferente a los otros esclavos”. Dijo: “¿Es él un jefe de los demás?”
Y el dueño dijo: “No, él no es ningún jefe. Él simplemente es un esclavo”.
Él dijo: “Bueno, quizás Ud. lo alimenta a él un poco mejor que a los demás esclavos”.
Y él dijo: “No, él come afuera en la cocina con el resto de los esclavos. Él simplemente es un esclavo”
“Bueno”, dijo el dueño, “¿Qué lo hace a él tan distinto a los otros esclavos?”
Y el dueño dijo: “Yo me pregunté eso por mucho tiempo. Pero un día descubrí la razón”. Dijo: “Ud. sabe, allá en su patria, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero, no obstante él sabe que es hijo de un rey, y se comporta como uno”.
24 ¿Qué deben hacer los Cristianos? Nosotros somos extranjeros. Pero nuestro Padre es el Rey, y nosotros somos hijos e hijas de Dios. Debemos conducirnos como hijos e hijas de Dios.
Cuando yo veo a la iglesia volviéndose tan suelta, y las mujeres en su manera de vestir inmoral, y los hombres en su conducta, eso me contrista, porque somos hijos e hijas de Dios, y debemos actuar, y caminar, y hablar, y conducirnos de esa manera. Cuando nos alejamos de eso, me temo que algo anda mal en nosotros. Hemos perdido la visión de quiénes somos. Porque la vida que hay en nosotros es lo que nos guía y nos dirige.
Así que al pensar en David diciendo que—que “Mejor es tu misericordia que la vida”, debe haber dos clases distintas de vida, o yo lo diría de esta manera: más de una clase de vida.
Y algunas personas piensan que esta vida es—es sólo una—consiste de juerga, bebida, o andando de inmoral, o yendo a bailes; a eso le llaman vida.
25 Yo estaba llevando a cabo una reunión… Y me duele decir esto, porque algunos de mis amigos de Canadá están sentados aquí. Pero yo estaba en Canadá, y el director de la reunión también está presente ahora, el hermano Sothmann allí, donde yo estaba teniendo una reunión en la arena de hielo. Y ellos me habían puesto en el hotel. Y esa tarde cuando vine… Yo había estado en Canadá por un tiempito, y no había visto el pecado y el alboroto, como lo vemos aquí en casa.
Y esa noche cuando fui de donde había estado en el país, y fui al hotel, observé a unos americanos que venían, había botellas de whiskey regadas por todos lados. Y esa noche cuando llegué de la iglesia, del servicio, subí al ascensor. Y yo había estado allí por alrededor de una semana; nunca había visto una cosa así.
En el ascensor había botellas de whiskey y latas de cerveza por todas partes. Y cuando el muchacho cerró la puerta para subirme en el ascensor, yo miré alrededor. Y él sabía quién—quién era yo, y dijo: “Es terrible”.
Y yo dije: “Algunas veces personajes como esos me hacen sentir avergonzado de que soy americano, con semejante conducta como esa”. Y él me dejó en el piso, bien arriba casi en lo último.
26 Y era una cierta logia de aquí de América que estaba teniendo la convención allí en Canadá. Y cuando me bajé del ascensor, oh, había un alboroto terrible en todas partes. Y allí al final del pasillo había dos mujeres jóvenes, me supongo que en veinte o treinta años. Y ellas apenas tenían puesto su ropa interior con una botella de whiskey en la mano, bastante ebrias, y ambas con anillos matrimoniales. Oh, desde luego, ellas simplemente estaban “divirtiéndose sanamente”. ¡Eso es pecado!
Y ellas estaban tratando de bajar descalzas, sin medias; y sólo con la ropa interior allí y con esa botella de whiskey en la mano, con los ojos borrosos; y hombres tratando de salir de las habitaciones, cayendo sobre ellas y tratando de agarrarlas de esa manera, tan ebrias que casi no podían levantarse.
Y yo pensé: “¡Qué vergüenza!” Pero a eso le llamamos aquí en los Estados Unidos: sólo un tiempito de “diversión sana”. Quizás un papá en casa cuidando del bebé. Y no es solamente las mujeres, los hombres hacen lo mismo. Pecado es pecado; a mí no me importa dónde sea; es pecado, y es incorrecto, y nosotros siendo una nación cristiana, visitando a nuestros vecinos de esa manera, aun con nuestras logias y demás, y comportándose en tal desgracia como esa.
27 Yo me detuve. Y un joven cruzó tambaleándose y pegó la cabeza contra el otro lado y cayó tendido en el piso, se levantó, y diciendo toda clase de cosas malas. Y estas jovencitas bajaron y se detuvieron. Yo me metí en un lugarcito para observar. Y esas jóvenes se detuvieron exactamente enfrente de mí. Y cada una bebió un trago de la botella, se agacharon y se alzaron esa pequeña enagua, y levantaron el pie al aire y gritaron: “Yupi, esto es vida”.
Yo salí al piso y agarré a ambas de la mano. Dije: “Perdónenme, esto no es vida: ¡esto es muerte!” La Biblia dice que: “La que vive en placeres viviendo está muerta”.
Y hay demasiado de ese tipo de comportamiento en nuestras iglesias hoy a través de la nación, y sin embargo llamándose de cristianos.
Esa es la más grande piedra de tropiezo que haya tenido el Cristianismo, no el contrabandista en la esquina; nosotros sabemos que él está marcado, pero los hipócritas que se llaman de Cristianos y viven en la iglesia con semejante vida como esa. Eso muestra que ellos nunca han conocido al Señor Jesús, o de otra manera no harían eso. Esa clase de vida es horrible. Esa no puede ser la clase de vida de la que estaba hablando David.
28 Algunas personas piensan que es ganar dinero: “Eso es vida; ganar dinero, mucho dinero”. Y después de un tiempo Ud. lo pierde y toma una pistola y se vuela los sesos. Eso no puede ser vida. Eso es muerte.
Algunas personas piensan que su vida alegre, y saliendo a los bailes y cosas, contando chistes, y comportándose escandalosamente, inmorales, pero a la mañana siguiente tienen un dolor de cabeza, congojas, y hogares rotos. Eso no es vida. Eso es la muerte disfrazada. Eso es el lobo disfrazado de oveja. Eso no puede ser vida. Eso es muerte.
Y el mundo es engañado por esas cosas. Pero la gente es, mi hermano, mi hermana, en esta noche, ¿qué hace a los hombres y las mujeres hacer eso si están bien de la mente? ¿Qué los hace hacer eso? ¿Qué los hace desear beber whiskey? ¿Qué hace a la gente americana fumar cigarrillos, cuando la revista Selecciones dice que ciento treinta y tres mil están condenados este año por fumar cigarrillos? Pero ellos lo hacen de todos modos. El cáncer está en aumento… Artículos: “Cáncer por vagones”. Pero ellos venden más cigarrillos cada día: “Compre una caja de cáncer, una botella de tuberculosis”. Y ellos buscan y fuman esas cosas por placer. Algo anda mal. ¿Qué es? Ellos no pueden evitarlo, dicen.
29 Si el diablo no puede pervertirlo a Ud. con esas cosas, entonces él lo tomará a Ud. y tratará de dejarlo que Ud. se una a una iglesia en alguna parte para apartarse de ello, y entonces Ud. estará igual de mal, intentando esconderse debajo de alguna iglesia o algún credo, o alguna denominación. Eso está mal.
Pero ¿qué hace que un hombre haga eso en primer lugar? Es porque cuando Dios hizo al hombre, Él lo creó a él de esa manera. Él hizo al hombre para que tenga sed.
Hay un lugarcito en el corazón el cual nada llenará sino Dios. Y el hombre está sediento de algo, y esa sed genuina es de Dios. Y nadie tiene derecho de intentar saciar esa sed santa dándosela al diablo para las cosas del mundo. Ud. no tiene derecho, ningún derecho de tratar de esconder esa sed al unirse a una iglesia. Dios es el único que puede saciar eso. Dios, el Espíritu Santo, es lo único que puede satisfacer esa sed. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Y es Dios tratando de llegar al corazón humano. Pero el diablo procura saciar eso al dejar que ellos beban hasta morir, o corran hasta morir, o hagan otra cosa. Pero Dios creó al hombre para que tenga esa sed santa. Y si Ud. no toma a Dios, entonces tendrá que tomar otra cosa para—para apaciguar ese llamado. Eso es lo que hace a un hombre de esa manera.
30 Dios lo hizo a él para que fuera un rey. Dios quiere sentarse en el trono del corazón suyo. Ud. no tiene derecho a permitir que el diablo ponga esas cosas de su naturaleza en Ud. Ud. no tiene derecho de intentar satis… Y permítanme decir esto: no hay nada que pueda satisfacer excepto Dios. Ud. puede hacer lo que quiera, beber hasta volverse loco, pero Ud. nunca estará satisfecho hasta que Cristo ocupe Su lugar en el corazón humano. Eso lo concluye. Entonces la fe entra.
Mucha gente ve grandes iglesias, grandes denominaciones, el mundo intelectual. Ellos miran alrededor a lo que puedan ver con sus ojos.
31 Yo estuve en un desayuno con Billy Graham, hace algún tiempo en Louisville. Y él dijo… Agarró la Biblia y dijo: “Esta es la norma de Dios”. Dijo: “Yo voy a una ciudad y llevo a cabo un avivamiento. En seis semanas tengo veinte mil convertidos”. Dijo: “Al año siguiente regreso, y de los veinte mil no quedan ni veinte”. Y luego él dijo: “Pablo entraba a una ciudad y obtenía un convertido, y al año siguiente regresaba y tenía veinte de ese uno”. Él dijo… Ahora, aquí lo que Billy dijo, habiendo allí un grupo de predicadores, como trescientos de ellos, él dijo: “Son Uds. montón de predicadores perezosos, que se sientan con los pies encima de su escritorio, y no salen a visitar a la gente”. Dijo: “Esa es la razón por la que ellos no permanecen”.
Y yo pensé: “Sr. Graham, mi precioso hermano, un hombre ante el cual me quito el sombrero como un soldado de Dios muy valeroso. Sí. Pero Pablo tenía algo distinto. Pablo no salía a visitarlos después de su conversión, pues él abandonaba la ciudad y regresaba a ese convertido. Pero lo que él hacía con ese convertido, es que él lo guiaba a algo que encendía su alma”. No el predicador perezoso, si él tuviera la misma cosa no sería perezoso así. Él estaría sobre la marcha para Cristo, con algo ardiendo en su corazón que no lo dejaría estar quieto. Pero nosotros sólo los llevamos a través de sus intelectos.
32 En el huerto del Edén, el diablo escogió la cabeza del hombre. Dios tomó su corazón. El diablo trata de mostrarle lo que él pueda ver con sus ojos. Pero Dios, en su corazón, hace que él por fe crea cosas que él no puede ver. “Porque fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve”.
¿Ven?, el hombre quiere ver un lugar grande, o—o algo grande con un efecto psicológico. Dios no está en la psicología. Él no trabaja con los poderes mentales. Uds. nunca podrán razonar a Dios. Uds. le creen a Dios por fe.
33 Hablando en un desayuno esta mañana, yo decía que la razón que los hombres van y se unen a las iglesias y ponen sus nombres en ellas, es porque ellos están tratando de evitar el nuevo nacimiento. Ellos no quieren el nuevo nacimiento. Oh, algunos de los teólogos hoy creen que lo que ellos llaman nuevo nacimiento es un apretón de manos, y poner su nombre en un papel, y creer en una declaración de credos. Pero el nuevo nacimiento es morir, y nacer otra vez, una nueva criatura en Cristo.
Cualquiera sabe que cuando un bebé nace, a mí no me importa si es en el suelo de un establo, o sobre un colchón de paja, o en un—un cuarto de hospital todo cerrado; es un desorden, no importa dónde nazca. Pero ¿qué es? Es un desorden, pero produce vida. Y eso es lo que necesitamos hoy: es un nacimiento—un nacimiento espiritual. Es un desorden, pero produce vida—vida cristiana, Vida nueva, Vida, esa vida de sacrificio.
34 Algunas personas dicen: “Yo no pertenecería a una de esas iglesias del Evangelio Completo. Ellos claman y gritan, y sacuden las manos alrededor, y cosas así”. Eso está bien. Ellos quizás actúen raro, pero han nacido. Puede que se mire como un revoltijo, pero tienen Vida. Esa es la cosa. Mientras que Uds. tengan vida… Pregúntele a uno de ellos si está satisfecho. Vigile la manera en que él actúa, los lugares adonde él va.
Ud. conoce al ave por sus hábitos. Un cuervo y una paloma no pudieran tener compañerismo; su dieta es diferente. Y un cristiano no puede mezclarse con el mundo. El cuervo es un hipócrita. Un hipócrita es un—es un engañador. Un cuervo puede posarse sobre un cuerpo muerto y comer todo el día, y volar al campo de trigo y comer trigo con las palomas. Sin embargo la paloma puede comer trigo, pero no puede comer el cuerpo muerto. ¿Por qué? Porque ella no tiene hiel. No podría digerirlo.
Y así es con un cristiano; la amargura es quitada de él. Él no podría digerir el mundo. Pero un hipócrita puede vivir en pecado todo el día, y venir a la iglesia en la noche, y gritar como los demás. Eso es un hipócrita.
35 Ahora, cuando Ud. nace de nuevo, Ud. no tiene que ser un hipócrita; Ud. es una nueva criatura. La hiel de amargura es—el deseo del mundo es quitado de Ud.
“Oh, Tu misericordia es mejor que la vida, pues anhelo ver Tu poder como te he visto en Tu Santuario. Mi alma tiene sed de Ti como en tierra seca donde no hay agua”. David era pastor. Él era un hombre del bosque. Él conocía la acción de la fauna.
Ahora, es posible que tengamos algunos hermanos cazadores aquí. Yo soy cazador. Y miren, allá en África, ellos tienen venado, el corzo. Ahora, cuando ellos tienen perros salvajes… Nosotros los tenemos aquí, llamados lobos. El venado por lo regular se alimenta en una manada, y siempre hay un vigilante de guardia todo el tiempo, vigilando. ¿Ven Uds.?, generalmente, ellos salen y se mantienen en alerta. Y por lo regular, es una gama, ella está vigilando a su cachorro.
36 Si algunas de nuestras madres americanas simplemente mantuvieran la guardia con sus hijas así como la gama madre hace con su pequeño cervato, no tendríamos tanta delincuencia juvenil.
Entonces ellos… Fíjense, los perros salvajes vienen en pos de ese venado, y se acercan muy sigilosamente. El líder de la manada se acerca sigilosamente, vigilando dónde están los—los venados. Y si ellos pueden separar a un venado, estando éste tan ocupado en lo que está haciendo, al grado que él nunca notará al perro que viene acercándose, pues el perro es inteligente, él se pone en donde el viento le da en la cara, o el lobo. Él se desplaza muy sigilosamente. Cuántas veces yo los he observado hacer esto. Y ellos se acercan muy despacio, y están observando. Y al poco rato, esa venadita, los sentidos en ella empiezan a decirle que el peligro está cerca. Sin embargo ella no puede olfatear al perro, tampoco puede verlo. Pero ella sabe que algo anda mal. Porque ella es una venada, y sabe eso—adónde está el peligro.
37 Y no hay nadie que haya entrado deliberadamente al pecado sin que Dios no les advierta primero. Algo le dirá a Ud. Y esta noche hay muchas jovencitas aquí escuchando, y el lobo está deslizándose sobre ella. Uds. saben, ellos tienen lo que llaman el pito del lobo. Ellos… Un pito de lobo. Y ellos le están silbando a estas jovencitas. Y ellas saldrán a la calle y se ponen ropa que no es apropiada para una damita. Y vergüenza debería darles a Uds. madres que les permiten hacerlo.
Hablan del analfabetismo de Kentucky de donde yo vengo: algunas de aquellas mamás antiguas allá… Si una de sus hijas salía y hacía eso, ella le sacaría ampollas de un lado a otro con la tablilla de un barril. Correcto. Pero, oh, Uds. piensan que ella es popular. Ud. le enseña a cómo bailar zapateado, y hacer todas esas cositas, y le pone esa ropa así. Y entonces cuando ella termina en deshonra, Ud. es la culpable. Esa es la pura verdad.
38 Lo que necesitamos esta noche son mamás chapadas a la antigua como las que solíamos tener en América. Necesitamos padres y madres de oración, que llevarán a sus hijos delante de Dios en lugar de a un espectáculo de Elvis Presley o algo así.
Les silban a las muchachas para hacerlas que volteen. Ellas piensan que ellos son lindos. Querida, ¡si tan sólo supieras que ese es un sabueso del infierno! Correcto.
39 Algunos de Uds. jóvenes… Una pequeña Jezabel pintada allí afuera, Uds. piensan que ella es bonita. Ella quizás se mire así por afuera; Uds. debieran sorprenderla cuando su cara está lavada; quizás no piensen lo mismo acerca de ella. Tal vez tenga un corazón tan negro como las paredes tiznadas del infierno. Uds. no pueden decir… No se fijen en eso. Eso es viejo y pasará.
Busquen algo que sea real y genuino. Vean si esa muchacha es nacida de nuevo. Si ella no es salva, entonces no tenga nada que ver con ella. Y hagan lo mismo respecto a un joven.
El problema con nuestras filas Cristianas hoy es que se están desmoronando, y se están casando, y con sus matrimonios mixtos, y es un enredo tal que no hay nada que pueda enderezar la cosa. Estamos alistándonos para el juicio. Dios destruirá la cosa entera un día de estos con una bomba atómica. Y los nombres de Uds. están escritos en ella en Rusia hoy. Y el mundo entero está temblando y preguntándose qué pasa. El lobo está acercándose. Hemos coqueteado demasiado con el resto del mundo, con las cosas del mundo.
40 Ahora, lo siguiente que sabemos, es que esta venadita comienza a salirse del rebaño donde ella tenía protección, se aleja de la iglesia donde ella recibe el Espíritu Santo, a través de la predicación de la Palabra. Nosotros somos lavados por el lavacro de la Palabra. Y entonces, si Ud. se aleja, y comienza a quedarse en casa en vez de ir a la iglesia, y mira la televisión el miércoles por la noche cuando hay reunión de oración, allí mismo Ud. va de salida. Cuando sus deseos están más para ver algún programa de televisión que para escuchar el Evangelio, algo anda mal en su alma. Correcto. Es verdad.
[Uno habla en lenguas; otro interpreta—Ed.] Amén. Ahora, si yo entiendo bien las Escrituras, un hombre hablando en una lengua desconocida para sí mismo, y otro interpretándola… Un hombre no sabiendo lo que él está hablando, y el otro no sabiendo lo que está diciendo, pero la voz es interpretada a nosotros como un llamado de parte de Dios. Eso es correcto. “Mirad a Mí”, dijo Él, “Todos los términos… Yo soy el Sanador, El que da vida, la visión de vida. Él es Vida. Oh, cuánto le damos gracias a Él que tenemos la oportunidad de venir a la Fuente que está llena con Sangre sacada de las venas de Emanuel.
41 Este venadito, sólo para terminar eso. Si ese lobo da un salto sobre ese venadito… Él tiene dos colmillos de sangre. Y él agarrará a ese venadito por detrás de la oreja. Y él clavará esos colmillos, y entonces domina su peso. Y esos colmillos enormes cortarán el cuello de ese venadito. Y él dará un salto y luego caerá, y dentro de minutos estará todo rodeado de perros, lobos, para comer los huesos del animalito.
Y así obra satanás. Si él puede llegar a acercarse lo suficiente para atraparlo allí, los sabuesos del infierno le saltarán encima, y le quitarán todo lo que hay en Ud. —toda su moral, y todo, todo lo que Ud. tenga. Ud. quedará blanqueada y deshonrada ante Dios.
42 Ahora, algunas veces si el venadito está alerta, muy inteligente… ¿Ven?, o ve al venado—al perro viniendo, éste saltará. Y cuando lo hace, el perro… Si no lo puede agarrar por la oreja, por la vena yugular aquí, entonces lo agarra por el costado.
Bueno, ese es más o menos el equilibrio medio del venado. Los cuartos traseros son más pesados que los delanteros, pero los delanteros tienen un cuello y cabeza. Así que ese es más o menos el medio del venado. Él lo agarra allí. Lo sacude de un lado a otro así, y el venado no puede correr. Ha perdido el equilibrio y caerá. Y entonces, él es cubierto nuevamente por los perros.
Ahora, si el venadito está alerta, y tan pronto como el perro lo agarra por el flanco, si éste se sacude de lado rápidamente, o se levanta y salta de lado así rápido sin tratar de correr, sino simplemente saltar, o saltar de lado, y así el pedazo de carne se soltará de la boca del perro. Él entonces tiene que huir por su vida.
De eso es que David está hablando. ¿Alguna vez han visto Uds. a un venado herido?
Allá en el sur, ellos los cazan con perros. Yo pienso que esa es una cosa muy mala. Pero ellos los cazan con perros. Y cuando un venado está herido, si ese venado puede llegar adonde hay agua, vivirá. Uds. nunca lo atraparán. Porque él no sangrará más.
43 David dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de agua, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”.
¿Pueden Uds. imaginarse al venadito con la sangre saliendo de él, y éste corriendo, y los sabuesos tras él? Y tiene su naricita levantada [El hermano Branham imita al venado jadeando—Ed.] olfateando por todos lados. “Si yo tan sólo pudiera oler agua. Tengo que llegar adonde hay agua o moriré”. Una vez que llega al agua está a salvo. Él tiene que encontrar agua o muere. David dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de agua, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”.
Cuando hombres y mujeres llegan a un punto en que tienen que tener a Dios o morirán, Uds. llegarán a la corriente de agua. Correcto. Si Ud. está enfermo y necesita sanidad, si Ud. está en una condición grave, yo puedo decirle que hay una fuente llena de Sangre sacada de las venas de Emanuel, donde los pecadores que se sumergen debajo del raudal, pierden todas las manchas de culpabilidad. Es Vida Eterna conocerlo a Él, no conocer Su Libro, no conocer Su iglesia, no conocer Su credo, sino conocerlo a Él, conocerlo a Él como Su Salvador personal, como su Señor, que lo llena a Ud. con el Espíritu Santo. Eso pone Vida en Ud. para caminar hacia delante. Esa es la Vida de la cual hablaba David.
Mis labios te alabarán, porque mejor es Tu misericordia que la vida. Mis labios te alabarán.
44 Inclinemos nuestros rostros por un momento. Siento que ese mensaje hace un momento era algo cortándome, y diciendo que este es el momento. Vamos a orar.
Me pregunto cuántos aquí quisieran ser recordados en oración ahora mismo, levante sus manos y diga: “Recuérdeme, hermano Branham, ante Dios”. Dios les bendiga; eso está bien. Dios les bendiga.
¿Cuántos aquí que no son cristianos, quisieran tener un—un compañerismo con Cristo, Ud….? Ud. quizás se ha unido a la iglesia en alguna parte. Ud. quizás ha sido sumergido en agua. Pero sin embargo Ud. sabe que esa sed y hambre por Dios no está en su corazón, pero Ud. quisiera tenerla allí, levante sus manos y diga: “Recuérdeme, hermano Branham; ore por mi esta noche”. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora, eso está bien. Dios le bendiga; eso está bien.
45 ¿Hay un descarriado aquí…? Sí, allí atrás, hermana, Dios le bendiga. ¿Hay un descarriado aquí, que diría: “Hermano Branham, yo me he descarriado. No quiero pensar que era un hipócrita, hermano Branham, pero yo—yo realmente no estoy viviendo donde debería vivir. Si yo abandonara este edificio esta noche y me fuera a casa, y sintiera mi corazón actuando un poco raro, yo llamaría al doctor, y él viniera y dijera: ”Es un ataque al corazón. Ella está muriendo. Él está muriendo“. Pudiera ser así. Hermano Branham, yo—yo no quiero que eso suceda así. Yo—yo no estoy listo para partir todavía. Yo—yo no estoy preparado con Dios. Yo—yo quiero una caminata más cercana”. ¿Levantaría Ud. sus manos y diría: “Dios, recuérdame?” Dios le bendiga, eso es bueno. Hay manos por dondequiera.
46 Voy a pedirle al pianista u organista, cual fuere, que venga al órgano sólo un momento o al piano, uno u otro. Y yo voy a orar. ¿Hay algunos aquí que realmente… que están viviendo para Dios, pero que quisieran tener una caminata más cercana con Dios, diga: “Señor, recuérdame. Mi alma está sedienta, oh Señor. Yo—mi… Yo estoy tan sediento que no sé qué haré, Señor. Ayúdame. Yo estoy—yo estoy muy necesitado. Yo he…” “Yo quiero venir”.
Hay una fuente llena con Sangre, sacada de las venas de Emanuel. Ninguna otra fuente, donde pecadores se sumergen bajo el raudal y pierden todas sus manchas de culpabilidad. El ladrón moribundo se gozó al ver esa fuente en su día. Que allí pueda yo, aunque vil como él, lavar todos mis pecados.
47 Mantengamos nuestros rostros inclinados sólo un momento ahora mientras que la música está sonando dulcemente.
Cierto día había un joven que estaba muriendo en el campo, un soldado. Otro cristiano se le acercó y le dijo: “Tú estás muriendo, amigo”.
Dijo: “Lo sé”.
Dijo: “¿Eres cristiano?”
Dijo: “Yo—yo antes lo era”.
Él dijo: “¿Qué pasó?”
Dijo: “No sé”.
Dijo: “Yo me aparté de Juan 3:16, pero eso nunca se apartó de mí”.
Así es, hermano, si Ud. alguna vez gustó de la bondad del Señor, eso nunca lo dejará a Ud. Puede que Ud. se aleje, pero eso nunca lo dejará a Ud.
48 Señor, ten misericordia de nosotros, Señor. Sin duda que esta será la última vez que algunos de nosotros, Señor, nos veamos sobre esta tierra. Hay aquellos aquí esta noche que nunca los verán a ellos otra vez hasta que este sermón sea tocado en la gran grabadora de Dios en el día del juicio, donde la gran película será mostrada, y allí estarán las manos levantadas. Señor, ellos serán unos testigos de que ellos te creyeron y te quieren. Ahora, Tú has dicho que: “El que a Mí viene, no le echo fuera. El que oye Mis Palabras, y cree en el que me envió, tiene Vida Eterna; Yo sé, Señor, que ninguno pudiera haber levantado la mano sin que Tú la vieras. Y ellos rompieron toda regla científica cuando levantaron sus manos. Porque según la ciencia, sus manos deben colgar hacia abajo, pero hubo un Espíritu al lado de ellos, el Espíritu Santo que dijo: ”Levanta tu mano“. Y ellos levantaron la mano, rompiendo la regla científica, ¿por qué razón? Porque hay una Vida dentro de ellos que ha tomado una decisión por el Creador y ellos han levantado sus manos. Recíbelos, Dios Padre. Y también está escrito…
1 Inclinemos nuestros rostros para orar. Oh, Señor, estamos agradecidos Contigo esta noche, por este otro gran privilegio que tenemos de venir a Tu presencia para ofrecer a Ti nuestro agradecimiento, y para cantar los himnos de la iglesia, y para adorarte con todo nuestro corazón. Y rogamos, Señor, que si hubiere alguna cosa en contra nuestra en Tus libros en esta noche, mientras confesamos nuestras faltas, que la Sangre de Tu Hijo Jesús nos limpie de toda injusticia.
Y rogamos, Padre, que Tú sanes a los enfermos esta noche que están aquí los cuales están enfermos y necesitados. Que Tú puedas enviar Tu Palabra, y los hagas creer en Ti, y en Tu provisión para su salud.
2 Rogamos, Señor, que Tú bendigas la iglesia Filadelfia que está patrocinando esta reunión esta noche. Bendice a su pastor, nuestro hermano Meade. Y rogamos que Tú suplas todo de lo cual ellos tienen necesidad para la jornada. Que ella crezca en gracia, y en poder, y en membresía. Bendice a las demás iglesias que están viniendo en compañerismo con esta reunión esta noche. Te pedimos que Tú bendigas a todos los que están presentes.
Y nuestro amado hermano Joseph, quien nos deja ahora para ir a los campos extranjeros, permite que los Ángeles del Señor vayan con él y lo instruyan, y haz su senda clara delante de él, para que él no camine y tropiece, sino que la mano de Dios sea con él para sostenerlo. Obtén gloria para Ti mismo, Señor. Y finalmente al final de la jornada, y el tiempo no será más y se fundirá con la eternidad, que nosotros podamos encontrarnos ante Tu trono como familias intactas, entonando los cantos de redención, pues lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
3 Estoy muy agradecido en esta noche por el privilegio de estar aquí en esta reunión, para la reunión de despedida del hermano Joseph.
Como lo hemos explicado esta semana que fue casi en accidente… Oh, no quisiera decirlo de esa manera. Yo diría que debe haber sido la guianza Divina del Espíritu Santo. Yo debía estar en las islas Fiji esta semana. Y la próxima semana, o mañana, yo debía comenzar en Sydney, Australia. Pero de algún modo, yo… Algo sucedió que yo tuve que posponer eso unas cuantas semanas antes de ir.
Nuestro leal y amado hermano Billy Graham nos ha dejado ahora. Y quizás sea mejor que ellos se recuperen un poquito de la gran reunión que él tuvo, y también es el tiempo para que el Evangelio Completo se extienda por el país. Y oramos que Dios ayude para que eso sea así. Verdaderamente estamos solicitando las oraciones de este pueblo en Chicago para que estén orando por mí. Sé que será un trabajo bastante difícil. Pero nosotros no queremos darnos por vencidos, no importando lo difícil que sea; pues sabemos el trato que recibió Billy, y sabemos el trato que recibió Oral Roberts, y yo también espero recibir mi parte. Pero yo… Si es mi suerte…
No podemos ser llevados a casa, al cielo, en un lecho de comodidad,
Mientras que otros lucharon para ganar el premio;
Y navegaron por mares sangrientos.
Uds. conocen el himno antiguo. Y nosotros amamos tomar nuestra parte.
4 Así que ahora, yo oro, Joseph, que Dios sea contigo. Sólo hubo una cosa que yo no aprobé esta noche. Quizás yo llegué aquí en el momento incorrecto. Yo entré y los escuché decir que iban a recoger una ofrenda para dármela. Eso debería ser para Joseph. Tómela Ud., hermano. ¿Ven?
Yo—yo tengo que encontrarme con el asociado del hermano Osborn. Y él tan maravillosamente me dio una invitación del hermano Robert—o mejor dicho el hermano Osborn lo llamó a él esta tarde, o él habló con él, y quería que yo fuera a visitarlo a él en su casa.
5 La película del hermano Osborn fue mostrada aquí esta tarde, y yo sé que Uds. la apreciaron. Ello… Uds. pueden ver en dónde enfocamos los esfuerzos para ver que rindan a lo máximo. Y el… El hermano Osborn, como yo mismo, él tal vez se quedaría en los campos extranjeros todo el tiempo si él fuera financieramente capaz de hacerlo. La gente americana tiene el dinero, y los pueblos de por allá están necesitando el Evangelio. Así que ya ven Uds., es por eso que nuestros corazones sangran.
Nosotros amamos a nuestros hermanos americanos. Pero y… Pero la cosa es, que ellos están muriendo sin conocer a Cristo. Ellos no tienen las oportunidades que Uds. tienen aquí. Cuando uno piensa en Bombay y Calcutta, donde hay miles muriendo por las calles, muriendo de hambre, y madres con sus bebitos, con sus barriguitas bien hinchadas debido al hambre, y esa madre tirada allí pidiendo un solo centavo o dos centavos para tratar de salvarle la vida… Entonces ¿cómo puede uno sentarse y comer en paz cuando tal cosa está aconteciendo?
6 Uds. deberían hacer un viaje en alguna ocasión, entonces sería distinto. Sería distinto si Uds. alguna vez lo vieran. Y muchachitos negros en África, que no saben cuál es la mano derecha o la izquierda, que nunca han tomado un baño en su vida, y parados allí con sus manitos extendidas, nunca oyeron el Nombre de Jesús en su vida. Él tiene el mismo derecho de oír acerca de Jesús que nuestros hijos.
Así que, está en mi corazón llegar hasta ellos tan pronto como pueda para ayudarlos. Y yo sé que esa es la carga del hermano Osborn y del hermano Joseph. Y quienquiera que visite esos campos, Ud. ya no es el mismo.
7 Y me gustaría decir, si da la casualidad que haya algunos de los oficiales de esta fina escuela que nos ha dado la oportunidad de llevar a cabo esta reunión aquí; yo deseo darles las gracias de lo más profundo de mi corazón por permitirnos usar este auditorio en esta escuela esta noche. Que el Señor los bendiga ricamente. Y creo que está escrito en las Escrituras: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos, mis pequeñitos, a Mí lo hicisteis”. Que esta recompensa regrese a esta escuela.
Y ahora, supongo que en pocos días, estaré allá en Cleveland, Tennessee, y luego de allí, a California, y tal vez, para ese tiempo, estaré listo para ir nuevamente a Ultramar. Así que, oren por nosotros. Dios les bendiga.
Y este ha sido un tiempo glorioso de compañerismo que todos los lugares que he visitado.
8 Y ahora en esta noche, quiero llamar su atención a un solo versículo hallado en Jeremías 8:22. Dice así:
¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?
Jeremías, muchos cientos de años atrás, fue mandado por Jehová a pararse en las puertas de la ciudad y hacer esta pregunta: “¿No hay bálsamo en Galaad? O, ¿no hay allí médico?” La pregunta es: “¿Por qué, entonces”, dijo él, “por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?”
La palabra: “¿Por qué?” Dios hizo esa pregunta. Cuando Dios ha hecho una vía para que el pueblo escape del peligro, o para que escape de la enfermedad, o de los problemas, o desastres, provee una vía de escape, y el pueblo lo rechaza y lo rehúsa, entonces Dios pregunta: “¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la cual Uds. no la aceptan?”
9 Como en las Escrituras que se encuentran en el Libro de Segunda de Reyes, el capitulo 1. Acab, el rey rebelde de Samaria había muerto. Y su hijo había tomado su lugar. Y él era un hombre impío, igual que su padre, Ezequías. Y cierto día mientras caminaba en el porche, cayó por la ventana. Al caer al suelo, se hirió, y una enfermedad comenzó en su cuerpo. Y entonces él llamó a dos de sus soldados, o guardias del templo, y los envió a Ecrón al templo de Beelzebub, el dios de ese país, el cual era un dios demonio. Algo así como un—un adivino. Y él dijo: “Vayan y consulten por Beelzebub, por medio de los profetas de Beelzebub, ¿Voy a salir de este lecho o no?”
Y cuando ellos salieron, el Ángel del Señor vino a Elías tisbita, el verdadero profeta de Dios, y le dijo lo que estaba ocurriendo, y dijo: “Anda y párate en el camino e intercepta a estos hombres.”
Y él lo hizo. Y él les dijo: “¿No hay un Dios en Israel? ¿No hay un profeta en Israel al cual puedan consultar acerca de estos asuntos? ¿Por qué acuden Uds. a Beelzebub?”
10 No era porque no había un Dios en Israel. Tampoco era porque no había un profeta en Israel. Pero era la terquedad del rey y su odio por el verdadero profeta de Israel. No era porque Dios no había suplido el remedio. Era porque él era demasiado terco, y él no gustaba de Elías porque Elías había predicho todo el mal que le sucedió a su padre. Por lo tanto, él había aprendido por los hábitos de su hogar a odiar al varón de Dios, a despreciarlo y rechazarlo.
Y si Ud. rechaza al Dios vivo y verdadero, sólo hay otra cosa a la cual Ud. puede acudir, y es a un dios incierto o un dios falso. Si la gente de esta nación rehúsa servir al Dios vivo y verdadero, sólo hay una cosa que ellos pueden aceptar, y es al dios falso. Si hay una religión de Jehová verdadera, y la gente rehúsa caminar en esa orden religiosa, entonces sólo hay una cosa por hacer para ellos, y es buscar algún otro camino falso para caminar en él.
11 Y cuán insensato parece para la mente, para la mente razonable, que pudiera razonar. ¿Por qué tomar algo falso cuando Ud. puede tener algo verdadero? ¿Por qué habría de ir el hombre en pos de las cosas del mundo para satisfacer esa sed que hay en él, cuando Dios creó esa sed para que él tuviera sed de Dios? ¿Por qué habría él de satisfacerla con bebida, y apuesta, y juerga, cuando hay paz, y gozo, y longanimidad, y bondad, y misericordia en Dios? ¿Por qué habría un hombre de llenarse falsamente de licores venenosos, para hacerlo salir y estar despreocupado, sólo para saber que él ha condenado su alma y—y enfermado su cuerpo? Cuando hay un Espíritu del Dios viviente que le puede dar paz eterna y satisfacción.
12 ¿Por qué fumaría un hombre o una mujer cigarrillos para tratar de calmar sus nervios cuando Él es el Lirio del Valle? ¿De dónde se obtiene el opio? Del lirio. De allí es de donde viene el opio. Y Él es el Lirio del Valle. Y Él tiene todas las—las cosas que Ud. necesita para calmar sus nervios. Ud. no tiene que fumar. Eso lo matará a Ud. Pienso que es “Selecciones” que dice que habrán ciento treinta y tres mil americanos que morirán este año por fumar cigarrillos. Y ¿por qué haría Ud. eso para tranquilizar sus nervios, cuando Ud. puede venir a la casa de Dios y hallar paz y descanso?
Parece que hay algo mentalmente errado, como fue con Ezequías. Es porque Ud. ha creado algo dentro de Ud.: “Oh, a mí no me gusta ir a la iglesia. Yo—yo no quisiera ser esa clase de persona, que yo tenga que dejar los cigarrillos, y dejar la bebida, y… A mí—a mí no me gustaría esa clase de religión”.
Bueno, es exactamente como fue Ezequías, si él no quería oír de Dios, entonces él tenía que escuchar algo falsamente.
13 Hay gente hoy día… Es de esta manera: un hombre muriendo en los escalones de la oficina del doctor, cuando el doctor en el edificio tiene la cura para su enfermedad, pero él se niega a tomarla. Si el hombre tiene una enfermedad, y el doctor tiene la cura para ella, y puede ser que el hombre esté en los escalones del consultorio del doctor. Pero si él se niega a tomar la medicina, él morirá allí en los escalones. Uds. no pueden culpar al doctor. El doctor le daría la medicina que lo curaría, si tan sólo él viniera y la tomara. Pero no es la culpa del doctor, él tiene el remedio, pero el hombre es demasiado terco como para aceptarlo. Entonces ¿de quién es la culpa?
Y así es hoy, la gente muere enfrente de la iglesia, en los escalones, en las bancas, mueren en sus pecados porque rehúsan aceptar el Bálsamo de Dios que está en Galaad. Ellos mueren en sus pecados porque lo rechazan, no es porque no hay ninguno allí; sino que ellos sencillamente rehúsan aceptarlo. Entonces, ¿qué tomarán ellos? Ellos tienen que tomar algo falso a cambio. No es porque no haya ninguno allí, porque lo hay. Pero hombres y mujeres sencillamente rehúsan tomarlo, y mueren, mueren en la iglesia, se sientan en las reuniones y escuchan noche tras noche a profetas de Dios inspirados, quienes toman la Palabra intrépidamente y lo exponen claramente: “Os es necesario nacer otra vez”. Pero hombres y mujeres se quedan sentados en las bancas y mueren, y se hunden en completa desesperación, y quedan totalmente separados de Dios. No porque no haya gracia y salvación, sino porque ellos se niegan a recibirlo.
14 “¿No hay Bálsamo en Galaad? Entonces ¿Por qué está tan enferma la hija de Mi pueblo? ¿No hay allí un médico que ministre esto?” Claro que sí. Dios aún tiene Sus profetas. Dios aún tiene Su Bálsamo. Y la hija de Dios está enferma, y no se ha recuperado. Pero no es porque no hay Bálsamo; no es porque no hay profeta; pero es debido a que la hija rehusó tomar la medicina. Es cierto.
Medicina, si Ud. rehúsa la medicina, entonces no hay nada que pueda hacerse.
15 Ahora, la medicina tiene que ser probada. Ellos toman medicina y… Primero, cuando encuentran una toxina que ellos piensan que es para alguna enfermedad, ellos la prueban en conejillos de india. Y ellos toman la toxina, después que la ciencia ha trabajado en ella por bastante tiempo, y se la inyectan a un conejillo de india, y observan su reacción. Si no le hace daño al conejillo de india, ellos entonces la usan en seres humanos.
Pero la medicina es un riesgo que hay que correr. Pues algunas medicinas que ayudarán a un ser humano, pudiera matar a otro. Así que uno tiene que vigilar eso, porque eso es… A veces Ud. debe estar seguro que sabe lo que está haciendo, y permita que un doctor que sabe cómo dársela, que se la dé a Ud., alguien en quien Ud. tiene confianza.
16 Y miren, nosotros somos—oímos tanto hoy día acerca de enfermedades del corazón. Dicen que el problema del corazón es el asesino número uno en América. El problema del corazón no es el asesino número uno; es el pecado el que es el asesino número uno en América. El pecado es lo que mata. La medicina… Ud. pudiera remendar su cuerpo un tiempito. Pero ese cuerpo va a morir de todos modos. Va regresar al polvo de la tierra. Pero esa alma vivirá en alguna parte para siempre. Ese es el asesino, el pecado del alma. Ese es el asesino número Uno en América.
Mucha gente dice: “Yo sencillamente tengo que hacer esto. Tengo que hacer aquello.”
Alguien me dijo no hace mucho, dijo: “Billy, yo… yo—yo quisiera ser cristiano, pero tengo un hábito que heredé de mi padre”. Y dijo: “Ese hábito es jugar cartas, las apuestas”. Dijo: “Eso es peor que cualquier otro hábito”. Y dijo: “Yo sencillamente tengo que jugar cartas.”
17 Yo le hablé a una—una mujer hace algún tiempo, y ella se veía tan frágil. Ella había visto en algún momento cuando era más joven esos anuncios en la televisión y las propagandas de—de mujeres hermosas fumando cigarrillos. Y la compañía dice que eso la pondrá delgada a Ud. Eso fue cuando ellos vendieron su producto al público.
Si la pone delgada a Ud., es porque Ud. está muriendo. Es tuberculosis y cáncer lo que la está poniendo delgada a Ud. Ella dijo: “Yo sencillamente tengo que fumar. Yo soy una esclava de eso.”
Bueno, Ud. no tiene que ser esclava de eso. Hay un Bálsamo en Galaad. Hay un Bálsamo en Cristo. Hay una cura para ello. Ud. no tiene que hacerlo. Ud. no tiene que beber. Ud. no tiene que fumar. Ud. no tiene que apostar. La razón que Ud. lo hace, es que Ud. rehúsa el remedio. Ud. morirá en los escalones de la iglesia hasta que acepte el remedio que cura. Eso es lo que satisface. Eso es lo que quita el pecado.
Ellos dicen: “Es que no puedo evitarlo.” Ud. si puede evitarlo.
18 ¿Qué si el hombre, postrado en los escalones del consultorio del doctor, dijera: “Oh, yo sé que él tiene la medicina allí dentro para curar esta enfermedad, pero yo sencillamente no puedo entrar?” ¿Por qué no puede Ud. entrar? Y en este caso, aún se le insiste que entre a raíz del pecado de su alma. Pero con todo eso, la gente no lo hace.
¿Qué es pecado? Es la incredulidad suya. Si Ud. creyera en Dios, correría al Calvario tan rápido como pudiera. Dios tiene un remedio para la incredulidad. Con razón la gente no cree en sanidad Divina en estos días, no cree en el bautismo del Espíritu Santo, es porque aún no han sido inoculados contra la incredulidad.
19 Ahora, hubo un tiempo cuando no había toxina para la difteria. Muchos murieron porque no había toxina. Y hubo un tiempo cuando no había toxina para la fiebre tifoidea. Pero hoy tienen toxinas para esas cosas.
Pero hubo un tiempo en que no había Bálsamo para sus pecados. Pero hoy hay un Bálsamo en Galaad. Porque hoy, en la casa de David—en la ciudad de David, en la casa de Dios, hay una fuente abierta para lavar y limpiar al inmundo. “Hay una fuente llena de Sangre sacada de las venas de Emanuel, donde los pecadores que se sumergen debajo del raudal, pierden todas sus manchas de culpabilidad.”
20 Hombres y mujeres que fueron hechos a la imagen de Dios, párense y digan que la Palabra de Dios no está correcta. Ellos dudan esto, y dudan de si es así o no. Pero hay una fuente para encargarse de eso.
Mientras hablaba en las entrevistas privadas hoy me encontré con una pareja, con un hombre y su hijo. Yo dije: “Ud. nunca, nunca podrá avanzar, hasta que Ud. esté completamente satisfecho, y sepa sin ninguna sombra de duda que Ud. está caminando en la voluntad de Dios.” Entonces cuando Ud. sabe que está en la voluntad de Dios, y está caminando en Su Camino, nada lo puede detener, porque Ud. sabe en dónde está parado. Ud. sabe la dirección en que está yendo. Ud. sabe qué está—qué está en su mente, Ud. conoce cuál es la voluntad de Dios, y entonces puede hacerlo.
21 Ahora, cuando Dios estaba listo para hacer una propiciación por el pecado en el Antiguo Testamento, ésta no era muy segura, por cuanto era a base del sufrimiento del sacrificio de animales, como los conejillos de india y así por el estilo. Y no había espíritu en esos animales que pudiera regresar al adorador una vez que la célula de sangre fuera rota y se le quitara la vida al animal.
Pero Dios tiene una cura hoy. Y Uds. no tienen que conjeturar. Ella ayudará a todos, porque: “El que quiera puede venir y tomar de las aguas de Vida gratuitamente.” No ayudará a uno y matará a otro, pues ayudará a todos: “El que quiera venga.” Todos los incrédulos están invitados, para que puedan lavarse y ser inoculados contra su incredulidad. Es una cura segura, una cura doble que Dios tiene para Uds.
22 Ahora, fue cuestionado. Pero un día, en el rio Jordán, cuando un viejo predicador, parado allí con un pedazo de piel de camello envuelto alrededor de él, y que comía langostas silvestres y miel como su comida… Dios no envió un conejillo de india, pero Él envió a Su propio Hijo para probar esta inoculación o Bálsamo. Y tan pronto Él fue bautizado, los cielos se abrieron, y Dios, en la forma de una paloma, descendiendo del cielo, habló y dijo: “Este es Mi Hijo amado en Quien me complace morar.” Vino sobre Él…
¿Qué hizo eso? Lo vacunó contra todo lo que se llama pecado. Él fue tentado en todo sentido, como lo somos nosotros, pero sin pecado. Y luego en Su muerte, Él murió como hombre, como un ser humano. Pero la vacuna resultó efectiva la mañana de Resurrección, le levantó de los muertos, y rompió las ligaduras de la muerte y los suelos del sepulcro. Y Él resucitó para demostrar que esta vacuna de Vida Eterna ha sido probada por el propio Hijo de Dios de que ella levantará los muertos.
Cuando ella estaba en Su cuerpo y Él anduvo con ella por allí, Él sanó a los enfermos. Él lo hizo por medio de visiones que Dios le dio. Él dijo en San Juan, el capitulo 5 y el versículo 19: “De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada hasta que Él ve a Su Padre hacerlo primero.” Y Él hizo por medio de visiones lo que el Padre le dijo que hiciera.
23 Y luego, después que Él hubo probado que el Suero de Dios curaría del pecado y los guardaría a Uds. en la hora de la tentación… No solamente haría eso, sino que obraría milagros por el Poder de Dios a través de este Bálsamo que estuvo en Galaad. No sólo eso, sino que después que Ud. esté muerto, y puesto en el sepulcro, ella lo levantará a Ud. otra vez. El Suero resistió.
Es el Bálsamo de Galaad, el Bálsamo del cielo que Dios le dio a Su Hijo para vacunarlo trayendo así la prueba, no un conejillo de india para una medicina, sino un Hijo del cielo, probando lo que Él era. Y Él la tomó, y fue ungido con el Espíritu, y Dios estaba en Él ejecutando milagros y señales. Luego Él mató Su Vida humana en el Calvario, y Él murió, y descendió a la tumba, y permaneció allí durante tres días y noches. Pero al tercer día, Él rompió las ataduras y resucitó. Pues Él dijo: “Esta inoculación, este Bálsamo me resucitará en el día postrero. Él me levantará después de tres días.”
24 Ahora, Él se la prescribió a Sus discípulos. Y Él dijo: “No vayan a algún seminario para aprender a predicar, sino esperen en la ciudad de Jerusalén hasta que hayan sido vacunados con la Toxina del cielo.” Eso cuidará de Uds. Eso les sostendrá en las horas de tentación. Y con esta Toxina, cuando sean ungidas con Ella, es Vida Eterna. “Quiero que vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura, vacunen a todos los que crean; y estas señales seguirán a los que crean.”
Hermano y hermana, el mundo anda a tientas en tinieblas y pecado, pero no es porque no haya un Bálsamo en Galaad; es porque la gente se niega a aceptarlo. No es porque haya un poder que sacará a los hombres de la cantina, de las mesas de billar; no es porque no hay gracia en Dios la cual se derramará en su corazón y le hará vivir correctamente y actuar correctamente y ser correcto; es debido a que ellos rehúsan aceptarlo.
25 Es por eso que la hija, la hija de Dios, la iglesia, está tan enferma. No es porque no hay un médico, un doctor de esta enfermedad. Un predicador que dirá la verdad y la predicará, sí los tenemos, muchos de ellos. Pero es debido a que la hija no lo acepta. Hay suficiente medicina. Pero la gente muere en plena iglesia, pecaminosos. Ellos mueren en los escalones. Mueren pasando por las iglesias, porque rehúsan tomar la vacuna.
Ahora, después de eso, ellos… Esos ciento veinte se reunieron en un aposento alto. Y de repente, descendió ese mismo Espíritu, como un viento recio y fuerte, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y ciento veinte fueron vacunados contra la muerte y contra el pecado por la Toxina del Espíritu Santo que cayó sobre ellos. Ellos salieron por todas partes, predicando, señales…
¿Qué clase de señales? Las mismas señales que estuvieron con Él, el—el Doctor principal, las mismas señales que siguieron a Jesús el Señor de ellos, las mismas señales de Vida Eterna.
Había un hombre postrado en la sombra de la muerte, ellos hablaron la Palabra del Señor Jesús y él saltó sobre sus pies. Él recibió Vida. ¿Por qué? Porque ellos tenían algo que darle. “No tengo oro ni plata, más lo que tengo te doy.” Las mismas señales que siguieron a Jesús cuando Él vino a ser, por decirlo así, el conejillo de india para probar que el Suero era correcto, el Bálsamo era correcto.
26 Aquél que vino para probarlo, no retuvo nada. Pero Él le predicó a esos fariseos, y los llamó hipócritas y serpientes en la grama. Él no andaba buscando popularidad. “A los Suyos vino, y los Suyos no le recibieron.” Así es cada vez. “Y si al Maestro de la casa llaman Beelzebub, ¿cuánto más a Sus discípulos?” Él les dijo lo que esta vacuna haría en ellos. Los haría raros y peculiares, no entendidos por el mundo, pero que ellos eran preciosos delante de Dios Quien envió el Suero para salvar a Su propio pueblo.
Entonces nos damos cuenta que ellos tuvieron señales y maravillas, las mismas señales que tuvo Jesús, pues Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Mayores que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre.” Las mismas señales de Vida Eterna…
27 Si la Vida Eterna produjo esas señales en aquel día para aquellos que la tuvieron, la misma Vida Eterna hará la misma cosa hoy, si todavía hay Bálsamo en Galaad. O ¿sí lo hay? ¿Han pasado ya esos días? ¿Se acabaron? ¿Será que a Dios se le acabó la vacuna para Su Iglesia? ¿Se le acabó? Si es así, ay de la Iglesia. Pero en el día de Pentecostés, mientras ellos estaban gritando y alabando a Dios, surgió la pregunta: “Varones y hermanos, ¿qué podemos hacer para ser vacunados?”
Y el doctor Simón Pedro escribió una receta y dijo: “Esta receta va a ser efectiva para Uds., y para sus hijos, y para cada generación. Todos cuantos el Señor nuestro Dios llamare pueden usar esta receta. Arrepentíos cada uno de vosotros y bautícese en el Nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados, y serán vacunados. Uds. recibirán el don del Espíritu Santo, el cual es la vacuna de Dios. Pues para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”
28 Hay un Bálsamo en Jesús esta noche. En el Nombre de Jesucristo, hay un Bálsamo. “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré.” Hay un Bálsamo en Galaad. “En Mi Nombre, echarán fuera espíritus malignos. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán.” Hay un Bálsamo en Galaad.
Si Ud. no puede deshacerse de la bebida, de las apuestas, y ese espíritu maligno que lo está haciendo…
Uds. mujeres que se visten inmoralmente por allí en las calles. Si ese espíritu maligno la ha atrapado a Ud., puede ser que Ud. sea pura de hecho, pero Ud. responderá por adulterio en el día del juicio, porque Jesús dijo: “Cualquiera que mirare a una mujer para codiciarla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.” Y Ud. dará cuenta si se presenta así. Ud. dará cuenta delante de Dios por cometer adulterio con cada hombre ante el cual se presentó. Ud. es la culpable.
29 Uds. hombres que no pueden botar esos—dejar ese vicio del tabaco, y ese vicio de la bebida, y ese vicio de las apuestas, Uds. no desean hacerlo, pero hay un Bálsamo en Galaad.
Sentada aquí, escuchándome a mí predicar esta noche está una de las peores alcohólicas que haya tenida Chicago. Una damita sentada aquí, borracha, miserable, sin gozo, pero cierta noche ella encontró el Bálsamo en Galaad. Y ahora ella es una obrera de misiones para los alcohólicos.
Hay un Bálsamo en Galaad. Es para Ud. Hay un Médico en Galaad. Pero la razón que la gente está enferma, es porque ellos no quieren recibir el remedio.
Piénselo bien. No es porque… Ahora, en el juicio, ¿acaso Dios va decir: “Pues, Yo no tuve Bálsamo”? Él lo tiene. Y la receta llama a: “Todo el que quiera… Es para vosotros y para vuestros hijos, para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” Hay suficiente Bálsamo si Ud. está dispuesto a recibirlo. Piénselo, mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
30 Dios misericordioso, Quien resucitó a nuestro Señor Jesús de entre los muertos, levantándolo para nuestra justificación, para que nosotros pudiéramos mirar una tumba vacía esta noche, y tener perfecta confianza en Tu Palabra para venir por esta gran cura para el pecado o incredulidad… Pues ha sido prometido por nuestro Señor, que todas las cosas que deseareis, cuando oréis, creed que las recibiréis y las tendréis. Pero la gente necesita Tu Bálsamo, el Bálsamo de Galaad derramado dentro de su alma, el rico y real aceite santo de Dios, llamado el Espíritu Santo. Que Él satura a cada alma aquí en esta noche para creerte a Ti. Que ellos tomen la receta que escribió el Apóstol Pedro en el día de Pentecostés, y traiga arrepentimiento a sus corazones, y fe a su alma, para que ellos puedan recibir gozo inefable y lleno de gloria. Concédelo, Señor. Oramos en el Nombre de Jesucristo.
31 Con nuestros rostros inclinados, quisiera hacer esta solemne pregunta: ¿A cuántas personas presentes les gustaría venir a esa fuente, les gustaría que Dios ponga Su Espíritu tan ricamente en Uds.?, como estuvo en Jesús, tanto que ellos pudieran resistir la tentación, y que Uds. han probado algo mucho mejor que el tabaco, algo mejor que el placer que pudiera darles la bebida, es mejor placer el ir a la iglesia que ir a una fiesta de naipes…
Uds. quisieran tener eso. Les encantaría tenerlo, para así poder vivir libres del pecado… No porque Uds. no sean tentados, pero en cada tentación Él hará una vía de escape… ¿Les gustaría tomar esa Vacuna? Hay un Bálsamo en Jesús en esta noche. ¿Les gustaría que Él se derrame sobre su alma, como Él lo hizo con aquellos en Pentecostés? Si a Ud. le gustaría ser recordado, levante su mano. Y por medio de esto, diga: “Señor, yo quiero Tu Espíritu sobre mí.” Dios les bendiga. Él ve cada mano. Él conoce cada intención. Él conoce cada corazón.
32 Señor, Tú viste esas manos. Y así como el profeta Jeremías fue mandado por Ti, oh Señor, a pararse a la puerta del templo y clamar: “¿No hay Bálsamo en Galaad?” La iglesia estaba tan enferma de pecado. Él dijo: “¿No hay allí un médico que pudiera administrar este Bálsamo?” Entonces si el Bálsamo está allí, y el ministro está allí, entonces ¿por qué está la iglesia tan enferma?“ Dios, concede esta noche que todo aquel que esté—esté harto del mundo, y harto de su vida, y de sus pecados, y de su incredulidad, y frustraciones y dudas… Tú conoces sus corazones. Que, oh Señor Dios, Tú puedas aplicar ese Bálsamo en esta noche, el Espíritu Santo que endulza, y quita el pecado, y—y que da un deseo para caminar libre de pecados, y que en la hora de tentación nos sostiene con Su Presencia.
Que así sea, Señor, que cada persona que está en la Presencia Divina pueda llegar a ser esa clase de persona en esta noche, como lo recibieron los apóstoles en Pentecostés allá cuando la receta fue dada. Que cada uno siga esa misma línea de pensamiento y esa receta que nos dio el apóstol, la cual fue reconocida a través de toda la Biblia. Y aun después de Pablo, como un abortivo, llegó al final del camino, y estaban ya para cortarle la cabeza de los hombros, y la muerte estaba próxima, y la tumba como que le decía: “Yo te moldearé, Pablo.”
Pero él la miró en la cara y dijo: “Oh, muerte, ¿dónde está tu aguijón? Y sepulcro, ¿dónde está tu victoria? Pero gracias sean dadas a Dios por medio de Cristo que nos da la victoria.” El Bálsamo, la Vacuna, que sabemos que la muerte no puede retenernos… Aunque seamos una cucharada de cenizas, Dios hablará, y nosotros nos levantaremos. Rogamos que Tú nos bendigas, Señor, en una forma maestra en esta noche. Permite que Tus brazos amorosos alcancen a cada corazón, y toma Tu posición en sus almas, y guíalos desde esta noche en adelante. Yo creo que ellos levantaron sus manos en sinceridad. Y yo sé que Tú has dicho: “El que a Mi viene, Yo no le echo fuera.” Y yo ruego, Dios, que cuando ellos levantaron sus manos e hicieron esa rendición, que Tú hayas escrito sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero, y llénalos con el Espíritu Santo. Pedimos esto por causa de Jesús, y en Su Nombre. Amén.
33 Solo un pequeño himno ahora antes de que empecemos a orar por los enfermos. “Oh, Cuánto Amo A Jesús.” Estoy seguro que todos sabemos eso. Mientras cantamos este himno y adoramos… Muy bien, si ellos nos dan un tono.
Oh, cuánto amo a Jesús,
Oh, cuánto amo a Jesús,
Oh, cuánto amo a Jesús,
Porque Él me amó a mí primero.
Ahora, todos los creyentes aquí, levanten su mano en esta segunda estrofa: “Yo nunca lo abandonaré.” Levante su mano; háganle a Él esa promesa.
Yo nunca lo abandonaré,
Yo nunca lo abandonaré,
Yo nunca lo abandonaré,
Porque Él me amó a mí primero.
El Señor les bendiga ricamente.
34 Antes de orar por los enfermos, quisiera hacer sólo un pequeño anuncio. Y yo deseo esto sobre todas las cosas, que Uds. aquí esta noche que creen en su corazón que aman al Señor, y que algo le ha sucedido a Ud., prométanme que Uds. buscarán una buena iglesia del Evangelio en algún lado, una iglesia que enseñe el Evangelio Completo, el poder de Dios, Su resurrección. Únase a esa gente y establézcanse en esa iglesia. No se queden dando vueltas por las calles; vayan y busquen una buena iglesia en alguna parte de su elección, donde el Evangelio y el poder de Dios sea manifestado, y las señales de Vida Eterna estén allí, las señales que estaban en Cristo.
35 Cristo dijo: “Yo soy la Vid, vosotros sois los pámpanos.” Y la primera Vid que salió del Pámpano produjo una Vid pentecostal que salió predicando los Evangelios. Las señales y maravillas que siguieron al Señor Jesús le siguieron a esa Iglesia. Si esa Vid produjo esa clase de Pámpano, el primero, la próxima Vid tendrá que producir… El próximo Pámpano tendrá que ser como la primera. No puede haber diferencia porque es la misma Vida que está sustentando al primer Pámpano, sustenta al último Pámpano. Y el mismo fruto que apareció en el primer Pámpano de la Vid estará en el último Pámpano de la Vid.
Ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador. Todos saben eso. Él dijo: “No soy Yo que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras.”
36 Cuando yo me referí en mi sermón, al Bálsamo, el Espíritu Santo que vino como una Paloma y se asentó sobre Él, y entró en Él, y Él fue lleno de Dios… Él era Dios. Dios estaba en Él sin medida. Él está en nosotros por medida. Nosotros somos hijos adoptados. Pero somos hijos de igual manera. Una cucharada de agua de este gran lago por aquí, tiene los mismos elementos químicos que tiene el lago entero. Pero no es tanto de ello.
Ahora, lo encontramos a Él ocupándose… Observemos Su ministerio sólo por un momento. Y nosotros contendemos que Hebreos 13:8, “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.” Vemos al primer Pámpano llevar ese fruto. Veamos lo que Él fue, y entonces podemos saber lo que era el primer Pámpano, y lo que este Pámpano debiera ser.
37 Encontramos a Jesús en San Juan 1. Tan pronto como Él había sido lleno del Espíritu Santo, y regresó al desierto, vemos que un hombre llamado Andrés fue convertido y fue a buscar a su hermano Simón. Y Simón llegó ante la Presencia del Señor Jesús, y Jesús le dijo quién era, cuál era su nombre, y cuál era el nombre de su padre: San Juan el capitulo 1. Eso asombró al pescador. Y Él le dijo, dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres hijo de Jonás. Pero de aquí en adelante serás llamado Pedro,” que quiere decir “roca pequeña” o “piedrita.”
Inmediatamente después de eso, había uno parado allí llamado Felipe. Y él quedó tan emocionado al ver esto, que fue quince millas rodeando la montaña y encontró a su hermano, Natanael, un amigo suyo, debajo de un árbol, orando, y dijo: “Ven y ve a Quién hemos encontrado, al Mesías.”
38 Por el camino de regreso, él empezó a hablarle lo que Él había dicho acerca de Pedro, acerca de mencionar el nombre de su Padre. Y entonces cuando él llegó ante la Presencia del Señor Jesús, Jesús lo miró y dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño.” San Juan el capitulo 1, el comienzo de Su ministerio…
Y cuando él lo miró a Él, dijo: “Rabí, ¿cómo me conociste? Yo nunca antes te había visto, y Tú nunca me habías visto. ¿Cómo supiste que yo era israelita, un hombre sin engaño? ¿Cómo supiste eso?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, Yo te vi cuando estabas debajo del árbol.”
39 Eso fue Jesús ayer. Y ¿qué dijo este creyente? Ahora, nadie puede creer sin que primero Dios lo llame para creer. Ud. pudiera tener…
Allí… Las reuniones producen tres clases de gente. Y una de ellas es un incrédulo, el siguiente es un manufacturado, y el otro es el creyente. Allí están las tres clases de gente que produce el Evangelio. Siempre ha sido así, desde el tiempo de Moisés, y por todo el trayecto, siempre ha sido así desde el Edén: Caín, un manufacturado; Abel, un creyente. Y así ha sido todo el tiempo.
Y él dijo: “¿Cuándo me conociste?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi.” Él había estado allí todo el tiempo. Pero Él lo vio a él antes de que él viniera a la reunión, y le dijo lo que él estaba haciendo.
Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel.”
40 Pero había aquellos parados allí que en su corazón dijeron: “Este hombre es aquel maligno, aquel adivino, Beelzebub.”
Y Jesús percibió sus pensamientos, lo que ellos estaban pensando. Y Él se volteó hacia ellos. Ahora, la Biblia dice que ellos no dijeron eso en voz alta, sino que lo dijeron en su corazón. Y Jesús, conociendo sus corazones, se volteó hacia ellos y dijo: “Uds. dicen eso acerca de Mí, y Yo se los perdonaré. Pero el día vendrá cuando el Espíritu Santo viene para hacer lo mismo. Una sola palabra en contra de Ello jamás será perdonada ni en este siglo ni en el venidero.”
41 En el capítulo 4 de San Juan, Él tenía necesidad de pasar por Samaria. Y había una mujer de Samaria que salió a buscar agua. Nosotros creemos que ella era una mujer de mala fama. Jesús envió a Sus discípulos a la ciudad, porque Él había tenido una visión sobre lo que iba a suceder, pues más adelante Él lo dijo.
Y la mujer empezó a bajar el balde para sacar el agua. Y Él le dijo: “Mujer, tráeme de beber.”
Y ella, asombrada, se volteó para ver a este judío, y dijo: “No es costumbre que Uds. los judíos nos pidan a nosotras las mujeres de Samaria cosas como esa, de Samaria.” Dijo: “Porque nosotros no tenemos tratos unos con otros, hay una segregación.”
Él dijo: “Pero si Tú supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber, y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar.”
Ella dijo: “El pozo es profundo, y Tú no tienes con qué sacar.”
42 ¿Qué estaba Él haciendo? Entablando una conversación con ella. Finalmente, el Padre le reveló lo que estaba en el corazón de ella. ¿Cuántos saben lo que estaba en su corazón? ¿Qué había hecho ella? Entonces Jesús le dijo: “Anda y busca a tu marido y ven acá.”
Ella dijo: “No tengo marido.” Ella dijo…
Él le dijo a ella: “Bien has dicho: No tengo marido, porque has tenido cinco maridos; y con el que estás ahora viviendo no es tu marido. Por lo tanto, tú has dicho la verdad.”
Ahora, ¿qué dijo ella? “¿Tú eres Beelzebub?” No. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora, nosotros sabemos, nosotros los samaritanos, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Pero ¿quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy Él.”
Y ella corrió a la ciudad. Escuchen su mensaje. “Vengan y vean a un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No es éste el Mesías?” Y ellos salieron y creyeron. ¿Es correcto eso?
43 Ahora, eso era judíos y gentiles, el pueblo de Cam y Sem. El pueblo de Jafet es el siguiente; ese somos nosotros. Los gentiles no estaban esperando la venida de Cristo en aquel entonces. Los judíos y los samaritanos sí. Ahora los judíos y samaritanos han quedado a un lado, por cuanto ellos lo rechazaron a Él en general. Dios sacó un remanente de ellos. Y ahora, son los gentiles, por dos mil años han esperado la venida del Señor. Dios es un Dios justo, y prometió que estas cosas acontecerían un poco antes de la venida del Mesías, por cuanto es la presión de la venida de Su Espíritu, alistando a Su Iglesia. El Bálsamo ha de regresar a Galaad.
44 Ahora, Jesús dijo en San Juan 5 (el capítulo que sigue), cuando Él pasó por la puerta, y había un hombre lisiado allí, y—y muchos lisiados, gente importante, miles de ellos. Él pasó por debajo del estanque de Bethesda. Y Él miró para todos lados; el Padre le había mostrado una visión, donde había un hombre acostado en un pequeño jergón el cual tenía una especie de enfermedad retardada. Él la había tenido por treinta y ocho años. Y Él pasó al lado de ciegos, lisiados, mancos, cojos, pasó al lado de ellos hasta que encontró a este hombre acostado en un jergón. Y Él le dijo: “¿Quieres ser sano?”
Él dijo: “Pero es que no tengo a nadie que me meta al agua.”
Él dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa.”
Y el hombre nunca cuestionó. Él recogió el lecho y se fue a su casa.
45 Inmediatamente, ¿qué ocurrió? Los judíos criticaron eso. Y entonces, ellos cuestionaron a Jesús. En otras palabras: “¿Por qué no sanaste a todos los demás? Tú eres un gran sanador, sana a todos los demás.”
Escuchen lo que Él dijo aquí en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto…” Eso es: “Absolutamente, absolutamente, os digo, que el Hijo no puede hacer nada se Sí mismo. Pero lo que Él ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente.”
Jesús dijo antes de morir por nuestros pecados, para ser la expiación, de manera que el Bálsamo de Galaad pudiera volver a nosotros para continuar la obra, Él dijo: “Estas cosas que Yo he hecho, vosotros también las haréis. Más que éstas haréis, porque Yo voy a Mi Padre. Todavía un poco y el mundo incrédulo no Me verá más. Pero vosotros Me veréis (la Iglesia, el creyente), porque Yo (pronombre personal) estaré con vosotros, y en vosotros hasta el fin de la edad.”
46 Ese es Jesús, el Hijo de Dios, Quien es todavía, por medio de Su muerte en el Calvario, Quien derramó Su Sangre, santifica Su Iglesia, y la pone en orden, y pone Su Espíritu de nuevo en Su Iglesia como lo hizo en Pentecostés. Y la Iglesia Pentecostés salió, la primera Iglesia, y realizó la misma clase de señales que hizo Jesús, porque Dios estaba con ellos, obrando con ellos, confirmando la Palabra con las señales que le seguían.
Ahora, Señor, es Tu servicio, es Tu Iglesia. Es Tu pueblo; son Tus dones. Estos están enfermos y necesitados. Permite que Tu Espíritu, Señor, Tu Bálsamo, a través de todos y cada persona enferma que está postrado en el escalón del gran Médico esta noche, que ellos vean y entiendan [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… que no está muerto, el gran Médico, sino que ha resucitado de los muertos, y está viviendo en Su Iglesia. Pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén.
47 Ahora, que Él hable a partir de aquí, y declare si Él está vivo o no. Eso es… Ahora, sabemos que la Escritura lo afirma. Pero ¿cumplirá Él Su Palabra? Si Él es Dios, Él tiene que cumplir Su Palabra. Si las Escrituras no están correctas, entonces nosotros podríamos adorar y quitarle el Corán a los mahometanos, o a los—los jainos, o a los Sikh, o la religión que quisiéramos. Pero todas las religiones del mundo son falsas menos el cristianismo.
Yo me he parado con la Biblia en una mano, y el Corán en la otra, y he retado a los sacerdotes mahometanos a que pasen al frente. Sí, señor. Dios es Dios. Él es el Dios de Elías. Él es el mismo Dios hoy que siempre fue. Si Él alguna vez fue Dios, Él todavía es Dios.
48 Así que, no nos apresuremos ahora para entrar en la línea de oración. Vengamos reverentemente en orden. Las tarjetas de oración que comiencen con el número 1. ¿Es esa… comienza con el número 1? [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
Un día en sus grandes problemas, Jesús llegó. ¿No creen Uds. que Jesús está tan interesado en Uds. como Él lo estuvo en aquella mujer?
Ahora, si Ud. no tiene tarjeta de oración, entonces quizás ahora mismo, y Ud. está enfermo… Sus problemas están duplicados, parece. Pero Jesús siempre viene a aquellos que están en doble problema. ¿No creen Uds. eso?
Y ella estaba gravemente enferma. Entonces una mañana, digamos que ella estaba sentada en el porche de enfrente tejiendo. Y ella vio una pequeña barca siendo zarandeada allá en el río, o en el mar de Galilea. Y mientras ella miraba, doce hombres… trece hombres para ser exacto, desembarcaron en los sauces allí en la orilla del lago. Y mientras la barca venía, y la gente empezó a salir, hubo algo que empezó a jalar en su corazón de que ella debiera ir a la playa. Y cuando llegó allá, ella encontró que allí estaba ese profeta de Galilea.
49 Oh, Él fue llamado hereje. Él fue llamado “fuera de sí.” ¿Cuántos saben que Jesús fue declarado demente? Ciertamente. ¿Cuántos saben que cada uno de los apóstoles fue declarado demente? Absolutamente. Jesucristo fue declarado demente. “Nosotros sabemos que tú estás loco y tienes demonio.” ¿Qué es loco? Demente, demencia.
Pablo. “Pablo, tú estás loco. Las muchas palabras te han vuelto loco.”
Pero él dijo: “Conforme al camino que llaman herejía, así adoro al Dios de nuestros padres.” Yo quiero pararme al lado de Pablo, ser un conciudadano del Reino de Dios y sufrir con Él aquí, pero también reinar con Él allá. En el camino que llaman herejía, locura…
50 Y esta mujercita llegó allí. Y desde luego, quizás los miembros de su iglesia estaban allí, y se hubieran burlado de ella. Pero ella pensaba que Jesús era correctamente el Hijo de Dios, así que ella dijo: “Él es un Hombre santo; Él es de Dios, Él es… Si yo tan solo puedo tocar el borde de Su manto, yo creo que seré sanada.” ¿Es cierto eso? Así que ella se abrió paso a través de la multitud hasta que tocó el borde de Su manto.
Y todos estaban estrechando manos con Él. “Buenos días, Rabí,” (Reverendo, cual fuere, maestro, pastor), y lo abrazaban.
Pero de repente Jesús se detuvo. La mujercita estaba atemorizada, así que ella huyó. Y digamos que fue y se sentó en la audiencia así como Uds. están sentados ahora. Jesús se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?”
Y Pedro dijo: “Pues, Señor, todos te están tocando. ¿Cómo puedes Tú decir tal cosa como: Quién me ha tocado? Todos te están tocando.”
Él dijo: “Pero Yo percibo que me he debilitado. Virtud ha salido de Mí.” En otras palabras: todos esos toques están bien, pero no fueron el toque correcto. “Yo percibo que me he debilitado.” Si eso lo debilitaba a Él, ¿qué hará a nosotros, pecadores salvados por gracia? Nosotros nunca lo soportaríamos si Él no hubiera dicho: “Más que esto harán Uds.”
51 “Mayores” es la traducción de la Biblia King James, pero en el griego dice: “más.” Uds. no pudieran hacer mayores. Él hizo de todo, detuvo la naturaleza, y levantó los muertos. No se pudiera hacer nada mayor, pero más de ellos, porque Él sería… Ello… Eso… El Bálsamo, el Espíritu Santo que estaba en Él, el B-A-L-S-A-M-O estaba regado por toda la tierra en Su Iglesia. “Más que éstas haréis, porque Yo voy a Mi Padre.” Él se repartió a Sí mismo entre cada creyente. ¿No creen Uds. eso? Cada creyente. Él repartió Su Espíritu entre cada creyente. “Y más que éstas haréis, porque Yo voy a Mi Padre.”
Ahora, la mujer tocó Su manto, y Él miró alrededor. Todos decían: “Yo no. Yo no.”
Y finalmente, había un gran Poder en Él, la unción del Espíritu Santo la cual podía percibir los pensamientos de la mente de la gente. Entonces Él miró sobre la audiencia, y esa mujercita estaba pensando: “Oh, he hecho algo incorrecto. Quizás yo—yo he hecho mal. Pero, oh Señor, Tú sabes que yo lo necesitaba.”
Y Jesús la miró y le dijo que su flujo de sangre había sido sanado, por cuanto ella había creído. Él la captó allí mismo entre la audiencia y le dijo su condición.
52 Ahora, Uds. allí en la audiencia que no tienen una tarjeta de oración y dirían: “Oh, ojalá yo pudiese haber estado parado allí. Yo haría lo mismo. Pero, ay, Él murió y se fue.” Oh, no. Él se levantó otra vez. Él no está muerto, sino que Él está vivo por los siglos de los siglos. Y las Escrituras… Para cualquiera de Uds. estudiantes de la Biblia, o—o maestros de—de teología, las Escrituras dicen en el Nuevo Testamento, en el Libro de Hebreos, que ahora mismo, Jesucristo es un Sumo Sacerdote que puede comparecerse de nuestras debilidades.
¿Cómo actuaría Él si Uds. lo tocaran? Si Él es el mismo Jesús, Él actuaría de la misma manera que Él lo hizo, puesto que Él no puede actuar de ninguna otra manera. Así que Uds. mírenlo a Él en esta noche, Uds. que no tienen una tarjeta de oración. ¿Cuántos aquí no tienen una tarjeta de oración, y quieren que Jesús los sane, levanten sus manos, en alguna parte? Ahora, simplemente mírenlo a Él.
53 Recuerden que yo soy su hermano. No hay una sola cosa en mí que pudiera sanar. Yo soy sólo un hombre que no tengo poderes para sanar. Ningún otro hombre tiene ningún poder para sanar. No hay tal cosa como un sanador Divino. Pero no hay tal cosa como cualquier tipo de sanidad aparte de la sanidad Divina. Dios es el único que puede crear, y no se puede sanar sin crear.
Cuando Ud. se quiebra el brazo, el doctor no reclama sanar su brazo; él compone su brazo. Dios lo sana. ¿Ven? Dios… El doctor puede extraer un tumor, pero Dios es el que crea las células para que éste sane. La medicina no sana. Ella solamente ayuda a la naturaleza; Dios es el Creador que crea. Así que no hay ninguna otra sanidad sino la sanidad Divina.
Cuando la gente dice que no existe la sanidad Divina, ellos simplemente tienen la cosa al revés. No existe ninguna otra sanidad sino la sanidad Divina. Dios dijo: “Yo soy Jehová Tu Dios que sana todas tus dolencias.” Sus Palabras no pueden fallar.
54 Ahora, les voy a pedir toda la atención, que nadie se mueva. Sean muy reverentes. Siéntense tranquilos y sean reverentes. Y vigilen, crean, oren. Ahora, tengan fe. Ahora, simplemente crean.
Ahora, imagínense en su mente al Señor Jesús viniendo a la presencia de esta audiencia en un cuerpo visible. Ahora, sólo traten de visualizar eso.
Ahora, yo voy a orar por los enfermos. Pero eso… Sólo para que Uds. puedan ver, así como la gente levantó la mano hace un rato, de que ellos nunca habían estado en la reunión…
Ahora, voy hacerles esta pregunta antes de comenzar. Ahora, si hay alguno en esta línea de oración que está acostumbrado a venir en las líneas de oración, y sabe que cada persona, yo me detengo con ellos para averiguar si el Dios santo del cielo me revela pecado en sus vidas, yo… ¿Cuántos de Uds. han estado en las reuniones y ven donde sus pecados, se les expone y se les dice directamente? ¿Cuántos han visto eso…? Bueno, entonces, vean, uno tiene que vigilar esas cosas.
55 Pero ahora, recuerden, si Dios ha permitido que la enfermedad venga sobre Ud. para disciplinarlo, y Ud. rehúsa disciplinarse delante de Dios, entonces sálgase de la línea. No venga allí, porque Ud…. Pudiera ponerse peor. Si Ud. ha pecado, y tiene pecado sin confesar, arréglelo con Dios antes de que Ud. venga a Dios por oración.
Ahora, yo no sano a la gente, yo únicamente oro por la gente. Pero si hay alguien aquí que está enfermo, yo puedo decirle por la Palabra de Dios, que Ud. ha sido sanado desde que Jesús fue herido por sus transgresiones, y por Sus llagas, Ud. fue sanado. Ud. ha sido salvado… Cada pecado ha sido salvado desde que Él murió por Uds. Él concluyó el asunto. El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, Jesús dijo: “Consumado es.” Está terminado. Ahora, lo único que Ud. tiene que hacer es aceptarlo.
56 Ahora, aquí está una mujer. Digamos, que con esta primera que está aquí, esto nos da un cuadro muy hermoso de lo que yo he hablado, San Juan capítulo 4: Un Hombre, Jesús, un judío, una mujer, samaritana de Samaria. Ellos se encontraron por primera vez. Ahora, este es un cuadro perfecto otra vez: un hombre blanco, y una mujer de color encontrándose, la misma cosa, dos razas de gente. Pero Jesús le hizo saber a ella que Dios era Dios sobre todas las razas. Nuestros colores, donde nos criamos, y la manera en que salimos, eso no tiene nada que ver con ello en lo absoluto. Dios hizo de una sola sangre a todos los hombres: Amarillos, morenos, negros, blancos, lo que sea, somos una sola sangre de Adán. Y nuestros asuntos raciales no tienen nada que ver con Dios. Él es el Dios de toda la creación.
Supongo que somos desconocidos uno al otro. Esta es la primera vez que nos encontramos. Dios nos conoce a ambos.
Pero aquí está un cuadro hermoso del pozo nuevamente. Ahora, si la dama no me conoce, yo no la conozco a ella, nos hemos conocido por primera. Ahora, si el Señor hace algo aquí en la plataforma como Él hizo en la Biblia, de la manera en que les he estado hablando, ¿cuántos creerían que Él estaba presente y lo aceptarían? Muy bien.
57 Ahora, recuerden, esto no soy yo. El Espíritu Santo… Ahora, si sucede, Uds. van a tomar su opinión. Hay solamente dos cosas que Uds. pueden decir que se requerirá—que lo hará. Tiene que ser sobrenatural, ya que yo no conozco a la dama; ella tampoco me conoce a mí. Y nos hemos encontrado por primera vez. Sólo para que Uds. vean que Dios todavía tiene el Bálsamo de Galaad. Si Jesús se ha levantado de los muertos y obra a través de Su Iglesia, entonces permitan que Él obre a través de Su Iglesia ahora. ¿Ven? Vean, es la Palabra de Dios. No es mi palabra lo que está en juego; es Su Palabra en juego. Él fue Quien hizo la promesa, no yo.
Luego hay dos cosas que Uds. pueden decir: Uds. pueden tomar el lado de los críticos y decir que fue un espíritu maligno que lo hizo. Si lo dicen, Uds. jamás serán perdonados en este siglo ni en el venidero, dijo Jesús. Si Uds. creen que es Dios, entonces pueden recibir lo que piden.
58 Ahora, yo ni siquiera sé si Ud. está enferma. Pero me imagino que lo está. Y si yo llegara y dijera: “Bueno, ella está en la línea de oración porque está enferma.” Y yo dijera: “Señora, yo voy a poner mis manos sobre Ud. Váyase y Ud. sanará.” Eso es verdad (¿ven?), porque Dios dio ese permiso. “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán.” Pero Uds. todavía cuestionarían mi sermón, Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Uds. todavía podrían cuestionar: “¿Es correcta esa Palabra? ¿Pudiera ella estar correcta?” Pero ahora, si Él viene y me unge, y obra la misma cosa aquí, me permite saber algo que está en su corazón, por lo cual Ud. está aquí, o algo acerca de lo cual Ud. sabe que yo no sé nada, entonces Ud. sabe que eso tendría que ser el Mesías. ¿Creería Ud. que así sería? ¿Sería Ud. como la mujer en Samaria, iría a decirle a su gente: “Vengan a ver un Hombre que me dijo las…” Mire, no yo, el hermano Branham, su hermano, pero que el Señor Jesús se ha levantado de los muertos y está obrando por medio de Su Iglesia? ¿Creerían Uds. eso? La audiencia ha dicho que ellos creerían. Que el Señor lo conceda, es mi oración.
59 Ahora, le voy hablar a Ud. así como Jesús le habló a aquella mujer. Él dijo: “Tráeme de beber.” Yo dije: “Venga aquí.” Vea, nosotros estamos hablando, así como Jesús y la mujer conversaron. Y yo percibo que Ud. es cristiana; Ud. es creyente. Eso es correcto. Porque a medida que su espíritu se empieza a mover, yo… Ahora, Ud. pudiera haber sido una crítica o una incrédula. ¿Ve? Pero su espíritu empezó a sentirse bienvenido. ¿Ha visto Ud. esa fotografía del Ángel del Señor que ellos tienen en…?
Oh, centenares la han visto, ¿Uds. no? Miren, Uds. que han visto esa fotografía, esa Luz está entre mí y esa mujer en este momento. Ud. está mirando eso. Ella—Ud. la ha visto. ¿La ve? Muy bien, la dama padece de un problema estomacal. Si eso es correcto, levante la mano. Mire, ¿cree Ud.?
60 Ahora, Uds. pudieran decir: “Hermano Branham, Ud. le adivinó eso a esa mujer.” Bueno, veremos si fue una adivinación. Que el Espíritu Santo… por cuanto ella es cristiana, sea dicho que—que no fue una adivinación.
Ella tiene algo en su corazón. Alguien por quien ella está orando. Esa es su madre. Esa es su madre. Ella no está aquí. Ella ni siquiera está en esta región. Ella es de Ohio. Correcto. Y ella está padeciendo de un problema de la vesícula. Correcto. Ud. no es de aquí. Ud. es de Waukegan, Illinois. Su nombre es Sra. Payne. Puede irse a casa. Ud. ha recibido lo que pidió. Su fe la ha sanado. ¿Ve? Si puedes creer…
61 ¿Qué piensa Ud. al respecto, señor? ¿Quiere Ud. ir a comer su cena? ¿Quiere que se le quite ese problema estomacal? Muy bien, vaya y coma su cena.
¿Cree Ud. que la artritis le dejará y Ud. estará bien? Sólo comience a caminar, diciendo: “Gracias, Señor Jesús.”
Venga, hermana, ¿Cree Ud. que problema de la espalda la dejó a Ud. cuando Ud. subió los escalones? Sólo váyase alabando al Señor.
¿Cree Ud. que el nerviosismo que lo ha estado molestando por tanto tiempo la dejará ahora? Simplemente váyase regocijándose.
Tengan fe y crean en Dios. ¿No creen Uds.? Amén.
Observen sólo un momento. Algo sucedió en la audiencia. Es el hombre que se está yendo, caminando allí. Voltéese hacia acá, señor. Algo no lo tocó a Ud. bien. Hay alguien por quién Ud. está orando. Correcto. Ud. estaba un poco desilusionado cuando dejó la plataforma, cuando Ud. salió de aquí. Su esposa está en una condición terrible. Correcto. Ella no está aquí. Ella tiene una condición nerviosa, ¿no es así? Regrese a Benton Harbor; crea que Dios la sanará.
62 Para que, lo sepan, ese hombre que está sentado allá atrás, que se volteó y le dijo a su amigo un poco más allá de él allí, él también es de Benton Harbor. Y él está orando por su pastor que casi tiene una crisis nerviosa. Eso es ASI DICE EL SEÑOR.
Yo reto su fe a que crean en Dios. Sólo tengan fe ahora. Sean reverentes y crean con todo su corazón.
Crea, hermana, que el problema del corazón la dejará, y Ud. no padecerá más de eso. ¿Cree Ud.? Entonces simplemente vaya regocijándose en Cristo.
Ven, pequeñito. ¿Cree Ud. que esto se irá de su cara? Señor, en el Nombre de Jesús, yo oro por él que Tú lo sanes. Amén. No dude.
Venga, hermana, creyendo ahora con todo su corazón. En el Nombre de Jesucristo, Yo oro por mi hermana. Amén.
63 Ahora, la Biblia dice que estas señales seguirán. Las visiones me ponen tan débiles que tambaleo bajo ellas. ¿Ven Uds.?, yo sencillamente tengo que detenerme por un momento. Muy bien. Ud. sabe que yo sé lo que está mal con Ud., pero no hay necesidad de decírselo. ¿Cree? ¿Cree si yo…? ¿Cree Ud. que yo sé lo que anda mal con Ud.? Bueno, entonces vaya y coma su cena; su problema del estómago lo ha dejado. Ud. puede ir…
Vean, yo… Sólo tengan fe. Sólo crean con todo su corazón. Ahora, no esperen las visiones ahora, porque ellas me ponen demasiado—demasiado débil. Yo tendría que irme antes de que saliera la línea de oración.
Ud. cree, ¿no es así? ¿Ud. cree que Dios me puede revelar cuál es su problema?
Sólo para que la gente no piense que es una sola persona o algo… La gente allá en la audiencia sin tarjetas de oración, sólo crean. Tengan fe en Dios. No duden. Crean. Que alguien en la audiencia crea. Oren por algo de lo cual tienen necesidad. Yo estoy esperando una Luz, que el Espíritu Santo me llame.
64 Aquí. Hay una dama sentada aquí atrás con su cabeza inclinada. Ella es la segunda. Veo que alguien sigue apareciendo delante. Es un hombre. Ella está orando por su hermano que tiene una condición nerviosa. Correcto. Levántese, señora, si eso es correcto. Póngase de pie. Eso es cierto. Muy bien, puede tener lo que pidió ahora. Yo no la conozco a Ud., ¿es correcto eso? Yo no la conozco, y Ud. no me conoce a mí; pero eso es exactamente por lo que Ud. estaba orando. ¿Es correcto eso? Si lo es, levante su mano para que la audiencia la vea. Muy bien. Váyase a casa y encuéntrelo como Ud. cree. Amén.
Alguien más ore y crea.
Yo no la conozco a Ud. Somos desconocidos uno al otro. Si Dios me revela por qué está Ud. aquí, lo que está en su corazón, ¿creerá Ud. que yo soy Su profeta? O, ¿Su siervo? Entonces no sería yo. Ud…. Mi madre es como de su edad, y yo sería cualquier cosa menos un engañador para alguna madre querida. Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más, y ese es su sobrino. Él está en Ohio. Él fue herido en la guerra, muy nervioso, fue herido en la cabeza. Y Ud. está parada aquí a favor de él. Que el Dios del cielo la recompense y que Ud. lo encuentre a él bien en el Nombre de Cristo. Amén.
65 Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Vengan, creyendo ahora. No duden. Crean. Sean reverentes y crean.
Venga, señor. Señor, yo Te ruego en el Nombre de Cristo que sanes a nuestro hermano. Amén.
Muy bien. Venga, hermana. ¿Ud….?
Cuando pasen por aquí, no pasen como junto al hermano Branham. Yo simplemente soy un hermano. ¿Ven? Pero a medida que pasen por aquí, sepan que Uds. están cumpliendo lo que Cristo les pidió que hicieran. Reciban su bendición, porque Él la prometió a Uds. Vean, yo no puedo dárselas a Uds. Yo puedo decirles por medio de Su don por lo que Uds. están aquí, pero Uds., yo no puedo sanarlos.
Uds. saben eso, ¿verdad? Pero si Ud. cree que lo recibirá, su artritis le dejará. ¿Lo cree Ud.? Muy bien, vaya y créalo con todo su corazón.
66 Muy bien. Ud. debe creer hermana, si Ud. vive. El cáncer la matará. Pero ¿cree Ud. que Dios la sanará de eso? Señor, en el Nombre de Jesucristo, concede la sanidad de esta mujer. Amén.
¿Cree Ud., hermana? Dios, en el Nombre de Jesucristo, concede la sanidad de nuestra hermana. Amén.
Señor, en el Nombre de Jesucristo, concede la sanidad de este hombre.
Venga, hermana. ¿Ud. cree, hermana? ¿Cree Ud. que esa artritis se le va a quitar ahora, y Ud. va a estar bien? Ud. tiene otras cosas también, pero esa es la cosa principal en Ud. Señor, en el Nombre de Jesús, concede la sanidad de esta mujer. Amén.
Muy bien, hermana. La vemos caminando con un bastón, y sabemos que sólo Dios la puede sanar. Yo no puedo. Pero si yo oro por Ud., ¿cree Ud. que Dios la puede sanar? Venga aquí. Señor, yo pongo mis manos sobre esta mujer. Y un cierto día, por las calles de Jerusalén, una cruz áspera iba siendo arrastrada, borrando las huellas sangrientas del que la cargaba. Él cayó bajo la carga. Su pequeño cuerpo frágil se cayó. Y Simón vino y lo ayudó a cargar la cruz. Y aquí está una de sus hijas, cojeando apoyada de un bastón. Yo pongo mis manos sobre ella en el Nombre de Jesucristo. Que ella sea sanada. Amén. Dios le bendiga, hermana, y la sane y que esté Ud. bien.
67 Venga, hermano. Dios, concede la sanidad de este joven mientras yo oro. En el Nombre de Jesucristo, que él sane. Amén.
Venga hermana. Yo la conozco a Ud. Creo… ¿No es Ud. la amiga de la hermana Domico? Muy bien, hermana. Oh Señor, esta sierva Tuya que ha mirado hacia Ti por su sanidad, cuánto te damos gracias por… En aquel grupito, Tú quitaste ese cáncer tan horrible. Y yo oro por ella, Señor Dios, que Tú la sanes y la hagas estar bien en el Nombre del Señor Jesús. Mientras que Tu Espíritu está presente, permite que nuestra hermana se levante ahora y reciba ese don de Dios en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, querida hermana.
Muy bien, venga. Oh, damita, esa es una vergüenza. Es un corazón nervioso lo que la pone a Ud. de esa manera. Pero Ud. quiere servir a Cristo. ¿Es para eso que Ud. quiere estar sana, para servirle a Él? Venga acá, permítame orar. Yo tengo una hijita, Rebeca, como de tu tamaño. Querido Dios, yo dije a la pequeña Rebeca en casa para venir a orar por esta niña. Señor, ten misericordia de ella, y concede que ella sea sanada. Mientras que seguimos Tus instrucciones de poner las manos sobre los enfermos, Tú prometiste que estas señales seguirían a los que creen, que ellos serían sanados. Ahora, que así sea, Señor, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana, y le sane.
68 Tengan fe en Dios. Sean muy reverentes. No duden.
Oh Cristo de Dios, sana a mi hermana mientras pongo las manos sobre ella y pido por su sanidad en el Nombre de Jesús. Crea ahora, hermana.
Hermana Sims, yo la conozco a Ud. Señor Dios, esta querida mujer que ha cocinado para mí, y ha sido amable conmigo, Tú has dicho en Tu Palabra, que Tú tendrás misericordia de aquellos que muestran misericordia. “En cuanto lo habéis hecho a uno de Mis pequeñitos (ese sería yo), a Mí lo habéis hecho. Si le diereis a uno de Mis discípulos solamente un vaso de agua en el nombre de un discípulo, no perderéis vuestra recompensa.” Concede el deseo de su corazón en el Nombre de Jesús. Amén.
Hermano Sims, Dios le bendiga. Dios Padre, yo oro por el hermano Sims, te ruego que le concedas el deseo de su corazón, y concedas esas bendiciones, Señor, siendo que él ha sido amable y ha mostrado misericordia. Tú eres misericordioso con aquellos que muestran misericordia, y recibirán misericordia. Y concede, Padre, que el deseo de su corazón le sea dado en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano.
Tengan fe. No duden. Crean. ¿Creen Uds., allá en la audiencia?
69 La señora justo detrás de la dama que tiene su mano levantada está padeciendo de un problema en sus ojos. ¿Cree Ud. que Jesucristo la sanará? Sentada justo en la fila de afuera aquí, ¿Ud. cree que Él lo hará? Sí. Muy bien.
Justo allí, con el problema del pie, sentado justo allí. ¿Cree Ud. que Dios le sanará? Muy bien. Lo puede recibir. Crea con todo su corazón.
Ahora, si Ud. cre-… La señora con su—que tiene sus manos levantadas allí. Vean, eso es. Es esa.
Ahora, ponga su mano sobre esta otra dama, la segunda dama aquí, la mujer con el problema del pie. Todos Uds. pongan sus manos los unos sobre los otros ahora. Pongan sus manos… Eso es correcto. Señor Dios, ellos son creyentes, o de otra manera jamás hubieran podido tocar a Jesús. Yo ruego, Padre, que Tú les des a ellos el deseo de sus corazones. Ellos han tocado al Sumo Sacerdote que los ha llamado a ellos. Que ellos sean sanados en el Nombre de Jesús. Amén. No duden ahora. Váyanse a casa y sean sanos por causa del Reino de Dios. Amén.
70 ¿Es Ud. la dama que desea la oración? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Somos desconocidos uno al otro? ¿Sí? ¿Y cree Ud. que Dios me puede revelar el secreto de su corazón? Ud. es una verdadera creyente. Ud. está aquí por problemas femeninos. El problema femenino fue causado por un parto. Sí. Ud. es la señora McCulloch. Regrese a casa y puede estar bien. Jesucristo la sana.
Venga, mi hermana, creyéndolo. Oh Señor Dios, ten misericordia y sana a nuestra hermana en el Nombre de Jesús. Amén.
Venga, mi hermana querida. Dios Padre, yo pongo mis manos sobre nuestra hermana en el Nombre de Jesús para su sanidad.
Ahora, la iglesia va a orar por estas personas enfermas por acá ahora. Empiecen a orar.
Dios Padre, yo impongo las manos mientras me debilito. En el Nombre de Jesucristo, sana a nuestra hermana. Amén.
Venga mi hermano. Señor, en el Nombre de Jesucristo, concédele el deseo de su corazón. Amén.
Dios Todopoderoso, mientras nuestra hermana viene, concédele a ella su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Quiere Ud. venir, hermana? Supere el nerviosismo. Mire, sólo siga adelante, Ud. es sanada de todas maneras, porque Ud. es… Ud….
Muy bien, venga. Y cuando yo le dije a ella nerviosismo, le sucedió a Ud. también, así que puede irse. Su nerviosismo también ha terminado. Crea ahora con todo su corazón.
71 Venga ahora. Tengan fe allá en la audiencia. Creyendo en Dios. Sean reverentes y oren.
Señor Dios, yo pongo manos sobre esta mujer, por cuanto he sido comisionado por mi Señor que está presente ahora para dar a conocer Su Evangelio. Que nuestra hermana sea sanada. Amén.
Venga, querida hermana. Ud. tiene una enfermedad con la cual están sufriendo muchas de estas personas aquí. ¿Quieren ver cuántos están sufriendo allá en la audiencia? Corazón nervioso…
¿Cuántos allá en la audiencia están sufriendo con un problema nervioso, levanten sus manos? Levanten la mano. Miren eso, ¿cómo pudiera uno llamarlos a todos? ¿Ven?
Pero ¿cree Ud. ahora? Muy bien. En el Nombre del Señor Jesús, permite que mi hermana esté bien. Amén. Dios le bendiga. [La hermana habla con el hermano Branham—Ed.] Es correcto. Ciertamente haremos eso, hermana. Esto ya lleva su dirección. Muy bien. Ellos tienen algunos de ellos justo aquí. Los vamos a pasar dentro de unos minutos y oraremos por ellos. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga.
72 Venga, querida hermana. Ahora, Señor, Quien levantó a Jesús de los muertos, yo ruego que Tú le concedas a nuestra hermana el deseo de su corazón mientras que ella se ha mantenido reverentemente en la línea, esperando. Yo oro esta oración de fe en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. No dude ahora. Crea con todo su corazón.
Bondadoso Dios, yo pongo mis manos sobre esta mujer a la cual Tú has alimentado y criado toda su vida, dándole el aliento que ella respira. Tú la sostienes en Tu mano. Yo pongo mis manos sobre ella en el Nombre de Tu Hijo Jesús, y que ella sea sanada. Amén. Amén. Eso es correcto, hermana. Dios le bendiga.
Venga mi querida hermana. Ud. pudiera pensar que es un poco vieja, pero no lo es. Dios no llamó a Abraham sino hasta cuando él tenía setenta y cinco años, y luego le dio la promesa cuando él tenía cien—o mejor dicho cumplió la promesa. Así que Ud. puede ser sanada ahorita. Señor Dios, dale a esta hermana su deseo. Amén. Dios le bendiga, hermana.
Venga querida hermana. Sólo mire la gente que está orando por Ud. Ud. tiene que sanar. Señor, yo te ruego que Tú la sanes en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
73 Venga reverentemente, hermana, creyendo. Nada es imposible para Dios, Padre, mientras que ella sostiene la Palabra de Vida en su mano, permite que Ella se haga real a ella para su deseo en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga.
Ahora, damita, vemos su pierna torcida. Eso probablemente fue por el polio, y Ud. sabe que Dios puede sanar eso. Oh, a cuántos lo he visto yo a Él sanar. Yo oré por una damita no hace mucho, estaba tan lisiada, tenía dos muletas, dos aparatos ortopédicos. Y ella estaba acostada en la cama esa noche cuando le quitaron las muletas, y a la mañana siguiente, su madre se desmayó. Ahí venía ella caminando por el piso, normalmente y sana. Dios había venido a la cama durante la noche y la había sanado. Oh Señor, yo pongo las manos sobre esta jovencita. Señor, ella siempre estará torcida si Tú no la ayudas. Permite que sea para ella, Señor, ¿lo harás? Yo oro con toda la sinceridad de mi corazón y con una oración ferviente y eficaz hacia Ti. Permite que suceda con esta muchacha también, que ella sea sanada por medio del Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana, y te de lo que pides. ¿Tú lo crees, verdad? Entonces Él nunca te fallará.
74 Venga, hermana. Dios Todopoderoso, yo pongo las manos sobre nuestra hermana en el Nombre de Jesucristo para su sanidad. Amén. Crean ahora.
¿Cree Ud., querida hermana? Señor, mientras yo pongo las manos sobre esta mujer a medida que ella viene, no a un hombre, sino a Dios, oramos, Padre, que Tú la sanes en el Nombre de Jesús. Amén.
Señor Dios, bendice a esta damita, y que ella sea sanada, y que la petición en su corazón por otro ser querido sea concedida también, en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, ¿ve?, Él conoce todo…?… eso. Muy bien. Crea ahora, hermana.
Dios Padre, yo pongo las manos sobre nuestra hermana, y pido reverentemente en el Nombre de Jesús que Tú la sanes. Amén. Dios le bendiga, hermana.
Venga ahora. ¿Quiere vencer su artritis y ser sanada? Sólo crea en Él ahora que Ud. la recibirá. Señor, en el Nombre de Jesús, sánala de artritis y concédele el deseo de su corazón. Amén.
Venga, mi hermana. Dios Padre, mientras me extiendo para agarrar la mano de esta mujer, yo te ruego que Tú la sanes, Señor, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana.
Dios Padre, yo agarro la—la mano de esta mujer, y según el tacto de su mano, ella ha trabajado duro. Oh Señor Dios, que venga su recompensa. Que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén.
75 Venga. Un hombre ciego, bueno, hermano, Dios le da la vista al ciego. Ud. cree eso, ¿no es así, señor? Si hubiera alguna manera en que yo pudiera abrir sus ojos, con gusto lo haría. Pero yo no puedo abrirle sus ojos; yo sólo soy un hombre. Pero yo puedo orar para que Dios lo haga, el cual puede hacerlo. Y Ud. crea, y Él se lo concederá. La audiencia ore por este hombre ciego.
Querido Dios, este hombre está en tinieblas. Pero Tú pasaste por la puerta de una ciudad un día, y un ciego clamaba por misericordia. Y Tú simplemente le hablaste a él y le dijiste: “Recibe tu vista,” y te diste la vuelta y te fuiste por el camino. Y Tú no habías ido tan lejos cuando el hombre comenzó a notar que él podía recibir su vista. Y él empezó a gozarse, y empezó a seguirte a Ti, alabándote. Oh Señor Dios, Quien enviaste a Jesús para que muriera en nuestro lugar para que así nuestra injusticia no nos fuera imputada, pero para que Su Justicia pudiera expiar por nosotros, permite en esta noche, que mientras yo, Tu siervo inútil pongo las manos sobre este hombre ciego, que él reciba si vista en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios lo conceda a Ud., mi hermano. Vaya creyéndolo y sucederá si Ud. lo cree.
76 Dios Padre, en el Nombre de Jesús, concede la sanidad de esta mujer para Tu gloria. Amén.
Si puedes creer, todo… ¿Están Uds. creyendo junto conmigo? ¿Se ha desvanecido toda duda de sus corazones? Toda incredulidad se ha ido.
Hay una dama de color sentada allá atrás con un sombrero rojo puesto, orando por su problema estomacal. Ud. puede recibir su sanidad. Correcto.
Eso lo logró. Yo no conozco a la dama; nunca la había visto. Ud. dice: “¿Cómo sucedió eso, hermano Branham?” Yo no sé. La mujer estaba sentada allá orando. Pregúntenle. Y ella tocó Algo. Y en eso, yo vi que la Luz posó sobre ella y se abrió, y hubo una visión: la mujer con un problema del estómago, haciéndose para atrás. Los alimentos ricos en grasa la enferman y le dan náusea, y ácidos en sus dientes y demás. Es una úlcera péptica. Pero, ella va a estar bien ahora. Ella…
Bueno, mírenla. Ella está a veinte—ella está a quince yardas de mí. Nosotros no nos conocemos. ¿Qué sucedió? Yo nunca la había visto. Ella no podía tocarme a mí, ¿verdad? Pero ella tocó Algo que está presente. ¿Qué fue eso? Para cumplir la Biblia, el Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades. La mujer está sentada allí. Ella no tiene tarjeta de oración; ella había estado en la línea. Así que, ella simplemente empezó a creer. Y ¿qué sucedió? Algo sucedió.
77 Lo mismo sucedió cuando alguien tocó a Jesús, una mujer, con un flujo de sangre. Él se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?” Y Él miró alrededor hasta que la encontró, y le dijo: “Tu flujo de sangre se ha ido. Tu fe te ha sanado.” Ahora, el mismo Jesús, no yo… Ella lo tocó a Él. Yo soy un hombre; yo no la conozco a ella, yo sólo… intelectualmente.
Pero el Espíritu Santo está aquí, de Quién hablé, el Bálsamo que le ha sido dado a la Iglesia. Ella tocó al Sumo Sacerdote, y Él se volteó y mostró lo que era. Ahora, ¿no es ése Jesús el mismo ayer, hoy, y por los siglos? No es el hermano Branham el mismo ayer, hoy, y por los siglos, sino Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Eso es lo que Él es. Es nuestro bendito Padre Celestial, a Quien amamos con todo nuestro corazón. ¿Lo aman Uds. a Él?
78 Ahora, ¿es eso todo? Oh, lo siento, hermana. Ud. es una de los pacientes. Muy bien. Nosotros también somos desconocidos, ¿no es así?
Ahora fíjense, sólo un momento. Para el resto de Uds., esta es la última en la línea de oración aquí, pero no la última en ser sanada.
Si somos desconocidos el uno al otro… Nuevamente se trata de un blanco y un negro. Yo—yo no la conozco a Ud.; Ud. no me conoce a mí. Si eso es correcto, para que la gente pueda ver. No nos habíamos conocido. Esta es nuestra primera vez. Pero si Jesús me revela el secreto de su corazón, ¿creerá Ud. que es Él haciéndolo?
¿Lo aceptará la audiencia allí mismo, que Él conoce el secreto de su corazón, y se lo concederá a Uds.? Veo gente en la línea de oración con las tarjetas, y gente en la audiencia sin tarjetas. Eso no importa. Pero es… Simplemente me pone tan débil.
El problema de la señora está en sus piernas. Es—es algo que pica y arde. Y Ud. ha ido a los médicos, y los médicos no pueden hacer nada al respecto. ¿Ud. cree que Dios me puede decir quién es Ud.? Sra. Howell, váyase a casa; eso la dejará. Jesucristo la sana.
79 ¿Está cada persona aquí creyendo con todo su corazón? Ahora Uds.…. ¿Cuántos creyentes hay aquí?, ahora levanten sus manos y digan: “Yo creo.” Miren, les voy a decir lo que dice la Biblia. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen.”
Ahora, todos Uds. que están enfermos, levanten su mano. Miren, que cada uno ponga sus manos sobre los demás. Si Uds. son creyentes, pongan sus manos unos sobre otros. Vean, no es sólo para mí mismo; es para Su hija, la Iglesia. “¿Por qué Mi hija no se ha recuperado? Si hay Bálsamo en Galaad, si hay un Médico, entonces ¿por qué no se ha recuperado Mi hija?” Vean, ahora todo está aquí. ¿Creen Uds. que el Médico está aquí? ¿Creen Uds. que el Bálsamo está aquí, el Espíritu Santo? Entonces, simplemente recíbanlo.
Ahora, pongan sus manos unos sobre otros. Miren, no ore por Ud. mismo; ore por la persona sobre la cual tiene sus manos. Ellos orarán por Ud. y así, Dios sanará a cada uno de Uds. ¿Están listos para orar? Pongan sus manos unos sobre otros ahora, inclinemos nuestros rostros.
80 Señor, hay una posibilidad de que haya hombres y mujeres sentados aquí que nunca se verán más de este lado del río. Pero cuando yo llegue a ese último día, y tengamos que pararnos en Tu Presencia como estamos parados ahora; con todo mi corazón, yo le he dicho al pueblo Tu Verdad, citándolo de Tu Palabra, que las últimas palabras que Tú dijiste antes de dejar esta tierra… De acuerdo con las Escrituras, Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen.” Y la última palabra que salió de Tus Labios dijo: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán.”
Ahora, en el auditorio de esta escuela en esta noche, hay muchas manos de creyentes puestas sobre los enfermos. Y ellos están orando. Y escúchanos, oh Dios, y rogamos que Tú contestes la oración, cada oración que está siendo ofrecida en este momento. Que el poder de la enfermedad sea quebrantado esta noche en las vidas y los cuerpos de cada una de estas personas. Que el Espíritu Santo hable de una manera especial ahora mismo como Él lo ha hecho, y permitiéndole a la gente saber que Cristo, el Hijo del Dios viviente no está muerto, sino está vivo por los siglos de los siglos, y está aquí con nosotros. Que Su Presencia y poder pase a través de esta audiencia, por cada labio y en cada persona. Que los poderes del bendito Espíritu Santo pasen y rompan las cadenas de enfermedad, y todos ellos sean libertados. Escucha la oración de Tu Siervo, Señor, mientras yo ordeno que toda enfermedad deje los cuerpos de estas personas en el Nombre de Jesucristo. Amén.
81 Todos los que acepten a Jesús como su Sanador personal, y creen que Dios ha sanado su cuerpo, póngase de pie como un testigo de este gran poder sanador del Señor Dios. A mí no me importa si Ud. está lisiado, o lo que Ud. tenga, póngase de pie y acepte su sanidad.
Muy bien, Joseph.
Si Ud. lo cree con todo su corazón, levante la mano. En la comisión del Espíritu Santo, por la Palabra del Dios viviente, yo pronuncio a cada uno de Uds. sano conforme a su fe, en el Nombre de Jesucristo. Dios les bendiga. Vayan y regocíjense.
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