OBRAS DEL MENSAJE


Sólo Creed
Chicago, Illinois, E.U.A.
61-0427
1 Uds. saben cuán pequeño me hace sentir, pararme aquí delante de una audiencia como esta, después de una introducción así. Y estoy tan agradecido que lo poco que yo tengo, con lo que Dios les ha dado a Uds., así que juntos podemos servir al Señor Jesús. Eso es. Oh, estoy tan contento hoy en las entrevistas privadas, cómo el Señor hizo unas cosas tremendas, y estoy muy agradecido al respecto.
Y ahora, mañana en la noche… Mañana es viernes. Yo estaba pensando que mañana era sábado. No queremos olvidar el desayuno de los Hombres de Negocio que se llevará a cabo aquí, creo yo, en esta escuela. Y me supongo que ellos venden los boletos, ¿no los venden, o algo así? Y ellos… me imagino que todos Uds. entienden cómo adquirir los boletos, y demás, para el desayuno.
2 Estaríamos contentos si Uds. pudieran venir y ver… si se sienten guiados a venir.
Miren, Billy siempre me dice, dice: “Hay una sola cosa que tú haces, papá, y es cansar a la gente. Ellos ya están cansados de todas maneras”. Dice: “Ellos han estado sentados allí por horas. Tú predicas muy extenso”.
Y yo dije: “Bueno, hijo, lo voy a tratar de hacer en la reunión de Chicago…”. Dije: “Voy a poner la alarma de mi reloj a cada veinte minutos. Y entonces, cuando suene, voy a terminar allí mismo, y llamaré la línea de oración”.
Y él dijo: “Vale más que no la pongas, porque no va a…”
Uds. saben, sonó dos o tres veces, y se paró la alarma. Yo nunca lo supe. Yo estaba haciendo tanto ruido aquí arriba, pues, que yo ni siquiera la oí cuando sonó. Y así que, yo simplemente tengo que…
Yo espero no aburrirlos, Uds. saben. No vengo aquí para eso. Yo vengo… y yo lo amo a Él tanto, y sé que hay tanto que se debería hacer en estos momentos. Y sólo trato de abarcar mucho de ello en una sola noche, ¿ven?, y… no sabiendo exactamente a qué hora vamos a ser llamados para partir. Y entonces yo pienso: “Bueno, yo no sé a qué hora voy a ser llamado para partir”. Y ninguno de nosotros sabe eso. Y así que, vale más que hagamos lo que podamos mientras que lo podamos hacer.
3 Oí a mi madre… Yo nunca estuve en un baile en mi vida, pero yo oí… Sólo en una danza santa en una ocasión en la iglesia. Nunca se me olvida eso, cuando todavía éramos una iglesia bautista. Yo siempre como que lo criticaba en mi corazón. Yo no lo decía en voz alta porque tenía miedo de hacer eso. Todo lo que Dios hace… Yo siempre como que pensaba que era raro verlo, cuando vi… Cuando al principio me familiaricé con la gente pentecostal, el verlas danzar, Uds. saben, danzar alrededor.
Y yo pensé: “Mira, tú sabes, eso no está en la Biblia. ¿Cuál es la razón que están danzando?”
Y entonces, una noche yo estaba enseñando de un diagrama sobre Daniel y Apocalipsis. Fue una noche de año nuevo. Yo iba a enseñar en el diagrama hasta la medianoche. No era un diagrama… como un pizarrón, en el que yo estaba enseñando. Y había unos pentecostales que habían venido de Louisville.
Ellas tenían… oh, eran algunas hermanas… Una hermana pastoreaba una iglesia allí, y ella tenía un… Ellas tenían tablas para lavar, y dedales, y toda clase de cositas con las cuales hacer ruido. Y todas ellas armonizaban de alguna manera. Yo no sé lo que era. Y ella empezó a tocar el piano. Y todas esas muchachas allá arriba empezaron a golpear con esos dedales en las tablas para lavar y cosas así.
Y ellas empezaron a tocar esa alabanza: “Habrá En El Aire Un Encuentro Con Jesús, En El Dulce Hogar Más Allá”, o algo así. Bueno, esa muchachita que estaba tocando, la damita pastora, sencillamente se tornó blanca, oh, como una tiza. Y ella empezó a tocar de una manera tal, yo no… yo nunca vi alguien tocarlo igual en mi vida. Y pensé: “Bueno, ¿qué es eso?” Y entonces una que estaba tocando la tabla para lavar, ella empezó a hacer la misma cosa. Luego allí se levantaron dos o tres, y una pelirrubia empezó a danzar allí en el piso. Yo pensé: “¡Oh, qué cosa!” De punta a punta en el piso tan intensamente como podía, estaba sólo danzando sin parar de esa manera… una muchachita como de dieciséis, dieciocho años.
Yo mismo era apenas un jovencito. Y pensé: “Mira, ¡no es eso algo terrible, aquí mismo en mi iglesia! ¿Cómo voy yo a explicar eso?” ¿Ven?, y observándola de esa manera. Y pensé: “¿Para qué hacen ellas eso? ¿Por qué tienen ellas que hacer eso? ¿Por qué no pudieron haber sólo tocado su música y seguido adelante y dejarlo todo en paz?” Yo pensé: “Bueno, ¡eso es terrible!”
4 Me puse a pensar: “Mira, ¿hay en la Biblia tal cosa como danzar?” Y recordé que David danzó alrededor del arca cuando él vio que venía el arca. ¿Ven? Él danzó delante de Jehová, y Jehová dijo: “Él es un hombre conforme a Mi propio corazón”. Yo pensé: “Bueno, mira, eso es… ¿Por qué danzó él? Bueno, ellos habían tenido una victoria.
Y María… Cuando ellos cruzaron al otro lado del Mar Rojo, Moisés cantó en el Espíritu, y María tomó un pandero y lo empezó a tocar. Ellas se fueron por toda la ribera, todas las hijas de Israel, danzando en el Espíritu. ¿Ven? Y yo vi que danzaban cuando ellos habían obtenido una victoria. Yo pensé… me puse a pensar: “Bueno, quizás yo no tengo suficiente victoria”. ¿Ven? Me puse a pensar al respecto.
Uds. saben, al poco rato un rato yo empecé a golpear el piso con mi pie. Y cuando menos lo pensé, yo estaba danzando con esa muchacha allá en ese pasillo.
5 ¡Oh, yo fui marcado entonces! Yo todavía puedo ver la expresión en los rostros de esas personas, viendo a su pastor danzando en el piso con esa muchachita. Y allí estaba yo también. Yo nunca estuve en un salón de baile en mi vida. Pero yo tendría que retractarme y decir que estuve en aquel, pero, aquel era un piso de iglesia.
Así que cuando nosotros… Uds. saben, todo lo que el diablo tiene, él lo copió de una cosa genuina que Dios tiene. Eso es correcto. Es exactamente. El diablo no puede crear. Él simplemente es un pervertidor de lo que ha sido creado. ¿Ven Uds.? Así que él no puede crear. Él no es un creador; él es un pervertidor. ¿Qué es la injusticia? Es la justicia pervertida. ¿Ven?
Es legal que un hombre tome una esposa, y sea un esposo para ella en relación marital. Pero la misma mujer… otra mujer en el mismo acto, lo condenaría a él, y enviaría su alma a la perdición. ¿Ven? Es incorrecto. ¿Qué es? Es la justicia pervertida. ¿Ven? Y es un… La verdad siempre está correcta. ¿Qué es una mentira? Es la verdad pervertida (¿ven?), lo que hace una mentira. Así que, de esa manera es todo pecado: es la justicia pervertida.
6 Así que cuando…
Yo solía oír a mi madre decir que ella acostumbraba ir a los bailes. Los antiguos… ella y mi papá en esa clase de… ¿Ven?, ellos… ellos tenían el antiguo violinista que iba y se paraba en el rincón y tocaba el violín. Y esa gente de Kentucky… Y mi papá, él no tenía dinero. Uds. saben, se supone que uno debía traer un poquito de dinero para tintinearlo en el bolsillo. Y yo lo veía a él salir e ir al barril y coger unos clavos, y se los metía en los bolsillos, Uds. saben, y bailaba por allí, él y mamá. Y ellos ganaban premios.
Yo la puedo ver tirar de su falda de esta manera, Uds. saben, en ese baile de giga, Uds. saben, dando vuelta, alrededor uno del otro de esa manera. Y yo veía a mi papá. Yo pensaba: “Eso no está bien papá; esos son clavos, eso no es dinero”. ¿Ven Uds.? Yo sabía que él no tenía dinero. Él traía unos clavos en sus bolsillos, tintineando de un lado al otro de esa manera. ¿Ven?
Y ellos hacían eso hasta cerca del amanecer. Y algunas de las personas se iban a casa… Oh, la gente de Kentucky llegaba, y ellos tenían bailes de casa en casa. Y luego ellos iban a casa en la mañana, llevando sus zapatos en sus manos, porque sus pies estaban muy adoloridos de tanto bailar.
Bueno, si Uds. pueden hacer eso para el diablo, entonces ¿por qué no quedarse y predicar toda la noche? Y alabemos a Dios, y entremos en el Espíritu. Seguro. Si eso es para separación eterna, ¿qué de la Vida Eterna? Vamos a… Nosotros podemos apreciar esto mucho más de lo que deberíamos apreciar aquello, por supuesto. Pero satanás nos cansa rápidamente en esto, o nos dice que estábamos demasiado cansados. Pero déjenme decirles, él tendría dificultad conmigo para que me cansara con esto
7 .Yo recuerdo cuando fui sanado del problema del estómago. Satanás dijo: “Bueno, vale más que no comas”, dijo, “porque el doctor dijo que si comes morirías. Tú tienes úlcera en el estómago, y dijo que sencillamente es una sola úlcera grande y sangrienta”.
Pero el Señor dijo que Él me sanó. Entonces yo tenía que tomar la palabra de alguien, así que tomé la Palabra de Dios. Y así que… ¡Oh, me quemaba! Yo sólo estaba… Agua caliente me salía de mi boca. Y así que, por dos o tres días anduve agarrándome el estómago, de esta manera.
Decían: “¿Cómo se siente Ud., Sr. Branham?”
Yo decía: “¡Oh, me siento bien!”, controlándome de esa manera.
Alguien dijo: “¡Tú mentiste!”
No. yo estaba haciendo una confesión. Confesar significa “decir la misma cosa”. Por Sus llagas yo fui sanado. Así que eso lo concluye. ¿Ven? Yo estaba haciendo una confesión.
Y así que, satanás me dijo, dijo: “Tú estás trayendo reproche”.
8 Yo dije: “Pues, fíjate en esto, viejo. Si tú disfrutas oyéndome testificar, quédate por aquí. Pero si no lo disfrutas, vale más que te vayas porque yo voy a testificar de todas maneras”.
Así que, eso es todo. Uds. sencillamente le tienen que dar a saber de qué lado están parados, y luego fijen su posición, y entonces párense firmes. Y de esa manera siempre lo tenemos que hacer: pararnos en donde sabemos que estamos correctos, y luego tener fe en eso. Uds. no pueden tener fe a menos que sepan que están correctos.
Miren, no traten de hacer eso para engañarlo. Él no recibirá su engaño. ¿Ven? No lo engañan a él. Pero cuando Uds. verdaderamente lo creen, Uds. no están alardeando entonces. Algo ya les ha atestiguado a Uds. Entonces Uds. están correctos. A mí no me importa. Quizás no… nadie ponga sus manos sobre Uds. Uds. quizás nunca oigan nada…
Mientras que algo que lo haya confirmado en su corazón que es la Palabra de Dios, y la voluntad de Dios para Uds., eso es todo lo que es necesario. Y muchas veces, estos dones y cosas, ellos simplemente animan…
9 Estoy observando a un predicador bautista sentado aquí frente a mí en estos momentos. Si no me equivoco, ¿es ese el Sr. Daulton, sentado aquí de Somerset, Kentucky? Yo pensé que lo era. Recuerdo al hermano Ed Daulton. ¡Oh, hermanos! ¡Un verdadero bautista! Y él vino y… Pero él creyó, y vino a la iglesia, y recibió el Espíritu Santo, y regresó allá. Y por supuesto, todo su vecindario lo rechazó, como siempre.
Y así que entonces, cuando el Espíritu Santo había venido, y sobre el… Lo que estamos esperando que suceda en cualquier momento, es otro don que va a ser añadido a la iglesia. Y es una cosa maravillosa. Y nosotros… Uds. probablemente han leído artículos en nuestros periódicos religiosos acerca de ello, acerca de las ardillas y lo demás. Y el hermano Daulton tenía dos hijos… Bueno, creo… ¿cuántos? Como unos ocho niños, creo yo. Nueve niños. Nueve niños… y adolescentes… Y Uds. saben cómo son ellos, algo… Y el pobre padre y madre, cómo ellos oraron con vehemencia para que Dios salvara a sus hijos.
10 Y un día en el tabernáculo… Él había visto al Espíritu Santo hablarle a una mujer y decirle: “Sólo pide lo que quieras, ahorita mismo. Y Dios me dijo que te lo diera”.
Dijo: “¿Qué debo pedir?”
Yo dije: “Bueno, Ud. tiene una hermana inválida sentada aquí que ha estado inválida desde que nació”. [Y aquí está un hombre sentado esta noche, Banks Wood, quien estaba sentado allí conmigo; el nombre de la mujer es Sra. Wright]. Y yo dije: “Ud. tiene un padre y una madre ya ancianos; Ud. está viviendo con menos de doscientos dólares al año en esa granjita pobre allá, una mujer viuda”. Yo dije: “Hay muchas cosas que Ud. pudiera pedir, hermana Hattie”.
Pero yo dije: “El mismísimo Dios que me dijo acerca de esas ardillas… Cuando yo hablé, esas ardillas estaban paradas allí mismo”. Y sucedió eso siete veces consecutivas, parado allá, donde uno podía mirar y ver, donde era imposible que una estuviera sentada allá en el tronco, sólo para… confirmando algo“. Y, yo dije: ”Él me dijo que pidiera lo que Ud. quisiera. Él dijo que Ud. lo pidiera, y que yo lo dijera“.
Ella dijo: “Bueno, ¿qué debería pedir?”
Yo dije: “Pida lo que Ud. quiera; le será dado aquí mismo. Si no le es dado, entonces yo he dicho algo errado”.
Y ella dijo: “Bueno”, dijo, “yo no sé qué pedir, hermano Branham”. Ella dijo…
Ella tenía dos muchachos adolescentes, y, ¡hablando de renegados! Ellos lo eran. Y así que… sólo le daban congojas todo el tiempo, pobre madre viudita. Y así que… Su esposo… Yo la casé con su esposo. Y ellos eran… Su esposo se había matado en un tractor, y esos muchachos se habían vuelto incontrolables.
Y ella dijo: “Bueno, la salvación de mis dos hijos”.
Yo dije: “Yo le doy a Ud. esos dos hijos en el Nombre de Jesucristo”. Y ambos cayeron a sus piernas, y vinieron a Cristo. Miren, el hermano Banks Wood está sentado aquí en alguna parte en este edificio esta noche, él estaba presente y vio eso suceder.
Ambos muchachos están bien. Ellos participan en el lavamiento de pies todo el tiempo, y en la santa cena en la iglesia. Y cuando estamos participando del lavamiento de pies, sobre el que se está lavando los pies, ponemos nuestras manos sobre ellos y oramos. Ese muchachito, la otra noche, como de unos catorce años de edad… Nuestro pastor, el hermano Neville, él tenía sus manos puestas sobre él, orando por él. Es el muchachito más curiosito.
11 Así que, el hermano Ed Daulton vio eso suceder. Él estaba orando por sus hijos. Salió afuera, y se volvió, y el Espíritu Santo dijo: “Habla por los hijos de Ed”. Y yo dije: “Hermano Daulton, el Espíritu Santo me dice por medio de ese mismo don que estamos esperando que pronto sea manifestado perfectamente, yo te doy tus hijos en el Nombre de Jesucristo”.
Y cuando él llegó allá a casa, su hija y su hijo, ya le habían entregado sus corazones a Cristo. (Vive sólo a unas cuantas millas en la región, al sur de mí). Y yo pienso que todos sus hijos están salvos y llenos con el Espíritu Santo. ¿Es correcto eso, hermano Daulton? ¿Está alguno de ellos con Ud.? Una hija. ¿Fue esa la que fue salva inmediatamente después? La hija mayor fue salva a la mañana siguiente. Y todos sus hijos ahora son salvos.
Cómo el Espíritu Santo… Cuando Dios dice algo, Él cumple Su Palabra. ¿Ven?
12 Miren, ¿cómo pudiera yo haber salvado a esos muchachos? ¿Ven? No es… Si no son sus propias palabras, si no es su propio pensar, entonces proviene de lo que lo está inspirando a Ud. Y si es Dios, entonces es la Palabra de Dios. ¿Ven? Así que, de esa manera es en las reuniones aquí de noche. Cuando Uds. ven esas cosas sucediendo, ese no soy yo. Yo no pudiera hacer eso. Es Dios haciendo eso. Y si Uds. sólo lo creen, entonces eso es todo lo que Uds. tienen que hacer, es simplemente creerlo.
Ahora. Bueno, ya casi es hora de llamar la línea de oración, Billy. Yo tomo mucho tiempo, pero, Uds. saben, yo quiero hacer una cita con toda la gente de aquí de Chicago. Y ese hermano que canta aquí en la noche, el hermano Melvin, ¡cómo me gusta oír a ese muchacho cantar! Yo lo quiero oír cantar: “Recuérdame”, una de estas noches antes que me vaya.
Y luego, hay una hermana de color que canta en las reuniones de los Hombres Cristianos de Negocio. ¡Oh, hermanos! Uds. la deberían oír cantar: “¡Barco A La Vista!” y le dije a mi esposa… Ella está sentada allá atrás esta noche, le dije que espero que ella logre oír a esa dama cantar: “Barco A La Vista”, y al hermano Melvin cantar: “Recuérdame Cuando Las Lágrimas Estén Cayendo”. ¡Oh, hermanos! Yo ciertamente espero que oigamos éstas.
Había un hermanito allá en aquella reunión la otra mañana. Él está sentado aquí atrás en alguna parte. Yo estreché su… Ahí está, él y su esposa. ¡Vaya! ¡Hablando de cantar! Y cuando Uds. lleguen a la gloria, y…
Yo quisiera… siempre quise cantar. Yo preferiría cantar que predicar en cualquier momento. Así que, a mí me gusta mucho cantar. Así que, yo siempre he dicho: “Todos los grandes cantantes de la tierra se reunirán allá cantando las historias, de cómo ellos vencieron, en una enorme ladera en la gloria, sólo al cruzar el Río de la Vida, al otro lado. Yo quiero sentarme y escucharlos a ellos.
Así que, miren, yo los quiero invitar a todos Uds. gente de Chicago para que se encuentren conmigo allá, y nos sentaremos y los escucharemos a ellos cantar. Así que no tendremos ninguna… no nos tendremos que preocupar y asegurar que los niños no se vayan a lastimar, o algo así. Ellos estarán allá con nosotros, y no habrá nada que dañe ni destruya. Y tendremos mucho tiempo entonces. Y hablaremos extensamente; tendremos bastante tiempo para hablar.
13 Ahora, yo tengo varias Escrituras a las que me quiero referir. Tengo algunas apuntadas aquí, y algunas páginas aquí. Y quiero empezar esta noche, y leer primero una Escritura que se encuentra en San Lucas 8:50 como texto. Y mi tema en esta noche es el canto que ellos entonaron antes de que yo entrara. “Sólo Creed”, y San Lucas el capítulo 8 y el versículo 50.
Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. Misericordioso Dios, quien trajo de nuevo al Señor Jesús, Tu Hijo, de entre los muertos, y nos lo ha presentado después de dos mil años. Lo vemos día tras día, y noche tras noche en Su Cuerpo invisible obrando en el Cuerpo visible de Su iglesia, trayendo a cumplimiento Sus Palabras. Y como estábamos hablando la otra noche: Tú eres puntual. Todo está marchando perfectamente. El gran reloj de Dios está marcando la hora exacta.
Luego esta noche, cuando vemos que ese último sonido de media noche está a punto de dar la hora, ¡oh, gran Jehová Dios, ten misericordia de nosotros!
14 Y cuando pienso en esta noche, que aquí delante de mí tengo la compra de Tu Sangre, la atención de ellos, por los próximos treinta o cuarenta minutos, ¿qué debo decir, oh Dios? Estas cuantas palabras que han sido preparadas serían insuficientes, Señor, sin Tu unción. Así que te pido que esta noche Tú unjas las Palabras de este texto. Y que encuentren su lugar de reposo, y provean para nosotros exactamente de lo que tenemos necesidad para estar preparados para esa hora cuando Jesús venga, porque Dios…
Me fijé hace unos cuantos momentos, que estaba aquí delante de mí ese libro de los Hombres Cristianos de Negocios, en el cual nuestro precioso hermano Tommy Nichols escribió de la cinta esa visión, o lo que haya sido Señor, cuando Tú me permitiste ver más allá de la cortina. ¡Oh, Dios! Y yo dije: “Si yo únicamente pudiera regresar para…” “Yo persuadiría, yo rogaría a la gente”.
¡Oh, ellos no deben perderse eso, Señor! Hay gente aquí que ha compartido su sustento conmigo, conmigo y mis hijos, y entre ellos y sus hijos. Yo ruego, Dios, que de una manera u otra algo sea dicho esta noche, para que podamos compartir a Cristo entre nosotros esta noche, para que Él sea el Salvador de todos nosotros, y el Sanador de todos nosotros, y nuestro Rey venidero, y esa esperanza viva aquí en nuestros corazones.
Que nosotros vivamos eternamente con Él, allá en aquella Tierra donde no hay enfermedad. Yo pienso en esas mujeres, cómo en una ocasión las conocimos aquí como mujeres ancianas de noventa años de edad, y allá eran jóvenes y hermosas. Y esos hombres canosos aquí en la tierra, allá eran jóvenes y en su juventud por la Eternidad. Dios, no podríamos permitirnos perder eso.
Concede, Señor, esta noche, que toda y cada persona tenga una nueva esperanza esta noche. Bendice a los santos y sana a los enfermos, porque nosotros nos encomendamos con este texto, en el Nombre de Jesucristo, para Tu gloria. Amén.
15 Jesús acababa de ser rechazado de un gran avivamiento. Él siempre estaba en los negocios del Padre. A mí me gusta eso. Nosotros… Yo, yo mismo, tengo tanto tiempo que pienso que lo utilizo neciamente. Y todos nosotros nos sentimos de esa manera. Y nos ponemos tan nerviosos, al grado que tenemos que ir a alguna parte y relajarnos. Pero nosotros encontrado a Jesús siempre en los negocios del Padre. Me encanta eso.
Y así deberíamos estar nosotros. Nunca deberíamos estar ociosos concerniente a nuestro tiempo. El tiempo que tenemos, lo deberíamos emplear para… y aprovechar el tiempo, redimirlo, porque es precioso. Cada vez que tengamos una oportunidad de decir algo a favor de Jesús, hagámoslo. Cada vez que podamos decir algo a favor de Dios, hagámoslo. Hagan algo por la iglesia y para el mejoramiento de la gente. Mucha gente… De esa manera es como nosotros llegamos a saber estas cosas, es por lo que alguien nos ha dicho.
16 Jesús había dejado Galilea, la región de la cual provenía, y cruzó al otro lado del mar, sin duda sintiendo ser guiado de ir a Gadara para un avivamiento. No cabe duda que el Padre lo había guiado a cruzar el mar, para ir a Gadara. Y todos conocemos el relato, que únicamente hubo una sola persona que fue salvada; ese fue un maníaco en Gadara. Y él se la pasaba en los campos y en el cementerio. Él se había vuelto indómito, y ellos lo pusieron en cadenas, y el poder demoniaco podía romper las cadenas.
Y yo con frecuencia he pensado que… recorriendo las instituciones para dementes, y observando a una persona que ha sido poseída con esos poderes diabólicos, de cuán fuertes son. Algunas veces se requiere de policías para que los sujeten.
Recuerdo allá en Florida una noche, un hombre que no ha de haber pesado más de ciento veinte libras, le pegó a cinco policías tan fácil como Ud. le pega a su niño. Y entonces cuando ese espíritu maligno salió de él, pues, casi no había nada de eso. Él estaba tan manso como podía estar. Pero era un espíritu maligno.
Y yo pensé: “Si un hombre poseído con un espíritu maligno podía romper cadenas, ¿qué pudiera hacer él si estuviera completamente rendido a Dios, con el poder de Dios poseyéndolo de esa manera?” Él podría enderezar toda pierna inválida y hacer grandes cosas, si él sencillamente pudiera estar tan ungido con el poder de Dios, así como… el diablo puede tomar completamente control de él.
17 ¿Se fijaron Uds.? Ese demonio tenía completamente controlado a ese hombre, a tal grado que él aun confesó a Jesús, dijo: “Nosotros sabemos quién eres Tú, el Santo de Dios. ¿Por qué vienes a atormentarnos antes que venga nuestro tiempo?” ¿Ven?, él estaba tan completamente rendido al demonio, a tal grado que el demonio podía usar su lengua.
Y Uds. saben, a mí me gusta eso. Yo espero que esto no lastime los sentimientos de nadie, pero que podamos estar tan completamente rendidos a Dios, a tal grado que Él pueda usar nuestra lengua también, para hablar en otras lenguas, y para predicar el Evangelio, para cantar el Evangelio, para hablar visiones que estemos mirando, y los misterios de Dios, si nos rendimos completamente al poder de Dios, eso es todo. Y si el demonio puede tomar a un hombre bajo su control, y hacer eso, ¿qué puede Dios hacer con uno, tomándonos bajo Su control? ¿Ven? Así que este maníaco…
Y si Uds. se fijan, cuando Jesús iba cruzando el mar, el diablo sabía que Él iba rumbo a una gran… a ganar una gran victoria para Dios. Y él lo trató de ahogar esa noche, causando que surgiera una tormenta. Pero Jesús sabía que Dios lo había enviado, porque Él únicamente hacía lo que Dios lo guiaba a hacer.
18 ¿No sería bueno si nosotros tuviéramos un testimonio como ese, hermanos? “Yo hago únicamente lo que le agrada a Dios”. ¿No sería eso maravilloso?
Como Enoc que caminó con Dios quinientos años, y tuvo un testimonio que él agradó a Dios. Él no tuvo que morir, simplemente subió. Así que entonces… En un paseíto en la tarde, él sencillamente empezó a caminar. Simplemente pensó: “Bueno, yo he estado en la tierra el tiempo suficiente. Simplemente subiré”, y ahí empezó por fe.
Él pensó: “Bueno, yo he estado aquí el tiempo suficiente, así que estoy cansado de estar aquí. Creo que daré un paseo hacia arriba hasta que llegue a la Vía láctea, y sólo sigo caminando hacia arriba y tocaré en la puerta”. Así que, eso fue lo que él hizo. ¿Ven? Por fe lo hizo. La Biblia así lo dice. ¿Ven? Él sencillamente se cansó de estar aquí. Él dijo: “Bueno, yo sencillamente voy a subir caminando a Casa, Dios”. Simplemente subió caminando en el aire. Él hizo eso por fe. La Biblia dice que él lo hizo. Y así que…
¡Oh, cuando yo sienta a la muerte venir a tocar a mi puerta, yo quiero tener esa clase de fe! ¿Uds. no? Simplemente decir: “Bueno, hasta luego mundo. Yo me voy a ir de ti ahora mismo”, y sólo empezar a caminar. Simplemente caminar hacia arriba, y pasar la luna y las estrellas y llegar a la Vía Láctea, y entrar a las esferas y las esferas, y salir de las esferas, y entrar a la gloria. Eso es correcto.
19 Y entonces, nos damos cuenta que el diablo no puede destruir al siervo de Dios mientras que él esté en la voluntad de Dios. Así que, él… Lo vemos levantarse esa noche, el diablo todo enojado, lo iba a tratar de ahogar allí en el mar. Él se levantó y dijo: “¿Por qué están tan temerosos? ¿Piensan que Yo estaría haciendo algo que no estuviera en la voluntad de Dios? ¿Por qué están tan asustados? ¿Ven? ¿Por qué están preocupados a fin de cuentas? ¿Por qué están todos Uds. tan perturbados?”
Esa es la misma cosa que me imagino que Él nos diría esta noche, hermanos. “¿De qué están Uds. tan asustados?” “¿Cuál es el problema? ¿Tienen miedo de confiar en Mí?” Él dijo: “Calla, enmudece”. Y los vientos y el mar le obedecieron. Cruzó al otro lado del mar. ¡Oh, cuán hermoso!
Allí llegó Él al otro lado. Y ese maníaco le salió al encuentro. Y cuando lo hizo, él iba a salir para hacerlo pedazos a Él. Y entonces el diablo se dio cuenta que Ése era un poquito más que un hombre, que venía caminando allí, con aquellos otros doce hombres.
20 Y entonces, cuando él le confesó como el Hijo de Dios, y confesó que él estaba… de su tormento futuro, Jesús dijo: “¡Cállate, sal de él!” Y Él liberó a ese hombre de esas legiones de demonios.
Y esos demonios fueron allá, y ellos tenían… Si ellos no ocupan un cuerpo, parece que ellos son inútiles. Así que ellos fueron allá y entraron en un montón de cerdos, dos mil de ellos, y corrieron, y se ahogaron en el mar.
Y ¿saben qué? Jesús llegó allá para llevar a cabo un avivamiento. Pero cuando esas personas comprendieron que les iba a costar dos mil cerdos, ellas no quisieron el avivamiento. Así que, de esa manera es hoy, Uds. saben. Si les va a costar unas cuantas horas de sueño o algo así, la gente no quiere nada que ver con ello, Uds. saben.
Y así que, ellos dijeron… “Bueno, ellos… En lugar de llevar a cabo un avivamiento, ellos salieron, (la gente de la ciudad) y dijo: ”Márchate de nuestra región. Nosotros nunca… nosotros no te queremos aquí. Vete“.
21 Uds. saben, Jesús miró por allí… el hombre ya estaba en su mente cabal, y tenía ropa puesta. Y si… Uds. saben, yo siempre pensé que allí… es mejor que no comience con eso. Si… Vean, ese hombre, él empezó a ponerse ropa cuando se encontró con Jesús. Y ¿cómo es que nosotros reclamamos conocerlo y nos la quitamos todo el tiempo? Así que, hay… eso es una… Ellos dicen que estamos locos por predicar tales cosas como esas, pero yo no sé. El hombre que estaba desnudo era el que estaba loco, de acuerdo a la Biblia. Así que, cuando él se encontró con Jesús, comenzó a ponerse ropa otra vez.
Así que, nos damos cuenta que…
22 Yo con frecuencia me he preguntado. Cuando llegue al cielo, quiero encontrar a ese hombre. Y yo quiero ir allá…
Jesús no le permitió seguirlo. Él dijo: “Vuélvete, y cuenta a la gente allí lo que te ha sucedido”. Y me pregunto qué efecto tuvo su testimonio en los que criaban cerdos en esa región después de eso. Yo solamente me pregunto qué hizo su testimonio, qué efecto tuvo allí. Pero ellos no lo quisieron a Él, así que…
Yo diré una cosa. Si Uds. no lo quieren, Él no los aburrirá a Uds. con Sí mismo. No, no. Él no se impondrá en Uds. Él nunca hizo eso. Él toca. Uds. están adentro. Uds. son los que abren la puerta. Pero Él tocará. Él les dará a Uds. la oportunidad.
23 Así que entonces, ellos dijeron: “No te queremos. No nos importa a cuántos Tú puedas liberar, y cómo, y qué… ¿Quién te envió a Ti aquí? Si Dios te envió aquí, ¿qué tiene eso que ver? Sencillamente no queremos nada de esa clase de cosa aconteciendo aquí, por aquí… Tú pones a nuestra gente toda confusa. Así que, regrésate adonde Tú perteneces”.
Él dijo: “Muy bien”. Él se regresó y se subió a la barca.
Debe haber sido como a las diez de la mañana, nuestro hermanito Jairo… Él era un creyente. Él de hecho era un creyente, pero él como que era un creyente secreto.
Y Uds. saben, nosotros tenemos demasiados de esa clase aquí en estas iglesias metodistas, bautistas, y presbiterianas. Ellos realmente creen este mensaje de pentecostés. Ellos lo creen, pero ellos no pueden hacerlo por causa de sus iglesias.
24 Así que Jairo dijo… Él era un creyente secreto. En lo exterior, él se había unido con un grupo de incrédulos. Y así que, en esa condición están muchos hombres buenos en esta noche: están unidos con incrédulos. Y la Biblia dice: “No os unáis en yugo desigual. No te unas con incrédulos. Salid de en medio de los incrédulos, y apartaos”, dice Dios, y “Yo os recibiré. No toquéis lo inmundo, y seré para vosotros Dios, y vosotros me seréis hijos e hijas”.
Así que Jairo… oh, como muchos hoy, se había unido a una organización de la cual él sencillamente no se podía separar, porque quizás tenía un nombre respetable. Llamémoslo el doctor Jairo. ¿Ven? Él tenía un gran nombre de doctor, quizás, que lo acompañaba. Él era un sacerdote, y él era un pastor de una gran sinagoga. Pero en su corazón, él había seguido a Jesús de Nazaret. Él había observado esos milagros. Él se iba a casa y estudiaba y escudriñaba las Escrituras, y decía: “¡Eso es exactamente correcto!”
Pensemos que él estaba parado allí ese día cuando Simón llegó. Él fue allá para oír predicar a Juan, y él había oído acerca de… lo oyó anunciar a Jesús, y vio esa Luz que descendió sobre Él allí, y se posó sobre Él [nosotros vimos esa misma Luz que estaba sobre Él]; y decirle a ese pescador: “Pues, tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”.
Quizás, Uds. saben, su padre era un… quizás había sido un miembro de la sinagoga de este hombre. Y él dijo: “Yo sé que ese hombre no lo conocía, y yo me fui a casa y escudriñé eso en la Escritura. Y me di cuenta que esa era la señal del Mesías.
“Y entonces, mientras yo estaba parado allí… Yo estaba parado allá al otro lado, por supuesto, con los sacerdotes y con mis hermanos, y estaba escuchando para ver lo que yo le podía oír decir. Y los hermanos, ellos dijeron: ¿Qué vamos a hacer cuando regresemos?” Cuando Felipe llegó con Natanael. Y Jesús parado allí le dijo a Natanael quién era él, y en dónde lo había encontrado Felipe, y todo lo demás de esa manera.
“Y vimos que Natanael, él quizás estaba estudiando para ser un predicador, y él dijo: ”Bueno, Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel“.
Él dijo: “¿Crees tú porque te dije eso?”
25 Y Él quizás estaba presente allí también para lograr oír a la mujer del pozo; y estaba parado a la puerta en aquella ocasión, cuando Bartimeo el ciego estaba clamando: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”
Él no lo pudo haber tocado. Si Uds. alguna vez estuvieron en el lugar, y marcan en donde Bartimeo estaba sentado y en donde Jesús estaba cuando él lo llamó a Él, ¡oh, hermanos! Toda esa chusma, dando gritos, diciendo: “Oye, me dicen que Tú resucitas a los muertos. Tenemos un cementerio lleno de ellos aquí. Ven y resucita a algunos de ellos, y te creeremos”. ¿Ven? ¿Cómo podía Él haber oído con toda…? Pero la fe de él lo tocó.
Al igual que el pequeño Zaqueo, del cual les hablé a los hombres Cristianos de Negocios, sentado en el árbol de esa manera, se decía a sí mismo: “Ahora, Rebeca me dijo que Él sabía todas las cosas y podía… Dios hablaba por medio de Él, y que Él era el Mesías. Así que tiraré de todas estas ramas y las pondré alrededor de mí, y Él nunca sabrá que yo estoy sentado aquí arriba”.
Y entonces, cuando Jesús se detuvo allí debajo del árbol, miró hacia arriba, y dijo: “Zaqueo, desciende. Voy a casa contigo”.
26 Así que, quizás él estaba ahí aquella mañana para ver eso. Sin embargo, él creyó por medio de las Escrituras que Ése era el Mesías. Pero, no obstante, él no podía hacer una confesión, porque la asociación ministerial de Gadara había dicho esto: “Si alguna vez alguien asiste a uno de esos avivamientos que lleva a cabo allá ese profeta de Galilea, lo excomulgaremos en ese momento de la iglesia”.
Así que, bueno, él tenía un pastorado, y tenía una congregación grande, un grupo amable de personas, y él sabía que amaba al Señor. Pero dentro de su oración, él sabía que había algo más que debería ser añadido. ¡Oh, Zaqueo! Espero que esté sentado aquí esta noche y que no se levante y se vaya hasta que esto termine. ¿Ve? Sólo quédese quieto por un momento.
Y allí estaba él, Uds. saben, allí creyendo; se iba a casa y con una pequeña luz de vela estudiaba toda la noche, cuando asistía a una de esas reuniones y escuchaba. Quizás se disfrazaba, y se ponía un velo sobre su rostro, o algo así, para que así no fuera reconocido como el doctor Jairo, Uds. saben. Él sencillamente no quería ser reconocido entre la multitud. Pero, sin embargo, él estaba presente allí.
Y él observaba eso, y lo estudiaba. Sin embargo, él no podía confesarlo a Él abierta y públicamente, porque tendría que renunciar a su asociación ministerial y su compañerismo con sus hermanos. Y esa es la razón que todos ellos juntos corrieron a Jesús de Gadara y lo regresaron a Su propia región. En Su propia región habían hecho la misma cosa, y todos los que se unían con ese así llamado profeta de Galilea, bueno, tenían que ser excomulgados.
27 Pero Uds. saben, Dios tiene una manera de sacar esa verdadera fe genuina que está dentro de nosotros. Dios tiene maneras peculiares de hacerlo. Y así que, digamos que una noche su niñita había entrado, y ella estaba… Él tenía una sola hijita como de doce años de edad, y él se estaba envejeciendo. Y esa era la única hija que tenía él y su esposa. Una noche ella entró de brincar la cuerda alrededor de la casa pastoral o algo así. Y ella entró y dijo: “Papi, estoy enferma”.
Así que él palpó su cabecita, y dijo: “Sí, cariño, sí estás enferma”. Entonces él dijo: “Madre, vamos a hacer esto. Acuéstala, y nosotros iremos allá y buscaremos al doctor”. Esa es la única cosa sensata de hacer. Así que ellos fueron y buscaron al buen doctor de la vecindad.
Él fue y la palpó, y dijo: “Sí, está ardiendo en fiebre”. Así que él la atendió por dos o tres días.
Y se dio cuenta que la fiebre empeoró. Y oh, llegó a tal punto, que se puso caliente a tal grado que él estaba poniendo… el doctor se preocupó al respecto. Así que, él trató todas las hierbas y todos los remedios que él conocía para tratar de ayudar a esa niñita, pero él no la podía mejorar. Él sencillamente no le podía quitar la fiebre.
28 Así que entonces, una mañana como a las nueve, bueno, él había llegado a visitar a la niñita después de haber estado despierto casi toda la noche. Y toda la gente amorosa de la iglesia se había reunido allí; y todos los pastores asociados, y algunos de los clérigos visitantes, y el presbítero de distrito, y todos ellos estaban allí juntos, Uds. saben, para ofrecer oraciones y lo demás, por la niña.
Y entonces el doctor entró a la habitación, y examinó a la niñita, le tomó el pulso, y, oh, la fiebre estaba incontrolable. La niñita estaba más allá de… estaba ya fuera de sí. Así que él supo que el fin estaba cerca. A él le pesaba decirle al pastor, tal vez él asistía a la iglesia de él. Así que, él lo llamó afuera, a un lado, y dijo: “Mire, Jairo, se lo quiero decir aquí, para que la hermana no lo oiga. Esa niña se está muriendo, su única niñita”.
“¡Oh, doctor! ¿Seguramente hay algo más que Ud. pueda hacer?”.
“No, Jairo. Si Ud. quiere llamar a otro doctor, y consultar el caso, bueno, está bien. Pero de acuerdo a mi entendimiento médico, la muerte está sobre la niña ahorita, porque ella está a punto de morir. Y ella probablemente no durará otra hora o dos”. El buen doctor le estaba diciendo todo lo que él sabía que era la verdad.
Y dijo: “Doctor, ¿me aconsejaría Ud. conseguir otro doctor?”
Dijo: “Ud. lo puede hacer”.
“Pero”, él dijo: “Yo no conozco otro doctor. Sabemos que había un doctor al cruzar allí, llamado Lucas, el doctor Lucas. Pero Ud. sabe, él se convirtió”.
“¡Oh!, no… Lucas se ha vuelto loco”. ¿Ven? “Él está siguiendo a ese profeta Galileo. No…”
Oh, eso lo hizo recordar. “Sí, doctor. Bueno, gracias. ¿Cuánto le debo, doctor?”
“Oh, bueno, eso está bien. Ud. no tiene que pagarme nada”. [Él era un hombre fino. ¿Ven Uds.?] “Está bien, predicador, yo sé que Ud. no gana mucho dinero, así que, deje eso así”.
“Bueno, muchísimas gracias”.
29 ¿Qué es lo que él va a hacer ahora? Él se regresa de la puerta y dice para sí mismo: “Mira, yo entraré allá a la casa, a la casa pastoral. Y ¿cómo le voy a decir a mi esposa que la niña está a punto de morir? Y yo he guardado el secreto de ella todo el tiempo, que verdaderamente creo que Jesús es ese verdadero Profeta que iba a venir. Pero mira, ¿cómo lo haré? Y allí está el presbítero de distrito y todo el resto de la asociación ministerial sentados por allí en la casa. ¿Cómo podré…? Y yo me pregunto, ¿dónde está Él?”
Así que él entra de nuevo a la habitación, y empieza a pensar. Y, Uds. saben… Cuando menos piensa, él llama a su esposa. Él dice: “Querida, entra y siéntate un momento”. Él pone sus manos… Dice: “Mira, hay algo de lo cual te quiero hablar. Madre, lo primero que quiero decir, es esto: ¿recuerdas cómo me he quedado levantado aquí en la noche con esta luz de velas, leyendo las Escrituras?”
“Sí, sí, Jairo. Yo sé que te has quedado levantado aquí leyendo”.
“Y he venido, no habiendo estado en casa por dos o tres días a la vez, diciendo que yo estaba en los negocios del Maestro”.
“Sí. Yo recuerdo todo eso”.
“Bueno, yo te he ocultado esto. Pero te quiero decir algo. ¿Sabes en dónde yo estaba?”
“Bueno, ¿en dónde estabas, querido?”
“Yo estaba asistiendo a esas reuniones de Jesús de Nazaret, ese profeta Galileo. Yo estaba asistiendo…”
“Oh”, ella dijo: “Eso no es un secreto para mí. Yo estaba leyendo las notas que tú tomabas de Sus sermones. ¿Ves? Cuando yo limpiaba el cuarto, encontraba el bote de basura lleno de ellas. ¿Ves? Y yo leía dónde tú habías estado escudriñando las Escrituras”.
“¿De veras?”
“Sí”.
“Bueno, déjame decirte: ¿sabes qué? Yo verdaderamente creo que Ése es el Mesías”.
“Bueno”, ella dijo: “Cariño, ¿hasta ahora estás listo para confesarlo? Yo lo he creído todo el tiempo”.
Ahora él está listo. Él ahora le puede decir a ella lo que… Dijo: “¿Sabes qué?” Dijo: “Cariño, el doctor me acaba de decir algo”.
“¿Qué? ¿Nuestra hija se va a mejorar?”
“No, ella se está muriendo”.
“¡Oh, Jairo! ¡Oh, seguramente que no!”
30 “Sí, sí. Ella se está muriendo. Pero yo me pregunto: ¿en dónde está Jesús de Nazaret? Tú sabes, Él se fue y cruzó el mar hace unos días, y Él se ha ido. Y yo me pregunto en dónde está. ¡Si tan sólo lo pudiéramos encontrar! Bueno, vale más que salgamos al frente y confesemos nuestra fe”.
Bueno, él salió ante toda la gente y dijo: “Bueno, yo tengo que anunciar algo. El doctor me acaba de decir que mi hija se está muriendo: mi única hija de doce años de edad, se está muriendo”.
Y así que, él les dijo, y todos ellos se empezaron a lamentar, y a llorar, y siguieron así. Él dijo: “Miren, esperen. Esa no es nuestra última esperanza. Esperen un momento”.
Oh, yo veo su carita enrojeciéndose… miró al presbítero de distrito, y al obispo, y a todos ellos sentados alrededor, Uds. saben, y ¿qué va a hacer él? “Pero nosotros tenemos otra esperanza”.
Y puedo oír al obispo levantarse y decir: “¿Quieres consultar a otro doctor?”
“Bueno, no. No exactamente. Pero yo tengo algo…” Y su corazón empezó a latir muy rápido, Uds. saben. ¿Lo podrá decir él? Él tartamudeó un poquitito. Y puedo oír a su esposa decir: “Sigue, diles, diles, diles”.
“Bueno, ¡ujum! Hermanos, ujum. Yo sé que esto quizás los alarme sólo un poquitito, pero, yo sí creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Yo creo que ese profeta Galileo es el Mesías”.
Pues, yo puedo ver al obispo levantarse y al presbítero de distrito, y a todos los dignatarios, y decir: “¡Pues, Jairo, qué cosa! ¿No me digas que tú has hecho lo que Lucas y el resto de ellos hicieron?”
“Sí, yo creo en Él. Yo lo creo en verdad”.
31 ¿Por qué? Él tenía una necesidad. Dios tiene una manera de ponerlo a Ud. en un aprieto de tal manera, que Él lo forzará a que salga al frente con esa fe—sencillamente sacarla al frente a pesar de todo eso. ¡Sí, señor!
Ahora, puedo oírlo a él decir: “¿Sabe alguien en dónde está Él?”
Un hombrecito dijo: “Sí, yo estaba enfermo el otro día, y fui allá para ver al doctor Lucas. Y Lucas estaba con Él, y Él estaba allá en Gadara. Y ellos… Yo oí por medio de un mensajero que ellos iban a llegar hoy. Se supone que ellos llegan esta mañana allá al muelle de pesca”.
Puedo ver a Jairo ir y coger su sombrerito de sacerdote, y ponérselo, ponerse su saco, y salir. Puedo oír al presbítero de distrito pararse a la puerta, decir: “Mira, oye, jovencito. Mira, tú has sido uno de nosotros por mucho tiempo. Mira, si tú vas a empezar tal cosa como esa y confundir a nuestra congregación, traer tal fanatismo como ese en nuestro grupo, ¿sabes lo que va a suceder? Te vamos a excomulgar. Vamos a quitar tu nombre del libro. Eso es todo”.
32 Bueno, puedo oír su corazoncito hundirse de esa manera. Él miró a su esposa, y ella estaba parada esperando oír lo que él iba a decir; y miró allá y vio a su hijita muriéndose.
Él dijo: “Vale más que lo quiten, porque ahí voy”. Correcto. “Yo voy en camino”.
Él tenía una necesidad. Estaba apresurado. Él debía ir de inmediato.
Ellos dijeron: “Recuerda, si tú vas, tú sabes lo que va a suceder. Tú conoces nuestra declaración”.
“Sí, yo entiendo todo eso. Pero tengo una niña aquí muriéndose. Y la mismísima cosa que yo he escondido en mi corazón todo el tiempo… Yo he escudriñado las Escrituras, yo he asistido a Sus reuniones disfrazado, y yo he examinado las Escrituras, y ¡Él sí es el Mesías!” ¡Amén! ¡Eso es! ¡Amén! ¡Así se hace!
Tú ahora estás llegando a ello, Jairo. Sal al frente y diles lo que es correcto. Confiesa tu fe. Entonces estás llegando… tú estás en el camino correcto entonces. La cosa no se ve sombría.
33 Oh, él dijo… La iglesia dijo: “Mira, recuerda que si tú lo haces, bueno, eso es lo que va a suceder”. Pero Jairo tenía una necesidad, la necesidad.
Y hermano, si alguna vez hubo un tiempo, hermanos, que deberíamos hacer nuestra confesión que Él es el Mesías, el Hijo de Dios, que Él sí está vivo, y que Su poder es exactamente el mismo, hay una necesidad hoy. Hoy es la hora. La gente se está muriendo. La gente se está muriendo en las iglesias. La gente está… La iglesia pentecostal se está muriendo. Se está volviendo muy formal. Se está alejando de Dios. Si hay un tiempo para salir al frente y decir: “Nos estamos muriendo; volvamos a Dios”, es ahora, porque hay una necesidad. Vuelvan a la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Yo sé que hay mucho fanatismo. Comprendo eso. Como dije en el desayuno ministerial el otro día: Uds. no pueden culpar a los pastores. Pero recuerden: cada vez que Uds. vean algo falso, un dólar falso, tengan la plena seguridad que es hecho de uno genuino.
34 Yo nunca estuve tan sorprendido, como en una ocasión que iba por el camino, y vi un gran montón de cuervos o pájaros mirlos. Ellos sencillamente estaban disfrutando de un tremendo momento de chillidos. Y pensé: “¿Qué es lo que pasa?” Me iba acercando por el camino, y había… Algunos de ellos estaban en los árboles y algunos en los postes de telégrafo, y algunos estaban posados en cercas. Yo pensé: “¿Qué es lo que les pasa a los pájaros?”
Había una parcela de fresas a lo largo del campo. Y el dueño de la parcela se había ido a Florida para una vacación, y él dejó esas fresas allí. No permitió que nadie las cosechara, porque a él le gustaba… Él las dejó allí para los pájaros. A él le encantaba observar a los pájaros.
35 Y así que, mientras él estaba en Florida de vacaciones, bueno, alguien llegó allí y puso un espantapájaros grande en el campo, y querían cosechar las fresas para ellos mismos, no permitir que los pájaros se las comieran.
Los pájaros estaban todos alborotados. ¡Oh, qué cosa!, estaban muy alborotados. Algunos de ellos estaban posados lejos en un árbol, mirando allá a esos espantapájaros, y sólo gorjeaban y gorjeaban, y seguían así; algunos estaban posados en los postes de telégrafo, y algunos estaban posados en los postes de la cerca.
Y yo pensé: “Ahora, bien, ¿qué es lo que está pasando?” Y por casualidad miré. Y posados allí en los brazos de ese espantapájaros, estaban dos, grandes y saludables pájaros comiendo tan vorazmente como podían comer. Yo pensé: “¡Si ese no es un cuadro! Si eso no es algo tremendo”.
Miren, yo pensé: “Bueno, ¿qué es lo que pasa?” Me acerqué un poquito más, y miré. Había fresas en abundancia. Pensé: “¿Qué es lo que les pasa, pájaros?”
Y de esa manera algunos de ellos lo hacen. Algunos de ellos se… se alejan mucho, ellos no creen en el Espíritu Santo, ni en nada. Algunos se acercan un poco y dicen: “Bueno, yo creo en una buena vida santificada, pero yo no creo en sanidad Divina”. Pero otros casi llegan hasta la frontera, pero tienen miedo del espantapájaros.
Y allí es justamente hasta donde los pentecostales han llegado ahora. Uds. tienen miedo del espantapájaros.
36 Pues, hermano, un espantapájaros quiere decir “un vale de comida”. ¡Amén! Sólo póngase detrás del espantapájaros. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer.
Si Ud. ve toda clase de ismos falsos, y cosas levantarse… Cuando… Yo dije la otra noche, que todos estos “ismos” pronto pasarán a tiempo pasado. Así que no se preocupen por ellos. Pero la Palabra de Dios será verdad. Cuando no haya más cielo y tierra que quede, Ella todavía será verdad. ¡Sí, señor!
No había condenación para los que estaban posados allá comiendo fresas, hermanos. Ellos estaban posados allí, grandes pájaros saludables, comiendo tan vorazmente como podían, pues a ellos no les importaba el espantapájaros. Ellos sólo estaban comiendo fresas de todas maneras.
Así que, eso es lo que nosotros deberíamos hacer. Cuando Uds. ven estas cosas que consiguen que todos hablen muy bien, y la iglesia se está haciendo clásica, y los hombres de renombres están diciendo: “Bueno, bueno, sólo los meteremos en esto y en eso”, y vale más que tenga cuidado, hermano, hay algo mal allí en alguna parte. Hay algo mal.
A mí me gusta estar en donde alguien es criticado y hacen burla de él, y luego indagar y ver dónde… Bueno, para examinarlo y ver de lo que se trata todo eso. Sí, señor. Es un llamado para comer. Fíjense en lo que está detrás de ello. Recuerden: los palos siempre están bajo el árbol de manzanas buenas. Ellos no bajan con palos a esas manzanas duras, secas, y amargas, de “los días de los milagros ya pasaron”. No hay nada por qué dar palos a eso. Sólo déjenlos que sigan adelante.
37 Pero Jairo tenía una necesidad. Y él tenía una necesidad porque su única hija se estaba muriendo. Y es la misma cosa esta noche. Miren, él no tenía que decir: “Bueno, esperaré ahora. Yo probablemente… quizás si espero un ratito, pueda que lo vaya a ver como lo hizo Nicodemo, ir de noche. Me iré inadvertido en algún momento en la noche.
“Déjame decirte (quizás le dijo a su esposa algo como esto)… ”Bueno, mira, allí afuera está el presbítero de distrito. Y allí está el obispo. Allí está toda la iglesia y todos los demás. Déjame decirte: yo esperaré hasta que se haga de noche. Y cuando se haga de noche, me pondré mi mascarita otra vez, e iré inadvertido a la reunión. Y después que se termine, no permitiré que nadie sepa; me iré inadvertido por detrás del edificio, diré: Profeta de Galilea, yo creo en ti. Yo creo en ti. Ven aquí. Yo tengo una hija enferma…“
No, la hija se estaba muriendo en ese instante. Él tenía que ir en ese instante. Era hora de actuar.
Y es hora de actuar, hermanos. No es hora para discutir acerca de si deberíamos ser bautizados con el rostro hacia adelante o hacia atrás, o si deberíamos pertenecer a esta iglesia, o a esa iglesia. Es hora para que el Espíritu Santo entre en la iglesia y se ponga en acción. Es más tarde de lo que Uds. piensan. La hora está aquí.
No es hora para discutir acerca de credos y acerca de doctrinas y cosas así. Es hora de entrar en el Espíritu de Dios y seguir adelante, pues las bombas atómicas están colgadas, y los misiles están por dondequiera, y sputniks [UFOs, platillos voladores – Trad.] están en los cielos, y todo lo que Jesús dijo que se estaría cumpliendo antes del tiempo del fin, se está cumpliendo ahora. ¡Y el Espíritu Santo está aquí, Cristo, justo a tiempo, puntual! Sí.
Los críticos se están levantando.
38 Yo voy a decir esto porque estaba… En una ocasión pedí que no lo dejaran salir al público. Y cuando lo hicieron, el hermano se molestó mucho al respecto. Voy a decirlo porque está en cinta, y así que, nuestro hermano lo puede oír si él quiere conseguir esta cinta.
Es concerniente al hermano David Duplessis, mi precioso hermano y amigo. Yo recibí una carta de crítica de parte de él. Y yo no la quería leer; el secretario la recibió, y así que… Yo no la quería leer; fue porque yo me abstuve de decir su nombre en una cinta. Pero esto sí está grabado. Las cintas se están grabando. Esto es exactamente lo que yo dije:
Yo estaba predicando sobre la cercana Venida de Cristo. Y el hermano David está lidiando con los presbiterianos, los metodistas, y los bautistas, y esos grandes hombres. Su ministerio es para ellos. Dios lo ha enviado con un ministerio. David es un teólogo inteligente, un erudito, y un hombre maravilloso de Dios. Él ha estado conmigo en las reuniones. Él se ha parado a mi lado. Yo lo amo como únicamente un hermano pudiera amar a otro. Y eso es verdad.
Pero lo que yo dije acerca de David (y que la iglesia me sea testigo), yo dije: “Parece que el hermano David, siendo tan espiritual como lo es él, despertaría al hecho de saber que él está lidiando con la virgen fatua”.
Y la gente pentecostal está tan contenta de ver a los presbiterianos publicar una pequeña declaración: “Nosotros tenemos que regresar a los sanadores Divinos. Tenemos que regresar al hablar en lenguas”. Uds. han leído el artículo que ellos publicaron: “Tenemos que regresar a tener servicios de sanidad”. Billy Graham está diciendo: “Tenemos que regresar a Pentecostés”.
¿Comprende Ud., hermano, que la mismísima hora en la que ellos fueron a despertar a la virgen fatua… Cuando ella llegó para comprar aceite, fue cuando vino Jesús? Yo dije: “Me pregunto si el hermano David comprende eso”.
39 Él piensa que la iglesia pentecostal…
Ellos tenían la fotografía de ellos en el periódico el otro día, con algunos sacerdotes católicos parados bendiciendo el desayuno de los Hombres de Negocios Pentecostales o algo así, y cosas así, lo cual está bien. Pero me pregunto si la iglesia verdaderamente comprende lo que es eso. ¡Es una señal!
Cuando esa virgen fatua vino y tocó la puerta, ahí fue cuando ella no podía entrar, porque la Novia se había ido. ¿No lo ven? Eso es lo que yo dije acerca del hermano David; nada concerniente a su obra, ni a su… acerca de su reputación. Y David es mi hermano, y uno de los hombres más finos y piadosos que yo conozco.
Pero sólo me preguntaba cómo es que él no captó eso, para comprender que el mismísimo momento que ese mundo denominacional de afuera empiece a recibir este mensaje, esa es exactamente la hora en la que Él viene, cuando la virgen fatua comprendió que ella no tenía aceite en su lámpara. Y cuando ella llegó para tocar a la puerta para obtenerlo, fue exactamente en ese momento cuando la Novia se fue, cuando la virgen prudente se fue. Eso es correcto. Aquellas no entraron. No, esas organizaciones no entrarán. Ellas no tendrán la oportunidad para entrar. Para cuando el mensaje haya recorrido todo, la Iglesia se habrá ido.
Así que, si ellas están tratando de entrar ahora mismo, ¿qué tan cerca estamos? Cuando vemos que: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”, en el último mensaje de Abraham y su simiente después de él… Vemos que todo está justo a tiempo.
Tenemos necesidad. Es hora de actuar. No es: “Esperaré hasta que vaya a la escuela, y obtenga un Ph.D. o un L.L.D.” Es: “Entrar en el Evangelio ahora mismo”. ¡Predique! Sí, salga allá ahora mismo. Ahorita es la hora.
40 Jairo no podía esperar hasta mañana. Su hija se estaba muriendo.
Hermanos, no podemos esperar una nueva organización. No podemos esperar que algo se levante. ¡Ya está aquí! Tenemos que traer a Cristo a la escena. La iglesia pentecostal se está muriendo. ¡Amén! Las Asambleas, los Unitarios, los Dualitarios, los Trinitarios, la Cuadrangular, todas ellas, ellas se están muriendo. Dejemos esas cosas. Ellas están bien. Pero no… Dejen de discutir acerca de eso. Traigamos a Cristo a la escena.
Así fue como Jairo… Tenía que traer a Cristo a la escena o su hija moriría. Él debía apresurarse. Él tenía que entrar rápidamente en acción. ¡Oh, me encanta eso! ¡Entren en acción!
¡Oh, si este grupo aquí esta noche, Uds. Metodistas, Uds. Bautistas, Uds. Presbiterianos, Uds. Pentecostales, Unitarios, Dualitarios, Trinitarios, y todos Uds., si entraran rápidamente en acción, poniendo a un lado sus tradiciones y malicias, trayendo a Cristo a la escena, ¡abran su corazón! ¡Él está aquí! ¡Amén!
Su barca acaba de llegar. (¡Aleluya!), y está en la escena. Alguien dijo: “Sí. La fe es por el oír”. Dijo: “Sí, Él está llegando al embarcadero allá ahora, allá al pie de la colina donde está la casa pastoral. Él viene llegando allí ahora”.
Bueno, ahí va él. Él cogió su sombrerito y dijo: “A mí no me importa lo que ellos digan”.
41 Le dijo: “Muy bien, Jairo. Te va a pesar uno de estos días. Tú sabes que te estás volviendo loco”. A él no le importaba qué tan loco estuviera o en lo que iba a terminar. Él sabía lo que su corazón le dijo a él.
Y no hay ni una persona aquí esta noche, que si hiciera lo que su corazón le dijo que hiciera, Ud. probablemente estaría en este altar. ¡Correcto! No hay ni un predicador presente, que si hiciera lo que su corazón le dijo que hiciera, confesaríamos nuestros errores. Eso es correcto. Estoy dispuesto a confesar los míos. Yo estoy listo para unir mis manos y corazón con hombres para traer a Cristo a la escena. Esa es la cosa principal. Los niños se están muriendo.
Este librito aquí contiene esa visión. Cuando yo miré allí, ellos… yo no… Cuando yo llegué a la puerta, no me preguntaron si yo era un pentecostal de la Unidad, o un Trinitario, o un Quintuario. La única cosa que fue, es que Él me dejó entrar, porque yo había amado a Cristo, y tenía amor en mi corazón. Esa es la cosa ahora, hermanos.
42 Jairo tenía que apresurarse. Su hija se estaba muriendo. La hija de Dios se está muriendo. La iglesia se está muriendo. Tenemos que hacer algo.
Uds. quizás lo llamaron telepatía. Uds. quizás lo llamaron el diablo. Uds. quizás… Yo no sé lo que Uds. lo llamaron. Pero muy en lo profundo de su corazón, ¿Uds. creyeron que fue la verdad? Hermano, vale más que guarde su sombrero eclesiástico en el rincón, y que diga algo y se ponga en acción. ¡Correcto! La iglesia se está muriendo. Necesitamos a Cristo en la escena. Es tiempo para actuar, no cuando yo sienta hacerlo, no cuando yo quiera. Pero él tenía que traer la gente a la escena. Porque… o mejor dicho, traer a Jesús a la escena. Todo lo demás había fallado.
Quiero preguntarles algo: ¿Está la iglesia pentecostal en mejor condición esta noche porque se ha dividido como en treinta diferentes organizaciones, o cuando empezó en el principio? ¿Ven? Háganse esa pregunta. Estamos constantemente poniéndonos peor y peor. ¿Se miran más como santos, las mujeres y los hombres en nuestras iglesias pentecostales, orando? Díganme de alguna parte en la ciudad en dónde ellos están teniendo reuniones de oración toda la noche, y día tras día, por los pecados que se hacen en la ciudad, como solían hacerlo. ¿Estamos mejorando? ¡Nos estamos empeorando!
Oh, nuestros edificios están llegando a ser más bonitos. Oh, nos estamos elevando más en el rango con las otras iglesias, pero ¿quién quiere ser como ellas? Yo quiero ser como Jesús. Y todo hombre debería querer ser así. ¡Como Cristo! Traigámoslo a Él a la escena. ¿Ven? Y las iglesias se están muriendo.
Así que tenemos que hacer algo. Nos tenemos que apresurar. No tenemos… No tenemos que esperar hasta el Milenio para hacerlo. Si lo vamos a hacer, lo tenemos que hacer ahora, o va a morir. Algo va a suceder.
43 Ahí va él. A mí no me importa. Su carita estaba sonrojada, hermano. Cada vez que él daba un paso, él pensaba: “Yo estoy mejorando y mejorando todo el tiempo”. Sólo empiece y vea lo que sucede. Cuando menos pensó, dio la casualidad que miró al lado de la colina, y, ¿qué estaba sucediendo?
Una mujercita que él conocía, quizás una de su propia parroquia, estaba sentada arriba de la colina. Y él sabía que le había hablado a ella al respecto, y ella había dicho abiertamente, ella había dicho en una ocasión… Quizás algo como esto: “Jairo, ¿sabes qué? Yo creo que ese profeta allá es un Hombre de Dios”.
“Bueno, mire, hermana. Yo no… ¿Cómo se siente Ud. acerca de ello?” Porque él tenía que tener cuidado, para saber si ella sólo era una trampa de algunos de los hombres de distrito o no, Uds. saben. Así que dijo: “Bueno…”
Dijo: “¿Lo ha oído Ud. a Él alguna vez?”
“Oh, sí. Ocasionalmente yo lo he oído a Él”.
“Bueno, yo nunca lo he oído a Él, pero yo he oído de Él”. Así que, la fe es por el oír.
“Y déjeme decirle algo. Yo creo que si Ud. consiguiera que alguien me llevara allá al otro lado del mar, en una barca o a alguna parte, o donde Él esté… si yo únicamente pudiera tocarlo a Él, yo sería sanada”.
44 Y ahí viene ella, pobre cara larguiruchita y pálida, ella va caminando por la ribera. Mírenla a ella tambaleándose, y agarrándose de algo.
Y todos ellos están allí diciendo: “Buenos días, Reverendo. ¿Cómo le va a Ud., doctor? Estoy contento de que Ud. esté aquí”.
Y, “Rabí, estoy contento de que esté aquí otra vez”.
“Ummm, ummm”, mirándose uno al otro, Uds. saben.
Jairo estaba parado allí. Uds. saben, sólo para despistar a los… Uds. saben, pues había mucha gente que creía en él. Así que, tenía que vigilar, Uds. saben, lo que ellos decían. Así que él regresó. Después de un rato esa mujercita, ella dijo: “¿Me ayudaría, bondadoso señor, para llegar allá…? Me gustaría hablar con Él”.
“¡Oh, no escuche Ud. eso! Nosotros sólo estamos parados aquí. Estamos a punto de atraparlo a Él. Tenemos una trampa preparada para Él esta mañana. Verdaderamente lo vamos a atrapar esta mañana. Ud. sólo fíjese bien, (¿ve?), estamos… Esa es la razón, que lo estamos llamando… Hola, doctor. ¡Hola, Rabí! ¿Ve? Tenemos una trampa preparada para Él. Lo vamos a perturbar esta mañana”. Así que ese… “Pues ellos dicen que Él conoce los secretos del corazón. La tenemos toda preparada para Él”. Igual que alguien me la tenía preparada para mí la otra noche, y… falló cuando el Espíritu Santo descendió.
Y yo no sé si Uds. lo notaron o no, pero ciertamente así fue. Fue un gran tropiezo para ese hombre.
45 Y entonces, cuando ellos… de repente, vino y dijo…
Él se fue por allí. Ella no podía llegar a Él. Así que ella se puso de manos y rodillas, se fue gateando entre los pies de ellos de esta manera, hasta que ella se acercó. Y quizás, Jairo… parado allí la estaba observando, al tocar ella el borde. Una mirada de complacencia vino a su rostro. Ella se regresó allá.
Y Jairo estaba ahí parado observando eso, Uds. saben, observando. Dijo: “Yo la vi a ella, y yo la conozco. Y ella se abrió paso allí y tocó el manto de Él. Y miren, ella se regresó allá. Y ella parece que está complacida. Ella se ve como que eso… Ella me dijo en una ocasión, que si ella únicamente lo pudiera tocar a Él, eso es lo que sucedería: ella sanaría. Y yo sé que los doctores la desahuciaron hace mucho tiempo. Desde que ella empezó en la menopausia, con ese flujo de sangre, ella lo ha tenido por años y años, y así que…
“Pobre mujercita. Siento lástima por ella. Su esposo vendió los caballos y todo, y pagó la cuenta del doctor, y ella no estaba mejor de lo que estaba. Pobre mujercita, siento lástima por ella”.
Jesús se detuvo y miró alrededor, dijo: “¿Quién me tocó?”
Y Él dijo… Bueno… el apóstol dijo: “Bueno, todos te están tocando. ¿Por qué dices tal cosa como esa, Rabí… o mejor dicho, Señor?”
Él dijo: “Pero yo me debilité. Yo sentí que algo salió de Mí. Una virtud salió de Mí”. Y Él miró alrededor buscando a la mujercita, y le dijo que su flujo se había detenido.
Me imagino que eso animó a Jairo, ¿no piensan Uds. así? Inmediatamente él fue corriendo hasta Él. Dijo: “Señor, mi niñita está ahora al borde de la muerte. ¡Señor! ¡Maestro!”
Oh, sí. Él estaba bien. Él ya no era un fanático. Oh, no. Ajá. Él tiene una necesidad de Él.
46 Uds. quizás llamen a esto lo que Uds. quieran; pero uno de estos días cuando ya estén en cama, será diferente. Eso es correcto. No será un “santo rodador”, “un montón de gente loca” en ese momento. Correcto.
“¡Oh, Rabí! ¡Maestro, mi Señor! Mi niñita está al borde de la muerte. Si Tú únicamente vas y pones Tus manos sobre ella, ella sanará. Todo estará bien. El doctor se fue hace como una hora. Rabí, yo he renunciado a todo. Ellos iban a expulsarme de la asociación y todo. Pero yo siempre he sido un creyente en Ti. Pero déjame decirte, algo sucedió de tal manera que sencillamente lo tuve que confesar. Así que aquí estoy. Mi niña va a morir; y si Tú solamente vas y pones manos sobre ella, no morirá. Ella vivirá”.
Jesús dijo: “Yo iré. Sí, Yo iré contigo”.
47 Y Él comienza a irse así, con él.
Y me puedo imaginar al sacerdote diciendo: “¿Oíste qué y quién es ése? Bueno, ése es el Dr. Jairo. ¡Vaya! ¿Pudieran Uds. imaginárselo a él? ¿Qué acerca de…? ¡Si es que la asociación no lo expulsará! ¡Oh, ahora sí le van a dar su merecido! ¡Hermano, a la siguiente conferencia de seguro que ellos le van a dar duro! Vamos allá hermanos, y veamos lo que el sacerdote principal va a decir, lo que ellos van a… cómo ellos lo excomulgarán”.
A Jairo no le importaba. Su hija se estaba muriendo, y él tenía la atención de Jesús. Eso es todo lo que a él le importaba. Y mientras Uds. tengan la atención de Él, ¿qué importa lo demás? Iban caminando de esa manera, a medida que iban, avanzando, Uds. saben… y la mujercita estaba tan contenta porque su flujo de sangre se había detenido.
48 Y entonces de repente, ahí venía un hombre bajando por la colina, gritando: “¡No molestes! ¡No te preocupes!” Entonces vino el golpe de la media noche, (¡oh, hermanos!), ese golpe. “Oye, Jairo, te dije que no fueras allá ¿Ves? Ahí viene el presbítero y todos ellos. Tu niña murió hace como una hora. Te dije que los días de los milagros ya pasaron”.
¡Oh, hermanos! ¡Ese golpe de media noche!, Su corazoncito empezó a saltar. Él pensó: “¡Oh, oh, oh! Yo le dije a Él que si iba y ponía Sus manos…” Miren, él tenía fe en las manos de Jesús. Él era judío.
Miren, fue diferente con… Pedro, esa noche cuando Él iba andando sobre el agua… Cuando él vio a Jesús andando, y pensaba que era un fantasma, él dijo: “Señor, si eres Tú, manda que yo venga”. La palabra fue: “Ven”. Eso es correcto. Eso es correcto. Y el día cuando él estaba pescando, él pescó toda la noche, y no había pescado ningún pez en lo absoluto. Él dijo: “¿Me prestas tu barca un momento para predicar desde ella, Simón?”
“Sí”.
Bueno, Él predicó desde ella por un rato. Dijo: “Mira, boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”. ¿Ven?
Y él dijo: “Señor, si Tú pones Tus manos sobre el agua, yo creo que Tú puedes poner peces allí. Hemos estado trabajando toda la noche y nada hemos pescado”. No, no. “Señor, hemos estado trabajando toda la noche y nada hemos pescado; mas en Tu Palabra echaré la red”. ¡Eso es! “En Tu Palabra, echaré la red”…. [Cinta en blanco]…
49 “Ve y lávate en el estanque de Siloé”. Miren, ¿con qué debía hacer contacto su fe? Tan pronto como él encontrara el estanque. ¿Ven? Si él podía…
“Bueno, ¿en qué dirección está el estanque ”Enviado“? ¿En qué dirección está? Que alguien me ayude a llegar al estanque”.
“Oh, ¿para qué quieres ir al estanque?”
“Eso no le importe. Ayúdeme a llegar al estanque, porque yo sé lo que sucederá cuando llegue al estanque…”
“Ayúdeme alguien a llegar a la reunión”.
“Bueno, ¿adónde vas tú?” Uds. saben lo que quiero decir.
“Tú no soportarías… tú no irías allá con ese grupo, ¿verdad?”
“Bueno, sólo ayúdeme a llegar allá. Eso es todo lo que quiero. Lléveme allá”. ¡Amén! Me gusta eso. ¡Sí, señor! Lléveme adonde un grupo de gente donde yo pueda ver la Biblia viviendo, donde pueda ver a Cristo en la gente. Lléveme para estar entre ese grupo.
“Ayúdeme a llegar al estanque Enviado”.
50 Y tan pronto como él dijo…
“Bueno, ya has llegado”. Una dama bondadosa, o alguien más, pasó por allí, y lo tomó de la mano, y lo llevó al estanque, le dijo: “Anciano, aquí está el estanque, ¿qué es lo que quiere?”
Dijo: “Oh, yo acabo de recibir la Palabra de Dios que me dijo que cuando me lavara, yo vería”. ¡Oh, hermanos! ¡Oh, su vista vino a él! Luego él regresó regocijándose. Para él, era el estanque.
Pero cuando María, esa mañana cuando ella tenía que tomar… ir y coger agua del pozo… Y ella miró parada allí, y allí estaba una gran Luz brillante. Ella miró… Esa Luz había envuelto a un Ángel que dijo que Él era Gabriel. Dijo: “El Espíritu Santo te cubrirá con Su sombra, y tú vas a dar a luz un niño, sin conocer varón”.
Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor. Hágase conmigo conforma a Tu Palabra”.
Eso es todo lo que ella quería. Ella no quería… ella pudo haber dicho: “Espera, mira. Cuando esté cubierta por Su sombra… y luego si siento vida, ¿entonces puedo empezar a testificar?” O, “Cuando tenga como unos cuatro meses, ¿estará bien entonces testificar?” O, “¿cuándo debería testificar de esto?”
Ella no hizo preguntas. Ella tenía la palabra de él, y eso fue suficiente para ella. Ella empezó a testificar en ese momento.
51 Y yo les estoy dando a Uds. Su Palabra. “Por Su llaga Uds. fueron curados”. ¡Amén! Uds. que no tienen el Espíritu Santo, les estoy dando la Palabra de Él. Pedro dijo en el día de Pentecostés, cuando los críticos estaban parados alrededor, él dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos…”
“Bueno, el obispo me dijo… el presbítero me dijo… el hombre de distrito me dijo… el pastor me dijo: Esos días ya pasaron”.
A mí no me importa lo que ellos dijeron; la Biblia dice: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Esa es Su Palabra. ¡Recíbanla! Él envió Su Palabra. Eso es lo que se necesita: Su Palabra. Pero Jairo quería Sus manos.
Uds. saben, yo pienso… Dios es un Dios bueno. Él se las arregla para entrar allí de alguna manera. Uds. saben, muchos de los discípulos creyeron tan pronto como oyeron la noticia que Jesús había resucitado de entre los muertos, dijeron: “¡Alabado sea Dios, eso es bueno!”
Pero Tomás dijo: “Yo tengo que poner mis dedos en la marca de los clavos en Sus manos. Yo lo tengo que palpar. Yo lo tengo que ver por mí mismo. Yo lo vi obrar en otros en las reuniones, pero tiene que obrar en mí”. Oh, Tomás tiene muchos hijos.
Pero Dios es un Dios bueno. Él lo hace obrar de alguna manera de todos modos. Él dijo: “Ven aquí, Tomás. Pálpame. Ahora que obre en ti. ¿Crees, Tomás?”
Él dijo: “¡Oh, sí, Tú eres mi Señor! Yo lo creo ahora”.
Él dijo: “Cuánto más grande es la recompensa de aquellos que nunca vieron y sin embargo creen”. Amén. Ellos toman la Palabra de Dios al respecto, eso es todo. ¡Amén!
52 Y apenas estoy llegando a mi texto. ¿En dónde estaba? Veamos. Oh, sí. Sí, señor. Entonces… bueno, sigámoslo. Ahí va él a casa, y ahí están saliendo todos los críticos, Uds. saben, diciendo… Ahí va él.
Así que, de repente, el mensajero llegó y dijo: “Bueno, no molesten más”. Dijo: “La niña murió. Está muerta. Nosotros ya la tendimos allí, y tiene las flores sobre ella, y tiene la ropa para embalsamar, los líquidos para embalsamar en ella. Y no hay necesidad de hacer algo más. La niña ya está muerta. El doctor regresó. (Fuimos y lo trajimos), y él la declaró muerta. Y él ya la acostó allí, y está fría, yace muerta en el sofá de la habitación. Y todos los dolientes están alrededor, y hay una lamentación allí. Tú nunca has oído algo semejante, así que…”
53 Jesús iba caminando seguro. ¡Oh, me encanta eso! ¿No se lo pudieran Uds. imaginar a Él, hermanos? No lo perturbó a Él para nada. El corazoncito de Jairo estaba latiendo, miró hacia Jesús. Yo puedo verlo dirigir Su mirada hacia él y decirle: “¿No te dije que sólo creyeras?” ¡Oh, hermano!
Eso es lo que yo les digo a Uds. Sólo crean la Palabra de Dios, si Uds. quieren ver la gloria de Dios. Crean solamente. No importa lo que alguien más diga, cuán enfermos Uds. estén.
“Pero, hermano Branham, el doctor dijo que iba a morir en unos cuantos días”.
¡Sólo creed!
Él dijo: “Mi niña no se puede mejorar”.
Pero sólo creed. Eso es todo. Crea solamente que Dios hizo la promesa.
54 “Yo nunca caminaré otra vez, hermano Branham. El doctor me dijo eso”.
Sólo creed, pues todo es posible para aquellos que creen. Crean solamente. Eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Simplemente crean, no importa…
Y luego, ¿cuál era la situación? Ya estaba muerta. ¿Ahora qué? Sólo creer. Me siento religioso en estos momentos. Honestamente que sí me siento. ¡Oh, hermanos! “Sólo creed”.
“¿Estando muerta?” ¡Sí! Oh, recuerdo cuando Él llegó a la tumba de Lázaro. “Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Eso es.
“Yo soy la resurrección y la vida”, dice Dios. “El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo el que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”
Ella dijo: “Sí, Señor”. ¡Oh, me gusta eso! “Sí, Señor. Yo he creído que Tú eres el Cristo que has venido al mundo. Tú eres el Ungido. Yo lo creo con todo mi corazón”.
Dijo: “¿Dónde lo habéis sepultado?” Amén.
55 Él no dijo: “Yo iré allá y veré qué puedo hacer al respecto”. No, no, no, no. “¿Dónde le habéis sepultado?”
Él no dijo: “Jairo… mira, Jairo, siento haberte causado estas dificultades. Mira, tu iglesia te ha excomulgado, y tú estás en dificultades con tus hermanos, y todo eso. Yo sé eso, y todo lo demás. Verdaderamente siento lástima por ti, Jairo. Pero si Yo pudiera haber llegado allá un poquito más antes, bueno, quizás todo hubiera estado bien. Pero Jairo, siento mucho el haberte causado estas dificultades”. ¡Oh, no. Oh, no!
Él dijo: “¿No te he dicho que solamente creas si quieres ver la gloria de Dios?” Oh, me imagino que eso le ayudó a su corazón, ¿no es así? Me imagino ver su corazoncito que estaba latiendo irregularmente, regresar a empezar a latir regularmente otra vez. En ese momento sus ojos no estaban en el presbítero, ni en el sacerdote, ni en el resto de la congregación.
Ni en ellos andando alrededor, diciendo: “¿Qué va a hacer Ud. en la siguiente conferencia? ¿Qué vas a hacer?”
Pero él mantuvo sus ojos en Jesús. ¡Amén! Allí lo tienen. Mantengan sus ojos en Jesús. A mí no me importa lo que alguien más diga.
“¿Qué va a decir el vecino?”
A mí no me importa lo que diga el vecino. Eso no tiene nada que ver con ello; es lo que Dios dijo. El vecino no es mi juez. Dios es mi juez. Él me juzgará por medio de Jesucristo, a quien yo estoy siguiendo. ¡Amén! No importa lo que diga alguien más, es lo que Dios dijo. Eso es lo que lo hace verdad. Dios lo dijo; y eso lo hace verdad. Los críticos pueden decir lo que quieran decir, pero se necesita lo que Dios dice que sea la verdad. Muy bien.
56 Jesús dijo: “Cree solamente”.
¿Creer qué? ¿Creer qué? Ella está muerta. Creer lo imposible. Creer lo imposible.
“Pues, después que ella ya está muerta y embalsamada. ¿Creer ahora?”
“Sí. Yo te dije que simplemente creas si quieres ver la gloria de Dios”.
“¿Creer qué?”
“Creer todo. De cierto os digo, si tú le dices a este monte: Quítate, y no dudas en tu corazón, sino que crees solamente, tú puedes recibir lo que dices”. Eso es correcto.
“El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. El que en Mí cree, nunca morirá. ”Si permaneces en Mí y Mis Palabras en ti, pide lo que quieras, y te será hecho“. ¿Es correcto eso?
Todas estas promesas: “Las obras que Yo hago, Uds. las harán también; y aun mayores harán, porque Yo voy al Padre”. Todas estas promesas aquí. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. “Él herido fue por nuestras rebeliones… herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
57 Sólo creed. Sólo creed. Él viene pronto.
Él llamó a Abraham, lo justificó, lo santificó, lo llenó con el Espíritu Santo, lo colocó como un hijo; Él mismo se mostró vivo volteando Su espalda, y hablando, y diciendo lo que Sara dijo estando en la tienda. Y luego cambió su cuerpo, y lo sacó de allí, le dio un hijo.
Él ha hecho la misma cosa con la simiente de Abraham, todo, excepto el cambio del cuerpo. La justificó, la santificó, la llenó con Su Espíritu, la posicionó como un hijo. Él viene entre nosotros ahora, mostrándose Él mismo vivo, y estamos esperando por la transformación del cuerpo, que venga el rapto y nos lleve arriba a encontrarnos con Él. Aquí está, puntual. Sólo creed. Sigan marchando hacia adelante. El gran reloj de Dios está avanzando exactamente correcto. ¡Oh, si ellos únicamente creen! Sí.
Así que Jesús finalmente llega a la casa. Todos allí estaban gritando: “Oh, Señor, oh, Señor, ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste?”
Jesús entra calmado y tranquilo. Dijo: “¡Cálmense! ¡Estén en paz! La muchacha no está muerta. Ella únicamente duerme”.
Y entonces la Biblia dice que se burlaban de Él.
Dijeron: “Uds. ahora saben qué clase de profeta es Él, cuando la hemos embalsamado y Él dice que ella duerme.
58 ¿Se pudieran Uds. imaginar?
Y la Biblia dice que se burlaban de Él, avergonzándolo, se burlaban de Él. ¿Saben Uds. lo que Él hizo cuando ellos se burlaron de Su Palabra? Él los echó fuera.
Y eso es exactamente lo que nosotros haremos en el fin. Y Uds. críticos, eso es lo que les va a suceder a Uds. uno de estos días. Uds. se burlan de Su Palabra, y se burlan de Sus obras. Uds. dicen: “Esa gente que está hablando en lenguas, y danzando en el Espíritu. Uds. dicen que ellos son un montón de santos rodadores. Uds. se están burlando de Su Palabra, porque esa es la Palabra hecha carne humana, morando entre nosotros.
Algunos de Uds. predicadores allá diciendo que esto es telepatía, o es del diablo, o algo de esa índole, algún día Uds. se tendrán que retractar de eso en Su Presencia. Él los echará fuera de Su Reino por eso. Eso es correcto. Él no permitirá que la gente se burle de Él. Él los echará fuera a ellos otra vez.
Él entró a la casa, y los echó fuera a todos ellos. Todos los que se burlaron, salieron fuera.
59 La Biblia dice que si Uds. hablaran… Cuando Jesús se paró allí ese día y estaba discerniendo los espíritus, ese montón de sacerdotes dijeron: “Bueno, ese es Beelzebú, el adivinador”. Cualquiera sabe que un adivinador es un demonio. Así que él dijo: “Ese es Beelzebú, el adivinador”, llamando la obra de Dios, obrando, un espíritu inmundo.
Jesús dijo: “Yo los perdono por eso. Pero algún día el Espíritu Santo vendrá. Si entonces Uds. dijeran una palabra en contra de Él, eso es todo lo que Uds. tienen que hacer, y no les será perdonado en este mundo. Y en el otro mundo, Uds. también serán echados fuera”. Así de serio es esto. ¿Ven? Sí, señor. Nunca les será perdonado ni en este siglo ni en el siglo venidero, por blasfemar, o hablar, o llamar al Espíritu Santo una cosa inmunda. Él los echó fuera.
¿Ven Uds. lo que está sucediendo hoy? La misma cosa. ¿Ven Uds. adonde ellos se están yendo? Se están yendo al mundo, espiritualmente. ¿Recuerdan Uds. la última plaga que azotó a Egipto? ¿Cuál fue la última plaga que azotó a Egipto, la cual fue un tipo de la Iglesia saliendo fuera? Fue muerte. ¿Cuál es la última plaga que azota la iglesia pentecostal? Muerte espiritual. Ella va directamente de regreso como el resto del mundo: muerte espiritual.
Pero el circuncidado con la sangre en la puerta, emprendió la marcha hacia la tierra natal (eso es exactamente correcto), con la Columna de Fuego yendo delante de ellos para guiarlos.
60 ¡Oh, estoy tan contento esta noche…! Estoy tan contento de saber que hay una circuncisión del corazón, que Dios cortará todo el mundo, y todas las tradiciones de los hombres, y todo lo demás; y podemos ver a Jesús, y verlo a Él parado allí, la Columna de Fuego yendo por delante, haciendo las obras, y haciendo exactamente lo que Dios dijo que haría; y produciendo una iglesia llena del Espíritu Santo, y haciendo las obras que Él dijo.
Yo estoy muy contento en esta noche por eso. Yo soy la persona más feliz en este mundo debido a eso, porque Él lo prometió. Sí, Él los echó fuera porque ellos se burlaron de la Palabra. Sí.
Entonces Él los echó fuera a todos ellos, y entonces Jesús estaba solo. ¿Con quién? Con los quebrantados de corazón, y con los fieles. Él los trajo a Pedro, a Jacobo, y a Juan, fe, esperanza, y caridad. Los llevó dentro del edificio con Él; y echó fuera al resto de ellos. Entonces Jesús estaba solo con los creyentes quebrantados de corazón, llorando porque ellos estaban… porque su niñita yacía allí muerta. La niñita yacía allí, un cadáver, las flores estaban alrededor de ella.
Echó fuera a todos los incrédulos, lejos de Él, de esa manera.
61 ¡Oh!, cuán difícil es, cuando la incredulidad… Como anoche, cuando estábamos aquí en la reunión, esa línea de incredulidad azotó este lugar. Fue simplemente… fue terrible.
Una de estas noches yo voy a bajar y voy exponer a esos hombres. Va a lastimar muchos sentimientos, pero eso… Yo solía hacer eso todo el tiempo, y Uds. saben que lo hacía. Pero me he abstenido de hacerlo, sólo debido a los sentimientos del pueblo… Porque si uno arranca la cizaña, uno se lleva mucho trigo también. ¿Ven? Así que seguiremos adelante, sólo continuaremos marchando. Pero cuando… eso le estorba a la gente. Realmente le estorba a la gente. Ellos no pueden tener fe. Ellos no pueden creer (¿ven?), cuando algo de esa índole está aconteciendo. Y así que…
Entonces cuando Él sacó a todos, a todos excepto Su fe, esperanza, y caridad, parados allí, Pedro, Jacobo y Juan, los fieles, y el verdadero creyente, el padre y madre, Él se dirigió hacia el cadáver. Oh, ¿ven? Él no lo podía haber hecho con todos ellos parados allí, diciendo: “¡Pues, miren eso! ¡Es un profeta! Y ¿dice que ella está dormida? Miren, les dije, les dije, les dije. ¿Ven cómo es? Miren, eso… No hay nada en eso. Sólo es un gran montón de emoción, entusiasmo. Eso es todo lo que es”.
Jesús no podía hacer una sola cosa al respecto. Él no podría hacer una sola cosa al respecto esta noche. Cuando Él fue a Su propia región, no pudo hacer muchas obras por causa de la incredulidad de ellos. Y comportándose ellos de esa manera, ni tampoco Él las pudo hacer en aquel entonces; y Él no las puede hacer en esta noche. Pero si Él únicamente puede conseguir que ellos sean dejados afuera, para que Él pueda estar con los creyentes…
Entonces Él se dirigió hacia el cadáver que yacía allí. La niñita estaba muerta, tal vez estaba embalsamada, y yacía allí. Se dirigió allá y la tomó de la mano, miró hacia allá en el mundo del espacio, allá en alguna parte adonde su alma se había ido, y dijo: “¡Muchacha, levántate!”
¿Cómo pudiera la muerte existir en la presencia de la vida? La niñita… las arrugas en su frente empezaron… su frentecita lisa empezó a arrugarse, y sus ojos se abrieron. Él la tomó de la mano, y la levantó, dijo: “Denle algo de comer. Y no digan nada acerca de esto. Déjenlos como están allá afuera. No les digan nada. Simplemente sigan adelante. Ignórenlos”.
62 ¡Oh, hermanos!
Todas las cosas son posibles. Solamente crean. ¿Qué era Él? Él era la Palabra de Dios en carne. Y esta noche… ese mismo Dios está… la misma Palabra de Dios está en la carne de Uds., si Cristo está allí adentro. Uds. pudieran tocar Su manto o lo que quisieran. Si Uds. únicamente creyeran que Él está aquí, Él hará la misma cosa por Uds. ¿Lo creen? [La congregación dice: “Amén”]. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
Todos, miren, por favor, no se levanten. Esperen sólo un momento. Después de predicar de esta manera, es una cosa difícil. Yo sólo quiero orar. Y quiero ver lo que Él hará, pedirle lo que Él hará por mí, pedirle lo que Él hará por Uds.
63 Billy me dijo hoy, él… o cuando yo entré allí hace un rato, cuando traje a mi esposa y a ellos, él dijo: “Papá, llegué un poquito tarde allá, y me distraje, y no repartí tarjetas de oración. Así que, ¿por qué no simplemente les predicas a ellos esta noche?”
Yo dije: “Muy bien, sólo haré eso”. Así que siento que vamos a orar por los enfermos de todas maneras, si es que tenemos tarjetas de oración o no. ¿Ven? Oremos por los enfermos de todas maneras.
Yo puedo verlo a Él parado allí con Jairo. Puedo oír a ese mensajero diciendo: “No lo molestes. Ya está muerta. Tú hija está muerta. No lo molestes más. Se han perdido todas las esperanzas”. Y el corazón de ese hombre late omitiendo latidos.
Quizás cuando dije hace un rato que no íbamos a tener una línea de oración, que no se repartió ninguna tarjeta a los enfermos, el corazón de Uds. quizás también omitió latidos. “Yo vine, hermano Branham, para que se… Yo quería obtener una tarjeta de oración esta noche. Yo quería que se orara por mí”.
Crean solamente. Crean solamente, eso es todo. Él ya ha dicho la Palabra; crean solamente. Uds. no tienen que venir aquí arriba; quédense en donde están y solamente crean. Porque Él dijo que todas las cosas son posibles. Sólo creed.
Quiero que sean muy reverentes. Simplemente oren ahora. Toda persona enferma aquí, toda persona aquí que está enferma y quiere que Cristo venga a Ud., yo quiero que Ud. levante su mano. Levante su mano, en donde quiera que Ud. esté, una persona enferma que esté aquí. Muy bien. Están por todas partes, casi todos.
64 Bajen sus manos ahora.
Miren, ¿qué hizo esa mujercita? Ella tocó Su manto. Ella llegó allí muy tarde para obtener una tarjeta de oración, como diríamos nosotros. Pero ella tocó Su manto. Ella recibió su sanidad de igual manera que a la niñita le fue traído su espíritu nuevamente. Sea que Él puso las manos sobre ella, o si ella lo tocó a Él, o… Ambos eran judíos, así que sea que ella lo tocó a Él, o… La niña muerta no lo podía tocar a Él, así que Él tuvo que tocar a la niña muerta. Y Uds. lo pueden tocar a Él esta noche. Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.
Uds. allá en la audiencia, todos Uds. son desconocidos para mí. Veo al hermano Ed Daulton sentado allí, y sé que tengo otros amigos sentados aquí en el rincón, unos amigos de Tennessee. Yo acabo de encontrarme con la jovencita allí en el pasillo, al entrar.
Ahora, yo voy a decir esto: si Ud. es un incrédulo, yo ni siquiera me quedaría en el edificio, ni alrededor del edificio, porque les quiero decir, que si espíritus malignos como el cáncer y demás, salen… y todos nosotros sabemos que ellos están vivos, porque están dentro de nosotros destruyendo nuestras vidas. Y recuerden que en la Biblia cuando esos espíritus malignos salieron de una persona, ellos se fueron a otra.
Así que si Ud. no es un creyente, yo no estaría cerca en estos momentos, porque hay creyentes cerca. Y recuerden, ¿cuántas veces yo los he amonestado, cuántas veces les he mostrado a Uds. lo que hacen esas cosas? Después que se termina una reunión, casi siempre hay alguien que llama, o escribe, diciendo: “Hermano Branham, yo era un incrédulo. Y yo fui allí el otro día, cuando esa mujer… cuando Ud. le dijo a ella que tenía cáncer. Yo dije: Esas son tonterías. Y el doctor me dijo que yo ahora tengo cáncer”. ¿Ven? ¿Ven? Sólo recuerden, yo hablo en el Nombre del Señor Jesús. Depende de Uds. Depende de Uds. Ahora, simplemente tengan fe y crean.
65 Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. Eterno y bondadoso Dios, yo ruego esta noche, que Tú en esta audiencia… A mí sencillamente me encanta hablar acerca de Ti, Jesús. Tú has estado en mi vida por treinta y un años. Cuánto te amo. Cómo estoy tan contento de que en esa noche yo te acepté a Ti como mi Salvador. Estoy tan feliz, tan contento de que Tú me hayas comisionado para ir a predicar el Evangelio…
Y entonces esa noche cuando Tú me dijiste que fuera a orar por los enfermos, y me dijiste que esas visiones que me habían estado viniendo, no eran lo que mis hermanos me habían dicho que eran (un espíritu maligno), sino que eras Tú, y que eso causaría que toda la nación, que el mundo entero, entrara en un avivamiento. Y así ha sucedido, Señor. Tus Palabras son verdad.
Y luego cuando Tú estuviste allí, por arriba de mí aquel día en el río, cuando esos miles de personas estaban parados allí mirando, a las dos de la tarde, en esos cielos bronceados, y esa gran Luz estaba rugiendo por arriba, la Voz diciendo: “Así como Juan el bautista fue enviado, este mensaje será el… de la segunda… antes de la Venida de Cristo”. Y vemos, Señor, que ha hecho esa mismísima cosa, y vemos el tiempo avanzando ahora. Todas Tus Palabras son verdad.
Y ahora, aquí estamos al fin del camino, aquí recogiendo las espigas por todos los campos aquí, recogiendo la última paja de este último avivamiento.
66 Ahora, Padre, una vez más estamos en esta gran encrucijada del mundo aquí esta noche, en Chicago, Illinois.
Cómo la gente ha anhelado, diciendo: “¡Oh, si pudiera ser sacudida, si pudiera ser sacudida!” Oh, Dios, esa ceniza atómica andando de prisa para todos lados allá en la calle jamás será sacudida. Será sacudida con una bomba atómica. Pero Tu Iglesia ha sido sacudida como nunca antes. Ha visto cosas que ella nunca vio, y que ninguna iglesia antes vio, desde que Cristo estuvo en la tierra. Ha sido sacudida, Señor. Tu pueblo verdadero ha creído con todo su corazón.
Ahora es tiempo para que venga la transformación, que la gran sequía azote a la tierra, la sequía espiritual, y luego la Venida de Cristo. Te pido que Tú concedas, Señor, esta noche, una vez más, para que el Evangelio…
Y quizás haya un desconocido entre nosotros. Si esa persona está aquí esta noche, y está fuera de la Sangre, te pido, Dios, que algo sea hecho, que Tú hagas algo esta noche como lo hiciste allá en Emaús en aquel entonces, y demuestres una señal a la gente, así como lo hiciste antes de Tu crucifixión, para que ellos puedan saber que Tú eres el mismo Jesús que ha resucitado de entre los muertos y estás aquí esta noche.
Yo me encomiendo con el mensaje que salió, a Cristo, que está presente, al Dios Todopoderoso, para que continúe Su servicio. En el Nombre de Jesús, que muchos sean ayudados. Amén.
67 Ahora, en el Nombre de Jesucristo, yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios. Miren, sean fieles, oren. Simplemente tengan fe. Miren, no vamos a llamar las tarjetas de oración aquí arriba, porque no pienso que tengamos alguna aquí. Quizás haya una rezagada aquí y allá. Es muy tarde de todas maneras. Para cuando se forme la línea de oración, sería muy tarde. Ya son las diez.
Pero yo quiero decir algo. Todos Uds. allá en la audiencia que saben que yo soy un desconocido para Uds., y que Uds. están enfermos, y que creen que Jesucristo es el Sumo Sacerdote, y que creen que Él me envió aquí para ser sólo la vid… quiero decir, el pámpano en la Vid; ¿creen que si Uds. lo pudieran tocar a Él, Él hablaría por medio de mí, y haría la misma obra? Levanten su mano. Uds. saben que yo no los conozco. Gracias.
Ahora, miren en esta dirección. Un solo caso lo debía probar. Pero tengamos cuando menos tres de ellos. Yo quiero que Uds. crean con todo su corazón. “Si puedes creer, todo es posible”.
Yo no… Uds. dicen: “¿En qué lado va a empezar, hermano?” Yo no sé. Es el lado en el que Él empiece, donde Él empiece. Yo únicamente puedo actuar a medida que Él actúa. ¿Ven? Yo sólo tengo que vigilar en dónde empieza. Yo estoy esperando por un…algo, es la unción. Miren, aquí estoy.
Dios sabe, (¿ven?), delante de Su Palabra, que yo no los conozco a Uds. Yo conozco a dos o tres personas. Una está sentada allí, dos. Creo que es la hermana Downing. ¿Es correcto eso? Creo que es… Yo conozco a ese hombre sentado allí; mi hermano y hermana Dauch, están allá en el rincón, los dos sentados allá.
68 Trataré de no dirigirme a ellos. Aun si yo tendría… Si Él se posara sobre ellos, yo les tendría que decir a ellos, porque eso es todo lo que puedo decir.
¿Cuántos creen? Antes que algo suceda, ¿creen que es verdad? Dios les bendiga. ¿Ves eso satanás? Tú eres un mentiroso.
Uds. dicen: “¿Lo tienta él a Ud. de esa manera, hermano Branham?” Pues, ciertamente. Él viene y trata de tentarme. Si él los está tentando a Uds., ¿qué piensan Uds. que él me está haciendo a mí aquí?
Sentado allá atrás, está un hombre orando por un niño sentado allí a su lado. Tiene algo mal en sus pies. Eso es correcto, ¿no es así? Yo no lo conozco. Ud. es un desconocido para mí. Pero, Sr. Farmer, ¿cree Ud. que Dios va a sanar al niño y hacerlo saludable? Si yo soy un desconocido para Ud., levante sus manos así. ¿Es eso por lo que Ud. estaba orando, o ese es su nombre y todo al respecto? Sólo levante su mano. Ud. ha recibido su petición.
Hay una señora sentada aquí. Ella tiene artritis. Ella tiene eccema en su oído. Sra. McGill, póngase de pie si eso es correcto. Si yo soy un desconocido para Ud., mueva su mano. Mueva su mano si somos desconocidos. Ud. ha recibido su petición. Se pude ir a casa. Cristo la sana. Delante del Dios Todopoderoso, yo nunca había visto a esas personas en mi vida. Yo les pido que crean. Sólo tengan fe. No duden.
69 Allá atrás, al final de la fila, muy allá hacia la parte de atrás, la señora sentada allí tiene problema pulmonar. Ella está preocupada al respecto. Dios ayúdame a conocerla a ella. Sra. Miller, póngase de pie y acepte su sanidad. Jesucristo la sana. Si ésa es quién es Ud., y yo soy un desconocido para Ud…. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, Sra. Miller? ¿No tiene? Ud no necesita una. Muy bien. Se puede ir a casa y ser sanada. Jesucristo la sana.
Esa señora, la señora de color, sentada justo detrás de ella, allá atrás en la… en esta dirección mía, tiene un tumor; Ud. se está preparando para ir al hospital para una operación, o mejor dicho, ellos quieren que Ud. vaya.
Es una señora pequeña, yo la puedo ver a ella entre dos hombres blancos. Póngase de pie, señora. Yo soy un desconocido para Ud. Yo no la conozco. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No tiene. Yo nunca me había encontrado con Ud. en mi vida. Somos desconocidos uno del otro. Si eso es correcto, mueva su mano así. ¿Es la verdad lo que le dije? Jesucristo la sana. Se puede ir a casa y reciba su sanidad. ¿Creen Uds.?
70 Miren. Observen ese espíritu demoniaco. Fue cruzando hasta el otro lado, allí, esa sombra está posada sobre esa mujer allí, otra mujer de color sentada allí. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señora? No tiene. Ud. no necesita una. Ud. también tiene un tumor. ¿Quiere Ud. que le diga dónde está? Es en su hombro izquierdo, hasta su costado y cadera. Eso es correcto. ¿Lo es? Crea con todo su corazón.
Sra. Holtzmaster, llorando allá atrás, Ud. piensa que tiene un cáncer. Pero Ud. va a estar bien. Dios le bendiga. Póngase de pie. Yo no la conozco a Ud. Ud. le tiene miedo al cáncer, ¿no es así? Pero la dejó. Todo está bien.
71 Oiga, ¿me haría Ud. un favor, hermana, Ud. a la que Dios le hizo un favor? Somos desconocidos, ¿no es así? Ponga su mano sobre esa mujer que está detrás de Ud., que se llama Sra. McAlister. Ella no me conoce. La Sra. McCallum, mejor dicho. Ella tiene problema en su cabeza. Pero la va a dejar, y ella va a estar bien. Ella no oye muy bien. Muy bien. Todo terminó ahora, Sra. McCallum. Ud. también se puede ir a casa.
¿Cree Ud. que Jesucristo la sana ahora? Muy bien. Entonces se puede ir a casa, sea sana.
¿Cuántos creen en Él ahora, que Él es Jesucristo? [La congregación dice: “Amén”]. Es tiempo de levantarse en la escena. Es tiempo de creer con todo su corazón. ¿Lo creen Uds.? ¿Cuántos lo aceptarán a Él ahora como su Sanador? Él ha recorrido el edificio de punta a punta, de adentro hacia afuera, de delante hacia atrás, a los que estaban creyendo. ¿Lo creen Uds. con toda su fe, con toda su fe que pueden tener? ¡Pónganse de pie en el Nombre de Jesucristo y reciban su sanidad! Levanten sus manos.
Repitan conmigo: Señor, yo creo que Tú eres el Hijo de Dios. Yo renuncio a mi incredulidad. Yo te acepto como mi Salvador. Yo te acepto como mi Sanador. Yo te acepto como mi Rey. Yo te creo ahora, Señor. De aquí en adelante, mi testimonio nunca será negativo. Yo te alabaré, en el Nombre de Jesucristo.
Ahora levanten sus manos y alábenle a Él. Todo terminó. Dios les bendiga. Los entrego al…
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