S.838 61-0415E  EL SONIDO INCIERTO 

Tiempo de lectura: 63 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

El Sonido Incierto

Bloomington, Illinois, E.U.A.

61-0415E

1 Muchas gracias hermano, Dios le bendiga. “Mi hijo Timoteo”, Dios te bendiga. No saben cómo me hace sentir eso, el ver a un joven… escucharle decir esas palabras de esa manera. Eso significa, mi hermano, que mi trabajo no ha sido en vano. Estoy ya entrando en días, y él es quién continuará. Y simplemente me hace sentir tan bien que una reunión como esa, lo produjo. Uno nunca sabe lo que está haciendo cuando está sembrando las semillas.

2 Hay una leyenda en Noruega que… Ellos tienen flores muy bonitas en esas partes de Noruega. Y cuenta la leyenda… (es igual que aquí, con John Apple) Uds. saben cómo este hombre amaba tanto las flores que el cargaba sus bolsillos llenos de semillas, y se fue todo alrededor solo sembrando las semillas. En cada lugar que él veía un espacio, él sembraba semillas de flores. Y esa es la razón que hay tantas flores, porque alguien sembró semillas. Eso es.
Sembremos la semilla de La Palabra de Dios por dondequiera que estemos, porque no sabemos lo que producirá. Y algunas de esas semillas, en esa noche, cayeron en tierra fértil y produjo un real y genuino siervo de Dios, y aquí está parado como una luz resplandeciente. Yo pase por su iglesia el otro día. Y no me acuerdo del muchacho, por supuesto, para mi es solo un niño, dudo que sea tan grande como mi Billy. Pero él… Parado allá, viendo esta gran iglesia de Asamblea de Dios que construyeron, me detuve un momento y dije: “Gracias Padre, mantén Tu mano sobre él”. Y “…al partir dejando tras nosotros, huellas en las arenas del tiempo”.

3 Ciertamente un muy feliz, muy feliz aniversario. Dios les bendiga a todos.
Ahora, mañana domingo, esperamos que todas Uds. visitas atiendan la iglesia de alguien para el culto de mañana. Estos hombres en la plataforma son ministros locales, y ellos están aquí representando el Evangelio que nos están escuchando predicar. Ellos creen la misma cosa que nosotros creemos y están aquí sentados representándolo. Llenen sus Iglesias mañana, y tengan un buen tiempo.
Y después, mañana en la tarde estaremos teniendo el servicio en la tarde en vez del servicio de la noche, porque eso jala a la gente de su propio puesto del deber, y lo podemos tener en la tarde. Deberíamos adorar todo el día domingo. Ese es el día apartado para ello. Así que vayan a la escuela dominical por la mañana en algún lado y quédense para el culto.
Y siempre es un pecado enviar a sus hijos a la escuela dominical. Uds. saben eso. Todos Uds. saben que eso es un pecado, enviar a sus hijos a la escuela dominical. Uds. Llévenlos. Entonces, estarán haciendo lo correcto; harían mal si solo los enviaran.

4 Y luego mañana en la tarde, como a las dos y media, estén aquí a tiempo si pueden, y vamos a programar otro servicio de sanidad para mañana en la tarde. Oro que el Señor nos dé mucho más abundantemente mañana en la tarde. Han sido muy buenos servicios.
Si aquellos… Si el cocinero o el chef que cocino el desayuno esta mañana aquí en el… No sé como le llaman al lugar, en estos terrenos. Pero, eso estuvo muy bueno. Francamente, esa es la primer comida solida que he comido esta semana, y las galletas o el pan (lo que haya sido)… pan dulce, estuvo bueno. Me gusto mucho. Me gustaría tener la receta. Hermana Wood, llévesela a casa para Meda, y vea si puede ella tratar de cocinarla. Esa fue una buena comida metodista. Verdaderamente sí lo fue, estuvo muy bueno. Lo apreciamos.
Y si de casualidad el decano estuviera presente, sentimos mucho que nos hayamos quedado más del tiempo estipulado, sin saberlo. Por supuesto yo entiendo, hermano, señor, que quizás sus servicios… Uds. tienen sus servicios asignados a cierto período de tiempo, y Uds. están automáticamente acostumbrados a eso. Pero déjeme decirle, hermano, esta gente pentecostal verdaderamente tiene un jubileo gastronómico cuando se reúne, y se queda todo el día; sencillamente uno la tiene que correr, eso es todo, sencillamente-sencillamente deshacerse de ella. Pero tratamos de despedir… Billy me hizo señas que eran quince minutos, y pienso que lo teníamos desocupado antes de los quince minutos para Ud. Y lo sentimos que hayamos interrumpido allí, porque no lo supimos.
Y ciertamente les damos las gracias de lo profundo de nuestro corazón por permitirnos disfrutar ese desayuno. Y Uds. amables damas que sirvieron y todo lo demás, muchísimas gracias. Las más ricas bendiciones de Dios sean con Uds.

5 Ahora, estaba pensando de… no lo puedo quitar de mi mente, sobre la conversión del Hermano Hill. El Hermano Banks Wood, uno de mis asociados, está sentado aquí esta noche en alguna parte. Me supongo que él no se fue a casa hoy. Pero él estaba en la reunión esta mañana. Esa reunión fue cuando su niño fue sanado, allí en la reunión justamente antes de la reunión en la que el Hermano Hill fue convertido. Cada vez que uno menciona una reunión, hay algo sobresaliente. Ahora bien, me gustaría… no me quiero apartar de mi texto aquí, pero me gustaría contar un pequeño incidente que sucedió que verdaderamente me estremeció en esa reunión, en la misma en la que Ud. fue convertido.
Les diré cuán fácil es apartarse del Reino de Dios, si Uds. no… Mi mami anciana me solía decir, ella decía: “Cariño, siempre piensa dos veces, y luego habla una vez”. Esa es una muy, muy buena filosofía. En verdad que lo es.

6 Me estaba quedando…Como Uds. saben, la reunión fue grande, y nos estábamos quedando en el área rural de la ciudad. Había mucho brillo falso en la reunión en ese entonces (se ha calmado muchísimo desde entonces), porque, oh, Oral Roberts y muchos otros salieron al campo. El avivamiento en América está justo por terminarse; Uds. saben eso. Nosotros sólo estamos espigando ahora. Ha llegado a un punto donde ya se va a terminar.
Y pienso… Esa es la razón que estoy advirtiendo con todo mi corazón: “El juicio seguirá después de esto, tan seguro como el mundo existe”. Nunca ha habido-nunca ha habido todavía en ninguna época en la historia que le haya seguido el juicio. Y el juicio seguirá a esto.
Y ahora el avivamiento de sanidad está justo por terminarse en América. Y mi corazón anhela por ultramar; lo cual, tal vez en unos cuantos meses, tal vez pudiera hacer mi… tal vez quedarme el resto de mi vida en los campos extranjeros.

7 Ahora, así que en esta reunión me tuve que quedar en el área rural de la ciudad, y estaba en un pequeño motel que el hermano tal vez conozca, si él es de esa parte de la región. Y había un pequeño… Creo que era un restaurante menonita que estaba al cruzar la ca-… la carretera, y ellos estaban… Ahora, la gente menonita es una gente muy fina. Yo pasé hoy y vi un hospital menonita aquí en la ciudad. Si me quebrara mi brazo y tuviera que ir al hospital, quisiera que me llevaran al hospital menonita, porque a mí me agrada esa gente. Son verdaderamente amables. Y siempre le dan a Ud…. creo yo que es… Gene, ¿cuántas onzas hay en una libra? Dieciséis, ¿no es así? Ellos le dan a Ud. diecisiete. ¿Ven? Y ellos son personas muy amables.
Y estaba en su restaurante. Y las damitas estaban muy bien vestidas y limpias, y sus cocinas estaban limpias. Y eran damas pulcras, amables, sencillamente cada cosita que es de una dama verdaderamente cristiana. Y realmente disfrutaba comiendo allí. Su comida estaba buena. Y así que yo iba allá y comía.

8 Bueno, el domingo, no había comido, tal vez ya por dos días, preparándome para el gran servicio de la tarde (quizás fue cuando ese jovencito fue convertido, o llevado a Cristo). Y así que… El Sr. Baxter estaba predicando por mí, si Uds. recuerdan, en los servicios de la tarde, en las preliminares. Y así que yo tuve hambre. Y sabía que sólo iba a predicar esa tarde; yo no iba a tener un servicio de sanidad. Así que pensé: “Bueno, no me perjudicará comer un sándwich”. Dije: “Predico tan duro, por lo general”, dije: “y tan extenso, que todo estará digerido antes del servicio de sanidad en la noche”.
Así que fui para allá, y el lugarcito menonita había cerrado. Y ellos habían ido a la iglesia, y el lugar estaba cerrado. Así que crucé al otro lado de la carretera a un lugarcito ordinario de paso, típico americano, donde tenían sándwiches y bebidas frías.

9 Odio decir esto. Sencillamente me duele, porque es nuestra propia nación; pero ¡verla tan degradada! Cuando entré al lugar, lo primero que vi era un policía parado allí con su brazo puesto en el lugar incorrecto en una mujer, jugando con una máquina tragamonedas. Miren, los juegos de apuesta son ilegales en Ohio. Muchos de Uds. nativos de Ohio saben eso. Y luego el policía, el cual debía hacer respetar la ley, estaba parado allí violando la ley; y era un hombre de mi edad (quizás tenía hijos en casa y una esposa), parado allí abrazando a una mujer. Yo miré, y pensé: “¡Oh, vaya!”
Escuché a alguien reírse, y volteé y miré hacia la parte de atrás, y había un montón de esos muchachos… ¿Cómo los llaman Uds.? Beatniks, o como los… Esos allí con el corte de cabello que se mira plano y corto arriba, y con cola de pato detrás de su cabeza, o algo, con chaquetas de overol puestas, y sus pantalones muy abajo de la cintura, de esa manera, y… Muchachos: ¡sean hombres! Uds. tienen una hechura mejor que esa. ¡Oh, hermanos! Así que, allí estaban sentados atrás. Y una jovencita no mayor de diecisiete o dieciocho años de edad… Y esa jovencita, de la manera que lo estaban haciendo, y jalándola de todas partes, era una vergüenza. Y pensé: “Bueno, ¿Qué de eso?”

10 Escuche a alguien decir: “¿Piensas tú que la lluvia perjudicará al ruibarbo?” Y miré hacia este lado, y allí estaba sentada una mujer… Ahora, yo estoy diciendo… Y creo que este sea un lugar para bromear. Este es un lugar para ser honesto y verdadero.
Y allí estaba sentada una mujer que pudiera haber sido mi abuela. Ella estaba sentada allí con esa ropita inmoral puesta. Y la mujer tenía las uñas de sus pies pintadas de morado. Ahora, he tenido la uña de mi dedo gordo morado, pero fue después que me la golpeé contra algo o algo así. Pero ella tenía las uñas de los pies pintadas de morado, con manicura en-en sus labios [el Hermano Branham quiso decir: “maquillaje”-Trad.], Uds. saben, y pequeñas manchas en su cara. Y la señora tenía un corte de cabello bastante corto y estaba teñido de azul.

11 Ahora, esa señora estaba en su derecho de hacer cualquier cosa que ella quisiera. (¿Ven?) Eso no tenía nada que ver conmigo, ¿ven? Pero no creo que el Señor alguna vez hizo a alguien con cabello azul. Se miraba muy rara. Y la pobre mujer estaba anciana, y la carne de sus brazos estaba flácida, colgándole, Uds. saben, de esa manera. Y así que la estaba mirando.
Y allí estaba un anciano, y era… creo que ya era verano, los últimos de primavera, alrededor de mayo o junio. Y el anciano estaba sentado allí con un abrigo del ejército puesto, y una bufanda grande envuelta en su cuello, dos de ellos, borrachos. Ellos estaban sentados allí bebiendo. Así que ellos se excusaron y se fueron, y la dejaron sola.

12 Y me quedé allí, y dije: “Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y de la tierra, yo vine de la cumbre de una montaña a una cueva de rata”. Y dije: “¿Cómo puedes Tú, siendo santo, como sé que Tú eres, mirar tal escena como esa y permitirle que exista? ¿Por qué no envías un terremoto y hundes toda la cosa?” Dije: “¿Quiere decir que mi pequeña Sara y mi pequeña Rebeca tendrán que crecer bajo tales cosas como esas? Tener que… como esa jovencita allá atrás, y mira aquí a esas mujeres, y aquí, y hombres actuando de la manera que están actuando. Y las leyes de nuestra nación podrida y contaminada, y-y…” Las leyes están bien, pero esos que las están tratando de ponerlas en vigor, y tal cosa como esa… Yo pensé….

13 [Alguien habla en lenguas; otro interpreta:
“Sí, ¿Qué tendrían aparte del amor de Dios? Sí, Yo les digo en esta noche, mi pueblo, despierten. Sí, Porque Yo Soy Dios y no permanecerán… Sí, ellos no permanecerán, dice Dios. ¿No haré Yo como él dice? Sí, ¿Acaso mi profeta no les traerá el futuro?
Sí, ¿Acaso no les hablaré y diré que vosotros ciertamente moriréis si vosotros os languidecéis? Sí, Yo os digo que vosotros diréis: ¿Qué que se hará? Sí, Yo digo, es a Mí, a quién deberán tomar. Sí, es a Mí, Dios, que os será ofrecido. Sí, y Yo os digo que lo acepten esta noche. Sí, y Yo os digo, acéptenlo a Él que es comandante de todas las cosas“. Ed.]

14 Alabado el Señor. Ahora bien, no conozco a esa señora, y no conozco quién dio la interpretación. No conozco a ese hombre. Pero miren, si Uds. tienen alguna duda de que si estuvo correcto o no, esperen hasta que termine mi historia.
Yo quería que Dios la matara, que destruyera toda la cosa. Y me dio un sentir muy raro. Me metí detrás de la puerta. (Escuchen lo que él dijo: “Soy Yo, Dios, que fui ofrecido”. ¿Ven?) Y me metí detrás de la puerta. Ahora, esto es para Uds. estudiantes metodistas en el edificio; escuchen esto. Y Dios es mi juez. Me metí detrás de la puerta, y dije… Algo estaba sucediendo.
Y miré, y era una visión desenvolviéndose. Y vi la Tierra, y había como un círculo o una neblina de rojo alrededor de la tierra, dando vueltas. Y parecía que mis ojos se enfocaron en mí mismo en la Tierra, haciendo cosas pecaminosas que yo no debería hacer.
Y cada vez que yo hacía algo malo, me fijaba que subía ante Dios. Y si no fuera por esa neblina de Sangre, yo hubiera muerto. Pero la Sangre de Jesús actuaba como un parachoques de un automóvil. Y cada vez que mi pecado llegaba ante Dios, delante del Trono de Dios, parecía que golpeaba a Jesús antes que golpeara el Trono. Y Él meneaba Su cabeza, y las lágrimas le rodaban por Sus mejillas, y Él decía: “Padre, perdónalo; él no sabe lo que está haciendo”.
Luego yo hacía otra cosa que estaba mal, y luego parecía que Él estaba actuando como un parachoques entre mí y la muerte, porque Dios ya había pronunciado mi muerte: el día que yo pecara, ese era el día que yo moría. Y luego, yo no podía entender, ¿por qué esa neblina estaba alrededor de la Tierra…?

15 Y miré allá, hacia arriba, y mi libro estaba abierto. (Ahora, eso es una visión, igual a las que veo aquí en el edificio, únicamente que estas son las que Uds. causan. Esa fue una que Dios dio) Y me fijé que allí estaba mi nombre en un libro, y en ese libro estaban escritos toda clase de pecados contra mí.
Y dije: “Señor, ¿mis pecados te hicieron sufrir de esa manera?” Y Él estaba llorando; las lágrimas estaban en Su rostro, y Él se miraba tan fatigado, Sus pobres ojos abatidos. Y yo vi que mis pecados lo habían hecho sufrir. Dije: “Señor Jesús, lo siento. Siento mucho que mis pecados te hayan hecho sufrir de esa manera por mí. ¿Me perdonas? Te prometo que seré bueno, y haré todo lo que pueda, si Tú sólo me perdonas”.
Y Él tocó Su lado con Su mano. Y Él escribió en ese libro: “Perdonado”, lo arrojó por detrás de Él en el mar del olvido, para ya no recordarlo contra mí. Y caí de rodillas, y dije: “Oh Señor, nunca podré vivir el tiempo suficiente como para expresarte mi gratitud por perdonar mis pecados”.
Él dijo: “Mira, Yo te perdono gratuitamente por todo lo que hiciste, y tú quieres destruirla a ella”.

16 Eso me enseñó una lección. Cuando la visión me dejó… Ahora, fíjense bien en esa interpretación: “Dios fue ofrecido por nosotros”. ¿Lo ven? Perfectamente con las palabras que… Antes que lo dijera… (Y hay personas sentadas aquí de mi iglesia y demás, que me han oído contar esa historia antes, y saben que eso es verdad. Eso es exactamente. ¿Ven?) Muestra cuán perfecto es ese Espíritu de Dios, hablando allí en lenguas desconocidas e interpretándolas, ninguno de ellos me conoce, ni conoce nada….

17 [Alguien habla en lenguas; otro interpreta:
¿Sí, enviaré Yo a mi profeta llorando? Sí, ¿lo enviaré buscando, al menos que sea por vosotros? Sí, os digo a vosotros esta noche, mi pueblo, es vuestro Dios que está parado ante vosotros. Sí, ¿no me seguiréis? Sí, ¿no fui Yo quién os ame? Sí, ¿no fui Yo quién borro todas vuestras iniquidades? Sí, ¿no fui Yo Él que sufrió? Sí, ¿me dejarán vosotros llorar? Sí, ¿me dejarán sollozar por vosotros? Sí, Yo os digo esta noche, no temáis, porque Yo estoy parado, sí, Yo estoy parado listo para recibiros. ¿Vendrás, pecador? Dice el Señor“ Ed.]

18 Alabado sea el Señor. Escuchen eso. Sólo un momento. “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?”
¿Saben Uds. lo que hice? Ahora, fíjense bien en la historia mientras continúa. Me encaminé hacia la mujer, después de estar parado allí. Y dije: “¡Padre, perdóname!” Yo me encaminé hacia ella; dije: “¿Me puedo sentar?”
Ella dijo: “¡Oh, hola!” Ella dijo: “Vengo acompañada”.
Le dije: “Señora, no lo quise decir en esa forma”. Le dije: “Sólo me gustaría sentarme aquí por un momento, hasta que sus amigos regresen”. Vi que ella estaba bebiendo.
Y ella dijo: “Muy bien”. Y le conté la historia de la visión que me fue dada. Ella dijo: “Yo sé quién es Ud.” Ella dijo: “Ud. es el Sr. Branham que está allí en ese edificio de depósito de armas”.
Y le dije: “Sí, señora, yo soy”.
Ella dijo: “Pase cerca de su reunión la otra noche. No pude entrar”. Ella dijo: “Sr. Branham, estoy más allá de toda esperanza”. Ella dijo: “Mi padre era un predicador metodista. Tengo dos hijas que son maestras metodistas de la escuela dominical”.
Le pregunté: “¿Qué sucedió?”
Ella me contó la historia. Ella dijo: “Ya no tengo esperanza”.
Y le dije: “Señora, si no hay esperanza para Ud., entonces, ¿por qué Dios me mostró esa visión?” Y allí con mi mano en la de ella, la guié allí en medio del piso, nos arrodillamos allí, y tuvimos una reunión de oración, y la guié de nuevo a Dios.

19 Pudiera haber alguien aquí esa noche… esta noche, en esa condición. La gracia de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo. ¿Ven?
Me acuerdo bien esa reunión, hijo. Me recuerda de esto: no importa lo que la persona haya hecho, ámela, y eso es lo que la gana.

20 Mañana en la tarde, ahora, no se olviden de los servicios. Si es la voluntad del Señor, queremos orar por los enfermos.
Y quiero hacer esta afirmación antes que tome mi texto. La última noche, cuando la Unción del Espíritu Santo… lo cual, yo no estaba, de ninguna manera, intentando tener una clase de servicio como ese. Ni siquiera lo había pensado. Iba a llevar a mis hermanos e ir allá entre esas personas que estaban aquí en catres, camillas, muriéndose, en sillas de ruedas, y demás, y pararme allí y tener… Y le había dicho al Hermano Hearn, que cuando yo enviara a mis hermanos allá, que él se quedara a mi lado. Yo quería que ellos… Yo sentí, que después de orar, y casi sin comer toda la semana, para… que algo sucediera aquí que causaría que la gente despertara.

21 Dios únicamente puede obrar donde hay fe. Y pensé que la predicación dura, y demás, seguramente llevaría a la gente a un punto… Y la vindicación de la Presencia del Espíritu Santo sería tan perfecta, que entonces no podrían dudarlo. Y pensando así, me quedé de esa manera, creyendo con todo mi corazón que Dios haría algo de esa índole. Y cuando menos pensé, la Unción cayó. Empezó allá en ese edificio, tocando a esas personas que se estaban a punto de morir, en esas condiciones. Y ahí venía sanando por la línea, una tras otra a esas personas pasando allí entre esos catres y camillas, sanando el grupo a medida que pasaba entre ellos.
Lo último que recuerdo fue que de alguna parte de por allí, la gente se estaba levantando de sus sillas de ruedas, y catres, y camillas, siendo sanada. Esa fue la última cosa que yo recuerdo. ¡Fue un derramamiento tan glorioso del Espíritu Santo! No sé como alguno se pudiera quedar bajo una Unción como ésa, y luego darse la vuelta y decir: “No”. Yo creo que sería algo difícil para que Ud. alguna vez sanara, si Ud. no lo puede recibir bajo eso. Yo-yo no creo que hubiera alguna otra manera de que alguna vez la recibiera (¿ve?), habiendo estado bajo tal Unción como ésa. Ahora, ese fue un tiempo maravilloso.

22 Ahora para ser honesto, desde que salí, he estado continuamente en avivamientos desde diciembre. He estado en lugares donde está lleno de gente, y en reuniones más grandes y cosas así, pero nunca he sabido de alguna ocasión en la que el Espíritu Santo alguna vez ungió con tal unción para sanidad, como lo fue aquí anoche. Eso es correcto. Y estoy muy agradecido por ello.
Y Uds. recuerden: que hay personas que estaban aquí anoche, que Uds. recibirán noticias de ellas; ellas están sanadas y no lo saben. ¿Ven? Ellas están esperando que algo acontezca espontáneamente. No tiene que venir de esa manera. Mientras que haya algo allí adentro que diga: “Sí”, eso lo concluye, a mí no me importa cuánto tiempo tome. Así que, Uds. ministros recuerden: en sus iglesias verán gente llegando, diciendo: “Bueno, Ud. sabe, yo ya no lo tengo” ¿Ven?
Y luego, mi hijo me estaba diciendo que una señora vino (tal vez esté aquí ahora), diciendo: “Mire los ojos de mi hijo. Quítele los anteojos; los ojos estaban horriblemente bizcos”. Le quitó los anteojos, y Billy dijo que los ojos estaban más derechos que los de él. Así que, hay sólo… Eso es lo que es. ¿Ven?, nadie los tocó. ¿Ven?, eso es lo que estoy tratando de traer a la gente, es que no es si los tocamos a Uds. o no; es que Uds. lo toquen a Él. ¿Ven? Es su fe lo que los sana.

23 Ahora, esta noche, inclinemos nuestros rostros por un momento mientras abrimos las páginas del Libro. Y luego, para… calmarnos. Señor Jesús, estamos abordando Tu trono de misericordia otra vez, y pedimos Tu dirección Divina en esta noche, para que nos puedas dirigir en nuestros pensamientos, sabiendo esta noche que nuestros corazones están más que contentos, como David de la antigüedad dijo: “Mi copa está rebosando”…
Y cómo es que sabemos que después de una reunión como la de anoche, pareciera, Señor, que toda esta ciudad estaría en fuego. Pero, ¿dónde están? Señor, verdaderamente, ¿cómo pudiéramos sino creer que Tú los ordenaste a ellos a Vida, o que por medio de Tu conocimiento previo, Tú supiste quién te recibiría, y quién no te recibiría? ¿Cómo puede un hombre venir, cuando Dios no lo ha llamado u ordenado a Vida? Así que, nos damos cuenta que así como ha sido a través de las edades, así es ahora, que son pobres, miserables, ciegos, seres humanos. Sin embargo muchos de ellos son gente bondadosa, gente amable, que vive una buena vida justa, dentro de lo moral, y sin embargo está totalmente perdida y ha llegado a su fin, sin esperanza, sin Dios, sin misericordia, en esta hora oscura y moribunda.

24 Padre, mi corazón sangra, y clama. No sé qué más hacer, sino sólo mantener dando mi voz, para que en aquel día esté en cinta magnetofónica en la Gloria.
Y oro que Tú continúes estando con nosotros y nos ayudes. Bendice los servicios mañana, mientras mis hermanos ministros ministran por todas partes en sus iglesias. Oh, que pueda haber fuego del Cielo en cada altar. Concédelo, Señor. Que pueda haber grandes servicios por todo el país y por toda la región mañana, y salve a todo el que pueda ser salvo. Bendice los servicios esta noche y estas cuantas palabras, Señor, que se van a leer esta tarde aquí en la Escritura, de donde he elegido hablar unas cuantas palabras esta noche. Que sea que muchos reciban fe y crean en Jesús, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

25 [Alguien habla en lenguas-Ed.]
El Espíritu Santo pudiera… Normalmente los mensajes vienen en tres. No puede haber más de tres mensajes a la vez, de acuerdo a la Escritura. Pero, ese es el tercer mensaje, y pudiera ser el Espíritu Santo tratando de traerlo a alguien, así que sean muy reverentes, todos.
[La interpretación es dada: [“Sí, aquel que tenga oído para oír, oiga lo que la Escritura tiene que decir. Ahora Yo les dije a mis discípulos mientras me aproximaba a ellos camino a Emaús que si tan solo podían creer, y mientras tenían sus corazones abiertos a las Escrituras Yo les hablaba palabras de vida, los corazones de ellos ardían dentro de ellos. Si tan solo abrieras tus ojos para poder ver, y los oídos para oír, podrás creer y podrás recibir la Gloria de Dios. -Ed.]

26 Amén. Gracias Señor. Pudiera sacar de allí, que ellos estarían como… que Jesús… Esta es mi petición a Él, sobre esos mensajes: Dios, permite que sea esta noche, cuando Tú nos tengas a puerta cerrada, como Tú tenías a aquellos que llegaron a Emaús. Y que esta noche te veamos a Ti hacer algo entre nosotros, como lo hiciste antes de Tu crucifixión, para que el mundo que está aquí esta noche, o mejor dicho, la iglesia pueda saber que Tú has resucitado de entre los muertos.
Que Él… ¿Cómo supieron ellos que Él era el mismo Jesús? Porque Él hizo las mismas cosas que Él hizo antes. Ahora, por favor, todos manténganse en sus asientos, y sean muy reverentes. Les pido en el Nombre de Jesús. Permanezcan en sus asientos; sean muy reverentes, y escuchen.

27 Ahora bien, el Espíritu Santo ha hablado por medio de un cierto tipo de don, el de lenguas e interpretación. No hay ni una sola cosa en eso que yo deshonraría, sino que creo que vino de Dios. Y miren, vino antes que leyera las Escrituras. No debe venir mientras estamos predicando; los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas. Y ahora, vino ordenadamente, muy bien. Y ahora pareciera que eso está tratando de urgir en que Dios va a hacer algo. Sin embargo, no he repartido ninguna tarjeta de oración para un servicio de sanidad; pero quizás algo suceda. No lo sé.
Pero, ¿se dieron cuenta de lo que fue? Que Jesús, cuando Él… Ellos pensaron que Él había sido crucificado y que había llegado a Su fin. Pero Él les habló todo el día, y ellos no lo reconocieron. Y luego esa noche, Él los metió en el cuarto y cerró la puerta, cuando Él estaba en el mesón. Entonces Él hizo algo igual como había hecho antes (nadie más lo hizo de esa forma). Y Él lo hizo exactamente de la manera que Él lo hizo antes de Su crucifixión, y ellos… y entonces, ¿qué hizo Él? Él desapareció en la oscuridad. Y ellos regresaron corriendo a sus hermanos, diciendo que verdaderamente Jesús había resucitado de entre los muertos, ellos lo sabían, porque ellos supieron que Él hizo algo igual que había hecho antes de Su crucifixión; fue una prueba que era el mismo Jesús, resucitado de entre los muertos. Que Él haga la misma cosa.
Y cuando salgamos de aquí esta noche, y vayamos a nuestros diferentes hogares, que seamos capaces de decir como aquellos que iban a Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?”

28 Corintios, el capítulo 14, el versículo 8:
Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?
Y quiero hablar sobre el tema de: El sonido incierto. Ahora, Pablo estaba hablando (¿no es eso raro?) sobre la misma cosa aquí, tocante a hablar en lenguas e interpretaciones: “El sonido incierto”

29 Ahora, nosotros vivimos en un día de incertidumbre. Vivimos en el día cuando todo, casi, de lo que podemos depender en lo natural, es incierto. Hay tanta incertidumbre, al grado que las naciones están-están temblando. Hay incertidumbre en nuestra seguridad nacional. Ya no hay nación que esté segura.
Bien pudiéramos ser las víctimas de Rusia para la media noche esta noche, o ser volados a pedazos. Eso depende en lo que Rusia quiera hacer al respecto.
Nosotros… hablando de nuestros científicos… Ellos tienen hombres que los pueden poner a doscientas millas [320 km. -Trad.] en el aire, en una pequeña máquina que vendría para acá. Vendría por arriba de esta nación, y enviaría un mensaje a abajo, y diría: “O se rinden, o tiramos de una palanca, y allí termina todo”. Ellos no tienen que esperar hasta mañana para hacerlo; ellos lo pueden hacer ahora mismo.

30 Si fuéramos sensatos, ¿qué haríamos? ¿Qué haría el Pentágono?, ¿qué haría la nación? Se rendiría. Ellos se tendrían que rendir. ¿Qué sucedería después? Ola tras ola de soldados rusos vendrían a nuestro país, aquí, violarían a nuestras mujeres, tomarían sus hogares, y los echarían a Uds. a la calle, y los balacearían, y matarían a sus hijos delante de Uds., y conquistarían la nación. Entonces sabríamos lo que el pecado… cómo hemos estado…. lo que significó reírse en la cara de un servicio religioso, y llamarlos a ellos un montón de “santos rodadores”, o… recuerden: viene en camino.
No hay seguridad nacional. Nosotros estamos en el banquete de Belsasar otra vez. Ellos pensaron que porque estaban detrás de esos grandes muros, lo mejor de los científicos, los mejores carruajes… Ellos podían correr tres o cuatro carruajes, uno al lado del otro, sobre ese muro de Babilonia y sin perder un caballo o un carruaje. Y las enormes puertas, de probablemente la mitad de-de oh, cuarenta, cincuenta pies de anchura [12 m., 15 m., respectivamente-Trad.], de esa manera. No había una nación que se pudiera igualar a ellos, ni algo más, así que ellos simplemente vivían en pecado, de cualquier manera que querían. Pero Dios puede mirar por encima del muro.

31 Y ellos tuvieron en una noche una gran fiesta de té, o mejor dicho, una gran parranda de borrachos es lo que era; era algo como algunos de nuestros programas modernos de televisión, donde ellos… Después de que ellos se pusieron bien borrachos, ellos pensaron que podían decir unos cuantos chistes sobre el predicador calvo, o algo por el estilo. Y, ¿qué sucedió? Ellos fueron y tomaron los vasos del Señor y bebieron vino en ellos, para mofarse. Y esa noche, eso fue, Uds. recuerdan, que ese fue el principio del reino gentil.
Les quiero preguntar algo que pudiera ser un poquito crítico. Cualquiera que sabe la Biblia, sabe que Dios lidió con los judíos hasta el Rey Nabucodonosor. La cabeza de oro fue el principio del imperio gentil. Finaliza en los pies, en Roma. ¿Es correcto eso, hermanos, Uds. estudiantes de la Biblia? Fíjense bien lo que sucedió. ¿Qué hizo Él al fin de ese reino? Vino ahí una escritura en la pared, que estaba en lenguas desconocidas. Nadie la podía interpretar. Pero ellos tenían a un hombre allí que tenía el don de interpretación. Así que, él vino y leyó la escritura en la pared.

32 Y ha sido leída aquí otra vez esta noche por la misma clase de Espíritu, dado por el mismo Dios. ¡La escritura está en la pared! Todo el tiempo que hemos estado gastando nuestro dinero, y chistes, y todo… Nosotros hemos llegado a ser sólo un gran montón de bromistas, riéndose de la religión, haciendo burla de ella. Y todo el tiempo, Rusia ha estado poniendo cosas en el aire que están más avanzadas que las de nosotros, al grado que están años y años y años más avanzados que nosotros.
Uds. recuerdan que los medo-persas estaban a la puerta, esperando, cuando estas cosas sucedieron; y aquellos no supieron nada al respecto.

33 Ya no hay seguridad nacional. Cuando ellos les dicen que estamos seguros, que podemos hacer esto o hacer eso, ellos están equivocados. “Excaven un hoyo en la tierra” (alguna de esa cosa aquí de la defensa nacional) “y métanse en la tierra”, y esa bomba hará un hoyo en la tierra de ciento cincuenta pies [45 m. -Trad.] de profundidad, y de cien millas cuadradas [259 km.2-Trad.]. Bueno, si Uds. estuvieran cinco mil pies [1500 m. -Trad.] bajo la tierra, Uds. estuvieran en la lava. Y si Uds. estuvieran cinco mil pies [1500 m. -Trad.] bajo la tierra, la conmoción les quebraría cada hueso en su cuerpo.
Por lo tanto no pueden excavar y escaparse de eso. No hay manera alguna de escaparse. Solo hay un solo Refugio al cual se pueden meter, y ese Refugio no está hecho de metal; está hecho de plumas, bajo Sus Alas. Ese es el único Refugio. Suba por encima de ello, el rapto se está aproximando…

34 Ahora, hay una paz incierta. Uds. no tienen que pensar de grandes naciones como Rusia. Naciones pequeñísimas lo pueden hacer. Simplemente estamos en el fin del camino.
Y entonces, ¿qué están haciendo? Uno… Nosotros vendemos muchas cosas a una nación, tratando de comprar amistad con nuestro dinero. Y el mero indio al que nosotros le quitamos el dinero, o mejor dicho, al que le quitamos la tierra, lo estamos matando de hambre allá en la pradera, y le quitamos sus ovejas y lo estamos dejando vivir allá en una carpa con tuberculosis y todo lo demás. Y luego estamos enviando dinero a ultramar, allá, llamándolo “defensa nacional”, tratando de comprar amistad… Uds. no pueden comprar la amistad.
Y gastando millones de dólares cada año en whisky y cerveza; y nuestros misioneros están en el campo muriéndose de hambre. ¡Oh, seguro! ¡Estamos acabados! La nación está acabada. Todas las naciones están acabadas, no únicamente esta nación. Yo pienso que ésta es la reina de las naciones. Es la verdad. Es la última gran civilización que tenemos; pero ella está terminada; ha llegado a su fin.
Nosotros estamos listos para la Venida del Señor. Eso es correcto. La Iglesia misma se está preparando. Para cuando termine mañana en la tarde, si es la voluntad del Señor, Uds. vean si no está correcto. Ahora, con la Palabra del Señor, vean si eso no es verdad.

35 Ahora, recuerden que ya no podemos depositar la confianza en algún lugar de seguridad en las naciones. Si vamos a Rusia, nosotros los estallaremos. Si ellos vienen aquí, ellos nos estallarán. Si vamos a Japón, simplemente será la misma cosa. Ella está lista para estallar a pedazos ahorita mismo. Y no hay manera que Uds. lo puedan evitar, porque ellos han descuidado de hacer exactamente lo que Dios les dijo que hicieran. En lugar de predicar el Evangelio, ellos han construido edificios, y han tenido buenas enseñanzas, y educación. Ellos han usado sus propias ideas para educar a la gente en ello.
Y este hombre que está ahora en juicio, ese alemán, es un gigante intelectual, listo, inteligente. Y tomen por ejemplo a ese Eichmann que congelaba a esa gente hasta matarla, luego les arrojaba agua caliente, y mató a millones. Cuando yo estuve en Alemania, allí en esos lugares en donde ellos los llevaban y les inyectaban una burbuja de aire en sus venas (Hitler), y los enviaban allá… Y eran científicos listos, educados, mucho más avanzados que… Bueno, nosotros estábamos… la mitad de la guerra ya había pasado antes que nosotros tuviéramos un rifle que se pudiera comparar con el 88 de ellos. ¿Qué de Uds. soldados que lo enfrentaron? Uds. saben que eso es correcto. Bueno, nosotros… Ellos estaban mucho más avanzados que nosotros en ciencia, y listos, y todo así, y ¿voltearse y hacer una cosa como ésa? ¡Es una locura!
Y todos los jóvenes que se pueden parar en un edificio con sus manos levantadas y con todo ese alboroto de rock-and-roll y cosas así, y beatniks, ¡es una locura! ¡Es peligroso! Ellos están acabados; sus facultades mentales se han destrozado. Y recuerden: el árbol del conocimiento únicamente llega hasta cierto límite, y luego vuelve hacia atrás.

36 Así que no tenemos una seguridad afianzada en la defensa nacional. En lo que concierne a los trabajos, no tenemos seguridad en nuestros trabajos. Todo es incierto. Deje que un hombre pase los treinta y cinco años de edad, y lo despiden. Tomarán a un hombre joven para que no lo tengan que jubilar a Ud. Y después que Ud. pasa los cuarenta años de edad, Ud. trate de conseguir un trabajo aun excavando una zanja, Ud. tendrá que tener un diploma de escuela secundaria, antes que Ud. lo pueda hacer. Y ellos de todas maneras tienen un pequeño botón que pueden presionar, para que se encargue de eso. Sus trabajos, Uds. no tienen seguridad en sus trabajos. No sé cuán cuanta verdad haya en esto, pero me han dicho que hay más gente sin trabajo ahorita, que lo que había durante el tiempo de la depresión del Presidente Hoover, porque hay más gente. ¿Qué es lo que pasa? Es sencillamente un lugar en donde no hay certeza en estas cosas. Uds. no están ciertos de su trabajo. Alguien puede tomar en la mañana su lugar.

37 La política. Sólo hablemos por un rato esta noche. Esta es la noche del sábado. La política: ¿estafadores? Ambos lados son tan estafadores como pueden ser. Se probó en esta última elección, cuando el F.B.I [Departamento federal de investigaciones-Trad.], lo expuso, que ellos tenían máquinas que cada vez que ellos votaban por uno, por el Sr. Nixon, ellos tenían que votar por Kennedy a la misma vez; y ellos lo probaron. Y, ¿qué hicieron ellos al respecto? Nada. Ahora, yo no soy un demócrata ni un republicano, ni uno ni lo otro; yo soy cristiano. El comal no le puede decir a la olla: negra o grasienta. Uno está tan negro como el otro, tan sucio como el otro.
Pero, ¿cuál es el problema? Es porque no hay seguridad en esas cosas. Llegaron a su fin. La gran Casa de comunes de Inglaterra, en un tiempo dijo tocante a la democracia, dijo: “La democracia es todo velas y sin ancla”. Dijo: “Sucederá que los políticos en América se pararán en cajas de jabón, y harán las elecciones, y pagarán para entrar para…” Eso es exactamente correcto. Pero él no pensó que haría la misma cosa su propia fina, y encantadora Casa de señores. Así que, eso muestra que todas estas cosas están podridas y deteriorándose, porque viene un Reino cuyo Fundador… una Ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios. Estas cosas tienen que ceder.

38 La política está completamente… Yo creo en la democracia, seguro que sí; yo soy un americano, y yo creo en la democracia. Pero, ¡oh, qué cosa, las cosas podridas que están en la democracia! Eso es.
Así que eso está mostrando que todas estas ideas terrenales hechas por el hombre, tienen que ceder a un Reino que viene. Yo he tenido el privilegio de pararme en los terrenos en Egipto, donde los faraones se pararon y asesinaron a la gente, en donde lo hacían los gladiadores y demás. Uno excava veinte pies [6 m. -Trad.] bajo tierra para llegar al reino de ellos, en donde estaba situado. Yo me he parado donde los faraones se pararon. Yo me he parado donde los… y en los-los grandes coliseos y-y en los-los lugares diferentes en-en Roma, y en los- y en los de los faraones y los demás. Y sus reinos se han caído. Y en lugar de sólo mirar y verlos, uno tiene que excavar para encontrar las ruinas de ellos. Muestra que todo reino hecho por el hombre, todo sistema hecho por el hombre, tiene que ceder.
Así que Uds. ven, a mí no me importa qué clase de democracia sea, cuántas O.N.U.s edifiquemos, cuántas Ligas de naciones o cualquier cosa que tengamos, todo eso está decayendo.
Ve, el tiempo transitorio
Nada en tierra quedará
Pon tu fe en aquello Eternal
En el inmutable Dios.
Cuando cese tu jornada
Y si fuiste fiel a Dios
Un hogar tendrás en Gloria
Y será felicidad.

39 A mí no me interesa cuánto dinero pudiera ganar, o cuántos edificios pudiera edificar, o qué presidente tan eficiente Ud. pudiera llegar a ser de cualquier compañía, todo eso se está cayendo, derrumbando.
Estoy pensando ahora de ese mensaje del tercer ángel que salió. Martín Lutero, Juan Wesley, y el siguiente ángel. ¿Qué dijo el mensaje del tercer ángel cuando siguió al de los otros ángeles? “Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de todo espíritu inmundo”. Esa es exactamente la condición en la que está. Seguro, nosotros no tenemos seguridad en nuestra nación.
Hay incertidumbre por todos lados, incertidumbres. Hay incertidumbre en su trabajo, incertidumbre en la política, incertidumbre en el partido democrático, incertidumbre en el partido republicano, incertidumbre en todos los partidos.

40 Y en la iglesia, también hay incertidumbre. ¿Cómo podemos nosotros tener como unas novecientas organizaciones diferentes y cada una de ellas diferir una de la otra, y discutir una con la otra? ¿Cómo puede el pobre laico saber qué hacer? ¿Cómo puede la gente saber en dónde pararse? Una dice: “Nosotros la tenemos aquí”, y otra dice, “nosotros la tenemos aquí”, y nosotros la tenemos aquí“. ¿Cómo sabe la gente qué hacer? Es incertidumbre. La iglesia da un sonido incierto.
La política da un sonido incierto. La nación da un sonido incierto. Los empleos dan un sonido incierto. ¡Oh!, yo pudiera hablar de cientos de cosas que son inciertas; no hay certeza en ellas. La iglesia metodista dice: “Nosotros la tenemos”.
La iglesia bautista dice: “Uds. están mintiendo; nosotros la tenemos”.
Los presbiterianos dicen: “Uds. dos están mintiendo; nosotros la tenemos”.
Los pentecostales dicen: “Nosotros la tenemos”. Sólo miren cómo nos separamos, y discutimos, y argüimos, y todo. Eso muestra que no la tenemos. Eso es exactamente correcto. Así que, eso es un sonido incierto.

41 El sonido incierto, Uds. no… Uds. dicen: “Bueno, nosotros nos vamos a meter en un hoyo que excavamos en la tierra, para seguridad nacional”. Trátenlo una vez, y vean qué sucede.
“Yo tengo un trabajo, hermano; yo tengo una promesa”. Sólo dejen que cambien una vez de patrón.
La vida del hogar es incierta. Un hombre se puede casar con una fina mujercita. La consigue allá en la región rural, dónde ella no se ha contaminado; la lleva al hogar y le pone una televisión allí, y cuando menos piensa, Ud. llega al hogar, y está actuando como unas de esas estrellas de cine. ¡Incertidumbre en la vida del hogar! Ella deja que sus hijos salgan a la calle con las caras sucias, y jugar allá en la calle; y ella carga en su brazo un perrito “aristocrático” y le da el amor de un hijo; lleva a un perrito para dondequiera en el automóvil, y practica el control de la natalidad. ¡Qué vergüenza para las mujeres americanas! Es terrible decirlo. Yo no sé, pero esta es una ocasión en la que lo van a escuchar de todas maneras, si es que Uds. sólo se sientan quietos y no siguen-siguen saliendo. Pueden tolerar un poco, y luego explotan y se salen. Pero-pero-pero escuchen. Eso es verdad. Es la verdad. ¡Alguien tiene que clamar contra esa cosa!

42 Y hay muchos hermanos que son finos predicadores que se paran en el púlpito, que saben que eso es la verdad. Pero, ¿qué es el púlpito de ellos? Es un boleto de comida para ellos. Preferiría ponerme de barriga, y beber agua del río, y comer galletas saladas, y predicar la verdad, que tener pollo frito tres veces al día y tener que comprometer la Palabra de Dios. Diga la verdad, porque Ud. tiene que responder por ello en el Día del Juicio.
Seguro que sí, hay una incertidumbre, una incertidumbre. ¡Oh!, nos damos cuenta… Luego Uds. dicen: “Hermano Branham, Ud. nos está poniendo contra la pared”. Eso es correcto, para que Uds. sepan en dónde están.
Entonces dicen: “Hermano Branham, ¿hay algo que tenga un sonido cierto?” Sí, señor. Sí hay una sola cosa que tiene un perfecto Sonido cierto. ¿Cuál es? Es la Palabra de Dios. Es un Sonido cierto; es perfecto. Es un Sonido Eterno.
“¿Está Ud. seguro de eso?”
Jesucristo dijo en Mateo, el capítulo 24, el versículo 35, El dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán”.
Mi esperanza está edificada en nada menos
Que la Sangre de Jesús, con justicia;
Cuando con todo alrededor mi alma desfallece,
Entonces Él es toda mi esperanza y estancia.
En Cristo la Roca sólida yo me paro;
Todos los otros terrenos son arena movediza,
Todos los otros terrenos son arena movediza.

43 Ahora, la Palabra de Dios, Sus promesas, ellas son verdad. Ahora, sólo hay una manera para abordar todo. Por ejemplo Israel. Israel era un tipo perfecto de esta nación. Israel era un pueblo temeroso de Dios que estaba en servidumbre de los egipcios. Y ellos dejaron esa tierra de servidumbre, tomaron una peregrinación. (Escuchen ahora. No fallen en captar esto. Que Dios abra el entendimiento de Uds.) Ellos dejaron la tierra de su peregrinación, y llegaron a la tierra prometida de ellos, y conquistaron a los ocupantes, y habitaron la tierra. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
Nosotros hicimos la misma cosa. Nosotros estábamos bajo el catolicismo y la servidumbre de… Y quisimos ser un pueblo temeroso de Dios, que amara a Dios y tuviera libertad de religión, y venimos a esta nación, y conquistamos a los ocupantes, y poseímos la tierra.
Mientras tanto… Cuando Israel empezó, ellos tuvieron líderes temerosos de Dios: David, Salomón. Esos hombres trajeron un respeto; bueno, Israel fue conocido por todo el mundo, por todas las naciones, y todas ellas los respetaban. Eso mostró lo que Dios podía hacer con un montón de hombres y mujeres que temieron a Él y vivieron piadosamente delante de Él.

44 Como prediqué hace unas cuantas noches, aun la reina del sur vino cruzando por todo el Desierto de Sahara en un camello, por tres meses, para oír la sabiduría de Salomón. Todo el mundo los admiraba.
Y cuando esta nación fue fundada, nosotros tuvimos hombres piadosos que la fundaron, como Jorge Washington, Abraham Lincoln. En el Valle Forge, cuando Jorge Washington oró toda la noche, ese líder, y al día siguiente las balas atravesaron su saco sin-sin tocarlo. Abraham Lincoln, un hombre temeroso de Dios…
¿Qué hicimos hace unos cuantos días? Hicimos lo mismo que hizo Israel: elegimos a Acab para la Casa Blanca. Ahora, Acab era una clase de hombre bastante bueno. Él se quería arrepentir. Pero Jezabel, él estaba casado con ella, y él no lo podía hacer. Ella era el cuello que volteaba la cabeza. Y nosotros hicimos la misma cosa: pusimos a un hombre allá arriba que está casado con ese sistema Jezabel del cual huimos, y del cual llegamos a ser una nación libre de él. ¡Oh, Uds. políticos, que han vendido su primogenitura de cristianismo! Ya no diré más de eso. Regresemos. Dios lo prometió. Dios dijo que sucedería, Apocalipsis 13, así que no hay manera de evitarlo. Quiero únicamente que sepan dónde están parados, y lo que Uds. hicieron.

45 Y algunos de mi preciosa gente de color que votó de esa manera, bueno, Uds. trajeron deshonra a la sangre de Abraham Lincoln que quitó el cinturón de la esclavitud de sus padres. Exactamente correcto. Yo no hubiera pensado que Uds. lo hubieran hecho. ¡Qué cosa!, ¿no saben Uds. lo que hicieron? ¿Por qué se vendieron a unos cuantos dólares extras, al dios de la barriga en lugar del Dios del corazón? A eso es a lo que las naciones han acudido, es a unos cuantos dólares extras.
Ese fue el problema de Acab. Pero, hermano, ellos tenían allá a un profeta anciano que no se comprometió con ellos. Él los reprendió. Todas las organizaciones lo echaron fuera. Ellas lo odiaron, pero él ciertamente les dijo lo que era correcto. Y cuando él terminó de reprender a esa Jezabel pintada, y a esas mujeres por la manera que ellas estaban actuando, todas ellas lo odiaron. Pero un día Dios dijo: “Tú has predicado bastante tiempo. Vete allá al desierto. Ahora Yo voy a enviar juicio”. Y lo hizo. Él lo envió.
¡Oh, la hora en la que nos ha tocado vivir, amigos! Pero hay una cosa segura, una cosa segura. Cuando vemos que nuestra nación ha llegado a su fin, vemos que el mundo ha llegado a su fin, hay una cosa que es Eternamente segura, y esa es la Palabra de Dios. Lo que Dios dijo, Dios cumplirá Su Palabra.

46 Sólo tomemos unos cuantos personajes, que tengo escrito en un pedazo de papel aquí, a los que me gustaría referir, unos cuantos personajes que estaban seguros.
Y Uds. pueden estar seguros. Uds. no pueden estar seguros de la Palabra de Dios, si sólo la leen; Dios les tiene que hablar a Uds. a través de la Palabra.
Ahora bien, Noé. Noé estaba tan seguro como podía estarlo, que iba a llover. Él estaba cierto de ello. No era sonido incierto cuando Dios dijo: “Noé, construye una casa… prepara una arca en la que tu casa se salve”. Eso no era un sonido incierto. A la gente le parecía que era incierto, cuando un hombre inculto, un granjero, tuvo una idea ridícula en su cabeza, de que iba a construir una arca; y nunca había llovido, ni nunca había caído rocío del cielo, ni nada.
Puedo escuchar al crítico decir: “Oiga, Sr. Noé, dígame: ¿de dónde va a venir la lluvia?”
Bueno, Noé pudiera haber dicho algo así: “¡Yo estoy cierto que esa fue la Voz del Dios Todopoderoso!”
“Bueno, ¿cómo va a venir la lluvia?”
“Si esa fue la Voz de Dios la que dijo que iba a venir, Dios es capaz de ponerla allá arriba para que caiga”. Él estaba cierto que iba a llover, porque la Palabra de Dios así lo dijo, y era cierta. Y él sabía que era cierto.

47 Como en esta mañana les comenzaba a decir, pero fui interrumpido porque me tuve que ir. Moisés, él era un gran hombre militar, se nos dice por los historiadores. Y él lo trató por sí mismo, sabiendo que él fue llamado al ministerio. Ahora, hermanos, esta es una lección para todos nosotros. Él sabía que él tenía un llamamiento para el ministerio. Nosotros sabemos eso de nosotros mismos, pero fijémonos bien qué hacemos con él. Moisés lo sabía; su madre le había enseñado que él iba a ser el libertador. Él había nacido un niño peculiar, y cómo él fue alimentado por su madre, y fue educado bajo los escalones de la puerta de Faraón, y verdaderamente tuvo su pie en el trono. Él sabía que él iba a ser el libertador de Dios, pero él trató de hacerlo con su propio sistema.
Y nosotros sabemos que somos ministros, llamados por Dios, pero no tratemos de hacerlo viendo cuántos podemos meter en nuestra organización. Si lo hacemos, vamos a cometer el mismo error que ellos cometieron. ¡Sigamos al Espíritu! ¡Vayamos con Dios!

48 Moisés tal vez nunca había oído la Voz de Dios, pero él sabía intelectualmente, él sabía por un sentir dentro de él, que él era el libertador. Pero él lo trató de hacer y falló, así que él dijo: “Quizá me equivoqué”.
Pudiera haber predicadores sentados aquí en la misma condición, que pensaron que habían cometido una equivocación, cuando encontraron su falla. Uds. sencillamente no esperaron el tiempo suficiente. La Biblia dice: “Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas”.
Moisés pensó que tal vez él había perdido su llamamiento. Pero un día cuando Dios le habló cara a cara, y él oyó la Palabra de Dios, el Ángel le habló, y coincidió con la Palabra… Cuando él vio que la Voz que le habló era la misma cosa que la Palabra de Dios había prometido, entonces él tuvo fe, y estuvo cierto de que él iba a ir allá; él estaba cierto que Israel iba a salir de debajo de servidumbre, porque Dios hizo la promesa. Fue una promesa Escritural. Y la Voz le habló a Moisés y dijo: “Yo he oído el clamor de Mi pueblo, y Yo me he acordado de mí pacto con Abraham, Isaac, y Jacob, y Yo te estoy enviando para liberarlos”.

49 Uds. saben, cuando un hombre verdaderamente sigue la Palabra de Dios, algunas veces él actúa neciamente para el mundo. ¿Se pudieran Uds. imaginar a un anciano construyendo un arca, parado allí construyendo un arca? Era necedad para el mundo. Y como yo dije, era entonces un anciano, de ochenta años de edad. Parecía que si Dios lo iba a usar, Él lo hubiera usado cuando él era un muchachito de cabello ondulado, o cuando él estaba justo en lo mejor de su educación.
Le tomó cuarenta años para sacar eso de él, para que Él lo pudiera usar. Le tomó cuarenta años para sacarle de él lo que Faraón y su educación había puesto en él.
Tomó tres años para que Dios lo sacara de Pablo, allá en Arabia, para regresarlo a Dios, regresarlo a la Palabra, de todo… sacando toda la gran… (Aunque fue muy buena), la teología que él aprendió de Gamaliel.
Aunque fue muy fina la teología que él… que Moisés aprendió de Faraón, sin embargo le tomó a Dios cuarenta años para sacarle todo eso.

50 Una mañana cuando Dios le habló a él, a la siguiente mañana él llegó a ser un hombre indómito para el pueblo. Permitan que Dios le hable a alguien, y ante los ojos del mundo, ellos llegan a ser locos. Y yo no me refiero a un-un fanático. Yo me refiero a un hombre sólido o a una mujer, que viene a Dios. Él le saca el fanatismo de Ud.
Ahora, nos damos cuenta que Moisés, a la mañana siguiente, allí estaba él, con su esposa sentada en una mula; y su niñito, Gersón, en su cadera; y una vara vieja chueca en su mano. Y ahí iba él camino a Egipto para conquistarlo. Como yo dije: Una invasión de un solo hombre, yendo allá para conquistar.
“¿Adónde vas, Moisés?”
“Voy a Egipto”.
“¿Qué es lo que vas a hacer?”
“Lo voy a conquistar”.
“¿Con qué lo vas a hacer?”
“Con esta vara”.
“¿Quién lo dijo?”
“Dios lo dijo”. Amén. Eso lo concluye. Él estaba tan cierto de eso como podía estar, con esa vara vieja y seca. Esta vara vieja y seca en las manos de Dios, significa más que toda ametralladora que pudiera volverse hacia Uds. ¡Sí! Un solo hombrecito del vulgo y sin letras allí en las manos de Dios, sin la educación suficiente como para saber sus abecés, pudiera traer del Cielo más poder de Dios, que todos los doctores de teología que hay en los Estados Unidos…

51 [Porción sin grabar en la cinta-Ed.]. Olvidando toda su teología. Él no tuvo que pulirse en nada. Y Dios… Y él estaba cierto que era Dios. Él estaba cierto que él los iba a libertar. ¿Cómo es que él iba a alimentar a dos y medio millones de gente, sin un bocado para comer? Un montón de esclavos allá en el desierto, ¿cómo lo iba a hacer él? Él estaba cierto que Dios iba a hacer algo tocante a ello.
“Hermano Branham: cuando Ud. predica sanidad Divina, hay gente con problema de corazón y… ¿Cómo Ud. lo va a hacer-cómo Ud. lo va a hacer funcionar?” Yo no lo… no son mis negocios hacerlo funcionar. Eso es negocio de Dios, el hacer eso. Pero tan cierto como sé que Su Palabra es verdad, Él envió a ese Ángel y así lo dijo. Y en alguna parte aquí, alguien va a sanar. Yo estoy tan cierto de eso, como estoy parado aquí. Algo va a suceder, porque Él así lo dijo. No sé quién es, dónde está, pero estará allí. ¿Quién es? No lo sé; no son mis negocios saber quién es.

52 Alguien va a ser salvo. “¿Cómo sabe Ud.?” Dios lo ha dicho así. Yo estoy cierto de ello. Estoy positivo de ello.
“Hermano Branham: Ud. ha tenido una batalla horrible; yo pensé que Ud. dijo que el Señor lo guió a venir aquí”. Él sí me guió a venir aquí.
“¿Qué piensa Ud.? ¿Saldrá algo bueno de eso?” Yo no sé, pero estoy cierto que Él me envió aquí. Estoy cierto que Él está haciendo algo. No sé lo que es, pero yo estoy cierto que Él lo está haciendo, porque es Su Palabra. No son conjeturas; yo sé que es la verdad.

53 Cuando Abraham, un hombre de setenta y cinco años de edad, y su esposa de sesenta y cinco… Dios se encontró con él un día y dijo: “Abraham, Yo te voy a dar un-un bebé por medio de tu mujer, Sara”. Ella era infértil y él estéril, me supongo. Y allí estaban ellos después de todos esos años. Bueno, si Dios… Bueno, Abraham estaba bien seguro que él iba a tener ese bebé como cualquier otra cosa.
Me lo puedo imaginar decir: “Sara, teje un montón de botitas y consíguete algunos pañales y algunos alfileres imperdibles para los pañales, y empecemos. Nos estamos preparando. ¡Lo vamos a tener!” Bueno, suena necio.
Qué si él fue adonde el doctor y dijo: “Doctor, mi mujer y yo, queremos hacer arreglos en el hospital para tener un bebé”.
Pues, el doctor dijo: “Oh, oh, seguramente que sí, Sr. Abraham. Sí, señor. (Oigan, oigan: ¿Por favor llevará… llamará a un psiquiatra, o al pabellón de siquiatría? Ese anciano perdió su mente)”. ¡Pero él estaba cierto que Dios lo iba a hacer!

54 Los primeros veintiocho días: “¿Cómo te sientes, cariño?”
“No hay diferencia”.
“¡Gloria a Dios, estoy tan cierto como en el principio lo estuve!”
Pasaron cinco años. “¿Cómo te sientes, amorcito?”
“Ni una pizca de diferencia. Tengo setenta años ahora”.
Sí, y Abraham tenía ochenta; eso hace… “Yo estoy bien cierto que va a suceder”.
Pasaron veinticinco años. Ahora ella tenía noventa, y él tenía cien. “¿Cómo te sientes, amorcito?”
“No hay diferencia”.
“¡Gloria a Dios, lo vamos a tener de todas maneras!” ¿Por qué? Él estaba cierto que Dios cumple Su Palabra. Él estaba plenamente convencido que Dios era poderoso para hacer todo lo que había prometido. ¡Cierto! Uds. están ciertos, cuando Dios se los revela a Uds.

55 Si Dios le revelara a esa niñita sentada allí que ella va a caminar, es cosa segura que el diablo pudiera enviar todo demonio que él tiene en el infierno, pero no la detendría. Ese hombre sentado allí en una silla de ruedas, quien sea Ud., no lo pudiera detener. No, no hay nada que lo pueda detener cuando Dios así lo ha dicho. Eso lo concluye.
Allá en Finlandia, cuando ese muchachito yacía allá en el suelo, muerto… Yo tengo eso documentado y firmado; fue pronunciado muerto. Fueron y trajeron a la madre y al padre, antes que el director de la funeraria se lo pudiera llevar. Yacía allí, y allí llegué yo. Yo dije: “Ese es el muchachito que yo vi hace dos años en América”.
Allí estaban como unas quinientas personas, y el alcalde de la ciudad. Yo le dije a la Sra. Isaacs: “Interprete esto”. Ella lo interpretó. Yo dije: “Si ese niño no se levanta de entre los muertos…” Yacía allí muerto; todo hueso de su cuerpo estaba quebrado. Lo atropelló de esa manera, y lo arrojó. Aun su-su piecito y cosas atravesaban sus calcetines, y estaba sin zapatos y todo. “Si ese niño no está de pie en cinco minutos contando desde ahorita, yo soy un falso profeta y un mentiroso, y échenme de este país”. ¿Por qué? Yo estaba cierto que ese era Dios quien me mostró la visión. Tiene que ser así; no hay nada que lo detenga. ¡Amén!

56 Aquella noche en la India, ante toda esa gente, cuando los rajaes estaban sentados en sus almohadas, y los hombres santos estaban sentados todos alrededor, y yo había estado en el templo de los Sikhs y de los Jains ese día, y ellos hicieron burla del Cristianismo. Dijeron: “La mera idea”, dijeron, “de Cristo muriendo”, cuando ellos ni siquiera matan una pulga; trapean el piso mientras caminan, para evitar pisar una hormiga; tienen temor que… Ellos creen en la reencarnación; piensan que pudiera ser uno de sus familiares. ¿Cómo les puede uno predicar a ellos un sacrificio de Sangre?
Dije: “Que Dios declare que es Dios. Alguno de nosotros tiene que estar mal”. Yo cogí el Corán en una mano, y la Biblia en la otra, y yo dije: “Algo está mal en alguna parte. Que el Dios que es el Dios verdadero, hable”. ¡Aleluya!
Para ese tiempo ellos trajeron a un hombre ciego allí arriba. Yo dije: “Yo no puedo sanar al hombre, por supuesto que no”. Yo dije: “Su nombre se deletrea así: R-a-j-a-p-h-e-w”.
“Correcto”.
Dije: “Él es un mendigo. Su esposa es una pequeña mujer delgada. Él tiene dos hijos. Uno de ellos tiene seis años, y el otro, tiene ocho”.
Correcto“.

57 Parado allí con esa unción, esos rajaes sentados allí y esos hombres santos dijeron: “Él está adivinando los pensamientos de ellos”. Pensé: “¡Oh, esos hipócritas!”
Entonces yo miré; pensé: “¡Dios, si Tú únicamente hicieras algo!” Miré, y ahí apareció una visión. Allí estaba él, mirando para todos lados en la visión. ¡Oh, hermano! “¡Ahora, ahora que algo suceda!” Dije: “Yo desafío a todo sacerdote Mahometano aquí, a todo sacerdote Buda, a Uds. Sikhs, y Jains que hicieron burla del Cristianismo; vengan aquí y denle su vista. Seguramente que el Dios que lo creó a él, si Uds…..”

58 Él dijo: “Yo serviré al Dios que me dé mi vista”.
Dije: “Oh, por supuesto, Uds. dicen que él está errado; él es un adorador del Sol. Seguro, él está adorando la creación en lugar del Creador”. Yo dije: “Uds…. ¿Qué harían Uds. Jains? Uds. sólo lo harían un prosélito, un Jain. ¿Qué harían Uds. mahometanos? Harían la misma cosa. ¿Qué harían Uds. Budas? Harían la misma cosa. Sólo es psicología.
“Nosotros tenemos la misma cosa en América”. Dije: “Todos los metodistas quieren hacer que todos los bautistas sean metodistas; y los pentecostales quieren hacer que todos los metodistas sean pentecostales. Eso es sólo psicología, eso es todo”.
Pero dije: “Seguramente que el Dios que lo creó a él (¡aleluya!), el Dios que lo creó a él debería hacer algo al respecto”.
Pues, ¿creen que yo hubiera dicho eso? Claro que no, si yo no hubiera visto esa visión. Yo sabía que él… lo que iba a suceder. El diablo no podía hacer nada entonces, tocante a ello.
Si Él me mostrara una visión que Jorge Washington iba a resucitar de los muertos en la mañana, yo invitaría a todo el mundo que fuera y lo viera acontecer, pues ¡es la Palabra de Dios! He visto esas visiones por cincuenta y dos años, y ni una sola ha fallado en toda mi vida. ¡Es Dios! No hay incertidumbre tocante a ello, ¡es cierto!

59 Dije: “Ahora, Uds. mahometanos que dicen que Uds. son la religión predominante, vengan y denle su vista a él y yo seré discípulo de Uds. Uds. budistas, Uds. vengan y denle su vista, y yo seré discípulo de Uds. Uds. hombres santos, vengan y denle su vista”. Había decenas de millares de millares, acostados en esos campos grandes de esa manera. Allí estaba el alcalde de la ciudad. Tengo su nombre y dirección, si Uds. le quieren escribir y preguntar.
Dije: “Uds. son un grupo bastante quieto. ¿Qué es lo que pasa con Uds.? Uds. me estaban diciendo hoy, cuán pequeño era el Cristianismo, y qué tan grande era su religión”. Dije: “Miren a su gente allá. Miren a sus sacerdotes. ¿Qué es lo que les pasa a ellos? Ellos me llamaron un fanático, un vendedor americano de jabón en caja, vendiendo religión como si estuviera parado en una caja de jabón, debido a que yo meneaba mis brazos cuando el Espíritu estaba sobre mí”. Dije: “Que ellos vengan entonces, y le den la vista a este hombre”. ¡Aleluya!

60 Estaba observando esa visión. Dije: “¿Por qué no vienen? Porque Uds. no pueden. Y ni tampoco puedo yo. Pero el Dios del Cielo, que levantó a Su Hijo, Cristo Jesús, el que me dio la visión ahorita, en la que vi que ese hombre estaba parado aquí con su vista… Yo lo vi en una visión. Si Él no le da su vista, entonces yo soy un falso profeta, y échenme fuera de la India. Y si Él sí le da a él su vista, ¿cuántos de Uds. Mahometanos, Budistas, y todos Uds., recibirán a Cristo como su Salvador?” Se levantaron manos negras tan lejos como podía ver.
Dije: “Tráiganlo aquí”. Puse mis brazos sobre él, yo dije: “Señor Jesús…” No acababa de decir eso, cuando él empezó a gritar algo. El podía ver tan bien como yo podía. Corrió y agarró al alcalde de la ciudad, corriendo de una punta a la otra de esa manera. ¿Qué era? ¡Es el mismo Dios! ¡La Palabra de Dios es tan real esta noche como siempre lo ha sido! Él aun le testificó al Presidente.

61 Para este próximo octubre, ellos han conseguido un anfiteatro que tiene un cupo de un millón de personas en Nueva Delhi, donde ellos van a tener su convención y quieren que vaya.
Ciertamente, Él todavía es Dios. Pero Uds. tienen que… Uds. no lo pueden nada más decir porque Uds. lo piensan en su mente; Uds. tienen que saberlo. Uds. tienen que saber. La Palabra tiene que venir a Uds. Uds. tienen que saber que es verdad.

62 El anciano Elías en aquel día cuando él tomó todas esas… el sacrificio, y dijo: “Probemos quién es Dios”. Dijo… (Veamos si él estaba cierto al respecto). El dijo: “Uds. empiecen primero”. Dijo: “Uds…. Hay todo un montón de Uds. Hay cuatrocientos de Uds. sacerdotes aquí”. Dijo: “Uds. pongan un sacrificio, y que el Dios que conteste por medio de fuego, que El sea Dios”.
Y eran sinceros. Ellos no eran hipócritas. Así que cortaron el sacrificio, y se subieron al altar. Y Elías andaba alrededor y decía: “Oigan, tal vez él tiene algún trabajo. Él quizás está tomando una siesta”. ¿Cuál era la razón? Él estaba cierto, hermano. Él había visto una visión. Él dijo que vio una. Y cuando él tomó y derramó todo el agua en el altar, él dijo: “Señor Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel (su nombre de príncipe, no su-no su nombre de engañador), de Abraham, de Isaac, e Israel, sea hoy manifiesto que Tú eres Dios, y que yo soy Tu profeta, y que por mandato Tuyo he hecho todas estas cosas”. ¡Amén! ¡Aleluya!

63 Cuando Uds. cumplen las condiciones de Dios, llamen el fuego, y caerá. Que la iglesia pentecostal olvide sus organizaciones, sus diferencias denominacionales. Que estas personas derramen lágrimas alrededor del altar, y que estas personas vengan unánimes juntos, y empiecen a clamar a Dios y enmienden las cosas, y acontecerá otro Pentecostés, y los poderes de Dios mecerán la nación.
Uds. lo tienen que hacer por Su mandato. Uds. no lo pueden hacer mientras que digan: “Pues yo sé que-que debo creer esto, pero… Realmente la Biblia dice eso, pero yo…” No. Ella está… Uds. están vencidos para empezar. ¿Ven?, ¿ven? “Bueno, yo sé que nuestra iglesia dice que los días de los milagros ya pasaron, pero, verdaderamente, yo creo que no han pasado”. ¿Ven? Uds. están derrotados; Uds. nunca llegarán a ninguna parte de esa manera. Eso es un sonido incierto; Uds. no saben qué hacer.

64 Estén ciertos. ¿La Palabra de quién es cierta? ¡La de Dios! Si su iglesia dice que los días de los milagros ya pasaron, la Biblia dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. “Toda palabra de hombre sea mentira y la Mía veraz”, dijo Dios.
Ese sonido es incierto, el de: “Estreche manos con el predicador, denle la diestra de compañerismo, y venga y haga una confesión”. El diablo hizo la misma cosa. El creyó que Jesucristo era el Hijo de Dios. El absolutamente lo creyó.
Caín edificó un altar y adoró tanto como cualquier otra persona religiosa adoró; hizo un sacrificio e hizo un gran… Puso su dinero en el altar, y sus ofrendas, y se postró sinceramente, y levantó sus manos hacia Dios y adoró. Dios lo rechazó totalmente. ¡Correcto! Uds. tienen que estar ciertos, hermanos. Uds. tienen que saber que es Dios hablando. Él hizo eso basado en sus propias ideas; Abel lo hizo por medio de la revelación Divina de Dios, escuchó la Palabra de Dios.

65 Pero cuando todo estuvo bien… David, él estaba cierto. Subió allá un día, y ese gran Goliat estaba parado allí diciendo: “Los días de los milagros ya pasaron, se han terminado” Oh, cuando el diablo piensa que lo tiene atrapado, hermano, él puede soplar y bufar. Sí, él puede. Estaba parado allá, dijo: “Déjame decirte algo. Deja que algunos de tus hombres de allí, algunos de Uds. teólogos, vengan aquí y me ataquen. (¿Ven?) Les voy a decir lo que yo haré”, Uds. saben.
Pero un día, él lo dijo en una mala ocasión. Dio la casualidad que había un hombrecito rubio, un hombre pequeñito, con un saquito de piel de oveja puesto, envuelto en él; quizás tenía como unas… pesaba como unas ciento diez libras [49.50 kg. -Trad.], el cabello colgándole sobre sus ojos. Dijo: “¿Quién es ese allá desafiando al ejercito de…a la Palabra del Dios Vivo? ¿Quién es ese allá diciendo eso?”
“¡Oh, ese es Goliat!”
Él dijo: “¿Se van a parar Uds. allí y permitir que esa denominación incircuncisa diga que los días de los milagros ya pasaron, cuando nuestro Dios dijo que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?” ¡Oh!, eso tocó al hombre incorrecto. Sí, señor. Ellos quizás se comprometían, pero él dijo: “Yo no”.

66 Ellos lo llevaron ante el obispo, Saúl. Él dijo: “Mira, déjame decirte lo que tú tienes que hacer, hijo. Antes que entres al ministerio, tendrás que tener cuatro años de instrucción de colegio. Tú tendrás que obtener un Ph.D. y un LL.D. [títulos-Trad.]”. Y él dijo: “Después que tú obtengas todo eso…” Y ellos se lo pusieron, y eso le causó que se pusiera patizambo, y no lo podía soportar. Más o menos de esa manera lo hacemos.
Él dijo: “¡Quítenme estas cosas de mí!” Saúl se dio cuenta inmediatamente que su chaleco eclesiástico no le quedaba a un hombre de Dios. Sus dogmas hechos de hombre, él no se iba a inclinar a eso. No, señor.
Él dijo: “Déjame ir con lo que tengo confianza”. Dijo: “Un momento, Saúl, yo quiero hablar contigo. Yo sé que esto sólo es una honda. Yo no sé nada tocante a esos… cómo uno debe pararse y decir Aaaaamén, y cómo uno debe hacer todo esto, y… Yo no sé nada tocante a eso”. Dijo-dijo: “Escuchen, yo sé de lo que estoy hablando”. Dijo: “Un día yo estaba pastoreando las ovejas de mi padre”, (¡amén!), dijo, “vino un oso y tomó una, y yo salí tras él con esta honda, y la traje de regreso”. El dijo: “Luego vino un león y agarró una oveja y se la llevó”. Dijo: “Yo cogí esta honda y salí tras él y lo tumbé. Cuando se levantó contra mí, yo lo maté. Y traje la oveja de regreso”. Dijo: “El Dios que entregó a ese león en mis manos, y a ese oso en mis manos, cuánto más Él entregará a ese filisteo incircunciso en mis manos”. ¡Amén! Él estaba cierto que él sabía de lo que estaba hablando.

67 Escuchen. Es verdad: yo digo mis términos kentukianos, y quizás muchos hombres aquí, y su pastor, pudieran no tener ningún Ph., L.L., Q.U.R.S.D. [títulos-Trad.], toda clase de cosas en su nombre, pero nosotros sabemos de lo que estamos hablando. Correcto. Pueda que nos llamen “santos rodadores”, y locos, y que estamos todos excitados, y todo, pero sabemos de lo que estamos hablando. ¡Amén! Déjenme decirles. El diablo….
A mí no me importa cuánto ellos prediquen contra sanidad Divina, cuánto ellos digan que los días de los milagros ya pasaron, yo estoy pastoreando las ovejas de mi Padre. Un cáncer cogió una y huyó. Yo no tengo un Ph.D. [título-Trad.], pero tengo una F-E, así que voy tras él. Yo traeré esa oveja de nuevo, si Dios me ayuda…

68 Observen bien lo que él hizo. Él recogió cinco piedras, el número de gracia [gracia, en inglés, son cinco letras-Trad.]., J-e-s-ú-s [Jesús, en inglés, son cinco letras-Trad.]. Lo puso en su mano, f-e [fe, en inglés, son cinco letras-Trad.]. F-e en J-e-s-ú-s. ¡Y ahí va! ¡Oh!, ovejita enferma, tú la que el diablo se la ha llevado a alguna parte, y dice que tú tienes que ocupar una tumba prematura, ¡yo voy en pos de ti! Yo te voy a llevar de nuevo a los pastos verdes y sombreados, a las aguas de reposo, para que comas con el resto de la manada.
Oh, sí, él sabía de lo que estaba hablando. Él estaba cierto que era Dios. Él estaba cierto. No hay incertidumbre tocante a eso. Dijo: “¡Cuánto más Dios me lo entregará en mis manos!” (¡Oh, perdónenme Uds.! Yo pensé que eran las siete y media. Denme diez minutos más, ¿me los darán? Yo vigilaré; pondré la alarma de mi reloj, si es necesario, si Uds. sólo… Yo tengo una alarma aquí de todas maneras, pero me da vergüenza ponerla). Pero hermano, hermana, esta es la verdad. Si la trompeta da un sonido incierto….

69 Noten. Cuando… Tomemos otra persona rápidamente. A Simeón, le fue revelado por el Espíritu Santo que no iba a ver muerte hasta que viera al Cristo del Señor. Él era un hombre de reputación. Él tenía un Ph.D., un L.L.D., Q.R.S.T., también. Pero ¡el Espíritu Santo se lo reveló a él! Y él no estaba avergonzado. Él iba a todas partes, diciéndoles a todos. Y era un anciano de más de ochenta años de edad. Ellos se burlaban y decían: “El anciano con un pie en la tumba y resbalándose con el otro, dice que él va a ver al Cristo”. Pero él tenía… Él estaba cierto. Él tenía derecho a su testimonio, él dijo: “Porque el Espíritu Santo me lo reveló”. Amén. Él se paró allí, y lo vio también.

70 Cuando Jesús estuvo en la tierra, Jesús estaba cierto de la Palabra del Padre. El dijo: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”. No: “Yo trataré; quizás lo haré; tal vez funcionará…” Él estaba cierto.
¿Por qué? David lo dijo así: “No dejarás Su alma en el seol, ni permitirás que Tu Santo vea corrupción”. Él sabía que la corrupción se establece en tres días; en un momento dentro de esos tres días, Él se levantaría. Él creyó la Palabra del Padre. “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”. “Yo lo levantaré”; no: “Yo trataré de levantarlo”.

71 Cuando Marta vino a Él y dijo: “Nuestro hermano Lázaro, Señor, si hubieses estado aquí, él no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios lo hará”.
Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida, dice Dios; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”
Ella dijo: “¡Sí, Señor!” No dijo: ¡Oh! “Yo-yo-yo pienso que sí, Señor. Yo-yo estoy bastante segura que sí… Ellos me dicen que Tú eres nada más que Beelzebú. Ellos me dicen que Tú adivinas los pensamientos de la gente”. No, no, entonces nunca hubiera sucedido. “¡Sí, Señor, yo creo! (¡Gloria a Dios!) ¡Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que ha venido al mundo!” ¡Oh, oh! Algo tiene que suceder. Escuchen, eso es seguro. Eso es seguro. Cuando dos determinaciones definitivas se encuentran, algo tiene que suceder. ¡Oh, sí! Oh, de seguro tiene que suceder. Dijo: “Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que has venido al mundo”.
¿Qué le dijo Jesús a ella? ¿Qué le dijo Él? “Bueno, déjame decirte lo que… ¿Dónde lo enterraron? Yo iré allá, y trataré, y veré qué es lo que puedo hacer al respecto…”. No. “Yo iré allá y le pediré al Padre, y veré qué hará Él…”. Oh, no. No, Él no dijo eso. Él dijo: “¡Voy para despertarle!” No hay nada incierto tocante a eso. “¡Voy para despertarle!” “Yo lo haré”; no: “Yo trataré”. “Yo lo haré”. Él sabía exactamente lo que Dios le había mostrado, y Él sabía que iba a suceder. “Yo voy para despertarle”. No hay sonido incierto en eso (no, señor), ni una pizca de incertidumbre tocante a eso…

72 ¡Oh! “Destruid este cuerpo, y en tres días lo levantaré”. Jesús dijo: “Si Yo… si permanecéis en Mí y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. “¿Quizás será dado a vosotros?” No, no; no hay incertidumbre tocante a eso. “Yo lo haré. Será hecho. Será hecho”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
Cuando Él miró a esa higuera y la maldijo, veinticuatro horas después Él pasó por allí, y estaba seca. Pedro dijo: “Mira, la higuera ya está seca”.
Jesús dijo: “Tened fe en Dios. Porque de cierto, de cierto os digo que si tú (no ”Yo“, sino ”tú“; ¡amén, hermanos!), si tú dices a este monte (no ”si Yo digo“, sino ”si tú dices a este monte“): Quítate y échate en el mar, y no dudas, sino que crees que será hecho lo que tú dices, lo que tú dices te será hecho”. ¡Amén! No “quizás te será hecho”, no “quizás te será hecho”; ¡sino que “te será hecho”!

73 Hombre pecador (describí ese cuadro oscuro aquí al principio de mi sermón, tocante a la hora en la que estamos), permítame citarle a Ud. la Palabra. Piénselo. San Juan 5:24: 5: un puñado; 24: dos docenas de huevos [el Hermano Branham lo ilustra de esta manera para recordar la Escritura de Juan 5:24-Trad.]. Léala cuando Ud. llegue a casa. “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió…” Si la nación de Ud. se está arruinando, si su hogar se está arruinando, si sus nervios se están arruinando, si su salud se está arruinando, si sus esperanzas se están arruinando, todo se está arruinando, pero Jesucristo dijo esto: “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. ¡Aleluya! No que “pueda que él pase”, sino “él pasará, él ha pasado”. No que “pueda él en el futuro”, sino que “Él ha pasado ahora”. “Él ha pasado de muerte a Vida”, y está vivo ahora mismo.
¡Oh!, deseará estar al doble de mi tamaño; quizás me sentiría el doble de bien. Yo tendría que ser el doble de mi tamaño para hacerlo. ¡Oh Dios!, ¿cómo te pudiera dar las gracias?

74 Positivos… Por todas las edades Ella nunca ha variado. Esa pequeña iglesia que creyó que esa era la Palabra de Dios, ha pasado por toda persecución. Ellos trataron de destruirla al aplastarla, quemarla, perseguirla, matarla, ahogarla; y Ella sigue adelante.
Hace algún tiempo, parado en la Estatua de la Libertad, había un montoncito de gorriones que yacían muertos. Yo dije: “¿Qué fue lo que pasó?”
Dijeron: “Hubo una tormenta anoche, y esa gran luz estaba alumbrando, y esos pajaritos estaban perdidos. Si ellos hubieran sabido cómo usar esa luz, ellos pudieran haber entrado a lo seguro”. Dijo: “Pero, ¿qué estaban tratando de hacer? Ellos volaron hacia acá, y trataron de apagar la luz”. Dijo: “¿Qué hicieron ellos?” “Ellos se sacaron los sesos golpeándose, tratando de apagar la luz, la luz que los podía ayudar”.
Uds. pentecostales formales y fríos, Uds. Metodistas formales y fríos, Uds. bautistas formales y fríos, Uds. incrédulos, que están tratando de sacar a Cristo de la nación, tratando de poner educación y ciencia en lugar del Espíritu Santo, Uds. se sacarán los sesos golpeándose y la Luz todavía seguirá alumbrando, y alumbrando, y alumbrando, y alumbrando. Él tendrá una Iglesia que estará llena con el Espíritu Santo por la que Él vendrá, y Él vivirá y reinará en Ella. Uds. nunca la apagarán. Uds. sólo se están sacando sus sesos a golpes, estudiando toda clase de libros y dogmas hechos por el hombre. Tomen la Palabra de Dios y léanla, y digan que Ella es la verdad y acéptenla. Seguro.

75 “El que en Mí cree (San Juan 14:7)… el que en Mí cree, las obras que Yo hago, quizás él hará las mismas”. Eso sería tan incierto, ¿no lo sería? Pero dice: “El hará, él hará las mismas obras que Yo hago. Y aun mayores hará, porque Yo voy a Mi Padre”. No hay nada incierto tocante a eso. Es positivo.
Ud. dice: “Pero, Hermano Branham, yo me he-yo me he unido a todas las iglesias”.
En el Día de Pentecostés, como dije anoche tocante al Doctor Simón Pedro, Pedro dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. No: “Uds…. quizás lo recibiréis; tal vez lo recibiréis”; sino que: “recibiréis el don del Espíritu Santo”. “Porque la promesa es para esta generación y eso es todo”. ¡Oh, no! “Para vosotros y vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. No: “quizás”; sino: “para cuantos el Señor Dios llamare, recibirán el Espíritu Santo”.

76 El problema es que Uds. quieren estrechar manos y que los rocíen, en lugar de arrepentirse y ser bautizados. Arrepentirse significa: “Darse una media vuelta”, dejar su incredulidad detrás, empezar a ir por el camino creyendo a Dios, empezar el camino hacia el Calvario. Dense una media vuelta, empiecen a ir por el camino, y Uds. recibirán el Bautismo del Espíritu Santo. Uds. lo recibirán.
¿Es correcto eso, hermanos? [Los hermanos ministros dicen: “Amén”-Ed.]. Yo no cité mal esa Escritura, ¿lo hice? [“No”]. Sencillamente la cité justamente de la manera que se escribió. “Recibiréis el Espíritu Santo”. “Lo recibiréis”; no: “quizás; tal vez tú lo recibirás; tú deberías”; sino que: “tú lo recibirás”. Bueno, “para vosotros es la promesa y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. ¡Eso es cierto!
Ahora, no sólo es ir al frente y decir “Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”, inclinar mi cabeza, y con un salero… rociar unas cuantas gotas de agua sobre mí, regresar y decir: “Yo soy un miembro hecho y derecho. Yo tengo la diestra de compañerismo”. Ud. nunca recibirá el Espíritu Santo. Ud. no tiene nada, sino sólo mucha confusión. Correcto.

77 Saque su lengua, tome una pequeña hostia que algún hombre hizo, y el sacerdote se bebe el vino y dice: “Yo tomé la santa comunión”, la santa eucaristía, lo cual significa: “El Espíritu Santo”. El Espíritu Santo no vino como una hostia; vino como un estruendo del cielo, como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Eso es correcto. ¿Ven? Aquello es incierto. Yo no puedo leer eso en la Biblia. Pero cuando yo oigo que vino del Cielo como un viento recio que soplaba, ¡eso es! Eso es….
Jesús dijo: “Quedaos en Jerusalén ahora. No empiecen a predicar, y mí no me importa cuánta experiencia Uds. tengan, y a cuántos seminarios Uds. hayan asistido, y hasta dónde Uds. hayan graduado, Uds. esperen allá arriba, hasta…”.
“Hasta ¿cuándo? ¿Hasta que recibamos nuestra licenciatura en letras?”
“No, señor. Esperen hasta.”
“¿Dos días?”
“Hasta que seáis investidos de poder de lo alto. Y entonces (y no antes) seréis testigos de Mí en Jerusalén, en Judea” y en Bloomington, Illinois, en dondequiera, “hasta lo último de la tierra”. Ese es el Evangelio.

78 Y así que ellos dijeron: “Ahora iremos y veremos si viene el obispo”. Eso es lo que hacemos hoy. “Oh, nos daremos cuenta si el sacerdote nos da… nos confirma”. Eso es un sonido incierto. Yo no sé nada tocante a eso. Yo soy como David: “Quítame esa armadura de mí”.
“Bueno, si Ud. va a la escuela y aprende….”
Yo-yo no sé nada tocante a eso tampoco. ¿Ven?, yo no sé nada tocante a eso. La Biblia no habla nada tocante a eso. Yo nunca vi nada en la Biblia tocante a eso.
“Bueno, ahora, escuche: si Ud. confiesa con sus labios que Jesús es el Cristo y lo acepta, Ud. ha recibido el Espíritu Santo, porque en el momento que Ud. cree que Jesús es el Cristo, Ud. tiene el Espíritu Santo”. Eso es un sonido incierto. Eso es correcto.
Pablo dijo, después de que él aun vio que la gente estaba salva, y estaba gritando y saltando, él dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?” Hechos 19:5. Oh, sí, él lo dijo. Y él dijo: “Si un ángel del cielo (cuánto más un predicador), si un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. No hay sonido incierto tocante a eso. Eso es la Biblia. Ciertamente.

79 Y cuando ellos estaban allí arriba todos unánimes juntos, de repente vino… no un estruendo incierto, no, sino vino un estruendo cierto, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas, asentándose sobre cada uno de ellos, para cumplir la profecía de Isaías 28:19, que el Espíritu Santo se asentó sobre ellos y todos comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen.
Un momento. Hebreos 13:8, dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
“Él es parcialmente el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. No, ¡Él sí es el mismo!; no hay incertidumbre tocante a eso.
Para terminar yo pudiera decir esto. Los retengo mucho tiempo, yo sé que los retengo. Pero oh, Uds. dormilones que tienen que salir y… Cuando ellos solían orar toda la noche y… Es difícil ahora. Por favor no piensen que los estoy lastimando; yo sólo estoy diciendo lo que Él me dice que diga, porque yo no sé qué decir. Yo no tengo bastante valor para decirlo, sino sólo tengo bastante valor para decir lo que Él me dice que diga. Depende de Uds. ¿Ven?

80 Vean: ¿cuántos alguna vez oyeron de Pablo Rader? Él escribió esa famosa alabanza: Sólo creer. Pablo fue un hermano maravilloso. Yo lo conocí. Él era un hombre del bosque, él cortaba madera.
Y él dijo que en una ocasión, cuando él era un misionero en los campos, él se enfermó. Creo que él tenía fiebre de agua negra o algo así. Él y su esposa estaban allá en las islas, y ellos estaban muy alejados de los doctores y todo. Y Pablo… Cualquiera que conoció a Pablo, sabía que él era un creyente en sanidad Divina. Así que entonces….
Voy a estar predicando cerca de su tabernáculo en dos semanas. A propósito, yo voy a estar predicando en dos semanas, en los suburbios de-de Bloomington, en los suburbios (Chicago, ¿ven?) de Bloomington, así que Uds. vayan. ¿Ven? Y así que entonces… Recuerden: no le digan eso a la gente de Chicago. No sé si ellos tolerarían eso o no. Pero de todas maneras, yo estaré allí, si es la voluntad del Señor.

81 Y entonces Pablo Rader, dijo que se puso muy enfermo; y siguió poniéndose más enfermo, y más enfermo, y más enfermo. Y se-se empezó a poner oscuro en el cuarto. Él decía: “¡Esposa, acércate!” Decía: “Cariño, pueda ser que esté partiendo ahorita”. Decía: “Quédate al lado de la cama. Ora por mí”. Seguía poniéndose más oscuro y más oscuro. Él seguía confesando: “Dios, Tú eres mi Sanador”. Se está poniendo más oscuro y más oscuro, más oscuro y más oscuro, más oscuro. Seguía partiendo. Después de un rato él perdió la conciencia.
Y él tuvo un sueño. Él dijo que él pensó que estaba de nuevo… (El provenía de Oregón, Uds. saben). Él dijo que pensó que estaba de nuevo allá cortando madera. Y su patrón estaba en el bosque diciéndole: “Pablo, ve allá arriba y corta cierto árbol de dieciocho pulgadas [45.78 cm. -Trad.] (o de catorce pulgadas [35.46 cm. -Trad.] o algo así), y tráelo aquí”.
Dijo: “Muy bien”. Dijo que fue subiendo la colina, oliendo esas maravillosas agujas de pinos, y disfrutando de unos momentos gloriosos. Dijo que él tomó… que podía sentir esa hacha de doble filo a medida que se penetraba en la madera blanda, Uds. saben. Mientras más al norte uno va, mientras más frío se pone, la madera es más blanda. Mientras más caluroso se pone, bueno, la madera es más dura, el mismo material.

82 Así que entonces, dijo que él cortó el árbol, lo podó rápidamente. Dijo que metió su hacha en él, y, ¡qué cosa!, iba a levantar ese árbol… Uds. saben que Pablo era un hombre fuerte; pesaba-pesaba más que doscientas libras [más de 90 kg. -Trad.].
Así que se agachó, juntó sus rodillas… Y los músculos de un hombre están en su espalda, y en sus piernas, y demás. Así que él se agachó para poder levantarlo.
Y cuando él lo agarró, tiró de él, y tiró de él, y tiró de él, y simplemente no lo podía levantar. Él se quedó allí sin poder moverlo. Y él dijo: “He perdido mi fuerza. Simplemente no puedo levantar ese tronco. Bueno, yo los he cargado el doble de ese tamaño”. Y él trató de nuevo, y luchó, y luchó, y luchó, hasta que estaba agotado. ¿Ven?, era esa-esa fiebre. Dijo que se puso tan débil al grado que se sentó y se reclinó contra el árbol y dijo: “Simplemente no puedo seguir más adelante. Estoy agotado. No puedo seguir más adelante”.

83 Y dijo que enseguida él oyó su voz… su patrón, la voz de su patrón. “Pablo”.
Él dijo: “Sí, patrón”. Dijo: “¿No suena eso de lo más dulce?”
Dijo: “¿Por qué estás forcejeando?”
Así que él volteó. Él dijo que no era su patrón; era su verdadero Patrón.
Él dijo: “Pablo, tú sólo estás forcejeando con él, y forcejeando con él, y forcejeando con él”. Dijo: “¿Ves esa corriente de agua allá?”
Dijo: “Sí”.
Dijo: “Esa corriente de agua desciende al campamento”. Dijo: “¿Por qué nada más no lo arrojas en el río, te subes en él, y te vas montado al campo?”
“Oh”, él dijo: “No lo había pensado”. Dijo que él lo empujó al agua y se montó en él. Dijo que se fue por las pequeñas olas, disfrutando de unos momentos grandiosos salpicando el agua, diciendo: “¡Voy montado en él! ¡Voy montado en él!” Y cuando volvió en sí, él estaba parado en medio del piso, gritando a voz en cuello (absolutamente sanado), diciendo: “¡Voy montado en él! ¡Voy montado! ¡Voy montado en él!”

84 La Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. ¡Voy montado en él! “El Espíritu Santo es para el que quiera”. ¡Voy montado en él! Yo creo que Jesucristo está vivo de entre los muertos. Estamos viviendo en los últimos días. Y Jesús dijo: “Las obras que Yo hago, él las hará también, el que cree en Mí”. Y prometió que en estos últimos días esa señal Mesiánica regresaría a la Iglesia.
Teólogos: difieran si Uds. quieren, y yo los apuntaré hacia “ASI DICE EL SEÑOR”. Noche tras noche lo he hecho. ¿Qué de eso? ¡Voy montado en Ella, la Palabra de Dios! ¡Amén! ¡Mmm! Siento como que quiero gritar. ¡Voy montado en Ella, la Palabra de Dios! Yo creo que es para todo aquel que quiera, que venga…
Yo creo que Él está aquí ahora. Yo creo que nunca… Yo no puedo… Esas Palabras, si Uds. no están de acuerdo con Ellas, Ellas provienen de Dios. ¡Yo voy montado en Ella! Yo he estado montado en Ella por treinta y un años, y mientras el Señor me permita vivir y mantener mi propia mente, por Su gracia yo seguiré montado en Ella, hasta que llegue al río Jordán. Yo la arrojaré allí adentro, y seguiré montado en Ella toda la trayectoria hasta el otro lado…?… Yo creo que esa es la Palabra Eterna, el cielo y la tierra pasarán, pero Su Palabra no pasará. ¡Amén! Yo voy montado en Ella.

85 Yo creo que ese es el Espíritu Santo que está aquí ahora. Yo creo que ese es Jesucristo. Yo creo que ese es el mismo que-que les apareció a aquellos esa noche, como se dijo al hablar en lenguas esta noche, o mejor dicho, en la interpretación. Cuando ellos estaban a puerta cerrada, Él mismo se mostró vivo.
Billy no repartió tarjetas de oración, creo yo, sino en una sola ocasión esta semana, creo que él dijo. Yo dudo si haya alguna aquí o no. Ni siquiera tienen que estar aquí. Nosotros no necesitamos tarjetas de oración. Las tarjetas de oración son sólo un número para traerlos a Uds. a la plataforma. Uds. no tienen que subir a la plataforma para encontrar a Cristo. Él está en donde Uds. están dispuestos a encontrarlo; está allí donde Uds. están ahora. Yo los desafío a Uds. a que tomen la Palabra de Dios y se monten en Ella y se den cuenta si está correcta. ¿Lo creen?

86 ¿Cuántos no tienen tarjetas de oración, y Uds. están enfermos?, levanten sus manos. Bueno, me imagino que están por todas partes.
Padre Celestial, oh, en mi manera áspera, Señor, no tuve una oportunidad de hablar a… como los ministros hablan en estos últimos días, Dios. Yo no sé por qué Tú no me lo permitiste, pero quisiera poder hacer lo que tengo en mi corazón… hablarlo de tal manera que ellos lo pudieran haber entendido. Por favor, Señor, permíteme por medio de las misericordias de Dios en mi corazón, probarles a ellos que la cosa que les estoy tratando de decir es la Verdad, de todas maneras, Padre. Te pido que Tú lo hagas una vez más.
Te pido que lo hagas, Señor, para que la gente pueda saber que si Tú así lo dijiste, es la Verdad, Dios. Tiene que ser la Verdad. Y no es un sonido incierto. Si Tú resucitaste, dijiste que Tu Iglesia te vería; Tú estarías con ellos, y harías… La-la Iglesia haría la misma cosa que Tú hiciste, y estarías con ellos siempre, hasta el fin del mundo. Dios, yo estoy parado firme en eso. Tú lo probaste. Tú dijiste que lo ibas a hacer, y yo sé que Tú estás aquí esta noche.

87 Entonces, Dios, perdona mi disposición nerviosa, emocional, histérica. Y te pido, Padre, que Tú nos perdones nuestros pecados y nuestras incredulidades, y que Tú nos establezcas bajo el poder del Espíritu Santo. Y que hombres y mujeres, alguien aquí esta noche, Señor, tenga la fe suficiente como para llamarte de la Gloria. Y que sus enfermedades y condiciones sean de tal manera… Si son grandes o si no lo son, Tú eres Dios, Tú sabes todas las cosas.
Tú sanaste a un hombre con una clase de enfermedad crónica y dejaste allí a cientos de inválidos, cojos, y ciegos. Y luego regresaste y sanaste a los inválidos, cojos, y ciegos. Tú sencillamente eres Dios. Tú haces lo que Tú quieres hacer.

88 Yo soy Tu siervo, Señor, y estos son Tus siervos sentados aquí. Para que pueda alentar a la Iglesia, permite que sea sabido esta noche, Señor. Que… Vamos a cerrar las puertas de toda incredulidad y meterte en nuestro corazón, como Cleofas y ellos que iban a Emaús. Tú le hablaste a mucha de esta gente, esta gente buena, metodista, bautista, católica, presbiteriana, pentecostal. Tal vez ellos no reconocieron que eras Tú. Entonces, Padre, te pido esta noche que Tú hagas algo exactamente de la manera que Tú lo hiciste en aquel entonces, sólo las cosas que Tú hiciste antes que fueras crucificado, para que ellos sepan que Tú eres el Señor resucitado, que Tú no estás muerto; Tú estás aquí, Tú estás vivo.
Ellos lo han oído tanto, Señor, al grado que ha llegado a ser común para ellos. Pero te pido, Dios, que esta noche sea fresco para ellos, para que les permitas saber que este Jesús Viviente que viene pronto, está aquí en nuestros medios. ¿No lo harás, Padre? Te lo pido para la gloria de Dios, y para la edificación de Tu Iglesia, en el Nombre de Jesús. Amén.

89 Mírenme como Su siervo. Crean con todo su corazón, Uds. gente enferma. No tengan una sola duda en su mente, sino crean con todo su corazón y vean si Él permanece… si Jesucristo vive.
Solemnemente mantengo mi mano elevada ante Dios, afirmando que la única gente que yo conozco que yo pudiera identificar en este edificio (y yo no los llamaría) es mi amigo aquí, el Hermano Gene Goad, y el Hermano Skaggs de Chicago, que trabaja con la Compañía Winchester y es el… tiene un lugar deportivo; son amigos míos personales. Si yo no estoy equivocado estas dos mujercitas, o tres, sentadas aquí, son conocidas mías de Chicago. Estas dos niñitas sentadas aquí, una pequeña pelirroja y una pequeña pelinegro, si no estoy equivocado, esas son las hijas del Hermano Welch Evans. ¿Es correcto eso? Fuera de eso….
Sí, aquí está en donde el… un Hombre Cristiano de Negocio de Chicago, yo no puedo recordar su nombre; su hijo es el secretario. Está aquí mismo. Yo no puedo recordar su nombre. Sí, Uds. dos estaban juntos. Yo-yo no me fijé en Ud. sentado allí.
Predicando con esta Unción… Miren, está-está aquí. Yo lo siento. Yo sé que casi lo ciega a uno (¿ven Uds.?), al grado que ya no es uno mismo. Fuera de eso, yo no conozco a ninguno, a ninguna persona.

90 Tengan fe en Dios. Uds. crean. Digan: “Señor Jesús, yo sé que la Biblia dice que Tú eres un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Y yo sé que Tú todavía eres ese Sumo Sacerdote”. ¿Dicen: “Amén”? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Entonces si El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, ¿creen Uds. eso? [“Amén”]. ¿Están dispuestos para que su alma vaya montada en eso desde aquí a la Eternidad, que El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos?
Entonces si El es el mismo, ¿cómo actuaría El? Lo mismo que El actuó en aquel entonces. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
¿Dice la Biblia que Jesús es la Palabra de Dios? ¿Creemos eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Y la Biblia dice que la Palabra de Dios es un Discernidor de los pensamientos del corazón. ¿Es correcto eso? Entonces Uds. oren. ¿No es eso un desafío?

91 Ahora, los que están dudando, si Uds. quieren venir aquí a este micrófono, Uds. críticos, si Uds. quieren tomar este micrófono y hacer la misma cosa, es de Uds. Vengan, tomen mi lugar. Y si Uds. no pueden, entonces guarden su paz para siempre. Obispo, decano, doctor, lo que Uds. sean, vengan y háganlo. Entonces crean en Jesucristo. Oren, Uds. cristianos.
Uds. dicen: “¿Tiene Ud. miedo, Hermano Branham?” ¡Yo estoy cierto! Yo estoy seguro que ese Ángel que me habló esa noche, me dijo la Palabra de Dios. Yo no tengo miedo. Él lo hará. Él lo prometió.

92 Ahora, yo no los puedo sanar. Cualquiera que piensa eso, Uds.-Uds.-Uds.-Uds. ni siquiera están… Uds. -Uds. están… Mantengan eso en su mente, y Uds.-Uds. nunca serán llamados. Mantengan eso en su mente que Jesucristo ya lo hizo por Uds. Entonces tengan fe.
Yo sólo estoy esperando. Yo-yo no puedo… Si El no me lo dice, yo no puedo decir ni una cosa. Hermano, por favor en ese piano toque Sólo creer, sólo un momento como alabanza. Yo he estado predicando tan duro. Suavemente, Sólo creer. Imaginémoslo a Él venir caminando. Diga: “Señor, yo estoy muy enfermo. ¿Tendrás misericordia de mí?”
“Yo puedo si tú crees, pues todas las cosas son posibles para aquellos que creen”.
“Se me acaba de decir que Tu Palabra me dice tal y tal cosa, que Tú estarías en Tu Iglesia y Tú mismo te darías a conocer igual que Tú lo hiciste. Yo he oído a él decirlo durante toda la semana. Yo… De seguro el hombre está diciendo la verdad, porque yo voy a casa y lo leo de la Biblia. Es una promesa. Quizás a mí no se me enseñó eso, pero yo sé que es la verdad. Yo te creo. Yo te creo, Señor. ¡Ayuda mi incredulidad!”

93 Ahora, allí, allí. En el Nombre de Jesucristo, yo tomo a todo espíritu aquí bajo mi control.
Ahí. Levanten su cabeza. La señora de cabello canoso sentada allí… Debo… Ahí; la… esa señora ahí… esa señora, lo siento, no está; está posando ahí. ¿No pueden ver esa Luz? Miren ahí. La Luz ámbar, como la que Uds. ven en la fotografía, allí está sobre la señora. Se está moviendo alrededor. Perdónenme si yo les pregunto a Uds. eso. Esta es otra dimensión. Me doy cuenta que estoy en un auditorio. Y comprendo que estoy mirando a una mujer, y ella está orando, y yo la estoy observando. Nunca la he visto en mi vida. Pero puedo… Si yo le dijera a Ud. por el Espíritu Santo tocante a lo que Ud. está orando, Ud. sabrá si es la verdad o no. Ud. está orando tocante a una hernia. Eso es correcto. También por un problema intestinal, complicaciones. Si eso es correcto, levante su mano así. Si yo soy un extraño para Ud., levante su otra mano.
Allí está una señal cierta de Su resurrección. Ella tocó Algo. ¿Es correcto eso?

94 ¿Qué de todos Uds.? ¿Creen Uds.? Problema de la columna. Yo no la conozco a Ud., ¿la conozco? Somos desconocidos uno del otro. Ud. tiene problema en su columna. ¿Qué si Dios me dijera quién es Ud.? ¿Creería Ud. que yo soy Su profeta? Srita. Hollanbach. Eso es correcto.
Eso le ayudó a su amigo sentado al lado de Ud. Yo tampoco lo conozco a Ud., pero Dios lo conoce. Pero Ud. no está orando por Ud. mismo; Ud. está orando por alguien más. Si yo le digo lo que es, ¿creería Ud. que yo soy Su profeta? Ud. está orando por un sobrino que es un alcohólico. Si eso es correcto, levante su mano.
Yo los reto a Uds. a que crean. Este hombre sentado ahí con su cabeza inclinada, llorando, orando, sentado ahí en los escalones. Ud. tiene problema de estómago, ¿no es así, señor? Ud. es un desconocido entre nosotros. Ud. sólo se puede quedar un momentito; tiene que regresar a casa. Ud. es de Des Moines. Eso es correcto. Su esposa tiene un problema glandular, ¿no lo tiene? Su muchachito, niñito, tiene una condición asmática. Si eso es correcto, levante su mano. Ponga su mano sobre ambos. Crea, y se puede ir a casa y sea sano.

95 Ud. no tiene tal cosa como una tarjeta de oración, ¿la tiene, señor? Ud. sólo lo creyó, ¿es correcto eso? Si nosotros somos desconocidos uno del otro, levante su mano. Nosotros… Ud. y yo no nos conocemos uno al otro; somos desconocidos uno del otro. Tenga fe.
Manténganse en oración. Vi algo suceder; yo no estoy muy seguro en dónde fue. Crean. Sean reverentes. Es un hombre. (Levanten su rostro), por allí. Ud. está sufriendo de problema de la vesícula. Ud. estaba orando: “¡Oh Dios, que sea yo esta noche!” ¿Es correcto eso, señor? ¿Somos desconocidos uno del otro? Levante su mano, si somos desconocidos uno del otro. ¿No pueden Uds….? Yo sé que Uds. no pueden ver esa Luz por arriba de él. Ud. no es de aquí. Ud. es de una ciudad llamada Canton. Eso es correcto. Su nombre es Sr. Elk. Eso es verdad, ¿no lo es? Levante su mano. Eso es correcto.

96 Aquí está una señora, adelante de Ud., sentada en esta dirección, con sus manos sobre su boca, orando. Ella tiene un problema de estómago. Ud. tiene una condición bronquial en su garganta, también. Nosotros somos desconocidos uno del otro. Mire, Ud. también es de Canton. Eso es exactamente correcto. Su nombre es Sra. Effland, E-f-f-l-a-n-d. Si eso es correcto, levante su mano, o póngase de pie para que la gente pueda ver que eso es la verdad. Mire, si somos desconocidos, levante su mano. ¿Me cree Ud.? Entonces yo la envío a casa, y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
¡Yo voy montado en Ella! ¡No puede fallar! Es Jesucristo, el Hijo de Dios, resucitado de entre los muertos, haciendo la misma cosa que el Espíritu Santo interpretó por medio del hombre esta noche y dijo: “Como los que iban a Emaús”. Uds. están a puerta cerrada con Dios. ¿Lo creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].

97 Ahora, se está oscureciendo para mí, ¿cuántos pecadores aquí…? O mejor dicho, todos Uds. vengan aquí y párense a mi lado por un momento. ¿Quieren entrar a la Gloria montados en Su Palabra? Vengan aquí y párense aquí sólo un momento. Otro. Vengan de los balcones. Levántense. Todos los pecadores, vengan aquí sólo un momento, jóvenes y ancianos. Esa es la manera para venir. Vengan aquí adelante; está bien, hermano. Hay tal convicción, que los hombres están cayendo unos sobre los otros. ¡Vengan! ¡Vengan!
¿Por qué confían Uds. en algo que es incierto, en alguna teología de iglesia? Vengan y nazcan del Espíritu Santo, o Uds. están perdidos. Su iglesia nunca los salvará, tan buena como sea. Si Uds. únicamente pertenecen a la iglesia, Uds. están perdidos hasta que nazcan de nuevo. ¡Vengan! Dios dio la Palabra como un Sonido cierto. El la confirma con un Sonido cierto, y está perfectamente en orden. ¡Vengan! “Toda alma oprimida por el pecado”, venga, confíe en el Señor. Yo los invito a que vengan. No hay incertidumbre tocante a esto; Dios así lo dijo. Dios confirma la Palabra.
Y Uds. la están oyendo por la última vez, porque voy a salir del país; y nunca habrá otro en el campo hasta que me vaya. ASI DICE EL SEÑOR. No ha habido, y no habrá. Vengan mientras pueden.

98 Recuerden: yo los encontraré en el Juicio. Uds. dicen: “Ud. debería cantar alguna alabanza patética”. Uds. deberían levantarse de su asiento y venir debido a la convicción, no debido a una alabanza patética, sino debido a la Palabra de Dios y el testigo del Espíritu Santo. Huyan de la ira de Dios que viene. Huyan las chamuscadas del infierno que los están esperando a Uds. Vengan, mientras tienen una oportunidad de venir. Recuerden (yo lo digo en el Nombre de Jesucristo): yo no seré responsable por sus pecados en el Día del Juicio, si Uds. no vienen ahorita y reciben a Cristo.
Uds. que no tienen el Espíritu Santo, Uds. que saben que no son verdaderos cristianos, vengan. Yo los desafío a Uds., yo los llamo, los persuado en el Nombre de Jesucristo que vengan. ¿Piensan Uds. que es muy lejos venir desde el balcón? Será una distancia más larga que esa, cuando caminen ese camino al infierno eterno, donde Uds. se chamuscarán…

99 Oh Señor, el resto es de Ti Yo ya no puedo hacer más. La hora está muy avanzada. La paciencia de Dios se está acabando. Esta pueda que sea la última vez que Uds. van a tener un llamado en su corazón. Es mejor que vengan Uds. Uds. quizás van a llorar por ese llamado alguna noche, cuando Uds. estén tirados allí en la autopista, con la sangre saliendo de sus venas, atrapados debajo de un automóvil, o acostados allá en un cama y el doctor diciendo que Uds. se están muriendo. Uds. quizás querrán que ese sentir venga a su corazón. No estará allí. El se reirá de Uds. Más vale que vengan ahora. Recuerden: yo les digo en el Nombre del Señor.
Uds. creen… Yo no me llamo a mí mismo Su profeta; Uds. me llaman eso. Yo sé, entonces, que la Palabra de Dios es verdad. El la ha confirmado. ¡Vengan! Venga, toda alma, ¡venga! Correcto. ¡Vengan, vengan ahora, mientras Uds. puedan venir! ¡Huyan de la ira que viene después de esto!
Salvador, Salvador (muy bien, obreros personales)
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
(¡Pecador, ven con ellos!)
No pases Tú de mí.
¿Dicen Uds. que tienen miedo de perder un poco de sueño? ¿Qué de la Vida?
Salvador, Salvador,
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases Tú de mí.
Salvador, Salvador,
Oye mi humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases Tú de mí.

100 Esperen un momento. Uds. estudiantes metodistas aquí, me gustaría hablarles a Uds. sólo un momento. Arrodillado aquí delante de mí, está un predicador metodista. Su hermano es uno de los grandes hombres de Asbury. Todavía es un metodista, pero está lleno con el Espíritu Santo. El poder de Dios está en su vida. Hermano Collins, ¿se pondría Ud. de pie sólo un momento? Es un predicador metodista; aquí está toda su familia, que son metodistas; ha pasado por el colegio metodista y escuelas, y todo. Tiene altos títulos y todo, y aquí está él. Oyó la voz de Dios, y vino y recibió el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Es real, Hermano Collins, para que sepan los estudiantes metodistas? Vengan todos Uds. “Hay una fuente llena con Sangre, que emana de las venas de Emanuel”. ¡Vengan!
… ¡Oh!, oye me humilde clamor;
Mientras a otros Tú estás llamando,
No pases Tú de mí.

101 Todos inclinemos nuestros rostros ahora en todas partes. Metodistas: oren Uds. de la manera que Uds. lo hacen en la iglesia metodista. Bautistas: Uds. hagan lo mismo. Presbiterianos: Uds. hagan lo mismo. Pentecostales: Uds. hagan lo mismo. Uds. aquí de rodillas, yo les doy a Uds. a Jesucristo como trofeos de Su Palabra.
Nuestro Padre Celestial, te doy a Ti a este grupo de gente esta noche como trofeos de Tu mensaje, de Tu Espíritu Santo, el Sonido cierto que sale, que prueba que Tú no estás muerto, sino que Tú eres un Cristo Viviente, que vives en Tu Iglesia, que vives en Tu pueblo, que les das a ellos el Espíritu Santo, y Vida Eterna a todo aquel que venga, sin importar su afiliación, y su sistema al que pudieran pertenecer.
Tú eres Dios, Tú no cambias. Tú mismo probaste ser Dios. Tú conoces el corazón de todo hombre. Tú sabes el nombre de todo hombre. Tú sabes el lugar y su llamamiento. Tú sabes todo, Dios, porque Tú eres omnipresente, omnipotente, infinito Dios
Oro que Tú los salves, Señor, por Tu gracia. Llénalos con el Espíritu Santo. Envía el Espíritu de Dios sobre toda esta audiencia, Señor, y permite que todo corazón sea saturado. Que los creyentes ahora sean ungidos con el Espíritu Santo, para que ellos puedan estar agradecidos con Dios de que sí son salvos en estos días. Concédelo, Señor. Permite que todos los que están oprimidos por el pecado…?… los ministros…?… se paren…?… Muy bien, hermanos. Estoy cansado y estoy agotado. ¿Se encargará Ud. del servicio? Dios los bendiga. Ahora mismo, en esta hora. Amén. Pónganse de pie y reciban el Espíritu Santo, cada uno de ustedes.
Mensaje extraido de Messagehub