OBRAS DEL MENSAJE


Uno Más Grande Que Salomón Está Aquí
Bloomington, Illinois, E.U.A.
61-0412
1 Buenas tardes, amigos. Es un gran privilegio estar de regreso aquí en el auditorio esta noche, o estadio deportivo. Y estamos muy contentos de tener la oportunidad de hablarles una vez más; espero no hablarles tan largo como lo hice anoche.
Mi hijo estaba platicando con unos de los ministros y ellos dijeron: “¿Qué tanto predica el Hermano Branham?
Él les dijo: “Oh, no muy largo, hasta que empieza con el tema de Abraham. Algunas veces simplemente se pierde”.
Anoche estuve aquí como por dos horas y cuarenta y cinco minutos. Alguien le dijo esta mañana, le dijo: “¿Cómo sería Abraham? De seguro que es algo tremendo.
Uds. son personas tan amables, y me gusta hablarles a las personas que responden a La Palabra, ver almas preciosas venir al Señor. Eso lo hace muy ameno. Es uno de los mayores gozos de mi corazón.
2 Me acuerdo de una ocasión, cuando era un ministro joven y yo… Había otro ministro amigo mío, y su hermana. Y la había llevado a su casa después de un servicio en la noche. Íbamos de camino, y ella era una cristiana nominal muy formal, por decirlo así, y yo creo que ella creía en Cristo, y demás. Pero ella no había profundizado a lo que yo pienso que un cristiano debiera ser, al profesar el Cristianismo. Y ella dijo: “¿Qué te parece si mañana vamos al espectáculo?
Le dije: No voy a espectáculos“.
Y ella dijo: “Bueno”, dijo “Ellos tienen una pista de patinaje allá. ¿Qué te parece si vamos a patinar?”
Le respondí: “No patino”.
Ella me invito como a tres o cuatro lugares diferentes, y yo le conteste: “No hago eso”.
Ella dijo: “Bueno, como un hombre joven que eres de veintidós años, ¿a dónde vas para obtener algo de placer?
Le dije: “A la casa de Dios”. Yo dije: “Eso…”.
3 Y unas cuantas noches después de eso, estaba en la iglesia, y la joven dama se sentó en la parte de atrás. Así que, esa noche yo hice un llamado al altar y como veinte personas vinieron alrededor del altar, llorando, gente joven. Y yo le hice señas a ella. Yo dije: “Yo obtengo mas gozo en eso, que todo lo que el mundo pudiera ofrecer”.
Es algo muy grande el saber que… El sentir de uno al irse a acostar por la noche de que ha logrado algo, el tratar de ayudar a alguien. Es por eso que estamos aquí, para tratar de que las cargas de la vida sean un poco más ligeras para Uds., ¿ven?, y ayudar a aquellos que no conocen a Cristo, para que lo conozcan.
Orando por los enfermos, iba subiendo los escalones, y los oí mencionar tocante al viernes en la noche para los casos de emergencia. Bueno, eso es verdad, cuando vayamos y oremos por todas las emergencias… Ellos apartaron esa noche, por supuesto, para eso.
4 Ahora, la sanidad divina no descansa en… Recuerden, el imponer las manos, eso está bien. Ahora, eso es para las personas americanas. Ellos tienen que tener la imposición de manos, o ellos simplemente no lo creerán. Eso es todo. Uno los tiene que tocar de alguna manera o no funciona. Y…
Ahora, si solo me toleran un momento.
No para ser diferente, pero esa no es la manera que Dios lidia con los gentiles. Esa era una tradición judía. Uds. recuerdan que el judío le dijo a Jesús: “Mi hija está gravemente enferma, y está muriendo”. Dijo: “Ven, pon las manos sobre ella, y ella vivirá”. Judío.
Pero cuando Él fue a la casa del romano, el gentil, él dijo: “Yo ni siquiera soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra”. ¿Ven? Y Jesús volteó hacia los judíos y dijo: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe”. ¿Ven?
5 Ahora, ¿qué dijo ese romano? “Yo soy hombre bajo autoridad; yo soy un centurión”. Eso quiere decir que tenía cien hombres, una centuria, cien hombres bajo él. Y él dijo: “Yo digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene”. ¿Por qué? Él estaba por encima de ellos. Él era un amo sobre ellos.
Y, ¿qué quiso decir él, al decirle a Jesús eso? Que Él era el Gobernante, que podía gobernar todas las enfermedades, y todo lo que Él decía tenía que ser así. ¡Oh!, ¿no es esa una verdadera manera para encontrarse con Él? “Tú sólo di que mi hijo vive, y él vivirá. Sólo di la palabra. Eso es todo lo que Tú tienes que hacer”.
Ahora, en Durban, Sudáfrica, recientemente… Yo no sé si los muchachos han presentado ese libro todavía o no, sobre África, escrito por el Capitán Julius Stadsklev. Habíamos llegado a Durban, Sudáfrica, pues habíamos tenido algunas reuniones en Johannesburgo, y… ¡Oh, hermanos, tales cosas tremendas que tomarían horas para contar lo que hizo el Señor!
Pero cuando fuimos a Durban….
6 Nunca lo olvidaré. Cuando Sidney Smith, el alcalde de Durban, vino por mí, y dijo: “¡Oh, Hermano Branham!”, dijo, “esto marca la historia en África”. Él dijo: “Ud….” Dijo: “Ellos han estado llegando en cantidades como por unos cinco días”. Y dijo: “Y todavía faltan cuatro o cinco días, aún trayendo a sus amados en carros hechos a mano, donde ellos podían cargar uno al otro”.
Y cuando venía un león, ellos los subían a un árbol hasta que el león se iba, luego los bajaban, y continuaban viajando, tratando de llevarlos a la reunión. Porque ellos habían oído lo que el Señor había hecho en otro lugar, en Johannesburgo, y-y en Johanna, y en varios otros lugares. Y así que….
Y déjenme decirles: el cristianismo en África está muy débil. Seguro, y es porque les hemos enseñado a leer, a escribir, y aritmética, en lugar de hacer lo que Jesús nos dijo que hiciéramos. Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que creen”. Ahora, Él nunca dijo: “Id, enseñad la Palabra”. Él dijo: “Predicad el Evangelio”. Y el Evangelio es la demostración del Cristo resucitado; ese es el Espíritu Santo. Pablo dijo: “El Evangelio no llegó en palabras solamente, sino en poder, en manifestación, demostraciones del Espíritu Santo”. Tendría que ser así para cumplir Marcos 16.
7 Entonces iba saliendo… el Sr. Sidney Smith y yo, el alcalde de Durban, saliendo rumbo al hipódromo, donde… Es el segundo hipódromo más grande de todo el mundo. Y luego allí ellos estaban… Todos los lugares estaban ocupados, toda la pista, y los lugares que edificaron al otro lado. Ese era nuestro segundo día allí. Nos quedaba un día. Y era un domingo en la tarde.
¡Oh!, Uds. saben cómo la gente puede dar una cifra evangelística exagerada de los que asistieron, algunos de ellos dicen: “Medio millón”. Uds. saben cómo ellos lo dicen. Así que… Yo juzgué que había mucho menos gente de lo que ellos dijeron que hubo.
8 Pero hoy día la gente está tratando de ver a cuánta gente uno puede reunir. Eso no tiene nada que ver con ello. Es si Cristo está allí o no (¿ven?); esa es la cosa principal. Y yo prefiero estar solo y estar con Él, que estar con diez millones y que Él no esté allí. Es en donde Él esté. Y esa es la cosa principal. No es quién pueda obtener la más grande multitud y sacarlo en los periódicos y todo eso.
Pues, la iglesia Católica nos puede ganar a todos en eso. En los Estados Unidos, el Sr. presidente Kennedy pudiera ganarles a todos ellos, me imagino, aquí en los Estados Unidos. Así que no son las multitudes. Dios no habita en las multitudes; Él habita en los corazones humildes. Allí es en donde Él está. “Donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. A eso queremos mirar: no a las cosas floridas, sino a la realidad de un Señor Jesús resucitado.
9 Ahora, entonces en esa reunión, me fijé que muchos de ellos allí tenían pequeñas etiquetas en su cuello. Ellos no usaban nada de ropa, la mayoría de ellos. Ellos eran nativos primitivos. Y así que yo dije: “¿Por qué traen etiquetas en su cuello?”
Él dijo: “Oh, eso es una marca. Ellos son cristianos”.
Le dije: “¿Y cargando ídolos?”
“Oh, sí, ellos cargan ídolos de todas maneras”.
Y ahora esa es la fuerza de lo así llamado cristianismo. Y así que yo… ¿Qué hacen ellos? Alguna madre envía su hijo allá para que sea un misionero, pensando que él va a ser un David Livingston, y, ¿qué sucede? Él vive en el hotel más fino, y con un automóvil bonito maneja al recinto, lleva a cabo allí un pequeño baile cuando ellos los sacan de las minas de diamantes, y les dan algunos folletos. ¿Qué saben ellos sobre eso?
10 Pero ahora no existen los días de David Livingston; ellos no entran en las junglas. Y esa es la fuerza de los misioneros en las tierras extranjeras, tratando de educarlos, enseñándoles sus abecés. ¿Y qué hacen Uds.? Uds. los hacen dos veces más hijos del infierno que lo que ellos eran cuando empezaron.
Ellos van al centro, y las mujeres tienen que traer pistolas en sus bolsas para evitar que sean violadas. Cuando él está allá en la tribu, en su condición tribal, él está bien. La única cosa que él necesita es Cristo, porque él tiene-él tiene leyes tribales que exceden al Cristianismo de cualquier manera que Uds. lo tomen.
Por ejemplo, en una tribu allí, si una mujer joven no está casada para cierta edad, ella se tiene que quitar la pintura tribal porque ella ha sido deshonrada. Y antes que ella se case, su virginidad tiene que ser probada. Si ella es hallada culpable, ella tiene que decir quién es el hombre que lo hizo Ambos son matados juntos. (¿Qué si eso sucediera en los Estados Unidos? hubiera muchos muertos entre los así llamados Cristianos, ¿no es así? ¿Ven?) Así que ellos no necesitan morales. Lo que necesitan es conocer a un Salvador.
11 Así que, allí estaban ellos, llegando por montones. Y allí estaba un hombre, un hombre de corta estatura, que iba por allí con un ídolo en su mano. Y le dije… Él me dijo: “¿Le gustaría hablar con él?” Dijo: “Él es un Shungai. Ellos tienen a los Xhosas, y el Shungai, y el Basotu y el Zulú, y tantas tribus diferentes.
Y él dijo: “Él es un Shungai; yo puedo hablar su idioma”. Dijo: “Llámelo como Ud. lo quiera llamar. Yo le interpretaré a Ud.” Y el alcalde acercó su automóvil.
Le dije: “¡Hola, Tomás!” Le llamé Tomás, porque siendo un c,ristiano cargaba un ídolo. Y yo dije: “¡Hola, Tomás!” Yo dije: “¿Es Ud. cristiano?” “Sí”. Él creía en “Amoyah”. Amoyah es una palabra que quiere decir: “Una fuerza invisible”, como el viento, “Amoyah”. Él creía en “Amoyah”.
Y le pregunté: “¿Para qué cargas el ídolo entonces?”
12 Bueno, él tenía una buena razón. Su papá lo cargaba. Un día un león persiguió a su papá, y él puso el pequeño ídolo en el suelo, hizo una fogata, y recitó la oración que el brujo curandero le dijo. El león se asustó y huyó.
Yo dije: “Yo soy un leo yakta”. Leo es: “León”; yakta es: “Cazador”. Yo dije: “Yo cazo leones, y conozco la naturaleza de ellos. Ni la oración, ni el ídolo asustó al león; el fuego lo asustó. El animal le tiene temor al fuego”.
Oh, bueno, él lo iba a cargar de todas maneras. “Si el invisible falla; este no fallará”. Así que, allí está la fuerza del cristianismo.
13 Pero ese día, cuando la reunión empezó, envié a Billy para que repartiera las tarjetas de oración. ¡Oh, Dios, uno no pudiera hacer tal cosa! Él casi no tenía ropa puesta cuando salió, debido a la gente, y ellos tenían que obtenerlas. Yo tengo una fotografía de ello a colores, donde los tenían cercados por tribus, miles de millares. Yo tenía quince intérpretes. Cuando yo decía: “Jesucristo, el Hijo de Dios”, yo iba y tomaba agua y me sentaba hasta que uno….
Cuando escuchaba a la gente pentecostal hablar en lenguas, pensaba: “¡Qué cosa!, eso no puede estar correcto”. Pero después de ese día, me di cuenta que sí estaba correcto. No hay un sonido que se pueda emitir sin que por lo menos signifique algo… Uds. saben, yo creo la Biblia dice algo así. No hay sonido que carezca de significado. Uds. ven que hay un significado para cada sonido, para algo. La trompeta da el sonido incierto, vean, entonces…
14 Así que uno de ellos hacía… Cuando decía: “Jesucristo, el Hijo de Dios”, y uno de ellos hacía así. [El Hermano Branham imita los diferentes idiomas-Ed.]. Otro hacía así. Eso quiere decir “el Hijo de Dios, Jesucristo”. Y-y otros emitían toda clase de gorjeos raros en sus gargantas, como pájaros, pero eso significaba “Jesucristo, el Hijo de Dios”. Era interpretado a sus tribus, de diez mil Mahometanos allí. Y así que entonces… Ellos son la clase que se supone que son muy duros. Ellos provienen de los antiguos medos-persas quienes no cambian ni se mudan.
Y así que… Conocí a un misionero; él dijo: “Piénselo, Hermano Branham, he estado aquí treinta años y obtuve una preciosa joya”.
Le pregunté: “¿Cuál es?”
“Gané un mahometano para el cristianismo”. Eso es verdaderamente tremendo para que un misionero gane un mahometano para el cristianismo.
15 Así que ese día cuando dije: “Bueno, ahora, no podemos tener tarjetas de oración para formar una fila de personas, así que, le voy a pedir a un misionero de cada tribu que tome a lo menos uno o dos de cada tribu y los suban aquí a la plataforma”.
Bueno, ellos tenían una plataforma construida, algo más alto que ésta, bastante más alta, por todo el hipódromo de carreras; los grandes altavoces estaban colocados en todas partes. Y les dije….
Les cité a ellos la historia de Jesús. Les dije: “Ahora, en cuanto a sanidad o a salvación se refiere, es algo que Él ya lo ha hecho por Uds.; es de Uds. Uds. sólo la tienen que aceptar; la sanidad Divina es de la misma manera”.
“Pero si hay una pregunta en su mente”, yo dije, “tal vez es la misma que está en la mayoría de las mentes de los americanos y los demás en todas partes, y es: ¿Está Él verdaderamente vivo? ¿O las tradiciones judías que dicen que ellos se lo robaron del sepulcro, y se lo llevaron, son así?” Dije: “Eso es lo que Uds. se preguntan”.
Les dije: “Ahora, la cosa es que Él reclama ser el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Entonces si Él lo es, ¿no hará Él lo que hizo ayer?”, y sólo les conté la historia sencilla. Me tomó como una hora para hacerlo, sólo hablando, para presentarla a ellos. Finalmente ellos estuvieron de acuerdo.
16 Entonces, los misioneros tenían a la gente alineada. Había como ocho o diez doctores de medicina, y había toda clase de diferentes denominaciones amontonadas allí de todas partes. Y allí en el campo de batalla, nosotros no preguntamos: “¿Es Ud. metodista? ¿Es Ud. bautista?” Hermano, allí es tratar de ganar paganos, eso es todo. Aun los sacerdotes católicos estaban allí vestidos, no como sacerdotes católicos, sino con ropa como la de los nativos. ¿Ven?, uno está entonces en el campo de batalla.
17 Es igual como dije anoche: si vamos a la batalla, no decimos: “¿Es Ud. un ”hoosier“ [nativo de Indiana-Trad.], o un ”corn cracker“ [nativo de Kentucky-Trad.]? ¿Quién es Ud.?” Eso no tiene ninguna importancia. Nosotros estamos a favor de una sola cosa: esa es la nación. De esa manera nos paramos en el Cristianismo. De esa manera nos debemos parar en casa, de esa manera. Tuviéramos un frente de batalla más fuerte con el cuál poder pelear, si sólo hiciéramos eso.
Y así que entonces cuando el… El primero que subió fue una mujer mahometana. Y le dije: “¿Habla Ud. inglés?”
“No”.
Así que vino el intérprete mahometano. Y así que la mujer era una mahometana genuina, con el punto en medio de los ojos, y demás, con un punto rojo, el cual significa que ella es verdaderamente mahometana y niega a Cristo.
Así que le dije: “Bueno, ¿por qué viene Ud. a mí que soy cristiano? Ud. siendo una mahometana, ¿por qué no fue a su sacerdote?” Oh, ellos son…
18 Ellos creen en Dios. Esos son los hijos de Ismael. Cada mañana ese gran gong suena allí y el sacerdote sale y dice: “Hay un solo Dios vivo y verdadero (eso es correcto) y Mahoma es Su profeta”.
Nosotros creemos que hay un solo Dios vivo y verdadero y Jesús es Su Hijo.
Y ellos dicen: “Lejos sea de Dios que tenga un Hijo, el Espíritu tener un Hijo”. Así que ellos no creen eso. Así que entonces, por supuesto, ellos tienen que ser de esa manera; ellos son los hijos de Ismael.
Así que entonces cuando… esta mujer, yo le dije: “¿Por qué no fue a su sacerdote?”
Ella dijo, siempre por medio del intérprete, ella dijo: “Yo creo que Ud. me puede ayudar”.
Le pregunté: “¿Ha leído Ud. alguna vez el Nuevo Testamento?”
Ella dijo: “Sí lo he leído”.
19 Y le dije: “Entonces si Ud. ha leído el Nuevo Testamento, si Jesucristo es ese Profeta del que habló Moisés que vendría, el Profeta que debería venir, ¿sería Él un profeta?”
Ella dijo: “Él lo sería”.
Le dije: “Entonces si Él murió y resucitó… El dios de Ud., el profeta de Ud. está muerto y enterrado y en su tumba desde hace dos mil años, cambiando de guardias cada cuatro horas (yo he estado allí), con un caballo blanco, esperando que él venga y cabalgue por todo el mundo”. Pero yo dije: “Él está muerto; su tumba está allí y él está enterrado allí debajo, y él llegó a su fin”. Y yo dije: “Pero nuestro Señor Mesías, el Profeta de Dios”, yo dije, “el Hijo de Dios, cuando Él estuvo aquí en la Tierra…Cuando Él se fue, envió Su Espíritu Santo sobre la Iglesia para que hiciera las mismas cosas que Él hizo, y mostró que Él todavía era el Profeta entre ellos”. Le dije: “¿Cree Ud. eso?”
Ella dijo: “Si es de esa manera, lo creo”.
20 Le dije: “Entonces de un mahometano a un cristiano, o mejor dicho, de un cristiano a un mahometano”, le dije, “Ud. tal vez… yo digo que en esta sección todos son mahometanos. Hay por lo menos diez mil de Uds. sentados aquí”. Dije: “Esta mujer, yo no puedo hablar su idioma. Pero miren, si este Jesús es el Mesías, y el Mesías, como les he citado a Uds. de la Biblia lo que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra para probar que Él era el Mesías, y ellos fallaron en reconocerlo, excepto aquellos que fueron ordenados a Vida…”.
Le dije, “entonces si Él está vivo y prometió que las obras que Él hizo nosotros las haríamos también, ¿creerían Uds. eso, Uds. gente mahometana?” Y ellos consintieron levantando sus manos.
21 Así que, me volteé hacia ella y dije… Miré, y había visto una visión.
Le dije: “Ahora, su esposo es un hombre de corta estatura. El tiene bigote negro. Y el nombre de Ud. es…” (Lo tuve que deletrear. No lo podía pronunciar) Y ella levantó su mano afirmando que eso era verdad“.
Le dije: “Ud. estaba en la oficina de un doctor el otro día. El doctor era calvo, y no era un hombre muy anciano. Él la examinó, y él le dijo que Ud. tenía un crecimiento, o un quiste en su pecho izquierdo. Su esposo la esperó en el pasillo”.
Y las lágrimas le corrían por sus mejillas. Ella dijo: “Eso es verdad”.
Y le dije: “¿Ahora qué…? ¿Acepta Ud. a Jesucristo como su Salvador?”
Ella dijo: “Yo ahora renuncio a Mahoma y acepto a Jesucristo como mi Salvador”.
Le dije: “Entonces en el Nombre de Jesucristo, yo la pronuncio sana. Se puede ir, que su doctor la examine, y tráigame el testimonio de él”.
22 El siguiente que vino era una mujer que era blanca. Ella era afrikáner. Ahora, hay una diferencia entre el africano, que es el hombre negro, y el afrikáner, el cual es el bóer [descendiente de los colonos holandeses que habitan en Suráfrica-Trad.], el hombre blanco en África. Y le dije: “¿Habla Ud. inglés?”
Es un país bilingüe. Y ella dijo: “Sí, lo hablo”.
Y le pregunté: “Entonces, ¿cree Ud. que Dios envió a Su Hijo para morir en lugar de Ud.?”
Ella dijo: “Yo soy cristiana, Sr. Branham”.
Y le dije: “Bueno, entonces, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo?” Uno se tiene que fijar en las palabras que les dice a ellos. Y yo dije: “¿Cree Ud. eso?”
Ella dijo: “Yo creo que la historia que leí en su libro es la verdad. Y creo que Ud. es un siervo de Dios”.
23 Le dije: “Entonces si yo soy el siervo de Dios, si yo la pudiera sanar y no lo hiciera, yo sería una persona horrible, si la pudiera ayudar en cualquier manera”. Y le dije: “De la única manera que yo la puedo ayudar, es por medio de un don Divino. Si Él mismo estuviera parado aquí, Él ya no pudiera hacer más, porque en cuanto a su sanidad y todo lo demás, Él ya lo ha hecho”.
Ella afirmó eso. La miré, y dije: “Ud. también ha estado con el doctor, y él dijo que Ud. tenía un quiste en el ovario”.
Ella dijo: “Eso es verdad”. Y miré y vi una procesión fúnebre. Dije: “¡Prepárese para morir!”
Y ella dijo: “¿Qué quiere decir?”
Le dije: “Ud. sólo va a vivir un poquitito más”. Y en diez minutos (la mujer se había sentado al lado de su esposo) sufrió un ataque al corazón. Ella estaba muerta. Y…
24 Ahora bien, si fuera un sanador, la hubiera sanado.
Y esa misma noche, el alcalde de la ciudad, una amiga de él murió, una anciana de sesenta años de edad. Y yo fui enviado al lugar en donde ella estaba, y ella resucitó de los muertos. ¿Ven? Es Dios; Él simplemente hace lo que Él quiere.
Ahora, recuerden: Uds. que leen la revista de los Hombres Cristianos de Negocio, cuando ellos publican allí que ha resucitado los muertos, recuerden que antes que uno pueda publicar eso, uno debe tener declaraciones documentadas de doctores y lo demás, que eso es verdad. Y todo lo que Uds. leen allí, nosotros tenemos declaraciones documentadas de ello. Eso es…
25 Ese bebé que murió allá en México… Como Uds. leen, ese bebé murió esa mañana a las nueve (fue firmado por un doctor), y eran las diez de la noche de ese mismo día cuando la mujercita Católica estaba parada allí gritando y alborotando, donde había treinta o cuarenta mil personas… Y yo había enviado al Hermano Moore para que orara por el bebé. Y ellos… Pues, treinta o cuarenta ujieres no la podían detener para que no entrara en la fila. Ella corría entre sus piernas y todo, tratando de subirse allá; y estaba lloviendo tan fuerte como podía llover.
26 Miré, y vi a un bebito allí, sonriendo, mirándome.
Dije: “¡Tráiganla aquí!” Tan pronto como puse manos sobre la cobijita mojada, el bebito empezó a patalear y a gritar. Ella se arrodilló para decir un “avemaría”, y yo dije: “Eso no es necesario; dé alabanza a Dios”, y se fue.
Y así que entonces el Hermano Espinoza fue adonde el doctor, lo localizó al día siguiente. Y tenemos una declaración firmada del doctor que el bebé murió de pulmonía doble esa mañana a las nueve, y esto fue como a las diez y media en la noche del mismo día, así que… cuando el bebé vino a vida. Un documento firmado…
27 Ese que Uds. leen que sucedió en Finlandia, tengo en donde el alcalde de la ciudad con su propio sello afirmó que estaba parado presente cuando el niño yacía muerto allí, atropellado por un automóvil, y fue resucitado de entre los muertos por medio de una visión que fue dicha aquí dos años antes que sucediera. ¿Ven? Así que, todas estas son declaraciones documentadas, que eso es la verdad.
Ahora bien, al final de ese avivamiento esa tarde, o mejor dicho al final de esa reunión, había un muchachito bizco que seguía. Y pobre muchachito, él… Yo les diría lo que… la manera que ellos comen, pero los haría vomitar. Lo que encuentran ellos para comer. Si está lleno de gusanos, eso sólo es más carne para ellos. Así que, ellos no prestan atención a ello. ¿Ven Uds.? Ellos adquieren inmunidad de eso. Así que, ellos se lo comen. Y así que la sangre estaba por toda su barriguita.
28 Y él era un zulú; el zulú. El zulú es un hombre grande y fuerte. Él arroja su jabalina con su mano, y sujeta a un león en el suelo. El shangai y muchos de esos son pequeños hombres que dejan que el león salte en la lanza. Ellos arrastran esto…. Lo que nosotros llamamos lanza, ellos le llaman “assegai”.
Así que este muchachito venía en la plataforma, y dije: “Ahora, la audiencia puede ver que el muchachito está bizco”. Yo dije: “Cualquiera sabe eso”. Yo dije: “Ahora, yo no pudiera sanar al niño; cualquiera sabe eso”. Yo dije: “Pero, miren, si el Espíritu Santo pudiera revelar lo que causó eso, o cómo sucedió…” Miré al muchachito, y dije: “Sí, su padre y su madre son más bien raros para que sean zulúes”. Su madre es una mujer demasiada delgada y ellos son cristianos. Y en la choza que ellos viven, al entrar, a la mano derecha de la puerta, hay una fotografía de Cristo colgada en la pared. Y el bebé nació bizco.
Y como a unas cien yardas [unos 91 m. -Trad.] de mí, la madre y el padre se levantaron para ser testigos por medio del… el intérprete zulú lo interpretó.
29 Y al mirar de nuevo al muchachito, sus ojos estaban tan derechos como los míos. Dije: “Cualquiera ve que el muchachito está sanado, así que pásenlo adelante”. Entonces continuando.
Unos cuantos minutos después, yo oí una discusión allá atrás en la plataforma. Y volteé, y era un doctorcito inglés. Y ese doctorcito estaba discutiendo al respecto. Y así que, El Hermano Ern Baxter… sé que muchos de Uds. conocen al Hermano Ern Baxter. Y, ¿cuántos alguna vez han oído de F.F. Bosworth? Escuché que él tenía… Escuché que él fue uno de los últimos hombres que llevó a cabo una campaña de sanidad Divina aquí en esta ciudad, o en los alrededores de esta región. Uds. no pudieran haber tenido a alguien mejor.
F.F. Bosworth, cuando yo… cuando él se estaba muriendo, lo abracé y clamé: “¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!” Él fue un hombre que trajo dignidad y poder a la iglesia Pentecostal, F.F. Bosworth.
30 Bueno, él estaba en la plataforma. Y el otro vino, él dijo: “Quiero hablar contigo”.
Y el hombre dijo: “Mire, mientras el Hermano Branham está bajo la Unción, Ud. causará un disturbio racial aquí o algo”, porque ellos tenían la milicia allí de todas maneras, observando, porque ellos tienen guerras tribales. Y así que, dije… Me di la vuelta, y dije: “¿Qué es lo que pasa, doctor?”
Y él me miró y dijo: “¿Cómo supo que soy doctor?”
Le dije: “¿De qué está tan curioso?” Él dijo… Luego ellos lo dejaron subir.
Y él dijo: “Sr. Branham: ¿qué le hizo Ud. a ese niño?”
Le dije: “Nada”.
Él dijo: “¿Qué clase de-de engaño está Ud. tratando de hacer?”
Le dije: “¿Qué quiere decir usted?”
31 Él dijo: “Ese niño, ¿qué le hizo Ud. a él? ¿Hipnotizó Ud. a ese niño?” Él dijo: “Yo mismo lo puse allí en la plataforma, y él estaba bizco. Ahora él no está bizco”. Dijo: “¿Lo hipnotizó Ud.?”
Le dije: “¿Y entonces la Asociación médica inglesa le da a Ud. el título para ejercer medicina, y no sabe más tocante a hipnotismo que eso?” Dije: “Si el hipnotismo enderezara los ojos de un niño, ¿no cree que Uds. doctores deberían estar ejerciendo un poquito de hipnotismo?”
Y él dijo: “Tengo curiosidad, Sr. Branham”. Él dijo: “Soy un cristiano. Fui criado en la iglesia Anglicana”. Él dijo….
32 Ahora, los lirios cala, ustedes hermanas los deberían de ver. Los nuestros son así de pequeños. Los de ellos son de dieciocho pulgadas [45.72 cm. -Trad.] algunos de ellos, creciendo silvestres en el desierto… en las junglas, amarillos y blancos. Había grandes ramos de ellos puestos por todas partes.
Él dijo: “Ahora, sé que hay un Dios, porque ese lirio no pudiera vivir sin tener vida”. Él dijo: “Esa vida está escondida en alguna parte en el lirio”. Él dijo: “Yo sé que hay un Dios. Pero ser lo suficiente tangible como para enderezar los ojos de un niño bizco, no puedo entender eso”.
33 Le respondí: “Señor, yo nunca toqué al niño. Fue ante la audiencia aquí. Ellos vieron al niño con los ojos bizcos. Entre aquí y…”
Él dijo: “Algo sucedió en el trayecto de allá y aquí”.
Le dije: “Jesucristo lo sanó”.
Y así que el Sr. Bosworth lo tomó del brazo, dijo: “Señor, Ud. va a tener que regresar a su lugar”.
Y él dijo: “¡Espere un momento!” Había allí un micrófono grande, porque tenía que alcanzar muy lejos… hasta varias manzanas de la ciudad donde ellos estaban acostados y demás. Él dijo: “¡Espere un momento!” Él dijo: “Sr. Branham: ¿me dice Ud. que Jesucristo es tan tangible que Él puede hacer que los ojos bizcos se enderecen?”
Le dije: “Eso es correcto, por fe, si uno lo cree”.
Él dijo: “Entonces yo lo acepto como mi Salvador personal”.
34 Y cuando iba partiendo de Johannesburgo, como unos seis… como-como unos diez días después, había como unas veinte o treinta mil personas allí diciendo adiós. Y él saltó una de las cercas detrás de los guardas, y corrió, y me abrazó del cuello; y él ha llegado a ser un misionero. Y cuando él me abrazó del cuello, empezó a hablar en lenguas allí en la plata-… allí en el lugar. Ahora, él es un doctor de medicina para el doctor misionero, allá en las extensas tierras de África, en esta noche.
El siguiente que vino a la plataforma… (Si Uds. por favor me disculpan por tomar tanto tiempo así para un testimonio) Ellos… El siguiente hombre que vino, ellos lo guiaban como un perro. Le tenían una cadena alrededor de su cuello. Y yo no podía saber lo que-lo que era, debido a una audiencia mixta. Pero el hombre nunca se había bañado en su vida. Él probablemente estaba en sus veintes; caminaba con sus manos y pies con una cadena en su cuello. Él ni siquiera estaba mentalmente bien.
35 Y así que, ellos lo subieron.
Y dije: “¡Ese pobre mortal! Si alguien pudiera ayudar a ese hombre, y no lo hiciera, esa persona ni siquiera sería digna de vivir”. Dije: “Yo no le pudiera ayudar, al menos que el Espíritu Santo me dijera lo que le ha sucedido a él”. Dije: “Yo pudiera hacer eso por medio de un don Divino. Pero si él puede creer”, dije, “entonces yo oraré por él”.
Así que, lo empecé a mirar. Dije: “Él nació de esa manera”. Y resulta que sus padres no estaban sentados muy lejos. Y dije: “Pero ahora, ya que capté su atención, él está pensando en su hermano. Su hermano iba cabalgando”, dije, “o en un chivo amarillo o en un perro amarillo, y él se lastimó su rodilla y él camina con muletas”. Dije: “Él es mucho más joven y más delgado que este hombre”. Pero dije: “En donde sea que esté su hermano, ASI DICE EL SEÑOR, él ha sido sanado”. Dije: “Él ya no tiene que caminar más en sus palos”.
36 Y como a una cuadra de distancia, escuché un grito. Y ahí venía él saltando tan alto como podía con los palos en sus manos. Y él obtuvo… El fue sanado. Bueno, luego nos tomó como unos veinte minutos para aquietarlo.
Durante ese tiempo, miré, y vi una visión por encima de él. El hombre estaba parado normal. Yo pensé: “¡Oh, qué cosa! Este es el momento ahora para atraer a mi audiencia”. Y yo dije: “Si Dios sana a este pobre mortal inválido, ¿cuántos de Uds. aceptarán a Jesús como su Salvador?” Y tan lejos como uno podía ver, las manos negras se levantaron de esa manera. Sabía que iba a suceder, porque ya había visto la visión. ¿Ven Uds.? Cuando uno ve eso, todo está concluido entonces. No hay suficientes-no hay suficientes demonios del infierno que pudieran detener eso entonces, porque ya es una obra consumada. La única cosa es sólo esperar que suceda.
Eso es exactamente lo que dijo nuestro Señor. Eso es lo que cualquiera en la Biblia… Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que veo al Padre hacerlo primero”. ¿Ven? Así que es exacto. Así que miré al hombre. Yo sabía que él iba a sanar. Así que dije: “¿Qué de Uds. mahometanos allá…?” Levantaron sus manos.
37 Ahora bien, le dije: “¡Póngase de pie; Jesucristo lo sana!” Y él trató…
Uds. saben, ellos payasean mucho para los turistas. Yo pensé que él estaba haciendo una danza tribal. Él estaba poniendo sus manos así [el Hermano Branham lo ilustra-Ed.]; el pobre hombre ni siquiera estaba mentalmente bien. Y le dije: “¡Yo no quise decir eso, no quise decir eso!” Y el intérprete le estaba tratando de decir a él. Yo dije: “¡Póngase de pie!” Y él estaba haciendo así [el Hermano Branham imita el idioma del hombre-Ed.], como si él estuviera bailando, Uds. saben, tratando de hacerlo, estando sobre sus manos y pies; sin ropa puesta, sólo un pedazo de trapo.
Y lo tome de la cadena, y dije: “¡Póngase de pie; Jesucristo lo sana!” Y cuando él entendió lo que… Se puso de pie por primera vez en la vida. Allí, las lágrimas le corrían y caían en su barriga negra, salpicando de esa manera…
38 Y vi treinta mil nativos puros venir al Señor Jesucristo en un solo llamamiento al altar. Yo dije: “¿Cuántos de Uds. recibirán a Cristo como Salvador personal?” Y treinta mil se pusieron de pie. Y dije….
El Hermano Baxter dijo: “Hermano Branham, yo pienso que ellos entendieron que Ud. dijo sanidad física”.
Yo dije: “Lo diré otra vez por medio de los intérpretes”. Dije: “No quise decir sanidad física; yo quise decir que Uds. acepten a Cristo como su Salvador, el Hijo de Dios. Y si Uds. son sinceros, quiebren sus ídolos en el suelo”. Y se miraba como una tormenta de polvo, como si una bomba atómica hubiera estallado, y un hongo de polvo se levantó de esa manera.
39 A la mañana siguiente, Sidney Smith me llamó; él dijo: “Hermano Branham”, el lunes en la mañana, él dijo: “Ud. nunca ha visto algo como esto”. Dijo: “Vaya a la ventana de su hotel, la que mira hacia el lado del mar y observe lo que viene por la calle”.
Y miré, viniendo por la calle, y había siete camiones cargados. Ahora, Uds. que conocían a F.F. Bosworth saben que él no daba una cifra evangelística exagerada. Hice una oración congregacional. Había cuatro personas en la plataforma. Hice una oración congregacional, y F.F. Bosworth estimó que veinticinco mil milagros fueron hechos en un solo instante. Pues, fue diez veces más grande que Pentecostés. Y ahora… Y aquí está un….
40 Ellos venían por la calle a la mañana siguiente, y siete de esos grandes camiones africanos, (¡qué cosa!, mucho más largos que nuestros camiones de remolque de aquí) llenos de cosas en las que ellos los habían cargado, y palos, y camillas, y carretas, y cosas en las que ellos los habían transportado. Y allí venían ellos detrás. Ellos los habían utilizado el día anterior, y al día siguiente venían caminando por la calle cantando: “Sólo creer, todo es posible, sólo creer”.
Yo la he escuchado muchas veces, y ha conmovido mi alma cada vez que la oigo, porque ha sido mi alabanza-tema por años. Pero nunca tocó mi corazón como entonces, al oír a treinta… a todos esos miles de millares de nativos caminando por la calle, no más en guerra.
Tengo un recorte del periódico de Durban, que decía que en un periodo de tres meses, olvidé cuántas armas de fuego y cargamentos de cosas que ellos habían robado, fueron devueltas. Habían renunciado al pecado.
41 Permítanme decir otra cosa aquí. Se supone que nosotros estamos en la civilización. Esas mujeres, paradas allí, esas mujeres… Una dio a luz a un bebé sentada allí, ni a veinte pies [6 m. -Trad.] de mí. A ella no la atendió un doctor. Ella sólo levantó al pequeñito y lo coloco a su lado. Habiendo dado luz a este bebé, le dio una pequeña nalgada [el Hermano Branham lo llama “estimulación posterior de protoplasma”-Trad.]. Y ella lo levantó y se lo puso en su pecho y empezó a amamantar al bebé, y luego empezó a mecer al bebé escuchándome predicar. ¡Tan primitivos como ellos podían ser…!
Pero, ¿saben qué?, tan pronto como ellas recibieron a Jesucristo como Salvador personal, paradas allí con nada excepto un pedazo de trapo como así de grande colgando enfrente de ellas de esa manera, y cuando ellas se fueron de ese lugar, doblaron sus brazos para cubrirse e irse de la presencia de los hombres, para ir por ropa y vestirse.
42 Ahora bien, ¿por qué es que nosotros nos llamamos cristianos y nos quitamos más ropa cada año? Ahora, yo no puedo entender eso. Cuando unas nativas paganas reciben a Cristo, ellas empiezan… Ellas comprenden que están desnudas y doblan sus brazos, (las damas), y se van. ¡Dios ayude a América! En medio de mi corazón, siento las lágrimas cayendo: “¡Jerusalén, Jerusalén!, ¡cuántas veces te quise juntar, como la gallina junta a sus polluelos!” Pero déjenme advertirlos: la hora está a la mano.
Alguien ha dejado un billete de diez dólares aquí. Yo no pienso que era para mí, así que si… Estaba probablemente en la colecta o algo. Le pertenece a alguien. Espero que yo no… Lo dejaré aquí debajo de esta Biblia, para quien sea… para lo que sea que esté allí.
Ahora, siento retenerlos tanto, pero a mí de vez en cuando me gusta testificar. Trataré de no pasarme más de cuatro horas esta noche en esto, si me fuera posible hacerlo. Y si me paso de eso, que alguien tire de mi saco. No es mi intención decirlo como chiste, sino que dije eso para que la tensión… Para despejar.
43 Y antes que abordemos la Palabra, abordemos al Autor. ¿Cuántos conocen a Booth-Clibborn, William Booth-Clibborn? ¡Oh, él es un orador!, predica en siete diferentes idiomas. Y es un amigo íntimo mío. Él escribió mi alabanza favorita: ¡Qué bella historia! Y él es un… Oh, él escribió: ¡He aquí el Novio viene!, y muchas otras alabanzas. Él es inglés. Pero él está ahora en Oregón. Él es un hombre fino, un hombre muy bueno, pero es tan… ¡Oh, hermanos!, él sabe… Él puede predicar la Biblia en griego, predica en cualquier idioma que quiera. Él predica en siete idiomas.
Así que, un día él y yo estábamos en Shreveport con el Hermano Moore, y estábamos discutiendo algo. Y yo tenía el lado opuesto del argumento. Y dije una u otra cosa al respecto al Hermano Booth. Y él dijo: “Pero, ¡escucha, jovencito!”, él dijo, “¡simplemente tú no conoces tu Biblia!”
Le dije: “Eso pueda que sea verdad, Hermano Booth, pero conozco muy bien al Autor”.
Él dijo: “Ahora, ¿no es eso encantador?” Dijo: “Jack, uno lo tiene que amar de todas maneras”.
Así que yo prefiero conocer al Autor que conocer Su Libro, porque Él revelará el Libro si conocemos al Autor. Así que, antes de que entremos al Libro, hablémosle al Autor con nuestros rostros inclinados por favor.
44 Gran omnipotente, Eterno, e infinito Dios, humildemente abordamos Tu Trono de misericordia porque hemos sido invitados a venir por el Señor Jesús, diciendo: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Entonces venimos con la bendita seguridad de saber que recibiremos lo que pedimos. No hay una sola sombra de duda en nuestros corazones. Si hay, perdónanos, Señor, porque es pecado descreer la Palabra de Dios y Sus promesas.
Pedimos que el Espíritu Santo venga a estar con nosotros esta noche. Vamos a abordar estas cuantas palabras que acomodamos para el contexto de este texto, que yo he sacado esta noche para hablarle a esta audiencia, los comprados por Tu Sangre.
Y me doy cuenta, Padre, de cómo me sentiría si tuviera en un vaso esta noche, dos gotas de la Sangre literal de Tu precioso Hijo. Cómo lo abrazaría contra mi corazón, y lo sostendría de lado para evitar que mis lágrimas cayeran en Ella, al saber que era esa Sangre que me salvó y me sanó. Y por medio de esa Sangre yo llegué a ser un Hijo de Dios por Su gracia. Cómo la apreciaría y tendría cuidado de pisar correctamente. No querría tropezarme y derramarla por nada.
45 Pero Señor, esta noche ante Tus propios ojos, Tú has puesto en mis manos un tesoro más grande para Ti que esa Sangre. Pues Tú has puesto en mis manos esta noche la compra de esa Sangre, pues verdaderamente Tú pensaste más de Tu pueblo que lo que Tú pensaste de Tu propia Sangre, porque Tú derramaste Tu Sangre por ellos.
Entonces, ¿cómo los debería yo abordar, Señor? Sinceramente, honestamente, con un corazón completamente rendido, con seguridad, esperando en el Espíritu Santo por la Unción, pues las palabras que yo diga me van a encontrar en el Día del Juicio cuando Tus hijos se paren allí. ¡Dios ten misericordia de nosotros!
Oro que Tú santifiques al que habla y al que oye. Unge las Palabras, para que puedan caer dentro de los corazones de la gente, para que pueda producir a ciento por uno. Este es nuestro objetivo. Nuestro motivo es ver que el Reino de Dios siga adelante. Dios, nosotros creemos que es Tu voluntad, así que permite que suceda que veamos a Jesucristo salvar a los pecadores, traer a los descarriados de nuevo a casa y al compañerismo, y sanar a los enfermos por medio de fe en Su Nombre. Amén.
46 Ahora, poniendo a un lado todos nuestros pensamientos, las cositas que pudiéramos haber pensado o dicho; abordemos esto en un orden Divino.
Me gusta leer la Palabra, porque mi palabra fallará. Yo soy un hombre. Pero leo Su Palabra. Entonces si no hay otra cosa… si Uds. no reciben otra cosa, Uds. recibirán algo cuando yo lea la Palabra. En Mateo 12:42, leemos estas palabras.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Me gustaría tomar eso como un texto: “Uno más grande que Salomón está aquí.”
47 Ahora bien, Jesús había estado reprendiendo a Su generación por no creer Su ministerio. Cuán sencillo Dios lo había hecho, y sin embargo ellos no lo creyeron. Y ellos habían venido a Él buscando una señal.
Y Él les había dado una señal. Y ellos sabían, y se les había enseñado bien, a nunca tratar de creer una teología nada más así, porque hay mucho, demasiado de eso. Pero Dios siempre se vindicó Él mismo por una señal que confirma una teología.
Ahora, si hay estudiantes aquí de la Biblia… lo cual estoy en un colegio Bíblico, y estoy hablando delante de ministros y estudiantes inteligentes. Y cualquiera sabe que en el Antiguo Testamento ellos tenían una ley; esa era los diez mandamientos. Y luego ellos tenían lo que llamaban el Urim y Tumim. Ese Urim y Tumim era una conglomeración de luces que se reflejaban desde el pectoral que Aarón usaba con las doce piedras que representaban a las doce tribus de Israel, sus piedras de nacimiento.
48 Ahora, cuando un profeta profetizaba o un soñador soñaba un sueño, no importaba cuán verdadero parecía… La teología pudiera estar perfectamente y exactamente bien. Pero antes de que ellos pudieran aceptar que eso provenía del Señor, ellos lo llevaban al Urim y Tumim, y dejaban que ese profeta profetizara delante de ese Urim y Tumim, o que el soñador contara su sueño. Y si el Urim y Tumim no se movía, estaba incorrecto. Pero si el Urim y Tumim entraba en lo sobrenatural y hacía una conglomeración de luces, que provenía de él sobrenaturalmente como una señal, entonces, el profeta estaba correcto. Esa era la vindicación.
¿Recuerdan a Saúl, cómo él dijo que el Urim no le contestaba y demás? Vean, de ese manera ellos lo sabían.
49 Ahora, hoy día, después de que cesó ese sacerdocio Aarónico, Dios tiene otra manera, otro Urim y Tumim. Esa es la Biblia. Si el hombre predica algo que es contrario y que no se encuentra en la Palabra de Dios, entonces yo lo dejo en paz. Pero si él predica lo que está en la Palabra, y Dios viene y lo vindica, por la señal del Urim de que es la verdad, entonces eso es Dios testificando que eso está correcto. Y descreer eso es ser condenado.
Jesús… Los judíos fueron enseñados a creer que ellos iban a recibir un Mesías. Y a ellos se les fue dicho que ese Mesías sería un Profeta. Y se les había dicho que Él iba a hacer la señal del profeta.
Ahora, Israel tenía una manera de probar a un profeta. Porque si un profeta profetizaba, y lo que él decía no acontecía, entonces él no era profeta. Lo dejaban en paz. Pero si acontecía, entonces lo escuchaban, porque Dios lo había enviado. Ahora…
50 Y este Mesías era el Principal, y el Dios de todos los profetas. Él estaba por encima de todos ellos.
Dios únicamente ha tenido un profeta mayor en cada generación. Nunca hubo dos en el campo a la misma vez. Elías y Eliseo caminaron brazo a brazo, pero él nunca llegó a ser un profeta completo hasta que el manto de Elías cayó sobre él. Eso es verdad. ¿Ven?
Ellos tenían profetas menores y todo lo demás, pero un profeta es un hombre que nace así y es predestinado y preordenado para esa generación. La Biblia enseña eso. Eso es correcto. Por medio del previo conocimiento de Dios, Él pone a una cierta persona para eso. Ahora, entonces cuando Jesús vino y cumplió todas las palabras de lo que Él debía ser, ese Profeta… No saben Uds. que ellos le preguntaron. “¿Quién dicen los hombres que Yo soy? ¿Qué dicen ellos?”
“¿Eres Tú ese Profeta?”, ellos decían.
“Uds. lo han dicho”.
51 También decían: “Nosotros estamos esperando un Profeta”. La mujer junto al pozo, como hablamos la otra noche, dijo: “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él será ese Profeta. Él es ese Ungido. Él nos mostrará la señal del Mesías”.
Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Ella fue a la ciudad y les dijo a los hombres: “¿No será éste el mismísimo Mesías? Él me ha dicho todo cuanto he hecho”. Y los hombres creyeron en Él.
Ahora, como ustedes podrán recordar, Él nunca sanó a ningún enfermo, porque… El era Dios. Él sabía que Felipe iba a ir a sanar a los enfermos, después de Pentecostés. Él sólo les habló a ellos, nunca hizo ni un milagro más. Pero eso probó que Él era el Mesías, porque Él conocía los secretos del corazón.
52 Ahora bien, ¿cuántos creen en esta audiencia, entre Uds. metodistas, bautistas, y pentecostales, y lo que Uds. sean, cuántos de Uds. creen que la Biblia es la verdad, en San Juan 1 donde Ella dice: “En el principio era el Verbo [Palabra, Biblia en inglés-Trad.], y el Verbo [Palabra] era con Dios, y el Verbo [Palabra] era Dios. Y aquel Verbo [Palabra] fue hecho carne, y habitó entre nosotros”? ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Ese era Cristo.
¿Cuántos entonces creen Hebreos 4? en donde Ella dice que “la Palabra de Dios (la cual es Cristo, ¿es correcto eso?; Él es la Palabra Viviente) La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos, y discierne los pensamientos del corazón” De regreso otra vez a la Palabra, y la Palabra está con nosotros.
Ahora, ¿cómo viene la Palabra del Señor? La Palabra venía al… La Palabra de Dios viene al profeta. Ellos nunca lo cuestionaron, porque él tenía la Palabra del Señor, porque sucedía lo que él decía. Así que era la Palabra del Señor.
Y Jesús vino llevando a cabo eso. Y ellos le llamaron un adivino, Beelzebú, un demonio. Y llamar a la obra de Dios un espíritu malo, Él dijo que era blasfemar al Espíritu Santo y que nunca sería perdonado, ni en este mundo ni en el venidero.
53 Con razón Él los estaba reprendiendo, diciéndoles.
Ellos dijeron: “Buscamos una señal”, ¡después que Él había probado la mismísima señal Mesiánica! Y ellos estaban tan inclinados a la teología de ellos, al grado que no la quisieron ver. Ellos simplemente no quisieron, eso era todo. Estaba clara delante de ellos.
Ahora, cualquier hombre que sabe… que está en su mente cabal, y sabe la Biblia, sabe que Jesús no vino contrario a la Escritura. Él vino de acuerdo con la Escritura. Pero Él vino contrario al… a la teología de ellos. Y de esa manera el Espíritu Santo ha venido en los últimos días. Ha venido exactamente con la Escritura, pero contrario a la teología de la gente. Está tan claro así, que… Él viene de esa manera.
54 Ahora, Él los estaba reprendiendo porque ellos no creyeron Su señal Mesiánica y la habían llamado un espíritu malo. Sólo lean el siguiente… el resto del capítulo, lo primero del capítulo, y vean lo que había sucedido. Cuando Él le dijo a Natanael allá, ese día, dijo: “Yo te vi antes… cuando estabas debajo-cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Natanael siendo un hombre ordenado a Vida Eterna, él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Él dijo: “Bienaventurado eres tú”. ¿Ven? “¿Porque te dije esto, crees? Cosas mayores que estas verás”. ¿Ven?, él estaba listo entonces para subir a otra esfera, tan pronto como él… Él iba a ver cosas mayores. Dijo: “Tú serás capaz de ver a los Ángeles que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. Ahora… Porque él estaba entrando a alturas más elevadas.
55 Si Uds. los que acaban de aceptar a Cristo por justificación, acéptenlo a Él por santificación y limpien su vida. Uds. todavía están fumando. Observen lo que sucede, cuánto más diferente será. Uds. mirarán hacia atrás a justificación. Uds. quienes sólo están justificados y no han recibido el Bautismo del Espíritu Santo, elévense a esa esfera y luego miren el resto de ello. ¿Ven? Sólo continúen caminando, hasta que después de un tiempo Uds. se vuelvan tan ligeros, al grado que puedan subir caminando en el rapto.
Solíamos cantar una antigua alabanza: “Cada día me trae un paso más arriba, más arriba”. ¿Ven?, eso es lo que deberíamos hacer. Nunca edifiquen el mismo fuego sobre el mismo lugar para la segunda noche. Sencillamente continúen subiendo más alto, más alto.
56 Estuve en Phoenix hace unos cuantos días. Y ellos estaban cantando un corito: “Yo voy subiendo, subiendo, subiendo”. Y seguía diciendo: “Él subió hasta que llegó a la Vía Láctea”. Y a eso es a lo que tenemos que llegar. Y entonces Él dio un “cuadrangular” cuando Él llegó a la Vía Láctea. Así que eso es lo que debemos hacer.
Pero Jesús estaba haciendo y mostrando a Su propio pueblo exactamente de acuerdo a las Escrituras…y lo estaban provocando a Él. Y dice: “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos”.
Ahora, cuando ellos llaman al mismo Espíritu Santo en este día un truco, telepatía, ¿cómo pueden Uds. esperar un avivamiento? ¿Cómo lo pueden Uds. esperar, cuando Jesús claramente dijo, y los profetas profetizaron, que en el atardecer estas cosas sucederían? Quisiera que tuviéramos un mes para quedarnos aquí y enseñarlo, para que Uds. lo vieran con prueba infalible que es así.
57 Y luego cuando América lo mira, se burlan de ello: “Santo rodador, adivinador de los pensamientos, telepático”. Cualquiera que llame al discernimiento del Espíritu, “telepatía”, ese hombre ha perdido su mente. Él no sabe el primer paso de la telepatía, lo cual es psicología; eso prueba que él no sabe de lo que está hablando. Eso muestra su propia ignorancia de la profesión que él reclama tener. Él ni siquiera sabe el primer paso de la psicología, si él llama al discernimiento del Espíritu, “psicología”. La gente se pone…
Ellos tienen que dar una respuesta a todo. Y cuando lo hacen, en lugar de orar y pedir a Dios que lo revele, ellos sencillamente sacan su propia opinión. Esa es la opinión de ellos, como fue en el huerto de Edén. Las hojas de higuera fue lo mejor, así que ellos lo aceptaron de esa manera. “Mi iglesia no lo cree, y eso es todo”.
¡Es lo que Dios dijo, no lo que dijo la teología de Uds.! Es lo que dice la Biblia al respecto. Esa es la condición en la que Jesús encontró a la iglesia.
58 Así que nos damos cuenta… Ahora, no los voy a retener como lo hice anoche, si lo puedo evitar. Amigos, únicamente hablo por inspiración, y únicamente lo puedo decir a medida que Él me diga que lo diga. Y esa es la razón por la que algunas veces me toma mucho tiempo. Pero quiero que Uds. se fijen, que Dios en todas las generaciones a través de toda la Biblia, Él siempre ha tenido Su tiempo cuando Él envió Sus señales, prodigios, y dones entre la gente…y, es para que en la gran resurrección general Él pudiera ser justo. Pues Él puede tener como testigo al hombre allí; no lo traten de negar entonces. “Pues aquí está como testigo la persona por la cual Él les habló a Uds., y no tienen excusa”; es lo que Él dijo allí tocante a la reina, Uds. saben.
59 Ahora bien, cada vez que Dios enviaba un don al mundo y el pueblo lo recibía, ellos llegaban a ser… fue una edad dorada para ellos. Pero cuando ellos lo rechazaban, ellos entraban en caos y desastre, y en castigo. Ahora, Uds. historiadores Bíblicos, nuestro… Sólo díganme de una sola ocasión en que ellos hayan rechazado los dones de Dios y Sus señales y que hayan sido prosperados. En una ocasión, cuando ellos iban a la batalla, Él habló… Dios les habló, dijo: “Si Uds. quieren prosperar, no hagan daño a Mis profetas. Crean a Mi profeta, si Uds. quieren prosperar”.
Pues, ahora, sabemos que si Estados Unidos de América aceptara el don de Dios que Él les envió… Lo cual, de América han salido evangelistas y misioneros que empezaron un avivamiento mundial de sanidad, como el Ángel del Señor, hace treinta y un años, habló allí en el río cuando esa Luz, la Columna de Fuego, estaba posada allí.
60 Y los periódicos lo publicaron: “Luz mística apareciendo sobre un ministro bautista local, un joven, mientras bautizaba a quinientos en el Río Ohio”. Y Él dijo: “Como Juan el Bautista fue enviado para preceder la primera Venida de Cristo, este mensaje precederá la segunda”. ¡Aquí estamos! ¿Lo ha hecho? ¿Ven? De allí salió Oral Roberts, Tommy Hicks, Obsborn, y todos los demás, ellos fueron alrededor y alrededor del mundo. ¿Ven? ¡Lo ha hecho!
Ahora noten, si América recibiera el don de Dios, sería una edad dorada para nosotros. Si todas las iglesias de América aceptaran el don de Dios… ¿Cuál es el don de Dios para la iglesia? El Espíritu Santo. ¿Qué si toda la gente americana que cree en Cristo, recibiera el Espíritu Santo? Ellos no tendrían que preguntar quién va a estar en el sputnik, o quién va a estar en una máquina a ciento ochenta millas [288 km. -Trad.]. Esa Iglesia estaría en Gloria antes que ellos pudieran lanzar un sputnik. Eso es correcto.
61 Y Uds. no se tienen que preocupar respecto a… Ellos ahora están tan asustados. Pues, si ellos… Si recibiéramos el don de Dios que nos dio, pues, no tendríamos que tratar de excavar hoyos para escondernos de la bomba atómica y poner todo este noticiario para edificar un refugio al cual meternos.
Les quiero preguntar algo. Ellos reclaman que esta nueva bomba de hidrógeno… Y esa es la única de la que nosotros sabemos. No sabemos lo que ellos tienen a escondidas. Pero ellos pueden estar en Moscú, Rusia, y programar la hora por las estrellas para que una bomba caiga sobre este edificio, y la guían por medio de radar, y las tienen posicionadas para cada nación grande, y cada ciudad grande en el mundo. Sólo jalan de un solo cordón, y ahí sale ella. Alguien va a beber mucho vodka un día. Y eso será todo.
62 Y toda nación está parada diciendo: “Nosotros tenemos la misma cosa”. Y una de esas bombas va a aparecer en la pantalla del radar de alguien uno de estos días, y ahí sale ella. Y eso pudiera suceder antes de la mañana.
Pero antes que eso suceda, la Iglesia se irá Arriba. Eso es correcto. Así que, si eso está tan cerca así, ¿cuán cerca está la Venida de Cristo? Ella se tiene que ir antes que eso suceda. No creo que la Iglesia pase por la tribulación. No creo que las Escrituras apoyen eso. Yo… Ahora, si no están de acuerdo conmigo, todos Uds. tiren eso como el hueso del pollo, como yo dije, o como una semilla de… ¿Ven?
63 Pero recuerden: no cayó ni una sola gota de lluvia hasta que Noé entró en el arca. No cayó fuego en lo absoluto en Sodoma, hasta que Sodoma… Lot salió de Sodoma. Jesús dijo: “Como fue en esos días, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. La Iglesia ya está… no tiene que ser juzgada. Ya ha sido juzgada; pues juzgó a Cristo, y Cristo soportó el juicio de Ella. Cuando estamos en Él, somos libres de juicio. Si Dios los juzga a Uds., entonces Él es injusto.
Cristo tomó nuestro juicio por nosotros. “Y por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en ese Cuerpo”. “El que cree en Mí tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio”. San Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”. ¡Amén! Ese es el Evangelio.
¡Oh, cuán felices deberíamos estar, sencillamente velando y esperando por ese tiempo glorioso! Ahora, pero América lo condena, lo desecha. Ellos prefieren tener su propia teología.
Ahora, Jesús se refirió aquí a Salomón. Pero antes que Él hiciera eso….
64 Hay un hombre aquí del que me gustaría hablar sólo un minuto, y ése es ese hombre, Jonás. Mucha gente menosprecia a Jonás, dice: “¡Oh, él es un Jonás!” Pero Jonás nunca se salió de la voluntad de Dios. ¿Cómo puede un profeta salirse de la voluntad de Dios? Él era el profeta de Dios, ¿cómo pudiera él?
Estaba leyendo un libro no hace mucho, algo sobre ello. Pudiera haber sido ficción, pudiera haber sido verdad. Pero Jonás tomó… Dios le dijo que fuera a Tarsis. Elías también le dijo a Eliseo que esperara en Gilgal. Pero él siguió adelante. ¿Ven?
65 Pero nos tenemos que fijar muy bien. Dios guía a Sus hijos, y “por Jehová son ordenados los pasos del justo. Ellos son guiados por el Espíritu Santo. Algunas veces uno piensa que está cometiendo un error, pero si el Espíritu lo está guiando, vaya y hágalo de todas maneras. Si el Espíritu les dice a algunos de Uds. en las sillas de ruedas: ”¡Levántense y empiecen a caminar!“, caminen de todas maneras.
“¿Cómo lo voy a hacer?”
Esos no son sus negocios. Sólo escuchen lo que dice el Espíritu. Si les dice que vengan al altar y se arrepientan, ¡háganlo! “Mi vecino, mi pastor…” A mí no me importa lo que él dice. Lo que el Espíritu Santo dice, vayan y háganlo. “Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios”.
Ahora bien, muchas veces he ido a ciudades, y he pensado que cometí un error, pero simplemente continué batallando. Después de un tiempo, me doy cuenta que no fue un error.
66 Jonás debía ir a Nínive. Nínive era una ciudad casi del tamaño de St. Louis: había miles de gente. Y ellos se habían apartado de Dios y habían empezado a adorar ídolos. Y sabemos la historia. Jonás debía ir a Nínive, pero él tomó un barco para Tarsis. Así que, si él hubiera ido a Nínive, la historia no hubiera sido escrita de la manera que está escrita.
Así que él iba rumbo a Tarsis, y el gran mar empezó a rugir y a alborotarse. Y-y Jonás, un buen hombre honesto, bueno, les dijo que era por los pecados de él, y le amarraron sus manos y pies, y lo arrojaron al océano. Y Dios tenía un gran pez allí para que se lo tragase.
Uds. saben, yo siempre he sentido lástima por Jonás, porque mucha gente mira… por ejemplo dicen: “Mi mano está inválida. Bueno, oraron por mí; no hay una diferencia”. “Mi estómago me duele; no hay una diferencia”. Mientras Uds. miren eso, Uds. no van a ver ninguna diferencia. Uds. tienen que mirar a lo que Dios dijo.
67 Hace tiempo, yo fui a orar, hace como unos quince años, por un jovencito, postrado, muriéndose de difteria negra; la madre y el padre estaban implorando que yo fuera. Bueno, fui allá. Y el doctor era un doctor católico, y él no me permitía entrar. Él dijo: “¿Es Ud. casado?”
Dije: “Sí, señor”.
“¿Tiene hijos?”
Le dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Yo no lo puedo dejar entrar”. Dijo: “¡Eso es contagioso!”
Le dije: “Señor, yo soy un ministro del Evangelio, yo….”
Él dijo: “¡A mí no me importa!” Dijo: “¡Eso es contagioso! Ud. no está vacunado contra eso”.
Le dije: “Bueno, pueda que eso sea verdad también, pero Dios me cuidará”.
Él dijo: “Escuche, señor”, él dijo, “¡yo no lo puedo dejar entrar!”
Le dije: “Bueno, la madre y el padre están parados allí llorando, deje….”
Él dijo: “El muchacho se está muriendo. Se ha estado muriendo por las últimas veinticuatro horas”.
68 Le dije: “Quiero preguntarle algo, doctor. Ahora, nosotros diferimos en-en teología”, dije, “Ud. siendo católico y yo protestante”. Dije: “Pero estamos adorando el mismo Dios. Ud. sólo está tomando un camino diferente. Pero me gustaría preguntarle algo. Si ese fuera un muchacho católico acostado allí muriéndose, y el sacerdote estuviera parado aquí, y ese muchacho estuviera implorando, queriéndolo… el padre y la madre rogando para que el muchacho recibiera la extremaunción de la iglesia, ¿lo dejaría Ud. entrar?”
Él dijo: “Pues, seguro”.
Le dije: “Yo significo tanto para ellos como un sacerdote significaría a un muchacho católico”.
Y él dijo: “Pero espere un momento. El sacerdote no es un hombre casado; Ud. sí lo es”.
Y le dije: “Si yo estoy dispuesto a firmar una declaración que yo soy-yo soy responsable… y que nada me sucederá…”.
Finalmente lo convencí, y él me vistió como un Ku Klux Klan y en todo mi rostro…
69 Y entré allí. Y allí estaba una pequeña enfermera. Y el muchacho había estado inconsciente por dos días. Y no entiendo nada tocante a medicina. Pero de todas maneras, ellos le hicieron un electrocardiograma, y una clase de prueba en la que la manecilla se fue hasta abajo. Y él apenas estaba viviendo. Se me olvida cuántas veces su corazón estaba latiendo por minuto.
Y así que el padre y la madre parados allí, dijeron: “¡Oh!” Dijo: “Madre, mira, el Hermano Branham está aquí. Va a estar… El Señor lo va a sanar ahora”.
Oré por él. Y dije: “Padre Celestial, vengo aquí ahora como Tu siervo. Vengo con fe. Tú me dejaste entrar de alguna manera, a pesar de la oposición de ese doctor, que al fin me dejó entrar. Y ahora, pongo mis manos sobre este precioso muchacho moribundo, y clamo para que su vida sea restaurada a él en el Nombre de Jesucristo”.
Y me levante.
70 Y la madre y el padre se empezaron a abrazar y a decir: “¿No es maravilloso, madre?”
Y dije: “¿Creen Uds.?”
“¡Oh!”, dijo: “¡Seguro que sí!”
Así que, siguieron. Y me encaminaba a salir. Y la enfermerita entró allí. Y ellos sencillamente estaban gritando y alabando a Dios por la sanidad del muchacho, (él nunca se movió). Y la madre… la madrecita y el padre se estaban regocijando. Así que la enfermera entró, ella dijo: “Señor”, ella dijo, “yo misma creo en tener fe”, ella dijo, “pero ¿cómo pueden Uds. estar allí y comportarse de esa manera y su único hijo yace ahí muriéndose?”
“¡Oh!”, dijo el padre: “Él no se está muriendo. Él está viviendo. ¡Él va a vivir!”
“Pues”, ellos dijeron: “¿Cómo puede Ud. decir algo así?”
Dijo: “Bueno, seguro, él vivirá”.
71 Ella dijo: “Escuche, señor”. Dijo: “Es bueno tener fe, y todos nosotros creemos en tener fe en Dios”. ¿Ven?, allí Uds. regresan a esa teología híbrida otra vez. ¿Ven? Y dijo: “Pero”, dijo… Cuando esa manecilla, o lo que haya sido…
Ahora, si hay un doctor presente, yo no sé lo que era. Pero de alguna manera… Cuando llega así de bajo, ese latido de corazón con esa enfermedad, nunca se ha sabido en la historia que regrese otra vez a la normalidad.
El hombrecito santo puso su brazo sobre el cuello de la pequeña enfermera. Él dijo: “Cariño”, dijo, “tú estás instruida para observar esa máquina. Eso es lo que tú sabes”. Dijo: “Yo no te culpo; eso ha hecho muchas cosas buenas. Él dijo: ”Pero, ¿ves?, depende a lo que tú estás mirando“. Dijo: ”Tú estás mirando a lo que dice esa máquina; yo estoy mirando a lo que dice una promesa de Dios“.
Y en esta noche, ese muchacho es un misionero en África, el padre de dos niños, predicando el Evangelio.
72 Depende a lo que Uds. estén mirando. La Biblia… el cristiano, mira a lo invisible; no a lo que Uds. ven aquí, sino a lo que dijo Dios. ¡Es una promesa! A mí no me importa lo que dice la ciencia o alguna otra cosa, es lo que dijo Dios.
Uds. saben, la gente habla de los síntomas. Pienso que Jonás tenía el peor caso de síntomas que yo me haya enterado. Recuerden que él estaba en el vientre de la ballena. Y ahora, él estaba muy metido en el océano, como a unos dos días de viaje, tal vez estaba a unas cuarenta brazas de profundidad allí. Y había una tormenta en el mar, y sus manos estaban atadas por detrás de él.
73 Y ¿saben Uds. lo que estaba haciendo?
El pez, cuando come y llena su vientre, él se va al fondo del mar a descansar. Den de comer a sus pececitos dorados y vean qué sucede. El se va al fondo a descansar.
Así que él tenía a ese profeta en su vientre, así que estaba bien lleno. Así que él se fue al fondo a descansar. Y allí estaba él con sus manos atadas detrás de él, y si volteaba en el vómito de la ballena, cuando él miraba en esta dirección, era vientre de ballena, en esta otra dirección, era vientre de ballena, por todas partes que él miraba era vientre de ballena. Ahora, no hay nadie aquí en esa condición tan mala esta noche. Uds. saben eso.
Pero, ¿saben Uds. qué dijo ese profeta? Él rehusó ver el vientre de la ballena. Él dijo: “¡Son vanidades ilusorias! ¡Yo no las miraré!” Él dijo: “Mas aun veré Tu Santo templo”. Pues cuando Salomón dedicó el templo, él oró (un hombre, un hombre terrenal que después se descarrió). Cuando él dedicó el templo de Dios, él oró, él dijo: “Señor, si Tu pueblo está en tribulación en cualquier parte y mira hacia este lugar Santo y ora, entonces Tú oirás desde el Cielo”.
Él tenía tanto así de confianza en la oración de Salomón, un hombre en un templo terrenal.
74 Y Dios, no sé lo que Él hizo. Él le ha de haber puesto un tanque de oxígeno allí adentro o algo. Pero Él lo mantuvo vivo por tres días y noches, y lo llevó a Nínive, adonde él debía haber ido.
Y si Jonás podía tener tanto así de fe en la oración de un hombre, un hombre terrenal, que después se descarrió, en un tabernáculo terrenal construido con manos, ¿cuánto más nosotros, bajo estas circunstancias, podemos tener fe en la Sangre de Jesucristo quien está sentado, no en un templo terrenal, sino a la diestra de Dios el Padre con Sus propias Vestiduras ensangrentadas, intercediendo sobre nuestras confesiones? ¿Cuánto más podemos nosotros negar todo síntoma que es contrario a la fe de Dios que nos está guiando? ¿Cómo podemos hacer tal cosa?
Ahora, este día… Jonás no era del todo eso, sino que él también… Jonás estaba en la voluntad de Dios.
75 Ahora, la gente había empezado a adorar a las bestias y a los animales. Eso es lo que los paganos hacen: adoran animales. Yo veo a toda esa gente con esos perritos por aquí, y usando anticonceptivos, y creo que eso ha regresado otra vez a estar en América.
Así que, entonces regresamos, y encontramos que ellos adoraban… El dios del mar era una ballena. Ellos eran pescadores de oficio. Todos los hombres estaban allí pescando con sus redes.
Y un día como a las once del día, ahí venía el dios del mar, la ballena, y salió del mar. Todos los hombres se asustaron, porque se aproximaba el gran dios del mar. Ella llegó a la orilla, sacó su lengua como una pasarela, y el profeta salió de allí y empezó a profetizar: “¡Arrepiéntanse, o este lugar perecerá en cuarenta días!”
Se fue caminando por la calle con su calvicie brillando: “¡Arrepiéntanse, o este lugar perecerá! ¡Arrepiéntanse, o el lugar perecerá!” Seguro, el dios había vomitado al profeta. Seguro, Dios sabe cómo hacer las cosas. Él sabe cómo hacer que todo obre bien.
Jesús se refirió a él aquí. “La generación perversa y adúltera demanda señal”, Él dijo. Demanda señales. Pero Él dijo: “A ellos se les será dada una señal, porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre….”
76 Ahora, les quiero preguntar algo, rápidamente ahora, porque veo que nos tenemos que apurar. Yo les quiero preguntar algo. ¿De cuál generación estaba hablando Él? ¿Cuántos saben que una Escritura siempre tiene una respuesta que tiene doble significado? Seguro que la tiene. “De Nínive…” “De Egipto llamé a Mi Hijo”. Mateo 3. Sigan esa referencia hacia atrás, y verán que era Jacob Su hijo al que Él llamó; también a Jesús Su Hijo. ¿Ven?
Muy bien. Ahora, si Él estaba hablando de una generación perversa y adúltera, era esta generación. Una generación perversa y mala, y adúltera. Y Él dijo que a ellos les sería dada una señal. Ahora, pongan atención. Pongan atención y abran su corazón. Aparte de eso, pónganse un embudo espiritual para que lo capten. Recuerden que Él dijo: “A esta perversa y adúltera generación le será dada una señal”. ¿Qué clase de señal? “La señal de la resurrección”.
¿Lo captan? Cristo está vivo esta noche entre nosotros, haciendo las mismas cosas que Él hizo. “A una generación perversa y adúltera le será dada una señal de la resurrección”. Eso es exactamente, exactamente lo que prometieron las Escrituras: “Le será dada una señal de la resurrección”.
Ahora, rápidamente para finalizar mis pensamientos. Quisiera que tuviéramos más tiempo, pero no lo tenemos.
77 Entonces Él llegó a Salomón. “En los días de Salomón…” Ahora, denme toda su atención sin distraerse como por unos diez minutos.
En los días de Salomón, fue una edad dorada. Dios dio un don a la tierra. Fue un don de discernimiento. Salomón tenía un discernimiento. ¿Cuántos saben eso? Y él podía discernir, porque era de Dios. La Palabra de Dios estaba con Salomón; él podía discernir. Pues, todo el pueblo se reunió alrededor de ese don. ¡Oh, hermanos!
Y cualquier ministro sabe que esa fue la edad dorada de Israel: sin guerras, y ellos edificaron el templo, y todo estaba en paz y todo, el… Porque ellos recibieron el don que Dios envió. Y en esos días ellos no tenían televisión, (¡gracias al Señor!) Pero ellos… Y lo único que ellos tenían para llevar las noticias, era de boca a oído. Y toda caravana que pasaba por allí se le oía hablar tocante a ese gran don. Ellos iban a la iglesia de Salomón y lo miraban, y luego regresaban y lo llevaban a la nación, hasta que su fama se esparció por todas partes.
78 Allá muy lejos en Sabá (márquenlo en su mapa y vean qué tan lejos está), más allá cruzando el desierto de Sahara, la gente pasaba por allí. Había una pequeña reina, y ella oyó de la fama. Todos los que pasaban por allí, pasaban por Egipto, decían: “Oh…” o mejor dicho, que pasaban por Israel, decían: “Ud. debería ir a Israel. ¡Oh, su Dios es un Dios Viviente! Él se está moviendo entre ellos. Ellos tienen un hombre allí que está ungido con el Espíritu de Dios. Y él hace cosas que un hombre no puede hacer. Es algo sobrenatural”.
Y la pequeña reina lo empezó a oír, todos hablando de ello. ¿Qué si empezáramos a hablar de nuestro Dios de esa manera, cómo Él da el Espíritu Santo, y la paz, y el gozo, y el entendimiento? ¡Oh!, ¿no sería maravilloso?
Ahora, “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. Ahora, su corazoncito empezó a tener hambre. Uds. saben, Uds. no pueden hablar sobre Dios y que no le haga a su corazón hambrear, si es que hay algo en Uds. de todas maneras. Así que su corazoncito empezó a tener hambre: “¡Oh, me pregunto si eso es verdad!”
La siguiente caravana que pasó: “¿Has estado en Israel? Me dicen que ellos están llevando a cabo un gran avivamiento allí”.
“Sí, sí, sí, sí”.
“¿Tú Lo viste?”
“Sí. ¡Oh, déjame decirte, nunca vi tal cosa! Pues, no ha habido un ser humano como él en la Tierra que se haya sabido… Esa sabiduría, ese discernimiento, es perfecto”.
“¿Lo viste?”
“¡Oh, obró en mí! Sé que lo fue”. ¿Ve? “¡Seguro que sí!, ¡fue maravilloso! ¡Oh, lo deberías haber visto! ¡Oh, ese hombre!, él… Pues, no pudiera ser el hombre. Yo sentí su mano. Yo estreché su mano. Él usa ropa como nosotros la usamos, pero él está ungido con el Espíritu de Dios, y él le da a Dios toda la alabanza. Él dice que Dios le dio a él el don para guiar al pueblo. ¡Oh, todo es glorioso! Tú lo deberías ver”.
79 La fe es por el oír.
Ahora en este día decimos: “¡Bah!, ¡bah! Nosotros somos metodistas. Nosotros somos bautistas. Nosotros no tenemos nada que ver con esa clase de cosa. No”. Esa-esa es la razón que no llegan a nada. Eso es correcto. “¿Santos rodadores, ese montón de pentecostales? No, no, no hay nada en eso. Es un montón de santos rodadores”.
¿Ven? Sigan así. Nuestro nombre está en una bomba allí en alguna parte. Nosotros-nosotros la vamos a recibir. Recibiremos la recompensa, no se preocupen. Así que entonces… Ellos la recibieron en los días que rechazaron a Jesús. Ellos la recibieron en el día que rechazaron el resto de ellos, rechazaron a Noé y por toda la trayectoria. Y Dios nunca falla. Él siempre es el mismo. Así que la recibiremos.
80 Ahora nos dimos cuenta de la primera cosa que sucedió. Ahora, fijémonos bien por unos cuantos minutos más. Ahora, la pequeña reina empezó a tener sed, a tener hambre y sed. ¿Qué dijo Jesús? “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Aun si ellos la tienen o no, sólo al estar ellos sedientos por ella, son bendecidos. Así que ella dijo. “¡Tengo que ir a ver!” Así que ahora la primera cosa que ella hace, ella tiene que ir a ver a su pastor, su obispo, Uds. saben, antes que ella pueda ir. Así que Uds. saben, ella es una dignataria, Uds. saben.
Así que la puedo ver ir y decir: “Padre santo, ellos me dicen que los israelitas están llevando a cabo un avivamiento allá, y que el Dios de ellos ha descendido, está viviendo en un hombre, y él tiene un discernimiento poderoso, y no hay nada parecido.
81 “Hija mía [el Hermano Branham aclara su garganta-Ed.], yo soy el santo reverendo padre, y tú debes verdaderamente entender que si hubiera algo sucediendo en la línea de lo sobrenatural, nuestra iglesia lo tuviera”. (Todavía los tenemos así, Uds. saben) “Así que, no vayas adonde ese grupo. Ese de allá es un grupo ignorante. No hay-no hay nada como eso. Eso sólo es manufacturar. No hay nada en eso. No vayas allá”.
“Bueno”, ella dijo: “Mire. Si fuera en nuestra iglesia, entonces ¿por qué yo no lo veo en nuestra iglesia?” (Esa es una buena pregunta) “¿Por qué yo no lo veo? Ahora, yo he estado aquí… Mi abuela pertenecía a esta iglesia. Mi abuela y mi abuelo eran miembros aquí. Mi tatarabuelo y tatarabuela estuvieron aquí, y nosotros nunca hemos visto ni un solo movimiento de algo sobrenatural.
Así que ahora Ud. me dice de todo esto, y de estos ídolos y todo lo demás, y Ud. tiene muchos libros aquí, y mucha teología, pero yo no los veo hacer nada. Pero ellos me dicen que algo está vivo allá (¡amén!, ¡me gusta eso!), Algo que es real, Algo que él mismo se puede producir (¡aleluya!), no es híbrido, sino que puede producir la cosa correcta“.
Bueno, él dijo: “Mira, hija mía, escucha. ¿Comprendes que tú tienes una posición social? Tú perteneces a los… todos esos clubes y cosas. Si tú vas, tú sabes lo que va a suceder”.
“A mí no me importa lo que suceda”.
Muchacho, cuando un hombre o una mujer empieza a tener hambre por Dios, no hay nada que los pueda detener. Así que ella regresa.
Quisiera que nos pudiéramos quedar más tiempo en ello, pero nos tenemos que dar prisa.
82 Así que ella regresa allá, y dice: “¿Sabe qué? Yo voy de todas maneras. Así que, a mí no me importa si ellos me excomulgan y quitan mi nombre del libro; yo voy de todas maneras. A mí no me importa. Si nuestra iglesia no está cooperando con ello, eso no me importa. Yo voy, porque algo en mi corazón me está diciendo que hay un Dios Viviente en alguna parte. ¡Y estoy determinada a encontrarlo a Él!” ¡Amén!
Ahora, cuando Uds. reciben eso, no hay nada que los va a detener a Uds. Ni santos padres, ni obispos, y ni nada más los va a detener a Uds.; ni ceremonias paganas, ni teología hecha por el hombre, ni algo más, si Dios está pulsando en su corazón. Si Él no está, ¡ay de Uds.! ¡Dios tenga misericordia de Uds.!
Entonces nos damos cuenta que ella dijo: “Bueno ahora, si ellos quitan mi nombre del libro….”
Todas las hermanas la rodearon, dijeron: “¡Tú eres la reina!”
83 Ella dijo: “¡A mí no me importa lo que soy! Yo tengo que contestar ese llamado que está llamando”.
Cuando el abismo llama al abismo, tiene que haber un abismo para responder a ese llamado. Eso es correcto. Antes que hubiera una aleta en el lomo de un pez, tenía que haber primero agua en donde él pudiera nadar.
Si Uds. creen en sanidad Divina… ¿Lo creen Uds.?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Eso muestra que hay sanidad Divina en alguna parte (eso es correcto), de lo contrario nunca tendrían ese deseo anhelante.
84 El otro día leí en el periódico de un muchachito que se había estado comiendo los borradores de sus lápices. Y su mami lo encontró comiéndose el pedal de una bicicleta. Lo llevaron al laboratorio para… o mejor dicho, a la clínica para darle una prueba. Encontraron que su cuerpecito necesitaba azufre. Él lo encontraba en el hule. ¿Por qué? Allí es en donde está el azufre, en el hule. ¿Ven?, antes que pudiera haber un deseo anhelante por azufre, tenía que haber un azufre para responder a ese deseo anhelante. Antes que pudiera haber una creación, tenía que haber un Creador para crear la creación. ¡Aleluya!
Y si en esta noche, estamos aquí hambrientos de sanidad Divina, hay una Fuente abierta en alguna parte. Si Uds. tienen hambre por más de Dios, hay más de Dios en alguna parte, o Uds. no tendrían el hambre. Eso es únicamente la ley de Dios, una de Sus leyes, como sembrando y cosechando y así sucesivamente.
85 Noten ahora, ella se preparó. Ella dijo: “Ahora, espera un momento. Pudiera ser que no sea verdad. No sé. Pero creo que sí es. Así que, ¿sabes qué?, si es verdad, voy a llevar mucho dinero. Lo voy a apoyar. Y si no es verdad, puedo traer mi dinero de regreso”.
Uds. saben, les convendría a la gente pentecostal tomar el consejo de ella. Mucha gente apoya cosas en la radio que se ríen de Uds. y los llaman “santos rodadores”, se burlan de Uds., y todavía Uds. apoyan programas radiales con tales cosas como esas con el dinero que Uds. ganan arduamente. Yo lo pondría en donde verdaderamente hiciera un bien. Eso es correcto. Los ministros nunca me dijeron que dijera eso. Yo no hablo con ninguno durante las reuniones. Yo estoy solo en el cuarto. Pero eso es correcto. Si es correcto, no únicamente es digno de su dinero, sino que es digno de su vida, es digno de todo. Si no está correcto, déjenlo en paz.
Así que, me imagino que ella compró todos los pergaminos y trató de leer lo que era Jehová. Esa es una buena manera: darse cuenta lo que Él es, y luego Uds. ven si es Él o no.
86 De esa manera lo debería de hacer la gente hoy: leer lo que Jesús era ayer, y luego ver si Él es hoy. Eso es correcto. Ver si Él actúa igual hoy como Él actuó ayer. Ver si es el mismo Espíritu, el mismo Dios, por toda la Biblia. Ver si es Él. Ver si Él muestra la misma cosa. Entonces si la teología de Uds. es contraria a eso, desháganse de su teología y reciban a Dios. Correcto.
87 Ahora, recuerden ahora. Observen. Ella tenía muchos peligros por los cuales pasar. Esa pequeña reina tenía mucho a qué enfrentarse. Recuerden, ¿qué hizo ella? Ella probablemente se proveyó de un pequeño ejército, un grupo de eunucos y algunas sirvientas para que fueran con ella. Y recuerden: ella tenía que viajar una larga distancia. Y aparte de eso, los hijos de Ismael estaban en el desierto. Y ellos eran ladrones. Bueno, qué cosa tan fácil hubiera sido con todo lo que ella cargaba…
Ella llevaba mucho oro, especias de las que no sabían nada el resto del mundo, e incienso, y tesoros muy costosos. Pues, esa pequeña reina… Esos ismaelitas, esos jinetes veloces, pudieran haber llegado allí, y matado a esa pequeña cuadrilla, y tomado ese dinero, y huido en unos cuantos minutos.
88 Pero Ud. sabe, cuando algo se está moviendo en su corazón para encontrar a Dios, Ud. no teme. Ud. dice: “¿Puedo caminar Hermano Branham?” Si Ud. realmente está hambrienta por caminar, Dios lo está poniendo en su corazón… Ud. dice: “Yo pudiera cometer un error”. ¿Qué? ¿Un error? ¡Dios lo llevará hasta el fin! No se preocupe Ud. de eso, si Dios se lo está diciendo en su corazón.
Usted dice: “Hermano Branham, a mí-a mí me gustaría predicar todo el Evangelio, pero tengo miedo hacerlo. Ellos me excomulgarían. Ellos me retirarían mis papeles de allí”. ¡Arrójeselos a ellos y empiece a caminar con Dios!
89 Una enfermera me dijo el otro día, dijo: “Yo creo en sanidad Divina”, dijo, “pero ellos me quitarían mi piel de oveja [expresión familiar, referente al título-Trad.] Si alguien profesa sanidad Divina en el hospital”, (en donde oré por algunas personas y ellas fueron sanadas) Dijo: “Si yo lo profesara, me quitarían mis derechos de enfermera, mi piel de oveja”.
Le dije: “¡Esa es una piel de chivo! Arrójela y vaya y obtenga una verdadera piel de oveja”, yo dije, “consiga…en donde está escrita la Sangre de Jesucristo”. Eso es verdad. Cualquier cosa… Yo creo en medicina. Yo creo en doctores. Yo creo en hospitales. Pero no sea un fanático. No vaya a ese extremo de saber que esas cosas son las únicas cosas. Dios es el que sana. Esas cosas son naturales.
Creo en la maquinaria. Creo en automóviles, y creo que el jabón se debe usar para lavar nuestras manos, y ropa que usamos, y máquinas y cosas. Creo en eso. Pero eso no va a impedir mi fe en el Dios Todopoderoso, para reconocer que Él es el que me las da y me las envía a mí. Eso es exactamente correcto. Seguro.
90 Ahora, nos damos cuenta que ella tenía mucho de que afligirse. Pero Uds. saben que cuando alguien verdaderamente está sediento de Dios, no hay nada que los va a detener. Ella siguió adelante.
Ahora, recuerden: ella no viajó nada más por quince minutos. ¿Midieron la distancia? ¿Saben Uds. cuánto se toma, cuánto tiempo se tomaría para recorrerlo? Bueno, en primer lugar ella tenía que atravesar el desierto de Sahara. Y ella no viajó en un Cadillac con aire acondicionado. No, sino que viajó en el lomo de un camello; le tomó a ella tres meses para cruzarlo; ¡tres meses! ¡Con razón Jesús dijo: “Ella se levantará con esta generación y la condenará”!
91 La gente que vive al cruzar de la calle, no viene; tiene automóviles y transportaciones y todo lo demás y todavía… Eso lo demuestra. Ella se levantará con este Estados Unidos y con esta generación en los días de la resurrección de ella, y condenará a esta nación. Jesús así lo dijo. Eso lo hace correcto
Ella no vino en un Cadillac o una carroza con aire acondicionado. Ella probablemente tuvo que viajar de noche y-y la pequeña caravana con unos cuantos eunucos con ella. Pero ella estaba determinada a darse cuenta si eso era de Dios o no. Por todo el camino, leía, y tenía que viajar de noche. Durante el día se acostaba en un pequeño oasis en alguna parte, los vientos rugiendo, y leía los pergaminos, lo que Dios era y lo que Él… lo que ella esperaba si en realidad era Dios.
92 Y cuando al fin llegó allá…
Ahora, ella no vino para quedarse como alguna gente en Bloomington, y demás vienen. Ellos vienen, se sientan un minuto… “Yo iré. Alguien, mi sirvienta, mi esto y lo otro, ellos me pidieron que fuera, así que me imagino que iré. Pero si él dice una sola cosa contraria a lo que creo, me saldré enojado de allí”. Eso muestra su ignorancia. Eso muestra en qué clase de hogar Ud. fue criado. Yo fui criado en un hogar en la montaña, en Kentucky, pero mi mami me crió mejor que eso, de tener respeto. Si yo viniera, yo me quedaría para escuchar, o yo no vendría en lo absoluto. Pero levantarse y… “La primera cosa que él diga, que yo no crea, me iré”. Ahí lo tienen Uds. Sigan así.
Entonces….
93 Pero ella vino a quedarse. Cuando finalmente llegó a la puerta, ¿qué hizo ella? Ella descargó los camellos, levantó su tienda, y se preparó para quedarse hasta que estuviera satisfecha, escudriñando las Escrituras hasta que ella las examinó para ver si estaba correcto o no. Ahora bien, de esa manera lo deberíamos hacer nosotros. Con razón ella condenará a esta generación. Ella lo tiene que hacer. Ella la condenará. Ella se quedó. No dijo: “Bueno, si ellos predican más de veinte minutos, ¡hermano, yo me iré!”. Pero ella se quedó día tras día. Ella vino porque había Algo en su corazón jalándola.
Uds. dicen: “Pero, Hermano Branham, pudiera significar perder dos horas de sueño”. Para ella significaba un reino. Pero también significaba Vida para ella.
Uds. piensan que yo soy duro, pero no lo soy. ¿Ven? Sólo quiero que conozcan la Verdad.
94 Así que ella se quedó allí. Ella descargó sus camellos y se instaló Me puedo imaginar, a la mañana siguiente… (un pequeño drama ahora para terminar), ella va al… Ella dijo: “Me daré cuenta ahora. Yo sé ahora lo concerniente a Jehová, porque he leído los profetas y sé de lo que estoy hablando”.
Bueno, las campanas de la iglesia tocaron y la música tocó. Después de un rato, salió el pastor Salomón. Él subió a la plataforma. Y ella se fijó en el primero con la tarjeta de oración, o lo que ellos tenían, empezó a subir, quienquiera que ellos habían seleccionado, subió. Ella se fijó que ese discernimiento era perfecto. Me imagino que su corazoncito empezó a latir. El siguiente subió, y fue perfecto. El siguiente subió, y fue perfecto. El siguiente subió, y fue perfecto. ¡Oh, hermanos! Me imagino que ella regresó a su tienda y llamó a sus sirvientas, dijo: “Oh, es exactamente, exactamente de acuerdo a esta Palabra, esta Escritura aquí que yo leí. Está de acuerdo con lo que me dijeron todos los demás. Yo voy a obtener una tarjeta y subir allá también. Sí, señor. Así que yo voy a ir”.
95 Así que ella obtuvo su per… preposición. Y cuando llegó el momento que ella iba a subir… a prepararse, quise decir. Y cuando ella se preparó, cuando ella llegó ante Salomón, la Biblia dice que nada hubo que Salomón no le contestase. Él le dijo lo que tenía en su corazón.
¿Saben Uds. lo que hizo esa mujercita pagana? Ella se convirtió, debido a lo que Salomón le había dicho, y ella sabía que provenía de Dios, y ella dijo: “Jehová tu Dios sea Bendito”. Observen las palabras: Elohim, el gran Jehová. “Jehová tu Dios sea Bendito, que te da estas cosas. Todo lo que yo oí era verdad y más de lo que oí”, porque no se había oído eso (¿ven?), “es verdad, y más de lo que oí”. Y ella dijo. “Bienaventurados estos hombres que están contigo, que están aquí diariamente, observando obrar este don delante de ti. Bienaventurados los que están contigo. ¡Oh, esto es glorioso!”, ella dijo.
96 Y Jesús dijo: “Ella se levantará en el Día del Juicio y condenará esta generación, porque uno más grande que Salomón está aquí”. ¡Oh Dios, ten misericordia de nosotros, es mi oración!
Me gustaría continuar un poquito más adelante. “Bienaventurado el pueblo que está contigo, que constantemente ve suceder esto todo el tiempo. Todo lo que oí es correcto, y más todavía. Hay más de lo que pensé que había, que es correcto”.
Inclinemos nuestros rostros. Señor Jesús, Tú todavía eres el mismo Dios. No hay diferencia en Ti. Tú eres Dios en la terraza; Tú eres Dios en la montaña; Tú eres Dios en el valle; Tú eres Dios del mar; Tú eres Dios de los cielos; Tú eres Dios de la creación, Tú eres el Dios de nuestra vida; Tú eres Dios de todo lo que hay. Tú eres Dios.
Y oro a Ti Señor, que mientras este pequeño grupo de gente, sólo unas doscientas o trescientas personas sentadas aquí reunidas esta noche… Sin embargo Tú viniste desde el Cielo para oír el clamor de un solo mendigo ciego. Tú viniste desde el Cielo en una ocasión para responder, o mejor dicho, cruzaste los océanos por un hombre que no estaba en su mente cabal, el maníaco de Gadara, sanaste a ese solo hombre y regresaste a Tu casa. Tú irías… Tú vendrás de la Gloria esta noche para confirmar Tu Palabra, porque la Biblia dice que Tú vigilas sobre Ella para confirmarla.
97 Oh, Dios, permite que ellos no se fijen en este pobre hombre torpe, ignorante, que está parado aquí tratando de hablar la Palabra. Pero que el gran Espíritu Santo venga y hable. Ellos son una audiencia encantadora, Señor. Me agrada hablarles. Yo los retengo mucho tiempo cada noche. Pero Dios Padre, una sola Palabra proveniente de Ti significará más que un millón de billones que yo pudiera hablar. Ven y prueba que lo que yo he dicho es la verdad, que uno más grande que Salomón está aquí. Ven, y pruébales a ellos, Señor, que Tú eres el Señor Jesús resucitado, cumpliendo Tu Palabra.
Me encomiendo a mí mismo, y a esta iglesia, y a estas personas enfermas en Tus manos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
98 Ahora bien, ¿esperarán otros diez o quince minutos? No tendré tiempo. Y, ¿dónde está Billy Paul? El… ¿Cuáles tarjetas repartió él el lunes?, ¿saben Uds.? O el día que yo repartí ese… ¿fue el domingo, cuando oré por los enfermos? ¿Cuáles eran? ¿Las de la letra “A”? Las de la “A”, muy bien. ¿De dónde llamé? ¿De la primera parte de ellas, de la 1? Llamemos de la última parte de ellas. Veamos. Empecemos desde, ¿dónde? Empecemos desde la 75. Veamos si la tenemos. ¿Está la “A”-1….?
¿Está la “A”-75 aquí?, levante su mano. Alguien mire a su tarjeta. ¿No? Bueno, empezaremos de alguna otra parte. ¡Oh!, muy bien. Muy bien. “A”-75, ¿está correcto? Venga aquí, jovencito. “A”-76, ¿dónde está? Muy bien, señor. “A”-77, levante su mano.
99 Las llamaremos a todas ellas; las tenemos que llamar a medida que podamos. 77, ¿dónde estaba? Setenta y… 77, ¿78? ¿Quién tiene “A”-78?, venga aquí. 78. Ahora, hay algo mal en alguna parte. 75, 76, ¿quién tiene 77? ¿76? Esta señora tiene la 76. ¿Quién tiene la tarjeta de oración “A”-76? Muy bien. Alguien levantó su mano erradamente. No hagan eso. Uds. nos confunden. Muy bien, 76, 77, 78. ¿79? La 79, levante su mano, por favor. Muy bien, ¿80?
Ahora bien, si Uds. no se pueden poner de pie, Uds. en las sillas de ruedas… ¿Tienen Uds. tarjetas de oración? Bueno, Uds. no necesitan tener tarjetas de oración para ser sanados; esta sólo es gente que viene a la plataforma. Ahora, 71… o, ¿dónde empecé? [El hermano dice: “75”-Ed.]. 75. 75, 76, 77, 78, 79, 80. ¿81? ¿81?, levante su mano. ¿82?, levante su mano si puede. ¿83?, ¿84?, ¿84? Muy bien. ¿85?, ¿86?, ¿87?, ¿87?
Miren a la de su vecino. Pudiera ser alguien que es sordo y no puede oír. Miren a la tarjeta de su vecino. Miren en la… ¿Dónde? ¿La tienen? Muy bien. 87, 88, 89, 90, 91, 2, 3, 4, 5 (2, 3, 4, 5), 96, 97, 98. ¿98?, ¿98? No-no la vi. ¿98?, levante su mano, ¿98?
[Cinta en blanco-Ed.]…. una tarjeta de oración, y Uds. están enfermos y quieren que Dios los sane, levanten su mano. Levanten sus manos en dondequiera; están por todas partes.
Ahora, por favor no estén apurados. Sólo manténganse quietos sólo por unos cuantos minutos. Uds. -Uds…. será… ¿Qué pudiera ser más esencial? Si el mundo se parara, si ellos fueran a crear una bomba que explotaría al resto del mundo, eso-eso no sería esencial. Si Uds. fueran a recibir cien millones de dólares, eso todavía no sería esencial. ¿Está vivo nuestro Dios? ¿Es nuestra fe en vano? ¿Es real Él o no es real Él?
100 Si yo dijera a… Si todas las personas sentadas allí en las sillas de ruedas… Yo pienso que la razón que ellas-ellas vinieron… Ellas han venido; se va a orar por ellas. Vamos a orar por todos en las sillas de ruedas mañana en la noche, ¿verdad? O, ¿cuándo es?, ¿mañana en la noche? [El hermano dice: “El viernes en la noche”-Ed.]. El viernes en la noche lo han apartado para las sillas… Eso no… No es necesario eso. Uds. pueden ser sanados ahorita. No se esperen hasta el viernes en la noche. Yo los reto a Uds. en esas sillas de ruedas a que miren en esta dirección y crean que yo soy profeta de Dios, o mejor dicho, perdónenme, siervo de Dios. Por favor… ¿Ven Uds.?, esa palabra se esparce y derrota a la gente. Yo no soy profeta; yo sólo soy Su siervo. Uds. crean eso con todo su corazón.
101 No los puedo sanar. No, señor. Nadie más los puede sanar; es su propia fe lo que lo hace. Pero, ¡si Uds. se dan cuenta que es el mismo Jesús! Cuando Él estuvo aquí en la tierra, El dijo: “No hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. ¿Es correcto eso, Uds. ministros? San Juan 5:19. Jesús… nunca hizo un solo milagro hasta que Dios se lo mostró, no hasta que Él le dijo, sino hasta que Él le mostró por una visión, o la Biblia dice algo incorrecto, o Jesús dijo una mentira. Así que Él no lo podía hacer; Él es Dios.
Jesús dijo en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Vean si eso no está en su Biblia, en la versión King James, o en Moffatt, o en cualquier otra traducción que Uds. quieran tomar. Vean si no es la misma cosa. Tomen el diccionario del griego original si Uds. quieren. Uds. encontrarán la misma cosa. “No hago nada hasta que el… veo al Padre…” En otras palabras Él lo representaba en drama.
102 Ahora, mientras los están poniendo en fila ahora, yo les quiero preguntar una cosa. Miren. Hubo una mujer en una ocasión en la Biblia, que ella no tenía una tarjeta de oración, por así decirlo, pero ella dijo: “Creo que ese Hombre es el Hijo de Dios. Así que, si tan sólo pudiera tocar Su manto, seré sana”. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Y ella tocó el manto de Él, ¿es correcto eso? Ella regresó a la audiencia. Tal vez ella se sentó como Uds. lo están, tal vez se paró. No sé.
Pero Jesús se detuvo. Y todos al derredor de Él lo estaban tocando, y diciendo: “¡Rabí, estamos contentos que estás aquí!” “Ven, Rabí, hemos oído de tantas cosas que Tú has hecho en Galilea. Nos gustaría verte hacer algo aquí. ¿Cómo estás, Rabí? Ven, ven a casa a cenar conmigo”.
103 Pero esa mujercita se acercó sigilosamente. Ahora, físicamente, Él no la podía haber sentido, porque ese manto colgaba suelto, y tiene un vestido interior. Así que, yo no la hubiera sentido si tocara mi faldón aquí, como lo llamamos. Y, ¿qué tocante a ese manto grande y suelto? Pero Él la sintió espiritualmente. Fíjense bien lo que Él dijo. Él dijo. “¿Quién me tocó?”
Y Pedro se irritó tanto, que él dijo… El reprendió a Jesús. La Biblia dice que Pedro reprendió a Jesús, dijo: “¿Por qué dices una cosa como esa? Bueno, suenas como que Tú estás loco. Bueno, todos te están tocando. ¿Por qué dijiste una cosa como esa?” Lo reprendió.
Él dijo: “Yo he conocido que me he debilitado”. ¿Es correcto eso? Ahora, Uds. lean en la versión de King James: “Poder salió de Mí”, lo cual es “fuerza”. “Percibo que me he debilitado”.
104 Bueno, si una sola visión, una sola persona, hizo que el Hijo de Dios se debilitara, ¿qué me haría a mí, un pecador salvo por Su gracia? ¿Ven? Miren, cuando uno… Uno no puede soportar mucho, Uds. saben eso. Uno se desmaya.
Y cuando Jesús dijo: “Cosas mayores que estas haréis”, Uds. tomen el diccionario enfático del griego, y dense cuenta si no es correcto, “más que estas haréis”; en lugar de “mayores”, es “más”. No pudieran ser mayores. Pero Uds. pudieran hacer más, porque habría más de Uds., “más que estas Uds. harán”.
Ahora, y Él miró por toda la audiencia hasta que Él encontró a la mujer. Y Él dijo… le dijo que ella tenía un flujo de sangre y que su fe la había salvado. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Ahora, ¿cuántos creen que El todavía es ese mismo Cristo esta noche? [“Amén”].
¿Cuántos saben que el Nuevo Testamento, el-el Libro de Hebreos dice que Él es ahorita, en este momento, nuestro Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cuántos saben eso? [“Amén”]. Si Él es el mismo Sumo Sacerdote, El actuará de la misma manera. Él es la Vid, nosotros somos los pámpanos. Él no puede hacer nada; Él está esperando que nosotros lo hagamos. Él nos hizo coherederos y estamos obrando junto con Él.
105 Ahora, Uds. tóquenlo a Él con sus enfermedades. Uds. sin una tarjeta de oración, Uds. tóquenlo a Él. Y si les he dicho la verdad, entonces Él hablará por medio de mí y les dirá la misma cosa a Uds. que Él dijo en aquel día. ¿Cuántos lo amarán y le creerán a Él, y lo adorarán, y morirán por Él, si Él hiciera esta noche delante de nosotros, después que nosotros… el discernimiento?
Padre Celestial, eso es hasta donde cualquier hombre puede llegar. Lo que sigue es Tuyo, Padre. Tú tienes que hablar, pues yo ya no puedo hablar más. Ahora está en el reto: ¿está Tu Palabra correcta o Ella no está correcta? Y permite que toda esa gente en esas sillas de ruedas, y toda esa gente con problema de corazón, toda esa gente con tuberculosis, cáncer, o lo que pudiera ser, permíteles, Padre, tocarte esta noche. Que toda persona aquí sea sanada. ¡Oh, Dios Eterno, oro por cada uno de ellos!
106 Escucha mi oración, Padre. Yo con todo mi corazón, cómo me gustaría verte sanar a todos. Y Padre, Tú sí has sanado a todos.
Te pido por la fe de ellos entonces, que no falle en esta hora, que ellos sepan que nunca ha habido nada como esto desde los días de Cristo mismo. Y Tú lo prometiste que estaría de nuevo en estos últimos días, y aquí está. Concédelo, Señor.
Estoy dependiendo en Ti Estoy diciendo eso confiadamente, porque creo que Tú sí harás esta noche lo mismo que Tú siempre has hecho. Yo mismo me encomiendo a Ti en el Nombre de Jesucristo. Amén.
107 Ahora, que sea muy bien entendido en esta audiencia, que no reclamo ser nuestro Señor Jesucristo. ¿Cuántos entienden eso? Jesús está en el Cielo. Cuando Él venga, toda rodilla se doblará y toda lengua confesará. Pero yo sí digo que Su Espíritu, el Espíritu Santo, está aquí. Y por medio de un don Divino de ese Espíritu Santo…
Cuando era un muchachito, únicamente de unos meses de edad, yo vi mi primera visión. Decenas de miles de ellas han acontecido desde ese entonces y ninguna de ellas ha fallado alguna vez.
Le estoy hablando aquí a gente que ha estado conmigo alrededor del mundo. Y levanten sus manos si yo alguna vez dije algo en el Nombre del Señor, que no haya acontecido. Cualquiera aquí que alguna vez me oyó mencionar algo con ASI DICE EL SEÑOR que haya fallado de estar correcta, levanten sus manos y vengan a decirme al respecto. ¿Ven?, es verdad. Entonces es Dios. El hombre no puede hacer eso.
108 Y recuerden ahora, Uds. en las sillas de ruedas, y todos Uds., o Uds. sin tarjetas de oración: no es si Uds. suben aquí o no; eso… Yo tocándolos a Uds. no les haría ni una pizca de bien. Uds. tocándome no les haría ni una pizca. Pero si Uds. lo tocan a Él, sucederá, porque Él ya ha comprado su sanidad.
Los quiero oír a Uds. decir eso juntos. [La congregación repite a medida que el Hermano Branham dice lo siguiente-Ed.]. “El ya me ha sanado. Señor, ayuda mi incredulidad, para que yo pueda creer y tocar al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de mis debilidades”. Ahora lo captaron.
Ahora recuerden.
109 Todos Uds. en esa fila que saben que yo no sé nada de Uds., levanten su mano; todos los que están en esa fila de oración, todos. Todos los que están en la audiencia que saben que yo no los conozco, ni nada tocante a Uds., levanten su mano. Ahí lo tienen Uds.
Ahora, aquí está la Biblia que lo dice, aquí está la Biblia que lo promete, el Espíritu Santo… Y si esto obra, Uds. recuerden (lo cual sí obrará), Uds. recuerden que este gran gozo que Uds. sienten, esta cosa llamada el Espíritu Santo, es verdad.
110 Ahora escuchen (Uds. gente pentecostal) ¿No dijo Pablo: “Si uno de Uds. habla en lenguas y no hay intérprete, los indoctos dirán: Bueno, ¡Uds. están locos! Pero si hay un profeta entre Uds. que profetiza y revela los secretos del corazón, entonces ellos se postrarán y dirán: Verdaderamente Dios está con Uds.”? ¿Es correcto eso?
Bueno, si Uds. creen en hablar en lenguas, ¿cómo pueden negar esto? ¿Ven? ¿Ven lo que quiero decir?
111 Ahora, ¿quién es el primero? ¿Quién está-está en la línea? ¿Este…? ¿Es Ud. joven? ¿Por favor vendría Ud. para acá? Un hombre joven, piénsenlo.
Ahora, yo nunca he visto a este muchacho en mi vida, hasta donde yo sé. Somos desconocidos uno del otro. Si eso es correcto, levante su mano, señor, frente a esta Biblia. Yo nunca lo he visto a él en mi vida, no sé nada tocante a él. Pero él está parado aquí por algo. Quizás él está enfermo; no sé, no tengo ni idea.
Si él está enfermo, entonces yo no lo puedo sanar. Pero si yo sólo pongo mis manos sobre él, digo: “Ud. va a ser sanado. ¡Alabado sea Dios, Ud. está sanado! Se puede ir, créalo”, bueno, eso está bien. Si él lo creería, él sería sanado, yo lo creo, si él verdaderamente lo creería, no imitar sino que lo creería, sino que verdaderamente lo creería. ¿No creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. El muchacho sanaría.
112 Tal vez sean problemas financieros. Quizá sean problemas domésticos. Quizá él está casado, y él y su esposa están teniendo problemas. Quizá él y su novia están teniendo problemas. Quizá él no está casado. Yo no sé por lo que él está aquí, yo no tengo ni idea.
Pero se necesitará al Dios del Cielo para revelarlo. Ahora, si Él lo revela, toda persona aquí sabrá que tendrá que ser algún Espíritu.
El muchacho quizás sea un estudiante de esta escuela aquí. Yo no sé. Si lo es, yo… y el Espíritu Santo hace algo por él, yo confío que él será lo bastante caballero como para ir y decirle a ellos. ¿Ven? Eso es correcto. Yo espero que lo sea. [El Hermano Branham tiene problemas con el micrófono-Ed.].
Perdónenme… (Esta cosa como que… Muy bien. Ahora, yo no sé quién es el encargado del micrófono) No sé cuando la visión llega. Uds. comprenden que yo estoy mirando en alguna parte y viendo algo que sucedió muy allá en el pasado en alguna parte, quizás en años pasados y todo.
113 Ahora, les voy a pedir que sean muy reverentes. Cuando el Espíritu Santo hace algo y Uds. quieren alabarlo a Él, eso es lo que Uds. deberían hacer. Pero mientras estamos sentados ahorita, entremos reverente y quietamente en la Shekinah [“Chequina”-Trad.], en la Presencia de Dios. Este joven y yo aquí, que nunca nos hemos conocido en nuestra vida, parados aquí, personas terrenales aquí que van a la Eternidad, para encontrarse con Dios y responder en aquel Día del Juicio. Y nos estamos mirando con la Biblia Santa de Dios de por medio.
Ud. es un hombre que tal vez alguno de ellos le dio a Ud. una tarjeta de oración, y por casualidad esta noche su número fue llamado. Y eso es todo lo que Ud. sabe al respecto. Estamos parados aquí. Y si Dios me revela el secreto de su corazón y le dice, y si El me lo dice para decirle a Ud. por lo que Ud. está aquí, o lo que está mal en Ud., o algo de lo cual Ud. sabe que yo no sé nada respecto a Ud., ¿creería Ud. con todo su corazón? [El hombre joven dice: “Sí, señor”-Ed.]. ¿Creería toda la audiencia con todo su corazón? Pues yo y este hombre joven parado aquí somos dos hombres destinados a la Eternidad, frente a la Biblia de Dios puesta aquí. ¿Ven?
Ahora, Señor, depende de Ti Solamente puedo hablar Tu Palabra. Y Tu Palabra es la Verdad, y abordo esto en la Sangre del Señor Jesucristo, confesando esto que fue ministrado a mí por medio de un Ángel que no puede fallar porque es Dios.
114 No, Ud. no es de esta escuela. Ud. ni siquiera es de este estado. Ud. es de otro estado. Ud. viene de Missouri. Correcto. Y Ud. es un ministro, un ministro joven. Ud. está confuso respecto a su ministerio, de qué debe Ud. hacer. Eso ha estado en su corazón y en su mente. Ud. aun está tratando de buscar una entrevista privada conmigo, para saber qué hacer con su ministerio. Quédese en donde Ud. está; El está a punto de moverlo a Ud. ¿Me cree Ud.?
Aquí hay otra cosa. Ud. tiene a alguien en su corazón por quien Ud. está orando. Es un hombre. El se está muriendo de cáncer y Ud. está aquí parado a su favor. ¿Son verdad esas cosas? Son verdad. [El hombre joven dice: “Sí”-Ed.]. ¿Cree Ud. ahora que obtuvo lo que Ud. pidió? [“Sí”]. Entonces se puede ir; la paz de Dios sea con Ud.
115 Levantemos ahora nuestras manos. Gente pentecostal: ¿cómo pueden Uds. callar cuando el mismísimo Dios que Uds. aman es tan justo y tan verdadero? Sólo crean. ¡Declaraciones juradas! ¡El Espíritu Santo! Muy bien.
No la conozco, señora. Yo quiero que Ud. me mire con la Biblia de por medio. No la conozco a Ud., ¿la conozco? Somos desconocidos uno del otro, pero si Jesucristo me revela a mí lo que está en su corazón, igual que El le habló a la mujer del pozo, y me revela algo que Ud. sabe… Si yo… Si hubiera algo, yo-yo no lo sabría, porque Ud. sabe que no la conozco a Ud., y Ud. no me conoce a mí. ¿Son esas cosas verdad?
Uds. dicen: “¿Qué está haciendo, Hermano Branham?” Es la Palabra de Dios aquí, que es más cortante que toda espada de dos filos, que discierne los pensamientos del corazón; Cristo, la Palabra Viviente de Dios, dándose El mismo a conocer con pruebas infalibles. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta, o Su siervo?
116 Sí, Ud. está enferma. Si Dios me dice en dónde está su enfermedad, ¿creerá Ud.? Está en sus riñones y en su vejiga. Si eso es correcto, levante su mano. Una está causando la otra, viene de sus riñones, irritación de la vejiga. Ud. ha batallado por mucho tiempo. La va a dejar a Ud. ahora. ¿Cree Ud. eso?
Ud. no es de aquí. Ud. es de otra ciudad, pero Ud. es de Illinois; Urbana. Eso es correcto. U-b-a-n-a Eso es verdad, ¿no lo es? Si le digo a Ud. quién es Ud., ¿le ayudaría? Sra. Potts, tenga fe. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Eso lo debería concluir.
Sólo sean reverentes. Sean muy reverentes. Denos como unos cinco minutos más. La siguiente persona, por favor.
117 Venga, míreme con la Biblia de por medio. El Dios del Cielo nos conoce a ambos. El sabe por qué Ud. está aquí; Él sabe por qué yo estoy aquí. Pero conocerla a Ud., no la conozco. No tengo ni una idea por qué Ud. está aquí. Pero si el Dios del Cielo me revela por qué Ud. está aquí, ¿creerá Ud. que yo soy Su profeta?
Entonces si… Yo no la pudiera sanar. Ud. sabe eso. Pero esto únicamente elevará su fe para la sanidad.
¿Qué haría para Uds. gente allá en las sillas de ruedas? Sólo miren; sólo crean ahora. La hora de Uds. está cerca, si tan sólo lo creen ahora mismo.
Por favor no caminen de aquí para allá. ¿Ven?, cada uno de Uds. es un espíritu y yo tengo a cada uno de sus espíritus en contacto, como un soplo, la Unción del Espíritu Santo. Todo es pecaminoso cuando eso viene sobre uno, todo lo que uno mira es pecaminoso. Y desobedecer… Eso es lo que El me dijo: “Si tú haces a la gente que te crea, y eres sincero…”
Cuando yo diga: “Estense quietos y no caminen de aquí para allá”, y Uds. no lo hacen, eso muestra que Uds. no creen. ¿Ven?
Y eso regresa a mí. El Espíritu Santo dice: “¡Déjalos! ¡Déjalos en paz!”
Pero yo clamo a Él día y noche: “Señor, no lo hagas todavía. Permíteme intentar otra vez”, porque comprendo lo que es el Cielo.
118 ¿Leyeron Uds. alguna vez el pequeño testimonio en la revista de los Hombres Cristianos de Negocio, la pequeña translación o visión que tuve la otra noche? Yo quiero que toda persona aquí consiga una revista. Si Uds. no tienen dinero suficiente, tómenla de todas maneras. Yo pagaré por ella.
¿Lo ha leído Ud.? ¿No es eso hermoso? Cómo pudiera yo dejar que alguien se pierda de ir allá a ese Lugar.
Ud. está nerviosa, tiene complicaciones, muchas cosas mal hay en Ud. Pero hay una cosa principal que Ud. tiene en su corazón, y es por alguien más; es una persona más joven; es una mujer. Es su hija. Ella está demasiado nerviosa. Y ella tuvo una operación; esa es la causa de ello.
119 Ud. no es de aquí. Originalmente Ud. es de Arkansas. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? [La señora dice: “Sí”-Ed.]. ¿Le ayudaría? Sra. Martin, se puede ir a casa; Jesucristo la sana. Tengan fe; no duden. Crean en el Señor.
Ahora, me está debilitando, hermano. Por favor, todos, por favor, estén quietos. Permanezcan quietos, por favor, por favor, por favor. Les pido, por favor, no se levanten, por favor. Sólo… Se va de mí (¿ven Uds.?), y luego yo tengo que regresar otra vez. ¿Ven? Por favor, sólo sean reverentes. Muy bien.
120 Me supongo que somos desconocidos uno del otro. ¿Lo somos, señor? [El hombre dice: “Sí, sí lo somos”-Ed.]. Muy bien, señor, somos desconocidos. Si el Señor Jesús me puede revelar cuál es su problema, ¿me creerá Ud.?
Odio tener que decirle esto. ¿Quiere que se lo diga de todas maneras? Ud. está sombreado, es cáncer. Ud. está sombreado de muerte. Ud. tiene algunos hábitos que tiene que renunciar. Eso es correcto. ¿Lo hará Ud.?
Permítame mostrarle algo. Yo siento otro espíritu moviéndose, es el diablo. Ud. está tratando de enmendarse con Dios. Francamente, Ud. acaba de ser bautizado para enmendarse. [El hombre dice: “Eso es correcto”-Ed.]. Eso es correcto
Esa señora sentada allí con leucemia: ¿cree Ud. que Jesucristo la sana? Si Ud. tiene fe, El hará… ¿Lo acepta? ¿Cree Ud. que El la sanará y la hará saludable? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No tiene. ¿Ve?, es cáncer también, hermana. Ud. no tiene que tener una tarjeta de oración. Levante su mano a Cristo, diga… La señora sentada allí con el pequeño saquito rojo puesto sobre sus piernas.
¿No ven todos Uds. esa Luz suspendida sobre la mujer?
121 Le quiero preguntar algo. Ud. sea honesta conmigo. Cuando yo hablé de cáncer y muerte, algo extraño le sucedió a Ud. ¿Es correcto eso? Ud. tenía como un sentir raro que vino sobre Ud. ¿Ve? ¿Es correcto eso? Si eso es correcto, levante su mano meneándola de lado a lado para que la gente allí la vea. ¿Ven? ¿Ven?, es muerte también sobre la mujer. Es leucemia, eso es lo que dijo su doctor. Y él está correcto.
Ahora, Uds. dos están bajo las sombras de muerte. Esa raya oscura viene de este. ¿Qué es? Es ese diablo aquí llamado cáncer. Cáncer es una palabra griega, o mejor dicho, es una palabra médica que significa: “Cangrejo”. Pero es un diablo; es un asesino, un atormentador. Está en este hombre y en esa mujer. ¿Y ven?, él estaba pidiendo ayuda, para tratar de hacer que este hombre no lo creyera, y el Espíritu Santo le ganó y puso fe en la mujer. Ella tocó Algo. ¿Ven?, ese demonio pensó que podía salirse con la suya. ¿Creerán Uds. dos en Jesucristo, y lo aceptarán a El cómo su Sanador?, levanten su mano. Entonces en el Nombre de Jesucristo, yo condeno ese demonio para que deje a ambos y se vaya. Ud. se puede ir, y ser sano. Ud. se puede ir, y ser sana.
122 Si hay alguien aquí que es un escéptico, Ud. se debería avergonzar de Ud. mismo. Ud. está en peor condición de lo que ellos estaban.
¿Cómo está Ud.? ¿No hay un ujier allí que recoja esas tarjetas de oración? La gente viene con esa… con sus tarjetas de oración en sus manos. Ahora, ¡si Uds. sólo esperaran un minuto o dos más! Honestamente, nosotros-nosotros-nosotros-nosotros terminaremos. Yo… ¿Ven?, cuando Uds. van de un lado al otro, se levantan y van de un lado al otro, eso rompe el contacto del Espíritu.
Está en la audiencia. Ese hombre sentado allí con artritis, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? Muy bien, señor. Ud. estaba orando, ¿no es así, señor? Miren cuán lejos él está de mí. Muy bien, crea con todo su corazón, y la artritis lo dejará.
123 El hombre sentado allí detrás, dos o tres detrás de él allí, tiene problema de la próstata. Señor: Ud. estaba orando, y algo lo tocó. Cuando yo dije “artritis” a ese hombre, algo lo tocó a Ud. Si eso es correcto, levante su mano, el hombre algo calvo, que usa lentes. Eso es exactamente correcto. ¿Cree Ud. que soy profeta de Él? Entonces yo lo pronuncio sano en el Nombre de Jesucristo.
El hombre justo detrás de él recibió mucha fe en ese momento. Correcto. Yo no lo conozco señor, pero Ud. está sufriendo de nerviosismo y de complicaciones. Si eso es correcto, levante su mano. Reciba su sanidad; Jesucristo lo sana. ¡Tengan fe; no duden!
Nerviosismo, anemia, alta presión sanguínea. Eso es correcto. ¿Es correcto eso, señora?, levante su mano. ¿Acepta Ud. su sanidad? Muy bien, en el Nombre de Jesucristo, Ud…
124 ¿Por qué levantó su mano allí detrás, Ud. mujer? ¿Cree Ud. que soy profeta de Dios? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema, y lo aceptará Ud. con todo su corazón? Ud. tiene un problema de mujer, y de eccema. Si eso es correcto, póngase de pie. Entonces se puede ir a casa y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
¿No pueden ver que es el Señor Jesús? Reto a cualquiera de Uds. que crea eso. Esa gente allá en la audiencia sin tarjeta de oración ni nada más, sólo creyendo.
¿Cree Ud. que yo soy profeta de Él? ¿Si Dios me revela las cosas en su corazón…? Uds. ven que estoy para desmayarme, así que yo no me puedo quedar aquí mucho más tiempo. ¡No lo hagan por favor! Yo estoy… ¡Míreme! Yo lo digo como Pedro y Juan cuando pasaron por la puerta llamada la Hermosa, dijeron: “¡Míranos!”
125 Ud. sufre de sus ojos. Ud. quiere que se ore por eso. Por supuesto, Ud. dice, uso lentes. Pero no únicamente eso, sino que sufre de sus oídos. Ud. tiene problema en su nariz, que Ud. no puede ver. Si eso es correcto, levante sus manos. Sí, señor. Ellos no saben lo que es, pero de hecho son hongos, que congestiona su nariz. Correcto. Y otra cosa: Ud. tiene problemas en el pecho. Eso es correcto. Ud. no es de esta ciudad. Ud. no es de esta región. Ud. es de Michigan. Eso es correcto. Su nombre es Sra. Swanson. Ahora se puede ir a casa y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
126 ¿Creen Uds., cada uno de Uds.? Entonces pongan sus manos unos sobre los otros. (Yo sencillamente no me puedo quedar más tiempo…) Pongan sus manos unos sobre los otros, en donde sea que Uds. estén… Pongan sus manos unos sobre los otros. En la Presencia del Espíritu Santo.
Simplemente no me puedo quedar más tiempo, porque todos Uds. ya se han vuelto blancos allá en la audiencia. Sencillamente-sencillamente hay una Luz sobre todos Uds. Si yo he encontrado gracia ante sus ojos, si Uds. me creen, Uds. en la fila de oración aquí, en dondequiera que Uds. estén, si Uds. creen con todo su corazón, y yo he encontrado gracia en sus ojos… El Espíritu Santo está tan denso aquí esta noche, al grado que es como una Luz por todas partes. Yo ya no puedo ver a las personas allá en la audiencia. Parece estar muy ungido.
La única cosa que les pudiera impedir ser sanados, es su incredulidad. Uds. en las sillas de ruedas, dondequiera que Uds. estén, el Espíritu Santo tiene todo el lugar iluminado con Su poder. ¿Por qué no lo aceptan, y se levantan?
¡Satanás, yo te reprendo, diablo, en el Nombre de Jesucristo! ¡Sal de esta audiencia y déjalos!
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