S.853 61-0517  YO SOY, NO TEMÁIS 

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OBRAS DEL MENSAJE

Yo Soy, No Temáis

Grand Prairie, Alberta, Canada

61-0517

1 Gracias, señor. Buenas noches, amigos. Se pueden sentar.
Verdaderamente consideramos un gran privilegio el estar aquí en esta noche en el servicio de Cristo. Deseamos dar gracias a todos Uds. gente fina aquí en Grande Prairie por este tiempo maravilloso de compañerismo. Nunca lo olvidaremos. Estoy confiando que si es la voluntad de Dios, regresar otra vez en alguna ocasión para estar con Uds. y tal vez quedarme más tiempo. Fue de repente que nuestro hermano recibió la información, y ellos se prepararon rápidamente para nuestra venida. El no tuvo tiempo para anunciarlo. Y he hecho mal por retenerlos a Uds. granjeros tan tarde en la noche, sabiendo que la sazón de la labranza está ahorita. Así que, me apena mucho el haberles retenido, pero espero que algo se haya dicho o hecho que perdurará en ustedes por toda la Eternidad.
En verdad quiero darles las gracias a los pastores, a todos estos finos pastores que estuvieron colaborando, que lograron asistir. Estoy muy contento que Uds. tengan pastores como éstos, que son pastores sobre la manada de Cristo.
Ahora, confío que la reunión, los resultados, perduren con Uds., que Uds. nunca olviden la visita de nuestro Señor…
Me apena haber llegado a Uds. estando tan cansado y agotado, pero como Uds. saben, iba en camino para pasar un corto tiempo de pesca y caza con algunos de mis amigos de Dawson Creek. Y he estado seis meses en el campo sin parar, así que estoy realmente agotado. Las reuniones no han sido como deberían haber sido, porque con la primera visión o segunda visión, ya estoy agotado. Y cualquiera sabe que en las reuniones regulares, algunas veces suceden treinta o cuarenta de ellas en una noche. Y así que, es-es porque yo he estado tan cansado, no debido a la fe de Uds.

2 Otra cosa, es que pienso que debemos llevar a cabo un servicio de instrucción para que la gente sepa lo que debe hacer. Para muchos de ellos, es algo nuevo. Cuando el Espíritu Santo… Cuando Uds. estén orando, Uds. oren y recuerden que Dios se está preparando para contestar su oración justo en ese momento. Y tan pronto que les hable, levántense Uds. Eso es… Rápidamente. Eso es… Dios quiere que se muevan muy rápido. ¿Ven?, y que lo acepten.
Uds. han notado que muchas veces veo una visión de alguien y entonces yo hablo y-y si ellos no responden a ello, se va a alguien más (¿ven Uds.?), y luego… Es muy tímido, el Espíritu Santo lo es. Y se irá a… Tal vez esa persona sentada allí con buena fe, creyendo, eso los ayudará un poquito. No los sanará. No los sana, pero les-les da confianza al saber que su oración tocó al Sumo Sacerdote. Y algunas veces de esa manera ellos-ellos la pierden por no saber exactamente cómo aferrarse de ello. Es algo nuevo. Y no es más que su pastor, o alguien más, que oraran por Uds. Porque después de todo, sólo es la oración de fe la que salva a los enfermos. El pastor tiene tanto derecho de orar por Uds. como cualquiera que hay. Y si su pastor no está allí, una buena persona santa en la vecindad, cualquiera… Pues “confiesen sus ofensas unos a otros y oren unos por otros, para que seáis sanados”. Yo creo que está en Santiago el capítulo 5…
Y ha sido maravilloso. Muchas veces me pregunto cómo es que tantas cosas suceden. Pero sólo es la oración sencilla. Y voy y oro por alguien, quizás que se está muriendo, cáncer sarcoma o algo, acabándolo. Después de un tiempo, en el camino alguien dice: “¿Me recuerda, Hermano Branham? Yo era aquél que estaba así y así”. Hay decenas de millares de ésos alrededor del mundo. Así que, ¿ven?, sólo es fe sencilla; no es nada que nosotros mismos elaboramos para lograrlo; sólo es algo que creemos, como un niño lo creería, como si Ud. le prometiera a su niñita un vestido nuevo el sábado, o a su niñito una chaqueta. ¿Ven? Ellos esperan eso. Sólo fe sencilla como de niño. Eso es todo lo que Dios quiere que seamos, porque de todas maneras sólo somos niños.

3 Y así que nosotros-nosotros estamos contentos de tener este tiempo de compañerismo con Uds. Que Dios los bendiga pueblo.
Estoy muy agradecido de ver esta nueva y hermosa iglesita. Eso muestra que hay una congregación prosperando, que se comprometerá a edificar una iglesia como ésta en estas… en esta pequeña ciudad aquí y su población creciendo. Y confío que Dios será… la extenderá de tal manera que ellos tendrán que comprar las propiedades del lado y edificar un-un edificio más grande, y con muchos cientos de gente siendo salvada.
Dios bendiga al pastor, y a los diáconos, y a los síndicos, y a todos los otros asociados que están aquí reunidos con nosotros. No estamos divididos; somos solo un cuerpo. Nosotros creemos que hay un solo Cristo que nos salvó a todos nosotros. Y en eso nos paramos firmes.
Y ahora, tal vez pronto me encuentre en las tierras extranjeras otra vez. Y ahora, aquí en América uno puede salir, predicar, y quizás poner manos sobre los enfermos. Eso está bien. Ud. logra darse paso. Pero no cuando Ud. está en el frente de la batalla. Allá, uno-uno se enfrenta con demonios, me refiero a demonios que lo retan, brujos y, ¡oh!, lo que ellos llaman “hombres santos”, y-y todo eso, que no tienen temor de retar. Pero yo digo esto, Dios siendo mi Juez, nunca he visto suceder un reto en el que Dios no haya triunfado con una gran victoria, de esa manera, cada vez, en cada ocasión.

4 Tenemos literatura, pero no pensé en traerla. Si Uds. quieren algo de eso o algo, sólo escríbanos a Indiana, Jeffersonville, Indiana; estaremos contentos de enviarla. Y si en cualquier ocasión Uds. necesitan un pedacito de tela por el que se oró, y lo quieren cargar en su Biblia, bueno, sólo escríbanme, sólo Jeffersonville, Indiana. Nosotros lo enviaremos sin costo. Sin costo alguno, nosotros no cobramos por nada. Todo es gratis. Jesús dijo: “De gracia recibisteis, dad de gracia”. Así que nosotros… Sin costo alguno.
Nosotros sí tenemos libros, pero no son míos. Son libros que otros hombres han escrito del ministerio. Así que los tenemos que comprar. Y recibimos un cuarenta por ciento de descuento en ellos. Luego los tenemos que transportar a las reuniones, y siempre los tenemos de venta en las reuniones y-y conseguimos a alguien para que los venda. A un par de hermanos que viajan con nosotros les damos cincuenta dólares a la semana para que vendan los libros al principio de la reunión, y al fin de la reunión. No los vendemos en domingo. Y ellos tienen órdenes, que no importa quién sea, si la persona pasa y quiere un libro y no tiene el dinero, que se lo den de todas maneras. ¿Ven? Y nunca rechazamos a una persona, porque no es vender el libro (¿ven?), siempre es para distribuir el mensaje.
Y cualquiera sabe, Uds. hermanos que venden libros, que no hay ganancia en vender libros, a menos que uno… nada… Ni siquiera se pagan por sí mismos. Las ofrendas de amor son las que pagan los libros, para la gente que….

5 Algunas veces cuando termina una campaña grande, ellos me dan una ofrenda de amor. Y cuando hago eso, la llevo a mi iglesia, la pongo en la iglesia. Y eso va a las misiones extranjeras. De allí me dan el dinero suficiente para vivir: cien dólares a la semana para mi familia y-y el hogar, y el automóvil, y los gastos, y las llamadas telefónicas, y cosas así. Por supuesto, eso no incluye las otras llamadas telefónicas; esas cuestan cientos de dólares al mes, las llamadas telefónicas.
Y he visto cuando el promedio de las llamadas telefónicas, sólo las de larga distancia, era de sesenta y cuatro llamadas telefónicas de larga distancia por hora. Así que Uds. se pueden imaginar lo que es. No es sólo un solo lugarcito; es por todo el mundo. ¿Ven? Y las personas allí que han esperado por meses. Hay cientos de ellas ahora en la lista de espera sólo para unos-unos cuantos minutos; vienen de África, India, Asia, de todas partes, vienen para esas entrevistas privadas. Ahora, allí es cuando Ud. se presenta delante de Dios y espera hasta que El habla y dice lo que se tiene que hacer. Y no hay una sola vez que El nos haya fallado. Por lo tanto, estamos agradecidos por eso, agradecidos con Dios.

6 Ahora, voy a ir a Dawson Creek de aquí. Y los invitamos a Uds. a que vayan allá. El Hermano Sothmann vino por mí hace unos momentos, él y mi hijo, mientras yo estaba en el cuarto orando por la reunión de esta noche. Y él dijo que ellos iban a tener un desayuno, creo que el sábado en la mañana. Eso es bueno. Y estaríamos contentos que Uds. vinieran, asistieran al desayuno, asistieran a la reunión. Y luego oren por mí.
Les quiero pedir un favor antes de entrar a las Escrituras. Uds. saben que cuando los vientos calientes estén soplando y todo esté siendo contrario y haya brujos en todos lados, y poderes demoníacos estén retando por dondequiera, me pregunto: ¿pudiera depender en Uds. aquí en Grande Prairie en algún momento cada día, para susurrar una pequeña oración por mí? ¿Lo harían? ¿Me prometen hacer eso por mí? Gracias, gracias. Siempre los recordaré.
Cada vez que pase por aquí trataré de llegar a verlos, si tengo que ir y venir. Y si no vuelvo a verlos antes de cruzar el río, los veré del otro lado allá donde… Y recuerden, el mismo Evangelio que les enseñaré esta noche, será el mismo en mi mano parado allí, diciendo que es la verdad. Y estoy seguro que nuestro Señor vindicará eso, que es la verdad.
No solo lo hizo entonces, pero Él lo hace hoy. Él lo hace hoy. Eso es cierto.
Ciertamente les aprecio y les amo a todos con un caluroso amor cristiano. Si alguna vez pudiera hacerles un favor, llámenme o escríbanme. Haría cualquier cosa que esté a mi alcance para ayudarles, hacerles un poco más ligera la vida, y las partes más ásperas hacerlas un poco mas lisas. En cualquier momento que pueda orar por Uds., o hacer algo por Uds. déjenmelo saber.

7 Inclinemos nuestros rostros solo por un momento para hablar con el Autor de esta Palabra.
Señor, Dios de la creación, de los Cielos y la Tierra, que hizo todo posible a través de Cristo nuestro Señor, que lo enviaste para ser la propiciación de nuestro pecados, dándonos Su Palabra, la cual son las aguas de separación… Lavados por el agua a través de La Palabra de separación por medio de la fe, creyendo que somos separados de nuestros pecados, llamados fuera, puestos a un lado, ordenados para el Evangelio del Señor Jesús. Las buenas nuevas salen desde el púlpito, Señor, hasta la pequeña ama de hogar que puede testificar y hablar de las bondades de nuestro bendito Salvador.
Sencillamente nos postramos en humildad con nuestros rostros en humillación, Señor, y te damos las gracias, de saber que una vez estuvimos alejados de Dios, sin esperanza y sin Cristo, sin Dios; y mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros para reconciliarnos de nuevo con la gran familia de Dios. Así que no pudiéramos lograrlo, Señor, hablando humanamente, alguna vez expresar la adoración que hay en nuestros corazones por Tu bondad y misericordia hacia nosotros. Pero Padre, en nuestra manera sencilla, humilde, como un niño, recibe nuestra acción de gracias, Señor Dios.
Ahora ruego, Padre, primero por los ministros aquí, mis hermanos. Oh Dios, estoy tan contento por el compañerismo con ellos. Una vez se dijo en la Biblia: ¡Cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el óleo que estaba sobre la barba de Aarón, que bajaba hasta el borde de sus vestiduras“. Cómo te damos gracias por eso, Señor, por hermanos de la misma preciosa fe, que creen en Dios. Te damos gracias por sus iglesias. Y te pido, Dios, que Tú bendigas sus esfuerzos, en dondequiera que ellos estén. Y que las congregaciones crezcan, y la gracia de nuestro Dios sea con ellos, Señor. Que señales y prodigios acompañen su ministerio, Señor, las cuales estremezcan esta nación con el poder de Dios. Concédelo, Señor.
Envíanos hombres de este lugar tan deshabitado como Juan el Bautista, quien salió rudamente y exhortando, ese profeta hablando de un Mesías que venía con Su aventador en Su mano, que limpiaría Su era y quemaría la paja con fuego que nunca se apagará.

8 Ahora, Dios Padre, bendice esta audiencia esta noche. Aquí están madres con sus bebés pequeños. Veo a papás y a mamás sentados juntos, y a gente enferma y necesitada. Yo oro, Dios, que el Ángel de misericordia se mueva por aquí esta noche.
Que no haya una persona débil en nuestros medios cuando este servicio se termine. Que nos vayamos a nuestros hogares esta noche, regocijándonos, diciendo: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Concédelo, Señor, porque sabemos que Tú permaneces el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Bendice esta gente, Padre. Y si llega a suceder que algunos de nosotros crucemos al otro lado del río antes que nos veamos unos a otros otra vez, Dios, concede que todos nos volvamos a ver otra vez en alguna parte allá en el gran Más Allá. Y allí tendremos juntos compañerismo para siempre.
Cómo me gustaría ir a casa con cada uno de estos hombres y mujeres, visitar sus hogares; sería una bendición para mí, Señor, sentarme y leer una Escritura, y arrodillarme a la mesa de ellos, y orar. Cuán bueno sería. Pero, Padre, el día está muy avanzado, el sol se está ocultando, la Eternidad está entrando.
Oh, debemos luchar mientras podamos. Dios, si nunca lo logro hacer en este mundo, que yo lo pueda hacer en el mundo venidero.
Danos de Tu gracia. Que el Espíritu Santo nos hable esta noche por medio de la Palabra Escrita. Cierra nuestras bocas a todo lo que estuviera incorrecto y abre nuestros corazones ampliamente para recibirla. Que la semilla caiga en buena tierra, que traiga ciento por uno para la gloria de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Su amado Hijo, el Señor Jesucristo nuestro Salvador. Amén.

9 Me gustaría hacer referencia a una Escritura en esta noche, y siento mucho haberlos retenido tarde anoche. Yo estaba hablando…Simplemente hablo tanto. Así que yo… [Alguien dice algo-Ed.] Gracias, señor. Eso es tan amable. Bastante gracia, hermano. Yo les doy las gracias por eso, muy amables. Eso me hace sentir bien al saber que uno hace un esfuerzo y que es apreciado. Uds. saben lo que quiero decir.
Ahora, ¿por qué razón estoy aquí? Para tratar de ayudarlos, tratar de hacer la vida un poco más fácil para Uds. Y, ¿qué bien me haría venir aquí como un impostor o un hipócrita? No se me paga por venir. Yo no pido dinero. No es por popularidad, yo huyo de eso.
Un hombre que trata de ser popular no puede estar bien con Dios. Así que, no es eso. Es porque en mi corazón yo los amo. Yo estoy cansado y agotado. Me estoy preparando para tomar un pequeño descanso por una o dos semanas, antes de entrar a los servicios otra vez. Pero mi amor era que yo no podía nada más pasar por aquí sin detenerme y decirles: “¿Cómo están Uds.?”, y tener una pequeña reunión, y asociarme con Uds. por un breve tiempo.
Así que recuerden, lo que yo les estoy diciendo es esto, que el Señor de Uds. y el mío no está muerto. Él ha resucitado de entre los muertos y Él está con nosotros. Nosotros somos Sus hijos…

10 Ahora, respecto a sanidad, si Uds. sólo asignan la fe para eso y dicen: “Bueno, si Él está aquí, entonces Su postura hacia uno es Su postura hacia todos”.
Ahora, quizás alguien tenga fe un poquito más elevada que puede alcanzar por encima de la de Uds. y tocarlo a Él, y bajar una visión sobre ellos. Eso no significa que esa persona es la única que puede ser sanada. No. Uds. tienen… La postura de Dios es igual para con ustedes. Pero uno no lo puede soportar; lo hace pedazos a uno. ¿Cuántos entienden eso?, sólo levanten su mano.
Jesús dijo (perdónenme), Jesús dijo, cuando una sola mujer tocó Su manto, Él dijo: “Yo he conocido que me he debilitado. Poder ha salido de Mí”. Así que, Uds. pueden darse cuenta…

11 Escuchen mi hermano, mi hermana (quizás sea nuestra última reunión): ninguno, no hay ninguno en este mundo que sepa por lo que yo he pasado. Eso es correcto. Uno no lo puede explicar. Uno no puede explicar a Dios. Y uno está en la reunión (no aquí, sino en muchas ocasiones), y uno habla unos cuantos minutos para darse cuenta. Hay críticos allí; Allí está un incrédulo; allí está uno que es supersticioso; allí está otro, uno que está poseído del demonio sentado allí. Y todo eso, uno siente que viene contra uno como un soplo.
Y luego uno tiene… Vean, allí está una persona piadosa sentada allí, tratando de encontrar a Dios. Allí está otra que se está cuestionando y dudando. Allí está un pequeño bebé muriendo. Allí está uno que está bizco. Allí está un papá sentado allí con cáncer. Dios. Y entonces todo eso lo encuentra uno por miles al mismo tiempo. Uds. no comprenden cómo lo hace a uno pedazos. ¿Ven?
Y allí… Y sólo piensen: Satanás está esperando una sola palabrita mal dicha en alguna parte, únicamente eso. ¿Ven? Y sabiendo que uno es humano, uno tiene que depender completamente sobre Jesucristo, rendir completamente la vida de uno en Él.
Ahora, en las Escrituras de San Mateo, el capítulo 14, y el versículo 27, leemos esto.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
Ahora, deseo tomar eso como un texto: Yo soy. Yo soy, tres palabras. [En inglés son tres palabras: It is I-Trad.].

12 Y ahora, quiero que nosotros esta noche (para apresurarnos) asistamos a un culto de testimonios. ¿Les gustan a Uds. los testimonios? A todos nos gustan. Y, ¿no les gustaría haber vivido en los días de los apóstoles, y haberse sentado en alguna parte en un tronco al lado del lago, y haber oído a esos apóstoles testificar? ¿A cuántos les gustaría haber oído eso? ¿Haberlos escuchado juntos, a aquéllos que caminaron con Jesús?
Y de seguro que si ellos caminaron con Él y lo conocieron, ellos sabrían cómo testificar respecto a Él. ¿No creen Uds. eso? ¡Seguro que sí! Ellos conocerían Su vida. Ellos conocerían exactamente como fue. Y recuerden, ellos no eran ángeles; ellos eran hombres que tenían sus altas y bajas, igual que nosotros las tenemos.

13 Muchas veces la gente piensa, cuando un ministerio llega a ser sobrenatural, ellos piensan que esa persona debería usar ropa de túnica, y “no me toques” y… Uds. saben. Cuando una persona actúa de esa manera, están tratando de ser algo que no son. Dios usa hombres, sencillamente hombres comunes.
Cuando Uds. ven a una persona como ésa, para mí modo de ver es un jactancioso (¿ven?), alguien tratando de ser algo que no son: “Soy más santo de lo que tú eres; no me toques” Oh, Dios no puede usar eso; Uds. saben eso.

14 Así que nosotros somos… Dios… Yo diré esta cosa: algunos de los corazones más finos que yo alguna vez le estreché la mano, estaban latiendo debajo de una vieja camisa azul remendada. Eso es cierto. Con un par de ojos grises verdaderos, que lo miran a uno en la cara y le dicen: “Predicador, yo lo creo”. Hermano, Ud. puede depender en eso; regístrenlo bien, callos por las agarraderas del arado o algo. Eso es correcto. Uds. no tienen que tener puesto un saco de esmoquin o su cuello volteado al revés para ser un cristiano temeroso de Cristo. No. No es lo que Uds. usan; es lo que Uds. son en el interior lo que los hace a Uds. No es que tan inteligente sean Uds., sino cuánto son Uds. en el interior. Para nosotros, no hay ni uno de nosotros que sea bueno. Si hay algo bueno en nosotros… “Sólo hay uno bueno y ese es Dios”, dijo Cristo.

15 Pero a mí me gustaría asistir a un culto de testimonios, y sentarme y conseguirme un asiento y oír a los apóstoles testificar. Oh, yo siempre he pensado que amaría hacer eso. Siempre he pensado que me gustaría oír a Jesús cuando Él dijo… extendió Sus brazos amorosos y dijo: “Venid a Mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”.
¡Oh!, Uds. saben, ellos reclaman que si una voz alguna vez haya hablado (Uds. lo saben mejor que yo), una voz, nunca muere. Vive continuamente, como el radio, continúa, y continúa, y continúa. Como una piedrecita arrojada en el agua: las pequeñas ondas continúan y continúan por millas, las vibraciones continúan hasta que Uds. no las pueden ver con su ojo natural; pero ellas continúan, y continúan, y continúan.
Y su aire… cuando Uds. hablan, de esa forma es lo que Uds. captan en la electrónica de la radio, esa onda de aire continúa, nunca muere.

16 Me pongo a pensar que me gustaría vivir hasta que la ciencia quizás pudiera captar esa Voz de Él. Ellos reclaman que algún día, si ellos continúan, ellos serán capaces de hacerlo, captar Su Voz literal, cuando Él dijo: “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”.
Bueno, pueda que no viva hasta ese día. Francamente, yo no pienso que el mundo permanecerá tanto tiempo. Estamos muy cerca del tiempo del fin. Pero me gustaría estar con Uds. para predicarles un rato sobre estas cosas. Pero yo he tratado de hacer que nuestros pequeños mensajes sean sencillos, en dramas, porque estoy cansado. Y de esa manera lo puedan entender mejor.

17 Pero pueda que yo no viva para escuchar eso, pero hay una cosa que sí quiero escuchar y yo creo que la oiré: “Bien, Mi buen y fiel siervo; entra en el gozo del Señor”. Eso es lo que yo estoy esperando escuchar algún día. Yo estoy seguro que Él no me decepcionará.
Y si Él me rechaza al fin del camino, yo todavía lo amaría. Si Él me enviara al infierno, y si todavía puedo amar en el infierno, yo lo amaría de todas maneras. ¿Ven? Porque yo merecía ser rechazado para empezar. ¿Ven?, y si yo tuviera diez mil vidas para vivir, y si no hay nada después que se terminen, si no hay Dios, ni Cristo, yo todavía escogería vivir de esta manera cristiana, de todas maneras. El tener hombres y mujeres con los que yo me pueda asociar, hace la vida tan diferente (¿ven?), si Uds. sólo son cristianos.

18 Ahora, entremos en este culto de testimonios y escuchemos a los apóstoles testificar.
Debe haber sido como a la puesta del sol, como a esta hora en la tarde, cuando el pescador de espalda grande y musculosa, empezó a empujar la barca de la orilla. Y puedo ver su espalda musculosa mientras toma la pequeña barca, la empuja, la desatasca, y la saca de la orilla, y la mete al agua, la mete al agua azul del mar de Galilea.
Y luego él pasa por arriba de los asientos y toma su posición al lado de su hermano, Andrés. Y meten en el agua los remos, y ellos dan una remada y luego menean sus manos en señal de despedida a aquellos en la orilla. Pues ellos habían tenido una gran reunión esa tarde y ellos se estaban yendo. Y la gente los amaba. Hay algo respecto al amor de Dios en nuestros corazones, que simplemente nos mata al separarnos unos de otros.

19 Un verdadero grupo cristiano cuando ellos se reúnen, cuando ellos tienen que dejarse unos a otros en la iglesia, yo los he visto quedarse allí y abrazarse unos a otros y llorar. ¿Ven? Yo pienso de Pablo que se arrodilló en la playa orando y diciendo: “Uds. no verán más mi rostro”. ¡Y cómo es doloroso al separarse unos de otros!
Solíamos cantar una alabanza en la antigua iglesia Bautista en el sur:
Bendita sea la unión
Que enlaza nuestro corazón,
En comunión, los unos con otros
Igual a lo celestial.
Al irnos de ese calor
Se siente profundo el dolor
Pero siempre unidas están nuestras almas,
Deseando vernos otra vez.

20 Han de haber tenido ese sentir mientras la pequeña barca avanzaba adentraba en las aguas y ellos estaban diciendo adiós con sus manos en señal de despedida y todos estaban diciendo: “¡Vuelvan! ¡Estén con nosotros otra vez, hermanos!” Viendo a los hombres en la orilla, y ellos limpiándose las lágrimas de sus ojos, y despidiéndose de ellos con sus manos: “¡Vuelvan y estén con nosotros otra vez!”, mientras la pequeña barca se adentraba en las aguas…
Y después de un rato, se perdieron de vista. Ellos ya no podían ver, la oscuridad se estaba asentando. Y ellos estaban… habían estado remando. En aquellos días ellos remaban, dos hombres en un solo asiento. Y tomaban esos remos y se coordinaban mientras propulsaban sus pequeñas barcas. Y luego si el viento estaba soplando, ellos izaban una pequeña vela y los ayudaba a avanzar.

21 Y ellos iban cruzando el mar de Galilea. Y después que estuvo… por un pequeño período de descanso, creemos que ha de haber sido el joven Juan. Él era el más joven entre ellos y más bien un pequeño apóstol entusiasta. Y así que cuando ellos sacaron sus remos del agua, alguien ha de haber dicho: “Hermanos, tomemos un pequeño descanso y descansemos por unos cuantos minutos. Y tengamos un pequeño servicio de testimonios”. Esa es en la que queremos entrar.

22 El joven Juan ha de haber dicho: “Bueno, hoy fue el día que se resolvió todo para mí y para siempre. Yo he sido un creyente desde que era un bebé. Yo puedo recordar a mi preciosa madre leyéndome las historias de la Biblia, y cómo ella me contaba que cuando nuestro pueblo viajó, habiendo salido de las tierras de Egipto, y fue traído a esta tierra que nosotros heredamos de parte de Dios, ella me solía contar historias de qué tan grande era Jehová y cómo Él cuidó de Su pueblo. Y cómo yo me solía acostar y miraba su rostro bonito, y ella me decía: Juan, más allá de las estrellas, hay un gran Dios que ama a Su pueblo. ¡No te olvides de eso, hijo mío! ”Y luego ella me decía que cuando Jehová Dios llamó a Sus hijos fuera de Egipto, que Él provee para aquellos que pueden dar un paso al frente para caminar en Sus mandamientos. Y ellos iban siguiendo a Jehová al salir de Egipto. Y ellos entraron al desierto y se les terminó el pan. Ellos no tenían pan para comer. Y Jehová hizo descender pan de los cielos, y lo puso en el suelo. Y a la mañana siguiente la única cosa que tenían que hacer, era recogerlo y comer el pan“.

23 “Y yo solía decirle a mi mami”, pudo haberle dicho “Mami, Dios tal vez tiene un gran montón de hornos allá arriba en el Cielo, y un montón de Ángeles que trabajan horas extras y ellos horneando todo este pan. Y luego los Ángeles tomando grandes canastas y bajando rápidamente para colocarlo por todo el campamento”.
“Ella decía: No, hijo. Tú eres muy joven para entender. Pero, mira hijo, Jehová es un creador. Él sencillamente creó ese pan. Él no tiene que tener hornos para cocinarlo. Él sencillamente creó ese pan. Y cayó en el suelo”.
Y oh, Juan pudiera haber dicho: “Eso siempre se quedó en mi corazón, de cómo Jehová podía crear pan y enviarlo a la tierra ya cocinado. Hermanos, yo quiero hacer mi confesión en este testimonio aquí esta noche en esta barca, que yo sé que nosotros no estamos siguiendo algún falso profeta. Nosotros no estamos siguiendo algún impostor. Pues cuando hoy yo lo vi a Él tomar esos cinco panecitos, cinco panes y dos pececitos, y partir ese pan y alimentar a cinco mil personas, yo supe que Ese era Dios.

24 Eso lo concluye para mí, porque Él hizo las obras de Dios. ¿Recuerdan Uds., hermanos, que Él nos dijo en una ocasión frente a nosotros: Si Yo no hago las obras de Mi Padre, no me creáis? Pero, ¿qué hizo Él, hermanos?“
Le quiero preguntar a esta congregación: “¿Qué clase de átomo liberó?” Tomó esos panecitos y partió cinco de esos y alimentó a cinco mil personas. No hizo crecer el trigo y… Él lo hace todo, seguro, pero Él pasó por alto todas las rutinas de la naturaleza. Él no sólo hizo crecer trigo allí, hizo crecer el pan; no únicamente pan, sino pan horneado, ya sazonado y listo para comer.
Ese es nuestro Dios. ¡Pescados! Pues, Él puso cada pez en el agua. Pero Él tomó esos pescados y los partió. No sólo sacó otro pez del agua, sino que partió un pescado, y volvió y tomó… otro pedazo creció mientras Él estaba partiendo ese pedazo. Un pescado frito, ya sazonado, empanizado con harina de maíz y frito, listo para comer.
¿Cómo lo hizo Él? ¿Qué clase de átomo diría la ciencia hoy que Él liberó allí?

25 Y puedo escuchar a Juan decir: “Hermanos, eso me asombró tanto, a tal grado que yo me subí a una roca que estaba detrás, y miré para ver dónde Él estaba… para poder darme cuenta de dónde Él los estaba obteniendo. Pero Él sólo tomaba el pan y lo sostenía en la mano, y partía un pedazo, y lo ponía en la canasta de Andrés, y volvía a meter la mano, y allí estaba otro pedazo listo cuando Él metía Su mano para sacarlo. Así que eso me prueba a mí que Él es Dios. Él es Jehová.
Únicamente Jehová del Antiguo Testamento podía crear pan allí para alimentar a la gente hambrienta. Y allí ese Jehová se manifestó. Y yo sé que Ese es el Hijo de Dios, solamente pudiera serlo. El está asociado con Dios en alguna parte, porque Él hizo las mismas cosas que Dios hizo“.

26 Ha de haber sido Simón Pedro que para ese tiempo dijo: “Ese es un buen testimonio, Juan. ¿Puedo dar mi testimonio ahora? Uds. saben, hermanos, que yo era un pescador. Mi padre antes de mí, era un pescador. Y mi padre era un fariseo piadoso. Y, ¿recuerdan que él pasaba mucho de su tiempo en la iglesia? Y pescábamos en el río, aquí en el lago.
Y mi madre y… cómo la veía a ella, y a mi papá, al tomarnos a Andrés y a mí en la mañana, cuando íbamos a pescar, y nos arrodillábamos alrededor de la mesa, y cómo observaba a mi papá mirar hacia arriba y decir: Jehová, yo necesito pescado hoy para vender y alimentar a mis niños. ¿Me ayudarás a tener una buena pesca hoy?

27 Cómo es que cuando terminábamos de pescar y llegábamos a la orilla, que Andrés, y yo, y mi papá nos arrodillábamos al lado de la barca y dábamos gracias a Dios por los pescados antes que los lleváramos al mercado“.
¡Oh, nosotros necesitamos más padres y madres que sean así! “Instruye al niño en su camino”.
“Recuerdo que un día”, él lo pudo haber dicho así: “Que tuvimos una buena pesca ese día, ¡oh, una tremenda pesca! Y desembarcamos en la orilla, y yo salté a la orilla y até la barca, y estaba ayudando a poner el pescado en las canastas.

28 Y después que habíamos orado, puedo ver a mi papá quitarse de su cara el cabello cano con su mano, abrazarme y sentarme en la barca, y decir: Simón, mi muchachito, yo te he criado lo mejor que yo sé, para que sirvas a Dios. Y él dijo: Simón, yo, como todos los verdaderos creyentes, he esperado con anticipación el día cuando el Mesías vendría. Yo pensé que lo vería a Él en mi día. Pero, Simón, me estoy envejeciendo ahora, y mis días están contados; mis pasos se están acortando. Yo tal vez no lo veré, pero Simón, hijo mío, tú eres el más joven, así que tal vez tú verás al Mesías que hemos esperado todos estos años, la esperanza de Israel“.

29 “Simón, antes que Él venga, habrá… Muchas cosas se han levantado en el transcurso del tiempo, diciendo que ellos son el Mesías y todas esas cosas. Y para el tiempo de Su venida, habrá toda clase de cosas que se levantarán. Pero, Simón, las iglesias se han desviado en tantos caprichos y… Pero yo te quiero decir, hijo mío, que recuerdes que Moisés dijo que creyéramos a nuestros profetas. Que cuando este Mesías venga, Moisés nos dijo, que el Señor nuestro Dios nos levantaría un Profeta como Moisés. Y Él sería a quién nosotros deberíamos acudir”.
“Y Simón, hagas lo que hagas, siempre recuerda que no importa cómo se miren las cosas, recuerda: el Mesías será un Profeta, pues eso es de acuerdo a las Escrituras. No seas llevado, Simón, con cosas necias y doctrinas extrañas. Sino que quédate con la Escritura, hijo mío. Porque Moisés nuestro líder… que sabemos que Dios envió a Moisés, y Moisés dijo: ”El Mesías será un Profeta“. Y la señal del Mesías ahora… nosotros no hemos tenido un profeta por cientos de años. Pero un día habrá uno que se levantará en la escena que será un Profeta. Y Ese será el Mesías, porque estamos esperando ese día”.

30 Y él pudo haber dicho: “Y, hermanos…” (Puso su brazo sobre Andrés, y dijo) “Andrés, ¿recuerdas tú cuando fuiste para oír a Juan predicar, hablando de un Mesías? Bueno, yo pensé que era uno de esos errores que todos ellos tienen. Existe esto y lo otro, y nunca te presté mucha atención, Andrés.
Pero un día cuando tú finalmente me persuadiste para ir a ver a este Hombre que estaba… que había sido introducido como el Mesías, y cuando lo fui a ver a Él, hermanos, cuando me acerqué al rostro de ese Hombre… Y Andrés yendo por la colina, dijo: ¡Ese es Él! ¿Puedes verle?
“Pues, Él no se ve diferente de cualquier otro hombre, le dije a Andrés.

31 “Pero él dijo: Espera un minuto; abrámonos paso entre la multitud. Él se está preparando para hablar en un momento. Y todos quedaran sin aliento mientras Él esté hablando. Y nos abrimos paso entre la multitud. Y Andrés había visto a Juan introducirlo a Él. Así que entonces, me acerqué, y pensé: Lo voy a mirar muy bien, y voy a oír lo que Él dice, ver si Él concuerda con las Escrituras.
“Así que, me acerqué ese día. Cuando Él estaba listo para hablar, yo pensé: Ahora, veré de lo que Andrés ha estado hablando. Y antes que Él abriera Su boca para decir algo, Él fijó Sus ojos en mí. Y Él me miró y dijo: Tu nombre es Simón y tú eres hijo de Jonás. ¡Oh, hermanos, eso lo arregló para mí!
“No únicamente Él sabía quién era yo, Él sabía quién era ese piadoso anciano padre mío, que me había advertido y dicho lo que sería el Mesías. Por lo tanto, supe que Ese era el Profeta de Dios, el Mesías que se había levantado. Con ello termino mi testimonio”.

32 Ha de haber sido Felipe que para ese momento se levantó y dijo: “Ahora, Hermano Natanael, yo voy a decir esto ahora de nosotros, en el culto de testimonios aquí en el océano”. (¿No les hubiera gustado haber estado allí, escuchando eso, sentados en la cargadera de la barca, escuchándolos a ellos?)
Y Felipe pudo haber dicho: “Bueno, yo estaba parado allí, Simón, cuando yo lo vi a Él hacer eso, (o escucharlo) y vi la expresión de tu rostro. Tú caíste allí a Sus pies. Y yo pensé: En verdad ese hombre fornido de Simón, se humilló. Y Él te dijo que tu nombre sería una piedrecita, después de eso.

33 Y sabía que ese nombre sería muy apropiado para ti, porque tú eres solido, cuando tú creías algo, tú en verdad lo creías. Y entonces pensé: ¿Cómo sabría Él eso? Así que yo también había leído las Escrituras“. ”Así que, conocía a mi buen amigo, sentado ahí al fin de la barca, quien es Natanael, así que me fui rodeando la montaña en su búsqueda.
Y lo encontré debajo de una higuera, orando. Y cuando terminó su oración y se había levantado, yo dije: Ven y ve a quién hemos encontrado, a Jesús, el Hijo de José, que es el Mesías. ¡Oh, mira!, él dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?
“Y le dije: Ven y ve. ”

34 Y, ¿recuerdas tú nuestra conversación durante la trayectoria del camino?“. Y tan pronto como traje a Natanael ante la Presencia de nuestro Señor, Él dijo: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Y déjenme decirles, voy a terminar mi testimonio ahora. Bien, Natanael, termínalo”.
“Bueno”, dijo Natanael: “Toda duda fue quitada de mí. Pero yo estaba asombrado de que tan pronto que vi al Hombre, la primera vez que lo había visto a Él, que Él me dijo que yo era un israelita y que no había engaño en mí. ¿Cómo me pudiera haber conocido el Hombre, cuando nunca lo había visto en mi vida, hasta que vine a Su reunión? Y pensé que yo le preguntaría…Estaba tan entusiasmado, y pensando que las noticias ¿pudieran ser verdad? o ¿estaba sólo soñando un sueño?

35 Así que dije: Rabí (o Reverendo, Maestro, o lo que Uds. lo quisieran llamar), ¿de dónde me conoces? Pues, Tú nunca me has visto en Tu vida. Y, ¿cómo podías saber Tú que yo era un hombre honesto, justo, sin engaño?“. ”Él dijo: Bueno, antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi
Hermanos, supe en ese momento que Ese era el Profeta que nosotros habíamos estado esperando todos estos años. Y lo confesé públicamente a Él delante de mi sacerdote y de todo el resto de ellos, sabiendo que sería excomulgado de la iglesia por decir tal cosa o por tomar esa posición. Pero no me importó a mí. Yo sabía que la Escritura decía que esa era la clase de Hombre que sería.
“Así que me quedé con lo que decían las Escrituras, porque Moisés… Nosotros fuimos enseñados a creer a Moisés y a los profetas, y ellos decían que este Mesías sería un Profeta. Y nosotros no hemos visto nada de eso por cientos de años, y allí mismo estaba con nosotros. Y yo sé que el Hombre no me conocía. Así que, eso lo concluyó para mí”.

36 Y para ese momento Andrés se ha de haber levantado y dicho: “Hermanos, a mí me gustaría decir otra cosa. ¿Recuerdan Uds. el día que Él dijo que iba allá a Jericó?”
“Sí”.
“Y le era necesario pasar por Samaria. Y todos nosotros nos preguntamos: ¿Por qué va a pasar por Samaria, en lugar de ir directamente a Jericó? Pero le era necesario pasar por la región de los samaritanos. Y Uds. saben que nosotros no tenemos ningún trato con ellos para nada.

37 “Pero Él se detuvo. Y nosotros pensamos que quizás Él no se quería dar a ver en Samaria. Así que Él se sentó al lado del pozo, y nos envió a comprar alimentos. Y cuando regresamos, ¿recuerdan Uds. lo que vimos? Nosotros estábamos avergonzados. Nuestro Señor estaba platicando con una mujer de mala fama, una hermosa mujer joven. Pero ella era una mujer mala. Ella estaba parada allí con la marca de una mujer mala, pues vino al pozo a esa hora del día. Y Él le estaba hablando a ella”. “¿Recuerdan Uds. lo que Él dijo?
Él dijo: “Nosotros nos escondimos detrás del arbusto para oír y ver lo que Él estaba diciendo, ver lo que nuestro Señor le diría a esa mujer de mala fama”. Y dijo: “Él dijo: Mujer, dame de beber.
“Ella dijo: No es costumbre que Uds. judíos nos pidan a nosotros samaritanos tales cosas. No tenemos tratos unos con otros.
“Él dijo: Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber.
“Y ella contestó: Tú no tienes con qué sacarla.
“Y nuestro Señor dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
“Ella dijo: No tengo marido.

38 “¿Recuerdan Uds., hermanos, cómo nos sentimos? ¡Oh, no! ¡Oh, no!, ahora Él se equivocó. El ha cometido un error. No tengo marido. Entonces oímos Sus Palabras.
Bien has dicho, porque tú has tenido cinco maridos y con el que tú vives ahora, no es tu marido“. ”Y entonces, ¿recuerdan Uds. a esa mujer samaritana, de la ciudad de Sicar allí, lo que ella dijo?
Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora, nosotros los samaritanos sabemos que viene el Ungido, llamado el Cristo, el Mesías. Y nosotros sabemos cuál será Su señal. Esa será Su señal. Él será un Profeta. Cuando Él venga, Él nos declarará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú? Tú debes ser uno de Sus siervos“.
“Él dijo: Yo soy”.

39 “¡Oh!, cómo fue que vimos la expresión en el rostro de esa mujer, cuando ella bajó su cántaro de agua y entró corriendo a la ciudad y empezó a gritar: ¡Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todas las cosas de mi vida!”
Ahora, Él nunca le dijo a ella todas las cosas. El sólo… Ella sencillamente estaba muy feliz. Él sólo le dijo a ella una sola cosa. Pero si Él supo esa sola cosa, Él sabría todas las cosas. ¿Ven? “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que están en mi vida. ¿No es ésta la mismísima señal del Mesías? Y Él está sentado allá junto al pozo”.
Y ellos trajeron a los hombres de la ciudad. Y la Biblia dice que toda la ciudad creyó en Jesús debido a que Él le dijo esa cosa a esa mujer.

40 Ha de haber sido Mateo el escriba, el que estaba escribiendo este testimonio, para que yo se los pudiera leer a Uds. esta noche. ¿Ven? él dijo: “¿Pudiera ser el siguiente que hable, hermanos?”
“Oh, sí, Mateo, adelante, habla”.
“¿Recuerdan Uds. la mañana que íbamos entrando a Jericó? Y Rebeca, nuestra hermana allá en Jericó, ella es la esposa de Zaqueo. Y él era un hombre de negocio, un recaudador de impuestos en la ciudad. Y era un hombre rico. Y Uds. saben, Rebeca creía en nuestro Señor.
Y ella había orado y había orado que su esposo llegara a ser un cristiano“. ”Pero por supuesto, él era uno de los mayores contribuidores de dinero en la iglesia. Y él jugaba golf con los sacerdotes (Uds. saben, entienden lo que quiero decir); él tenía sus asuntos sociales, y todos ellos salían juntos y disfrutaban sus grandes momentos juntos, así que, era difícil para él apartarse de su membrecía. Y por lo tanto… Uds. saben que cualquiera que sigue a nuestro Señor es excomulgado inmediatamente de las iglesias. ¿Ven? Ellos no tienen nada que ver con ellos.
Y así que, se nos pidió por medio de nuestra Hermana Rebeca que oráramos por Zaqueo, su esposo, que recibiera a nuestro Señor“.

41 “Y Uds. recuerdan cuando nosotros nos paramos en la esquina y le dijimos a Zaqueo: Zaqueo, tú eres un lector de la Biblia. ¿Qué buscas tú? ¿Qué dices tú del Mesías? El testimonio de Rebeca es verdad. Él es el Profeta que el Señor nuestro Dios iba a levantar en estos días”. Oh, pero el Rabí Lavinski me dice que él es un falso profeta. él es un Beelzebú, Él está poseído con un espíritu de adivinación. No lo creeré, y se fue“.
“Y, ¿recuerdan Uds. el testimonio de Rebeca ese día? Cómo ella dijo que Zaqueo se levantó temprano esa mañana… y ella había orado toda la noche que Zaqueo lograra ver a Jesús cuando Él entrara a la ciudad”.

42 Ahora, mujeres, esa es la manera de ganar a su esposo para Dios. Se requiere algo de oración, mantenerse firmes). Ella oró toda la noche. Y a la mañana siguiente… Ella sabía que Jesús iba a visitar la ciudad ese día, así que, toda la noche había orado que Zaqueo viera alguna clase de milagro realizado por Jesús, que cambiara el corazón de su esposo“.
Y Uds. saben, a nosotros se nos ha enseñado, amigos, que la oración de fe hará grandes cosas. Todo es posible para los que creen.
Y entonces, Mateo pudiera haber dicho: “Y hermanos, ¿recuerdan Uds. esa mañana cuando encontramos a Rebeca? Ella dijo: Oré toda la noche. Y esta mañana al amanecer… bueno, Zaqueo se levantó temprano, se puso su mejor manto y se peinó su barba, (Uds. saben, porque él era un hombre importante). Así que, se puso su mejor ropa, Uds. saben. Y le dije: ¿Adónde vas, cariño?”.
“Oh, sólo a dar un paseo matutino. Eso no era usual, Uds. saben, porque él no se levantaba así de temprano.

43 Así que Rebeca se arrodilló y dijo: Gracias, Señor. Sé que Tú estás lidiando con él (¿ven?), porque él ha estado muy malhumorado los últimos días. (Normalmente sucede cuando él va en camino) Oh, él me corta en todo. Pero yo sé que de alguna manera Tú lo guiarás adonde está Jesús. Bueno, ahora, Uds. recuerdan que tomamos un… Y ella se quedó en casa para orar“.
“Así que, ¿recuerdan Uds. lo que Zaqueo nos dijo después de la historia? Él dijo que en lo profundo de su corazón, toda la noche había soñado que veía a Dios lidiando con él.
Y a la mañana siguiente cuando él se levantó, el salió y se fue a la esquina de la puerta del lado sur de la ciudad, en la cual Él iba a aparecer. Y cuando él llegó allí, al amanecer, los galileos se habían apilado en todas las puertas para esperarlo a Él.

44 Bueno, él era un hombre pequeño, así que… él era de corta estatura. Y él dijo: Yo estoy muy pequeño para meterme en un montón como ése. No lo podría ver. Pero yo le voy a decir a Él lo que yo pienso cuando lo vea. Yo le diré que Él es un falso profeta. Él no es vidente.
Así que, de repente pensó: Bueno, si Él viene por aquí, yo no podré verlo; pero yo sé que Él va allá adonde Lavinski, mi competidor, para cenar. Así que, ya sé lo que voy a hacer: iré allá, y yo sé que Él pasará por la Avenida Aleluya, donde llega a la Calle Gloria. (Él por lo general pasa en esa dirección, Uds. saben). Así que, yo iré allá y me pararé allí. Y cuando Él pase por allí, lo veré“.

45 “Bueno, llegó allí y él estaba todo acicalado. Dijo: Me pararé aquí mismo. Y cuando Él pase, yo le voy a decir: ”Rabí, yo he abofeteado a mi esposa muchas noches estando acostados por causa Tuya. ¡Yo quiero que la dejes en paz! Yo quiero que ella regrese a la iglesia, (con los círculos de costura de las señoras y todo eso, ¿ven?) Pues, soy un hombre de negocios deshonrado en esta ciudad, porque ella ha estado metiéndose con un montón de fanáticos, un montón de santos rodadores… (O mejor dicho, tú sabes, gente como tú, ¿ves?)… ¡Así que, quiero que te vayas de la región!“. Yo se lo diré a Él. ¡Qué cosa!, y todos van a saber que soy un hombre grande, que tengo cerebro., ¿ven?”.

46 “Y él estaba parado en la esquina, y de repente pensó: Bueno, ¿sabes qué? Esa multitud lo seguirá a Él. Eso es correcto. Lo seguirán. Adónde Él vaya, ellos irán también. ¿Y sabes? yo soy tan pequeño, que cuando ellos lleguen aquí, pueda que me vayan a pisotear. Así que únicamente hay… No sé cómo hacerlo.
Así que él miró, y allí había un sicómoro. Pensó: Bueno, ¿sabes qué?, creo que me voy a subir en eso. Y cuando me suba allá… Ahora, ¿para qué estoy haciendo todo esto? Pero si me subo allí, lo veré a Él cuando pase por aquí, y le predicaré un sermón desde arriba de este árbol.
“Así que él miró alrededor, y estaba muy corto de estatura para alcanzar las ramas del árbol, ustedes saben. Pero él estaba determinado que lo iba a ver a Él. Si Uds. están determinados, Dios preparará una manera para que lo vean a Él. ¿Ven? Sólo estén determinados. ¿Ven?

47 Y así que él miró alrededor y de repente pensó: Bueno, ¿qué es…? Bueno, el recolector de basura no ha venido todavía esta mañana. Y el bote de basura estaba allí. Así que él fue para coger el bote de basura y estaba muy pesado. Bueno, no hay nadie más por aquí. Pero ¡yo lo quiero ver a Él!“
Oh, Uds. harán cosas extrañas si lo quieren ver a Él. Uds. harán cosas que Uds. nunca pensaron hacer, cosas vergonzosas.
Así que, él abrazó el bote de basura para levantarlo. Y ahora ahí va. “Y justo en ese momento, ahí venían dos o tres hombres de negocio dando la vuelta a la esquina, sus competidores. ¡Hah! Entonces es atrapado.
Tal vez algunos de Uds. están en la misma condición esta noche. Uds. han sido atrapados entre estos “santos rodadores”. Así que ahí lo tienen, mejor sería que lo recibieran, ¿ven?

48 Así que allí estaban ellos. Él tenía el bote en sus manos. Y su carita se enrojeció. Pero a él no le importó. Él lo iba a ver a Él de todas maneras“.
¡Esa es la manera de hacerlo! Ahora, Zaqueo, vas por buen camino. “Lo llevó allá y lo puso al lado del árbol y empezó a trepar con manos y pies… (No quise decir eso. Nosotros le llamamos así en América: ”Subir al árbol trepando“. Uds. saben, quiere decir subirse al árbol.

49 Y él se subió allí. Se consiguió dos ramas del árbol para sentarse, que se juntan de esta manera, y se sentó entre esas dos ramas“. Ese es un buen lugar en dónde sentarse por un rato: donde dos caminos se juntan, el de Uds. y el de Dios, y meditarlo por un poquitito.
Uds. van a morir uno de estos días. Uds. se tienen que encontrar con el Dios que escribió esta Palabra. Uds. tienen que dar una respuesta uno de estos días. Así que, espero que haya muchos Zaqueos aquí esta noche que se sentarán en ese lugar de cruce esta noche, y decidirán.
“Era un cuadro lamentable para ver, sentado allá arriba sacándose las espinas de él y basura por todo su traje nuevo. Pero él estaba determinado a ver a Jesús. Él lo quería ver a Él.

50 Así que él empezó a pensar: ¿Sabes qué?, ¿qué es lo que me está haciendo hacer esto? Tú sabes, Rebeca me dijo que ese tipo era un profeta, que Él podía ver. Ahora, yo no creo eso. No hay tal cosa en este día. Mi sacerdote me dijo que no hay profetas en este día. Los profetas existieron hace muchos cientos de años, muy en el pasado en el tiempo de Moisés, pero no hay profetas hoy día. Así que, ¿sabes lo que creo? Antes de decirle a Él lo que yo pienso, creo que me cubriré, para que Él no me pueda ver“. ”Así que él cogió todas las ramas y se las puso todo a su alrededor, y se camufló para que nadie lo pudiera ver.

51 Así que dejó una hoja grande como esta, como puerta para el poder bajarla y asomarse. Y se sentó allí preguntándose: Ahora, Él nunca sabrá que estoy aquí arriba, porque Él no me puede ver arriba de este árbol. Y veré qué tan Profeta es Él“. ”Y de vez en cuando, él oía algo de ruido“.
Uds. saben, por lo general donde está Jesús, hay mucho ruido. Yo no sé por qué, pero por lo general es de esa manera. Y así que él bajó la hoja, miró por encima de la hoja, nadie venía.
Después de un rato, él oyó un ruido. Él miró hacia abajo y las calles se estaban empezando a llenar de gente. Él se asomó por debajo de la hoja, Uds. saben, observando, mirando alrededor para ver“. Después de un rato, un hombre corpulento y fuerte venía dando la vuelta a la esquina, la calle estando atestada… Lo siento mucho esta mañana, amigos, ¿se pudieran mover hacia atrás y darle lugar a nuestro Maestro? Él está muy agotado y cansado. Él ha estado despierto la mayor parte de la noche. Él ha estado sanando a los enfermos desde ayer, y se han hecho cosas. ¿Por favor se mueven hacia atrás?.

52 Ese ha de ser el que Rebeca dijo que era Simón Pedro. Él se mira como un hombre grande y musculoso.
“¿Pueden pararse de este lado…?”
“Ahí venían más hombres. Lo sentimos mucho. Pero hagan espacio a nuestro Maestro, por favor, porque Él está muy cansado esta mañana”.
“Bueno, yo pensé: ”Ahora, Él nunca me verá sentado aquí“. Y así que después de un rato, miré a la esquina, y allí estaba un amigo mío con un bebé enfermo que… yo acababa de hablar y estar allá con él. Y el doctor que come en mi restaurante, donde yo y el sacerdote comemos, le dijo a ese hombre que el bebé iba a morir en cualquier momento, y su fiebre estaba muy elevada. Y ahí, ellos la tienen envuelta en una cobija, parados allí para ver pasar a ese fanático.

53 “Después de un rato, el papá corrió hacia Él, y se postró, y dijo: ¿Tendrías misericordia de mi bebé? Y Él sólo tocó la cobija. La niñita empezó a saltar y a correr, alejándose.
Y cuando él miró hacia abajo, había algo tocante a ese Hombre Jesús, que cuando él lo vio, él cambió de opinión. Él no sintió darle a Él una reprimenda“. Si Uds. alguna vez miran directamente en las Escrituras y ven a Jesús, lo que Él es, Uds. ya no lo criticarán más.
Él no lo quiso reprender, sino que bajó la hojita y lo empezó a observar mientras venía. Él tenía Su cabeza inclinada, caminando firmemente“. La Biblia dice: ”Sin hermosura para que le deseemos“. Así que Él probablemente era un hombrecito de hombros caídos, caminando las calles.

54 “Y cuando Él llegó justamente debajo de dónde él estaba, Él se detuvo. Y allí él estaba mirando por encima de esa hoja. Él miró hacia arriba, dijo: Zaqueo, desciende, hoy voy a casa contigo para comer.
No únicamente sabía que él estaba en el árbol, sino que sabía quién era él. Zaqueo, desciende. Date prisa, baja inmediatamente. Rebeca nos está esperando.
¿Recuerdan Uds. cómo El….?“
“¡Oh, sí!”, todos ellos dijeron: “Recordamos eso. Sí, señor. Nosotros recordamos ese testimonio, lo que Zaqueo dijo allá ese día en la comida, cómo estaba él avergonzado. Y dijo: Señor, si yo he hecho algo mal, yo lo enmendaré. Yo sé que Tú eres el Mesías. Seguro que sí, yo estoy satisfecho, desde que Tú me llamaste por mi nombre estando yo sentado allá arriba en ese árbol…
¡Oh, sí!“

55 “Y miren: cuando nosotros salimos por las puertas, ¿recuerdan Uds. a ese ciego anciano Bartimeo, que estaba allá afuera al otro lado? ¿Recuerdan Uds. su testimonio, hermanos?”
“Sí, yo lo recuerdo”.
“El estaba sentado allá soñando de los días cuando él podía ver, cuando él podía correr por allí y recoger las florecitas en las colinas de Judea”.
[Porción sin grabar en la cinta-Ed.]. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre…. [Porción sin grabar en la cinta-Ed.]. hasta que veo hacer al Padre… también lo hace el Hijo igualmente”. ¿Cuántos saben que esa es la Escritura, San Juan el capítulo 5?

56 Cuando Jesús pasó por el estanque de Betesda, sanó a un solo hombre; dejó las multitudes, miles acostados allí: cojos, ciegos, rencos, paralíticos. El fue a un hombre que quizás tenía un problema de la próstata; quizás él tenía tuberculosis. Era crónico; él lo había tenido por treinta y ocho años. ¿Por qué no sanó Él a aquellos que eran lisiados y ciegos? Pasó entre todos ellos y fue a donde estaba este tipo.
Ahora, recuerden que la Biblia dice que Jesús sabía que él había estado en esa condición. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”
Dijo: “No tengo quien me meta en el agua”.
Él dijo: “Toma tu lecho….”
Dijo: “Alguien me gana”. Él podía caminar. Dijo que alguien corría más aprisa que él, llegaba allí primero, se metía al agua cuando el Ángel agitaba el agua.
Le dijo: “Toma tu lecho, y vete a tu casa”.

57 Y Él fue interrogado. Si Él hiciera eso en esta ciudad esta noche, Él sería interrogado. Fíjense en el diablo decir: “Tenemos un hombre vendiendo lápices aquí en las calles que está ciego. Que esos sanadores Divinos lo sanen a él”. ¿Ven a ese diablo? Fue el mismo que dijo: “Si eres el Hijo de Dios, haz un milagro delante de mí. Convierte este pan en… estas piedras en pan, y te creeré”.
Fue el mismo diablo, cuando ellos lo tenían a Él en los tribunales, y le pusieron un trapo sobre Su cabeza, y un montón de soldados borrachos le golpearon la cabeza con una vara, dijeron: “Si eres profeta, dinos quién te golpeó, y te creeremos”. ¿Ven? ¡Dios no hace payasadas!

58 Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Ahí lo tienen. Allí está el verdadero siervo de Dios. “Yo no puedo hacer nada por Mí mismo, sino lo que Yo veo”. No escuchar, sino ver. Entonces Jesús nunca hacía una sola cosa hasta que Dios se la mostraba a Él por medio de visión lo que tenía que hacer, o Él dijo algo incorrecto en San Juan 5:19.
“De cierto, de cierto (eso quiere decir: absolutamente, absolutamente) os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo”. Ese era el Hijo, el cuerpo donde Dios habitaba. “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve, ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también hace el Hijo igualmente. El Padre obra y Yo obro hasta ahora”. En otras palabras: “El Padre me muestra qué hacer, y Yo sólo lo represento cómo en un drama”.

59 Ahora, el ciego Bartimeo dijo: “¿Quién está pasando por allí?”
“¡Oh!”, ellos dijeron: “¡Cállate!”, y lo empujaron a un lado. Y finalmente, una bondadosa mujercita allí, una sierva de Cristo… Todos los siervos de Cristo son bondadosos. ¿Creen Uds. eso? A ellos les gusta mostrar cortesía a aquellos que están necesitados: ayudan al ciego a cruzar la calle, lo traen a las reuniones. Hacen cosas bondadosas. Cuando el vecino está enfermo, van y le ayudan, nunca esperan recompensa de dinero. Hacen el bien a otros. Todos los siervos de Cristo son así. A ellos les gusta ayudar a aquellos que son atropellados y maltratados.
Ese pobre anciano ciego, lo empujaron a un lado, y todos ellos estaban gritando. Uno decía: “¡Salve, salve, al Rey, al Profeta, al Profeta de Galilea! ¡Salve a Él!”
Los otros decían: “¡Fuera con ese impostor!”
Otros decían: “¡Ven y resucita a los muertos, hipócrita! Hay bastantes de ellos que yacen allá en la colina. Ven aquí y resucita a uno de nuestros hombres. Tenemos a un sacerdote piadoso que murió la semana pasada. ¡Ven, resucítalo si tú eres Hijo de Dios!”

60 Jesús nunca abrió Su boca, sólo continuó caminando. Todo el… Él iba rumbo al Calvario en ese momento, iba a Jerusalén. El peso del mundo estaba sobre Él. Todo hombre que murió, todo pecado que fue cometido, estaba sobre Él. Y Él sabía que iba a la muerte.
Puedo oír a Bartimeo decir: “¿Quién está pasando por allí?” Nadie le decía.
Directamente esta mujercita bondadosa dijo: “Señor, permítame ayudarle a levantarse, bondadoso señor”.
“Oh, qué amable es Ud., señora. ¿Quién es Ud.?”
Ella dijo: “Yo soy la sierva del Cristo”.
“¿De quién?”
“Del Cristo. ¿Es Ud. judío?”
“Sí”.
“¿No ha leído Ud. en las Escrituras del Mesías que iba a venir?”
“¡Oh!, ¿el Hijo de David?”
“Sí. ¿Qué clase de hombre será Él?”
“Oh, Él será un Profeta”, dijo el ciego Bartimeo. “Él será un Profeta”.
“Ese es Él, el que acaba de pasar”.
“¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”
Algunos de ellos dijeron: “¡Cállate! ¿Cómo pudiera Él oír eso?”

61 Vayan a Jericó una vez y vean en dónde él estaba sentado, y dónde estaba Jesús: son como unas trescientas yardas [273 m. -Trad.], y miles de gente estaba diciendo: “¡Salve al Profeta!”
Otros estaban diciendo: “¡Fuera con el hipócrita!” Le arrojaban fruta podrida a Él y todo como eso. “¡Fuera de nuestra ciudad!” ¿Ven? Y otros lo bendecían, y algunos lo maldecían. Es la misma cosa hoy, la misma cosa.
Algunos dicen: “¡Es verdad, es de Dios!”
Otros dicen: “¡Es un diablo!” Ahí lo tienen. ¿Ven? Dios se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. Él diablo se lleva a su hombre, pero nunca el espíritu; sólo sigue y continúa viviendo en alguien más, sólo continúa regresando, como el Espíritu Santo. ¿Ven?
Ahora, ambos viven hoy. Ambos viven en Grande Prairie. Uds. saben eso. Seguro que sí viven, ambos espíritus. En dondequiera que los hombres se reúnan, Uds. encuentran ambos espíritus. Allí estaban.

62 Y ahora, allí… Jesús no lo pudo haber oído a él literalmente; había mucho ruido. Pero el ciego Bartimeo ha de haber dicho esto: “Yo sé que entonces Ese es el Mesías que yo sabía que vendría. Y yo sé que Él es un Profeta”. Así que, él se ha de haber arrodillado y dicho: “¡Jehová!, ¡Jehová!” (¿Ven?, se compara con el resto de la Escritura.
La mujer que tocó Su manto… El es el Sumo Sacerdote esta noche, al que Uds. le pueden tocar Su manto. “¡Jehová, estoy ciego! No tengo dinero para una operación, y ellos no me pueden hacer nada de bien de todas maneras. ¡Jehová! Ese es el Hijo de David y Él me va pasando de largo. ¡Ten misericordia!” Su fe lo detuvo, la fe de un pordiosero ciego, una persona insignificante.

63 No fue su clamor; Él no lo pudo haber oído. Había muchos hablando: uno estaba diciendo esto, y el otro estaba diciendo algo más. Pero su fe lo detuvo a Él, porque Jesús así lo dijo. Y recuerden, con los pecados del mundo sobre Él, yendo a Jerusalén, la fe de un solo pordiosero lo detuvo a Él de repente.
Me hubiera gustado haber tenido unos días; quisiera predicarles una noche, sólo para predicar sobre: “Y Jesús se detuvo”. Y el sol se detuvo. Uno de estos días el tiempo se detendrá. Pero Jesús se detuvo, dijo: “Tu fe te ha salvado”.
“Y, ¿recuerdan Uds. lo que dijo Bartimeo el ciego? Él dijo: Si ese era el Hijo de Dios, ese Hombre era un Profeta; mi fe fue lo suficientemente fuerte como para detenerlo. Y yo le pedí a Él por mi vista y Él dijo: ”Tu fe te ha salvado“. Yo me quedé mirando. Las multitudes siguieron por el camino. Yo dije: ”Tiene que ser así. Tiene que ser así. Yo sé que es así“. Y después de un rato yo empecé a ver una sombra. Yo empecé a notar, y allí estaban mis manos. Y corrí por el camino regocijándome”.
“¡Oh, seguro que sí!”

64 ¡Oh!, qué culto de testimonios ellos estaban disfrutando. Sin duda ellos estaban llorando y gritando y saltando en la barca, gritando: “¡Gloria a Dios! ¡Alabado sea Dios, hermanos! ¡Sabemos que estamos correctos! ¡Sabemos que Él es el Mesías!”
El es el mismo hoy día; Uds. pueden tomar toda su teología muerta que quieran, yo tomaré al Cristo Vivo. Amén. “Yo y mi casa serviremos a Dios”.
¡Oh!, a mí me gusta una experiencia, un Urim y Tumim, una Palabra de Dios que se hizo carne y habitó entre nosotros. Así soy yo.

65 En ese culto, ese culto de testimonios, en ese momento ellos empezaron a notar…El diablo ha de haber mirado por encima del monte de Galilea y dicho: “¡Oh!, allí están, allí teniendo un culto de testimonios, pero ellos se han ido sin Él. Él no está con ellos ahora. Así que, si no está Él con ellos ahora, ahora es mi oportunidad para agarrarlos”.
Mis preciosos hermanos, eso es lo que él pudiera decir otra vez. Las iglesias se están yendo sin Él. Ellas se están yendo en un gran desenfreno denominacional, nuestros hermanos pentecostales se están yendo, tratando de conseguir más miembros en esta, o más miembros en la otra, llevando a cabo grandes programas, grandes cosas, tratando de compararse con las otras iglesias. No debemos hacer eso. Quedémonos con Jesús.

66 El diablo dijo: “Ahora yo los hundiré. Los tengo, se han ido sin Él”. Y eso es justamente lo que él está tratando de hacer ahora. Así que, él empezó a soplar su aliento venenoso. “¡Whe-e-ew!”. El mar entró en una postración nerviosa. Las olas empezaron a saltar y a voltearse y… Dijo: “¡Yo los hundiré ahora!”, estando parado en cada ola con ojos relumbrantes, y los relámpagos relampagueando y los truenos tronando. Dijo: “Los agarraremos ahora, porque los tenemos aquí sin Él”. Y eso es lo que el diablo le ha hecho a la iglesia hoy. Se ha ido sin Jesús en un desenfreno denominacional. Y cuando menos piensan Uds., otra clase de cosas del mundo entran y se tratan de comparar con el mundo.

67 Nosotros no nos podemos comparar con el mundo. No vayan al terreno del mundo para conseguir que la gente entre. Nosotros tenemos Algo que ellos no tienen. ¡Aleluya! Nosotros tenemos a Jesús. Ellos tienen el “encanto”. ¿Cómo nos podemos comparar con ellos en el “encanto”? El Evangelio no es un brillo, es un resplandor. ¡Seguro que sí! Y Uds. no lo pueden hacer resplandecer; El entra en Uds. y El mismo resplandece. ¡Amén! Sí.
Eso es lo que estamos tratando de hacer: entrar en alguna clase de arrebato para conseguir más que los bautistas, o más que los metodistas, y cómo hacer que nuestras iglesias se miren como las de ellos, y que nuestra denominación sea igual a la de ellos, y… ¡oh, tonterías! Regresemos a Cristo. Regresemos a las reuniones de oración chapadas a la antigua, regresemos a las noches de lágrimas piadosas y aclamar delante de Dios, hasta que veamos al Dios Vivo moviéndose entre nosotros, reuniones de oración surgiendo y gente viniendo bajo convicción. Regresemos a eso. Él también nos ha hallado yéndonos en un arrebato.

68 Ahora, ¿qué sucedió? Todas las esperanzas se habían ido, los remos se quebraron, la vela se cayó. Pero, Uds. saben, yo no los quiero dejar a Uds. sentados allí en esa condición. No nos queremos quedar allí. Pero, Uds. saben, es simplemente la manera de ser de Jesús. Los franceses lo llaman a Él: Jesu. Es la manera de ser de Jesu. Él no los dejará a Uds.
¿Saben lo que Él hizo? Él sabía que ellos iban a entrar en problemas. Él sabía que algo iba a suceder en el mar. Y Él sabía que algo nos iba a suceder a nosotros. ¡Él es Dios! Él conoce el fin desde el principio.
¿Saben Uds. lo que Él hizo? Él subió el monte más alto que había en Palestina. Mientras más alto Uds. suben, más lejos pueden ver. Así que, Él subió a la cumbre del monte más alto, para así poderlos cuidar. Cuando ellos entraran en problemas y lo necesitaran, Él podía ser un “pronto auxilio en las tribulaciones”.

69 Y, hermano, cuando ellos lo crucificaron en el Calvario, el mundo pensó que ellos lo habían vencido a Él. La muerte pensó que lo había vencido a Él. El infierno pensó que lo había vencido a Él. El diablo pensó que él lo había vencido a Él. Pero Él rompió todo sello. No únicamente subió al Calvario, sino que subió más allá de toda luna y estrella; Él está sentado a la diestra de la Majestad esta noche. Y Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él vela por mí, ¿No creen?
Él ve nuestros problemas, nuestras confusiones, todo girando de esta manera, y algunos de ellos tratando de decir: “Bueno, yo sencillamente no lo creo”, y el otro diciendo de esta otra manera. Enfermedades, cáncer, dolencias, toda clase de cosas presentes entre cristianos, actuando mundanamente y todo. Sólo dejen que el azote venga, eso es todo.

70 Pero recuerden: Él está sentado en lo alto, velando por Uds., viendo lo que Uds. van a hacer. Allí en la hora más oscura, cuando toda esperanza se había ido de tener un avivamiento, allí vino Él caminando sobre el mar. Allí vino Él caminando sobre el mar.
¿Saben qué? Aquellos discípulos son igual que mucha gente hoy. Esa era la única esperanza que ellos podían obtener, la única cosa que los podía ayudar, y ellos estaban temerosos de ello. Ellos dijeron: “Parece un fantasma. Él debe ser un adivino. Ha de ser telepatía”. Ellos temían eso.
Y así es hoy día. La gente no sabe qué hacer al respecto. Él está caminando entre nosotros otra vez (¡amén!), caminando entre nosotros, entre problemas, cuando las bombas atómicas y todo están pendiendo por todas partes; pero justo en esta hora oscura, cuando las iglesias están todas confundidas y despedazadas en diferencias denominacionales, Jesús viene caminando entre nosotros.
Y la gente dice: “Yo no sé. Ahora yo no sé. No vino por medio de nuestra organización. Tenemos que vigilar, ¿ven?”. Pero, ¿Cuáles fueron las palabras?
“¡Yo soy, no temáis!”

71 Así que esta noche, Grande Prairie, yo soy su hermano. Él es tu Señor. Pero Ese es Él moviéndose entre Uds. Uds. gente pentecostal: ¿no dice la Biblia…? ¿No dice Pablo: “Si todos Uds. hablan en lenguas, y entra uno allí entre Uds. que es indocto, y no hay interpretación de ellas, no dirá él que Uds. están locos? Pero si uno es profeta y revela lo oculto del corazón, entonces todos ellos se postrarán y dirán: Verdaderamente Dios está entre Uds.”
No soy un desechado; soy su hermano. Si Jesús pudiera hablar con una voz audible esta noche, Uds. lo oirían a Él decir la misma cosa: “¡No temáis, Yo soy, no temáis!” Es el mismo Dios, el mismo Espíritu. “Todavía un poco y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis (el creyente); porque estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo. Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. Él profetizó que en estos últimos días en el tiempo del atardecer, esa misma cosa acontecería, eso que hemos repasado esta semana.

72 “Como fue en los días de Sodoma…” ¿Qué fue? No en el tiempo de Noé; ahora, recuerden que Él explicó eso refiriéndose a Sodoma. Y este es el tiempo de Sodoma, cuando el mundo va a ser quemado, no anegado, sino quemado. Va a ser quemado. Y esta señal iba a regresar; no un arca, sino un Dios morando en la carne de Su pueblo, en Su Iglesia.
Jesús dijo: “En aquel día, vosotros sabréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros y vosotros en Mí”.
Dios dentro de Uds. Todo lo que Dios era, El lo derramó en Cristo; y todo lo que Cristo era, El lo derramó en la Iglesia. Así que, es Dios por arriba de nosotros, Dios con nosotros, y Dios dentro de nosotros. Con razón somos comisionados para bautizar usando Padre, Hijo, y Espíritu Santo. No son tres dioses diferentes, sino que son tres oficios de un solo Dios. ¿Ven? Dios por arriba de nosotros en el Padre, Dios dentro… mejor dicho, con nosotros en el Hijo, limpiando Su camino, condescendiendo, descendiendo, abriendo un camino para que Él pudiera regresar, y traer a Su pueblo de nuevo, para ser hijos manifestados de Dios, como los tenía en el huerto del Edén. Todo el mundo está gimiendo y aguardando esa hora de la manifestación de los hijos de Dios.
Él no tiene voz esta noche, sino la nuestra. Él no tiene manos, sino nuestras manos. Él tiene las manos de Uds.; esas son las manos que Él tiene. Él dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Yo espero que Uds. escucharán esta pobre voz esta noche, y la Voz apacible del Espíritu que puede hablar en el corazón de Uds., y oírlo a Él decir: “¡Yo soy, no temáis!” ¿Creerán Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Inclinemos nuestros rostros.

73 Señor Jesús, la hora se está haciendo tarde y oscura. Yo no sé exactamente a qué hora Tú pudieras venir. Yo creo que Tú has extendido Tu gran mano y has detenido el tiempo, sólo lo has detenido un poquito. La ciencia dijo hace unos cuantos años, que eran tres minutos para la media noche. Tú dijiste en Tu propia Palabra: “Cuando vean estas cosas empezar a suceder: Israel restaurándose, la higuera echando sus brotes…” Israel es una nación ahora. La estrella de seis puntas de David, la bandera más antigua en el mundo, que no había ondeado por dos mil quinientos años, ondea allá en Israel esta noche. Israel restaurándose: tiene su propia moneda, su propio ejército. Es una nación. Miles están regresando, diciendo: “¿Dónde está ese Mesías?” Qué oportunidad tenemos ahora.
Dijo: “Veámoslo hacer la señal de un profeta. Si lo pudiéramos ver hacer la señal de un profeta, entonces sabremos que es el Mesías, que Él era el Mesías. Él lo prometió”. ¡Oh, Dios!, mientras los gentiles están recibiendo su último llamado, que ellos oigan la Voz de Dios esta noche decir: “¡Yo soy, no temáis!” Señor, estoy cansado. Estoy tan cansado que casi no me puedo parar aquí. Yo te pido que hagas algo especial para nosotros esta noche. Concédelo, Señor. Haz algo exactamente de la manera que Tú lo hiciste. Toma el testimonio aquí después de mil novecientos años; permite que estos apóstoles y discípulos de estas iglesias esta noche, se puedan ir con la misma clase de testimonio, que ellos puedan decir mañana: “Sabemos que nuestro Señor ha resucitado de entre los muertos y que Él nos salvó del pecado. Él nos dio el Espíritu Santo. Él usó nuestros labios para hablar palabras que nosotros no sabemos de lo que estamos hablando. Lo vemos a Él hablar por medio de nuestro hermano en el Espíritu de profecía para traer la última señal que fue prometida para la Iglesia”. Nosotros te creemos ahora, Señor. Ayúdanos a “remangar nuestras mangas”, por así decirlo. Ayúdanos a escudriñarlo. Que todo Cristiano en todo vecindario… Concédelo, Señor.

74 Y que toda persona enferma que está aquí, todo espíritu del diablo que ha atrapado a estos cristianos, que estos cristianos estén en tal unidad y unánimes, al grado que no haya una persona débil entre nosotros esta noche, cuando termine el servicio. Concédelo, Señor. Muéstrate Tú mismo vivo, Señor esta noche. Cuando me vaya de esta ciudad, Tu Espíritu no se irá, sino que se quedará aquí hasta que Él traiga de nuevo el Cuerpo de nuestro Señor Jesús.
Bendice a mis hermanos, Señor, bendice a mis hermanas, y a estos jóvenes y jovencitas que están en las encrucijadas de la vida. Que ellos hagan su decisión esta noche de servirte a Ti Concédelo.
Que toda la gente enferma comprenda y sepa de su corazón que las Escrituras han predicho esta hora, y esta hora ha llegado a Grande Prairie. Lo cual nosotros, como Tus ministros, todos estamos de acuerdo que estamos en los últimos días y que estas cosas deberían ser.
Ahora, Padre, ¿no te moverás en la escena por unos cuantos momentos y probarás que Tú estás aquí? Yo he dado un testimonio de Ti. Ahora, Señor, Tú ven y testifica que yo he dicho la verdad; y te creeremos, Señor, con todo nuestro corazón, y toda persona aquí será sanada y salvada, para la gloria de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

75 Le dije a mi hijo que terminaría esta noche a las nueve y media, y son diez minutos para las diez ahora. Uds. son… Simplemente hablo muy largo.
¿Dónde está él? Olvidé… Hermano Fred: ¿repartió él las-repartió él las tarjetas de oración? Yo le dije que viniera y repartiera las tarjetas de oración. Yo no sabía si las repartieron o no. Y yo estaba orando cuando ellos vinieron por mí esta noche, y-y no pensé en preguntarles. Pero él repartió tarjetas de oración… ¿Cuántas-cuántas repartiste? Bueno, ¿cuántas, y cuáles letras? ¿Cuál fue la que repartiste primero? ¿En dónde…? Las “A”-30. ¿En dónde empezamos la otra noche? ¿En la número 1? Muy bien, tomemos algunas “B”. Sólo llamemos a unas cuantas aquí arriba. Vamos a orar por todas ellas. ¿Ven? Empecemos en las “B” ahora, porque los que tienen la otra letra probablemente ya estuvieron aquí antes para ver el discernimiento. Las “Bs” son las nuevas. ¿Cuántos metiste en la fila esa noche? Trece, catorce. Bueno, tomemos quince de las “B” esta noche. Veamos. Empecemos entonces de… Veamos: 85; 85, 90, 95, 100. Empecemos de la 85. ¿Quién tiene la tarjeta B-85?, levante su mano. Un hombre allá atrás… Hay dos manos levantadas aquí. B-85, ¿es la suya, señor? Venga aquí. B-86, ¿quién tiene la tarjeta de oración B-86? ¿Esta señora aquí? ¿Se pudiera parar aquí? 87, B-87, ¿levantaría su mano por favor, para que sepamos quién es Ud.? 87, ¿es…? ¿Qué dijo? 85. Aquí está la 86, creo yo. 87. Esa es noventa y-… 86, la tarjeta de oración B-86. Ud. tiene….
[Porción sin grabar en la cinta-Ed.].

76 Él actuará igual que actuó en aquel entonces, si Él es el mismo Sumo Sacerdote. ¿No es correcto eso? Crean ahora. Todos Uds. ahora, sean muy reverentes. No se levanten y anden de aquí para allá; sólo crean.
Ahora, ¡oh, hermanos!, óiganme ahora…?… Esto es. Miren, si alguno tiene una duda que esto no es de Dios, entonces venga Ud. aquí y tome mi lugar. Venga aquí y pase por esta fila de oración, deje que el Espíritu Santo le hable a Ud. Si Ud. tiene una mejor manera de hacerlo, dígamelo. Sí. Yo ciertamente estaría agradecido.

77 Ahora, todas estas personas en esta fila de oración, hasta donde yo sé, yo no las conozco a Uds.; Uds. aquí son canadienses, y yo soy de allá de los Estados Unidos. Y si yo no los conozco a Uds., a ninguno de Uds. en esta fila de oración, levanten sus manos si yo no los conozco a Uds. A ninguno de Uds. ¿Cuántos en la audiencia saben que yo no los conozco a Uds., levanten su mano, que saben que no sé nada tocante a Uds.? Todos, hasta donde puedo ver.
Conozco a las dos hijas del Hermano Evans, sentadas aquí en este asiento aquí. Y fuera de eso, esas son las únicas que yo puedo ver que conozco. Sí, aquí está la Hermana Evans, y el Hermano y la Hermana Dauch, allí, allí. Sí. Muy bien.
Ahora, sólo sean muy reverentes. Ahora, Uds. me han oído testificar de las Escrituras y hablar de una reunión de testimonio apostólico. Si esos apóstoles testificando y… Por supuesto yo… eso fue un drama. Pero todo lo que dije era exactamente Escritural. ¿Creen Uds. eso? Bueno, fue Escritural, presentada en la forma de un drama. Ahora, si Él es sólo un Dios histórico, entonces Él murió y todo se acabó. Y nosotros podemos….

78 O, Uds. aquí en el norte, Uds. saben que no pueden… que un hombre no se puede calentar con un fuego pintado. Si un hombre se está muriendo congelándose y Uds. lo llevan y le muestran un gran cuadro de un fuego rojo, hermoso y grande, que ardió en una ocasión, él no se podrá calentar por un fuego pintado. Ni tampoco podremos nosotros ser salvos por un Dios histórico. Nosotros no podemos tener el gozo de un fuego de Pentecostés a menos que sea el mismo fuego hoy. Nosotros no podemos-nosotros no podemos servir a un Dios histórico. Y, ¿qué provecho es para Uds. el Dios de… el que estaba en Cristo, si El no es el mismo Dios hoy, que El prometió ser? Eso es Escritural, amigos. Miren, sacúdanse Uds. un poquitito. No sean emocionales, sino que despierten Uds. mismos por un segundo. Es la verdad.
Entonces, dónde estamos; tengo mi mano levantada ante Dios, estando mi Biblia aquí, asegurando que Uds. son desconocidos para mí. En esta fila de oración, yo no conozco a ninguno de ellos, nunca los he visto en mi vida. La única razón que ellos están aquí, es porque alguien vino aquí, mi hijo, quien tenía un montón de tarjetas y las revolvió y le dio a cada uno una tarjeta de oración. Y nosotros venimos aquí esta noche, y sólo decimos: “Bueno, yo los llamaré de cierto número”. Nosotros llamamos de otros números. Uds. ni siquiera necesitan tener un número, ni siquiera tienen que tener una tarjeta de oración; sólo siéntense allí y digan: “Dios, yo creo que la Biblia está correcta, y yo creo que Tú eres el Sumo Sacerdote; y yo creo que estamos viviendo en los últimos días; y este hombre no me conoce, y yo estoy enfermo; permítele que me diga lo que está mal en mí; permítele-permítele-permítele hablarme como El le habló a la mujer”, y dense cuenta lo que sucede. Si El no lo hace, entonces yo soy un-yo soy un impostor y la Biblia está diciendo una mentira; y es imposible que la Biblia diga una mentira. Yo pudiera ser un impostor, pero es imposible que la Biblia diga una mentira. Pero si la Biblia respalda lo que yo dije, entonces yo no soy un impostor; yo soy un testigo de Su resurrección y Uds. pueden ser la misma cosa.

79 Ahora, ¿no es glorioso esto? Dense cuenta. ¿Dónde hay otra religión igual en el mundo? Vayan y consigan las de Buda y mahometana; veamos si él está vivo. Pero nuestro Cristo está vivo. Vayan y tomen el credo, vean si obrará. No obrará. No producirá salvación; no producirá lo sobrenatural. Si el Dios Todopoderoso… Si el Espíritu Santo viniera ahorita y revelara una sola cosa, sólo una sola cosa, eso sería el milagro de lo más grande que pudiera suceder (eso es exactamente correcto), porque es sobrenatural. ¿Quién puede comprender eso? ¿Quién pudiera comprender cómo es que un-un hombre… dos personas sin conocerse una a la otra, nunca se han encontrado en la vida, y sin embargo el Espíritu desciende y revela las mismísimas cosas que ellos están haciendo, y pensando, y lo que ellos han hecho, y lo que ellos harán, y nunca falla? Tiene que ser Dios. No puede ser nada más. Así que, ¿ven Uds.?, yo lo afirmo, y lo sé, y Uds. lo saben, que el hombre no puede hacer esas cosas; se requiere a Dios. Así que si El lo prueba una sola vez que es verdad, entonces todos Uds. se deberían regocijar y estar felices. Y recuerden: es para Uds. también. ¿Lo harán Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Aceptarán Uds. a este Jesús del cual yo les he estado hablando, como su Sanador, si El lo hace? ¡Dios concédelo!

80 Ahora, Padre Celestial, hasta allí puedo llegar, Señor. Yo únicamente puedo decir lo que dice la Palabra. Se requiere de Ti para ejecutar la Palabra. Aquí están Tus siervos, los ministros, hombres piadosos, aquí están mujeres piadosas, siervas, sentados por dondequiera, enfermos y afligidos. Si Tú estuvieras parado aquí con este traje puesto que Tú me diste, Tú no pudieras hacer más por ellos. Si ellos vinieran aquí arriba y dijeran: “Señor, ¿me sanarás?”, bueno, Tú dirías: “Hijo mío, ya lo hice hace mil novecientos años cuando Yo fui llagado por tu sanidad. ¿Crees tú esto?” Ellos dirán: “Sí, Señor, pero, ¿cómo sé que eres Tú?” Entonces Tú mostrarías que Tú eras el Cristo. Tú les pudieras mostrar, hacer algo que-que les probaría a ellos que Tú eres el Cristo; no con cicatrices de clavos en Tus manos, porque cualquiera pudiera imitar eso. Pero lo sobrenatural es ir a lo profundo de la vida de esa persona, y saber lo que ellos están haciendo y por lo que están aquí. Entonces sabemos que es Tu Espíritu, Tú, la gran Vid, moviéndote en Tus pámpanos. Que sea así esta noche otra vez, Señor. Honra Tu Palabra. Perdónanos nuestros pecados, como hemos perdonado a aquellos que han pecado contra nosotros. Danos dulzura de espíritu; y que el Espíritu Santo ahora venga rápidamente y confirme la Palabra, para que toda persona aquí pueda saber que el Hijo de Dios no está muerto, sino que ha resucitado de entre los muertos y está vivo después de mil novecientos años, y está vivo por los siglos de los siglos. Por medio del Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.

81 Ahora, sigan poniendo atención. Sólo oren y… Muy bien. ¿Es…? ¿Ese es el hombre? Muy bien. Ahora, quiero que cada uno, que todos estén alertas. Estén alertas. Y estén orando, digan: “Señor, yo estoy sufriendo de tal y tal. Permite que el Hermano Branham voltee hacia mí. Yo sé que él no me conoce, no sabe qué es lo que tengo mal; pero si Tú le hablas a él, yo sabré que te he tocado a Ti Ahora, Uds. me pudieran tocar toda la noche, y sería como tocar ese escritorio; no serviría de nada. ¿Ven? Pero Uds. tóquenlo a Él una vez, y vean qué sucede. ¿Ven? La fe de Uds. lo toca a Él.
Ahora, aquí está un hombre que por casualidad es… Si es que yo primero puedo traer a alguien aquí arriba delante de mí. ¿Ven Uds.? Porque después de predicar, y lo demás, entonces yo….
Le estoy hablando igual como Jesús le habló a la mujer junto al pozo, hasta que El encontró cuál era el problema de ella y entonces se lo dijo, y ella dijo: “Bueno, eso estaba correcto”. Entonces, ¿ven?, miren, de esa manera es con este hombre.
Ahora, nosotros no nos conocemos uno al otro, ¿nos conocemos, señor, uno al otro? Yo sólo quiero que se mueva para acá, para que lo tenga… para que yo pueda… para que no mire yo esa fila de oración. Entonces mirando en esta dirección, ellos están… algunas veces el Espíritu se va, y algunos de ustedes… con fe muy elevada, se va a ellos.

82 Me gustaría hablar con Ud. primero. Ahora, nosotros somos dos personas diferentes, dos hombres que se han encontrado por primera vez en la vida. Eso es verdad, ¿no lo es? Muy bien. Ahora, si hay alguien… Yo no tengo ni una idea de lo que está mal. Yo-yo no sé. Entonces si yo-si yo lo pudiera ayudar a Ud. para ser sano… O pudiera Ud. tener problemas domésticos; pudiera Ud. tener problemas económicos; pudiera Ud. estar enfermo; pudiera Ud. tener cáncer; pudiera Ud. tener un tumor; pudiera Ud. tener tuberculosis. Yo no sé. ¿Ve? Yo no tengo ni una idea. Pero si yo lo pudiera ayudar y luego no lo hiciera, más me valdría dejar la plataforma. Yo sería un hipócrita; yo no sería digno de pararme aquí atrás. Pero si yo… si Jesús estuviera parado aquí, y Ud. le pediría a Él que lo ayudara, y Ud…. Él se lo concediera a Ud.
Ahora, si Ud. quisiera saber que era Él… Cualquier hombre pudiera tener cicatrices de clavos en sus manos y clav-… huellas en su frente. Pero un Espíritu… ¿Ve?, porque si Él estuviera parado aquí, el Milenio estaría en proceso. Él nunca vendrá a la tierra otra vez hasta que Él encuentre a la Iglesia en el aire. Nosotros seremos arrebatados para encontrarlo a Él en el aire, luego Él regresa con Su Iglesia. Así que Él no pudiera estar aquí en la tierra de esa forma, sino únicamente a medida que Su Espíritu está dentro de Su Iglesia.

83 Ahora, ¿cree Ud….? Ahora, el Ángel del Señor me dijo… (Como Ud. probablemente lo ha leído en mi libro; yo no sé). Pero Él… Ud. lo leyó. Muy bien. ¿Recuerda en Greens Mill aquella noche cuando Él me habló y me dijo: “Si tú logras que la gente te crea, y eres sincero cuando ores, no hay nada que se oponga delante de tu oración”?
Dije: “Yo… Ellos no me creerán. Yo-yo-yo no tengo educación”.
El dijo: “Así como a Moisés le fueron dadas dos señales para una vindicación, así también a ti”. Dijo: “Primero, tú tomarás la mano de la gente, y sabrás lo que está mal. Después de eso, si eres sincero, vendrá a suceder que tú sabrás los mismísimos pensamientos del corazón de ellos”. Y Él dijo: “Ellos tendrán que creer esto”.
¿Cuántos recuerdan que eso fue profetizado cuando yo estuve aquí la primera vez, mejor dicho, años atrás? Yo les dije que vendría a suceder. Ahora vean si sucedió o no. Ud. sólo míreme a mí ahora, como yo… Pedro y Juan pasaron por la puerta, y al hombre que estaba cojo, dijeron: “¡Míranos!”
Y ellos lo miraron a él. ¿Por qué? Ellos estaban tratando de captar su atención. Esa es la razón que Jesús dijo: “Mujer, dame de beber”. ¿Ve? Ud. es un espíritu, dentro de ese cuerpo; eso es con lo que estoy lidiando, es el espíritu ahí adentro. Ahora, yo no lo conozco por mi espíritu, y Ud. no me conoce; pero Dios nos conoce a ambos. Así que, por lo tanto, se requiere que haya algo dentro de mí para decirle a Ud.; entonces Ud. sabrá si es la verdad o no. Si es la verdad, bueno, entonces, viene de Dios; si no es la verdad, no es Dios. Eso es lógico, ¿no es así?
Ud. no está aquí por Ud. mismo, Ud. está aquí por alguien más; por una mujer. Es su esposa y ella no está aquí. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir qué está mal con ella? ¿Creería Ud. entonces? Ella tuvo una apoplejía. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que ella va a ser sana ahora mientras ese Espíritu está sobre Ud.? Cuando Ud. vaya a ella, ponga sus manos sobre ella, en el Nombre del Señor Jesús; no dude; ella saldrá de eso. Se puede ir ahora y crea. Dios lo bendiga.
¿Creen Uds.? ¿Creen Uds.? Pregúntenle al hombre si esas cosas estaban correctas. Sólo tengan fe ahora; sean muy reverentes, reverentes. Mientras que pueda estar de pie….

84 Nosotros somos desconocidos uno del otro. Yo nunca la he visto en mi vida. Ud. es más joven que yo. Yo-yo nunca la he visto a Ud. Pero quizás esa mujer que se encontró con nuestro Señor en el pozo en aquella ocasión, ella probablemente era más joven que lo que Él era. Y esa era la primera ocasión que ellos se encontraban. Y aquí nos encontramos, igual que ellos se habían encontrado. Mire, Ud. es un ser humano; yo soy un ser humano. Yo no la conozco; Ud. no me conoce. Pero siendo cristianos, entonces tenemos un Padre que nos conoce a ambos. Si Él me puede decir algo por lo que Ud. está aquí, o algo que Ud. ha hecho, algo que Ud. no debería haber hecho, si Él le puede decir a Ud. lo que ha sucedido, seguramente que Ud. puede creer que estará correcto lo que Él dice que vendrá a suceder, si Él le dice lo que ha sucedido.
Ahora, si yo viniera aquí y dijera: “Dios me ha dado un don de sanidad”, y yo pusiera mis manos sobre Ud.: “¡Gloria a Dios, sea sanada!”, Ud. pudiera creer eso; eso pudiera ser verdad. Eso es correcto. Yo creo eso con todo… La Biblia así lo dice. Pero mire, vayamos más allá de eso. Nosotros hemos tenido ese día. Vayamos más allá de eso. Y ahora, ¿qué si Él se parara aquí ahora y le pudiera decir quién es Ud., lo que Ud. quisiera, y los deseos de su corazón, y el secreto de su corazón, y las cosas en su vida que Ud. necesitara, o que no debería haber hecho? Si esas cosas no están debajo de la Sangre, El sí las expondrá. ¿Ve? Ahora, porque si están debajo de la Sangre, ellas están en el mar del olvido; ningún hombre puede desenterrar esas cosas. Eso es correcto.
Ud. es cristiana. La vibración de su espíritu… (Eso es lo que yo lo llamo; yo sé que es una onda). Ud. se siente bienvenida; Ud. me cree. Yo… Ud. cree eso. ¿Ve? Tan pronto como Ud. se acercó, yo supe eso. Ud. pudiera haber sido una engañadora, que se acercó aquí, y luego, ¿qué hubiera sucedido? Ud. ha oído lo que les sucedió a ellos; muchos están paralizados esta noche, muchos están en la tumba por hacer eso. No estamos jugando iglesia. Estamos sirviendo a un Dios.
Ud. está muy nerviosa; tiene… mucho ha tenido en su mente, una vida difícil, en su vida pasada, mucha preocupación y tribulaciones. Ud. también sufre de una hernia… Ahora, ¿cree Ud. que yo soy Su profeta, o Su siervo? Y, ¿piensan Uds. que eso lo adiviné? Espere un momento. Y ella tiene un contacto muy bueno con Dios, esta damita. Yo no sé lo que le dije, pero lo que haya sido, fue la verdad, ¿es correcto eso? Ahora, si nos tenemos que quedar con esta mujer un momento siendo que ella… uno le puede hablar a ella, tiene un espíritu muy fino. Sí, nerviosismo (eso es correcto), y una condición nerviosa; y Satanás la molesta al respecto, le dice que Ud. va a perder su mente y todo, pero Ud. está… él está mintiendo.
Ud. tiene una hernia, yo veo eso; está esperando ser operada. Pero eso… Ud. también tiene venas varicosas en su pierna. Eso es correcto. Ud. también tiene a alguien en su corazón; esa persona está aquí: su esposo. ¿Piensa Ud. que si Dios me puede decir lo que está mal con su esposo, lo creerá Ud.? Es su espalda. Eso es correcto. Aquí está algo más; yo veo aparecer a un niño. Ud. está orando y está interesada en un niño; hay algo mal con ese niño. Es porque él no aprende muy bien. Eso es verdad, ASI DICE EL SEÑOR. ¿Esas cosas son verdad? ¿Lo acepta todo como un boleto de liberación de parte de Dios para Ud.? Se puede ir, y será exactamente como Ud. lo ha creído. ¡Dios sea con Ud.!

85 ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Tengan fe; tengan fe. No la conozco a Ud.; nosotros somos desconocidos uno del otro. ¿Qué dice, señora? Ud. me ha encontrado antes y Ud. me conoce. No la conozco. ¿Ve?, mucha gente me conoce sólo al venir a las reuniones y por estar en lugares como esos, pero yo no supe; no sé nada tocante a Ud. ¿Ve? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Creo eso. Ud. tiene una hernia; eso es lo que está mal en Ud. Ud. tampoco es de esta ciudad, sino de Alberta, de un lugar llamado Easton. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es Ud.? ¿La ayudaría eso? Sra. Braun. Ahora, Ud. se puede ir y ser sana… Dios la bendiga.
¿Cree Ud.? ¿Cree Ud.? ¿Cree Ud. que Dios me puede revelar cuál es su problema? Ud. está grave. Ud. está esperando una operación, según el doctor, un hombre fuerte; es un problema de mujer. Y Ud. no cree en operaciones; esa es la razón que Ud. ha venido a mí para que ore por Ud. Y Ud. sintió dentro de su corazón cuando Ud. oró, que si Ud. pudiera subir a esta plataforma y yo pusiera mis manos sobre Ud., que Ud. no necesitaría la operación. Si esa es su oración, levante su mano. ¿Cómo sé yo lo que Ud. le pidió a Dios? Venga aquí. En el Nombre de Jesucristo, que su deseo sea concedido. Amén. No dude; crea.
Ahora, Ud. es una desconocida para mí. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? ¿Piensa Ud. que su hombro se pondrá bien? ¿Qué tocó Ud.? Todo estará bien ahora. Veo a una mujer más robusta aparecer aquí; Ud. estaba orando. Muy bien. Su fe la salvó ahora. ¿Qué tocó ella?

86 Esa pequeña dama sentada allá con un sombrero negro puesto mirándome, sí, Ud., su problema del estómago la ha dejado a Ud. ahora. Se puede ir, coma su cena. Jesucristo la sana. Todo terminó ahora, vaya a comer. Tenía una úlcera péptica en su estómago; todo terminó.
¿Qué de esos dolores de cabeza, sentada allá atrás, jovencita? ¿Cree Ud. que Dios puede sanar dolores de cabeza y sanarla? Sí, Ud. tenía más fe de la que Ud. pensaba que tenía, ¿no es así? Sus dolores de cabeza terminarán ahora. Francamente, Ud. no los tiene ahora. ¿Qué tocó ella? Sólo piensen: ¿qué tocó ella? Ella tocó al Sumo Sacerdote.
Esa señora sentada allá muy atrás con artritis, ¿cree Ud. que Dios la sanará allá atrás? Esa mujer con anteojos, yo no la conozco a Ud., nunca la he visto a Ud. en mi vida, pero Ud. estaba sentada allá atrás orando. Si eso es verdad, póngase de pie. Dios la bendiga; Ud. nunca estará inválida con eso.
Los reto a Uds. que le crean a Él. No conozco a esas personas; yo nunca las he visto. Pero mi Señor las conoce.
El hombre sentado como el segundo del cuarto de allá atrás, sufriendo de problema de estómago: ¿cree Ud. que Dios lo sanará? ¿Lo acepta? Dios lo bendiga. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿Sí la tiene Ud.? Ud. no la necesita. Amén.
Dios puede curar diabetes, ¿no puede Él? Muy bien. Se puede ir, creyendo; sólo tenga fe.
Él sana nerviosismo también, ¿no cree Ud. eso? Siga caminando, diciendo: “Gracias, Señor”. Sólo crea con todo su corazón.
Venga. El sana artritis; ¿cree Ud. eso? Entonces, sólo siga caminando. Sí, señor. Espere un momento, algo sucedió. Venga aquí. Por supuesto vemos que Ud. está caminando en un bastón. Yo no mencionaré eso. Pero su diabetes y su problema de corazón, ¿cree Ud. que Dios lo sanará, qué lo hará a Ud…. lo sanará a Ud.? ¿Ud. cree que Dios lo sanará? Siga caminando, diciendo: “¡Gracias, Señor!” Se puede ir; sea sano. Diga: “¡Gracias, Señor!”

87 ¿Creen Uds., todos? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Sólo tengan fe; no duden; crean con todo su corazón. ¿Qué de ese problema de la vesícula, sentado allá cerca de la pared? Ud. se mira muy sincero. Yo no lo conozco, ¿lo conozco? Somos desconocidos uno del otro. Pero aquello es su problema. Eso es correcto, ¿no lo es? ¿Somos desconocidos uno del otro?, levante su mano. ¿Era ese su problema? Muy bien, señor. Ud. estaba allá orando, queriendo que Dios lo tocara. Ud. lo tocó a Él y El me tocó a mí. Ahora, Clarence, Sr. Roon, Ud. se puede ir a casa, sea sano. Dios lo sana. Ese es su nombre, ¿no lo es? Si eso es correcto, levante su mano. Yo nunca lo he visto.
¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Cuántos de Uds. creen con todo su corazón? [“Amén”]. Miren, es Cristo que está aquí, amigos. Yo les quiero mostrar algo a Uds. Mis hermanos aquí son hombres de Dios. Ellos tienen tanto derecho de orar por los enfermos como yo. Vengan aquí, hermanos, vengan aquí. Pónganse en cada lado, y formen una fila doble, aquí mismo. Quiero que Uds. se den cuenta que cuando me vaya, no tienen que esperar que vuelva a venir. Aquí están hombres de Dios que también oran por los enfermos. Sólo formen una fila doble aquí ahora; vengan a ambos lados de mí. No quiero dejar a la congregación pensando que sólo algún evangelista tiene que venir y orar por los enfermos. Yo les quiero mostrar a Uds. que Dios sana a los enfermos por medio de las oraciones de estos hombres.

88 ¿Cuántos de Uds. aquí tienen tarjetas de oración?, levanten su mano. Fíjense en sus números. Todas las “A” primero, formen una fila aquí. No, esperen. ¿En dónde nosotros…? ¿En dónde Uds. se quedaron? [Alguien habla con el Hermano Branham-Ed.] Muy bien, yo… Muy bien, que-que… Antes que tomemos… Esperen un momento; si Uds. no esperan, nos confundiremos todo. Que estas personas aquí que tienen las tarjetas de oración con la letra “A”, entren a la fila. Esa… “A” y “B” entren en la fila aquí, los que están en esta-esta sección aquí; formen una fila aquí, “A” y “B”. Miren, en esa sección únicamente. Esperen un momento. Tomen el… tomen aquel lado allá. Los llamaremos a todos. Esperen un momento. Miren, esperen un momento, hasta que los llamemos a todos. ¿Ven? Los llamaremos-los llamaremos a todos.
Todos en este lado con la letra “A” y “B”. Ahora, tendremos que tomar a estos aquí y dar la vuelta por atrás en la otra dirección cuando oremos por ellos. ¿Ven Uds.? Tenemos que llamar un lado a la vez. Todos con la letra “A” y “B”, formen una fila en este lado. Muy bien. Miren, tan pronto como este lado pase, que esta fila de en medio venga por ese lado, después que ellos pasen. Y tan pronto como ellos pasen, que este lado venga. Todos los que creen y pasen por aquí, con toda la fe en Dios….
¿Están temerosos? “¡No temáis, Yo soy!”, dijo el Señor Jesús. ¿No creen Uds. que es El? ¿Cuántos creen que es El? Ahora miren, si El está aquí, así como Él me hizo un vidente, Él hizo a estos hombres ministros. ¿Ven? Ellos tienen el mismo Espíritu que yo tengo, el mismo Dios, el mismo Espíritu Santo, el mismo cargo delante de Dios de orar por los enfermos, las mismas manos, el mismo Espíritu. La unción de ellos… Nos vamos a parar aquí juntos y orar por cada uno de Uds. a medida que pasan, poniendo manos sobre Uds. Y cuando Uds. pasen por aquí, actúen como que fueron sanados. Pasen por aquí diciendo: “¡Gracias, Señor!” Y regresen allá y verán que los dejaron a Uds. sus problemas de estómago y todas esas otras cosas. ¿Lo creerán Uds.?

89 Oremos ahora juntos mientras inclinamos nuestros rostros. Señor Jesús, Tú estás aquí. Tú mismo te probaste estar aquí, Señor, por todo el edificio, diciendo a la gente, llamándola. Y aquí están parados Tus siervos, Señor. Y yo quiero que esta gente aquí sepa que Tus siervos… ellos no tienen que esperar que venga alguna persona especial, algún evangelista especial. Pero Dios, ellos pueden ir y llamar al pastor de ellos. Ellos son Tus siervos, y aquí están ellos; cuando yo los llamé, ellos se pararon allí mismo ante la congregación como verdaderos soldados. Ellos son creyentes. Ellos están listos, ungidos para poner sus manos sobre los enfermos. Y Dios Todopoderoso, quien resucitó a Jesús, quien es nuestro Salvador, quien se para en nuestros medios esta noche, úngenos, Señor. Úngenos con Tu Espíritu Santo, que cuando nosotros pongamos manos sobre esta gente, que las bendiciones de Dios vengan sobre ellos, y que cada uno de ellos sea sanado. Concédelo, Señor. Los empezaremos a pasar por aquí, y oraremos por ellos, en el Nombre de Jesucristo.
Y Satanás, tenemos algo que decirte a ti; queremos decirte que tú has engañado a la gente hasta donde la vas a engañar. Tú no tienes derechos legales para detenerlos. Jesucristo te quitó todo derecho que tú tenías cuando Él resucitó de los muertos. Él triunfó sobre ti, y tú no eres nada sino un fanfarrón, y Él está aquí esta noche para descubrir tu fanfarronada, y exponerte, y decirte quién eres tú. Y tú no puedes detener a esta audiencia por más tiempo. Nosotros tomamos esta audiencia, esta gente enferma aquí, los hijos de Dios, en el Nombre de Jesucristo, para echarte fuera de ellos; y tú los tendrás que dejar. Nosotros vamos a poner nuestras manos sobre ellos para cumplir la Palabra de Dios. Cuando ellos pasen por aquí, sus corazones estarán llenos de la gloria de Dios y se irán de aquí alabando a Dios. Ellos serán sanados, y habrá un avivamiento. ¡Oh, Dios!, concédelo en el Nombre de Jesucristo; que sea así, por medio de Jesucristo nuestro Señor.

90 Ahora, mientras la congregación tiene sus rostros inclinados, si Uds. no pueden orar, canten mientras alguien dirige las alabanzas.
Sólo creer, sólo….
Ahora, cada uno, a medida que pase, crea ahora a medida que pase. Ore, Hermano…. [A medida que la gente pasa por la fila de oración, las palabras del Hermano Branham no siempre son comprensibles-Ed.]… En el Nombre de… En el Nombre de… En el Nombre de Jesús… En el Nombre de Jesús…. En el Nombre… En el Nombre de Jesús… En Tu Nombre creemos… En el Nombre de Jesús, concede la sanidad de mi… [Porción sin grabar en la cinta-Ed.].
Yo le amo, yo le amo,
Porque El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.

91 ¡Oh, cuánto amo a Jesús! ¿No lo aman Uds. a Él? ¿No es El maravilloso? No… ¡Oh!, esto es para mí como el Cielo. ¿Pueden Uds…? ¡Oh! Yo no soy una persona que me emociono, no… Yo no creo que me emocione excesivamente. Pero yo sencillamente siento un verdadero y dulce sentir, como si el Padre Celestial estuviera diciendo: “Bien hecho”. ¿Se oró por todos? ¿Cuántos creen que Uds. van a ser sanados ahora?, levanten su… Todos. Miren el Espíritu de Dios durante la reunión vindicándose; eso es exactamente lo que Él dijo. Únicamente hay una cosa que les impide de eso. Si no lo creen, no sucederá. Si Uds. lo creen, tiene que suceder; ya está terminado. ¿Ven? Es una obra terminada. ¡Oh!, ¿no es El maravilloso? ¡Oh, yo le amo!
Yo le amo, yo le amo,
Porque El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
El Hermano Branham habla con alguien en la plataforma. Ed.} ¿Ella ha pasado por eso? ¿Qué le pasa a la muchacha? ¿Simplemente se encuentra agitada…?
{El hermano Branham empieza a tararear: Yo le amo.}
Yo le amo, yo le amo,
Porque Él a mí me amó;
Y me compró mi salvación, {El Hermano Branham habla con alguien. Ed.}
Allá en la cruz.
Inclinemos nuestros rostros un momento. Padre Celestial, yo sé que allá en la audiencia está una sentada a quien Satanás ha ligado, y él está tratando de detener a la mujer. Dios, concede que él la deje, una persona amorosa; ¿por qué ella no debería ser libre? Te pido que Tú lo concedas, Padre. Por medio de Jesús Tu Hijo, lo pedimos. Amén.
Yo…
Porque Él a mí m amó.
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.

92 ¿Hay aquí un pecador que le gustaría aceptar a Cristo como su Salvador? En la Presencia de Dios ahora, ¿se pararía Ud., y diría: “Yo lo acepto a Él como mi Salvador”? ¿Habría uno aquí que se ha descarriado y le gustaría venir de nuevo a Dios ahorita bajo la unción del Espíritu Santo? Dios te bendiga, hijo. Dios te lo conceda; en el Nombre de Jesucristo, yo te doy el deseo de tu corazón. Regresa ahora a la casa de Dios, invocando Su Nombre, y vive verdadero a Él.
Pastor, yo aprecio mucho este fino compañerismo. ¿Por qué no pidió Ud.? ¡Ese es un verdadero pastor!: deja que su congregación pase y no pide por él mismo. Esa sangre se detendrá. Dios lo bendiga, hermano. Cogí su mano, y había una vibración que se movía. Se pudiera haber convertido en un cáncer; Ud. estará bien ahora. Nunca me dijo ni una palabra tocante a ello, nunca lo mencionó. Lo capté cuando él estrechó mi mano. Dios lo bendiga, pastor. Dios los bendiga, congregación.
Al venir Jesús nos veremos
A los pies de nuestro…
(Dios bendiga a cada uno de Uds., mis hermanos; Dios los bendiga, hermanos)
Reun-… (Dios lo bendiga, hermano…)…
Seremos… (Dios, en Jesús…)
Un redil con nuestro buen Pastor.
Mientras que les entrego a su pastor, inclinemos nuestros rostros, y cantémoslo suavemente.
Al venir Jesús nos veremos
Que el Dios del Cielo siempre sea con Uds., siempre les dé gracia. Estaré orando por Uds. Uds. oren por mí hasta que nos volvamos a encontrar. Encontrar, ¿dónde?
… a los pies de nuestro Salvador, (al venir Jesús)….
Dios lo bendiga a Ud., pastor. Dios los bendiga.
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