OBRAS DEL MENSAJE


Señores, Quisiéramos Ver A Jesús
Dawson Creek, British Columbia, CANADA
61-0519
1 Muchas gracias. El Señor les bendiga. Buenas tardes. Es un privilegio estar esta noche aquí en Dawson Creek una vez más.
Hace nueve años tuve la gran oportunidad de estar… Estuve aquí en unas pequeñas vacaciones y prediqué en alguna de las calles que están enfrente. Estoy todo desorientado, la ciudad ha crecido tanto desde la última vez que estuve aquí en… Estaba el Hermano Hunter, tuve un servicio con él.
Entonces decidí que si el Señor me daba otras vacaciones, pues, yo estaría regresando para acá otra vez. Por lo tanto quiero darle la honra a nuestro Señor y quiero tener compañerismo con Uds. Hermanos y Hermanas de la misma preciosa fe. Así que se me ha concedido que pueda estar tres noches en este pequeño lugar tan ameno llamado Dawson Creek.
Estoy muy feliz de poder reportarles que estuve tres noches en su ciudad vecina de Grand Prairie, y el Señor nos bendijo grandemente allí, y estamos muy agradecidos por ello. Y estamos creyendo que Él hará de la misma manera aquí, porque Él es el mismo Dios aquí como lo es allá. Y Él es Dios en todo lugar.
2 Por lo tanto pensé que en esta noche… Usualmente cuando estoy en los Estados Unidos, entre gente que conozco, Uds. saben, y con los que he tenido varios servicios, normalmente tomo un cierto texto y hablo por unos momentos. Y luego en campañas grandes, pues, el administrador normalmente es el que predica, y yo solo salgo de mi cuarto de oración; y entro para hablar alrededor de cinco, diez minutos, y luego hago un llamado a la línea de oración.
Pero pensando que en esta noche y… podremos platicar uno al otro por un momento para relacionarnos un poco más. Y luego creo que sería preferible si sólo nos conocemos un poco mejor. Y sabemos que somos cristianos y conciudadanos del Reino del Cielo.
Y siendo de esa manera y quizá sin habernos conocido antes en la vida, entonces, es grato que nos familiaricemos un poco más. Pensé que haciendo eso podré tener un gran tiempo conociéndolos y será una especie de introducción para las reuniones.
Creo que el micrófono se ha desconectado. No estoy seguro, pero escuche que mi voz dejó de hacer eco allá arriba. Ahora ya regreso. Así que, pensé darles una especie de adelanto de los detalles de las reuniones.
3 Normalmente cuando estamos yendo a una ciudad o una nación… El Señor me ha permitido ir prácticamente a cada nación del mundo, llevando a cabo reuniones. Y estamos muy agradecidos con Él por esta oportunidad. Con mi falta de educación, y demás, y de lo que se necesita para ser un ministro, Él me ha concedido por Su gracia otra manera de hablarle a Su Pueblo, eso es, introduciéndoles la Escritura de: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos”, el resucitado Señor Jesús.
Y en esto, por medio de ver visiones, lo cual ha sido algo que se me ha permitido tener el privilegio de verlas de parte de Dios desde niño… Sin duda muchos de Uds. han leído los libros y demás, del testimonio de mi vida, y tal vez han estado en algunos de los servicios.
4 Pero las visiones no sanan a nadie. Ninguno pudiera sanar a otro. Y la mayor parte de mis servicios se basan, por supuesto, en la salvación. La sanidad divina es algo menor, Y ninguno puede hacer de una cosa menor, algo mayor. Pero el ochenta y seis por ciento del ministerio del Señor fue sanidad divina. Él hizo eso para captar la atención de las personas.
Así como un precioso amigo mío, uno de mis primeros administradores, y estuvo conmigo hasta que llegó a estar muy anciano para viajar… Creo que una de sus iglesias está aquí en la ciudad, llamada “La alianza Cristiana misionera”. El Doctor F.F. Bosworth.
Él me solía decir, decía: “Hermano Branham: la sanidad Divina es la carnada que Ud. pone en el anzuelo. Ud. nunca le muestra al pez el anzuelo. Ud. le muestra la carnada. El muerde la carnada y agarra el anzuelo”. Así que de esa forma más o menos es como se usa la sanidad Divina. El Señor hace algo para mostrar que Él está presente. Y cuando la atención de la gente es atraída para ver la Presencia del mismo Dios quien los hizo a ellos y los juzgará en el Juicio, ellos entonces están dispuestos a venir a Su línea. Así que, yo estoy agradecido por la oportunidad.
5 Al hacer esto, muchas veces las audiencias son numerosas, y nosotros les damos una tarjeta de oración para que tengan un número, luego llamamos esos números a la plataforma y oramos por ellos.
Ahora, yo nunca he sanado a ninguno en toda mi vida. Pero yo he visto al Señor sanar decenas de miles, con declaraciones documentadas por doctores y grandes hospitales como el de los hermanos Mayo. Y lo he visto a Él en mi corto ministerio de veintiocho años para Él, con declaraciones documentadas, resucitar a cuatro personas muertas hasta este día, que ya habían pasado más allá de la cortina del tiempo, y fueron resucitadas (de las cuales tenemos las declaraciones de los doctores quienes las pronunciaron muertas) y regresaron a vida.
Y muchas veces ellos fueron vistos en visiones. Como la de Noruega… o mejor dicho, creo que en Finlandia, hace unos cuantos años. Fue visto en una visión tres o cuatro años antes que sucediera. Yo hice a todos que la anotaran en sus Biblias a través de las naciones y demás. Y cuando sucedió, ellos vieron entonces que estaba correcta.
6 Y creo verdaderamente que los dones y los llamamientos son sin arrepentimiento. Creo que esos son dones que provienen de Dios. Y creo que cada iglesia local debería tener nueve dones espirituales operando en ella, de acuerdo a 1 Corintios el capítulo 12.
Ahora, nosotros somos… en la manera de enseñar mía, yo no pertenezco a ninguna organización. Una vez pertenecí y fui ordenado en la iglesia Misionera Bautista. Y luego renuncié a ella. No porque había algo mal en la iglesia, sino porque me podía parar entre el pueblo, en la brecha, y ser un hermano para todas las personas.
7 Y la poca influencia que yo tenía, que podía impartir de parte del Señor, no la dirigiría a una cierta organización, sino que sería para todas las iglesias, y sería para todos las personas. Y esa fue mi escogencia al hacerlo así. Es un gran privilegio esta noche estar en esta iglesia. Esta organización aquí a la que pertenece esta iglesia; lo cual entiendo que es la Iglesia Unida. No creo haber tenido alguna vez antes el privilegio de hablar en un púlpito de la Iglesia Unida. Y considero esto un gran privilegio.
Confío que Dios bendecirá esta directiva de síndicos la que nos permitió usar este hermoso edificio para la adoración de Dios. Que el Señor bendiga a esos hermanos, bendiga al pastor. Que crezca a ser una poderosa, poderosa iglesia, más de lo que es ahora (si eso fuera posible), y toda iglesia que está representada aquí.
Nosotros únicamente representamos una sola cosa, ese es Cristo. Creo que Él es el objetivo principal de nuestra adoración y nuestra dedicación. Algunas personas van en una dirección, y algunas van en otra.
8 Como en una ocasión que entre a un edificio. Estaba ahí un ministro Metodista, el Reverendo Arnie Clagg. Yo era un ministro Bautista en esa ocasión. El Sr. Bohanon estaba sentado allí, Charlie Bohanon, el cual era el maestro-masón anteriormente; él era el superintendente de la compañía donde yo estaba trabajando. El padre Halpin, un sacerdote irlandés entró. Y él dijo: “Ahora, ¿qué deberíamos hacer todos nosotros ahora? Todos estamos sentados juntos”.
Y el anciano sacerdote hizo un comentario que siempre se me ha quedado muy bien grabado. Él tomó un pedazo de papel y dibujó un bloquecito y escribió: “Los Ángeles”. Él dijo… Y luego él dibujó varias líneas que se dirigían hacia Los Ángeles.
Él dijo: “Ahora, aquí está Billy”. (Ese era yo). Él dijo: “El va en lo que llamamos La línea de Pensilvania”. Dijo: “Aquí está el Hermano Clagg, y él va en lo que ellos llaman La línea Sureña”. Y las diferentes personas tenían sus líneas adónde iban. Dijo: “Todas ellas se dirigen a Los Ángeles. Sólo quédense en el tren de cada uno”. Así que yo pensé que en un tiempo como ese, ese fue un comentario muy bueno para un sacerdote irlandés. Y así que eso tiene mucha verdad en ello.
9 La cosa principal no es lo que uno cree, sino en quién uno cree. Eso es. Y nosotros creemos esta noche que Jesucristo es el Hijo de Dios, que nació de la virgen María, sufrió bajo Pilato, fue crucificado, resucitó al tercer día y ascendió al cielo, y se sienta a la diestra en la Majestad de Dios esta noche, viviendo siempre para interceder sobre nuestra confesión. Por lo tanto, Él no puede interceder por nosotros hasta que primero confesemos que Él ya ha hecho la obra. Es una obra terminada.
Ahora, pudiera hacer esta declaración, que toda sanidad, toda salvación, es lo que Dios ya ha logrado por nosotros por medio de Cristo. Ya es una obra terminada. Ahora, tengan eso en mente mientras se ora por Uds., o mientras Uds. les dicen a sus amigos, que no hay nada que podamos hacer para mejorarlo, nada que podamos hacer más allá de eso.
La única cosa que podemos hacer es enseñarlo, ¿ven? lo que ya ha sido obtenido. Dios mismo hizo esto por nosotros en el Calvario. Y allí “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Es tiempo pasado. Ahora, depende de Uds. y de mí asignar la fe dentro de nosotros para aceptar lo que Cristo ya ha hecho por nosotros.
Y en el momento que lo aceptamos y confesamos que Él ya lo ha hecho, entonces Él está sentado a la diestra de Dios para interceder sobre nuestra confesión.
10 Ahora, la palabra “confesar” allí en la misma palabra que… los ministros aquí sabrán esto. Dice “profesar”, pero “profesar” y “confesar” es la misma palabra. Al “profesar” que ya fue hecho, es “confesar”. Proviene de la misma palabra griega.
Y nosotros sabemos que debemos confesar que Él ya lo ha hecho. Y Él no lo puede hacer hasta que lo confesemos. Y entonces Él es el Sumo Sacerdote para interceder sobre lo que nosotros confesamos que Él ya ha hecho por nosotros. Eso produce una fe en una obra terminada que Cristo hizo por nosotros en el Calvario. Es así de sencillo. Ahora eso es el Evangelio sin adulteración.
11 Ahora en estos días cuando uno habla de sanidad Divina, es una cosa bastante delicada entre muchas de las iglesias, lo cual en América… Muchos de Uds. Presbiterianos saben que hay una gran investigación en proceso y la están publicando los periódicos por toda la nación y demás, que debemos regresar a la iglesia Presbiteriana, a la enseñanza apostólica temprana del Bautismo del Espíritu Santo, hablando en otras lenguas, teniendo servicios de sanidad y lo demás en las reuniones.
Muchas de las grandes iglesias en los Estados Unidos están tratando de regresar a ese programa. El gran Billy Graham recientemente en su declaración en un sermón, dijo: “Nosotros no podemos ignorar más a la iglesia Pentecostal”, dijo, “porque es una de las más grandes iglesias en crecimiento”.
Lo cual, la iglesia Pentecostal está sobrepasando en crecimiento a todas las iglesias puestas juntas, la organización de los Pentecostales. El periódico Católico: “Nuestra Visita Dominical”, el año pasado declaró que la iglesia Católica universalmente anunció un millón de convertidos el año pasado. Pero la iglesia Pentecostal por sí registró un millón quinientos mil convertidos el año pasado. Así que, eso sobrepasa todas las otras iglesias, debido a su asociación evangelística alrededor del mundo. Y, por supuesto, esos son ministros que son muy reconocidos, y ¿cuántos más de los otros de los que no sabemos nada?
12 Ahora, pero Pentecostés no es una organización. Pentecostés es una experiencia que es para todo creyente. Pentecostés no puede ser organizado. Pentecostés es una experiencia.
Es para la iglesia Anglicana, y es para la iglesia Unida y es para la Metodista, y es para la Bautista, y es para las Presbiterianas. El que quiera puede venir. Es una restauración de regreso al mensaje apostólico, el cual la iglesia Católica misma lo inició en una ocasión.
La iglesia Católica, la iglesia Católica en el principio, era una iglesia Pentecostal, y luego, por supuesto, formó su organización trescientos años después del… En el Concilio de Nicea, formaron lo que ellos llamaron la organización de la gran iglesia Cristiana universal.
Y desde ese entonces vino Martín Lutero, y Juan Wesley, y oh, siguió con los demás, hasta llegar a tener ahora, novecientas y algo de diferentes organizaciones. Pero la base de todo el Cristianismo es Pentecostés. Y si esa fue la idea de Dios de la Iglesia al principio (Dios es infalible y no puede cambiar), es Su idea de la Iglesia hoy.
13 Y esa es una experiencia que puede tener cualquier hombre que pertenezca a cualquiera de esas organizaciones. Él puede tener la misma experiencia en la organización en la que él está. La cosa principal es sólo recibir la experiencia.
Ahora, para continuar, nos gustaría decir, que cada noche los muchachos vienen, y mi hijo principalmente, y ellos reparten a la gente una tarjeta de oración. Él toma las tarjetas de oración, y se para delante de Uds., y las mezcla todas. Y da a cualquiera que quiera una tarjeta de oración.
Ahora, traten de estar aquí mañana en la noche no más tarde que las siete y media, para que no interrumpamos los servicios. Venimos entonces esa noche…No tenemos manera de saber de dónde vamos a llamar. No sabemos de dónde pudiera ser; pudiéramos empezar de la uno a la quince, o veinte. O quizás empecemos de la veinte y llamemos en dirección opuesta. O empecemos de la cincuenta y seguimos adelante en esa “dirección”, o en “dirección” opuesta, sólo las mezclamos para que la gente no se reúna y diga: “Ahora, si yo no tengo el número… si no tengo del noventa y cinco al cien, no la quiero”. ¿Ven? Pero Uds. no saben de dónde van a ser llamadas. Nosotros esperamos hasta que llegamos allí.
14 Y entonces eso hace que el Espíritu se empiece a mover en el edificio. Luego en la audiencia, la gente le empieza a creer a Dios, y el Espíritu Santo se dirige a la audiencia y escoge… los llama de allá de la audiencia, en donde sea que estén. Así que, el Espíritu Santo no está ligado a una tarjeta de oración y lo demás. Y la tarjeta de oración es únicamente un número, para evitar que sea como….
Por ejemplo yo diría que en esta noche hay probablemente doscientas personas aquí. Yo no soy muy bueno para calcular multitudes, pero yo diría que eventualmente quizás habrá ciento cincuenta, doscientas personas. Bueno, entonces, si es así, yo diría que en este grupito probablemente habría cincuenta personas que quisieran que se orara por ellas. Preguntémoslo: ¿cuántas personas aquí están… tienen una enfermedad que les gustaría que Dios las sanara?, levanten sus manos, todos, por todas partes. ¿Ven? Más de la mitad de ellas. Ahora, ¿quién va a ser el primero en llegar a la plataforma? Allí es dónde uno tiene que tener tarjetas o alguna manera de hacerlo.
Ahora, mañana en la mañana, tengo entendido que a las nueve en el hotel Windsor, va a haber un desayuno. Me imagino que Ud. ya ha anunciado eso, ¿lo anunció, hermano? Eso está bien. Y yo voy a predicar (¿es correcto eso?) en el desayuno. Estaremos contentos si pueden estar. Yo creo que es un desayuno abierto al público, para toda la gente. Estaríamos muy contentos que Uds. pudieran atender. Y entonces, mañana en la noche otra vez a las siete y media.
15 Ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento, mientras le hablamos al Autor del Libro que vamos a leer.
Bondadoso y poderoso Dios, quien antes que aun hubiera un átomo en el aire o una molécula en un átomo, Tú eras Dios. Y en ese gran Ser llamado Dios había atributos. Había un atributo de ser Padre, un atributo de ser Dios, un atributo de ser un Sanador, un atributo de ser un Salvador. Y no había nada para salvar ni nada para adorarte, así que Tú sólo eras la gran Fuente de toda inteligencia.
Y Tú creaste Ángeles, y luego Tú llegaste a ser Dios. Y luego de allí Tú creaste al hombre y lo demás. El hombre cayó, y el gran atributo de Dios se despliega él mismo esta noche como un Salvador.
Cuando Tú creaste al hombre Tú llegaste a ser un Padre. Y ahora los hombres han adquirido enfermedades en ellos debido a la caída; por lo tanto el gran atributo de Dios, lo cual es de ser un Sanador, ahora él mismo se despliega sobre la tierra como Cristo el Sanador.
16 Cuán agradecidos estamos por estos atributos que han sido desplegados en nuestras propias vidas. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a Vida, porque algo ha sucedido en nosotros que nos ha sacado de las cosas del mundo, para llegar a la asociación con el Dios Vivo Todopoderoso, como hijos e hijas.
Nuestros corazones tiemblan con gozo debido a esta experiencia. Estamos felices, Padre, y nos estamos tratando de asociar con otros, para que otros puedan disfrutar estas grandes bendiciones redentoras que han sido dadas a nosotros por medio del sufrimiento de nuestro Señor.
La salvación de las almas, el Espíritu Santo obrando entre el pueblo, y el ver sanidades y milagros llevados a cabo, y la mano del Dios Vivo moviéndose entre nosotros, estamos muy agradecidos por eso. Padre, te pido que Tú bendigas a nuestros hermanos y hermanas por todo Dawson Creek y sus regiones de alrededor. Que no haya una persona enferma o afligida entre nosotros cuando terminen los servicios.
17 Bendice a Tus ministros, Señor. Que el impacto de nuestra reunión empiece un avivamiento chapado a la antigua por toda la provincia, y que grandes señales y prodigios acompañen a este avivamiento. Nosotros creemos que estamos viviendo en el tiempo del fin, Padre. Así como estamos en el fin de este día, este día de veinticuatro horas.
Creemos, a medida que el sol se está poniendo a lo largo del horizonte del Oeste, que también el sol de la civilización se está poniendo, y el fin del tiempo está a la mano, y el Sol de justicia está listo para nacer y en Sus alas traer salvación. Concede, oh, Señor, que estas sean cosas vitales para el pueblo, para que ellos puedan captar estas pequeñas verdades y aferrarse a ellas, y recordar que algún día cada uno de nosotros se tendrá que parar en Tu prestigiosa Presencia y dar cuenta por todo pensamiento que pasa por nuestras mentes.
Así que dame a mí y a mi pueblo y a Tus hijos en la Tierra, pensamientos limpios, santos, fieles. Que no nos separemos de Tus Palabras, sabiendo que Tu Palabra es Verdad. Y Tú eres el Dios infinito, infalible, omnipresente, omnisciente, y omnipotente.
18 Y entonces, Padre, Tú conoces todas las cosas y Tú eres omnipresente para hacer por nosotros aquello que sería sumamente abundante por encima de todo lo que podemos hacer o pensar y estamos creyendo que Tú lo concederás a nosotros. Y oh, Dios Padre, haz algo aquí esta noche entre la gente que cause tal alarma en esta pequeña ciudad. Concédelo, Padre, que los corazones de los cristianos sean conmovidos.
Y para cuando llegue el domingo, que toda iglesia esté completamente atestada, que pecadores estén arrepintiéndose, que se estén llevando a cabo grandes servicios de sanidad por toda la región. Que por todo el país sea sabido que hay un avivamiento del Dios Vivo en Dawson Creek, Columbia, Británica.
Dios Padre, por lo que a mí concierne, yo me postro en el altar. Úsalo, Señor, de cualquier manera que a Ti te plazca. Todos nosotros hacemos eso. Y pedimos por Tus bendiciones, mientras seguimos esperando en Tu Palabra. En el Nombre de Jesús, oramos. Amén.
19 Sólo a la manera de un contexto, me gustaría leer de San Juan 12:20 y 21. Tomaré una pequeña Escritura conocida sólo para hablar, no para predicar, porque yo sólo les quiero hablar a Uds. de una manera que… sólo exponga esto, para que así Uds. lo vean. Y tracemos la idea.
Creo que la Biblia dice: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta”, en-en Isaías el capítulo 18. “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta”. Ahora, yo pienso que eso es lo que deberíamos hacer: “Estar a cuenta”.
Así que sólo para tomar un contexto, yo quiero leer este versículo.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Y luego en Hebreos 13:8, leemos estos versículos aquí.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
20 Ahora, esta es una gran pregunta. Y ahora, para trazar esto correctamente y darle una justa interpretación, en lo mejor de mi entendimiento, es de esta manera: Que todos sabemos que como creyentes cristianos que estamos destinados para pararnos algún día en la Presencia de Dios. Sabemos eso. Nos debemos parar en Su Presencia, porque somos criaturas de Su creación.
Y como cristianos, creemos que esta Biblia es la Palabra infalible de Dios. Yo soy… Si yo no la puedo aceptar, cada Palabra, entonces yo no puedo tener fe. Uds. no pueden tener fe en algo que Uds. dudan, porque deben tener fe en algo que Uds. creen.
Así que si la Palabra es contradictoria, o si fue asignada para otra edad o para otra gente, y si los escritos en Ella, algunas Escrituras son verdad y otras no son verdad, como la gente nos haría creer, o nos trataría de hacer creer, entonces para mí Ella ni siquiera… es-es la cosa más confusa. Yo ni siquiera la tendría en mi casa. Porque yo no permito que la literatura del mundo entre a mi casa. Y si este Libro se contradice a Sí mismo, o si promete algo que no lo respaldará, entonces yo… ella no es la Palabra de Dios.
21 Ahora, recuerden: Dios es infinito, y Él es Todopoderoso. Y Él es omnipresente, porque Él es omnisciente… y….
Y ahora noten, entonces esta Palabra es la verdad. Y si es la verdad, entonces es la Palabra de Dios. Y ningún hombre es mejor que su palabra. Nosotros siempre queremos firmar contratos unos con otros, pero para mí, pareciera que siempre… Yo firmo un contrato con un hombre, al que yo no le tengo mucha confianza, pero si yo tengo confianza en el hombre, no firmamos contrato. Nuestra palabra es lo que vale. La palabra de Ud. es su garantía.
Y si yo no les puedo decir la verdad, entonces mi palabra no es buena. Y si Dios nos ha dicho algo que no es verdad, entonces esta no es la Palabra de Dios, o Él no pudiera ser Dios. ¿Cómo puede Él ser el Dios infinito, y luego decir algo que está incorrecto? Así que yo creo que esta es la Palabra de Dios. Y si… la actitud mental correcta hacia cualquiera de esas promesas Divinas allí, las traerá a cumplimiento.
22 Ahora digo que quizás haya promesas allí que yo no pudiera traer a cumplimiento, por ejemplo Enoc que anduvo con Dios por quinientos años, y tomó un paseo por la tarde, y se fue a casa con Él sin morir. Quisiera tener esa clase de fe. Pero yo no quisiera ser un estorbo para alguien más que sí tuviera esa clase de fe. Así que debemos creer que es la Palabra de Dios.
Ahora, fíjense en esto. Esos griegos expresaron bien el deseo de toda persona que alguna vez oyó acerca de Jesucristo. Pues ellos dijeron en su… que lo que ellos querían era: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Ellos no deseaban oírlo a Él enseñar. Ellos no pidieron ver ninguno de esos milagros. Ellos no dijeron: “Déjenme ver los milagros de Jesús. Déjenme oírlo a Él enseñar por un rato”. Ellos dijeron: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”.
23 Ahora, ellos estaban entusiasmados porque habían oído de Él. Ahora, “la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra”. Ahora, “en el principio era la Palabra [Verbo, Biblia en español-Trad.], y la Palabra [Verbo] era con Dios, y la Palabra [Verbo] era Dios. Y la Palabra [Verbo] fue hecha carne y habitó entre nosotros”. Así que ellos vinieron para ver la Palabra hecha carne. Cristo fue la Palabra de Dios hecha carne.
Ahora, si Él fue en aquel entonces… le permitió a esta gente ver a Cristo, y nosotros esta noche desearíamos verlo a Él, entonces, ¿por qué no lo pudiéramos ver a Él, así como ellos lo vieron? Ahora, ¿a cuántos aquí les gustaría decir: “Me encantaría ver a Jesús”?, Veamos sus manos. Simplemente por toda la audiencia, no importa si Ud. es cristiano, pecador o no. “Me gustaría ver a Jesús”.
24 Bueno, si ese es nuestro deseo, y ese fue el mismo deseo que aquellos griegos tenían, que habían llegado a la fiesta…era la fiesta de Pentecostés, y cuando ellos llegaron, el deseo de ellos… Ellos habían oído de Él, pero ellos lo quisieron ver. Así que ellos obtuvieron su deseo al pedirlo por medio de un siervo de Cristo.
Entonces si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, ¿no pudiéramos nosotros entonces obtener nuestro deseo, de igual manera que ellos lo pudieron obtener, si Él es el mismo? ¿No deberíamos nosotros ser capaces de verlo a Él de igual manera que ellos lo vieron? Si no es así, entonces hay algo mal en Su Palabra. Porque Él dice aquí que El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Bueno entonces, si lo fuéramos a buscar a Él en esta noche… Y permítanme citar una promesa más que… Trataré de no quitarles mucho de su tiempo, porque yo sé que Uds. son granjeros, están cultivando, y tienen que sembrar sus semillas y lo demás, y yo no les quiero evitar de hacer eso. Pero nosotros tenemos algunas Semillas aquí que producen una clase diferente de Vida. Así que, tomemos y pongamos estas Semillas en nuestros corazones, pues Ellas son Vida Eterna para todos los que la aceptan y la creen.
25 Ahora, Jesús dijo: “Donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Ahora, entonces eso lo tiene que traer a Él en nuestros medios ahora. Entonces si Él está aquí, el Cristo invisible, entonces, ¿por qué no lo podemos ver, como aquellos griegos lo quisieron ver a Él? Pues Él es el mismo en todo aspecto, con excepción del cuerpo cardinal… cuerpo corporal, mejor dicho. Él es el mismo Cristo.
Bueno, ¿cómo sabremos que Él está aquí? ¿Cómo entenderíamos que Él está aquí? Ahora, Él hizo esta clase de promesas: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”.
Ahora, Él prometió estar dentro de Su Iglesia, obrando con ellos, y “las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y más que estas haréis, porque Yo voy al Padre”. Ese es el capítulo 14 de San Juan, creo que es el versículo 8, que podemos hacer más de lo que Él pudo.
La versión King James, dice “mayores”, pero la traducción original es “más”, porque no hay nada mayor que hacer. Él sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, detuvo la naturaleza. Pero Él, Dios, estaba dentro de un solo Hombre, en ese entonces, y ahora Él está dentro de Su Iglesia universal. Así que Él puede hacer más por medio de la Iglesia, que lo que Él pudo hacer en una sola Persona.
26 Ahora, ¿qué tipo de Persona buscaríamos, si nosotros estaríamos buscando en Dawson esta noche para encontrar a Jesús? A Uds. les gustaría verlo a Él, así que, ¿qué tipo de Persona buscaríamos? ¿Buscaríamos alguna persona vestida de algún modo raro, algún hombre vestido con ropa religiosa, tales como mantos o cuellos volteados o alguna otra cosa religiosa…? No. Porque Jesús usaba ropa común.
¿Buscaríamos a alguien que se mirara diferente de alguien más? No. El era un Hombre, se miraba como cualquier otro hombre se mira. Él entraba y salía entre los hombres; nadie supo otra cosa, sino que Él era sólo un hombre ordinario. Y allí es dónde los judíos no podían entender que Él era… que Él mismo se hacía Dios y sin embargo era un Hombre. Pues ellos conocían a Su madre y a Sus hermanos y a Sus hermanas. Y ellos se preguntaban de dónde obtenía toda esa gran sabiduría que Él tenía, de dónde provenía.
Él no estaba relacionado con ninguna escuela. Él… o en el sentido de que Él era un profesor, no tenemos registro de que Él haya estado un solo día en alguna escuela en alguna parte. Y nosotros tenemos registro que…Aun los apóstoles, todos ellos eran más o menos sin letras, gente ignorante. Al que le plació a Cristo dar las llaves del Reino, ni siquiera podía firmar su propio nombre.
27 No estoy tratando de apoyar la ignorancia. Únicamente les estoy tratando de decir, que nosotros no podemos educar al pueblo para ver a Dios. Dios no es conocido por educación ni por ciencia ni… Él únicamente es conocido por fe, es la única manera que Uds. lo pueden encontrar a Él, es creyendo en Él. Ese es el programa que Él estableció, para que el que no tuviera educación y para el que tuviera educación, juntos pudieran disfrutar el compañerismo de Su Presencia sobre las bases de fe en Su Palabra.
Así que, ¿qué tipo de persona buscaríamos, si no buscáramos ese tipo de persona? Nosotros encontramos tales personas hoy. Yo no lo digo para criticar. Sino que yo lo digo para ser verdadero. Nosotros encontramos a nuestras iglesias hoy adornadas en los edificios más finos. Nosotros encontramos a nuestro ministerio con los mantos más elegantes, y nuestros coros, y nuestro… cantando de lo mejor. Encontramos a nuestros ministros con Ph.D., L.L., toda clase de títulos.
28 Pero, ¿dónde está ese Jesús? El Doctor Morse Reedhead, el presidente de la grande organización Las misiones del Sudán, la más grande en el mundo, vino a mí recientemente. Y en el cuarto, él dijo: “Hermano Branham, yo tengo los suficientes títulos, con títulos honorarios, como para empapelar su pared”. Él dijo: “Pero, ¿dónde está Cristo en todo eso? ¿Han estado errados los maestros?”
Le dije: “No quisiera decir eso, señor”. Le dije: “Yo, como una persona con educación primaria, yo no pudiera decir que esos grandes maestros finos han estado errados. Pero ellos le han dicho a Ud. la verdad, pero Cristo no se basa en títulos que Ud. obtiene aquí por medio de teología. Cristo es por fe. Él no es un mito, Él es una Persona”.
El Espíritu Santo no es un pensamiento; Él es una Persona. “Cuando venga Él, el Espíritu Santo…” Y “Él” es un pronombre personal, así que, es absolutamente… Es la Persona de Cristo en la forma del Espíritu Santo viviendo dentro de Uds. Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”.
Ahora, la Vid no lleva el fruto. Los pámpanos llevan el fruto. Así que, por lo tanto, Él los tiene que usar a Uds. y a mí, nuestros ojos, nuestros labios, nuestro oír, nuestro hablar, todo, ese es Él hablando a través de nosotros. “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”.
29 Así que sería la asociación de Cristo dentro de Su pueblo, si es que nosotros lo pudiéramos ver a Él actuando hoy como Él actuó en aquel entonces. Pues es una promesa para Su Iglesia. “Si permanecéis en Mí y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis…” ¡Oh, tantas miles de promesas pudieran ser citadas aquí! Pero es Cristo en Su Iglesia.
Lo que hemos hecho entre todos nosotros… (Me supongo que estoy en una audiencia mixta, como siempre). Pero lo que hemos hecho, es que nosotros hemos asociado a Cristo con una concepción intelectual de algún Dios histórico. Si Él es un Dios histórico, ¿de qué nos serviría Él a nosotros hoy? Si Él no es el mismo Dios para esta generación como Él lo fue en la edad apostólica. ¿De qué nos serviría el Dios de Moisés, si Él no fuera el mismo Dios hoy? ¿De qué nos serviría un Dios sanador que sanó a los enfermos en Sus días pasados, si Él no es el mismo hoy?
30 Si yo dudará la sanidad, yo ciertamente tuviera duda respecto a salvación, porque ambas son las primicias de nuestra salvación, para estar completos. Sólo tenemos ahora las primicias de nuestra completa redención. Y si Uds. pueden ver una sombra de hombre con un cáncer sarcoma, volver a ser un hombre nuevo otra vez, sano y fuerte, eso es una señal que tendremos un cuerpo glorificado algún día porque únicamente un Dios Vivo pudiera hacer tal milagro como ese.
Cuando puedo ver a una mujer en la calle que está degradada tanto en su moral, o a un hombre en una cantina, fumando y bebiendo y maldiciendo y comportándose escandalosamente, y unos días después, él es una persona santa y pía, haciendo restitución por todo lo que hizo mal, eso muestra que algo le ha sucedido a ese hombre. ¿Ven? Eso nos habla de otra Tierra.
31 No somos ciudadanos de Canadá; tampoco somos ciudadanos de los Estados Unidos. Nuestra ciudadanía es de Arriba. Nosotros somos ciudadanos del Reino de Dios.
Cuando yo voy a Alemania, me fijo en la manera que ellos actúan. Ellos tienen sus propias ideas. Yo había salido de una de las reuniones más grandes, donde estábamos teniendo un promedio de diez mil almas salvas cada noche, cincuenta mil fueron salvas en cinco noches. Y luego caminando por la calle, allí iban los santos con grandes jarras de cerveza, bebiendo con tantas ganas como podían beber, alabando a Dios tan fuerte como podían. ¿Ven? Bueno, esa es la costumbre de ellos en Alemania. ¿Ven? Ellos no le prestan atención a eso, y demás.
Uds. encuentran diferentes características en diferentes naciones. Las encontramos en Canadá, las encontramos en los Estados Unidos. Pero, entonces cuando un cristiano llega a ser un cristiano, él ya no es un ciudadano de este mundo; porque claramente sabemos que somos Simiente de Abraham, y él confesó que era un peregrino y un extranjero. Él era un ciudadano de otro Mundo, esperaba una Ciudad cuyo Arquitecto y Constructor era Dios.
Así que nosotros… nuestra ciudadanía es de Arriba, y Arriba existe la santidad, y la pureza, y el poder, y la revelación. Por lo tanto, nosotros somos ciudadanos del Reino de Dios. Y como ciudadanos del Reino, busquemos a nuestro Rey.
32 ¿A qué se parece Él? ¿Dónde lo encontraríamos a Él? La única manera sensata que yo le pudiera decir a Ud., mi amigo, esta noche, es regresar a la Escritura y averigüemos lo que Él fue ayer. Entonces lo que Él fue ayer, Él será lo mismo hoy día, y será para siempre. Porque Él es el infinito, infalible, inalterable Dios.
Y ahora, regresemos. Hagamos a un lado… Yo haré a un lado mi tradición bautista; Uds. hagan a un lado sus tradiciones metodistas y pentecostales. Regresemos directamente a la Escritura y démonos cuenta lo que Él era. Ahora, eso debería ser lógico, sensato. Y luego, nos daremos cuenta si nosotros lo podemos ver a Él o no, si Él nos visitara esta noche, y estoy seguro que seríamos de los más felices si Él nos visitara.
33 Noten. Regresemos. Nosotros leímos en San Juan el capítulo 12. Regresemos al primer capítulo de San Juan y empecemos. Nos damos cuenta que inmediatamente después de Su nacimiento…que su ministerio público empezó.
La primera cosa que lo encontramos a Él haciendo fue orando por los enfermos. Y Él estaba asociado con sanidad Divina para empezar, orando por los enfermos. Grandes milagros acompañaron Sus oraciones, pues el Padre estaba contestando las oraciones de Su Hijo.
Entonces sabemos que había gente en aquel día que estaba esperando a un Mesías. No perdamos ahora este punto. Ellos estaban esperando a un Mesías, el Ungido, un Cristo que había sido prometido por los profetas del Antiguo Testamento. Desde Génesis en adelante, había sido prometido un Mesías venidero. Cada generación esperó a ese Mesías que había de venir.
34 Pero la cosa extraña es que cuando Él llegó, ellos estaban tan corrompidos en otras cosas, al grado que ellos fallaron en reconocer que Él era el Mesías. Ellos estaban tan organizados, tan amarrados, entre ellos mismos se estaban separando unos de otros, fariseos y saduceos y los demás, así como lo es hoy día.
Así que la misma señal que ese Mesías iba a mostrar, demostrando que Él era el Mesías enviado de Dios, ellos fallaron en verla, debido a la relación de ellos con su… o mejor dicho, la asociación de ellos con sus denominaciones. Yo digo esto con reverencia y amor fraternal, es de la misma manera hoy en día.
35 Ahora, cuando Juan el Bautista vino a la escena, un ministerio milagroso vino a la escena, una fenomenal… predicando algo semejante a la de Billy Graham, nosotros diríamos hoy. Cuando ese gran ministerio vino, la gente estaba asombrada, y muchos de ellos pensaron en su corazón que ése era el Mesías
Pero él les dijo que él no era el Mesías que él únicamente era un precursor, que el Mesías vendría después de él. Entonces cuando vino Jesús, Juan lo reconoció a Él por medio de una señal que… En el desierto, Dios el Padre le había mostrado a Juan que él no sería engañado en ver el verdadero Mesías, porque Él tendría una señal que lo seguiría.
Ahora nosotros debemos recordar que el Mesías de acuerdo a la enseñanza del Antiguo Testamento, de acuerdo a Génesis… o mejor dicho, Deuteronomio 18:35, Él había de ser un Profeta.
36 Moisés, el gran profeta del Antiguo Testamento, quien puso en orden la religión judía, dijo que: “Profeta como yo te levantará Jehová tu Dios. Acontecerá que cualquiera que no oiga a ese Profeta, será cortado del pueblo”. Y continúa y continúa diciendo sobre Él.
Todas las enseñanzas del Antiguo Testamento apuntaban a un Mesías que venía. Y todos los personajes del Antiguo Testamento representaron a este Mesías, hasta que fue cumplido en un Hombre.
David lloró sobre Jerusalén, después que él había sido rechazado, un rey rechazado; ochocientos años después de eso, el Hijo de David se sentó en el mismo monte, el Rey rechazado por Su propio pueblo, y lloró sobre Jerusalén. “Jerusalén, Jerusalén….”
José, un hijo que nació entre otros hermanos, que tuvo un nacimiento peculiar, y él nació para ser un vidente. Él soñaba sueños y veía visiones y lo demás, y él fue odiado por sus hermanos, (para tipificar el mismo día en el que estamos viviendo ahora). Y allí sus hermanos eran grandes hombres, los patriarcas.
37 Pero finalmente lo mataron, igual que ellos mataron a Cristo. Lo arrojaron dentro de una cisterna, lo vendieron por casi treinta piezas de plata. Y fue sacado. Y en su prisión, uno se perdió y el otro se salvó, el carnicero… y el… mejor dicho, el panadero y el copero. Y así de igual manera cuando Jesús estaba aprisionado en la cruz, uno se perdió y el otro se salvó.
Y luego después, él fue exaltado a la posición más elevada en el reino, a la mano derecha de Faraón, lo cual, Jesús fue exaltado a la posición más elevada en el Cielo a la diestra de Dios. Y cuando José salía, la trompeta sonaba: “¡Todos doblen su rodilla, José viene!”
Será la misma cosa cuando la trompeta suene. “Toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Lo vemos todo tipificado.
Miren a Elías, y por toda la trayectoria, todo estaba tipificando hasta llegar a Juan. Y luego el Mesías apareció de acuerdo a esos hombres de allá en el pasado quienes estaban ungidos con Su Espíritu. Y Él era la plenitud de Dios en el ministerio Mesiánico. Él era el Dios ungido, un Profeta.
38 Y cuando Él vino a hacer esas señales entre el pueblo, algunos de ellos estaban tan corrompidos en la creencia de la iglesia de ellos, a tal grado que fallaron en verlo. Ahora, repasemos Su vida. Encontrémoslo en el primer capítulo de San Juan.
Una de las primeras cosas que lo vemos a Él hacer… Había un hombre llamado Andrés, que había creído en Él, persuadió a su hermano Simón a que fuera y viera a este Hombre. Simón, quien después llegó a ser Pedro y a quien se le dio las llaves del Reino, el obispo principal de la Iglesia, un pescador. Ignorante, la Biblia dice, y sin letras. (El Libro de los Hechos el capítulo 3). El era ambos, ignorante y sin letras, y Juan también.
39 Y después cuando lo encontramos llegando ante la Presencia de este Hombre quien supuestamente era el Mesías, veamos lo que él encontró. ¿Qué si él hubiera encontrado un hombre que sólo era un gran teólogo? Ellos tenían bastantes de ésos en ese día. ¿Ven? Ellos tenían bastantes de ésos. ¿Qué encontró él? No a un gran teólogo, sino que él encontró un Hombrecito humilde. Y tan pronto que él llegó ante Su Presencia, Él lo miró en la cara y dijo: “Tu nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”. E inmediatamente este hombre tan bien entrenado en las cosas espirituales, reconoció que Ese era el Mesías.
Hacía cientos de años desde que ellos habían tenido un profeta y ellos sabían que lo que seguía era el Mesías. Ahora, mantengan eso en mente. Inmediatamente este hombre reconoció que Ese era el Mesías, y cayó de rodillas.
40 Había uno parado allí llamado Felipe, quien vio todo esto aconteciendo. Y al ver lo que sucedió, él recordó a su buen amigo. Hay algo tocante a ello, que cuando Uds. verdaderamente ven a Cristo, Uds. deben decirle a sus amigos. Cualquier hombre se siente de esa manera tocante a sus amigos.
Así que él se fue rodeando la montaña, quince millas [24 km. -Trad.]. Y él llega al lugar adonde un amigo que era un gran estudiante de la Biblia… y su nombre era Natanael. Y él lo encontró bajo una higuera, en la huerta de higos, orando. Y cuando Felipe se acercó a él, él le dijo, después de que terminó de orar: “¡Ven y ve a quién hemos encontrado!”
Ahora, recuerden, no el Dr. con el Ph.D. ¿Ven? No un hombre con una gran teología. “Hemos encontrado al Mesías, el cual es llamado el Cristo”.
Dijo: “Bueno, ¿quién es Él?”
Dijo: “Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
41 Oh, ahora eso realmente impresionó a ese hombre, porque él había llegado a estar un poquito asociado con la iglesia, porque él era ortodoxo. Y él dijo: “Ahora, ¿de Nazaret puede salir algo de bueno?”
En otras palabras: “¿Pudiera una pequeña ciudad pobre como ésa, o una clase pobre de gente que es degenerada y de la cual se ha hablado mal, conocida por todo nuestro hermoso país como un lugar perverso, son ignorantes, ellos son asesinos, criminales, y todo lo demás. ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”
Ahora, quisiera que todos tomaran esta actitud, la misma cosa que Felipe le dijo a Natanael. Él dijo: “Ven y ve”. Ahí lo tienen. No se queden en casa criticando. Vengan y vean por Uds. mismos.
42 Y por el camino, me hubiera gustado haberlos escuchado platicar. Sin duda que ellos estaban hablando tocante a lo que el Mesías debería ser. Bueno, ahora, Natanael era un hombre instruido. “Bueno”, sin duda dijo: “Ciertamente, yo sé cuál será la señal del Mesías, porque Él será un Profeta”.
Tal vez su conversación fue algo parecido a esto: “¿Recuerdas al anciano pescador de allá llamado Simón?”
“Sí, yo lo recuerdo”.
“Bueno, ¿recuerdas que él ni siquiera podía escribir su nombre en el recibo de tu pescado?”
“Oh, seguro que sí. Yo lo conozco a él y a su padre también”.
“Él camino hacia a ese Hombre que viene de Nazaret, este Profeta Galileo, e inmediatamente, tan pronto como él llegó ante Su Presencia, Él le dijo a él que su nombre era Simón y que el nombre de su padre era Jonás. No me sorprendería si Él te dijera a ti quién eres tú”.
Bueno, iba a ser difícil para Felipe creer eso. Pero ahora recuerden amigos. ¿Qué estoy diciendo? ¿Qué es lo que estoy tratando de que entiendan? Que de esa manera supo el público que esa era la señal de Jesús, del Mesías.
43 Ahora les hago un reto con eso. No hay ninguno que pueda disputar eso. Eso es la verdad. Era una señal que debía estar con el Mesías.
Bueno, tan pronto como Felipe llegó ante Su Presencia, y trajo a Natanael, Jesús volteó y lo miró a él, y dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Eso sencillamente desinfló a este miembro de iglesia. Él casi no sabía…
Él dijo: “Rabí (lo cual significa: maestro), ¿de dónde me conociste? Tú nunca me has visto. Esta es nuestra primera vez que nos encontramos. ¿Cómo sabrías tales cosas que eran… sobre mí?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. ¡Toda esa distancia rodeando esa montaña! ¡Qué ojos! ¿Ven? “Yo te vi”.
Escuchen lo que dijo. Entonces, ¿qué sucedió? Natanael se postró en el suelo, sin duda, y mirando hacia arriba a Él, dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel, Ese gran Ungido. Pues yo sé que las Escrituras nos dicen que esa sería la señal del Mesías. Tú verdaderamente eres el que hemos esperado”.
44 Bueno, si Ese fue Él ayer, dándose Él mismo a conocer a Su pueblo, bueno, Él es el mismo hoy. Las Escrituras dicen que Él lo es.
Oh, miren, por supuesto, había allí aquellos que no creían eso. Y ellos eran fieles creye-… ortodoxos fieles. Ellos estudiaban con sus espaldas volteadas, con sus mantos, y con todos sus grandes turbantes puestos y lo demás, con todo el dogma y estandarte religioso que ellos podían tener, parados allí con grandes títulos “adheridos” en sus nombres y cosas así, y con la congregación de ellos presente, sabiendo que ellos tendrían que responder a la congregación de ellos por eso. Ellos no lo podían disputar; allí estaba. El fenómeno fue hecho. Algo tenía que ser dicho.
Y, ¿qué dijeron ellos? Ellos dijeron: “Este hombre es Beelzebú, el príncipe de los demonios, un adivino. Él está leyendo sus pensamientos”.
Ahora, cuando… Ellos no lo dijeron en voz alta. Ellos lo pensaron en su corazón, dice la Biblia. Y Jesús percibiendo sus pensamientos, se volvió y dijo: “Yo los perdono a Uds. por eso. Pero algún día el Espíritu Santo vendrá, y cuando Él venga, Él hará la misma cosa, y hablar una palabra en contra nunca le será perdonado ni en este siglo ni en el venidero”. Así que, pueden ver entonces en dónde estamos parados en este día.
45 Después de la muerte de Jesucristo. “Y pisotear la Sangre del Pacto, en la cual nosotros fuimos santificados y llamarla una cosa inmunda, y hacer afrenta a las obras de gracia, ya no queda más sacrificio por el pecado”. Hebreos el capítulo 6. ¿Ven? Así que Uds. ven en dónde estamos. Nosotros estamos despreciando las mismas obras de gracia que nos han llamado a santificación (¿ven?), hablando una palabra en contra de ello.
Ahora, ¿a quiénes vino Él? “Él vino a los Suyos”. ¿Quiénes eran los Suyos? Los hebreos, los judíos. Ahora, había dos clases… siempre hay tres clases (no tres clases, yo no diría que es eso), sino razas de gente en la tierra. Todos nosotros provenimos de los hijos de Noé: Cam, Sem, y Jafet. Miren, esos eran: judíos, gentiles, y samaritanos.
Ahora, para estos ministros quienes están sentados detrás de mí aquí, y quizás algunos que están sentados enfrente de mí: todos nosotros sabemos que a Pedro se le dio las llaves del Reino (para que yo pueda poner en orden esto para Uds. por la gracia de Dios). A Pedro se le dio las llaves del Reino.
46 Ahora, en el Día de Pentecostés, él fue quien abrió el Reino para los judíos. Nosotros admitimos eso. Y cuando Felipe fue allá y le predicó a los samaritanos y los bautizó en el Nombre de Jesucristo, únicamente que el Espíritu Santo no había venido sobre ellos todavía. Y sin embargo Felipe tenía el Espíritu Santo. Así que, ellos enviaron para traer a Pedro. Y él y Juan fueron y pusieron manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. ¿Es correcto eso? Muy bien.
Entonces nos damos cuenta que él estaba en la azotea un día teniendo una visión y Cornelio había tenido una visión, el cual era un gentil. Y ellos lo enviaron a la casa de Cornelio, y allí él abrió el Evangelio a los gentiles. Allí están sus tres pueblos: el pueblo de Cam, de Sem, y de Jafet. Ya no fue usado más el apóstol, las llaves, para abrir el Reino, porque fue abierto entonces para todos.
47 Ahora notamos que cuando Él vino, había los gentiles, nosotros los anglo-sajones, no estábamos esperando un Mesías. Nosotros éramos paganos, romanos y lo demás, adorando ídolos. Pero había dos clases de gente, o dos razas, que lo estaban esperando a Él. Esos eran los judíos y los samaritanos. Y un samaritano era mitad judío y gentil.
Ahora escuchen atentamente para que no se les pase por alto. Ahora, esos… Él únicamente viene a aquellos que lo están esperando a Él. Permítanme repetir eso. En la audiencia esta noche, si Uds. están aquí como unos críticos, si Uds. están aquí como unos incrédulos, Él nunca los tocará a Uds., sino que únicamente los reprenderá. Pero Él viene a aquellos que lo están esperando, a los que son creyentes. En ninguna parte de las Escrituras Él jamás vino de otra manera, sino a los creyentes. Allí es en dónde Él prometió congregarse. Para obrar Su sanidad, Él llevó a un hombre ciego lejos de los incrédulos, fuera de la ciudad, para sanar sus ojos.
El únicamente viene a creyentes. Así que los gentiles en aquel día no estaban esperando a ningún Mesías. Pero los samaritanos y los judíos sí lo estaban. Y cuando Él vino a los judíos, Él desplegó Su señal como Mesías. Y los verdaderos creyentes reconocieron que era el Mesías. Él incrédulo lo rechazó y fue condenado por ello.
48 Ahora encontramos que en San Juan el capítulo 4, Él va ahora a Samaria, a la ciudad de Sicar. Y cuando Él llega allí, Él envía a Sus discípulos a comprar comida. Y mientras ellos se habían ido a comprar comida, vino una mujer, una mujer de mala fama. Y ella tenía muchos esposos.
Y ella vino para coger agua. Y Jesús dijo: “Mujer, dame de beber”.
Y ella dijo: “El pozo es hondo. Y además, nosotros tenemos marginación aquí. Uds. judíos no nos deberían pedir a nosotros samaritanos tales cosas. No es costumbre que un hombre judío le pida algo a una mujer samaritana”.
El dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a mí de beber”.
La conversación… ¿Qué estaba haciendo Él? Estaba captando su espíritu. Finalmente, Él encontró cuál era su problema. Y Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Bien has dicho. Porque cinco maridos has tenido, y con el que ahora estás viviendo, no es tu marido. Y en eso, bien has dicho”.
49 Fíjense bien en esa mujer. Esto es una reprimenda para la gente de este día. Esa mujer se levantará en el Juicio y condenará a estas generaciones. Esa prostituta, mujer de mala fama, se irguió y dijo: “Señor, me parece que Tú eres Profeta. Nosotros, nosotros sabemos, a nosotros se nos ha enseñado, que el Mesías, el cual es llamado el Cristo, el Ungido, cuando Él venga Él hará estas señales. Pero, ¿quién eres Tú?”
Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Y oyendo eso, ella dejó su cántaro y entró corriendo a la ciudad y dijo a los hombres de la ciudad: “Venid, ved a un Hombre que me dijo todo cuanto he hecho. ¿No será éste el mismo Mesías?”
Ahora, hermanos y hermanas canadienses, no seamos niños. Miremos la Biblia. Si esa fue la señal del Mesías ayer, para ambos judíos y samaritanos, ¿no sería la misma señal del Mesías para los gentiles?
50 Ahora, después, nunca se hicieron esas obras delante de los gentiles en aquellos días. Pero permítanme terminar, para llegar a los gentiles. Ahora, nosotros sabemos que hemos tenido dos mil años sin un registro en ninguna parte de que haya habido ese fenómeno después de Pentecostés.
Nosotros hemos tenido grandes surgimientos de Iglesias, un gran Martín Lutero, un gran Juan Wesley. Y yo he estado en los lugares de ellos y me he parado en el púlpito de Wesley. Pienso de eso ahora. Está arriba en un lado, dónde él le predicaba a mil quinientos cada mañana. Y he estado a un lado de su tumba y la de su madre, Susana, y por todas las diferentes partes del mundo y los grandes hombres, y todo lo demás…
Pero amigos, nosotros nunca, desde los días de los apóstoles y desde que se ha ido apagando ese movimiento apostólico temprano, cómo hasta la mitad de la edad de la iglesia, del tercer siglo después de la muerte de Cristo, jamás hemos tenido este movimiento regresando.
51 Ahora, la Iglesia salió de… Eso fue lo que salió de la Iglesia apostólica, y nació a través de varios cientos de años, como unos mil años allí o más, de sólo la llamada edad del oscurantismo. Luego de este lado salió la primera reforma, la cual fue Martín Lutero. Luego vino Juan Wesley, y luego el movimiento Pentecostal.
En esta edad aquí en la que estamos viviendo, es la reunión de la edad de la Iglesia. Ahora, noten. Si Dios es el Dios infalible, si Él es el gran Jehová, Él no puede tratar un hijo de una manera y al otro hijo, de otra manera. Y lo que Él les hizo a ellos, Él lo debe hacer a nosotros, o ellos recibieron algo que nosotros no recibimos.
Así que si Él le permite a la Iglesia entrar sólo en una teología común, Él defraudó a la Iglesia gentil, cuando Él prometió que Él le daría más que lo que ellos tenían allá en el pasado. Así que, algo está mal en alguna parte, si no lo recibimos.
52 Pero escuche, mi hermano, mi hermana, no permita que se le pase por alto. Siempre le pasa por alto a la gente, y no sabe nada al respecto. Ellos nunca reconocieron a los profetas en sus días hasta que murieron. Tampoco reconocieron ellos a Jesucristo como el Hijo de Dios hasta que Él murió, fue enterrado y resucitado. Allí es cuando la Iglesia empezó a darse cuenta que Él era el Hijo de Dios.
Miren a San Patricio y a muchos de los santos de este lado. Miren a Juana de Arco. Uds. gente Católica aquí, miren a Juana de Arco. ¿Qué le llamaron Uds.? La iglesia de Uds. la quemó en una estaca como una bruja, porque ella veía visiones y oraba por los enfermos. Y luego Uds. dijeron que ella era una bruja y la quemaron en una estaca, estando esa mujer llorando por misericordia.
Oh, un poco más de cien años después, Uds. reconocieron que ella era una santa. ¿Qué hicieron Uds. como muestra de arrepentimiento? Uds. desenterraron los cuerpos de esos sacerdotes que la habían quemado, y los arrojaron al mar. Pero, ¿ven Uds.?, ella se les pasó por arriba de sus cabezas. Dios se la llevó y Uds. no la reconocieron.
53 Así es en toda edad. “Él lo esconde de los ojos de los sabios y entendidos y lo revela a niños que son humildes y que quieren aprender”. Así que, despertemos, mi hermano, hermana. Tomemos la cita de Jesús por un momento, antes que llamemos la fila de oración.
Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Observemos lo que eso significa “los días de Sodoma”. En los días de Sodoma, había tres clases de gente: los sodomitas; el miembro de iglesia tibio, el cual era Lot y el mundo; y había Abraham, la Iglesia elegida, llamada a salir fuera, sentado él solo arriba del monte, tomando el lado con los pocos despreciados del Señor, obteniendo las cosas pequeñas de la tierra. Pero él era el siervo de Dios.
54 Ahora, Dios descendió en una forma de tres Ángeles. Dos de Ellos fueron allá a Sodoma y predicaron, y sacaron a Lot de Sodoma antes que Sodoma se quemara. Ahora observen cómo Él se refirió a eso, al tiempo de la caída del fuego. Y si tenemos…
Y si nosotros estamos en nuestra mente cabal, podemos ver que el hombre en su hazaña por capturar al mundo, él ha logrado algo que va a destruir al mundo, y a él mismo con él: bombas atómicas y de hidrógeno. Y pudiera suceder antes del amanecer. Pudiera suceder en unos cuantos minutos, todo el mundo. Se pudieran meter en estos sputniks y sólo decir: “¿Quieren rendirse o morir?” ¿Qué haríamos? ¿Ven?
Y está en las manos de hombres pecaminosos. ¿Qué si alguien un día por casualidad bebe mucho vodka, y dispara uno de esos misiles? Cada nación los tiene listos para disparar. Pues, el mundo no lo pudiera sobrevivir.
55 Y eso es exactamente lo que Dios profetizó que sucedería. “Cielos y tierra se encenderán y siendo quemados se fundirán”. Dijo: “Antes que venga el día de Jehová, grande y terrible, en el que el mundo se quemará con fuego…” Malaquías 4. Y dice: “Los justos caminarán sobre las cenizas (las cenizas volcánicas) de los malos”, en el Milenio. Eso es correcto.
Pero antes que venga ese día, Él dijo: “Yo os envío a Elías, que restaurará la fe del pueblo de regreso a la de los padres”. [Porción sin grabar en la cinta-Ed.]
56 ¿De qué era eso símbolo? Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, Sara, su mujer, estaba envejecida. Él había sido llamado Abram hasta unos cuantos días antes de eso, pero su nombre fue cambiado por Dios a Abraham cuando Dios le habló en la visión.
Pero mientras que el Ángel se sentó con Su espalda hacia la tienda, Él dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?” S-a-r-r… S-a-r-a; antes era S-a-r-a-i, Uds. saben. Así que Él dijo: “¿Dónde está Sara tu mujer?”
Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
Él dijo: “Abraham, Yo no voy a ocultar esto de ti. Pues tú has confiado en Mí por veinticinco años, y Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida”.
Yo quiero que Uds., como una audiencia mixta, sean sensibles ahora, mientras expreso esto.
57 [Porción sin grabar en la cinta-Ed.] …volteada hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se rió Sara, diciendo esto y lo otro: Cómo pueden ser estas cosas?”.
Ahora, fíjense. ¿Ven lo que dijo Jesús? Ahora, observen bien el significado. Antes que venga el día del Señor, en el día de la Venida del Hijo del Hombre, Dios estará en la Iglesia haciendo la misma señal a la gente, a la Iglesia Elegida, como Él lo hizo a Abraham antes que Sodoma se quemara. Y noten esa señal, fue la mismísima señal que Jesús hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, la prometió para los últimos días.
Por lo tanto: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Cómo lo conocerías a Él? De acuerdo a las Escrituras, cuando Él mismo se dio a conocer a los judíos, Él era el Profeta que sabía el secreto del corazón. ¿Cuántos dirían: “Eso es verdad”? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
58 Cuando Él mismo se dio a conocer a la raza de los samaritanos, Él mismo se dio a conocer como un Profeta. Y la mujer entró y les dijo a los hombres de la ciudad: “Venid, ved a un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho; ¿no es éste el mismísimo Mesías?”
Ahora permítanme tomar el siguiente versículo. Y la Biblia dice que toda la ciudad, toda la raza allí, creyó en Jesús debido a lo que dijo la mujer, por la palabra de la mujer. Piénsenlo: Él hizo esa señal una sola vez, y lo concluyó para siempre. Ellos dijeron: “Él es el Mesías”, porque Él hizo la señal del Mesías“.
59 Ahora recuerden, ahora, en estos últimos días, (Noten), no Jesús aquí en la tierra en un cuerpo físico, sino el Espíritu de Jesús en carne humana, siendo el pámpano de la Vid, haría la misma cosa en carne humana.
Cuando la Iglesia se congregara, Él mismo se daría a conocer por medio de ellos. Así que, si Él viniera a esta iglesia esta noche e hiciera esa misma cosa, ¿no pudiéramos levantar nuestras manos y darle gracias a Dios, como esos griegos lo hicieron? “Hemos visto a Jesús”. Eso es lo que Él fue. Eso es lo que Él es, si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Es verdad eso?
¿A cuántos les gustaría verlo a Él? Inclinemos nuestros rostros.
60 Santo y bondadoso Dios, este es un gran momento. Este es un momento cuando pudiera significar la diferencia entre Vida y muerte para mucha gente. Pudiera ser en este momento que hubiera alguno sentado aquí que fuera un crítico, que se pudiera él mismo separar eternamente de Dios.
Pudiera haber uno aquí, Señor, que ha sido un criticón y llegar a ser un cristiano y tener Vida Eterna. Pudiera haber aquellos, Señor, que están enfermos, y han estado yendo a la iglesia y los pastores fieles los han ungido con aceite y orado por ellos, y ellos no se han podido agarrar de la fe para ser sanados.
Que suceda, Señor, que ellos vean que el mismísimo Cristo del cual el pastor de ellos ha hablado, ahora se ha movido un poquito más alto con nosotros, o un poquito más cerca a nosotros, un poquito más cerca; y Él mismo se dará a conocer entre nosotros esta noche. Entonces ellos se podrán agarrar de la fe para ver: “Sí, Jesús está aquí. Él está en nuestros medios. Yo creo en Él como mi Sanador, como mi Salvador”.
61 Y entonces ellos podrán ir testificando, haciendo resonar el testimonio de ellos. Y Tú puedes ser el Sumo Sacerdote…. y Tú eres el Sumo Sacerdote de su profesión ahora, cuando ellos puedan verdaderamente creer de corazón que Tú has hecho la obra.
Nosotros sabemos que por lo que a la obra misma se refiere, ya está terminada, pero se necesita asignar fe para creerlo. A los que creen “todo les es posible”.
62 Ahora, Señor Jesús, estaría mejor allá en la orilla del río, descansando ahí en alguna parte, pescando, o quizás sentado en mi casa con mi muchachito allá hoy en su cumpleaños, mi pequeño José de seis años de edad, cómo me gustaría tenerlo a él en mis piernas esta noche, viendo esos grandes ojos mirándome y diciendo: “¡Papi!”, un gozo que Tú me has dado en mi mediana edad.
Yo estaría mejor allá o en cualquier otra parte, que estar aquí en esta iglesia tratando de engañar a los hijos de Dios. Dios, oro que de alguna manera, que cada uno aquí sea capaz de comprender estas cuantas palabras entrecortadas, Padre. Pudieran haber sido desparramadas. Pudiera haber sido… no haber sido sembradas en los corazones, como generalmente es sembrado el trigo. Pero si ellas fueron desparramadas, que caigan en la tierra que Tú has provisto. Y los resultados y la alabanza serán Tuyos, Padre.
63 Mientras nosotros en esta iglesia…yo y esta iglesia, nos encomendamos a Ti. ¡Oh, ven, Señor Jesús! No somos muchos reunidos aquí esta noche. Pero Tú lo prometiste a tres, y nosotros somos más que ese número.
Y que cuando nos vayamos de aquí esta noche, en camino a nuestros diferentes hogares, que digamos como aquellos que iban a Emaús, después de la resurrección, en esa primera gran mañana… La vegetación toda estaba en florescencia. Y la Vida estaba en florescencia y Él caminó al lado de él por el camino, Cleofas y su amigo. Ellos no reconocieron quién era Él. Pero entonces en el atardecer, quizás como a esta hora, cuando ellos estaban reunidos en el mesón, Él hizo algo exactamente igual a lo que había hecho antes que fuera crucificado. Y ellos sabían que nadie más hacía eso de esa manera, sino Él. Y sus ojos fueron abiertos, y ellos reconocieron que era su Señor. Y Él desapareció de su vista.
Rápidamente, ellos corrieron a los otros discípulos y dijeron: “Verdaderamente Él ha resucitado”. Padre, te pido que ese sea nuestro testimonio esta noche.
64 Ahora, yo he hablado sobre lo que Tú fuiste en los días pasados y esta gente levantó sus manos, significando que te quería ver. Ahora, que Tú seas eso para nosotros esta noche, Señor, para cumplir Tu Palabra. Es de acuerdo a Tu Palabra.
Cuando Tú estuviste aquí en la tierra, Tú dijiste que sanaste a la gente, porque era para cumplir lo que los profetas habían hablado de Ti. Y entonces, Padre, esta noche, Tú también prometiste estas cosas para este último día. Así que yo te pido que Tú cumplas Tu Palabra esta noche. Concédelo, mientras nos encomendamos a Ti en el Nombre de Jesucristo, lo pedimos. Amén.
65 Gracias por su amabilidad de esperarme tanto tiempo. Y ahora mañana en la mañana, vendremos temprano al desayuno. Y luego…
No los retendré mucho tiempo. Sino que sólo llamaremos, creo yo… Oh, esperen. (¿Repartiste las tarjetas de oración? Sí). Muy bien. El dice que él repartió las tarjetas de oración. (¿Cuál fue? ¿Las “As” o las “Cs”?) “Cs”. Bueno, muy bien. (¿De la 1 a la 100?) Muy bien. Sólo llamemos una pequeña fila en un momento. Yo sólo estoy haciendo… tratando de ver de dónde El me dice que empiece con eso, de dónde empezar. Y sólo permitiré que venga a mi mente. Y, entonces, no llamaremos muchos aquí arriba.
Pero solo para…esto: Si Cristo viniera a nuestros medios y probara que Él está aquí, que Él no está muerto sino que está vivo, ¿no haría eso… no pudiéramos tener tanto así de fe como esa pobre prostituta de Sicar? ¿No pudiéramos decir nosotros mismos como cristianos creyentes: “Verdaderamente, Ese es el Mesías, porque Él lo prometió”? Aquí está la Palabra que así lo dice. Y aquí El está, aquí mismo con nosotros hoy, para llevarlo a cabo.
66 Por lo tanto, amigos, quiero que Uds. sepan esto: si yo pudiera salir allá (yo digo esto reverentemente, sin bromear, sino reverentemente), y poner una moneda de veinticinco centavos en la calle y empujarla con mi nariz aquí por toda la calle principal, e ir por toda la ciudad empujando esa moneda de veinticinco centavos con mi nariz, a gatas, por verlos a Uds. que sean sanados; yo empezaría ahorita mismo. Y por la luz de una linterna, yo la empujaría toda la noche, por verlos a Uds. que sean sanados.
Ahora, yo realmente quiero decir eso en serio. He estado enfermo. Sé lo que es la enfermedad. Pero eso no serviría de nada. Uds. ya están sanados por Su llaga. Imponer manos sobre Uds., o los ministros poner manos sobre Uds. eso está bien, pero eso no es necesario. La única cosa que Uds. tienen que hacer es aceptar lo que Él ya ha hecho por Uds. ¿Ven?
67 Y ahora nuestros hermanos aquí se los han predicado a Uds. de una manera completa y sana, que Él es el Cristo. Y Uds. lo creyeron y aceptaron la salvación y vieron los resultados, cuán felices se pusieron.
Pues, ahora, será la misma cosa en cuanto a sanidad o también para salvación. Uds. deben recordar que la obra ya está terminada.
Ahora, solamente les pediré, si todos pueden estar ahora muy reverentes, si nuestro Santo Padre nos concede la Presencia de Su Espíritu y hace las mismas obras aquí delante de Uds. ¿Cuántos aquí nunca han visto en su vida hacerse eso?, veamos sus manos levantadas, por todo el edificio, los que nunca lo vieron en toda su vida. ¿Me quieren decir que hay sólo dos personas que nunca….?
¿Cuántos aquí nunca estuvieron en una de mis reuniones?, levanten su mano, que nunca han estado en una de mis reuniones. Bueno, ¿en dónde vieron Uds. que se hizo el discernimiento, entonces? Hay algo mal en alguna parte. Seguramente creo que Uds. son sinceros. Uds…. Bueno, quizás sí lo han visto. Así que, estoy agradecido por eso.
68 Pero yo creo que hay algo mal en alguna parte, porque eso no me suena bien. Así que… Quizás Uds. no me entendieron. Yo me he fijado que algunas veces aquí, nosotros tenemos noruegos, suecos, y todos los demás, así que ellos no… quizás no entienden el inglés muy bien. Así que, quizás… Pero Uds. lo entendieron la segunda vez.
Así que, ¿cuántos aman al Señor? Lo diré así. Ahora todos lo amamos. Muy bien, señor.
Ahora, veamos. ¿Dijiste “C” de la 1 a la 100? Empecemos de la número 1 entonces. La tarjeta de oración “C”, número 1, ¿tiene Ud….? ¿Quién tiene esa tarjeta de oración? Por favor… [Porción sin grabar en la cinta-Ed.].
Parece que todos pueden caminar, así que, yo… En lugar de tomar… de ir allá al inválido, yo los traeré aquí arriba.
69 Ahora, me gustaría decir una cosa a Uds. allá en la audiencia. ¿Cuántos saben que la Escritura dice que Jesucristo, ahorita, es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades? Todos nosotros estamos de acuerdo con eso ahora. Muy bien.
Ahora, eso se encuentra en el Libro de Hebreos. Él es, ¿el qué? El Sumo Sacerdote. ¿Es Él el mismo Sumo Sacerdote que era cuando Él estuvo aquí en la Tierra? ¿Es Él el mismo? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Entonces, ¿cómo actuaría El en Su sacerdocio, si Él es el mismo Sumo Sacerdote que era ayer? Si Él es hoy, El actuaría de la misma manera, ¿es correcto eso? [“Amén”].
¿Cuántos recuerdan la historia de la mujer con el flujo de sangre, que vino y tocó el borde de Su vestidura, diciendo que si ella podía tocar Su vestidura, ella sería sana? ¿Recuerdan Uds. la historia? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
70 Ahora, observen esto. Entonces, quizás (digámoslo así para establecer un punto), ella no tenía una tarjeta de oración. Ella no tenía manera de acercarse a Él. Pero ella dijo: “Yo creo que si pudiera tocar Su vestidura, seré sana”. Así que, ella se acercó sigilosamente hasta que tocó Su vestidura. Físicamente, Él no la podía haber sentido. Porque un manto, el manto Palestino, cuelga suelto con una prenda de vestir en el interior.
Así que entonces… pero Él se detuvo, y dijo: “¿Quién me tocó?”
Y el apóstol Pedro lo reprendió abruptamente, diciendo algo así: “¿Por qué dices una cosa como esa? Todos te están tocando”. (“¿Cómo estás? ¿Es Ud. el Profeta? ¿Es Ud. el Predicador? ¿Es Ud….? Estamos muy contentos de conocerlo. Nos gustaría tenerlo aquí, Reverendo”, de esa manera, todos). Dijo: “Y dices: ¿Quién me tocó? Bueno, no suena sensato”, Pedro pudo haber dicho.
Así que, Jesús dijo: “Pero Yo percibo que virtud ha salido de Mí”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Ahora, virtud es: “fuerza”. En otras palabras: “Me he debilitado”. ¿Ven?
71 Ahora, cuando eso se hizo, Jesús miró por toda la audiencia. Escuchen atentamente ahora. Jesús miró por toda Su audiencia, quizás algo semejante a ésta aquí, quizás más numerosa, quizás no tantos. Pero Él miró por toda su audiencia hasta que Él encontró a la mujer, y le dijo tocante a su flujo de sangre, y le dijo que se le había detenido. Su fe la había salvado. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
Bueno, pues, si Él es ese mismo Sumo Sacerdote, el mismo Sumo Sacerdote, y Uds. que están sentados allá en la audiencia que no estarán en la fila de oración, ¿no lo pudieran tocar a Él con su fe? ¿No actuaría Él igual, si Él es el mismo Sumo Sacerdote? ¿Suena eso lógico?, levanten sus manos, todos en el edificio. ¿Ven?, yo estoy haciendo que Uds…. obteniendo el favor de Dios, si yo puedo, al hacer que Uds. vean que es la verdad, al ver cómo Uds. están respondiendo a ello. ¿Ven? Sera igual.
72 Ahora, Uds. allá en la audiencia digan: “El Hermano Branham no sabe una sola cosa de mí. Él es un total desconocido para mí. Él no me conoce. Pero, Señor, Tú sabes lo que está mal en mí. Así que, si Tú haces que él… Yo te quiero tocar, Jesús. ¿Puedo recibir mi sanidad esta noche?” Y luego digan: “Habla por medio del Hermano Branham, y permite que se volteé y me diga”. Entonces vean si Él lo hace.
¿No sería eso maravilloso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿No sería eso…? Eso haría el Cristianismo igual… Hay muchos grandes dioses de Buda, y de todos los Sikhs, y Jains, y todos los demás de las religiones diferentes. Y todos sus fundadores están muertos y en la tumba; pero nosotros tenemos una tumba vacía. El Cristianismo, nuestro Señor ha resucitado de entre los muertos. Y Él está aquí con nosotros, viviendo dentro de nosotros, Él mismo mostrándose por medio de pruebas infalibles que Él es la Resurrección y la Vida. Él ha resucitado de entre los muertos.
73 Ahora, lo siguiente tendrá que ser Dios. Hasta aquí es hasta donde yo puedo llegar. Cualquiera sabe eso. Lo siguiente tendrá que ser Dios. Ahora, Uds. no… Sólo quédese allí, señora, todo estará bien.
Ahora, aquí está una señora que es una desconocida para mí. A propósito, me gustaría preguntar esto: ¿cuántos aquí son desconocidos para mí, que Uds. saben que yo no sé nada tocante a Uds.?, levanten su mano, los que saben que… sólo lev-… en la fila de oración, cada uno de Uds. en la fila de oración, si Uds. son desconocidos. Muy bien, todos Uds.
Ahora, yo también soy un desconocido para Uds. Tengo dos o tres amigos aquí, que están aquí conmigo de vacaciones, un ministro sentado aquí en la esquina que es de Alabama, y viene conmigo el Hermano Sothmann, él es canadiense. Y el Hermano Tom, sentado allá atrás en aquel rincón, allá en… Allí están ellos, allá en el rincón. Así que yo los conozco a ellos.
74 Ahora, sean muy reverentes y todos estén orando ahora. Ahora, este es un cuadro algo semejante al que yo estaba hablando hace unos cuantos momentos, de San Juan el capítulo 4. Nuestro Señor se encontró una mujer de Samaria, una mujer samaritana, junto al pozo. ¿Está Ud. familiarizada con la historia?
Ahora, El era un hombre, ella era una mujer. Y ellos estaban parados, tal vez como nosotros estamos parados ahora. Y el pozo era como panorámico. Y Él le habló a ella hasta que Él encontró cuál era su problema. (Digamos, párese Ud. aquí si puede, sino es mucha molesta, aquí, para que no sea tan difícil para Ud.)
Así que Él le habló a la mujer y dijo… Él estaba tratando de contactar su espíritu; por supuesto, cuando Él dijo: “Dame de beber”, Él la estaba contactando a ella…
75 Ahora, sean muy reverentes. No se levanten y anden de aquí para allá. ¿Ven?, cada uno de Uds. es un espíritu; Uds. saben eso. Si no lo fueran, Uds. estuvieran muertos. Así que entonces su espíritu y cada uno de los espíritus de Uds. se pone en contacto con el Espíritu Santo. Él es muy sensible, y es muy tímido; Él se irá. ¿Ven? Así que, miren, sólo sean ahora tan reverentes y quietos como Uds. puedan.
Ahora, ¿comprenden, Uds. cristianos, con lo que yo tengo que lidiar? Aquí está una mujer que yo nunca he visto en mi vida. Y yo… Nosotros somos desconocidos uno del otro. Ahora, para que Uds. sepan y estén seguros, miren, yo levanto mi mano: yo nunca la he visto a ella en mi vida. ¿Levantaría Ud. su mano, para que ellos la vean? Sólo levante su mano para que la gente vea que somos desconocidos.
76 Ahora, lo que yo he enseñado esta noche ha sido la Escritura, lo que son las promesas de Dios para este día. Ahora, el Cristianismo tiene que ser demostrado, o si no es una falsificación. La Biblia está incorrecta o está correcta. Cristo ha resucitado o Él no ha resucitado.
Ahora, es totalmente imposible para que yo conozca a esta mujer, algo respecto a ella, quién es ella, de dónde viene ella, por lo que ella está aquí, qué está mal en ella, o cualquier… Sería totalmente imposible para que yo sepa eso. Tendría que ser revelado por algún Poder sobrenatural. Todos nosotros pudiéramos decir “amén” a eso. Bueno, únicamente… Sólo depende en lo que Uds. piensen que es. ¿Ven? Eso depende de Uds. ¿Ven?
77 Pero ahora, si Él lo hiciera, y me dijera algo por lo que Ud. está aquí, o algo que ha estado en su vida que Ud. sabe. Ahora, si yo dijera: “Hermana, el Señor Jesús me llamó para orar por los enfermos. ¿Cree Ud. eso?”
Ud. quizás dijera: “Sí, Sr. Branham, yo creo eso”.
Yo diría: “Muy bien. Yo voy a poner mis manos sobre Ud. y oraré por Ud.”
Y pongo mis manos sobre Ud. y digo: “Jesús, querido Jesús, sana a esta mujer y que se ponga bien”.
Y Ud. dijera: “Yo creo eso”. Se iría, y yo creo que Ud. sanaría. ¿Lo creerían Uds., todos Uds.? Seguro que lo creeríamos (¿ven?), porque yo pedí por eso. Ahora, eso es verdad. Eso estaría bien. ¿Pero ahora, que si…?
78 Si hablamos de un Cristo resucitado y una promesa de Él mismo mostrándose entre nosotros (¿ven?), entonces, ahora, eso añade algo más.
Ahora, ahí viene Él aquí y le puede decir a Ud. lo que Ud. ha sido, o lo que está mal en Ud., o lo que Ud. está queriendo, o algo así, algo que Ud. sabe, y sabe que yo no sé, y sabe que yo siendo un hombre no tuviera manera de saberlo. Entonces eso muestra que si Él sabe lo que Ud. ha sido, Él sabe lo que Ud. será. ¿Es correcto eso, audiencia? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
Ahora sólo sean muy reverentes. Ella es una persona muy amable. Pero yo vengo a Uds. tan cansado… Yo he estado por seis meses en el campo, al grado que estoy por… El Hermano Mercier me encontró hace un rato, dijo: “Hermano Branham, se ve cómo que está a punto de desmayarse y caer”.
Le dije: “Lo estoy”. ¿Ven?
He pasado por seis meses en esto. Algunas veces, tengo veinte o treinta visiones en una noche, al grado que me está agotando. Y recuerden: una sola visión hizo que virtud saliera de Él. ¿Qué piensan Uds. que me haría a mí, un pecador (¿ven?), salvo por Su gracia? Es posible únicamente porque Él dijo: “Más que estas Uds. harán, porque Yo voy al Padre”. La Escritura tiene que ser cumplida.
79 Ahora, si Él me explicara por lo que Ud. está aquí, Ud. sabrá si es verdad o no. Vea…
La señora está muy consciente de que algo está sucediendo; lo cual, sí está sucediendo algo. Yo estoy observando una Luz que está descendiendo sobre ella. Y la señora está sufriendo de un nerviosismo verdaderamente severo por el cual ella quiere que se ore. Eso es correcto. Nerviosismo. Si eso… Eso es correcto, ¿no lo es?
Y luego Ud. está por enfrentar una operación. Eso es correcto. Eso es debido a un crecimiento. Si Dios me dice dónde está el crecimiento, ¿creerá Ud. que soy Su profeta? Está en su nariz. [La señora dice: “Eso es correcto”-Ed.]. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, ¿cree Ud.?
Ahora, hay una Unción aquí en alguna parte. Ud. está consciente que algo está sucediendo, un sentir verdaderamente dulce, ¿es correcto eso? Ese es el Cristo, el Espíritu Santo. Mire, sólo levante su mano si eso es correcto, que Ud. siente un sentir verdaderamente dulce. Aquí está.
Ahora, esta Unción, por medio de Ella, yo pongo mis manos sobre mi hermana en el Nombre de Jesucristo, para condenar todas las obras del diablo, para que ella sea sanada. Amén. Dios la bendiga, hermana. Se puede ir, y la paz de Dios sea con Ud.
Ahora, ¿creen Uds. que Él vive? Ciertamente que Él sí vive.
80 ¿Cómo está Ud., señora? Ud. y yo somos desconocidos uno del otro, eso es verdad. Es la primera vez que nos encontramos. Pero Dios nos conoce a ambos. Si Él me revela cuál es su problema, ¿creerá Ud. que yo soy Su siervo? ¿Lo hará?
Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está parada aquí por alguien más, por una amiga que sufre de demencia. Eso es verdad, ¿no es así? ¿Cree Ud. que ella va a ser sanada? Dios la bendiga. Se puede ir y que la paz de Dios sea con Ud. Y lo que Ud. cree, será exactamente de esa manera.
81 Venga aquí. ¿Cómo está Ud.? ¿Puede hablar inglés? ¿Es Ud. india? [La señora dice: “No, judía”-Ed.]. Judía. Eso está muy bien. Oh, Ud. debería… Eso es bueno. Aquí estamos. ¿Habla Ud. hebreo? ¿Yiddish? [Lengua judeoalemana-Trad.]. Aquí estamos otra vez, una judía parada aquí. Entonces sería maravilloso ver al Mesías. Ud. sabe siendo una judía, que el Mesías debía ser el Profeta del cual Moisés habló que se levantaría. ¿Es correcto eso, mi hermana judía? [“Sí”].
Entonces yo estoy seguro que Ud. no cometería el error que cometieron los sacerdotes del Templo en los días tempranos, de rechazarlo. Ud. creería que es el Mesías. Esta es una escena Bíblica en esta ocasión, amigos, una mujer judía que está enseñada para creer que el Mesías sería un Profeta.
Ahora, yo no soy el Mesías. Es Su Espíritu, el Espíritu Santo. Eso es lo que es. Sólo estamos ungidos con Su Espíritu. El es la Vid, yo sólo soy uno de Sus pámpanos.
82 Ud. está en una condición muy grave. Ud. está sufriendo de un tumor. Eso es correcto. [La señora dice: “Eso es correcto”-Ed.]. Ahora, yo continúo sintiendo eso viniendo de por acá, diciendo: “El está adivinando eso”. Yo no estoy adivinando eso. Ahora, recuerden que Uds. no pueden esconder sus pensamientos ahora. ¿Ven? Aquí, ella es una judía. Esperen un momento.
No sé lo que El dijo que estaba mal en Ud. Yo… ¿Ven?, es como que yo voy… Es en otra dimensión, en otro mundo. Sí, es un-un tumor. Y es un tumor de la tiroides. Eso es correcto, ¿no lo es? [La mujer dice: “Lo es”-Ed.]. Y Ud. sufre de nerviosismo. [“Sí”]. Es verdad. Y luego, Ud. tiene un… a alguien por quién Ud. está orando. Es un niño. [“Sí”]. Y él es mucho muy, extremamente nervioso. Y el coeficiente intelectual de él… El aprendizaje no es muy bueno. Ud. está orando por eso. Eso es verdad. Ud. también está orando por una hermana, que sufre tremendamente de nerviosismo. Sra. Lick (su nombre), Ud. se puede ir. Ud. ha recibido su petición ahora, en el Nombre de Jesús. [“Gracias, señor-Ed.]. ¿Cree Ud. que Él es el Mesías ahora? [”Amén. Amén“]. Amén. Dios la bendiga.
83 ¿Qué de Uds. en la audiencia? ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. El es Cristo, el Hijo de Dios. Sean muy reverentes. ¿Comprenden Uds. quién es esa Persona que está entre nosotros ahora? Señores, quisiéramos ver a Jesús.
Bueno, ahora, Uds. no verán Su cuerpo literal hasta Su segunda Venida. Y Él nunca vendrá a la tierra en Su segunda Venida. Nosotros seremos arrebatados en el aire para recibirlo a Él en el air. Lo recibiremos a Él en el aire. ¿Es correcto, hermanos? [Los hermanos ministros dicen: “Amén”-Ed.]. Lo recibiremos a Él en el aire…
Pero Su Espíritu… Ven Uds. cómo la Iglesia ha avanzado desde Martín Lutero (justificación) Wesley (santificación) Pentecostales. Es el Espíritu Santo, como coronando la pirámide. Ahora Él la está puliendo, alisando. ¿Y recuerda la piedra de corona en la pirámide en la parte de atrás de nuestro dólar americano? El gran sello estaba faltando. Él es la Piedra Principal, el Rechazado, así que la está haciendo tan parecida para que encaje exactamente. Tiene que ser Su ministerio reproduciéndose otra vez en Su Iglesia, para el rapto. Bueno, nosotros estamos aquí mismo, amigos.
84 ¿Cree Ud. que sus pies y piernas van a sanar? Muy bien, señor. Entonces, Ud. lo puede recibir. Amén.
Soy un desconocido para Ud. Yo no lo conozco a Ud. Pero Dios sí lo conoce. Si el Señor Jesús me revela cuál es su problema, ¿creerá Ud. que El es el Hijo de Dios [el hombre dice: “Sí”-Ed.], y que yo sólo soy enviado como Su siervo? [El hombre dice: “Con todo mi corazón”-Ed.]. Con todo su corazón. ¿Cuántos en la audiencia lo creerán? Nunca he visto a este hombre en mi vida. Nosotros somos desconocidos uno del otro. ¿Es correcto eso? Sólo levante su mano para que ellos vean que nosotros somos totalmente desconocidos.
Ahora, si Él hace esto… Si el pueblo samaritano lo vio sólo una vez que se hizo y fue convencido de una vez por todas, seguramente que nosotros pudiéramos ser convencidos.
Este hombre ha tenido muchos problemas. Él ha salido del hospital [el hombre dice: “Sí”-Ed.], de una operación debido a un problema de la próstata. Se supone que Ud. debe regresar otra vez, y eso es por una-una condición hemorroidal. [“Sí”]. Eso es correcto. Eso es “ASI DICE EL SEÑOR”.
Padre Celestial, concede que Tus bendiciones descansen sobre este hermanito, que él sea sanado para que pueda vivir para Tu gloria. Yo lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, hermanito. Se puede ir, creyendo ahora; todo terminará para Ud. Amén. Dios sea con Ud., hermano.
85 ¿Creen ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Cuántos creen ahora con todo su corazón? ¿Cuántos lo aceptarán ahora con todo su corazón, creyendo?
Está bien; Ud. no tenía que venir hasta aquí arriba. ¿Qué si yo le dijera a Ud., sin decir una sola palabra, que su problema ha terminado?, ¿lo creería? ¿Se pondría bien? ¿Estaría bien del problema de espalda? ¿Y de la condición del corazón, y todo, se podría ir y ser sano? Se puede regresar a su asiento, entonces; sólo recíbalo. Y crea con todo su corazón.
Ahora, ¿qué de Ud.? Si Ud. no… Suba los escalones, la damita allí. Mire: ¿qué si yo le dijera que Ud. puede comer sus comidas otra vez, que ese problema de estómago la dejó a Ud.?, ¿lo creería Ud.? Si lo creería, levante su mano. Entonces se puede ir y comer. Jesucristo la sana.
El problema del riñón y el problema de espalda y lo demás, ya lo ha dejado a Ud. Ud. se puede ir a casa ahora y ser sano. Crea con todo su corazón.
86 Mire aquí, señor. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? ¿Cree Ud. que esa tos asmática lo va a dejar a Ud. y ya no la va a tener más? ¿Cree Ud.? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces, regrese y créalo, y será de esa manera. Sólo tenga fe. No dude. Si Ud. cree en Dios, Dios se lo concederá, si Ud. lo cree.
¿Qué si yo sólo le digo a Ud. parada allí, si no digo una sola cosa, sino que sólo le digo a Ud. que se puede ir a su asiento, y Ud. será sanada?, ¿lo creería Ud.? Se puede ir a su asiento y sea sana.
Eso lo concluye. Yo sólo quería ver lo que el resto de Uds…. ver si Uds. tenían tanta fe así como para creer.
¿Creería Ud. la misma cosa? Siga caminando, diga: “El Señor bendijo”.
Ahora, ¿qué pensaría Ud. si yo le dijera a Ud….? Ud. dice: “Yo preferiría, Hermano Branham, que Ud. me dijera lo que está mal, porque estoy un poquito preocupada”. ¿No fue eso correcto? Yo no le estoy leyendo los pensamientos de su mente. Pero Ud. no pudiera esconder sus pensamientos en este momento. Muy bien. Su problema femenino, problema de señora, la va a dejar a Ud. Así que, Ud. puede regresar a su asiento. Se puede ir con ella, hermano, y sea sano. Jesucristo lo sana.
87 ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Qué de Uds. allá en la audiencia? Sean muy reverentes.
Esta señora sentada allí al fin de la fila, mirándome allí al fin de la fila, con problema en sus rodillas, ¿cree Ud., señora, que Dios la sanará? Es una señora algo robusta. Yo no la conozco, nunca la he visto en mi vida, pero Ud. está teniendo problema en sus rodillas. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Qué tocó ella? Pregunten qué tocó ella. Ella tocó al Sumo Sacerdote, Jesucristo, que puede compadecerse de nuestras enfermedades. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
Esta señora sentada aquí, sufriendo de artritis, ¿cree Ud. que Dios la sanará, señora? ¿Cree con todo su corazón que El la sanará? Levante su mano si Ud. lo cree. Muy bien. ¿Qué tocó Ud.? Ud. no me tocó a mí. Ud. está a veinte pies de mí [6 m. -Trad.]. Ud. tocó al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades. Crea con todo su corazón y la dejará.
88 ¿Alguien más aquí cree? Allí. Ud. con su mano levantada, ¿cree Ud. allá atrás, esa señora, cree Ud. con todo su corazón? La crisis nerviosa la dejará. Ud. sufre de una crisis nerviosa. Eso es correcto. Ud. también tiene artritis. Ud. tiene complicaciones, ¿es correcto eso? Si somos desconocidos, mueva su mano así. ¿A quién tocó Ud.? Ud. no me tocó a mí. Ud. tocó al Sumo Sacerdote. Su crisis nerviosa ahora se ha ido; Ud. se puede ir a casa y ser sana en el Nombre de Jesucristo.
¿Cuántos de Uds. creen que Jesucristo, el Hijo de Dios, ha resucitado de los muertos, y qué de eso que nosotros demandamos: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”, nosotros vemos Su Espíritu obrando entre Su pueblo?, levanten sus manos.
89 Ahora les voy a pedir que Uds. hagan algo. ¿Cuántos creyentes hay aquí? Todos los que levantaron sus manos son creyentes. Ahora, ¿harían algo para mí? Pongan sus manos sobre alguien sentado al lado de Uds. ¿Pondrán su mano sobre ellos? Sólo miren lo que Él ha hecho esta noche. Sólo miren lo que Él ha hecho.
Ahora, yo quiero que cada uno de Uds. incline su rostro. Yo sólo voy a decir una oración. Yo quiero que Uds. la repitan después de mí.
Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, Autor de Vida Eterna, Dador de todo buen don, yo ahora confieso mi fe en Ti, mi fe en Tu Hijo Jesús, y en todas Sus Palabras. Él nos comisionó para ir por todo el mundo y predicar el Evangelio.
Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Yo soy un creyente. Yo estoy orando por esta persona, sobre la que tengo puestas mis manos. Ellos están orando por mí. Yo estoy creyendo por ellos. Ellos están creyendo por mí.
Juntos, creemos que somos sanos, porque estamos siguiendo Tu comisión. En el Nombre de Jesús. Amén.
90 Ahora, mantengan sus rostros inclinados. Mantengan sus rostros… Sólo manténganse encerrados con Dios. Uds. han hecho su confesión. El mismísimo Cristo que resucitó el último día, que resucitó en la mañana de Pascua, está aquí mismo entre Uds. Sólo recuerden: “ASI DICE EL SEÑOR”, Uds. nunca en ninguna… ninguna otra edad de la Iglesia gentil verá ninguna señal que precederá a está, ninguna más grande. Esta es la última señal a la Iglesia.
Enciérrense con Dios ahora. Crean. Sólo crean que El está derramando Su bondad de Su Espíritu dentro de los cuerpos de Uds. Y Uds. están siendo sanados, porque ese creyente tiene sus manos puestas sobre Uds. Y Uds. están sintiendo Sus bendiciones.
Ahora, mientras están creyendo con todo su corazón, yo ahora voy a orar por Uds. Y quien tenga su mano… sus manos sobre Uds., está representando mis manos. Mis manos están representando las manos de Dios. Ahora, cada uno de Uds. empiece a creer ahora que Uds. lo ven a Él viniendo a su asiento, diciendo: “Hijo Mío, todo está terminado”.
91 Nuestro Padre Celestial, en lo sagrado de este momento, cuando las decisiones deben tomarse si es que hombres vivirán o morirán, estos Cristianos han hecho su confesión debido a Tu Presencia. Y en las Escrituras nos dice que estamos en el tiempo del fin, y ellos tienen sus manos puestas unos sobre otros, lo cual es Tu Palabra comisionando a Tu Iglesia. “El cielo y la tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca fallará”.
Por lo tanto, Satanás, tú eres un ser derrotado. Tú no tienes derechos legales para empezar, para atormentar a estas personas. Tú eres un fanfarrón y nosotros estamos descubriendo tu fanfarronada. Jesucristo te derrotó en Su muerte y resurrección. Su Sangre pagó todo precio de pecado que tú persuadiendo metiste a la familia de la raza humana.
Y ahora, nosotros somos hijos e hijas otra vez. Y Su Espíritu ungido está hablando con nosotros esta noche, así como Él hablaba con Adán en la frescura de la tarde.
Por lo tanto, tú no puedes retener a estos cristianos por más tiempo. Te ordeno por medio del Dios Vivo que te vayas de esta gente enferma. Sal de ellos, para que ellos salgan en esta noche, de este edificio, libres de enfermedad, con una fe que es tan predominante, que te expulse de sus pensamientos y atmósferas. En el Nombre de Jesucristo, yo ordeno a Satanás que deje a estas personas, estas dolencias en la forma de enfermedades, lo cual es el diablo, que se vaya de estas personas por medio del Nombre de Jesucristo.
92 Mientras tenemos nuestros cabezas inclinados, me gustaría preguntar si hay alguno presente que no conoce a Jesús como su Salvador, y le gustaría ponerse de pie y decir: “Mientras yo estoy en Su Presencia, yo quiero confesar mis pecados y decir que yo he estado errado”.
Ud. pudiera ser un miembro de iglesia, pero Ud. ha sido un incrédulo, y Ud. no cree… no ha creído hasta ahorita, y ahora, Ud. quiere creer en Él y Ud. se quisiera poner de pie para testificar, ¿se pondría de pie y diría: “Yo aceptaré a Jesús como mi Salvador”?
¿Habría uno entre nosotros que dejará que este Espíritu glorioso del Hijo de Dios…? Y recuerden: antes del amanecer, mañana, Uds. quizás estén allí mismo ante Su Presencia, el Mismísimo que se está moviendo en este edificio esta noche, para dar cuenta de lo que Uds. harán ahorita con Él. ¿Está esa persona aquí, que nunca ha aceptado a Cristo y lo quisiera aceptar a Él?
93 ¿Está esa persona aquí que ha sido un descarriado y quisiera regresar a Cristo esta noche mientras Ud. está en Su gran Presencia?, póngase de pie. ¿Hay uno aquí que es un miembro de iglesia y que no sabe lo que significa nacer de nuevo, hablar cara a cara con Dios y disfrutar el compañerismo con el Espíritu Santo, y Ud. lo quisiera recibir, se pondría de pie?
Si no hay, entonces, ¿cuántos aquí aceptarán su sanidad, poniéndose de pie? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Correcto. Por todas partes. Eso es maravilloso. Eso está muy bien. Acepten su sanidad. Sólo pónganse de pie por un momento. Sólo permanezcan de pie.
Pónganse de pie, todos los que quieran aceptar su sanidad. ¿Ven?, Él los está mirando a Uds. Él los está mirando directamente a Uds. Él está aquí. Recuerden: yo digo esto en el Nombre del Señor, por medio de la comisión que me fue dada por un Ángel enviado de Dios.
94 Y como todos Uds. han visto la Luz (la cual los Estados Unidos ha registrado con derecho de propiedad en Washington, D.C., y está colgada en el Salón de religión de-de la historia de la religión, en Washington, D.C., como el único Ser sobrenatural que alguna vez fue fotografiado en todo el mundo, está colgada en los salones de Alemania donde ellos la tomaron)
ASI DICE ESE ESPIRITU, Él está aquí ahora para sanar y salvar a todo aquel que crea en Él. Recuerden eso.
El Señor los bendiga. Gracias que se pusieron de pie. Ahora, que el resto de la audiencia por favor se ponga de pie, Uds. que están sanados, pónganse de pie. Gracias por su fina noche de reunión y fina cooperación. ¿Llamarán por teléfono mañana o en alguna parte en la ciudad, y traerán a los enfermos y a los afligidos, para que Jesús los pueda sanar mientras estamos teniendo esta pequeña reunión? Dios siempre los bendiga.
¿Lo aman?, sólo levanten sus manos así. ¿Nos daría una nota, hermana, para cantar: “Yo le amo, yo le amo”? ¿Cuántos saben la alabanza? Es una de mis favoritas. Muy bien. Por favor.
Yo le amo, yo le amo,
Porque El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
Inclinemos nuestros rostros ahora, mientras la tarareamos. Yo le amo…, le paso el servicio a su pastor, Hasta que nos reunamos mañana en la mañana. Dios les bendiga…
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