S.880 62-0117  PRESUMIENDO 

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OBRAS DEL MENSAJE

Presumiendo

Phoenix, Arizona, E.U.A.

62-0117

1 Muchas gracias, Hermano Neville. Buenas tardes amigos. Aquí estamos nuevamente, y hoy en la mañana apenas prediqué cuatro horas. Me da mucha pena. Después de haberles predicado por cuatro horas debieran estar tan cansados de mí que me quisieran correr de la plataforma.

2 [La congregación dice: “No”. Doc, hermano del Hermano Branham dice: “Bill, eso me hace recordar. Alguien me dijo hoy que tú siempre tienes cosas que te sobran, que no pudiste hablar”.—Editor] Sí, señor. [“Pero en esta noche, amado hermano, puedes tomar todo el tiempo que deseas”. La congregación dice: “Amén”. Doc dice: “Entonces, no tendrás que omitir nada”.] Tengo casi la mitad de la Biblia escrita aquí. [Alguien dice: “Ud. tiene toda la noche para predicar”.] Tenemos aquí a algunos preciosos hermanos, que deseamos escuchar.

3 ¿Cuántos se gozaron con la predicación de esta mañana? [La congregación dice: “Amén”.—Editor] En realidad, cuatro horas. No sé hasta dónde corrieron las cintas.

4 Después del culto me llamó mi hermana y me dijo: “Seguramente eso no fue para nadie más”. Dijo: “Creo que todo fue para mí solita. Y le dije”, a su esposo, “‘Junior’, dije, ‘¿Qué te pareció?’ ‘Oh’, dijo él, ‘he escuchado al Hermano Branham predicar mejor’”. Ella dijo: “Entonces estuve segura que todo fue solamente para mí”, así dijo.

5 Creo que está sentada allá atrás, de otra manera les diría lo demás que me dijo. Pero lo dejaré quieto. Delores, ¿dónde estás sentada? No se encuentra. Muy bien, entonces se los contaré. Dijo: “He sido culpable de usar un poquito de, Uds. saben, maquillaje; cortándome un poquito”. Dijo: “Pero ahora todo eso se acabó”. Ella se dio cuenta que en realidad no estaba muerta todavía. ¿Ven? Uno tiene que morir. Así que lo he titulado el mensaje de…para el Año Nuevo. Que el Señor añada Sus bendiciones.

6 Es tan agradable esta noche ver a tantos aquí. Apenas llegué a tiempo para escuchar al Hermano Graham Snelling terminar ese bello himno: “Entonces Nos Iremos A Vivir En El Monte De Sión”.

7 Me supongo que aquí no queda nadie que se acuerde del Rabí Lawson. ¿Lo recuerda alguien? Sí, dos o tres, el Hermano Graham y el Hermano Slaughter. Ese himno me hizo recordar al Hermano Lawson. ¿Se acuerdan cómo cantaba él? Era un hombre pequeño, y yo le llamaba “Rabí” porque siempre usaba un sombrero negro, así plano. Era un predicador Pentecostal. Y unos lentes grandes con marcos de carey, y yo le decía: “Ud. parece un rabí”. Y por eso siempre le llamábamos: “Rabí Lawson”, un precioso hermano. Y él—él era tan anciano, que venía cojeando; fue atropellado por un carro y se le endurecieron las rodillas. El colgaba su bastón aquí de este lado y yo me sentaba en una silla. Y cuando llegaba a la parte del himno que dice: “Todas las ruedas de esta vida mortal llegarán a pararse”, luego él levantaba su bastón y lo extendía por el hombro hacia atrás y me agarraba del cuello con el gancho o el mango, y me jalaba así, me abrasaba, y luego continuaba cantando: “luego nosotros iremos a morar en el monte de Sión”.

8 ¿Habrán otros que se acuerdan del Rabí Lawson? Muy pocos. Entonces quiero decir esto. Algo muy extraordinario sucedió con él. El era un verdadero predicador, un fiel hermano. Y él no tenía cosas grandes de qué preocuparse; esa no fue su misión. Pero yo sinceramente creo que él vivió fiel a todo lo que Dios le encargó, eso es lo principal.

9 Y sucedió que su esposa pensó que él no ganaba suficiente dinero predicando, y le insistía que buscara trabajo. El estudiaba la Biblia todo el tiempo. Entonces un cierto día ella se enojó de tal grado con él, que fue y le quitó la Biblia de las manos, y fue y metió esa Biblia en las llamas de la estufa y la quemó. Unos meses después, ella estaba adornando el árbol de navidad con sus luces eléctricas, y la atrapó el fuego del árbol y la quemó, allí en el mismo lugar. ¿Ve Ud.? Uno siempre cosecha lo que siembra. “No toquéis a Mis ungidos, ni hagáis mal a Mis profetas”. ¿Ven?

10 Lo sobresaliente de la Palabra de Dios. Esa familia que sobrevivió el accidente, y luego Satanás intentó destruir su casa rodante. Acabo de notar que están sentados en la última fila, se pusieron de pie para dejar pasar a otras personas. Casi todo en esa habitación estaba hecho cenizas. Yo fui a ver eso y lo único que existía, creo, fue una Santa Biblia, y, creo, mi libro y el libro del Hermano Osborne. Todo lo demás estaba hecho cenizas en su casa rodante. Yo levanté la Biblia y estaba apenas humeada por las orillas. Le dije al hermano y la hermana que algún día, Dios mediante, quisiera traer esa Biblia aquí al púlpito y predicar del versículo que dice: “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán”. Cuando todo esto haya desaparecido todavía permanecerá la Palabra. ¿No es maravilloso como Dios cuida de Su Palabra? Entonces permita Ud. que esa Palabra more en Ud., El cuidará de Ud. Correcto.

11 Durante el tiempo de la inundación, yo estaba predicando aquí una noche y dejé mi Biblia. La inundación de 1937 llegó casi de la noche a la mañana, y al atravesar el Tabernáculo levantó este mismo púlpito, lo levantó (entonces no había este cielo falso), y lo levantó hasta el techo. La Palabra estaba en el púlpito y en vez de hundirse, flotó. Lo levantó hasta el techo. Yo andaba remando en una lancha por todo este lugar. Después cuando bajaron las aguas, el púlpito bajó y la Palabra estaba abierta en el mismo lugar donde yo había estado leyendo antes de la inundación. “El cielo y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”. Correcto. El es maravilloso, ¿no es así?

12 Ahora, en serio, quiero terminar y bajarme de aquí rápidamente, siendo que tenemos muchos ministros muy finos. Pensé que los llamaría a todos a la plataforma, pero no tenemos suficientes sillas. He visto a otros sentados en la congregación desde que llegué, los cuales quizás tienen un mensaje en esta noche. Queremos escuchar a nuestro pastor, y también a los demás, el mensaje que traen en su corazón para esta noche, por lo tanto seré breve, y trataré de decir algo.

13 Y en esta noche estamos iniciando algo, o habrá algo que haremos, Dios mediante, lo cual jamás hemos hecho desde que…en toda mi vida. Pensé de esto hace unos días, y llamé al Hermano Neville, y él pensó que sería una idea muy buena. En lugar de todo el bullicio y la gritería y la borrachera, y demás cosas que acontecen en la víspera del año nuevo, nosotros estaremos más bien, parados aquí en este altar a la medianoche, tomando la Santa Cena. Así que cada uno de nosotros mientras escuchamos las palabras de estos ministros en esta noche, seamos muy reverentes.

14 El domingo pasado por la noche prediqué mi Mensaje de Navidad. Y le dije a la iglesia, a los que vienen del estado de Georgia y de distintos lugares: “No vengan”, porque al venir le echarían a perder la Navidad a los niños. Ellos están en esa expectativa, apenas son niños. Y les prometí que les grabaría las cintas. Así que, Uds. que no estuvieron, la cinta es a cuenta mía. Hablen con el Hermano Wood para que puedan obtenerlas, y yo me encargo de pagarlas por Uds., pero obtengan la cinta.

15 Y ahora, esta noche, solamente, yo primero quisiera decir esto, antes de leer mi texto.

16 Y quizás en la predicación duraremos casi hasta la medianoche. Luego cuando falten unos 15 o 20 minutos para las 12, traeremos aquí el pan, la Santa Cena, el cordero pascual. Colocaremos aquí el pan, luego daremos gracias a Dios, y parados frente al altar con rostros y corazones inclinados, participaremos de la comunión del Señor. Ahora pienso que el cuarto está lleno de grabadoras y cosas. No sé si…¿Qué dice? Ya no estarán para entonces, así que no tendremos que omitir el lavamiento de pies. Mañana es día lunes, y los que han venido de lejos tendrán oportunidad amplia para regresar a sus hogares. Confiando ahora que Dios les bendiga.

17 Y probablemente esta sea la última ocasión de estar con Uds., hasta que vuelva del oeste. Viajo para Arizona y quizás pase por Louisiana primero, pero luego hasta Arizona y California. Y tan pronto como vuelva, espero verles nuevamente. Hasta ese tiempo, oren.

18 Yo nunca hice un itinerario. Creo que veo por allí al Hermano Borders en esta noche en el culto. Yo lo estaba buscando en el culto hoy en la mañana. Y él es quien lleva el registro, y el otro día me mostró una libreta llena de toda clase de invitaciones. Pero de alguna manera, durante este tiempo, el Espíritu Santo me ha dicho: “Ve a un lugar. Cuando hubieres terminado allí, entonces Yo te mostraré adónde debes ir en seguida”. ¿Ven? Nos está guiando El de esa manera, qué debemos hacer enseguida. Seguramente estamos muy cerca de la línea, cuando El comienza a dirigir de esa manera, sabiendo adonde está la persona que está llamando y esperando.

19 No para buenos propósitos de año nuevo, porque no los hacemos; de nada sirven, uno los quiebra. Me acuerdo de haber visto a mi papá cada víspera de año nuevo, cuando botaba el tabaco; y se fijaba en dónde caía para ir a recogerlo al día siguiente. ¿Ven? Y más o menos así sucede. No andemos resolviendo propósitos nuevos. Mejor fuera que pidamos gracia y misericordia, pidamos la misericordia de Dios.

20 Y ahora si no tengo oportunidad más adelante, siendo que en la administración de la Santa Cena estaremos apurados; y esta es una cosa que yo deseo hacer. Uno de mis deseos es ver una Iglesia sin mancha y sin arruga, en la cual el Espíritu Santo…Hermano Graham, este ha sido el anhelo de mi corazón, el ver una Iglesia tan perfectamente llena de Dios, al grado que el pecado no pueda morar en ninguna parte de ella, el Espíritu de Dios señalándolo, donde quiera que estuviera. Eso quiero ver yo.

21 Y una cosa que yo he deseado, la gran visión del Señor, que siempre he anhelado tener del Señor, El me la dio el otro día como a las diez de la mañana. Con eso me ha satisfecho ese deseo. Por años y años, desde que he sido ministro, he anhelado ver eso, y por fin se cumplió. Estoy sumamente agradecido ante Dios. No he dicho nada respecto a eso, sino simplemente lo tengo apuntado. Y sé que es exactamente lo que siempre he estado pidiendo.

22 Y ahora yo ruego y confío en Dios. Y en esta noche, nuevamente dedico yo mi vida a El, aquí sobre Su púlpito. El gran deseo de mi vida es ser más humilde ante Dios y ante Su pueblo. Sabiendo que esa ha sido una de mis fallas más grandes, el tener que lidiar con el público de tal manera, y en eso me ha vaciado de mucho que yo antes tenía. Confío que Dios me restituya el gozo que antes tenía. No es que he perdido mi gozo, no; pero lo que quiero decir es que deseo más; más, más humildad, para servir al Señor. En este año venidero le he prometido a Dios, que si me permite vivir, y me da salud y fuerza, yo me esforzaré por ser un siervo para Dios, y un hermano a todo hombre, con todo mi corazón. Dios les bendiga. Inclinemos nuestros rostros por un momento.

23 Padre, a medida que la tierra gira por el ecuador, nos dicen así, ahora es cuando comenzará a volver del día más corto hasta el día más largo. Falta poco tiempo hasta el momento cuando comenzarán con sus cornetas y silbatos, la gente estará gritando, sonarán las campanas; el año viejo habrá pasado y estaremos en el año nuevo. Padre, Te damos gracias que nos has permitido ver este año 1961. Y rogamos que nos perdones todos los pecados que hemos cometido durante este año. Y si ha habido alguna cosa que hemos hecho que ha sido bueno, Tu Nombre sea alabado. Porque ciertamente no fuimos nosotros, los indignos, pero fuiste Tú, el Espíritu Santo, que por fin se apoderó de nuestra vida, a pesar de nuestra condición tan rebelde, e hiciste algo que ensalzó a Dios. Estamos muy agradecidos que El haya hecho eso. Padre, en esta noche rogamos que El en toda ocasión nos ponga a un lado y permita que la voluntad de Dios se haga en nuestras vidas.

24 Y en esta noche, viendo que se han congregado aquí nuestras iglesias hermanas, juntos con sus pastores, tenemos a nuestro Hermano Graham, y hermanos de distintas partes del país; de Utica, de Sellersburg, de Georgetown, y varios lugares. Almas preciosas se han reunido aun de otros estados esta noche, para ayudarnos en este gran jubileo el cual estamos celebrando; y hemos dedicado este tiempo para cantar himnos, elevar una oración, y el escuchar la Palabra de Dios. Llena todo corazón. Quita toda duda. Quita todo temor. Quita todo cansancio. Y permite que el Espíritu Santo entre en nuestros corazones, y siembre la Palabra. Permite que seamos nosotros el campo en el cual caiga la Palabra, y el cual produzca frutos en este año venidero. Concédelo Señor.

25 Ayúdame ahora, siendo que me ha tocado, la suerte ha caído sobre mí esta vez, para hablar. Ruego que Tú unjas las palabras que se han de hablar. Y que salgan bajo la unción del Espíritu Santo, con la expectativa Señor, para traer individuos a Ti que antes no Te han conocido; y los que ya Te conocen que tengan mayor fe, para servirte. Concédelo, Señor. Y ayuda mi voz, siendo que tengo este resfriado, y estando muy cansado después del Mensaje de cuatro horas de esta mañana, ruego que me ayudes. Ayúdanos a todos, y prepáranos para este culto y la Santa Cena.

26 Bendice esta iglesia junto con su pastor, nuestro Hermano Neville. Bendice a los síndicos, y a los diáconos, y que Te sirvan con más valentía en este año, que en cualquier otro tiempo. Gracias por su servicio y su valentía. ¡Como ha sido que me han respaldado fiel cuando me encontraba en necesidad de tal apoyo! El Hermano Neville y el Hermano Roy Roberson, y todos los preciosos hermanos quienes se mantuvieron fieles a nuestro lado, en tiempos tenebrosos. Y bajo el liderazgo del Espíritu Santo han hecho decisiones lo mejor posible. Y las decisiones que han hecho han probado ser Tu voluntad, porque Tú has bendecido sus decisiones. Dios, continúa con ellos. Ayúdanos a todos ahora en esta hora. Pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén.

27 Ahora, para Uds. que apuntan los textos; y confiando que estarán orando por mi. Y por unos cuantos momentos deseo llamarles la atención a una porción de la Escritura hallada en el Libro de los Jueces, en el capítulo 6, comenzando con el versículo 7. Deseo que escuchen quietamente y que escuchen la Palabra.

28 ¿Me pueden escuchar bien, allá atrás? Levanten sus manos, si pueden. Muy bien. Y si vigilan, los que controlan este micrófono, vigilan que funcione bien. ¿Se están grabando las cintas?

29 En Jueces, capítulo 6, comenzando con el versículo 7. Escuchen bien porque a esto me voy a referir en unos momentos. Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; Y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz. Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

30 Si le placiera a Dios, deseo tomar un texto de allí, sobre, creo que…es como el versículo 14, donde dijo: Si Dios Está Con Nosotros, ¿Dónde Están Todas Sus Maravillas? Ahora, todos conocemos bien acerca de los Jueces de Israel.

31 Y cómo es que obraron con los Israelitas, los Filisteos, los Madianitas, los Amorreos. Y todos aquellos habían entrado como plaga de langostas y habían acabado con lo que estos tenían, y les habían robado todo y habían huido. Pero, ¿notaron Uds.?, estos enemigos no pudieron hacer esas cosas en contra de Israel hasta que primero Israel se apartó de Dios.

32 El Diablo no puede poner su pie en Ud., para causarle daño, hasta que primero Ud. se haya apartado de Dios. Primero Ud. tiene que recordar eso. Revise bien cuando algo sucede y examine para ver si en verdad Ud. está en la fe o no, vea si está Ud. en su debido lugar con Dios; luego recuerde que el Diablo no le puede hacer ningún daño, Ud. está en Cristo.

33 Y este lugar aquí, acabábamos de dejar la…Unos pocos años antes, había sido la profetisa, Débora y también Barac. Y cómo fue que ella profetizó, y les dijo qué cosa debieran hacer y todo salió perfectamente bien; Barac fue aquel gran guerrero; y escribieron aquel himno del triunfo sobre el enemigo. Pero tan pronto como salieron de ese enredo, regresaron directamente a la zanja una vez más.

34 ¡Oh, si ese no es el cuadro perfecto de la iglesia hoy en día! Tan pronto como sale de un enredo, allí va directamente a otro. Pero el tiempo de acción había llegado. Y es lo mismo hoy, el tiempo de acción ha llegado. El tiempo había llegado allá entonces cuando el jugar a la iglesia había llegado a un alto, con Dios. Y ahora ya no podemos andar jugando a la iglesia. Tenemos que tomar las cosas seriamente. Y yo estoy confiando que ese mismo Dios pondrá este mismo sentir en el corazón del pueblo en esta noche, y puedan reconocer que es tiempo de poner fin a eso de jugar a la iglesia, de jugar a ser religioso, de jugar a ser justo; y ahora es tiempo de entrar en acción.

35 Como yo estaba predicando en esta mañana sobre el tema de lo que era el nuevo Nacimiento, y cómo es que llegamos a eso, seguramente eso aún está bien anclado en sus corazones. Ahora ha llegado el tiempo de poner por obra lo que uno sabe que es la Verdad. Uno no puede actuar en fe hasta primero saber lo que está haciendo. Primero uno tiene que saber lo que está haciendo, antes de tener fe para ejecutarlo.

36 Alguien me dijo en una ocasión, un médico muy bien conocido, estábamos hablando de un milagro que había acontecido con una persona enferma. Y él me dijo: “Predicador, ¿no cree Ud. que si Ud. le dijera a esa gente que fueran y tocaran un árbol o algún poste, que la misma cosa sucedería?”

37 Dije: “No, señor”. Dije: “Porque uno no puede tener fe al tocar un árbol o algún poste”.

38 Fe no es así de suelta. Tiene que estar basada en un hecho conocido. Uno tiene que tener conocimiento de aquello en lo cual está poniendo su fe, antes de poder tener fe en dicho asunto. Así que primero tenemos que conocer cómo y cuál, cuál es el deseo de Dios, cuál es el plan de Dios, y cómo llegar ante Dios por medio de ese plan. Luego podemos presentarnos confiados ante el Trono de Gracia, y hacer nuestra plegaria conforme al plan que nos ha sido prometido.

39 Ahora, ellos habían estado jugando a la iglesia. Tan pronto como salieron de un enredo…Dios los libró. Luego en vez de continuar bien y verdaderamente servir a Dios, viendo Su mano poderosa, ellos nuevamente se enlazaron con las cosas del mundo. Y por eso el tiempo había llegado cuando Dios mandó a hacer alto. Y así tiene que ser.

40 Y yo pienso que ahora es el tiempo de mandar a hacer alto. Nosotros hemos torcido la Palabra de Dios para ajustarla a toda organización que hay en el mundo. Todo plan que cada hombre ha tramado. Hemos torcido la Palabra de esta y aquella manera y la hemos torcido para cuadrar con un plan. Pero la hora ha llegado de hacer un alto, que paren de jugar a la iglesia. Estamos en la hora cuando la gente dice: “Oh, si puedes obtener suficiente Espíritu para danzar en el Espíritu; si puedes obtener suficiente para poder ver luces ante los ojos; o que alguna sensación te corra por la columna vertebral, que te haga temblar, o te haga estremecer, o mostrar alguna emoción; entonces, ¡lo tienes!” En verdad tienes algo; pero yo no me atrevería a decir qué cosa tienes, hasta primero ver qué clase de fruto produce.

41 Como vimos en detalle hoy en la mañana, uno no puede esperar que un bebé nazca ya hecho hombre. El tiene que crecer a eso. Y nosotros crecemos en Cristo, hasta la medida completa. Algo…El caso no es que una persona se convierta en esta noche, y mañana salga a predicar el Evangelio. Nosotros crecemos hasta ser adultos, hasta la estatura completa de Cristo.

42 Ahora, hallamos que cuando el pueblo de Dios se encuentra en problemas, Dios siempre les manda un profeta con la Palabra verdadera, para librarlos. Jamás ha habido un tiempo cuando el pueblo de Dios se haya encontrado en problemas, que Dios no les haya enviado Su Palabra. Y como vimos hoy en la mañana, Su Palabra viene a los profetas. Y la manera como Ud. lo prueba, es hallar si es de acuerdo a la Palabra. Si es de acuerdo a la Palabra, entonces la Palabra de Dios es vivificada.

43 Ahora muchos podrán decir: “Este es el profeta de nuestra iglesia”. “Este es el profeta de nuestra iglesia”. Y los dos contrarios, el uno al otro, algo tiene que estar mal.

44 Todos debemos hablar la misma cosa. Luego debemos hablar, no contrariamente, sino exactamente con esta Palabra. Así es como un verdadero profeta es probado, si es que tiene la Palabra. La Biblia dice: “Si su testimonio no fuere según la ley y los profetas, en ellos no hay Luz”. Correcto. Tiene que ser de acuerdo a la Palabra.

45 Y Dios, en toda ocasión, manda al pueblo un verdadero siervo, un profeta verdadero, el cual traerá la verdadera Palabra de Dios. Y la Palabra de Dios es lo que siempre libera a la gente, siempre.

46 Ahora, si volviéramos a leer del versículo 7 hasta el 10, hallaríamos en eso, del versículo 7 al 10, que Israel se había apartado de Dios, y nuevamente había vuelto al mundo. Y allí salió de la nada, y ni siquiera nos da su nombre. Me supongo que este profeta no tenía mucho interés en su propio nombre. El estaba interesado en una sola cosa: ¡Dios lo había ungido! A él no le importaba si calificaba en sus denominaciones u otras cosas; no le importaba si él era obispo o arzobispo. Lo único que le importaba era ese mensaje que traía en su corazón. Y él llamó al pueblo nuevamente al arrepentimiento, y al entendimiento de que su Dios era un Dios de poder, y un Dios de liberación, un Dios de maravillas, el Cual los había rescatado de las manos de los Egipcios, les había abierto el Mar Rojo, y los había alimentado en el desierto, y que era el Dios de poder que podía quitar el terreno a otros y dárselo a ellos. ¡Amén! Ese era un verdadero profeta. El era ungido, y él era la Voz de Dios para aquel pueblo. El habló para que así fuera, porque ellos estaban en problemas.

47 Estos Madianitas y Amorreos y demás, habían venido y habían acabado con todo en este país. Y así que el enemigo les había desafiado, ¡y ahora tenían que enfrentar ese desafío! Sus ejércitos no servían para eso, ni tampoco sus sacerdotes, ni tampoco sus iglesias. Así que se necesitó la Palabra de Dios para enfrentar ese desafío.

48 El enemigo habla hoy. El enemigo trata de decir que: “Los días de milagros han pasado. Y que no hay tal cosa como el bautismo del Espíritu Santo. Y Esto es sólo emoción. Sólo es algo manufacturado”. Así que, ¡el enemigo nos ha desafiado, y su desafío tiene que ser enfrentado! Y la única manera en que podemos enfrentar el desafío de hoy, cuando las denominaciones están llamando a la gente y las ponen en esta organización, en aquella organización; permitiendo que sus mujeres se corten el cabello y que se pinten; y los hombres viviendo cualquier clase de vida, y aún así sirviendo como síndicos y diáconos, y aun pastores en la iglesia, y eso porque tienen un Doctorado en Filosofía o en Divinidad, pensando que ese es el requisito. Jesús nunca exigió que un hombre tuviera eso.

49 El requisito que les puso Jesús fue: “Esperad en la ciudad de Jerusalén hasta que fuereis investidos de Poder desde lo Alto, entonces seréis Mis testigos”. Eso le hace frente al desafío. Eso le hizo frente al desafío del enemigo. Eso le hizo frente en aquel día. Lo enfrentará en el día de hoy.

50 Ahora quiero que noten. Del versículo 7 hasta el 10, vemos la llegada del profeta. Del versículo 1 hasta el 7, vemos al pueblo decayendo. Luego del versículo 7 hasta el 10, vemos la llegada del profeta y él dándoles el remedio. Noten, no sabemos de dónde vino; no dice que había un hombre, un fariseo, quien había sido sacerdote por algún tiempo. No nos dice nada de su pasado. ¡Esos profetas, salen de la nada!

51 Fíjense en Elías. Elías fue el sexto y fue el último de los grandes profetas, de los profetas poderosos. Lo que sabemos de su pasado es nada. No sabemos a qué escuela asistió. No sabemos de qué clase de familia procedía. ¡Lo único que sabemos es que Dios estaba con él! El vino misteriosamente y se fue casi de igual manera. Apareció del desierto de la nada, luego regresó al desierto, y fue levantado de un carro de viento, y fue levantado al Cielo con Fuego. El apareció misteriosamente y desapareció misteriosamente. El no tuvo preparación teológica. No sabemos de dónde vino, ni quién fue su padre, ni su madre, ni quiénes fueron sus hermanos y hermanas. Lo único que sabemos es que fue un hombre de Dios. Dios lo sacó de la nada, y lo usó, y luego se lo llevó a algún lugar, en Su Presencia. El era un hombre de Dios.

52 Y ahí vino el profeta para esa hora, y les dio la Palabra del Señor. Recuerden, él no les dio alguna teología humana. El dijo: “Yo soy Jehová quien os hice salir de Egipto, os mostré Mi mano poderosa, os mostré Mi poder”. ¡Me imagino que Gedeón estaba sentado allí cerca, escuchándole! “Yo soy Jehová quien ha hecho todas estas cosas. Y he hecho todo esto por vosotros, sin embargo vosotros no habéis guardado Mis mandamientos. A la luz de todo esto, no los habéis cumplido”.

53 Ahora quiero que noten otra cosa que quizás les anime. Inmediatamente después del mensaje de aquel profeta, el Señor apareció en la escena. ¡Amén! Tan pronto como él hubo dado su mensaje, el Señor apareció debajo de un árbol. El Señor vino después del mensaje del profeta, sentado bajo un árbol. El profeta dio…El pueblo se había apartado, cada quien en su ismo. Dios mandó Su profeta. Tan pronto como el profeta hubo terminado su mensaje, el Señor vino después del mensaje del profeta, ¡para liberación!

54 Oh, estamos viviendo en una hora tan tremenda. Inmediatamente cuando el profeta se fue de la escena, ¿qué sucedió? ¡El Señor vino a la escena! Tan pronto como Juan desapareció de la escena, ¡el Señor vino a la escena! Es muy raro como el Señor obra, pero así lo hace, obra de una manera misteriosa.

55 Leemos aquí en la Escritura, que Gedeón, atemorizado, estaba allá junto al lagar, trillando suficiente trigo antes que lo hallasen los Filisteos o los Madianitas. El, junto con su papá, estaban almacenando el alimento para el invierno, y lo estaban trillando secretamente, para que no los hallasen. Porque estos entraban como langostas, y les robaban todo.

56 Y así es como obra el Diablo. Por ahí se comienza una iglesita, y todo está marchando bien (¿cuántos predicadores no saben que esto es la verdad?), y cuando todo está marchando bien, algún personificador entrará como que es parte del grupo y lo hará pedazos. Correcto, y le robará la iglesia al hombre si lo puede lograr. ¿Ven?, ese es el Diablo; entran como langostas y se llevan lo que ha sido dado. Ahora, cuando…

57 Gedeón ciertamente fue un hombre Escritural. Cuando el Angel de Jehová le dijo…

58 Y si notan, aquí no era el Angel del Señor. Dice: “Y mirándole Jehová”, J-e-h-o-v-á. [Lo cual está escrito en mayúsculas en inglés.—Traductor] No fue un Angel. Fue Dios. Fue una—una teofanía en un hombre, a la imagen de Dios, así como apareció a Abraham allá en el desierto, y parecía un hombre. Así que, siendo un Mensajero, él era el Angel de Jehová.

59 Y le apareció. Y le dijo: “Varón esforzado y valiente”, y le dijo que lo iba a tomar, e iba a librar a Israel por medio de él.

60 Y Gedeón le hizo aquella pregunta. ¡Qué hombre tan Escritural! Esa es la clase de hombre a la que Dios viene, a alguien que sabe. Gedeón dijo: “Si Dios está con nosotros, si Tú eres el Mensajero, entonces ¿dónde están los milagros que nos habló el profeta?” El sabía que donde Dios iba los milagros Le seguían. El sabía que donde Dios estaría, allí estarían los milagros.

61 Y ¿cómo esperan que Dios obre hoy entre gente que ni siquiera creen en los milagros? ¿Cómo puede ser?

62 Y le llamó: “Varón esforzado y valiente”. Dijo: “Con esto has de librar a Israel”.

63 Ahora, ese que estaba sentado allí parecía un hombre, y en realidad era un Hombre. Y él Lo miró y dijo: “Ah Señor mío, si Jehová está con nosotros ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? Y ¿dónde están las maravillas que nos han contado? ¿Dónde están las cosas que Dios hacía antes?”

64 Ahora ahí está una buena fórmula para probar si el mensajero está correcto, o no. Si sólo tiene la apariencia de piedad, él negará el Poder para obrar esos milagros. Pero si es un mensajero de Dios, no sólo hablará de aquello, pero lo tendrá para producirlo, y para mostrar que el Dios del cual él habla, está con él y en él.

65 El dijo: “Si Dios está con nosotros, ¿dónde están todas Sus poderosas maravillas? Porque, entendemos…” Escuchen cuán Escritural era Gedeón. En otras palabras, él dijo: “Si…Nosotros entendemos que Dios es un gran Dios de obras poderosas. El es un gran Dios de maravillas. Y si El está por nosotros, y si El está con nosotros, y es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, ¿adónde puedo ver Sus milagros? ¿Adónde puedo ver a este Dios en acción? ¿Adónde está, si está al lado nuestro?”

66 Este varón valiente y esforzado podía referirse a la antigua Palabra, y saber que era correcta, porque él sabía esto, que Dios es un Ser sobrenatural. Y donde estuviera un Ser sobrenatural, El hará señales sobrenaturales, porque lo sobrenatural está en El. Uno no puede escaparse de eso.

67 ¿Cómo puede Ud. pararse frente al viento, sin que le sople el viento? ¿Cómo puede meterse al agua y no mojarse? El agua es mojada. Esa es su química. ¡Es mojada! Y cuando Ud. se mete al agua, se va a mojar. ¡Correcto!

68 Y cuando Ud. entra a la Presencia de Dios, en lo sobrenatural, habrán señales y maravillas, y obras sobrenaturales de un Dios sobrenatural.

69 Por lo tanto él dijo: “¿Dónde están las obras, donde están las maravillas, si Dios está con nosotros?”

70 ¡Gloria! [El Hermano Branham aplaude cuatro veces con sus manos.—Editor] ¡Así es! ¿Ven?, donde está Dios, allí hay milagros. Donde está Dios, allí está la señal de Dios. ¿Ven?

71 Y Gedeón, muy Escritural, dijo: “¿Dónde están estas cosas?” En otras palabras, de esta forma: “Yo soy un hombre, casi de cincuenta años”, dijo él. “Y he oído comentar de un Dios que obraba maravillas. Y yo he asistido a la iglesia, y le he creído al sacerdote. También creo a los profetas. Yo creo la Palabra escrita, todos los pergaminos. Y yo he leído en los pergaminos que cuando Dios bajaba entre Su pueblo, algo sucedía”. Y para Gedeón, este que estaba sentado bajo del encino no era más que un hombre cualquiera. ¡Amén! Sólo hasta allí conocía, que era un hombre. Y le dijo: “Ahora, si Dios está con nosotros, ¿dónde están Sus milagros? Queremos verlos”.

72 ¡Cuán Escritural es eso! Porque, donde estuviere lo sobrenatural, Dios y Su señal estarán con El. Donde estuviere Dios, la señal de Dios estará con Dios. Sabemos eso. Si El está en Su pueblo, ellos harán Sus señales. Exacto.

73 Esa era la pregunta que tenía Gedeón: “¿Dónde está Dios? Si existe un Dios, si Dios está con nosotros, entonces déjeme ver adónde está Su señal. Nos ha sido dicho de que aún las hace. Y si tengo por delante esta gran labor…”

74 Quizás el Anciano estaba parado allí, parecía un Anciano. La Biblia dice que tenía una vara o cayado en la mano. Lean todo el capítulo 6, cuando lleguen a casa, o mañana en algún momento.

75 Tenía una vara en la mano; parecía un Anciano sentado bajo un árbol. Y le llamó: “varón esforzado y valiente”. Y dijo que Dios iba a hacer esta cosa. Y le dijo: “Dios está contigo”.

76 El dijo: “Entonces, ¿dónde están Sus milagros? Si el Dios sobrenatural está aquí, entonces ¿dónde están las obras sobrenaturales de Dios?”

77 En esta noche se podría hacer esta misma pregunta fácilmente entre nuestras iglesias. “¿Dónde está aquel Dios que antes vivía? ¿Acaso murió? ¿Se fue? ¿Está ocupado? ¿Anda de viaje?” No señor.

78 El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y si nosotros decimos que somos de Dios, entonces veamos adónde está Dios. Veamos las señales de Dios. Si este Tabernáculo representa a Dios, veamos a Dios moviéndose entre nosotros. Veamos las almas nacidas en el Reino. Veamos las vidas enderezadas. Veamos la sanidad de los enfermos, los ciegos y los sordos. Veamos Sus obras poderosas entre nosotros. ¡Dios entre nosotros!

79 “Si Dios está por nosotros, ¿dónde están Sus maravillas?” El hizo la pregunta.

80 Ahora, si Dios está con Su pueblo, y en Su pueblo, él no puede…esa persona no puede hacer otra cosa sino hacer lo mismo que Dios hizo. Porque ya no es la persona, sino Dios en el hombre. Si este hombre peca, entonces Dios no está en él. Si él ama al mundo, entonces Dios no está allí. Y sabemos que Dios no tiene negocios con el pecado. Ahora, más adelante les daré las Escrituras para esto.

81 Cuando Jesús estuvo en la tierra, Le hicieron la misma pregunta. Le interrogaron: “¿Tú, siendo Hombre, Te haces Dios?”

82 Cuando sanó al paralítico, le dijo: “Tus pecados te son perdonados”.

83 Entonces dijeron: “¡Un momentito! Tú, siendo un Hombre, ¿perdonas pecados?”

84 El dijo: “Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados o para sanar. ¿Cuál es más fácil: ‘Toma tu lecho y camina’, o decir, ‘Tus pecados te son perdonados’?” Entonces le habló al hombre y éste se levantó y se fue caminando. Y los fariseos le interrogaron.

85 Y Jesús les dijo: “Si no Me creen a Mí, crean las señales que Yo hago”. ¿Ven?, les fue dicho que se levantaría un Profeta semejante a Moisés, y Este sería el Mesías. Y El dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean; Yo estoy errado. Pero si hago las obras de Mi Padre, y no Me creen a Mí, entonces crean las obras. Y ¿qué hacen las obras? Les dicen quien soy Yo. Testifican de Mí. Son Mis testigos. No Mis credenciales, mostrando que pertenezco a la iglesia Presbiteriana, o a la Pentecostal, o que puedo mostrar mi tarjeta de compañerismo; pero más bien las obras que Yo hago, las señales de Dios, las señales del Mesías, éstas testifican de Mí”.

86 Jesús dijo, en San Juan 14:12, para los que desean apuntar la Escritura, San Juan 14:12: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago también él las hará”. ¡Amén!

87 Hermanos, ¿qué es entonces? Si Dios está con nosotros, ¿dónde están Sus maravillas? Si Dios está en nosotros, ¿qué pasa con nosotros entonces? Algo anda mal en alguna parte. Sí.

88 Jesús dijo: “Si no pueden creerme a Mí, lo que Yo digo, entonces pongan atención en lo que testifica de Mí, porque estas son las que dan testimonio de Mí. Jehová su Dios ha dicho: ‘Se levantaría un profeta semejante a Moisés. Y todo aquel que no oyere las palabras de este profeta será desarraigado entre el pueblo’. El Mesías habría de tener una señal que le seguía. Y si esa señal del Mesías no Me sigue a Mí”, dijo Jesús, en ciertas palabras, “entonces no Me crean. Pero si la señal del Mesías testifica de Mí, entonces crean la señal. Porque si piensan que Yo estoy errado, la señal sí es correcta porque es Escritural”. ¡Aleluya!

89 A ese punto deseaba llegar Gedeón. Allí es donde estaba parado Gedeón. “Oh, si en verdad existe un Dios que está al lado nuestro, deseamos ver la señal mostrando que El es un Dios, y que es el mismo Dios, porque El hará las mismas señales”. ¿Qué hizo Dios?

90 Gedeón dijo: “Espéreme aquí, voy a traer un sacrificio”. Entonces él fue y mató un cordero, y lo hirvió. Trajo pan y trajo el cordero, y se lo ofreció.

91 Y el Angel le dijo: “Yo aquí te espero”. Hay que probar todas las cosas, examinarlas por la Palabra. Y El le dijo: “Yo aquí te espero”, y quizás pasaron dos o tres horas.

92 Entonces llegó Gedeón con el caldo, y el pan, y la carne. Y el Angel le dijo: “Por esto entenderás; aquí te lo probaré”.

93 El vació el caldo en el suelo por libación, una ofrenda. Y tomó el pan y la carne, y los colocó sobre la piedra, donde habían estado sacudiendo el trigo.

94 Y tomó la vara que traía, el cayado, como lo haría un Anciano, y los tocó. Y cuando los tocó, el humo subió y el sacrificio fue consumido. ¿Qué fue? El lo llevó nuevamente a las Escrituras para probarle Quién era, el mismo Dios que estuvo con Elías en el Monte Carmelo.

95 Y es el Mismo del cual les hablé hoy en la mañana. Cuando Ud. coloca su alma sobre Su altar de bronce, altar de juicio, ¿qué sucede? Si El es el mismo Dios, ¡El aceptará el sacrificio! Ud. lo ha ofrecido en sinceridad sobre Su altar, El consumará el sacrificio y el mundo desaparecerá de Ud. Solamente el humo subirá. El sacrificio habrá desaparecido. Sí.

96 “Si Tú eres Dios, y eres el Dios de la Biblia, el Cual nuestros padres nos contaron que obró maravillas, permíteme verte hacer una maravilla o permíteme ver alguna clase de maravilla para saber yo que Dios se ha encontrado conmigo”.

97 Ahora, ¿podré yo decir esto? Si Dios sigue siendo Dios, y si es el mismo Dios que fue, en los días pasados, Ud. no tiene que llegar al frente y estrechar la mano del ministro; Ud. no tiene que registrarse en algún libro. Esas cosas están bien; yo no tengo nada en contra. Pero luego Ud. se convierte en un miembro de iglesia, con su nombre en un libro; y le dan una carta que Ud. anda guardando. Y tan pronto como surge un problema allí, Ud. se revienta como no sé qué, y se lleva su cartita a la próxima iglesia. Y tan pronto como se presenta un problema en esa iglesia, Ud. se la lleva a la siguiente iglesia. ¿Ve Ud.?, es que en primer lugar Ud. no ha obrado correctamente. Si Dios sigue siendo Dios, coloque su alma pecaminosa sobre Su altar y El lo tocará con Su Palabra y con Su Poder. Entonces el mundo desaparecerá de Ud., y entonces Ud. será una nueva criatura, si El aún es Dios.

98 El fue el Dios del Antiguo Testamento. Fue el Dios del Nuevo Testamento. Y es el mismo Dios hoy. “Ayer, y hoy, y por los siglos”.

99 Y entonces Ud. sabe, en su corazón, que se ha efectuado una obra sobrenatural por medio de un Ser sobrenatural. Cuando antes Ud. bebía, y fumaba, y mentía; y Uds. damas, amaban tanto al mundo, seguían pintándose la cara y cortándose el cabello, y haciendo las otras cosas que hacían; luego hallan que algo sucede, y ahora todos los diablos del infierno no podrían obligarlo a hacer eso de nuevo. Algo sucedió, ¡el Dios de maravillas ha obrado!

100 ¿Qué hizo? Le cambió su vil corazón, le cambió sus deseos y le cambió su naturaleza. Una Palabra sobrenatural, de un Dios sobrenatural, convirtió una criatura de tiempo a una criatura Eterna. ¡Amén! Le vació todo el mundo, y colocó en Ud. a Cristo, la esperanza de Gloria. Y Ud. ahora está lleno de Su Espíritu, y listo para encontrarlo.

101 Si Dios es Dios ¿dónde están Sus milagros? Si Dios está con nosotros ¿dónde están Sus milagros?

102 Si Dios está con la iglesia Metodista, ¿por qué es que todas sus mujeres todavía andan con cabello corto? Si Dios está con la iglesia Bautista, ¿por qué el pastor todavía fuma cigarros; muchos de ellos? ¿Por qué todavía niegan el Poder de—de Dios para sanar a los enfermos, y para levantar a los muertos, y para hablar en lenguas, y para interpretar las lenguas, y los dones de profecía? ¿Por qué siguen negando estas cosas, si el Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento es el mismo Dios? Si el Dios del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo, todavía es el Dios que los Pentecostales dicen que es, ¿por qué no derriban ellos mismos sus paredes de divisiones, y la contienda el uno con el otro, y lleguen a ser Cristianos renacidos? Correcto. Pero no, ni se hablan el uno al otro. ¿Ven?, el sacrificio no ha sido consumido. Pasan por algunas sensaciones, pero eso lo han hecho a través de todas las edades, aun bajo ídolos recibieron sensaciones.

103 Pero el Dios de la—de la Biblia, cual Dios es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, El hace ceniza de todo lo que es el mundo y toda la indiferencia, y nos convierte en nuevas criaturas en Cristo. Sí. Jesús dijo: “Estas testifican y os dicen quién soy Yo”.

104 La verdad del asunto, y la razón de que tenemos todas estas cosas, es porque todavía permitimos que las diferencias denominacionales, los credos, las peleas, la fama, y los diablos de este mundo, nos cieguen la vista a la genuina Verdad de Dios. Correcto.

105 Muchísimas personas han sido engañadas, en creer que han recibido el Espíritu Santo; como he dicho yo, tienen tantas doctrinas hoy día, como por ejemplo, las vestimentas de Elías, y—y tantas otras cosas, los Hijos manifiestos de Dios, y todos estos ismos distintos, etc., en el mundo hoy. Y la gente sigue ciegamente y recibe alguna clase de sensación, y luego se levanta con un espíritu arrogante, indiferente, exigente, y peliagudo. Ese no es el Espíritu de Dios. Y siguen adelante, fuera de orden, ni conocen lo que es el orden de la Iglesia, no saben cómo portarse en la casa de Dios, no tienen nada de cortesía, nada—nada de audacia, y sin—sin sentir nada hacia Dios, todo lo que piensan es “mi iglesia”. Muestra claramente que recibieron un espíritu de iglesia, y no el Espíritu de Dios; porque el Espíritu de Dios les saca todo eso, lo quema. Seguro. ¿Ven?, dicen: “¿Adónde está?” Tenemos ese derecho.

106 Pero miren, si las nubes están tapando el sol, el sol siempre está brillando. Lo único que prohíbe que el sol brille sobre Ud., son las nubes. Y si Ud. quita las nubes, el sol estará brillando. Amén.

107 Hermanos, apartémonos de todo nuestro pecado y duda, y frustraciones. ¡El Hijo ha estado brillando desde el Día de Pentecostés! El Espíritu Santo es igual de grande hoy como siempre. Pero nuestras denominaciones han sofocado y ocultado la Palabra de Dios, al decir: “Eso es para otro día”. O: “eso de sanidad Divina será para el Milenio”. O: “Sanidad Divina fue allá. No es para hoy”.

108 ¿Cómo puede El ser el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y que no exista la sanidad Divina? ¿Cómo puede el Poder, cómo puede…? La Biblia colocó en orden: “Primero apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, y pastores”, como vindicación que el Evangelio aún vive. Y Dios los envía entre nosotros, y nosotros les damos la espalda. Dios no ha fallado, es el pueblo que ha fallado.

109 “¿Dónde están los milagros entre nosotros? ¿Dónde están?” Dios estaba hablando con este hombre, preparándolo para salir.

110 Al quitar las nubes, el sol siempre está brillando. Correcto. Cuando las dudas desaparecen, y las cosas se han corregido, allí estarán los milagros, tan seguro como ahí está el Hijo.

111 El sol, por mandato de Dios, brilla todos los días. Ahí se encuentra porque así lo ordenó Dios. Y mientras hay día y noche, el sol permanecerá. Seguro. No todo el tiempo se puede ver, porque en veces lo tapan las nubes; o la niebla, nubes bajas o altas, lo tapan. Pero siempre está ahí, ¿ven?

112 Y lo único que Ud. tiene que hacer para ver milagros hoy, si Ud. desea ver los milagros de Dios, aparte toda la duda. Ponga a un lado todos sus credos y todos sus cosas denominacionales, y ahí estará el Hijo brillando automáticamente.

113 Es Mandato de Dios, porque dice: “El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Entonces, por cuanto El ha de estar allí por siempre, ¡El ahí está! De eso no hay duda, ¡El ahí está! ¿Dónde están los milagros? ¿Qué está impidiendo los milagros? ¡Dios envió a Cristo, Cristo vive eternamente! “Porque donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy en medio de ellos”. ¡Amén! “He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. ¡El ahí está, es Su promesa!

114 Entonces ¿qué pasa? Hemos permitido que las nubes de duda, de codicia, de ira, de egoísmo, de denominación, y tantas otras cosas nos cubran, que nos cubran y que nos aparten de la Palabra, y que digamos: “Eso fue para otro tiempo”, negando así a Cristo, negando el bautismo del—del Señor, del Espíritu Santo, negando el bautismo Cristiano en el Nombre de Jesucristo, y otras cosas, toda clase de cosas, que nuestros credos han servido para apartarnos de la Biblia. Pero en una…

115 ¿No es una cosa muy sobresaliente, un milagro, que a pesar de todo eso, Hermano Way, a pesar de todas las denominaciones, y a pesar de todos los críticos, la Biblia permanece igual? ¿Cómo sobrevivió tanta tormenta? Es que Dios ha determinado que juzgará a todo hombre por la Biblia. Y la Biblia es la Palabra y la Palabra es Cristo. Toda persona, todo hombre será juzgado por Eso mismo.

116 Al apartar las nubes, entonces ¿qué sucede? Ahí está el sol; lo único que uno tiene que hacer hoy, no es decir: “Oh Jesús, ¡ven y sáname! Oh Jesús, ¡dame el Espíritu Santo!” Sino solamente quite las nubes, ¡El ya está ahí! El vino hace mil novecientos años, y todavía permanece ¡y siempre estará! “He aquí que vivo por siglos de siglos, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. ¡Correcto!

117 Ahora, Gedeón y aquella gente, antes de que pudiesen ver o que aun pudiesen contemplar las maravillas de Dios, había una condición con la que tenían que cumplir. Antes de ver el Poder de las maravillas, tenían que creer. También tenían que creer y obedecer la palabra del profeta, para poder ver las maravillas de Dios. Ahora recuerden, antes de poder ver las maravillas, tenían que obedecer lo que les decía el profeta.

118 Y nosotros, antes que podamos ver las maravillas de Dios, tenemos que creer lo que nos dicen los profetas. La Biblia es el Profeta para nosotros. ¡Correcto!

119 Si un hombre, no importa cuánto él dice que es profeta de Dios, ya sea de los Bautistas, de los Metodistas, de los Pentecostales, o lo que sea, lo que él diga de sí mismo, pero si esta Palabra no vive en él, él no es profeta. Puede ser profeta, pero será profeta falso. Porque profetas verdaderos hablan de esta Palabra verdadera, y en eso muestra que Dios es el mismo Dios, el mismo Poder, las mismas Palabras, lo mismo en todo, la Palabra verdadera.

120 Ahora, ellos tenían que creer, tenían que creer la Palabra del profeta y obedecerla, antes de ver las maravillas de Dios.

121 Y hoy día, Ud. no puede salir aquí bajo algún pretexto falso, diciendo que, “Jesús no es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos; y que los días de los milagros han pasado; y que no existe tal cosa como el bautismo del Espíritu Santo”, y esperar ver las maravillas de Dios. ¡Ud. tiene que obedecerlo! Y cuando Ud. lo obedece, entonces Dios se encarga de lo demás.

122 Si Ud. solamente puede hacer para un lado las nubes, el sol ya está ahí. Ahí está fijo. Nos dicen que el sol no se mueve. El sol se mantiene firme en el mismo lugar.

123 ¡Y Cristo permanece! Correcto. Nosotros nos apartamos de El, pero El se mantiene firme. Correcto. Lo único que Ud. tiene que hacer es darse la media vuelta y encararse con El una sola vez, y verá lo que sucede. ¡Encárese con Cristo! No con la iglesia, no con el credo, no con los títulos; pero ¡encárese con el Cristo! No es cuestión de encararse con el seminario; pero ¡encárese con la Palabra! Cristo es la Palabra. Seguro. Exactamente.

124 Tenemos que obedecer la Palabra, nosotros. Ellos tuvieron que obedecer la Palabra. Y nosotros tenemos que obedecer la Palabra.

125 Si desean saber eso, tengo una Escritura anotada aquí, dice: “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis”. ¿Ven? ¿Qué fue? Si la Palabra de Dios está en nosotros, y ahí permanece, entonces sencillamente habla por Sí misma. “Pedid lo que queréis, y os será hecho”. Ahora eso está en Juan 15:7, si lo desean apuntar, ¿ven? Jesús dijo: “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras en vosotros…”

126 No una cosa hoy; y mañana o pasado, otra cosa; y luego recaído, y acá y allí y allá. Eso muestra que Ud. no recibió nada, ni en el principio.

127 Oh, Ud. dice: “Yo hablé en lenguas”. Muy bien, pero aún no ha recibido nada. ¿Ven? Ud. dice: “Yo dancé en el Espíritu”. Muy bien, sin embargo yo no sé en qué clase de espíritu andaba danzando. ¿Ven?

128 Si Ud. está en una cosa hoy, y luego otra cosa a la semana entrante, y el próximo pájaro carpintero que llega picando en algún árbol seco, Ud. allí va siguiéndolo y así con cada uno, brincando de misión a misión, y ni sabe adónde pertenece, entonces claro está que Cristo no mora en Ud. Sus Palabras no están allí. Porque, Esto es estable, ¡Ud. jamás volvería a las tinieblas!

129 Como prediqué el otro día sobre el tema “Una Paradoja”, hablando de cuando Josué paró el sol. Becky, sentada allá atrás, dijo: “Papá, él no pudo parar el sol”, dijo, “se pararía la tierra. El paró la tierra”.

130 Le dije: “El paró el sol”. Dios no comete errores en Su Biblia.

131 Dijo: “¿Cómo pudo detener el sol, si el sol ni siquiera se mueve? El sol está fijo”.

132 Le dije: “Pero El no estaba hablando de aquel astro allá lejos. Lo que El detuvo fue este sol que estaba viajando y produciendo luz a través de la tierra”.

133 Yo no sé qué cosa haría Dios para efectuar aquello pero lo cierto es que paró el sol. El sol iba viajando hacia acá, el sol que está sobre la tierra, el reflejo del sol. Nosotros no podríamos mirar a aquel astro, a la distancia de un millón de millas, o millones de millas. Pero el reflejo del sol, el cual estaba viajando a través de la tierra, produciendo día y noche, eso es lo que Josué mandó parar; y se detuvo. Una paradoja es “algo increíble, pero cierto”. Y eso es algo increíble, sin embargo es cierto.

134 ¿Cómo puede Dios tomar un pecador, un hombre arrogante, peliagudo, exigente, y convertirlo en un santo de Dios? ¿Cómo puede El tomar una mujer tan inmunda, que ni los perros de la calle le prestan atención, y convertirla en una santa de Dios? Yo no se los puedo explicar. ¡Pero lo ha hecho! Es una paradoja. ¡Seguro! Todas las grandes obras de Dios son paradojas.

135 “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. San Juan 14, o San Juan 15, perdónenme, San Juan 15:7. Muy bien.

136 Regresemos a Génesis por un momento. Noé tuvo que hacerle frente a las condiciones. Noé tuvo que creer la Palabra de Dios, y ponerla por obra antes de poder ver la maravilla de Dios. Correcto. Noé, el gran profeta de Génesis, tuvo que creer la Palabra de Dios y ponerla por obra, antes de ver la maravilla de Dios. Nunca había llovido, Uds. saben, no había habido la lluvia.

137 Y ¿qué piensan Uds. que nos dicen? Que, en cuanto a la ciencia, aquella edad era mucho más avanzada que la nuestra. Nosotros no podemos reconstruir la pirámide, ni el esfinge. No tenemos cómo perfeccionar una momia; no podemos hacer que se petrifique así. No podemos teñir la tela, para que dure, como hacían ellos allá. Ni tenemos esas cosas. Son cosas que nuestra ciencia moderna ni aún puede hallar. Pero ellos lo tenían.

138 No tenemos—no tenemos ingenieros como tenían ellos. La gran pirámide en Egipto está tan perfectamente situada en el centro de la tierra, que no importa adónde esté el sol, allí nunca se produce sombra. Jamás podríamos edificar algo así. No sabemos cómo hacerlo. Ni tampoco podríamos edificar una pirámide. Y en lo alto, cerca de la piedra de corona, elevadas, casi a media cuadra en el aire, hay piedras que pesan billones de toneladas, centenares de toneladas, mejor dicho, y así de alto están. Toda la maquinaria que tenemos en todo el mundo no podrían levantar tales piedras a esa altura.

139 Me cuentan que se necesitarían dieciséis vagones de plataforma de tren, para trasladar la pierna de la esfinge. ¿Cómo la metieron allí? ¿Cómo se hizo? ¡Eran científicos muy sabios!

140 Y ¿qué piensan Uds. que le habrán dicho a un hombre, un fanático, que supuestamente era un profeta, que decía: “El agua va a bajar del cielo?”

141 Los puedo oír diciendo: “Podemos tomar estos instrumentos y medir de aquí hasta las estrellas, y no hay ni una sola gota de agua de aquí hasta allá. ¿Dónde está el agua”.

142 Noé podría responderles: “Dios me dijo a mí, ‘Va a llover’”. Con eso basta. Allí queda concluido. Dios dijo que sucedería, y exactamente así va a suceder. Muy bien. (Debo apurarme; otros hermanos están esperando). Miren, no. El dijo: “Va a llover”. “¿Cómo sabes?” “Porque es la Palabra de Dios. Es ASI DICE EL SEÑOR”.

143 “¿Qué vas hacer al respecto Noé, seguir así nada más y predicarlo?” “No señor. Voy a prepararme”. ¿Ven? “Oh, ¡pero eso sería un milagro! Los días de milagros ya pasaron”. “Tengan paciencia, más adelante lo verán”. Sí señor.

144 Y ¿qué hizo? El construyó el arca antes que cayese la lluvia. ¿Qué estaba haciendo? Estaba obrando a base de la promesa. Amén. Yo ahora me siento pentecostal, me siento religioso.

145 Sí, tome a Dios en Su Palabra, obre según la promesa, sin importar lo que suceda, el cumplirlo es la responsabilidad de Dios. ¡A Ud. le toca quitar las nubes! “Despojándonos de todo peso que nos rodea”. Despójese Ud. de todas sus dudas, sus temores, sus denominaciones, sus credos, y cualquier cosa que es contraria a la Palabra. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Ponga a un lado sus credos, ponga a un lado sus denominaciones, ponga a un lado sus dudas, y todas sus frustraciones, y siga marchando. De repente Ud. quitará la última pieza, y El allí estará parado. Ud. se encontrará con El.

146 Noé dijo: “Cuando yo termine de construir el arca, El vendrá. ¡La lluvia comenzará a caer!” “¿El mismo día cuando termines el arca?”

147 “Aun si El demora cincuenta años, yo estaré sentado en el arca esperándolo. ¡Sí viene, porque Dios lo ha dicho!”

148 ¿Ven?, primero él tuvo que prepararse. El sabía que Dios era un Dios de milagros, así que no podía dudar de El. Dios le había hablado, y él lo sabía.

149 Cuando Dios le habla a Ud., de Su Palabra, a su corazón, Ud. lo sabe. Cuando todo el mundo ha desaparecido de Ud., y todas las cosas del mundo están muertas, Ud. lo sabe. Pero si Ud. ama el mundo, o las cosas del mundo, Ud. todavía sabe en su corazón que no está bien. Es verdad. Así que cuando todo ha desvanecido, y no le queda otra cosa más que encontrarse con Dios, El allí estará. El permanece igual.

150 Así que como el sol, s-o-l, igualmente el H-i-j-o permanece el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. [En el inglés, las palabras “sol” e “hijo” suenan igual.—Traductor] Este s-o-l que está brillando afuera es el mismo sol que brilló en Génesis, es el mismo sol que brilló sobre Elías en aquel cerro, y es el mismo sol que se puso en el día de la crucifixión. ¡Aleluya! Permanece igual. Y el mismo Hijo de Dios, es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos; el mismo en Poder, el mismo en amor, y el mismo en señales.

151 Hoy día, ¿cuál es la señal de un Cristiano? “Oh, él asiste a la iglesia, se registra en un libro, él tiene una carta”. Esa no es la señal que mencionó Jesús.

152 El dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas. Si tomaren serpientes en las manos, o si bebieren cosa mortífera, no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”.

153 Si Dios está con nosotros ¿dónde están Sus señales? Seguro, volvamos a Su Palabra, las señales seguirán automáticamente cuando volvamos a la Palabra.

154 Noé, antes de ver las maravillas de Dios (como Gedeón quería saber), primero él tuvo que poner por obra la Palabra de Dios. Gedeón tuvo que poner por obra la Palabra de Dios.

155 Toda persona tiene que poner por obra la Palabra de Dios. Antes que yo pudiese decir que existía un Dios, tuve que poner por obra Su promesa, luego El se manifestó. Si Ud. desea sanidad, ¡Créale! Ponga Su Palabra por obra, entonces se cumplirá.

156 Moisés, antes que él pudiese ver los milagros de Dios, él primeramente tuvo que poner por obra la Palabra de Dios. El sabía que había oído a su madre contar que él había tenido un nacimiento raro, fue escondido en el carrizal. Ella le había dicho que Dios lo había llamado y escogido.

157 Y él pensó: “Bueno, siendo que soy un tremendo hombre militar, puedo ir allí y matar—matar a este Egipcio y sepultarlo en el polvo. Yo puedo hacer lo quiera. Con eso basta”. Pero, ¿ven?, eso es lo que él estaba procurando hacer. Esa era su idea. El nunca había visto a aquel Dios que obró el milagro para guardarlo durante aquel tiempo.

158 Pero un día, después de los ochenta años, él estaba pastoreando unas ovejas, bajando por un prado, quizás por el sendero donde las ovejas habían estado corriendo. Y el pastor anciano iba caminando por ahí, con una vara torcida en la mano, pegando en el suelo; quizás a los ochenta años ya cojeaba un poco; y quizás tenía barba hasta la cintura, y era de color gris, igual que las ovejas que él pastoreaba. ¡De repente él vio Algo! ¡Oh Dios! Era algo misterioso para él.

159 Ojalá yo les pueda mostrar algo en esta noche. Y aquí tenemos el agua ya listo.

160 El vio algo que jamás había visto antes. Y él dijo: “Conviene que investigue esto”. Y entonces él se apartó del camino, y la Palabra del Señor vino a él. ¡Gloria! ¡Aleluya! La Palabra del Señor vino a él. Ahora antes de poder ir, él tuvo que poner por obra la Palabra del Señor.

161 Y recuerden, la Palabra del Señor siempre obra maravillas. El dijo: “¿Cómo sabré que Tú estás conmigo y me has enviado?” Le dijo: “¿Qué tienes en la mano?” Y él dijo: “Una vara seca”.

162 “¡Tírala al suelo!” Esa fue la primer orden que Dios le dio a Moisés. “Si tú quieres conocer que Yo soy Dios; tú tienes una vara en la mano, tírala al suelo”. Gedeón preguntó: “¿Dónde están las maravillas de Dios?”

163 El dijo: “Coloca ese pan sobre el altar y Yo te mostraré Quién es Dios”. Entonces El lo tocó con la vara; y el humo subió y el sacrificio fue consumido.

164 Moisés dijo: “¿Quién les diré que me ha enviado? ¿Cómo sé yo que Tú eres Dios?”

165 Y El dijo: “¿Qué tienes en la mano? Yo soy el Creador de la vida. Yo soy el Dios que obra maravillas”. Y antes que Moisés pudiese ver el Poder de Dios que obró todas las cosas, primero tuvo que obedecer a Dios. Tiró la vara al suelo, y se convirtió en una serpiente. ¡Oh, hermano! ¿Qué? Primero viene la obediencia, ¡antes de que Ud. vea Sus milagros!

166 Estas así llamadas iglesias por todo los países hoy día, dicen: “¿Dónde están todas las maravillas? Nosotros daremos mil dólares a cualquier persona que pueda producir una maravilla”. ¡Oh Ud. pobre decepcionado, retrocedido, dos veces muertos, y desarraigado!

167 ¿Cómo piensa Ud. ver un milagro, sin llegar a ser un milagro Ud. mismo? ¡Gloria! ¡El milagro de la gracia de Dios, que toma a un incrédulo escéptico y lo llena con el Espíritu Santo! Jesús dijo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. Si Ud. quiere ver un milagro, llegue a ser uno. Permita que Dios obre con Ud. primero. El tiene que hacer unas reparaciones, y ponerle otros lentes en los ojos, porque Ud. está ciego, muerto en delitos y pecados, ciego espiritualmente, dos veces muerto. ¡Correcto! Dios tiene que darle Vida, y tocarle los ojos para que Ud. pueda ver; tiene que obrar una maravilla, y hacer de Ud. una maravilla, y entonces Ud. podrá ver el Dios que obra maravillas. Ese es el primer paso.

168 Moisés tuvo que creerle. Moisés tuvo que poner por obra, poner por obra lo que le decía la Palabra de Dios. El quería ver si ese era Dios o no. El le dijo: “Bien Moisés, pon por obra lo que te digo”.

169 Hermano y hermana, escuche bien en esta noche. Si Ud. desea saber Quién es Dios, simplemente ponga por obra lo que El dice aquí. “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo, y llegaréis a ser un milagro”. Esa es Su promesa. Es lo que El mismo dijo. Ponga por obra Su Palabra: “Y recibiréis el don del Espíritu Santo; porque la promesa es para vosotros, y para vuestros hijos”. Oh, ¿fue eso solamente para los apóstoles? “Y para aquellos que están lejos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hasta tales se extiende la promesa.

170 Ponga por obra Su Palabra, y Ud. verá una verdadera maravilla. Algo sucederá cuando Ud. pone por obra Su Palabra. Así como hizo Gedeón, ¡él hizo lo que Le mandó hacer! Así como hizo Noé, ¡él hizo lo que Le mandó hacer! Así como hizo Moisés, ¡él hizo lo que Le mandó hacer!

171 Le dijo: “Echa la vara al suelo”. En otras palabras: “Líbrate de todo lo que tienes alrededor”. ¡Amén! “Dámelo todo a Mí”.

172 Ud. dice: “Pero yo tengo un mal genio muy tremendo”. Déselo a Dios, El sabe como aplacar eso. “Oh, pero yo tengo muchas codicias”. El sabe como quitarle todo eso. ¿Ven? Colóquelo todo en Sus manos y vea lo que una maravilla puede hacer. Correcto. Muy bien.

173 Moisés tuvo que obrar con la Palabra de Dios, antes, o, tuvo que obedecer la Palabra de Dios, antes de poder ver las maravillas de Dios. Pero cuando hubo visto, oh hermano, entonces nada lo pudo detener.

174 Ahí lo puedo ver al día siguiente, con Séfora sentada en la mula y cargando al pequeño Gersón así a un lado, o ella lo cargaba, mejor dicho; la barba colgando así de larga; hermano, el rostro sonriente, los ojos brillando hacia el cielo. Antes era pastor de ovejas, pero ahora un tremendo hombre de Dios; un varón valiente, que iba a librar. ¡Miren a Gedeón! ¿Qué sucedió? Sí señor. Este iba bajando allá con una vara torcida para tomar el mando de una nación. Y lo hizo. Seguro que sí. Dios así le mandó.

175 No importa cuán imposible parezca el asunto, Ud. solamente haga lo que Dios le manda. Entonces hallará que Su Palabra permanece igual. Solamente aparte las nubes, el sol ya está brillando.

176 Josué, ¡oh aquel gran conquistador! ¡Oh, el sucesor de Moisés! Un hombre a quien Dios amaba, ¡un guerrero poderoso! ¡Un hombre a quien Dios amaba! Dios le dijo: “Así como estuve con Moisés, así también estaré contigo”. Pero antes que cayesen los muros, Josué marchó, según las órdenes del Capitán Supremo, alrededor del muro, trece veces, antes que el Poder de Dios diera contra eso. El marchó alrededor del muro, y tocó la trompeta, según la Palabra de Dios que el Capitán Supremo le había dicho allá cuando lo encontró. El marchó de acuerdo a la Palabra de Dios. ¿Qué hizo? Puso por obra la Palabra, antes de ver la maravilla.

177 Ud. bien sabe, que el sonido de trompeta no puede tumbar un muro, sobre el cual se acostumbraba carreras de caballos con carrozas—el sonido de trompeta. Pero Dios les dijo: “Marchen alrededor de los muros siete veces, y el último día marchen siete veces”. Entonces son trece vueltas. “Y cuando estén dando la última vuelta al muro, dejen que los sacerdotes caminen primero con el arca, y toquen la trompeta, y al sonido de la trompeta los muros se derrumbarán”. ¿Qué hicieron? El vio la maravilla de Dios después de haber puesto por obra la Palabra de Dios. ¿Dónde están sus maravillas? Primero, ponga por obra Su Palabra.

178 ¿Cómo será posible que aquellos muros se derrumben y que una sola casita permanezca, la casa de una ramera? Porque ella puso por obra la Palabra de Dios. ¿Por qué murieron los demás, y ella sobrevivió? Porque puso por obra la Palabra de Dios, y vio la maravilla de Dios. Así es como se encuentra, al poner por obra la Palabra.

179 Los jóvenes Hebreos, allá frente al horno ardiente. ¿Qué hicieron antes de ver la maravilla de Dios? Pusieron por obra la Palabra de Dios. Ellos sabían que El era Dios. Sabían que El era el Dios que los había librado de Egipto. Sabían que ellos…que El era el mismo Dios de siempre, y que tenía que ser el Dios que obraba maravillas.

180 Y El les había dado una comisión: “No se postren ante los ídolos”. El no cambia. “¡Manténgase con Mi Palabra! ¡No se postren ante los ídolos!”

181 ¿Qué dijeron? “Nuestro Dios muy bien nos puede librar de este horno ardiente. Sin embaryo, ¡nosotros vamos a poner por obra Su Palabra!” Allí estaba la cosa. ¿Qué sucedió? Entonces vieron la maravilla de Dios, que Dios podía resistir aun el fuego.

182 ¿Se encuentra Ud. enfermo? Ponga por obra Su Palabra y vea si El le sana. Si Ud. es un pecador, y desea ser lleno del Espíritu Santo; venga, arrepiéntase, y bautícese en el Nombre del Señor Jesucristo. Ponga por obra Su Palabra y vea cómo le resulta. Si Ud. todavía tiene al mundo por dentro; si Uds. las mujeres, todavía andan con cabello cortito, y todas pintadas; si Uds. varones, todavía andan con ese mal genio, y discutiendo respecto a su denominación; si Uds. quieren saber si El todavía es Dios; pónganla por obra y póstrense sobre Su altar y vean qué acontece. El es Dios. Pero primero, Ud. tiene que poner por obra Su Palabra.

183 Daniel, antes de ver la maravilla de Dios, que le podía librar del foso de los leones, lo primero que hizo fue poner por obra la Palabra de Dios.

184 Salió aquel edicto: “Si cualquier hombre orare, a cualquier otro dios, aparte de este ídolo, por tantos días, tal persona será echada al foso de los leones”. Nadie podía orar a ningún dios sino al del rey; él tenía que ser dios, ¿ven?, por treinta días.

185 Pero ¿qué hizo Daniel? El puso por obra la Palabra de Dios. Porque, cuando Salomón dedicó el templo, él oró, y dijo: “Señor, concede que si Tu pueblo se hallara en problemas en cualquier parte, y miraran hacia este santo templo, entonces Tú escucharás desde el Cielo”. Correcto.

186 Daniel actuó primero. La amenaza era: “Caerás en el foso de los leones”. Pero Daniel puso por obra la Palabra de Dios. El sabía que Dios todavía era Dios. Igual como Gedeón; él sabia que Dios, si todavía era Dios, entonces ¿dónde estaban Sus maravillas? Y Daniel sabía que él era profeta, y sabía que amaba a Dios. El sabía que él era Su siervo, y sabía que Dios podía librarle de los leones. Pero si él se encontraba en problemas, y bajo esa amenaza, él volteó su rostro hacia el templo, y oró tres veces al día, exactamente. El puso por obra la Palabra de Dios, y Dios lo llenó de tal grado con el Espíritu Santo hasta que los leones no se lo pudieron comer. Correcto. Correcto. El primeramente puso por obra la Palabra de Dios.

187 Jonás, allá en el vientre de la ballena, primero puso por obra la Palabra de Dios. En cuanto a lo físico, él sabía que no había remedio. Estaba atado de los pies y de las manos. Este predicador a los Gentiles había sido tirado del barco en alta mar, y cayó en el vientre de la ballena, y ahora estaba en lo más profundo del mar. ¡Ahora, en qué condición estaba! Pero primero, él se volteó allá en lo profundo de la ballena, y tenía algas marinas alrededor del cuello, donde la ballena había estado comiendo estas plantas, y demás cosas, para nutrirse el cuerpo. Estas eran sus vitaminas, y ahora se había tragado un predicador. ¡Pero el predicador se volvió en sí! ¡Aleluya!

188 Oh hermano predicador, ¡vuelva en sí esta noche! Apártese de todos esos credos y demás cosas y vuelva a un Dios vivo, a una Palabra viva.

189 El volvió en sí, y se enderezó. No se puede apartar a un santo de su oración. El se enderezó y miró que a todo lado era estómago de la ballena; a este, al oeste, al norte y al sur. El se dio cuenta que estaba en el vientre de la ballena, y estaba en lo profundo del mar, y arriba en la superficie del mar había una tormenta. Cuando estaba en el barco no había esperanza; y ahora estaba en el vientre de la ballena, mucho más alejado de la esperanza. Y cuando no pudo ver nada más que vientre de ballena, clamó y dijo: “Vanidades ilusorias son estas. Y ya no las creeré más. Pero Señor, miraré hacia Tu santo templo”. El santo templo no se encontraba mirando hacia abajo; él dijo: “Está hacia allá, y hacia allá estoy mirando”.

190 Luego vio la maravilla de Dios. De alguna manera, oxígeno entró en la ballena, y él respiró normalmente por tres días, y se paseo y se recuperó para poder aguantar el viaje de cuarenta días hacia la pecaminosa ciudad y predicarles el Evangelio. Se refrescó con oxígeno nuevo del Cielo. No podía proceder de la ballena, y no podía proceder del mar, ¡así que tenía que venir de Dios!

191 Oh Señor, sopla sobre nosotros esta noche el Oxígeno de la Palabra de Dios, en el Poder de Su resurrección, para que podamos continuar vivos en este último día malvado. ¡Respira sobre nosotros Espíritu Santo! Así es hermano. ¡Respira Señor y llénanos con ese Oxígeno!

192 Como les conté hoy en la mañana del patito. Cuando por primera vez él olió el agua, nada lo podía detener; ni todo el cloqueo de las gallinas, ni nada más. El se dirigió directamente hacia el agua, por cuanto era pato.

193 Ahora si entre Uds. hubiera alguno con naturaleza de pato, aquí tenemos un bautisterio muy grande, ¿ven? Si Ud. puede oler, si Ud. percibió un olor que Dios todavía es Dios, si Ud. percibió un olor desde el Cielo esta noche, que Dios cumple Su Palabra y que El es un Dios que hace maravillas, y Ud. aún no ha recibido el Espíritu Santo; huela el agua, es el primer paso que El ha mandado. Cierto. Arrepiéntase, desde lo profundo de su corazón, y póstrese como sacrificio sobre el altar; y Ud. será vaciado del mundo, y será renacido del Espíritu; y bautícese en el Nombre de Jesucristo, y El le llenará con el Espíritu Santo. Pase por el proceso correcto; no es cuestión de estrecharle la mano al predicador y de registrarse en el libro, sino que muera, hasta tal grado que ya ni conoce el mundo.

194 Abel murió en el mismo altar con su cordero. Y la única manera para que Ud. esté correcto con Dios, es de morir en el altar juntamente con Cristo, hasta que todo a su alrededor se vuelva negro. ¡Allí se muere! Y cuando se levante nuevamente, Ud. será una nueva criatura en Cristo. Seguro.

195 Jonás primero tuvo que creer la Palabra de Dios, y ponerla por obra. El probablemente terminó con la cara hacia abajo cuando llegó al vientre de la ballena, porque ellos sencillamente lo tiraron por la borda; y entró directamente al vientre de la ballena. Y la ballena dijo: “Bueno, ahora bajemos a lo profundo del mar”.

196 Me pregunto yo, ¿qué habrá pensado la ballena durante esos tres días? Algo raro estaba ocurriendo. Ahora vean, al cuerpo de la ballena no le agradó. Ni tampoco le gusta a la iglesia denominacional organizada. Pero ¡cuánto lo amaba Jonás! Seguro, así fue. Seguro, él lo amaba porque era aire fresco que Dios le estaba soplando, y manteniéndolo vivo. ¡Dios, sóplanos con el Aire fresco!

197 Si Jonás podía obrar un milagro como ese, al creer la Palabra de Dios, mirando hacia un templo natural; en que un hombre, que finalmente recayó, Salomón, lo había construido, pero pidió a Dios en oración, que bendijere a cualquiera que mirare hacia ese templo, y que lo librase de sus problemas, dondequiera que estuvieren; y Jonás podía creer bajo tales condiciones. Cuánto más podemos creer nosotros en esta noche, mirando al Cielo; donde no es una persona recaída, ni tampoco un hombre muerto y enterrado, como estaba Jonás—como estaba Salomón en ese tiempo; sino un Dios vivo Quien está sentado a la diestra de la Majestad, con todo Poder y autoridad, y predicando la Palabra y enviando el Espíritu Santo como testigo. Amén. Crea Ud. la Palabra de Dios, y verá las maravillas de Dios. Pero primero tiene que creer la Palabra. Ciertamente. Sí.

198 Gedeón, después de ver a este Visitante sentado bajo el árbol, y en el principio Gedeón le interrogó un poco. Dijo: “Si Dios todavía es Dios, si Dios está con nosotros, ¿dónde están Sus maravillas?” Y este—este Visitante, sentado bajo el árbol, ¿qué hizo? Cuando El tocó el sacrificio con la vara que traía en la mano, el sacrificio fue consumido. Y él sabía que esa era la obra de Dios, y entonces se dio cuenta que este Visitante bajo el árbol, quien parecía cualquier Anciano sentado allí, en verdad era la Palabra hecha carne. ¡Aleluya! Era la Palabra viviente. El sabía que era la Palabra viviente porque estaba actuando y viviendo en tiempo presente. ¡Gloria a Dios, hermano!

199 Pentecostés está muy bien, pero es apenas una lumbre pintada si Ud. mismo no lo ha recibido. No es cuestión de tiempo pasado, ¡sino de tiempo presente! ¿Cómo nos beneficia un Dios del pasado si no es el mismo Dios hoy? Como he dicho muchas veces, ¿qué beneficio es darle tanta vitamina al canario para que le crezcan las alas, y luego mantenerlo en la jaula? ¿Qué beneficio hay en instruir al pueblo que existe un Dios de Poder, y luego negarle al pueblo el privilegio de servirle? Amén. Cierto. No cuadra.

200 ¿Por qué tienen todos estos seminarios que parecen tremendas incubadoras, empollando predicadores? ¿Ven?

201 Yo siempre le he tenido lástima al pollo empollado en la incubadora, porque el pobre nunca tuvo mamá. El nunca supo de dónde vino y no tuvo a nadie para acariciarlo, por cuanto llegó mecánicamente.

202 Y así es con el predicador del seminario que sólo conoce la teología. Puede ser tan inteligente e ilustre como cualquier erudito, y posiblemente pueda predicar en varios idiomas, ¡pero si no sabe quién es su Padre!

203 Como dije no hace mucho, si alguna cosa es ignorante, es la mula. Este no sabe quién fue su papá ni quién fue su mamá. Es una cosa híbrida, ¿ven?, él no sabe quién, ni papá, ni mamá. El no sabe ni adónde pertenece. Es como algunos de estos Cristianos híbridos, así llamados, engendrados por denominación. Pero un buen caballo de sangre pura tiene ascendencia, y conoce bien.

204 Y un buen Cristiano de sangre pura conoce adónde está el Almacén de Dios. Ellos saben que han nacido de la Palabra. La Palabra es hecha carne en ellos. Toda Palabra que Dios habla, ellos no discuten; sino que dicen: “¡es correcto! ¡Amén y amén!” Lo acentúan cada vez con un “amén”. “¡Amén! ¡Amén!” Algo en ellos lo acentúa, El mismo. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. “¡Amén!” “El que creyere en Mí, las obras que Yo hago él también las hará”. “¡Amén!”

205 “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuera bautizado será salvo. Y estas señales seguirán a los que creen”. “¡Amén!”

206 La gallina dice: “Cloc, cloc, cloc, los días de los milagros ya pasaron”. Pero: “¡Honk, honk, honk, yo huelo el agua!”

207 ¿Ven? Así es, correcto. ¿Por qué? Porque Ud. está poniendo a Dios a prueba. ¿Ven? Eso es, Dios primero. Ponga por obra Su Palabra y vea si está correcta. Cierto.

208 Juan el Bautista estaba siguiendo en su línea del deber. Cuando apenas era un—un joven, no tenemos muchos datos acerca de él. Su padre fue un hombre fino, pero descreyó a Dios. Dios se había propuesto traer a este niño por medio de Elisabet. Este niño…Así que le dijo a ella, le dijo a él que lo haría.

209 Que ella concebiría este niño, pero él dudó, y El lo enmudeció. Me imagino que los padres de Juan el Bautista, Zacarías y Elisabet, estaban muy afligidos de corazón, porque sabían que ya eran de edad avanzada. Y este niño prometido que había nacido, Dios había obrado una maravilla al traerlo a este mundo cuando ellos ya eran ancianos y pasados de la edad. Ellos sabían que sus corazones estaban afligidos porque no vivirían lo suficiente para verlo hacer su gran obra de Dios. ¡Pero lo dedicaron a esa obra! ¡Gloria a Dios! De alguna parte más allá de las estrella y la luna, ellos podrían mirar y verlo. Ellos nunca verían a este niñito…Ambos murieron. Ellos murieron cuando él aún era un muchacho, un joven. De joven él salió de su casa y se fue al desierto y allá fue criado bajo el Poder de Dios.

210 Dios le dijo: “Tú eres la voz de uno que clama en el desierto. Yo te envío. ¡Ve, y clama!”

211 Cómo Juan habrá esperado cada día, mientras corría las serpientes entre las piedras, y pateaba las piedras: “Oh, ¡ya no puedo esperar!” “Juan, ¿qué cosa esperas?”

212 “Solamente quiero oír Su comisión, es todo. ¡Apártense víboras!” Y éstas buscaban amparo en las rocas. Por eso fue cuando se le aparecieron los fariseos, el clamó: “Oh, generación de víboras, ¡mejor escóndanse en las rocas!”

213 Y esta noche yo digo lo mismo: “Oh, generación de víboras, ¡busquen donde hay agua!” Amén. Uds. saben de qué estoy hablando. Estas cintas, esto se está grabando, y estas cintas llegan a todas partes del mundo. ¡Métanse al agua si desean ver las maravillas de Dios!

214 Juan siguió por ahí. Un día vio que se acercaba un hombre de buen parecer; y dijo: “Quizás este es El”. Lo estudió bien. “No, este no es. No. Dios me dio una promesa”. “Juan, ¿tú dices que el Mesías está vivo hoy?” “Sí”. “¿Dónde está?”

215 “Está aquí en la tierra, en alguna parte. Yo no sé dónde está, pero sé que Lo conoceré cuando aparezca”. “¿Cómo sabes eso?” “Dios me dijo qué debo buscar”.

216 “¿Cómo sabes que vas a sanar cuando oran por ti?” Porque Dios ya me dijo qué debo buscar. “¿Cómo sabes que vas a recibir el Espíritu Santo?” Porque yo sigo Su Palabra. El me dijo qué debo buscar, y sé qué cosa sigue. ¿Sabe Ud. qué cosa sigue? Si Ud. obedece Su Palabra, Su promesa es lo que sigue. El no puede mentir; El es Dios. “¿Qué es lo que sigue?” Juan dijo: “Yo lo veré cuando apareciere”.

217 Le dijeron: “Mira éste que viene aquí. El tiene una corona puesta en la cabeza, ese debe ser el Mesías, el que viene con esos caballos”. Dijo: “Ese no es El”.

218 Pero llegó directamente a él y le dijo: “¡No te es lícito vivir con la esposa de tu hermano!” Entonces sabían que algo andaba mal allí. Juan fue y se lo dijo directamente. Era Herodes. ¿Ven? Y eso enfureció tanto a su esposa, ella lo odió hasta la muerte. ¿Ven?

219 Juan continuó buscando. El dijo: “Yo lo conoceré cuando apareciere”. “¿Cómo lo sabes?”

220 “Dios me dijo que yo vería una señal, y que sería la señal del Mesías. Yo conoceré al Mesías porque le acompañará la señal del Mesías”.

221 Dios conoce a Su Iglesia. El dijo: “Estas señales les seguirán”. No que, “pertenecerán a los Metodistas, Bautistas, y los Pentecostales”, sino más bien, “Estas señales seguirán a los que creen”. El conoce a los creyentes. Hoy en día uno pregunta: “¿Es Ud. creyente?”

222 “Oh, yo soy Metodista”. Muy bien, eso muestra que Ud. no es creyente. ¡Ven? “Yo soy Pentecostal”. Tampoco muestra que sea creyente.

223 Cuando Ud es creyente, ¡Ud. cree en Dios! Y todo mundo lo sabe, porque es sellado por el Reino de Dios; y un sello se pone por ambos lados de la página, yendo y viniendo. ¿Ven?, se conocen. Muy bien.

224 El dijo: “Yo lo conoceré cuando aparezca, porque habrá una señal. Yo veré la señal del Mesías”. Un día él vio…

225 ¡Oh hermano! ¿Por qué? Porque lo estaba esperando. Por eso lo reconoció. [El Hermano Branham toca en el púlpito.—Editor] Ojalá eso penetre bien. ¿Están Uds. esperándolo? ¿Están esperando que algo acontezca? Entonces ¡conozcan bien las Escrituras!

226 Ahora, todos aquellos sacerdotes parados por ahí tenían cinco veces la inteligencia de Juan. No tenemos registrado que haya asistido a la escuela ni un solo día. Pero allí había sacerdotes cuyos tatarabuelos también fueron sacerdotes. Allí habían hombres que conocían cada pulgada de los pergaminos, todos los profetas y Génesis, y todo acerca de eso. Pero, vean, Juan estaba buscando una señal, ¡un Mesías! El sabía que si ese era Dios, entonces habría algo sobrenatural al respecto. Correcto.

227 ¡Así también es hoy! Si Ud. es Cristiano, algo sobrenatural le ha tocado. Y si no le ha tocado, entonces Ud. está engañado. Si Ud. sigue viviendo la misma vida de siempre, y todavía ama las cosas que amaba al principio, si aún las ama, entonces está engañado, correcto, y no es hijo o hija de Dios.

228 Entonces hallamos que Juan estaba parado allí un día, y dicen…Como leía yo hace poco una historia de él, decía que Juan estaba de un lado del río, y al rato ya lo tenían empujado del otro lado. Y así es como hacen con todo siervo de Dios, lo botan de toda denominación y de toda organización y de todo. El no tenía púlpito; pero estaba parado en el lodo hasta las rodillas. Tampoco tenía traje fino con el cuello al revés. No señor. Estaba vestido más bien con una piel de cordero, y no cabe duda que parecía un hombre salvaje, parado allí.

229 Y aquellos sacerdotes le preguntaron: “¿Nos quieres decir que llegará el día cuando nuestro gran templo, y nuestra gran organización serán destruidos?” El les dijo: “Seguro que sí”. “Y tú, ¿cómo lo sabes?”

230 “¿Cómo leen Uds. las Escrituras? El Mesías viene y este Mesías quitará el continuo sacrificio. ¡Así dijo Daniel! ¡Así dijo el profeta!” ¡Aleluya! Oh me estoy sintiendo aun más religioso. (Pero tengo que parar.) “¿Cómo lo sabes?” “¡Porque el profeta lo ha dicho!”

231 Y así fue también que Micaías sabía que no podía bendecir a Acab; porque Elías ya lo había maldecido. Eso era todo. El tenía que mantenerse con la Palabra. Y si Ud. quiere ver las obras de Dios, Ud. tiene que seguir la Palabra de Dios. El sabía que no podía suceder.

232 Entonces ¿qué pasó? El deseaba ver las obras de Dios. Juan dijo: “Yo lo conoceré cuando venga”.

233 Un día él estaba parado allí, y dijo: “Sí, llegará el día cuando cesará el continuo sacrificio, porque el Mesías mismo será ese sacrificio continuo. Y entrará la abominación desoladora”. “Rabí, ¿de dónde sacas tales cosas? Eso es contrario a nuestro credo”.

234 Pero no era contrario a la Palabra de Dios. Allí estaba el profeta, y la Palabra del Señor estaba con ese profeta. Correcto.

235 Y entonces dijo que: “¡He aquí, allí está parado el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!” Era un Hombre ordinario, pequeño, con los hombros caídos, y venía caminando hacia el río, caminando con Lázaro. Era un Hombre muy ordinario; vestido como cualquiera; no era sacerdote, no traía turbante, ni corona, nada; apenas era un Joven pobre, un Carpintero, con las manos llenas de astillas, quizás. Llegó caminando. “¿Nos quieres decir que…?”

236 “¿Qué? ¿No Lo pueden ver allí?” He aquí, quiere decir: “Contemplar, reverenciar”. “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

237 Entonces algunos dijeron: “¿No saben quién es este? Este es el hijo de aquel carpintero. Ahora nosotros sabemos que este no es profeta”. Pero sí era. Sí era. El sabía. “¿Por qué? El no sabe lo que está diciendo”. Pero sí sabía. “¿Cómo puede él diferenciar entre El y cualquier otro hombre?” El Mesías será diferente. “¿Cómo lo sabremos?” Es que Juan vio algo que ellos no vieron.

238 Todo depende de qué está Ud. mirando. ¿Qué ven Uds. en esta noche? ¿Ven Uds. a un gran hombre, muy popular, una grande denominación y todo les llega muy fácil? O, ¿simplemente toman el camino con la minoría despreciada del Señor? ¿Pueden ver Uds. la Biblia? ¿Pueden ver Uds. la Palabra de Dios? Si Ud. es renacido, lo podrá ver. Pero hasta entonces no podrá ver nada.

239 He aquí venía. El dijo: “El que me dijo allá en el desierto…” ¡Oh, hermano! “El que me dijo que ‘clamara’, y aquí he estado clamando por estos seis meses, y aun de noche, por todos lados, a lo largo de este Jordán, hasta las rodillas en este lodo; discutiendo con Uds. predicadores, dándoles patadas a sus denominaciones, y pisándoles los callos. Pero ya está aquí el asunto, ¡lo estoy viendo!” “¿Cómo lo sabes?”

240 “El mismo que me dijo que ‘fuera una voz clamando en el desierto’, y que Dios me levantaría para ese propósito, también me dijo, ‘sobre Quien vieres el Espíritu’”.

241 Juan lo conocía. ¿Qué hizo? Primero predicó la Palabra, obedeció la Palabra, y, luego vio la señal de Dios. Y recuerden, no está escrito que ninguna otra persona presente ahí la haya visto. Solo Juan la vio. Depende qué está Ud. buscando. ¿Por qué? Juan estaba obedeciendo la Palabra. Los sacerdotes y demás no estaban obedeciendo la Palabra. Juan estaba obedeciendo la Palabra, su comisión, y la vio. (Nos daremos prisa; tengo qué).

242 Marta, allá frente a la tumba. Ella se había encontrado con la Palabra de Dios, y La había creído. Antes de poder ver la maravilla de Dios, ella tenía que ver la Palabra de Dios y ponerla por obra. Ella dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”.

243 El dijo: “Marta, Yo soy la resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Ella respondió: “Sí Señor”. Allí está la cosa, poniendo por obra. “Yo creo”. “¿Qué es lo que crees Marta?” “Que Tú eres el Cristo que habría de venir al mundo”. Dijo: “¿Dónde lo han sepultado?”

244 Llegaron al sepulcro y allí estuvo parado. (Dijo: “Voy a ver se ella en verdad cree que Yo soy la Palabra”). Dijo: “Quita la piedra”.

245 ¡Ella comenzó a poner por obra la Palabra! Tuvo que hacerlo, para ver la muerte convertida en vida.

246 Y la única manera que Ud. jamás podrá ver muerte convertida en vida, es ¡tomar Su Palabra y ponerla por obra!

247 Si Ud. es inconverso, tome Su Palabra y póngala por obra, y luego verá el milagro de Dios. Ud. mismo será un milagro de Dios.

248 Si Ud. está enfermo, ¡tome la Palabra de Dios! El médico le dice: “Ud. va a morir”. Tome Ud. la Palabra de Dios y póngala por obra, eso le dará vida nueva. ¡Oh, hermano!

249 Perdónenme por retenerlos tanto tiempo. Dos ejemplos más y terminaremos. ¿Ven? Otros dos, en serio. Siento mucho haberles quitado el tiempo a mis hermanos. ¿Ven?, apenas les dejo dos horas. Miren.

250 La mujer junto al pozo, ella era inconversa. Tenía cinco esposos. Llegó un día para sacar agua. Empezó a sacar el agua, y escuchó la voz de un Hombre que le decía: “Mujer, dame de beber”.

251 Ella lo miró y dijo: “No se acostumbra que los Judíos hablen con los Samaritanos. Yo soy una mujer de Samaria. Y no se acostumbra. ¿Por qué me hablas a mí?”

252 El le dijo: “Pero si supieras con Quién estás hablando, pedirías a Mí algo de beber”.

253 “Pero”, dijo ella, “el pozo es muy hondo, y no tienes con qué sacar”. Dijo: “¿Cómo—cómo vas a sacar para beber?”

254 Y El dijo: “El agua que Yo doy será una fuente, un manantial, que sale del alma”.

255 Ella dijo: “Un momentito. Tú eres Judío y adoras en Jerusalén, y nuestros padres adoran en este monte”.

256 El dijo: “¡Créeme! La hora viene, y aun ahora es, cuando ni en Jerusalén, ni en este monte habréis de adorar. Dios es Espíritu, y los que le adoran le adorarán en Espíritu”.

257 No cabe duda la mujer habrá pensado: “Un momento. ¿Quién es este tipo?” El deseaba que ella conociese Quién era, porque a ella le tocaba introducirlo a los Samaritanos. Ella dijo: “¿Quién es El?”

258 El habló con ella por unos momentos. Y de repente dijo: “Mujer, ve, llama tu marido, y ven acá”.

259 (Y ella dijo: “Este sí es un presuntuoso”. ¿Ven?) Ella dijo: “Pero yo no tengo marido”. ¡Ajá!

260 Allí fue cuando la vara tocó el sacrificio. ¿Ven?, algo sucedió. ¿Qué pasó? Ella vio el milagro de Dios. El dijo: “Has dicho la verdad. Porque has tenido cinco, y con el que vives ahora no es tu esposo; así que has dicho la verdad”.

261 Ella se volteó. Ella sabía que para el pueblo, Dios había muerto muchos años atrás; los sacerdotes y rabinos y demás, ellos hablaban de un Dios. Pero también había promesa en la Biblia de Uno que venía.

262 Entonces ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. ¿Ven? “Nosotros sabemos que ha de venir el Mesías”. (“Quiero estar segura de esto”). “Nosotros sabemos que ha de venir el Mesías”. (“Le diré esto y veré qué me responde; ningún hombre que no conoce a Dios no me podría decir eso”). “Nosotros sabemos que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo, y cuando El venga, esto es lo que El hará, cuando venga. Lo estamos esperando”. El dijo: “Yo soy”.

263 Con eso fue suficiente. Más que suficiente. Ella corrió a la ciudad y dijo: “Vengan y vean un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho”.

264 Antes que ella pudiera traer ese mensaje, primero tuvo que ver el milagro de Dios. Y antes de ver el milagro de Dios, tuvo que tomar a Dios en Su Palabra. Exactamente correcto. ¡Oh, cómo pudiéramos continuar! Veamos un caso más.

265 Pentecostés. Después de que habían caminado con la Palabra, después de que habían visto la Palabra, y después de que habían creído la Palabra; pero antes de poder ver el milagro de Pentecostés, ellos tuvieron que obedecer la Palabra. ¿Ven? “Subid a la ciudad de Jerusalén”, les había dicho la Palabra, “y esperad allá hasta haber sido investidos con poder de lo alto”.

266 Ahora, ¿qué tal si al haber pasado el octavo día, Mateo se hubiera dirigido a Marcos? Y le dijo: “¿Sabes qué? El otro día tuve una sensación rara, eso debe de haber sido el Espíritu Santo. El nos dijo que esperásemos. ¿Ven?, eso debe de haber sido”. “Mejor esperemos un día más”.

267 Llegó el noveno día. “Hace nueve días El nos dijo que subiéramos aquí. Seguramente, ¿no creen Uds. que ya lo recibimos? Yo creo que lo recibimos cuando Le creímos. ¿No piensas tú así?” ¡Para todos Uds. Bautistas! ¿Ven? Dijo: “Yo creo que lo hemos recibido, porque El nos dijo que subiéramos aquí. Y ¿saben qué creo yo? Yo creo que tan pronto como subimos, en eso ya obedecimos lo que El nos dijo”.

268 Pero ¿qué fue lo que dijo? No dijo: “Cuando lleguen allá, en ese momento lo recibirán”. Tampoco dijo: “Esperen cinco días o nueve días”. Pero dijo: “¡Hasta!” Así es. “Los que esperan en Jehová, sus fuerzas renovarán”.

269 ¿Qué hay que hacer? Aceptar Su Palabra, ponerla por obra, y mantenerse firme. Cada día uno tiene que pararse frente a frente con Satanás, con la Palabra: “¡Escrito está!” “¡Escrito está¡” “¡Escrito está!” “¡Escrito está!” “¡Escrito está!” “¡Escrito está!” “¡Escrito está!” ¡Tiene que tener cumplimiento! Ud. está poniendo por obra la Palabra, ¿ven?, y luego verá el milagro de Dios. Correcto. Pero primero tiene que ponerla por obra.

270 Ellos subieron allá y obedecieron la Palabra, se quedaron.

271 Llegó el noveno día, y puedo oír a Pedro decir: “¿Saben qué? ¿Qué piensan Uds., hermanos?”

272 Marcos pudo haberse parado y dicho: “¿Saben qué hermanos? Aceptemos esto por fe, porque en realidad estamos obedeciendo”. No, no están obedeciendo completamente.

273 Ud. me dirá: “Yo fui bautizado en el nombre de Padre, y Hijo, y Espíritu Santo”. Pero eso no es obediencia completa. ¿Ven? Otro me dirá: “Pero yo me he unido a tal iglesia”. Eso tampoco es obediencia, ¿ven? “Yo repito el Credo de los Apóstoles”. Eso aún no es obediencia. “Pero hermano, yo he dejado de robar y mentir. Ya no cometo maldades”. Eso aún no es obediencia.

274 ¡Tiene que ser un Nacimiento! Algo tiene que suceder. Ud. tiene que morir, y algo tiene que nacer en Ud.

275 Oh, después de que habían esperado tantos días, nueve días habían pasado. Dijeron: “Simplemente aceptémoslo y continuemos con nuestro ministerio. El mundo está muriendo, ¿por qué habremos de esperar más?”

276 Puedo oír a Pedro decir: “Pero saben, algo me dice que la cosa no está bien todavía. Eso no es obedecer exactamente la Palabra. Vean, si esperamos ver el milagro que Dios nos ha prometido, de enviar la Promesa del Padre sobre nosotros, tenemos que esperar aquí hasta que algo suceda. Porque la Escritura declara que vendrá en esta forma. Joel dijo: ‘Derramaré Mi Espíritu sobre toda carne. Y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas. Y también sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré de Mi Espíritu. Y daré prodigios en el cielo y la tierra’. Isaías el profeta dijo: ‘Porque en lengua de tartamudos y en extraña lengua hablaré a este pueblo, y este es el refrigerio y este es el reposo. Dad reposo al cansado y esto es el refrigerio. Mas no quisieron oír’. Ahora hermanos, no podríamos salir así, sin ver ninguna experiencia. Tenemos que tener algo, porque El nos dijo: ‘Esperad hasta ser investidos de Poder’. Y la verdad es que yo no tengo más Poder que cuando entré. Y he estado aquí toda la noche, estuve la siguiente noche, he estado aquí por nueve noches. Y me siento igual que cuando entré. Y El nos dijo que recibiríamos Poder, así que conviene que continuemos esperando”.

277 Luego, de repente, cuando hubieron obedecido la Palabra de Dios completamente, luego fue cuando vieron el milagro de Pentecostés. Vieron el Fuego caer en el edificio. Esa tremenda Columna de Fuego bajó entre el pueblo; y lenguas repartidas de fuego aparecieron sobre cada uno. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Algo sucedió.

278 ¿Cuando sucedió? ¿Cuando—cuando tomaron la decisión que ya lo habían recibido? No. Cuando hubieron obedecido cabalmente la Palabra de Dios, entonces vieron el milagro de Pentecostés. Así es hoy, uno tiene que hacer la misma cosa.

279 Ahora, amigos, en verdad voy a cerrar con esto. No voy a voltear otra página más. Muy bien, el siguiente hombre que se aliste cuando yo diga esto.

280 Ahora, aunque llamado de todo lo que podría ser llamado, mal: “santo rodador, pentecostal, rompe iglesias, hipócrita, Beelzebú, soñador”. De todo lo que pudieran decir de nosotros, nos dicen. Pero ¿qué hacemos? ¿Qué nos llaman? “Soñador, Beelzebú, falso profeta, Sólo Jesús”, todo lo demás que pudieran llamarnos, todo lo malo que pudieran decir.

281 Pero, al creer la verdadera Palabra de Dios, Su verdadero profeta de la Palabra, ¿qué hacemos nosotros? Vemos las cosas que vemos. Jesús pronto volverá, Al mundo con gran poder, Promesa nos dio, El regresará, Sí, viene el Salvador. Señales abundan hoy, Cumpliéndose ya están, Por su gracia listo estoy, Le espero sin más afán. Muy pronto Jesús vendrá, El viene no tardará; El ha de venir, El descenderá, Del cielo, el Rey vendrá. Despiértate pecador, El tiempo es corto ya, Viene pronto el Salvador, No sabes cuando será.

282 ¿Por qué? ¡Estamos poniendo por obra Su Palabra! Amén. Llámenlo lo que quieran. Nosotros vemos la señal del Mesías en nuestro medio. Vemos la Columna de Fuego. ¡No se puede negar! Que nos llamen lo que quieran. Dios está aquí. La ciencia lo ha fotografiado. ¿Por qué? ¡Obedeciendo Su Palabra! Nunca se ha logrado en toda la historia, sin embargo el ojo mecánico de la cámara ha mostrado que es El, hay una Luz que pegó en el lente. ¿Por qué? ¡Tomando la Palabra de Dios primero! Deje Ud. que las denominaciones lo echen, si así lo desean. Deje que todos le den la espalda, si Ud. lo desea. ¡Pero ponga por obra la Palabra de Dios, si Ud. desea ver las maravillas de Dios!

283 Jesús prometió: “Así como fue en los días de Sodoma, así también será en la venida del Hijo del hombre”.

284 Aquel Angel que bajó, Dios manifestado en carne humana, dio Su espalda a la tienda, y dijo a…Fingiendo no saber quién era Abraham, dijo: “Abraham”. No Abram; apenas unos dos días antes El había cambiado su nombre. “¿Dónde está tu esposa Sara?” No S-a-r-a-i. ¡S-a-r-a! “¿Dónde está tu esposa Sara?” Le llamó por su nombre de paternidad, y a ella por su nombre de princesa. ¡Oh! ¿Quién era El? En ese momento Abraham sabía Quién era. El dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.

285 El dijo: “Abraham, te voy a visitar. Yo, Yo te voy a visitar, según Mi promesa que te hice, por cuanto tú ya has esperado todos estos años. Por veinticinco años tú has esperado. Te mantuviste con la Palabra, poniéndola por obra. Negaste aun que eras de la tierra. Has llegado a ser un peregrino y un extranjero. Estas buscando una Ciudad por venir, Cuyo Constructor y Hacedor es Dios. Yo te prometí que por medio de este hijo que te nacería, que él…tú serías el padre de muchas naciones. Yo lo he prometido. Tú has puesto por obra la Palabra, ahora vas a ver la maravilla de Dios”. “¿Cómo lo veré, mi Señor?” “¿Dónde está Sara, tu esposa?” “En la tienda detrás de Ti”. Dijo: “Te voy a visitar, según el tiempo de la vida”.

286 Y Sara se rió dentro de sí misma, diciendo: “¿Cómo puedo yo una anciana, y mi señor también anciano, tener nuevamente placer?” El dijo: “¿Por qué se rió Sara?”

287 El había puesto por obra la Palabra de Dios. El ahora estaba viendo la maravilla de Dios.

288 Jesús dijo: “Así como fue en los días de Sodoma, así también será en la venida del Hijo del hombre”. ¿Ven? Ponga por obra la Palabra de Dios, y Ud. verá la maravilla de Dios.

289 ¿Qué fue? Cuando estuvimos aquí no hace mucho, predicando sobre Las Edades De La Iglesia, y las explicamos, y ese dibujo que está ahí, que yo había dibujado aquí en la pizarra. Y aquí mismo en esta congregación, ante más gente que la que está sentada aquí hoy, tan pronto terminé de predicar, una Luz brillante bajó y se posó en aquella pared ahí atrás. Y una sombra vino y la cubrió, mientras todos la estaban mirando, y trazó cada una de esas edades de la iglesia exactamente de la manera que están allí. Levanten la mano los que están aquí hoy que estuvieron presentes aquel día. ¿Ven? ¡Viéndolo con sus propios ojos! ¿Qué fue? Primero, creyendo la Palabra de Dios, predicando la Palabra de Dios, recibiendo la Palabra de Dios; y entonces vimos la maravilla de Dios confirmando la Palabra, que estaba correcta. Muy pronto Jesús vendrá (todos juntos), El viene no tardará; El ha de venir, El descenderá, Del cielo, el Rey vendrá. Despiértate pecador, El tiempo es corto ya, Viene pronto el Salvador, No sabes cuando será. Amén.

290 ¿Por qué? Estamos creyendo en Su Palabra, manteniendo el Aceite en la lámpara, manteniéndola preparada y ardiendo, “Dejando que vuestra Luz alumbre ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras, vuestros frutos, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos”. Y ¿qué sucederá? Creyendo la Palabra de Dios, y poniendo por obra la Palabra de Dios, lo encontraremos a El en el aire. ¡No hay duda alguna! Dios les bendiga.

291 Aquí voy a terminar, llegué como a la tercera parte. Lo terminaré en alguna otra ocasión, Dios mediante. “Si Dios está con nosotros, ¿dónde están Sus maravillas?” ¿Ven? ¿Lo creen Uds.?

292 Oh Dios, permítenos ver el—el año venidero. Permítenos ver el año venidero, y que nuestros corazones no estén satisfechos con una iglesia denominacional, o un credo, con un estrechar de manos, o una así llamada religión. Que no estemos satisfechos hasta que sintamos el Poder de Dios que obra milagros obrando en nuestros corazones, sacando el mundo y formando a Cristo. Ahora, no que sea esta noche, y mañana comenzar a hacer otra cosa; sino crecer en El, hasta Su estatura. Crecemos en El, hasta encontrarnos con El. Inclinemos nuestros rostros. Lugar, lugar, sí hay lugar, Hay lugar en la Fuente para ti, Lugar, lugar, sí hay lugar, Hay lugar en la Fuente para mí.

293 Nuestro Padre Celestial, con humildad de alma y espíritu, ronco de mi voz, y estas pocas palabras, cortadas y quebradas, Señor, yo ruego que Tú las tomes y las unas; no sabiendo yo cómo hacerlo, pero simplemente diciendo lo que se me venía a la mente. Colócalo profundo en el corazón de cada persona, y permíteles verlo y creerlo, en la misma actitud en que fue presentado. Y Padre, les parecerá razonable, les traerá a Cristo. Bendícenos esta noche Padre. Esperamos, poniendo por obra la Palabra de Dios.

294 Señor bendice a estos hermanos. Perdóname, Padre, por haber tomado algo de su tiempo. Yo ruego que los unjas con el Espíritu Santo, en tal forma que el Poder de Dios sea derramado aquí en el edificio, y que pecadores vengan al altar y—y con lágrimas lleguen al Calvario, y que los enfermos sean sanados, y que se obren grandes señales y maravillas, y veremos el Poder del Dios viviente que obra milagros. Esperamos en eso, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén.

295 ¡Alabado sea el Señor! ¿Le aman? Si Dios está con nosotros, ¡veamos Su señal!

296 ¿Dónde está la señal del Mesías, el cual es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? Si ese Mesías es el mismo, tendrá la misma señal. ¿Adónde está El? ¿A qué organización pertenece? ¿A qué organización podemos unirnos para hallar al Mesías, y Su señal? ¿A qué casa podemos entrar para hallarlo? Piénsenlo. Perdone, Hermano Neville.

1 Tener este tiempo de compañerismo con Uds., lejos de ese norte congelado del que acabo de salir. Le dije a su pastor en su estudio esta tarde: “Esta va a ser una de las reuniones más grandiosas que jamás haya visto, o yo erré en la voluntad del Señor”. Satanás no había peleado tan fuerte contra mí como lo hizo viniendo yo aquí. Cuando el Hermano Williams me invitó hace tiempo, yo como que titubeé un poquito. Dije: “Yo le avisaré un poco después, porque creo en orar acerca de las cosas antes que nosotros—nosotros tomemos nuestra decisión. Que sea la decisión de Dios”.

2 Y continuaba sintiéndome guiado a venir, porque era el tiempo… Yo siempre aprecio el compañerismo de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Y entonces… Y este sería algo extra, porque podría reunirme con diferentes iglesias, con los diferentes hermanos de las diferentes denominaciones. A mí me encanta hacer eso, y tener compañerismo juntos en las diferentes iglesias de—de todas las iglesias de Dios. Así que entonces, cuando…

3 Dije: “Yo estaré seguro ahora de que es el Señor llamándome”. Dije: “Yo le voy a dar al Hermano Williams bastante tiempo para que consiga a alguien más, Uds. saben, para que vaya allá. Estar—estar seguro que, si él todavía me está esperando, entonces yo sabré que esto es el Señor, y si todos los hermanos dicen que quieren que vaya”. Dije: “Padre Celestial, yo tomaré eso por sentado que—que Tú quieres que yo vaya a Phoenix”.

4 Buenos, entonces, esperé varios días. Pensé: “Bueno, será mejor que le avise de inmediato, porque él… Ellos tienen que anunciarlo en—en la revista La Voz de los Hombres de Negocio”.

5 Así que después de esperar varios días, entonces lo llamé. Él dijo: “Oh, Hermano Branham, todos los hermanos quieren que Ud. venga”. Así que yo dije… Sentí ese toquecito de que debería hacerlo, así que esta sería una gran oportunidad.

6 Bueno, pensé que llegaría un—un poco temprano. Quería ir a México y comprarme una maleta que necesitaba mucho. Lo cual, alguien me dio el dinero en la Navidad para obtenerla, y yo podría comprarla como a mitad del precio del que la compro aquí, y el doble de buena, al cruzar la frontera. Yo pensé: “Bueno, me iré por Texas, así que me tomaré como unos tres días extras para poder buscar y comprar una buena, y así descansar un poco en el camino”. E iba a salir un jueves.

7 Y cuando teníamos todo listo para salir, vino una ventisca por todo el país, e incluso cerraron las autopistas, en todas partes. Y el sur estaba completamente intransitable. No nos dejaron pasar por la parte norte, por la 66.

8 Esperé dos días, y finalmente abrieron las carreteras, dijeron: “Pueden arriesgarse”. Entonces salí.

9 Pensé: “Bueno, habrá un buen clima”. ¡Ja! Yo no creo que alguna vez haya estado en una peor ventisca en toda mi vida; hielo, embotellamientos, a lo largo de todo el camino, y de todo.

10 Finalmente, uno de los hermanos que graba, el hermano Maguire, su automóvil se le averió en el viaje. Nosotros íbamos viajando. Y estábamos teniendo una terrible… Yo pienso que sencillamente dejó de funcionar. No creo que se averió. Simplemente dejó de funcionar. ¿Ven? Y entonces él obtuvo un generador, y el automóvil no funcionaba. Él volvió a intentarlo, y no funcionaba. Lo llevó a otro taller, y no funcionaba. Él probó tres, como hasta las once de la noche, y con todo eso el automóvil…

11 A la mañana siguiente, él empezó. Fred se escabulló por ahí. Miren, él está aquí por alguna parte escuchándome. Yo nunca lo mencioné ni siquiera a su suegro ni a ellos. Pero él me tocó en el hombro saliendo del restaurante, dijo: “Hermano Branham, simplemente pídale a Dios, y funcionará bien”. Yo dije: “¿Ud. realmente cree eso?” Él dijo: “Sí, lo creo”. Y funcionó bien. Llegamos aquí.

12 Entonces cuando llegué a Phoenix, pensé: “Mis problemas ya se acabaron”. Y me levanté esta mañana con la gripe, dolor de cabeza y sintiéndome…. Bueno, yo dije: “¡Satanás, es una batalla!”

13 Así que, aquí estoy. Estamos aquí disfrutando este compañerismo. Conocí al pastor esta tarde en su estudio aquí, y disfrutamos de unos momentos maravillosos. Es una iglesita muy amorosa. Y les traigo saludos de toda la familia de Dios, de allá del medio oriente, de donde soy. Y sabemos que Uds. están muy bien por aquí. Recibimos noticias de Uds.

14 Estoy contento de ver al hermano Norman sentado aquí esta noche, de Tucson. Y tengo a algunas personas… Estoy mirando por toda esta pequeñísima audiencia aquí y estoy viendo gente de Ohio, el hermano y la hermana Dauch sentados aquí. Y creo que aquí está la gente de Iowa sentada detrás de nosotros aquí, y—y otros más. Ellos simplemente vienen del este y del oeste, ¿no es así?, de todas partes, reuniéndose. Así que estamos contentos de estar aquí.

15 Y ahora, estamos esperando con anticipación las noches que están programadas para que hablemos en las diferentes iglesias. Pienso que mañana en la noche estaremos en Tempe, ¿no es así? [Un Hermano dice: “Sí, en Tempe”.—Ed.] Tempe. Y luego la noche siguiente, pienso que con… [“El hermano Outlaw”.] El hermano Outlaw. Eso es en la… [“La 20 y la Roosevelt”.] Calle 20 y la Roosevelt. Luego en otras más. Y los…

16 Si Uds. hermanos están aquí, con los que tuve que perder esas dos noches, perdónenme por eso. Pero el Señor nos dará una bendición especial en esas mañanas dominicales en que debemos compensarlo. Así que, es un horario más o menos completo, pero por la gracia de Dios nosotros—nosotros lo cumpliremos.

17 Y entonces, estamos esperando unos momentos maravillosos en esta convención venidera, esta, la Convención de Los Hombres de Negocios. Estoy muy contento por la oportunidad, de quizás poder conocer a todos esos hermanos y estrechar sus manos. Y hay—hay algo respecto a conocer amigos. Y nosotros—nosotros… No hay nada como los amigos.

18 Voy a citar algo que le cité al pastor esta tarde. Oswald J. Smith (él es un gran hombre de mentalidad misionera), él estaba hablando hace un tiempo en Louisville, Kentucky, con un amigo mío, el Dr. Wallace Cobbles. Y le dijo al hermano Cobbles, dijo: “Hermano Cobbles, yo—yo creo que cuando un hombre es recién casado”, dijo, “y su esposa es joven y ella es hermosa y todo”, dijo: “Ud. sabe, si resulta que ella se echa a perder, y ‘alza el vuelo’, como decimos, huye, se rebela, o lo que sea (¿ven Uds.?), sale y hace lo incorrecto”, dijo, “y uno tiene que dejarla o algo”, dijo, “eso está mal, pero no es…” Dijo: “Uno puede… Uno está joven y quizás puede buscar, y encontrar otra que se porte bien”. Dijo: “Luego después que uno vive con ella el tiempo suficiente y vienen los niños”, dijo, “es muy duro si ella lo hace entonces, Ud. sabe”. Dijo: “Uno empieza a darse cuenta que realmente la necesita”. Dijo: “cuando uno llega como a los cincuenta”, dijo: “entonces uno casi no puede estar sin ella”. Dijo: “Luego, cuando uno llega a los setenta, de seguro no puede estar sin ella”.

19 Me puse a pensar, y le di una pequeña interpretación espiritual a eso. Cuando yo era un ministro joven, todo aquel que cometía un error, estaba fuera del cuadro. Él ni siquiera podía correr en la carrera. Eso es todo. Si no era un bautista, él sencillamente estaba fuera del cuadro, eso es todo. ¿Ven? Él sencillamente tenía que ver las cosas que yo veía, o el hombre estaba completamente errado.

20 Y luego, después que llegué a ser de más edad, empecé a darme cuenta que, Uds. saben, la cobija como que se extiende un poquito. Pude ver cómo es que él tenía… por lo que tenía que pasar; por muchos afanes, un pastor de una iglesia, y las angustias que acompañan eso. Me di cuenta que esta cobija se extiende un poquito sobre él, también, Uds. saben, para evitar que él tenga frío. Y ahora, al llegar al punto donde yo estoy ahora, déjenme decirles que nos necesitamos tanto el uno al otro, que casi no podemos estar el uno sin el otro. Esa es toda la verdad del asunto.

21 Y mientras vemos los días poniéndose malos, y las cosas de la manera que están, pues, yo pienso que es bueno que nos reunamos y tengamos compañerismo. Y yo sencillamente anhelo reunirme con los hermanos, y hablar con ellos y demás. Todas las diferentes iglesias y—y la hermandad, yo—yo amo eso. Vean, hay algo acerca de eso que es real.

22 Y pienso, no para ensalzar a este pequeño grupo de hombres, los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, pero yo realmente pienso que eso es una gran oportunidad que Dios nos ha dado a todos nosotros, donde podemos reunirnos por medio de eso, y así tener compañerismo. Ellos no trazan líneas en cuanto a ciertas denominaciones, y demás, y nosotros podemos reunirnos en lugares Celestiales en Cristo. Ahora, comprendo que no va a ser perfecto. Ellos van a cometer muchos errores. Yo veo los de ellos, y ellos ven los míos. Y Uds. ven los míos, y yo veo los de Uds. Y, pero tenemos que—tenemos que convivir los unos con los otros, y tenemos que darnos cuenta. Pero pienso que después de todo, si todo se investiga, por lo que a mí respecta, son lo mejor de la cosecha. ¿Ven? Eso es correcto. Es esto.

23 Yo escogí al Evangelio Completo hace muchos años, y cada día estoy más contento al respecto. Y estoy—estoy agradecido por ser uno de ellos y de tener esta gran experiencia de recibir a Cristo como mi Salvador; y a cambio, el llenarme con Su Espíritu Santo, y Él viviendo diariamente en mi corazón como un testigo para mí que he pasado de muerte a Vida. Probando mi plan de… mi salvación, cada día, a medida que tomo inventario. Averiguar la condición del Espíritu en mí: ¿cómo se siente? ¿Cómo encaja con las cosas del mundo? ¿O está tan fijo en lo Celestial que el mundo parece aburrido, y sucio, e inmundo?

24 Estaba pasando por esta calle… Yo vine aquí por primera vez hace treinta y cinco años este año, en 1926, en un Ford antiguo, Modelo “T”. Y vivía en la Calle 16 y la Henshaw. Veo que aun han cambiado el nombre. Ahora es Buckeye. Así que todo está cambiando. Pero reconozco el lugar antiguo. Uds. saben, yo andaba a caballo por todo el valle allí, el Río Salado, y por toda esa área. Bueno, ellos tenían burros allá al otro lado de la montaña, burros salvajes (¿ven?), y los exploradores venían. ¡Vaya! Todavía vienen exploradores, pero ellos vienen en Cadillacs. Así que, eso todavía es lo mismo. Así que ha—ha cambiado muchísimo.

25 Pero me doy cuenta que el Evangelio no cambia: todavía produce la misma satisfacción. Si regresan al pasado, años tras años, se dan cuenta que es el mismo. Es la misma experiencia que ellos recibieron en Pentecostés. Después de dos mil años no ha cambiado en lo absoluto. Nosotros obtenemos la misma cosa, (¿ven?), exactamente la misma cosa que se hacía.

26 Mientras miraba las magníficas calles, y viendo los lugares y las luces, y—y los lugares iluminados, pensé: “Hace trescientos años…” Como le estaba diciendo a mi hijo mientras veníamos para acá. “Este valle era pacífico y quieto. Quizás de vez en cuando un coyote aullaba, o—o algún ruido, un burro rebuznaba, o—o hace trescientos años”. Y a medida que miramos cómo ha sido, (no sé si Uds. le dicen convertido o pervertido), a lo que es hoy.

27 Sería “convertido” si estas calles fueran andadas de un extremo a otro, por gente con sus manos levantadas hacia Dios, alabando a Dios por un valle tan hermoso, y por un lugar tan encantador para vivir, y por un clima saludable; y alabando a Dios en las iglesias, y hermanos siendo hermanos, y hermanas, y demás, simplemente una—una gran colonia de la economía de Dios; sería un lugar maravilloso.

28 Pero en lugar de eso hay cantinas, tabernas, prostitución, fumadores de cigarrillos, apuestas, maldiciones, groserías… Me imagino que un día Dios limpiará toda la cosa. Eso es correcto. Y aquellos que toman su decisión por Él, vivirán otra vez aquí en una edad sin fin, ese gran Milenio que está por venir.

29 Y es mi intención, y la razón por la cual estoy aquí en Phoenix esta noche, es primero para tratar de tener compañerismo, para fortalecer a la iglesia, para orar por los enfermos si algunos vienen para que se ore por ellos. No queremos repartir tarjetas de oración y lo demás. Venimos… Nosotros haremos todo lo que podamos para ayudar a la gente. Si alguien quiere que se ore por él, la única cosa que tiene que hacer es pedirlo, y oraremos por ellos, haremos todo lo que podamos hacer. Me di cuenta allá en casa hace unas semanas, que haciendo eso, es más allá que cualquier otra cosa. ¿Ven Uds.?

30 Y recuerdo la primera vez que vine aquí a Phoenix. Estuvimos allá en la iglesia del hermano Outlaw. Creo que él fue el primero que me invitó a Phoenix. Y en ese entonces había una iglesia mexicana llamada García, del Hermano García, una iglesita de habla hispana en algún lugar por allí. Y qué momentos tan maravillosos disfrutamos allí; y la gente parada en las filas de oración, y siendo sanada, simplemente orando y poniendo las manos sobre ellos.

31 El ministerio se ha elevado más. Ciertamente que sí. Los dones han sido multiplicados. Pero de una manera o de otra, yo quisiera que estuviera como estaba al principio (¿ven Uds.?), sólo el… ¿Ven? Sí. Yo pienso más… Si tan sólo olvidáramos algunas de las cosas que aprendimos, pienso que sería mucho mejor. ¿Ven?

32 Bueno, yo creo que el camino hacia Dios es por el sendero de humildad y servicio. Pienso que no hay nada mejor que eso en el mundo, para elevarnos en Cristo. Uds. llegan a ver imitaciones carnales y demás, los entorpece y les pone algo dentro de Uds. Yo—yo quisiera que no fuera así, ¿ven Uds.? Nosotros sólo… Si sólo los hizo… Como que los somete… Pienso que los pone en un estado de complejo cuando Uds. no deberían estar allí. Uds. deberían mantenerse alejados de todas las cosas y seguir adelante.

33 Así que, yo espero que esto fortalezca nuestro compañerismo el uno con el otro. Ruego que Dios sane a los enfermos por los que se orará, y sobre todas las cosas, que salve a toda alma que puede ser salva. Yo no sé dónde están, o quiénes son. Yo simplemente—simplemente predico, y los que vengan, trato de ministrar a ésos. Y espero que algún día a través de esa gran Eternidad, y en un Valle pacífico, quizás no el de Maricopa, sino en algún Valle pacífico en alguna parte, viviremos juntos, como vecinos por todas las edades sin fin. Es por eso que estamos aquí.

34 Ahora, muchos están de pie. Y yo… Uds. son tan amorosos que yo pudiera hablar toda la noche. Pero—pero sé que tenemos varios servicios, y no quiero tomar mucho tiempo en cada lugar.

35 Pero inclinemos nuestros rostros ahora reverentemente antes que abramos la Palabra de Dios, y oremos.

36 Bondadoso Padre Celestial, verdaderamente es un gran privilegio estar vivos en esta noche, para tener la oportunidad de testificar una vez más ante la Iglesia del Dios viviente. Y como le estaba hablando a esta gente hace unos momentos, y pensando en esta gran, enorme y hermosa ciudad, sin embargo cargada de pecado como todas las otras ciudades, yo estaba pensando, como dijo mi hijo: “¿De qué sirve entonces, papá?”

37 Yo dije: “Hijo, por toda esta ciudad está diseminada la Iglesia del Dios viviente. Ese es el grupo que nosotros estamos levantando delante de Dios. Son esos—esos santos”.

38 Cómo Pablo debe haber mirado a Roma con sus muchos miles de habitantes, y los diferentes lugares a los que él iba, y él veía la ciudad entregada a la idolatría; pero había joyas en esa ciudad por las que él tenía que luchar. Ellos están descansando allá esperando la resurrección general en el último día, la cual nosotros creemos que está cerca, a la mano.

39 Oramos por toda iglesia en Phoenix, por cada una de ellas, Padre; pedimos que derrames Tu Espíritu sobre todas ellas. Que haya tales luces alumbrando para el Evangelio, a tal grado que opaquen las luces de estos clubes nocturnos y bares. Concédelo Señor. Que los corazones de la gente lleguen a estar tan sedientos por Ti durante este tiempo de visitación; y que Tú verdaderamente nos visites, Señor. Visítanos con Tu Espíritu, y derrámalo sobre nosotros en grandes medidas, Señor.

40 Bendice la convención venidera. Te pido, Padre, que haya muchos hombres de negocios y otros, que sean guiados a esta gran experiencia de conocer a Cristo por el bautismo del Espíritu Santo. Concédelo Señor.

41 Bendice esta iglesia en la que estamos aquí esta noche, a su pastorcito amoroso, y toda la iglesia, Señor. Ella está aquí como un ejemplo. Es una luz para esta ciudad, para que la gente pueda ver el camino de Verdad. Te pido que Tú hagas a sus miembros tan saladitos que todos en la vecindad, y por toda la ciudad, tengan sed de ser como ellos.

42 Ahora, yo sé que Tú plantaste estas iglesias aquí para un propósito. Ellas están aquí como testigos contra el mal. Y hay un testigo en ellas de que Dios es justo y verdadero. Te pido que las bendigas, Padre, abundantemente.

43 Ahora, por esta porción venidera del servicio de esta noche (no hay duda de que Tú ya has derramado Tus bendiciones sobre ellos), te pedimos que nos bendigas, Señor, con Tu Gran Presencia. Habla por medio de nosotros, por medio de la Palabra, en el Espíritu. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

44 Esta tarde mientras estaba sentado leyendo, mis ojos se detuvieron en un pequeño texto aquí que quisiera leer y usar algo de él como un contexto, si Dios lo permite. Y apunté algunas Escrituras y unas cuantas notas de las que me gustaría hablarles un poquito para la gloria de Dios.

45 Ahora, para los que quisieran abrir, abramos en Números el capítulo 14 y empecemos con el versículo 41: Números 14:41, y leeremos, como empieza: Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien. No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a Jehová, por eso no estará Jehová con vosotros. Sin embargo, se obstinaron [“Presumieron”, Biblia en inglés— Traductor.] en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campamento. Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en el monte… en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndonos hasta Horma.

46 Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Deseo tomar un texto de allí, si el Señor lo permite, sobre el tema de: Presumiendo. Es un…

47 A mí me encanta leer la Palabra porque sé que Esa es la Verdad. La Palabra es con la que nosotros nos quedamos. Siempre debe ser la Palabra de Dios o nos iremos—nos iremos por el camino equivocado.

48 Está escrito es San Juan, creo que como en el capítulo 15. “Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra permanece en vosotros…” ¿Ven? La Palabra permanece en Uds. ¿Ven? “Entonces pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho”. Porque no son Uds., sino es la Palabra que está en Uds. Y la Palabra es Dios, (¿ven?), Dios en Uds. Dios es la Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”.

49 Miren, en el retorno del Espíritu Santo trayendo la Palabra en nosotros, y permaneciendo allí, entonces no son Uds. los que hablan; es la Palabra misma saliendo. Así que Ella, la Palabra, ejecutará la obra.

50 Presumir, yo tomé el diccionario y busqué lo que la palabra presumir de hecho significa. El diccionario Webster dice que significa: “Aventurar sin verdadera autoridad”. Presumir cualquier cosa es: “Aventurar sin tener la verdadera autoridad, o dar por supuesto. Aventurar sin verdadera autoridad, o dar por supuesto. Hacer algo antes que Uds. sean autorizados para hacerlo, sin tener la verdadera autoridad para hacerlo”.

51 Ahora, acabamos de pasar dos de los días festivos más importantes que nosotros conocemos aquí en América, que son la época de la Navidad y la del Año Nuevo. En realidad no es una Navidad. Es un día que nosotros apartamos. Por supuesto, sabemos que no es el día del nacimiento del Señor. Él no pudo haber nacido el 25 de diciembre porque está tan frío allá, que los pastores no pudieran haber estado en la montaña y demás. Y si Uds. alguna vez estuvieron en Judea en esa época del año, sabrían que no fue—no fue en el tiempo de invierno. Pero se piensa que quizás nació por ahí en abril o mayo, cuando los corderos nacen. Y Él nació, vino a la par con toda la naturaleza, cuando nacen los corderos; Él era el Cordero de Dios, y Él nació durante ese tiempo. Pero me supongo que a Él no le importa qué día nosotros apartemos, porque el día verdadero está perdido. Pero es en conmemoración de Su Día de nacimiento.

52 Y en lugar de que nosotros lo hagamos una conmemoración y un día de adoración a Dios, por Su… por enviarnos a Su Hijo, nosotros tenemos una celebración. ¿Ven? Nosotros celebramos la Navidad. Y no es una celebración. Uds. pudieran celebrar el nacimiento de Washington, o el nacimiento de Lincoln. O el nacimiento de algún otro hombre ilustre, Uds. pudieran celebrarlo. Pero la Navidad debería ser un día de adoración. Nosotros lo hemos torcido y lo hemos convertido en uno de los días comerciales más grandes. Todo está arreglado de la manera de dar regalos uno al otro, y en sentirse lastimados si no lo hacemos, y les correspondemos. Y todo está torcido por completo.

53 Y luego hace unas cuantas semanas, cuando mi esposa y yo estábamos en un centro comercial en nuestra pequeña ciudad, oímos una conversación de dos muchachas hablando y una de ellas dijo: “Bueno, ¿qué le compraste a tu mamá para la Navidad?”

54 “Oh”, dijo ella: “Querida, yo no sabía qué más comprarle. Pero lo que ella disfrutaría más sería un paquete de… o mejor dicho, una caja de cigarrillos y lo demás, para mamá”. Y ella dijo: “Yo le compré a papá un litro de whiskey”. Y dijo: “Tú sabes, cuando…”

55 Y ella dijo: “Bueno, estoy contenta que hiciste eso, querida, porque yo le compré a él un juego nuevo de baraja, ¿ves?”

56 ¿Ven Uds.?, eso es la Navidad. ¿Ven? ¿Cómo puede el mundo permanecer por mucho más tiempo? Es una celebración. Y luego me supongo que ellos presumen que esa es la manera correcta de hacerlo. (¿Ven?), que de esa manera ellos deben hacerlo. Pero ellos simplemente están presumiendo eso. ¿Ven?

57 Y ahí viene enseguida el Año Nuevo. Después que viene el Año Nuevo, pues, por lo general toda la gente tiene una gran fiesta de Año Nuevo. Y luego en esa fiesta de Año Nuevo, todos ellos entran en una gran borrachera cerca de la medianoche. Y me supongo que ellos dan muerte a sus pecados, para olvidarlos todos, lo que ellos han hecho en el año. Sencillamente se emborrachan tanto que se olvidan completamente de sus pecados. Y me supongo que ellos presumen que de esa manera uno se deshace de los pecados. Pero están equivocados. Eso únicamente produce más pecado. Uds. no pueden enmendar algo haciendo otro mal. Así que, eso es sólo presumir, ahogándolo.

58 Me pregunto qué es lo que la gente piensa cuando… Y el “placer” de beber, lo que ellos llaman “placer”. Cuando el Whiskey entra en el sistema, calienta la sangre a tal grado que confunde la mente, el cerebro, y Ud. se queda en blanco. Su mente está tan confundida con el calor de ese alcohol en el torrente sanguíneo, de acuerdo a lo que dicen los doctores, que Ud. sencillamente se queda en blanco.

59 Pues, si hubiera una enfermedad en su cuerpo que hiciera que Ud. se quedara en blanco, Ud. investigaría toda oficina de doctor que hay en la ciudad, para encontrar algo que se deshiciera de eso. Y si embargo, la gente celebra el día del nacimiento de Cristo, tratando de ahogar sus penas quedándose en blanco. ¿No comprende Ud., mi amigo, Uds. personas, que se tienen que enfrentar con eso en el Tribunal del Juicio? Uds. no se pueden salir con la suya. Pero ellos presumen que esa es la costumbre común aquí en esta nación, de quedarse en blanco en la noche de la víspera de Navidad, o en la noche de la víspera de Año Nuevo, bebiendo para quedarse en blanco.

60 Ellos le llaman: “Un poco—un poco de diversión limpia. Un poco de placer que la gente tiene que tener para desahogarse”. Bueno, si ese es todo el placer que una persona recibe de la vida, ¿qué placer sería ese? Quedarse en blanco a tal grado que Uds. ni siquiera saben lo que están haciendo, y luego llamar a eso “placer”.

61 Ahora, yo pudiera entender que los hombres del mundo hagan eso. Pero cuando se trata de que la iglesia esté haciendo eso, gente que se llama Cristiana, eso entonces muestra que se ha dejado caer la guardia en alguna parte, porque esa no es la manera de Uds. olvidar los pecados. Ellos están en el Libro de Dios. Y la única manera de deshacerse de ellos, es ponerlos en el Mar del Olvido, en la Sangre de Jesucristo, y entonces ya no se les imputan a Uds. Esa es la única manera. Pero ellos presumen que la manera correcta es hacerlo de la manera común en que la gente lo hace.

62 También tenemos predicadores de denominación, grandes denominaciones por toda la nación, y esos ministros predican la doctrina de su denominación, presumiendo que están haciendo exactamente lo que está correcto. Muchos de ellos, no importa cuán contrario sea a la Escritura, ellos presumen que están haciendo lo correcto cuando predican esa doctrina, sea la que sea. Ellos presumen que eso es exactamente lo que Dios requiere: un cierto credo, o una cierta afiliación. Ellos piensan que eso todo lo que Dios requiere. Presumen que están llevando a la gente al Cielo por sólo unirse a una iglesia y predicar un credo. Presumen que eso está bien, que eso es todo lo que uno tiene que hacer. ¡Qué error es eso! Ese es un error terrible, el sólo presumir eso.

63 Hay un solo credo en la Biblia, y ese es Cristo. ¿Ven? Nosotros únicamente tenemos que—que… Conocerlo a Él es tener Vida. Fuera de eso, no hay manera de tener Vida, fuera de conocer a Cristo por medio de una experiencia personal con Él, y no por unirse a una iglesia o recitar un credo. Y cuando nosotros únicamente lo traemos a esa condición superficial, esa es la razón que tenemos fiestas de borrachos de Año Nuevo llevadas a cabo por supuestos Cristianos. Es por eso que tenemos la celebración de la Navidad y la del Año Nuevo, y otros días festivos, y así por el estilo.

64 Es por esa razón que la gente hace eso, porque eso es todo lo que saben hacer. Bueno, seguramente, si hay algo que causa que la gente quiera hacer algo en ese día, debe haber algo verdadero que se debe hacer. Hay algo en alguna parte que es lo correcto por hacer, si eso es la cosa incorrecta por hacer. Porque tiene que haber algo que está correcto para todo lo incorrecto, o eso estaría correcto. Así que, tiene que haber un pro y un contra, un negativo y un positivo.

65 Tiene que haber un dólar verdadero del cual se hizo el falso, o el dólar falso sería el dólar verdadero. Y cuando nosotros vemos una—una—una denominación, o un—un grupo de personas que están hambrientas por algo, y van a la iglesia, y—y se unen a la iglesia, ellos muestran que hay algo por lo cual están hambrientos.

66 El alma humana clama por algo. Sabe que hay algo que la trajo aquí. Ellos… Sabe que hay algo que—que está más allá de aquí. Ellos saben que salieron de la noche, y que regresan a la noche. Y quieren saber de dónde vinieron, y a dónde van. Ahora, si esa hambre está allí, Uds. no la pueden satisfacer arruinando su mente.

67 ¿Saben?, yo oí a alguien que estaba en una reunión, hace tiempo. Alguien dijo: “Miren, dejen que su mente quede en blanco. Sólo miren directamente hacia el cielo. Dejen que su mente se quede en blanco. Uds. recibirán una experiencia”. Y sin duda sí reciben una experiencia. Correcto. Pero… Uds. reciben una experiencia, pero, ¿qué experiencia? Vean, cuando Uds. hacen eso, sencillamente abren su alma a satanás. Él les dará algo. Eso es verdad.

68 Pero yo pienso que una persona que viene a Cristo debería venir con toda la inteligencia que tiene, y citando en la mente toda promesa que hay en la Escritura, cuando vienen a Él. Mantengan su mente alerta cuando vengan a Cristo. No dejen que se quede en blanco. El diablo los hará hacer cualquier cosa. ¿Ven? Ellos les darán a Uds. una sensación. Él puede hacer eso también. Pero quieran Uds. una experiencia, algo que la Biblia enseña, algo que es real.

69 Luego ellos se van, presumiendo: “Bueno, un pequeño nervio se estremeció. Yo vi una luz frente a mí”, o—o algo así “Yo lo recibí”. Y nunca viven de manera diferente. Ellos siguen adelante, así.

70 Muchos vienen y dicen: “Sí, yo recito este credo. Yo creo que estoy bien ahora”. Miren, Uds. presumen que están bien. Uds. simplemente piensan que están bien.

71 Ahora, cuando ellos hacen eso, entonces la gente viene y se une a esa iglesia, presumiendo que están haciendo lo que es correcto. Y a muchos solamente se les pide que acepten un—un credo, por el cual vivir. Rocían un poco de agua sobre ellos, y los hacen miembros de iglesia, y entonces así están bien. Esa gente sale, gente honesta y buena, presumiendo que van camino al Cielo.

72 Ahora, allí es donde viene el problema. Gente honesta cree que si ellos son traídos a una cierta condición, o a un cierto lugar, o que si hicieron una cierta promesa, o algo por el estilo, que eso es todo lo que Dios requiere. Guardar un mandamiento, o vivir por medio de los diez mandamientos, o algo por el estilo, hacer alguna buena obra, un cambio social, darle algo al vecino. Ellos presumen que eso es religión, y que eso es todo lo que tienen que tener. Pero cuán errado está eso.

73 Miren, estamos viviendo más tarde de lo que pensamos. Año tras año, viniendo a Phoenix y a otros lugares, me pregunto si nosotros estaremos aquí el siguiente año. Me pregunto entonces, cuando me voy: “¿Hice yo…? ¿Fui honesto? ¿Expuse todo tan claro como sé exponerlo? Señor, ¿Seguí Tus instrucciones? ¿Dije una sola cosa contraria a Tu Palabra?, o, ¿Mantuve toda palabra exactamente en Tu Palabra? Porque esta misma gente se parará conmigo en el Juicio, y yo tendré que dar cuenta por lo que dije mientras estuve en ese cierto lugar, donde estuve”.

74 Pero la gente se va tras esos ministros, creo yo, presumiendo, después de él obtener tanta educación y de recibir un título y lo demás, y aprender un credo de una iglesia, y regresar para tomar un trabajo como pastor, y, yo creo que es con honestidad y sinceridad, tan sincero como cualquiera pudiera ser. Pero la sinceridad no es lo que lo hace verdad. Eso—eso no es del todo la Verdad. Yo me he parado cuando…

75 No hace mucho tiempo en la India, yo los vi a ellos con un ídolo con rubíes en las orejas, con valor de miles de dólares, y con una cara de apariencia horrible, con grandes ojos. Y vi a los sacerdotes derramar agua bendita sobre un hombre, con su cuerpo todo lleno de anzuelos, colgando de ellos bolitas con agua. Y—y los vi pasar por una zanja de fuego como de unas treinta yardas de largo. Quizás de diez pies de ancha y de varios pies de profundidad, de puras brasas blancas de fuego y vi a ese hombre con toda esa tortura. Y quizás con sus labios, si él había mentido, o dicho algunas mentiras, haciendo penitencia, sacaba su lengua y la cosían a su nariz, y pasaban lancetas a través de su labio superior, y la pasaban por su frente y salía así. ¡Toda clase de cosas horribles! Y los sacerdotes derraman agua bendita sobre él para… y entonces matan un chivo para hacer un sacrificio de sangre. Caminan así por ese fuego, presumiendo que están haciendo la voluntad de Dios, y son sinceros. Ellos son sinceros.

76 Allá en África, los vi tomar a esos niñitos, bebecitos negros, gordos, niños pequeñitos, y tomar… El curandero tomaba los cuchillos y lo cortaba, y embarraba esa tinta de baya en sus caras, y los desfiguraba, y castraba a las niñitas, y demás, para hacerlas vírgenes. Y hacen toda clase de cosas como esas, con la sinceridad más profunda. Seguramente que ellos lo hacen. Se postran ante ídolos, e incluso entregan sus vidas con la sinceridad más profunda. Pero la sinceridad no es lo que lo logra. Ellos están presumiendo que eso está correcto. Ellos simplemente piensan que está correcto.

77 Y Uds…. Nosotros los despreciamos y pensamos que ellos deberían ser enseñados de manera diferente. Pero nosotros en América estamos igual de mal y aun peor que eso. Nosotros presumimos. Lo damos por hecho. Nos aventuramos a dondequiera sin la verdadera autoridad para hacerlo. No hay autoridad en la Biblia para que un Cristiano beba, apueste, mienta, ande de juerga.

78 La gente se une a estas iglesias y sigue igual. Ellos se unen a estas iglesias: las mujeres se cortan el cabello, usan pantaloncitos cortos, fuman cigarrillos (seguro), siguen adelante. Ellas piensan que eso está bien. Presumen que está bien. Pero no está bien. No está bien. Está a millones de millas de estar bien. La Palabra de Dios no lo apoya. Es contrario a Ella, pero ellas presumen que está bien.

79 Aquí en alguna parte en la costa del oeste… Ahora, esto no es entre las presbiterianas. Esto es entre las pentecostales. Y en una iglesia fina, una organización maravillosa, pero ellos se han desviado mucho de la Palabra. Una señora usaba cabello largo. Ella se lo acomodaba en forma redonda atrás de la cabeza. Y ellos—ellos le decían: “Oye, tu neumático está pinchado, en la parte de atrás”. Ellos… Y todos se burlaban de ella. Aun el pastor le dijo que se debería cortar el cabello porque era diferente. Ella me preguntó. Dijo: “Hermano Branham, ¿qué de eso?” Yo dije: “¡Él le dijo a Ud. algo errado! Nuestras hermanas pentecostales hacen la misma cosa, igual que el mundo.

80 Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Branham, la gente lo considera a Ud. como un profeta. ¿Por qué no les enseña a esa gente cómo recibir dones espirituales? Deje de decirle acerca de la manera que esas mujeres se visten y que esos hombres actúan. Deje de decirles eso. Ud. no tiene ningún derecho de decir eso. Enséñeles cosas espirituales grandes y profundas”.

81 Yo dije: “¿Cómo puedo enseñarles álgebra cuando no saben el ABC?” ¿Cómo se les puede dar una educación universitaria cuando ni siquiera han salido del jardín de infancia? Ni siquiera tienen la decencia común para limpiarse ellas mismas y actuar como Cristianas, y vestir como Cristianas, y vivir como Cristianas, y luego hablar acerca de dones espirituales. Salgan del jardín de infancia. Ellas presumen que eso está bien, pero está errado. Uds. no deberían hacerlo. Sus madres no lo hicieron, las que estaban en Pentecostés hace años. Pero ellas lo hacen.

82 Y Uds. hombres, ¿cómo pueden tolerar, permitir que sus esposas hagan eso? Uds. todavía están en el jardín de infancia. ¿Ven? Eso es correcto. Uds. presumen que está bien, pero no está bien. Uds. dicen: “Bueno, mi esposa hace esto y lo otro”. Uds. son la cabeza del hogar. Dios así lo dijo. Sí.

83 Uds. simplemente presumen que está bien porque los demás lo hacen. A mí no me importa lo que hagan los demás. Es lo que la Palabra de Dios dice. Eso es lo que es Verdad.

84 Simplemente lo presumen. ¿Ven? Uds. dicen: “Bueno, me imagino que está bien; el—el pastor…”

85 A mí no me importa lo que diga el pastor. La Palabra está correcta. La Palabra es la que está correcta. ¿Ven? No presuman. Uds. se meterán en problemas. Simplemente hagan lo que la Palabra dice que hagan. Sí señor.

86 La gente, ellos—ellos continúan haciéndolo de igual manera, pero están presumiendo que están bien cuando no lo están.

87 La gente dice: “Bueno, Él es demasiado bueno. Él—Él es demasiado para hacerlo. ¡Dios es tan bueno!” Yo creo eso. Yo creo que Dios es bueno.

88 Un joven adolescente dijo no hace mucho, allí en nuestro pueblo, en nuestra ciudad. Él dijo: “¿Sabe qué?” Dijo: “Dios es tan bueno, hermano Branham”. Él dijo: “Ud. sabe, Dios es tan bueno que me deja hacer cualquier cosa”. Dijo: “A Él no le interesa. A Él no le importa porque Él sencillamente es tan bueno conmigo”. ¡Tonterías!

89 Dios sí es un Dios bueno. Nosotros oímos hablar mucho de que Él es un Dios bueno, y yo creo que Él sí es un Dios bueno. Eso es correcto. Él sí es un Dios bueno. Pero si Él es un Dios bueno, Él tiene que ser un Dios justo. Él no puede darnos un mandamiento para hacer alguna cosa, y nosotros lo desobedecemos y esperamos escaparnos del Juicio. Él también es un Dios de ira, un Dios de Juicio. Eso es lo que lo hace a Él un Dios bueno: porque Él cumple Su Palabra. Él vigila sobre Ella.

90 Así que no podemos esperar hacer lo malo, estas cosas que hacemos, y salirnos con la nuestra. No. Nosotros simplemente… Él no es demasiado… Él no es así.

91 Él es bueno. Eso es vedad. No quiero que me malentiendan. Pero, Dios sí es un Dios bueno. Eso es exactamente correcto.

92 Pero, recuerden: de la única manera que Él puede ser bueno es siendo justo. Y si Él es justo, Él tiene que cumplir Sus propios mandamientos. Y si Él cumple Sus mandamientos, es incorrecto que los Cristianos toleren el mundo. Es incorrecto. No deberíamos hacerlo. Debemos ser personas diferentes.

93 Y nosotros únicamente estamos aventurando, presumiendo sin tener la verdadera autoridad. La Palabra de Dios nos da la autoridad, y esa es la autoridad en que nos deberíamos parar firmes, en lo que Dios dijo.

94 Aquí Israel presumió que ellos estaban bien. Él había sido un Dios bueno, donde acabo de leer en Números. Él había sido un Dios bueno. Él había ido allá a Egipto, y los sacó de servidumbre. Seguro. Él era un Dios bueno. “Pues, Él incluso hizo caer el—el maná del cielo sobre nosotros”. Un Dios bueno, seguro. Todo estaba bien.

95 Pero entonces cuando llegó el tiempo que Su Palabra iba a ser cumplida, cuando llegaron a Cades—barnea, y los espías regresaron con la evidencia de la tierra más allá, entonces presumieron que estaría bien si ellos pasaran por alto eso. Dios se enojó con ellos.

96 Y Moisés dijo: “No suban allá con los amalecitas, porque Uds. no han cumplido con lo que Dios nos dijo que hiciéramos”. ¿Ven?

97 Y el mandamiento era: “Yo les he dado esa tierra. ¡Vayan y conquístenla!”

98 Y ellos regresaron con la evidencia de ella, pero dudaron. Ellos querían volverse atrás, y mejor regresar a Egipto que ir a conquistarla, porque tuvieron temor.

99 Mucha gente tiene temor hoy día de que alguien, su vecino, vaya a decir algo en contra de Uds.

100 Muchas veces el pastor tiene temor de decir algo que… acerca del Evangelio. “Tengo temor que lastime los sentimientos de alguien”. ¡Deben ser lastimados! ¡Deberían ser lastimados!

101 Algunas veces las—las—las mujeres tienen temor, dicen: “Hermano Branham…”

102 Igual que esa pobre alma que dijo: “Tengo temor de dejar… Si yo no me corto el cabello, mi—mi esposo y—y el resto de las mujeres…”

103 Bueno, hermano, no presuma sobre esas cosas. Tome la Palabra de Dios por ello. ¿Sabe Ud. que tiene un alma que tiene que ser salva? ¿Comprende Ud. que la muerte no cambia esa alma? La muerte no cambia nada sino el lugar de morada, queda igual que cuando lo deja a Ud.

104 Nosotros vamos a una funeraria; sentimos lástima por las—las personas que están muertas. Algunas veces queremos pensar en las mejores cosas que podemos pensar de ellas. Eso es correcto.

105 Pero Jesús dijo muy estrictamente: “El que no naciere de nuevo, no puede entrar”. Así que, no hay terreno a medias.

106 Uds. presumen que él se fue al Cielo. Pero de acuerdo a la Palabra, él no se fue. ¿Ven?, Uds. sólo presumen que él se fue. “Bueno, él era un buen miembro de iglesia. Él le hizo bien a los vecinos”. Eso está bien. Creemos eso. Eso es bueno. No tengo nada que decir en contra de esa parte.

107 Pero, ¿sabían Uds. lo que impidió que el pueblo entrara a la tierra prometida? Ellos eran creyentes fronterizos. Ellos fueron hasta cierto punto, pero no quisieron ir más adelante.

108 De esa manera lo hacen hombres y mujeres, la gente de hoy día. Ellos llegan hasta cierto punto en Dios. Ellos dicen: “Sí, yo—yo creo. Yo—yo me bautizaré. Yo haré esto, eso o lo otro, cualquier regla que la iglesia tenga que imponer”. Pero cuando se trata de rendir todo a Cristo, su vida y todo, ahí es donde se traza la línea.

109 Eso es lo que hace a la gente decir: “Bueno, yo miro al resto de ellos”. Y a Uds. Cristianos ancianos y a los jóvenes: las mujeres jóvenes miran a las mujeres ancianas, los hombres jóvenes miran a los hombres ancianos, y ven la manera en que Uds. se comportan, ven para ver lo que Uds. hacen. Y ellos presumen que ellos están bien, debido a que Uds. lo hacen de la manera que lo hacen.

110 Miren, si la iglesia pentecostal verdaderamente viviera conforme a su norma, si ella viviera lo que reclama tener, entonces el mundo tendría sed de ella. Pero cuando ellos ven que la iglesia pentecostal bajó la guardia, permite tantas cosas casi como las que tiene el mundo, entonces presumen que ellos son tan buenos como Uds. lo son. Eso es correcto. Eso es correcto. Ellos tienen derecho de presumir eso. ¿Ven? Pero nosotros tenemos que apartarnos de eso. No podemos presumir. Tenemos que alinearnos con la Palabra. Solía…

111 Hoy es casi una cosa imposible hacer que la gente ore, ayune, invoque al Señor. Parece que la iglesia se ha vuelto tan somnolienta y perezosa en estos últimos días, es muy lamentable. Y no me gusta venir y sólo mantenerme irritando y predicando y diciendo estas cosas. Pero, hermano, hermana, eso es verdad. Yo simplemente no puedo detenerlo. Es el Evangelio, y debe ser predicado. Tiene que ser predicado como un testigo. Es verdad.

112 Así que pienso que nosotros presumimos demasiado. Presumimos porque tuvimos una experiencia. “Hace cinco años, hermano Branham, yo iba caminando por la calle un día. Y el Espíritu Santo me bendijo, y yo corrí por la calle. Yo—yo pensé: ‘Señor, Tú tendrás que llevarme a alguna parte, porque me voy a comportar mal en la calle’”.

113 Quizás Ud. estaba en la iglesia, y recibió una experiencia. Ud. habló en lenguas y cosas así. “Bueno, eso está bien. Ahora puedo seguir adelante y estar bien; yo veo a los demás haciendo esto”. Ud. simplemente está presumiendo eso.

114 Israel tuvo esas experiencias. Israel había salido de Egipto. Israel había visto señales y milagros, y prodigios a lo largo de todo su camino. Habían cruzado el Mar Rojo, como en tierra seca. Vieron caer maná del cielo, cada noche. Fueron testigos de las bendiciones de Dios sobre sus vidas. Pero luego, ellos fallaron en desobedecer uno de los mandamientos de Dios, y ¿qué sucedió? Les fue cortada la bendición. Y presumieron que porque Dios había sido tan bueno, que Él iba a seguir siendo bueno. Pero Dios no puede hacer eso.

115 Yo pienso que hemos llegado a ese punto. Hemos llegado a un Cades—barnea, donde nosotros… cuando Dios ha dado la orden para que… la—la iglesia llame a un alto, y regrese a la vida de oración, regrese a una consagración, regrese a un punto donde nosotros nos consagremos alejándonos de las cosas del mundo, y alejándonos de nuestras pequeñas diferencias insignificantes entre nosotros, y—y—y que regresemos a Dios, y al amor fraternal, y a la humildad, regresemos al poder de Dios otra vez. ¿Ven? Nosotros sólo estamos….

116 Nosotros—nosotros simplemente estamos presumiendo que estamos corriendo bien, porque Dios nos está bendiciendo. Eso—eso… Él estaba bendiciendo a Israel probablemente el mismo día en el que ellos rehusaron subir allá y conquistar la tierra prometida. El mismo día que ellos descreyeron a los espías, el maná cayó de igual manera esa noche. Pero ellos estaban completamente fuera de la voluntad del Señor. Ellos no podían ganar otra batalla hasta que regresaran y—y enmendaran las cosas con Dios. Miren, es… Yo pienso que es tiempo que la iglesia regrese otra vez a Dios. Que regrese y empiece como debería estar marchando, para que podamos continuar nuestra—nuestra jornada.

117 Sin embargo, ellos sabían que Dios era un Dios bueno. Él estaba lleno de misericordia. Él les había dado misericordia. Les había mostrado Su gloria. Cómo es que no había… Aun el calzado de ellos no se desgastaba. Su ropa no se les raía. El maná estaba cayendo del cielo cada noche. Ellos vieron milagros y señales toda la jornada en la que estuvo la Presencia de Dios con ellos. Sin embargo, presumieron que porque Dios había hecho eso, podían subir allá y conquistar esa montaña.

118 ¡Aquí está! Cuando, si queremos dones espirituales en la iglesia, si queremos el poder de Dios, y el verdadero poder de Dios… Ahora, déjenme decirles, hermano, hermana, es tan fácil que alguien sea engañado en eso, en sensaciones y cosas así. El diablo puede imitar casi toda sensación que Dios tiene. ¿Ven?

119 Pero, vean, nuestras iglesias no están avanzando de la manera que deberían avanzar. Sabemos que algo anda mal. ¿Ven? Y sabemos entonces que Dios no estará con nosotros hasta que enmendemos eso, sea lo que sea. Así que, es tiempo de examinar, ver las cosas que deberíamos hacer, y las cosas que no deberíamos hacer, y luego prepararnos y seguir adelante. Las bendiciones están bien.

120 Sansón, bueno, Sansón fue un gran hombre. Él nació como un Nazareo para el Señor. Tenía sus siete guedejas de cabello colgándole en sus hombros. Él probó por medio de su señal que él era un—un—un Nazareo para el Señor. Y Dios fue bueno, aunque él huyó de sus padres, y fue allá y empezó a salir con una mujer filistea. Y eso era en contra de la tradición, o en contra de Israel, relacionarse con una filistea. Pero ahí iba él, yendo allá. Dios continuaba proveyéndole misericordia, todo estaba bien. Y entonces él…

121 Ella trató de conquistarlo para obtener su secreto. En vez de decirle abiertamente a ella que no hiciera tal cosa como esa, porque él era un Nazareo para el Señor y que él no se lo diría, él le dijo, le dijo: “Ata mis manos”, le mintió. ¿Ven? Y Dios le perdonó su mentira. Y él rompió las ataduras, y así siguió y siguió. Hasta que finalmente en una ocasión él presumió que podía hacer todo lo que quería, y salirse con la suya.

122 Ese es el problema: presumimos que podemos hacer cualquier cosa y salirnos con la nuestra. “Nosotros somos gente Pentecostal (¿ven Uds.?), nosotros podemos hacer cualquier cosa y salirnos con la nuestra”. ¡Uds. no pueden hacer eso! ¡Uds. no pueden hacer eso!

123 Nosotros no podemos seguir adelante nada más porque somos una gran organización. Gracias al Señor por eso, por una gran organización. Apreciamos eso. Pero no podemos seguir adelante, y decir: “Nosotros tenemos más miembros que el vecino, y por lo tanto él no está en la carrera, y nosotros podemos seguir adelante. Déjeme decirle, nosotros vamos a dejar de hacer esto, y a dejar de hacer eso. Y yo pienso, bueno, yo pienso que esto es anticuado. Yo pienso que no deberíamos llevar a cabo esas reuniones de oración, y todo esto aconteciendo. Yo pienso que no deberíamos hacer eso”. Ud. simplemente está presumiendo.

124 Déjenme decirles a Uds. otra vez: en vez de predicar, de llevar a muchos de nuestros estudiantes allá, y llenarlos tanto de teología y cosas así, yo pienso que sería mejor llevarlos a un aposento alto como el que solían tener hace mucho tiempo, para obtener una experiencia.

125 Hudson Taylor dijo una vez, el gran misionero en la India. Un joven indio se convirtió, él fue lleno con el Espíritu de Dios. Él dijo que su rostro estaba resplandeciendo como una—una luz. Y él entró, dijo: “Sr. Taylor, creo que ahora iré a la escuela, y tomaré mis cuatro años que perdí de colegio”. Él dijo: “Y pienso que luego voy a estudiar, y recibir mi Licenciatura en Letras, y dentro de unos cuantos años podré salir y predicar el Evangelio”.

126 El Sr. Taylor, el Cristiano de renombre que él era, dijo: “¡Hijo, ve con lo que tú tienes ahora!” Eso es. Dijo: “Empieza a dar luz cuando la vela está prendida, no cuando esté a la mitad para apagarse”. Eso es correcto. Digan lo que saben. Si no tienen una experiencia, no pueden decir nada.

127 Pero lo que necesitamos es—es “regresar a Dios”. Eso es verdad. ¿Ven?, nosotros debemos regresar a esa experiencia otra vez, a la cosa que nos limpia por dentro y por fuera. Si lo de adentro está bien, lo de afuera se arregla de sí… automáticamente se hará. Sí señor.

128 Sansón dijo: “Bueno, me levantaré y me sacudiré, igual que siempre lo he hecho. Y luego cuando lo haga, Dios estará allí. Yo presumo que Él está allí”. Pero se dio cuenta que Él se había ido.

129 ¿Saben qué? Yo pienso que la iglesia debería regresar a la santidad otra vez, debería regresar a la manera correcta de vivir. ¿Ven? Nosotros presumimos que porque recibimos el Espíritu, porque danzamos en el Espíritu, porque hemos hechos esas cosas que hemos hecho, y Dios nos ha bendecido, y vemos las reuniones de sanidad, y vemos los avivamientos y demás, entonces nos imaginamos que eso está bien.

130 “Miren, cuando hacemos eso, nos formamos, nos establecemos, tenemos un gran edificio, tenemos una hermosa denominación, tenemos todo esto. Tenemos la clase más distinguida de esto, la mejor iglesia en esta ciudad, y todas estas cosas, al grado que podemos traer al mundo y decir: ‘Vean nuestro piano, nuestro órgano, y nuestro esto y lo otro, es tan bueno como el de Uds. Y nuestras—nuestras bancas, nuestros asientos, son tan buenos como los de Uds. Nuestro predicador es tan bien educado con el de Uds.’” Estamos presumiendo que Dios todavía está con nosotros, cuando Él no está. ¿Ven? Uds. deben recordar eso.

131 Cuando empezamos a ver los milagros y señales y prodigios de Dios, vemos el poder de Dios descender, y entonces es cuando vemos a la gente vivir diferente, limpiando sus vidas. Mal genios como de sierra eléctrica, de temperamento fuerte, peleando y discutiendo, peleando el uno con el otro, “miembros desordenados”, eso es correcto, toda clase de pecado entre nosotros, incredulidad.

132 Alguien predica la Palabra de Dios, y dice: “Dios dijo que deben nacer de nuevo. Si no nacen, Uds. ni siquiera pueden entrar”. “¡Yo no estoy de acuerdo con eso!”

133 ¿Y dice Ud. que tiene el Espíritu Santo? El Espíritu Santo no negará Su propia Palabra. Tiene que quedarse con esa Palabra, porque Él es quien la habló. Si yo hablo una palabra, y luego niego lo que dije, entonces mi palabra no es buena. El Espíritu Santo tiene que cumplir lo que Él dijo. Y esta Palabra escrita Aquí es la Palabra del Espíritu Santo. Yo lo creo. Correcto. Ahora, nos damos cuenta que Dios…

134 Necesitamos, necesitamos más santidad. Necesitamos ser limpiados, nuestras iglesias.

135 Sansón pensó: “Bueno, yo—yo simplemente…” Fue allá y vivió con esa prostituta, y todo. “Luego ella finalmente me dijo que hiciera esto, y finalmente me salí con la mía, y luego todo esto. Y oh, yo—yo verdaderamente le dije a ella la verdad, que esto es la verdad del asunto, que era esta; y yo—yo pienso que estará bien. Yo presumo que Él está conmigo”. Pero cuando se levantó y se sacudió, se dio cuenta que su poder se había ido.

136 Yo pienso hoy, hermanos, cuando miramos a nuestras iglesias de la manera que se están comportando, que es tiempo de sacudirnos. Algo anda mal. Nosotros presumimos que estamos caminando bien. Estamos presumiendo que estamos bien.

137 Como yo les estaba diciendo no hace mucho a algunos de nuestros hombres de negocio, nuestros hermanos, yo dije en una cierta reunión que estuvimos, allá en ultramar… Los hermanos estaban allí, y ellos tuvieron una reunión. Y estaban contando acerca de cómo el Señor los había bendecido. Que tenían un negocio muy pequeño en la esquina, y entregaron su vida a Cristo, y ellos ahora tienen una flota de Cadillacs.

138 Entonces yo les dije a los hermanos, dije: “¡No digan eso! ¡Eso es contrario! No lo hicieron de esa manera los primeros pentecostales. Ellos se deshicieron de lo que tenían y lo dieron a los pobres. Esos hombres son hombres de negocio. Ellos son dueños de fábricas, y todo lo demás. Uds. tienen que darles algo de lo cual ellos no saben nada”.

139 Ese es el problema con la iglesia. Nosotros tenemos la luces brillantes y todo, y el… casi una taberna en la iglesia. Estamos tratando de compararnos con el mundo. ¡Uds. no pueden hacer eso! Nosotros tenemos que invitar al—al mundo a los terrenos de la iglesia, no ir nosotros a los terrenos de ellos. Nosotros no podemos compararos con ellos allá. Pero tenemos Algo que ellos no tienen. Eso es lo que queremos. Esa es la cosa. Sí señor. La cosa que les queremos mostrar a ellos, es Cristo en nuestras vidas, el poder del Espíritu Santo (¿ven?), mostrarles algo que ellos no tienen. Déjenlos que vengan a nuestros terrenos. Si ellos quieren a Cristo, que vengan a este terreno. Pero no hagan como ellos ni actúen como ellos. Eso es incorrecto.

140 Allí es donde Sansón cometió un error. Él se fue de Palestina, allá a la tierra de los filisteos. Él se salió de su propio terreno. Y finalmente, en una ocasión, estaba presumiendo que Dios estaba con él, y Dios lo había dejado.

141 Acán, pues, cuando él tomó ese pequeño lingote y ese manto babilónico, pues, él pensó, presumió que nunca lo iban a notar. “Bueno, ¿qué es eso? Sólo es un manto insignificante. Lo meteré debajo de aquí, y probablemente mi familia disfrutará mucho tiempo de esto. Yo tengo un lingote. Si alguna vez entramos en una situación monetaria apretada, bueno, yo tengo un—un lingote de oro. Nadie lo notará. Sólo envuelvo todo esto y lo pongo bajo mi saco y sigo adelante”. Él presumió que estaba bien, presumiendo.

142 Pero el mandamiento de Dios era: “No saques nada de esa ciudad maldita. No tengas nada contigo que sea maldito”.

143 Entonces, ¿cómo podemos nosotros fumar cigarrillos? ¿Cómo pueden las mujeres cortarse el cabello? Dios dice que cuando ellas hacen eso, están mal. ¿Cómo pueden usar Uds. esos pantaloncitos que ellas usan? Cuando, Dios dice: “Una mujer que se pone ropa que pertenece a un hombre, es una abominación ante Sus ojos”. Dios no cambia. ¿Cómo podemos hacer eso, y presumir que está bien? No está bien. No está bien. Nuestras mujeres pentecostales haciendo una cosa como esa, es mejor que Uds. se detengan y se examinen, se sacudan, miren al pasado. No presuman esas cosas, porque Uds. están mal, absolutamente mal.

144 Los Egipcios, cuando ellos iban en pos de Moisés y los Israelitas, ellos vieron a Moisés marchar cruzando ese mar, cruzar allí, a todo Israelita. Ellos estaban circuncidados y dedicados al Señor. Ellos… Los mandamientos de Dios estaban con ellos. Las señales de Dios les estaban siguiendo. Ellos cruzaron el mar. No hubo error. Los egipcios se pararon y los observaron hacerlo. “Bueno”, dijeron: “Yo presumo que si ellos lo pueden hacer, nosotros también podemos”.

145 Miren, nosotros miramos al pasado, y vemos a la iglesia pentecostal en el principio. Pensamos acerca de la pentecostal, hace treinta, cuarenta años. Pensamos acerca del concilio Pentecostal pos niceno. Pensamos acerca de aquellos en las edades tempranas de Ireneo, San Martín, Colombo, Justin, Policarpo, todos esos hombres santos. Y sentimos que, viéndolos a ellos, que nosotros tenemos la misma bendición que ellos tenían, así que podemos presumir que nosotros podemos seguir adelante como ellos. Pensamos que podemos hacer las mismas cosas que ellos hicieron. Pero no podemos hacerlo bajo estas circunstancias, bajo estas condiciones en las que la iglesia está ahora.

146 Miren lo que esos hombres hicieron. Miren lo que esas iglesias hicieron. ¡Qué sacrificio fue ese! ¡A lo que ellos tuvieron que renunciar! ¡Cómo menospreciaron ellos sus vidas! Permanecieron sobre sus rostros día y noche, orando al Señor. Fueron a todas partes que pudieron en busca de toda—toda hendidura y rincón adonde pudieron llegar, testificando del Reino de Dios a la gente.

147 Y, hoy, nosotros esperamos que el pastor lo traiga en su maleta, o el evangelista, y, “¡Bendito sea Dios, yo pertenezco a la iglesia!”. Eso es todo. ¿Ven? “Yo soy un miembro allí. Sólo soy… Yo creo en esta iglesia. Esta— esta iglesia está bien”. Seguro. El edificio pudiera estar bien. Pudiera no tener nada mal, ni termitas, ni nada en él.

148 Pero, ¿qué acerca del edificio, el otro edificio? ¿Qué clase de termitas tiene en él? ¿Ven? Esa es la cosa que pudiera causar el problema. ¿Ven? Las termitas que comerán hasta el alma. ¡Oh, cómo necesitamos examinarnos y vernos primero, en vez de presumir que estamos bien. Sí. Sí.

149 Esos egipcios incircuncisos pensaron: “Nosotros pasaremos por el mar como ellos lo hicieron”, y perdieron sus vidas.

150 Acán pensó: “Este pequeño lingote, no importará”. “El resto de las damas están cortándose el cabello. Yo haré lo mismo. No importará”. Pero, ¿qué hizo eso? Nunca trajo placer a su familia. Trajo muerte a cada uno de ellos.

151 Y cuando nosotros cedemos en cualquier mandamiento de Dios, para complacer a la gente, matamos la cosa ahí mismo. Un solo lingote pequeño, un solo manto babilónico, detuvieron al ejército marchando. Hermanos, una sola cosa que permitamos a la Iglesia hacer que está mal, una sola cosa que nosotros no… condenemos, y no hagamos que la gente se enmiende, detendrá la marcha de la Iglesia.

152 Ellos presumen que siguen adelante. Pueda que estemos siguiendo adelante en nombre. Pueda que estemos siguiendo adelante en números. Pero eso no es lo que cuenta. Eso no es lo que cuenta.

153 Lo que cuenta es que Dios esté con nosotros, Dios en nosotros, Dios moviéndose a través de nosotros, Su Palabra viva en nosotros.

154 No presuman que Uds. saben eso. Fíjese bien en la manera que los hace vivir, la actitud que Uds. tienen hacia el pecado, cómo todo… Pues, Uds. piensan acerca de un Dios Santo. ¿Han pensado alguna vez que Uds. se van a parar ante la Presencia de ese mismo Dios, y dar cuenta por Esta Palabra y por Cristo? Cuando (Dios es tan Santo, sentado allá en la Eternidad), cuando diez millones de soles serán puntos negros ante Él. Es tan Santo, que aun los Ángeles se miran impuros ante Sus ojos. Los Ángeles ante Él, son impuros.

155 ¿Y Uds. esperan que Uds. y yo, con Su Palabra y la Sangre de Su Hijo que nos limpia de pecado, pisoteamos Sus mandamientos y nos relacionamos con el mundo, y esperan pararse allá impecables, cuando Uds. saben que no lo deben hacer?

156 ¡Iglesia, vale más que te enmiendes! No presumamos esto, debido a que somos más grande en número que lo que éramos, y estamos en mejor condición económicamente que lo que estábamos, tenemos mejores edificios que los que teníamos, vestíamos mejor ropa que la que vestíamos, solíamos… Tenemos mejores automóviles que los que teníamos. Pero, ¡oh, hermano!, me pregunto acerca de Cristo, cuánto está Él con nosotros. ¿Ven? Eso es. Nosotros simplemente estamos presumiendo. Sí señor.

157 Los incircuncisos no pudieron lograrlo. Eso es correcto. Ellos se ahogaron en el mar.

158 En los días de Noé, cuando Noé estaba edificando ese gran barco que iba a hacer frente a las mareas, bueno, sin duda que muchos de los miembros de iglesia de ese día, dijeron: “¡Pues, ese fanático! ¿Qué si sucede? ¿Qué si sucede? ¿Qué si viene una tormenta? Entraremos en nuestro barco y navegaremos. Nuestro barco es tan bueno como el barco de ellos. Nuestro barco flotará tanto como el de ellos, si es construido por Dios o no”.

159 Eso es lo que la gente hace hoy. Ellos dicen: “Yo pertenezco a esta iglesia. Yo me uní aquí. Esa es tan buena como cualquiera de ellas”.

160 Bueno, hermanos, si nosotros no estamos parados en la Palabra, y la Palabra no está dentro de nosotros, sólo estamos presumiendo que estamos bien. Recuerden que cuando vinieron las inundaciones, únicamente flotó el barco construido por Dios. Ellos presumieron que estarían bien. Pero presumir que Uds. están bien y estar bien, es diferente. ¿Ven?

161 Uds. dicen: “Hermano Branham, Ud. como que nos está poniendo en un estrecho, ¿no es así?”

162 No. Yo simplemente quiero mostrarles lo que está delante de Uds. ¿Ven? Entonces vendremos al rescate en un momento. Sí.

163 Uds. dicen: “Pues, Noé…” Alguien diría: “Bueno, miren, yo tengo… Bueno, yo conozco a Fulano de tal, aquí en la esquina. Pues, él tiene un barco en el cual nosotros podemos navegar en cualquier corriente”.

164 Pero (¿ven Uds.?), no había sido construido por Dios. No se construyó con madera de acacia, y—y—y de la manera que Dios lo construyó.

165 Uds. dicen: “Yo tengo una iglesia, hermano Branham. Oh, nosotros— nosotros pertenecemos a la denominación más grande en esta ciudad. Nosotros, nosotros somos la iglesia más grande que hay por aquí, y tenemos al grupo de gente mejor vestida. El alcalde asiste a nuestra iglesia, y los oficiales asisten a nuestra iglesia. Pues, nosotros tenemos todo esto. ¿Ven?”.

166 Pero a menos que sea construida por Dios, no permanecerá en pie. Ninguna denominación, a menos que sea destru… construida por la construcción de Dios aquí, ella no permanecerá de pie. ¿Ven? Eso es correcto. Tiene que ser de la manera que Dios dijo que la construyera. No puede ser de alguna otra manera: Ni por credo, ni por unirse, ni por esto, o ni por sensación. Tiene que venir por el camino de la cruz. Tiene que venir mediante la sangre. Tiene que venir y ser lleno por el Espíritu Santo. Tiene que ser material del Espíritu Santo, y el material del Espíritu Santo hace gente del Espíritu Santo.

167 Un barco de material de ciprés hace un barco de ciprés. Un material de álamo hace un barco de álamo. ¿Ven lo que quiero decir? Y un material mundano hace una iglesia mundana. Un material de Espíritu Santo hace una iglesia del Espíritu santo.

168 “¿Qué es esta Iglesia del Espíritu Santo, hermano Branham? ¿Qué hace ella? ¿Cómo actúa?” Nos daremos cuenta en un ratito. ¿Ven? Muy bien.

169 Construida, igual que ahora, ellos—ellos tratan de creer. Muchos hoy día, muchos por toda la edad, han hablado al respecto; hay tantas maneras diferentes, mucha gente les dicen de maneras diferentes. Es una confusión. Si Uds. van aquí…

170 Mi madre anciana que acaba de partir, hace unos meses, cuando ella estaba acostada allí en la cama, dijo: “Billy, estoy para partir”. Dije: “Mamá, no hable de esa manera”.

171 Ella dijo: “Estoy para partir”. Dijo: “Quiero ir a ver a mis otros hijos. Yo quiero ver a tu papá. Estoy para partir”. Y ella miró allá.

172 Yo estaba parado allí, su hijo mayor. Allí estaba parada mi hermana, la menor. Y éramos diez de nosotros; nueve varones y una hembra.

173 Ella miró y dijo: “Mi primero y mi última”. Ella dijo: “Dolores, tú eres mi única hija. Tú has sido buena conmigo”. Dijo: “Tú has venido y me has ayudado a lavar mi ropa. Tú—tú me has amado y me has cuidado”.

174 Ella dijo: “Billy, tú te has encargado de que nunca pase hambre. Tú has pagado mis cuentas. Tú me conseguiste un lugar para vivir”. Y dijo: “Tú has sido mi guía espiritual”.

175 Y yo dije: “Mamá, hace unos cuantos años, cuando yo vine a Cristo, siendo un muchachito, después de haber sido llamado siendo un niño”, yo dije, “primero, siendo Irlandés, yo pensé que iría a la iglesia Irlandesa. Y ellos dijeron: ‘Nosotros somos la iglesia, no importa lo que alguien más diga. Nosotros somos la iglesia’. Y dijo: ‘A esta es a la que tú debes venir, tú tienes que venir a esta. Esta es la única iglesia’”.

176 Y yo dije… Entonces pensé que iría y visitaría a la luterana. La luterana dijo: “Nosotros—nosotros somos la iglesia. Nosotros somos. Nosotros somos esa”. Un cuer… Una iglesia es un cuerpo de gente, un cuerpo de gente llamado a salir fuera. Yo pensé: “Bueno, mira, ¿cuál de ellas es el Cuerpo? ¿Cuál de ellas verdaderamente es la iglesia? Una dice que es de esta manera, y otra dice que es de esa manera”. Fui a los metodistas, ellos son de esta manera. Los bautistas son de esta manera.

177 Yo dije: “Me di cuenta que había como unas novecientas iglesias diferentes (¿ven?), cada una jalando de esta manera y de esa manera. Sólo…” Dije: “Yo no puedo basar nada de fe sobre eso. Yo no puedo hacerlo, mamá. Por lo tanto, yo no acepté a ninguna de ellas.

178 “Pero yo regresé, y me di cuenta de cuáles eran las construcciones, que Dios había expuesto; las instrucciones, mejor dicho, cuáles instrucciones se tenían que hacer. Y yo lo enseñé exactamente de la manera que los apóstoles lo enseñaron, y obtuve los mismos resultados”. Yo dije: “Mire, eso es. ¿Ve? Eso es. Yo tomé la Palabra de Dios y la expuse de esa manera”. Y ella dijo: “Billy, yo estoy descansando en eso”.

179 Y cuando la pobre ya ni siquiera podía hablar, yo dije: “Mamá…” Yo quería encomendar su alma a Dios, como lo hice con mi padre. Y yo quería encomendar su alma a Dios, ella estaba acostada allí. Ella ya no podía hablar. Yo dije: “Mamá, yo estoy parado aquí todavía. ¿Lo sabe? Si puede, parpadee sus ojos”. Y ella parpadeó sus ojos. Yo dije: “Yo le quiero preguntar algo ahora a Ud., mamá. Ud. está a sólo unos cuantos minutos ahora para partir”. Dije: “Yo quiero estar aquí para ver a Jesús venir y llevarse su alma”. Dije: “Luego yo la encomendaré a Él”. Dije: “Yo quiero preguntarle algo a Ud., mamá”. Yo dije…

180 Miren, yo bauticé a mi madre hace como unos treinta años. Y ella estaba llena con el Espíritu de Dios. Ella era una—una Cristiana, una verdadera santa de Dios.

181 Y dije: “Mamá, ¿significa Jesús (ahorita cuando Ud. tiene quizás cinco minutos más de vida), es Jesús tan dulce para Ud. como lo era el día que Ud. recibió el Espíritu Santo?” Dije: “Mamá, yo quiero decir esto de mi propia cuenta, para que pueda decirle a otros. ¿Es Él tan dulce ahorita? Ud. es mi madre. Ud. no me diría nada incorrecto. Yo quiero saber cómo Ud. se siente ahorita. ¿Es Él tan dulce como lo era cuando Ud. lo recibió a Él allá en el pasado, hace treinta años? Si así es, Ud. no puede hablar, pero parpadee sus ojos muy rápido”. Y ella parpadeó sus ojos muy rápido, y las lágrimas le corrieron por sus mejillas. ¡Oh, hermano! Sí.

182 ¡Eso es! Uds. no están presumiendo entonces. Uds. saben dónde están parados. Eso es correcto. Oh, no presuman al respecto. Hay muchas maneras diferentes. Simplemente no presuman. Sino que Dios ha dado una vindicación de Su promesa. ¿Ven? Nosotros no tenemos que presumir al respecto. Dios lo ha vindicado.

183 Miren, en Deuteronomio 18:22, Uds. pueden encontrarlo, 18:15 al 22, Uds. se darán cuenta. La Biblia dice que: “Jehová tu Dios levantará un profeta como yo”, Moisés hablando. “Y Él… el pueblo… Cualquiera que no oyere a este profeta, será cortado de entre el pueblo”.

184 Entonces él continúa y dice: “Si hay un profeta entre Uds., o uno que profesa ser profeta, y lo que él dice no se cumpliere entonces no le teman. No está correcto. Pero si el Señor le ha hablado a él, Él lo cumplirá”. ¿Ven? De esa manera Uds. lo sabrán. Dios nos dio instrucciones para así saber; nosotros no tenemos que presumir nada, nada. Uds. no tienen que simplemente imaginar. Uds. pueden tener una experiencia para saberlo. Sí señor.

185 En Juan 14:12, ese Profeta que el Señor levantó, el cual era Cristo Jesús, Su Hijo, ese mismo Profeta, en San Juan 14:12, dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él también las hará”. Hermano, en eso no hay presunción, nada en lo absoluto. Él dijo que Uds. lo harán. En Marcos, el capítulo 16, el versículo 15 al 18, Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”.

186 Uds. no tienen que presumir: “¿Me imagino que estoy bien? ¿Puedo yo—yo—yo pensar que estoy bien?”

187 Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Uds. no presumen nada al respecto.

188 Juan el Bautista, él no tenía que presumir, y decir: “Yo presumo que quizás Ese sea el Cristo. Yo no estoy seguro. Miren, puede ser que Ese sea Él parado allí. Yo presumo que quizás sea Él”. Él no dijo eso. Él dijo: “¡He aquí, allí está el Cordero de Dios!” Él no estaba presumiendo que era el Cordero de Dios. Él sabía que era el Cordero de Dios. ¿Por qué?

189 Dios le había dicho en el desierto: “Mira, tú no vas a ser engañado por esto, Juan. Esta es una cosa muy importante. No te vayas a confundir en estas cosas”.

190 Así es hoy día. Dios quiere que Su iglesia sepa lo que es Verdad. Nosotros no queremos confundirnos en esto. Hermano, Ud. no recibe otro juicio. Vale más que esté bien cuando el barco entre a su casa, cuando la muerte flote alrededor en el cuarto. Ud. tiene que estar seguro de esto. No tome ningún riesgo en ello. No lo tome. Es incorrecto. Asegúrese de que Ud. está bien.

191 Él le dijo a Juan: “Sobre quien veas el Espíritu descender, ese es el que bautizará con Espíritu Santo y Fuego. ¿Ven? Ese es Él. Ese será Él”.

192 Juan no dijo: “Yo presumo”. Él dijo: “¡Allí está Él!” ¡Oh, Dios! ¡Eso es! Conocerlo a Él. Él no presumió nada. Él supo que Ese era el Hijo de Dios. Él supo que ese era el Cordero que quitaba el pecado del mundo, porque le fue revelado.

193 Y Uds. nunca lo sabrán hasta que les sea revelado. ¿Y cómo puede Dios revelarles algo a Uds. que es contrario a Su Palabra? De la única manera que el Espíritu Santo será capaz de manifestarse a Uds., es cuando Él cumple Su promesa a Uds. “Estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en la mano serpientes y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán manos y sanarán. En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros”.

194 Estos son los mandamientos. Estas son las cosas que hay que vigilar. Los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, longanimidad, fe, bondad, mansedumbre, benignidad, paciencia. Ese es el fruto del Espíritu. Esas son las cosas, las evidencias. Esa es la vindicación. Así es como Dios lo vindica. Él se los prueba a Uds.

195 ¿Cuál fue la diferencia entre Moab, allí en el monte, con siete altares y siete carneros, e Israel en el valle, con siete altares y siete carneros? Ambos estaban cumpliendo los mandamientos de Dios. Ambos estaban tratando de cumplirlos. Pero Dios vindicó a Israel.

196 ¿Qué hizo Caín, cuando edificó un altar igual de hermoso, o más hermoso que el de Abel? Él ofreció frutos. Él dio sus diezmos. Él trajo sus ingresos a la casa del Señor. Él se arrodilló en el altar. Él se postró. Él oró. Él adoró, igual de sincero como cualquier hombre. Pero Dios vindicó a Abel al consumir su sacrificio.

197 En el Monte Carmelo, en aquel gran día cuando los cuatrocientos sacerdotes paganos se habían reunido allí, de la casa de la primera dama de la nación, cuando ellos se reunieron allí para ofrecer su sacrificio, ellos invocaron todo el día, y no hubo sonido ni fuego. Pero cuando Elías puso el buey allí, y derramó los siete barriles de agua sobre él, Dios vindicó que eso era la verdad.

198 Y si Uds. dicen que son creyentes, Dios los vindica. Uds. no tienen que presumir nada. Es Dios, el que consume. Uds. no tienen que presumir. Eso es correcto. El altar de bronce consumió el sacrificio. Si el sacrificio fue puesto sobre el altar, y no fue consumido, es porque Dios lo rechazó. ¿Ven? Es consumidor. Y Uds. son el sacrificio de Dios. Pónganse sobre el altar, y digan: “Dios, sácalo todo de mí. ¡Vacíame para que puedas llenarme, usarme!”. Eso es correcto. No lo presuman. Créanlo. Sí señor. Si Uds. no lo creen, Uds… Dios no recibirá vuestro sacrificio.

199 Él pudo decir, Juan: “Este es Él. Él—Él es verdadero. Yo sé que es Él”.

200 Natanael regresó a Deuteronomio 18. Y Uds. encuentran… Deuteronomio 18:15, si quieren anotarlo. Él no tuvo que presumir. Cuando Felipe fue allá y lo encontró. Dijo: “Ven, y ve. Nosotros encontramos al Mesías”.

201 Ahora, vean, Felipe estaba seguro. Él sabía de lo que estaba hablando. Él dijo: “Nosotros encontramos al Mesías”. No: “Ven, vamos allá y veamos. Razonemos esto juntos y veamos si éste pudiera ser el Mesías. Tú y yo tomemos nuestros libros y vayamos allá y averigüemos”. No hubo razonamiento con él. Él no estaba presumiendo que era el Mesías. Él sabía que lo era. Él sabía que lo era.

202 Así que, Natanael, siendo un buen erudito, cuando él llegó allí ante la presencia de Jesús, y Jesús dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”, su presunción se había terminado. Dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”

203 Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol…” No más presunción. ¿Qué? Él sabía que Dios había dicho eso.

204 Dios había dicho: “Si hay un profeta, uno que se levante entre Uds., y si lo que él dice no se cumple entonces no lo oigan. Pero si se cumple, Yo lo envié a él”. Ahí lo tienen. Él no tenía que presumir. Él sabía que ese era el Mesías.

205 Miren a la mujer junto al pozo. Cuando Jesús estaba allá en el pozo en Samaria, cuando Él…ella estaba parada junto al pozo. Ella dijo… Uds conocen la historia, respecto a: “Dame de beber”. Y dijo: “El pozo es profundo y Tú no tienes con qué sacarla”, y así sucesivamante, la… mientras la conversación seguía.

206 Y finalmente Él le dijo a ella, dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.

207 Y ella dijo: “No tengo marido”. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”, después de que Él le dijo a ella. Dijo: “Yo no tengo marido”, dijo ella.

208 Él dijo: “Bien has dicho; porque cinco has tenido, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos…”

209 No: “Nosotros presumimos, nosotros presumimos que quizás… Nosotros—nosotros presumimos que quizás el Mesías pudiera hacer esto. Nosotros presumimos”.

210 “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga…” ¡Aleluya! ¡Eso es! “Nosotros sabemos. Nosotros no estamos presumiendo nada. Nosotros sabemos exactamente lo que dice la Escritura”.

211 Hermano, la Escritura dice que tenemos nacer de nuevo. Tenemos que separarnos de toda la inmundicia del mundo y ser santos. Tenemos— tenemos que hacer eso. Eso es lo que la Biblia dice. Nuestras mujeres no deben actuar como el mundo. Nuestros hombres no deben actuar como el mundo. No debemos andar por allí y contar chistes sucios unos a otros. No debemos salir por allí y fumar cigarrillos, o tomar un trago social, para conservar nuestro trabajo.

212 Bueno, si yo tuviera que—que comer galletas de soda, y beber agua del arroyo, yo preferiría morirme de hambre en la calle, que conservar un trabajo donde tengo que beber lo podrido del diablo y fumar cigarrillos, y todo lo demás, para conservar favor. ¡No señor!

213 Yo preferiría separarme de un grupo de gente que ellos mismos se llaman Cristianos, que me llamaran una anticuada, si yo fuera una mujer, porque yo tuviera que usar—usar cabello largo y ropa decente. Yo preferiría separarme y ser un fanático, que asociarme con tal gente que se reiría y haría burla de tales cosas como esas. ¡Pues, eso es una abominación ante los ojos de Dios! Eso es correcto.

214 Pero sin embargo, tratamos de decir: “Esa es exactamente la cosa correcta”. Nosotros presumimos que eso está correcto. “Los demás lo hacen”. Bueno, eso no importa… Judas traicionó a Cristo. ¿Es esa una señal que Uds. tienen que hacerlo? No señor. Nosotros no queremos hacer eso.

215 Uds. quieren—Uds. quieren cumplir la Palabra de Dios. No presuman nada. Tomen lo que dice la Palabra de Dios. Sí señor.

216 Miren, ¿qué si los discípulos, en el Día de Pentecostés… (para terminar), qué si los discípulos hubieran dicho: “Subimos allá”, y estuvieron allá arriba por nueve días? En el noveno día, ¿qué si Pedro hubiera dicho: “Hermanos, Uds. saben que nuestro Señor no puede mentir. No. Él no puede mentir?” Mateo hubiera dicho: “Eso—eso es correcto, Simón. Él no puede mentir”. “¿Qué piensas tú al respecto, Marcos?” “Oh, eso es correcto. Él no puede mentir”.

217 “Él nos dijo que si subíamos aquí a la ciudad de Jerusalén y si esperábamos, que Él enviaría la promesa de nuestro Padre sobre nosotros. Nosotros creemos eso, ¿no es así, hermanos?” “¡Oh, seguro!”

218 “Miren, voy a decirles algo. Nosotros hemos estado aquí por nueve días. Yo presumo que ya lo hemos recibido”. Oh, eso haría unos buenos bautistas, y metodistas, y presbiterianos. ¿Ven? “Yo presumo que lo tenemos, hermanos. Salgamos y empecemos una reunión”.

219 Ellos nunca lo hubieran recibido. Pero ellos no presumieron nada. ¿Por qué? Porque sabían que en las Escrituras… Yo les daré algunas Escrituras en un momento, tan pronto como abra en Ellas.

220 En Isaías 28:11, Él dijo: “Porque mandamiento tras mandamiento, línea sobre línea, sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”. “Retened lo bueno”. “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablaré a este pueblo. Este es el reposo”.

221 Joel 2:28 dice: “Y en los postreros días, derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán”. ¡Aleluya! Ellos esperaron hasta que la Escritura se manifestó a ellos. Ellos no presumieron nada. Ellos esperaron hasta que se cumplió. Ellos esperaron hasta que lo recibieron.

222 La iglesia pentecostal, sus mujeres todavía se cortan el cabello, sus hombres todavía fuman cigarrillos, y las cosas que hacemos, y cosas como esas, y—y permitiendo a nuestra gente comportarse de esa manera. Nosotros estamos presumiendo algo. Regresemos, hermanos. Regresemos aquí sólo un momento. Nos estamos adelantando. Nosotros no podemos ser pentecostales y hacer eso. ¡No señor!

223 Regresemos hasta que venga descendiendo un Fuego consumidor de Dios y reciba el sacrificio, llene a la Iglesia por completo con el Espíritu de Dios, y los poderes pentecostales de antaño empiecen a mostrarse otra vez en la Iglesia. Seguro. Seguro.

224 Nosotros simplemente estamos presumiendo. ¿Ven? Simplemente estamos suponiendo: “Bueno, sí, señor, yo creo. Yo hablé en lenguas un día. Yo creo que lo recibí, hermano Branham. Yo—yo creo que eso está correcto”. ¿Y actuando de la manera que Uds. actúan? ¿Haciendo las cosas que hacen? ¿Asociándose con el mundo? ¿Viendo televisión el miércoles en la noche, en vez de ir a la reunión de oración, todas esas cosas? ¿Aman el programa, “Amamos A Sucy”, y todas esas otras cosas, más que lo que aman la Biblia? ¿Dan prioridad a la lectura de las revistas, la gente pentecostal da prioridad a las revistas? ¿Porque las demás mujeres actúan así, Uds. también tienen que actuar así? Haciendo toda clase de cosas, y entonces… Uds. simplemente están presumiendo.

225 “El que ama al mundo o las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en él”. Eso es correcto. Esa es la verdad.

226 Está llegando a un lugar donde todo es exhibición. Todo es simplemente una exhibición, en lugar de la santidad de antaño, en lugar de regresar a Dios. Uds. ven hoy las fotografías de publicidad, y evangelistas saliendo, con su cabello ondulado, muy bonito. A mí me gustaría tener algo de ese cabello. Eso es verdad. Pero fíjense en ellos: ellos toman sus fotografías, ellos posan—ellos posan con sus rostros hacia abajo y de lado, para mostrar ese cabello ondulado, muy bonito, publicado allí, y cosas así.

227 Déjeme decirle, hermano: con razón el Espíritu de Dios se ha apartado de la cosa. Con razón estamos regresando a ser tan fríos como los metodistas o bautistas. Tenemos que salir de esto, hermano, hermana, o Dios nos consumirá. Esa es la pura verdad. Tenemos que regresar al poder de Dios, a las antiguas reuniones de oración y sacudimientos del Espíritu Santo, hasta que hombres y mujeres vivan vidas santas y santificadas. Sí señor. Desháganse de las cosas del mundo, y de todo lo de Hollywood, y esa manera de vestir y cosas así. ¡Qué cosa! Eso es correcto, hermano. Sí. ¡Oh, cómo el pecado es tan engañoso! Cuán fácilmente se infiltra de esa manera, y toma control de las cosas. Los atrapa a Uds., los sujeta y se los lleva. Sí señor.

228 ¡Intelectuales! Uds. iglesias algunas veces votando por su pastor, o como sea que Uds. lo hacen… Ellos lo hacen como en las iglesias bautistas y las demás, y presbiterianas, y metodistas, y pentecostales, también, por supuesto. Uds. quieren que su pastor… Uds. tratan de encontrar algún gran hombre intelectual, para que puedan decirle al vecino: “¿Te fijas?”, nuestro hombre tiene… Nuestro—nuestro pastor tiene una educación de colegio”. ¿Ven? Nosotros… Uds.—Uds. escogen a un hombre así.

229 Si yo quiero que un hombre enseñe a mis hijos, y lo voy a dejar bajo su tutoría, y cosas así, y a mi hermano, y a mi madre, y a alguien que yo estoy esperando encontrar allá en la otra Tierra, yo preferiría tener a un hombre que no supiera su abecé, cuando se trata del punto de vista intelectual. Yo preferiría que él conociera a Cristo (correcto), como Salvador. Sí señor. Si él pudiera predicar, o pararse y babear y todo lo demás, a mí no me importaría eso. Si él usara pantalones de pechera en el púlpito, ¿qué importa eso? El problema de esto es que nos pusimos muy bien vestidos y a la moda. Y los Pentecostales, nosotros…

230 Somos todos nosotros. Vamos—vamos a ser consumidos si no hacemos algo respecto a esto. Necesitamos reuniones de oración. Necesitamos regresar al poder de Dios. Sí señor. Y al sólo decir una cosita al respecto, dicen: “¡Oh, mi Dios!” La gente piensa que hacer eso es horrible. “¡Oh, qué cosa! No lo quisiera tener a él en mi iglesia, diciendo cosas como esas”. ¡Mmm! ¿Ven? Eso es. ¿Qué es lo que pasa?

231 Eso muestra que algo anda mal adentro. Esto es la Palabra de Dios. Esto es Su mandato. Nosotros estamos presumiendo que estamos bien, pero me pregunto—me pregunto qué dice Dios al respecto. Sí señor. Sí señor. Sí señor. Es—es horrible decir eso, pero es la verdad. Sí señor.

232 En el día de Pentecostés, ellos esperaron hasta que tuvieran autoridad Escritural. Eso es correcto. Antes de reclamar algo, ellos supieron que lo tenían. No dijeron—dijeron: “Bueno, yo—yo sentí una pequeña sensación”. Ellos lo sintieron, lo vieron, y todo lo demás. Ellos supieron que estaba allí. Lo vieron moverse dentro de ellos, obrando en ellos, hablando por medio de ellos, todo. ¡Estaba allí! Ellos no tenían que presumir nada. Estaba allí, hablando por Sí mismo.

233 Y un hombre, cuando él nace de nuevo del Espíritu de Dios, es la misma cosa hoy día. Ud. no presume.

234 “Yo—yo creo que recibimos el Espíritu Santo cuando creímos”. No. Uds. no lo recibieron. Uds. no reci-… Quizás algunos sí. Pero sólo porque Uds. creyeron, si Dios no los llenó a Uds. con el Espíritu Santo, entonces Él todavía no los ha vindicado. Uds. no lo recibieron. ¿Ven? Eso es correcto.

235 No presuman que Uds. lo recibieron. Estén seguros de esa cosa. No quieran arriesgarse en eso, no, porque se perderán. No presuman. Sólo quédense allí; vayan y quédense hasta que todo haya terminado. Hoy día nosotros lo tomamos que lo recibimos por medio de un credo, o por medio de una clase de sensación.

236 Yo oí a alguien, como estaba diciendo al comienzo de mi mensaje. Hace unos días, yo estaba en un lugar, y alguien de ellos dijo: “Miren, Uds. tienen que usar el manto de Elías”. ¡Qué cosa!, hay muchos mantos diferentes, y—y tocar, y manejar, y sensaciones, que jamás oí en mi vida. Dijo: “Miren, sólo quédense en blanco. Quédense en blanco. Mantengan la cabeza hacia atrás”. Gente buena y honesta. “Quédense en blanco. No piensen nada. Sólo— sólo—sólo dejen que su mente se quede completamente en blanco ahora. Miren, digan: ‘Yo creo en Dios. ¡Oh, yo creo que Tú me vas a dar el—el manto de Elías!’”

237 Yo no quiero el manto de Elías. Yo quiero el Espíritu Santo. Yo quiero venir sobre la base de esta Palabra. Yo quiero venir con el conocimiento. ¿Ven? Y yo vengo sobre la base de Dios, creyendo que… Yo no puedo ser cubierto con el manto de Elías. Yo quiero ser cubierto con el manto de la justicia de Jesucristo, vestido en Su justicia. Seguro. Ese es el manto que queremos. Sí señor.

238 Dicen entonces: “¡Nosotros lo recibimos! Nosotros…” Y la gente va, creyendo eso. Dicen: “Bueno, yo presumo ahora que lo recibí. Yo tuve una sensación extraña, ¿ven Uds.? O, yo—yo verdaderamente lo recibí. Yo sentí escalofríos que recorrían todo mi cuerpo”. Sí.

239 Algunos dijeron: “Bueno, hasta me hizo llorar”. Yo lloré en el funeral de mi madre, pero sin embargo, eso no tenía nada que ver con Eso, con el Espíritu Santo.

240 El Espíritu Santo es el poder de Dios que es enviado a Ud., a su corazón, como un testigo del Espíritu. Ud. nace de nuevo. Su vida es limpiada. El mundo está muerto, y toda su hediondez. Es como el ajo de Egipto (¿ven?), Ud. está muy alejado de eso. Ud. es una nueva criatura en Cristo Jesús. Las cosas viejas han pasado. Ud. llega a ser completamente nuevo, una nueva creación, nacido del Espíritu. Sí señor. Todos los miembros de su cuerpo están sumisos a Su Espíritu, y Ud. se está moviendo en el Espíritu Santo, y no le presta atención al sonido del mundo. Sus ojos están en las cosas Celestiales. Eso, eso—eso es cuando Ud. verdaderamente ha… Dios está vindicando la— la cosa.

241 Pero mientras Ud. todavía tenga al mundo, y quiera decir: “Bueno, ellos hacen esto, y ellos hacen eso. Yo presumo que ellos lo recibieron”. Ellos—ellos pudieran tenerlo. Yo no sé lo que ellos recibieron, pero no es Esto de lo cual estoy hablando. Eso es exactamente correcto. Porque, no es. Sí señor. Eso—eso es verdad, porque los hace actuar. Sí señor.

242 ¿Pudieran Uds. imaginarse entonces a una persona que tenga el Espíritu Santo y niegue parte de la Palabra de Dios, quitando la mitad de Él, y diciendo que la otra mitad no vale? ¿Ven? “Yo creo que un hombre debería vivir una vida bastante buena. Pero cuando llegamos al momento de pensar acerca de la sanidad Divina y toda esa cosa así, y abstenernos, y, ¡oh!, que tenemos que ser de esta manera, de esa manera, yo no lo creo”. Ajá.

243 La Biblia dice que eso acontecería. “Teniendo apariencia de piedad, pero negando la eficacia de Ella”. Ellos niegan la mitad de Su Palabra y todo Su poder. Eso es correcto. Sí señor. Eso es verdad. Y luego presumen que lo recibieron. “Está bien”. ¿Ven? Sí señor.

244 Una señora… dos señoras encontraron a una de nuestras hermanas viniendo para acá, y ella tuvo un pequeño accidente en la carretera, o se lastimó, estalló un tapón en su automóvil o algo así. Y algunas mujeres la recogieron, provenientes de una cierta iglesia. Y ella les dijo adonde iba. Dijeron: “Oh, el Señor nos guió aquí”. Dijeron: “tú estás en error. La pentecostal está en error, ¿ves? Así que nosotros…” ¡Oh, cómo me hubiera gustado haber estado allí! ¡Medias vestidas!

245 Dejen de presumir. Esperen hasta que todo el mal genio se les quite, y que las señales de la Biblia de su salvación estén obrando en Uds.

246 Moisés presumió, sin un verdadero llamamiento, que Dios de seguro lo revelaría al pueblo. Él iba a ir allá a conquistar a Egipto. Él presumió que era el tiempo para hacerlo. Pero él falló, y falló miserablemente; y renunció la cosa, renunció todo pensamiento de ello, hasta que un día Dios se encontró con él.

247 Cuando él se encontró con Dios en la zarza ardiendo, (ajá), él entró en la zarza, y la zarza entró en él. Entonces hubo una diferencia. Él no presumió: “Mira, yo no sé. Creo que mataré a ese egipcio; lo esconderé en la arena, y—y quedará concluido”. Eso fue otro lingote de Acán, ¿ven Uds.? ¿Ven?

248 Pero cuando Dios le habló en la zarza ardiendo, y él en verdad vio a Dios, experimentó a Dios, y supo que Dios existía, y lo oyó a Él decir: “Ciertamente estaré contigo”, eso es un—eso es un llamamiento personal.

249 Muchas veces la gente va y dice: “Yo creo que fui llamado a predicar el Evangelio”. ¿Ven? Un hombre no tiene negocios predicando el Evangelio hasta que…

250 A mí no me importa cuán bien educado esté, cuán bien conozca la Biblia. El diablo la conoce mejor que cualquiera de nosotros. Eso es correcto, pero él no puede vivirla. Eso es. Él no puede vivirla. ¿Ven? Esa es la única ventaja que Uds. le llevan a él. ¿Ven? Él pudiera conocerla tan bien como Uds., pero él no puede vivirla como Uds. pueden. Cristo murió, para que Uds. pudieran vivirla (¿ven?), y no lo hizo para él. Así que, miren ¿ven?, el…

251 Ningún ministro tiene ningún derecho, no importa cuán inteligente, cuánta teología sepa, y cuán bien conozca la Biblia, él no tiene ningún negocio en el púlpito, predicando el Evangelio, hasta que primero se haya encontrado con Dios. No presumiendo que “yo debería salir; yo viviré más cómodamente, y espero que no tenga que trabajar tan duro”. Ud. está equivocado en eso, hermano, si Ud. es un verdadero predicador. Sí. “Pero yo… Y la gente será de esta manera. Y yo seré popular entre el—el vecindario donde estoy, y cosas así. Y yo pienso que es la cosa correcta de hacer”. Eso no es.

252 Un llamamiento de Dios es algo que Ud. no presume. Es algo, es una verdadera experiencia, es algo que Ud. ha hablado cara a cara con Dios, y Ud. sabe que está comisionado para ir a hacerlo. “Ciertamente estaré contigo”. Ud. no presume nada. Ud. simplemente lo cree. Sí. No presuma.

253 No presuma: “Yo estoy caminando bien”. Espere por una experiencia personal Cristiana. No reclame tener el Espíritu Santo cuando Ud. mismo se ve todavía entretenido en el mundo. No haga eso. No lo haga. Más le valdría a Ud.—a Ud. si se olvidara al respecto (¿ven?), si Ud. se olvidara.

254 “Bueno”, dicen: “Hermano Branham, yo—yo sentí escalofríos un día”. Eso—eso—eso—eso pudiera estar bien, también. ¿Ven? Pero… Uds. dicen: “Bueno, yo—yo dancé en el Espíritu. Yo pudiera haber hablado en lenguas. Yo—yo—yo pudiera haber hecho esas cosas”. Eso está bien. Sí señor. Eso está bien. Pero si esa vida no está enmendada, si Uds. hombres todavía fuman cigarrillos, cuentan chistes, toman tragos sociales, mienten, engañan, no son honestos con su vecino, ni siquiera son honestos con su familia (¿ven?), y reclaman tener el Espíritu Santo, no testifiquen más sobre eso, hermanos.

255 Y Uds. mujeres que no tienen la decencia común para dejarse crecer el cabello, como Dios les dijo que lo hicieran. Eso es correcto. La Biblia dice que una mujer que se corta el cabello, afrenta su cabeza, y ella… eso afrenta a su esposo. Y Uds. que usan esa ropita como el resto del mundo la usa, la Biblia dice que “El que… una mujer que usa ropa que pertenece a un hombre es una abominación”, es sucio ante los ojos de Dios. ¿Y luego Uds. reclaman que tienen el Espíritu Santo? Uds. están presumiendo que lo recibieron. Pero cuando Uds. lo reciben, los limpia (eso es correcto), los hace diferentes.

256 Uds. que reclaman tener el Espíritu Santo, y Uds. que tienen cabello largo, y usan sus vestidos de una manera decente, y todo así. Y se quedan en casa los miércoles en la noche para ver un programa, un programa de televisión, en vez de ir a la iglesia a la reunión de oración, Uds. están presumiendo que recibieron el Espíritu Santo. Pues cuando el Espíritu Santo está allí, el amor de Dios lo constriñe tanto, a tal grado que Uds. no pueden mantenerse apartados de los hermanos. ¿Ven? ¡Uds. que tienen que ser forzados a orar!

257 ¿Qué si mi esposa, si yo le dijera a mi esposa… Si yo me caso… si yo estuviera casado y le dijera a mi esposa que yo—yo la amaba, y que eso fuera una mentira? Y cuando eso llegara verdaderamente a un reto, nosotros, es—es un amor artificial. Yo sólo… Yo soy… Realmente no es la verdad. ¿Ven?

258 Por ejemplo que Uds. pudieran usar dientes artificiales, si no tuvieran dientes. Eso—eso está bien. Uds. tienen que tener algo con qué masticar, así que se ponen dientes artificiales. Esos dientes están bien como un sustituto, hasta que Uds.—Uds. obtengan más. Pero, eso… esos dientes no están conectados con Uds. No están conectados allí. Están bien. Son un sustituto, pero no están conectados con Uds. Ellos no saldrán en la resurrección, porque no están conectados con Uds. Eso es correcto.

259 Si Uds. tuvieran un brazo cortado, y se pusieran un brazo artificial, es un sustituto de algo. Usar un guante, y así que… eso está—eso está bien. Está perfectamente bien (¿ven?), hacer eso, pero ese brazo artificial nunca saldrá. Nada artificial saldrá en la resurrección.

260 Y un Cristiano artificial tampoco se levantará en la resurrección. Ud. no está conectado con Cristo.

261 Y si Ud. no ama verdaderamente a su esposa más que a cualquier otra mujer en el mundo, ella no es… algo anda mal. Si Ud. no ama a su esposo, si Ud. lo engaña y no vive la clase de vida correcta, algo anda mal. Correcto. Ella no… Ellos no estarán allí en la resurrec-… Ud. pudiera haberse casado con él, y Ud. vive honradamente para él. Eso está bien. Yo—yo aprecio eso. Ud. debería hacer eso como una dama, por sus hijos. Y Uds. hombres con sus esposas, eso es correcto, Uds. deberían hacer eso, ser honestos. Pero en la resurrección, ella no estará.

262 Uds…. Lo mismo que estar en Cristo: Uds. tienen que estar conectados, ser parte de Cristo.

263 No algo artificial, fingiendo: “Yo voy a la iglesia y digo la doxología y el credo de los apóstoles, y demás, y yo creo que estoy caminando tan bien como los demás”. Hermano: Ud. está presumiendo. No tome eso como dado por hecho. Ud. está caminando en terrenos, que no tiene la verdadera autoridad para reclamar que tiene el Espíritu Santo. Ud. no tiene esa verdadera autoridad.

264 ¿Qué dijimos al empezar que dice el diccionario Webster? Webster dice: “Aventurar sin verdadera autoridad”.

265 Ud. está aventurando, diciendo: “Yo soy pentecostal”, cuando Ud. no tiene la experiencia, y no está viviendo la vida de un pentecostal. ¿Ve? Sí señor. ¿Qué? Sin verdadera autoridad. O dándolo por hecho: “Yo hablé en lenguas, así que me supongo que lo recibí”.

266 Yo también creo en hablar en lenguas. Pero si la vida no los sigue, entonces de nada sirve. ¿Ven? Seguro. Yo he visto brujas hablar en lenguas y brujos interpretarlas. ¿Ven? Yo sé eso. Y he visto santos hablar en lenguas, y también fueron interpretadas. Pero (¿ven?), tiene que haber una vida. “Por sus frutos los conoceréis”, la clase de vida que es.

267 Y miren a nuestro mensaje pentecostal hoy en día en la predicación, y nuestro pueblo bajando la guardia constantemente. Aun en las cosas pequeñas comunes, ellos ni siquiera pueden llegar al fundamento de la decencia común. Entonces, ¿cómo vamos a reclamar que tenemos el Espíritu Santo? Es tiempo, hermano… Con razón el mundo dice que Uds. no tienen lo que reclaman tener. Nosotros estamos presumiendo. Estamos tomando el nombre de “Pentecostés”, sin vivir la Vida de Pentecostés. Una Vida de Pentecostés es una vida consagrada, llena con el Espíritu Santo, rica y real, a tal grado que no hay nadie que pueda poner un dedo sobre Uds. Ese es el verdadero Pentecostés. ¡Oh!, nosotros no… ¿Qué…? ¿Por qué querrían Uds. un sustituto? ¿Por qué los engañaría el diablo en algo así?

268 Estaba leyendo no hace mucho, de cuán fácil el diablo puede engañar a una persona en eso. Yo estaba leyendo la vida de San Martín. Muchos de Uds. han leído eso, por supuesto, en el de Nicea, mejor dicho, en el de Los Padres del Concilio pos niceno, cómo satanás vino a él. Tan real que él vino a Martín. Él estaba vestido con una corona fina en su cabeza, de hermosa apariencia, cabello brillante, calzado de oro. Martín titubeó cuando vio la visión de él parado allí. Él dijo: “¿No me conoces, Martín? Yo soy Cristo”.

269 Martín era un hombre lleno con el Espíritu Santo, y verdaderamente hizo lo correcto. ¿Ven? Sólo escuchen esto. Y él dijo esto: “Acéptame, Martín. ¿Por qué te quedar parado allí, titubeante?”

270 Martín lo volvió a mirar y dijo—dijo… [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.] “Mi Señor no regresa con una corona sobre Su cabeza. Sus santos lo coronarán”. ¿Ven? ¡La Escritura!; ¡quédense con Ella! Sí. ¡Él estaba parado firme en la Palabra!

271 Una noche, en una escuela, uno de sus estudiantes, un ministro, tenía una escuela, un monasterio. Mucho de los… Lo cual, ellos le llaman ahora estudiantes y escuelas Bíblicas. Pero uno de los estudiantes empezó a tener un sentir de propio estilo. Él dijo: “Yo soy uno de los profetas del Antiguo Testamento. Todos Uds. escúchenme”.

272 Nosotros tenemos eso hoy. “Escúchenme”. Un verdadero profeta nunca dice una cosa como esa, amigos. Es lo menos que diría, es la última persona que diría eso. ¿Ven?

273 “Todos Uds. escúchenme. El Señor me ha dado autoridad”. Él continuaba haciendo eso. Los verdaderos hermanos nunca le prestaron atención, ni tampoco el obispo. Sólo siguieron adelante, y finalmente él dijo: “Porque todos Uds. no me han creído, yo voy a profetizar: esta noche el Señor Dios descenderá y me dará un manto blanco, para establecerme entre Uds. Yo soy uno de los profetas del Antiguo Testamento”.

274 ¿No suena eso algo común hoy día? Examínenlo ahora, háganlo. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Ven? Alguien dijo, no hace mucho, lo publicaron en el periódico, que Dios descendió, lo elevó a él ante Dios el Padre, y sintió a los Ángeles con plumas en Sus alas. ¡Fiuu! Muy bien.

275 Entonces respecto a esto, esa noche como a la medianoche, verdaderamente hubo una luz que entró en su aposento. Y ellos únicamente tenían antorchas en aquellos días; era una luz verdadera, se oía susurrar a la gente. Enseguida él salió con un manto blanco puesto. Todos lo sintieron, nunca habían visto algo igual. Todos se acercaron. El obispo se acercó, lo observó. Ni siquiera se había visto tela igual, era hermoso. No era un manto blanco. Era un—era un manto púrpura, muy esponjado y hermoso; nunca se había visto uno hecho de tela igual en ningún tiempo.

276 ¿No se hubieran tragado eso los Pentecostales? ¡Mmm! ¡Vaya!, ¡qué gran cosa hubiera sido para ellos! Sí señor.

277 Así que, pero el obispo anciano era un hombre bastante inteligente. Su… ¿Qué sucedió con aquella iglesia allá en el pasado? ¡Ellos se quedaron con la Palabra! Ellos nunca presumieron nada, no importaba qué clase de sensación fuera.

278 Dios bendiga sus corazones, hermanos. ¡Quédense con esa Palabra! No me importa cuánto su pastor, cuánto Fulano de tal, o alguien más diga, o la iglesia, o la organización diga esto, eso, o lo otro, que “está bien; haz lo mejor que puedas”, ¡no lo crean Uds.! Sólo quédense con esa Palabra.

279 Así que ese manto no era común. Y él dijo: “Miren, ¿ven Uds.?, de ahora en adelante, yo me establezco entre Uds., en este manto encantador enviado del Cielo”.

280 ¡Fiuu! ¿No hubiera eso emocionado a una reunión Pentecostal, hermano? [Un hermano dice: “Así es”.—Ed.] ¿No lo hubiera hecho? ¡Mmm! ¿Ven? Los ojos ciegos, sólo reciben algo. ¡Oh, es tan fácil ser engañado! ¿Ven? Eso es correcto. No acepten Uds. eso.

281 Dijo: “El Señor me dio esto. Y ahora todos Uds. tienen que saber que yo soy un profeta. Yo soy uno de los profetas del Antiguo Testamento. Ahora todos Uds. presten atención a lo que yo les diga”. ¿Ven? “Yo voy a dar las órdenes aquí, de ahora en adelante”.

282 Pero por alguna razón, no le sonó bien al obispo anciano. Allí sencillamente no había… Algo no estaba bien. ¿Ven? No se veía bien, porque la actitud del muchacho no era correcta. ¿Ven?

283 Esa no es la manera como actúan los profetas. Ellos no son vindicados por lo que dicen, por lo que ellos… De esa manera, por lo que ellos profesan. Son vindicados por las señales que les siguen.

284 Un Cristiano es vindicado de la misma manera, y demás. Si decimos que somos Cristianos, y todavía estamos en el mundo, entonces algo anda mal. ¿Ven? Algo está mal. No… sencillamente no se siente bien, no se ve bien. No importa cuánto Uds. digan que está bien, todavía no está bien. Tiene que venir por la Palabra, de regreso a la Palabra.

285 Así que él dijo, el obispo anciano dijo: “Emplearemos el resto de la noche cantando himnos y—y ofreciendo oración”. Todo siguió adelante. El obispo anciano oró toda la noche. El resto de ellos cantaron himnos al Señor.

286 A la mañana siguiente… Ellos sabían que Martín era un profeta vindicado por Dios. Él no tenía que decirle eso a nadie. Sus obras probaban eso. Así que él dijo: “Hay una cosa más que quiero que tú hagas, hijo”. Dijo: “Quiero que vayas y te presentes ante Martín”. Él dijo: “Oh, se me advirtió que no me presentara ante Martín”.

287 ¡Ahí lo tienen! ¡Ahí lo tienen! ¿Ven? El que tiene buen oro no tiene que temer llevarlo a la máquina de prueba. Aquel que vive una vida por encima de reproche no le importa si el mundo lo llama “Santo rodador”. ¡Eso es correcto! Si un hombre vive una vida por encima de reproche, cuando una mujer vive una vida por encima de reproche, ella puede oír cualquier clase de Palabra predicada de la Palabra de Dios, o él, cualquiera de los dos. No le molesta. Seguro que no. No tiene que ir… no teman a la piedra de prueba, si Uds. tienen oro genuino. No tienen por qué preocuparse al respecto. Resistirá la prueba.

288 Y así que ellos dijeron: “Tú vas a ir de todas maneras”, porque ellos sabían que Martín era un profeta vindicado por el Señor. Así que, Dios había estado con él en las cosas que él había hecho, y probó que él lo era. Así que ellos lo empezaron a levantar para llevarlo, de todas maneras, y el manto desapareció. [El Hermano Branham truena sus dedos.—Ed.]. ¿Ven cuán fácil es? ¡Presumiendo! ¡Ese muchacho honesto estaba presumiendo que había escuchado una voz! Cuán fácil hubiera sido para ese obispo, y para todos ellos, haber sido engañado por eso; pero esos hermanos se quedaron con la Palabra.

289 Cuando ese concilio de Nicea se llevó a cabo allá, ellos empezaron a argumentar. Muchos de Uds. ministros saben de lo que estoy hablando. Los que eran de las escuelas verdaderas, como San Patricio y aquellos que asistieron, y las diferentes personas, e Ireneo y las diferentes personas, ellas se quedaron con la Palabra. El resto de ellas tomaron dogmas y se desviaron, y todavía están allí hoy día. Pero los verdaderos creyentes se quedaron con la Palabra. ¡Bendito sea Dios! Yo sé…

290 No presumamos nada. Quédense con esa Palabra. Y Dios está obligado a hacer…

291 Esa Palabra es una Simiente, y esa Palabra producirá todo lo que prometió producir. Ella lo hará. Sacará el mundo de Uds. Los santificará. Los hará vivir una vida diferente. Los hará hacer cosas que Uds. pensaron que no podían hacer, porque es la Palabra en Uds.

292 No presuman que lo tienen. Vigilen su vida, mídanla y vean cómo es su vida. Vean la manera que Uds. están viviendo. Vean si están en la Fe. Escudriñen y vean si todo está yendo bien. Vean si todavía aman tanto al mundo, que los aleja de las cosas que son realmente de Dios, para amar al mundo. Si es así, hermano, examínese aquí mismo. Deténgase aquí mismo, diga: “Satanás, te regreso esa cosa sucia”. ¡Yo no la recibiré!”

293 “Bueno, allá en la iglesia de Fulano de tal, ellos hacen eso. El Hermano Fulano de tal le permite eso a su gente”.

294 “A mí no me importa lo que está haciendo el Hermano Fulano de tal. La Palabra dice que no se deba hacer. Eso lo concluye”. Eso es correcto.

295 “Bueno, ellos—ellos son la organización más grande en el país. Todos ellos lo hacen. Ellos dicen que está bien”. Sí. Sí, pudieran decir que está bien.

296 Pero es cuando Dios lo dice (¿ven?), la Palabra de Dios lo dice. Satanás dijo: “Escrito está…” Y Jesús dijo: “Escrito está también…” ¿Ven? Ahí lo tienen. ¿Ven? Escrito está.

297 Nosotros debemos cumplir la Palabra de Dios. No presuman nada. No lo den por hecho. No aventuren cuando Uds. no tienen autoridad para hacerlo. Lo que hay que hacer es quedarse allí y esperar, si son diez días, veinte días, diez años, o lo que sea, hasta que Uds. estén completamente seguros, y la Palabra testifique por sí misma que es así. Entonces Uds. están correctos. Esa vida se enderezará y crecerá, llegará a su lugar. De seguro que sí.

298 Y la iglesia… Yo con frecuencia he dicho que me gustaría entrar a una iglesia… Espero poder verlo ver antes que muera. (Estoy terminando). Entrar en una iglesia algún día, y caminar por allí y sólo ver, ¡oh!, cómo el pecado ni siquiera pudiera quedarse en esa iglesia. Todo miembro tendría que confesarlo antes de incluso llegar a allí. El Espíritu Santo lo expondría inmediatamente de esa manera. ¿Ven? Así como… Ver a las mujeres sentadas allí, que se miran como damas. Ver hombres que son hombres, verdaderos hombres de integridad, hombres llenos del Espíritu Santo, llenos del Espíritu. Dejen que un solo pecado esté en la iglesia, en cualquier parte, y el Espíritu Santo lo expondría de inmediato. Como Ananías y Safira, exponerlo allí delante de ellos. ¿Ven? ¡Oh, esa es la iglesia que me gustaría ver! Quisiera poder verla.

299 Yo he peleado por todos los países, amigos. He golpeado. He luchado. Yo—yo he hecho todo, he reprendido a la gente, y algunas veces he condenado sus organizaciones, y demás. No es la organización; no es eso. La organización está bien. Yo no tengo nada en contra de eso. Pero escuche, hermano, mucha gente (¿ve?) está dependiendo de esa organización. ¿Ve?

300 Si Ud. fuera navegando río abajo hacia unas cataratas, y yo lo viera a Ud. en una pequeña barca, y que esa barca se iba a hundir, y yo lo advirtiera a Ud., no es porque yo no lo amo; es porque sí lo amo. ¿Ve? Ud. se hará pedazos en las cataratas.

301 Y si Ud. dice. “Bueno, nosotros pertenecemos a esto. Pero, hermano Branham, déjeme decirle, nosotros… nuestro pastor, él es un buen hombre”. Yo no dudo eso en lo más mínimo. Y el hombre es honesto. Él está presumiendo que está correcto. Luego Ud. dice: “Bueno, él dice que ‘no hay tal cosa como sanidad Divina; no hay tal cosa como hablar en lenguas; no hay tal cosa como estas cosas; eso no está correcto’. Pues, él dice que Eso está errado. Su organización enseña eso”. Bueno, yo no estoy en contra de su organización, pero esa cosa se hará pedazos.

302 Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Ven? No presuman. Estén seguros. Entonces Uds. lo han recibido, cuando están seguros. ¿A cuántos verdaderamente les gustaría tener esa clase de experiencia, les gustaría entrar a una iglesia así? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿No sería maravilloso? [“Amén”.] Inclinemos nuestros rostros por un momento.

303 Nuestro Padre Celestial, en la Presencia de Su santidad, sabiendo que Él es el verdadero y el Justo, cuán duro es, Señor, venir a hermanos y a hermanas, y hablar cosas que cortan, y escarban, y destrozan. Y cuán duro es decir cosas, Padre. Yo—yo te pido que seas misericordioso conmigo, y sepas que mi corazón se extiende hacia la gente en—en amor, que mí me encanta estar con ellos.

304 ¿Y por qué tendría yo que decir tales cosas? Porque, Padre, yo creo que—que se deben decir ya que es—es Tu Palabra, y debe hacerse. Y muchas veces eso ayuda a nuestros hermanos a lo largo del camino, cuando la congregación se vuelve tan arrogante que ellos—ellos sencillamente pasan por encima de los mandamientos del pastor y cosas así. Y luego, Señor, Tú envías, algunas veces, a alguien más, y estableciéndolo en la boca de dos o tres testigos, y viendo que—que realmente es creído y que realmente es la verdad, y que diferentes personas lo están citando. Entonces la gente se parará sin excusa en aquel Día.

305 Dios Padre, yo sé que no hay uno aquí que quisiera estar perdido en aquel Día. La mismísima cosa de estar perdido en aquel día, ni siquiera pasa por su mente. Y, Señor, no importa lo que hayamos hecho, Tú dijiste: “El que no naciere de nuevo, no puede ni siquiera ver el Reino de Dios”. Entonces si hemos nacido de nuevo, somos hijos de Dios, y las cosas del mundo están muertas para nosotros. Ya no nos asociamos con ellas; están—están muertas.

306 Y te pido, Padre, que Tú seas misericordioso en esta noche y concedas que todo miembro de la iglesia que ha estado asociado con tales cosas como un poco de frialdad, y regresando al mundo, que rápidamente ellos sean como la paloma que fue soltada del arca para ir a buscar tierra, y regresó. Ella no pudo encontrar descanso para sus pies, sobre los cadáveres. Y tocó en la ventana, y el padre Noé la dejó descansar dentro del arca, hasta que las inundaciones habían bajado. Oh, Señor, que esa persona regrese a Dios en esta noche.

307 Que la iglesia entera regrese. Que este sea un tiempo de examen en Phoenix. Que las iglesias sean incitadas a la santidad, Señor, y que haya tal movimiento. Ver que Tú empezaste los grandes movimientos, y—y que el poder de Dios empiece a fluir entre la gente. Y luego lo mundano y la indiferencia, y las imitaciones, y—y las comparaciones carnales y—y la mundanalidad empiezan a infiltrarse en la iglesia, exactamente como fue nuestro texto esta noche “Vosotros corríais bien”.

308 Ellos salieron de Egipto bajo la circuncisión y la sangre del cordero, e iban marchando bien. Pero cuando llegaron allí a otra parte de Tu Palabra, entonces la dudaron, y allí se detuvieron, y perdieron la batalla.

309 Y Padre, perdimos que eso nunca le suceda a Tu Iglesia en estos últimos días. Dios, no permitas que seamos derrotados en la batalla. Permítenos quitar del campo a todos los Acanes y los—los lingotes, y—y regresar a la Palabra, y regresar a la santidad, y regresar a la justicia, y a vivir para Dios en el poder del Espíritu Santo. Concédelo Señor.

310 Por medio de Jesucristo te pido que pongas hambre en el corazón del pueblo, para ver esa iglesia como fue allá en los días antiguos, cuando ellos ni siquiera tenían un adorno en la iglesia. Ni siquiera ponían un altar en ella, porque los paganos caían ante el altar, y se postraban ante los ídolos paganos. Y ellos tenían temor de poner un altar en la iglesia, debido a que la gente, los convertidos sencillos, pudieran tratar de adorar al altar en vez de adorar al Dios viviente.

311 Y ellos caían de rodillas allí en lo despejado, y levantaban sus manos al Dios invisible, porque a ellos les gustaban esos efectos subsiguientes del movimiento del Espíritu. Se sentaban en lozas frías de roca, y—y en el suelo, para escuchar a algún hombre piadoso explicar el Evangelio y el poder de Dios, y luego el Espíritu Santo caía en la reunión.

312 ¡Oh, Dios!, verlos entrar en los fosos de leones y en los hornos de fuego, y—y todo, Padre. Y en la resurrección, ¿dónde nos pararemos nosotros? Pueda que a ellos no se les requiera hoy día entrar en los hornos y en los fosos de leones, pero Dios, a nosotros se nos requiere vivir decentes y santos, y conforme al patrón de Dios; vivir piadosamente, escudriñando y orando, y—y esperando, y vigilando, pues en cualquier momento Él pudiera venir: no tener temor que Él venga, sino “amar Su venida”. Concédelo Señor.

313 Nosotros quisiéramos ver a esa gran Iglesia reunida, y a esta porción que está y peregrina aquí en Phoenix. Nosotros creemos que Tú tienes literalmente cientos de miembros de Tu Iglesia peregrinando aquí en Phoenix, esperando ese tiempo. Señor, ellos no están presumiendo. Ellos están llenos con el Espíritu. Sus vidas concuerdan y muestran que ellos lo son. Ellos son Tus hijos.

314 Y hay algunos que quisieran ser de esa manera, Padre. Ellos quizás sólo han presumido, y piensan en sus vidas pasadas y ven que sencillamente no funciona de esa manera. Algo anda mal. Te pido, Padre, que esta noche… Si hay alguien así aquí, que esta sea la noche que sea expuesto; que ellos no se avergüencen, que se paren firmes y digan: “Yo estoy mal. Dios, perdóname, y ayúdame de esta noche en adelante, a verdaderamente venir a la Palabra y creerla toda, y ser lleno con el Espíritu, y santificado de tal manera que mi testimonio no esté contra mí en la ciudad”. Concédelo Padre.

315 Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, nuestros ojos cerrados, voy a preguntarles, como—como su hermano, como un peregrino como Uds., buscando una Ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios. Y me pregunto si algunas de Uds. hermanas aquí esta noche, algunos de Uds. hermanos… sin duda que Uds. son buenos, sinceros. Yo no he querido lastimar. Pero quería decirles lo que es verdad, la Palabra de Dios.

316 Y yo he estado en su ciudad y he llevado a cabo avivamientos. Uds. han visto que—que yo creo en Dios. Dios no les contesta a pecadores. Sabemos eso. Y nosotros—nosotros… Yo creo que soy Cristiano. Y yo… Y— y sus pastores les han dicho por toda la ciudad aquí… Y Uds. se dan cuenta que están confesando que recibieron el Espíritu Santo, y se dan cuenta que todavía concuerdan con el mundo, se entretienen allá con el mundo, Uds. no quieren eso, ¿verdad, hermana? Uds. no quieren eso. Uds. son personas muy amables para ser de esa manera. Uds. no quisieran perderlo por nada. Y ahora, desde esta noche en adelante, Dios (si Uds. nunca lo oyeron antes), Dios las hará responsables por ello. Él las hará a Uds. responsables.

317 Hermanos: si Uds. son culpables de algunas de esas cosas de las que hemos estado hablando, Uds. no quieren ser así, ¿verdad, hermano? Seguro que no. Uds. quieren ser un verdadero Cristiano.

318 ¿Cómo puede Dios llevarnos a álgebra, como dije, cuando no podemos dejar el jardín de infancia? ¿Ven? Nosotros—nosotros pudiéramos tener emociones. Pudiéramos gritar y alabar a Dios, y danzar en el Espíritu, y todo eso. Pues, eso, todo eso está bien, hermano, hermana. Yo también creo en eso. Pero yo los he visto danzar alrededor de un ídolo pagano de la misma manera, aclamando y gritando y hablando en lenguas, ¿ven Uds.?

319 Así que es—es la vida que cuenta. ¿Lo ven? “Por sus frutos los conoceréis”. Y Uds. ven que están… que no concuerdan. ¿Les gustaría ser un Cristiano verdadero? Y ahora quiero que estén con sus ojos cerrados, orando, por favor. Quiero que sean muy honestos ahora, sean muy honestos en este momento.

320 El pecado no se puede cubrir bebiendo, echándolo a un lado, o uniéndose a una iglesia, tratando de mejorar. El pecado únicamente se puede matar por el poder de Dios, la Sangre de Jesucristo. ¿No les gustaría a Uds. una vida así? Si les gustaría, y Uds. están… Uds. creen que Dios está en el edificio. Su Presencia que nunca falla siempre está cerca, no importa dónde Uds. estén.

321 En una visión la otra mañana, Él me dijo eso. Él dijo: “El… no temas”. Él dijo: “Párate valientemente (¿ves?), porque la Presencia de Cristo que nunca falla está cerca”.

322 ¿Les gustaría ser ese tipo de Cristiano, como Uds.—Uds. realmente saben que deberían ser? Uds.—Uds. están tratando de ser así, pero sencillamente no han alcanzado ese lugar todavía. Miren, su propia vida lo prueba. ¿Ven? Levanten su mano a Dios. Sólo digan… Dios les bendiga. Esos son corazones sinceros, honestos. “Yo verdaderamente quiero ser así”.

323 Ahora, ¿qué si Uds. tienen…? si Uds. saben que su vida no concuerda con lo que se requiere que un Cristiano debe hacer, y luego, aún ahora, en la Presencia del Espíritu Santo, satanás los hace que mantengan sus manos abajo y no lo reciban, miren, ¿qué de eso? Cuando Uds. saben que están mal, aquí según las Escrituras. Yo digo eso en amor, en respeto. ¿Ven?

324 Qué cosa tan horrible es esa (¿ven?), que Uds. saben eso. Yo no digo que esa es su condición, pero digo que si Uds. lo supieran y saben que su vida… Miren lo que Uds. hacen, y las cosas que están haciendo, ven que su vida no cuadra con la Biblia, y Uds. oyen que se predica el Evangelio, Uds. mismos lo leen, Uds. saben que está mal hacer esas cosas, y sin embargo las hacen. ¿Ven? ¿No es eso una cosa terrible?

325 Miren, a lo menos veinte, treinta manos se levantaron. ¿Hubiera una más que quedó que quisiera levantarse? Ahora, que nadie mire, sólo déjenme a mí mirar. Yo quiero orar. Alguien que hubiera quedado, ¿levantaría su mano? Yo lo veo en el balcón. Sí. Sí, allá. Dios le bendiga. Hay muchos más. Sí. Dios sea con Ud. Eso es verdadera sinceridad ¿Por qué no lo concluimos esta noche? ¿Por qué no decimos esta noche: “Dejémoslo concluido?”

326 Miren, vengo entre Uds. aquí en Phoenix, este lugar encantador, apreciándolos mucho a Uds., me escriben cartas, y de ánimo y demás, tratando de animarme a que siga adelante. Y Uds. oran por mí. Esa es la razón que yo tengo… que yo quiero ser sincero con Uds. ¿Ven? Entonces Cristo me va hacer responder por esto. Y si yo no les digo a Uds. toda la verdad, entonces (¿ven?), yo voy a tener que responder. Y esa es la razón; yo quiero—yo quiero que Uds. estén Allá, hermano, hermana.

327 No se arriesguen. Si hay un riesgo muy mínimo, no lo tomen. No jueguen con eso. No permitan… Seamos Cristianos verdaderamente genuinos. Seamos… Uds. pueden serlo. Otros lo son. Uds. también pueden serlo. Uds. conocen a cierta dama que a Uds. les gustaría ser como ella, a un cierto hombre que a Uds. les gustaría ser como él, a un cierto ministro que a Uds. les gustaría ser como él, a una cierta persona. A Uds. les gustaría ser así. Uds. pueden serlo. Ahora, creamos con todo nuestro corazón.

328 Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, voy a pedirle a nuestra hermana que está allí en el piano, si es tan amable, nos dé un tonito para una alabanza, hermana, por favor. Y me pregunto, Uds. que verdaderamente les gustaría… Miren, si Uds. son verdaderamente sinceros, sucederá ahora mismo, si son verdaderamente sinceros. Pero Uds. tienen que ser sinceros.

329 Yo tengo un testimonio. He estado… Desde que mi madre partió, he estado en el desierto, metido en una cueva, ayunando y orando. Vino a mí una visión. Y esa fue una de las cosas: la sinceridad. ¿Ven? Miren, ¿realmente dicen Uds. eso en serio, que quieren ser un Cristiano así? ¿Quieren dejar todo lo del mundo, que todo eso esa quitado de Uds.?

330 Si Uds. en verdad dicen eso en serio, no se avergüenzan de nadie en esta iglesia. No se avergüenzan de que alguien vea su posición. No señor. No se avergüenzan. Uds.—Uds.—Uds. levantaron su mano a Dios. Uds. no se avergüenzan de nada. Uds. están viniendo. La única cosa de la que Uds. se avergüenzan, es de su vida. ¿Ven? Y Uds. quieren—Uds. quieren que sea enmendada. Uds. quieren… Uds. siempre han querido vencer, para poder hacer lo que es correcto.

331 Si Uds. son así de sinceros, quiero que se levanten y vengan aquí, párense aquí frente al altar, igual que si vinieran para que se orara por Uds. si estuvieran enfermos. Yo quiero orar por Uds., y poner las manos sobre Uds. Si quieren venir aquí ahora para eso, sólo levántense y vengan. Yo estoy seguro que el Padre Celestial… Vengan quietamente y párense alrededor del altar aquí. Vengan para una consagración, tan quietos como puedan venir.

332 “Yo estoy consagrando mi vida, desde esta noche en adelante, hermano Branham. Yo no voy a presumir nada. Vengo ahora mismo. Vengo ahora mismo. Ya—ya terminé con eso. Yo—yo le estoy prometiendo a Dios. Yo, no importa lo que vaya o venga, ya—ya terminé con el pecado ahora. Yo soy… Yo quiero ser un verdadero Cristiano. Vengo a consagrar mi vida”. Eso me hace sentir muy bien, verlos a Uds. hacer eso.

333 Miren, sólo un—sólo un momento o dos más. ¿Hay alguien más que quisiera pararse y decir: “Yo… esta noche, estoy consagrando mi vida. Yo… Dios, estoy—estoy cansado de esto. Yo siempre quise ser un Cristiano verdaderamente genuino. Ha estado ardiendo en mi corazón desde que era un muchachito, o era una muchachita. Yo—yo quiero la mismísima… Yo—yo no puedo arriesgarme en esto, sabiendo que tengo que morir”. ¿No vendrá Ud., sólo párese alrededor del altar por un momento, para una consagración? Miren, consagración, significa ser consagrado para algo, consagrado para Cristo. ¿Vendrá Ud. y se parará alrededor del altar para esto, por sólo un momento?

334 Los Cristianos que no tienen esta experiencia, no se arriesguen en esto ahora. ¿Ven? ¿Cómo se conoce un árbol? Por el fruto que produce.

335 Miren, estamos viniendo tan solemnemente como sabemos venir. Un poco después en una de las reuniones en las iglesias, Uds. sabrán por qué estoy haciendo esto. No tengo tiempo para decirlo esta noche, para entrar en ello. Pero yo… Uds. entenderán por qué yo estoy haciendo esto. Yo creo que Dios le está dando a Su Iglesia Su llamado. Ese es el… es como el último que vamos a tener. ¿Ven? Es… Algo va a suceder, y yo no sé cuándo. Les pudiera suceder a Uds. antes de la mañana. Me pudiera suceder a mí antes de la mañana.

336 Pero, hermano, hermana, ¿vale la pena arriesgarse en cualquier cosita, no importa lo que sea? “El que es culpable en lo poco, es culpable en lo mucho”. Uds. deben estar limpios, lavados en la Sangre del Cordero. El pecado más pequeño se los impedirá al instante. ¿Ven? Si los Ángeles se miran sucios ante Él, ¿cómo nos miraríamos nosotros?

337 Miren, yo sólo esperaré un minuto o más, porque pudiera haber alguna otra alma. Otra vez, de vez en cuando uno viene. Yo quiero que Uds. vengan con mucha sinceridad ahora.

338 Mire, sin lugar a duda, muchos de Uds. parados aquí en el altar han tenido experiencias de diferentes cosas. Quizás han gritado, llorado, hablado en lenguas, danzado en el Espíritu, Uds. hermanos y hermanas. Sin duda Uds. lo han hecho. Y esas—esas cosas están bien, muy bien.

339 Pero Uds. saben que cuando… En Hebreos, el capítulo 6, dice: “La lluvia viene sobre la tierra para prepararla, para producir hierba provechosa para aquellos por los cuales es labrada. Pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, y su fin es ser quemada”. ¿Cómo supieron la diferencia? El mismo Espíritu, la misma Vida, la misma agua que cayó sobre el trigo, cayó sobre los espinos también. Y los espinos y los abrojos y las—las cizañas estaban tan felices y refrescados con la misma lluvia. Y amigos, la gente puede sentarse en la iglesia, y recibir la misma clase de experiencia.

340 Miren, no sean engañados en esto, amigos. ¿Ven? Uds. pueden recibir la misma experiencia por el mismo Espíritu Santo que alguien sentado al lado de Uds. recibió, y todavía no es Eso. “El sol brilla sobre los justos e injustos. La lluvia cae sobre los espinos y sobre el trigo”. Es enviada para el trigo. El Espíritu Santo es enviado en la iglesia para los santos consagrados, pero aquellos sentados allí lo disfrutan. Seguro. Pero, “por sus frutos son conocidos”. “¿Los arrancaremos entonces?”, dijo.

341 “No. dejadlos que crezcan juntos. Y en aquel Día, los Ángeles irán y juntarán todos los abrojos y las enredaderas, y los quemarán. Pero el trigo será reunido en el granero. Por sus frutos los conoceréis”

342 Es por eso que Uds. están parados aquí esta noche, es para fruto, el fruto del Espíritu. Ahora, recuerden.

343 “¿Por qué es”, Uds. dicen, “hermano Branham…?” Quizás preguntarían algunas de Uds. mujeres paradas aquí. Me fijo que Uds. tienen cabello cortado. “¿Por qué, hermano Branham, yo siendo Cristiana, y todavía parece que yo—yo no puedo hacer eso, no puedo dejar que me crezca el cabello? Sin embargo, yo sé que la Biblia enseña que eso es correcto. El Nuevo Testamento enseña que eso es lo que se debe hacer. Yo sencillamente no puedo hacerlo. Parece que no puedo vencerlo (¿ve?), no puedo llegar a ese lugar”. ¿Ven?

344 Yo creo que Ud. es una buena persona. Yo creo que es sincera. Ud. no estaría parada aquí como un ejemplo esta noche. Ud. está haciendo eso. Y eso—eso es lo que Ud. debe hacer. Es la Escritura. Ud. debe hacer eso. ¿Ve?

345 Algunos de Uds. hermanos, sólo Dios conoce su corazón, la razón por la cual Uds. están aquí, las cosas que Uds. quieren vencer. Miren, Uds.—Uds. pueden hacerlo, si lo aceptan de esta manera, y dicen: “Señor, yo no soy nada ahora, y sólo me estoy rindiendo a Ti, y aquí vengo. Por Tu Gracia yo lo voy a hacer”. Miren, Uds.—Uds. no pueden hacerlo sin Él. No hay nada en el mundo que pueden hacer. Uds. tienen que dejar que Él lo haga. Simplemente conságrense a Él, y créanlo con todo su corazón, entonces Él lo hará. Él lo hará por Uds. (¿ven?), si Uds. tan sólo lo toman a Él en Su Palabra. Él no lo hará para uno de esa manera, y no lo hará para el otro de otra manera. Él lo hará para todos Uds. de una sola manera. ¿Ven? Él hará por todos Uds. la cosa correcta.

346 Quiero que todos Uds. que son Cristianos y están viviendo por encima de estas cosas, quiero que oren, quiero que oren conmigo. Especialmente los hermanos ministros, que oren conmigo. Quiero que cada uno de Uds. ahora, de lo profundo de su corazón… ¿Ven?

347 Uds. saben que la lluvia ha caído sobre Uds. Uds. dicen: “Hermano Branham, yo dancé en el Espíritu. Yo hablé en lenguas”. Eso es verdad. Pero miren (¿ven?), hay algo que no está bien allí. ¿Ven? ¿Ven? Uds. tienen que pasar de ser esta cizaña ahora, a ser trigo: humilde, dulce, en acuerdo con la Palabra, obediente (¿ven?), obediente a la Palabra.

348 Miren, sólo permitan que el Espíritu Santo entre, y dejen que Dios los cambie esta noche de lo que Uds. eran a lo que Él quiere que Uds. sean, mientras oramos.

349 Nuestro Padre Celestial, yo comprendo que alrededor de este altar, lo cual la iglesia es un altar, el lugar donde la gente viene y se colocan ellos mismos en él, para ser recibidos como una ofrenda encendida al Señor. Yo sé, Padre, que esta noche algunas de estas personas paradas aquí, y sus—sus asociados están en las iglesias aquí, y ellos están parados aquí en este altar para una consagración. Y es—es una gran cosa que ellos hagan eso, porque están testificando a la gente mientras están parados aquí, y ante Ti, de que— que hay algo que les falta en sus vidas.

350 Y tan duro como tuve que hablarle a las pobres hermanitas esta noche, Padre, en sus—sus abecé, y ellas se levantaron de sus asientos, vinieron como damas, y se paran allí y dicen: “Entonces, Dios, si yo estoy mal, moldéame y fórmame”. Así hay hermanos parados allí, de la misma manera. Sin embargo se levantaron de sus asientos y vinieron aquí al frente.

351 En lo profundo de sus corazones hay un deseo. Y Padre, satanás no pondría un deseo en sus corazones para hacer lo correcto. Él pondría un deseo en sus corazones para hacer lo incorrecto. “Sigue adelante. No pases al frente. Déjalo en paz. No lo creas”. Eso es lo que él diría.

352 Entonces, ¿cómo lo juzgamos? Por la Palabra. Como dije: San Martín, Pablo, todos los obispos primitivos de la iglesia, y los ancianos, ellos juzgaban los casos por la Palabra. Y ahora, esta noche, ellos son juzgados por la Palabra. “Y cuando ellos son juzgados, ellos son castigados para que no sean condenados con el mundo”.

353 Así que ellos han venido ahora, Señor, a consagrarse, para ser sacados del mundo, pues no quieren tener nada que ver con el mundo. Ellos quieren estar tan completamente rendidos a Ti, a tal grado que todo su ser refleje a Cristo. Para que cuando caminen, hablen, vistan, actúen, sean constantemente el reflejo de Cristo en sus vidas. Y, Padre Celestial, te pido que Tú concedas eso a ellos.

354 Ahora, sabiendo que el tiempo está tan cerca, la Venida del Señor; y al ver este gran movimiento por todo Phoenix ahora, entre la gente, y al ver los tiempos por los que hemos pasado en los servicios de sanidad; y ver cómo la fe de ellos me fue dada a mí, para—para ayudar a liberar al pueblo de sus enfermedades y aflicciones, ver Tu Espíritu moverse entre nosotros, Señor, en una vindicación de que Tú estabas allí, tanto físicamente como científicamente.

355 Luego, esta noche, con este llamamiento, yo te los entrego a Ti, Señor, en mi oración. Todo ministro aquí, Señor, todo Cristiano que está caminando en los mandamientos de Dios, ellos oran conmigo, Señor. Y ofrecemos nuestras oraciones a Ti ahora, a favor de estas personas. Que cada una de ellas sea consagrada desde esta noche en adelante, Señor. Que el poder de Jesucristo, en este momento, abra paso humildemente dentro de sus corazones de tal manera, que los moldee y—y los haga diferentes, desde esta noche en adelante.

356 Que un espíritu humilde, quebrantado, dulce, entre en ellos, Señor, en penitencia por lo que se ha hecho mal. Y que la… una gran determinación de—de la gracia de Dios venga sobre ellos para que continúen sus vidas en una manera santificada para Ti, Señor. Recíbelos, Padre. Los entregamos a Ti ahora, mientras ellos consagran sus vidas, en el Nombre de Jesucristo.

357 Ahora, con sus rostros inclinados, mientras han estado orando, yo confío… Y Uds. no pueden decirle una sola palabra a Dios que Él no la sepa. El santo más débil hace temblar al diablo. Y Uds. son hijos de Dios. Y, ¿han Uds. completamente, con todo su corazón, cada uno de Uds., puesto su vida completamente ante Dios y han dicho: “Dios, moldéame y hazme la clase de Cristiano del cual ha sido hablado aquí esta noche. Pues, yo—yo he entregado mi vida a Ti. Saca todas las cosas de mi vida que están mal, Padre. Y que desde esta noche en adelante, yo voy a… por Tu gracia, yo viviré cada día para Ti, vigilando que mi vida cuadre con los requisitos de la Biblia?”

358 Si Uds. hicieron eso en su corazón, ¿levantarían sus manos delante de Dios, dirían: “Yo hice eso; lo creo con todo mi corazón?” El Señor le bendiga. El Señor le bendiga. Dios le bendiga.

359 Ahora, Padre, son Tuyos. Ellos han levantado sus manos. Han hecho su consagración. Y no importa cuán pequeño sea el don, Tú estás aquí para recibir el don más pequeño. Y ellos se entregaron a Ti, de la manera que estaban. Ellos quieren ser un miembro de ese gran Cuerpo, sin—sin una mancha, sin una arruga. Y ellos ahora están consagrados a Ti, Padre. Te ruego que los guardes de las cosas del mundo mientras ellos vivan, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

360 Ahora vuelvan a sus asientos regocijándose, y estando contentos que Cristo toma la palabra de Uds.

361 Mientras ellos van a sus asientos, hay una señora aquí sentada en una silla de ruedas, y un hombre, creo, y están hablando con las manos. Sin duda que ellos están aquí para que se ore por ellos. ¿Inclinarían todos Uds. sus rostros y me permitirían ir allá y orar por ellos?

362 Mire, hermano, Ud. que les puede hablar a esos allí en la silla de ruedas, y comunicarse con ellos (¿ve?), mire, dígales esto. El Señor Jesucristo los ama tanto a Uds. que Él está dispuesto ahora a sanarlos. Si hay algo que yo pudiera hacer aparte de orar, yo lo haría. Pero Él ha contestado mis oraciones muchas veces por gente como Uds. que están sufriendo, y la ha sanado. Mi corazón se ha compadecido de Uds. desde que he estado parado aquí.

363 Mientras miro a la señora, yo pienso en mi madre que se acaba de ir para encontrarse con Dios hace unos cuantos días. Ella quizás es la madre de alguien. Oraré por ella. Quiero que Uds. crean, hermana y hermano, que Dios va a oír nuestra oración, y la contestará. Y desde esta mismísima hora, yo quiero que crean que la obra ha sido consumada.

364 Ahora, para el resto de la audiencia allá, ¿hay alguien más que vino para que se ore por él, alguna persona enferma o alguien? ¿Alguien para que se ore…? La señora ahí, alguien allá. Muy bien. Uds. vengan aquí alrededor del altar. Yo estaré contento de hacer eso.

365 Ahora, ¿cuántos aquí pueden recordar, hace mucho tiempo, hace como unos catorce años, que estuve allá en la iglesia del Hermano Outlaw? ¿Recuerda alguien la iglesia del Hermano Outlaw, cuando estuve allá hace como unos catorce años, con el Hermano García y aquellos allá? ¿Recuerdan cómo yo traía a la gente aquí arriba?

366 Yo he recorrido el mundo vez tras vez, discerniendo espíritus. Yo los llevo a la palabra y al orden esta noche. ¿Vieron alguna vez Uds. que esto falló? [La congregación dice: “No”.—Ed.] ¡Nunca! De las miles de veces, cada vez era perfecta, exactamente correcto. ¿Es correcto eso? [“Correcto”]. Ahora, todos los que saben que eso es verdad, levanten sus manos, los que han estado en las reuniones y lo han oído. [“Amén”]. ¿Qué dijo Él? “Si lo que él dice sucede, entonces óiganlo”.

367 Miren, las visiones no sanan a la gente. Las visiones únicamente vindican la Presencia de Dios. ¿Ven? Miren, yo pienso que nosotros verdaderamente sabemos eso ahora. Pero la manera en que lo hice en aquel entonces, era simplemente orar.

368 Había una señora que vivía en alguna parte aquí en Phoenix. Su nombre era Hermana Hattie Waldrop, creo que era. Creo que ese era su nombre. O… Sí, ella tenía cáncer. Su esposo era plomero. Y ellos por lo general están en las reuniones. No sé si ella está aquí esta noche o no.

369 Recuerdo que ella estaba en la reunión. Y—y ellos dijeron que ella había muerto, y sí parecía que había muerto, en la línea. Recuerdo que el cáncer estaba en el corazón, y el doctor de aquí envió las radiografías, y lo demás, para mostrarlo. De eso hace como unos catorce años. Ella todavía está viva.

370 Recuerdo que fui llamado para orar por un muchachito inválido, pelirrojo. El Señor lo sanó, lo hizo saludable. Hay tantas cosas, hay tantas, que son numerables, innumerables, quise decir. Yo…

371 Yo digo esto, con—con sinceridad Cristiana. Me supongo que si pudiera escribir todo caso que ha sucedido en el que he visto a Cristo obrar desde que he sido ministro, yo pudiera apilar volúmenes de libros así de alto. Tengo testimonios de declaración de doctores, de cinco personas que fueron pronunciadas muertas, estaban allí muertas, y volvieron a vida otra vez, por medio de la oración. ¿Ven? Hay muchos que reclaman que volvieron a vida, pero yo—yo no pudiera decir eso. Yo no lo diría a menos que hubiera alguna manera de probarlo (¿ven Uds.?), para saberlo. Pero los vi, después de estar muertos por horas, días.

372 Bueno, el bebito mexicano allá en la ciudad de México, había estado muerto por… bueno, murió esa mañana a las nueve, y esto era a las diez y algo de la noche. El doctor firmó la declaración: “El bebé—el bebé murió de pulmonía, y había estado muerto todo ese tiempo”. Y parada en la lluvia, esa pobre madrecita mexicana. Yo no hice nada más que poner mis manos sobre el bebé. Yo vi una visión. Puse mis manos sobre el bebé. Empezó a patear y a chillar. Y los Hombres Cristianos de negocio publicaron el artículo de ello no hace mucho, o algo referente a ello, en la revista Voz de Los Hombres de negocios, acerca de la resurrección del muerto. Miren, eso puede hacerse. Pero, ¿qué si….?

373 Déjenme decirles algo. Déjenme decirle a los miembros de esta iglesia aquí, y se lo diré a todo miembro de iglesia. Consagren esta iglesia a Dios, y a todos sus miembros (¿ven?), conságrenla a Dios, todos Uds., con una vida santa delante de Dios, y fíjense bien en lo que sucederá. Cuando esa iglesia se una, y empiece a orar (¿ven?), las oraciones de aquella gente se empiece a elevar ante Dios, Él no las rechazará. Eso es correcto. Miren, yo sólo soy uno, pero habrá muchos de Uds. aquí orando. Y la sanidad Divina no se basa en una cierta persona. Son corazones sinceros que oran a Dios y es gente sincera la que la recibe.

374 Comprendo que hay dones que son enviados a la Iglesia, para que tengan fe. Y yo—yo comprendo que mi ministerio de recorrer las naciones y—y sólo tomando… sólo trayendo a unas cuantas personas aquí arriba, y mostrando visiones, y abarcando todo. Y aquellos que pasan a través de las líneas de oraciones de otros hombres, y lo demás, ellos vienen. Entonces tengo que detenerme; quizás haya algo en el pasado de la vida de la persona. Y muchos de Uds. aquí lo han visto en la plataforma cómo el pecado es expuesto, los secretos de sus corazones, y cosas así, y expuso la razón por la cual ellos no podían ser sanados.

375 Pero por medio de eso, sólo tomando unos cuantos… Porque, sólo tomo unos cuantos, y luego mi fuerzas se acaban. ¿Ven? Y entonces… Uds. entienden eso. Es Escritural, y saben cómo es. Luego ha habido muchas madres con bebés pequeños allí, que ni siquiera alcancé a orar por ellos (¿ven?), muchas personas enfermas por las que no alcancé a orar. Pienso que está bien claro ahora, que todos deberían saber que yo les he dicho la verdad (¿ven?), que es la verdad. Y yo simplemente voy a orar por la gente enferma, y pedirle a Dios que las sane. Y creo que todo aquel por el que oremos, sanará.

376 Ahora, si hay algo en sus vidas, gente que está parada aquí… Permítanme pedirles esto. Si Uds. no son Cristianos, lleguen a ser Cristianos. Entréguenle su corazón a Cristo, parados allí donde están. Si Uds. no están llenos con el Espíritu Santo, no cesen—cesen de orar hasta que Dios los haya llenado con el Espíritu Santo. Si Uds. están haciendo cualquier cosa errada como Cristianos, dejen de hacerla. Dejen de hacerla. Examinen su vida. Vivan para Cristo. Yo voy a orar y pedirle a Dios.

377 Miren, una mañana en algún desayuno, o en alguna noche, quiero contarles algo que sucedió sólo—sólo… Dejé el campo y esperé, fui para orar y ayunar, para ver lo que era. Y algo que yo siempre anhelé, sucedió. Así que yo…

378 Miren, no es nada fantástico. Yo no apoyo esas cosas. Quiero… Tiene que ser ASÍ DICE EL SEÑOR, por medio de la Palabra. ¿Ven? Tenemos… Nosotros tenemos demasiado de esto ahora de tocar, sentir, y todo así, supersticiones y demás. Apartémonos de esas cosas. Regresemos de nuevo a Dios. Nosotros queremos el Espíritu Santo.

379 Yo creo que Dios envía a gente para que ore por los enfermos. Y yo soy uno de los humildes. Soy uno de los pequeñitos que Él envió. Y yo—yo quiero ofrecer mi oración por Uds. esta noche, para que sean sanados. Uds. crean. Y quiero que estos hermanos aquí y hermanas, por todo el edificio, que se unan conmigo en oración. Y sólo permitan…

380 Yo creo que empezaremos aquí. Permitan que alguien camine hacia el púlpito. Luego, déjenlo volver o regresarse de la manera que vinieron. Eso estará bien. Alguien… Billy, o algunos de Uds., ayúdenme, sólo tráiganlos… Eso… Tráiganlos…

381 Aquí, esta señora aquí. Uds. no tienen que empezar con una cierta persona. Yo no puedo… Tengo temor permitirles… Si les permiten que bajen, ¿pueden ellos bajar de esa manera, hermano? Muy bien. Miren, nosotros sólo… Miren, se nos hizo un poquito tarde, pero todos Uds. séanme testigos por un momento, para orar.

382 Conozco a esta hermana aquí. Yo—yo creo que ella es miembro de la iglesia del Hermano Outlaw. ¿Cómo está él? Bien. Y dice… Oh, no recuerdo su nombre. Pero… [La Hermana dice: “Bagby”.—Ed.] Bagby, hermana Bagby. Debería haberla conocido; Ud. ha sido muy buena conmigo, hermana Bagby. ¿Y no fue eso…? ¿No fue Ud. a la que el Hermano Outlaw me llevó para orar, en el hospital, cuando yo vine aquí la primera vez, hace años? [“Sí”.] ¿No fue algo como un…? ¿Qué tenía Ud., diabetes o problema del corazón? [“Tuberculosis de la garganta”.] Tuberculosis de la garganta. Y él todavía está viviendo para la gloria de Dios. [“Eso es correcto”.] Bueno, eso está muy bien.

383 Miren, Él todavía es el mismo Dios esta noche, el mismo que Él era. Nosotros quizás hemos cambiado, pero Él no. Mire, cualquiera que sea su problema, Él se lo quitará, si Ud. lo cree. ¿Lo creerá? Le pido a la iglesia que ore conmigo.

384 Padre Celestial, mientras pongo mis manos sobre esta hermana, en el Nombre de Jesucristo, que Dios la sane. Yo pronuncio esta bendición para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Mire, crea, hermana Bagby.

385 ¿Cree Ud. que Dios la sanará si oramos por Ud., y Ud. se pondrá bien? Y Ud. es una Cristiana, le dará todas las gracias y toda la alabanza a Dios. Pero, mire, cuando oremos por Ud., Ud. se irá a casa sanada. Eso lo concluirá para siempre. Ya no hay que pensar más al respecto.

386 Nuestro Padre Celestial, junto con esta iglesia, con muchos de ellos que han vuelto a dedicar sus vidas, Padre, te pido que sanes a nuestra hermana, en el Nombre de Jesucristo.

387 Mire, no sólo son mis oraciones, sino mire por todas partes, ¡la sinceridad profunda! Nosotros no somos… Verdaderamente viene de nuestro corazón. Ud. va a estar bien. Ud. creerá la misma cosa, ¿no es así?

388 Nuestro Padre Celestial, con humildad de Espíritu… Y, Dios, perdona nuestros corazones infieles. Haznos puros, Señor, mientras ponemos nuestras manos sobre los enfermos, porque es—es pronunciar algo que fue pedido por Dios que se hiciera. Ayuda a estas pobres personas, Padre. Yo pongo mis manos sobre la hermana, en el Nombre de Jesús, y pido por su… Dios le bendiga.

389 [Una hermana le habla al Hermano Branham—Ed.] Seguro. Yo confío… Dios le bendiga, hermana. ¿Nos permiten sólo un momento…? La señora sinceramente confiesa. Ella dice que tiene un espíritu de mal genio. Y nosotros comprendemos que eso no es—eso no es bueno. Pero, hermana, no únicamente Ud., sino que hay bastantes de nosotros que tenemos eso, ¿ve Ud.? Pero quizás algunos no sean tan honestos como para confesarlo. “Pero el que confesare sus pecados… El que oculte sus pecados no prosperará. Pero aquel que confesare sus pecados alcanzará misericordia”. Ud. sabe eso.

390 Así que te pido, Padre Celestial, poniendo manos sobre la hermana, que ese mal genio la deje. Que no vuelva a molestarla, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga, hermana.

391 Mi hermano, ¿cree Ud. que Él va—va a concederle la petición? ¡Oh! [El Hermano habla con el Hermano Branham—Ed.] Dios le bendiga, hermano. Quizás sea eso (¿ve?), estando nervioso, pudiera causar que el corazón palpite de esa manera.

392 Nuestro Padre Celestial, comprendemos que nunca sabemos a qué hora nuestro corazón se va a detener; pudiera detenerse en cualquier momento. Y el hermano tiene un problema de corazón, y con el mal genio que hace que agarre rabietas. Oh, a ese demonio le gustaría llevárselo a una tumba prematura. Pero, yo, como Tu siervo, junto con todos estos otros siervos esta noche, pedimos en el Nombre de Jesucristo, que ese mal genio lo deje, y que el corazón sea sanado, y que sea fiel a Cristo, todos los días de su vida, y esté saludable para servirle a Él. En el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano. Yo creo que todo terminó. Ud. ha sido sanado. ¿Cómo está Ud.? ¿Cree Ud. que Él le concederá su petición?

393 Nuestro Padre Celestial, traemos a nuestro hermano a Ti, en el Nombre del Señor Jesús, lo traemos, por así decirlo, bajo la cruz, y hazlo que mire hacia arriba. Que mire esas heridas allí, observe esa Sangre mientras gotea de Su costado y de Su rostro, del Hijo de Dios muriendo, para que nosotros podamos ser limpios de todos nuestros pecados y enfermedades. Concédelo a nuestro hermano. En el Nombre de Jesús, yo ofrezco esta oración. Amén.

394 Yo creo que todo terminó, ¿no es cierto, hermano? Puede irse a casa. [El hermano dice: “Amén”.—Ed.]

395 ¿Cómo está Ud., hermano? ¿Cree Ud. que esta noche va a ser la noche? Todo va a terminar desde esta noche, y Ud. va a ser sano. [El hermano dice: “Amén”.—Ed.]

396 Nuestro Padre Celestial, mientras sostengo una mano de nuestro hermano, desde esta noche en adelante que su petición sea concedida, que sea sano, y que viva para Ti, todos los días de su vida, en el Nombre de Jesús. Amén. Yo creo que va a ser… que Ud. va a ser sanado.

397 ¿Cómo está Ud., hermano? Esta es la hora en la que todo termina. Tome su decisión ahora. [El hermano dice: “Amén”.—Ed.]

398 Nuestro Padre Celestial. Como el hermano dijo: “Amén”, este es el momento en el que se toma la decisión, aquí en la Presencia de Cristo. Que sea concluido, desde esta noche en adelante. En el Nombre de Jesucristo, sea sanado.

399 [El hermano dice: “¡Gracias al Señor!”—Ed.] Dios le bendiga, mi hermano. Crea que ya todo terminó. [“Amén”.]

400 ¿Cómo está Ud., hermana? [La hermana dice: “Quiero que ore por mi esposo. Él ha estado inválido por veinte años.”—Ed.] Oh, ¿Puede darme su pañuelo para…? No importa. No importa. Es algo, una pequeña señal. Pudiera decir que está sucio, pero me imagino que la vestidura que ellos usaban en los días antiguos… ¿Qué de Jesús? Él tenía una sola vestidura. Él probablemente tuvo que dormir con ella, vivió con ella, ¡pero miren lo que la vestidura envolvía! Muy bien.

401 Nuestro Padre Celestial, su precioso esposo está inválido. Y aquí está su compañera parada aquí esta noche, con un pañuelito en la mano. Y él está inválido. Te ruego, Padre, que seas misericordioso. Y que la oración de esta iglesia que está congregada aquí, estos que peregrinan en Phoenix, y las diferentes partes del país que están representados aquí esta noche, que nuestras oraciones sean oídas. Y cuando este pañuelo sea puesto sobre el hombre, que el poder de Dios lo regrese de nuevo a la vida normal. En el Nombre de Jesús. Amén. Mire, ha sido pedido, ahora sea hecho. Créalo, hermana.

402 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Es este su pañuelo? Mire, Ud. quizás está muy enferma. ¿Quiere decir su problema, o sólo…? [La hermana dice: “Yo he tenido artritis.—Ed.] Artritis. Esa… [“Por veinte y algo de años”.] Por veinte y algo de años.

403 Hay un hombre sentado detrás de mí, llamado hermano Ed Hooper. Él estaba tan afectado con eso en una ocasión aquí en Phoenix, que tenía que mantener sus manos en almohadas. ¿No era así, hermano Ed? Y él casi estaba muriendo, con eso, esa tarde, según entiendo la historia. Y él le dijo a su esposa que pensaba que iba a partir en ese momento. Y miró y vio a Cristo en la cruz, o algo, se inclinó súbitamente hacia delante, o algo. Y él fue sanado a tal grado que pudo… ahí está sentado, ahí mismo ahora, sentado allá atrás. Sí. hermano Hooper, ella simplemente quiere verlo a Ud. Eso… Levante la mano. Allí lo tiene. Oremos:

404 Nuestro Padre Celestial, el hombre que está presente nos hace saber que Tú eres el sanador. Nosotros ponemos nuestras manos sobre la hermana. Esta pequeña oración humilde, consagrada, la ofrecemos para sanidad, Padre, en Nombre del Señor Jesús, para Su gloria. Amén. Puede irse creyendo. Esto es… todo terminará entonces. Ud. iba a ser…

405 ¿No hemos oído? [Alguien dice: “Eso es correcto”.—Ed.] Dios le bendiga.

406 ¿Cómo está Ud. hermana? [La hermana dice: “Yo tengo diabetes, según dice el doctor, y artritis. He estado enferma desde que murió mi esposo hace tres años”.—Ed.] Nuestra hermana sufre, desde que su esposo murió hace tres años, con diabetes y artritis. Y ella cree que Dios la sanará. Nosotros creemos la mima cosa.

407 Padre Celestial, con las manos puestas sobre ella ahora, que ella regrese a la iglesia con muchos otros, dando gracias a Dios que todo terminó y que todo se fue. Pedimos que esto sea así, Padre, en nuestra oración humilde en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, mi hermana. Crea ahora.

408 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree que esta noche será el fin de ello, y Ud. lo puede aceptar a Él ahora como su sanador? [La hermana dice: “Sí señor, lo acepto”.—Ed.]

409 ¡Oh, precioso Dios! “La oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará”. Pensamos en Nuestro Señor, cómo Él peregrinó aquí en la tierra y ministró a los enfermos, y las muchas cosas que Él hizo. Ahora te pido por nuestra hermana, en el Nombre de Jesucristo. En la comisión que nos fue concedida como ministros, ofrecemos esta oración para su sanidad. Amén.

410 Simplemente crea que ya todo está hecho. Toda la fe que Ud. tiene, póngala en ello. Sucederá.

411 ¿Cómo está Ud., hermano? En base a Su Palabra, se puede terminar aquí mismo. [El hermano dice: “Alabado sea el Señor”.—Ed]

412 Padre Celestial, concede esta petición de nuestro hermano. En el Nombre de Jesucristo, que él sea sanado. Amén.

413 [El hermano dice: “Gracias al Señor. Amén. Gracias al Señor”.—Ed.] Dios le bendiga, mi hermano…

414 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Está Ud. preparada ahora, y lista para recibir Su sanidad? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Y mientras pedimos (¿ve Ud.?), por medio de eso, ¿no hay nada en el camino que impediría que Él derrame Su Espíritu? [“Probablemente”.]

415 Nuestro Padre Celestial, mientras pongo mis manos sobre nuestra hermana, viendo que Tú sanas a la gente, te pido y creo con todo mi corazón que Tú le concedas la petición. En el Nombre de Jesucristo. Amén. [La hermana dice: “Gracias, Jesús”.—Ed.] Dios le bendiga, hermana.

416 Saben, yo quiero decir esto mientras ellos están viniendo. Yo nunca podía entender por qué yo… Aun antes de llegar a ser pentecostal, yo solía ir y orar por la gente. Ellos—ellos sanaban. Yo no sé. No era nada que yo tuviera que ver al respecto. Es simplemente—es simplemente creer en Él. Y yo simplemente ofrecía la oración, y cuando menos pensaba, la gente sanaba.

417 De esa manera cualquiera lo hace. Nosotros simplemente ofrecemos la oración y lo creemos. Ellos sencillamente sanan. Eso es todo. ¿Ven? ¿Cuántos han sido sanados por medio de sanidad Divina? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Sí. ¿Ven?

418 ¡Oh!, ¿ven Uds.?, uno—uno puede ver que está entre pentecostales y gente del Evangelio Completo. Esas manos que ellos levantaron, creen eso. ¿Ven? ¿No ven por qué el Señor está celoso de Uds.? No es para tratar de lastimarlos, sino para tratar, Uds. saben, de traerlos a ese lugar de ser “Sin mancha ni arruga”. Espero que no se enojen conmigo por sacar palabras sobre eso de la Biblia. Yo—yo lo hago en tolerancia de buena fe hacia Dios.

419 Esta es la hora para que le suceda a Ud. ¿No es así, hermana? Mire, tiene que suceder (¿ve?), porque Él lo prometió. Amén. [La hermana dice: “Amén”.—Ed.]

420 Nuestro Padre Celestial, bendice a nuestra hermana, mientras pongo mis manos sobre ella. Y por fe, todo Cristiano aquí pone sus manos sobre ella. Esta iglesia orando, pedimos que la enfermedad y la aflicción la dejen a ella. En el Nombre de Jesús. Amén. Es—es lo que Él ha prometido. ¿Cómo está Ud., hermana? Crea que esta noche es la noche para ello.

421 Nuestro Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, permite que este sea el toque final de esta hora, que ella sea sanada, en el Nombre de Jesús, amén. Dios le bendiga, mi hermana. Todo terminará, a partir de esta noche.

422 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Es esta la hora para su sanidad? Muy bien, señor.

423 Nuestro Padre Celestial, yo traigo a nuestra hermana ante Ti, en el Nombre del Señor Jesús, y ofrezco esta oración a su favor, para que ella sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén.

424 Mire, (¿ve?), no es únicamente mi oración. Todos aquí están orando (¿ve?), todos a la misma vez. Y estamos conscientes que Dios está presente. Sabemos que Él—Él tiene que estar presente. ¿Ve? Él lo prometió. Puede irse, creyendo. ¿Cómo está Ud., hermana? Esta es la hora para ello (¿no es así?), para ser sanada.

425 Nuestro Padre Celestial, que sea concluido para ella, desde esta noche en adelante. Que ella se vaya de esta iglesia esta noche feliz, regocijándose, sabiendo que está terminado. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana.

426 ¿Cómo está Ud., hermana? Esta es la noche para su sanidad, ¿no es así? Este es el momento, ahora mismo, ante la Biblia, y la iglesia, y Cristo.

427 Padre Celestial, entre los ministros, entre el laico, los laicos, todos los santos de Dios, los Ángeles y el Espíritu Santo, en la comisión de Jesucristo que: “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Así que la reclamamos, está terminado para nuestra hermana esta noche. Reclamamos su sanidad, en el Nombre de Jesús, amén. Dios le bendiga, mi hermana.

428 Haremos la misma cosa para Ud., hermano, ¿Lo creerá Ud.? [El hermano dice: “Sí”.—Ed.]

429 Nuestro Padre Celestial, él dijo que creía. Así que debe ser hecho, Padre. Eso es lo que Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen”. Y él cree. Así que Te damos gracias por su sanidad, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén. Eso es bueno. Ud. sabe cómo aceptarlo y creerlo.

430 ¿Cómo está Ud., hermano? Esta va a ser la noche de la sanidad. Sólo déjela aquí y aléjese de ella.

431 Nuestro Padre Celestial, traemos a nuestro hermano a Ti, en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Él va a dejarla aquí mismo, Señor. Y el enemigo tendrá que dejarlo. Él será hecho libre otra vez, en el Nombre de Jesús. Amén. ¡Así sea!

432 ¿Cómo estás? ¿Crees que Jesús te va a sanar aquí esta noche?

433 Nuestro Padre Celestial, mientras esta niña viene a recibir su sanidad, nosotros, la iglesia, ofrecemos nuestra oración, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén. ¿Ves? Eso es. Todo está terminado. Dios te bendiga, hermana. Todo va a terminar, desde esta noche en adelante, ¿no es así?

434 Nuestro Padre Celestial, la gente está creyendo, ellos creen; ellos no estarían caminando por la plataforma aquí. Ellos están enfermos. Ellos saben qué hacer. Ellos están instruidos. Ellos saben que esta es la hora en la que toman su decisión final. Y ellos vienen para esa confirmación. “Estas señales seguirán a los que creen”. Y yo pongo mis manos sobre ella, en el Nombre de Jesús. ¡Así que ella será sanada! Amén.

435 Dios la bendiga, hermana [La hermana dice: “Hermano Branham, si no hubiera sido por Ud., hace quince años, yo estaría muerta”.—Ed]. ¿Es…? [“Eso es verdad. En el servicio del Hermano Reed en Jonesboro, Arkansas”.] Jonesboro, Arkansas. [“¡Alabado sea Dios!”] ¡Vaya, hace muchos años!

436 ¿Cuál era su problema, hermana? [“Bueno, yo tenía un bocio. Si Ud…. Yo no sé si Ud. recuerda o no”.—Ed.] No. [“Pero yo tenía un bocio. Tenía algo… Estaba sobresalido así, y estaba afectando mi corazón. Y esa mañana… La mayoría de mi familia es Testigo de Jehová. Esa mañana, yo dije: ‘Él solamente es el profeta del diablo’. Pero yo salí a mi jardín. Dios me habló. Él dijo: ‘Catherine, si tú vas adonde el hermano Branham esta noche, serás sanada. Y me metí a la casa y les dije a todos ellos. Yo dije: ‘Dios me habló, que yo “seré sanada si voy esta noche”’. Y pues, dijeron: ‘Iremos sólo para complacerla’. Y ellos fueron conmigo. La mayoría de mi familia ahora es Pentecostal”.] ¡Alabado sea el Señor!

437 ¿Pudieron oír el testimonio? [La congregación dice. “Amén”.—Ed.] Espere un momento, hermana. Yo lo repetiré.

438 En Jonesboro, Arkansas, hace como unos catorce, quince años, ella tenía un bocio grande que le sobresalía en el cuello. Y ella era Testigo de Jehová. Y esa mañana, cuando ella oyó acerca de nuestro servicio allá para el Señor, ella dijo que yo era “un profeta del diablo”. Y ella salió al jardín a orar, y el Señor le habló, y dijo: “Ve allá y serás sanada”. Y el Señor la sanó. Ella no tiene el bocio. Y su gente, la cual era Testigo de Jehová, la mayoría de ellos es pentecostal esta noche.

439 Mire, si Él pudo aplanar de esa manera el cuello de esa amable mujer Cristiana, Él puede sanarlo a Ud., ¿no es cierto? Seguro que puede.

440 Nuestro Padre Celestial, con manos puestas sobre nuestro hermano, pedimos por su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Él es el mismo para Ud. como Él sería para ella. ¿Es correcto eso?

441 ¡Nuestro Padre Celestial, una pequeña oración sencilla con fe sencilla! ¡Oh! Estoy tan contento, Señor, que Tú lo haces sencillo de manera que yo pueda entenderlo, simplemente aceptarte a Ti. Y, Padre te pido que lo sanes, y le des salud, en el Nombre de Jesús. Amén.

442 ¿Cómo está Ud., hermana? [La hermana dice: “Hermano Branham, yo tuve una operación debido a la tuberculosis. Y me sacaron seis de mis costillas, y el intestino. No sanó bien. Y—y me ha dado mucho problema. No puedo usar mi brazo bien, Ud. sabe”.—Ed.] Sí, señora. [“Me canso”.] Yo la veo cuando Ud. respira también. Me imagino… [“Sí. Yo no puedo respirar bien”.] Eso es algo horrible. [“No puedo respirar bien y mis pulmones se colapsan, Ud. sabe, en mi costado”.] ¡Oh, Sí, qué cosa! Eso la hace sufrir, también, me imagino. Su… ¡Qué cosa! [“Sí. Sí. Le hace presión a mi corazón”.]

443 No hay razón para que ella sufra más tiempo. ¿Hay? [La congregación dice: “No”.—Ed.] ¿Ven? Los doctores quizás la han operado y le quitaron costillas, y probablemente le dieron tratamiento de neumotórax y el pulmón colapsó. Y—y la señora está sufriendo. Y Ud. viene, creyendo que Cristo la sanará a, y Ud. quiere emplear toda su vida para Él, en servicio para Él. Entonces, Cristianos, yo pienso que tenemos el derecho de llevar a esta señora ante Cristo, y Él la sanará. Oremos todos.

444 Nuestro Padre Celestial, nuestra hermana viene en humilde adoración esta noche, sabiendo que su doctor ha hecho todo lo que pudo hacer. Él trató todo lo que pudo, pero todavía no sana. Pero Tú eres el sanador. Permite— permite que ella sea sanada, Padre. La encomendamos a Ti, para que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Amén.

445 Dios le bendiga, hermana. Sea sanada ahora. Yo creo que sanará, y Ud. estará bien.

446 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree que Él la sanará esta noche? [La hermana dice: “Yo no sé qué hacer, pues tengo la… paperas”.—Ed.] Muy bien. Pero Él lo hará, si Ud. tan sólo le cree a Él. ¿Creerá? [“Sí”.] Muy bien. Oremos.

447 Nuestro Padre Celestial, la señora viene creyendo. Ella dijo que ni siquiera sabe qué está mal con ella. Pero Él sí sabe. Lo que sea, Señor, ella quiere deshacerse de ello. Nosotros… Ella sabe que proviene del enemigo. Te pido que le concedas su petición, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga, hermana. Puede irse creyendo con todo su corazón.

448 ¿Cómo está Ud. hermana? ¿Cree que esta noche será la hora para terminarlo?

449 Yo estaba pensando en la señora de Arkansas que acaba de testificar. Recuerdo que en la línea, (nunca lo olvidaré), había una señora allí sosteniendo un pañuelo. Yo pensé que ella estaba llorando. Y cuando ella lo bajó, el pañuelo, ella no tenía nariz. El cáncer le había comido la nariz. Y su hijo era un fumigador allá en Texarkana. Y yo—yo oré por ella.

450 A la siguiente reunión, una encantadora mujer parada allí, mirando, ella se veía muy joven, y me miraba. Ella dijo: “¿No me recuerda Ud.?” Yo dije: “No creo que la recuerdo”.

451 El muchacho empezó como a llorar y a mirar. Era esa señora. Ella tenía una nariz nueva. Creció de nuevo en su cara. Yo sé que eso suena irrazonable. Y yo—yo no quisiera decir algo que no fuera correcto. Así que, allí…no deberíamos hacer eso. Deberíamos ser muy sinceros al decir estas cosas. Pero yo miré a la señora que estaba parada allí sin nariz. Y luego unas cuantas semanas después, me la encontré otra vez, y ella tenía nariz. Y sólo… Ella dijo que el cáncer dejó de comérsela. Y después de un tiempo empezó como a crecer algo, y ahí tenía una nariz otra vez. ¿Ven? Es tan maravilloso ver cómo Él pudo hacer eso.

452 Mire, el que pudo hacer eso, puede sanarla a Ud. ¿No es así, hermana? No es cuestión de Su poder para hacerlo. Es esa buena disposición. Y me gustaría decirle esto a Ud., hermana como un mortal, que ambos tenemos que pararnos de esta manera en Su Presencia, algún día. Él ya lo hizo, si tan sólo Él pudiera hacer que Ud. lo crea. Y hay una pequeña acción como para ser un Cristiano, como para ser bautizado y lo demás, así. Ud. créalo que cuando yo ore por Ud., Ud. será sanada. Ahora bien, toda la iglesia ore conmigo cuando oremos.

453 Nuestro Padre Celestial, esta jovencita parada aquí en la Presencia de Dios, yo pongo mis manos sobre ella, y pido por su sanidad, en el Nombre de nuestro Salvador, Jesucristo. Amén. Dios la bendiga hermana. Sea hecho desde ahora en adelante.

454 [La hermana dice: “Hermano Branham, yo vengo como a favor de mi madre que tiene cataratas en ambos ojos”.—Ed.] Sí. Oh, entiendo. [“Ella tiene noventa y cinco”.] Noventa y cinco. Esta es una dulzura: viene por su madre de noventa y cinco años de edad con cataratas.

455 Nuestro padre Celestial, mientras ella se para como sustituto, dijo ella, por su madre, bien entrada en edad con cataratas, nosotros oramos por su madre. Oh, Dios, esta iglesia ofrece nuestra oración por la sanidad de su madre, en el Nombre de Jesucristo. Amén. No lo dude. Sólo crea.

456 Hermana querida, ¿va a ter-…? ¿Puede creer que se terminará esta noche? [La hermana dice: “Amén”.—Ed.]

457 Nuestro Padre Celestial, con manos puestas sobre ella, para que una obra terminada sea completada, sea así en ella ahora, en el nombre de Jesús lo pido. Amén. Dios la bendiga, hermana. Mi hermano, ¿está creyendo Ud. ahora con todo su corazón?

458 Dios Padre, te traemos a este joven aquí, poniendo las manos sobre él, en el Nombre del Señor Jesús. Que la obra consumada de Cristo en el Calvario sea completada en él, sanándolo. Amén. Dios lo bendiga, hermano. Sea completada esta noche.

459 ¿Cómo está Ud., hermana? Nosotros vamos a creer que va a ser terminada esta noche. [La hermana dice: “Yo lo creo, también”.—Ed.] Dios la va a completar aquí mismo.

460 Nuestro Padre Celestial, sólo… Ha sido escrito, ahora será hablado, entonces debe ser hecho. Permite que sea así en el cuerpo de nuestra hermana, en el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén. Amén. Nosotros lo creemos ahora con todo nuestro corazón. Ella estará bien.

461 ¿Cuello quebrado? [La hermana dice: “No, fue una mala caída”.— Ed.] Mala caída. [“Y cargo una etiqueta aquí”.] ¡Oh! Sí. Ajá. [“¡Tengo dolor todo el tiempo!…”] ¡Qué cosa! ¡Qué miseria! Bueno, hermana…

462 Mire, cada uno de nosotros aquí, Cristianos, todos nosotros, nos imaginamos cómo nos sentiríamos con eso en nosotros. Miren, ¿qué si fuera viceversa, que la señora fuera a orar por mí? O, ¿qué si ella fuera a orar por Uds.? Miren, ¡cómo es que ella está en miseria todo el tiempo! Miren, Uds. quisieran que alguien fuera verdaderamente honesto, y sincero, muy sincero con respecto a esto. Si fuera yo, yo quisiera eso. Y miren, “hagan a otros como Uds. quisieran que les hicieran a Uds.” Ahora, todos mantengan esa fe, y digan como una verdadera iglesia, que nosotros somos, digan: “Dios Padre, quita ese malestar de nuestra hermana ahora”.

463 Nuestro Padre Celestial, que cuando ella regrese, que traiga ese aparato que está alrededor de su cuello ahora, sabiendo que ella ya no tendrá que usarlo, que todo ha sido terminado por Jesucristo, mientras la iglesia ora y pide esta bendición. Responde a estos Cristianos, Señor. Ellos han consagrado sus vidas a Ti. En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada. Amén.

464 Permita que se termine, que se detenga. Ya no le dolerá más, y Ud. estará bien. Hermano, que se termine ahora; conclúyalo para siempre.

465 Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, concede la sanidad de nuestro hermano. Pedimos esto para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, mi hermano. Sea terminado, desde ahora en adelante.

466 Señor, esta mujercita que está parada aquí esta noche, permite que la obra del Señor Jesús sea ejecutada en su cuerpo, pues por Su llaga fuimos curados. Pedimos esta bendición, en el Nombre de Jesús. Amén. Ya está terminado.

467 ¿Cómo está Ud.? ¿Cree que Jesús le sanará esta noche? [La hermana dice: “Ataques de asma, y además de eso, tengo un tumor”.—Ed.] Asma, ¡oh, eso es algo bien malo! ¿No es cierto? Seguro que sí.

468 El Hermano Williams aquí, el hermano, un hombre Cristiano de negocio. Él… Sí, él lo es. Sí, él tuvo una… La Clínica Mayo lo desahució con asma, dijo que él nunca más aumentaría de peso, o nada. Él pasó por allá, hace como cerca de un año, creo yo, allá por el tabernáculo una noche. Y fui, y oré por él, y el Señor lo sanó. Me imagino que él ha aumentado… Él… Ellos dijeron que él ya no podía aumentar más de peso, que ya nunca iba a poder aumentar más de peso. Y él ha aumentado treinta, treinta y dos libras, desde entonces.

469 [Una madre dice: “Hermano Branham, hubo una niñita, nuestra niña, ahora de diecisiete años de edad, que fue sanada en su reunión cuando Ud. estuvo en Phoenix, hace como unos diez, once años. Nuestra hija menor fue sanada instantáneamente en el servicio. Ella era una asmática, casi la perdimos. Ella tuvo pulmonía catorce veces”.—Ed.] ¿Oíste eso, cariño?

470 [La madre dijo: “Dios instantáneamente…”.—Ed.] ¿Está la damita…? ¿Está ella aquí ahora? [“Ella está allí, la—la tercera, contando desde el final, la segunda fila.”] La damita está aquí con… Oh, sí. La veo. [“Nosotros…”] Diga. [“Nosotros testificamos de costa a costa, acerca de su—acerca de su sanidad”.] Es….

471 ¿Oíste eso? Ahora mira. Jesús sanó a esa niña cuando ella probablemente era más pequeña que tú. [La madre dice: “Sí, ella era una niñita”.—Ed.] Era pequeña, y ella tuvo pulmonía, y todo, sufriendo mucho. Y mira, Jesús ama, Él te ama. Y Él… Mira lo—lo bien que ella luce, (¿ves?), y saludable. Mira, tú estarás así, también. Oremos ahora.

472 Padre Celestial, poniendo nuestras manos sobre la niñita, pedimos que el asma la deje, y que ella sea sanada, por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

473 Dios te bendiga. Puedes irte, vas a mejorar, y vas a sanar, y vas a testificar como esa señora testificó por su niñita. ¿Cómo estás, hermana? ¿Crees que el Señor Jesús te sanará?

474 Nuestro Padre Celestial, te pedimos que sanes a esta niñita también. Que su testimonio sea como el de la hermana que acaba de contar. De costa a costa que ella alabe a Dios por la bondad que Él mostró. Amén Dios te bendiga, hermana. ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Es este el momento ahora para su sanidad?

475 Nuestro Padre Celestial, mientras la señora vive creyendo sinceramente que esta será la hora de su liberación, que así sea, Padre, pues lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.

476 Dios le bendiga, hermana. Que se termine desde ahora en adelante, ya no piense más en ello. Para Ud. también, hermana.

477 Yo sé que suena rudo decir: “Ya no piense más en ello”. Pero yo—yo no quise decirlo de esa manera. Lo que quise decir, es que es una obra consumada. Ya está hecha. ¿Ven? Sólo como un…

478 [Una hermana dice: “¡Yo tengo un—yo tengo un tumor!…”.—Ed.] Correcto. ¿Y cree Ud. que Él la sanará? [“Seguro que sí”.]

479 Nuestro Padre Celestial, te pido que sanes a nuestra hermana, y la hagas saludable. Ponemos las manos sobre ella, en el Nombre de Jesús, pidiendo por su sanidad. Amén. Permita que esté terminado en su mente, y concluido, y estará bien.

480 ¿Cómo estás, hijo? [“El hermano dice: “Yo tengo… en—en mi estómago”.—Ed.] ¿En tu estómago? ¿Crees que Jesús te sanará, hijo?

481 ¿Es su hijo? ¿Cree Ud. que Él lo hará, hermana? Yo sé. Suena… Bueno, Ud. conoce el testimonio, lo que nosotros… Lo que el Señor ha hecho en Su Iglesia en los últimos días, mucho más allá de lo que mi hermanito tiene esta vez. Él es Dios, que puede crear. Él puede… igual que…

482 Miren. Si un tallo de trigo está saliendo, y un terrón cae sobre él y—y deforma ese trigo, y hace que se dirija en otra dirección, entonces el trigo no está creciendo correctamente. Pero quiten esa causa, entonces el trigo crecerá correctamente. ¿Ven?

483 Bueno, satanás hizo algo malo aquí. Pero si la oración de fe puede echarlo fuera, entonces crecerá bien. ¿Ud. cree eso, ¿no es cierto? Ahora, oremos por este muchacho precioso aquí.

484 Padre Celestial, sencillo pero sin embargo poderoso, permite que el poder de Dios sane a nuestro hermanito. Que haya tal cambio en este muchacho, que la madre esté tan gozosa por ello en las próximas horas. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

485 Dios te bendiga, mi hermano. Cree en Él. Dios te bendiga. Un muchacho muy dulce. Dios te bendiga.

486 [Un hermano dice: “Yo presión sanguínea alta”.—Ed.] Presión sanguínea alta.

487 Padre Celestial, nuestro hermano confiesa que tiene presión sanguínea alta. Te ruego que lo sanes, Señor. Que eso lo deje a él esta noche. Que cuando él tenga su siguiente examen, o lo que sea, el doctor diga: “Pues, está… Ud. ha regresado a lo normal otra vez”. En lo profundo de su corazón, él estará agradecido, Señor. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

488 [El hermano dice: “Mi padre está muy enfermo. Si Ud. pudiera orar por este pañuelo, yo se lo llevaré”.—Ed.] Con mucho gusto lo haré, mi hermano.

489 Padre Celestial, su—su padre, el de aquí de la tierra, está enfermo. Él tiene un pañuelo aquí. [El hermano dice: “Sí”.—Ed.] Quiere ponerlo sobre su papá. [“¡Gloria a Dios! Gracias, Jesús”.] Oh Dios, yo te pido que honres la fe de su hijo. [“¡Gloria a Dios!, ¡Sí, Señor!”.] Y sanes a su padre, en el Nombre de Jesús. [“Sí. Amén. Gracias, Jesús”.] Amén. [“¡Alabado sea Dios!”.]

490 Dios le bendiga, mi hermano. Que Dios lo conceda todito; y yo creo que Él lo hará.

491 Hermana, ya todo va a terminar, ¿no es así? Desde ahora en adelante eso la va a dejar. [La hermana dice: “Sí”.—Ed.]

492 Nuestro Padre Celestial, mientras nosotros, Tu Iglesia, oramos por nuestra hermana, en su condición, que el poder de Dios la sane y la haga saludable, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga ahora, hermana. “Pedid, y se os dará”.

493 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Va Él a sanarla desde esta noche? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.]

494 Nuestro Padre Celestial, te pido que sanes a nuestra hermana, haciéndola saludable. [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Ella viene y dice que cree que así será. Así sea, entonces, Padre. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. ¿Cómo está Ud., hermana? Esta es la hora de liberación para Ud.

495 Nuestro Padre Celestial, esta gente humilde camina a lo largo de la plataforma, creyendo que Tú sanarás su enfermedad. Ellos han oído decir mucho. “Y fe viene por el oír”, oír testimonios. Lo cual: “Nosotros vencemos por medio de la Sangre del Cordero y de nuestro testimonio”. Te pido que sanes a nuestra hermana y la hagas saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana, déjela allí mismo.

496 Hermano querido, esta va a ser la hora en que se va a terminar. ¿Es correcto eso?

497 Nuestro Padre Celestial, yo te lo traigo a Ti, con esta iglesia, las oraciones de todos estos ministros fieles, y diáconos, y ancianos, y miembros laicos, todos. El Espíritu Santo en nuestros medios, dando testimonio de Su Palabra. “Ellos pondrán manos sobre los enfermos, y sanarán”. Tú lo prometiste, Padre. Ahora sana sus ojos y haz que esté bien, en el Nombre de Jesús, amén. Dios le bendiga, mi hermano. Permita que todo termine, desde ahora en adelante.

498 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree que todo terminará desde ahora en adelante? [La hermana dice: “Sí señor”.—Ed.]

499 Nuestro Padre Celestial, que todo termine para nuestra hermana, desde esta noche en adelante. Que ella sea sanada para la gloria de Dios. Amén. Dios le bendiga, hermana. Crea ahora con todo su corazón, crea que todo terminó.

500 ¿Cómo está Ud.? ¿El bebé? [La hermana dice: “Sí. Ella tiene una alergia que le ha causado una crisis nerviosa”.—Ed.] ¡Oh, qué cosa! ¡Oh, qué cosa! Es una lástima. Tú eres una niñita muy hermosa. Jesús te va a sanar ahora.

501 Ahora, Padre Celestial, con mis manos sobre esta niñita, sintiendo en lo profundo de mi corazón: “¿Qué si fuera Sara, mi hija?” Es la hija de alguien. Y yo ruego, Padre, que Tú sanes a la niñita de esta alergia. Y que estos ataques la dejen. Que ella sea sana, en el Nombre de Jesús. Amén.

502 Mira, eso se te va a quitar, cariñito, y vas a estar bien. Crea eso, hermana

503 ¿Cómo está Ud., hermano? Va a terminar desde esta noche. ¿Es correcto eso, señor? [El hermano dice: “Amén”.—Ed.]

504 Dios Padre, te pido en el Nombre de Jesús, que sanes a nuestro hermano, lo hagas saludable. Que sea terminado ahora mismo en su vida, que todo termine; que él tenga fe, fe indubitable, en su corazón. Que sea sanado, en el Nombre de Jesús. Amén.

505 Dios le bendiga, mi hermano. [El hermano dice: “Hermano Branham, me gustaría que orara por eso, para mi madre. Ella tiene ochenta y tres años de edad. Está sufriendo de asma y de problema del corazón”.—Ed.] ¡Pues, Dios bendiga su corazón!

506 Padre Celestial, su madre, de ochenta y tres años de edad, está sufriendo del corazón y de asma. Concede, Señor, que cuando esta pequeña prenda sea puesta sobre ella, que ella sea sanada, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano, y a su madre, también.

507 Que todo se termine desde ahora en adelante, hermana. Sólo deje que eso se quede en el pasado. Este es el futuro formándose desde aquí.

508 Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, sana a esta, nuestra hermana. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Se ha ido ahora. Sólo créalo. ¿Cómo está Ud., hermano? Se va a terminar, desde ahora en adelante.

509 Nuestro Padre Celestial, te pido por nuestro hermano, que Tú sanes su cuerpo y le des salud. Que termine desde esta hora en adelante, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios lo bendiga, hermano.

510 [Un hermano dice: “Nosotros conocemos a una señora. Ella ha perdido parte de su vista en un ojo, y le queda en el otro”.—Ed.] ¡Oh, qué cosa! [“Y nos gustaría que…”]. Que ore por eso. Pues, con mucho gusto lo haré, hermano. Ud. crea conmigo ahora, que ella va a sanar.

511 Nuestro Padre Celestial, la encantadora señora que en alguna parte está esperando este pañuelo para que se le ponga sobre ella, lo enviamos a ella para su sanidad, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Dios le bendiga.

512 Miren, hay una señora sentada aquí que no se puede levantar, y una por acá, y un hombre, también. Voy a bajar para orar por ellos. Miren, todos Uds. oren conmigo. ¿Lo harán? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]

513 [El Hermano Branham deja el púlpito para orar por aquellos que no se pueden levantar. Espacio en blanco en la cinta—Ed.]

514 [Un hermano dice: “El tumor que ella tenía en pecho se ha ido, y el dolor se ha desaparecido”.—Ed.] ¡Oh, alabado sea Dios! [La congregación se regocija]. ¿No es eso maravilloso? [La congregación se regocija.] Yo le amo, yo le amo, Porque Él me amó a mí primero, Y me compró mi salvación, En el madero del Calvario.

515 [Una hermana dice: “Hermano Branham, yo estoy a punto de dar a luz a mi hijo. Fui enviada a casa para morir de cáncer. Y la Hermana Waldorf vino. Ella oró por mí. Ella me habló y me dijo que creyera por mi sanidad. Y se ha orado por mí, y estoy creyendo por mi sanidad”.—Ed.] Dios le bendiga. [“Pero no estoy bien, ¿oraría Ud. por mí?”] Seguro que sí.

516 Padre Celestial, te pido que sanes a nuestra hermana, y le des salud. En el Nombre de Jesucristo, te pido que esto sea completamente sanado, para este embarazo. Amén. Dios la bendiga hermana. Se puede ir y sea sana ahora. Reclame su sanidad.

517 ¿Ven cuán sencillo es? Miren, díganme qué pasó por allí para quitar ese tumor y quitar el dolor de la mujer que ni siquiera podía oír el Mensaje. ¿Ven? Correcto. Ella está allá alabando a Dios. Si una mujer que es sorda, muda y ciega, puede alabar a Dios por quitar un cáncer de ella, seguramente que nosotros que estamos en salud como lo estamos esta noche, pudiéramos dar alabanza a Dios por ello. ¿No les parece? Sí. Estrechemos manos unos con otros cuando cantemos: Yo le….

518 [El Hermano Branham estrecha manos—Ed.] ¿Dónde será el servicio mañana? ¿Ha sido anunciado? [Un hermano dice: “Donde mismo. En Tempe”.] En Tempe, Arizona. [Una hermana dice: “¿Oraría Ud. por eso? ¡Yo quiero ponerlo sobre él!…”.—Ed.]

519 En el Nombre del Señor Jesús, concede que sobre quien esto se ponga, que sea sanado para la gloria de Dios.

520 ¿No es Él maravilloso? Déjenme decirles esto: a mí me gusta este Camino. Yo—yo amo a Dios. Yo le amo con todo mi corazón. Él es mi Salvador.

521 Ahora, mañana en la noche, creo que el siguiente servicio es en Tempe, Arizona, con el Hermano… ¿Cuál es su nombre? ¿Cómo? [Un hermano dice: “Groomer”.—Ed.] Groomer. Groomer, el hermano Groomer, allá en la asamblea de Dios. ¿Es así? En la asamblea de Dios en Tempe. Del Evangelio completo. Sí. Ha sido anunciado, creo yo. Muy bien.

522 Ahora, ¿le aman mucho? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Amén! ¡Maravilloso! Ahora bien, le paso el servicio ahora al hermano, al pastor. ¿Alguien…. (esperen), alguno para que se ore por él? Esperen un momento.

523 Diga. [Un hermano dice: “Mi esposa ha estado enferma por dos años. Quiero que ore por ella”.—Ed.] Pues, yo lo haría con mucho gusto, mi precioso hermano.

524 Miren, por su esposa enferma, que ha estado enferma por dos años. Ahora creamos al Padre. Yo sé que el mundo pudiera mirar con desprecio esto y decir: “Yo no creo eso”. ¿Qué acerca de la señora que testificó hace unos momentos que tenía ese bocio allí en el cuello? ¿Qué de eso? ¿Ven? Estas personas que han… La niñita aquí, es una jovencita ahora, que tenía esa condición de asma y todo en ella. Miren, todo lo que sabemos que es la verdad. ¿Ven? Él… Él… Dios, para su esposa también. Oremos.

525 Señor Jesús, una esposa enferma. Te pido que este pedacito de tela puesto sobre ella, sea una señal de esta reunión esta noche y de la Palabra de Dios. Y que ella sea sanada para Tu gloria. Amén.

526 Dios le bendiga, hermano. [El hermano dice: “Hermano Branham, le voy a decirle esto. Hace trece años, Ud. estuvo aquí en Phoenix. Yo estaba sentado atrás en la congregación. Dios me dijo que si yo iba y tocaba el borde de su traje, sería sano. El diablo dijo: ‘No vayas. Tú serás un estorbo para alguien más’. Y Ud. se paró y dijo: ‘Hay alguien en este edificio, que si viniera, y tocara, sería sanado’. Yo volteé, y le dije a un hermano, dije: ‘Ese soy yo’”.—Ed.] Dios bendiga su corazón. Oremos.

527 ¡Padre Celestial! Ahora Dios, ¡yo pido que concedas esta cosa!… Concédelo. Y concede esto, Padre, en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

528 Él ya lo hizo. Él lo cumplió, después de trece años. “Los que esperan en Jehová, tendrán nuevas fuerzas”. Ya está bien, hermano. ¡Oh, es maravilloso!

529 Bueno, los veo mañana en la noche, a la mayoría de Uds. Si yo… Con Uds. el pastor, hermano…
Mensaje extraido de Voice of Truth Tabernacle