OBRAS DEL MENSAJE


Convencido Luego Interesado
Chicago, Illinois, E.U.A.
62-0521
1 Muchas gracias, Hermano Carl. Pueden tomar asiento. Hay tantas cosas que decir, y se está haciendo tarde. Pero ciertamente estoy contento de estar aquí esta noche en Chicago, y le doy las gracias al Hermano Carlson, y al Hermano Boze por su amabilidad, y a todos los otros, por invitarme aquí esta noche para hablar en esta merienda, o mejor dicho, cena para el Hermano Boze que está por salir a los campos misioneros. Y sé por lo que tendrá que atravesar, porque yo mismo también soy misionero; y estaba sentado aquí con un hermano de Sudáfrica que estuvo presente en una de nuestras reuniones allá, la última que tuvimos en Sudáfrica.
Y así como el precioso amigo doctor subió aquí y nos llevó en oración, cómo es que… Todos sabemos cómo se siente en la jungla cuando uno llega allá, y pienso que vale la pena. Como Uds. saben, el… nosotros tenemos iglesias en cada esquina, y escuchamos el Evangelio de toda manera que lo queremos escuchar; pero esa gente de allá en muchas de las ocasiones nunca ha oído el Nombre de Jesús.
2 Así que, me estoy preparando para ir de nuevo. Nunca he estado satisfecho de estar en casa, y no creo poder estar satisfecho hasta que regrese al campo otra vez allá. Y así que, oren por mí, y… Acerca de las puertas cerrándoseme, uno lo espera; así que yo puedo… Gracias. Si continúan orando por mí. Sólo oren para que pueda permanecer en la voluntad de Dios. Esa es la cosa principal.
Y ahora… Y oren también por los hermanos. Eso está bien. Si ellos no lo ven, pues… (más vale que encienda este lado aquí, si estaría-estaría mejor).
Si alguien no puede ver esas cosas, pues, no podemos culparlos. Eso está bien. Si yo no pudiera ver algo, por supuesto no diría nada al respecto, simplemente continuaría. Lo primero que haría es sentarme y buscarlo en las Escrituras y vería primero si está en la Biblia, porque de allí es de donde proviene toda verdad: de la Biblia.
3 Ahora bien, en los servicios subsecuentes, si por casualidad hay alguien aquí, vamos a ir a Carolina del Sur… Carolina del Norte de aquí, luego a Carolina del Sur; luego a California, y a Canadá, y a Alaska; luego regresamos, y esperamos ir al extranjero de allí en adelante, por un tiempo.
Ahora, esta noche tengo varias cosas aquí de las cuales deseo hablar, pero es tarde. No voy a hablar más de las dos de la tarde. (Sólo estaba bromeando). Leeré alguna Escritura aquí, sobre algunas notas o comentarios y Escrituras que tengo anotadas y sólo hacer unos cuantos comentarios. Y luego pasaremos el servicio a los hermanos. Ahora, Uds. estarán orando por mí, yo-yo estoy seguro de eso. Estoy dependiendo de eso, de que Uds. -que Uds. oren por mí.
4 Ahora bien, en el Evangelio de San Juan el capítulo 1, del versículo 35, quiero leer hasta el versículo 41.
Y el siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.
Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?
Les dijo: Venid y ved. Y fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.
Y Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
Y este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).
5 Ahora, les quiero dar las gracias a todos Uds. por este regalo que tengo aquí, que todavía no he abierto. Y luego la otra noche el Hermano Carlson fue un poquito en contra de mis pensamientos cuando él levantó una ofrenda y me la dio. Y encontré un buen lugar esta noche para emplearla. Así que muchísimas gracias. En verdad aprecio eso. Y sé que después que pasa de sus manos a las mías, tengo que ser el administrador de este beneficio de Dios, de este dinero. Y lo quiero utilizar en el mejor lugar que yo sé, en donde se está haciendo algo por el Reino de Dios. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
6 Padre Celestial, tantas cosas grandes que se han hablado en esta noche. Me pregunto si Tú tienes otro mensaje para el pueblo, si tienes algo que lo anime, o le dé fe. Hemos escuchado de grandes guerreros del campo. Cómo me siento honrado de estar en la presencia de ellos esta noche: hombres que te aman, y mujeres. Cuánto te damos gracias por los cantos, y por los corazones, y lo atento del pueblo aquí en esta hora ya tarde, y todavía esperando. Están hambrientos y sedientos, Señor.
El oírte hablar en un lenguaje que ni siquiera sabía al respecto, oír a un soldado valeroso pararse aquí e interpretarlo, eso me da ánimo, Padre. Estoy tan agradecido por todas esas cosas. Ahora, bendice estas personas, Padre, y bendice Tu Palabra, y ayuda a Tu siervo ahora. Si hay unas cuantas cosas que pudieran ser dichas que ayudarían a alguien, ruego que Tú las uses ahora, en el Nombre de Jesús. Amén.
7 Quiero decir que el llamamiento más grande que hay en la Tierra, en mi opinión, es el de los campos misioneros. Todo aquel que es un misionero, es un apóstol; pues la palabra apóstol significa: “Uno que es enviado”, y la palabra misionero es: “Uno que es enviado”. Así que ambas son la misma palabra, o son usadas igual. Y el porqué prefirieron llamarse ellos mismos misioneros, yo no sé, pero es una buena palabra, o apóstoles.
8 Ahora, quiero tomar un texto esta noche de estas dos palabras: “Convencido y luego interesado”, sólo para hacer unos cuantos comentarios, y citar algunas Escrituras aquí, sobre primero estar convencido, y luego estar interesado.
Ahora bien, de nuestra Escritura que leímos tenemos un gran panorama. (¿Estoy muy cerca del micrófono? ¿Se oye muy ruidoso en sus oídos?) Encontramos hoy, que hay tal apostasía. Pareciera como que la gente ya no está interesada como ella solía estar. Ella está apostatando de los hechos fundamentales de la Biblia. Pareciera que se está alejando. Y pienso que todos los ministros que aman la Palabra de Dios, y que saben que ese es el único estándar en el cual podemos estar asegurados que estamos bien… No es sobre una… sobre alguna teoría, sino sobre la Palabra de Dios. Esas son las únicas bases, como….
9 No deseo decir esto en forma sacrílega, pero se cuenta que en el sur, un hermano de color en una ocasión cargaba una Biblia debajo de su brazo, y no sabía leer. Y su patrón le preguntó, le dijo: “¿Para qué la cargas?”
Él le contestó: “Porque yo la creo”. Y dijo. “Yo la creo de pasta a pasta, y también la pasta que la cubre porque dice: Santa Biblia”. Y añadió: “Quiero decir otra cosa. Yo preferiría estar parado en esa Biblia que estar parado en el Cielo”.
Y el hombre dijo: “¿Por qué piensas eso?”
Él dijo: “Porque, los Cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”.
Pienso que hay verdad en lo que él dijo allí. Ambos, los cielos y la tierra pasarían, así que si Uds. están parados en el Cielo, pudiera pasar. Y la tierra, ella sí pasará y… Pero la Palabra no pasará, así que es un buen lugar en el cual pararse.
Aquí en Chicago, una noche escuché al Hermano Tommy Osborn, nuestro hermano valeroso, decir: “Yo creo esta Palabra”. Él dijo: “Si no fuera un sacrilegio, yo la pondría en el suelo y me pararía sobre Ella, para mostrar que estoy parado allí”. Pensé que eso fue muy simpático.
10 Sin embargo, encontramos que hoy en día la gente se aleja. Ella se aleja de la Palabra, se aleja del interés. Pareciera que no está muy interesada en Ella. Encontramos eso aun entre nuestra propia gente, la gente-la gente del Evangelio completo, que llegamos a un punto que estamos-que estamos sobrealimentados. Ahora, una persona que está sobrealimentada se pone soñolienta, floja. Nuestro amigo doctor que está aquí les puede decir de seguro eso. Si Uds. han comido en exceso… Y pienso que nosotros, gente pentecostal, hemos comido en exceso. Hemos visto tantas cosas grandes, al grado que llegan a ser comunes para nosotros. ¿Ven Uds.?
11 Así como fue narrado en una ocasión en Inglaterra… Hubo un poeta quien había escrito los poemas del… de cuán hermoso era el mar, y las gaviotas, y cómo se reflejaba la belleza del cielo en él. Y-y así que, él iba a… Nunca había visto el mar, pero un día él iba rumbo a la playa. Y rumbo allá se encontró a un anciano, lo que nosotros llamaríamos un “lobo de mar” anciano, un marinero anciano.
Y él dijo: “¿Hacia dónde se dirige, mi buen hombre”
Él dijo: “Oh, yo soy un poeta. Yo he escrito del mar”. Y dijo: “Todavía no lo he visto. Yo únicamente he escrito acerca de lo que he leído”. Y dijo: “Ahora voy allá para tener mi primera experiencia. Quiero olfatear las aguas saladas, y quiero oír el graznido de la gaviota a medida que dibuja círculos en el aire; y ver sus olas retozar mientras arrojan su espuma, y los cielos azules reflejarse en el agua”.
El anciano lobo de mar, se quedó parado allí, y fumó su pipa unas cuantas veces, y escupió, y dijo: “No le veo nada emocionante a eso”. Dijo. “Yo he estado en él por cincuenta años. Yo nací en él”. Dijo. “No le veo nada emocionante a eso”. ¿Ven?, él lo había visto tanto, al grado que llegó a ser común para él.
12 Y creo que ese es el problema en esta noche con nuestras iglesias en nuestras filas del Evangelio completo aquí en América: hemos visto tanto de la bondad de Dios a tal grado que ha llegado a ser común para nosotros. Simplemente no lo respetamos como deberíamos. Pensamos que lo respetamos, pero en realidad creo que es necesario que con más diligencia atendamos a lo que hemos escuchado, no sea que nos deslicemos. Ahora, creo que eso es verdad.
Y, tal vez por ejemplo, cuando un solo acto de Dios es hecho aquí, probablemente saldrían diciendo: “Bueno, eso estuvo bien”. Pero ese solo acto, quizás en alguna jungla en lo remoto de Sudáfrica, o Tanganica, donde pudiera ser, Kenia, causaría que quizás miles se postraran sobre sus rostros, y dieran gloria a Dios, con una sola cosa que sucediera. Así que Uds. pueden ver que el gran poder de la atracción del Espíritu está donde la Palabra es manifestada.
13 Ahora bien, hemos enviado misioneros a los campos extranjeros por muchos años ya. Y encontré la misma cosa cuando fuimos a Sudáfrica, donde desempeñé una obra misionera con nuestro hermano aquí. Y, ¿qué encontramos? La mayoría de ello era leer, escribir, y aritmética. Ahora, tengo un gran respeto por-por África y también por mis hermanos afrikáneres. Pero lo que se requiere para que un hombre que ni siquiera sabe cuál es su mano derecha ni su mano izquierda… ¿Cómo le van Uds. a decir algo o guiarlo a Cristo, con un folleto que Uds. le pudieran dar cuando él no sabe leer? ¿Ven? Lo que él quiere… El lee de un Dios o… y él sabe de otro dios, y de toda clase de dioses. Pero él quiere algo en acción, algo que él pueda ver.
Esa es la razón que los apóstoles fueron investidos con poder, es porque ellos estaban en un día de paganos, y diferentes dioses estaban siendo adorados. Y ellos querían ver la manifestación de un verdadero Dios Viviente, que Él mismo se podía dar a conocer.
14 Por eso mismo, creo que tal vez la obra como que se está calmando aquí para mí, porque el Señor me está enviando allá al campo. Porque en Durban, Sudáfrica, en un solo llamamiento al altar, cuando yo vi a un niño en la plataforma que fue sanado… Y un doctor (doctor de medicina) subió a la plataforma y dijo: “Quiero preguntar: ¿qué le hizo Ud. a ese niño?”
Le contesté: “Nunca lo toqué”.
Y él dijo: “Yo puedo entender su psicología, o telepatía, de adivinar los pensamientos de las mentes de ellos”.
Le dije: “Doctor, yo no estoy adivinando la mente de ellos”. Le estaba diciendo las cosas y así por el estilo, así como Uds. saben lo que sucede.
Él dijo: “Bueno”, dijo, “coloqué a ese niño allí en la plataforma hace como unos cinco minutos, y él estaba horriblemente bizco. Y él pasó por aquí….”
Y luego pasó justo por aquí y me lo encontré. Y yo dije: “Miren, el niñito, cualquiera puede ver que está bizco. Yo no sé cómo hacerlo. Si yo fuera doctor, y pudiera hacer una operación, yo de seguro la haría para el pequeñito”. Dije: “Pero yo no soy doctor”. Y dije: “Mire, por medio… Quizás por medio de un don Divino que le pudiera causar tener fe, le pudiera causar tener la fe suficiente para su sanidad”.
15 Y observando, después de que algunas cosas habían sucedido, y esa misma clase de revelación Divina, o viendo visiones… Y nadie podía condenar eso. El ministerio de nuestro Señor Jesús consistía de eso. Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. “Y la Palabra de Dios”, de acuerdo a Hebreos 4:12, “es más cortante que toda espada de dos filos; y discierne los pensamientos del corazón”. Y la Palabra se hace carne cuando la recibimos y así sucesivamente.
16 Así que este niñito… Yo dije: “Veo que provienes de un hogar cristiano, y tu hogar, por donde tú entras a tu pequeña…” ¿Cómo les llaman ellos a esas chocitas donde ellos viven? No recuerdo ahorita. [Un hermano contesta: “Banga”-Ed.]. ¿Cómo? [“Banga”]. “Banga”. Dijo: “Hay una fotografía de Cristo que cuelga al lado de la mano derecha de la pared”.
Y el niñito parado allí, él acababa de comer su dieta, y su pancita estaba toda sucia, donde le había caído su comida en su estomaguito. Y él estaba mirando alrededor, y sus ojitos bizcos. Y yo dije: “El niño, él es un zulú”. Y dije: “Pero su padre y su madre son pequeños”. Y el padre y la madre se pusieron de pie, y eso era correcto.
Y dije: “Ahora, pero la cosa es que cuando el niñito nació, nació bizco”. Y la madre y el padre se pusieron de pie otra vez allá en la audiencia, afirmando que eso era verdad.
Yo dije: “La madre, cuando el niño nació, mientras el padre le estaba mirando sus ojos, y se fijó en eso, y se lo dio de nuevo a la madre”. “Correctamente”, ellos levantaron sus manos afirmándolo.
Y miré de nuevo, y el niñito me estaba mirando tan perfectamente como podía mirar. Y dije: “Bueno, ya no tengo que orar por el niñito porque él ya está sanado. Tú puedes seguir adelante”.
17 Y un doctorcito inglés allá, ciertamente tenía curiosidad tocante a eso. Él subió allí apresuradamente, y dijo….
El Sr. Bosworth dijo: “No haga eso”. Dijo: “Nosotros no podemos hacer eso ahorita”. Dijo: “No queremos ningún problema, porque ellos, las tribus, están separadas allá ahorita”. Y muchos cientos y cientos y cientos, y miles de ellos estaban sentados en ese hipódromo de Durban, y muchos estaban esperando para que se orara por ellos.
Y entonces, cuando él dijo eso, ese doctor dijo: “Pues, mire. Yo quiero…” Dijo: “Sr. Branham, ¿qué le hizo Ud. a ese niño?”
Le dije: “Nada. Nunca lo toqué”.
Él dijo: “Cuando él estaba parado allí, él estaba bizco; parado aquí, ya no está bizco”. Él dijo: “¿Hipnotizó Ud. a ese niño?”
Le dije: “Doctor, si el hipnotismo enderezara los ojos bizcos, ¿no piensa que sería bueno que Uds. doctores practicaran un poco de hipnotismo?” le dije: “Ud. sabe mejor que eso”.
Y él dijo: “Bueno, yo….”
Le dije: “¿No cree Ud. que hay un Dios?”
Él dijo: “Seguro que yo creo que hay un Dios”. Dijo: “Los lirios…” (Uds. saben cuán bonitos son sus grandes lirios allá en África). Dijo: “Yo creo que-que hay un… que Dios está en ese lirio, o no pudiera vivir”. Dijo: “Pero, ¿lo suficientemente tangible como para hacer a un niño bizco….?”
Le dije: “Bueno, Ud. simplemente tendrá que aceptar mi palabra por ello. Eso es todo lo que le puedo decir”. Le dije: “Él está parado allí, y yo nunca lo toqué. Y el Señor Dios, el cual está presente ahora, lo hizo sano perfectamente, y allí está parado. No hay nada que se pueda decir al respecto”. Dije. “Llamen al siguiente”.
Sólo… Él dijo: “Espere un momento”. Él dijo: “Sr. Branham, solamente soy un miembro de iglesia. Si hay un Dios que es lo suficientemente tangible como para hacer que los ojos de ese niño se enderezaran en la plataforma, yo lo quiero a Él como mi Salvador”.
Cuando estaba dejando Durban, como unas tres semanas después, había miles allá afuera meneando sus manos en señal de despedida. Él saltó la valla, corrió allá, y me abrazó, y empezó a hablar en lenguas desconocidas. Y él dijo: “El Señor me ha llamado al campo misionero para ser un médico misionero ahora”.
Yo dije: “¡Gloria al Señor!”
18 Vean, eso es lo que se requiere. Eso es a lo que le tenemos que hacer frente. Leer y escribir está bien. Pero lo que la gente necesita es el poder de la resurrección de Jesucristo. Hoy día nosotros nos hemos estado apartando demasiado en este país para eso… de eso. La iglesia se ha apartado de ello, ahora, no les interesa.
La gente no parece quererlo. Ellos ven muchas cosas fingidas que lo acompaña, seguro. ¿Cuántos han leído alguna vez la vida de Martín Lutero? Yo estaba leyendo su vida, y decía que no fue tanto una cosa extraña que Martín Lutero pudiera protestar contra la iglesia Católica y salirse con la suya; sino que la cosa extraña fue que él pudiera mantener su cabeza por encima de todo el fanatismo que siguió a su avivamiento, y todavía quedarse limpio, y puro con la Palabra. Eso es. ¿Ven?
Es quedarse con la Palabra. Esa es la cosa que los guía, porque Dios es la Palabra. Y nosotros sabemos que Cristo es la Palabra.
19 Pero hoy día, es algo… en vez de llevar a la gente a la Palabra, y a Dios, y a la Biblia, es ir a unirse a la iglesia, apoyar algún programa radial, o edificar algunos grandes edificios. Uds. saben cómo es.
Y ¿saben Uds. la razón por lo cual creo que es así? Es porque ellos todavía no han sido convencidos que es Dios el que está con nosotros. Creo eso. Creo que la gente en realidad lo hace con sinceridad, y piensa que Dios está en programas de organizar iglesias, y de formar grandes denominaciones, y de traer más gente dentro, y de edificar edificios más hermosos, y lo demás de esa manera, piensa que eso es el programa de Dios.
Ese no es el programa de Dios. Nunca lo fue. Él nunca nos comisionó para hacer eso, aunque sean tan buenas como lo son. Él nunca dijo: “Id por todo el mundo y edificad escuelas”. Sin embargo nos gustan. Ellas están bien. Ellas son… Él nunca dijo: “Id y edificad hospitales”. Sin embargo, damos gracias a Dios por cada uno de ellos. Eso le corresponde a la otra gente; pero lo que le corresponde a los ministros es: “Predicad el Evangelio”. Y el Evangelio no llegó en palabras solamente, sino también en poder y en manifestación del Espíritu Santo. Esa es la comisión de un misionero, y siempre un misionero está correcto. Sí.
20 Oh, la gente cree, por supuesto, ella cree esas cosas. Pero ella está… Como mi anciana madre sureña me solía decir: “Tus acciones hablan más fuerte que tus palabras”. Eso es correcto. Cuando vemos que la gente rechaza el Evangelio… ¿Cómo pueden Uds. decir que creen el Evangelio, cuando rechazan la mismísima cosa que Uds. dicen que creen? Eso simplemente no funciona.
Ahora, Jesús dijo: “Si me amas, apacienta Mis ovejas”. Eso es. Ahora, nosotros no las queremos alimentar con programas educacionales, y no las queremos alimentar con hierbas denominacionales. Sino que las ovejas comen Alimento de ovejas. Eso es lo que se requiere para engordar a una oveja, es Alimento de ovejas. Eso es exactamente correcto. Y el Alimento de ovejas es el Evangelio de predicar el poder de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, trayéndolo a Él en Persona a la gente. Él no está muerto; Él está vivo, y vivo por los siglos de los siglos. Él está aquí esta noche, y Ese es el Evangelio.
21 ¿Por qué estaba Juan tan seguro? ¿Cómo supo que Este era el Mesías? Porque primero se convenció que era el Mesías. Uds. no pueden-Uds. no pueden hacer mucho hasta que están convencidos, y luego llegan a estar interesados. Pero hasta que están convencidos, de lo contrario no estarán muy interesados.
Estoy seguro esta noche que la gente que criticaría la sanidad Divina, que criticaría el gritar, o cualquier otra cosa que la Biblia contiene, o los dones del Espíritu… La razón que ellos lo critican, es porque (o que no están interesados en ello), es porque ellos todavía no han sido convencidos que está correcto.
Pero dejen que les suceda a Uds. una vez, y entonces Uds. sabrán qué es lo que le pasa a esta gente. Uds. lo verán entonces; es-es… Alguien dijo que no creía en sanidad Divina; simplemente es porque todavía no se ha enfermado lo suficiente, eso es todo. Eso es de seguro.
Me encuentro con mucha gente que dice que la enfermedad es una bendición. Pregúntenle a algún doctor si lo es. ¿Por qué es que entonces Uds. van, si tienen apendicitis, y quieren que les corten la bendición? Yo de seguro no quisiera hacer eso. Eso es un poco en contra de su propia teoría. ¿Que corten la bendición? Yo no querría hacer eso. Me quedará con ella hasta morir. ¿Ven? Pero la enfermedad no es una bendición. La enfermedad es una maldición del diablo. Y Jesús dijo que lo era. Muy bien.
22 La razón que Juan estaba tan interesado, es porque él estaba convencido que faltaba muy poco tiempo para que el Mesías apareciera, porque en el desierto se le había dicho que él iba a introducir a este Mesías. Y él estaba perfectamente convencido de que él estaba correcto, y que estaba justo a tiempo. Me gusta eso. ¿Ven?
Si Uds. están… saben que están perfectamente convencidos, entonces están interesados tocante a lo que están hablando. ¿Cómo puede un hombre predicar el Evangelio cuando no está verdaderamente convencido que él en realidad tiene la Verdad? ¿Cómo pueden Uds. hacer eso? Pero cuando Uds. están convencidos que Uds. saben… Y ¿cómo pueden Uds. estar convencidos si eso no está de acuerdo con la Escritura? Uds. deben estar convencidos, y luego Uds. estarán interesados. Eso es lo que los hace estar interesados, es porque están convencidos.
23 Él sabía que su tiempo estaba a la puerta, y él sabía que su mensaje era predicar arrepentimiento. Y así que, él estaba convencido, y por lo tanto estaba interesado en dar a conocer su mensaje antes de la Aparición del Mesías. Ahora, él no estaba interesado (Juan no estaba) en grandes edificios, ni en programas educacionales, lo cual está bien. Ellos tenían esas cosas. Ellos tenían hombres quienes se encargaban de eso. Ellos tenían a los sacerdotes, y a los rabíes, y a los edificadores, y a los intelectuales de ese día. Ellos se podían encargar de eso.
Pero Juan, él estaba convencido de que el Mesías estaba en alguna parte en ese momento, allí mismo en la Tierra. Y él estaba convencido de que ellos se debían arrepentir y enderezar el camino para Su Venida. Por lo tanto, él estaba interesado en dar a conocer el mensaje.
24 Eso debería ser la… si nosotros creemos que la Venida del Mesías está a la puerta, pienso que deberíamos hacer a un lado todo lo demás, y estar interesados de llevar este mensaje a las tierras lejanas tan rápido como lo podamos llevar (eso es correcto), si es que estamos convencidos. Pero nosotros predicamos que viene un Mesías y queremos invertir cien millones de dólares en un edificio. Y si el Mesías viene, ¿de qué va a servir eso? Si nosotros lo creemos….
Vean, la misma… Nuestro testimonio, nuestra acción, habla más fuerte que lo que nuestras palabras hablan. Si yo tuviera cien millones de dólares y creyera que el Mesías está por venir, yo patrocinaría un programa misionero que abarcara todo el país rápidamente, y que preparara una iglesia para Él. Yo lo haría. Por lo tanto, sí estoy convencido de que el Mesías viene pronto, y estoy interesado en llevar el Evangelio a todas partes que yo pueda, y adonde sé que se puede llevar.
Me interesan los programas misioneros. Ese es el motivo por el cual estoy aquí esta noche para unir mis palabras del Evangelio con el Hermano Joseph y estos otros misioneros: es para asegurar que esta Palabra se propague, porque Ella tiene que ir a todo linaje, tribu, y nación antes que Él venga. Y Él está esperando ahora eso. Yo no creo que Su programa es edificar edificios, ni asuntos educacionales en la iglesia. Yo creo que es llevar el Evangelio allá, porque Él está esperando eso. El tiempo ya está pasado. Creo que este es el tiempo para llevarlo a cabo.
25 Juan supo que era tiempo para ser… para arrepentirse, pedir que se arrepintieran, y que se prepararan para un Mesías. Y si era tiempo para arrepentirse en aquel entonces, ¿qué de ahora? Su Venida estaba cerca. Él estaba con ellos en ese momento. Ahora, miren cuán cerca… Comparemos esto sólo un momento ahora.
Juan estaba tan seguro que la aparición del Mesías estaba muy cerca, o mejor dicho, que Su Venida estaba muy cerca, que él dijo: “En medio de vosotros está Uno ahora… En medio de vosotros está Uno ahora a quien vosotros no conocéis, y Él es el que los va a bautizar en Espíritu Santo y fuego”. Ahora, Juan todavía no lo conocía, pero él sabía que Su Venida estaba tan cerca que Él ya estaba en medio del pueblo.
26 Y si me lo permiten, amigos, decir lo siguiente. Y mis hermanos, ¿por qué me condenan? Cuando Jesús mismo (¿cuántas veces les he dicho?) prometió: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿No prometió Él esta mismísima cosa por la cual Uds. me llaman un “santero” o algo así por el estilo? ¿No prometió Él que eso sucedería? Entonces, ¿qué pasa?
Nos damos cuenta que allá en Sodoma cuando los tres Ángeles fueron allá a predicar el mensaje… Y había allí tres clases de gente. Siempre hay esas clases; esas son: creyentes, incrédulos, y manufacturados. Eso es… Esos siempre están juntos, y se asocian juntos. De alguna manera u otra ellos-ellos se juntan. Ahora, eran dos de los Hombres que fueron allá y le predicaron a Sodoma, a Lot. Esa era la virgen fatua nominal, una representación de ella. Y Ellos predicaron arrepentimiento y nunca hicieron por decir un gran milagro. Ellos cegaron a la gente. Por supuesto, el predicar el Evangelio ciega al incrédulo. Nos damos cuenta de eso.
Y cómo un moderno Billy Graham, que ha venido aquí a esta ciudad, y Dios lo ha bendecido, y lo ha enviado como un mensajero al mundo denominacional. Y él no se intimida por nada. Él la coloca allí mismo. Tal… Él tiene tal agarre de esa Palabra de-de arrepentimiento como ningún otro hombre que yo conozco, al oírlo predicar. Bueno, ¿por qué? Ese es su ministerio. Eso es lo que él debe hacer. Pero eso ciertamente representó lo que esos Hombres hicieron allá confirmando su ministerio.
27 Pero Uno se quedó allá atrás. Ahora bien, Abraham representa a la Iglesia que no está en Sodoma, sino que está fuera de Sodoma. La palabra Iglesia significa: “Llamada a salir fuera”. Y hay un grupo de gente que ha sido llamado a salir fuera de esa clase de vida, fuera de esas cosas, fuera de esas organizaciones. Aquí están: episcopales, presbiterianos, católicos, yo, un bautista (lo era), y todas estas cosas. ¿Ven? Llamados a salir fuera, escogidos, puestos a un lado, y alejados de la cosa.
Ahora fíjense en el Mensajero que vino a ellos. Él dijo: “Abraham…” No Abram. Unos cuantos días antes de eso Dios lo encontró a él y le cambió su nombre de Abram a Abraham, Sarai a Sara. Y Él dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?”
Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda”, y la tienda estaba detrás de Él.
Y Él dijo: “Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida”. En otras palabras: “Tú vas a tener ese bebé por el que has esperado veinticinco años”.
28 Y Sara, estando en la tienda, se rió entre sí, y dijo: “¿Yo, una mujer vieja, puedo tener placer con mi señor, y él siendo también ya viejo?” Ella tenía noventa años, y él tenía cien años. Pregunten a cualquiera; eso es mucho más allá de cualquier razonamiento. Ella tenía veinte o treinta años que había pasado la menopausia, y el cuerpo de él estaba como muerto. Sin embargo tampoco dudó por incredulidad la promesa de Dios, sino que creyó la Palabra de Dios, independientemente de cualquier cosa.
Ahora, se supone que eso está representando a la Iglesia de hoy en día. Por medio de ese hijo prometido él trajo una Simiente Real, la cual fue Cristo. Y por medio de Ella introdujo una… lo hizo un padre de naciones, la cual es la Iglesia gentil, la Simiente Real de Abraham. Y nosotros reclamamos ser la Simiente Real de Abraham, y vemos Su Palabra confirmada ante nosotros, ¿y luego rehusamos ayudarla o apoyarla, o aun-aun negarla? ¿Cómo podemos ser la Simiente Real de Abraham y hacer una broma como esa?
Miren lo que sucedió. Y Él dijo… Sara se rió y dijo: “¿Yo, una mujer vieja, y tener placer con mi señor otra vez?”
Y el Ángel, con Su espalda vuelta hacia ella, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?”
29 Ahora bien, Jesús dijo… Ahora, lo primero que queremos saber es quién era ese Hombre. No dice Su Nombre. Pero Abraham, quien habló con Él, lo llamó “Dios”. La palabra utilizada fue: “Elohim”. Elohim en el hebreo, creo que es el “Todosuficiente”, el-el Grandioso, Elohim, el gran Dios Todopoderoso. Y si Abraham, quien se encontró con Él, lo llamó así… Ahora, ¿qué representaba eso? Que el mundo formal allí, sería una Sodoma y Gomorra.
Ahora, recuerden que eso fue antes que el fuego cayera. Se nos ha prometido fuego esta vez. Y antes que sucediera, unos Mensajeros fueron allá, y le predicaron a la iglesia que todavía estaba en condiciones formales en Sodoma. Y la Biblia dice que los pecados de la ciudad aun afligían todos los días el alma, el alma justa de Lot.
Pero el que vino a la Iglesia elegida, llevó a cabo esa clase de señal. Y Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Y sin embargo, ellos no lo ven. No lo entiendo. Muy bien.
30 Recuerden que hoy día, el hecho de que vean a la iglesia moverse de una gran cosa a otra gran cosa… Y esa gente algunas veces traza una pequeña cerca. Si la Luterana no hubiera trazado una cerca, hubiera sido la Pentecostal de hoy día. La iglesia Pentecostal de hoy día, es la iglesia Luterana avanzada. Eso es exactamente correcto. Ahora, nosotros trazamos cercas.
Si nosotros hiciéramos nuestras organizaciones, y termináramos nuestra doctrina con una coma: “Nosotros creemos esto, más lo que Dios nos dé”, eso estaría bien. Pero ellos la terminaron con un punto. “Nosotros creemos esto. Y Uds. créanlo, o no se acerquen a nosotros”. Así que por lo tanto, Dios… Uds. mismos se encierran. Correcto.
Debemos estar dispuestos y abiertos para recibir a Dios, y todo lo que Dios tiene para nosotros, con un corazón sincero. Lo debemos recibir. Y por lo tanto, cuando las naciones aquí rechazan la Palabra de Dios, hay paganos allá que están listos para recibirla. Y el Evangelio irá de esta nación intelectual, a la pagana que no sabe distinguir la mano derecha de la izquierda. Y eso es lo que está sucediendo ahora mismo. Eso es exactamente. Los está dejando.
31 Ahora bien, Juan estaba tan seguro que él iba a ver al Mesías, a tal punto que dijo: “El está en nuestros medios ahora mismo”. Ahora, observen.
Noten. Hay una gran diferencia en la señal de la Aparición de Jesús, y luego la Venida de Jesús. Son dos palabras diferentes, significan dos cosas diferentes: la Aparición del Señor, y la Venida del Señor.
Ahora, la Aparición del Señor es ahora mismo, cuando Él está apareciendo dentro de Su pueblo, Su Espíritu obrando entre ellos, probando que es Él con ellos, preparándolos para el Rapto, para la Venida del Señor para arrebatar a Su… a la Novia (¿ven?): la Aparición y la Venida. Muy bien. Ahora.
Ahora, la cosa que tenemos que hacer, si la podemos creer y nos interesamos en ella, es que primero tenemos que estar convencidos que es Dios. Entonces cuando estemos convencidos, después estaremos interesados. Me gusta eso. Muy bien.
32 Juan sabía quién sería Él. Él lo estaba buscando, porque Dios le dijo en el desierto: “Habrá una señal siguiéndolo a Él”. Y cuando Juan vio esa señal, él supo que el Mesías estaba parado allí en alguna parte y él la observó adónde se fue. Y él dijo. “Allí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pues Él me dijo en el desierto: Sobre quien veas el Espíritu descender y que permanece sobre Él, Ese es el que bautiza con el Espíritu Santo y fuego”.
33 Ahora, la Biblia promete que en estos últimos días que estas cosas que Uds. ven hoy día estarían aconteciendo. Entonces vemos la Aparición del Mesías en la forma del Espíritu Santo dentro de la Iglesia. Y si la vida de un-de un peral estuviera en un sicómoro, produciría lo mismo, produciría peras, porque la vida en el árbol sería, ahora, sería la vida de un peral. No importa cuán grande, cuán pequeño, qué forma tenga, produciría lo mismo, porque la vida en él produce el fruto de ello. Y el fruto del Espíritu sigue al Espíritu, o el Espíritu produce el fruto y las señales del Evangelio.
Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Ellas los seguirían. Y, ¿hasta dónde? “A todo el mundo y a toda nación”.
34 Andrés, tal como hace unos momentos leímos en la Venida del Señor… Andrés, siendo solamente un hebreo común que fue allá a ver… oír a Juan predicar, y él estaba seguro que este profeta sabía de lo que estaba hablando. Y después, un día vino Jesús a la escena, y él oyó a Juan anunciarlo, y decir: “Ahí está Él. Ese es Él, allí mismo”.
Y Andrés, él dijo: “Ahora bien, la cosa que debo hacer es no criticar a Juan, ni-ni recibir sólo eso, sino que voy a ir con Él y voy a averiguar”. Yo quisiera que toda persona en Chicago fuera así de sincera.
Ahora, Andrés se quedó con Él la noche entera. ¿Se fijaron en esa Escritura, que él se quedó con Él toda la noche? Él se quedó hasta que él estaba convencido. Y después que él estuvo convencido, luego estuvo interesado acerca de que alguien más obtuviera la misma cosa que él tenía.
35 Pero un hombre tiene que estar primeramente convencido. Y la única cosa convincente es la manifestación, o la identidad del Evangelio siendo identificada dentro de Uds. Cuando Uds. ven que han pasado de muerte a Vida y llegan a ser una nueva criatura en Cristo Jesús, esa es la identidad del Espíritu Santo. Eso es exactamente correcto. ¿Cómo puede el Espíritu Santo escribir la Biblia, y darse la vuelta y negar lo que Él escribió? ¿Ven?, Él no lo puede hacer. Él está… Esa es-esa es la identidad de incredulidad. Esa es la identidad de incredulidad. Pero la identidad de creer, Jesús dijo: “Estas señales identificarán a aquellos que creen en Mí”. Ahora. Nosotros sabemos que esa es la propia Palabra de Dios. Muy bien.
36 Andrés estaba preocupado de su hermano después de haberse quedado con Jesús toda la noche. Yo temo que… (Quisiera que tuviéramos más tiempo). Pero temo que ese es el problema con nuestras iglesias hoy día, hermano, hermana. Nosotros sencillamente no nos quedamos el tiempo suficiente. Entramos y estrechamos manos con el pastor, ponemos nuestro nombre en el libro, y nos vamos a casa; nos llamamos nosotros mismos un miembro de iglesia, sin ninguna carga por los perdidos en lo absoluto.
Nosotros no estamos interesados en el misionero del extranjero. No estamos interesados en los que mueren de hambre en alguna otra parte. Nosotros tenemos nuestros estómagos llenos, y tenemos una buena, cálida, hermosa iglesia, y un fino pastor intelectual que nunca diría nada en contra de las cosas que estamos haciendo. Así que parece que estamos muy bien satisfechos. ¿Ven? Por lo tanto, no estamos preocupados. No estamos interesados en nada de lo que está sucediendo.
Pero si Uds. estuvieran convencidos que Jesucristo resucitó de los muertos, y que los juzgará por sus pecados, y que Su Venida está a la mano, y que Este es el Espíritu Santo Él mismo identificándose, entonces estuvieran interesados en otras personas también, y alcanzarlas para… igual de preocupado como Andrés lo estaba.
37 Fue Jacob. Él no estaba muy preocupado de lo que le había hecho a su hermano, hasta que una noche él luchó toda la noche. Él era un poco tramposo, como yo con frecuencia lo he llamado (perdonen la expresión). Pero él siempre andaba alrededor de su mami. Y Esaú era trabajador. Y luego él le robó la primogenitura a Esaú y huyó. Y después de un tiempo, él no estaba interesado. Él estaba prosperando, todo le iba bien.
Pero una noche se puso en contacto con Dios. Y él no lo soltó. Él no dijo: “Oh, lo puedo sentir. Oh, vale más que me vaya de aquí”. La diferencia entre Jacob y mucha gente de hoy día… El Espíritu Santo viene sobre un pecador, y… o sobre un incrédulo, o un crítico, y lo trata de convencer….
Sería como San Agustín de Hipo. En lugar de seguir adelante cuando él estaba allí en la iglesia de Ireneo y recibir el Espíritu Santo, él se fue otra vez a África, a Hipo, África. Y él fue el que hizo la proclamación de que estaba bien matar a los cristianos que no creyeran en la iglesia Romana. Y en el martirologio hoy, declara que sesenta y ocho millones de personas han sido ejecutadas a muerte por la iglesia. ¿Ven? ¿Por qué? Él tuvo una oportunidad para recibir el Espíritu Santo. Él tuvo una oportunidad, pero él no estaba convencido que era el Espíritu Santo. Y pueden entonces ver en donde puso su interés.
38 Judas tuvo la misma oportunidad que el resto de ellos tuvo. Pero él no estaba convencido que Ese era el Mesías. Así que Uds. ven lo que sucedió. Él no estaba interesado en ello, en Él, porque no estaba completamente convencido si Él estaba bien o mal. Ahora, debemos estar convencidos.
39 Después que Jacob había luchado toda la noche, en lugar de tratar de luchar con él hasta que el hombre huyera, Jacob se aferró a Él. Oh, quisiera poder quedarme una media hora en eso, como es que ese príncipe luchador… Él fue capaz de aferrarse hasta que obtuvo lo que él buscaba. El se aferró hasta… Se tardó toda la noche, pero él se quedó allí. Él quería estar absolutamente convencido. Y cuando él se quedó allí hasta que Dios cambió su caminar, luego él estuvo convencido.
Ese es el problema del día de hoy. Nosotros no nos quedamos el tiempo suficiente como para quedar convencidos de nuestro caminar. No caminamos como cristianos. Si nos quedáramos el tiempo suficiente con Él, El nos haría caminar diferente, hablar diferente, vivir diferente, actuar diferente, dormir diferente, ser diferente. Y la razón es que no nos quedamos el tiempo suficiente. No nos aferramos. Jacob se aferró.
Él dijo: “Suéltame. Me tengo que ir”.
Él le contestó: “No te voy a dejar hasta que esté completamente convencido”. ¡Amén! Entonces cuando Uds. tomen una promesa de Dios y se aferren a esa hast-… no lo suelten a Él, sólo quédense allí hasta que vean a Dios llegar a la escena, luego estarán convencidos. Y cuando Uds. estén convencidos, entonces estarán preocupados de otros. Hay algo al respecto que los hace estar interesados.
Jacob envió su ganado, y todo lo demás, al encuentro con su hermano. Él estaba interesado tocante al bienestar de su hermano, después que él estaba convencido de que sí había un Dios, después que él mismo había luchado con Él. Nosotros necesitamos eso.
40 Samgar. Muchos de Uds. nunca lo han leído; solamente es un párrafo en la Biblia, una pequeña frase es todo lo que se escribió de él. Creo que fue como el juez número trece de Israel: Samgar.
En aquellos días cuando los jueces juzgaban a Israel, venían los filisteos. Los filisteos llegaban justo en el tiempo cuando Israel tenía todas sus cosechas crecidas, y todo almacenado dentro del granero, cuando todo estaba bien arreglado. Los filisteos llegaban y se los quitaban, y sus familias hambreaban, y se los quitaban. Si un hombre decía algo, ellos lo mataban; entraban, mataban a las mujeres, violaban a las jóvenes, y demás, se llevaban el alimento, regresaban a su propio país, y vivían lujosamente (sí) todo el resto del invierno. Si ellos les permitían vivir allá, ellos prácticamente se morían de hambre.
Bueno, lo más probable es que año tras año recibían la visita de estos filisteos. El pobrecito Samgar, él estaba parado allí un día, y tenía casi todo su trigo almacenado, todo trillado, parado en el granero. Y él oyó algo que venía por el camino. Probablemente acababa de ver a su esposa, sus mangas rotas; su niñita, delgada, su cara demacrada por la desnutrición. Él estaba preocupado de ellos.
41 Y ahora, cuando menos pensó, algo venía por el camino pisoteando. Miró alrededor. ¿Qué es lo que estaba sucediendo? Venían seiscientos filisteos armados, venían para llevarse todo lo que él había almacenado durante el verano, llevarse su alimento para el invierno.
Él sabía que su esposa moriría de hambre durante todo el invierno, sus hijos pudieran morir. Ellos morirían de desnutrición. Y él sabía que algo sucedería. Él estaba preocupado de su familia.
Ahora bien, había una sola cosa que se tenía que hacer para resolver esa situación. Él lo examinó un momento. “Espera un momento. Yo no soy un soldado. Yo no sé nada acerca de cómo usar una espada ni nada, y hay seiscientos contra mí. ¿Cómo lo haré yo? Aquí estoy parado con ropa de granjero (como los overoles, o algo así). Y todos ellos son guerreros bien entrenados, con grandes yelmos puestos, y corazas y cosas así, entrenados como un gran ejército”.
Él se paró allí. Él estaba preocupado de su familia. Pero después de un rato él llegó a estar convencido (¡amén!) de que él tenía un derecho. Él era un judío. Él estaba circuncidado. Él estaba en el pacto con Dios por medio de la promesa que Él le dio a Abraham. Entonces él tenía un derecho de que Dios lo protegería de sus enemigos. El Espíritu vino sobre él. Él cogió una aguijada de bueyes; eso es una cosita con la que ellos pinchaban al buey para que se echará a andar. Él tomó esa aguijada de bueyes y salió por la puerta de un salto, y mató a seiscientos filisteos. ¿Qué fue eso? Él estaba convencido. ¡Amén!
42 Si este grupo de personas reunidas aquí esta noche pudiera llegar a estar tan convencida así de que el Dios que pudo hacer a una mujer aquí hablar en lenguas, y a un hombre decir algo que podía profetizar, o predecir, y el poder de Dios entrar y tomar pecadores y hacer de ellos cristianos… Si pudiéramos estar totalmente convencidos de que Ese fue Dios, hubiera… enfermedades… hubiera un avivamiento surgiendo en Chicago. Con toda esta gente, ellos nos tuvieran a todos en la cárcel antes del amanecer, porque “encendería” este lugar con el Evangelio y el testimonio del poder de la resurrección. Uds. estarían muy interesados.
Tenemos que estar convencidos de que esta es la Palabra de Dios. No acepten lo que alguna organización dice al respecto; acepten lo que es “ASI DICE EL SEÑOR”. Ellos pudieran estar errados. Esto no puede estar errado. Y si eso es contrario a Esto, entonces eso está errado y Esto está correcto. Esta Biblia a la que estoy señalando, Esa es la que está correcta.
43 Dios es el que prometió. Y cuando Dios le dio la promesa a Abraham, y a… Él dijo que él poseería la puerta de sus enemigos. Y así que, Samgar creyó eso. Y miren las probabilidades en su contra. Dios únicamente necesita a un solo hombre. Permítanle conseguir a un solo hombre en Su mano. El mundo pensará que él está loco, pero él hará llegar el Evangelio a “casa”, cuando él esté completamente convencido que Jesucristo permanece el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Por encima de todo lo demás él se parará verdadero y seguirá adelante, porque él está completamente convencido que Dios es Dios.
Si Él alguna vez fue Dios, entonces Él todavía es Dios; y si Él no es el Dios que fue antes, entonces Él nunca fue Dios. Eso es correcto. Él es el Dios Infinito, el Todopoderoso, el Poderoso, Omnipresente, Omnisciente, Infinito. ¡Oh, hermanos! ¡Él es-Él es Dios! Él es el mismo Dios que abrió el Mar Rojo. Él es el mismo Dios que sacó a Daniel del foso de los leones, el mismo Dios que sacó a los jóvenes hebreos del horno de fuego ardiendo. Él es el mismo Dios que resucitó a Jesucristo en la mañana de la Pascua de la resurrección. Él es el mismo Dios que cayó en el Día de Pentecostés. Él es el mismo Dios que resucitó a Lázaro del sepulcro. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y estoy convencido que este es el Espíritu Santo.
Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Esto es Eso”. Si Esto no es Eso, me quedaré con Esto hasta que Eso venga. Porque yo creo que Esto es Eso. Estoy convencido que Esto es el Evangelio, y el poder y la demostración de la resurrección de la Aparición del Señor Jesús en este último día, preparando a la Iglesia para ser arrebatada, en la Novia. ¡Oh, vaya!
44 ¿Qué si Samgar hubiera dicho: “Ahora, espera un minuto; tengo que esperar hasta que… veo que se aproximan, pero vale más que vaya a la escuela por un tiempecito, y aprenda cómo batirme en un duelo de credo denominacional, para batirme en duelo con ellos”? No. Si él hubiera hecho eso, eso es todo lo que hubiera sabido al respecto. Así que él nunca lo hubiera logrado trabajando en su duelo.
Él simplemente tomó a Dios a Su promesa, que él poseería la puerta de su enemigo. Y él se paro allí con esa aguijada de bueyes, lo que tenía en su mano, y se abrió camino a la victoria cortando (¡amén!) porque él estaba convencido que si Dios alguna vez era Dios, Él todavía es Dios.
¿No están Uds. convencidos esta noche que el Dios que estaba en el Antiguo Testamento es el Dios del Nuevo Testamento, y es el mismo Dios de hoy día? La Biblia dice en Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
45 Moisés estimó el reproche de Cristo de mayor riqueza que los tesoros de Egipto. Por lo tanto él dejó-dejó un trono, escogió estar con los pobres esclavos ignorantes, sin letras. ¿Por qué? Él estimó las riquezas de Cristo más grandes tesoros, Vida Eterna, que tener su gloria en este mundo en ese tiempo.
Que tengan toda la gloria que quieran, pero lo que Dios quiere hoy día son hombres y mujeres que no estén interesados en grandes elegancias exageradas, y todas esas otras cosas, y en edificar “un millón más” para alguna organización; sino alguien que tome la Palabra sencilla de Dios y la predique con todo lo que está en él; y espere en Dios, hasta que el poder mismo de Dios se manifieste, y Él mismo demuestre que es el mismo Dios que Él siempre fue. ¡Amén!
Si Samgar se hubiera esperado hasta aprender todos los credos y cosas así, eso es todo con lo que él hubiera sido capaz de enfrentarse con los filisteos. Pero él nunca esperó. No, señor.
46 Oh, nosotros enviamos a nuestros misioneros hoy día. Miren la diferencia en tratar de enviar misioneros, aun en nuestras filas pentecostales. Bueno, algunas de nuestras iglesias pentecostales, o denominaciones pentecostales, tienen que….
Nuestros misioneros, antes de partir al extranjero, tienen que ir a consulta con psiquiatras y recibir un examen mental. Eso es correcto. Me ha tocado estar en la escuela cuando se lleva a cabo. Tienen que recibir una prueba mental, para que así un doctor les diga. Y quizás el doctor es un incrédulo (¿ven?); someterse ante un doctor, un psiquiatra, para recibir una prueba mental.
Lo que necesitamos hoy en día no es un examen mental. El examen mental es si nosotros creeremos la Palabra de Dios o no. Si Uds. no creen la Palabra de Dios, entonces de seguro hay algo mal en Uds. Pueden tener toda clase de títulos: Ph.D., D.D.D., y doble L.D., lo que Uds. pudieran tener, pero si Uds. no creen la Palabra de Dios, Uds. son incrédulos. Eso es correcto.
47 ¡Oh, diez años en la escuela para aprender a ser un misionero!; tener que ir a la escuela diez años para aprender a ser un misionero. ¡Oh, vaya! Eso es terrible. Diez años para darse cuenta si pueden aprender el idioma. ¿Qué sucede cuando tratan de hablar el idioma? Uds. lo arruinan, igual que un alemán lo arruinó aquí hace seis semanas, tratando de hablar inglés. Uno no puede entender lo que está tratando de decir; es de la misma manera. Algunos de ellos, ni siquiera tienen algo con lo cual aprender. ¿Cómo van Uds. a aprender el idioma? ¿De qué va a servir eso a menos que Uds. tengan algo que probarles, después de que lleguen allí? Uds. llegan a ser como uno de ellos, con el mismo problema que tienen. Eso es todo.
No necesitamos aprender un idioma; necesitamos aprender un lenguaje Celestial que desciende del Cielo por medio del poder del Espíritu Santo, el lenguaje del Evangelio: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Cuán diferentes son éstos de hoy día de aquellos en el Día de Pentecostés. A ellos no los pasaron por una prueba psíquica. A ellos no los pasaron por una escuela. No hay señal de que ellos alguna vez asistieron allí. Ellos no tuvieron que esperar diez años; ellos esperaron diez días. Y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo. Ellos se quedaron allí hasta que fueron convencidos que esa era la promesa.
48 ¿Qué si ellos se hubieran quedado allí por siete días? Andrés le pudiera haber dicho a Felipe: “Oye: ¿sabes qué? Él nos dijo que subiéramos aquí y que esperáramos. Yo creo que ya lo tenemos. Aceptémoslo por fe”.
Qué tal si Pedro le hubiera dicho a Juan: “¿Te digo algo? Él nos dijo que subiéramos aquí; así que ya hemos estado aquí nueve días; yo-yo creo que sólo lo deberíamos aceptar y seguir adelante con nuestro ministerio”. Si ellos hubieran hecho eso, no hubieran tenido ministerio.
Pero Él dijo: “Yo enviaré la promesa”. ¿Cuál fue la promesa? Ellos podían regresar a Isaías 28:19 que decía: “Mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón, un poquito allí, otro poquito allá. Retened lo bueno, Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua Yo hablaré a este pueblo. Y este es el reposo que Yo dije que ellos deberían oír. Eso es correcto.
Joel dijo en 2:28: “Y acontecerá en los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; sobre Mis siervas y Mis siervos derramaré de Mi Espíritu. Vuestros ancianos soñarán sueños; vuestros jóvenes verán visiones. Cómo habría columnas de fuego, y humo, y vapor; las cosas que acontecerían; pero todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo.
49 Permanecieron esperando hasta que Dios envió el poder convincente de la evidencia de que el Espíritu Santo estaba allí; un fuego se asentó sobre cada uno de ellos como lenguas de fuego flameante sobre ellos. Cuando salieron a la calle, ellos ni siquiera podían hablar su propio lenguaje, y hablaron en el lenguaje de aquella gente que los estaba allí escuchando. ¡Amén!
Ellos estaban convencidos, y fue por eso que ellos encendieron la Tierra en aquellos días. Y el Evangelio fue a todas partes, porque ellos estaban completamente convencidos que era el Cristo resucitado, pues ellos lo vieron haciendo milagros entre ellos como Él prometió que Él haría. Ellos estaban convencidos, porque la Palabra de Dios fue manifestada dentro de ellos. Cuán diferente es hoy día con los pentecostales. Cuán diferente fue.
Nunca los llevaron a consultar un psiquiatra o ante alguien para ver si ellos podían realmente soportar la prueba mental o no. Ellos no hicieron eso. Aquí está la prueba mental: ver cuánto ellos concuerdan con Esto. Sí. Sí. Alguna de esa gente ni siquiera tenía la educación suficiente como para escribir su nombre. Eso es correcto. Ellos ni siquiera sabían escribir su nombre. Pero estaban convencidos, y estaban interesados.
50 Si es que estaban convencidos y tenían a Dios en su corazón, tuvieron que estar interesados, pues Cristo estaba tan interesado en los pecados del mundo, que Él dio Su Vida por el mundo. Y si ese mismo Cristo está dentro de Uds., y luego Uds. están convencidos que es Cristo, entonces Uds. también estarán interesados. Eso es correcto.
Nosotros no estamos interesados en llevar-a llevar el Evangelio. Un ministro, tal vez el Señor lo llamó a un lugarcito donde él pueda predicar, o hacer algún trabajo para el Señor. Si ellos no le pagan suficientemente bien, y alguien le ofrece una paga mejor en otro lugar, por causa del dinero él dejará aquí donde Dios lo envió, y se irá allá donde hay más dinero, no convencido todavía que era Dios el que lo llamo aquí.
Si está totalmente convencido, aunque tenga que comer pan de maíz y beber agua del río, a Ud. no le importara eso; el otro predicador puede tener tres comidas de pollo al día y manejar un Cadillac con aire acondicionado. A Ud. no le importara eso. Pues si Ud. está convencido que es el poder de Dios para salvación, y Ud. es llamado por ese Espíritu que resucitó a Jesús de los muertos, y lo ve a Él obrando con Ud., luego Ud. tiene interés en la salvación de su hermano.
No darle un apretón de manos, y poner su nombre en un libro; él tiene que nacer de nuevo por el Espíritu de Dios. El tiene que tener el poder de Cristo en su vida que lo cambie de un hombre muerto a una criatura viva, una piedra viva, resucitado, y coheredero con Cristo en el Reino, sentado en lugares Celestiales. Primeramente tiene que estar convencido.
51 Uds. nunca vendrían a una reunión para burlarse de una reunión donde el Espíritu Santo estuviera cayendo. Lo harían hasta no estar convencidos. Y luego cuando están convencidos, entonces llegan a estar interesados. Pero ahora, esperen hasta estar convencidos, entonces sí que estarán interesados.
52 Ellos no esperaron hasta recibir una educación. No esperaron hasta adquirir una gran escuela. No se esperaron hasta que les dieran algunos papeles. No esperaron obtener esas cosas. Ellos lo tenían a Él. Eso era todo lo que ellos necesitaban. Y la gente a la que ellos iban, ellos estaban completamente convencidos que eso era todo lo que la gente necesitaba. Y yo todavía estoy convencido de la misma cosa.
No necesitamos todas estas cosas de la así llamadas cristiandad de hoy en día, de andar juntos, tratando de unirse, como el Concilio mundial de iglesias. Lo que el mundo… Cuando la incredulidad, y los incrédulos, y todos, están mezclados juntos en eso, ¿cómo seguiremos adelante? Lo que necesitamos es una religión que mate el pecado, chapada a la antigua, de las partes más recónditas de los bosques, sincera… [Porción sin grabar en la cinta-Ed.]…. del poder del Evangelio, y el Espíritu Santo predicado en el poder de la resurrección. Que recibamos una dosis del avivamiento de San Pablo y del Espíritu Santo de la Biblia, convenciendo a los hombres. Necesitamos ver a Cristo venir entre nosotros y obrar, y hacer exactamente lo que Él dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun más que estas hará, porque Yo voy a Mi Padre”.
53 ¿Dónde está el doctor que estaba citando aquí hace un rato: “Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”? Y yo estoy convencido que Él está aquí. Él dijo que Él estaría aquí. “Porque donde están dos o más congregados en Mi Nombre, allí estaré Yo en medio de ellos”. Si eso no es así, entonces el resto de ello no es así tampoco. Todo ello está correcto, o todo ello está incorrecto.
Yo creo que cada Palabra está correcta. Yo creo que Él está aquí ahora mismo. Yo creo que el mismo Espíritu Santo que cayó en el Día de Pentecostés está aquí en Chicago esta noche. Yo mantengo parte de Él en mi corazón, y yo estoy convencido que Él es el mismo Espíritu Santo, la misma cosa. Eso me hace estar interesado en llevar este mensaje a mi hermano y hermana en alguna parte, a mi hermano bautista, a mi hermano metodista, a mi hermano católico, en donde sea que ellos estén.
54 Estoy convencido que este es Dios, y estoy convencido que Jesús viene. Estoy convencido que esta es Su primera Aparición en la forma del Espíritu en los últimos días, porque el profeta dijo: “Al caer la tarde habrá Luz”. Estoy convencido que la Escritura está cumplida. Yo estoy convencido. Estoy convencido que el mundo está a punto de ser destruido, el orden del mundo, cosmos. Pero yo sí… estoy convencido que la Venida del Señor está a la mano. Estoy convencido que lo que tenemos es el Espíritu Santo.
Estoy convencido que Chicago ha sido estremecido; no la ceniza de cañón de por aquí, en estos edificios, y en las calles de punta a punta, estas mujeres vestidas inmoralmente, y estos hombres comportándose mal, borrachos y comportándose… Van a la iglesia, y comen pan liviano, pan regular, tomándolo como si fuera pan sin levadura; no creo en esas cosas. Eructando whisky, y cosas así, se huele en el aliento de ellos, y luego salen y toman la comunión [la Santa Cena del Señor-Trad.] y ponen su nombre en algún libro de iglesia, y hacen llamar así mismos cristianos; no creo en eso.
Yo creo que la Iglesia de Jesucristo es ese grupo llamado a salir fuera, que ha sido santificado por la Sangre de Jesucristo, y puesto a un lado para servicio. Y creo que esto que vemos sucediendo es la Aparición del Señor Jesús en nuestros medios, como Él dijo.
55 Recuerden que en los días de Sodoma, Ese era un Hombre parado allí que podía comer y beber. Pero era Dios dentro del Hombre, demostrando que Dios aparecería en los últimos días en la forma de carne humana dentro de Su Iglesia, lo cual es Su Novia. Y ellos harían las mismas cosas que Él hizo. ¡Amén! Yo lo creo.
Alguien dijo: “Tú estás loco, predicador”.
“Pues”, yo dije: “Déjenme en paz entonces. Estoy más feliz de esta manera que lo que estaba de la otra manera”. Muy bien.
Ellos estaban convencidos. Ellos estaban convencidos que todo lo que ellos necesitaban era Jesús, y ellos estaban convencidos que todo lo que necesitaba la gente era Jesús.
56 ¿Qué hacemos en África? Aquí está sentado un hombre afrikáner. Nosotros llegamos allá y les enseñamos a esa gente a leer, a escribir, y la aritmética. ¿Qué estamos haciendo? Los enviamos allá a ellos, y, ¿qué llegan a ser ellos? Dos veces más hijos del infierno que lo que eran para empezar. Ellos tienen sus propios pecados tribales, y cuando ellos vienen a la ciudad, adoptan los pecados del hombre blanco. Eso es correcto. Lo hacen peores de lo que alguna vez fueron… al estar allá en los campamentos y lo demás… Eso es correcto.
Pues, él es un asesino; él llega a ser un violador; él es todo lo demás. El bebe el whisky del hombre blanco; él adopta sus propios pecados. Cuando él está allá en la tribu, si él hace algo así, lo matan por eso. Eso es correcto. Bueno, él no necesita educación; él necesita salvación. El necesita el poder de la resurrección para cambiar ese corazón…?… ¡Amén! Eso es correcto. Sí, señor.
57 Él estaba convencido que eso es todo lo que ellos necesitaban, y ellos únicamente lo necesitaban a Él. Y ellos sabían que Él satisfaría todas las necesidades de ellos. Ellos no tenían que tener una tarjeta de identificación. Ellos no tenían que tener una organización respaldándolos. Ellos tenían a Jesús, y Él satisfaría todo lo que ellos necesitaban. Pienso que si la iglesia se olvidara de todas esas cosas cuando llega un avivamiento a la ciudad… “¿Qué credenciales tiene? ¿Quién lo está respaldando?”… Cristo es nuestro respaldo. Cristo es nuestro Testigo. Nosotros somos Sus testigos. Eso es todo lo que Chicago necesita; no una gran cooperación con algo. Ellos necesitan el poder de Cristo, la identificación del Espíritu Santo para cambiar los corazones de los hombres y hacerlos nuevas criaturas. Convencidos e interesados en esta edad.
Otros, todo lo que ellos necesitaban era Cristo. Eso es todo lo que ellos necesitan hoy día. Uds. no tienen que esperar para asistir a la escuela y emplear treinta y cinco años antes que Uds…. Para entonces estarán muy viejos, a punto que casi no podrán moverse. ¿Qué van a hacer? Predicar el Evangelio. Sí, señor. No educarlos, no vayan y los eduquen; vayan y sálvenlos, Jesús dijo. Eso es correcto.
58 Como Hudson Taylor, el gran misionero, muchos de ustedes lo conocen, que fue a China. Hubo un jovencito indio, o mejor dicho, un jovencito chino que un día se puso de pie, fue salvo, y el Espíritu Santo vino sobre él. Él fue al Sr. Taylor, y le dijo: “Sr. Taylor, ¿qué debo hacer? ¿A cuál escuela debo asistir? ¿Qué debo hacer?” Y él dijo: “¿Debo tomar estos años de enseñanza que-que la iglesia requiere y lo demás?”
El Sr. Taylor dijo: “No quemes la mitad de tu vela antes de averiguar si está ardiendo o no”. Él dijo: “Ve en cuanto se encienda”.
Oh, yo diría la misma cosa. Uds. no necesitan esperar y verlo probarse y probarse y probarse, y recibir muchas pruebas, y tribulaciones, y toda esa enseñanza, y recibir su Licenciatura en Letras, y su Ph. y D.D., y todo de esa manera. Si Uds. no han recibido todo eso, eso está bien.
Pero si Uds. no han recibido eso, vayan cuando-cuando se encienda. Si Uds. no pueden hacer más que decirles a ellos que se encendió, díganles cómo se encendió. Eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Dios encendió su velita; vayan y díganles cómo se encendió. ¡Amén! Déjenlos en paz. Sólo díganles cómo se encendió la vela. Dejen que ellos… Entonces Dios se encargará del resto de ello. La cosa de ello, es encender esa vela con el fuego del altar y Dios aprueba con el poder del Espíritu Santo, y la resurrección de Cristo.
59 Déjenlos en paz. No los eduquen. No les traten de enseñarles todas estas cosas a ellos. Vean en lo que nos convirtió: un montón de incrédulos “cocinados a la mitad”. Eso es correcto, negando la Palabra de Dios, con una forma [apariencia, Biblia en español-Trad.] de piedad. Mejor hubiera sido nunca haberlo escuchado. Eso es correcto. Lo que necesitamos son velas encendidas. Lo que necesitamos son vidas encendidas con el poder y la resurrección de Cristo, brillando la misma clase de Luz que Él dio. Yo lo creo.
No esperen a estar consumidos hasta la mitad tratando de aprender algún idioma, o de conseguir favor con alguna organización. Cuando Él los encienda, entren en acción. ¡Amén! Sólo díganles qué clase de experiencia Uds. tuvieron cuando se encendieron. Entonces quizás ellos se encenderán con luz procedente de la Luz de Uds. Sí, señor.
60 El hombre ciego que nació de esa forma, es un buen ejemplo para todos nosotros. Ahora, él nació ciego. Jesús pasó por ahí y lo hizo… le dio su vista. Y ahí vinieron los… todos los doctores de filosofía, y todos los doctores, y los sacerdotes del templo vinieron, y los fariseos. Y ellos estaban tratando de discutir teología con él.
Ahora bien, él no podía discutir teología. Él no sabía nada de eso. Pero, hermano, él tuvo una cosa; él tuvo una experiencia. Traten de sacarle eso discutiendo. Traten de decirle que él no podía ver. Él les mostraría a Uds. rápidamente que sí podía ver. Eso es correcto. Él quizás no entendía todo el-el argumento que estaban presentando, pero él de seguro los calló cuando él dijo: “Es una cosa extraña que este Hombre puede abrir los ojos de un hombre ciego, y sin embargo Uds. reclaman ser lo que son, y no saben nada al respecto”. Yo creo que él tenía algo de buen sentido común; él no tenía mucha teología “horneada” dentro de él, o algo así. Seguro.
Él dijo-él dijo: “Bueno, este hombre es un pecador”.
Él dijo: “Si es pecador o no, no lo sé. Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”.
61 Bueno, podrán decir que estoy loco si Uds. quieren. Uds. pueden decir que yo estoy fuera de la voluntad del Señor si Uds. quieren. Pero una cosa quiero decir: que habiendo sido yo una vez un pecador, ahora soy salvo. Habiendo sido yo una vez melancólico y malhumorado, ahora yo soy feliz en el Señor Jesús. Sé que hubo algo que me sucedió.
Como dijo en una ocasión una hermana de color en una reunión. Ella dijo: “Quiero que todos Uds. sepan una cosa”. Dijo: “Yo no soy lo que quiero ser, y no soy lo que debería ser; pero hay una cosa es segura: no soy lo que era antes”.
Déjenme decirles, esa es una cosa buena. Uds. saben cuando han pasado de muerte a Vida, cuando Dios toma control de Uds. y los sacude hasta que sus vidas cambian; y cambia todo lo que hay en Uds., y los hace una nueva criatura. ¡Amén! Eso es lo que necesitamos: algunas velas encendidas. Sí, señor.
62 Sí, él podía ver. Eso fue lo primero. Uds. no le pudieran sacar eso por argumento. Uds. -Uds. le pudieran haber dicho una cosa u otra. Quizás él no entendía toda la doctrina del templo, y lo demás, pero él tenía un-un buen testimonio, una buena experiencia, más de lo que ellos pudieran producir.
Con toda la teología de ellos, sin embargo no podían producir ni un solo caso en cualquier tiempo, en la que un hombre nacido ciego pudiera ver. Así que ellos no podían discutir en contra de eso. Así que lo tuvieron que dejar que siguiera adelante. Así que ellos lo llevaron, y lo expulsaron del edificio. Esa fue la actitud de ellos en aquel entonces. Es la misma cosa hoy día; ellos están…?… para esto.
Pero aún existen: “Yo ciego fui mas hoy veo ya”. ¡Amén!
Sublime gracia del Señor
Que a un infeliz salvó
Yo ciego fui mas hoy veo ya
Perdido y El me halló.
Su gracia me enseñó a temer
Mis dudas ahuyentó
Oh cuán precioso fue a mi ser
Cuando Él me transformó. (¡Oh, hermanos! Que esa sea mi historia).
63 Aquí mismo en Chicago, Dwight Moody, el gran evangelista que tuvo un gran avivamiento aquí una vez en Chicago… Como Uds. saben, él no era un hombre educado. Ellos no… También lo odiaron a él. Pues, de seguro que lo odiaron. Él no tenía educación en nada.
Y él fue a Londres, Inglaterra, para predicarles a los nativos londinenses de Cockney, quienes… ¡Oh, qué cosa!, todo tiene que estar perfectamente bien. Y el Sr. Moody, parado allí ante miles de ellos una noche, empezó a leer la Biblia. Y él había practicado una palabra para tratar de pronunciarla bien, y la pronunció mal. Él se rascó la cabeza y lo intentó de nuevo. Él trató otra vez, y la pronunció mal otra vez. Miró hacia la audiencia, y todos esos hombres, como Uds. saben, estaban por explotar en una gran carcajada. Él trató otra vez; él falló otra vez. Cerró la Biblia, y miró hacia el Cielo, y dijo: “Dios, yo no sé lo que significa, pero Tú revélamela”.
Hermano, él recibió algo, y sacudió toda la región alrededor, por todas partes. Sí, señor. Él quizás no fue capaz de pronunciar la palabra, pero Dios le dio el poder de lo que significaba la Palabra. Yo preferiría tener eso en cualquier momento. Sí. Dios le dio algo que sacudió a Inglaterra. Eso es correcto. Nosotros necesitamos algo de eso esta noche, lo que él tuvo en ese entonces. Él no podía pronunciar sus palabras correctamente, pero él-él de seguro tenía… El-el-el… Dios vino a la escena, el que había dicho la Palabra, el que había escrito la Palabra. Sí, señor.
64 Ahora, como el anciano Buddy Robinson; ¿Cuántos de Uds. lo recuerdan? Bueno, él estaba-él estaba tan interesado en la gente. ¿Por qué? Él estaba convencido. Estaba leyendo del tío Buddy (nosotros lo llamábamos tío Buddy), el pilar anciano de la iglesia nazarena. Hace poco estaba leyendo su libro.
Él tenía una mula vieja, que la llamaba Ellie. Y él practicaba… quería practicar santificación. Y creía que nosotros nos deberíamos abstener del pecado. Y él dijo que estaba arando su maíz, y no podía hacer a Ellie que caminara en línea recta. Y se enojó con Ellie, porque ella no caminaba en línea recta. Y él se dio cuenta que tampoco Buddy estaba caminando en línea recta.
Así que entonces, él se dio cuenta que había pisado su maíz. Y se enojó tanto con la vieja mula que la empezó a jalonear de aquí para allá, varias veces. Y se enojó más, y se acercó a ella y la mordió en la oreja tan fuerte como pudo. La vieja mula corrió a una cierta distancia y se detuvo. Él fue y se sentó en un montoncito de rocas.
65 Él dijo que mientras estaba sentado allí pensó: “¿A poco no soy todo un caso, predicando aquí sobre santificación, con pelo de mula en mis dientes por haber mordido la oreja de la mula?” Como Uds. saben, el tío Buddy tenía sentido del humor.
Dijo: “¿Ellie?” Él dijo que los grandes ojos cafés de ella se dieron vuelta para mirarlo. Dijo: “Siento haber hecho eso. Perdóname”.
Dijo: “La vieja Ellie me miró como si me quisiera decir. No, no te perdonaré, porque si tú no obtienes más religión que la que tienes ahora, tú me vas a hacer eso otra vez”. Y así que de esa manera es. No hay necesidad de unirse con él. Mas le hubiera valido quedarse aparte…?….
Él no podía hablar muy bien. Su habla era mala. Pero, hermano, él estaba convencido de que Jesucristo era el Hijo de Dios. Él estaba convencido de que Él padeció fuera de la puerta para santificar al pueblo mediante Su propia Sangre. Y él estaba interesado en la gente de su día, porque él estaba convencido. Sí, señor.
Primero, Uds. tienen que estar convencidos antes que puedan estar interesados. ¿No creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Sí, señor.
66 En una ocasión nosotros estábamos llevando a cabo un avivamiento en el campo. Estaba allí un campesino que entró con overoles. Hice un llamamiento una noche, y él vino al altar. Se arrodilló. Él dijo: “¿Me quiere decir Ud. que este Espíritu Santo es para mí?”
“¡Sí, señor!”
Dijo: “¿Cómo lo recibo?”
Le dije: “Exactamente de la manera que la Biblia dice que se recibe”.
Y así que él dijo: “Muy bien. Aquí vengo”. Él dijo: “Yo lo quiero”. Él se arrodilló y oró un ratito. Levantó su vista, dijo: “Yo no he recibido nada”.
Le dije: “La culpa es de usted, no de la promesa de Dios”.
Y él se arrodilló allí y oró; como a las dos de la mañana, ahí venía él. Él lo había recibido. Él cambió.
Ahora bien, él no tenía educación. Él no tenía nada sino un viejo camión Ford y una experiencia. Pero yo les diré lo que él hizo. Él estaba convencido que ese era Dios. Él estaba interesado en su comunidad. Y ese hombre, con esa experiencia y un camión Ford, salvó a otras veinte personas más durante el avivamiento. Todo lo que él tenía era una experiencia y un camión Ford, y él estaba convencido que eso estaba correcto. Nosotros tenemos más que eso esta noche. Me pregunto si nosotros podemos estar interesados al respecto, como ese campesino estaba convencido.
67 ¿Sansón? Oh, seguro. Sansón un día… Él estaba convencido que Dios era Dios. Él estaba convencido que Dios estaba con él cuando él podía sentir sus siete guedejas allí atrás, y sabía que era la promesa que Dios le había dado. Él estaba interesado en su pueblo. Él no tenía nada con qué pelear sino la quijada de una mula, pero él mató a mil filisteos. ¿Por qué? Él estaba convencido, y luego estaba interesado.
David, con una honda… Pero, ¿de qué se trataba todo? Él estaba convencido que Dios era Dios. Él estaba interesado en las ovejas de su padre. Y él no tenía mucho con qué pelear, pero él estaba convencido e interesado. Así que él fue a buscar las ovejas de su padre, y las trajo de nuevo. Sí, señor.
68 Ahora, nos pudiéramos quedar aquí una hora o más, pero no lo vamos a hacer. Quiero decir una cosa. ¿Qué del Hermano Boze aquí? Él no está respaldado. Eso es correcto. Él no está respaldado. Él no está patrocinado por nadie. Pero él está convencido que esa gente necesita el Evangelio, y él está interesado al respecto. Por lo tanto, él está tratando de llevar el Evangelio a ellos. Yo pienso que si él está interesado, nosotros también deberíamos estar interesados. ¿No piensan Uds. así? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
Si él está convencido que ellos lo necesitan, y todos nosotros estamos convencidos, y el hermano doctor que vino aquí está convencido, estos otros misioneros están convencidos, entonces si estamos convencidos, deberíamos estar interesados. ¿No piensan Uds. así? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Deberíamos estar interesados.
Uds. dicen: “Bueno, ¿qué parte me corresponde hacer?”
69 Me recuerda de una caricatura que vi no hace mucho en un periódico. (Para terminar voy a decir esto). Esa caricatura estaba en el periódico (nuestro hogar está al cruzar el río), el Courier Journal, y allí estaba una-una caricatura de un padre y de una madre, que habían estado bebiendo toda la noche. Y el domingo en la mañana el niñito se había despertado como a las nueve. Y ellos tenían fotografías de Cristo por toda la casa y Biblias en el cajón. Y alrededor de donde ellos habían estado acostados, durmiendo toda la noche, había cigarrillos tirados en el piso, y todo lo demás, y botellas por todas partes; un niñito se levantó y se lavó su cara, y desayunó, y se alistó, y estaba tocando la puerta, diciendo: “¿Quién de Uds. me va a llevar a la escuela dominical?” Eso es correcto. Nadie estaba interesado.
70 Creo que deberíamos estar interesados. Creo que deberíamos apoyar al Hermano Boze, y a cualquier otro misionero con todo lo que tengamos. La primera cosa que tenemos que hacer, es estar convencidos que Jesús viene. Este es Su programa. Deberíamos estar interesados en nuestro hermano, sin importar si él es negro, amarillo, moreno, o blanco. Deberíamos estar interesados en esas personas de allá. Y si no podemos ir, deberíamos investigar, y hacer todo lo que podamos para apoyar a ésos que Dios ha llamado a ir. Inclinemos nuestros rostros.
Cuando el ángel al profeta puso,
Un carbón prendido del altar,
¿Quién irá por Mí? La Voz decía,
Contestó: “Acudo a Tu llamar”.
Di Señor, di Señor;
Di, y luego yo responderé
Di Señor, dime a mí,
Di, e iré doquiera: “Heme aquí”. (Miren en toda esta ciudad. Miren en toda la nación).
Ved ahora miles que perecen
En tristeza, oíd a su clamor;
Vete, hermano, vete al socorro,
Dile: “Maestro, heme aquí, yo…” (Si Uds. no pueden ir, envíen a alguien más).
Di Señor, di Señor;
Di, y luego yo responderé
Di Señor, dime a mí,
Di, e iré doquiera: “Heme aquí”.
71 [El Hermano Branham empieza a tararear la alabanza-Ed.].
… ¿Quién irá por Mí a trabajar?….
Sólo recuerden ahora mientras la música está tocando, y Uds. están tarareando, ¿están Uds. convencidos? ¿Están Uds. convencidos que Dios está aquí? ¿Pueden estar convencidos que este es el Espíritu Santo? ¿Están interesados? “Miren ahora miles que perecen en tristeza”.
Oh, di Señor, (¿qué quieres que yo haga, Señor?), di Señor;
Di, y luego yo responderé
Di Señor, dime a mí,
Di, e iré doquiera: “Heme aquí”.
[El Hermano Branham empieza a tararear la alabanza-Ed.].
72 Padre Celestial, estamos pensando de Isaías, de quien el poeta escribió esta hermosa alabanza. Él se había estado apoyando en la buena voluntad del rey por mucho tiempo, pero Dios le quitó el apoyo de debajo de él. Entonces él fue al altar. Dios, algunas veces Tú tienes que quitar el apoyo de debajo de nosotros, permitiendo que el mundo nos rechace, algunas veces nuestros amigos. Entonces nos arrodillamos.
Entonces él vio a los Querubines volando por todo el edificio. Él vio que estaba viviendo entre un pueblo inmundo, con labios inmundos. Él no lo había visto hasta que Dios le habló. ¡Oh, Dios, habla!
… Señor, dime a mí,
Di, e iré doquiera: “Heme aquí”.
73 Padre, nosotros mismos nos dedicamos a Ti esta noche en el servicio. Con toda sinceridad invocamos con todo nuestro corazón para que la Voz de Dios nos hable. Pruébanos ahora, Señor. Púrganos. Permítenos pasar por un purgatorio ahora mismo, donde podamos limpiar nuestras almas de incredulidad, separarnos nosotros mismos de credos y modas de este mundo.
Nos damos cuenta que no nos queda mucho tiempo más. Está a la puerta. Nosotros vemos a Israel como una-una nación. Nosotros vemos que como fue en los días de Israel, tiene mucho paralelo a esta nación: cómo ellos entraron y le quitaron el país de otra gente, y echaron fuera a los ocupantes, como nosotros lo hicimos. Vemos que ellos tuvieron grandes hombres al principio. Tuvieron un Josué, luego tuvieron un David. Luego tuvieron un Salomón. Pero finalmente ellos tuvieron un Acab con una Jezabel para que lo gobernara.
Padre, nosotros tuvimos un-un Washington, y un Lincoln. Pero me pregunto a dónde iremos a parar. Oh, Dios, necesitamos a Elías hoy día. Oro, Padre, que Tú nos hables rápidamente. Bendice nuestros corazones, interpreta Tu voluntad a nosotros, Señor, para que podamos saber qué hacer.
74 Bendice a estos ministros presentes, Señor; muchos de ellos vienen de diferentes caminos, diferentes organizaciones, denominaciones. Dios, que cuando ellos regresen allá, que sean una luz que no se pueda apagar, ni tampoco se pueda esconder bajo algún credo. Sino que ellos brillen la Luz de Dios que ha sido encendida en sus corazones por el Espíritu Santo.
Bendice a cada uno. Estamos esperando en Ti. Bendice a nuestro precioso y amoroso hermanito. Me acuerdo de hace tres años, sentados allí en esa península, abrazándome, llorando. Y Tú nos hablaste allí, Señor. Y ahora, él ya no puede estar satisfecho con quedarse aquí. Se tiene que ir. Dios, sé con él. Sé con el Hermano Joseph. Protégelo y bendícelo. Dale almas, Señor.
Dios, bendice a esos jóvenes. Cuando yo los veo manejar esas bicicletas, algunos de ellos,… allá ni siquiera con zapatos en sus pies. Luego pensamos que nos sacrificamos. Sus corazones están ardiendo por el pueblo de ellos, porque están convencidos y están interesados.
Dios, ayúdanos a estar todos juntos interesados en ver que venga el Reino de Dios. Y que podamos continuar creyendo lo que Jesús nos dijo, que Él oró que pudiéramos todos ser uno en Él. Bendice nuestros esfuerzos de tratar de traer esa oración a cumplimiento. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Siento mucho haberlos retenido tanto tiempo. Dios los bendiga. Muy bien, Hermano Boze.
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