S.666 59-0811  YO SOY, NO TEMÁIS 

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OBRAS DEL MENSAJE

Yo Soy, No Temáis

Chautauqua, Ohio, E.U.A.

59-0811

1 Y veo que nuestra audiencia va incrementando, aún en la segunda noche. Estamos muy felices por esto, y confiamos que haya sido un gran tiempo la noche anterior por cómo el Señor nos bendijo.
Y el día de hoy no he platicado con el Hno. Sullivan para preguntarle cómo finalizó el servicio del llamamiento al altar. (El Hno. Sullivan responde: “Maravilloso”. Trad.) Bien, me da mucho gusto escuchar eso. Uds. saben, cuando logramos que las almas se salven, entonces Dios está complacido. Esa es la primera cosa. Y nosotros…
Normalmente, cuando vamos a tener unas cuantas noches como esta, pues, siempre tratamos de tener el servicio al llamamiento al altar y demás cosas primero, porque está escrito: “Busca primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y luego todas las cosas serán añadidas”. Y estoy contento por eso. Y todos queremos encontrar todo el favor posible que podamos de Dios, porque necesitamos toda la gracia que Él nos pueda otorgar. Estoy hablando por mí mismo.

2 Si no me equivoco, estoy viendo al Hermano y a la Hermana Kidd sentados allí. Mucho gusto de verles.
Estaba leyendo un testimonio de Uds. el otro día. Y Uds. saben, Uds. estaban predicando el Evangelio cinco años antes de que yo naciera, y yo soy un hombre viejo. Y ciertamente respeto mucho a esta parejita aquí de este lugar de Ohio, el Hermano y la Hermana Kidd. Y casi todos Uds. los conocen.
Ella distribuye de vez en cuando y consigue muchas telas por las que he orado para mandárselas a su gente que sabe que está enferma, y de regreso le mandan los testimonios. Simplemente una madrecita y un papá del Evangelio. Me siento alegre de verlos.

3 Anoche recibí una carta de mi amiga, Rosella Griffin de aquí de Jolliet, Illinois, quién fue una de las alcohólicas más conocidas de América, que fue… Los Alcohólicos Anónimos no pudieron hacer nada por ella, y los doctores en Chicago no pudieron hacer nada por ella. Y una noche, la trajeron a la reunión, y el Espíritu Santo reveló todas estas cosas a ella y la sanó. Y ahora, es una trabajadora en la cárcel en Chicago allá en los suburbios pobres, esto para el Reino de Dios.
Su pequeña amiga… Y creo que una ayudó a la otra; no sé cuál de las dos. Pero si no estoy equivocado, eso es… estas sentada aquí en esta noche. También una adicta, creo que así fue.

4 Y por cierto, Hno. Sullivan, si Ud. no los conoce, debiera de darle sus testimonios al pueblo. Pudiera ser que haya otros aquí que beban y tengan ese demonio de droga y demás, y ver lo que Dios puede hacer. No es un secreto. ¿Es él su esposo, Hermana? Me da mucho gusto verlo, mi Hermano.
Y por lo tanto, Dios ciertamente ha hecho una diferencia en esa vida. Ciertamente que sí. Es desde-desde las ratoneras de la tierra hasta el pináculo más alto desde donde una persona puede ser guiada, al bautismo del Espíritu Santo. No es un secreto lo que Dios puede hacer.
Y Ud. debiera, Hno. Sullivan, por todos los medios posibles, conseguir sus testimonios. Estoy seguro que todos Uds. querrán escucharlo, ¿Verdad que sí? Cómo desde la droga hasta lo que es hoy en día, una santa de Dios, ella y su esposo.
No sólo eso, le estaba diciendo a Rossella que es… una trabajadora de los suburbios pobres de Chicago. Son evangelistas en los campos, predicando el Evangelio. Déjenme decirles, eso hace a mi corazón saltar de gozo.

5 Esperen hasta estrecharles de mano al otro Lado. Allí es dónde vamos a tener un tiempo maravilloso. Ya no tendremos que irnos a nuestros hogares, porque estaremos entonces en nuestro hogar. Y el Sol nunca se pondrá en esa ciudad. No, señor, siempre habrá Luz. Estamos esforzándonos para ese tiempo.
Y como dije anoche, desde que fui salvo, siempre me he sentido como si estuviera en una pesadilla en algún lugar. Simplemente hay algo más allá… Si tan sólo pudiera despertarme en ello. Y lo haremos, uno de estos días, despertaremos a la realidad de Dios, parados ante Su Presencia, y salvos por Su gracia, moldeados a Su imagen. Oh, qué tiempo será ese.

6 Estoy contento de estar otra vez aquí esta noche, estar en compañerismo con estos ministros y cada uno de Uds. mis hermanos, y con el Hno. Sullivan. Y él es kentukiano, pero tiene perdón por eso, y vino y llegó a ser un ministro. (El Hno. Branham y la congregación se ríen. Trad.) Ahora, toca la casualidad que yo también soy un kentukiano. Así que sólo les mostraré que hay muchos de ellos aquí. ¿Cuántos hay aquí de Kentucky, levanten sus manos? Habrá uno de indiana entre todos ellos. (El Hno. Branham se ríe. Trad.).
Mi madre administra una casa de huéspedes, y… o solía hacerlo. Y yo… Un día, fui allá, y cada uno de los veintitrés hombres que estaban allí eran kentukianos. Me fui a mi iglesia, y les dije: “Todos los que sean de Kentucky, pónganse de pie”. Y toda la congregación se puso de pie.

7 Bueno, Kentucky tiene algo que ha ofrecido al Señor. Muchos santos han salido de Kentucky. En los días antiguos, en los pocos días cuando salíamos en las carretas y caballos, y por todas las colinas… Y ellos produjeron unos grandes predicadores y grandes santos de Dios. Será muy bien representado en Gloria, cuando lleguemos allá.
Ahora confió que nosotros, siendo la generación que viene, los primeros frutos de ellos, que no estemos avergonzados de nuestros antepasados o del Evangelio que ellos predicaron. Y parémonos por la fe que una vez fue entregada a los santos, dejando esas cosas en el pasado, prosigamos hacia la meta de nuestro Supremo llamamiento en Cristo. Ese es el deseo de mi corazón, es llegar al Supremo llamamiento.

8 Ahora bien, anoche solamente les hablé un poquito. Y esta noche, es un servicio de sanidad. Nosotros… Ahora, nosotros no reclamamos… Si por casualidad hubiese alguien que no lo entienda, nosotros no sanamos a nadie. Solamente oramos por los enfermos. Hemos visto miles de miles de personas sanadas, pero nunca he sanado a una sola. He tenido respuestas directas a la oración que hacemos por los enfermos, pero yo nunca he sanado a ninguno. Y no creo que eso esté en el poder del hombre. Es una obra consumada que Cristo hizo en el Calvario.
La sanidad no se encuentra en los hombres, ni siquiera en los doctores, hospitales, medicina. No hay doctor, hospital o medicina que pueda sanar. Dios es el sanador. La medicina es un auxiliar. Un doctor puede enderezar un hueso, diagnosticar un caso, y dar medicina para matar los gérmenes; pero Dios da la sanidad. Él pudiera arreglar mi brazo, pero él no puedo sanar mi brazo. Él pudiera sacar un diente, pero no sanar el lugar de donde se sacó. Él pudiera operar y sacar un apéndice, pero él no puede sanar el lugar de donde se extrajo. ¿Ven? Se necesita a Dios para hacer eso.

9 Y no estamos en contra de los doctores, hospitales o la medicina; estamos con ellos, y oramos por ellos para que Dios les dé más conocimiento a Sus siervos. Pero cuándo un doctor ha llegado al final del camino y su medicina ya no puede ayudar al paciente más, y pronuncia que él paciente tiene que morir, yo creo que el paciente tiene el derecho de venir al Gran Médico, y pedir por misericordia.
Y es por ese tipo de personas por las cuales oro. Los hijos de Dios, mis amigos, y los pacientes del doctor, son por los que vengo a orar. Y no solamente soy yo orando… ni aún le doy el crédito de las sanidades a mi oración. Le doy el crédito a todas las oraciones de cada persona que está en la audiencia que está orando al mismo tiempo por las personas que estoy orando. Unidos nos paramos.
Fue cuándo…. Después de Pentecostés, cuando se habían congregado en un lugar y todos unánimes empezaron a orar, que el Espíritu Santo estremeció el edificio donde estaban todos reunidos juntos. ¿Ven? Unidos nos paramos. Somos kentukianos. Unidos nos paramos, divididos caeremos.

10 Muchas veces al venir a las reuniones, al llegar a las reuniones, me llegan cartas diciendo: “¿Cuál es su doctrina, Hermano Branham? Ud. fue bautista, ¿Todavía cree en la seguridad eterna? ¿Es Ud. de los ”Sólo Jesús“? Alguna vez a… ¿Por lo menos bautiza? ¿Ud. los rocía?
Diré esto: Tengo una doctrina, la gran doctrina fundamental Evangélica de la Biblia. Hasta donde sé, nunca he dejado una reunión en confusión. Siempre he tratado de dejar la reunión en la dulzura del Espíritu Santo. Nunca he tratado de hacer… prosélitos, nunca he tratado de tomar los discípulos de alguien más. La cosa que he tratado de hacer es añadir el pecador a cualesquier iglesia que él quiera ir. Mientras él haya nacido del Espíritu de Dios, él es mi hermano o mi hermana.
Todas las doctrinas… Tengo mis propias ideas, pero las guardo para mí mismo.

11 Y luego cuando vengo aquí, o a cualquier otra parte… Qué si yo tomará partido de este lado o de aquel otro, sería… Estaría arrojando toda la influencia que el Señor me ha dado a una cierta denominación. Por lo tanto, yo no tomó partido con ninguna de ellas. Me mantengo al lado con todas ellas, y trato de juntarlas, y les digo: “Somos Hermanos. Somos Hermanos”. Y esa es la razón por la cual no tomo partido… o tomo cuestiones.
Todos nosotros, somos personas fundamentales, creemos absolutamente en las grandes doctrinas evangélicas. Nosotros creemos que hay un Salvador que salva; hay un Cristo Quién bautiza con el Espíritu Santo. Sí creemos en sanidad Divina; creemos en la segunda venida. Esas son las cosas que predico, esas son. Dejemos que el resto… Eso ya depende de los pastores, que los pastores guíen al rebaño de la manera en que ellos lo miran. Yo soy un evangelista.

12 Ahora bien, nos estamos preparando para abrir La Palabra o leer La Palabra. Solamente hay Uno capaz de abrir La Palabra y ese es: “Él que fue herido desde antes de la fundación del mundo, Quién vino a Él que está sentado en el Trono, y que ha tomado el Libro de Su mano derecha, y es digno de abrir el Libro y de desatar sus sellos”.
Así que inclinemos nuestros rostros un momento para orar, mientras hablamos con Él. ¿Cuántos quisieran ser recordados en oración esta noche, para que Dios les dé fe para ser sanados esta noche? Levanten su mano diciendo: “Recuérdeme, Hermano Branham. Dios, estoy levantando mi mano”. Eso es bueno.

13 Señor, Tú eres Dios desde el principio. Y Tú nunca tuviste un principio, porque Tú eres el Gran eterno. Nunca tuviste un principio y nunca tendrás un fin. Cuando el pecado se había acumulado en la Tierra hasta el punto que las estrellas rehusaron brillar, y los mares lloraron hacia los desiertos, Tú seguiste siendo Dios.
Y nos acercamos a Ti en esta noche en ese Nombre todo suficiente de Jesucristo, Tu Hijo amado, Quién vino y tomo nuestro lugar voluntariamente, y llego a ser la propiciación por nuestros pecados. Y está noche, sentimos que hemos sido lavados por el agua de la Palabra que nos limpia, y nos hace candidatos para el Espíritu Santo y a Sus obras Divinas.
Y venimos esta noche con corazones abiertos para recibirle a Él, sabiendo que estamos viviendo en los días de clausura de la historia del mundo, sabiendo que en cualquier minuto Jesús puede venir. Y vemos que la Tierra está en agitación: nación contra nación. Y ahora, hay divisiones entre las iglesias; hay divisiones entre la gente e individuos. Pero la casa de Dios debe estar unida como una sola: “Firmes y adelante”, dijo el poeta. “No estamos divididos, todos somos un sólo Cuerpo”.

14 Así que oramos esta noche, Padre Celestial, que estos que se han reunido aquí con el propósito de ser sanados por Tu poder… Y estamos luchando por eso, que Tú has resucitado de entre los muertos y estás vivo entre nosotros esta noche. Estamos contentos que no estamos adorando una tradición de algún dios pagano que es hecho de madera, que no puede hablar ni oír. Pero estamos adorando a un Jesús resucitado. Quién es el Hijo de Jehová, Quién fue hecho pecado en lugar nuestro. Y Él herido fue por nuestras transgresiones, y por Sus llagas hemos sido sanados. Y oramos esta noche, que Él se manifieste a Sí mismo, que Él no está muerto, pero vivo entre nosotros, y Él sanará al enfermo y al afligido, y salvará al perdido, y traerá ánimo al debilitado. Glorifícate a Ti mismo, Señor, mientras encomendamos ahora este servicio a Ti.
En el Nombre del Señor Jesús, toma la Palabra escrita y penétrala en nuestros corazones, y mézclala con el Aceite del Espíritu, para que pueda producir grandes resultados. Permite que cada persona que levantó su mano y aquellos que no la pudieron levantar, que está sea la noche de una liberación perfecta. Que no haya una persona débil en nuestros medios al momento de salir. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, y para Él. Amén.

15 Ahora, deseo de sus oraciones mientras hablo sólo por un poco de tiempo antes de comenzar la línea de oración. Queremos que sea lo más larga posible. Y mañana en la noche, vamos a continuar orando por los enfermos cada noche y tal vez de diferentes formas.
Miren, me gustaría saber si hay personas aquí que nunca han estado en algunos de mi servicios, en donde he orado antes por los enfermos, ¿podrían levantar su mano, los que nunca han estado en uno de estos servicios? Hay bastantes aquí que nunca han estado en la reunión.
Ahora, (gracias), no reclamo ser un sanador. Por lo contrario, creo que la sanidad es… Toda sanidad es Divina. Yo creo que no hay otra sanidad aparte de la sanidad Divina. Y si no fuera así, entonces Dios dijo algo errado cuando Él dijo: “Yo Soy el Señor que sana todas tus enfermedades”. ¿Ven? Él sana todas. Eso no le resta trabajo al doctor, o demás; lo incluye. Él solamente prepara para que Dios sane: limpia todo o acomoda el hueso, y lo prepara para la sanidad. Pero Dios tiene que crear células. Y solamente hay un Creador y ese es Dios. No creo que pudiera haber un ministro con poder en sus manos para sanar a una persona. Pero es una comisión del Señor la de imponer las manos sobre los enfermos.

16 Y creo que sanidad es una obra consumada, que se completo hace dos mil años. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él te salvó del pecado y te sanó tus enfermedades. Y cada bendición, bendición redentiva es tuya por fe en esa obra finalizada. ¿Entienden? Es tuya si lo puedes creer.
Al igual como uno dijo hace un tiempo: “Yo no creo en sanidad Divina. Y no me importa lo que digas”.
Le dije: “Claro que no. No fue dado a los incrédulos; fue a mí… dado a los creyentes. Él que creyere…” Hay un signo de interrogación. Si Ud. es un creyente, la sanidad Divina es para Ud. Si Ud. no es un creyente, no es para Ud.
Y cada persona aquí que está enferma no tiene que venir a esta plataforma. No tienen que hacer ninguna cosa más que confesar sus pecados a Dios. Pecado es incredulidad, todos sabemos eso. Porque Ud. fuma, toma, hace apuestas, comete adulterio; no es pecado; esos son los atributos de su incredulidad. ¿Ven? Es por causa de que Ud. no cree a Jesús la razón por la que hace esas cosas, si las hace. Pero si Ud. le cree a Él, no hará esas cosas, porque es un creyente. Por lo tanto solo hay un pecado inicial, y eso es la incredulidad. Y si Ud. cree en Dios, entonces Ud. puede simplemente aceptarlo en cualquier parte que se encuentre. Dios está en todas partes.

17 He escogido esta noche sólo para un texto corto… Y confío que puedan captar lo que el Espíritu Santo está tratando de decir con esto. Se encuentra en San Juan capítulo 6 y el versículo 20.
Él les dijo: Yo Soy, no temáis.
Debió haber sido ese gran fuerte pescador llamado Pedro, quién unas horas antes había empujado el bote desde la orilla hacia el Mar de Galilea. Y luego, caminando desde la proa del bote el cual se dirigía hacia la costa, se sentó al lado de su hermano, Andrés, y empezaron a remar. Porque en aquellos días, había un hombre a cada lado. Tal vez seis u ocho hombres remaban los pequeños botes, a lo que llamaban: “barcas”. Y mientras ellos empujaban y jalaban el bote alrededor hasta posicionarlo para cruzar el mar… Y ellos se estaban despidiendo con la mano de aquellos amigos Cristianos, creyentes en la orilla. Y se nos enseña aquí que casi oscurecía. Y habían sido invitados para cruzar al otro lado.

18 Y tan pronto como él último dejo de ondear la mano, y ellos se regresaron a sus hogares, debió haber sido el joven Juan, como él más joven del grupo, con su mano en el rostro dijo algo como esto: “No puedo entender cómo lo hizo Él, porque revise y vi que sólo había cinco de aquellos panecillos y dos pequeños peces. Pero como fue que Él partió eso y alimentó a cinco mil, cinco mil aparte de las mujeres y los niños. Miré Sus manos, porque estaba parado cerca cada vez que venía con la canasta, y lo vi a Él tomar un pequeño panecillo y partir un… un pedazo y colocarlo en la canasta, y tomar de nuevo y partir otro pedazo”.
Él era joven. Él dijo: “Simplemente no puedo entender como había más pan horneado. Oh, si tan sólo hubiese tenido un horno y lo hubiese horneado, y—y que hubiese tenido el trigo y demás, lo hubiera entendido. Pero no lo tuvo. Él omitió el proceso, y la forma natural de crecer el trigo, y de molienda, y de tamizar, leudar, agregar la sal y los condimentos, y de ponerlo en el horno y partirlo. Él simplemente lo cortó y lo repartió.

19 Luego uno en la parte de atrás, tal vez fue Bartolomé que dijo algo como esto: “Uds. saben, Él… Eso prueba que Él es el Hijo de Jehová. Porque hemos sido enseñados en las Santas Escrituras que nuestros antepasados vivieron cuarenta años con pan creado que vino de Dios desde el Cielo”.
Mientras el pequeño bote seguía moviéndose, la conversación continuó de cómo era que Él debía tener algún tipo de contacto con Dios. Por supuesto, Dios estaba en Él llevando a cabo Su voluntad. La Escritura dice que Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a Sí mismo.
Y luego Pedro dijo, sentado al lado de su hermano, Andrés, volteó a verlo y dijo: “Andrés, cuando por primera vez llegaste y me dijiste que habías encontrado a tal Hombre, dudé tu palabra. Pero cuando caminé hasta Su presencia, y Él dijo: ”Tu nombre es Simón, el nombre de tu padre es Jonás, eso lo concluyó para mí“.
“Porque hemos sido enseñados en nuestras Sagradas Escrituras que Moisés, el que creímos, nos escribió diciendo: ”El Señor vuestro Dios os levantará profeta como yo. Y yo sabía que el Mesías tenía que ser un Dios-profeta. Y cuando supe que Él no me conocía, y que esa era la primera vez que me miraba, y sin embargo me llamó por mi nombre y me dijo sobre mi papá, supe que era Él“.

20 Y luego, uno que estaba sentado del lado de la popa del bote llamado Natanael, recargó su espalda contra la de Felipe, mientras jalaban juntos y dijo: “Felipe, puedo testificar algo parecido como Simón. Porque cuando estaba debajo del árbol orando cuando me hallaste, y me contaste la historia que Este Hombre le dijo a Simón su nombre, casi me reía de ti. No podía creerlo. Y luego cuando dijiste que Él había salido de un lugar tan bajo como Nazaret, entonces supe que debías estar mal de tu mente. Así que dije: ¿Puede salir algo bueno de Nazaret? Nunca olvidaré lo que dijiste: Ven y ve”.
Eso es algo bueno. Es una buena respuesta para cualquiera. No lo critique; venga y dése cuenta por Ud. mismo, y después examínelo por la Escritura. Las Escrituras siempre están correctas. Jesús dijo: “Ellas son las que testifican de Mí”.

21 Y él dijo: “Mientras íbamos por el camino, nunca olvidaré nuestra conversación. Y todavía estaba dudando, Felipe. Aunque sabía que eras un hombre justo y honesto, y eras verdadero y creía que te habías dejado llevar con alguna clase de fanatismo. Pero cuando caminé hasta Su presencia y lo escuché hablar, Él hablaba diferente a cualquier hombre que alguna vez haya escuchado, porque Él hablaba como teniendo autoridad, y Él sabía de lo que estaba hablando”.
Y él dijo: “Mientras me acercaba, cuando Él volteó su mirada y me miro, dijo: He aquí, un Israelita en quién no hay engaño, por poco me caigo”.
“Y dije: Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
“Él dijo: Antes que Felipe te llamará, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Dijo: “Eso lo concluyó para mí de una vez para siempre. Supe que era el Mesías. Que era Dios-profeta que Moisés dijo se levantaría. No me importa lo que los demás digan; eso lo concluyó para mí. Lo creí porque la Santa Escritura lo enseña. Y, Felipe, es por eso que caí sobre mi rostro y dije: Rabí, Tu eres el Hijo de Dios. Tu eres el Rey de Israel. Porque sé que las Escrituras dicen que esa sería la señal que mostraría que Él era, Aquel del cual habló Moisés.

22 Entonces debió haber sido Andrés que dejó de remar un momento. Y él dijo: “Hermanos, no ardía nuestros corazones cuando lo vimos, no más que un hombre cansado en Su camino. Y Él se sentó en el pozo. Y Él estaba tan cansado, que no pudo ir a Samaria con nosotros ese día, cuando fuimos a recoger unos alimentos para Él… Y como fue que hablamos en el camino de cuanto le amamos. Y antes que nos pudieran dar los alimentos, aquí venía una mujer gritando en la calle: ”Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es éste el mismísimo Mesías? ¿Acaso no es Él? Porque Él me dijo cuando estaba allá para coger un balde de agua… Simplemente fui al pozo como siempre lo hago, y escuché a alguien pedirme de beber. Y cuando volteé mire a un judío de mediana edad. Y Él me dijo: “Mujer, dame de beber”.
“Y le dije: ”No se acostumbra que los judíos le pidan tal cosa a una samaritana“.
“Y Él dijo: ”Si tú supieras Quién es el que habla contigo, me pedirías a Mí de beber. Te daría agua que no tendrías que venir aquí a sacarla“.
“Y comenzamos a hablar de las diferentes denominaciones y lugares de adoración. Y Él me dijo que Dios es Espíritu, y aquellos que le adoran a Él, es necesario que le adoren en Espíritu y en Verdad”.

23 “Y después, nunca olvidaré, pudo haber dicho esto: ”Cuándo Él se volteó a verme con esos ojos penetrantes y dijo: “Mujer, ve, llama a tu marido y ven acᔓ.
“Y le dije: ”No tengo marido“. Y Uds. hombres saben de la manera que he vivido”.
“Y Él dijo: ”No, no tienes marido porque cinco maridos has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido“.
“Y por supuesto, ella dijo algo como esto: Estaba sorprendida. Hoy no tenemos eso en nuestras iglesias. Y me volteé rápidamente para verle. Y dije: ”Señor, paréceme que eres profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga será un profeta, porque cuando Él venga, nos dirá tales cosas“.
“Y estas son las palabras que Él dijo: ”Yo Soy, que hablo contigo“.
“Ahora, caballeros de la ciudad, Uds. escribas y eruditos, revísenlo Uds. mismos. ¿No dijo Moisés que el Señor Dios, en los últimos días, levantaría un profeta como él? ¿No es Éste? ¿No es esta la señal del mismísimo Mesías? ¡Éste es Él!”.

24 Oh, como es que han de haber soltado los remos por unos momentos y regocijarse, al conocer que ese fue un gran día. Ellos habían tenido compañerismo con Él ese día. Oh, siempre es un gran día cuando se tiene compañerismo con Jesús. Siempre queda algo en sus corazones que jamás podrán ser los mismos. Uds. nunca olvidarán esas horas de compañerismo.
Debió estar completamente oscuro cuando escucharon el tintinear de la bolsa del dinero justo en la popa del bote. Y el tipo malhumorado se puso de pie y dijo: “Un minuto caballeros”. Por supuesto, sabemos hay un tipo así, siempre alguien para romper el compañerismo: Judas.
Y él dijo: “Estoy muy bien familiarizado con muchos finos rabíes. Sé que hay muchos sacerdotes finos en nuestra región. Y no hay ninguno de ellos, ningún seminario que señale que Él alguna vez haya entrado por sus puertas, aún como no deseado. No tenemos registro. Y Uds. también estaban presentes cuando escuchamos decir al rabí que Éste tipo es Belcebú. Y por supuesto, nosotros sabemos. Tenemos que aceptar Su reclamo. Él reclama que Su Padre era Dios. Pero no hay evidencia de ello, porque normalmente, los hijos que nacen fuera del matrimonio, normalmente les suceden cosas fenomenales. Y podríamos estar engañados, caballeros, porque éste Hombre pudiera ser un adivino, o Él pudiera ser algún espíritu diabólico haciendo estas cosas. Y pudiéramos estar engañados”.

25 Justo en ese momento, el viento empezó a soplar. Las olas empezaron a subir altas en el bote. El siervo de Satanás pegó en el suelo. Y siempre hay problemas cuando pega en el suelo. Las olas empezaron a llegar furiosas; fuerte y más fuerte soplaron los vientos. Sin duda, Satanás mismo destelló esos ojos de lagartija diciendo: “Los asustaré severamente y después los ahogaré. Los tengo apartados de Él ahora”. Y los vientos llegaron a ser tan contrarios al grado que el bote se empezó a cubrir de agua, lleno de agua hasta la mitad, y los remos se quebraban. Y las olas más grandes, mientras se elevaban, simplemente arrojaban al bote de un lado para otro. Todas las esperanzas se habían ido.
Y cuando todas las esperanzas se habían ido, mientras habían sido presionados ola tras ola…

26 Y tal vez, haya gente sentada aquí esta noche en la misma condición. Quizás Ud. ha anhelado encontrar más de Dios, y han sido arrojados de una iglesia a otra, de una denominación a otra, llevando su carta de una iglesia a otra iglesia, de la metodista, a la bautista, de la presbiteriana a la luterana, de la pentecostal a la nazarena. Simplemente ola tras ola…
O tal vez han sido arrojados de una oficina de doctor a otra. Las olas enfurecidas de enfermedad los ha arrojado a su doctor, y los ha examinado y dicho: “No hay nada que pueda hacer”. Y otra ola los ha enviado a una clínica, solamente para escuchar al médico decir: “Su caso está muy avanzado. No hay nada que se pueda hacer por usted”.

27 Pero cuando todas las esperanzas se habían ido, de repente se dieron cuenta de algo. Vieron algo que se aproximaba, caminando sobre el agua. Esa es la manera que Él lo hace. Justo en el último momento, en la hora más oscura, Jesús llega. Y Él llegó caminando sobre el agua.
Ahora, lo trágico en esta escena, es que a la gente sin esperanza, se le envió esperanza, y le tuvieron temor cuando llegó. Lo mismo pasa hoy en día, la única esperanza que tienen es la misericordia de Cristo. El bote se estaba hundiendo, los remos se habían ido, y estaban a merced del diablo en el mar, y una tormenta que los zigzagueaba.
Y la única esperanza que tenían venía hacia ellos, y le tenían temor. Temían que fuera un fantasma, de algún tipo, como diríamos en lenguaje callejero “un espanto”, caminando sobre el agua. Y gritaron de miedo.

28 Pero salió una Voz de allí, esa Voz todo suficiente que se necesita para calmarlo, y dijo: “Yo Soy, no temáis. Tened ánimo”.
Ese es el mismo que viene esta noche a nosotros. Esa Voz cuando estamos en desesperación, cuando estamos al final de nuestra viaje de iglesia en iglesia, llevando nuestra carta de la iglesia a la metodista, a la bautista, a la presbiteriana, a la pentecostal y así sucesivamente.
Escuchen. Todas esas iglesias están bien. Pero aún no es la respuesta. Cuando Uds. fueron de una oficina a otra de doctor, a clínicas; eso está bien. Pero aún eso no es su respuesta. Ellos los han rechazado.
La respuesta está en el edificio esta noche, el Espíritu Santo de Dios. No le tengan temor. No los hace fanáticos; toma a los fanáticos y los convierte en santos. No le tengan temor, es la única esperanza que tienen.

29 Pudiera haberlos escuchado clamando y diciendo: “Eso es fanatismo lo que hay en Chautauqua. No se acerquen”. No lo crea. Uds. escudriñen las Escrituras, porque Ellas son las que dan testimonio de Cristo. Comparen palabra con Palabra, y espíritu con Espíritu, pues el Espíritu Santo solamente puede producir las obras del Espíritu Santo. Jesús dijo: “Si no hago las obras de Mí Padre, entonces no me creáis. Pero si hago las obras de Mí Padre, entonces creed las obras. Aunque a Mí no me creáis, creed las obras”. Él lo dijo.
Ellos creyeron que se había ido. El diablo pensó que se había ido, porque Él dijo que iría a descansar un poco. Él estaba cansado, y tenía que ir a descansar y a orar.

30 Puedo imaginarme algunos de ellos decir: “No debimos partir sin Él”. Y esa es una buena norma. Siempre se meterá en problemas si empieza algo sin Él, porque el diablo anda siguiéndolo.
Así que Él llegó. ¿Por qué? No se fue a orar ni a descansar.
Los predicadores y la gente tratan de decirnos… No todos los predicadores, no toda la gente; pero muchos tratan de decirnos, demasiados, que a Él ya no le interesa. Se ha ido a descansar y el mundo ha quedado a lo que la iglesia quiera hacer.
Pero Él no ha hecho eso; Él subió a la montaña más alta de Palestina, y los ha estado observando todo el tiempo. Él no está muerto; Él está vivo. Él subió tan alto… Mientras más alto sube, más podrá ver. Y Él se fue hasta el trono del Padre y se ha sentado a la diestra. Él observa.

31 Cuando el pequeño bote, él dijo, estaba allá en medio del mar, y las olas eran contrarias, Él estaba sentado allá arriba observando. Él no está en esta noche sentado en la montaña, pero Él está sentado en gloria; Sus ojos están en el gorrión y sé que Él nos observa. Él sabe que tan contrarias están las olas en Uds. Él sabe lo que ha dicho el doctor, Él tiene cuidado de Uds. Él los ama, y Él vendrá en la última hora. Pero no le tenga temor cuando venga. Acéptenlo.
Cuando por fin dejaron de tener miedo, y Él subió en el bote, de repente vino una paz. Y… oh, qué paz tan repentina es para un corazón afligido que ha ido de lugar en lugar tratando de encontrar algo. Y cuando se detuvieron por unos minutos, Él dejo que el Espíritu Santo entrara en sus corazones, y que paz tan repentina trajo.
Toda agitación de esta iglesia y lo correcto de otra iglesia, y esta congregación, que… todo queda concluido, y Uds. saben que su Redentor vive porque vive dentro de Uds.

32 Cuando el hombre va a la oficina del doctor con una mujer y un pequeño bebé, y el doctor hace todo lo que yace en su poder, no teman al Espíritu Santo y Su promesa, porque Él los está observando.
Él dijo en las Escrituras aquí, que no nos dejaría ni abandonaría “He aquí Yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo”. La Escritura dice que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. El mismo Jesús que subió la montaña para observar ese bote lleno de gente, ha subido las rampas de gloria para observar a su congregación en esta noche, y sus acciones ante Su Espíritu y Su Palabra. Antes de irse, Él dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más. Empero, vosotros me veréis (el creyente), porque Yo estaré con vosotros y aún en vosotros hasta el fin de la edad”.
Cristo, el mismo ayer, y hoy y por los siglos. El mismo Cristo que le importa, el mismo Cristo que lo observa, el mismo Cristo que lleva a cabo los mismos milagros trayendo los mismos resultados, acaso no dijo Él en Sn. Juan 14:12 “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también”. Cristo, el mismo ayer, y hoy y por los siglos…

33 Él no está muerto, pero vivo. Y si Él está en nuestros medios esta noche, traerá los mismos resultados que Él hizo cuando estuvo aquí en la Tierra, que podamos dejar este edificio esta noche diciendo las mismas cosas que aquellos dijeron, aquellos que caminaban a Emaus en aquella primera resurrección. Él hizo algo semejante a lo que había hecho antes de ser crucificado. Supieron que era Jesús.
Esta noche, si Él está vivo, y no está muerto sino entre nosotros, Él hará las mismas cosas que hizo antes de Su crucifixión, porque Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. No temáis. No le teman a algo malo. Es de acuerdo a las Escrituras. No temáis; no es un espanto. No temáis; no es de adivinos. No temáis; no es fanatismo. “Yo Soy”, dice el Espíritu Santo. Es el Espíritu de Dios dando testimonio que Jesús está vivo y en Su Iglesia. ¿Creen esto? Oremos mientras confiamos en Él.

34 Oh, Señor, Quién trajo de nuevo a Jesús de entre los muertos, y lo ha presentado a cada generación a través de las edades… Y esta noche, estamos bajo las sombras de Su venida, la segunda vez en tiempo de gloria. Y mientras como una sombra se aproxima, todo el positivo que está haciendo la sombra, el objeto, se verá más claro cada vez. No podemos mirar hacia atrás al ministerio de nuestro gran amigo, Martín Lutero, nuestro Hermano; y no podemos mirar atrás a nuestro Hermano Juan Wesley, o Moody, o Sankey, o Finney, o Calvino, o Knox. Ellos reflejaron Tu evangelio en sus días. Y ese mismo Evangelio es reflejado esta noche de una manera más poderosa, porque la venida del Señor viene pronto. El objeto empieza a fundirse en la sombra mientras llegan a ser uno, el ministerio y Cristo.
Y Padre Dios, permite que esta congregación no tema, pero que pueda creer que Tú has resucitado de entre los muertos, y que estás aquí para ayudar a cada individuo. Como es que Tu siervo, Señor, por una comisión de un Ángel y un Don Divino puede solamente reflejar de acuerdo a lo que Tú reflejes. Que sea hecho esta noche, Señor, que la gente pueda darse cuenta y no estar temerosos, aquellos que están afligidos, “No temáis; Yo Soy”.

35 El mismo Jesús que ministró, prometió que en estos últimos días las mismas señales que Él hizo se harían de nuevo, para dar esa señal a los gentiles tal como fue dada entonces a los samaritanos y judíos; porque ellos eran los únicos que estaban esperando al Mesías. Y Tú te manifestaste a Ti mismo de esa forma.
Ahora, eres un Dios infinito. Tú no haces acepción de personas. Todo lo que haces, lo haces perfecto cada vez. Y Tú lo hiciste perfecto. Así es como seleccionaste a Tu pueblo en el último día, a aquellos que te estaban esperando, judío o samaritano. Y ahora, Señor, selecciona a Tu pueblo en esta noche de entre los gentiles. Deja que Tu Espíritu Santo se mueva y lleve a cabo y obre las obras de Cristo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

36 Jesús dijo: “Yo Soy; no temáis”. Y esta noche, el “Yo” es el Espíritu Santo. Ese es el Espíritu Santo de Dios que ha descendido para entrar y vivir en Su Iglesia. Dios primeramente habitó en la Columna de Fuego, después fue hecho carne por medio de un nacimiento virginal y moró en Cristo. Y luego a la partida de Cristo, Él santificó una Iglesia que nació sexualmente, para que pudiera santificar este pueblo y vivir en ellos, Su presencia, el Espíritu Santo, para continuar el trabajo.
Y esta noche, el Espíritu Santo está aquí para terminarla, uniéndola, consumando la obra, sellando el Libro, porque el último nombre entrará un día, y Él nunca añadirá uno extra. Si Ud. no, o si su nombre no está en el Libro de la vida del Cordero esta noche, mi pobre degradado amigo, por favor pídale a Dios que ponga su nombre allí ahora mientras oramos por los enfermos.

37 Ahora, creo… ¿Cuántos tienen tarjetas de oración, Gene, repartió… o quién… Billy? ¿Están allí? ¿Las repartieron? Empezando de la 1 a la 100. Muy bien. Ellos repartieron 100 tarjetas. Ahora, sostenga su tarjeta, si no es llamada esta noche, será llamada en algún momento. Subirá acá a la plataforma. No podemos… Esta noche, quiero que… quiero hacer una cosa. Mañana en la noche, quiero hacer un cambio y luego otro, y a la siguiente noche otro. Todos Uds. han leído mi libro sobre las diferentes cosas que el Espíritu Santo…
Hay un profeta, no dones de profecía, dones de profetas. Pero hay dones de sanidad. Está en plural, el otro es singular.

38 Miren, no podemos traer a todos a la misma vez, así que… prometí, que los dejaría salir lo más temprano como me fuese posible, así que sólo empecemos con el número 1, y los seguiremos llamando. ¿Quién tiene la tarjeta número 1, pudiera levantar la mano, alguien? ¿Cuál es la letra? ¿A? El número 1 A. Alguien aquí que tenga la tarjeta, número 1 A. Si se pone de pie. ¿Ud. la tiene señor? Muy bien, si pudiera pasar justo aquí.
No vamos a lograr que pasen muchos… ¿Ese es todo el campo que hay, justo allí? Muy bien, en la parte de atrás. Muy bien.
Mientras el hombre se abre camino para acá, ¿Quién tiene la tarjeta número 2? ¿Pudiera levantar su mano? Numero 2. Está en cualquier lugar… La señora de este lado. Muy bien, señora, pudiera tomar su lugar justo de este lado. [Porción en blanco en la cinta. Trad.]

39 Me imagino que somos desconocidos uno del otro. No nos conocemos. Dios sí nos conoce.
Ahora, este hombre, parado a mi lado es un total desconocido para mí hasta donde yo sé; Dios lo sabe. Nunca lo he visto en mi vida. Si lo hice, no lo sé. Y acaba de atestiguar que somos desconocidos uno del otro. ¿Cuántos en la línea de oración ahora, o cada uno de Uds. que sabe que no los conozco, levanten su mano, todos por la línea de oración? Muy bien. ¿Cuántos allá en la audiencia saben que no los conozco, que están enfermos? Levanten su mano. Muy bien. ¿Ven? Solamente para que vean que es el Señor Jesús.
Miren, si Él lo hace… Si este hombre enfermo, en necesidad, lo que sea, yo no sé. No sé porque está él aquí. Pero si el Espíritu Santo le revela a este hombre después de este mensaje, entonces todos Uds. creerán que Él es el mismo Mesías.

40 Ahora, Él nunca trabajará por mí hasta que haya trabajado a través de él. ¿Ven? Es su fe. Se necesita la fe de Uds. allá. Me gustaría poder hablar con cada uno de Uds. Pero no puedo. Es la fe de Uds. que lo toca a Él.
Y luego Él sólo me toma a mí, y no sé lo que estoy hablando. Él… sé lo que estoy diciendo; no lo quise decir de esa manera. Quiero decir que no tengo un entendimiento sobre lo que diré. Solamente digo lo que Él dice. Y allí está; allí lo tienen. ¿Ven? Es rindiéndose al Espíritu Santo. Es rindiéndose al Espíritu Santo lo que manifestará a Jesús aquí como Mesías, ¿no lo manifestará a Él como Sanador y todo lo que Él es?

41 Ahora, Señor, es Tu servicio, y estos son Tu pueblo, y yo soy Tu siervo. Ahora, que la gente vea, estos que están enfermos y en necesidad, que puedan conocer que Tu eres el Hijo de Dios. Y que no estás muerto, pero que Tú estás vivo en esta noche para manifestar las mismas cosas y maravillas que prometiste. Los Libros pronto se cerrarán; las puertas se cerrarán; y los juicios estarán a la mano. Los vemos hoy colgando, Señor. Sabemos que está cerca. Por lo tanto que haya, en la audiencia esta noche, Padre, tal vez una persona que no ha sido salva; permite que la Presencia del Señor Jesús traiga a esa persona a una convicción que pueda recibir el Espíritu Santo esta noche. Lo pedimos para la gloria de Dios.
Y ahora Señor, deja que el Espíritu Santo nos dé estas cosas que pedimos, que la gente pueda conocer que Tú eres Dios, y que vives para siempre. En el Nombre de Jesús. Amén.

42 Ahora, miren hacia acá detenidamente y estén en oración. Pero cualquier cosa que sea dicha, Ud. solamente haga lo que se diga. No me importa en qué condición se encuentre, qué tan lisiado está, como… qué… Si le habla a Ud… Ahora fíjense, pudiera revelar algo. Ahora observen eso, es sólo revelando. Pero entonces si Ud. escucha decir: “ASI DICE EL SEÑOR”. Ud. simplemente haga lo que se le está diciendo. Ud. podrá irse tan pronto como pueda. ¿Cuántos han sido sanados en la reunión de esa forma? Veamos sus manos levantadas para que puedan atestiguarlo. Vean, muchas. Obsérvenlo.
Vean, una cosa es la fe de la persona, y está revelando cual es su problema. Y luego puedo orar por esa persona. Pero cuando llama a alguien en la audiencia con el “ASI DICE EL SEÑOR”, Ud. fíjese y haga exactamente lo que le dice. Si le dice: “Incline su rostro”, incline su rostro. Es lo que sea que le diga, Ud. hágalo inmediatamente, porque es el Espíritu Santo.

43 Ahora, pueden darse cuenta, Uds. Cristianos, en donde estoy parado. Aquí está la Palabra de Dios que enseña ser esto la verdad. Es la verdad. Cristo el mismo ayer, y hoy y por los siglos.
Ahora, si Él prueba estar aquí, y si puede probárselo a esta persona, eso debería hacer que cada uno de Uds. se dé cuenta que están en la Presencia de Jesucristo, y aceptar su sanidad. No es… ¿Es eso la verdad? Levanten su mano si es la verdad. Es la verdad. ¿Ven? Es la verdad.

44 Ahora, el hombre y yo somos desconocidos, pero Dios nos conoce a ambos. No tengo idea, señor, porque viene Ud. pero Dios lo conoce. Pero, si de alguna manera, yo pudiera rendirme a Su Espíritu Santo, y Él le revelará a Ud. como lo hizo con Simón Pedro, o con Natanael, o con la mujer junto al pozo, o con la mujer con el flujo de sangre, de cualquier manera, (¿ven?) igual como lo hizo en… ¿ven? Él dijo que no era un sanador. Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Yo no hago nada por Mí mismo”. Él dijo: “Pero hago lo que el Padre me muestra, lo que veo, (no oigo) ¿ven?”. Es una visión.
Y si Él me dice cuál es su problema, o algo de Ud. que sabe que yo no conozco… Si es cualquier cosa, que yo no conozco. Pero si Él me lo revela, ¿Lo aceptará a Él y creerá para ello? Que el Señor se lo conceda, Hermano. Porque ambos somos hombres; ambos tenemos que encontrarnos con Dios. Nos tendremos que parar ante Su presencia un día.

45 El problema del hombre, lo que está esperando, por lo que necesita que oremos, es una condición nerviosa extrema. Eso es correcto. Y también tiene un cierto tipo de tos; es una tos asmática. Le molesta mucho en la noche. Eso es correcto. ¿No es así? Si eso es correcto, levante su mano.
¿Cree Ud. eso? El hombre es un testigo. ¿Cree que ese fue Cristo haciendo eso? Cristo permitió que ese Espíritu hiciera eso… Ud. dice: “Entonces Ud. pudo estarlo adivinando solamente”. No, no fue eso. Miremos al hombre de nuevo.
No me acuerdo que fue, pero creo que fue nerviosismo. Ahora, eso es correcto. Ha estado nervioso toda su vida. Pero ha desarrollado una tos. Sí, es una tos asmática. Se levanta y tose muy fuerte. Y luego algo le pasa a su brazo, o es… No, es baja presión de sangre. Está sufriendo con baja presión de sangre. Eso es exactamente la verdad. Es “ASI DICE EL SEÑOR”. Le diré algo más, aquí no es su lugar de residencia, no es de aquí. Ni siquiera es de este estado. Ud. es de Kentucky. ¿Cree que Dios puede decirme quién es Ud., igual como Él le dijo a Simón Pedro? Entonces, Sr. Martin, puede regresar a casa y estar sano.
¿Lo cree con todo su corazón? Entonces sólo levante sus manos y adórele a Él, y diga: “Señor, yo creo. Con todo mi corazón, creo, Señor”.

46 Ayuda a la gente esta noche Señor, para que puedan entender. Y permite que cada persona sea sanada. Permite que el Gran Espíritu Santo empiece a bañar cada persona enferma justo ahora, en Su bondad y Su misericordia. A través del Nombre de Jesús, pedimos esto. Amén.
Ahora, estén alertas, estén en oración. Mientras el Espíritu Santo revela, Ud. mismo contribuya. Lo que Él está haciendo aquí, lo está haciendo también entre Uds. ¿Cuántos de Uds. están enfermos allá, que dicen estarlo, y no tienen una tarjeta? Levanten su mano. Entonces oren por un minuto.
Aquí esta una señora sentada justo enfrente de mí. Es de cabello negro, usa lentes, con un vestido amarillo. Ella está sufriendo de dolores de cabeza. Eso es correcto. Si eso es correcto, póngase de pie… levante su mano en alto, señora. Póngase de pie. Ud. estaba orando que Dios la llamara. Ahora ha sanado de sus dolores de cabeza. Vaya a casa y sea sana. Jesucristo…

47 Ahora, dígame que fue lo que tocó. Ella tocó al Sumo Sacerdote. Ella está a 20 yardas de mí, (18.20 m. Trad.) pero ella está en… alcanzó al Sumo Sacerdote. Él ha resucitado de entre los muertos, y Él está aquí. Ahora, Uds. allá en la audiencia sin sus tarjetas, hagan lo mismo.
¿Lo cree, Hermana? Cree que Dios puede revelarme… Si acaso esto fuera otro… Igual como sucedió con la mujer junto al pozo, Él puede decirle cuál es su problema, de la misma manera que pudo decirle a ella cuál era su problema. Francamente, no está aquí por Ud. misma; está aquí por alguien más. Esa persona está muy enferma. Están en el hospital. Es una mujer, una mujer joven. Es su nuera. Tiene algo mal en sus huesos, algo que se disemina por sus huesos. Eso es correcto. Después veo a un hombre joven, un pequeñito. Ese es el nieto. Es parecido a la enfermedad de Bright o algo… Esta orando por él. Eso es “ASI DICE EL SEÑOR”. Vaya creyendo, y obtendrá aquello que ha pedido.
Tenga fe en Dios.

48 Muy bien, ¿Es esta la dama? ¿Lo cree, mi Hermana? ¿Con todo su corazón? ¿Si Dios me revela cuál es su problema, entonces lo aceptará? ¿Hay alguien aquí que conozca a la dama? Bueno, claro. Muy bien, entonces conocen su problema. Ud. lo cree ahora. No pudiera sanarla, porque no soy un sanador. Pero es un don, Vea, no puedo… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.].
Dios ya lo ha hecho. Él ya la sanó. Si Jesús estuviera parado aquí esta noche, y Ud. dijera: “Señor, quiero que me sanes”. Él diría: “Ya lo hice. Cuando morí en el Calvario, pagué el precio por tu sanidad. Te liberté de tu… de tu enfermedad cuando morí en el Calvario”. Tendría que decir eso, porque eso es lo que Él ha hecho. Él lo hizo una vez para siempre.
Pero puede darse a conocer a Sí Mismo que Él es el Mesías, y eso es lo que está tratando de hacer ahora mismo, por medio de que la gente conozca que esto, lo que creemos ser el Espíritu Santo es el Espíritu Santo. El Espíritu de Cristo en nosotros haciendo…
Si el espíritu de un… de un mafioso estuviera en nosotros, haríamos las obras de un mafioso. Si el espíritu de un… de un cantante estuviera en nosotros, cantaríamos. Si el Espíritu de Cristo está en nosotros, haremos las obras de Cristo.

49 Su problema es nerviosismo y problemas de garganta. Eso es “ASI DICE EL SEÑOR”. Eso es verdad. Tiene otra cosa en su corazón, y Ud. quiere que ore por alguien. ¿Desea que tome ese pañuelo y que lo envíe? Si Dios me dice quién es y que es… Es su hija; está paralizada, y acaba de tener un bebé. Pudiera conocerme como su… o profeta del Señor, tome ese pañuelo y póngalo sobre ella. No dude, puede tener aquello que ha pedido. ¿Ven? Dios le bendiga. Dios sea ahora con Ud.
Adorémosle a Él, levanten sus manos y digan: “Gracias, Señor Jesús”. Te alabamos, Señor. Eres bueno con nosotros. Tú estás aquí, y quieres que te adoremos. Y ya no podemos resistir más, Señor. Eres simplemente tan bueno en darnos a conocer que estás vivo en esta gran hora cuando todas las esperanzas se han ido. Sin embargo, Tú eres nuestra esperanza. No tenemos temor de Ti, Señor; te adoramos; te amamos. Ven a nuestra pequeña barca en esta noche y danos fe, danos sanidad, danos el Espíritu Santo, y sácianos con esa Porción Eterna. Concédelo, Señor. Te alabamos en el Nombre de Jesús. Amén.

50 Solamente deje que Él venga a su pequeña barca que ha estado flotando alrededor con dudas y preocupaciones. No tengan temor. No tengan temor de aceptarlo; solamente acéptelo.
Dispénseme. ¿Ud. cree, verdad, con todo su corazón? ¿Cree que Dios puede mostrarme cuál es su problema? Una cosa por la que quiere que se ore son sus ojos. Por supuesto, está usando lentes. Pero son los ojos que le están causando problemas. Pero hay algo que no se muestra. Ud. tiene problemas de espalda. ¿Cree que Dios…? Si Dios me dice la causa de ello, ¿incrementaría su fe? Ud. se cayó. Eso es correcto. Ahora vaya, esta sanada. Jesucristo la sana. Solamente créalo con todo su corazón. Tenga fe en Dios.

51 ¿Cómo le va señor? No lo conozco, quizás Ud. no me conozca. Eso es así. Pero Dios nos conoce a ambos. ¿Cree que Dios puede revelarme la razón por la que se encuentra aquí? Si Él pudo decirle… vio a Felipe y dijo, o Natanael, y dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Y él dijo: “Tu eres… Rabí, ¿de dónde me conoces?
Le contestó: Antes que Felipe te llamará, cuando estabas debajo del árbol, Te vi.“.

52 El mismo Señor Jesús, Su Espíritu… Miren, Su cuerpo, está a la diestra de Dios, sentado como un Sumo Sacerdote. Pero Él mandó de regreso Su Espíritu Santo para representarlo. Y pueden ver, mientras Jesús viene acercándose… Como la sombra de mi mano. ¿Ven que tan tenue es? Pero, observen que tan brillante se pone cuando está muy cerquita. Vean, no es el día de Martín Lutero, Juan Wesley, o a través de las edades; pero esta es la edad de La Venida.
Un poco antes que la destrucción pegara en Sodoma y Gomorra, la cual está nación es un tipo de eso, un Hombre llegó, quién en realidad fue Dios en carne. Y hubo tres Ángeles. Dos de Ellos bajaron a Sodoma a predicarle al electo o al… sólo a un cristiano ordinario, como un moderno Billy Graham y demás, no haciendo milagros, pero solamente predicando. Pero hubo Uno que se quedo allá con Abraham y su grupo, que era el elegido. Observen lo que el Ángel hizo.

53 Escuchen. Fíjense. Antes que el fuego cayera, Él miro a Abraham y le dijo: “¿Dónde está Sara, tu mujer? Un desconocido, ¿Cómo supo que estaba casado? ¿Cómo supo que el nombre de su esposa era Sara? Él era un desconocido.
Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Y la Biblia dice que Sara estaba en la tienda detrás del Ángel“.
Y Él le dijo: “Abraham, te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida”. Y Sara, dentro de la tienda, se rió dentro de sí.
Y el Ángel, de espaldas a ella, dijo: “¿Por qué se rió Sara?”.
Sara salió y dijo: “No me reí”.
Le dijo: “Sí lo hiciste”.
¿Se da cuenta cómo testifica? Le testifica a la Iglesia que el fin esta a la mano. Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del Hombre”. La misma cosa habría de retornar. Y lo están viendo esta noche, no a mí, a Él. Uds. lo observan. No lo pueden ver, pero lo pueden ver obrando entre la gente. Está obrando con Ud. de la misma manera que está obrando conmigo. No podría decir algo más al menos que Él lo dijera. Y Él no puede hacer nada con Ud. hasta que lo crea. Allí lo tienen entonces. El Señor les bendiga.

54 Usted tiene problema en su ojo. Es por eso que quiere que se ore. Y también tiene problema rectal: hemorroides. Eso es verdad. Si eso es verdad, ¿levantaría su mano? Ud. no es de aquí; es de Springfield, Ohio. Ud. es un ministro, un predicador del Evangelio. Reverendo Hillford, regrese a casa. Crea, y tendrá su petición si lo cree. Ahora, Dios le bendiga hermano.
¿Puede creer que el Señor Jesús es real?
¿Puede creer que Dios puede sanarla de ese problema estomacal? Bueno, vaya y coma, y simplemente sea sanado…

55 ¿Cómo le va? No le conozco; Pero Dios sí. ¿Es su bebé? Es un bebé muy bonito. Pero sin la ayuda de Dios, tendrá que morir, tiene problema de corazón. Eso es correcto. Y hay una cosa mayor que esa, que necesita la familia; es su necesidad de ser Cristiana. Ud. no es Cristiana, es una pecadora. Es una fe muy buena para ser una pecadora y de traer el bebé, porque es el amor de una madre que la llama hacerlo. ¿Aceptaría a Jesús como su Salvador? ¿Para que sea su Salvador? Ahora, confiese sus pecados y prometa, si Él permite que su bebé viva, ¿Ud. criará al bebé en un hogar Cristiano para la gloria de Dios?
Oh, Señor Dios, Elohim, el Gran Dios Jehová, sana al infante. Sana a sus padres; perdona sus pecados. Que este bebé viva para la honra y la gloria de Dios. Quizás esto sucedió para traer a su familia a Ti, Señor. Ahora ellos han venido, oro por misericordia para el bebé en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, Hermana. Tome su lugar. Ud. está… ¿Se dio cuenta que me refería a Ud. como “Hermana”, el Espíritu Santo lo hizo? Vea, ahora es una Hermana. Siga su camino, y Dios sea con Ud.
Que algún ministro la atienda. La bautice ahora en la Fe Cristiana.

56 Si puedes creer. ¿Cree que el problema de corazón lo dejará y se pondrá bien? Continúe avanzando y diciendo: “Gloria a Dios”.
Ud. mismo tiene un corazón nervioso. ¿Cree que Dios lo sanará? Sólo vaya alabando a Dios, dándole gracias a Dios y creyendo.
Oh, vaya, otro más, ¿Cree que Él lo sanará también? Muy bien.
Un momento. Algo sucedió en la audiencia. La dama sentada allá cerca del poste, de cabello canoso con un vestido azul. Tiene problema de sinusitis. ¿Cree que el Señor la sanará, Hermana? ¿Lo cree? La dama detrás de ella con un vestido verde, tal vez aceptará la bendición. Tiene alta presión de sangre. Aquí mismo, Hermana, sentada aquí mismo, mirándome fijamente. Ud. mirando alrededor. Sí. Póngase de pie y créalo. Muy bien. Allí lo tiene. Ahora, vaya a casa y sea sanada.
¿Creen en Dios?

57 Tenga fe. Está teniendo problemas en su estómago. Permítame mostrarle algo; déjeme tomar su mano. Ahora, es humano, tal como lo soy yo. ¿Ve como se mira mi mano? Ahora, pondré mi mano en la suya, ahora fíjese como se inflama. ¿Ve como se pone de roja y se inflama? Quite su mano, ahora mire como se va. Ahora, tome esta otra mano. Ponga esa mano encima. No hay diferencia. No se ve de esa manera, ¿verdad? Ahora, ponga esta mano encima, fíjese como empieza a inflamarse. Mire esas pequeñas cositas blancas moviéndose. Vea, ese es su problema de estómago, tiene ulceras.
Ahora, ¿lo cree? Podrá Ud…. ¿Tomará ánimo si le pido a Dios y Ud. ve en mi mano si sucede? Venga acá, un momento. Ahora, fíjese en mi mano. Ahora puede verlo. (Ahora, ¿dónde está Billy? Ven acá, Billy). Toma su otra mano. Ya sé su problema, pero quiero su… su otra mano. Ponga esta mano encima. Nada. Él es tan humano como lo es Ud. Ponga esta mano encima: nada. Ponga esta mano encima: nada. Ponga esta mano encima. Huh, algo está allí. Vea, ese fue el primer don que se me dio (¿Entienden?) para darlo a conocer a la gente.

58 Ahora, venga aquí. Observe la mano. Inclinemos nuestros rostros. Señor Jesús, mientras la mujer mira mi mano, no te pedimos milagros, pero sabemos que Tú eres Dios, y ella está mirando mi mano. Que llegue a suceder, Señor, mientras estoy orando, que Tú manifiestes la sanidad a la mujer mientras la quitas de ella. Satanás, en el Nombre de Jesucristo, deja a la mujer, sal de ella.
Ahora, antes de abrir mis ojos; no he movido mi mano, pero la mano dejo de vibrar. Se paró, ¿verdad? Ahora, entonces júzguelo Ud. misma. Ahora, díganos, ¿se fue? Ahora observe. Ponga esta mano encima. Allí está. Ahora, ponga está mano encima. Exactamente igual. El problema de estómago se acabo. Esta sanada. Vaya a casa y sea sana.

59 Ahora, estaba tratando de verlo en eso. No sé nada al respecto, el Espíritu me dejo ahora por un minuto, para esa parte del discernimiento. Ud. ha leído mi libro, ¿no es así? Muy bien. Ud. sabe que Él dijo como sería el primer don: será dado a conocer a la gente tomándole su mano, y luego sucederá que ellos sabrán los secretos mismos de sus corazones, y ellos lo creerán, porque tienen que hacerlo, porque se los dirá.
Ahora, deme su mano. Ahora, no voy a pedir por discernimiento. Solamente pondré sus manos. Ahora, vea esto. Ahora, ponga su mano encima. Ni aún sé lo que está mal, pero Dios sí. Ahora, vea esto. Mire mi mano, ¿ve como se está inflamando? ¿Ve esas cositas blancas brincando por todas partes? Ahora, fíjese, voy a quitar mi mano. Ahora, ponga su otra mano encima, ya no están allí. Vea, no están. Mire, ponga su mano encima. Porque Él me dijo que tu mano derecha, es tu compromiso de fe que te he dicho la verdad. Es mi mano izquierda, cerca de mi corazón a Dios. ¿Ven? Es por eso que sucede. ¿Ven? Ahora, ¿quiere que le diga cuál es su problema? No lo sé, pero espere un momento. Sólo… sólo relájese y no piense. ¿Ven? Si Ud…. Si lo pienso, entonces está mal. Simplemente no pienso; sólo espero. Problema femenino, problema de mujer, si eso es correcto, levante su mano. Vea, esa es otra forma de discernimiento. ¿Ven? La sanidad está en dones.

60 ¿Cuántos lo han visto suceder, que lo hemos tenido en otras reuniones? Estoy seguro.
Ahora, júzguelo Ud. Venga acá, para que pueda tomar ánimo. Ahora, observe. Pondré mi mano aquí. Entonces puede ver que no la estoy colocando de la manera que sostengo mi mano. ¿Ve? Está igual, ¿no es así? Ahora, quite su mano (¿ve?) se ha ido. Ahora, véala. Ahora, tome la otra mano y póngala justo de la manera que estaba. Nada. Esa es Su promesa. Allí viene, mire. ¿Lo ve? Ahora, ese brazo lo siento como si estuviera entumido. ¿Ve? ¿Qué es? Es una enfermedad. Y ahora mismo es la unción del Espíritu Santo. Ese es el motivo por el cual nunca trato de usar mis pensamientos. Que Él lo hable. Él sabe lo que es. Es un don. Me devolví de nuevo. Lo mostré de nuevo, lo mostré físicamente. Hace un efecto.

61 Esa es la razón que ministros… Uds. ministros deben de poner sus manos sobre los enfermos. Eso es… Están ungidos, y deben de poner sus manos en los enfermos. Eso lo confirma la Biblia que es correcto. Vea, deben de poner las manos sobre los enfermos.
Veamos si ellos… desde aquí. ¿Pueden ver mis manos desde la audiencia? Ahora fíjense aquí. Tomaré la otra mano de la dama. Ahora, observen. Ponga está en aquella. Obsérvenla. Ahora, mire. Vea, véalo allí también. Se inflama, se pone roja, pequeñas vibraciones, sólo se siente como si fuera pssshhhhhht [El Hno. Branham lo ilustra] Sólo como eso.
Vea, usted no… Eso no significa nada. Solo me relajaré, no pensaré en ello, entonces Algo simplemente habla y dice lo que es. Nunca falla. Es la verdad.

62 Y luego Él dij… ¿Cuántos han leído mi libro, la historia de mi vida? Ahora, ¿acaso no dijo Él eso? Y muchos de Uds. recuerdan, esa fue la única cosa que tuve por mucho… Pero Él me lo dijo muchos años antes. Cuando Él me dijo esa noche, dijo…: Entonces sucederá que si eres sincero, le dirás a la gente los mismos secretos de su corazón. Dijo: “Así como a Moisés se le fueron dados dos dones, uno para convertir la vara en serpiente, y el otro para sanar su mano de lepra. A ti te serán dados dos dones”. Y allí está.
Ahora, permítame tomar su mano, sólo para… La tenemos aquí. Quiero que se fije. No quiero decir que puedo hacerlo funcionar. Yo no sé. Pero si creemos. Si lo creemos con todo nuestro corazón, funcionará. Ahora, obsérvelo. No cierre sus ojos, solo observe la mano.

63 Señor Jesús, no para hacer un espectáculo, pero para que la gente sepa que no tienen porqué temer, y para que sepan que Tus Palabras son perfectas, Tu comisión. “Estas señales seguirán a los que creen: si pusieren las manos sobre los enfermos”. Muchos se preguntaron: “¿Cómo puede ser que poniendo las manos sobre los enfermos tendría algo que ver?” Pero es una comisión. Un siervo ungido de Dios no pudiera discernir el espíritu en cada ocasión, o la enfermedad, pero aún así está ungido de todas maneras cuando Tu Nombre es invocado. Eso hace que la enfermedad se aparte.
La mujer está observando mi mano, Padre. Y oro para que Tú se lo manifiestes ante sus ojos, y ella sabe que mi mano está tan firme como puedo mantenerla. Ahora, permite que el Nombre de Jesucristo sea magnificado. Permite que el poder del diablo que está agarrando a mi Hermana… Está escrito en las Escrituras: “En mi Nombre echarán fuera demonios”. Por una comisión del Espíritu Santo, ministrado a mí por un Ángel, Satanás, deja a esta mujer en el Nombre de Jesucristo.

64 Ahora, se ha ido. Nunca volteé a verlo, pero se ha ido. ¿Es eso correcto? ¿Es eso correcto, señor? Mire, ¿Ve? ¿Puede ver…? Algo sucedió. Ud. sabe que es así. Ahora, siga su camino, y regocíjese, y esté alegre. Está sanado.
Y si Ud. cree que la artritis que tenía, lo dejo mientras estaba parado aquí, siga su camino….?
¿Y el problema de espalda….? ¿Cree que está sano? Siga su camino y regocíjese y diga: “Gracias Señor Jesús”. ¿Ven?
Vaya y coma. El nerviosismo y el problema de estómago lo han dejado. Así que vaya y regocíjese, y diga: “Gracias”.
Su espalda ha sido sanada, y Dios lo ha sanado. Vaya regocijándose, diga: “Gracias, querido Dios.
Usted también tiene problema en su espalda, y nerviosismo y esta afligida, y un problemita femenino. Siga su camino regocijándose. Esta sanada. Jesucristo la sana.

65 ¿Lo cree? La damita sentada justo allí con problema en su pulmón, ¿cree Ud. que Dios la sanará, la dama, mirándome fijamente?
Un hombre detrás de Ud. tiene problema en su pierna. ¿Cree Ud. que Dios le sanará, sus piernas, señor?
Levante su mano, damita, si quiere aceptar su sanidad.
Muy bien. El hombre sentado detrás de él con alta presión de sangre. ¿Cree que Dios lo sanará, señor? Levante su mano. Amén.
¿Cuántos aquí creen que Dios los sanará? ¿Creen que el Espíritu Santo está aquí? ¿Le tienen temor? Si no le tienen temor, pónganse de pie y recíbanlo. En el Nombre de Jesucristo, levanten sus manos y alábenle. Si… No se avergüencen de Él.

66 Señor Dios, Creador de los Cielos y la Tierra, manda Tu Espíritu Santo en este minuto. Conjuro al diablo y a todos los poderes de enfermedad que se aparten de esta congregación. Déjalos en el Nombre de Jesucristo. Sal fuera, Satanás.
Cada persona enferma. Se paró una dama de su lecho. Todos los que he visto en sillas de ruedas o donde sea, se han puesto de pie glorificando a Dios. Levántense y alaben a Dios y sean sanados.
Doctor Sullivan…
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