S.787 60-1231  Apocalipsis Capítulo Cuatro #1 

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OBRAS DEL MENSAJE

Apocalipsis Capítulo Cuatro #1

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

60-1231

1 Amén. Gloria al Señor. [Cinta en blanco.—Ed.]…mismo. Y creo que esa es la actitud de muchas personas. Eso estuvo muy bien, la hermana joven allí, ese último verso. En verdad me gustó mucho eso. Y nosotros… entrando en la noche del Año Nuevo no creo que se pudiera cantar algo mejor, algo más apropiado para esta noche.

2 Parece que estamos empezando bien el año; ajá, afuera hay mucha nieve y está medio derretida, el clima típico de Indiana en esta época del año. Y, veo a la gente de Georgia aquí, y a los de Ohio. Ahora, Hermano Dauch, Ud. y la Hermana Dauch saben de eso, Ohio es igual. Y… pero, vamos a una Tierra donde no habrá nada de eso. Ajá. Eso es lo importante.

3 Esta noche es la víspera de Año Nuevo. Y, desde luego, todo el mundo ha escrito un voto y una promesa que tienen para el Año Nuevo, pero ya pasado mañana todo se habrá roto. Y, así que, Uds. saben, uno le da vuelta a una página nueva cada año, y luego la vuelve, a la mañana siguiente, ya lo hizo de nuevo.

4 Pero sí hay una cosa que—que me gustaría decir, y es que como dijo el Apóstol Pablo: “Olvidando esas cosas del pasado, todos mis errores y todas las cosas que he hecho, prosigo a la meta del supremo llamamiento en Cristo”. Ese es el único pesar que tengo, mis errores del año que pasó, y del pasado de mi vida, y humildemente le pido a Él gracia para proseguir a la meta del supremo llamamiento. Estoy seguro de que ese es el testimonio de—de todos nosotros, todos nos sentimos de esa manera.

5 Lamento que sea una noche tan mala y—y la gente no haya podido venir. Y llamé al Hermano Neville, no sabía si él podría llegar hasta aquí o no. Y entonces llegó el Hermano Skaggs, y él viene de por allá desde Kentucky donde está a tres pies [91 cm] o más de profundidad. Y, así que… O “Está más o menos así”, dijo él; así que un agricultor tuvo que sacarlo un par de veces y empujarlo por la colina con un tractor. Y entonces pensé: “Bueno, si es solo dos o tres pulgadas [5 o 7,5 cm], no nos molestará eso, ajá, con tal de que sea así”. Pero las carreteras están transitables y todos siguen adelante.

6 Ahora, por supuesto, esta noche es una noche donde escuchamos a una variedad de ministros, varios que vienen. Y probablemente seguirán llegando a medida que avanza la noche, hasta medianoche. Creo que ellos se sentarán y vigilarán si el… que el Año Nuevo acabe… entre, y que el viejo se acabe. Y, por lo regular, ellos hacen un llamado a que vengan alrededor del altar y oran y—y hacen sus votos a Dios y renuevan sus—sus votos.

7 Le dije al Hermano Neville… Y lo llamé para saber si él venía. Le dije que si no venía, yo trataría de continuar como mejor pudiera. Y luego si él no pudiera llegar aquí en la mañana, pues yo continuaría haciendo lo que mejor pudiera mientras él estuviera—él no estuviera aquí. Y le dije que yo intentaría esta noche, pensando tener solo un mensaje de quince minutos, o algo. Y, pues, veo que tienen varios ministros más sentados aquí esperando.

8 Así que yo… pensé que empezaría y solo continuaría en este Libro de Apocalipsis, seguir adelante, tomar ahora el capítulo 4, comenzar de allí. Y si no lo terminamos esta vez, la próxima vez continuaremos. Luego tomamos el 5 y el 6, y así como podamos. El Señor nos ayude para terminarlo.

9 Quiero decir, antes de empezar, que hubo… tuve una visita hace un rato de—de… el Hermano Drummond Thom y su esposa. Ellos son la mamá y el papá de ella, que están sentados aquí esta noche. Y acaban de regresar de África donde han estado teniendo grandes servicios, salvando almas y servicios de sanidad Divina. Esta damita tomó su… creo que el lugar de su abuela, el otro día, y tuvieron un servicio en la cárcel, y pecadores vinieron al Señor y todo. Simplemente es maravilloso cómo Dios está usando esa pareja de jóvenes. Ellos están aquí ahora en América por un tiempo para hacer un poco de evangelismo.

10 Si algunos de Uds. pastores… Quiero escribirle al Hermano Drummond una… Drummond, yo, sí, se me enreda ese nombre. ¿Por qué no tomó un buen nombre inglés y lo dejó así? Vamos a darle un número, ¿qué dicen Uds.?, porque no puedo con ese, no. No creo que la mitad de nosotros pudiera. “Drummont”, creo, es la forma correcta en que se pronuncia; y la Hermana Charlotte. Si alguno de Uds. quisiera recibirlos, en verdad me gustaría oír que van a ir a su iglesia.

11 Esa señora, esta Hermana Charlotte, solo es una muchachita. Hace un rato ella estaba testificándole allá arriba, a Meda, de la experiencia que tuvieron en África, y les digo que fue… a Billy le hizo recordar otra vez los viejos tiempos; parecía como que hablaba en afrikáans. Y así que la batalla arrecia allá, así como aquí.

12 Si alguien quisiera recibir al Hermano Drummond para una… y a la Hermana Charlotte, para una campaña en su iglesia, si quieren, solo llamen al Hermano Tony Zable allá al MElrose 7-3945. Si quieren anotarlo, algunos de Uds. ministros, verdaderamente recomiendo al Hermano… Porque él es un buen predicador, un muchacho sincero que realmente necesita un comienzo, empezar. Y él no tiene temor, es un buen muchacho, y me simpatiza mucho. Ahora, recuerden, MElrose, 7-3945. Y dejaré esta tarjetita aquí, donde si Uds.… Es la tarjeta de ellos, y si sucede que no pueden anotar el número, pues, pueden venir a tomarlo, o en cualquier momento después del intermedio entre los diferentes servicios esta noche. Y tomen su número y llámenlos si quisieran tenerlos en alguna de sus iglesias para un servicio, o alguien que Uds. conozcan que les gustaría tenerlos, porque ellos están en una cruzada a través de América.

13 ¡Qué cosa! ¡África tiene que enviar misioneros aquí a América! Este es el lugar donde se necesitan, aquí mismo, más de lo que se necesitan allá.

14 Así que, ¿cuántos están contentos y felices que el Señor los libró por otro año? Y aquí estamos, acercándonos al final del camino. Y oren para que Dios nos perdone de todos nuestros pecados y de nuestras faltas.

15 Ahora, quiero decir esto antes de empezar. Le deseo, a cada uno de Uds., el Año Nuevo más exitoso y bendecido y saludable que puedo desearles. ¡Que Dios esté con Uds.! Que Uds. puedan crecer física y espiritual, y económica y materialmente. Todo lo que Dios pueda derramar sobre Uds., oro para que Él lo haga.

16 Ahora estoy enfrentando un nuevo año, personalmente, solo Dios sabe lo que me espera en el futuro. Y tenemos que tomar nuestras decisiones enseguida. Tenemos todas nuestras cosas. El Hermano Jim allá las tiene listas ahora, para las invitaciones y cosas internacionales, mundiales; para ver adónde nos dirige el Señor. Y realmente solicito sus oraciones, que oren con todo su corazón para que Dios nunca permita que yo sea engañado. Yo—yo… Si algo quiero ser, es sincero y nunca ser engañado. Y ahora, he tenido un buen año.

17 Muchas veces la gente entiende mal. Y cuando dicen: “Hermano Branham, Ud. es—Ud. es… Ud. no va a los lugares como antes, y como lo hacen estos otros ministros, y tienen todos los…”. Yo he—he aprendido una cosa, habiendo aprendido una lección de nuestra Biblia y de nuestro Señor: que Jesús no hacía espectáculos. En Él—en Él no había eso. Él no andaba luciéndose. ¿Ven?, Él—Él no hacía espectáculos, en nada. Y yo no creo que Sus discípulos sean hombres de espectáculos. Nunca se hicieron ellos hombres de espectáculos.

18 Ahí es donde pienso que nosotros perdemos mucho el objetivo hoy, (Quizás solo sea mi idea.) que tengamos que hacer una gran cosa de todo, Uds. saben; pues, yo pienso que más bien parece un espectáculo que algo sagrado.

19 ¿Se fijaron en la venida del Señor, aquellos que realmente Lo recibieron? Fue Simeón. Nadie antes había oído de él, pero él estaba esperando al Señor. Ana, la ciega, en el templo; Juan el Bautista, en el desierto. Y aquellos…

20 Juan se fue al desierto a los nueve años, no volvió a aparecer hasta los treinta años: en el desierto. Y hombres como esos que creyeron secretamente, y se mantuvieron humildes; ellos estaban esperando la venida del Señor. Y ellos nunca les hicieron gran propaganda a sus reuniones ni tuvieron que ponerlo en grandes carteles (“¡La hora!, ¡El tiempo!”) ni—ni programas de televisión y demás. Y está bien para aquellos que quieren hacerlo de esa manera, pero, para mí, eso no parece algo que Cristo haría.

21 Sé que una vez Sus hermanos Le hablaron, diciendo: “Tú haces estos milagros y cosas, ¿por qué no subes aquí a—a Jerusalén? Pues vamos a la fiesta de la Pascua, llama a Caifás, el sumo sacerdote, y a todos aquellos y hazles saber. Hazlo delante de ellos así para que ellos puedan ver Tus obras. Y, pues ¿ven?, ¿por qué estás perdiendo el tiempo con un montón de pescadores y demás, allá en el río, y esa gente de clase baja? ¿Qué…? ¿Por qué no vienes por acá arriba y dejas que el mundo lo vea?”. ¿Ven?

22 Jesús dijo: “Vuestra hora siempre es, Mi hora no ha llegado”. Ajá. ¿Ven?

23 Juan estaba una vez… Juan el Bautista, las—las Escrituras decían que él vendría. Y decían: “Cuando él venga, que…”. Pues, dijo Isaías, como setecientos doce años antes de que él naciera: “Que habría una voz de uno clamando en el desierto”. Y dijo: “Todos los montes saltaron como corderitos, todas las hojas dieron palmadas de aplauso, los lugares altos fueron bajados y los lugares bajos fueron alzados”.

24 ¡Tales profecías! ¿Qué piensan Uds. que los ministros de ese día…? Cuando ellos leyeron Eso, seguramente dijeron: “¡Hermano! Cuando venga ese gran profeta, todos lo conocerán. Dios ciertamente extenderá los telones del cielo, los corredores del Cielo descenderán, un carro de fuego bajará, una banda angelical lo escoltará a la tierra”.

25 Y cuando él vino, fue un predicador barbudo envuelto en un pedazo de piel de oveja, con un pedazo de cuero por correa. Probablemente nunca se bañaba; solo cada tres o cuatro meses. Allá en el desierto, salía, se paraba en el lodo hasta las rodillas, predicando: “¡Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado!”. Él no fue a las ciudades. Si alguien quería oírlo, ellos venían al Jordán para oírlo, los que querían. ¿Qué hizo él? Sacudió a la nación, sacudió al mundo.

26 Hay una sacudida aconteciendo de la cual la gente no sabe. Cuando Jesús vino, Él no Se representó entre las altas esferas. Él vino a los Suyos, vino a aquellos que Lo estaban esperando. Allí es donde sucede el sacudimiento. Eso es lo que Él hace hoy. El Espíritu Santo viene a aquellos que Dios ha llamado. Hay un gran sacudimiento entre los Elegidos. Una cosa grande y poderosa está ocurriendo, pero el mundo no sabe nada de eso.

27 Ellos piensan que toda esta gran cosa florida y transmisiones mundiales y televisiones, y edificios de millones de dólares y todo, que esas son las cosas que marchan bien. Eso es insensatez delante de Dios. Dios no mira cosas grandes. Aquello que el hombre llama “insensato”, Dios lo llama “Grande”; y lo que el hombre llama “grande”, Dios lo llama “insensato”. “Le agradó a Él, por medio de la locura de la predicación, salvar a aquellos que estaban perdidos”.

28 Ahora Juan. ¿Qué creen Uds. que dirían ellos? “Hay un fanático por allá, un hombre con el rostro barbudo, salió del desierto envuelto en una piel de oveja. Y, pues, está parado en el lodo, descalzo, allá a la orilla del Jordán, y en ese alboroto allá. ¿Quién habrá oído de semejante cosa?”.

29 Cuando vino Jesús: “Un Mesías, ¿nacido allá en un establo, y sobre un montón de paja, y—y ganado mugiendo alrededor? Y—y me quieren decir que con una madre… ilegítimo, pues, su padre… ¡La madre iba a ser madre aun antes que ellos se casaran, pues, Él nació fuera del santo matrimonio! ¿Ese hombre?”. ¡Oh, vaya! ¿Ven? Pero era Grande, ellos simplemente no lo sabían. ¿Ven? Ellos no lo sabían.

30 Y así mismo es el Evangelio hoy: “¡Grande!”. Y el Evangelio está sacudiendo como nunca antes, pero está sacudiendo en el remanente. Eso es correcto, los está preparando a ellos.

31 “A los Suyos vino, y los Suyos no Le recibieron”. Él les dijo a Sus discípulos: “Por caminos de gentiles no vayáis, sino id antes a las ovejas perdidas de Israel. Y yendo, el que a vosotros recibe, a Mí me recibe. Cuando entréis a una ciudad, y no os reciban, sacudid el polvo de vuestros pies y alejaos. Y de cierto os digo que será más tolerable para Sodoma y Gomorra en el Día del Juicio, que para aquella ciudad”. Y cada una de esas ciudades que rechazaron a esos hombres yacen en cenizas hoy. Cada una que los recibió, aún está en pie como una torre. Correcto, ¿ven? Tarda mucho tiempo para contestar, pero Dios contesta, no se preocupen. No voy a empezar con eso, jamás entraré a Apocalipsis. ¡Oh!

Oh, yo quiero verle, ver al Salvador,

Quiero ver su rostro lleno de amor;

En aquel gran día yo he de cantar;

Ya pasó todo afán todo mi pesar.

32 Eso me gusta. Inclinemos nuestros rostros un momento. ¿Quieren ponerse de pie antes de hacerlo? Yo—yo pienso… La Biblia dice: “Cuando estéis parados orando, perdonad”. ¿Cuántos tienen una petición que les gustaría dar a conocer levantando una mano? Recuerden, Dios la ve, Él la conoce muy bien.

33 Nuestro Padre Celestial, nos acercamos a Tu Divina Santidad en el Nombre del Señor Jesús, ese Nombre todo suficiente que fue dado aquí entre los hombres, que aun las familias en el Cielo y en la tierra todas toman el Nombre de “Jesús”.

34 Y oramos, Señor, que Tú recibas nuestro agradecimiento. Primero, para comenzar, este año que termina… mientras lo estamos despidiendo esta noche en el servicio, lo despedimos en alabanza, estudiando Tu Palabra y sabiendo lo que significa ASÍ DICE EL SEÑOR. ¡Cuántas cosas pudiéramos escribir en papel por las cuales estar agradecidos! Las cositas de las que hemos logrado escapar este año, donde satanás hubiese acabado con nuestras vidas, pero Tú aún no has terminado con nosotros. Así que seguimos adelante. Creemos, Señor, que solamente hemos nacido y hemos sido criados en este mundo para honrarte y glorificarte a Ti.

35 Y oramos, Padre, que nos perdones por toda ofensa y todo error que hemos cometido durante este caminar. Permítenos olvidar nuestros errores esta noche ahora que los confesamos, sepultándolos en el Mar del Olvido, en el Nombre del Señor Jesús, para nunca volver a desenterrarlos; sino que ahora prosigamos hacia esta meta, por medio de ese Hombre perfecto, Cristo Jesús. Concédelo esta noche, Padre.

36 Mientras hablan Tus siervos, cada uno, que Tú los unjas con el Espíritu de Vida, y que puedan predicar como nunca antes, y traigan los mensajes a la iglesia esta noche.

37 Y nos reunimos aquí bajo este pequeño techo, por el cual estamos agradecidos, Señor. Estamos agradecidos por un fuego caliente junto al cual sentarnos, por un techo sobre nuestra cabeza, es todo lo necesario.

38 Porque nuestros tesoros no están en este mundo, están en el mundo que ha de venir. Dios, estamos depositando allá arriba donde creemos que ladrones no pueden minar ni hurtar, y la polilla no corrompe, porque nuestros tesoros son Vida Eterna. Y oramos, Padre, que nos permitas apreciar eso todos los días de nuestra vida.

39 Haznos siervos dignos. Quita todo el mal de nosotros, Señor, todo el pasado. Ponlo… Que toda raíz de malicia y toda amargura sean quitadas de nuestras vidas, para que podamos ser humildes y dulces ante Ti. Concédelo, Señor. Permítenos tener el mejor año que hayamos tenido, este año que viene. Concédelo. Danos ahora, esta noche, de Tu Palabra mientras continuamos esperando Tus mensajes. En el Nombre de Jesús oramos. Amén. Pueden sentarse.

40 Ahora, se me dificulta un poco ver ese reloj allí, y no quiero retener a mis hermanos, así que trataré de avanzar tan rápido como sea posible y dar esta parte. Y, tal vez, si no terminamos, entonces mañana por la mañana quizás trataremos de continuar, si el Señor quiere. Y entonces si el Hermano Neville no llega, o lo que suceda, pues, entonces trataré, si el Señor quiere, de estar aquí para continuar el servicio de la escuela dominical.

41 Ahora, pues, no olviden:

Orar, orar, la única forma

De alcanzar tierras más altas;

Orar, orar, la oración de fe

Hará descender la bendición de Dios.

42 Es de la única manera que Uds. lo conseguirán. Cantémoslo juntos. Ya es el Año Nuevo. Tenemos suficiente tiempo.

Orar, orar, la única forma

De alcanzar la tierra más alta;

Orar, orar, la oración de fe

Hará descender la bendición de Dios.

43 Entonces si la oración de fe hace descender las bendiciones de Dios, continuemos orando. Estoy muy contento esta noche porque tenemos nuevos rostros en el Reino de Dios que no estaban el año pasado. Y yo, continúo orando que más y más sean añadidos cada vez. Y aún no se ha contado la mitad de lo que va a ser al otro lado.

44 Ahora vamos al capítulo 4 de Apocalipsis. ¿Alguien necesita una Biblia? Tenemos algunas Biblias aquí arriba si gustan seguirnos. Muy bien, que uno de los ujieres venga ahora, tenemos aquí toda una hilera de Biblias. Uno de los síndicos, ujieres o algo, suba acá arriba enseguida. Hermano Zable, que uno más venga, también. Si Uds. quieren tomar ambos lados, y nosotros iremos por el pasillo. Y cualquiera que quiera una Biblia, para seguirnos, pues, llévenlas allá y denlas a cualquiera que las quiera.

Y queremos que abran ahora en Apocalipsis, el capítulo 4.

45 Y, ahora, si están sentados atrás y quieren cambiarse aquí adelante, tenemos espacio suficiente esta noche para que se acerquen. Y acomódense, y entren directamente a la lección y ayúdenme a leerla, y a estudiarla ahora que estamos reunidos. Hay asientos aquí arriba. Veo que viene una pareja. Y hay dos asientos aquí. Aquí hay uno para esa persona que está sola. Y por aquí atrás, hay asientos aquí arriba. Supongo que los abanicos son universales.

46 Y, ahora, ¿cuántos disfrutaron nuestra lección que acabamos de tener, la lección de ocho días sobre Las siete edades de la iglesia? Gracias. Me hace sentir bien, porque yo también en verdad recibí una gran bendición de ellas.

47 Ahora, esta noche, con el capítulo 4, seguimos ahora adelante. Juan le había hablado a la Edad de la Iglesia de Laodicea. Y en esta Edad de la Iglesia de Laodicea, fue la edad de la iglesia más estropeada y perturbada de todas las demás.

48 Y hallamos la cosa más patética en la última parte de la Edad de la Iglesia de Laodicea: Jesús parado afuera de Su Propia iglesia de donde Él había sido sacado, tocando a la puerta, tratando de entrar otra vez. ¿No es eso pecaminoso? Creo que es una de las Escrituras más patéticas que yo haya leído. Jesús, afuera de Su Propia puerta, y Su iglesia Lo había sacado, y Él estaba tratando de entrar otra vez solo para salvarlos. “Cualquiera que abriere, que Me permita entrar a Mi Propia casa, Yo cenaré con él y él Conmigo”. ¿No es eso un…? ¿no es eso patético? El Dios del Cielo, echado de Su Propia iglesia, por los credos y denominaciones y la forma en que ellos estaban obrando. Los sacaron… lo sacaron a Él de la iglesia, aceptaron ellos sus credos.

49 Exactamente igual como en el día en que Jesús fue crucificado. Y eso fue cuando ellos aceptaron a Barrabás, un asesino, y crucificaron a Jesús. Soltaron a un asesino entre ellos, que se probó que era “un asesino”, y aceptan… y rechazaron a Jesucristo, el Único que les podía dar Vida.

50 Y así mismo es con toda denominación, y la denominación pentecostal, a eso han llegado hoy. Ellos ven que esas denominaciones mueren tan pronto se denominan. Nunca ha habido una (en—en las páginas de la historia) que se haya denominado y que no haya hecho otra cosa sino morir inmediatamente. Todas las señales, maravillas y dones los dejaron, y todo lo demás, en cuanto se denominaron. Y en lugar de aceptar al Señor Jesús para que les diera Vida, fueron directamente y soltaron a Barrabás de nuevo entre ellos. ¿No es eso algo horrible? Con razón Dios estaba allí mismo fuera de Su iglesia, y está parado, tocando, en la última edad de la iglesia, intentando volver a entrar.

51 Ahora vemos que Apocalipsis está dividido en tres partes. La primera son los primeros tres capítulos; se refiere a la Iglesia, el Mensaje, el ángel… a los ángeles de la Iglesia. Y de… Y entonces Ella desaparece allí mismo en el capítulo 3, no vuelve a aparecer hasta el capítulo 19. Ella volvió en el capítulo 19. Durante este tiempo, Dios está tratando con los judíos. Entonces, de ahí en adelante, es entre la venida de la gran ciudad de Jerusalén, y el—el sellamiento del pueblo de Israel y demás, en el tiempo del fin.

52 Ahora, así que esta noche seguimos… Inmediatamente después de esto, Juan había visto… En la Isla de Patmos… ¿Cuántos recuerdan a qué distancia estaba Patmos de la… estaba de la costa? ¿A qué distancia estaba? Como a treinta millas [48km], eso es correcto, de la costa. Y ¿qué distancia a la redonda tenía Patmos? ¿Recuerdan Uds. algo de la geografía? Como quince millas a la redonda [24km]. Y era usada como un exilio para los romanos, llevaban prisioneros allá. Y Juan estaba allí ¿por qué? ¿Qué hizo él? ¿Robó—robó algo? No. Pues, ¿estaba él…? ¿Lo expulsaron allá porque estaba perturbando a la gente y… o haciendo algo malo? No. ¿Por qué estaba allí? Por la Palabra de Dios y su testimonio, por predicar el Evangelio.

53 Y ¿puede sucederle algo a un Cristiano que no sea para bien? No, no, no. Entonces ¿para qué hizo Dios que él estuviera solo en la isla? Para darnos este Libro de Apocalipsis. ¿Ven?, Dios puede cegarle los ojos al diablo en cualquier momento que Él quiera. ¿No es así? Él simplemente puede. Yo Lo amo. Pues, yo no tengo que ser inteligente, ¿ven? Ahora, si yo fuera inteligente, yo trataría de olvidar todo de todo porque sé que nadie podría ser tan inteligente como Él. Y así que, yo—yo solo… No importa lo que tenga, yo me rindo a Él y hago lo que Él me dice que haga. Eso es todo. Algunas veces es bastante contrario a la manera en que pienso que es; pero yo sé que, si Él está guiando, Él es inteligente. Él sabe lo que hace, yo no. Así que, solo permito que Él lo haga, ¿ven Uds.?, entonces solo es… está bien. ¿Ven? Así que yo solo dejo que Él lo haga. Eso es, Hermano Neville. Sí, señor, solo permitan que Él lo haga. ¿Ven? Él es el que sabe lo que está haciendo, yo no. ¿Ven? Así que, yo no me esfuerzo por tener alguna gran cosa florida y todo eso. Y solo me humillo y digo: “Aquí estoy, Padre, en cualquier momento que me quieras”. Así que yo solo sigo adelante de esa manera y siempre resulta bien.

54 Así que, Juan, no hubiéramos tenido un—un Libro de Apocalipsis si no hubiera sido por Juan, y si Juan no hubiera ido a la isla. Esa fue la manera de Dios para darnos el Libro de Apocalipsis. Creo que él estuvo allá como tres años, y en el Libro… escribió el Libro de Apocalipsis.

55 Ahora, entonces lo dejamos a él al final de la invitación, en el versículo 22 del capítulo 3: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

56 Ahora, comienza el capítulo 4:

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como…trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

57 Lo vamos a tomar versículo por versículo. Y tengo muchas Escrituras anotadas aquí, un cuaderno de ellas, y no sé hasta dónde podamos llegar en Esto; que el Señor nos guíe. Ahora observen, la Palabra es:

Después de estas cosas (después de la edad de la Iglesia)…

58 Y todo esto ahora, de aquí en adelante, será con relación, sucederá en la tierra después del Rapto de la Iglesia. ¿Ven?, después del Rapto. Esto regresa ahora para recoger a Israel. Después de la edad de la Iglesia, después de las edades de la Iglesia, y ellos… La Iglesia no aparece otra vez hasta el capítulo 19 de Apocalipsis cuando Ella regresa con Su Esposo. ¡Alabado sea Dios por las Bodas!

59 Vamos a leer eso. ¿Les gustaría leer estas Escrituras a medida que lo vemos? Muy bien. Vamos a Apocalipsis 19. Muy bien, señor, Apocalipsis 19. Comencemos en el versículo 7, Apocalipsis 19. Aquí es cuando la Iglesia aparece otra vez, no aparece otra vez hasta el capítulo 19.

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

60 ¡Oh!, yo—yo podría predicar sobre eso hasta la medianoche y no decir ni la mitad. Miren: “Su esposa se ha preparado”.

61 Charlie, Nellie y todos Uds., es justamente lo que estábamos hablando allá, y Rodney, el otro día. ¿Ven? Cuando Eliseo tiró aquella prenda sobre Elías… O Elías la puso sobre Eliseo; él extendió la mano y se la quitó de nuevo, él mismo se la puso y caminó con ella puesta hasta que cruzó el Jordán, y subió el monte y subió en la carroza, la dejó caer acá de nuevo.

62 Cuando un Cristiano es salvo al principio, su rostro se torna hacia Cristo, entonces él tiene algo que hacer. Tiene que hacerlo, lo siguiente es, que tiene que santificarse a sí mismo de todo hábito inmundo: “despojándose de todo peso, preparándose Ella misma. ¡La Novia se ha preparado!”.

63 Me hace recordar una pequeña historia, debo contarla antes de continuar. Aquí en el oeste, hace algún tiempo, muchos años, estaba esta gran Compañía Empacadora Armour y Swift. Lo que hacen ellos es que llegan allá y compran ganado y compran ranchos. Y ellos tienen mucho dinero, y compran todos los ranchitos, y tienen millones de acres de terrenos de esa manera, reúnen ese gran y buen ganado Hereford en secciones. Sus propios… son dueños de sus propios ferrocarriles y todo eso, en que llevan ese ganado de un pastizal a otro.

64 Y la Armour y Swift tenía un rancho grande, y un día ellos tenían un capataz allí, el superintendente, era, del rancho, él tenía como cuatro o cinco hijas. Y se enteraron de que uno de los grandes hermanos Armour iba… o, no hermanos, sino hijos, iban a visitar el rancho. Y él era un—un joven soltero. Y todas estas muchachas estaban seguras de que iban a atrapar a este muchacho tan pronto como él—él llegara. Y así que todas ellas estaban preparándose y arreglándolo todo para que llegara.

65 Cuando él llegó, ellas iban a recibirle y celebrar una fiesta de vaqueros a la antigua, con sus vestiditos puestos, con sus flecos, y pistolas .44 en cada cadera, y esos sombreros detrás de sus cabezas, Uds. saben. Y ellas iban a ser como las personas del oeste, y cada una de las muchachas iba a conquistar… Una de ellas iba a conquistar a este muchacho.

66 Y ellas tenían una—una primita allí cuya madre había muerto y su padre había muerto. Ella era una prima, y era casi la esclava de todos los que estaban allí. Y todos los trabajos sucios, ella tenía que hacerlos, lavar los platos y todo. Y no tenía ropa, tenía que tomar ropa de segunda mano.

67 Entonces, cuando se acercó el tiempo en que el muchacho habría de llegar, todas ellas se montaron en sus carruajes y se fueron a la estación para recibirle. Y ellas disparaban sus pistolas y los caballos relinchaban, y de todo. Y ellas lo trajeron al rancho. Y esa noche tuvieron una gran fiesta. Y ellas se sentaron sobre los montones de paja y en la cerca del corral, y ellos—ellos cantaron y bailaron, y durante toda la noche. Él estaría allí por dos o tres días.

68 Esta primita… Pues, voy a comparar esto con algo ahora. Nuestras primas que están muy bien vestidas, con grandes cúpulas e iglesias finas, y parece que si hay algún nombre sucio tienen que darlo a los pentecostales, algo que está errado. Ellos también erran, pero no se oye de eso, ¿ven Uds.? Ellos son más o menos de alta categoría, así que, ellos… no se oye acerca de eso. Pero dejen que algún ministro pentecostal llegue a cometer un error y, hermano, déjeme decirle, ellos lo publicarán a través del país en todo periódico. Sí, señor. Dejen que algún hermano pentecostal ore por un niño, y muera, todo periódico en el país lo anunciará: “Sanidad Divina es fanatismo”.

69 Pues, entonces ¿por qué no ponen en el periódico todo caso que pierde el médico? “Ley pareja, no es dura”. ¿Ven? Así que, si hicieran eso, no tendrían suficiente espacio en las columnas de los periódicos para escribir de todos los muertos. Si yo saliera acá al cementerio y dijera: “Todo el que haya muerto por sanidad Divina póngase de pie”, y luego dijera, “Todo el que haya muerto por tratamiento médico póngase de pie”, le ganarían en un millón contra uno. Seguro que sí. Así que, si ellos van a criticar a uno, que critiquen al otro. Eso es cierto. Pero ellos matan millones al año con medicinas y operaciones, y Uds. nunca oyen una palabra al respecto. ¿Ven?

70 Así que, esta muchachita, tenía que hacer todo el trabajo pesado. Entonces, cuando de repente, el muchacho… una noche después de terminar la cena y habían tenido bailes y todas esas muchachas se habían embellecido, Uds. saben. Y esta pobre muchachita era obligada a tener puesto un viejo vestidito harapiento. Y una noche ella estaba sentada en el comedor después de que la cena había terminado, y ella había lavado los platos y salió por el patio de atrás para tirar afuera el agua de lavar los platos. Ella… Cuando ella dio la vuelta por la cerca del corral, allí estaba él parado, apoyándose en la cerca del corral. Él dijo: “Hola”.

71 Ella sintió mucha vergüenza, porque ese era el muchacho del superintendente, el hijo del dueño del rancho. Ella bajó la cacerola para que él no se fijara que ella estaba tan harapienta; empezó a retroceder, con sus pies descalzos; mirando hacia atrás, así.

72 Y él se acercó a ella, dijo: “No me tengas miedo”. Dijo: “Quiero decirte algo”. Él dijo: “Vine acá con un propósito, vine a buscar una esposa”. Y dijo: “He estado buscando por todas partes”. Dijo: “No quise casarme con ninguna de las muchachas allá en la ciudad, quiero conseguir lo que creo que es una verdadera esposa”. Y dijo: “De todas las que he visto, te he estado observando por aquí. Y he averiguado por medio de algunos de los peones que eres una prima”.

Dijo: “Eso es cierto, señor”.

73 Dijo: “Quiero preguntarte algo: ¿Te casarías conmigo?”. Pues, ella no sabía qué hacer. Estaba tan consternada, que ella no—ella no sabía cómo contestarle al hombre.

74 ¡Oh, solo me imagino cómo se sentiría ella! ¿y Uds.? Cuando yo, una vez pecador, bueno para nada, hijo de un borracho, Jesucristo dijo: “Te quiero para Mí”. ¿Cómo pudo haber venido Él a alguien como yo? ¿Cómo pudo Él llegar a decir: “Yo te daré un hogar en el Cielo”? ¿Cómo pudo Él llegar a decir: “Yo te salvaré a ti”? A un miserable como yo, ¿cómo pudo ser? ¡Pero Él lo hizo!

75 Ella dijo: “Señor, yo—yo no—yo—yo no soy digna. Yo no calificaría como esposa para un hombre como Ud.” dijo, “porque Ud. está acostumbrado a grandes cosas. Y yo no sé nada acerca de ellas, yo soy pobre”.

Él dijo: “Pero tú eres mi elección”.

76 ¿Y no fue bonito cuando Jesús le dijo a Ud. que…? Ud. sabía que no era digno de ser Cristiano. Ud., no había nada que Ud. pudiera haber hecho, pero Él… No había nada… Él—Él lo escogió a Ud. ¿Ve? Él… Es Su bondad, Su misericordia que Él lo escogió a Ud. Ud. no lo escogió a Él, Uds. saben, Él lo escogió a Ud. Así es.

Ella dijo: “Yo—yo no…”. Ella dijo…

77 “No mires tus ropas. Yo no me fijo en tus ropas, yo miro lo que tú eres”. Él dijo: “¿Te casarías conmigo?”. Y finalmente llegaron a un acuerdo. Él dijo: “En un año, a partir de este día, volveré. Prepárate. Ten puesto el traje de boda, porque volveré y me casaré contigo aquí mismo en estos terrenos. Y te llevaré a Chicago a Outer Drive, allá donde tendrás un castillo en donde vivir. Y todo este lavar platos y cosas, habrá terminado entonces”.

78 Cuando las hermanas o las primas supieron de eso, dijeron: “¡Tú, pobre pequeña tonta, ignorante! ¡Pues, sabes que no fue en serio que ese hombre lo dijo!”.

79 Y ¿no es eso exactamente lo que ellos dicen hoy? “¿Cómo podría un montón de santos rodadores, un montón de gente que apenas puede escribir su propio nombre, cómo podrían ellos ser la Iglesia? ¿Cómo podría serlo un grupo como ese?”. Pero no importa, cuando nos comprometimos y sentimos ese beso de compromiso de Jesucristo en nuestro corazón quitándonos el pecado, Algo nos dice que Él va a regresar de nuevo, seguro que sí. Algún día Él va a regresar.

80 Ella trabajó todo el año, esclavizada, ahorrando sus setenta y cinco centavos, lo—lo que le daban por su salario diario. Y ella estaba ahorrando dinero para comprar el vestido de bodas, para preparar todo. ¡Oh, era en lo único que pensaba, prepararse! (Y él ha… “Ella se ha preparado”.) Ella consiguió su ropa, su ropa de bodas, mientras sus primas se reían y se burlaban de ella.

81 Finalmente, llegó… finalmente el día. Ella se puso su vestido de bodas (¡Oh!), se aseó y se preparó. Y sus primitas la rodearon y se inclinaron junto a ella, diciendo: “Bueno, tontita. Pues, tú sabes que él no dijo eso en serio. Él no le hablaría a una… no se casaría con una muchacha como tú”. Pero, de todas maneras, ella se preparó.

82 Así que, entrada la tarde, ellas empezaron a burlarse y a reírse de ella. De todas maneras ella estuvo de pie a la puerta, esperando. Y, así que, ella… él dijo: “¿A qué hora dijo él que estaría aquí?”.

83 Respondió: “Él no dijo”. Pero dijo: “Ella dijo… él me dijo la noche que él se casaría… o que él me dio el anillo de compromiso. Él dijo, él me dijo: ‘Será como de aquí a un año’. Por lo tanto, me queda una hora”. Amén, solo siguió esperando. “Me queda una hora, me quedan treinta minutos, me quedan diez minutos”. Y ellas se rieron y se burlaron de ella, y la llamaron de todo.

84 Pero, finalmente, exactamente en esa hora crucial, ellas oyeron el sonido de la arena bajo las ruedas, los caballos que se acercaban. ¡Qué cosa fue ver a esa noviecita que se había preparado, salir de un salto por la puerta y correr por aquellos enrejados cubiertos de rosas allí afuera, para caer en los brazos del hombre que ella amaba y que sería su esposo, que la recogiera de esa manera, y se casaran y se fueran a caballo!

85 Un día de estos, hermano, aquellos que se están burlando y diciendo: “santo rodador” y—y “pentecostal”, y cosas como esas… Nosotros estamos esperando, aún nos queda un poco de tiempo. Ellos dicen: “¡Ah, es todo lo mismo, todo sigue igual!”. No se preocupen, nos queda un poquito de tiempo. Y en el momento que Él prometió, Él estará aquí. Y uno de estos días tomaremos un vuelo y nos iremos. ¡Solo estén preparados! ¡Mantengan puesto el Traje de Bodas! Mantengan toda crueldad fuera de sus corazones. Todo lo que…

86 Escuchen la lectura de esta Escritura aquí:

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. (¿Lo captan?)

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. (¡Alabado sea Dios!)

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

87 Así que, habrá un encuentro en el aire un día de estos, en un dulce, dulce porvenir. Ajá. ¡Solo permanezcan preparados! ¡Manténganse preparados! Purifiquen su corazón de todo mal pensamiento. Tengan fe en Dios, no importa qué tan oscuro parezca y cuántos se rían y se burlen y digan: “Ud. ha cometido un error”. Siga adelante viviendo santamente y viviendo para Dios. ¡Solo sigan adelante, la hora llegará!

88 Así que, ¿ven Uds.?, Ella aparece de nuevo ahora en Apocalipsis 19.

Después de estas cosas…(Después que él había visto la edad de la Iglesia.)

Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta…

89 Ahora, recuerden, Juan aún está en Patmos. Y después de que él había visto pasar todas las edades de la iglesia:

…miré y, he aquí, una puerta abierta en el cielo…

90 “Una Puerta”. ¿Qué es la Puerta? Apocalipsis 3:8. En Apocalipsis, el capítulo 3 y el versículo 8: “Yo conozco tus obras. He aquí, He puesto delante de ti una Puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, puede cerrar y nadie puede abrir”. ¡Él es la Puerta! ¡La Puerta! Cristo es la Puerta. Él dijo, en San Juan 10: “Yo soy la Puerta del redil de las ovejas”.

91 Y en el pasado, Uds. verían que un pastor llevaba adentro sus ovejas. Después de que las cuenta y ve que todas están adentro, entonces él se acuesta allí mismo en la puerta. El lobo no puede entrar sin despertarlo, o sus ovejas no pueden salir sin pasar sobre él. ¡Oh, qué seguras se sienten las ovejas porque el pastor se acostó en la puerta!

92 Noé, en el Antiguo Testamento, se paró en la puerta del arca. ¡Oh, escuchen, voy a decir algo! Él se paró en la puerta y predicó arrepentimiento y justicia a la gente que se reía de él. Y en esa misma puerta donde él se paraba, nadie podía entrar al arca excepto por esa puerta. Solo había una puerta en el arca.

93 Y solo hay ¡un Camino! Muy bien, Hermano…?… Solo hay un Camino que entra al Cuerpo de Cristo. ¡Solo hay una Puerta a la Iglesia del Dios viviente, y Jesús es esa Puerta! “¡Yo soy la Puerta! Yo soy el Camino, la vía que conduce a la Puerta. Yo soy la Puerta del redil de las ovejas”.

94 Él le dijo a esta edad de la iglesia: “He puesto delante de ti una Puerta abierta”. Él le dijo eso a la edad de la iglesia metodista, ellos se alejaron de Ella, entraron en organización. “Pero He puesto delante de ti una Puerta abierta”. Ahora, después de que ellos habían recibido santificación, Él dijo: “Pondré la Puerta abierta”, la cual es el Espíritu Santo. “Por un solo Espíritu todos somos” (¿cómo?) “bautizados en un Cuerpo, el cual es Cristo”. Él puso ese mensaje delante de la iglesia metodista y ellos se apartaron de Él. Ellos llegaron hasta la santificación y rechazaron el Espíritu Santo. ¿Recuerdan eso? Esa “Puerta abierta”.

95 ¿Cómo entra Ud. en Cristo? Por un Espíritu, el Espíritu Santo, el cual es el Espíritu de Cristo. Nosotros hemos entrado, no por estrecharnos la mano, no por un rociamiento, sino por un solo bautismo del Espíritu Santo todos somos bautizados en un Cuerpo y somos hechos participantes de ese Cuerpo. Un bautismo del Espíritu Santo para entrar en esa Puerta.

96 Esta Puerta estaba en el Cielo, esa Puerta, cuando él miró hacia arriba él vio al Señor Jesús. Solo observen la parte que sigue. Esa Puerta, el Señor Jesús.

…miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, era como…una voz como de trompeta…

97 Ahora la escena está cambiando. Juan ha estado observando a Patmos, y ahora él mira hacia arriba. ¿Por qué? Él ve que sucede algo aquí en la tierra (estas edades de la iglesia), por todas las Siete Edades de la Iglesia, y luego después de que terminó de ver las edades de la iglesia, después de eso, después de que las edades de la iglesia cesaron, él oyó una Voz. Y él alzó sus ojos hacia el Cielo y vio una Puerta abierta, y la primera Voz sonó como una trompeta. Muy bien, la escena cambió de Patmos al Cielo.

98 La Voz era la misma Voz que andaba entre los siete candeleros de oro; la misma Voz, la Voz no cambió. Pero, la Voz, ¿dónde estaba cuando él La oyó la primera vez? ¿Cuántos recuerdan, en la primera edad de la iglesia? Detrás de él. “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor”, Apocalipsis 1—1:10. Así que, él… “En el Espíritu”. Si lo quieren anotar, Apocalipsis 1:10 y 13. “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí como una Voz de trompeta y hacía un estruendo como de muchas aguas. Y cuando me volví para mirar, vi a Uno parado en medio de los siete candeleros de oro”.

99 Ahora, después de que Él le mostró todo ese misterio de los siete candeleros de oro (que tenía las siete estrellas, y una peluca blanca y demás, y pies semejantes al bronce, y ojos como fuego, los símbolos), entonces oyó la misma Voz (Observen.) que hablaba desde el Cielo. Y él alzó sus ojos y vio una Puerta abierta. ¡Oh! ¡Una Puerta abierta en el Cielo! ¿Cómo entra uno? Por Cristo Jesús, esa única Puerta, un Camino, ningún otro camino.

100 “Cualquier hombre que sube de cualquier otra forma, es ladrón y salteador”. Y en la parábola del que subió y estuvo en la Cena de las Bodas sin tener puesto un vestido, fue hallado culpable, y fue atado y echado en las tinieblas de afuera. Solo hay un Camino, para llegar a la Cena de las Bodas. Creo que prediqué sobre eso aquí no hace mucho tiempo. Cuando el esposo… Cuando un hombre se… se casa, en el antiguo continente, él mismo tiene que repartir las invitaciones, él mismo tiene que proveer las túnicas. Así que cuando él se encontró con este hombre allí, sentado a la mesa de la cena… ¿Cuántos recuerdan la parábola? Por supuesto, Uds. que leen la Biblia. Y él halló al hombre en la mesa de la cena que no tenía puesto el vestido de boda.

101 ¿Cómo es? El Esposo se para a la puerta y todos llegan con una invitación. “Nadie viene al Padre, sino por Mí. Todo lo que el Padre Me ha dado o ha invitado, vendrá a Mí”. Ahí venían, entregaban su invitación al esposo, para que todos se vieran igual. Eso es algo de la buena y antigua religión del Espíritu Santo, hace que todos se vean igual. Ya sean ricos o pobres, siervos o libres, negros o blancos, varón o mujer, todos son uno en Cristo Jesús. Y el esposo se paraba a la puerta y recibía la invitación, le ponía la vestidura a este hombre, para que todos, el rico y el pobre, se vieran igual. Así es en el Reino de Dios, no hay hombres grandes ni hombres pequeños; todos son como un hombre, todos son uno en Cristo.

102 Ahora, ¿qué piensan Uds. que pasó cuando el Esposo regresó y halló a un hombre sentado allí que no tenía puesto un Vestido de Boda? Le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí?”. Y él enmudeció, mostró que él entró de alguna otra forma aparte de la Puerta. Él entró por la ventana, él entró por la puerta trasera. Y Él le llamó amigo, mostró que era un miembro de la iglesia: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traer puesto un vestido?”. Ahora, Jesús mismo dijo esto. Y Él llamó al portero, le dijo: “Atadle de pies y manos”. Y él fue echado a las tinieblas de afuera donde será el lloro, el lamento y el crujir de dientes. Esas son las Propias Palabras de Cristo, (Correcto.): “Él fue echado afuera”. Porque, al no tener el Vestido de Boda, probó que él había entrado de alguna otra manera aparte de la Puerta. Si él hubiera venido por la Puerta, hubiera recibido un Vestido de Boda.

103 ¡Oh, escuchen esto! Entonces si el Vestido de Boda es el bautismo del Espíritu Santo, ¿cómo seremos representados de alguna otra forma? Si la primera edad de la iglesia tuvo que entrar por la Puerta, Cristo Jesús, ser bautizados en el Nombre de Jesucristo, recibir el bautismo del Espíritu Santo, para ponerse el Vestido de Boda, ¿cómo vamos a entrar nosotros de alguna otra manera? Si Ud. viene por medio de los metodistas, por los bautistas o por los pentecostales, o cualquier otra denominación, Ud. será atado y echado a las tinieblas de afuera. Ud. tiene que entrar por Cristo Jesús, el Camino, la Puerta, la Verdad, la Vida. ¡Amén!

104 Muy bien, la misma Voz, Apocalipsis 21 o Apocalipsis 1:10 y 13. Y quiero que Uds. se fijen: la Voz que él oyó hablarle tenía la claridad de una trompeta. Uds. saben cómo suena una trompeta, da un sonido agudo. ¿Qué significa una trompeta en la Biblia? Guerra. Siempre que Uds. ven sonar una trompeta, en una guerra… en el tiempo de la Biblia, su sonido significaba una guerra, ya sea una liberación o algo que va a suceder.

105 Ahora, él… Después que terminaron las edades de la iglesia, y todo fue preparado, se preparó el escenario aquí del capítulo 4, las edades de la iglesia habían terminado. Él ya había dejado la tierra, ¿ven Uds.? Recuerden: la Voz que le habló, detrás de él, en los siete candeleros de oro, la obra estaba terminada. Y ahora esa misma Voz estaba hablando en el Cielo. ¿Qué era? Él ya había redimido a Su Pueblo. Su obra terrenal había terminado, y Él estaba en la Gloria, llamando a Juan: “¡Sube acá!”. ¡Amén! Eso me da deseos de gritar en la víspera del Año Nuevo. ¡Oh, hermano! Ahí lo tienen. ¿Ven?, listo, “¡Sube acá!”.

106 ¡Guerra! Este es el escenario de la gran batalla; la gente que rechazó el Mensaje de Dios, rechazó el Espíritu Santo, el Mensajero de las siete iglesias. Al que había rechazado este Mensaje de Su gracia no le quedó nada, sino el juicio que estaba listo; ¡oh, mientras Él se estaba preparando para derramar ahora las plagas sobre la tierra! “Sube acá y Yo te mostraré lo que está a punto de suceder. Pecadores sin Dios que rechazan a Cristo, Yo voy a derramar Mi ira sobre ellos”.

107 Observen el escenario. ¡Oh!, a medida que pasen las noches van a captar cada vez más y más de eso. No podemos abarcar todo aquí, tenemos que seguir tomando de lugar en lugar. Cómo es que será una cosa terrible para aquellos cuando suene la última trompeta, y cuando se pelee la última batalla, cuando se predique el último sermón, cuando se cante el último himno, y estemos de pie ante el Tribunal de Cristo. Se le va a preguntar a Ud.: “¿Por qué no lo recibió? ¿Qué hiciste con la Vida que Yo te di?”. Se le pedirá a Ud. que dé una razón. ¿Entonces qué?

108 Uds. me han oído cantar ese canto, o intentarlo:

¿Entonces qué? ¿Entonces qué?

Cuando el gran Libro sea abierto, ¿entonces qué?

Cuando a los que rechazan el Mensaje

Se les pida que den una razón, ¿entonces qué?

109 Van a estar allí de pie, tan cierto como este Libro está escrito. Van a estar… Uds. van a estar allí de pie y se les pedirá una razón. ¡Oh, nos conviene, mi hermano, hermana!, nos es necesario, como hijos e hijas de Dios, examinarnos a nosotros mismos cada hora del día. Pablo dijo: “Cada día muero. Y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí”. ¿Ven? Estén examinados, porque no saben a qué hora serán llamados para rendir cuenta en lo Alto.

110 Ahora: “Oí la Voz de la trompeta”. Muy bien. Fíjense, fíjense en lo que dijo Juan, él dijo aquí, en la última parte de este capítulo 1:

…primera voz…era como de trompeta que habló conmigo, y dijo: Sube acá,…

¡Sube aquí! Te mostré las edades de la iglesia en la tierra; ahora sube aquí, te mostraré algo que sucederá aquí arriba.

111 ¿Ven? Cristo había dejado la tierra para entonces, Él había subido a la Gloria, la edad de la Iglesia había terminado, eso mostró que Su Espíritu había terminado aquí. Y Él se había ido a la Gloria y estaba llamando para que Juan subiera, y Él le mostró qué más iba a suceder. “Sube acá”.

112 Ahora, nos fijamos que Juan, en el capítulo 2… el versículo 2. Fíjense, rápidamente, Juan añadió esto:

Y al instante…(¡Amén!)

113 ¡Oh!, si me comporto extraño, solo es que me siento bien. Añadió Juan:

…al instante yo estaba en el Espíritu…

114 Cuando Ud. oye la Voz de Dios que le habla, algo sucede. ¡Amén! ¡Oh!, ¿les sucedió a Uds. así? A mí me sucedió, hace treinta y un años, y desde entonces no he sido el mismo. ¡Oh!, cuando Él dijo: “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, Yo os haré descansar”. Eso me cambió.

115 Juan dijo:

…al instante yo estaba en el Espíritu;…(¿Qué espíritu? El Espíritu Santo. ¡Oh!)…yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en ese trono, uno sentado.

116 ¿Ven? Juan había dejado la tierra ahora. Cristo había dejado la tierra (en la forma del Espíritu Santo) y había regresado de nuevo al Cuerpo. Hoy el Cuerpo está allí como un memorial, como un sacrificio. Entraremos en eso aquí adelante en el capítulo. Pero el Espíritu de Cristo regresó para vivir en la Iglesia, para vivir en nosotros.

117 Ahora, inmediatamente después que Él mostró el final de la edad de Su obra aquí, Él subió al Cielo, Él dijo: “Te mostraré lo que ha de ser después de esto, después de las edades de la iglesia”. Él dijo: “Juan, Yo ya no te puedo hablar allá abajo, porque Yo ya me fui de allá abajo, he subido más alto. ¡Sube acá Conmigo!”. ¡Amén! “Y Yo te mostraré lo que ha de suceder después de esto”. ¡Oh, hermano! ¡Hmm! ¡Oh! Arrebatado en la visión, arrebatado a la Gloria.

118 Su experiencia debe haber sido algo así como la de Pablo. Segunda de Corintios 12: 2 y 4, si lo están anotando. Segunda de Corintios… 2 al 4. Pablo fue arrebatado un día, en una… en una visión, también. ¿Sabían eso? Y él vio cosas de las cuales ni siquiera era conveniente que él hablara; por catorce años, ni siquiera las mencionó. ¿Ven? Pero escuchen la diferencia entre ellos.

119 Lo que Pablo vio, se le prohibió hablar o sacarlo al público. ¡Oh, hermano! No creo que él pudiera hacerlo. (Pues, un viajecito que tomé un día, nunca lo he podido olvidar y jamás lo haré.) ¿Ven?, él—él vio cosas de las cuales no pudo hablar. Supongo que él no tenía palabras para… él fue arrebatado al tercer Cielo. ¿Ven?, al tercer Cielo.

120 Qué diferente, cuando Juan fue arrebatado y vio a Jesús, él fue… Dijo: “Escribe en un Libro lo que has visto y entrégalo de nuevo, envíalo de nuevo a las iglesias”. A Pablo se le prohibió hablar, y a Juan hasta se le pidió que lo pusiera en un Libro para ser dado a todas las edades. ¡Oh, hermano! Es revelado ahora, para ser revelado en estos últimos días. No fue revelado en sus días, es revelado ahora a medida que avanzamos.

121 ¡Oh!, y fíjense, Juan, siendo levantado inmediatamente después de la edad de la iglesia, era un tipo de la Iglesia raptada. Inmediatamente después de que termina la edad de la iglesia, esta Edad de la Iglesia de Laodicea, entonces viene el Rapto. La Iglesia sube, así como lo hizo Juan, a la Presencia de Dios. ¡Oh, vaya! ¡Fiu! Eso emociona mi alma. ¡Arrebatados, en el Rapto de la Iglesia! Y Ella dice… Este lugar, el Libro de Apocalipsis, fue escrito (¿ven?), al final de la edad de la iglesia.

122 Ahora, tengo aquí una cosita que quiero aclarar y que ha sido un viejo tropezadero por mucho tiempo entre muchos Cristianos. Y hoy pensé, cuando estudiaba, anotando Escrituras, y hallando nombres y colores diferentes y cosas, llegaremos a ellos dentro de un momento, los arco iris y los símbolos y demás. Estaba escribiendo estas Escrituras aquí de manera que pudiera consultarlas y referirme a ellas, si yo… sobre la marcha. Porque, usualmente, si fuera a hablar sobre algo como esto, yo… sería diferente, trataría de aprenderlo de memoria. Pero de esta manera, cuando uno tiene solo un poco de tiempo, me gusta referirme a ellas porque recorre todas las Escrituras, para allá y para acá.

123 Ahora, en Mateo 16:13, hallamos esto, si Uds. están anotando las Escrituras. Mateo… Si Uds. quieren regresar… si quieren ir allí, muy bien, Mateo 16:13. Es… ¡Oh!, podemos regresar y leerla, y entonces estaremos seguros. Mateo el capítulo 16, y el versículo 13. Escuchen atentamente ahora mientras leemos 16:13: “Cuando Pedro vino…” O:

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres…es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, y, o alguno de los profetas.

Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás,…no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Y yo…te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y ahora…y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

124 Escuchen atentamente ahora. Muy bien. “Porque el tiempo comenzó… Desde entonces comenzó Él…”. Quiero tomar otro, Uds. pueden leer hasta abajo, tomen el versículo 28 aquí, porque pueden leer el resto cuando vayan a sus casas.

De cierto—de cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

125 ¡Oh, piénsenlo! “Algunos de los que están aquí, algunos de los que están aquí, no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino”. ¡Qué declaración! ¡Cómo le gusta al crítico tomar eso y mostrar lo tonto que es!, ¿ven? ¡Cómo le gusta agarrarse de eso, y eso se cumplió y ellos ni siquiera se dieron cuenta! ¿Ven? Muy bien.

126 Después de la confesión de Pedro, la roca, y sabiendo que su confesión es… que Él edificaría Su Iglesia sobre esta misma roca. No que Pedro era una pequeña piedra, como tratan de decir los católicos romanos. Sino la confesión de Pedro, de la Revelación, esa es la Iglesia. Dios Lo va a revelar; no una confesión de este hombre, porque más tarde él cayó. No una confesión que Él es el Hijo de Dios; porque ellos sabían que Él era el Hijo de Dios, Pedro acababa de decirlo. Pero lo que fue: era la Revelación que había sido revelada desde el Cielo que Él era el Hijo de Dios. Dijo: “No te lo enseñó carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los Cielos te lo reveló. Y sobre esta roca, esa confesión de la roca, edificaré Mi Iglesia, y las puertas del Hades no afectarán… prevalecerán contra Ella”.

127 Espero que el tiempo no se nos acabe ahora muy rápido, para que podamos entrar en esto. Y queremos ver cómo fluye eso al ser humano. Es una historia bella aquí mismo si tan solo podemos llegar a ella. Muy bien. Sí, la confesión de la roca, lo que Pedro estaba… Él edificaría Su Iglesia sobre la confesión de Pedro. Él dijo: “Algunos que están aquí no gustarán la muerte hasta que hayan visto al—al Hijo de Dios viniendo en Su Reino”.

128 Ahora, recuerden, Él dijo “algunos”. Eso era más de uno, ¿no es así? Algunos serían muchos, “más de uno”. Pero ahora miren, todos Sus discípulos estaban allí, y Él estaba preguntándole a cada uno de ellos: “¿Qué piensan acerca de esto? Y ¿qué piensan acerca de aquello?”. Pero Él dijo: “Hay algunos de Uds. que están aquí, algunos que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino”. ¡Oh, hermano! ¡Qué declaración! Piensen, hace dos mil años fue dicho eso.

129 Haría… eso era… ¿Es infalible la Palabra de Dios? ¿Cada Palabra que Él dijo se cumplirá?

130 Ahora, si queremos abrir entonces al capítulo 17 de Mateo, es el que sigue. Cuando Él tomó… Unos días después de eso, Él tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, arriba al monte, aparte, para ser testigos. Pedro, Jacobo y Juan; y ellos vieron el Reino de Dios venir en poder, ellos vieron el ensayo de la venida del Reino de Dios. ¡Amén! ¡Oh, fueron traídos a presenciar el ensayo de la venida del Reino de Dios al venir, la introducción del Milenio! Ellos vieron el ensayo.

131 Hace algún tiempo… un montón de ministros, Oral Roberts era uno de ellos. Cecil B. DeMille, cuando escribió esos Diez Mandamientos, el llamó al Hermano Shakarian, al Hermano Roberts, a muchos predicadores a través de la nación, cualquier predicador podía venir, y los invitó a venir al estudio antes de distribuir la película, y les permitió ver el ensayo de ella antes de que fuera exhibida afuera, cuando ellos estaban cobrando veinticinco dólares por boleto. Pero él… Ellos vieron el ensayo, para que pudieran dar sus opiniones con respecto a alguna crítica sobre ella o algún comentario, y demás. Ellos la vieron antes que el público.

132 Y Jesús dijo: “Algunos de los que están aquí” (¡Amén!) “no gustarán la muerte hasta que hayan visto el Reino de Dios viniendo en poder” o mejor dicho, “que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino”. “¡Que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino”! Unos días después de eso, Él tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y subió a un monte alto y allí fue transfigurado delante de ellos. El sol, brillando, no se comparaba a los vestidos que Él tenía puestos. ¡Cuántas veces lo hemos encontrado en las parábolas, lo hemos seguido a través de la Biblia!

133 Uno puede tomar una porción de la Escritura y conectar toda la Biblia con ella. Sí, señor. ¡No hay una sola fuga en ninguna parte! Todo está revestido con el poder de Dios. El diablo no podría meterse si tuviera que hacerlo. Eso es correcto. Él no puede entrar a esas personas santas que han desplegado sus testimonios allá afuera y han creído en el Reino de Dios, y han tomado cada Escritura y la han revestido con el poder del Espíritu Santo, la han lavado en la Sangre; el mundo no puede entrar en él, el diablo no puede entrar en él. Ellos están muertos, sus vidas están escondidas en Cristo a través del Sello de Dios, por el Espíritu Santo. ¿Cómo puede el diablo molestarlos? ¡Hmm! Allí están ellos, en esta condición ahora.

134 Acá en este lugar, entonces, él vio la Venida o el ensayo. Y ¿qué vio primero… la cosa que él vio? Lo primero que vio en la Venida fue a Moisés, que representaba a los santos muertos que serían resucitados. Elías estaba de pie allí.

135 ¡Oh!, quiero que se fijen en lo que va a suceder. Allí estaba Moisés, primero; esas son todas estas seis edades en que ellos durmieron, seis edades de la iglesia. No solo eso, pero allí estaba Elías; el mensajero del último día, con su grupo, de los transfigurados, los Raptados. ¡Amén! Ahora, en el futuro; esperando la Venida.

136 Y todos ellos, ¿qué…? Todos se habían reunido con Él. ¡Oh, hermano! ¿Qué era? Su promesa a Pedro, Jacobo y Juan, fue cumplida. Correcto. Porque Él dijo: “Algunos de los que están aquí no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino”, y ellos vieron el ensayo de aquello. Entonces, después de esto, después de la resurrección…

137 Me gustaría mostrarles otra cosa; después de que Jesús había muerto, y fue sepultado, en San Juan 21:20. Un crítico empezó con esto, tiempo atrás. Ya que estamos en esta lección, aclarémoslo. En San Juan 20:21, Jesús se había encontrado con Sus discípulos, les dio de comer pescado y pan al fuego. Y mientras ellos iban cuesta arriba, Juan se recostó sobre Su pecho; y Pedro hizo la pregunta, dijo: “¿Qué le va a suceder a este hombre?”. Jesús amaba a Juan, Juan era un hombre de amor. Y él dijo: “¿Qué le va a suceder a este hombre? ¿Cuál va a ser su condición? ¿Cuál va a ser su futuro?”.

138 Y Jesús les dijo: “¿Qué a ti si él queda hasta que Yo venga, hasta que Yo regrese? ¿Qué pasa?”.

139 Y los discípulos cometieron un error, ellos dijeron que “Jesús dijo que—que ‘él iba a vivir hasta la Venida’”.

140 Pero Jesús no cometió ningún error. Aquí mismo en Apocalipsis, el capítulo 4, ¡Cristo cumplió Su Palabra! Él trajo a Juan al Cielo y le mostró el ensayo de todo. ¡Gloria! Él—él vio la vista anticipada. Lo vio exactamente, así como si él viviera en la tierra y vio pasar todas las edades de la iglesia, y la venida del Señor, todo el Libro de Apocalipsis. ¡Oh, hermano!

141 ¿Ven lo infalibles que son Sus promesas? Ahora, Uds. son escogidos… Jacobo, para hacer eso; Juan, cualquiera del resto de ellos; ni siquiera le permitió a Pablo verlo, contarlo, nada.

Él dijo: “¿Qué a ti si él queda hasta que Yo venga?”.

142 Y siendo que ellos dijeron eso, Él solo escogió a Juan y lo llevó arriba y le mostró toda la cosa aun antes de que muriera, como si él lo hubiera vivido todo. ¡Le mostró lo que sería! (Hermano Pat, ¿no es eso maravilloso?) ¡Oh!, ¿ven? Él lo levantó. Aquí mismo, el capítulo 4 y el versículo 2, lo prueba: “Él le mostró cosas que eran, que son, y las que han de venir”. Él le mostró la edad de la iglesia, la venida de los judíos, el derramamiento de las plagas, el Rapto, el Regreso y el Milenio, y el Hogar Eterno de Sus Salvos; exactamente como si él hubiera vivido todo eso, y él lo vio suceder todo. ¿Ven? ¿Ven? Él solo lo llevó arriba y le mostró la—la—la película que Él está pasando, dejó que viera todo el ensayo. ¡Oh, hermano!

143 Él fue arrebatado. Cumplió Su promesa en—en Apocalipsis 4:2. Antes de su muerte él fue arrebatado en el Espíritu y vio cosas, así como si él las hubiese vivido. Él—él vio todo el ensayo. De esta manera él vio, en una visión, exactamente lo que hubiera sucedido y lo que sucedió en la tierra desde ese tiempo hasta la Venida del Señor Jesús. Se lo mostró en una visión.

144 Por tanto, los discípulos… o ninguno que haya dicho que Él dijo que vendría en esa edad. Él dijo: “¿Qué a ti (en otras palabras), si él queda hasta que Yo venga?”. Entonces lo llevó arriba y le presentó todo el ensayo y le mostró lo que iba a suceder. ¡Oh, yo amo eso! ¡Hmm! ¡Oh, hermano!

145 Fíjense ahora, veamos qué era esto:

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y sobre el trono, uno sentado sobre él.

146 Hubo una “Voz” que lo llamó. ¡Oh, esa Voz! ¡Oh, no puedo apartarme de eso, esa Voz de Aquel detrás de él! Entonces él miró allá abajo, y Él le mostró todas las edades de la iglesia, porque él estaba de pie en las edades de la iglesia, los siete candeleros de oro. Luego él oyó esa Voz después de que las edades de la iglesia habían cesado, esa Voz dejó la tierra, subió. Cuando Él entró en la Gloria, él le oyó decir: “¡Sube acá! Te voy a mostrar lo que va a suceder después de esto”. ¡Oh, hermano!

147 ¡Esa Voz! Hablemos sobre esa Voz un minuto; tengo algunas Escrituras anotadas aquí. Vamos a Primera de Tesalonicenses 4, y escuchen aquí lo que esta Voz va a decir. ¡Oh!, todos nosotros sabemos lo que va a decir, sin… antes de leerlo, ¿verdad? Sabemos lo que va a suceder. “La trompeta de Dios sonará y los muertos en Cristo resucitarán”. ¿Correcto? Uds. que lo están anotando, en Primera de Tesalonicenses 4:16 y 17: “la Voz”, esa Voz era la Voz de Cristo. ¿Correcto? ¡La Voz de Cristo!

Porque…la trompeta de Dios sonará; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

…nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos…para recibir al Señor en el aire, y…estaremos para siempre con el Señor.

148 La misma Voz que llamó a Juan: “Sube acá”, la misma Voz que le dijo a Juan: “Sube acá”, es la misma Voz que llamará a la Iglesia algún día (¡Amén!), llamará a la Iglesia.

149 También, la misma Voz que llamó a Juan a que subiera, es la misma Voz que llamó a Lázaro muerto a que saliera de la tumba, esa misma Voz del arcángel. Cristo es la Voz del arcángel: “La Voz del arcángel”, ¿ven? ¡Oh!, esa Voz de trompeta de Cristo llamó a Juan a que subiera, la misma Voz llamó a Lázaro. ¿Se fijaron Uds. que, ante la tumba de Lázaro, Él habló a gran Voz? (Él no dijo: “Lázaro, ven fuera”.) “¡Lázaro, ven fuera!”. Lo llamó de los muertos.

150 Y él contestó: “Heme aquí”. Y salió de entre los muertos, después de estar muerto y su cuerpo podrido.

151 Esa misma Voz le dijo a Juan: “Sube acá, Yo te mostraré algunas cosas que están a punto de suceder”.

152 Esa misma Voz que va a sonar cuando los muertos en Cristo resuciten: “Porque la trompeta…”. ¡La trompeta! ¿Qué es una trompeta? La Voz de Cristo, la misma sonó y lo llamó a que subiera. Él oyó la Voz como sonido de trompeta, y dijo: “¡Sube acá!”. ¿Ven cómo va a ser la resurrección? Será en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. Esa Voz de sonido claro, y Él convocará a la Iglesia, llamando: “Salid de ella”. ¡Esa gran Voz que llama! Dios, ayúdame a oírla en aquel día.

153 Como suelo decir… Yo sé, como mortal, Rodney, yo sé que hay una gran puerta oscura puesta delante mí, se llama la muerte. Cada vez que mi corazón palpita, estoy una palpitación más cerca de esa puerta. Algún día de estos tengo que entrar en ella. Pero no quiero entrar como un cobarde, clamando y gritando. Quiero entrar en esto, envolviéndome en las vestiduras de Su justicia, sabiendo esto: que yo lo conozco a Él en el poder de Su resurrección; que algún día cuando Él llame, yo saldré de entre los muertos; cuando Él me llame para aparecer en lo Alto, cuando la trompeta de Dios suene y los muertos en Cristo resuciten, si estoy vivo, seré cambiado en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y me iré con los demás, subiré para encontrar al Señor en el aire. Esa Voz de trompeta, un sonido claro y fuerte. ¡Hmm! ¡Oh!, será igual, igual en Su Venida.

154 No hay sonido incierto en Eso. No hubo nada incierto para Juan cuando oyó a esa Voz decir: “¡Sube acá!” y él subió. Amén.

155 Cuando Lázaro, entre los muertos, estaba en la tumba; y su alma, a cuatro días de viaje en alguna parte, yo no sé dónde estaba, no creo que ninguno de nosotros lo sepa. En realidad, no importa dónde estaba. Él solo hizo un llamado a un hombre a quien los gusanos de la piel le estaban comiendo el cuerpo; hediendo, en la tumba. Esa Trompeta de sonido claro dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”. Y un hombre, muerto y podrido, se sacudió y salió de la tumba, caminando. No hay nada incierto en eso, ¿verdad, hermanos? ¡No hay incertidumbre ahí!

156 Y es lo mismo esta noche, cuando una Voz clara, dice: “Pecador: arrepiéntete, Yo te daré Vida Eterna”. Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Ese es el llamado. No hay nada incierto en Eso.

157 Yo soy testigo de que Eso es verdad. Hay otros testigos, millones de ellos por todo el mundo hoy, que son testigos de que es la Verdad. Cuando la Biblia viene, las Palabras de Dios, cada Palabra de Dios es una trompeta. Cada sonido de la Palabra es una trompeta, la trompeta del Evangelio. Y cuando Ella suena, es la Verdad. Cuando Ella dijo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, no hay nada incierto en Eso. ¡Él es el mismo! Sí, señor.

158 “Arrepentíos, bautícense en el Nombre de Jesucristo, recibiréis el don del Espíritu Santo”. No hay nada incierto en Eso.

159 “El que oye Mis Palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna. El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. El que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”. No hay nada incierto en Eso: “¡Él vivirá!”.

160 “El que come mi carne y bebe mi Sangre, tiene Vida Eterna; y Yo le resucitaré de nuevo en el día postrero”. No hay nada incierto en Eso; nada; es un sonido cierto.

161 ¡Oh, yo Lo conozco!, yo Lo oí sonar un día en mi pobre corazón irlandés, ¡yo, un vil pecador! ¿Cómo pudo ser para mí? Pero creí que era un sonido cierto, yo lo acepté. Soy testigo que es verdad.

162 Algún día Él llamará de nuevo, saldremos del mundo. Porque no hay nada incierto con respecto a esa trompeta. Sí, señor. Sí, señor, no hay sonido incierto en ningún momento.

163 Él suena hoy cuando nos llama, es lo mismo cuando Él nos dice algo.

164 Ahora, volvamos al versículo:

Y un…he aquí, un trono establecido en el cielo,…(el segundo versículo)…y en él, uno sentado.

165 Fíjense: “el Trono”, Él estaba sentado en el Trono. Él ya no estaba allá en los candeleros ahora, en la tierra. El Rapto ya había sucedido. Él estaba en Gloria, sentado en Su Trono. Quiero que se fijen más adelante, hallaremos aun en el capítulo 5, que no era el Trono de misericordia. Ya no era un Trono de misericordia, era un Trono de juicio. No era un Trono de gracia, era un Trono de juicio porque de él salían fuego y relámpagos y truenos; ¡no más!, la misericordia había terminado, la edad de la Iglesia había terminado. “El que es inmundo, sea inmundo todavía; el que es justo, practique la justicia todavía; el que es santo, santifíquese todavía”, ya no era un Trono de misericordia.

166 Esta noche, la Sangre está sobre ese Trono y es un propiciatorio para todo pecador que está buscando misericordia. Pero en ese día, no será un propiciatorio entonces, será un tribunal con un Dios airado sentado allí. “Donde… Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el pecador y el impío?”. Aun cuando Él venga en las nubes de Su gloria, los montes tratarán de encontrar un lugar para esconderse. ¿Dónde vamos a quedar nosotros, entonces?

¡Oh, preciosa es esa fuente!,

Que me hace blanco como la nieve,

No conozco otra fuente;

Ninguna sino la Sangre de Jesús.

167 ¡Oh, hermano, qué lección! ¡No es un sonido incierto! Y Su Trono:

…y en Su trono, Él sentado. (Él ya no está aquí.)

168 Ahora, esa es otra cosa, es una prueba que la Iglesia es arrebatada antes de la Gran Tribulación. ¿Ven? ¿Por qué? Aquí está Él sobre el Trono en la Gloria, y la Iglesia se ha ido, y entonces viene en la Tribulación.

169 Yo siempre he dicho que, en los días de Noé, Noé estaba en el arca antes que cayera una gota de lluvia. Lot había salido de Sodoma antes que el fuego cayera. Y la Iglesia estará en la Gloria antes que caiga lo atómico. Eso es correcto, antes de que caiga lo atómico.

170 Dirán: “¿Y qué pasa con aquella primera?”. Fue sobre paganos, no Cristianos.

171 Ahora, fíjense. ¡Oh! Él terminó Su obra en la tierra y Él se llevó a Su Iglesia, y ahora Él envía el juicio. El mundo lo rechazó y Él envió Su juicio. Él y Su Iglesia se han ido a la Gloria.

172 Juan, allí en la Isla de Patmos, un revelador para la iglesia, ha sido el tipo de la Iglesia la cual es levantada a la Gloria: “¡Sube acá!”. Mostrando…

Uds. dirán: “¿Él representó a la Iglesia?”.

173 A todo el que oye esta Palabra, Juan lo representó. ¡Amén! Juan fue el representante de la Sangre de Jesucristo, testimonio de la Palabra. Él fue un testigo del bautismo del Espíritu Santo, del compañerismo personal con Cristo, y él representó a toda la Iglesia; para que cada hombre o mujer, niño o niña que haya creído en Cristo, y lo haya aceptado en base al mismo fundamento, él será llamado algún día: “¡Sube acá!”, será arrebatado antes de la Tribulación. Recuerden, el tiempo de la Tribulación todavía no ha comenzado.

174 Este es el tiempo, estableciéndose el juicio. A Juan le está siendo mostrado ahora lo que ha de suceder después de la edad de la Iglesia. ¿Ven? Así que, así fue.

175 Ahora, fíjense de nuevo en el versículo 3, o el 2: “Un Trono establecido en el Cielo, y en el Trono, Uno sentado”. Ahora, el mismo Espíritu que estaba en la tierra, había partido y se había ido a la Gloria, y estaba sentado (el mismo Jesús que está con nosotros esta noche) en misericordia, se había ido a la Gloria y estaba sentado en el Trono.

Y el aspecto del que estaba sentado en el Trono era como de piedra de jaspe y…cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

176 Voy a parar, porque hay otros hermanos que van a predicar.

Quizás continúe con esto en la mañana. Y, así que, “semejante a la esmeralda”. ¡Oh, hermano! ¡Oh!

Hay personas por doquiera,

Que en fuego está su corazón (¿No aman eso?)

…fuego que, en Pentecostés,

Limpió y los purificó,

¡Oh!, está ardiendo en mi corazón,

¡Gloria a Su Nombre!

Es mi gozo el decir que soy de Él.

177 Juan, llamado y convocado por el Señor Jesús, Dios le prometió allá atrás que él vería la venida del Hijo del Hombre. Pedro, Jacobo y Juan, y los demás estaban presentes, cuando Jesús les habló y dijo: “Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo”. Él no dijo que “todos” los que estaban allí, sino “algunos”. Y unos días después de eso ellos fueron y vieron el ensayo del orden de la resurrección, y la venida del Señor.

178 Elías representó a los santos muertos… quiero decir Moisés, y siendo resucitados. Elías representó al grupo trasladado. Recuerden, Moisés fue primero, y luego Elías. Elías habría de ser el mensajero del último día, que con él y su grupo vendría la resurrección… vendría la… pues, vendría el Rapto, quiero decir. Moisés introdujo la resurrección, y Elías introdujo al grupo Raptado. Y, allí, ambos estaban representados allí mismo.

179 Y después de un rato entonces ellos se fijaron, y vieron, y Pedro dijo: “Hagamos tres tabernáculos. Que algunos vayan bajo la Ley, y que algunos vayan bajo Elías, y vayamos (algunos de ellos), de esta manera”.

180 Y mientras ellos aún hablaban, una Voz habló y dijo: “Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”. Y cuando ellos miraron, solo vieron a Jesús, y todo se había reducido a Uno. ¡Oh!, y Él era la Luz, la Verdad, el Camino, la Puerta, el Arco iris.

181 ¡Oh, mañana tenemos una gran lección, si el Señor quiere! Mañana veremos “los juicios”; veremos “la cornalina”, veremos lo que representa, qué papel desempeñó. Y veremos el—el—el “jaspe” y veremos las… todas las diferentes piedras, y estas las veremos por todo Ezequiel, a Génesis, allá en Apocalipsis, descendiendo a la mitad de la Biblia, conectándolo, estas piedras diferentes y colores, y demás. Y entonces lo traeremos directamente a eso y veremos si eso no es correcto. ¿Ven? Veremos si no es el mismo color y todo, la misma cosa. Y el mismo Espíritu Santo, el mismo Dios, mostrando las mismas señales, las mismas maravillas, ¡haciendo lo mismo, así como Él lo prometió!

182 Él le dijo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y demás parados allí, a todos Sus discípulos, dijo: “Algunos de Uds. no verán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino”.

183 Le dijo a Juan, dijo… Pedro dijo: “¿Qué vas a hacer con él? Él… Ese—ese hombre, ¿qué le va a suceder a él?”.

184 Él dijo: “¿Qué a ti si él Me ve venir?”. ¡Y Él le permitió vivir para verlo! Después que el resto de ellos estaban muertos y habían partido, Juan vivió para ver la Venida del Señor ensayada en poder, toda la escena desde su tiempo hasta que los Juicios terminaron y el Milenio se introduce. Juan lo vio todo, y el Milenio terminar, y el inicio de la Edad del Reino. Así que Él cumple Su Palabra, ¿verdad?

185 Lo marcaremos en el versículo 2. Si el Señor quiere, comenzaremos el versículo 3 en la mañana.

Inclinemos nuestros rostros.

186 ¿Cuántos, esta noche, en esta iglesia, que saben, mi hermano, que (hermana), que Uds. van a ser llamados algún día, ya sea que estén listos o no? Ya sea que estén preparados o no, Uds. van a ser llamados para encontrarse con Dios. Esa trompeta va a sonar; y cuando lo haga, les sonará para condenación, donde Uds. nunca volverán a vivir y serán atormentados en un abismo del infierno del diablo quizás por millones de años, o los llamarán a lo Alto para encontrarse con los Santos gloriosos.

187 Tan cierto como Dios le cumplió Su Palabra a Pedro, a Jacobo y a Juan; tan cierto como Él se la cumplió a Juan el amado, el revelador; tan cierto como Él cumplió Su promesa a través de las edades de la iglesia; es tan cierto que Él prometió en estos últimos días que Él enviaría en una lluvia tardía y traería de nuevo el mismo Espíritu que estaba sobre la tierra en Él, la Luz debería venir en el tiempo del atardecer y mostrar el mismo Poder, las mismas señales, y todo lo que Él hizo en Su día Él lo mostraría de nuevo en esta “Puerta abierta” en el último día.

188 ¡Aquí está! Lo tenemos aquí mismo con nosotros ahora, el Espíritu Santo, Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Uds.… Está predicándoles a Uds., está enseñándoles a Uds., está tratando de que Uds. vean lo que es correcto e incorrecto. Es el Espíritu Santo mismo hablando a través de labios humanos, operando entre seres humanos, tratando de mostrar misericordia y gracia.

189 Y si Uds. todavía no lo han recibido a Él, y en esta noche de la víspera del Año Nuevo, les gustaría levantar las manos a Dios y decir: “Dios, ¿permíteme recibir el Poder que estuvo sobre Juan el revelador, que cuando yo sea llamado aparezca delante Ti en paz, así como él?”. Levanten la mano. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Simplemente por toda la iglesia. Dios les bendiga. “Permíteme estar listo para contestar a mi llamado”.

190 Nuestro Padre Celestial, a medida que esta víspera del Año Nuevo… como dos horas y habrá terminado, habrá un año nuevo. Lo que hemos hecho este año, hecho está. Muchas cosas que he hecho, me avergüenzo de mí mismo, me arrepiento de ellas, Señor.

191 Y hay muchas cosas que he hecho que muchos de mis hermanos no entendieron. Muchos de mis hermanos allá en el campo no entienden por qué las hice. Pero, Padre, las hice porque fui guiado a hacerlas. Oro, Padre, que Tú nunca me permitas avergonzarme de esa guianza. Y sigue guiándome, Señor, a continuar haciendo como soy guiado. Ayúdame, Dios, porque yo busco sinceramente conocer Tu voluntad, para poder hacerla y traer (como Tú me mostraste hace muchos años cuando dejé esta iglesia) el Pan de Vida a los pueblos del mundo. Al ver esa gran montaña de Pan y Santos con vestiduras blancas que venían de toda la tierra para comer este Pan de Vida. ¡Oh, Dios!, permíteme… ¡Oh, Dios!, permite que nunca, nunca falle en alimentar a la gente con el Pan de Vida.

192 Bendice estas almas hambrientas aquí adentro que levantaron sus manos ahora mismo. Ellos están buscando más de la Vida. Oro que los llenes del Espíritu Santo, Señor, a cada uno de ellos. Dios, concédelo. Dales bendiciones. Ayuda a nuestros hermanos, dondequiera.

193 Bendice a nuestros hermanos que ministran, que están a punto de subir otra vez, ahora en unos momentos, otros van a hablar. Oramos que ellos nos den el Pan de Vida esta noche, Padre, mientras escuchamos atenta y reverentemente para oír la Voz. Concédelo.

194 Bendícenos. Y que este nuevo año amanezca con nuevas esperanzas, trayendo nuevos pensamientos, nuevas revelaciones, nuevo poder, ¡oh, todo! Que nos sea renovado otra vez, Señor, de Tus bendiciones y promesas. Nos encomendamos nosotros mismos, con nuestra oración, en Tus manos. En el Nombre de Jesucristo. Amén.

Gracias, mis hermanos y hermanas.

195 [El Hermano Neville habla: “Estoy seguro que todos nos podemos regocijar porque no estábamos de prisa, y nos hubiera dado mucho gusto continuar escuchando; que el Hermano Branham nos trajo aquí esta noche este mensaje. Y es el mensaje que nos da ánimo, porque sabemos que allí está Dios. Amén”.—Ed.] ¡Gloria a Dios! [“Y lo que Él ha dicho, Él es capaz de obrarlo hasta Su venida nuevamente”.] Sí. [“Y Él lo hará, no solo eso, muchas veces he dicho que… nosotros les decimos a las personas: ‘¿Cree Ud. que Jesucristo le puede sanar?’ y, por supuesto, uno normalmente puede lograr que ellos asientan. Pero el asunto es: ¿cree Ud. que Él le sanará ahora?”.] ¡Amén! [“Entonces, a veces la gente dice: ‘Pues, yo no sé’. La dama que acaba de morir en el hospital; entré a verla, le dije: ‘Hermana, ¿cree Ud. que Jesús salva?’. Ella dijo: ‘Sí, lo creo’. Yo dije: ‘¿Cree Ud. que Jesucristo sana?’. Ella dijo: ‘Sí, lo creo’. Yo dije: ‘¿Cree Ud. que Él la sana ahora mismo?’. Ella respondió: ‘Eso, no lo sé’. Y le dije: ‘Hermana, Ud. lo puede saber porque la promesa es para Ud.’”.] ¡Amén! [“Amén. Él hizo la promesa. Ahora, mientras vamos a oír a otro de nuestros hermanos aquí, tenemos a varios por aquí, y este… En la víspera del Año Nuevo, no tenemos un programa preparado de antemano. Solo nos congregamos y permitimos que Dios nos mueva como Él dirija y guíe”.] ¡Amén! [“Y Uds. saben que ha pasado mucho tiempo desde que oímos al Hermano Pat Tyler y, dar su testimonio o lo que el Señor ponga en su corazón. Y vamos a pedir que el Hermano Pat traiga lo que Dios ponga en su corazón. Pero antes de que pase, un buen hermano Cristiano allá atrás, el Hermano Randall Hyman, está aquí y tiene el talento de cantar para el Señor y, Uds. saben. He deseado que él pueda usar ese talento para la Gloria de Dios, así que, le voy a pedir al Hermano Randall si puede pasar aquí y cantarnos. Él ha cantado para nosotros una o dos veces aquí, y voy a pedirle que use su talento nuevamente esta noche para el Señor Jesús, por favor. Si él pasa ahora a cantarnos. Él tiene unos pequeños allá atrás que está ayudando a cuidar, pero tal vez se pueda apartar ahora para que suba y nos cante. Mientras lo está haciendo, también tenemos al Hermano Kinder, aquí atrás; un amado hermano pentecostal, estamos contentos por él. Y tenemos al Hermano J. T. Parnell atrás en algún lugar. Yo creo que él está sentado por aquí atrás, afuera de la fila. Y estamos muy contentos por todos estos hermanos Cristianos tan finos…] Beeler allí. [“…hermanos de la fe y veamos”.] El Hermano Beeler está allá atrás. [“El Hermano Beeler también está allá atrás. Sí. El Hermano Beeler está aquí y…”]
Mensaje extraido de La Voz de Dios