S.867 61-0903  ASÍ ALUMBRE VUESTRA LUZ DELANTE DE LOS HOMBRES 

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OBRAS DEL MENSAJE

Así Alumbre Vuestra Luz Delante De Los Hombres

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

61-0903

1 Esto es tan inesperado para mí como lo es para Uds. Yo vine… Tengo que confesar que me comporté algo así como un hipócrita. Vine un poco tarde. Dije: “El Hermano Neville estará predicando cuando yo llegue, entonces no me dirá nada; él comenzará”.

2 Cuando entré por la puerta, Billy me habló, me dijo: “El Hermano Neville ya está predicando. Estás a tiempo”.

Yo dije: “Bien”.

3 Entré, él dijo: “Aún no he comenzado a predicar; solo estaba esperando”.

4 Entonces pensé: “Bueno, quizás pueda…”. Sé que él…cómo es predicar dos o tres veces por día, eso lo agota a uno; lo sabemos. Especialmente tratándose de jóvenes como nosotros, Uds. saben, y para jóvenes como estos eso—eso no tarda mucho. Así que estamos juntos como hermanos, y estamos juntos hombro a hombro y unidos de corazón, uniendo nuestros esfuerzos para poder trabajar juntos para el Reino de Dios.

5 Y nos gusta estar reunidos con Uds.; es—es algo grandioso. Por tanto, solo le pedí al Señor que me diera allí un pequeño texto, algo como para comenzar. Aún no sé lo que voy a decir, pero, solo empezaremos y luego que sea donde Él nos guíe. Es cierto que vamos…

6 Se suponía que debía comenzar una reunión de seis días en Fairbanks, Alaska, el quince, comenzando el quince. Pero no creo que pueda llegar allá en este momento, porque tengo otra cita que atender en Columbia Británica. Por tanto, no creo que pueda llegar esta vez. Además, ellos quieren organizar una junta de hombres de negocios, Los Hombres Cristianos de Negocios.

7 Verdaderamente solicito y deseo sus oraciones por las próximas reuniones para las que ahora estamos tratando de prepararnos. Y recibí una invitación hace unos días para algo que me sonó bien. Y no sé si el Señor estará en eso o no, tendré que esperar y averiguarlo. Los Hombres de Negocios querían que viniera a Phoenix, en enero, y que fuera a cada iglesia una noche, por toda la ciudad de Phoenix, y enseguida, entonces tener la convención. Eso me sonó bastante interesante, pues me daría la—una oportunidad de poder hablarles a las iglesias y a todos los ministros.

8 Por lo general la gente piensa, de mí, que porque golpeó tanto contra las organizaciones, que yo estoy en contra de los hombres que están en la organización. No lo estoy, de ninguna manera. Estoy a favor de los hombres.

9 Es como si yo viera a un hombre que viene bajando por el río en una barca y esa barca está llena de filtraciones, y yo lo supiera, y supiera que esa barca no pasará las corrientes allá abajo. Yo gritaría y condenaría esa barca tan fuerte como pudiera, mas no al hombre en la barca; estoy condenando la barca. Yo sé que la barca no lo logrará. Y yo sé que la organización no lo logrará. Pero sé que los hombres allí lo lograrán, si tan solo dan un paso afuera. ¿Ven?

10 Pero es como si Ud. tuviera un carro viejo y estuviera subiendo una montaña, y yo supiera que cuando comience a bajar por el otro lado Ud. no tiene frenos. Yo no estaría en contra del hombre, estoy gritando contra él, no es él, es el carro en el que está; él se va a lastimar.

11 Y más o menos así son las organizaciones. Yo pienso que las personas se aferran a esas organizaciones como si eso fuera Dios mismo, y ellos se sueltan de la Palabra de Dios solo para aferrarse a la organización. Pues, cuando hacen eso, temo que van a cometer un error grave. Y no es que yo tenga nada en contra del hombre como individuo, sino que es la barca en la que está él, ¿ven?, estoy seguro que no lo logrará. La organización jamás lo logrará, pero Cristo sí. Así que solo dé un paso de—fuera de esa barca agujereada de organización, entrando a salvo a la Barca de Sion, esa antigua Barca que jamás ha fallado aún en llegar a tiempo, Cristo.

12 Y eso, piénsenlo, me daría una oportunidad de poder hablarles a esos hombres.

13 Ahora, pensé, tal vez que… Esta noche es noche de la Comunión. Y escuché que tuvieron un bautismo, que tendrán otro. A mí me gusta venir para—para la Comunión. Me la perdí la última vez por no estar aquí. Se me pasó. Y sabía que este era el primer domingo, así que hice preparativos para estar aquí, para poder estar en la Comunión esta noche.

14 Pues verdaderamente pienso que es el deber de todo Cristiano tomar la Comunión. La Biblia dice: “Si no la tomáis, no tenéis parte Conmigo”. Y yo creo que es un—un momento decisivo para los Cristianos. Si no la tomamos no tenemos parte con Él. Y si la tomamos indignamente, entonces somos culpables del Cuerpo y de la muerte de Cristo. Entonces lleva al Cristiano a mantenerse en oración, cuando él viene a la Comunión. Nosotros debemos venir reverentemente, solemnemente, sagradamente, pasando adelante habiendo confesado todas nuestras faltas, orando el uno por el otro. No solo eso, sino que debemos sentir… Si hay un hermano o hermana entre nosotros que sentimos que está un poco fuera de línea en alguna parte, nuestros corazones deberían sentir carga por esa persona especialmente en la noche de la Comunión, por verlos que puedan pasar adelante y tomar la Comunión, y que no sean condenados con el mundo; pues ellos son nuestros hermanos y hermanas.

15 Ahora, en las últimas semanas, dos o tres, dos semanas ya para tres, no he hablado mucho; solo he estado descansando. Pues esta es como una pequeña temporada de descanso para mí, antes del—del gran empujón.

16 Oír al Hermano Neville hablar de estas predicciones entre los políticos y hombres que realmente entienden de esas cosas, de una guerra atómica a la mano, tomaría de diciembre hasta enero. Bueno, eso… Eso es muy cierto. Ellos la declararían y la iniciarían, y luego un par de bombas y allí concluiría. Pues la nación no puede sobrevivir una guerra atómica; simplemente no pudiéramos. Pero eso no alarma al Cristiano o no debe alarmar al Cristiano. Nosotros debemos estar preparados en cualquier minuto, esperando a nuestro Señor que venga. Y, ¡oh!, muchas veces, ¿ven?, estos…

17 Esto no se está grabando, esto solo es aquí en casa. No hay cinta, así que uno no tiene que vigilar lo que está diciendo, de que le llegue a otra persona, ni nada así; solo son los amigos de casa.

18 Les diré lo que he estado haciendo, he estado cazando ardillas. Y, pero no me ha ido muy bien; no hay muchas ardillas. Y ahora voy para Alaska a cazar carneros.

19 Y puede ser que tal vez algunas personas, con muchas personas, uno no puede decir eso en la cinta o algo, porque hay muchas personas que rotundamente no creen en cazar. Y, pero siempre me he fijado que son los que no creen en cazar, solo tráigales un pedazo de carne y quedan muy satisfechos con ella, ¿ven Uds.?

20 Y como la dama una vez me dijo. Ella dijo: “Hermano Branham, ¿quiere decirme que—que Ud. caza conejos?”.

21 Le dije: “Sí, señora”. Ahora, no estoy criticando esa preciosa alma. Ella ya partió.

22 Y ella dijo: “¡Oh, eso es ridículo! Ud. no debería dispararles a esos conejos”. Así que, luego, no era… La temporada no había terminado cuando esa misma señora dijo: “¿Me trae unos cuantos de esos conejos?”. Ella dijo: “Son lo mejor que he comido”.

Yo dije: “Bueno, supongo que a eso llamo ‘cultura’”. ¿Ven?

Y alguien dijo: “¿Qué quiere decir?”.

23 Yo dije: “Esa señora tiene cultura”. Dije: “Cultura es alguien que no tiene suficiente nervio para matar un conejo, pero se lo puede comer después que otro lo ha matado. Entonces supongo que eso es lo que—lo que uno llama ‘cultura’”. ¡Oh, yo soy…! No…

24 Soy conservacionista. Yo no creo en matar y desperdiciar. Le enseño a mi muchacho, a los que cazan conmigo: “Jamás tomen algo que no estén dispuestos a comer”. ¿Ven? Déjenlo en paz. No le disparen a un pájaro solo como blanco. ¿Ven? Eso no es correcto. Consígase un blanco, móntelo allá y dispárele. Si se va a comer la caza, luego fue puesto aquí con ese fin. Y desperdiciarlo, es como desperdiciar cualquier otra cosa. No es correcto hacerlo, dispararles a los animales como—como blanco.

25 Y cuando voy a las montañas, amigos, no voy allá tanto por “ir de cacería”. Voy allá para estar a solas con Dios. Algunos de Uds., si notan, mis mejores experiencias que tengo son cuando estoy apartado cazando, cuando me encuentro con Dios.

26 De todas mis experiencias, no he tenido una como la que tuve la otra mañana por acá mismo cazando ardillas. He visto muchas cosas en mi vida, señales y maravillas, y todo eso. Pero eso me impactó más que cualquier cosa que haya vivido hasta ahora. Pues solo imagínense, rayando el alba, lluvioso, todo nublado completamente, y ver allí frente a mí levantarse como de un vaso puesto sobre una colina, estando allí, tres arcoíris subiendo más y más, hasta que uno queda todo tan entumido que a duras penas uno podía hablar. Luego acercarme a Eso y oírlo a Él hablar y confirmar el mismo Mensaje que uno está predicando siendo la Verdad. ¿Ven?

27 Dijo: “Jesús del Nuevo Testamento es Jehová del Antiguo. Él solo cambió Su velo”. Bueno, me senté a estudiar eso. Encontré que esa misma palabra, donde Él “cambió Su semblante” en el griego sí significa, “cambiar Su máscara”; no exactamente Su velo sino Su “máscara”. Eso llegó al lugar donde Él fue “transformado” ¿ven?, que quiere decir que Él “cambió Su manera”. Él era Dios, Jehová. Y Dios, Jehová Se cambió a Sí Mismo de un Espíritu y Se hizo Hombre. Él es el mismo Jehová Dios; lo cual ese era el Padre, y este es el Hijo, siendo la misma Persona.

28 Y cómo entonces Él me dio algo para hablar. El Señor mediante, mi objetivo es estar en ese mismo árbol en la mañana, cerca del alba. Y yo—yo espero que Él se me aparezca de nuevo. Yo—yo confío que Él lo hará, para poder saber qué hacer. Tengo una carga en mi corazón por el pueblo. Viendo la hora que se acerca y sabiendo que la gente no está preparada ni muchos de mis seres queridos, no sé qué hacer o decir. Y subiré allá y veré lo que Él me dice. Así que estén en oración por mí.

29 Entonces salgo mañana en la tarde o el martes en la mañana. Un hermano aquí de la iglesia y yo saldremos para Columbia Británica. Y saldré con un—un grupo de ministros pentecostales. Está patrocinado, el viaje, no me cuesta un centavo. Y ellos patrocinaron el viaje y consiguieron el guía. Y el guía es un hermano pentecostal lleno del Espíritu Santo. Y después tengo algunas personas para bautizar en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, unos tramperos y—y asuntos mientras estoy allá, tramperos noruegos y demás, que han, por medio de estas cintas que se han enviado, han visto la Luz y quieren que yo los bautice en el Nombre de Jesucristo.

30 Y el director de la Asociación Ministerial de Columbia Británica, me reuniré con él el próximo sábado en la tarde en el alojamiento Pine Lodge de Dawson Creek, Columbia Británica. Y él está hambriento y sediento por ser bautizado en el Nombre de Jesucristo.

31 Entonces, Uds. ven, no todo es cacería, amigos. Yo quiero bautizar este guía y a todo predicador que vaya conmigo en esta ocasión en el Nombre de Jesucristo. Uds. oren por mí. ¿Ven? Pues sé que es verdad, hace que mi corazón tenga hambre y sed de ver a Dios.

32 Ahora, antes de que abordemos la Palabra no tomaré mucho de su tiempo, solo enseñaré un poco de algunas Escrituras, hasta que hallemos un lugar que encontremos para orar. Y conseguir…

33 Creo que alguien está aquí parado. [El Hermano Branham pausa mientras alguien habla desde la congregación.—Ed.] Yo—yo, discúlpeme ¿alguien más cerca dígalo? No escuché lo que el hermano… [Alguien dice: “Él quiere que Ud. dedique su bebé”.] ¿Dedicar su bebé? Seguro, mi hermano. Sí, señor. Traiga ahora mismo su bebé. Con mucho gusto lo haremos.

34 Y bueno, yo—yo creo en esto. Ahora, tal vez para explicarlo a las personas antes de que pasen.

35 ¿Está el Hermano Arnold? ¿Teddy? [Un hermano dice: “Sí”.—Ed.] Muy bien. Si Ud. nos hace el favor de pasar al piano.

36 Ahora, muchas personas rocían estos bebés, y a eso le llaman bautismo infantil. Ahora, si su iglesia hace eso, eso, eso está bien. Pero vean Uds., si ellos lo hacen es por una ordenanza de la iglesia. No hay Escritura para eso. La Escritura no apoya bautizar su roci-…

37 La Escritura no apoya rociar, en ninguna forma. Nadie fue rociado alguna vez, en la Biblia. Todos ellos fueron, fueron bautizados siendo sumergidos en el Nombre de Jesucristo.

38 Pero, ahora los bebés en la Biblia, ellos los trajeron y los dedicaron para el Señor. Ellos trajeron a los niños pequeños y los dedicaron al Señor, los encomendaron en los brazos del Señor Jesús.

39 Está bien, hermana, traiga su pequeño. Y otros que tengan a sus pequeños que quieren que sean dedicados, pues con mucho gusto lo haremos, haremos un servicio para dedicar a nuestros bebitos. Ahora, Jesús, en la Escritura, el…

40 Ahora en esta iglesia aquí, tenemos mezcla de organizaciones de todas clases. Algunos de ellos son protestantes, algunos católicos y aun tenemos judíos que vienen aquí que son judíos ortodoxos. Por esa razón nos llamamos estrictamente “inter-denominacionales”.

41 Y ahora, para que Uds. entiendan, nosotros nos esforzamos en—en esta iglesia por ser una iglesia Escritural, quedándonos solamente con la Biblia. Donde la Biblia dice algo, nosotros seguimos eso allí exactamente de esa manera. Ahora, la iglesia primitiva, y todos los Cristianos y Uds. ministros admitirán que Esta es la historia de la Iglesia primitiva. Todos lo sabemos. Esto es exactamente lo que se llevó a cabo.

42 Yo estaba hablando con un sacerdote, un sacerdote católico que vive por la calle acá arriba, hace poco. Y él dijo: “Sr. Branham” dijo, “¿es Ud. un no-católico o un protestante?”.

Dije: “Un protestante”.

Él dijo: “Entonces Ud. protesta en contra de nosotros”.

43 Yo dije: “No, señor. Yo no protesto—protesto en contra de las personas, sino de la—la iglesia, la doctrina de la iglesia”.

Él dijo: “¿Es Ud., entonces se llama a sí mismo bautista o presbiteriano?”.

Dije: “No, señor. Sencillamente un Cristiano”.

44 Y él dijo: “Pues ¿de dónde toma Ud. su forma de doctrina? Para ser un Cristiano tendrá que tener una base para formar una doctrina”.

Yo dije: “Eso es cierto”. Dije: “Es la Biblia”.

“Bueno” dijo él, “esa es la historia de la iglesia católica”.

Y yo dije: “Bueno, según eso ¿los apóstoles eran católicos?”.

Él dijo: “Sí, señor”.

45 Yo dije: “Muy bien. Admitiré que eso es correcto”. Él… Yo dije: “Entonces ¿por qué no se quedan también Uds. con la Escritura?”.

46 Él dijo: “Vea Ud., Cristo le dio poder a la iglesia para cambiar la Escritura en cualquier momento que quieran”.

47 “Bueno” dije yo, “¿entonces Uds. la han cambiado y La tienen como La tienen hoy?”.

Él dijo: “Sí, señor”.

48 Yo dije: “Entonces, quiero preguntar algo. Luego Cristo no debe estar complacido con Ella, pues Él derramó el Espíritu Santo sobre la Iglesia primitiva. Ellos sanaron enfermos y resucitaron muertos, y echaron fuera demonios y obraron grandes milagros poderosos, bajo la doctrina de la iglesia católica primitiva. Y eso no se ha visto en la iglesia católica desde que ellos cambiaron la Doctrina”.

49 Ahora, regresemos y seamos católicos originales. Regresemos y seamos lo que la Biblia dice que fueron ellos. Cristo caminó con aquellos. Por esa razón, amigos, es que nosotros no queremos condenar a ninguna iglesia, a ninguna persona en las iglesias, sino que tratamos de mantenerlo tal y como dice la Biblia.

50 Ahora, en la Biblia jamás fue bautizado un bebé. Jamás un bebé fue rociado, en ninguna parte de la Biblia. Pero aquí es donde está en la Biblia, dice: “Ellos le presentaron niños pequeños a Jesús para que pusiese Sus manos sobre ellos y los bendijera”. Y Él dijo: “Dejad a los niños venir a Mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino de Dios”. Ahora esa es exactamente la verdad. Ahora, por tanto, nosotros traemos los pequeños y los presentamos de los brazos de la madre o del padre a nuestro Padre Celestial, y los entregamos dedicándolos en la sinceridad más profunda.

51 Mis hijos, tengo dos aún, que todavía no han sido bautizados, porque solo han sido dedicados. Tengo un bebé en Gloria que solo fue dedicada, no bautizada.

52 Pues el bautismo es para remisión de los pecados, ¿ven?, para mostrar que Ud. se ha arrepentido. Ese bebé no ha hecho nada de qué arrepentirse. Es un bebé, recién nació aquí en el mundo. No tuvo ningún poder en cuanto a venir aquí, ¿ven?, y no tiene pecados. Cuando Cristo murió en la Cruz, Él murió para quitar el pecado del mundo. Hasta que este bebé haya hecho algo de qué arrepentirse, la Sangre de Jesucristo hace expiación.

53 Pero ahora la madre y el padre, los padres, tienen el derecho de traer el bebé y ofrecérselo de vuelta a Dios, el bebé que les fue dado a ellos por Dios.

54 Ana en el templo. Ella hizo promesa; ella era estéril. Ella era anciana, no tenía hijos. Ella oró con tanta sinceridad en el altar que los sacerdotes salieron y la acusaron de estar borracha. Ella gritaba y clamaba en el altar para que Dios le diera un bebé. Y ella dijo: “Dios, si Tú me das un bebé, yo lo traeré de vuelta aquí a este lugar y te lo daré a Ti”.

55 Madres, así es como Uds. recibieron su bebé; Dios les dio a Uds. su bebé. Es igual como Él le dio a Ana su bebé. Y ahora Uds. están trayendo de nuevo esta noche sus bebés al templo, igual como también hizo Ana con el pequeño Samuel, en un servicio de dedicación. Ahora, nosotros dedicamos y devolvemos su bebé en oración al Dios Quien se lo dio a Ud. Y oro que estos niños y niñas pequeñas que están parados aquí esta noche, sean profetas y profetisas como Samuel de antaño, del Señor, al Uds. entregarlos.

Ahora, si la audiencia inclina sus rostros por un momento.

56 Amoroso y bondadoso Dios, nos acercamos a Tu trono de gracia y misericordia en esta hora, por la generación que vendrá después que nosotros ya no estemos. Estos pequeños presentes, y los cargan—ellos los tienen cargados. Han sido presentados esta noche en los brazos de sus madres y en los brazos de sus padres. Ellos son la semilla de la raza de mañana. Para asegurar que ellos comiencen correctamente, estas madres y padres traen estos pequeños aquí para dedicarlos, para entregar sus pequeñas vidas al Dios vivo.

57 Padre, el pastor y yo damos un paso aquí adelante, y ofrecemos estos niños a Ti con una oración de dedicación. Bendícelos, Padre nuestro. Oramos que Tú los bendigas para que sean Tus pequeños siervos. Que ellos vivan largas vidas felices aquí en la tierra y vean la Venida del Señor Jesús. No solo eso, que ellos vivan largas vidas saludables, felices y sean siervos Tuyos. Que Tú los guíes. Que Tú hagas predicadores, cantantes, evangelistas, misioneros para un mañana, de estos niños, si es que en el futuro hay un mañana. Concédelo, Señor. Los dedicamos a Ti de la mejor manera que sabemos, conforme a Tu Escritura que nos has dejado, la Santa Palabra.

58 Siendo que está escrito en el último Libro de la Biblia: “Dios quitará del Libro de la Vida al hombre que quite una Palabra de Esto, o Le añada una palabra”. Nos damos cuenta entonces, que esa Biblia es la Palabra sagrada de Dios. Y nosotros no podemos añadirle una sola cosa, ni quitar de Ella una sola cosa. Por tanto, Señor, La dejamos de la manera como nos la diste Tú, y La enseñamos y tratamos de vivir conforme a Ella, por Tu gracia.

59 Dedicamos estos niños, así como ellos los trajeron a Jesús en los días de antaño. Si Él estuviera aquí en la tierra esta noche en forma física, estas madres y padres correrían a Sus pies y traerían a esos pequeños. Y Él pondría Sus manos sobre ellos y los bendeciría. Tú estás sentado a la diestra de la Majestad en las Alturas esta noche, Señor Jesús. Y nosotros hemos quedado aquí como Tus siervos. Pondremos nuestras manos sobre ellos en oración a Ti, que tomes sus pequeñas vidas y las uses para Tu gloria. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.

Traedlos a Jesús. [El pianista comienza a tocar Traedlos a Jesús.—Ed.]

60 ¿Tiene un pequeño? ¿Cuál es su nombre? John. ¿El apellido, hermana? [La madre dice: “Meyer”.—Ed.] Meyer. ¡Oh! Este es el pequeño John Meyer, el pequeño por el que todos oramos el otro día. Aquí está él con nosotros, esta noche.

Inclinemos nuestros rostros.

61 Señor Jesús, Tu pastor y yo estamos parados juntos, en Tu Nombre, tomando de los brazos de su madre este pequeño bebé, con el padre mirando, con grandes expectativas para este pequeño en los días que vendrán. Yo ahora Te entrego a este pequeño John Meyer, Señor, para servicio Tuyo. En el Nombre de Jesucristo nosotros lo dedicamos a Dios. Amén.

62 Dios le bendiga. Dios bendiga al pequeño. Lo tenga feliz, que sea un…?…

63 Finalmente ha llegado. Yo creo que Ud. tuvo a la pequeña aquí dos o tres veces, pero yo no lo sabía. ¿Cuál es su nombre? [La madre dice: “Elisabeth Collins”.—Ed.] Elisabeth Collins. Muy bien. Lo conozco; él la dejaría caer. Lo sé. ¿Ven? Pero, la pequeña Elisabeth Collins.

Inclinamos nuestro rostro.

64 Padre Celestial, haz de esta otra pequeña Ana. Hazla una sierva del Señor. Bendícela. Bendice a su padre y madre en su—en su hogar; y que ella viva para la gloria de Dios. Concédelo, Señor. Entregamos a Ti a Elisabeth Collins, en dedicación de su vida. En el Nombre de Jesucristo. Amén.

Dios te bendiga.

65 ¿Me pregunto si te pueden subir a la plataforma? ¿Podrían? ¿Cuál es su nombre? [La madre dice: “Davonna Gayle Stayton”.—Ed.] Davonna Gayle [“Stayton”.] Stayton. Eso es. Davonna Gayle.

66 Esta es la pequeña Davonna Gayle Stayton. Su madre y ellos apenas están viniendo a la iglesia, han sido… recibieron el Espíritu Santo, se bautizaron.

Inclinemos nuestro rostro.

67 Nuestro Padre Celestial, admiramos el valor de esta madre y padre jóvenes, que ella venga de la manera en que lo ha hecho y el progreso que ha tenido. ¡Cuánto has bendecido estos corazones tiernos! Entregamos a Ti esta pequeña dulzura, que bendigas su pequeña vida, Señor. Y que ella sea sierva Tuya. Bendice a su padre y madre, juntos. Que ella siempre pueda ser criada en un hogar Cristiano, en el temor de Dios. Te la entregamos a Ti, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

68 Dios te bendiga, pequeña Davonna Stayton. Dios lo bendiga, Hermano Stayton.

69 ¿Cómo estás, pequeña dulzura? ¿Vienes aquí, solo un minuto? ¿Eh? Puedo… Ella puede pararse aquí mismo, si quiere. ¿Cuál es su nombre, hermano? [El hermano dice: “Hannah”.—Ed.] Hermano Creech… Será el pequeño… Sí. Tú eres el pequeño Allen. Tan fluido que hablas, ¿ven? Bueno, esta—esta es la pequeña Hannah Creech. Quizás ella me permita levantarla. Ella es una niña dulce.

Inclinemos nuestros rostros.

70 Padre Celestial, te entregamos a Ti esta pequeña bebé, que ahora está a los pies de su madre. Y oramos, Padre Celestial, que Tú la bendigas y hagas de su vida un instrumento en Tu Reino. Bendice a su padre y madre. Que la niña pueda ser criada en un hogar Cristiano, en el temor de Dios. Ponemos nuestras manos sobre ella y la dedicamos a Ti, su tierna vida, para servicio a Ti. En el Nombre de Jesucristo. Amén.

Bendiciones para ti en esta mañana. ¡Bendiciones!

71 ¿No viene él? ¿Cuál es el nombre? ¿Cuál? ¿Don? [El hermano dice: “Don…?… Benjamín”.—Ed.] Benjamín. Benjamín. [“Correcto. El pequeño Benjamín”.] Este es Benjamín…?… [“Es correcto”.] El hermanito pequeño y su hermana.

Inclinemos nuestros rostros.

72 Nuestro Padre Celestial, te entregamos a Ti esta pequeña dulzura, aún demasiado joven, Señor, para saber lo que sucede. Pero Tú sabes todas las cosas. Oramos que bendigas su pequeña vida, Señor. Bendice este hogar. Y, Señor, que este pequeño viva para la gloria de Dios una buena vida larga y feliz; si es posible, que vea la Venida del Señor Jesús. Concédelo, Señor. Lo dedicamos a Ti para Tu servicio, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

73 Y ese era un… [Alguien dice: “Niño”.—Ed.] Es un dulce pequeño. ¿Ven? Benjamín…?… ¡Vaya!, ¡qué muchacho tan grande este! ¡Vaya!…?… ¡Oh, vaya!

74 Observé al pequeño, él me está mirando cuidadosamente. Lo he estado cargando. ¿Ven? ¿Su nombre? [El padre dice: “William Davis”.—Ed.]…?… El pequeño William Davis. ¡Qué pequeño más hermoso!, correcto, junto al pequeño.

Inclinemos nuestros rostros.

75 Señor Jesús, Te entregamos el pequeño tan hermoso, para servicio Tuyo. La madre y el padre lo han traído, Señor, para que pueda ser usado para la gloria de Dios. Ahora, por tanto, Señor, leyendo de días pasados, Él puso Sus manos sobre pequeños así y los bendijo. Nuestras manos son pobres representantes de las Suyas. Pero lo pedimos en Su Nombre y Te entregamos a Ti este bebé para una vida de servicio, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

¡Bendiciones para ti! [El padre dice: “Que lo bendiga a Ud., pastor”.—Ed.]

76 Sra. Bowers…?… Mira cariño, ¿cuál es tu nombre? ¡Oh, vaya! [Alguien dice: “Sussie. Sussie…?…”.—Ed.] Con gusto te cargaré. Eres un buen muchachito. Pequeña Sussie Bate.

Inclinemos nuestros rostros.

77 Padre Celestial, esta pequeña de ojos vivaces…?… No sabiendo lo que tenga el camino, ninguno de nosotros lo sabe. Pero papá y mamá quieren que ella no se salga de ese camino angosto y recto. Y un pequeño instrumento tan hermoso como este, cuánto no quisiera Satanás sacudirla. Pero ellos la han traído para que Satanás sea distanciado de ella. Esconde su pequeña vida, Señor, para servirte a Ti. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.

¡Dios te bendiga, pequeña!…?… Muy bien.

Ven a Él, ven a Él

Ven al buen Pastor, no vagues más,

Ven a Él, ven a Él,

Las perdidas ovejuelas.

78 ¡Oh, cómo…! ¿Aman Uds. a los niños? Si alguien no ama a los niños, algo está mal. Jesús dijo: “Si Ud. no se convierte y llega a ser como uno de estos pequeños, no entrará en el Reino”. Nadie.

79 Un padre aún tiene dos niñas pequeñas allá atrás que quería traer. Yo le dije: “Adelante, tráigalas”. ¿Ven?

80 “¡Si no somos convertidos y llegamos a ser como estos niños pequeños”! ¿Saben qué? Ud. puede lastimar sus pequeños sentimientos. Papá y mamá saben que muchas veces ellos se meten en problemas, les dan unas nalgadas. Y a los dos minutos lo están abrazando a uno con sus bracitos y lo han olvidado todo. Y así es como tenemos que ser nosotros. No importa lo que suceda, tenemos que perdonar y ser amables el uno con el otro y—y—y ser así como niños pequeños, dispuestos a—a perdonar y olvidar, y—y así. Eso es lo que debemos—debemos hacer. Y entonces cuando lo hacemos así, nos estamos acercando entonces al Reino de Dios.

81 Creo que las dos niñas son un poco tímidas. Papá y mamá tendrán que pasar con ellas. Bueno, eso está muy bien. Nos gusta eso, nos gustan las niñas tímidas. Muy rara vez se ve una que puede… ¡Oh, estas son las pequeñas que cantan! ¿No es así? ¿Son estas las que cantan? Pensé que lo eran. Muy bien, señor.

82 Ahora, ¿cuál es tu nombre? [La niña dice: “Ruth”.—Ed.] Ruth. Es muy bonito. Ruth es un nombre muy bonito. Me gusta, me gusta mucho. Ahora, y ¿cuál es el apellido? Es… [Alguien dice: “Myers”.] Myres, la pequeña Ruth Myers, ella es una de las pequeñas cantantes aquí. ¿Son gemelas? Se parecen mucho, ¿verdad?

83 Nuestro Padre Celestial, Te entregamos esta pequeña, que el padre y la madre dicen que no ha sido dedicada en forma alguna para el servicio del Reino de Dios. Ponemos las manos sobre la pequeña Ruth esta noche, la pequeña Ruth Myers, y pedimos que el Poder del Dios Todopoderoso Quien le ha dado el talento a ella de cantar, continúe bendiciéndola. Y que su vida sea dedicada a Ti todos los días que ella esté aquí en la tierra. Te la entregamos a Ti en el Nombre de Jesucristo.

84 ¿Cuál es el nombre de la hermanita? ¿Loyce? Muy bien. La pequeña Loyce. ¡Vaya!

85 Padre Celestial, ponemos las manos sobre la pequeña Loyce, también con un talento a tan tierna edad, de cantar el Evangelio. Bendice los talentos de estas niñas, Señor. Y ahora sus vidas están siendo dedicadas a Ti, por sus padres. Pronto Señor, tendrán suficiente edad para ser bautizadas. Cuando ellas comiencen—comiencen a entender lo malo y las cosas, y comiencen a obrar mal, entonces tendrán que arrepentirse y ser bautizadas. Hasta que llegue ese momento, Señor, las dedicamos a Ti. Que uses sus talentos para Tu gloria. Usa sus vidas, que vivan largas vidas felices de servicio a Ti. Nosotros dedicamos esta pequeña a Ti, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

86 Dios te bendiga. Ve y que Dios te acompañe, y siempre te bendiga en todo lo que haces.

Está bien, Hermano Neville.

¡Oh, yo—yo pienso que son tan lindas! Yo…

87 Mis niñas están creciendo mucho ahora, así que tengo que… Antes las montaba en la espalda. Pero ahora ellas pudieran casi montarme a mí en sus espaldas, están tan—tan grandes; Becky en especial, una muchacha grande.

88 Ahora, abramos la Palabra del Señor en Mateo el 15… o el capítulo 5. Y leeremos solo una porción y después tomaré de esto, el Señor mediante, un pequeño texto como por quince, veinte minutos. Entonces tendremos la comunión y el lavamiento de pies y servicio bautismal, nos tomará entonces como hasta las nueve y media o un poco más, para terminar. Me gustaría comenzar desde el capítulo 5, del versículo 12.

Gozaos y alegraos sobremanera, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

89 Me gustaría tomar un—un tema de ese último versículo allí, que es el versículo 16: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el Cielo”.

90 Encontramos en la Escritura que hay dos lugares en que dos hombres distintos hablan de la justificación. Y uno de ellos era Pablo y el otro era Pedro. San Pablo y San Pedro; y Pablo justificaba a Abraham por la fe, y Pedro lo justificaba por las obras. Pedro dijo que él estaba justificado por sus obras; Pablo dijo que él estaba justificado por su fe. Ahora, ellos no se contradijeron el uno al otro. Ellos lo estaban mirando desde dos puntos de vista diferentes. Y Pablo estaba hablando de la fe de Abraham, que es lo que Dios vio en Abraham. Y Pedro estaba hablando de sus obras que hablaban de su fe. Por tanto, está escrito: “Muéstrame tus obras sin tu fe y yo te mostraré mis obras por mi fe”. Ahora, por tanto, Pablo veía lo que estaba hablando y lo que vio Dios. Y Pedro hablaba de lo que el hombre veía y, pues si un hombre tiene fe, así se portará; su vida se lo mostrará a otros.

91 Entonces voy, quiero hablar sobre eso esta noche: “Que así alumbre nuestra Luz”.

92 Ahora en estos pocos minutos no quiero subir aquí solo para ser visto y oído; eso no sería correcto. Pero tal vez, con la ayuda de Dios, tal vez podamos hablar algunas palabras de algo que nos edifique, que nos ayude a todos, sobre cómo podemos mejorar y vivir una vida mejor. Estoy seguro que todos estamos aquí para eso, para aceptar la corrección y para recibir entendimiento de lo que podemos llevar a cabo para hacernos mejores Cristianos. Si hay una cosa que deseo en mi vida, es ser un mejor Cristiano de lo que soy. Y estoy seguro que ese es el clamor del corazón de toda alma que está aquí esta noche, es por ser un mejor Cristiano.

93 Hace un tiempo iba por una carretera, y yo conducía a una velocidad bastante rápida, y observaba, como normalmente hago, solo, conduciendo. Y es bastante solitario, cuando uno conduce solo. No se puede encender la radio a menos que sean estas estaciones familiares donde se escucha música religiosa, porque todas esas otras cosas son lo que saca el mismo Espíritu de uno.

94 Y donde sea que voy, ahora que he envejecido un poco, pues llevo una libretita de papel. Y cuando el Señor me revela algo, sencillamente lo anoto. Y aun he escrito en la culata de mi rifle, en el bosque, con una bala. Y cosas así solo para retener un pensamiento que me es presentado. Arranco la marca de mi ropa o algo y escribo allí. Lo que sea para tener en mente el Mensaje.

95 Y mientras conducía por esta carretera, noté un gran aviso hermoso. Y normalmente, Uds. saben, muestran bastantes cosas en estos avisos, pero no vi tales cosas en este cierto aviso. Normalmente tienen fotografías de—de mujeres medio vestidas, o alguna otra cosa haciéndole publicidad a cierta marca de cigarrillos o—o whisky, o cerveza o algo, los grandes avisos luminosos. Pero para sorpresa mía, a primera vista me llamó la atención porque no estaba todo lleno de obscenidades; no había obscenidad allí. Y di un vistazo atrás, para ver.

96 Era un aviso hermoso. Y estaba en el lugar correcto, justamente donde, cuando uno gira en esta esquina no se puede evitar ver el aviso. Y para sorpresa mía, tenía una palabra escrita allí: “¿Hambriento?”; simplemente “¿Hambriento?”, era todo lo que había. Entonces me fijé en unas pequeñas palabras en la parte baja del aviso, decían: “Tres millas adelante”. “¿Hambriento? Tres millas adelante”.

97 Bueno, me puse a estudiar eso. La gente no estaba muy… Normalmente si ellos tienen un restaurante adelante, ellos—ellos se esfuerzan por vender más que el otro; con la foto de grandes bistecs chispeantes y todo eso. Y cuando uno entra normalmente no encuentra nada de lo que se publicitó, pero eso solo es—es la publicidad. Pero esto parecía tener un enfoque diferente.

98 Y nosotros sabemos que en este día en el que vivimos hoy, hay ganancia en hacer publicidad. Y nos damos cuenta que estas personas que están progresando tanto en los negocios son—son grandes hombres de la publicidad. Ellos—ellos la ponen en la televisión. Ellos inundan con avisos por todo lugar donde puedan para hacerle publicidad a sus productos. “Fume esto; ni una sola tos en todo el cargamento”; y “El filtro de un hombre que piensa”, y el consejo de algún otro hombre o algo así. De… y el… “Tenga más chispa” con su cerveza. Y todo eso así es publicidad. Y ellos lo descuentan de su ingreso de renta solo como publicidad. Y eso verdaderamente que da resultados.

99 Entonces si da resultados para eso, comencé a pensar: “Entonces, ¿por qué no da resultados el Cristianismo si se le hace publicidad?”.

100 Bien, luego pensé: “¿Qué—qué es la publicidad?”. Uno necesita tener algo que sea un poco diferente de lo que tienen los demás, pues si solo es común como las cosas del mundo, jamás atraerá la atención de las personas. Ahora, si un hombre viniera buscando un automóvil, él hubiera continuado, pasando ese aviso; pero si hubiera tenido hambre, él estaría pendiente de ese aviso.

101 Por tanto, yo creo que el Cristiano es el cartel de anuncio de Dios. Yo creo que cada uno de nosotros es el cartel de anuncio de Dios. Y no tenemos que andar haciendo tanto alboroto al respecto como el que hacemos; sencillamente vivir tal clase de vida que le haga sentir hambre a la gente, por ser como uno.

102 Ahora, me fijé que en este cartel, este en particular no reclamaba algo, nada, solo hacía la pregunta ¿si Ud. tiene “Hambre?”. Y Ud. no le puede vender a nadie algo para comer a no ser que se tenga hambre. Lo primero que hace la publicidad, es que el individuo que pasa tiene que verla.

103 Ahora, la única manera en que el mundo alguna vez llegará a ver a Cristo es cuando él, ellos, Lo vean en Ud. y en mí. Esa es la única manera en que ellos verán a Cristo. Sus—sus conciencias son insensibles a los atardeceres, al canto de las aves, a las hojas, y—y al pasto y a las flores, y a la música, y al Mensaje y demás, lo cual nosotros disfrutamos después que hemos encontrado a Cristo. ¡Pero la cosa es llegar al punto en que nosotros mostremos a Cristo!

104 Ahora recuerden eso. Cada uno de Uds., desde esta noche en adelante, recuerden: Uds. son los anuncios de Dios. Y Uds.—Uds. son el agente publicitario de Dios. Ahora el mundo los mirará a Uds. para ver lo que es Cristo. Y no queremos mostrar una cantidad de cosas que testifiquen de cosas que realmente no seamos. Primero seámoslo. Entonces cuando lo seamos, luego el mundo verá a Cristo en Ud. y en mí.

105 Lo primero con cualquier publicidad, es que la persona tiene que verla.

106 Luego, lo siguiente, es que ellos tienen que quererlo. Ahora, si ellos la ven y no la quieren, pues ya es distinto; pero Ud. no habrá puesto publicidad en vano.

107 Pero si ellos, primeramente, tienen que verla, y después nosotros tenemos que hacerlo muy atractivo para ellos. ¡Oh, espero que veamos eso, lo atractivo de la salvación, lo que le hace a la persona! Tenemos que atraer al mundo a Cristo. Y el Evangelio sí tiene un atractivo; lo tiene para aquellos que están hambrientos de Dios. Solo atrae aquellos que están hambrientos y sedientos, y detrás de esos es que andamos; “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trae”.

108 Pero hay tantos que el Padre ha traído y estando hambrientos y sedientos queriendo encontrar a Dios, y aún no saben dónde encontrarlo a Él, porque aquellos que deben ser los anuncios están tan embadurnados con las cosas del mundo, a tal grado que no pueden ver que aquellos tengan más de lo que tienen ellos antes de venir a Él. Ellos viven como el mundo; hablan como el mundo; cantan los mismos cantos que canta el mundo; se visten como el mundo, me refiero especialmente al sexo femenino; y ellos se portan como el mundo. Ellos van a lugares mundanos. Ellos van a entretenimientos mundanos.

109 Alguien me dijo el otro día de un cierto ministro. Y yo amo al varón; no cabe duda que es un gran hombre. Él dijo: “Pero él dijo que—que Uds. eran santos rodadores” de mí, de que yo era un santo rodador.

110 Yo dije: “Bueno, yo—yo—yo no pienso que lo sea. Pero” dije, “yo—yo quiero ser santo. Y si el Señor alguna vez me dijera que rodara, supongo que yo rodaría. Pero como sea, yo—yo quiero ser santo, vivir una vida de santidad, significa ‘pureza delante de Dios’”.

111 “Y entonces él dijo, pues que Ud. corrió allá al extranjero y así alrededor, y Ud. mismo se hizo misionero. Que ninguna iglesia lo envió, y Ud. por su propia mano se ha hecho un misionero”.

112 “Bueno” dije, “si yo mismo hiciera un misionero, eso jamás atraería la atención del mundo, porque ellos no están buscando eso; ellos están buscando a Cristo”.

113 Y nos damos cuenta que esos hombres y personas que piensan esas cosas… Hay dos clases diferentes; Dios tiene dos clases diferentes.

114 Están los hombres que Dios usa para que se queden en casa y casen a los enfermos y sepulten a los muertos y besen a los bebés y casen a sus jóvenes y esa clase de cosas. Muchos de esos hombres no saben lo que es cargar una espada y salir allá con una espada de dos filos al frente. Ellos no saben lo que es una batalla, pelear contra el enemigo. Ellos salen acá y son hombres inteligentes, teólogos, grandes hombres que se pueden parar con dar un sermón tan refinado y emplear tal lenguaje al punto que Webster difícilmente entendería lo que dicen. Tienen títulos universitarios, lo cual está bien cuando Ud. le está hablando a un grupo intelectual que solo busca una iglesia local.

115 Pero cuando uno sale allá al frente de batalla, donde esos hombres tienen más que eso, ellos tienen que ver el Poder de Dios Todopoderoso en manifestación o Ud. en ningún momento se los venderá. Ellos tienen que ver a Cristo en Su resurrección. Sí, señor.

116 Esos hombres no saben lo que es empuñar una Espada de dos filos para pelear frente a frente allí contra el enemigo. Donde diablos y brujos y cuanta cosa más se paran allí a retarlo a uno a cada mano. Y donde hombres que leen esa Biblia dicen: “Si Jesucristo es el mismo ayer y por los siglos, déjeme ver que el Espíritu Santo obre como lo hizo allá”. ¿Ven? Luego no se puede tomar una—una educación y hacer eso.

117 Se requiere el Poder y la resurrección de Jesucristo para producir eso. Sí. Y pues eso es lo que los nativos hambrientos buscan. Ellos tienen que verlo y tienen que querer Eso.

118 Y eso mismo es lo que ha recibido esta nación. Por eso en esta noche tenemos todas estas advertencias de guerra atómica, es por cuanto las naciones han visto Eso, esta nación, y no Lo quieren. Y por esa razón es que el juicio Divino está sobre ellos. Es porque estamos allí, pesados en la balanza.

119 Vi donde nuestro Presidente, el Sr. Kennedy, Tom, creo que es su nombre, Kennedy, que mandó por tantos policías acá para la guerra de la segregación. Él mandó cuatrocientos y tantos para el sur, para detener esta guerra de segregación. Y cuando los tuvo todos, que ya no pudieron enviar más, tenía exactamente seiscientos sesenta y seis. Eso estuvo en la Revista Time. ¡Oh!, si la gente solo fuera espiritual pudiera despertar y ver lo que es “seiscientos sesenta y seis”. Exactamente lo que ellos tuvieron. Eso está en Time de este mes.

120 Ahora, nos damos cuenta que es ¡hasta que la gente comience a querer de Dios, hasta que la gente comience a tener sed! Jesús dijo: “Benditos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Ahora, Ud. tiene que tener hambre y sed de Ella.

Nosotros somos los carteles de anuncio de Cristo.

121 Y Cristo es nuestro patrocinador, pues este patrocinio es de Cristo. Y Él nos da nuestra Vida para que nosotros lo patrocinemos a Él. Ahora, ¿qué clase de persona sería Ud. si patrocinara a alguien? ¿Qué clase de persona deberíamos ser si nosotros somos—somos patrocinados por Cristo? Él nos da salvación; Él nos da nuestra sanidad; Él nos da nuestra salud y fortaleza; Él nos da nuestro alimento; Él nos da nuestros hogares. Por tanto, nosotros somos patrocinados por Cristo. Y las personas pentecostales que han sido llenas del Espíritu Santo son patrocinadores de Jesucristo. Ellos han sido patrocinados por Jesucristo, y les ha sido dado el Espíritu Santo para ser un ejemplo para el pueblo.

122 ¿Qué debemos ser nosotros, hoy? ¿Dónde debería estar la Iglesia hoy? Deberíamos estar tan, en tal condición que cause que todo el mundo quiera ser como nosotros; porque hombres vayan por la calle y digan: “Allí está un varón, tal vez yo no esté de acuerdo con él en su Doctrina religiosa, pero una cosa le diré: ese es un Cristiano genuino”. Las mujeres deberían ir por la calle, decir: “Puede ser que ella luzca anticuada. Ella tal vez no sea como las demás mujeres que se ven por ahí; pero de haber una Cristiana en este pueblo, si la hay, allí va”; porque nosotros somos patrocinados por Jesucristo. Amén.

123 ¡Oh!, ¿qué clase de persona sería, deberíamos ser, si somos Sus carteles y somos patrocinados por Él? Entonces en Cristo, es del Cual recibimos nuestra Vida y recibimos nuestra fuerza, y recibimos todo lo que tenemos, viene de Cristo. Él es nuestro patrocinador. ¡Oh, cuán agradecido estoy por eso!

124 Por lo tanto, nosotros debemos ser como Él. Tener cuidado en lo que hacemos, lo que decimos, lo que hacemos en nuestra vida a diario, por cuanto somos patrocinados por Cristo. ¿Cómo deberíamos caminar si somos patrocinados por Cristo? ¿Qué debemos decir si somos patrocinados por Cristo? Si alguien habla mal contra nosotros, ¿qué debemos decir si somos patrocinados por Cristo? Debemos ser como Cristo. ¿Verdad que sí? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]

125 Ahora, pues esa solo es una cosa… Y otra cosa que debemos hacer, no la única cosa, sino otra cosa que nosotros los ministros debemos hacer: debemos predicar un Evangelio que sea atractivo para los hambrientos.

126 Ahora, si nosotros predicamos un Evangelio social y decimos que: “Bueno, Ud. debe venir y unirse a nuestra denominación. Nosotros conseguimos cuatro mil más el año pasado en nuestra organización”. Eso no es. “Pues si Ud. viene a mi iglesia o se hace miembro de mi iglesia, veremos que Ud. sea cuidado en la… cuando sea anciano. Y Ud. sea un miembro fiel, es como una póliza de seguro, Ud. recibirá atención cuando envejezca; nosotros nos encargaremos de eso”. Eso aún no es lo atractivo.

127 Lo que queremos hacer es predicar un Evangelio que interese al mundo hambriento.

128 Ahora, ¿cómo puede Ud. interesar a un mundo hambriento que quiere ver de dónde vienen, quiénes son, y a dónde van, a menos que uno les predique un Evangelio que levanta a Cristo en una atmósfera viva, aquí mismo alrededor nuestro ahora? No podemos hacerlo. No hay manera. Nosotros, nosotros pudiéramos unirnos, pudiéramos unirnos a los Masones, los—a los Odd Fellows o alguna otra logia, unirnos a cualquier otra logia daría lo mismo.

129 Pero nosotros debemos predicar un Evangelio que atraiga a la gente hambrienta, que cautive a los que están hambrientos y sedientos de justicia; “Benditos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Ahora, ¿cómo lo serían? “Los justos serán saciados”. Saciados ¿de qué? Del Espíritu Santo.

130 La Biblia dice: “Esteban fue un hombre lleno…”. Lleno ¿de qué? Lleno de poder; lleno de fe; lleno de amor; “lleno del Espíritu Santo”. Eso hizo de él lo que era, porque estaba lleno del Espíritu Santo. Él fue un verdadero anuncio publicitario para Cristo.

131 Cuando él se paró allí esa mañana en las cortes del Sanedrín, y ellos lo acusaron. Dijeron: “Este hombre”, todo lo que hacía. Y él se paró solo, él a solas, ante la gran corte del Sanedrín. Tal vez dos o tres mil judíos o cinco mil, estaban parados allí señalándolo.

132 La Biblia dice que cuando él salió allá, que “su rostro parecía el de un Ángel”; no queriendo decir que de su rostro resplandecía una Luz. Un ángel sería un mensajero que sabe de lo que habla. Esteban salió allá sin temer a la muerte. Él no temía nada, pues él sabía de lo que estaba hablando.

133 Como dijo Pablo: “Yo sé en Quien he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar lo que he depositado en Él”.

134 Pero Esteban salió allá ante esa corte del Sanedrín como una oveja entre una manada de lobos que aullaban por su sangre. Y ellos lo acusaron y lo señalaron acusándolo. ¿Qué hizo él? Él dijo: “Varones y hermanos, el Dios de la Gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando aún en Mesopotamia, antes de ser llamado a salir”. Avanzó y narró toda la historia de Abraham y cómo por medio de él traería a los gentiles. Y cuando llegó a cierto lugar… Mírenlo, lleno del Espíritu Santo. Ellos esperando, no hallaban el momento de echar mano de él. Dijo: “Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”. Él fue el anuncio publicitario de Dios.

135 Y cuando lo mataron apedreado, lo sacaron a las afueras de la ciudad y lo mataron con piedras, cuando moría, él levantó su rostro al Cielo y pidió perdón por los que lo apedreaban, igual que Jesús en la cruz.

136 Entonces Dios vio Su pequeño cartel publicitario siendo bajado. Esteban miró al Cielo, dijo: “He aquí, veo los cielos abiertos y a Jesús parado a la diestra de Dios”. Y él durmió en los brazos de Dios. Él fue un cartel publicitario para un mundo hambriento.

137 Ud. dice: “Bueno, ¿cuántos hubo? Ud. dice que tal vez había cinco mil de ellos. ¿Cuántos de ellos fueron salvos?”.

138 Hubo uno. Y no lo aceptó allí mismo, sino años después. ¡Aleluya! En algún lugar, su influencia nunca muere. Hubo uno que cargó el abrigo, Saulo, ese fariseo joven parado allí, consintió y fue testigo de su muerte. Pero cuando él vio esa publicidad del Poder de la resurrección de Cristo en ese pequeño individuo, eso nunca lo dejó. Ese mismo hombre, Pablo, que se paró allí esa mañana, llevó a decenas de millares de almas a Cristo, porque un hombre estuvo dispuesto a dar su vida para ser un cartel publicitario de Jesucristo.

139 ¿Qué debemos hacer nosotros hoy? No importa, nosotros no necesitamos de grandes audiencias; no necesitamos predicarles a diez mil; ni siquiera tenemos que predicar; nosotros podemos ser el cartel publicitario de Dios. ¿Cómo sabe Ud. que su vida tal vez inicie a un joven en el Evangelio? Algunos de Uds. hombres mayores, veo a mujeres mayores, que eso inicie a un joven en el campo misionero allá que gane diez mil almas para Cristo, porque él vio a Cristo en Ud., que Ud. le presentó a Cristo a él, en el Poder sencillo del Evangelio. Sí.

140 Yo pienso que necesitamos al Cristo. Sí, señor. La única manera de nosotros ver a Cristo es cuando Él se refleja en cada uno. Yo veo a Cristo en Ud., Ud. lo ve a Él en mí. Así es como vemos a Cristo. Yo vengo a la reunión. Comienzo a predicar. Observo a las personas. Uno puede ver si están interesados o no, en solo unos minutos. Uno mira a la audiencia. Uno sabe si los está aburriendo o no. ¿Ven? Y cuando uno se da cuenta, uno los ve allí sentados aferrados de cada Palabra, en expectativa. ¿Ven? Yo estoy viendo a Cristo reflejado en esa persona, porque él está hambriento y sediento de Dios.

141 Entonces yo, al predicar el Evangelio, él ve a Cristo reflejándose en mí; yo veo a Cristo reflejándose en él. Eso significa que Cristo está en medio nuestro en ese momento. Amén. “Hambrientos y sedientos”. Yo observo la audiencia, cómo lo reciben. Digo alguna cosa, observo qué—qué efecto tiene Eso en ellos. Observo el rostro que se les ilumina, lleno de gozo. Ellos están listos en ese momento para recibir algo. Ese es Cristo. Yo veo a Cristo reflejado en esa persona porque el Evangelio, el simple Evangelio de Cristo, se está arraigando en ese corazón, porque ellos están hambrientos y sedientos.

142 Y he mostrado un cartel aquí, una publicidad. ¿Qué clase de publicidad? No de alguna teología, no de algún credo hecho por hombre, sino de un Cristo que igualmente está vivo hoy como lo estuvo allá en ese entonces, pues Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Amén. Correcto. Ellos ven ese poder de Dios moverse, lo ven en los auditorios y lo ven escoger a las personas, discernir sus corazones, sanar a los enfermos, revelar los secretos de su corazón, abrir los oídos sordos para hacer que los ciegos vean. ¿Qué es? Es atractivo. Es el cartel de Cristo. Y las personas ven Eso y se animan, y ellos glorifican a Dios. Lo observo en ellos cuando alaban a Dios. Ellos Lo ven acá en frente, cuando viene en esta dirección. Así que, por medio de cada uno, nosotros vemos a Cristo reflejar Su Luz. Ahora, no importa cuánto yo pueda reflejarlo aquí, a menos que sea reflejado también por Ud., jamás Lo entenderemos.

143 El Evangelio no tendría efecto si no hubiera alguien allí para recibirlo. Habrá muchos que no Lo recibirán; pero los que Lo reciban, Él se reflejará en ellos.

144 Quizás había cinco mil esa mañana en la ejecución de Esteban, pero hubo uno en quien Eso se reflejó. Aun al final de su vida, entonces dijo: “Ni siquiera soy digno de ser llamado uno de los santos” dijo él, “porque perseguí a la Iglesia de Dios hasta la muerte”. Su consentimiento de apedrear a ese mártir, Esteban, nunca dejó a Pablo. Él dijo: “Yo perseguí a la Iglesia hasta la muerte”. ¿Ven? Eso nunca se apartó de él, por cuanto vio a Cristo reflejado.

145 ¿Cómo lo hizo Esteban? Él nunca hizo milagros, aunque sabía que Cristo obraba milagros. Él conocía todos estos poderes y cosas. Pero ¿qué hizo él? Simplemente presentó su vida de tal manera que ellos vieron que era el poder de Cristo. Amén.

146 Puede ser que Ud. nunca vea una visión; puede ser que Ud. nunca imponga manos sobre una persona enferma y sienta la carga del Dios Todopoderoso hacer que el esqueleto de un hombre regrese de nuevo a la vida; puede ser que Ud. nunca lo vea a Él parado allá en tres o cuatro arcoíris; puede ser que Ud. nunca vea Su imagen; puede ser que nunca escuche Su voz; no obstante, Ud. puede ser un cartel que refleja a Jesucristo, por una vida que ha sido muy pura y no adulterada por el mundo. No en desorden por las cosas inmundas alrededor de su vida; sino algo puro, que causa que el corazón hambriento sienta hambre y sed por ser como Ud. Amén.

147 Vosotros sois la sal de la tierra. “Si la sal ha perdido su sabor ¿con qué será salada?”. Así es. ¡Hambrientos y sedientos! “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, vean lo que Uds. hacen, y glorifiquen al Padre que está en el Cielo”. ¡Hambrientos! ¡Carteles! ¡Reflejando! ¡Maravilloso! Sí, señor.

148 Ahora, tampoco queremos hacer esto: no queremos una venta rápida de esto, por decir: “Bueno, yo me convertí anoche. ¡Aleluya! Todo el mundo…”. No se puede hacer eso. Eso es una venta rápida. Si hacemos eso el producto no es muy bueno. Si Ud. solo vive bien, dice: “Sé que una vez yo—yo viví bien por dos semanas después de que me convertí. Viví dos, yo viví—yo viví una vida perfecta por dos semanas”. Esa es una venta de liquidación. Es como este Hadacol que hemos tenido, solo una cantidad de vitaminas envueltas, y eso no duró sino muy poco tiempo. Finalmente se desvaneció.

149 Ud. debe ser un Cristiano a diario, un Cristiano a cada hora, un Cristiano cada año, no una venta rápida; sino permitir que su Luz así alumbre.

150 Si Ud. se acerca a un hombre y le pide que reciba a Cristo, si él se ríe en su cara, no se vaya diciendo: “Pues, en él no hay nada o él Lo hubiera recibido”. No. Esa es una venta Hadacol; no estamos vendiendo Hadacol.

151 Estamos vendiendo el Evangelio, el poder del Dios vivo, Cristo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Si el mundo lo odia a Ud., ellos odiaron a Cristo antes de que lo odiaran a Ud., pues la misma causa lo llevó a Él a la cruz. No obstante, somos Sus representantes; somos Sus carteleras. Nosotros lo publicamos a Él.

152 No es necesario tener mucha cosa lujosa, tanto “¡Doctor, Ph.D, LLD.! ¡La gran iglesia santificada de Fulano de tal y Fulano de tal, fundada hace mucho por fulano de tal y fulano de tal! ¡Nosotros tenemos a fulano de tal y a fulano de tal!”.

153 Solo haga que tengan hambre. Amén. Un cartel sencillo, limpio, con Cristo escrito sobre su vida: “Que los hombres vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el Cielo”. Eso es.

154 No se manche con la basura del mundo. No quiera hacerse publicidad como alguien que dice: “Bueno, yo pertenezco a Fulano de tal, esta iglesia grande; es la iglesia más grande de la ciudad”.

155 Tenemos una persona cerca de nuestra vecindad allá que dejó la iglesia pequeña acá por la autopista para ir a una iglesia más grande porque, según ellos: “Allá va una mejor clase de personas”. ¿Una mejor clase de personas? ¿Ven? Ellos no saben. Su—su cerebro se les empolva. Está—está—está manchado por las cosas del mundo. ¿Una mejor clase de personas?

156 ¿Qué es una buena clase de personas? Personas que han nacido del Espíritu de Dios. Así sean tan pobres que no sepan de dónde vendrá su próxima comida. Esa es la única clase de personas que vale algo. Esas son las personas que nacen de nuevo.

157 Cuando vino Jesús, ¿qué clase de personas tuvo que escoger Él? Sin educación, pescadores, hombres… Pedro, un apóstol, el gran santo a quien le fueron dadas las llaves del Cielo ni siquiera podía firmar su propio nombre; apestaba a pescado de los viejos ahumaderos de pescado y demás, con un delantal viejo y grasoso puesto. Jesús escogió esa clase de hombre. Hoy, ellos lo echarían de la iglesia si entrara, es cierto, para adorar. ¿Ven?

158 La gente está buscando “clase”. Y ¿saben Uds. que el diablo vive en eso de clase? ¿Saben Uds. qué causó la primera batalla en el Cielo? Fue cuando Lucifer estableció una mejor clase de personas, consiguió una mejor clase de Ángeles, pensó él. Lo grande, un reino más grande, un reino más resplandeciente y brillante que el que tenía Miguel. Y él fue echado del Cielo. ¿Ven de dónde viene “la clase”? Guarden su distancia de eso de clase.

159 El hambriento no quiere “clase”; el hambriento quiere alimento. Sí, señor. Los friolentos quieren fuego, no algo pintado, un fuego. Y el hambriento, sediento de Dios, quiere el Evangelio y el poder de Jesucristo. Amén. No importa qué tan simple sea, cuán—cuán po-… cuán poco popular sea con el mundo, ellos quieren realidad.

160 Un hombre que está muriendo, un hombre que sabe que tiene que encontrarse con Dios, no le interesa eso de clase; él quiere encontrar a Dios. Él quiere encontrar la seguridad de que cuando él llegue al río, alguien esté allí para recibirlo y mostrarle el camino. Él quiere algo que lo ancle ahora, para saber que: “Yo sé que mi Redentor vive. En los postreros días, Él se parará sobre la tierra”.

161 “Estoy seguro que no hay nada presente, ni lo futuro, ni lo por venir, hambres, peligros, ni cualquier otra cosa, podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo”. Eso es lo que ellos quieren, quieren algo que…

162 No una creencia manufacturada, alguna venta rápida: “Y venga acá y únase a esta iglesia”. Yo quiero algo que… Escuche: “Pues, iré allá y me uniré a la iglesia. Tendré un servicio de consagración, el pastor me bautizará secretamente y me recibirá en la iglesia”. No, no. Eso no es. Eso es una cosa de esas ventas rápidas. Eso no durará mucho.

163 Yo quiero una verdadera conversión a la antigua, un hombre o una mujer que esté dispuesto a dar un paso al frente y decir: “Estoy errado. Yo quiero llegar a ser como mi vecino. Anhelo ser una mujer como mi vecina. Yo quiero ser un hombre como mi vecino. Yo quiero caminar tan piadosamente delante de los hombres, que las personas me consideren igual como lo consideraron a Él. Yo quiero ser como Jesucristo”.

164 Ahora recuerden, para terminar, yo—yo—yo solo continúo. Pero para terminar quiero decir esto: “No somos Sus vendedores, somos Sus carteles. ¿Ven? No piensen que somos Sus vendedores. Él no necesita del arte de vender, solo anuncios.

165 Yo trabajaba para la compañía Public Service. Y tuvimos una lámpara Mogul que salió. Hicieron un concurso. El que más lámparas vendiera, recibía ¡oh!, un premio y demás, y cierto porcentaje por vender. Bueno, toda persona, todo empleado, tenía que ser un vendedor de estas lámparas. Bien, se me ocurrió algo así: “Si me garantizaban el producto, la compañía me garantiza a mí la lámpara. Ahora, si esa es una buena lámpara, se venderá sola. Y si no es buena, entonces estoy engañando al público con algo que no es correcto”.

166 Yo nunca he creído en eso. No creo en este asunto de vendedores presionando tanto; por eso no lo creo en la religión. Si yo tengo un producto que es bueno, se venderá solo. Es correcto. Se venderá solo.

167 Entonces, ¿saben lo que hice? Fui allá y le dije al superintendente, le dije: “¿Estas lámparas tienen garantía absoluta?”.

“Garantizadas, exactamente”.

“¿No se giran?”.

“No, señor”.

168 “Y ¿están garantizadas? ¿La calidad y todo está garantizado?”.

“Sí”.

169 Vi que emitían una hermosa luz suave. Cualquier mujer la apreciaría en el cuarto. ¿Saben lo que hice? Simplemente cargué como doscientas de ellas, y comencé a ir donde todos los que conocía.

170 Me decían: “¿Qué quieres en esta mañana, Billy? ¿No pagué mi factura?”. Yo cobraba las facturas.

171 Les decía: “¡Oh, pagaste tu factura! Yo quiero hacerte otra”. Decía: “Tengo aquí una lámpara”.

“¡Oh, no puedo comprarla”!

172 “Espera un minuto. No he pedido que la compres. Solo es que tengo tantas conmigo, yo—yo quiero dejar una en tu casa. Solo tenla por unas semanas y disfrútala, y regresaré a recogerla. Tenemos que hacerles publicidad a estas cosas, solo repartirlas, así que solo la instalaré en tu casa”.

173 “Pues, mira, Billy, yo—yo no pudiera comprarla. No tengo el dinero para comprarla”.

174 “No te he pedido que la compres ¿verdad? Solo he dicho que quiero instalarla en tu casa, dejar que la disfrutes”.

“¿No es una broma”?

175 “Ninguna trampa. Tú me conoces. Pasaré y la recogeré. Volveré por ella en dos semanas. Muy bien. Pasaré a recogerla. Lo único que quiero que hagas, solo es… Yo quiero descargarla de mi camión, busca un lugar para ponerla. Tengo tantas aquí para descargar. Yo—yo—yo quiero bajarlas de mi camión. No es que yo—yo quiera que la compres. No te he pedido que la compres; solo te pido que permitas ponerla aquí”.

“Pues, ¿y si se daña?”.

“Es responsabilidad mía. Yo soy el que respondo”.

176 Sabía que la lámpara se vendería sola. Sabía que era un producto bueno. Yo les instalaba la lámpara en la casa. No recogí ni diez de las doscientas. Gané el concurso. ¿Por qué razón? ¿Por qué? La lámpara se vendió sola. Cuando Ud. la ve y ve lo que es, entonces la quiere. Ella se vende sola.

177 Esto es lo mismo. Nosotros no necesitamos grandes organizaciones para vender a Cristo; no necesitamos predicadores con educaciones elevadas, ni personas pulidas de renombre que sean alcaldes ni a otros así de la ciudad. Lo que necesitamos tener es a Cristo. Y Cristo Mismo Se vende. Ponga a Cristo en el corazón de un hombre, no es necesario que Ud. le diga: “Ud. tiene que unirse a esta organización o aquella”. Él ya está convencido del producto.

178 ¿Tiene hambre? “Benditos los que tienen hambre y sed”. Nos estamos preparando ahora para venir a la mesa de la comunión. Para aquellos que tal vez aún no han recibido a Cristo en su vida… Si Ud. es un Cristiano, entonces Ud. está hambriento. Yo he sido Cristiano ya por treinta y un años, y cada día tengo más hambre de Cristo que cuando comencé. Él se hace más dulce a medida que los días pasan.

179 Y yo observo Sus pequeños carteles, viéndolos ir por la calle, los observo acá en el hospital, los observo en la hora de su muerte, los observo acá cuando tienen un reto, observo a la damita, la manera en que ella se porta como una verdadera y genuina santa.

180 Me paré en un mostrador, aquí no hace mucho, observé a una damita. [Cinta en blanco.—Ed.] …comenzó a darse vuelta. Dijo: “¿Conoce Ud. a Jesús como su Salvador?”. Y el muchacho agachó su rostro, corrió por la puerta, ¿ven?, en ningún momento me miró. Ahí lo tienen. ¡Oh, ella no me conocía, pero yo la conocía! Yo la conocía. La observé. Ella está casada ahora. Se casó con un predicadorcito y está bien.

181 Así que, eso es, ¿ven Uds.?, a mí me gusta observar ese cartel; me gusta observarlo. Eso—eso me da hambre, llegar al lugar allí donde podemos comer, comer Alimento espiritual. Pues yo supe que esa muchacha no solo pertenecía a una iglesia; ella era una Cristiana. Correcto. Sí. Uno lo nota.

182 La Biblia dice: “Aunque Pedro y Juan…”. (Después de sanar a ese hombre en la puerta llamada La Hermosa; era cojo desde el vientre de su madre, ¿ven?, no tenía muchas fuerzas, no podía pararse por mucho tiempo, Pedro tuvo que sostenerlo para que comenzara a caminar. Sanado… Desde el vientre de su madre, ¿ven? Cuando los trajeron ante el concilio y ellos les prohibieron que predicaran en el Nombre de Jesús). “Y supieron que ellos eran ignorantes”, dice la Biblia. Estos apóstoles, Juan y Pedro, eran “hombres sin letras y del vulgo”. Ellos no conocían gran teología. Ellos eran pescadores, no podían firmar su nombre. Pero dice: “Les reconocían que habían estado con Jesús”.

¿Qué eran ellos? Carteles, carteles.

183 ¡Oh, pudiéramos seguir! Dios nos ayude a ser carteles. Que este Tabernáculo Branham aquí, este pequeño lugar consagrado y dedicado a Dios, que produzca pequeños carteles por toda esta región, haciendo que toda esta nación hambrienta y sedienta venga a Cristo, esa sería mi oración.

Inclinemos nuestros rostros por un minuto.

184 Sumo y Bondadoso Padre, verdaderamente somos un pueblo privilegiado de tener a Cristo en nuestra vida y en nuestro corazón. Estamos muy agradecidos por Él, Padre nuestro. Sabemos que conocerlo a Él es Vida. No conocer los credos, no conocer los libros, sino conocer a Cristo es Vida. Y Padre Dios, nosotros que Lo hemos encontrado a Él de esa forma, nuestro Salvador, nuestro Sanador (nuestra fortaleza, nuestra ayuda—nuestra ayuda viene del Señor), confesamos que no somos nada; no sabemos nada. Solo hay una cosa que sabemos o deseamos conocer: es a Cristo en el poder de Su resurrección. Pues todo aquel que lo crea tiene Vida Eterna.

185 Y oramos, Padre Celestial, que bendigas esta pequeña iglesia y a estas personas que están aquí en esta noche calurosa, esta tarde sabática aquí, sentadas en este pequeño tabernáculo de madera, esperando las bendiciones de Dios.

186 Las pocas palabras mezcladas y entrecortadas que han sido dadas: hambrientos, pues que un viajero vea el cartel. Dios, danos tal hambre y sed que estemos pendientes de Tus carteles, observando las vidas Cristianas. Que nosotros seamos carteles para Ti. Que le reflejes Tu Vida a un alma hambrienta, que ellos puedan sentir hambre cuando vean el cartel que estamos mostrando: “Cristo, nuestro Patrocinador, nos ha dado una vida pacífica llena de gozo y fortaleza en nuestra alma”.

Y que vivamos una vida que las personas quieran ser como Él; concédelo, Señor, dánoslo a todos nosotros.

187 Y quizás aquí haya algunos que aún no han encontrado eso; pero esta noche han estado estudiando, y vienen buscando por el camino de la vida, a diferentes personas santas de antaño: esas madres ancianas de días pasados; ese hombre del cual se burlaron en la esquina de la calle y pensaron que era un… fuera de sus cabales, parado allá predicando. Pero ahora ellos ven que ese hombre era un cartel. Él era un aviso que estaba indicando. Esa madre anciana santificada que pasó por la calle con su cabello enrollado sobre la cabeza, vestida a la antigua, y aun nosotros los jóvenes tal vez nos hemos reído de ellas y pensado: “¿Qué clase de vejestorio es esa?”.

188 Pero nos damos cuenta, Señor, que ese era un cartel de la Vida Eterna. Nosotros lo pasamos por alto, Padre. Lo sentimos; lo sentimos. Permítenos regresar y corregir eso en esta noche, Padre. Haznos así. Concédenos Vida. Queremos vernos como santos delante de Ti. Queremos comportarnos así. Ese hombre al que le hablamos mal, ese hombre con el que discutimos, él no respondió una sola palabra, sino que fue muy dulce. Él dijo: “Está bien, hijo. El Señor te bendiga”. Y nosotros nos reímos en su cara y nos fuimos. ¡Oh, Dios!, no sabiendo que ese era un cartel, no sabiendo que ese hombre era un cartel haciéndonos publicidad de la Vida Eterna. Él tenía a Cristo en su vida.

189 Ahora tenemos hambre, Señor. Sabemos a dónde ir. Queremos ir a este lugar adonde nos apunta el aviso: al Calvario donde podemos encontrar esa clase de vida. Donde un alma hambrienta puede ser satisfecha. Sí, no es a tres millas por la carretera; solo es a un paso más.

190 Dios, haz que ese pecador esta noche dé ese paso: que venga al Calvario, del lodo y pecado en que se encuentra. Que se acerque al Calvario ahora mismo, y se detenga y levante la mirada, y diga: “Señor, he visto Tú señal y tengo hambre; sacia mi alma hambrienta”. Concédelo, Padre.

191 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿habrá aquí algunos esta noche que quieran venir junto al Calvario y decir: “Señor, sacia mi alma hambrienta, hazme como un Cristiano genuino, esos Cristianos de la Biblia, los Cristianos que veo hoy, que viven para Dios”? ¿Le gustaría a Ud. ser recordado en oración? [Alguien habla en lenguas e interpreta.—Ed.] ¿Les gustaría ahora levantar la mano y decir: “Recuérdeme a mí, Hermano Branham”? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga.

192 Padre Celestial, se han levantado muchas manos. Te damos gracias, escuchamos a Tu Espíritu respondernos, invitándolos a la mesa del Señor. ¡Oh, Dios!, que ellos den ese paso Eterno ahora mismo (para jamás regresar atrás), que suban al Calvario, permite que su luz brille de aquí en adelante, para que otros tal vez vean las buenas obras y glorifiquen al Padre en el Cielo. Concédelo, Señor. Te los presentamos ahora como trofeos de gracia, en el Nombre de Jesucristo.

193 Mientras permanecemos con nuestros rostros inclinados ahora por un momento. Viendo si alguien pasa adelante, hace una confesión, orando.

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

Ahora con sus rostros inclinados, que los Cristianos canten.

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

194 Solo piensen que cuando el sol está brillando, Él cuida; cuando caen las sombras, Él cuida. ¿Y qué pasa con la sombra de… la sombra del valle de muerte? Él aún cuida de ti. ¿No se interesa Ud. lo suficiente por Él, en esta noche, para subir acá y arrodillarse con este pequeño grupo aquí ahora? Haga su confesión, diciéndole a Él que Ud. quiere allegarse ahora al Calvario.

Él cuida de ti.

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

195 A medida que vamos por esas veredas, caen sombras profundas; pero Él tiene cuidado, Él nunca nos deja ni nos abandona. Algún día cuando lleguemos al final del camino y demos esa última caminata larga, yo espero que Él esté allí ese día. Él estará allí. Uds. tienen un Patrocinador esta noche, Cristo quiere patrocinarlos si Uds. quieren dejar que su luz brille, ser un cartel para Él. ¿Por qué no vienen, son un cartel para Cristo? Él es su patrocinador. Vengan, llévenlo a Él ahora mientras cantamos.

Él cuida de ti, (Llegue al altar y ore, ahora.)

…cuida de ti; (Él se interesa, ¿y Ud.?)

En sol o sombra,

Él cuida de ti. (Si Él tiene cuidado, ¿lo tendrá Ud.? ¿No tendrá Ud. cuidado, si Él tiene cuidado?)

Él cuida de ti, (Venga ahora, solo arrodíllese suavemente. Diga: “Cristo, a mí me interesa”.)

…cuida de ti;

En sol o som-…(¿Y cuando está agotado y todo nervioso y todo perturbado?)

Él cuida de ti.

Él cuida de ti,

Él cuida…(Cuando el médico venga y diga: “No quedan esperanzas”.)

En sol o sombra,

Él aún cuida de…

196 Ud. dice: “Pero, Hermano Branham, yo pequé contra Dios”.

Él cuida…(Ud. debe interesarse. Él se interesa.)

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

197 Escuche: “Hermano Branham, tengo seres queridos. Yo he hecho esto, aquello”.

Pero Él tiene cuidado. Él tiene cuidado a pesar de todo.

“He tenido muchas tristezas, Hermano Branham. Tengo hijos que están en el mundo. Tengo seres amados que…”.

Él cuida…(Él ve cada oración, cada lágrima.)

Él…(Tengo dos hijos en el altar esta noche, así que sé que Él cuida de mí.)

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

Él cuida…[El Hermano Branham tararea.—Ed.]

198 ¡Oh, Dios!, ¡cuán cierto es! Tú cuidas de nosotros, Señor. No valemos la pena para que cuides de nosotros, pero aun así Te interesaste. Te interesaste tanto que diste Tu Propia Vida para que nosotros pudiéramos ser salvos.

199 Alrededor del altar esta noche hay niños, de mediana edad, adolescentes, ancianos; Tú cuidas de todos. Tú cuidas de los pequeños; cuidas de los adolescentes; cuidas de los ancianos y enfermos; Tú cuidas de la madre joven, el padre joven, la madre anciana, el padre anciano, del niño pequeño, la niña pequeña. Tú tienes cuidado. Tú tienes cuidado de los abandonados, aquellos que no han tenido cuidado en la vida, desperdiciamos nuestras vidas en mal vivir. Hemos hecho cuanta cosa mala hay. No somos dignos de Tu gracia, Señor. Pero, Dios, tenemos hambre.

200 Alrededor con estos otros, Señor, están parados dos de mis hijos, mi hijo y mi hija. Oro por ellos, Padre. Me regocija el corazón verlos arrodillarse aquí, esta noche, ante el Dios de su padre. Sé que Él me ha cuidado por estos años, Él los cuidará a ellos. Dice: “Cuidaré en la hora de tentación, que viene para todo el mundo”. Tú cuidas de nosotros, Señor.

201 Otras niñas y niños pequeños están arrodillados aquí alrededor. Los corazones de madres y padres se regocijan. Quizás alguna madre, padre, aquí que sus seres amados llevan años que han partido. Alguna madre anciana que oró, ya en Gloria, se asoma por el barandal esta noche, de la Gloria, allá por los corredores del Cielo. Ella ve esa hija, ese hijo, arrodillado en el altar.

202 Tú tienes cuidado, Señor. Eso muestra Tu interés.

203 Ahora, el pequeño mensaje, de “tenemos hambre”: ellos tienen hambre, Señor. Has reflejado Tu Vida en ellos. Han pasado acá esta noche para ser cargados o ser hechos un letrero para Ti. Dales un rayo de Luz del sol, Señor, en su corazón.

204 Perdona todo pecado. Concédelo, Señor. Son Tuyos. Y ellos son trofeos del mensaje esta noche, ofrecidos al gran Cristo que murió en el Calvario. Que ellos vengan, Señor. Tú has dicho: “Todo lo que pidiereis, creed que recibís lo que pedís, y lo recibiréis”.

205 Pido por la salvación de toda alma ahora mismo en este altar. Pido, Señor, que sean un cartel, desde esta noche en adelante; que, en su vida, sus vidas a diario reflejen a Jesucristo, desde el más joven hasta el anciano; que ellos nunca olviden esta noche; nunca olviden este canto, Él cuida de ti; y cuando estaban hambrientos y sedientos, Él se interesó lo suficiente para alimentar sus almas perdidas.

206 Perdónales su pecado, porque está escrito: “El que oye Mi Palabra y cree en Él que Me envió, tiene Vida Eterna. Al que a Mí viene, no le echo fuera”. Entonces sin hacer caso, Señor, de la condición de sus almas, cuando ellos pasaron acá arriba esta noche, arrodillándose en este altar, ellos vinieron a Ti, Señor. Es imposible que Tú no los recibas, pues Tu Palabra no puede fallar. “No lo echo fuera. Al que a Mí viene, Yo le doy Vida Eterna, y lo levantaré en el día postrero”.

207 Aquí están, Señor, recibiendo Vida Eterna ahora mismo, porque Tú dijiste que ellos la recibirían, Vida Eterna, la Propia Vida de Dios en ellos, y que ellos no vendrían a condenación. Y si acaso explotara la bomba atómica, ellos se irían antes del destello. Ellos tendrán Vida Eterna y serán resucitados en el día postrero, transformados, transfigurados, sacados de este mundo hacia la Gloria. Ellos son Tuyos, Señor. Los presento a Ti como carteles a lo largo del camino de esta vida.

208 Que las niñas sean un aviso en las escuelas, los niños un aviso en la escuela. Papá y mamá, un aviso en el taller, en el trabajo, en la casa, en el vecindario. Hazlos a todos avisos Tuyos, porque ellos son Tuyos. Como Tu siervo, Te los entrego, en el Nombre de Jesucristo.

Él cuida de ti,

Ahora, Él…

209 Ahora, ¿tiene Ud. cuidado de Él? ¿Lo quiere Ud. a Él como su Salvador y cree que Él cumple Su Palabra? Crean que Él cumple Su Palabra; Ud. venga en base a la fe; crean que Él cumple Su Palabra: “Al que a Mí viene, no le echo fuera”.

210 Uds. que lo aceptan a Él siendo mortales, y creen que por cuanto se han arrepentido, sus pecados son perdonados: Uds. lo aceptan a Él como su Salvador y que creen que Él cuida de Uds., quiero que se pongan de pie, se volteen hacia el público, a esta audiencia, como testimonio de que Uds. tienen cuidado de Él, siendo que Él ha cuidado de Uds. Recuerden, Uds. no pudieran pasar acá arriba si Él no hubiera tenido cuidado de Uds. Ahora, tenga Ud. cuidado de Él, póngase de pie entonces y dé testimonio ahora que Ud. cuida de Él. Desde esta noche en adelante Ud. será un cartel de Él.

…Él cuida de ti.

Él (Eso es, eso es.) de ti,

Él cuida de…

Ahora, Uds. que creen que Él cuida de Uds. y Uds. cuidan de Él, pónganse de pie, miren atrás a la audiencia para que ellos puedan ver. Él dijo: “Confesadme ante los hombres, Yo os confesaré delante del Padre”.

Él aún cuida de… (Uds. permanezcan de pie aquí por un momento, por favor.)

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti. (Todos juntos ahora.)

Él cuida… (¿Uds. le creen?)

[El Hermano Branham les ministra a aquellos en el altar y no se puede oír claramente.—Ed.]…?… ¿Cuida Él de Ud.? Muy bien, póngase de pie…?…

211 Ahora, la audiencia mire hacia las—las personas. Ahora, todos… Uds. aquí en la audiencia que acaban de levantar las manos y ellos en la audiencia, que levanten sus manos, Uds. en el altar, levanten ahora sus manos, mientras cantamos:

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

En sol o sombra,

Él cuida de ti.

212 Ahora, estos en el altar, pondré palabras en sus bocas, digan esto: [Los que están en el altar repiten con el Hermano Branham.—Ed.]. “Jesús cuidó de mí. Yo vine a Él, ahora, Él cuida de mí, y yo cuido de Él. Desde esta noche en adelante, Yo lo serviré a Él, y seré Su cartel desde ahora en adelante, Dios siendo mi ayuda. Amén”.

213 Ahora, que la audiencia entonces se ponga de pie. Mientras estas personas… Quiero que Uds. aquí en el altar se estrechen las manos y digan: “Dios lo bendiga, hermano, hermana” y, “yo—yo oraré para que Ud. sea el cartel de Dios”. Y entonces cuando regresen a su asiento, denles Uds. la mano, digan: “Dios lo bendiga, Peregrino. Ud. ahora es uno de nosotros y estaré orando por Ud. que sea un aviso”.

214 Y si Uds. no han sido bautizados en—en agua en el Nombre de Jesucristo, el baptisterio estará abierto en un momento. Muy bien.

Él cuida…?…

Él cuida…?…

[El Hermano Branham ministra a los que están en el altar.—Ed.] ¡Oh!, Dios…?…

¡Oh!, Él cuida de ti,

¡Oh!, Él…(Pequeñas aquí en el altar, llorando, abrazándose entre ellas.)

En sol o sombra,

¡Oh!, Él cuida de ti.

215 Denos ahora la notita, de Un rayo de luz. Esto es para las niñas y niños. Cantémoslo juntos, Uds. los pequeños.

Un rayo de luz, un rayo de luz,

Jesús quiere que sea un rayo de luz;

Un rayo de luz, un rayo de luz,

Seré un rayo de luz para Él. (Cantémoslo todos juntos.)

Un rayo de luz, un ra-… (Que su luz brille.)

Jesús quiere que yo sea un rayo de luz;

Un rayo de luz, un rayo de luz,

Seré un rayo de luz para Él. (Levantemos nuestras manos a Dios y hagamos un voto a Él.)

Un rayo de luz, un rayo de luz,

Jesús quiere que yo sea un rayo de luz;

Un rayo de luz, un rayo de luz,

Seré un rayo de luz para Él.

216 ¿Por qué?

Él cuida de… (Entonces, dense la mano ahora entre Uds.)

Él… (…?…)

…sol o som-…, (¿Tiene una Escritura?)

Él cuida de ti.

Él cuida de ti,

Él cuida de ti;

¡Oh!, en sol o sombra,

Él cuida de ti.

Ahora tomemos asiento, todos.

217 Nuestro Padre Celestial, es una hora bendita en el tabernáculo cuando podemos ver tantas almas venir al altar, y derramar lágrimas de—de arrepentimiento, y con hambre y sed de Dios. ¡Cuánto Te agradecemos por esto, aun por la convicción en los niños, que los traes aquí arriba!

218 Dios, al cantar los cantos, Él cuida de ti, reconocemos eso, Señor. Y ese pequeño canto de guardería de los niños, Un rayo de luz: “Un rayo de luz, Jesús quiere que yo sea un rayo de luz”. Seguro, Él dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras”. Padre, que esto no sea solo para los pequeños, sino que todos nosotros lleguemos a ser como niños pequeños, como fue citado antes, que: “Si no venimos a ser como un niño, no entraremos; tiernos en nuestros pequeños corazones como niños, no podemos ver el Reino de Dios”.

219 Que nuestros corazones sean como niños pequeños. Y queremos ser de esa manera, Señor, sencillos en nuestra vida. Para nada altivos, nada soberbios, sino sencillos como niños para amarte y obedecerte, y servirte. Sabemos que nosotros no buscamos sabiduría de este mundo, porque es necedad para Dios. Buscamos la misericordia de Dios y oramos que Tú concedas misericordia a todos lo que están—están buscando misericordia. Y está escrito: “Los misericordiosos alcanzarán misericordia”.

220 Ahora nos estamos acercando a la mesa del Señor. ¡Oh, qué momento más apropiado, después de ver tantos… el altar lleno, arrepentidos: jóvenes, jovencitas, niños, los de edad, de mediana edad, adolescentes, padres, madres! Verlos venir, aceptar a Jesús, allegándose al Calvario por cuanto están viniendo a la mesa del Señor.

221 Ahora, en símbolo, Tú solo nos dejaste dos símbolos: uno de ellos era la Comunión, el otro es el Lavamiento de los pies, y (eran tres), y Bautismo, como símbolos: Comunión, Lavamiento de pies, Bautismo. Esos son los símbolos, externamente, que llevamos a cabo, que hablan de una obra interna de la gracia. Bautizaremos a alguien en unos momentos en el Nombre de Jesucristo.

222 Padre, hay muchos aquí que vienen a la mesa del Señor. Permite que todo Cristiano sepa que Jesús dijo esto: “El que come Mi carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna; y Yo lo levantaré en el día postrero”. Sabemos que Él lo dijo. Ahora, Padre, oramos que prepares nuestros corazones en ternura y arrepentimiento, que nosotros que venimos no seamos condenados con el mundo. Permite que vengamos como Cristianos, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

223 Mientras ellos… ujieres, o los diáconos vienen con la mesa del Señor, cantaremos el himno: Hay una fuente llena de Sangre, que fluye de las venas de Emanuel, mientras nos preparamos para la comunión en un momento, y los ujieres pasan acá o los diáconos, y traen la mesa de la comunión mientras cantamos esto.

Hay un precioso manantial,

De Sangre de Emanuel,

Que purifica a cada cual

Que se sumerge en él.

Que purifica a cada cual,

Que purifi-…(Piénsenlo, a cada cual.)

Que purifica a cada cual

Que se sumerge…

224 Ahora, en reverencia, leemos la Palabra que se encuentra en el capítulo 11 de Primera de Corintios, el versículo 23. San Pablo hablando a la iglesia de Corinto:

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, y comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

Asimismo tomó también él la copa, y después de haber cenado, diciendo: Esta es la copa del nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros,…muchos duermen.

Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

225 Ahora, en obediencia a este gran mandamiento dado aquí por San Pablo, solo recordemos esto: que nosotros somos culpables, que algún día y de alguna manera, aun los mejores entre nosotros somos culpables delante de Dios, porque está escrito de nuestro Señor Jesucristo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en el Cielo es perfecto”. Así que, nosotros solo podemos ser perfectos por medio de nuestra fe en Su Sangre derramada. Pues no había una sola cosa que pudiéramos haber hecho para ayudarnos a nosotros mismos, tenemos que confiar en Su misericordia.

226 Entonces, oraré por Uds. que Dios los perdone porque son indignos. Y ¿orarán Uds. por mí, que Dios me perdone a mí por ser indigno? Pues estamos viniendo a la mesa del Señor. Oraremos en silencio el uno por el otro. [El Hermano Branham pausa por medio minuto.—Ed.]

227 Concede esto, Padre nuestro, en el Nombre de—de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.

228 En representación del cuerpo de Jesucristo: este pan consagrado. Él tomó pan y lo partió y dio a Sus discípulos y to-… dijo: “Tomad y comed; esto es Mi cuerpo, que es partido por vosotros: haced esto en memoria de Mí”.

229 Oremos:

Padre nuestro que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

230 ¡Oh, Señor Dios!, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna y Dador de toda buena dádiva, mira hacia abajo a los hijos de hombre y perdona nuestros pecados, como en penitencia nosotros nos postramos ante Ti, criaturas indignas que somos. Y cuando vemos el precio que pagó Dios por nuestros pecados al enviar a Su Hijo, hecho a la semejanza de carne pecaminosa, y Su cuerpo precioso, veo las cicatrices de los clavos en Sus manos, en Sus pies, las marcas de las espinas en Su cabeza, la herida debajo de Su precioso corazón. Todo esto fue hecho por mi pecado y por los pecados de mi pueblo. Esto, Señor, nos arrepentimos de nuestro pecado.

231 Este pan representa ese cuerpo partido que nosotros debemos tomar en memoria de Él. ¡Oh, Padre Dios!, santifica este pan consagrado con ese fin. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.

232 “De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: ‘Esta es la Sangre, el Nuevo Pacto: haced esto en memoria de Mí. Así, pues, todas las veces que la bebiereis, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga’”.

Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, y Autor de buena Vida, la Vida Eterna, la única Vida, Padre Dios, Te damos este fruto de la vid. Con lo cual, recordamos que, en Tu gran corazón sagrado y precioso, Tú, aquella noche sabías que dejabas a Tus seres amados, los llamaste a un lado y tomaste la cena, y les dijiste: “No beberé más el fruto de la vid, hasta que lo beba de nue-… con Uds. nuevamente en el Cie-… el Reino de Mi Padre”. Nosotros esperamos ese día cuando beberemos de nuevo esto Contigo en el Reino de Dios. Esa gran noche destacada que vendrá cuando la Cena de la Boda se extienda por los cielos, nosotros estaremos parados allí redimidos por la Sangre que estas uvas representan.

233 ¡Oh, Dios!, santifica este vino consagrado para su propósito destinado: representar la Sangre de nuestro Señor Jesucristo. Y que cada uno que participe de este pan y vino, que reciban fortaleza Divina, ayuda, sánales de su enfermedad, perdona sus pecados, Señor. Sana mi enfermedad y perdona mis pecados. Y haznos Tu pueblo, Tus siervos, porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. [Cinta en blanco.—Ed.]

234 …permanecer hasta la mañana.

…cuando cenaban, como el diablo había ya puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos,…que él había salido de Dios, y a Dios iba,

se levanta de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

Respondió Jesús…le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes…; mas lo entenderás después.

Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino…las manos y la cabeza.

Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio;…vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

235 Para los nuevos que puedan estar en el tabernáculo, esta ha sido nuestra costumbre desde que he sido ministro aquí, y lo será hasta días… que no sean más mis días. Se acostumbra que después del Lavamiento de Pies, nosotros… después de la Comunión, nosotros cumplamos con el Lavamiento de Pies. Pienso que es una ordenanza del Señor. Las mujeres van a un cuarto y se lavan entre ellas los pies, como ejemplo.

236 Solo hay tres cosas que Jesús nos dejó para que hiciéramos. Una (era en lo natural), una de ellas fue el Bautismo en Agua; la otra, Comunión; y la otra fue Lavamiento de Pies. Toda otra cosa, como tocar, palpar y todo eso, fue omitido en la cruz. Pero nos fue ordenado cumplir estas cosas.

237 Y encontramos que treinta y tres años después de esto, Pablo predicando o diciéndole a Timoteo, que ni aun una viuda menor de sesenta y seis años podía ser recibida en el grupo de creyentes si no ha practicado la hospitalidad, ha orado constantemente día y noche, y ha lavado los pies de los santos. Mostrando que el Lavamiento de los Pies aún era cumplido después de todos esos años. Tenemos registro de esto a través de las edades.

238 Nosotros aún celebramos eso aquí conforme a la manera antigua de la Biblia; haciéndolo solo porque es una comisión. Es un mandamiento del Señor que nosotros debemos hacer estas cosas hasta que Él venga de nuevo, mostrando que nosotros creemos en Él, que Él lo hizo, y Él dijo aquí: “Ejemplo os he dado, que hagáis el uno con el otro como Yo os he hecho. Bienaventurados sois si sabéis estas cosas y las hacéis”. Entonces por eso, es nuestra creencia conforme a la Biblia, que debemos celebrar después de la Comunión, el Lavamiento de Pies. Creo que inmediatamente después de eso es el servicio Bautismal.

239 Sé que es un poco tarde, pero ¿recuerdan el día que nuestro jefe nos pidió que trabajáramos un tiempo adicional o algo así? ¿Y entonces con la adoración del Señor qué? Muchas veces ellos predicaron toda la noche en tiempos de la Biblia. Recuerdo una vez, en la Biblia, leyendo donde Pablo, habiendo predicado toda la noche, un joven se cayó de la ventana y se mató. Pablo fue y sencillamente recostó su cuerpo sobre el cuerpo del joven, y la vida regresó a él y vivió. Y este aún es el mismo Evangelio, el Evangelio Paulino que aún predicamos, el Evangelio de Jesucristo.

240 Por tanto, ahora las mujeres tienen un cuarto acá atrás y los hombres tienen un cuarto aquí. Y ahora, si pudieran quedarse y pudieran… quieren ver el servicio Bautismal… Alguno de Uds. que quiera ser bautizado, tenemos ropa aquí en preparación para el servicio Bautismal, inmediatamente después de esto, que tomará tal vez como ocho o diez minutos para concluir el bau-… el servicio de Lavamiento de Pies.

241 Y si Uds. personas, hombres o mujeres que nunca han cumplido esto y quieren una bendición para su alma, sabiendo que lo están haciendo, simplemente cuando se ciñan la toalla y se arrodillen a los pies de su hermano, para lavarle los pies, solo recuerden que Jesús Se ciñó una toalla y Se arrodilló para lavar los pies de pescadores. Y Él dijo: “Ejemplo os he dado, para que como Yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Solo tengan eso en mente y estoy seguro que les vendrá una bendición. Dios los bendiga ahora.

242 Que las mujeres vayan a ese cuarto. Y si Uds. quieren quedarse para el servicio Bautismal, solo permanezcan en su asiento, el servicio Bautismal seguirá aquí después de este servicio. Y los hombres vendrán acá atrás y las mujeres irán allá atrás. Dios los bendiga.

Así es, Teddy, que continúe la música.
Mensaje extraido de La Voz de Dios